{"id":5018,"date":"2016-02-05T00:53:20","date_gmt":"2016-02-05T05:53:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hermanos\/"},"modified":"2016-02-05T00:53:20","modified_gmt":"2016-02-05T05:53:20","slug":"hermanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hermanos\/","title":{"rendered":"HERMANOS"},"content":{"rendered":"<p>en sentido estricto designa a los procreados por el padre de la misma madre o de distintas madres. El t\u00e9rmino tiene un uso muy amplio   en las Escrituras, con el se designa a los miembros de una misma familia y se extiende a todos los parientes, como entre t\u00ed\u00ados y sobrinos, entre   primos; a los de una misma tribu; a los de un mismo pueblo; incluso a un amigo, 2 S 1, 26. Era tambi\u00e9n trato corriente entre soberanos, 1 R 9, 13; 20, 32-33; un t\u00ed\u00adtulo que los reyes conced\u00ed\u00adan a sus amigos, 1 M 10, 18; 11,  30; 2 M 1, 22.<\/p>\n<p>En vario lugares del N. T. se mencionan a los h. de Jes\u00fas o los h. del  Se\u00f1or, Mt 12, 46-50; 13, 55; Mc 3, 31-35; 6, 3; Lc 8, 19; Jn 2, 12; 7, 3-5 y 10; Hch 1, 14; 1 Co 9, 5; Ga 1, 19. Desde la \u00e9poca de los Padres de la Iglesia, se dice que cuando se habla de los h. de Jes\u00fas, se hace referencia a primos, parientes suyos, no a h. biol\u00f3gicos, puesto que Mar\u00ed\u00ada permaneci\u00f3 siempre virgen y, adem\u00e1s, no tendr\u00ed\u00ada sentido el texto del evangelista, cuando Cristo en la cruz le encomienda a su madre Mar\u00ed\u00ada al ap\u00f3stol Juan, quien la acogi\u00f3 en su casa, Jn 19, 26-27.<\/p>\n<p>Jes\u00fas dice que sus h. son quienes hacen la voluntad de su Padre  Mt 12, 50.  H. les dice Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos, Mt 28, 10; Jn 20, 17. En los tiempos apost\u00f3licos, h. era el trato corriente entre los disc\u00ed\u00adpulos, los creyentes en Cristo, h. en la misma fe, y as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n se dirigen los ap\u00f3stoles a los fieles,  Hch 1, 15-16; 6, 3; 9, 30; 11, 1; 12, 17; Rm 1, 13. Jes\u00fas es el primog\u00e9nito entre los h., hijos todos del mismo Padre, Mt 25, 40; Rm 8, 19; Hb 2, 11-13.<\/p>\n<p>Entre los creyentes  es decir, entre los h., debe reinar la caridad, el amor fraterno, Rm 12, 10; 1 Ts 4, 9; 1 P 1, 22; 1 Jn 13, 14.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Designaci\u00f3n de numerosos movimientos, sectas y grupos religiosos a trav\u00e9s del tiempo. Durante la Reforma del siglo XVI, muchos de los primeros \u00c2\u00ae ANABAPTISTAS lo usaron en Suiza, Alemania, Moravia, Holanda, Polonia y otros lugares; pero su uso inicial respecto a organizaciones se ubica aun antes del monasticismo y las \u00f3rdenes religiosas.<br \/>\nLa mayor\u00ed\u00ada de las iglesias identificadas actualmente con ese nombre se consideran protestantes o evang\u00e9licas.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>Este t\u00e9rmino se usa de muchas maneras en la Biblia. La primera referencia es a personas que son hijos del mismo padre o de la misma madre. En las lenguas sem\u00ed\u00adticas, sin embargo, se aplica m\u00e1s ampliamente para incluir a parientes varones. Es sin\u00f3nimo de compatriota (Lev 10:4; Deu 15:3), o amigo (2Sa 1:26), o persona de una misma profesi\u00f3n (2Cr 31:15; Esd 3:8), etc\u00e9tera. Como los israelitas eran hijos de Abraham (Jua 8:33-39), el t\u00e9rmino h. se usaba entre ellos con una acepci\u00f3n restrictiva a los miembros de la \u2020\u0153congregaci\u00f3n de Israel\u2020\u009d. Pero en el NT los que creen en el Se\u00f1or Jes\u00fas son \u2020\u0153hechos hijos de Dios\u2020\u009d y, por lo tanto, h. entre s\u00ed\u00ad. Como tales, han de amarse unos a otros (1Jn 2:7-11; 1Jn 3:14-17). Adem\u00e1s de reflejar la realidad de compartir la misma naturaleza espiritual, para los cristianos la palabra h. tiene por prop\u00f3sito resaltar la igualdad entre ellos (Mat 23:8). Es el apelativo que m\u00e1s se utiliza para se\u00f1alar a los creyentes.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[260]<\/p>\n<p>     Familiares procedentes del mismo padre o madre. En sentido metaf\u00f3rico y moral, los que pertenecen de alguna manera a la misma comunidad, fraternidad o familia.  En los lenguajes orientales, y tambi\u00e9n b\u00ed\u00adblicos, los hermanos son todos los consangu\u00ed\u00adneos de alguna forma (primos, parientes, incluso vecinos, conocidos).<\/p>\n<p>    Es una de la palabras que m\u00e1s se repite en los escritos del Nuevo Testamento, (382 veces) de modo que desde el ejemplo del mismo Jes\u00fas (Jn. 20. 17; Mc. 3. 35; Lc. 8. 21) hasta la pr\u00e1ctica cotidiana de los Ap\u00f3stoles y de todos los primeros cristianos, la expresi\u00f3n se convierte en la forma habitual de autodenominarse en las comunidades cristianas. Los dem\u00e1s les llamar\u00e1n nazarenos al principio y cristianos despu\u00e9s (Hech. 11.26).<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(P1 Ca\u00ed\u00adn, Abel, violencia, familia, Iglesia). El tema de la fraternidad constituye uno de los motivos b\u00e1sicos de la Biblia, que concibe a los hombres y mujeres como hermanos, miembros de una misma familia. Pero la Biblia sabe que la fraternidad es un riesgo y un camino, como indica el relato de Ca\u00ed\u00adn y Abel y el movimiento de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>(1) La fraternidad como riesgo. Ca\u00ed\u00adn y Abel (Gn 4,1-16). Ca\u00ed\u00adn y Abel aparecen en la Biblia como los primeros hermanos sobre el ancho mundo, rodeados \u00fanicamente por Dios. Pasan a segundo plano (o se silencian) todas las restantes figuras: hijos, mujeres, parientes, pueblo&#8230; Ellos son todo lo que existe: dos hermanos, es decir, lo m\u00e1s cercano (han brotado del mismo vientre de la madre, se han educado juntos) y lo m\u00e1s opuesto (ambos desean lo mismo). Tienen todo lo que podr\u00ed\u00adan desear, pues se extiende ante sus ojos el inmenso mundo, pero cada uno desea s\u00f3lo lo que tiene el otro, en gesto de mimetismo o imitaci\u00f3n envidiosa, (a) Oficios y cultura. Abel es pastor, Ca\u00ed\u00adn agricultor. As\u00ed\u00ad percibe la Biblia los dos primeros oficios* del mundo. Los pastores viven al aire libre, sin muros ni fronteras. Por el contrario, los agricultores rodean de vallas sus campos y edifican ciudades donde se resguardan con precauci\u00f3n de la posible violencia. Ese antagonismo por oficios o trabajos mostrar\u00ed\u00ada la primera lucha social, la guerra entre agricultores y pastores, con la victoria final (injusta y violenta) de los primeros. (b) Dos tipos de ofrenda. Los hermanos se relacionan entre s\u00ed\u00ad a trav\u00e9s de un Dios concebido como expresi\u00f3n del valor de sus vidas y como principio de sometimiento. No se ha dicho que Dios les pida algo, pero ellos se lo ofrecen, en gesto de rivalidad, como si ambos quisieran comprar (conseguir) su favor. L\u00f3gicamente, Ca\u00ed\u00adn eleva ante Dios una minia: una ofrenda* vegetal, en gesto de agradecimiento; de esa forma reconoce su dependencia religiosa y el sentido de su vida en medio de la tierra. Por su parte, Abel presenta un zebaj, el sacrificio de los primog\u00e9nitos del reba\u00f1o, quemando ante el altar la grasa de las ovejas\/cabras. As\u00ed\u00ad aparecen y se configuran los dos tipos de culto: uno vegetal y otro animal, uno de agricultores y otro de pastores.<\/p>\n<p>(2) El Dios de los dos hermanos. El texto afirma, sin ning\u00fan tipo de duda, que Dios acept\u00f3 la ofrenda de Abel, no la de Ca\u00ed\u00adn (Gn 4,4-5). Parece que en el fondo est\u00e1 la predilecci\u00f3n de Dios (de los dioses) de Oriente a quienes les gustaba m\u00e1s el sacrificio de animales, la grasa que se quema en su honor sobre el altar (cf. Gn 8,15-22). No se dice que Abel sea mejor, no se a\u00f1ade que Ca\u00ed\u00adn sea perverso. Simplemente se afirma, con toda sobriedad, que a Dios le agrada (sha\u2020\u2122a) la ofrenda de Abel (de animales), no de plantas (de Ca\u00ed\u00adn). Este Dios ratifica la primera diferencia entre los  hombres. Las cosas no son iguales, las respuestas de Dios (del cielo) son diversas. \u00bfPor qu\u00e9? Podemos tener indicios, pero no razones. El texto no ha querido ni podido desarrollar las causas de la diferencia humana (y divina). Sobre esa desigualdad, establecida aqu\u00ed\u00ad teol\u00f3gicamente, se inicia la historia humana, (a) Problema antropol\u00f3gico. La verdadera humanidad empieza all\u00ed\u00ad donde un individuo acepta el hecho de que el otro sea distinto. En medio de la semejanza (hijos de la misma madre) los humanos somos diferentes. Donde esa distinci\u00f3n se niega, donde la alteridad se vuelve fuente de envidia, se destruye el ser humano. As\u00ed\u00ad sucedi\u00f3 en esta primera historia de los dos hermanos: deb\u00ed\u00adan necesitarse y ayudarse, pero no dialogan; est\u00e1n vinculados de una forma casi simbi\u00f3tica, pero no hablan entre s\u00ed\u00ad. Ambos tienen como punto de referencia a Dios y se disputan con ansia su favor. Es evidente que Dios es para ellos principio de enfrentamiento, (b) Dios, protector de asesinados: Ca\u00ed\u00adn ha matado a su hermano, pensando que con eso ha resuelto el problema, pues nadie hace memoria de los asesinados. Pero Dios no olvida, de manera que el problema verdadero empieza en realidad tras el asesinato, cuando Dios le pegunta \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 tu hermano? (Gn 4,9-10). Antes, Abel pod\u00ed\u00ada ser para Ca\u00ed\u00adn una presencia molesta, un tipo de amenaza. Ahora es mucho m\u00e1s, es una voz fuerte que se eleva desde la tierra, voz de sangre de los sacrificados a lo largo de la historia (como ha recordado Ap 6,9-11). \u00bfDe d\u00f3nde viene esa voz, d\u00f3nde se conserva? Desde una perspectiva antropol\u00f3gica, podr\u00ed\u00adamos suponer que el pasaje es un di\u00e1logo interior de Ca\u00ed\u00adn, que escucha dentro de s\u00ed\u00ad la voz de sangre de Abel; su misma vida conservar\u00ed\u00ada la memoria de los muertos. Pero, al mismo tiempo, Ca\u00ed\u00adn siente que esta voz le desborda, como voz de trascendencia que nace del recuerdo del asesinado.<\/p>\n<p>(3) Jes\u00fas y el riesgo de la fraternidad: el hermano se alzar\u00e1 contra el hermano. El tema de la lucha entre hermanos, que ha sido formulado de manera paradigm\u00e1tica en el relato de Ca\u00ed\u00adn y Abel est\u00e1 en el fondo del conjunto de la Biblia. En ese campo destaca la experiencia de Jes\u00fas y de la Iglesia primitiva. Se trata de una experiencia riqu\u00ed\u00adsima y variada que debe matizarse con cuidado. Al buscar nuevas formas de vinculaci\u00f3n en la que caben los excluidos del sistema, los cristianos han roto los principios de un parentesco sacral que absolutiza las peque\u00f1as relaciones familiares (de padres, hijos y hermanos). L\u00f3gicamente, los viejos parientes no mesi\u00e1nicos se sienten amenazados y defienden con violencia su estatuto social (su derechos y valores, su propia religi\u00f3n), como sabe el texto: \u00abEl hermano entregar\u00e1 a muerte a su hermano y el padre a su hijo; se levantar\u00e1n los hijos contra sus padres y los matar\u00e1n; y ser\u00e9is aborrecidos de todos a causa de mi Nombre; pero quien persevere hasta el fin, ser\u00e1 salvo\u00bb (Mt 10,21-22). La relaci\u00f3n de padreshijos-hermanos constitu\u00ed\u00ada la columna vertebral de la religi\u00f3n israelita (y romana), que sacralizaba un tipo de estructuras patriarcales y fraternas (nacionales) que se ampl\u00ed\u00adan vinculando en armon\u00ed\u00ada org\u00e1nica a todos los componentes del pueblo sagrado. El nombre de Jes\u00fas (el seguimiento mesi\u00e1nico) pone en crisis ese tipo de familia: sus seguidores han roto los viejos lazos familiares, acogiendo en su grupo a los marginados del pueblo, haci\u00e9ndose hermanos de aquellos que no tienen hermanos verdaderos. La persecuci\u00f3n final aparece as\u00ed\u00ad como lucha a favor de un tipo de fraternidad exclusivista: los \u00abbuenos\u00bb hermanos rechazan a quienes destruyen o ponen en riesgo su tipo de fraternidad privilegiada. El tema aparece con toda claridad en el texto donde Marcos sit\u00faa a Jes\u00fas ante sus hermanos. Siguiendo su t\u00e9cnica habitual de inclusi\u00f3n literaria, Mc ha vinculado la pol\u00e9mica de Jes\u00fas con el grupo formado por su madre-familiares (Mc 3,20.31-35) y el rechazo de los escribas de Jerusal\u00e9n (Mc 3,22-30). Los escribas, que representan la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada oficial, centrada en el templo o la ley del rabinismo, le acusan de endemoniado: destruye la identidad israelita. Al lado de los escribas, dentro del \u00e1mbito de sacralidad del judaismo nacional, se encuentran la madre y hermanos, que quieren llevarle, porque est\u00e1 fuera de s\u00ed\u00ad; ellos representan, con toda probabilidad, la iglesia judeocristiana de Jerusal\u00e9n, que intenta controlar a Jes\u00fas y a su movimiento, situ\u00e1ndolo dentro del contexto de la Ley. Pero el Jes\u00fas de Marcos forma parte de la misi\u00f3n helenista, que abre las fronteras de la casa cerrada de Israel. Desde esa perspectiva ha criticado a la iglesia de la madre y hermanos  de Jes\u00fas, que intentan mantenerse dentro del contexto de la ley israelita. Ha sido posiblemente Marcos el que ha creado esta escena, recreando en esta perspectiva eclesial las tradiciones de ruptura familiar que pertenecen a la tradici\u00f3n de Jes\u00fas (Lc 9,57-62 par; 12,51-53 par; 14,26 par; cf. Mc 1,16-20; 10,28-30; 13,12). Frente a la familia de aquellos que pueden apelar al origen com\u00fan o a las leyes nacionales del judaismo, Jes\u00fas eleva una nueva familia: \u00abpues aquellos que cumplen la voluntad de Dios son mi hermano, mi hermana y mi madre\u00bb. De esa forma ha superado los principios geneal\u00f3gicos o familiares que est\u00e1n vinculados a la antigua ley jud\u00ed\u00ada o a las pretensiones geneal\u00f3gicas de los hermanos de Jes\u00fas. En ese mismo contexto se sit\u00faan los pasajes del rechazo de Jes\u00fas en Nazaret (Mc 6,1-6), aunque aqu\u00ed\u00ad el tono es algo distinto: los que rechazan a Jes\u00fas ponen de relieve la poca importancia que tiene su familia.<\/p>\n<p>(4) Hermanos de Jes\u00fas. Jes\u00fas ha querido superar un tipo de fraternidad hecha de enfrentamiento, a fin de que su comunidad pueda presentarse como espacio de comunicaci\u00f3n gratuita, donde hay acogida para todos los que cumplen la voluntad de Dios. Para seguir en el camino de Jes\u00fas, la Iglesia ha tenido que superar el riesgo de una fraternidad honor\u00ed\u00adfica, representada por los hermanos de sangre de Jes\u00fas, (a) Hermanos del Se\u00f1or, t\u00ed\u00adtido honor\u00ed\u00adfico. Marcos ha desarrollado una tradici\u00f3n que se opone a las pretensiones geneal\u00f3gicas de los familiares de Jes\u00fas. Pero en otros contextos eclesiales, especialmente en la iglesia de Jerusal\u00e9n, parece que los familiares de Jes\u00fas han recibido el t\u00ed\u00adtulo honor\u00ed\u00adfico de \u00abhermanos del Se\u00f1or\u00bb, que les reconoce el mismo Pablo (cf. Gal 1,19; 1 Cor 9,5). En esa l\u00ed\u00adnea, Mar\u00ed\u00ada la madre de Jes\u00fas puede aparecer como Gebira* o Madre del Se\u00f1or (Lc 1,43), cosa que Marcos parece haber querido rechazar cuando la presenta m\u00e1s bien como madre de Santiago y Jos\u00e9, hermanos de Jes\u00fas (cf. Mc 15,40.47; 16,1). (b) Hermanos de Jes\u00fas, los m\u00e1s peque\u00f1os. Desde ese contexto resulta sorprendente la afirmaci\u00f3n de Mt 25,31-46, donde Jes\u00fas, juez escatol\u00f3gico, se identifica con los m\u00e1s pobres (hambrientos, sedientos, desnudos, exiliados, enfermos, encarcelados). Precisamente los m\u00e1s peque\u00f1os, aquellos que son expulsados de todos los \u00e1mbi tos de las fraternidades gloriosas de este mundo, son sus hermanos. Frente al gesto de violencia fraterna (el hermano se alzar\u00e1 contra el hermano) se eleva aqu\u00ed\u00ad el gesto de acogida rnesi\u00e1nica fraterna. S\u00f3lo desde aqu\u00ed\u00ad podr\u00e1 decir Mt 23,8 que todos los creyentes son hermanos: \u00abno llam\u00e9is a nadie Padre, porque s\u00f3lo uno es vuestro Padre, el del cielo; no llam\u00e9is a nadie Rab\u00ed\u00ad, porque s\u00f3lo uno es vuestro Maestro, y todos vosotros sois hermanos\u00bb. Desde la perspectiva de la Iglesia hay que decir que, hacia dentro, son hermanos todos los creyentes, y hacia fuera, lo son de un modo especial los m\u00e1s necesitados.<\/p>\n<p>Cf. L. ALONSO SCHOKEL, \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano? Textos de fraternidad en el libro del G\u00e9nesis, San Jer\u00f3nimo, Valencia 1985; S. GRASSO, Gesii e i suoi fratelli. Contributo alio studio della cristolog\u00ed\u00ada e delTantropologia di Matteo, EDB, Bolonia 1994; S. GUDARRO, Fidelidades en conflicto. La ruptura con la familia por causa del discipulado y de la misi\u00f3n en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica. Universidad Pontificia, Salamanca 1998; X. PIKAZA, Hermanos de Jes\u00fas y sen\u2020\u2122idores de los m\u00e1s peque\u00f1os. Mt 25,32-46, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1984.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>en sentido estricto designa a los procreados por el padre de la misma madre o de distintas madres. 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