{"id":4964,"date":"2016-02-05T00:49:03","date_gmt":"2016-02-05T05:49:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/gloria\/"},"modified":"2016-02-05T00:49:03","modified_gmt":"2016-02-05T05:49:03","slug":"gloria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/gloria\/","title":{"rendered":"GLORIA"},"content":{"rendered":"<p>v. Fama, Honor, Majestad<br \/>\nExo 16:10 la g de Jehov\u00e1 apareci\u00f3 en la nube<br \/>\nExo 24:16 la g de Jehov\u00e1 repos\u00f3 sobre el monte<br \/>\nExo 33:18 dijo: Te ruego que me muestres tu g<br \/>\nExo 40:34 la g de Jehov\u00e1 llen\u00f3 el tabern\u00e1culo<br \/>\nLev 9:23 g de Jehov\u00e1 se apareci\u00f3 a todo el pueblo<br \/>\nNum 14:21 vivo yo, y mi g llena toda la tierra<br \/>\n1Sa 4:21 diciendo: \u00a1Traspasada es la g de Israel!<br \/>\n1Sa 15:29 el que es la G de Israel no mentir\u00e1, ni<br \/>\n1Ki 3:13 te he dado .. no pediste, riquezas y g<br \/>\n1Ki 8:11; 2Ch 5:14; Eze 43:5 la g de Jehov\u00e1 hab\u00eda llenado la casa<br \/>\n1Ch 16:24 cantad entre las gentes su g, y en<br \/>\n1Ch 29:11 tuya es, oh Jehov\u00e1 .. el poder, la g<br \/>\n1Ch 29:25 a Salom\u00f3n .. le dio tal g en su reino<br \/>\n2Ch 1:11 no pediste riquezas, bienes o g, ni la<br \/>\nEzr 10:11 g a Jehov\u00e1 Dios de vuestros padres<br \/>\nJob 19:9 me ha despojado de mi g, y quitado la<br \/>\nPsa 8:5 le has .. lo coronaste de g y de honra<br \/>\nPsa 19:1 los cielos cuentan la g de Dios, y el<br \/>\nPsa 29:2 dad a Jehov\u00e1 la g debida a su nombre<br \/>\nPsa 49:16 cuando aumenta la g de su casa<br \/>\nPsa 62:7 en Dios est\u00e1 mi salvaci\u00f3n y mi g; en<br \/>\nPsa 63:2 para ver tu poder y tu g, as\u00ed como te he<br \/>\nPsa 66:2 cantad la g de su nombre; poned g en<br \/>\nPsa 72:19 toda la tierra sea llena de su g. Am\u00e9n<br \/>\nPsa 85:9 para que habite la g en nuestra tierra<br \/>\nPsa 89:17 porque t\u00fa eres la g de su potencia, y por<br \/>\nPsa 90:16 aparezca en tus .. tu g sobre sus hijos<br \/>\nPsa 96:3 proclamad entre las naciones su g, en<br \/>\nPsa 97:6 justicia, y todos los pueblos vieron su g<br \/>\nPsa 104:1 Jehov\u00e1 Dios m\u00edo .. te has vestido de g<br \/>\nPsa 104:31 sea la g de Jehov\u00e1 para siempre<br \/>\nPsa 111:3 g y hermosura es su obra, y su justicia<br \/>\nPsa 115:1 no a nosotros, sino a tu nombre da g<br \/>\nPsa 145:11 la g de tu reino digan, y hablen de tu<br \/>\nPro 14:28 en la multitud del .. est\u00e1 la g del rey<br \/>\nPro 25:2 g de Dios es encubrir un asunto; pero<br \/>\nPro 25:27 es bueno, ni el buscar la propia g es g<br \/>\nIsa 5:14 descender\u00e1 la g de ellos, y su multitud<br \/>\nIsa 24:16 o\u00edmos c\u00e1nticos: G al justo. Y yo dije<br \/>\nIsa 35:2 g del L\u00edbano le ser\u00e1 dada, la .. de Sar\u00f3n<br \/>\nIsa 40:5 se manifestar\u00e1 la g de Jehov\u00e1, y toda<br \/>\nIsa 40:6 hierba, y toda su g como flor del campo<br \/>\nIsa 42:8 y a otro no dar\u00e9 mi g, ni mi alabanza<br \/>\nIsa 43:7 para g m\u00eda los he creado, los form\u00e9<br \/>\nIsa 58:8 y la g de Jehov\u00e1 ser\u00e1 tu retaguardia<br \/>\nIsa 60:1 y la g de Jehov\u00e1 ha nacido sobre ti<br \/>\nIsa 60:15 har\u00e9 que seas una g eterna, el gozo de<br \/>\nIsa 61:3 que a los afligidos de Sion se les d\u00e9 g en<br \/>\nIsa 66:18 las naciones .. vendr\u00e1n, y ver\u00e1n mi g<br \/>\nIsa 66:19 publicar\u00e1n mi g entre las naciones<br \/>\nJer 2:11 trocado su g por lo que no aprovecha<br \/>\nJer 13:16 dad g a Jehov\u00e1 Dios vuestro, antes que<br \/>\nJer 33:9 me ser\u00e1 a m\u00ed por nombre de gozo .. de g<br \/>\nEze 1:28 esta fue la visi\u00f3n de .. de la g de Jehov\u00e1<br \/>\nEze 10:4, 18 la g de Jehov\u00e1 se elev\u00f3 de encima del<br \/>\nEze 39:21 pondr\u00e9 mi g entre las naciones, y todas<br \/>\nHab 2:14 tierra ser\u00e1 llena .. de la g de Jehov\u00e1<br \/>\nHab 3:3 su g cubri\u00f3 los cielos, y la tierra se llen\u00f3<br \/>\nHag 2:7 y llenar\u00e9 de g esta casa, ha dicho Jehov\u00e1<br \/>\nMat 16:27 vendr\u00e1 en la g de su Padre<br \/>\nMat 24:30; Mar 13:26 vendr\u00e1 en las nubes con gran poder y g<br \/>\nLuk 2:9 y la g del Se\u00f1or los rode\u00f3 de resplandor<br \/>\nLuk 2:14 \u00a1g a Dios en las alturas, y en la tierra<br \/>\nLuk 2:32 a los gentiles, y g de tu pueblo Israel<br \/>\nLuk 4:6 te dar\u00e9 toda esta potestad, y la g de ellos<br \/>\nLuk 14:10 tendr\u00e1s g delante de los que se sientan<br \/>\nLuk 17:18 \u00bfno hubo quien volviese y diese g a Dios<br \/>\nLuk 24:26 padeciera .. y que entrara en su g?<br \/>\nJoh 1:14 vimos su g, g como del unig\u00e9nito del<br \/>\nJoh 2:11 Can\u00e1 .. manifest\u00f3 su g; y sus disc\u00edpulos<br \/>\nJoh 5:41 g de los hombres no recibo<br \/>\nJoh 7:18 el que habla por su .. su propia g busca<br \/>\nJoh 8:50 yo no busco mi g; hay quien la busca<br \/>\nJoh 8:54 si yo me glorifico a m\u00ed .. mi g nada es<br \/>\nJoh 12:43 amaban m\u00e1s la g de los hombres que<br \/>\nJoh 17:5 glorif\u00edcame .. con aquella g que tuve<br \/>\nJoh 17:22 la g que me diste, yo les he dado, para<br \/>\nJoh 17:24 para que vean mi g que me has dado<br \/>\nAct 12:23 hiri\u00f3, por cuanto no dio la g a Dios<br \/>\nRom 2:7 que .. buscan g y honra e inmortalidad<br \/>\nRom 3:23 todos .. est\u00e1n destituidos de la g de Dios<br \/>\nRom 8:18 no son comparables con la g venidera<br \/>\nRom 11:36 a \u00e9l sea la g por los siglos. Am\u00e9n<br \/>\n1Co 9:15 antes que nadie desvanezca esta mi g<br \/>\n1Co 10:31 cosa, hacedlo todo para la g de Dios<br \/>\n1Co 11:7 el var\u00f3n .. \u00e9l es imagen y g de Dios<br \/>\n1Co 15:40 une es la g de los celestiales, y otra la<br \/>\n1Co 15:43 se siembra en deshonra, resucitar\u00e1 en g<br \/>\n2Co 1:14 hab\u00e9is entendido que somos vuestra g<br \/>\n2Co 3:7 si el ministerio de muerte .. fue con g<br \/>\n2Co 3:7 la g de su rostro, la cual hab\u00eda de perecer<br \/>\n2Co 3:11 si lo que perece tuvo g, mucho m\u00e1s<br \/>\n2Co 3:18 mirando .. en un espejo la g del Se\u00f1or<br \/>\n2Co 4:6 conocimiento de la g de Dios en la faz de<br \/>\n2Co 4:17 cada vez m\u00e1s excelente y eterno peso de g<br \/>\n2Co 11:10 no se me impedir\u00e1 esta mi g en .. Acaya<br \/>\nEph 1:6 para alabanza de la g de su gracia, con la<br \/>\nEph 3:21 a \u00e9l sea g en la iglesia en Cristo Jes\u00fas<br \/>\nPhi 1:26 que abunde vuestra g de m\u00ed en Cristo<br \/>\nPhi 3:19 cuyo dios es el .. cuya g es su verg\u00fcenza<br \/>\nPhi 3:21 que sea semejante al cuerpo de la g suya<br \/>\nPhi 4:20 al Dios y Padre nuestro sea g por los<br \/>\nCol 1:27 dar a conocer las riquezas de la g de<br \/>\nCol 3:4 tambi\u00e9n ser\u00e9is manifestados con \u00e9l en g<br \/>\n1Th 2:6 ni buscamos g de hombres .. ni de otros<br \/>\n1Th 2:20 vosotros sois nuestra g y gozo<br \/>\n2Th 2:14 para alcanzar la g de nuestro Se\u00f1or<br \/>\n1Ti 3:16 cre\u00eddo en el mundo; recibido arriba en g<br \/>\nHeb 1:3 siendo el resplandor de su g, y la imagen<br \/>\nHeb 2:7 le coronaste de g y de honra, y le pusiste<br \/>\nHeb 2:10 habiendo de llevar a muchos hijos a la g<br \/>\nHeb 3:3 de tanto mayor g que Mois\u00e9s es .. digno<br \/>\n1Pe 1:11 el cual anunciaba .. las g que vendr\u00edan<br \/>\n1Pe 1:24 y toda la g del hombre como flor de la<br \/>\n1Pe 2:20 \u00bfqu\u00e9 g es, si pecando sois abofeteados<br \/>\n1Pe 4:13 en la revelaci\u00f3n de su g os goc\u00e9is con<br \/>\n1Pe 5:1 participante de la g que ser\u00e1 revelada<br \/>\n1Pe 5:4 recibir\u00e9is la corona incorruptible de g<br \/>\n1Pe 5:10 mas el Dios de .. que nos llam\u00f3 a su g<br \/>\n2Pe 1:3 que nos llam\u00f3 por su g y excelencia<br \/>\n2Pe 1:17 le fue enviada desde la .. g una voz que<br \/>\nJud 1:24 presentaros sin mancha delante de su g<br \/>\nJud 1:25 al \u00fanico y sabio Dios .. sea g y majestad<br \/>\nRev 4:11 digno eres de recibir la g y la honra<br \/>\nRev 7:12 la g .. sean a nuestro Dios por los siglos<br \/>\nRev 14:7 temed a Dios, y dadle g, porque la hora<br \/>\nRev 19:7 goc\u00e9monos y alegr\u00e9monos y d\u00e9mosle g<br \/>\nRev 21:23 la g de Dios la ilumina, y el Cordero<\/p>\n<hr>\n<p>es la manifestaci\u00f3n de los atributos de Dios. Del poder de Dios,  como cuando sac\u00f3 a los israelitas de Egipto: \u2020\u0153Yo har\u00e9 que el fara\u00f3n se obstine y os persiga; entonces manifestar\u00e9 mi g. sobre el fara\u00f3n y sobre todo su ej\u00e9rcito, y sabr\u00e1n los egipcios que yo soy Yahv\u00e9h\u2020\u009d, Ex 14, 4\/17\/   18. En el A. T. la g. de Dios es la manifestaci\u00f3n sensible de la presencia divina, como en el fuego en la cumbre del monte Sina\u00ed\u00ad ante los israelitas,  Ex 24, 17; Dt 4, 36; 5, 24; la nube en el desierto, Ex 16, 10; cuando Mois\u00e9s termin\u00f3 los trabajos del Santuario, Yahv\u00e9h tom\u00f3 posesi\u00f3n de \u00e9l: \u2020\u0153La Nube cubri\u00f3 entonces la Tienda del Encuentro y la g. de Yahv\u00e9h llen\u00f3 la Morada\u2020\u009d, Ex 40, 34-35; igual sucedi\u00f3 en el Templo de Salom\u00f3n; por lo que el rey dijo: \u2020\u0153Yahv\u00e9h puso el sol en los cielos, pero ha decidido habitar en densa nube\u2020\u009d, 1 R 8, 10-12. Ezequiel en su visi\u00f3n ve c\u00f3mo la g. de Yahv\u00e9h abandona Jerusal\u00e9n antes de su asedio y destrucci\u00f3n, Ez 9, 3; 10, 4 y 18-19; 11, 22-23; y retorna al nuevo Santuario, Ez 43.<\/p>\n<p>En el N. T.  el verdadero reflejo de la g. de Dios es Jes\u00fas, su hijo, Hb 1,  3; en \u00e9l hemos contemplado la g. de Dios, Jn 1, 14. La g. de Jes\u00fas se manifest\u00f3 en los signos que hizo, el primero de los cuales fue el llevado a cabo en las bodas de Can\u00e1, Jn 2, 6-11; en la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, Jn 11, 4; sin embargo, estos signos son una peque\u00f1a muestra de su g.,  mientras llega su plena manifestaci\u00f3n con la resurrecci\u00f3n, como les dice Jes\u00fas a los jud\u00ed\u00ados, de manera figurada, sin que lo entendieran, cuando le pidieron un signo; \u2020\u0153Destruid este santuario y en tres d\u00ed\u00adas lo levantar\u00e9\u2020\u009d, Jn 2 , 18-19; y es que Jes\u00fas, seg\u00fan el or\u00e1culo del profeta, Is 52, 13, deb\u00ed\u00ada ser levantado, morir en la cruz, para volver al Padre, de donde hab\u00ed\u00ada venido,  y a la g. que ten\u00ed\u00ada a su lado, \u2020\u0153antes que el mundo fuese\u2020\u009d, Jn 17, 5. Con la ascensi\u00f3n, Jes\u00fas fue glorificado y est\u00e1 \u2020\u0153sentado a la diestra de Dios\u2020\u009d, Mc 16, 19; Lc 22, 69; Col 3, 1; Rm 8, 34; Hb 12, 2. Esteban, cuando iba a ser lapidado, vio la g. de Dios y a Jes\u00fas de pie a la diestra de Dios, Hch 5,  55-56. El cristiano justificado por la fe, est\u00e1 llamado a la g., Rm 5, 1-2;de suerte que los sufrimientos presentes son nada comparados con la g. que se ha de manifestar en el creyente, la resurrecci\u00f3n, Rm 8, 18-23; 1 Ts 4, 13-18; la herencia de los santos, Ef 1, 18; la vida eterna, Tt 1, 2; la visi\u00f3n de Dios, 1 Jn 3, 2; la salvaci\u00f3n, 1 Ts 5, 9. Por la redenci\u00f3n llevada    a cabo por Jes\u00fas en la cruz, el creyente refleja como en un espejo la g. del Se\u00f1or, se va transformando en esa misma imagen cada vez m\u00e1s glorioso,  el cristiano se transforma por el Esp\u00ed\u00adritu en una imagen cada vez m\u00e1s perfecta de Dios en Cristo, 2 Co 3, 18. G. tambi\u00e9n, es la alabanza que el hombre rinde a Dios por su infinita grandeza y bondad, como las  \u00c2\u00ae doxolog\u00ed\u00adas que se encuentran en las Escrituras. Hay en \u00e9stas exhortaciones a alabar la g. de Dios, Sal 29 (28),  1-2; 95 (94), 6; 96 (95), 7-8; 149, 5; 150.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>La palabra heb. traducida as\u00ed\u00ad, kabod, significa el peso y por lo tanto el valor de algo, como cuando decimos que la palabra de alguien tiene peso. La gloria de Dios es el valor de Dios, la presencia de Dios en la plenitud de sus atributos en alg\u00fan lugar o por todas partes (Exo 16:10; Exo 29:43; Exo 33:19\u2014Exo 34:8; Isa 6:3). La presencia moradora de Dios se defini\u00f3 m\u00e1s tarde como shekinah (morada interior).<\/p>\n<p>Las referencias del NT a la gloria shekinah aparecen en Joh 1:14 y Rom 9:4. Se ve la gloria como algo tanto f\u00ed\u00adsico como espiritual, como se aprecia en Luk 2:9 (y la gloria del Se\u00f1or los rode\u00f3 de resplandor) y Joh 17:22, donde se refiere a la gloria del Padre que Jes\u00fas les dio a sus disc\u00ed\u00adpulos. En cuanto a los santos, la gloria culmina en cambiar sus cuerpos en la semejanza de su Se\u00f1or glorificado (Phi 3:21).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(fama grande, alabanza).<\/p>\n<p> 1- Gloria de Dios:  &#8211; Es lo que tenemos que hacer en esta vida, Mat 6:9, Jua 9:24, Jua 17:4, Hec 3:12, Hec 12:23, Sal 95,96, el Gran Halle: (Sals.111 a 118, y 134 a 139) y el pequeno Halle: (Sals.145 a 150).<\/p>\n<p> &#8211; En todas las cosas.<\/p>\n<p> 1Co 6:20, 1Co 6:1031, Fi12Cr 1:20, Col 3:17, Tit 2:10.<\/p>\n<p> &#8211; Alabar a Dios, d\u00e1ndole gracias con con gozo , \u00abpor todo\u00bb y \u00aben todo\u00bb, es el secreto del gozo en la tierra, 1Te 5:16-18, Efe 5:20.<\/p>\n<p> 2- De ella participaron Pedro, Santiago y Juan en el Tabor, Mt. 17, Mc.9. 3- La \u00fanica gloria del cristiano debe ser s\u00f3lo la cruz de Cristo, Gal 6:14.<\/p>\n<p> 4- La Gloria es el destino eterno de los creyentes, el Cielo, donde todo lo que haremos ser\u00e1 cantar gozosos sin descanso, las glorias del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, unidos a todos los \u00e1ngeles y santos, Rev 4:8, Rev 4:11, Rev 4:5 y 7 y 19. Ver \u00abCielo\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Valor y esplendor de algo, especialmente de una persona. En el hebreo se utiliza la palabra kabod, que apunta a la idea de \u2020\u0153peso\u2020\u009d, especialmente relacionada con metales preciosos. Por eso cuando el arca cay\u00f3 en manos de los filisteos y la mujer de Finees dio a luz, \u2020\u0153llam\u00f3 al ni\u00f1o Icabod, diciendo: \u00c2\u00a1Traspasada es la g. de Israel!\u2020\u009d (1Sa 4:21). La g. de una persona envuelve las ideas de su riqueza, su esplendor, su honor, su belleza. Tambi\u00e9n, por comparaci\u00f3n con el brillo de los metales preciosos, su brillantez. Estas cosas quiso Mois\u00e9s ver de Dios (\u2020\u0153Te ruego que me muestres tu g.\u2020\u009d [Exo 33:18]), pero eso s\u00f3lo era posible parcialmente. Dios le revel\u00f3 parte de su g., pero no la plenitud (\u2020\u0153&#8230; porque no me ver\u00e1 hombre y vivir\u00e1\u2020\u009d [Exo 33:20]).<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u2020\u0153la g. de Jehov\u00e1\u2020\u009d se utiliza para indicar una manifestaci\u00f3n visible de Dios. \u2020\u0153En la nube\u2020\u009d que gui\u00f3 a los israelitas por el desierto estaba la g. de Dios (Exo 16:7-10). En el monte Sina\u00ed\u00ad, cuando fue dada la ley, Dios mostr\u00f3 \u2020\u0153su g. y su grandeza\u2020\u009d (Deu 5:24) mediante \u2020\u0153truenos y rel\u00e1mpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte\u2020\u009d (Exo 19:16). Tambi\u00e9n \u2020\u0153la g. de Jehov\u00e1 apareci\u00f3 a todo el pueblo\u2020\u009d tras la santificaci\u00f3n del \u2020\u00a2tabern\u00e1culo (Lev 9:23). De igual manera en ocasi\u00f3n de la contradicci\u00f3n de Cor\u00e9 (Num 16:19). En otra oportunidad, cuando falt\u00f3 agua en la congregaci\u00f3n y \u00e9sta \u2020\u0153habl\u00f3 contra Mois\u00e9s&#8230;. la g. de Jehov\u00e1 apareci\u00f3 sobre\u2020\u009d Mois\u00e9s y Aar\u00f3n (Num 20:6). En la inauguraci\u00f3n del \u2020\u00a2templo, \u2020\u0153cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube llen\u00f3 la casa de Jehov\u00e1\u2020\u009d. Eso fue se\u00f1alado diciendo que \u2020\u0153la g. de Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada llenado la casa\u2020\u009d (1Re 8:10-11; 2Cr 7:1). Cuando Isa\u00ed\u00adas \u2020\u0153vio su g.\u2020\u009d (Jua 12:41), el Se\u00f1or estaba \u2020\u0153sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo\u2020\u009d (Isa 6:1). Ezequiel tuvo visiones de \u2020\u0153la g. de Jehov\u00e1\u2020\u009d que trat\u00f3 de describir hablando de \u2020\u0153una gran nube, con un fuego envolvente y alrededor de \u00e9l un resplandor, y en medio del fuego algo que parec\u00ed\u00ada como bronce refulgente&#8230;\u2020\u009d (Eze 1:4).<br \/>\ntema de la g. de Dios es abundante en los Salmos. Dios ha puesto su g. en los cielos (Sal 8:1) y ellos \u2020\u0153cuentan la g. de Dios\u2020\u009d (Sal 19:1), pero su g. es \u2020\u0153sobre los cielos\u2020\u009d (Sal 113:4). Jehov\u00e1 es \u2020\u0153el Rey de la g.\u2020\u009d (Sal 24:7-10). El deseo del creyente es ver su g. (Sal 63:2). Dios se ha vestido \u2020\u0153de g. y de magnificencia\u2020\u009d (Sal 104:1). \u2020\u0153Dar g. a Dios\u2020\u009d significa reconocer su riqueza, su esplendor, su honor, su belleza, su grandeza, su santidad, en una actitud de acatamiento, admiraci\u00f3n y sumisi\u00f3n. As\u00ed\u00ad, el salmista dice: \u2020\u0153Tributad a Jehov\u00e1, oh hijos de los poderosos, dad a Jehov\u00e1 la g. y el poder\u2020\u009d (Sal 29:1; Sal 96:7), \u2020\u0153Cantad la g. de su nombre\u2020\u009d (Sal 66:2).<br \/>\nel griego del NT la palabra es doxa, que significa \u2020\u0153reputaci\u00f3n\u2020\u009d u \u2020\u0153opini\u00f3n\u2020\u009d en el sentido de renombre, o reputaci\u00f3n, o fama. El t\u00e9rmino \u2020\u0153doxolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d se aplica a expresiones que hablan de estos atributos divinos, alab\u00e1ndolos. Los reinos del mundo tienen g. (Mat 4:8). Salom\u00f3n tuvo mucha g. (Mat 6:29). Pero cuando el t\u00e9rmino se refiere a Dios, indica su perfecci\u00f3n y majestad. Los hombres \u2020\u0153cambiaron la g. del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible\u2020\u009d (Rom 1:23). Todos \u2020\u0153pecaron, y est\u00e1n destituidos de la g. de Dios\u2020\u009d (Rom 3:23). Pero Dios manifest\u00f3 su g. en su Hijo Jesucristo. En la transfiguraci\u00f3n, \u2020\u0153una nube de luz\u2020\u009d cubri\u00f3 al Se\u00f1or Jes\u00fas y a dos de sus disc\u00ed\u00adpulos, Juan y Pedro, despu\u00e9s que \u2020\u0153les aparecieron Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas, hablando con \u00e9l\u2020\u009d (Mat 17:1-8). M\u00e1s tarde Juan dio testimonio de ello \u2020\u0153(y vimos su g., g. como del unig\u00e9nito del Padre), lleno de gracia y de verdad\u2020\u009d (Jua 1:14). Pedro hizo lo mismo (\u2020\u0153Pues cuando \u00e9l recibi\u00f3 de Dios Padre honra y g., le fue enviada una voz desde la magn\u00ed\u00adfica g..\u2020\u009d [2Pe 1:17]). El sentido de la palabra g. incluye aqu\u00ed\u00ad, de nuevo, su riqueza, su esplendor, su honor, su belleza, su grandeza, su santidad, etc\u00e9tera. Cristo es \u2020\u0153el resplandor\u2020\u009d de la g. de Dios, \u2020\u0153y la imagen misma de su sustancia\u2020\u009d (Heb 1:3). De modo que Dios busc\u00f3 una manera de manifestarse plenamente al hombre sin que \u00e9ste muriera. La g. de Dios manifestada en este sentido hace \u00e9nfasis en su car\u00e1cter (\u2020\u0153El que me ha visto a m\u00ed\u00ad, ha visto al Padre\u2020\u009d [Jua 14:9]).<br \/>\nNT habla de que Cristo disfrutaba, \u2020\u0153antes que el mundo fuese\u2020\u009d de una especial g. con su Padre (Jua 17:5). Adem\u00e1s de esto, Dios, cuando \u2020\u0153le resucit\u00f3 de los muertos\u2020\u009d, le dio g. (1Pe 1:21), premiando as\u00ed\u00ad su obra de satisfacci\u00f3n de la justicia divina. Como eso fue posible por su muerte en la cruz, ella vino a ser, entonces, causa de su g. El Se\u00f1or Jes\u00fas lo sab\u00ed\u00ada antes de ser crucificado, por lo cual dijo: \u2020\u0153Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado\u2020\u009d (Jua 12:23). Eso hace posible que Dios nos llame hoy \u2020\u0153a su reino y g.\u2020\u009d (1Te 2:12), haci\u00e9ndonos \u2020\u0153para alabanza de la g. de su gracia\u2020\u009d (Efe 1:6). De esta manera, el Se\u00f1or Jes\u00fas es \u2020\u0153la esperanza de g.\u2020\u009d para todos aquellos que creen en \u00e9l (Col 1:27), pues es su prop\u00f3sito llevar \u2020\u0153muchos hijos a la g.\u2020\u009d (Heb 2:10). \u2020\u0153Porque el Hijo del Hombre vendr\u00e1 en la g. de su Padre con sus \u00e1ngeles, y entonces pagar\u00e1 a cada uno conforme a sus obras\u2020\u009d (Mat 16:27).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>ver, TEOFAN\u00ed\u008dA<\/p>\n<p>vet, Heb. \u00abkabod\u00bb, \u00abpeso\u00bb; gr. \u00abdoxa\u00bb. (a) El primer sentido es el de ornamento: Salom\u00f3n, en toda su gloria, va revestido de ropajes regios (Mt. 6:29), el cabello es la gloria de la mujer (1 Co. 11:15), la fuerza es la gloria de los j\u00f3venes (Pr. 20:29), los padres son la gloria de los hijos (Pr. 17:6). Tambi\u00e9n se menciona la gloria del L\u00ed\u00adbano (Is. 35:2) y la gloria de las naciones (Ap. 21:26) (b) La gloria de Dios es el resplandor que emana de su persona, el aura cegadora de todas sus perfecciones. Esta gloria, comparable a un fuego devorador (Ex. 24:17), anonada, abate e inspira temor, respeto y adoraci\u00f3n; el hombre no puede ver la gloria real de Dios y seguir vivo (Ex. 33:18, 20, 22). As\u00ed\u00ad, todos aquellos que han tenido un encuentro con el Se\u00f1or reciben algo de ella: Israel y Mois\u00e9s ante el tabern\u00e1culo (Ex. 40:34, 35). Salom\u00f3n en la dedicaci\u00f3n del Templo (1 R. 8:11). Isa\u00ed\u00adas en el momento de su llamamiento (Is. 6:3), Ezequiel en su visi\u00f3n (Ez. 1:28), los pastores de Bel\u00e9n (Lc. 2:9), Esteban ante la muerte (Hch. 7:55), etc. La gloria divina se revela en la creaci\u00f3n (Sal. 19:2), y de manera particular en el hombre hecho a imagen de Dios (1 Co. 11:7); se manifiesta en medio de juicios (Nm. 16:42-46, etc.), se muestra en medio de las naciones (Sal. 97:6); sobre todo, aparece en la redenci\u00f3n ofrecida al mundo entero (Is. 40:5). (c) La gloria manifestada en Jesucristo. La gloria inaccesible del Dios de Israel se ha acercado a nosotros: en Cristo la hemos podido contemplar y amar sin ser consumidos por ella (Jn. 1:14; 17:5, 24; He. 1:3). Jes\u00fas ha mostrado esta gloria: por sus milagros (Jn. 2:11; 11:4), por su santidad perfecta (Jn. 17:4), en su transfiguraci\u00f3n (2 P. 1:17), en su resurrecci\u00f3n (Ro. 6:4), en su ascensi\u00f3n (Lc. 24:26; Jn. 17:5; He. 2:9). Y el Se\u00f1or de la gloria ha de volver pronto (1 Co. 2:8; Stg. 2:1), con todo el resplandor de su majestad, para juzgar y reinar (Mt. 16:27; 25:31). En principio, El ya nos ha dado su gloria (Jn. 17:22); contempl\u00e1ndola como a trav\u00e9s de un espejo, somos transformados a su imagen de gloria en gloria por el Esp\u00ed\u00adritu (2 Co. 3:18). Est\u00e1 pr\u00f3ximo el momento en el que recibiremos la gloria eterna (2 Ti. 2:10), cuando apareceremos con Cristo en gloria (Col. 3:4), teniendo nuestro mismo cuerpo su parte en esta glorificaci\u00f3n (1 Co. 15:43). Entonces, y para siempre, seremos iluminados por la gloria de Dios, la \u00fanica lumbrera de la santa ciudad (Ap. 21:23). El es verdaderamente el rey de la gloria, y todo en su palacio proclama: \u00c2\u00a1Gloria! (Sal. 24:9-10; 29:9). (d) Dar gloria a Dios es alabarle, darle honra, exaltarle y celebrar sus perfecciones (Dt. 32:3; Sal. 29:1-2; 115:1; Lc. 17:18; Ro. 14:11). De aqu\u00ed\u00ad viene el t\u00e9rmino \u00abdoxolog\u00ed\u00ada\u00bb (del gr. \u00abdoxa\u00bb, renombrado, honor), que es una f\u00f3rmula de oraci\u00f3n en la que se rinde gloria a Dios (cp. Sal. 41:14; 72:18-19; Mt. 6:13 b; Ro. 11:36; 16:25-27; Jud. 24-25; Ap. 1:5-6, etc.). Glorificar a Dios es tambi\u00e9n rendirle homenaje, reconocerlo como el \u00fanico soberano, y la fuente de todo bien (Dn. 4:34; 5:23; Lc. 5:25; 17:15). Jes\u00fas, por su vida santa y perfecta obediencia, glorific\u00f3 a Dios sobre la tierra (Jn. 17:4). Pedro deb\u00ed\u00ada glorificar a Dios al sufrir el martirio (Jn. 21:19). El creyente se glor\u00ed\u00ada en Dios y en Cristo el Salvador (Ro. 5:11; 15:17). El que se glorifica a s\u00ed\u00ad mismo comete el grave pecado de robarle a Dios el honor que le es debido (Sal. 49:7; 52:3; 75:5); el Se\u00f1or da su salvaci\u00f3n gratuitamente a los humildes, \u00aba fin de que nadie se jacte en su presencia\u00bb (1 Co. 1:29; Ef. 2:9). Ser\u00e1 al fin glorificado por sus juicios, por cuanto \u00e9stos restablecer\u00e1n su autoridad y su reino, rechazado todo ello por los imp\u00ed\u00ados (Lv. 10:3; cp. Is. 5:16). Para \u00abShekinah\u00bb, la presencia gloriosa de Dios en el santuario, v\u00e9ase TEOFAN\u00ed\u008dA.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[221]<\/p>\n<p>    En general es el equivalente de honor, dignidad, buena reputaci\u00f3n, fama, celebridad y popularidad. Y en terminolog\u00ed\u00ada popular, alude al lugar o situaci\u00f3n de los que se han salvado y esperan en el \u00abcielo\u00bb el juicio final y la confirmaci\u00f3n de su salvaci\u00f3n eterna. Con todo en el lenguaje b\u00ed\u00adblico tiene un sentido de epifan\u00ed\u00ada o manifestaci\u00f3n de Dios en sus poder y majestad.<\/p>\n<p>     En el Antiguo Testamento \u00abh\u00e4bod\u00bb es el t\u00e9rmino que se emplea para la manifestaci\u00f3n del poder de Dios, tal como aconteci\u00f3 en el Sina\u00ed\u00ad (Ex. 24. 15; Ex. 33.18; Ex. 40.34); como se manifest\u00f3 ante Salom\u00f3n, al inaugurar el Templo: 1 Rey. 8.11; como reclamaron con frecuencia los profetas de Israel: Is. 3.8 y  6.3; Jer. 2.2; Ez. 9.3; Sal 8.6; Sal 21.6<\/p>\n<p>     En el Nuevo Testamento la idea de gloria de Dios se convierte en concepto b\u00e1sico y decisivo de relaci\u00f3n con Dios Padre y Creador, en boca de Jes\u00fas y en los mensajes de todos sus seguidores.<\/p>\n<p>     El t\u00e9rmino griego \u00abdoxa\u00bb (fama, gloria, opini\u00f3n excelente) aparece en los 27 Escritos neotestamentarios 235 veces en forma simple o compuesta. De ellas, 28 se atribuyen a los labios de Jes\u00fas en alusi\u00f3n a la gloria del Padre o a la gloria que el Padre tributa al Hijo (Lc. 9.26; Mt. 24.30; Jn. 12.28). Las dem\u00e1s se reparten en inmensidad de referencias, desde los \u00e1ngeles que entonaban \u00abGloria a Dios en la alturas\u00bb (Lc. 2.14) al nacer el Salvador, hasta las palabras finales del centuri\u00f3n encargado de la ejecuci\u00f3n de Jes\u00fas que \u00abse volv\u00ed\u00ada d\u00e1ndose golpes de pecho y glorificaba a Dios diciendo: \u00abVerdaderamente este hombre era justo.\u00bb (Lc. 23.47)<\/p>\n<p>     Los cristianos de todos los tiempos recogieron este mensaje de la gloria como esperanza, como deber y como recompensa. Como esperanza, en cuanto se sintieron siempre invitados a la salvaci\u00f3n, es decir a trabajar por llegar a la gloria de Dios como Jes\u00fas (Mc. 2.12).<\/p>\n<p>     Pero la participaci\u00f3n en la gloria de Jes\u00fas supone aceptar los sufrimientos de la vida (Lc. 24.24), buscar solo la gloria de Dios (Jn. 5.41), vivir seg\u00fan los planes trazados por el mismo Dios. (Mt. 6.13)<\/p>\n<p>     Como deber, pues, es la misi\u00f3n de toda criatura que ha sido creada por el Ser Supremo. Consiste en reconocerle como Creador y como Padre y darle gracias por sus beneficios: Lc. 13. 13; Lc. 17. 15). As\u00ed\u00ad lo entendieron siempre los cristianos desde los primeros d\u00ed\u00adas apost\u00f3licos (Hechos 4.21) hasta las consignas de los santos de todos los tiempos: \u00abad maiorem Dei gloriam\u00bb (lema de San Ignacio de Loyola\u00bb: AMDG).<\/p>\n<p>     Y adem\u00e1s se entiende la idea de gloria como recompensa, participando en la de Jes\u00fas muerto y resucitado (Jn 16.14; Lc. 9.26; Mt. 24.30), que permanece para siempre a la derecha del Padre.<\/p>\n<p>     Precisamente ese triunfo escatol\u00f3gico es la recompensa de quienes le aman. Y se completar\u00e1 con visi\u00f3n eterna de la majestad divina en la plenitud celeste, pues en eso consistir\u00e1 la vida eterna, \u00aben conocerte a Ti, solo Dios verdadero y a Jesucristo a quien T\u00fa has enviado\u00bb. (Jn. 17.3)  (Ver Cielo 3 y ver Creaci\u00f3n. 4.3)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. cielo, gloria de Dios)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nGloria (en hebreo ) significa fundamentalmente peso, pesadez, gravedad, carga; tambi\u00e9n significa riqueza (G\u00e9n 31,1; 1 Re 3,13; Is 10,18); lo que es fuerte y pesado inspira \u00abrespeto y honor\u00bb; por eso, gloria tiene tambi\u00e9n la significaci\u00f3n de honor (G\u00e9n 45,13; Ez 28,2), no s\u00f3lo objetivamente considerado, es decir, la capacidad de un ser o de una cosa para infundir respeto, veneraci\u00f3n y honor, sino el honor subjetivo, el sentimiento experimentado ante la presencia de eso que inspira el honor. Dios, al manifestar su gloria, quiere que se rinda honor a esa gloria (Sal 29). La gloria es una manifestaci\u00f3n de poder (Ex 14,4; Is 26,15; Sab 18,8); gloria significa \u00e9xito y triunfo (G\u00e9n 45,13). La gloria significa tambi\u00e9n el ser del hombre, el alma (Sal 15,9; 108,12).<\/p>\n<p>La gloria de Dios, en el A. T., es, en definitiva, la misma persona de Dios en cuanto se manifiesta, se revela a los hombres. Dios es el invisible (Ex 33,19; Jn 6,46). Se hace visible a trav\u00e9s de su gloria (Jn 12,41). Y su gloria se hace presente a trav\u00e9s de las criaturas (Sal 19,2), de los fen\u00f3menos f\u00ed\u00adsicos (la tormenta, el trueno, el rel\u00e1mpago, el fuego, la nube) (Ez 24,1517; 33,18-23; Dt 5,19-21).<\/p>\n<p>La gloria de Dios se presencializa de una manera especial en el arca de la Alianza (Ex 25,21-22; 1 Sam 4,20-22), que es \u00abel trono de su gloria\u00bb (Jet 14,21); llena el tabern\u00e1culo (Ex 40, 34ss; N\u00fam 14,10; 16,19); en el templo de Salom\u00f3n establecer\u00e1 su morada permanente (1 Re 8,19); la gloria de Dios llena el cielo (Is 63,15; Sal 19,2), la tierra (Is 2,10; Sal 57,6), la Jerusal\u00e9n mesi\u00e1nica (Is 52,1; Jer 3,16); se manifiesta a los profetas (Is 6,1-4; 40 4-5; Ez 1,4.26; 8,4; 10,4.18-19; 43,1-5; 44,4). Para Ezequiel, la gloria de Dios es el mismo Dios (cf. Ez 9,3 y 9,4) rigiendo los destinos de la historia, es la misma persona de Dios revelada en la historia con su continua intervenci\u00f3n, poderosa y protectora, del pueblo (N\u00fam 14,22; Dt 5,24). Toda esta manifestaci\u00f3n del poder y de la gloria de Dios exige una respuesta en el hombre, el reconocimiento y la alabanza, la glorificaci\u00f3n de la gloria. La gloria est\u00e1 esencialmente ordenada a ser percibida por los sentidos; por eso se presenta siempre como algo luminoso y deslumbrante.<\/p>\n<p>A la palabra corresponde en el N. T. la palabra . Doxa tiene tambi\u00e9n una significaci\u00f3n muy compleja; etimol\u00f3gicamente significa opini\u00f3n, distinci\u00f3n o fama (Mt 4,8; 6,29); adquiere luego el significado pleno de la , el poder de Dios, el esplendor de su presencia, su misma persona. La , en los evangelios, es casi siempre la gloria de Dios, que se manifiesta en Cristo, en el nacimiento, en la vida, en la muerte y en la exaltaci\u00f3n de Jes\u00fas. En los evangelios sin\u00f3pticos la gloria se emplea para expresar el estado glorioso, al que fue exaltado Jesucristo en la resurrecci\u00f3n y en la ascenci\u00f3n (Mt 16,27; 19,28; 24,30; 25,31; Mc 8,38-39,1; 10,37; 13,26; Lc 9,26). Jesucristo, para pasar a la gloria, tuvo que pasar antes por el dolor (Lc 9,26.32; 24,26). El hombre debe glorificar a Jesucristo, es decir, reconocer su poder sobrenatural y proclamar su origen divino (Lc 7,16; 4,15; 17,18; 13,13; 23,47; 18,43). San Juan es el evangelista que ha elaborado con la mejor perfecci\u00f3n el concepto de gloria: los ap\u00f3stoles vieron la gloria de Jesucristo (Jn 1,14), la manifestaci\u00f3n de su divinidad en sus hechos y en sus palabras, pues Jesucristo es la encarnaci\u00f3n y la manifestaci\u00f3n de la Divinidad; la gloria de Jesucristo es la misma del Padre (Jn 1,18), se abre paso a trav\u00e9s de los milagros (Jn 2,11; 11,4), como en el A. T. la gloria de Dios. Los hombres deben glorificar a Cristo mediante la fe en El. Jesucristo pide al Padre su propia glorificaci\u00f3n, es decir, que le manifieste tal y como El es Jn 12,28; 17,1). Esta glorificaci\u00f3n se realiza en la pasi\u00f3n, muerte, resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n. Para San Juan, la pasi\u00f3n es, por s\u00ed\u00ad misma, una glorificaci\u00f3n de Jesucristo: es a la hora\u00bb de su gloria (Jn 3,14-15; 8,28; 12,32). Su muerte es su exaltaci\u00f3n, pues a trav\u00e9s de ella van a reconocer que El era Hijo de Dios. La manifestaci\u00f3n definitiva y total de la gloria de Dios la contemplaremos en la otra vida (Jn 17,1.24), donde aparecer\u00e1 la gloria sin velo, la Divinidad toda revelada.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> honor, cielo). Pertenece ante todo a Dios, a quien la Biblia presenta como glorioso, en terminolog\u00ed\u00ada de tipo est\u00e9tico y sacral, m\u00e1s que econ\u00f3mico o racionalista, como viene destacando la antropolog\u00ed\u00ada cultural. En el Antiguo Testamento, la gloria (en hebreo kabod) de Dios se expresa en su victoria sobre el Fara\u00f3n (cf. Ex 14,4.17) y de un modo especial en el monte Sina\u00ed\u00ad (Ex 33,18-22) y en el tabern\u00e1culo, al que Dios mismo cubre como nube (cf. Ex 40,34-35; 1 Re 8,11). En esa l\u00ed\u00adnea se sit\u00faa la gloria del Dios de Isa\u00ed\u00adas (Is 6,3), la gloria de la nueva Jerusal\u00e9n (Is 61,1), la gloria (en griego doxa) del nacimiento de Jes\u00fas (Lc 2,14). La gloria de Dios se expande a los hombres, que as\u00ed\u00ad aparecen tambi\u00e9n como gloriosos, sobre todo en una perspectiva escatol\u00f3gica*. En ese sentido, la culminaci\u00f3n de la vida de los hombres (el reino* de Dios) puede presentarse y describirse tambi\u00e9n como gloria y as\u00ed\u00ad se dice que el Hijo del Hombre vendr\u00e1 en su gloria (Mt 25,31), que es la Gloria de Dios, es decir, el mismo ser divino (cielo*). En ese sentido, lo contrario a la gloria del cielo no ser\u00ed\u00ada una condena* entendida en t\u00e9rminos de sufrimiento, sino un tipo de deshonor o verg\u00fcenza.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>1. Vocabulario.- Al traducir kabOd , doxa con el inexpresivo t\u00e9rmino \u00abgloria \u00ab, dif\u00ed\u00adcilmente consigue la Vulgata descubrir el rico contenido de las correspondientes voces hebrea y griega. aj KabOli. El verbo de la ra\u00ed\u00adz kbli tiene como derivaciones nominales importantes el adjetivo kabed (pesado) y el substantivo kabOli (peso, honor gloria, esplendor). El paso del significado de pesadez, riqueza, al de importancia, estima, honor, es f\u00e1cil de explicar: lo vemos en el funcionamiento del verbo kbli: la persona \u00abde peso\u00bb por causa de su riqueza y de su importancia social recibe el reconocimiento, es decir, el honor por ello. Por tanto, el honor no es algo que proviene del que da honor, sino del que es honrado es el reflejo de la importancia de la persona. En las grandes teofan\u00ed\u00adas Dios manifiesta su \u00abpeso&#8217; por medio de los prodigios que lo acompa\u00f1an (Ex 24,16-17). El reconocimiento de este \u00bb peso-poder\u00bb por parte de la criatura es el honor que se rinde a Dios. En la obra del Cronista y en los Proverbios aparece a menudo la pareja \u00abriqueza y &#8211; honor\u00bb.<\/p>\n<p>bj D\u00f3xa. La versi\u00f3n de los Setenta cambia el sentido de \u00abopini\u00f3n\u00bb que ten\u00ed\u00ada esta palabra en el griego cl\u00e1sico, us\u00e1ndola para traducir el hebreo kabOli. Sin embargo, este cambio se hab\u00ed\u00ada preparado ya antes de los Setenta, sobre todo por obra de algunos fil\u00f3sofos griegos, como Parm\u00e9nides. En la versi\u00f3n de los Setenta, doxa adquiere un valor profundamente religioso, bien sea cuando se le atribuye a Dios o bien cuando se le atribuye al hombre.<\/p>\n<p>Generalmente doxa traduce kabod de una manera mec\u00e1nica (sobre todo en el Pentateuco); sin embargo, no hay que olvidar ciertos matices que m\u00e1s tarde ejercer\u00e1n una notable influencia en el Nuevo Testamento: su equivalencia con doter\u00ed\u00ada y con dynamis.<\/p>\n<p>2. Antiguo Testamento<br \/>\nA) Gloria de Dios. El concepto expresado por kabod\/d\u00f3xa representa una de las categor\u00ed\u00adas m\u00e1s densas sem\u00e1nticamente de la Biblia. Si la santidad, qaosh\/agioSyme, expresa la trascendencia, kabOli define su inmanencia, su manifestaci\u00f3n. Hay un kabOli que se refiere particularmente a la acci\u00f3n de Dios en la historia y otro kabOli que representa m\u00e1s bien el reconocimiento cultual del primero. As\u00ed\u00ad en el salmo 115,1: \u00ab\u00c2\u00a1No a nosotros, Se\u00f1or, no a nosotros, s\u00f3lo a tu nombre da gloria!\u00bb; se intenta invocar la intervenci\u00f3n liberadora de Dios por amor a su kabOd En la celebraci\u00f3n cultual son significativos algunos pasajes de los salmos, como Sal 138,5: \u00abPorque el kabOli del Se\u00f1or es grande\u00bb.<\/p>\n<p>B) Gloria del hombre. La \u00abgloria\u00bb&#8216;, en sentido religioso, se atribuye tambi\u00e9n al hombre. En Job se establece una contraposici\u00f3n entre Dios omnipotente, Se\u00f1or de la \u00abgloria\u00bb, y el hombre privado de la misma (Job 19,9, contraposici\u00f3n m\u00e1s acentuada en los Setenta). El hombre es semejante a Dios en cuanto que est\u00e1 coronado de \u00abgloria'\u00bb (Sal 8,5.6). El juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado habla de la gloria de Ad\u00e1n en el para\u00ed\u00adso terrenal, una gloria perdida con el pecado. Uno de los objetivos de la comunidad de Qumr\u00e1n es que al final se reproduzca para los elegidos la gloria de Ad\u00e1n (1 Qh 17, 15; CD 3, 20).<\/p>\n<p>3. Nuevo Testamento.- El t\u00e9rmino d\u00f3xa aparece 165 veces. entre ellas 77 en los escritos paulinos. Tambi\u00e9n en Juan es un t\u00e9rmino privilegiado. El uso neotestamentario de d\u00f3xa\/dox\u00e1zO est\u00e1 completamente en l\u00ed\u00adnea con los Setenta y tambi\u00e9n, aunque en menor grado, con el Antiguo Testamento hebreo.<\/p>\n<p>Del Antiguo Testamento procede el significado de esplendor, gloria, magnificencia. La gloria divina, que en otros tiempos se manifestaba en el Sina\u00ed\u00ad, en el templo, etc., se manifiesta ahora en Jes\u00fas y a trav\u00e9s de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Juan atribuye la gloria a Cristo durante su vida terrena, ya que es la manifestaci\u00f3n de Dios, mientras que Pablo, Mateo, Marcos y Lucas (prescindiendo de Lucas en el episodio de la transfiguraci\u00f3n: Lc 9,35) s\u00f3lo se la atribuyen despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n. En el Verbo encarnado est\u00e1 presente la gloria de Dios, lo mismo que en el Antiguo Testamento estaba presente en el tabern\u00e1culo y en el templo (Jn 1,14). Cristo resucitado es el Se\u00f1or de la gloria (1 Cor 2,8). \u00abDar gloria a Dios\u00bb significa reconocer el poder salvador de Dios que se ha manifestado en Jesucristo (Lc 2,14. 19,38). Cristo comunica a los que creen en \u00e9l aquella gloria que \u00e9l mismo ha recibido del Padre (Rom 3,33). La justificaci\u00f3n es fundamentalmente una participaci\u00f3n de la \u00abgloria\u00bb escatol\u00f3gica (Rom 8,30).<\/p>\n<p>F. Raurell<\/p>\n<p>Bibl.: H, Kittel &#8211; G, von Rad. D\u00f3xa, en TWNT, 11, 235-274; S. Aalen, Gloria, en DTNT 11,227-231.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>La palabra que con m\u00e1s frecuencia se traduce por \u2020\u0153gloria\u2020\u009d en las Escrituras Hebreas es ka\u00c2\u00b7v\u00f3hdh, cuyo sentido primario es \u2020\u0153peso\u2020\u009d. (Comp\u00e1rese con Na 2:9, donde la palabra ka\u00c2\u00b7v\u00f3hdh se traduce \u2020\u0153pesada cantidad\u2020\u009d, y 1Sa 4:18, donde la forma adjetiva ka\u00c2\u00b7v\u00e9dh se traduce \u2020\u0153pesado\u2020\u009d.) Por consiguiente, la palabra gloria puede usarse con referencia a aquello que puede hacer que una persona parezca m\u00e1s importante o influyente, como riquezas (Sl 49:16), posici\u00f3n o reputaci\u00f3n. (G\u00e9 45:13.) El vocablo griego correspondiente es d\u00f3\u00c2\u00b7xa, cuyo significado primario era \u2020\u0153opini\u00f3n; reputaci\u00f3n\u2020\u009d, pero en las Escrituras Griegas Cristianas adquiri\u00f3 el sentido de \u2020\u0153gloria\u2020\u009d. Entre los diversos sentidos que el t\u00e9rmino comunica est\u00e1n: fama u \u2020\u0153honra\u2020\u009d (Lu 14:10), resplandor (Lu 2:9; 1Co 15:40) y aquello que honra a su due\u00f1o o hacedor. (1Co 11:7.)<br \/>\nEn las Escrituras se emplea con cierta frecuencia la palabra gloria en relaci\u00f3n con Jehov\u00e1 Dios. Respecto al significado que la palabra adquiere en estos casos, el Theological Dictionary of the New Testament dice: \u2020\u0153Si en lo que respecta al hombre, [ka\u00c2\u00b7v\u00f3hdh] se refiere a aquello que lo hace importante y reclama reconocimiento, bien por cuanto posee o por lo llamativo de su persona [por su dignidad o relevancia], en lo que respecta a Dios, tiene que ver con aquello que le hace impresionante para el hombre\u2020\u009d (edici\u00f3n de G. Kittel, traducci\u00f3n de G. Bromiley, 1971, vol. 2, p\u00e1g. 238). Por ello, el uso del t\u00e9rmino con relaci\u00f3n a Dios bien pudiera referirse a una manifestaci\u00f3n impresionante de su fuerza todopoderosa. De ah\u00ed\u00ad que pueda decirse que los cuerpos celestes \u2020\u0153est\u00e1n declarando la gloria de Dios\u2020\u009d. (Sl 19:1.) En el monte Sina\u00ed\u00ad, \u2020\u0153la gloria de Jehov\u00e1\u2020\u009d se manifest\u00f3 mediante fen\u00f3menos sobrecogedores, como el de un \u2020\u0153fuego devorador\u2020\u009d. (Ex 24:16-18; comp\u00e1rese con 16:7, 10; 40:34.)<br \/>\nLa Biblia dice con respecto al primer milagro de Jes\u00fas que \u00e9l \u2020\u0153puso de manifiesto su gloria\u2020\u009d (Jn 2:11), gloria que en este caso se refiere al impresionante testimonio del poder milagroso que identific\u00f3 a Jes\u00fas como el esperado Mes\u00ed\u00adas. (Comp\u00e1rese con Jn 11:40-44.) En otra ocasi\u00f3n, Jes\u00fas or\u00f3: \u2020\u0153Padre, glorif\u00ed\u00adcame al lado de ti mismo con la gloria que ten\u00ed\u00ada al lado de ti antes que el mundo fuera\u2020\u009d. (Jn 17:5.) Emple\u00f3 aqu\u00ed\u00ad este t\u00e9rmino para referirse a la posici\u00f3n exaltada que tuvo en los cielos, antes de venir a la Tierra. En respuesta a su oraci\u00f3n, Jehov\u00e1 \u2020\u02dcglorific\u00f3 a su Siervo, Jes\u00fas\u2020\u2122, resucit\u00e1ndolo y llev\u00e1ndolo nuevamente a los cielos. (Hch 3:13-15.) Cuando Jes\u00fas se transfigur\u00f3, los ap\u00f3stoles que estaban con \u00e9l pudieron \u2020\u02dcver su gloria\u2020\u2122 (Lu 9:29-32), que en este caso ten\u00ed\u00ada que ver con la \u2020\u0153magnificencia\u2020\u009d real que recibir\u00ed\u00ada al tiempo de su \u2020\u0153presencia\u2020\u009d en el poder del Reino. (2Pe 1:16.)<br \/>\nA los siervos de Dios se les aconseja que \u2020\u0153hagan todas las cosas para la gloria de Dios\u2020\u009d. (1Co 10:31.) La gloria de Dios se hace manifiesta por la honra y la alabanza que sus siervos le dan. El comportamiento del cristiano puede hacer que otras personas \u2020\u02dcden gloria a Dios\u2020\u2122. (Mt 5:16; 1Pe 2:12.) Los cristianos que responden a la direcci\u00f3n de Jehov\u00e1 son \u2020\u0153transformados [&#8230;] de gloria en gloria\u2020\u009d, es decir, progresan de continuo en su empe\u00f1o por reflejar la gloria de Dios. (2Co 3:18.) No  obstante, los cristianos deben guardarse de buscar la gloria que proviene de los hombres como hicieron algunos en el primer siglo. (Jn 12:42, 43.) Tanto Jes\u00fas como el ap\u00f3stol Pablo pusieron un sobresaliente ejemplo al no buscar ni aceptar la gloria de los hombres. (Jn 5:41; 8:50; 1Te 2:5, 6.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>A. Nombre tip<eret (tr,a,p]Ti , 8597), \"gloria, belleza, ornamento, distinci\u00f3n, orgullo\". Este vocablo se encuentra unas 51 veces en todos los per\u00ed\u00adodos del hebreo b\u00ed\u00adblico. El t\u00e9rmino expresa \"belleza\" externa: \"Har\u00e1s vestiduras sagradas para tu hermano Aar\u00f3n, que le den gloria y esplendor\" (Exo 28:2 rva: primera menci\u00f3n del vocablo). En Isa 4:2, la palabra califica el fruto de la tierra como la \"belleza\" o el \"adorno\" (lba) de los sobrevivientes de Israel. Tip<eret (o tip<arah) significa \"gloria\" en varios casos, con referencia a rango. Una corona de \"gloria\" es una corona que, por su valor, indica un alto rango; la sabidur\u00ed\u00ada, por ejemplo, otorgar\u00e1 \"corona de gloria\" (Pro 4:9 bla; \"hermosura\" rvr, rva, nrv, lba). \"Corona de honra son las canas\" (Pro 16:31 rva), recompensa por una vida justa. En Isa 62:3 (rvr), la frase \"corona de gloria\" (\"hermosura\" lba; \"esplendor\" rva) tiene como paralelo a \"diadema de reino\" (\"real\"). El t\u00e9rmino tambi\u00e9n califica la grandeza de un rey (Est 1:4) y de los habitantes de Jerusal\u00e9n (Zec 12:7). En cada uno de estos ejemplos, el vocablo enfatiza el rango de las personas u objetos que se califican. La palabra se usa en el sentido de \"reconocimiento\": \"De modo que El te ponga m\u00e1s alto que todas las naciones que ha hecho, en cuanto a alabanza, renombre y gloria\" (Deu 26:19 rva). Matizando aun m\u00e1s la connotaci\u00f3n de \"rango\", tip<eret (o tip<arah) se usa con referencia a Dios, destacando su rango, renombre y \"belleza\" inherente: \"Tuyos son, oh Jehovah, la grandeza, el poder, la gloria, el esplendor y la majestad\" (1Ch 29:11 rva). El t\u00e9rmino se refiere al \"honor\" de una naci\u00f3n, o sea, su posici\u00f3n delante de Dios: \"Derrib\u00f3 del cielo a la tierra la hermosura de Israel\" (Lam 2:1 rvr, rv-95; \"esplendor\" rva; \"gloria\" nbe). Este matiz es muy evidente en pasajes como Jdg 4:9  \"\u00c2\u00a1Ciertamente ir\u00e9 contigo! Solo que no ser\u00e1 tuya la gloria, por la manera en que te comportas; porque en manos de una mujer entregar\u00e1 Jehovah a S\u00ed\u00adsara\" (rva). En Isa 10:12, tip<eret (o tip<arah) expresa un concepto demasiado alto de s\u00ed\u00ad mismo: \"Castigar\u00e9 el fruto del coraz\u00f3n orgulloso del rey de Asiria y la ostentaci\u00f3n [\"gloria\"] de su altivez\" (lba). B. Verbo pa<ar (ra'P; , 6286), \"glorificar\". Este verbo aparece 13 veces. Un ejemplo es Isa 60:9  \"Y al Santo de Israel, que te ha glorificado\".<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p>I. LA GLORIA EN GENERAL. En la Biblia hebraica la palabra que significa gloria implica la idea de peso. El peso de un ser en la existencia define su importancia, el respeto que inspira, su gloria. Para el hebreo, pues, a diferencia del griego y de nosotros mismos, la gloria no designa tanto la fama cuanto el valor real, estimado conforme a su peso.<\/p>\n<p>Las bases de la gloria pueden ser las *riquezas. A Abraham se le llama ,muy glorioso\u00bb porque posee \u00abganado, plata y oro\u00bb (G\u00e9n 13,2). La gloria designa tambi\u00e9n la elevada posici\u00f3n social que ocupa un hombre y la autoridad que le confiere. Jos\u00e9 dice a sus hermanos: \u00abContad a mi padre toda la gloria que tengo en Egipto\u00bb (G\u00e9n 45,13). Job, arruinado y humillado, exclama: \u00ab\u00c2\u00a1Me ha despojado de mi gloria!\u00bb (Job 19,9; 29,1-25). Con el *poder (Is 8,7; 16, 14; 17,3s; 21,16; Jer 48,18), implica la gloria la influencia que irradia una persona. Designa el resplandor de la belleza. Se habla de la gloria del vestido de Aar\u00f3n (Ex 28,2.40), de la gloria del templo (Ag 2,3.7.9) o de Jerusal\u00e9n ([s 62,2), de la \u00abgloria del L\u00ed\u00adbano\u00bb (1s 35,1s; 60,13).<\/p>\n<p>La gloria es, por excelencia, patrimonio del rey. Dice, con su riqueza y su poder, el esplendor de su reinado ((Par 29,28; 2Par 17,5). Salom\u00f3n recibe de Dios \u00abriqueza y gloria como nadie entre los reyes\u00bb (lRe 3, 9-14; cf. Mt 6,29). El hombre, rey de la creaci\u00f3n, es \u00abcoronado de gloria\u00bb por Dios (Sal 8,6).<\/p>\n<p>II. CR\u00ed\u008dTICA DE LA GLORIA HUMANA. El AT vio la fragilidad de la gloria humana: \u00abNo temas cuando se enriquece el hombre, cuando se acrecienta la gloria de su casa. Al morir no puede llevarse nada, su gloria no desciende con \u00e9l\u00bb (Sal 49,17s). La Biblia supo ligar la gloria a valores morales y religiosos (Prov 3,35; 20,3; 29,23).<\/p>\n<p>La obediencia a Dios est\u00e1 por encima de toda gloria humana (N\u00fam 22,17s). En Dios se halla el \u00fanico fundamento s\u00f3lido de la gloria (Sal 62,6.8). El sabio que ha meditado sobre la gloria ef\u00ed\u00admera de los imp\u00ed\u00ados, no quiere ya \u00abtener\u00bb m\u00e1s gloria que a Dios: \u00abEn tu gloria me asumir\u00e1s\u00bb (Sal 73.24s). Esta actitud, llevada a su perfecci\u00f3n, ser\u00e1 la de Cristo. Cuando Sat\u00e1n le ofrezca \u00abtodos los reinos del mundo con su gloria\u00bb, responder\u00e1 Jes\u00fas: \u00abAl Se\u00f1or tu Dios adorar\u00e1s y a \u00e9l s\u00f3lo rendir\u00e1s culto\u00bb (Mt 4,8ss).<\/p>\n<p>III. LA GLORIA DE YAHVEH. La expresi\u00f3n \u00abla gloria de Yahveh\u00bb designa a *Dios mismo, en cuanto se revela en su majestad, su poder, el tesplandor de su santidad, el dinamismo de su ser. La gloria de Yahveh es, pues, epif\u00e1nica. El AT conoce dos tipos de manifestaciones o de epifan\u00ed\u00adas de la gloria divina: las altas gestas de Dios y sus apariciones.<\/p>\n<p>1. Las altas gestas de Dios. Dios manifiesta su gloria por sus deslumbrantes intervenciones, sus *juicios, sus \u00absignos\u00bb (N\u00fam 14,22). Tal es por excelencia el *milagro del mar Rojo (Ex 14,18); tal, el del *man\u00e1 y de las codornices: \u00abPor la ma\u00f1ana ver\u00e9is la gloria de Yahveh\u00bb (Ex 16,7). Dios viene en socorro de los suyos. La gloria es entonces casi sin\u00f3nimo de *salvaci\u00f3n (Is 35,1-4; 44,23; comp. Is 40,5 y Lc 3,6). El Dios de la *alianza pone su gloria en salvar y levantar a su pueblo; su gloria es su poder al servicio de su *amor y de su *fidelidad: \u00abCuando Yahveh reconstruya a Si\u00f3n, se le ver\u00e1 en su gloria\u00bb (Sal 102,17; cf. Ex 39,21-29). Tambi\u00e9n la obra *creadora manifiesta la gloria de Dios. \u00abLa gloria de Yahveh llena toda la tierra\u00bb (N\u00fam 14.21); entre los fen\u00f3menos naturales, la *tormenta es uno de los m\u00e1s expresivos de su gloria (Sal 29,3-9; cf. 97,1-6).<\/p>\n<p>2. Las apariciones de \u00abla gloria de Yahveh\u00bb. En el segundo tipo de manifestaciones divinas la gloria, realidad visible (Ex 16,10), es la irradiaci\u00f3n fulgurante del Ser divino. De ah\u00ed\u00ad la oraci\u00f3n de Mois\u00e9s: \u00ab\u00c2\u00a1Hazme, por favor, ver tu gloria!\u00bb (Ex 33,18). En el Sina\u00ed\u00ad la gloria de Yahveh adoptaba el aspecto de una llama que coronaba la *monta\u00f1a (Ex 24,15ss; Dt 5,22ss). Mois\u00e9s, por haberse acercado a ella en la *nube, retorna \u00abcon la piel del rostro radiante\u00bb (Ex 34,29) \u00abcon una gloria tal, dir\u00e1 san Pablo, que los hijos de Israel no pod\u00ed\u00adan contemplarlo fijamente\u00bb (2Cor 3,7). Despu\u00e9s del Sina\u00ed\u00ad, la gloria invade el santuario: \u00abSer\u00e1 consagrado por mi gloria\u00bb (Ex 29,43; 40,34). Consiguientemente Israel est\u00e1 al servicio de la gloria (Lev 9,6.23s), vive, camina y triunfa bajo su irradiaci\u00f3n (N\u00fam 16,1-17,151; 20,1-13; 40,36ss). M\u00e1s tarde la gloria llenar\u00e1 el *temple (1 Re 8, l Oss). Entre esta concepci\u00f3n local y cultual de la gloria y la concepci\u00f3n activa y din\u00e1mica hay una relaci\u00f3n muy estrecha. En uno y otro caso Dios se revela *presente a su *pueblo para salvarlo, santificarlo y regirlo. El v\u00ed\u00adnculo entre las dos nociones aparece claramente en la consagraci\u00f3n del santuario. Dios dijo entonces: \u00abSabr\u00e1n que yo, Yahveh, su Dios, soy quien los sac\u00f3 del pa\u00ed\u00ads de Egipto para permanecer entre ellos\u00bb (Ex 29,46).<\/p>\n<p>Isa\u00ed\u00adas contempla la gloria de Yahveh bajo el aspecto de una gloria regia. El profeta ve al *Se\u00f1or, su trono elevado, la cola de su ropaje que llena el santuario, su corte deserafines que clama su gloria (Is 6, lss). Esta es un *fuego devorador, santidad que pone al descubierto la impureza de la criatura, su nada, su radical fragilidad. Sin embargo no triunfa destruyendo, sino purificando y regenerando, y quiere invadir toda la tierra. Las visiones de Ezequiel dicen la libertad trascendente de la gloria, que abandona el templo (Ez 11,22s) y luego irradia sobre una comunidad renovada por el *Esp\u00ed\u00adritu (36,23ss; 39,21-29).<\/p>\n<p>La \u00faltima parte del libro de Isa\u00ed\u00adas une los dos aspectos de la gloria: Dios reina en la ciudad santa, a la vez regenerada por su *poder e iluminada por su *presencia: \u00ab\u00c2\u00a1Lev\u00e1ntate y resplandece, que ya se alza tu *luz, y la gloria de Yahveh resplandece para ti\u00bb (Is 60,1). *Jerusal\u00e9n se ve \u00aberigida en gloria en medio de la tierra\u00bb (62,7; cf. Bar 5,3). De ella irradia la gloria de Dios sobre todas las *naciones, que vienen a ella deslumbradas (Is 60,3). En los profetas del exilio, en los salmos del reino, en los apocalipsis alcanza la gloria esta dimensi\u00f3n universal, de car\u00e1cter escatol\u00f3gico: \u00abVengo a reunir las naciones de todas las lenguas. Ellas vendr\u00e1n a ver mi gloria\u00bb (66,18s; cf. Sal 97,6; Hab 2,14).<\/p>\n<p>Sobre este fondo luminoso se destaca la figura \u00absin belleza, sin esplendor\u00bb (Is 52,14) del personaje que, sin embargo, est\u00e1 encargado de hacer irradiar la gloria divina hasta las extremidades de la tierra: \u00abT\u00fa eres mi *siervo, en ti revelar\u00e9 mi gloria\u00bb (49,3).<\/p>\n<p>IV. LA GLORIA DE CRISTO. La elevaci\u00f3n esencial del NT est\u00e1 en el nexo de la gloria con la persona de Jes\u00fas. La gloria de Dios est\u00e1 totalmente presente en \u00e9l. Siendo *Hijo de Dios, es \u00abel resplandor de su gloria, la efigie de su sustancia\u00bb (Heb 1,3). La gloria de Dios est\u00e1 \u00absobre su rostro\u00bb (2Cor 4,6); de \u00e9l irradia a los hombres (3.18). El es \u00abel Se\u00f1or de la gloria\u00bb (ICor 2,8). Su gloria la contemplaba ya Isa\u00ed\u00adas y \u00abde \u00e9l hablaba\u00bb (Jn 12,41). La gloria es una de las l\u00ed\u00adneas de la revelaci\u00f3n de la divinidad de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>1. Gloria escatol\u00f3gica. La manifestaci\u00f3n plenaria de la gloria divina de Jes\u00fas tendr\u00e1 lugar en !a parus\u00ed\u00ada. \u00abEl *Hijo del hombre vendr\u00e1 en la gloria de su Padre con sus *\u00e1ngeles\u00bb (Mc 8,38; cf. Mt 24.30: 25,31) y manifestar\u00e1 su gloria por la consumaci\u00f3n de su *obra, a la vez *juicio y *salvaci\u00f3n. El NT est\u00e1 orientado hacia esta \u00abaparici\u00f3n de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jes\u00fas\u00bb (Tit 2,13s). hacia la \u00abgloria eterna en Cristo\u00bb (1 Pe 5,10).a la que Dios nos ha llamado (ITes 2,12) y que \u00abha sido revelada\u00bb (IPe 5,1): \u00abla ligera tribulaci\u00f3n de un momento nos prepara, muy por encima de toda medida, un peso eterno de gloria\u00bb (2Cor 4,17). La *creaci\u00f3n entera aspira a la revelaci\u00f3n de esta gloria (Rom 8.19). Juan ve a la nueva Jerusal\u00e9n descender del *cielo ba\u00f1ada de claridad: \u00abLa gloria de Dios la ha iluminado y el *cordero le sirve de lumbrera\u00bb (Ap 21,23).<\/p>\n<p>2. Gloria pascual. Por la *resurrecci\u00f3n y la *ascensi\u00f3n ha \u00abentrado\u00bb ya Cristo (Lc 24,26) en la gloria divina, que el Padre, en su amor, le hab\u00ed\u00ada dado antes de la creaci\u00f3n del mundo\u00bb (Jn 17,24) y que le pertenece como a Hijo al igual que al Padre. El Hombre-Dios fue tomado en la *nube divina, arrebatado (Act 1,9. 11), \u00abensalzado en la gloria\u00bb (ITim 3.16). \u00abDios lo resucit\u00f3&#8230; y le dio la gloria\u00bb (IPe 1.21). \u00abGlorific\u00f3 a su siervo Jes\u00fas\u00bb (Act 3,13). Esta gloria, como la \u00abgloria de Yahveh\u00bb en el AT, es esfera de pureza trascendente, de santidad, de luz, de poder, de vida. Jes\u00fas resucitado irradia esta gloria en todo su ser. Esteban ve al morir \u00abla gloria de Dios y a Jes\u00fas de pie  a la *diestra de Dios\u00bb (7,55). Saulo queda deslumbrado y cegado por su \u00abgloria luminosa\u00bb (22,11). En su comparaci\u00f3n no es nada la gloria del Sina\u00ed\u00ad (2Cor 3,10). La gloria de Cristo resucitado deslumbra a Pablo como la *luz de una nueva *creaci\u00f3n: \u00abEl Dios que dijo: ;Brille la luz del seno de las tinieblas!, es . el que ha brillado en nuestros corazones para hacer resplandecer el conocimiento de la gloria de Dios, que est\u00e1 en el *rostro de Cristo\u00bb (4,6).<\/p>\n<p>3. La gloria en el ministerio terrenal y en la pasi\u00f3n de Cristo. La gloria de Dios se manifest\u00f3 no s\u00f3lo en la resurrecci\u00f3n, sino en la vida, en el ministerio y en la muerte de Jes\u00fas. Los evangelios son doxofan\u00ed\u00adas, sobre todo, entre los sin\u00f3pticos, el de Lucas. En la escena de la anunciaci\u00f3n, la venida del *Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre *Mar\u00ed\u00ada evoca el descenso de la gloria al santuario del AT (Lc 1,35). En la natividad \u00abla gloria del Se\u00f1or\u00bb circunda de claridad a los pastores (2,9s). Esta gloria se transparenta en el bautismo de Jes\u00fas y en su *transfiguraci\u00f3n (9,32.35; 2Pe 1,17s), en sus *milagros, en su *palabra, en la santidad eminente de su vida, en su muerte. Esta no es s\u00f3lo el p\u00f3rtico que introduce al *Mes\u00ed\u00adas en su \u00abgloria\u00bb (Lc 24,26); los signos que la acompa\u00f1an revelan en el crucificado, mismo al \u00ab*Se\u00f1or de la gloria\u00bb (ICor 2,8).<\/p>\n<p>En Juan aparece todav\u00ed\u00ada m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita la revelaci\u00f3n de la gloria en la vida y en la muerte de Jes\u00fas. Jes\u00fas es el Verbo encarnado. En su *carne habita y se revela la gloria del Hijo \u00fanico de Dios (Jn 1,14.18). Se manifiesta desde el primer \u00absigno\u00bb (2,11). Aparece en la uni\u00f3n trascendente de Jes\u00fas con el Padre que le env\u00ed\u00ada, m\u00e1s todav\u00ed\u00ada en su *unidad (10,30). Las *obras de Jes\u00fas son las obras del Padre que, en el Hijo, las \u00abcumple\u00bb o realiza (14,10) y revelasu gloria (11,40), *luz y *vida para el *mundo. Esta gloria resplandece por encima de todo en la pasi\u00f3n. Esta es la *hora de Jes\u00fas, la m\u00e1s alta de las teofan\u00ed\u00adas. Jes\u00fas se \u00abconsagra\u00bb a su muerte (17,19) con toda lucidez (13,1.3; 18,4; 19,28) por obediencia al Padre (14,31) y para gloria de su *nombre (12,28). Hace libre don de su vida (10,18) por amor a los suyos (13,1). La *cruz, transfigurada, se convierte en el signo de \u00abla elevaci\u00f3n\u00bb del Hijo del hombre (12,23.31). El Calvario ofrece a las miradas de todos (19,37) el misterio del YO SOY divino de Jes\u00fas (8,27). El *agua y la *sangre, que manan del costado de Cristo, simbolizan la *fecundidad de su *muerte, fuente de *vida: tal es su gloria (7,37ss; 19,34.36).<\/p>\n<p>4. La gloria eclesial. La glorificaci\u00f3n de Cristo se consuma en los cristianos (Jn 17,10). En ellos el sacrificio de Jes\u00fas da su *fruto para gloria del Padre y del Hijo (12,24; 15,8). El *Esp\u00ed\u00adritu Santo, enviado por el Padre y el Hijo es, con el agua y la sangre sacramentales (1Jn 5,7), el art\u00ed\u00adfice de esta glorificaci\u00f3n. Los cristianos entran por \u00e9l en el *conocimiento y en la posesi\u00f3n de las *riquezas de Cristo (Jn 16,14s; 2Cor 1,22; 5,5). La gloria de Cristo resucitado se refleja ya en ellos, transform\u00e1ndolos a su *imagen \u00abde gloria en gloria\u00bb (3,18; Col 1,10s; 2Tes 1,12). Por el Esp\u00ed\u00adritu queda transfigurado el mismo *sufrimiento (IPe 4,14).<\/p>\n<p>5. El honor cristiano. La conciencia de esta gloria engendra el sentimiento de la dignidad cristiana y del honor cristiano. Ya en el AT la grandeza de Israel consiste en ser el pueblo al que Dios ha revelado su gloria. A *Israel \u00abpertenece la gloria\u00bb (Rom 9,4). Dios es \u00absu gloria\u00bb (Sal 106,20). La *fidelidad a Dios se matiza ya en Israel con un sentido religioso del honor. El mandamiento divino es la gloria de Israel (Sal 119,5s), la *idolatr\u00ed\u00ada, su suprema degradaci\u00f3n, como su supremo pecado: Israel \u00abcambia\u00bb entonces \u00absu gloria por el \u00ed\u00addolo\u00bb (Sal 106,20). En medio de un mundo que se hab\u00ed\u00ada perdido por no querer dar a Dios la gloria que le es debida (Rom 1,21s), los cristianos saben que ellos son \u00abciudadanos de los cielos\u00bb (Flp 3,20); \u00abresucitados con Cristo\u00bb (Col 3,1), \u00abbrillan como focos de *luz\u00bb (Flp 2,15s). Su honor consiste en que \u00ablos hombres, viendo sus buenas *obras, glorifiquen a su Padre, que est\u00e1 en los cielos\u00bb (Mt 5,16). Ante la gloria del nombre cristiano desaparece todo sentimiento de inferioridad social: \u00abEl *hermano de humilde condici\u00f3n se gloriar\u00e1 en su exaltaci\u00f3n, y el rico en su humillaci\u00f3n\u00bb (Sant 1,9), pues no hay lugar para \u00abconsideraciones de personas\u00bb (Sant 2,lss). El sentimiento del *orgullo cristiano se extiende hasta el *cuerpo, en el que los cristianos deben \u00abglorificar a Dios\u00bb (1Cor 6,15.19s). Finalmente, padecer por el *nombre cristiano es una gloria (IPe 4,15s). La ambici\u00f3n del honor mundano es, seg\u00fan san Juan, la que ha cerrado a m\u00e1s de uno el acceso a la&#8217; *fe (Jn 5,44; 12,43). Jes\u00fas, en cambio, indiferente a la gloria de los hombres (5,41), \u00abdespreci\u00f3 la infamia de la *cruz\u00bb (Heb 12,2). Su \u00fanico honor consist\u00ed\u00ada en cumplir su *misi\u00f3n, \u00abno buscando su gloria\u00bb, sino \u00abla gloria del que le ha enviado\u00bb (Jn 7,18), dejando su honor en las solas manos de su Padre (8,50.54).<\/p>\n<p>V. LA ALABANZA DE LA GLORIA. El deber del hombre es reconocer y celebrar la gloria divina. El AT canta la gloria del *creador, *rey, salvador y *santo de Israel (Sal 147,1). Deplora el pecado que la empa\u00f1a (Is 52,5; Ez 36,20ss ; Rom 2,24). Arde en deseos de verla reconocida por todo el universo (Sal 145,10s; 57, 6.12).<\/p>\n<p>En el NT la doxolog\u00ed\u00ada tiene por centro a Cristo. \u00abPor \u00e9l decimos nuestro *am\u00e9n a la gloria de Dios\u00bb (2Cor 1,20). Por \u00e9l asciende \u00abal Dios solo sabio&#8230; la gloria por los siglos de los siglos\u00bb (Rom 16,27; Heb 13, 15). A Dios se le da gloria por su nacimiento (Lc 2,20), por sus milagros (Mc 2,12&#8230;) y por su muerte (Lc 23,47). Las doxolog\u00ed\u00adas jalonan el progreso de su mensaje (Act 11, 18; 13,48; 21,20), como van puntuando las exposiciones dogm\u00e1ticas de Pablo (G\u00e1l 1,3s; etc.). Las doxolog\u00ed\u00adas del Apocalipsis recapitulan en una liturgia solemne todo el drama redentor (Ap 15,3s). Finalmente, como la *Iglesia es \u00abel *pueblo que Dios ha adquirido para *alabanza de su gloria\u00bb (Ef 1,14), al Padre se da \u00abgloria en la Iglesia y en Cristo Jes\u00fas por todas las edades y por todos los siglos\u00bb (3,21).<\/p>\n<p>A la doxolog\u00ed\u00ada lit\u00fargica a\u00f1ade el *m\u00e1rtir la doxolog\u00ed\u00ada de la sangre. El creyente, \u00abdespreciando la muerte hasta morir\u00bb (Ap 12,11), profesa as\u00ed\u00ad que la *fidelidad a Dios est\u00e1 por encima de toda gloria y todo valor humano. Como Pedro, al precio de su *sangre \u00abglorifica a Dios\u00bb (Jn 21,18).<\/p>\n<p>La \u00faltima doxolog\u00ed\u00ada, al final de la historia, es el canto de las \u00abbodas del *cordero\u00bb (Ap 19,7). La esposa aparece vestida de \u00abuna t\u00fanica de lino de una blancura resplandeciente\u00bb (19,8). En el fuego de la \u00abgran tribulaci\u00f3n\u00bb la Iglesia se ha ataviado para las bodas eternas con la \u00fanica gloria digna de su esposo, las virtudes, las ofrendas, los sacrificios de los *santos.<\/p>\n<p>No obstante, la gloria de la esposa le viene enteramente del esposo. En su *sangre se han \u00ab*blanqueado\u00bb las t\u00fanicas de los elegidos (7,14; 15,2), y si la esposa lleva este deslumbrante atav\u00ed\u00ado, es porque \u00able ha sido dado\u00bb hacerlo as\u00ed\u00ad (19,8). Se ha dejado revestir d\u00ed\u00ada tras d\u00ed\u00ada por las \u00abbuenas *obras que Dios ha preparado de antemano para que las practiquemos\u00bb (Ef 2,10). En el amor de Cristo est\u00e1 el origen de esta gloria; en efecto, \u00abCristo am\u00f3 a la Iglesia y se entreg\u00f3 por ella&#8230;; quer\u00ed\u00ada present\u00e1rsela a s\u00ed\u00ad mismo toda resplandeciente de gloria, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santa e inmaculada\u00bb (5,25.27). En este misterio de *amor y de *santidad se consuma la revelaci\u00f3n de la gloria de Dios.<\/p>\n<p>-> \u00ed\u0081ngeles &#8211; Blanco &#8211; Fuego &#8211; Orgullo &#8211; Luz &#8211; Nube &#8211; Presencia de Dios &#8211; Poder &#8211; Revelaci\u00f3n &#8211; Se\u00f1or &#8211; Transfiguraci\u00f3n.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La palabra hebrea principal para expresar este concepto es <em>k\u0101\u1e07\u00f4\u1e0f<\/em>, y en el griego es <em>doxa<\/em>, que deriva de <em>doke\u014d<\/em>, \u00abpensar\u00bb o \u00abparecer\u00bb. Estos dos significados dan raz\u00f3n de las dos l\u00edneas de importancia en el griego cl\u00e1sico, donde <em>doxa<\/em> significa opini\u00f3n (lo que uno piensa por s\u00ed mismo) y reputaci\u00f3n (lo que otros piensan de uno), lo que podr\u00eda adquirir los matices de fama, honra o alabanza.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Uso en el AT. Dado que <em>k\u0101\u1e07\u00f4\u1e0f<\/em> viene de <em>k\u0101\u1e07\u0113\u1e0f<\/em>, \u00abtener peso\u00bb, permite la idea de que uno que posee gloria est\u00e1 cargado de riquezas (Gn. 31:1), poder (Is. 8:7), posici\u00f3n (Gn. 45:13), etc. A los traductores de la <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">LXX<\/a> les pareci\u00f3 que <em>doxa<\/em> era la palabra m\u00e1s adecuada para traducir <em>ka\u1e07\u00f4\u1e0f<\/em> puesto que llevaba la noci\u00f3n de reputaci\u00f3n u honra que se halla en el uso de <em>k\u0101\u1e07\u00f4\u1e0f<\/em>. Pero <em>k\u0101\u1e07\u00f4\u1e0f<\/em> tambi\u00e9n denotaba la manifestaci\u00f3n de la luz por la cual Dios se revelaba, sea en el rel\u00e1mpago o en el resplandor enceguecedor que frecuentemente acompa\u00f1aba a las teofan\u00edas. La manifestaci\u00f3n de la divina presencia en la nube que dirig\u00eda a Israel en el desierto y que se localizaba en el tabern\u00e1culo era de la misma naturaleza. De este modo <em>doxa<\/em>, como traducci\u00f3n de <em>k\u0101\u1e07\u00f4\u1e0f<\/em> obtuvo un matiz de significado que antes no pose\u00eda. A veces <em>k\u0101\u1e07\u00f4\u1e0f<\/em> ten\u00eda una penetraci\u00f3n m\u00e1s profunda, denotando la persona o el ser. Cuando Mois\u00e9s pidi\u00f3 a Dios \u00abmu\u00e9strame tu gloria (Ex. 33:18) no estaba hablando de la nube luminosa que ya hab\u00eda visto, sino que estaba buscando una manifestaci\u00f3n especial de Dios que no dejara necesidad de desear m\u00e1s (cf. Jn. 14:8). Mois\u00e9s anhelaba conocer a Dios tal como era en s\u00ed mismo. En respuesta, Dios enfatiza su bondad (\u00abtodo mi bien\u00bb, Ex. 33:19). En este caso, la palabra podr\u00eda traducirse \u00abbelleza moral\u00bb. Sin esto, la eternidad de Dios como tema de la meditaci\u00f3n humana podr\u00eda ser deprimente. Este incidente que involucra a Mois\u00e9s es el alm\u00e1cigo para la idea de que la gloria de Dios no est\u00e1 limitada a alguna se\u00f1al externa que apele a los sentidos, sino que es lo que expresa su majestad inherente, que podr\u00eda tener o no una se\u00f1al visible. La visi\u00f3n de Isa\u00edas (6:1ss.) incluy\u00f3 tanto la percepci\u00f3n de rasgos sensibles como tambi\u00e9n la percepci\u00f3n de la naturaleza de Dios, particularmente de su santidad (cf. Jn. 12:41). La dignidad intr\u00ednseca de Dios, su majestad inefable, constituye la base de las advertencias de no gloriarse en las riquezas, la sabidur\u00eda o el poder (Jer. 9:23) sino en el Dios que ha dado todas estas cosas y que es mayor que sus dones. En los profetas, la palabra gloria se usa con frecuencia para presentar la excelencia del reino mesi\u00e1nico en contraste con las limitaciones del orden presente (Is. 60:1\u20133).<\/li>\n<li>Uso en el NT. En general, <em>doxa<\/em> sigue muy de cerca el patr\u00f3n establecido en la LXX. Se usa para expresar honra en el sentido de reconocimiento o aclamaci\u00f3n (Lc. 4:10), y de la vocalizada reverencia de la criatura por el Creador y Juez (Ap. 14:7). Con referencia a Dios, denota su majestad (Ro. 1:23) y su perfecci\u00f3n, especialmente en relaci\u00f3n con la justicia (Ro. 3:23). Se le llama Padre de gloria (Ef. 1:17). Como en el AT, la manifestaci\u00f3n de su presencia en funci\u00f3n de la luz es un fen\u00f3meno ocasional, como lo es en el AT (Lc. 2:9); pero en lo principal, este rasgo se transfiere al Hijo. La transfiguraci\u00f3n es un caso \u00fanico durante su ministerio terrenal, pero manifestaciones posteriores incluyen la revelaci\u00f3n a Saulo en el tiempo de su conversi\u00f3n (Hch. 9:3ss.) y a Juan en la isla de Patmos (Ap. 1:12ss.) El hecho de que Pablo pueda hablar de la gloria de Dios en t\u00e9rminos de riquezas (Ef. 1:18; 3:16) y poder (Col. 1:11) sugiere la influencia del AT sobre su pensamiento. La exhibici\u00f3n del poder de Dios al resucitar al Hijo de entre los muertos es llamada gloria (Ro. 6:4).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cristo es el resplandor de la gloria divina (Heb. 1:3). Por medio de \u00e9l se da a conocer a los hombres la perfecci\u00f3n de la naturaleza de Dios. Cuando Santiago habla de \u00e9l como \u00abglorioso Se\u00f1or\u00bb (2:1), parece que su pensamiento avanza seg\u00fan las l\u00edneas de la revelaci\u00f3n de Dios en el tabern\u00e1culo. All\u00ed la presencia divina era una condescendencia de su gracia, pero tambi\u00e9n un recordatorio constante de la disposici\u00f3n de Dios de se\u00f1alar los pecados de su pueblo y de visitarlos con juicio. As\u00ed, los lectores de la ep\u00edstola de Santiago reciben la amonestaci\u00f3n de guardarse de la acepci\u00f3n de personas. Dios est\u00e1 en medio de su pueblo como anta\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gloria de Cristo como la imagen de Dios, el Hijo del Padre, fue velada de los ojos de los pecadores en los d\u00edas de su carne, pero fue clara para los hombres de fe que se le unieron (Jn. 1:14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del mismo modo que el Hijo hab\u00eda vivido antes de su encarnaci\u00f3n en un estado de gloria (sin pecado que estropease la perfecci\u00f3n del modo divino de vida y de comuni\u00f3n) junto al Padre, seg\u00fan \u00e9l estaba consciente (Jn. 17:5), as\u00ed su regreso al Padre se puede llamar en propiedad una entrada en la gloria (Lc. 24:26). Pero aqu\u00ed parece haber m\u00e1s que una simple participaci\u00f3n con el Padre de aquello que hab\u00eda disfrutado en las edades pasadas. Dios ahora le da gloria (1 P. 1:21), en alg\u00fan sentido como una recompensa por la fiel, plena consumaci\u00f3n de la voluntad del Padre en relaci\u00f3n con la obra de salvaci\u00f3n (Fil. 2:9\u201311; Hch. 3:13). As\u00ed es que el acto de llevar a Cristo de la tierra (1 Ti. 3:16) y su segunda venida (Col. 3:4; Tit. 2:13), tanto como las representaciones de su presencia y actividad como futuro juez y rey (Mt. 25:31), se asocian tambi\u00e9n con una majestad y radiancia que faltan casi completamente en los retratos de Jes\u00fas en los d\u00edas de su humillaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed que, aunque el contraste entre los sufrimientos de Cristo y la gloria (lit., las glorias) que los seguir\u00eda (1 P. 1:11) es v\u00e1lido, el Evangelio de Juan revela algo m\u00e1s, a saber, que los sufrimientos mismos pueden ser considerados una glorificaci\u00f3n. Jes\u00fas estaba consciente de esto y se expres\u00f3 al respecto en forma consecuente. \u00abHa llegado la hora para que el Hijo del hombre sea glorificado\u00bb (Jn. 12:23). En el cuarto Evangelio, esta palabra, hora, se\u00f1ala en forma regular hacia la muerte de Cristo. Jes\u00fas no estaba tratando de investir la cruz de un aura de esplendor que \u00e9sta no ten\u00eda, a fin de conjurar un ant\u00eddoto psicol\u00f3gico para su dolor y verg\u00fcenza. M\u00e1s bien, la gloria propiamente pertenece a la consumaci\u00f3n de la obra que el Padre le hab\u00eda dado que hiciese, puesto que la obra representaba la perfecta voluntad de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La esperanza del cristiano es la gloria escatol\u00f3gica (Ro. 5:2). En este estado futuro tendr\u00e1 un cuerpo nuevo moldeado en conformidad con el cuerpo glorificado de Cristo (Fil. 3:21), un instrumento superior a aquel con que est\u00e1 actualmente dotado (1 Co. 15:43). Cristo en el creyente es la esperanza de gloria (Col. 1:27). Tambi\u00e9n \u00e9l es el principal ornamento del cielo (Ap. 21:23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra gloria se encuentra en plural para denotar las potestades superiores (Jud. 8). No es f\u00e1cil determinar si la referencia es a \u00e1ngeles o a hombres honorables y de buena reputaci\u00f3n en la comunidad cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un uso algo especializado de la palabra es el que se le da en las doxolog\u00edas, que son alabanzas a Dios por su dignidad y por sus obras (p. ej., Ro. 11:36).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En muchas ocasiones aparece el verbo gloriarse (<em>kauchaomai<\/em>) como en G\u00e1. 6:14, y su significado es jactarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Abrahams, <em>The Glory of God<\/em>; A. von Gall, <em>Die Herrlichkeit Gottes<\/em>; C.B. Gray y J. Massie en <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">HDB<\/a><\/em>; G. Kittel y G. von Rad en <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">TWNT<\/a><\/em>, II, pp. 235\u2013258; H. Kittel, <em>De Herrlichkeit Gottes<\/em>; E.C.E. Owen, \u00abDoxa and Cognate Words\u00bb en <em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">JTS<\/a><\/em> 33:132\u2013150, 265\u2013279; A.M. Ramsay. <em>The Glory of God and the Transfiguration of Christ<\/em>; J. Schneider, <em>DOXA<\/em>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Everett F. Harrison<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">LXX <\/a>Septuagint<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>HDB <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>TWNT <\/em><\/a><em>Theologisches Woerterbuch zum Neuen Testament<\/em> (Kittel)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><em>JTS <\/em><\/a><em>Journal of Theological Studies<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (276). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. En el Antiguo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>\u201cGloria\u201d generalmente representa el t\u00e9rmino heb. <\/span><span style=' '>k&#257;&#7687;\u00f4&#7687;<\/span><span lang=ES style=''>, cuya ra\u00edz da la idea de \u201cpesadez\u201d y, por lo tanto, de \u201cpeso\u201d o \u201cvalor\u201d. Se aplica a los hombres para describir su riqueza, esplendor, o reputaci\u00f3n (aunque en el \u00faltimo sentido <\/span><span style=''>k&#257;&#7687;\u00f4&#7687;<\/span><span lang=ES style=''> a menudo se <etiqueta id=\"#_ftn299\" name=\"_ftnref299\" title=\"\">trad. \u201chonor\u201d). La gloria de Israel no fueron sus ej\u00e9rcitos sino<\/etiqueta> Yahv\u00e9h (Jer. 2.11). Esta palabra tambi\u00e9n pod\u00eda significar el yo o el alma (Gn. 49.6).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El concepto m\u00e1s importante es el de la gloria de Yahv\u00e9h, que denota la revelaci\u00f3n del ser de Dios, su naturaleza y su presencia ante la humanidad, a veces con fen\u00f3menos f\u00edsicos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el Pentateuco la gloria de Yahv\u00e9h acompa\u00f1\u00f3 a su pueblo despu\u00e9s de la liberaci\u00f3n de Egipto, y se mostraba en la nube que los dirigi\u00f3 en el desierto (Ex. 16.7, 10). La nube se detuvo en el <etiqueta id=\"#_ftn300\" name=\"_ftnref300\" title=\"\">mte. Sina\u00ed, en el que Mois\u00e9s vio su gloria (Ex. 24.15\u201318)<\/etiqueta>. Nadie pod\u00eda ver el rostro de Dios y quedar vivo (Ex. 33.20), pero \u00e9l permiti\u00f3 que se tuviese alguna visi\u00f3n de su gloria (Ex. 34.5\u20138).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La gloria de Yahv\u00e9h llenaba el tabern\u00e1culo (Ex. 40.34\u201335), y aparec\u00eda especialmente a la hora del sacrificio (Lv. 9.6, 23). Estos pasajes parecen estar todos relacionados con teofan\u00edas en medio de tormentas el\u00e9ctricas, pero tambi\u00e9n hay pasajes que sugieren m\u00e1s el car\u00e1cter de Yahv\u00e9h que se har\u00e1 conocer por todo el mundo (Nm. 14.21\u201322).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los libros hist\u00f3ricos dicen que el templo era el lugar en el que la gloria de Yahv\u00e9h se encontraba localizada en forma especial (1 R. 8.11; 2 Cr. 7.1\u20133).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En los profetas tenemos la concepci\u00f3n casi f\u00edsica de la gloria de Yahv\u00e9h, como en las visiones de Ezequiel (Ez. 1.28, etc.), y tambi\u00e9n una doctrina m\u00e1s espiritualizada (Is. 40.4\u20135; 60.1\u20133, etc.). La visi\u00f3n de Isa\u00edas en el templo parece combinar ambas ideas (Is. 6.1\u20134).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En los salmos tambi\u00e9n puede encontrarse la idea de la tormenta (Sal. 18; 29), como as\u00ed tambi\u00e9n la idea de la futura revelaci\u00f3n del car\u00e1cter de Dios al mundo (Sal. 57.11; 96.3).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. En el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Aqu\u00ed se sigue a la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> en la trad. de <\/span><span style=''>k&#257;&#7687;\u00f4&#7687;<\/span><span lang=ES style=''>, por <\/span><span style=''>doxa<\/span><span lang=ES style=''>. En el <etiqueta id=\"#_ftn301\" name=\"_ftnref301\" title=\"\">gr. secular significa \u201copini\u00f3n\u201d o \u201creputaci\u00f3n\u201d. La primera idea desaparece completamente en l<\/etiqueta>a <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> y el <etiqueta id=\"#_ftn302\" name=\"_ftnref302\" title=\"\">NT, y t\u00e9rminos similares a <\/etiqueta><\/span><span style=''>k&#257;&#7687;\u00f4&#7687;<\/span><span lang=ES style=''>, tambi\u00e9n se trad. <\/span><span style=''>doxa<\/span><span lang=ES style=''>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En ciertos lugares del NT <\/span><span style=''>doxa<\/span><span lang=ES style=''> se refiere al honor humano (Mt. 4.8; 6.29), pero su uso principal es la descripci\u00f3n de la revelaci\u00f3n del car\u00e1cter y la presencia de Dios en la persona y obra de Jesucristo. \u00c9l es la manifestaci\u00f3n de la gloria divina (He. 1.3).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los pastores vieron la gloria de Dios cuando naci\u00f3 Jesucristo (Lc. 2.9, 14), y sus disc\u00edpulos pudieron verla durante su vida encarnada (Jn. 1.14). Se revel\u00f3 particularmente en su <\/span><span style=''>s&#275;meia<\/span><span style=''> <span lang=ES>(Jn. 2.11) y en su transfiguraci\u00f3n (Mt. 17.1\u20138; Mr. 9.2\u20138; Lc. 9.28\u201336), lo que recuerda la ascensi\u00f3n de Mois\u00e9s al Sina\u00ed (Ex. 24.15) y de El\u00edas a Horeb (1 R. 19.8), y sus respectivas visiones de la gloria de Dios. Ahora Cristo ve y refleja la gloria divina, pero no es necesario construir tabern\u00e1culo alguno porque la Palabra de Dios ha instalado su tienda en la carne humana de Jes\u00fas (Jn. 1.14), y su gloria se revelar\u00e1 m\u00e1s completamente en el pr\u00f3ximo \u00e9xodo en Jerusal\u00e9n (Lc. 9.31), y finalmente en su parus\u00eda.<\/span><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el cuarto evangelio la hora de la dedicaci\u00f3n a la muerte es esencialmente la hora de gloria (Jn. 7.39; 12.23\u201328; 13.31; 17.5; cf. He. 2.9).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La resurrecci\u00f3n y la ascensi\u00f3n tambi\u00e9n se ven como manifestaciones de la gloria de Dios en Cristo (Lc. 24.26; Hch. 3.13; 7.55; Ro. 6.4; 1 Ti. 3.16; 1 P. 1.21). Pero en especial se revelar\u00e1 en su plenitud en la parus\u00eda (Mr. 8.38; 13.26, etc.).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El hombre, que fue creado como imagen y gloria de Dios (1 Co. 11.7) y para estar en relaci\u00f3n con \u00e9l, ha dejado de cumplir este destino (Ro. 3.23), que s\u00f3lo Cristo, el segundo Ad\u00e1n, pudo cumplir (He. 2.6\u20139).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La iglesia puede ver y debe reflejar todav\u00eda la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo (2 Co. 4.3\u20136). Es la gloria del nuevo pacto (2 Co. 3.7\u201311), y la comparten en forma especial, tanto ahora (1 P. 4.14) como en el futuro (Ro. 8.18), aquellos que sufren con Cristo. El objeto de la iglesia es hacer que el mundo reconozca la gloria que le pertenece a Dios (Ro. 15.9) y que se muestra en sus acciones (Hch. 4.21), en sus disc\u00edpulos (1 Co. 6.20), y por sobre todas las cosas en su Hijo, el Se\u00f1or de gloria (Ro. 16.27).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0C. H. Dodd, <i>La interpretaci\u00f3n del cuarto evangelio<\/i>, 1978; S. Aalen, \u201cGloria\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn303\" name=\"_ftnref303\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). II, pp. 227\u2013233; C, Westerman, \u201cSer pesado\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn304\" name=\"_ftnref304\" title=\"\"><i>\u00b0DTMAT<\/i><\/etiqueta>, t(t). I, cols. 1089\u20131113; E. F. Harrison, \u201cGloria\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn305\" name=\"_ftnref305\" title=\"\"><i>\u00b0DT<\/i><\/etiqueta>, 1986, pp. 248\u2013250; E. Pax, \u201cGloria\u201d, <i>Conceptos fundamentales de teolog\u00eda<\/i>, 1966, t(t). II, pp. 167\u2013173; H. Bouess\u00e9, \u201cGloria de Dios\u201d, <i>Sacramentum mundi<\/i>, 1972, t(t). III, cols. 287\u2013291; W. Eichrodt, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, t(t). II, pp. 38\u201343; K. H. Schelkle, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1977, t(t). II, pp. 416\u2013418.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A. M. Ramsey, <i>The Glory of God and the Transfiguration of Christ<\/i>, 1949; A. Richardson, <i>An Introduction to the Theology of the New Testament<\/i>, 1958, pp. 64ss; C. H. Dodd, <i>The Interpretation of the Fourth Gospel<\/i>, 1953, pp. 201ss; S. Aalen, <etiqueta id=\"#_ftn306\" name=\"_ftnref306\" title=\"\"><i>NIDNTT <\/i><\/etiqueta>2, pp. 44\u201352; G. Kittel, G. von Rad, <etiqueta id=\"#_ftn307\" name=\"_ftnref307\" title=\"\"><i>TDNT <\/i><\/etiqueta>2, pp. 233\u2013255.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn308\" name=\"_ftnref308\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>R.E.N.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Fama, Honor, Majestad Exo 16:10 la g de Jehov\u00e1 apareci\u00f3 en la nube Exo 24:16 la g de Jehov\u00e1 repos\u00f3 sobre el monte Exo 33:18 dijo: Te ruego que me muestres tu g Exo 40:34 la g de Jehov\u00e1 llen\u00f3 el tabern\u00e1culo Lev 9:23 g de Jehov\u00e1 se apareci\u00f3 a todo el pueblo Num &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/gloria\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abGLORIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-4964","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4964","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4964"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4964\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4964"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4964"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4964"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}