{"id":5012,"date":"2016-02-05T00:52:39","date_gmt":"2016-02-05T05:52:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hechos-de-los-apostoles\/"},"modified":"2016-02-05T00:52:39","modified_gmt":"2016-02-05T05:52:39","slug":"hechos-de-los-apostoles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hechos-de-los-apostoles\/","title":{"rendered":"HECHOS DE LOS APOSTOLES"},"content":{"rendered":"<p>quinto libro del N. T., segunda parte del Evangelio de Lucas, puesto que originalmente formaban una sola obra,  que despu\u00e9s fue dividida. Se le dio el nombre, al estilo helen\u00ed\u00adstico, y en el canon aparece despu\u00e9s del Evangelio de Juan, separado del de Lucas.<\/p>\n<p>No hay duda de que son del mismo autor. En el pr\u00f3logo del Evangelio  Lucas se dirige a Te\u00f3filo, Lc 1, 3, y en el vers\u00ed\u00adculo 1 de H. vuelve a mencionar al mismo personaje y cita el primer libro, el Evangelio. Los \u00faltimos hechos narrados en el Evangelio, las apariciones de Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, la ascensi\u00f3n, son brevemente recordados en H., para hilar y seguir el relato. Por otra parte, desde el  punto de vista literario hay unidad, tanto el vocabulario como la sintaxis y el estilo en ambos libros son los mismos. Lucas es de origen gentil,  seg\u00fan la tradici\u00f3n de Antioqu\u00ed\u00ada de Siria, m\u00e9dico, lo que indica que deb\u00ed\u00ada gozar de una cultura muy amplia, conocedor del helenismo y de la Biblia griega. No se ha podido establecer con seguridad la fecha de redacci\u00f3n de  esta obra, seguramente despu\u00e9s de prisi\u00f3n del ap\u00f3stol Pablo en Roma, ca. 61-63, hecho con el que culmina el libro, posiblemente antes del a\u00f1o 70.  El libro de los H. relata los primeros tiempos de la Iglesia cristiana, su crecimiento y expansi\u00f3n desde Jerusal\u00e9n bajo el influjo del Esp\u00ed\u00adritu Santo a pesar de la oposiciones y obst\u00e1culos.<\/p>\n<p>Los siguientes son los temas y cap\u00ed\u00adtulos de H.:  Pr\u00f3logo, 1, 1-5. La Ascensi\u00f3n, 1, 6-11. I. La Iglesia de Jerusal\u00e9n, 1, 12-26; 2; 3; 4; 5.   II. Primeras misiones, 6; 7; 8; 9; 10: 11; 12.  III. Misi\u00f3n de Bernab\u00e9 y Pablo. Concilio de Jerusal\u00e9n. 13; 14; 15, 35.  IV. Misiones de Pablo, 15, 36-41; 16; 17; 18; 19, 20.  V. Fin de las misiones. El prisionero de Cristo. 19, 21-40; 20; 21; 22; 23; 24; 25; 26; 27; 28, 29.<\/p>\n<p>Ep\u00ed\u00adlogo  28, 30-31.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>El libro que narra selectivamente la historia del cristianismo primitivo desde la ascensi\u00f3n de Jes\u00fas hasta el final de dos a\u00f1os de encarcelamiento de Pablo en Roma.<\/p>\n<p>I. T\u00ed\u00adtulo del libro. Un mss. antiguo lleva el t\u00ed\u00adtulo Hechos (gr., praxeis, hechos realizados, logros, tratos). Otros t\u00ed\u00adtulos antiguos son Hechos de Ap\u00f3stoles, Los Hechos de los Ap\u00f3stoles, Hechos de los Santos Ap\u00f3stoles. Hechos narra acciones y discursos principalmente de Pedro y Pablo. Da algo de informaci\u00f3n sobre Judas (Act 1:16-20), el hombre escogido para reemplazarlo (Act 1:21-26), Juan (Act 3:1\u2014Act 4:31; Act 8:14-17), y Santiago (Act 12:12). Los 12, con excepci\u00f3n del traidor, se nombran en Act 1:13. Con frecuencia se ha sugerido el t\u00ed\u00adtulo Hechos del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>II. Autor. Las afirmaciones positivas sobre la autor\u00ed\u00ada de Hechos aparecieron hacia 160-200 d. de J.C. Desde entonces en adelante, todos los que mencionan el tema concuerdan que los dos libros dedicados a Te\u00f3filo (Lucas y Hechos) fueron escritos por Lucas, el m\u00e9dico amado. Es hasta tiempos recientes que se ha intentado adjudicar ambos libros a Tito o alg\u00fan otro autor.<\/p>\n<p>III. Lugar. El lugar donde fue escrito Hechos no se identifica, aunque el final abrupto del libro, mientras Pablo resid\u00ed\u00ada en Roma esperando su juicio, hace que Roma sea una elecci\u00f3n apropiada.<\/p>\n<p>IV. Fecha. Hechos debe haberse completado despu\u00e9s de la \u00faltima fecha mencionada en el libro, en Act 28:30. El final abrupto indica que fue escrito en esa ocasi\u00f3n, c. 61 o 62. El Evangelio de Lucas tiene un final apropiado; en cambio, Hechos no. No hay ning\u00fan indicio de que Pablo fuera liberado o de su muerte (ni de c\u00f3mo result\u00f3 el juicio).<\/p>\n<p>V. Los discursos en Hechos. El estilo de los discursos en Hechos no es el de Lucas, sino lo que es apropiado para cada orador: Pedro, Esteban, Pablo y aun los personajes menores; p. ej., Gamaliel (Act 5:35 ss.), el magistrado de Efeso (Act 19:35 ss.) y T\u00e9rtulo (Act 24:2 ss.).<\/p>\n<p>Las similitudes entre los discursos de Pedro y Pablo se explican por el hecho de que Pablo predicaba expl\u00ed\u00adcitamente el mismo evangelio que Pedro. Los discursos de una misma persona var\u00ed\u00adan en estilo, cada uno adecuado a la ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>VI. Resumen de los contenidos.<br \/>\n\tIntroducci\u00f3n, Act 1:1-26.<br \/>\n\t1. El d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s, nacimiento de la iglesia, Act 2:1-47.<br \/>\n\t2. Retratos de la primera iglesia en Jerusal\u00e9n, 3\u20147.<br \/>\n\t3. La extensi\u00f3n del evangelio a toda Judea y Samaria,Act 8:1-25.<br \/>\n\t4. Tres conversiones continentales, 9\u201410.<br \/>\n\t5. La misi\u00f3n jud\u00ed\u00ada a los gentiles y encarcelamiento de Pedro, 11\u201412.<br \/>\n\t6. Primer viaje misionero de Pablo, Act 12:24\u2014Act 14:28.<br \/>\n\t7. El concilio eclesi\u00e1stico en Jerusal\u00e9n,Act 15:1-29.<br \/>\n\t8. Segundo viaje misionero de Pablo, Act 15:30\u2014Act 18:23.<br \/>\n\t9. Tercer viaje misionero de Pablo, Act 18:24\u2014Act 21:16.<br \/>\n\t10.Arresto de Pablo y viaje a Roma, Act 21:17\u2014Act 28:31.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Libro del N.T., llamado tambi\u00e9n \u00abActas de los Ap\u00f3stoles\u00bb. Nos cuenta la historia de la primitiva Iglesia, plagada de \u00abhechos\u00bb milagrosos, prodigios y maravillas, producidas por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, por lo que se le ha llamado tambi\u00e9n \u00abEvangelio del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. Escrito por el m\u00e9dico San Lucas, como continuaci\u00f3n de la historia de su Evangelio, nos expone c\u00f3mo el cristianismo se expandi\u00f3 en 32 a\u00f1os desde Jerusal\u00e9n hasta los confines de la tierra entonces conocida, hasta Siria, Grecia y la misma Roma.<\/p>\n<p> Seria un libro \u00abinconcluso\u00bb, porque t\u00fa y yo seguimos siendo los \u00abhechos\u00bb de la Iglesia de Cristo, \u00c2\u00a1hasta el fin de los tiempos!<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, LIBR LINT<\/p>\n<p>ver, CANON, MANUSCRITOS B\u00ed\u008dBLICOS, LUCAS, PABLO, PEDRO<\/p>\n<p>vet, Quinto libro del NT. Este t\u00ed\u00adtulo general, que data del siglo II, no significa que este libro narre todos los hechos y gestas de los ap\u00f3stoles. El objeto del libro es el de mostrar la expansi\u00f3n del cristianismo entre los paganos, expansi\u00f3n en la que los ap\u00f3stoles fueron los instrumentos bajo la direcci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. En vanguardia se hallan al principio Pedro, y despu\u00e9s Pablo. Pero los ap\u00f3stoles son frecuentemente presentados como un cuerpo ejecutivo (Hch. 1:23-26; 2:42; 4:33; 5:12, 29; 6:2; 8:1, 14; 15:6-23). El libro va dedicado a un hombre llamado Te\u00f3filo, evidentemente un prominente cristiano procedente de la gentilidad. El autor cita una relaci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada escrito anteriormente de la vida y de las ense\u00f1anzas de Cristo. No puede referirse a otra cosa m\u00e1s que al tercer Evangelio. Razones: (a) Este Evangelio se dirige tambi\u00e9n a Te\u00f3filo. (b) Tiene como tema la vida y doctrina de Cristo hasta su ascensi\u00f3n (Lc. 24:51). (c) Al presentar el ministerio de Cristo, insiste en su misi\u00f3n universal, que tambi\u00e9n ocupa la perspectiva del autor de Hechos. (d) El vocabulario de ambos libros presenta numerosas analog\u00ed\u00adas. Aunque el autor no da su nombre en ninguna de ambas obras, emplea la primera persona plural en ciertos pasajes que relatan los viajes de Pablo (Hch. 16:10- 17; 20:5-21:18; 27:1-28:16). Ello indica asimismo que fue su acompa\u00f1ante. Durante el segundo viaje del ap\u00f3stol, se reuni\u00f3 con \u00e9l en Troas y lo acompa\u00f1\u00f3 hasta Filipos. Y fue en esta misma ciudad que volvi\u00f3 a unirse a \u00e9l en su tercer viaje. Fue con \u00e9l a Jerusal\u00e9n, y lo acompa\u00f1\u00f3 de Cesarea a Roma. Las tradiciones m\u00e1s antiguas de la \u00e9poca inmediatamente posterior a la de los ap\u00f3stoles atribuyen el tercer Evangelio y Hechos a Lucas. Las alusiones a Lucas en las ep\u00ed\u00adstolas de Pablo concuerdan con lo que se dice en Hechos de sus viajes. No podemos decir de ning\u00fan amigo de Pablo que lo acompa\u00f1ara con tanta fidelidad. Col. 4:14 y Flm. 24 nos hacen ver que Lucas estaba con Pablo en Roma. Las ep\u00ed\u00adstolas redactadas en las \u00e9pocas en las que, seg\u00fan Hechos, Lucas no estaba con Pablo, no lo mencionan. Adem\u00e1s, la utilizaci\u00f3n de t\u00e9rminos m\u00e9dicos (cfr. Hobart, \u00abLa langue m\u00e9dicale de St. Luc\u00bb), el estilo cl\u00e1sico, todo ello junto al manifiesto conocimiento que se evidencia del mundo grecorromano, tanto en su organizaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica como legislativa, militar y cultural, dan evidencia de que el autor estaba bien instruido, como corresponde a un m\u00e9dico. As\u00ed\u00ad, se puede aceptar sin dudas de ninguna especie que Lucas fue el autor del tercer Evangelio y de Hechos. El objeto del libro de los Hechos ya ha sido mencionado. El cap. 1 relata los \u00faltimos encuentros del Se\u00f1or Jes\u00fas con sus disc\u00ed\u00adpulos durante los cuarenta d\u00ed\u00adas, su promesa del Esp\u00ed\u00adritu Santo, su orden de anunciar el Evangelio a todo el mundo (Hch. 1:8), su ascensi\u00f3n, y los hechos de sus disc\u00ed\u00adpulos hasta Pentecost\u00e9s. Tenemos a continuaci\u00f3n la historia de la iglesia de Jerusal\u00e9n con posterioridad a Pentecost\u00e9s, describi\u00e9ndose ciertos hechos caracter\u00ed\u00adsticos (Hch. 2:1-8:3): las primeras conversiones, la primera oposici\u00f3n, el primer acto de disciplina eclesi\u00e1stica, el primer m\u00e1rtir. Cada uno de estos relatos es seguido de una breve exposici\u00f3n de la situaci\u00f3n de la iglesia posterior a estos hechos (cfr. Hch. 2:41-47; 4:23-37; 5:11-16, 41, 42; 6:7; 8:1-3). En estos episodios, Pedro tiene un papel destacado, hasta el primer m\u00e1rtir, Esteban, que introduce el siguiente per\u00ed\u00adodo. Despu\u00e9s tenemos un relato de la transformaci\u00f3n de la iglesia en iglesia misionera, ofreciendo la salvaci\u00f3n a todos los hombres, \u00fanicamente por la fe en Jesucristo (Hch. 8:4-12:25). Esta secci\u00f3n de Hechos describe cinco acontecimientos importantes: (a) La obra de Felipe en Samaria y la conversi\u00f3n del funcionario et\u00ed\u00adope (Hch. 8:4-40). (b) La conversi\u00f3n de Saulo y sus primeras predicaciones (Hch. 9:1-30). (c) La actividad misionera de Pedro, en Siria, que llev\u00f3 a la conversi\u00f3n de Cornelio dando a la iglesia la certidumbre de que el Evangelio era tambi\u00e9n para los gentiles (Hch. 9:31-11:18). (d) La fundaci\u00f3n de un nuevo centro de expansi\u00f3n entre los gentiles, la Iglesia de Antioqu\u00ed\u00ada compuesta mayormente de cristianos surgidos de la gentilidad (Hch. 11:19-30). (e) La persecuci\u00f3n desatada por Herodes, por la cual las autoridades pol\u00ed\u00adticas rechazan el cristianismo de una manera definitiva (Hch. 12). A continuaci\u00f3n se da el relato del establecimiento de la fe cristiana en los principales centros del imperio, sobre todo por acci\u00f3n de Pablo (Hch. 13), hasta el final del libro de los Hechos. Esto tiene lugar en el curso de tres grandes viajes. El primero a Chipre y al interior de Asia Menor (Hch. 13-14), que lleva al Concilio de Jerusal\u00e9n, en el que reconoce de manera formal la posici\u00f3n de los gentiles procedentes del paganismo en el seno de la iglesia, no sometidos ni a la circuncisi\u00f3n ni a la observancia de la Ley, fuera de unas cosas necesarias que s\u00ed\u00ad est\u00e1n obligados a guardar (Hch. 15:19, 20, 23-29). El segundo viaje llev\u00f3 a Pablo a Macedonia y a Grecia (Hch. 18:23-20:3), finalizando en la \u00faltima visita de Pablo a Jerusal\u00e9n (Hch. 20:4-21:26), donde fue arrestado. Sigue su propia defensa ante los jud\u00ed\u00ados, ante F\u00e9lix, Festo, Agripa, y sus dos a\u00f1os de cautiverio en Cesarea (Hch. 21:27-26:32), despu\u00e9s de lo cual fue enviado a Roma, a causa de haber apelado a C\u00e9sar (Hch. 27:1-28:16). Anunci\u00f3 el Evangelio durante dos a\u00f1os en la ciudad imperial (Hch. 28:17-31). Muchos piensan que Hechos fue escrito al final de estos \u00abdos a\u00f1os\u00bb, esto es, en el a\u00f1o 63 d.C. Otros opinan que Lucas se detiene aqu\u00ed\u00ad porque \u00e9ste hab\u00ed\u00ada cumplido su prop\u00f3sito al escribir este libro: mostrar al ap\u00f3stol llevando el Evangelio hasta Roma. O quiz\u00e1 porque tuviera la intenci\u00f3n de escribir otro libro en el que relatar los sucesos acontecidos con posterioridad. En este caso se podr\u00ed\u00ada situar la redacci\u00f3n de Hechos algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde. Las investigaciones modernas han dado evidencia de la notable exactitud hist\u00f3rica de Hechos. La concordancia, que hab\u00ed\u00ada sido muy debatida, entre Hechos y las Ep\u00ed\u00adstolas de Pablo ha sido vindicada con \u00e9xito. El libro de Hechos ha sido escrito por un literato de gran talento, que provee los datos que explican la r\u00e1pida expansi\u00f3n del cristianismo durante los treinta y tres a\u00f1os que siguieron a la comisi\u00f3n de Cristo a los ap\u00f3stoles. V\u00e9anse CANON, MANUSCRITOS B\u00ed\u008dBLICOS, LUCAS, PABLO, PEDRO y las respectivas bibliograf\u00ed\u00adas. Bibliograf\u00ed\u00ada: Hester, H. I.: \u00abIntroducci\u00f3n al estudio del Nuevo Testamento\u00bb (Casa Bautista de Publicaciones, El Paso, 1974); Ladd, G. E.: \u00abHechos\u00bb, en El comentario b\u00ed\u00adblico Moody del Nuevo Testamento (Ed. Moody, Chicago, 1965\/71); Tenney, M. C.: \u00abNuestro Nuevo Testamento\u00bb (Ed. Moody, Chicago, 1973); Ryrie, C. C.: \u00abLos Hechos de los Ap\u00f3stoles\u00bb (Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona, 1981).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>(v. cen\u00e1culo, Esp\u00ed\u00adritu Santo, historia de la evangelizaci\u00f3n, mandato misionero, Pablo)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(-> Lucas, Iglesia). Ninguno de los evangelistas hab\u00ed\u00ada sentido la necesidad de \u00abcompletar\u00bb el evangelio de Jes\u00fas con una obra aut\u00f3noma sobre el despliegue de la Iglesia, pues en Jes\u00fas se hallaba contenido ese despliegue. Lucas, en cambio, lo ha hecho. No ha escrito dos obras, como actualmente parece, sino una obra en dos partes. Pero la Iglesia posterior las ha separado, de manera que el evangelio (Le) aparece al lado de los otros evangelios y el libro de los Hechos ocupa un lugar distinto, despu\u00e9s de los cuatro evangelios. Sobre el sentido general de su obra doble hemos hablado en Lucas*, poniendo de relieve su inter\u00e9s por lo que suele llamarse la historia de la salvaci\u00f3n, al menos en un sentido extenso. Son muchos los investigadores modernos que han tomado a Lucas como primer representante del \u00abcatolicismo primitivo\u00bb: ser\u00ed\u00ada el primero que ha convertido el evangelio en una religi\u00f3n organizada y el cristianismo en una estructura eclesial. Pero eso no es del todo cierto. Lo que a Lucas le importa en el libro de los Hechos es la marcha y camino de la Iglesia, entendida como portadora de un Evangelio universal, que llega al centro del Imperio romano, para enriquecer desde all\u00ed\u00ad al conjunto de la humanidad, como hab\u00ed\u00ada dicho Jes\u00fas: \u00abSer\u00e9is mis testigos en Jerusal\u00e9n, en toda Judea y Samar\u00ed\u00ada, y hasta los confines de la tierra\u00bb (Hch 1,8). El viaje fundamental del evangelio era para Lucas la subida de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n, donde pone su vida en manos de Dios, a favor de todos los humanos. Pues bien, el libro de los Hechos est\u00e1 centrado en la experiencia del camino o viaje de la Iglesia, que tiene que salir de Jerusal\u00e9n, hasta llegar a Roma, entendida como centro del mundo antiguo. Desde esa perspectiva se entienden los diversos momentos del libro.<\/p>\n<p>(1) Jerusal\u00e9n y los Doce (Hch 1-5). La comunidad de Jerusal\u00e9n aparece en Hechos como la comunidad ideal. En ella se dan las se\u00f1ales del cambio de los tiempos, de la transformaci\u00f3n de la humanidad (milagros). Los cristianos reparten los bienes y empiezan a acoger a personas de otras naciones y grupos (aunque de hecho luego se centren s\u00f3lo en los jud\u00ed\u00ados). Ciertamente, en esa iglesia hay ya creyentes que quieren \u00abenga\u00f1ar\u00bb al Esp\u00ed\u00adritu, pero no logran su objetivo.<\/p>\n<p>(2)  Los helenistas y la misi\u00f3n a los paganos (Hch 6-12). A pesar de la tentaci\u00f3n de encerrarse en s\u00ed\u00ad misma, la primera comunidad se ve forzada a expandirse, a partir del testimonio de los llamados helenistas. Hay tensiones internas entre hebreos y helenistas, pero se superan. Viene la persecuci\u00f3n que obliga a los helenistas a dejar Jerusal\u00e9n. Y as\u00ed\u00ad act\u00faa el Esp\u00ed\u00adritu que se manifiesta fuera de la comunidad constituida: el episodio del centuri\u00f3n Comelio es, en este momento, decisivo, abriendo el camino de la Iglesia de los paganos. Por otra parte, Pablo se convierte a Cristo y Pedro tiene que dejar Jerusal\u00e9n, para realizar su tarea en otros lugares, en gesto de apertura universal.<\/p>\n<p>(3) Pablo y Bernab\u00e9. La primera misi\u00f3n organizada (Hch 13-15) desemboca en la crisis del Concilio de Jerusal\u00e9n (Hch 15). La misi\u00f3n de Bernab\u00e9 y de Pablo, como expansi\u00f3n de la Iglesia en el mundo pagano (que seg\u00fan Lucas se produce por impulso del Esp\u00ed\u00adritu), obliga a plantear nuevos temas en la Iglesia. Hay cristianos de Jerusal\u00e9n que siguen exigiendo la circuncisi\u00f3n a todos los creyentes (que se hagan de hecho jud\u00ed\u00ados antes de convertirse a Cristo). Pablo y Bernab\u00e9 se niegan. El Concilio de Jerusal\u00e9n asume la misi\u00f3n de Pablo y ratifica la libertad de los cristianos que vienen de la gentilidad. Aun teniendo consideraciones con los judeocristianos, la Iglesia se desprende de un elemento anterior, que se vincula desde entonces al particularismo jud\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>(4) Las misiones de Pablo (Hch 16-20). La Iglesia se expande, como nueva comunidad mesi\u00e1nica, liberada de la Ley, en los diversos pa\u00ed\u00adses del entorno oriental: desde Efeso hasta Macedonia y Acaya (Atenas y Corinto). El mundo, preparado ya por el Esp\u00ed\u00adritu, parece dispuesto a escuchar la voz de Pablo, la misi\u00f3n cristiana. De esta manera, este segundo libro de Lucas podr\u00ed\u00ada titularse Los Hechos del Esp\u00ed\u00adritu.    (5)  De Jerusal\u00e9n a Roma (Hch 21-28). El final del libro de los Hechos cuenta el camino que lleva a Pablo a Roma, pasando por Jerusal\u00e9n, donde le toman prisionero. Va a Roma para ser juzgado, porque, como ciudadano romano, ha podido apelar y apela al tribunal del c\u00e9sar, para exponer all\u00ed\u00ad, en el centro del mundo entonces conocido, el mensaje de Jes\u00fas. Pablo ha llegado a Roma y anuncia all\u00ed\u00ad la Palabra. En este momento, Lucas puede acabar su relato. Sabe, sin duda, que la historia no ha terminado. Pero lo que ha contado es suficiente: una par\u00e1bola del camino universal de la iglesia de Jes\u00fas, que se abre en Roma al ancho mundo de los gentiles que all\u00ed\u00ad confluyen (cf. Hch 28,25-31).<\/p>\n<p>(6) Conclusi\u00f3n. Jes\u00fas, centro y fin del tiempo. Este es el mensaje de la doble obra de Lucas, que se abre desde las promesas de Israel, a trav\u00e9s de Jes\u00fas, por medio de Roma, a todas las naciones. Hay otros caminos, otras formas de entender y de contar el despliegue de la Iglesia, centrada en Galilea (cf. Mc 16,8) o abierta hacia oriente (Mt 2,1-11). Pero este camino de Lucas ha sido, y sigue siendo, el m\u00e1s significativo, en la l\u00ed\u00adnea del evangelio paulino.<\/p>\n<p>Cf. J. GONZ\u00ed\u0081LEZ ECHEGARAY, Los hechos de los ap\u00f3stoles y el mundo romano, Agora 9, Verbo Divino, Estella 2002; J. RIUS-&#8216;CAMPS, De Jerusal\u00e9n a Antioqu\u00ed\u00ada. G\u00e9nesis de la Iglesia cristiana. Comentario ling\u00fc\u00ed\u00adstico y exeg\u00e9tico a Hch 1-12, El Almendro, C\u00f3rdoba 1989; Del camino de Pablo a la misi\u00f3n a los paganos. Comentario ling\u00fc\u00ed\u00adstico y exeg\u00e9tico a Hch 13-28, Cristiandad, Madrid 1984; L. SCHENKE, La comunidad primitiva. S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1999; F. VOUGA, Los primeros pasos del cristianismo. Escritos, protagonistas, debates, Verbo Divino, Estella 2001.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Los Hechos de los Ap\u00f3stoles son la  continuaci\u00f3n del Evangelio seg\u00fan Lucas (cf. Lc 1,1-4; Hch 1,1-2) y deben atribuirse al mismo autor (sea o no el que indica la tradici\u00f3n); se piensa generalmente que fueron compuestos despu\u00e9s del Evangelio dentro de los \u00faltimos treinta a\u00f1os del siglo 1.<\/p>\n<p>El mensaje de los Hechos no debe  separarse del mensaje del Evangelio: se trata una vez m\u00e1s de la acci\u00f3n de  Dios en Jesucristo dentro de la historia, de la continuidad y tensi\u00f3n entre el pueblo de Israel y la comunidad de los que creen en Cristo: aparecen en primer plano la energ\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu y de la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>Se discute sobre los objetivos de los  Hechos. Precisamente el rechazo de Jes\u00fas por parte del pueblo de Israel y &#8211; la tensi\u00f3n entre los cristianos de origen jud\u00ed\u00ado y los de origen pagano podr\u00ed\u00adan constituir una motivaci\u00f3n decisiva para el autor. No hay que olvidar tampoco los objetivos se\u00f1alados en Lc 1,1-4; lo cierto es que el autor no intentaba solamente escribir una historia de los or\u00ed\u00adgenes de la Iglesia (seg\u00fan la historiograf\u00ed\u00ada de la \u00e9poca), sino dirigirse a los creyentes presentando su mensaje a trav\u00e9s del relato. Parece improbable que los Hechos se dirigieran principalmente al mundo pagano, como una apolog\u00ed\u00ada del cristianismo (o de Pablo en particular).<\/p>\n<p>Sin entrar en discusi\u00f3n sobre el  plan de la obra, se puede se\u00f1alar la sucesi\u00f3n de algunos bloques del relato, en donde se van alternando diversos m\u00f3dulos (escenas, sumarios, discursos&#8230;); como tema unitario se puede indicar (cf. 1,8: 23,11) el testimonio, que se prolonga seg\u00fan una l\u00ed\u00adnea geogr\u00e1fica (cf. ya en el evangelio el viaje de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n). Como protagonistas destacan Pedro y Pablo.<\/p>\n<p>El esquema es el siguiente: proemio y presentaci\u00f3n del grupo de los ap\u00f3stoles (c. 1); en Jerusal\u00e9n (cc. 2-5: los ap\u00f3stoles y la primera comunidad; 6,1 8,3: los di\u00e1conos y Esteban); Felipe en Judea y Samar\u00ed\u00ada (8,4-40); \u00abconversi\u00f3n\u00bb de Pablo (9,1 -30); viajes de Pedro y comienzo de la misi\u00f3n a los paganos (9,31-11,18); Antioqu\u00ed\u00ada (1 1,19-30); persecuci\u00f3n bajo Herodes Agripa (c. 12); viaje de Pablo y Bernab\u00e9 (cc. 13-14); el  \u00abconcilio\u00bb de Jerusal\u00e9n (15,1-35); segundo y tercer viaje de Pablo (15,3621,14); Pablo prisionero de los romanos en Jerusal\u00e9n (21,15-23,35), en Cesarea (cc. 24-26) y en Roma (cc. 27-28; en 27 1-28,16, narraci\u00f3n del viaje).<\/p>\n<p>  F Manini<\/p>\n<p> Bibl.: Equipo \u00abCahiers Evangile\u00bb, Los He C~OS de los Ap\u00f3stoles, Verbo Divino\u00bb Estella 91993; J Rius-Camps, De Jerusal\u00e9n a Antioqu\u00ed\u00ada. G\u00e9nesis de la Iglesia cristiana, Comentario lingaistico y exeg\u00e9tico a Hc~ 1-12, El Almendro, C\u00f3rd\u00f3ba 1989; \u00ed\u00add, \u00bb El camino de Pablo a la misi\u00f3n de los paganos, Comentario ling\u00fc\u00ed\u00adstico y exeg\u00e9tico a Hch 13-28, Cristiandad, Madr\u00ed\u008dd 1984; M. Gourgues, Misi\u00f3n y comunidad (Hch 1-12l, Verbo Divino, Estella 21990; \u00ed\u00add., El evangelio a los paganos (Hch 13-28l, Verbo Divino, Estella 21991; Casa de la Biblia, Comentario al Nuevo Testamento, Verbo Divino, Estella 1995; R. Aguirre &#8211; A, Rodr\u00ed\u00adguez Carmona. Evangelios  sin\u00f3pticos y Hechos de los Ap\u00f3stoles, Verbo Divino, Estella 21993.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Notas sobre la historia de la interpretaci\u00f3n: 1. La obra lucana en la vida de la Iglesia; 2. La obra lucana en la discusi\u00f3n exeg\u00e9tica moderna. II. Estructura y temasfundamentales de los Hechos: 1. Desde pentecost\u00e9s hasta el concilio de Jerusal\u00e9n (1,1-15,35); 2. Desde el concilio de Jerusal\u00e9n hasta la llegada de Pablo a Roma (15,36-28,31). III. Conclusiones de conjunto.<\/p>\n<p>Los problemas de la obra lucana parten sobre todo del segundo volumen, el m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico y sin paralelo en los otros evangelistas, los Hechos de los Ap\u00f3stoles. As\u00ed\u00ad pues, bajo esta voz tratamos toda la problem\u00e1tica general de Lucas-Hechos, remitiendo a t Lucas II s\u00f3lo para la estructura y los temas fundamentales del evangelio lucano, recomendando la lectura unitaria de las dos voces.<\/p>\n<p>I. NOTAS SOBRE LA HISTORIA DE LA INTERPRETACI\u00ed\u201cN. Para Lucas-Hechos, m\u00e1s quiz\u00e1 que para cualquier otro escrito de la Biblia, la forma de ver del cristiano com\u00fan y la de los especialistas presentan una desconcertante divergencia.<\/p>\n<p>1. LA OBRA LUCANA EN LA VIDA DE LA IGLESIA. Entre los cristianos comunes, los dos vol\u00famenes de Lucas viven hoy un momento de gran popularidad, superior aun a la ya notable popularidad de que gozaron en la Iglesia antigua. El Jes\u00fas que fascina a muchos de nuestros contempor\u00e1neos por su humanidad, en la que se revela la misericordia del Padre, es en gran parte el Jes\u00fas lucano; los temas espirituales predilectos de Lucas (la alegr\u00ed\u00ada y la alabanza, pero tambi\u00e9n la renuncia y la perseverancia; la dimensi\u00f3n \u00abhorizontal\u00bb, la pobreza vista sobre todo como compartir, y al mismo tiempo la dimensi\u00f3n \u00abvertical\u00bb, primac\u00ed\u00ada de la oraci\u00f3n&#8230;), todo esto es capaz de se\u00f1alar todo un itinerario de vida cristiana; adem\u00e1s, de los Hechos se deduce una imagen de t Iglesia que no est\u00e1 ciertamente libre de dificultades y de tensiones, pero que es lo suficientemente viva y estimulante para ofrecer a trav\u00e9s de los siglos un punto de referencia para cualquier esfuerzo de renovaci\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>El cristiano com\u00fan, hoy como en el pasado, se siente inclinado espont\u00e1neamente a contar a Lucas-Hechos entre las partes \u00abf\u00e1ciles\u00bb de la Biblia, las menos \u00abteol\u00f3gicas\u00bb, las que m\u00e1s se prestan a una aproximaci\u00f3n fructuosa por parte de todos, sin exigir demasiados presupuestos; en resumen, una simple narraci\u00f3n de sucesos hist\u00f3ricos, aunque capaces de encerrar numerosas riquezas teol\u00f3gicas y espirituales (cf Jer\u00f3nimo: CSEL 54,463,2-6; Juan Cris\u00f3stomo: PG 60,13s).<\/p>\n<p>Sin embargo, el exponente m\u00e1s propiamente teol\u00f3gico de la obra, quiz\u00e1 precisamente por no haber sido tan advertido, ha sido m\u00e1s fuerte de lo que se cree, y en algunos momentos hist\u00f3ricos se ha manifestado con mayor claridad. Despu\u00e9s de haber ofrecido el \u00abarco de b\u00f3veda\u00bb del canon neotestamentario en torno al cual agrupar unitariamente los evangelios junto al corpus paulinum y los dem\u00e1s escritos, la obra lucana prest\u00f3 una ayuda eficaz para la salvaguardia de la unidad de los dos Testamentos cuando dicha unidad fue negada por los gn\u00f3sticos (cf, p.ej., Ireneo, Adv. Haer. 111, 10,1-5; 12,1-14; 14,1-4); por algo Marci\u00f3n, que hab\u00ed\u00ada optado, sin embargo, por el evangelio de Lucas gracias a su insistencia en la misericordia del Padre, tuvo que mutilarlo en algunos puntos, interpolados seg\u00fan \u00e9l por cristianos demasiado favorables al juda\u00ed\u00adsmo (y correcciones dictadas por temores an\u00e1logos afloran tambi\u00e9n a veces dentro de la Iglesia en la tradici\u00f3n textual), y rechazar de plano los Hechos en donde la fuerte insistencia en la identidad entre el Dios de Jesucristo y el Dios de Israel (3,13; 5,30; 13,17; 22,14; 24,14) habr\u00ed\u00ada comprometido, a su juicio, la novedad cristiana (cf Tertuliano, Adv. Marcionem IV, 2,4: CCL I,548,26s; IV, 4,4: 550,20-25; V, 2,7: 667,27-30; De praescriptione haereticorum 22,11; 23,3: 204,6,31-35; Epifanio, Haer. XLII: PG 41,708-773).<\/p>\n<p>Pero tras estos momentos de dura tensi\u00f3n, Lucas volvi\u00f3 a ocupar tranquilamente, sin disonancias de quejas o de excesivas alabanzas, su posici\u00f3n de \u00abhistoriador\u00bb concienzudo y de \u00abartista\u00bb elegante (cf Jer\u00f3nimo, Ep. XIX, 4). No se sospechaba de un Lucas \u00abte\u00f3logo\u00bb; el problema de la finalidad espec\u00ed\u00adfica de la obra apenas se trataba, y siempre en t\u00e9rminos muy gen\u00e9ricos: por ejemplo, cuando se se\u00f1alaba la impropiedad del t\u00ed\u00adtulo \u00abHechos de los Ap\u00f3stoles\u00bb, ya que en realidad s\u00f3lo se habla all\u00ed\u00ad d\u00e9 Pedro y de Pablo, mientras que su verdadero protagonista, para el que sepa ver las cosas como es debido, es el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Cris\u00f3stomo: PG 60,21).<\/p>\n<p>2. LA OBRA LUCANA EN LA DISCUSI\u00ed\u201cN EXEGETICA MODERNA. Detr\u00e1s de esta aparente facilidad, detr\u00e1s de la superficie tranquila de esta narraci\u00f3n en la que todo se desarrolla de manera tan lineal y fluida, los ojos recelosos dedos modernos descubren toda una madeja de problemas.<\/p>\n<p>Del puesto de \u00abhistoriador\u00bb que hab\u00ed\u00ada ocupado honrosamente durante tantos siglos, Lucas se ha visto trasladado al rango de \u00abte\u00f3logo\u00bb; con esta promoci\u00f3n, sin embargo, se le ven\u00ed\u00ada encima no s\u00f3lo una nueva gloria, sino tambi\u00e9n la desagradable sorpresa de ser blanco de los ataques de sus nuevos colegas, los te\u00f3logos. En el mismo momento en que se le reconoc\u00ed\u00ada a Lucas la capacidad de desarrollar su visi\u00f3n personal de las cosas y no se presentaba ya como un simple repetidor de Jes\u00fas y de Pablo, en una parte del protestantismo contempor\u00e1neo esta aportaci\u00f3n teol\u00f3gica lucana era considerada como una involuci\u00f3n m\u00e1s que como una evoluci\u00f3n y suscitaba juicios bastante severos, que culminaron en la calificaci\u00f3n de \u00ab(proto)catolicismo\u00bb, t\u00e9rmino que para algunos autores (K\u00e1semann, Schultz&#8230;) no s\u00f3lo serv\u00ed\u00ada para describir en el terreno hist\u00f3rico la aparici\u00f3n de una eclesiolog\u00ed\u00ada de tipo cat\u00f3lico, sino tambi\u00e9n para expresar una valoraci\u00f3n teol\u00f3gica sumamente negativa, casi sin\u00f3nimo de alteraci\u00f3n del evangelio.<\/p>\n<p>Por m\u00e1s discutibles que puedan ser, estas posiciones radicales tienen el m\u00e9rito de llamar la atenci\u00f3n, incluso entre los cat\u00f3licos, sobre los peligros de una teolog\u00ed\u00ada o de una espiritualidad unilateralmente sacada de Lucas-Hechos, olvidando los grandes temas paulinos del pecado, de la gracia y de la cruz. Peligros que no tienen nada de hipot\u00e9ticos si se piensa en el \u00abjesuanismo\u00bb liberal (Harnack) que parece asomar Ie nuevo en nuestros d\u00ed\u00adas en ciertas tendencias horizontalistas; o tambi\u00e9n en ciertas notas de moralismo o de triunfalismo en el terreno de la eclesiolog\u00ed\u00ada, de la que no se ha visto libre la predicaci\u00f3n y la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica. Hay ciertamente peligros en el \u00aboptimismo\u00bb lucano, lo mismo que los hay en el \u00abpesimismo\u00bb apocal\u00ed\u00adptico o joaneo, aun cuando tanto el uno como el otro expresen aspectos irrenunciables de la fe cristiana; se trata m\u00e1s bien, sin embargo, de una lectura nuestra, unilateral y deformante, que siendo infiel a Pablo resulta tambi\u00e9n infiel a la aut\u00e9ntica intenci\u00f3n del propio Lucas.<\/p>\n<p>Prescindiendo de estos diversos juicios de valor, no todos han aceptado la modificaci\u00f3n de Lucas introducida por los te\u00f3logos. Incluso en nuestros d\u00ed\u00adas, los estudios sobre Lucas reflejan esta dualidad de posiciones, \u00abLucas historiador\u00bb\/ \u00abLucas te\u00f3logo\u00bb, con dominio alterno de la una o de la otra. En efecto, nunca ha faltado, sobre todo en el \u00e1rea angloamericana (cf el balance que de ella ha trazado Gasque, no sin cierta unilateralidad), la posici\u00f3n m\u00e1s tradicional, que atribuye a Lucas-Hechos una finalidad esencialmente historiogr\u00e1fica (conseguida, en definitiva, con buenos resultados, al menos en relaci\u00f3n con el nivel de aquella \u00e9poca), ignorando a veces el problema del objetivo de Lucas-Hechos o, en el mejor de los casos, limit\u00e1ndose a a\u00f1adir a la finalidad historiogr\u00e1fica una ulterior finalidad religiosa, de tipo m\u00e1s pr\u00e1ctico (evangelizaci\u00f3n, edificaci\u00f3n&#8230;) o m\u00e1s teol\u00f3gico, pero siempre en t\u00e9rminos muy generales (confirmar la resurrecci\u00f3n y el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Jes\u00fas, subrayar el papel del Esp\u00ed\u00adritu Santo, el poder de la \u00abpalabra\u00bb, etc.), y no una finalidad m\u00e1s espec\u00ed\u00adfica; si acaso, de forma ecl\u00e9ctica, una pluralidad de centros de inter\u00e9s dentro del historiogr\u00e1fico o al lado del mismo.<\/p>\n<p>Estos autores se complacen en subrayar los contactos de Lucas con los historiadores grecorromanos, empezando por el c\u00e9lebre pr\u00f3logo (Luc 1:1-4), pero olvid\u00e1ndose de que para los antiguos la historiograf\u00ed\u00ada no era nunca un fin de s\u00ed\u00ad misma. La dimensi\u00f3n historiogr\u00e1fica innegable de la obra lucana no tiene que marginar, por consiguiente, la b\u00fasqueda de una finalidad espec\u00ed\u00adfica, que se impone con evidencia gracias al car\u00e1cter selectivo y a la trama bien estructurada de la narraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el frente contrario las posturas se presentan m\u00e1s diferenciadas: \u00abLucas te\u00f3logo\u00bb ha asumido en los diversos momentos de la investigaci\u00f3n rostros bastante diferentes. Esquematizando todo lo posible, los grandes problemas a los que se ha intentado reducir toda la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica lucana son esencialmente dos, anticipados ambos de manera genial, aunque distorsionados, en el siglo xlx y surgidos de nuevo en nuestro siglo: por un lado, el problema del retraso de la parus\u00ed\u00ada; por otro, el de la relaci\u00f3n Israel-Iglesia-paganos (han sido minoritarias otras hip\u00f3tesis, como la de una finalidd apolog\u00e9tica frente a las autoridades romanas, o bien la de una finalidad pol\u00e9mica contra las herej\u00ed\u00adas nacientes).<\/p>\n<p>El primer problema, el del retraso de la parus\u00ed\u00ada, vislumbrado ya por Franz Overbeck (1837-1905), quien coloc\u00f3 la obra lucana en la trayectoria de la \u00abmundanizaci\u00f3n\u00bb de un cristianismo originariamente del todo escatol\u00f3gico y antimundano, relanzado luego en nuestro siglo por los disc\u00ed\u00adpulos de Dibelius y de Bultmann (Vielhauer, Haenchen, K\u00e1semann, Conzelmann, Gr\u00e1sser&#8230;), domin\u00f3 en toda la primera fase de la Redaktionsgeschichte lucana [\/ Evangelios II].<\/p>\n<p>El otro problema, se\u00f1alado ya por Ferdinand Christian Baur (1792-1860), fundador de la escuela de Tubinga, con su c\u00e9lebre interpretaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada lucana como s\u00ed\u00adntesis entre el judeo-cristianismo (o \u00abpetrinismo\u00bb) y el \u00ab\u00e9tnico-cristianismo\u00bb (o \u00abpaulinismo\u00bb), que qued\u00f3 luego completamente arrinconado, ha ido surgiendo de forma m\u00e1s equilibrada y convincente en nuestros d\u00ed\u00adas (Dupont, Jerwell, Ldning, Lohfink&#8230;).<\/p>\n<p>Efectivamente, el inter\u00e9s se va desplazando hoy de nuevo de Lc a los Hechos, y, dentro de \u00e9stos, de la primera parte a la segunda, del Pablo misionero al Pablo prisionero, que defiende apasionadamente la continuidad entre la fe cristiana y la fe de Israel. Es \u00e9ste el verdadero problema fundamental de Lucas-Hechos, demasiado ignorado tanto por las interpretaciones de tipo puramente historiogr\u00e1fico, como por la overbeckiano-bultmanniana. Esta \u00faltima, que ha sido predominante por mucho tiempo, da hoy se\u00f1ales de retroceso y es discutida pr\u00e1cticamente en todos sus puntos. Queda tan s\u00f3lo el hecho evidente de que en Lucas-Hechos la prolongaci\u00f3n del tiempo es valorada positivamente, como \u00abtiempo de la Iglesia\u00bb, dentro del proyecto salv\u00ed\u00adfico de Dios (He f,6-8). Sin embargo, desde un punto de vista sincr\u00f3nico, elproblema central de Lucas-Hechos no es el del futuro, el del retraso de la parus\u00ed\u00ada, sino m\u00e1s bien el del pasado, el de la continuidad con Israel; y, en todo caso, la exigencia de dar una respuesta al problema del retraso de la parus\u00ed\u00ada no llev\u00f3 a sacrificar ni el \u00abya\u00bb de la salvaci\u00f3n (Conzelmann) ni el \u00abtodav\u00ed\u00ada no\u00bb (K\u00e1semann); ambos quedan salvaguardados: el Esp\u00ed\u00adritu derramado en pentecost\u00e9s y la Iglesia animada por \u00e9l no sustituyen ni al Jes\u00fas que ya ha venido ni al Jes\u00fas que ha de venir, sino que son la forma actual de su se\u00f1or\u00ed\u00ado salv\u00ed\u00adfico. Desde un punto de vista diacr\u00f3nico, esta valoraci\u00f3n positiva del \u00abtiempo de la Iglesia\u00bb no es una respuesta nueva, lucana, sino que es sustancialmente la que encontramos, ya antes de Lucas, en Marcos y en el mismo Pablo, que relacionaba ya el retraso de la parus\u00ed\u00ada con la necesidad de alcanzar con la evangelizaci\u00f3n los \u00faltimos confines de la tierra (Mar 13:10; Rom 10:18; Rom 11:15.25-27; Rom 15:14-32). Adem\u00e1s, no se trata de una construcci\u00f3n teol\u00f3gica que se haya hecho necesaria en un punto determinado como \u00absustitutivo\u00bb de la esperanza a corto plazo que hubiera empezado a fallar; en realidad, hay buenos motivos para pensar que la esperanza a corto plazo es compartida todav\u00ed\u00ada por Lucas (cf Luc 10:9.11; Luc 18:7s; Luc 21:32); la valoraci\u00f3n positiva del tiempo de la Iglesia se basa en factores mucho m\u00e1s positivos, presentes ya desde el principio (Cullmann): la toma de conciencia de la necesidad de evangelizar a los jud\u00ed\u00ados y luego tambi\u00e9n a los paganos, la experiencia viva del don del Esp\u00ed\u00adritu, la presencia simult\u00e1nea del \u00abya\u00bb y del \u00abtodav\u00ed\u00ada no\u00bb desde la predicaci\u00f3n prepascual de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Todo esto, a nuestro juicio, es lo que se deduce del an\u00e1lisis de la din\u00e1mica interna de toda la obra lucana.<\/p>\n<p>II. ESTRUCTURA Y TEMAS FUNDAMENTALES DE LOS HECHOS. La estructura de los Hechos [para Lc, \/ Lucas] se percibe -aunque s\u00f3lo en sus l\u00ed\u00adneas generales- en la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica, que calca las palabras program\u00e1ticas de Jes\u00fas: \u00abSer\u00e9is mis testigos en Jerusal\u00e9n, \/ en toda Judea, en Samaria \/ y hasta los confines de la tierra\u00bb (1,8). Est\u00e1 se\u00f1alada adem\u00e1s por los llamados \u00abestribillos\u00bb, que van poniendo ritmo y subrayando continuamente la difusi\u00f3n de la \u00abpalabra\u00bb, el incremento de la comunidad (algunos de ellos parecen asumir mayor importancia estructural al estar colocados como conclusi\u00f3n de toda una fase de la evangelizaci\u00f3n: 5,42 y 6,7; 8,4; 9,31; 12,24; 15,35 y 16,5; 19,20; 28,30s). Pero, sobre todo, se indica la estructura por el progresivo entramado de varios hilos narrativos inicialmente separados (cf 8,4 con 11,19; 9,30 con 11,25s; 10,1-11,18 con 15,7-11). El \u00abnudo\u00bb en que llegan todos a enlazarse es el concilio de Jerusal\u00e9n (15,1-35), que se\u00f1ala el punto de llegada de toda la primera parte del relato y el punto de partida de la segunda.<\/p>\n<p>1. DESDE PENTECOSTES HASTA EL CONCILIO DE JERUSALEN (1,1-15, 35). En los cap\u00ed\u00adtulos 1-5 la escena se sit\u00faa en Jerusal\u00e9n. Con pentecost\u00e9s naci\u00f3 la primera comunidad cristiana, que re\u00fane a los antiguos disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas y a los nuevos convertidos, todos ellos jud\u00ed\u00ados tanto de Palestina como de la di\u00e1spora; para los paganos tan s\u00f3lo se formulan en futuro algunas vagas alusiones (2,39; 3,25s). Su vida santa les granjea el aprecio del ambiente (2,42-47; 4,32-35; 5,12-16); la predicaci\u00f3n -de la que tenemos una prueba en los tres discursos de Pedro: 2,14-41; 3,12-26; 4,8-12- provoca algunos choques con las autoridades jud\u00ed\u00adas, pero acaba siendo tolerada y obtiene cierta difusi\u00f3n. N\u00f3tense los p\u00e1rrafos conclusivos de 5,42 y 6,7.<\/p>\n<p>Sin embargo, con Esteban y su grupo de judeo-cristianos de lengua griega empieza a dibujarse un giro cargado de consecuencias, aun cuando la escena siga desarroll\u00e1ndose todav\u00ed\u00ada en Jerusal\u00e9n (6,1-8,1a). Su predicaci\u00f3n, bastante cr\u00ed\u00adtica respecto al templo y al pueblo, ya no resulta tolerable; Esteban es lapidado -con la aprobaci\u00f3n del joven rabino fariseo Saulo de Tarso- y el grupo se ve obligado a dispersarse (8,1b-4); pero precisamente esta dispersi\u00f3n llevar\u00e1 a los fugitivos a evangelizar sus ambientes judeo-helenistas y hasta cierto punto a entrar tambi\u00e9n en contacto con los paganos (cf 11-19,26). Pero antes Lucas narra otros sucesos que se relacionan con la persecuci\u00f3n de Esteban: la evangelizaci\u00f3n en Judea y en Samaria (8,1b-49) y la conversi\u00f3n del perseguidor Saulo. Este comienza inmediatamente a proclamar a Jes\u00fas en el ambiente jud\u00ed\u00ado de lengua griega en Damasco y luego en Jerusal\u00e9n, pero en ambos casos provoca tal oposici\u00f3n que se ve obligado a retirarse a su ciudad natal (9,1-30; obs\u00e9rvese la nota de recapitulaci\u00f3n en 9,31). As\u00ed\u00ad pues, tambi\u00e9n este nuevo desarrollo tan prometedor se queda casi en suspenso, en espera de que venga algo a desbloquear la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En efecto, los sucesos volver\u00e1n a ponerse en movimiento gracias a una nueva y contundente intervenci\u00f3n divina, que llevar\u00e1 al mismo Pedro, a pesar de sus recelos de jud\u00ed\u00ado piadoso, a encontrarse con el incircunciso Cornelio y a concederle el bautismo (9,32-11,18). As\u00ed\u00ad pues, queda superada la barrera que separaba a los jud\u00ed\u00ados de los paganos, al menos como principio (cf 10,34 y 11,18). Sin embargo, en la pr\u00e1ctica es como si no hubiera ocurrido nada: se tiene la impresi\u00f3n de que para los cristianos de Jerusal\u00e9n, dif\u00ed\u00adcilmente tranquilizados por el informe de Pedro, el caso de Cornelio se reduc\u00ed\u00ada a un episodio aislado, a una excepci\u00f3n expresamente querida por Dios para recompensar la gran devoci\u00f3n de aquel pagano; pero no da ni mucho menos luz verde a una acci\u00f3n misionera a gran escala entre los paganos. De nuevo parece bloqueada la marcha de los acontecimientos.<\/p>\n<p>Pero en este punto el objetivo vuelve a desplazarse hacia los fugitivos del grupo de Esteban, que han llegado entretanto a Antioqu\u00ed\u00ada de Siria, la tercera metr\u00f3poli del imperio. En este ambiente urbano cosmopolita comienzan a darse algunas conversiones incluso entre los paganos. Nace as\u00ed\u00ad la primera comunidad que comprend\u00ed\u00ada tambi\u00e9n algunos cristianos procedentes del paganismo (11,19-26). Lucas se preocupa enseguida de subrayar la plena comuni\u00f3n con Jerusal\u00e9n a trav\u00e9s de la presencia de Bernab\u00e9 (que ve abrirse tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad el campo de trabajo adecuado para Pablo y lo llama a colaborar) y a trav\u00e9s del env\u00ed\u00ado de recursos para ayudar a la comunidad de Jerusal\u00e9n. Entretanto, Pedro, despu\u00e9s de ser liberado de la c\u00e1rcel, deja la direcci\u00f3n de la comunidad local a Santiago y a un colegio de ancianos (11,27-12,25).<\/p>\n<p>Pero pronto se ver\u00e1 amenazada la comunion: el aumento de los paganos que entran en la Iglesia provocar\u00e1 tensiones. En efecto, a trav\u00e9s de Pablo y de Bernab\u00e9 la comunidad antioquena comienza a realizar aut\u00e9nticas expediciones misioneras; un primer viaje los lleva a la isla de Creta y a las costas de Asia Menor, con una breve incursi\u00f3n en el interior (cc. 13-14). En cada una de las paradas Lucas sigue el mismo esquema, subrayando sobre todo la relaci\u00f3n con los jud\u00ed\u00ados. Pablo comienza siempre su predicaci\u00f3n por la sinagoga y procura quedarse en ella hasta que lo echan; provoca sistem\u00e1ticamente la divisi\u00f3n del auditorio jud\u00ed\u00ado, con oposiciones y a veces persecuciones. Suena por primera vez la amenaza de abandonar a su destino a los jud\u00ed\u00adosincr\u00e9dulos y de dirigirse exclusivamente a los paganos (13,44-47), que por el momento, sin embargo, no llega a realizarse.<\/p>\n<p>El aumento de los \u00e9tnico-cristianos provoca tensi\u00f3n en la Iglesia. Una corriente de los judeo-cristianos de Jerusal\u00e9n sostiene que hay que imponerles tambi\u00e9n a ellos la circuncisi\u00f3n y la observancia de la ley mosaica. Una vez m\u00e1s todo corre el peligro de quedar bloqueado. Se hace necesario el concilio de Jerusal\u00e9n (15,1-35). Aqu\u00ed\u00ad, adem\u00e1s de las experiencias misioneras referidas por Pablo y Bernab\u00e9, resulta decisiva la intervenci\u00f3n de Pedro, centrada en el precedente de Cornelio, que asume valor de principio. La controversia se resuelve ratificando la praxis de no imponer la circuncisi\u00f3n a los convertidos del paganismo; pero, por sugerencia de Santiago, se acepta la necesidad de vincularlos a la observancia de algunas cl\u00e1usulas rituales (o mejor dicho, \u00e9tico-rituales) que la ley mosaica extend\u00ed\u00ada a los extranjeros inmigrados entre los jud\u00ed\u00ados (Lev 17-18).<\/p>\n<p>En este punto la apertura a los incircuncisos puede decirse que es un hecho plenamente adquirido; no es ya s\u00f3lo una iniciativa emprendida por algunas personas o por algunas comunidades, sino que ha sido aprobada tambi\u00e9n en el m\u00e1ximo nivel jur\u00ed\u00addico eclesial. El objetivo se dirige ahora hacia el \u00e1rea antioquena, en donde la acci\u00f3n misionera puede reanudarse con un nuevo impulso (n\u00f3tese la nota conclusiva de 15,35 y 16,5).<\/p>\n<p>2. DESDE EL CONCILIO DE JERUSALEN HASTA LA LLEGADA DE PABLO A ROMA (15,36-28,31). El relato contin\u00faa, y con una extensi\u00f3n no inferior a la anterior. Tan s\u00f3lo una peque\u00f1a parte del mismo se dedica a completar el cuadro de la actividad misionera de Pablo (15,36-19,20). Se desplaza a la cuenca del Egeo; primero, en el segundo viaje misionero (15,36-18,22), en suelo europeo: Macedonia y Grecia, con una prolongada estancia en Corinto; posteriormente, en el tercer viaje (18,23-19,20), tambi\u00e9n en terreno asi\u00e1tico, con una larga estancia en Efeso. Siempre se se\u00f1ala la divisi\u00f3n sistem\u00e1tica de los jud\u00ed\u00ados frente a la predicaci\u00f3n cristiana, resonando por segunda vez la amenaza de dirigirse a los paganos (18,6). La predicaci\u00f3n a estos \u00faltimos est\u00e1 representada ejemplarmente por el discurso en el Are\u00f3pago de Atenas (17,22-31).<\/p>\n<p>Tras la conclusi\u00f3n de esta fase, se\u00f1alada con las acostumbradas notas finales sobre la difusi\u00f3n de la \u00abpalabra\u00bb (19,10 y 19,20), este tercer viaje no se cierra, como los anteriores, con el regreso a Antioqu\u00ed\u00ada para volver a partir hacia nuevos territorios. En 19,21 se anuncia solemnemente un nuevo programa: Pablo considera ya terminado su trabajo en el Mediterr\u00e1neo oriental; quiere concluirlo con un gesto de comuni\u00f3n entre las j\u00f3venes Iglesias y Jerusal\u00e9n, dirigi\u00e9ndose \u00e9l mismo a llevar personalmente la colecta; luego ser\u00e1 necesario que \u00e9l llegue a Roma (cf Rom 15:22-32).<\/p>\n<p>A este nuevo programa corresponden las tres secciones restantes: la despedida de Pablo de sus comunidades (,38); la llegada a Jerusal\u00e9n, el arresto y las largas peripecias de su proceso (cc. 21-26); finalmente, tras la apelaci\u00f3n al C\u00e9sar, el arriesgado viaje por mar, el naufragio y la llegada a Roma (cc. 27-28). Es importante prestar atenci\u00f3n sobre todo a las partes conclusivas y culminantes de las tres secciones.<\/p>\n<p>La de la despedida de Pablo de sus Iglesias culmina en el discurso a los presb\u00ed\u00adteros efesinos en Mileto (Rom 20:17-38); pero teniendo tambi\u00e9n en cuenta que en las otras etapas se alude a las ense\u00f1anzas prolongadas de Pablo (Rom 20:1.2.7.11), este discurso asume un valor m\u00e1s general de \u00abtestamento\u00bb de Pablo a todas sus comunidades y a sus pastores; el punto en que recae el acento es que el evangelio al que Pablo ha dedicado su vida se ha de seguir anunciando con fidelidad, enfrent\u00e1ndose con las herej\u00ed\u00adas incipientes (vv. 28-31).<\/p>\n<p>En la secci\u00f3n de las peripecias del proceso de Pablo destacan los tres largos discursos de autodefensa: ante el sanedr\u00ed\u00adn (Rom 22:1-21), ante el gobernador romano F\u00e9lix (Rom 24:10-21) y finalmente, momento culminante, ante su sucesor Festo y el rey Agripa II con sus cortesanos (Rom 26:1-23). La tonalidad es \u00abapolog\u00e9tica\u00bb (Rom 22:1; Rom 24:10; Rom 25:8; Rom 26:1.2.24); pero no se trata de una defensa jur\u00ed\u00addico-pol\u00ed\u00adtica, sino teol\u00f3gica. La acusaci\u00f3n es la de apostas\u00ed\u00ada de la fe de Israel (Rom 21:21-24.28; Rom 24:5-8; Rom 28:17); el acusado no es ni el cristianismo en abstracto, del que Pablo ser\u00ed\u00ada s\u00f3lo un s\u00ed\u00admbolo, ni Pablo como persona en sentido puramente biogr\u00e1fico; est\u00e1 en juego algo que va m\u00e1s all\u00e1 de Pablo, pero que hist\u00f3ricamente pasa a trav\u00e9s de su persona y de su obra: no ya la Iglesia en abstracto, sino la Iglesia en cuanto que se ha abierto a los paganos, sobre todo por obra de Pablo. Por eso se vuelve a evocar con todos sus pelos y se\u00f1ales por dos veces, a pesar de que lo conoce ya el lector (cf 9,1-19), el relato de la conversi\u00f3n de Pablo (22,1-21; 26,1-23), mencionando siempre la misi\u00f3n recibida en favor de los paganos (22,15.21; 26, 17s. 20.23; cf 9,15). M\u00e1s all\u00e1 de las otras acusaciones ficticias, es \u00e9ste el punto que hace saltar la hostilidad de los adversarios (22,22; 26,21), como hab\u00ed\u00ada ocurrido ya con Jes\u00fas en la sinagoga de Nazaret (Luc 4:28).<\/p>\n<p>A la acusaci\u00f3n de apostas\u00ed\u00ada se replica apasionadamente recalcando continuamente que en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas la esperanza de Israel ha encontrado no ya su destrucci\u00f3n, sino su cumplimiento (Luc 22:1-3; Luc 23:6; Luc 24:14s.21; Luc 26:4-8; cf 28,20). El rey Agripa interrumpe a Pablo: \u00abPor poco me persuades a hacerme cristiano\u00bb (26,28). La apolog\u00ed\u00ada termina con el anuncio y la proclamaci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y de su mesianidad (23,6; 24,10-21; 26,6-8.22s).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es significativa la conclusi\u00f3n de la \u00faltima secci\u00f3n, la p\u00e1gina que cierra toda la obra. El relato de la llegada de Pablo a la capital del imperio termina, no con la comparecencia ante C\u00e9sar, sino con el encuentro con la comunidad local jud\u00ed\u00ada, que se prolonga bastante tiempo, y ve una vez m\u00e1s c\u00f3mo la apolog\u00ed\u00ada se mezcla con el anuncio (28,17-23). Tambi\u00e9n en Roma, como en todas las etapas anteriores de su actividad, a pesar de la adhesi\u00f3n de algunos, Pablo no tiene m\u00e1s remedio que reconocer la incredulidad de Israel (v. 24), interpret\u00e1ndola como esa misteriosa \u00abobcecaci\u00f3n\u00bb permitida por Dios mismo entre su pueblo, de la que ya hab\u00ed\u00adan hablado los profetas (vv. 25-27; cf Isa 6:9s). Esto no excluye la iluminaci\u00f3n futura (Luc 13:34s; Luc 21:24; Heb 1:6-8; Heb 3:19-21; cf Rom 9-11); pero de momento no podr\u00e1 impedir que se realice la amenaza anunciada de antemano (Heb 13:44-47; Heb 18:6): la predicaci\u00f3n cristiana se dirigir\u00e1 a los paganos y ser\u00e1 escuchada (v. 28). Tambi\u00e9n es significativa la conclusi\u00f3n narrativa (vv. 30-31): Pablo se aprovecha de su r\u00e9gimen de semi-libertad domiciliar para recibir visitas, \u00ab&#8230; predicando el reino de Dios y ense\u00f1ando las cosas referentes al Se\u00f1or Jesucristo con toda libertad y sin obst\u00e1culo alguno\u00bb. Se recuerda as\u00ed\u00ad el comienzo del libro, en el que el resucitado se entreten\u00ed\u00ada con los disc\u00ed\u00adpulos hablando del reino de Dios (Heb 1:3), alusi\u00f3n que a su vez remit\u00ed\u00ada m\u00e1s atr\u00e1s, a la predicaci\u00f3n prepascual de Jes\u00fas. Como en el caso de Jes\u00fas, tambi\u00e9n pasa lo mismo en el caso de la predicaci\u00f3n pospascual: ninguna oposici\u00f3n humana, ninguna incredulidad, ni siquiera la del pueblo elegido,pueden impedir que prosiga su camino en la historia el anuncio del reino, que ahora es una sola cosa con el anuncio del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Jes\u00fas. La obra lucana termina con esta nota de confianza, que una vez m\u00e1s -como en las notas finales que van jalonando todo el relato- evoca la fuerza victoriosa de la \u00abpalabra\u00bb.<\/p>\n<p>III. CONCLUSIONES DE CONJUNTO. As\u00ed\u00ad pues, resulta insuficiente una finalidad gen\u00e9ricamente historiogr\u00e1fica o gen\u00e9ricamente religiosa. Lucas no escribi\u00f3 ni para componer la primera \u00abhistoria de la Iglesia\u00bb ni para hacer simplemente una obra de edificaci\u00f3n o de evangelizaci\u00f3n. Tambi\u00e9n resulta demasiado gen\u00e9rica la interpretaci\u00f3n centrada en el retraso de la parus\u00ed\u00ada (Conzelmann); este problema constituye solamente el horizonte general, el presupuesto, trazado ya desde el principio (Heb 1:11), pero no la finalidad espec\u00ed\u00adfica que indujo a Lucas a proseguir el relato hasta la llegada de Pablo a Roma.<\/p>\n<p>Por el contrario, son demasiado restringidas las hip\u00f3tesis de una finalidad jur\u00ed\u00addico-pol\u00ed\u00adtica o antiher\u00e9tica; pueden explicar algunos textos, pero no toda la obra en su construcci\u00f3n de conjunto.<\/p>\n<p>El gran tema de Lucas-Hechos es el que resuena ya al principio del evangelio en las palabras de Sime\u00f3n (Luc 2:29-35) y en la cita de Isa\u00ed\u00adas: \u00ab&#8230; Para que todos vean la salvaci\u00f3n de Dios\u00bb (Luc 3:4-6; cf Isa 40:3-5); el que vincula la conclusi\u00f3n del evangelio (Luc 24:44-49) con el comienzo de los Hechos (Luc 1:6-8); el que resuena finalmente en las palabras de Pablo a los jud\u00ed\u00ados de Roma (Luc 28:2-28). No ya un \u00abuniversalismo\u00bb gen\u00e9rico; para ver el problema en su totalidad hay que a\u00f1adir una precisi\u00f3n importante: el tema de Lucas-Hechos es ciertamente el de la apertura a los paganos, pero dentro de la continuidad con la historia de la salvaci\u00f3n que ha vivido ya Israel.<\/p>\n<p>El problema de la relaci\u00f3n Iglesia\/paganos, para Lucas, no puede resolverse si se prescinde del otro aspecto, la relaci\u00f3n Iglesia\/ Israel; no es una relaci\u00f3n bipolar, sino tripolar. No ya en el sentido de que la llamada a los paganos sea una consecuencia de la incredulidad de Israel (estaba ya en curso desde hac\u00ed\u00ada tiempo, en paralelismo con la evangelizaci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados), sino en el sentido de que esta incredulidad obliga a la Iglesia a dirigir su predicaci\u00f3n exclusiva o principalmente a los paganos. El problema que preocupaba a Lucas y a sus lectores parece ser el de la legitimidad de una Iglesia que se proclama heredera de las esperanzas de Israel, pero en la que de hecho entran los paganos y quedan fuera los jud\u00ed\u00ados.<\/p>\n<p>Esta interpretaci\u00f3n, entre otras cosas, nos permite comprender la unidad entre \u00abLucas te\u00f3logo\u00bb y \u00abLucas historiador\u00bb. En efecto, el problema en cuesti\u00f3n era de tal categor\u00ed\u00ada que s\u00f3lo pod\u00ed\u00ada arrostrarse reconstruyendo los acontecimientos que hab\u00ed\u00adan llevado a aquella situaci\u00f3n; era una finalidad que no pod\u00ed\u00ada alcanzarse exclusivamente a trav\u00e9s de una reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica, pero tampoco sin ella; se alcanzaba narrando y al mismo tiempo interpretando teol\u00f3gicamente a la luz de las Escrituras y del acontecimiento pascual, sobre todo en los discursos, dichos sucesos. Hay que se\u00f1alar aqu\u00ed\u00ad el n\u00facleo de la \u00abteologizaci\u00f3n\u00bb de Lucas, que confiere dimensi\u00f3n teol\u00f3gica a su narraci\u00f3n e impide atribuirle una intenci\u00f3n puramente historiogr\u00e1fica, pero al mismo tiempo nos pone en guardia frente al peligro de infravaluar la dimensi\u00f3n historiogr\u00e1fica de Lucas-Hechos, buscando en ellos una teolog\u00ed\u00ada completa que toque todos los puntos de la doctrina cristiana (de aqu\u00ed\u00ad lo inadmisible de tantas confrontaciones con Pablo en menoscabo de Lucas), una teolog\u00ed\u00ada abstracta que no pase a trav\u00e9s del relato.<\/p>\n<p>Al atribuir a la obra lucana esta finalidad espec\u00ed\u00adfica que podemos llamar apolog\u00e9tico-eclesiol\u00f3gica, no hay que olvidar, sin embargo, que la misma apolog\u00ed\u00ada, como ya indicamos a prop\u00f3sito del \u00faltimo discurso de Pablo (Heb 26:1-23) y luego a prop\u00f3sito de la p\u00e1gina final del libro (Heb 28:17-31), desemboca en el anuncio, en la proclamaci\u00f3n de Jes\u00fas. En efecto, el material de tipo kerigm\u00e1tico -en el evangelio el anuncio del reino, en los Hechos el anuncio de Cristo muerto y resucitado-, es aducido en abundancia. Y lo mismo ocurre con el material paren\u00e9tico. Lucas no quiere solamente corroborar la fe del lector (Luc 1:4), sino tambi\u00e9n moverlo al compromiso personal, presentarle todo un itinerario de vida cristiana.<\/p>\n<p>Pero todos estos aspectos (escatolog\u00ed\u00ada, cristolog\u00ed\u00ada, eclesiolog\u00ed\u00ada, par\u00e9nesis&#8230;) no hay que verlos por separado, como una multiplicidad de centros heterog\u00e9neos de inter\u00e9s, sino en el entramado profundo que los vincula. El mes\u00ed\u00adas rechazado por Israel y crucificado; el mes\u00ed\u00adas resucitado y constituido Se\u00f1or, pero sin un triunfo visible inmediato; el mes\u00ed\u00adas que ni siquiera despu\u00e9s de pentecost\u00e9s logr\u00f3 reunir en torno a s\u00ed\u00ad a todo el pueblo; ese mes\u00ed\u00adas que cumple las esperanzas veterotestamentarias, pero de una manera desconcertante e imprevisi ble, es tambi\u00e9n el mes\u00ed\u00adas al que hay que seguir \u00abcada d\u00ed\u00ada\u00bb (Luc 9:23) en el camino que se prolonga entre el ya y el todav\u00ed\u00ada no, en la alegr\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n y en la alabanza, pero tambi\u00e9n en la perseverancia, en la pobreza, en la oraci\u00f3n. El evangelista de los grandes horizontes -desde Ad\u00e1n hasta el reino, desde Jerusal\u00e9n hasta los confines de la tierra- es tambi\u00e9n el evangelista de lo cotidiano.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., La parole de gr\u00e1ce. 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Conclusiones de conjunto<br \/>\nLos problemas de la obra lucana parten sobre todo del segundo volumen, el m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico y sin paralelo en los otros evangelistas, los Hechos de los Ap\u00f3stoles. As\u00ed\u00ad pues, bajo esta voz tratamos toda la problem\u00e1tica general de Lucas-Hechos, remitiendo a \/ Lucas II s\u00f3lo para la estructura y los temas fundamentales del evangelio lucano, recomendando la lectura unitaria de las dos voces.<br \/>\n1243<br \/>\n1. NOTAS SOBRE LA HISTORIA DE LA INTERPRETACION.<br \/>\nPara Lucas-Hechos, m\u00e1s quiz\u00e1 que para cualquier otro escrito de la Biblia, la forma de ver del cristiano com\u00fan y la de los especialistas presentan una desconcertante divergencia.<br \/>\n1244<br \/>\n1. La obra lucana en la vida de la Iglesia.<br \/>\nEntre los cristianos comunes, los dos vol\u00famenes de Lucas viven hoy un momento de gran popularidad, superior aun a la ya notable popularidad de que gozaron en la Iglesia antigua. El Jes\u00fas que fascina a muchos de nuestros contempor\u00e1neos por su humanidad, en la que se revela la misericordia del Padre, es en gran parte el Jes\u00fas lucano; los temas espirituales predilectos de Lucas (la alegr\u00ed\u00ada y la alabanza, pero tambi\u00e9n la renuncia y la perseverancia; la dimensi\u00f3n \u2020\u0153horizontal\u2020\u009d, la pobreza vista sobre todo como compartir, y al mismo tiempo la dimensi\u00f3n \u2020\u0153vertical\u2020\u009d, primac\u00ed\u00ada de la oraci\u00f3n&#8230;), todo esto es capaz de se\u00f1alar todo un itinerario de vida cristiana; adem\u00e1s, de los Hechos se deduce una imagen de \u00c2\u00a1Iglesia que no est\u00e1 ciertamente libre de dificultades y de tensiones, pero que es lo suficientemente viva y estimulante para ofrecer a trav\u00e9s de los siglos un punto de referencia para cualquier esfuerzo de renovaci\u00f3n eclesial.<br \/>\nEl cristiano com\u00fan, hoy como en el pasado, se siente inclinado espont\u00e1neamente a contar a Lucas- Hechos entre las partes \u2020\u0153f\u00e1ciles\u2020\u009d de la Biblia, las menos \u2020\u0153teol\u00f3gicas\u2020\u009d, las que m\u00e1s se prestan a una aproximaci\u00f3n fructuosa por parte de todos, sin exigir demasiados presupuestos; en resumen, una simple narraci\u00f3n de sucesos hist\u00f3ricos, aunque capaces de encerrar numerosas riquezas teol\u00f3gicas y espirituales (cf Jer\u00f3nimo: CSEL 54,463,2-6; Juan Cris\u00f3stomo: PG 60,13s).<br \/>\nSin embargo, el exponente m\u00e1s propiamente teol\u00f3gico de la obra, quiz\u00e1 precisamente por no haber sido tan advertido, ha sido m\u00e1s fuerte de lo que se cree, y en algunos momentos hist\u00f3ricos se ha manifestado con mayor claridad. Despu\u00e9s de haber ofrecido el \u2020\u0153arco de b\u00f3veda\u2020\u009d del canon neotestamentario en torno al cual agrupar unitariamente los evangelios junto al corpus paulinum y los dem\u00e1s escritos, la obra lucana prest\u00f3 una ayuda eficaz para la salvaguardia de la unidad de los dos Testamentos cuando dicha unidad fue negada por los gn\u00f3sticos (cf, p.ej., Ireneo, Adv. Haer. III, 10,1-5; 12,1-14; 14,1-4); por algo Marci\u00f3n, que hab\u00ed\u00ada optado, sin embargo, por el evangelio de Lucas gracias a su insistencia en la misericordia del Padre, tuvo que mutilarlo en algunos puntos, interpolados seg\u00fan \u00e9l por cristianos demasiado favorables al judaismo (y correcciones dictadas por temores an\u00e1logos afloran tambi\u00e9n a veces dentro de la Iglesia en la tradici\u00f3n textual), y rechazar de plano los Hechos en donde la fuerte insistencia en la identidad entre el Dios de Jesucristo y el Dios de Israel (3,13; 5,30; 13,17; 22,14; 24,14) habr\u00ed\u00ada comprometido, a su juicio, la novedad cristiana (cf Tertuliano, Adv. Marcionem IV, 2,4: CCL 1, 548,26s; IV, 4,4: 550,20-25; V, 2,7:<br \/>\n667,27-30; Depraescriptionehaere-ticorwn22,11; 23,3: 204,6,31-35; Epi-fanio, Haer. XLII: PG 41,708-<br \/>\n773). Pero tras estos momentos de dura tensi\u00f3n, Lucas volvi\u00f3 a ocupar tranquilamente, sin disonancias de quejas o de excesivas alabanzas, su posici\u00f3n de \u2020\u0153historiador\u2020\u009d concienzudo y de \u2020\u0153artista\u2020\u009d elegante (cf Jer\u00f3nimo, Ep. XIX, 4). No se sospechaba de un Lucas \u2020\u0153te\u00f3logo\u2020\u009d; el problema de la finalidad espec\u00ed\u00adfica de la obra apenas se trataba, y siempre en t\u00e9rminos muy gen\u00e9ricos: por ejemplo, cuando se se\u00f1alaba la impropiedad del t\u00ed\u00adtulo \u2020\u0153Hechos de los Ap\u00f3stoles\u2020\u009d, ya que en realidad s\u00f3lo se habla all\u00ed\u00ad d\u00e9 Pedro y de Pablo, mientras que su verdadero protagonista, para el que sepa ver las cosas como es debido, es el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Cris\u00f3stomo: PG 60,21).<br \/>\n1245<\/p>\n<p>2. LA OBRA LUCANA EN LA DISCUSION EXEGETICA MODERNA,<br \/>\nDetr\u00e1s de esta aparente facilidad, detr\u00e1s de la superficie tranquila de esta narraci\u00f3n en la que todo se desarrolla de manera tan lineal y fluida, los ojos recelosos deios modernos descubren toda una madeja de problemas.<br \/>\nDel puesto de \u2020\u0153historiador\u2020\u009d que hab\u00ed\u00ada ocupado honrosamente durante tantos siglos, Lucas se ha visto trasladado al rango de \u2020\u0153te\u00f3logo\u2020\u009d; con esta promoci\u00f3n, sin embargo, se le ven\u00ed\u00ada encima no s\u00f3lo una nueva gloria, sino tambi\u00e9n la desagradable sorpresa de ser blanco de los ataques de sus nuevos colegas, los te\u00f3logos. En el mismo momento en que se le reconoc\u00ed\u00ada a Lucas la capacidad de desarrollar su visi\u00f3n personal de las cosas y no se presentaba ya como un simple repetidor de Jes\u00fas y de Pablo, en una parte del protestantismo contempor\u00e1neo esta aportaci\u00f3n teol\u00f3gica lucana era considerada como una involuci\u00f3n m\u00e1s que como una evoluci\u00f3n y suscitaba juicios bastante severos, que culminaron en la calificaci\u00f3n de \u2020\u0153(proto-)catolicismo\u2020\u009d, t\u00e9rmino que para algunos autores (K\u00e1semann, Schultz&#8230;) no s\u00f3lo serv\u00ed\u00ada para describir en el terreno hist\u00f3rico la aparici\u00f3n de una eclesiolog\u00ed\u00ada de tipo cat\u00f3lico, sino tambi\u00e9n para expresar una valoraci\u00f3n teol\u00f3gica sumamente negativa, casi sin\u00f3nimo de alteraci\u00f3n del evangelio.<br \/>\nPor m\u00e1s discutibles que puedan ser, estas posiciones radicales tienen el m\u00e9rito de llamar la atenci\u00f3n, incluso entre los cat\u00f3licos, sobre los peligros de una teolog\u00ed\u00ada o de una espiritualidad unilateralmente sacada de Lucas-Hechos, olvidando los grandes temas paulinos del pecado, de la gracia y de la cruz. Peligros que no tienen nada de hipot\u00e9ticos si se piensa en el \u2020\u0153jesuanismo\u2020\u009d liberal (Harnack) que parece asomar de nuevo en nuestros d\u00ed\u00adas en ciertas tendencias hori-zontalistas; o tambi\u00e9n en ciertas notas de moralismo o de triunfalismo en el terreno de la eclesiolog\u00ed\u00ada, de la que no se ha visto libre la predicaci\u00f3n y la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica. Hay ciertamente peligros en el \u2020\u0153optimismo\u2020\u009d lucano, lo mismo que los hay en el \u2020\u0153pesimismo\u2020\u009d apocal\u00ed\u00adptico o joaneo, aun cuando tanto el uno como el otro expresen aspectos irrenunciables de la fe cristiana; se trata m\u00e1s bien, sin embargo, de una lectura nuestra, unilateral y deformante, que siendo infiel a Pablo resulta tambi\u00e9n infiel a la aut\u00e9ntica intenci\u00f3n del propio Lucas.<br \/>\nPrescindiendo de estos diversos juicios de,valor, no todos han aceptado la modificaci\u00f3n de Lucas introducida por los te\u00f3logos. Incluso en nuestros d\u00ed\u00adas, los estudios sobre Lucas reflejan esta dualidad de posiciones, \u2020\u0153Lucas historiador\/Lucas te\u00f3logo\u2020\u009d, con dominio alterno de la una o de la otra. En efecto, nunca ha faltado, sobre todo en el \u00e1rea angloamericana (cf el balance que de ella ha trazado Gasque, no sin cierta uni-lateralidad), la posici\u00f3n m\u00e1s tradicional, qu\u00e9 atribuye a Lucas-Hechos una finalidad esencialmente historio-gr\u00e1fica (conseguida, en definitiva, con buenos resultados, al menos en relaci\u00f3n con el nivel de aquella \u00e9poca), ignorando a veces el problema del objetivo de Lucas-Hechos o, en el mejor de los casos, limit\u00e1ndose a a\u00f1adir a la finalidad historiogr\u00e1fica una ulterior finalidad religiosa, de tipo m\u00e1s pr\u00e1ctico (evangelizaci\u00f3n, edificaci\u00f3n&#8230;) o m\u00e1s teol\u00f3gico, pero siempre en t\u00e9rminos muy generales (confirmar la resurrecci\u00f3n y el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Jes\u00fas, subrayar el papel del Esp\u00ed\u00adritu Santo, el poder de la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d, etc.), y no una finalidad m\u00e1s espec\u00ed\u00adfica; si acaso, de forma ecl\u00e9ctica, una pluralidad de centros de inter\u00e9s dentro del historiogr\u00e1fico o al lado del mismo.<br \/>\nEstos autores se complacen en subrayar los contactos de Lucas con los historiadores grecorromanos, empezando por el c\u00e9lebre pr\u00f3logo (Lc 1,1-4), pero olvid\u00e1ndose de que para los antiguos la historiograf\u00ed\u00ada no era nunca un fin de s\u00ed\u00ad misma. La dimensi\u00f3n historiogr\u00e1fica innegable de la obra lucana no tiene que marginar, por consiguiente, la b\u00fasqueda de una finalidad espec\u00ed\u00adfica, que se impone con evidencia gracias al car\u00e1cter selectivo y a la trama bien estructurada de la narraci\u00f3n.<br \/>\nEn el frente contrario las posturas se presentan m\u00e1s diferenciadas: \u2020\u0153Lucas te\u00f3logo\u2020\u009d ha asumido en los diversos momentos de la investigaci\u00f3n rostros bastante diferentes. Esquematizando todo lo posible, los grandes problemas a los que se ha intentado reducir toda la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica lucana son esencialmente dos, anticipados ambos de manera genial, aunque distorsionados, en el siglo XIX y surgidos de nuevo en nuestro siglo: por un lado, el problema del retraso de la parus\u00ed\u00ada; por otro, el de la relaci\u00f3n Israel-Iglesia- paganos (han sido minoritarias otras hip\u00f3tesis, como la de una finalidd apolog\u00e9tica frente a las autoridades romanas, o bien la de una finalidad pol\u00e9mica contra las herej\u00ed\u00adas nacientes).<br \/>\n1246<br \/>\nEl primer problema, el del retraso de la parus\u00ed\u00ada\u2020\u2122, vislumbrado ya por Franz Overbeck (1837-1 905), quien coloc\u00f3 la obra lucana en la trayectoria de la \u2020\u0153mundanizaci\u00f3n\u2020\u009d de un cristianismo originariamente del todo escatol\u00f3gico y antimundano, relanzado luego en nuestro siglo por los disc\u00ed\u00adpulos de Dibelius y de Bultmann (Vielhauer, Haenchen, K\u00e1semann, Conzelmann, Gr\u00e1sser&#8230;), domin\u00f3 en toda la primera fase de la Redaktionsgeschichte lucana [1 Evangelios II].<br \/>\nEl otro problema, se\u00f1alado ya por Ferdinand Christian Baur (1792-1 860), fundador de la escuela de Tubinga, con su c\u00e9lebre interpretaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada lucana como s\u00ed\u00adntesis entre el judeo-cristianismo (o \u2020\u0153petri-nismo\u2020\u009d) y el \u2020\u0153\u00e9tnico-cristianismo\u2020\u009d (o \u2020\u0153paulinismo\u2020\u009d), que qued\u00f3 luego completamente arrinconado, ha ido surgiendo de forma m\u00e1s equilibrada y convincente en nuestros d\u00ed\u00adas (Du-pont, Jerwell, L\u00f3ning, Lohfink&#8230;).<br \/>\nEfectivamente, el inter\u00e9s se va desplazando hoy de nuevo de Lc a los Hechos, y, dentro de \u00e9stos, de la primera parte a la segunda, del Pablo misionero al Pablo prisionero, que defiende apasionadamente la continuidad entre la fe cristiana y la fe de Israel. Es \u00e9ste el verdadero problema fundamental de Lucas- Hechos, demasiado ignorado tanto por las interpretaciones de tipo puramente his-toriogr\u00e1fico, como por la overbe-ckiano-bultmanniana. Esta \u00faltima, que ha sido predominante por mucho tiempo, da hoy se\u00f1ales de retroceso y es discutida pr\u00e1cticamente en todos sus puntos. Queda tan s\u00f3lo el hecho evidente de que en Lucas-Hechos la prolongaci\u00f3n del tiempo es valorada positivamente, como \u2020\u0153tiempo de la Iglesia\u2020\u2122, dentro del proyecto salv\u00ed\u00adfico de Dios (Ac G,6-8). Sin embargo, desde un- punto de vista sincr\u00f3nico, el problema central de Lucas-Hechos no es el del futuro, el del retraso de la parus\u00ed\u00ada, sino m\u00e1s bien el del pasado, el de la continuidad con Israel; y, en todo caso, la exigencia de dar una respuesta al problema del retraso de la parus\u00ed\u00ada no llev\u00f3 a sacrificar ni el \u2020\u0153ya\u2020\u009d de la salvaci\u00f3n (Conzelmann) ni el \u2020\u0153todav\u00ed\u00ada no\u2020\u009d (K\u00e1semann); ambos quedan salvaguardados: el Esp\u00ed\u00adritu derramado en pentecost\u00e9s y la Iglesia animada por \u00e9l no sustituyen ni al Jes\u00fas que ya ha venido ni al Jes\u00fas que hade venir, sino que son la forma actual de su se\u00f1or\u00ed\u00ado salv\u00ed\u00adfico. Desde un punto de vista diacr\u00f3nico, esta valoraci\u00f3n positiva del \u2020\u0153tiempo de la Iglesia\u2020\u2122 no es una respuesta nueva, lucana, sino que es sustancialmente la que encontramos, ya antes de Lucas, en Marcos y en el mismo Pablo, que relacionaba ya el retraso de la parus\u00ed\u00ada con la necesidad de alcanzar con la evangelizaci\u00f3n los \u00faltimos confines de la tierra (Mc 13,10; Rm 10,18; Rm 11,15; Rm 11,25-27; Rm 15,14-32). Adem\u00e1s, no se trata de una construcci\u00f3n teol\u00f3gica que se haya hecho necesaria en un punto determinado como \u2020\u0153sus-titutivo\u2020\u2122 de la esperanza a corto plazo que hubiera empezado a fallar; en realidad, hay buenos motivos para pensar que la esperanza a corto plazo es compartida todav\u00ed\u00ada por Lucas (Lc 10,9; Lc 10,11 18,7s; Lc 21,32); l\u00e1valo-raci\u00f3n positiva del tiempo de la Iglesia se basa en factores mucho m\u00e1s positivos, presentes ya desde el principio (Gullmann): la toma de conciencia de la necesidad de evangelizar a los jud\u00ed\u00ados y luego tambi\u00e9n a los paganos, la experiencia viva del don del Esp\u00ed\u00adritu, la presencia simult\u00e1nea del \u2020\u0153ya\u2020\u009d y del \u2020\u0153todav\u00ed\u00ada no\u2020\u009d desde la predicaci\u00f3n prepascual de Jes\u00fas.<br \/>\nTodo esto, a nuestro juicio, es lo que.se deduce del an\u00e1lisis de la din\u00e1mica interna de toda la obra lucana.<br \/>\n1247<br \/>\nII. ESTRUCTURA Y TEMAS FUNDAMENTALES DE LOS HECHOS.<br \/>\nLa estructura de los Hechos [para Lc, \/ Lucas] se percibe -aunque s\u00f3lo en sus l\u00ed\u00adneas generales- en la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica, que calca las palabras program\u00e1ticas de Jes\u00fas: \u2020\u0153Ser\u00e9is mis testigos en Jerusal\u00e9n, \/ en toda Judea, en Samar\u00ed\u00ada \/ y hasta los confines de la tierra\u2020\u009d (1,8). Est\u00e1 se\u00f1alada adem\u00e1s por los llamados \u2020\u0153estribillos, que van poniendo ritmo y subrayando continuamente la difusi\u00f3n de la \u2020\u0153palabra, el incremento de la comunidad (algunos de ellos parecen asumir mayor importancia estructural al estar colocados como conclusi\u00f3n de toda una fase de la evangelizaci\u00f3n: 5,42 y 6,7; 8,4; 9,31; 12,24; 15,35 y 16,5; 19,20; 28,30s). Pero, sobretodo, se indica la estructura por el progresivo entramado de varios hilos narrativos inicialmente separados(cf 8,4 con 11,19; 9,30 con ll,25s; 10,1-11,18 con 15,7-11). El \u2020\u02dcnudo\u2020\u2122 en que llegan todos a enlazarse es el concilio de Jerusal\u00e9n (15,1-35), que se\u00f1ala el punto de llegada de toda la primera parte del relato y el punto de partida de la segunda.<br \/>\n1248<br \/>\n1. Desde Pentecost\u00e9s hasta el concilio de jerusal\u00e9n (Hch 1-15,35).<br \/>\nEn los cap\u00ed\u00adtulos 1-5 la escena se sit\u00faa en Jerusal\u00e9n. Con pentecost\u00e9s naci\u00f3 la primera comunidad cristiana, que re\u00fane a los antiguos disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas y a los nuevos convertidos, todos ellos jud\u00ed\u00ados tanto de Palestina como de la di\u00e1spora; para los paganos tan s\u00f3lo se formulan en futuro algunas vagas alusiones (2,39; 3,25s). Su vida santa les granjea el aprecio del ambiente (2,42-47; 4,32-35; 5,12-1 6); la predicaci\u00f3n Ade la que tenemos una prueba en los tres discursos de Pedro: 2,14-41; 3,12-26; 4,8-12- provoca algunos choques con las autoridades jud\u00ed\u00adas, pero acaba siendo tolerada y obtiene cierta difusi\u00f3n. N\u00f3tense los p\u00e1rrafos conclusivos de 5,42 y 6,7.<br \/>\nSin embargo, con Esteban y su grupo de judeo-cristianos de lengua-griega empieza a dibujarse un giro cargado de consecuencias, aun cuando la escena siga desarroll\u00e1ndose todav\u00ed\u00ada en Jerusal\u00e9n (6,1-8,la). Su predicaci\u00f3n, bastante cr\u00ed\u00adtica respecto al templo y al pueblo, ya no resulta tolerable; Esteban es lapidado<br \/>\n-con la aprobaci\u00f3n del joven rabino fariseo Saulo de Tarso- y el grupo se ve obligado a dispersarse (8,1 b4); pero precisamente esta dispersi\u00f3n llevar\u00e1 a los fugitivos a evangelizar sus ambientes judeo-helenistas y hasta cierto punto a entrar tambi\u00e9n en contacto con los paganos (cf 11-19,26). Pero antes Lucas narra otros sucesos que se relacionan con la persecuci\u00f3n de Esteban: laevangelizaci\u00f3n en Judea y en Samar\u00ed\u00ada (8,1 b-49) y la conversi\u00f3n del perseguidor Saulo. Este comienza inmediatamente a proclamar a Jes\u00fas en el ambiente jud\u00ed\u00ado de lengua griega en Damasco y luego en Jerusal\u00e9n, pero en ambos casos provoca tal oposici\u00f3n que se ve obligado a retirarse a su ciudad natal (9,1-30; obs\u00e9rvese la nota de recapitulaci\u00f3n en 9,31). As\u00ed\u00ad pues, tambi\u00e9n este nuevo desarrollo tan prometedor se queda casi en suspenso, en espera de que venga algo a desbloquear la situaci\u00f3n.<br \/>\nEn efecto, los sucesos volver\u00e1n a ponerse en movimiento gracias a una nueva y contundente intervenci\u00f3n divina, que llevar\u00e1 al mismo Pedro, a pesar de sus recelos de jud\u00ed\u00ado piadoso, a encontrarse con el incircunciso Cornelio y a concederle el bautismo (9,32-11,18). As\u00ed\u00ad pues, queda superada la barrera qu\u00e9 separaba a los jud\u00ed\u00ados de los paganos, al menos como principio (cf 10,34 y 11,18). Sin embargo, en la pr\u00e1ctica es como si no hubiera ocurrido nada: se tiene la impresi\u00f3n de que para los cristianos de Jerusal\u00e9n, dif\u00ed\u00adcilmente tranquilizados por el informe de Pedro, el caso de Cornelio s\u00e9 reduc\u00ed\u00ada a un episodio aislado, a una excepci\u00f3n expresamente querida por Dios para recompensar la gran devoci\u00f3n de aquel pagano; pero no da ni mucho menos luz verde a una acci\u00f3n misionera a gran escala entre los paganos. De nuevo parece bloqueada la marcha de los acontecimientos.<br \/>\nPero en este punto el objetivo vuelve a desplazarse hacia los fugitivos del grupo de Esteban, que han llegado entretanto a Antioqu\u00ed\u00ada de Siria, la tercera metr\u00f3poli del imperio. En este ambiente urbano cosmopolita comienzan a darse algunas conversiones incluso entre los paganos. Nace as\u00ed\u00ad la primera comunidad que comprend\u00ed\u00ada tambi\u00e9n algunos cristianos procedentes del paganismo (11,19-26). Lucas se preocupa enseguida de subrayar la plena comuni\u00f3n con Je-rusal\u00e9n a trav\u00e9s de la presencia de Bernab\u00e9 (que ve abrirse tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad el campo de trabajo adecuado para Pablo y lo llama a colaborar) y a trav\u00e9s del env\u00ed\u00ado de recursos para ayudar a la comunidad de Jerusal\u00e9n. Entretanto, Pedro, despu\u00e9s de ser liberado de la c\u00e1rcel, deja la direcci\u00f3n de la comunidad local a Santiago y a un colegio de ancianos (11,27-<br \/>\n12,25).<br \/>\nPero pronto se ver\u00e1 amenazada la comuni\u00f3n: el aumento de los paganos que entran en la Iglesia provocar\u00e1 tensiones. En efecto, a trav\u00e9s de Pablo y de Bernab\u00e9 la comunidad antipquena comienza a realizar aut\u00e9nticas expediciones misioneras; un primer viaje los lleva a la isla de Creta y a las costas de Asia Menor, con una breve incursi\u00f3n en el interior (cc. 13-14). En cada una de las paradas Lucas sigue el mismo esquema, subrayando sobre todo la relaci\u00f3n con los jud\u00ed\u00ados. Pablo comienza siempre su predicaci\u00f3n por la sinagoga y procura quedarse en ella hasta que lo echan; provoca sistem\u00e1ticamente la divisi\u00f3n del auditorio jud\u00ed\u00ado, con oposiciones y a veces persecuciones. Suena por primera vez la amenaza de abandonara su destino a los jud\u00ed\u00ados incr\u00e9dulos y de dirigirse exclusivamente a los paganos (13,44-47), que por el momento, sin embargo, no llega a realizarse.<br \/>\n1249<br \/>\nEl aumento de los \u00e9tnico-cristianos provoca tensi\u00f3n en la Iglesia. Una corriente de los judeo-cristianos de Jerusal\u00e9n sostiene que hay que imponerles tambi\u00e9n a ellos la circuncisi\u00f3n y la observancia de la ley mosaica. Una vez m\u00e1s todo corre el peligro de quedar bloqueado. Se hace necesario el concilio de Jerusal\u00e9n (15,1-35). Aqu\u00ed\u00ad, adem\u00e1s de las experiencias misioneras referidas por Pablo y Bernab\u00e9, resulta decisiva la intervenci\u00f3n de Pedro, centrada en el precedente de Cornelio, que asume valor de principio. La controversia se resuelve ratificando la praxis de no imponer la circuncisi\u00f3n a los convertidos del paganismo; pero, por sugerencia de Santiago, se acepta la necesidad de vincularlos a la observancia de algunas cl\u00e1usulas rituales (o mejor dicho, \u00e9tico-rituales) que la ley mosaica extend\u00ed\u00ada a los extranjeros inmigrados entre los jud\u00ed\u00ados (Lv 17-18).<br \/>\nEn este punto la apertura a los incircuncisos puede decirse que es un hecho plenamente adquirido; no es ya s\u00f3lo una iniciativa emprendida por algunas personas o por algunas comunidades, sino que ha sido aprobada tambi\u00e9n en el m\u00e1ximo nivel jur\u00ed\u00addico eclesial. El objetivo se dirige ahora hacia el \u00e1rea antioquena, en donde la acci\u00f3n misionera puede reanudarse con un nuevo impulso (n\u00f3tese la nota conclusiva de 15,35 y 16,5).<br \/>\n1250<br \/>\n2. Desde el concilio de Jerusal\u00e9n HASTA LA LLEGADA DE PABLO a Roma (Hch 15,36-28,31).<br \/>\nEl relato contin\u00faa, y con una extensi\u00f3n no inferior a la anterior. Tan s\u00f3lo una peque\u00f1a parte del mismo se dedica a completar el cuadro de la actividad misionera de Pablo (15,36-19,20). Se desplaza a la cuenca del Egeo; primero, en el segundo viaje misionero (15,36-18,22), en suelo europeo: Macedonia y Grecia, con una prolongada estancia en Corinto; posteriormente, en el tercer viaje (18,23-19,20), tambi\u00e9n en terreno asi\u00e1tico, con una larga estancia en Efeso. Siempre se se\u00f1ala la divisi\u00f3n sistem\u00e1tica de los jud\u00ed\u00ados frente a la predicaci\u00f3n cristiana, resonando por segunda vez la amenaza de dirigirse a los paganos (18,6). La predicaci\u00f3n a estos \u00faltimos est\u00e1 representada ejemplarmente por el discurso en el Are\u00f3pago de Atenas<br \/>\n(17,22-31).<br \/>\nTras la conclusi\u00f3n de esta fase, se\u00f1alada con las acostumbradas notas finales sobre la difusi\u00f3n de la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d (19,10 y 19,20), este tercer viaje no se cierra, como los anteriores, con el regreso a Antioqu\u00ed\u00ada para volver a partir hacia nuevos territorios. En 19,21 se anuncia solemnemente un nuevo programa:<br \/>\nPablo considera ya terminado su trabajo en el Mediterr\u00e1neo oriental; quiere concluirlo con un gesto de comuni\u00f3n entre las j\u00f3venes Iglesias y Jerusal\u00e9n, dirigi\u00e9ndose \u00e9l mismo a llevar personalmente la colecta; luego ser\u00e1 necesario que \u00e9l llegue a Roma (Rm 15,22-32).<br \/>\nA este nuevo programa corresponden las tres secciones restantes: la despedida de Pablo de sus comunidades (19,21-20,38); la llegada a Jerusal\u00e9n, el arresto y las largas peripecias de su proceso (cc. 21- 26); finalmente, tras la apelaci\u00f3n al C\u00e9sar, el arriesgado viaje por mar, el naufragio y la llegada a Roma (cc. 27-28). Es importante prestar atenci\u00f3n sobre todo a las partes conclusivas y culminantes de las tres secciones.<br \/>\nLa de la despedida de Pablo de sus Iglesias culmina en el discurso a los presb\u00ed\u00adteros efesinos en Mileto (20,17-38); pero teniendo tambi\u00e9n en cuenta que en las otras etapas s\u00e9 alude a las ense\u00f1anzas prolongadas de Pablo (20,1.2.7.11), este discurso asume un valor m\u00e1s general de \u2020\u0153testamento\u2020\u009d de Pablo a todas sus comunidades y a sus pastores; el punto en que recae el acento es que el evangelio al que Pablo ha dedicado su vida se ha de seguir anunciando con fidelidad, enfrent\u00e1ndose con las herej\u00ed\u00adas incipientes (vv. 28-31).<br \/>\nEn la secci\u00f3n de las peripecias del proceso de Pablo destacan los tres largos discursos de autodefensa:<br \/>\nante el sanedr\u00ed\u00adn (22,1-21), ante el gobernadorromano F\u00e9lix (24,10-21) y finalmente, momento culminante, ante su sucesor Festo y el rey Agripa II con sus cortesanos (26,1-23). La tonalidad es \u2020\u0153apolog\u00e9tica\u2020\u009d (22,1; 24,10; 25,8; 26,1.2.24); pero no se trata de una defensa jur\u00ed\u00addico-pol\u00ed\u00adtica, sino teol\u00f3gica. La acusaci\u00f3n es la de apostas\u00ed\u00ada de la fe de Israel (21,21-24.28; 24,5-8; 28,17); el acusado no es ni el cristianismo en abstracto, del que Pablo ser\u00ed\u00ada s\u00f3lo un s\u00ed\u00admbolo, ni Pablo como persona en sentido puramente biogr\u00e1fico; est\u00e1 en juego algo que va m\u00e1s all\u00e1 de Pablo, pero que hist\u00f3ricamente pasa a trav\u00e9s de su persona y de su obra: no ya la Iglesia en abstracto, sino la Iglesia en cuanto que se ha abierto a los paganos, sobre todo por obra de Pablo. Por eso se vuelve a evocar con todos sus pelos y se\u00f1ales por dos veces, a pesar de que lo conoce ya el lector (cf 9,1-19), el relato de la conversi\u00f3n de Pablo (22,1-21; 26,1-23), mencionando siempre la misi\u00f3n recibida en favor de los paganos (22,15.21; 26, 17s. 20.23; cf 9,15). M\u00e1s all\u00e1 de las otras acusaciones ficticias, es \u00e9ste el punto que hace saltar la hostilidad de los adversarios (22,22; 26,21), como hab\u00ed\u00ada ocurrido ya con Jes\u00fas en la sinagoga de Nazaret (Lc 4,28).<br \/>\n1251<br \/>\nA la acusaci\u00f3n de apostas\u00ed\u00ada se replica apasionadamente recalcando continuamente que en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas la esperanza de Israel ha encontrado no ya su destrucci\u00f3n, sino su cumplimiento (22,1-3; 23,6; 24,14s.21; 26,4-8; cf 28,20). El rey Agripa interrumpe a Pablo: \u2020\u0153Por poco me persuades a hacerme cristiano\u2020\u2122 (26,28). La apolog\u00ed\u00ada termina con el anuncio y la proclamaci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fasyde su mesia-nidad (23,6; 24,10-21; 26,6-8.22s).<br \/>\nTambi\u00e9n es significativa la conclusi\u00f3n de la \u00faltima secci\u00f3n, la p\u00e1gina que cierra toda la obra. El relato de l\u00e1 llegada de Pablo a la capital del imperio termina, no con la comparecencia ante C\u00e9sar, sino con el encuentro con la comunidad local ju-d\u00ed\u00ada,:que se prolonga bastante tiempo, y ve una vez m\u00e1s c\u00f3mo la apolog\u00ed\u00ada se mezcla con el anuncio (28,17-23). Tambi\u00e9n en Roma, como en todas las etapas anteriores de su actividad, a pesar de la adhesi\u00f3n de algunos, Pablo no tiene m\u00e1s remedio que reconocer la incredulidad de Israel (y. 24), interpret\u00e1ndola como esa misteriosa \u2020\u0153obcecaci\u00f3n\u2020\u2122 permitida por Dios mismo entre su pueblo, de la que ya hab\u00ed\u00adan hablado los profetas (vv. 25-27; cf Is 6,9s). Esto no excluye la iluminaci\u00f3n futura (Lc 13,34s; 21,24; Hch 1,6-8; Hch 3,19-21; Rm 9-11); pero de momento no podr\u00e1 impedir que se realice la amenaza anunciada de antemano (13,44-47; 18,6): la predicaci\u00f3n cristiana se dirigir\u00e1 a los paganos y ser\u00e1 escuchada (y. 28). Tambi\u00e9n es significativa la conclusi\u00f3n narrativa (Vv. 30- 31): Pablo se aprovecha de su r\u00e9gimen de semi-libertad domiciliar para recibir visitas, \u2020\u0153&#8230; predicando el reino de Dios y ense\u00f1ando las cosas referentes al Se\u00f1or Jesucristo con toda libertad y sin obst\u00e1culo alguno. Se recuerda as\u00ed\u00ad el comienzo del libro, en el que el resucitado se entreten\u00ed\u00ada con los disc\u00ed\u00adpulos hablando del reino de Dios (Hch 1,3), alusi\u00f3n que a su vez remit\u00ed\u00ada m\u00e1s atr\u00e1s, a la predicaci\u00f3n prepascual de Jes\u00fas. Como en el caso de Jes\u00fas, tambi\u00e9n pasa lo mismo en el caso de la predicaci\u00f3n pospascual:<br \/>\nninguna oposici\u00f3n humana, ninguna incredulidad, ni siquierala del pueblo elegido, pueden impedir que prosiga su camino en la historia el anuncio del reino, que ahora es una sola cosa con el anuncio del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Jes\u00fas. La obra lucana termina con esta nota de confianza, que una vez m\u00e1s -como en las notas finales que van jalonando todo el relato- evoca la fuerza victoriosa de la \u2020\u0153palabra.<br \/>\n1252<br \/>\nIII: CONCLUSIONES DE CONJUNTO.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, resulta insuficiente una finalidad gen\u00e9ricamente histo-riogr\u00e1fica o gen\u00e9ricamente religiosa.<\/p>\n<p>Lucas no escribi\u00f3 ni para componer la primera \u2020\u0153historia de la Iglesia\u2020\u2122 ni para hacer simplemente una obra de edificaci\u00f3n o de evangelizaci\u00f3n. Tambi\u00e9n resulta demasiado gen\u00e9rica la interpretaci\u00f3n centrada en el retraso de la parus\u00ed\u00ada (Conzelmann); este problema constituye solamente el horizonte general, el presupuesto, trazado ya desde el principio (Hch 1,11), pero no la finalidad espec\u00ed\u00adfica que indujo a Lucas a proseguir el relato hasta la llegada de Pablo a Roma.<br \/>\nPor el contrario, son demasiado restringidas las hip\u00f3tesis de una finalidad jur\u00ed\u00addico-pol\u00ed\u00adtica o antiher\u00e9tica; pueden explicar algunos textos, pero no toda la obra en su construcci\u00f3n de conjunto.<br \/>\nEl gran tema de Lucas-Hechos es el que resuena ya al principio del evangelio en las palabras de Sime\u00f3n Lc 2,29-35) y en la cita de Isa\u00ed\u00adas:\u2020\u009d&#8230; Para que todos vean la salvaci\u00f3n de Dios\u2020\u009d (Lc 3,4-6; Is 40,3-5); el que vincula la conclusi\u00f3n del evangelio (Lc 24,44-49) con el comienzo de los Hechos (1,6-8); el que resuena finalmente en las palabras de Pablo a los jud\u00ed\u00ados de Roma (28,2-28). No ya un \u2020\u0153universalismo\u2020\u009d gen\u00e9rico; para ver el problema en su totalidad hay que a\u00f1adir una precisi\u00f3n importante: el tema de Lucas- Hechos es ciertamente el de la apertura a los paganos, pero dentro de la continuidad con la historia de la salvaci\u00f3n que ha vivido ya Israel.<br \/>\nEl problema de la relaci\u00f3n Iglesia\/paganos, para Lucas, no puede resolverse si se prescinde del otro aspecto, la relaci\u00f3n Iglesia\/Israel; no es una relaci\u00f3n bipolar, sino tripolar. No ya en el sentido de que la llamada a los paganos sea una consecuencia de< la incredulidad de Israel (estaba ya en curso desde hac\u00ed\u00ada tiempo, en paralelismo con la evangelizaci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados), sino en el sentido de que esta incredulidad obliga a la Iglesia a dirigir su predicaci\u00f3n exclusiva o principalmente a los paganos. El problema que preocupaba a Lucas y a sus lectores parece ser el de la legitimidad de una Iglesia que se proclama heredera de las esperanzas de Israel, pero en la que de hecho entran los paganos y quedan fuera ios jud\u00ed\u00ados.\nEsta interpretaci\u00f3n, entre otras cosas, nos permite comprender la unidad entre \u2020\u0153Lucas te\u00f3logo\u2020\u009d y \u2020\u0153Lucas historiador\u2020\u009d. En efecto, el problema\u2020\u2122 en cuesti\u00f3n era d\u00e9 tal categor\u00ed\u00ada que s\u00f3lo pod\u00ed\u00ada arrostrarse reconstruyendo los acontecimientos que hab\u00ed\u00adan llevado a aquella situaci\u00f3n; era una finalidad que no pod\u00ed\u00ada alcanzarse exclusivamente a trav\u00e9s de una reconstrucci\u00f3n, hist\u00f3rica, pero tampoco sin ella; se alcanzaba narrando y al mismo tiempo interpretando teol\u00f3gicamente ala luz de las Escrituras y del acontecimiento pascual, sobre todo en los discursos, dichos sucesos. Hay que se\u00f1alar aqu\u00ed\u00ad el n\u00facleo d\u00e9la \u2020\u0153teo-logizaci\u00f3n\u2020\u009d de Lucas, que confiere dimensi\u00f3n teol\u00f3gica a su narraci\u00f3n e impide atribuirle una intenci\u00f3n puramente historiogr\u00e1fica, pero al mismo tiempo nos pone en guardia frente al peligro de infravaluar la dimensi\u00f3n, historiogr\u00e1fica de Lucas-Hechos, buscando en ellos una teolog\u00ed\u00ada completa que toque todos los puntos de la doctrina cristiana (de aqu\u00ed\u00ad lo inadmisible de tantas confrontaciones con Pablo en menoscabo de Lucas), una teolog\u00ed\u00ada abstracta que no pase a trav\u00e9s del relato.\nAl atribuir a la obra lucana esta finalidad espec\u00ed\u00adfica que podemos llamar apolog\u00e9tico-eclesiol\u00f3gica, no hay que olvidar, sin embargo, que la misma apolog\u00ed\u00ada, como ya indicamos a prop\u00f3sito del \u00faltimo discurso de Pablo (Hch 26,1-23) y luego a prop\u00f3sito de la p\u00e1gina final del libro (28,17-31), desemboca en el anuncio, en la proclamaci\u00f3n de Jes\u00fas. En efecto, el material de tipo kerigm\u00e1tico -en el evangelio el anuncio del reino, en los Hechos el anuncio de Cristo muerto y resucitado-, es aducido en abundancia. Y lo mismo ocurre con el material paren\u00e9tico. Lucas no quiere solamente corroborar la fe del lector (Lc 1,4), sino tambi\u00e9n moverlo al compromiso personal, presentarle todo un itinerario de vida cristiana.\nPero todos estos aspectos (escato-log\u00ed\u00ada, cristolog\u00ed\u00ada, eclesiolog\u00ed\u00ada, par\u00e9nesis...) no hay que verlos por separado, como una multiplicidad de centros heterog\u00e9neos de inter\u00e9s, sino en el entramado profundo que los vincula. El mes\u00ed\u00adas rechazado por Israel y crucificado; el mes\u00ed\u00adas resucitado y constituido Se\u00f1or, pero sin un triunfo visible inmediato; el mes\u00ed\u00adas que ni siquiera despu\u00e9s de pentecost\u00e9s logr\u00f3 reunir en torno a s\u00ed\u00ad a todo el pueblo; ese mes\u00ed\u00adas que cumple las esperanzas veterotestamentarias, pero de una manera desconcertante e imprevisi-\" ble, es tambi\u00e9n el mes\u00ed\u00adas al que hay que seguir \u2020\u0153cada d\u00ed\u00ada\u2020\u009d (Lc 9,23) en el camino que se prolonga entre el ya y el todav\u00ed\u00ada no, en la alegr\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n y en la alabanza, pero tambi\u00e9n en la perseverancia, en la pobreza, en la oraci\u00f3n. El evangelista de los grandes horizontes -desde Ad\u00e1n hasta el reino, desde Jerusal\u00e9n hasta los confines de la tierra- es tambi\u00e9n el evangelista de lo cotidiano.\n1253\nBIBL.: AA.W., La parole de gr\u00e1ce. Eludes lucaniennes a la memoire d\u2020\u2122Agustin George, en \u2020\u0153RSR\u2020\u009d 69\n(1981) 1-313; AA.VV., Voeuvre de Luc 1-II, Cahiers bibliques Foi et Vie 10.12, Par\u00ed\u00ads 1971, 1973; AA.VV.,\nseis n\u00fameros sobre la obra lucana, en \u2020\u0153Parole di vita\u2020\u009d 27 (1982) nn. 5-6; 28 (1983) nn. 1-4; AA.VV.,\nAucommencement \u00e9taienl les Actes des Apotres, en \u2020\u0153Lumi\u00e9re et Vie\u2020\u009d30(1 981 )nn. 153-154, 1-173;\nBauernfeind O., Kommentar und Studien zurApostelgeschi-chte, Mohr Tubinga 1980; Bovon F., Luc le Ih\u00e9ologien. Vingt-cinq ans de recherches (l95O-975), Delachaux &#038; Niesti\u00e9, Neuch\u00e1tel-Par\u00ed\u00ads 1978; Id, Vangelo di Luca e A\u00ed\u00adti degliApostoli, en E. Charpentier, E.-A. Paul, Piccola enciclopedia b\u00ed\u00adblica IX. Vangeli sinotlicie Atti degliApostoli, Borla, Roma 1983, 219-322; Brau-mann G. (ed.), Das Lukas-Evangelium. Die re-daktions- und kompositionsgeschichtliche Fors-chung, Wiss. 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Entre tanto Saulo es llamado al apostolado (9, 1-30). En ese tiempo Pedro visita Samar\u00ed\u00ada (8, 14ss), evangeliza la llanura costera (9, 32-43) y bautiza a un centuri\u00f3n romano (10, 1-11, 18). c) El primer viaje misionero de Pablo en compa\u00f1\u00ed\u00ada de Bernab\u00e9 (13-14); su \u00e9xito con los paganos obliga a la Iglesia a pronunciarse oficialmente sobre el estatuto de los gentiles dentro de ella (15, 1-35).<\/p>\n<p>2. a) Las grandes misiones de Pablo, que funda la Iglesia de Macedonia, Corinto y Efeso (15, 36-19, 20); en el centro del relato est\u00e1 el discurso de Atenas (17, 22-31). b) Fin de esta actividad: Pablo se despide de sus fundaciones para dirigirse a Jerusal\u00e9n (19, 21-21, 14); en el centro del relato se halla el discurso de Mileto (20, 18-35). c) Arresto de Pablo y peripecias de su proceso, jalonado por tres grandes apolog\u00ed\u00adas (22, 1-21; 24, 1021; 26, 2-23), que termina con un accidentado viaje a Roma. El libro acaba con un resumen de la predicaci\u00f3n de Pablo en Roma (21, 15-28, 32).<\/p>\n<p>II. Autor y tiempo de composici\u00f3n<br \/>\nEl autor de los H. es el mismo que el del tercer Evangelio; la prueba es no s\u00f3lo la referencia expl\u00ed\u00adcita en Act 1, 1-2, sino la estrecha afinidad literaria y espiritual que une a ambos libros. El primero recibi\u00f3 muy pronto el t\u00ed\u00adtulo de Evangelio seg\u00fan Lucas; la tradici\u00f3n antigua acepta la atribuci\u00f3n de la obra a Lucas, m\u00e9dico de origen jud\u00ed\u00ado, que fue disc\u00ed\u00adpulo de Pablo (Col 4, 14; Flm 24; 2 Tim 4, 11). El \u00abnosotros\u00bb de algunas secciones de Act (16, 10-17; 20, 5-21.18; 27, 1-28.16) parece se\u00f1alar discretamente su presencia junto al Ap\u00f3stol. Una tradici\u00f3n que se remonta a fines del siglo xx cree saber que el libro Ad Theophilum fue compuesto en Grecia despu\u00e9s de la muerte de Pedro y de Pablo. Eusebio, juzgando incompleto el relato de los H. supone que Lucas lo escribi\u00f3 antes del desenlace del proceso de Pablo; esa suposici\u00f3n es discutible, ya que Lc no compone una vida de Pablo, sino una historia de la primera expansi\u00f3n cristiana. De Lc 19, 43s; 21, 20.24 se deduce con frecuencia que Lc escribi\u00f3 despu\u00e9s del 70; pero este argumento es discutido. En todo caso, no ser\u00ed\u00ada prudente retardar la fecha de composici\u00f3n hasta m\u00e1s ac\u00e1 del a\u00f1o 80.<\/p>\n<p>III. El texto<br \/>\nEl texto de los H. nos ha llegado bajo dos formas notablemente diferentes: la forma \u00abneutral\u00bb (sobre todo de los masoretas alejandrinos), que representa un texto bastante puro, pero corregido; y la forma \u00aboccidental\u00bb, que a menudo est\u00e1 glosada, pero conserva lecturas muy antiguas.<\/p>\n<p>IV. Las fuentes<br \/>\nEl empleo de fuentes se observa: en que los H. dan a ciertas piezas un alcance que no coincide con su orientaci\u00f3n primera; en la presencia de ciertas inconexiones que revelan la yuxtaposici\u00f3n de informes independientes y dan la sensaci\u00f3n de un texto sobrecargado; en la inserci\u00f3n de discursos que suponen una documentaci\u00f3n especial. Pero Lc impone su estilo a los materiales que utiliza, poni\u00e9ndolos al servicio de su finalidad particular. Las tentativas hechas para precisar el tenor y la extensi\u00f3n de las fuentes no han llevado todav\u00ed\u00ada a resultados firmes.<\/p>\n<p>V. El fin<br \/>\nEl fin de los H. no puede comprenderse si no se tiene en cuenta que la obra es un complemento del Evangelio. Lc subraya que, seg\u00fan la Escritura, Cristo deb\u00ed\u00ada llevar la salvaci\u00f3n a las naciones paganas: \u00abEstaba escrito que el Mes\u00ed\u00adas ten\u00ed\u00ada que padecer, que al tercer d\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada de resucitar de entre los muertos, y que en su nombre hab\u00ed\u00ada de predicarse la conversi\u00f3n para el perd\u00f3n de los pecados a todas las naciones, comenzando por Jerusal\u00e9n\u00bb (Lc 24, 46s; cf. Act 26, 22s). Isa\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada anunciado que el mensaje de la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica llegar\u00ed\u00ada \u00abhasta los extremos de la tierra\u00bb (Is 49, 6; Act 1, 8; 13, 47) y que \u00abtoda carne ver\u00ed\u00ada la salvaci\u00f3n de Dios\u00bb (Is 40, 5; Lc 3, 6; Act 28, 28). Era, pues, importante mostrar c\u00f3mo en la \u00e9poca apost\u00f3lica se hab\u00ed\u00adan realizado las profec\u00ed\u00adas que anunciaban esta misi\u00f3n universal de Cristo. Tal parece ser la intenci\u00f3n principal de los H., la cual por lo dem\u00e1s no excluye preocupaciones apost\u00f3licas secundarias.<\/p>\n<p>VI. Valor hist\u00f3rico<br \/>\nEscritos por un autor cuya probidad en el trabajo conocemos por el Evangelio, un autor que dispone de una documentaci\u00f3n abundante y que vivi\u00f3 en el medio que rodeaba a Pablo, los Hechos merecen nuestra confianza. Las fuentes literarias, epigr\u00e1ficas y topogr\u00e1ficas permiten con frecuencia verificar su excelente informaci\u00f3n. Las ep\u00ed\u00adstolas confirman el cuadro que traza Lc de las misiones paulinas, aunque mostrando que simplifica un tanto la complejidad de los acontecimientos, que son relatados en forma esquem\u00e1tica o aproximativa (comp\u00e1rense, p. ej., los tres relatos de la vocaci\u00f3n de Pablo: 9, 1-19; 22, 3-21; 26, 9-20), con el fin de que resalte mejor su significado, y con el de poner en claro el sentido general de la historia narrada.<\/p>\n<p>VII. La teolog\u00ed\u00ada<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada de los H. es particularmente rica en el terreno de la cristolog\u00ed\u00ada y de la eclesiolog\u00ed\u00ada. Compuestos para manifestar la universal misi\u00f3n salvadora de Jes\u00fas, la enfocan a partir del misterio de la resurrecci\u00f3n. Los ap\u00f3stoles, testigos de la realidad del hecho, lo interpretan a la luz de las profec\u00ed\u00adas que se refer\u00ed\u00adan al Servidor de Dios, Cristo, el Se\u00f1or cuyo nombre es el \u00fanico capaz de procurar la salvaci\u00f3n a todos los hombres. A este testimonio tributado a Cristo deben responder la -i fe y la &#8211;) conversi\u00f3n; gracias al bautismo recibido para la remisi\u00f3n de los pecados y gracias al don del Esp\u00ed\u00adritu Santo, el hombre se halla ya dentro de la \u00abv\u00ed\u00ada\u00bb de la salvaci\u00f3n. En ella los creyentes, bajo la direcci\u00f3n de los ap\u00f3stoles, est\u00e1n estrechamente unidos por los v\u00ed\u00adnculos de la caridad, de la oraci\u00f3n, de la \u00abfracci\u00f3n del pan\u00bb y de la pr\u00e1ctica gozosa de la vida cristiana en medio de las pruebas. Sus comunidades, animadas por el Esp\u00ed\u00adritu, constituyen la Iglesia de Dios, en la que se contin\u00faa y consuma la historia de la -> salvaci\u00f3n preparada e iniciada por la elecci\u00f3n de Israel.<\/p>\n<p>Jacques Dupon<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo el orden aceptado de los libros del Nuevo Testamento, el quinto libro es llamado Hechos de los Ap\u00f3stoles (praxeis Apostolon). Algunos han pensado que el t\u00edtulo del libro fue dise\u00f1ado personalmente por el autor. Tal es la opini\u00f3n de Cornely en su \u201cIntroduction to the Books of the New Testament\u201d (Segunda edici\u00f3n, p\u00e1gina 315). Pero parece m\u00e1s probable que el t\u00edtulo haya sido a\u00f1adido posteriormente, del mismo modo como fueron a\u00f1adidos los encabezados de varios evangelios. Basta pensar que el nombre \u201cHechos de los Ap\u00f3stoles\u201d no da una idea precisa acerca del contenido del libro y que dif\u00edcilmente el autor hubiera utilizado tal t\u00edtulo.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Contenido<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Los or\u00edgenes de la Iglesia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Divisi\u00f3n del Libro<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Objeto<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Autenticidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Objeciones contra la autenticidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Fecha de composici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Textos de los Hechos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 La Comisi\u00f3n B\u00edblica<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro no contiene los hechos de todos los ap\u00f3stoles, ni tampoco todos los hechos de alg\u00fan ap\u00f3stol en particular. El texto comienza aportando una breve informaci\u00f3n de los cuarenta d\u00edas que sucedieron a la resurrecci\u00f3n de Cristo y durante los cuales \u00c9l se apareci\u00f3 a los ap\u00f3stoles \u201chabl\u00e1ndoles del Reino de Dios\u201d. Enseguida se mencionan brevemente la promesa del Esp\u00edritu Santo y la Ascensi\u00f3n de Cristo. San Pedro aconseja que se elija a un sucesor para que tome el lugar de Judas Iscariote; Mat\u00edas es seleccionado a base de echar suertes. En Pentecost\u00e9s, el Esp\u00edritu Santo desciende sobre los ap\u00f3stoles y les da el don de lenguas. San Pedro explica el gran milagro a los asombrados testigos, prob\u00e1ndoles que es por el poder de Jesucristo que dicho milagro se realiza. Como resultado de ese maravilloso discurso muchos se convirtieron a la religi\u00f3n de Cristo y fueron bautizados, \u201cy aquel d\u00eda se les unieron unas tres mil personas\u201d. Esto marc\u00f3 el comienzo de la Iglesia Judeo-cristiana. \u201cY el Se\u00f1or agregaba al grupo a los que cada d\u00eda se iban salvando\u201d. Junto a la puerta del templo que llamaban \u201cla Hermosa\u201d, Pedro y Juan sanan a un hombre que era paral\u00edtico desde el vientre de su madre. La poblaci\u00f3n estaba llena de azoro y admiraci\u00f3n ante el milagro y corrieron tras Pedro y Juan en el p\u00f3rtico llamado de Salom\u00f3n. De nueva cuenta,  Pedro predica a Jesucristo, afirmando que la fe en el nombre de Jes\u00fas era la que hab\u00eda sanado al tullido. \u201cMuchos de los que hab\u00edan o\u00eddo el discurso creyeron y el n\u00famero, contando s\u00f3lo a los hombres, lleg\u00f3 a unos cinco mil\u201d. Pero \u201cse les presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del Templo y los saduceos, indignados porque ense\u00f1aban al pueblo y anunciaban en la persona de Jes\u00fas la resurrecci\u00f3n de los muertos. Les echaron mano y los pusieron bajo custodia hasta el d\u00eda siguiente\u201d.  A la ma\u00f1ana siguiente Pedro y Juan fueron llamados ante los gobernantes, los ancianos y los escribas, entre los que se encontraban An\u00e1s, el Sumo Sacerdote, Caif\u00e1s, y todos los parientes del Sumo Sacerdote. Habiendoles puesto en medio de ellos, les preguntaron: \u201c\u00bfCon qu\u00e9 poder o en nombre de qui\u00e9n hab\u00e9is hecho eso vosotros?\u201d.  A lo cual, Pedro, lleno del Esp\u00edritu Santo, respondi\u00f3 pronunciando una de las m\u00e1s sublimes profesiones de fe cristiana que haya hecho persona alguna: \u201cSabed todos vosotros y todo el pueblo de Israel que ha sido por el nombre de Jesucristo, el Nazoreo, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucit\u00f3 de entre los muertos; por su nombre y  no por ning\u00fan otro se presenta \u00e9ste aqu\u00ed sano delante de vosotros. \u00c9l es la piedra que vosotros, los constructores, hab\u00e9is despreciado y que se ha convertido en piedra angular (Is . 28; Mt 21, 42) y no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos\u201d. Los miembros del Consejo hubieron de enfrentar directamente la evidencia m\u00e1s positiva de la verdad de la religi\u00f3n cristiana.  Ordenaron a los dos ap\u00f3stoles que abandonaran el sal\u00f3n y entonces el Consejo deliber\u00f3, diciendo: \u201c\u00bfQu\u00e9 haremos con estos hombres?. Es evidente para todos los habitantes de Jerusal\u00e9n que ellos han realizado un milagro manifiesto y no podemos negarlo\u201d. He aqu\u00ed uno de los grandes cumulus de evidencia sobre los que descansa la fe cristiana.  El consejo de los jefes jud\u00edos de Jerusal\u00e9n, amargamente hostil, se ve obligado a declarar que ha sucedi\u00f3 un notable milagro, innegable y manifiesto a los habitantes de esa ciudad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con toda astucia, el Consejo intenta frenar el gran movimiento del cristianismo. Amenazan a los ap\u00f3stoles y les ordenan que no hablen ni ense\u00f1en a nadie en el nombre de Jes\u00fas. Pedro y Juan cuestionan la orden, invitando al Consejo a que juzgue si es correcto obedecer a \u00e9ste antes que obedecer a Dios. Por temor a la poblaci\u00f3n, que estaba glorificando a Dios por el gran milagro, los miembros del Consejo no pudieron imponer ning\u00fan castigo a los dos ap\u00f3stoles. Puestos en libertad, Pedro y Juan volvieron a donde estaban los otros ap\u00f3stoles. Todos alabaron a Dios y le pidieron fortaleza para anunciar su palabra. Despu\u00e9s de la oraci\u00f3n, el lugar tembl\u00f3 y todos quedaron llenos del Esp\u00edritu Santo. En aquella \u00e9poca, el fervor de los cristianos era muy grande. Todos ten\u00edan un solo esp\u00edritu y un solo coraz\u00f3n. Todo lo ten\u00edan en com\u00fan. Los que ten\u00edan tierras o casas las vend\u00edan y daban el precio a los ap\u00f3stoles para que \u00e9stos lo distribuyeran entre los que ten\u00edan necesidad. Pero un cierto Anan\u00edas, en complicidad con su esposa Safira, vendi\u00f3 una posesi\u00f3n y guard\u00f3 parte del dinero. El Esp\u00edritu Santo revel\u00f3 a  San Pedro la verdad del enga\u00f1o por lo que el ap\u00f3stol rega\u00f1\u00f3 a Anan\u00edas por mentir al Esp\u00edritu Santo. Enseguida el hombre cay\u00f3 muerto.  Poco despu\u00e9s lleg\u00f3 Safira, sin conocer a\u00fan la muerte de su esposo, y fue interrogada por San Pedro acerca del negocio. Tambi\u00e9n ella  hab\u00eda guardado una parte del dinero y mentirosamente afirm\u00f3 que ya se hab\u00eda entregado la cantidad completa a los ap\u00f3stoles. San Pedro la amonest\u00f3 y tambi\u00e9n ella muri\u00f3 ah\u00ed mismo. La multitud vio en la muerte de Anan\u00edas y Safira un castigo de Dios y el temor se apoder\u00f3 de todos. Este milagro del castigo de Dios tambi\u00e9n confirm\u00f3 la fe de los creyentes y atrajo m\u00e1s disc\u00edpulos.  Los milagros eran necesarios en esta etapa de la vida de la Iglesia para dar testimonio de la verdad de su ense\u00f1anza, por lo que el poder de los milagros fue abundantemente derramado sobre los ap\u00f3stoles. Tales milagros no son detallados minuciosamente en los Hechos, pero s\u00ed se afirma: \u201cPor mano de los ap\u00f3stoles se realizaban muchos signos y prodigios en el pueblo&#8230;\u201d  (Hech 5, 12). Multitudes de hombres y mujeres se a\u00f1ad\u00edan a la comunidad cristiana. La poblaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n llevaba a los enfermos y los pon\u00eda en literas y camillas a lo largo de las calles para que la sombra de San Pedro pudiera cubrirlos. Tra\u00edan incluso a los enfermos de las ciudades vecinas de Jerusal\u00e9n, y todos quedaban curados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La secta m\u00e1s poderosa entre los jud\u00edos de esa \u00e9poca era la de los saduceos. Ellos se opon\u00edan duramente a la religi\u00f3n cristiana a causa de la doctrina sobre la resurrecci\u00f3n de los muertos. La verdad cardinal de la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles era: la vida eterna a trav\u00e9s de Jes\u00fas, crucificado por nuestros pecados y resucitado de entre los muertos. El Sumo Sacerdote An\u00e1s favorec\u00eda a los saduceos y su hijo Anano, quien despu\u00e9s se convertir\u00eda en Sumo Sacerdote, era un saduceo (Josefo, Antig\u00fcedades de los Jud\u00edos, XX, 8). Estos terribles sectarios hicieron causa com\u00fan con An\u00e1s y Caif\u00e1s en contra de los ap\u00f3stoles de Cristo y los metieron a la c\u00e1rcel. El libro de los Hechos no deja duda alguna respecto al motivo- \u201cLlenos de envidia\u201d- que inspir\u00f3 al Sumo Sacerdote y sus sectarios.  Los l\u00edderes religiosos de la antigua Ley ve\u00edan c\u00f3mo disminu\u00eda su influencia entre el pueblo ante el poder que actuaba a trav\u00e9s de los ap\u00f3stoles de Cristo. Por la noche, un \u00e1ngel del Se\u00f1or abri\u00f3 las puertas de la prisi\u00f3n, liber\u00f3 a los ap\u00f3stoles y les orden\u00f3 ir a predicar en el Templo. El Consejo de los jud\u00edos, a no encontrar en la c\u00e1rcel a Pedro y a Juan, y habiendo o\u00eddo de su milagrosa liberaci\u00f3n, se quedaron perplejos. Al saber que estaban en el Templo, ense\u00f1ando, enviaron a los soldados a que los trajeran ante ellos, sin violencia, por temor a pueblo. Queda evidente que la gente com\u00fan estaba dispuesta a seguir a los ap\u00f3stoles; la oposici\u00f3n ven\u00eda de los sacerdotes y de las clases dirigentes, mayormente configuradas por los saduceos. El Consejo acus\u00f3 a los ap\u00f3stoles de que, lejos de obedecer la prohibici\u00f3n de predicar en nombre de Cristo, hab\u00edan llenado a Jerusal\u00e9n con sus ense\u00f1anzas. La respuesta de Pedro fue que ellos deb\u00edan obedecer a Dios antes que a los hombres. Y valientemente reiter\u00f3 la doctrina de la redenci\u00f3n y de la resurrecci\u00f3n. El Consejo, desde entonces, andaba buscando c\u00f3mo matar a los ap\u00f3stoles. En ese punto, Gamaliel, un doctor de la Ley jud\u00eda, tenido en mucho por todo el pueblo, se levant\u00f3 en medio del Consejo para defender a los ap\u00f3stoles. Argument\u00f3 que si la nueva ense\u00f1anza era de los hombres, terminar\u00eda cayendo por si misma, pero si fuera de Dios, ser\u00eda imposible de aniquilar. Prevaleci\u00f3 la opini\u00f3n de Gamaliel y el Consejo, habiendo llamado a los ap\u00f3stoles, luego de tortirarlos, los dej\u00f3 ir, orden\u00e1ndoles que no hablasen m\u00e1s en nombre de Jes\u00fas. Al partir los ap\u00f3stoles, lo hacen llenos de regocijo de saberse dignos de sufrir afrentas a causa del Nombre. Y diariamente, en el Templo o en privado, no cesaban de ense\u00f1ar y predicar a Jes\u00fas el Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habi\u00e9ndose levantado un rumor entre los jud\u00edos griegos de que sus viudas eran menospreciadas en el reparto diario, los ap\u00f3stoles considerando indigno que ellos se tuvieran que ocupar del servicio a las mesas y descuidar con ello la palabra de Dios, nombraron a siete di\u00e1conos para ocuparse de ello. Entre ellos hac\u00eda cabeza Esteban, un hombre lleno del Esp\u00edritu Santo. El realiz\u00f3 muchas se\u00f1ales maravillosas entre la gente. Los jud\u00edos anti cristianos trataron de resistirle, pero no pod\u00edan ante su sabidur\u00eda y el esp\u00edritu con el que hablaba. Entonces recurrieron al soborno de algunas gentes para que afirmaran que \u00e9l hab\u00eda hablado en contra de Mois\u00e9s y del Templo. Esteban fue aprehendido y llevado ante el Consejo. Los falsos testigos afirmaron que ellos hab\u00edan escuchado a Esteban decir que \u201cJes\u00fas, ese Nazoreo, destruir\u00eda este lugar y cambiar\u00eda las costumbres que Mois\u00e9s nos transmiti\u00f3\u201d.  Los que estaban en el Consejo vieron el rostro de Esteban que parec\u00eda el de un \u00e1ngel. Esteban se defiende, repasando los eventos de la primera alianza y su relaci\u00f3n a la nueva Ley. Es despu\u00e9s arrastrado fuera de la ciudad, donde es apedreado a muerte. Antes de morir, de rodillas, ora: \u201cSe\u00f1or, no les tengas en cuenta este pecado\u201d.  A partir del martirio de Esteban se desat\u00f3 una gran persecuci\u00f3n en contra de la Iglesia de Jerusal\u00e9n. Excepci\u00f3n hecha de los ap\u00f3stoles, los fieles hubieron de dispersarse en Samaria y Judea. El l\u00edder de la persecuci\u00f3n era Saulo, quien despu\u00e9s se convertir\u00eda en el gran San Pablo, el Ap\u00f3stol de los Gentiles. El di\u00e1cono Felipe primero predic\u00f3 exitosamente en Samaria. Como todos los predicadores de los primeros d\u00edas de la Iglesia, Felipe confirmaba su predicaci\u00f3n con milagros. Pedro y Juan subieron a Samaria para confirmar a los convertidos por Felipe. Este, guiado por un \u00e1ngel, va de Jerusal\u00e9n a Gaza, y en el camino convierte al eunuco de Candace, la reina de Etiop\u00eda. Enseguida es conducido Felipe por la fuerza de Dios a Azoto desde donde comenz\u00f3 a predicar en todas las ciudades costeras hasta llegar a Ces\u00e1rea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Saulo, respirando amenazas y muerte contra los disc\u00edpulos del Se\u00f1or, parte para Damasco a arrestar a cuanto cristiano pudiera encontrar ah\u00ed. Ya cerca de Damasco, el Se\u00f1or Jes\u00fas le habla desde el cielo y lo convierte. San Pablo es bautizado en Damasco por Anan\u00edas y contin\u00faa viviendo en esa ciudad durante un tiempo, predicando en la sinagoga que Jesucristo es el Hijo de Dios. Se retir\u00f3 posteriormente a Arabia, para retornar a Damasco y, tres a\u00f1os despu\u00e9s, viajar a Jerusal\u00e9n. Ah\u00ed, Pablo fue originalmente recibido con desconfianza por los disc\u00edpulos de Jes\u00fas. Pero, luego que Bernab\u00e9 describi\u00f3 c\u00f3mo Pablo hab\u00eda sido maravillosamente convertido, aquellos terminaron por aceptralo. Enseguida se dedic\u00f3 a predicar valientemente en el nombre de Jes\u00fas, disputando especialmente con los jud\u00edos helenistas. Ellos planeaban matar a Pablo, pero los cristianos lo llevaron a Ces\u00e1rea y de ah\u00ed a Tarso, su ciudad natal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Hechos describen la Iglesia de esta \u00e9poca en Judea, Samaria y Galilea diciendo que \u201cgozaban de paz&#8230;; se edificaban y progresaban en el temor del Se\u00f1or y estaban llenas de la consolaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo\u201d. Pedro va entonces a todas partes para confortar a los fieles. En Lida cur\u00f3 al paral\u00edtico Eneas y en Joppe levant\u00f3 de entre los muertos a la piadosa viuda Tabit\u00e1 (Dorc\u00e1s, en griego). Tales milagros confirmaban a\u00fan m\u00e1s la fe en Jesucristo. En Jope, Pedro tuvo la gran visi\u00f3n de la s\u00e1bana que era bajada del cielo conteniendo toda clase de animales a los que, en trance, se le orden\u00f3 matar y comer. Pedro se rehus\u00f3, basado en que era il\u00edcito comer lo que era impuro. Como respuesta Dios lo hizo saber que \u00c9l hab\u00eda purificado lo que para los jud\u00edos era impuro. Tal visi\u00f3n, repetida en tres ocasiones, era la manifestaci\u00f3n de la voluntad celestial de que deb\u00eda terminarse la ley ritual de los jud\u00edos y que la salvaci\u00f3n deb\u00eda ser ofrecida a jud\u00edos y gentiles sin distinci\u00f3n. El significado de esa visi\u00f3n le fue explicada a Pedro cuando un \u00e1ngel le ordena ir a Ces\u00e1rea a visitar al centuri\u00f3n Cornelio, cuyos enviados ya estaban en camino para llevarlo a casa de este \u00faltimo. Pedro obedece y, llegado a casa de Cornelio, escucha de \u00e9ste su propia visi\u00f3n. Pedro le predica a \u00e9l y a cuantos se reunieron all\u00ed. El Esp\u00edritu Santo desciende sobre ellos y Pedro ordena que sean bautizados. De regreso en Jerusal\u00e9n, los jud\u00edos alegaban que Pedro hab\u00eda ido a los incircuncisos y comido con ellos. Pedro les explic\u00f3 la visi\u00f3n de Jope y la Cornelio, y c\u00f3mo \u00e9ste hab\u00eda recibido \u00f3rdenes de un \u00e1ngel para que enviara a recoger a Pedro a Jope, y para que \u00e9l y su familia recibieran de Pedro el Evangelio. Los jud\u00edos reconocieron la obra de Dios y lo glorificaban declarando que \u201ctambi\u00e9n a los gentiles les ha dado Dios la conversi\u00f3n que lleva a la vida\u201d. Quienes se hab\u00edan dispersado saliendo de Jerusal\u00e9n en tiempos del martirio de Esteban hab\u00edan llegado a lugares tan lejanos como Fenicia, Chipre y Antioqu\u00eda, pero exclusivamente predicaban a los jud\u00edos. No hab\u00edan entendido a\u00fan la llamada a los gentiles. Pero luego algunos conversos de Chipre y Cirene llegaron a Antioqu\u00eda y comenzaron a predicar a los gentiles. Muchos creyeron y se convirtieron al Se\u00f1or. Los informes del trabajo en Antioqu\u00eda llegaron a o\u00eddos de la Iglesia en Jerusal\u00e9n y entonces se decidi\u00f3 enviar all\u00e1 a Bernab\u00e9, \u201cun hombre bueno, lleno del Esp\u00edritu Santo y de fe\u201d. \u00c9l se llev\u00f3 consigo a Pablo de Tarso y ambos permanecieron en Antioqu\u00eda un a\u00f1o ense\u00f1ando a muchas personas. Los disc\u00edpulos de Cristo comenzaron a ser llamados cristianos en Antioqu\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El resto de los Hechos narra la persecuci\u00f3n sufrida por los cristianos a manos de Herodes Agripa; la misi\u00f3n encomendada por el Esp\u00edritu Santo a Pablo y Bernab\u00e9 de salir de Antioqu\u00eda e ir a predicar en las naciones gentiles; los trabajos de Pablo y Bernab\u00e9 en Chipre y Asia Menor; su retorno a Antioqu\u00eda; la disusi\u00f3n en Antioqu\u00eda en torno a la circuncisi\u00f3n; el viaje de Pablo y Bernab\u00e9 a Jerusal\u00e9n; la decisi\u00f3n del Concilio Apost\u00f3lico de Jerusal\u00e9n; la separaci\u00f3n de Pablo y Bernab\u00e9, a quien supli\u00f3 Silas o Silvano; la visita de Pablo a las iglesias de Asia; la fundaci\u00f3n de la iglesia de Filipo; los sufrimientos de Pablo en nombre de Jesucristo; la visita de Pablo a Atenas; la fundaci\u00f3n de las iglesias de Corinto y \u00c9feso; la vuelta de Pablo a Jerusal\u00e9n; la persecuci\u00f3n de los jud\u00edos en contra de Pablo; la prisi\u00f3n de Pablo en Ces\u00e1rea; la apelaci\u00f3n al Cesar por parte de Pablo; su viaje a Roma; el naufragio; la llegada de Pablo a Roma; su vida en esa ciudad. Por lo dicho, pensamos que un nombre m\u00e1s apropiado para este libro hubiera sido \u201cLos comienzos de la Religi\u00f3n Cristiana\u201d. Se trata de una totalidad, art\u00edstica, la historia m\u00e1s completa que poseemos de la manera en que se desarroll\u00f3 la Iglesia.\n<\/p>\n<h2>Los or\u00edgenes de la Iglesia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los Hechos vemos el cumplimiento de las promesas de Cristo. Jes\u00fas, en Hech 1,8, hab\u00eda prometido que los ap\u00f3stoles ser\u00edan investidos de poder cuando el Esp\u00edritu Santo descendiera sobre ellos, y que ser\u00edan sus testigos tanto en Jerusal\u00e9n como en Samaria, Judea y en los fines m\u00e1s remotos de la Tierra. Jes\u00fas hab\u00eda declarado, en Jn 14, 12: \u201cEl que crea en mi, har\u00e1 \u00e9l tambi\u00e9n las obras que yo hago, y har\u00e1 mayores a\u00fan, porque yo voy al Padre\u201d. En esos pasajes se encuentra la clave del origen de la Iglesia. La Iglesia se desarroll\u00f3 seg\u00fan el plan trazado por Cristo. Indudablemente que en la narraci\u00f3n se nota el desarrollo de un plan maestro. El autor detalla el desenvolvimiento del gran plan de Cristo, elaborado por su infinita sabidur\u00eda y llevado a cabo con un poder omnipotente. A lo largo de la obra se percibe, a trav\u00e9s de su orden sistem\u00e1tico de narraci\u00f3n, una precisa descripci\u00f3n de los detalles. Luego de la vocaci\u00f3n de los primeros doce ap\u00f3stoles, no hay otro evento de tanta importancia en la Iglesia que la conversi\u00f3n de San Pablo y el mandato de ense\u00f1ar en nombre de Cristo. Hasta el momento de la conversi\u00f3n de San Pablo, el historiador inspirado de los Hechos nos hab\u00eda dado una versi\u00f3n condensada del crecimiento de la Iglesia entre los jud\u00edos. Pedro y Juan eran los actores m\u00e1s destacados. Pero el gran mensaje deber\u00eda salir de los confines del juda\u00edsmo; toda carne deber\u00e1 ver la salvaci\u00f3n de Dios. Y San Pablo ser\u00e1 el gran instrumento por el que Cristo ser\u00e1 predicado a los gentiles. En t\u00e9rminos de desarrollo de la Iglesia Cristiana, San Pabl\u00f3 aport\u00f3 m\u00e1s que todos los dem\u00e1s ap\u00f3stoles y es por ello que en los Hechos \u00e9l brilla como el agente m\u00e1s prominente de Dios para la conversi\u00f3n del mundo. Su designaci\u00f3n como Ap\u00f3stol de los Gentiles no imped\u00eda que \u00e9l predicara a los jud\u00edos, pero sus frutos m\u00e1s abundantes saldr\u00e1n de entre los gentiles. \u00c9l llena con el Evangelio de Cristo el Asia Proconsular, Macedonia, Grecia y Roma, y la mayor parte de los Hechos est\u00e1 dedicada a describir su trabajo.\n<\/p>\n<h2>Divisi\u00f3n del Libro<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor no visualiz\u00f3 divisiones en la narraci\u00f3n de los Hechos. La divisi\u00f3n la hacemos nosotros seg\u00fan vemos necesario. Sin embargo, la naturaleza de la historia ah\u00ed narrada f\u00e1cilmente sugiere una divisi\u00f3n general de los Hechos en dos partes:\n<\/p>\n<ul>\n<li> El comienzo y propagaci\u00f3n de la religi\u00f3n cristiana entre los jud\u00edos (1-9)<\/li>\n<li> El comienzo y la propagaci\u00f3n de la religi\u00f3n cristiana entre los gentiles (10-28). San Pedro es el protagonista de la primera parte; San Pablo, de la segunda.<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Objeto<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Hechos de los Ap\u00f3stoles no deben ser vistos como un escrito aislado, sino como una parte integral dentro de una serie bien ordenada. Los Hechos presuponen que sus lectores ya conocen los Evangelios; es una continuaci\u00f3n de los mismos. Los cuatro evangelistas concluyen con la narraci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n de Jesucristo. San Marcos es el \u00fanico que trata de sugerir la continuaci\u00f3n de la historia y resume su narraci\u00f3n en una breve frase: \u201cEllos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Se\u00f1or con ellos y confirmando la Palabra con las se\u00f1ales que la acompa\u00f1aban\u201d (Mc 16, 20). Los Hechos toman la narraci\u00f3n en ese punto y registra sucintamente los eventos que fueron realizados por el Esp\u00edritu Santo a trav\u00e9s de los agentes humanos que \u00c9l eligi\u00f3. Es el registro condensado del cumplimiento de las promesas de Jesucristo. Los evangelistas reportan las promesas que Cristo hizo a sus disc\u00edpulos referentes a la instituci\u00f3n de la Iglesia y a su misi\u00f3n (Mt 16, 15-20); el don del Esp\u00edritu Santo (Lc 24, 49; Jn 14, 16-17); la vocaci\u00f3n de los gentiles (Mt 28, 18-20; Lc 24, 46-47). Los Hechos reportan su cumplimiento. La historia comienza en Jerusal\u00e9n y termina en Roma. Con una simplicidad que se antoja divina, los Hechos nos muestran el crecimiento de la religi\u00f3n de Cristo entre las naciones. La revelaci\u00f3n hecha a San Pedro elimina la distinci\u00f3n entre jud\u00edos y gentiles; Pablo es llamado para dedicarse especialmente al ministerio de los gentiles; el Esp\u00edritu Santo opera maravillas para confirmar las ense\u00f1anzas de Cristo; los hombres sufren y mueren pero la Iglesia crece, y de esa manera todo el mundo llega a ver la salvaci\u00f3n de Dios. En ninguna otra parte de la Sagrada Escritura se ve al Esp\u00edritu Santo actuando con tanta fuerza como en los Hechos de los Ap\u00f3stoles. \u00c9l llena a los ap\u00f3stoles de conocimiento y poder en Pentecost\u00e9s. Ellos dicen lo que el Esp\u00edritu Santo les indica. El Esp\u00edritu Santo impulsa a Felipe el di\u00e1cono para que se dirija al eunuco de Candace. El mismo Esp\u00edritu toma a Felipe, despu\u00e9s del bautismo del eunuco, y lo lleva a Azoto. El Esp\u00edritu Santo le dice a Pedro que vaya a casa de Cornelio y cuando le est\u00e1 predicando a este \u00faltimo y a su familia, es el Esp\u00edritu Santo quien desciende sobre ellos. El Esp\u00edritu Santo directamente ordena que Pablo y Bernab\u00e9 sean destinados al ministerio de los gentiles. Es el Esp\u00edritu Santo quien proh\u00edbe a Pablo y a Silas que prediquen en Asia. Por la imposici\u00f3n de manos, el Esp\u00edritu Santo constantemente viene a los fieles. En todos los asuntos Pablo es dirigido por el Esp\u00edritu Santo. El Esp\u00edritu Santo le advierte que le esperan cadenas y aflicciones en cada ciudad. Cuando Agabo profetiza el martirio de Pablo, le dice: \u201cAs\u00ed dice el Esp\u00edritu Santo: As\u00ed atar\u00e1n los jud\u00edos en Jerusal\u00e9n al hombre de quien es este cinto, y le entregar\u00e1n en manos de los gentiles\u201d. Los Hechos afirman que la gracia del Esp\u00edritu Santo es derramada sobre los gentiles. En la espl\u00e9ndida narraci\u00f3n del martirio de Esteban, se dice de \u00e9l que estaba lleno del Esp\u00edritu Santo. Frecuentemente se afirma que los ap\u00f3stoles est\u00e1n llenos del Esp\u00edritu Santo. Cuando Pedro hace su defensa ante los gobernantes, escribas y ancianos, \u00e9l est\u00e1 lleno del Esp\u00edritu Santo. Felipe es elegido como di\u00e1cono porque est\u00e1 lleno de fe y del Esp\u00edritu Santo. Al ser enviado Anan\u00edas a Pablo en Damasco, dice que el motivo es que Pablo recobre la vista y sea lleno del Esp\u00edritu Santo. De Jesucristo se dice que fue ungido por el Esp\u00edritu Santo. Bernab\u00e9 tambi\u00e9n es descrito como lleno del Esp\u00edritu Santo. Los samaritanos reciben el Esp\u00edritu Santo por la imposici\u00f3n de las manos de Pedro y Juan. Esta historia revela el verdadero car\u00e1cter de la religi\u00f3n cristiana: sus miembros son bautizados en el Esp\u00edritu Santo y sostenidos por su poder. El Esp\u00edritu Santo es la fuente de la infalibilidad en la ense\u00f1anza de la Iglesia, de la gracia, y del poder que resiste las puertas del infierno. Fue por la fuerza del Esp\u00edritu Santo que los ap\u00f3stoles establecieron la Iglesia en los grandes centros del orbe: Jerusal\u00e9n, Antioqu\u00eda, Chipre, Antioqu\u00eda de Pisidia, Iconio, Listra, Derbe, Filipo, Tesal\u00f3nica, Berea, Atenas, Corinto, Efeso y Roma. Desde esos lugares parti\u00f3 el mensaje a las naciones vecinas. Vemos en los Hechos el cumplimiento de las promesas hechas por Cristo justo antes de la ascensi\u00f3n: \u201cVosotros recibir\u00e9is una fuerza, cuando el Esp\u00edritu Santo venga sobre vosotros, y de este modo ser\u00e9is mis testigos en Jerusal\u00e9n, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra\u201d. En el Nuevo Testamento los Hechos act\u00faan como v\u00ednculo entre los evangelios y las ep\u00edstolas de San Pablo; proveen la informaci\u00f3n necesaria acerca de la conversi\u00f3n de San Pablo y su apostolado, y acerca de la formaci\u00f3n de las grandes iglesias a las que Pablo dirigi\u00f3 sus cartas.\n<\/p>\n<h2>Autenticidad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La autenticidad de los Hechos de los Ap\u00f3stoles queda probada por su evidencia intr\u00ednseca y es atestiguada por la voz concordante de la tradici\u00f3n. La unidad de estilo y la perfecci\u00f3n art\u00edstica de los Hechos nos llevan a aceptar que se trata de la obra de un solo autor. Tal cosa no suceder\u00eda si se tratara de una colecci\u00f3n de obras de diferentes autores. El autor escribe dejando ver que es un testigo presencial y compa\u00f1ero de San pablo. Los pasajes 16,10.17; 20, 5-15; 21, 1-8; 27, 1; 28, 16 son conocidos como los pasajes nosotros. En ellos el autor siempre utiliza la primera persona de plural, identific\u00e1ndose como alguien muy cercano a San Pablo. Ello excluye la teor\u00eda de que Hechos es obra de un redactor. Como bien dice Renan, el uso del pronombre de primera persona de plural es incompatible con cualquier teor\u00eda de redacci\u00f3n. Sabemos por muchas fuentes que Lucas fue compa\u00f1ero y colaborador de Pablo. En el saludo de su escrito a los Colosenses, Pablo asocia consigo a \u201cLucas, el m\u00e9dico querido\u201d (4, 14). En II Tim 4, 11 Pablo declara \u201cEl \u00fanico que est\u00e1 conmigo es Lucas\u201d.  A Filem\u00f3n (24) Pablo le menciona a Lucas entre sus su colaboradores. En este art\u00edculo podemos suponer como probada la autor\u00eda lucana del tercer evangelio. En su frase inicial el autor de los Hechos impl\u00edcitamente se confiesa como el autor de ese evangelio. Dirige su trabajo a Te\u00f3filo, destinatario del tercer evangelio; menciona su trabajo anterior y substancialmente da a conocer su intenci\u00f3n de continuar la historia que, en su anterior trabajo, hab\u00eda dejado en el momento en que el Se\u00f1or Jes\u00fas hab\u00eda sido recibido en el Cielo. Hay identidad de estilo entre los Hechos y el tercer evangelio. Si se examinan los textos griegos de ambas obras se percibe una notable identidad en la manera de pensar y escribir. En ambas existe la misma mirada tierna hacia los gentiles, el mismo respeto respecto al Imperio Romano, el mismo tratamiento de los rituales jud\u00edos, y la misma concepci\u00f3n amplia de que el Evangelio es para todos los hombres. Tambi\u00e9n se nota la identidad de autor\u00eda al examinar las formas de expresi\u00f3n del tercer evangelio y de los Hechos. Muchas expresiones comunes en ambas obras rara vez son usadas en el resto del Nuevo Testamento. Otras incluso \u00fanicamente aparecen en esas dos obras. Comparemos las siguientes expresiones griegas; nos convenceremos que ambas son del mismo autor:\n<\/p>\n<ul>\n<li> Lc 1,1 y Hech 15, 24-25<\/li>\n<li> Lc 15 y Hech 1, 5; 27, 14; 19, 11<\/li>\n<li> Lc 1, 20, 80 y Hech 1, 2, 22; 2, 29; 7, 45<\/li>\n<li> Lc 4,34 y Hech 2, 27; 4, 27, 30<\/li>\n<li> Lc 23, 5 y Hech 10, 37<\/li>\n<li> Lc 1, 9 y Hech 1, 17<\/li>\n<li> Lc 12, 56; 21, 35 y Hech 17, 26<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00faltima de las expresiones paralelas citadas, to prosopon tes ges, solamente es usada en el tercer evangelio y en los Hechos. La evidencia de la autor\u00eda de los Hechos es acumulativa. La evidencia intr\u00ednseca queda corroborada por los testimonios de muchos testigos. Debe reconocerse, s\u00ed, que en los Padres Apost\u00f3licos apenas se menciona el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles. Los Padres de ese tiempo escribieron muy poco, y los efectos del paso del tiempo nos han robado de mucho de lo que escribieron. Los evangelios eran m\u00e1s importantes en la ense\u00f1anza de aquellos d\u00edas y consecuentemente poseen testigos m\u00e1s abundantes. El canon de Muratori contiene el canon de las Escrituras de la Iglesia de Roma del siglo II. De los Hechos dice: \u201cPero los hechos de todos los Ap\u00f3stoles fueron escritos en un libro, escrito por Lucas para el excelente Te\u00f3filo, porque \u00e9l fue testigo ocular de todo\u201d. En \u201cLa Doctrina de Addai\u201d, que contiene la antigua tradici\u00f3n de la Iglesia de Edesa, se reconocen los Hechos como parte de las Sagradas Escrituras (Doctrina de Addai, ed. Phillips, 1876, 46). Los cap\u00edtulos 12, 13, 14 y 15 del tercer libro de San Ireneo, \u201cContra los herejes\u201d, est\u00e1n basados en los Hechos de los Ap\u00f3stoles. Ireneo defiende convincentemente la autor\u00eda lucana del tercer evangelio y los Hechos de los Ap\u00f3stoles diciendo: \u201cQue Lucas fue inseparable de Pablo, y su colaborador en el Evangelio, \u00e9l mismo lo se\u00f1ala claramente, no para presumir sino como obligado por la verdad misma&#8230; Y narra el resto de los acontecimientos en los que estuvo con Pablo&#8230; Como Lucas hubiese estado presente en todos ellos, \u00e9l los anota cuidadosamente en sus escritos, de modo que no se le puede acusar de falsedad o presunci\u00f3n, etc.\u201d. Ireneo unifica en si mismo ser testigo de la Iglesia Cristiana del Este y del Oeste del segundo siglo. \u00c9l da inalterada continuidad a las ense\u00f1anzas de los Padres Apost\u00f3licos. En su tratado \u201cDel ayuno\u201d, Tertuliano acepta los Hechos como escritura sagrada y los apoda \u201cComentarios de Lucas\u201d. En su tratado \u201cSobre las normas acerca de los herejes\u201d, XXII, Tertuliano defiende fuertemente la canonicidad de los Hechos: \u201cDefinitivamente Dios cumpli\u00f3 su promesa, pues en los Hechos de los Ap\u00f3stoles se prueba que el Esp\u00edritu Santo hab\u00eda descendido. Aquellos que rechazan las Escrituras no pueden pertenecer al Esp\u00edritu Santo, pues no pueden reconocer que el Esp\u00edritu Santo ya fue enviado a los disc\u00edpulos, ni pueden presumir que son una iglesia quienes no tienen forma de probar positivamente cu\u00e1ndo y con cu\u00e1les cuidados maternales fue establecido este cuerpo\u201d.  En el cap\u00edtulo XXIII del mismo tratado Tertuliano lanza un reto a aquellos que rechazan los Hechos: \u201cPuedo decir aqu\u00ed a quienes rechazan los Hechos de los Ap\u00f3stoles: Hace falta que primeramente nos demuestren qui\u00e9n era Pablo, tanto antes de convertirse en ap\u00f3stol como despu\u00e9s de su conversi\u00f3n, y c\u00f3mo lleg\u00f3 a ser ap\u00f3stol\u201d, etc. Clemente de Alejandr\u00eda es otro claro testigo. En \u201cStromata\u201d, V, 11, afirma: \u201cMuy instructivamente, pues, dice Pablo en los Hechos de los Ap\u00f3stoles: `El Dios que hizo el mundo y todo cuanto hay en \u00e9l, que es el Se\u00f1or del cielo y de la tierra, no habita en santuarios fabricados por manos de hombres`\u201d (Hech 17, 24-25). Y en el cap\u00edtulo 12 sentencia: \u201cComo Lucas en los Hechos de los Ap\u00f3stoles relata que Pablo dijo: `Varones de Atenas, yo percibo que ustedes son muy supersticiosos en todo`\u201d.  En su Homil\u00eda XIII, sobre el cap\u00edtulo 2 del G\u00e9nesis, Or\u00edgenes afirma que la autor\u00eda lucana de los Hechos de los Ap\u00f3stoles es una verdad aceptada mundialmente. Eusebio (Historia Ecclesiastica III, XXV) ubica los Hechos entre los ta homologoumena, los libros de los que nadie ha dudado. La autenticidad de los Hechos ha quedado tan bien demostrada que a\u00fan el esc\u00e9ptico Renan se vio forzado a declarar: \u201cAlgo fuera de duda es que los Hechos tienen el mismo autor del tercer evangelio y son una continuaci\u00f3n del mismo. No es necesario probar ese hecho, que nunca ha sido cuestionado seriamente. Los prefacios de ambas obras, su dedicaci\u00f3n a Te\u00f3filo, la similitud perfecta entre sus ideas y maneras de expresi\u00f3n proveen una demostraci\u00f3n convincente de esa realidad\u201d (Les Ap\u00f4tres, Introduction, p. x). Y agrega: \u201cEl tercer evangelio y los Hechos forman una obra bien ordenada, escrita reflexivamente y a\u00fan con arte, por la misma mano  y con un plan bien definido. Las dos obras forma una totalidad, teniendo el mismo estilo, presentando las mismas expresiones caracter\u00edsticas y citando las escrituras de la misma manera\u201d (ibid. p. XI).\n<\/p>\n<h2>Objeciones contra la autenticidad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de todo, hay quien contradice esta bien probada verdad.  Baur, Schwanbeck, De Wette, Davidson, Mayerhoff, Schleiermacher, Bleek, Krenkel y otros han objetado la autenticidad de los Hechos. Una de las objeciones se debe a la discrepancia entre Hech 9, 19-28 y Gal 1, 17-19. En la Ep\u00edstola a los G\u00e1latas, 1, 17-18, San Pablo declara que, inmediatamente despu\u00e9s de su conversi\u00f3n, \u00e9l se fue a Arabia y luego volvi\u00f3 a Damasco. \u201c\u201dLuego, de ah\u00ed a tres a\u00f1os, sub\u00ed a Jerusal\u00e9n para conocer a Cefas\u201d. En los Hechos no se hace menci\u00f3n del viaje de Pablo a Arabia, y el viaje a Jerusal\u00e9n se ubica inmediatamente despu\u00e9s de la noticia sobre la predicaci\u00f3n de Pablo en las sinagogas. Hilgenfeld, Wendt, Weiz\u00e4cker, Weiss y otros alegan que existe ah\u00ed una contradicci\u00f3n entre el autor de los Hechos y San Pablo. Es una acusaci\u00f3n insostenible. Lo que queda patente ah\u00ed es lo que frecuentemente pasa entre dos autores inspirados que narran eventos sincr\u00f3nicos. Ning\u00fan autor, en cualquiera de los dos testamentos, tuvo nunca en mente escribir una historia completa. Simplemente buscaban entresacar de entre un c\u00famulo de palabras y acciones aquellas cosas que ellos consideraban importantes y  agruparlas seg\u00fan sus necesidades. La concordancia entre ellos se da en las grandes l\u00edneas doctrinales y en los acontecimientos importantes, aunque alguien omita lo que otro narra. Los escritores del Nuevo Testamento escriben convencidos de que el mundo ya ha recibido el mensaje por medio de la transmisi\u00f3n oral. No todos pod\u00edan tener a su alcance un manuscrito con la palabra escrita, pero todos hab\u00edan escuchado las palabras de quienes predicaban a Cristo. La intensa actividad de los primeros maestros de la Nueva Ley hizo de ella una realidad nueva en cada naci\u00f3n. Los pocos escritos que llegaron a ver la luz eran considerados como suplementos de la gran econom\u00eda de la predicaci\u00f3n. De ah\u00ed que encontremos notables omisiones en todos los escritores del Nuevo Testamento y cosas que son propias y \u00fanicas de cada escritor. En el caso que nos ocupa, el autor de los hechos omiti\u00f3 el viaje y la estancia de Pablo en Arabia. La evidencia de que se trata de una omisi\u00f3n est\u00e1 el texto mismo. En Hech 9, 19 el autor habla de la estancia del Ap\u00f3stol en Damasco como algo que dur\u00f3 \u201calgunos d\u00edas\u201d. Esta es una expresi\u00f3n indefinida utilizada para indicar un per\u00edodo muy breve de tiempo. En Hech 9, 23 \u00e9l conecta el siguiente evento con el precedente al decir que aqu\u00e9l sucedi\u00f3 \u201cal cabo de bastante tiempo\u201d. Es evidente que una serie de acontecimientos debi\u00f3 haber tenido lugar entre los \u201calgunos d\u00edas\u201d del verso 19 y el \u201cbastante tiempo\u201d del verso 23. Esos hechos debieron incluir el viaje de Pablo a Arabia, su estancia ah\u00ed y su retorno a Damasco. Otra objeci\u00f3n nace a ra\u00edz de la comparaci\u00f3n del texto de I Tes 3, 1-2 con Hech 17, 14-15 y 18, 5. En Hech 17, 14-15 Pablo deja a Silas en Berea con la orden de seguirlo despu\u00e9s a Atenas. En Hech 18, 5 Timoteo y Silas salen de Macedonia para encontrarse con Pablo en Corinto. Mas en I Tes 3, 1-2 Pablo ordena a Timoteo que viaje de Atenas a Tesal\u00f3nica, sin mencionar a Silas. Debemos apelar al principio de que cuando un escritor omite uno o m\u00e1s miembros de una serie de acontecimientos no necesariamente intenta contradecir a otro autor que haya narrado lo que \u00e9l omiti\u00f3. Habiendo viajado desde Berea, Timoteo y Silas se encontraron con Pablo en Atenas. En su celo por las iglesias de Macedonia Pablo envi\u00f3 a Timoteo de regreso a Tesal\u00f3nica desde Atenas, y Silas a alg\u00fan otro sitio de Macedonia. Al regresar de Macedonia ellos se encuentran con Pablo en Corinto. Los hechos omiten su viaje a Atenas y su retorno a Macedonia. En Hechos muchos acontecimientos est\u00e1n resumidos en un espacio muy breve. Un ejemplo de ello es el apostolado paulino en Galacia, al que debe haber dedicado un tiempo considerable, y que Hechos condensa en una frase: \u201cPasaron a trav\u00e9s de la regi\u00f3n de Frigia y Galacia\u201d (Hech 16, 6). El cuarto viaje de San Pablo es descrito en un vers\u00edculo (Hech 18, 22). La objeci\u00f3n nace de que, de acuerdo a Hech 16, 12, queda claro que el autor de los Hechos estaba junto con Pablo durante la fundaci\u00f3n de la iglesia de Filipo. Por lo tanto, dicen los objetores, si Lucas estaba con Pablo en Roma cuando \u00e9ste escribi\u00f3 su carta a los filipenses, Lucas no podr\u00eda haber sido el autor de Hechos puesto que, de ser as\u00ed, Pablo lo hubiera asociado consigo en el saludo que dirige a los filipenses en su carta a ellos. Y es todo lo contrario. No se halla menci\u00f3n alguna de Lucas en ese texto. Sin embargo, s\u00ed se menciona en el saludo a Timoteo como compa\u00f1ero de Pablo. Este es un argumento negativo e igualmente insostenible. Los varones apost\u00f3licos de esos d\u00edas no buscaban ni otorgaban reconocimientos por sus trabajos. San Pablo, por ejemplo, escribi\u00f3 desde Roma sin mencionar a Pedro ni una sola vez. No hab\u00eda entre aquellos hombres luchas por los mejores sitios o por la fama. Pudo haber pasado que, aunque Lucas estuviera junto a San Pablo en Filipo, Timoteo era m\u00e1s conocido en esa iglesia. O que, al momento de escribir la carta, Lucas no estaba ah\u00ed f\u00edsicamente. Los racionalistas argumentan que hay un error en el discurso de Gamaliel (Hech 5, 36). Gamaliel se refiere a la insurrecci\u00f3n de Teudas como a un asunto que tuvo lugar antes de los d\u00edas de los ap\u00f3stoles, mientras que Josefo (Antig\u00fcedades Judaicas XX, V,1) ubica la rebeli\u00f3n de Teudas bajo el gobierno de Cayo Cuspio Fado (Procurador de Judea del 44 al 46 d.C., N.T.), 14 a\u00f1os despu\u00e9s del discurso de Gamaliel. Como frecuentemente ocurre, aqu\u00ed tambi\u00e9n sucede que los adversarios de las Sagradas Escrituras presuponen que quienquiera que est\u00e9 en desacuerdo con ellas debe tener raz\u00f3n. Quien haya examinado a Josefo se habr\u00e1 impresionado por su falta de precisi\u00f3n y descuido. \u00c9l escribi\u00f3 mayormente de memoria y con frecuencia se contradice a si mismo. En el caso que nos ocupa, algunos piensan que \u00e9l confundi\u00f3 la insurrecci\u00f3n de Teudas con la de un cierto Mat\u00edas, del que habla en Antig\u00fcedades XVII, VI, 4. Theodas es una contracci\u00f3n de Theodoros, y tiene id\u00e9ntica significaci\u00f3n que el nombre hebreo Mathias, pues ambos quieren decir \u201cDon de Dios\u201d. Tal es la opini\u00f3n de Corluy en Vigouroux, \u201cDictionnaire de la Bible\u201d. Se puede correctamente decir en contra de esa opini\u00f3n que Gamaliel claramente afirma que el autor de esa insurrecci\u00f3n no actu\u00f3 por motivos rectos. Es m\u00e1s, afirma que era un hombre sedicioso que enga\u00f1\u00f3 a sus seguidores, \u201cque pretend\u00eda ser alguien\u201d. Pero Josefo describe a Mat\u00edas como un int\u00e9rprete bastante elocuente de la ley jud\u00eda, querido por el pueblo, y cuyas conferencias eran escuchadas por los amantes de la virtud. A\u00f1ade que incitaba a los j\u00f3venes a derribar el \u00e1guila dorada que hab\u00eda sido erigida por el imp\u00edo Herodes en el Templo de Dios. Nadie puede dudar que tales actos sean agradables a Dios; no as\u00ed los de un impostor. El argumento de Gamaliel se basa en el hecho de que Teudas afirmaba ser alguien que no era en realidad. El car\u00e1cter de Teudas, seg\u00fan lo describe Josefo, XX, V,1, es conforme al descrito respecto al Teudas de los Hechos. Si no fuera por la discrepancia de fechas, ambos testimonios estar\u00edan en total concordancia. Parece m\u00e1s probable, por tanto, que ambos escritores hablen del mismo personaje y que Josefo haya err\u00f3neamente ubicado su \u00e9poca con 30 a\u00f1os de retraso.  Aunque tambi\u00e9n es posible que haya habido dos Teudas de igual temperamento: uno en los d\u00edas de Herodes el Grande, a quien Josefo no nombra, pero que s\u00ed es aludido por Gamaliel, y otro, cuya insurrecci\u00f3n s\u00ed es mencionada por Josefo, en los d\u00edas de Cuspio Fado, el procurador de Judea. Debe haber habido muchas personas con car\u00e1cter semejante en tiempos de Herodes el Grande, pues Josefo, al hablar de esa \u00e9poca, dice: \u201cen ese tiempo hubo como 10,000 diversos des\u00f3rdenes en Judea que fueron como tumultos\u201d (Antig\u00fcedades, XVII, X, 4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dice que las tres narraciones de la conversi\u00f3n de San Pablo (Hech 9, 7; 22, 9; 26, 14) no concuerdan entre si. En Hech 9, 7 el autor afirma que \u201clos hombres que iban con \u00e9l se hab\u00edan detenido (seg\u00fan la versi\u00f3n espa\u00f1ola de la Biblia de Jerusal\u00e9n; el original ingl\u00e9s de este art\u00edculo dice \u201cde pie\u201d, N.T.) mudos de espanto, pues o\u00edan la voz, pero no ve\u00edan a nadie\u201d. En 22, 9 Pablo dice: \u201cLos que estaban vieron la luz pero no oyeron la voz del que me hablaba\u201d. Y en 26, 14 Pablo afirma que todos cayeron a tierra, lo que parece contradecir la primera afirmaci\u00f3n, de que \u201cse hab\u00edan detenido (Cfr. nota anterior del traductor) mudos de espanto\u201d. Se trata aqu\u00ed de un problema de detalle circunstancial, de poca trascendencia. Hay muchas soluciones a ese problema. Apoyados en otros precedentes, podemos afirmar que en varias narraciones del mismo evento la inspiraci\u00f3n no exige una concordancia total en los detalles puramente extr\u00ednsecos, que para nada afectan la substancia de la narraci\u00f3n. En la Biblia, cuando el mismo acontecimiento es narrado repetidas veces por el mismo autor, o por varios autores, siempre existe una ligera diferencia, lo cual es de esperarse en personas que escriben de memoria. La inspiraci\u00f3n divina cubre la substancia de la narrativa. Para aquellos que insisten en que la inspiraci\u00f3n divina se debe extender hasta los detalles existen varias respuestas. Pape y otros dan al eistekeisan el sentido de un enf\u00e1tico einai, que puede ser traducido: \u201dLos hombres que viajaban conmigo se quedaron sin habla\u201d, en concordancia con 26, 14. A\u00fan m\u00e1s, los tres relatos pueden ser vistos como coincidentes si suponemos que todos ellos contemplan el mismo incidente en diferentes momentos de su realizaci\u00f3n. Todos vieron una gran luz; todos oyeron un sonido celestial. Caen rostro en tierra llenos de miedo. Enseguida se levantan, se quedan quietos, sin poder pronunciar palabra alguna, mientras Pablo conversa con Jes\u00fas, cuya voz s\u00f3lo es escuchada por \u00e9l. Acerca de Hech 9, 7 debemos aceptar los comentarios marginales de la Edici\u00f3n Revisada de Oxford: \u201cal escuchar el sonido\u201d. El griego dice akoyontes tes phones. Cuando el autor menciona la voz articulada de Cristo, la que s\u00f3lo Pablo escuch\u00f3, utiliza la frase ekousan phonen. De ese modo, el mismo t\u00e9rmino, phone, gracias a una construcci\u00f3n gramatical distinta, puede significar el sonido vago que todos escucharon o la voz articulada que \u00fanicamente Pablo oy\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se argumenta tambi\u00e9n que Hechos 16, 6 y 18, 23 representan a Pablo como meramente de paso por Galacia, mientras que la Ep\u00edstola a los G\u00e1latas evidencia que Pablo permaneci\u00f3 por largo tiempo en ese lugar. Cornely y otros responden a eso diciendo que se puede suponer que Pablo emplea el nombre Galatia en el sentido administrativo, como provincia, que abarcaba a Galacia propiamente dicha, Licaonia, Pisidia, Isauria y gran parte de Frigia, mientras que Lucas emplea el t\u00e9rmino para referirse a la localidad urbana de Galacia. Pero tampoco tenemos que limitarnos a esta explicaci\u00f3n. Lucas frecuentemente condensa los eventos en su narraci\u00f3n de Hechos. \u00danicamente dedica un vers\u00edculo a describir el cuarto viaje de Pablo a Jerusal\u00e9n; resume en unas cuantas l\u00edneas la narraci\u00f3n de los dos a\u00f1os de prisi\u00f3n de Pablo en Ces\u00e1rea. Puede haber tambi\u00e9n juzgado apropiado para su objetivo el reducir a una frase el ministerio de Pablo en Galacia.\n<\/p>\n<h2>Fecha de composici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lo que toca a la fecha del libro de los Hechos solamente podemos asignarle una fecha tentativa a la finalizaci\u00f3n del escrito. Todo mundo sabe que Hechos termina abruptamente. El autor s\u00f3lo dedica dos vers\u00edculos a los dos a\u00f1os que Pablo pas\u00f3 en Roma. Durante esos dos a\u00f1os, en cierto sentido, no pas\u00f3 gran cosa.  Pablo vivi\u00f3 tranquilamente en Roma y predic\u00f3 el Reino de Dios a quienes se acercaban a \u00e9l. Parece probable que Lucas compusiera el libro de los Hechos en ese per\u00edodo y que terminara s\u00fabitamente al fin de esos dos a\u00f1os, quiz\u00e1s a causa de alguna vicisitud inesperada y no descrita que lo alej\u00f3 de su redacci\u00f3n.  La fecha de su terminaci\u00f3n, por tanto, depende de la fecha de la cautividad de Pablo en Roma. Los estudiosos concuerdan en ubicar la llegada de Pablo a Roma en el a\u00f1o 62, de modo que la fecha m\u00e1s probable de la terminaci\u00f3n de Hechos ser\u00eda el a\u00f1o 64.\n<\/p>\n<h2>Textos de los Hechos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los c\u00f3dices greco-latinos D y E de Hechos encontramos un texto que var\u00eda substancialmente de los dem\u00e1s c\u00f3dices y del texto recibido. Este texto es llamado delta por Sanday y Headlam (Romanos, p. 21); beta, por Blass (Acta Apostolorum, p. 24). El famoso C\u00f3dice Latino, ahora en Estocolmo, llamado Codex Gigas por su tama\u00f1o, tambi\u00e9n representa ese texto principalmente. El Dr. Bornemann (Acta Apostolorum) intent\u00f3 probar que dicho texto era original de Lucas, pero su teor\u00eda no ha sido aceptada. El Dr. Blass (Acta Apostolorum, p. 7) se propuso probar que Lucas inici\u00f3 escribiendo un borrador de hechos y que es lo que est\u00e1 conservado en los c\u00f3dices D y E. Posteriormente Lucas revis\u00f3 el borrador y se lo envi\u00f3 a Te\u00f3filo. El Dr. Blass supone que esa copia revisada es lo que constituye el original del texto recibido. Belser, Nestle, Zoeckler y otros han aceptado tal teor\u00eda. Pero muchos otros la han rechazado. Parece mucho m\u00e1s probable que D y E contengan un resumen, al que los copistas han a\u00f1adido, parafraseado y cambiado el texto original, siguiendo las tendencias que prevalec\u00edan en la segunda mitad del siglo segundo de la era cristiana.\n<\/p>\n<h2>La Comisi\u00f3n B\u00edblica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En junio 12 de 1913 la Comisi\u00f3n B\u00edblica public\u00f3 las siguientes respuestas a varios cuestionamientos sobre los Hechos: El autor de los Hechos de los Ap\u00f3stoles el evangelista Lucas, tal como queda claro por la tradici\u00f3n, la evidencia interna del texto mismo de los Hechos y en su relaci\u00f3n con el tercer evangelio (Lc 1, 1-4; Hech 1, 1-2). La unidad de su autor\u00eda queda probada cr\u00edticamente por su lenguaje, estilo y plan narrativo, y por la unidad de objetivo y doctrina. La substituci\u00f3n original de la primera persona de plural por la tercera, lejos de debilitar la uni\u00f3n de composici\u00f3n y autenticidad, la afirma m\u00e1s. La relaci\u00f3n entre Lucas y los principales fundadores de la Iglesia en Palestina, y con Pablo, el Ap\u00f3stol de los Gentiles; su dedicaci\u00f3n y diligencia como testigo ocular y al examinar a otros testigos; la notable congruencia entre los Hechos de los Ap\u00f3stoles y las ep\u00edstolas de San Pablo y con los m\u00e1s genuinos documentos hist\u00f3ricos, todo indica que Lucas ten\u00eda a la mano las fuentes m\u00e1s fidedignas y que las us\u00f3 de tal modo que hizo de su escrito uno de gran autoridad hist\u00f3rica. Esa autoridad no queda disminuida por las dificultades presentadas en contra de los hechos sobrenaturales que \u00e9l describe, ni por su manera de condensar los sucesos, ni por las diferencias aparentes con la historia b\u00edblica o profana, ni por las aparentes inconsistencias con sus propios escritos o con otras obras escritur\u00edsticas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  BEELEEN, Commentarius in Acta Apostolorum (2a. ed., Lovaina); BELSER, Studien zur Apostelgeschichte, in Theol. Quartalschrift (1895), 50-96, Lukas und Josephus, ibid. (1896),1-78; Die Selbstvertheidigung des H. Paulus im Galaterbriefe en Biblishe Studien (Friburgo, 1896), 1 &#8211; 3; Beitr\u00e4ge zur Erkl\u00e4rung der Apostelgeschichte auf Grund der Lesarten des Codex D und seiner Genossen, ibid.. (1897); BLASS, Die zweifache Text\u00fcberlieferung in der Apostelgeschichte, en Theologische Studien und Kritiken (1894), 86-119; Acta Apostolorum, sive Luc\u00e6 ad Teophilum liber alter (Gotinga, 1895); De duplici forma Actorum Luc\u00e6 en Hermathena, (1895), 121-143; Ueber die verschiedenen Textesformen in den Schriften des Lukas, en Neue kirchl. Zeit. (1895), 712-725; Acta Apostolorum secundum formam qua videtur Romana (Leipzig, 1896); Neue Texteszeugen f\u00fcr die Apostelgeschichte, en Theol. Stud. u. Krit. (1896), 436 &#8211; 471; Zu Codex D, in der Apostelgeschichte, ibid. (1898), 539 &#8211; 542; Zu den zwei Texten der Apostelgeschichte, ibid. (1900), 5-28; Priscilla und Aquila, ibid. (1901), 124 &#8211; 126; BORNEMANN, Acta Apostolorum ad Codicis Cantabrigiensis fidem (Grossenhain, 1848); CONYBEARE, On the Western Text of the Acts, en Am. J. Phil. (1896), 135-172; Papias and the Acts of the Apostles, en Class. Rev. (1895), 258; COPPIETERS, De Hist. Text. Act. Apost. (Lovaina, 1902); CORNELY, Introductio in Utriusque Test. Libros Sacros (Paris, 1895); ID., Introductio Specialis in Singulos Novi Testamenti Libros (Paris, 1897); CORSSEN, Der Cyprianische Text der Acta Apostolorum (Berl\u00edn, 1892); Cross,  Note on Acts in (1900), 19-25; GAGN\u00c6US, Scholia in Actus Apost. (Paris, 1552); HARNACK, Das Aposteidecret und die Blass&#8217;sche Hypothese (Berl\u00edn, 1899), 150-176; Ueber den urspr\u00fcnglichen Text Act. Apost. xi, 27-28 (Berl\u00edn, 1899), 316 &#8211; 327; HEADLAM, Acts of the Apostles, en Dict. Bibl. (Edimburgo, 1898); HILGENFELD, Die Apostelgeschichte nach ihren Quellenschriften untersucht, en Zeitschrift f\u00fcr wissenschaftl. Theol. (1895 y 1896); Der Eingang der Apostelgeschichte, ibid. (1898), 619-625; KNABENBAUER, Commentarius in Actus Apostolorum (Paris, 1899); LUCAS, Textual Criticism and the Acts of the Apostles, en Dub. Rev. (1894), 30-53; RAMSAY, Professor Blass on the two Editions of Acts (1895), 129-142, 212-225; Are there two Lucan texts of Acts? en The Expositor (1897), 460 &#8211; 471; St. Paul the Traveller and the Roman Citizen. (London, 1900); Some recent Editions of the Acts of the Apostles, en The Expositor (1900, Nov.), 321-335; SABATIER, L&#8217;auteur du livre des Actes des Ap\u00f4tres, a-t-il connu et utilis\u00e9 dans son r\u00e9cit le Epitres de St. Paul?, en Biolioth\u00e8que de l&#8217;Ecole des Hautes Etudes (Paris, 1889), I, 202-229; SOROF, Die Entstehung der Apostelgeschichte (Berl\u00edn, 1890); SPITTA, Die Apostelgeschichte, ihre Quellen und deren geschichtlichen Wert (Halle, 1891). Acta Apostolicae Sedis (26 Junio, 1913); Roma (5 Julio, 1913).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:   Breen, A.E. \u00abActs of the Apostles.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01117a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Javier Algara Coss\u00edo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>quinto libro del N. T., segunda parte del Evangelio de Lucas, puesto que originalmente formaban una sola obra, que despu\u00e9s fue dividida. Se le dio el nombre, al estilo helen\u00ed\u00adstico, y en el canon aparece despu\u00e9s del Evangelio de Juan, separado del de Lucas. No hay duda de que son del mismo autor. En el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hechos-de-los-apostoles\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHECHOS DE LOS APOSTOLES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5012","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5012","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5012"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5012\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5012"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5012"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5012"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}