{"id":4927,"date":"2016-02-05T00:46:11","date_gmt":"2016-02-05T05:46:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eternidad\/"},"modified":"2016-02-05T00:46:11","modified_gmt":"2016-02-05T05:46:11","slug":"eternidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/eternidad\/","title":{"rendered":"ETERNIDAD"},"content":{"rendered":"<p>v. Edad, Siempre, Siglo<br \/>\nPsa 103:17 es desde la e y hasta la e sobre los<br \/>\nEcc 3:11 ha puesto e en el coraz\u00f3n de ellos, sin<br \/>\nMic 5:2 sus salidas son .. desde los d\u00edas de la e<\/p>\n<hr>\n<p>lat\u00ed\u00adn \u00e6ternitas. Perpetuidad, sin sucesi\u00f3n y sin fin. Eterno es   todo lo que pertenece a Dios, que no tiene principio ni fin. Por esto Yahv\u00e9h le dijo a Mois\u00e9s, cuando se le revel\u00f3 en la zarza ardiente, \u2020\u0153Yo soy el que soy\u2020\u009d, Ex 3, 14. Eterno es diferente a inmortal, pues quien es inmortal, como los \u00e1ngeles, el alma, es creado por Dios. La eternidad s\u00f3lo es de Dios, \u2020\u0153Dios eterno\u2020\u009d, Gn 21, 33; Si 36, 17; Ba 4, 8 y 20-22; 5,  2; Dn 13, 42; \u2020\u0153Dios desde siempre es Yahv\u00e9h, creador de los confines de la tierra\u2020\u009d, Is 40, 28; \u2020\u0153Antes de m\u00ed\u00ad no fue formado otro dios, ni despu\u00e9s lo habr\u00e1\u2020\u009d, Is 43, 10; \u2020\u0153Yo, Yahv\u00e9h, el primero, y con los \u00faltimos yo mismo\u2020\u009d Is 41, 4; \u2020\u0153Yo soy el primero y el \u00faltimo, fuera de m\u00ed\u00ad no hay ning\u00fan dios\u2020\u009d,  Is 44, 6. Yahv\u00e9h es rey eterno, Sal 29 (28), 10; Jr 10, 10; el trono de Dios es eterno, Sal 45 (44), 7; el reino de Dios es eterno, Dn 3, 33; 7, 27; su poder es eterno, Dn 4, 31; 7 14.<\/p>\n<p>En el N. T.  el significado de e. es el mismo, lo que no se puede mensurar.<\/p>\n<p>Dios no est\u00e1 sometido al tiempo  est\u00e1 por encima de \u00e9l; en el Apocalipsis,  usando figuradamente la primera y la \u00faltima letra del alfabeto griego,  para significar que es el primero y el \u00faltimo, principio y fin de todo, Dios dice: \u2020\u0153Yo soy el Alfa y el Omega\u2020\u009d, Ap 1, 8; 21, 6; 22, 13.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(perpetuidad).<\/p>\n<p> &#8211; Sin principio y sin fin, es un atributo de Dios, Jer 1:5, Sal 90.<\/p>\n<p> &#8211; Tiene principio, pero no tiene fin: Es la vida del hombre, que ser\u00e1 eternamente feliz, en el Cielo, o eternamente desgraciado en el Infierno.<\/p>\n<p> &#8211; El Evangelio de Jes\u00fas, es un Evangelio de eternidad. Ofrece una \u00abvida eterna\u00bb, que es sin fin en su duraci\u00f3n, divina en su cualidad, y que empieza ya aqu\u00ed\u00ad en la tierra, Jua 3:36, Jua 5:24, Mat 25:31-46. \u00abVida Eterna\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>La Biblia no ofrece una definici\u00f3n de la e. Es la filosof\u00ed\u00ada la que nos explica que la e. \u2020\u0153no tiene antes ni despu\u00e9s, es una duraci\u00f3n continua, simult\u00e1nea, inm\u00f3vil, infinita, condensada, por as\u00ed\u00ad decirlo, en un ahora realmente indivisible\u2020\u009d (Enciclopedia Espasa-Calpe, Tomo 22, p\u00e1g. 1187). Pero aun estos conceptos provienen de profundas meditaciones sobre la persona de Dios, que es el \u2020\u0153eterno Dios\u2020\u009d (Deu 33:27; Isa 40:28). Sabemos que la creaci\u00f3n tiene un principio (Gen 1:1), a partir del cual comenz\u00f3 el tiempo. Pero Dios ya exist\u00ed\u00ada en ese principio (Hab 1:12); \u2020\u0153Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, t\u00fa eres Dios\u2020\u009d [Sal 90:2]).<\/p>\n<p>En esa existencia anterior a la creaci\u00f3n, pues, no exist\u00ed\u00ada el tiempo. Dios est\u00e1 fuera del tiempo. Por eso \u2020\u0153con el Se\u00f1or un d\u00ed\u00ada es como mil a\u00f1os, y mil a\u00f1os como un d\u00ed\u00ada\u2020\u009d (2Pe 3:8).Tampoco est\u00e1 en el espacio, porque \u00e9l es infinito. Por lo tanto, el \u00fanico a quien se puede aplicar el concepto de e. es a Dios. Hay, sin embargo, eruditos que en su concepci\u00f3n de Dios, no lo excluyen del tiempo, alegando que el mundo temporal y el eterno no se distinguen cualitativamente en cuanto al tiempo.<br \/>\nt\u00e9rmino hebreo olam, a veces traducido como \u2020\u0153eterno\u2020\u009d, se refiere a una continuaci\u00f3n infinita, tanto en el pasado como en el futuro, pero tambi\u00e9n se usa para indicar un pasado remoto. Con la expresi\u00f3n de Gen 31:33 (\u2020\u0153&#8230; invoc\u00f3 all\u00ed\u00ad el nombre de Jehov\u00e1 Dios eterno (olam)\u2020\u009d se refiere a Dios como un ser antiqu\u00ed\u00adsimo. Como no era de por s\u00ed\u00ad misma suficiente para expresar el concepto de eternidad se repet\u00ed\u00ada: \u2020\u0153olam, olam (\u2020\u009dBendito sea Jehov\u00e1 Dios de Israel, de eternidad a eternidad\u00bb [1Cr 16:36]). En el NT se usa la palabra ai\u00f6n, equivalente a \u2020\u0153siglo\u2020\u009d. Para expresar el concepto de e., as\u00ed\u00ad como el AT dec\u00ed\u00ada olam, olam, en el NT se dice: \u2020\u0153por los siglos de los siglos\u2020\u009d, utilizando de manera repetida el t\u00e9rmino ai\u00f6n (Gal 1:5). \u2020\u00a2Dios. \u2020\u00a2Inmortalidad. \u2020\u00a2Tiempo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>V\u00e9ase TIEMPO.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[221]<\/p>\n<p>     Cualidad divina de no haber tenido principio ni tener terminaci\u00f3n. Es la carencia de todo sentido o dimensi\u00f3n temporal en Dios y en sus operaciones divinas. El concepto de eternidad es exclusivo del ser divino.  Las dem\u00e1s criaturas no son \u00abeternas\u00bb, sino \u00abeviternas\u00bb, como el hombre o la creaci\u00f3n. Han tenido principio, aunque no tendr\u00e1n fin, si han sido creadas por Dios \u00abinmortales\u00bb.<\/p>\n<p>    En la catequesis conviene evitar comparaciones inexactas como hablar de millones de a\u00f1os, al menos cuando la persona crece y llega a cierta capacidad de abstracci\u00f3n y de reflexi\u00f3n. La \u00fanica forma de acercarse al concepto eternidad es evitar todo concepto de tiempo, por prolongado o estirado que se le considere. La eternidad es un estado y no una mera cualidad.<\/p>\n<p>    (Ver Infierno 4.2)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. cielo, Dios, escatolog\u00ed\u00ada, vida eterna)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Dios es eterno; ni ha tenido principio, ni tendr\u00e1 fin (Mt 6, 13; Rom 1, 20; 1 Cor 2, 7; Col 1, 26). Jesucristo es tambi\u00e9n eterno como el Padre (Lc 1, 33. 35; Jn 12, 34; Heb 6, 20-24; Ap 1, 18; 4, 9-10), al igual que lo es el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Heb 9, 14). Las cosas propias de Dios y de Jesucristo son tambi\u00e9n eternas: la gloria (1 Tim 1, 17), el poder (1 Tim 6, 16), el reino (2 Pe 1, 11), el sacerdocio (Heb 7, 17-24), la vida (Mt 19, 16. 29; 25, 46; Mc 10, 17. 30; Lc 10, 25; 18, 18. 30; Jn 3, 15-16. 36; 4, 14; 5, 24; 6, 27-68; 12, 25. 50; 17, 2-3). El alma del hombre, aunque fue creada (por tanto, ya no es eterna en sentido estricto, pues lo eterno es lo que no tiene ni principio ni fin), ya no tendr\u00e1 fin, no morir\u00e1 (Mt 10, 28. 39; 11, 25-26; 25, 46; Mc 8, 35-37; Lc 9, 24; 17, 33; 21, 19; Jn 12, 25). Como contrarr\u00e9plica, los evangelios hablan tambi\u00e9n de un pecado eterno (Mc 3, 29), de un castigo eterno.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Con la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, la eternidad ya est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad, la vida nueva y definitiva ya ha entrado en mi experiencia. La vida nueva nace de mi abandono en Jes\u00fas muerto y resucitado, de mi abandono en el Padre, como Jes\u00fas se abandon\u00f3 en \u00e9l. As\u00ed\u00ad, la eternidad de Jes\u00fas que ha vencido a la muerte entra en m\u00ed\u00ad y desde ahora forma parte de mi vida. El pensamiento de la muerte f\u00ed\u00adsica no desaparece, sino que es sublimado y transfigurado por la certeza de que la eternidad forma parte de mi experiencia actual, de que yo estoy en la eternidad de Jes\u00fas, en su vida gloriosa y definitiva, de que \u00e9l est\u00e1 en m\u00ed\u00ad y de que yo estoy con el Padre que desde siempre ha vivido y vivir\u00e1.  Experimento todo esto cada vez que realizo un acto de fe y de amor; cada vez que recibo la eucarist\u00ed\u00ada u otro sacramento; cada vez que tomo una decisi\u00f3n seria, buena, importante desde el punto de vista \u00e9tico. Experimento ya la eternidad, la he  interiorizado gracias a Jes\u00fas resucitado que est\u00e1 en m\u00ed\u00ad.  La experiencia de eternidad est\u00e1 impl\u00ed\u00adcita, por la gracia del Resucitado, en cada acto moral verdaderamente gratuito, en cada acci\u00f3n que realizamos no por utilidad, sino porque es justa y verdadera, aunque vaya en contra de nuestro inter\u00e9s.  Cada vez que uno de nosotros hace un acto \u00e9ticamente bueno, participa del don que Dios nos hace de su ser eterno, de su ser de Dios eternamente verdadero y justo, absolutamente bueno, que se ha mostrado as\u00ed\u00ad en la verdad, en la fidelidad, en el amor, en la justicia de Jes\u00fas.  As\u00ed\u00ad, la resurrecci\u00f3n est\u00e1 cerca de nosotros, la eternidad entra en nosotros y Jes\u00fas nos vivifica, el Esp\u00ed\u00adritu Santo habita en nosotros, el Padre nos grita que somos sus hijos y nosotros podemos invocarle como Padre.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>La eternidad no es tanto la duraci\u00f3n  ilimitada del tiempo, ni una absoluta atemporalidad, sino la trascendencia del tiempo y de su caracter\u00ed\u00adstica m\u00e1s limitativa: la sucesi\u00f3n o segmentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La percepci\u00f3n de la eternidad que puede tener el hombre est\u00e1 muy condicionada por su inmersi\u00f3n en el tiempo, aun cuando la capacidad de reflexi\u00f3n y de apertura mental del hombre son 1a base para una formulaci\u00f3n de la idea de eternidad, que sin embargo no es nunca un concepto adecuado. La eternidad es la m\u00e1xima distinci\u00f3n l\u00f3gica respecto al tiempo humano, que tiene por el contrario la caracter\u00ed\u00adstica de llenar la medida Y la verificaci\u00f3n de las realidades en d\u00e9venir, tanto si son realidades ontol\u00f3gicas como morales : las criaturas gozan de la existencia, mientras que Dios solamente es en la pureza de su ser absoluto y trascendente. Por consiguiente, la eternidad puede comprenderse como la cualidad del ser de Dios, el modo de su existencia perfecta, inmutable en su totalidad ontol\u00f3gica, y que excluve la inmanencia y la sucesi\u00f3n. La definici\u00f3n que da Boecio de la eternidad, recogida luego por muchos autores, incluido santo Tom\u00e1s, la se\u00f1ala positivamente como interminabilis vitae tota simul et petiecta possessio. En teolog\u00ed\u00ada se convierte en uno de los atributos id\u00e9nticos al ser de Dios y, como tal, en uno de los infinitos nombres posibles de Dios.<\/p>\n<p> En la Escritura, para indicar el modo con que vive el Dios de Israel, se utiliza el t\u00e9rmino olam, que indica la superioridad absoluta de Dios respecto al hombre Y tambi\u00e9n su primac\u00ed\u00ada temporal resp\u00e9cto al hombre y el mundo (cf.Sal 102,25-29. Job 38,4 y Gn 1,1). De  esta manera, ~1 tiempo que transcurre no tiene para Dios el mismo valor que para el ser intramundano (cf. Sal 90, 4): \u00e9l es el Eterno (Gn 21,33). Por esta eternidad suya Dios es anterior a toda cosa creada. En la \u00e9poca de los profetas esta cualidad de Yahveh se aplica a la historia de Israel para hacer comprender que el pasado, el presente Y tambi\u00e9n el futuro hist\u00f3rico est\u00e1n e\u00f1 plena posesi\u00f3n de Dios (1s 40,28; 41,4):<br \/>\n\u00e9l precede a la protolog\u00ed\u00ada del cosmos y  de la historia, lo mismo que dirige la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica de la realidad, pero tanto la una como la otra tienen su origen en el Eterno. En \u00e9l no se verifica lo que sucede con el hombre: la segmentaci\u00f3n de la existencia temporal, la muerte (Sal 102,25: \u00abtus a\u00f1os duran por siempre jam\u00e1s\u00bb). La eternidad es, por tanto, la caracter\u00ed\u00adstica de Dios que da a entender la plena posesi\u00f3n que \u00e9l tiene de las realidad y su total supratemporalidad. Pero esta caracter\u00ed\u00adstica de Yahveh es tambi\u00e9n la que da fundamento a su conformidad perpetua con sus designios de creaci\u00f3n y de redenci\u00f3n: Dios es fiel a sus promesas precisamente porque es eterno.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el Nuevo Testamento conoce la eternidad de Dios como modo de ser propio de Dios (Rom 1,20; Flp 4,20). Mientras que el hombre est\u00e1 inmerso en el tiempo Y esta su manera de ser cubre el tiempo que va desde la creaci\u00f3n hasta el final de los tiempos en una serie de generaciones, Dios no tiene este l\u00ed\u00admite. Pero la caracter\u00ed\u00adstica m\u00e1s significativa del Nuevo Testamento es que en la obra de encarnaci\u00f3n y redenci\u00f3n de Cristo se verifica la revelaci\u00f3n del deseo de Dios de comunicar por gracia su propia eternidad al hombre. En la nueva alianza en Cristo el hombre est\u00e1 llamado a abandonar sus l\u00ed\u00admites ontol\u00f3gicos, ligados al tiempo terreno e hist\u00f3rico, para hacer su entrada en el modo de existencia de Dios:<br \/>\nel hombre redimido comienza a vivir  la eternidad. En particular, el misterio de la encarnaci\u00f3n debe comprenderse como un descenso de la eternidad de Dios a la dimensi\u00f3n creatural del hombre: el Verbo se hace hombre, permaneciendo eterno y asimilando a esa eternidad la naturaleza humana. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 la cima de la historia de la salvaci\u00f3n, la ordenaci\u00f3n del hombre a la existencia sobrenatural, al ser eterno de Dios. Y aqu\u00ed\u00ad es donde se sit\u00faa tambi\u00e9n la posibilidad opuesta: la del rechazo de la gracia salv\u00ed\u00adfica, de la justificaci\u00f3n del hombre, por lo que se puede configurar una eternidad al rev\u00e9s para el incr\u00e9dulo: la condenaci\u00f3n eterna, que se presenta como total privaci\u00f3n de la perfecci\u00f3n del ser divino.<\/p>\n<p>R. Stancati<\/p>\n<p> Bibl.: P Cullmann, Cristo y el tiempo, Este la, Barcelona 1968; G. Lafont, Dios, el tiempo y el ser, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1 991; C. Pozo, Teolog\u00ed\u00ada del m\u00e1s all\u00e1, BAC, Madrid 1980, 378-422; Eternidad, en DF, 590-593.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>I. La sagrada Escritura<br \/>\n1. El concepto veterotestamentario de eternidad, `o\u00e1m, es preferido y usado enf\u00e1ticamente para caracterizar la existencia de Dios, pero precisamente en cuanto \u00e9l es superior al hombre y a su existencia. Dios exist\u00ed\u00ada ya antes de que fuera creado el mundo de los hombres (Sal 90, 2; 102, 25-29; Job 38, 4; G\u00e9n 1, 1). Mil a\u00f1os para \u00e9l son como un momento (Sal 90,4). Por tanto \u00e9l es el eterno en el sentido del \u00abDios antiqu\u00ed\u00adsimo\u00bb (luego, desde el Deuteroisa\u00ed\u00adas, es expl\u00ed\u00adcitamente el eterno en cuanto al pasado y al futuro: 40, 28; 41, 1; 44, 6). Como el primero y el \u00faltimo Dios abarca toda la historia (Is 41, 4; 48, 12); sus a\u00f1os no tienen fin (Sal 102, 26ss); \u00e9l es el `El `o\u00e1m (G\u00e9n 21, 33), etc. Con ello la concepci\u00f3n de la eternidad, cuando \u00e9sta es aplicada a Dios, se orienta intensamente por la experiencia del tiempo finito de los hombres. Por eso pone en primer plano m\u00e1s la duraci\u00f3n permanente que la aut\u00e9ntica superioridad sobre el tiempo. De ah\u00ed\u00ad que esa e. tenga tambi\u00e9n unos componentes marcadamente \u00e9ticos, por cuanto en ella se resalta el car\u00e1cter absolutamente fidedigno de Dios, de su -> gracia, de su -> amor, de su designio, etc. La reflexi\u00f3n sobre la diversidad absoluta de esta eternidad frente al tiempo surge por primera vez en el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado. Cuando `\u00f3l\u00e1m se atribuye a realidades distintas de Dios, significa una duraci\u00f3n ilimitada de tiempo en comparaci\u00f3n con espacios temporales delimitados; la naturaleza de esa duraci\u00f3n indeterminada difiere mucho seg\u00fan la realidad de que se trate.<\/p>\n<p>2. El Nuevo Testamento conoce la eternidad como propiedad esencial de Dios (Rom 1, 20; 16, 26; Flp 4, 20, etc.) en el mismo sentido que el AT. La e. es concebida, pues, como concepto contrapuesto al tiempo del mundo, limitado por la &#8211;> creaci\u00f3n y los nov\u00ed\u00adsimos. Pero el adjetivo \u00abeterno\u00bb es tambi\u00e9n en el NT una peculiaridad del aut\u00e9ntico mundo de la salvaci\u00f3n, de los bienes escatol\u00f3gicos y de la condenaci\u00f3n escatol\u00f3gica (-> escatolog\u00ed\u00ada). En esa calificaci\u00f3n de los bienes escatol\u00f3gicos como eternos junto a Dios y a diferencia de \u00abeste\u00bb -> e\u00f3n, repercute ya cierto influjo del helenismo.<\/p>\n<p>3. Lo que distingue los enunciados b\u00ed\u00adblicos sobre la eternidad de los que hace la metaf\u00ed\u00adsica, es la inclusi\u00f3n del tiempo o de la historia, sin mediar la reflexi\u00f3n, en la concepci\u00f3n de la e. As\u00ed\u00ad como Dios en cuanto trino es uno, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n \u00e9l, en cuanto eterno, \u00abes el que cambia en el distinto de s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (Rahner, iv 147, nota 3). El punto culminante de este entrelazamiento de los enunciados se da en la -> encarnaci\u00f3n, donde no s\u00f3lo una naturaleza humana es asumida por el Dios \u00abintacto\u00bb, sino que \u00e9l mismo, permaneciendo Dios eterno, se hace hombre, de modo que \u00abel hecho ah\u00ed\u00ad afirmado es un suceso de Dios mismo\u00bb (ibid.). A partir de \u00e9l, esta duplicidad y unidad de la e. y el tiempo o la historia remite, no s\u00f3lo a la historia de la alianza o de la -+ salvaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n al hecho de la creaci\u00f3n misma. El car\u00e1cter incomprensible de esto explica por qu\u00e9 una teolog\u00ed\u00ada orientada metaf\u00ed\u00adsicamente, frente al peligro de una ileg\u00ed\u00adtima visi\u00f3n temporal de Dios, da una explicaci\u00f3n de la e. donde no aparece o aparece insuficientemente el aspecto de la \u00abhistoricidad\u00bb de Dios.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: H. Sasse, odwv, od6vto5: ThW I 197-209; R. Loewe, Kosmos und Aion. Ein Beitrag zur heilsgeschichtlichen Dialektik des urchristlichen Weltverstdndnisses (G\u00fc 1935); F. H. Brabant, Time and Eternity in Christian Thought (Bampton Lectures 1936) (Boston-Lo 1937); J. Schmidt, Der Ewigkeitsbegriff im AT (Mr 1940); H. Sasse, Aion: RAC I 193-204; O. Cullmann, Cristo y el tiempo (Estela Ba 1968); Th. Boman, Das hebrAische Denken im Vergleich mit dem griechischen (Go 21954); A. V\u00f3gtle, Zeit und Zeit\u00fcberlegenheit im biblischen Verstgndnis: Freiburger Dies Universitatis VIII (Fr 1961) 99-116; A. Darlap, HThG I 363-368; R. Berlinger, Augustins dialogische Metaphysik (F 1962).<\/p>\n<p>Adolf Darlap<br \/>\nII. Concepto general<\/p>\n<p>Prescindiendo del concepto vago de e. como \u00abduraci\u00f3n muy larga\u00bb que aparece en la Escritura, cabe distinguir tres modalidades en la concepci\u00f3n de la misma: 1) e. como tiempo ilimitado; as\u00ed\u00ad es imaginada la e. de Dios por la conciencia popular. Pero tambi\u00e9n en algunos fil\u00f3sofos (Descartes, Lequier) se encuentra esta interpretaci\u00f3n, que constituye una tentaci\u00f3n constante para el pensamiento filos\u00f3fico. 2) e. como atemporalidad (\u00ablas verdades eternas\u00bb). Se trata de una e. de la abstracci\u00f3n, la cual no est\u00e1 sometida al ->tiempo por el hecho de que no lo est\u00e1 al ser; es una \u00abe. de la muerte\u00bb. 3) e. como duraci\u00f3n real, que es trascendente al tiempo en cuanto niega su car\u00e1cter esencial, su divisi\u00f3n en momentos. Este es el concepto decisivo de e., que fue definido perfectamente por Boecio: Interminabilis vitae tota simul et perfecta possessio (De cons. phil. v, 6: PL 63, 858).<\/p>\n<p>Interminabilis excluye la idea de un ->\u00bbprincipio y fin\u00bb y conserva as\u00ed\u00ad el momento positivo de la concepci\u00f3n vulgar. Vitae possessio proh\u00ed\u00adbe conformarse con la delimitaci\u00f3n negativa (\u00abatemporalidad\u00bb) frente al tiempo, como lo hace la concepci\u00f3n abstracta. El elemento esencial es tota simul; con ello se excluye toda diferencia y distinci\u00f3n entre momentos particulares discretos del tiempo. La e. no es una duraci\u00f3n que se extiende sin fin, sino, por as\u00ed\u00ad decir, una duraci\u00f3n que con toda su longitud est\u00e1 como resumida en un solo \u00abmomento\u00bb, en un momento que es constante, por identificarse con el ser, que es un nunc stans en contraposici\u00f3n al instante huidizo de nuestra experiencia (nunc fluens). En este sentido, e. es otro nombre para designar la inmutabilidad divina (Dz 391, 428, 1782). En un sentido m\u00e1s profundo la e. significa que el ser absoluto es trascendente al orden de los entes y en su infinita intensidad vital excluye todo l\u00ed\u00admite, divisi\u00f3n y medida. Si en un ser, aunque est\u00e9 exento de toda mutaci\u00f3n interna, pueden distinguirse un antes y un despu\u00e9s por la relaci\u00f3n real a los entes que cambian, \u00e9l es igual a los seres mutables. Y en tal caso no es realmente inmutable, pues las relaciones pueden cambiarse. Trat\u00e1ndose de una conciencia, ser\u00ed\u00ada contradictorio suponer que ella puede durar en la forma del antes y del despu\u00e9s sin cambiarse. El momento B, simplemente porque llega despu\u00e9s de A, no puede experimentarse de igual manera que el anterior. La inmutabilidad perfecta implica que en una determinada conciencia no se d\u00e9 ning\u00fan tr\u00e1nsito del \u00abtodav\u00ed\u00ada no\u00bb al \u00abya no\u00bb. Un ser perfectamente inmutable s\u00f3lo conoce el presente.<\/p>\n<p>La idea de e. dif\u00ed\u00adcilmente puede aprehenderse como concepto. La superaci\u00f3n del tiempo parece m\u00e1s misteriosa que la del espacio, que nosotros superamos cuando unimos lo espacialmente distinto. Pero la eternidad penetra nuestro pensamiento en una forma esencialmente m\u00e1s profunda, de modo que nosotros s\u00f3lo podemos pensar la e. por un acto puesto en el tiempo. Cuando se dice que la duraci\u00f3n divina es tota simul, aparentemente lo significado es que sus diversos momentos se realizan en el mismo instante, pues as\u00ed\u00ad definimos la simultaneidad en nuestras categor\u00ed\u00adas de pensamiento. Pero eso ser\u00ed\u00ada una contradicci\u00f3n, ya que con ello la eternidad quedar\u00ed\u00ada interpretada en manera temporal. La idea de e. &#8211; y el concepto de los restantes atributos de -> Dios &#8211; s\u00f3lo es accesible a nuestro entendimiento en forma negativa. Y, por tanto, cabe preguntar si llegamos verdaderamente a ella. La percepci\u00f3n y el enjuiciamiento del tiempo s\u00f3lo son posibles mediante un acto de trascendencia respecto de aqu\u00e9l. Ya lo vivido actualmente no es un punto simple; m\u00e1s bien, un determinado trecho temporal queda resumido en la conciencia, que lo vive en forma de tota simul. Pero la simultaneidad del presente es subjetiva e ilusoria, pues el ser del hombre est\u00e1 inmerso en el tiempo e incluye -consciente o inconscientemente el pasado y el futuro. La conciencia divina es el ser mismo, su subjetividad es verdad. Por eso es realmente tota simul en un momento que abarca toda posible duraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En un profundo sentido el esp\u00ed\u00adritu trasciende el tiempo por el hecho de que tiene la capacidad de pensarlo y juzgarlo, y de que intenta liberarse de \u00e9l, abri\u00e9ndose a las verdades y los valores que el tiempo no puede destruir. Los fil\u00f3sofos racionalistas e idealistas han tratado este tema una y otra vez. Se ha hablado de la experiencia de la e. (Espinosa), de la presencia eterna (Lavelle), etc. La e. aparece entonces como nota caracter\u00ed\u00adstica de la suprema actividad espiritual. En estas formas de hablar hay mucha ret\u00f3rica escondida, y no exenta de peligro. La e. queda degradada tan pronto como ella es situada en el \u00e1mbito de la inmanencia.<\/p>\n<p>Pero ah\u00ed\u00ad se resalta acertadamente que la autorrealizaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu, aun cuando est\u00e9 anclada en el tiempo, sin embargo tiene una dimensi\u00f3n vertical, una apertura a lo eterno, la cual da impulso y valor al desarrollo horizontal que transcurre en el tiempo. Nosotros no somos eternos, pero hay en nosotros algo que apunta hacia lo eterno y nos hace posible pensarlo en una forma que no es meramente negativa.<\/p>\n<p>III. Eternidad y tiempo<br \/>\nDesde la perspectiva de un &#8211;> dualismo radical, entre la e. y el tiempo no hay ninguna relaci\u00f3n. S\u00f3lo la doctrina de la &#8211;> creaci\u00f3n y -> participaci\u00f3n puede unirlos, pues ve en la e. el origen, el fundamento y la medida del tiempo. El tiempo est\u00e1 contenido en la e., pero no como en un tiempo m\u00e1s largo (a la manera del mes en el a\u00f1o), sino como en algo de donde recibe su ser y su unidad. Sobre todo aqu\u00ed\u00ad hay que guardarse de introducir una relaci\u00f3n temporal. La e. no est\u00e1 \u00abal principio\u00bb o \u00abal final\u00bb del tiempo; ella es simult\u00e1neamente lo que fundamenta el tiempo, la fuente desde donde \u00e9ste mana incesantemente y lo que le da sentido. Igualmente, la presencia de cada uno de nuestros momentos en (o si queremos la \u00absimultaneidad\u00bb con) la e. no es un estar en el mismo tiempo, como si ambos trechos temporales estuvieran contenidos en una duraci\u00f3n com\u00fan. Consiste en que todo el orden del tiempo y de sus momentos recibe el ser gracias al acto eterno. No hay aqu\u00ed\u00ad ninguna interrupci\u00f3n temporal ni simultaneidad temporal. De ah\u00ed\u00ad se sigue que desde la e. las cosas est\u00e1n presentes ante Dios en su temporalidad. Esta es la doctrina de Tom\u00e1s (ST, i, q. 14 a. 13) y de su escuela, en oposici\u00f3n a pensadores como Alberto Magno, Escoto y Su\u00e1rez, que s\u00f3lo admiten una presencia eterna objetiva (en la omnisciencia divina). Para Tom\u00e1s, aun siendo verdad que las cosas existen porque Dios las conoce (y quiere), este conocimiento es una visi\u00f3n eterna porque las cosas mismas est\u00e1n eternamente en su presencia. Esto solamente parecer\u00e1 absurdo si la e. se mide subrepticiamente en el tiempo.<\/p>\n<p>IV. Consecuencias<br \/>\n1. El verdadero sentido de la e. excluye la representaci\u00f3n de un Dios que estaba solitario antes de llamar la creaci\u00f3n a la vida. Pues, o bien concebir\u00ed\u00adamos que un observador comprueba c\u00f3mo en un determinado momento existe Dios solo, o bien nos imaginar\u00ed\u00adamos que Dios en cierto instante temporal de la duraci\u00f3n eterna advierte c\u00f3mo las cosas comienzan a existir, lo cual implicar\u00ed\u00ada una mutaci\u00f3n en la conciencia divina, o bien, finalmente, pensar\u00ed\u00adamos que Dios en la e. ve la duraci\u00f3n de las cosas y considera esta duraci\u00f3n solamente como un trecho de la suya propia, con lo cual la e. quedar\u00ed\u00ada situada en un plano paralelo al tiempo. El mundo ha comenzado, pero no en un determinado momento de la e. (que no tiene momentos), y Dios nunca estuvo sin el mundo, pues no hay nada temporal antes del tiempo.<\/p>\n<p>2. Tampoco se deber\u00ed\u00ada preguntar c\u00f3mo Dios prev\u00e9 las acciones libres; \u00e9l no prev\u00e9, sino que ve. Dios no conoce el futuro en sus causas (lo cual con relaci\u00f3n a los actos libres s\u00f3lo dar\u00ed\u00ada un conocimiento probable), sino que conoce en su presencia eterna lo que para nosotros es futuro. Las estructuras de antes y despu\u00e9s -como todas las dem\u00e1s que pertenecen a la constituci\u00f3n de lo creado- s\u00f3lo tienen validez en el campo de la realidad creada. Con ello no queda resuelta la pregunta de lo condicionalmente futuro.<\/p>\n<p>3. La presencia eterna de las cosas ante Dios, posibilita la esperanza de la redenci\u00f3n, de la restauraci\u00f3n del tiempo. La vida \u00abeterna\u00bb no s\u00f3lo se llama as\u00ed\u00ad porque jam\u00e1s terminar\u00e1, sino tambi\u00e9n porque en la ->visi\u00f3n de Dios el hombre de alguna manera est\u00e1 inmerso en la manera de ver de Dios, al que conoce como es y, por tanto, comprende de forma nueva en su suprema verdad todo el orden del tiempo. En este sentido se puede hablar tambi\u00e9n de una participaci\u00f3n real de la creaci\u00f3n en la e. de Dios.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Tom\u00e1s de Aquino S. th. Ia q. 10 y q. 14 a. 13; F. Su\u00e1rez, Disp. Metaph. disp. 50; Johannes a S. Thoma, Curs, theol. in lam p., d. 9; H. Leisegang, Die Begriffe der Zeit und E. im sp\u00fcteren Platonismus (Mr 1913); A. Michel, Eternit\u00e9: DThC V 912921; F. Beemelmans, Zeit und Ewigkeit nach Thomas von Aquin (Mr 1914); H. W. Schmidt, Zeit und Ewigkeit (Gil 1927); J. Guitton, Le temps et 1&#8217;\u00e9ternit\u00e9 chez Plotin et Saint Augustin (P 1933); M. Wundt, Ewigkeit und Endlichkeit (St 1937); J. Schmidt, Der Ewigkeitsbegriff im AT (Mr 1940); L. Lavelle, Du temps et de 1&#8217;\u00e9ternit\u00e9 (P 1945); H.-I. Marrou, L&#8217;ambivalence du temps de 1&#8217;histoire chez Augustin (P 1950); R. Amerio, Probabile fonte della nozione Boeziana di eternit\u00e1 (Tn 1950); E. Brunner, Das Ewige als Zukunft und Gegenwart (Z 1953); H. Conrad-Martius, El tiempo (R de Occ Ma 1960); Eliade 438-462; Leeuw 434-439; Barth KD 11\/1 685 764; Schmaus D 16 538-547; F. K\u00fcmmel, Ober den Begriff der Zeit (T 1962); R. Schaeffler, Die Struktur der Geschichtszeit (F 1963); O. Lechner, Idee und Zeit in der Metaphysik Augustins (Mn 1964); Weber D I 502-508; J. Mouroux, El misterio del tiempo (Estela Ba 1965);!J. Moltmann, Theologie der Hoffnung (Mn 1965); G. Sauter, Zukunft and Verheifiung (Z-St 1965); W. Beierwaltes, Einleitung and Kommentar: Plotin, \u00dcber Ewigkeit and Zeit (Enneade III 7) (F 1967).<\/p>\n<p>Joseph de Finance<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>>o\u00ed\u2020lam (\u00c2\u00b5l;\/[ , 5769), \u00abeternidad; tiempo muy lejano; perpetuidad; para siempre\u00bb. Este t\u00e9rmino tiene cognados en ugar\u00ed\u00adtico, moabita, fenicio, arameo, ar\u00e1bigo y ac\u00e1dico. Se encuentra unas 440 veces durante todos los per\u00ed\u00adodos del hebreo b\u00ed\u00adblico. Primero, en algunos pasajes el vocablo significa \u00abeternidad\u00bb en el sentido de no estar limitado al presente. En este sentido, leemos en Ec 3.11 que Dios ha limitado al ser humano al tiempo y le ha dado la capacidad de sobreponerse al tiempo (de recordar el ayer, planificar para el ma\u00f1ana y pensar en t\u00e9rminos abstractos); sin embargo, no le ha dado conocimiento divino: \u00abTodo lo hizo hermoso en su tiempo; tambi\u00e9n ha puesto eternidad en el coraz\u00f3n de ellos, de modo que el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin\u00bb. Segundo, la palabra quiere decir el \u00abtiempo m\u00e1s remoto\u00bb o \u00abtiempo distante\u00bb. En 1Ch 16:36 se dice que Dios es bendito \u00abde eternidad a eternidad\u00bb (rvr; \u00abdesde siempre y por siempre\u00bb nbe; cf. bla), o sea, desde el pasado m\u00e1s remoto hasta el futuro m\u00e1s distante. En los pasajes en que Dios es Aquel que se conoce como el que existi\u00f3 desde antes de la creaci\u00f3n, >o\u00ed\u2020lam (u >olam) puede significar: (1) \u00aben el mismo principio\u00bb: \u00abAcordaos de las cosas del pasado que son desde la antig\u00fcedad, porque yo soy Dios, y no hay otro. Yo soy Dios, y no hay nadie semejante a m\u00ed\u00ad\u00bb (Isa 46:9); o (2) \u00abde la eternidad, desde la precreaci\u00f3n, hasta hoy\u00bb: \u00abAcu\u00e9rdate, oh Jehovah, de tu compasi\u00f3n y de tu misericordia, que son perpetuas\u00bb (Psa 25:6 rva; \u00abeternas\u00bb lba). En otros pasajes, el t\u00e9rmino significa \u00abdesde (en) tiempos antiguos\u00bb: \u00abHab\u00ed\u00ada gigantes en la tierra en aquellos d\u00ed\u00adas\u00bb (Gen 6:4). En Isa 42:14 el vocablo se usa en forma hiperb\u00f3lica con el concepto de \u00abdurante mucho tiempo\u00bb: \u00abPor mucho tiempo he callado; he guardado silencio y me he contenido\u00bb (rva). La palabra puede abarcar todo el tiempo entre el pasado muy remoto y el presente: \u00abLos profetas que vinieron antes de ti y antes de m\u00ed\u00ad, desde tiempos antiguos, profetizaron\u00bb (Jer 28:8 rva). El t\u00e9rmino puede significar \u00abhace mucho tiempo\u00bb: \u00abPorque desde hace mucho quebraste tu yugo y rompiste tus coyundas\u00bb (Jer 2:20 rva). En Jos 24:2 el vocablo quiere decir \u00abanteriormente; en tiempos pasados\u00bb. Se usa la palabra en Jer 5:15 con la idea de \u00abantiguo\u00bb: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad yo traigo sobre vosotros gente de lejos, oh casa de Israel, dice Jehov\u00e1; gente robusta, gente antigua\u00bb. Cuando se usa en forma negativa, >o\u00ed\u2020lam (u >olam) puede significar \u00abnunca\u00bb: \u00abHemos venido a ser como aquellos sobre quienes t\u00fa jam\u00e3s has se\u00f1oreado\u00bb (Isa 63:19 rva). Surgen significados similares cuando el t\u00e9rmino se usa sin preposici\u00f3n y en relaci\u00f3n genitiva con otro nombre. Con la proposici\u00f3n >ad, el vocablo puede indicar \u00abhacia un futuro indefinido\u00bb: \u00abNo entrar\u00e1 el amonita ni el moabita en la congregaci\u00f3n de Jehovah. Ni aun en la d\u00e9cima generaci\u00f3n entrar\u00e1n jam\u00e3s en la congregaci\u00f3n de Jehovah\u00bb (Deu 23:3 rva). La misma construcci\u00f3n puede significar \u00abmientras se tenga vida\u00bb: \u00abYo no subir\u00e9 hasta que el ni\u00f1o sea destetado, para que lo lleve y sea presentado delante de Jehov\u00e1, y se quede all\u00e1 para siempre\u00bb (1Sa 1:22). Esta construcci\u00f3n preposicional, por tanto, presenta una extensi\u00f3n del tiempo hacia un futuro indefinido, a partir del tiempo en que se encuentra el interlocutor. En la mayor\u00ed\u00ada de los casos, >o\u00ed\u2020lam (u >olam) aparece con la preposici\u00f3n le. Esta construcci\u00f3n es m\u00e1s d\u00e9bil y menos din\u00e1mica que en el ejemplo anterior, ya que solo se contempla una \u00absimple duraci\u00f3n\u00bb. La diferencia se hace evidente en 1Ki 2:33, donde ambas construcciones se usan. Le>o\u00ed\u2020lam se relaciona con la maldici\u00f3n que se pronuncia contra el difunto Joab y sus descendientes. La otra frase m\u00e1s din\u00e1mica (ad >o\u00ed\u2020lam), en relaci\u00f3n con David y sus descendientes, enfatiza la perpetuidad y continuidad de la presencia de la bendici\u00f3n hasta el \u00abfuturo indefinido\u00bb: \u00abLa sangre de ellos recaiga sobre la cabeza de Joab y sobre la cabeza de sus descendientes, para siempre [le>o\u00ed\u2020lam]. Pero haya paz de parte de Jehovah para David y sus descendientes, y para su casa y su trono, por siempre [>ad >o\u00ed\u2020lam]\u00bb (rva). En Exo 21:6 la frase le>o\u00ed\u2020lam significa \u00abpara toda la vida\u00bb: \u00abEntonces su amo lo acercar\u00e1 ante los jueces, lo acercar\u00e1 a la puerta o al poste de la puerta y le horadar\u00e1 la oreja con una lezna. Y le servir\u00e1 para siempre\u00bb. La frase destaca la \u00abcontinuidad\u00bb, \u00abprecisi\u00f3n\u00bb e \u00abinmutabilidad\u00bb. Este es el \u00e9nfasis en la primera vez que se usa la frase en Gen 3:22  \u00abAhora, pues, que no alargue su mano, tome tambi\u00e9n del \u00e1rbol de la vida, y coma, y viva para siempre\u00bb (rv-95). El mismo \u00e9nfasis sobre \u00absimple duraci\u00f3n\u00bb aparece cuando >o\u00ed\u2020lam (u >olam) se usa en pasajes como Psa 61:8, donde aparece solo: \u00abEntonces cantar\u00e9 salmos a tu nombre para siempre, para pagar mis votos d\u00ed\u00ada tras d\u00ed\u00ada\u00bb (rva). En Gen 9:16 el vocablo (en su modalidad absoluta) quiere decir el \u00abfuturo m\u00e1s remoto\u00bb: \u00abCuando el arco aparezca en las nubes, yo lo ver\u00e9 para acordarme del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente\u00bb. En otros casos, la palabra significa \u00absin comienzo, sin fin y en continuidad perpetua\u00bb: \u00abConfiad en Jehov\u00e1 perpetuamente, porque en Jehov\u00e1 el Se\u00f1or est\u00e1 la fortaleza de los siglos\u00bb (Isa 26:4). El plural de este vocablo est\u00e1 en forma intensiva. ang1034ansi Expiar, Propiciar A. Verbo kapar (rP&#8217;K; , 3722), \u00abcubrir, expiar, propiciar, pacificar\u00bb. Esta ra\u00ed\u00adz se encuentra en todos los per\u00ed\u00adodos de la historia del lenguaje hebreo. Tal vez lo conocemos mejor por el t\u00e9rmino Yo\u00ed\u2020m Kippur, \u00abD\u00ed\u00ada de Expiaci\u00f3n\u00bb. Las modalidades verbales aparecen unas 100 veces en la Biblia hebraica. Kapar se encuentra primero en Gen 6:14, donde se usa en su sentido b\u00e1sico de \u00abcubrir\u00bb. Dios da a No\u00e9 instrucciones, concernientes al arca, entre otras: \u00abC\u00fabrela con brea por dentro y por fuera\u00bb (rva; \u00abla embetunar\u00e1s\u00bb rv; \u00abcalafatear\u00e1s\u00bb rvr, lba). Con todo, la mayor\u00ed\u00ada de las veces el vocablo se usa en el sentido teol\u00f3gico de \u00abcubrir\u00bb, a menudo con la sangre del holocausto con el fin de expiar alg\u00fan pecado. No queda bien claro si este \u00abencubrimiento\u00bb esconde el pecado de la vista de Dios o si implica que, en este proceso, el se limpia el pecado. Como era de esperarse, el t\u00e9rmino aparece con mayor frecuencia en Lev\u00ed\u00adtico que en cualquier otro libro, puesto que este texto trata de los sacrificios rituales que se hac\u00ed\u00adan para expiar el pecado. Por ejemplo, Lev 4:13-21 ordena traer un novillo a la tienda de reuni\u00f3n como una ofrenda por el pecado. Despu\u00e9s que los ancianos colocaban sus manos sobre el animal (para transferirle los pecados del pueblo), el novillo se sacrificaba. El sacerdote entonces introduc\u00ed\u00ada una parte de la sangre del novillo a la tienda de reuni\u00f3n y lo rociaba siete veces delante del velo. Otra porci\u00f3n de sangre se pon\u00ed\u00ada sobre los cuernos del altar y el resto se derramaba al pie del altar de sacrificios. La grosura del toro se quemaba en el altar y el novillo deb\u00ed\u00ada quemarse fuera del campamento. Mediante este ritual \u00abel sacerdote har\u00e1 expiaci\u00f3n [kapar] por ellos, y ser\u00e1n perdonados\u00bb (Lev 4:20 rva). El t\u00e9rmino \u00abexpiaci\u00f3n\u00bb se encuentra al menos 16 veces en Lev_16, el gran cap\u00ed\u00adtulo sobre el D\u00ed\u00ada de Expiaci\u00f3n. Antes que todo, el sumo sacerdote \u00abhac\u00ed\u00ada expiaci\u00f3n\u00bb por los pecados suyos y de su familia sacrificando un novillo. Despu\u00e9s, se echaba suertes sobre dos machos cabr\u00ed\u00ados, uno de ellos se enviaba al desierto como expiaci\u00f3n (v. 10) y el otro se sacrificaba y su sangre se rociaba sobre el propiciatorio para la expiaci\u00f3n del pueblo (vv. 15\u201320). El D\u00ed\u00ada de Expiaci\u00f3n se celebraba una sola vez al a\u00f1o. \u00danicamente en ese d\u00ed\u00ada pod\u00ed\u00ada el sumo sacerdote entrar en el Lugar Sant\u00ed\u00adsimo del tabern\u00e1culo o templo en representaci\u00f3n del pueblo de Israel y hacer propiciaci\u00f3n por ellos. A veces la propiciaci\u00f3n por el pecado se hac\u00ed\u00ada sin ofrenda de sangre o separadamente. Durante el llamado de Isa\u00ed\u00adas en una visi\u00f3n, sus labios recibieron el toque de una brasa ardiente que uno de los serafines tom\u00f3 del altar. Con esto, se le dijo: \u00abTu pecado est\u00e1 expiado [kapar]\u00bb (Isa 6:7 bj; \u00ablimpio\u00bb, nrv; \u00abborrado\u00bb bla; \u00abquitado\u00bb lvp; \u00abperdonado\u00bb rva). En otro pasaje de las Escrituras dice que que la culpa o iniquidad de Israel ser\u00ed\u00ada \u00abpurgada\u00bb (rv) por la destrucci\u00f3n de los instrumentos de culto a los \u00ed\u00addolos (Isa 27:9). Las versiones bj y nbe traducen kapar aqu\u00ed\u00ad como \u00abexpiar\u00bb, mientras que la rva, rv-95 y lba lo traducen \u00abperdonar\u00bb. B. Nombre kapporet (tr,PoK&#8217; , 3727), \u00abpropiciatorio; trono de gracia\u00bb. Esta forma sustantiva de kapar se ha traducido en castellano principalmente como \u00abpropiciatorio\u00bb (cf. rv en sus diferentes revisiones; lba) y en la mayor\u00ed\u00ada de las versiones cat\u00f3licas (bbc, bnc, sbh, bj, nbe), aunque tambi\u00e9n como \u00ablugar del Perd\u00f3n\u00bb (bla) y \u00abLugar Sant\u00ed\u00adsimo\u00bb (lvp). En las versiones en ingl\u00e9s se usa \u00abtrono de gracia\u00bb, \u00abcubierta\u00bb, \u00abtapa\u00bb. Se refiere a una plancha o cubierta de oro que reposaba encima del arca del testimonio. De pie y frente a frente sobre la tapa del arca (propiciatorio) hab\u00ed\u00ada dos querubines. La plancha de oro representaba el trono de Dios y simbolizaba su presencia real en el recinto sagrado. En el D\u00ed\u00ada de Expiaci\u00f3n, el sumo sacerdote rociaba sobre el propiciatorio la sangre del holocausto por los pecados, quiz\u00e1s como s\u00ed\u00admbolo de la aceptaci\u00f3n del sacrificio por Dios. De ah\u00ed\u00ad que el kapporet era el punto neur\u00e1lgico donde Israel, mediante su sumo sacerdote, pod\u00ed\u00ada entrar en la presencia de Dios. Es m\u00e1s, el propio templo se distingu\u00ed\u00ada de los corredores y otras estructuras adjuntas a trav\u00e9s del nombre \u00ablugar del trono de gracia\u00bb (kapporet) (cf. 1Ch 28:11). La Septuaginta traduce kapporet como hilasterion (\u00abpropiciatorio\u00bb).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La palabra eternidad sugiere trascendencia de lo temporal y se emplea en varios sentidos: durabilidad (cf. \u00ablas monta\u00f1as eternas\u00bb); tiempo sin fin (cf. \u00abgozar de la recompensa eterna\u00bb); tiempo sin comienzo (cf. las concepciones especulativas de un universo como \u00aben un proceso eterno\u00bb); tiempo infinito (cf. cuando se le atribuye temporalidad a la naturaleza de Dios). M\u00e1s all\u00e1 de esto, el t\u00e9rmino tradicionalmente se ha usado por la teolog\u00eda y la filosof\u00eda para designar la infinidad de Dios con relaci\u00f3n al tiempo, es decir, para designar la perfecci\u00f3n divina por la que Dios trasciende las limitaciones temporales de duraci\u00f3n y sucesi\u00f3n y posee su existencia en un presente indivisible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la filosof\u00eda griega, la eternidad del ser divino implica a la vez lo aparente e insignificante de lo temporal, un punto de vista que contradice el te\u00edsmo b\u00edblico con sus \u00e9nfasis en la revelaci\u00f3n redentora en el tiempo y espacio. Parm\u00e9nides ya hab\u00eda resumido el prejuicio griego: s\u00f3lo lo inmutable y permanente es real, todo lo dem\u00e1s es ilusorio. Por otra avenida, Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles llegaron a la misma conclusi\u00f3n: el significado genuino pertenece \u00fanicamente a las realidades eternas, nunca a lo temporal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la teolog\u00eda y la filosof\u00eda b\u00edblicas, afirman la eternidad \u00fanica de Dios sin descartar el orden espacio-temporal. Las doctrinas de la creaci\u00f3n, preservaci\u00f3n, providencia, encarnaci\u00f3n y expiaci\u00f3n, todas ellas encierran un papel estrat\u00e9gico para el mundo del tiempo y de la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Influenciada por Hegel, la filosof\u00eda moderna ubic\u00f3 al tiempo (y al universo) en la misma naturaleza del Absoluto. Las especulaciones inmanentes conceb\u00edan toda la realidad como temporal, como el Absoluto en un proceso de evoluci\u00f3n l\u00f3gica. As\u00ed, se trastorn\u00f3 la idea de un orden temporal insignificante, lo mismo que la concepci\u00f3n del Dios autosuficiente. Hegel mismo distingu\u00eda la unidad interna, eterna e indivisible del Absoluto, de la diferenciaci\u00f3n temporal del Absoluto, como naturaleza y esp\u00edritu. Pero esta ambig\u00fcedad llev\u00f3 a los pensadores posteriores a Hegel en dos direcciones: F.H. Bradley declar\u00f3 irreales las distinciones temporales en el Absoluto, en tanto que muchos estudiosos poshegelianos rechazaron la eternidad divina (o la ausencia de tiempo); Josiah Royce propuso una posici\u00f3n intermedia. A la vez que afirmaba la temporalidad de toda la experiencia, se\u00f1alaba que el Absoluto conoce todos los eventos en un solo espacio de tiempo, un acto unitario de conciencia, en contraste con las largas sucesiones tiempo-espacio envueltas en nuestro conocimiento finito. Pero la f\u00f3rmula de Royce trascend\u00eda la dualidad de eternidad y tiempo s\u00f3lo verbalmente, puesto que en su teor\u00eda el tiempo no existir\u00eda para el Absoluto en el mismo sentido que para sus partes, ni podr\u00edan los eventos conocidos por los seres finitos tener significado absoluto. Edgar S. Brightman afirm\u00f3 enf\u00e1ticamente la temporalidad divina de su dios finito. A medida que el naturalismo desplaz\u00f3 al idealismo como la filosof\u00eda moderna de influencia, sus exponentes afirmaban el sentido \u00faltimo del tiempo. (cf. Samuel Alexander, <em>Space, Time and Deity<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En reacci\u00f3n contra la moderna temporalizaci\u00f3n de la deidad, la teolog\u00eda neortodoxa enfatiza la \u00abinfinita diferencia cualitativa\u00bb entre la eternidad y el tiempo. \u00c9sta enfatiza no solamente la trascendencia ontol\u00f3gica de Dios como Creador, y su trascendencia moral del hombre como pecador, sino que bosqueja su trascendencia epistemol\u00f3gica de tal manera que, en la exposici\u00f3n de la <em>imago Dei<\/em>, reduce el rol de cognici\u00f3n y de significado de las formas de la l\u00f3gica en la recepci\u00f3n humana de la revelaci\u00f3n divina (v\u00e9ase <em>Epistemolog\u00eda<\/em>). Esto minimiza el aspecto hist\u00f3rico de la revelaci\u00f3n redentiva; adem\u00e1s, le asigna a la revelaci\u00f3n de Dios un lugar superhist\u00f3rico en el encuentro del hombre con la deidad. Escritos posteriores de Barth y Brunner moderan en parte sus extremas declaraciones anteriores; sin embargo, aunque ellos enfatizan la realidad de la creaci\u00f3n del tiempo y de la importancia crucial de la encarnaci\u00f3n y la expiaci\u00f3n, evaden la identificaci\u00f3n directa de la historia en alg\u00fan punto con la revelaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para reparar este vac\u00edo entre el orden temporal y la deidad, algunos te\u00f3logos recientes descartan la definici\u00f3n de eternidad como meramente ausencia de tiempo o no temporal. En tanto que ellos evaden as\u00ed la identificaci\u00f3n de Hegel del orden temporal con la manifestaci\u00f3n directa de Dios, ubican el tiempo en la misma naturaleza de Dios en lugar de verlo como una dependencia creada. Oscar Cullmann descarta del todo la idea de ausencia de tiempo en lo eternal. \u00c9l mantiene que la eternidad es simplemente el tiempo infinitamente extendido: el primero, tiempo ilimitado; el posterior, atado por la creaci\u00f3n en un extremo y por los sucesos escatol\u00f3gicos en el otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed se unen el repudio teol\u00f3gico y filos\u00f3fico de la eternidad no temporal, aunque los motivos filos\u00f3ficos son innegablemente especulativos, en tanto que los de Cullmann son preferentemente b\u00edblicos y exeg\u00e9ticos. A partir del uso de <em>ai\u014dn<\/em> en el NT como un per\u00edodo de tiempo (definido e indefinido en su duraci\u00f3n) y como t\u00e9rmino para eternidad, Cullmann argumenta que la eternidad no es ausencia de tiempo, sino un tiempo sin fin. Puesto que el mismo t\u00e9rmino se aplica tanto a este siglo como al venidero, los mundos temporales y eternales presumiblemente no se distinguen cualitativamente con respecto al tiempo. Adem\u00e1s, el drama escatol\u00f3gico requiere la idea de una progresi\u00f3n del tiempo. Por lo tanto, la diferencia cualitativa entre la eternidad y el tiempo es desechada por su apariencia griega antes que b\u00edblica. En lugar de limitar el tiempo a la creaci\u00f3n \u00fanicamente, Cullmann afirma que el tiempo cae en tres eras: precreaci\u00f3n; desde la creaci\u00f3n hasta \u00abel fin del mundo\u00bb; y posescatol\u00f3gico. El primero no tiene comienzo, el \u00faltimo no tiene fin (Cf. <em>Christ and Time<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No puede objetarse el prop\u00f3sito de Cullmann de preservar el significado absoluto de la historia redentiva, y de prevenir una disoluci\u00f3n del Cristo-evento como el centro decisivo de la historia a partir del cual pueden entenderse el tiempo y la eternidad. Adem\u00e1s, su detecci\u00f3n de las influencias docetistas y helen\u00edsticas en la teolog\u00eda de Kierkegaard, Barth, Brunner y Bultmann, se confirma porque ellos se exceden en la descripci\u00f3n transcendental de Dios. Pero no es necesario repudiar la eternidad \u00fanica o la no temporalidad de Dios para preservar la realidad y significado de la revelaci\u00f3n y la redenci\u00f3n hist\u00f3rica. Aun m\u00e1s, la temporalizaci\u00f3n del Eterno crea sus propios problemas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que admitir que muchas representaciones b\u00edblicas sugieren una exaltaci\u00f3n de Dios sobre todas las limitaciones temporales del universo (Jn. 17:24; Ef. 1:4; 2 Ti. 1:9). Recurrir a Ex. 3:14, \u00abyo soy el que soy\u00bb, donde la versi\u00f3n francesa traduce el nombre de Jehov\u00e1 como el Eterno, es infructuoso, porque el consuelo que los oprimidos israelitas buscaban se basaba en la seguridad de que Dios interviene redentivamente en la historia y no a partir de su no temporalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, el car\u00e1cter no temporal de Dios tiene firme apoyo. El uso constante de <em>ai\u014dn<\/em> para el mundo espacial (cosmos) sugiere una concomitancia de espacio y de tiempo. Por tanto, si uno se apoya en forma unilateral en <em>ai\u014dn<\/em>, esto implicar\u00eda no s\u00f3lo que Dios tiene car\u00e1cter temporal sino que espacial, lo cual ser\u00eda una presunci\u00f3n objetable para los te\u00edstas b\u00edblicos. A partir de esta circunstancia, gana terreno la convicci\u00f3n de que el tiempo y el espacio pertenecen a un orden creado que es distinto de la esencia divina, y que la eternidad es un atributo incomunicable. M\u00e1s aun, el contraste b\u00edblico de lo divino con la duraci\u00f3n temporal frecuentemente va m\u00e1s all\u00e1 de un contraste cuantitativo o proporcional, hasta llegar a uno cualitativo. Las categor\u00edas temporales se ven como inaplicables a Jehov\u00e1 (Cf. Sal. 90:2) y la palabra <em>\u02bf\u00f4l\u0101m<\/em> gana en su significado teol\u00f3gico. Esta connotaci\u00f3n cualitativa se destaca m\u00e1s por el uso posterior de <em>\u02bf\u00f4l\u0101m<\/em> en una forma plural para la eternidad de Dios, una frase requerida por la ausencia de alternativas en el vocabulario hebreo para expresar una diferencia de cualidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl plural no puede significar la adici\u00f3n literal de un n\u00famero de duraciones temporales indefinidas: solamente puede leerse como un \u00e9nfasis po\u00e9tico por el que un plural cuantitativo es un s\u00edmbolo para una diferencia cualitativa\u00bb (John Marsh, <em>Theological Word Book of the Bible<\/em>, Alan Richardson, ed.: \u00abTime\u00bb, p. 266b). Sin embargo, la traducci\u00f3n del NT de <em>\u02bf\u00f4l\u0101m<\/em> por <em>ai\u014dn<\/em> y <em>ai\u014dnios<\/em> es instructiva. La verdad primaria de los t\u00e9rminos familiares \u00abvida eterna\u00bb y \u00abmuerte eterna\u00bb es cualitativa, y no simplemente cuantitativa. La primera frase se refiere a una cualidad de vida para la eternidad, en la que el creyente ya participa a trav\u00e9s de la regeneraci\u00f3n (Jn. 5:24), aunque esto no implica, por supuesto, no temporalidad; la frase muerte eterna, es muerte espiritual que, en el caso del incr\u00e9dulo impenitente, es transmutado en la muerte f\u00edsica a una condici\u00f3n irrevocable. Finalmente, el atributo de la eternidad no puede separarse de los otros atributos de Dios. El \u00e9nfasis b\u00edblico de la omnisciencia divina sirve de base a la eternidad supertemporal. Si el conocimiento de Dios es una inferencia de una sucesi\u00f3n de ideas en la mente divina, \u00e9l no puede ser omnisciente. La omnisciencia divina implica que Dios sabe todas las cosas como un todo, independientemente de una sucesi\u00f3n temporal de ideas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oscar Cullmann, <em>Christ and Time<\/em>; C.F. Henry, <em>Notes on the Doctrine of God<\/em>, pp. 124\u2013136; John Marsh, \u00abTime\u00bb, en <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">RTWB<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carl F.H. Henry<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">RTWB <\/a><em>Richardson\u2019s Theological Word Book<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (235). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Edad, Siempre, Siglo Psa 103:17 es desde la e y hasta la e sobre los Ecc 3:11 ha puesto e en el coraz\u00f3n de ellos, sin Mic 5:2 sus salidas son .. desde los d\u00edas de la e lat\u00ed\u00adn \u00e6ternitas. 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