{"id":4910,"date":"2016-02-05T00:45:03","date_gmt":"2016-02-05T05:45:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/enfermedad\/"},"modified":"2016-02-05T00:45:03","modified_gmt":"2016-02-05T05:45:03","slug":"enfermedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/enfermedad\/","title":{"rendered":"ENFERMEDAD"},"content":{"rendered":"<p>v. Dolencia, Malo, Plaga<br \/>\nExo 15:26 ninguna e de las que envi\u00e9 a los egipcios<br \/>\nDeu 7:15 quitar\u00e1 Jehov\u00e1 de ti toda e; y todas las<br \/>\n2Ki 1:2; 8:8<\/p>\n<hr>\n<p>lat\u00ed\u00adn infirmitas. Cualquier alteraci\u00f3n de la salud. La e., en las Sagradas Escrituras, es considerada desde un punto religioso, no m\u00e9dico. Las alteraciones de la salud eran tenidas como consecuencia de las violaciones a los mandamientos, preceptos divinos, al pecado, como castigo a esas faltas, el cual pod\u00ed\u00ada ser individual o colectivo, como en las maldiciones del segundo discurso de Mois\u00e9s al pueblo, donde se mencionan como castigo por la infidelidad a Yahv\u00e9h, la peste, la tisis, la fiebre, la inflamaci\u00f3n, la gangrena, Dt 28, 21-22. Si Dios mandaba la e.,  tambi\u00e9n \u00e9l pod\u00ed\u00ada sanar al enfermo, como se lee en el C\u00e1ntico de Mois\u00e9s,  \u2020\u0153Yo doy la muerte y doy la vida, hiero yo, y sano yo mismo (y no hay quien libre de mi mano)\u2020\u009d, Dt 32, 39; as\u00ed\u00ad lo dice tambi\u00e9n el profeta de Egipto, Is 19, 22. A trav\u00e9s de la Biblia, encontramos la menci\u00f3n de problemas de salud, algunos de los cuales con la muerte como consecuencia: Raquel, mujer de Jacob, muri\u00f3 por complicaciones en el parto de su hijo Benjam\u00ed\u00adn, Gn 35, 16-18. La lepra era tenida como e. contagiosa, y quien la sufriera deb\u00ed\u00ada ser apartado de la comunidad, como medida sanitaria, y tenido por impuro, Lv 13, 45-46; otras novedades,  como las manchas, los diviesos o abscesos, afecciones del cuero cabelludo, ca\u00ed\u00adda del cabello, que deb\u00ed\u00adan ser examinadas por el sacerdote para determinar la impureza o si se trataba de lepra, Lv 13, 1-44.<\/p>\n<p>Enfermedades de car\u00e1cter sexual  como el flujo seminal y la blenorragia,  as\u00ed\u00ad como la regla en la mujer, las cuales produc\u00ed\u00adan impureza en quien las padeciera, la cual se extend\u00ed\u00ada a los objetos con que tuviera contacto y a quien tuvieran comercio sexual con esa persona, para cuya purificaci\u00f3n se exig\u00ed\u00adan los ba\u00f1os, adem\u00e1s de los sacrificios, Lv 15. Cuando los filisteos capturaron el Arca, hubo una invasi\u00f3n de ratas que,  posiblemente, portaban los g\u00e9rmenes causantes de los tumores que empezaron a sufrir aqu\u00e9llos, lo cual fue tomado como castigo de Yahv\u00e9h y el Arca fue devuelta, 1 S 5; 6; Sal 78 (77), 66. Incluso se habla de problemas de \u00ed\u00adndole mental en la Biblia, como el caso que le sucedi\u00f3 al rey Sa\u00fal, a quien un esp\u00ed\u00adritu malo lo perturbaba y se aliviaba con la m\u00fasica que David le tocaba en la c\u00ed\u00adtara, 1 S 16, 14-23.<\/p>\n<p>En el N. T.  se mencionan diversas enfermedades, y muchos de los que las padec\u00ed\u00adan fueron sanados por Cristo y sus disc\u00ed\u00adpulos: la par\u00e1lisis, Mt 8,  6; 9, 2; Mc 2, 3; Lc 5, 18; Hch 9, 33; la ceguera, Mt 12, 22; Mc 8, 22; 10,  46; Lc 18, 35; Jn 9, 1; la sordera, Mc 7, 32.<\/p>\n<p>La enfermedad es tomada como una prueba que Dios les pone a los  hombres, al justo, como en el caso del santo Job. En \u00e9poca de Jes\u00fas a\u00fan se considera la enfermedad como resultado del pecado, tal sucedi\u00f3 cuando le presentaron un ciego de nacimiento y los disc\u00ed\u00adpulos le preguntaron si el pecado era del enfermo o de sus padres, a lo que Cristo respondi\u00f3: \u2020\u0153Ni \u00e9l pec\u00f3 ni sus padres; es para que se manifiesten en \u00e9l las obras de Dios\u2020\u009d, Jn 9-3; 11, 4.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(Alteraci\u00f3n de la salud).<\/p>\n<p> Jesucristo san\u00f3 a muchos enfermos y cur\u00f3 a muchos endemoniados. Ver \u00abCristo\u00bb. Ver \u00abCuracion de enfermos\u00bb.<\/p>\n<p> Nosotros debemos \u00abimitar\u00bb a Jes\u00fas, cumpliendo su mandato, ya que el sanar a los enfermos y expulsar los demonios, son dos \u00absenales\u00bb que deben seguir a todo creyente, Mar 16:17-18.<\/p>\n<p> Debemos visitar a los enfermos, Mat 25:36, Mat 25:44.<\/p>\n<p> La enfermedad es pena del pecado propio, o de los padres: Jua 5:14 Exo 20:5, Lev 26:16-18, Deu 28:22, Deu 28:27, Deu 28:28 2 s.24:15.<\/p>\n<p> La manda Dios directamente: (ver las citas anteriores), y Deu 32:39, o a trav\u00e9s del diablo, del mundo, de la carne: (Luc 13:16, Dt.28).<\/p>\n<p> A veces no se debe al pecado del enfermo ni de los padres, sino para que se manifieste la gloria de Dios, como en el ciego de Jua 9:1-3.<\/p>\n<p> \u00bfQu\u00e9 hacer cuando uno, est\u00e1 enfermo?: Ver \u00abEclesi\u00e1stico\u00bb, y Snt.5:14.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>\u2020\u00a2Medicina. M\u00e9dicos.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[679]<br \/>\n  P\u00e9rdida de la salud corporal o mental. En la naturaleza se presenta como hecho corriente, ordinario, peri\u00f3dicamente inevitable. En la Escritura se presenta como un castigo divino por alg\u00fan pecado o infidelidad, seg\u00fan la interpretaci\u00f3n fatalista de la cultura hebrea. (Job 2.7; Ex. 11.4; 1 Sam. 16.14; Lev. 26.16)<\/p>\n<p>    Jes\u00fas se encargar\u00e1 de poner las cosas en su sitio cuando los disc\u00ed\u00adpulos pregunten ante un ciego de nacimiento:  \u00ab\u00bfQui\u00e9n peco, \u00e9l o sus padres?\u00bb Y Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00abNi \u00e9l ni sus padres. Su mal sirve s\u00f3lo para que se manifieste la gloria de Dios.\u00bb (Jn. 9. 1-4)<\/p>\n<p>    Jes\u00fas, aunque no consta expl\u00ed\u00adcitamente c\u00f3mo ni cu\u00e1ndo, estableci\u00f3 un signo sensible para dar la gracia a los que se sienten gravemente enfermos y se acercan a la terminaci\u00f3n de la vida, lo cual significa el sacramento de los enfermos, tal como lo ha visto la Iglesia desde el principio. (Sant. 5.14) (Ver \u00abUnci\u00f3n de Enfermos\u00bb 7.3)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(-> curaciones, milagros). El hombre b\u00ed\u00adblico es un ser marcado por la debilidad desde el mismo principio de la historia (cf. Gn 2-3). En la Biblia hay dos discursos importantes sobre la enfermedad: uno en el libro de Job, otro en el evangelio de Jes\u00fas actualizado por la Iglesia.<\/p>\n<p>(1) Job sufriente, enfermedad irracional. Representa a la humanidad ente   ra, dominada por una enfermedad que, en sentido simb\u00f3lico, aparece causada por Sat\u00e1n, el Diablo*, con el permiso de Yahv\u00e9: \u00abSatan\u00e1s hiri\u00f3 a Job con unas llagas malignas, desde la planta de sus pies hasta su coronilla\u00bb (Job 2,8). A lo largo del libro, esa enfermedad se va desplegando en todas sus formas. Es sufrimiento material, pobreza. Aplastado por la rueda de un destino adverso, Job pierde sus bienes y padece, despojado de toda protecci\u00f3n externa, sobre el suelo duro de la tierra, sin m\u00e1s ayuda o posesi\u00f3n que el sufrimiento. Ha perdido casa y campos, propiedades familiares y sociales. Desnudo de bienes y vestidos yace Job, hombre expulsado, fuera de la ciudad de los humanos. Es sufrimiento afectivo, violencia y muerte de sus hijos (su familia). Pierde el presente de cari\u00f1o y confianza, el futuro de vida y descendencia. De esa forma queda a solas, a espaldas de la gente, como un condenado que espera la muerte en el estercolero de la ciudad, donde se pudren en vida las basuras. Significativamente, sobrevive su mujer, pero s\u00f3lo para atormentarle como acusadora, ech\u00e1ndole en cara su pasado de justicia (cf. 2,9). Es sufrimiento f\u00ed\u00adsico: la enfermedad le corroe, el dolor va quebrando y destruyendo su existencia. De esa forma se derrumba (le derrumban) sobre el muladar, sin fuerzas para mantenerse, como escoria viviente (mejor dicho, muriente), all\u00e1 en el basurero donde vienen a parar hombres y cosas que estorban en el mundo. Queda all\u00ed\u00ad, como un desecho: pura ruina humana entre las ruinas de la tierra. Es sufrimiento social, destrucci\u00f3n ideol\u00f3gica. Los responsables de la buena sociedad no s\u00f3lo le han echado a la basura, sino que le destruyen moralmente con su juego de razones. Los ide\u00f3logos del sistema se empe\u00f1an en quebrar sus defensas, para que confiese su culpa ante el Dios que ellos presentan como signo de armon\u00ed\u00ada y verdad sobre la tierra. No les basta con matar al Job externo. Quieren destruirle internamente, matando su simiente de honradez sobre la historia. Es sufrimiento personal: le van minando sus propias dudas, las dificultades interiores, los interminables razonamientos diurnos, las pesadillas nocturnas&#8230; Encerrado en su dura mente, Job tiene que luchar su lucha interna, convertido en pura contradic  ci\u00f3n, un campo de batalla donde vienen a expresarse y combatirse mutuamente los problemas de la historia (cf. Job 1-2). Los amigos de Job quieren mostrarle la \u00abracionalidad de la enfermedad\u00bb: \u00e9l sufre porque lo merece. La grandeza de Job consiste en desmontar todas las razones que intentan probar el car\u00e1cter racional de su dolencia: humana y religiosamente, la enfermedad no tiene sentido.<\/p>\n<p>(2) Milagros de Jes\u00fas, protesta contra la enfermedad. Son muchos los que actualmente se sienten molestos ante la actitud que, seg\u00fan los evangelios, Jes\u00fas ha tomado ante el hecho de la enfermedad: \u00e9l aparece y act\u00faa, como un ingenuo taumaturgo, que pretende curar a los enfermos. M\u00e1s a\u00fan, muchos siguen diciendo que Jes\u00fas no curaba a los enfermos, que sus milagros eran ilusiones, de manera que ser\u00ed\u00ada mejor olvidarse de los milagros de Jes\u00fas y centrar el Evangelio en su doctrina espiritual. Pues bien, en contra de eso, debemos afirmar que si se niegan los milagros de Jes\u00fas, es decir, su gesto poderoso de ayuda hacia los enfermos, se destruye el Evangelio. Ciertamente, Jes\u00fas no va en contra de la medicina. Tampoco teoriza sobre el sentido de las enfermedades (\u00bfbrotan de Dios, nacen del diablo?), pero se sit\u00faa como amigo y como portador del reino de Dios ante los enfermos. No se limita a razonar y protestar contra los razonamientos de los que justifican la enfermedad, como los \u00abamigos\u00bb de Job, sino que protesta de un modo apasionado en contra de las mismas enfermedades. \u00abLos milagros de Jes\u00fas elevan una protesta incondicional contra la miseria y necesidad humana, tanto contra la miseria f\u00ed\u00adsica como contra el aislamiento social. Alguien podr\u00e1 encontrar estos milagros primitivos, pero mientras haya personas que los escuchen y cuenten, identific\u00e1ndose por dentro con ellos, esos milagros elevar\u00e1n su protesta contra la dureza de la presi\u00f3n selectiva y ofrecer\u00e1n su mensaje a los enfermos e impedidos, a los hambrientos y amenazados, a los rechazados y expulsados. Mientras se escuchen y cuenten los milagros, habr\u00e1 seres humanos que no aceptar\u00e1n una situaci\u00f3n en la que hay poco alimento para muchos y mucho para pocos; ellos afirmar\u00e1n con fuerza que la realidad podr\u00ed\u00ada ser tan rica que   doce panes basten para alimentar a cinco mil personas\u00bb (Theissen 187). Su gesto puede y debe compararse y distinguirse del de Buda. El pr\u00ed\u00adncipe Gautama sali\u00f3 al mundo para descubrir el sentido de la realidad, encontrando las necesidades del hombre: un enfermo, un anciano, un muerto&#8230; Qued\u00f3 de tal forma impresionado por los dolores de los hombres que no pudo continuar viviendo como antes sobre el mundo, sino que se retir\u00f3, buscando un refugio interior, m\u00e1s all\u00e1 de las enfermedades y la muerte. En contra de eso, toda la vida de Jes\u00fas fue una protesta activa en contra de las enfermedades. No quiso habitar en un mundo resguardado, m\u00e1s all\u00e1 del deseo y sufrimiento, como Buda, sino que dese\u00f3 vencer el sufrimiento con todas sus fuerzas y as\u00ed\u00ad se dedic\u00f3 a ayudar a los enfermos.<\/p>\n<p>(3) Dos actitudes eclesiales. La actitud de la Iglesia ante los enfermos se ha expresado en dos gestos b\u00e1sicos, uno de liberaci\u00f3n, otro de asistencia o visita. El modelo liberador est\u00e1 representado por Lc 4,18-19 (y Mt 11,4-6), donde se afirma que Jes\u00fas ha venido a curar a los enfermos, ofreciendo a los hombres, desde ahora, un camino de salud mesi\u00e1nica. El modelo asistencial aparece en Mt 25,31-46: \u00abEstuve enfermo y me visitasteis\u00bb. Mt 25,31-46 supone que Jes\u00fas ya ha redimido el mundo, pero la vieja ley que divide y se impone (y en un plano ha de hacerlo) sigue a\u00fan vigente todav\u00ed\u00ada, pues habitamos una tierra de violencia econ\u00f3mica (hambre), social (exilio), legal (c\u00e1rcel) y, sobre todo, humana (enfermedad). Por eso, la respuesta b\u00e1sica frente a la enfermedad es la visita, es decir, la asistencia humana.<\/p>\n<p>Cf. X. Pikaza, La nueva figura de Jes\u00fas, Verbo Divino, Estella 2003; G. Theissen, La fe b\u00ed\u00adblica en una perspectiva evolucionista. Verbo Divino, Estella 2003.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>La \u00fanica manera de vivir la enfermedad \u2014y no simplemente soportarla como un tiempo muerto de la existencia \u2014 es la de buscarle un sentido, una orientaci\u00f3n positiva para el camino del esp\u00ed\u00adritu, aun en medio de la paralizaci\u00f3n de los miembros, de la pasi\u00f3n y la humillaci\u00f3n de la carne. Reconocerle un sentido a la enfermedad es posible, pero a condici\u00f3n de que volvamos a cuestionarnos el sentido de la vida humana.  Para reconocer que tambi\u00e9n las cosas que se padecen \u2014y sobre todo ellas mismas\u2014 alimentan la libertad del hombre, primero hay que reconocer que toda libertad humana empieza con e! signo de la obediencia.  Cuando el hombre aprende a superar una visi\u00f3n posesiva y pagada de s\u00ed\u00ad de los bienes terrenos, entonces tambi\u00e9n aprende a creer y a esperar m\u00e1s all\u00e1 de la p\u00e9rdida de esos bienes.  La p\u00e9rdida de la salud no conduce a la humillante conclusi\u00f3n de que la vida ya no es posible, conduce m\u00e1s bien a Invocar y a esperar una salud o una salvaci\u00f3n que alcanza al hombre cuando \u00e9ste ha juntado ya sus manos inoperantes.  La pasi\u00f3n extrema de la enfermedad mortal es la experiencia humana en la que misteriosamente se experimenta la suprema libertad: la libertad de la fe, y no la de las obras.  En esta lucha suprema, los hermanos, que quedan al margen y tampoco saben qu\u00e9 hacer ni qu\u00e9 decir, tambi\u00e9n participan, pero en la misma actitud    del agonizante, es decir, juntando sus manos, en la fe y en la invocaci\u00f3n.  Su constancia y su valor al permanecer junto al hermano que sufre, aunque no puedan hacer nada por \u00e9l, es la \u00fanica forma de participar y comunicarse m\u00e1s all\u00e1 de toda palabra.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>Es un estado patol\u00f3gico debido a la alteraci\u00f3n de la funci\u00f3n de un \u00f3rgano o de todo el organismo.<\/p>\n<p>Desde el mismo momento en que el hombre es corporeidad, la enfermedad tiene un doble car\u00e1cter, f\u00ed\u00adsico y ps\u00ed\u00adquico, La condici\u00f3n patol\u00f3gica manifiesta al paciente su estado creatural y pone a prueba sus resistencias humanas. La actitud madura de la persona frente a la enfermedad se ve afectada por los influjos de la corporeidad que est\u00e1n fuera del dominio de la persona. Evidentemente, el hombre tiene que resistir y luchar para vencer la enfermedad.<\/p>\n<p>Un \u00abdolorismo\u00bb que condujera a cultivar el dolor por el dolor, sin tener en cuenta las diversas posibilidades de superarlo, es una deformaci\u00f3n. Lo que no puede sin embargo eliminarse de la enfermedad tiene que aceptarse como respuesta a la llamada misteriosa de Dios. Por eso es una equivocaci\u00f3n pensar que la enfermedad es una pausa en el verdadero movimiento de la existencia. El dinamismo de la vida prosigue intensamente en la enfermedad soportada con esp\u00ed\u00adritu cristiano.<\/p>\n<p>En este contexto se comprende lo que afirma la Instrucci\u00f3n introductoria al Rito del Sacramento de la unci\u00f3n y  cura pastoral de los enfermos (1972), cuyos destinatarios son aquellos fieles que por su enfermedad o por su ancianidad experimentan un estado de salud muy precario. A trav\u00e9s de la gracia de la unci\u00f3n el hombre recibe ayuda para la salvaci\u00f3n, se siente reanimado por la confianza en Dios y obtiene nuevas fuerzas contra las tentaciones del maligno y la ansiedad de la muerte. De esta manera no s\u00f3lo se puede soportar v\u00e1lidamente el mal, sino combatirlo y conseguir incluso la salud. El efecto propio de la gracia sacramental de la unci\u00f3n de los enfermos consiste en ayudar a vivir de forma positiva y salv\u00ed\u00adfica la situaci\u00f3n de enfermedad.<\/p>\n<p> B. Marra<\/p>\n<p>Bibl.: P. La\u00ed\u00adn Entralgo, Antropologia m\u00e9dica, Salvat, Barcelona 1988; J Ch, Didier El cristiano ante la enfe\u00bbnedad, Casal y Vall, Andorra 1960; T Goffi, Enfermedad, en DE, 1, 644-648; G. Davanzo, Enfermo y Sufrimiento, en NDE, 425-433.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>1. En un primer sentido general se puede distinguir la e. de las tribulaciones f\u00ed\u00adsicas que llegan al hombre desde fuera y de los sufrimientos ps\u00ed\u00adquicos, defini\u00e9ndola como un mal que afecta al organismo humano desde dentro e intenta destruirlo. De todos modos se puede establecer una relaci\u00f3n entre &#8211;>salud y ->vida, por una parte, y entre e. y -> muerte, por otra. El hombre sano vive en actividad, armon\u00ed\u00ada y seguridad; la e. en cambio se presenta como p\u00e9rdida del favor y desconcierto, como manifestaci\u00f3n de la fragilidad e inseguridad de la vida, y normalmente va unida a dolores que no s\u00f3lo son corporales, sino tambi\u00e9n ps\u00ed\u00adquicos: miedo a un desenlace funesto y el sentimiento de ser objeto de misericordia y depender de otros; el enfermo se convierte en \u00abpaciente\u00bb.<\/p>\n<p>Aunque el hombre es uno en cuerpo y alma, sin embargo se puede distinguir entre e. mentales, que afectan a las actividades del esp\u00ed\u00adritu, e. ps\u00ed\u00adquicas, que radican en el \u00e1mbito del sentimiento o de la representaci\u00f3n y en todo el campo del subconsciente (->psicolog\u00ed\u00ada profunda, -> psicopatolog\u00ed\u00ada), y e. corporales, que atacan un \u00f3rgano o una funci\u00f3n del organismo. Pero la verdad fundamental de la unidad psicosom\u00e1tica del hombre, o del influjo mutuo entre el cuerpo y el alma, hace que esas diferencias sean relativas y muestra c\u00f3mo el hombre entero, con todas sus dimensiones, es sujeto de la e., y desde ah\u00ed\u00ad puede entenderse el car\u00e1cter personal de la misma. No hay enfermedades, sino solamente enfermos.<\/p>\n<p>Aunque no hay ninguna definici\u00f3n universal de enfermedad, sin embargo es posible una descripci\u00f3n general sobre su sentido e importancia en la vida humana. En las palabras de Juvenal: Mens sana in corpore sano, puede verse expresada la constituci\u00f3n perfecta del hombre, pero no debe ignorarse el hecho de que la e. muchas veces es la condici\u00f3n o incluso la causa para la liberaci\u00f3n y el desarrollo de fuerzas an\u00ed\u00admicas y espirituales. Grandes figuras de la humanidad, santos y genios, sufrieron e. Por tanto, la e. puede considerarse \u00abcomo una modalidad del ser humano\u00bb (v. Weizs\u00e1cker).<\/p>\n<p>2. La historia de la religi\u00f3n muestra que el hombre en todos los tiempos ha considerado la enfermedad como un problema religioso, y por eso la medicina y los medios salv\u00ed\u00adficos aparecen estrechamente unidos en el saber sagrado y en la -> magia.<\/p>\n<p>a) En el Antiguo Testamento el problema religioso de la e. guarda una relaci\u00f3n muy estrecha con el de la retribuci\u00f3n. Puesto que inicialmente \u00e9sta era entendida en un sentido temporal (Dt 28, 21ss), al principio toda e., lo mismo que toda desgracia, fue considerada como un castigo divino por un pecado (Sal 38 y 107, 17-20) del individuo, de la estirpe o del pueblo. Por eso la e. de un justo constitu\u00ed\u00ada un esc\u00e1ndalo, hasta que en tiempos posteriores se abri\u00f3 paso el pensamiento de que la enfermedad puede ser una prueba querida por Dios. Job, Tob\u00ed\u00adas, el Eclesiast\u00e9s y los salmistas se esfuerzan por dar una respuesta a este problema, y sus soluciones sirven de punto de apoyo al libro de la Sabidur\u00ed\u00ada (3, 1-8), que promete para el m\u00e1s all\u00e1 el premio por la prueba superada. El Deuteroisa\u00ed\u00adas (53, 48) habla, en un tono extra\u00f1o para el juda\u00ed\u00adsmo, del sufrimiento del siervo de Dios y del valor de la expiaci\u00f3n como sacrificio propiciatorio por otros (cf. A. LoDs, Les id\u00e9es des Isra\u00e9lites sur la maladie, ses causes et ses rem\u00e9des, escrito de homenaje a K. Martin, Gie 1925, p. 181-193; J. CHAINE R\u00e9v\u00e9lation progressive de la notion de r\u00e9tribution dans l&#8217;AT. \u00abRecontres\u00bb 4, Ly 1941, p. 7389 ).<\/p>\n<p>b) En el Nuevo Testamento&#8217; sobrevive todav\u00ed\u00ada la concepci\u00f3n de la e. como castigo de Dios (Jn 9, 2) pero ya no en forma exclusiva; aunque esa concepci\u00f3n no es rechazada, sin embargo queda matizada en sus detalles Un 9, 3). De acuerdo con la escatolog\u00ed\u00ada de los profetas (Is 35, 5s y 53, 4, relacionado con Mt 11, 5 y 8, 17), la irrupci\u00f3n del -> reino de Dios trae el final de todo mal y debilidad, como una dimensi\u00f3n de la victoria sobre Sat\u00e1n y el pecado (Lc 5, 17-25; 13, 11; Jn 5, 14), lo cual responde a la concepci\u00f3n jud\u00ed\u00ada del hombre. La misi\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos acent\u00faa la atenci\u00f3n especial que se ha de dedicar a los enfermos, y contiene el encargo de curarlos (Mc 6, 13; Lc 10, 9; Mt 10, 1). Y sobre todo Jes\u00fas mismo cura a muchos, como signo de que ha hecho su irrupci\u00f3n el tiempo mesi\u00e1nico y con ello la redenci\u00f3n de todo mal corporal y an\u00ed\u00admico (cf. O. CULLMANN, La d\u00e9livrance anticip\u00e9e du corps humazn d&#8217;apr\u00e9s le NT, homenaje y reconocimiento a K. Barth, Neuenburg 1946, p. 31-40). Curaci\u00f3n de enfermos y perd\u00f3n de los pecados van mano a mano (Mc 2, 1-12; Jn 5, 1-15). En ning\u00fan lugar de los Evangelios se narra que, con relaci\u00f3n a un enfermo, Jes\u00fas se conformara con una mera promesa, ense\u00f1ando, p. ej., a sacar un bien mayor del &#8216;sufrimiento. M\u00e1s bien, \u00e9l se compadece de los enfermos, se pone a su lado y manda a sus disc\u00ed\u00adpulos que desarrollen una actividad viva de amor en relaci\u00f3n con los que sufren (Mt 25, 34-45).<\/p>\n<p>3. Actitudes cristianas. La objeci\u00f3n de Nietzsche contra el cristianismo, seg\u00fan la cual \u00e9ste contradice a los valores humanos porque glorifica el dolor y la cruz, se hace problem\u00e1tica ante el hecho de que paganos como Epicuro sab\u00ed\u00adan soportar el sufrimiento por su propia fuerza interna.<\/p>\n<p>a) La espiritualidad cristiana, en un esfuerzo secular por entender el mensaje y el modelo de Cristo, ha puesto la e. en relaci\u00f3n estrecha con determinadas verdades fundamentales de la fe: creaci\u00f3n del hombre y su destinaci\u00f3n sobrenatural, poder de Sat\u00e1n, pecado original y pecados propios, redenci\u00f3n por la cruz, resurrecci\u00f3n de la carne, etc. Sin duda en esta perspectiva la e. sigue siendo un mal, pero ella recibe un nuevo valor, puede enfocarse positivamente y quedar integrada en el orden salv\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>La Iglesia, desde sus principios, ha visto la e. en relaci\u00f3n esencial con el -> pecado y la culpa. La experiencia de que la e. todav\u00ed\u00ada sigue existiendo en este per\u00ed\u00adodo intermedio que nos separa de la parus\u00ed\u00ada (1 Cor 11, 30; Flp 2, 26; 2 Tim 4,20; Sant 5, 14s), y la fe en que ella llegar\u00e1 a su fin cuando se produzca la instauraci\u00f3n escatol\u00f3gica del reino de Dios (Ap 21, 4; cf. 22, 2), determinan la visi\u00f3n cristiana de la enfermedad. En el cristianismo el hombre lucha contra la e. lo mismo que contra toda manifestaci\u00f3n del poder del -> mal, y sabe a la vez que no puede vencerla definitivamente. As\u00ed\u00ad, ciertamente el enfermo es exhortado a la santa entrega (Agust\u00ed\u00adn), a la confianza (Cris\u00f3stomo), a la paciencia (Gregorio Magno) y a la penitencia (Beda; concilio Lateranense zv, can. 22), ciertamente la e. es considerada m\u00e1s como un medio de expiaci\u00f3n y perfeccionamiento o como una prueba en vistas a un bien mayor (2 Cor 12, 9) que como un castigo; pero la antigua Iglesia nunca ve en la e. un \u00absustitutivo del martirio\u00bb o un camino para la perfecci\u00f3n. Con todo, tambi\u00e9n se desarrolla una devoci\u00f3n cristiana que, sin prohibir jam\u00e1s la oraci\u00f3n por la curaci\u00f3n, descubre en la e. una posibilidad de compartir el sufrimiento del Cristo crucificado y de identificarse m\u00ed\u00adsticamente con \u00e9l, tomando as\u00ed\u00ad parte en el sacrificio redentor (cf. Col 1, 24). La historia de esta espiritualidad de la enfermedad, aun cuando s\u00f3lo alcance su aut\u00e9ntico esplendor en la edad media, abunda por todas partes en ejemplos de semejante sublimaci\u00f3n. Hay toda una literatura relativa a este tema; a veces se trata de exhortaciones ocasionales (p. ej., Cris\u00f3stomo), otras se nos ofrece una obra entera (p. ej., GERARDO DE LIEJA [?], De duodecim utilitatibus tribulationum), y Pascal llega a componer su \u00aboraci\u00f3n para un uso saludable de las e.\u00bb. Todo eso da testimonio de una doctrina que, mediante enunciados en parte parad\u00f3jicos (\u00absi el hombre supiera cu\u00e1nto le aprovecha la enfermedad, nunca querr\u00ed\u00ada vivir sin ella\u00bb), expresa las posibilidades -ricas en tensi\u00f3nde la actitud cristiana con relaci\u00f3n a la e.<\/p>\n<p>b) En el plano de la acci\u00f3n la actitud cristiana para con el enfermo se caracteriza ante todo por el amor. Ya no se desprecia a los enfermos (Sal 38, 12; 88, 9) sino que se les honra; y se considera que quien sirve a ellos, presta un servicio a Cristo. De ah\u00ed\u00ad el puesto que el cuidado de los enfermos ocupa entre \u00ablas obras de misericordia\u00bb (cf. las Consuetudines de Cluny con sus prescripciones acerca del cuidado de los enfermos, as\u00ed\u00ad como la importancia de las instituciones [casas, fundaciones, orden] al servicio de los enfermos). A diferencia de ciertas sectas, el cristianismo siempre ha valorado positivamente la ciencia m\u00e9dica y los medios naturales para la curaci\u00f3n. El impulso del amor cristiano, junto con otros factores, ha dado origen a la asistencia social.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de esto, la oraci\u00f3n de la Iglesia por los enfermos ocupa un puesto destacado en su liturgia. En las oraciones se pide constantemente la curaci\u00f3n corporal, la fortaleza de \u00e1nimo durante la prueba y la salvaci\u00f3n eterna; se ha formado una rica liturgia de bendiciones y ritos. Tambi\u00e9n en este campo los sacramentos han de entenderse como una continuaci\u00f3n de la acci\u00f3n salvadora de Cristo, y como un cauce institucional de los primitivos carismas cristianos; ya en virtud de la unidad an\u00ed\u00admico-corporal del hombre, ellos dicen una relaci\u00f3n al cuerpo. La &#8211;> unci\u00f3n de los enfermos es junto con la eucarist\u00ed\u00ada y la penitencia el aut\u00e9ntico sacramento de los que padecen una enfermedad. Por su origen hist\u00f3rico, tiene una relaci\u00f3n estrecha con el carisma de la curaci\u00f3n. La unci\u00f3n de los enfermos tiende siempre al hombre entero; Sant 5, 14s se refiere tanto a la e. del cuerpo como a la del alma. Sin duda es recomendable que esta medicina Ecclesiae (Cesario de Arles) se aplique inmediatamente al producirse una e. grave, pero una prudente cura de almas tomar\u00e1 en consideraci\u00f3n la situaci\u00f3n del enfermo. Y en general la Iglesia, en su preocupaci\u00f3n por los enfermos, desea una colaboraci\u00f3n estrecha entre el sacerdote y el m\u00e9dico. Sobre todo ha de evitarse que el enfermo se sienta excluido de la comunidad parroquial, precisamente en un tiempo en que necesita urgentemente de su ayuda y en que \u00e9l mismo con su sufrimiento puede prestar a aqu\u00e9lla un gran auxilio, apuntando hacia un orden que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la producci\u00f3n y el \u00e9xito.<\/p>\n<p>Sin embargo, en la presente situaci\u00f3n de cambio en la estructura parroquial, las formas concretas en que puede expresarse y hacerse fructificar la uni\u00f3n mutua entre comunidad y enfermo a\u00fan han de buscarse.<\/p>\n<p>Jean-Charles Didier<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>A. Verbo jalah (hl;j; , 2470), \u00abestar enfermo, d\u00e9bil\u00bb. Este verbo es de uso corriente en todos los per\u00ed\u00adodos del lenguaje hebreo y aparece unas 60 veces en la Biblia hebraica. Se encuentra en el texto por primera vez casi al final de G\u00e9nesis cuando a Jos\u00e9 le avisan que su \u00abpadre est\u00e1 enfermo\u00bb (Gen 48:1). Examinando los usos de jalah se puede percibir que a menudo se empleaba con cierta falta de precisi\u00f3n y que el factor decisivo en determinar su significado debe ser el contexto. Cuando Sans\u00f3n dijo a Dalila que si lo ataban con mimbres verdes se \u00abdebilitar\u00ed\u00ada y ser\u00ed\u00ada como cualquiera de los hombres\u00bb (Jdg 16:7), obviamente el verbo no significa \u00abestar enfermo\u00bb, a menos de que ello implicara un estado por debajo de lo normal para \u00e9l. Cuando se describe a Joram como enfermo debido a las heridas sufridas en batalla (2Ki 8:29), quiz\u00e1s sea mejor decir que se sinti\u00f3 d\u00e9bil. Los animales cojos o \u00abenfermos\u00bb que se ofrecen para el sacrificio (Mal 1:8) son, m\u00e1s bien, imperfectos e inaceptables. El vocablo a veces se usa en sentido metaf\u00f3rico para decir que alguien se est\u00e1 esforzando demasiado y, por tanto, debilit\u00e1ndose. Esto se percibe en las varias traducciones de Jer 12:13  \u00abEst\u00e1n exhaustos, pero de nada les aprovecha\u00bb (rva); \u00abse han cansado in\u00fatilmente\u00bb (bla); \u00abse han esforzado sin provecho alguno\u00bb (lba; cf. nrv); \u00abse afanaron sin provecho\u00bb (bj); \u00abtodos sus trabajos fueron vanos\u00bb (bvp); \u00abquedaron baldados en balde\u00bb (nbe); \u00abtuvieron la heredad, mas no aprovecharon nada\u00bb (rvr). En Son 2:5, todas las revisiones de la rv (as\u00ed\u00ad como lba, bj y bla) traducen \u00abenferma de amor\u00bb. La lvp dice \u00abme muero de amor\u00bb y la nbe \u00abdesfallezco de amor\u00bb, que tal vez sea la mejor traducci\u00f3n (o \u00abdesfallezco de pasi\u00f3n\u00bb). B. Nombre hol\u00e9\u00ed\u2020 (ylij\u00ed\u2022 , 2483), \u00abenfermedad\u00bb. El nombre aparece unas 23 veces. El uso del t\u00e9rmino en la descripci\u00f3n del Siervo Sufriente en Isa 53:3-4 \u00abexperimentado en quebranto \u2020\u00a6 sufri\u00f3 nuestros dolores\u00bb (\u00abvar\u00f3n de dolores\u00bb viene de otro vocablo, bazah) ha resultado en una diversidad de traducciones: \u00absufrimiento \u2020\u00a6 enfermedades\u00bb (rva, nrv); \u00abquebranto \u2020\u00a6 dolores\u00bb (rvr); \u00abaflicci\u00f3n \u2020\u00a6 enfermedades\u00bb (lba); \u00abdolencias\u00bb (bj); \u00abdolor \u2020\u00a6 sufrimiento\u00bb (nbe, lvp), \u00absufrimiento \u2020\u00a6 dolores\u00bb (bla). El significado de \u00abenfermedad\u00bb se expresa claramente en Deu 7:15  \u00abJehovah quitar\u00e1 de ti toda dolencia y todas las terribles enfermedades [madweh] de Egipto\u00bb (rva). Hol\u00e9\u00ed\u2020 se usa metaf\u00f3ricamente para expresar la aflicci\u00f3n de la tierra (Hos 5:13).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Dolencia, Malo, Plaga Exo 15:26 ninguna e de las que envi\u00e9 a los egipcios Deu 7:15 quitar\u00e1 Jehov\u00e1 de ti toda e; y todas las 2Ki 1:2; 8:8 lat\u00ed\u00adn infirmitas. Cualquier alteraci\u00f3n de la salud. La e., en las Sagradas Escrituras, es considerada desde un punto religioso, no m\u00e9dico. 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