{"id":4891,"date":"2016-02-05T00:42:46","date_gmt":"2016-02-05T05:42:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eleccion\/"},"modified":"2016-02-05T00:42:46","modified_gmt":"2016-02-05T05:42:46","slug":"eleccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eleccion\/","title":{"rendered":"ELECCION"},"content":{"rendered":"<p>v. Llamamiento, Vocaci\u00f3n<br \/>\nRom 9:11 que el prop\u00f3sito de Dios conforme a la e<br \/>\n11:28<\/p>\n<hr>\n<p>lat\u00ed\u00adn eligere. La historia del pueblo de Israel es la historia de la  e. Esta idea domina los libros del A. T., y se emplean varios verbos con este sentido, como tomar, apartar, entresacar, preferir. Desde la creaci\u00f3n comienza a desarrollarse, cuando se dice que \u2020\u0153Tom\u00f3, pues, Yahv\u00e9h Dios al hombre y lo dej\u00f3 en el jard\u00ed\u00adn de Ed\u00e9n\u2020\u009d, Gn 2, 15. Yahv\u00e9h, prefiri\u00f3, es decir, eligi\u00f3, a Abel, el menor de los hijos de Ad\u00e1n y Eva, por encima del primog\u00e9nito, Ca\u00ed\u00adn, Gn 4, 4. Es la libre y amorosa elecci\u00f3n de Dios que dirige la historia, que prefiere a los humildes por sobre las grandezas ef\u00ed\u00admeras de este mundo, lo que se repite a trav\u00e9s de las Sagradas Escrituras; Isaac es preferido sobre Israel, Gn 21; a Jacob sobre Esa\u00fa, Gn 25, 23; 27. Dios elige al pueblo de Israel, lo separa de las dem\u00e1s naciones que lo rodean, lo hace suyo, su propiedad, Nm 23, 9, un pueblo a \u00e9l consagrado, Ex 19, 6, y establece con \u00e9l una Alianza, con la que se sella la elecci\u00f3n, la cual se remonta a la \u00e9poca de los patriarcas, Ex 19, 1 ss; Dt 5, 2-3. Esta elecci\u00f3n tiene un car\u00e1cter gratuito, puro amor y bondad de Dios, Dt 7, 6-8; 26, 18-19. Siendo Israel el pueblo separado, escogido,  elegido, ya en los profetas esta elecci\u00f3n se universaliza, es toda la humanidad, sin distingos, la llamada a la salvaci\u00f3n, cuando anuncian la era mesi\u00e1nica: \u2020\u0153Poco es que seas mi siervo, en orden a levantar las tribus de Jacob, y de hacer volver los preservados de Israel. Te voy a poner por luz de las gentes, para que mi salvaci\u00f3n alcance hasta los confines de la Tierra\u2020\u009d, Is 49, 6; Za 14, 16; Lc 2, 32; Hch 13, 47.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>T\u00e9rmino que se utiliza en teolog\u00ed\u00ada para designar el acto mediante el cual Dios toma para s\u00ed\u00ad un pueblo (Israel) o una persona (el creyente). La ra\u00ed\u00adz de la palabra hebrea significa \u2020\u0153escoger\u2020\u009d, como en Gen 13:11 (\u2020\u0153Entonces Lot escogi\u00f3 para s\u00ed\u00ad toda la llanura del Jord\u00e1n\u2020\u009d). Es claro que esto es una obra de la gracia de Dios, pues \u00e9l lo aclara a los israelitas cuando les dice: \u2020\u0153No por ser vosotros m\u00e1s que todos los pueblos os ha querido Jehov\u00e1 y os ha escogido, pues vosotros erais el m\u00e1s insignificante de todos los pueblos\u2020\u009d (Deu 7:7). As\u00ed\u00ad, se habla de Israel como \u2020\u0153el pueblo escogido\u2020\u009d. El elegir a Israel de entre todos los pueblos fue un acto de la soberan\u00ed\u00ada de Dios, que no surgi\u00f3 de ning\u00fan m\u00e9rito que hab\u00ed\u00ada en el pueblo mismo. Y a pesar de sus fallos y errores todav\u00ed\u00ada \u2020\u0153Jehov\u00e1 tendr\u00e1 piedad de Jacob, y todav\u00ed\u00ada escoger\u00e1 a Israel\u2020\u009d (Isa 14:1). En el NT se trata a los creyentes como los \u2020\u0153escogidos\u2020\u009d o se habla de su \u2020\u0153e.\u2020\u009d (gr. eklektos, o ekloge) en m\u00e1s de veinticinco ocasiones (Mat 22:14; Mat 24:22; Mar 13:20-27; Luc 18:7; Rom 8:33; Rom 9:11; Col 3:12; 1Pe 1:2; etc\u00e9tera). Desde tiempos de los llamados padres de la Iglesia, especialmente San Agust\u00ed\u00adn, se ense\u00f1\u00f3 que esto implica lo que com\u00fanmente se llama la \u2020\u0153doctrina de la predestinaci\u00f3n\u2020\u009d, seg\u00fan la cual Dios ha determinado de antemano qui\u00e9nes se han de perder y qui\u00e9nes se han de salvar, por v\u00ed\u00ada de su e., interpretando as\u00ed\u00ad pasajes como Rom 8:29 (\u2020\u0153&#8230;a los que antes conoci\u00f3, tambi\u00e9n los predestin\u00f3 para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo\u2020\u009d) y Efe 1:5 (\u2020\u0153&#8230;habi\u00e9ndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo\u2020\u009d). Pero esta ense\u00f1anza encontr\u00f3 sus contradictores en los cristianos que la interpretan de otra manera, pensando que la enunciaci\u00f3n de esta doctrina en esa forma contradice los principios de la libertad del hombre y su plena responsabilidad. La discusi\u00f3n del tema ha durado siglos. Pero en todo caso, todos creen que los creyentes son los elegidos de Dios, si bien que no todos lo entienden de la misma manera.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>ver, PREDESTINACI\u00ed\u201cN<\/p>\n<p>vet, Del t\u00e9rmino griego \u00abeklog\u00ea\u00bb. Se usa: (a) del Se\u00f1or Jes\u00fas: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad mi siervo, yo le sostendr\u00e9; mi escogido (\u00abbachir\u00bb), en quien mi alma tiene contentamiento\u00bb (Is. 42:1; 1 P. 2:6). Fue predestinado para ser propiciaci\u00f3n por la fe en Su sangre (Ro. 3:25; 1 P. 1:20); (b) de Ciro, que fue llamado por Dios para que fuera su \u00abpastor\u00bb e hiciera su voluntad, diciendo a Jerusal\u00e9n: \u00abSer\u00e1s edificada; y al templo: Ser\u00e1s fundado\u00bb (Is. 44:28; 45:1-4). Fue Ciro quien liber\u00f3 a los cautivos para que pudieran ir a Jerusal\u00e9n y reconstruyeran el templo (Esd. 1:2, 3); (c) cuando Jacob y Esa\u00fa nacieron, Jacob fue elegido para bendici\u00f3n, y sus descendientes como la \u00fanica naci\u00f3n elegida por Dios para Su especial favor (Ro. 9:11-13; Am. 3:2); (d) cuando Dios vuelva a restaurar a Israel en su bendici\u00f3n ser\u00e1 un remanente el que ser\u00e1 elegido, al que llama sus \u00abescogidos\u00bb (Is. 65:9, 15, 22; Mt. 24:22, 24, 31; Ro. 11:8); (e) de los \u00e1ngeles elegidos (1 Ti. 5:21); (f) de la elecci\u00f3n de personas para vida eterna (Ro. 8:29, 30, 33; 11:5, 7; Col. 3:12; 1 Ts. 1:4; 2 Ti. 2:10; Tit. 1:1; 1 P. 1:2; 5:13; 2 P. 1:10; 2 Jn. 1, 13). La raz\u00f3n de que muchos creyentes tienen dificultades en cuanto a la doctrina de la elecci\u00f3n para vida eterna es debido a que no acaban de ver el verdadero significado de la ca\u00ed\u00adda del hombre, y de su condici\u00f3n totalmente perdida. Si no fuera por la elecci\u00f3n y por la gracia irresistible que la acompa\u00f1a, nadie ser\u00ed\u00ada salvo. Cristo muri\u00f3 por todos, y a todos se proclama el evangelio (Ro. 3:22; He. 2:9). Sin embargo, los designios de la carne son enemistad contra Dios (Ro. 8:7), y nadie responder\u00ed\u00ada (Lc. 14:18). Nadie puede ir al Se\u00f1or Jes\u00fas si el Padre no lo atrae hacia \u00e9l (Jn. 6:44). Creen los ordenados para vida eterna (Hch. 13:48). Toda la gloria de la salvaci\u00f3n pertenece a Dios. Sin embargo, tiene que quedar claro que el hecho de la elecci\u00f3n de muchos a vida eterna no significa que otros han sido destinados por Dios a la perdici\u00f3n. Esto no se ense\u00f1a en las Escrituras. Dios desea que \u00abtodos\u00bb los hombres se salven (1 Ti. 2:4). Su elecci\u00f3n asegura que \u00abmuchos\u00bb lo ser\u00e1n. Se ha utilizado mucho el pasaje de Ro. 9:22-23 para defender la teor\u00ed\u00ada de la doble predestinaci\u00f3n. Sin embargo, se pasa por alto que el verbo \u00abpreparados\u00bb en el vers\u00ed\u00adculo 22 est\u00e1 en el original en la voz media, lo que quiere decir que los vasos de ira se prepararon a s\u00ed\u00ad mismos para destrucci\u00f3n. Es a los vasos de misericordia que El ha preparado de antemano para gloria. Por lo que respecta a Ro. 9:18, \u00abde quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece\u00bb, tampoco puede tomarse este vers\u00ed\u00adculo como apoyando la idea de una doble predestinaci\u00f3n. En efecto, aqu\u00ed\u00ad se trata, por una parte, de la gracia electiva soberana de Dios hacia unos (p. ej., el caso extremo de Saulo de Tarso, ilustrativo de todos los dem\u00e1s); por otra parte, los que son endurecidos no son endurecidos \u00abpara\u00bb perdici\u00f3n, sino \u00aben\u00bb perdici\u00f3n. Quedan endurecidos judicialmente en una actitud de rebeli\u00f3n ya asumida personalmente. Finalmente, un pasaje que a primera vista podr\u00ed\u00ada ser usado para apoyar la idea de una doble elecci\u00f3n es el de Jacob y Esa\u00fa: \u00abA Jacob am\u00e9, mas a Esa\u00fa aborrec\u00ed\u00ad\u00bb (Ro. 9:13; cp. Mal. 1:2-3). Aqu\u00ed\u00ad, a primera vista, parece que se est\u00e1 afirmando que antes de que nacieran, Dios ya amaba a Jacob y aborrec\u00ed\u00ada a Esa\u00fa. Sin embargo, aunque lo primero es ciertamente el caso, no es lo que aqu\u00ed\u00ad se est\u00e1 tratando. Aqu\u00ed\u00ad se da esta afirmaci\u00f3n como corolario final a la cadena que muestra la elecci\u00f3n en gracia de Jacob. La afirmaci\u00f3n \u00aba Esa\u00fa aborrec\u00ed\u00ad\u00bb no se conecta con \u00abno hab\u00ed\u00adan a\u00fan nacido\u00bb (Ro. 9:11), sino que es el desarrollo hist\u00f3rico a que llev\u00f3 la elecci\u00f3n de Jacob y la respuesta de odio de Esa\u00fa ante una p\u00e9rdida de bendici\u00f3n en la que \u00e9l hab\u00ed\u00ada tenido una responsabilidad directa, por su menosprecio de la primogenitura. Incluso los hay que consideran que no se refiere a Esa\u00fa de manera personal, sino a sus descendientes, despu\u00e9s que sus acciones nacionales hubieran quedado patentes (cp. Abd. 10; Ez. 35). (V\u00e9ase PREDESTINACI\u00ed\u201cN). Bibliograf\u00ed\u00ada: Para un examen teol\u00f3gico m\u00e1s profundo, se recomienda a los estudiosos la consulta de las siguientes obras: Chafer, L. S.: \u00abTeolog\u00ed\u00ada Sistem\u00e1tica\u00bb (Publicaciones Espa\u00f1olas, Dalton, Georgia, 1974), tomo I, PP. 981-1.022; Sperry Chafer, L. y Walvoord, J. F.: \u00abGrandes Temas B\u00ed\u00adblicos\u00bb (Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona, 1976), PP. 265- 270; Lacueva, F.: \u00abDoctrinas de la Gracia\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1975), Pp. 55-68; Ryrie, C.C.: \u00abS\u00ed\u00adntesis de doctrina b\u00ed\u00adblica\u00bb (Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona, 1979), PP. 27-131.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[278]<\/p>\n<p>     El concepto de elecci\u00f3n se halla profusamente vinculado con el mensaje divino de la salvaci\u00f3n. Elegido fue un pueblo, elegida una tierra, elegida una familia, elegidos un tiempo, elegidos unos disc\u00ed\u00adpulos y elegidos unos ap\u00f3stoles para un nuevo pueblo elegido por Dios.<\/p>\n<p>     De las 55 veces que se emplean en el Nuevo Testamento textos relacionados con elecci\u00f3n (eklegomai, exlektos, eklog\u00e9), la casi totalidad est\u00e1n asociados a la idea de \u00abgracia divina para el hombre\u00bb.<\/p>\n<p>     El mismo Jes\u00fas es elegido del Padre: \u00abEste es mi hijo, el elegido (\u00f2 ek-lelegmenos), a El deb\u00e9is escuchar\u00bb (Lc. 9.35). Y sus seguidores son los elegidos. \u00abNo sois vosotros los que me hab\u00e9is elegido a m\u00ed\u00ad; soy yo el que os he elegido a vosotros\u00bb (Jn. 15.16). \u00abMuchos son los llamados y pocos lo elegidos\u00bb (Mt. 20.16). \u00abDios har\u00e1 justicia a sus elegidos\u00bb (Lc. 18.7)<\/p>\n<p>     Es normal que la idea de elecci\u00f3n, sin\u00f3nimo de llamada, de selecci\u00f3n entre muchos, de vocaci\u00f3n se halle en la entra\u00f1a misma de la piedad cristiana en cuanto ella se basa en el Evangelio.<\/p>\n<p>     Esa idea de elecci\u00f3n se convierte en eclesial, cuando aludimos a las diversas llamadas que se hace en el seno de la Iglesia cat\u00f3lica: elecci\u00f3n al pontificado, elecci\u00f3n para el episcopado o el sacerdocio, elecci\u00f3n para la vida religiosa, elecci\u00f3n para el apostolado y la misi\u00f3n diaconal, evangelizadora o ministerio.<\/p>\n<p>     Es evidente que esa idea de elecci\u00f3n est\u00e1 vinculada a los otros conceptos radicalmente evang\u00e9licos: gratuidad, compromiso, respuesta, fidelidad, disposici\u00f3n. La Escritura est\u00e1 llena de elecciones mod\u00e9licas y de respuestas variadas: Abraham, Jacob, Mois\u00e9s, Samuel, David y cada uno de los profetas del Antiguo Testamento. Y en el Nuevo Testamento, Esteban es elegido (Hech 6.5), Pablo es elegido (Hech. 9.15), Pedro se declara elegido (Hech 15.7). Todos los seguidores de Jes\u00fas nos sabemos y sentimos \u00abelegidos antes de la creaci\u00f3n del mundo\u00bb. (Ef. 1.4)<\/p>\n<p>    Si todo esto es cierto, ser\u00e1 de la m\u00e1xima importancia educar a los hombres en la conciencia de elegidos. La vida cristiana de amor al Reino es la respuesta a la elecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: . La elecci\u00f3n divina: tema clave e insondable de la historia de la salvaci\u00f3n. &#8211; 2. Concepto de elecci\u00f3n y otros afines como el de \u00abvocaci\u00f3n\u00bb en el AT. 2.1. Los t\u00e9rminos que en hebreo y en la Biblia griega (LXX) expresan el concepto de elecci\u00f3n. 2.2. Significado de la elecci\u00f3n del pueblo de Israel en el AT. &#8211; 3. La elecci\u00f3n de Jes\u00fas, sus disc\u00ed\u00adpulos y dem\u00e1s creyentes seg\u00fan el NT. 3.1. En los evangelios y hechos de los ap\u00f3stoles: a) La elecci\u00f3n en el evangelio de Lc y Hechos de los ap\u00f3stoles; b) La reuni\u00f3n de los elegidos al final del mundo seg\u00fan los tres sin\u00f3pticos; c) La elecci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos en el EvJn. 3.2. En las cartas de Pablo y otros escritos del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>1. La elecci\u00f3n divina: tema clave e insondable de la historia de la salvaci\u00f3n<br \/>\nLa palabra \u00abelecci\u00f3n divina\u00bb expresa un tema central del AT, estrechamente relacionado con el de la alianza por la cual Dios elige a Israel como pueblo de su propiedad y se mantiene fiel a sus promesas. El concepto de la elecci\u00f3n del pueblo de Israel, por una parte, aparece relativamente tarde en su historia, siendo el Dt -probablemente en su primera edici\u00f3n hacia el a\u00f1o 622, unos 35 a\u00f1os antes de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n (587)-, el que por primera vez ha sabido sistematizar y expresar teol\u00f3gicamente la conciencia de Israel como pueblo elegido, llegando a su pleno desarrollo en los libros escritos durante el exilio de Babilonia, especialmente en el Deuterolsa\u00ed\u00adas (ls 40-55), y otros posteriores como el Trito-Isa\u00ed\u00adas (Is 56-66). Por otra parte, la realidad de la elecci\u00f3n y la conciencia m\u00e1s o menos clara del pueblo de Israel como elegido exist\u00ed\u00adan ya muchos siglos antes y se fundaban en su liberaci\u00f3n de Egipto por Dios bajo la gu\u00ed\u00ada de Mois\u00e9s (Os 11, 1-4; Am 3, 2), remont\u00e1ndose incluso hasta Abrah\u00e1n mismo (G\u00e9n 12, 1-3).<\/p>\n<p>Podr\u00ed\u00adamos definir la elecci\u00f3n divina de Israel como la acci\u00f3n que est\u00e1 en la ra\u00ed\u00adz misma del pueblo, sin la cual ser\u00ed\u00ada inconcebible su historia, por lo cual llamamos con raz\u00f3n a Israel \u00abel pueblo elegido\u00bb. La elecci\u00f3n divina consiste en la iniciativa libre y amorosa de Dios que precede a todo m\u00e9rito humano y prescinde absoluta y completamente de las cualidades y virtudes naturales humanas as\u00ed\u00ad como de los pecados y deficiencias morales anteriores a la elecci\u00f3n, que desde un punto de vista humano podr\u00ed\u00adan hacer a un pueblo o persona digna o indigna de ser elegida. A pesar de la eficacia irresistible con que la decisi\u00f3n soberana de Dios alcanza su fin, permanece intacta la libertad del elegido, sin quedar en modo alguno limitada por la acci\u00f3n divina. La elecci\u00f3n divina marca el origen de la historia de la salvaci\u00f3n, ejerce su influjo infalible en cada uno de sus momentos y encuentra su realizaci\u00f3n plena al final de los tiempos, cuando venga Cristo a reunir a sus elegidos (Mt 24, 31; Mc 13, 27).<\/p>\n<p>Lo opuesto de elecci\u00f3n es \u00abrechazo, no-elecci\u00f3n\u00bb (en hebreo ma&#8217;\u00e1s), sin que el rechazo implique de por s\u00ed\u00ad reprobaci\u00f3n o exclusi\u00f3n de la salvaci\u00f3n final, ya que la elecci\u00f3n de Israel por Dios en el AT no es una elecci\u00f3n que se refiera, en primer lugar, expl\u00ed\u00adcita y directamente a la salvaci\u00f3n eterna, sino a su misi\u00f3n de anunciar el nombre de Dios entre los pueblos gentiles y a su condici\u00f3n de instrumento de salvaci\u00f3n para ellos, como aparece de forma primorosa en los cantos del Siervo de Yahv\u00e9 (Is 42, 1-6; 49, 6-7). Naturalmente el fracaso culpable respecto a la realizaci\u00f3n de la misi\u00f3n confiada, en vistas a la cual fue elegida una persona o grupo, puede conllevar su condenaci\u00f3n, pero el problema del \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb se plantear\u00e1 m\u00e1s tarde, aproximadamente dos siglos despu\u00e9s, en el libro de Daniel.<\/p>\n<p>Puesto que la elecci\u00f3n de Israel tiene su continuaci\u00f3n en Jes\u00fas, que es llamado \u00abel Elegido\u00bb (Lc 9, 35; 23, 35), y en sus disc\u00ed\u00adpulos, que representan el pueblo escogido de los tiempos mesi\u00e1nicos (Lc 6, 13; Jn 6, 70; 13, 18; 15, 16. 19), es conveniente que estudiemos primeramente el concepto de elecci\u00f3n del AT, para poder comprender mejor qu\u00e9 significa \u00abelecci\u00f3n\u00bb en los evangelios y en el resto del NT. Por otra parte, no est\u00e1 de m\u00e1s recordar que la mentalidad hebrea es sumamente concreta y ajena a los conceptos abstractos, por lo cual se comprende que no exista en hebreo un sustantivo abstracto que corresponda al griego \u00e9, es decir, \u00abelecci\u00f3n\u00bb; el hebreo posee s\u00f3lo el verbo y otros verbos relacionados sem\u00e1nticamente con \u00e9ste. Y naturalmente es completamente comprensible que \u00e9 (\u00abelecci\u00f3n), que aparece 7 veces en el NT, no tenga nunca aqu\u00ed\u00ad el sentido estoico de \u00abdecisi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>2. Concepto de elecci\u00f3n y otros afines como el de \u00abvocaci\u00f3n\u00bb en el AT.<\/p>\n<p>2.1. t\u00e9rminos que en y en la Biblia griega (LXX) expresan el concepto elecci\u00f3n<br \/>\nEl t\u00e9rmino propio de la Biblia hebrea para expresar el concepto de elecci\u00f3n es el ya mencionado verbo (\u00abelegir\u00bb, \u00abescoger\u00bb, \u00abpreferir\u00bb). En sentido general significa escoger entre varias personas o cosas aquella que mejor sirve para conseguir un fin; supone, por tanto, un juicio , detenido y cuidadoso acerca la utilidad y oportunidad de lo elegido (1 Sam 17, 40; Is 41, 40; 2Sam 19, 39), lo que le distingue de otras verbos hebreos que podr\u00ed\u00adamos considerar sin\u00f3nimos, como \u00abconocer \u00ed\u00adntima o familiarmente\u00bb, pero sin el matiz que acabamos de indicar. El concepto de elecci\u00f3n comprende las siguientes notas: 1. la elecci\u00f3n supone que existen varias personas u objetos a elegir; 2. el que elige no est\u00e1 obligado ni forzado a escoger ninguno de ellos; 3. el que elige es due\u00f1o de los objetos o personas; 4. el que elige hace un juicio consciente y cuidadoso acerca de la persona u objeto de su elecci\u00f3n. De 164 veces que aparece (\u00abelegir\u00bb, \u00abescoger\u00bb, \u00abpreferir\u00bb) en el AT, 92 se refiere a Dios. Ordinariamente aparece este verbo en frases estereotipadas en que Dios es sujeto, raramente objeto: \u00abDios es que elige algo o alguien\u00bb. En estas expresiones en que Dios es sujeto se subraya la \u00f3n, sino el sujeto, destac\u00e1ndose as\u00ed\u00ad la iniciativa de Dios que se elige para s\u00ed\u00ad libre y graciosamente un pueblo (Dt 4, 37; 7, 7; 14, 2). La biblia griega de los LXX traduce generalmente por \u00abelegir algo por s\u00ed\u00ad y para s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (ekl\u00e9geszai: voz media o reflexiva; rara vez en activa ; en el NT no se encuentra la forma activa ), lo cual refleja en cierto sentido la connotaci\u00f3n del verbo hebreo: \u00abelegir consciente, cuidadosa y detenidamente\u00bb.<\/p>\n<p>Hay, adem\u00e1s, otras expresiones en el AT que implican la idea de \u00abelegir\u00bb, tales como \u00abalianza\u00bb, \u00abconocer\u00bb -en el sentido b\u00ed\u00adblico de conocimiento experiencial y personal, que en el caso de la elecci\u00f3n de Dios supera infinitamente las formas m\u00e1s sublimes del amor humano, bien sea el amor del esposo, madre o amigo (cf. Am 3, 2; Os 11, 1-4; Miq 6, 3-5; Is 1, 2-3; 5, 1-7)-, \u00abnueva creaci\u00f3n\u00bb (Dt 32, 6), \u00abllamar\u00bb (Os 11, 1; Is 42, 6) y \u00abescoger\u00bb, \u00abseparar\u00bb o \u00absegregar\u00bb (Lev 20, 26). Pero el t\u00e9rmino propio para expresar la elecci\u00f3n divina en el AT es con las connotaciones se\u00f1aladas.<\/p>\n<p>En sentido religioso la elecci\u00f3n del rey representa la expresi\u00f3n m\u00e1s antigua del AT que se refiere a la elecci\u00f3n divina de alguien por Dios (1 Sam 10, 24; 16, 7-12; 2Sam 6, 21; 16, 18), lo cual parece confirmado por el hecho de que en el Oriente antiguo el rey e indirectamente el templo se consideraban a veces elegidos (cf. Sal 132, 13). Aparte del rey y pueblo de Dios como objetos m\u00e1s importantes del verbo \u00abelegir\u00bb, hay que mencionar la elecci\u00f3n del lugar de culto o templo (Dt 16, 6-7; 18, 5-6; 26, 2), la ciudad de Jerusal\u00e9n (1 Re 8, 16; 11, 34), los sacerdotes (Dt 18, 5; 1Sam 2, 28); raramente se habla de la elecci\u00f3n de personas individuales, como Sa\u00fal o David (1 Sam 10, 24; 16, 8-10) Zorobabel (Ag 2, 23) y, sobre todo, el Siervo de Yahv\u00e9 (Is 43, 10), Jacob y Abrah\u00e1n (41, 8), como representantes del pueblo elegido.<\/p>\n<p>2.2. de la elecci\u00f3n del pueblo de Israel en el AT.<\/p>\n<p>El concepto de Israel como pueblo elegido de Dios se fue forjando a lo largo de su historia, llegando precisamente a su pleno desarrollo cuando el pueblo hab\u00ed\u00ada perdido su conciencia de identidad como naci\u00f3n, hab\u00ed\u00ada desaparecido del mapa pol\u00ed\u00adtico como naci\u00f3n y sus ambiciones pol\u00ed\u00adticas se hab\u00ed\u00adan disuelto. Seg\u00fan el Dt no s\u00f3lo el rey es elegido por Yahv\u00e9 (17, 14-15), sino tambi\u00e9n el pueblo de Israel, pero no por sus m\u00e9ritos propios, sino por el amor inescrutable de Yahv\u00e9, que sac\u00f3 a Israel de la esclavitud de Egipto y le eligi\u00f3 como pueblo suyo (7, 6-10). Tres ideas teol\u00f3gicas fundamentales se hallan relacionadas en este texto b\u00e1sico del Dt: 1. la liberaci\u00f3n divina de Israel de Egipto, que se convierte en propiedad de Dios; 2. la elecci\u00f3n por puro amor libre y gratuito de Yahv\u00e9 que permanece fiel a sus promesas hechas a los patriarcas; 3. la obligaci\u00f3n de Israel de reconocer a Yahv\u00e9 como \u00fanico Dios, con quien nadie se puede comparar. La santidad del pueblo elegido tiene que manifestarse en la observancia de los mandamientos (10, 12-19).<\/p>\n<p>El Deuterolsa\u00ed\u00adas (40-55) democratiza, por as\u00ed\u00ad decir, la profec\u00ed\u00ada mesi\u00e1nica del profeta Nat\u00e1n (2Sam 7, 8) al tiempo que ampl\u00ed\u00ada el horizonte de la elecci\u00f3n de Israel en relaci\u00f3n con las naciones paganas: el Siervo de Yahv\u00e9 ya no es David o el descendiente real dav\u00ed\u00addico sino el pueblo que Dios mismo se crea y elige en su segundo \u00e9xodo, al sacarle de Babilonia (Is 43, 20-21; 44, 1-2), testigo de que Yahv\u00e9 es el \u00fanico Dios (43, 10); es el Siervo de Yahv\u00e9 quien trae a las naciones la Ley (42, 1) y se convierte para ellas en \u00abluz de los pueblos\u00bb (49, 6-7). El Trito-Isa\u00ed\u00adas (56-66), que escribe despu\u00e9s del retorno de Babilonia, abre la perspectiva de salvaci\u00f3n a los extranjeros que decidan unirse y servir al Se\u00f1or (56, 3. 6-7; cf. Mc 11, 17).<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n divina de Israel no es un mero privilegio para que el pueblo se complazca en \u00e9l, sino primeramente una misi\u00f3n respecto a los pueblos paganos: Israel es el instrumento de Dios para la redenci\u00f3n de la humanidad. Puesto que la elecci\u00f3n no depende de condiciones humanas, tampoco crea privilegios; el elegido debe ser consciente de su permanente dependencia del que le ha elegido y reafirmarse continuamente en su misi\u00f3n, renovando su obediencia y amor de Dios. Al pueblo elegido, en cuanto Siervo de Yahv\u00e9, no le est\u00e1 permitido independizarse del que le ha elegido y actuar por propia cuenta, si quiere ser fiel al encargo o misi\u00f3n encomendada de anunciar el nombre de Yahv\u00e9 entre los dem\u00e1s pueblos. Para que su misi\u00f3n sea eficaz, Israel tiene que reconocer que Yahv\u00e9 es el santo por excelencia y el \u00fanico y absoluto Dios, del que su pueblo depende totalmente, y comportarse como exige su elecci\u00f3n. La tentaci\u00f3n del elegido o elegidos consiste en aferrarse a sus pretendidas prerrogativas o privilegios y tratar de sobreponerse a los dem\u00e1s, cerr\u00e1ndose en s\u00ed\u00ad mismo o mismos. A crear esta actitud pueden contribuir las persecuciones que vienen desde fuera o el influjo avasallador de un ambiente religioso contrario a la fe de Israel. Un ejemplo de reacciones exclusivistas proporcionan ciertos grupos del entorno religioso del NT, como Qumr\u00e1n, los c\u00ed\u00adrculos apocal\u00ed\u00adpticos y los fariseos, que llegaron a creerse superiores a los dem\u00e1s y despreciaban a otros grupos (Lc 18, 9).<\/p>\n<p>3. La elecci\u00f3n de Jes\u00fas, sus disc\u00ed\u00adpulos y dem\u00e1s creyentes seg\u00fan el NT.<\/p>\n<p>3.1. los evangelios y hechos de los ap\u00f3stoles<br \/>\n) La elecci\u00f3n en el evangelio de Lc Hechos de los \u00f3stoles. Lc es el evangelista entre los sin\u00f3pticos que muestra un concepto bien meditado de elecci\u00f3n. En primer lugar, es el \u00fanico que pone en boca de los jefes del pueblo jud\u00ed\u00ado el t\u00ed\u00adtulo \u00abel Elegido\u00bb (ekklekt\u00f3s): \u00abHa salvado a otros; que se salve a s\u00ed\u00ad mismo si es el Mes\u00ed\u00adas de Dios, el Elegido\u00bb (23, 35). Con ocasi\u00f3n de la transfiguraci\u00f3n s\u00f3lo en Lc presenta el Padre a Jes\u00fas como \u00abel Elegido\u00bb (aqu\u00ed\u00ad , pero el significado es id\u00e9ntico), con una clara alusi\u00f3n al Siervo de Yahv\u00e9: \u00abEste es mi hijo, el Elegido\u00bb (9, 35; cf. Is 42, 1; Dt 18, 15). El evangelista Lc, evidentemente, quiere presentar a sus lectores cristianogentiles a Jes\u00fas como el Siervo de Yahv\u00e9 por excelencia, que lleva la luz del evangelio a los pueblos paganos (Lc 2, 32; cf. 49, 6). La elecci\u00f3n de Israel que comenz\u00f3 con los patriarcas (He 13, 17) llega a su pleno cumplimiento con la conversi\u00f3n de los gentiles y su incorporaci\u00f3n al pueblo de Dios por medio de Jesucristo (v. 47; cf. 10, 47; 11, 17-18).<\/p>\n<p>Jes\u00fas elige a los doce ap\u00f3stoles (Lc 6, 23; He 1, 2. 24), siendo Lc el \u00fanico de los sin\u00f3pticos que al instituir Jes\u00fas el grupo de los doce emplea la palabra \u00abelegir\u00bb (ekl\u00e9gomai). Con la instituci\u00f3n del grupo de los doce ap\u00f3stoles Jes\u00fas quiere reafirmar la elecci\u00f3n del pueblo de Israel: los doce ap\u00f3stoles representan las doce tribus del pueblo elegido del AT (Mt 19, 28\/Lc 22, 28. 30Q) y son enviados a proclamar el reino de Dios y a curar (Lc 9, 1). El resultado de los esfuerzos de Jes\u00fas con respecto a Israel es exiguo, un \u00abpeque\u00f1o reba\u00f1o\u00bb (12, 32), pues Israel en su conjunto ha rechazado su predicaci\u00f3n y claudicado de las promesas de los padres. Despu\u00e9s de Pascua la elecci\u00f3n del pueblo elegido se hace extensiva a los gentiles. Pedro dice en el concilio de Jerusal\u00e9n que Dios le \u00abeligi\u00f3\u00bb (ekl\u00e9gomai) para que por su boca los gentiles escuchasen la palabra de la buena nueva (He 15, 7).<\/p>\n<p>b) reuni\u00f3n de los al final del mundo seg\u00fan los tres \u00f3pticos. Casi todos los restantes t\u00e9rminos de \u00abelecci\u00f3n\u00bb tienen en los sin\u00f3pticos un colorido apocal\u00ed\u00adptico. Los \u00abelegidos\u00bb (ekklektoi) forman aqu\u00ed\u00ad el grupo de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas, o sea, la Iglesia de los \u00faltimos tiempos que sufre persecuciones, angustias, aflicciones y est\u00e1 sometida a la fuerte presi\u00f3n de los falsos profetas que intentan seducir, si fuera posible, a los mismos elegidos; esta situaci\u00f3n angustiosa tiene lugar antes de que venga del Hijo del hombre a reunir a sus elegidos de los cuatro puntos cardinales en su reino eterno (Mt 24, 22. 24. 31; Mc 13, 20. 22. 27; cf. tambi\u00e9n Lc 18, 7). En Mt 22, 14 afirma Jes\u00fas de forma lapidaria: \u00abPorque muchos son los llamados (kletoi), mas pocos los elegidos (eklektoi)\u00bb. Es evidente que Jes\u00fas no afirma que el escaso n\u00famero de los elegidos se deba a que Dios ha fijado desde la eternidad determin\u00ed\u00adsticamente un reducido n\u00famero de los que se salvar\u00e1n, sin que los no elegidos puedan hacer algo para cambiar su suerte. Si se lee la frase teniendo en cuenta el contexto de la par\u00e1bola, est\u00e1 claro que Jes\u00fas quiere decir que depende de los llamados el convertirse en elegidos o rechazados; todos (\u00abmuchos\u00bb equivale aqu\u00ed\u00ad a \u00abtodos\u00bb) tienen la posibilidad de ratificar su elecci\u00f3n, pero pocos son los que toman en serio esa oferta; la mayor\u00ed\u00ada, los primeros invitados de la par\u00e1bola, se desentienden de la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas y se convierten en no elegidos por culpa propia. El ejemplo de Mar\u00ed\u00ada, la hermana de Marta, muestra cu\u00e1l debe ser la elecci\u00f3n del disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas: \u00abMar\u00ed\u00ada escogi\u00f3 para s\u00ed\u00ad la mejor parte, y nadie se la quitar\u00e1\u00bb (Lc 10, 42). Un contraejempio es el de los invitados que trataban de elegir los primeros puestos (14, 7): honor y estima humana eran su principal preocupaci\u00f3n y no la elecci\u00f3n para el reino de los cielos (cf. v. 15-21. 24).<\/p>\n<p>) La elecci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos en el EvJn. Seg\u00fan el EvJn Jes\u00fas ha elegido a los doce disc\u00ed\u00adpulos, que el Padre ya hab\u00ed\u00ada elegido y se los da como don precioso a Jes\u00fas. Pero la elecci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos por medio de Jes\u00fas no es ning\u00fan salvoconducto que les libre del peligro de traicionar a su maestro (6, 64-71; 13, 18). Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas que permanecen unidos a \u00e9l son como los sarmientos y la vid y constituyen el verdadero Israel; Jes\u00fas los ha elegido para que den fruto, es decir, para que por medio de la oraci\u00f3n, el amor fraterno y el conocimiento cada vez m\u00e1s profundo del amor de Jes\u00fas en su entrega a la muerte, consigan atraer muchos miembros a la Iglesia (Jn 15, 1-17). Los disc\u00ed\u00adpulos no deben extra\u00f1arse de ser odiados por el mundo, ya que el mundo ha odiado primero a Jes\u00fas (15, 19).<\/p>\n<p>3.2. las cartas de Pablo y otros escritos del Nuevo Testamento<br \/>\nEl que los tesalonibenses hayan aceptado la palabra de Dios con pleno gozo a pesar de las persecuciones y la hagan fructificar por medio de la pr\u00e1ctica de las tres virtudes teologales es una se\u00f1al manifiesta de que son objeto del amor de Dios y su \u00abelecci\u00f3n\u00bb divina (1, 3-6). Su vida cristiana aut\u00e9ntica es una prueba clara de que los cristianos de Tesal\u00f3nica, de los cuales una buena parte eran de origen gentil, pertenecen al pueblo de Dios. El Ap\u00f3stol compara la elecci\u00f3n de los cristianos de Corinto, en su mayor\u00ed\u00ada tambi\u00e9n de origen gentil, a una nueva \u00abcreaci\u00f3n de la nada\u00bb (creatio nihilo): Dios ha elegido lo necio, lo d\u00e9bil, lo vil, lo despreciable, lo no es (1, 27-28). La comunidad cristiana de Corinto, el pueblo elegido de Dios, se semeja, al confundir a los sabios, los fuertes y a los que son algo en la sociedad (1 Cor 1, 26-31), al Siervo de Yahv\u00e9, que por no ser ni valer nada humanamente, lo hace Dios su instrumento. Los corintios corren, sin embargo, el peligro de volverse instrumentos in\u00fatiles por no tomar en serio la \u00abnecedad de la cruz\u00bb (1, 18. 21). A los cristianos de Roma llama P \u00abelegidos de Dios\u00bb en un contexto de persecuci\u00f3n que adquiere cierto tono apocal\u00ed\u00adptico (Rom 8, 33; cf. Mc 13, 20. 22. 27 par.; Lc 18, 7; Ap 17, 14). \u00abLos elegidos de Dios\u00bb son los que Dios ha llamado a la fe de acuerdo con su plan divino en Cristo: a los que conoci\u00f3, es decir, am\u00f3 de antemano, predestin\u00f3 a ser semejantes a su Hijo, llam\u00f3 a la fe, justific\u00f3 y glorific\u00f3 (Rom 8, 28-30). Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad la mayor\u00ed\u00ada de \u00ablos elegidos de Dios\u00bb son cristianos de origen gentil. \u00bfY qu\u00e9 ha pasado con los miembros del pueblo elegido de la antigua alianza? \u00bfHan dejado de ser \u00abpueblo de Dios\u00bb, para que ocupe la Iglesia su puesto? En Rom 9-11 P discute este problema grave y doloroso no s\u00f3lo para \u00e9l por ser jud\u00ed\u00ado, sino para todo cristiano porque toca el nervio del plan salv\u00ed\u00adfico. A pesar de que la mayor\u00ed\u00ada de Israel ha tropezado y rechazado la fe, Israel es la ra\u00ed\u00adz que sustenta a los cristianos de origen gentil (11, 13-24). Gracias a que los gentiles han sido injertados en Israel, el olivo de buena raza, han pasado con los cristianos de origen jud\u00ed\u00ado, \u00abel resto elegido\u00bb (11, 5. 7), a formar parte de Israel. El Ap\u00f3stol tiene la firme esperanza de que el Israel que ha rechazado el evangelio un d\u00ed\u00ada \u00abser\u00e1 injertado de nuevo\u00bb, es decir, se una a la Iglesia (11, 23. 25-29), para causar en el mundo a\u00fan incr\u00e9dulo el mayor impacto imaginable (v. 12).<\/p>\n<p>En Ef 1, 3-14 alaba el autor a Dios por haber realizado su plan de salvaci\u00f3n en Cristo, en quien los cristianos han experimentado su redenci\u00f3n y sobreabundancia de gracias. En la realizaci\u00f3n del plan ideado por Dios antes de la creaci\u00f3n del mundo reconoce el autor que los cristianos fueron elegidos y predestinados a ser hijos adoptivos de Dios. Esta elecci\u00f3n tiene por objeto la conversi\u00f3n del mundo: la profec\u00ed\u00ada de la peregrinaci\u00f3n de los pueblos gentiles a Jerusal\u00e9n es interpretada como el afluir a la Iglesia. En 1Pe 1, 1; 2, 4-10 son los cristianos los \u00abelegidos\u00bb, \u00abla naci\u00f3n elegida\u00bb, que viven perseguidos en un entorno hostil; el autor les exhorta a que no sucumban a las persecuciones, mostr\u00e1ndoles el ejemplo de Cristo, \u00abla piedra angular, escogida y preciosa\u00bb (2, 6; 2, 21-25). La persecuci\u00f3n tiene que espolear a los cristianos a apreciar su elecci\u00f3n divina. > vocaci\u00f3n; discipulado; seguimiento; llamada.<\/p>\n<p>Rodr\u00ed\u00adguez Ruiz<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> promesa, pacto). La antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica est\u00e1 muy vinculada con el tema de la elecci\u00f3n. Seg\u00fan la Biblia hebrea, el valor del pueblo reside en el hecho de que los israelitas han sido escogidos o \u00abllamados\u00bb (convocados) por Dios, de un modo especial, a partir de los patriarcas: \u00abPorque t\u00fa eres pueblo santo para Yahv\u00e9 tu Dios; Yahv\u00e9 tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, m\u00e1s que todos los pueblos que est\u00e1n sobre la tierra. No por ser vosotros m\u00e1s que todos los pueblos os ha querido Yahv\u00e9 y os ha escogido, pues vosotros erais el m\u00e1s insignificante de todos los pueblos\u00bb (Dt 7,6-7). Esta elecci\u00f3n queda ratificada por pacto: \u00abAhora, pues, si oyereis a mi voz, y guardar\u00e9is mi pacto, vosotros ser\u00e9is mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque m\u00ed\u00ada es toda la tierra. Y vosotros me ser\u00e9is un reino de sacerdotes, y gente santa\u00bb (Ex 19,56). Esta certeza de ser naci\u00f3n elegida de Dios ha sido y sigue siendo esencial para el surgimiento, despliegue y mantenimiento de la identidad jud\u00ed\u00ada. Siguiendo en esa l\u00ed\u00adnea, los cristianos afirman que la Iglesia es la asamblea de los convocados, es decir, de aquellos a los que el mismo Dios re\u00fane a trav\u00e9s de la llamada de otros hombres (enviados o misioneros* del Cristo). Por eso, ellos se sienten herederos de la llamada y elecci\u00f3n israelita: \u00abMas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, naci\u00f3n santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunci\u00e9is las virtudes de aquel que os llam\u00f3 de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no hab\u00ed\u00adais alcanzado misericordia, pero ahora hab\u00e9is alcanzado misericordia\u00bb (1 Pe 2,9-10). Pero los cristianos contin\u00faan diciendo que esta llamada y elecci\u00f3n, que ellos viven y cultivan en la Iglesia, ha de extenderse a todos los pueblos, de manera que ellos pueden llamarse pueblo elegido, pero s\u00f3lo en la medida en que todos los hombres de la tierra pueden sentirse y saberse tambi\u00e9n elegidos, con ellos y como ellos.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>La palabra \u00abelecci\u00f3n\u00bb expresa el conocimiento de una libertad que se mide ante Dios y ante la historia frente a un arco de opciones cristiana, teol\u00f3gica y pastoralmente posibles, significativas y v\u00e1lidas. No se trata simplemente de un dram\u00e1tico dilema entre el bien y el mal, sino de una progresi\u00f3n constante y de una inquietud por todos los bienes y todas las realidades, extendidas en el mundo por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, con vistas a una opci\u00f3n orientada hacia la edificaci\u00f3n y construcci\u00f3n plena de la sociedad.  El esfuerzo por elegir, que es sustancial, pone en evidencia una libertad responsable, y no una arbitrariedad aislada y sin ning\u00fan criterio de referencia. Los criterios de referencia caracter\u00ed\u00adsticos de los disc\u00ed\u00adpulos de Jesucristo y de todo el pueblo de Dios, que \u00abtiene como condici\u00f3n la dignidad y la libertad de los hijos de Dios, en cuyo coraz\u00f3n el Esp\u00ed\u00adritu Santo habita como en un templo\u00bb, son los    m\u00faltiples signos del Esp\u00ed\u00adritu Santo, desde los m\u00e1s espont\u00e1neos hasta aquellos que son jer\u00e1rquicamente mediatos, desde los m\u00e1s sagrados hasta los llamados \u00absignos de los tiempos\u00bb, que Juan XXIII y posteriormente el Concilio nos han ense\u00f1ado a mirar sin superficialidad ni suficiencia.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>Es la benevolencia gratuita y amorosa con que Dios se relaciona con la humanidad y por la que realiza un proyecto salv\u00ed\u00adfico, ordenado a hacer a los hombres part\u00ed\u00adcipes de su propia vida, justific\u00e1ndolos por medio de Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu y glorific\u00e1ndolos. Puede definirse tambi\u00e9n como el maravilloso designio divino en favor del \u00abhombre concreto, que en Jesucristo, como criatura y como pecador es llamado, justificado, santificado y glorificado por Dios\u00bb (M, Lohrer): e;n este sentido, es justo afirmar que la elecci\u00f3n es \u00abla suma del Evangelio\u00bb (K. Barth), La elecci\u00f3n, entendida como acci\u00f3n hist\u00f3rica con que Dios llama a Israel a la humanidad al pacto salv\u00ed\u00adfico, tiene como antecedente la predestinaci\u00f3n, es decir, una toma de posici\u00f3n en favor de y como punto final la glorificaci\u00f3n eternna del hombre. La una y la otra, seg\u00fan Pablo, se realizan en Jesucristo (Ef 1,4-5): la elecci\u00f3n, adem\u00e1s, est\u00e1 destinada a toda la humanidad (1 Tim 2,4), El concilio de Quercy (853) recuerda que \u00bb Dios quiere que todos los hombres se salven, sin excepci\u00f3n (1 Tim 2, 4), aunque no todos se salvan\u00bb (DS 623): esto significa que, si alguno no goza de la salvaci\u00f3n, esto se debe a que algunos se sustraen de forma culpable y aut\u00f3noma de la voluntad de Dios: \u00bb el hecho de que algunos se salven, es un don que Se les hace: el hecho de que algunos se pierdan, es por su culpa\u00bb (Ib\u00ed\u00add,). De esta manera, mientras que se subraya la gratuidad de la elecci\u00f3n divina y la primac\u00ed\u00ada absoluta de la gracia, se rechaza una visi\u00f3n de la predestinaci\u00f3n como divisi\u00f3n arbitraria de la humanidad en dos grupos: los que se salvan y los que se condenan (teor\u00ed\u00ada de la doble predestinaci\u00f3n).<\/p>\n<p>En la comprensi\u00f3n del misterio de la elecci\u00f3n, no hay que caer en las redes del individualismo \u00ab\u00bfpor qu\u00e9 el uno se salva y el otro no? \u00ab): la elecci\u00f3n se refiere a la comunidad de Israel, a la comunidad eclesial. a la comunidad humana. Ni hay que caer en el abstractismo metaf\u00ed\u00adsico, olvid\u00e1ndose de que el Dios que elige es el Padre que envi\u00f3 al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu para que el mundo se salve. Adem\u00e1s, al reflexionar en la elecci\u00f3n, hay que evitar tambi\u00e9n toda forma de pelagianismo y de semipelagianismo, insistiendo en la absoluta gratuidad de la elecci\u00f3n misma.<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n por parte de Dios tiene una dimensi\u00f3n protol\u00f3gica, en el sentido de que antes de su actuaci\u00f3n concreta en y por Jesucristo en favor de la humanidad, supone la eterna voluntad ben\u00e9fica del Padre: en este sentido, es posible entender la elecci\u00f3n como predestinaci\u00f3n eterna, es decir, por parte del Eterno, en relaci\u00f3n con la historia.<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n tiene adem\u00e1s una dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica, en el sentido de que indica el destino al que Dios llama al hombre. La protolog\u00ed\u00ada y la escatolog\u00ed\u00ada de la elecci\u00f3n estimulan la fe en el proyecto y la bondad de Dios y la esperanza en la realizaci\u00f3n cierta de su designio; al mismo tiempo, la elecci\u00f3n provoca al creyente y a la comunidad al amor y al compromiso personal, como respuesta a la llamada de Dios. El destinatario de la elecci\u00f3n es la comunidad (Ef 1,4-6); la Iglesia es la unidad de los que han sido \u00abelegidos seg\u00fan la presciencia de Dios Padre, para obedecer a Jesucristo y para ser rociados con su sangre\u00bb (1 p\u00e9 1,1-2). Lo mismo que Israel es el pueblo elegido por Dios para que sea en la historia \u00abluz\u00bb para los pueblos, tambi\u00e9n la Iglesia es elegida en Cristo, por pura gracia de Dios, para que sea a su vez en el mundo signo e instrumento del amor divino. Esto significa, entre otras cosas, que la elecci\u00f3n no puede ser considerada como una propiedad o una posesi\u00f3n; por eso, mientras que hay que desechar toda presunci\u00f3n de haber sido elegidos por los propios m\u00e9ritos. o bien de haber sido de alguna manera \u00abconducidos a tal salvaci\u00f3n\u00bb, aun sin una adhesi\u00f3n al provecto de Dios. hay que eliminar al mismo tiempo toda forma de desesperaci\u00f3n, ya que Dios es fiel y no falta a las promesas de su amor. Adem\u00e1s, la comunidad que experimenta la elecci\u00f3n tiene que saber que no est\u00e1 libre de tentaciones: \u00abla elecci\u00f3n tiene un car\u00e1cter de lucha (&#8230;). se mueve en el terreno de la tensi\u00f3n entre la fe y la infidelidad\u00bb (M. LOhrer). Aun albergando la certeza de la elecci\u00f3n, los creyentes tendr\u00e1n que desterrar siempre 1 a falsa seguridad, ser vigilantes respecto a las propias traiciones contra la bondad divina; y cuando hayan sido fieles, tendr\u00e1n que doblar las rodillas y dar alabanza a Dios, que permite a sus hijos responder santamente a su llamada.<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n es tambi\u00e9n un principio de servicio. Del amor de Dios surge la elecci\u00f3n, pero \u00e9sta es comienzo de una tarea: lo mismo que para Israel, tambi\u00e9n para la Iglesia la elecci\u00f3n es no un privilegio que se pueda gozar egoistamente, sino un principio de responsabilidad que hay que ejercer en el mundo.<\/p>\n<p>Para comprender bien la elecci\u00f3n, hay que considerar adem\u00e1s que su fuente y su causa es el Padre: el Padre est\u00e1 en el origen, no s\u00f3lo de los dinamismos necesarios intratrinitarios (procesiones). sino de los dinamismos libres (acciones ad extra); la elecci\u00f3n l los elegidos son el testimonio vivo de1 amor infinito del Padre clement\u00ed\u00adsimo, Jes\u00fas. el Hijo encarnado, es aquel en el cual. por medio del cual y con vistas al cual tiene lugar la elecci\u00f3n (cf. Ef 1,4-6.11). El es quien desde siempre, en cuanto Hijo. es objeto de la benevolencia del Padre y recibe de \u00e9l la vida divina. Al hacerse hombre, Cristo se convierte en el elegido por excelencia:<br \/>\nnadie goza m\u00e1s que \u00e9l de la gracia de la presencia de Dios. Por este motivo, puede ser por una parte el mediador adecuado de la elecci\u00f3n, aquel gracias al cual llega a la historia la bondad del Padre: por otra parte, es el modelo a cuya imagen quiere Dios formar a los hombres. La elecci\u00f3n es hacerse \u00bb hijos en el Hijo\u00bb, \u00abhijos adoptivos,), que llaman a Dios \u00abAbba\u00bb (Rom 8,29; Ef 1,5), No hay que olvidar que la elecci\u00f3n en Jesucnsto se realiza \u00abpor la v\u00ed\u00ada del Calvario\u00bb es decir a trav\u00e9s de la obediencia \u00abde la humildad del Hijo, \u00bb hasta la muerte, y una muerte de cruz (Flp 2,8): a Jes\u00fas \u00abDios lo trat\u00f3 por nosotros como al propio pecado\u00bb (2 Cor 5,2] 1; Cristo sufri\u00f3 el abandono del Padre (Mc 15.34). anul\u00f3 el documento de nuestra deuda por medio de la cruz (Col 2.14), tom\u00f3 sobre s\u00ed\u00ad nuestros dolores (1s 53,4) y el \u00abno\u00bb del Padre al pecado del hombre. En este sentido, hablar de elecci\u00f3n es hablar de cruz. La elecci\u00f3n y los elegidos son el testimonio tangible del amor infinito, humilde y obediente del Hijo.<\/p>\n<p>Como elecci\u00f3n gratuita y llamada a la salvaci\u00f3n por parte del Padre por medio del Hijo, la elecci\u00f3n remite al Esp\u00ed\u00adritu Santo: en efecto, s\u00f3lo gracias a su obra pueden los hombres reconocer el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Jes\u00fas (1 Cor 12,3), nacer a una vida nueva (Jn 3,5-6), hacerse \u00abhijos en el Hijo\u00bb y llamar a Dios \u00abAbba\u00bb (Rom 8,15; G\u00e1l 4,6). S\u00f3lo gracias al Esp\u00ed\u00adritu pueden los elegidos recibir el consuelo divino de la vocaci\u00f3n a una vida \u00absanta en el Santo\u00bb. En este sentido, la elecci\u00f3n y los elegidos son el testimonio vivo de Aquel que es el amor del Padre y del Hijo: el Par\u00e1clito. Consciente del misterio de la elecci\u00f3n, el creyente vive ante todo la apertura a Cristo, el \u00fanico en el que somos salvados. Est\u00e1 llamado, adem\u00e1s, a dedicarse a su propia salvaci\u00f3n \u00bb con temor y temblor\u00bb (Flp 2,12). sabiendo que siempre le queda la posibilidad de rechazar o despreciar el ofrecimiento del Padre. Vive finalmente en la esperanza, so\u00f1ando con los ojos abiertos en cumplimiento de la obra que ha comenzado el Dios trinitario, mediante su compromiso amoroso y vigilante.<\/p>\n<p>G, M. Salvati<\/p>\n<p>Bibl.: M, Lohrer, La gracia como elecci\u00f3n del hombre en MS, IV II. 732-789&#8242;, M Fliek Z. Alszeghy El evangelio de la gracia. Sigueme. Salamanca 1974. 259-328: J Vermev., El Dios de la promesa, el Dios de la alianza, Sal Terrae, Santander 1990: L, de Lorenzi, Elecci\u00f3n, en NDTB, 474-490: J Guill\u00e9n Torralba, La fuerza oculta de Dios; la elecci\u00f3n en el A.T. Valencia 1983<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. La elecci\u00f3n, experiencia primordial de fe: 1. La elecci\u00f3n formula la fe en Dios; 2. La elecci\u00f3n formula la opci\u00f3n concreta por su Dios por parte del hombre; 3. Toda la historia de Israel expresa elecci\u00f3n. II. La elecci\u00f3n de Dios hasta el destierro: 1. Dios elige al rey; 2. Dios elige al pueblo de Israel; 3. Dios elige a Si\u00f3n\/Jerusal\u00e9n; III. La elecci\u00f3n de Dios en la oscuridad del destierro: 1. La elecci\u00f3n en el Deuteronomista; 2. La elecci\u00f3n en el D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas; IV. La elecci\u00f3n de Dios despu\u00e9s del destierro: 1. En los profetas y salmistas de la restauraci\u00f3n; 2. En las perspectivas del an\u00f3nimo Trito-lsa\u00ed\u00adas; 3. La aportaci\u00f3n del escrito sacerdotal; 4. La elecci\u00f3n en las reelaboraciones del cronista. V. Jes\u00fas, el \u00abelegido de Dios\u00bb: 1. \u00abElegido\u00bb, t\u00ed\u00adtulo conferido a Jes\u00fas; 2. Jes\u00fas, \u00abel elegido de Dios\u00bb, elige a los suyos. VI. La Iglesia, \u00abestirpe elegida\u00bb de Dios: 1. En la l\u00ed\u00adnea del AT; 2. En relaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita con Jes\u00fas; 3. Denominaci\u00f3n cristol\u00f3gica y escatol\u00f3gica de los cristianos; 4. Elegidos \u00aben Cristo desde la enternidad\u00bb.<\/p>\n<p>Por la amplitud ilimitada de todo lo que incluye la elecci\u00f3n, son muchos los vocablos y las im\u00e1genes que contribuyen a formular su realidad de conjunto: \/alianza (el m\u00e1s frecuente), \/amor y conocimiento de Dios (Am\u00f3 3:2), nueva \u00abcreaci\u00f3n\u00bb (Deu 32:6) [\/Cosmos], etc. En la elecci\u00f3n est\u00e1 encerrada toda la salvaci\u00f3n, incluso antes de que fuera historia (Efe 1:4ss). Aqu\u00ed\u00ad nos centraremos sobre todo en el verbo principal y m\u00e1s t\u00e9cnico, el hebreo bahar (griego, ekl\u00e9goma\u00ed\u00ad), pero sin olvidar aquellas voces y expresiones que anticiparon el uso del mismo bahar, como, por ejemplo, laqah, \u00abtomar\u00bb, y otras semejantes. Aunque las acepciones profanas o comunes de estas voces preceden cronol\u00f3gicamente a su respectivo uso religioso, \u00e9ste registra, sin embargo, una clara preponderancia cuantitativa respecto al uso profano (especialmente para bahar), particularmente cuando la frase tiene por sujeto a Dios. Adem\u00e1s, el uso teol\u00f3gico de bahar con Dios por sujeto es bastante irregular, se\u00f1al de que ese uso no se impuso en todos los ambientes religiosos de Israel.<\/p>\n<p>I. LA ELECCI\u00ed\u201cN, EXPERIENCIA PRIMORDIAL DE FE. 1. LA ELECCI\u00ed\u201cN FORMULA LA FE EN Dios. Parece ser que bahar no se us\u00f3 antes de la obra deuteronomista. Pero la realidad misma de la elecci\u00f3n es ciertamente m\u00e1s antigua, tanto como la autoconciencia de pertenecer de forma particular a Dios, es decir, desde que empez\u00f3 a nutrirse y expresarse la \/fe en el Dios que \u00abse ha dignado (o bien ha comenzado) hacer de vosotros su pueblo\u00bb (lSam 12,22; \u00abpueblo de Dios\u00bb en Jue 5:7.11; Jue 20:2; etc.). La fe, por ejemplo, que se manifiesta en el antiqu\u00ed\u00adsimo \u00abcredo\u00bb, que sigue estando presente en el ritual de las primicias y que se puede leer en Deu 26:1-11, cuyo n\u00facleo recuerda la iniciativa ben\u00e9vola y poderosa del \/Dios que libr\u00f3 a Israel de manos de Egipto (vv. 5-9) [\/Liberaci\u00f3n\/Libertad]. A esa misma fe apela la relaci\u00f3n de la alianza firmada en Siqu\u00e9n bajo Josu\u00e9 (Jos 24), en donde la antiqu\u00ed\u00adsima tradici\u00f3n se reviste de formas deuteronomistas y ex\u00ed\u00adlicas\/posex\u00ed\u00adlicas. Lo mismo hay que decir de la antigua fe, formulada con expresiones m\u00e1s recientes en Jue 5:2s.5.9.11. 13.23 y en el primer or\u00e1culo de Bala\u00e1n (N\u00fam 23:8ss: pueblo puesto \u00abaparte\u00bb). Este mismo fil\u00f3n puede captarse en la presentaci\u00f3n de suyo reciente de Exo 6:2-7, donde P narra la vocaci\u00f3n de Mois\u00e9s, recordando por una parte los compromisos originales de Dios con los patriarcas y por otra vinculando a la misma elecci\u00f3n la intervenci\u00f3n inminente de liberaci\u00f3n y de rescate \u00abcon brazo fuerte y con grandes castigos\u00bb: \u00abYo os har\u00e9 mi pueblo, ser\u00e9 vuestro Dios&#8230;\u00bb (v. 7).<\/p>\n<p>La antiqu\u00ed\u00adsima fe le hac\u00ed\u00ada sentir a Israel que era objeto de una iniciativa de amor por parte de Dios. Respecto a los dem\u00e1s pueblos, Israel se sent\u00ed\u00ada distinto y privilegiado: la experiencia de la elecci\u00f3n formulaba la antigua fe y la alimentaba. A partir del Dt esa experiencia de fe y de vida se formular\u00e1 recurriendo al verbo bahar [\/Pentateuco].<\/p>\n<p>2. LA ELECCI\u00ed\u201cN FORMULA LA OPCI\u00ed\u201cN CONCRETA POR SU DIOS POR PARTE DEL HOMBRE. Si Jue 5,8 es  original, el primer uso b\u00ed\u00adblico de bahar indica una opci\u00f3n de no-fe por parte del hombre por los dioses: \u00abprefer\u00ed\u00adan dioses extranjeros\u00bb. Por el contexto se deduce que se hab\u00ed\u00ada hecho ya una opci\u00f3n anterior, la que respond\u00ed\u00ada a la elecci\u00f3n con que Dios hab\u00ed\u00ada sido el primero en escoger a su pueblo: la primera respuesta, fundamental, de la fe es escoger, \u00abelegir\u00bb al dios en que se dice que se cree. Elegir a otro dios por parte de Israel equival\u00ed\u00ada a renegar de su propia fe, a apostatar.<\/p>\n<p>Cuando el sujeto de la elecci\u00f3n o de la opci\u00f3n es el hombre, su objeto no es nunca Dios. El hombre escoge la vida, los mandamientos, el servicio, etc. de Dios (Sal 119:30.173), pero no a Dios mismo. Pero si se trata de las divinidades, se dice que \u00e9l elige o escoge a los dioses. Esta diferencia tiene no poco relieve teol\u00f3gico y espiritual. Se pone as\u00ed\u00ad de manifiesto que Dios no es una de las diferentes posibilidades frente a las que viene a encontrarse el hombre que quiere dirigirse a la divinidad. \u00c2\u00a1El verdadero Dios ya me ha elegido! Israel no debe hacer otra cosa m\u00e1s que reconocerle: servirle escoger sus caminos, sus mandamientos, obedecerle, etc.; se trata s\u00f3lo de expresar esta fe en la previa elecci\u00f3n por parte de Dios.<\/p>\n<p>3. TODA LA HISTORIA DE ISRAEL EXPRESA ELECCI\u00ed\u201cN. En los diversos libros sagrados y a lo largo de los siglos del AT, los diferentes episodios de su historia son le\u00ed\u00addos por Israel dentro de la \u00f3ptica de su elecci\u00f3n por parte de Dios. La historia vivida no se atribuye solamente a las opciones aut\u00f3nomas de alg\u00fan que otro personaje humano, sino sobre todo a las de Dios, a su designio que se manifiesta en la tierra. Es lo que se percibe a partir de la historia de la creaci\u00f3n (G\u00e9n 1-2), en particular desde aquel \u00abtom\u00f3\u00bb (laqah) Dios al hombre y \u00ablo puso\u00bb en el jard\u00ed\u00adn del Ed\u00e9n, que en G\u00e9n 2:15 expresa ya a su manera una elecci\u00f3n. Tambi\u00e9n se habla de elecci\u00f3n o de preferencia particular a prop\u00f3sito de Abel (G\u00e9n 4:4), igual que de Henoc, \u00abtomado\u00bb por Dios ( G\u00e9n 5:24). De forma semejante se dice de No\u00e9, que \u00abencontr\u00f3 gracia a los ojos del Se\u00f1or\u00bb y que \u00absegu\u00ed\u00ada los caminos de Dios\u00bb (G\u00e9n 6:8s).<\/p>\n<p>En la historia de los patriarcas se pone a\u00fan m\u00e1s de manifiesto la reflexi\u00f3n de fe sobre la elecci\u00f3n. Entre las diversas constantes de aquellas antiguas tradiciones populares que se refer\u00ed\u00adan a los patriarcas, desde Abrah\u00e1n (el \u00abarameo errante\u00bb) hasta Jos\u00e9 y el mismo Mois\u00e9s, se siente profundamente la libre y soberana elecci\u00f3n de Dios en la direcci\u00f3n de la historia; lo que all\u00ed\u00ad domina de todas formas es siempre el amor gratuito y ben\u00e9volo de Dios. Es \u00e9l, y no los descendientes naturales, el que tiene los hilos en su mano; es \u00e9l siempre el que elige.<\/p>\n<p>Cuando m\u00e1s tarde el pueblo de Israel experimente la opresi\u00f3n y la esclavitud en Egipto, aquella elecci\u00f3n asumir\u00e1 los colores intensos de una empresa poderosa y gloriosa de Dios que \u00ablibera\u00bb, \u00abredime\u00bb, \u00abrescata\u00bb, \u00abadquiere\u00bb, \u00abdomina\u00bb, etc., a su pueblo para hacerlo completamente \u00absuyo\u00bb, \u00absu propiedad\u00bb, \u00absu herencia\u00bb. Aqu\u00ed\u00ad son much\u00ed\u00adsimos los textos de la Biblia, como consecuencia de la continua reflexi\u00f3n y actualizaci\u00f3n de aquel acontecimiento fundador dentro del pueblo y de la teolog\u00ed\u00ada de Israel. No menor importancia para nuestro tema tiene la posterior historia de la entrada en la tierra prometida, de su ocupaci\u00f3n bajo Josu\u00e9 y los jueces. En cierto sentido es la prosecuci\u00f3n del mismo \u00e9xodo, su consumaci\u00f3n. Dios elige a los jefes de \u00absu pueblo\u00bb, a los que acompa\u00f1a, protege, defiende y concede la victoria. Es Dios el que da aquella tierra, destin\u00e1ndosela para ellos y quit\u00e1ndosela a sus anteriores ocupantes. M\u00e1s all\u00e1 de las formulaciones y de las tradiciones literarias que nos transmiten aquella larga historia, lo que sigue en primer plano es la fidelidad de Dios a su juramento para con \u00absu pueblo\u00bb Israel.<\/p>\n<p>II. LA ELECCI\u00ed\u201cN DE DIOS HASTA EL DESTIERRO. 1. DIOS ELIGE AL REY. Desde que comenz\u00f3 la realeza en Israel, el rey es \u00abel elegido\u00bb (bahar) de Dios (cf lSam 10,24 para Sa\u00fal; 2Sa 16:18 y 6,21 para David). La ideolog\u00ed\u00ada de la elecci\u00f3n del rey por parte de Dios era com\u00fan a todo el antiguo Oriente. En Israel, sin embargo, la concepci\u00f3n de la elecci\u00f3n del rey manifiesta una caracter\u00ed\u00adstica propia al admitir la posibilidad del rechazo (para Sa\u00fal: lSam 15,23.26), aun permaneciendo indeleble el car\u00e1cter de \u00abelegido\u00bb (cf 1Sa 24:7.11; 1Sa 26:9.11.16.23; 2Sa 1:21). Normalmente, el rechazo es justificado por el abandono por parte del elegido de su misi\u00f3n. Se supone, por tanto, que al don de la elecci\u00f3n y encargo de una misi\u00f3n corresponde, por parte del elegido, una respuesta que puede ser tambi\u00e9n negativa.<\/p>\n<p>En los salmos reales, de \u00e9poca ciertamente anterior al destierro, no es raro que se recuerde la elecci\u00f3n de David (de la que nunca se dud\u00f3: cf lSam 16,7.13), lo cual suena para el salmista como garant\u00ed\u00ada de la elecci\u00f3n de su descendiente, es decir, del monarca que reina en la \u00e9poca de composici\u00f3n de aquel salmo, a pesar de las acciones y de los testimonios contrarios que pueda ofrecer su comportamiento (cf p.ej., Sal 78:67; Sal 89:4. 20): aquel rey determinado chocaba con aquella antigua elecci\u00f3n y con todo lo que afirmaban las promesas hechas por el profeta Nat\u00e1n a David respecto a la descendencia real (2Sam 7). Sumamente elocuente en este aspecto resulta el Sal 89 (tambi\u00e9n el 132): Dios es fiel; David y su linaje han sido elegidos para siempre, pero Dios ha \u00abrechazado\u00bb a aquel \u00abungido\u00bb suyo por sus malas acciones. De todas formas, la elecci\u00f3n queda a salvo y ha de seguir vigente.<\/p>\n<p>2. DIOS ELIGE AL PUEBLO DE ISRAEL. No es inveros\u00ed\u00admil que la formulaci\u00f3n expresa de la elecci\u00f3n del pueblo de Israel tenga que atribuirse a un fallo de la realeza como instituci\u00f3n. Ahora Dios se vuelve directamente a Israel como \u00abelegido\u00bb, bah\u00far. De esta elecci\u00f3n habla en particular el segundo discurso de Mois\u00e9s en Deu 7:6ss; Deu 10:15; Deu 14:2. Sobre todos los dem\u00e1s textos destaca ciertamente Deu 7:6-8 : la elecci\u00f3n se presenta como el primer motivo de fondo para sostener el precepto de no mezclarse con Cana\u00e1n. Los vers\u00ed\u00adculos 9-11 a\u00f1aden un segundo motivo para justificar la separaci\u00f3n de Israel respecto a los pueblos que le rodeaban: el recuerdo de las tradiciones de la alianza, acontecimiento con un significado total-mente paralelo al de la elecci\u00f3n misma. Se resalta adem\u00e1s el car\u00e1cter gratuito de la elecci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como, por otra parte, el de la alianza, que se hacen remontar ambas expresamente a la \u00e9poca patriarcal (cf tambi\u00e9n 10,15). Otro elemento interesante, aunque derivado: la grandeza de Israel no es la causa, sino el efecto de la elecci\u00f3n, la cual no tiene otra fuente m\u00e1s que el amor gratuito de Dios (v. 7).<\/p>\n<p>\u00abElegido entre todas las naciones\u00bb (Deu 10:15), Israel est\u00e1 obligado a guardar y a vivir su propio car\u00e1cter espec\u00ed\u00adfico que le viene de ese ser bah\u00fcr por parte de Dios: la elecci\u00f3n es el fundamento de la total obediencia del pueblo a aquel que lo ha \u00abelegido\u00bb (cf Deu 7:12; Deu 10:12s). Se trata de un car\u00e1cter especial\u00ed\u00adsimo, expresado sobre todo por las dos f\u00f3rmulas recientes, a las que hay que reconocer, sin embargo, ra\u00ed\u00adces bastante antiguas: es decir, haber sido constituido \u00abpueblo consagrado\u00bb, o \u00absanto\u00bb, \u00abpara Dios\u00bb (Deu 7:6; etc.; cf Exo 19:6), y \u00abpueblo particularmente suyo\u00bb, esto es, elegido por Dios para s\u00ed\u00ad, de forma \u00fanica y especial respecto a cualquier otro (cf Deu 7:6; Deu 14:2; etc.; Exo 19:5; Sal 135:4; hebr. segullah).<\/p>\n<p>3. DIOS ELIGE A SI\u00ed\u201cN\/JERUSALEN. Con f\u00f3rmulas especialmente estereotipadas, el Dt destaca la elecci\u00f3n de Si\u00f3n\/Jerusal\u00e9n (hasta 20 textos, desde 12,5 hasta 26,2; m\u00e1s 31,11), aunque curiosamente no la relaciona con la del pueblo. El car\u00e1cter fijo de estas f\u00f3rmulas demuestra que se trata de concepciones preexistentes. Por otra parte, es ya el Sal 132, de fecha bastante anterior al destierro, el que nos habla de Si\u00f3n elegida para ser habitada por Dios (v. 13). Porque lo \u00abama\u00bb, Dios ha \u00abelegido el monte Si\u00f3n\u00bb (Sal 78:68), que de esta manera se convierte en su \u00abmorada\u00bb (Sal 68:17).<\/p>\n<p>Con la elecci\u00f3n de Si\u00f3n\/Jerusal\u00e9n el Dt ofrece un claro testimonio ulterior de la predilecci\u00f3n que Dios tiene por Israel: se confirma que \u00e9l es \u00absu pueblo\u00bb y que Dios es \u00absu Dios\u00bb. Al participar en el culto del templo, la elecci\u00f3n misma se convierte en motivo y en veh\u00ed\u00adculo de la bendici\u00f3n y de la protecci\u00f3n divina en la vida cotidiana del israelita piadoso. Si\u00f3n\/Jerusal\u00e9n est\u00e1n destinadas entonces a asegurar un solo templo y un solo culto, lo mismo que hay un solo Dios y una sola elecci\u00f3n (cf Dt 12 y 16). El Dt, aunque en un estrato tard\u00ed\u00ado, se apresura a afirmar tambi\u00e9n la elecci\u00f3n de los levitas (la tribu ;de LeV\u00ed\u00ad) entre las dem\u00e1s tribus, lo cual asegura autom\u00e1ticamente la elecci\u00f3n del \/sacerdocio, y por consiguiente avala la unicidad de la estirpe sacerdotal, garant\u00ed\u00ada del recto funcionamiento del servicio lit\u00fargico, que a su vez es garant\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n para el individuo y para toda la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima observaci\u00f3n explica la ausencia de bahar en los profetas anteriores al destierro, a pesar de que conocen y hablan de la elecci\u00f3n de Si\u00f3n y de Israel, si bien dejan de discutirla (Am\u00f3 3:2; Am\u00f3 9:7). El mismo Isa\u00ed\u00adas, natural de Jerusal\u00e9n y perfectamente sabedor de la elecci\u00f3n tanto del templo como del rey, no habla de la elecci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n m\u00e1s que con un claro significado teol\u00f3gico: la salvaci\u00f3n para \u00e9l tiene lugar gracias a la fe (Isa 7:9; Isa 28:16) y en una perspectiva escatol\u00f3gica (Isa 2:2ss; Isa 9:1-6). Para aquellos profetas, el uso y el significado de bahar habr\u00ed\u00ada podido fomentar peligrosas ilusiones sobre la salvaci\u00f3n del pueblo; la elecci\u00f3n y la pr\u00e1ctica recta (formal) del culto se habr\u00ed\u00adan percibido como garant\u00ed\u00ada contra toda desventura. Pero esto era inadmisible, seg\u00fan toda la tradici\u00f3n teol\u00f3gica hebrea.<\/p>\n<p>III. LA ELECCI\u00ed\u201cN DE DIOS EN LA OSCURIDAD DEL DESTIERRO. 1. LA ELECCI\u00ed\u201cN EN EL DEUTERONOMISTA (Dtr). Resulta un tanto dificil hoy para nosotros representarnos el hundimiento general y el sentido de oscuridad que produjo la toma de Jerusal\u00e9n por los babilonios, con el consiguiente destierro. Qued\u00f3 destruido el templo, Jerusal\u00e9n fue profanada y ocupada, Israel se vio oprimido y disperso, la monarqu\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica desapareci\u00f3. El Dtr, que act\u00faa en Palestina, no puede liberarse de este cuadro sumamente oscuro en cuanto a la elecci\u00f3n, aunque conserve todav\u00ed\u00ada cierto atisbo de esperanza.<\/p>\n<p>Un claro ejemplo de esta esperanza (y de esta fe) se percibe en Deu 4:37, que nos conserva el \u00fanico pasaje expl\u00ed\u00adcito del Dtr sobre la elecci\u00f3n del pueblo de Israel: \u00abPorque am\u00f3 a tus padres, eligi\u00f3 a su descendencia despu\u00e9s de ellos, te sac\u00f3 de Egipto con su asistencia y su poder&#8230;\u00bb No cabe duda de que se trata de una adaptaci\u00f3n deuteronomista de Deu 7:6-10, pero hay que destacar que el Dtr mantiene sin cambios la l\u00ed\u00adnea esencial del Dt sobre la elecci\u00f3n; en efecto, la inserta en un discurso que, adem\u00e1s de la obediencia a Dios, exige tambi\u00e9n y sobre todo la conversi\u00f3n, consciente de la triste hora presente: \u00abTe convertir\u00e1s al Se\u00f1or en tu angustia y escuchar\u00e1s su voz, pues el Se\u00f1or, tu Dios, es misericordioso, que no te abandonar\u00e1, ni aniquilar\u00e1, ni se olvidar\u00e1 de la alianza que jur\u00f3 a tus padres\u00bb(Deu 4:30s). Mas, por otra parte, esta misma adaptaci\u00f3n participa del profundo drama de fe que se origin\u00f3 con la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n y la destrucci\u00f3n del templo. Aun manteniendo la elecci\u00f3n, el Dtr indica ahora que no se responde ya a ella solamente con la obediencia a Dios y con la vivencia fiel de sus preceptos, sino que es necesario reconocer que \u00abel Se\u00f1or es Dios\u00bb y que fuera de \u00e9l \u00abno hay otro\u00bb (v. 35; cf v. 39), ya que era muy real el peligro basado en el terremoto institucional y pol\u00ed\u00adtico-religioso general del a\u00f1o 586 y del destierro en Babilonia. Y es precisamente este derrumbamiento general el que introduce una ulterior modificaci\u00f3n en la lectura de la elecci\u00f3n, tal como era la del Dt. Para el Dtr la elecci\u00f3n se sigue remontando al amor gratuito de Dios; pero no ya al que se manifiesta en la constituci\u00f3n de Israel como \u00abpueblo suyo\u00bb y con su introducci\u00f3n en la posesi\u00f3n de la tierra prometida (ahora, de hecho, esa posesi\u00f3n es problem\u00e1tica), sino en el amor que se expres\u00f3 al prometer aquella tierra en herencia: \u00abPara hacerte entrar en su tierra y d\u00e1rtela en propiedad\u00bb (Deu 4:38); se trata, por consiguiente, del amor manifestado en la elecci\u00f3n de los padres.<\/p>\n<p>En los libros de los Re el Dtr no habla nunca de la elecci\u00f3n (1Re 8:8 probablemente no es deuteronomista); el Dtr est\u00e1 fuertemente impresionado por las numerosas infidelidades de todo el pueblo durante toda la \u00e9poca mon\u00e1rquica, lo cual perjudica en gran parte la permanencia de su elecci\u00f3n. Tan es as\u00ed\u00ad que el Dtr afirma el rechazo del reino del norte por parte de Dios, rechazo extendido luego a Jud\u00e1 (2Re 17:19s); y en 2Re 23:27 Dios dice: \u00abApartar\u00e9 tambi\u00e9n de mi presencia a Jud\u00e1, como apart\u00e9 a Israel\u00bb. As\u00ed\u00ad pues, Israel parece haber perdido la fuente y el motivo de todos sus privilegios, su inalcanzable e inconcebible dignidad de \u00abpueblo suyo\u00bb, de Dios.<\/p>\n<p>Una suerte an\u00e1loga parece ser que le toc\u00f3 a la elecci\u00f3n de Si\u00f3n\/Jerusal\u00e9n y del templo en la perspectiva del Dtr. Se recuerda ciertamente la elecci\u00f3n, de la que no se tiene ninguna duda; v\u00e9anse, por ejemplo, los repetidos recuerdos de 1Re 8:16.44.48; 1Re 11:13.32.36; 1Re 14:21; 2Re 21:7 (que habla de la elecci\u00f3n \u00abeterna\u00bb o \u00abpara siempre\u00bb). Sin embargo, la actual situaci\u00f3n general no se explica m\u00e1s que con una negativa concreta: lo afirma expresamente 2Re 23:27 despu\u00e9s de haber hablado de la exclusi\u00f3n de Jud\u00e1: \u00abRechazar\u00e9 a esta ciudad, Jerusal\u00e9n, que hab\u00ed\u00ada elegido, y el templo del que hab\u00ed\u00ada dicho: All\u00ed\u00ad estar\u00e1 mi nombre\u00bb. Tambi\u00e9n 24,20 se mueve en la misma l\u00ed\u00adnea: \u00abPor eso el Se\u00f1or mont\u00f3 en c\u00f3lera contra Jerusal\u00e9n y contra Jud\u00e1 y los apart\u00f3 de su presencia\u00bb.<\/p>\n<p>En cuanto a la elecci\u00f3n del rey, Dtr no aboli\u00f3 las tradiciones favorables a la realeza, bien sea de Sa\u00fal o bien de David o de los descendientes de David. Sin embargo, en el uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico parece demostrar cierta precauci\u00f3n: bahar no se utiliza nunca para los descendientes dav\u00ed\u00addicos (como acontec\u00ed\u00ada, sin embargo, en los salmos reales), sino que se le reserva s\u00f3lo a David. En cuanto a Sa\u00fal, dicho rey colma la medida en sentido negativo: 1Sa 10:24 hab\u00ed\u00ada presentado su elecci\u00f3n como querida por Dios; ISam 15,23.26 hab\u00ed\u00ada introducido luego su exclusi\u00f3n; ahora el Dtr reduce la elecci\u00f3n del rey Sa\u00fal a una pura y simple voluntad popular, compar\u00e1ndola incluso con la idolatr\u00ed\u00ada, puesto que s\u00f3lo Dios puede reinar sobre Israel (1Sa 8:7).<\/p>\n<p>No cabe duda de que el cuadro general de Dtr es de tintas sombr\u00ed\u00adas. Ligada a la historia y verificable en ella, la elecci\u00f3n parece haberse disuelto. Sin embargo, como se ha se\u00f1alado, no parece que est\u00e9 todo perdido; parece subsistir a\u00fan cierta esperanza para el futuro. Es notable, por ejemplo, que la elecci\u00f3n de los descendientes de David no sea revocada. Tambi\u00e9n es interesante la expresi\u00f3n ya se\u00f1alada para Jerusal\u00e9n en 2Re 21:7, que recuerda la promesa de su elecci\u00f3n \u00abpara siempre\u00bb. Y despu\u00e9s de toda la narraci\u00f3n de las sucesivas cat\u00e1strofes, la obra de 2Re se cierra con un rayo de esperanza, con una ventana abierta al futuro, proponiendo la suerte bastante mejor que el \u00abrey de Babilonia\u00bb reserva a \u00abJecon\u00ed\u00adas, rey de Jud\u00e1\u00bb, a quien le concedi\u00f3 \u00abgracia\u00bb, lo \u00absac\u00f3 de la c\u00e1rcel\u00bb, \u00able trat\u00f3 ben\u00e9volamente\u00bb, etc., lo que permite prever tiempos mejores y mantiene encendida una llama de esperanza en la descendencia dav\u00ed\u00addica.<\/p>\n<p>2. LA ELECCI\u00ed\u201cN EN EL DEUTEROISA\u00ed\u008dAS (DtIs). Tambi\u00e9n el DtIs act\u00faa en un per\u00ed\u00adodo de total desconcierto espiritual sobre la elecci\u00f3n; m\u00e1s a\u00fan, de una profunda y aut\u00e9ntica duda sobre la misma. Pero su mensaje apunta en una direcci\u00f3n contraria a la del Dtr, su contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la descripci\u00f3n-exaltaci\u00f3n del poder ilimitado de Dios (Is 40) y el env\u00ed\u00ado inminente del libertador Ciro (Isa 41:1-7), se introduce el tema de la elecci\u00f3n para Israel-Jacob: \u00abPero t\u00fa, Israel, mi siervo, Jacob, a quien yo eleg\u00ed\u00ad (bahar), raza de Abrah\u00e1n, mi amigo&#8230;\u00bb (41,8). Que Israel sea llamado \u00abmi siervo\u00bb es un hecho nuevo (cf tambi\u00e9n 44,21; 45,4). El t\u00ed\u00adtulo ocupa un puesto destacado en la predicaci\u00f3n del DtIs y guarda relaci\u00f3n con el tema de la elecci\u00f3n (43,10.20; 44,1.2; 45,4). La ideolog\u00ed\u00ada de la elecci\u00f3n real hab\u00ed\u00ada relacionado a `ebed, siervo, con bah\u00ed\u00adr, elegido (Deu 17:15-20; 2Sa 7:5; Sal 78:70; Sal 89:4; Sal 105:6; etc.); aplicando ahora el t\u00ed\u00adtulo a todo el pueblo, el DtIs lo ampl\u00ed\u00ada hasta hacer de \u00e9l un don de la gracia (elecci\u00f3n, misi\u00f3n) que hab\u00ed\u00ada sido de David (Isa 55:2s). Por otra parte, el DtIs no parece prever un futuro para los descendientes dav\u00ed\u00addicos; se lo hab\u00ed\u00ada ense\u00f1ado muy bien la experiencia del triste pasado. Esto mismo ocurre, de forma m\u00e1s o menos an\u00e1loga, con la teolog\u00ed\u00ada del templo: \u00e9l espera su reconstrucci\u00f3n, lo mismo que la de Jerusal\u00e9n (Isa 44:26; Isa 49:17-23); pero su fe no se basa ni mucho menos en la elecci\u00f3n de Si\u00f3n; tal y tan grande hab\u00ed\u00ada sido la magnitud de la cat\u00e1strofe y tan vana la confianza antes de la destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es interesante que Israel-Jacob no sea solamente el siervo-elegido, sino que adem\u00e1s se le vincule directamente con \u00abAbrah\u00e1n, mi amigo\u00bb. Se le quiere asegurar a la elecci\u00f3n un fundamento inalienable, como lo son la sangre y la raza, es decir, la relaci\u00f3n con el progenitor. Y no s\u00f3lo eso, sino que parece apelar a la creaci\u00f3n misma, y por tanto a la existencia en la tierra (Isa 43:20s; Isa 44:1s). De todas formas, lo cierto es que el DtIs se complace por un lado en hacer remontar la elecci\u00f3n del pueblo de Israel a las ra\u00ed\u00adces m\u00e1s remotas posibles, mientras que por otro lado la proyecta hacia la salvaci\u00f3n inminente, hacia la \u00abrealidad nueva\u00bb que Dios est\u00e1 creando (cf 43,18; 44,2ss; etc.). Frente a todos aquellos cuya fe en la elecci\u00f3n del pueblo de Israel empezaba a vacilar o casi se hab\u00ed\u00ada apagado por causa de las cat\u00e1strofes recientes, el DtIs insiste, dirigi\u00e9ndose al Israel superviviente en su totalidad: \u00abA ti te dije: T\u00fa, mi siervo, yo te he elegido y no te he desechado\u00bb (Isa 41:9b), f\u00f3rmula literariamente sobrecargada, y por tanto pol\u00e9mica.<\/p>\n<p>Esta fe del DtIs en la elecci\u00f3n del pueblo de Israel est\u00e1 muy lejos de constituir aquel falso sentimiento de seguridad que fue ya un lastre antes del destierro y que criticaron los profetas preex\u00ed\u00adlicos. En el DtIs no se advierte el menor triunfalismo, ni su fe se basa de ninguna manera en la realeza ni en el templo. M\u00e1s a\u00fan, el Dtls transfiere a su \u00absiervo\u00bb algunos de los elementos propios de la realeza: ya hemos aludido al paralelismo siervo-elegido (Isa 42:1); recordemos adem\u00e1s al esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or ( 1Sa 16:13; Isa 11:2), que pasa ahora al \u00absiervo\u00bb (Isa 42:1b). Este \u00absiervo\u00bb, un individuo ciertamente, recoge los t\u00ed\u00adtulos y las funciones del rey de Israel al mismo tiempo. Pero el cuadro que el DtIs traza del \u00absiervo\u00bb impide todo triunfalismo preex\u00ed\u00adlico vinculado a la elecci\u00f3n. Como Israel, tambi\u00e9n el \u00absiervo\u00bb tendr\u00e1 que responder con la fidelidad y la total sumisi\u00f3n a las exigencias de la elecci\u00f3n. Pero al \u00absiervo\u00bb, en cuanto \u00abelegido\u00bb, le corresponde la misi\u00f3n de ser testigo del Se\u00f1or y de su poderoso amor creativo, testimonio que se ejerce entre los pueblos y que llega a afectar hasta tal punto al testigo \u00absiervo\u00bb que exige de\u00e9l el sufrimiento y la muerte, un sufrimiento que aparece ya claramente vicario (cf Isa 52:13-53, 12, especialmente los vv. 10ss). Es \u00e9ste un concepto nuevo de elecci\u00f3n, al abrigo de toda posible interpretaci\u00f3n presuntuosa y retorcida.<\/p>\n<p>IV. LA ELECCI\u00ed\u201cN DE DIOS DESPUES DEL DESTIERRO. 1. EN LOS PROFETAS Y SALMISTAS DE LA RESTAURACI\u00ed\u201cN. El contexto hist\u00f3rico-cronol\u00f3gico del retorno y de la reanudaci\u00f3n general de la vida en la tierra prometida encierra evidentemente muchas expresiones y descripciones bastante pr\u00f3ximas a la elecci\u00f3n.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de la realeza, hay que recordar el final de la profec\u00ed\u00ada de Ageo: \u00abTe tomar\u00e9 a ti, Zorobabel, hijo de Sealtiel, mi siervo&#8230;, y har\u00e9 de ti como un anillo de sellar; porque yo te he elegido (bahar)\u00bb (2,23). Descendiente de David, el actual gobernador de los repatriados no puede menos de guardar relaci\u00f3n con el \/mesianismo real y con las promesas a los dirigentes del pueblo de Israel, tal como el profeta hab\u00ed\u00ada asegurado a David. De \u00e9l se dice que ser\u00e1 \u00abtomado\u00bb, como se dijo tambi\u00e9n de Abrah\u00e1n (Jos 24:3), de los levitas (N\u00fam 3:12) y del mismo David (2Sa 7:8). Por consiguiente, es objeto especial de elecci\u00f3n y se le conf\u00ed\u00ada igualmente una misi\u00f3n particular (que aqu\u00ed\u00ad no se especifica) en la historia de la salvaci\u00f3n. Con Ag se muestra de acuerdo su contempor\u00e1neo Zacar\u00ed\u00adas. Entre sus muchos temas consolatorios, prev\u00e9 que a Zorobabel, descendiente de David, se le confiar\u00e1 el pueblo de Dios y le corresponder\u00e1n los t\u00ed\u00adtulos mesi\u00e1nicos de \u00abgermen\u00bb (3,8 y 6,12) y de \u00abhijo del olivo\u00bb (es decir \u00abungido\u00bb, \u00abconsagrado\u00bb: 4,14); sobre su cabeza se pondr\u00e1 una \u00abcorona\u00bb (6,11s).<\/p>\n<p>En cuanto a Si\u00f3n\/Jerusal\u00e9n, la profec\u00ed\u00ada entera de Ag tiene a la vista lareconstrucci\u00f3n del templo, para que Israel manifieste de este modo su compromiso de fidelidad como naci\u00f3n y, con su culto y su nuevo estilo de vida sometida al pacto con Dios, justifique su existencia de naci\u00f3n independiente. M\u00e1s expl\u00ed\u00adcito a\u00fan es Zac 1:17 : \u00abDe nuevo abundar\u00e1n en bienes mis ciudades; el Se\u00f1or se compadecer\u00e1 nuevamente de Si\u00f3n y elegir\u00e1 a Jerusal\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<p>El compromiso con Israel (en una visi\u00f3n incluso m\u00e1s universalista) se manifiesta no s\u00f3lo en las promesas expl\u00ed\u00adcitas de Zac 1:16s y 2,15s, sino tambi\u00e9n en el par. Isa 14:1 : \u00abEl Se\u00f1or se compadecer\u00e1 de Jacob, elegir\u00e1 otra vez a Israel y los restablecer\u00e1 en su pa\u00ed\u00ads\u00bb. Como la primera elecci\u00f3n, tambi\u00e9n la nueva dar\u00e1 fruto; entonces la naci\u00f3n se construy\u00f3 gracias a aquella poderosa y gratuita intervenci\u00f3n de Dios que determin\u00f3 el \u00e9xodo de Egipto; algo parecido ocurre ahora, despu\u00e9s del destierro, con el retorno y la reconstrucci\u00f3n del pueblo de Dios en su propia tierra. Esta semejanza se marca m\u00e1s a\u00fan con la menci\u00f3n de los muchos (pueblos) que se unen al pueblo de Dios en el nuevo \u00e9xodo o retorno del destierro, y consiguientemente en la nueva elecci\u00f3n, tal como hab\u00ed\u00ada sucedido en el \u00e9xodo yen la elecci\u00f3n primera. Lo que es de Israel es participado ahora por otros; su privilegio se ampl\u00ed\u00ada, aunque sin dejar de ser suyo. Lo subrayan muy bien los salmos posex\u00ed\u00adlicos, como Sal 47:8.10; Sal 135:4; Sal 105:6.43; Sal 106:5.<\/p>\n<p>2. EN LAS PERSPECTIVAS DEL AN\u00ed\u201cNIMO TRITO-ISAIAS. En Is 56-66 se advierte una nueva concepci\u00f3n de la elecci\u00f3n de Israel. No es que se la niegue, sino que parece no depender ya solamente de la \u00abdescendencia de Jacob\u00bb, sino que debe referirse m\u00e1s bien a la \u00abdescendencia salida de Jacob\u00bb (Sal 65:9); no tanto al israelita en cuanto tal, sino a los \u00absiervos del Se\u00f1or\u00bb, quienes han correspondido efectivamente a los favores de Dios. Los preceptos, que hasta ahora segu\u00ed\u00adan solamente a la elecci\u00f3n, ahora parecen precederla: ser\u00e1 pueblo de Dios solamente \u00abel que me haya buscado\u00bb (Isa 65:10). En esta perspectiva parece como si se hubieran roto los antiguos confines y los viejos l\u00ed\u00admites trazados por la sangre, los patriarcas y las promesas nacionales. Es el caso de los eunucos que se someten a las observancias y buscan lo que agrada al Se\u00f1or, o bien el de los extranjeros que han escogido servir a Dios y observar los preceptos y las exigencias de la alianza. A los primeros \u00abyo les dar\u00e9 en mi casa, entre mis muros, un memorial y un nombre\u00bb (Isa 56:5); a los segundos \u00ablos llevar\u00e9 a mi monte santo y les dar\u00e9 alegr\u00ed\u00ada en mi casa de oraci\u00f3n\u00bb. Adem\u00e1s, \u00absus holocaustos y sus sacrificios ser\u00e1n aceptos en mi altar\u00bb, lo cual tiene explicaci\u00f3n en la nueva concepci\u00f3n del templo y de Jerusal\u00e9n, y por consiguiente del culto y del pueblo: \u00abPues mi casa se llamar\u00e1 casa de oraci\u00f3n para todos los pueblos\u00bb (Isa 56:7).<\/p>\n<p>El verdadero Israel ser\u00e1 el resultado de una nueva creaci\u00f3n (Isa 65:9). La elecci\u00f3n tradicional del Israel antiguo parece haber sido escasa en frutos: generalmente el pueblo no correspondi\u00f3 a las exigencias de la elecci\u00f3n, y mucho menos est\u00e1 correspondiendo ahora, despu\u00e9s del destierro. Por eso la elecci\u00f3n acent\u00faa ahora la necesidad de una opci\u00f3n por parte del hombre, y no s\u00f3lo por parte de Dios: una opci\u00f3n eminentemente individual, libre y siempre posible para todo el que la quiera hacer. Si por una parte es Dios el que elige, por otra es tambi\u00e9n el hombre el que \u00abbusca a Dios\u00bb, y por tanto realiza as\u00ed\u00ad una opci\u00f3n y la prosigue con la observancia de los preceptos. Pero el hombre no es propuesto nunca como el motivo de la propia elecci\u00f3n, pues \u00e9sta es en todo caso y siempre un acto de bondad gratuita por parte de Dios, lo mismo que Jerusal\u00e9n y su culto siguen siendo la referencia obligatoria para el encuentro total con Dios y para la pertenencia al verdadero pueblo de Israel.<\/p>\n<p>3. LA APORTACI\u00ed\u201cN DEL ESCRITO SACERDOTAL (P). En el centro est\u00e1n el sacerdocio y sus connotaciones generales de legitimidad, santidad y ejercicio del culto seg\u00fan la voluntad divina. Adem\u00e1s, el sacerdocio (o sacerdote), gracias a la condici\u00f3n y al oficio que le son propios, figura como la garant\u00ed\u00ada de la elecci\u00f3n para todo el pueblo de Israel, esto es, como signo de la presencia protectora y salvadora de Dios en medio de su pueblo. Precisamente por eso en P no se hace nunca menci\u00f3n de la elecci\u00f3n del pueblo ni de la del rey: la \u00fanica elegida es la tribu sacerdotal. A ella, por tanto, le corresponde la funci\u00f3n salvadora, que satisface por medio del servicio cultual. Es lo que aparece con claridad en la parte P de N\u00fam 16 (vv. la.2b-11.16-24.27a.35), donde los descendientes de Aar\u00f3n se ven legitimados en su sacerdocio en contra de las pretensiones religiosas de los quehatitas. El servicio cultual, para el que son habilitados por Dios mismo y que es desempe\u00f1ado con perfecta exactitud y puntualidad, es la garant\u00ed\u00ada tanto de la presencia de Dios en medio del pueblo como de la salvaci\u00f3n del mismo de toda calamidad.<\/p>\n<p>Siguiendo esta misma l\u00ed\u00adnea, que conf\u00ed\u00ada al sacerdocio la funci\u00f3n de testigo de la elecci\u00f3n, y por tanto de garant\u00ed\u00ada para el pueblo, P indica en sus jefes (como ya hab\u00ed\u00ada ocurrido con los patriarcas) a los mediadores de la elecci\u00f3n, y consiguientemente a los mediadores de la salvaci\u00f3n para todo el pueblo. Lo mismo que con Aar\u00f3n (Sal 105:26), ocurre tambi\u00e9n con Mois\u00e9s (Sal 106:23), ambos son \u00abelegidos\u00bb. El objetivo teol\u00f3gico est\u00e1 claro: frente al dato de hecho de las continuas infidelidades del pueblo y de la persistente posibilidad de una expulsi\u00f3n del mismo pueblo de la esfera de la elecci\u00f3n, P concentra la elecci\u00f3n en sus exponentes, concretamente en los dos principales, Aar\u00f3n y Mois\u00e9s, consolidando de esta forma, en el buen comportamiento de un solo elegido, la fe en la elecci\u00f3n general del pueblo. Es lo que pod\u00ed\u00ada deducirse ya de alguna manera del cuarto c\u00e1ntico del \u00absiervo de Dios\u00bb en Isa 53:11 (y es tambi\u00e9n lo que se observa en el mismo NT, en donde la elecci\u00f3n de todos se lleva a cabo gracias a Cristo, que es fundamentalmente el \u00fanico \u00abelegido de Dios\u00bb, el elegido por excelencia).<\/p>\n<p>4. LA ELECCI\u00ed\u201cN EN LAS REELABORACIONES DEL CRONISTA. \u00abTe\u00f3logo\u00bb que relata una historia muy concreta utilizando fuentes que interpreta y adapta a su propio objetivo con vistas a escribir una \u00abhistoria de la teocracia\u00bb, el cronista no se interesa m\u00e1s que por la elecci\u00f3n del templo y del sacerdocio. Centro de sus pensamientos y preocupaciones, su elecci\u00f3n por parte de Dios se expresa en t\u00e9rminos tradicionales, con referencias expl\u00ed\u00adcitas a la santificaci\u00f3n, la perennidad, etc.: v\u00e9ase para los levitas 1Cr 15:2; 2Cr 29:11; para los sacerdotes, 2Cr 29:11; para el templo de Jerusal\u00e9n, 2Cr 7:12. 16; 2Cr 12:13; para Jerusal\u00e9n y el culto, 2Cr 33:7. Desde esta centralidad se desarrollar\u00e1 con exuberancia en el cronista todo lo que se refiere al culto, \u00ed\u00adndice a su vez de la centralidad de la misma elecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La concentraci\u00f3n del cronista s\u00f3lo en la elecci\u00f3n del templo y del sacerdocio explica el debilitamiento, si es que no la desaparici\u00f3n, de aquel universalismo que se hab\u00ed\u00ada observado a partir del destierro: en su teolog\u00ed\u00ada, el templo y el culto quedan limitados a Jerusal\u00e9n, donde est\u00e1 la \u00abcasa\u00bb de Dios y la sede del rey, y todo tiene lugar en el territorio de Jud\u00e1 (1Cr 17:14; 1Cr 28:5; 1Cr 29:23; 2Cr 9:8; 2Cr 13:8; 2Cr 30:5). No obstante, todav\u00ed\u00ada queda cierta universalidad: en el reino del descendiente de David, tal como \u00e9l lo proyecta; en el hecho de que, seg\u00fan \u00e9l, Dios escuchar\u00e1 tambi\u00e9n a los extranjeros en aquel templo (p.ej., 2Cr 6:32); a la construcci\u00f3n de aquel templo han contribuido tambi\u00e9n los refugiados y los extranjeros (2Cr 2:2-17), etc. Pero toda esta valoraci\u00f3n del templo y del culto est\u00e1 lejos de comprometer al fiel en una aut\u00e9ntica y profunda conversi\u00f3n del coraz\u00f3n y en una total adhesi\u00f3n interna-externa al Se\u00f1or; una prueba de ello, por ejemplo, es la incertidumbre en que se queda de ordinario la expresi\u00f3n \u00abbuscar a Dios\u00bb, tan a menudo repetida en Cr\u00f3n.<\/p>\n<p>V. JES\u00daS, EL \u00abELEGIDO\u00bb DE DIOS. 1. \u00abELEGIDO\u00bb, T\u00ed\u008dTULO CONFERIDO A JES\u00daS. Atribuido a \/Jes\u00fas, este t\u00ed\u00adtulo es bastante raro: en el bautismo (lectura muy discutida de Jua 1:34), en la transfiguraci\u00f3n (Luc 9:35), en la crucifixi\u00f3n (Lc 23;35) e, indirectamente, bajo la met\u00e1fora de la \u00abpiedra elegida\u00bb (1Pe 2:4.6). Pero, a pesar de esta escasez, no cabe duda de que este t\u00ed\u00adtulo aparece en momentos especiales y con un contenido de notable inter\u00e9s.<\/p>\n<p>Juan concluye y resume su testimonio sobre Jes\u00fas delante del pueblo de \u00abIsrael\u00bb (Jua 1:31), es decir, del pueblo de Dios. Lo fundamenta en su propia experiencia personal (gr., he\u00f3raka), v\u00e1lida entonces y para siempre (memartyr\u00e9ka): Jes\u00fas es \u00abel elegido de Dios\u00bb (Jua 1:34; lecci\u00f3n preferible a \u00abel Hijo de Dios\u00bb, por razones internas). La referencia a Isa 42:1 (TM, behiri, y LXX, eklekt\u00f3s) y a la tradici\u00f3n bautismal transmitida por Mc-Mt parece evidente: \u00abelegido de Dios\u00bb no es m\u00e1s que una variante de \u00abpredilecto\u00bb (Mar 1:11 y par). Para el Bautista, Jes\u00fas es el siervo en el que Dios se complace y sobre el cual se posa su Esp\u00ed\u00adritu, teolog\u00ed\u00ada que el evangelista hereda y profundiza, interpret\u00e1ndola en sentido cristiano.<\/p>\n<p>El \u00abHijo elegido\u00bb de Luc 9:35 comenta lo que est\u00e1n viendo los disc\u00ed\u00adpulos en la transfiguraci\u00f3n. La \u00abgloria\u00bb se ha hecho visible y muestra cu\u00e1l es la realidad del \u00abelegido\u00bb, \u00abmi Hijo\u00bb, mientras que la voz ilustra la visi\u00f3n. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad resuena Isa 42:1, como se dijo anteriormente para Jua 1:34, mientras que nos alejamos verbalmente del agap\u00e9t\u00f3s de Mar 1:11 (,otra fuente?). De todas formas, parece ser que Lc quiso subrayar as\u00ed\u00ad una especie de crescendo respecto a la revelaci\u00f3n del bautismo. Ciertamente, el \u00abHijo m\u00ed\u00ado\u00bb de este vers\u00ed\u00adculo lucano va bastante m\u00e1s all\u00e1 del mero sentido mesi\u00e1nico del t\u00e9rmino, subrayando fuertemente su peculiaridad tan propia. Propiedad del Hijo y particularidad lucana que son tambi\u00e9n evidentes en Luc 23:35, en la burla que los dirigentes del pueblo dirigen a Jes\u00fas en la cruz. Al nivel puramente mesi\u00e1nico, que tuvo que constituir el primer contenido de este apelativo, el evangelista atribuye un sentido superior, como puede deducirse de todo el contexto inmediato. El t\u00ed\u00adtulo \u00absu elegido\u00bb (es decir, \u00abelegido de Dios\u00bb) exalta ese v\u00ed\u00adnculo especial que para el cristiano no se agota en la mesianidad de Jes\u00fas, sino que lo manifiesta como t\u00e9rmino de una elecci\u00f3n particular y \u00fanica, que es precisamente la del Hijo de Dios.<\/p>\n<p>l Pe 2,4.6 recuerda la \u00abpiedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida por Dios&#8230;, piedra angular, escogida, preciosa\u00bb, que hay que identificar ciertamente con Cristo, considerado aqu\u00ed\u00ad como fundamento de ese edificio-iglesia en el que los cristianos son \u00abpiedras vivas\u00bb que se edifican \u00aben casa espiritual\u00bb (vv. 4-6). As\u00ed\u00ad pues, se considera a Cristo como resucitado, devuelto de la muerte a la vida. En cuanto que est\u00e1n en comuni\u00f3n con \u00e9l, tambi\u00e9n los cristianos son \u00abpiedras vivas\u00bb, liberadas por el mismo Cristo de la muerte para vivir con \u00e9l.<\/p>\n<p>2. JES\u00daS, EL \u00abELEGIDO\u00bb DE Dios, ELIGE A LOS SUYOS. El primer impacto de Jes\u00fas con los que habr\u00ed\u00adan de ser \u00ablos futuros proclamadores del evangelio\u00bb (Ep. Barn. 5,9) tiene todos los signos de la elecci\u00f3n: la oraci\u00f3n intensa y solitaria en el monte por parte de Jes\u00fas precede al momento solemne en que \u00e9l \u00abllam\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos y eligi\u00f3 (ekl\u00e9gomai) a doce de entre ellos, a los que llam\u00f3 tambi\u00e9n ap\u00f3stoles\u00bb(Luc 6:13) [l Vocaci\u00f3n]. Se trata de algo muy significativo: lo que est\u00e1 a punto de suceder es importante, y por eso se subraya que, en definitiva, esta elecci\u00f3n no tiene m\u00e1s autor que a Dios (cf Heb 1:24). Al mismo tiempo, recuerda a la Iglesia c\u00f3mo hay que proceder a la hora de confiar tal o cual ministerio, don de Dios, que hay que impetrar en la oraci\u00f3n (Heb 6:6; Heb 13:2s.; etc.). \u00abElegidos\u00bb ciertamente por Jes\u00fas (Heb 1:2 : \u00abmediante el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb), pero seg\u00fan la voluntad precisa del Padre en orden al cumplimiento de su plan salv\u00ed\u00adfico: v\u00e9ase, por ejemplo, en Mat 19:28 hasta qu\u00e9 punto llega la relaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles con las doce tribus de Israel, y por tanto con todo el pueblo de Dios, representado ahora por ellos. La salvaci\u00f3n, que se le conf\u00ed\u00ada tambi\u00e9n al Hijo y a su obra, no se realiza en concreto sin la presencia y el testimonio de los ap\u00f3stoles en el mundo (Heb 1:8.11).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Jn subraya en varias ocasiones la elecci\u00f3n de los ap\u00f3stoles por parte de Jes\u00fas. Acentuada por el eg\u00f3 enf\u00e1tico del texto, se la coloca entre la confesi\u00f3n de Pedro y la denuncia del traidor, lo cual le confiere un especial significado: \u00ab\u00bfNo os eleg\u00ed\u00ad yo a los doce?\u00bb (Jua 6:70). No menor fuerza tiene el acento en la acci\u00f3n de Jes\u00fas y en el hecho de una voluntad expresa del mismo de elegir a los ap\u00f3stoles, siempre con la presencia del traidor en el contexto siguiente: \u00abYo s\u00e9 muy bien a qui\u00e9nes he elegido\u00bb (Jua 13:18). Y tambi\u00e9n es de destacar en el aspecto de la gratuidad y liberalidad por parte de Jes\u00fas, con la consiguiente misi\u00f3n, el texto de Jua 15:16 : \u00abNo me elegisteis vosotros a m\u00ed\u00ad, sino yo (eg\u00f3) a vosotros; y os design\u00e9 para que vay\u00e1is y deis fruto y vuestro fruto permanezca\u00bb. La elecci\u00f3n de Jes\u00fas supone incluso una salida del mundo: \u00abYo os eleg\u00ed\u00ad y os saqu\u00e9 del mundo\u00bb (Jua 15:19). Los \u00absuyos\u00bb del cap\u00ed\u00adtulo 15, y tambi\u00e9n en cierto sentido los del cap\u00ed\u00adtulo 13, no se limitan ya solamente a los ap\u00f3stoles, sino que comprenden adem\u00e1s a todos los que Jes\u00fas ha elegido, a todos sus disc\u00ed\u00adpulos, de cualquier \u00e9poca y de cualquier origen que sean [\/Ap\u00f3stol\/ Disc\u00ed\u00adpulo]. As\u00ed\u00ad pues, el horizonte se ha ampliado: no se trata ya de una parte respecto a otros, como en Jua 6:70 (y Luc 6:13) sino de todos los que escuchan, creen, siguen a Jes\u00fas; todos ellos son objeto de su elecci\u00f3n. El concepto de amistad, evocado inmediatamente antes (Jua 15:15), se enriquece y se determina ahora: todos los disc\u00ed\u00adpulos son elegidos. Por tanto, ser disc\u00ed\u00adpulo es un don concedido a trav\u00e9s de Jes\u00fas, fruto de su precisa y generosa elecci\u00f3n (en paralelismo con la elecci\u00f3n por parte de Dios del pueblo de Israel). Supondr\u00e1 odio por parte del \u00abmundo\u00bb (Jua 15:19) y persecuci\u00f3n (v. 20), lo mismo que para Jes\u00fas; en efecto, seg\u00fan el principio de semejanza -o de solidaridad-, conocido por los mismos sin\u00f3pticos y empleado por ellos en un contexto id\u00e9ntico de persecuciones, \u00abel disc\u00ed\u00adpulo no est\u00e1 por encima de su maestro, ni el criado por encima de su amo\u00bb (Mat 10:24; Luc 6:40; cf Jua 13:16; Jua 15:20).<\/p>\n<p>En el plano de la salvaci\u00f3n en que se situ\u00f3 el mismo Jes\u00fas se coloca tambi\u00e9n a los ap\u00f3stoles y a los disc\u00ed\u00adpulos todos: la mediaci\u00f3n de Jes\u00fas hace visible la elecci\u00f3n gratuita y ben\u00e9vola del Padre; la elecci\u00f3n que \u00e9l hace de los suyos asegura ulteriormente la misma mediaci\u00f3n, comunicando la elecci\u00f3n de Dios a los suyos y, a trav\u00e9s de ellos, a todos los que crean. Un verbo importante este \u00faltimo: la elecci\u00f3n no tiene nada de m\u00e1gico, ni tiene nada que ver con una pasividad o una mera aceptaci\u00f3n, sino que requiere un consenso positivo y eficaz en la fe (cf Jua 6:64.70s; Jua 13:11.15.17s; Jua 15:16&#8230;). En esta l\u00ed\u00adnea entendemos Heb 9:15, donde Jes\u00fas dice de Pablo: \u00abEste es para m\u00ed\u00ad un instrumento que yo he elegido para llevar mi nombre&#8230;\u00bb Por tanto, no una elecci\u00f3n con funci\u00f3n atributiva, es decir, \u00abinstrumento elegido\u00bb, esto es, id\u00f3neo y v\u00e1lido, ni mucho menos en el sentido de \u00abinstrumento que yo me he escogido\u00bb y cosas por el estilo; sino en el sentido de que, para Jes\u00fas, Pablo ser\u00e1 el instrumento o el medio para difundir (incluso hasta hacerla universal) la elecci\u00f3n que expresa el plan salv\u00ed\u00adfico actual de Dios, manifestado por medio de su Hijo Jes\u00fas, lo cual har\u00e1 Pablo llevando fatigosamente y con sufrimiento (gr. bast\u00e1z\u00f3) el testimonio de Jes\u00fas resucitado \u00abante los paganos, los reyes y los hijos de Israel\u00bb, para que todos est\u00e9n entonces en disposici\u00f3n de creer y de salvarse. Desde la fe del disc\u00ed\u00adpulo (aqu\u00ed\u00ad, Pablo), por la que \u00e9l entra activamente en el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios, a la de sus oyentes, que a su vez aceptan y escogen el plan mismo de Dios para ellos y para sus hermanos.<\/p>\n<p>VI. LA IGLESIA, \u00abESTIRPE ELEGIDA\u00bb DE DIOS. 1. EN LA L\u00ed\u008dNEA DEL AT. La escasez de l\u00e9xico de elecci\u00f3n en el NT no prejuzga en lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo la presencia de la idea fundamental. Desde la experiencia fundadora de Jes\u00fas, de sus ense\u00f1anzas y de su actividad, la \/ Iglesia se considera injertada en el antiguo tronco de Israel. A los numerosos y diversos datos evang\u00e9licos (alegor\u00ed\u00adas, met\u00e1foras, milagros, par\u00e1bolas, alusiones, ense\u00f1anzas expl\u00ed\u00adcitas&#8230;) se a\u00f1adir\u00e1 la llamada formal de Pablo: \u00abT\u00fa\u00bb, convertido del paganismo al cristianismo, \u00absiendo olivo silvestre, fuiste injertado en ellas (las ramas santas) e incorporado a la ra\u00ed\u00adz y a la ping\u00fce savia del olivo\u00bb (Rom 11:17), es decir, se te ha concedido formar parte de aquella \u00abdescendencia de Abrah\u00e1n\u00bb que procede de la \u00abpromesa\u00bb(gr., epanghel\u00ed\u00ada) (Rom 9:7s), puro don divino (Rom 9:11). De este tronco la Iglesia saca su forma y su existencia, su leng\u00faaje, su contenido, su historia, su funci\u00f3n, etc. Baste pensar en todo el material b\u00ed\u00adblico que ella hace suyo en bloque, acogi\u00e9ndolo desde su mismo meollo de \u00abpacto\u00bb (ahora tambi\u00e9n el \u00abnuevo pacto\u00bb: cf Luc 22:20; ICor 11,25) y carg\u00e1ndose adem\u00e1s de aquella \u00abhistoria de salvaci\u00f3n\u00bb confiada anta\u00f1o a Israel, pero que ella vincula ahora a su propio \u00abSe\u00f1or y mes\u00ed\u00adas, Jes\u00fas crucificado y resucitado\u00bb (cf Heb 2:36.38-47; Heb 4:10ss).<\/p>\n<p>Consciente del cumplimiento mesi\u00e1nico que se ha realizado en sus m\u00e1s variadas evidencias, no menos teol\u00f3gicas que cronol\u00f3gicas, la Iglesia transfiere tambi\u00e9n a s\u00ed\u00ad misma el dato de la elecci\u00f3n, que durante tantos siglos marc\u00f3, como hemos visto, al pueblo de Israel. Evidentemente, no se la quita: \u00abNo es que las promesas de Dios no se hayan cumplido\u00bb (Rom 9:6); \u00abDios no ha rechazado a su pueblo\u00bb (Rom 11:2); incluso ahora, en el tiempo del evangelio, los israelitas, \u00aben cuanto a la elecci\u00f3n, siguen siendo muy queridos de Dios en atenci\u00f3n a sus antepasados, porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables\u00bb (Rom 11:28-29). Pero se siente a s\u00ed\u00ad misma como part\u00ed\u00adcipe de esos dones y portadora de ellos, consciente de que en el evangelio y gracias a \u00e9l (es decir, Jesucristo Se\u00f1or y salvador nuestro), \u00abnosotros (los que procedemos del juda\u00ed\u00adsmo) creemos que nos salvamos por la gracia de Jes\u00fas el Se\u00f1or, igual que ellos (los procedentes del paganismo)\u00bb (Heb 15:11). Dios \u00abno ha hecho diferencia alguna entre ellos y nosotros, purificando sus corazones con la fe\u00bb (Heb 15:9) y \u00abd\u00e1ndoles el Esp\u00ed\u00adritu Santo, igual que a nosotros\u00bb (Heb 15:8). Al agregar a los paganos a la Iglesia, \u00abDios dispuso desde el principio escoger (gr., lamb\u00e1n\u00f3=\u00bbtomar\u00bb) de entre los paganos un pueblo consagrado a tu nombre\u00bb (Heb 15:14). Es interesante la paradoja intencional del final del vers\u00ed\u00adculo citado, que es el resultado de la aproximaci\u00f3n de dos t\u00e9rminos inconciliables y contrapuestos desde siempre: ex ethn\u00f3n la\u00f3s, con la que se subraya el aspecto sorprendente e inaudito de la \u00abelecci\u00f3n\u00bb divina. Esto es precisamente lo que cumple las \u00abpalabras de los profetas\u00bb (Heb 15:15ss = Am\u00f3 9:1s, LXX) en una clara y definida l\u00ed\u00adnea cristol\u00f3gico eclesiol\u00f3gica.<\/p>\n<p>2. EN RELACI\u00ed\u201cN EXPL\u00ed\u008dCITA CON JES\u00daS. Sin duda, el punto de partida para esta transferencia es la experiencia misma de Jes\u00fas. Es constante la relaci\u00f3n con \u00e9l: en su cumplimiento de las promesas, en su cualidad del Hijo primog\u00e9nito del Padre y en su presentaci\u00f3n como compendio de los t\u00ed\u00adtulos y de las funciones de Israel y del \u00abresto\u00bb (que al mismo tiempo quedan superados), en su funci\u00f3n de fundador de una comunidad espec\u00ed\u00adfica de salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica con \u00abel nuevo pacto en su (=\u00bbmi\u00bb) sangre\u00bb y con el don particularmente significativo del Esp\u00ed\u00adritu, etc. El finalmente es la \u00abpiedra elegida\u00bb que los constructores desecharon o declararon in\u00fatil, pero sobre la cual se levant\u00f3 el edificio (cf Mat 21:42; Heb 4:11; Rom 9:32s; Efe 2:20ss, que presentan ciertamente perspectivas distintas, y sobre todo 1Pe 2:4.6ss, que recuerda bastante claramente el pasaje bautismal-cristol\u00f3gico de ICor 10,3, que est\u00e1 a suvez vinculado a la secci\u00f3n eclesiol\u00f3gica de lCor 3,11).<\/p>\n<p>Con una referencia expl\u00ed\u00adcita a Cristo \u00abpiedra elegida\u00bb y en contraste con todos los que lo quieren acoger, el texto de lPe 2,9 describe ahora a la comunidad cristiana: \u00abVosotros, por el contrario, sois linaje escogido, sacerdocio real, naci\u00f3n (gr., \u00e9thnos) consagrada, pueblo de su propiedad, para anunciar las grandezas del que os ha llamado de las tinieblas a su luz maravillosa&#8230;\u00bb \u00abLinaje escogido\u00bb, gh\u00e9nos eklekt\u00f3n: no menos que \u00e9ste, pero unidos a \u00e9l, como su complemento y al mismo tiempo como su coronaci\u00f3n, a la Iglesia le corresponden tambi\u00e9n otros t\u00ed\u00adtulos honor\u00ed\u00adficos que en el AT serv\u00ed\u00adan para designar a Israel en su especificidad fundamental de pueblo elegido por Dios. Por tanto, el tema petrino es claro: para \u00e9l el verdadero Israel es la Iglesia, es decir, la comunidad que, en un evidente contexto bautismal, es descrita como la de aquellos que van creciendo \u00aben orden a la salvaci\u00f3n\u00bb (1Pe 2:2), en estrecha adhesi\u00f3n a Cristo, \u00abpiedra viva\u00bb (1Pe 2:4), en cuanto resucitado y en cuanto que ejerce su influencia vivificadora sobre todo el edificio de los cristianos, constituidos a su vez en \u00abpiedras vivas\u00bb, \u00abedificados en casa espiritual\u00bb (1Pe 2:5), etc., y por tanto en contraste con el edificio (templo) material o terreno, representativo de la anterior econom\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad pues, por su \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con Cristo le corresponde a la Iglesia en cuanto tal aquel conjunto de promesas y de dones que compon\u00ed\u00adan la dignidad peculiar de Israel como pueblo privilegiado de Dios. Es la Iglesia, comprendida la formada en su mayor\u00ed\u00ada por ex paganos (los destinatarios de lPe), que \u00aben otro tiempo no era pueblo de Dios y (la\u00f3s Theo\u00fa) ahora ha llegado a ser pueblo (la\u00f3s) suyo\u00bb (1Pe 2:10). Transformaci\u00f3n que, sustancialmente, se ha llevado a cabo por obra de Dios mediante su \u00abllamada\u00bb (1Pe 2:9) y su \u00abbondad-fidelidad\u00bb (1Pe 2:10); y por parte del hombre, gracias a su \u00abfe\u00bb (1Pe 2:7) y a su \u00abobediencia a la palabra\u00bb (1Pe 2:8).<\/p>\n<p>Acogida de fe en Cristo Se\u00f1or y salvador, que se se\u00f1ala expl\u00ed\u00adcitamente como motivo de la elecci\u00f3n tambi\u00e9n en el exordio de l Tes: \u00abSabemos muy bien, hermanos queridos de Dios, que hab\u00e9is sido elegidos. Porque nuestro mensaje evang\u00e9lico no os fue transmitido solamente con palabras, sino tambi\u00e9n con obras portentosas&#8230;\u00bb (1Pe 1:4s). Como siempre, tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad, hablando de la elecci\u00f3n de la comunidad, destaca el hecho de que su existencia est\u00e1 basada en Cristo. Esencialmente, se trata de una elecci\u00f3n a la fe: al acoger el evangelio, el cristiano (es decir, la comunidad de cristianos) acoge y hace suyo el plan divino de salvaci\u00f3n que Dios inaugur\u00f3 sobre la tierra ya con Ad\u00e1n (cuando lo \u00abtom\u00f3\u00bb: G\u00e9n 2:15), restaur\u00f3 y manifest\u00f3 concretamente con su Hijo Jes\u00fas (1Ts 1:8ss) y prosigui\u00f3 continuamente en la historia humana mediante el don de su gracia y de su presencia, encerrado precisamente en el t\u00e9rmino teol\u00f3gico de \u00abelecci\u00f3n\u00bb. A esta elecci\u00f3n, gracias a su Hijo Jes\u00fas (y en el Esp\u00ed\u00adritu), es a la que Dios convoca ahora a los cristianos (es decir, los hace \u00abiglesia\u00bb = ekkal\u00e9\u00f3), o sea, a los que \u00abacogen la palabra\u00bb (1Ts 1:6 : t\u00f3n l\u00f3gon), lo cual lleva consigo una \u00abconversi\u00f3n a Dios\u00bb, un \u00abservicio a Dios\u00bb y una \u00abespera del Hijo\u00bb (1Ts 1:9s).<\/p>\n<p>3. DENOMINACI\u00ed\u201cN CRISTOL\u00ed\u201cGICA Y ESCATOL\u00ed\u201cGICA DE LOS CRISTIANOS. Tambi\u00e9n el uso de \u00abelegidos\u00bb para designar a los cristianos est\u00e1 en consonancia -al menos en parte-con todo el AT; acord\u00e9monos de la iniciativa divina, de la gratuidad de la intervenci\u00f3n de Dios, de su bondad y de su generosidad como causa de la elecci\u00f3n y de la funci\u00f3n de signo que corresponde adem\u00e1s, naturalmente, a la realidad teol\u00f3gica que se comunica con ella&#8230; El plural \u00abelegidos\u00bb es de obligaci\u00f3n; en singular no aparece m\u00e1s que en Rom 16:13a: \u00abSaludad a Rufo, escogido por el Se\u00f1or\u00bb. El \u00abescogido\u00bb parece querer subrayar de manera especial el don de gracia divina que se manifiesta en la vida de Rufo y a la cual, por consiguiente, corresponder\u00ed\u00ada el citado Rufo en una medida generosa y digna de alabanza.<\/p>\n<p>Por otra parte, en analog\u00ed\u00ada con \u00absu madre\u00bb, a la que el escritor considera como suya propia (\u00abque lo es tambi\u00e9n m\u00ed\u00ada\u00bb: 13b); o como los que en el posterior vers\u00ed\u00adculo 14 son llamados \u00abhermanos\u00bb, o los que en el vers\u00ed\u00adculo 15 son designados gen\u00e9ricamente como \u00absantos\u00bb. Lo mismo que el antiguo pueblo de Dios -en medio del cual, sin embargo, los efectos de la elecci\u00f3n no han sido hasta ahora m\u00e1s que parciales (cf Rom 11:7), tambi\u00e9n el cristiano es \u00abelegido\u00bb, en cuanto que es objeto de la fidelidad de Dios, de su bondad preveniente generosa y gratuita (cf Stg 2:5; lCor 1,27-31; Heb 15:7ss.11). Naturalmente, desde que \u00abDios envi\u00f3 a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley\u00bb (G\u00e1l 4:4) y desde que Jes\u00fas \u00abfue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificaci\u00f3n\u00bb (Rom 4:25), \u00abconstituido Hijo de Dios en poder\u00bb (Rom 1:4a), desde entonces la elecci\u00f3n veterotestamentaria exige una consumaci\u00f3n impuesta por el tiempo (\u00abla plenitud de los tiempos\u00bb: 1Co 10:11). Esa consumaci\u00f3n le exige al hombre una apertura y una acogida sobre todo interior -la fe- ante \u00abla manifestaci\u00f3n de Dios, nuestro salvador, de su bondad y su amor por los hombres\u00bb (Tit 3:4), manifestaci\u00f3n y salvaci\u00f3n que concretamente se revelan \u00abmediante el ba\u00f1o de regeneraci\u00f3n y la renovaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (el bautismo), a fin de que, justificados por su gracia, seamos herederos de la vida eterna, tal y como la esperamos\u00bb (Tit 3:5s).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, para los cristianos, \u00abelegidos\u00bb es una designaci\u00f3n no solamente teol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n y sobre todo cristol\u00f3gica. Afirma el hecho de que Dios \u00aben estos d\u00ed\u00adas, que son los \u00faltimos, nos ha hablado por el Hijo\u00bb (Heb l,ls). Asumi\u00e9ndolo mediante la fe, el creyente ha llegado ya de alguna forma a la salvaci\u00f3n, en cuanto que participa ya de la obra salv\u00ed\u00adfica del Hijo, mientras que vive su vida y espera su regreso glorioso. En una visi\u00f3n prol\u00e9ptica ejemplar, Apo 17:14 nos muestra a los \u00abfieles\u00bb asociados al Cordero, designados como \u00abllamados y elegidos\u00bb. El binomio es elocuente: aparece en \u00e9l hasta qu\u00e9 punto est\u00e1n cercanas en el plan amoroso de Dios salvador las dos acciones de \u00abllamar\u00bb y de \u00abelegir\u00bb, como si se tratara de dos caras de su manifestaci\u00f3n, mientras que luego de hecho, en la vida del hombre, los dos momentos se quedan un tanto separados (cf \u00abelegidos\u00bb de 2Ti 2:10). Es lo mismo que indica el l\u00f3ghion de Jes\u00fas en Mat 22:14 (cf Mat 20:16): \u00abMuchos son los llamados, pero pocos los escogidos\u00bb. All\u00ed\u00ad se pone de relieve la acci\u00f3n persistente de la benevolencia divina en la historia, incluso individual, de la salvaci\u00f3n, llevada y comunicada por Cristo. Es la \u00fanica garant\u00ed\u00ada que posee el hombre en camino hacia la salvaci\u00f3n final: el amor activo y gratuito de Dios, su gracia que se adelanta (\u00abllama\u00bb) y que act\u00faa en el hombre, comprometido por su parte a corresponder a ese don constante de Dios que lo salva (\u00abelige\u00bb).<\/p>\n<p>En la palabra \u00abelegidos\u00bb los cristianos incluyen, por consiguiente, no s\u00f3lo la intervenci\u00f3n de Dios, sino la expresi\u00f3n de su voluntad y ponen de relieve su propio compromiso de llevar una vida \u00abdigna\u00bb (gr., \u00e1xia) de \u00abDios, que los llama a su reino y a su gloria\u00bb (l Tes 2,12). Los cristianos saben que, ya \u00absalvados\u00bb por gracia, no se salvar\u00e1n al final a no ser tambi\u00e9n gracias a Dios y a su \u00abfidelidad\u00bb. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 precisamente el coraz\u00f3n mismo de toda la reflexi\u00f3n sobre la elecci\u00f3n. De aqu\u00ed\u00ad se deduce que hay que estar constantemente en guardia durante toda la vida: adem\u00e1s de la fe y de su crecimiento, hay que tener siempre a la vista la exigencia de equipararse con buenas obras, con una intensa vigilancia y una perseverancia incansable. Ser \u00abelegido\u00bb es una invitaci\u00f3n a \u00abestar alerta\u00bb: una condici\u00f3n de esperanza y de disponibilidad pronta para ser encontrados id\u00f3neos, y verse por tanto aprobados, cuando vuelva el Se\u00f1or, en disposici\u00f3n de constituir precisamente \u00absu\u00bb pueblo, \u00abpara siempre con el Se\u00f1or\u00bb (1Ts 4:17).<\/p>\n<p>Pertenecientes ya al Se\u00f1or en virtud del bautismo (cf eklekto\u00ed\u00ad de Col 3:12) y situados como tales ante el juicio escatol\u00f3gico (cf los eklelto\u00ed\u00ad de Rom 8:33, que son los kleto\u00ed\u00ad del vers\u00ed\u00adculo 28 en su situaci\u00f3n final), forman ya parte del reino (cf Mat 24:22. 24.31 y par; Luc 18:7).<\/p>\n<p>La nota escatol\u00f3gica de la elecci\u00f3n aparece tambi\u00e9n con evidencia en la relaci\u00f3n que se establece entre la elecci\u00f3n y el \/Esp\u00ed\u00adritu Santo. En efecto, precisamente el Esp\u00ed\u00adritu Santo es la manifestaci\u00f3n suprema del don divino, la anticipaci\u00f3n en el hombre de su eternidad; \u00e9l es el que garantiza el amor de Dios, el que lo manifiesta y lo hace activo en nosotros, revel\u00e1ndonos concretamente y haci\u00e9ndonos part\u00ed\u00adcipes del misterio trinitario. El Esp\u00ed\u00adritu, por tanto, es el don escatol\u00f3gico por antonomasia. En lPe l,ls se recuerda que las tres personas convergen en la elecci\u00f3n: el Padre es su presencia como causa; el Esp\u00ed\u00adritu santificador es su instrumento o su forma (mediante su entrega total); el objetivo, finalmente, es la uni\u00f3n efectiva de los cristianos con la sangre de Cristo en el sacrificio de la obediencia(cf Efe 1:3-14; 1Ts 1:4-6; Heb 15:7-11.14).<\/p>\n<p>4. ELEGIDOS \u00abEN CRISTO DESDE LA ETERNIDAD\u00bb. En algunos textos -no muchos, pero incisivos- la elecci\u00f3n tiene un claro aspecto de pretemporalidad o de precreaturalidad. Naturalmente, la iniciativa viene de Dios, y la bondad divina y la gratuidad resaltan m\u00e1s que en otros textos (en los que est\u00e1, sin embargo, presente: p.ej., 1Co 1:27ss; Col 3:12; Stg 2:5; I Pe 1,1; 2,9s). Dios es el que est\u00e1 en el comienzo de ese plan de salvaci\u00f3n, en el que la elecci\u00f3n se inserta expresamente \u00abdesde el principio\u00bb (2Ts 2:13; lect.var. sed potior), que hay que entender no como el principio de la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica ni como el comienzo de la actividad paulina en Tesal\u00f3nica, sino como \u00abcomienzo\u00bb(lejano) de algo que todav\u00ed\u00ada contin\u00faa, es decir, concretamente del tiempo.<\/p>\n<p>Todav\u00ed\u00ada se afirma con mayor claridad esta lejan\u00ed\u00ada de la elecci\u00f3n en el tiempo, e incluso antes a\u00fan de que comenzara el tiempo, trasponiendo al lenguaje cristiano las concepciones teol\u00f3gicas jud\u00ed\u00adas, de hecho no demasiado atestiguadas en la documentaci\u00f3n que nos ha llegado, pero ciertamente existentes. Esas concepciones encuentran evidente eco en Efe 1:4, referidas a los cristianos \u00abelegidos en \u00e9l (en Cristo) antes de la creaci\u00f3n del mundo\u00bb. A la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, tan habitual y tan significativa de la elecci\u00f3n, se a\u00f1aden aqu\u00ed\u00ad por lo menos dos consideraciones primarias. Realizada \u00abantes de la creaci\u00f3n del mundo\u00bb, la elecci\u00f3n de los cristianos se coloca en una situaci\u00f3n de pre-temporalidad tan lejana que recuerda expresamente aquella otra en que, seg\u00fan lPe 1,20, el Padre conoc\u00ed\u00ada al Hijo y en la que tambi\u00e9n nosotros \u00e9ramos preconocidos y por tanto preelegidos por Dios (1Pe 1:1s); esa misma situaci\u00f3n pretemporal en que, seg\u00fan Jua 17:5.24, lo que reinaba era el amor del Padre al Hijo, y en la que, seg\u00fan lCor 2.7, el Padre \u00abpreordenaba\u00bb su \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb con vistas a nuestra glorificaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>La segunda consideraci\u00f3n que distingue y califica a la expresi\u00f3n de Efe 1:4 respecto a las dem\u00e1s es que esa elecci\u00f3n tuvo lugar \u00aben \u00e9l\u00bb, es decir, en Cristo. Esta expresi\u00f3n debe entenderse en el sentido denso del vers\u00ed\u00adculo 3 que la precede: ya en nuestra elecci\u00f3n nosotros est\u00e1bamos en Cristo; o sea, que la relaci\u00f3n con Cristo de todos los que ahora, gracias al bautismo (incluido en la bendici\u00f3n que descendi\u00f3 sobre \u00abnosotros\u00bb seg\u00fan el v. 3), son \u00abde Cristo\u00bb, es tan antigua como el mismo Cristo. Desde la eternidad los cristianos est\u00e1n incluidos en Cristo (recu\u00e9rdese la imagen que se desarrollar\u00e1 en Efe 4:12. 15s: nosotros somos el cuerpo y \u00e9l la cabeza).<\/p>\n<p>Se observar\u00e1 igualmente el objetivo espec\u00ed\u00adfico de la elecci\u00f3n: \u00abpara que fu\u00e9semos santos e irreprochables a sus ojos\u00bb (Efe 1:4b). Ese es el cumplimiento del proyecto divino: estar siempre en una continua presencia delante de Dios, indicando a qui\u00e9n corresponde verificar esa santidad y esa irreprochabilidad relacionadas con la elecci\u00f3n como efectos con la causa. Dios nos ha elegido para ser santos, es decir, para participar de su misma santidad. Y el vers\u00ed\u00adculo 5 siguiente aclara y enriquece ulteriormente el objetivo de nuestra eterna elecci\u00f3n: Dios nos ha \u00abpredestinado a ser sus hijos adoptivos\u00bb (cf Rom 8:14s; G\u00e1l 4:4s), tambi\u00e9n esto, en paralelismo con todo lo que se dijo sobre la elecci\u00f3n, \u00abmediante Jesucristo\u00bb, tal como sucedi\u00f3 hist\u00f3ricamente con nuestro bautismo. Y finalmente, \u00faltima aclaraci\u00f3n, nuestra elecci\u00f3n es eis aut\u00f3n, es decir, tiende \u00aba \u00e9l\u00bb, va \u00abhacia \u00e9l\u00bb o \u00abpara \u00e9l\u00bb; le tiene a \u00ab\u00e9l\u00bb como objetivo. Es bastante improbable que en este \u00ab\u00e9l\u00bb haya que entender al Padre; es bastante mejor interpretar la relaci\u00f3n en sentido cristol\u00f3gico. Adem\u00e1s de ese \u00ab\u00e9l\u00bb cristol\u00f3gico casi constante que domina el contexto inmediato, se puede pensar en Efe 4:13ss, en donde Cristo es la finalidad hacia la cual -como cabeza del cuerpo- \u00abcrece\u00bb el propio cuerpo, y en Col 1:20 (y 1,16b): todo ha sido reconciliado \u00abpor medio de \u00e9l\u00bb, lo mismo que ha sido creado \u00abpor medio de \u00e9l\u00bb (= Cristo) y \u00abpara \u00e9l\u00bb (Col 1:16b). Adem\u00e1s, es bastante convincente la alusi\u00f3n a Rom 8:29, que hay que leer con 2Co 8:18 y 1Co 15:49 (cf Flp 3:21 : Dios ha determinado que los cristianos se hagan conformes a la \u00abimagen\u00bb o \u00abfigura\u00bb (gr., eik\u00f3n) de su Hijo; as\u00ed\u00ad pues, en cuanto tales, ya desde ahora y gracias al Esp\u00ed\u00adritu Santo somos part\u00ed\u00adcipes de aquello a lo que estamos predestinados por nuestra escatolog\u00ed\u00ada, la plena participaci\u00f3n y manifestaci\u00f3n de esa \u00abimagen\u00bb de Cristo mismo, de su gloria. Por tanto, elegidos \u00aben \u00e9l\u00bb, o sea en Cristo, desde toda la eternidad, estamos tambi\u00e9n orientados \u00abhacia \u00e9l\u00bb, hacia Cristo, como a nuestro objetivo. Gracias al amor eterno de Dios, el cristiano es su hijo santo y fiel en Cristo, por medio de Cristo y para Cristo. Estamos aqu\u00ed\u00ad en la expresi\u00f3n m\u00e1s alta y m\u00e1s completa de la elecci\u00f3n; en ella no s\u00f3lo se resume toda la historia de la salvaci\u00f3n, sino que se condensa toda la salvaci\u00f3n, incluso antes y despu\u00e9s de su realidad hist\u00f3rica en la vida de los hombres.<\/p>\n<p>BIBL.: Corr J., The Biblical Problem of Election, en \u00abJournal of Ecumenical Studies\u00bb 21 (1984) 199-208; DE FRAINE J.G., Vocazione ed elezione nella Bibbia, Ed. Paoline, Roma 1968; GUILLEN TORRALBA J., La fuerza oculta de Dios; la elecci\u00f3n en el Antiguo Testamento, Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de C\u00f3rdoba, Valencia 1983; SICARI A., Llamados por su nombre, Ed. Paulinas, Madrid 1981; WIDBERGER H., Die Neuinterpretation des Erwdlungsglaubens Israels in der Krise der Exilszeit, Fs. Eichrodt 1970.<\/p>\n<p>L. De Lorenzi<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. La elecci\u00f3n, experiencia primordial de fe: 1. La elecci\u00f3n formula la fe en Dios; 2. La elecci\u00f3n formula la opci\u00f3n concreta por su Dios por parte del hombre; 3. Toda la historia de Israel expresa elecci\u00f3n. II. La elecci\u00f3n de Dios hasta el destierro: 1. Dios elige al rey; 2. Dios elige al pueblo de Israel; 3. Dios elige a Si\u00f3n\/Jerusal\u00e9n; III. La elecci\u00f3n de Dios en la oscuridad del destierro: 1. La elecci\u00f3n en el Deuteronomista; 2. La elecci\u00f3n en el D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas;<br \/>\nIV. La elecci\u00f3n de Dios despu\u00e9s del destierro:<br \/>\n816<br \/>\n1. En los profetas y salmistas de la restauraci\u00f3n;<br \/>\n817<br \/>\n2. En las perspectivas del an\u00f3nimo Trito-lsa\u00ed\u00adas;<br \/>\n818<br \/>\n3. La aportaci\u00f3n del escrito sacerdotal; 4. La elecci\u00f3n en las reelaboraciones del cronista.<\/p>\n<p>V. Jes\u00fas, el \u2020\u0153elegido de Dios\u2020\u009d: 1. Elegido, t\u00ed\u00adtulo conferido a Jes\u00fas; 2. Jes\u00fas, \u2020\u0153el elegido de Dios, elige a los suyos. VI. La Iglesia, \u2020\u0153estirpe elegida\u2020\u009d de Dios: 1. En la l\u00ed\u00adnea del AT; 2. En relaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita con Jes\u00fas; 3. Denominaci\u00f3n cristol\u00f3gica y escatol\u00f3gica de los cristianos; 4. Elegidos \u2020\u0153en Cristo desde la enternidad\u2020\u009d.<br \/>\nPor la amplitud ilimitada de todo lo que incluye la elecci\u00f3n, son muchos los vocablos y las im\u00e1genes que contribuyen a formular su realidad de conjunto: \/ alianza (el m\u00e1s frecuente), \/ amor y conocimiento de Dios (Am 3,2), nueva \u2020\u0153creaci\u00f3n\u2020\u009d (Dt 32,6) [1 Cosmos], etc. En la elecci\u00f3n est\u00e1 encerrada toda la salvaci\u00f3n, incluso antes de que fuera historia (Ep l,4ss). Aqu\u00ed\u00ad nos centraremos sobre todo en el verbo principal y m\u00e1s t\u00e9cnico, el hebreo bahar (griego, ekl\u00e9go-ma\u00ed\u00ad), pero sin olvidar aquellas voces y expresiones que anticiparon el uso del mismo bahar, como, por ejemplo, Iaqah, \u2020\u0153tomar\u2020\u2122, y otras semejantes. Aunque las acepciones profanas o comunes de estas voces preceden cronol\u00f3gicamente a su respectivo uso religioso, \u00e9ste registra, sin embargo, una clara preponderancia cuantitativa respecto al uso profano (especialmente para bahar), particularmente cuando la frase tiene por sujeto a Dios. Adem\u00e1s, el uso teol\u00f3gico de bahar con Dios por sujeto es bastante irregular, se\u00f1al de que ese uso no se impuso en todos los ambientes religiosos de Israel.<br \/>\n819<br \/>\n1. LA ELECCION, EXPERIENCIA PRIMORDIAL DE FE.<br \/>\n820<br \/>\n1. La elecci\u00f3n formula la FE EN Dios.<br \/>\nParece ser que bahar no se us\u00f3 antes de la obra deuterono-mista. Pero la realidad misma de la elecci\u00f3n es ciertamente m\u00e1s antigua, tanto como la autoconciencia de pertenecer de forma particular a Dios, es decir, desde que empez\u00f3 a nutrirse y expresarse la \u00c2\u00a1fe en el Dios que \u2020\u0153se ha dignado (o bien ha comenzado) hacer de vosotros su pueblo\u2020\u009d (IS 12,22 \u2020\u0153pueblo Diosen Jc 5,7; Jc 5,11; Jc 20,2 etc. ). La fe, por ejemplo, que se. manifiesta en el antiqu\u00ed\u00adsimo \u2020\u0153credo, que sigue estando presente en el ritual de las primicias y que se puede leer en Dt 26,1-11, cuyo n\u00facleo recuerda la iniciativa ben\u00e9vola y poderosa del \u00c2\u00a1 Dios que libr\u00f3 a Israel de manos de Egipto (Vv. 5-9) [1 Liberaci\u00f3n! Libertad]. A esa misma fe apela la relaci\u00f3n de la alianza firmada en Siqu\u00e9n bajo Josu\u00e9 (Jos 24), en donde la antiqu\u00ed\u00adsima tradici\u00f3n se reviste de formas deuteronomistas y ex\u00ed\u00adlicas\/posex\u00ed\u00adli-cas. Lo mismo hay que decir de la antigua fe, formulada con expresiones m\u00e1s recientes en Jg 5,2s.5.9.11. 13.23 y en el primer or\u00e1culo de Ba-la\u00e1n (Nm 23,8 Ss: pueblo puesto \u2020\u0153aparte). Este mismo fil\u00f3n puede captarse en la presentaci\u00f3n de suyo reciente de Ex 6,2-7, donde ? narra la vocaci\u00f3n de Mois\u00e9s, recordando por una parte los compromisos originales de Dios con los patriarcas y por otra vinculando a la misma elecci\u00f3n la intervenci\u00f3n inminente de liberaci\u00f3n y de rescate \u2020\u0153con brazo fuerte y con grandes castigos\u2020\u2122: \u2020\u0153Yo os har\u00e9 mi pueblo, ser\u00e9 vuestro Dios&#8230;\u2020\u009d (y. 7).<br \/>\nLa antiqu\u00ed\u00adsima fe le hac\u00ed\u00ada sentir a Israel que era objeto de una iniciativa de amor por parte de Dios. Respecto a los dem\u00e1s pueblos, Israel se sent\u00ed\u00ada distinto y privilegiado: la experiencia de la elecci\u00f3n formulaba la antigua fe y la alimentaba. A partir del Dt esa experiencia de fe y de vida se formular\u00e1 recurriendo al verbo bahar[I Pentateuco].<br \/>\n821<br \/>\n2. La elecci\u00f3n forijUla la opci\u00f3n CONCRETA POR SU DIOS POR PARTE DEL HOMBRE.<br \/>\nSi Jg 5,8 es original, el primer uso b\u00ed\u00adblico de bahar indica una opci\u00f3n de no-fe por parte del hombre por los dioses: \u2020\u0153prefer\u00ed\u00adan dioses extranjeros\u2020\u2122. Por el contexto se deduce que se hab\u00ed\u00ada hecho ya una opci\u00f3n anterior, la que respond\u00ed\u00ada a la elecci\u00f3n con que Dios hab\u00ed\u00ada sido el primero en escoger a su pueblo: la primera respuesta, fundamental, de la fe es escoger, \u2020\u0153elegir\u2020\u009d al dios en que se dice que se cree. Elegir a otro dios por parte de Israel equival\u00ed\u00ada a renegar de su propia fe, a apostatar.<br \/>\nCuando el sujeto de la elecci\u00f3n o de la. opci\u00f3n es el hombre, su objeto no es nunca Dios. El hombre escoge la vida, los mandamientos, el servicio, etc. de Dios (Sal 119,30; Sal 119,173), .pero no a Dios mismo. Pero si se trata de las divinidades, se dice que \u00e9l elige o escoge a los dioses. Esta diferencia tiene no poco relieve teol\u00f3gico y espiritual. Se pone as\u00ed\u00ad de manifiesto que Dios no es una de las diferentes<br \/>\n-posibilidades frente a las que viene a encontrarse el hombre que quiere dirigirse a la divinidad. \u00c2\u00a1El verdadero Dios ya me ha elegido! Israel no debe hacer otra cosa m\u00e1s que reconocerle: servirle, escoger sus caminos, sus mandamientos, obedecerle, etc.; se trata s\u00f3lo de expresar esta fe en la previa elecci\u00f3n por parte de Dios.<\/p>\n<p>822<br \/>\n3. Toda la historia de Israel expresa elecci\u00f3n.<br \/>\nEn los diversos libros sagrados y a lo largo de los siglos del AT, los diferentes episodios de su historia son le\u00ed\u00addos por Israel dentro de la \u00f3ptica de su elecci\u00f3n por parte de Dios. La historia vivida no se atribuye solamente a las opciones aut\u00f3nomas de alg\u00fan que otro personaje humano, sino sobre todo a las de Dios, a su designio que se manifiesta en la tierra. Es lo que se percibe a partir de la historia de la creaci\u00f3n Gn 1-2), en particular desde aquel \u2020\u0153tom\u00f3\u2020\u009d (Iaqah) Dios al hombre y \u2020\u0153lo puso\u2020\u009d en el jard\u00ed\u00adn del Ed\u00e9n, que en Gen 2,15 expresa ya a su manera una elecci\u00f3n. Tambi\u00e9n se habla de elecci\u00f3nA o de preferencia particular a prop\u00f3sito de Abel (4,4), igual que de Henoc, \u2020\u0153tomado\u2020\u009d por Dios (Gn 5,24). De forma semejante se dice de No\u00e9, que \u2020\u0153encontr\u00f3 gracia a los ojos del Se\u00f1or\u2020\u009d y que \u2020\u0153segu\u00ed\u00ada los caminos deDios\u2020\u009d(G\u00e9n6,8s).<br \/>\nEn la historia de los patriarcas se pone a\u00fan m\u00e1s de manifiesto la reflexi\u00f3n de fe sobre la elecci\u00f3n. Entre las diversas constantes de aquellas antiguas tradiciones populares que se refer\u00ed\u00adan a los patriarcas, desde Abra-han (el \u2020\u0153arameo errante\u2020\u009d) hasta Jos\u00e9 y el mismo Mois\u00e9s, se siente profundamente la libre y soberana elecci\u00f3n de Dios en la direcci\u00f3n de la historia; lo que all\u00ed\u00ad domina de todas formas es siempre el amor gratuito y ben\u00e9volo de Dios. Es \u00e9l, y no los descendientes naturales, el que tiene los hilos en su mano; es \u00e9l siempre el que elige.<br \/>\nCuando m\u00e1s tarde el pueblo de Israel experimente la opresi\u00f3n y la esclavitud en Egipto, aquella elecci\u00f3n asumir\u00e1 los colores intensos de una empresa poderosa y gloriosa de Dios que \u2020\u0153libera\u2020\u009d, \u2020\u0153redime\u2020\u009d, \u2020\u0153rescata\u2020\u009d, \u2020\u0153adquiere\u2020\u009d, \u2020\u0153domina\u2020\u009d, etc., a su pueblo para hacerlo completamente \u2020\u0153suyo\u2020\u009d, \u2020\u0153su propiedad\u2020\u009d, \u2020\u0153su herencia\u2020\u009d. Aqu\u00ed\u00ad son much\u00ed\u00adsimos los textos de la Biblia, como consecuencia de la continua reflexi\u00f3n y actualizaci\u00f3n de aquel acontecimiento fundador dentro del pueblo y de la teolog\u00ed\u00ada de Israel. No menor importancia para nuestro tema tiene la posterior historia de la entrada en la tierra prometida, de su ocupaci\u00f3n bajo Josu\u00e9 y los jueces. En cierto sentido es la prosecuci\u00f3n del mismo \u00e9xodo, su consumaci\u00f3n. Dios elige a los jefes de \u2020\u0153su pueblo\u2020\u009d, a los que acompa\u00f1a, protege, defiende y concede la victoria. Es Dios el que da aquella tierra, destin\u00e1ndosela para ellos y quit\u00e1ndosela a sus anteriores ocupantes. M\u00e1s all\u00e1 de las formulaciones y de las tradiciones literarias que nos transmiten aquella larga historia, lo que sigue en primer plano es la fidelidad de Dios a su juramento para con \u2020\u0153su pueblo\u2020\u009d Israel.<br \/>\n89<br \/>\nII. LA ELECCION DE DIOS HASTA EL DESTIERRO.<br \/>\n1. Dios ELIGE al rey.<br \/>\nDesde que comenz\u00f3 la realeza en Israel, el rey es \u2020\u0153el elegido\u2020\u009d (bahar)de Dios (IS 10,24 para Sa\u00fal; 2S 16,18 y 6,21 para David). La ideolog\u00ed\u00ada de la elecci\u00f3n del rey por parte de Dios era com\u00fan a todo el antiguo Oriente. En Israel, sin embargo, la concepci\u00f3n de la elecci\u00f3n del rey manifiesta una caracter\u00ed\u00adstica propia al admitir la posibilidad del rechazo (para Sa\u00fal: IS 15,23; IS 15,26), aun permaneciendo indeleble el car\u00e1cter de \u2020\u0153elegido\u2020\u009d (IS 24,7; IS 24,11; IS 26,9; IS 26,11; IS 26,16; IS 26,23; 2S 1,21). Normalmente, el rechazo es justificado por el abandono por parte del elegido de su misi\u00f3n. Se supone, por tanto, que al don de la elecci\u00f3n y encargo de una misi\u00f3n corresponde, por parte del elegido, una respuesta que puede ser tambi\u00e9n negativa.<br \/>\nEn los salmos reales, de \u00e9poca ciertamente anterior al destierro, no es raro que se recuerde la elecci\u00f3n de David (de la que nunca se dud\u00f3: IS 16,7; IS 16,13), lo cual suena para el salmista como garant\u00ed\u00ada de la elecci\u00f3n de su descendiente, es decir, del monarca que reina en la \u00e9poca de composici\u00f3n de aquel salmo, a pesar de las acciones y de los testimonios contrarios que pueda ofrecer su comportamiento (cf p.ej. SaI 78,67; SaI 89,4; SaI 89,20): aquel rey determinado chocaba con aquella antigua elecci\u00f3n y con todo lo que afirmaban las promesas hechas por el profeta Nat\u00e1n a David respecto a la descendencia real (2S 7). Sumamente elocuente en este aspecto resulta el Ps 89 (tambi\u00e9n el 132): Dios es fiel; David y su linaje han sido elegidos para siempre, pero Dios ha \u2020\u0153rechazado\u2020\u009d a aquel \u2020\u0153ungido\u2020\u009d suyo por sus malas acciones. De todas formas, la elecci\u00f3n queda a salvo y ha de seguir vigente.<br \/>\n825<br \/>\n2. Dios elige al pueblo de Israel.<br \/>\nNo es inveros\u00ed\u00admil que la formulaci\u00f3n expresa de la elecci\u00f3n del pueblo de Israel tenga que atribuirse a un fallo de la realeza como instituci\u00f3n. Ahora Dios se vuelve directamente a Israel como \u2020\u0153elegido\u2020\u009d, bah\u00fa,. De esta elecci\u00f3n habla en particular el segundo discurso de Mois\u00e9s en Dt 7,6ss; 10,15; 14,2. Sobre todos los dem\u00e1s textos destaca ciertamente Dt 7,6-8: la elecci\u00f3n se presenta como el primer motivo de fondo para sostener el precepto de no mezclarse con Cana\u00e1n. Los vers\u00ed\u00adculos 9-11 a\u00f1aden un segundo motivo para justificar la separaci\u00f3n de Israel respecto a los pueblos que le rodeaban: el recuerdo de las tradiciones de la alianza, acontecimiento con un significado totalmente paralelo al de la elecci\u00f3n misma. Se resalta adem\u00e1s el car\u00e1cter gratuito de la elecci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como, por otra parte, el de la alianza, que se hacen remontar ambas expresamente a la \u00e9poca patriarcal (cf tambi\u00e9n 10,15). Otro elemento interesante, aunque derivado: la grandeza de Israel no es la causa, sino el efecto de la elecci\u00f3n, la cual no tiene otra fuente m\u00e1s que el amor gratuito de Dios (y. 7).<br \/>\n\u2020\u0153Elegido entre todas las naciones\u2020\u009d (Dt 10,15), Israel est\u00e1 obligado a guardar y a vivir su propio car\u00e1cter espec\u00ed\u00adfico que le viene de ese ser bah\u00fcr por parte de Dios: la elecci\u00f3n es el fundamento de la total obediencia del pueblo a aquel que lo ha \u2020\u0153elegido\u2020\u2122 (Dt 7,12 10,12s). Se trata de un car\u00e1cter especial\u00ed\u00adsimo, expresado sobre todo por las dos f\u00f3rmulas recientes, a las que hay que reconocer, sin embargo, ra\u00ed\u00adces bastante antiguas: es decir, haber sido constituido \u2020\u0153pueblo consagrado\u2020\u009d, o \u2020\u0153santo\u2020\u2122, \u2020\u0153para Dios\u2020\u009d (Dt 7,6 etc.; Ex 19,6), y \u2020\u0153pueblo particularmente suyo\u2020\u009d, esto es, elegido por Dios para s\u00ed\u00ad, de forma \u00fanica y especial respecto a cualquier otro (Dt7,6; Dt 14,2 etc.; Ex 19,5 Ps 135,4; hebr. segullah).<br \/>\n826<br \/>\n3. Dios elige a Si\u00f3n\/Jerusal\u00e9n.<br \/>\nCon f\u00f3rmulas especialmente estereotipadas, el Dt destaca la elecci\u00f3n de Si\u00f3n\/Jerusal\u00e9n (hasta 20 textos, desde 12,5 hasta26,2; m\u00e1s 31,11), aunquecuriosamente no la relaciona con la del pueblo. El car\u00e1cterfijo de estas f\u00f3rmulas demuestra que se trata de concepciones preexistentes. Por otra parte, es ya el Ps 132, de fecha bastante anterior al destierro, el que nos habla de Si\u00f3n elegida para ser habitada por Dios (y. 13). Porque lo \u2020\u0153ama\u2020\u009d, Dios ha \u2020\u0153elegido el monte Si\u00f3n\u2020\u009d (SaI 78,68), que de esta manera se convierte en su \u2020\u0153morada\u2020\u009d (SaI 68,17).<br \/>\nCon la elecci\u00f3n de Si\u00f3n\/Jerusal\u00e9n el Dt ofrece un claro testimonio ulterior de la predilecci\u00f3n que Dios tiene por Israel: se confirma que \u00e9l es \u2020\u0153su pueblo\u2020\u009d y que Dios es \u2020\u0153su Dios\u2020\u2122. Al participar en el culto del templo, la elecci\u00f3n misma se convierte en motivo y en veh\u00ed\u00adculo de la bendici\u00f3n y de la protecci\u00f3n divina en la vida cotidiana del israelita piadoso. Si\u00f3n\/Jerusal\u00e9n est\u00e1n destinadas entonces a asegurar un solo templo y un solo culto, lo mismo que hay un solo Dios y una sola elecci\u00f3n (Dt 12 y 16). El Dt, aunque en un estrato tard\u00ed\u00ado, se apresura a afirmar tambi\u00e9n la elecci\u00f3n de los levitas (la tribu \u00c2\u00a1de Lev\u00ed\u00ad) entre las dem\u00e1s tribus, lo cual asegura autom\u00e1ticamente la elecci\u00f3n del \/\u2020\u0153sacerdocio, y por consiguiente ayala la unicidad de la estirpe sacerdotal, garant\u00ed\u00ada del recto funcionamiento del servicio lit\u00fargico, que a su vez es garant\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n para el individuo y para toda la naci\u00f3n.<br \/>\nEsta \u00faltima observaci\u00f3n explica la ausencia de baharen los profetas anteriores al destierro, a pesar de que conocen y hablan de la elecci\u00f3n de Si\u00f3n y de Israel, si bien dejan de discutirla (Am 3,2; Am 9,7). El mismo Isa\u00ed\u00adas, natural de Jerusal\u00e9n y perfectamente sabedor de la elecci\u00f3n tanto del templo como del rey, no habla de la elecci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n m\u00e1s que con un claro significado teol\u00f3gico: la salvaci\u00f3n para \u00e9l tiene lugar gracias a la fe (Is 7,9; Is 28,16) y en una perspectiva escatol\u00f3gica (Is 2,2ss; 9,1-6). Para aquellos profetas, el uso y el significado de bahar habr\u00ed\u00ada podido fomentar peligrosas ilusiones sobre la salvaci\u00f3n del pueblo; la elecci\u00f3n y la pr\u00e1ctica recta (formal) del culto se habr\u00ed\u00adan percibido como garant\u00ed\u00ada contra toda desventura. Pero esto era inadmisible, seg\u00fan toda la tradici\u00f3n teol\u00f3gica hebrea.<br \/>\n827<br \/>\nIII. LA ELECCION DE DIOS EN LA OSCURIDAD DEL DESTIERRO.<br \/>\n828<br \/>\n1. La elecci\u00f3n en el Deuteronomista (Dtr).<br \/>\nResulta un tanto dif\u00ed\u00adcil hoy para nosotros representarnos el hundimiento general y el sentido de oscuridad que produjo la toma de Jerusal\u00e9n por los babilonios, con el consiguiente destierro. Qued\u00f3 destruido el templo, Jerusal\u00e9n fue profanada y ocupada, Israel se vio oprimido y disperso, la monarqu\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica desapareci\u00f3. El Dtr, que act\u00faa en Palestina, no puede liberarse de este cuadro sumamente oscuro en cuanto a la elecci\u00f3n, aunque conserve todav\u00ed\u00ada cierto atisbo de esperanza.<br \/>\nUn claro ejemplo de esta esperanza (y de esta fe) se percibe en Dt 4,37, que nos conserva el \u00fanico pasaje expl\u00ed\u00adcito del Dtr sobre la elecci\u00f3n del pueblo de Israel: \u2020\u0153Porque am\u00f3 a tus padres, eligi\u00f3 a su descendencia despu\u00e9s de ellos, te sac\u00f3 de Egipto con su asistencia y su poder&#8230;\u2020\u009d No cabe duda de que se trata de una adaptaci\u00f3n deuteronomista de Dt 7,6-10, pero hay que destacar que el Dtr mantiene sin cambios la l\u00ed\u00adnea esencial del Dt sobre la elecci\u00f3n; en efecto, la inserta en un discurso que, adem\u00e1s de la obediencia a Dios, exige tambi\u00e9n y sobre todo la conversi\u00f3n, consciente de la triste hora presente: \u2020\u0153Te convertir\u00e1s al Se\u00f1or en tu angustia y escuchar\u00e1s su voz, pues el Se\u00f1or, tu Dios, es misericordioso, que no te abandonar\u00e1, ni aniquilar\u00e1, ni se olvidar\u00e1 de la alianza que jur\u00f3 a tus padres\u2020\u009d (Dt 4,30s). Mas, por otra parte, esta misma adaptaci\u00f3n participa del profundo drama de fe que se origin\u00f3 con la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n y la destrucci\u00f3n del templo. Aun manteniendo la elecci\u00f3n, el Dtr indica ahora que no se responde ya a ella solamente con la obediencia a Dios y con la vivencia fiel de sus preceptos, sino que es necesario reconocer que \u2020\u0153el Se\u00f1or es Dios\u2020\u009d y que fuera de \u00e9l \u2020\u0153no hay otro\u2020\u009d (y. 35;cfv. 39), ya que era muy real el peligro basado en el terremoto institucional y pol\u00ed\u00adtico-religioso general del a\u00f1o 586 y del destierro en Babilonia. Y es precisamente este derrumbamiento general el que introduce una ulterior modificaci\u00f3n en la lectura de la elecci\u00f3n, tal como era la del Dt. Para el Dtr la elecci\u00f3n se sigue remontando al amor gratuito de Dios; pero no ya al que se manifiesta en la constituci\u00f3n de Israel como \u2020\u0153pueblo suyo\u2020\u009d y con su introducci\u00f3n en la posesi\u00f3n de la tierra prometida (ahora, de hecho, esa posesi\u00f3n es problem\u00e1tica), sino en el amor que se expres\u00f3 al prometer aquella tierra en herencia: \u2020\u0153Para hacerte entrar en su tierra y d\u00e1rtela en propiedad\u2020\u009d (4,38); se trata, por consiguiente, del amor manifestado en la elecci\u00f3n de los padres.<br \/>\nEn los libros de los Re el Dtr no habla nunca de la elecci\u00f3n (IR 8,8 probablemente no es<br \/>\ndeuteronomista); el Dtr est\u00e1 fuertemente impresionado por las numerosas infidelidades de todo el pueblo durante toda la \u00e9poca mon\u00e1rquica, lo cual perjudica en gran parte la permanencia de su elecci\u00f3n. Tan es as\u00ed\u00ad que el Dtr afirma el rechazo del reino del norte por parte de Dios, rechazo extendido luego a Jud\u00e1 (2R 17,19s); y en 2R 23,27 Dios dice: \u2020\u0153Apartar\u00e9 tambi\u00e9n de mi presencia a Jud\u00e1, como apart\u00e9 a Israel\u2020\u009d. As\u00ed\u00ad pues, Israel parece haber perdido la fuente y el motivo de todos sus privilegios, su inalcanzable e inconcebible dignidad de \u2020\u0153pueblo suyo\u2020\u009d, de Dios.<br \/>\nUna suerte an\u00e1loga parece ser que le toc\u00f3 a la elecci\u00f3n de Si\u00f3n\/Jerusal\u00e9n y del templo en la perspectiva del Dtr. Se recuerda ciertamente la elecci\u00f3n, de la que no se tiene ninguna duda; v\u00e9anse, por ejemplo, los repetidos recuerdos de 1 R 8,16.44.48; 11,13.32.36; 14,21; 2R 21,7 (que habla de la elecci\u00f3n \u2020\u0153eterna\u2020\u009d o \u2020\u0153para siempre\u2020\u009d). Sin embargo, la actual situaci\u00f3n general no se explica m\u00e1s que con una negativa concreta: lo afirma expresamente 2R 23,27 despu\u00e9s de haber hablado de la exclusi\u00f3n de Jud\u00e1:<br \/>\n\u2020\u0153Rechazar\u00e9 a esta ciudad, Jerusal\u00e9n, que hab\u00ed\u00ada elegido, y el templo del que hab\u00ed\u00ada dicho: All\u00ed\u00ad estar\u00e1 mi nombre\u2020\u009d. Tambi\u00e9n 24,20 se mueve en la misma l\u00ed\u00adnea: \u2020\u0153Por eso el Se\u00f1or mont\u00f3 en c\u00f3lera contra Jerusal\u00e9n y contra Jud\u00e1 y los apart\u00f3 de su presencia\u2020\u009d.<br \/>\nEn cuanto a la elecci\u00f3n del rey, Dtr no aboli\u00f3 las tradiciones favorables a la realeza, bien sea de Sa\u00fal o bien de David o de los descendientes de David. Sin embargo, en el uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico parece demostrar cierta precauci\u00f3n: baljarno se utiliza nunca para los descendientes dav\u00ed\u00addicos (como acontec\u00ed\u00ada, sin embargo, en los salmos reales), sino que se le reserva s\u00f3lo a David. En cuanto a Sa\u00fal, dicho rey coima la medida en sentido negativo: 1S 10,24 hab\u00ed\u00ada presentado su elecci\u00f3n como querida por Dios; 1S 15,23.26 hab\u00ed\u00ada introducido luego su exclusi\u00f3n; ahora el Dtr reduce la elecci\u00f3n del rey Sa\u00fal a una pura y simple voluntad popular, compar\u00e1ndola incluso con la idolatr\u00ed\u00ada, puesto que s\u00f3lo Dios puede reinar sobre Israel (IS 8,7).<br \/>\nNo cabe duda de que el cuadro general de Dtr es de tintas sombr\u00ed\u00adas. Ligada a la historia y verificable en ella, la elecci\u00f3n parece haberse disuelto. Sin embargo, como se ha se\u00f1alado, no parece que est\u00e9 todo perdido; parece subsistir a\u00fan cierta esperanza para el futuro. Es notable, por ejemplo, que la elecci\u00f3n de los descendientes de David no sea revocada. Tambi\u00e9n es interesante la expresi\u00f3n ya se\u00f1alada para Jerusal\u00e9n en 2R 21,7, que recuerda la promesa de su elecci\u00f3n \u2020\u0153para siempre\u2020\u009d. Y despu\u00e9s de toda la narraci\u00f3n de las sucesivas cat\u00e1strofes, la obra de 2R se cierra con un rayo de esperanza, con una ventana abierta al futuro, proponiendo la suerte bastante mejor que el \u2020\u0153rey de Babilonia\u2020\u009d reserva a \u2020\u0153Jecon\u00ed\u00adas, rey de Jud\u00e1\u2020\u009d, a quien le concedi\u00f3 \u2020\u0153gracia\u2020\u009d, lo \u2020\u0153sac\u00f3 de la c\u00e1rcel\u2020\u009d, \u2020\u0153le trat\u00f3 ben\u00e9volamente\u2020\u009d, etc., lo que permite prever tiempos mejores y mantiene encendida una llama de esperanza en la descendencia da-v\u00ed\u00addica.<br \/>\n829<br \/>\n2. La elecci\u00f3n en el D\u00e9utero-lsalas (Dtls).<br \/>\nTambi\u00e9n el Dtls act\u00faa en un per\u00ed\u00adodo de total desconcierto espiritual sobre la elecci\u00f3n; m\u00e1s a\u00fan, de una profunda y aut\u00e9ntica duda sobre la misma. Pero su mensaje apunta en una direcci\u00f3n contraria a la del Dtr, su contempor\u00e1neo.<br \/>\nDespu\u00e9s de la descripci\u00f3n-exaltaci\u00f3n del poder ilimitado de Dios (Is 40) y el env\u00ed\u00ado inminente del libertador Ciro (Is 41,1-7), se introduce el tema de la elecci\u00f3n para Israel-Jacob: \u2020\u0153Pero t\u00fa, Israel, mi siervo, Jacob, a quien yo eleg\u00ed\u00ad (bahar), raza de Abra-h\u00e1n, mi amigo&#8230;\u2020\u009d (41,8). Que Israel sea llamado \u2020\u0153mi siervo\u2020\u009d es un hecho nuevo (cf tambi\u00e9n 44,21; 45,4). El t\u00ed\u00adtulo ocupa un puesto destacado en la predicaci\u00f3n del Dtls y guarda relaci\u00f3n con el tema de la elecci\u00f3n (43,10.20; 44,1.2; 45,4). La ideolog\u00ed\u00ada de la elecci\u00f3n real hab\u00ed\u00ada relacionado a \u2020\u02dcebed, siervo, con bahir, elegido (Dt 17,15-20; 2S 7,5; SaI 78,70; SaI 89,4; SaI 105,6 etc. ); aplicando ahora el t\u00ed\u00adtulo a todo el pueblo, el Dtls lo ampl\u00ed\u00ada hasta hacer de \u00e9l un don de la gracia (elecci\u00f3n, misi\u00f3n) que hab\u00ed\u00ada sido de David (Is 55,2s). Por otra parte, el Dtls no parece prever un futuro para los descendientes dav\u00ed\u00addicos; se lo hab\u00ed\u00ada ense\u00f1ado muy bien la experiencia del triste pasado. Esto mismo ocurre, de forma m\u00e1s o menos an\u00e1loga, con la teolog\u00ed\u00ada del templo: \u00e9l espera su reconstrucci\u00f3n, lo mismo que la de Jerusal\u00e9n (Is 44,26; Is 49,17-23); pero su fe no se basa ni mucho menos en la elecci\u00f3n de Si\u00f3n; tal y tan grande hab\u00ed\u00ada sido la magnitud de la cat\u00e1strofe y tan yana la confianza antes de la destrucci\u00f3n.<br \/>\nTambi\u00e9n es interesante que Israel-Jacob no sea solamente el siervo-elegido, sino que adem\u00e1s se le vincule directamente con \u2020\u0153Abrah\u00e1n, mi amigo\u2020\u009d. Se le quiere asegurar a la elecci\u00f3n un fundamento inalienable, como lo son la sangre y la raza, es decir, la relaci\u00f3n con el progenitor. Y no s\u00f3lo eso, sino que parece apelar a la creaci\u00f3n misma, y por tanto a la existencia en la tierra (Is 43,20s; 44, Is). De todas formas, lo cierto es que el Dtls se complace por un lado en hacer remontar la elecci\u00f3n del pueblo de Israel a las ra\u00ed\u00adces m\u00e1s remotas posibles, mientras que por otro lado la proyecta hacia la salvaci\u00f3n inminente, hacia la \u2020\u0153realidad nueva\u2020\u009d que Dios est\u00e1 creando (cf 43,18; 44,2ss; etc.). Frente a todos aquellos cuya fe en la elecci\u00f3n del pueblo de Israel empezaba a vacilar o casi se hab\u00ed\u00ada apagado por causa de las cat\u00e1strofes recientes, el Dtls insiste, dirigi\u00e9ndose al Israel superviviente en su totalidad: \u2020\u0153A ti te dije: T\u00fa, mi siervo, yo te he elegido y no te he desechado\u2020\u009d (Is 41,9), f\u00f3rmula literariamente sobrecargada, y por tanto pol\u00e9mica.<br \/>\nEsta fe del Dtls en la elecci\u00f3n del pueblo de Israel est\u00e1 muy lejos de constituir aquel falso sentimiento de seguridad que fue ya un lastre antes del destierro y que criticaron los profetas preex\u00ed\u00adlicos. En el Dtls no se advierte el menor triunfalismo, ni su fe se basa de ninguna manera en la realeza ni en el templo. M\u00e1s a\u00fan, el Dtls transfiere a su \u2020\u0153siervo\u2020\u009d algunos de los elementos propios de la realeza: ya hemos aludido al paralelismo siervo-elegido (42,1); recordemos adem\u00e1s al esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or(IS 16,13; Is 11,2), que pasa ahora al \u2020\u0153siervo\u2020\u009d (42,lb). Este \u2020\u0153siervo\u2020\u009d, un individuo ciertamente, recoge los t\u00ed\u00adtulos y las funciones del rey de Israel al mismo tiempo. Pero el cuadro que el Dtls traza del \u2020\u0153siervo\u2020\u009d impide todo triunfalismo preex\u00ed\u00adlico vinculado a la elecci\u00f3n. Como Israel, tambi\u00e9n el \u2020\u0153siervo\u2020\u009d tendr\u00e1 que responder con la fidelidad y la total sumisi\u00f3n a las exigencias de la elecci\u00f3n. Pero al \u2020\u0153siervo\u2020\u009d, en cuanto \u2020\u0153elegido\u2020\u009d, le corresponde la misi\u00f3n de ser testigo del Se\u00f1or y de su poderoso amor creativo, testimonio que se ejerce entre los pueblos y que llega a afectar hasta tal punto al testigo \u2020\u0153siervo\u2020\u009d que exige de \u00e9l el sufrimiento y la muerte, un sufrimiento que aparece ya claramente vicario (cf Is 52,13-53,12, especialmente los vv. lOss). Es \u00e9ste un concepto nuevo de elecci\u00f3n, al abrigo de toda posible interpretaci\u00f3n presuntuosa y retorcida.<br \/>\n830<br \/>\nIV. LA ELECCION DE DIOS DESPUES DEL DESTIERRO.<br \/>\n831<br \/>\n1. En los profetas y salmistas DE LA RESTAURACION.<br \/>\nEl contexto hist\u00f3rico-cronol\u00f3gico del retorno y de la reanudaci\u00f3n general de la vida en la tierra prometida encierra evidentemente muchas expresiones y descripciones bastante pr\u00f3ximas a la elecci\u00f3n.<br \/>\nA prop\u00f3sito de la realeza, hay que recordar el final de la profec\u00ed\u00ada de Ageo: \u2020\u0153Te tomar\u00e9 a ti, Zorobabel, hijo de Sealtiel, mi siervo&#8230;, y har\u00e9 de ti como un anillo de sellar; porque yo te he elegido (bahar)\u2020\u009d (2,23). Descendiente de David, el actual gobernador de los repatriados no puede menos de guardar relaci\u00f3n con el \/ me-sianismo real y con las promesas a los dirigentes del pueblo de Israel, tai como el profeta hab\u00ed\u00ada asegurado a David. De \u00e9l se dice que ser\u00e1 \u2020\u0153tomado\u2020\u009d, como se dijo tambi\u00e9n de Abra-h\u00e1n (Jos 24,3), de los levitas (Nm 3,12) y del mismo David (2S 7,8). Por consiguiente, es objeto especial de elecci\u00f3n y se le conf\u00ed\u00ada igualmente una misi\u00f3n particular (que aqu\u00ed\u00ad no se especifica) en la historia de la salvaci\u00f3n. Con Ag se muestra de acuerdo su contempor\u00e1neo Zacar\u00ed\u00adas. Entre sus muchos temas consolatorios, prev\u00e9 que a Zorobabel, descendiente de David, se le confiar\u00e1 el pueblo de Dios y le corresponder\u00e1n los t\u00ed\u00adtulos mesi\u00e1nicos de \u2020\u0153germen\u2020\u009d (3,8 y 6,12) y de \u2020\u0153hijo del olivo\u2020\u009d (es decir \u2020\u0153ungido\u2020\u009d, \u2020\u0153consagrado\u2020\u009d: 4,14); sobre su cabeza se pondr\u00e1 una \u2020\u0153corona\u2020\u009d (6,1 Is).<br \/>\nEn cuanto a Si\u00f3n\/Jerusal\u00e9n, la profec\u00ed\u00ada entera de Ag tiene a la vista la reconstrucci\u00f3n del templo, para que Israel manifieste de este modo su compromiso de fidelidad como naci\u00f3n y, con su culto y su nuevo estilo de vida sometida al pacto con Dios, justifique su existencia de naci\u00f3n independiente. M\u00e1s expl\u00ed\u00adcito a\u00fan es Za 1,17: \u2020\u0153De nuevo abundar\u00e1n en bienes mis ciudades; el Se\u00f1or se compadecer\u00e1 nuevamente de Si\u00f3n y elegir\u00e1 a Jeru-sal\u00e9n\u2020\u009d.<br \/>\nEl compromiso con Israel (en una visi\u00f3n incluso m\u00e1s universalista) se manifiesta no s\u00f3lo en las promesas expl\u00ed\u00adcitas de Za 1,16s y 2,15s, sino tambi\u00e9n en el par. Is 14,1: \u2020\u0153El Se\u00f1or s\u00e9 compadecer\u00e1 de Jacob, elegir\u00e1 otra vez a Israel y los restablecer\u00e1 en su pa\u00ed\u00ads\u2020\u009d. Como la primera elecci\u00f3n, tambi\u00e9n la nueva dar\u00e1 fruto; entonces la naci\u00f3n se construy\u00f3 gracias a aquella poderosa y gratuita intervenci\u00f3n de Dios que determin\u00f3 el \u00e9xodo de Egipto; algo parecido ocurre ahora, despu\u00e9s del destierro, con el retorno y la reconstrucci\u00f3n del pueblo de Dios en su propia tierra. Esta semejanza se marca m\u00e1s a\u00fan con la menci\u00f3n de los muchos (pueblos) que se unen al pueblo de Dios en el nuevo \u00e9xodo o retorno del destierro, y consiguientemente en la nueva elecci\u00f3n, tal como hab\u00ed\u00ada sucedido en el \u00e9xodo y en la elecci\u00f3n primera. Lo que es de Israel es participado ahora por otros; su privilegio se ampl\u00ed\u00ada, aunque sin dejar de ser suyo. Lo subrayan muy bien los salmos posex\u00ed\u00adlicos, como Ps 47,8.10; 135,4; 105,6.43; 106,5.<br \/>\n832<br \/>\n2. En las perspectivas del an\u00f3nimo Trito-lsai\u2020\u2122as.<br \/>\nEn Is 56-66 se advierte una nueva concepci\u00f3n de la elecci\u00f3n de Israel. No es que se la niegue, sino que parece no depender ya solamente de la \u2020\u0153descendencia de Jacob\u2020\u009d, sino que debe referirse m\u00e1s bien a la \u2020\u0153descendencia salida de Jacob\u2020\u009d (65,9); no tanto al israelita en cuanto tal, sino a los \u2020\u0153siervos del Se\u00f1or\u2020\u009d, quienes han correspondido efectivamente a los favores de Dios. Los preceptos, que hasta ahora segu\u00ed\u00adan solamente a la elecci\u00f3n, ahora parecen precederla: ser\u00e1 pueblo de Dios solamente \u2020\u0153el que me haya buscado\u2020\u009d (Is 65,10). En esta perspectiva parece como si se hubieran roto los antiguos confines y los viejos l\u00ed\u00admites trazados por la sangre, los patriarcas y las promesas nacionales. Es el caso de los eunucos que se someten a las observancias y buscan lo que agrada al Se\u00f1or, o bien el de los extranjeros que han escogido servir a Dios y observar los preceptos y las exigencias de la alianza. A los primeros \u2020\u0153yo les dar\u00e9 en mi casa, entre mis muros, un memorial y un nombre\u2020\u009d (Is 56,5); a los segundos \u2020\u0153los llevar\u00e9 a mi monte santo y les dar\u00e9 alegr\u00ed\u00ada en mi casa de oraci\u00f3n\u2020\u009d. Adem\u00e1s, \u2020\u0153sus holocaustos y sus sacrificios ser\u00e1n aceptos en mi altar\u2020\u009d, lo cual tiene explicaci\u00f3n en la nueva concepci\u00f3n del templo y de Jerusal\u00e9n, y por consiguiente del culto y del pueblo: \u2020\u0153Pues mi casa se llamar\u00e1 casa de oraci\u00f3n para todos los pueblos\u2020\u009d (56,7).<br \/>\nEl verdadero Israel ser\u00e1 el resultado de una nueva creaci\u00f3n (Is 65,9). La elecci\u00f3n tradicional del Israel antiguo parece haber sido escasa en frutos: generalmente el pueblo no correspondi\u00f3 a las exigencias de la elecci\u00f3n, y mucho menos est\u00e1 correspondiendo ahora, despu\u00e9s del destierro. Por eso la elecci\u00f3n acent\u00faa ahora la necesidad de una opci\u00f3n por parte del hombre, y no s\u00f3lo por parte de Dios: una opci\u00f3n eminentemente individual, libre y siempre posible para todo el que la quiera hacer. Si por una parte es Dios el que elige, por otra es tambi\u00e9n el hombre el que \u2020\u0153busca a Dios\u2020\u009d, y por tanto realiza as\u00ed\u00ad una opci\u00f3n y la prosigue con la observancia de los preceptos. Pero el hombre no es propuesto nunca como el motivo de la propia elecci\u00f3n, pues \u00e9sta es en todo caso y siempre un acto de bondad gratuita por parte de Dios, lo mismo que Jerusal\u00e9n y su culto siguen siendo la referencia obligatoria para el encuentro total con Dios y para la pertenencia al verdadero pueblo de Israel.<br \/>\n833<br \/>\n3. La aportaci\u00f3n del escrito sacerdotal (P).<br \/>\nEn el centro est\u00e1n el sacerdocio y sus connotaciones generales de legitimidad, santidad y ejercicio del culto seg\u00fan la voluntad divina. Adem\u00e1s, el sacerdocio (o sacerdote), gracias a la condici\u00f3n y al oficio que le son propios, figura como la garant\u00ed\u00ada de la elecci\u00f3n para todo el pueblo de Israel, esto es, como signo de la presencia protectora y salvadora de Dios en medio de su pueblo. Precisamente por eso en ? no se hace nunca menci\u00f3n de la elecci\u00f3n del pueblo ni de la del rey: la \u00fanica elegida es la tribu sacerdotal. A ella, por tanto, le corresponde la funci\u00f3n salvadora, que satisface por medio del servicio cultual. Es lo que aparece con claridad en la parte ? de N\u00fam 16 (vv. la.2b-ll.16-24.27a.35), donde los descendientes de Aar\u00f3n se ven legitimados en su sacerdocio en contra de las pretensiones religiosas de los quehatitas. El servicio cultual, para el que son habilitados por Dios mismo y que es desempe\u00f1ado con perfecta exactitud y puntualidad, es la garant\u00ed\u00ada tanto de la presencia de Dios en medio del pueblo como de la salvaci\u00f3n del mismo de toda calamidad.<br \/>\nSiguiendo esta misma l\u00ed\u00adnea, que conf\u00ed\u00ada al sacerdocio la funci\u00f3n de testigo de la elecci\u00f3n, y por tanto de garant\u00ed\u00ada para el pueblo, ? indica en sus jefes (como ya hab\u00ed\u00ada ocurrido con los patriarcas) a los mediadores de la elecci\u00f3n, y consiguientemente a los mediadores de la salvaci\u00f3n para todo el pueblo. Lo mismo que con Aar\u00f3n (SaI 105,26), ocurre tambi\u00e9n con Mois\u00e9s (SaI 106,23), ambos son \u2020\u0153elegidos\u2020\u009d. El objetivo teol\u00f3gico est\u00e1 claro: frente al dato de hecho de las continuas infidelidades del pueblo y de la persistente posibilidad de una expulsi\u00f3n del mismo pueblo de la esfera de la elecci\u00f3n, ? concentra la elecci\u00f3n en sus exponentes, concretamente en los dos principales, Aar\u00f3n y Mois\u00e9s, consolidando de esta forma, en el buen comportamiento de un solo elegido, la fe en la elecci\u00f3n general del pueblo. Es lo que pod\u00ed\u00ada deducirse ya de alguna manera del cuarto c\u00e1ntico del \u2020\u0153siervo de Dios\u2020\u009d en Is 53,11 (y es tambi\u00e9n lo que se observa en el mismo NT, en donde la elecci\u00f3n de todos se lleva a cabo gracias a Cristo, que es fundamentalmente el \u00fanico \u2020\u0153elegido de Dios\u2020\u009d, el elegido por excelencia).<\/p>\n<p>834<br \/>\n4. LA ELECCION EN LAS REELABORACIONES DEL CRONISTA.<br \/>\n\u2020\u0153Te\u00f3logo\u2020\u009d que relata una historia muy concreta utilizando fuentes que interpreta y adapta a su propio objetivo con vistas a escribir una \u2020\u0153historia de la teocracia\u2020\u2122, el cronista no se interesa m\u00e1s que por la elecci\u00f3n del templo y del sacerdocio. Centro de sus pensamientos y preocupaciones, su elecci\u00f3n por parte de Dios se expresa en t\u00e9rminos tradicionales, con referencias expl\u00ed\u00adcitas a la santificaci\u00f3n, la perennidad, etc.: v\u00e9ase para los levitas ICr\u00f3n 15,2; 2Ch 29,11; para los sacerdotes, \u00bfCr\u00f3n 29,11; para el templo de Jerusal\u00e9n, 2Ch 7,12. 16; 12,13; para Jerusal\u00e9n y el culto, 2Ch 33,7. Desde esta centralidad se desarrollar\u00e1 con exuberancia en el cronista todo lo que se refiere al culto, \u00ed\u00adndice a su vez de la centralidad de la misma elecci\u00f3n.<br \/>\nLa concentraci\u00f3n del cronista s\u00f3lo en la elecci\u00f3n del templo y del sacerdocio explica el debilitamiento, si es que no la desaparici\u00f3n, de aquel universalismo que se hab\u00ed\u00ada observado a partir del destierro: en su teolog\u00ed\u00ada, el templo y el culto quedan limitados a Jerusal\u00e9n, donde est\u00e1 la \u2020\u0153casa\u2020\u009d de Dios y la sede del rey, y todo tiene lugar en el territorio de Jud\u00e1 (1 Ch 17,14; 28,5; 29,23; 2Cr 9,8; 2Cr 13,8; 2Cr 30,5). No obstante, todav\u00ed\u00ada queda cierta universalidad: en el reino del descendiente de David, tal como \u00e9l lo proyecta; en el hecho de que, seg\u00fan \u00e9l, Dios escuchar\u00e1 tambi\u00e9n a los extranjeros en aquel templo (p.ej. 2Cr 6,32); a la construcci\u00f3n de aquel templo han contribuido tambi\u00e9n los refugiados y los extranjeros<br \/>\n2Cr 2,2-17), etc. Pero toda esta valoraci\u00f3n del templo y del culto est\u00e1 lejos de comprometer al fiel en una aut\u00e9ntica y profunda conversi\u00f3n del coraz\u00f3n y en una total adhesi\u00f3n interna-externa al Se\u00f1or; una prueba de ello, por ejemplo, es la incerti-dumbre en que se queda de ordinario la expresi\u00f3n \u2020\u0153buscar a Dios\u2020\u009d, tan a menudo repetida en Cr\u00f3n.<br \/>\n835<br \/>\ny. JESUS, EL \u2020\u0153ELEGIDO\u2020\u009d DE DIOS.<br \/>\n836<br \/>\n1. \u2020\u0153Elegido\u2020\u009d, titulo conferido a Jes\u00fas.<br \/>\nAtribuido a\/Jes\u00fas, este t\u00ed\u00adtulo es bastante raro: en el bautismo (lectura muy discutida de Jn 1,34), en la transfiguraci\u00f3n (Lc 9,35), en la crucifixi\u00f3n (Lc 23,35) e, indirectamente, bajo la met\u00e1fora de la \u2020\u0153piedra elegida\u2020\u009d (1P IP 2,4 1P IP 2,6). Pero, a pesar de esta escasez, no cabe duda de que este t\u00ed\u00adtulo aparece en momentos especiales y con un contenido de notable inter\u00e9s.<br \/>\nJuan concluye y resume su testimonio sobre Jes\u00fas delante del pueblo de \u2020\u0153Israel\u2020\u009d (Jn 1,31), es decir, del, pueblo de Dios. Lo fundamenta en su propia experiencia personal (gr., he\u00f3raka), v\u00e1lida entonces y para siempre (memarty\u2020\u2122reka): Jes\u00fas es \u2020\u0153el elegido de Dios\u2020\u009d (Jn 1,34 lecci\u00f3n preferible \u2020\u0153el Hijo Dios\u2020\u009d, por razones internas). La referencia a 1s42,1 (TM, behiri, y LXX, eklekt\u00f3s)ya la tradici\u00f3n bautismal transmitida por Mc-Mt parece evidente: \u2020\u0153elegido de Dios\u2020\u009d no es m\u00e1s que una variante de \u2020\u0153predilecto\u2020\u009d (Mc 1,11 y par). Para el Bautista, Jes\u00fas es el siervo en el que Dios se complace y sobre el cual se posa su Esp\u00ed\u00adritu, teolog\u00ed\u00ada que el evangelista hereda y profundiza, interpret\u00e1ndola en sentido cristiano.<br \/>\nEl \u2020\u0153Hijo elegido\u2020\u009d de Lc 9,35 comenta lo que est\u00e1n viendo los disc\u00ed\u00adpulos en la transfiguraci\u00f3n. La \u2020\u0153gloria\u2020\u009d se ha hecho visible y muestra cu\u00e1l es la realidad del \u2020\u0153elegido\u2020\u009d, \u2020\u0153mi Hijo\u2020\u009d, mientras que la voz ilustra la visi\u00f3n. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad resuena Is 42,1, como se dijo anteriormente para Jn 1,34, mientras que nos alejamos ver-balmente del agap\u00e9t\u00f3s de Mc 1,11 (cotra fuente?). De todas formas, parece ser que. Lc quiso subrayar as\u00ed\u00ad una especie de crescendo respecto a la revelaci\u00f3n del bautismo. Ciertamente, el \u2020\u0153Hijo m\u00ed\u00ado\u2020\u009d de este vers\u00ed\u00adculo lucano va bastante m\u00e1s all\u00e1 del mero sentido mesi\u00e1nico del t\u00e9rmino, subrayando fuertemente su peculiaridad tan propia. Propiedad del Hijo y particularidad lucana que son tambi\u00e9n evidentes en Lc 23,35, en la burla que los dirigentes del pueblo dirigen a Jes\u00fas en la cruz. Al nivel puramente mesi\u00e1nico, que tuvo que constituir el primer contenido de este apelativo, el evangelista atribuye un sentido superior, como puede deducirse de todo el contexto inmediato. El t\u00ed\u00adtulo \u2020\u0153su elegido\u2020\u009d (es decir, \u2020\u0153elegido de Dios\u2020\u009d) exalta ese v\u00ed\u00adnculo especial que para el cristiano no se agota en la mesianidad de Jes\u00fas, sino que lo manifiesta como t\u00e9rmino de una elecci\u00f3n particular y \u00fanica, que es precisamente la del Hijo de Dios.<br \/>\n1 P 2,4.6 recuerda la \u2020\u0153piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida por Dios&#8230;, piedra angular, escogida, preciosa\u2020\u009d, que hay que identificar ciertamente con Cristo, considerado aqu\u00ed\u00ad como fundamento de ese edificio-iglesia en el que los cristianos son \u2020\u0153piedras vivas\u2020\u009d que se edifican \u2020\u0153en casa espiritual\u2020\u009d (vv. 4- 6). As\u00ed\u00ad pues, se considera a Cristo como resucitado, devuelto de la muerte a la vida. En cuanto que est\u00e1n en comuni\u00f3n con \u00e9l, tambi\u00e9n los cristianos son \u2020\u0153piedras vivas\u2020\u009d, liberadas por el mismo Cristo de la muerte para vivir con \u00e9l.<\/p>\n<p>837<br \/>\n2. Jes\u00fas, el -elegido- de Dios, elige A los SUYOS.<br \/>\nEl primer impacto de Jes\u00fas con los que habr\u00ed\u00adan de ser \u2020\u0153los futuros proclamadores del evangelio\u2020\u009d (Ep. 8am. 5,9) tiene todos los signos de la elecci\u00f3n: la oraci\u00f3n intensa y solitaria en el monte por parte de Jes\u00fas precede al momento solemne en que \u00e9l \u2020\u0153llam\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos y eligi\u00f3 (ekl\u00e9gomai) a doce de entre ellos, a los que llam\u00f3 tambi\u00e9n ap\u00f3s-toles\u2020\u009d(Lc 6,13) [1 Vocaci\u00f3n]. Se trata de algo muy significativo: lo que est\u00e1 a punto de suceder es importante, y por eso se subraya que, en definitiva, esta elecci\u00f3n no tiene m\u00e1s autor que a Dios (Hch 1,24). Al mismo tiempo, recuerda a la Iglesia c\u00f3mo hay que proceder a la hora de confiar tal o cual ministerio, don de Dios, que hay que impetrar en la oraci\u00f3n (Hch 6,6 13,2s.; etc. ). \u2020\u0153Elegidos\u2020\u009d ciertamente por Jes\u00fas (Hch 1,2, \u2020\u0153mediante el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u2122), pero seg\u00fan la voluntad precisa del Padre en orden al cumplimiento de su plan salv\u00ed\u00adfico: v\u00e9ase, por ejemplo, en Mt 19,28 hasta qu\u00e9 punto llega la relaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles con las doce tribus de Israel, y por tanto con todo el pueblo de Dios, representado ahora por ellos. La salvaci\u00f3n, que se le conf\u00ed\u00ada tambi\u00e9n al Hijo y a su obra, no se realiza en concreto sin la presencia y el testimonio de los ap\u00f3stoles en el mundo (Hch 1,8; Hch 1,11).<br \/>\nTambi\u00e9n Jn subraya en varias ocasiones la elecci\u00f3n de los ap\u00f3stoles por parte de Jes\u00fas. Acentuada por el ego enf\u00e1tico del texto, se la coloca entre la confesi\u00f3n de Pedro y la denuncia del traidor, lo cual le confiere un especial significado: \u2020\u0153cNO os eleg\u00ed\u00ad yo a los doce?\u2020\u009d (Jn 6,70). No menor fuerza tiene el acento en la acci\u00f3n de Jes\u00fas y en el hecho de una voluntad expresa del mismo de elegir a los ap\u00f3stoles, siempre con la presencia del traidor en el contexto siguiente: \u2020\u0153Yo s\u00e9 muy bien a qui\u00e9nes he elegido\u2020\u009d (Jn 13,18). Y tambi\u00e9n es de destacar en el aspecto de la gratuidad y liberalidad por parte de Jes\u00fas, con la consiguiente misi\u00f3n, el texto de Jn 15,16: \u2020\u0153No me elegisteis vosotros a m\u00ed\u00ad, sino yo (egd) a vosotros; y os design\u00e9 para que vay\u00e1is y deis fruto y vuestro fruto permanezca\u2020\u2122. La elecci\u00f3n de Jes\u00fas supone incluso una salida del mundo: \u2020\u0153Yooseleg\u00ed\u00adyossaqu\u00e9del mundo\u2020\u009d (Jn 15,19). Los\u2020\u009dsuyos\u2020\u009ddel cap\u00ed\u00adtulo 15, ytambi\u00e9n en cierto sentido los del cap\u00ed\u00adtulo 13, no se limitan ya solamente a los ap\u00f3stoles, sino que comprenden adem\u00e1s a todos los que Jes\u00fas ha elegido, a todos sus disc\u00ed\u00adpulos, de cualquier \u00e9poca y de cualquier origen que sean [\/Ap\u00f3stol\/Disc\u00ed\u00adpulo]. As\u00ed\u00ad pues, el horizonte se ha ampliado: no se trata ya de una parte respecto a otros, como en Jn 6,70 (y Lc 6,13) sino de todos los que escuchan, creen, siguen a Jes\u00fas; todos ellos son objeto de su elecci\u00f3n. El concepto de amistad, evocado inmediatamente antes (Jn 15,15), se enriquece y se determina ahora: todos los disc\u00ed\u00adpulos son elegidos. Por tanto, ser disc\u00ed\u00adpulo es un don concedido a trav\u00e9s de Jes\u00fas, fruto de su precisa y generosa elecci\u00f3n (en paralelismo con la elecci\u00f3n por parte de Dios del pueblo de Israel). Supondr\u00e1 odio por parte del \u2020\u0153mundo\u2020\u009d (Jn 15,19) y persecuci\u00f3n (y. 20), lo mismo que para Jes\u00fas; en efecto, seg\u00fan el principio de semejanza -o de solidaridad-, conocido por los mismos sin\u00f3pticos y empleado por ellos en un contexto id\u00e9ntico de persecuciones, \u2020\u0153el disc\u00ed\u00adpulo no est\u00e1 por encima de su maestro, ni el criado por encima de su amo\u2020\u009d (Mt 10,24; Lc 6,40; Jn 13,16; Jn 15,20).<br \/>\nEn el plano de la salvaci\u00f3n en que se situ\u00f3 el mismo Jes\u00fas se coloca tambi\u00e9n a los ap\u00f3stoles y a los disc\u00ed\u00adpulos todos: la mediaci\u00f3n de Jes\u00fas hace visible la elecci\u00f3n gratuita y ben\u00e9vola del Padre; la elecci\u00f3n que \u00e9l hace de los suyos asegura ulteriormente la misma mediaci\u00f3n, comunicando la elecci\u00f3n de Dios a los suyos y, a trav\u00e9s de ellos, a todos los que crean. Un verbo importante este \u00faltimo: la elecci\u00f3n no tiene nada de m\u00e1gico, ni tiene nada que ver con una pasividad o una mera aceptaci\u00f3n, sino que requiere un consenso positivo y eficaz en la fe (Jn 6,64; Jn 6, Jn 13,11; Jn 13,15; Jn 13, Jn 15,16; Jn 15, Jn 15, ). En esta l\u00ed\u00adnea entendemos Ac 9,15, donde Jes\u00fas dice de Pablo: \u2020\u0153Este es para m\u00ed\u00ad un instrumento que yo he elegido para llevar mi nombre&#8230;\u2020\u009d Por tanto, no una elecci\u00f3n con funci\u00f3n atributiva, es decir, \u2020\u0153instrumento elegido\u2020\u009d, esto es, id\u00f3neo y v\u00e1lido, ni mucho menos en el sentido de \u2020\u0153instrumento que yo me he escogido\u2020\u009d y cosas por el estilo; sino en el sentido de que, para Jes\u00fas, Pablo ser\u00e1 el instrumento o el medio para difundir (incluso hasta hacerla universal) la elecci\u00f3n que expresa el plan salv\u00ed\u00adfico actual de Dios, manifestado por medio de su Hijo Jes\u00fas, lo cual har\u00e1 Pablo llevando fatigosamente y con sufrimiento (gr. bast\u00e1zd) el testimonio de Jes\u00fas resucitado \u2020\u0153ante los paganos, los reyes y los hijos de Israel\u2020\u009d, para que todos est\u00e9n entonces en disposici\u00f3n de creer y de salvarse. Desde la fe del disc\u00ed\u00adpulo (aqu\u00ed\u00ad, Pablo), por la que \u00e9l entra activamente en el pian salv\u00ed\u00adfico de Dios, a la de sus oyentes, que a su vez aceptan y escogen el plan mismo de Dios para ellos y para sus hermanos.<br \/>\n838<br \/>\nVI. LA IGLESIA. \u2020\u0153ESTIRPE ELEGIDA\u2020\u009d DE DIOS.<br \/>\n839<br \/>\n1. En la L\u00ed\u00adnea DEL AT.<br \/>\nLa escasez de l\u00e9xico de elecci\u00f3n en el NT no prejuzga en lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo la presencia de la idea fundamental. Desde la experiencia fundadora de Jes\u00fas, de sus ense\u00f1anzas y de su actividad, la \u00c2\u00a1Iglesia se considera injertada en el antiguo tronco de Israel. A los numerosos y diversos datos evang\u00e9licos (alegor\u00ed\u00adas, met\u00e1foras, milagros, par\u00e1bolas, alusiones, ense\u00f1anzas expl\u00ed\u00adcitas&#8230;) se a\u00f1adir\u00e1 la llamada formal de Pablo: \u2020\u0153T\u00fa\u2020\u009d, convertido del paganismo al cristianismo, \u2020\u0153siendo olivo silvestre, fuiste injertado en ellas (las ramas santas) e incorporado a la ra\u00ed\u00adz y a la ping\u00fce savia del olivo\u2020\u009d (Rm 11,17), es decir, se te ha concedido formar parte de aquella \u2020\u0153descendencia de Abrah\u00e1n\u2020\u009d que procede de la \u2020\u0153prome-sa\u2020\u009d(gr., epanghel\u00ed\u00ada) (Rom 9,7s), puro don divino (9,11). De este tronco la Iglesia saca su forma y su existencia, su lenguaje, su contenido, su historia, su funci\u00f3n, etc. Baste pensaren todo el material b\u00ed\u00adblico que ella hace suyo en bloque, acogi\u00e9ndolo desde su mismo meollo de \u2020\u0153pacto\u2020\u009d (ahora tambi\u00e9n el \u2020\u0153nuevo pacto\u2020\u009d:<br \/>\nLc 22,20; ico 11,25) y carg\u00e1ndose adem\u00e1s de aquella \u2020\u0153historia de salvaci\u00f3n\u2020\u009d confiada anta\u00f1o a Israel, pero que ella vincula ahora a su propio \u2020\u0153Se\u00f1or y mes\u00ed\u00adas, Jes\u00fas crucificado y resucitado\u2020\u009d (Hch 2,36; Hch 2,38-47 4,lOss).<br \/>\nConsciente del cumplimiento me-si\u00e1nico que se ha realizado en sus m\u00e1s variadas evidencias, no menos teol\u00f3gicas que cronol\u00f3gicas, la Iglesia transfiere tambi\u00e9n a s\u00ed\u00ad misma el dato de la elecci\u00f3n, que durante tantos siglos marc\u00f3, como hemos visto, al pueblo de Israel. Evidentemente, no se la quita: \u2020\u0153No es que las promesas de Dios no se hayan cumplido\u2020\u009d (Rm 9,6); \u2020\u0153Dios no ha rechazado a su pueblo\u2020\u009d(Rm 11,2); incluso ahora, en el tiempo del evangelio, los israelitas, \u2020\u0153en cuanto a la elecci\u00f3n, siguen siendo muy queridos de Dios en atenci\u00f3n a sus antepasados, porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables\u2020\u009d Rm 11,28-29). Pero se siente a s\u00ed\u00ad misma como part\u00ed\u00adcipe de esos dones y portadora de ellos, consciente de que en el evangelio y gracias a \u00e9l (es decir, Jesucristo Se\u00f1or y salvador nuestro), \u2020\u0153nosotros (los que procedemos de\u00ed\u00adjuda\u00ed\u00adsmo) creemos que nos salvamos por la gracia de Jes\u00fas el Se\u00f1or, igual que ellos (los procedentes del paganismo)\u2020\u009d (Hch 15,11). Dios \u2020\u0153no ha hecho diferencia alguna entre ellos y nosotros, purificando sus corazones con la fe\u2020\u009d (15,9) y \u2020\u0153d\u00e1ndoles el Esp\u00ed\u00adritu Santo, igual que a nosotros\u2020\u009d (15,8). Al agregar a los paganos a la Iglesia, \u2020\u0153Dios dispuso desde el principio escoger (gr., Iamband = \u2020\u0153tomar\u2020\u009d) de entre los paganos un pueblo consagrado a tu nombre\u2020\u009d (15,14). Es interesante la paradoja intencional del final del vers\u00ed\u00adculo citado, que es el resultado de la aproximaci\u00f3n de dos t\u00e9rminos inconciliables y contrapuestos desde siempre: ex ethn\u00f3n Ia\u00f3s, con la que se subraya el aspecto sorprendente e inaudito de la \u2020\u0153elecci\u00f3n\u2020\u009d divina. Esto es precisamente lo que cumple las \u2020\u0153palabras de los profetas\u2020\u009d (Ac 15,l5ss= Am 9,ls, LXX) en una clara y definida l\u00ed\u00adnea cristol\u00f3gico-eclesiol\u00f3gica.<br \/>\n840<br \/>\n2. En relaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita con Jes\u00fas.<br \/>\nSin duda, el punto de partida para esta transferencia es la experiencia misma de Jes\u00fas. Es constante la relaci\u00f3n con \u00e9l: en su cumplimiento de las promesas, en su cualidad del Hijo primog\u00e9nito del Padre y en su presentaci\u00f3n como compendio de los t\u00ed\u00adtulos y de las funciones de Israel y del \u2020\u0153resto\u2020\u009d (que al mismo tiempo quedan superados), en su funci\u00f3n de fundador de una comunidad espec\u00ed\u00adfica de salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica con \u2020\u0153el nuevo pacto en su (= \u2020\u0153mi\u2020\u009d) sangre\u2020\u009d y con el don particularmente significativo del Esp\u00ed\u00adritu, etc. El finalmente es la \u2020\u0153piedra elegida\u2020\u009d que los constructores desecharon o declararon in\u00fatil, pero sobre la cual se levant\u00f3 el edificio (Mt 21,42; Hch 4,11 Rom 9,32s; Ep 2,2Oss, que presentan ciertamente perspectivas distintas, y sobre todo IP 2,4; IP 2, que recuerda bastante claramente el pasaje bautismalcris-tol\u00f3gico 1 Co 10,3, que est\u00e1 su vez vinculado la secci\u00f3n eclesiol\u00f3-gica 1 Co IP 3,11).<br \/>\nCon una referencia expl\u00ed\u00adcita a Cristo \u2020\u0153piedra elegida\u2020\u009dy en contraste con todos los que lo quieren acoger, el texto de 1 P 2,9 describe ahora a la comunidad cristiana: \u2020\u0153Vosotros, por el contrario, sois linaje escogido, sacerdocio real, naci\u00f3n (gr., \u00e9thnos) consagrada, pueblo de su propiedad, para anunciar las grandezas del que os ha llamado de las tinieblas a su luz maravillosa&#8230;\u2020\u009d \u2020\u0153Linaje escogido\u2020\u009d, gh\u00e9nos eklekt\u00f3n: no menos que \u00e9ste, pero unidos a \u00e9l, como su complemento y al mismo tiempo como su coronaci\u00f3n, a la Iglesia le corresponden tambi\u00e9n otros t\u00ed\u00adtulos honor\u00ed\u00adficos que en el AT serv\u00ed\u00adan para designar a Israel en su especificidad fundamental de pueblo elegido por Dios. Por tanto, el tema petrino es claro: para \u00e9l el verdadero Israel es la Iglesia, es decir, la comunidad que, en un evidente contexto bautismal, es descrita como la de aquellos que van creciendo \u2020\u0153en orden a la salvaci\u00f3n\u2020\u009d (IP 2,2), en estrecha adhesi\u00f3n a Cristo, \u2020\u0153piedra viva\u2020\u009d (2,4), en cuanto resucitado y en cuanto que ejerce su influencia vivificadora sobre todo el edificio de los cristianos, constituidos a su vez en \u2020\u0153piedras vivas\u2020\u009d, \u2020\u0153edificados en casa espiritual\u2020\u009d (2,5), etc., y por tanto en contraste con el edificio (templo) material o terreno, representativo de la anterior econom\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad pues, por su \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con Cristo le corresponde a la Iglesia en cuanto tal aquel conjunto de promesas y de dones que compon\u00ed\u00adan la dignidad peculiar de Israel como pueblo privilegiado de Dios. Es la Iglesia, comprendida la formada en su mayor\u00ed\u00ada por ex paganos (los destinatarios de 1 P), que \u2020\u0153en otro tiempo no era pueblo de Dios y (laos Theo\u00fc) ahora ha llegado a ser pueblo (laos) suyo\u2020\u009d (2,10). Transformaci\u00f3n que, sustancialmente, se ha llevado a cabo por obra de Dios mediante su \u2020\u0153liamada\u2020\u009d (2,9) y su \u2020\u0153bondad-fidelidad\u2020\u009d (2,10); y por parte del hombre, gracias a su \u2020\u0153fe\u2020\u009d (2,7) y a su \u2020\u0153obediencia a la palabra\u2020\u009d (2,8).<\/p>\n<p>Acogida de fe en Cristo Se\u00f1or y, salvador, que se se\u00f1ala expl\u00ed\u00adcitamente como motivo de la elecci\u00f3n tambi\u00e9n en el exordio de 1 Tes: \u2020\u0153Sabemos muy bien, hermanos queridos de Dios, que hab\u00e9is sido elegidos. Porque nuestro mensaje evang\u00e9lico no os fue transmitido solamente con palabras, sino tambi\u00e9n con obras portentosas&#8230;\u2020\u009d (l,4s). Como siempre, tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad, hablando de la elecci\u00f3n de la comunidad, destaca el hecho de que su existencia est\u00e1 basada en Cristo. Esencialmente, se trata de una elecci\u00f3n a la fe: al acoger el evangelio, el cristiano (es decir, la comunidad de cristianos) acoge y hace suyo el plan divino de salvaci\u00f3n que Dios inaugur\u00f3 sobre la tierra ya con Ad\u00e1n (cuando lo \u2020\u0153tom\u00f3\u2020\u009d: Gn 2,15), restaur\u00f3y manifest\u00f3 concretamente con su Hijo Jes\u00fas (lTh l,8ss) y prosigui\u00f3 continuamente en la historia humana mediante el don de su gracia y de su presencia, encerrado precisamente en el t\u00e9rmino teol\u00f3gico de \u2020\u0153elecci\u00f3n\u2020\u009d. A esta elecci\u00f3n, gracias a su Hijo Jes\u00fas (y en el Esp\u00ed\u00adritu), es a la que Dios convoca ahora a los cristianos (es decir, los hace \u2020\u0153iglesia\u2020\u009d = ekkal\u00e9d), o sea, a los que \u2020\u0153acogen la palabra\u2020\u009d (1,6: ton l\u00f3gori), lo cual lleva consigo una \u2020\u0153conversi\u00f3n a Dios\u2020\u009d, un \u2020\u0153servicio a Dios\u2020\u009d y una \u2020\u0153espera del Hijo\u2020\u009d(l,9s).<br \/>\n841<br \/>\n3. Denominaci\u00f3n cristol\u00f3gica Y ESCATOL\u00ed\u201cGICA DE LOS CRISTIANOS.<br \/>\nTambi\u00e9n el uso de \u2020\u0153elegidos\u2020\u009d para designar a los cristianos est\u00e1 en consonancia -al menos en parte- con todo el AT; acord\u00e9monos de la iniciativa divina, de la gratuidad de la intervenci\u00f3n de Dios, de su bondad y de su generosidad como causa de la elecci\u00f3n y de la funci\u00f3n de signo que corresponde adem\u00e1s, naturalmente, a la realidad teol\u00f3gica que se comunica con ella&#8230; El plural \u2020\u0153elegidos\u2020\u009des de obligaci\u00f3n; en singular no aparece m\u00e1s que en Rom 16,13a: \u2020\u0153Saludad a Rufo, escogido por el Se\u00f1or\u2020\u009d. El \u2020\u0153escogido\u2020\u009d parece querer subrayar de manera especial el don de gracia divina que se manifiesta en la vida de Rufo y a la cual, por consiguiente, corresponder\u00ed\u00ada el citado Rufo en una medida generosa y digna de alabanza.<br \/>\nPor otra parte, en analog\u00ed\u00ada con \u2020\u0153su madre\u2020\u009d, a la que el escritor considera como suya propia (\u2020\u0153que lo es tambi\u00e9n m\u00ed\u00ada\u2020\u009d: 13b); o como los que en el posterior vers\u00ed\u00adculo 14 son llamados \u2020\u0153hermanos\u2020\u009d, olos que en el vers\u00ed\u00adculo 15 son designados gen\u00e9ricamente como \u2020\u0153santos\u2020\u009d. Lo mismo que el antiguo pueblo de Dios -en medio del cual, sin embargo, los efectos de la elecci\u00f3n no han sido hasta ahora m\u00e1s que parciales Rm 11,7), tambi\u00e9n el cristiano es \u2020\u0153elegido\u2020\u009d, en cuanto que es objeto de la fidelidad de Dios, de su bondad preveniente generosa y gratuita (St 2,5; ico 1,27-31 He15.7ss.il). Naturalmente, desde que \u2020\u0153Dios envi\u00f3 a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley\u2020\u009d (Ga 4,4) y desde que Jes\u00fas \u2020\u0153fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificaci\u00f3n\u2020\u009d (Rm 4,25), \u2020\u0153constituido Hijo de Dios en poder\u2020\u009d (Rm 1,4), desde entonces la elecci\u00f3n veterotes-tamentaria exige una consumaci\u00f3n impuesta por el tiempo (\u2020\u0153la plenitud de los tiempos\u2020\u009d: ico 10,11). Esa consumaci\u00f3n le exige al hombre una apertura y una acogida sobre todo interior -la fe- ante \u2020\u0153la manifestaci\u00f3n de Dios, nuestro salvador, de su bondad y su amor por los hombres\u2020\u009d (Tt 3,4), manifestaci\u00f3n y salvaci\u00f3n que concretamente se revelan \u2020\u0153mediante el ba\u00f1o de regeneraci\u00f3n y la renovaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (el bautismo), a fin de que, justificados por su gracia, seamos herederos de la vida eterna, tal y como la esperamos\u2020\u009d (Tt 3 Ss).<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, para los cristianos, \u2020\u0153elegidos\u2020\u009d es una designaci\u00f3n no solamente teol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n y sobre todo cristol\u00f3gica. Afirma el hecho de que Dios \u2020\u0153en estos d\u00ed\u00adas, que son los \u00faltimos, nos ha hablado por el Hijo\u2020\u009d (Heb lis). Asumi\u00e9ndolo mediante la fe, el creyente ha llegado ya de alguna forma a la salvaci\u00f3n, en cuanto que participa ya de la obra salv\u00ed\u00adfica del Hijo, mientras que vive su vida y espera su regreso glorioso. En una visi\u00f3n prol\u00e9ptica ejemplar, Ap 17,14 nos muestra a los \u2020\u0153fieles\u2020\u009d asociados al Cordero, designados como \u2020\u0153llamados y elegidos\u2020\u009d. El binomio es elocuente: aparece en \u00e9l hasta qu\u00e9 punto est\u00e1n cercanas en el plan amoroso de Dios salvador las dos acciones de \u2020\u0153llamar\u2020\u009d y de \u2020\u0153elegir\u2020\u009d, como si se tratara de dos caras de su manifestaci\u00f3n, mientras que luego de hecho, en la vida del hombre, los dos momentos se quedan un tanto separados (cf \u2020\u0153elegidos\u2020\u009d de 2Tm 2,10). Es lo mismo que indica el I\u00f3ghion de Jes\u00fas en Mt 22,14 (Mt 20,16): \u2020\u0153Muchos son los llamados, pero pocos los escogidos\u2020\u009d. All\u00ed\u00ad se pone de relieve la acci\u00f3n persistente de la benevolencia divina en la historia, incluso individual, de la salvaci\u00f3n, llevada y comunicada por Cristo. Es la \u00fanica garant\u00ed\u00ada que posee el hombre en camino hacia la salvaci\u00f3n final: el amor activo y gratuito de Dios, su gracia que se adelanta (\u2020\u0153llama\u2020\u009d) y que act\u00faa en el hombre, comprometido por su parte a corresponder a ese don constante de Dios que lo salva (\u2020\u0153elige\u2020\u009d).<br \/>\nEn la palabra \u2020\u0153elegidos\u2020\u009d los cristianos incluyen, por consiguiente, no s\u00f3lo la intervenci\u00f3n de Dios, sino la expresi\u00f3n de su voluntad y ponen de relieve su propio compromiso de llevar una vida \u2020\u0153digna\u2020\u009d (gr., \u00e1xia) de \u2020\u0153Dios, que los llama a su reino y a su gloria\u2020\u009d(lTes 2,12). Los cristianos saben que, ya \u2020\u0153salvados\u2020\u009d por gracia, no se salvar\u00e1n al final a no ser tambi\u00e9n gracias a Dios y a su \u2020\u0153fidelidad\u2020\u009d. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 precisamente el coraz\u00f3n mismo de toda la reflexi\u00f3n sobre la elecci\u00f3n. De aqu\u00ed\u00ad se deduce que hay que estar constantemente en guardia durante toda la vida: adem\u00e1s de la fe y de su crecimiento, hay que tener siempre a la vista la exigencia de equipararse con buenas obras, con una intensa vigilancia y una perseverancia incansable. Ser \u2020\u0153elegido\u2020\u009d es una invitaci\u00f3n a \u2020\u0153estar alerta\u2020\u009d: una condici\u00f3n de esperanza y de disponibilidad pronta para ser encontrados id\u00f3neos, y verse por tanto aprobados, cuando vuelva el Se\u00f1or, en disposici\u00f3n de constituir precisamente \u2020\u0153su pueblo, \u2020\u0153para siempre con el Se\u00f1or\u2020\u009d (1 Tes 4,17).<br \/>\nPertenecientes ya al Se\u00f1or en virtud del bautismo (cf eklekto\u00ed\u00ad de Col 3,12) y situados como tales ante el juicio escatol\u00f3gico (cf los eklelto\u00ed\u00adde Rom 8,33, que son los kleto\u00ed\u00addel vers\u00ed\u00adculo 28 en su situaci\u00f3n final), forman ya parte del reino (Mt 24,22; Mt 24,24; Mt 24,31 par; Lc 18,7).<br \/>\nLa nota escatol\u00f3gica de la elecci\u00f3n aparece tambi\u00e9n con evidencia en la relaci\u00f3n que se establece entre la elecci\u00f3n y el \/ Esp\u00ed\u00adritu Santo. En efecto, precisamente el Esp\u00ed\u00adritu Santo es la manifestaci\u00f3n suprema del don divino, la anticipaci\u00f3n en el hombre de su eternidad; \u00e9l es el que garantiza el amor de Dios, el que lo manifiesta y lo hace activo en nosotros, revel\u00e1ndonos concretamente y haci\u00e9ndonos part\u00ed\u00adcipes del misterio trinitario. El Esp\u00ed\u00adritu, por tanto, es el don escatol\u00f3gico por antonomasia. En 1 Pe 1,1 s se recuerda que las tres personas convergen en la elecci\u00f3n: el Padre es su presencia como causa; el Esp\u00ed\u00adritu santificador es su instrumento o su forma (mediante su entrega total); el objetivo, finalmente, es la uni\u00f3n efectiva de los cristianos con la sangre de Cristo en el sacrificio de la obediencia (Ef 1,3-14; lTs 1,4-6; Hch 15,7-11;Hch 15,14).<br \/>\n842<br \/>\n4. Elegidos \u2020\u0153en Cristo desde la eternidad\u2020\u009d.<br \/>\nEn algunos textos -no muchos, pero incisivos- la elecci\u00f3n tiene un claro aspecto de pre-temporalidad o de precreaturalidad. Naturalmente, la iniciativa viene de Dios, y la bondad divina y la gratui-dad resaltan m\u00e1s que en otros textos (en los que est\u00e1, sin embargo, presente: p.ej., ico l,27ss; Col 3,12; St 2,5 1 P IP 1,1 2,9s). Dios es el que est\u00e1 en el comienzo de ese plan de salvaci\u00f3n, en el que la elecci\u00f3n se inserta expresamente \u2020\u0153desde el principio\u2020\u009d (2Ts 2,13 lect.var. sedpotior), que hay que entender no como el principio de la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica ni como el comienzo de la actividad paulina en Tesal\u00f3nica, sino como \u2020\u0153comienzo\u2020\u2122 (lejano) de algo que todav\u00ed\u00ada contin\u00faa, es decir, concretamente del tiempo.<br \/>\nTodav\u00ed\u00ada se afirma con mayor claridad esta lejan\u00ed\u00ada de la elecci\u00f3n en el tiempo, e incluso antes a\u00fan de que comenzara el tiempo, trasponiendo al lenguaje cristiano las concepciones teol\u00f3gicas jud\u00ed\u00adas, de hecho no demasiado atestiguadas en la documentaci\u00f3n que nos ha llegado, pero ciertamente existentes. Esas concepciones encuentran evidente eco en Ep 1,4, referidas a los cristianos \u2020\u0153elegidos en \u00e9l (en Cristo) antes de la creaci\u00f3n del mundo\u2020\u2122. A la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, tan habitual y tan significativa de la elecci\u00f3n, se a\u00f1aden aqu\u00ed\u00ad por lo menos dos consideraciones primarias. Realizada \u2020\u0153antes de la creaci\u00f3n del mundo\u2020\u2122, la elecci\u00f3n de los cristianos se coloca en una situaci\u00f3n de pre-temporalidad tan lejana que recuerda expresamente aquella otra en que, seg\u00fan 1 P 1,20, el Padre conoc\u00ed\u00ada al Hijo y en la que tambi\u00e9n nosotros \u00e9ramos preconocidos y por tanto preelegidos por Dios (IP 1 ls); esa misma situaci\u00f3n pretemporal en que, seg\u00fan Jn 17,5.24, lo que reinaba era el amor del Padre al Hijo, y en la que, seg\u00fan ico 2.7, el Padre \u2020\u0153preordenaba su \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d con vistas a nuestra glorificaci\u00f3n&#8230;<br \/>\nLa segunda consideraci\u00f3n que distingue y califica a la expresi\u00f3n de Ep 1,4 respecto a las dem\u00e1s es que esa elecci\u00f3n tuvo lugar \u2020\u0153en \u00e9l\u2020\u009d, es decir, en Cristo. Esta expresi\u00f3n debe entenderse en el sentido denso del vers\u00ed\u00adculo 3 que la precede: ya en nuestra elecci\u00f3n nosotros est\u00e1bamos en Cristo; o sea, que la relaci\u00f3n con Cristo de todos los que ahora, gracias al bautismo (incluido en la bendici\u00f3n que descendi\u00f3 sobre \u2020\u0153nosotros\u2020\u009d seg\u00fan el y. 3), son \u2020\u0153de Cristo\u2020\u009d, es tan antigua como el mismo Cristo. Desde la eternidad los cristianos est\u00e1n incluidos en Cristo (recu\u00e9rdese la imagen que se desarrollar\u00e1 en Ef 4,12; Ef 4, nosotros somos el cuerpo y \u00e9l la cabeza).<br \/>\n843<br \/>\nSe observar\u00e1 igualmente el objetivo espec\u00ed\u00adfico de la elecci\u00f3n: \u2020\u0153para que fu\u00e9semos santos e irreprochables a sus ojos\u2020\u009d (Ef 1,4). Ese es el cumplimiento del proyecto divino: estar siempre en una continua presencia delante de Dios, indicando a qui\u00e9n corresponde verificar esa santidad y esa irreprochabilidad relacionadas con la elecci\u00f3n como efectos con la causa. Dios nos ha elegido para ser santos, es decir, para participar de su misma santidad. Y el vers\u00ed\u00adculo 5 siguiente aclara y enriquece ulteriormente el objetivo de nuestra eterna elecci\u00f3n: Dios nos ha \u2020\u0153predestinado a ser sus hijos adoptivos\u2020\u009d (cf Rom 8,14s; Gal 4,4s), tambi\u00e9n esto, en paralelismo con todo lo que se dijo sobre la elecci\u00f3n, \u2020\u0153mediante Jesucristo\u2020\u2122, tal como sucedi\u00f3 hist\u00f3ricamente con nuestro bautismo. Y finalmente, \u00faltima aclaraci\u00f3n, nuestra elecci\u00f3n es eis aut\u00f3n, es decir, tiende \u2020\u0153a \u00e9l\u2020\u2122, va \u2020\u0153hacia \u00e9l\u2020\u009d o \u2020\u0153para \u00e9l\u2020\u009d; le tiene a \u2020\u0153\u00e9l\u2020\u009d como objetivo. Es bastante improbable que en este \u2020\u0153\u00e9l\u2020\u009d haya que entender al Padre; es bastante mejor interpretar la relaci\u00f3n en sentido cr\u00ed\u00adstol\u00f3gico. Adem\u00e1s de ese \u2020\u0153\u00e9l\u2020\u009d cristol\u00f3gico casi constante que domina el contexto inmediato, se puede pensaren Ep 4,l3ss, en donde Cristo es la finalidad hacia la cual -como cabeza del cuerpo- \u2020\u0153crece\u2020\u009d el propio cuerpo, yen Col 1,20 (y 1,16b): todo ha sido reconciliado \u2020\u0153por medio de \u00e9l\u2020\u2122, lo mismo que ha sido creado \u2020\u0153por medio de \u00e9l\u2020\u009d (= Cristo) y \u2020\u0153para \u00e9l\u2020\u009d (Col 1,16).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, es bastante convincente la alusi\u00f3n a Rom 8,29, que hay que leer con 2Co 8,18 y 1 Cor 15,49 Flp 3,21, Dios ha determinado que los cristianos se hagan conformes a la \u2020\u0153imagen\u2020\u009d o \u2020\u0153figura\u2020\u009d (gr., eikon) de su Hijo; as\u00ed\u00ad pues, en cuanto tales, ya desde ahora y gracias al Esp\u00ed\u00adritu Santo somos part\u00ed\u00adcipes de aquello a lo que estamos predestinados por nuestra escatolog\u00ed\u00ada, la plena participaci\u00f3n y manifestaci\u00f3n de esa \u2020\u0153imagen\u2020\u009d de Cristo mismo, de su gloria. Por tanto, elegidos \u2020\u0153en \u00e9l\u2020\u009d, o sea en Cristo, desde toda la eternidad, estamos tambi\u00e9n orientados \u2020\u0153hacia \u00e9l\u2020\u009d, hacia Cristo, como a nuestro objetivo. Gracias al amor eterno de Dios, el cristiano es su hijo santo y fiel en Cristo, por medio de Cristo y para Cristo. Estamos aqu\u00ed\u00ad en la expresi\u00f3n m\u00e1s alta y m\u00e1s completa de la elecci\u00f3n; en ella no s\u00f3lo se resume toda la historia de la salvaci\u00f3n, sino que se condensa toda la salvaci\u00f3n, incluso antes y despu\u00e9s de su realidad hist\u00f3rica en la vida de los hombres.<br \/>\n844<br \/>\nBIBL.: CottJ., The BibticalProbkm of Elec-tion, en \u2020\u0153Journal of Ecumenical Studies\u2020\u009d 21(1984)199-208; De<br \/>\nFraine J.G., Vocazioneedelezionenella Bibbia, Ed. Paoline, Roma 1968; Guillen Torralba J., La fuerza<br \/>\noculta de Dios; la elecci\u00f3n en el Antiguo Testamento, Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de<br \/>\nAhorros de C\u00f3rdoba, Valencia 1983; Sicari ?., Llamados por su nombre, Ed. Paulinas, Madrid i 981;<br \/>\nWidberger H., Die Neuinterpretation des Er-walungsglaubens lsraels in der Krise der Exils-zeit, Fs. Eichrodt<br \/>\n1970.<br \/>\nL. De Lorenzi<br \/>\n845<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Sin la elecci\u00f3n no es posible comprender nada del *designio y de la *voluntad de Dios acerca del hombre. Pero el hombre pecador, fatalmente desconfiado de Dios y envidioso de sus hermanos, se resiste siempre a aceptar la *gracia y la generosidad de Dios: se queja de ella cuando otro la disfruta (Mt 20,15), y cuando \u00e9l mismo es el agraciado, se hace fuerte como si se tratase de un valor que s\u00f3lo depende de \u00e9l. Entre el furor de Ca\u00ed\u00adn contra su hermano (G\u00e9n 4,4s) y el grito de Pablo que, torturado por sus hermanos de raza (Rom 9,2s), sumerge su angustia en la acci\u00f3n de gracias por \u00ablos decretos insondables y las v\u00ed\u00adas incomprensibles de Dios\u00bb (11,13), hay todo el ca-mino que lleva del pecado a la fe, toda la redenci\u00f3n, toda la Escritura.<\/p>\n<p>AT. 1. LA EXPERIENCIA DE LA ELECCI\u00ed\u201cN. 1. El hecho inicial. La experiencia de la elecci\u00f3n es la de un destino diferente del de los otros pueblos, de una condici\u00f3n singular debida, no a un .concurso ciego de circunstancias o a una serie de \u00e9xitos humanos, sino a una iniciativa deliberada y soberana de Yahveh. Si el vocabulario cl\u00e1sico de la elecci\u00f3n (heb. bahar y sus derivados) es relativamente preciso y particular, la conciencia de este comportamiento divino es tan antigua como la existencia misma de Israel como *pueblo de Yahveh; la elecci\u00f3n es inseparable de la *alianza y expresa- a la vez el car\u00e1cter \u00fanico (solo entre tantos otros) de \u00e9sta y el secreto interior (escogido por Dios): As\u00ed\u00ad le da su profundidad religiosa, el valor de un *misterio.<\/p>\n<p>2. Las primeras *confesiones de la elecci\u00f3n divina se remontan a las expresiones m\u00e1s antiguas de la fe de Israel. El ritual de las *primicias re-cogido por Dt 26,1-11 comporta un credo muy antiguo, cuya sustancia es la iniciativa divina que sac\u00f3 a los hebreos de Egipto para conducirlos a una tierra de *bendici\u00f3n. La relaci\u00f3n de la alianza concluida en Siquem en tiempo de Josu\u00e9 hace remontar la historia de Israel a una elecci\u00f3n : \u00abYo tom\u00e9 a vuestro padre Abraham&#8230;\u00bb (Jos 24,3) y subraya que la respuesta a esta iniciativa no puede ser sino una opci\u00f3n: \u00abElegid a qui\u00e9n quer\u00e9is servir\u00bb (24,15). Sin duda son m\u00e1s recientes las f\u00f3rmulas de la alianza en el Sina\u00ed\u00ad, \u00abT\u00fa nos tomar\u00e1s por tu heredad\u00bb (Ex 34,9), \u00abYo os tendr\u00e9 por m\u00ed\u00ados entre todos los pueblos,\u00bb (19,5), pero la fe que expresan se halla ya en uno de los or\u00e1culos de Bala\u00e1n: \u00ab,C\u00f3mo maldecir\u00e9 al que Dios no ha maldecido?&#8230; He aqu\u00ed\u00ad un pueblo que habita aparte y que no se cuenta entre las naciones\u00bb (N\u00fam 23,8x), y todav\u00ed\u00ada antes, en el canto de D\u00e9bora, en el que alternan las maravillas de \u00abYahveh, Dios de Israel\u00bb (Jue 5,3.5.11) y la generosidad de los combatientes que se han ofrecido \u00abpor Yahveh. (Jue 5,2.9. 13.23).<\/p>\n<p>3. La elecci\u00f3n, hecho continuado. Todas estas confesiones refieren una historia y cantan la continuidad de un *designio \u00fanico. La elecci\u00f3n del pueblo aparece preparada por una serie de elecciones anteriores y se desarrolla constantemente con la elecci\u00f3n de nuevos escogidos.<\/p>\n<p>a) Antes de Abraham, el esquema de la historia de &#8216;la humanidad comporta, s\u00ed\u00ad, preferencias divinas (Abel, G\u00e9n 4,4), tratamientos privilegiados (Henoc, 5,24), el caso \u00fanico de No\u00e9 \u00ab\u00fanico justo delante de m\u00ed\u00ad en esta generaci\u00f3n\u00bb (7,1), la bendici\u00f3n otorgada a Sem (9,26), pero no conoce todav\u00ed\u00ada la elecci\u00f3n propiamente dicha. Sin embargo, la supone constantemente : toda esta historia est\u00e1 construida para que de en medio de esta multitud humana entregada al pecado y que sue\u00f1a con \u00abpenetrar los cielos\u00bb (11,4), Dios, cuya mirada sigue a todas las generaciones, escoja un d\u00ed\u00ada a Abraham para bendecir en \u00e9l \u00aba todas las naciones de la tierra\u00bb (12,3).<\/p>\n<p>b) Sobre los patriarcas manifiesta Dios la continuidad de su designio de elecci\u00f3n. Se escogi\u00f3 una raza y mantiene esta elecci\u00f3n, pero en esta raza no es el heredero natural el que lleva su bendici\u00f3n (Eliezer, Ismael, Esa\u00fa o Rub\u00e9n), sino que cada vez una iniciativa particular de Dios designa a su elegido: Isaac (G\u00e9n 18,19), Jacob y Jud\u00e1. Todo el G\u00e9nesis tiene por tema el contraste parad\u00f3jico entre las consecuencias normales de la elecci\u00f3n inicial de Abraham y los gestos por los que Dios desbarata los proyectos del hombre y mantiene as\u00ed\u00ad a la vez sufidelidad a sus *promesas y la priori-dad soberana de sus elecciones.<\/p>\n<p>En estos relatos se afirma un rasgo permanente de la elecci\u00f3n. Mientras que, desde el punto de vista de los hombres, el privilegio del elegido implica autom\u00e1ticamente la desgracia de los que han sido descarta-dos, corno lo prueba el estribillo que jalona los or\u00e1culos pronunciados por los padres: \u00absean esclavos tuyos tus hermanos\u00bb (9,25; 27,29; 27,40), en las promesas divinas la palabra de Dios sobre su elegido hace de \u00e9l una bendici\u00f3n para toda la tierra (12,3; 22,18; 26,4; 28,14).<\/p>\n<p>c) En el interior del pueblo elegido se escog\u00ed\u00ada Dios constantemente hombres a los que confiaba una *misi\u00f3n, temporal o permanente, y esta elecci\u00f3n que los pon\u00ed\u00ada aparte y los consagraba, reproduce los rasgos de la elecci\u00f3n de Israel. En los *profetas se manifiesta a menudo la elecci\u00f3n a trav\u00e9s de la *vocaci\u00f3n o llamamiento directo de Dios, que propone un nuevo modo de existencia y pide una respuesta. El caso t\u00ed\u00adpico es Mois\u00e9s (Ex 3; cf. Sal 106,23: \u00absu elegido\u00bb, pero Am\u00f3s (Am 7,15), Isa\u00ed\u00adas (Is 8,11), Jerem\u00ed\u00adas (Jer 15,16s; 20,7) conocen tambi\u00e9n esta misma experiencia; fueron aprehendidos, arrancados a la vida ordinaria, a la sociedad de los hombres, constre\u00f1idos a proclamar el punto de vista de Dios y a oponerse a su pueblo.<\/p>\n<p>Los *reyes son elegidos, por ejemplo, Sa\u00fal (ISa 10,24) y sobre todo David, escogido por Yahveh al mismo tiempo que es desechado Sa\u00fal (ISa 16,1), y escogido irrevocable-mente junto con su descendencia, que podr\u00e1, s\u00ed\u00ad, ser severamente castigada, pero nunca ser\u00e1 desechada (2Sa 7,14ss). Aqu\u00ed\u00ad no se oye ya un llamamiento: la elecci\u00f3n divina es significada al rey por el profeta (ISa 10,1) que la conoce por la *palabra de Dios (ISa 16,6-12; Ag 2,23), ycon frecuencia se vale Dios del juego de los acontecimientos para elevar al trono al rey que ha elegido, por ejemplo, a Salom\u00f3n con preferencia a Adon\u00ed\u00adas (1Re 2,15). Pero se trata ciertamente de una elecci\u00f3n (Dt 17, 15), no s\u00f3lo a causa de la dignidad regia y del car\u00e1cter sagrado de la *unci\u00f3n, sino tambi\u00e9n porque la elecci\u00f3n del Ungido de Yahveh est\u00e1 siempre ligada con la alianza de Dios con su pueblo (Sal 89,4) y porque la funci\u00f3n esencial del rey consiste en mantener a Israel fiel a su elecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sacerdotes y levitas son igualmente objeto de elecci\u00f3n. El ministerio que les es confiado, de \u00abmantenerse en presencia de Yahveh\u00bb, supone una separaci\u00f3n, una \u00abpuesta aparte\u00bb (Dt 10,8; 18,5), una forma de existencia diferente de la del resto del pueblo. Ahora bien, esta consagraci\u00f3n supone en su origen una iniciativa divina: Dios tom\u00f3 para s\u00ed\u00ad a los levitas, en lugar de los primog\u00e9nitos, que le correspond\u00ed\u00adan por derecho (N\u00fam 8,16ss), mostrando as\u00ed\u00ad que su soberan\u00ed\u00ada no es una dominaci\u00f3n ciega e indiferente; sino que se interesa por la calidad de sus asociados y que espera de ellos una ratificaci\u00f3n gozosa. Los levitas, escogidos por Dios para ser su porci\u00f3n y su *herencia, deben comprometerse a tomarle como su porci\u00f3n y su herencia (N\u00fam 18,20: Sal 16,5s). Y si hay continuidad entre la elecci\u00f3n de los *sacerdotes y de los levitas y la de Israel, es porque Yahveh escogi\u00f3 a su pueblo para que fuera todo \u00e9l \u00abun reino de sacerdotes y una naci\u00f3n consagrada\u00bb (Ex 19,6).<\/p>\n<p>Como escogi\u00f3 Yahveh a su pueblo, escogi\u00f3 tambi\u00e9n la *tierra y los lugares santos que le destinaba, porque no es, como los Baales cananeos, prisionero de las fuentes o de las monta\u00f1as donde act\u00faa. Como \u00abeligi\u00f3 a la tribu de Jud\u00e1\u00bb, eligi\u00f3 tambi\u00e9n, porque la ama, \u00aba la *monta\u00f1a de Si\u00f3n\u00bb (Sal 78,68) y la \u00abescogi\u00f3 como morada\u00bb (Sal 68,17; 132,13). Sobre todo escogi\u00f3 el templo de Jerusal\u00e9n (Dt 12,5&#8230;; 16,7-16) \u00abpara hacer que habitara all\u00ed\u00ad su nombre\u00bb.<\/p>\n<p>II. EL SIGNIFICADO DE LA ELECCI\u00ed\u201cN. El Deuteronomio, que consagr\u00f3 en torno a la ra\u00ed\u00adz bhr el vocabulario de la elecci\u00f3n, despej\u00f3 tambi\u00e9n su significado.<\/p>\n<p>1. El origen de la elecci\u00f3n es una iniciativa gratuita de Dios; \u00aba ti te ha escogido Yahveh tu Dios\u00bb (Dt 7,6), que no eres t\u00fa el que le ha es-cogido a \u00e9l. La explicaci\u00f3n de esta *gracia es el *amor: ning\u00fan m\u00e9rito, ning\u00fan valor la justifica, Israel es el \u00faltimo de los pueblos, \u00abpero&#8230; Yahveh os ha amado\u00bb (7,7s). La elecci\u00f3n establece una relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima entre Dios y su pueblo: \u00abVosotros sois hijos\u00bb (Dt 14,1); sin embargo, este parentesco no tiene nada de natural, como es tan frecuente en el paganismo entre la divinidad y sus fieles, sino que es efecto de la elecci\u00f3n de Yahveh (14,2) y expresa la trascendencia de aquel que siempre \u00abama el primero\u00bb (1Jn 4,19).<\/p>\n<p>2. El fin de la elecci\u00f3n es constituir un pueblo *santo, consagrado a Yahveh \u00abelevado por encima de todas las naciones en honor, en renombre y en gloria\u00bb (Dt 26,19), que haga irradiar entre los pueblos la grandeza y la generosidad del Se\u00f1or. La *ley, especialmente por las barreras que levanta entre Israel y las *naciones, es el medio de asegurar esta santidad (7,1-6).<\/p>\n<p>3. El resultado de una elecci\u00f3n que pone a Israel aparte de los otros pueblos es se\u00f1alarle un destino que no tiene nada de com\u00fan con el de ellos: o bien felicidad extraordinaria, o bien desventura sin ejemplo (Dt 28). La palabra de Arn\u00e9s es como la carta de la elecci\u00f3n : \u00abS\u00f3lo a vosotros conoc\u00ed\u00ad yo entre todas las familias de la tierra; as\u00ed\u00ad, os visitar\u00e9 por todas vuestras iniquidades\u00bb (Am 3,2).<\/p>\n<p>III. LA NUEVA ELECCI\u00ed\u201cN, ESCATOL\u00ed\u201cGICA. 1. Elecci\u00f3n y repudio. El rigor de esta amenaza conserva un aspecto tranquilizador: para que Dios castigue as\u00ed\u00ad a su pueblo es menester que no haya renunciado a \u00e9l. Lo m\u00e1s tremendo ser\u00ed\u00ada la eventualidad de que Dios anulara la elecci\u00f3n y dejara a Israel perderse en medio de los pueblos. De la misma manera que para elegir a David hab\u00ed\u00ada desde\u00f1ado a los siete hermanos mayores (lSa 16,7), de la misma manera que hab\u00ed\u00ada repudiado a Efra\u00ed\u00adm para es-coger a Jud\u00e1 (Sal 78,67s), \u00bfno hay peligro de que \u00abrepudie a la ciudad que hab\u00ed\u00ada escogido, a Jerusal\u00e9n\u00bb (2Re 23,27)? Los profetas, en particular Jerem\u00ed\u00adas, se ven forzados a contar con esta posibilidad; Israel es como la plata que no se puede acrisolar, condenada al desecho (Jer 6,30; cf. 7,29); \u00ab\u00bfHas, pues, desechado a Jud\u00e1?\u00bb (14,19).<\/p>\n<p>La respuesta es finalmente negativa: \u00abSi pueden medirse arriba los cielos y descubrirse abajo los fundamentos de la tierra, entonces podr\u00e9 yo repudiar a toda la descendencia de Israel\u00bb (Jer 31,37; cf. Os 11,8; Ez 20,32). Es cierto que la *esposa infiel ha sido \u00abrepudiada por sus pecados\u00bb, pero, con todo, puede Dios interrogar: \u00ab\u00bfD\u00f3nde, pues, est\u00e1 el libelo de repudio de vuestra madre?\u00bb (Is 50,1). La &#8216;elecci\u00f3n se mantiene, pero en un gesto nuevo: \u00abYahveh elegir\u00e1 todav\u00ed\u00ada a Jerusal\u00e9n\u00bb (Zac 1,17; 2,16), \u00abescoger\u00e1 de nuevo a Israel\u00bb (Is 14,1) por encima de su pecado y de su ruina, en forma de un *resto que no ser\u00e1 efecto del azar, sino del poder de Dios, \u00absemilla santa\u00bb (Is 6,13). \u00abGermen\u00bb (Zac 3,8), \u00ablos siete mil hombres que no han doblado la rodilla delante de Baal\u00bb (lRe 19,18) y que, seg\u00fanla interpretaci\u00f3n de san Pablo, Dios mismo ha reservado (Rom 11,4, que a\u00f1ade \u00abpara m\u00ed\u00ad\u00bb).<\/p>\n<p>2. He aqu\u00ed\u00ad a mi elegido. A este nuevo Israel se da con frecuencia el t\u00ed\u00adtulo de elegido en el segundo Isa\u00ed\u00adas, siempre por Dios mismo (\u00abmi elegido\u00bb, Is 41,8; 43,20; 44,2; 45,4, o \u00abmis elegidos\u00bb, 43,10; cf. 65,9.15. 22), y conviene perfectamente para designar la iniciativa creadora de Dios, capaz de hacer surgir en plena idolatr\u00ed\u00ada un pueblo entregado al *servicio del verdadero Dios. En el centro del mundo y de su historia se escogi\u00f3 Dios a este pueblo, y pensando en \u00e9l, y por \u00e9l, gobierna toda la tierra, escogiendo a un Ciro (45,1) y haciendo de \u00e9l un conquistador \u00aba causa de Israel, mi elegido\u00bb (45,4).<\/p>\n<p>En el centro de esta obra hace Dios aparecer al personaje misterioso, al que no da otro nombre sino \u00abmi siervo\u00bb (42,1; 49,3; 52,13) y \u00abmi elegido\u00bb (42,1). No es un *rey, ni un *sacerdote, ni un profeta, pues todos estos elegidos son primero hombres antes de haber tomado conciencia de su misi\u00f3n; oyen el llamamiento de una *vocaci\u00f3n y reciben una *unci\u00f3n. Pero \u00e9ste ha percibido el llamamiento de Dios \u00abdes-de el seno de su madre\u00bb y su *nombre no le es dado por los hombres, sino que es pronunciado por s\u00f3lo Dios (49,1). Toda su existencia es de Dios, es s\u00f3lo elecci\u00f3n, por lo cual no es tampoco m\u00e1s que servicio y consagraci\u00f3n : el elegido es necesariamente el *siervo.<\/p>\n<p>NT. 1. JESUCRISTO, EL ELEGIDO DE DIOS. Aunque raras veces se da el t\u00ed\u00adtulo a Jes\u00fas en el NT (Lc 9,35; 23,35; probablemente Jn 1,34), se trata siempre de un momento solemne, *bautismo, *transfiguraci\u00f3n o crucifixi\u00f3n, y siempre evoca la figura del siervo. Dios mismo al pronunciarlo atestigua que en Jes\u00fas de Nazaret llega finalmente al t\u00e9rmino de la obra que hab\u00ed\u00ada emprendido eligiendo a Abraham y a Israel; ha hallado el \u00fanico elegido que merece plenamente este nombre, el \u00fanico al que puede confiar su obra y que es capaz de colmar su deseo. El \u00abhe aqu\u00ed\u00ad a mi elegido\u00bb, de Isa\u00ed\u00adas, anunciaba el triunfo de Dios, seguro de poseer ya al que no le decepcionar\u00ed\u00ada jam\u00e1s; el \u00abhe aqu\u00ed\u00ad a mi elegido\u00bb proferido por el Padre sobre Jes\u00fas revela el secreto de esta certeza; a este hombre de carne, desde el seno materno lo ha santificado y llamado su *Hijo (Lc 1,35), y \u00abdesde antes de la creaci\u00f3n del ,mundo\u00bb lo ha destinado a \u00abrecapitular en s\u00ed\u00ad todas las cosas\u00bb (Ef 1,4.10; lPe 1,20). S\u00f3lo Cristo es el elegido de Dios y no hay elegidos sino en \u00e9l. El es la *piedra elegida, la \u00fanica capaz de sostener el *edificio que Dios construye (IPe 2,4ss).<\/p>\n<p>Jes\u00fas, aunque no pronuncia jam\u00e1s este nombre, tiene la m\u00e1s clara con-ciencia de su elecci\u00f3n: la certeza de venir de otra parte (Mc 1,38; Jn 8,14), de pertenecer a otro mundo (Jn 8,23), de tener que vivir un des-tino \u00fanico, el del *Hijo del hombre, y de realizar la obra misma de Dios (Jn 5,19: 9,4; 17,4). Todas las Escrituras relatan la elecci\u00f3n de Israel, y Jes\u00fas sabe que todas se refieren a \u00e9l (Lc 24,27; Jn 5,46). Pero esta con-ciencia no determina en \u00e9l sino la voluntad de *servir y de *cumplir y realizar hasta el fin lo que debe cumplirse (Jn 4,34).<\/p>\n<p>II. LA IGLESIA, PUEBLO DE Dlos. La elecci\u00f3n de los doce manifiesta pronto que Jes\u00fas quiere cumplir su obra teniendo \u00abconsigo a los que quer\u00ed\u00ada\u00bb (Mc 3,13s). Estos representan en torno a \u00e9l a las doce tribus del nuevo *pueblo, y este pueblo tiene su origen en la elecci\u00f3n de Cristo (Le 6, 13; Jn 6,70) que se remonta a la elecci\u00f3n del Padre (Jn 6,37; 17,2). En el punto de partida de la Iglesia, como en el de Israel hay una elecci\u00f3n de Dios: ((No me hab\u00e9is elegido vosotros\u00bb (In 15,16; cf. Dt 7, 6). La elecci\u00f3n de Mat\u00ed\u00adas (Act 1,24) y la de Pablo (Act 9,15) muestran que Dios no pretende edificar su *Iglesia sino sobre *testigos establecidos por \u00e9l (Act 10,4; 26,16).<\/p>\n<p>2. La elecci\u00f3n divina es en la Iglesia una realidad vivida. Las comunidades cristianas y sus jefes hacen elecciones y conf\u00ed\u00adan misiones (Act 6,5), pero estas elecciones no hacen sino sancionar las elecciones de Dios y reconocer su Esp\u00ed\u00adritu (6,3) ; si los Doce imponen las manos a los Siete (6,6), si la Iglesia de Antioqu\u00ed\u00ada aparta a Pablo y a Bernab\u00e9, es que el Esp\u00ed\u00adritu los ha designado aquellos a quienes llama a su obra (13,1ss). La presencia de los *carismas en la Iglesia revela que la elecci\u00f3n no se extingue.<\/p>\n<p>Reuniendo y fundiendo en un cuerpo estas *vocaciones particulares queda elegida la Iglesia. El don de la *fe, la aceptaci\u00f3n de la *palabra no se explican por la *sabidur\u00ed\u00ada humana ni por el poder ni el nacimiento, sino por la sola elecci\u00f3n de Dios (ICor 1,26ss; cf. Act 15,7; lTes 1,4s). Es natural que los cristianos, conscientes de haber sido \u00abllamados de las tinieblas\u00bb para constituir \u00abuna raza elegida&#8230; un pueblo santo\u00bb (IPe 2,9), se llamar\u00e1n sencillamente \u00ablos elegidos\u00bb (Rom 16,13; 2Tim 2,10; 1Pe 1,1), y que no s\u00f3lo por el gusto de la asonancia se asocie ekklesia y eklekte, iglesia y elegida (cf. 2Jn 13; Ap 17,14).<\/p>\n<p>III. ELEGIDOS Y REPUDIADOS. El NT habla tanto de los elegidos como de los \u00abelegidos de Dios\u00bb, afirmando as\u00ed\u00ad el car\u00e1cter personal y lo Soberano de esta elecci\u00f3n (Mc 13,20.27 p; Rom 8,33). Sin embargo, habla tambi\u00e9n de los elegidos en contextos escatol\u00f3gicos, refiri\u00e9ndose as\u00ed\u00ad, m\u00e1s all\u00e1 de las pruebas, a aquellos cuya elecci\u00f3n ha venido a ser como una realidad visible y revelada (Mt 22,14; 24,22. 24) como, frente a ella, la perdici\u00f3n.<\/p>\n<p>El AT conoc\u00ed\u00ada un repudio anterior a la elecci\u00f3n, el repudio del que no es elegido, pero este repudio tiene algo de provisional, dado que la elecci\u00f3n de Abraham debe ser una bendici\u00f3n para todas las *naciones. En el interior de la elecci\u00f3n el repudio sucesivo de los culpables y de los indignos no merma la pro-mesa, y la elecci\u00f3n divina es irrevocable. En Jesucristo se realiza la elecci\u00f3n de Abraham y toca a su fin el repudio de las naciones. En \u00e9l *jud\u00ed\u00ados y griegos reconciliados (Ef 2, l4ss) han sido elegidos, \u00abdesignados\u00bb para no formar sino un solo pueblo, \u00abel pueblo que Dios se ha adquirido\u00bb (Ef 1,11.14); la elecci\u00f3n lo ha absorbido todo.<\/p>\n<p>Es posible, no obstante, \u00abdespu\u00e9s de haber recibido el conocimiento de la verdad\u00bb, \u00abpisotear al Hijo de Dios&#8230; profanar la sangre de la alianza&#8230; caer, cosa terrible, en las manos del Dios vivo\u00bb (Heb 10,26-31). Hay un repudio posible, que no consiste en repudiar la elecci\u00f3n, sino que en la elecci\u00f3n misma expresa el *juicio del elegido, que no reconoce a los suyos. Su \u00abno os conozco\u00bb de Mt 25,12 no anula el ayo os he conocido\u00bb de Am 3,2, de la elecci\u00f3n, sino expresa la seriedad divina de la misma: \u00abAs\u00ed\u00ad, os visitar\u00e9 por todas vuestras iniquidades.\u00bb<br \/>\nEste repudio no pertenece ya al tiempo, sino a la escatolog\u00ed\u00ada, por lo cual no ha ca\u00ed\u00addo sobre el pueblo jud\u00ed\u00ado. Ciertamente hay un pecado en su historia; los hijos de Israel dieron contra la *piedra escogida y sentada por Dios (Rom 9,32s), rechazaron a su elegido. Sin embargo, siguen siendo \u00abseg\u00fan la elecci\u00f3n, queridos por causa de sus padres\u00bb (11, 28) y su segregaci\u00f3n, como la de las naciones bajo la antigua alianza, esprovisional y providencial (I1,30s). Mientras no haya venido el Se\u00f1or, no cesan de ser llamados a convertirse hasta que, una vez que todos los paganos hayan entrado en la elecci\u00f3n, todo *Israel vuelva a hallar la suya (11,23-27).<\/p>\n<p>-> Alianza &#8211; Conocer &#8211; Designio de Dios &#8211; Gracia &#8211; Vocaci\u00f3n &#8211; Voluntad de Dios.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>El acto de selecci\u00f3n mediante el cual Dios toma a un individuo o grupo de personas de entre un conjunto m\u00e1s grande con un fin o destino conforme a sus propios designios. El vocablo que m\u00e1s se usa en el AT para describir este acto es el verbo <\/span><span style=''>b&#257;&#7717;ar<\/span><span lang=ES style=''>, que expresa la idea de escoger deliberadamente a alguien o algo despu\u00e9s de considerar cuidadosamente las alternativas (p. ej. piedras para la honda, 1 S. 17.40; un lugar de refugio, Dt. 23.16; esposa, Gn. 6.2; el bien antes que el mal, Is. 7.15s; la vida en lugar de la muerte, Dt. 30.19s; el servicio de Dios y no el de los \u00eddolos, Jos. 24.22). Esta palabra encierra la idea de una decidida preferencia por el objeto elegido, y a veces un verdadero placer en el mismo (cf., p. ej., Is. 1.29). En <etiqueta id=\"#_ftn246\" name=\"_ftnref246\" title=\"\"><span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span><\/etiqueta> y el <etiqueta id=\"#_ftn247\" name=\"_ftnref247\" title=\"\">NT e<\/etiqueta>l correspondiente verbo es <\/span><span style=''>eklegomai. ekleg&#333;<\/span><span lang=ES style=''> es com\u00fanmente activo en el <etiqueta id=\"#_ftn248\" name=\"_ftnref248\" title=\"\">gr. cl\u00e1sico, pero los escritores b\u00edblicos siempre lo usan en la voz media, con sentido reflexivo: significa por lo tanto \u201celegir para s\u00ed mismo\u201d. <\/etiqueta><\/span><span style=''>haireomai<\/span><span lang=ES style=''> se utiliza sin\u00f3nimamente de la elecci\u00f3n que hace Dios en 2 Ts. 2.13, como en Dt. 26.18, <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span>. Los adjetivos relacionados son el heb. <\/span><span style=''>b&#257;&#7717;&#305;&#770;r<\/span><span lang=ES style=''> y el gr. <\/span><span style=''>eklektos<\/span><span lang=ES style=''>, traducidos \u201celegido\u201d o \u201cescogido\u201d; el NT tambi\u00e9n usa el sustantivo <\/span><span style=''>eklog&#275;<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018elecci\u00f3n\u2019. El verbo heb. <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>y&#257;&#7695;a&#723;<\/span><span lang=ES style=' '>, \u2018conocer\u2019, que se utiliza con referencia a distintos actos de conocer que, por lo menos como idea, suponen y expresan afecto (p. ej. las relaciones entre los sexos, y el reconocimiento de Dios por parte del creyente), se utiliza para indicar la elecci\u00f3n por parte de Dios (e. d. su reconocimiento de las personas en su amor) en Gn. 18.19 (v\u00e9ase <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=' '> ); Am. 3.2; Os. 13.5. El griego <\/span><span style=''>progin&#333;sk&#333;<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018conocer de antemano\u2019, se usa igualmente en Ro. 8.29 y 11.2 con el significado de \u201camar con anterioridad\u201d (cf. tamb. el uso de <\/span><span style=' '>gin&#333;sk&#333;<\/span><span lang=ES style=''> en 1 Co. 8.3 y G\u00e1. 4.9).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Uso en el Antiguo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La fe de los israelitas estaba fundada en la creencia de que Israel era el pueblo elegido de Dios. Esta elecci\u00f3n se llev\u00f3 a cabo mediante dos actos complementarios y relacionados entre s\u00ed. (<i>a<\/i>) Eligi\u00f3 a Abraham y a su simiente al sacar a Abraham de Ur, traslad\u00e1ndolo a la tierra prometida de Cana\u00e1n, formalizando all\u00ed un pacto sempiterno con \u00e9l y sus descendientes, y prometi\u00e9ndole que su simiente ser\u00eda de bendici\u00f3n para toda la tierra (Gn. 11.31\u201312.7; 15; 17; 22.15\u201318; Neh. 9.7; Is. 41.8). (<i>b<\/i>) Eligi\u00f3 la simiente de Abraham al redimirlos de la esclavitud en Egipto, libert\u00e1ndolos del cautiverio por medio de Mois\u00e9s, renovando con ellos el pacto abrah\u00e1mico en forma ampliada en Sina\u00ed, y d\u00e1ndoles la tierra prometida como patria (Ex. 3.6\u201310; Dt. 6.21\u201323; Sal. 105). Cada uno de estos actos de elecci\u00f3n se describe, a la vez, como un llamado de Dios, e. d. una soberana emisi\u00f3n de palabras y disposici\u00f3n de acontecimientos por medio de los cuales Dios requiri\u00f3 que Abraham, en el primer caso, y la simiente de Abraham, en el segundo, lo reconociesen como su Dios y viviesen para \u00e9l como pueblo suyo (Is. 51.2; Os. 11.1; * <span style='text-transform:uppercase'>Llamado<\/span>). La fe israelita consideraba que estos dos actos fueron los que crearon la naci\u00f3n (cf. Is. 43.1; Hch. 13.17).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El significado de la elecci\u00f3n de Israel se pone de manifiesto en los siguientes hechos:<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>a<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. El <i>origen<\/i> de la misma estaba en el amor de Dios, libre y omnipotente. Los discursos de Mois\u00e9s en Deuteronomio recalcan esto. Cuando escogi\u00f3 a Israel, Dios \u201cquiso\u201d a Israel (Dt. 7.7; 23.5): \u00bfPor qu\u00e9? No porque Israel lo eligiera a \u00e9l primero, ni porque Israel mereciera su favor. En realidad, Israel era todo lo contrario de atractivo, ya que no era ni numeroso ni justo, sino d\u00e9bil, peque\u00f1o, y rebelde (Dt. 7.7; 9.4\u20136). El amor de Dios hacia Israel era libre y espont\u00e1neo, ejercido a pesar de no merecerlo ellos. La \u00fanica raz\u00f3n resid\u00eda en su propia buena voluntad. Constitu\u00eda su delicia y satisfacci\u00f3n derramar bendici\u00f3n sobre Israel (Dt. 28.63; cf. 30.9) sencillamente porque hab\u00eda resuelto obrar de esa manera. Cierto es que al librar a Israel de Egipto estaba cumpliendo una promesa hecha a los patriarcas (Dt. 7.8), y con ello se expresaba una necesidad del car\u00e1cter divino, porque es condici\u00f3n de la naturaleza divina ser fiel a sus promesas (cf. Nm. 23.19; 2 Ti. 2.13). No obstante, la formulaci\u00f3n de esta promesa hab\u00eda sido en s\u00ed un acto de amor libre e inmerecido, porque los mismos patriarcas eran pecadores (como el mismo libro de G\u00e9nesis se ocupa de demostrar), y Dios eligi\u00f3 a Abraham, el primer beneficiario de la promesa, cuando todav\u00eda viv\u00eda en la idolatr\u00eda (Jos. 24.2s). Por lo tanto, en este caso, tambi\u00e9n, el origen de la elecci\u00f3n debe buscarse, no en el hombre, sino en Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Dios es rey en su mundo, y su amor es omnipotente. En consecuencia, llev\u00f3 a cabo su elecci\u00f3n de Israel por medio de una liberaci\u00f3n milagrosa (con \u201cmano poderosa\u201d, Dt. 7.8, etc.), sac\u00e1ndolos de un estado de impotencia en su cautiverio. En Ez. 16.3\u20136 se destaca la condici\u00f3n lastimosa de Israel en el momento de ser elegido por Dios; el Sal. 135.4\u201312 ensalza la manifestaci\u00f3n de su soberan\u00eda al sacar al pueblo elegido de la esclavitud y trasladarlo a la tierra prometida.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>b<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. El <i>prop\u00f3sito<\/i> de la elecci\u00f3n de Israel era, en primer t\u00e9rmino, la bendici\u00f3n y salvaci\u00f3n del pueblo al apartarlo Dios para s\u00ed (Sal. 33.12), y, en \u00faltima instancia, la misma gloria de Dios, al manifestar Israel ante el mundo su alabanza (Is. 43.20s; cf. Sal. 79.13; 96.1\u201310), y dar testimonio de las grandes cosas que \u00e9l hab\u00eda hecho (Is. 43.10\u201312; 44.8). La elecci\u00f3n de Israel comprend\u00eda la separaci\u00f3n. Por ella Dios transform\u00f3 a Israel en un pueblo santo, e. d. en un pueblo apartado para \u00e9l (Dt. 7.6; Lv. 20.26b). Se los apropi\u00f3 como su heredad (Dt. 4.20; 32.9\u201312) y tesoro (Ex. 19.5; Sal. 135.4), prometiendo protejerlos y hacer que prosperasen (Dt. 28.1\u201314), y adem\u00e1s, morar con ellos (Lv. 26.11s). La elecci\u00f3n los transform\u00f3 en pueblo suyo, y a \u00e9l en el Dios de ellos, unidos por un pacto. Ten\u00eda como fin una comuni\u00f3n viviente entre ellos y \u00e9l. Su destino, como pueblo elegido, era el de disfrutar de su manifiesta presencia en medio de ellos, y recibir la multitud de buenas d\u00e1divas que \u00e9l prometi\u00f3 derramar sobre ellos. Su elecci\u00f3n fue, pues, un acto de bendici\u00f3n que ser\u00eda la fuente de todas las dem\u00e1s bendiciones. De ah\u00ed que los profetas expresen la esperanza de que despu\u00e9s del exilio Dios llevar\u00eda de vuelta a su pueblo a Jerusal\u00e9n y les dar\u00eda nuevamente su presencia, estableciendo una vez m\u00e1s all\u00ed condiciones de bendici\u00f3n, al decir que Dios nuevamente \u201celegir\u00eda\u201d a Israel y Jerusal\u00e9n (Is. 14.1; Zac. 1.17; 2.12; cf. 3.2).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>c<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. Las <i>obligaciones religiosas y \u00e9ticas<\/i> creadas por la elecci\u00f3n de Israel tuvieron grandes alcances. La elecci\u00f3n, y las relaciones del pacto basadas en ella, que distingu\u00edan a Israel de todas las dem\u00e1s naciones, era motivo de alabanza y gratitud (Sal. 147.19s), de un leal cumplimiento de la ley divina (Lv. 18.4s), y de un resuelto inconformismo para con la idolatr\u00eda y la vida extraviada del mundo no elegido (Lv. 18.2s; 20.22s; Dt. 14.1s; Ez. 20.5\u20137, etc.). A la vez, daba a Israel base para mantener en Dios una constante esperanza y confianza en tiempos de aflicci\u00f3n y desaliento (cf. Is. 41.8\u201314; 44.1s.; Hag. 2.23; Sal. 106.4s). Sin embargo, los israelitas irreligiosos se enga\u00f1aban a s\u00ed mismos pensando que la elecci\u00f3n nacional les permit\u00eda despreciar tranquilamente a las dem\u00e1s naciones, y suponer que en todo momento pod\u00edan contar con la protecci\u00f3n y el tratamiento preferencial de Dios, cualquiera fuese su propio modo de comportarse (cf. Mi. 3.11; Jer. 5.12). Fue esta ilusi\u00f3n equivocada, y en particular la idea de que Jerusal\u00e9n, como la ciudad de Dios, era inviolable, las que fomentaron los profetas falsos en los d\u00edas previos al exilio (Jer. 7.1\u201315; 23.9s; Ez. 13). La verdad era, sin embargo, como lo hab\u00eda manifestado Dios claramente desde el principio (Lv. 26.14ss; Dt. 28.15ss), que la elecci\u00f3n nacional comprend\u00eda el juzgamiento estricto de los pecados nacionales (Am. 3.2). El exilio fue la demostraci\u00f3n de que las amenazas divinas no hab\u00edan sido palabras huecas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>d<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. De entre el pueblo elegido, <i>Dios escogi\u00f3 determinados individuos para cumplir tareas espec\u00edficas<\/i> tendientes a concretar los prop\u00f3sitos de la elecci\u00f3n nacional, e. d. el disfrute por parte de Israel de la bendici\u00f3n de Dios y, en \u00faltima instancia, la bendici\u00f3n del mundo. Dios escogi\u00f3 a Mois\u00e9s (Sal. 106.23), a Aar\u00f3n (Sal. 105.26), a los sacerdotes (Dt. 18.5), a los profetas (cf. Jer. 1.5), a los reyes (1 S. 10.24; 2 S. 6.21; 1 Cr. 28.5), y al Siervo y Salvador de la profec\u00eda de Isa\u00edas (\u201cmi escogido\u201d, Is. 42.1; cf. Is. 49.1, 5), que sufre persecuci\u00f3n (Is. 50.5ss), muere por los pecados Is. 53), y proporciona luz a los gentiles (Is. 42.1\u20137; 49.6). El uso que Dios hace de Asiria y de \u201cmi siervo\u201d Nabucodonosor como l\u00e1tigos suyos (Is. 7.18ss; 10.5ss; Jer. 25.9; 27.6; 43.10), y de Ciro, un hombre que no conoc\u00eda a Dios, como benefactor del pueblo elegido (Is. 45.4), ha sido denominado por H.H. Rowley \u201celecci\u00f3n sin pacto\u201d (<i>The Biblical Doctrine of Election<\/i>, 1950, <etiqueta id=\"#_ftn249\" name=\"_ftnref249\" title=\"\">cap(s). 5), pero se trata<\/etiqueta> de una frase inapropiada; la Biblia siempre reserva el vocabulario relacionado con la elecci\u00f3n para el pueblo del pacto y sus funcionarios escogidos de entre las propias filas de Israel.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>e<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. Las prometidas bendiciones de la elecci\u00f3n las pod\u00edan <i>perder por incredulidad y desobediencia<\/i>. Los profetas, haciendo frente a una hipocres\u00eda general, insist\u00edan en que Dios rechazar\u00eda a los imp\u00edos de entre su pueblo (Jer. 6.30; 7.29). Isa\u00edas profetiz\u00f3 que solamente un remanente fiel vivir\u00eda para disfrutar de la edad de oro que habr\u00eda de seguir al inevitable juicio sobre los pecados de Israel (Is. 10.20\u201322; 4.3; 27.6; 37.31s). Jerem\u00edas y Ezequiel, que vivieron en la \u00e9poca de ese juicio, anticipaban un d\u00eda en el cual Dios, como parte de su obra de restauraci\u00f3n, regenerar\u00eda a los que hab\u00eda perdonado y asegurar\u00eda su fidelidad al pacto en el futuro, dando a cada uno de ellos un coraz\u00f3n nuevo (Jer. 31.31ss; 32.39s; Ez. 11.19s; 36.25ss). Estas profec\u00edas, que se centraban en la piedad individual, se\u00f1alaban la individualizaci\u00f3n del concepto de la elecci\u00f3n (cf. Sal. 65.4); ellas daban pie para distinguir entre elecci\u00f3n para el privilegio y elecci\u00f3n para la vida, como tambi\u00e9n para llegar a la conclusi\u00f3n de que, si bien Dios hab\u00eda elegido a toda la naci\u00f3n para el privilegio de vivir bajo el pacto, hab\u00eda escogido s\u00f3lo a algunos (aquellos que hab\u00edan sido hechos fieles mediante la regeneraci\u00f3n) para heredar las riquezas de una relaci\u00f3n \u00edntima con \u00e9l, como producto del pacto, mientras que los dem\u00e1s hab\u00edan perdido el derecho a esas riquezas debido a su incredulidad. La ense\u00f1anza del NT respecto a la elecci\u00f3n hace suyas estas diferenciaciones; n\u00f3tese esp. Ro. 9.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Uso en el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El NT anuncia la extensi\u00f3n de las promesas divinas del pacto al mundo gentil, y la transferencia de los privilegios del pacto de la simiente de Abraham a un cuerpo predominantemente gentil (cf. Mt. 21.43), compuesto de todos aquellos que se hab\u00edan convertido en la verdadera simiente de Abraham y el verdadero Israel de Dios mediante la fe en Cristo (Ro. 4.9\u201318; 9.6s; G\u00e1. 3.14ss, 29; 6.16; Ef. 2.11ss; 3.6\u20138). Las ramas naturales incr\u00e9dulas fueron desgajadas del olivo de Dios (la comunidad de los elegidos, descendientes de los patriarcas), y ramas del olivo silvestre (gentiles creyentes) fueron injertadas en su lugar (Ro. 11.16\u201324). La Israel infiel fue rechazada y juzgada, y el lugar de Israel fue ocupado por la iglesia cristiana internacional como la naci\u00f3n elegida de Dios, que vive en el mundo como su pueblo, ador\u00e1ndolo y proclam\u00e1ndolo como su Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El NT presenta la idea de la elecci\u00f3n en las siguientes formas:<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>a<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. Jes\u00fas es aclamado como el elegido de Dios por el Padre mismo (Lc. 9.35, donde debe leerse <\/span><span style=''>eklelegmenos<\/span><span lang=ES style=''>, que se hace eco de Is. 42.1), y probablemente por Juan el Bautista (Jn. 1.34, si la interpretaci\u00f3n correcta es <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>eklektos<\/span><span lang=ES style=''>; vease Barrett, <etiqueta id=\"#_ftn250\" name=\"_ftnref250\" title=\"\">ad loc.. La expresi\u00f3n despectiva en Lc. 23.35 demuestra que \u201cel escogido\u201d se usaba en la \u00e9poca de Cristo como designaci\u00f3n mesi\u00e1nica (como en el libro de Enoc, 40.5; 45.3\u20135, etc.). En 1 P. 2.4, 6 se reconoce a Cris<\/etiqueta>to como la piedra del \u00e1ngulo elegida por Dios; aqu\u00ed tenemos un eco de Is. 28.16, <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span>. Como referencia a Cristo, esta designaci\u00f3n \u201cse\u00f1ala la investidura \u00fanica y distintiva de que ha sido objeto, y el especial deleite de Dios Padre en \u00e9l\u201d (J. Murray en <i>Baker\u2019s Dictionary of Theology<\/i>, 1960, pp. 179).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>b<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. El vocablo \u201celegido\u201d denota la comunidad cristiana en su car\u00e1cter de pueblo escogido de Dios, en contraste con el resto de la humanidad. Este uso del vocablo es igual que el del AT. La iglesia es el \u201clinaje escogido\u201d (1 P. 2.9, citando Is. 43.20; cf. tamb. 2 Jn. 1, 13), que goza del privilegio de acceso a Dios, como tambi\u00e9n de la responsabilidad de alabarlo y proclamarlo, y de retener fielmente su palabra, cosas que anteriormente hab\u00edan sido prerrogativas de Israel. Como en el caso de Israel, Dios hab\u00eda magnificado su misericordia al elegir personas pobres y sin distinci\u00f3n para este trascendental destino (1 Co. 1.27ss; Stg. 2.5; cf. Dt. 7.7; 9.6); y, como en el caso anterior, la elecci\u00f3n y el llamado de gracia de Dios hab\u00eda dado como resultado la creaci\u00f3n de un pueblo\u2014su pueblo\u2014que como tal no exist\u00eda antes (1 P. 2.10; Ro. 9.25s, citando Os. 1.10; 2.23).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En los sin\u00f3pticos Cristo hace referencia a los <\/span><span style=''>eklektoi<\/span><span lang=ES style=''> (<etiqueta id=\"#_ftn251\" name=\"_ftnref251\" title=\"\">pl.<\/etiqueta>) en diversos contextos escatol\u00f3gicos. Son aquellos a quienes Dios acepta, y aceptar\u00e1, porque han respondido a la invitaci\u00f3n del evangelio y han acudido a la fiesta de bodas desprovistos de toda justicia propia, y vestidos con la ropa de bodas provista por el anfitri\u00f3n, e. d. confiando en la misericordia de Dios (Mt. 22.14). Dios los justificar\u00e1 (Lc. 18.7), y los guardar\u00e1 en todas las tribulaciones y peligros que se avecinan (Mr. 13.20, 22), porque ellos constituyen los objetos de su especial cuidado.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>c<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. El vocablo <\/span><span style=''>eklegomai<\/span><span lang=ES style=''> se usa para describir la elecci\u00f3n de los ap\u00f3stoles por parte de Cristo (Lc. 6.13; cf. Hch. 1.24; 9.15), la elecci\u00f3n de los di\u00e1conos por parte de la iglesia (Hch. 6.5), como tambi\u00e9n la de delegados (Hch. 15.22, 25). Esto constituye elecci\u00f3n para un servicio especial de entre las filas de la comunidad elegida, como en el AT. La elecci\u00f3n de los doce por parte de Cristo para la funci\u00f3n apost\u00f3lica implicaba la elecci\u00f3n de los mismos para sacarlos del mundo a fin de que disfrutaran de la salvaci\u00f3n (cf. Jn. 15.16, 19), excepto en el caso de Judas (cf. Jn. 13.18).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Desenvolvimiento teol\u00f3gico en el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El desenvolvimiento teol\u00f3gico completo de la idea de la elecci\u00f3n se halla en las ep\u00edstolas de Pablo (v\u00e9ase esp. Ro. 8.28\u201311.36; Ef. 1.3\u201314; 1 Ts. 1.2\u201310; 2 Ts. 2.13\u201314; 2 Ti. 1.9\u201310). Pablo presenta la elecci\u00f3n como la acci\u00f3n divina de escoger pecadores individuales, como acto de gracia, soberano y eterno, a fin de que sean salvados y glorificados en y a trav\u00e9s de Cristo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>a<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. La elecci\u00f3n es una elecci\u00f3n de <i>gracia<\/i>. La elecci\u00f3n \u201cpor gracia\u201d (Ro. 11.5; cf. 2 Ti. 1.9) es un acto de favor inmerecido manifestado libremente hacia miembros de una raza ca\u00edda a la que Dios tan s\u00f3lo deb\u00eda ira (Ro. 1.18ss). Y no es solamente que Dios elije pecadores para salvarlos (cf. Ro. 4.5; 5.6\u20138; Ef. 2.1\u20139); elije salvarlos de una manera que exalta su propia gracia magnificando la pecaminosidad de ellos. Encierra a sus elegidos, tanto jud\u00edos como gentiles, en un estado de desobediencia e incredulidad, de manera que despliegan su verdadero car\u00e1cter de pecadores, y se destacan en la historia como incr\u00e9dulos confesos, antes de mostrarles su misericordia (Ro. 11.30\u201332; los gentiles, 9.30; 10.20; los jud\u00edos, 10.19, 21; 11.11, 25s [\u201cluego\u201d en el vv. 26 significa \u201cpor el ingreso de los gentiles\u201d]). De manera que el efecto de la elecci\u00f3n es una mayor manifestaci\u00f3n de la liberalidad de la gracia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>b<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. La elecci\u00f3n es una elecci\u00f3n <i>soberana<\/i>, nacida del exclusivo deseo de Dios (Ef. 1.5, 9), con exclusi\u00f3n de toda obra humana, efectuada o prevista (Ro. 9.11), o de cualquier esfuerzo del hombre para granjearse el favor de Dios (Ro. 9.15\u201318). Tales esfuerzos ser\u00edan vanos de todos modos, pues por m\u00e1s alto que aspiren a llegar los pecadores, y por velozmente que corran, en realidad no dejan de pecar (Ro. 8.7s). Dios, en su soberana libertad, trata a algunos pecadores como se lo merecen, endureci\u00e9ndolos (Ro. 9.18; 11.7\u201310, cf. 1.28; 1 Ts. 2.15s) y destruy\u00e9ndolos (Ro. 9.21s); pero escoge a otros para ser \u201cvasos de misericordia\u201d, que reciben \u201clas riquezas de su gloria\u201d (Ro. 9.23). Esta discriminaci\u00f3n no involucra injusticia alguna, porque el Creador no le debe misericordia a nadie, y tiene el derecho de obrar como se le plazca con sus criaturas rebeldes (Ro. 9.14\u201321). La maravilla no es que prive de su misericordia a algunos, sino que manifieste su gracia siquiera a algunos. El prop\u00f3sito de la soberan\u00eda de Dios al discriminar entre un pecador y otro apareci\u00f3 tan antiguamente como su limitaci\u00f3n de la promesa abrah\u00e1mica a la l\u00ednea de Isaac, y la ubicaci\u00f3n de Jacob por encima de Esa\u00fa (Ro. 9.7\u201313). Qued\u00f3 claro desde el principio que \u201cno todos los que descienden de Israel son israelitas\u201d (Ro. 9.6), y que aquellos israelitas que llegaron a disfrutar de la salvaci\u00f3n prometida al pueblo elcgido constitu\u00edan s\u00f3lo \u201cun remanente escogido por gracia\u201d (Ro. 11.5; 9.27\u20139). Y sigue siendo cierto, seg\u00fan Pablo, que s\u00f3lo la elecci\u00f3n soberana de Dios explica por qu\u00e9, cuando se predica el evangelio, hay algunos que en efecto responden al mensaje. La incredulidad de los dem\u00e1s no requiere ninguna explicaci\u00f3n especial, ya que ning\u00fan pecador, por s\u00ed solo, puede creer (1 Co. 2.14); pero el fen\u00f3meno de la fe requiere explicaci\u00f3n. La explicaci\u00f3n de Pablo es que Dios, por su Esp\u00edritu, induce a los elegidos a creer, de manera que cuando los hombres llegan a ejercitar fe verdadera y activa en Cristo, este mismo hecho demuestra que su elecci\u00f3n es una realidad (1 Ts. 1.4ss; Tit. 1.1; cf. Hch. 13.48).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>c<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. La elecci\u00f3n es una elecci\u00f3n <i>eterna<\/i>. Dios nos eligi\u00f3, dice Pablo, \u201cantes de la fundaci\u00f3n del mundo\u201d (Ef. 1.4; 2 Ts. 2.13; 2 Ti. 1.9). Esta elecci\u00f3n fue un acto de *predestinaci\u00f3n (Ef. 1.5, 11), parte del prop\u00f3sito eterno de Dios (Ef. 1.9), el ejercicio de una amorosa presciencia mediante la cual resolvi\u00f3 salvar a aquellos a quienes conoci\u00f3 de antemano (Ro. 8.29s; cf. 1 P. 1.2). Mientras que el AT, al tratar el tema de la elecci\u00f3n nacional de los privilegiados, equipara la elecci\u00f3n de Dios con su llamado, Pablo, al tratar el tema de la elecci\u00f3n personal para la salvaci\u00f3n, hace una distinci\u00f3n entre la elecci\u00f3n y el llamado, y habla del llamado de Dios (que \u00e9l interpreta como una apelaci\u00f3n al ejercicio de la fe que en forma efectiva evoca una respuesta) como una etapa en la ejecuci\u00f3n temporal de un prop\u00f3sito eterno de amor (Ro. 8.30; 9.23s; 2 Ts. 2.13s; 2 Ti. 1.9). Pablo recalca que la elecci\u00f3n es eterna a fin de asegurar a sus lectores que es inmutable, y que ninguna cosa que pueda suceder en el tiempo puede hacer variar el prop\u00f3sito de Dios de salvarlos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>d<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. La elecci\u00f3n representa la selecci\u00f3n de pecadores individuales para ser salvos <i>en y por intermedio de Cristo<\/i>. La elecci\u00f3n es \u201cen Cristo\u201d (v\u00e9ase Ef. 1.4), el Hijo encarnado, cuya aparici\u00f3n hist\u00f3rica y cuya mediaci\u00f3n formaban parte integrante del plan eterno de Dios (1 P. 1.20; Hch. 2.23). La elecci\u00f3n en Cristo quiere decir, en primer lugar, que la meta de la elecci\u00f3n es que los elegidos de Dios lleven la imagen de Cristo y participen de su gloria (Ro. 8.29, cf. vv. 17; 2 Ts. 2.14). Son elegidos para la santidad (lo cual significa asemejarse a Cristo en toda su conducta) en esta vida (Ef. 1.4), y para la glorificaci\u00f3n (lo cual significa asemejarse a Cristo en todo su ser, cf. 2 Co. 3.18; Fil. 3.21) en la vida venidera. La elecci\u00f3n en Cristo significa, en segundo lugar, que los elegidos han de ser redimidos de la culpa y de la mancha del pecado por Cristo, mediante su muerte expiatoria y el don de su Esp\u00edritu (Ef. 5.25\u201327; 2 Ts. 2.13; cf. 1 P. 1.2). Como \u00e9l mismo dijo, el Padre le ha dado un cierto n\u00famero de personas para salvar, y \u00e9l se ha encargado de hacer todo lo necesario para llevarlas a la eterna gloria (Jn. 6.37\u201345; 10.14\u201316, 27\u201330; 17.2, 6, 9ss, 24). La elecci\u00f3n en Cristo significa, en tercer lugar, que el medio por el cual las bendiciones de la elecci\u00f3n pasan a ser posesi\u00f3n de los elegidos es la uni\u00f3n con Cristo: su uni\u00f3n con ellos representativamente, como el \u00faltimo Ad\u00e1n, y vitalmente, como el dador de la vida, morando en ellos por su Esp\u00edritu, y la uni\u00f3n de ellos con \u00e9l por medio de la fe.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. Signiflcaci\u00f3n de la elecci\u00f3n para el creyente<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Pablo halla en el conocimiento de su elecci\u00f3n por parte del creyente una triple significaci\u00f3n religiosa.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>a<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. Le demuestra que su salvaci\u00f3n, de principio a fin, es enteramente de Dios, fruto de su soberana y discriminadora misericordia. La redenci\u00f3n que encuentra en Cristo solamente y recibe tan s\u00f3lo por la fe tiene su origen, no en cualidad personal alguna, sino \u00fanicamente en la gracia, la gracia de la elecci\u00f3n. Todas las bendiciones espirituales fluyen hacia \u00e9l por el decreto electivo de Dios (Ef. 1.3ss). Por lo tanto, el conocimiento de su elecci\u00f3n deber\u00eda ense\u00f1arle a gloriarse en Dios, y s\u00f3lo en Dios (1 Co. 1.31), y a rendirle la alabanza que le corresponde (Ro. 11.36). El objeto final de la elecci\u00f3n es que Dios sea alabado (Ef. 1.6, 12, 14), y el concepto de la elecci\u00f3n deber\u00eda impulsar a los pecadores redimidos a proferir incesantes doxolog\u00edas y hacimientos de gracias, como sucedi\u00f3 con Pablo (Ro. 11.33s; Ef. 1.3ss; 1 Ts. 1.1\u20133ss; 2 Ts. 2.13ss). Lo que Dios ha revelado concerniente a la elecci\u00f3n es para Pablo tema de adoraci\u00f3n, no de discusi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>b<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. Da certeza al creyente en cuanto a su seguridad eterna, y elimina todo motivo de temor y desaliento. Si est\u00e1 en gracia ahora, lo est\u00e1 para siempre jam\u00e1s. No hay nada que pueda afectar su posici\u00f3n de pecador justificado (Ro. 8.33s); nada lo puede separar del amor de Dios en Cristo (Ro. 8.35\u201339). Nunca estar\u00e1 m\u00e1s seguro de lo que est\u00e1, porque ya est\u00e1 tan seguro como jam\u00e1s puede estarlo. Este es un conocimiento precioso; de ah\u00ed lo deseable de asegurarnos de que nuestra elecci\u00f3n sea un hecho (cf. 2 P. 1.10).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>c<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. Impulsa al creyente a un mayor empe\u00f1o \u00e9tico. Lejos de aprobar la vida licenciosa (cf. Ef. 5.5s) o la presunci\u00f3n (cf. Ro. 11.19\u201322), el conocimiento de la propia elecci\u00f3n y de los beneficios que fluyen de ella constituye el supremo incentivo para un humilde, gozoso, y agradecido amor, fuente de una gratitud que santifica (Col. 3.12\u201317).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> L. Coenen, \u201cElecci\u00f3n\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn252\" name=\"_ftnref252\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). II, pp. 62\u201372; L. Berkhof, <i>Teolog\u00eda sistem\u00e1tica<\/i>, 1972, pp. 134\u2013136; E. Trenchard, J. M. Mart\u00ednez, <i>Escogidos en Cristo<\/i>, 1965; F. Stagg,<i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1976, pp. 92\u201396; E. Jacob,<i>Teolog\u00eda del AntiguoTestamento<\/i>, 1969, pp. 191\u2013198; J. Murray, \u201cElegido-Elecci\u00f3n\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn253\" name=\"_ftnref253\" title=\"\"><i>\u00b0DT<\/i><\/etiqueta>, pp. 185\u2013186; F. Michaeli, P. Bonnard, \u201cElegir\u201d, <i>Vocabulario b\u00edblico<\/i>, 1968, pp. 96\u2013100; W. Zimmerli, <i>Manual de teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1980, pp. 45\u201350.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Arndt; T. Nicol en <etiqueta id=\"#_ftn254\" name=\"_ftnref254\" title=\"\"><i>DAC<\/i><\/etiqueta>; J. Orr en <etiqueta id=\"#_ftn255\" name=\"_ftnref255\" title=\"\"><i>HDB <\/i><\/etiqueta>(l t.); C. Hodge, <i>Systemutic Theology<\/i>, 2, pp. 331\u2013353; H. H. Rowley, <i>The Biblical Doctrine of Election<\/i>, 1950; G. C. Berkouwer, <i>Divine Election<\/i>, 1960; <etiqueta id=\"#_ftn256\" name=\"_ftnref256\" title=\"\"><i>TDNT <\/i><\/etiqueta>4, pp. 144\u2013192; <etiqueta id=\"#_ftn257\" name=\"_ftnref257\" title=\"\"><i>NIDNTT <\/i><\/etiqueta>1, pp. 533\u2013543.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn258\" name=\"_ftnref258\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.I.P.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Llamamiento, Vocaci\u00f3n Rom 9:11 que el prop\u00f3sito de Dios conforme a la e 11:28 lat\u00ed\u00adn eligere. La historia del pueblo de Israel es la historia de la e. Esta idea domina los libros del A. T., y se emplean varios verbos con este sentido, como tomar, apartar, entresacar, preferir. 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