{"id":4943,"date":"2016-02-05T00:47:40","date_gmt":"2016-02-05T05:47:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/flagelacion\/"},"modified":"2016-02-05T00:47:40","modified_gmt":"2016-02-05T05:47:40","slug":"flagelacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/flagelacion\/","title":{"rendered":"FLAGELACION"},"content":{"rendered":"<p>Ver azote.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>[910]<\/p>\n<p>    Pena de azotes que se practic\u00f3 como castigo f\u00ed\u00adsico y escarmiento cruento en m\u00faltiples pueblos de Oriente. Los romanos la empleaban, sin otro l\u00ed\u00admite de golpes que la voluntad del verdugo, con los esclavos rebeldes, con soldados incumplidores de sus deberes y con condenados a muerte como sufrimiento complementario. Tambi\u00e9n los jud\u00ed\u00ados la usaron con el tope de 40 latigazos. El instrumento era el flagelo o l\u00e1tigo de varias correas, que con frecuencia iba reforzado con huesos, nudos o bolas met\u00e1licas ensartadas para que resultara m\u00e1s dolorosa. En la Biblia se habla de flagelaci\u00f3n con varas. (Deut. 25. 2; Prov. 10.13).<\/p>\n<p>     Los efectos de la flagelaci\u00f3n eran muy lesivos para el condenado y con frecuencia resultaban mortales, si se usaba con excesiva violencia, por las heridas interiores que originaba en \u00f3rganos vitales.<\/p>\n<p>     En el Nuevo Testamento, se habla sobre todo de la flagelaci\u00f3n al estilo romano: la de Jes\u00fas (Mt. 27.26) y la de Pablo (2 Cor. 11.25. Hech. 16.22; Hech. 22.24). Era especialmente cruel y dejaba al reo a las puertas de la muerte.<\/p>\n<p>     En la piedad cristiana estuvo considerado con el m\u00e1ximo respecto por haber sido Cristo sometido a \u00e9sta tormento antes de ser crucificado, hecho con el que intent\u00f3 Pilato el no llegar a la crucifixi\u00f3n como le ped\u00ed\u00adan los jud\u00ed\u00ados.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La pena de la flagelaci\u00f3n era un castigo de car\u00e1cter correccional; se aplicaba en los delitos de menor importancia; los delitos personales, sin repercusi\u00f3n en la vida social, eran resueltos por los tribunales aplicando al culpable la medida de la flagelaci\u00f3n (Dt 25,1-3). La pena, que en principio se ejecutaba con varas y luego con correas y bolas de plomo, deb\u00ed\u00ada aplicarse en presencia del juez sentenciador, para que se llevara a cabo con toda exactitud, sin posible extralimitaci\u00f3n de los azotes, que en ning\u00fan modo pod\u00ed\u00adan pasar de cuarenta, reglamentaci\u00f3n atribuida al mismo Mois\u00e9s (Dt 25, 2-3; Mt 10,17; 23,34; Mc 13,9). El flagelado sol\u00ed\u00ada estar atado a una columna, o con los brazos en alto sujetados con argollas, o doblado, o tendido en el suelo, o sobre un banco. La flagelaci\u00f3n no se pod\u00ed\u00ada infligir a un ciudadano romano (Act 16,37-38; 22,25-26).<\/p>\n<p>Posteriormente y debido a una interpretaci\u00f3n escrupulosa de la ley, con el humanitario fin de que nadie se excediera, la ley dice que los azotes sean cuarenta menos uno, es decir, treinta y nueve (2 Cor 11,24). \u2014> \u00f3n.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La historia del l\u00e1tigo, el azote y la vara, como instrumentos de castigo y de penitencia voluntaria es una historia extensa e interesante. Las palabras hebreas para \u00abl\u00e1tigo\u00bb y \u00abazote\u00bb est\u00e1n \u00edntimamente relacionadas en su etimolog\u00eda (Gesenius). Horacio (Sat. I, iii) nos dice que no se use el horribile flagellum, hecho de correas de cuero de buey, cuando el trasgresor merece s\u00f3lo la scutica de pergamino; la ferula del maestro, en espa\u00f1ol f\u00e9rula (Juvenal, Sat. I, i, 15), era una correa o azote para la mano (ver f\u00e9rula en Skeat). La primera menci\u00f3n del l\u00e1tigo en las Escrituras aparece en Ex. V, 14, 16 (flagellati sunt; flagellis codimur), donde la palabra hebrea que significa \u00abgolpear\u00bb es interpretada en los textos griegos y latinos, \u00abfueron azotados\u00bb; \u00abgolpeados con l\u00e1tigos\u00bb. Roboam dijo (III Reyes, xii, 11, 14; II Par., x, 11, 14): \u00abSi mi padre los azotaba con l\u00e1tigos, yo los azotar\u00e9 con escorpiones\u00bb, es decir con l\u00e1tigos con nudos, puntas de hierro, etc. Incluso en lat\u00edn scorpio tambi\u00e9n es interpretado por San Isidoro (Etim., v, 27), \u00abvirga nodosa vel aculeata\u00bb. Las referencias al azote en el Antiguo Testamento pueden ser multiplicadas indefinidamente (Deut., xxv, 2, 3; II Reyes, vii, 14; Job, ix, 34; Prob., xxvi, 3, etc.) En el Nuevo Testamento se nos dice que Cristo us\u00f3 el l\u00e1tigo con los que cambiaban monedas (Juan, ii, 15); \u00c9l predijo que \u00c9l y Sus disc\u00edpulos ser\u00edan azotados (Mateo, x, 17; xx, 19); y San Pablo dice: \u00abEn cinco ocasiones los jud\u00edos me castigaron con los treinta y nueve azotes. Tres veces me golpearon con azotes\u00bb (II Cor., xi, 24, 25; Deut., xxv, 3; Hechos, xvi, 22). El trasgresor deb\u00eda ser golpeado en presencia de los jueces, (Deut., xxv, 2, 3), pero nunca deb\u00eda recibir m\u00e1s de cuarenta latigazos. Para mantenerse dentro de la ley, la pr\u00e1ctica era dar s\u00f3lo treinta y nueve. El acusado era atado a un pilar bajo que ten\u00eda para inclinarse hacia delante, \u00ablo deber\u00e1n tender en el suelo\u00bb, dice la ley, para recibir los golpes. Se recitaban versos de trece palabras en hebreo, de las cuales las \u00faltimas siempre eran: \u00abPero \u00e9l es misericordioso y perdonar\u00e1 sus pecados: y no los destruir\u00e1\u00bb [Salmos lxxvii (heb. Lxxviii) 38]; mas las palabras serv\u00edan meramente para contar los golpes. Mois\u00e9s permiti\u00f3 que los amos usaran los azotes con los esclavos; sin embargo no para causar la muerte (Ex., xxi, 20). La flagelaci\u00f3n de Cristo no fue un castigo jud\u00edo sino romano, y por lo tanto fue administrada mucho m\u00e1s cruelmente. Fue sugerida por el deseo de Pilatos de salvar a Jes\u00fas de la crucifixi\u00f3n, y \u00e9sta fue infligida s\u00f3lo cuando la flagelaci\u00f3n no satisfizo a los jud\u00edos. En el plan de Pilatos, la flagelaci\u00f3n no era una preparaci\u00f3n, sino un substituto para la crucifixi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la forma en la que los primeros monumentos de Egipto hacen muy llamativo el azote o el l\u00e1tigo, los hijos de Israel no pueden haber sido los primeros sobre los que los egipcios los usaron. En Asiria, los esclavos arrastraban sus cargas bajo el l\u00e1tigo del capataz. En Esparta incluso los j\u00f3venes de alto nivel social se enorgullec\u00edan de su estoica indiferencia ante el azote; mientras que en Roma los variados nombres para los esclavos (flagriones, verberones, etc.) y el significativo t\u00e9rmino lorarii, usado por Plauto, nos brinda una amplia certeza de que no se escatimaba el azote. Sin embargo, de los pasajes de Cicer\u00f3n y de los textos del Nuevo Testamento, deducimos que los ciudadanos romanos estaban exentos de este castigo. En China el bamb\u00fa se utiliza en todas las clases, pero en Jap\u00f3n se imponen penas mas severas y frecuentemente la muerte para los transgresores. El pa\u00eds europeo m\u00e1s destacado en la actualidad por los azotes a los acusados es Rusia, donde el knut es peor que el peor azote de los romanos. Incluso en lo que podemos llamar nuestros d\u00edas, el uso del l\u00e1tigo con los soldados bajo la bandera inglesa no fue algo desconocido; y el estado de Delaware a\u00fan cree en esto como una forma de correcci\u00f3n y disuasi\u00f3n de la clase criminal. Si nos remitimos al pasado, seg\u00fan el Estatuto 39 de la Reina Isabel, cap. iv, los transgresores eran azotados y enviados de regreso a su lugar de nacimiento, m\u00e1s aun, los azotes del tribunal brit\u00e1nico de inquisici\u00f3n (\u00abStar-Chamber\u00bb) eran frecuentes. \u00abEn el Almanaque de Partridge para 1962, se establece que Oates fue azotado con un l\u00e1tigo de seis correas y recibi\u00f3 2256 latigazos, que le causaron 13536 marcas\u00bb (Historia del azote, p. 158). Sin embargo, \u00e9l sobrevivi\u00f3 y vivi\u00f3 varios a\u00f1os. El pedagogo usaba libremente la f\u00e9rula. Orbilllus, quien azot\u00f3 a Horacio, fue s\u00f3lo uno de los integrantes del campo de aprendizaje que no cre\u00eda en la persuasi\u00f3n moral, mientras que las palabras de Juvenal: \u00abEt nos ergo manum ferul\u00e6 subduximus\u00bb (Sat., I, i, 15) muestran claramente el sistema de disciplina escolar existente en su \u00e9poca. Los sacerdotes de Cibeles se azotaban unos a otros, y esas marcas eran consideradas sagradas. Si bien estos actos y otros actos de penitencia similares para propiciar el para\u00edso, eran practicados incluso antes de la venida de Cristo, fue s\u00f3lo en la religi\u00f3n establecida por \u00c9l que \u00e9stas encontraron una direcci\u00f3n sabia y un m\u00e9rito real. Algunos int\u00e9rpretes sostienen que San Pablo en las palabras: \u00abYo castigo a mi cuerpo\u00bb se refiere a una flagelaci\u00f3n corporal autoinfligida (I Cor., ix, 27). La palabra griega hypopiazo (ver Liddell y Scott) significa \u00abpegar bajo el ojo\u00bb, y metaf\u00f3ricamente significa \u00abmortificar\u00bb; como consecuencia dif\u00edcilmente puede significar \u00abazotar\u00bb, y realmente en Lucas, xviii, 5, dicha interpretaci\u00f3n es pr\u00e1cticamente inadmisible. M\u00e1s a\u00fan, donde San Pablo se refiere realmente a la flagelaci\u00f3n, \u00e9l utiliza una palabra diferente. Por lo tanto podemos concluir con seguridad que aqu\u00ed \u00e9l habla de la mortificaci\u00f3n en general, como sostiene Piconio (Triplex Expositio).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La flagelaci\u00f3n fue pronto adoptada como una sanci\u00f3n en la disciplina mon\u00e1stica en el siglo quinto y posteriores. A principios del siglo quinto Palladius la menciona en la \u00abHistoria Lausiaca\u00bb (c. vi), y S\u00f3crates (Hist. Eccl., IV, xxiii) nos dice que los monjes j\u00f3venes transgresores en lugar de ser excomulgados eran azotados. Ver las reglas del siglo sexto de San Ces\u00e1rio de Arl\u00e9s para las monjas (P. L., LXVII, 1111), y de San Aurelio de Arl\u00e9s (ibid., LXVIII, 392, 401-02). Desde entonces la flagelaci\u00f3n es mencionada con frecuencia en las reglas y los consejos mon\u00e1sticos como un m\u00e9todo de conservar la disciplina (Hefele, \u00abConcilieng.\u00bb, II, 594, 656). En el siglo s\u00e9ptimo, su uso como castigo era general en todos los monasterios del r\u00edgido r\u00e9gimen Columbano (San Columbano, en \u00abRegula Conobialis\u00bb, c. X, en P. L., LXXX, 215 sqq.); por siglos posteriores de principios de la Edad Media ver Thomassin, \u00abVet. Ac nova ecc. disciplina, II (3), 107; Du Cange, \u00abGlossar. med. et infim. latinit.\u00bb, s. v. \u00abDisciplina\u00bb; Gretser, \u00abDe spontane\u00e2 disciplinarum seu flagellorum cruce libri tres\u00bb (Ingolstadt, 1603); Kober, \u00abDie k\u00f6rperliche Z\u00fcchtigung als kirchliches Strafmittel gegen Cleriker und M\u00f6nche\u00bb en T\u00fcb. \u00abQuartalschrift\u00bb (1875). El Derecho Can\u00f3nico (Decreto de Gratian, Decretales de Gregorio IX) la reconoce como un castigo para los cl\u00e9rigos; incluso hasta los siglos XVI y XVII, aparece en la legislaci\u00f3n eclesi\u00e1stica como un castigo para la blasfemia, el concubinato y la simon\u00eda. Aunque sin duda fue en sus primeras \u00e9pocas una forma de castigo y mortificaci\u00f3n privada, este uso se ejemplariza p\u00fablicamente en los siglos X y XI por medio de las vidas de San Dominic Loricatus (P. L., CXLIV, 1017) y San Pedro Dami\u00e1n (muri\u00f3 1072). El \u00faltimo escribi\u00f3 un tratado en alabanza a la autoflagelaci\u00f3n; que si bien fue culpado por algunos contempor\u00e1neos de fervor en exceso, su ejemplo y la alta estima en la que se lo mantuvo hicieron mucho para popularizar el uso voluntario de la flagelaci\u00f3n o la \u00abdisciplina\u00bb como un medio de mortificaci\u00f3n y penitencia. Desde entonces se encontr\u00f3 en la mayor\u00eda de las \u00f3rdenes y asociaciones religiosas medievales. Esta pr\u00e1ctica fue, por supuesto, propensa al abuso, y as\u00ed surgi\u00f3 en el siglo XIII la secta fan\u00e1tica de los Flageladores (q. v.), sin embargo en el mismo per\u00edodo encontramos el uso privado de la \u00abdisciplina\u00bb por personas tan santas como el Rey Louis IX y Elizabeth de Thuringia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">UNGER, Die Flagellanten (1902); COOPER (seud\u00f3nimo), Flagellation and the Flagellants, A History of the Rod, etc. (Flagelaci\u00f3n y flageladores, una historia del azote) (nueva edici\u00f3n, Londres, 1896), un trabajo prejuiciado y anti-Cat\u00f3lico; BARNEY, Circumcision and Flagellation among the Filipinos (Circuncisi\u00f3n y flagelaci\u00f3n entre los filipinos) (Carlisle, Pa., 1903); CALMET&#8217;S Dict. of the Bible, s. v. Scourging (Dict. de la Biblia, s. v. Flagelaci\u00f3n); KITTO, Cyclop. of Biblical Lit., s. v. Punishment. (Enciclopedia de lecturas B\u00edblicas, s. v. Castigo.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JOHN J. TIERNEY.<br \/>\nTranscrito por Douglas J. Potter<br \/>\nDedicado al Sagrado Coraz\u00f3n de Jesucristo<br \/>\nTraducido por Silvia Bonilla\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ver azote. Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003 Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital [910] Pena de azotes que se practic\u00f3 como castigo f\u00ed\u00adsico y escarmiento cruento en m\u00faltiples pueblos de Oriente. 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