{"id":5031,"date":"2016-02-05T00:54:01","date_gmt":"2016-02-05T05:54:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hombre\/"},"modified":"2016-02-05T00:54:01","modified_gmt":"2016-02-05T05:54:01","slug":"hombre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hombre\/","title":{"rendered":"HOMBRE"},"content":{"rendered":"<p>v. Ad\u00e1n, Var\u00f3n<br \/>\nGen 1:26 dijo .. Hagamos al h a nuestra imagen<br \/>\nGen 2:5 ni hab\u00eda h para que labrase la tierra<br \/>\nJos 10:14 atendido Jehov\u00e1 a la voz de un h<br \/>\n1Sa 4:9 esforzaos, oh filisteos, y sed h, para que<br \/>\n2Sa 12:7 dijo Nat\u00e1n a David: T\u00fa eres aquel h<br \/>\nJob 4:17 \u00bfser\u00e1 el h m\u00e1s justo que Dios? \u00bfSer\u00e1 el<br \/>\nJob 7:1 \u00bfno es acaso brega la vida del h sobre la<br \/>\nJob 7:17; Psa 8:4; 144:3<\/p>\n<hr>\n<p>hebreo \u2020\u02dcadam, griego anthropos, lat\u00ed\u00adn homo. En las Escrituras no existe una definici\u00f3n de h. Los escritores sagrados centraron el tema del hombre en su relaci\u00f3n con Dios creador y salvador. En los principios del G\u00e9nesis, se dice que Dios cre\u00f3 el cielo y la tierra, y como culmen de esa creaci\u00f3n, \u2020\u02dcadam, el g\u00e9nero humano, el h., la criatura por excelencia,  punto de llegada de la acci\u00f3n creadora divina. La peculiaridad del h., est\u00e1 en fue creado a imagen y semejanza de Dios, lo que le da capacidad para relacionarse \u00ed\u00adntimamente con su creador, sin ser su igual, por eso dice \u2020\u0153a semejanza\u2020\u009d; y con el mundo, distinto y por encima de los animales, como dominador sobre todas las cosas: \u2020\u0153Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las     aves del cielo, y en las bestias y en todas la alima\u00f1as terrestres&#8230;\u2020\u009d, Gn 1,   26. Por otra parte, en el vers\u00ed\u00adculo siguiente, el 27, dice: \u2020\u0153macho y hembra los cre\u00f3\u2020\u009d, es decir, no hay humanidad sin los dos sexos, iguales en cuanto a sus relaciones con Dios, entre s\u00ed\u00ad y con el mundo. Aqu\u00ed\u00ad, tambi\u00e9n,  encontramos la naturaleza comunitaria y social del ser humano. De la creaci\u00f3n a imagen y semejanza con Dios, se sigue como consecuencia el deber moral y \u00e9tico del hombre, el respeto por el semejante, el respeto a la vida, sin esguinces: \u2020\u0153Quien vertiere sangre de h., por otro hombre ser\u00e1su sangre vertida, porque a imagen de Dios hizo El al hombre\u2020\u009d, Gn 9, 6.<\/p>\n<p>En el A. T.  seg\u00fan la concepci\u00f3n semita, el hombre se considera uno, el ser vivo, a pesar de que se hable de su alma, nefes, de su esp\u00ed\u00adritu, ru\u00e2h,    de su carne, basar. Nefes y r\u00fbah son dos t\u00e9rminos hebreos que impropiamente se traducen como alma, pues en realidad significan vida.<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad que el texto del G\u00e9nesis diga: \u2020\u0153Entonces Yahv\u00e9h Dios form\u00f3 al h.  con polvo del suelo, e insufl\u00f3 en sus narices aliento de vida, y result\u00f3 el   h. un ser viviente\u2020\u009d, Gn 2, 7. Los asomos de dualismo se dan en algunas partes, como en el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada y en N. T., por influjo de la cultura griega, el alma, psych\u00e9, opuesta a cuerpo, soma. Es notoria la separaci\u00f3n entre alma y materia, \u2020\u0153el cuerpo mortal oprime el alma y la tienda terrenal abruma la mente reflexiva\u2020\u009d, Sb 9, 15. En Pablo,  encontramos la figura de la tienda terrena que se desmorona, en contraposici\u00f3n a la morada eterna; y la esperanza de la felicidad para el alma cuando salga del cuerpo, 2 Co 5, 1-10.<\/p>\n<p>En el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada se lee: \u2020\u0153Porque Dios cre\u00f3 al hombre para la  inmortalidad y lo hizo a imagen de su mismo ser; pero la muerte entr\u00f3 en el mundo por envidia del diablo y la experimentan sus secuaces\u2020\u009d, Sb 2, 23-24.<\/p>\n<p>Este es el llamado del creador a la salvaci\u00f3n  que depende de la fidelidad del hombre a sus preceptos; Dios cre\u00f3 al hombre finito y a la vez inmortal,  y del mismo hombre depende su muerte, pero no la biol\u00f3gica sino la espiritual. Es decir, el hombre, a pesar de ser creado a imagen y semejanza de Dios, es criatura deleznable, y es, por tanto, rid\u00ed\u00adculo en su af\u00e1n de autoafirmarse por s\u00ed\u00ad mismo, por el contrario alcanza la verdad cuando reconoce su contingencia y su dependencia del creador.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(heb., \u2020\u2122adham, \u2020\u2122ish; gr., anthropos). La especie humana y el miembro varonil. De modo que la doctrina del hombre es la ense\u00f1anza sobre los seres humanos en su relaci\u00f3n con Dios y con su creaci\u00f3n. Dios hizo la especie humana, primeramente al var\u00f3n y despu\u00e9s a la mujer (G\u00e9nesis 1\u20142), como una sola especie (Act 17:26) distinta del mundo animal. Dios hizo al hombre en la imagen y apariencia de s\u00ed\u00ad mismo (Gen 1:26-27; Psa 8:5). El hombre es distinto a los animales debido a su conciencia moral, su conocimiento propio y la capacidad de comuni\u00f3n espiritual con su Creador. Esta capacidad ha sido seriamente limitada, mal encaminada y abusada por culpa del pecado. Ad\u00e1n y Eva, la primera pareja de seres humanos, eligieron por voluntad propia desobedecer el mandamiento divino, lo cual result\u00f3 en la p\u00e9rdida de la comuni\u00f3n con Dios. Esta desobediencia tambi\u00e9n afect\u00f3 sus vidas y relaciones, como tambi\u00e9n a sus hijos y a los hijos de sus hijos (G\u00e9nesis 3; Rom 6:12 ss.). Los seres humanos dan evidencia de ser tan-to la creaci\u00f3n especial de Dios como tambi\u00e9n seres pecaminosos (Gen 7:14-25). El eterno Hijo de Dios fue hecho hombre para poder proveer salvaci\u00f3n del pecado y una nueva y permanente relaci\u00f3n con Dios (Gen 5:12 ss.). Propiamente dicho, a Jesucristo se le llama el postrer Ad\u00e1n (1Co 15:45). As\u00ed\u00ad, en Cristo, los seres humanos son restaurados a su relaci\u00f3n correcta que les pertenec\u00ed\u00ada por derecho propio tanto con su Creador como con su creaci\u00f3n (Col 1:15-20). Tanto de cre-yentes como de no creyentes, Dios espera que todo ser humano act\u00fae como un ser responsable y, por eso, cada persona ser\u00e1 juzgada en el juicio final (Rom 2:16).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>En la Biblia, \u00abel hombre y la mujer\u00bb es la obra m\u00e1s importante de la naturaleza salida de las manos de Dios, Gen 1:26-28, Gen 2:24, Gen 3:15-20, Mt. 19, Jua 3:16, Gal 2:20, Sal 149:4 : (3).<\/p>\n<p> &#8211; Tiene cuerpo, alma y esp\u00ed\u00adritu, 1Te 5:23, Mat 6:25, Gen 2:7, Gen 41:8.<\/p>\n<p> &#8211; Depende de Dios: Mat 6:26-30.<\/p>\n<p> &#8211; Fe, que si es verdadera, va a dar muchas \u00abobras\u00bb, que ser\u00e1n el motivo de ir al Cielo o al Infierno:  Mat 25:31-46, Rom 2:5-11, Efe 2:10,  1Co 13:1-3, Mat 7:21-27, Rev 20:11-15.<\/p>\n<p> &#8211; E1 \u00abhombre nuevo\u00bb denota el regenerado por la fe, Efe 2:15, Efe 4:24.<\/p>\n<p> &#8211; El \u00abhombre natural\u00bb denota el no regenerado, 1Co 2:4.<\/p>\n<p> &#8211; El \u00abhombre interior\u00bb denota el alma, Rom 7:22, Efe 3:16.<\/p>\n<p> &#8211; El \u00abhombre exterior\u00bb denota el cuerpo, 2Co 4:16.<\/p>\n<p> &#8211; Cristo conoce el interior del hombre Jua 1:48-49, Jua 2:25, Jua 4:29.<\/p>\n<p> &#8211; El diablo, enemigo del hombre, Jua 8:44.<\/p>\n<p> &#8211; Jes\u00fas, el hombre perfecto, Jua 1:14, Jua 19:5.<\/p>\n<p> (lleno de gracia).<\/p>\n<p> &#8211; Mar\u00ed\u00ada, la mujer perfecta, tambi\u00e9n \u00abllena de gracia\u00bb, y la m\u00e1s bendita de todas las mujeres, Luc 1:28, Luc 1:42.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El ser humano es la cumbre de la creaci\u00f3n de Dios. Como tal, se le encarg\u00f3 gobernar la tierra (\u2020\u0153&#8230; llenad la tierra y sojuzgadla, y se\u00f1oread&#8230;\u2020\u009d [Gen 1:28]). Este mandamiento incluye las ideas de poblar el planeta, dominar los recursos naturales para ponerlos a su servicio en perfecto equilibrio y ejercer se\u00f1or\u00ed\u00ado sobre todos los animales.<\/p>\n<p>Tricotom\u00ed\u00ada o dicotom\u00ed\u00ada? Los pensadores del cristianismo oriental opinaban que el h. es una persona compuesta por tres partes: el \u2020\u00a2esp\u00ed\u00adritu, el \u2020\u00a2alma y el \u2020\u00a2cuerpo. Se basaban para ello en lo que dice Pablo a los Tesalonicenses (\u2020\u0153&#8230; y todo vuestro ser, esp\u00ed\u00adritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d [1Te 5:23]). Explicaban los eruditos que el cuerpo, que es la parte \u2020\u0153inferior\u2020\u009d de la persona, se comunicaba con el esp\u00ed\u00adritu, que es la parte superior, por medio de alma, que es la parte intermediaria entre los dos. Esta manera de pensar estaba influenciada por el platonismo. Pero entre los pensadores de Occidente se aceptaba m\u00e1s bien la idea de la dicotom\u00ed\u00ada, que ve al h. dividido en dos, cuerpo y alma. Los te\u00f3logos de la Reforma parecieron preferir la tricotom\u00ed\u00ada. Pero actualmente se prefiere hablar de una dicotom\u00ed\u00ada moderada, lleg\u00e1ndose a decir que el ser humano no es como un edificio de tres niveles (cuerpo, alma y esp\u00ed\u00adritu). Pero que en el nivel segundo (el alma) existen dos ventanas por las cuales el h. se asoma a dos direcciones: hacia arriba y hacia abajo. Llamamos \u2020\u0153alma\u2020\u009d a lo que mira hacia abajo y \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d a lo que mira hacia arriba.<\/p>\n<p>Unidad. El ser humano, sin embargo, es una unidad. As\u00ed\u00ad lo ense\u00f1an tanto el AT como el NT. De tal modo est\u00e1n imbricados cuerpo y alma que la visi\u00f3n b\u00ed\u00adblica no describe como h. a un alma sin cuerpo, ni a un cuerpo sin alma. As\u00ed\u00ad, los pecados del alma son pecados del h. y los pecados del cuerpo tambi\u00e9n. Cuando las Escrituras presentan a un alma como separada del cuerpo por haber muerto \u00e9ste, siempre se est\u00e1 hablando de un estado intermedio, de espera, hasta la futura resurrecci\u00f3n, cuando esa alma ser\u00e1 dotada de un cuerpo espiritual para que pueda ser el h. nuevo.<\/p>\n<p>El h. y el cosmos. Como fue tomado \u2020\u0153del polvo de la tierra\u2020\u009d (Gen 2:7), el ser humano est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente ligado a la naturaleza material. El no fue creado \u2020\u0153exnihilo\u2020\u009d, de la nada, sino de la tierra. Parte de lo que constituye su ser proviene de los mismos elementos que se encuentran en la naturaleza que le rodea. Esa parte material de \u00e9l es lo m\u00e1s inmediato, lo que le apela con m\u00e1s urgencia (\u2020\u0153&#8230; lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual\u2020\u009d [1Co 15:46]). Las fuerzas de la naturaleza influyen en \u00e9l y viceversa. La \u00ed\u00adntima vinculaci\u00f3n entre h. y naturaleza comienza a apreciarse en el lenguaje del G\u00e9nesis, cuando se dice al h.: \u2020\u0153Maldita ser\u00e1 la tierra por tu causa\u2020\u009d (Gen 3:17). El pecado afecta el interior del ser humano y \u00e9ste, entonces, se torna incapaz de mantener equilibradamente su se\u00f1or\u00ed\u00ado sobre la tierra. Surge la llamada ley de entrop\u00ed\u00ada, seg\u00fan la cual con cada obra organizativa que el h. hace en el mundo crea un desorden en alguna otra parte del mismo. El trabajo del h., que antes de la \u2020\u00a2ca\u00ed\u00adda era agradable y gozoso, se torna dificultoso, y la tierra, adem\u00e1s, sufre el da\u00f1o ecol\u00f3gico (\u2020\u0153&#8230; espinas y cardos te producir\u00e1\u2020\u009d [Gen 3:18]). Por eso Pablo dice que \u2020\u0153la creaci\u00f3n fue sujetada a vanidad\u2020\u009d y a \u2020\u0153esclavitud de corrupuci\u00f3n\u2020\u009d (Rom 8:20-21). Tambi\u00e9n se ve esa \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n en el hecho de que la obra de redenci\u00f3n que hace nuestro Se\u00f1or Jesucristo abarca, no solamente al h., sino a la creaci\u00f3n misma. Por eso \u2020\u0153toda la creaci\u00f3n gime a una\u2020\u009d, esperando el momento en que sea libertada, en el d\u00ed\u00ada de \u2020\u0153la libertad gloriosa de los hijos de Dios\u2020\u009d (Rom 8:21).<\/p>\n<p>La imago Dei. En el relato de la \u2020\u00a2creaci\u00f3n, se habla de la imagen de Dios en el h. (\u2020\u0153Hagamos al h. a nuestra imagen&#8230;\u2020\u009d [Gen 1:26]). El h. fue el \u00fanico ser a quien Dios hizo a su imagen y semejanza (Gen 1:26). Es, al mismo tiempo, el objeto de la redenci\u00f3n. La eminente dignidad de la persona humana se deriva de esos hechos. El tema de la imagen de Dios en el h. (imago Dei) ha sido objeto de muchos debates a trav\u00e9s de los siglos. Cuando los te\u00f3logos reformadores lo expresan se est\u00e1n refiriendo al estado inocente del h., antes de la \u2020\u00a2ca\u00ed\u00adda. Las Escrituras no ofrecen una descripci\u00f3n detallada que nos permita decir de manera categ\u00f3rica en cu\u00e1l sentido el h. fue creado a la imagen de Dios. En t\u00e9rminos generales, puede decirse que el h. fue hecho con facultades racionales, morales y espirituales que le permit\u00ed\u00adan relacionarse con Dios mismo. El h., como Dios, es una persona dotada no solamente de atributos divinos que le permiten razonar y hablar, sino tambi\u00e9n de cualidades divinas como la santidad y el amor. Todo eso gracias a que Dios insufl\u00f3 en el ser humano su divino soplo (Gen 2:7). Todos estos rasgos que le hacen ser imagen de Dios fueron da\u00f1ados por el pecado, pero no destruidos por completo. El pecado hace que la imagen de Dios en el h. se desfigure. El h. conserva todav\u00ed\u00ada su capacidad de pensar y expresarse, pero muy disminuida en comparaci\u00f3n con el desarrollo que hubiera tenido de no haber pecado. De igual manera los h. conservan nociones de justicia y santidad que est\u00e1n escritas en sus conciencias, pero mezcladas con la presencia del pecado.<br \/>\nsoplo divino no hizo inmortal al h. pero s\u00ed\u00ad le dio la posibilidad de llegar a serlo, si obedec\u00ed\u00ada a Dios. De ah\u00ed\u00ad que Dios sac\u00f3 del Huerto del Ed\u00e9n el \u2020\u00a2\u00e1rbol de la vida, diciendo: \u2020\u0153Ahora, pues, que no alargue su mano, y tome tambi\u00e9n del \u00e1rbol de la vida, y coma, y viva para siempre\u2020\u009d (Gen 3:22). En su estado de inocencia, el h. incluso estaba preparado para vivir sin morir, pareci\u00e9ndose en eso a Dios. Es decir, estaba preparado para la inmortalidad. Pero el pecado trajo la muerte.<br \/>\nesto, Dios decidi\u00f3 hacer una nueva creaci\u00f3n, con un nuevo h.: Jesucristo, que es la verdadera imagen del Dios invisible (Col 1:15), quien pod\u00ed\u00ada decir: \u2020\u0153El que me ha visto a m\u00ed\u00ad ha visto al Padre\u2020\u009d (Jua 14:9). El NT se\u00f1ala al Se\u00f1or Jes\u00fas como el modelo de h. que Dios ama. El car\u00e1cter de Cristo es el car\u00e1cter de Dios. Ense\u00f1a, adem\u00e1s, que todos los creyentes est\u00e1n pasando por un proceso de transformaci\u00f3n que les conduce a parecerse cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s a Jes\u00fas, esto es, que se forma en ellos un nuevo h. (\u2020\u0153&#8230; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un var\u00f3n perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo\u2020\u009d [Efe 4:13]).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>ver, AD\u00ed\u0081N, CREACI\u00ed\u201cN, CASTIGO ETERNO, CIELO, CABEZA, MUJER, ALMA, CUERPO, ESP\u00ed\u008dRITU, CARNE, VIDA<\/p>\n<p>vet, Son varios los t\u00e9rminos hebreos que se traducen frecuentemente como \u00abhombre\u00bb. (a) \u00abAdam\u00bb, \u00abhombre\u00bb, t\u00e9rmino gen\u00e9rico para hombre, humanidad (Gn. 1:26, 27). (b) \u00abIsh\u00bb, \u00abhombre\u00bb, implicando \u00abfortaleza y vigor\u00bb de mente y cuerpo (1 S. 4:2; 26:15); tambi\u00e9n significa \u00abmarido\u00bb en contraste con \u00abmujer\u00bb (Gn. 2:23; 3:6). (c) \u00abEnosh\u00bb, \u00absujeto a corrupci\u00f3n, mortal\u00bb; no se usa del hombre hasta despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda (Gn. 6:4; 12:20; Sal. 103:15). (d) \u00abBen\u00bb, \u00abhijo\u00bb, con palabras adjuntas, como \u00abhijo de valor\u00bb u hombre, o var\u00f3n valiente; \u00abhijo de fortaleza\u00bb u hombre o var\u00f3n fuerte (2 R. 2:16, etc.). (e) \u00abBaal\u00bb, \u00abamo, se\u00f1or\u00bb (Gn. 20:3). (f) \u00abGeber\u00bb, \u00abpoderoso, belicoso\u00bb (Ex. 10:11; 12:37). Hay pasajes en que estos diferentes t\u00e9rminos hebreos se usan en contraste. Un ejemplo es Gn. 6:4: \u00abSe llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres (a), y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes (\u00abgibbor\u00bb) que desde la antig\u00fcedad fueron varones (c) de renombre\u00bb. En el Sal. 8:4: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es el hombre (c), para que tengas de \u00e9l memoria, y el hijo del hombre (a), para que lo visites?\u00bb \u00abDios no es hombre (b), para que mienta\u00bb (Nm. 23:19). El hombre fue la cumbre de la obra creadora de Dios (v\u00e9ase AD\u00ed\u0081N), y le dio el dominio sobre la esfera en la que fue situado. Es imposible que el hombre surgiera por evoluci\u00f3n de cualquiera de las formas inferiores de vida (v\u00e9ase CREACI\u00ed\u201cN). Dios sopl\u00f3 en la nariz de Ad\u00e1n el aliento de vida, y el hombre es as\u00ed\u00ad responsable ante El como creador suyo. Por esta raz\u00f3n, ser\u00e1 llamado a dar cuenta de s\u00ed\u00ad, personalmente, ante El, lo que no sucede con ninguno de los animales. \u00abEst\u00e1 establecido para los hombres que mueran una sola vez, y despu\u00e9s de esto el juicio\u00bb (He. 9:27). Todos descienden de Ad\u00e1n y Eva. Dios, \u00abde una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los limites de su habitaci\u00f3n; para que busquen a Dios\u00bb (Hch. 17:26, 27). Siendo que el alma del hombre es inmortal, sigue existiendo despu\u00e9s de la muerte. En las Escrituras se revela que su cuerpo ser\u00e1 resucitado, y que o bien pasar\u00e1 la eternidad apartado de Dios en castigo por sus pecados, o bien, por la gracia de Dios, estar\u00e1 en la eternidad con el Se\u00f1or Jes\u00fas, en gozo eterno, mediante la obra expiatoria de la Cruz. (V\u00e9anse CASTIGO ETERNO, CIELO.) En el NT se usan los siguientes t\u00e9rminos principales: (a) \u00abAnthr\u00f5pos\u00bb, hombre en el sentido de \u00abhumanidad\u00bb, sin tener en cuenta el sexo: \u00abNo s\u00f3lo de pan vivir\u00e1 el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios\u00bb (Mt. 4:4). En unos pocos pasajes se usa en sentido m\u00e1s restringido en contraste con la mujer, como en Mt. 19:3 \u00ab\u00bfEs l\u00ed\u00adcito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?\u00bb. (b) \u00abAner\u00bb hombre en distinci\u00f3n de una mujer: \u00abEl var\u00f3n es la cabeza de la mujer\u00bb (1 Co. 11:3). Por ello, es el t\u00e9rmino com\u00fanmente usado para \u00abmarido\u00bb: el hombre de una mujer es su marido. \u00abJos\u00e9, marido de Mar\u00ed\u00ada\u00bb (Mt. 1:16, 19) (A) El nuevo hombre. Se trata de una expresi\u00f3n descriptiva de una condici\u00f3n moral u orden del hombre que ha llegado a hacerse realidad en Jesucristo (Ef. 4:21) y cuyo car\u00e1cter es descrito en lo que es creaci\u00f3n de Dios en justicia, santidad y verdad. En su muerte Cristo destruy\u00f3 la pared intermedia de separaci\u00f3n entre jud\u00ed\u00ados y gentiles, para crear en S\u00ed\u00ad mismo de los dos \u00abun solo y nuevo hombre\u00bb, reconciliando a ambos con Dios en su cuerpo mediante la Cruz (cfr. Ef. 2:14-16), con lo que de esta manera el que es objeto de la reconciliaci\u00f3n no est\u00e1 ante Dios como jud\u00ed\u00ado o gentil, sino como un hombre perteneciente a un orden enteramente nuevo. \u00abEl nuevo hombre\u00bb contrasta con el \u00abviejo hombre\u00bb, que representa el corrompido estado en que se hallan los hijos del primer hombre, Ad\u00e1n. Siendo que el creyente se ha despojado del \u00abviejo hombre\u00bb, tambi\u00e9n se ha revestido del \u00abnuevo\u00bb, del estado propio del creyente, la nueva creaci\u00f3n en Cristo. El nuevo hombre creado de esta manera es enteramente nuevo (\u00abkainos\u00bb, Ef. 2:15). En Col. 3:10, los cristianos son considerados como habi\u00e9ndose despojado del viejo hombre con sus hechos, el cual es reemplazado por el hombre nuevo (\u00abneos\u00bb), que es renovado (\u00abanakainoumenon\u00bb) hasta el conocimiento pleno. De ah\u00ed\u00ad que Cristo vive en los santos, y sus caracter\u00ed\u00adsticas morales se desarrollan vitalmente en un cuerpo. Cristo es todo (porque queda excluido el viejo hombre de todo tipo), y est\u00e1 en cada creyente. (V\u00e9anse CABEZA, MUJER, ALMA, CUERPO, ESP\u00ed\u008dRITU, CARNE, VIDA. V\u00e9ase tambi\u00e9n AD\u00ed\u0081N.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[270] La maravilla suprema de la Creaci\u00f3n divina es el hombre, en el cual se unifica el mundo de la materia y el mundo del esp\u00ed\u00adritu. Toda tarea catequ\u00ed\u00adstica parte de una buena presentaci\u00f3n de lo que significa el hombre en el mundo en doble dimensi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Se parte de la ciencia cosmol\u00f3gica, biol\u00f3gica y antropol\u00f3gica para analizar lo que es el hombre en clave de naturaleza. Y se llega a la Revelaci\u00f3n divina sobre la realidad del ser humano.<\/p>\n<p>    1. C\u00f3mo es el hombre<br \/>\n    As\u00ed\u00ad descubrimos, en una simbiosis admirable de datos naturales y sobrenaturales, que el ser humano es cuerpo y alma en \u00ed\u00adntima unidad de materia y esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>    1.1. El cuerpo<\/p>\n<p>     El cuerpo humano ofrece caracteres comunes con los animales m\u00e1s evolucionados de la tierra: los mam\u00ed\u00adferos superiores. Pero hay algo en \u00e9l que le hace superior a cualquier organismo animal del universo, por perfecto y desarrollado que se presente.<\/p>\n<p>     La vida maravillosa que late en la corporalidad humana es semejante a la animal, pero no id\u00e9ntica. Se explica por leyes biol\u00f3gicas, pero no en todas sus dimensiones.<\/p>\n<p>     Su m\u00e1s perfecta organizaci\u00f3n le permite ser soporte del desarrollo original de la inteligencia, de la voluntad, de la afectividad, de la sociabilidad y de los dem\u00e1s rasgos originales.<\/p>\n<p>    1.2. El alma<br \/>\n    El alma goza de las caracter\u00ed\u00adsticas de los esp\u00ed\u00adritus, pero se halla tan \u00ed\u00adntimamente vinculada al cuerpo que no puede actuar por separado en la vida presente. S\u00f3lo misteriosamente, al \u00absalir\u00bb del cuerpo por la muerte, podr\u00e1 realizar los actos de conocimiento y de amor que le permitir\u00e1n gozar de Dios, si para entonces ha merecido la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Su naturaleza espiritual, libre e inmortal constituye un misterio de fe para el creyente, que le permite descubrir con admiraci\u00f3n su dignidad superior.<\/p>\n<p>    1.3. Es cuerpo y alma<br \/>\n   El hombre ha sido creado por Dios con un cuerpo y una alma que constituyen realidad unitaria. El hombre no es una dualidad material-espiritual, sino una unidad personal. Es una realidad personal dotada de cuerpo, que al morir se destruye, y de alma, que sobrevive despu\u00e9s de la muerte corporal.<\/p>\n<p>     No se puede considerar al cuerpo como ser malo que nos lleva al pecado y al alma como esp\u00ed\u00adritu limpio que nos eleva al bien. Tenemos y somos cuerpo y alma, pero nos somos dos realidades.<\/p>\n<p>     Nuestra naturaleza sintetiza lo material y lo espiritual. El cuerpo procede de nuestros padres, que lo configuran seg\u00fan las leyes hermosas de la naturaleza. El alma es creada por Dios de manera singular y amorosa.<\/p>\n<p>    De la uni\u00f3n de ambos brota el hombre concreto, que crece, se desarrolla y se hace consciente de sus dones naturales, f\u00ed\u00adsicos, psicol\u00f3gicos y sociales, y de sus dones espirituales como el pensamiento y amor, y sobrenaturales, como la fe y la gracia.<\/p>\n<p>     El Concilio Vaticano II alud\u00ed\u00ada a esta dignidad natural maravillosa:  \u00abUno es el hombre en cuerpo y alma; por su misma condici\u00f3n corporal re\u00fane en s\u00ed\u00ad los elementos del mundo material y espiritual. De tal modo es as\u00ed\u00ad que, por medio del cuerpo, estos elementos alcanzan su cima y elevan su voz para la libre alabanza del Creador. Por consiguiente, no es l\u00ed\u00adcito al hombre despreciar la vida corporal, sino que tiene que considerar su cuerpo bueno y digno de honra, ya que ha sido creado por Dios y ha de resucitar en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>   (Gaudium et Spes 14)<\/p>\n<p>     El alma es espiritual, libre e inmortal. Sobrevive a la muerte y, como criatura de Dios, est\u00e1 destinada para la vida eterna. Ella, en cierto modo, reclamar\u00e1 al cuerpo propio cuando llegue el momento de la resurrecci\u00f3n final de todos los hombres.<\/p>\n<p>    Si en esta vida el alma no puede actuar sin la intervenci\u00f3n del cuerpo, se hace activa y misteriosamente consciente cuando se separa de \u00e9l por la muerte. Seguir\u00e1 entonces conociendo y amando en la vida que le espera.<\/p>\n<p>      1.4. Teor\u00ed\u00adas sobre el hombre<\/p>\n<p>      El humanismo en general ha resaltado siempre la figura del hombre hasta convertirlo en el centro de todo el universo. El hombre para los griegos (para los sofistas, como Prot\u00e1goras) es la medida de todas las cosas. El hombre para los humanistas del Renacimiento tambi\u00e9n es la referencia de todaslas cosas. Y para los humanistas actuales es la raz\u00f3n de ser de todas las cosas.<\/p>\n<p>      El evolucionismo biologista ense\u00f1a que el hombre no es m\u00e1s que un animal desarrollado, un mam\u00ed\u00adfero superior con mayor capacidad de respuesta ante los est\u00ed\u00admulos de la naturaleza.<\/p>\n<p>     El espiritualismo de cualquier signo tiende a considerar al hombre como alma prisionera de una materia org\u00e1nica, limitada en sus tendencias trascendentes por la realidad org\u00e1nica que lo configura.<\/p>\n<p>    El existencialismo mira al hombre s\u00f3lo como fruto de una circunstancia variable, relativa y superficial. No se interesa por su identidad, sino s\u00f3lo por su existencia inmediata.<\/p>\n<p>    El naturalismo tiende a mirar al hombre como un ser original y diferente, capaz de obrar bien, pero nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>    El pesimismo, por el contrario, lleva hacia una visi\u00f3n negativa del hombre. El hombre es ser malo, fruto de un desorden de la naturaleza, nacido para sufrir \u00e9l y para hacer el mal a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>    El positivismo y el pragmatismo le consideran como un ser capaz de producir cosas \u00fatiles y ventajosas para s\u00ed\u00ad mismo y para los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>   Otros sistemas o estilos de pensamiento: el manique\u00ed\u00adsmo, el misticismo, el nihilismo, y muchos m\u00e1s \u00abismos\u00bb m\u00e1s, tratan de ofrecer teor\u00ed\u00adas sobre el hombre.<\/p>\n<p>    1.5. Situaci\u00f3n en el mundo<br \/>\n    El hombre no se puede definir, si no se sit\u00faa en el mundo concreto en el que vive: necesita espacio para estar, precisa comunicaci\u00f3n con otros seres inteligentes, siente una vocaci\u00f3n a trascender por encima de lo visible.<\/p>\n<p>    Podemos decir que el hombre es un ser completo cuando se mueve en las tres direcciones que definen su esencia.<\/p>\n<p>    1.5.1. Direcci\u00f3n c\u00f3smica<br \/>\n    Es la direcci\u00f3n m\u00e1s f\u00ed\u00adsica y material. El hombre es parte del universo, pero es inteligente y est\u00e1 destinado por Dios para ser due\u00f1o de s\u00ed\u00ad y de las cosas. Cuenta con libertad y con conciencia en medio del mundo f\u00ed\u00adsico. Puede obrar bien y mal en \u00e9l; puede dominar la materia en la que vive y puede dejarse dominar por ella.<\/p>\n<p>    Tiene el deber de construir un mundo mejor que el que ha encontrado a su llegada. Dios le ha dado un \u00abterritorio\u00bb en el que pueda trabajar. Debe investigar, descubrir, luchar, dominar, ser se\u00f1or de la tierra.<\/p>\n<p>    1.5.2. Direcci\u00f3n social<br \/>\n    El hombre vive entre sus semejantes, que son seres inteligentes y conscientes. El mundo es tambi\u00e9n el conjunto de personas que se mueven en el cosmos.<\/p>\n<p>    Puede hacer el bien o el mal a los dem\u00e1s y puede recibir de ellos ambas respuestas: las buenas y las malas.<\/p>\n<p>    Debe vivir con otros habitantes de la misma casa. Su misi\u00f3n es proyectarse en los dem\u00e1s sin ego\u00ed\u00adsmo, sin predominio o sin arrogancias.<\/p>\n<p>    1.5.3. Direcci\u00f3n espiritual<br \/>\n    Pero el hombre tambi\u00e9n sabe que puede moverse en una direcci\u00f3n espiritual, cultivando ante s\u00ed\u00ad y ante los dem\u00e1s actitudes trascendentes: \u00e9ticas, est\u00e9ticas y religiosas.<\/p>\n<p>    Esas grandezas le sirven para entrar en el mundo sutil y misterioso de la sobrenaturalidad, que le sit\u00faa por encima de la naturaleza. Ha sido hecho capaz de pensar, de amar y de sentir por encima de la materia. Pero ha sido hecho apto para unirse con Dios por una gracia misteriosa y superior.<\/p>\n<p>    El hombre tiene que ser protagonista de su propio camino y de su destino, ya que no lo es de su origen. Es el \u00fanico ser libre que existe en el universo. Es el \u00fanico se\u00f1or que puede ponerse por encima de las leyes y elegir entre cumplirlas o no. Es verdaderamente un dominador de las dem\u00e1s cosas creadas.<\/p>\n<p>    2. La dignidad del hombre.<\/p>\n<p>    La dignidad del hombre es lo que m\u00e1s se debe inculcar en quien se est\u00e1 abriendo a la vida y construyendo su conciencia y su personalidad.<\/p>\n<p>    2.1. Es dignidad singular<br \/>\n    El humanista florentino Juan Pico de la Mir\u00e1ndola (1463-1494) escrib\u00ed\u00ada en su libro \u00abSobre la dignidad del hombre\u00bb: \u00abDios escogi\u00f3 al hombre como obra de naturaleza interminable&#8230; Una vez que lo hubo colocado en el centro del mundo, le habl\u00f3 as\u00ed\u00ad: \u00abNo te he dado, oh Ad\u00e1n, ni un lugar determinado ni un aspecto propio ni una prerrogativa exclusiva tuya. Todo lugar, toda prerrogativa, todo aspecto que t\u00fa desees tendr\u00e1s que conseguirlo seg\u00fan tu deseo y seg\u00fan tus opiniones. La naturaleza de los dem\u00e1s seres est\u00e1 limitada por m\u00ed\u00ad y se mantendr\u00e1 encerrada en las leyes escritas por mi sabidur\u00ed\u00ada&#8230; T\u00fa actuar\u00e1s con libertad, sin ninguna barrera, pues todo lo entrego a tu potestad.<\/p>\n<p>     Te he puesto en medio del mundo para que desde ah\u00ed\u00ad te des cuenta de todo lo que existe en \u00e9l. No te he hecho ni celestial ni terrenal, ni mortal ni inmortal, con el fin de que, por tu propio esfuerzo, como art\u00ed\u00adfice soberano y libre, te formes y te exculpas en la forma en que elijas. Te podr\u00e1s degradar, si quieres, haci\u00e9ndote inferior; y podr\u00e1s, si lo deseas, elevarte a las cosas superiores, que son divinas. Todo depende de ti.\u00bb<\/p>\n<p>     Pero la grandeza del hombre est\u00e1 en haber sido creado para unirse con Dios por toda la eternidad en la otra vida.<\/p>\n<p>     2.2. Tiene libertad.<\/p>\n<p>     En este mundo tambi\u00e9n ha sido llamado para vivir en una vida sobrenatural a la que tiende su naturaleza espiritual. Esa vida es como el regalo de un Dios lleno de misericordia. Pero tambi\u00e9n es capaz de rechazar el don de Dios o de aceptarlo con plenitud. Su libertad es la base de su dignidad.<\/p>\n<p>     En la vida presente ejerce sus operaciones mentales y elige entre el error o la verdad. Adquiere responsabilidad en cuanto hace cosas buenas o malas, consiguiendo el m\u00e9rito de ellas o mereciendo el castigo divino, si no se arrepiente.<\/p>\n<p>     La religi\u00f3n cristiana insiste en la responsabilidad que el hombre tiene de sus propias acciones. En ella, fruto de su libertad e inteligencia, est\u00e1 su grandeza.<\/p>\n<p>     En la catequesis, sobre todo con adolescentes y j\u00f3venes, importa resaltar la libertad y la responsabilidad del hombre como dones divinos desafiantes.<\/p>\n<p>   &#8211; Los cristianos creen que son libres para elegir el bien o el mal y sienten la experiencia de su libertad.<\/p>\n<p>   &#8211; Creen que Dios es justo para premiar o castigar los actos humanos, precisamente por que se hacen libremente.<\/p>\n<p>   &#8211; Saben, por revelaci\u00f3n m\u00e1s que por razonamiento, que el cielo implica un encuentro misterioso con Dios en un acto interminable y ya definitivo de amor.<\/p>\n<p>   &#8211; Y temen el castigo eterno, que ser\u00e1 la privaci\u00f3n de ese estado de amor por libre elecci\u00f3n de los que sean rechazados por la justicia divina.<\/p>\n<p>     En consecuencia de todo ello, el cristianismo piensa que el hombre tiene en sus manos su destino eterno. Esto le convierte en un ser que se enfrenta con un destino eterno dependiente de su vida presente.<\/p>\n<p>    La responsabilidad de sus elecciones no se transfiere a nadie. Puede el hombre no ser lo suficientemente digno de la confianza que Dios ha depositado en \u00e9l.<\/p>\n<p>    3. Interrogantes humanos<br \/>\n    Tres preguntas se hace el hombre con frecuencia sobre s\u00ed\u00ad mismo. En la catequesis, sobre todo con adolescentes y j\u00f3venes, surgen con frecuencia:<\/p>\n<p>   &#8211; de d\u00f3nde viene, cu\u00e1l es su origen;<\/p>\n<p>   &#8211; qu\u00e9 es, de qu\u00e9 est\u00e1 hecho;<\/p>\n<p>   &#8211; cu\u00e1l es su destino, a d\u00f3nde va.<\/p>\n<p>    3.1. De d\u00f3nde viene.<\/p>\n<p>    Qui\u00e9n lo ha hecho. Cu\u00e1ndo surgi\u00f3. Es f\u00e1cil decir que el hombre viene de Dios y ha sido creado por El. Pero detr\u00e1s de este interrogante se hallan todas las interpretaciones que se han dado a lo largo de los siglos y que nunca han convencido del todo a los mismos que las han formulado.<\/p>\n<p>     3.1.1. Doctrina creacionista.<\/p>\n<p>    Interpreta literalmente la met\u00e1fora de la Biblia (G\u00e9nesis 3) y nos habla de que Dios configura del barro la figura del hombre, le da vida y le sit\u00faa en el para\u00ed\u00adso en forma de var\u00f3n y mujer, para que se reproduzca y llene el mundo.<\/p>\n<p>     3.1.2. Evolucionismo moderado.<\/p>\n<p>     Una visi\u00f3n m\u00e1s racional, que podemos llamar \u00abevolucionismo providencialista\u00bb, contempla el relato de la Biblia m\u00e1s conceptual que literalmente. Habla de que Dios crea el mundo vivo y cambiante y deja que la naturaleza se vaya disponiendo para originar las condiciones que facilitan que el hombre aparezca y se desarrolle sobre la tierra.<\/p>\n<p>     Respeta las leyes de la naturaleza f\u00ed\u00adsica y biol\u00f3gica que el mismo ha creado y se halla detr\u00e1s de todos los procesos del universo, entre los que se sit\u00faan la evoluci\u00f3n de las especies hasta llegar al hombre.<\/p>\n<p>    3.1.3. Darwinismo.<\/p>\n<p>    Existe el evolucionismo materialista. A veces se refugia en la ambig\u00fcedad y piensa que Dios es demasiado \u00absupremo\u00bb para preocuparse por el hombre (De\u00ed\u00adsmo) por lo que las cosas del universo se mueven por el azar o por sus propios impulsos.<\/p>\n<p>    En ocasiones niega radicalmente la existencia y actuaci\u00f3n de un Dios real  (Ate\u00ed\u00adsmo), y convierte a la evoluci\u00f3n de la materia en postulado axiom\u00e1tico (materialismo). Ser\u00e1 por tanto la evoluci\u00f3n aut\u00f3noma de la materia, mec\u00e1nica y ocasional, la que har\u00e1 surgir al hombre<br \/>\n 3.2. C\u00f3mo es el hombre.<\/p>\n<p>   El hecho de que el hombre se presente dotado de un cuerpo similar al de los animales m\u00e1s desarrollados multiplica las teor\u00ed\u00adas. Cuenta con conciencia de s\u00ed\u00ad mismo, con inteligencia, con libertad, con sociabilidad, pero tiene cuerpo animal que debe ser explicado desde la \u00f3ptica humana, no s\u00f3lo biol\u00f3gica.<\/p>\n<p>   3.2.1. El biologismo.<\/p>\n<p>   Lo resuelve con simpleza y mira al hombre como una sola realidad material y org\u00e1nica, en la que se ha desarrollado un sistema nervioso complejo que establece asociaciones entre sensaciones. Ve al hombre como mero animal superior.<\/p>\n<p>     3.2.2. El dualismo.<\/p>\n<p>     Ha sido el muy frecuente en la Historia, piensa que el hombre posee dos realidades: una corporal y material de naturaleza animal; otra espiritual y trascendente, superior a la materia. Ambas se intercomunican arm\u00f3nicamente.<\/p>\n<p>     El platonismo pensaba que esas dos realidades estaban superficialmente unidas, \u00abcomo el jinete con su caballo\u00bb. Mira el cuerpo material como c\u00e1rcel para el alma.<\/p>\n<p>    El manique\u00ed\u00adsmo hace a las dos realidades opuestas: una buena, el alma espiritual que tiende al bien; otra mala, el cuerpo material que tiende al mal. La lucha radical en el ser humano es inevitable.<\/p>\n<p>    3.2.3. Realismo aristot\u00e9lico.<\/p>\n<p>    Admite en cierta manera dos principios unidos: uno material o cuerpo y otro formal o alma; pero los unifica en una sola realidad humana, personal, real. Lo entiende como un ser vivo (zoon), pero de naturaleza social (politikon)<\/p>\n<p>    El hombre es un ser dotado de cuerpo y alma, en el cual no es posible hacer una separaci\u00f3n radical.<\/p>\n<p>    3.2.4. Otras actitudes<br \/>\n    Tambi\u00e9n existen actitudes muy vinculadas con la cultura, las creencias y las religiones m\u00e1s orientales. Hablan de tres realidades en el hombre: &#8211; el soma o cuerpo, &#8211; la psique o esp\u00ed\u00adritu, &#8211; el pneuma o alma.<\/p>\n<p>    El cuerpo es org\u00e1nico y limitado; la psique es la conciencia, la inteligencia, la libertad; el pneuma es el esp\u00ed\u00adritu de origen divino que reside en nosotros y transmigra de cuerpo en cuerpo. Algunos han querido ver esta idea en el mismo San Pablo. (1 Tes. 5. 23)<\/p>\n<p>    3.3. Sobre su destino.<\/p>\n<p>    Es lo que m\u00e1s le preocupa desde la perspectiva espiritual. El hombre se siente hambriento de supervivencia y de eternidad. Mientras explora su origen por curiosidad y su naturaleza m\u00e1s bien por inter\u00e9s de comprenderse mejor, su destino le desaf\u00ed\u00ada con inquietud.<\/p>\n<p>    Su futuro le llena a veces de angustia, pues teme perder la vida que tiene y no sabe nada de la que le aguarda. Vacila a la hora de asumir alguna explicaci\u00f3n de las muchas que halla.<\/p>\n<p> &#8211; El biologismo y el materialismo le indican que no hay otra vida posterior; en consecuencia, hay que resignarse a sacar el mejor partido de la presente.<\/p>\n<p> &#8211; El espiritualismo pante\u00ed\u00adsta le habla de un regreso a la divinidad con la que terminar\u00e1 identific\u00e1ndose y desapareciendo.<\/p>\n<p> &#8211; El naturalismo habla de otra vida futura, en la cual el hombre tendr\u00e1 que recoger las consecuencias del bien o del mal que haya hecho en la actualidad.<\/p>\n<p>     Ante tantas teor\u00ed\u00adas sobre el origen, identidad y destino del hombre, el cristiano siente cierto descanso al saber que posee respuestas claras y seguras sobre ellas:<\/p>\n<p>   &#8211; viene de Dios por v\u00ed\u00ada de creaci\u00f3n;<\/p>\n<p>   &#8211; vive en este mundo como ser libre y responsable que debe esforzarse  por hacer el bien;<\/p>\n<p>   &#8211; est\u00e1 destinado para una vida  posterior a la muerte en donde vivir\u00e1 feliz con Dios.<\/p>\n<p>     Precisamente esta actitud clara y serena es la que debe ser alma de toda catequesis sobre el hombre. El creyente tiene la certeza de que las inc\u00f3gnitas le han sido aclaradas por la Revelaci\u00f3n, que es un regalo divino que ofrece luz.<\/p>\n<p>     Por eso el catequista debe ponerse en actitud de dar respuestas a los interrogantes y no s\u00f3lo plantear inc\u00f3gnitas que siembren la zozobra en el catequizando.<\/p>\n<p>     Debe promover el pensamiento cristiano y no s\u00f3lo la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica, aunque con suficiente dosis de antropolog\u00ed\u00ada sobretodo cuando se trata de ilustrar la mente de catequizandos mayores.<\/p>\n<p>    4. El hombre creyente<br \/>\n    El catequista debe resaltar la originalidad del hombre llamado a una salvaci\u00f3n sobrenatural. Redimido por el mismo Hijo de Dios, todo hombre se hace consciente por la fe de la situaci\u00f3n de elecci\u00f3n, de santificaci\u00f3n y crecimiento espiritual, de destino eterno que posee.<\/p>\n<p>    El cristiano se halla enriquecido con todos los dones que la misericordia divina ha puesto a su alcance. Su naturaleza humana, ya de por s\u00ed\u00ad llena de grandeza y capaz de producir admiraci\u00f3n en quien la comprende a la luz de una sana reflexi\u00f3n, se siente resaltada por los regalos divinos, que son las gracias de Dios, y en los que es preciso tambi\u00e9n adquirir suficiente ilustraci\u00f3n.<\/p>\n<p>     4.1. Es un Bautizado.<\/p>\n<p>     Por una singular y gratuita llamada a la fe, el hombre se sabe injertado misteriosamente en el Cuerpo de Cristo. Se siente, adem\u00e1s de perdonado del pecado original, abierto a la vida de amistad divina, la cual \u00e9l debe actualizar continuamente.<\/p>\n<p>    El Bautismo es, en el orden de la gracia, lo que el nacimiento corporal es en el orden de la naturaleza. Es la puerta a la vida nueva.<\/p>\n<p>     Es la mayor dignidad que recibe el hombre como regalo. Ninguna raz\u00f3n es capaz de explicarnos a cada uno de los bautizados por qu\u00e9 hemos sido elegidos para esta vida grandiosa, cuando hay tantos que nunca llegan a conocer su existencia.<\/p>\n<p>     El cristiano se siente orgulloso de decir con San Pablo: \u00abPor el Bautismo hemos sido sepultados con Cristo. Y, si Cristo ha vencido a la muerte resucitando glorioso por el poder del Padre, nosotros emprendemos ahora con \u00e9l una vida nueva\u00bb.  (Rom. 6. 3-4)<\/p>\n<p>     El Bautismo abre la pertenencia a la Iglesia, o Comunidad de Jes\u00fas, que es para los hombres creyentes una fuente de dignidad y un motivo de alegr\u00ed\u00ada. Saberse de la Comunidad de los seguidores de Jes\u00fas es mayor regalo que cualquier otra consideraci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>    En ella se vive la fe y la fraternidad, se aprovechan los dones y los sacramentos, se encuentran medios de salvaci\u00f3n y de perd\u00f3n.<\/p>\n<p>     4.2. Enriquecido por la fe<\/p>\n<p>     El crecimiento en la fe y en la vida cristiana se deriva de la gracia bautismal, ra\u00ed\u00adz de la vida sobrenatural. Se origina por regalo, pero se  desarrolla por las obras buenas que hacemos y por las gracias divinas que recibimos.<\/p>\n<p>     El buen cristiano sabe que, puesto que es libre en sus acciones, de \u00e9l depende el vencer las inclinaciones malas que quedaron como consecuencia del pecado original, y el desarrollo de las virtudes y de los valores buenos, sobre todo en cuanto sirven para contribuir a que otros amen m\u00e1s a Dios.<\/p>\n<p>     Lucha sin cansarse por crecer en la fe y en la gracia; y se mantiene en la oraci\u00f3n y en la presencia divina, a fin de recibir la ayuda del que todo lo puede y est\u00e1 deseando acompa\u00f1arnos en nuestro camino hacia la santidad.<br \/>\n  4.3. Miembro de Cristo<br \/>\n    El cristiano es miembro del Cuerpo de Jes\u00fas. Se sabe y se siente llamado a la uni\u00f3n con Cristo cada vez mayor. Est\u00e1 orgulloso de esa pertenencia, la cual actualiza con frecuencia en el sacramento o signo de la Eucarist\u00ed\u00ada, establecido por el mismo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Esa pertenencia no est\u00e1tica, sino creciente. Se puede ser miembro pasivo e inconsciente y se puede ser miembro activo, fecundo y proyectivo. Precisamente la catequesis debe encauzar y acompa\u00f1ar ese salto cualitativo que conduce hacia la madurez espiritual.<\/p>\n<p>    Por eso el cristiano siente como un debe el trabajar de manera infatigable por los dem\u00e1s. Y su amor fraterno no se queda s\u00f3lo en los hermanos en la fe o en los hombres m\u00e1s cercanos. Su coraz\u00f3n, a imitaci\u00f3n del Coraz\u00f3n de Cristo, se abre sin cesar a todos los hombres para los que desea la salvaci\u00f3n y por los que trabaja con amor.<\/p>\n<p>     5. Educar la fe en el hombre<br \/>\n    El catequista no se quedar\u00e1 en meras argumentaciones racionales sobre el hombre: origen, naturaleza y destino. Plantea cuestiones m\u00e1s comprometedoras desde la Palabra de Dios, desde la Tradici\u00f3n, desde las ense\u00f1anzas del Magisterio y de la Comunidad eclesial.<\/p>\n<p>   &#8211; Sabe qui\u00e9n le ha creado y qu\u00e9 significa tener inteligencia, libertad y voluntad responsable. Y ense\u00f1a a dar gracias por la vida natural y por la sobrenatural.<\/p>\n<p>   &#8211; Sabe cu\u00e1les son los deberes de quien se siente criatura, pero tambi\u00e9n hijo de Dios: amar, adorar, agradecer, servir, ayudar a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>   &#8211; Sabe c\u00f3mo ser\u00e1 el final del camino, que es una vida de amor eterno a Dios y de felicidad celeste. Suscita el deseo de alcanzar tan grandioso beneficio con una vida concorde con los designios divinos.<\/p>\n<p>     Para una buena catequesis hay que fundamentar las respuestas \u00abcristianas\u00bb en las fuentes de la fe, no en el simple razonamiento.<\/p>\n<p>    El catequizando precisa apoyos definitivos y estos hay que buscarlos en la Palabra de Dios, en la Tradici\u00f3n y en el Magisterio de la Iglesia<\/p>\n<p>     5.1. Desde la Biblia<\/p>\n<p>     La Biblia, depositaria de la Revelaci\u00f3n, es la primera fuente. El hombre puede preguntarse por lo que el mismo Dios ha revelado e inspirado sobre su origen, naturaleza y destino. En la Palabra de Dios, Antiguo y Nuevo Testamento, se resalta el protagonismo divino.<\/p>\n<p>    5.2. En la Tradici\u00f3n<br \/>\n    Es importante acudir con serenidad a lo que siempre se ha dicho en la Iglesia sobre el hombre. Los creyentes han ido desarrollando sentimientos y actitudes, juicios y relaciones, opiniones y contrastes en los que se refleja el mensaje sobre el hombre.<\/p>\n<p>    Siempre se ha establecido la clara referencia a Dios como origen y destino del hombre. Siempre se ha resaltado la dignidad humana, como com\u00fan denominador de la Historia de los cristianos.<\/p>\n<p>    5.3. Con el Magisterio.<\/p>\n<p>     La autoridad de la Iglesia ha dicho con frecuencia, como int\u00e9rprete fiel del mensaje recibido del mismo Hijo de Dios, lo que se debe decir sobre la dignidad natural y sobrenatural del hombre.<\/p>\n<p>     El Magisterio ha proclamado en todo momento la compatibilidad de la Biblia y de la Tradici\u00f3n con las actitudes cient\u00ed\u00adficas respetuosas con su dignidad sobrenatural.<\/p>\n<p>     Ha cuidado de deslindar bien lo que son teor\u00ed\u00adas cient\u00ed\u00adficas y lo que es mensaje revelado sobre la creaci\u00f3n y el hombre.<\/p>\n<p>    5.4. Tambi\u00e9n por la Comunidad.<\/p>\n<p>    El Catequista se interesa por la manera de pensar de la Comunidad cristiana, en la que late el Esp\u00ed\u00adritu de Dios. Sabe que las opiniones particulares deben ser matizadas por el sentido com\u00fan, el cual debe estar por encima del deseo de originalidad o singularidad de las opiniones.<\/p>\n<p>    Del mismo modo est\u00e1 atento a lo que siente la propia conciencia, la cual tiene derecho a la libertad de opini\u00f3n.<\/p>\n<p>    Pero sabe que esa libertad tiene unos l\u00ed\u00admites en la verdad objetiva por una parte y en la humildad cristiana por otra. En la sumisi\u00f3n en lo esencial a las fuentes primeras de la fe: Palabra de Dios, Tradici\u00f3n y Magisterio, pone un inter\u00e9s que le garantiza la \u00abortodoxia\u00bb de sus opciones y opiniones.<\/p>\n<p>    Con estas fuentes de referencia, desiguales pero influyentes, los hombres nos forjamos nuestra propia opini\u00f3n sobre lo que somos, de d\u00f3nde venimos y cu\u00e1l es nuestro destino. Y tratamos tambi\u00e9n de hacer objetivas, verdaderas y firmes nuestras \u00abteor\u00ed\u00adas\u00bb, con la ayuda de los dem\u00e1s hombres, nuestros hermanos. Y aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 la importancia decisiva de los buenos catequistas en el proceso de clarificaci\u00f3n de ideas y de actitudes.<\/p>\n<p>    El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica dice lo que piensan los cristianos sobre el hombre:  \u00abEl hombre ocupa un lugar \u00fanico en la creaci\u00f3n, pues ha sido hecho a imagen de Dios. S\u00f3lo \u00e9l est\u00e1 llamado a participar por el conocimiento y el amor, en la vida de Dios. Para este fin ha sido creado y esta es la raz\u00f3n fundamental de su dignidad&#8230;<\/p>\n<p>    San Juan Cris\u00f3stomo escrib\u00ed\u00ada: \u00bfQu\u00e9 otro ser ha venido a la existencia rodeado de tal consideraci\u00f3n? El hombre, grande y admirable, figura viviente, m\u00e1s precioso a los ojos de Dios que toda la creaci\u00f3n es el Se\u00f1or del mundo. Para \u00e9l existe el cielo, la tierra, el mar y todo el universo. Dios ha dado tal importancia a su salvaci\u00f3n, que no ha dudado en enviar para ella a su mismo Hijo \u00fanico. No ha dudado en hacer todo lo posible para que el hombre subiera hasta El y se sentara a su misma derecha\u00bb.  (Serm. 2. 1)  (Cat .356-358)<\/p>\n<p>    El pensamiento cristiano tiene siempre una coincidencia radical, que es el cauce de toda catequesis: la dignidad sobrenatural del hombre y el amor de Dios.<\/p>\n<p>     6. Limitaciones del hombre<\/p>\n<p>     El origen del hombre est\u00e1 en la voluntad creadora de Dios. S\u00f3lo por amor fue creado y puesto en la tierra para que la trabajara y fuera se\u00f1or de ella.<\/p>\n<p>     Dios lo cre\u00f3 en forma de var\u00f3n y mujer y quiso que, de la uni\u00f3n entre ambos, se derivara el g\u00e9nero humano. Hizo del atractivo entre los sexos la fuerza arrolladora que llenara el universo de nuevos hombres, capaces de amarle y servirle.<\/p>\n<p>     El hombre fue creado en estado de amistad divina y estaba destinado para la salvaci\u00f3n por un acto gratuito divino.<\/p>\n<p>    6.1. Hombre pecador<br \/>\n    Pero el hombre se hizo pecador. Rompi\u00f3 el plan de Dios y se rebel\u00f3 contra su voluntad. Libre como era y dotado de voluntad y de inteligencia, se alej\u00f3 del amor divino.<\/p>\n<p>    Siempre ha sido un misterio desafiante el hecho del pecado original, por el cual los hombres se apartaron del plan de Dios.<\/p>\n<p>     Lo afirma con claridad la Palabra divina y la ense\u00f1anza permanente de la Iglesia. Fue una ofensa a Dios la que comprometi\u00f3 a todos los hombres que descendieron de los primeros padres pecadores. Desde entonces todos nacemos en estado de pecado, sin poder llegar ya por nuestras solas fuerzas naturales a la amistad eterna para la que hab\u00ed\u00adamos sido creados.<\/p>\n<p>     En la historia de la humanidad existe la conciencia colectiva de que los hombres se han alejado de Dios y se han hecho acreedores  de un castigo.<\/p>\n<p>     Para conseguir la liberaci\u00f3n de ese castigo Dios quiso enviar al mundo un Salvador y lo anunci\u00f3 desde el principio de la humanidad, aunque esa promesa fue haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita y clara. Llamamos pecado original a ese misterio del mal que alej\u00f3 desde el principio a los hombres de Dios. Y llamamos salvaci\u00f3n al perd\u00f3n generoso que Dios quiso conceder a los hombres pecadores. Aunque perdonados, no conseguimos la total liberaci\u00f3n de los efectos del pecado.<\/p>\n<p>    Por eso el hombre sufre con la concupiscencia o inclinaci\u00f3n enfermiza que nos queda hacia el mal. Ella obliga a todos los hombres a multiplicar los cuidados y los medios para no dejarse dominar por las malas inclinaciones y por las ocasiones de convertir en pecado personal esa imborrable secuela del pecado colectivo.<\/p>\n<p>    6.2. Redimido por Cristo.<\/p>\n<p>     Dios no dej\u00f3 abandonado al hombre pecador. Quiso, por su infinita misericordia, regenerar y rescatar la obra de sus manos. Por ello determin\u00f3 enviar a la tierra a su Hijo divino.<\/p>\n<p>     La Segunda Persona de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad, el Verbo, se hizo carne, se hizo hombre, y vino para salvar a los hombres que se hab\u00ed\u00adan alejado de su plan inicial.<\/p>\n<p>     A la dignidad de creado por amor, de obra divina dotada de inteligencia y libertad, el hombre a\u00f1adir\u00e1 siempre, en consecuencia, la categor\u00ed\u00ada de redimido, de rescatado, por el Hijo de Dios.<\/p>\n<p>     No contento Dios con esa obra maravillosa y divina de redenci\u00f3n, facilit\u00f3 a los hombres todos los dones para llegar a la perfecci\u00f3n de su amistad generosa.<\/p>\n<p>     Para ello envi\u00f3 al Esp\u00ed\u00adritu Santo, Tercera Persona de la Santa Trinidad, el cual regal\u00f3 al hombre sus dones y su gracia inmensa, le ilumin\u00f3 con sus inspiraciones y le fortaleci\u00f3 con sus riquezas divinas.<\/p>\n<p>     Llamamos gracia santificante a ese estado de amistad divina a que Dios invita a cada hombre en particular o a la familia total de la humanidad.<\/p>\n<p>     Y llamamos pecado al alejamiento de Dios por cualquier acto o actitud que aleja de esa amistad de Dios. Como Dios ha querido hacer al hombre libre y responsable de sus decisiones, el estado de gracia o de pecado en que el hombre se halle depende de su libre opci\u00f3n y de sus continuas elecciones.<\/p>\n<p>    Los sistemas morales que desconocen la dignidad humana y su libertad, como son el naturalismo, el pesimismo, el determinismo, el fatalismo, el materialismo, no ayudan al hombre a descubrir su identidad creacional y deben ser rechazados como formas cristianas que explican la realidad y la vida humanas.<\/p>\n<p> 7. El pr\u00f3jimo<br \/>\n    Lo m\u00e1s significativo del mensaje de Jes\u00fas es su proclamaci\u00f3n universal de la salvaci\u00f3n. Todos los hombres han sido llamados por El a la salvaci\u00f3n y eso hace que el hombre no pueda, en lenguaje cristiano, refugiarse en sus intereses individuales. De mirar a los dem\u00e1s, sobretodo a los m\u00e1s pr\u00f3ximos.<\/p>\n<p>    7.1. El hermano pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>    El hombre creyente debe, como hermano de otros hombres asociados a El, trabajar por la salvaci\u00f3n de todos.<\/p>\n<p>    El ejemplo, el modelo de hombre entregado a los dem\u00e1s, es Jes\u00fas. Hombre nacido en lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de un pueblo elegido, se declar\u00f3 Hijo de Dios, Redentor y camino de vida.<\/p>\n<p>   Es el modelo de hombre que ama al pr\u00f3jimo y da testimonio de ese amor. Su  mensaje de fraternidad, abierto por designio divino a la universalidad del mundo, es el eje de su moral de vida:   Un s\u00f3lo mandamiento da, el amar al hermano como El ha amado a todos. Es un mensaje que recuerda a los hombres su categor\u00ed\u00ada sobrenatural.<\/p>\n<p>     7.2. La fraternidad<\/p>\n<p>     Por eso en la catequesis hay que superar las tentaciones individualistas y hacer ver que la dignidad del hombre no se puede entender en plenitud si no es en relaci\u00f3n a los dem\u00e1s miembros de la humanidad. Todos est\u00e1n llamados al amor fraterno y todos son iguales ante El y est\u00e1n destinados por igual a la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>     Al igual que al Ap\u00f3stol Pedro, cuando fue llamado a anunciar la salvaci\u00f3n por primera vez a los gentiles, todos los cristianos hemos de estar abiertos a reconocer lo que dec\u00ed\u00ada al entrar en la casa del pagano Cornelio: \u00abAhora comprendo que para Dios no hay diferencias. Toda persona, sea de la naci\u00f3n que sea, si es fiel a Dios y se porta rectamente, goza de su estima\u00bb (Hech. 10. 34-35)<\/p>\n<p>     Y ese mismo sentimiento domina en todos los creyentes a medida de que van progresando en el sentido cautivador de la fe en Jes\u00fas. Se dan cuenta de que todos somos iguales ante Dios y que hemos de hacer lo posible para que los dem\u00e1s conozcan el mensaje de salvaci\u00f3n que les llevar\u00e1 a la verdad y a la felicidad eterna.<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n el ap\u00f3stol Pablo expresaba sus sentimientos con estas hermosas palabras: \u00abToda diferencia entre jud\u00ed\u00ado y no jud\u00ed\u00ado ha quedado superada, pues uno mismo es el Se\u00f1or de todos y su generosidad se desborda sobre todos los que le invocan. Por eso la salvaci\u00f3n est\u00e1 al alcance de todo aquel que eleva su coraz\u00f3n al nombre del Se\u00f1or. Pero, \u00bfc\u00f3mo le podr\u00e1n invocar si no creen? \u00bf?Y c\u00f3mo van a creer si no han o\u00ed\u00addo su mensaje?\u00bfY c\u00f3mo va a proclamarse el mensaje si no existen mensajeros? Cierta es la Escritura cuando dice: \u00c2\u00a1Dichosos los que llegan anunciando las buenas nuevas!\u00bb   (Rom 10. 12-14)<\/p>\n<p>    Por eso el respeto al pr\u00f3jimo est\u00e1 innato en el coraz\u00f3n cristiano y se comete un desorden contra la humanidad cuando se olvida uno de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>    Y se aleja el coraz\u00f3n del mensaje cristiano cuando uno se esconde en la propia mezquindad y no se aprecia al pr\u00f3jimo en todo lo que significa en el mensaje cristiano.<\/p>\n<p>   7.3. El hombre caminante<\/p>\n<p>   La igualdad humana se nos manifiesta en nuestra cualidad de estar en el mundo de paso. Nuestra patria definitiva no se encuentra en la vida presente, limitaci\u00f3n y llena de obst\u00e1culos, sino que estamos destinados para una vida superior cada vez m\u00e1s consciente.<\/p>\n<p>   La vida cristiana es precisamente la manera de entender la vida humana con criterios y perspectivas de Evangelio. El hombre cristiano puede vivir su fe de diferentes maneras y con diversidad de estilo, intensidad y reclamos.<\/p>\n<p>   Cuesti\u00f3n interesante es el nivel de nuestra pertenencia al grupo de los seguidores de Jes\u00fas. Tenemos que ser conscientes de la calidad y autenticidad de nuestra vida cristiana.<\/p>\n<p>   7.4. Variedad de actitudes<\/p>\n<p>    Pueden ser muchas las situaciones y los modos de hacerse presente en la sociedad como \u00abhombres cristianos\u00bb.<\/p>\n<p>   7.4.1. Cristianos de n\u00famero<\/p>\n<p>   Hay cristianos sociol\u00f3gicos, que casi s\u00f3lo lo son de n\u00famero. Lo son porque les bautizaron de peque\u00f1os, siguiendo costumbres frecuentes en nuestro ambiente. No han renunciado a serlo, pero viven sin apenas darse cuenta de lo que significa.<\/p>\n<p>   7.4.2. Cristianos de cumplimiento<\/p>\n<p>   Hay cristianos meramente practicantes y cumplidores. Son los que realizan rutinariamente con ciertos actos de culto y se sienten superficialmente comprometidos con las exigencias de la doctrina cristiana.<\/p>\n<p>    7.4.3. Cristianos eventuales.<\/p>\n<p>   Los hay oscilantes y ocasionales cuyas actitudes y compromisos var\u00ed\u00adan seg\u00fan las circunstancias y las influencias en que se desenvuelve su vida.<\/p>\n<p>    7.4.4. Cristianos de compromiso<\/p>\n<p>   Hay cristianos comprometidos en funci\u00f3n de \u00e1mbitos o secciones que les corresponde vivir: familiar, laboral, convivencial.<\/p>\n<p>    7.4.5. Y hay cristianos fecundos<\/p>\n<p>    Son los que se ponen din\u00e1micamente al servicio del Reino de Dios. No se contenta con ser ellos seguidores de Cristo, sino que experimentan el anhelo de la fecundidad y quieren que todos los dem\u00e1s lleguen a poseer su grandeza y sus beneficios. Hacen lo posible, con su palabra, con su trabajo o con el testimonio de su vida, para que todos conozcan la doctrina de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    8. Perfecci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>    Por naturaleza, el hombre siente el deseo, la necesidad, de la mejora continua del enriquecimiento progresivo.<\/p>\n<p>    Es un deber humano irrenunciable el trabajar por el progreso personal y colectivo. Es lo que solemos llamar la perfecci\u00f3n y a la fecundidad tanto individual como colectiva.<\/p>\n<p>    Esta tendencia afecta por igual a los aspectos naturales y propios de su realidad terrena: cultura, seguridad, salud, etc. Pero abarca a todas sus dimensiones sobrenaturales: gracia, bondad, caridad. Precisamente la catequesis debe saber armonizar ambas dimensiones seg\u00fan la capacidad de asimilaci\u00f3n del catequizando.<\/p>\n<p>    8.1. La perfecci\u00f3n natural<\/p>\n<p>    Cuestiones como la salud, bienestar, seguridad, orden, trabajo, convivencia, leyes, cultura, ciencia y t\u00e9cnica, se deben insertar en ese natural deseo de mejora que debe ser mirado como expresi\u00f3n natural de la naturaleza progresiva del hombre y la catequesis ha de lograr iluminar desde la \u00f3ptica de la fe.<\/p>\n<p>    El c\u00f3mo lograrlo va a depender en gran medida de la habilidad del catequista, del nivel madurativo del catequizando y de la \u00f3ptica moral y espiritual desde la que se har\u00e1 la tarea catequ\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>    En clave cristiana, para iluminar las realidades de la vida, no basta ni el tecnicismo ni el humanismo: no es suficiente ni el socialismo ni el individualismo; no clarifica la vida ni el hedonismo ni mero progresismo. Nuestra dignidad humana, a la luz de la fe cristiana,  reclama la referencia a nuestra pertenencia a la Iglesia de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    8.2. La perfecci\u00f3n espiritual<\/p>\n<p>    Elevado a la categor\u00ed\u00ada de \u00abse\u00f1or del universo\u00bb, el hombre no es una criatura m\u00e1s en el conjunto de las criaturas maravillosas que pueblan los mundos hechos para ser su hogar.<\/p>\n<p>    Se siente llamado tambi\u00e9n a progresar espiritualmente, pues conoce y cada vez descubre mejor que llamada interior a la perfecci\u00f3n tambi\u00e9n sobrenatural.<\/p>\n<p>    A su singularidad natural hay que a\u00f1adir el misterio de su amistad divina \u00fanica, es decir sobrenatural. Dios le ha hecho capaz de su gracia, de llevar vida regulada por dones divinos, y de tener un destino eterno en uni\u00f3n con El.<\/p>\n<p>    Pero esa elevaci\u00f3n, o vocaci\u00f3n sobrenatural, supone para el hombre una responsabilidad grande. En le existe la llamada a la santidad, es decir a la perfecci\u00f3n cada mayor en todo lo que se relaciona con su referencia a Dios.<\/p>\n<p>    El hacer comprender esa segunda dimensi\u00f3n del hombre es precisamente otro de los objetivos elevados de la buena catequesis.<\/p>\n<p>   8.3. La igualdad humana<\/p>\n<p>   Una cuesti\u00f3n b\u00e1sica en el cristianismo es el reconocimiento de que todos los hombres somos iguales ante Dios y ante los dem\u00e1s. Cualquier discriminaci\u00f3n resulta ofensiva para las personas, en el orden del Derecho si afecta a la igualdad natural; y en el orden de la Revelaci\u00f3n si compromete la igualdad ante Dios.<\/p>\n<p>    La unidad, la igualdad, la solidaridad, la fraternidad, es todo ello sin\u00f3nimo de la caridad y del amor. Mientras los hombres nos separemos por razas, clases, grupos, partidos y niveles, la rivalidad ser\u00e1 el patrimonio de la sociedad y del desorden.<\/p>\n<p>   Mientras nos sintamos hermanos, hijos del mismo Padre, estaremos en disposici\u00f3n de uni\u00f3n y de comunidad. Si nos absorben las diferencias y toleramos las discriminaciones, nos alejamos de los planes de Dios.<\/p>\n<p>   8.3.1. Rechazo de discriminaciones.<\/p>\n<p>   El mundo que nos toca vivir est\u00e1 lleno de clasismos:<br \/>\n   &#8211; Hay multitud de clases sociales: ricos y pobres, fuertes y d\u00e9biles, cultos y analfabetos, campesinos y urbanos. \u00bfC\u00f3mo mirar\u00e1 Dios a cada uno de los pertenecientes a esos grupos?<br \/>\n   &#8211; Resulta natural la divisi\u00f3n en razas, pero no es aceptable discriminar por ellas. El color de la piel o la configuraci\u00f3n del rostro no afectan para nada a  la dignidad del alma y a la universal llamada divina a la salvaci\u00f3n. Con frecuencia nos sentimos encastillados en un grupo racial. No es cristiano, ni humano, tolerar ni justificar ninguna distancia racial ante Dios.<br \/>\n  &#8211; Tambi\u00e9n es desagradable ver las diferencias sociales de los sexos y la discriminaci\u00f3n que, en nuestra cultura, se hace a veces de la mujer. Dios hizo al hombre masculino y femenino y la igualdad ante Dios es una ley radical en el orden de la convivencia natural y en el plano de la dignidad sobrenatural.<br \/>\n  &#8211; Otros muchos criterios y factores dividen a los hombres: sus ideas pol\u00ed\u00adticas, sus creencias religiosas, sus estudios y niveles culturales, su profesi\u00f3n, trabajo y oficio, su situaci\u00f3n social o su forma de vida, su misma capacidad mental.<\/p>\n<p>   8.3.2. Igualdad sobrenatural<\/p>\n<p>   La igualdad de todos los hombres ante Dios condiciona la vida espiritual de todos los humanos. Pero lo cristianos deben descubrir m\u00e1s a fondo las ra\u00ed\u00adces de esa igualdad espiritual.<\/p>\n<p>   &#8211; Todos hemos recibido el mismo Bautismo y lo hemos desarrollado con una vida cristiana cada vez m\u00e1s consciente y m\u00e1s comprometida. Incluso hemos llegado a la plenitud bautismal con el Sacramento de la Confirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Todos vivimos con frecuencia los sacramentos de la Penitencia y de la Eucarist\u00ed\u00ada, con lo cual aumentamos nuestra riqueza espiritual y nuestra gracia divina.<\/p>\n<p>   &#8211; Todos sentimos por igual la cercan\u00ed\u00ada de Dios y de Jesucristo con la Oraci\u00f3n y nos atrevemos a llamar Padre a Dios, recitando la oraci\u00f3n que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3.<\/p>\n<p>   &#8211; Nos alimentamos todos con la misma Palabra de Dios, y ella nos llena de energ\u00ed\u00ada divina al contemplar los hechos del mismo Cristo y al reflexionar sobre sus ense\u00f1anzas.<\/p>\n<p>   &#8211; Nos sentimos iguales en la Iglesia y no nos contentamos con hacer n\u00famero, sino que pretendemos a veces protagonizar servicios a los otros hermanos en la fe, bien rezando por y con ellos, bien haciendo trabajos o esfuerzos por los m\u00e1s necesitados. Los ministerios que realizamos en la comunidad cristiana nos iguala a todos los sexos, a todas las razas a todas las clases o grupos<\/p>\n<p>   8.4. Evangelio e igualdad<\/p>\n<p>   El mensaje de Jes\u00fas fue siempre bien claro en torno a la unidad. Para Jes\u00fas todos los hombres son iguales ante El. Todos los hijos son id\u00e9nticos ante el  Padre del cielo.<\/p>\n<p>   San Pedro escrib\u00ed\u00ada: \u00abVosotros llam\u00e1is Padre a quien trata a todos sin favoritismos y seg\u00fan su comportamiento. No deb\u00e9is ir jugando con vuestro destino eterno&#8230; Mirad que hab\u00e9is nacido, no de un padre mortal, sino de un inmortal, que tiene palabras vivas y permanentes\u00bb (1 Pedr. 1. 17 y 24)<\/p>\n<p>   Santiago a\u00f1ad\u00ed\u00ada: \u00abNo es dej\u00e9is llevar de discriminaciones, porque entonces comet\u00e9is pecado y la ley os acusar\u00e1 de transgresores. (Sant. 2. 9)<\/p>\n<p>   Y Juan daba la raz\u00f3n de la unidad de los cristianos:  \u2020\u0153\u00c2\u00a1Qu\u00e9 amor tan inmenso ha tenido el Padre, que nos proclama y nos hace hijos suyos a todos. Que todos somos hijos de Dios, aunque el mundo no sepa qui\u00e9nes somos!\u00bb (1 Jn. 3.1)<\/p>\n<p>   La actitud correcta en la catequesis del hombre la da el grito de S. Agust\u00ed\u00adn al comenzar sus libros de las \u00abConfesiones\u00bb: \u00abNos hiciste Se\u00f1or para Ti y nuestra coraz\u00f3n se halla siempre inquieto hasta que descansa en Ti! (Conf. 1.1)<br \/>\n   Aunque tambi\u00e9n es cierto que el hombre puede volverse malo, si no es fiel a las inspiraciones de Dios. Lo dec\u00ed\u00ada un pensador de la Iglesia:<\/p>\n<p>   \u00ab\u00c2\u00a1Oh hombre! Eres mezcla de cielo y tierra. Eres majestad empeque\u00f1ecida hasta la bajeza. Eres flor fragante r\u00e1pidamente convertida en semilla ponzo\u00f1osa. Eres indignidad disfrazada de una valent\u00ed\u00ada aparente. Eres fragilidad que se doblega ante la fuerza. T\u00fa nunca te hallas m\u00e1s cerca del crimen y del deshonor que cuando has coronado una empresa que te ha llenado de fama.\u00bb  (Cardenal  H. Newman. Drama de la ancianidad. 24)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Misterio de contingencia en busca de trascendencia<\/p>\n<p>\tEl hombre en s\u00ed\u00ad mismo es un \u00abmisterio\u00bb de luces y sombras. Los conceptos de \u00abpersona\u00bb, \u00abconciencia\u00bb, \u00ablibertad\u00bb, \u00abcuerpo\u00bb y \u00abalma\u00bb, etc, con toda su riqueza y profundidad, no pueden expresar todo este misterio de contingencia y trascendencia. La aspiraci\u00f3n m\u00e1s profunda del hombre cualifica su existencia, puesto que tiende hacia la verdad y el bien absoluto. Si no se aclarara el por qu\u00e9 de esta tendencia, el hombre se encontrar\u00ed\u00ada con una sujetividad absurda. Busca siempre el significado de su ser (ontolog\u00ed\u00ada), de su relaci\u00f3n con los dem\u00e1s (sociolog\u00ed\u00ada), de su relaci\u00f3n con el mundo (cosmolog\u00ed\u00ada), de su relaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>\tA pesar de las limitaciones del error y del pecado, \u00absiempre permanece en lo m\u00e1s profundo de su coraz\u00f3n la nostalgia de la verdad absoluta y la sed de alcanzar la plenitud de su conocimiento\u00bb (VS 1). En el coraz\u00f3n humano anida siempre la b\u00fasqueda del sentido de la vida. La autoconciencia de su ser espiritual le hace preguntar por la trascendencia, como buscando aclarar un misterio (el de Dios) que resuelva su propio \u00abmisterio\u00bb.<\/p>\n<p>\tCuando el hombre se pregunta sobre s\u00ed\u00ad mismo, est\u00e1 buscando la trascendencia que le sostiene y le ha dado origen, y, consiguientemente, la realidad de Dios. La propia interioridad estar\u00e1 siempre \u00abinquieta\u00bb hasta aclarar este misterio. La propia autonom\u00ed\u00ada ser\u00ed\u00ada una pura ilusi\u00f3n sin el punto de apoyo de quien es origen y fin de su existencia. El ser del hombre est\u00e1 abierto a la trascendencia, precisamente por la pregunta permanente sobre su propia raz\u00f3n de ser.<\/p>\n<p>\tEl hombre, al preguntarse sobre s\u00ed\u00ad mismo, intuye un m\u00e1s all\u00e1 de su propio ser \u00ab\u00bfQui\u00e9n es este ser que soy yo?\u00bb (San Agust\u00ed\u00adn, Confesiones, 4,1,1). Ninguna respuesta le puede satisfacer si no existe \u00abAlguien\u00bb que trascienda su contingencia \u00abNos has hecho, Se\u00f1or, para ti, y nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 inquieto hasta encontrarte a ti\u00bb. (Ib\u00ed\u00addem, 1,1,8; cfr. 10,27,30).<\/p>\n<p>\tLa dignidad humana, hombre y mujer<\/p>\n<p>\tLa dignidad del ser humano se manifiesta en conocer, amar, obrar y, especialmente, en preguntarse sobre su raz\u00f3n de ser, su origen y su fin, el sentido de la vida y de la historia, as\u00ed\u00ad como su metahistoria y su futuro de vida perdurable. Su dignidad es personal e inalienable, por ser imagen visible de Dios invisible. Es \u00absujeto natural de derechos que nadie puede violar ni el individuo, ni el grupo, ni la clase social, ni la naci\u00f3n, ni el Estado\u00bb (VS 99; CA 44). La dignidad humana aparece sobre todo por la vocaci\u00f3n a participar en la comuni\u00f3n de Dios Amor, uno y trino.<\/p>\n<p>\tSe ha llamado al hombre \u00abmicrocosmos\u00bb, pero en realidad es \u00absuperior al universo entero\u00bb (GS 14). Es en lo m\u00e1s hondo del coraz\u00f3n donde \u00abDios le aguarda, escrutador de los corazones, y donde \u00e9l personalmente, bajo la mirada de Dios, decide su propio destino\u00bb (ib\u00ed\u00addem). \u00abT\u00fa estabas m\u00e1s \u00ed\u00adntimo que mi mayor intimidad\u00bb (San Agust\u00ed\u00adn, Confesiones, 3,6,11).<\/p>\n<p>\tLa realidad del hombre es corp\u00f3rea y espiritual, formando una unidad de cuerpo y alma, mientras, al mismo tiempo se realiza en la diferenciaci\u00f3n y complementaci\u00f3n entre hombre y mujer, siempre a imagen de Dios que es amor y comuni\u00f3n (cfr. Gen 1,26-27). El hombre es un ser relacional con Dios, con los hermanos, con el cosmos. La dimensi\u00f3n del hombre es personal y social.<\/p>\n<p>\tLa realidad compleja de cuerpo y alma indica una unidad que se est\u00e1 construyendo para ser un d\u00ed\u00ada definitiva. Los diversos \u00abaspectos\u00bb de ver al hombre (corporeidad, esp\u00ed\u00adritu) tienden a ser plenitud en Cristo, el Verbo encarnado, muerto y resucitado, con quien formamos \u00abun solo cuerpo\u00bb (1Cor 12,12). El alma espiritual configura el cuerpo haci\u00e9ndolo humano y formando una unidad de hombre racional. El alma y el cuerpo llegar\u00e1n a la felicidad en el m\u00e1s all\u00e1 de la muerte y en la resurrecci\u00f3n final.<\/p>\n<p>\tLa relaci\u00f3n hombre (var\u00f3n)-mujer est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de donaci\u00f3n fecunda, donde cada uno pone al servicio del otro todo su ser para expresarse en comuni\u00f3n de compartir esponsalmente un mismo existir (cfr. CEC 369-373). Esta relaci\u00f3n se \u00absublima\u00bb en la imitaci\u00f3n evang\u00e9lica del amor virginal de Cristo a su Iglesia (cfr. Ef 5,25). La igualdad fundamental entre hombre (var\u00f3n) y mujer se expresa en la diferencia de dones recibidos para compartir y servir sin privilegios, en el campo humano, familiar, social, eclesial, espiritual, apost\u00f3lico&#8230;<\/p>\n<p>\tEl \u00abhumanismo\u00bb es una corriente de pensamiento que quiere valorar al hombre en toda su realidad integral. Hist\u00f3ricamente se ha aplicado el t\u00e9rmino al movimiento cultural que dio lugar al \u00abrenacimiento\u00bb, inspir\u00e1ndose en los cl\u00e1sicos de la antig\u00fcedad. El concepto que se tenga sobre el hombre influir\u00e1 en todos los campos cultural, pol\u00ed\u00adtico, social, familiar&#8230; Las ciencias \u00abhumanas\u00bb (especialmente la investigaci\u00f3n biogen\u00e9tica y las aplicaciones psicoterap\u00e9uticas), as\u00ed\u00ad como los programas econ\u00f3micos sobre el progreso de los pueblos, depender\u00e1n del propio concepto sobre el hombre.<\/p>\n<p>\tA la luz del Verbo encarnado<\/p>\n<p>\tDios ha desvelado el misterio del hombre por medio de su Hijo Jesucristo \u00abRealmente, el misterio del hombre s\u00f3lo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. Pues Ad\u00e1n, el primer hombre, era figura del que hab\u00ed\u00ada de venir, es decir, de Cristo, el Se\u00f1or. Cristo, el nuevo Ad\u00e1n, en la misma revelaci\u00f3n del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocaci\u00f3n\u00bb (GS 22). Esta es la novedad entusiasmante del anuncio cristiano. El hombre, creado a imagen de Dios, se descubre y se realiza \u00aben la entrega de s\u00ed\u00ad mismo a los dem\u00e1s\u00bb (GS 24).<\/p>\n<p>Referencias Conciencia, coraz\u00f3n, derechos humanos, Dios, encarnaci\u00f3n, libertad, matrimonio, muerte, mujer, persona-personalidad, redenci\u00f3n, vida.<\/p>\n<p>Lectura de documentos GS 3-4, 11-22; RH (todo el documento); VS 1-2; CA 53-62; CEC 33, 355-384, 1700-1715, 1929-1948, 2331-2336.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada G. BARBAGLIO, Hombre, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (Madrid, Paulinas, 1990) 762-783; G. COLZANI, Antropologia teologica, l&#8217;uomo paradosso e mistero (Bologna, EDB, 1989); J. ESQUERDA BIFET, El hombre en el misterio de Cristo (Bilbao, Descl\u00e9e, 1969); J. GEVAERT, El problema del hombre. Introducci\u00f3n a la antropolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1976); J. GIRAU, Homo quodammodo omnia seg\u00fan Santo Tom\u00e1s de Aquino (Toledo, Est. Teol. San Ildefonso, 1995); J. GOMEZ CAFFARENA, La entra\u00f1a humanista del cristianismo (Estella, Verbo Divino, 1987); J. de S. LUCAS, Las dimensiones del hombre, Antropolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1996); W. PANNENBERG, Antropolog\u00ed\u00ada en perspectiva teol\u00f3gica (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1993); J.L. RUIZ DE LA PE\u00ed\u2018A, Imagen de Dios (Santander, Sal Terrae, 1988).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Los evangelistas ven siempre al hombre, no en s\u00ed\u00ad mismo, sino bajo el aspecto religioso, en sus relaciones con Dios. El cuerpo designa al hombre, a la persona humana, en su totalidad, como una unidad, en la que los miembros est\u00e1n perfecta y armoniosamente conjuntados (Mt 5,30; 6,25). De la misma manera, el alma designa al hombre entero en cuanto ser vivo, consciente y dotado de voluntad (Mt 10,28; 16,26; Lc 9,56; 12,19.20; Jn 12,27); esta vida est\u00e1 dirigida y determinada por Dios (Mt 6,26-30). El hombre est\u00e1 tambi\u00e9n dotado de inteligencia, la cual est\u00e1 frecuentemente expresada por el coraz\u00f3n; as\u00ed\u00ad tenemos que el hombre, ser inteligente, es capaz de querer, de amar, de elegir, de rechazar, como responsable de sus actos (Mt 6,21; 15,8; Lc 2,19; 8,15; Jn 12,40). El hombre es una criatura y, como tal, est\u00e1 en plena dependencia de Dios (Mt 6,26-30; 10,28); pero el hombre es d\u00e9bil (Mc 14,38) y puede romper la dependencia de Dios, desobedecerle y pecar (Jn 8,34). Le cabe la soluci\u00f3n del arrepentimiento con la seguridad de ser perdonado por Dios (Mc 1,4; Lc 17,3; 24,47). >hijo del h.; alma; cuerpo.<\/p>\n<p>E.M.N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Polvo y aliento de Dios   (-> mujer, Eva, var\u00f3n y mujer, antropolog\u00ed\u00ada). La Biblia supone que el hombre no es divino en s\u00ed\u00ad mismo, sino que ha sido creado por Dios. \u00abEntonces Yahv\u00e9 Dios form\u00f3 al hombre (adam) del polvo de la tierra (adamah), sopl\u00f3 en su nariz aliento de vida y el hombre fue un alma viviente\u00bb (Gn 2,7). El texto no habla de barro, que es ya tierra mojada, ba\u00f1ada de agua, tampoco de humus, que es tierra h\u00fameda de la que proviene, en lat\u00ed\u00adn, la palabra humano, sino de polvo de la estepa dura, sin agua. Es evidente que para modelar ese polvo Dios ha tenido que \u00abhumedecerlo\u00bb, con un tipo de lluvia siempre excepcional sobre el desierto de la estepa. Sopl\u00f3 en su nariz aliento o respiraci\u00f3n de vida (nesh- mat hayyim). El verso anterior (Gn 2,6) aseguraba que de la tierra sub\u00ed\u00ada un vapor (ed). Pero el hombre no ha nacido de ese vapor o respiraci\u00f3n c\u00f3smica, sino de un aliento superior, propio de Dios. No nace por generaci\u00f3n espont\u00e1nea, sino por el soplo de Dios, que le da su propia vida, elev\u00e1ndole del suelo, para que habite en una dimensi\u00f3n de libertad, de conducta responsable, de palabra. La Vida en s\u00ed\u00ad misma pertenece a Yahv\u00e9, que es el Dios Viviente (Elohim Hayyim). Pero el hombre es un alma viviente (nephesh hayya). Esta palabra (nephesh, alma) no se emplea aqu\u00ed\u00ad en sentido filos\u00f3fico (para distinguirla del cuerpo), sino como expresi\u00f3n de todo el ser humano. Tambi\u00e9n los animales son alma, pero no son vivientes, no son imagen y semejanza de Dios (cf. Gn 1,26). En sentido profundo, entre los seres de la creaci\u00f3n, s\u00f3lo el hombre \u00abvive\u00bb, porque s\u00f3lo \u00e9l ha recibido el aliento de Dios, apareciendo as\u00ed\u00ad como una especie de mezcla viviente: dura tierra y gracia (aliento) de Dios. Contra todo racionalismo, este pasaje eleva la certeza de que el hombre vive en el aliento de Dios. En un primer momento s\u00f3lo hab\u00ed\u00ada Dios y mundo, poder creador y tierra seca. Pero Dios ha sacado al hombre de la tierra y le ha infundido su aliento, para que sea representante del mundo ante Dios (adam de adamah) y delegado de Dios ante el mundo (alma que vive). Esta es la paradoja. El hombre es polvo de estepa, arcilloso de la arcilla, al que Dios ha modelado como barro (enviando por tanto la lluvia) y ha soplado, d\u00e1ndole su aliento. Por eso, siendo tierra, est\u00e1 inmerso en la vida o respiraci\u00f3n de Dios, en el \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb divino. Cient\u00ed\u00adficos y fil\u00f3sofos pueden hablar de una emergencia o autotrascendimiento del mundo y de la vida animal que se elevan, suscitando al hombre. En este contexto ha descubierto y presentado la Biblia el aliento de Dios.<\/p>\n<p>Cf. M. NAVARRO, Barro y aliento, Paulinas, Madrid 1993; X. Pikaza, Antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 2006; H. W. WOLFF, Antropolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1997.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>\u00abOh Dios, Creador y Padre nuestro, te alabamos y te bendecimos porque eres grande y porque nos comunicas la vida. Te damos gracias porque nos has hecho como un prodigio, porque nos has tejido en lo profundo. Eres t\u00fa el que has creado nuestras entra\u00f1as y nos has tejido en el seno materno. Tus obras son maravillosas y t\u00fa nos conoces hasta el fondo.\u00bb  La actitud m\u00e1s espont\u00e1nea del hombre, ante su vida, es la de sorprenderse y maravillarse. Y nuestro canto de alabanza, cuyas motivaciones profun  das est\u00e1n tan bien expresadas en el salmo 138, es un canto a la misteriosa acci\u00f3n de Dios que \u00abteje\u00bb y \u00abamasa\u00bb a la criatura humana en el seno de la madre.  Dios conoce al hombre desde sus or\u00ed\u00adgenes m\u00e1s rec\u00f3nditos; conoce al feto que ning\u00fan ojo puede distinguir porque \u00e9l es desde el principio el Se\u00f1or de las entra\u00f1as del hombre, es decir, de todo lo m\u00e1s oculto que hay en \u00e9l. El hombre, por tanto, pertenece a Dios desde el seno materno, y en esto reside el fundamento \u00faltimo de su grandeza y de la grandeza de su vida.  La mirada del Se\u00f1or no se limita a percibir un ser invisible a toda mirada humana; tambi\u00e9n entrev\u00e9, en aquello que a\u00fan es informe, al adulto del ma\u00f1ana, cuyos d\u00ed\u00adas ya est\u00e1n escritos en su libro. En esta perspectiva, el hombre es el prodigio, el milagro m\u00e1s grande de Dios, es una de las acciones gloriosas y reveladoras del mismo Dios. El embri\u00f3n humano es ya un signo del amor creativo de Dios, una manifestaci\u00f3n de su imaginaci\u00f3n creadora, de su esplendor; es la prefiguraci\u00f3n de un proyecto, la introducci\u00f3n a una de las p\u00e1ginas del \u00ablibro de la vida\u00bb, el comienzo de una vocaci\u00f3n. El misterio del hombre creado por Dios es verdaderamente grande.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>A lo largo de la historia el hombre ha buscado siempre dar una respuesta de sentido sobre s\u00ed\u00ad mismo. La revelaci\u00f3n cristiana afirma que en su realidad compuesta corp\u00f3reo-espiritual , en su dualidad masculino-femenina, es imagen de Dios (Gn 1,26), llamado a la comuni\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p>La Biblia no nos presenta un trata do sistem\u00e1tico sobre el hombre; nos revela el misterio de su origen. de su existencia y de su destino. El Antiguo Testamento, en Gn 1,26 presenta al hombre creado a imagen de Dios en su capacidad de dominio sobre la naturaleza, en su realidad diferenciada de macho y hembra, en su fecundidad generadora. Gn 2,7 distingue en la unidad del ser humano una diversidad de principios constitutivos: su cuerpo sacado de la materia que lo hace part\u00ed\u00adcipe del cosmos visible y el soplo del esp\u00ed\u00adritu que tiene en Dios su origen inmediato. El Antiguo Testamento se sirve de diversas palabras para indicar a todo el hombre: basar (carne) en cuanto ser fr\u00e1gil y caduco; nefesh (psique) en su vida concreta con sus sentimientos, deseos y percepciones; ruah (soplo, esp\u00ed\u00adritu), en sus relaciones con Dios, d\u00f3cil a su acci\u00f3n. Tambi\u00e9n es . importante el t\u00e9rmino coraz\u00f3n (leb, lebab); es el n\u00facleo de la existencia humana, referido a la dimensi\u00f3n interior, religiosa y moral. Del coraz\u00f3n nacen el pecado, el amor como respuesta a la iniciativa de Dios. El Antiguo Testamento considera tambi\u00e9n al hombre en su dimensi\u00f3n social, como perteneciente al pueblo elegido. Sin embargo, la cuesti\u00f3n decisiva para el conocimiento del hombre como pueblo y como individuo es su relaci\u00f3n con Dios. La fidelidad del Dios viviente asegura a los justos no s\u00f3lo los bienes temporales, sino sobre todo la salvaci\u00f3n definitiva de la caducidad y de la muerte.<\/p>\n<p> En el Nuevo Testamento encontramos la misma concepci\u00f3n sem\u00ed\u00adtica del hombre. En los trozos de los sin\u00f3pticos en donde Jes\u00fas parece oponer alma y cuerpo (Mt 10,28; Mc 14,38), se trata m\u00e1s bien de establecer una jerarqu\u00ed\u00ada de valores. Tambi\u00e9n Pablo subraya la unidad del hombre. Los t\u00e9rminos s\u00e1rx o soma, psich\u00e9, pne\u00fama, que utiliza el ap\u00f3stol no indican una divisi\u00f3n tripartita en sentido helenista, sino diversos modos de considerar al hombre.<\/p>\n<p>Pablo utiliza adem\u00e1s la contraposici\u00f3n  s\u00e1rx-pne\u00fama para distinguir al hombre viejo del hombre nuevo, al hombre terreno del hombre abierto a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. El paso decisivo desde el punto de vista antropol\u00f3gico, dado por el Nuevo Testamento, es la encarnaci\u00f3n del Hijo. En Cristo, Dios revela la plenitud a la cual est\u00e1 llamado el hombre. Pablo ve al hombre asociado en la totalidad de su existencia al misterio pascual de Cristo y formando con \u00e9l un solo cuerpo (1 Cor 12.12-27).<\/p>\n<p>En la elaboraci\u00f3n doctrinal de los  datos revelados merece especial atenci\u00f3n la antropolog\u00ed\u00ada de Agust\u00ed\u00adn y de Tom\u00e1s de Aquino. Agust\u00ed\u00adn capt\u00f3 la profundidad abismal del hombre (Confesiones 10, 8, 15). Ayudado del concepto b\u00ed\u00adblico de creaci\u00f3n, se aleja del dualismo plat\u00f3nico que considera al cuerpo c\u00e1rcel del alma y a la materia mala y fuente de todo mal. El estado  perfecto no es la separaci\u00f3n del cuerpo, aun cuando en la condici\u00f3n de pecado el cuerpo obstaculice la realizaci\u00f3n del bien. El alma espiritual e inmortal necesitada del cuerpo para ser plenamente dichosa (De Genesi ad litteram 7, 28, 38); sin embargo, su relaci\u00f3n con el cuerpo, en esta vida, permanece en un nivel funcional. A la luz de su experiencia de convertido y en pol\u00e9mica con los maniqueos y los pelagianos, Agust\u00ed\u00adn profundiz\u00f3 en los temas de la libertad, del pecado y . de la gracia, pero el car\u00e1cter de sus exposiciones ha suscitado muchas veces en la historia interpretaciones contrarias.<\/p>\n<p>Santo Tom\u00e1s fundamenta especulativamente la unidad del hombre propia del mundo b\u00ed\u00adblico mediante una s\u00ed\u00adntesis personal de las categor\u00ed\u00adas plat\u00f3nico-aristot\u00e9licas con el pensamiento cristiano. Afirma que el alma espiritual es la \u00fanica forma del cuerpo, es decir como el \u00fanico principio en virtud dei cual el hombre es racional, animal, viviente y cuerpo. La perfecci\u00f3n del alma no le impide unirse a la materia y comunicarle su acto de ser, configur\u00e1ndola como cuerpo humano (S. Th. 1, q. 76, a. 1). Tom\u00e1s trat\u00f3 a menudo el tema del hombre como imagen de Dios.<\/p>\n<p>Como en Agust\u00ed\u00adn, la imagen reside en  el alma; el cuerpo es solamente vestigio. La imagen es capaz de una gradualidad en cuanto a la naturaleza. la gracia y la gloria (S. Th. 1, q. 93, a. 4).<\/p>\n<p>El magisterio de la Iglesia ha defendido la realidad compleja del hombre a trav\u00e9s de varias definiciones. El concilio de Toledo (400) afirma que el alma no proviene de la substancia divina ni es parte de Dios, sino que ha sido creada por Dios (DS 190). Anastasio 11 (498) afirma la creaci\u00f3n inmediata del alma (DS 360). El s\u00ed\u00adnodo de Constantinopla (543) condena la tesis origenista de la preexistencia de las almas (DS 403). El concilio VIII de Constantinopla (869-871) afirma la unicidad del alma (DS 657) y el concilio de Vienne (1313) define e1 alma intelectiva como forma del cuerpo humano per se et essentialiter (DS 902). El concilio Lateranense Y condena que el alma racional sea mortal o \u00fanica en todos los hombres (DS 1440). El concilio Lateranense 1V (1215) (DS 800) y el Vaticano I (1870) (DS 3002) afirman la constituci\u00f3n de la criatura humana de cuerpo y esp\u00ed\u00adritu. El concilio Vaticano II sostiene la dignidad y trascendencia del hombre y su alt\u00ed\u00adsima vocaci\u00f3n a la comuni\u00f3n con Dios. En una perspectiva trinitaria afirma la \u00ed\u00adndole comunitaria del hombre que no puede encontrarse a s\u00ed\u00ad mismo m\u00e1s que a trav\u00e9s del don sincero a los dem\u00e1s (GS 24). La teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea se detiene en la dimensi\u00f3n relacional del hombre a la luz de la relaci\u00f3n hombre-mujer, privilegiando una perspectiva funcional del hombre imagen de Dios. La comunicaci\u00f3n, la comuni\u00f3n, la alteridad, la corporeidad son algunos de los temas m\u00e1s actuales.<\/p>\n<p>E C Rava<\/p>\n<p>Bibl.: p, A. Sequeri &#8211; L, Serentha, Hombre (antropologia desde el punto de vista filos\u00f3fico y teol\u00f3gico), en DTI, III. 87-122; J L. Ruiz de la Pe\u00f1a, Imagen de Dios, Sal Terrae. Santander 1988; J Gevaert, El problema del hombre, Introducci\u00f3n a la antropologia filos\u00f3fica, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1976; J 1. Gonz\u00e1lez Faus, Proyecto de hermano, Visi\u00f3n creyente del hombre, Sal Terrae, Santander 1987.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Estructuras antropol\u00f3gicas: 1. Ser vivo; 2. Ser terrestre, fr\u00e1gil, corruptible y mortal; 3. Ser vivificado por una chispa divina; 4. Ser relacionado con el mundo, con los otros y con Dios. II. Criatura de Dios en un mundo creado: 1. Imagen de Dios; 2. Origen ed\u00e9nico; 3. Finitud creatural y dependencia del Creador; 4. El Creador cuida de su criatura. III. La condici\u00f3n humana seg\u00fan los sabios de Israel. IV. Bajo el signo del pecado y de la gracia: antropolog\u00ed\u00ada soteriol\u00f3gica: 1. La perspectiva hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica del yahvista; 2. Coraz\u00f3n de piedra y coraz\u00f3n de carne: el mensaje de Jerem\u00ed\u00adas y de Ezequiel; 3. El testimonio del Salterio; 4. La palabra de Jes\u00fas de Nazaret; 5. La antropolog\u00ed\u00ada soteriol\u00f3gica de Pablo: a) Pesimismo de la naturaleza, b) Optimismo de la gracia; 6. La reflexi\u00f3n de Juan.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s de la Biblia por el hombre se da por descontado. Pero es diverso preguntarse en qu\u00e9 sentido puede hablarse de una antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. En otras palabras, \u00bflos libros de las Sagradas Escrituras hebreas y cristianas tienen una concepci\u00f3n precisa y expl\u00ed\u00adcita del hombre: origen, naturaleza, condici\u00f3n existencial, historia, destino \u00faltimo? M\u00e1s en concreto, \u00bfes ante todo posible descubrir ah\u00ed\u00ad una antropolog\u00ed\u00ada esencialista o estructural, encaminada a determinar la naturaleza constitutiva del hombre, ser entre los dem\u00e1s seres? He dicho antropolog\u00ed\u00ada; pero, dada la diversidad cultural que se da en la biblioteca de los libros escritur\u00ed\u00adsticos, que registra libros ling\u00fc\u00ed\u00adstica e hist\u00f3ricamente poliformes, ser\u00ed\u00ada mejor hablar de antropolog\u00ed\u00adas. Y aqu\u00ed\u00ad se impone la exigencia de una confrontaci\u00f3n con otros mundos culturales, en particular con el de matriz griega.<\/p>\n<p>La segunda polaridad de nuestra pregunta se sit\u00faa justamente a nivel teol\u00f3gico: \u00bfExiste en la Biblia una antropolog\u00ed\u00ada revelada; y de ser as\u00ed\u00ad, cu\u00e1les son sus l\u00ed\u00adneas b\u00e1sicas? Dicho de otra manera, \u00bfla palabra de Dios, testimoniada en las Sagradas Escrituras del pueblo israelita y de los or\u00ed\u00adgenes cristianos, al descubrir el rostro de Yhwh y del Padre de Jesucristo, descubre tambi\u00e9n el hombre a \u00e9l mismo y c\u00f3mo? \u00bfImplica la fe de los hombres b\u00ed\u00adblicos -adhesi\u00f3n plena al proyecto de Dios manifestado en la historia de Israel, en la existencia de Cristo y en las experiencias de las primeras comunidades cristianas- una determinada comprensi\u00f3n del hombre, de su existencia y de su historia?<br \/>\nSi la respuesta a estos dos interrogantes es afirmativa, el verdadero problema consistir\u00e1 en determinar los contenidos relativos, pero que tienen una valoraci\u00f3n diversa en el campo teol\u00f3gico. Pues nos parece necesario insistir en la neta distinci\u00f3n de los dos niveles de nuestro examen, encaminado a descubrir la antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. En el primer caso entraremos en posesi\u00f3n de datos gen\u00e9ricamente filos\u00f3ficos de una o varias antropolog\u00ed\u00adas de car\u00e1cter sem\u00ed\u00adtico y acaso helen\u00ed\u00adstico, que se pueden clasificar en la vitrina tipol\u00f3gica de las varias concepciones de la estructura ontol\u00f3gica del hombre; en cambio, en el segundo nos encontraremos ante una imagen definida del partner del Dios b\u00ed\u00adblico, creador y liberador, la cual se impone a la aceptaci\u00f3n de los creyentes.<\/p>\n<p>Para no caer en la tentaci\u00f3n de presentar un discurso general y hasta gen\u00e9rico, parece \u00fatil atenerse por regla general a los pasajes b\u00ed\u00adblicos que se refieren al tema del hombre y que nos ofrecen una visi\u00f3n universal. Resumiendo, en principio no entrar\u00e1 en nuestro campo de examen cuanto afirma la Biblia del pueblo de Dios y de sus miembros. De hecho, nos servir\u00e1n de ayuda el t\u00e9rmino hebreo &#8216;adam (hombre) o ben \u00e1dam (hijo del hombre) y el sustantivo griego correspondiente, \u00e1nthropos (y a veces tambi\u00e9n an\u00e9r).<\/p>\n<p>[Elementos de antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica se encuentran diseminados un poco por todas partes en este Diccionario. Nos limitamos aqu\u00ed\u00ad a las referencias m\u00e1s consistentes, a las que ser\u00e1 \u00fatil dirigirse durante y despu\u00e9s de la lectura del presente art\u00ed\u00adculo. Ver sobre todo las voces G\u00e9nesis II, 1; Jerem\u00ed\u00adas III; Macabeos III, 2; Sabidur\u00ed\u00ada VII; IX; Job III; Salmos IV, 5; V; Proverbios III; Qoh\u00e9let III; Sabidur\u00ed\u00ada (Libro de la) II, 1-2; Sir\u00e1cida IV; Evangelio; Mateo; Marcos; Lucas; Juan II; Pablo III; Romanos III, 1; 1Cor III, 3c; \/ Corporeidad].<\/p>\n<p>I. ESTRUCTURAS ANTROPOL\u00ed\u201cGICAS. Los escritores b\u00ed\u00adblicos no se preocuparon ciertamente de afrontar explicitis verbis la cuesti\u00f3n \u00abquid est homo\u00bb. Su preocupaci\u00f3n se limit\u00f3 a valorar su ubicaci\u00f3n existencial e hist\u00f3rica ante Dios, creador y salvador, que lo ha elegido como partner de un di\u00e1logo comprometido. Mas \u00bfc\u00f3mo hablar del hombre sin tener de \u00e9l de hecho una percepci\u00f3n previa e irrefleja? No estamos, pues, en el \u00e1mbito de la fe testimoniada por los escritos b\u00ed\u00adblicos, sino en el de su cultura de signo antropol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Apresur\u00e9monos a decir que en los testimonios b\u00ed\u00adblicos prevalece, aunque no de forma \u00fanica y exclusiva, una concepci\u00f3n r\u00ed\u00adgidamente compacta del hombre, comprendido como unidad y totalidad psicof\u00ed\u00adsica, en la cual no se pueden distinguir, y mucho menos separar, partes componentes o principios ontol\u00f3gicos diversos, agregados de forma que integren un todo. Dicho de una forma sint\u00e9tica, seg\u00fan la antropolog\u00ed\u00ada sem\u00ed\u00adtica propia de casi todo el A y el NT, el hombre no se puede considerar un compuesto, constituido por un alma, principio espiritual, y por un cuerpo, principio material, como ocurre, en cambio, en la antropolog\u00ed\u00ada griega.<\/p>\n<p>A\u00f1adamos, sin embargo, que los autores b\u00ed\u00adblicos ven en el hombre una realidad compleja, variopinta, pluridimensional. Por eso hablan de su \u00abalma\u00bb (nefe \/psych\u00e9), de su \u00abcarne\u00bb (basar\/sarx), de su \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb (ru\u00e1h\/ ne\u00fama), de su \u00abcuerpo\u00bb (s\u00f3ma). N\u00f3tese bien: mientras que nosotros decimos espont\u00e1neamente que el hombre tiene alma, carne, esp\u00ed\u00adritu, cuerpo, eso no vale para los escritores b\u00ed\u00adblicos de cultura sem\u00ed\u00adtica, pues a sus ojos es cierto que el hombre es alma, carne, esp\u00ed\u00adritu, cuerpo, es decir, respectivamente, ser vivo, sujeto mundano, caduco y mortal, persona dotada de una chispa divina vital, yo constitutivamente relacionado con Dios, con los dem\u00e1s y con el mundo.<\/p>\n<p>No faltan, sin embargo, en la Biblia testimonios de una antropolog\u00ed\u00ada dicot\u00f3mica de inspiraci\u00f3n griega, exactamente all\u00ed\u00ad donde el alma humana (psych\u00e9), contrapuesta al cuerpo (s\u00f3ma), sobrevive a la muerte y se entiende como una sustancia autosuficiente. El hombre termina as\u00ed\u00ad sien-do un yo espiritual capaz de trascender el tiempo y el espacio terrestre. Ver a este respecto la antropolog\u00ed\u00ada subyacente al libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, algunos dichos de Jes\u00fas que nos ha transmitido la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica y puede que tambi\u00e9n algunos textos paulinos.<\/p>\n<p>Estamos, pues, frente a dos antropolog\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas estructurales y esencialistas, caracterizadas respectiva-mente por la cultura sem\u00ed\u00adtica y por la griega. Por otra parte, la antropolog\u00ed\u00ada revelada o teol\u00f3gica, objeto del testimonio de fe de los hombres de la Biblia, se presenta como comprensi\u00f3n profunda de la existencia y de la historia humana, expresada bien en una antropolog\u00ed\u00ada esencialista unitaria, bien en un cuadro antropol\u00f3gico estructural dicot\u00f3mico.<\/p>\n<p>1. SER vivo. Como se ha dicho antes, \u00e9sta es la dimensi\u00f3n humana expresada por los vocablos nefes\/ psych\u00e9, que s\u00f3lo impropiamente en los textos de matriz sem\u00ed\u00adtica podemos traducir por alma, ya que su sentido b\u00e1sico es el de vida. Particularmente significativo es aqu\u00ed\u00ad el testimonio de G\u00e9n 2:7 : \u00abEl Se\u00f1or Dios form\u00f3 al hombre del polvo de la tierra, le insufl\u00f3 en sus narices un h\u00e1lito de vida [nismat hajj\u00ed\u00adm] y as\u00ed\u00ad el hombre lleg\u00f3 a ser un ser viviente [nefes\u00bb hajjah]\u00bb. En cuanto dotado de vida, el hombre entra en el n\u00famero m\u00e1s vasto de los seres vivientes, del cual forman parte, por ejemplo, tambi\u00e9n los peces, como afirma G\u00e9n 1:20 : \u00abDijo Dios: `Pulule en las aguas un hormigueo de seres vivientes [nefes h ajjah]'\u00bb<br \/>\nEn el hombre, naturalmente, la dimensi\u00f3n de ser viviente se especificar\u00e1 tambi\u00e9n en el sentido de la vida ps\u00ed\u00adquica, y no s\u00f3lo de la animal. As\u00ed\u00ad encontramos la afirmaci\u00f3n de que el alma del imp\u00ed\u00ado dirige su deseo hacia el mal (Pro 21:10). El alma de Jes\u00fas en Getseman\u00ed\u00ad estaba angustiada por la tristeza (Mat 26:38), mientras que el alma del cantor del Sal 86:4 se alegra con el gozo que le da Dios. Angustia (Rom 2:9), tormento (2Pe 2:8), santo temor (Heb 2:43), turbaci\u00f3n (Heb 15:24), sufrimiento (Luc 2:35) son manifestaciones emotivas de la nefes\/psych\u00e9 humana. Otro tanto hay que decir del amor de amistad, que hace de las almas de David y Jonat\u00e1n una sola alma (1Sa 18:1-3). En esta l\u00ed\u00adnea se ha de interpretar tambi\u00e9n el mandamiento del amor total y exclusivo de Dios de Deu 6:5 : \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo el coraz\u00f3n, con toda el alma, es decir, con toda la tensi\u00f3n interior y con todas las fuerzas\u00bb.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esta concepci\u00f3n antropol\u00f3gica sem\u00ed\u00adtica, con la muerte el hombre cesa de ser una realidad viviente. Privado de la vida, baja al se \u00f3l y subsiste como larva umbr\u00e1til y espectral en el lugar subterr\u00e1neo caracterizado por la ausencia de Dios, se\u00f1or de la vida.<\/p>\n<p>En cambio, en el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada aparecen claros influjos helen\u00ed\u00adsticos; parece que a su autor hay que atribuirle una nueva concepci\u00f3n del alma (psych\u00e9), que \u00abadquiere un relieve que no tiene la nefes: se ha vuelto invasora y ha sustituido pr\u00e1cticamente a los otros factores ps\u00ed\u00adquicos org\u00e1nicos (la r\u00faah, el coraz\u00f3n, e incluso a los otros \u00f3rganos corporales) que desempe\u00f1an una funci\u00f3n casi igualmente importante en la antropolog\u00ed\u00ada hebrea. Aparece mucho m\u00e1s separada de la materia, mucho menos inmersa en el cuerpo que la nefes. Se hace m\u00e1s -o de otra manera- el sujeto directamente responsable de la vida moral\u00bb (C. Larcher, Etudes sur le livre de la Sagesse, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1969, 278). No faltan tampoco pasajes de timbre decididamente dualista: \u00abEra yo un ni\u00f1o bien dotado; me toc\u00f3 en suerte un alma buena, o, mejor, siendo bueno, vine a un cuerpo incontaminado\u00bb (Sab 8:19-20); \u00ab&#8230; Porque el cuerpo corruptible es un peso para el alma, y la morada terrestre oprime el esp\u00ed\u00adritu pensativo\u00bb (Sab 9:15). Por consiguiente, la eperanza para el futuro aparece expresada en t\u00e9rminos de inmortalidad dichosa del alma: \u00abLas almas de los justos est\u00e1n en las manos de Dios y ning\u00fan tormento los alcanzar\u00e1. A los ojos de los necios parec\u00ed\u00ada que hab\u00ed\u00adan muerto&#8230;, pero ellos est\u00e1n en paz&#8230; Su esperanza est\u00e1 rebosante de inmortalidad\u00bb (Sab 3:1-4; cf 4,7.14; 2,22).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en el NT hay textos que evocan concepciones antropol\u00f3gicas nuevas respecto a la antropolog\u00ed\u00ada semita. Basta citar Mat 10:28 : \u00abNo teng\u00e1is miedo de los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed m\u00e1s bien al que puede perder el alma y el cuerpo en el fuego\u00bb. En el pasaje paulino de 2Co 5:1-10 la deuda para con la cultura griega parece evidente. Pablo habla de disoluci\u00f3n del cuerpo, \u00abnuestra habitaci\u00f3n en la tierra\u00bb, en oposici\u00f3n a la \u00abmorada celeste\u00bb (v. 1); m\u00e1s a\u00fan, contrapone el habitar en el cuerpo al estar desterrado del cuerpo (vv. 6-9).<\/p>\n<p>No est\u00e1 fuera de prop\u00f3sito observar que la antropolog\u00ed\u00ada griega facilitaba el intento de superar la tradicional visi\u00f3n negativa del se ol y de acercarse a una soluci\u00f3n positiva respecto a ultratumba. Sin embargo, hay que admitir a este respecto que la esperanza en el futuro ultramundano ha encontrado una expresi\u00f3n cl\u00e1sica tambi\u00e9n en la antropolog\u00ed\u00ada hebrea por medio de la espera de la 1 resurrecci\u00f3n de los muertos.<\/p>\n<p>2. SER TERRESTRE, FR\u00ed\u0081GIL, CORRUPTIBLE Y MORTAL. Es la faceta expresada por el vocablo basar\/s\u00e1rx. En el salmo 78, el cantor medita sobre los hombres, que \u00abson carne, un soplo que se va y no retorna\u00bb (v. 39). El D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas afirma que, en cuanto ser carnal, el hombre es como hierba y que toda su gloria es como flor del campo, heno que se seca y hierba que se aja (40,6-7). En el libro de Job leemos: \u00abSi \u00e9l (Dios) retirara hacia s\u00ed\u00ad su soplo, si retrajera a s\u00ed\u00ad su aliento, al instante perecer\u00ed\u00ada toda carne y el hombre al polvo volver\u00ed\u00ada\u00bb (34,14-15). Por eso es sensato confiar en Dios, y no en el hombre, que es impotente para salvarse a s\u00ed\u00ad mismo y a los otros (Sal 56:5). Existe, en efecto, neta contraposici\u00f3n entre el poder propio de Dios y la debilidad constitutiva del hombre, poder y debilidad indicadas por los vocablos esp\u00ed\u00adritu y carne, como lo muestra Isa 31:3 : \u00abEl egipcio es un hombre, no un dios; y sus caballos son carne, no esp\u00ed\u00adritu\u00bb.<\/p>\n<p>En el NT el texto m\u00e1s famoso al respecto es sin duda Jua 1:14 : el evangelista confiesa ah\u00ed\u00ad que el Verbo se hizo \u00abcarne\u00bb (s\u00e1rx), es decir, ser mundano, fr\u00e1gil y mortal. Tambi\u00e9n en el cuarto evangelio leemos la lapidaria sentencia: \u00abEl esp\u00ed\u00adritu es el que da vida. La carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son esp\u00ed\u00adritu y vida\u00bb (Jua 6:63). Igualmente Pablo con el vocablo s\u00e1rx subraya la condici\u00f3n creada y finita estructural del hombre. En 2Co 4:11 afirma que la vida de Cristo se manifiesta \u00aben su carne mortal\u00bb. Su existencia actual \u00aben la carne\u00bb, precisa en G\u00e1l 2:20, la vive como creyente en el Hijo de Dios. Encarcelado, afirma que est\u00e1 interiormente dividido entre el deseo de unirse definitivamente con Cristo m\u00e1s all\u00e1 de la muerte y el deseo de permanecer \u00aben la carne\u00bb, es decir, seguir en la vida terrena (F1p 1,22-24).<\/p>\n<p>Pero hay que notar que el ap\u00f3stol, de modo original e innovador, con el vocablo carne, sobre todo en las cartas a los G\u00e1latas y a los Romanos, expresa tambi\u00e9n la situaci\u00f3n existencial del hombre dominado por la potencia maligna del pecado y destinado a la perdici\u00f3n eterna (la muerte). Basta citar Rom 7:5.14: \u00abPues cuando est\u00e1bamos a merced de la carne, las pasiones, que inducen al pecado, avivadas por la ley obraban en nuestros miembros produciendo frutos dignos de muerte&#8230; Sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido como esclavo al poder del pecado\u00bb; y Rom 8:12-13 : \u00abAs\u00ed\u00ad pues, hermanos, no somos deudores de la carne, para tener que vivir seg\u00fan la carne; porque si viv\u00ed\u00ads seg\u00fan la carne, morir\u00e9is\u00bb.<\/p>\n<p>3. SER VIVIFICADO POR UNA CHISPA DIVINA. As\u00ed\u00ad nos parece que se puede traducir el vocablo r\u00faah\/pne\u00fama en su valencia antropol\u00f3gica. El hombre es ser viviente (= nefes\/psych\u00e9), como se ha dicho antes, porque -precisamente ahora- ha recibido de Dios, fuente de la vida, el soplo vital, llamado tambi\u00e9n nesamah hajjim en G\u00e9n 2:7, citado arriba. En realidad, ambos vocablos aqu\u00ed\u00ad y all\u00e1 se usan en paralelismo sinon\u00ed\u00admico, como, por ejemplo, en Job 34:14-15 : el hombre morir\u00ed\u00ada si Dios \u00abretirara hacia s\u00ed\u00ad su soplo [r\u00faah] y su aliento [nesamah]\u00bb; y en Job 33:4 : \u00abMe ha hecho el esp\u00ed\u00adritu de Dios, el soplo del Todopoderoso me da vida\u00bb. En cambio, es t\u00ed\u00adpico y caracter\u00ed\u00adstico del \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb el significado de principio de vida moral y religiosa: el hombre vivificado por el esp\u00ed\u00adritu divino es persona que se refiere a Dios. A este respecto es ejemplar la repetida promesa divina, proclamada por Ezequiel: Yhwh dar\u00e1 a los miembros de su pueblo, renovado despu\u00e9s del destierro, un esp\u00ed\u00adritu nuevo, haci\u00e9ndoles as\u00ed\u00ad capaces de obedecer a sus mandamientos (Job 11:19-20; Job 36:26-28). V\u00e9ase tambi\u00e9n Zac 12:10 : \u00abInfundir\u00e9 sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusal\u00e9n un esp\u00ed\u00adritu de buena voluntad y de s\u00faplica. Volver\u00e1n sus ojos al que traspasaron con la espada y har\u00e1n luto por \u00e9l como por un hijo \u00fanico\u00bb.<\/p>\n<p>En el NT Pablo concibe claramente el esp\u00ed\u00adritu del hombre rescatado como dinamismo sobrenatural dado por Dios a los creyentes, que son as\u00ed\u00ad transformados en sujetos capaces de vivir la vida propia de los tiempos escatol\u00f3gicos, de nuevas criaturas. Al hombre carnal, bajo la tiran\u00ed\u00ada del pecado, contrapone el hombre espiritual, animado por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios. Es aqu\u00ed\u00ad paradigm\u00e1tico el pasaje de G\u00e1l 5:16-24 : \u00abYo os digo: Dejaos conducir por el esp\u00ed\u00adritu, y no os dej\u00e9is arrastrar por las apetencias de la carne. Porque la carne lucha contra el esp\u00ed\u00adritu, y el esp\u00ed\u00adritu contra la carne; pues estas cosas est\u00e1n una frente a la otra para que no hag\u00e1is lo que quer\u00e9is. Pues si os dej\u00e1is conducir por el Esp\u00ed\u00adritu, no est\u00e1is bajo la ley. Ahora bien, las obras de la carne son claras: lujuria, impureza, desenfreno&#8230; Los que se entregan a estas cosas no heredar\u00e1n el reino de Dios. Por el contrario, los frutos del esp\u00ed\u00adritu son amor, alegr\u00ed\u00ada, paz, generosidad, benignidad, bondad&#8230; Los que son de Cristo Jes\u00fas han crucificado la carne con sus pasiones y concupiscencias\u00bb (cf Rom 8:3ss).<\/p>\n<p>No habr\u00e1 pasado por alto que, sobre todo por la iniciativa de Pablo, la concepci\u00f3n antropol\u00f3gica b\u00ed\u00adblica, que considera al hombre como ser carnal y espiritual, ha experimentado una neta evoluci\u00f3n: de conceptos esencialistas, carne y esp\u00ed\u00adritu se han convertido tambi\u00e9n en realidades soteriol\u00f3gicas; la antropolog\u00ed\u00ada estructural, al menos en parte, ha dejado paso a la antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica. Hayque tenerlo debidamente en cuenta al valorar el discurso antropol\u00f3gico b\u00ed\u00adblico y al interpretar las estructuras antropol\u00f3gicas: el hombre como carne, es decir, ser d\u00e9bil y mortal, y como esp\u00ed\u00adritu, o sea, ser vivo por la vida recibida de Dios en don y referido a su Creador, son datos que pertenecen a la antropolog\u00ed\u00ada esencialista y estructural; en cambio, la definici\u00f3n paulina del hombre como ser carnal, o sea, vendido al pecado, y como ser espiritual, es decir, animado por el dinamismo divino de la vida sobrenatural, pertenece a la doctrina soteriol\u00f3gica.<\/p>\n<p>4. SER RELACIONADO CON EL MUNDO, CON LOS OTROS Y CON DIOS. La categor\u00ed\u00ada antropol\u00f3gica de \u00abcuerpo\u00bb (s\u00f3ma), que expresa una determinada estructura del hombre, es propia de Pablo, el cual se sirvi\u00f3 de ella para comprender la historia de gracia y de pecado de la humanidad. En efecto, es t\u00ed\u00adpica de su soteriolog\u00ed\u00ada la afirmaci\u00f3n, teol\u00f3gicamente elaborada, de que la salvaci\u00f3n consiste no en liberarse del cuerpo, como proclama el espiritualismo griego, sino en la liberaci\u00f3n del cuerpo. Porque el hombre, seg\u00fan Pablo, no tiene un cuerpo, sino que es cuerpo (cf R. Bultmann, Teolog\u00ed\u00ada del NT, Salamanca 1981, 248), es decir, unidad psicof\u00ed\u00adsica indisoluble, persona encarnada y abierta a la comunicaci\u00f3n con el mundo, con los dem\u00e1s y con Dios. As\u00ed\u00ad pues, la corporeidad define al hombre, que no puede reducirse al yo interior, consciente y espiritual, ni tampoco al individuo cerrado en s\u00ed\u00ad mismo, como m\u00f3nada sin puertas y sin ventanas. En cuanto cuerpo, el hombre es estructuralmente un ser mundano, solidario con los otros, abierto a la trascendencia divina. Por consiguiente, su salvaci\u00f3n o perdici\u00f3n depende de c\u00f3mo se viven de hecho estas relaciones estructurales, de manera positiva o negativa.<\/p>\n<p>Que el cuerpo indica en Pablo no una parte del hombre, sino todo el hombre, se ve con evidencia all\u00ed\u00ad donde el ap\u00f3stol usa este sustantivo en paralelismo sinon\u00ed\u00admico con el pronombre personal. Por ejemplo, si en Rom 12:1 exhorta a los creyentes de Roma a ofrecer (parast\u00e1nein) sus cuerpos a Dios, en Rom 6:16 insta a ofrecer (parast\u00e1nein) a s\u00ed\u00ad mismo a Dios. Pero \u00bfqu\u00e9 faceta del hombre expresa la categor\u00ed\u00ada antropol\u00f3gica de cuerpo en Pablo? Ante todo, su mundanidad, su estar en el mundo. As\u00ed\u00ad, en lCor 5,3 el ap\u00f3stol, al afirmar que est\u00e1 \u00abausente con el cuerpo\u00bb pero \u00abpresente con el esp\u00ed\u00adritu\u00bb, pretende hablar de la ausencia de su persona como entidad emp\u00ed\u00adrica, situada temporal y espacialmente. Luego ser cuerpo quiere decir para el hombre comunicarse con los otros, por ejemplo en la uni\u00f3n sexual entre hombre y mujer, la cual implica a la persona humana y no es reducible a algo indiferente. Por eso Pablo reprocha la licencia de los corintios, que hac\u00ed\u00adan gala de una libertad sexual salvaje, convencidos de que su yo espiritual no se ve\u00ed\u00ada afectado. La uni\u00f3n con las prostitutas, porque priva de una verdadera comunicaci\u00f3n interpersonal, es experiencia que aliena al hombre en su corporeidad y dialogicidad, precisa el ap\u00f3stol. Se comprende entonces que pueda decir a los corintios que cuantos se entregan a la impudicia pecan contra su cuerpo (lCor 6,18; pero ver todo el pasaje 6,12ss).<\/p>\n<p>En tercer lugar, el hombre como cuerpo es un ser relacionado con el mundo trascendente, en particular con Cristo y con Dios. De manera original afirma Pablo que el cuerpo es para el Se\u00f1or y que el Se\u00f1or es para el cuerpo (lCor 6,13). La pertenencia a Cristo aparece tambi\u00e9n en lCor 6,15: \u00ab\u00bfNo sab\u00e9is que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?\u00bb Tambi\u00e9n la relaci\u00f3n con Dios compromete al hombre en su corporeidad estructural. En Rom 12:1 exhorta el ap\u00f3stol a los cristianos de Roma a ofrecer a Dios sus cuerpos; y en 1Co 6:20 insta a los corintios a glorificar a Dios en sus cuerpos. Seg\u00fan el espiritualismo de todos los tiempos y de todas las etiquetas, es el alma, o sea el hombre entendido como yo interior y espiritual, el que entra en relaci\u00f3n con Dios. En cambio, para Pablo la relaci\u00f3n religiosa compromete al hombre en su totalidad y unidad psicof\u00ed\u00adsica, en su encarnaci\u00f3n mundana constitutiva.<\/p>\n<p>II. CRIATURA DE DIOS EN UN MUNDO CREADO. Es sabido de sobra que inicialmente Israel concentr\u00f3 y limit\u00f3 su atenci\u00f3n religiosa en Yhwh, liberador de las tribus israelitas de la opresi\u00f3n egipcia y creador de su pueblo en el Sina\u00ed\u00ad (cf Deu 6:21ss). Pero luego su mirada se extendi\u00f3 a la humanidad y al mundo. A la pregunta: \u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n del Dios nacional con los otros pueblos y con el universo?, respondi\u00f3: Todos y todo dependen de \u00e9l, de su acci\u00f3n creadora. En realidad, con este y en virtud de este art\u00ed\u00adculo de fe tuvo origen la concepci\u00f3n del hombre como criatura de Dios, dato \u00e9ste antropol\u00f3gico estrictamente integrado en el credo israelita y teol\u00f3gicamente elaborado por diversos filones de la reflexi\u00f3n de Israel, de Jes\u00fas de Nazaret y de los escritores del NT.<\/p>\n<p>1. IMAGEN DE Dios. La creadora de esta sugestiva definici\u00f3n del hombre ha sido la tradici\u00f3n sacerdotal (P), a la que debemos la primera p\u00e1gina de la Biblia (G\u00e9n 1), que nos presenta un relato r\u00ed\u00adtmico y estilizado de la creaci\u00f3n. Podemos distinguir en \u00e9l el principio en forma de tesis general: \u00abEn el principio cre\u00f3 Dios el cielo y la tierra\u00bb (v. 1), la lista estereotipada de las obras del creador (vv. 2-25), la creaci\u00f3n particular de &#8216;adam, es decir, del g\u00e9nero humano(vv. 26-31) y una observaci\u00f3n final (2,1-4a). Ya la estructura literaria del texto pone de manifiesto el inter\u00e9s por el hombre, criatura excelente, v\u00e9rtice de lo creado, punto de llegada de la acci\u00f3n creadora divina. N\u00f3tese luego que el origen de la humanidad es objeto de una decisi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de Dios, que delibera consigo mismo: \u00abHagamos [plural deliberativo] al hombre&#8230;\u00bb (v. 26a). Pero sobre todo es significativo que se subraye la peculiaridad del hombre, hecho \u00aba imagen y semejanza\u00bb del Creador (vv. 26-27). La f\u00f3rmula, muy discutida en el plano exeg\u00e9tico, probablemente indica en el hombre la copia fiel de Dios (\u00aba semejanza\u00bb especifica la expresi\u00f3n \u00aba imagen\u00bb), representativa del original en la tierra, donde ejerce, como por poder, dir\u00ed\u00adamos nosotros, el dominio universal sobre lo creado. Por algo el texto relaciona los dos elementos: \u00abHagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, para que pueda dominar sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, las fieras campestres y los reptiles de la tierra\u00bb (v. 26). Es cierto que se mencionan s\u00f3lo los animales, pero el c\u00f3dice sacerdotal no intenta excluir a las otras realidades terrestres. S\u00f3lo que los verbos usados: dominar y someter, propiamente valen respecto de los vivientes. La extensi\u00f3n ilimitada que leemos nosotros en el texto resulta leg\u00ed\u00adtima si reflexionamos que en lo m\u00e1s se contiene lo menos: el dominio humano sobre el mundo animal, que en las culturas primitivas aparec\u00ed\u00ada como el gran rival del hombre, vale aqu\u00ed\u00ad con mucha m\u00e1s raz\u00f3n del mundo inanimado.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, el tema b\u00ed\u00adblico del hombre imagen de Dios no s\u00f3lo lo relaciona con el creador, sino que funda y motiva teol\u00f3gicamente la relaci\u00f3n con el mundo, una relaci\u00f3n de dominio.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, no debe escapar a nuestra atenci\u00f3n que el hombre, creado a imagen y semejanza divina y hecho dominador del universo, es var\u00f3n y mujer: \u00abDios cre\u00f3 al hombre a su imagen, a imagen de Dios los cre\u00f3, macho y hembra los cre\u00f3\u00bb (v. 27). La afirmaci\u00f3n es notable: en cuanto a las relaciones esenciales con Dios y con el mundo, no hay diferencia entre var\u00f3n y mujer. Por otra parte, el texto quiere subrayar que no se puede hablar de humanidad fuera de la bipolaridad sexual masculina y femenina. Observa muy bien el exegeta C. Westermann: \u00abEl hombre es visto aqu\u00ed\u00ad como un ser comunitario\u00bb (Genesis, Biblischer Kommentar I, Neukirchen 1974, 221).<\/p>\n<p>Que se trata de una connotaci\u00f3n inherente a la naturaleza humana, y por tanto inalienable, se ve con claridad por G\u00e9n 5:3, otro pasaje sacerdotal: \u00abAd\u00e1n, a la edad de ciento treinta a\u00f1os, engendr\u00f3 un hijo a su imagen, seg\u00fan su semejanza, y le llam\u00f3 Set\u00bb. La semejanza con Dios se transmite.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, seg\u00fan la tradici\u00f3n sacerdotal, se sigue en el plano \u00e9tico el deber moral de excluir todo atentado contra la vida del hombre, como leemos en G\u00e9n 9:6 : \u00abQuien derrame sangre de hombre ver\u00e1 la suya derramada por el hombre, porque Dios ha hecho al hombre a su imagen\u00bb. Tenemos aqu\u00ed\u00ad, en la primera parte del pasaje, una prohibici\u00f3n que se distingue por su car\u00e1cter arcaico y remite a los primer\u00ed\u00adsimos tiempos del pueblo israelita. El c\u00f3dice sacerdotal ha a\u00f1adido la motivaci\u00f3n teol\u00f3gica: el car\u00e1cter intangible de Dios repercute en su copia, que es el hombre. En resumen, el homicidio descubre una profundidad de gesto sacr\u00ed\u00adlego e imp\u00ed\u00ado. En la misma direcci\u00f3n se colocar\u00e1 tambi\u00e9n la carta de Santiago en el NT: \u00abCon ella (la lengua) bendecimos al Se\u00f1or, nuestro padre; y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios\u00bb (G\u00e9n 3:9).<\/p>\n<p>El tema reaparece en la literatura sapiencial, en Sir 17:1-4 y en Sab 2:23-24. El primer pasaje conjuga estrechamente la caducidad humana vista en la l\u00ed\u00adnea de G\u00e9n 2, de timbre yahvista, y la grandeza del hombre creado a imagen divina y dominadora del mundo, de acuerdo con el c\u00f3dice P: \u00abEl Se\u00f1or cre\u00f3 al hombre de la tierra, y de nuevo le har\u00e1 volver a ella. Le se\u00f1al\u00f3 un n\u00famero preciso de d\u00ed\u00adas y tiempo fijo, y le dio poder sobre los seres que en ella existen. Lo revisti\u00f3 de fuerza, como \u00e9l mismo, y lo hizo a su imagen. Infundi\u00f3 el temor a \u00e9l en toda carne, para que dominase sobre las bestias y las aves\u00bb. En cambio, el pasaje del libro de la Sabidur\u00ed\u00ada muestra una doble originalidad. Ante todo interpreta la f\u00f3rmula antropol\u00f3gica de P en clave de inmortalidad. Adem\u00e1s, el ser imagen de Dios tiende a convertirse de cualidad natural del hombre en una realidad hist\u00f3rica ligada a las opciones de fidelidad de la persona, que de otra manera, al sucumbir al influjo diab\u00f3lico, va al encuentro de la muerte, entendida aqu\u00ed\u00ad no en sentido meramente biol\u00f3gico, sino tambi\u00e9n espiritual. Al perder la inmortalidad, no podr\u00e1 ya llamarse imagen de Dios: \u00abDios cre\u00f3 al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su eternidad (lecci\u00f3n textual preferible a naturaleza); mas por envidia del diablo entr\u00f3 la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen\u00bb.<\/p>\n<p>De todas formas, el paso verdadero y aut\u00e9ntico a una concepci\u00f3n soteriol\u00f3gica del motivo tem\u00e1tico del hombre imagen de Dios aparecer\u00e1 en Pablo, el cual, partiendo del dato cristol\u00f3gico de la Iglesia primitiva y testimoniado en Col 1,15 -\u00abEl (Jesucristo) es la imagen de Dios invisible, primog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n\u00bb-, elabora la teolog\u00ed\u00ada del hombre llamado a convertirse en imagen de Dios a trav\u00e9s de la comuni\u00f3n con Cristo. Pero entonces el ser imagen de Dios no es ya un hecho de naturaleza, sino un fruto de la gracia.<\/p>\n<p>Volviendo a la perspectiva creacionista de la f\u00f3rmula aqu\u00ed\u00ad analizada, nos parece que se debe citar tambi\u00e9n el salmo 8. Es verdad que aqu\u00ed\u00ad no aparece nuestra expresi\u00f3n; sin embargo, se lo puede catalogar como pasaje paralelo de G\u00e9n 1:26-27. El salmista entona un himno de alabanza a Dios creador, cuya grandeza y magnificencia se descubre sobre todo en la creaci\u00f3n del hombre: \u00abCuando veo los cielos, obra de tus manos, la luna y las estrellas que creaste, \u00bfqu\u00e9 es el hombre para que te acuerdes de \u00e9l, el ser humano para que de \u00e9l te preocupes? Apenas inferior a un dios lo hiciste, lo coronaste de gloria y dignidad; le diste el se\u00f1or\u00ed\u00ado de la obra de tus manos, bajo sus pies todo lo pusiste\u00bb (vv. 4-7). La grandeza majestuosa y el dominio real sobre lo creado son, como se ha visto, los dos contenidos de la idea de imagen de Dios en P; aqu\u00ed\u00ad corresponden en el plano terminol\u00f3gico la gloria y el honor.<\/p>\n<p>2. ORIGEN EDENICO. El documento yahvista, al cual debemos G\u00e9n 2-3, concentra su atenci\u00f3n en la creaci\u00f3n del hombre. El inter\u00e9s cosmol\u00f3gico aparece secundario y desechable. Pues J habla del origen del mundo habitado, concebido como paso de un \u00e1rido desierto a un oasis alegrado por el verde y el agua (Ed\u00e9n), s\u00f3lo en el marco externo y ambiental de la ubicaci\u00f3n del hombre. Adem\u00e1s, el yahvista est\u00e1 preocupado sobre todo por hacer ver lo profundamente diversa que era la situaci\u00f3n originaria de la humanidad, salida pura de las manos de Dios, de la m\u00ed\u00adsera condici\u00f3n hist\u00f3ricamente observable.<\/p>\n<p>En todo caso, la fe creacionista de J aparece con n\u00ed\u00adtidos colores. El hombre es un ser formado por Yhwh como el barro del alfarero (2,7). Pero ha sido hecho con el polvo de la tierra(G\u00e9n 2:7), y esta ra\u00ed\u00adz suya terrena (ver la correlaci\u00f3n de adam-&#8216;\u00e1damah: hombre-tierra) hace de \u00e9l un ser mortal: \u00ab&#8230; hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste sacado; porque polvo eres y en polvo te convertir\u00e1s\u00bb (G\u00e9n 3:19). Cultivador y guardi\u00e1n del Ed\u00e9n (G\u00e9n 2:15), terminar\u00e1 arrancando a la tierra con fatiga su propio sustento (G\u00e9n 3:17-19a). Finalmente, la bipolaridad masculino y femenino especifica al hombre no s\u00f3lo como dato biol\u00f3gico y psicol\u00f3gico, sino tambi\u00e9n como vocaci\u00f3n divina a la comuni\u00f3n matrimonial (G\u00e9n 2:16ss). Todo ello expresado en una cultura cosmol\u00f3gica. y antropol\u00f3gica de una \u00e9poca y de colores pl\u00e1sticos semejantes a los de los antiguos relatos m\u00ed\u00adticos de los or\u00ed\u00adgenes humanos, sobre todo de proveniencia mesopot\u00e1mica.<\/p>\n<p>3. FINITUD CREATURAL Y DEPENDENCIA DEL CREADOR. Lo que Bultmann dice con raz\u00f3n del mundo entendido por Pablo (Teolog\u00ed\u00ada del NT, 284) se puede afirmar plenamente del hombre seg\u00fan la teolog\u00ed\u00ada creacionista b\u00ed\u00adblica: es kt\u00ed\u00adsis ante el kt\u00ed\u00adsas (criatura ante el creador).<\/p>\n<p>En efecto, la confesi\u00f3n de fe \u00abel hombre ha sido creado por Dios\u00bb no se reduce a discernir la causa eficiente, sino que se sit\u00faa sobre todo en el plano del sentido que de ah\u00ed\u00ad se deriva para la existencia humana. El hombre es criatura, y todas sus pretensiones de autoafirmaci\u00f3n orgullosas y tit\u00e1nicas le condenan a la inautenticidad y a la alienaci\u00f3n m\u00e1s radical; en cambio vive en la verdad cuando acepta y reconoce su finitud creada y la dependencia del creador.<\/p>\n<p>A este respecto es iluminadora una p\u00e1gina de Ezequiel, el cual, describiendo al rey de Tiro, poderoso, rico y dominador del mundo, recurre a motivos t\u00ed\u00adpicos de la creaci\u00f3n del `adam originario: \u00abTu coraz\u00f3n se ha enorgullecido y has dicho: Un dios soy yo, en la morada de un dios habito, en medio del mar. T\u00fa, que eres un hombre y no un dios, has equiparado tu coraz\u00f3n al coraz\u00f3n de Dios. \u00c2\u00a1Oh, s\u00ed\u00ad!, m\u00e1s sabio eres que Daniel; ning\u00fan sabio te iguala. Con tu sabidur\u00ed\u00ada y tu inteligencia te has procurado riquezas, has acumulado oro y plata en tus tesoros&#8230; T\u00fa eras el dechado de la perfecci\u00f3n, lleno de sabidur\u00ed\u00ada y de espl\u00e9ndida belleza. En Ed\u00e9n, jard\u00ed\u00adn de Dios, viv\u00ed\u00adas; innumerables piedras preciosas adornan tu manto&#8230; Como un querub\u00ed\u00adn protector yo te hab\u00ed\u00ada puesto en el monte santo de Dios y caminabas entre brasas ardientes. Eras perfecto en tus caminos desde el d\u00ed\u00ada en que fuiste creado, hasta que apareci\u00f3 en ti la iniquidad. Con el progreso de tu tr\u00e1fico te llenaste de violencia y pecados, y yo te he arrojado del monte de Dios y te he exterminado, oh querub\u00ed\u00adn protector, de entre las brasas ardientes. Tu belleza te llen\u00f3 de orgullo. Tu esplendor te hizo perder tu sabidur\u00ed\u00ada. Yo te derrib\u00e9 por tierra\u00bb (Eze 28:2-4.12b-17a). El rey de Tiro tiene aqu\u00ed\u00ad valor representativo; personifica al hombre creado por Dios como ser extraordinariamente dotado que, desconociendo su condici\u00f3n de criatura, se autodeifica, y por eso se prepara para la ruina y la humillaci\u00f3n final.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Isa\u00ed\u00adas ha acentuado esta perspectiva existencialista. Ser criatura para el hombre quiere decir en concreto aceptarse como tal y no pretender representar en la historia el papel de un dios. En particular, el profeta subraya que en el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, que manifestar\u00e1 el rostro de Dios y el rostro del hombre, \u00e9ste ser\u00e1 humillado y Yhwh exaltado. En otras palabras, los sue\u00f1os infantiles de omnipotencia aparecer\u00e1n como falaces ilusiones; al hombre que se ha autodeificado se le quitar\u00e1 la m\u00e1scara (cf Isa 2:9-18).<\/p>\n<p>Por otra parte, el mundo creado est\u00e1 totalmente al servicio del hombre, constituido por Dios rey del universo. El reconocimiento del Creador es el ant\u00ed\u00addoto seguro contra la adoraci\u00f3n del cosmos; si el hombre dobla las rodillas ante Dios, evitar\u00e1 arrodillarse ante las cosas y los poderosos de la tierra. Pues la genuina fe creacionista anula todo intento del mundo de disfrazarse de Dios. Comprendemos as\u00ed\u00ad por qu\u00e9 Sab 13-14 y Rom l,l8ss, los dos textos b\u00ed\u00adblicos que teol\u00f3gicamente m\u00e1s intentan captar el sentido profundo de la idolatr\u00ed\u00ada, vinculan estrechamente la negaci\u00f3n o el desconocimiento del creador y la adoraci\u00f3n idol\u00e1trica. del mundo: \u00abTorpes por naturaleza son todos los hombres que han ignorado a Dios y por los bienes visibles no lograron conocer al que existe, ni considerando sus obras reconocieron al art\u00ed\u00adfice de ellas, sino que tuvieron por dioses rectores del mundo al fuego, al viento, al aire ligero, a la b\u00f3veda estrellada, al agua impetuosa o a los luceros del cielo. Pues si, embelesados con su hermosura, los tuvieron por dioses, entiendan cu\u00e1nto m\u00e1s hermoso es el Se\u00f1or de todas estas cosas, pues el autor mismo de la belleza las cre\u00f3\u00bb (Sab 13:1-3). \u00abLa ira de Dios se manifiesta desde el cielo contra toda la impiedad e injusticia de los hombres que detienen la verdad con la injusticia, ya que lo que se puede conocer de Dios, ellos lo tienen a la vista, pues Dios mismo se lo ha manifestado. Desde la creaci\u00f3n del mundo, lo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad se pueden descubrir a trav\u00e9s de las cosas creadas. Hasta el punto que no tienen excusa, porque, conociendo a Dios, no lo glorificaron ni le dieron gracias; por el contrario, su mente se dedic\u00f3 a razonamientos vanos y su insensato coraz\u00f3n se llen\u00f3 de oscuridad. Alardeando de sabios, se hicieron necios; y cambiaron la gloria del Dios inmortal por la imagen del hombre mortal, de aves, de cuadr\u00fapedos y de reptiles\u00bb (Rom 1:18-23).<\/p>\n<p>En este vasto cuadro parece que se puede leer tambi\u00e9n el dicho de Jes\u00fas transmitido por Mar 2:27 : \u00abEl s\u00e1bado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el s\u00e1bado\u00bb.<\/p>\n<p>Finalmente, en el plano \u00e9tico la relaci\u00f3n con el Creador se traduce en el mandamiento divino que postula la decisi\u00f3n humana responsable. La dependencia ontol\u00f3gica del hombre se combina l\u00f3gicamente con su dependencia moral de la voluntad exigente del Creador. Lo subraya pl\u00e1sticamente el c\u00f3dice yahvista, que en G\u00e9n 2:16-17 menciona la prohibici\u00f3n de comer los frutos del \u00e1rbol puesto en el centro del Ed\u00e9n. En resumen, la existencia del hombre-criatura se coloca bajo el signo de la obediencia al creador.<\/p>\n<p>4. EL CREADOR CUIDA DE SU CRIATURA. Ya hemos analizado el himno del salmo 8, en el cual el an\u00f3nimo cantor se asombra, admirado, de que Yhwh se acuerde del hombre y se preocupe de \u00e9l. En el salmo 104 se celebra la iniciativa de Dios, que hace fructificar la tierra en beneficio del hombre: \u00abHaces brotar la hierba para los ganados, y las plantas que cultiva el hombre para sacar de la tierra el pan, el pan que le da fuerzas y el vino que alegra el coraz\u00f3n y hace brillar su rostro m\u00e1s que el mismo aceite\u00bb(vv. 14-15). En la p\u00e1gina etiol\u00f3gica de Ca\u00ed\u00adn y Abel, Yhwh se descubre no s\u00f3lo como defensor y vengador del d\u00e9bil frente a la prepotencia del violento, sino tambi\u00e9n como protector del homicida contra la ley de la jungla (G\u00e9n 4:1 ss). Por su parte, Ezequiel proclama que Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva (G\u00e9n 18:32; pero cf todo el cap\u00ed\u00adtulo). El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada atribuye de manera original a la sabidur\u00ed\u00ada divina una actitud constante de filantrop\u00ed\u00ada: \u00abLa sabidur\u00ed\u00ada es un esp\u00ed\u00adritu que ama a los hombres\u00bb (G\u00e9n 1:6); \u00abEn ella (sabidur\u00ed\u00ada) hay un esp\u00ed\u00adritu inteligente&#8230;, incoercible, ben\u00e9fico, amante de los hombres\u00bb (G\u00e9n 7:22-23). Muy relevante es tambi\u00e9n el pasaje 11,24-26: \u00abT\u00fa amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que hiciste, pues si algo aborrecieras no lo hubieses creado. Y \u00bfc\u00f3mo subsistir\u00ed\u00ada nada si t\u00fa no lo quisieras? \u00bfO c\u00f3mo podr\u00ed\u00ada conservarse si no hubiese sido llamado por ti? Pero t\u00fa perdonas a todos, porque todo es tuyo, Se\u00f1or, que amas cuanto existe\u00bb.<\/p>\n<p>En el NT se impone la cita de dos textos evang\u00e9licos, que nos atestiguan la fe viva de Jes\u00fas de Nazaret en el Padre, \u00abque hace salir el sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos e injustos\u00bb (Mat 5:45) y que cuida de las criaturas m\u00e1s humildes y, con mayor raz\u00f3n, del hombre: \u00abMirad las aves del cielo; no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. \u00bfNo val\u00e9is vosotros m\u00e1s que ellas?&#8230; Mirad c\u00f3mo crecen los lirios del campo; no se fatigan ni hilan; pero yo os digo que ni Salom\u00f3n en todo su esplendor se visti\u00f3 como uno de ellos. Pues si Dios viste as\u00ed\u00ad a la hierba del campo que hoy es y ma\u00f1ana se la echa al fuego, \u00bfno har\u00e1 m\u00e1s por vosotros, hombres de poca fe?\u00bb (Mat 6:26-30; cf Luc 12:24-28).<\/p>\n<p>En resumen, el hombre creado por Dios vive siempre bajo la mirada amorosa y providente del Creador, que est\u00e1 cerca de \u00e9l.<\/p>\n<p>III. LA CONDICI\u00ed\u201cN HUMANA SEG\u00daN LOS SABIOS DE ISRAEL. No hay duda; la vasta literatura sapiencial israelita manifiesta un inter\u00e9s humanista extraordinario y singular. En el centro est\u00e1 el hombre; m\u00e1s propiamente el particular, el individuo, la persona enfrentada con el problema de la existencia: si es posible, y c\u00f3mo, construir una vida realizada, o incluso alcanzar la felicidad terrena. Intentando dar una respuesta v\u00e1lida, los sabios de Israel confiaron en los recursos de la raz\u00f3n humana, y sobre todo en la atenta observaci\u00f3n de la realidad.<\/p>\n<p>A grandes rasgos, podemos distinguir una corriente optimista y una visi\u00f3n m\u00e1s cr\u00ed\u00adtica, con vetas o incluso impregnada de pesimismo existencial. La sabidur\u00ed\u00ada israelita tradicional, expresada ejemplarmente en la colecci\u00f3n de los Proverbios, estima que existen y se pueden conocer y recorrer los senderos que llevan al hombre a su plena realizaci\u00f3n. Basta descubrirlos y recorrerlos con esfuerzo, siguiendo a los reconocidos maestros de la vida, es decir, los sabios, y no se fallar\u00e1 la meta. En concreto, es necesario adquirir o desarrollar las cualidades intelectuales y morales, pero tambi\u00e9n las religiosas, que hacen del hombre un sabio: previsi\u00f3n, perspicacia, prudencia, constancia, diligencia, laboriosidad, generosidad, magnanimidad, bondad, temor de Dios sobre todo, etc.<\/p>\n<p>Optimismo, pues, pero tambi\u00e9n dogmatismo r\u00ed\u00adgido: seg\u00fan la sabidur\u00ed\u00ada tradicional israelita, el sabio, o sea el que conoce y practica el arte de vivir, no podr\u00e1 menos de tener \u00e9xito, realizar sus sue\u00f1os, ser mimado por la fortuna, guiar su existencia al puerto de la felicidad terrena. En particular, los sabios de Israel, bas\u00e1ndose en la convicci\u00f3n de que Dios retribuye aqu\u00ed\u00ad y enseguida y con opuesta moneda al que hace el bien y a los que se han entregado al mal, elaboraron el dogma de la perfecta correspondencia entre hombre bueno, piadoso, irreprensible y hombre afortunado y feliz.<\/p>\n<p>No tiene nada de extra\u00f1o.que otras escuelas sapienciales de Israel reaccionaran contra esa ideolog\u00ed\u00ada, que no atend\u00ed\u00ada a los resultados de la observaci\u00f3n desapasionada de la realidad, demasiado compleja y contradictoria para poder encerrarla en esquemas tan r\u00ed\u00adgidos y unilaterales. La cr\u00ed\u00adtica m\u00e1s acerada del dogmatismo de la sabidur\u00ed\u00ada tradicional la realiz\u00f3 el autor del poema de Job. El protagonista en primera persona protesta contra su situaci\u00f3n: no se le puede considerar ciertamente un malvado (cf cc. 29-31); sin embargo, su existencia se presenta literalmente crucificada: comprobaci\u00f3n amargu\u00ed\u00adsima, que hace vacilar la imagen de un Dios remunerador. El problema humano de Job se convierte as\u00ed\u00ad en problema religioso: \u00bfle es posible al hombre agobiado y puesto a dura prueba ver en Dios a un amigo?<br \/>\nLa tr\u00e1gica condici\u00f3n humana de los hombres crucificados, representados en Job, encuentra en este escrito contracorriente tonos de rara eficacia ret\u00f3rica: \u00abPerezca el d\u00ed\u00ada en que nac\u00ed\u00ad y la noche en que se dijo: `Ha sido concebido un hombre&#8217;&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 no me qued\u00e9 muerto desde el seno materno? \u00bfPor qu\u00e9 no expir\u00e9 al salir del vientre?\u00bb (3,3.11); \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 el Todopoderoso no se reserva tiempos y los que le conocen no contemplan sus d\u00ed\u00adas? Los criminales remueven los linderos, se llevan el reba\u00f1o robado. Arrebatan el asno de los hu\u00e9rfanos, toman en prenda el buey de la viuda. Expulsan a los indigentes del camino, todos los pobres del pa\u00ed\u00ads han de esconderse&#8230; Arrancan al hu\u00e9rfano del pecho, toman en prenda al lactante del pobre,.. Desde la ciudad gimen los m\u00f3ribundos, el alma de los heridos grita, mas Dios no hace caso de sus quejas\u00bb (24,1-4.9.12).<\/p>\n<p>La interpelaci\u00f3n a Dios se convierte casi en blasfemia: \u00abLas flechas del Todopoderoso est\u00e1n en m\u00ed\u00ad clavadas; mi esp\u00ed\u00adritu bebe su veneno, y los terrores de Dios me turban\u00bb (6,4); \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me has hecho blanco tuyo? \u00bfPor qu\u00e9 te causo inquietud?\u00bb (7,20b); \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 ocultas tu rostro y me tienes por enemigo tuyo? \u00bfQuieres asustar a una hoja estremecida o perseguir a una paja seca?\u00bb (13,24-25); \u00abDios me ha entregado a los perversos, en manos de criminales me ha arrojado. Viv\u00ed\u00ada yo tranquilo y \u00e9l me sacudi\u00f3, me agarr\u00f3 por la nuca para despedazarme, me ha hecho blanco suyo. Sus flechas me acorralan, traspasa mis entra\u00f1as sin piedad y derrama por tierra mi hiel. Abre en m\u00ed\u00ad brecha sobre brecha, me asalta lo mismo que un guerrero\u00bb&#8216; (16,11,14).<\/p>\n<p>No parece, sin embargo, que el poema, eficaz en la denuncia de la tesis tradicional, ofrezca una soluci\u00f3n alternativa satisfactoria. Al intervenir finalmente, Dios exalta su sabidur\u00ed\u00ada y poder de creador, a los que sirve de contraste la peque\u00f1ez del hombre (cc. 38-39). A Job no le queda m\u00e1s que confesar su impotencia para penetrar el misterio de Dios y el esc\u00e1ndalo del mundo: \u00abHe hablado sin cordura de maravillas que no alcanzo ni comprendo\u00bb (42,3b).<\/p>\n<p>M\u00e1s radical aparece el libro del Qoh\u00e9let, al que no es exagerado colocar al borde de la ortodoxia israelita. El autor contempla inmanentistamente al hombre y su condici\u00f3n: as\u00ed\u00ad es \u00abbajo el sol\u00bb. Todo le parece como vac\u00ed\u00ado, vac\u00ed\u00ado inmenso (hebel), estribillo que abre el libro (1,2) y lo cierra (12,8). Porque la existencia humana est\u00e1 fatalmente abocada a la muerte, ni m\u00e1s ni menos que las bestias: \u00abPorque la suerte de los hombres y la suerte de las bestias es la misma; la muerte del uno es como la muerte del otro; ambos tienen un mismo aliento, y la superioridad del hombre sobre la bestia es nula, porque todo es vanidad. Ambos van al mismo lugar; ambos vienen del polvo y ambos vuelven al polvo\u00bb (3,19-20).<\/p>\n<p>No es que sea un nihilista, pues no oculta que existen valores, realidades positivas; pero todo es relativizado, porque se ve sub specie mortis: el sabio y el necio, el piadoso y el imp\u00ed\u00ado, todos igualmente terminan en el se&#8217;ol (9,2). No hay esperanza para el futuro, porque el ma\u00f1ana ser\u00e1 la repetici\u00f3n del ayer: \u00abLo que fue, eso mismo ser\u00e1; y lo que se hizo, eso mismo se har\u00e1; no hay nada nuevo bajo el sol\u00bb (1,9). La resignaci\u00f3n ser\u00e1, pues, la actitud en consonancia con la situaci\u00f3n existencial humana. El hombre ha de contentarse con lo poco que puede ofrecerle esta vida: \u00abNo hay para ellos otra felicidad que gozar y procurarse el bienestar durante la vida\u00bb (3,12); \u00abAnda, come tu pan con alegr\u00ed\u00ada y bebe con alegre coraz\u00f3n tu vino, porque ya se complace Dios en tu obra. Lleva en todo tiempo vestidos blancos, y que el perfume no falte sobre tu cabeza. Goza de la vida con la mujer que amas todos los d\u00ed\u00adas de tu vida de vanidad que Dios te da bajo el sol, porque \u00e9sa es tu parte en la vida y en el trabajo con que te afanas bajo el sol\u00bb (9,7-9). Una soluci\u00f3n en la l\u00ed\u00adnea del carpe diem de los latinos.<\/p>\n<p>En el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada la soluci\u00f3n del problema de la existencia humana, caracterizada bajo el sol por contradicciones y tinieblas escandalosas, se busca y se encuentra en clave ultraterrena. Los justos que aqu\u00ed\u00ad abajo caminan por el v\u00ed\u00ada crucis, oprimidos y aplastados por los poderosos, ver\u00e1n la luz, y \u00abla suya es una esperanza llena de inmortalidad\u00bb (3,4b). Es una soluci\u00f3n espiritualista, pues est\u00e1 reservada al alma humana: \u00abLas almas de los justos est\u00e1n en las manos de Dios y ning\u00fan tormento los alcanzar\u00e1. A los ojos de los necios parec\u00ed\u00ada que hab\u00ed\u00adan muerto y su partida fue considerada como una desgracia; su salida de entre nosotros, un desastre; pero ellos est\u00e1n en paz\u00bb (3,1-3); \u00abPero el justo, si muere prematuramente, descansar\u00e1 en paz&#8230; Como su alma era agradable al Se\u00f1or, se apresur\u00f3 a sacarlo de un medio corrompido\u00bb (4,7.14). Por el contrario, los imp\u00ed\u00ados caer\u00e1n en manos de la muerte eterna y confesar\u00e1n su necedad de mofadores de los justos y de infieles a la ley divina (1,16-3,12).<\/p>\n<p>IV. BAJO EL SIGNO DEL PECADO Y DE LA GRACIA: ANTROPOLOG\u00ed\u008dA SOTERIOL\u00ed\u201cGICA. Nos parece preferible concentrar la atenci\u00f3n en las voces m\u00e1s significativas de la Biblia en lugar de buscar una completez material de los datos b\u00ed\u00adblicos. Por eso no nos preocuparemos de referir y analizar pasajes diseminados. En concreto, presentaremos a grandes rasgos la perspectiva hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica del yahvista, el mensaje original de Jerem\u00ed\u00adas y de Ezequiel, el testimonio del Salterio, la palabra de Jes\u00fas de Nazaret, la soteriolog\u00ed\u00ada de Pablo y la reflexi\u00f3n de Juan.<\/p>\n<p>1. LA PERSPECTIVA HIST\u00ed\u201cRICO-SALV\u00ed\u008dFICA DEL YAHVISTA. Ya se ha aludido a la teolog\u00ed\u00ada de J, que contrapone los or\u00ed\u00adgenes puros de la humanidad, vistos en el alba de la creaci\u00f3n, a la historia humana marcada por una creciente rebeli\u00f3n contra Dios. En realidad, el pecado ha hecho irrupci\u00f3n en el mundo en forma de desobediencia al mandamiento divino y de autoafirmaci\u00f3n orgullosa y tit\u00e1nica del hombre, y como un alud derriba toda resistencia. Ad\u00e1n y Eva (G\u00e9n 3), Ca\u00ed\u00adn y Lamec (G\u00e9n 4), la uni\u00f3n de los hijos de Dios con las hijas de los hombres (G\u00e9n 6:1-4), la generaci\u00f3n del diluvio -de la cual el texto advierte expresamente: \u00abAl ver el Se\u00f1or que la maldad de los hombres sobre la tierra era muy grande y que siempre estaban pensando en hacer el mal\u00bb (G\u00e9n 6:5)-, despu\u00e9s la cat\u00e1strofe de Cam y Cana\u00e1n (G\u00e9n 9:18ss) y, finalmente, los orgullosos y tit\u00e1nicos constructores de la torre de Babel (G\u00e9n 11:1 ss) son otras tantas piedras miliarias del camino de la humanidad por las sendas del pecado, que manifiesta sus m\u00faltiples facetas: autodeificaci\u00f3n, fratricidio, horno homini lupus, corrupci\u00f3n general, impiedad con los padres, intento social y pol\u00ed\u00adticamente coordinado de escalar el cielo. J ha sabido realmente aprovechar tradiciones etiol\u00f3gicas primitivas y muy pl\u00e1sticas para ilustrar su teolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de una historia humana que se precipita en el abismo de la perdici\u00f3n por estar construida bajo el signo de la reivindicaci\u00f3n de una radical autonom\u00ed\u00ada del Creador.<\/p>\n<p>Pero todo esto constituye s\u00f3lo el fondo oscuro y tenebroso sobre el cual destaca la iniciativa salvadora de Yhwh, el cual en Abrah\u00e1n y en su estirpe bendecir\u00e1 a todos los pueblos de la tierra (G\u00e9n 12:1-3). La elecci\u00f3n de Israel no es un fin en s\u00ed\u00ad misma, sino que se presenta como funcional al proyecto divino de salvar a la humanidad adamita; la historia particular del pueblo elegido entre todos los pueblos est\u00e1 subordinada a la historia humana universal. En realidad, las dimensiones de la acci\u00f3n del Dios salvador no son menos amplias que las de la acci\u00f3n creadora de Yhwh. Por eso el yahvista ha antepuesto a la narraci\u00f3n de la formaci\u00f3n del pueblo israelita el relato de los or\u00ed\u00adgenes de la humanidad y de su destino, marcado dial\u00e9cticamente por el pecado y por la gracia.<\/p>\n<p>En todo caso, la promesa jurada a Abrah\u00e1n en G\u00e9n 12:1-3 no es la \u00fanica palabra salv\u00ed\u00adfica que caracteriza el relato de J de G\u00e9n 2-11, porque ya al principio de la historia del pecado de la humanidad adamita se contempla una feliz esperanza para el futuro de la estirpe humana, que se tomar\u00e1 un sonado desquite sobre la serpiente tentadora: \u00abYo pongo enemistad entre ti (la serpiente) y la mujer, entre tu linaje y el suyo; \u00e9l te aplastar\u00e1 la cabeza y t\u00fa s\u00f3lo tocar\u00e1s su calca\u00f1al\u00bb (G\u00e9n 3:15).<\/p>\n<p>2. CORAZ\u00ed\u201cN DE PIEDRA Y CORAZ\u00ed\u201cN DE CARNE: EL MENSAJE DE JEREM\u00ed\u008dAS Y DE EZEQUIEL. Sin pretender ignorar la indudable individualidad que los distingue, no se puede menos de advertir en la palabra de ambos profetas una significativa convergencia de car\u00e1cter antropol\u00f3gico: uno y otro estiman irremediablemente comprometida la capacidad del hombre para aceptar la llamada a la conversi\u00f3n, porque el pecado de idolatr\u00ed\u00ada ha ocupado totalmente su coraz\u00f3n, es decir, el centro de su decisi\u00f3n. Jerem\u00ed\u00adas habla explicitis verbis de un descarr\u00ed\u00ado tal que el hombre no es capaz de gobernar su vida: \u00abBien s\u00e9, Se\u00f1or, que el camino del hombre no est\u00e1 en sus manos, y que no depende del hombre que camina enderezar sus pasos\u00bb (G\u00e9n 10:23). Por su parte, Ezequiel subraya que el coraz\u00f3n de los israelitas -y, con mayor raz\u00f3n, el de los dem\u00e1s hombres, podemos precisar nosotros- se ha endurecido y hecho impermeable a toda solicitud externa para que sean eliminadas las opciones idol\u00e1tricas (G\u00e9n 36:26). Dicho de otra manera, el coraz\u00f3n humano es incircunciso (cf Jer 4:4; Jer 9:25), est\u00e1 obstinadamente dado al mal (cf Jer 18:12), es terco (cf Jer 7:24 y Eze 3:7). Incircunciso es tambi\u00e9n el o\u00ed\u00addo del hombre, incapaz de escuchar la palabra de Dios (cf Jer 6:10). Se trata de una aut\u00e9ntica impotencia: \u00ab\u00bfPuede un negro cambiar su piel o un leopardo sus manchas? \u00bfY vosotros, habituados al mal, podr\u00e9is hacer el bien? (Jer 12:23).<\/p>\n<p>Pero Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel no se detienen en esta denuncia sin compasi\u00f3n y dram\u00e1tica; su \u00faltima palabra sobre el hombre es un mensaje de esperanza, proclamaci\u00f3n de una futura iniciativa de Yhwh, el cual intervendr\u00e1 para cambiar el coraz\u00f3n de piedra en coraz\u00f3n de carne, es decir, sensible y abierto a las exigencias divinas y capaz de decisiones de obediencia. Coraz\u00f3n nuevo y esp\u00ed\u00adritu nuevo, dice Ezequiel (Jer 36:26-28); ley divina escrita no en piedra, sino en el coraz\u00f3n, seg\u00fan el lenguaje de Jerem\u00ed\u00adas (Jer 31:31-34).<\/p>\n<p>Como se ve, todo se conf\u00ed\u00ada a la prodigiosa acci\u00f3n creadora de Dios. En t\u00e9rminos paulinos, all\u00ed\u00ad donde abund\u00f3 el pecado sobreabundar\u00e1 la gracia.<\/p>\n<p>3. EL TESTIMONIO DEL SALTERIO. Aqu\u00ed\u00ad y all\u00e1 la voz personalizada de los salmistas muestra tonalidades muy similares a las de Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel, pero con una diferencia: en sus cantos de lamentaci\u00f3n y de s\u00faplica aparece en primer plano la autoconciencia de personas que han experimentado la devastaci\u00f3n del mal y del pecado. V\u00e9ase la confesi\u00f3n del an\u00f3nimo cantor del Miserere: \u00abReconozco mi iniquidad, tengo delante de m\u00ed\u00ad mi pecado. Contra ti, contra ti solo pequ\u00e9 y he hecho lo que t\u00fa no puedes ver&#8230; Ya nac\u00ed\u00ad en la culpa, yen el pecado me concibi\u00f3 mi madre\u00bb (Sal 51:5-7). Pero su caso se presenta como t\u00ed\u00adpico de una situaci\u00f3n universal: \u00abEl Se\u00f1or observa desde el cielo a los hombres para ver si hay alguno cuerdo que busque a Dios. Todos est\u00e1n descarriados, en masa pervertidos; no hay nadie que obre bien, ni uno solo\u00bb (Sal 14:2-3; cf 53,3-4); \u00ab&#8230; En mi pertubaci\u00f3n llegu\u00e9 a decir: `Todos los hombres son unos mentirosos'\u00bb(116,11); \u00abNo entables juicio contra m\u00ed\u00ad, pues ante ti ning\u00fan viviente es justo\u00bb (143,2).<\/p>\n<p>A la confesi\u00f3n sincera sigue la s\u00faplica para que Yhwh intervenga personalmente para purificar, por ser insuficientes los ritos de purificaci\u00f3n cultual, y m\u00e1s a\u00fan para que \u00e9l cree (bara) en el pecador un coraz\u00f3n puro: \u00abTen compasi\u00f3n de m\u00ed\u00ad, oh Dios, por tu misericordia, por tu inmensa ternura borra mi iniquidad. L\u00e1vame m\u00e1s y m\u00e1s de mi delito y purif\u00ed\u00adcame mi pecado&#8230; Purif\u00ed\u00adcame con el hisopo, y quedar\u00e9 puro; l\u00e1vame, y quedar\u00e9 m\u00e1s blanco que la nieve&#8230; Oh Dios, crea en m\u00ed\u00ad un coraz\u00f3n puro, implanta en mis entra\u00f1as un esp\u00ed\u00adritu nuevo\u00bb (51,3-4.9.12). El orante del salmo 143 pide que sea Dios mismo el que le haga de maestro en el camino de la fidelidad: \u00abEns\u00e9\u00f1ame el camino que tengo que seguir, pues me dirijo a ti\u00bb (v. 8b); y de la justicia de Yhwh espera su salvaci\u00f3n (v. 11). El cantor del salmo 119 suplica que Dios incline su coraz\u00f3n al querer divino (v. 36); an\u00e1loga es la s\u00faplica de Sal 141:4 : \u00abNo inclines mi coraz\u00f3n a la maldad, a cometer delitos con los criminales\u00bb.<\/p>\n<p>4. LA PALABRA DE JES\u00daS DE NAZARET. Como es sabido, el centro de su predicaci\u00f3n fue el anuncio de la cercan\u00ed\u00ada y proximidad del reino de Dios o de los cielos (cf Mar 1:15 y Mat 4:17). Pero a la buena nueva (euangu\u00e9lion) hizo seguir la llamada urgente a convertirse (cf ibid). Con ello, sin embargo, supone que el hombre tiene de qu\u00e9 arrepentirse, o mejor, que tiene un pasado del cual salir para abrirse a la novedad de que Dios va a constituirse rey en la historia para defender a los indefensos, haciendo justicia a los que no tienen justicia, acogiendo a los rechazados y los despreciados. No se piense que el imperativo convert\u00ed\u00ados se agota en una invitaci\u00f3n moralista; en realidad, Jes\u00fas llama a los hombres a sintonizar con la longitud de onda del acontecimiento que est\u00e1 a punto de llamar a la puerta de la existencia y de la historia, a movilizarse espiritualmente: \u00abBuscad m\u00e1s bien su reino, y todo eso se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura\u00bb (Luc 12:31).<\/p>\n<p>Evidentemente, no hay ninguna especulaci\u00f3n antropol\u00f3gica; sin embargo, no se le puede negar al profeta de Galilea una imagen precisa del hombre cuando mira a instarlo para que se decida por el reino de Dios. Pues a sus ojos es precisamente en las opciones fundamentales donde la persona se salva o se pierde [\/ Psicolog\u00ed\u00ada]. V\u00e9ase la declaraci\u00f3n contracorriente acerca de lo puro y de lo impuro: de un solo golpe borra la concepci\u00f3n sacerdotal seg\u00fan la cual la existencia humana est\u00e1 dram\u00e1ticamente amenazada desde el exterior. Comer alimentos impuros, ponerse en contacto con cad\u00e1veres, padecer el flujo menstrual, etc., significaba entrar en el circuito de las fuerzas de la muerte, de las cuales s\u00f3lo pod\u00ed\u00ada librar el rito purificador. En cambio, para Jes\u00fas la vida y la muerte dependen de la interioridad de la persona, y m\u00e1s exactamente de sus decisiones positivas y negativas: \u00abNada que entra de fuera puede manchar al hombre: lo que sale de dentro es lo que puede manchar al hombre&#8230; Porque del coraz\u00f3n del hombre proceden los malos pensamientos, las fornicaciones, robos&#8230;\u00bb (Mar 7:15.21). En una palabra, es el hombre el que decide su destino.<\/p>\n<p>La atenci\u00f3n de Jes\u00fas al coraz\u00f3n del hombre se manifiesta con toda claridad en la discusi\u00f3n con sus cr\u00ed\u00adticas acerca de las cl\u00e1usulas que legitiman la pr\u00e1ctica del divorcio (Mat 19:3-9; cf Mar 10:1-12). Dejando aun lado la negativa a dejarse implicar en la casu\u00ed\u00adstica que opon\u00ed\u00ada la escuela laxista de Hillel a la rigorista de Sammai y del recurso a la acci\u00f3n y la voluntad originaria del Creador, a nosotros nos interesa aqu\u00ed\u00ad sobre todo su explicaci\u00f3n de la ley mosaica del divorcio: el divorcio o el repudio es la consecuencia del endurecimiento del coraz\u00f3n humano [t Matrimonio V, 3]: \u00abMois\u00e9s os permiti\u00f3 separaros de vuestras mujeres por la dureza de vuestro coraz\u00f3n [sklerokard\u00ed\u00ada], pero al principio no era as\u00ed\u00ad\u00bb (Mat 19:8). Y la soluci\u00f3n de Jes\u00fas es que vuelva a los or\u00ed\u00adgenes. Supone, pues, que el coraz\u00f3n humano puede reconquistar la libertad positiva de elecci\u00f3n y de acci\u00f3n: los tiempos nuevos por \u00e9l inaugurados se caracterizan por el cambio de coraz\u00f3n, supuesto para que la voluntad del Creador acerca de la indisolubilidad de la uni\u00f3n matrimonial pueda cumplirse.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n las decisiones m\u00e1s arduas son posibles, porque Dios sabe abrir el camino del hombre tambi\u00e9n cuando \u00e9ste se ha metido en callejones sin salida. He aqu\u00ed\u00ad c\u00f3mo concluye Jes\u00fas un intercambio de opiniones con sus disc\u00ed\u00adpulos, impresionados por su juicio sobre la dificultad de que los ricos entren en el reino de los cielos: \u00abPara los hombres es imposible, pero no para Dios\u00bb. Pues a Dios todo le es posible\u00bb (Mar 10:27; cf Mat 19:26). Nada de resignaci\u00f3n, y menos de derrotismo; porque el hombre no est\u00e1 solo.<\/p>\n<p>5. LA ANTROPOLOG\u00ed\u008dA SOTERIOL\u00ed\u201cGICA DE PABLO. Es indudable que la teolog\u00ed\u00ada paulina se apoya en dos quicios: Cristo, \u00fanico camino salv\u00ed\u00adfico para el hombre, e imparcialidad de Dios, que persigue la salvaci\u00f3n de todos. Pablo deduce entonces que la otra cara de la medalla lleva inscrita la sujeci\u00f3n universal del hombre a la tiran\u00ed\u00ada del pecado. No parece in\u00fatil insistir: en su elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica no parte de la revelaci\u00f3n de que todos los hombres son pecadores, para concluir luego la iniciativa del Padre de querer salvar a todos. El proceso es exactamente al rev\u00e9s. Su afirmaci\u00f3n de la humanidad como massa damnata, para usar una expresi\u00f3n agustiniana -pero ver al respecto Rom 1:18 : \u00abLa ira de Dios se manifiesta desde el cielo contra toda la impiedad e injusticia de los hombres que detienen la verdad con la injusticia\u00bb-, se sit\u00faa a nivel de un juicio teol\u00f3gico, de una valoraci\u00f3n interna a la fe. En otros t\u00e9rminos, es la revelaci\u00f3n de Dios como sujeto seria y eficazmente comprometido en la liberaci\u00f3n de la humanidad lo que le descubre al hombre a s\u00ed\u00ad mismo como pecador, perdido y necesitado de la gracia divina: \u00ab&#8230; No hay distinci\u00f3n alguna. Todos pecaron y est\u00e1n privados de la gloria de Dios\u00bb (Rom 3:23). Ver tambi\u00e9n Rom 11:32 : \u00abPues Dios encerr\u00f3 a todos en la desobediencia para tener misericordia de todos\u00bb.<\/p>\n<p>a) Pesimismo de la naturaleza. Nadie en el NT ha penetrado m\u00e1s profundamente que Pablo en el abismo de perdici\u00f3n del hombre extra\u00f1o a la acci\u00f3n de Cristo, porque nadie m\u00e1s que \u00e9l ha sabido evidenciar lo radical del rescate llevado a cabo por la iniciativa gratuita de Dios. El ve, de rechazo, la historia humana como un campo en el cual el pecado se ha impuesto como tirano soberano. L\u00e9ase Rom 6:12.14.16.20, donde se habla de reino del pecado (basile\u00faein), de su dominio o se\u00f1or\u00ed\u00ado (kyrie\u00faein), de la esclavitud de los hombres respecto al pecado (do\u00faloi). Su atenci\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1 de la observaci\u00f3n de los pecados y de las transgresiones (parapt\u00f3mata, parab\u00e1seis), para descubrir en el hombre la presencia de un mecanismo perverso, causa de cada uno de los actos pecaminosos. Nosotros podr\u00ed\u00adamos hablar en t\u00e9rminos modernos de un supery\u00f3, que sustituye al yo de la persona, forz\u00e1ndolo inevitablemente a opciones negativas. Por tanto, el hombre es un ser alienado, veleidoso y disociado, porque es incapaz de llevar a la pr\u00e1ctica el deseo de bien y el anhelo de vida que, sin embargo, existen en \u00e9l (cf Rom 7). La misma ley divina del Sina\u00ed\u00ad -pero esto vale tambi\u00e9n para la ley divina inscrita en el coraz\u00f3n de los hombres- es insuficiente; m\u00e1s a\u00fan, termina siendo un instrumento en manos del pecado, el cual de ese modo empuja al hombre a actos de rebeld\u00ed\u00ada o de observancia egoc\u00e9ntrica; as\u00ed\u00ad se concretiza el egocentrismo arraigado en lo profundo de \u00e9l. A este respecto, Pablo habla de hombre carnal o tambi\u00e9n de hombre viejo. Es una espiral diab\u00f3lica, que conduce por s\u00ed\u00ad misma a la muerte, es decir, a la perdici\u00f3n eterna.<\/p>\n<p>Para evitar equ\u00ed\u00advocos demasiado f\u00e1ciles, como si Pablo negase cualquier expresi\u00f3n de bondad \u00e9tica y religiosa en la vida de los hombres no rescatados, se impone precisar que en su teolog\u00ed\u00ada el bien y el mal o el pecado tienden a definirse en estrecha relaci\u00f3n con Cristo, respectivamente como adhesi\u00f3n a \u00e9l y rechazo de su persona. As\u00ed\u00ad al menos lo dice con claridad en el cap\u00ed\u00adtulo 3 de la carta a los Filipenses. Tambi\u00e9n la existencia \u00e9ticamente m\u00e1s elevada, pero extra\u00f1a a la fe en Cristo, aparece a sus ojos como equivocada, como un caminar fuera del camino, incapaz de conducir a la meta de la vida, la cual depende \u00fanicamente del \u00abconocimiento de Cristo\u00bb; \u00e9l mismo, en su pasado de fariseo celoso e irreprensible constituye una prueba viva de ello.<\/p>\n<p>Para evidenciar teol\u00f3gicamente este pesimismo suyo radical en la capacidad del hombre de construirse un destino de vida, en un primer momento afirma Pablo que todos los hombres, paganos y jud\u00ed\u00ados, han pecado, los primeros de idolatr\u00ed\u00ada y los segundos de incoherencia pr\u00e1ctica (,20). Se trata de una visi\u00f3n sucinta de la religiosidad pagana y de la pr\u00e1ctica del juda\u00ed\u00adsmo, pero v\u00e1lida como ilustraci\u00f3n pl\u00e1stica y visual de su intuici\u00f3n de fe de que el hombre extra\u00f1o a la gracia de Cristo est\u00e1 perdido. En Rom 5:12-21 vuelve sobre el tema, oponiendo a la figura de Cristo, fuente de justicia y de vida para toda la humanidad, la contrafigura de Ad\u00e1n, principio igualmente universal de pecado y de muerte (cf tambi\u00e9n 1Co 15:21-22.45-49). Finalmente, en Rom 7:7ss presenta cronol\u00f3gicamente la historia de la humanidad adamita: el yo del hombre ha pasado a trav\u00e9s de las etapas de la inocencia original, de la \u00e9poca anterior a la ley mosaica y del per\u00ed\u00adodo sucesivo hasta la venida de Cristo, ambos marcados por el dominio del pecado. He aqu\u00ed\u00ad en s\u00ed\u00adntesis la situaci\u00f3n de la humanidad adamita: \u00ab\u00c2\u00a1Desdichado de m\u00ed\u00ad! \u00bfQui\u00e9n me librar\u00e1 de este cuerpo de muerte?\u00bb (7,24).<\/p>\n<p>b) Optimismo de la gracia. Como en el p\u00e1rrafo anterior, tomamos como gu\u00ed\u00ada la carta a los Romanos, introducida program\u00e1ticamente por 1,16-17: \u00abYo no me averg\u00fcenzo del evangelio, que es potencia de Dios [dynamis Theo\u00fa] para la salvaci\u00f3n [eis soter\u00ed\u00adan] de todo el que cree, del jud\u00ed\u00ado primero y tambi\u00e9n del griego.<\/p>\n<p>Porque la justicia de Dios [dikaiosyne Theo\u00fa] se revela [apokalypteai] en \u00e9l de la fe a la fe, seg\u00fan est\u00e1 escrito: El justo que es tal, por la fe, vivir\u00e1\u00bb (trad. del autor).<\/p>\n<p>En el principio de la antropolog\u00ed\u00ada soteriol\u00f3gica est\u00e1 la iniciativa salv\u00ed\u00adfica de Dios; en t\u00e9rminos paulinos, su potencia y su justicia, que se manifiestan en el evangelio proclamado por Pablo y por toda la Iglesia apost\u00f3lica. N\u00f3tese bien; no se trata de una pura y simple notificaci\u00f3n, sino de una apocalipsis: la potencia divina est\u00e1 actuando, la sentencia eficaz de justificaci\u00f3n del pecador es pronunciada efectivamente por Dios justo en el mensaje evang\u00e9lico. Y todos los hombres aparecen interesados, sin excepci\u00f3n alguna: jud\u00ed\u00ados y paganos. En realidad, el privilegio de los unos y el impedimento de los otros son anulados. \u00ab\u00bfO es que Dios es solamente Dios de los jud\u00ed\u00ados? \u00bfNo lo es tambi\u00e9n de los paganos? S\u00ed\u00ad, tambi\u00e9n de los paganos; porque s\u00f3lo hay un Dios, que justificar\u00e1 por la fe tanto a los circuncidados como a los no circuncidados\u00bb (Rom 3:29-30). \u00abNo hay distinci\u00f3n entre el jud\u00ed\u00ado y el griego, porque Jes\u00fas es el mismo Se\u00f1or de todos, rico para todos los que lo invocan\u00bb (Rom 10:12). No parece superfluo insistir: el proyecto y la acci\u00f3n de salvaci\u00f3n del Dios de Jesucristo no s\u00f3lo abrazan materialmente a todos los hombres, sino que los comprenden en pie de igualdad. Podemos, pues, hablar de universalidad soteriol\u00f3gica cualificada, de absoluta incondicionalidad del obrar del Padre, frente al cual los hombres terminan encontr\u00e1ndose en el punto de partida perfectamente iguales: buenos y malos, circuncidados o incircuncisos, monote\u00ed\u00adstas y polite\u00ed\u00adstas, adoradores del verdadero Dios e id\u00f3latras, todos igualmente necesitados de la gloria de Dios (Rom 3:23), es decir, de la manifestaci\u00f3n y del despliegue de su acci\u00f3n poderosa y eficaz.<\/p>\n<p>A esta imparcialidad de Dios corresponde la gratuidad de su obrar salv\u00ed\u00adfico: ning\u00fan m\u00e9rito por parte del hombre, ninguna predisposici\u00f3n suya espiritual, religiosa o moral capaz de hipotecar o s\u00f3lo de enderezar sus l\u00ed\u00adneas operativas. El Padre se dirige ahora a la humanidad adam\u00ed\u00adtica con eficaz intenci\u00f3n de rescate (apolytrosis) s\u00f3lo porque es fiel a s\u00ed\u00ad mismo (d\u00ed\u00adkaios), a la promesa que jur\u00f3 a Abrah\u00e1n de bendecir a todos los pueblos de la tierra. \u00ab&#8230; no hay distinci\u00f3n alguna, porque todos pecaron y est\u00e1n privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente (dore\u00e1n) por su gracia (t\u00e9 auto\u00fa j\u00e1riti) mediante la redenci\u00f3n (apolytrosis) de Cristo Jes\u00fas\u00bb (Rom 3:23-24). Dicho de otra manera, en el evangelio est\u00e1 en acci\u00f3n \u00abel que da la vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no son\u00bb (Rom 4:17). Su iniciativa salv\u00ed\u00adfica se lleva a cabo en t\u00e9rminos de creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para ser completos, v\u00e9ase al respecto tambi\u00e9n el testimonio de la carta a los Efesios: \u00ab&#8230; Para hacer resplandecer la gracia maravillosa que nos ha concedido por medio de su querido Hijo. El nos ha obtenido con su sangre la redenci\u00f3n, el perd\u00f3n de los pecados, seg\u00fan la riqueza de su gracia\u00bb (Rom 1:6-7); \u00abPero Dios, rico en misericordia, por el inmenso amor con que nos am\u00f3 nos dio vida juntamente con Cristo, pues hab\u00e9is sido salvados por pura gracia (dore\u00e1n) cuando est\u00e1bamos muertos por el pecado, nos resucit\u00f3 y nos hizo sentarnos con \u00e9l en los cielos con Cristo Jes\u00fas, a fin de manifestar en los siglos venideros la excelsa riqueza de su gracia mediante su bondad para con nosotros en Cristo Jes\u00fas. Hab\u00e9is sido salvados por la gracia (j\u00e1riti) mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es don de Dios; no de las obras, para que nadie se glor\u00ed\u00ade\u00bb ( Rom 2:4-9).<\/p>\n<p>Pero el hombre no permanece pasivo; Dios salvador lo implica como sujeto activo, llam\u00e1ndolo a acoger el don gratuito que se le ofrece; en una palabra, a creer. Si objetivamente la p\u00ed\u00adstis paulina se caracteriza como aceptaci\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico y, m\u00e1s a\u00fan, del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico en \u00e9l manifestado, su din\u00e1mica interna dice renuncia a la pretensi\u00f3n de autosalvaci\u00f3n y, al mismo tiempo, confianza total en el gesto de gracia de Dios. Pues \u00e9ste es el verdadero planteamiento de la teolog\u00ed\u00ada paulina de la justificaci\u00f3n sola fide, con rigurosa exclusi\u00f3n de las obras de la ley, es decir, de las observancias erigidas en principio autojustificador. \u00ab\u00bfD\u00f3nde queda el orgullo (ka\u00fajesis)? Ha sido eliminado. \u00bfPor qu\u00e9 ley? \u00bfLa de las obras? No, sino por la ley de la fe. Decimos, pues, con raz\u00f3n que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley\u00bb (Rom 3:27-28); \u00ab\u00bfQu\u00e9 diremos entonces de Abrah\u00e1n? Si Abrah\u00e1n hubiera sido justificado por el cumplimiento de la ley, podr\u00ed\u00ada estar orgulloso, aunque nunca ante Dios. Pero \u00bfqu\u00e9 dice la Escritura? Abrah\u00e1n crey\u00f3 en Dios y le fue contado como justicia. Ahora bien, al que trabaja no se le abona el jornal a t\u00ed\u00adtulo gratuito (kat\u00e1 j\u00e1rin), sino a t\u00ed\u00adtulo de cosa debida (katbphe\u00ed\u00adlema); en cambio, al que no trabaja, pero cree en el que justifica al culpable, su fe se le cuenta como justicia\u00bb (Rom 4:1-5). No el c\u00f3digo de lo debido, sino el de lo gratuito caracteriza la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre. Todo es gracia, diremos con la c\u00e9lebre frase de Bernanos; pero es el mismo Pablo el que con el vocablo j\u00e1ris designa no s\u00f3lo el gesto subjetivo del Padre, sino tambi\u00e9n la nueva situaci\u00f3n de justicia que de ah\u00ed\u00ad resulta para el creyente.<\/p>\n<p>En el proceso salv\u00ed\u00adfico entero, Cristo imprime su huella de mediador (cf 1Ti 2:5). En realidad, la iniciativa de Dios se lleva a cabo en la acci\u00f3n de Jes\u00fas crucificado y resucitado. El es el nuevo Ad\u00e1n, principio universal de justicia y de vida para la humanidad; en comparaci\u00f3n con \u00e9l, el primer Ad\u00e1n, primero en orden cronol\u00f3gico, asume la funci\u00f3n de pura y simple figura ilustrativa (typos), que evidencia did\u00e1cticamente su superioridad: \u00abPero el delito de Ad\u00e1n no puede compararse con el don de gracia (j\u00e1risma). Si por la ca\u00ed\u00adda de uno solo murieron muchos, mucho m\u00e1s (poll\u00f3i m\u00e1llon) sobreabund\u00f3 la gracia de Dios y el don gratuito (dore\u00e1 en j\u00e1riti) de un solo hombre, Cristo Jes\u00fas, para todos. El delito de uno solo no puede compararse con el don de Dios; pues por un solo delito vino la condenaci\u00f3n, y por el don de Dios, a pesar de muchos delitos, vino la absoluci\u00f3n. Si, pues, por la transgresi\u00f3n de uno solo rein\u00f3 la muerte a causa de uno solo, cu\u00e1nto m\u00e1s (poll\u00f3i m\u00e1llon) los que reciben (hoi lamb\u00e1nontes) la abundancia de la gracia y el don de la justicia reinar\u00e1n en.la vida a causa s\u00f3lo de Jesucristo\u00bb (Rom 5:15-17). En el pasaje paralelo de ICor 15,20-22 se llama a Cristo resucitado primicia (aparj\u00e9) del mundo de los resucitados y principio activo de la resurrecci\u00f3n de los creyentes: \u00abSi por un hombre vino la muerte, por un hombre tambi\u00e9n la resurrecci\u00f3n de los muertos; y como todos mueren en Ad\u00e1n, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n todos ser\u00e1n vivificados en Cristo\u00bb. Finalmente, en lCor 15,45-49 se contrapone el Ad\u00e1n escatol\u00f3gico al primero, porque \u00e9ste es prototipo de los que tienen vida ps\u00ed\u00adquica, mientras que aqu\u00e9l es fuente de vida pneum\u00e1tica (psyj\u00e9 z\u00f3sa &#8211; pne\u00fama zoopoio\u00fan).<\/p>\n<p>Mas \u00bfc\u00f3mo puede Pablo afirmar que el destino de todos depende de la acci\u00f3n de un solo hombre? En virtud de la solidaridad que liga estrechamente los dos polos de la unidad y de la universalidad (heis-pollo\u00ed\u00ad): solidaridad no de tipo naturalista, sino personalista. Todos son constituidos de hecho pecadores por haber pecado personalmente a imitaci\u00f3n de Ad\u00e1n (Rom 5:12); igualmente todos son justificados y tendr\u00e1n la vida eterna acogiendo la gracia de Cristo (hoi lamb\u00e1nontes: Rom 5:17). Con mayor claridad aparece esto en Rom 6: los creyentes son liberados de la sujeci\u00f3n del pecado y del destino a la muerte a trav\u00e9s del rito bautismal, que los inserta como personas en la din\u00e1mica de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo: \u00ab\u00bfNo sab\u00e9is que, al quedar unidos a Cristo mediante el bautismo, hemos quedado unidos a su muerte? Por el bautismo fuimos sepultados con Cristo y morimos, para que as\u00ed\u00ad como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n nosotros caminemos en nueva vida. Pues si hemos llegado a ser una misma cosa con \u00e9l por una muerte semejante a la suya, tambi\u00e9n lo seremos por una resurrecci\u00f3n parecida. Sabemos que nuestro hombre viejo ha sido crucificado con \u00e9l para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; pues el que muere queda libre del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que tambi\u00e9n viviremos con \u00e9l; sabemos que Cristo, resucitado de entre los muertos, ya no vuelve a morir, la muerte ya no tiene dominio sobre \u00e9l. Al morir, muri\u00f3 al pecado una vez para siempre; pero al vivir, vive para Dios. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en uni\u00f3n con Cristo Jes\u00fas\u00bb(vv. 3-11). Nada de magia: por la adhesi\u00f3n a Cristo en la fe que se socializa en el bautismo, el hombre muere al pecado y se encamina por los senderos de la vida aut\u00e9ntica.<\/p>\n<p>A la iniciativa de Dios y a la mediaci\u00f3n de Cristo hay que a\u00f1adir la animaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (Rom 8). Al creyente se le concede un nuevo dinamismo, contrario al de la carne o al egocentrismo, y que contrasta eficazmente las decisiones carnales. \u00abPorque la ley del esp\u00ed\u00adritu, que da la vida en Cristo Jes\u00fas, me ha librado de la ley del pecado y de la muerte&#8230;; pero vosotros no viv\u00ed\u00ads seg\u00fan la carne, sino seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu, si es que el Esp\u00ed\u00adritu de Dios habita en vosotros\u00bb (vv. 2.9). El hombre es as\u00ed\u00ad capacitado para establecer relaciones justas con Dios, con los dem\u00e1s y con el mundo por la obediencia y el amor. Una vida de hijo de Dios se abre ante \u00e9l, y la meta de su caminar es la resurrecci\u00f3n (cf vv. 14-17). V\u00e9ase tambi\u00e9n G\u00e1l 5:16-24, antes citado.<\/p>\n<p>Si en la carta a los Romanos, pero tambi\u00e9n en G\u00e1l, prevalece el vocablo teol\u00f3gico de la salvaci\u00f3n -reservada por Pablo para el tiempo escatol\u00f3gico (cf Rom 5:1-11), a diferencia de Col y de Ef-, de la liberaci\u00f3n y de la justificaci\u00f3n, las cartas de la cautividad que acabamos de mencionar prefieren recurrir a las categor\u00ed\u00adas de la novedad (kain\u00f3tes, kain\u00f3s) y de la renovaci\u00f3n (anakaino\u00fasthai) del hombre interior (ho \u00e9so \u00e1nthropos), es decir, del yo profundo de la persona. Al hombre viejo (ho palai\u00f3s \u00e1nthropos) sucede el hombre nuevo (ho kain\u00f3s \u00e1nthropos), creado a imagen del prototipo, que es Cristo. Cf Col 3:9-10; Efe 2:15; Efe 4:20-24. Pero ver tambi\u00e9n 2Co 5:17 y G\u00e1l 6:15, que hablan del hombre en Cristo como de una nueva criatura (kaine kt\u00ed\u00adsis).<\/p>\n<p>6. LA REFLEXI\u00ed\u201cN DE JUAN. Sentado que la antropolog\u00ed\u00ada juanista emerge sobre todo del tema t\u00ed\u00adpico del mundo, vocablo equivalente a humanidad en no pocos pasajes de los escritos juanistas, el punto de partida de nuestro an\u00e1lisis es el hecho reconocido de que Juan centr\u00f3 su atenci\u00f3n en la encarnaci\u00f3n del Hijo eterno de Dios, confesada program\u00e1ticamente en el pr\u00f3logo del cuarto evangelio: \u00abY el Verbo se hizo (eg\u00e9neto) carne\u00bb (G\u00e1l 1:14). Se trata de un acontecimiento (eg\u00e9neto) que caracteriza toda la existencia hist\u00f3rica de Jes\u00fas de Nazaret, comprendida la cruz. Pues bien, el evangelista pone de manifiesto su alcance apocal\u00ed\u00adptico o revelador, al mismo tiempo que salv\u00ed\u00adfico, sin separar el uno del otro. A este fin elabora el s\u00ed\u00admbolo de la luz. Jes\u00fas es por definici\u00f3n \u00abla luz del mundo\u00bb (G\u00e1l 8:12). Como tal hizo su entrada en el mundo (en sentido cosmol\u00f3gico:G\u00e1l 1:9 y 3,18), para iluminar a todo hombre y darle la vida (1,4). La humanidad se encuentra as\u00ed\u00ad cara a cara con el acontecimiento que le quita la m\u00e1scara del rostro: es tinieblas, es decir, se encuentra en situaci\u00f3n de muerte, pero es llamada eficazmente a abrirse a la acci\u00f3n iluminadora y salvadora del Verbo encarnado. La decisi\u00f3n se impone: en pro o en contra, fe o rechazo, apertura a la luz o cierre herm\u00e9tico en las propias tinieblas. Es inevitable enrolarse, tomar partido. \u00abPara una discriminaci\u00f3n (kr\u00ed\u00adma) he venido al mundo\u00bb, declar\u00f3 Jes\u00fas (9,39).<\/p>\n<p>En verdad, la \u00fanica y exclusiva finalidad del acontecimiento de la encarnaci\u00f3n es salv\u00ed\u00adfica. Jes\u00fas mismo lo precisa debidamente: \u00abNo he venido para intentar un juicio de condena (kr\u00ed\u00adnein = a katakr\u00ed\u00adnein) contra el mundo, sino para salvar (s\u00f3zein) al mundo\u00bb (12,47). La iniciativa de su venida se debe a un gesto de amor del Padre: \u00abPorque tanto am\u00f3 Dios al mundo que dio a su Hijo \u00fanico, para que quien crea en \u00e9l no perezca(ap\u00f3llymi), sino que tenga vida eterna. Pues Dios no envi\u00f3 a su Hijo al mundo para condenar (kr\u00ed\u00adnein) al mundo, sino para que el mundo se salve (s\u00f3zein) por \u00e9l\u00bb (3,16-17). El mundo se encuentra ante su salvador (sot\u00e9r), como confiesa la samaritana (4,42), ante el pan bajado del cielo para darle la vida (6,14.51), ante el cordero de Dios capaz de librarlo del pecado (1,29), ante la v\u00ed\u00adctima de propiaci\u00f3n (hilasm\u00f3s) ofrecida por sus pecados (lJn 2,2).<\/p>\n<p>Mas para que esta finalidad intr\u00ed\u00adnseca del acontecimiento encarnacionista se traduzca en realidad vivida y experimentada, es necesario que los hombres crean. De lo contrario, el mundo permanece fijado para siempre en sus tinieblas y se autocondena: \u00abEn \u00e9l estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres; y la luz brilla en las tinieblas, pero las tinieblas no la comprendieron\u00bb(1,4-5); \u00abEl que cree en \u00e9l no ser\u00e1 condenado (kr\u00ed\u00adnein); pero el que no cree ya est\u00e1 condenado (kr\u00ed\u00adnein), porque no ha cre\u00ed\u00addo en el Hijo \u00fanico de Dios. Pues bien, el juicio (kr\u00ed\u00adsis) es \u00e9ste: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz porque sus obras eran malas\u00bb (3,18-19).<\/p>\n<p>No hay duda; seg\u00fan Juan, el hombre se juega su destino aqu\u00ed\u00ad y ahora por medio de la elecci\u00f3n de la fe o de la incredulidad. Decisi\u00f3n y actualismo son las dos caracter\u00ed\u00adsticas originales de la antropolog\u00ed\u00ada del cuarto evangelista. El hombre es visto, pues,como un ser hist\u00f3rico que se construye o se destruye en sus decisiones hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., L&#8217;uomo nella Bibbia e nelle culture ad essa contemporanee, Paideia, Brescia 1975; BoF G., Una antropologia cristiana nelle lettere di S. Paolo, Morcelliana, Bescia 1976; COMBLIN J., Antropolog\u00ed\u00ada cristiana, Paulinas, Madrid 1985; DE GENNARO G. (a cargo de), L&#8217;antropologia biblica, Ed. Dehoniane, N\u00e1poles 1981; KASSEMAN E., Antropologia paolina, en Prospettive paoline, Paideia, Brescia 1972, 11-53; LORETZ O., Le linee maestre dell antropologia veterotestamentaria, en J. SCHREINER y colaboradores, Introduzione all&#8217;Antico Testamento, Ed. Paoline, 19822, 226-538; MAASS F., &#8216;adam, en GLNT 1, 161-186; MEHL-KUHNLEIN H., L&#8217;homme selon 1 \u00e1p\u00f3tre Paul, Delachaux-Niestl\u00e9, Neuch\u00e1tel-Par\u00ed\u00ads 1951; MOLTMANN J., El hombre, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1973; MORK W., Linee di antropologia biblica, Ed. Esperienze, Fossano 1971; PIDOUx G., L&#8217;homme dans 1 Anclen Testament, Delachaux-Niestl\u00e9, Neuch\u00e1tel-Par\u00ed\u00ads 1953; ROBINSON J.A.T., El cuerpo. Estudio de teolog\u00ed\u00ada paulina, Ariel, Barcelona 1973; SPICQ C., Dio e 1 Lomo secondo il Nuovo Testamento, Ed. Paoline 1969, 169ss; SAHAG\u00daN LUCAS J. de, El hombre, \u00bfqu\u00e9 es? Antropolog\u00ed\u00ada cristiana, Soc. de Educ. Atenas, Madrid 1988; WOLFF H.W., Antropolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1974; WESTERMANN C., &#8216;adam, en DTATI, Cristiandad, Madrid 1985, 90-110. Nos hemos limitado a indicar los estudios espec\u00ed\u00adficos y, entre ellos, los m\u00e1s accesibles, que adem\u00e1s contienen indicaciones bibliogr\u00e1ficas. De todos modos, el lector puede consultar tambi\u00e9n \u00faltimamente las \u00abteolog\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas\u00bb, de las cuales no podemos menos de mencionar: G. VON RAO, Teolog\u00ed\u00ada del A T, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 19784, y R. BULTMANN, Teolog\u00ed\u00ada del NT, S\u00ed\u00adgueme, 1981, as\u00ed\u00ad como los comentarios cl\u00e1sicos, sin hablar de los numerosos diccionarios b\u00ed\u00adblicos.<\/p>\n<p>G. Barbaglio<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>La forma de vida terrestre m\u00e1s elevada y una obra del Creador, Jehov\u00e1 Dios. Jehov\u00e1 form\u00f3 al hombre del polvo del suelo, sopl\u00f3 en sus narices el aliento de vida \u2020\u0153y el hombre vino a ser alma viviente\u2020\u009d. (G\u00e9 2:7; 1Co 15:45.) Despu\u00e9s que Ad\u00e1n fue creado y puso nombre a los animales, Jehov\u00e1 hizo que cayese en un profundo sue\u00f1o, y, mientras dorm\u00ed\u00ada, tom\u00f3 una de sus costillas y la us\u00f3 para hacer a la mujer. Por esa raz\u00f3n, cuando se la present\u00f3, Ad\u00e1n pudo decir: \u2020\u0153Esto por fin es hueso de mis huesos y carne de mi carne\u2020\u009d. La llam\u00f3 Mujer (\u00c2\u00b4isch\u00c2\u00b7sch\u00e1h) \u2020\u0153porque del hombre fue tomada esta\u2020\u009d. (G\u00e9 2:21-23.) Despu\u00e9s Ad\u00e1n le puso por nombre Eva (que significa \u2020\u0153Una Viviente\u2020\u009d). (G\u00e9 3:20.)<br \/>\nExisten varios t\u00e9rminos hebreos y griegos que se refieren al hombre. \u00c2\u00b4A\u00c2\u00b7dh\u00e1m significa \u2020\u0153hombre; humano; hombre terrestre; humanidad\u2020\u009d (gen\u00e9rico); \u00c2\u00b4isch, \u2020\u0153hombre; individuo; esposo\u2020\u009d; \u00c2\u00b4en\u00f3hsch, \u2020\u0153hombre mortal\u2020\u009d; gu\u00e9\u00c2\u00b7ver, \u2020\u0153hombre f\u00ed\u00adsicamente capacitado; hombre robusto\u2020\u009d; za\u00c2\u00b7kj\u00e1r, \u2020\u0153macho; var\u00f3n\u2020\u009d; algunas otras palabras hebreas tambi\u00e9n se traducen a veces \u2020\u0153hombre\u2020\u009d. La voz griega \u00e1n\u00c2\u00b7thro\u00c2\u00b7pos significa \u2020\u0153hombre; humanidad\u2020\u009d (gen\u00e9rico); a\u00c2\u00b7ner, \u2020\u0153hombre; var\u00f3n; esposo\u2020\u009d.<br \/>\nCuando Pablo dio testimonio acerca de la creaci\u00f3n del ser humano por Dios, dijo a los atenienses: \u2020\u0153Hizo de un solo hombre toda naci\u00f3n de hombres, para que moren sobre la entera superficie de la tierra\u2020\u009d. (Hch 17:26). Por lo tanto, todas las naciones y razas tienen un origen com\u00fan.<br \/>\nA Ad\u00e1n y Eva se les cre\u00f3 hacia el final del sexto \u2020\u0153d\u00ed\u00ada\u2020\u009d creativo. (G\u00e9 1:24-31.) No existen registros del hombre antiguo, su escritura, agricultura y otras ocupaciones, anteriores a 4026 a. E.C., la fecha de la creaci\u00f3n de Ad\u00e1n. Puesto que las Escrituras trazan la historia del hombre desde la misma creaci\u00f3n de la primera pareja humana, no puede existir lo que se ha dado en llamar \u2020\u0153hombre prehist\u00f3rico\u2020\u009d. Los registros de los f\u00f3siles hallados en la Tierra no han suministrado ning\u00fan eslab\u00f3n entre el hombre y los animales. Adem\u00e1s, en los registros m\u00e1s antiguos del hombre \u2014tanto documentos escritos como dibujos en cuevas, esculturas o similares\u2014 no se hace ninguna referencia en absoluto a la existencia de seres infrahumanos. Las Escrituras establecen claramente lo contrario: el hombre fue originalmente un hijo de Dios y degener\u00f3. (1Re 8:46; Ec 7:20; 1Jn 1:8-10.) El arque\u00f3logo O. D. Miller hizo la siguiente observaci\u00f3n: \u2020\u0153La tradici\u00f3n de la \u2020\u02dcedad de oro\u2020\u2122 no fue un mito. La antigua doctrina de que hubo una decadencia posterior, una dolorosa degeneraci\u00f3n de la raza humana desde un estado original de felicidad y pureza, sin duda englobaba una gran verdad, aunque lamentable. Nuestras filosof\u00ed\u00adas modernas de que la historia comienza con el hombre primitivo en estado salvaje necesitan una nueva introducci\u00f3n. [&#8230;] No, el hombre primitivo no fue un salvaje\u2020\u009d. (Har-Moad, 1892, p\u00e1g. 417.)<br \/>\nLa Biblia dice que el hogar original del hombre era \u2020\u0153un jard\u00ed\u00adn en Ed\u00e9n\u2020\u009d. (G\u00e9 2:8; v\u00e9ase EDEN n\u00fam. 1.) La ubicaci\u00f3n indicada est\u00e1 relativamente cerca del lugar de la primitiva civilizaci\u00f3n postdiluviana. P. J. Wiseman expresa el punto de vista general de los doctos: \u2020\u0153Toda la prueba que tenemos disponible, procedente del G\u00e9nesis, de la arqueolog\u00ed\u00ada y de las tradiciones populares, se\u00f1ala a la llanura mesopot\u00e1mica como el hogar m\u00e1s antiguo del hombre. La civilizaci\u00f3n del Lejano Oriente, ya sea en China o la India, no puede competir con esta tierra en lo que respecta a la antig\u00fcedad de sus pueblos, por lo que f\u00e1cilmente se la puede considerar la cuna de la civilizaci\u00f3n\u2020\u009d. (New Discoveries in Babylonia About Genesis, 1949, p\u00e1g. 28.)<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 sentido est\u00e1 hecho el hombre \u2020\u0153a la imagen de Dios\u2020\u009d?<br \/>\nCuando Dios revel\u00f3 a su \u2020\u0153obrero maestro\u2020\u009d el prop\u00f3sito divino de crear a la humanidad, le dijo: \u2020\u0153Hagamos al hombre [\u00c2\u00b4a\u00c2\u00b7dh\u00e1m] a nuestra imagen, seg\u00fan nuestra semejanza\u2020\u009d. (G\u00e9 1:26, 27; Pr 8:30, 31; comp\u00e1rese con Jn 1:1-3; Col 1:15-17.) N\u00f3tese que las Escrituras no dicen que Dios cre\u00f3 al hombre a la imagen de una bestia salvaje o de un animal dom\u00e9stico o de un pez. Se hizo al hombre \u2020\u02dca la imagen de Dios\u2020\u2122; era un \u2020\u0153hijo de Dios\u2020\u009d. (Lu 3:38.) En cuanto a la forma o aspecto del cuerpo de Dios, \u2020\u0153nadie ha contemplado a Dios nunca\u2020\u009d. (1Jn 4:12.) Nadie en la Tierra conoce la apariencia del cuerpo de Dios, que es glorioso, celestial y espiritual; por lo tanto, no podemos comparar el cuerpo del hombre con el de Dios. \u2020\u0153Dios es un Esp\u00ed\u00adritu.\u2020\u009d (Jn 4:24.)<br \/>\nSin embargo, el hombre fue hecho a \u2020\u02dcla imagen de Dios\u2020\u2122 en el sentido de que fue creado con cualidades morales como las de El, a saber, amor y justicia. (Comp\u00e1rese con Col 3:10.) Tambi\u00e9n tiene facultades y sabidur\u00ed\u00ada superiores a las de los animales, de manera que puede apreciar aquello que Dios aprecia y valora, como la belleza y las artes, el habla y el raciocinio, as\u00ed\u00ad como otros procesos similares de la mente y el coraz\u00f3n. Adem\u00e1s, el hombre tiene capacidad espiritual y puede llegar a conocer a Dios y comunicarse con El. (1Co 2:11-16; Heb 12:9.) Por tales razones el hombre estaba capacitado para ser el representante de Dios y tener en sujeci\u00f3n a las criaturas voladoras, terrestres y marinas.<br \/>\nPor ser una creaci\u00f3n de Dios, el hombre originalmente era perfecto. (Dt 32:4.) Por consiguiente, Ad\u00e1n pudo haber legado a su posteridad la perfecci\u00f3n humana y la oportunidad de vivir para siempre en la Tierra. (Isa 45:18.) A \u00e9l y a Eva se les orden\u00f3: \u2020\u0153Sean fruct\u00ed\u00adferos y h\u00e1ganse muchos y llenen la tierra y soj\u00fazguenla\u2020\u009d. A medida que su familia hubiese ido aumentando, habr\u00ed\u00adan cultivado y embellecido la Tierra de acuerdo con el proyecto de su Creador. (G\u00e9 1:28.)<br \/>\nCuando el ap\u00f3stol Pablo escribi\u00f3 sobre las posiciones relativas que Dios dispuso para el hombre y la mujer, dijo: \u2020\u0153Quiero que sepan que la cabeza de todo var\u00f3n es el Cristo; a su vez, la cabeza de la mujer es el var\u00f3n; a su vez, la cabeza del Cristo es Dios\u2020\u009d. Luego indic\u00f3 que una mujer que ora o profetiza en la congregaci\u00f3n con la cabeza descubierta averg\u00fcenza al que es su cabeza. Para reforzar su argumento, a\u00f1adi\u00f3: \u2020\u0153Porque el var\u00f3n no debe tener cubierta la cabeza, puesto que es la imagen y gloria de Dios; pero la mujer es la gloria del var\u00f3n\u2020\u009d. Al hombre se le cre\u00f3 primero, y durante alg\u00fan tiempo estuvo solo, siendo la \u00fanica criatura en la Tierra hecha a la imagen de Dios. La mujer fue hecha del hombre y habr\u00ed\u00ada de estar sujeta a \u00e9l, mientras que Dios no debe sujetarse a nadie. La jefatura del hombre, sin embargo, est\u00e1 por debajo de la de Dios y la de Cristo. (1Co 11:3-7.)<\/p>\n<p>Libre albedr\u00ed\u00ado. Debido a que hab\u00ed\u00ada sido hecho a la imagen de Dios y seg\u00fan su semejanza, el hombre ten\u00ed\u00ada libre albedr\u00ed\u00ado. Tambi\u00e9n dispon\u00ed\u00ada de libertad para escoger entre hacer lo bueno o lo malo. Esta libertad le permit\u00ed\u00ada dar mucha m\u00e1s honra y gloria a Dios que la creaci\u00f3n animal, pues pod\u00ed\u00ada obedecer voluntaria y amorosamente a su Creador. Pod\u00ed\u00ada alabarlo de manera inteligente por sus maravillosas cualidades y apoyar su soberan\u00ed\u00ada. Ahora bien, su libertad era relativa, no absoluta. Pod\u00ed\u00ada continuar viviendo feliz solo si reconoc\u00ed\u00ada la soberan\u00ed\u00ada de Jehov\u00e1. Esto lo indicaba el \u00e1rbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, del que ten\u00ed\u00ada prohibido comer. Hacerlo ser\u00ed\u00ada un acto de desobediencia, una rebeli\u00f3n contra la soberan\u00ed\u00ada de Dios. (G\u00e9 2:9, 16, 17.)<br \/>\nComo Ad\u00e1n era \u2020\u0153hijo de Dios\u2020\u009d (Lu 3:38), su relaci\u00f3n con Dios era como la de un hijo con su padre; por consiguiente, deber\u00ed\u00ada haberle obedecido. Adem\u00e1s, Dios cre\u00f3 en el hombre un deseo innato de adorarle. Si este deseo se desvirtuaba, dirigir\u00ed\u00ada al hombre mal y destruir\u00ed\u00ada su libertad, convirti\u00e9ndolo en esclavo de lo creado en vez del Creador, lo que, a su vez, resultar\u00ed\u00ada en la degradaci\u00f3n del hombre.<br \/>\nUn hijo celestial de Dios que se rebel\u00f3 hizo que Eva pecase, y ella puso la tentaci\u00f3n ante Ad\u00e1n, quien particip\u00f3 deliberadamente en la rebeli\u00f3n contra Jehov\u00e1. (G\u00e9 3:1-6; 1Ti 2:13, 14.) Ad\u00e1n y Eva llegaron a ser como aquellos de quienes Pablo habl\u00f3 m\u00e1s tarde en Romanos 1:20-23. Debido a su transgresi\u00f3n, Ad\u00e1n perdi\u00f3 su condici\u00f3n de hijo y su perfecci\u00f3n, e introdujo el pecado con la imperfecci\u00f3n y la muerte en su descendencia, la entera raza humana. Sus descendientes llevaron desde el nacimiento la imagen de su padre Ad\u00e1n: fueron imperfectos, con la muerte obrando en sus cuerpos. (G\u00e9 3:17-19; Ro 5:12; v\u00e9ase AD\u00ed\u0081N n\u00fam. 1.)<\/p>\n<p>\u2020\u0153El hombre que somos interiormente.\u2020\u009d Cuando la Biblia habla del conflicto que el cristiano tiene con la carne ca\u00ed\u00adda y pecaminosa, usa las expresiones el \u2020\u0153hombre que soy por dentro\u2020\u009d, \u2020\u0153el hombre que somos interiormente\u2020\u009d y frases similares. (Ro 7:22; 2Co 4:16; Ef 3:16.) Esas expresiones son apropiadas debido a que los cristianos han sido \u2020\u0153hechos nuevos en la fuerza que impulsa su mente\u2020\u009d. (Ef 4:23.) La fuerza o inclinaci\u00f3n que dirige su mente es espiritual. Se esfuerzan por \u2020\u02dcdesnudarse de la vieja personalidad [literalmente, \u2020\u0153el viejo hombre\u2020\u009d] y vestirse de la nueva personalidad [literalmente, \u2020\u0153el (hombre) nuevo\u2020\u009d]\u2020\u2122. (Col 3:9, 10; Ro 12:2.) Cuando los cristianos ungidos son bautizados en Cristo, son \u2020\u0153bautizados en su muerte\u2020\u009d; la vieja personalidad es fijada en un madero, \u2020\u0153para que [el] cuerpo pecaminoso [sea] hecho inactivo\u2020\u009d. Pero hasta el momento de su muerte en la carne y su resurrecci\u00f3n, el cuerpo carnal todav\u00ed\u00ada est\u00e1 all\u00ed\u00ad para luchar en contra del \u2020\u0153hombre espiritual\u2020\u009d. Es una lucha dif\u00ed\u00adcil, por lo que Pablo dice: \u2020\u0153En esta casa de habitaci\u00f3n verdaderamente gemimos\u2020\u009d. Pero a menos que esos cristianos se rindan y sigan deliberadamente los deseos de la carne, el sacrificio de rescate de Jesucristo cubre los pecados de la vieja personalidad, con los deseos carnales que obran en sus miembros. (Ro 6:3-7; 7:21-25; 8:23; 2Co 5:1-3.)<\/p>\n<p>El hombre espiritual. El ap\u00f3stol contrasta al hombre espiritual con el hombre f\u00ed\u00adsico: \u2020\u0153Pero el hombre f\u00ed\u00adsico [literalmente, \u2020\u0153animal (de \u00ed\u00adndole de alma)\u2020\u009d] no recibe las cosas del esp\u00ed\u00adritu de Dios, porque para \u00e9l son necedad\u2020\u009d. (1Co 2:14.) Este \u2020\u0153hombre f\u00ed\u00adsico\u2020\u009d no alude meramente a alguien que vive en la Tierra, alguien con un cuerpo carnal, puesto que, obviamente, los cristianos en la Tierra tienen cuerpos carnales. El hombre f\u00ed\u00adsico del que se habla aqu\u00ed\u00ad se refiere a alguien que carece de inclinaci\u00f3n espiritual en su vida. Es \u2020\u0153animal (de \u00ed\u00adndole de alma)\u2020\u009d porque sigue los deseos del alma humana y excluye las cosas espirituales.<br \/>\nPablo contin\u00faa diciendo que el \u2020\u0153hombre f\u00ed\u00adsico\u2020\u009d no puede llegar a conocer las cosas del esp\u00ed\u00adritu de Dios \u2020\u0153porque se examinan espiritualmente\u2020\u009d. Luego agrega: \u2020\u0153Sin embargo, el hombre espiritual examina de hecho todas las cosas, pero \u00e9l mismo no es examinado por ning\u00fan hombre\u2020\u009d. El hombre espiritual tiene entendimiento de lo que Dios revela; tambi\u00e9n ve la posici\u00f3n y el derrotero incorrectos del hombre f\u00ed\u00adsico. No obstante, el hombre f\u00ed\u00adsico no es capaz de entender la posici\u00f3n, las acciones y el derrotero de vida del hombre espiritual; tampoco puede ning\u00fan hombre juzgar al hombre espiritual, puesto que solo Dios es su Juez. (Ro 14:4, 10, 11; 1Co 4:3-5.) Como ilustraci\u00f3n y argumento, el ap\u00f3stol a\u00f1ade: \u2020\u0153Porque \u2020\u02dc\u00bfqui\u00e9n ha llegado a conocer la mente de Jehov\u00e1, para que le instruya?\u2020\u2122\u2020\u009d. Nadie, por supuesto. \u2020\u0153Pero \u2014dice Pablo de los cristianos\u2014 nosotros s\u00ed\u00ad tenemos la mente de Cristo.\u2020\u009d Los cristianos llegan a ser hombres espirituales al conseguir la mente de Cristo, que les permite conocer a Jehov\u00e1 y sus prop\u00f3sitos. (1Co 2:14-16.)<br \/>\nV\u00e9anse ANCIANO; HIJO DEL HOMBRE<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. Estructuras antropol\u00f3gicas: 1. Ser-vivo; 2. Ser terrestre, fr\u00e1gil, corruptible y mortal; 3. Ser vivificado por una chispa divina; 4. Ser relacionado con el mundo, con los otros y con Dios. II. Criatura de Dios en un mundo creado: 1. Imagen de Dios; 2. Origen ed\u00e9nico; 3. Finitud creatural y dependencia del Creador; 4. El Creador cuida de su criatura. III. La condici\u00f3n humana seg\u00fan los sabios de Israel.. IV. Bajo el signo del pecado y de ia gracia:\u2020\u2122antropolog\u00ed\u00ada soteriol\u00f3gica: 1. La perspectiva hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00ad-fica del yahvista; 2. Coraz\u00f3n de piedra y coraz\u00f3n de carne: el mensaje de Jerem\u00ed\u00adas y de Ezequiel; 3. El testimonio del Salterio; 4. La palabra de Jes\u00fas de Nazaret; 5. La antropolog\u00ed\u00ada soteriol\u00f3gica de Pablo: a) Pesimismo de la naturaleza, b) Optimismo de la gracia; 6. La reflexi\u00f3n de Juan.<br \/>\nEl inter\u00e9s de la Biblia por el hombre se da por descontado. Pero es diverso preguntarse en qu\u00e9 sentido puede hablarse de una antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. En otras palabras, \u00bflos libros de las Sagradas Escrituras hebreas y cristianas tienen una concepci\u00f3n precisa y expl\u00ed\u00adcita del hombre: origen, naturaleza, condici\u00f3n existencial, historia, destino \u00faltimo? M\u00e1s en concreto, \u00bfes ante todo posible descubrir ah\u00ed\u00ad una antropolog\u00ed\u00ada esencialista o estructural, encaminada a determinar la naturaleza constitutiva del hombre, ser entre los dem\u00e1s seres? Ac dicho antropolog\u00ed\u00ada; pero, dada la diversidad cultural que se da en la biblioteca de los libros escritur\u00ed\u00adsticos, que registra libros ling\u00fc\u00ed\u00adstica e hist\u00f3ricamente poliformes, ser\u00ed\u00ada mejor hablar de antropolog\u00ed\u00adas. Y aqu\u00ed\u00ad se impone la exigencia de una confrontaci\u00f3n con otros mundos culturales, en particular con el de matriz griega.<br \/>\nLa segunda polaridad de nuestra pregunta se sit\u00faa justamente a nivel teol\u00f3gico: \u00bfExiste en la Biblia una antropolog\u00ed\u00ada revelada; y de ser as\u00ed\u00ad, cu\u00e1les son sus l\u00ed\u00adneas b\u00e1sicas? Dicho de otra manera, \u00bfla palabra de Dios, testimoniada en las Sagradas Escrituras del pueblo israelita y de los or\u00ed\u00adgenes cristianos, al descubrir el rostro de Yhwh y del Padre de Jesucristo, descubre tambi\u00e9n el hombre a \u00e9l mismo y c\u00f3mo? \u00bfImplica la fe de los hombres b\u00ed\u00adblicos -adhesi\u00f3n plena al proyecto de Dios manifestado en la historia de Israel, en la existencia de Cristo y en las experiencias de las primeras comunidades cristianas- una determinada comprensi\u00f3n del hombre, de su existencia y de su historia?<br \/>\nSi la respuesta a estos dos interrogantes es afirmativa, el verdadero problema consistir\u00e1 en determinar los contenidos relativos, pero que tienen una valoraci\u00f3n diversa en el campo teol\u00f3gico. Pues nos parece necesario insistir en la neta distinci\u00f3n de los dos niveles de nuestro examen, encaminado a descubrir la antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. En el primer caso entraremos en posesi\u00f3n de datos gen\u00e9ricamente filos\u00f3ficos de una o varias antropolog\u00ed\u00adas de car\u00e1cter sem\u00ed\u00adtico y acaso helen\u00ed\u00adstico, que se pueden clasificar en la vitrina tipol\u00f3gica de las varias concepciones de la estructura onto-l\u00f3gica del hombre; en cambio, en el segundo nos encontraremos ante una imagen definida del partner del Dios b\u00ed\u00adblico, creador y liberador, la cual se impone a la aceptaci\u00f3n de los creyentes.<br \/>\nPara no caer en la tentaci\u00f3n de presentar un discurso general y hasta gen\u00e9rico, parece \u00fatil atenerse por regla general a los pasajes b\u00ed\u00adblicos que se refieren al tema del hombre y que nos ofrecen una visi\u00f3n universal. Resumiendo, en principio no entrar\u00e1 en nuestro campo de examen cuanto afirma la Biblia del pueblo de Dios y de sus miembros. De hecho, nos servir\u00e1n de ayuda el t\u00e9rmino hebreo \u2020\u02dcadam (hombre) o ben \u2020\u02dcadam (hijo del hombre) y el sustantivo griego correspondiente, \u00e1nthropos (y a veces tambi\u00e9n an\u00e9r).<br \/>\n[Elementos de antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica se encuentran diseminados un poco por todas partes en este Diccionario. Nos limitamos aqu\u00ed\u00ad alas referencias m\u00e1s consistentes, a las que ser\u00e1 l\u00ed\u00adtil dirigirse durante y despu\u00e9s de la- lectura del presente art\u00ed\u00adculo. Ver sobre todo las voces G\u00e9nesis II, 1; Jerem\u00ed\u00adas III; Macabeos III, 2; Sabidur\u00ed\u00ada VII; IX; Jb III; Salmos IV, 5; V; Proverbios III; Qoh\u00e9let III; Sabidur\u00ed\u00ada (Libro de la) II, l-2;.Sir\u00e1cida IV; Evangelio; Mateo; Marcos; Lucas; Juan II; Pablo III; Romanos III, U i Cor III, 3c; \/ Corporeidad].<br \/>\n1283<br \/>\n1. ESTRUCTURAS ANTROPOLOGICAS.<br \/>\nLos escritores b\u00ed\u00adblicos no se preocuparon ciertamente de afrontar explicitis verbis la cuesti\u00f3n \u2020\u0153quid est horno\u2020\u009d. Su preocupaci\u00f3n se limit\u00f3 a valorar su ubicaci\u00f3n existencial e hist\u00f3rica ante Dios, creador y salvador, que lo ha elegido como partnerde un di\u00e1logo comprometido. Mas \u00bfc\u00f3mo hablar del hornbre sin tener de \u00e9l de hecho una percepci\u00f3n previa e irrefleja? No estamos, pues, en el \u00e1mbito de la fe testimoniada por los escritos b\u00ed\u00adblicos, sino en el de su cultura de signo antropol\u00f3gico.<br \/>\nApresur\u00e9monos a decir que en los testimonios b\u00ed\u00adblicos prevalece, aunque no de forma \u00fanica y exclusiva, una concepci\u00f3n r\u00ed\u00adgidamente compacta del hornbre, comprendido como unidad y totalidad psico-f\u00ed\u00adsica, en la cual no se pueden distinguir, y mucho menos separar, partes componentes o principios ontol\u00f3gicos diversos, agregados de forma que integren un todo. Dicho de una forrn? sint\u00e9tica, seg\u00fan la antropolog\u00ed\u00ada sem\u00ed\u00adtica propia de casi todo el A y el NT, el hornbre no se puede considerar un compuesto, constituido por un alma, principio espiritual, y por un cuerpo, principio material, como ocurre, en cambio, en la antropolog\u00ed\u00ada griega.<br \/>\nA\u00f1adamos, sin embargo, que los autores b\u00ed\u00adblicos ven en el hornbre una realidad compleja, variopinta, pluridimensional. Por eso hablan de su \u2020\u0153alma\u2020\u009d (nefes\/psych\u00e9), de su \u2020\u0153carne\u2020\u009d (basarlsarx), de su \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (ruahj ne\u00fcma), de su \u2020\u0153cuerpo\u2020\u009d (soma). N\u00f3tese bien: mientras que nosotros decimos espont\u00e1neamente que el hornbre tiene alma, carne, esp\u00ed\u00adritu, cuerpo, eso no vale para los escritores b\u00ed\u00adblicos de cultura sem\u00ed\u00adtica, pues a sus ojos es cierto que el hornbre es alma, carne, esp\u00ed\u00adritu, cuerpo, es decir, respectivamente, ser vivo, sujeto mundano, caduco y mortal, persona dotada de una chispa divina vital, yo constitutivamente relacionado con Dios, con los dern\u00e1s y con el mundo.<br \/>\nNo faltan, sin embargo, en la Biblia testimonios de una antropolog\u00ed\u00ada dic\u00f3t\u00f3mica de inspiraci\u00f3n griega, exactamente all\u00ed\u00ad donde el alma hurnana (psych\u00e9), contrapuesta al cuerpo (soma), sobrevive a la muerte y se entiende como una sustancia autosu-fieiente. El hornbre termina as\u00ed\u00ad siendo un yo espiritual capaz de trascender el tiempo y el espacio terrestre. Ver a este respecto la antropolog\u00ed\u00ada subyacente al libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, algunos dichos de Jes\u00fas que nos ha transmitido la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica y puede.que tambi\u00e9n algunos textos paulinos.<br \/>\nEstamos, pues, frente a dos antropolog\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas estructurales y esen-cia\u00fcstas, caracterizadas respectivamente por la cultura sem\u00ed\u00adtica y por la griega. Por otra parte, la antropolog\u00ed\u00ada revelada o teol\u00f3gica, objeto del testimonio de fe de los hornbres de la Biblia, se presenta como comprensi\u00f3n profunda de la existencia y de la historia hurnana, expresada bien en una antropolog\u00ed\u00ada esencialista unitaria, bien en un cuadro antropol\u00f3gico estructural dicot\u00f3mico.<br \/>\n1284<br \/>\n1. Ser vivo.<br \/>\nComo se ha dicho antes, \u00e9sta es la dimensi\u00f3n hurnana expresada por los vocablos nefes\/psych\u00e9, que s\u00f3lo impropiamente en los textos de matriz sem\u00ed\u00adtica podemos traducir por alma, ya que su sentido b\u00e1sico es el de vida. Particularmente significativo es aqu\u00ed\u00ad el testimonio de Gen 2,7: \u2020\u0153El Se\u00f1or Dios form\u00f3 al hornbre del polvo de la tierra, le insufl\u00f3 en sus narices un h\u00e1lito de vida (nismat hajj\u00ed\u00adni]y as\u00ed\u00ad el hornbre lleg\u00f3 a ser un ser viviente (nefes hajjaK\u2020\u009d. En cuanto dotado de vida, \u00e9l nornbre entra en el n\u00farnero m\u00e1s vasto de los seres vivientes, del cual forman parte, por ejemplo, tambi\u00e9n los peces, como afirma Gen 1,20: \u2020\u0153Dijo Dios: Pulule en las aguas un hormigueo de seres vivientes (nefes hajjahJ\u2020\u009d.<br \/>\nEn el hombre, naturalmente, la dimensi\u00f3n de ser viviente se especificar\u00e1 tambi\u00e9n en el sentido de la vida ps\u00ed\u00adquica, y no s\u00f3lo de la animal. As\u00ed\u00ad encontramos la afirmaci\u00f3n de que el alma del imp\u00ed\u00ado dirige su deseo hacia el mal (Pr 21,10). El alma de Jes\u00fas en Getseman\u00ed\u00ad estaba angustiada por la tristeza (Mt 26,38), mientras que el alma del cantor del Ps 86,4 se alegra con el gozo que le da Dios. Angustia (Rm 2,9), tormento (2P 2,8), santo temor (Hch 2,43), turbaci\u00f3n (Hch 15,24), sufrimiento (Lc 2,35) son manifestaciones emotivas de la nefes\/psych\u00e9 humana. Otro tanto hay que decir del amor de amistad, que hace de las almas de David y Jonat\u00e1n una sola alma (IS 18,1-3). En esta l\u00ed\u00adnea se ha de interpretar tambi\u00e9n el mandamiento del amor total y exclusivo de Dios de Dt 6,5: \u2020\u0153Amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo el coraz\u00f3n, con toda el alma, es decir, con toda la tensi\u00f3n interior y con todas las fuerzas\u2020\u2122.<br \/>\nSeg\u00fan esta concepci\u00f3n antropol\u00f3gica sem\u00ed\u00adtica, con la muerte el hombre cesa de ser una realidad viviente. Privado de la vida, baja al se\u2020\u2122oI y subsiste como larva umbr\u00e1til y espectral en el lugar subterr\u00e1neo caracterizado por la ausencia de Dios, se\u00f1or de la vida.<br \/>\nEn cambio, en el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada aparecen claros influjos helen\u00ed\u00adsticos; parece que a su autor hay que atribuirle una nueva concepci\u00f3n del alma (psych\u00e9), que \u2020\u0153adquiere un relieve que no tiene la nefes: se ha vuelto invasora y ha sustituido pr\u00e1cticamente a los otros factores ps\u00ed\u00adquicos org\u00e1nicos (la r\u00faah, el coraz\u00f3n, e incluso a los otros \u00f3rganos corporales) que desempe\u00f1an una funci\u00f3n casi igualmente importante en la antropolog\u00ed\u00ada hebrea. Aparece mucho m\u00e1s separada de la materia, mucho menos inmersa en el cuerpo que la nefes. Se hace m\u00e1s -o de otra manera- el sujeto directamente responsable de la vida moral\u2020\u009d (C. Larcher, Etudes sur le livre de la Sagesse, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1969, 278). No faltan tampoco pasajes de timbre decididamente dualista: \u2020\u0153Era yo un ni\u00f1o bien dotado.; me toc\u00f3 en suerte un alma buena, o, mejor, siendo bueno, vine a un cuerpo incontaminado\u2020\u009d (Sb 8,19-20); \u2020\u0153&#8230; Porque el cuerpo corruptible es un peso para el alma, y la morada terrestre oprime el esp\u00ed\u00adritu pensativo\u2020\u009d (Sb 9,15). Por consiguiente, la eperanza para el futuro aparece expresada en t\u00e9rminos de inmortalidad dichosa del alma: \u2020\u0153Las almas de los justos est\u00e1n en las manos de Dios y ning\u00fan tormento ldS alcanzar\u00e1. A los ojos de los necios parec\u00ed\u00ada que hab\u00ed\u00adan muerto&#8230;, pero ellos est\u00e1n en paz&#8230; Su esperanza est\u00e1 rebosante de inmortalidad\u2020\u009d (Sb 3,1-4 cf Sb 4,7; Sb 4,14; Sb 2,22).<br \/>\nTambi\u00e9n en el NT hay textos que evocan concepciones antropol\u00f3gicas nuevas respecto a la antropolog\u00ed\u00ada semita. Basta citar Mt 10,28: \u2020\u0153No teng\u00e1is miedo de los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed m\u00e1s bien al que puede perder el alma y el cuerpo en el fuego\u2020\u2122. En el pasaje paulino de 2Co 5,1-10 la deuda para con la cultura griega parece evidente. Pablo habla de disoluci\u00f3n del cuerpo, \u2020\u0153nuestra habitaci\u00f3n en la tierra\u2020\u009d, en oposici\u00f3n a la \u2020\u0153morada celeste\u2020\u009d (y. 1); m\u00e1s a\u00fan, contrapone el habitar en el cuerpo al estar desterrado del cuerpo (Vv. 6-9).<br \/>\nNo est\u00e1 fuera de prop\u00f3sito observar que la antropolog\u00ed\u00ada griega facilitaba el intento de superar la tradicional visi\u00f3n negativa del se ?? y de acercarse a una soluci\u00f3n positiva respecto a ultratumba. Sin embargo, hay que admitir a este respecto que la esperanza en el futuro ultramundano ha encontrado una expresi\u00f3n cl\u00e1sica tambi\u00e9n en la antropolog\u00ed\u00ada hebrea por medio de la espera de la \/ resurrecci\u00f3n de los muertos.<br \/>\n1285<br \/>\n2. Ser terrestre, fr\u00e1gil, corruptible y mortal.<br \/>\nEs la faceta expresada por el vocablo basarisarx. En el salmo 78, el cantor medita sobre los hombres, que \u2020\u0153son carne, un soplo que se va y no retorna\u2020\u009d (y. 39). El D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas afirma que, en cuanto ser carnal, el hombre es corri\u00f3 hierba y que toda su gloria es como flor del campo, heno que se seca y hierba que se aja (40,6-7). En el libro de Jb leemos: \u2020\u0153Si \u00e9l (Dios) retirara hacia s\u00ed\u00ad su soplo, si retrajera a s\u00ed\u00ad su aliento, al instante perecer\u00ed\u00ada toda carne y el hombre al polvo volver\u00ed\u00ada\u2020\u009d (34,14-1 5). Por eso es sensato confiar en Dios, y no en el hombre, que es impotente para salvarse a s\u00ed\u00ad mismo y a los otros (SaI 56,5). Existe, en efecto, neta contraposici\u00f3n entre el poder propio de Dios y la debilidad constitutiva del hombre, poder y debilidad indicadas por los vocablos esp\u00ed\u00adritu y carne, como lo muestra Is 31,3: \u2020\u02dcEl egipcio es un hombre, no un dios; y sus caballos son carne, no esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d.<br \/>\nEn el NT el texto m\u00e1s famoso al respecto es sin duda Jn 1,14: el evangelista confiesa ah\u00ed\u00ad que el Verbo se hizo \u2020\u0153carne\u2020\u009d (sarx), es decir, ser mundano, fr\u00e1gil y mortal. Tambi\u00e9n en el cuarto evangelio leemos la lapidaria sentencia: \u2020\u0153El esp\u00ed\u00adritu es el que da vida. La carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son esp\u00ed\u00adritu y vida\u2020\u009d (6,63). Igualmente Pablo con el vocablo sarx subraya la condici\u00f3n creada y finita estructural del hombre. En 2Co 4,11 afirma que la vida de Cristo se manifiesta \u2020\u0153en su carne mortal\u2020\u2122. Su existencia actual \u2020\u0153en la carne\u2020\u2122, precisa en Gal 2,20, la vive como creyente en el Hijo de Dios.<\/p>\n<p>Encarcelado, afirma que est\u00e1 interiormente dividido entre el deseo de unirse definitivamente con Cristo m\u00e1s all\u00e1 de la muerte y el deseo de permanecer \u2020\u0153en la carne, es decir, seguir en la vida terrena (Flp 1,22-24).<br \/>\nPero hay que notar que el ap\u00f3stol, de modo original e innovador, con el vocablo carne, sobre todo en las cartas a los G\u00e1latas y a los Romanos, expresa tambi\u00e9n la situaci\u00f3n existen-cial del hombre dominado por la potencia maligna del pecado y destinado a la perdici\u00f3n eterna (la muerte). Basta citar Rom 7,5.14:<br \/>\n\u2020\u0153Pues cuando est\u00e1bamos a merced de la carne, las pasiones, que inducen al pecado, avivadas por la ley obraban en nuestros miembros produciendo frutos dignos de muerte&#8230; Sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido como esclavo al poder del pecado\u2020\u009d; y Rom 8,12-13: \u2020\u0153As\u00ed\u00ad pues, hermanos, no somos deudores de la carne, para tener que vivir seg\u00fan la carne; porque si viv\u00ed\u00ads seg\u00fan la carne, morir\u00e9is\u2020\u009d.<br \/>\n1286<br \/>\n3. SER VIVIFICADO POR UNA CHISPA DIVINA.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad nos parece que se puede traducir el vocablo r\u00fcah\/pne\u00fcma en su valencia antropol\u00f3gica. El hombre es ser viviente (= nefes\/psy-ch\u00e9), como se ha dicho antes, porque -precisamente ahora- ha recibido de Dios, fuente de la vida, el soplo vital, llamado tambi\u00e9n nesamah hajj\u00ed\u00adm en Gen 2,7, citado arriba. En realidad, ambos vocablos aqu\u00ed\u00ad y all\u00e1 se usan en paralelismo sinon\u00ed\u00admico, como, por ejemplo, en Jb 34,14-15: el hombre morir\u00ed\u00ada si Dios \u2020\u0153retirara hacia s\u00ed\u00ad su soplo (r\u00faah] y su aliento (nesamahJ\u2020\u009d; y en Jb 33,4: \u2020\u0153Me ha hecho el esp\u00ed\u00adritu de Dios, el soplo del Todopoderoso me da vida\u2020\u009d. En cambio, es t\u00ed\u00adpico y caracter\u00ed\u00adstico del \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d el significado de principio de vida moral y religiosa: el hombre vivificado por el esp\u00ed\u00adritu divino es persona que se refiere a Dios. A este respecto es ejemplar la repetida promesa divina, proclamada por Eze-quiel: Yhwh dar\u00e1 a los miembros de su pueblo, renovado despu\u00e9s del destierro, un esp\u00ed\u00adritu nuevo, haci\u00e9ndoles as\u00ed\u00ad capaces de obedecer a sus mandamientos (11,19-20; 36,26-28). V\u00e9ase tambi\u00e9n Za 12,10:<br \/>\n\u2020\u0153Infundir\u00e9 sobr\u00e9 la casa de David y sobr&#038;los habitantes de Jerusal\u00e9n un esp\u00ed\u00adritu de buena voluntad y de s\u00faplica. Volver\u00e1n sus ojos al que traspasaron con la espada y har\u00e1n luto por \u00e9l como por un hijo \u00fanico\u2020\u009d.<br \/>\nEn el NT Pablo concibe claramente el esp\u00ed\u00adritu del hombre rescatado como dinamismo sobrenatural dado por Dios a los creyentes, que son as\u00ed\u00ad transformados en sujetos capaces de vivir la vida propia de los tiempos escatol\u00f3gicos, de nuevas criaturas; Al hombre carnal, bajo la tiran\u00ed\u00ada del pecado, contrapone el hombre espiritual, animado por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios. Es aqu\u00ed\u00ad paradigm\u00e1tico el pasaje de Gal 5,16-24: \u2020\u0153Yo os digo: Dejaos conducir por el esp\u00ed\u00adritu, y no os dej\u00e9is arrastrar por las apetencias de la carne. Porque la carne lucha contra el esp\u00ed\u00adritu, y el esp\u00ed\u00adritu contra la carne; pues estas cosas est\u00e1n una frente a la otra para que no hag\u00e1is lo que quer\u00e9is. Pues si os dej\u00e1is conducir por el Esp\u00ed\u00adritu, no est\u00e1is bajo la ley. Ahora bien, las obras de la carne son claras: lujuria, impureza, desenfreno&#8230; Los que se entregan a estas cosas no heredar\u00e1n el reino de Dios. Por el contrario, los frutos del esp\u00ed\u00adritu son amor, alegr\u00ed\u00ada, paz, generosidad, benignidad, bondad&#8230; Los que son de Cristo Jes\u00fas han crucificado la carne con sus pasiones y concupiscencias\u2020\u009d (cf Rom 8,3ss).<br \/>\nNo habr\u00e1 pasado por alto que, sobre todo por la iniciativa de Pablo, la concepci\u00f3n antropol\u00f3gica b\u00ed\u00adblica, que considera al hombre como ser carnal y espiritual, ha experimentado una neta evoluci\u00f3n: de conceptos esencialistas, carne y esp\u00ed\u00adritu se han convertido tambi\u00e9n en realidades so-teriol\u00f3gicas; la antropolog\u00ed\u00ada estructural, al menos en parte, ha dejado pasoala antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica. Hay que tenerlo debidamente en cuenta al valorar el discurso antropol\u00f3gico b\u00ed\u00adblico y al interpretar las estructuras antropol\u00f3gicas: el hombre como carne, es decir, ser d\u00e9bil y mortal, y c\u00f3mo esp\u00ed\u00adritu, o sea, ser vivo por la vida recibida de Dios en don y referido a su Creador, son datos que pertenecen ala antropolog\u00ed\u00ada esencialista y estructural; en cambio, la definici\u00f3n paulina del hombre como ser carnal, o seaV vendido al pecado, y como ser espiritual, es decir, animado por el dinamismo divino de la vida sobrenatural, pertenece a la doctrina sote-riol\u00f3gica.<br \/>\n1287<br \/>\n4. Ser relacionado con el mundo, con los otros y con dios.<br \/>\nLa categor\u00ed\u00ada antropol\u00f3gica de \u2020\u0153cuerpo\u2020\u009d (soma), que expresa una determinada estructura del hombre, es propia de Pablo, el cuaLse sirvi\u00f3 de ella para comprender la historia de gracia y de pecado de la humanidad. En efecto, es t\u00ed\u00adpica de su soteriolog\u00ed\u00ada la afirmaci\u00f3n, teol\u00f3gicamente elaborada, de que la salvaci\u00f3n consiste no en liberarse del cuerpo, como proclama el espiritualismo griego, sino en la liberaci\u00f3n del cuerpo. Porque el hombre, seg\u00fan Pablo, no tiene un cuerpo, sino que es cuerpo (cf R. Bultmann, Teolog\u00ed\u00ada del NT, Salamanca 1981, 248), es decir, unidad psicof\u00ed\u00adsica indisoluble, persona encarnada y abierta a la comunicaci\u00f3n con el mundo, con los dem\u00e1s y con Dios. As\u00ed\u00ad pues, la corporeidad define al hombre, que no puede reducirse al yo interior, consciente y espiritual, ni tampoco al individuo cerrado en s\u00ed\u00ad mismo, como m\u00f3nada sin puertas y sin ventanas. En cuanto cuerpo, el hombre es estructuralmente un<br \/>\nser mundano, solidario con los otros, abierto a la trascendencia divina. Por consiguiente, su salvaci\u00f3n o<br \/>\nperdici\u00f3n depende de c\u00f3mo se viven de hecho estas relaciones estructurales, de manera positiva o<br \/>\nnegativa.<br \/>\nQue el cuerpo indica en Pablo no una parte del hombre, sino todo el hombre, se ve con evidencia all\u00ed\u00ad donde el ap\u00f3stol usa este sustantivo en paralelismo sinon\u00ed\u00admico con el pronombre personal. Por ejemplo, si en Rom 12,1 exhorta a los creyentes de Roma a ofrecer (parastanein) sus cuerpos a Dios, en Rom 6,16 insta a ofrecer (parast\u00e1nein) a s\u00ed\u00ad mismo a Dios. Pero \u00bfqu\u00e9 faceta del hombre expresa la categor\u00ed\u00ada antropol\u00f3gica de cuerpo en Pablo? Ante todo, su mundanidad, su estar en el mundo. As\u00ed\u00ad, en 1 Co 5,3 el ap\u00f3stol, al afirmar que est\u00e1 \u2020\u0153ausente con el cuerpo\u2020\u2122 pero \u2020\u0153presente con el esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d, pretende hablar de la ausencia de su persona como entidad emp\u00ed\u00adrica, situada temporal y espacialmente. Luego ser cuerpo quiere decir para el hombre comunicarse con los otros\/por ejemplo en la uni\u00f3n sexual entre hombre y mujer, la cual implica a la persona humana y no es reducible a algo indiferente. Por eso Pablo reprocha la licencia de los corintios, que hac\u00ed\u00adan gala de una libertad sexual salvaje, convencidos de que su yo espiritual no se ve\u00ed\u00ada afectado. La uni\u00f3n con las prostitutas, porque priva de una verdadera comunicaci\u00f3n interpersonal, es experiencia que aliena al hombre en su corporeidad y dialogicidad, precisa el ap\u00f3stol. Se comprende entonces que pueda decir a los corintios que cuantos se entregan a la impudicia pecan contra su cuerpo (1Co 6,18 pero ver todo el pasaje 6,l2ss).<br \/>\nEn tercer lugar, el hombre como cuerpo es un ser relacionado con el mundo trascendente, en particular con Cristo y con Dios. De manera original afirma Pablo que el cuerpo es para el Se\u00f1or y que el Se\u00f1or es para el cuerpo (1Co 6,13). La pertenencia a Cristo aparece tambi\u00e9n en ico 6,15: \u2020\u0153cNO sab\u00e9is que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?\u2020\u009d Tambi\u00e9n la relaci\u00f3n con Dios compromete al hombre en su corporeidad estructural. En Rom 12,1 exhorta el ap\u00f3stol a los cristianos de Roma a ofrecer a Dios sus cuerpos; y en 1 Co 6,20 insta a los corintios a glorificar a Dios en sus cuerpos. Seg\u00fan el espiritualismo de todos los tiempos y de todas las etiquetas, es el alma, o sea el hombre entendido como yo interior y espiritual, el que entra en relaci\u00f3n con Dios. En cambio, para Pablo la relaci\u00f3n religiosa compromete al hombre en su totalidad y unidad psicof\u00ed\u00adsica, en su encarnaci\u00f3n mundana constitutiva.<br \/>\n1288<br \/>\nII. CRIATURA DE DIOS EN UN MUNDO CREADO.<br \/>\nEs sabido de sobra que inicialmente Israel concentr\u00f3 y limit\u00f3 su atenci\u00f3n religiosa en Yhwh, liberador de las tribus israelitas de la opresi\u00f3n egipcia y creador de su pueblo en el Sina\u00ed\u00ad (cf Dt 6,2lss). Pero luego su mirada se extendi\u00f3 ala humanidad y al mundo. A la pregunta: \u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n del Dios nacional con los otros pueblos y con el universo?, respondi\u00f3: Todos y todo dependen de \u00e9l, de su acci\u00f3n creadora. En realidad, con este y en virtud de este art\u00ed\u00adculo de fe tuvo origen la concepci\u00f3n del hombre como criatura de Dios, dato \u00e9ste antropol\u00f3gico estrictamente integrado en el credo israelita y teol\u00f3gicamente elaborado por diversos filones de la reflexi\u00f3n de Israel, de Jes\u00fas de Nazaret y de los escritores del NT.<br \/>\n1289<br \/>\n1. Imagen de Dios.<br \/>\nLa creadora de esta sugestiva definici\u00f3n del hombre ha sido la tradici\u00f3n sacerdotal (P), a la que debemos la primera p\u00e1gina de la Biblia (Gn 1), que nos presenta un relato r\u00ed\u00adtmico y estilizado de la creaci\u00f3n. Podemos distinguir en \u00e9l el principio en forma de tesis general: \u2020\u0153En el principio cre\u00f3 Dios el cielo y la tierra\u2020\u009d (y. 1), la lista estereotipada de las obras del creador (Vv. 2-25), la creaci\u00f3n particular de \u2020\u02dcadam, es decir, del g\u00e9nero humano (vv. 26-31) y una observaci\u00f3n final (2, l-4a). Ya la estructura literaria del texto pone de manifiesto el inter\u00e9s por el nombre, criatura excelente, v\u00e9rtice de lo creado, punto de llegada de la acci\u00f3n creadora divina. N\u00f3tese luego que el origen de la humanidad es objeto de una decisi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de Dios, que delibera consigo mismo: \u2020\u0153Hagamos [plural deliberativo] al hombre.. \u2020\u0153(y. 26a). Pero sobre todo es significativo que se subraye la peculiaridad del hombre, hecho \u2020\u0153a imagen y semejanza\u2020\u009d del Creador (vv. 26-27). La f\u00f3rmula, muy discutida en el plano exeg\u00e9tico, probablemente indica en el hombre la copia fiel de Dios (\u2020\u0153a semejanza\u2020\u009d especifica la expresi\u00f3n \u2020\u0153a imagen\u2020\u009d), representativa del original en la tierra, donde ejerce, como por poder, dir\u00ed\u00adamos nosotros, el dominio universal sobre lo creado. Por algo el texto relaciona los dos elementos: \u2020\u0153Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, para que pueda dominar sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, las fieras campestres y los reptiles de la tierra\u2020\u009d (y. 26). Es cierto que se mencionan s\u00f3lo los animales, pero el c\u00f3dice sacerdotal no intenta excluir a las otras realidades terrestres. S\u00f3lo que los verbos usados: domina, y someter, propiamente valen respecto de los vivientes. La extensi\u00f3n ilimitada que leemos nosotros en el texto resulta leg\u00ed\u00adtima si reflexionamos que en lo m\u00e1s se contiene lo menos: el\u2020\u009ddominio humano sobre el mundo animal, que en las culturas primitivas aparec\u00ed\u00ada como el gran rival del hombre, vale aqu\u00ed\u00ad con mucha m\u00e1s raz\u00f3n del mundo inanimado.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, el tema b\u00ed\u00adblico del hombre imagen de Dios no s\u00f3lo lo relaciona con el creador, sino que funda y motiva teol\u00f3gicamente la relaci\u00f3n con el mundo, una relaci\u00f3n de dominio.<br \/>\nAdem\u00e1s, no debe escapar a nuestra atenci\u00f3n que el hombre, creado a imagen y semejanza divina y hecho dominador del universo, es var\u00f3n y mujer: \u2020\u0153Dios cre\u00f3 al hombre a su imagen, a imagen de Dios los cre\u00f3, macho y hembra los cre\u00f3\u2020\u009d(v. 27). La afirmaci\u00f3n es notable: en cuanto a las relaciones esenciales con Dios y con el mundo, no hay diferencia entre var\u00f3n y mujer. Por otra parte, el texto quiere subrayar que no se puede hablar de humanidad fuera de la bipo-laridad sexual masculina y femenina. Observa muy bien el exegeta C. Wes-termann: \u2020\u0153El hombre es visto aqu\u00ed\u00ad como un ser comunitario\u2020\u009d (G\u00e9nesis, Biblischer Kommentar 1, Neukirchen 1974, 221).<br \/>\nQue se trata de una connotaci\u00f3n inherente a la naturaleza humana, y por tanto inalienable, se ve con claridad por Gen 5,3, otro pasaje sacerdotal: \u2020\u0153Ad\u00e1n, a la edad de ciento treinta a\u00f1os, engendr\u00f3 un hijo a su imagen, seg\u00fan su semejanza, y le llam\u00f3 Set\u2020\u009d. La semejanza con Dios se transmite.<br \/>\nTambi\u00e9n, seg\u00fan la tradici\u00f3n sacerdotal, se sigue en el plano \u00e9tico el deber moral de excluir todo atentado contra la vida del hombre, como leemos en Gen 9,6: \u2020\u0153Quien derrame sangre de hombre ver\u00e1 la suya derramada por el hombre, porque Dios ha hecho al hombre a su imagen\u2020\u009d. Tenemos aqu\u00ed\u00ad, en la primera parte del pasaje, una prohibici\u00f3n que se distingue por su car\u00e1cter arcaico y remite a los primer\u00ed\u00adsimos tiempos del pueblo israelita. El c\u00f3dice sacerdotal ha a\u00f1adido la motivaci\u00f3n teol\u00f3gica: el car\u00e1cter intangible de Dios repercute en su copia, que es el hombre. En resumen, el homicidio descubre una profundidad de gesto sacrilego e imp\u00ed\u00ado. En la misma direcci\u00f3n se colocar\u00e1 tambi\u00e9n la carta de Santiago en el NT: \u2020\u0153Con ella (la lengua) bendecimos al Se\u00f1or, nuestro padre; y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios\u2020\u009d (3,9).<br \/>\n1290<br \/>\nEl tema reaparece en la literatura sapiencial, en Si 17,1-4 y enSab2,23-24. El primer pasaje conjuga estrechamente la caducidad humana vista en la l\u00ed\u00adnea de Gen 2, de timbre yah-vista, y la grandeza del hombre creado a imagen divina y dominadora del mundo, de acuerdo con el c\u00f3dice P: \u2020\u0153El Se\u00f1or cre\u00f3 al hombre de la tierra, y de nuevo le har\u00e1 volver a ella. Le se\u00f1al\u00f3 un n\u00famero preciso de d\u00ed\u00adas y tiempo fijo, y le dio poder sobre los seres que en ella existen. Lo revisti\u00f3 de fuerza, como \u00e9l mismo, y lo hizo a su imagen. Infundi\u00f3 el temor a \u00e9l en toda,carne, para que dominase sobre las bestias y las aves\u2020\u009d. En cambio, el pasaje del libro de la Sabidur\u00ed\u00ada muestra una doble originalidad. Ante todo interpreta la f\u00f3rmula antropol\u00f3gica de ? en clave de inmortalidad.. Adem\u00e1s, el ser imagen de Dios tiende a convertirse de cualidad natural del hombre en una realidad hist\u00f3rica ligada a las opciones de fidelidad de la persona, que de otra manera, al sucumbir al influjo diab\u00f3lico, va al encuentro de la muerte, entendida aqu\u00ed\u00ad no en sentido meramente biol\u00f3gico, sino tambi\u00e9n espiritual. Al perder la inmortalidad, no podr\u00e1 ya llamarse imagen de Dios: \u2020\u0153Dios cre\u00f3 al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su eternidad (lecci\u00f3n textual preferible a naturaleza); mas por envidia del diablo entr\u00f3 la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen\u2020\u009d.<br \/>\nDe todas formas, el paso verdadero y aut\u00e9ntico a una concepci\u00f3n so-teriol\u00f3gica del motivo tem\u00e1tico del hombre imagen de Dios aparecer\u00e1 en Pablo, el cual, partiendo del dato cristol\u00f3gico de la Iglesia primitiva y testimoniado en Col 1,15 -\u2020\u0153El (Jesucristo) es la imagen de Dios invisible, primog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n\u2020\u009d-, elabora la teolog\u00ed\u00ada del hombre llamado a convertirse en imagen de Dios a trav\u00e9s de la comuni\u00f3n con Cristo. Pero entonces el ser imagen de Dios no es ya \u00fcn hecho de naturaleza, sino un fruto de la gracia.<br \/>\nVolviendo a la perspectiva crea-cionistade la f\u00f3rmula aqu\u00ed\u00ad analizada, nos parece que se debe citar tambi\u00e9n \u00e9lsalmo 8. Es verdad que aqu\u00ed\u00ad no aparece nuestra expresi\u00f3n; sin embargo, se lo puede catalogar como pasaje paralelo de Gen 1,26-27. El salmista entona un himno de alabanza a Dios creador, cuya grandeza y magnificencia se descubre sobre todo en la creaci\u00f3n del hombre: \u2020\u0153Cu\u00e1ndo veo los cielos, obra de tus manos, la luna y las estrellas que creaste, \u00bfqu\u00e9 es el hombre para que te acuerdes de \u00e9l, el ser humano para que de \u00e9l te preocupes? Apenas inferior a un dios lo hiciste, lo coronaste de gloria y dignidad; le diste el se\u00f1or\u00ed\u00ado de la obra de tus manos, bajo sus pies todo lo pusiste\u2020\u009d (vv. 4-7). La grandeza majestuosa y el dominio real sobre lo creado son, como se ha visto, los dos contenidos de la idea de imagen de Dios en P; aqu\u00ed\u00ad corresponden en el plano terminol\u00f3gico la gloria y el honor.<br \/>\n1291<br \/>\n2. Origen ed\u00e9nico.<br \/>\nEl documento yah vista, al cual debemos Gen 2-3, concentra su atenci\u00f3n en la creaci\u00f3n del hombre. El inter\u00e9s cosmol\u00f3gico aparece secundario y desecha-ble. Pues J habla del origen del mundo habitado, concebido como paso de un \u00e1rido desierto a un oasis alegrado por el verde y el agua (Ed\u00e9n), s\u00f3lo en el marco externo y ambiental de la ubicaci\u00f3n del hombre. Adem\u00e1s, el yahvista est\u00e1 preocupado sobre todo por hacer ver lo profundamente diversa que era la situaci\u00f3n originaria de la humanidad, salida pura de las manos de Dios, de la m\u00ed\u00adsera condici\u00f3n hist\u00f3ricamente observable.<br \/>\nEn todo caso, la fe creacionista de J aparece con n\u00ed\u00adtidos colores. El hombre es un ser formado por Yhwh comoel barro del alfarero (2,7). Pero ha sido hecho con el polvo de la tierra (Gn 2,7), y esta ra\u00ed\u00adz suya terrena (ver la correlaci\u00f3n de \u2020\u02dcadam-\u2020\u2122\u00e1da-mah: hombre-tierra) hace de \u00e9l un ser mortal: \u2020\u0153&#8230; hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste sacado; porque polvo eres y en polvo te convertir\u00e1s\u2020\u2122 (3,19). Cultivador y guardi\u00e1n del Ed\u00e9n (2,15), terminar\u00e1 arrancando a la tierra con fatiga su propio sustento (3,17- 19a). Finalmente, la bipolari-dad masculino y femenino especifica al hombre no s\u00f3lo como dato biol\u00f3gico y psicol\u00f3gico, sino tambi\u00e9n como vocaci\u00f3n divina a la comuni\u00f3n matrimonial (2,l6ss). Todo ello expresado en una cultura cosmol\u00f3gica y antropol\u00f3gica de una \u00e9poca y de colores pl\u00e1sticos semejantes a los de los antiguos relatos m\u00ed\u00adticos de los or\u00ed\u00adgenes humanos, sobre todo de proveniencia mesopot\u00e1mica.<br \/>\n1292<br \/>\n3. FINITUD CREATURAL Y DEPENDENCIA DEL Creador.<br \/>\nLo que Bultmann dice con raz\u00f3n del mundo entendido por Pablo (Teolog\u00ed\u00ada del NT, 284) se puede afirmar plenamente del hombre seg\u00fan la teolog\u00ed\u00ada creacionista b\u00ed\u00adblica: es kt\u00ed\u00adsis ante el kt\u00ed\u00adsas (criatura ante el creador).<br \/>\nEn efecto, la confesi\u00f3n de fe \u2020\u0153el hombre ha sido creado por Dios\u2020\u009d no se reduce a discernir la causa eficiente, sino que se sit\u00faa sobre todo en el plano del sentido que de ah\u00ed\u00ad se deriva para la existencia humana. El hombre es criatura, y todas sus pretensiones de autoafirmaci\u00f3n orgullosas y tit\u00e1nicas le condenan a la inautenti-cidad y a la alienaci\u00f3n m\u00e1s radical; en cambio vive en la verdad cuando acepta y reconoce su finitud creada y la dependencia del creador.<br \/>\nA este respecto es iluminadora una p\u00e1gina de Ezequiel, el cual, describiendo al rey de Tiro, poderoso, rico y dominador del mundo, recurre a motivos t\u00ed\u00adpicos de la creaci\u00f3n del \u2020\u02dcadam originario: \u2020\u0153Tu coraz\u00f3n se ha enorgullecido y has dicho: Un dios soy yo, en la morada de un dios habito, en medio del mar. T\u00fa, que eres un hombre y no un dios, has equiparado tu coraz\u00f3n al coraz\u00f3n de Dios. \u00c2\u00a1Oh, s\u00ed\u00ad!, m\u00e1s sabio eres que Daniel; ning\u00fan sabio te iguala. Con tu sabidur\u00ed\u00ada y tu inteligencia te has procurado riquezas, has acumulado oro y plata en tus tesoros&#8230; T\u00fa eras el dechado de la perfecci\u00f3n, lleno de sabidur\u00ed\u00ada y de espl\u00e9ndida belleza. En Ed\u00e9n, jard\u00ed\u00adn de Dios, viv\u00ed\u00adas; innumerables piedras preciosas adornan tu manto&#8230; Como un querub\u00ed\u00adn protector yo te hab\u00ed\u00ada puesto en el monte santo de Dios y caminabas entre brasas ardientes. Eras perfecto en tus caminos desde el d\u00ed\u00ada en que fuiste creado, hasta que apareci\u00f3 en ti la iniquidad. Con el progreso de tu tr\u00e1fico te llenaste de violencia y pecados, y yo te.he arrojado del monte de Dios y te he exterminado, oh querub\u00ed\u00adn protector, de entre las brasas ardientes. Tu belleza te llen\u00f3 de orgullo. Tu esplendor te hizo perder tu sabidur\u00ed\u00ada. Yo te derrib\u00e9 por tierra\u2020\u009d (Ez 28,2-4; Ez 28,12-17). El rey de Tiro tiene aqu\u00ed\u00ad valor representativo; personifica al hombre creado por Dios como ser extraordinariamente dotado que, desconociendo su condici\u00f3n de criatura, se autodeifica, y por eso se prepara para la ruina y la humillaci\u00f3n final.<br \/>\nTambi\u00e9n Isa\u00ed\u00adas ha acentuado esta perspectiva existencialista. Ser criatura para el hombre quiere decir en concreto aceptarse como tal y no pretender representaren la historia el papel de un dios. En particular, el profeta subraya que en el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, que manifestar\u00e1 el rostro de Dios y el rostro del hombre, \u00e9ste ser\u00e1 humillado y Yhwh exaltado. En otras palabras, los sue\u00f1os infantiles de omnipotencia aparecer\u00e1n como falaces ilusiones; al hombre que se ha auto-deificado se le quitar\u00e1 la m\u00e1scara (Is 2,9-18)..<br \/>\nPor otra parte, el mundo creado est\u00e1 totalmente al servicio del hombre, constituido por Dios rey del universo. El reconocimiento del Creador es el ant\u00ed\u00addoto seguro contra la adoraci\u00f3n del cosmos; si el hombre dobla las rodillas ante Dios, evitar\u00e1 arrodillarse ante las cosas y los poderosos de la tierra. Pues la genuina fe crea-cionista anula todo intento del mundo de disfrazarse de Dios. Comprendemos as\u00ed\u00ad por qu\u00e9 Sg l3-l4.y Rom 1,l8ss, los dos textos b\u00ed\u00adblicos que teol\u00f3gicamente m\u00e1s intentan captar el sentido profundo de la idolatr\u00ed\u00ada, vinculan estrechamente la negaci\u00f3n o el desconocimiento del creador y la adoraci\u00f3n idol\u00e1trica del mundo: \u2020\u0153Torpes por naturaleza son todos los hombres que han ignorado a Dios y por los bienes visibles no lograron conocer al que existe, ni considerando sus obras reconocieron al art\u00ed\u00adfice de ellas, sino que tuvieron por dioses rectores del mundo al fuego, al viento, al aire ligero, a la b\u00f3veda estrellada, al agua impetuosa o a los luceros del cielo. Pues si, embelesados con su hermosura, los tuvieron por dioses, entiendan cu\u00e1nto m\u00e1s hermoso es el Se\u00f1or de todas estas cosas, pues el autor mismo de la belleza las cre\u00f3\u2020\u009d (Sb 13,1-3). \u2020\u0153La ira de Dios se manifiesta desde el cielo contra toda la impiedad e injusticia de los hombres que detienen la verdad con la injusticia, ya que lo que se puede conocer de Dios, ellos lo tienen a la vista, pues Dios mismo se lo ha manifestado. Desde la creaci\u00f3n del mundo, lo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad se pueden descubrir a trav\u00e9s de las cosas creadas. Hasta el punto que no tienen excusa, porque, conociendo a Dios, no lo glorificaron ni le dieron gracias; por el contrario, su mente se dedic\u00f3 a razonamientos vanos y su insensato coraz\u00f3n se llen\u00f3 de oscuridad. Alardeando de sabios, se hicieron necios; y cambiaron la gloria del Dios inmortal por la imagen del hombre mortal, de aves, de cuadr\u00fapedos y de reptiles\u2020\u2122 (Rm 1,18-23).<br \/>\nEn este vasto cuadro parece que se puede leer tambi\u00e9n el dicho de Jes\u00fas transmitido por Mc 2,27: \u2020\u0153El s\u00e1bado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el s\u00e1bado\u2020\u009d.<br \/>\nFinalmente, en el plano \u00e9tico la relaci\u00f3n con el Creador se traduce en el mandamiento divino que postula la decisi\u00f3n humana responsable. La dependencia ontol\u00f3gica del hombre se combina l\u00f3gicamente con su dependencia moral de la voluntad exigente del Creador. Lo subraya pl\u00e1sticamente el c\u00f3dice yahvista, que en Gen 2,16-17 menciona la prohibici\u00f3n de comer los frutos del \u00e1rbol puesto en el centro del Ed\u00e9n. En resumen, la existencia del hombre-criatura se coloca bajo el signo de la obediencia al creador.<br \/>\n1293<br \/>\n4. El Creador cuida de su criatura.<br \/>\nYa hemos analizado el himno del salmo 8, en el cual el an\u00f3nimo cantor se asombra, admirado, de que Yhwh se acuerde del hombre y se preocupe de \u00e9l. En el salmo 104 se celebra la iniciativa de Dios, que hace fructificar la tierra en beneficio del hombre: \u2020\u0153Haces brotar la hierba para los ganados, y las plantas que cultiva el hombre para sacar de la tierra el pan, el pan que le da fuerzas y el vino que alegra el coraz\u00f3n y hace brillar su rostro m\u00e1s que el mismo aceite(vv. 14-15). En la p\u00e1gina etio-l\u00f3gica de Ca\u00ed\u00adn y Abel, Yhwh se descubre no s\u00f3lo como defensor y vengador del d\u00e9bil frente a la prepotencia del violento, sino tambi\u00e9n como protector del homicida contra la ley de la jungla (Gn 4,1 Ss). Por su parte, Ezequiel proclama que Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva (18,32; pero cf todo el cap\u00ed\u00adtulo). El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada atribuye de manera original a la sabidur\u00ed\u00ada divina una actitud constante de filantrop\u00ed\u00ada: \u2020\u0153La sabidur\u00ed\u00ada es un esp\u00ed\u00adritu que ama a los hombres\u2020\u2122 (1,6); \u2020\u0153En ella (sabidur\u00ed\u00ada) hay un esp\u00ed\u00adritu inteligente&#8230;, incoercible, ben\u00e9fico, amante de los hombres\u2020\u2122 (7,22-23). Muy relevante es tambi\u00e9n el pasaje 11,24-26: \u2020\u0153T\u00fa amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que hiciste, pues si algo aborrecieras no lo hubieses creado. Y \u00bfc\u00f3mo subsistir\u00ed\u00ada nada si t\u00fa no lo quisieras? \u00bfO c\u00f3mo podr\u00ed\u00ada conservarse si no hubiese sido llamado por ti? Pero t\u00fa perdonas a todos, porque todo es tuyo, Se\u00f1or, que amas cuanto existe\u2020\u2122.<br \/>\nEn el NT se impone la cita de dos textos evang\u00e9licos, que nos atestiguan la fe viva de Jes\u00fas de Nazaret en el Padre, \u2020\u0153que hace salir el sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos e injustos\u2020\u009d (Mt 5,45) y que cuida de las criaturas m\u00e1s humildes y, con mayor raz\u00f3n, del hombre: \u2020\u0153Mirad las aves del cielo; no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. \u00bfNo val\u00e9is vosotros m\u00e1s que ellas?&#8230; Mirad c\u00f3mo crecen los lirios del campo; no se fatigan ni hilan; pero yo os digo que ni Salom\u00f3n en todo su esplendor se visti\u00f3 como uno de ellos. Pues si Dios viste as\u00ed\u00ad a la hierba del campo que hoy es y ma\u00f1ana se la echa al fuego, \u00bfno har\u00e1 m\u00e1s por vosotros, hombres de poca fe?\u2020\u2122 (Mt 6,26-30;<br \/>\nLc 12,24-28).<br \/>\nEn resumen, el hombre creado por Dios vive siempre bajo la mirada amorosa y providente del Creador, que est\u00e1 cerca de \u00e9l.<br \/>\n1294<br \/>\nIII. LA CONDICION HUMANA SEGUN LOS SABIOS DE ISRAEL.<br \/>\nNo hay duda; la vasta literatura sapiencial israelita manifiesta un inter\u00e9s humanista extraordinario y singular. En el centro est\u00e1 el hombre; m\u00e1s propiamente el particular, el individuo, la persona enfrentada con el problema de la existencia: si es posible, y c\u00f3mo, construir una vida realizada, o incluso alcanzar la felicidad terrena. Intentando dar una respuesta v\u00e1lida, los sabios de Israel confiaron en los recursos de la raz\u00f3n humana, y sobre todo en la atenta observaci\u00f3n de la realidad.<br \/>\nA grandes rasgos, podemos distinguir una corriente optimista y una visi\u00f3n m\u00e1s cr\u00ed\u00adtica, con vetas o incluso impregnada de pesimismo existen-cial. La sabidur\u00ed\u00ada israelita tradicional, expresada ejemplarmente en la colecci\u00f3n de los Proverbios, estima que existen y se pueden conocer y recorrer los senderos que llevan al hombre a su plena realizaci\u00f3n. Basta descubrirlos y recorrerlos con esfuerzo, siguiendo a los reconocidos maestros de la vida, es decir, los sabios, y no se fallar\u00e1 la meta. En concreto, es necesario adquirir o desarrollar las cualidades intelectuales y morales, pero tambi\u00e9n las religiosas, que hacen del hombre un sabio: previsi\u00f3n, perspicacia, prudencia, constancia, diligencia, laboriosidad, generosidad, magnanimidad, bondad, temor de Dios sobre todo, etc.<\/p>\n<p>Optimismo, pues, pero tambi\u00e9n dogmatismo r\u00ed\u00adgido: seg\u00fan la sabidur\u00ed\u00ada tradicional israelita, el sabio, o sea el que conoce y practica el arte de vivir, no podr\u00e1 menos de tener \u00e9xito, realizar sus sue\u00f1os, ser mimado por la fortuna, guiar su existencia al puerto de la felicidad terrena. En particular, los sabios de Israel, bas\u00e1ndose en la convicci\u00f3n de que Dios retribuye aqu\u00ed\u00ad y enseguida y con opuesta moneda al que hace el bien y a los que se han entregado al mal, elaboraron el dogma de la perfecta correspondencia entre hombre bueno, piadoso, irreprensible y hombre afortunado y feliz.<br \/>\nNo tiene nada de extra\u00f1o que otras escuelas sapienciales de Israel reaccionaran contra esa ideolog\u00ed\u00ada, que no atend\u00ed\u00ada a los resultados de la observaci\u00f3n desapasionada de la realidad, demasiado compleja y contradictoria para poder encerrarla en esquemas tan r\u00ed\u00adgidos y unilaterales. La cr\u00ed\u00adtica m\u00e1s acerada del dogmatismo de la sabidur\u00ed\u00ada tradicional la realiz\u00f3 el autor del poema de Jb. El protagonista en primera persona protesta contra su situaci\u00f3n: no se le puede considerar ciertamente un malvado (cf ce. 29-31); sin embargo, su existencia se presenta literalmente crucificada: comprobaci\u00f3n amargu\u00ed\u00adsima, que hace vacilar la imagen de un Dios remunerador. El problema humano de Jb se convierte as\u00ed\u00ad en problema religioso: \u00bfle es posible al hombre agobiado y puesto a dura prueba ver en Dios a un amigo?<br \/>\nLa tr\u00e1gica condici\u00f3n humana de los hombres crucificados, representados en Jb, encuentra en este escrito contracorriente tonos de rara eficacia ret\u00f3rica: \u2020\u0153Perezca el d\u00ed\u00ada en que nac\u00ed\u00ad y la noche en que se dijo: \u2020\u02dcHa sido concebido un hombre\u2020\u2122&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 no me qued\u00e9 muerto desde el seno materno? \u00bfPor qu\u00e9 no expir\u00e9 al salir del vientre?\u2020\u009d (3,3.11); \u2020\u0153,Por qu\u00e9 el Todopoderoso no se reserva tiempos y los que le conocen no contemplan sus d\u00ed\u00adas? Los criminales remueven los linderos, se llevan el reba\u00f1o robado. Arrebatan el asno de los hu\u00e9rfanos, toman en prenda el buey de la viuda. Expulsan a los indigentes del camino, todos los pobres del pa\u00ed\u00ads han de esconderse&#8230; Arrancan al hu\u00e9rfano del pecho, toman en prenda al lactante del pobre.,.. Desde la ciudad gimen los moribundos, el alma de los heridos grita, mas Dios no hace caso de sus quejas\u2020\u009d (24,1-4.9.12).<br \/>\nLa interpelaci\u00f3n a Dios se convierte casi en blasfemia: \u2020\u0153Las flechas del Todopoderoso est\u00e1n en m\u00ed\u00ad clavadas; mi esp\u00ed\u00adritu bebe su veneno, y los terrores de Dios me turban\u2020\u009d (6,4); \u2020\u0153cPor qu\u00e9 me has hecho blanco tuyo? \u00bfPor qu\u00e9 te causo inquietud?\u2020\u009d (7,20b); \u2020\u0153,Por qu\u00e9 ocultas tu rostro y me tienes por enemigo tuyo? \u00bfQuieres asustar a una hoja estremecida o perseguir a una paja seca?\u2020\u009d(l 3,24-25);<br \/>\n\u2020\u0153Dios me ha entregado a los perversos, en manos de criminales me ha arrojado. Viv\u00ed\u00ada yo tranquilo y \u00e9l me sacudi\u00f3, me agarr\u00f3 por la nuca para despedazarme, me ha hecho blanco suyo. Sus flechas me acorralan, traspasa mis entra\u00f1as sin piedad y derrama por tierra mi hi\u00e9l. Abre en m\u00ed\u00ad brecha sobre brecha, me asalta lo mismo que un guerrero\u2020\u009d (16,11,14).<br \/>\nNo parece, sin embargo, que el poema, eficaz en la denuncia de la tesis tradicional, ofrezca una soluci\u00f3n alternativa satisfactoria. Al intervenir finalmente, Dios exalta su sabidur\u00ed\u00ada y poder de creador, a los que sirve de contraste la pequenez del hombre (cc. 38-39). A Jb no le queda m\u00e1s que confesar su impotencia para penetrar el misterio de Dios y el esc\u00e1ndalo del mundo: \u2020\u0153Ac hablado sin cordura de maravillas que no alcanzo ni comprendo\u2020\u009d (42,3b).<br \/>\nM\u00e1s radical aparece el libro del Qoh\u00e9let, al que no es exagerado colocar al borde de la ortodoxia israelita. El autor contempla inmanentis-tamente al hombre y su condici\u00f3n: as\u00ed\u00ad es \u2020\u0153bajo el sol\u2020\u009d. Todo le parece como vac\u00ed\u00ado, vac\u00ed\u00ado inmenso (hebel), estribillo que abre el libro (1,2) y lo cierra (12,8). Porque la existencia humana est\u00e1 fatalmente abocada a la muerte, ni m\u00e1s ni menos que las bestias: \u2020\u0153Porque la suerte de los hombres y la suerte de las bestias es la misma; la muerte del uno es como la muerte del otro; ambos tienen un mismo aliento, y la superioridad del hombre sobre la bestia es nula, porque todo es vanidad. Ambos van al mismo lugar; ambos vienen del polvo y ambos vuelven al polvo\u2020\u009d (3,19-20).<br \/>\n1295<br \/>\nNo es que sea un nihilista, pues no oculta que existen valores, realidades positivas; pero todo es relativizado, porque se ve sub spede monis: el sabio y el necio, el piadoso y el imp\u00ed\u00ado, todos igualmente terminan en el se ?? (9,2). No hay esperanza para el futuro, porque el ma\u00f1ana ser\u00e1 la repetici\u00f3n del ayer:<br \/>\n\u2020\u0153Lo que fue, eso mismo ser\u00e1; y lo que se hizo, eso mismo se har\u00e1; ?? hay nada nuevo bajo el sol\u2020\u009d (1,9). La resignaci\u00f3n ser\u00e1, pues, la actitud en consonancia con la situaci\u00f3n exis-tencial humana. El hombre ha de contentarse con lo poco que puede ofrecerle esta vida: \u2020\u0153No hay para ellos otra felicidad que gozar y procurarse el bienestar durante la vida\u2020\u009d (3,12); \u2020\u0153Anda, come tu pan con alegr\u00ed\u00ada y bebe con alegre coraz\u00f3n tu vino, porque ya se complace Dios en tu obra. Lleva en todo tiempo vestidos blancos, y que el perfume no falte sobre tu cabeza. Goza de la vida con la mujer que amas todos los d\u00ed\u00adas de tu vida de vanidad que Dios te da bajo el sol, porque \u00e9sa es tu parte en la vida y en el trabajo con que te afanas bajo el sol\u2020\u009d (9,7- 9). Una soluci\u00f3n en la l\u00ed\u00adnea del carpe diem de los latinos.<br \/>\nEn el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada la soluci\u00f3n del problema de la existencia humana, caracterizada bajo elsolpor contradicciones y tinieblas escandalosas, se busca y se encuentra en clave ultraterrena. Los justos que aqu\u00ed\u00ad abajo caminan por el v\u00ed\u00ada crucis, oprimidos y aplastados por los poderosos, ver\u00e1n la luz, y \u2020\u0153la suya es una esperanza llena de inmortalidad\u2020\u009d (3,4b). Es una soluci\u00f3n espiritualista, pues est\u00e1 reservada al alma humana: \u2020\u0153Las almas de los justos est\u00e1n en las manos de Dios y ning\u00fan tormento los alcanzar\u00e1. A los ojos de los necios parec\u00ed\u00ada que hab\u00ed\u00adan muerto y su partida fue considerada como una desgracia; su salida de entre nosotros, un desastre; pero ellos est\u00e1n en paz\u2020\u009d (3,1 -3); \u2020\u0153Pero el justo, si muere prematuramente, descansar\u00e1 en paz&#8230; Como su alma era agradable al Se\u00f1or, se apresur\u00f3 a sacarlo de un medio corrompido (4,7.14). Por el contrario, los imp\u00ed\u00ados caer\u00e1n en manos de la muerte eterna y confesar\u00e1n su necedad de mofadores de los justosyde infieles ala ley divina (1,16-3,42).<br \/>\n1296<br \/>\nIV. BAJO EL SIGNO DEL PECADO Y DE LA GRACIA: ANTROPOLOGIA SOTERIOLOGICA<br \/>\n1297<br \/>\nNos parece preferible concentrar la atenci\u00f3n en las voces m\u00e1s significativas de la Biblia en lugar de buscar una completez material de los datos b\u00ed\u00adblicos. Por eso no nos preocuparemos de referir y analizar pasajes diseminados. En concreto, presentaremos a grandes rasgos la perspectiva hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica del yahvista, el mensaje original de Jerem\u00ed\u00adas y de Ezequiel, el testimonio del Salterio, la palabra de Jes\u00fas de Nazaret, la soteriolog\u00ed\u00ada de Pablo y la reflexi\u00f3n de Juan.<br \/>\n1298<br \/>\n1. La perspectiva hist\u00f3rico-SALVIFICA DEL YAHVISTA.<br \/>\nYa se ha aludido a la teolog\u00ed\u00ada de J, que contrapone los or\u00ed\u00adgenes puros de la humanidad, vistos en el alba de la creaci\u00f3n, a la historia humana marcada por una creciente rebeli\u00f3n contra Dios. En realidad, el pecado ha hecho irrupci\u00f3n en el mundo en forma de desobediencia al mandamiento divino y de autoafirmaci\u00f3n orgullosa y tit\u00e1nica del hombre, y como un alud derriba toda resistencia. Ad\u00e1n y Eva (Gn 3 ), Ca\u00ed\u00adn y Lamec (Gn 4), la uni\u00f3n de los hijos de Dios con las hijas de los hombres (Gn 6,1-4), la generaci\u00f3n del diluvio -de la cual el texto advierte expresamente: \u2020\u0153Al ver el Se\u00f1or que la maldad de los hombres sobre la tierra era muy grande y que siempre estaban pensando en hacer el mal\u2020\u009d (Gn 6,5)-, despu\u00e9s la cat\u00e1strofe de Cam y Cana\u00e1n (Gen 9,l8ss) y, finalmente, los orgullosos y tit\u00e1nicos constructores de la torre de Babel (Gn 11, lss) son otras tantas piedras miliarias del camino de la humanidad por las sendas del pecado, que manifiesta sus m\u00faltiples facetas: autodeificaci\u00f3n, fratricidio, horno hornini lupus, corrupci\u00f3n general, impiedad con los padres, intento social y pol\u00ed\u00adticamente coordinado de escalar el cielo. J ha sabido realmente aprovechar tradiciones etiol\u00f3gicas primitivas y muy pl\u00e1sticas para ilustrar su teolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de una historia humana que se precipita en el abismo de la perdici\u00f3n por estar construida bajo el signo de la reivindicaci\u00f3n de una radical autonom\u00ed\u00ada del Creador.<br \/>\nPero todo esto constituye s\u00f3lo el fondo oscuro y tenebroso sobre el cual destaca la iniciativa salvadora de Yhwh, el cu\u00e1l en Abrah\u00e1n y en su estirpe bendecir\u00e1 a todos los pueblos de la tierra (Gn 12,1-3). La elecci\u00f3n de Israel no es un fin en s\u00ed\u00ad misma, sino que se presenta como funcional al proyecto divino de salvar a la humanidad adamita; la historia particular del pueblo elegido entre todos los pueblos est\u00e1 subordinada a la historia humana universal. En realidad, las dimensiones de la acci\u00f3n del Dios salvador no son menos amplias que las de la acci\u00f3n creadora de Yhwh. Por eso el yahvista ha antepuesto a la narraci\u00f3n de la formaci\u00f3n del pueblo israelita el relato de los or\u00ed\u00adgenes de la humanidad y de su destino, marcado dial\u00e9cticamente por el pecado y por la gracia.<br \/>\nEn todo caso, la promesa jurada a Abrah\u00e1n en Gen 12,1 -3 no es la \u00fanica palabra salv\u00ed\u00adfica que caracteriza el relato de J de Gen 2-1 1, porque ya al principio de la historia del pecado de la humanidad adamita se contempla una feliz esperanza para el futuro de la estirpe humana, que se tomar\u00e1 un sonado desquite sobre la serpiente tentadora: \u2020\u0153Yo pongo enemistad entre ti (la serpiente) y la mujer, entre tu linaje y el suyo; \u00e9l te aplastar\u00e1 la cabeza y t\u00fa s\u00f3lo tocar\u00e1s su calca\u00f1al\u2020\u009d (Gn 3,15).<br \/>\n1299<br \/>\n2. Coraz\u00f3n de piedra y coraz\u00f3n DE CARNE: EL MENSAJE DE Jerem\u00ed\u00adas y de EzequieL<br \/>\nSin pretender ignorar la indudable individualidad que los distingue, no se puede menos de advertir en la<br \/>\npalabra de ambos profetas una significativa convergencia de car\u00e1cter antropol\u00f3gico: uno y otro estiman irremediablemente comprometida la capacidad del hombre para aceptar la llamada a la conversi\u00f3n, porque el pecado de idolatr\u00ed\u00ada ha ocupado totalmente su coraz\u00f3n, es decir, el centro de su decisi\u00f3n. Jerem\u00ed\u00adas habla explicitis verbis de un descarr\u00ed\u00ado tal que el hombre no es capaz de gobernar su vida: \u2020\u0153Bien s\u00e9, Se\u00f1or, que el camino del hombre no est\u00e1 en sus manos, y que no depende del hombre que camina enderezar sus pasos\u2020\u009d (10,23). Por su parte, Ezequiel subraya que el coraz\u00f3n de los israelitas -y, con mayor raz\u00f3n, el de los dem\u00e1s hombres, podemos precisar nosotros- se ha endurecido y hecho impermeable a toda solicitud externa para que sean eliminadas las opciones idol\u00e1tricas (36,26). Dicho de otra manera, el coraz\u00f3n humano es incircunciso (Jr 4,4; Jr 9,25), est\u00e1 obstinadamente dado al mal Jr18,12), esterco(Jr7,24 yEz3,7). Incircuncisoestambi\u00e9n el o\u00ed\u00addodel hombre, incapazdeescucharla palabra de Dios (Jr6,1O). Se trata de una aut\u00e9ntica impotencia: \u2020\u02dccPuede un negro cambiar su piel o un leopardo sus manchas? \u00bfY vosotros, habituados al mal, podr\u00e9is hacer el bien? (Jr 12,23).<br \/>\nPero Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel no se detienen en esta denuncia sin compasi\u00f3n y dram\u00e1tica; su \u00faltima palabra sobre el hombre es un mensaje de esperanza, proclamaci\u00f3n de una futura iniciativa de Yhwh, el cual intervendr\u00e1 para cambiar el coraz\u00f3n de piedra en coraz\u00f3n de carne, es decir, sensible y abierto a las exigencias divinas y capaz de decisiones de obediencia. Coraz\u00f3n nuevo y esp\u00ed\u00adritu nuevo, dice Ezequiel (36,26-28); ley divina escrita no en piedra, sino en el coraz\u00f3n, seg\u00fan el lenguaje de Jerem\u00ed\u00adas (31,31-34).<br \/>\nComo se ve, todo se conf\u00ed\u00ada a la prodigiosa acci\u00f3n creadora de Dios. En t\u00e9rminos paulinos, all\u00ed\u00ad donde abund\u00f3 el pecado sobreabundar\u00e1 la gracia.<br \/>\n1300<br \/>\n3. El testimonio del Salterio.<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad y all\u00e1 la voz personalizada de los salmistas muestra tonalidades muy similares a las de Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel, pero con una diferencia: en sus cantos de lamentaci\u00f3n y de s\u00faplica aparece en primer plano la auto-conciencia de personas que han experimentado la devastaci\u00f3n del mal y del pecado. V\u00e9ase la confesi\u00f3n del an\u00f3nimo cantor del Miserere: \u2020\u0153Reconozco mi iniquidad, tengo delante de m\u00ed\u00ad mi pecado. Contra ti, contra ti solo pequ\u00e9 y he hecho lo que t\u00fa no puedes ver&#8230; Ya nac\u00ed\u00ad en la culpa, y en el pecado me concibi\u00f3 mi madre\u2020\u009d (SaI 51,5-7). Pero su caso se presenta como t\u00ed\u00adpico de una situaci\u00f3n universal: \u2020\u0153El Se\u00f1or observa desde el cielo a los hombres para ver si hay alguno cuerdo que busque a Dios. Todos est\u00e1n descarriados, en masa pervertidos; no hay nadie que obre bien, ni uno solo\u2020\u009d (SaI 14,2-3 cf SaI 53,3-4); \u2020\u0153&#8230; En mi pertubaci\u00f3n llegu\u00e9 a decir: Todos los hombres son unos mentirosos\u2020\u2122\u2020\u009d (116,11); \u2020\u0153No entables juicio contra m\u00ed\u00ad, pues ante ti ning\u00fan viviente es justo\u2020\u009d (143,2).<br \/>\nA la confesi\u00f3n sincera sigue la s\u00faplica para que Yhwh intervenga personalmente para purificar, por ser insuficientes los ritos de purificaci\u00f3n cultual, y m\u00e1s a\u00fan para que \u00e9l cree (bara\u2020\u2122J en el pecador un coraz\u00f3n puro: \u2020\u0153Ten compasi\u00f3n de m\u00ed\u00ad, oh Dios, por tu misericordia, por tu inmensa ternura borra mi iniquidad. L\u00e1vame m\u00e1s y m\u00e1s de mi delito y purif\u00ed\u00adcame mi pecado&#8230; Purif\u00ed\u00adcame con el hisopo, y quedar\u00e9 puro; l\u00e1vame, y quedar\u00e9 m\u00e1s blanco que la nieve&#8230; Oh Dios, crea en m\u00ed\u00ad un coraz\u00f3n puro, implanta en mis entra\u00f1as un esp\u00ed\u00adritu nuevo\u2020\u2122 (51,3-4.9.12). El orante del salmo 143 pide que sea Dios mismo el que le haga de maestro en el camino de la fidelidad: \u2020\u0153Ens\u00e9\u00f1ame el camino que tengo que seguir, pues me dirijo a ti\u2020\u009d (y. 8b); y de la justicia de Yhwh espera su salvaci\u00f3n (y. 11). El cantor del salmo 119 suplica que Dios incline su coraz\u00f3n al querer divino (y. 36); an\u00e1loga es la s\u00faplica de Ps 141,4: \u2020\u0153No inclines mi coraz\u00f3n a la maldad, a cometer delitos con los criminales\u2020\u009d.<br \/>\n1301<br \/>\n4. La palabra de Jes\u00fas de Nazaret:<br \/>\nComo es sabido, el centro de su predicaci\u00f3n fue el anuncio de la cercan\u00ed\u00ada y proximidad del reino de Dios o de los cielos (Mc 1,15 y Mt 4,17). Pero a la buena nueva (euan-gu\u00e9lion) hizo seguirla llamada urgente a convertirse (cf ibid). Con ello, sin embargo, supone que el hombre tiene de qu\u00e9 arrepentirse, o mejor, que tiene un pasado del cual salir para abrirse a la novedad de que Dios va a constituirse rey en la historia para defender a los indefensos, haciendo justicia a los que no tienen justicia, acogiendo a los rechazados y los despreciados. No se piense que el imperativo conveflios se agota en una invitaci\u00f3n moralista; en realidad, Jes\u00fas llama a los hombres a sintonizar con la longitud de onda del acontecimiento que est\u00e1 a punto de llamar a la puerta de la existencia y de la historia, a movilizarse espiritualmen-te: \u2020\u0153Buscad m\u00e1s bien su reino, y todo eso se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura\u2020\u009d (Lc 12,31).<br \/>\nEvidentemente, no hay ninguna especulaci\u00f3n antropol\u00f3gica; sin embargo, no se le puede negar al profeta de Galilea una imagen precisa del hombre cuando mira a instarlo para que se decida por el reino de Dios. Pues a sus ojos es precisamente en las opciones fundamentales donde la persona se salva o se pierde [1 Psicolog\u00ed\u00ada]. V\u00e9ase la declaraci\u00f3n contracorriente acerca de lo puro y de lo impuro: de un solo golpe borra la concepci\u00f3n sacerdotal seg\u00fan la cual la existencia humana est\u00e1 dram\u00e1ticamente amenazada desde el exterior. Comer alimentos impuros, ponerse en contacto con cad\u00e1veres, padecer el flujo menstrual, etc., significaba entrar en el circuito de las fuerzas de la muerte, de las cuales s\u00f3lo pod\u00ed\u00ada librar el rito purificador. En cambio, para Jes\u00fas la vida y la muerte dependen de la interioridad de la persona, y m\u00e1s exactamente de sus decisiones positivas y negativas: \u2020\u0153Nada que entra de fuera puede manchar al hombre:<br \/>\nlo que sale de dentro es lo que puede manchar al hombre&#8230; Porque del coraz\u00f3n del hombre proceden los malos pensamientos, las fornicaciones, robos&#8230;\u2020\u009d (Mc 7,15; Mc 7,21). En una palabra, es el nombre el que decide su destino.<br \/>\nLa atenci\u00f3n de Jes\u00fas al coraz\u00f3n del hombre se manifiesta con toda claridad en la discusi\u00f3n con sus cr\u00ed\u00adticas acerca de las cl\u00e1usulas que legitiman la pr\u00e1ctica del divorcio (Mt 19,3-9; Mc 10,1-12). Dejando aun lado la negativa a dejarse implicar en la casu\u00ed\u00adstica que opon\u00ed\u00ada la escuela laxista de H\u00falel a la rigorista de Sam-mai y del recurso a la acci\u00f3n y la voluntad originaria del Creador, a nosotros nos interesa aqu\u00ed\u00ad sobre todo su explicaci\u00f3n de la ley mosaica del divorcio: el divorcio o el repudio es la consecuencia del endurecimiento del coraz\u00f3n humano [1 Matrimonio V, 3]: \u2020\u0153Mois\u00e9s os permiti\u00f3 separaros de vuestras mujeres por la dureza de vuestro coraz\u00f3n (sklerokard\u00ed\u00ada], pero al principio no era as\u00ed\u00ad\u2020\u009d (Mt 19,8). Y la soluci\u00f3n de Jes\u00fas es que vuelva a los or\u00ed\u00adgenes. Supone, pues, que el coraz\u00f3n humano puede reconquistar la libertad positiva de elecci\u00f3n y de acci\u00f3n: los tiempos nuevos por \u00e9l inaugurados se caracterizan por el cambio de coraz\u00f3n, supuesto para que la voluntad del Creador acerca de la indisolubilidad de la uni\u00f3n matrimonial pueda cumplirse.<br \/>\nTambi\u00e9n las decisiones m\u00e1s arduas son posibles, porque Dios sabe abrir el camino del hombre tambi\u00e9n cuando \u00e9ste se ha metido en callejones sin salida. Ac aqu\u00ed\u00ad c\u00f3mo concluye Jes\u00fas un intercambio de opiniones con sus disc\u00ed\u00adpulos, impresionados por su juicio sobre la dificultad de que Jos ricos entren en el reino de los cielos: \u2020\u0153Para los hombres es imposible, pero no para Dios. Pues a Dios todo le es posible\u2020\u009d Mc 10,27; Mt 19,26). Nada de resignaci\u00f3n, y menos de derrotismo; porque el hombre no est\u00e1 solo.<br \/>\n1302<br \/>\n5. La antropolog\u00ed\u00ada soteriol\u00f3-gica de Pablo.<br \/>\nEs indudable que la teolog\u00ed\u00ada paulina se apoya en dos quicios: Cristo, \u00fanico camino salv\u00ed\u00adfico para el hombre, e imparcialidad de Dios, que persigue la salvaci\u00f3n de todos. Pablo deduce entonces que la otra cara de la medalla lleva inscrita la sujeci\u00f3n universal del hombre a la tiran\u00ed\u00ada del pecado. No parece in\u00fatil insistir: en su elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica no parte de la revelaci\u00f3n de que todos los hombres son pecadores, para concluir luego la iniciativa del Padre de querer salvar a todos. El proceso es exactamente al rev\u00e9s. Su afirmaci\u00f3n de la humanidad como massa dam-nata, para usar una expresi\u00f3n agus-tiniana -pero ver al respecto Rom 1,18: \u2020\u0153La ira de Dios se manifiesta desde el cielo contra toda la impiedad e injusticia de los hombres que detienen la verdad con la injusticia-, se sit\u00faa a nivel de un juicio teol\u00f3gico, de una valoraci\u00f3n interna a la fe. En otros t\u00e9rminos, es la revelaci\u00f3n de Dios como sujeto seria y eficazmente comprometido en la liberaci\u00f3n de la humanidad lo que le descubre al hombre a s\u00ed\u00ad mismo como pecador, perdido y necesitado de la gracia divina: \u2020\u0153&#8230;No hay distinci\u00f3n alguna. Todos pecaron y est\u00e1n privados de la gloria de Dios\u2020\u009d (Rm 3,23). Ver tambi\u00e9n Rom 11,32: \u2020\u0153Pues Dios encerr\u00f3 a todos en la desobediencia para tener misericordia de todos\u2020\u2122.<br \/>\n1303<br \/>\na) Pesimismo de la naturaleza.<br \/>\nNadie en el NT ha penetrado m\u00e1s profundamente que Pablo en el abismo de perdici\u00f3n del hombre extra\u00f1o a la acci\u00f3n de Cristo, porque nadie m\u00e1s que \u00e9l ha sabido evidenciar lo radical del rescate llevado a cabo por la iniciativa gratuita de Dios. El ve, de rechazo, la historia humana como un campo en el cual el pecado se ha impuesto como tirano soberano. L\u00e9ase Rom 6,12.14.16.20, donde se habla de reino del pecado (basi-Ie\u00faein), de su dominio o se\u00f1or\u00ed\u00ado (kyrie\u00faein), de la esclavitud de los hombres respecto al pecado (do\u00fcloi). Su atenci\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1 de la observaci\u00f3n de los pecados y de las transgresiones (para ptomata, parab\u00e1seis), para descubrir en el hombre la presencia de un mecanismo perverso, causa de cada uno de los actos pecaminosos. Nosotros podr\u00ed\u00adamos hablar en t\u00e9rminos modernos de un supery\u00f3, que sustituye al yo de la persona, forz\u00e1ndolo inevitablemente a opciones negativas. Por tanto, el hombre es un ser alienado, veleidoso y disociado, porque es incapaz de llevar a la pr\u00e1ctica el deseo de bien y el anhelo de vida que, sin embargo, existen en \u00e9l (Rm 7). La misma ley divina del Sina\u00ed\u00ad -pero esto vale tambi\u00e9n para la ley divina inscrita en el coraz\u00f3n de los hombres- es insuficiente; m\u00e1s a\u00fan, termina siendo un instrumento en manos del pecado, el cual de ese modo, empuja al hombre a actos de rebeld\u00ed\u00ada o de observancia egoc\u00e9ntrica; as\u00ed\u00ad se concretiza el egocentrismo arraigado en lo profundo de \u00e9l. A este respecto, Pablo habla de hombre carnalo tambi\u00e9n de hombre viejo. Es una espiral diab\u00f3lica, que conduce por s\u00ed\u00ad misma a la muerte, es decir, a la perdici\u00f3n eterna.<\/p>\n<p>Para evitar equ\u00ed\u00advocos demasiado f\u00e1ciles, como si Pablo negase cualquier expresi\u00f3n de bondad \u00e9tica y religiosa en la vida de los hombres no rescatados, se impone precisar que en su teolog\u00ed\u00ada el bien y el mal o el pecado tienden a definirse en estrecha relaci\u00f3n con Cristo, respectivamente c\u00f3mo adhesi\u00f3n a \u00e9l y rechazo de su persona. As\u00ed\u00ad al menos lo dice con claridad en \u00e9l cap\u00ed\u00adtulo 3 de la carta a los Filipenses. Tambi\u00e9n la existencia \u00e9ticamente m\u00e1s elevada, pero extra\u00f1a a la fe en Cristo, aparece a sus ojos como equivocada, como un caminar fuera del camino, incapaz de conducir a la meta de la vida, la cual depende \u00fanicamente del \u2020\u0153conocimiento de Cristo\u2020\u009d; \u00e9l mismo, en su pasado de fariseo celoso e irreprensible constituye una prueba viva de ello.<br \/>\nPara evidenciar teol\u00f3gicamente este pesimismo suyo radical en la capacidad del hombre de construirse un destino de vida, en un primer momento afirma Pablo que todos los hombres, paganos y jud\u00ed\u00ados, han pecado, los primeros de idolatr\u00ed\u00ada y los segundos de incoherencia pr\u00e1ctica (Rom 1,18-3,20). Se trata de una visi\u00f3n sucinta de la religiosidad pagana y de la pr\u00e1ctica del judaismo, pero v\u00e1lida como ilustraci\u00f3n pl\u00e1stica y visual de su intuici\u00f3n de fe de que el hombre extra\u00f1o a la gracia de Cristo est\u00e1 perdido. En Rom 5,12-21 vuelve sobre el tema, oponiendo a la figura d\u00e9 Cristo, fuente de justicia y de vida para toda la humanidad, la contrafi-g\u00fcra de Ad\u00e1n, principio igualmente universal de pecado y de muerte (cf tambi\u00e9n ico 15,21-22; ico 15,45-49). Finalmente, en Rom 7,7ss presenta cronol\u00f3gicamente la historia de la humanidad adamita: el yo del hombre ha pasado a trav\u00e9s de las etapas de la inocencia original, de la \u00e9poca anterior a la ley mosaica y del per\u00ed\u00adodo sucesivo hasta la venida de Cristo, ambos marcados por el dominio del pecado. Ac aqu\u00ed\u00ad en s\u00ed\u00adntesis la situaci\u00f3n de la humanidad adamita: \u2020\u0153iDesdichado de m\u00ed\u00ad! \u00bfQui\u00e9n me librar\u00e1 de este cuerpo de muerte?\u2020\u2122 (7,24).<br \/>\n1304<br \/>\nb) Optimismo de la gracia.<br \/>\nComo en el p\u00e1rrafo anterior, tomamos como gu\u00ed\u00ada la carta a\u2020\u009d los Romanos, introducida program\u00e1ticamente por 1,16-17: \u2020\u0153Yo no me averg\u00fcenzo del evangelio, que es potencia de Dios (dynamis Theo\u00faJ para la salvaci\u00f3n (eis soler\u00ed\u00adan]de todo el que cree, del jud\u00ed\u00ado primero y tambi\u00e9n del griego.<br \/>\nPorque la justicia de Dios (dikaio-syne Theo\u00faJ se revela apokaypteai] en \u00e9l de la fe a la fe, seg\u00fanest\u00e1 escrito: El justo que es tal, por la fe, vivir\u00e1\u2020\u009d (trad. del autor).<br \/>\nEn el principio de la antropolog\u00ed\u00ada soteriol\u00f3gica est\u00e1 la iniciativa salv\u00ed\u00adfica de Dios; en t\u00e9rminos paulinos, su potencia y su justicia, que se manifiestan en el evangelio proclamado por Pablo y por toda la Iglesia apost\u00f3lica. N\u00f3tese bien; no se trata de una pura y simple notificaci\u00f3n, sino de una apocalipsis: la potencia divina est\u00e1 actuando, la sentencia eficaz de justificaci\u00f3n del pecador es pronunciada efectivamente por Dios justo en el mensaje evang\u00e9lico. Y todos los hombres aparecen interesados, sin excepci\u00f3n alguna:<br \/>\njud\u00ed\u00ados y paganos. En realidad, el privilegio de los unos y el impedimento de los otros son anulados: \u2020\u02dc,O es que Dios es solamente Dios de los jud\u00ed\u00ados? \u00bfNo lo es tambi\u00e9n de los paganos? S\u00ed\u00ad, tambi\u00e9n de los paganos; porque s\u00f3lo hay un Dios, que justificar\u00e1 por la fe tanto a los circuncidados como a los no circuncidados\u2020\u009d (Rm 3,29-30). \u2020\u0153No hay distinci\u00f3n entre el jud\u00ed\u00ado y el griego, porque Jes\u00fas es el mismo Se\u00f1or de todos, rico para todos los que lo invocan\u2020\u009d (Rm 10,12). No parece superfluo insistir: el proyecto y la acci\u00f3n de salvaci\u00f3n del Dios de Jesucristo no s\u00f3lo abrazan materialmente a todos los hombres, sino que los comprenden\u2020\u2122 en pie de igualdad. Podemos, pues, hablar de universalidad sote-riol\u00f3gica cualificada, de absoluta in-condicionalidad del obrar del Padre, frente al cual los hombres terminan encontr\u00e1ndose en el punto de partida perfectamente iguales: buenos y malos, circuncidados o incircuncisos, monote\u00ed\u00adstas y polite\u00ed\u00adstas, adoradores del verdadero Dios e id\u00f3latras, todos igualmente necesitados de la gloria de Dios Rm 3,23), es decir, de la manifestaci\u00f3n y del despliegue de su acci\u00f3n poderosa y eficaz.<br \/>\nA esta imparcialidad de Dios corresponde la gratuidad de su obrar salv\u00ed\u00adfico: ning\u00fan m\u00e9rito por parte del hombre, ninguna predisposici\u00f3n suya espiritual, religiosa o moral capaz de hipotecar o s\u00f3lo de enderezar sus l\u00ed\u00adneas operativas. El Padre se dirige ahora a la humanidad adam\u00ed\u00adti-ca con eficaz intenci\u00f3n de rescate (apolytrosis) s\u00f3lo porque es fiel a s\u00ed\u00ad mismo (d\u00ed\u00adkaios), a la promesa que jur\u00f3 a Abrah\u00e1n de bendecir a todos los pueblos de la tierra. \u2020\u0153&#8230; no hay distinci\u00f3n alguna, porque todos pecaron y est\u00e1n privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente (dore\u00e1n) por su gracia (t\u00e9 auto\u00fcj\u00e1riti) mediante la redenci\u00f3n (apolytrosis) de Cristo Jes\u00fas\u2020\u009d (Rm 3,23-24). Dicho de otra manera, en el evangelio est\u00e1 en acci\u00f3n \u2020\u0153el que da la vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no son\u2020\u009d (Rm 4,17). Su iniciativa salv\u00ed\u00adfica se lleva a cabo en t\u00e9rminos de creaci\u00f3n.<br \/>\nPara ser completos, v\u00e9ase al respecto tambi\u00e9n el testimonio de la carta a los Efesios: \u2020\u0153&#8230; Para hacer resplandecer la gracia maravillosa que nos ha concedido por medio de su querido Hijo. El nos ha obtenido con su sangre la redenci\u00f3n, el perd\u00f3n de los pecados, seg\u00fan la riqueza de su gracia\u2020\u009d (1,6-7); \u2020\u0153Pero Dios, rico en misericordia, por el inmenso amor con que nos am\u00f3 nos dio vida juntamente con Cristo, pues hab\u00e9is sido salvados por pura gracia (doreari) cuando est\u00e1bamos muertos por el pecado, nos resucit\u00f3 y nos hizo sentarnos con \u00e9l en los cielos con Cristo Jes\u00fas, a fin de manifestar en los siglos venideros la excelsa riqueza de su gracia mediante su bondad para con nosotros en Cristo Jes\u00fas. Hab\u00e9is sido salvados por la gracia (j\u00e1riti) mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es don de Dios; no de las obras, para que nadie se glor\u00ed\u00ade\u2020\u009d (2, 4-9).<br \/>\nPero el hombre no permanece pasivo; Dios salvador lo implica como sujeto activo, llam\u00e1ndolo a acoger el don gratuito que se le ofrece; en una palabra, a creer. Si objetivamente la p\u00ed\u00adstis paulina se caracteriza como aceptaci\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico y, m\u00e1s a\u00fan, del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico en \u00e9l manifestado, su din\u00e1mica interna dice renuncia a la pretensi\u00f3n de autosalvaci\u00f3n y, al mismo tiempo, confianza total en el gesto de gracia de Dios. Pues \u00e9ste es el verdadero planteamiento de la teolog\u00ed\u00ada paulina de la justificaci\u00f3n sola fide, con rigurosa exclusi\u00f3n de las obras de la ley, es decnv de las observancias erigidas en principio autojustificador. \u2020\u02dccD\u00f3nde queda el orgullo (ka\u00fajesisfl Ha sido eliminado. \u00bfPor qu\u00e9 ley? \u00bfLa de las obras? No, sino por la ley de la fe. Decimos, pues, con raz\u00f3n que el hombre es justificado por la fe sin las Obras de la ley\u2020\u2122 (Rm 3,27-28); \u2020\u02dc,Qu\u00e9 diremos entonces de Abrah\u00e1n? Si Abrah\u00e1n hubiera sido justificado por el cumplimiento de la ley, podr\u00ed\u00ada estar orgulloso, aunque nunca ante Dios. Pero \u00bfqu\u00e9 dice la Escritura? Abrah\u00e1n crey\u00f3 en Dios y le fue contado como justicia. Ahora bien, al que trabaja no se le abona el jornal a t\u00ed\u00adtulo gratuito (kata j\u00e1rin), sino a t\u00ed\u00adtulo de cosa debida (kat\u2020\u2122ophelle-ma); en cambio, al que no trabaja, pero cree en el que justifica al culpable, su fe se le cuenta como justicia (Rm 4,1-5). No el c\u00f3digo de lo debido, sino el de lo gratuito caracteriza la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre. Todo es gracia, diremos con la c\u00e9lebre frase de Bernanos; pero es el mismo Pablo el que con el vocablo j\u00e1ris designa no s\u00f3lo el gesto subjetivo del Padre, sino tambi\u00e9n la nueva situaci\u00f3n de justicia que de ah\u00ed\u00ad resulta para el creyente.<br \/>\n1305<br \/>\nEn el proceso salv\u00ed\u00adfico entero, Cristo imprime su huella de mediador (lTm 2,5). En realidad, la iniciativa de Dios se lleva a cabo en la acci\u00f3n de Jes\u00fas crucificado y resucitado. El es el nuevo Ad\u00e1n, principio universal de justicia y de vida para la humanidad; en comparaci\u00f3n con \u00e9l, el primer Ad\u00e1n, primero en orden cronol\u00f3gico, asume la funci\u00f3n de pura y simple figura ilustrativa (ty-pos), que evidencia did\u00e1cticamente su superioridad: \u2020\u0153Pero el delito de Ad\u00e1n no puede compararse con el don de gracia (c\u00e1risma). Si por la ca\u00ed\u00adda de uno solo murieron muchos, mucho m\u00e1s (poll\u00f3i m\u00e1llon) sobreabund\u00f3 la gracia de Dios y el don gratuito (dorea enj\u00e1riti) de un solo hombre, Cristo Jes\u00fas, para todos. El delito de uno solo no puede compararse con el don de Dios; pues por un solo delito vino la condenaci\u00f3n, y por el don de Dios, a pesar de muchos delitos, vino la absoluci\u00f3n. Si, pues, por la transgresi\u00f3n de uno solo rein\u00f3 la muerte a causa de uno solo, cu\u00e1nto m\u00e1s (poll\u00f3i m\u00e1llon) los que reciben (hoi lambanon\u00ed\u00ades) la abundancia de la gracia y el don de la justicia reinar\u00e1n en.la vida a causa s\u00f3lo de Jesucristo\u2020\u009d (Rm 5, 15-17). En el pasaje paralelo de ico 15,20-22 se llama a Cristo resucitado primicia (aparj\u00e9) del mundo de los resucitados y principio activo de la resurrecci\u00f3n de los creyentes: \u2020\u0153Si por un hombre vino la muerte, por un hombre tambi\u00e9n la resurrecci\u00f3n de los muertos; y como todos mueren en Ad\u00e1n, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n todos ser\u00e1n vivificados en Cristo\u2020\u009d. Finalmente, en 1 Co 15,45-49 se contrapone el Ad\u00e1n escatol\u00f3gico al primero, porque \u00e9ste es prototipo de los que tienen vida ps\u00ed\u00adquica, mientras que aqu\u00e9l es fuente de vida pneum\u00e1tica (psyj\u00e9 z\u00f3sa &#8211; pne\u00fcma zoo-poio\u00fcn).<br \/>\nMas \u00bfc\u00f3mo puede Pablo afirmar que el destino de todos depende de la acci\u00f3n de un solo hombre? En virtud de la solidaridad que liga estrechamente los dos polos de la unidad y de la universalidad (heis-pollo\u00ed\u00ad) solidaridad no de tipo naturalista, sino personalista. Todos son constituidos de hecho pecadores por haber pecado personalmente a imitaci\u00f3n de Ad\u00e1n (Rm 5,12); igualmente todos son justificados y tendr\u00e1n la vida eterna acogiendo la gracia de Cristo (hoilam-b\u00e1nontes: Rm 5,17). Con mayor claridad aparece esto en Rom 6: los creyentes son liberados de la sujeci\u00f3n del pecado y del destino a la muerte a trav\u00e9s del rito bautismal, que los inserta como personas en la din\u00e1mica de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo: \u2020\u02dc,No sab\u00e9is que, al quedar unidos a Cristo mediante el bautismo, hemos quedado unidos a su muerte? Por.el bautismo fuimos sepultados con Cristo y morimos, para que as\u00ed\u00ad como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n nosotros caminemos en nueva vida. Pues si hemos llegado a ser una misma cosa con \u00e9l por una muerte semejante a la suya, tambi\u00e9n lo seremos por una resurrecci\u00f3n parecida. Sabemos que nuestro hombre viejo ha sido crucificado con \u00e9l para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; pues el que muere queda libre del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que tambi\u00e9n viviremos con \u00e9l; sabemos que Cristo, resucitado de-entre los muertos, ya no vuelve a morir, la muerte ya no tiene dominio sobre \u00e9l. Al morir, muri\u00f3 al pecado una vez para siempre; pero al vivir, vive para Dios. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en uni\u00f3n con Cristo Jes\u00fas\u2020\u009d(w. 3-1 1). Nada de magia: por la adhesi\u00f3n a Cristo en la fe que se socializa en el bautismo, el hombre muere al pecado y se encamina por los senderos de la vida aut\u00e9ntica.<br \/>\nA la iniciativa de Dios y a la mediaci\u00f3n de Cristo hay que a\u00f1adir la animaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (Rm 8). Al creyente se le concede un nuevo dinamismo, contrario al de la carne o al egocentrismo, y que contrasta eficazmente las decisiones carnales. \u2020\u0153Porque la ley del esp\u00ed\u00adritu, que da la vida en Cristo Jes\u00fas, me ha librado de la ley del pecado y de-la muerte&#8230;; pero vosotros no viv\u00ed\u00ads seg\u00fan la carne, sino seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu, si es que el Esp\u00ed\u00adritu de Dios habita en vosotros\u2020\u009d (vv. 2.9). El hombre es as\u00ed\u00ad capacitado para establecer relaciones justas con Dios, con los dem\u00e1s y con el mundo por la obediencia y el amor. Una vida de hijo de Dios se abre ante \u00e9l, y la meta de su caminar es la resurrecci\u00f3n (cf VV. 14-17). V\u00e9ase tambi\u00e9n Gal 5,16- 24, antes citado.<br \/>\nSi en la carta a los Romanos, pero tambi\u00e9n en Gal, prevalece el vocablo teol\u00f3gico de la salvaci\u00f3n<br \/>\n-reservada por Pablo para el tiempo escatol\u00f3gi-co (Rm 5,11), a diferencia de Col y de Ep-, de la liberaci\u00f3n y de la justificaci\u00f3n, las cartas de la cautividad que acabamos de mencionar prefieren recurrir a las categor\u00ed\u00adas de la novedad (kain\u00f3tes, kain\u00f3s) y de la renovaci\u00f3n (anakaino\u00fcsthai) del hombre interior (ho \u00e9so \u00e1nthropos), es decir, del yo profundo de la persona. Al nombre viejo (ho palaids \u00e1nthropos) sucede el hombre nuevo (ho kain\u00f3s \u00e1nthropos), creado a imagen del prototipo, que es Cristo. Cf Col 3,9-10; Ep 2,15; 4,20-24. Pero ver tambi\u00e9n 2Co 5,17 y Gal 6,15, que hablan del hombre en Cristo como de una nueva criatura (kaine kt\u00ed\u00adsis).<br \/>\n1306<br \/>\n6. La reflexi\u00f3n de Juan.<br \/>\nSentado que la antropolog\u00ed\u00ada juanista emerge sobre todo del tema t\u00ed\u00adpico del mundo, vocablo equivalente a humanidaden no pocos pasajes de los escritos juanistas, el punto de partida de nuestro an\u00e1lisis es el hecho reconocido de que Juan centr\u00f3 su atenci\u00f3n en la encarnaci\u00f3n del Hijo eterno de Dios, confesada program\u00e1ticamente en el pr\u00f3logo del cuarto evangelio: \u2020\u0153Y el Verbo se hizo (eg\u00e9neto) carne\u2020\u009d (1,14). Se trata de un acontecimiento (eg\u00e9neto) que caracteriza toda la existencia hist\u00f3rica de Jes\u00fas de Nazaret, comprendida la cruz. Pues bien, el evangelista pone de manifiesto su alcance apocal\u00ed\u00adptico o revelador, al mismo tiempo que salv\u00ed\u00adfico, sin separar el uno del otro. A este fin elabora el s\u00ed\u00admbolo de la luz. Jes\u00fas es por definici\u00f3n \u2020\u0153la luz del mundo\u2020\u2122 (8,12). Como tal hizo su entrada en el mundo (en sentido cosmol\u00f3gico:<br \/>\n1,9 y 3,18), para iluminar a todo hombre y darle la vida (1,4). La humanidad se encuentra as\u00ed\u00ad cara a cara con el acontecimiento que le quita la m\u00e1scara del rostro: es tinieblas, es decir, se encuentra en situaci\u00f3n de muerte, pero es llamada eficazmente a abrirse a la acci\u00f3n iluminadora y salvadora del Verbo encarnado. La decisi\u00f3n se impone: en pro o en contra, fe o rechazo, apertura a la luz o cierre herm\u00e9tico en las propias tinieblas. Es inevitable enrolarse, tomar partido. \u2020\u0153Para una discriminaci\u00f3n (kr\u00ed\u00adma) he venido al mundo\u2020\u2122, declar\u00f3 Jes\u00fas (9,39).<br \/>\nEn verdad, la \u00fanica y exclusiva finalidad del acontecimiento de la encarnaci\u00f3n es salv\u00ed\u00adfica. Jes\u00fas mismo lo precisa debidamente: \u2020\u0153No he venido para intentar un juicio de condena (kr\u00ed\u00adnein = a katakr\u00ed\u00adnein) contra el mundo, sino para salvar (s\u00f3zein) al mundo\u2020\u2122 (12,47). La iniciativa de su venida se debe a un gesto de amor del Padre: \u2020\u0153Porque tanto am\u00f3 Dios al mundo que dio a su Hijo \u00fanico, para que quien crea en \u00e9l no perezca (ap\u00f3llymi), sino que tenga vida eterna. Pues Dios no envi\u00f3 a su Hijo al mundo para condenar (kr\u00ed\u00adnein) al mundo, sino para que el mundo se salve (s\u00f3zein) por \u00e9l\u2020\u009d (3,16-1 7). El mundo se encuentra ante su salvador (sot\u00e9r), como confiesa la samaritana (4,42), ante el pan bajado del cielo para darle la vida (6,14.51), ante el cordero de Dios capaz de librarlo del pecado (1,29), ante la v\u00ed\u00adctima de pro-piaci\u00f3n (hilasm\u00f3s) ofrecida por sus pecados (1Jn 2,2).<br \/>\nMas para que esta finalidad intr\u00ed\u00adnseca del acontecimiento encarnacio-nista se traduzca en realidad vivida y experimentada, es necesario que los hombres crean. De lo contrario, el mundo permanece fijado para siempre en sus tinieblas y se autocondena: \u2020\u0153En \u00e9l estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres; y la luz brilla en las tinieblas, pero las tinieblas no la comprendieron\u2020\u009d (1,4-5); \u2020\u0153El que cree en \u00e9l no ser\u00e1 condenado (kr\u00ed\u00adnein); pero el que no cree ya est\u00e1 condenado (kr\u00ed\u00adnein), porque no ha cre\u00ed\u00addo en el Hijo \u00fanico de Dios. Pues bien, el juicio (kr\u00ed\u00adsis) es \u00e9ste: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz porque sus obras eran malas(3,18-19).<br \/>\nNo hay duda; seg\u00fan Juan, el hombre se juega su destino aqu\u00ed\u00ad y ahora por medio de la elecci\u00f3n de la fe o de la incredulidad. Decisi\u00f3n y actualis-mo son las dos caracter\u00ed\u00adsticas originales de la antropolog\u00ed\u00ada del cuarto evangelista. El hombre es visto, pues, como un ser hist\u00f3rico que se construye o se destruye en sus decisiones hist\u00f3ricas.<br \/>\n1307<br \/>\nBIBL.: AA.W., L\u2020\u2122uotno nella Bibbia e nelle culture adessa contemporanee, Paideia, Brescia 1975; Bof G., Una antropolog\u00ed\u00ada cristiana nelle letiere di S. Paolo, Morcelliana, Bescia 1976; Comblin J., Antropolog\u00ed\u00ada cristiana, Paulinas, Madrid 1985; DHGENNAR0G.(acargode), L \u2020\u02dcan-tropologia b\u00ed\u00adblica, Ed. 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Barba glio<br \/>\n1308<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto filos\u00f3fico de hombre<br \/>\n1. Definici\u00f3n como problema<br \/>\nLa definici\u00f3n m\u00e1s conocida de h. es la de animal rationale, que se remonta a la antig\u00fcedad y probablemente al peripato. Seg\u00fan J\u00e1mblico (De vira Pythagorica 31; cf. ARIST\u00ed\u201cTELES V 15lla), se hallar\u00ed\u00ada tambi\u00e9n en Arist\u00f3teles. Esta definici\u00f3n fue aceptada por la escol\u00e1stica (BoEcIo, Isagog. Porphyrii Comm. ed. prima 120: PL 64, 35 C; ANSELMO DE CANTERBURY, Monologion, cap. 10; De grammatico, cap. 8; ToM\u00ed\u0081s DE AQUINO, ST II-II q. 34 a. 5; S. c. G. II 95, III 39; De pot. VIII 4 ob. 5). Repercute hasta la edad moderna y todav\u00ed\u00ada Kant discute esta definici\u00f3n (Die Religion innerhalb der Grenzen der blossen Vernun f t, 1793, AkademieAusgabe 6, 26ss). En los libros de texto de la neoscol\u00e1stica esta definici\u00f3n pasa por tan cl\u00e1sica como evidente.<\/p>\n<p>La filosof\u00ed\u00ada de los siglos xix y xx ha desarrollado nuevos puntos de vista y nuevos aspectos antropol\u00f3gicos, que no contradicen enteramente a la definici\u00f3n mencionada, pero tampoco pueden deducirse de \u00e9sta, y hacen ver as\u00ed\u00ad lo unilateral de la definici\u00f3n del hombre como animal racional. En dependencia de Hegel y a la vez en pol\u00e9mica contra \u00e9l, Karl Marx desarroll\u00f3 nuevos aspectos de una imagen filos\u00f3fica del hombre en los conceptos de trabajo y enajenaci\u00f3n, viendo al h. como ser social e hist\u00f3rico. Para Dilthey la historia es tambi\u00e9n factor determinante de la vida humana; las categor\u00ed\u00adas de la filosof\u00ed\u00ada hasta entonces vigentes le parec\u00ed\u00adan unilateralmente cosmol\u00f3gicas. Kierkegaard entiende al h. como existencia y como individuo. En cuanto existencia el h. es una relaci\u00f3n, que remite al que ha establecido esta relaci\u00f3n, a Dios. Nietzsche defini\u00f3 al h. como voluntad de poder, lo cual no debe entenderse en forma de un psicologismo unilateral, sino como aspiraci\u00f3n al superhombre. Heidegger designa la unidad del ser de hombre como existencia (Dasein), pero distingue este t\u00e9rmino de la antigua existencia, que para \u00e9l significa \u00fanicamente un estar presente. Jaspers ve al h. en la tensi\u00f3n entre existencia y raz\u00f3n, y funda la pregunta kantiana sobre c\u00f3mo y por qu\u00e9 la raz\u00f3n haya de ser pr\u00e1ctica por el concepto kierkegaardiano de existencia. La filosof\u00ed\u00ada moderna, en contraste con el dualismo de Descartes, ve al h. como unidad y resalta particularmente la historicidad y la capacidad de lenguaje. Se trata aqu\u00ed\u00ad de una evoluci\u00f3n que fue preparada por Vico y Rousseau, se abri\u00f3 paso en Herder y determin\u00f3 luego en la pol\u00e9mica con el idealismo alem\u00e1n la filosof\u00ed\u00ada de los siglos xIx y xx.<\/p>\n<p>Los reparos contra la definici\u00f3n del h. como animal racional pueden reducirse a las siguientes objeciones. En ella no se expresa suficientemente la estructura verbal e hist\u00f3rica del hombre. Adem\u00e1s, esta definici\u00f3n puede entenderse f\u00e1cilmente, aunque no necesariamente, en sentido dualista. Finalmente, a los hombres de hoy nos resulta en absoluto problem\u00e1tico que pueda expresarse en una definici\u00f3n adecuada lo que \u00abes\u00bb el hombre.<\/p>\n<p>2. Mirada hist\u00f3rica<br \/>\nLa cuesti\u00f3n sobre la naturaleza del h. va unida con el problema de la unidad y diferencia del ser humano. La cuesti\u00f3n, que se plantea ya desde la antig\u00fcedad, ha pasado hasta hoy por los m\u00e1s distintos ensayos de soluci\u00f3n. Para Plat\u00f3n el alma es el verdadero hombre. No hay una verdadera y esencial uni\u00f3n de cuerpo y alma. Plat\u00f3n (Rep. 441 E; Tim. 77 B) distingue tres partes del alma: la racional (aoyia rcx\u00f3v ), la irascible (Ou\u00c2\u00b5oee8\u00e1s) y la concupiscible (\u00f3rrs\u00e2\u201a\u00acuI,-n-nx6v). Despu\u00e9s de la muerte el alma espiritual sobrevive liberada del cuerpo. Es de notar que en Plat\u00f3n no est\u00e1 clara la relaci\u00f3n entre el \u00abalma universal\u00bb y el \u00abalma humana\u00bb. Desde Plat\u00f3n, la concepci\u00f3n del alma como substancia espiritual penetr\u00f3 en la filosof\u00ed\u00ada occidental. Arist\u00f3teles defini\u00f3 el alma como primera entelequia de un cuerpo org\u00e1nico y f\u00ed\u00adsico (De an. D 1, 412 b 4). El alma es principio formal org\u00e1nico. En el hombre existe adem\u00e1s el vo\u00fas, que hace posible el conocimiento superior. Ya los comentadores de Arist\u00f3teles opinaban de modo vario sobre si el vo\u00faS es individual o supraindividual.<\/p>\n<p>Como el -> \u00abalma\u00bb en sentido b\u00ed\u00adblico muchas veces fue interpretada plat\u00f3nicamente por los padres de la Iglesia, tanto en la patr\u00ed\u00adstica como en la primera escol\u00e1stica se dio una estimaci\u00f3n unilateral de lo an\u00ed\u00admico con menosprecio de lo corporal. As\u00ed\u00ad, p. ej., para Agust\u00ed\u00adn el hombre constituye una unidad, pero esta unidad queda sin una explicaci\u00f3n ontol\u00f3gica (De moribus Ecclesiae i 4, 6: PL 32, 1313; 1 27, 52: PL 32, 1332; In Ioannis ev. xix 1, 15: PL 35, 1553; Conf. x 20, 29). Todav\u00ed\u00ada Hugo de san V\u00ed\u00adctor interpreta la personalidad del h. partiendo \u00fanicamente del alma (De sacramentis Ecclesiae i 2; 1 6). Tom\u00e1s de Aquino encuentra una nueva soluci\u00f3n, traslada la definici\u00f3n del alma como entelequia tambi\u00e9n al alma espiritual del h. y ve en \u00e9sta la \u00fanica forma del ser humano. De esa manera el h. ya no consta de cuerpo y alma, sino de materia, que es interpretada como una realidad potencial, y de alma espiritual. La corporalidad del h. est\u00e1 ya informada en cada caso por el alma (ST i q. 76 a. 1). Otras tendencias de la escol\u00e1stica rechazaron esta doctrina, pues parec\u00ed\u00ada poner en peligro la inmortalidad del alma. En contraste con Tom\u00e1s de Aquino, Duns Escoto defiende una pluralidad de formas, para explicar as\u00ed\u00ad la diferenciaci\u00f3n del ser humano (Op. Ox. iv d. 11 q. 3 n. 46). La visi\u00f3n moderna del h. creador est\u00e1 ya preparada por la doctrina sobre la mens en Nicol\u00e1s de Cusa. Descartes ve al h. como cogito y llega a un dualismo radical entre res cogitans y res extensa. La unidad del hombre s\u00f3lo puede entenderse apoy\u00e1ndose a un Dios concebido filos\u00f3ficamente, idea que prosigue en el ocasionalismo de Malebranche y es adoptada de nuevo en la armon\u00ed\u00ada preestablecida de Leibniz. Pascal, por lo contrario, lleva a cabo un an\u00e1lisis del ser humano en que resalta intensamente las ant\u00ed\u00adtesis y tensiones internas. La importancia de Pascal no pudo ponderarse hasta que, con Rousseau, Herder, Dilthey y Kierkegaard, se inicio un nuevo pensamiento que interpret\u00f3 al h. como unidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Kant distingui\u00f3 con precisi\u00f3n entre el conocimiento pragm\u00e1tico del h. y el conocimiento fisiol\u00f3gico. Este \u00faltimo tiene por objeto lo que la naturaleza hace del hombre; y el primero se refiere a lo que el h., como ser que obra libremente, hace &#8211; o puede y debe hacer- de s\u00ed\u00ad mismo (Anthropologie in pragmatischer Hinsicht, 1798, pr\u00f3logo, Akademie-Ausg. 7, 119). Con ello se le se\u00f1al\u00f3 a la antropolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica del siglo xix el camino para interpretar al hombre como ser que entiende el sentido y se configura a s\u00ed\u00ad mismo. Mientras Kant influy\u00f3 de este modo por la Cr\u00ed\u00adtica de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica en la \u00e9poca siguiente, Herder determin\u00f3 particularmente la imagen filos\u00f3fica del h. hasta la actualidad por sus Ideen zur Geschichte der Philosophie der Menschheit y por su obra Uber den Ursprung der Sprache. El animal vive con su instinto en un medio reducido, el h. en cambio es libre, la disposici\u00f3n de su naturaleza es la circunspecci\u00f3n. El idealismo alem\u00e1n discuti\u00f3 la cuesti\u00f3n sobre el h. dentro de un m\u00e1s desarrollado planteamiento transcendental del problema (Fichte) o de una dial\u00e9ctica del esp\u00ed\u00adritu absoluto (Hegel). Con la cr\u00ed\u00adtica de Feuerbach, Marx, Kierkegaard y Nietzsche, se inicia un pensamiento filos\u00f3fico que sit\u00faa al hombre en el centro. Feuerbach separa sin duda al h. del animal, pero explica la libertad y la cultura por la sensibilidad del hombre. Para Feuerbach la filosof\u00ed\u00ada es antropolog\u00ed\u00ada. Marx, por lo contrario, que empez\u00f3 siguiendo a Feuerbach, se apart\u00f3 luego de \u00e9l en su dial\u00e9ctica hist\u00f3ricosocial y con el postulado de que la filosof\u00ed\u00ada debe ser pr\u00e1ctica. M. Scheler (1874-1928) pasa por fundador de la antropolog\u00ed\u00ada moderna. Scheler llega desde la fenomenolog\u00ed\u00ada a una imagen cristiana y agustiniana del h., que, sin embargo, abandona luego para desarrollar una interpretaci\u00f3n antropol\u00f3gica intramundana. Caracter\u00ed\u00adstica de esta interpretaci\u00f3n es su obra aparecida en 1927: El puesto del hombre en el cosmos. El h. no est\u00e1 simplemente entregado a impulsos e instintos, sino que puede tambi\u00e9n decir \u00abno\u00bb. Scheler reconoce el esp\u00ed\u00adritu como principio de esta capacidad de negaci\u00f3n. Cierto que el esp\u00ed\u00adritu recibe todo su poder del impulso vital, pero no puede reducirse a impulsos e instintos. El hombre como persona es un centro de acci\u00f3n y as\u00ed\u00ad est\u00e1 a salvo de la vinculaci\u00f3n al medio ambiente. Volviendo a aspectos biol\u00f3gicos y psicol\u00f3gicos, pero dependiendo tambi\u00e9n de la visi\u00f3n espiritual, cultural y cient\u00ed\u00adfica del siglo xix, H. Plessner ha trazado una imagen del h. en que indaga la unidad de la vida humana partiendo de la conducta. Tambi\u00e9n para A. Gehlen, el hombre es una totalidad y le conviene un puesto aparte en la naturaleza. En condiciones naturales, el h. es un ser deficiente. Pero esa deficiencia est\u00e1 compensada por su capacidad de acci\u00f3n. Esta capacidad de acci\u00f3n, lo mismo que la libertad de decisi\u00f3n, es fundamentada en Gehlen a partir de lo vital, por lo que \u00e9l se distingue fuertemente de Scheler. Partiendo de la etnolog\u00ed\u00ada, C. L\u00e9vy-Strauss ha esbozado una antropolog\u00ed\u00ada estructural propia sobre una base positivista. Remitimos finalmente a las respuestas que a la cuesti\u00f3n sobre el h. han dado el marxismo, la filosof\u00ed\u00ada existencial, Sartre, Camus y Teilhard de Chardin.<\/p>\n<p>3. Peculiaridad del ser humano<br \/>\nLa diferencia en las tendencias de la antropolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica actual no debe valorarse s\u00f3lo negativamente, aunque algunos enfoques y puntos de partida sean muy unilaterales. Esto puede decirse particularmente cuando la cuesti\u00f3n sobre el h. es abordada \u00fanicamente partiendo de ciencias determinadas y de sus m\u00e9todos (p. ej., biolog\u00ed\u00ada, sociolog\u00ed\u00ada, psicolog\u00ed\u00ada emp\u00ed\u00adrica, log\u00ed\u00adstica). Frente a todas las s\u00ed\u00adntesis esquem\u00e1ticas y a los puntos unilaterales de partida, parece decisivo mostrar ciertos aspectos del ser humano y poner de relieve su importancia.<\/p>\n<p>Toda interpretaci\u00f3n del ser humano se lleva a cabo por el ->lenguaje. El h. acomete esta empresa no como una conciencia desprendida del mundo, sino como un estar en el mundo. As\u00ed\u00ad se ve la totalidad de la corporeidad; el h. representa un punto culminante de una larga evoluci\u00f3n que ahora pasa por \u00e9l y arranca de \u00e9l. De donde se sigue que una consideraci\u00f3n hist\u00f3rica, lo mismo que el problema existencial hermen\u00e9utico, est\u00e1n necesariamente implicados en la cuesti\u00f3n sobre lo que es el h. El h. remite m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed\u00ad mismo y de la eventual situaci\u00f3n y, como ser en el mundo, es sin embargo ser para la muerte. El ser humano se realiza como mismidad y hacia la mismidad. Partiendo de ah\u00ed\u00ad puede demostrarse que una consideraci\u00f3n puramente biol\u00f3gica es insuficiente. El an\u00e1lisis de la psicolog\u00ed\u00ada profunda, las exposiciones de la psicolog\u00ed\u00ada emp\u00ed\u00adrica y la consideraci\u00f3n \u00e9tica est\u00e1n orientadas a un centro de acci\u00f3n, que podemos designar como -> persona. Sin embargo, precisamente el concepto de persona es discutido en su significaci\u00f3n por la actual antropolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica y debe enlazarse con la totalidad del ser humano. Esta totalidad, como realizaci\u00f3n de la existencia, constituye una unidad cerrada, que en cuanto tal no es comunicable, y est\u00e1 a la vez caracterizada por una primigenia espontaneidad vital, que separa al h. del resto de los vivientes. Libertad y vinculaci\u00f3n no son solamente, ni un postulado, ni atributos externos del h. sino que representan determinaciones internas del ser humano, el cual realiza por la historia y el lenguaje. La referencia al t\u00fa y a la sociedad va aneja al ser del h. El h. se experimenta originariamente a s\u00ed\u00ad mismo en su apertura al mundo y en su comunicaci\u00f3n con el pr\u00f3jimo, pero, a la vez tambi\u00e9n en su diferencia frente al otro. En la apertura al pr\u00f3jimo y al mundo radica a la vez la apertura para algo superior. La cuesti\u00f3n sobre la manera en que el hombre realiza esta referencia como religi\u00f3n, es un problema que pertenece a la antropolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica y apunta simult\u00e1neamente m\u00e1s all\u00e1 de la misma.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf.\/ antropolog\u00ed\u00ada,\/ evoluci\u00f3n, \/ existencia, \/ esp\u00ed\u00adritu, \/ cuerpo, \/ persona. &#8211; M. Scheler, Vom Ewigen im Menschen (B 1921); H. Plessner, Die Stufen des Organischen und der Mensch (1928, B 21965); N. Hartmann, Das Problem des geistigen Seins (B 1933); A. Carrel, La inc\u00f3gnita del hombre (Iberia Ba 1936); E. Rothacker, Die Schichten der Pers\u00f6nlichkeit (1938, Bo 71966); W. Sombart, Vom Menschen. Versuch einer geisteswissenschaftlichen Anthropologie (1938, B 21956); Ph. Lersch, La estructura de la personalidad (Scientia Ba 1965); A. Gehlen, Der Mensch (1940, B 71962); H. Plessner, La risa y el llanto (R de Occ Ma 1960); A. 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Seg\u00fan la tradici\u00f3n (preferentemente la sacerdotal) del Antiguo Testamento, el h. fue creado por Dios: G\u00e9n 1, 27; 5, is; 6, 7; Dt 4, 32. Por esta afirmaci\u00f3n, que atraviesa todas las Escrituras veterotestamentarias, se resalta la dependencia del h. respecto de Dios; porque el h. es parte de la creaci\u00f3n, fue tomado de la tierra (G\u00e9n 2, 7) y est\u00e1 sometido, como todo lo creado, a la caducidad. El AT conoce diversos conceptos para definir al h. por su autonom\u00ed\u00ada y su dependencia, por su vitalidad y su condici\u00f3n mortal. El h. es sobre todo \u00abcarne\u00bb. Esta caracterizaci\u00f3n, que se aplica tanto a los animales (104 veces) como al h. (169 veces), es la expresi\u00f3n preferida para denominar a las criaturas por su propiedad t\u00ed\u00adpica. \u00abCarne\u00bb puede designar la piel (Sal 102, 6), la substancia material (G\u00e9n 41, 2ss) y el cuerpo del h. (Lev 13, 2ss; Sal 63, 2); y puede sobre todo designar al hombre entero (cf. la expresi\u00f3n frecuente \u00abtoda carne\u00bb). Estos enunciados contienen siempre el momento del car\u00e1cter creado: G\u00e9n 6, 3; Jer 17, 5; Sal 41, 6; 56, 5; 78, 39; Job 10, 4; Dan 2, 11. Ahora bien, lo creado implica dependencia del creador o caducidad y mortalidad: Is 31, 3. Es decir, el h. definido como \u00abcarne\u00bb necesita de la \u00abvirtud de Dios\u00bb para no ser s\u00f3lo \u00abcarne\u00bb. Sin el esp\u00ed\u00adritu de Dios (G\u00e9n 2, 7), que como fuerza vital (r\u00faab:. G\u00e9n 6, 17) vivifica al h. y lo mantiene vivo, el h. es s\u00f3lo polvo: es impotente y est\u00e1 muerto, carece de vida y de vitalidad. Al comunicar Yahveh a la figura de barro (G\u00e9n 3, 19bc) su fuerza conservadora de la vida, el h. se hace ser viviente (nefei). B\u00e1srir y nefef, \u00abcarne\u00bb y \u00abfuerza vital\u00bb son nociones que frecuentemente significan lo mismo y son intercambiables (Sal 63, 2; 78, 50; 88, 4s; Job 13, 14), pues expresan distintos aspectos de la misma realidad. El h. es \u00abcarne\u00bb preferentemente seg\u00fan su lado caduco y mortal, y es nefef sobre todo bajo su aspecto vivo y activo. Lo decisivo est\u00e1 en que la mentalidad hebrea no conoce una postura pesimista frente al hombre. Aun en la \u00e9poca del destierro y en el tiempo posterior, en que el contacto y encuentro con otras culturas no dej\u00f3 de influir sobre la idea jud\u00ed\u00ada del h., Israel mantuvo su con= cepci\u00f3n optimista de la naturaleza humana. Cierto que en todas las Escrituras nos sale al paso la afirmaci\u00f3n de que el h. como \u00abcarne\u00bb es impotente y mortal; pero esto se dice del h. entero, aun cuando se habla de la \u00abfuerza vital\u00bb y del \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb del hombre. Una mentalidad pesimista y \u00e9ticamente negativa era imposible para el israelita, porque si es cierto que sab\u00ed\u00ada de la dependencia de la criatura respecto del creador, no reconoc\u00ed\u00ada en cambio un dualismo antropol\u00f3gico o metaf\u00ed\u00adsico, como lo defend\u00ed\u00ada particularmente la filosof\u00ed\u00ada griega y el helenismo tard\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>El h. del AT no est\u00e1 ante Dios como un ser aut\u00f3nomo e independiente, sino como criatura. Las Escrituras del AT conocen la tentaci\u00f3n del hombre a desentenderse de Dios y configurar su existencia independientemente de \u00e9l (cf. los llamamientos prof\u00e9ticos a la conversi\u00f3n). Pero la causa de la \u00abapostas\u00ed\u00ada\u00bb de Yahveh no es la \u00abcarne\u00bb mala, el cuerpo pecador y sensible, o sea, un elemento en el hombre que como principio malo arrastra a la perdici\u00f3n, sino el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb humano, es decir, seg\u00fan la mentalidad jud\u00ed\u00ada, el n\u00facleo m\u00e1s interno, el centro esencial del h., del que salen las malas inclinaciones y deseos, que se dirigen contra el orden de Dios: G\u00e9n 6, 5; 8, 21; Ex 4, 21; 7, 13; Is 29, 13; Jer 4, 4; 9, 25 (cf. la distinci\u00f3n rab\u00ed\u00adnica entre \u00abla buena y la mala inclinaci\u00f3n\u00bb). Lo que determina la imagen veterotestamentaria del h. no es el dualismo antropol\u00f3gico de cuerpo y alma (como en la filosof\u00ed\u00ada griega), ni el dualismo metaf\u00ed\u00adsico de esp\u00ed\u00adritu y materia (como en. los diversos sistemas gn\u00f3sticos), sino laa relaci\u00f3n del h. creado con el creador. El pecado es, por ende, una falta contra la disposici\u00f3n divina, por la que se dirige la historia del pueblo en este mundo: Os 2, 10ss; 4, 1; 9, 17; Is 5, 18ss; 6, 9s. Pues, en realidad, este mundo es el lugar en que se realiza el destino del h. seg\u00fan la visi\u00f3n veterotestamentaria. La conciencia de que el h. debe vivir su vida en este mundo con \u00e9xito, con virtud y prosperidad, y sobre todo con el don preeminente de una larga edad, domina la idea que el israelita se forma de la existencia. La necesidad de morir es destino irremediable (G\u00e9n 2, 17; Eclo 8, 2), y el h. del AT no conoce una pervivencia despu\u00e9s de la muerte (s\u00f3lo en el juda\u00ed\u00adsmo de la \u00e9poca apocal\u00ed\u00adptica se encuentran huellas de la esperanza de una salvaci\u00f3n y vida futura: Ez 37, 1-14; Dan 12, 2; cf. ->resurrecci\u00f3n de la carne i), de modo que la muerte temprana es castigo de una conducta desordenada y culpable: G\u00e9n 47, 9; Dt 24, 16; Sal 102, 24s; Jer 17, 11. Y, viceversa, las palabras: \u00abNo temas, no morir\u00e1s\u00bb (Jue 6, 23; 2 Sam 12, 13), contienen una de las m\u00e1s importantes promesas de salvaci\u00f3n: cf. Ez 18, 23.32; 33, 11; porque esta vida (terrena) es el supremo bien apetecible (Prov 3, 16) y \u00abtodo lo que el h. posee le ha sido dado para su vida\u00bb: Job 2, 4. A pesar de la advertencia del profeta de no disipar insensatamente la vida (Is 22, 13), el fin principal sigue siendo alcanzar una larga edad, hartarse de d\u00ed\u00adas y bienes terrenos (Eclo 8, 19), y salir en paz de este mundo para juntarse con sus padres despu\u00e9s de un largo y feliz atardecer de la vida. As\u00ed\u00ad se dice de Abraham, a quien Yahveh hab\u00ed\u00ada prometido una larga vida (G\u00e9n 15, 15), que muri\u00f3 \u00aben buena vejez y lleno de d\u00ed\u00adas\u00bb (G\u00e9n 25, 8); tambi\u00e9n Jacob se junt\u00f3 con sus padres \u00abviejo y consumido por la vida\u00bb: G\u00e9n 35, 29. En tono muy diferente del ansia de morir de Job, marcado por la desesperaci\u00f3n de la vida, resuena para Israel en su totalidad el t\u00ed\u00adpico optimismo del amigo Elifaz: \u00abBajar\u00e1s al sepulcro en madurez, como a su tiempo se recogen las haces\u00bb: Job 5, 26; pero tambi\u00e9n Job muri\u00f3 \u00abanciano y colmado de d\u00ed\u00adas\u00bb: Job 42, 17; cf. adem\u00e1s Sal 91, 16. La larga vida como recompensa es tema que aparece tambi\u00e9n como un estribillo deuteron\u00f3mico: Dt 5, 16; 16, 20; 30, 19, e igualmente los profetas prometen larga vida al que busca a Yahveh y aspira al bien y no al mal: Am 5, 4.6.14; cf. 18, 23.31s; 33, 11; Hab 2, 4.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, la concepci\u00f3n del AT sobre el h. tiene un sentido terreno, en cuanto \u00e9l pertenece enteramente y sin divisi\u00f3n a este mundo, donde debe buscar y encontrar la plenitud de su existencia, pero de una existencia que es conservada por la fuerza de Dios y est\u00e1 ordenada por la disposici\u00f3n divina.<\/p>\n<p>2. El Nuevo Testamento. Las palabras y los discursos de Jes\u00fas sobre la naturaleza del h. son raros en los Evangelios sin\u00f3pticos. Jes\u00fas habla en los conceptos, representaciones e im\u00e1genes del juda\u00ed\u00adsmo apocal\u00ed\u00adptico de su tiempo. El llamamiento a la conversi\u00f3n Mc 1, 15; Mt 4, 17; 11, 20) se dirige a todos los hombres, y muestra que todo h. tiene necesidad de conversi\u00f3n y penitencia; porque los hombres son malos (Mt 7, 11 = Lc 11, 13), son una generaci\u00f3n mala y ad\u00faltera (Mc 8, 38; 9, 19, etc.). Particularmente Mateo introdujo y resalt\u00f3 en su Evangelio este juicio de Jes\u00fas; por eso, de acuerdo con la petici\u00f3n del padrenuestro, inserta de modos varios en su Evangelio la s\u00faplica de que Dios perdone a los hombres sus deudas y se compadezca de ellos. Sobre este fondo se comprende que el contenido m\u00e1s importante de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas y de los disc\u00ed\u00adpulos es el tema de la misericordia de Dios para todos aquellos que necesitan misericordia. Esta misericordia que mostr\u00f3 Jes\u00fas respecto de los expulsados del culto y de la religi\u00f3n (as\u00ed\u00ad particularmente Mt) y respecto de los socialmente humildes y esclavizados (as\u00ed\u00ad particularmente Lc), es exigida tambi\u00e9n a los disc\u00ed\u00adpulos. Pues la misericordia est\u00e1 por encima del culto y de la obediencia a la tor\u00e1 (Mt 9, 13; 12, 7), ya que \u00abtoda la ley y los profetas\u00bb penden de los dos mandamientos: el amor a Dios y al pr\u00f3jimo (Mt 22, 40). La pol\u00e9mica de Jes\u00fas contra los gu\u00ed\u00adas responsables del pueblo y la pol\u00e9mica de la primera comunidad cristiana contra los escribas y fariseos (cf. los discursos y di\u00e1logos pol\u00e9micos en los Sin\u00f3pticos) subrayan la necesidad de revisar la inteligencia de la tor\u00e1, que determina la relaci\u00f3n de Dios con los hombres. El h., que te\u00f3ricamente est\u00e1 obligado a cumplir la ley, despu\u00e9s de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas se siente preferentemente obligado a la misericordia y al amor. Pero en el mensaje mesi\u00e1nico es decisivo que el h. debe desprenderse de este mundo (Mc 8, 36); porque la existencia terrena del h. no es ya, como en el AT, lo decisivo y definitivo, sino que es s\u00f3lo transitoria, constituye el tr\u00e1nsito a una nueva vida: Mc 8, 36; 9, 43.45; 10, 17. 30. As\u00ed\u00ad se explica que la exigencia de la metanoia, de la penitencia, del desprendimiento de las cosas de este mundo ocupe el lugar m\u00e1s importante en la primera predicaci\u00f3n cristiana: Mc 9, 43.45.47; 10, 30; Lc 12, 13-21.<\/p>\n<p>Aun cuando terminol\u00f3gica y psicol\u00f3gicamente (cf. Mc 7, 20-23) se mantiene la idea veterotestamentaria del h., la cual no es sometida a nueva reflexi\u00f3n, sin embargo, en la promesa escatol\u00f3gica de la salvaci\u00f3n aparece el factor propiamente \u00abcristiano\u00bb de la primitiva predicaci\u00f3n, que la distingue radical y definitivamente del AT y del juda\u00ed\u00adsmo. Por m\u00e1s que las im\u00e1genes se tomen en gran parte de la -> apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada, lo propiamente nuevo de los -> sin\u00f3pticos es el desprendimiento del mundo por amor al ->reino de Dios, que en la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas se anuncia a los hombres como el \u00fanico bien decisivo (Mt 6, 33).<\/p>\n<p>Pablo sigue un camino independiente de estos enunciados. Terminol\u00f3gica y te\u00f3ricamente, tambi\u00e9n \u00e9l sigue la idea de h. del AT y del juda\u00ed\u00adsmo; pero, objetivamente, Pablo ha buscado una nueva inteligencia del h. (cf. Rom 7). Decisiva para su juicio acerca del h. es su predicaci\u00f3n sobre la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, que apareci\u00f3 en el mundo en la forma de carne pecadora para vencer al pecado (Rom 8, 3). Por la comunicaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (Rom 8, 4) se quebranta en el h, el poder del pecado, de suerte que ya no camine \u00abseg\u00fan la carne\u00bb (Rom 8, 9s; 1 Cor 3, 1ss; G\u00e1l 3, 3 et passim), sino \u00aben el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb. Por la fe en Cristo y por la virtud del Esp\u00ed\u00adritu son destruidas las potencias del mal: el pecado, la ley y la muerte. Pero era sobre todo la -> ley la que esclavizaba al h., lo somet\u00ed\u00ada al poder del pecado y lo entregaba a la tiran\u00ed\u00ada de la muerte. Toda tentativa del h. de hallar redenci\u00f3n en virtud de sus propias obras y por la m\u00e1s estricta observancia de la ley, pon\u00ed\u00ada de manifiesto al pecado seg\u00fan su m\u00e1s \u00ed\u00adntima naturaleza: el pecado es un poder que esclaviza a todo h. sin excepci\u00f3n. Para Pablo, que est\u00e1 lleno de entusiasmo por la posesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu y por la segura expectaci\u00f3n de Cristo y, consecuentemente, por el fin inmediato de este e\u00f3n, queda liquidado el mundo presente, este e\u00f3n, la sabidur\u00ed\u00ada de este mundo, el gloriarse seg\u00fan la carne; s\u00f3lo lo venidero es importante. Cierto que tambi\u00e9n el h. redimido y lleno del Esp\u00ed\u00adritu vive todav\u00ed\u00ada en la \u00abcarne\u00bb (G\u00e1l 2, 20; 2 Cor 10, 3), pero esta vida no es la verdadera vida, porque s\u00f3lo el existir en el pneuma tiene importancia para la salvaci\u00f3n eterna. Pero el pneuma &#8211; as\u00ed\u00ad exhorta Pablo &#8211; debe producir ya ahora frutos en el hombre: caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y continencia: G\u00e1l 5, 22s (cf. tambi\u00e9n teolog\u00ed\u00ada de -> Pablo).<\/p>\n<p>Las cartas pastorales enjuician al h. bajo un aspecto totalmente nuevo y distinto de la perspectiva paulina. Estas lo miran en su pertenencia a una Iglesia que no est\u00e1 ya henchida de la conciencia de la expectaci\u00f3n pr\u00f3xima, sino que se ha hecho \u00absobria\u00bb por la tardanza en la parus\u00ed\u00ada del Se\u00f1or y se ha establecido en el mundo. La imagen del h. est\u00e1 m\u00e1s fuertemente caracterizada por motivos \u00abpastorales\u00bb, es decir, por motivos comunitarios, como la conducta, la disciplina eclesi\u00e1stica y la jerarqu\u00ed\u00ada de los ministerios. El h. debe distinguirse por su conducta ejemplar, necesita de una sana doctrina, debe practicar buenas obras, para que en la comunidad pueda mantenerse un orden duradero.<\/p>\n<p>El Evangelio de Juan, que debe situarse cronol\u00f3gicamente en una fecha tard\u00ed\u00ada resalta en\u00e9rgicamente la conexi\u00f3n entre el h. y el mundo (x66\u00c2\u00b5oS). El cosmos de Juan es radicalmente malo en cuanto est\u00e1 dominado por las tinieblas (8, 12; 12, 35.46; cf. 1 Jn 1, 5s; 2, 8s.11), porque el pr\u00ed\u00adncipe de este mundo (12, 31; 14, 30; 16, 11) ha sometido el cosmos a su poder. Ahora bien, cuando el h. no s\u00f3lo vive en este cosmos (13, 1; 17, 11; cf. 1 Jn 4, 17), sino que se hace \u00e9l mismo parte del cosmos (3, 31; 8, 23; 15, 19; 17, 14ss; 18, 36; cf. 1 Jn 2, 16; 4, 5s), est\u00e1 en enemistad con Dios, porque no ha recibido al revelador enviado por el Padre y en consecuencia no procede \u00abde la verdad\u00bb (18, 37; cf. 1 Jn 2, 13; 3, 29) o \u00abde Dios\u00bb: 7, 17; 8, 47; 1 Jn 3, 10. Si el h. no conoce la hora del juicio como hora de la decisi\u00f3n, se hace enemigo de Dios, como \u00ablos jud\u00ed\u00ados\u00bb, que, a base de una generalizaci\u00f3n tipol\u00f3gica, en el cuarto Evangelio son simplemente los enemigos de Jes\u00fas. As\u00ed\u00ad, el juicio universal que se espera, en parte pierde en Juan su car\u00e1cter futuro, porque se hace ya actual como hora de la decisi\u00f3n por la fe (o contra la fe) en el momento presente de cada individuo.<\/p>\n<p>Los enunciados neotestamentarios sobre el h., por raz\u00f3n de su enlace con los escritos del AT y del juda\u00ed\u00adsmo, constituyen una unidad relativa, en cuanto se los enjuicia \u00abantropol\u00f3gica\u00bb o \u00abpsicol\u00f3gicamente\u00bb. Pero este enjuiciamiento carece de importancia frente al aspecto teol\u00f3gico y sobre todo cristol\u00f3gico bajo el que se mira la imagen del h. Pero aqu\u00ed\u00ad aparecen diferencias considerables en los distintos escritores neotestamentarios, condicionadas por el hecho de que entraron en acci\u00f3n no s\u00f3lo distintos \u00abte\u00f3logos\u00bb, sino tambi\u00e9n comunidades de diversa orientaci\u00f3n teol\u00f3gica en el empe\u00f1o de responder a la \u00fanica pregunta importante de la salvaci\u00f3n o perdici\u00f3n. Sobre todo este tema cf. tambi\u00e9n -> antropolog\u00ed\u00ada ii (antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. bibl. Jt antropolog\u00ed\u00ada IL &#8211; W. Gutbrod, Die paulinische Anthropologie (St 1934); A. de Bondt, Wat leert het Oude Testament aangaande het leven na dit leven? (Kampen 1938); W. Eichrodt, Das Menschverst\u00e4ndnis des AT (Z 1947); W. G. K\u00fcmmel, Man in the New Testament (Z 1948, Lo 21963); J. A. T. Robinson, The Body. A Study in Pauline Theology (Lo 41957); J. Scharbert, Fleisch, Geist und Seele im Pentateuch (St 1966); H. Conzelmann, Theologie des NT (Mn 1967); D. Lys, La Chair dans 1&#8217;Ancien Testament\/B\u00e4s\u00e4r (P 1967); A. Sand, Der Begriff \u00abFleisch\u00bb in den paulinischen Hauptbriefen (Rb 1967).<\/p>\n<p>Alexander Sand<\/p>\n<p>III. Concepci\u00f3n teol\u00f3gica del hombre<br \/>\n1. Declaraciones del magisterio<br \/>\na) El h. es criatura de Dios. 1\u00c2\u00ba. Esta proposici\u00f3n se enuncia de ordinario (expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcitamente) en relaci\u00f3n con la tesis de la creaci\u00f3n del mundo en general (cf. tambi\u00e9n pante\u00ed\u00adsmo), y a veces en ella se pone de relieve que el hombre es en cierto sentido el centro de la creaci\u00f3n material y espiritual (aqu\u00ed\u00ad se piensa en los -> \u00e1ngeles) y que aun en su corporeidad pertenece a la creaci\u00f3n buena (Dz 236s 242 421s 425 428 706 1783 1801 1802 1805 2123). Con ello el h. comparte tambi\u00e9n la tarea y el fin de la creaci\u00f3n en general (Dz 1783 2270) y est\u00e1 sometido a la providencia y a la ley de Dios, y no a un hado impersonal (Dz 1784 239s 607).<\/p>\n<p>2\u00c2\u00b0 Esta condici\u00f3n de criatura ha de afirmarse del alma y del cuerpo del h. (y ello respecto del primer h.), sin que por eso se excluya un evolucionismo (->evoluci\u00f3n ii) con relaci\u00f3n al cuerpo del primer h. (Dz 2327; por el contrario, apenas se habla expl\u00ed\u00adcitamente sobre la creaci\u00f3n del cuerpo de los hombres posteriores). En cambio, se resalta la creaci\u00f3n de cada alma particular (Dz 170 527 2327), que no es \u00abengendrada\u00bb por los padres (Dz 170 533 1910ss). El -\u00bb monogenismo est\u00e1 desde luego ense\u00f1ado en la Humani generis (Dz 2327), pero pudiera tenerse hoy d\u00ed\u00ada por cuesti\u00f3n abierta.<\/p>\n<p>b) El h. es un ser plural y, sin embargo, verdadera y esencialmente uno, en cuanto consta de \u00abalma\u00bb y \u00abcuerpo\u00bb (Dz 255 295 428 481 1783. 1914), pero constituye no obstante una unidad substancial, en que el alma es esencialmente y por s\u00ed\u00ad misma forma corporis (Dz 255 480s 738 1655 1911s 1914). Se da por supuesto que la unidad de alma espiritual y cuerpo existe ya antes del nacimiento del h. (Dz 1185); pero no se se\u00f1ala el momento exacto en que la ontolog\u00ed\u00ada est\u00e1 dirigida por un principio espiritual.<\/p>\n<p>c) El alma del h. es definida como racional e intelectual (Dz 148 216 255 290 338 344 393 422 480 738), sin que se intente directamente describir con m\u00e1s precisi\u00f3n esta racionalidad (que a la postre queda plenamente afirmada, aunque de forma indirecta, por la doctrina sobre la posibilidad racional de conocer a Dios: Dz 1806). En cambio, se resalta y define que el principio espiritual en el hombre mismo es individual (Dz 738). Igualmente se define y ense\u00f1a una y otra vez la libertad del h. espiritual (aun en su relaci\u00f3n con Dios: Dz 129s 133ss 140 174 181 186 316s 322 348 776 793 797 1027s 1039 1065ss 1093ss 1291 1360s 1912 1914). El \u00abalma\u00bb del h. es \u00abinmortal\u00bb (Dz 738; -> inmortalidad, ->resurrecci\u00f3n de la carne).<\/p>\n<p>d) Se pone de relieve el car\u00e1cter social del h. (Dz 1856 2270), que es un presupuesto del pecado original y de la redenci\u00f3n de todos por Cristo (-> reino de Dios).<\/p>\n<p>e) Una mirada general a la antropolog\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica de hoy (incluso en lo relativo a la esfera de lo \u00abnatural\u00bb) la ofrece el concilio Vaticano ii en Gaudium et spes cap. i n .o 12-22, donde, con alguna diferencia respecto de anteriores declaraciones doctrinales, el h. es caracterizado m\u00e1s claramente como \u00abpersona\u00bb, como \u00abimagen del Dios\u00bb en la unidad de ser natural y destino por la gracia y en la radical problematic\u00ed\u00addad de su existencia, que s\u00f3lo halla su respuesta \u00faltima en el misterio pascual de Cristo. El car\u00e1cter social del h. se explica ampliamente en el cap\u00ed\u00adtulo ii de la misma constituci\u00f3n (n\u00c2\u00b0 23-32). Su situaci\u00f3n existencial hoy d\u00ed\u00ada est\u00e1 esbozada en la introducci\u00f3n (n\u00c2\u00b0 4-10).<\/p>\n<p>f) Este h., desde el estado primitivo (Dz 788), ha sido llamado libremente por Dios a la -> revelaci\u00f3n y a la -> gracia para entrar en comunicaci\u00f3n sobrenatural con \u00e9l (comunicaci\u00f3n de -> Dios mismo; Dz 10011007 1021 1671 1786), llamamiento que no ha sido anulado ni siquiera por la situaci\u00f3n del -> pecado original (y sus consecuencias: Dz 174 788s 793 1643ss), sino que permanece por raz\u00f3n de -4 Jesucristo (-> redenci\u00f3n), y en \u00e9l se ha hecho escatol\u00f3gicamente definitivo. Este llamamiento es la entelequia m\u00e1s \u00ed\u00adntima de la historia de la salvaci\u00f3n eterna y se consuma en la visi\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>2. Exposici\u00f3n sistem\u00e1tica<br \/>\na) Reflexiones previas<br \/>\nPara hacer afirmaciones realmente teol\u00f3gicas sobre qu\u00e9 y qui\u00e9n es el h., adem\u00e1s de los principios generales de la teolog\u00ed\u00ada y de la hermen\u00e9utica de enunciados teol\u00f3gicos habr\u00e1 que tener en cuenta lo siguiente como punto de partida:<br \/>\n1\u00c2\u00ba. No ser\u00ed\u00ada metodol\u00f3gicamente recomendable dar simplemente por supuesta la (de suyo leg\u00ed\u00adtima) distinci\u00f3n entre -> naturaleza y gracia, entre orden natural y orden sobrenatural, y hablar consiguientemente, en una antropolog\u00ed\u00ada \u00abregionalmente\u00bb dividida, primero del cuerpo y del origen corporal del h., del esp\u00ed\u00adritu (\u00abalma\u00bb inmortal) del h., de su \u00abcreaci\u00f3n\u00bb, de la unidad de ambas realidades (entendidas como su \u00abnaturaleza\u00bb), y s\u00f3lo despu\u00e9s tratar de su llamamiento sobrenatural a participar por la gracia en la vida de Dios. En ese caso resulta inevitable tratar tambi\u00e9n del estado primitivo en una -> protolog\u00ed\u00ada (para\u00ed\u00adso), para superar as\u00ed\u00ad una consideraci\u00f3n \u00abesencial\u00bb del h. con miras a una antropolog\u00ed\u00ada existencial y a la historia del h. Mejor es partir de la unidad concreta.del h. (individual y colectivamente: el h. en s\u00ed\u00ad uno ante el Dios que se revela a s\u00ed\u00ad mismo a la \u00fanica humanidad y a su \u00fanica historia), en un enunciado que abarque la distinci\u00f3n entre naturaleza y destino sobrenatural, la fundamente desde s\u00ed\u00ad misma y s\u00f3lo as\u00ed\u00ad la haga comprensible.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00ba. Como habr\u00e1 de decirse todav\u00ed\u00ada m\u00e1s exactamente, el h. es el ente que se tiene a s\u00ed\u00ad mismo en sus propias manos por el conocimiento (conciencia de s\u00ed\u00ad) y la -> libertad (y esto individual y colectivamente), y s\u00f3lo as\u00ed\u00ad se hace propiamente lo que es, porque esta realizaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, que no se a\u00f1ade simplemente como algo externo a una substancia esencial est\u00e1ticamente acabada, como en el cambio \u00abaccidental\u00bb de \u00abcosas\u00bb, no se da siempre de la misma manera, sino que acontece como historia temporal individual y colectivamente, y todav\u00ed\u00ada no ha llegado a su t\u00e9rmino. Comoquiera, por tanto, que el hombre es (aunque en gradaci\u00f3n distinta) su propia concepci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo y su obra, s\u00ed\u00adguese que la -4 antropolog\u00ed\u00ada (III) teol\u00f3gica s\u00f3lo est\u00e1 completa cuando incluye en s\u00ed\u00ad la historia de salvaci\u00f3n (juntamente con la protolog\u00ed\u00ada) y la escatolog\u00ed\u00ada. Esto debe tenerse siempre presente como reserva cuando se propone una abstracta antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica esencialista, que o bien es un residuo formal de la antropolog\u00ed\u00ada general, o bien s\u00f3lo propone lo que puede ya conocerse por las m\u00e1s modestas experiencias del hombre partiendo de s\u00ed\u00ad solo. Si, pues, en la historia que todav\u00ed\u00ada est\u00e1 aconteciendo entre temor y esperanza, el h. \u00abcrea\u00bb su naturaleza concreta, ello no quiere naturalmente decir que no se haya puesto a esta historia de la libertad un comienzo y un t\u00e9rmino que est\u00e1n dados previamente como disposici\u00f3n de Dios. Naturalmente, tambi\u00e9n se puede llamar con buenas razones \u00abnaturaleza invariable\u00bb del h. a este horizonte previamente dado de la historia hecha por \u00e9l. Mas ha de verse con claridad el gran peligro que existe en pensar sobre el h. con un esquema de representaci\u00f3n que es adecuado a las \u00abcosas\u00bb, pero no al hombre mismo, pues aqu\u00e9llas nunca quedan afectadas verdadera y definitivamente en su \u00abesencia\u00bb por su propio \u00abobrar\u00bb.<\/p>\n<p>3\u00c2\u00ba. El conocimiento del h. acerca de s\u00ed\u00ad mismo, el cual, dada la unidad del h., tiende a la unidad cognoscitiva, est\u00e1 siempre condicionado por una pluralidad de experiencias, que no pueden sintetizarse adecuadamente por obra del h. mismo (-> filosof\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada), sobre todo porque esta experiencia plural no est\u00e1 todav\u00ed\u00ada concluida. Por eso toda antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica tambi\u00e9n est\u00e1 siempre bajo la reserva de que sus tesis, por verdaderas que puedan ser (y son efectivamente en su \u00faltima substancia \u00abdefinida\u00bb), deben siempre volverse a pensar a fondo y entenderse mejor partiendo de lo que la ulterior experiencia hist\u00f3rica (incluso de las ciencias antropol\u00f3gicas profanas como factor de la historia humana) ense\u00f1a acerca del h. As\u00ed\u00ad no es tampoco de maravillar que de hecho la antropolog\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica en su historia haya estado (sin perjuicio de su \u00absubstancia\u00bb \u00faltima) en gran dependencia de la antropolog\u00ed\u00ada profana, y que no raras veces ella ofrezca una justificaci\u00f3n, aparentemente teol\u00f3gica, de la autoconcepci\u00f3n profana del hombre.<\/p>\n<p>4\u00c2\u00ba. La teolog\u00ed\u00ada (en sentido estricto) y la antropolog\u00ed\u00ada se condicionan rec\u00ed\u00adprocamente. S\u00f3lo se ha logrado una antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica cuando se dice que el h. es el ente que tiene que ver con Dios; y lo que se entiende por \u00abDios\u00bb s\u00f3lo puede decirse remitiendo a una experiencia (de la -> transcendencia, o como quiera llamarse), dentro de la cual aparece como su \u00abhacia donde\u00bb lo que llamamos Dios. Consecuentemente, toda proposici\u00f3n antropol\u00f3gica s\u00f3lo es teol\u00f3gica cuando contiene expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcitamente una referencia a Dios y no se entiende \u00fanicamente como enunciado regional objetivo sobre algo que hay en el hombre. Todo enunciado teol\u00f3gico sobre el h. est\u00e1 siempre en aquel punto indefinible en que, por una parte, el h. desaparece ante s\u00ed\u00ad mismo dentro del misterio de Dios y, por otra parte, deben decirse del h. muchas cosas exactas para que \u00e9l no fije y petrifique las determinaciones concretas experimentadas (de las restantes antropolog\u00ed\u00adas), de tal manera que no se sustraiga del misterio de Dios en esas determinaciones.<\/p>\n<p>b) El punto fundamental de partida<br \/>\n1\u00c2\u00ba. El hombre es el ente que est\u00e1 referido a Dios, y debe ser entendido partiendo de Dios y con referencia a Dios. Esta proposici\u00f3n no puede ser entendida como proposici\u00f3n \u00abregional\u00bb, que predica sobre el h. algo junto a lo cual hay muchos otras cosas. Si el h. no logra esta referencia o la rechaza libremente, claudica en la totalidad de su naturaleza, en aquello que lo distingue de una cosa inmanente. Seg\u00fan lo dicho antes (en 1 a 1\u00c2\u00b0), esto puede tambi\u00e9n formularse diciendo que el h. es el ser referido al -> misterio absoluto. Lo cual significa que en el propio conocimiento y en la libertad \u00e9l se experimenta a s\u00ed\u00ad mismo necesariamente (porque ello es la condici\u00f3n de la posibilidad de toda acci\u00f3n efectiva que se le impone de conocimiento y de libertad) como situado siempre en lo que no se puede expresar y planificar, m\u00e1s all\u00e1 de lo concretamente cognoscible (es decir, de lo claramente determinable por concretos datos elementales de experiencia), de lo manipulable y realizable. El h. experimenta que, partiendo de esta referencia, aprehende y hace lo determinable, y as\u00ed\u00ad se delimita como sujeto frente a la otra esfera experimentada. Esta referencia al misterio no es una ampliaci\u00f3n accesoria de un espacio existencial intuido y manipulable (y creciente), sino el presupuesto y la condici\u00f3n de ese espacio, aunque no como tema expl\u00ed\u00adcito. En efecto, s\u00f3lo as\u00ed\u00ad puede entenderse la distancia subjetivamente realizada en el obrar y reconocer entre objeto y sujeto. La aceptaci\u00f3n de la referencia al misterio es la aceptaci\u00f3n (realizada ya expl\u00ed\u00adcita ya impl\u00ed\u00adcitamente) de la existencia de Dios, como raz\u00f3n permanente de la apertura de la existencia humana, pues ni un determinado ente particular finito (como transcendido ya siempre), ni la \u00abnada\u00bb (si no se mistifica la palabra, sino que se toma cabalmente en el sentido de nada) pueden fundar esta apertura (->Dios, A y C).<\/p>\n<p>2\u00c2\u00b0 Esa referencia al misterio, que es el h., determina todas sus dimensiones hist\u00f3ricas como sujeto. Efectivamente, en virtud de ella la constante relaci\u00f3n del h. al pasado es la procedencia de un principio que no se pone a s\u00ed\u00ad mismo, sino que est\u00e1 ordenado por el misterio mismo y se halla sustra\u00ed\u00adda a toda disposici\u00f3n humana. Tal referencia hace del presente el momento de la libre -a decisi\u00f3n responsable sobre lo que debe hacerse en particular aqu\u00ed\u00ad y ahora (y con ello sobre el h. mismo); y finalmente confiere al futuro (proyectado y objeto de fe) un car\u00e1cter siempre provisional y relativo (mero \u00abestadio\u00bb) con relaci\u00f3n al misterio, como pregunta que el h. mismo no puede responder sobre la manera como ese misterio, en el que Dios se hace presente y se esconde, querr\u00e1 comportarse libre y definitivamente con el h.<\/p>\n<p>3\u00c2\u00b0 La fe cristiana confiesa que Dios no solamente llama y mueve la existencia del h. como el que est\u00e1 siempre meramente lejano, como el punto de refugio al que s\u00f3lo se tiende siempre asint\u00f3ticamente, sino que quiere ser \u00e9l mismo \u00abcontenido\u00bb y futuro del h. al comunic\u00e1rsele personalmente. As\u00ed\u00ad la fe cristiana convierte en tema expl\u00ed\u00adcito aquella concreci\u00f3n y aquel radicalismo \u00faltimo de la referencia humana al misterio que son experimentados por todo h. y en toda la historia de la humanidad (revelaci\u00f3n como hechos universal y coexistente con toda la historia de la humanidad: historia de la -> salvaci\u00f3n ii). En cuanto el h., por una parte, experimenta esta comunicaci\u00f3n de Dios como un hecho libre con relaci\u00f3n a \u00e9l, como milagro del amor personal de Dios y, por otra parte, puede cerrarse culpablemente (como ser libre frente a su propia existencia) a dicha comunicaci\u00f3n divina, tiene conocimiento de \u00e9sta como \u00abgracia sobrenatural\u00bb y tambi\u00e9n de su propia realidad humana que permanece en cuanto \u00abnaturaleza\u00bb incluso en el \u00abno\u00bb a la donaci\u00f3n divina, o sea, distingue entre naturaleza y gracia.<\/p>\n<p>4\u00c2\u00b0 El h. realiza en el mundo y en la historia esta naturaleza suya llamada por la comunicaci\u00f3n de Dios. S\u00ed\u00ad la referencia al misterio es la condici\u00f3n de la posibilidad de una relaci\u00f3n inmanente e hist\u00f3rica del sujeto as\u00ed\u00ad mismo como tal, a la inversa, esta referencia, en cuanto ha de realizarse libremente, se produce por mediaci\u00f3n del mundo y de la historia. Este c\u00ed\u00adrculo es irrompible, el h. no sale nunca de \u00e9l, pues s\u00f3lo posee sus momentos particulares en la realizaci\u00f3n (siempre nueva) del \u00abc\u00ed\u00adrculo\u00bb entero de su existencia. Existencia en el mundo y en la historia implica tiempo y espacio, corporeidad, historicidad, sociabilidad, sin que por eso todos estos \u00abexistenciales\u00bb, en su forma concreta, hayan de deducirse del concepto abstracto de mundo e historia como mediaci\u00f3n permanente de la relaci\u00f3n con Dios. Precisamente en su facticidad concreta e indeductible son la mediaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>c) Las determinaciones particulares de la \u00abnaturaleza\u00bb humana<br \/>\n1\u00c2\u00ba. El h. es -> \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb (->alma). Esto significa que su realidad no puede describirse adecuadamente por conceptos y m\u00e9todos de las ciencias naturales. El es un sujeto, o sea, un \u00absistema\u00bb, que como un todo est\u00e1 confrontado consigo mismo, y no puede, por tanto, ser pensado \u00fanicamente seg\u00fan el esquema de un computador compuesto de diversas partes, el cual, (a pesar de todos los \u00abreguladores del sistema\u00bb) no tiene la posibilidad de manipularse a s\u00ed\u00ad mismo como un todo. El h. es conciencia de s\u00ed\u00ad mismo, -> conocimiento, cuyo horizonte es te\u00f3ricamente ilimitado, y -> libertad. Con esta definici\u00f3n del h. como esp\u00ed\u00adritu no debe juntarse de antemano la idea de una \u00abparte\u00bb, que por de pronto ser\u00ed\u00ada lo incierto y problem\u00e1tico frente a una realidad \u00abmaterial\u00bb (cient\u00ed\u00adficamente determinable), aquello que, caso de darse, desenvolver\u00ed\u00ada su esencia \u00aben\u00bb el h. como materialidad concreta. La declaraci\u00f3n del concilio de Vienne de que el alma es forma corporis, debe ser tomada en serio; el h. es en verdad \u00absubstancialmente\u00bb uno, y no una composici\u00f3n posterior de dos entes, de los cuales cada uno existiera y debiera pensarse inicialmente por s\u00ed\u00ad mismo. Todas las determinaciones del h., sin perjuicio de su diversidad real, deben pensarse siempre y de antemano como determinaciones del h. uno. Cada una de ellas s\u00f3lo puede comprenderse adecuadamente en este todo, o sea, cuando est\u00e1 envuelta en un enunciado que abarca al h. entero. Consecuentemente, en el devenir del h. filogen\u00e9tica y ontogen\u00e9ticamente como esp\u00ed\u00adritu ha de verse un acto creador de Dios (-a evoluci\u00f3n ir y ->hominizaci\u00f3n ii) en el sentido de que, la autotranscendencia de la realidad material (biol\u00f3gica) hacia una corporalidad espiritual y una espiritualidad corporal, est\u00e1 sostenida por el acto creador de Dios desde el fondo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de la realidad finita.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00ba. El h., como sujeto espiritual, es \u00abinmortal\u00bb. Lo cual significa que el t\u00e9rmino de su historia en el tiempo y el espacio es un definitivo estado real de esa historia (-> muerte). Tambi\u00e9n en esta tesis es peligroso referirla de antemano al \u00abalma\u00bb, pensada como ente per se, en lugar de concebirla como principio esencial metaemp\u00ed\u00adrico del hombre uno. La muerte es el t\u00e9rmino de la historia del hombre entero, pues as\u00ed\u00ad acaba efectivamente la historia de su libertad. Y la consumaci\u00f3n real de esta historia del hombre uno se refiere (de manera peculiar en cada caso) lo mismo a lo que llamamos -4 \u00abinmortalidad del alma\u00bb en sentido tradicional, que a lo llamado -> \u00abresurrecci\u00f3n\u00bb de la carne en el lenguaje b\u00ed\u00adblico y eclesi\u00e1stico. Ambos conceptos miran, desde dos lados, al mismo estado definitivo del sujeto corp\u00f3reo de la libertad que debe consumarse hist\u00f3ricamente. Pero ha de quedar aqu\u00ed\u00ad abierta la cuesti\u00f3n de si puede (o debe) pensarse (y de c\u00f3mo y por qu\u00e9 puede o debe pensarse) una diferencia cronol\u00f3gica en el devenir de esta consumaci\u00f3n \u00fanica (o sea, una diferencia entre la consumaci\u00f3n personal como tal y la consumaci\u00f3n corp\u00f3rea, en cuanto manifestaci\u00f3n y dilataci\u00f3n del estado personal definitivo en la dimensi\u00f3n \u00abmundana\u00bb de la existencia humana). Indudablemente ser\u00e1 l\u00ed\u00adcito decir, con cautela, sin caer en conflicto con el Lateranense v, que puede quedar abierta la cuesti\u00f3n (y esto no significa una soluci\u00f3n negativa) sobre la inmortalidad de aquellas almas que no llegaron (y en cuanto no llegaron) nunca a una radical decisi\u00f3n personal. Porque, por una parte, no se podr\u00e1 decir con certeza que haya tales \u00abalmas\u00bb que de ning\u00fan modo imaginable han llegado nunca a disponer personalmente de s\u00ed\u00ad mismas (a ser mayores de edad). Y, por otra parte, todos los argumentos \u00abracionales\u00bb en pro de la \u00abinmortalidad del alma\u00bb parten siempre y necesariamente de un sujeto espiritual que asume una responsabilidad delante de Dios; y, consecuentemente, esos argumentos s\u00f3lo con suma cautela pueden hacerse valer para meras substancias an\u00ed\u00admicas. Finalmente, hay que recordar tambi\u00e9n c\u00f3mo por lo menos bajo el presupuesto (inseguro) de que el desarrollo del alma espiritual se produce ya en el momento de la concepci\u00f3n de una nueva vida (la concepci\u00f3n corriente es que el hombre se realiza a una edad avanzada), la inmensa mayor\u00ed\u00ada de la humanidad alcanzar\u00ed\u00ada una \u00abeternidad\u00bb que no ser\u00ed\u00ada lo definitivo de la historia de la libertad. Pero esto es a su vez una hip\u00f3tesis no menos dif\u00ed\u00adcil de verificar, tanto m\u00e1s, porque no puede decirse que una vida eterna alcanzada libremente sea menos gracia que otra que (ex supposito) alcanzara la consumaci\u00f3n sin pasar por una historia de la libertad (-> limbo).<\/p>\n<p>3 \u00c2\u00b0 El h. es un ser libre: -> libertad, -> historia e historicidad, -> decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>4\u00c2\u00ba. El h. es sujeto personal e individual, con una historia de la libertad singular e insustituible, y es un ser social que s\u00f3lo puede desarrollar su historia en la unidad de una humanidad. No es nunca un \u00abcaso\u00bb num\u00e9rico de una colectividad, y nunca es de tal manera \u00abindividuo\u00bb, que pudiera realizar su naturaleza sin comunicaci\u00f3n mutua con otros semejantes, sin \u00abmundo circundante\u00bb. Ambos aspectos se condicionan mutuamente. \u00abIntercomunicaci\u00f3n\u00bb y \u00abrealizaci\u00f3n\u00bb y posesi\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo crecen te\u00f3ricamente en la misma proporci\u00f3n, no en proporci\u00f3n inversa. La sociabilidad en su totalidad no es \u00absubsidiaria\u00bb respecto del sujeto individual de la libertad en su condici\u00f3n singular, sino igualmente originaria y esencial para \u00e9l. La sociabilidad del h. es a su vez pluridimens\u00ed\u00adonal: intercomunicaci\u00f3n personal (-> comunidad) en el ->amor (->matrimonio, -> familia, etc.), comunicaci\u00f3n en la misma verdad y en los valores y bienes comunes de la cultura, sociedad institucionalizada, interdependencia biol\u00f3gica y econ\u00f3mica, etc. Sin embargo, una de esas dimensiones particulares (p. ej., la sociedad institucional) puede considerarse como \u00absubsidiaria\u00bb respecto de la totalidad de la persona humana. Entre cada una de las dimensiones y estratos del hombre como \u00abindividuo\u00bb y cada una de las dimensiones del h. como ser social (en la humanidad, el pueblo, la -> sociedad, el -> Estado, el grupo) se dan antagonismos y casos de conflicto y su mutua relaci\u00f3n concreta acontece en medio de un cambio hist\u00f3rico permanente.<\/p>\n<p>5\u00c2\u00ba. En armon\u00ed\u00ada con esto, el h. es un ser sexual. Su -> sexualidad (-> matrimonio) no puede entenderse ya en el primer punto de partida o exclusivamente como una capacidad de generaci\u00f3n que afectara a una sola regi\u00f3n del ser humano, sino que es una determinaci\u00f3n que afecta a todas las realidades regionales del h., a cada una en su propia manera; por tanto es m\u00faltiple en s\u00ed\u00ad misma y participa de la historicidad del h. y de su naturaleza \u00abindefinible\u00bb (como ser espiritual cuya interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica de s\u00ed\u00ad mismo, que pertenece a su esencia concreta, se pierde una y otra vez en el misterio de Dios). Cf. tambi\u00e9n -> persona, -> personalismo.<\/p>\n<p>d) La configuraci\u00f3n \u00absobrenatural\u00bb del hombre<br \/>\n1\u00c2\u00ba. El h. existe partiendo de la comunicaci\u00f3n de Dios y para la comunicaci\u00f3n de Dios: cf. voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios (en a salvaci\u00f3n), historia de la -> salvaci\u00f3n, -> gracia, -> virtudes. En cuanto esta libre comunicaci\u00f3n (que l\u00f3gicamente ha de dirigirse a la naturaleza del h. hist\u00f3rico) tiene su propia historia y puede, por ende, alcanzar una fase de su irreversibilidad victoriosa y la ha alcanzado de hecho en Jesucristo, y consiguientemente, se dirige desde el principio a este punto como a su causa final, ella es siempre (por tanto, tambi\u00e9n \u00abantes de la ca\u00ed\u00adda\u00bb) \u00abcristol\u00f3gica\u00bb. De donde se sigue que el h. es siempre querido como miembro de una humanidad y de una historia de la humanidad, que alcanzan su m\u00e1s aut\u00e9ntica estructura y su esperanza real del futuro en la -> encarnaci\u00f3n del Logos divino como el punto culminante escatol\u00f3gico de la comunicaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00ba. La comunicaci\u00f3n divina como historia libre de Dios mismo es tambi\u00e9n raz\u00f3n \u00faltima y \u00faltimo contenido de la historia de la libertad del h., ora la acepte o la rechace. Pero esto de tal manera que, a pesar de la incertidumbre en lo relativo al desenlace de la historia de la salvaci\u00f3n individual, est\u00e1 asegurado el desenlace positivo de la historia colectiva de la salvaci\u00f3n de la humanidad en Jesucristo (cf. Vaticano ii, Lumen gentium, n .o 48). El h. en general, la humanidad en su historia, se mueve dentro de la absoluta voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, que se ha hecho ya hist\u00f3ricamente real y manifiesta. Desde Jesucristo est\u00e1 te\u00f3ricamente superada la m\u00e1s aut\u00e9ntica \u00abenajenaci\u00f3n\u00bb del h. (que s\u00f3lo est\u00e1 en s\u00ed\u00ad mismo cuando lo alcanza victoriosamente la comunicaci\u00f3n de Dios, la cual opera el \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb de su libertad). El h. individual tiene su m\u00e1s firme esperanza cuando mira a su porvenir desde la esperanza segura de la humanidad, que se da en Cristo como definitivamente victoriosa (-> reino de Dios).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: &#8211; Th. 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Este nombre se encuentra en ugar\u00ed\u00adtico, fenicio y p\u00fanico. Un t\u00e9rmino con los mismos radicales se encuentra en antiguo ar\u00e1bigo meridional con el significado de \"siervo\". En ar\u00e1bigo tard\u00ed\u00ado los mismos radicales significan tanto \"la humanidad\" como \"toda la creaci\u00f3n\". El t\u00e9rmino ac\u00e1dico admu significa \"ni\u00f1o\". El vocablo hebreo aparece unas 562 veces y en todos los per\u00ed\u00adodos del hebreo b\u00ed\u00adblico. Este nombre est\u00e1 relacionado con el nombre <adom, \"estar rojo\", que puede ser una alusi\u00f3n a la tez rojiza o curtida de los hombres en la antig\u00fcedad. El nombre expresa el \"hombre\" como creatura a la imagen de Dios, la corona de toda la creaci\u00f3n. En la primera vez que aparece \"hombre\" se refiere al g\u00e9nero humano, es decir, el \"hombre\" en sentido gen\u00e9rico: \"Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza\" (Gen 1:26). En Gen 2:7 el vocablo se refiere al primer \"hombre\", Ad\u00e1n: \"Entonces Jehov\u00e1 Dios form\u00f3 al hombre del polvo de la tierra, y sopl\u00f3 en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente\". Entre Gen 2:5 y 5.5 hay un constante cambio e interrelaci\u00f3n entre el uso gen\u00e9rico e individual. El \"hombre\" se distingue del resto de la creaci\u00f3n en que se cre\u00f3 por un acto especial e inmediato de Dios: solo \u00e9l fue creado a imagen de Dios (Gen 1:27). Estaba formado por dos elementos, lo material y lo inmaterial (Gen 2:7). Desde el comienzo ocup\u00f3 una posici\u00f3n por encima del resto de la creaci\u00f3n terrenal y se le prometi\u00f3 una posici\u00f3n aun m\u00e1s exaltada (vida eterna) si obedec\u00ed\u00ada a Dios: \"Dios los bendijo y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos. Llenad la tierra; sojuzgadla y tened dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se desplazan sobre la tierra\" (Gen 1:28 rva; cf. 2.16\u201317). En Gen_1 el \"hombre\" se describe como meta y corona de la creaci\u00f3n, mientras que en Gen_2 vemos que el mundo se cre\u00f3 como la escena de la actividad humana. La imagen de Dios en el \"hombre\" se refiere a su alma y\/o esp\u00ed\u00adritu. (Es esencialmente espiritual; tiene una dimensi\u00f3n invisible e inmortal que es indivisible.) Otros elementos de esta imagen son: (1) mente y voluntad, (2) integridad intelectual y moral (se cre\u00f3 con verdadero conocimiento, justicia y santidad), (3) cuerpo (\u00f3rgano considerado apto para compartir la inmortalidad del ser humano; y tambi\u00e9n para actuar como agente de Dios en la creaci\u00f3n), as\u00ed\u00ad como (4) dominio sobre el resto de la creaci\u00f3n. La \"ca\u00ed\u00adda\" afect\u00f3 profundamente al \"hombre\", sin embargo, no perdi\u00f3 la imagen de Dios (Gen 9:6). Despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda, el \"hombre\" ocupa una nueva posici\u00f3n, inferior, delante de Dios: \"Jehovah vio que la maldad del hombre era mucha en la tierra, y que toda tendencia de los pensamientos de su coraz\u00f3n era de continuo solo al mal\" (Gen 6:5 rva; cf. 8.21). El \"hombre\" deja de tener comuni\u00f3n perfecta con el Creador; est\u00e1 ahora bajo la maldici\u00f3n del pecado y de la muerte. Se destruyeron el pr\u00ed\u00adstino conocimiento, justicia y santidad. La restauraci\u00f3n al lugar que le corresponde al \"hombre\" en la creaci\u00f3n y en su relaci\u00f3n con el Creador proviene \u00fanicamente de la uni\u00f3n espiritual con Cristo, el segundo Ad\u00e1n (Rom 5:12-21). En algunos de los pasajes posteriores del Antiguo Testamento, es dif\u00ed\u00adcil distinguir entre <adam e <\u00e9\u00ed\u2020sh, el \"hombre\" como contraparte de la mujer y\/o en su virilidad. A veces <adam se refiere a un grupo limitado y particular de \"hombres\": \"He aqu\u00ed\u00ad, avanzan aguas del norte, se convierten en torrente e inundan la tierra y su plenitud, la ciudad y sus habitantes. Entonces los hombres gritan, y gime todo habitante de la tierra\" (Jer 47:2 rva). Cuando se refiere a un grupo en particular de individuos (\"hombres\"), el nombre se encuentra en la frase \"hijos de los hombres\": \"Y descendi\u00f3 Jehov\u00e1 para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres\" (Gen 11:5). La frase \"hijo del hombre\" generalmente se\u00f1ala a un individuo en particular: \"Dios no es hombre [<\u00e9\u00ed\u2020s] para que mienta, ni hijo de hombre [<adam] para que se arrepienta\" (Num 23:19; cf. Eze 2:1). Hay una \u00fanica y notable excepci\u00f3n del uso de este t\u00e9rmino en Dan 7:13-14  \"Estaba yo mirando en las visiones de la noche, y he aqu\u00ed\u00ad que en las nubes del cielo ven\u00ed\u00ada alguien como un Hijo del Hombre [<eno\u00ed\u2020sh] \u2020\u00a6 su dominio es dominio eterno, que no se acabar\u00e1; y su reino, uno que no ser\u00e1 destruido\" (rva). En este caso, la frase se refiere a un ser divino. <Adam se usa tambi\u00e9n para referirse a \"cualquier hombre\", a cualquier persona, var\u00f3n o hembra: \"Cuando alguien [\"un hombre\" lba] tenga en la piel de su cuerpo hinchaz\u00f3n, costra o mancha clara y se convierta en la piel de su cuerpo en llaga de lepra, ser\u00e1 tra\u00ed\u00addo al sacerdote Aar\u00f3n\" (Lev 13:2 rva). El nombre <odem quiere decir \"rub\u00ed\u00ad\", vocablo que se encuentra 3 veces y solo en hebreo. En Exo 28:17 encontramos a esta piedra preciosa de color rojo vivo, un \"rub\u00ed\u00ad\": \"La primera hilera tendr\u00e1 un rub\u00ed\u00ad [<odem], un topacio y un berilo\" (rva). geber (rb,G\u00c2\u00b2, , 1397), \"hombre, var\u00f3n\". Este vocablo se encuentra 60 veces en el Antiguo Testamento hebreo; m\u00e1s de la mitad de los casos (32 veces) est\u00e1n en los libros po\u00e9ticos. La primera vez que se usa es en Exo 10:11  \"\u00c2\u00a1No ser\u00e1 as\u00ed\u00ad! Id vosotros los varones y servid a Jehovah, pues esto es lo que vosotros hab\u00e9is pedido\" (rva). El significado de la ra\u00ed\u00adz \"ser fuerte\" ya no es evidente en el uso de geber, puesto que es un sin\u00f3nimo de <\u00e9\u00ed\u2020sh: \"As\u00ed\u00ad ha dicho Jehovah: Inscribid a este hombre [<\u00e9\u00ed\u2020sh] como uno privado de descendencia. Ser\u00e1 un hombre [geber] que no prosperar\u00e1 en los d\u00ed\u00adas de su vida. Porque ning\u00fan hombre [<\u00e9\u00ed\u2020sh] de su descendencia lograr\u00e1 sentarse en el trono de David ni gobernar de nuevo en Jud\u00e1\" (Jer 22:30 rva). Otros sin\u00f3nimos son zakar, \"var\u00f3n\" (Jer 30:6); <eno\u00ed\u2020sh, \"hombre\" (Job 4:17); y <adam, \"hombre\" (Job 14:10). Un geber denota un \"var\u00f3n\", como ant\u00f3nimo de \"hembra\" o \"mujer\"; cf. \"La mujer [<ishshah] no se vestir\u00e1 con ropa de hombre [geber], ni el hombre [geber] se pondr\u00e1 vestido de mujer [<ishshah]; porque cualquiera que hace esto es una abominaci\u00f3n a Jehov\u00e1 tu Dios\" (Deu 22:5 rva). En expresiones generalizadas de maldici\u00f3n y bendici\u00f3n, geber tambi\u00e9n act\u00faa como sin\u00f3nimo de <\u00e9\u00ed\u2020sh, \"hombre\". La expresi\u00f3n puede comenzar con \"maldito el hombre\" (geber; Jer 17:5) o \"bienaventurado el hombre\" (geber; Psa 34:8). Sin embargo, estas mismas expresiones tambi\u00e9n aparecen con <\u00e9\u00ed\u2020sh (Psa 1:1; Deu 27:15). La Septuaginta ofrece las siguientes traducciones: aner (\"hombre\"); anthropos (\"ser humano; hombre\"); y dunatos (\"los poderosos o fuertes\"). <\u00e9\u00ed\u2020sh (vyai , 376), \"hombre; marido; pareja; ser humano; humano; alguien; cada uno; todos\". Hay cognados de esta palabra en fenicio, p\u00fanico, arameo antiguo y ar\u00e1bigo meridional antiguo. El nombre aparece unas 2.183 veces y en todos los per\u00ed\u00adodos del hebreo b\u00ed\u00adblico. El plural de este nombre usualmente es <anash\u00e9\u00ed\u2020m, aunque 3 veces es <\u00e9\u00ed\u2020sh\u00e9\u00ed\u2020m (Psa 53:3). B\u00e1sicamente el t\u00e9rmino significa el \"hombre\" en su relaci\u00f3n con la mujer; o sea, el \"hombre\" es una criatura que se distingue por su virilidad. Este es el \u00e9nfasis en Gen 2:24 (primer caso): \"Por tanto, dejar\u00e1 el hombre a su padre y a su madre, y se unir\u00e1 a su mujer\". Algunas veces la frase \"hombre y mujer\" puede significar individuos de cualquier edad, incluyendo ni\u00f1os: \"Cuando un buey acornee a un hombre o a una mujer, y como consecuencia muera, el buey morir\u00e1 apedreado\" (Exo 21:28 rva). Puede tambi\u00e9n expresar un grupo inclusivo, con ni\u00f1os: \"Destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad hab\u00ed\u00ada; hombres y mujeres, j\u00f3venes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas, y los asnos\" (Jos 6:21). A veces esta misma idea se expresa m\u00e1s expl\u00ed\u00adcitamente mediante la serie de vocablos \"hombres, mujeres y ni\u00f1os\": \"Har\u00e1s congregar al pueblo, los hombres, las mujeres, los ni\u00f1os y los forasteros que est\u00e9n en tus ciudades\" (Deu 31:12 rva). <I\u00efsh se usa a menudo en contextos conyugales (cf. Gen 2:24) con el sentido de \"marido\" o \"compa\u00f1ero\": \"Tomad mujeres y engendrad hijos e hijas, tomad mujeres para vuestros hijos y dad vuestras hijas a maridos para que den a luz hijos e hijas\" (Jer 29:6 lba). Una virgen se describe como una joven que no ha conocido \"var\u00f3n\" (\"marido\"): \"Y ella fue con sus compa\u00f1eras, y llor\u00f3 su virginidad por los montes. Pasados los dos meses volvi\u00f3 a su padre, quien hizo de ella conforme al voto que hab\u00ed\u00ada hecho. Y ella nunca conoci\u00f3 var\u00f3n\" (Jdg 11:38-39). La acepci\u00f3n \"pareja\" aparece en Gen 7:2, donde el vocablo se refiere a animales masculinos: \"De todo animal limpio tomar\u00e1s siete parejas, macho y su hembra\". Un matiz especial de <\u00e9\u00ed\u2020sh aparece en pasajes como Gen 3:6, donde significa \"marido\" un \"hombre\" que tiene la responsabilidad de una esposa o mujer y esta le venera: \"Y dio tambi\u00e9n a su marido, cual comi\u00f3 as\u00ed\u00ad como ella\". Este \u00e9nfasis se encuentra tambi\u00e9n en Hos 2:16 donde se refiere a Dios (cf. el vocablo hebreo ba>al). A veces el t\u00e9rmino indica que alguna persona en particular es un \u00abverdadero hombre\u00bb. Como tal, es fuerte, influyente y diestro en batalla: \u00abEsforzaos, oh filisteos, y sed hombres, para que no sirv\u00e1is a los hebreos como ellos os han servido a vosotros. \u00c2\u00a1Sed hombres y combatid!\u00bb (1Sa 4:9 rva). En unos pocos casos <\u00e9\u00ed\u2020sh se usa como sin\u00f3nimo de \"padre\": \"Todos nosotros somos hijos de un mismo hombre\" (Gen 42:11 rva). En otros pasajes, el t\u00e9rmino quiere decir \"hijo\" (cf. Gen 2:24). En plural el vocablo puede referirse a grupos de hombres que sirven u obedecen a un superior. Los hombres del fara\u00f3n escoltaron a Abram: \"Y el fara\u00f3n orden\u00f3 a su gente que escoltara a Abram y a su mujer, con todo lo que ten\u00ed\u00ada\" (Gen 12:20 rv-95). En un sentido similar, pero m\u00e1s general, el vocablo puede referirse a personas que pertenecen a otro o a algo: \"Porque todas estas abominaciones hicieron los hombres de aquella tierra, que fueron antes de vosotros, y la tierra fue contaminada\" (Lev 18:27). En muy pocos casos (y en la literatura hist\u00f3rica tard\u00ed\u00ada), este vocablo se usa como un nombre colectivo que se refiere a todo un grupo: \"Y respondi\u00f3 su sirviente: \u00bfC\u00f3mo pondr\u00e9 esto delante de cien hombres?\" (2Ki 4:43). Muchos pasajes usan <\u00e9\u00ed\u2020sh en el sentido gen\u00e9rico m\u00e1s general de \"hombre\" (<adam), un ser humano: \"El que hiriere a alguno [<\u00e9\u00ed\u2020sh], haci\u00e9ndole as\u00ed\u00ad morir, \u00e9l morir\u00e1\" (Exo 21:12). Aunque alguien golpeara o matara a una mujer o a un ni\u00f1o, el culpable deb\u00ed\u00ada morir. V\u00e9ase Deu 27:15  \"Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundici\u00f3n\". Se usa el t\u00e9rmino cuando se quiere establecer un contraste entre personas y animales: \"Pero entre todos los hijos de Israel, ni un perro les ladrar\u00e1, ni a los hombres ni a los animales\" (Exo 11:7 rva). El mismo matiz sirve para contrastar entre Dios y el ser humano: \"Dios no es hombre, para que mienta\" (Num 23:19). A veces <\u00e9\u00ed\u2020sh es indefinido, con el significado de \"alguno\" o \"alguien\" (\"ellos\"): \"Yo har\u00e9 que tu descendencia sea como el polvo de la tierra. Si alguien puede contar el polvo de la tierra, tambi\u00e9n tu descendencia podr\u00e1 ser contada\" (Gen 13:16 rva; \"alguno\" rvr). En otros pasajes el t\u00e9rmino tiene el significado de \"cada uno\" (Gen 40:5) o \"cada cual\" (Jer 23:35). El vocablo <isho\u00ed\u2020n significa \"hombre peque\u00f1o\". Este diminutivo del nombre, que aparece 3 veces, tiene un cognado en ar\u00e1bigo. Aunque literalmente significa \"hombre peque\u00f1o\", se refiere a la pupila del ojo y es as\u00ed\u00ad como se traduce (cf. Deu 32:10; \"la ni\u00f1a de sus ojos\"). <eno\u00ed\u2020sh (v\/na\u00ed\u201d , 582), \"hombre\". Esta palabra sem\u00ed\u00adtica com\u00fan es la que se usa en el arameo b\u00ed\u00adblico como el gen\u00e9rico para \"hombre\" (equivalente hebreo de <adam). Aparece 25 veces en el arameo b\u00ed\u00adblico y 42 en el hebreo b\u00ed\u00adblico. El hebreo utiliza <eno\u00ed\u2020sh exclusivamente en textos po\u00e9ticos. La \u00fanica excepci\u00f3n aparente est\u00e1 en 2Ch 14:11: Sin embargo, ese vers\u00ed\u00adculo es parte de una oraci\u00f3n, por lo cual utiliza lenguaje po\u00e9tico. El t\u00e9rmino <eno\u00ed\u2020sh nunca aparece con el art\u00ed\u00adculo definido y siempre, salvo una excepci\u00f3n (Psa 144:3), presenta una idea colectiva del \"hombre\". En la mayor\u00ed\u00ada de los casos en que aparece en Job y en los Salmos, el vocablo sugiere, a diferencia de Dios, la fragilidad, vulnerabilidad y limitaci\u00f3n del \"hombre\" en el tiempo y el espacio: \"El hombre, como la hierba son sus d\u00ed\u00adas. Florece como la flor del campo\" (Psa 103:15). Por tanto, el \"hombre\" no puede ser justo ni santo delante de Dios: \"\u00bfSer\u00e1 el mortal [<eno\u00ed\u2020sh] m\u00e1s justo que Dios? \u00bfSer\u00e1 el hombre [geber] m\u00e1s puro que el que lo hizo?\" (Job 4:17 rv-95). En los Salmos la palabra se usa para indicar un enemigo: \"\u00c2\u00a1Lev\u00e1ntate, oh Jehovah! \u00c2\u00a1Que no prevalezca el hombre! Sean juzgadas las naciones delante de ti\" (Psa 9:19 rva). Aqu\u00ed\u00ad el paralelismo muestra que <eno\u00ed\u2020sh es sin\u00f3nimo de \"naciones\" o del enemigo. Por tanto, se representa a estas naciones como d\u00e9biles, vulnerables y finitas: \"Pon, oh Jehov\u00e1, temor en ellos; conozcan las naciones que no son sino hombres\" (Psa 9:20). La acepci\u00f3n <eno\u00ed\u2020sh puede ser \"hombres\" d\u00e9biles, pero no necesariamente d\u00e9biles en cuanto a moral: \"Bienaventurado el hombre [<eno\u00ed\u2020sh] que hace esto, y el hijo de hombre [<adam] que persevera en ello\" (Isa 56:2 rva). En este pasaje el <eno\u00ed\u2020sh recibe bendici\u00f3n porque ha sido moralmente fuerte. En algunos lugares el t\u00e9rmino no implica matices \u00e9ticos ni se refiere al \"hombre\" en un sentido paralelo a <adam___ . Es finito a diferencia de un Dios infinito: \"Los har\u00e9 pedazos, borrar\u00e9 la memoria de ellos de entre los hombres\" (Deu 32:26 lba: primer caso b\u00ed\u00adblico del vocablo). baju\u00ed\u2020r (rWjB; , 970), \"joven\". Los 44 casos de este vocablo est\u00e1n esparcidos por todos los per\u00ed\u00adodos del hebreo b\u00ed\u00adblico. El t\u00e9rmino significa un hombre completamente desarrollado, vigoroso y soltero. La primera vez que se encuentra baju\u00ed\u2020r se contrapone a betu\u00ed\u2020lah, \"doncella\" o \"virgen\": \"Afuera desolar\u00e1 la espada, y adentro el espanto, tanto a los j\u00f3venes como a las v\u00ed\u00adrgenes, al que mama y al hombre con canas\" (Deu 32:25 rva). La fuerza de un \"joven\" se contrapone a las canas (corona de honra) del anciano (Pro 20:29). Hay dos nombres bejur\u00e9\u00ed\u2020m y bejuro\u00ed\u2020t; aparecen una sola vez para describir el per\u00ed\u00adodo cuando el \"joven\" est\u00e1 en la flor de la vida (\u00bftal vez durante el per\u00ed\u00adodo en que es elegible para el servicio militar, es decir, entre los 20 y los 50 a\u00f1os?). Bejur\u00e9\u00ed\u2020m se encuentra en Num 11:28: B. Verbo bajar (rj'B; , 977), \"examinar, escoger, seleccionar, elegir, preferir\". Este verbo, que aparece 146 veces en hebreo b\u00ed\u00adblico, tiene cognados en arameo tard\u00ed\u00ado y c\u00f3ptico. El nombre po\u00e9tico bajir, \"los escogidos\", tambi\u00e9n se deriva de este verbo. No todos los estudiosos est\u00e1n de acuerdo en que estos vocablos tienen relaci\u00f3n con el nombre baju\u00ed\u2020r. Prefieren relacionarlos con el primer sentido de la ra\u00ed\u00adz bhr, cuyo cognado en ac\u00e1dico se refiere a hombres de guerra. El t\u00e9rmino significa \"escoger o seleccionar\" en Gen 6:2  \"Tomaron para s\u00ed\u00ad mujeres, escogiendo entre todas\".<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p>A. NOMBRES 1. anthropos (a[nqrwpo\u00bb, 444) se usa: (a) generalmente, de un ser humano, var\u00f3n o hembra, sin referencia al sexo ni a la nacionalidad (p.ej., Mat 4:4; 12.35; Joh 2:25); (b) en distinci\u00f3n a Dios (p.ej., Mat 19:6; Joh 10:33; Gl 1.11; Col 3:25); (c) en contraste a los animales, etc. (p.ej., Luk 5:10); (d) en ocasiones, en forma plural, de hombres y mujeres, personas (p.ej., Mat 5:13,16); en Mc 11.2 y 1Ti 6:16, lit., \u00abno uno de hombres\u00bb; (e) en algunos casos con una sugerencia de fragilidad e imperfecci\u00f3n humana (p.ej., 1Co 2:5; Act 14:15b); (f) en la frase traducida \u00abcomo hombres\u00bb: \u00abseg\u00fan hombre\u00bb, \u00aben t\u00e9rminos humanos\u00bb, lit., \u00abcorrespondiente a (kata) hombre\u00bb, utilizada solamente por el ap\u00f3stol Pablo, de \u00ab(1) las pr\u00e1cticas de la humanidad ca\u00ed\u00adda (1Co 3:3); (2) cualquier cosa de origen humano (Gl 1.11); (3) las leyes que gobiernan la administraci\u00f3n de la justicia entre los hombres (Rom 3:5); (4) la norma generalmente aceptada entre los hombres (Gl 3.15); (5) una ilustraci\u00f3n no tomada de las Escrituras (1Co 9:8); (6) probablemente = \u00abpara utilizar una expresi\u00f3n figurada\u00bb, seg\u00fan unos expositores, o \u00abpor motivos meramente humanos\u00bb, seg\u00fan otros; en el primer caso, se referir\u00ed\u00ada al hecho de hablar mal de los hombres, con los que hab\u00ed\u00ada contendido en Efeso como contra \u00abbestias\u00bb, cf. 1Co 4:6 (1Co 15:32); Lightfoot prefiere la segunda opci\u00f3n, pero parece que la que tiene m\u00e1s sentido es la N\u00c2\u00ba (4). V\u00e9ase tambi\u00e9n Rom 6:19, donde, sin embargo, el griego es ligeramente diferente, anthropinos, \u00abperteneciente a la humanidad\u00bb\u00bb (de Notes on Galatians, por Hogg y Vine, p. 139); el significado es como en los N\u00c2\u00ba (5) y (6). (g) en la frase \u00abel hombre interior\u00bb, la naturaleza espiritual personificada de los regenerados, el ser interior del creyente (Rom 7:22), deleit\u00e1ndose en la Ley de Dios; en Eph 3:16, como la esfera del poder renovador del Esp\u00ed\u00adritu Santo; en 2Co 4:16 (donde anthropos no se repite), en contraste con \u00abel hombre exterior\u00bb, la estructura f\u00ed\u00adsica, el hombre conocible por los sentidos; el hombre \u00abinterior\u00bb es id\u00e9ntico al \u00abinterior del coraz\u00f3n\u00bb (RVR; VM: \u00abel hombre interior del coraz\u00f3n\u00bb, 1Pe 3:4). (h) en las expresiones \u00abel hombre viejo\u00bb, \u00abel hombre nuevo\u00bb, que se hallan solo en las Ep\u00ed\u00adstolas de Pablo, significando la primera la naturaleza irregenerada personificada como el yo anterior de un creyente, que, habiendo sido crucificado con Cristo (Rom 6:6), tiene que ser considerado en la pr\u00e1ctica como tal, y del que tenemos que \u00abdespojarnos\u00bb (Eph 4:22; Col 3:9), siendo la fuente y el asiento del pecado; la segunda, en cambio, \u00abel nuevo hombre\u00bb, significa la nueva naturaleza personificada como el yo regenerado del creyente, naturaleza esta \u00abcreada seg\u00fan Dios en la justicia y santidad de la verdad\u00bb (Eph 4:24), y habiendo sido \u00abpuesta\u00bb en la regeneraci\u00f3n (Col 3:10); siendo \u00abconforme a la imagen del que lo cre\u00f3\u00bb, teniendo entonces el creyente que \u00abvestirse\u00bb de ello en una realizaci\u00f3n pr\u00e1ctica de estos hechos. (i) a menudo unido con otro nombre (p.ej., Mat 11:19, lit., \u00abun hombre, un glot\u00f3n\u00bb; 13.52, lit., \u00abun hombre, un due\u00f1o de casa\u00bb; 18.23: \u00abun rey\u00bb, lit., \u00abun hombre, un rey\u00bb). (j) como equivalente simplemente a \u00abuna persona\u00bb, o \u00abuno\u00bb o \u00abuna\u00bb (p.ej., Act 19:16; Rom 3:28; Gl 2.16; Jam 1:19; 2.24; 3.8, como el pronombre tis, alguno). (k) definidamente, con el art\u00ed\u00adculo, de alguna persona en concreto (Mat 12:13; Mc 3.3,5); o con el pronombre demostrativo y el art\u00ed\u00adculo (p.ej., Mat 12:45; Luk 14:30). Para la frase \u00abel Hijo del Hombre\u00bb, v\u00e9ase Hijo del Hombre en HIJO, A, N\u00c2\u00ba 1. Para el \u00abhombre de pecado\u00bb (2Th 2:3), v\u00e9ase anomia, en INICUO, INIQUIDAD. (l) en la frase \u00abel hombre de Dios\u00bb (2Ti 3:17), no utilizada como una designaci\u00f3n oficial, ni denotando una clase especial de creyentes; especifica lo que debiera ser cada uno de ellos, esto es, una persona cuya vida y conducta representen la mente de Dios y cumpla su voluntad; lo mismo en 1Ti 6:11  \u00abMas t\u00fa, oh hombre de Dios\u00bb. Los hay que lo consideran en el sentido en que se halla en el AT, refiri\u00e9ndose a un profeta actuando con un car\u00e1cter distintivo, ostentando la autoridad divina; pero el contexto es de un car\u00e1cter tan general que confirma que aqu\u00ed\u00ad la designaci\u00f3n es m\u00e1s inclusiva. Notas: (1) En cuanto a filanthropia (Tit 3:4  \u00absu amor para con los hombres\u00bb), v\u00e9ase AMAR, AMOR, B, N\u00c2\u00ba 2. (2) En Rev 9:20, la RV y RVR traducen el genitivo plural de anthropos con el art\u00ed\u00adculo: \u00ablos otros hombres\u00bb; la VHA traduce \u00abel resto de los hombres\u00bb, y la VM: \u00abel residuo de los hombres\u00bb. 2. aner (ajnhvr, 435) no se usa nunca del sexo femenino. Se usa: (a) en distinci\u00f3n de una mujer (Act 8:12; 1Ti 2:12); como marido (Mat 1:16; Joh 4:16; Rom 7:2; Tit 1:6); (b) en contraste a muchacho o a ni\u00f1o (1Co 13:11); metaf\u00f3ricamente (Eph 4:13); (c) junto a un adjetivo o nombre (p.ej., Luk 5:8, lit., \u00abun var\u00f3n, un pecador\u00bb; 24.19, lit., \u00abun var\u00f3n, un profeta\u00bb); a menudo como t\u00e9rmino para dirigir la palabra (p.ej., Act 1:16; 13.15; 13.15,26; 15.7,13, lit., \u00abvarones, hermanos\u00bb); con nombres gentilicios o locales, virtualmente un t\u00ed\u00adtulo de honor (p.ej., Act 2:14; 22.3, lit., \u00abvarones jud\u00ed\u00ados\u00bb, \u00abun hombre jud\u00ed\u00ado\u00bb; 3.12; 5.35, lit., \u00abvarones israelitas\u00bb; 17.22, \u00abvarones atenienses\u00bb; 19.35, lit., \u00abvarones efesios\u00bb); en Act 14:15 se usa para dirigirse a una compa\u00f1\u00ed\u00ada de hombres, sin ning\u00fan termino descriptivo. Sin embargo, en este vers\u00ed\u00adculo la distinci\u00f3n entre aner y anthropos (2a parte) es de notar; la utilizaci\u00f3n del \u00faltimo t\u00e9rmino es el expresado bajo el N\u00c2\u00ba 1 (e); (d) en general, un hombre, una persona del sexo masculino (p.ej., Luk 8:41); en plural (Act 6:11). Notas: (1) Arren, o arsen, es traducido \u00abhombres\u00bb en Rom 1:27, tres veces; v\u00e9ase . (2) Deina (Mat 26:18), denota a un cierto alguien, a quien no se puede, o no se quiere, nombrar; se traduce \u00abun cierto hombre\u00bb.\u00c2\u00b6 B. Adjetivos 1. anthropinos (ajnqrwvpino\u00bb, 4442) se traduce \u00abde hombres\u00bb en Act 17:25 (en los mss. m\u00e1s com\u00fanmente aceptados; TR tiene la forma genitiva de A, N\u00c2\u00ba 1); v\u00e9ase HUMANIDAD, HUMANO, B, N\u00c2\u00ba 1. 2. anthropareskos (ajnqrwpavresko\u00bb, 441), adjetivo que significa estudioso de agradar a los hombres anthropos, hombre, aresko, complacer, agradar), designa, \u00abno simplemente a uno que es agradable a los hombres, sino a uno que se esfuerza en agradar a los hombres y no a Dios\u00bb (Cremer). Se usa en Eph 6:6 y Col 3:22  \u00ablos que quieren agradar a los hombres\u00bb.\u00c2\u00b6 En la LXX, Psa 53:5:\u00c2\u00b6 3. protos (prw`to\u00bb, 4413) denota el primero, tanto en tiempo como en lugar. Se utiliza de rango o dignidad. Se traduce \u00abhombre principal\u00bb en Act 28:7: V\u00e9anse PRIMERO, PRINCIPAL, etc. 4. toitoutos (toitou`to\u00bb, 5108), adjetivo que significa \u00abtal\u00bb, se usa frecuentemente como nombre (p.ej., Rom 16:18), traducido \u00abtales personas\u00bb, o \u00abtal hombre\u00bb (2Co 12:5). Nota: El adjetivo oligopistos, lit., \u00abde poca fe\u00bb, se traduce invariablemente \u00abhombre\/s de poca fe\u00bb (Mat 6:30; 8.26; 14.31; 16.8; Luk 12:28); v\u00e9ase FE, B.\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>Los elementos de una antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica est\u00e1n expuestos en los diferentes art\u00ed\u00adculos: *alma, *carne, *coraz\u00f3n, *cuerpo, *esp\u00ed\u00adritu. Seg\u00fan esta concepci\u00f3n sint\u00e9tica, tan diferente de la mentalidad com\u00fan de nuestros d\u00ed\u00adas, que ve en el cuerpo y el alma los dos componentes del hombre, el hombre se expresa enteramente en sus diversos aspectos. Es alma en cuanto animado por el esp\u00ed\u00adritu de vida; la carne muestra en \u00e9l una criatura perecedera ; el esp\u00ed\u00adritu significa su abertura a Dios; el cuerpo, finalmente lo expresa al exterior. A esta primera diferencia entre las dos mentalidades se a\u00f1ade otra, todav\u00ed\u00ada m\u00e1s profunda. En la perspectiva de la filosof\u00ed\u00ada griega se trata de analizar al hombre, este microcosmo que re\u00fane dos mundos, el espiritual y el material; la Biblia, m\u00e1s bien teol\u00f3gica, s\u00f3lo mira al hombre frente a Dios, cuya *imagen es. En lugar de confinarse en un mundo natural y cerrado, abre la escena a las dimensiones de la historia, de una historia cuyo actor principal es Dios: Dios que cre\u00f3 al hombre y que se hizo \u00e9l mismo hombre para rescatarlo. La antropolog\u00ed\u00ada, ya ligada a una teolog\u00ed\u00ada, resulta inseparable de una cristolog\u00ed\u00ada. Se da a conocer en ciertos momentos privilegiados de la revelaci\u00f3n, que sintetizan los comportamientos variados de los hombres en el transcurso de la historia. En el tiempo prof\u00e9tico, Ad\u00e1n y el siervo de Yahveh ; en el tiempo del cumplimiento, Jesucristo; en el tiempo de la historia que se desliza, el pecador y el hombre nuevo. El tipo aut\u00e9ntico del hombre vivo no es, por tanto, Ad\u00e1n, sino Jesucristo; no es el que sali\u00f3 de la tierra, sino el que baj\u00f3 del cielo; o, m\u00e1s bien, es Jesucristo prefigurado en Ad\u00e1n, el Ad\u00e1n celestial esbozado por el terrenal.<\/p>\n<p>I. A IMAGEN DE Dios. 1. El Ad\u00e1n terrenal. El cap. 2 del G\u00e9nesis no ata\u00f1e solamente a la historia de un hombre, sino a la de la humanidad entera, como lo insin\u00faa el t\u00e9rmino *Ad\u00e1n, que significa hombre; seg\u00fan la mentalidad sem\u00ed\u00adtica, el antepasado de una raza lleva en s\u00ed\u00ad la colectividad \u00absalida de sus lomos\u00bb; en \u00e9l se expresan realmente todos los descendientes: est\u00e1n incorporados a \u00e9l; esto es lo que se ha llamado una \u00abpersonalidad corporativa\u00bb. Seg\u00fan G\u00e9n 2, el hombre aparece en Ad\u00e1n con sus tres dimensiones mayores: en relaci\u00f3n con Dios, con la tierra y con sus hermanos.<\/p>\n<p>a) El hombre y su Creador. Ad\u00e1n no es ni un dios venido a menos ni una parcela de esp\u00ed\u00adritu ca\u00ed\u00adda del cielo a un cuerpo; aparece como criatura libre, en relaci\u00f3n constante y esencial con Dios. Esto indica su origen. Salido de la tierra, no se limita a la tierra; su existencia est\u00e1 suspendida del *esp\u00ed\u00adritu de vida que Dios le insufla. Entonces viene a ser *alma viviente, es decir, a la vez un ser personal y un ser dependiente de Dios. La (religi\u00f3n\u00bb no viene a completar en \u00e9l una naturaleza humana ya consistente, sino que desde su origen entra en su misma estructura. Hablar del hombre sin ponerlo en relaci\u00f3n con Dios ser\u00ed\u00ada, pues, un contrasentido.<\/p>\n<p>Al soplo por el que el hombre es constituido en su ser a\u00f1ade Dios su palabra, y esta primera palabra adopta la forma de una prohibici\u00f3n : \u00abDel \u00e1rbol del conocimiento del bien y del mal no comer\u00e1s, pues el d\u00ed\u00ada que comieres de \u00e9l, ciertamente morir\u00e1s\u00bb (G\u00e9n 2,16s). En el transcurso de su existencia contin\u00faa el hombre ligado con su Creador por la *obediencia a su *voluntad. Este mandamiento le aparece como un entredicho, un l\u00ed\u00admite. En realidad es necesario para su perfeccionamiento: permite al hombre comprender que no es dios, que depende de Dios, del que recibe la vida, como el h\u00e1lito que lo anima sin que \u00e9l se d\u00e9 cuenta.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n que une al hombre con el creador es, por tanto, una dependencia vital, que se expresa en forma de obediencia. Tal es la ley inscrita en el coraz\u00f3n del hombre (Rom 2,14s), presencia del Dios vivo que dialoga con su criatura.<\/p>\n<p>b) El hombre ante el universo. Dios sit\u00faa al hombre en una creaci\u00f3n bella y buena (G\u00e9n 2,9) para que la cultive y la guarde. Present\u00e1ndole los *animales quiere Dios que Ad\u00e1n exprese su soberan\u00ed\u00ada sobre ellos d\u00e1ndoles *nombre (2,19s; cf. 1,28s), significando as\u00ed\u00ad que la naturaleza no debe ser divinizada, sino dominada, sometida. El deber de *trabajar la tierra no sustituye aldeber de obedecer a Dios, al que sin cesar se refiere. El primer relato de la creaci\u00f3n lo manifiesta a su manera: el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada, d\u00ed\u00ada de *reposo, marca la medida del trabajo humano, pues la *obra de las manos. del hombre debe expresar la obra del creador.<\/p>\n<p>c) El hombre en sociedad. Finalmente, el hombre es un ser social por su misma naturaleza (cf. *carne), no en virtud de un mandamiento, que ser\u00ed\u00ada algo extr\u00ed\u00adnseco a \u00e9l. La diferencia fundamental de los sexos es a la vez el tipo y la fuente de la vida en sociedad, fundada no en la fuerza, sino en el amor. Dios concibe esta relaci\u00f3n como una ayuda mutua ; si el hombre, reconociendo en la *mujer que Dios le ha proporcionado, la expresi\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, se dispone al peligroso \u00e9xodo fuera de s\u00ed\u00ad que constituye el *amor. Todo contacto con el pr\u00f3jimo halla su ideal en esta relaci\u00f3n primera, hasta tal punto que Dios mismo expresar\u00e1 la alianza contra\u00ed\u00adda con su pueblo con la imagen de los *desposorios.<\/p>\n<p>Hombre y ,mujer, sin *vestidos, se hallan \u00abdesnudos sin verg\u00fcenza el uno delante del otro\u00bb. Rasgo significativo: la relaci\u00f3n social est\u00e1 todav\u00ed\u00ada exenta de sombras porque la *comuni\u00f3n con Dios es entera y radiante de gloria. As\u00ed\u00ad el hombre no tiene miedo de Dios, est\u00e1 en *paz con \u00e9l, que se pasea familiarmente en su huerto.<\/p>\n<p>d) A imagen de Dios. El relato sacerdotal (G\u00e9n 1) resume las afirmaciones del yahvista mostral,do que la creaci\u00f3n del hombre viene a coronar la del universo, y notando el fin de Dios: \u00abHagamos al hombre a nuestra imagen, como semejanza nuestra&#8230; Sed fecundos&#8230; someted la tierra y dominad sobre todos los animales\u00bb (G\u00e9n 1,26ss). El hombre, creado a *imagen de Dios, puede entraren di\u00e1logo con \u00e9l; no es Dios, vive en dependencia de Dios, en una relaci\u00f3n an\u00e1loga a la que tiene un hijo con su padre (cf. G\u00e9n 5,3); aunque con esta diferencia, que la imagen no puede subsistir independientemente de aquel al que debe expresar, como lo dice el t\u00e9rmino soplo en el relato de la creaci\u00f3n. El hombre desempe\u00f1a su papel de imagen en dos actividades mayores: como imagen de la *paternidad divina debe multiplicarse para llenar la tierra; como imagen del *se\u00f1or\u00ed\u00ado divino debe someter la tierra a su dominio. El hombre es se\u00f1or de la tierra, es presencia de Dios en la tierra.<\/p>\n<p>2. El Ad\u00e1n celestial. Tal es el proyecto de Dios. Pero este proyecto no se realiza perfectamente sino en Jesucristo, Hijo de Dios. Cristo posee los atributos de la *sabidur\u00ed\u00ada, \u00abreflejo de la luz eterna, espejo sin mancha de la actividad de Dios, imagen de su excelencia\u00bb (Sab 7,26). Si Ad\u00e1n hab\u00ed\u00ada sido creado a imagen de Dios, s\u00f3lo Cristo es \u00abla imagen de Dios\u00bb (2Cor 4,4; cf. Heb 1,3). Pablo comenta: \u00abes la imagen del Dios invisible, primog\u00e9nito de toda criatura, porque en \u00e9l fueron creadas todas las cosas, en los cielos yen la tierra&#8230; todo fue creado por \u00e9l y para \u00e9l. Es ante todas las cosas y todo subsiste en \u00e9l; es tambi\u00e9n la cabeza del cuerpo, a saber, de la Iglesia\u00bb (Col 1,15-18). La triple dimensi\u00f3n de Ad\u00e1n aparece todav\u00ed\u00ada, neta, pero sublimada.<\/p>\n<p>a) El Hijo delante del Padre. El que es la imagen de Dios es el Hijo, del que Pablo acaba de hablar (Col 1, 13). No es meramente la imagen visible del Dios invisible, sino el *Hijo siempre unido a su Padre. Como \u00e9l lo dice de s\u00ed\u00ad mismo: \u00abEl Hijo no puede hacer por s\u00ed\u00ad mismo nada que no vea hacer al Padre&#8230; No busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado\u00bb (Jn 5,19s.30; cf. 4, 34). Lo que deb\u00ed\u00ada ser Ad\u00e1n: criatura en constante relaci\u00f3n de dependencia filial para con Dios, Jes\u00fas lo realiza perfectamente. Quien le ve, ve al Padre (14,9).<\/p>\n<p>b) Cristo y el universo. El hombre realiza la obra de sus manos; Jes\u00fas realiza la del Padre : \u00abMi Padre obra sin cesar, y yo tambi\u00e9n obro\u00bb (Jn 5,17). Ahora bien, esta *obra es la *creaci\u00f3n misma: \u00abtodo fue creado por \u00e9l\u00bb; bajo su mirada, la creaci\u00f3n se anima y se convierte en par\u00e1bola del reino de los cielos. Y como en el relato de la creaci\u00f3n, ordenada toda entera al hombre, as\u00ed\u00ad \u00abtodo fue creado para \u00e9l\u00bb; de hecho, su se\u00f1or\u00ed\u00ado se extiende no s\u00f3lo a los animales, sino a toda criatura.<\/p>\n<p>c) Cristo e la humanidad. Finalmente, es el \u00abjefe, la cabeza del cuerpo\u00bb. Esto quiere decir en primer lugar que \u00e9l es quien da la vida, el \u00ab\u00faltimo Ad\u00e1n\u00bb (ICor 1.45), ese Ad\u00e1n celestial, de cuya imagen hay que revestirse (15,49). Es el cabeza de la familia que es la *Iglesia, sociedad humana perfecta. Mejor todav\u00ed\u00ada: es el principio de unificaci\u00f3n de la sociedad que constituyen los hombres (Ef 1,10).<\/p>\n<p>.As\u00ed\u00ad pues, Ad\u00e1n no halla el sentido de su ser y de su existencia sino en Jesucristo, el Hijo de Dios que se hizo hombre para que nosotros fu\u00e9ramos hijos de Dios (G\u00e1l 4,4s).<\/p>\n<p>II. A TRAVES DE LA IMAGEN DESFIGURADA. El ideal que fij\u00f3 la creaci\u00f3n, al que hay que referirse sin cesar, no puede ya alcanzarse, ni siquiera se puede aspirar a \u00e9l directamente. Ahora ya debe el hombre pasar de la imagen mutilada que ofrece el pecador, a la imagen ideal del siervo de Dios. Tales son las nuevas condiciones en que se desenvuelve la vida del hombre concreto.<\/p>\n<p>1. Ad\u00e1n pecador. El autor de G\u00e9n 3 no quiso pintar el cuadro de una derrota, sino anunciar la *victoria despu\u00e9s de la lucha. Dios, antes de<br \/>\npronunciar el cambio que va a afectar al hombre en su triple dimensi\u00f3n, siembra la esperanza en su coraz\u00f3n : el linaje de la mujer ser\u00e1, s\u00ed\u00ad, alcanzado en el tal\u00f3n por su adversario, pero aplastar\u00e1 la cabeza del engendro de la serpiente (G\u00e9n 3,15). Este protoevangelio colorea los sombr\u00ed\u00ados anuncios que siguen y aseguran al hombre del triunfo final de Dios.<\/p>\n<p>a) Divisiones de la familia humana. Lo que en primer lugar descubre Ad\u00e1n pecador es su desnudez (G\u00e9n 3,7.11). Lo que simbolizaba la separaci\u00f3n de los seres, se convierte en realidad : Ad\u00e1n, interrogado por Dios, acusa a su mujer mostrando as\u00ed\u00ad que se desolidariza de ella (G\u00e9n 3,12). Entonces les anuncia Dios a los dos que sus relaciones van a ejercerse bajo el signo de la fuerza instintiva: concupiscencia y dominio que abocar\u00e1n a los dolores del parto (3,16). La sucesi\u00f3n de los cap\u00ed\u00adtulos del G\u00e9nesis muestra c\u00f3mo esta divisi\u00f3n primera tiene su repercusi\u00f3n, entre Ca\u00ed\u00adn y Abel, *hermanos enemigos (G\u00e9n 4), entre los hombres que, en Babel, no se comprenden ya (G\u00e9n 11,1-9). La historia sagrada es un tejido de *divisiones, una sucesi\u00f3n de *guerras, entre el pueblo y las *naciones, entre los miembros del pueblo mismo, entre el rico y el pobre&#8230; Pero la promesa de la victoria subsiste, como aurora en la noche, y los profetas no cesar\u00e1n de anunciar al pr\u00ed\u00adncipe pac\u00ed\u00adfico que reconciliar\u00e1 a los hombres entre s\u00ed\u00ad (Is 9,5s&#8230;).<\/p>\n<p>b) El universo hostil al hombre. Por la culpa de Ad\u00e1n, la tierra es ahora maldita, el hombre habr\u00e1 de comer su pan, no como fruto espont\u00e1neo de la tierra, sino a fuerza de fatigas, con el sudor de su frente (3, 17s). La creaci\u00f3n est\u00e1, pues, a su pesar, sujeta a la corrupci\u00f3n (Rom 8,20): en lugar de dejarse someter de &#8216;buena gana, se revela contra el hombre; cierto que, de todos modos,la tierra habr\u00ed\u00ada temblado, habr\u00ed\u00ada producido abrojos; pero estas espinas y estas *calamidades no significan ya solamente que el mundo es caduco, sino tambi\u00e9n que el hombre es pecador. Y sin embargo, los profetas anuncian un estado *paradis\u00ed\u00adaco (Is 11,6-9), revelando hasta qu\u00e9 punto se mantiene viva en el hombre la naturaleza, tal como hab\u00ed\u00ada salido de las manos del creador: la esperanza no est\u00e1 muerta (Rom 8,20).<\/p>\n<p>c) El hombre entregado a la muerte. \u00abT\u00fa eres polvo y en polvo te has de convertir\u00bb (G\u00e9n 3,19). Ad\u00e1n, en lugar de recibir como un don la vida divina, quiso disponer de su vida y convertirse en un dios comiendo del fruto del *\u00e1rbol. Por esta desobediencia rompi\u00f3 el hombre con la fuente de la vida; ya no es sino un mortal. Mientras que la muerte no habr\u00ed\u00ada sido sino un sencillo tr\u00e1nsito a Dios, ahora ya no es s\u00f3lo un fen\u00f3meno natural: hecho fatal, significa el *castigo, la muerte eterna. Esto simboliza tambi\u00e9n el *exilio del para\u00ed\u00adso. El hombre, habiendo desechado la ley interior (teonom\u00ed\u00ada), queda entregado a s\u00ed\u00ad mismo, a su enga\u00f1osa autonom\u00ed\u00ada, y la historia, que se engrana en esta situaci\u00f3n, narra los repetidos fracasos del que pensaba igualar a Dios y se ha quedado en mero mortal. Sin embargo, no se desvanece el sue\u00f1o de una vida plena : Dios da al hombre un medio para volver a hallar el camino de la vida, su *ley, fuente de *sabidur\u00ed\u00ada para el que la pone en pr\u00e1ctica. Pero habiendo desertado de su coraz\u00f3n, le parece exterior (heteronom\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>d) Divisi\u00f3n de la conciencia. Ahora bien, esta ley, capaz de mostrar d\u00f3nde est\u00e1 la salvaci\u00f3n, pero incapaz de darla, ahonda en el hombre una divisi\u00f3n a la vez mortal y salvadora. Al Ad\u00e1n unificado por la comuni\u00f3n con el creador sucede un Ad\u00e1n que tiene miedo y se escondeen presencia de Dios (G\u00e9n 3,10). Este miedo, que no tiene nada de aut\u00e9ntico *temor de Dios, es contagioso; significa la divisi\u00f3n de la conciencia.<\/p>\n<p>S\u00f3lo un ser unificado interiormente pod\u00ed\u00ada percibir y dominar este divorcio \u00ed\u00adntimo : Pablo lo expresa, iluminado por el Esp\u00ed\u00adritu. En la ep\u00ed\u00adstola a los Romanos describe el yo entregado al imperio del pecado y existiendo sin el Esp\u00ed\u00adritu, que, no obstante, le es indispensable. Como un decapitado que siguiera viviendo, tiene conciencia de su trastorno: \u00abSoy un ser de carne vendido al poder del pecado. Lo que hago, no lo comprendo; pues no hago lo que quiero y hago lo que aborrezco.\u00bb El hombre, sin cesar en su fuero interno de simpatizar con la ley de Dios, habiendo dejado que el pecado se instale en \u00e9l, ve que la *carne hace a su entendimiento \u00abcarnal\u00bb (Col 2,18), *endurece su *coraz\u00f3n (Ef 4,18), tiraniza a su *cuerpo hasta el punto de hacerle producir *obras malas (Rom 8,13). As\u00ed\u00ad le parece que va irremediablemente a la muerte. Sin embargo, no es verdad, pues un acto de fe puede arrancar al pecador al dominio de la carne. Pero hasta este acto de fe permanece el pecador en estado de alienaci\u00f3n. Le falta su principio de unidad y de personalizaci\u00f3n: el *Esp\u00ed\u00adritu. Por boca de Pablo le llama el salvador, con ese grito que hab\u00ed\u00ada resonado por todo lo largo del AT: \u00ab\u00c2\u00a1Desgraciado de m\u00ed\u00ad!, \u00bfqui\u00e9n me librar\u00e1 de este cuerpo que me entrega a la muerte?\u00bb (Rom 7,24).<\/p>\n<p>Con este llamamiento acaba el pecador su itinerario: habi\u00e9ndose negado a recibir la vida como un don, habiendo comprobado su fracaso al querer apoderarse de ella por sus propias fuerzas, se vuelve finalmente hacia aquel de quien viene la *gracia. Ya se halla de nuevo en la actitud fundamental de la criatura;pero el di\u00e1logo que comienza ser\u00e1 en adelante el de un pecador con su salvador.<\/p>\n<p>2. El siervo de Dios. Pablo, como ya la comunidad primitiva, reconoci\u00f3 a este salvador bajo los rasgos del *siervo de Dios anunciado por Isa\u00ed\u00adas. En efecto, en el momento del triunfo pascual no se volvieron los cristianos hacia alguna descripci\u00f3n grandiosa del *Mes\u00ed\u00adas-rey o del *Hijo del hombre glorioso. No ten\u00ed\u00adan necesidad de un superhombre, sino del hombre que carga con el pecado del mundo y lo hace desaparecer.<\/p>\n<p>a) Fiel a Dios hasta la muerte. Dios se complace en su siervo y en \u00e9l \u00abha puesto su esp\u00ed\u00adritu para que aporte con *fidelidad el derecho a las naciones\u00bb (Is 42,Iss). Mientras parece gastar sus fuerzas y fatigarse en vano, sabe que Dios le glorifica sin cesar (49,4s); es obediente, como el disc\u00ed\u00adpulo al que abre Dios el o\u00ed\u00addo cada ma\u00f1ana; no resiste, ni siquiera en medio de los ultrajes, porque su *confianza en Dios no ha vacilado (50,4-7). Y cuando viene la hora del sacrificio, \u00abhorrorosamente tratado, se humilla, no abre su boca, como cordero llevado al matadero\u00bb (53,7). Acoge perfectamente la voluntad del Se\u00f1or, que hace recaer sobre \u00e9l los cr\u00ed\u00admenes de los hombres y \u00e9l mismo se entrega a la muerte (53,12). Tal es el Siervo fiel, \u00faltimo *resto de la humanidad, que por su obediencia restablece el v\u00ed\u00adnculo roto por Ad\u00e1n y aceptando la muerte manifesta el car\u00e1cter absoluto de este v\u00ed\u00adnculo.<\/p>\n<p>b) El hombre de dolores. Ad\u00e1n pecador se hab\u00ed\u00ada visto afligir con penas y sufrimientos, mientras que el siervo carga con nuestros *sufrimientos y nuestros dolores (Is 53,3); todav\u00ed\u00ada m\u00e1s: el que deb\u00ed\u00ada dominar a los animales ha venido a ser semejante a ellos, \u00abno tiene ya apariencia humana\u00bb (Is 52,14), es \u00abun gusano, no un hombre\u00bb (Sal 22,7).<\/p>\n<p>c) Frente a la sociedad. El siervo, \u00abobjeto de desprecio y desecho de la humanidad)) (Is 53,3), es finalmente rechazado por todos; sus contempor\u00e1neos s\u00f3lo ven en \u00e9l un fracaso (52, 14); pero Dios suscita en el coraz\u00f3n del profeta el reconocimiento que *confiesa el pueblo entero: \u00abFue traspasado por nuestros pecados y molido por nuestras iniquidades&#8230; El castigo que nos devuelve la paz pesa sobre \u00e9l y por sus llagas hemos sido curados)) (53,5). El profeta entreve\u00ed\u00ada a un hombre que interceder\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad por los pecadores y *justificar\u00ed\u00ada a la multitud (53,11). Todo sucede como si el hombre debiera confesarse vencido por el pecado, renunciar a su misma *justicia y dejar la acci\u00f3n a s\u00f3lo Dios; en la \u00faltima pasi\u00f3n humana, el desd\u00e9n por parte de los hombres, resulta eficaz la acci\u00f3n divina; entonces la vida no es ya resultado de una captura, sino fruto siempre nuevo de un don gratuito.<\/p>\n<p>d) El siervo Jesucristo. La profec\u00ed\u00ada del siervo est\u00e1 latente en numerosos himnos cristianos primitivos. Estos resumen la existencia de Jes\u00fas en un d\u00ed\u00adptico que pinta la miseria y la grandeza del hombre: rebajamiento y exaltaci\u00f3n (Flp 2,6-11; Heb 1,3; Rom 1,3s; etc). El que durante su vida entera se hab\u00ed\u00ada alimentado de la voluntad del Padre, lejos de retener celosamente el rango que le hac\u00ed\u00ada igual a Dios, adopt\u00f3 la condici\u00f3n de esclavo; haci\u00e9ndose semejante a los hombres, se humill\u00f3 todav\u00ed\u00ada m\u00e1s, obedeciendo hasta la muerte, y muerte de cruz. Jes\u00fas, perfectamente obediente, se comport\u00f3 como verdadero Ad\u00e1n, entrando en la *soledad perfecta para venir a ser el padre de la nueva raza, fuente de vida para siempre. A \u00e9l, vestido como rey de burla, es al que Pilato muestra al pueblo : \u00bb \u00c2\u00a1 He aqu\u00ed\u00ad al hombre!\u00bb (Jn 19,5), indicando cu\u00e1l es el camino de la *gloria. El hombre, a trav\u00e9s de esta imagen desfigurada por su pecado, debe reconocer al Hijo de Dios que \u00abfue hecho pecado para que en \u00e9l fu\u00e9ramos nosotros justicia de Dios)) (2Cor 5,21).<\/p>\n<p>III. A IMAGEN DE CRISTO. Ad\u00e1n pecador no puede volver a ser plenamente lo que es por derecho, \u00aba imagen de Dios\u00bb, a no ser que de nuevo sea modelado \u00aba imagen de Cristo\u00bb, no ya simplemente a imagen del Verbo, sino a la del crucificado, vencedor de la muerte. Los valores reconocidos en el cap. 2 del G\u00e9nesis van a reaparecer, traspuestos en la persona de Cristo.<\/p>\n<p>1. Obediencia de la fe a Jesucristo. No es ya a Dios a quien debe ir directamente la obediencia y el homenaje del hombre, ni tampoco a la ley dada misericordiosamente al hombre pecador, sino a aquel que vino a tomar figura humana (cf. Rom 10, 5-13); la \u00fanica obra que hay que cumplir es la de creer en el que Dios ha enviado (Jn 6,29). En efecto, \u00ab\u00fanico es el *mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jes\u00fas\u00bb (ITim 2,5). \u00danico es el Padre al que son conducidos los creyentes para que tengan por el Hijo la vida en abundancia y para siempre.<\/p>\n<p>2. Primado de Cristo. Si Jes\u00fas da la vida del Padre, es que \u00e9l es \u00abel principio, primog\u00e9nito de entre los muertos&#8230; Dios tuvo a bien hacer habitar en \u00e9l toda la *plenitud, y por \u00e9l *reconciliar a todos los seres para \u00e9l, haciendo la paz por la sangre de su cruz\u00bb (Col 1,18ss). Las divisiones que afectan a la humanidad pecadora no son ignoradas, pero ahora ya quedan superadas y situadas en relaci\u00f3n con un s, *nuevo, seg\u00fan una dimensi\u00f3n nueva, el ser en Cristo: \u00abYa no hay jud\u00ed\u00ado ni griego, ya no hay esclavo ni hombre libre, ya no hay hombre ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jes\u00fas\u00bb (G\u00e1l 3,28). La diferencia entre los sexos se hab\u00ed\u00ada convertido en oposici\u00f3n, a la que se hab\u00ed\u00adan a\u00f1adido las divisiones de sociedad y de raza. Por la reivindicaci\u00f3n de la dimensi\u00f3n cristiana domina el hombre las situaciones humanas: *libertad o *esclavitud, *matrimonio o *virginidad (lCor 7), cada una de ellas tiene su valor en Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La confusi\u00f3n de las *lenguas que simbolizaba la divisi\u00f3n y la *dispersi\u00f3n de los hombres, es superada por el lenguaje del *Esp\u00ed\u00adritu que Cristo no cesa de comunicar; y esta caridad se expresa a trav\u00e9s de la variedad de los *carismas, a gloria del Padre.<\/p>\n<p>3. El hombre nuevo es ante todo Cristo en persona (Ef 2,15), pero tambi\u00e9n todo creyente en el Se\u00f1or Jes\u00fas. Su existencia no es ya una derrota ante la *carne que la dominaba, sino la victoria continua del *esp\u00ed\u00adritu sobre la carne (G\u00e1l 5,16-25; Rom 8,5-13). El *cuerpo del cristiano, unido a aquel que tom\u00f3 un \u00abcuerpo de carne\u00bb (Col 1,22), ha muerto al pecado (Rom 8,10) por la asimilaci\u00f3n a la muerte de Cristo en el *bautismo (Rom 6,5s); tambi\u00e9n su cuerpo de miseria se convertir\u00e1 en un cuerpo de gloria (Flp 3,21), un \u00abcuerpo espiritual\u00bb (lCor 15,44). Su entendimiento es renovado, metamorfoseado (Rom 12,2; Ef 4,23); sabe juzgar (Rom 14,5) a la luz del Esp\u00ed\u00adritu, cuyas experiencias expresa en forma racional: \u00bfno tiene el entendimiento mismo de Cristo (lCor 2,16)? Si el hombre no es ya un simple mortal porque la fe ha depositado en su coraz\u00f3n un germen de inmortalidad, debe, sin embargo, morir constantemente al \u00abhombre viejo\u00bb, en uni\u00f3n con Jesucristo, que muri\u00f3 una vez por todos; su vida es *nueva. As\u00ed\u00ad \u00abnosotros que, con la cara descubierta, reflejamos como en un espejo la gloria del Se\u00f1or, somos transformados en esta misma imagen, cada vez m\u00e1s gloriosa, como conviene a la acci\u00f3n del Se\u00f1or, que es el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (2Cor 3,18). El hombre nuevo debe incesantemente progresar dej\u00e1ndose invadir por la imagen \u00fanica que es Cristo : a trav\u00e9s de la imagen desfigurada del hombre viejo se manifiesta cada vez mejor la imagen gloriosa del hombre nuevo, Jesucristo nuestro Se\u00f1or; y con esto el hombre \u00abse renueva a imagen de su Creador\u00bb (Col 3,10).<\/p>\n<p>4. Finalmente, la *creaci\u00f3n, que fue sometida a su pesar a la vanidad y que hasta este d\u00ed\u00ada gime con nosotros en trance de parto, conserva tambi\u00e9n la *esperanza de verse liberada de la servidumbre de la corrupci\u00f3n para entrar en la gloriosa *libertad de los hijos de Dios. Si la condici\u00f3n del trabajo conserva todav\u00ed\u00ada su car\u00e1cter penoso debido al pecado que hizo irrupci\u00f3n en el mundo, es revalorizada por la esperanza de ser transfigurada en la gloria final (Rom 8,18-30). Y cuando el \u00faltimo enemigo, la muerte, haya sido destruido, el Hijo entregar\u00e1 la realeza a Dios Padre, y as\u00ed\u00ad ser\u00e1 Dios todo en todos (ICor 15,24-28).<\/p>\n<p>-> Ad\u00e1n &#8211; Hijo del Hombre &#8211; Imagen &#8211; Jes\u00fas.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 es el hombre? Esta asombrosa criatura, cuya impresionante conquista del espacio y tiempo ha producido amplios diccionarios en cuanto a toda la realidad, cae en la frustraci\u00f3n cuando\u2014bastante ir\u00f3nicamente\u2014trata de definirse a s\u00ed misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEs el hombre nada m\u00e1s que un animal complejo, como han sostenido los naturalistas antiguos y modernos? \u00bfEs un verdadero fragmento de la divinidad\u2014una parte de Dios\u2014tal como los idealistas y pante\u00edstas han dicho? La ciencia moderna entrega una respuesta ambigua que refleja las divergentes filosof\u00edas que gobiernan su investigaci\u00f3n. De hecho, la ciencia contempor\u00e1nea parece cada vez menos segura de c\u00f3mo definir las especies, incl\u00fayase las humanas (cf. Jan Lever, <em>Creation and Evolution<\/em>, pp. 101\u2013140). Adem\u00e1s, algunos antrop\u00f3logos generalmente tienden a empa\u00f1ar la unidad de la raza. En agudo contraste con los siglos pasados, en los que se discut\u00eda si la naturaleza del hombre es tric\u00f3toma (dividida en cuerpo, alma y esp\u00edritu) o dic\u00f3toma (considerando el cuerpo y el alma como meras distinciones funcionales dentro de un aspecto f\u00edsico de la personalidad del hombre), la psicolog\u00eda m\u00e1s reciente\u2014inclinada al evolucionismo naturalista\u2014tiende a considerar lo ps\u00edquico como una mera diferenciaci\u00f3n de lo f\u00edsico, o como emergiendo de ello. Las teor\u00edas idealistas que toman la mente del hombre como el espejo ininterrumpido de la Raz\u00f3n Infinita han ca\u00eddo en el descr\u00e9dito por haber hecho caso omiso al pecado y la finitud del hombre, y su confianza en la especulaci\u00f3n humana ha oscurecido tambi\u00e9n la importancia contempor\u00e1nea de la revelaci\u00f3n b\u00edblica en cuanto a la naturaleza y destino del hombre. Por el momento, las explicaciones naturalistas de la raz\u00f3n reflectiva, explicada como una simple evoluci\u00f3n tard\u00eda, domina el mundo acad\u00e9mico de hoy.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>La imagen de Dios. La Biblia responde a la respuesta de la naturaleza del hombre apuntando a la <em>imago Dei<\/em>. Una doctrina b\u00edblica fundamental consiste en que el hombre, producto de la creaci\u00f3n, lleva en s\u00ed mismo la imagen divina\u2014y tambi\u00e9n que esta imagen est\u00e1 empa\u00f1ada por el pecado y que es restaurada por la salvaci\u00f3n divina. La naturaleza y destino del hombre est\u00e1n entretejidos con este hecho fundamental, y las filosof\u00edas especulativas inevitablemente atacan esta doctrina cuando degradan al hombre a un mero animal o cuando distorsionan su personalidad (v\u00e9ase).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los antecedentes b\u00edblicos sobre la <em>imago Dei<\/em> se encuentran en el AT y el NT. Su marco es la religi\u00f3n revelada, no la filosof\u00eda especulativa. La escuela de religi\u00f3n comparativa ha afirmado que el punto de vista de Pablo depende de las religiones hel\u00e9nicas de misterio. Reitzenstein (<em>Die hellenistischen Mysterienreligionen<\/em>, pp. 7ss.) ha dicho que la ense\u00f1anza de Pablo sobre la imagen est\u00e1 endeudada a los cultos de misterio privados de Egipto, Frigia y Persia, particularmente aquellos de Isis, Attis y Cibele y Mitra, con su meta de salvaci\u00f3n asegurada a trav\u00e9s de la uni\u00f3n personal con el dios o la diosa. Pero H.A.A. Kennedy ha demostrado convincentemente en su <em>St. Paul and the Mystery Religions<\/em> que las ideas b\u00e1sicas del NT est\u00e1n fraguadas en base al trasfondo de la teolog\u00eda hebrea, y no en base a los cultos helenistas, y que aun en cuanto a la imagen el parecido entre los conceptos paulinos y los misterios son superficiales. David Cairns tambi\u00e9n acent\u00faa que \u00ablos escritores del Nuevo Testamento casi no usan\u00bb\u2014con propiedad deber\u00eda haber omitido la palabra \u00abcasi\u00bb\u2014las ideas que con tanta frecuencia se encuentran en los cultos de misterio tales como la divinizaci\u00f3n del creyente y la absorci\u00f3n del humano dentro de la deidad (<em>The Image of God in Man<\/em>, p. 56).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La teolog\u00eda hebreo-cristiana construye la doctrina del <em>imago<\/em> dentro del marco de la creaci\u00f3n (v\u00e9ase) divina y la redenci\u00f3n (v\u00e9ase). En cuanto a la imagen, Cairns nos recuerda que \u00abla sustancia de la doctrina de la creaci\u00f3n es con toda seguridad \u00e9sta: el ser del hombre, aunque relacionado con lo divino, no es esencialmente divino en s\u00ed, sino creado, y de esta forma dependiente de Dios, y de un orden distinto al de \u00e9l, aunque parecido\u00bb (<em>op. cit.<\/em>, p. 63). La doctrina b\u00edblica, entonces, no s\u00f3lo afirma en forma religiosa lo que las filosof\u00edas especulativas expresan m\u00e1s generalmente en su \u00e9nfasis en la dignidad y valor inherentes del hombre, o en el valor y car\u00e1cter sagrado de la personalidad humana. Porque la Escritura condiciona el valor y la dignidad del hombre sobre la doctrina de la creaci\u00f3n, y no sobre una doctrina de divinidad intr\u00ednseca, y de seguro no oscurece el hecho de la ca\u00edda del hombre y de su desesperada necesidad por redenci\u00f3n. Aquellos que, como Kingsley Martin, profesan encontrar en el estoicismo (v\u00e9ase) una base superior y m\u00e1s sana para la dignidad humana que la entregada por la teolog\u00eda b\u00edblica, pareciera que poco se dan cuenta que en semejante transici\u00f3n al pante\u00edsmo (v\u00e9ase) realmente se abandonan las dimensiones hebreo-cristianas del <em>imago<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las discusiones b\u00edblicas se centran en las palabras hebreas <em>\u1e63elem<\/em> y <em>d\u04d9m\u00fb\u1e6f<\/em> y en sus equivalentes griegos <em>eik\u014dn<\/em> y <em>homoi\u014dsis<\/em>. La Escritura emplea estos t\u00e9rminos para afirmar que el hombre fue formado a la imagen de Dios, y que Jesucristo, el Hijo divino, es la imagen esencial del Dios invisible. Los pasajes que afirman expresamente que el hombre es la imagen de Dios son Gn. 1:26, 27; 5:1, 3; y 9:6; 1 Co. 11:7; Col. 3:10; y Stg. 3:9. La doctrina tambi\u00e9n se implica en otros pasajes en los que no aparece la frase \u00abimagen de Dios\u00bb, especialmente en Sal. 8, que J. Laidlaw ha llamado \u00abuna <em>r\u00e9plica<\/em> po\u00e9tica de la narraci\u00f3n de la creaci\u00f3n de G\u00e9nesis 1 hasta donde se refiere al hombre\u00bb (\u00abImage\u00bb, en <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">HDB<\/a><\/em>, II, p. 452a), y las referencias que Pablo hace acerca del hombre y su Creador. Los t\u00e9rminos \u00abimagen y semejanza\u00bb de Gn. 1:26, y 5:3 no hacen distinciones entre diferentes partes de la <em>imago<\/em>, sino que afirman intensivamente el hecho de que el hombre representa en forma \u00fanica a Dios. En lugar de sugerir distinciones dentro de la imagen, la yuxtaposici\u00f3n declara vigorosamente que por la creaci\u00f3n el hombre lleva una imagen que realmente corresponde al original divino. En Gn. 1:27 la palabra \u00abimagen\u00bb sola expresa la idea completa de correspondencia, mientras que en 5:1 el t\u00e9rmino \u00absemejanza\u00bb sirve al mismo prop\u00f3sito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el hombre refleja a Dios por creaci\u00f3n\u2014cosa que la prohibici\u00f3n divina de no hacer im\u00e1genes refuerza categ\u00f3ricamente, ya que oscurece la espiritualidad de Dios\u2014la ca\u00edda del hombre impide todo intento por leer de corrido la imagen de Dios en el hombre. Por tanto, hacer a Dios a la imagen del hombre es una horrible forma de idolatr\u00eda que confunde al Creador con la criatura (Ro. 1:23). Esta confusi\u00f3n llega a su nadir en la adoraci\u00f3n de la bestia y su imagen o estatua (Ap. 14:9ss.).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Estudios teol\u00f3gicos recientes. Dando por sentado que los t\u00e9rminos \u00abimagen\u00bb y \u00absemejanza\u00bb denotan una semejanza exacta, ahora viene la pregunta, \u00bfen qu\u00e9 forma refleja el hombre a Dios? \u00bfcu\u00e1les son los efectos corruptores de su ca\u00edda en el pecado? El concepto que el NT tiene de la <em>imago<\/em> \u00bfest\u00e1 en conflicto con el del AT? \u00bfEst\u00e1 en conflicto consigo mismo? \u00c9stas son las preguntas que se discuten con la mayor energ\u00eda en la teolog\u00eda contempor\u00e1nea.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La importancia de un entendimiento correcto de la <em>imago Dei<\/em> podr\u00e1 s\u00f3lo con dificultad acentuarse demasiado. La respuesta que se da a la pregunta sobre la <em>imago<\/em> pronto llegar\u00e1 a ser determinante para toda la gama de afirmaciones doctrinales. Las ramificaciones no son s\u00f3lo teol\u00f3gicas, sino que afectan cada parte del problema de la revelaci\u00f3n y la raz\u00f3n, incluyendo las leyes natural e internacional, y la totalidad de la empresa cultural. Cualquier punto de vista incorrecto tendr\u00e1 consecuencias sumamente dr\u00e1sticas por sus implicaciones sobre el hombre regenerado e irregenerado, desde el origen pr\u00edstino hasta su destino final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La nueva teolog\u00eda propone una interpretaci\u00f3n \u00abcristol\u00f3gica\u00bb o \u00abescatol\u00f3gica\u00bb de la imagen divina del hombre. Esta orientaci\u00f3n es formalmente loable, ya que el Dios-hombre con toda seguridad exhibe cu\u00e1l es la intenci\u00f3n divina para el hombre, y la gloria de la humanidad redimida consistir\u00e1 en la completa conformidad a la imagen de Cristo. En el pasado, surgi\u00f3 desafortunadamente un tipo de racionalismo cristiano que busc\u00f3 delinear la verdadera naturaleza y destino del hombre en bases puramente antropol\u00f3gicas, independientemente de la cristolog\u00eda. Tales exposiciones, que en forma arbitraria identifican la <em>imago<\/em> del hombre ca\u00eddo con la de Cristo, f\u00e1cilmente se entorpecen por especulaciones de una naturaleza personalista e idealista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero tambi\u00e9n necesitamos ser cautelosos con la nueva teolog\u00eda, ya que a menudo incorpora en su \u00e9nfasis cristol\u00f3gico un giro evasivo. Distrae la atenci\u00f3n de la importante pregunta sobre el origen del hombre\u2014esto es, sobre la creaci\u00f3n, la ca\u00edda del primer Ad\u00e1n (v\u00e9ase)\u2014ya que reh\u00fasa desafiar la filosof\u00eda moderna evolucionaria desde el punto de vista de la narraci\u00f3n que el G\u00e9nesis da de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por <em>imago<\/em> los reformadores entendieron principalmente el estado original del hombre, un estado de pureza, en conformidad con G\u00e9nesis 1 y 2, donde se representa a Ad\u00e1n como formado para tener una comuni\u00f3n racional, moral y espiritual con su Hacedor. La filosof\u00eda existencialista de hoy, por encontrar esta representaci\u00f3n demasiado contradictoria con los puntos de vista cient\u00edficos de hoy, le da al primer Ad\u00e1n s\u00f3lo un lugar m\u00edtico, y lo considera\u2014en cuanto al desviarse lejos de la perfecci\u00f3n\u2014s\u00f3lo como un tipo de todo hombre. De esta forma, la <em>imago<\/em> ya no se concibe como un estado, sino como una relaci\u00f3n\u2014ya que se descarta alg\u00fan estado original de pureza ad\u00e1mica. De esta forma, la teolog\u00eda neortodoxa no s\u00f3lo rechaza, al igual que lo hace en general el Protestantismo, la exposici\u00f3n cat\u00f3lica romana de la imagen en t\u00e9rminos tom\u00edsticos (de <em>analog\u00eda entis<\/em>, una gradaci\u00f3n del \u00abser\u00bb), pero tambi\u00e9n rechaza la confianza protestante tradicional en las narrativas del G\u00e9nesis sobre la creaci\u00f3n como un relato cient\u00edfico pertinente sobre los or\u00edgenes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho de que el punto de vista \u00abcristol\u00f3gico\u00bb o \u00abescatol\u00f3gico\u00bb apunte al fin en vez que al principio, de por s\u00ed no hace plena justicia a la representaci\u00f3n b\u00edblica. Subordina la exhibici\u00f3n de la imagen divina como un regalo de Dios en la creaci\u00f3n, y tambi\u00e9n es vulnerable a exposiciones universalistas de la redenci\u00f3n. Porque mientras la imagen de la Deidad (Gn. 1:26) tiene una referencia anticipatoria acerca del Dios-Hombre por estar basada en la creaci\u00f3n, no es como tal la imagen de Jesucristo el Redentor. Aunque la imagen redimida verdaderamente presupone la imagen creada y aunque la imagen creada prepara el camino para la imagen redimida; de todas formas, cuando Karl Barth afirma que toda revelaci\u00f3n divina es redentiva, pasa por alto consideraciones significativas. Si de hecho la imagen original es un reflejo de la <em>gracia<\/em>, si el hombre es la imagen de Dios s\u00f3lo en promesa (mientras que Jesucristo es <em>verdaderamente<\/em> la imagen de Dios), \u00bfpuede realmente evitarse el universalismo? Debemos notar: (1) La imagen de la creaci\u00f3n fue enteramente y una vez para siempre dada en Ad\u00e1n; la imagen de la redenci\u00f3n se va formando gradualmente. (2) La imagen de la creaci\u00f3n es, de alg\u00fan modo, dada a todos los hombres; la imagen de la redenci\u00f3n, s\u00f3lo a los redimidos; (3) La imagen de la creaci\u00f3n distingue a todos los hombres de los animales, la imagen de la redenci\u00f3n distingue a la familia regenerada de la fe de la humanidad irregenerada. (4) La imagen de la creaci\u00f3n era probatoria; la imagen de la redenci\u00f3n no lo es.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las afirmaciones de la teolog\u00eda moderna sobre la <em>imago<\/em>, aunque hablan de ella como de aquellas cosas en las que el hombre trasciende a los animales, a menudo dan a los pasajes b\u00edblicos un tono grotesco de novedad. Barth ha propuesto al menos dos interpretaciones de la imagen, y Emil Brunner, tres, y sus textos revisados m\u00e1s recientes no est\u00e1n libres de dificultades. Por todos esos ajustes y reajustes podemos concluir que los te\u00f3logos de hoy tratan de meter la imagen dentro de un marco insatisfactoriamente estrecho. Mientras que, tiempo atr\u00e1s, el liberalismo panteisante pon\u00eda a un lado el pecado y la necesidad de redenci\u00f3n, y equivocadamente consideraba al hombre natural como destinado para Cristo sobre la sola base de la creaci\u00f3n, los escritores neortodoxos exageran la transcendencia de Dios, lo cual diluye la imagen en el hombre como creada y ca\u00edda. Las reconstrucciones dial\u00e9cticas recientes de la <em>imago<\/em> casi invariablemente profesan honor a los reformadores protestantes, a los que se les da el cr\u00e9dito por haber sido los primeros en haber controlado la idea de la <em>imago<\/em> en t\u00e9rminos del \u00abverdadero principio dial\u00e9ctico o cristol\u00f3gico\u00bb. Pero se dice que el \u00e9nfasis de Calvino sobre la continuidad y la discontinuidad de la <em>imago<\/em> del hombre con su Hacedor carec\u00eda del equilibrio que ahora entrega el punto de vista dial\u00e9ctico. La nueva especulaci\u00f3n concibe su unidad \u00abescatol\u00f3gicamente\u00bb; esto es, ni la justicia original ni la ca\u00edda tienen un lugar dentro de la sucesi\u00f3n temporal del pasado emp\u00edrico. Es as\u00ed como las exposiciones cristol\u00f3gicas y escatol\u00f3gicas de la <em>imago<\/em> est\u00e1n empachadas con elementos dial\u00e9cticos y existenciales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay posiciones extremas que afirman hoy en d\u00eda que la <em>imago<\/em> no sobrevivi\u00f3 la ca\u00edda. Barth defendi\u00f3 esta posici\u00f3n al principio, argumentando que la humanidad y la personalidad no son significativas para la imagen. T.F. Torrance ha profesado encontrar esto en Calvino. Brunner ha reconocido prontamente que, formalmente, la imagen sobrevive la ca\u00edda; pero duda en cuanto a la pregunta de su contenido material. No obstante, las diferencias entre los te\u00f3logos neortodoxos no son tan significativas como sus acuerdos, en especial cuando incluyen en la <em>imago<\/em> las formas de la l\u00f3gica y el conocimiento conceptual de Dios. El resultado es un desprecio del elemento racional en la revelaci\u00f3n, tanto general como especial. Esta revisi\u00f3n moderna del aspecto no\u00e9tico de la <em>imago<\/em> es rebajada a la limitaci\u00f3n de la raz\u00f3n humana en conformidad a la filosof\u00eda dial\u00e9ctica; admitir un conocimiento conceptual de Dios minar\u00eda la posibilidad y la necesidad de la dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los expositores evang\u00e9licos de la revelaci\u00f3n b\u00edblica creen que la imagen de Dios est\u00e1 presente formalmente en la personalidad del hombre (responsabilidad moral e inteligencia) y, materialmente, en su conocimiento de Dios y de su voluntad para el hombre. De manera que la imagen no puede reducirse simplemente a una relaci\u00f3n del hombre para con Dios, sino que m\u00e1s bien es la precondici\u00f3n de esta relaci\u00f3n. La ca\u00edda del hombre no destruy\u00f3 la imagen formal (la personalidad del hombre) aunque s\u00ed envuelve distorsi\u00f3n (aunque no demolici\u00f3n) del contenido material de esta imagen. El punto de vista b\u00edblico es que el hombre est\u00e1 hecho para conocer a Dios y para obedecerle. Aun en su rebeld\u00eda, el hombre est\u00e1 condenado por su conocimiento, y se le ofrece la revelaci\u00f3n redentiva de Dios en forma escritural (esto es, proposicional). Las objeciones de que si se acepta semejante contenido racional de la <em>imago<\/em>, entonces llegamos al pante\u00edsmo, o a una capacidad para salvarse a s\u00ed mismo mediante la reflexi\u00f3n a trav\u00e9s de la supuesta afirmaci\u00f3n de un pedazo no da\u00f1ado de la naturaleza humana, pierden su fuerza cuando la base para tales objeciones prueba estar basada en exageraciones de la transcendencia divina, de donde nacen los puntos de vista dial\u00e9cticos, en vez de descansar en consideraciones b\u00edblicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque parecer\u00eda que el AT y el NT estuviesen en conflicto\u2014ya que el primero reitera que la imagen sobrevive despu\u00e9s de la ca\u00edda, mientras que el segundo hace hincapi\u00e9 en la restauraci\u00f3n redentiva de esta imagen\u2014, realmente no existe tal conflicto. El concepto del AT tambi\u00e9n se presupone en el Nuevo, lo que es un desarrollo leg\u00edtimo. Porque el NT tambi\u00e9n habla de la imagen divina en el hombre natural (1 Co. 11:7; Stg. 3:9). Pero su mensaje central es la renovaci\u00f3n del hombre redimido a la imagen de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. Implicaciones m\u00e1s amplias. La Biblia representa al hombre primariamente desde la perspectiva de su relaci\u00f3n con Dios ya que su naturaleza y destino solo pueden ser entendidos desde ese punto de vista. Su interpretaci\u00f3n del hombre es, por tanto, primeramente religiosa. Los relatos de la creaci\u00f3n no fueron escritos para responder expresamente a las preguntas que levanta la ciencia del siglo veinte, aunque los intentos por desacreditarlos como no cient\u00edficos tarde o temprano se meten en aprietos por las inevitables reversiones de la opini\u00f3n cient\u00edfica. Las discusiones evang\u00e9licas recientes en cuanto a la armon\u00eda de la Escritura y la ciencia en asuntos como origen, unidad y antig\u00fcedad del hombre podr\u00e1n ser halladas en <em>Contemporary Evangelical Thought<\/em> (C.F.H. Henry, editor; cap\u00edtulo acerca de \u00abScience and Religion\u00bb) y <em>Theology and Evolution<\/em> (Russell Mixter, editor, patrocinado por American Scientific Affiliation). La Biblia no diferencia al hombre de los animales en t\u00e9rminos de consideraciones morfol\u00f3gicas, sino que en t\u00e9rminos de la <em>imago Dei<\/em>. El hombre fue hecho para tener una comuni\u00f3n personal y eterna, lo que envuelve un entendimiento racional (Gn. 1:28ss.), obediencia moral (2:16ss) y comuni\u00f3n religiosa (3:3, 16). Se le da dominio sobre los animales y se le ordena sojuzgar la tierra, esto es, consagrarla al servicio espiritual de Dios y el hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Escritura tampoco particulariza una ciencia de la psicolog\u00eda (v\u00e9ase) en el sentido moderno, aunque presenta un punto de vista consistente de la naturaleza del hombre. Su \u00e9nfasis recae sobre el hombre como una personalidad unitaria de alma y cuerpo. Su separaci\u00f3n se debe al pecado (2:17); parte del destino del hombre es ser reconstituido como un ser corp\u00f3reo en la resurrecci\u00f3n. El alma sobrevive en el estado intermedio entre la muerte y la resurrecci\u00f3n, este no es el ideal \u00faltimo (2 Co. 5:1\u20134), lo cual est\u00e1 en agudo contraste con la filosof\u00eda griega. La disputa sobre dicotom\u00eda (v\u00e9ase) o tricotom\u00eda (v\u00e9ase) a menudo pierde de vista la naturaleza unitaria de la personalidad humana. No es posible afirmar distinciones separadas dentro de la naturaleza del hombre sobre la mera base de los t\u00e9rminos escriturales como alma, esp\u00edritu, mente, y otros por el estilo. Heb. 4:12 citado con frecuencia a favor de la tricotom\u00eda (\u00abque penetra hasta partir el alma y el esp\u00edritu, las coyunturas y los tu\u00e9tanos\u00bb) no establece de ning\u00fan modo que el alma y el esp\u00edritu son entidades diferentes, sino que las ve como dos diferentes funciones de la \u00fanica vida ps\u00edquica del hombre, lo que es evidente por la frase paralela de \u00abcoyunturas y los tu\u00e9tanos\u00bb en relaci\u00f3n al cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al cuadro que el AT da del hombre, el NT a\u00f1ade la exposici\u00f3n gr\u00e1fica de la filiaci\u00f3n divina a trav\u00e9s de la adopci\u00f3n de gracia (Jn. 1:12) y de su nuevo papel en la familia de la redenci\u00f3n, que viene despu\u00e9s de haber sido rescatado de la raza irregenerada. Como miembro de la iglesia, el cuerpo de Cristo, cuya cabeza ya pas\u00f3 por la muerte y la resurrecci\u00f3n, el hombre redimido ya tiene una existencia en el orden eterno (Ef. 1:3), de manera que el repentino fin del orden de este mundo exhibir\u00e1 al Redentor divino como el verdadero centro de su vida y actividad. Al mismo tiempo, el Cristo coronado media a los miembros del cuerpo poderes y virtudes que pertenecen a la era venidera como una prenda de su herencia futura (Ef. 1:14; 2 Co. 1:22; G\u00e1. 5:22). El destino del hombre no es por tanto una mera existencia sin fin, sino que es moral\u2014sea una vida redimida y preparada para la eternidad, o una vida bajo el perpetuo juicio de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Karl Barth, <em>Church Dogmatics<\/em>, Vol. III\/2 (<em>The Doctrine of Man<\/em>); Emil Brunner, <em>Man in Revolt<\/em>; David Cairns, <em>The Image of God in Man<\/em>; Gordon H. Clark, <em>A Christian View of Men and Things<\/em>; J. Gresham Machen, <em>The Christian View of Man<\/em>; Reinhold Niebnhr, <em>The Nature and Destiny of Man<\/em>; James Orr, <em>God\u2019s Image in Man<\/em>; H. Wheeler Robinson, <em>The Christian Doctrine of Man<\/em>; T.F. Torrance, <em>Calvin\u2019s Doctrine of Man<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carl F.H. Henry<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>HDB <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (295). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>El relato de la creaci\u00f3n seg\u00fan el libro de G\u00e9nesis acuerda al hombre un lugar supremo en el cosmos. No s\u00f3lo es la creaci\u00f3n del hombre la obra final de Dios, sino que en ella las obras de los otros cinco d\u00edas encuentra su plenitud y su sentido. El hombre ha de poseer la tierra, hacer que ella le sirva, y gobernar a las dem\u00e1s criaturas (Gn. 1.27\u20132.3). Este mismo testimonio a la centralidad y el dominio del hombre en la creaci\u00f3n se pone de manifiesto en otras partes (Am. 4.13; Is. 42.5s; Sal. 8.5s; 104.14s), y se destaca en forma suprema en la encarnaci\u00f3n (cf. He. 2).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. El hombre en la naturaleza<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Se insiste en toda la Biblia en que el hombre forma parte de la naturaleza. Dado que es polvo, y que fue hecho del polvo (Gn. 2.7), su semejanza biol\u00f3gica y f\u00edcica con la creaci\u00f3n animal resulta obvia en muchos aspectos de su vida (Gn. 18.27; Job 10.8\u20139; Sal. 103.14; Ec. 3.19\u201320; 12.5\u20137). Dado que es \u201ccarne\u201d depende ineludiblemente, juntamente con el conjunto de la creaci\u00f3n, de la misericordia de Dios (Is. 2.22; 40.6; Sal. 103.15; 104.27\u201330). Aun cuando hace que la naturaleza le sirva, tambi\u00e9n \u00e9l tiene que servir a la naturaleza, cuidarla, y hacer que fructifique (Gn. 2.15). Est\u00e1 sujeto a las mismas leyes que el mundo natural, puede llegar a sentirse abrumado en medio de a grandeza del mundo en que vive (Job 38\u201342).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La naturaleza no constituye simplemente un marco o fondo neutral para la vida del hombre. Entre la naturaleza y el hombre existen v\u00ednculos profundos y misteriosos. El mundo natural cae bajo la maldici\u00f3n de la corrupci\u00f3n debido a la ca\u00edda del hombre (Gn. 3.17\u201318), y actualmente sufre dolor y muerte, mientras espera la redenci\u00f3n final de la humanidad antes de que pueda producirse la suya propia (Ro. 8.19\u201323). Seg\u00fan la Biblia la naturaleza se regocija por los acontecimientos que llevan a la redenci\u00f3n del hombre (Sal. 96.10\u201313; Is. 35; 55.12\u201313) cuando ella, tambi\u00e9n, ser\u00e1 liberada (Is. 11.6\u20139; 65.25). El hombre, por su lado, siente una simpat\u00eda instintiva para con la naturaleza (Gn. 2.19), y debe respetar sus ordenanzas (Lv. 19.19; Dt. 22.9\u201310; Job 31.38\u201340), comprender su dependencia de ella, y trabajar a fin de obtener del mundo natural que lo rodea lo necesario para su vida y para el enriquecimiento de su cultura (Gn. 3.17; 9.1\u20137).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. El destino del hombre<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Sin embargo, el hombre no puede encontrar el significado verdadero de su propia vida dentro de este contexto. Los animales no constituyen la \u201cayuda id\u00f3nea\u201d que necesita (Gn. 2.18). El hombre tiene una historia y un destino que cumplir, \u00fanicos entre el resto de la creaci\u00f3n. Ha sido hecho \u201ca imagen de Dios\u201d (Gn. 1.27). Si bien algunos han sugerido que dicha imagen se expresa en el dominio que el hombre ejerce sobre la tierra, o en su poder de razonamiento, o incluso en sus caracter\u00edsticas f\u00edsicas, parecer\u00eda mejor no buscarla ni en las relaciones del hombre con el mundo, ni en alg\u00fan sello est\u00e1tico en su ser, sino en su responsabilidad para con su Creador. En el relato de la creaci\u00f3n en G\u00e9nesis, Dios, cuando crea al hombre, aparece adoptando una actitud que evidencia un inter\u00e9s personal m\u00e1s profundo en \u00e9l (Gn. 1.26; cf. 1.3, 6, etc.), y un modo de acercamiento que lo envuelve en una relaci\u00f3n m\u00e1s \u00edntima con el hombre, su criatura (Gn. 2.7), que con el resto de la creaci\u00f3n. Dios se acerca al hombre y se dirige a \u00e9l con el pronombre personal \u201ct\u00fa\u201d (Gn. 3.9), y el hombre aparece respondiendo a la palabra de gracia de su Dios con una expresi\u00f3n personal de amor y confianza. S\u00f3lo con esta respuesta puede el hombre ser lo que realmente es. La palabra de Dios mediante la cual vive (cf. Mt. 4.4) le ofrece una relaci\u00f3n que lo levanta por encima de la creaci\u00f3n que lo rodea, y le confiere su dignidad de hijo de Dios, hecho a su imagen, y destinado a reflejar su gloria. Esta dignidad, adem\u00e1s, no es algo que posee como individuo aislado delante de Dios, sino s\u00f3lo en la medida en que se coloca en una relaci\u00f3n responsable y amorosa para con los dem\u00e1s hombres. Es como hombre en el seno de su familia y de las relaciones sociales que el ser humano puede reflejar adecuadamente la imagen de Dios (Gn. 1.27\u201328; 2.18).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. La estructura del hombre<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Diversas palabras se usan para describir al hombre en su relaci\u00f3n con Dios y con su contorno, y en la estructura de su propio ser. Estas son: esp\u00edritu (heb. <\/span><span style=''>r\u00fba&#7717;<\/span><span lang=ES style=''>, gr. <\/span><span style=''>pneuma<\/span><span lang=ES style=''>), alma (heb. <\/span><span style=''>nefe\u0161<\/span><span lang=ES style=''>, gr. <\/span><span style=''>psyj&#275;<\/span><span lang=ES style=''>), cuerpo (s\u00f3lo en el gr. del NT, <\/span><span style=''>s&#333;ma<\/span><span lang=ES style=''>), carne (heb. <\/span><span style=''>b&#257;&#347;&#257;r<\/span><span lang=ES style=''>, gr. <\/span><span style=''>sarx<\/span><span lang=ES style=''>). Estas palabras se usan seg\u00fan los diferentes aspectos de la actividad o el ser del hombre que se desea destacar, pero no se debe considerar que describen partes separadas o separables que se unen para constituir al hombre en lo que es. El uso de la palabra \u201calma\u201d puede destacar su individualidad y vitalidad, con el acento en su vida interior, sus sentimientos, y su conciencia de s\u00ed mismo. El uso de la palabra \u201ccuerpo\u201d sirve para destacar las asociaciones hist\u00f3ricas y externas que afectan su vida. Pero el alma es, y debe ser, el alma de su cuerpo, y viceversa. El hombre est\u00e1, tambi\u00e9n, en una relaci\u00f3n tal con el Esp\u00edritu de Dios que tiene esp\u00edritu, y sin embargo no de modo tal que pueda ser descrito como esp\u00edritu, o que el esp\u00edritu pueda ser considerado como un tercer aspecto de su identidad. El hombre como \u201ccarne\u201d es el hombre en su conexi\u00f3n con el reino de la naturaleza y con la humanidad en su conjunto, no s\u00f3lo en su debilidad sino tambi\u00e9n en su pecaminosidad y su oposici\u00f3n a Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Otras palabras se usan para definir el asiento de ciertos aspectos o funciones particulares del hombre. En el AT los impulsos y sensaciones emocionales se atribuyen, en forma real y metaf\u00f3rica, a \u00f3rganos del cuerpo tales como el *coraz\u00f3n (<\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>l&#275;b<\/span><span lang=ES style=''>), el *Higado (<\/span><span style=' '>k&#257;&#7687;&#275;&#7695;<\/span><span lang=ES style=''>), los *ri\u00f1ones (<\/span><span style=''>k<sup>e<\/sup>l&#257;y\u00f4&#7791;<\/span><span lang=ES style=''>), y las *entra\u00f1as (<\/span><span style=''>m&#275;&#723;&#305;&#770;m<\/span><span lang=ES style=''>). La *sangre tambi\u00e9n se considera como \u00edntimamente identificada con la vida o <\/span><span style=''>nefe\u0161<\/span><span lang=ES style=''>. Es el coraz\u00f3n (<\/span><span style=''>l&#275;b<\/span><span lang=ES style=''>), especialmente, el que es el asiento de una amplia variedad de actividades volitivas e intelectuales, como tambi\u00e9n emocionales, y tiende a denotar el alma, o el hombre visto de su lado interior y oculto. En el NT se hace el mismo uso de la palabra gr. <i>kardia<\/i> (=<\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>l&#275;b<\/span><span lang=ES style=''>, coraz\u00f3n). Dos palabras m\u00e1s, <\/span><span style=''>nous<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018mente\u2019, y <\/span><span style=''>syneid&#275;sis<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018conciencia\u2019, entran en juego, y se hace una distinci\u00f3n m\u00e1s clara entre el hombre \u201cinterior\u201d y el \u201cexterior\u201d, pero estos dos aspectos del mismo hombre no pueden separarse, y el futuro depara no la mera \u201cinmortalidad del alma\u201d sino la \u201cresurrecci\u00f3n del cuerpo\u201d, lo cual significa la salvaci\u00f3n y la renovaci\u00f3n del hombre en su totalidad, en la plenitud de su ser.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. El pecado del hombre<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La ca\u00edda del hombre (Gn. 3) comprende su negativa a responder a la palabra de Dios, y a entrar en la relaci\u00f3n en la que puede cumplir el prop\u00f3sito para el que fue creado. El hombre procura encontrar en s\u00ed mismo la justificaci\u00f3n de su existencia (Ro. 10.3). En lugar de procurar entrar en una verdadera relaci\u00f3n con Dios y sus cong\u00e9neres en la que pueda reflejar la imagen y la gloria de Dios, procura buscar el sentido de su destino simplemente en su relaci\u00f3n ron el mundo creado, en el contexto de su entorno inmediato (Ro. 1.25). El resultado es que su vida ha terminado por caracterizarse por la servidumbre (He. 2.14\u201315), por los conflictos con los poderes del mal (Ef. 6.12), la debilidad y la frustraci\u00f3n (Is. 40.6; Job 14.1), y \u00e9l mismo se encuentra tan pervertido de mente y coraz\u00f3n (Gn. 8.21; Job 14.4; Sal. 51.5; Mt. 12.39; 15.19\u201320) que torna la verdad de Dios en mentira (Ro. 1.25).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>e. El hombre a imagen de Dios<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Con todo, a pesar de la ca\u00edda, el hombre, bajo la promesa de Cristo, debe ser considerado como hecho a imagen de Dios (Gn. 5.1ss; 9.1ss; Sal. 8; 1 Co. 11.7; Stg. 3.9), no por lo que es en s\u00ed mismo, sino por lo que Cristo es para \u00e9l, y por lo que \u00e9l es en Cristo. En Cristo se ha de ver ahora el verdadero significado del pacto que Dios procur\u00f3 hacer con el hombre en la Palabra, y el destino que el hombre deb\u00eda cumplir (cf. Gn. 1.27\u201330; 9.8\u201317; Sal. 8; Ef. 1.22; He. 2.6ss), por cuanto la infidelidad del hombre no invalida la fidelidad de Dios (Ro. 3.3). Por lo tanto, a la vista de Dios, el hombre, visto tanto en el aspecto individual (Mt. 18.12) como corporativo (Mt. 9.36; 23.37) de su vida, tiene mayor valor que todo el reino de la naturaleza (Mt. 10.31; 12.12; Mr. 8.36\u201337), y la recuperaci\u00f3n del hombre perdido justifica la m\u00e1s penosa b\u00fasqueda y el sacrificio total de parte de Dios (Lc. 15).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Jesucristo es la verdadera imagen de Dios (Col. 1.15; 2 Co. 4.4), y, por ello, el verdadero hombre (Jn. 19.5). \u00c9l es tanto el individuo \u00fanico como el representante pleno de toda la raza, y sus logros victoria significan libertad y vida para toda la humanidad (Ro. 5.12\u201321). \u00c9l cumple el pacto en el que Dios otorga al hombre su verdadero destino. En Cristo, por la fe, el hombre encuentra que es transformado a la semejanza de Dios (2 Co. 3.18), y que puede esperar confiadamente la plena conformaci\u00f3n a su imagen (Ro. 8.29), cuando se cumpla la manifestaci\u00f3n final de su gloria (1 Jn. 3.2). Al \u201cvestir\u201d dicha imagen por fe tiene luego que \u201cdespojarse del viejo hombre\u201d (Ef. 4.24; Col. 3.10), lo cual parece indicar la necesidad de renunciar a la idea de que la imagen de Dios puede considerarse como algo inherente al hombre natural, aun cuando el mismo hombre natural tiene que ser considerado como creado a la imagen de Dios (cf. 2 Co. 5.16\u201317).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En la elaboraci\u00f3n de la doctrina del hombre, la iglesia sucumbi\u00f3 a la influencia del pensamiento gr., con su contraste dualista entre materia y esp\u00edritu. Se puso el acento en el alma con su \u201cchispa divina\u201d, y surgi\u00f3 la tendencia a considerar al hombre como una entidad individual e independiente, cuya verdadera naturaleza pod\u00eda entenderse examinando los diversos elementos que constitu\u00edan su ser. Algunos de los Padres destacaron la racionalidad, la libertad, y la inmortalidad dei alma como el elemento principal de la semejanza del hombre con Dios, aunque otros encontraban tambi\u00e9n la imagen de Dios en su ser f\u00edsico. Ireneo consideraba la imagen de Dios como el destino para el cual fue creado el hombre, y al que deb\u00eda acceder. Agust\u00edn se ocup\u00f3 de la semejanza entre la Trinidad y la estructura tripartita en la memoria, el intelecto, y la voluntad del hombre. Tambi\u00e9n se sugiri\u00f3 una distinci\u00f3n exagerada entre los significados de las palabras \u201cimagen\u201d y \u201csemejanza\u201d (<\/span><span style=''>&#7779;elem<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>d<sup>e<\/sup>m\u00fb&#7791;<\/span><span lang=ES style=''>) de Dios, a las cuales fue creado el hombre (Gn. 1.26), y esto dio lugar a la doctrina escol\u00e1stica de que la \u201csemejanza\u201d (lat. <i>similitudo<\/i>) de Dios era un don sobrenatural dado por Dios cuando el hombre fue creado, e. d. una justicia original (<i>justicia originalis<\/i>) y perfecta autodeterminaci\u00f3n ante Dios, que pod\u00eda ser perdida en la ca\u00edda, que fue justamente lo que ocurri\u00f3. La \u201cimagen\u201d (<i>imago<\/i>), por otra parte, consist\u00eda en lo que le pertenec\u00eda al hombre por naturaleza, e. d. su libre albedr\u00edo, su naturaleza racional, y su dominio sobre el mundo animal, que no pod\u00eda perder ni siquiera con la ca\u00edda. Esto significa que la ca\u00edda destruy\u00f3 lo que ten\u00eda originalmente de sobrenatural el hombre, pero dejo lesionadas su naturaleza y la imagen de Dios, y libre su voluntad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Con la Reforma, Lutero rechaz\u00f3 esta distinci\u00f3n entre <\/span><span style=''>imago<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>similitudo<\/span><span lang=ES style=''>. La ca\u00edda afect\u00f3 radicalmente la <\/span><span style=''>imago<\/span><span lang=ES style=''>, destruy\u00f3 el libre albedr\u00edo del hombre (en el sentido de <\/span><span style=''>arbitrium<\/span><span lang=ES style=''>, aunque no de <\/span><span style=''>voluntas<\/span><span lang=ES style=''>), y corrompi\u00f3 el ser del hombre en sus aspectos mas importantes, qued\u00e1ndole s\u00f3lo una peque\u00f1a reliquia de su imagen y relaci\u00f3n originales con Dios. Calvino, empero, tambi\u00e9n destac\u00f3 el hecho de que el verdadero significado de la creaci\u00f3n del hombre se ha de encontrar en lo que le es dado en Cristo, y que el hombre adquiere la imagen de Dios en la medida en que refleja hacia \u00e9l su gloria, por gratitud y en fe. En la dogm\u00e1tica reformada posterior los conceptos de <\/span><span style=''>imago<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>similitudo<\/span><span lang=ES style=''> fueron nuevamente diferenciados cuando los te\u00f3logos comenzaron a hablar de la imagen esencial de Dios, que no pod\u00eda perderse, y las cualidades accidentales pero naturales (incluyendo la justicia original), que pod\u00edan perderse sin la p\u00e9rdida de la humanidad misma. En \u00e9pocas mas recientes Brunner ha intentado usar el concepto de la <\/span><span style=''>imago<\/span><span lang=ES style=''> \u201cformal\u201d, que consiste en la estructura actual del ser del hombre, basado en la ley. Se trata de algo que no se ha perdido con la ca\u00edda, y que constituye un punto de contacto para el evangelio. Es un aspecto de la naturaleza teol\u00f3gica unificada del hombre, que aun en su perversi\u00f3n revela rasgos de la imagen de Dios. \u201cMaterialmente\u201d, sin embargo, para Brunner, la <\/span><span style=''>imago<\/span><span lang=ES style=''> se ha perdido completamente. R. Niebuhr ha vuelto a la distinci\u00f3n escol\u00e1stica entre, por una parte, la naturaleza esencial del hombre que no puede ser destruida, y, por otra, una justicia original, la virtud y perfecci\u00f3n de la cual representar\u00eda la expresi\u00f3n normal de dicha naturaleza.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Karl Barth, al formular su doctrina del hombre, ha elegido una senda distinta de la que sigui\u00f3 la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica. No podemos conocer al hombre real mientras no lo conozcamos en y mediante Cristo, por consiguiente tenemos que descubrir lo que el hombre sea s\u00f3lo a trav\u00e9s de lo que descubrimos que es Jesucristo en el evangelio. No debemos tomar con m\u00e1s seriedad el pecado que la gracia, y, en consecuencia, debemos negarnos a considerar al hombre como si ya no fuese el ser que Dios cre\u00f3. El pecado crea las condiciones bajo las que Dios act\u00faa, pero no cambia la estructura del ser del hombre en forma tal que, cuando miramos a Cristo Jes\u00fas en relaci\u00f3n con los hombres y la humanidad, no podamos ver en la vida humana relaciones anal\u00f3gicas que evidencien una forma b\u00e1sica de humanidad que se corresponda con la divina determinaci\u00f3n en cuanto al hombre y sea similar a ella. Aun cuando el hombre no sea por naturaleza el \u201csocio del pacto\u201d divino, sin embargo, fund\u00e1ndonos en la esperanza que tenemos en Cristo, la existencia humana es una existencia que corresponde a Dios mismo, y en este sentido es imagen de Dios. Barth encuentra una significaci\u00f3n especial en el hecho de que el hombre y la mujer han sido creados conjuntamente a la imagen de Dios, y recalca la comunicaci\u00f3n y la cooperaci\u00f3n mutua entre hombre y hombre como algo que forma parte de la esencia de la naturaleza humana. Pero s\u00f3lo en el Hijo encarnado, Cristo Jes\u00fas, y mediante su elecci\u00f3n en Cristo, puede el hombre conocer a Dios y relacionarse con \u00e9l en esa imagen divina.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0P. K. Jewett, <i>El hombre como var\u00f3n y hembra<\/i>, s\/f; \u00b0J. Moltmann, <i>El hombre<\/i>, 1976; J. Kuhlewein, \u201cHombre\u201d, <i>\u00b0DTMAT<\/i>, t(t). I, cols. 210\u2013222; N. P. Bratsiotis, \u201cHombre, mujer\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn396\" name=\"_ftnref396\" title=\"\"><i>\u00b0DTAT<\/i><\/etiqueta>, 1978, t(t). I, pp. 235\u2013249; H. Vorl\u00e4nder, H. H. Esser, \u201cHombre\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). II, pp. 305\u2013313; H. W. Wolff, <i>Antropolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975; C. Spicq, <i>Dios y el hombre en el Nuevo Testamento<\/i>, 1979; E. Volant, <i>El hombre<\/i>, 1978; C. Tejedor, <i>El grito del hombre<\/i>, 1979; J. I. Gonz\u00e1lez Faus, <i>Este es el hombre<\/i>, 1980; G. Lacueva, <i>El hombre, su grandeza y miseria<\/i>, 1976; W. Pannenberg, <i>El destino del hombre<\/i>, 1981; K. Rahner, P. Overhage, <i>El problemam de la hominizaci\u00f3n<\/i>, 1973; M. Flick, Z. Alszeghy, <i>Antropolog\u00eda teol\u00f3gica<\/i>, 1971; id., <i>El hombre bajo el signo del pecado<\/i>, 1972.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>H. Wheeler Robinson, <i>The Christian Doctrine of Man<\/i>, 1926; O. Weber, <i>Dogmatik<\/i>, 1, 1955, pp. 582\u2013640; E. Brunner, <i>Man in Revolt<\/i>, trad. <etiqueta id=\"#_ftn397\" name=\"_ftnref397\" title=\"\">ing. 1939; K. Barth, <\/etiqueta><i>Church Dogmatic<\/i>, trad. ing. III\/1, pp. 176\u2013211, 235\u2013249, y III\/2, <i>Christ and Adam<\/i>, trad. ing. 1956; D. Cairns, <i>The Image of God in Man<\/i>, 1953; R. Niebuhr, <i>The Nature and Destiny of Man<\/i>, 1941; Gustaf Wingren, <i>Man and the Incarnation<\/i>, 1959; G\u00fcnther Dehn, <i>Man and Revelation<\/i>, 1936, pp. 9\u201337; H. Heppe, <i>Reformed Dogmatics<\/i>, trad. ing. 1950, pp. 220\u2013250; C. Hodge, <i>Systematic Theology<\/i>, 2, 1883, pp. 3\u2013116; W. Eichrodt, <i>Man in the Old Testament<\/i>, trad. ing. 1951; C. H. Dodd, P. I. Bratsiotis, R. Bultmann y H. Clavier, <i>Man in God\u2019s Design<\/i>, 1952; R. P. Shedd, <i>Man in Community<\/i>, 1958; W. G. K\u00fcmmel, <i>Man in the New Testament<\/i>, 1963; K. Rahner, <i>Man in the Church<\/i> (<i>= Theological Investigations<\/i> 2), 1963; id. <i>Theology, Antrhopology, Christology<\/i>, (<i>= Theological Investigations<\/i> 13), 1975; R. Scroggs, <i>The Last Adam: A Study in Pauline Anthropology<\/i>, 1966; W. Pannenberg, <i>What is Human?<\/i>, 1970; J. Moltmann, <i>Man<\/i>, 1971; R. Jewett, <i>Paul\u2019s Use of Anthropological Terms<\/i>, 1971; P. K. Jewett, <i>Man as Male and Female<\/i>, 1975; H. Vorl\u00e4nder, C. Brown, J. S. Wright en <i>NIDNTT<\/i> 2, pp. 562\u2013572.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn398\" name=\"_ftnref398\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>R.S.W.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Anglosaj\u00f3n,  man = una persona, ser humano; supuesta ra\u00edz man = pensar; alem\u00e1n, Mann, Mensch).\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 La naturaleza del hombre<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 El origen del hombre<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 El fin del hombre<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Bibliograf\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<h2>La naturaleza del hombre<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo a la definici\u00f3n com\u00fan de la Escuela, el hombre es un animal racional.  Esto significa no m\u00e1s que eso, en el sistema de clasificaci\u00f3n y definici\u00f3n mostrado en el Arbor Porphyriana, el hombre es una substancia, corp\u00f3rea, viviente, sensible y racional.    Es una definici\u00f3n l\u00f3gica, que hace referencia a una entidad metaf\u00edsica.  Se ha dicho que la animalidad del hombre es distinta en naturaleza de su racionalidad, a pesar de que durante la vida est\u00e1n inseparablemente unidas en una personalidad com\u00fan.  \u00abAnimalidad\u00bb es una abstracci\u00f3n como lo es \u00abracionalidad\u00bb.  Como tal, ninguna tiene existencia substancial propia.  Para ser exactos, tendr\u00edamos que escribir: \u00abla animalidad del hombre es racional\u00bb; pues su \u00abracionalidad\u00bb no es ciertamente algo sobrea\u00f1adido a su \u00abanimalidad\u00bb.  El hombre es uno en esencia.  En la s\u00edntesis escol\u00e1stica, es un ilogismo manifiesto hacer hip\u00f3stasis de las concepciones abstractas que son necesarias para la captaci\u00f3n inteligente de los fen\u00f3menos completos.  Una confusi\u00f3n similar de expresi\u00f3n puede notarse en la declaraci\u00f3n de que el hombre es un \u201ccompuesto de cuerpo y alma\u00bb.  Esto es enga\u00f1oso.  El hombre no es un cuerpo m\u00e1s un alma &#8212;lo que lo har\u00eda dos individuos; sino un cuerpo que es lo que es (es decir, un cuerpo humano) debido a  su uni\u00f3n con el alma.  Como una aplicaci\u00f3n especial de la doctrina general de la materia y la forma, la cual es tambi\u00e9n una teor\u00eda de ciencia como de causalidad intr\u00ednseca, el \u00abalma\u00bb se concibe como la forma sustancial de la materia que, as\u00ed informado, es un \u201ccuerpo\u201d humano.  La uni\u00f3n entre los dos es una \u00absubstancial\u00bb.   No se puede mantener, en el sistema  tomista, que la \u00abuni\u00f3n sustancial es una relaci\u00f3n por la que dos sustancias son dispuestos de manera que forman una\u00bb.  En la teor\u00eda general, ni la \u00abmateria\u00bb ni \u00abforma\u00bb, sino s\u00f3lo el compuesto, es una substancia.  En el caso del hombre, aunque se pruebe que el \u00abalma\u00bb es una realidad capaz de existencia separada, en ning\u00fan sentido el \u00abcuerpo\u00bb puede ser llamado una substancia en su propio derecho.   Existe s\u00f3lo como determinado por una forma; y si esa forma no es un alma humana, entonces el \u00abcuerpo\u00bb no es un cuerpo humano.  Es en este sentido que se entiende la expresi\u00f3n escol\u00e1stica \u00absubstancia incompleta\u00bb, aplicada por igual al cuerpo y al alma.   Aunque en sentido estricto auto-contradictorio, la frase expresa en una forma conveniente la reciprocidad de relaci\u00f3n permanente entre estos dos \u00abprincipios de ser substancial\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre es un individuo, una sola substancia resultante de la determinaci\u00f3n de la materia por una forma humana.  Al ser capaz de razonar, verifica la definici\u00f3n filos\u00f3fica de una persona: \u00abla substancia individual de una naturaleza racional\u00bb.  Esta  doctrina de Santo Tom\u00e1s de Aquino (cf. I, Q. LXXV, a. 4) y de Arist\u00f3teles no es la \u00fanica que se ha propuesto.   En la filosof\u00eda griega y en la moderna, as\u00ed como durante los per\u00edodos patr\u00edstico y escol\u00e1stico, otra famosa teor\u00eda reclam\u00f3 la preeminencia.  Para Plat\u00f3n el alma es un esp\u00edritu que utiliza el cuerpo.  Es un estado de uni\u00f3n no natural, y anhela ser liberada de su prisi\u00f3n corporal (cf. Rep\u00fablica, X, 611).  Plat\u00f3n recurre a una teor\u00eda de un alma triple para explicar la uni\u00f3n &#8212;una teor\u00eda que parecer\u00eda hacer la personalidad del todo imposible (vea materia).  San Agust\u00edn, despu\u00e9s de \u00e9l (excepto en cuanto a la teor\u00eda de la triple alma) hace del \u00abcuerpo\u00bb y el \u00abalma\u00bb dos substancias; y el hombre \u00abun alma racional usando un cuerpo mortal y terrenal\u00bb (De moribus, I, XXVII).  Pero \u00e9l tiene cuidado de se\u00f1alar que por la uni\u00f3n con el cuerpo constituye el ser humano.  La doctrina psicol\u00f3gica de San Agust\u00edn estaba en boga en la Edad Media hasta el momento y durante el perfeccionamiento de la s\u00edntesis tomista.  Se expresa en el \u00abLiber de Spiritu et Anima\u00bb de Alcher de Claraval (?) (siglo XII).  En esta obra \u00abel alma gobierna al cuerpo; su uni\u00f3n con el cuerpo es una uni\u00f3n amistosa, aunque este \u00faltimo impide el pleno y libre ejercicio de su actividad; se dedica a su prisi\u00f3n\u00bb (cf. de Wulf, \u201cHistory of Philosophy\u201d, tr. Coffey).  Como casos adicionales de influencia agustiniana se puede citar a Alano ab Insulis (pero el alma est\u00e1 unida al cuerpo por un spiritus physicus); Alejandro de Hales (union ad modum uni\u00f3n formae cum materia); San Buenaventura (el cuerpo unido a un alma que consiste de \u00abforma\u00bb y \u00abmateria espiritual\u00bb &#8212;forma completiva).  Parece que muchos de los doctores  franciscanos, por inferencia si no expl\u00edcitamente, se inclinan a la opini\u00f3n plat\u00f3nica de Agust\u00edn; Escoto, quien, sin embargo, por la sutileza de su \u00abdistinci\u00f3n formal a parte rei\u00bb, salva la unidad del individuo mientras que admite la forma corporeitatis; el \u201cmodo de uni\u00f3n\u201d de alma y cuerpo de su rival Juan Pedro Olivi fue condenado en el Concilio de Vienne (1311-12).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las teor\u00edas de la naturaleza del hombre hasta ahora se\u00f1aladas son puramente filos\u00f3ficas.  Ninguna de ellos ha sido condenada expl\u00edcitamente por la Iglesia.  Las definiciones eclesi\u00e1sticas hacen referencia simplemente a la \u00abuni\u00f3n\u00bb de \u00abcuerpo\u00bb y \u00abalma\u00bb.  Con la excepci\u00f3n de las palabras del Concilio de Toledo, 688 (Ex Libro responionis Juliani Archiep. Tolet.), las cuales se refieren a \u00abalma\u00bb y \u00abcuerpo\u00bb como dos \u00absubstancias\u00bb (explicables a la luz de las definiciones posteriores s\u00f3lo en la hip\u00f3tesis de la abstracci\u00f3n, y como substancias \u00abincompletas\u00bb), otros pronunciamientos de la Iglesia simplemente reiteran la doctrina mantenida en la Escuela.  As\u00ed el de Letr\u00e1n en 649 (contra los monotelitas), canon II, \u00abla Palabra de Dios con la carne asumida por \u00c9l y animada con un principio intelectual vendr\u00e1\u2026\u201d; Vienne, 1311-12, \u201cel que en adelante se atreva a afirmar, defender o mantener pertinazmente que el alma racional o intelectual no es de por s\u00ed y esencialmente la forma del cuerpo humano, debe ser considerado como un hereje\u00bb; el Decreto de Le\u00f3n X, en el Quinto de Letr\u00e1n, Bula \u00abApostolici Regiminis\u00bb de 1513 ,\u00bb&#8230; con la aprobaci\u00f3n de este sagrado concilio condenamos a todos los que afirman que el alma intelectiva es mortal o es igual en todos los hombres&#8230; pues el alma no s\u00f3lo es real y esencialmente la forma del cuerpo humano, sino que tambi\u00e9n es inmortal, y el n\u00famero de almas ha sido y ser\u00e1 multiplicado seg\u00fan se multiplica el n\u00famero de cuerpos\u201d; \u00abBreve \u00abEximiam tuam\u00bbde P\u00edo IX al cardenal de Geissel, 15 de junio de 1857, condenando el error de G\u00fcnther, dice: \u00abel alma racional es per se la forma verdadera e inmediata del cuerpo\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XVI Descartes present\u00f3 una doctrina que de nuevo separaba el alma y el cuerpo y compromet\u00eda la unidad de la conciencia y la personalidad.  Para explicar la interacci\u00f3n de las dos substancias &#8212;la una \u201cpensamiento\u201d, la otra, \u201cextensi\u00f3n&#8212; se imaginaron el \u201cocasionalismo\u201d (Malebranche, Geulincx), \u201cla armon\u00eda pre-establecida\u201d (Leibniz), y \u201cel influjo rec\u00edproco\u201d (Locke).  La reacci\u00f3n inevitable de la divisi\u00f3n cartesiana se encuentra en el monismo de Espinosa.  Aquino evita las dificultades y contradicciones de la teor\u00eda de las \u00abdos substancias\u00bb y, ahorr\u00e1ndose la personalidad, explica los hechos observados de la unidad de la conciencia.  Su doctrina:\n<\/p>\n<ul>\n<li> (I) refuta la posibilidad de metempsicosis; <\/li>\n<li>(2) establece un argumento inferencial, aunque no apod\u00edctico, para la resurrecci\u00f3n del cuerpo; <\/li>\n<li> (3) evita todas las dificultades en cuanto a la \u00absede del alma\u00bb, al afirmar la actuaci\u00f3n formal; <\/li>\n<li>(4) prueba la inmortalidad del alma a partir de la actividad espiritual e incompleja observada en el hombre individual; no es mi alma la que piensa, ni mi cuerpo el que come, sino \u00abyo\u00bb que hago las dos cosas. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La creaci\u00f3n especial del alma es un corolario de lo anterior.  Esta doctrina &#8212;la contradicci\u00f3n de traducianismo y transmigraci\u00f3n&#8212; se desprende de la consideraci\u00f3n de que el principio formal no puede ser producido por v\u00eda de generaci\u00f3n, ya sea directamente (ya que se prueba que es simple en substancia), o por accidente (ya que es una forma subsistente).  Por lo tanto s\u00f3lo queda la creaci\u00f3n como el modo de su producci\u00f3n.  El argumento completo puede encontrarse en la \u00abContra Gentiles\u00bb de Santo Tom\u00e1s, II, LXXXVII.  V\u00e9ase tambi\u00e9n Suma Teol\u00f3gica, I, P CXVIII, aa.  1 y 2 (contra el traducianismo) y a.  3 (en refutaci\u00f3n de la opini\u00f3n de Pit\u00e1goras, Plat\u00f3n y Or\u00edgenes&#8212; con quienes se puede agrupar a Leibniz con los que profesan una forma modificada de la misma opini\u00f3n&#8212; la creaci\u00f3n de las almas al principio de los tiempos).\n<\/p>\n<h2>El origen del hombre<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este problema se tratar\u00e1 desde los puntos de vista de la Sagrada Escritura, la teolog\u00eda y la filosof\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>A. Sagradas Escrituras<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las Sagradas Escrituras se ocupan completamente de las relaciones del hombre con Dios, y de los tratos de Dios con el hombre, antes y despu\u00e9s de la ca\u00edda.   En el Antiguo Testamento se dan dos relatos de su origen.   En el sexto y \u00faltimo d\u00eda de la creaci\u00f3n \u00abDios cre\u00f3 al hombre a imagen suya: a imagen de Dios lo cre\u00f3\u00bb (G\u00e9n. 1,27); y \u201cel Se\u00f1or Dios form\u00f3 al hombre del barro de la tierra: y sopl\u00f3 en su rostro el aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente\u00bb (G\u00e9n. 2,7; as\u00ed Eclo. 17,1:  \u00abDios cre\u00f3 al hombre de la tierra, y lo hizo a su imagen\u00bb).  En estos textos se establece la creaci\u00f3n especial del hombre, su alta dignidad y su naturaleza espiritual\u00bb. En cuanto a su parte material, la Escritura declara que fue formada por Dios desde del \u00abbarro de la tierra\u00bb. Esta se convierte en un alma \u00abviviente\u00bb y modelada a \u00abimagen de Dios\u00bb por la inspiraci\u00f3n del \u201caliento de vida \u00ab, que hace hombre al hombre y que lo diferencia de la bestia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B.   <b>Teolog\u00eda<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta  doctrina, obviamente, debe ser buscada en toda la teolog\u00eda cat\u00f3lica.  El origen del hombre por la creaci\u00f3n (a diferencia del pante\u00edsmo emanativo y evolucionista) se afirma en los dogmas y definiciones de la Iglesia.  El mismo relato aparece en los primeros s\u00edmbolos (v\u00e9ase el alejandrino: di hou ta panta egeneto, ta en ouranois kai epi ges, horata te kai aorata, y el de Nicea), en los concilios (v\u00e9ase especialmente el Cuarto Concilio de Letr\u00e1n, 1215, \u00abCreador de todo lo visible y lo invisible, espiritual y corporal, quien por este poder omnipotente&#8230; sac\u00f3 de la nada la creaci\u00f3n espiritual y corporal, que es el mundo de los \u00e1ngeles y el universo, y despu\u00e9s el hombre, formando por as\u00ed decirlo un compuesto de esp\u00edritu y cuerpo\u201d), en los escritos de los Padres y de los te\u00f3logos.   Las primeras controversias y apolog\u00e9tica de Clemente de Alejandr\u00eda y Or\u00edgenes defienden la teor\u00eda de la creaci\u00f3n contra los estoicos y neoplat\u00f3nicos.  San Agust\u00edn combate vigorosamente las escuelas paganas sobre este punto as\u00ed como en el de la naturaleza e inmortalidad del alma del hombre.  Una magistral exposici\u00f3n sint\u00e9tica de la doctrina teol\u00f3gica y filos\u00f3fica en cuanto al hombre aparece en la \u00abSumma Theologica\u00bb de Santo Tom\u00e1s de Aquino, (I.75-I.111).  As\u00ed, de nuevo el \u00abContra Gentiles\u00bb, II (sobre las criaturas), especialmente a partir de XLVI, trata el tema desde un punto de vista filos\u00f3fico &#8212;la distinci\u00f3n entre el tratamiento teol\u00f3gico y filos\u00f3fico se hab\u00eda elaborado cuidadosamente en el cap. IV.  Tenga en cuenta especialmente el cap. LXXXVII, que establece el creacionismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C.  <b>Filosof\u00eda<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La filosof\u00eda escol\u00e1stica llega a una conclusi\u00f3n sobre el origen del hombre similar a la ense\u00f1anza de la revelaci\u00f3n y la teolog\u00eda.  El hombre es una criatura de Dios en un universo creado.  Todas las cosas que son, excepto \u00c9l mismo, existen en virtud de un acto creativo \u00fanico.  En cuanto al modo de creaci\u00f3n, parecer\u00eda que hay dos posibles alternativas.  O bien el compuesto individual fue creado \u201cex nihilo\u201d, o un alma creada se convirti\u00f3 en el principio formativo de la materia ya preexistente en otra determinaci\u00f3n.  Cualquier modo ser\u00eda filos\u00f3ficamente defendible, pero el principio tomista de la evoluci\u00f3n de la sucesiva y clasificada evoluci\u00f3n de formas en la materia est\u00e1 a favor de esta \u00faltima opini\u00f3n.  Si, como es el caso con el embri\u00f3n (Santo Tom\u00e1s, I, Q CXVIII P. a. 2, ad 2um), una sucesi\u00f3n de formas preparatorias precedi\u00f3 informaci\u00f3n por el alma racional, no obstante, se deduce necesariamente de los principios del escolasticismo establecidos que esto, no s\u00f3lo en el caso del primer hombre, sino de todos los hombres, deben ser producidos en el ser por un acto creador especial. La materia que est\u00e1 destinada a convertirse en lo que llamamos el \u201ccuerpo\u201d del hombre es naturalmente, preparado, por sucesivas transformaciones, para la recepci\u00f3n de la reci\u00e9n creada alma como principio determinante.  La opini\u00f3n generalmente aceptada es que esta determinaci\u00f3n se lleva a cabo cuando la organizaci\u00f3n del cerebro del feto est\u00e1 lo suficientemente completa para permitir la vida imaginativa, es decir, la posibilidad de la presencia de im\u00e1genes mentales ilusorias.  Pero tenga en cuenta tambi\u00e9n la opini\u00f3n de que la creaci\u00f3n de, y la informaci\u00f3n por, el alma se lleva a cabo en el momento de la concepci\u00f3n.\n<\/p>\n<h2>El fin del hombre<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al igual que toda la naturaleza creada (substancia o  esencia, considerada como el principio de actividad o pasividad), la del hombre tiende hacia su fin natural.  La prueba de ello yace en el principio de finalidad inductivamente comprobado.  El fin natural del hombre se puede considerar desde dos puntos de vista.  En primer lugar, es el procurar de la gloria de Dios, que es el fin de toda la creaci\u00f3n.  La perfecci\u00f3n intr\u00ednseca de Dios no se incrementa por la creaci\u00f3n, sino que extr\u00ednsecamente \u00c9l se vuelve conocido y alabado, o glorificado por las criaturas que dota de inteligencia.  Un objetivo secundario natural del hombre es el logro de su propia bienaventuranza, la perfecci\u00f3n completa y jer\u00e1rquica de su naturaleza por el ejercicio de sus facultades en el orden que la raz\u00f3n le prescribe a la voluntad, y esto por la observancia de la ley moral.  Puesto que la plena bienaventuranza no se lograr\u00e1 en esta vida (considerada en su aspecto meramente natural, ya que ni a\u00fan elevada por la gracia, ni viciada por el pecado), la \u00e9tica postula para su logro la existencia futura, como lo demuestra la psicolog\u00eda.  As\u00ed, la vida presente debe ser considerada como un medio para un fin mayor.  Sobre la relaci\u00f3n de la naturaleza racional del hombre a su \u00faltimo fin &#8212;Dios&#8212; se fund\u00f3 la ciencia de la filosof\u00eda moral, la cual presupone como su fundamento la metaf\u00edsica, la cosmolog\u00eda y la psicolog\u00eda.   La distinci\u00f3n del bien y del mal se basa en la concordancia o discrepancia de los actos humanos con la naturaleza del hombre as\u00ed considerada, y la obligaci\u00f3n moral tiene su ra\u00edz en la necesidad absoluta y la inmutabilidad de la misma relaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto al fin \u00faltimo del hombre (como \u00abhombre\u00bb y no como \u00abalma\u00bb), los escol\u00e1sticos no admiten universalmente que la resurrecci\u00f3n de la carne se prueba de forma apod\u00edctica en la filosof\u00eda.  De hecho, algunos (por ejemplo, Escoto, Ockham) incluso han negado que la inmortalidad del alma es capaz de tal demostraci\u00f3n.  La resurrecci\u00f3n es un art\u00edculo de fe.  Sin embargo, algunos autores (vea \u201cPsicolog\u00eda\u201d, II, 370, del  cardenal Mercier), presentan el argumento de que la formaci\u00f3n de un nuevo cuerpo es naturalmente necesaria debido a la perfecta felicidad definitiva del alma, para lo cual es una condici\u00f3n sine qua non.  Una forma m\u00e1s convincente de la prueba parece estar en la consideraci\u00f3n de que el alma separada no es completa en ratione naturae.  No es el ser humano; y parece que la naturaleza del hombre postula una reuni\u00f3n definitiva y permanente de sus dos principios intr\u00ednsecos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero hay de facto otro fin del hombre.   La fe cat\u00f3lica ense\u00f1a que el hombre ha sido elevado a un estado sobrenatural y que su destino, como hijo de Dios y miembro del Cuerpo M\u00edstico del que Cristo es la cabeza, es el disfrute eterno de la visi\u00f3n beat\u00edfica.  En virtud de la promesa infalible de Dios, en la presente dispensa la criatura entra en la alianza por el bautismo; se convierte en un sujeto elevado por la gracia a un nuevo orden, incorporado a una sociedad en raz\u00f3n de la cual es llevado a una perfecci\u00f3n que no se debe a su naturaleza (vea la Iglesia).  Los medios para este fin son la justificaci\u00f3n por los m\u00e9ritos de Cristo comunicados al hombre, la cooperaci\u00f3n con la gracia, los sacramentos, la oraci\u00f3n, las buenas obras, etc. La ley divina que el cristiano obedece se apoya en esta relaci\u00f3n sobrenatural y se hace cumplir con una sanci\u00f3n similar.  El conjunto le ata\u00f1e a una providencia sobrenatural que no pertenece a la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica, sino a la revelaci\u00f3n y al dogma teol\u00f3gico.  A la luz de la doctrina finalista en cuanto al hombre, es evidente que el \u00abprop\u00f3sito de la vida\u00bb puede tener un significado s\u00f3lo en referencia a un estado \u00faltimo de perfecci\u00f3n del individuo.  La naturaleza tendiente a su fin s\u00f3lo puede interpretarse en t\u00e9rminos de ese fin; y las actividades en la que manifiesta su tendencia como un ser vivo no tienen una explicaci\u00f3n adecuada, aparte de \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las teor\u00edas que a veces se proponen sobre el lugar del hombre en el universo, como destinado a participar en un desarrollo al que no se pueden asignar l\u00edmites, descansa en la teor\u00eda spenceriana de que el hombre no es m\u00e1s que \u00abuna parte muy diferenciada de la corteza terrestre y su envoltura gaseosa\u201d, e ignoran o niegan la limitaci\u00f3n impuesta por la materialidad y la espiritualidad esencial de la naturaleza humana.  Si las facultades intelectuales eran de hecho no m\u00e1s de los poderes animales desarrollados, no parece haber ninguna posibilidad de limitar su progreso en el futuro.  Pero como el alma del hombre es el resultado, no de la evoluci\u00f3n, sino de la creaci\u00f3n, es imposible esperar  alg\u00fan avance, como supondr\u00eda un cambio en la naturaleza espec\u00edfica del hombre, o ninguna diferencia esencial en su relaci\u00f3n a su ambiente material, en las condiciones bajo las cuales existe al presente, o en su \u201crelaci\u00f3n\u201d a su Divino Creador.  El \u00abHerrenmoralitat\u00bb de Nietzsche &#8212;la \u00abtransvaloraci\u00f3n de los valores\u00bb, que es revolucionar la presente ley moral, la nueva moralidad que la relaci\u00f3n cambiante del hombre con el Absoluto puede alg\u00fan d\u00eda traer a la existencia&#8212; debe, por lo tanto, ser considerada como no menos incompatible con la naturaleza del hombre que lo que carece en probabilidad hist\u00f3rica.\n<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">SANTO TOM\u00c1S DE AQUINO, Opera (Parma, 1852-72); BRADLEY, Appearance and Reality (Londres, 1890); CATHREIN, Philosophia Moralis (Freiburg, 1895), DR WULF, Historie de la Philosophie M\u00e9di\u00e9vale (Lovaina, 1905), tr. COFFEY (Londres, 1909); DUCKWORTH en Cambridge Theologial Essays (Londres 1905); HAGENBACH, History of Doctrines (Edimburgo, 1846); HURTER, Theologi\u00e6 Dogmatic\u00e6 Compendium (Innsbruck, 1896); LODGE, Substance of Faith (Londres, 1907); LOTZE, Microkosmos (Edimburgo, 1885); MAHER, Psychology in Stonyhurst Series (Londres, 1890); MERCIER, Psychologie (Lovaina, 1908); NIETZSCHE, Jenseits von Gut und B\u00f6se (Leipzig, 1886); NYS, Cosmologie (Lovaina, 1906); RICKABY, Moral Philosophy in Stonyhurst Series (Londres, 1888); RITTER AND PRELLE, Historia Philosophi\u00e6 Graec\u00e6 (Gotha, 1888); SCOTUS, Opera (Lyon, 1639); SU\u00c1REZ, Metaphysicarum Disputationum tomi duo (Maguncia, 1605); WINDELBAND, tr. TUFTS, History of Philosophy (Nueva York, 1893).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Aveling, Francis. \u00abMan.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/09580c.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Ad\u00e1n, Var\u00f3n Gen 1:26 dijo .. 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