{"id":5044,"date":"2016-02-05T00:55:08","date_gmt":"2016-02-05T05:55:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inspiracion\/"},"modified":"2016-02-05T00:55:08","modified_gmt":"2016-02-05T05:55:08","slug":"inspiracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inspiracion\/","title":{"rendered":"INSPIRACION"},"content":{"rendered":"<p>lat\u00ed\u00adn inspirare, insuflar. Dios insufl\u00f3 en las narices del hombre aliento de vida, Gn 2, 7. La palabra i. indica una forma de revelaci\u00f3n por parte del esp\u00ed\u00adritu divino a un hombre, independientemente  de su voluntad y de su intelecto. El inspirado, que habla o escribe, es instrumento que transmite lo que le inspira, insufla, el esp\u00ed\u00adritu divino.  As\u00ed\u00ad, Mois\u00e9s trasmiti\u00f3 a la humanidad el dec\u00e1logo que Yahv\u00e9h le mand\u00f3 escribir en las tablas, \u2020\u0153entonces escribi\u00f3 Mois\u00e9s todas las palabras de Yahv\u00e9h\u2020\u009d, Ex 24, 3; Ex 34, 27-28. Dios llam\u00f3 a los profetas y los prepar\u00f3 desde su nacimiento para proclamar y dejar por escrito sus palabras, Is 8,  1; 30, 8; 49, 1-5; Jr 1, 5-9; 36, 1-4; Ez 2; Am 7, 14-15; Ha 2, 2. S\u00f3lo los falsos profetas hablan por s\u00ed\u00ad mismos, Jr 28, 15; 29, 9. Las Sagradas Escrituras son consideradas como de i. divina y no obra humana, como lo dice el ap\u00f3stol Pedro: \u2020\u0153porque nunca profec\u00ed\u00ada alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, han hablado de parte de Dios\u2020\u009d, 2 P 1, 21. Lo mismo reafirma Pablo: \u2020\u0153toda Escritura es inspirada por Dios\u2020\u009d, 2 Tm 3, 16.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>La palabra inspiraci\u00f3n se usa dos veces en la Biblia (Job 32:8, RVA tiene soplo; 2Ti 3:16). Los documentos escritos denominados Sagradas Escrituras son un producto divino.<\/p>\n<p>Tanto en 2Ti 3:16 como en 2Pe 1:19-21, se asevera expl\u00ed\u00adcitamente el hecho de que los Escritos Sagrados son un producto divino (inspiraci\u00f3n). Los autores de la Escritura escribieron bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (Mar 12:36). Lo que las Escrituras de-claran es lo que Dios realmente ha dicho (Act 4:25; Heb 3:7; compararHeb 1:5 ss.). Esto es verdad ya sea que en un pasaje particular citado las palabras sean atribuidas a Dios o no, o que \u00e9stas sean declaraciones del autor humano. Jes\u00fas atribuy\u00f3 directamente a Dios la paternidad literaria de las Escrituras (Mat 19:4-5).<\/p>\n<p>Debido al car\u00e1cter del Dios de verdad que inspir\u00f3 (o produjo) las Sagradas Escrituras, el resultado de la inspiraci\u00f3n es que la Biblia se constituye en algo completamente fidedigno y autoritativo (Psa 19:7-14; Psa 119:89, Psa 119:97, Psa 119:113, Psa 119:160; Zec 7:12; Mat 5:17-19; Luk 16:17; Joh 10:34-35; 1Th 2:13). Adem\u00e1s de los pa-sajes que ense\u00f1an expl\u00ed\u00adcitamente la autoridad de las Escrituras, tales frases como: Escrito est\u00e1 (Mat 21:13; Luk 4:4, Luk 4:8, Luk 4:10); dice (Rom 9:15; Gal 3:16); y la Escritura dice (Rom 9:17; Gal 3:8), claramente implican una absoluta autoridad para las Escrituras del AT. Ya que la autoridad y lo fidedigno de las Escrituras son absolutos, la inspiraci\u00f3n misma tambi\u00e9n se extiende a toda la Escritura (Mat 5:17-19; Luk 16:17; Luk 24:25; Joh 10:34-35).<\/p>\n<p>Los t\u00e9rminos inerrancia e infalibilidad seg\u00fan se aplican a la inspiraci\u00f3n de las Escrituras, aun cuando no son t\u00e9rminos exactamente sin\u00f3nimos, est\u00e1n correctamente aplicados a fin de indicar que su inspiraci\u00f3n y autoridad son completas. El t\u00e9rmino inerrancia sugiere que las Escrituras no se desv\u00ed\u00adan de la verdad. Infalibilidad es un t\u00e9rmino mucho m\u00e1s fuerte, y sugiere la imposibilidad de que las Escrituras se aparten de la verdad. [Nota del editor: los dos t\u00e9rminos, inerrancia e infalibilidad, no se encuentran en las Escrituras].<\/p>\n<p>Gracias a la soberana preparaci\u00f3n y control de Dios, el hombre pudo (y as\u00ed\u00ad lo hizo) escribir libre y exactamente lo que Dios deseaba: su mensaje divinamente autoritativo para su pueblo. La inspiraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica puede ser definida como la obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo por la cual, haciendo uso de la personalidad y los talentos literarios de sus autores hu-manos, \u00e9l constituy\u00f3 las palabras de la Biblia, en sus varias partes, como su palabra escrita para la raza humana y, por lo mismo, de autoridad divina y sin error.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Una influencia especial del Esp\u00ed\u00adritu Santo en guiar a ciertas personas a hablar y escribir lo que Dios quiere comunicar a otros, sin anular su actividad individual o su personalidad: (2Pe 1:19-21, 1Pe 1:10-11, 1Co 2:13, 2Ti 3:16).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Doctrina por la cual se explica que Dios tom\u00f3 la iniciativa de hacer que se escribieran los libros de la Biblia, escogiendo para ello a seres humanos por medio de los cuales expres\u00f3 su verdad. En 2Ti 3:16 dice: \u2020\u0153Toda la Escritura es inspirada por Dios, y \u00fatil para ense\u00f1ar, para redarg\u00fcir, para corregir, para instruir en justicia\u2020\u009d. El t\u00e9rmino griego theopneustos, que se traduce all\u00ed\u00ad por \u2020\u0153inspirada por Dios\u2020\u009d, contiene la idea de \u2020\u0153algo que sale de\u2020\u009d, relacionada con \u2020\u0153soplar\u2020\u009d. Es m\u00e1s bien \u2020\u0153expiraci\u00f3n\u2020\u009d que \u2020\u0153inspiraci\u00f3n\u2020\u009d. El \u00e9nfasis est\u00e1 en el origen. El t\u00e9rmino tal como lo usa Pablo no era com\u00fan entre los griegos, pero Josefo lo utiliza en una de sus obras diciendo precisamente que los libros del AT fueron escritos seg\u00fan la i. que viene de Dios.<\/p>\n<p>En 2Pe 1:20-21 se lee: \u2020\u0153Entendiendo primero esto, que ninguna profec\u00ed\u00ada de la Escritura es de interpretaci\u00f3n privada, porque nunca la profec\u00ed\u00ada fue tra\u00ed\u00adda por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u009d. En este lugar se utiliza la palabra phero, con el sentido de \u2020\u0153traer\u2020\u009d. Por lo tanto, cuando se habla de la i. de las Sagradas Escrituras lo que se est\u00e1 diciendo es que las mismas tuvieron su origen en Dios y que \u00e9l mismo actu\u00f3 para que se escribieran, usando hombres para ello. Lo que sabemos es que Dios habl\u00f3 \u2020\u0153muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas\u2020\u009d (Heb 1:1).<br \/>\nel AT, Zacar\u00ed\u00adas dice claramente que los antiguos \u2020\u0153pusieron su coraz\u00f3n como un diamante, para no o\u00ed\u00adr la ley ni las palabras que Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos enviaba por su Esp\u00ed\u00adritu, por medio de los profetas primeros\u2020\u009d (Zac 7:12). En el NT, Pablo explica que no ense\u00f1aba con palabras de \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada humana, sino con las que ense\u00f1a el Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (1Co 2:13).<br \/>\nBiblia no se detiene a darnos detalles sobre el mecanismo o la forma en que Dios inspir\u00f3 a los escritores de la Biblia. Usualmente hay la tendencia de tomar el sentido de la palabra i. en la misma forma que la utilizan los poetas y literatos, poniendo a los escritores sagrados en una especie de \u00e9xtasis en el cual reciben de Dios lo que han de decir. Eso pudo haber sido as\u00ed\u00ad o no. No puede pon\u00e9rsele l\u00ed\u00admites a Dios a la hora de establecer las formas en que act\u00faa. En algunas ocasiones un profeta recib\u00ed\u00ada revelaciones en estado ext\u00e1tico. Otras no. En unas ocasiones la \u2020\u0153voz\u2020\u009d de Dios ten\u00ed\u00ada sonido f\u00ed\u00adsico (Mat 3:17; Mar 9:7). Otras no. En algunas oportunidades Dios dio visiones a sus siervos, o sue\u00f1os, pero no siempre les habl\u00f3 as\u00ed\u00ad. Se registran momentos en que Dios orden\u00f3 a alguien: \u2020\u0153Escribe&#8230;\u2020\u009d (Exo 17:14). Pero de otros no se nos dice eso. La revelaci\u00f3n es tambi\u00e9n una obra de \u2020\u0153la multiforme sabidur\u00ed\u00ada de Dios\u2020\u009d (Efe 3:10), movida por \u2020\u0153la multiforme gracia de Dios\u2020\u009d (1Pe 4:10). En esa sabidur\u00ed\u00ada y gracia, Dios, al comunicar su mensaje a trav\u00e9s de un instrumento humano, no anul\u00f3 las caracter\u00ed\u00adsticas personales de dicho instrumento. Antes, por el contrario, las utiliz\u00f3 para expresar su verdad. As\u00ed\u00ad, en algo dicho por Dios a trav\u00e9s de Jerem\u00ed\u00adas, o Mateo, o Pablo, se pueden apreciar las formas, maneras y circunstancias personales de cada uno de ellos, utilizadas \u00e9stas por el Esp\u00ed\u00adritu Santo para la comunicaci\u00f3n del mensaje divino. Como dice Zacar\u00ed\u00adas, Dios envi\u00f3 \u2020\u0153palabras &#8230; por su Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (Zac 7:12). Se concluye, entonces, que las mismas tienen que ser ciertas, porque Dios no miente. Es por eso que el Se\u00f1or Jes\u00fas dijo que \u2020\u0153la Escritura no puede ser quebrantada\u2020\u009d (Jua 10:35).<br \/>\nignorancia en cuanto a la forma en que se fueron formando y luego copiando a mano durante siglos y siglos las Sagradas Escrituras conduce a algunos a hablar de \u2020\u0153errores\u2020\u009d de la Palabra de Dios.<br \/>\nveces, un mismo suceso es descrito por diferentes autores. Cada uno de ellos lo narra desde su \u00e1ngulo o perspectiva personal, por lo cual no tiene necesariamente que dar exactamente los mismos detalles que otro o los otros. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, la lista de los emigrados que ofrece Esdras es en unas pocas cosas algo diferente de lo que expone Nehem\u00ed\u00adas. Y algo parecido sucede en el caso de la descripci\u00f3n de los sucesos relacionados con la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or Jes\u00fas que hacen los cuatro evangelistas. Luego est\u00e1 el asunto de las copias en los manuscritos. Es humanamente natural que aquellos encargados de hacerlas para su mayor difusi\u00f3n, cometieran errores de transcripci\u00f3n que muchas veces son identificados tras largos estudios hechos por expertos. Hay casos, adem\u00e1s, en que no se trata de errores sino de verdaderas modificaciones introducidas por los copistas para \u2020\u0153mejorar\u2020\u009d o \u2020\u0153corregir\u2020\u009d el texto ( \u2020\u00a2Escribas). Las dificultades en el conocimiento del hebreo antiguo, el desarrollo y modificaci\u00f3n que se produce con el tiempo en el significado de las palabras y los errores o cambios realizados por los copistas han hecho que algunos pasajes, especialmente del AT, parezcan algo oscuros y dif\u00ed\u00adciles de traducir.<br \/>\n, a pesar de eso, mucha confusi\u00f3n se evitar\u00ed\u00ada si se tiene siempre presente que lo importante es el mensaje contenido en las Escrituras, el cual sali\u00f3 de Dios, es su Palabra para nosotros. El \u00e9nfasis, entonces, es sobre el mensaje, el significado de lo que Dios nos quiere expresar, sobre todo de una manera pr\u00e1ctica, para poder lograr la salvaci\u00f3n y experimentar la vida cristiana. Rechazar el mensaje, la Palabra, porque una letra no est\u00e9 bien clara es un absurdo. Hay que recordar tambi\u00e9n cu\u00e1l es el prop\u00f3sito para el cual Dios inspir\u00f3 las Escrituras. No lo hizo para satisfacer curiosidades cient\u00ed\u00adficas o hist\u00f3ricas, sino \u2020\u0153para ense\u00f1ar, para redarg\u00fcir, para corregir, para instruir en justicia\u2020\u009d al \u2020\u0153hombre de Dios\u2020\u009d (2Ti 3:16). Las historias que aparecen en la Biblia \u2020\u0153est\u00e1n escritas para amonestarnos a nosotros\u2020\u009d (1Co 10:11). Para lograr este fin, Dios orden\u00f3 que se escribieran cosas negativas o pecaminosas dichas o hechas por los antiguos. La i. no tiene el sentido de decir que Dios orden\u00f3 a Satan\u00e1s, por ejemplo, que dijera sus mentiras. Pero s\u00ed\u00ad entra en el concepto de i. que Dios orden\u00f3 que se hiciera el registro de lo que Satan\u00e1s dijo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>ver, DIOS (nombres), MANUSCRITOS B\u00ed\u008dBLICOS, QUMR\u00ed\u0081N (Manuscritos de)<\/p>\n<p>vet, (a) SENTIDO RELIGIOSO. La inspiraci\u00f3n, en el sentido religioso de la palabra, denota un hecho de orden psicol\u00f3gico: la toma de posesi\u00f3n, m\u00e1s o menos completa, del alma humana por parte del Esp\u00ed\u00adritu de Dios. En el fen\u00f3meno de la inspiraci\u00f3n, Dios introduce su Esp\u00ed\u00adritu en el esp\u00ed\u00adritu del hombre. Para designar este acto, tanto Pablo como los escritores del NT en general emplean indistintamente los t\u00e9rminos \u00abapocalipsis\u00bb o \u00abpneuma\u00bb (revelaci\u00f3n o soplo, 1 Co. 2:10; G\u00e1. 1:11-12; 2 Ts. 2:2). \u00abLa inspiraci\u00f3n es un soplo que hinche las velas del ser moral\u00bb, escrib\u00ed\u00ada F. Godet (\u00abRevue Chr\u00e9tienne\u00bb, 1 abr. 1982, p. 255, \u00abR\u00e9v\u00e9lation\u00bb). Es el soplo divino que ejerce su acci\u00f3n, en grados variables, sobre la personalidad humana. Se resuelve en un estado, el estado del hombre en el que Dios da de una manera particular la luz de su Esp\u00ed\u00adritu (\u00abspiritus\u00bb, \u00abpneuma\u00bb). La inspiraci\u00f3n hace del hombre natural (\u00abpsuchikos\u00bb, ps\u00ed\u00adquico), incapaz de discernir las cosas de Dios, un hombre espiritual (\u00abPneumatikos\u00bb, neum\u00e1tico), que recibe su revelaci\u00f3n con la capacidad de transmitirla en \u00abpalabras (gr. \u00ablogoi\u00bb) &#8230; que ense\u00f1a el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (1 Co. 2:13- 16). Esta intervenci\u00f3n divina puede aparecer como una especie de contemplaci\u00f3n o de \u00e9xtasis; sin embargo, y de una manera general, la inspiraci\u00f3n, que sit\u00faa al hombre en una atm\u00f3sfera propicia a la receptividad de lo divino, es esencialmente \u00abcreadora\u00bb o, m\u00e1s exactamente, \u00abreveladora\u00bb. Toda revelaci\u00f3n, en el sentido b\u00ed\u00adblico de la palabra, nos aparece como el producto m\u00e1s o menos directo de la inspiraci\u00f3n. Dios pone su Esp\u00ed\u00adritu en el hombre para instruirlo en alguna verdad que ignora, para comunicarle esta verdad. No puede haber ninguna confusi\u00f3n entre revelaci\u00f3n e inspiraci\u00f3n: \u00e9sta es el medio, en tanto que la revelaci\u00f3n es el objetivo. La revelaci\u00f3n implica, presupone la inspiraci\u00f3n, gracias a la que aqu\u00e9lla se da. Toda revelaci\u00f3n es una comunicaci\u00f3n que Dios da al hombre. Por la inspiraci\u00f3n, es decir, por la acci\u00f3n de su Esp\u00ed\u00adritu sobre el esp\u00ed\u00adritu del hombre, Dios da a este \u00faltimo la capacidad de recibir e interpretar esta comunicaci\u00f3n. Esto es lo que quiere decir Pablo cuando habla del conocimiento de las cosas de Dios y de la recepci\u00f3n de las cosas del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, hecho todo ello posible por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios (1 Co. 2:9-16). No tenemos que analizar aqu\u00ed\u00ad el proceso psicol\u00f3gico que va desde el acto revelador de Dios a la asimilaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n. Ser\u00e1 suficiente se\u00f1alar que, en base a las Escrituras, la inspiraci\u00f3n divina es el instrumento de dos g\u00e9neros de revelaciones: (A) Revelaciones particulares, que interesan sobre todo a un medio, a una \u00e9poca, a un colectivo (por ej., la orden del Se\u00f1or a Jacob de que no tomara mujeres cananeas, sino que fuera a Mesopotamia, Gn. 28:1; visi\u00f3n del centuri\u00f3n Cornelio, Hch. 10). Estas revelaciones pueden aplicarse, por los principios que ense\u00f1an, mucho m\u00e1s all\u00e1 de su objeto primario, pero interesaban en principio al individuo o medio inmediato de aquellos que las recib\u00ed\u00adan, (B) Revelaciones presentando un car\u00e1cter universal, que interesan a la humanidad entera. Su objeto, como en toda revelaci\u00f3n particular, sigue siendo Dios, su voluntad, su plan de salvaci\u00f3n, su gracia. Sin embargo, en lugar de ser de aplicaci\u00f3n primaria a un solo individuo o a una colectividad limitada o a una \u00e9poca particular, estas comunicaciones se aplican a todos los hombres. Se imponen como una expresi\u00f3n definitiva, normativa absoluta de la voluntad de Dios. Se trata entonces de lo que se llama la Revelaci\u00f3n, o Revelaci\u00f3n general. As\u00ed\u00ad, cuando el Se\u00f1or se apareci\u00f3 a Mois\u00e9s en la zarza ardiendo, se trata de la Revelaci\u00f3n, en lo que ella conlleva de m\u00e1s intangible y m\u00e1s universal. La Revelaci\u00f3n de Horeb aporta a Israel, y por Israel al mundo entero y a todas las edades, el sentido real y profundo del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. En YHWH se define, en su esencia y significado eterno, no s\u00f3lo el Dios del Dec\u00e1logo y de todo el Antiguo Testamento, sino tambi\u00e9n el Dios de Jesucristo, que es Esp\u00ed\u00adritu y Vida. (V\u00e9ase DIOS, nombres de.) La cumbre de la Revelaci\u00f3n es la persona de Cristo. Y Jesucristo es tambi\u00e9n el instrumento por excelencia de la Revelaci\u00f3n; y, en tanto que manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica y universal de Dios, puede ser llamado \u00abLa Revelaci\u00f3n\u00bb en su expresi\u00f3n soberana. Esta Revelaci\u00f3n es a la vez el hecho constituido por el milagro de la encarnaci\u00f3n, y el fruto de la inspiraci\u00f3n cuando se contempla a la luz de las predicaciones prof\u00e9ticas. En lo que a nosotros concierne como creyentes, la inspiraci\u00f3n siempre tiene que ver en la lectura e interpretaci\u00f3n de la Revelaci\u00f3n, es decir, de la Palabra de Dios. Por la iluminaci\u00f3n de su Esp\u00ed\u00adritu, Dios no da nuevas revelaciones, sino que nos revela el significado y el poder de la palabra para nuestra vida y testimonio. Gracias a la iluminaci\u00f3n, la Palabra de Dios se nos hace inteligible y directamente personal: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu mismo da testimonio a nuestro esp\u00ed\u00adritu, de que somos hijos de Dios\u00bb (Ro. 8:16). Para el creyente ante las Escrituras, la inspiraci\u00f3n se traduce en el testimonio interior del Esp\u00ed\u00adritu Santo. (b) Inspiraci\u00f3n de las Escrituras. Siguiendo a Pablo (2 Ti. 3:16) el t\u00e9rmino de inspiraci\u00f3n de las Escrituras designa un acto estrictamente divino (\u00abtheopn\u00e9ustico\u00bb), el acto del Esp\u00ed\u00adritu de Dios mediante el cual tanto la Revelaci\u00f3n general como las revelaciones especiales de Dios, han quedado registradas en el texto escrito de la Biblia. Designa, de una manera aun m\u00e1s particular, el acto mediante el cual este texto ha llegado a ser en su letra, en toda su letra (\u00abpasa graphe\u00bb), el veh\u00ed\u00adculo material de un mensaje sobrenatural, del mensaje de Dios. As\u00ed\u00ad, se trata de una operaci\u00f3n divina en la que la Escritura, en todas sus partes, ha sido dada a los hombres por medio de los redactores sagrados, como expresi\u00f3n \u00fanica e infalible de la verdad y voluntad de Dios. Este es el sentido de la inspiraci\u00f3n de las Escrituras. (c) Naturaleza de la inspiraci\u00f3n. La antigua noci\u00f3n de una inspiraci\u00f3n literal, consider\u00e1ndola como un mero \u00abdictado\u00bb, que hac\u00ed\u00ada de los redactores sagrados unos meros transmisores mec\u00e1nicos de un mensaje \u00abca\u00ed\u00addo del cielo\u00bb, con \u00absus letras, puntos y signos ortogr\u00e1ficos\u00bb, reduc\u00ed\u00ada a la nada la individualidad de los redactores, y no se ajusta a la realidad de las Escrituras, las cuales no justifican una tal concepci\u00f3n literalista (= inspiraci\u00f3n de las letras). Aqu\u00ed\u00ad se debe hacer una breve menci\u00f3n de la historia de la transmisi\u00f3n del texto de la Biblia. Por lo que respecta al NT, aunque no poseemos ninguno de los escritos originales y muy poco de las copias de los primeros siglos (debido a la gran destrucci\u00f3n de copias del NT durante la persecuci\u00f3n de Diocleciano, 303 d.C.), se tiene que se\u00f1alar que este hecho no afecta para nada a la doctrina \u00abtheopn\u00e9ustica\u00bb, por el celo desplegado por hombres como Or\u00ed\u00adgenes (siglo II) para restablecer el texto en su integridad; la considerable cantidad de mss. del NT (m\u00e1s de 6.000) permite \u00fatiles ex\u00e1menes comparativos; el n\u00famero extremadamente reducido de variantes, adem\u00e1s de otros factores, permite afirmar que el Esp\u00ed\u00adritu de Dios ha velado de una manera maravillosa para preservar la integridad del texto apost\u00f3lico. El lector del NT puede estar seguro, con las recensiones griegas tradicionales, que posee el texto sagrado de tal manera que, a los efectos pr\u00e1cticos, no difiere pr\u00e1cticamente en nada del texto primitivo En cuanto al texto del AT veamos a continuaci\u00f3n de una manera muy resumida la historia de la transmisi\u00f3n de su texto. Despu\u00e9s de volver del exilio (siglo V a.C.) la generalidad de los hebreos ya no comprend\u00ed\u00adan, o comprend\u00ed\u00adan muy poco, la lengua b\u00ed\u00adblica original, esto es, el antiguo hebreo. Hablaban el arameo, lengua de Babilonia (tambi\u00e9n llamada caldeo), que ten\u00ed\u00ada otro alfabeto. Es entonces que, respondiendo sin duda a un llamamiento especial del Esp\u00ed\u00adritu, los rabinos y los masoretas, aquellos hombres de la tradici\u00f3n que hab\u00ed\u00adan conservado el uso del viejo texto, lo transcribieron al alfabeto arameo. De \u00e9l provienen los caracteres que constituyen el hebreo cuadrado de nuestras Biblias masor\u00e9ticas. Lo transcribieron (no lo tradujeron). Esto es de una gran importancia. Es por ello que podemos hablar de un texto inspirado, por cuanto, si bien esto no se puede aplicar de una manera estricta a las traducciones (alejandrina, latina, as\u00ed\u00ad como las Versiones a las lenguas vivas), en cambio, por cuanto el texto de nuestras Biblias hebreas es una transcripci\u00f3n, que no una traducci\u00f3n, del texto inspirado, \u00e9ste es, tambi\u00e9n, un texto inspirado. Y lo es a la par que el antiguo original hebreo, por cuanto cada una de sus consonantes se corresponde a una consonante equivalente a la del original, y por cuanto, de esta manera, cada palabra del texto masor\u00e9tico se corresponde exactamente, por sus caracteres alfab\u00e9ticos equivalentes y por el n\u00famero de sus letras, a la palabra del original cuyo lugar toma. Adem\u00e1s, los signos paratextuales de vocalizaci\u00f3n y de acentuaci\u00f3n, con su respeto estricto del texto consonantal por su posici\u00f3n marginal, constituyen una garant\u00ed\u00ada complementaria admirable de la integridad del texto. Fijan de una manera exacta la pronunciaci\u00f3n y la lectura tradicional de las palabras y frases. Es por estas razones que se puede afirmar que, a pesar de la desaparici\u00f3n del texto primitivo, poseemos en la pr\u00e1ctica el texto original del AT. Esto ha quedado adem\u00e1s confirmado por los descubrimientos del mar Muerto, con el hallazgo de manuscritos de gran antig\u00fcedad de Isa\u00ed\u00adas y otros libros de la Biblia. Su cotejo con los manuscritos m\u00e1s antiguos que se pose\u00ed\u00adan hasta ahora ha permitido confirmar que las variaciones textuales, en el proceso de copias, han sido pr\u00e1cticamente despreciables, a todos los efectos pr\u00e1cticos, para un lapso de 1.000 a\u00f1os (v\u00e9anse MANUSCRITOS B\u00ed\u008dBLICOS y QUMR\u00ed\u0081N (MANUSCRITOS DEL). La historia del texto del NT, y m\u00e1s claramente la del texto del AT, nos permite aportar al testimonio de las Escrituras, en cuanto a su inspiraci\u00f3n, una base material s\u00f3lida. Podemos afirmar que tenemos las palabras de los viejos textos perdidos. En base a esto, podemos hablar de una inspiraci\u00f3n verbal. El concepto de inspiraci\u00f3n verbal implica la inspiraci\u00f3n de las palabras, y no de las meras ideas. Porque si las letras trazadas por Mois\u00e9s, Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, etc., han desaparecido por el hecho anteriormente indicado de la transcripci\u00f3n, han quedado las palabras, y podemos leerlas en nuestras Biblias masor\u00e9ticas. Adem\u00e1s, y a la vista de este hecho providencial de la transcripci\u00f3n, parecer\u00ed\u00ada inconcebible que Dios haya podido revelar e inspirar ideas sin inspirar al mismo tiempo las palabras que las expresan. La Biblia nos presenta el proceso de la inspiraci\u00f3n de las Escrituras como el acto mediante el cual Dios pone palabras, t\u00e9rminos, en la boca de los escritores sagrados. As\u00ed\u00ad, la Biblia es la Palabra de Dios. As\u00ed\u00ad, leemos, en el AT, lo que Dios dijo a Mois\u00e9s: \u00abProfeta les levantar\u00e9 de en medio de sus hermanos, como t\u00fa; y pondr\u00e9 mis palabras en su boca\u00bb (Dt. 18:18). Tambi\u00e9n a Jerem\u00ed\u00adas: \u00abdijo Jehov\u00e1: He aqu\u00ed\u00ad he puesto mis palabras en tu boca\u00bb (Jer. 1:9). Estas palabras, estos t\u00e9rminos que Jehov\u00e1 pon\u00ed\u00ada en sus bocas, \u00bfno fueron acaso los que los autores sagrados hicieron tambi\u00e9n pasar por sus plumas en sus escritos? En el NT leemos lo que Pablo dice; su testimonio confirma todos los dem\u00e1s testimonios del NT. Afirma \u00e9l \u00abque el evangelio anunciado por m\u00ed\u00ad, no es seg\u00fan hombre; pues yo no lo recib\u00ed\u00ad ni lo aprend\u00ed\u00ad de hombre alguno, sino por revelaci\u00f3n de Jesucristo\u00bb (cfr. G\u00e1. 1:11-12; 1 Co. 15:1-4). \u00abDamos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que o\u00ed\u00adsteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino seg\u00fan es verdad, la palabra de Dios\u00bb (1 Ts. 2:13). \u00abEl que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que tambi\u00e9n nos dio su Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (1 Ts. 4:8). As\u00ed\u00ad, est\u00e1 claro lo que la Biblia dice. No se trata de que Dios revelara sentimientos o ideas a los profetas o a los ap\u00f3stoles. Se trata de mensajes (exactamente, de palabras o t\u00e9rminos). Se trata verdaderamente de la Palabra de Dios, una palabra revelada, dada como tal por Dios, Padre o Hijo, por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La inspiraci\u00f3n verbal se aplica a los dos Testamentos. No puede usarse alguna cita en el NT, donde parece que se hace una atribuci\u00f3n err\u00f3nea de autor (p. ej., en Mt. 27:9 se atribuye a Jerem\u00ed\u00adas una profec\u00ed\u00ada que se halla en Zac. 11:13), para objetar a esta afirmaci\u00f3n. Estamos muy lejos de poder afirmar que estas citas sean verdaderamente err\u00f3neas. (Por lo que respecta a este ejemplo de Mt. 27:9, bien hubiera podido Jerem\u00ed\u00adas haber pronunciado la profec\u00ed\u00ada, que hubiera sido posteriormente reproducida por Zacar\u00ed\u00adas. Zacar\u00ed\u00adas fue posterior a Jerem\u00ed\u00adas. Y hay muchos ejemplos en los que los profetas citan a sus antecesores. Por otra parte, hay tambi\u00e9n la costumbre de que las divisiones principales de las Escrituras recib\u00ed\u00adan el nombre del libro principal que las encabezaba. Jerem\u00ed\u00adas se usaba muchas veces para denotar a todos los profetas. De una u otra manera, no hay base alguna para pretender que aqu\u00ed\u00ad tenemos error alguno.) \u00abLa admisi\u00f3n del principio de la inspiraci\u00f3n verbal implica su admisi\u00f3n para todos los escritos del AT y NT. Porque, de la misma manera que cuando se admite el milagro se admite lo sobrenatural, y por ello la posibilidad de todos los milagros, de la misma manera al admitirse la inspiraci\u00f3n verbal de los profetas se admite el principio y, por consecuencia, la posibilidad de la inspiraci\u00f3n verbal de toda la Biblia\u00bb (J. Cadier: \u00abLe Proph\u00e9tisme du R\u00e9veil\u00bb, PP. 63-66). (d) La personalidad de los escritores sagrados. La noci\u00f3n de \u00abinspiraci\u00f3n al dictado\u00bb suprime la individualidad de los escritores sagrados, al hacer de estos \u00faltimos \u00f3rganos pasivos y mec\u00e1nicos. La concepci\u00f3n de la inspiraci\u00f3n verbal respeta el hecho indiscutible de la personalidad de los escritores sagrados, que salta a la vista en la lectura de la Biblia. Es un hecho evidente que aparece un estilo de Isa\u00ed\u00adas, un estilo de Am\u00f3s, etc. Cada libro de la Palabra de Dios presenta la impronta de la personalidad de quien lo redact\u00f3 bajo la direcci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. En el Exodo es donde leemos con frecuencia t\u00e9rminos que destacan la iniciativa de Dios en el mensaje de Mois\u00e9s: \u00abHabl\u00f3 Jehov\u00e1 a Mois\u00e9s\u00bb; \u00abJehov\u00e1 habl\u00f3 a Mois\u00e9s\u00bb. Y es en este mismo libro que se nota, quiz\u00e1 m\u00e1s intensamente que en cualquier otra secci\u00f3n del Pentateuco, la personalidad del gran profeta (cfr. Ex. 3 y 4). El Se\u00f1or hizo de Jerem\u00ed\u00adas, por as\u00ed\u00ad decirlo, su instrumento, su hombre, hasta tal punto que el profeta pod\u00ed\u00ada escribir: \u00abMe sedujiste, oh Jehov\u00e1, y fui seducido\u00bb (Jer. 20:7). Y por ello este hombre subyugado por el Se\u00f1or no deja de revelarnos sus horas de crisis, de desaliento o de angustia. \u00abMaldito el d\u00ed\u00ada en que nac\u00ed\u00ad\u00bb (Jer. 20:14). Y llegar\u00e1 a exclamar, en medio de sus sufrimientos (y Dios no se lo impide ni le prohibe que lo registre por escrito): \u00abno me acordar\u00e9 m\u00e1s de El, ni hablar\u00e9 m\u00e1s en su nombre\u00bb (Jer. 20:9). S\u00ed\u00ad, los hombres de Dios permanecieron siendo hombres, y es un milagro de Dios que los subyug\u00f3 sin haberlos suprimido, a fin de permitirles que nos entregaran, con sus luchas humanas, el secreto de las victorias del Esp\u00ed\u00adritu. Tenemos numerosos ejemplos, en el NT, de las reacciones de los disc\u00ed\u00adpulos y de los ap\u00f3stoles, tanto antes como despu\u00e9s de su conversi\u00f3n. Recordemos al ap\u00f3stol Pedro, y tambi\u00e9n al ap\u00f3stol Pablo (Ro. 7). Las cartas de Pablo nos revelan con una gran claridad, mayor quiz\u00e1 que cualquiera de los otros libros del NT, la personalidad de los escritores sagrados. Nos muestran que los autores conservan, en palabras de P. F. Jalaguier: \u00abbajo la intervenci\u00f3n divina, toda su capacidad intelectual y moral&#8230; sometidos, como nosotros, al deber de la vigilancia y de la oraci\u00f3n&#8230; \u00bb Afirman anunciar aquello que han visto y conocido; distinguen, en ciertos casos, entre su opini\u00f3n personal y las prescripciones obligatorias del Esp\u00ed\u00adritu; en ocasiones se hallan en duda (1 Co. 1:16; 2 Co. 12:2-3); disputan, argumentan, apelan a su buena fe (Ex. 3 y 4; Ro. 9:1; 2 Co. 1:18, 23; G\u00e1. 1:20), y apelan a la conciencia e inteligencia de sus oyentes. La inspiraci\u00f3n verbal es un milagro, el milagro de una \u00abencarnaci\u00f3n espiritual\u00bb, a decir de Adolphe Monod. Para dar cuenta en pocas palabras de la realidad de la inspiraci\u00f3n divina y del elemento humano en la inspiraci\u00f3n, se puede decir que para comunicar al hombre su Palabra, y para hacerlo, en las palabras que, en las lenguas humanas, ten\u00ed\u00adan que expresarlos de la manera m\u00e1s adecuada, Dios eligi\u00f3 a unos hombres concretos. Los eligi\u00f3 dot\u00e1ndolos de las aptitudes, dones, reacciones y otras caracter\u00ed\u00adsticas personales, para prepararlos de una manera especial para que fueran, con sus personalidades integrales, los canales m\u00e1s adecuados para lo que en cada momento de la historia Dios quisiera revelar a los hombres, para encarnar por medio de ellos su Palabra. No pidi\u00f3 a estos hombres que aportaran sus propias palabras. El les dio sus propias palabras. Pero para dar a su palabra, en el coraz\u00f3n de los hombres, todo el eco que El deseaba dar, tuvo a bien utilizar, al mismo tiempo que los temperamentos y talentos diversos de aquellos hombres especialmente pensados para esta misi\u00f3n, el mismo vocabulario de aquellos que tomaba como sus portavoces. Es as\u00ed\u00ad que para dar su multiforme revelaci\u00f3n, con sus \u00e9nfasis diversos, pero con un mismo prop\u00f3sito central, el lenguaje de Juan no es el de Pablo, el de Isa\u00ed\u00adas no es el de Ezequiel. Tenemos aqu\u00ed\u00ad a Dios llamando al profeta, al ap\u00f3stol, desde el vientre de su madre, desde la misma eternidad (cfr. Jer. 1:5; Lc. 1:5-17; Hch. 9:15, etc.). As\u00ed\u00ad, el fen\u00f3meno de la inspiraci\u00f3n no toca solamente la emisi\u00f3n del mensaje de parte de Dios, sino la misma creaci\u00f3n del escritor sagrado, con su personalidad integral, para ser quien transmitiera la palabra de Dios a su generaci\u00f3n y a la audiencia universal m\u00e1s all\u00e1 del tiempo y del espacio. En resumen, al hablar de inspiraci\u00f3n verbal, se destaca que el Autor supremo de las Escrituras, de toda la Escritura, es el Verbo (\u00ablogos\u00bb, \u00abverbum\u00bb), es decir, Dios. \u00abEn el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.\u00bb Al hablar de inspiraci\u00f3n verbal se implica tambi\u00e9n el modo de percepci\u00f3n de la inspiraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. La inspiraci\u00f3n est\u00e1 caracterizada por un mensaje comprendido, recibido por el escritor sagrado en su esp\u00ed\u00adritu. Al recibir as\u00ed\u00ad el mensaje divino, el profeta percib\u00ed\u00ada los t\u00e9rminos m\u00e1s apropiados a la expresi\u00f3n oral o escrita de este mensaje. Es as\u00ed\u00ad que el Se\u00f1or pod\u00ed\u00ada decir a Jerem\u00ed\u00adas: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad, he puesto mis palabras en tu boca\u00bb (Jer. 1:9). As\u00ed\u00ad, hablar de inspiraci\u00f3n verbal es afirmar una vez m\u00e1s que Dios, el Verbo Supremo, ha inspirado a los autores b\u00ed\u00adblicos incluso en las palabras que nos transmitieron. Dios us\u00f3 los dones que El dio a los instrumentos humanos que El eligi\u00f3, para dar a su Palabra las diversas tonalidades que estimaba necesario darle. Pero es El, Dios, quien habla por medio de estos instrumentos, y precisamente a trav\u00e9s de su diversidad. \u00abLos santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (2 P. 1:21). El concepto de inspiraci\u00f3n verbal lleva adem\u00e1s la inspiraci\u00f3n no solamente a los hombres que fueron los instrumentos moment\u00e1neos, sino a los escritos que iban a constituir el registro y veh\u00ed\u00adculo permanente de la Revelaci\u00f3n. (e) El testimonio interno del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Queda por considerar brevemente el agente de la percepci\u00f3n y asimilaci\u00f3n de la Biblia, Palabra de Dios, es decir, la actuaci\u00f3n indispensable del Esp\u00ed\u00adritu Santo, como Aquel que da la clave de las Escrituras al creyente. La Biblia es la Palabra de Dios, pero, \u00bfc\u00f3mo puede esta realidad objetiva producir una experiencia subjetiva? \u00bfC\u00f3mo puede la Biblia llegar a ser para nosotros Palabra viva y eficaz? Por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en nosotros. Siendo como es obra del Esp\u00ed\u00adritu, la Escritura no puede ser le\u00ed\u00adda, ni llegar a ser comprensible ni activa en nuestra salvaci\u00f3n m\u00e1s que por la interpretaci\u00f3n dada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, esto es, por la interpretaci\u00f3n del Se\u00f1or en nosotros. A esto se refer\u00ed\u00ada el ap\u00f3stol Pablo al escribir a los corintios: \u00abPorque hasta el d\u00ed\u00ada de hoy, cuando (los jud\u00ed\u00ados) leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado\u00bb (2 Co. 3:14). El Esp\u00ed\u00adritu Santo, el Esp\u00ed\u00adritu del Padre y de Cristo, que El prometi\u00f3 enviar a sus disc\u00ed\u00adpulos para que los guiara \u00aba toda la verdad\u00bb (Jn. 16:13), el Esp\u00ed\u00adritu Santo, el autor de la Biblia, es el \u00fanico que est\u00e1 calificado para dar su sentido, y para quitar el velo que oscurece y cierra los ojos y el coraz\u00f3n del hombre natural. El hombre inconverso, que se pone ante la Biblia con su mentalidad griega, su raz\u00f3n, su sentimiento, est\u00e1 decidido a no asumir que la Biblia es la Palabra de Dios, es decir, la palabra que Dios ha escrito para \u00e9l en la Biblia, la palabra que se dirige a \u00e9l de una manera personal, la palabra escrita para su propia regeneraci\u00f3n, su santificaci\u00f3n y su llamamiento para ser hijo de Dios. El Esp\u00ed\u00adritu Santo, en su obra en el coraz\u00f3n humano, no solamente da testimonio al creyente de que es hijo de Dios (Ro. 8:16), sino que tambi\u00e9n abre los sellos que hasta entonces le imped\u00ed\u00adan el acceso a la Palabra de Dios. El mismo es la clave de esta Palabra. \u00abAntes bien, como est\u00e1 escrito: Cosas que ojo no vio, ni o\u00ed\u00addo oy\u00f3, ni han subido en coraz\u00f3n de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las revel\u00f3 a nosotros por el Esp\u00ed\u00adritu; porque el Esp\u00ed\u00adritu todo lo escudri\u00f1a, aun lo profundo de Dios. Porque \u00bfqui\u00e9n de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el esp\u00ed\u00adritu del hombre que est\u00e1 en \u00e9l? As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n nadie conoci\u00f3 las cosas de Dios, sino el Esp\u00ed\u00adritu de Dios\u00bb (1 Co. 2:9-11). Calvino, a quien le fue dado formular la doctrina del testimonio interno del Esp\u00ed\u00adritu Santo, resume as\u00ed\u00ad su pensamiento (\u00abInstituci\u00f3n de la Religi\u00f3n Cristiana I\u00bb. 7): \u00abLa autoridad de las Escrituras es sellada, confirmada en el coraz\u00f3n de los fieles por el testimonio interior del Esp\u00ed\u00adritu Santo&#8230; El mismo Esp\u00ed\u00adritu que ha escrito la Biblia habla al fiel y le ilumina las p\u00e1ginas de la Biblia.\u00bb La posesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que regenera, santifica, consuela y conduce a toda la verdad; que es la expresi\u00f3n actual y permanente de la presencia del Se\u00f1or; que Dios ha dado a todo el que cree en Jes\u00fas el Se\u00f1or y lo recibe por la fe (Jn. 7:39; G\u00e1. 3:13-14), \u00e9sta es la condici\u00f3n esencial y necesaria para la apropiaci\u00f3n personal y vivificante de la Biblia, la Palabra de Dios. Y la certidumbre que el Esp\u00ed\u00adritu nos ha dado queda confirmada por el gozo que se desprende de la posesi\u00f3n de la vida divina, y por la armon\u00ed\u00ada perfecta entre la Biblia (el testimonio objetivo del Esp\u00ed\u00adritu) y el testimonio interno del mismo Esp\u00ed\u00adritu. Porque el Esp\u00ed\u00adritu no est\u00e1 dividido: El Esp\u00ed\u00adritu que ilumina al creyente no puede hacer otra cosa que decir am\u00e9n a lo que \u00e9l mismo ha dado en la Biblia. Bibliograf\u00ed\u00ada: Berkhof, L.: \u00abPrincipios de interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica\u00bb (Clie, Terrassa, 1973); Calvino, J.: \u00abInstituci\u00f3n de la religi\u00f3n cristiana\u00bb (trad. Cipriano de Valera; Felire, Rijswijk, Holanda, 1968); Chafer, L. S.: \u00abTeolog\u00ed\u00ada Sistem\u00e1tica\u00bb, \u00abBibliolog\u00ed\u00ada\u00bb, Tomo 1, PP. 49-128 (Publicaciones Espa\u00f1olas, Dalton, Georgia, 1974); Darby, J. N.: \u00abApologetic\u00bb, n. 1, vol. 6 de \u00abThe Collected Writings of J. N. Darby\u00bb (Stow Hill, Kingston-on- Thames, reimp. 1964); Geisler, N. L., ed.: \u00abInerrancy\u00bb (Zondervan, Grand Rapids, 1980); Kelly, W.: \u00abInspiration of Scripture\u00bb (C. E. Hammond, Londres, 1903, reimp. 1966); Ramm, B.: \u00abLa revelaci\u00f3n especial y la Palabra de Dios\u00bb (La Aurora, Buenos Aires, 1967).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[010]<\/p>\n<p>    Don divino que mueve a una escritos sagrado a escribir lo que Dios quiere y s\u00f3lo c\u00f3mo lo quiere. No hay que confundirla con la \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb, que es manifestaci\u00f3n de los misterios divinos. La inspiraci\u00f3n es moci\u00f3n de la voluntad e iluminaci\u00f3n de la inteligencia.<\/p>\n<p>     La inspiraci\u00f3n oficial de la Escritura se termin\u00f3, seg\u00fan la ense\u00f1anza tradicional de la Iglesia, con la muerte del \u00faltimo ap\u00f3stol.<\/p>\n<p>     Lo dem\u00e1s que se puede definir como inspiraci\u00f3n, en el sentido m\u00e1s general de la palabra, hace referencia a otros tipos de inspiraci\u00f3n: la idea que Dios impulsa a una persona buena o a una autoridad eclesial para hacer algo: edificar un templo, publicar un documento, aprobar un Instituto, mover una campa\u00f1a, etc. Esa inspiraci\u00f3n es posible, pero relativa y no necesariamente divina.<\/p>\n<p>     Es peligroso, adem\u00e1s de inexacto, depreciar el concepto de inspiraci\u00f3n como hacen algunos grupos carism\u00e1ticos, catecumenales o pentecostalistas, que mantienen viva la idea de una intervenci\u00f3n frecuente y pseudomilagrosa de Dios en sus buenas acciones o en sus ocurrencias. (Ver B\u00ed\u00adblico. Vocabulario 11)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. Escritura, Palabra de Dios)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Con este t\u00e9rmino manifiesta la Iglesia su fe en el hecho de que la sagrada Escritura, a pesar de ser totalmente obra de unos hombres determinados, es tambi\u00e9n plena y totalmente obra de Dios. Establecer la manera con que, para dar origen a la Biblia, se realiz\u00f3 en concreto esta colaboraci\u00f3n mutua entre Dios y el hombre, ha sido quiz\u00e1s una de las tareas m\u00e1s dif\u00ed\u00adciles con la que ha tenido que enfrentarse la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, El Antiguo Testamento no conoce todav\u00ed\u00ada una terminolog\u00ed\u00ada espec\u00ed\u00adfica a este prop\u00f3sito. Pero se describe en \u00e9l la realidad de la inspiraci\u00f3n como una acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de Dios que toma posesi\u00f3n de un hombre y lo empuja a actuar y a comportarse de tal manera que los- gestos realizados por \u00e9l son expresi\u00f3n de su voluntad de revelaci\u00f3n. Es sobre todo en los profetas (cf. Os 9,7. Miq 3,8; Neh 9,30; 1s 6; Jr 1,4-10;Ez&#8217;2,8-9), en los que las palabras de Yahveh no se distinguen ya de las del profeta, donde es m\u00e1s evidente esta condici\u00f3n de estar \u00abinspirados\u00bb. En el Nuevo Testamento, por el contrario, aparece por primera vez el t\u00e9rmino t\u00e9cnico de inspiraci\u00f3n. en 2 Tim 3,16 (the\u00f3pneustos, traducido por la Vulgata como divinitus inspirata). De la realidad de la inspiraci\u00f3n se habla tambi\u00e9n en 2 Pe 1,16-21, en donde se afirma substancialmente que ninguna escritura prof\u00e9tica puede estar sujeta a explicaci\u00f3n privada, precisamente por el hecho de que proviene de una acci\u00f3n de Dios y no de la iniciativa humana del profeta.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica comienza a abrirse camino el llamado concepto de inspiraci\u00f3n verbal. Seg\u00fan esta manera de entender la inspiraci\u00f3n, presente ya en los pensadores del tard\u00ed\u00ado juda\u00ed\u00adsmo (Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada, Flavio Josefo), Dios, para expresar sus ideas y sus palabras, se habr\u00ed\u00ada servido del autor humano como de un instrumento puramente material; el Esp\u00ed\u00adritu Santo habr\u00ed\u00ada hecho uso de los profetas lo mismo que el flautista de su instrumento (Hip\u00f3lito de Roma, Aten\u00e1goras.<\/p>\n<p>Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada); por eso la Escritura no puede tener m\u00e1s que un \u00absolo autor, Dios\u00bb (Agust\u00ed\u00adn), no puede ser m\u00e1s que \u00abdictado divino\u00bb, \u00abletra de Dios,\u00bb (san Jer\u00f3nimo), Esta concepci\u00f3n de la inspiraci\u00f3n formulada de este modo, en que se llega incluso a sostener con el abad Fredegiso de Tours (t 834) que hasta los errores gramaticales presentes en la Biblia hab\u00ed\u00adan sido queridos por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, dura pr\u00e1cticamente hasta santo Tom\u00e1s, el primer te\u00f3logo que ofreci\u00f3 elementos significativos para una interpretaci\u00f3n correcta de la cuesti\u00f3n. Al afrontar el tema de la inspiraci\u00f3n en el contexto m\u00e1s amplio de la profec\u00ed\u00ada (cf. S. Th. 11-11, qq. 171-174), considerada como aquel carisma que permite ver en profunda unidad a la revelaci\u00f3n y a la inspiraci\u00f3n, santo Tom\u00e1s. recurriendo al sistema aristot\u00e9lico de la causalidad eficiente que puede ser al mismo tiempo principal e instrumental, afirma que \u00abel autor principal de la sagrada Escritura es el Esp\u00ed\u00adritu Santo, y su autor instrumental el hombre\u00bb (cf. S. Th. 11-11, q. 172, a. 2, ad 3&#8243; q, 173, a. 4; Quod betales 7, 14, 5). De la misma manera que la causa principal y la causa instrumental act\u00faan simult\u00e1neamente en la producci\u00f3n del mismo efecto, dejando a salvo las caracter\u00ed\u00adsticas propias de las naturalezas respectivas, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n es como act\u00faan en este caso Dios y el hombre: Dios se sirve ciertamente del escritor humano como de un instrumento, pero de una forma plenamente conforme con su naturaleza de ser libre, responsable, inteligente, vivo, y no un instrumento inerte.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de santo Tom\u00e1s, el problema teol\u00f3gico de la naturaleza de la inspiraci\u00f3n ser\u00e1 examinado por los te\u00f3logos escol\u00e1sticos postridentinos. que siguiendo al concilio de Trento, donde se hab\u00ed\u00ada modificado la formulaci\u00f3n del concilio de Florencia \u00abSpiritu sancto inspirante\u00bb (DS 1334) por \u00abSpiritu sancto dictante\u00bb (DS 1501), siguieron substancialmente dos direcciones opuestas. Algunos, como por ejemplo el dominico B\u00e1\u00f1ez (t 1604), para quien el Esp\u00ed\u00adritu Santo no s\u00f3lo hab\u00ed\u00ada inspirado los contenidos de la Escritura, sino que hab\u00ed\u00ada dictado y sugerido adem\u00e1s los \u00absingula verba\u00bb, siguieron sosteniendo el concepto de inspiraci\u00f3n verbal de los Padres de la Iglesia; otros.<\/p>\n<p>por el contrario, apelando a tres tesis del jesuita Lessius (t 1623), condenadas por la universidad de Lovaina, en donde se hac\u00ed\u00ada coincidir la inspiraci\u00f3n con una simple asistencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo para asegurar la inerrancia de los autores y de los escritos sagrados, sostuvieron el concepto de inspiraci\u00f3n real, es decir, una inspiraci\u00f3n limitada a los contenidos de la Escritura y no a la expresi\u00f3n verbal de los mismos. Movi\u00e9ndose m\u00e1s adelante en esta misma direcci\u00f3n, el benedictino Haneberg (11886) present\u00f3 un tercer modelo de inspiraci\u00f3n, la llamada inspiraci\u00f3n \u00abconsiguiente'\u00bb, que consiste en la aprobaci\u00f3n posterior de un libro, como libro sagrado, por parte de la Iglesia, hip\u00f3tesis rechazada por el Vaticano I en la Dei Filius (DS 3006).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del concilio Vaticano I, otros tres documentos del Magisterio eclesi\u00e1stico tocaron el problema de la inspiraci\u00f3n: a) la Enc\u00ed\u00adclica Providentissimus Deus. de Le\u00f3n XIII, en 1893, el primer documento del magisterio ordinario que intenta una descripci\u00f3n de la naturaleza de la inspiraci\u00f3n a trav\u00e9s de un an\u00e1lisis de la psicolog\u00ed\u00ada del escritor en su triple dimensi\u00f3n intelectiva, volitiva y operativa (cf. DS 3291-3294); bj la Enc\u00ed\u00adclica Spiritus Paraclitus. de Benedicto XV aparecida en 1920, donde se manifiesta que el influjo inspirativo, mientras que impide al escritor sagrado ense\u00f1ar el error, no obstaculiza en nada la expresi\u00f3n propia de su genio Y de su cultura (cf DS 3650-3654); c) la Enc\u00ed\u00adclica Divino Afflante Spiritu, de P\u00ed\u00ado XII, en 1943, donde se pone en primer plano la importancia del sentido general Y por tanto del sentido genuino que el autor sagrado quiso expresar, y se invita a utilizar y a profundizar en los g\u00e9neros literarios para facilitar la comprensi\u00f3n de ese sentido (cf. DS 3826-3831).<\/p>\n<p>De todas formas, ha sido el concilio Vaticano II, gracias a la aportaci\u00f3n de importantes estudios hechos sobre esta cuesti\u00f3n en el decenio precedente tanto en el terreno b\u00ed\u00adblico (McKenzie, McCarty, Lohfink, Alonso Schokel) como en el teol\u00f3gico (Rahner, Grelot, Benoit), el que ha hecho salir a la teolog\u00ed\u00ada de la inspiraci\u00f3n del callej\u00f3n sin salida en el que la hab\u00ed\u00adan arrinconado inexorablemente las disputas de los siglos pasados. Son tres las novedades m\u00e1s destacadas de la ense\u00f1anza del Vaticano II sobre la inspiraci\u00f3n, recogida en el cap\u00ed\u00adtulo III de la Dei Verbum (nn. 11-13). Ante todo, no se ve va al autor sagrado como un simple ejecutor pasivo o un instrumento en las manos de Dios, sino como una persona que estudia, reflexiona, busca y comunica, con su escrito, aquella experiencia salv\u00ed\u00adfica de la que ha sido protagonista. En segundo lugar, la comprensi\u00f3n de la verdad de la Escritura no se ve ya como ausencia de errores debida a la inspiraci\u00f3n divina, sino como una comunicaci\u00f3n fiel y misericordiosa de Dios, que tiende a la salvaci\u00f3n de la humanidad. Finalmente, se recupera aquella uni\u00f3n tan importante entre la inspiraci\u00f3n y la revelaci\u00f3n, que estaba presente en santo Tom\u00e1s, pero que perdieron sus seguidores, a partir de la cual es posible afrontar el tema de la inspiraci\u00f3n siguiendo las l\u00ed\u00adneas directivas que marc\u00f3 el nuevo recorrido de la teolog\u00ed\u00ada en el estudio de la revelaci\u00f3n. a saber la centralidad de Cristo, la gratuidad del carisma y la historicidad de este acontecimiento.<\/p>\n<p>G. Occhipinti<\/p>\n<p>Bibl.: K, Rahner la inspiraci\u00f3n de la sagrada Escritura, Herder Barcelona 1970; L, Alonso Schokel lnspiraci\u00f3n, en SM, III, 928-941; \u00ed\u008dd\u00bb La palabra inspirada. Herder, Barcelona 1069. P Grelot, La Biblia. palabra de Dios, Herder,. Barcelona 1968, caps, 11 y III; Y Mannucci, La Biblia como palabra de Dios DDB, Bilhao 1988; R, Fisichella, Revelaci\u00f3n: evento y credibilidad, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1989, Artola &#8211; J, M, S\u00e1nchez Caro, Biblia , Palabra de Dios, Verbo Divino, Estella &#8216;1994.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO:<br \/>\n1. Una mirada a la historia (AT; NT; \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica; escol\u00e1stica; el magisterio y los te\u00f3logos);<br \/>\n2. La novedad del Vaticano II (identidad del autor; precomprensi\u00f3n de \u00abverdad\u00bb; inspiraci\u00f3n y revelaci\u00f3n)<br \/>\nR. Fisichella<\/p>\n<p>El tema de la inspiraci\u00f3n de la Escritura va profundamente unido al contenido de la revelaci\u00f3n, hasta el punto de constituir un elemento esencial del mismo. La decisi\u00f3n libre de Dios de comunicarse con la humanidad ha encontrado en la persona de Jes\u00fas de Nazaret la expresi\u00f3n plena y culminante; sin embargo, su manera de expresarse, mediante la acci\u00f3n de los autores sagrados, ha alcanzado tambi\u00e9n en la Escritura un momento calificativo y esencial de su autoco-municac\u00ed\u00ad\u00f3n.<\/p>\n<p>La Escritura es una expresi\u00f3n privilegiada de una narraci\u00f3n de Dios a trav\u00e9s de las formas de la comunicaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Ya en una ojeada primera y sumaria se puede advertir que con esta expresi\u00f3n se inicia la din\u00e1mica de la revelaci\u00f3n. Lo que es asumido como instrumento de comunicaci\u00f3n es en s\u00ed\u00ad mismo bueno, apto para expresar a Dios, aunque de una forma ken\u00f3= tica; en efecto, el lenguaje humano es continuamente inadecuado para expresar en plenitud la realidad divina.<\/p>\n<p>El tema de la inspiraci\u00f3n de la Escritura pertenece de manera peculiar a la esfera de una investigaci\u00f3n interdisciplinar; la teolog\u00ed\u00ada fundamental cualifica su impacto en relaci\u00f3n con. la revelaci\u00f3n. Se estudiar\u00e1, por tanto, de qu\u00e9 manera la verdad contenida en el texto sagrado es tal verdad, en cuanto acto de revelaci\u00f3n por parte de Dios. Habr\u00e1 que mostrar adem\u00e1s de qu\u00e9 manera esa \u00fanica verdad, puesta una vez por todas en la historia a trav\u00e9s de los l\u00ed\u00admites del saber y de la expresi\u00f3n humana, puede ser verdad tambi\u00e9n hoy para el destinatario de la revelaci\u00f3n y fuente de conocimiento de s\u00ed\u00ad mismo y del misterio de Dios.<\/p>\n<p>El estudio que la teolog\u00ed\u00ada fundamental hace de la inspiraci\u00f3n es la valoraci\u00f3n final del acto revelativo: la pretensi\u00f3n de la revelaci\u00f3n de ser acogida y comprendida hist\u00f3ricamente en el arco de los siglos, a trav\u00e9s de una verdad dada a la historia -y mediante los instrumentos humanos de un momento hist\u00f3rico particular. Se trata, por tanto, del estudio del hecho de la inspiraci\u00f3n en la Escritura, que no debe hacer perder de vista las implicaciones que lleva consigo: la posibilidad de una expresi\u00f3n hist\u00f3rica de la verdad y su capacidad de llegar a los hombres de todos los tiempos (! Verdad).<\/p>\n<p>1. UNA MIRADA A LA HISTORIA. La historia del tema ha pasado por diversos momento de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>a) El Antiguo Testamento no posee una terminolog\u00ed\u00ada espec\u00ed\u00adfica, prefiriendo recurrir a formas sin\u00f3nimas y m\u00e1s fluidas, aunque describe de forma expl\u00ed\u00adcita la realidad de la inspiraci\u00f3n. Se la comprende como acci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu de Yhwh que toma posesi\u00f3n del hombre, provoc\u00e1ndole a realizar gestos o expresiones destinados a comunicar su voluntad.<\/p>\n<p>Gestos sencillos, como la unci\u00f3n con el \u00f3leo (1Sam 16,13), expresan una realidad m\u00e1s profunda: la posesi\u00f3n por parte de Yhwh de su \u00abelegido\u00bb para que, \u00abconsagrado\u00bb de ese modo, pueda ser signo de revelaci\u00f3n. Los profetas, en virtud de su misi\u00f3n, expresan m\u00e1s directamente la realidad de la inspiraci\u00f3n. De Oseas se dice expresamente que est\u00e1 \u00abinspirado\u00bb (Os 9,7); esta misma persuasi\u00f3n puede encontrarse en Miqueas (Miq 3,8); tambi\u00e9n Nehem\u00ed\u00adas proclama que los profetas son la boca del Esp\u00ed\u00adritu (Neh 9,30).<\/p>\n<p>Los profetas mayores han dejado en los relatos de su vocaci\u00f3n los signos evidentes de su conciencia de que, act\u00faan proclamap y escriben en nombre de Yhwh (cf Is 6; Jer 1; Ez 2). Las palabras del profeta no parecen distinguirse ya de lasAel propio Yhwh; expresiones como \u00abor\u00e1culo de Yhwh\u00bb, \u00abpalabra del Se\u00f1or\u00bb, \u00abas\u00ed\u00ad dice el Se\u00f1or\u00bb, atestiguan para todo el AT que, a trav\u00e9s de la asunci\u00f3n de simbolog\u00ed\u00adas y de lenguajes humanos por parte del profeta, Dios mismo se comunica con su pueblo.<\/p>\n<p>b) El Nuevo Testamento ofrece el \u00fanico caso en que el t\u00e9rmino \u00abinspiraci\u00f3n\u00bb (the\u00f3pneustos) es asumido como expresi\u00f3n t\u00e9cnica para explicar el acto particular con el que Dios inspira la Escritura; es el texto de 2Tim 3,16: \u00abPues toda la Escritura divinamente inspirada (the\u00f3pneustos) es \u00fatil para ense\u00f1ar, para reprender, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, dispuesto a hacer siempre el bien\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay que centrarse en la persona de Jes\u00fas de Nazaret para comprender plenamente el valor de la ense\u00f1anza neotestamentaria en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>En efecto, para la Iglesia primitiva existe la certeza de que toda la Escritura est\u00e1 dirigida a Cristo y s\u00f3lo en \u00e9l encuentra su pleno significado. Los profetas hablaron de \u00e9l y anticiparon los motivos de su existencia (Lc 24,27). Puesto que los ap\u00f3stoles compartieron con \u00e9l este acontecimiento de-revelaci\u00f3n, tambi\u00e9n ellos est\u00e1n movidos por el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or resucitado para anunciar al mundo la realizaci\u00f3n de la promesa antigua.<\/p>\n<p>La suya es una experiencia de gratuidad que los pone en l\u00ed\u00adnea directa con la experiencia prof\u00e9tica antigua. Dentro de este horizonte debemos leer dos textos program\u00e1ticos de Pedro. El primero anuncia la centrafdad de Cristo (1 Pe 1,10-12); el segundo, la acci\u00f3n directa del Esp\u00ed\u00adritu sobre los autores sagrados (2Pe 1,20-21).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, dentro de la comunidad primitiva, la presencia del ministerio prof\u00e9tico (t Profec\u00ed\u00ada) hace visible de dos maneras la acci\u00f3n de la inspiraci\u00f3n. Durante la acci\u00f3n lit\u00fargica algunos hombres y mujeres, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, formulan oraciones por la comunidad con una referencia directa a la palabra del maestro (He 15,22.32; 1Cor 12,7-8). Por otra parte, algunos profetas est\u00e1n, junto con los ap\u00f3stoles, implicados m\u00e1s directamente en el crecimiento de la comunidad. Su tarea peculiares la transmisi\u00f3n de la palabra de Jes\u00fas, iluminando y releyendo las peripecias y las exigencias de la comunidad (Ef 4,11; 2,20; 3,5; 1Cor 12,28).<\/p>\n<p>Su autoridad es aceptada por la comunidad porque son reconocidos como hombres movidos por el Esp\u00ed\u00adritu e inspirados directamente en el momento en que crean una relaci\u00f3n entre el anuncio de la palabra del Se\u00f1or y la vida de la comunidad (2Pe 3,2).<\/p>\n<p>Los evangelios y las cartas de los ap\u00f3stoles constituyeron adem\u00e1s, desde el principio, el testimonio privilegiado de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu que realiza la permanencia de la palabra del Se\u00f1or en medio de la comunidad (Ef 4,11; 2Pe 3,15-16).<\/p>\n<p>c) Para la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica, marcada por una profunda fe, que acepta naturalmente la Escritura como palabra de Dios, la inspiraci\u00f3n no constituye ning\u00fan,problema especial. Un texto del venerable Beda, comentando el pr\u00f3logo,de Lucas, nos hace percibir c\u00f3mo pensaban los padres en este punto: \u00abEn cuanto al hecho de que al evangelista le pareci\u00f3 bien escribir, esto no debe entenderse como si esto le hubiera parecido s\u00f3lo a \u00e9l, ya que tambi\u00e9n lo que le pareci\u00f3 bien estaba bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (PL 92,307).<\/p>\n<p>Las intervenciones de los t apologetas Justino, Or\u00ed\u00adgenes y Cirilo de Alejandr\u00ed\u00ada tienden a presentar la verdad de la Escritura contra los- ataques de los paganos. Agust\u00ed\u00adn y Jer\u00f3nimo ser\u00e1n los primeros en introducir las distinciones necesarias y, m\u00e1s positivamente, ofrecer\u00e1n las motivaciones para el encuentro de la verdad salv\u00ed\u00adfica en los textos sagrados.<\/p>\n<p>d) Con la escol\u00e1stica, y m\u00e1s directamente con Tom\u00e1s, el tema de la inspiraci\u00f3n comenzar\u00e1 a tener una primera sistematizaci\u00f3n teol\u00f3gica. Estudiando el tema de la profec\u00ed\u00ada (cf S. Th. II-II, 171-174), Tom\u00e1s la interpreta como aquel carisma que permite ver en una profunda unidad la revelaci\u00f3n y la inspiraci\u00f3n. La primera, por ser conocimiento de verdades divinas, exige la elevaci\u00f3n sobrenatural del esp\u00ed\u00adritu, y por tanto una inspiraci\u00f3n. As\u00ed\u00ad pues, la inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica debe considerarse como un aspecto complementario de la revelaci\u00f3n; mediante ella el profeta se ve elevado, por obra del Esp\u00ed\u00adritu, a un nivel superior de conocimiento y de este modo puede comunicar y transmitir la revelaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>e) La historia de la Iglesia, despu\u00e9s de este per\u00ed\u00adodo, ve empe\u00f1ados a los autores y al magisterio en diversos-niveles. Tras el concilio de Trento, que, modificando la formulaci\u00f3n del concilio de Florencia \u00abSpiritu Sancto inspirante\u00bb(DS 1334), se hab\u00ed\u00ada expresado en este caso con \u00abSpiritu Sancto dictante\u00bb (DS 1501), las interpretaciones de los te\u00f3logos se mueven sobre bases diferentes. Para algunos, entre los que destaca B\u00e1\u00f1ez, la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo respecto al hagi\u00f3grafo llega hasta las \u00absingula verb\u00e1\u00bb; para otros, que segu\u00ed\u00adan la tesis de Lessio, hab\u00ed\u00ada que distinguir entre revelaci\u00f3n e inspiraci\u00f3n, por lo que un libro pod\u00ed\u00ada haber sido escrito la asistencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo; pero si posteriormente el Esp\u00ed\u00adritu atestiguaba que no hab\u00ed\u00ada nada falso contenido en \u00e9l, entonces se convert\u00ed\u00ada en un libro sagrado, y por tanto inspirado.<\/p>\n<p>En 1870 apareci\u00f3 el libro de J.B. Franzelin Tractatus de divina traditione et Scriptura, que influy\u00f3 notablemente en las declaraciones del Vaticano I: La tesis de Franzelin es que Dios es autor de los libros sagrados en virtud de una acci\u00f3n sobrenatural sobre los escritores. El autor es aquel que concibe y produce personalmente el escrito con su mente; pero Dios cumple su acci\u00f3n actuando sobre el entendimiento y la voluntad del autor, haciendo que \u00e9ste conciba en su mente y escriba voluntariamente s\u00f3lo aquellas cosas que \u00e9l quiere comunicar. As\u00ed\u00ad pues, la inspiraci\u00f3n se concibe no como el conocimiento de unas verdades (que el autor podr\u00ed\u00ada tener por conocimiento propio), sino como su redacci\u00f3n por escrito. Por tanto, se concibe a Dios como causa principal y autor verdadero del texto, mientras que el hagi\u00f3grafo es la causa instrumental que act\u00faa bajo su acci\u00f3n para aquello que es la parte formal del texto, aunque sigue siendo libre de utilizar las formas expresivas en conformidad con su tiempo.<\/p>\n<p>El Vaticano I constituye un momento de s\u00ed\u00adntesis en lo que se refiere al tema de la inspiraci\u00f3n. Rechazando algunas tesis minimalistas que quer\u00ed\u00adan reducir la inspiraci\u00f3n a una acci\u00f3n de reconocimiento sucesivo por parte de la Iglesia o a una asistencia que preservaba de escribir errores, se afirmaba un principio fundamental: \u00abLos textos sagrados&#8230; tienen a Dios por autor y han sido como tales confiados a la Iglesia\u00bb (DS 3006).<\/p>\n<p>Posteriormente, la Providentissimus Deus de Le\u00f3n XIII (DS 32913293), y la Divino afflante Spiritu, de P\u00ed\u00ado XII (DS 3826-3830), marcan las intervenciones ulteriores del magisterio tendentes a centrar la problem\u00e1tica. Una ex\u00e9gesis m\u00e1s atenta y una metodolog\u00ed\u00ada renovada favorec\u00ed\u00adan una comprensi\u00f3n mayor tanto de los g\u00e9neros literarios como de la personalidad del hagi\u00f3grafo.<\/p>\n<p>Es sin embargo el Vaticano 11 el que ha dado un impulso a la b\u00fasqueda de nuevas soluciones. El cap\u00ed\u00adtulo III de la Dei Verbum parece tan s\u00f3lo a primera vista remitir a la doctrina tradicional sobre la inspiraci\u00f3n; en realidad, en los s\u00f3lo tres n\u00fameros que constituyen \u00e9se cap\u00ed\u00adtulo es posible ver realizado un aut\u00e9ntico progreso en la ense\u00f1anza sobre la inspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En efecto, el concilio recibe una serie de provocaciones a las que se hab\u00ed\u00ada llegado en los estudios del decenio anterior. En dos frentes distintos, tanto los biblistas como los dogm\u00e1ticos hab\u00ed\u00adan desbrozado el terreno de los diversos reduccionismos en que estaba atascada la problem\u00e1tica y hab\u00ed\u00adan se\u00f1alado nuevas y prometedoras pistas de soluci\u00f3n. Por parte b\u00ed\u00adblica, McKenzie, McCarthy, Coppens, Lohfink y Alonso Schdkel hab\u00ed\u00adan emprendido reflexiones relacionadas m\u00e1s directamente con el tema del hagi\u00f3grafo y de la verdad; por parte teol\u00f3gica, Rahner, Grelot, Benoit hab\u00ed\u00adan propuesto \u00fatiles teor\u00ed\u00adas para una relectura sobre la mediaci\u00f3n eclesial, la funci\u00f3n del hagi\u00f3grafo y el valor ling\u00fc\u00ed\u00adstico de las mediaciones escritas.<\/p>\n<p>2. LA NOVEDAD DEL VATICANO II. Hay tres aspectos que pueden sintetizar la novedad de la ense\u00f1anza del Vaticano II.<\/p>\n<p>a) La identidad del autor. El autor sagrado queda separado del horizonte de un simple ejecutor pasi= vo o de un instrumento en manos de Dios, como lo hab\u00ed\u00ada definido la teolog\u00ed\u00ada anterior. El \u00abSpiritu Sancto dictante\u00bb del concilio de Trento es sustituido por un lenguaje m\u00e1s positivo y b\u00ed\u00adblico, que ve al hagi\u00f3grafo \u00abelegido\u00bb, \u00abescogido\u00bb por Dios, que escribe como un \u00abverdadero autor\u00bb del texto.<\/p>\n<p>Por consiguiente, se da del hagi\u00f3grafo una definici\u00f3n plenamente positiva: es aquel que estudia, reflexiona, busca y comunica con su escrito aquella experiencia salvifica de la que fue protagonista. Cada uno de los autores sagrados es considerado en su plena libertad ante la acci\u00f3n gratuita de Dios; tiene el peso de una misi\u00f3n con vistas a la construcci\u00f3n de la Iglesia. Esta misi\u00f3n se realiza a trav\u00e9s de la peculiaridad de su escrito; es \u00e9l el que lleva el peso de su propio trabajo y la carga de su propia originalidad, en la que expresa su personalidad.<\/p>\n<p>Dios es ciertamente autor (Urheber), puesto que es \u00e9l el que crea la historia de la salvaci\u00f3n en sus diversos actos revelativos. Por tanto, \u00e9l est\u00e1 en el origen del texto sagrado, tanto en cuanto libro singular como en su globalidad; en efecto, es \u00e9l y su acci\u00f3n lo que el hagi\u00f3grafo intenta expresar, pero dentro de la l\u00f3gica de la revelaci\u00f3n misma.<\/p>\n<p>b) Precomprensi\u00f3n de \u00abverdad\u00bb : Una segunda novedad es la que nos ofrece la comprensi\u00f3n de \u00abverdad\u00bb. Mientras que los textos preconciliares apuntaban hacia la inerrancia, y por tanto hacia la ausencia de todo error en la Escritura, como consecuencia de ser una revelaci\u00f3n dada por inspiraci\u00f3n, el concilio inaugura un uso m\u00e1s b\u00ed\u00adblico de \u00abverdad\u00bb, comprendida ante todo como una comunicaci\u00f3n fiel y misericordiosa de Dios, que tiende a la salvaci\u00f3n de la humanidad.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, la verdad de la Escritura es la verdad del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios sobre el hombre y para el hombre: La expresi\u00f3n de DV 11: \u00abLos libros sagrados ense\u00f1an s\u00f3lidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para salvaci\u00f3n nuestra (nostrae salutis causa) \u00abmarca ciertamente un progreso teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>c) Inspiraci\u00f3n y revelaci\u00f3n. La tercera novedad que hay que observar procede de la recuperaci\u00f3n que se hace de la uni\u00f3n de la inspiraci\u00f3n con el tema de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No se puede negar que entre los dos concilios Vaticanos el tema se hab\u00ed\u00ada llegado progresivamente a plantear como una realidad aut\u00f3noma. El Vaticano II vuelve a situar la inspiraci\u00f3n en su cauce natural, es decir, dentro de la realidad m\u00e1s omnicomprensiva que est\u00e1 constituida por el acontecimiento de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, tambi\u00e9n para la inspiraci\u00f3n se seguir\u00e1n aquellas l\u00ed\u00adneas directivas que marcan el nuevo recorrido de la teolog\u00ed\u00ada en el estudio de la revelaci\u00f3n. En primer lugar, el car\u00e1cter central de Cristo. Jes\u00fas de Nazaret, como palabra de Dios, es tambi\u00e9n la verdad del hombre: \u00e9l es el verdadero libro inspirado para comunicar y dar la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la gratuidad del carisma. El hagi\u00f3grafo vive la experiencia de haber sido escogido y elegido por el Esp\u00ed\u00adritu; \u00e9l es plenamente autor, pero al mismo tierhpo es consciente de estar en una relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima cos\u00ed\u00ad Dios a quien se entrega, acogiendo libremente la misi\u00f3n que \u00e9l le conf\u00ed\u00ada de comunicar por escrito su voluntad.<\/p>\n<p>Finalmente, la historicidad de este acontecimiento. La inspiraci\u00f3n no destruye las caracter\u00ed\u00adsticas del autor; al contrario, las eleva. Pero tambi\u00e9n se realiza un procedimiento contrario, el de un Dios que se abaja para poder comunicar. Dentro de la historia es donde se realiza el acontecimiento de la inspiraci\u00f3n; para ello, la verdad que se da totalmente en el texto sagrado s\u00f3lo se, alcanza, sin embargo, escatol\u00f3gicamente. Se da una maduraci\u00f3n progresiva de la Iglesia que relee ese texto descubriendo en \u00e9l un sentido cada vez m\u00e1s profundo, creando as\u00ed\u00ad una tradici\u00f3n viva seg\u00fan la analog\u00ed\u00ada de la fe (DV 12).<\/p>\n<p>Por consiguiente, la inspiraci\u00f3n se presenta como una caracter\u00ed\u00adstica de aquella forma escrita asumida por la palabra de Dios. Tan s\u00f3lo en la medida en que permanece plenamente ligada al acontecimiento de la revelaci\u00f3n adquiere su sentido m\u00e1s denso y significativo. La plasticidad de la expresi\u00f3n de Hugo de San V\u00ed\u00adctor puede definir el significado profundo del valor y de la realidad de la inspiraci\u00f3n: \u00abOmnis Scriptura unus liber est et ille unus liber Christus est\u00bb.<\/p>\n<p>BIBL.: ALONSO SCHISKEL L., La palabra inspirada, Madrid 19882; BEA A., Inspiration, en LThK V, 703-705; BEUMER J., Die katholische Inspirationslehre zwtschen Vatikan I und Vatikan II, Stutgart 1967; BENOIT P., Es\u00e9g\u00e9se et Theologie II Par\u00ed\u00ads 1961; COURTADE G., Inspiration, en DBS IV, 544; FISICHELLA R., La revelaci\u00f3n: evento y credibilidad, Salamanca 1989; GRELOT P.&#8212;Biblia, palabra de Dios, Barcelona 1968; MANNUCI V., La Biblia como Palabra de Dios, Bilbao 19882; POTTERIE I. de la (ed.), La verit\u00e1 della Bibbia nel dibattito attuale, Brescia 1968; RAHNER K., Inspiraci\u00f3n de la Sagrada Escritura, Barcelona 1970; TABET M.A. y McGoVERN T., El principio hermen\u00e9utico de la inspiraci\u00f3n del hagi\u00f3grafo en la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica D V, en J.M. CASCIARO, Biblia y hermen\u00e9utica, Pamplona 1986, 697-713.<\/p>\n<p>R. Fisichella<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n<p>Condici\u00f3n o estado en el que la persona siente en su interior un est\u00ed\u00admulo que le mueve procedente de una fuente sobrehumana. Cuando esa fuente es Jehov\u00e1, aquello que se dice o escribe se convierte en verdadera palabra de Dios. En 2 Timoteo 3:16, el ap\u00f3stol Pablo dijo a este respecto: \u2020\u0153Toda Escritura es inspirada de Dios\u2020\u009d. La frase \u2020\u0153inspirada de Dios\u2020\u009d traduce la palabra griega compuesta the\u00c2\u00b7\u00f3\u00c2\u00b7pneu\u00c2\u00b7stos, que significa literalmente \u2020\u0153insuflada por Dios\u2020\u009d.<br \/>\nEsta es la \u00fanica vez que aparece dicha expresi\u00f3n griega en las Escrituras, e identifica claramente a Dios como la Fuente y el Productor de las Sagradas Escrituras, la Biblia. El ser \u2020\u0153insuflada por Dios\u2020\u009d tiene cierto paralelo con la expresi\u00f3n que se halla en las Escrituras Hebreas en el Salmo 33:6: \u2020\u0153Por la palabra de Jehov\u00e1 los cielos mismos fueron hechos, y por el esp\u00ed\u00adritu [o aliento] de su boca todo el ej\u00e9rcito de ellos\u2020\u009d.<\/p>\n<p>Resultados del funcionamiento del esp\u00ed\u00adritu de Dios. El medio que Dios us\u00f3 para inspirar \u2020\u0153toda Escritura\u2020\u009d fue su esp\u00ed\u00adritu santo o fuerza activa. (V\u00e9ase ESP\u00ed\u008dRITU.) Ese esp\u00ed\u00adritu santo movi\u00f3 o gui\u00f3 a ciertos hombres a poner por escrito el mensaje de Dios. Por consiguiente, el ap\u00f3stol Pedro dice de la profec\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica: \u2020\u0153Porque ustedes saben esto primero, que ninguna profec\u00ed\u00ada de la Escritura proviene de interpretaci\u00f3n privada alguna. Porque la profec\u00ed\u00ada no fue tra\u00ed\u00adda en ning\u00fan tiempo por la voluntad del hombre, sino que hombres hablaron de parte de Dios al ser llevados por esp\u00ed\u00adritu santo\u2020\u009d. (2Pe 1:20, 21.) Hay testimonio fehaciente de que el esp\u00ed\u00adritu de Dios actu\u00f3 en la mente y el coraz\u00f3n de los escritores para conducirlos a la meta que Dios se hab\u00ed\u00ada propuesto. El rey David dijo: \u2020\u0153El esp\u00ed\u00adritu de Jehov\u00e1 fue lo que habl\u00f3 por m\u00ed\u00ad, y su palabra estuvo sobre mi lengua\u2020\u009d. (2Sa 23:2.) Cuando Jes\u00fas cit\u00f3 el Salmo 110, dijo que David lo escribi\u00f3 \u2020\u0153por inspiraci\u00f3n [literalmente, en esp\u00ed\u00adritu]\u2020\u009d (Mt 22:43); el relato paralelo que se halla en Marcos 12:36 dice: \u2020\u0153Por el esp\u00ed\u00adritu santo\u2020\u009d.<br \/>\nTal como el esp\u00ed\u00adritu de Jehov\u00e1 impuls\u00f3 a ciertos hombres y los capacit\u00f3 para desempe\u00f1ar otras asignaciones divinas \u2014la confecci\u00f3n de vestiduras sacerdotales y equipo para el tabern\u00e1culo (Ex 28:3; 35:30-35), llevar la carga de la administraci\u00f3n (Dt 34:9) y capitanear fuerzas militares (Jue 3:9, 10; 6:33, 34)\u2014, tambi\u00e9n capacit\u00f3 a algunos hombres para registrar las Escrituras. Por medio de ese esp\u00ed\u00adritu, pudieron recibir sabidur\u00ed\u00ada, entendimiento, conocimiento, consejo y poder m\u00e1s all\u00e1 de lo normal y de acuerdo con sus necesidades particulares. (Isa 11:2; Miq 3:8; 1Co 12:7, 8.) Se dice que David recibi\u00f3 los planos del templo \u2020\u0153por inspiraci\u00f3n [literalmente, por el esp\u00ed\u00adritu]\u2020\u009d. (1Cr 28:12.) Jes\u00fas asegur\u00f3 a sus ap\u00f3stoles que el esp\u00ed\u00adritu de Dios los ayudar\u00ed\u00ada, ense\u00f1\u00e1ndolos, gui\u00e1ndolos y ayud\u00e1ndolos a recordar las cosas que le hab\u00ed\u00adan o\u00ed\u00addo a \u00e9l, y adem\u00e1s les revelar\u00ed\u00ada cosas futuras. (Jn 14:26; 16:13.) Esto hizo que sus relatos evang\u00e9licos fuesen veraces y exactos, incluyendo las muchas citas largas de los discursos de Jes\u00fas, aunque, por ejemplo, el relato del evangelio de Juan se escribi\u00f3 varias d\u00e9cadas despu\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Controlados por \u2020\u0153la mano de Jehov\u00e1\u2020\u009d. Los escritores b\u00ed\u00adblicos estuvieron bajo la \u2020\u0153mano\u2020\u009d de Jehov\u00e1, es decir, su poder guiador y controlador. (2Re 3:15, 16; Eze 3:14, 22.) Tal como la \u2020\u0153mano\u2020\u009d de Jehov\u00e1 pod\u00ed\u00ada hacer que sus siervos hablasen o guardasen silencio en tiempos se\u00f1alados (Eze 3:4, 26, 27; 33:22), tambi\u00e9n pod\u00ed\u00ada hacer que escribieran o que no lo hicieran; pod\u00ed\u00ada impulsar al escritor a mencionar ciertos asuntos o impedirle incluir otros. El resultado final siempre ser\u00ed\u00ada lo que Jehov\u00e1 deseaba.<\/p>\n<p>C\u00f3mo recibieron los escritores la direcci\u00f3n divina. Tal como declara el ap\u00f3stol, Dios habl\u00f3 \u2020\u0153de muchas maneras\u2020\u009d a sus siervos en tiempos precristianos. (Heb 1:1, 2.) Por lo menos en un caso, los Diez Mandamientos o Dec\u00e1logo, Dios provey\u00f3 la informaci\u00f3n en forma escrita, de modo que Mois\u00e9s solo tuvo que copiarla en los rollos o en cualquier otro material. (Ex 31:18; Dt 10:1-5.) En otros casos, la informaci\u00f3n se transmiti\u00f3 palabra por palabra, al dictado. Cuando se present\u00f3 el extenso conjunto de leyes y estatutos del pacto de Dios con Israel, Jehov\u00e1 le dijo a Mois\u00e9s: \u2020\u0153Escr\u00ed\u00adbete estas palabras\u2020\u009d. (Ex 34:27.) A los profetas tambi\u00e9n se les dieron con frecuencia mensajes espec\u00ed\u00adficos que deb\u00ed\u00adan transmitir, mensajes que luego se pusieron por escrito y forman parte de las Escrituras. (1Re 22:14; Jer 1:7; 2:1; 11:1-5; Eze 3:4; 11:5.)<br \/>\nEntre otros m\u00e9todos que se usaron para transmitir informaci\u00f3n a los escritores de la Biblia estuvieron los sue\u00f1os y las visiones. Los sue\u00f1os o visiones de la noche, como a menudo se les llam\u00f3, debieron grabar un cuadro del mensaje o prop\u00f3sito de Dios en la mente de la persona dormida. (Da 2:19; 7:1.) Las visiones dadas en estado consciente fueron un m\u00e9todo a\u00fan m\u00e1s frecuente de comunicar los pensamientos de Dios a la mente del escritor, y en estos casos la revelaci\u00f3n se impresionaba de forma pict\u00f3rica en la mente consciente. (Eze 1:1; Da 8:1; Rev 9:17.) Algunas visiones se recibieron cuando la persona estaba sumida en un trance. Aunque consciente, parece ser que estaba tan absorta por la visi\u00f3n que recib\u00ed\u00ada durante el trance que no se daba cuenta de nada de lo que suced\u00ed\u00ada a su alrededor. (Hch 10:9-17; 11:5-10; 22:17-21; v\u00e9ase VISI\u00ed\u201cN.)<br \/>\nEn muchas ocasiones Dios us\u00f3 a mensajeros ang\u00e9licos para transmitir sus mensajes. (Heb 2:2.) El papel de estos mensajeros como transmisores de la palabra divina fue m\u00e1s amplio de lo que a veces el registro parece indicar. As\u00ed\u00ad pues, aunque el registro parece indicar que Dios dio la Ley directamente a Mois\u00e9s, tanto Esteban como Pablo muestran que us\u00f3 a sus \u00e1ngeles para transmitir dicho c\u00f3digo legal. (Hch 7:53; G\u00e1l 3:19.) Puesto que los \u00e1ngeles hablaron en el nombre de Jehov\u00e1, al mensaje que presentaron se le pod\u00ed\u00ada llamar la \u2020\u0153palabra de Jehov\u00e1\u2020\u009d. (G\u00e9 22:11, 12, 15-18; Zac 1:7, 9.)<br \/>\nSin importar qu\u00e9 medios en particular se emplearan para transmitir los mensajes, todas las Escrituras tienen el mismo valor, pues todas fueron inspiradas o \u2020\u0153insufladas por Dios\u2020\u009d.<\/p>\n<p>\u00bfEs consecuente con el hecho de que la Biblia fuese inspirada por Dios el que cada escritor escribiese con su propio estilo?<br \/>\nEs obvio que los hombres que Dios us\u00f3 para registrar las Escrituras no fueron simples aut\u00f3matas que \u00fanicamente se limitaron a registrar informaci\u00f3n dictada. Leemos concerniente al ap\u00f3stol Juan que la Revelaci\u00f3n \u2020\u0153respirada por Dios\u2020\u009d le fue presentada por medio del \u00e1ngel de Dios \u2020\u0153en se\u00f1ales\u2020\u009d, y que Juan luego \u2020\u0153dio testimonio de la palabra que Dios dio y del testimonio que Jesucristo dio, aun de todas las cosas que vio\u2020\u009d. (Rev 1:1, 2.) Fue \u2020\u0153por inspiraci\u00f3n [literalmente, \u2020\u0153en esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d]\u2020\u009d como Juan \u2020\u0153[lleg\u00f3] a estar en el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u2020\u009d y se le dijo: \u2020\u0153Lo que ves, escr\u00ed\u00adbelo en un rollo\u2020\u009d. (Rev 1:10, 11.) Por lo tanto, Dios consider\u00f3 oportuno permitir que los escritores b\u00ed\u00adblicos dieran uso a sus facultades mentales a la hora de seleccionar las palabras y expresiones para describir las visiones que recibieron (Hab 2:2), aunque siempre suministr\u00f3 la direcci\u00f3n necesaria a fin de que el resultado final no solo fuese exacto y verdadero, sino que tambi\u00e9n encajase con su prop\u00f3sito. (Pr 30:5, 6.) En Eclesiast\u00e9s 12:9, 10 se indica que el escritor ten\u00ed\u00ada que poner de su parte, es decir, meditar, escudri\u00f1ar y ordenar las ideas a fin de presentar \u2020\u0153palabras deleitables y la escritura de palabras correctas de verdad\u2020\u009d. (Comp\u00e1rese con Lu 1:1-4.)<br \/>\nEstos hechos sin duda explican los diferentes estilos, as\u00ed\u00ad como las expresiones, que al parecer reflejan los antecedentes de cierto escritor en particular. Puede que las facultades naturales de los escritores hayan influido en la selecci\u00f3n divina para su asignaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica; tambi\u00e9n es posible que Dios los preparase con anterioridad para que luego cumplieran Su prop\u00f3sito.<br \/>\nUna prueba de la independencia de estilo se ve en la selecci\u00f3n de palabras que hizo Mateo, quien debido a sus antecedentes como recaudador de impuestos, fue prolijo en su referencia a cantidades y valores monetarios. (Mt 17:27; 26:15; 27:3.) Por otra parte, los escritos de Lucas, \u2020\u0153el m\u00e9dico amado\u2020\u009d (Col 4:14), se caracterizan por el empleo de t\u00e9rminos propios de sus antecedentes m\u00e9dicos. (Lu 4:38; 5:12; 16:20.)<br \/>\nIncluso cuando el escritor dec\u00ed\u00ada que hab\u00ed\u00ada recibido la \u2020\u0153palabra de Jehov\u00e1\u2020\u009d o cierta \u2020\u0153declaraci\u00f3n\u2020\u009d, es posible que esta no se hubiese transmitido palabra por palabra, sino por medio de un cuadro mental del prop\u00f3sito de Dios, cuadro que luego el propio escritor expresaba en palabras. Esto quiz\u00e1s lo indica el que los escritores a veces dijeran que hab\u00ed\u00adan visto (y no \u2020\u02dco\u00ed\u00addo\u2020\u2122) la \u2020\u0153declaraci\u00f3n\u2020\u009d o \u2020\u0153la palabra de Jehov\u00e1\u2020\u009d. (Isa 13:1; Miq 1:1; Hab 1:1; 2:1, 2.)<br \/>\nLos hombres usados para escribir las Escrituras cooperaron con la acci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu santo de Jehov\u00e1. Fueron obedientes y sumisos a la gu\u00ed\u00ada de Dios (Isa 50:4, 5), estuvieron deseosos de conocer la voluntad de Dios y sus caminos. (Isa 26:9.) En muchos casos tuvieron presente ciertas metas (Lu 1:1-4) o respondieron a una evidente necesidad (1Co 1:10, 11; 5:1; 7:1), y Dios los dirigi\u00f3 para que lo que escrib\u00ed\u00adan coincidiese con su prop\u00f3sito y lo cumpliese. (Pr 16:9.) Como eran hombres de inclinaci\u00f3n espiritual, tanto su mente como su coraz\u00f3n estaban en sinton\u00ed\u00ada con la voluntad de Dios, ten\u00ed\u00adan la \u2020\u02dcmente de Cristo\u2020\u2122 y, por lo tanto, lo que escribieron no tuvo nada que ver con la sabidur\u00ed\u00ada humana ni con \u2020\u0153la visi\u00f3n de su propio coraz\u00f3n\u2020\u009d, como en el caso de los profetas falsos. (1Co 2:13-16; Jer 23:16; Eze 13:2, 3, 17.)<br \/>\nPor consiguiente, el esp\u00ed\u00adritu santo ejecutaba \u2020\u0153variedades de operaciones\u2020\u009d en esos escritores b\u00ed\u00adblicos. (1Co 12:6.) Pod\u00ed\u00adan acceder a una parte considerable de la informaci\u00f3n por medios puramente humanos, pues a veces ya exist\u00ed\u00ada en forma escrita, como en el caso de las genealog\u00ed\u00adas y ciertos relatos hist\u00f3ricos. (Lu 1:3; 3:23-38; N\u00fa 21:14, 15; 1Re 14:19, 29; 2Re 15:31; 24:5; v\u00e9ase LIBRO.) En tales casos, el esp\u00ed\u00adritu de Dios actuaba para evitar que se introdujesen inexactitudes o errores en el registro divino y tambi\u00e9n para dirigir la selecci\u00f3n de la informaci\u00f3n que ten\u00ed\u00ada que incluirse. Es obvio que Dios no inspir\u00f3 todo lo que otras personas dijeron y que se incluye en la Biblia, pero el esp\u00ed\u00adritu santo dirigi\u00f3 la selecci\u00f3n y la transcripci\u00f3n exacta de la informaci\u00f3n que finalmente form\u00f3 parte de las Santas Escrituras. (V\u00e9anse G\u00e9 3:4, 5; Job 42:3; Mt 16:21-23.) De esa manera, Dios ha guardado registro en su Palabra inspirada de lo que ocurre cuando se presta atenci\u00f3n a su voz y se act\u00faa en armon\u00ed\u00ada con su prop\u00f3sito, as\u00ed\u00ad como de las consecuencias de pensar, hablar y actuar menospreciando a Dios o desatendiendo sus rectas sendas. Por otra parte, la informaci\u00f3n concerniente a la historia prehumana de la Tierra (G\u00e9 1:1-26), o acerca de acontecimientos y actividades celestiales (Job 1:6-12 y otros textos), as\u00ed\u00ad como profec\u00ed\u00adas, revelaciones de los prop\u00f3sitos de Dios y doctrinas, no estaba al alcance del hombre y era preciso que el esp\u00ed\u00adritu de Dios la transmitiese de manera sobrenatural. En cuanto a dichos y consejos sabios, aunque el escritor hubiese aprendido mucho de su experiencia personal en la vida, y m\u00e1s a\u00fan de su propio estudio y aplicaci\u00f3n de la parte de las Escrituras que ya hab\u00ed\u00ada sido registrada, todav\u00ed\u00ada se requer\u00ed\u00ada la actuaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu de Dios para asegurar que lo que se escribiera mereciera ser parte de la Palabra de Dios que es \u2020\u0153viva y ejerce poder, [&#8230;] y puede discernir pensamientos e intenciones del coraz\u00f3n\u2020\u009d. (Heb 4:12.)<br \/>\nLas expresiones del ap\u00f3stol Pablo en su primera carta a los Corintios muestran esto. Cuando da consejo acerca del matrimonio y la solter\u00ed\u00ada, dice: \u2020\u0153Pero a los dem\u00e1s digo \u2014s\u00ed\u00ad, yo, no el Se\u00f1or\u2014 [&#8230;]\u2020\u009d. De nuevo: \u2020\u0153Ahora bien, respecto a v\u00ed\u00adrgenes no tengo mandamiento del Se\u00f1or, pero doy mi opini\u00f3n\u2020\u009d. Y finalmente, declara sobre la mujer que se queda viuda: \u2020\u0153Pero es m\u00e1s feliz si permanece como est\u00e1, seg\u00fan mi opini\u00f3n. Ciertamente pienso que yo tambi\u00e9n tengo el esp\u00ed\u00adritu de Dios\u2020\u009d. (1Co 7:12, 25, 40.) Pablo debi\u00f3 hacer estas declaraciones porque no hab\u00ed\u00ada ninguna ense\u00f1anza directa del Se\u00f1or Jes\u00fas a ese respecto. De ah\u00ed\u00ad que diese su opini\u00f3n personal como ap\u00f3stol lleno de esp\u00ed\u00adritu. Sin embargo, su consejo fue \u2020\u0153insuflado por Dios\u2020\u009d y por eso lleg\u00f3 a formar parte de las Sagradas Escrituras, teniendo la misma autoridad que el resto de dichas Escrituras.<br \/>\nHay una clara distinci\u00f3n entre los escritos inspirados de la Biblia y otros escritos que, aunque manifiestan una medida de la direcci\u00f3n y gu\u00ed\u00ada del esp\u00ed\u00adritu, es propio que no formen parte de las Sagradas Escrituras. Como se ha mostrado, aparte de los libros can\u00f3nicos de las Escrituras Hebreas tambi\u00e9n hab\u00ed\u00ada otros escritos, como los registros oficiales de los reyes de Jud\u00e1 e Israel, que en muchos casos los recopilar\u00ed\u00adan hombres dedicados a Dios. Incluso los usaron en su investigaci\u00f3n los escritores que fueron inspirados para escribir parte de las Sagradas Escrituras. Lo mismo ocurri\u00f3 en los tiempos apost\u00f3licos. Adem\u00e1s de las cartas incluidas en el canon b\u00ed\u00adblico, durante el transcurso de los a\u00f1os los ap\u00f3stoles y ancianos tambi\u00e9n debieron escribir muchas otras cartas a las numerosas congregaciones. Aunque los escritores fueron hombres guiados por el esp\u00ed\u00adritu, Dios no coloc\u00f3 su sello de garant\u00ed\u00ada distinguiendo a estos escritos como parte de su inequ\u00ed\u00advoca Palabra. Es posible que los escritos hebreos no can\u00f3nicos contuviesen algunos errores, y que los escritos no can\u00f3nicos de los ap\u00f3stoles reflejasen hasta cierto grado el entendimiento incompleto que existi\u00f3 en los primeros a\u00f1os de la congregaci\u00f3n cristiana. (Comp\u00e1rese con Hch 15:1-32; G\u00e1l 2:11-14; Ef 4:11-16.) Sin embargo, tal como por su esp\u00ed\u00adritu o fuerza activa Dios otorg\u00f3 a ciertos cristianos \u2020\u0153discernimiento de expresiones inspiradas\u2020\u009d, tambi\u00e9n pudo guiar al cuerpo gobernante de la congregaci\u00f3n cristiana para discernir qu\u00e9 escritos inspirados ten\u00ed\u00adan que incluirse en el canon de las Sagradas Escrituras. (1Co 12:10; v\u00e9ase CANON.)<\/p>\n<p>Se reconoce la inspiraci\u00f3n de las Sagradas Escrituras. Los siervos de Dios, entre ellos Jes\u00fas y sus ap\u00f3stoles, siempre reconocieron la inspiraci\u00f3n de las Sagradas Escrituras a medida que se fueron a\u00f1adiendo al canon de la Biblia. Por \u2020\u0153inspiraci\u00f3n\u2020\u009d no se quiere decir una mera elevaci\u00f3n del intelecto y las emociones a un grado m\u00e1s alto de comprensi\u00f3n o sensibilidad (como se dice a menudo de los artistas o poetas), sino la producci\u00f3n de escritos que son infalibles y que tienen la misma autoridad que si los hubiese escrito Dios mismo. Por esta raz\u00f3n, los profetas que participaron en escribir las Escrituras Hebreas en much\u00ed\u00adsimas ocasiones atribuyeron sus mensajes a Dios, diciendo: \u2020\u0153Esto es lo que ha dicho Jehov\u00e1\u2020\u009d, frase que aparece m\u00e1s de trescientas veces. (Isa 37:33; Jer 2:2; Na 1:12.) Jes\u00fas y sus ap\u00f3stoles citaron de las Escrituras Hebreas con confianza de que eran la propia palabra de Dios hablada por medio de sus siervos, por lo que su cumplimiento era seguro y su autoridad, final en cualquier controversia. (Mt 4:4-10; 19:3-6; Lu 24:44-48; Jn 13:18; Hch 13:33-35; 1Co 15:3, 4; 1Pe 1:16; 2:6-9.) Conten\u00ed\u00adan \u2020\u0153las sagradas declaraciones formales de Dios\u2020\u009d. (Ro 3:1, 2; Heb 5:12.) Despu\u00e9s de explicar en Hebreos 1:1 que Dios habl\u00f3 a Israel por medio de los profetas, Pablo prosigue citando de varios libros de las Escrituras Hebreas como si las palabras las hubiese dicho Jehov\u00e1 personalmente. (Heb 1:5-13.) Otras referencias similares al esp\u00ed\u00adritu santo se encuentran en Hechos 1:16; 28:25; Hebreos 3:7; 10:15-17.<br \/>\nJes\u00fas mostr\u00f3 su plena fe en la infalibilidad de los escritos sagrados cuando dijo que \u2020\u0153la Escritura no puede ser nulificada\u2020\u009d (Jn 10:34, 35), y que \u2020\u02dcantes pasar\u00ed\u00adan el cielo y la tierra que una letra diminuta o una pizca de una letra de la Ley sin que sucediesen todas las cosas\u2020\u2122. (Mt 5:18.) Dijo a los saduceos que estaban equivocados con respecto a la resurrecci\u00f3n debido a que \u2020\u0153no [conoc\u00ed\u00adan] ni las Escrituras ni el poder de Dios\u2020\u009d. (Mt 22:29-32; Mr 12:24.) Estuvo dispuesto a ser detenido y a morir debido a que sab\u00ed\u00ada que eso cumplir\u00ed\u00ada la Palabra escrita de Dios, las Sagradas Escrituras. (Mt 26:54; Mr 14:27, 49.)<br \/>\nEsas declaraciones se refieren, por supuesto, a las Escrituras Hebreas precristianas, pero queda claro que las Escrituras Griegas Cristianas tambi\u00e9n se presentaron y aceptaron como inspiradas (1Co 14:37; G\u00e1l 1:8, 11, 12; 1Te 2:13); el ap\u00f3stol Pedro asoci\u00f3 las cartas de Pablo con el resto de las Escrituras. (2Pe 3:15, 16.) As\u00ed\u00ad pues, la totalidad de las Escrituras componen la unificada y armoniosa Palabra escrita de Dios. (Ef 6:17.)<\/p>\n<p>Autoridad de las copias y las traducciones. Por lo tanto, a la Palabra escrita de Dios se le puede atribuir absoluta infalibilidad. Eso es as\u00ed\u00ad en el caso de los escritos originales, aunque no se sabe de ninguno que haya llegado hasta nuestros d\u00ed\u00adas. En cambio, no se puede atribuir exactitud absoluta a las copias de esos escritos originales, como tampoco a sus traducciones a otros idiomas. Por otra parte, hay prueba s\u00f3lida y razones v\u00e1lidas para creer que los manuscritos de las Sagradas Escrituras disponibles proporcionan copias de la palabra escrita de Dios pr\u00e1cticamente exactas; los puntos dudosos no influyen en el sentido del mensaje transmitido. El prop\u00f3sito de Dios al preparar las Sagradas Escrituras y la declaraci\u00f3n inspirada de que \u2020\u0153el dicho de Jehov\u00e1 dura para siempre\u2020\u009d dan la seguridad de que Jehov\u00e1 Dios ha conservado la integridad interna de las Escrituras a trav\u00e9s de los siglos. (1Pe 1:25.)<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se explican las diferencias en la redacci\u00f3n de las citas que en las Escrituras Griegas Cristianas se toman de las Escrituras Hebreas?<br \/>\nEn muchos casos los escritores de las Escrituras Griegas Cristianas usaron la traducci\u00f3n griega llamada Septuaginta cuando citaron de las Escrituras Hebreas. A veces, sus citas de la Septuaginta difieren algo de la traducci\u00f3n de las Escrituras Hebreas tal como se conocen ahora (la mayor\u00ed\u00ada de las traducciones actuales se basan en el texto hebreo masor\u00e9tico, que se remonta aproximadamente al siglo X E.C.). Por ejemplo, la cita que hace Pablo del Salmo 40:6 contiene la expresi\u00f3n \u2020\u0153pero me preparaste un cuerpo\u2020\u009d, expresi\u00f3n que se halla en la Septuaginta. (Heb 10:5, 6.) En los manuscritos hebreos disponibles del Salmo 40:6, en lugar de esa expresi\u00f3n, aparecen las palabras \u2020\u0153estos o\u00ed\u00addos m\u00ed\u00ados los abriste\u2020\u009d; no obstante, en la actualidad no se puede determinar con certeza si el texto hebreo original conten\u00ed\u00ada la frase que se halla en la Septuaginta. En cualquier caso, el esp\u00ed\u00adritu de Dios gui\u00f3 a Pablo en su cita, de modo que esas palabras tienen la autorizaci\u00f3n divina. Eso no significa que toda la traducci\u00f3n de la Septuaginta ha de considerarse inspirada; pero los textos que citaron los escritores cristianos inspirados llegaron a formar parte integrante de la Palabra de Dios.<br \/>\nEn algunos casos, las citas que hicieron Pablo y otros difieren de los textos hebreos y griegos que se hallan en los manuscritos disponibles. Sin embargo, las diferencias son m\u00ed\u00adnimas, y cuando se examinan puede verse que se deben a que se ha parafraseado o resumido, o se han usado t\u00e9rminos sin\u00f3nimos o a\u00f1adido palabras o frases explicativas. G\u00e9nesis 2:7, por ejemplo, dice: \u2020\u0153El hombre vino a ser alma viviente\u2020\u009d, mientras que Pablo cuando cit\u00f3 este texto, dijo: \u2020\u0153As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n est\u00e1 escrito: \u2020\u02dcEl primer hombre, Ad\u00e1n, lleg\u00f3 a ser alma viviente\u2020\u2122\u2020\u009d. (1Co 15:45.) El que a\u00f1adiera las palabras \u2020\u0153primer\u2020\u009d y \u2020\u0153Ad\u00e1n\u2020\u009d sirvi\u00f3 para recalcar el contraste entre Ad\u00e1n y Cristo. La inserci\u00f3n armonizaba completamente con los hechos registrados en las Escrituras y de ninguna manera desvirtu\u00f3 el sentido o contenido del texto citado. Aquellos a quienes Pablo escribi\u00f3 dispon\u00ed\u00adan de copias (o traducciones) de las Escrituras Hebreas m\u00e1s antiguas que las que tenemos actualmente y pod\u00ed\u00adan examinar sus citas, como lo hicieron los habitantes de Berea. (Hch 17:10, 11.) El que la congregaci\u00f3n cristiana del primer siglo incluyera estos escritos en el canon de las Sagradas Escrituras prueba que aceptaban tales citas como parte de la Palabra inspirada de Dios. (Comp\u00e1rese Zac 13:7 con Mt 26:31.)<\/p>\n<p>\u2020\u0153Expresiones inspiradas\u2020\u009d verdaderas y falsas. La palabra griega pn\u00e9u\u00c2\u00b7ma (esp\u00ed\u00adritu) se usa de una manera especial en algunos escritos apost\u00f3licos. En 2 Tesalonicenses 2:2, por ejemplo, el ap\u00f3stol Pablo insta a sus hermanos tesalonicenses a que no se dejen excitar o sacudir de su raz\u00f3n \u2020\u0153tampoco mediante una expresi\u00f3n inspirada [literalmente, \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d], ni mediante un mensaje verbal, ni mediante una carta como si fuera de nosotros, en el sentido de que el d\u00ed\u00ada de Jehov\u00e1 est\u00e9 aqu\u00ed\u00ad\u2020\u009d. Est\u00e1 claro que Pablo usa la palabra pn\u00e9u\u00c2\u00b7ma (esp\u00ed\u00adritu) en relaci\u00f3n con ciertos medios de comunicaci\u00f3n, como un \u2020\u0153mensaje verbal\u2020\u009d o una \u2020\u0153carta\u2020\u009d. Por este motivo, en las notas de algunas versiones leemos los siguientes comentarios sobre este texto: \u2020\u0153El Esp\u00ed\u00adritu, que, con sentido meton\u00ed\u00admico (causa por el efecto), equivale a revelaci\u00f3n o profec\u00ed\u00ada\u2020\u009d (CJ). \u2020\u0153El autor sagrado alude a quienes arrog\u00e1ndose la posesi\u00f3n de un carisma prof\u00e9tico, supuestamente recibido del Esp\u00ed\u00adritu Santo, se dedicaban a divulgar sus ideas personales como si vinieran de Dios\u2020\u009d (UN). As\u00ed\u00ad pues, aunque en este caso y otros similares algunas versiones traducen pn\u00e9u\u00c2\u00b7ma por \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d, otras muchas dicen \u2020\u0153manifestaciones del esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (BJ), \u2020\u0153revelaciones carism\u00e1ticas\u2020\u009d (FF, Vi), \u2020\u0153supuestas revelaciones\u2020\u009d (NBE, TA), \u2020\u0153anuncios prof\u00e9ticos\u2020\u009d (LT), \u2020\u0153profec\u00ed\u00ada\u2020\u009d (NVI), \u2020\u0153inspiraci\u00f3n\u2020\u009d (CI, GR, SA) o \u2020\u0153expresi\u00f3n inspirada\u2020\u009d (NM).<br \/>\nLas palabras de Pablo aclaran que hay \u2020\u0153expresiones inspiradas\u2020\u009d verdaderas y las hay falsas. En 1 Timoteo 4:1, el ap\u00f3stol se refiere a ambas clases cuando dice que \u2020\u0153la expresi\u00f3n inspirada [del esp\u00ed\u00adritu santo de Jehov\u00e1] dice definitivamente que en per\u00ed\u00adodos posteriores algunos se apartar\u00e1n de la fe, prestando atenci\u00f3n a expresiones inspiradas que extrav\u00ed\u00adan y a ense\u00f1anzas de demonios\u2020\u009d. Este texto muestra que la fuente de las \u2020\u0153expresiones inspiradas\u2020\u009d falsas son los demonios. Esta idea la corrobora la visi\u00f3n que se dio al ap\u00f3stol Juan sobre \u2020\u0153tres expresiones inspiradas inmundas\u2020\u009d parecidas a ranas que proced\u00ed\u00adan de la boca del drag\u00f3n, de la bestia salvaje y del falso profeta, y de las que se dice espec\u00ed\u00adficamente que son \u2020\u0153inspiradas por demonios\u2020\u009d y sirven para reunir a los reyes de la Tierra a la guerra en Armaged\u00f3n. (Rev 16:13-16.)<br \/>\nCon buena raz\u00f3n, por lo tanto, Juan insta a los cristianos a que \u2020\u0153prueben las expresiones inspiradas para ver si se originan de Dios\u2020\u009d. (1Jn 4:1-3; comp\u00e1rese con Rev 22:6.) Luego muestra que las expresiones que en realidad son inspiradas de Dios se transmiten a trav\u00e9s de la verdadera congregaci\u00f3n cristiana, no de fuentes mundanas no cristianas. Por supuesto, Jehov\u00e1 Dios inspir\u00f3 la declaraci\u00f3n de Juan, pero, adem\u00e1s, la carta de Juan hab\u00ed\u00ada puesto una base s\u00f3lida para decir: \u2020\u0153El que adquiere el conocimiento de Dios nos escucha; el que no se origina de Dios no nos escucha. Es as\u00ed\u00ad como notamos la expresi\u00f3n inspirada de la verdad y la expresi\u00f3n inspirada del error\u2020\u009d. (1Jn 4:6.) Lejos de ser mero dogmatismo, Juan hab\u00ed\u00ada mostrado que tanto \u00e9l como otros cristianos verdaderos manifestaban los frutos del esp\u00ed\u00adritu de Dios, en particular el amor, y demostraban por su conducta correcta y habla veraz que verdaderamente \u2020\u02dcandaban en la luz\u2020\u2122 en uni\u00f3n con Dios. (1Jn 1:5-7; 2:3-6, 9-11, 15-17, 29; 3:1, 2, 6, 9-18, 23, 24; contr\u00e1stese con Tit 1:16.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>\/Escritura II<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>1. \u00abMuy gradualmente y de muchas maneras habl\u00f3 Dios antiguamente a nuestros padres mediante los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos habl\u00f3 por el Hijo, al que nombr\u00f3 heredero de todas las cosas, por medio del cual, igualmente, cre\u00f3 los mundos y los tiempos\u00bb (Heb 1, 1s). Este texto nos invita a ver el sentido teol\u00f3gico de la i. desde el misterio de la salvaci\u00f3n, en cuyo centro est\u00e1 Cristo como la palabra universal y definitiva, como plenitud de la -> revelaci\u00f3n. Seg\u00fan la carta a los Hebreos, la misma importancia central corresponde a la acci\u00f3n creadora del Hijo, a su manifestaci\u00f3n en el mundo; pues a la aparici\u00f3n de la \u00fanica Palabra precedieron como mensajeras muchas otras palabras &#8211; cada vez m\u00e1s numerosas y frecuentes -, que alcanzaron finalmente en Cristo su punto culminante. La palabra reveladora que apareci\u00f3 en Cristo sigue hablando en sus ap\u00f3stoles: \u00abEsta salvaci\u00f3n fue inaugurada por la predicaci\u00f3n del Se\u00f1or; y los que la escucharon nos la confirmaron a nosotros\u00bb (Heb 2, 3). Por tanto, la i. ha de verse en relaci\u00f3n con el misterio central de la -4, encarnaci\u00f3n, en el \u00e1mbito del misterio de la Palabra; y no ha de separarse de la -> creaci\u00f3n, que en su orden c\u00f3smico hace visible a Dios. Todas las cosas, incluidos los libros inspirados de la sagrada -> Escritura, tienen su subsistencia en Cristo. Es una doctrina constantemente ense\u00f1ada por los padres que la revelaci\u00f3n del AT es revelaci\u00f3n de Cristo: \u00abEn ellos est\u00e1 presente la \u00abPalabra\u00bb y habla sobre s\u00ed\u00ad misma. Y as\u00ed\u00ad \u00e9sta fue su propia precursora\u00bb (HIP\u00f3LITO: PG 10, 819). Lo mismo que la encarnaci\u00f3n, el misterio de las palabras pronunciadas por Dios en distintos tiempos y de diversas maneras es una obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El concepto de inspiratio conserva la relaci\u00f3n sem\u00e1ntica al concepto de \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb. Por esta raz\u00f3n hemos de ver la i. de la Escritura como una acci\u00f3n viva y eficaz del -> Esp\u00ed\u00adritu, Santo. El aliento de Dios, que llena la creaci\u00f3n, da la vida a los hombres y llama a aquellos que anuncian la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, obra tambi\u00e9n en los profetas, que como \u00abhombres del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb est\u00e1n inspirados. Lo mismo que este Esp\u00ed\u00adritu, tambi\u00e9n su palabra inspirada da vida y fuerza (Heb 4, 12). La operaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica generalmente es llamada carisma. En este contexto de los -> carismas se halla la i., que ha de verse en relaci\u00f3n con toda la vida de Israel y de la Iglesia.<\/p>\n<p>La i. es un misterio de la Palabra y un misterio de la vida o, m\u00e1s concretamente, es revelaci\u00f3n por la Palabra. Dios se manifiesta a s\u00ed\u00ad mismo en toda su operaci\u00f3n hacia fuera. Podemos distinguir tres estadios fundamentales de esta \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb. En primer lugar la manifestaci\u00f3n a trav\u00e9s del mundo visible como huella o destello de Dios; y as\u00ed\u00ad el hombre, por una visi\u00f3n simb\u00f3lica de la realidad o por una deducci\u00f3n racional, puede conocer a Dios a trav\u00e9s de la naturaleza (Pablo habla en este contexto de un conocimiento interno, noo\u00famena: Rom 1, 20 [cf. posibilidad de conocer a ->Dios]). En segundo lugar Dios interviene en el colosal escenario de la creaci\u00f3n a trav\u00e9s de milagros, signos y acciones especiales, realizados en la historia de la humanidad; todo eso da al hombre la posibilidad de un conocimiento m\u00e1s intenso de Dios. En tercer lugar Dios habla al hombre en la historia. Esta comunicaci\u00f3n de -> Dios mismo por la -> palabra es la forma suprema de la revelaci\u00f3n. En el primer estadio conocemos el ser y algunos atributos de -> Dios, en el segundo se nos dan a conocer ciertas constantes del comportamiento de Dios con los hombres (los caminos de Dios), y en el tercero tenemos acceso a su persona. La persona, que se manifiesta en la palabra, arroja luz sobre las otras realidades &#8211; la naturaleza y la historia &#8211; y las hace transparentes para Dios. La revelaci\u00f3n de Dios por la palabra descubre el sentido del mundo visible (p. ej., Sal 104); bajo la luz de la palabra divina el hombre conoce su limitaci\u00f3n, su polaridad (Sal 139) y su existencia pecadora (p. ej., Sal 51); la palabra revelada de Dios interpreta el sentido de la historia como historia de la -> salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El misterio de la i. como \u00abencarnaci\u00f3n\u00bb consiste precisamente en que Dios nos habla a trav\u00e9s de hombres. Su palabra divina es realmente humana; la pronuncian hombres de una \u00e9poca determinada para una sociedad concreta, de modo que ellos no se limitan a repetirla.<\/p>\n<p>2. El texto inspirado es palabra humana. El hombre es imagen y destello de Dios, y lo es tambi\u00e9n en su palabra. En cuanto Dios crea un mundo ordenado, se revela. Y en cuanto el hombre vuelve a crear el mundo en la palabra, tambi\u00e9n se revela a s\u00ed\u00ad mismo. Dios se encarna en el hombre, su imagen; y su palabra toma cuerpo en el -> lenguaje, imagen del hombre y segunda imagen de Dios. El lenguaje es comunicaci\u00f3n y vuelve hacia s\u00ed\u00ad en el di\u00e1logo, que constituye su consumaci\u00f3n. En cuanto comunicaci\u00f3n en la comunidad, posibilita al hombre su propio conocimiento y le obliga a conocerse. Puesto que el hombre debe expresarse, comunicarse, \u00e9l se concentra, pone un orden en sus experiencias y dispone sobre ellas en su reflexi\u00f3n; a la vez las conserva en la memoria y puede con facilidad hacerlas nuevamente presentes. La conversaci\u00f3n no es una mera suma de comunicaciones objetivas, sino a la vez elevaci\u00f3n de la tensi\u00f3n y condensaci\u00f3n del contenido en el encuentro mutuo. As\u00ed\u00ad el lenguaje del que Dios se sirve es tambi\u00e9n una conversaci\u00f3n con los hombres. Evidentemente, esta apertura de Dios no confiere a su esencia ninguna perfecci\u00f3n nueva; pero, en cambio, el hombre se eleva y perfecciona en el di\u00e1logo con Dios, por cuanto \u00e9l oye y responde. Los Salmos son respuestas del hombre inspiradas por Dios, revelaci\u00f3n en forma de di\u00e1logo: \u00abRecuerde cada uno que en las palabras de los profetas o\u00ed\u00admos al Dios que habla con nosotros\u00bb (Juan CRIS\u00ed\u201cSTOMO: PG 53, 119). En cuanto el hombre debe responder a Dios, se conoce a s\u00ed\u00ad mismo; y en cuanto \u00e9l responde a Dios con palabras inspiradas o divinas, se conoce a s\u00ed\u00ad mismo bajo la luz de Dios y bajo la luz de su palabra.<\/p>\n<p>El lenguaje es una realidad social e hist\u00f3rica. Bajo los dos aspectos rebasa al individuo que lo habla. En la dimensi\u00f3n social porque el acto de hablar es realizaci\u00f3n del lenguaje; nosotros adoptamos el idioma de nuestra sociedad, con su riqueza, su car\u00e1cter multiforme y sus concomitancias. Por as\u00ed\u00ad decir, la sociedad habla a trav\u00e9s del individuo, y \u00e9ste habla como miembro de la comunidad: en su nombre, ante ella y para ella. Esa dimensi\u00f3n tambi\u00e9n es propia de la i. Pero, adem\u00e1s, el lenguaje excede al individuo en la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica, pues le precede siempre y supera en el contexto hist\u00f3rico (en las estructuras fijas, en el proceso sem\u00e1ntico, etc.). La i. integra tambi\u00e9n esta dimensi\u00f3n en una unidad superior. No podemos representarnos la i. de la Escritura como actos estrictamente individuales al margen de la sociedad, o como intervenciones sueltas desde fuera. Aunque los autores inspirados en cuanto individuos no se hallan en una l\u00ed\u00adnea continua, sin embargo, a trav\u00e9s de ellos la i. toma como medio una lengua concreta, que representa una realidad social e hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Conocemos a muchos autores inspirados &#8211; hombres llevados del Esp\u00ed\u00adritu Santo (2 Pe 1, 21) -, a unos s\u00f3lo por sus obras, a otros por su nombre. Y hemos de conceder que ellos hablan un lenguaje perfectamente humano y, a veces, tambi\u00e9n profundamente humano. Pero a la vez reconocemos en ese lenguaje un idioma que es en igual medida perfectamente divino, el idioma del Dios \u00abque habl\u00f3 por los profetas\u00bb. \u00bfC\u00f3mo es posible que un mismo lenguaje sea a la vez locuci\u00f3n de Dios y locuci\u00f3n del hombre? Topamos aqu\u00ed\u00ad con el problema teol\u00f3gico de la i., la pregunta aut\u00e9ntica y central que nos lleva al n\u00facleo del misterio. Si queremos adelantar en la inteligencia de este misterio, ante todo hemos de verlo en conexi\u00f3n con el misterio central de la encarnaci\u00f3n. Los autores medievales hicieron siempre hincapi\u00e9 en esta relaci\u00f3n: \u00abLas muchas palabras que Dios ha pronunciado son una sola palabra, la \u00fanica palabra que es \u00e9l mismo hecho carne\u00bb (RUPERTO DE DEUTZ, In Jn 1, 7). En forma parecida se expres\u00f3 P\u00ed\u00ado xii. \u00abPues, del mismo modo que la Palabra substancial de Dios se ha hecho semejante en todo a los hombres excepto en el pecado, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n las palabras de Dios &#8211; expresadas en un lenguaje humano &#8211; se han hecho semejantes en todo al idioma humano excepto en el error\u00bb (EnchB 559; cf. Dei Verbum III, 13). \u00bfPero c\u00f3mo ha de concebirse esta acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo que convierte una palabra humana en palabra de Dios? \u00bfD\u00f3nde comienza esa acci\u00f3n? Podemos decir con seguridad que no se hace palabra de Dios lo que era palabra puramente humana. La Iglesia no puede convertir en palabra de Dios lo que en s\u00ed\u00ad es palabra humana (cf. Vaticano 1, De revelatione, cap II: Dz 1797). As\u00ed\u00ad como Cristo no es primero puro hombre y luego es asumido por el Verbo de Dios, del mismo modo el Esp\u00ed\u00adritu Santo no asume un lenguaje preexistente y plenamente configurado para elevarlo a la condici\u00f3n de palabra de Dios. Hemos de buscar la acci\u00f3n divina de la i. en el origen mismo o la g\u00e9nesis de ese lenguaje. Es muy distinto el caso del material usado, que a veces consiste en experiencias, intuiciones, etc., todav\u00ed\u00ada no configuradas ling\u00fc\u00ed\u00adsticamente, y otras veces consiste en piezas ya configuradas que el autor usa como tales para su composici\u00f3n. De manera semejante el cuerpo de Cristo no es una creaci\u00f3n nueva del Esp\u00ed\u00adritu Santo a partir de la nada, o una transformaci\u00f3n de materia inorg\u00e1nica en materia org\u00e1nica. Por tanto, hemos de poner el principio de la i. all\u00ed\u00ad donde comienza el proceso de nacimiento de una determinada obra literaria. \u00bfC\u00f3mo hemos de concebir este proceso? En el fondo eso no es una cuesti\u00f3n teol\u00f3gica, sino una pregunta que pertenece al \u00e1mbito de la psicolog\u00ed\u00ada del lenguaje o del fen\u00f3meno de la creaci\u00f3n literaria. Pero los resultados de esta ciencia pueden esclarecer el proceso de la inspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. Con relaci\u00f3n a los autores inspirados hemos de resaltar ante todo su diversidad. La i. es una acci\u00f3n viva, con muchos estratos y con capacidad de acomodaci\u00f3n. Esto aparece si nos fijamos en los autores del AT y en los del NT. En el AT hemos de distinguir ante todo entre profetas y maestros de la sabidur\u00ed\u00ada. El profeta recibe de Dios un impulso y contribuye por su parte con todo aquello que se refiere a lo instrumental (-> profetismo). El impulso divino puede ser como un fuego irresistible (Jer), como un rollo devorado que luego se convierte en palabra prof\u00e9tica (Ez 3, 1-5), como el rugir de un le\u00f3n que halla su eco en las palabras del profeta (Am 3, 8), como una visi\u00f3n que se presenta en el interior del esp\u00ed\u00adritu (Jer 1). Con el impulso divino comienza la actividad literaria, que luego halla su conclusi\u00f3n en la obra terminada. El proceso entero &#8211; desde el primer esbozo hasta la consumaci\u00f3n &#8211; est\u00e1 bajo una direcci\u00f3n singular del Esp\u00ed\u00adritu de Dios. El maestro de la sabidur\u00ed\u00ada se detiene en experiencias y reflexiones; \u00e9l no se refiere a revelaciones divinas, ni experimenta en su conciencia ning\u00fan impulso superior. Sin embargo, aunque no note ninguna fuerza divina, no obstante, el proceso de su creaci\u00f3n literaria est\u00e1 sometido a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El historiador b\u00ed\u00adblico procede de una doble manera: o bien ha experimentado los acontecimientos, o bien estudia los archivos de la corte; pero tambi\u00e9n puede recibir una iluminaci\u00f3n que le esclarezca el sentido de los acontecimientos. De todos modos la configuraci\u00f3n literaria se produce bajo el influjo del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Todo eso es palabra de Dios; no se debe insistir excesivamente en la distinci\u00f3n entre verba Dei e ipsissima verba Dei.<\/p>\n<p>En el NT aparece una nueva dimensi\u00f3n: todo lo que anuncian y consignan los ap\u00f3stoles es una resonancia de las palabras de Jes\u00fas. Esta resonancia de Cristo como palabra o, m\u00e1s exactamente, de sus palabras, no se produce por una memoria privilegiada de los autores, sino por una operaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, que es enviado por el Padre y el Hijo (cf. Jn 14, 26; 16, 13). No podemos ir demasiado lejos en la b\u00fasqueda de las ipsissima verba Christi; tambi\u00e9n aquello que no es palabra de Jes\u00fas constituye una prolongaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de sus palabras. A la distinci\u00f3n antes mencionada con relaci\u00f3n a los autores inspirados, podr\u00ed\u00adamos subordinar otra que se refiere a los tipos de la creaci\u00f3n literaria. Y as\u00ed\u00ad puede tratarse de un trabajo intelectual, o de la exposici\u00f3n de una vivencia, o de la articulaci\u00f3n de una intuici\u00f3n grandiosa, o de la elaboraci\u00f3n de una tradici\u00f3n, reduci\u00e9ndose a veces la actividad del autor a repetir lo recibido o a un trabajo de amanuense. Hallar\u00ed\u00adamos ejemplos b\u00ed\u00adblicos de todas estas modalidades, los cuales nos mostrar\u00ed\u00adan la variedad de comunicaciones que Dios ha inspirado en diversos tiempos y de m\u00faltiples maneras. Bajo el aspecto social cabe hacer esta divisi\u00f3n: algunos autores inspirados son portavoces de su grupo social, otros se presentan como caudillos (Is), otros como esp\u00ed\u00adritus discutibles (Jer). Unos se anticipan a su tiempo, y otros son individualidades solitarias (Ecl). Pero todos dejan lugar para la operaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Si quisi\u00e9ramos ordenar sistem\u00e1ticamente esta multiplicidad, deber\u00ed\u00adamos mencionar un elemento cognoscitivo, un elemento volitivo y un factor temporal. Pero quiz\u00e1 fuera m\u00e1s \u00fatil anteponer la multiplicidad al esquema esbozado bajo un determinado punto de vista, para reconocer con admiraci\u00f3n que \u00abel Esp\u00ed\u00adritu Santo sopla donde quiere\u00bb.<\/p>\n<p>A fin de entender el lenguaje humano, que a la vez es palabra de Dios, los te\u00f3logos han recurrido a diversos s\u00ed\u00admbolos, o conceptos, o \u00abmodelos\u00bb. La representaci\u00f3n m\u00e1s extendida ha sido la del instrumento (cf. EnchB 556), pues \u00e9ste es una experiencia primigenia del homo faber y del homo ludens. Los padres prefirieron la imagen del instrumento musical, en el cual se pone de manifiesto sobre todo la inmediatez, la unidad con el artista, y la compenetraci\u00f3n \u00ed\u00adntima de melod\u00ed\u00ada y tono. Agust\u00ed\u00adn habla de \u00f3rganos corporales &#8211; boca, mano &#8211; e insin\u00faa en el mismo contexto la idea del cuerpo m\u00ed\u00adstico (PL 34, 1070). Apoy\u00e1ndose en esta imagen la escol\u00e1stica sostuvo una discusi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica sobre la causalidad instrumental. Tom\u00e1s de Aquino reconoce los l\u00ed\u00admites de esta imagen y habla de un quasi instrumentum. Del mundo de las canciller\u00ed\u00adas y del trabajo literario procede la imagen del dictado, que, sin embargo, no ha sido aplicada a la i. en el sentido moderno &#8211; escribir al dictado -, sino en el sentido de una colaboraci\u00f3n arm\u00f3nica con el secretario, que contribuye a la configuraci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica y a la elecci\u00f3n acertada de las palabras. Del mundo pol\u00ed\u00adtico y diplom\u00e1tico procede la imagen del mensajero: el hagi\u00f3grafo es un enviado que no transmite el mensaje en forma puramente material, sino que act\u00faa con responsabilidad propia. A estas tres im\u00e1genes tradicionales podemos a\u00f1adir otra sacada del campo literario, la cual, por su parentesco interno con el proceso de la i., puede esclarecer el misterio del lenguaje humano y divino. Un mal novelista o dramaturgo pone sus propias palabras en boca de sus personajes. En cambio, un buen novelista o dramaturgo es a la vez un configurador con fuerza creadora y un servidor desinteresado de sus personajes. El no los manipula, sino que habla desde el interior de los mismos seg\u00fan su propia peculiaridad, de modo que el lector puede decir: Aquellas palabras proceden tanto del personaje como del autor. Si se abusa de esa imagen, ella pierde su valor, como sucede cuando al instrumento humano se le atribuye un comportamiento meramente pasivo y mec\u00e1nico, o cuando se ve en el delegado un mero reproductor mec\u00e1nico o en el escritor un mero secretario. A manera de resumen podemos decir: Dios es el autor principal y el hombre es el autor subordinado de los libros inspirados.<\/p>\n<p>4. Libros inspirados. Hasta ahora hemos considerado el proceso y la peculiaridad de la i. en el prisma del autor inspirado (2 Pet, 21); pero, seg\u00fan la Escritura, tambi\u00e9n sus libros est\u00e1n inspirados (2 Tim 3, 16), o, m\u00e1s exactamente, los autores est\u00e1n inspirados en funci\u00f3n de la palabra, y la comunicaci\u00f3n objetiva tiene la i. en funci\u00f3n de la obra, que es el objeto duradero. Los padres dieron la primac\u00ed\u00ada a la segunda f\u00f3rmula: \u00abEscritura inspirada.\u00bb No obstante nos hemos detenido en los autores mismos para resaltar con toda claridad que la i. no se a\u00f1ade accesoriamente a la obra terminada. Pasamos ahora a estudiar la realidad inspirada que sigue viviendo en la Iglesia: \u00abEstas cosas les suced\u00ed\u00adan como hechos figurativos; y fueron consignadas por escrito para que sirvieran de advertencia a nosotros, que hemos llegado a la etapa final de los tiempos\u00bb (1 Cor 10, 11).<\/p>\n<p>Decimos que Dios nos habla, que su palabra viva llega a nosotros. Y la enc\u00ed\u00adclica Divino afflante Spiritu afirma que Dios ha asumido el lenguaje humano \u00abcon excepci\u00f3n del error\u00bb (EnchB 559). Por tanto no parece il\u00ed\u00adcito investigar la palabra de Dios bajo algunos aspectos del lenguaje humano. K. B\u00fchler distingue tres funciones del lenguaje: manifestaci\u00f3n, operaci\u00f3n (por la llamada, la comunicaci\u00f3n, etc.) y referencia al objeto (designaci\u00f3n, orientaci\u00f3n, representaci\u00f3n). Estas tres funciones constituyen un todo org\u00e1nico en la vida cotidiana. De una manera an\u00e1loga podemos distinguir diversas funciones en la palabra de Dios: manifestaci\u00f3n, por la que Dios abre su persona al conocimiento humano; operaci\u00f3n, por la que Dios act\u00faa en el que recibe su palabra; y referencia al objeto, por la que nosotros conocemos los hechos y verdades salv\u00ed\u00adficos. Nosotros vemos aqu\u00ed\u00ad tres aspectos de una \u00fanica realidad y no \u00e1mbitos separados de la palabra pronunciada. Quien redujera el concepto de i. a frases claramente formuladas, lo limitar\u00ed\u00ada arbitrariamente. En ese caso una gran parte de la Biblia, que es mera repetici\u00f3n, ser\u00ed\u00ada superflua; y la Biblia entera ser\u00ed\u00ada superflua, pues sus verdades pueden hallarse con mayor claridad en cualquier catecismo. Amoroso como un padre con su hijo y no distanciado como un maestro, nos instruye Dios sobre su palabra (Dt 8, 5). La palabra humana encierra en s\u00ed\u00ad una fuerza capaz de obrar en los dem\u00e1s, de moverlos, de impresionarles; pero no de una forma ineludible, pues el oyente puede resistirse a tal acci\u00f3n. No podemos negar esta eficacia a la palabra divina, pero hemos de situarla dentro del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios, que es el \u00fanico contexto donde opera la palabra divina. Y hemos de distinguir esa eficacia de la que corresponde a los sacramentos, no pudiendo identificarla tampoco con aquella moci\u00f3n interna que se produce por la lectura creyente de la Escritura. Semejante explicaci\u00f3n no har\u00ed\u00ada justicia a la sagrada Escritura, \u00abque tiene el poder de instruirte para la salvaci\u00f3n por la fe en Cristo Jes\u00fas&#8230;, y es \u00fatil para ense\u00f1ar, para reprender, para corregir, para instruir en la virtud&#8230;\u00bb (cf. 2 Tim 3, 15ss). \u00abPorque la palabra de Dios es viva y operante, y m\u00e1s tajante que una espada de dos filos&#8230;\u00bb (Heb 4, 12). Y esa explicaci\u00f3n tampoco estar\u00ed\u00ada en consonancia con la doctrina y pr\u00e1ctica de los padres. La eficacia de la Escritura est\u00e1 en la palabra misma; y su aceptaci\u00f3n se realiza en la dimensi\u00f3n de la -> fe.<\/p>\n<p>El lenguaje se mueve esencialmente en tres planos: el cotidiano, el t\u00e9cnico y el literario. El lenguaje cotidiano es el idioma de la comunicaci\u00f3n personal. De all\u00ed\u00ad surge por un proceso de eliminaci\u00f3n el lenguaje t\u00e9cnico que busca la mayor precisi\u00f3n posible en los conceptos y enunciados y se libera de lo subjetivo y personal, de lo individual y concreto, para alcanzar una validez absoluta. El idioma literario, en su b\u00fasqueda de plenitud, intensidad y fuerza, hace m\u00e1s denso el lenguaje cotidiano. Da expresi\u00f3n a determinados valores y usa s\u00ed\u00admbolos globales con muchas significaciones. Por tanto, el lenguaje literario es mucho m\u00e1s rico y menos exacto que el t\u00e9cnico. \u00bfEn cu\u00e1l de estos tres planos fundamentales hallamos la palabra de Dios? \u00abMultifarie multisque modis\u00bb. Aunque en la Escritura encontramos momentos del lenguaje cotidiano y tramos enteros del idioma t\u00e9cnico (ceremonias, leyes&#8230;), sin embargo su lenguaje es esencialmente el literario. Lo cual no sorprende si tenemos en cuenta que \u00e9ste es mucho m\u00e1s apropiado para expresar la riqueza de la vida de Dios y sus admirables designios. Los s\u00ed\u00admbolos, que abarcan y trascienden el mundo de las cosas, son mucho m\u00e1s aptos para dar expresi\u00f3n a la plenitud del misterio. Fue un error el interpretar el lenguaje de la Escritura en el sentido t\u00e9cnico (de la astronom\u00ed\u00ada, de la f\u00ed\u00adsica, etc.). Este car\u00e1cter literario ayuda a entender dos hechos importantes, que se complementan mutuamente. En primer lugar, con ello se hace comprensible la riqueza inagotable de la Escritura. Los autores medievales hablan de esto con un lenguaje redundante, y as\u00ed\u00ad designan la Escritura como tesoro, banquete, oc\u00e9ano, torrente, abismo, etc\u00e9tera. Con el mismo brillo de im\u00e1genes ha hablado de la Escritura el movimiento b\u00ed\u00adblico. En segundo lugar, con ello se hace tambi\u00e9n comprensible por qu\u00e9 esa riqueza, que ha de resaltarse siempre, jam\u00e1s puede agotarse totalmente. El descubrimiento de esta riqueza ha de hacerse en consonancia con la Escritura y con las instituciones descritas en ella a las que se ha prometido el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Ese vivo entender, formular y conservar &#8211; garantizado por el Esp\u00ed\u00adritu &#8211; de las riquezas de la palabra divina se realiza en la -> tradici\u00f3n, que tiene el supremo garante de su credibilidad en el -> magisterio eclesi\u00e1stico.<\/p>\n<p>5. Podemos distinguir entre el lenguaje hablado y el escrito. Hablar es un acto m\u00e1s originario de la existencia humana; escribir es una actividad derivada, que, sin embargo, se ha hecho indispensable en nuestra cultura para la conservaci\u00f3n de las creaciones espirituales. Hay una composici\u00f3n oral y otra escrita. Ninguna se halla fuera de la i. Por ejemplo, no se puede suponer que un salmo antes de su consignaci\u00f3n no era palabra de Dios. Por otro lado, puede haber en la composici\u00f3n un estrato oral y otro escrito, con mayor contenido que el primero y nacido en un nuevo ambiente. La Escritura es la forma escogida por Dios: a) para la redacci\u00f3n de muchas obras inspiradas; b) para su conservaci\u00f3n en la Iglesia (cf. 2 Cor 10, 11). Pero hemos de advertir que la Escritura es un mero dise\u00f1o, una partitura que debe ser interpretada, una palabra que s\u00f3lo recupera la vida en el acto de su nueva creaci\u00f3n. Quien lee rectamente un texto literario, le da nueva vida, pues lo hace existir de nuevo; y quien en el Esp\u00ed\u00adritu da vida a la palabra inspirada, recibe la vida del Esp\u00ed\u00adritu divino. Todav\u00ed\u00ada hemos de mencionar un aspecto de esta relaci\u00f3n: las sentencias prof\u00e9ticas ya exist\u00ed\u00adan como palabra de Dios antes de su consignaci\u00f3n; e igualmente, antes de componerse el NT exist\u00ed\u00ada ya una buena parte del mismo como tradici\u00f3n oral de la Iglesia primitiva, como palabra de Jes\u00fas. Por la fijaci\u00f3n escrita no deja de existir la palabra oral, sino que \u00e9sta sigue viviendo en el texto escrito.<\/p>\n<p>6. El lenguaje b\u00ed\u00adblico se form\u00f3 normalmente para las obras literarias, y no para un torrente indeterminado de palabras. La obra literaria existe visible y palpablemente como un todo articulado. En cuanto obra unitaria puede pertenecer a un -> g\u00e9nero literario y utilizar motivos literarios tradicionales; une la i. art\u00ed\u00adstica con la madurez de escuelas literarias, usa diversos medios estil\u00ed\u00adsticos; es una obra del autor, muestra su peculiaridad, y a la vez, por el car\u00e1cter social e hist\u00f3rico del lenguaje usado, se presenta como sedimentaci\u00f3n de un mundo m\u00e1s amplio que el de la persona que la escribi\u00f3. Y aunque se halla cerrada como obra, sin embargo est\u00e1 abierta para su recepci\u00f3n en una nueva y m\u00e1s alta forma de pensamiento. Permaneciendo id\u00e9ntica consigo misma, cada creaci\u00f3n nueva le da un nuevo car\u00e1cter por la actividad espiritual del lector; y estando enmarcada en la vida de un pueblo o de una generaci\u00f3n, puede adquirir validez para otros pueblos y generaciones. La i. no excluye ni suprime estas peculiaridades de la obra literaria, sino que, por el contrario, las asume y las eleva a un nuevo plano de ser, de sentido y de eficacia. Del car\u00e1cter literario de la obra se deduce tambi\u00e9n que las partes existen en dependencia esencial del todo, y no viceversa. Por tanto, no se puede concebir la Biblia como una indeterminada e inconexa colecci\u00f3n de frases particulares inteligibles por s\u00ed\u00ad mismas. Cada palabra, cada frase ha de verse en su dependencia de todo el libro y del autor, o de toda la \u00e9poca. De acuerdo con esta unidad superior de la Escritura, cada libro ha de entenderse en relaci\u00f3n con el todo de un proceso temporal y como parte del mismo, por ejemplo, en relaci\u00f3n con una controversia (Ecl, Job). Y todo el AT debe verse en su ordenaci\u00f3n a su punto cumbre en el NT.<\/p>\n<p>7. De la acci\u00f3n inspiradora del Esp\u00ed\u00adritu Santo se deducen ciertas consecuencias (que algunos autores llaman \u00abefectos\u00bb). El primer efecto de la i. consiste en convertir en palabra de Dios el lenguaje inspirado; pr\u00e1cticamente, en la Biblia \u00abpalabra inspirada\u00bb y \u00abpalabra de Dios\u00bb coinciden. La primera f\u00f3rmula se refiere m\u00e1s directamente al Esp\u00ed\u00adritu Santo, y la segunda, hace referencia en primer plano al Verbo. Como palabra de Dios la Biblia posee un peculiar poder\u00ed\u00ado salv\u00ed\u00adfico, que es ejercido por su uso en la -> liturgia, en la predicaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y en la lectura de la -> Escritura. Las sagradas Escrituras \u00abtienen el poder de instruir para la salvaci\u00f3n por la fe en Cristo Jes\u00fas\u00bb (2 Tira 3, 15). En cuanto palabra de Dios la Biblia contiene la doctrina de la salvaci\u00f3n en una forma peculiar. Esa doctrina es desarrollada, formulada y explicada en las definiciones dogm\u00e1ticas, en la ense\u00f1anza ordinaria del magisterio eclesi\u00e1stico, en los esfuerzos intelectuales de los te\u00f3logos y en la instrucci\u00f3n religiosa. Naturalmente, esto tiene como consecuencia una cierta transposici\u00f3n del lenguaje y vuelve siempre a situarnos ante el problema de los l\u00ed\u00admites leg\u00ed\u00adtimos. \u00bfEn qu\u00e9 medida el idioma de los te\u00f3logos puede alejarse del lenguaje b\u00ed\u00adblico? \u00bfQu\u00e9 ense\u00f1anza religiosa es mejor, la b\u00ed\u00adblica o la dogm\u00e1tica? Concedemos la necesidad de esta transformaci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica, pero vemos sus peligros y l\u00ed\u00admites, y queremos mantener vivo el contacto con el lenguaje inspirado. Si formamos al ni\u00f1o en este lenguaje, lo introducimos connaturalmente en un mundo no falsificado de expresi\u00f3n religiosa y de di\u00e1logo aut\u00e9ntico con Dios. Si bien en este campo es muy importante mantener un alto grado de movilidad, sin embargo no parece aconsejable un alejamiento total de la palabra inspirada en la educaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>Como palabra inspirada la Escritura no puede afirmar nada que sea falso. Si dij\u00e9ramos lo contrario, afirmar\u00ed\u00adamos que Dios con su persona avala el error. Usando una f\u00f3rmula negativa, a esa propiedad de la Escritura le damos el nombre de \u00abinerrancia\u00bb. Esta es doctrina universal y constante de la tradici\u00f3n. Pero la formulaci\u00f3n negativa ha de verse junto con su t\u00e9rmino correlativo positivo: la verdad. Verdad es exposici\u00f3n, descubrimiento y luz, que como tal nos hace ver. Tambi\u00e9n acerca de la palabra inspirada puede decirse: \u00abBajo tu luz vemos la luz\u00bb (Sal 36, 10).<\/p>\n<p>8. Con relaci\u00f3n a las declaraciones del magisterio eclesi\u00e1stico, v\u00e9ase DS: Indice sistem\u00e1tico A 7ba. Sobre la formaci\u00f3n del -> canon, v\u00e9ase el art\u00ed\u00adculo que lleva este nombre. Hemos de resaltar especialmente el concilio de Florencia (a\u00f1o 1442; Dz 706) en su decreto doctrinal para los jacobitas. Aqu\u00ed\u00ad leemos que \u00abun \u00fanico y mismo Dios es el autor del AT y del NT, es decir, de la Ley, de los Profetas y del Evangelio; pues por i. de un mismo Esp\u00ed\u00adritu hablaron los santos de ambos Testamentos. La Iglesia recibe sus libros con veneraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El concilio de Trento (a\u00f1o 1546; Dz 783) repite esta doctrina enumerando todos los libros en el decreto De canonicis Scripturis. La argumentaci\u00f3n del Tridentino va dirigida especialmente a la cuesti\u00f3n del canon.<\/p>\n<p>El Vaticano I (a\u00f1o 1870; Dz 1787) ense\u00f1a expl\u00ed\u00adcitamente el hecho de la i. en la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica De fide catholica, cap. 2 (\u00abSobre la revelaci\u00f3n\u00bb), donde dice: \u00abEst\u00e1n escritos por i. del Esp\u00ed\u00adritu Santo y tienen a Dios por autor.\u00bb<br \/>\nEsta doctrina se repite y robora en las enc\u00ed\u00adclicas de Le\u00f3n XIII, Providentissimus Deus (a\u00f1o 1893; Dz 1943 1950-1952); de Benedicto xv, Spiritus Paraclitus (a\u00f1o 1920; Dz 2186); de P\u00ed\u00ado xii, Divino afflante Spiritu (a\u00f1o 1943; Dz 2293: idea de instrumento y g\u00e9nero literario) y Humani generis (a\u00f1o 1950; Dz 2315).<\/p>\n<p>El Vaticano II, en la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Dei Verbum sobre la revelaci\u00f3n divina (n.\u00c2\u00b0 7 y cap\u00ed\u00adtulo 3: \u00abLa i. divina y la interpretaci\u00f3n de la sagrada Escritura\u00bb [n.\u00c2\u00b0 11]), repite la doctrina tradicional de la i. del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la recepci\u00f3n y consignaci\u00f3n del mensaje salv\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: J. 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Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La idea teol\u00f3gica de la inspiraci\u00f3n, al igual que su correlativa \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb, presupone una mente y voluntad personal\u2014en la terminolog\u00eda hebrea, \u00abel Dios vivo\u00bb\u2014actuando para comunicarse con otros esp\u00edritus. La creencia cristiana en la inspiraci\u00f3n, no s\u00f3lo en la revelaci\u00f3n, descansa tanto en afirmaciones b\u00edblicas expl\u00edcitas como en el modo que penetra todo el relato b\u00edblico.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Terminolog\u00eda b\u00edblica. Tanto el verbo \u00abinspirar\u00bb como el sustantivo \u00abinspiraci\u00f3n\u00bb comunican en el espa\u00f1ol de hoy muchos significados. Estas connotaciones diversas ya estaban presentes en el lat\u00edn <em>inspiro<\/em> e <em>inspiratio<\/em> de la Biblia Vulgata. Sin embargo, el sentido teol\u00f3gico t\u00e9cnico de inspiraci\u00f3n, en larga medida perdido en la atm\u00f3sfera secular de nuestro tiempo, es claramente defendido por la Escritura en relaci\u00f3n especial a los escritores sagrados y sus escritos. Definida en este sentido, la inspiraci\u00f3n es una influencia sobrenatural del Esp\u00edritu Santo sobre hombres elegidos divinamente, por lo que sus escritos vienen a ser confiables y autoritativos.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sustantivo aparece dos veces en la <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">RV60<\/a>: 2 Ti. 3:16, \u00abToda la Escritura es inspirada por Dios, y \u00fatil para ense\u00f1ar, para redarg\u00fcir, para corregir, para instruir en justicia\u00bb; y 2 P. 1:21, \u00abporque nunca la profec\u00eda fue tra\u00edda por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Esp\u00edritu Santo\u00bb. Es un hecho dram\u00e1tico que las Escrituras refieren la creaci\u00f3n del universo (Sal. 33:6), la creaci\u00f3n del hombre para la comuni\u00f3n con Dios (Gn. 2:7 \u00eddem.) y la producci\u00f3n de los Escritos Sagrados (2 Ti. 3:16) a la inspiraci\u00f3n o aliento de Dios. El sentido del \u00faltimo texto no es \u00abcada o toda escritura \u2026\u00bb, sino como lo coloca la RV60, \u00abToda la Escritura \u2026\u00bb.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Ense\u00f1anza b\u00edblica. Aunque el t\u00e9rmino \u00abinspiraci\u00f3n\u00bb ocurre irregularmente en las versiones y par\u00e1frasis modernas, el concepto mismo permanece firmemente enclavado en la ense\u00f1anza escritural. La palabra <em>zeopneustos<\/em> (2 Ti. 3:16), que literalmente significa que Dios \u00abexhal\u00f3\u00bb o \u00absopl\u00f3\u00bb, afirma que el Dios vivo es el autor de la Escritura, y que la Escritura es producto de su aliento creativo. As\u00ed que, el sentido b\u00edblico se eleva por sobre la tendencia moderna de asignarle al t\u00e9rmino \u00abinspiraci\u00f3n\u00bb nada m\u00e1s que un significado din\u00e1mico o funcional (en su mayor parte por depender cr\u00edticamente en la dislocaci\u00f3n artificial que hizo Schleiermacher, a saber, que Dios comunica vida y no verdades sobre s\u00ed mismo). Geoffrey W. Bromiley, el traductor de <em>Church Dogmatics<\/em> de Karl Barth, hace ver que mientras Karl Barth hace \u00e9nfasis en la \u00abinspiraci\u00f3n\u00bb de la Escritura, esto es, el uso que de ella hace ahora el Esp\u00edritu Santo en los que la leen o escuchan, la Biblia misma empieza mucho m\u00e1s atr\u00e1s con \u00ablo inspirado\u00bb de los escritos sagrados. Los escritos mismos como un producto terminado son afirmativamente el aliento de Dios. Es precisamente este concepto de escritos inspirados, y no s\u00f3lo de hombres inspirados, lo que coloca el concepto b\u00edblico de la inspiraci\u00f3n en agudo contraste con las representaciones paganas de la inspiraci\u00f3n, en las que se hace mucho \u00e9nfasis en el modo y la condici\u00f3n psicol\u00f3gica subjetiva de aquellos individuos que fueron dominados por el divino aliento.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras el pasaje paulino reci\u00e9n citado hace hincapi\u00e9 en el valor espiritual de la Escritura, condiciona este ministerio \u00fanico al origen divino. Es a causa de este origen divino que el relato sagrado es \u00fatil (cf. <em>ofele\u014d<\/em>, \u00absacar provecho\u00bb) para ense\u00f1ar, redarg\u00fcir e instruir en justicia. El Ap\u00f3stol Pablo no duda de hablar de los escritos hebreos como los mismos \u00abor\u00e1culos de Dios\u00bb (Ro. 3:2 \u00abpalabra\u00bb en RV60). James S. Stewart no exagera cuando dice que Pablo, como jud\u00edo, y despu\u00e9s, como cristiano, sostuvo el alto concepto de que \u00abcada palabra\u00bb del AT era \u00abla voz aut\u00e9ntica de Dios\u00bb (<em>A Man in Christ<\/em>, Hodder and Stoughton, Londres, 1935, p. 39).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los escritos de Pedro tambi\u00e9n contienen un \u00e9nfasis en el origen divino de las Escrituras. Se dice que \u00abla palabra prof\u00e9tica\u00bb es \u00abm\u00e1s segura\u00bb que aun la de los testigos oculares de la gloria divina de Cristo (2 P. 1:17ss.). Por tanto, la Escritura hereda una naturaleza supernatural de suyo propia. Aun cuando esto envuelve la instrumentalidad de \u00absantos hombres\u00bb, se afirma, sin embargo, que la Escritura debe su origen, no a la iniciativa humana, sino a la divina. Esto se dice en una serie de afirmaciones que dan \u00e9nfasis a la confiabilidad de las Escrituras: 1. \u00abNinguna profec\u00eda de la Escritura procede de interpretaci\u00f3n privada\u00bb (RVR 1977). Aunque el pasaje es un poco oscuro, no entrega ning\u00fan apoyo al punto de vista cat\u00f3lico romano sobre que el creyente ordinario no puede interpretar confiadamente la Biblia, sino que requiere del ministerio de ense\u00f1anza de la iglesia. Aunque sea una idea teol\u00f3gicamente aceptable, el comentario de la Scofield Reference Bible es exeg\u00e9ticamente irrelevante; este comentario afirma que el sentido es que ning\u00fan vers\u00edculo individual es suficiente en s\u00ed mismo, sino que se necesita el sentido de la Escritura como un todo. Everett F. Harrison hace notar que <em>ginetai<\/em> tiene el sentido de \u00absurgir, brotar\u00bb, lo que es compatible con 1:21, y dice tambi\u00e9n que <em>epiluse\u014ds<\/em> puede indicar al origen en vez que a la interpretaci\u00f3n de la Escritura; pero el \u00e9nfasis podr\u00eda estar en la iluminaci\u00f3n divina como el corolario necesario de la inspiraci\u00f3n divina, de tal forma que, mientras el sentido de la Escritura es entregado objetivamente y puede determinarse por medio de la ex\u00e9gesis, de todas maneras debe ser discernido por la ayuda del mismo Esp\u00edritu por el cual fue primeramente comunicado. Sea como fuere, el texto impide que identifiquemos el contenido de la Escritura como un producto original de los autores humanos. 2. \u00abPorque nunca la profec\u00eda fue tra\u00edda por voluntad humana\u00bb. Si bien el pasaje anterior niega al hombre el derecho de decir la \u00faltima palabra en cuanto al sentido de la Escritura, la presente declaraci\u00f3n niega enf\u00e1ticamente que la Escritura dependa de la iniciativa humana para su origen. 3. \u00abLos santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Esp\u00edritu Santo\u00bb. El sentido podr\u00eda ser: \u00abDios habl\u00f3 por medio de hombres movi\u00e9ndolos por el Esp\u00edritu Santo\u00bb. S\u00f3lo a causa de una influencia determinante y constre\u00f1idora los agentes humanos hicieron efectiva la iniciativa divina. La palabra traducida \u00abinspirados\u00bb o \u00abmovi\u00e9ndolos\u00bb es <em>fer\u014d<\/em> (literalmente, \u00abtraer\u00bb, \u00abllevar\u00bb), lo que implica una actividad m\u00e1s espec\u00edfica que s\u00f3lo gu\u00eda o direcci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. El concepto que Jes\u00fas tuvo de la Escritura. Si los pasajes que acabamos de citar nos dicen algo no s\u00f3lo de la naturaleza sino que tambi\u00e9n de la extensi\u00f3n de la inspiraci\u00f3n (\u00abToda la Escritura\u00bb; \u00abla palabra prof\u00e9tica\u00bb, que en otra parte se usa como un t\u00e9rmino para referirse a la totalidad de la Escritura), un vers\u00edculo de los escritos de Juan nos dice algo sobre la intensidad de la inspiraci\u00f3n, y al mismo tiempo nos capacita para ver cu\u00e1l es el concepto de Jes\u00fas. En Jn. 10:34s., Jes\u00fas cita un pasaje oscuro de los Salmos (\u00abvosotros sois dioses\u00bb, Sal. 82:6) para reforzar el punto de que la \u00abEscritura no puede ser quebrantada\u00bb. La referencia es doblemente significativa ya que tambi\u00e9n desacredita la predisposici\u00f3n moderna en contra de identificar la Escritura como la Palabra de Dios, sobre la base de que esto deshonra definitivamente la revelaci\u00f3n suprema de Dios en el Cristo encarnado. Pero en Jn. 10:35, Jes\u00fas de Nazaret, mientras habla de s\u00ed mismo como aquel \u00abal que el Padre santific\u00f3 y envi\u00f3 al mundo\u00bb, aun as\u00ed se refiere a aquellos de la pasada dispensaci\u00f3n \u00aba quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada)\u00bb. La implicaci\u00f3n inevitable es que toda la Escritura es de una autoridad irrefutable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9ste es tambi\u00e9n el punto de vista del Serm\u00f3n del Monte que el Evangelio de Mateo nos entrega: \u00abNo pens\u00e9is que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasar\u00e1 de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy peque\u00f1os, y as\u00ed ense\u00f1e a los hombres, muy peque\u00f1o ser\u00e1 llamado en el reino de los cielos \u2026\u00bb (Mt. 5:17ss., RV60). Los intentos por torcer la repetida declaraci\u00f3n, \u00abo\u00edsteis que fue dicho \u2026 pero yo os digo\u00bb para que contenga una sostenida critica a la ley mosaica no han podido probar su caso contra la probabilidad de que la protesta de Jes\u00fas es dirigida m\u00e1s bien contra las reducciones que la tradici\u00f3n hac\u00eda de la demanda e intenci\u00f3n interna de la ley. Por cierto, el cumplimiento necesario de todo lo que est\u00e1 escrito es un frecuente tema en los labios de nuestro Se\u00f1or (Mt. 26:31; 26:54; Mr. 9:12s.; 14:19, 27; Jn. 13:18; 17:12). Quienquiera que investigue fielmente el relato de los Evangelios ser\u00e1 llevado una y otra vez a la conclusi\u00f3n de Reinhold Seeberg: \u00abJes\u00fas mismo describe y usa el Antiguo Testamento como una autoridad infalible\u00bb (p. ej., Mt. 5:17; Lc. 24:44)\u00bb (<em>Text-Book of the History of Doctrine<\/em>, Baker Book House, Grand Rapids, 1952, Vol. I, p. 82).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>El concepto del Antiguo Testamento. Tanto en sus predicaciones como en sus escritos, los profetas del AT se destacan por su resoluta seguridad de que ellos eran portavoces del Dios vivo. Cre\u00edan que las verdades que ellos pronunciaban acerca del Alt\u00edsimo, sus obras y voluntad, y que los mandamientos y exhortaciones que proclamaban en su nombre ten\u00edan su origen en Dios y llevaban su autoridad. La f\u00f3rmula constantemente repetida, \u00abas\u00ed dice Jehov\u00e1\u00bb es tan caracter\u00edstica de los profetas que no deja duda que ellos se consideraban a s\u00ed mismos agentes escogidos de la autocomunicaci\u00f3n divina. Emil Brunner reconoce que en \u00ablas palabras de Dios que los profetas proclamaban como aquellas que hab\u00edan recibido directamente de Dios y que hab\u00edan sido comisionados a repetir tal como las hab\u00edan recibido \u2026 quiz\u00e1 encontramos la analog\u00eda m\u00e1s cercana a la teor\u00eda de la inspiraci\u00f3n verbal\u00bb (<em>Revelation and Reason<\/em>, trad. por Olive Wyon, Westminster Press, Filadelfia, 1946, p. 122, n. 9). Quien sea que contradiga la confianza de los profetas sobre que ellos eran instrumentos de Dios al revelar verdades acerca de su naturaleza y su trato con el hombre, pues el tal ser\u00e1 llevado, consistente sino necesariamente, a la \u00fanica alternativa posible de su enga\u00f1o.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es imposible sacar a Mois\u00e9s de esta tradici\u00f3n prof\u00e9tica. \u00c9l mismo un profeta, llamado con justicia \u00abel fundador de la religi\u00f3n prof\u00e9tica\u00bb, fue el mediador de la ley y los elementos sacerdotales y sacrificiales de la religi\u00f3n revelada con la firme creencia de que promulgaba la mism\u00edsima voluntad de Jehov\u00e1. Dios ser\u00eda la boca del profeta (Ex. 4:14ss.); Mois\u00e9s ser\u00eda como si fuera Dios para el profeta (Ex. 7:1).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>El Antiguo y el Nuevo. Por supuesto que el NT en sus observaciones en cuanto a la Escritura las aplicar\u00e1 ante todo a los escritos del AT, los que ya exist\u00edan en la forma de canon unido. Pero los ap\u00f3stoles extendieron la demanda tradicional a divina inspiraci\u00f3n. Jes\u00fas su Se\u00f1or no s\u00f3lo hab\u00eda validado la concepci\u00f3n de un cuerpo de escritos \u00fanicos y autoritativos, sino que habl\u00f3 de un ministerio de ense\u00f1anza que el Esp\u00edritu realizar\u00eda (Jn. 14:26; 16:13). Los ap\u00f3stoles afirman confiadamente que ellos hablan as\u00ed por el Esp\u00edritu (1 P. 1:12). Atribuyen tanto la forma como el contenido de su ense\u00f1anza a \u00e9l (1 Co. 2:13). No s\u00f3lo asumen autoridad divina (1 Ts. 4:2, 14; 2 Ts. 3:6, 12), sino que la aceptaci\u00f3n de los mandamientos que ellos escrib\u00edan era una prueba de obediencia espiritual (1 Co. 14:37). Aun se refieren a los escritos de ellos con el mismo respeto que a los del AT (cf. la identificaci\u00f3n de un pasaje del Evangelio de Lucas en 1 Ti. 5:18, \u00abel obrero es digno de su salario\u00bb [Lc. 10:7] como Escritura, y la yuxtaposici\u00f3n de las ep\u00edstolas paulinas en 2 P. 3:16 con las \u00abotras escrituras\u00bb).<\/li>\n<li>El punto de vista hist\u00f3rico. La teor\u00eda tradicional (que la Biblia como un todo y en cada una de sus partes es la palabra de Dios escrita), era lo com\u00fan hasta que surgieron las teor\u00edas cr\u00edticas modernas de hace un siglo. W. Sanday, al afirmar que el concepto elevado era la creencia com\u00fan cristiana a mediados del siglo pasado, comenta que este punto de vista \u00abno es sustancialmente diferente del \u2026 sostenido dos siglos despu\u00e9s del nacimiento de Cristo\u00bb, por cierto, \u00ablos mismos atributos\u00bb se predicaban en cuanto al AT antes del NT (<em>Inspiration<\/em>, Longmans, Green, and Co. London, 1903, pp. 392s.). Bromiley hace notar ciertas tendencias racionalistas que se levantaron a los bordes del elevado concepto: el rechazo de parte de los fariseos de Jes\u00fas de Nazaret como el Mes\u00edas prometido a pesar de su reconocimiento formal de la inspiraci\u00f3n divina de la Escritura; el atribuirle inspiraci\u00f3n a los puntos vocales y a la puntuaci\u00f3n por los dogm\u00e1ticos luteranos del siglo diecisiete; y el desprecio (p. ej. en la Edad Media) del papel de la iluminaci\u00f3n en la interpretaci\u00f3n de la Escritura (\u00abThe Church Doctrine of Inspiration\u00bb en <em>Revelation and the Bible<\/em>, Carl F.H. Henry, ed., Baker Book House, Grand Rapids, Michigan, 1959, pp. 213ss.). Los reformadores protestantes resguardaron el concepto que ten\u00edan de la Biblia de los errores del racionalismo y el misticismo. Para prevenir que el cristianismo declinara hasta llegar a ser mera metaf\u00edsica, enfatizaron el hecho de que s\u00f3lo el Esp\u00edritu Santo da vida. Y para evitar que el cristianismo llegara a ser un misticismo sin forma, hicieron \u00e9nfasis en que las Escrituras son la \u00fanica fuente confiable de conocimiento de Dios y sus prop\u00f3sitos. El punto de vista evang\u00e9lico hist\u00f3rico a firma que junto con la revelaci\u00f3n especial que Dios provee en hechos salvadores, Dios tambi\u00e9n se ha revelado a s\u00ed mismo por la verdad y las palabras. Esta revelaci\u00f3n es comunicada por un canon restringido de escritos fidedignos, d\u00e1ndole al hombre ca\u00eddo una exposici\u00f3n aut\u00e9ntica de Dios y sus relaciones con el hombre. La Escritura misma se considera como una parte integral de la actividad redentora de Dios, una forma especial de revelaci\u00f3n, un modo \u00fanico de revelaci\u00f3n divina. De hecho, viene a ser un factor decisivo en la actividad redentora de Dios, interpretando y unificando toda la serie de hechos redentivos, y exhibiendo su mensaje y significado divino.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">VII. Teor\u00edas cr\u00edticas. Las cr\u00edticas posevolucionistas (v\u00e9ase) de la Biblia llevada a cabo por Julius Wellhausen y otros eruditos modernos, disminuyeron la confianza tradicional en la infalibilidad al excluir asuntos de ciencia e historia. Cu\u00e1nto era lo que estaba en juego al debilitar la confianza en la fidelidad hist\u00f3rica de la Escritura no lo pudieron apreciar al principio aquellos que colocaron el \u00e9nfasis en la confiabilidad de la Biblia en materias de fe y pr\u00e1ctica. Porque el punto de vista del NT no hace diferencia entre asuntos hist\u00f3ricos y doctrinales en cuanto a la inspiraci\u00f3n. Sin duda esto se debe a que se considera la historia del AT como el desarrollo de la revelaci\u00f3n salvadora de Dios; los elementos hist\u00f3ricos son un aspecto central de la revelaci\u00f3n. Pronto se hizo evidente que los eruditos que abandonaban la confiabilidad de la historia b\u00edblica, estaban proveyendo de toda una cu\u00f1a para el abandono de los elementos doctrinales. En teor\u00eda, semejante resultado podr\u00eda quiz\u00e1 haber sido evitado por un acto de la voluntad, pero en la pr\u00e1ctica no era as\u00ed. William Newton Clark, en su libro, <em>The Use of the Scripture in Theology<\/em> (1905) entreg\u00f3 la teolog\u00eda y la \u00e9tica b\u00edblicas, como tambi\u00e9n la ciencia y la historia b\u00edblicas a los cr\u00edticos, pero reserv\u00f3 como aut\u00e9ntica la ense\u00f1anza de Jesucristo. Los eruditos ingleses fueron m\u00e1s adelante. Dado que el respaldo de Jes\u00fas a la creaci\u00f3n, los patriarcas, Mois\u00e9s y la promulgaci\u00f3n de la Ley, lo envolv\u00edan a \u00e9l en la aceptaci\u00f3n de la ciencia e historia b\u00edblicas, algunos cr\u00edticos influyentes aceptaron solo la ense\u00f1anza teol\u00f3gica y moral de Jes\u00fas. Los eruditos contempor\u00e1neos han borrado r\u00e1pidamente aun este recuerdo, afirmando que la teolog\u00eda de Jes\u00fas no era infalible. Creer realmente en la existencia de Satan\u00e1s y los demonios era algo que la mente cr\u00edtica no pod\u00eda aceptar y, por tanto, esto invalida su integridad teol\u00f3gica, mientras que si Jes\u00fas hubiera pretendido o fingido creer (para acomodarse a la \u00e9poca), entonces esto habr\u00eda invalidado su integridad moral. Sin embargo, Jes\u00fas present\u00f3 todo su ministerio como una conquista sobre Satan\u00e1s y recurri\u00f3 a su exorcismo de demonios como prueba de su misi\u00f3n sobrenatural (v\u00e9ase). Los cr\u00edticos s\u00f3lo podr\u00edan deducir su limitado conocimiento aun de las verdades teol\u00f3gicas y morales. La as\u00ed llamada escuela de Chicago de \u00abte\u00f3logos emp\u00edricos\u00bb arguy\u00f3 que el respeto por el m\u00e9todo cient\u00edfico en teolog\u00eda rechaza cualquiera que sea el tipo de defensa del car\u00e1cter absoluto e infalible de Jes\u00fas. En su obra <em>The Modern Use of the Bible<\/em> (1924), Harry Emerson Fosdick defendi\u00f3 solo experiencias \u00abde valor permanente\u00bb de la vida de Jes\u00fas como cosas que podr\u00edan revivirse normativamente por nosotros. Gerald Birney Smith fue un poco m\u00e1s adelante en su obra <em>Current Christian Thinking<\/em> (1928); aunque nosotros podemos recibir alguna inspiraci\u00f3n de Jes\u00fas, nuestra propia experiencia determina la doctrina y hace v\u00e1lido nuestro concepto de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Simult\u00e1neamente, muchos escritores cr\u00edticos trataron de desacreditar la doctrina de una Escritura autoritativa como si fuera una desviaci\u00f3n del punto de vista que ten\u00edan los escritores b\u00edblicos mismos, o a un Jes\u00fas de Nazaret antes de ellos; y se admit\u00eda que ese era el punto de vista de Jes\u00fas, entonces se trat\u00f3 de desecharlo como una mera acomodaci\u00f3n teol\u00f3gica, sino como una indicaci\u00f3n de conocimiento limitado. Las dificultades internas de tales teor\u00edas fueron expuestas por B.B. Warfield con precisi\u00f3n cl\u00e1sica (\u00abThe Real Problem of Inspiration\u00bb, en <em>The Inspiration and Authority of the Bible<\/em>, The Presbyterian and Reformed Publishing Company, Philadelphia, 1948, pp. 169\u2013226). Este intento de conformar el punto de vista b\u00edblico sobre la inspiraci\u00f3n a las sueltas nociones de la cr\u00edtica moderna se puede decir ahora que fallaron. La revuelta contempor\u00e1nea golpea m\u00e1s profundamente. Ataca el punto de vista hist\u00f3rico de la revelaci\u00f3n y la inspiraci\u00f3n afirmando, en defensa de la filosof\u00eda dial\u00e9ctica, que la revelaci\u00f3n divina no toma la forma de conceptos y palabras\u2014una premisa que contradice directamente en contra del testimonio b\u00edblico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No importa lo que digamos a favor de los derechos leg\u00edtimos de la cr\u00edtica, permanece como un hecho que la cr\u00edtica b\u00edblica ha pasado por la prueba de la erudici\u00f3n objetiva con muy poco \u00e9xito. La alta cr\u00edtica se ha mostrado m\u00e1s eficiente en crear una ingenua fe en la existencia de manuscritos para los cuales no existe evidencia alguna (p. ej., J, E, P, D, Q, o \u00abevangelios\u00bb no sobrenaturales del primer siglo y redacciones sobrenaturales del segundo siglo) que en sostener la confianza de la comunidad cristiana en los \u00fanicos manuscritos que la iglesia ha recibido como dep\u00f3sito sagrado. Quiz\u00e1 la ganancia m\u00e1s significativa de nuestra generaci\u00f3n es la nueva disposici\u00f3n de abordar la Escritura en t\u00e9rminos del testimonio primitivo en lugar de reconstrucciones remotas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras que la cr\u00edtica b\u00edblica es incapaz de a\u00f1adir algo m\u00e1s de luz sobre el modo en que el Esp\u00edritu oper\u00f3 en los escritores escogidos, de todas formas puede proveernos de un comentario de la naturaleza y extensi\u00f3n de esa inspiraci\u00f3n, y de la extensi\u00f3n de la fidelidad de la Escritura. El reconocido punto de vista b\u00edblico ha sido atacado en nuestra generaci\u00f3n en forma especial acudiendo al fen\u00f3meno textual de la Escritura como el problema sin\u00f3ptico, y a las aparentes discrepancias en el relato de los acontecimientos y n\u00fameros. Los eruditos evang\u00e9licos han reconocido el peligro de imponer el criterio cient\u00edfico del siglo veinte a los escritores b\u00edblicos. Tambi\u00e9n han notado que el canon del AT, que fuera respaldado ilimitadamente por Jes\u00fas, contiene muchas de las dificultades del problema sin\u00f3ptico en los rasgos de los libros de Reyes y Cr\u00f3nicas. Tambi\u00e9n admiten el papel adecuado de un estudio inductivo de los hechos reales de la Escritura al detallar la doctrina de la inspiraci\u00f3n derivada de la ense\u00f1anza de la Biblia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Revelaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Karl Barth, <em>The Doctrine of the Word of God<\/em>; Charles Elliot, <em>A Treatise on the Inspiration of the Holy Scriptures<\/em>; Th. Engelger, <em>Scripture Cannot be broken<\/em>; L. Gaussen, <em>Theopneustia, The Plenary Inspiration of the Holy Scriptures<\/em>; Carl F.H. Henry, ed., <em>Revelation and the Bible<\/em>; Abraham Kuyper, <em>Encyclopedia of Sacred Theology<\/em>; James Orr, <em>Revelation and Inspiration<\/em>; N.B. Stonehouse and Paul Woolley, eds., <em>The Infallible Word<\/em>; John Urquhart, <em>The Inspiration and Accuracy of the Holy Scriptures<\/em>; John E. Walvoord, ed., <em>Inspiration and Interpretation<\/em>; Benjamin B. Warfield, <em>The Inspiration and Authority of the Bible<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carl F.H. Henry<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">RV60 <\/a>Reina-Valera, Revisi\u00f3n 1960<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (320). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Sustantivo mediante el cual se traduce el <etiqueta id=\"#_ftn143\" name=\"_ftnref143\" title=\"\">gr. <\/etiqueta><\/span><span style=''>theopneustos<\/span><span lang=ES style=''> en 2 Ti. 3.16, que <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=''> traduce, \u201ctoda la Escritura es inspirada por Dios, y \u00fatil para ense\u00f1ar, para redarg\u00fcir, para corregir, para instruir en justicia\u201d. \u201cInspirada de Dios\u201d en <\/span><etiqueta id=\"#_ftn144\" name=\"_ftnref144\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vha<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''> no es mejor que <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=''> porque <\/span><span style=''>theopneustos<\/span><span lang=ES style=''> m\u00e1s bien significa <i>ex<\/i>halada por Dios y no <i>in<\/i>halada, o sea divinamente \u201c<i>ex<\/i>pirada\u201d y no <i>in<\/i>spirada. En el siglo pasado Ewald y Cremer afirmaron que el adjetivo ten\u00eda un sentido activo, \u201cexhalando el Esp\u00edritu\u201d, y Barth parece estar de acuerdo (lo glosa de manera que signifique no solamente \u201cdado, llenado y gobernado por el Esp\u00edritu de Dios\u201d, sino tambi\u00e9n \u201dactivamente exhalando y esparciendo por doquier, a la par que haciendo conocer, el Esp\u00edritu de Dios\u201d (<i>Church Dogmatics<\/i>, I. 2, trad <etiqueta id=\"#_ftn145\" name=\"_ftnref145\" title=\"\">ing. 1956, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn146\" name=\"_ftnref146\" title=\"\">pp. 504); pero B. B. Warfield demostr\u00f3 claramente en 1900 que el sentido del <\/etiqueta>t\u00e9rmino s\u00f3lo puede entenderse como pasivo. La idea no es la de que Dios exhala a trav\u00e9s de las Escrituras, o que las Escrituras est\u00e9n exhalando a Dios, sino la de que Dios ha exhalado las Escrituras. Las palabras de Pablo significan que la Escritura es producto divino, que debe considerarse y estimarse como tal, y no que ella sea inspiradora (aunque esto tambi\u00e9n es cierto).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El \u201caliento\u201d o \u201cesp\u00edritu\u201d de Dios en el <etiqueta id=\"#_ftn147\" name=\"_ftnref147\" title=\"\">AT (<\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn148\" name=\"_ftnref148\" title=\"\">heb. <\/etiqueta><\/span><span style=' '>r\u00fba&#7717;, n<sup>e<\/sup>s&#257;m\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>) denota la salida activa del poder divino, ya sea en la creaci\u00f3n (Sal. 33.6; Job 33.4; <etiqueta id=\"#_ftn149\" name=\"_ftnref149\" title=\"\">cf. Gn. 1.2; 2.7), la preservaci\u00f3n (Job 34.14), la revelaci\u00f3n a los profetas y por medio de ellos (Is. 48.16; 61.1; Mi. 3.8; Jl. 2.28s), la regeneraci\u00f3n (Ex. 36.27), o el juicio (Is. 30.28, 33). El <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn150\" name=\"_ftnref150\" title=\"\">NT revela que este \u201caliento\u201d divino (gr. <\/etiqueta><\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>pneuma<\/span><span lang=ES style=''>) es una de las personas de la deidad. El \u201ch\u00e1lito\u201d de Dios (<etiqueta id=\"#_ftn151\" name=\"_ftnref151\" title=\"\">e. d. el Esp\u00edritu Santo) produjo la Escritura como medio para trasmitir el entendimiento espiritual. Ya sea que traduzcamos <\/etiqueta><\/span><span style=''>pasa graf&#275;<\/span><span lang=ES style=''> como \u201ctoda la Escritura\u201d o como \u201ctodos los textos\u201d, y ya sea que sigamos la construcci\u00f3n de <span style='text-transform:uppercase'>nbbe<\/span> que traduce: \u201cTodo escrito inspirado por Dios sirve \u2026 para \u2026\u201d (traducci\u00f3n que es posible), o la de <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=''>, el pensamiento de Pablo nos resulta claro mas all\u00e1 de toda duda. El ap\u00f3stol afirma que todo lo que entra en la categor\u00eda de Escritura, todo lo que tiene cabida entre los \u201cescritos sagrados\u201d (<\/span><span style=''>hiera grammata<\/span><span lang=ES style=''> <etiqueta id=\"#_ftn152\" name=\"_ftnref152\" title=\"\">vv. 15, <\/etiqueta><\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vha<\/span><span lang=ES style=' '>), justamente porque es producto del aliento de Dios, es de provecho para guiar tanto en la fe como en la vida.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Sobre la base de este texto paulino la teolog\u00eda regularmente emplea el t\u00e9rmino \u201cinspiraci\u00f3n\u201d para expresar tanto la idea del origen divino como el valor de las Santas Escrituras. Como sustantivo activo denota la operaci\u00f3n de Dios de producir la Escritura con su aliento; como sustantivo pasivo se refiere al car\u00e1cter \u201cinspirado\u201d que tiene la Escritura. Tambi\u00e9n se emplea la voz en forma m\u00e1s general, para expresar la influencia divina que hizo posible que los \u00f3rganos humanos de la revelaci\u00f3n (profetas, salmistas, sabios, y ap\u00f3stoles) hablasen, como as\u00ed tambi\u00e9n escribiesen, las palabras de Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. El concepto de la inspiraci\u00f3n b\u00edblica<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Seg\u00fan 2 Ti. 3.16, son precisamente los escritos b\u00edblicos los que han sido inspirados. La inspiraci\u00f3n es una obra de Dios que termina, no en los hombres que deb\u00edan escribir la Biblia (como si, despu\u00e9s de haberles dado una idea de lo que ten\u00edan que decir, Dios hubiese dejado librada a ellos la manera de decirlo), sino en el producto escrito mismo. Es la Escritura\u2014<\/span><span style=' '>graf&#275;<\/span><span lang=ES style=' '>, el texto escrito\u2014lo que ha sido inspirado por Dios. La idea esencial aqu\u00ed es que toda la Escritura tiene el mismo car\u00e1cter que los sermones de los profetas, tanto cuando predicaban como cuando escrib\u00edan (cf. 2 P. 1.19\u201321, sobre el origen divino de cada \u201cprofec\u00eda de la Escritura\u201d; v\u00e9ase <etiqueta id=\"#_ftn153\" name=\"_ftnref153\" title=\"\">tamb. Jer. 36; Is. 8.16\u201320). Es decir, la Escritura no es solamente la palabra del hombre, fruto del pensamiento, la premeditaci\u00f3n, y el arte del ser humano, sino tambi\u00e9n, y a la vez, la palabra de Dios, expresada por labio<\/etiqueta>s humanos o escrita con la pluma del hombre. En otras palabras, la Escritura tiene una doble paternidad, y el hombre es solamente el autor secundario; el autor primario (por cuya iniciativa, est\u00edmulo e iluminaci\u00f3n, y bajo cuya supervisi\u00f3n, cada autor humano realiz\u00f3 su tarea) es Dios Esp\u00edritu Santo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La revelaci\u00f3n a los profetas fue esencialmente verbal, a menudo con un aspecto visionario, pero incluso la \u201crevelaci\u00f3n en visiones es tambi\u00e9n revelaci\u00f3n verbal\u201d (L. Koehler, <i>Old Testament Theology<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn154\" name=\"_ftnref154\" title=\"\">trad. ing. 195<\/etiqueta>7, pp. 103). Brunner ha observado que en \u201clas palabras de Dios que proclaman los profetas como las que han recibido directamente de Dios, y para cuya trasmisi\u00f3n en la forma en que las recibieron fueron comisionados \u2026, quiz\u00e1s podamos encontrar la analog\u00eda m\u00e1s cercana al significado de la teor\u00eda de la inspiraci\u00f3n verbal\u201d (<i>Revelation and Reason<\/i>, 1946, pp. 122, <etiqueta id=\"#_ftn155\" name=\"_ftnref155\" title=\"\">n. 9). Por cierto que as\u00ed ocurre; encontramos no simplemente una analog\u00eda, sino el paradigma de la misma; y \u201cteor\u00eda\u201d es un t\u00e9rmino err\u00f3neo en este caso,<\/etiqueta> porque se trata de la doctrina b\u00edblica misma. Debemos definir la inspiraci\u00f3n b\u00edblica en los mismos t\u00e9rminos teol\u00f3gicos que la inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica, o sea como el proceso total (m\u00faltiple, sin duda, en sus formas psicol\u00f3gicas, como lo fue la inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica) por medio del cual Dios movio a los hombres que hab\u00eda escogido y preparado (cf. Jer. 1.5; G\u00e1. 1.15) para que escribieran exactamente lo que \u00e9l quiso que escribieran a fin de comunicar el conocimiento salvador a su pueblo, y por medio de este al mundo entero. La inspiraci\u00f3n b\u00edblica, por lo tanto, es verbal por su misma naturaleza, porque son palabras dadas por Dios las que componen las Escrituras exhaladas por \u00e9l mismo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En consecuencia, la Escritura inspirada es revelaci\u00f3n escrita, as\u00ed como los sermones de los profetas constitu\u00edan revelaci\u00f3n oral. El registro b\u00edblico de la autorrevelaci\u00f3n de Dios en la historia de la redenci\u00f3n no es simplemente el testimonio humano de la revelaci\u00f3n, sino que el registro mismo es revelaci\u00f3n. La inspiraci\u00f3n de la Escritura constituye parte integral del procedimiento de revelaci\u00f3n, porque por medio de la Escritura Dios dio a la iglesia su propia descripci\u00f3n de su obra de salvaci\u00f3n en la historia, y su propia interpretaci\u00f3n autorizada del lugar que ella ocupa en su plan eterno. A cada libro de la Escritura podr\u00edamos anteponerle la frase \u201cas\u00ed dijo el Se\u00f1or\u201d, sin que sea menos apropiado que en el caso de los dichos prof\u00e9ticos individuales que ella contiene, y en los que se usa dicha expresi\u00f3n (359 veces seg\u00fan Koehler, <etiqueta id=\"#_ftn156\" name=\"_ftnref156\" title=\"\">op. cit., pp. 245). La inspiraci\u00f3n, por lo tanto, garantiza la verdad de todo lo que afirma la Biblia, as\u00ed como la inspiraci\u00f3n de los profetas garantizaba la verdad de la representac<\/etiqueta>i\u00f3n del pensamiento de Dios que nos trasmitieron ellos (\u201cverdad\u201d significa aqu\u00ed correspondencia entre las palabras del hombres y los pensamientos de Dios, ya sea en el campo de los hechos o el del significado). Como verdad de Dios, creador del hombre y rey por derecho propio, la instrucci\u00f3n b\u00edblica, al igual que los or\u00e1culos prof\u00e9ticos, lleva en s\u00ed la autoridad divina.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Presentaci\u00f3n b\u00edblica<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El concepto de Escritura can\u00f3nica, e. d. de un documento o \u201ccorpus\u201d de documentos que contiene un registro permanente y autorizado de revelaci\u00f3n divina, se remonta a la \u00e9poca en que Mois\u00e9s escribi\u00f3 la ley de Dios en el desierto (Ex. 34.27s; Dt. 31.9ss, 24ss). En ambos testamentos se acepta, sin dudas ni discusi\u00f3n, la verdad de todas las declaraciones, hist\u00f3ricas o teol\u00f3gicas, que hace la Escritura, y su autoridad como palabras de Dios. El canon creci\u00f3, pero el concepto de inspiraci\u00f3n que presupone la idea de canonicidad estaba plenamente formado desde el principio, y se mantiene invariable a lo largo de la Biblia. Tal como la vemos all\u00ed, comprende dos convicciones.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>1. <i>Las palabras de la Escritura son las propias palabras de Dios<\/i>. En el AT se entiende que la ley mosaica y las palabras de los profetas, habladas y escritas, son las propias palabras de Dios (cf. 1 R. 22.8\u201316; Neh. 8; Sal. 119; Jer. 25.1\u201313; 36, etc.). Los escritores del NT consideran que el AT en conjunto conforma \u201clos or\u00e1culos de Dios\u201d (Ro. 3.2, <\/span><etiqueta id=\"#_ftn157\" name=\"_ftnref157\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0nbe<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>), prof\u00e9ticos en car\u00e1cter (Ro. 16.26; cf. 1.2; 3.21), y escritos por hombres movidos y ense\u00f1ados por el Esp\u00edritu Santo (2 P. 1.20s; cf. 1 P. 1.10\u201312). Cristo y sus ap\u00f3stoles citan textos veterotestamentarios, no simplemente como lo que dijeron, <etiqueta id=\"#_ftn158\" name=\"_ftnref158\" title=\"\">p. ej., Mois\u00e9s, David, o Isa\u00edas (v\u00e9ase Mr. 7.10; 12.36; 7.6; Ro. 10.5; 11.9; 10.20, etc.), sino tambi\u00e9n como lo que dijo <\/etiqueta>Dios por medio de estos hombres (v\u00e9ase Hch. 4.25; 28.25, etc.), o a veces simplemente como lo que \u201c\u00e9l\u201d (Dios) dice (p. ej. 1 Co. 6.16; He. 8.5, 8), o lo que dice el Esp\u00edritu Santo (He. 3.7; 10.15). Adem\u00e1s, se citan declaraciones veterotestamentarias, no hechas por Dios en sus contextos, como palabras pronunciadas por \u00e9l (Mt. 19.4s; He. 3.7; Hch. 13.34s, que citan Gn. 2.24; Sal. 95.7; Is. 55.2, respectivamente). Pablo tambi\u00e9n se refiere a la promesa de Dios a Abraham y la amenaza dirigida a Fara\u00f3n, ambas pronunciadas mucho antes de que fueran escritas en el registro b\u00edblico como palabras que la <i>Escritura<\/i> dijo a ambos (G\u00e1. 3.8; Ro. 9.17), lo que muestra en qu\u00e9 medida pon\u00eda a la par las declaraciones de la Escritura y lo que hab\u00eda dicho Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. <i>La parte que le ha correspondido al hombre en la producci\u00f3n de la Escritura es simplemente la trasmisi\u00f3n de lo que hab\u00eda recibido<\/i>. Psicol\u00f3gicamente, desde el punto de vista de la forma, resulta claro que los escritores humanos mucho contribuyeron a la preparaci\u00f3n de la Escritura: investigaci\u00f3n hist\u00f3rica, meditaci\u00f3n teol\u00f3gica, estilo lingu\u00edstico, etc. Cada libro de la Biblia es, en un sentido, la creaci\u00f3n literaria de su autor. Pero teol\u00f3gicamente, desde el punto de vista del contenido, la Biblia considera que sus escritores humanos nada contribuyeron, y que la Escritura es exclusivamente creaci\u00f3n de Dios. Esta convicci\u00f3n se basa en el concepto de los fundadores de la religi\u00f3n b\u00edblica, todos los cuales declararon haber trasmitido\u2014y en el caso de profetas y ap\u00f3stoles, haber escrito\u2014lo que, en su sentido m\u00e1s literal, son palabras de otro: Dios mismo. Los profetas (entre los cuales debemos incluir a Mois\u00e9s: Dt. 18.15; 34.10) manifestaron haber hablado las palabras de Yahv\u00e9h, poniendo delante de Israel lo que Yahv\u00e9h les hab\u00eda mostrado (Jer. 1.7; Ez. 2.7 Am. 3.7s; cf. 1 R. 22). Jes\u00fas de Nazaret declar\u00f3 haber hablado lo que el Padre le hab\u00eda dado (Jn. 7.16; 12.49s). Los ap\u00f3stoles ense\u00f1aban y daban instrucciones en el nombre de Cristo (2 Ts. 3.6), y afirmaban tener su autoridad y aprobaci\u00f3n (1 Co. 14.37), y declaraban que el Esp\u00edritu de Dios les hab\u00eda ense\u00f1ado tanto las cosas como las palabras que comunicaban (1 Co. 2.9\u201313; cf. las promesas de Cristo, Jn. 14.26; 15.26s; 16.13ss). Todas estas son pretensiones de inspiraci\u00f3n. A la luz de las mismas es natural que la valoraci\u00f3n de los escritos prof\u00e9ticos y apost\u00f3licos como palabra de Dios en su totalidad se convirtiera en parte de la fe b\u00edblica, igual que las dos tablas de la ley \u201cescritas con el dedo de Dios\u201d (Ex. 24.12; 31.18; 32.16).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Cristo y los ap\u00f3stoles ofrecieron un notable testimonio del hecho de la inspiraci\u00f3n con sus referencias a la autoridad del AT. De hecho afirmaron que las Escrituras jud\u00edas constitu\u00edan la Biblia cristiana: un conjunto de literatura que ofrec\u00eda un testimonio prof\u00e9tico de Cristo (Jn. 5.39s; Lc. 24.25ss, 44s; 2 Co. 3.14ss) ideado especialmente por Dios para la instrucci\u00f3n de los creyentes cristianos (Ro. 15.4; 1 Co. 10.11; 2 Ti. 3.14ss; cf. la exposici\u00f3n sobre el Sal. 95.7\u201311 en He. 3\u20134, y, en realidad, todo el libro de Hebreos, en el que cada punto principal se relaciona con textos del AT). Cristo insisti\u00f3 en que lo que estaba escrito en el AT \u201cno [pod\u00eda] ser quebrantado\u201d (Jn. 10.35). A los jud\u00edos les dijo que no hab\u00eda venido a anular la ley o los profetas (Mt. 5.17); si as\u00ed pensaban estaban equivocados; hab\u00eda venido a hacer todo lo contrario: a dar testimonio de la divina autoridad de ambos por medio de su cumplimiento. La ley es eterna porque es palabra de Dios (Mt. 5.18; Lc. 16.17); las profec\u00edas deben cumplirse, particularmente las que se refieren a \u00e9l mismo, por la misma raz\u00f3n (Mt. 26.54; Lc. 22.37; cf. Mr. 8.31; Lc. 18.31). Para Cristo y sus ap\u00f3stoles la apelaci\u00f3n a las Escrituras fue siempre decisiva (cf. Mt. 4.4, 7, 10; Ro 12.19; 1 P. 1.16, etc.).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Se afirma por algunos que la libertad con que los escritores neotestamentarios citaban el AT (seg\u00fan la <etiqueta id=\"#_ftn159\" name=\"_ftnref159\" title=\"\"><span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span><\/etiqueta>, los t\u00e1rgumes, o las traducciones <etiqueta id=\"#_ftn160\" name=\"_ftnref160\" title=\"\">ad loc. del heb., seg\u00fan mejor les conven\u00eda) demuestra que no cre\u00edan en la inspiraci\u00f3n de las palabras originales. Pero su <\/etiqueta>inter\u00e9s no estaba en las palabras en s\u00ed mismas, sino en su significado; y de los estudios recientemente llevados a cabo se infiere que dichas citas eran interpretativas y expositivas, modo de citar muy conocido por los jud\u00edos. Los escritores procuran indicar el significado y la aplicaci\u00f3n verdaderos (e. d. cristianos) del texto por la forma en que lo citan. En la mayor parte de los casos evidentemente se lleg\u00f3 a este significado por medio de una estricta aplicaci\u00f3n de claros principios teol\u00f3gicos acerca de la relaci\u00f3n de Cristo y la iglesia con el AT. (V\u00e9ase C. H. Dodd, <i>According to the Scriptures, <\/i>1952; K. Stendahl, <i>The School of St Mathew<\/i>, 1954; R. V. G. Tasker, <i>The Old Testament in the New Testament\u00b2<\/i>, 1954; E. E. Ellis, <i>Paul\u2019s Use of the Old Testament<\/i>, 1957.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Declaraci\u00f3n teol\u00f3gica<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Al formular el concepto b\u00edblico de la inspiraci\u00f3n es deseable establecer cuatro puntos negativos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>1. La idea no es la del dictado mec\u00e1nico, o la escritura autom\u00e1tica, o de cualquier procedimiento que entra\u00f1e la suspensi\u00f3n de la acci\u00f3n de la mente del escritor humano. Encontramos conceptos de inspiraci\u00f3n de este tipo en el Talmud, Fil\u00f3n, y los Padres de la iglesia, pero no en la Biblia. La direcci\u00f3n y el control divinos bajo los cuales escribieron los autores b\u00edblicos no representaban una fuerza f\u00edsica o psicol\u00f3gica, y no limitaron, sino que m\u00e1s bien aumentaron, la libertad, la espontaneidad, y la creatividad de su actividad literaria.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. El hecho de que en la inspiraci\u00f3n Dios no elimin\u00f3 la personalidad, el estilo, el punto de vista, y el condicionamiento cultural de sus escritores no significa que su control sobre los mismos haya sido imperfecto, o que ellos, inevitablemente, al dedicarse a escribir lo que hab\u00edan recibido para trasmitir, distorsionaron la verdad. B. B. Warheld se burla ben\u00e9volamente de la noci\u00f3n de que cuando Dios quiso que Pablo escribiera sus ep\u00edstolas \u201cse vio en la necesidad de bajar a la tierra y escudri\u00f1ar cuidadosamente a los hombres que encontr\u00f3 all\u00ed, en busca afanosa del que, en general, pudiera ser el m\u00e1s adecuado para el cumplimiento de su prop\u00f3sito; y entonces le impuso violentamente el material que quer\u00eda expresar por su medio, contra sus tendencias naturales, y con la menor p\u00e9rdida posible debido a sus recalcitrantes caracter\u00edsticas. Por cierto nada de eso ocurri\u00f3. Si Dios quer\u00eda que su pueblo contara con una serie de cartas como las que escribi\u00f3 Pablo, preparar\u00eda a un Pablo que pudiera escribirlas, y el Pablo a quien puso en esta tarea fue un Pablo que espont\u00e1neamente hubiera escrito justamente una serie de cartas de este tipo\u201d (<i>The Inspiraation and Authority of the Bible<\/i>, 1951, pp. 155).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. La inspiraci\u00f3n no es una cualidad que pueda vincularse con las corrupciones que se infiltran en el curso de la trasmisi\u00f3n del texto, sino solamente con el texto que produjeron originalmente los escritores inspirados. En consecuencia, el reconocimiento de la inspiraci\u00f3n b\u00edblica hace m\u00e1s urgente la tarea de una meticulosa cr\u00edtica textual a fin de eliminar esas corrupciones y establecer cu\u00e1l era el texto original.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>4. No debemos comparar la inspiraci\u00f3n de los escritos b\u00edblicos con la inspiraci\u00f3n de las grandes obras literarias, aun cuando (como a menudo ocurre) los escritos b\u00edblicos sean realmente grandes obras literarias. La idea b\u00edblica de la inspiraci\u00f3n se relaciona, no con la calidad literaria de lo que se ha escrito, sino con su car\u00e1cter de revelaci\u00f3n divina en forma escrita.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(* <span style='text-transform:uppercase'>Esp\u00edritu, Esp\u00edritu Santo<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Profec\u00eda<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Escritorias<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Autoridad<\/span>; * <span style='text-transform: uppercase'>Canon del Antiguo Testamento<\/span>; * <span style='text-transform: uppercase'>Canon del Nuevo Testamento<\/span>; * <span style='text-transform: uppercase'>Interpretac\u00edon B\u00edlica<\/span>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> G. L. Archer, <i>Rese\u00f1a cr\u00edtica de una introducci\u00f3n al Antiguo Testamento, <\/i>1981, pp. 20\u201338; M. Noth, <i>Estudios sobre el Antiguo Testamento<\/i>, 1985; L. Alonso Sch\u00f6kel, \u201cEl Antiguo Testamento como palabra del hombre y palabra de Dios\u201d, <i>Palabra y mensaje del Antiguo Testamento<\/i>, pp. 11\u201324; <etiqueta id=\"#_ftn161\" name=\"_ftnref161\" title=\"\">id., <\/etiqueta><i>La palabra inspirada<\/i>, 1969; K. H. Schelkle, <i>Palabra y Escritura<\/i>, 1972; K. Rahner, <i>Inspiraci\u00f3n de la Sagrada Escritura<\/i>, 1970; P. Lengsfeld, <i>Tradici\u00f3n, Escritura e iglesia en el di\u00e1logo ecum\u00e9nico<\/i>, 1967, pp. 166\u2013186; M. Garc\u00eda Cordero, \u201cInspiraci\u00f3n\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn162\" name=\"_ftnref162\" title=\"\"><i>\u00b0EBDM<\/i><\/etiqueta>, <etiqueta id=\"#_ftn163\" name=\"_ftnref163\" title=\"\">t(t). IV, cols. 190\u2013197; C. F. H. Henry, \u201cInspiraci\u00f3n\u201d, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn164\" name=\"_ftnref164\" title=\"\">\u00b0DT, 1986, pp. 285\u2013289; B. Ramm, <\/etiqueta><i>La revelaci\u00f3n especial de la Palabra de Dios<\/i>, 1967.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>B. B. Warfield, op. cit. (la mayor parte del material pertinente est\u00e1 tambi\u00e9n en su <i>Biblical Foundations<\/i>, 1958, <etiqueta id=\"#_ftn165\" name=\"_ftnref165\" title=\"\">cap(s). 1 y 2); A. Kuyper, <\/etiqueta><i>Enciclopaedia of Sacred Theology<\/i>, trad. ing. 1899; J. Orr, <i>Revelation and Inspiration<\/i>, 1910; C. F. H. Henry (<etiqueta id=\"#_ftn166\" name=\"_ftnref166\" title=\"\">eds.), <\/etiqueta><i>Revelation and the Bible<\/i>, 1958; K. Barth, <i>Church Dogmatics<\/i>, I, 1, 2 (<i>The Doctrine of the Word of God)<\/i>, trad. ing. 1936, 1956; W. Sanday <i>Inspiration<\/i>, 1893; R. Abba, <i>The Nature and Authority of the Bible<\/i>, 1958; J. W. Wenham, <i>Christ and the Bible<\/i>, 1972; G.C. Berkouwer, <i>Holy Scripture<\/i>, 1975; <etiqueta id=\"#_ftn167\" name=\"_ftnref167\" title=\"\"><i>TDNT <\/i><\/etiqueta>1, pp. 742\u2013773 (<etiqueta id=\"#_ftn168\" name=\"_ftnref168\" title=\"\">s.v. <\/etiqueta><\/span><span style=''>graph&#333;<\/span><span lang=ES style=''>), y 4, pp. 1022\u20131091 (s.v. <\/span><span style=''>nomos<\/span><span lang=ES style=''>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn169\" name=\"_ftnref169\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.I.P.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>lat\u00ed\u00adn inspirare, insuflar. Dios insufl\u00f3 en las narices del hombre aliento de vida, Gn 2, 7. La palabra i. indica una forma de revelaci\u00f3n por parte del esp\u00ed\u00adritu divino a un hombre, independientemente de su voluntad y de su intelecto. El inspirado, que habla o escribe, es instrumento que transmite lo que le inspira, insufla, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inspiracion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abINSPIRACION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5044","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5044","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5044"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5044\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5044"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5044"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5044"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}