{"id":5153,"date":"2016-02-05T01:05:07","date_gmt":"2016-02-05T06:05:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/libertad\/"},"modified":"2016-02-05T01:05:07","modified_gmt":"2016-02-05T06:05:07","slug":"libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/libertad\/","title":{"rendered":"LIBERTAD"},"content":{"rendered":"<p>Lev 25:10 pregonar\u00e9is l en la tierra a todos sus<br \/>\nPsa 119:45 andar\u00e9 en l, porque busqu\u00e9 tus<br \/>\nIsa 61:1 a publicar l a los cautivos, y a los presos<br \/>\nJer 34:8 hizo pacto con .. para promulgarles l<br \/>\nJer 34:17 yo promulgo l, dice Jehov\u00e1, a la espada<br \/>\nLuk 4:18 l a los cautivos .. en l a los oprimidos<br \/>\nAct 7:25 que Dios les dar\u00eda l por mano suya<br \/>\nAct 24:23 que se le concediese alguna l, y que no<br \/>\nAct 26:32 pod\u00eda este hombre ser puesto en l, si no<br \/>\nRom 8:21 a la l gloriosa de los hijos de Dios<br \/>\n1Co 8:9 l vuestra no venga a ser tropezadero<br \/>\n1Co 10:29 \u00bfpor qu\u00e9 se ha de juzgar mi l por la<br \/>\n2Co 3:17 y donde est\u00e1 el Esp\u00edritu del .. hay l<br \/>\nGal 2:4 espiar nuestra l que tenemos en Cristo<br \/>\nGal 5:1 firmes en la l con que Cristo nos hizo<br \/>\nPhm 1:8 tengo mucha l en Cristo para mandarte<br \/>\nHeb 10:19 l para entrar en el Lugar Sant\u00edsimo<br \/>\nHeb 13:23 que est\u00e1 en l nuestro hermano Timoteo<br \/>\nJam 1:25 que mira en la perfecta ley, la de la l, y<br \/>\nJam 2:12 hab\u00e9is de ser juzgados por la ley de la l<br \/>\n1Pe 2:16 los que tienen la l como pretexto para<br \/>\n2Pe 2:19 prometen l, y son ellos mismos esclavos<\/p>\n<hr>\n<p>En la Biblia es un concepto que tiene Primero, un aspecto negativo referente a la liberaci\u00f3n de algo que esclaviza impidiendo el goce de su Creador y, segundo, un aspecto positivo que hace que el hombre libre encuentre el gozo de vivir con Dios en comuni\u00f3n, y recibir las bendiciones divinas.<\/p>\n<p>En lo pol\u00ed\u00adtico lo contrario de la l. es la servidumbre o la esclavitud. El pueblo elegido fue liberado y redimido de la esclavitud egipcia, Ex 3, 7; 5, 5; Dt 15,   15. En el N. T., l. significa la independencia de otros hombres, y tambi\u00e9n, el dominio y superaci\u00f3n de los propios impulsos en la liberaci\u00f3n del pecado, Mt 6, 13; Jn 8, 31-36; Rm 6, 18-23; Tt 2, 14; de la muerte como salario del pecado,  Rm 6, 23; Jn 8, 34; 1 Co 15, 56, y de la ley veterotestamentaria, Hch 15, 10; Rm 7, 6. La l. se basa en el dominio de la carne y del esp\u00ed\u00adritu, Rm 8, 13; 2 Co 3,  17; Rm 8, 5-9. Conocer la verdad hace posible la l., Jn 8, 32. La l. no se logra si se intenta vivir sin Dios o contra Dios, Rm 1, 18-3, 20; Rm 5, 12-17. La l. es la vida en Cristo al servicio de Dios, Ga 4, 31;1 P 2, 16, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, en caridad sincera, en la palabra de verdad 2 Co 6, 6-7. El que atiende la ley perfecta de la libertad y se mantiene firme cumplidor de ella, ser\u00e1 feliz St 1, 25.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Libertad, lo opuesto a la servidumbre o esclavitud ya sea f\u00ed\u00adsica, moral o espiritual. El t\u00e9rmino se usa cuando se libran a esclavos o cautivos de servidumbre f\u00ed\u00adsica o encarcelamiento (Lev 25:10; Jer 34:8, Jer 34:15-17; Eze 46:17; Act 26:23; Heb 13:23), o al otorgar cierto privilegios a alguno que est\u00e1 encarcelado (Act 24:23; Act 27:3). La libertad de la ley ceremonial (Gal 5:1; Gal 2:4) debe ser apreciada y protegida. La esencia de la libertad cristiana no se basa en la libertad externa sino en el rescate de la esclavitud del pecado y de la corrupci\u00f3n interna a la cual lleva (Joh 8:34-36; Rom 6:20-22).<\/p>\n<p>La libertad espiritual es el resultado de la obra de regeneraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, porque su presencia y obra interior produce libertad (2Co 3:17), dando una consciencia de libertad por medio de una relaci\u00f3n filial con Dios (Rom 8:15-16). Los hombres devotos del AT tuvieron una medida de esta libertad espiritual (Psa 119:45), pero el evangelio la revela y la ofrece en forma completa. Se amonesta a los creyentes acerca del abuso de la libertad que se manifiesta en una indulgencia pecaminosa (Gal 5:13; 1Pe 2:16; 2Pe 2:19); la conducta y el habla han de ser juzgados por la ley de la libertad (Jam 2:12), la cual ha reemplazado la ley antigua.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Facultad natural del hombre, que le permite hacer el bien<br \/>\n El mal, por lo que es responsable de sus actos. Los animales no tienen \u00ablibertad\u00bb, act\u00faan por \u00abinstinto\u00bb, \u00c2\u00a1todas las abejas hacen el mismo panal!, por lo que no son responsables de sus actos.<\/p>\n<p> Libertad de los Hijos de Dios: Es la facultad de poder vivir en el amor, en la fe en Cristo Jes\u00fas, \u00c2\u00a1no yo, sino Cristo que vive en m\u00ed\u00ad!: (Gal 2:20). Es la \u00ablibertad\u00bb del que no es \u00absiervo\u00bb, sino \u00abhijo\u00bb, por lo tanto \u00abdueno\u00bb de la casa: (Rom 8:14-17).<\/p>\n<p> Jes\u00fas nos redimi\u00f3, nos liber\u00f3.<\/p>\n<p> &#8211; Del dominio del pecado, Jua 1:29, Jua 8:36, Ro. 6 y 7.<\/p>\n<p> &#8211; Del control de Satan\u00e1s, Col 1:1314, Col 2:15, 1Jn 3:1-10, Hec 26:18.<\/p>\n<p> &#8211; De la Ley, Ga.3, Col 2:14.<\/p>\n<p> &#8211; Del temor, de la segunda muerte y del juicio futuro, Mat 6:25-33, Mat 8:26, Mat 10:30-31, Luc 12:32, 1Jn 4:18, Rom 8:15, Jua 5:24, Jua 8:51, Rom 6:9, Rom 6:23, Rom 8:2, Rev 2:11, Jua 3:18, 1Jn 4:17, Mat 25:31-46.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino hebreos hopshit se traducen como l. o \u2020\u0153libre\u2020\u009d (\u2020\u0153&#8230; seis a\u00f1os servir\u00e1; mas al s\u00e9ptimo saldr\u00e1 libre\u2020\u009d [Exo 21:2]). El femenino hupsha se usa una vez en Lev 19:20 (\u2020\u0153&#8230; si no estuviere rescatada, ni le hubiere sido dada la l&#8230;.\u2020\u009d). La palabra se utiliza como la ant\u00ed\u00adtesis de la esclavitud, es el no estar bajo opresi\u00f3n. Se aplicaba tambi\u00e9n para una persona que era liberada de la obligaci\u00f3n de pagar impuestos, que fue la oferta que se hizo para el que enfrentara a \u2020\u00a2Goliat (\u2020\u0153&#8230; el rey &#8230; eximir\u00e1 de tributos a la casa de su padre en Israel\u2020\u009d [1Sa 17:25]). Otro t\u00e9rmino era deror, relacionado con la liberaci\u00f3n de los esclavos en el \u2020\u00a2jubileo (\u2020\u0153&#8230; y pregonar\u00e9is l. en la tierra a todos sus moradores\u2020\u009d [Lev 25:10]). En Isa 61:1 se utiliza tambi\u00e9n como ant\u00ed\u00adtesis de la esclavitud (\u2020\u0153&#8230; me ha enviado &#8230; a publicar l. a los cautivos, y a los presos apertura de la c\u00e1rcel\u2020\u009d). Una prisionera de guerra, si alguien la tomaba como mujer y luego no le agradaba, deb\u00ed\u00ada ser puesta en l. (Deu 21:14). Llama la atenci\u00f3n que el t\u00e9rmino l. no se utiliza en relaci\u00f3n con el \u00e9xodo. La idea, sin embargo, est\u00e1 ligada a ese acontecimiento de manera muy especial, puesto que se dice repetidas veces que Dios \u2020\u0153libr\u00f3\u2020\u009d a su pueblo (Exo 3:8; Exo 5:23; Exo 6:6, etcet\u00e9ra). Los t\u00e9rminos en que se concibe la l. del pueblo de Israel no consisten en el ejercicio de una conducta desordenada. Todo lo contrario. Dios le hab\u00ed\u00ada liberado de Egipto para que le sirviera. Es en la obediencia al pacto que se lograba la verdadera l.<\/p>\n<p>En el NT la palabra griega es eleuteria, equivalente a l. O en su forma verbal eleuteroo. La connotaci\u00f3n popular del t\u00e9rmino lo relacionaba m\u00e1s con el sentido pol\u00ed\u00adtico. Los jud\u00ed\u00ados hablaban de l. para se\u00f1alar el deseo de Israel de verse sin la opresi\u00f3n de potencias extranjeras. La lucha de los \u2020\u00a2macabeos en tiempos anteriores y la de los \u2020\u00a2zelotes estaba dirigida a lograr la l. en ese sentido. En los Evangelios sin\u00f3pticos aparece una sola vez, en Mat 17:26, hablando de estar libre de la obligaci\u00f3n de pagar impuestos (\u2020\u0153Luego los hijos est\u00e1n exentos\u2020\u009d). Pero en Jua 8:32-36 se registra la discusi\u00f3n del Se\u00f1or Jes\u00fas con los jud\u00ed\u00ados, donde les dice: \u2020\u0153Si el Hijo os libertare, ser\u00e9is verdaderamente libres\u2020\u009d. Estas palabras, al hablar de ser \u2020\u0153verdaderamente libres\u2020\u009d, implica que hay una l. que es falsa. El concepto popular de que ser libre consiste en \u2020\u0153hacer lo que a uno le d\u00e9 la gana, donde a uno le d\u00e9 la gana, como a uno le d\u00e9 la gana, cuando a uno le d\u00e9 la gana\u2020\u009d, es libertinaje, cosa sat\u00e1nica. El Se\u00f1or libera el hombre para que se convierta en siervo de la justicia.<\/p>\n<p>Libres del pecado. El t\u00e9rmino l. nunca es usado en el NT con el sentido pol\u00ed\u00adtico que hoy se le aplica. El Se\u00f1or Jes\u00fas no era un Mes\u00ed\u00adas enviado para eso. \u2020\u0153La libertad gloriosa de los hijos de Dios\u2020\u009d es otra cosa (Rom 8:21). Los hombres sin Dios son esclavos del pecado, porque \u2020\u0153todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado\u2020\u009d (Jua 8:34). Es en relaci\u00f3n con estas situaciones que aparece la promesa mesi\u00e1nica: \u2020\u0153El Esp\u00ed\u00adritu de Jehov\u00e1 el Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad, porque me ungi\u00f3 Jehov\u00e1; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos &#8230; a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la c\u00e1rcel\u2020\u009d (Isa 61:1). El Se\u00f1or Jes\u00fas muri\u00f3 en la cruz para obtener esa liberaci\u00f3n (\u2020\u0153\u00e9l apareci\u00f3 para quitar nuestros pecados\u2020\u009d [1Jn 3:5]). Una vez \u2020\u0153libertados del pecado\u2020\u009d, los creyentes vienen a ser \u2020\u0153siervos de la justicia\u2020\u009d (Rom 6:18).<\/p>\n<p>Libres de la muerte. \u2020\u0153Rein\u00f3 la muerte rein\u00f3\u2020\u009d (Rom 5:14). \u2020\u0153Est\u00e1 establecido para los hombres que mueran\u2020\u009d (Heb 9:27). Esta terrible condena, de la cual no escapaba nadie, vino a ser rota por medio del evangelio, porque el Se\u00f1or Jes\u00fas \u2020\u0153quit\u00f3 la muerte y sac\u00f3 a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio\u2020\u009d (2Ti 1:10). De esa manera logr\u00f3 salvar a los creyentes de una dura servidumbre (\u2020\u0153&#8230; y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre\u2020\u009d [Heb 2:15]).<\/p>\n<p>Libres de Satan\u00e1s. El diablo mantiene prisioneros a los no creyentes mediante las cadenas del pecado. Por lo tanto, necesitan ser librados del \u2020\u0153lazo del diablo, en que est\u00e1n cautivos a voluntad de \u00e9l\u2020\u009d (2Ti 2:26), pero \u2020\u0153para esto apareci\u00f3 el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo\u2020\u009d (1Jn 3:8). Dios, entonces, \u2020\u0153nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo\u2020\u009d (Col 1:13).<\/p>\n<p>Libres de la ley. Tambi\u00e9n el Se\u00f1or Jes\u00fas nos libr\u00f3 de la ley. Hoy en d\u00ed\u00ada se nos hace dif\u00ed\u00adcil imaginar lo que esto signific\u00f3 para los que tuvieron que vivir bajo el r\u00e9gimen de la ley de Mois\u00e9s. La enorme cantidad de estatutos y leyes que regulaban la vida de las personas era, en realidad, insoportable. Pedro habl\u00f3 de aquella situaci\u00f3n diciendo que era \u2020\u0153un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar\u2020\u009d (Hch 15:10). Pablo lo llama una esclavitud (\u2020\u0153&#8230; est\u00e1bamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo\u2020\u009d [Gal 4:3]). Pero la proclamaci\u00f3n del evangelio, que ofrece la justificaci\u00f3n por la fe y no por las obras, trajo un amplio sentido de l. Es cierto que desde el principio del cristianismo se han realizado intentos por encerrar a los creyentes dentro de moldes de legalismo, pero la Escritura nos exhorta a permanecer \u2020\u0153firmes en la l. con que Cristo nos ha hecho libres\u2020\u009d y no volver otra vez a estar \u2020\u0153sujetos al yugo de esclavitud\u2020\u009d (Gal 5:1). La Ep\u00ed\u00adstola a los \u2020\u00a2G\u00e1latas surgi\u00f3, precisamente, para enfatizar esta verdad a los creyentes de aquella regi\u00f3n, dentro de los cuales se hab\u00ed\u00adan infiltrado algunas personas que ense\u00f1aban que hab\u00ed\u00ada que someterse al cumplimiento de la ley de Mois\u00e9s para ser salvos.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, TIPO<\/p>\n<p>ver, ELECCI\u00ed\u201cN, PREDESTINACI\u00ed\u201cN, VOLUNTAD, JUSTIFICACI\u00ed\u201cN<\/p>\n<p>vet, Adem\u00e1s de la com\u00fan aplicaci\u00f3n de este t\u00e9rmino, se usa en las Escrituras de manera simb\u00f3lica como: (a) la libertad obtenida por Cristo para aquellos que eran cautivos de Satan\u00e1s (Is. 61:1; Lc. 4:18; Jn. 8:36). (b) La libertad que llega a tener la conciencia libre de toda culpa, ilustrada por las palabras que el Se\u00f1or dirigi\u00f3 a varios: \u00abTus pecados te son perdonados, ve en paz.\u00bb (c) La condici\u00f3n de libres de la Ley, etc.: \u00abEstad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no est\u00e9is otra vez sujetos al yugo de esclavitud\u00bb (G\u00e1. 5:1; cfr. Ro. 7:24, 25). (d) La libertad que adquiere el cristiano del poder del pecado al morir con Cristo (cfr. Ro. 6:8-22); al contarse como muerto al pecado, goza de esta libertad de una manera experimental (cfr. Ro. 8:2-4), despu\u00e9s de haberse dado cuenta de que la carne es demasiado fuerte para \u00e9l para reprimirla por sus medios. La liberaci\u00f3n es efectuada por el Esp\u00ed\u00adritu de vida en Cristo Jes\u00fas, y el amor de Dios es conocido y gozado. Entonces, al ser Cristo el objeto ante el alma, y no el yo, queda el creyente en plena libertad para hacer aquello que le agrada y que, por surgir de su nueva naturaleza, est\u00e1 en consonancia con la voluntad de Dios; surge de ella misma, siempre \u00abagradable y perfecta\u00bb (Ro. 12:2). Para un examen de otros aspectos teol\u00f3gicos de la libertad, v\u00e9anse ELECCI\u00ed\u201cN, PREDESTINACI\u00ed\u201cN, VOLUNTAD. Bibliograf\u00ed\u00ada: Ver bajo JUSTIFICACI\u00ed\u201cN.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[303][674]<\/p>\n<p>     Libertad es la cualidad de la voluntad por la que el hombre puede elegir entre diversos objetos. Es la riqueza m\u00e1s significativa del hombre, en virtud de la cual tiene sentido hablar de dignidad, de responsabilidad, de comportamiento moral y de espiritualidad.<\/p>\n<p>    El hombre es consciente de que puede elegir, pero al mismo tiempo encuentra obst\u00e1culos para hacerlo con serenidad, sobre todo cuando determinados peligros se cruzan en su camino.<\/p>\n<p>    San Pablo, aludiendo a los versos del poeta latino Ovidio: \u00abVideo meliora, proboque; deteriora sequor\u00bb, repet\u00ed\u00ada con realismo: \u00abNo hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero\u00bb  (Rom. 7,21. 12.9; 3.8)<\/p>\n<p>     1. Qu\u00e9 es libertad<br \/>\n    Se define como la \u00abcapacidad de opci\u00f3n sin coacci\u00f3n\u00bb en la elecci\u00f3n de contrarios. Se denomina tambi\u00e9n \u00ablibre albedr\u00ed\u00ado o libre arbitrio\u00bb. Y fue San Agust\u00ed\u00adn quien m\u00e1s analiz\u00f3 entre los Padres antiguos que eso de elegir y de poder elegir, sobre todo en su libro \u00abDel libre albedr\u00ed\u00ado\u00bb.<\/p>\n<p>    La cuesti\u00f3n de la libertad ha preocupado siempre a los fil\u00f3sofos, psic\u00f3logos y educadores, pues en que exista o no exista la libertad van involucradas la dignidad del hombre y lo que hay que realizar para educar su conciencia, su responsabilidad social, jur\u00ed\u00addica y espiritual, su actividad en todos los \u00f3rdenes y su actitud ante la vida.<\/p>\n<p>    La libertad es, pues, la capacidad de elegir (libertad de ejercicio) y de preferir (libertad de especificaci\u00f3n). Es cualidad de la voluntad por la que podemos aceptar o rechazar un objeto.<\/p>\n<p>    En doble sentido hablamos de libertad. Primero, en cuanto podemos hacer lo que queremos. Y tambi\u00e9n, en cuanto podemos querer lo que hacemos. En ambas dimensiones se produce la elecci\u00f3n libre. La posibilidad de elegir lo que queremos es la esencia de la libertad.<\/p>\n<p>    Y en dos planos se debe valorar la libertad: en el plano natural y antropol\u00f3gico; y en el plano de fe y religioso.<\/p>\n<p>    En el primero es la Filosof\u00ed\u00ada y sus diversas ramas (Etica, Sociolog\u00ed\u00ada, Psicolog\u00ed\u00ada, Derecho) la que explica y da sentido a la libertad. Ella dice que el hombre es libre por naturaleza. Y la hace depender de la capacidad de conocer y de reflexionar. Al mismo tiempo la entiende como cualidad de la voluntad y se descubre por experiencia.<\/p>\n<p>    Pero, en lenguaje cristiano, tambi\u00e9n la libertad debe ser conocida, aceptada y agradecida como regalo de Dios al hombre. El mensaje revelado presenta al hombre como capaz de elegir entre el bien y el mal (Gen. 2. 17; 4.7) y le hace responsable de sus elecciones (para el premio o para el castigo) y de las acciones que siguen (Gen. 3. 17)<\/p>\n<p>    En el Nuevo Testamento se desarrolla un concepto de libertad superior a la mera reflexi\u00f3n antropol\u00f3gica. De las 42 veces que se habla de libertad (\u00abeleuzeria\u00bb) o de liberar (\u00abeleuzeroo\u00bb) en la casi totalidad se entiende como una forma de elevarse, de superar el mal y de acercarse a Dios. \u00abLa verdad os har\u00e1 libres\u00bb (Jn. 8.32) \u00abEl Se\u00f1or me ha  enviado a proclamar la liberaci\u00f3n de los cautivos\u00bb (Is. 58. 6 y Jn. 4. 18). Se alude con ello al rasgo prof\u00e9tico del Mes\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>    Ser\u00e1n los escritos paulinos los que m\u00e1s la empleen (29 veces) para aludir a la superaci\u00f3n del pecado y al triunfo sobre el mal: \u00abDonde est\u00e1 el esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or, ah\u00ed\u00ad est\u00e1 la libertad.\u00bb (2 Cor. 3.17) \u00abLa Jerusal\u00e9n de arriba es libre.\u00bb (Gal. 4. 26) \u00abTenemos la libertad de Jesucristo\u00bb (Gal. 2.4)<\/p>\n<p>    Ese mensaje de libertad ser\u00e1 la ley central en el cristianismo. \u00abObrad como corresponde a los que han elegido la ley de la libertad.\u00bb (Sant. 2. 12)<br \/>\n   2. Tipos de libertad<br \/>\n    Hay diversas formas y niveles de entender la libertad, dado lo compleja y m\u00faltiple que es la persona humana<br \/>\n    2.1. Libertad f\u00ed\u00adsica<br \/>\n    Es la ausencia de coacci\u00f3n externa. Esto significa que no hay obst\u00e1culo exterior que pueda impedir la acci\u00f3n o elecci\u00f3n. Que nada material impide realizar una acci\u00f3n. Tiene libertad f\u00ed\u00adsica quien cuenta con aptitudes naturales para obrar de una forma. El hombre no tiene libertad f\u00ed\u00adsica para volar, pues carece de alas. Y el encadenado carece de libertad f\u00ed\u00adsica para desplazarse<br \/>\n    La naturaleza determina con claridad lo que implica libertad f\u00ed\u00adsica y lo que supone ausencia de libertad. M\u00e1s que una idea es una realidad experiencial.<\/p>\n<p>     2.2. Libertad psicol\u00f3gica<\/p>\n<p>     En sentido \u00abamplio\u00bb es la ausencia de coacci\u00f3n interna: es carecer de fuerzas que, desde el interior, obliguen pr\u00e1cticamente a obrar de un modo determinado. Si hay miedo grave, ardiente deseo, un h\u00e1bito inveterado, la voluntad se siente incapaz de elegir.<\/p>\n<p>     Es importante que el hombre cultive la libertad real, la que le permite superar los temores y las opresiones.<\/p>\n<p>    2.3. Libertad moral<br \/>\n    En sentido m\u00e1s \u00abestricto\u00bb, es la ausencia de norma positiva a la que se siente obligado el individuo en conciencia. El hombre puede obrar contra la ley porque es libre en sentido amplio; pero no puede o no debe hacerlo porque un impulso interior se lo impide. No se debe identificar libertad moral con el libertinaje, que es la libertad por ignorancia, por ausencia o por desprecio de la ley moral. Conduce esa situaci\u00f3n o actitud a hacer todo lo que uno quiere porque se carece de conciencia.<\/p>\n<p>    5. Educaci\u00f3n de la libertad<br \/>\n    El tema de la libertad es importante a todas las edades; y en especial al llegar a la edad en que por primera vez se descubre, que es la preadolescencia y la infancia adulta para los m\u00e1s inteligentes o promocionados.<br \/>\n  5.1. Criterios b\u00e1sicos<br \/>\n    Los criterios y consignas en favor de este rasgo natural han estado siempre presentes en la pedagog\u00ed\u00ada cristiana. Santo Tom\u00e1s dec\u00ed\u00ada: \u00abEl hombre es el \u00fanico que conoce por s\u00ed\u00ad mismo los fines de sus operaciones. Por eso es el \u00fanico que se mueve a s\u00ed\u00ad mismo por actos voluntarios, es decir, que es capaz de tener voluntariedad\u00bb. (S. Th. 1-2.6)<\/p>\n<p>    Esto conlleva consecuencias pedag\u00f3gicas claras y concretas.<\/p>\n<p>  &#8211; La libertad no se descubre del todo desde el primer momento, sino que es el fruto de un conquista prolongada. Desde la infancia elemental, donde la libertad s\u00f3lo existe en germen, hasta la madurez perfecta, en la que se asumen todas las propias opciones, el camino debe estar adornado de experiencias y de reflexiones oportunas.<\/p>\n<p>  &#8211; La libertad es algo personal, aunque en los a\u00f1os infantiles se entiende mejor en el espejo de los dem\u00e1s, ya que el ni\u00f1o es imitativo y el contraste de lo que hacen los otros es elemento de referencia para lo propio. Pero al llegar a determinada madurez, como es la adolescencia, la libertad se ha de presentar como aut\u00f3noma. Hagan lo que hagan los dem\u00e1s, uno es verdaderamente libre cuando obra conforme a la propia conciencia.<\/p>\n<p>     En la medida de lo posible, hay que llega a que la persona descubra y siga su propio camino y lo siga. La formaci\u00f3n para una justa y constructiva libertad debe moverse en dos terrenos:<\/p>\n<p>    5.2. La libertad \u00e9tica<\/p>\n<p>     Supone que hay que despertar en los ni\u00f1os y preadolescentes, al igual que en los j\u00f3venes y los adultos, la conciencia de la propia responsabilidad.<\/p>\n<p>     Uno no es libre porque hace lo que quiere, sino que es libre cuando quiere lo que hace y lo que hace es bueno. Pero incluso cuando no lo es, tambi\u00e9n es libre y tiene que ser consciente de ser responsable (moral, social, psicol\u00f3gicamente).<\/p>\n<p>     Esto se debe lograr en el doble sentido de la inteligencia (tener criterios claros sobre la libertad) y sobre todo en la voluntad (aprender a regirse por el deber.<\/p>\n<p>     Es importante tratar de vencer y superar los caprichos, los impulsos, las improvisaciones, las improcedencias, las extravagancias, la misma ingenuidad. S\u00f3lo con experiencias positivas y apoyos externos, como es la autoridad, el orden, el trabajo, o internos, como es la autodisciplina y la reflexi\u00f3n, se puede educar bien la libertad.<\/p>\n<p>    6. Catequesis y libertad.<\/p>\n<p>     Hay que recordar tambi\u00e9n que, aunque la libertad se presenta como un valor humano y como tal hay que tratarlo, es tambi\u00e9n un regalo divino y como don de Dios hay que apreciarlo y emplearlo.<\/p>\n<p>    Por eso no se debe olvidar en la educaci\u00f3n de la libertad su dimensi\u00f3n religiosa y espiritual. Si es un don de Dios hay que saber dar gracias, hay que saber ofrecer a Dios con frecuencia sacrificios de la misma, hay que valorarla a la luz de los modelos evang\u00e9licos y sobre todo en contraste con la figura de Cristo que libremente se hizo hombre y libremente se entreg\u00f3 a la muerte por la salvaci\u00f3n de los hombres.<\/p>\n<p>    Ense\u00f1ar a dar gracias a Dios por la libertad, a pedir por la libertad ajena, a arrepentirse de los abusos de la misma que en ocasiones pueden acontecer, a enfrentarse a las demandas corruptoras que provienen del exterior (malos ejemplos, insinuaciones, abusos) es la mejor manera de educar cristianamente la libertad de los hijos de Dios. As\u00ed\u00ad la libertad se convierte en casco protector de la gracia divina.<\/p>\n<p>    Las ense\u00f1anzas divinas sobre la libertad humana deben ser frecuente objeto de reflexi\u00f3n y criterio prioritario y definitivo en una buena educaci\u00f3n del cristiano y del que vive en contexto de fe.<\/p>\n<p> &#8211; La gracia divina es siempre compatible con la libertad humana, de forma que es meritorio y un acto de libertad plena el renunciar al propio gusto y someterse a la Ley de Dios. S\u00f3lo el que asume el querer divino es verdaderamente libre. Quien no lo entiende as\u00ed\u00ad jam\u00e1s podr\u00e1 asimilar conceptos naturalmente limitantes como sacrificio, pobreza, obediencia, renuncia, penitencia, cruz, abnegaci\u00f3n y otros semejantes. Los ver\u00e1 como una p\u00e9rdida, una carga y una limitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Hay que recordar con realismo la situaci\u00f3n del hombre y las consecuencias del pecado original. Aunque sea una terminolog\u00ed\u00ada en desuso, incluso en el campo de la teolog\u00ed\u00ada, es preciso asumir las limitaciones morales y espirituales derivadas del misterioso pecado original.<\/p>\n<p>   &#8211; En lenguaje cristiano se habla de concupiscencia aludiendo a la tendencia al mal, que debe ser superada por la gracia y la redenci\u00f3n aplicada a nuestra vida.<\/p>\n<p>      El hombre es libre radicalmente, pero f\u00e1cilmente entiende por experiencia que la tendencia al poder, al placer y al tener (1 Jn. 2.15), limitan su libertad. Por eso debe ser formado para la lucha y para conseguir con esfuerzo el bien, la virtud y la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p> &#8211; Adem\u00e1s, educarse en la libertad cristiana es asumir con humildad que la salvaci\u00f3n viene de Dios y no de nuestro esfuerzo. Por eso hay que ense\u00f1ar a pedir con humildad la ayuda de Dios en nuestras insuficiencias. Aceptar el misterio del mal y luchar contra \u00e9l, reconocer nuestra limitaci\u00f3n y arrepentirse ante los fallos, es tambi\u00e9n un acto de libertad que, con criterios s\u00f3lo naturales, no se puede entender del todo.<\/p>\n<p>    En lenguaje cristiano, libertad no es un mito, sino un ideal de vida y un desaf\u00ed\u00ado de eternidad. Al estilo humano, la libertad termina con la vida terrena. Pero en clave divina, llegar\u00e1 a su plenitud al alcanzar la salvaci\u00f3n y participar de la gloria divina, ya que Dios es esencialmente libertad y sus criaturas asumen la esencia de la libertad al unirse a El.<\/p>\n<p>     3. Posturas ante la libertad<br \/>\n    Ante la libertad se pueden adoptar tres posturas: negarla, afirmarla en absoluto, analizarla en la realidad.<\/p>\n<p>    3.1. El determinismo.<\/p>\n<p>    Es la negaci\u00f3n de la libertad humana. Afirma que la voluntad se halla irremediablemente sometida a fuerzas externas y no es la \u00faltima causa de los propios actos. En consecuencia, el hombre no es responsable de lo que hace. Fuerzas superiores a \u00e9l condicionan su conducta, Esas fuerzas pueden ser espirituales y trascendentes, f\u00ed\u00adsicas y materiales o sociales y ambientales (determinismo espiritual, biol\u00f3gico o f\u00ed\u00adsico.)<\/p>\n<p>    3.1.1. El fatalismo.<\/p>\n<p>    Es el determinismo espiritual. El modo de obrar lo rige el destino, (el fatum de los romanos, fuerza divina que arrastra al hombre). Admite existencia de poderes sobrehumanos, que fuerzan a obrar en determinada direcci\u00f3n irremediable (\u00abest\u00e1 de Dios\u00bb, \u00abten\u00ed\u00ada que ser\u00bb, \u00abestaba escrito\u00bb, \u00abs lo irremediable).<\/p>\n<p>    Es postura muy antigua. Nos lo recuerdan ya los romanos con sus \u00abhados\u00bb, \u00abidus\u00bb \u00abesp\u00ed\u00adritus\u00bb influyentes. Pero los romanos eran herederos de corrientes orientales y del pensamiento griego. A veces el fatalismo cobra dimensiones religiosas, sospechando fuerzas sagradas y extraterrestres, causantes de los actos buenos o malos procedentes del dios bueno o del dios malo (zoroatrismo) y de sus efectos (manique\u00ed\u00adsmo), de los astros o fuerzas astrales (astrologismo), del destino se\u00f1alado por la divinidad (por Dios, calvinismo) o por Al\u00e1 (musulmanes).<\/p>\n<p>    3.1.2. El materialismo<br \/>\n    Es el determinismo f\u00ed\u00adsico. Reduce todo acto a mero resultado de las fuerzas ciegas f\u00ed\u00adsicoqu\u00ed\u00admicas de la materia, que son las que act\u00faan. El determinismo biol\u00f3gico. Habla de fuerzas vitales irresistibles. Ambos se parecen, haciendo de los seres m\u00e1quinas y de los hombres aut\u00f3matas.<\/p>\n<p>    En el fondo de este materialismo existe total carencia del sentido de lo humano, en cuanto el hombre se reduce a la categor\u00ed\u00ada de animal programado y dirigido por las leyes ciegas del cosmos, que, por hermosas y magn\u00ed\u00adficas que sean, no son otra cosas que mecanismos ciegos.<\/p>\n<p>    3.1.3. El determinismo social<br \/>\n    Es el que condiciona la acci\u00f3n humana a los aprendizajes e influencias que se tienen a lo largo de la vida por el contexto en el que se vive y por el ajuste m\u00e1s o menos consciente que el individuo hace a ese contexto.<\/p>\n<p>    Absorbido el sujeto por el grupo (de amigos, de manipuladores, etc.), ya que no puede actuar con libertad, pues las ideas, sentimientos, h\u00e1bitos e im\u00e1genes que se adquieren son tan fuertes que influyen irremediablemente en la vida.<\/p>\n<p>    A veces se insiste en que el motivo m\u00e1s fuerte es el que condiciona la opci\u00f3n elegida por la voluntad. Con frecuencia es un pretexto o una autojustificaci\u00f3n. Nos dejamos arrastrar, pero sabemos que podemos obrar de forma diferente.<\/p>\n<p>    Los planteamientos deterministas tienen importancia en pol\u00ed\u00adtica, en sociolog\u00ed\u00ada, en \u00e9tica. Si el hombre no es libre, no tiene sentido la responsabilidad, el castigo, el premio, el infierno, el cielo, el pecado, etc.<\/p>\n<p>    3.2. Liberalismo   Existen tambi\u00e9n corrientes de pensamiento que afirman la existencia de la libertad en las opciones. Unas indican que la libertad es absoluta (liberalismo). Otras sospechan que la libertad no siempre es total (realismo).<\/p>\n<p>    3.2.1. El indeterminismo absoluto.<\/p>\n<p>    Llamado tambi\u00e9n liberalismo teleol\u00f3gico o psicol\u00f3gico. Es una forma exagerada de afirmar la libertad, pues ignora la experiencia de los condicionamientos internos y externos que la limitan. Se intenta demostrar, por reflexi\u00f3n m\u00e1s que por experiencia, la total capacidad de opci\u00f3n que hay en el hombre. Y se pretende justificar las actuaciones humanas mediante la destrucci\u00f3n de cualquier de norma positiva.<\/p>\n<p>    Se opone tambi\u00e9n a la experiencia, la cual nos advierte la multitud de factores que influyen constantemente en las decisiones de la vida.<\/p>\n<p>    3.2.2. Indeterminismo moderado.<\/p>\n<p>    Es el llamado realismo. Afirma la libertad radical, pero sospecha que, en el ejercicio de la misma, entran en juego determinadas limitaciones como son los temores o las pasiones, los impulsos y las necesidades, las influencias y los sentimientos.<\/p>\n<p>     Es la \u00fanica postura aceptable. Parte, en principio, de la existencia de la libertad moral. Observa y reconoce las limitaciones que la naturaleza experimenta en su ejercicio. Afirma su existencia real. Ser libre no es proclamarlo, sino mostrarse a s\u00ed\u00ad mismo y a los dem\u00e1s la capacidad de elegir cada d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    4. Pruebas de la libertad<br \/>\n    Las pruebas de la libertad son m\u00e1s experienciales que especulativas, ya que es cuesti\u00f3n que nos afecta \u00ed\u00adntimamente a cada uno de nosotros. Unas son de sentido com\u00fan. Adem\u00e1s, los creyentes a\u00f1aden la persuasi\u00f3n de que es un don de Dios<br \/>\n    4.1 Pruebas de sentido com\u00fan<br \/>\n    Son muchas, pero todas responden a la voz interior que no habla de nuestra propia libertad.<\/p>\n<p> 4.1.1. La propia experiencia.<\/p>\n<p>    Las razones que nos afirman nuestra libertad vienen definidas por lo que experimentamos cada d\u00ed\u00ada, en el orden pr\u00e1ctico m\u00e1s que en el argumental. Esa experiencia nos hace conscientes de nuestras limitaciones materiales (lo que no podemos) o morales (lo que no debemos y sin embargo hacemos con conciencia culpable).<\/p>\n<p>    Los hombres nos sabemos y nos sentimos libres en nuestras decisiones. Cuando elegimos un camino, descubrimos la posibilidad de obrar en un sentido o en el contrario. Incluso, despu\u00e9s de haber optado por una forma de actuaci\u00f3n, sentimos la libertad para retractarnos y adoptar otra. Nos se puede hablar de \u00abilusiones\u00bb y de \u00abapariencias\u00bb en nuestra acci\u00f3n. Pero algo nos dice que es real y es nuestra elecci\u00f3n la que condiciona la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>      4.1.2. La existencia del orden moral.<\/p>\n<p>     Implica que, sin libertad, nadie ser\u00ed\u00ada responsable. Las leyes humanas carecer\u00ed\u00adan de sentido y valor. La responsabilidad de nuestros actos ser\u00ed\u00ada una farsa. Las sanciones a que dan origen las infracciones a las leyes no tendr\u00ed\u00adan sentido.<\/p>\n<p>    La sociedad admite colectivamente sus leyes y la conciencia personal y universal atestigua la existencia de premios como est\u00ed\u00admulos para obrar y de castigos presentes y trascendentes como limitaci\u00f3n para obrar. Si no existiera libertad, todo ello ser\u00ed\u00ada una ficci\u00f3n. Vivir\u00ed\u00adamos en continuo enga\u00f1o. Y las creencias, las legislaciones, las relaciones, los proyectos y responsabilidades no tendr\u00ed\u00adan sentido.<\/p>\n<p>      4.1.3. La persuasi\u00f3n universal. Todos los hombres confluyen en la afirmaci\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica de la propia libertad. Resulta un contrasentido pensar que todos los hombres de todos los tiempos han estado equivocados.<\/p>\n<p>    Basta pensar lo que ser\u00ed\u00ada la humanidad si no estuviera compuesta por hombres libres, para descubrir una raz\u00f3n fuerte en defensa de su existencia. Una sociedad de hombres no libres se reducir\u00ed\u00ada a un ingente mecanismo de aut\u00f3matas, regido por fuerzas ciegas e irresistibles, en donde el bien y el mal no existir\u00ed\u00adan. Esa sociedad no estar\u00ed\u00ada compuesta por individuos inteligentes sino enga\u00f1ados. No ser\u00ed\u00ada sociedad de hombres, sino de animales.<\/p>\n<p>    4.2. Prueba desde la fe<br \/>\n    En el terreno religioso nos queda una prueba para complementaria, pero que s\u00f3lo es v\u00e1lida para quienes desde la fe la analizan y la aceptan. Es la prueba de que Dios ha querido hacernos libres a los hombres. Los sabemos por la Escritura Sagrada, en donde se habla de un Creador que pide sumisi\u00f3n responsable a sus criaturas.<\/p>\n<p>     Lo confirma la creencia de la Iglesia (Magisterio y Tradici\u00f3n), que ha rechazado contundentemente las opiniones ajenas a la libertad y ha defendido siempre la dignidad de la conciencia.<\/p>\n<p>    La moral cristiana carecer\u00ed\u00ada de soporte si la libertad fuera ficci\u00f3n. Se apoya en la visi\u00f3n del hombre tal como la presenta la Biblia, desde Ad\u00e1n que desobedeci\u00f3 por que quiso hasta Judas que entreg\u00f3 a Jes\u00fas por que prefiri\u00f3 el dinero: &#8211; La responsabilidad de los hombres no podr\u00ed\u00ada admitirse, si sus acciones no procedieran de opciones libres: ni habr\u00ed\u00ada m\u00e9rito ni dem\u00e9rito, ni gracia ni pecado, ni virtud ni vicio, ni rebeld\u00ed\u00ada ni hero\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>   &#8211; La imputabilidad de los actos humanos ser\u00ed\u00ada injusta, al hacerse sin opci\u00f3n responsable y al ser s\u00f3lo efecto de fuerzas irresistibles.<\/p>\n<p>   &#8211; La Historia de la salvaci\u00f3n del creyente no tendr\u00ed\u00ada sentido sin libertad humana. Se hablar\u00ed\u00ada de ella s\u00f3lo como ficci\u00f3n literaria, como se puede hablar de la trayectoria de los astros en el cosmos. Sin embargo sabemos que fue don divino convertido en regalo para ser libres.<\/p>\n<p>     Con estas pruebas, es f\u00e1cil entender el absurdo del determinismo y la realidad de la conciencia libre. La cuesti\u00f3n no est\u00e1 en si somos libres o no, sino en qu\u00e9 grado radical de libertad hemos sido creados y en qu\u00e9 nivel de libertad nos movemos cada d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>     A simple vista, el estudio te\u00f3rico y abstracto de la libertad da la certeza de que realmente somos libres. Pero hay algo en nuestro interior, y lo sentimos cada d\u00ed\u00ada, que nos insin\u00faa la limitaci\u00f3n de nuestras opciones libres.<\/p>\n<p>    Pero tambi\u00e9n nos reclama la necesidad de trabajar para que nuestra libertad sea cada vez mejor y mayor. Lo lograremos si nuestra inteligencia se hace m\u00e1s clara y luminosa, si nuestros h\u00e1bitos buenos (virtudes) se hacen firmes y estables para ayudarnos y disminuyen nuestros h\u00e1bitos malos (vicios) para encontrar menos obst\u00e1culos en el ejercicios de cada d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Contenidos y derecho fundamental<\/p>\n<p>\tLa noci\u00f3n de libertad es una de las m\u00e1s dif\u00ed\u00adciles de definir con precisi\u00f3n en el campo filos\u00f3fico, pero es una realidad de la que todo hombre es consciente ser capaz de asumir una decisi\u00f3n responsable psicol\u00f3gica y moralmente. Esta libertad es constitutiva del ser humano y un derecho fundamental e inalienable en el campo social, pol\u00ed\u00adtico, cultural, familiar, personal.<\/p>\n<p>\tEn gran parte, el concepto de libertad depender\u00e1 del concepto que se tenga sobre el \u00abser humano\u00bb como ser responsable moralmente y como imagen de Dios. Poder decidir es propio del hombre, que tiende a madurar en la vivencia de la verdad y del bien. No se trata de \u00abpoder\u00bb hacer, sino de \u00abhacer\u00bb con el dominio psicol\u00f3gico y moral sobre los propios actos. \u00abLa libertad implica la posibilidad de elegir entre el bien y el mal, y por tanto, de crecer en perfecci\u00f3n o de flaquear y pecar\u00bb (CEC 1732).<\/p>\n<p>\tEn Dios, que es suma Verdad y Bondad, se encuentra la realidad de la libertad en su m\u00e1xima expresi\u00f3n y en su fuente. El es autoposesi\u00f3n y, al mismo tiempo, apertura de donaci\u00f3n a todos los seres (cfr. GS 24). El se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios sobre el cosmos y la historia fundamenta y hace posible la libertad del hombre. La libertad no es, pues, la posibilidad de hacer el mal, sino la posesi\u00f3n plena del propio acto de pensar, amar, obrar, siempre hacia el bien y seg\u00fan la verdad. En la Trinidad de personas s\u00f3lo hay un s\u00f3lo Dios, porque cada persona es s\u00f3lo relaci\u00f3n de donaci\u00f3n. A esa donaci\u00f3n tiende el hombre como imagen de Dios.<\/p>\n<p>\tEn el cristianismo, la libertad del hombre se mira en la perspectiva de realizarse sin condicionamientos internos y externos, seg\u00fan los nuevos planes salv\u00ed\u00adficos de Dios Amor sobre el mismo hombre. En Dios, que \u00abes Amor\u00bb (1Jn 4,8), la libertad consiste en darse \u00e9l mismo por puro amor. La libertad del hombre no est\u00e1 plenamente hecha, sino que se construye continuamente. El ser humano es consciente tanto de su dignidad de criatura libre, como de su propia debilidad. \u00abLa libertad hace al hombre responsable de sus actos en la medida en que \u00e9stos son voluntarios\u00bb (CEC 1734).<\/p>\n<p>\tDiversos campos de expresi\u00f3n<\/p>\n<p>\tSe suele aplicar la libertad a diversos aspectos fundamentales de la vida humana. As\u00ed\u00ad se habla de libertad de conciencia, de expresi\u00f3n, de asociaci\u00f3n, de religi\u00f3n, etc. La libertad se concreta a nivel personal, familiar, social, pol\u00ed\u00adtico, econ\u00f3mico, etc. Esta misma libertad respeta la ley de la propia conciencia y la ley que proviene de toda autoridad competente. El ser humano ha sido creado libre por Dios, y no debe condicionarse a ideas fan\u00e1ticas, fatalistas y deterministas. Las decisiones se asumen con responsabilidad.<\/p>\n<p>\tLa libertad de conciencia y religiosa adquieren una importancia especial por el hecho de tocar las ra\u00ed\u00adces del mismo ser humano, en su dignidad m\u00e1s honda y en su relaci\u00f3n con la trascendencia. Los dos aspectos est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente relacionados, puesto que el coraz\u00f3n humano se siente interpelado por el Creador. Las convicciones y expresiones religiosas de toda persona y de toda comunidad o pueblo son sagradas, pero todos deben respetar los derechos de los dem\u00e1s y del bien com\u00fan. El poder p\u00fablico no es absoluto y debe respetar esa libertad cuando se realiza en sus justos l\u00ed\u00admites.<\/p>\n<p>\tEl anuncio de la libertad evang\u00e9lica<\/p>\n<p>\tLa libertad consiste en la verdad de la donaci\u00f3n. \u00abLa libertad se fundamenta, pues, en la verdad del hombre y tiende a la comuni\u00f3n\u00bb (VS 86). El cristiano toma a Cristo como modelo \u00abCristo crucificado revela el significado aut\u00e9ntico de la libertad, lo vive plenamente en el don total de s\u00ed\u00ad y llama a los disc\u00ed\u00adpulos a tomar parte en su misma libertad\u00bb (VS 85). En \u00e9l podemos ser conscientes de la verdad y del bien, y decidirnos sin condicionamientos a entrar en su dinamismo de autoposesi\u00f3n y de verdad en la donaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\tPara llegar a esta libertad, se necesita la gracia de Cristo, quien \u00abpara ser libres nos libert\u00f3\u00bb (Gal 5,1). El hab\u00ed\u00ada dicho \u00abLa verdad os har\u00e1 libres\u00bb (Jn 8,32). \u00abLa libertad se hace plena en el amor\u00bb (VS 87). Esta libertad es don de Dios, que quiere la colaboraci\u00f3n del hombre (cfr. 1Tes 4,8; Gal 3,5; Rom 5,5). Hay que irse liberando del pecado y de las tendencias ego\u00ed\u00adstas, para ir entrando en la libertad del Esp\u00ed\u00adritu (cfr. Rom 8,2). El bautismo libera al creyente del dominio del pecado y le abre a la posibilidad de llegar a la libertad definitiva o escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>\tEl anuncio del evangelio equivale al anuncio de la libertad con que Cristo nos ha liberado. \u00abEn \u00e9l, que es la Verdad (cfr. Jn 14, 6), el hombre puede, mediante los actos buenos, comprender plenamente y vivir perfectamente su vocaci\u00f3n a la libertad en la obediencia a la ley divina, que se compendia en el mandamiento del amor a Dios y al pr\u00f3jimo\u00bb (VS 83). En Cristo se anuncia \u00abla ley perfecta de la libertad\u00bb (Sant 1, 25).<\/p>\n<p>\tLa Iglesia es libre para anunciar y testimoniar el evangelio a todos los pueblos. El anuncio del evangelio debe hacerse con la convicci\u00f3n de que en toda cultura y religi\u00f3n hay una preparaci\u00f3n evang\u00e9lica que, por su misma naturaleza de don de Dios, tiende sin coacci\u00f3n hacia Jesucristo. Pero el paso a la fe es un don gratuito de Dios. \u00abEl hombre, al creer, debe responder voluntariamente a Dios\u00bb (DH 10). El dinamismo de la evangelizaci\u00f3n respeta la libertad de conciencia y de religi\u00f3n, caminando al paso de Dios que dirige providencialmente la historia hacia Cristo Salvador universal.<\/p>\n<p>Referencias Conciencia, gracia, hombre, justicia, ley, liberaci\u00f3n, moral, religi\u00f3n, personalidad.<\/p>\n<p>Lectura de documentos GS 4, 17, 21, 24-26, 31, 41, 58, 73, 75; DH (todo el documento); AG 8; EN 39; VS 35-53, 84-87; CEC 1730-1748, 2104-2109.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada J. BOMMER, Ley y libertad (Barcelona, Herder, 1970); J.M. CABODEVILLA, La cuca\u00f1a de la libertad (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1977); R. COSTE, Th\u00e9ologie de la libert\u00e9 religieuse (Gembloux 1969); B. H\u00ed\u201eRING, Libertad y fidelidad en Cristo (Barcelona, Herder, 1981); F. PASTOR, Liberaci\u00f3n y libertad (Madrid, Narcea, 1982); K. RAHNER, Libertad, en Sacramentum Mundi (Barcelona, Herder, 1972ss) IV, 311-314; C. SPICQ, Caridad y libertad seg\u00fan el Nuevo Testamento (Barcelona, Eler, 1964); J.O. TU\u00ed\u2018I, La verdad os har\u00e1 libres (Barcelona, Herder, 1973).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El manifiesto de la libertad interior son las bienaventuranzas, es decir, la profunda actitud de desapego de lo que poseemos (dinero, \u00e9xito, poder, proyectos, pretensi\u00f3n de gestionar nuestra propia vida). Por la pretensi\u00f3n de gestionar nuestra vida y la de los dem\u00e1s, sin dejar ning\u00fan espacio de desapego en lo profundo, nos hacemos esclavos de las cosas, de los compromisos, de las expectativas de los otros, de la imagen que los dem\u00e1s tienen de nosotros.  La libertad de las bienaventuranzas es la de los hijos que no se preocupan del ma\u00f1ana, porque conf\u00ed\u00adan en el Padre celestial.  Esta libertad es progresiva: hacen falta muchos a\u00f1os, mucho esfuerzo, muchas tribulaciones para adquirirla; no se nos da en seguida.  Por tanto, estamos en camino hacia la verdadera libertad con la que Cristo nos ha librado, y cuando recibimos la eucarist\u00ed\u00ada, cuando quedamos absueltos de nuestros pecados, damos un paso hacia adelante. Se trata de un camino que involucra toda nuestra existencia; es un camino doble, y la espiritualidad cristiana siempre lo ha calificado de purificaci\u00f3n \u00abactiva\u00bb y \u00abpasiva\u00bb.  La purificaci\u00f3n activa consiste \u2014empleando un t\u00e9rmino moderno\u2014 en saber escoger y, por tanto, tambi\u00e9n en saber renunciar, cuando es preciso, con vistas a un bien superior.  Con la purificaci\u00f3n activa jam\u00e1s llegaremos a la libertad total, por eso interviene la acci\u00f3n purificadora del propio Dios. Es extremadamente importante descubrir la mano purificadora de Dios en nuestra vida: en la oraci\u00f3n, en las amistades, en las relaciones p\u00fablicas y privadas, en los negocios,    en las enfermedades, en los cansancios, en las decepciones.  Dios nos purifica por medio de mil acontecimientos, mil situaciones, y nosotros debemos serenamente abandonarnos a su acci\u00f3n, dej\u00e1ndonos, por as\u00ed\u00ad decirlo, descarnar, seguros de que \u00e9l nos ama y que su mano es m\u00e1s sabia que la nuestra.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>La libertad es parte esencial y constitutiva de la persona, un derecho inalienable de la naturaleza humana creada, apto para promover el crecimiento del hombre hacia su propio cumplimiento. En sentido teol\u00f3gico, libertad es la condici\u00f3n humana querida por el Creador para que Dios mismo pueda ser conocido por el hombre libre, es decir, por un sujeto aut\u00e9ntico y capaz de di\u00e1logo y de establecer relaciones de alianza. En el Antiguo Testamento, libertad es el programa que Dios quiere llevar a cabo sacando a Israel de la esclavitud de Egipto. En la epopeva del \u00e9xodo (Nm 33,3) Dios rescata la libertad de Israel y le da con ella la dignidad de pueblo, la identidad de compa\u00f1ero de alianza, en el respeto a la cual encontrar\u00e1 su bienestar y su futuro libre. A medida que crece la atenci\u00f3n a esta relaci\u00f3n de alianza entre Dios y su pueblo, se descubre que la verdadera libertad est\u00e1 en prestar o\u00ed\u00addos, en conocer-meditar y en poner en pr\u00e1ctica la de Dios (Dt 11,26; Jr 21,8, ley dada por Proverbios, Eclesi\u00e1stico y Sabidur\u00ed\u00ada).Estar privados del conocImiento de la libertad es lo que equivale a ser esclavos. El Nuevo Testamento muestra el m\u00e1s alto grado de libertad en Jesucristo, que anuncia y establece el se\u00f1or\u00ed\u00ado soberanamente libre de Dios sobre el cosmos y sobre la historia, mostr\u00e1ndose superior a tradiciones y leyes. Pero su venida y el objetivo de la misma demuestran que el hombre est\u00e1 privado de la verdadera libertad. La predicaci\u00f3n del evangelio del perd\u00f3n de los pecados y de la vida eterna en el Reino de Dios hace de Cristo el anunciador de la verdadera libertad del hombre, la libertad trascendente y definitiva que viene de Dios. Los que se adhieren a su anuncio entran tambi\u00e9n ellos en un \u00e1mbito de libertad (Mt 16,24 y par.), en cuanto que se les confiere la adopci\u00f3n de hijos de Dios. La muerte expiatoria del pecado del hombre que sufre Cristo libremente y su resurrecci\u00f3n a la vida gloriosa son el modo \u00faltimo, escogido por Dios, para rescatar al hombre del pecado y de la muerte que lo mantienen atado. No es la ostentaci\u00f3n de poder, sino el camino de la humildad y del sacrificio lo que produce la libertad del hombre. La efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos indica que sigue adelante la atenci\u00f3n que Dios tuvo por el hombre en Jesucristo. Le corresponde al Esp\u00ed\u00adritu la tarea de poner en relaci\u00f3n a los hombres con el misterio salv\u00ed\u00adfico de Cristo en la sucesi\u00f3n de los tiempos hist\u00f3ricos, lo cual quiere decir liberarlos del pecado, de la muerte y de la misma ley, que no ha surtido efecto alguno en la econom\u00ed\u00ada de las acciones de Cristo en la Iglesia. Pero esto tiene tambi\u00e9n ciertas consecuencias en el plano hist\u00f3rico-social, En particular, la libertad asume el car\u00e1cter de gnosis, de conocimiento de la verdad como disc\u00ed\u00adpulos de Cristo. Quien consigue este conocimiento de Cristo, por ejemplo con el bautismo, se hace libre de todo v\u00ed\u00adnculo, sobre todo del v\u00ed\u00adnculo del pecado, pero para ser libre de proceder hacia la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica de la libertad que es la misma gloria de Cristo. La libertad conseguida no s\u00f3lo rompe las ataduras precedentes, sino que hace a los sujetos capaces y activos colaboradores de la obra de Dios. Esta libertad conquistada por Cristo es ciertamente superior a cualquier otro tipo de libertad, tanto pol\u00ed\u00adtica como social y econ\u00f3mica. As\u00ed\u00ad pues, teol\u00f3gicamente hablando, la libertad es la condici\u00f3n en que Dios ha creado al hombre (DS 685; 1486; 1521; 1555), es decir, capaz de emitir una decisi\u00f3n responsable, a nivel psicol\u00f3gico y a nivel \u00e9tico, en la direcci\u00f3n de la justificaci\u00f3n o de la culpa sin verse forzado de ninguna forma por unas situaciones extr\u00ed\u00adnsecas o interiores. Esta es la raz\u00f3n por la que el Magisterio eclesial ha defendido siempre la libertad (DS 3245), rechazando los deterrninismos antropol\u00f3gicos o, peor aun, los fatalismos, tanto en sentido positivo como negativo. En todos estos casos (jansenismo, bayanismo, predestinacionismo, manique\u00ed\u00adsmo, pesimismo, etc.), la libertad del hombre queda gravemente mutilada y el sujeto humano se convierte en objeto de operaciones extr\u00ed\u00adnsecas a \u00e9l. El Vaticano II ha subrayado la importancia de la libertad de conciencia y de la libertad religiosa (DH y GS 26, 41 y 73). incluso despu\u00e9s del tremendo influjo negativo del pecado, el hombre sigue sien do libre en sentido principal y puede adherirse libremente (o bien, poner obst\u00e1culos) al impulso de la gracia necesaria y previsora que lo lleva a consentir en la llamada a la salvaci\u00f3n sobrenatural que Dios le comunica (DS 1 5 15; 1525. etc.). Y \u00e9sta es una verdadera cooperaci\u00f3n del hombre, debida a su estado de libertad, aunque act\u00fae de una forma fuertemente limitada por el pecado. Por s\u00ed\u00ad solo el ser humano no podr\u00ed\u00ada ciertamente alcanzar la dimensi\u00f3n de la salvaci\u00f3n. La gracia hace que esa libertad sea activa en su m\u00e1s alto grado, sobre todo en la adhesi\u00f3n personal y plena a Dios que lo llama, que se act\u00daa en el bautismo o conformaci\u00f3n cristol\u00f3gica del hombre (DS 378; 3383&#8217;622; 1525; 1551; etc.). En resumen, la gracia divina lleva a cabo una liberaci\u00f3n objetiva y misteriosa de la misma libertad del hombre, haci\u00e9ndola capaz de expresarse hasta el m\u00e1ximo y de aspirar a su nueva meta definitiva, la de compartir la naturaleza divina, la absoluta y soberana libertad. T Stancati Bibl.: J Blunk &#8211; H. Bett, Libertad, en DTNT  11, 433-440; K Rahner, Libertad (aspecto teol\u00f3gico), en SM, 1V, 31 1-314; C, Spicq, Caridad y libertad seg\u00fan el Nuevo Testamento, Eler, Barcelona l964; J Comblin, La libertad cristiana, Sal Terrae, Santander l969; F Pastor Liberaci\u00f3n y libertad, Narcea, Madrid 1982.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>Dado que Jehov\u00e1 Dios es el Todopoderoso, el Gobernante Soberano del universo y el Creador de todas las cosas, solo El tiene libertad absoluta e ilimitada. (G\u00e9 17:1; Jer 10:7, 10; Da 4:34, 35; Rev 4:11.) Todos los dem\u00e1s seres deben moverse y actuar dentro de sus propias limitaciones y someterse a las leyes universales de Jehov\u00e1. (Isa 45:9; Ro 9:20, 21.) V\u00e9anse como ejemplos la ley de la gravedad, las leyes que gobiernan las reacciones qu\u00ed\u00admicas, la influencia del Sol y el crecimiento; las leyes morales, o los derechos y acciones de otros que influyen en la libertad de una persona. Por lo tanto, la libertad de todas las criaturas de Dios es una libertad relativa.<br \/>\nExiste una diferencia entre la libertad limitada y la esclavitud. La libertad dentro de los l\u00ed\u00admites fijados por Dios resulta en felicidad; la esclavitud a criaturas, a la imperfecci\u00f3n, a debilidades o a ideolog\u00ed\u00adas err\u00f3neas resulta en opresi\u00f3n e infelicidad. Tambi\u00e9n hay que distinguir la libertad de la autodeterminaci\u00f3n, es decir, abogar por el desprecio a las leyes de Dios en pro del derecho de la persona a decidir por s\u00ed\u00ad misma entre lo bueno y lo malo. Esa autodeterminaci\u00f3n invade los derechos de otras personas y ocasiona graves problemas, como puede verse por el resultado del esp\u00ed\u00adritu de independencia y rebeld\u00ed\u00ada que la serpiente introdujo en Ad\u00e1n y Eva en Ed\u00e9n. (G\u00e9 3:4, 6, 11-19.) La verdadera libertad est\u00e1 restringida por la ley, la de Dios, y da lugar a que el hombre manifieste toda su individualidad, pero de una manera conveniente, constructiva y provechosa, reconociendo los derechos que tienen los dem\u00e1s y contribuyendo a la felicidad de todos. (Sl 144:15; Lu 11:28; Snt 1:25.)<\/p>\n<p>El Dios de la libertad. Jehov\u00e1 es el Dios de la libertad. El libert\u00f3 a los israelitas de la esclavitud en Egipto, y les dijo que mientras obedecieran sus mandamientos, no pasar\u00ed\u00adan necesidad. (Dt 15:4, 5.) David habl\u00f3 de la \u2020\u0153libertad de cuidado\u2020\u009d, una libertad que solo era posible dentro de las torres de habitaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. (Sl 122:6, 7.) No obstante, la Ley indicaba que si un hombre ca\u00ed\u00ada en la pobreza, pod\u00ed\u00ada venderse en esclavitud con el fin de satisfacer las necesidades de su familia y las suyas propias. Asimismo, la Ley aseguraba que todo hebreo vendido en esclavitud pod\u00ed\u00ada recobrar la libertad al s\u00e9ptimo a\u00f1o de su servidumbre. (Ex 21:2.) En el Jubileo (cada quincuag\u00e9simo a\u00f1o) se proclamaba libertad para todos los habitantes de la tierra. Todo esclavo hebreo quedaba en libertad y todo hombre recobraba la tierra de su herencia. (Le 25:10-19; v\u00e9ase JUBILEO.)<\/p>\n<p>La libertad que procede de Cristo. El ap\u00f3stol Pablo habl\u00f3 de la necesidad que ten\u00ed\u00ada la humanidad de ser libertada de la \u2020\u0153esclavitud a la corrupci\u00f3n\u2020\u009d. (Ro 8:21.) Jesucristo dijo a los jud\u00ed\u00ados que hab\u00ed\u00adan cre\u00ed\u00addo en \u00e9l: \u2020\u0153Si permanecen en mi palabra, verdaderamente son mis disc\u00ed\u00adpulos, y conocer\u00e1n la verdad, y la verdad los libertar\u00e1\u2020\u009d. A los que cre\u00ed\u00adan que ten\u00ed\u00adan libertad solo porque eran descendientes carnales de Abrah\u00e1n les explic\u00f3 que eran esclavos del pecado, y a\u00f1adi\u00f3: \u2020\u0153Por eso, si el Hijo los liberta, ser\u00e1n realmente libres\u2020\u009d. (Jn 8:31-36; comp\u00e1rese con Ro 6:18, 22.)<br \/>\nLas Escrituras Griegas Cristianas dicen que los seguidores de Cristo son libres. Pablo mostr\u00f3 que ellos \u2020\u0153no [eran] hijos de una sirvienta, sino de la mujer libre\u2020\u009d (G\u00e1l 4:31), a quien llama \u2020\u0153la Jerusal\u00e9n de arriba\u2020\u009d. (G\u00e1l 4:26.) Luego exhorta: \u2020\u0153Para tal libertad [o \u2020\u0153con la libertad de ella\u2020\u009d, nota] Cristo nos libert\u00f3. Por lo tanto, est\u00e9n firmes, y no se dejen restringir otra vez en un yugo de esclavitud\u2020\u009d. (G\u00e1l 5:1.) En aquel tiempo, ciertos hombres que alegaban falsamente ser cristianos se hab\u00ed\u00adan asociado con las congregaciones de Galacia. Quer\u00ed\u00adan inducir a los cristianos g\u00e1latas a que renunciasen a su libertad en Cristo al tratar de alcanzar justicia por las obras de la Ley, no por medio de fe en Cristo. Pablo les advirti\u00f3 que de seguir ese proceder, se apartar\u00ed\u00adan de la bondad inmerecida de Cristo. (G\u00e1l 5:2-6; 6:12, 13.)<br \/>\nLa libertad de que disfrutaban los primeros cristianos, libertad de la esclavitud al pecado, a la muerte y al temor (\u2020\u0153Porque Dios no nos dio un esp\u00ed\u00adritu de cobard\u00ed\u00ada, sino de poder y de amor y de buen juicio\u2020\u009d), fue ejemplificada en la franqueza y libertad de expresi\u00f3n de los ap\u00f3stoles al proclamar las buenas nuevas. (2Ti 1:7; Hch 4:13; Flp 1:18-20.) Reconocieron que esta franqueza de expresi\u00f3n relacionada con el Cristo era una posesi\u00f3n valiosa, algo que deb\u00ed\u00ada desarrollarse, protegerse y mantenerse, con el fin de recibir la aprobaci\u00f3n de Dios. Tambi\u00e9n era algo apropiado por lo que orar. (1Ti 3:13; Heb 3:6; Ef 6:18-20.)<\/p>\n<p>Uso apropiado de la libertad cristiana. Los escritores cristianos inspirados, conocedores del prop\u00f3sito de Dios de extender bondad inmerecida por medio de Cristo (\u2020\u0153Ustedes fueron llamados, por supuesto, para libertad, hermanos\u2020\u009d), aconsejaron repetidas veces a los cristianos que protegieran su libertad y que no la usaran como excusa, ni se aprovecharan injustamente de ella para entregarse a las obras de la carne (G\u00e1l 5:13) o como disfraz para la maldad moral. (1Pe 2:16.) Santiago habl\u00f3 de \u2020\u02dcmirar con cuidado en la ley perfecta que pertenece a la libertad\u2020\u2122 e indic\u00f3 que aquel que persistiese en ser un hacedor de esa ley y no fuese un oidor olvidadizo ser\u00ed\u00ada feliz. (Snt 1:25.)<br \/>\nEl ap\u00f3stol Pablo disfrutaba de la libertad que hab\u00ed\u00ada conseguido gracias a Cristo, pero se abstuvo de usarla para complacerse a s\u00ed\u00ad mismo o para perjudicar a otros. En su carta a la congregaci\u00f3n de Corinto mostr\u00f3 que no iba a hacer algo que le permit\u00ed\u00adan las Escrituras, pero que pudiese cuestionar alguien con menos conocimiento, cuya conciencia pod\u00ed\u00ada ser perturbada por las acciones de Pablo. Pone como ejemplo el comer carne ofrecida ante un \u00ed\u00addolo antes de llevarla al mercado para venderla: comer dicha carne pudiera hacer que alguien que tuviese una conciencia d\u00e9bil criticase la libertad de acci\u00f3n a la que Pablo ten\u00ed\u00ada derecho, y por ello actuara como juez del ap\u00f3stol, lo que ser\u00ed\u00ada impropio. Por consiguiente, Pablo dijo: \u2020\u0153\u00bfPor qu\u00e9 deber\u00ed\u00ada mi libertad ser juzgada por la conciencia de otra persona? Si participo con gracias, \u00bfpor qu\u00e9 ha de hablarse injuriosamente de m\u00ed\u00ad por aquello por lo cual doy gracias?\u2020\u009d. No obstante, estaba determinado a ejercer su libertad, no de una manera perjudicial para otros, sino de una manera constructiva. (1Co 10:23-33.)<\/p>\n<p>La lucha del cristiano y la esperanza de la humanidad. Pablo muestra que hay cierto peligro en la libertad del cristiano: si bien \u2020\u0153la ley de ese esp\u00ed\u00adritu que da vida en uni\u00f3n con Cristo Jes\u00fas te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte\u2020\u009d (Ro 8:1, 2), la ley del pecado y de la muerte que a\u00fan est\u00e1 presente en el cuerpo lucha por someter de nuevo al cristiano a esa esclavitud. Por consiguiente, el cristiano debe mantener su mente puesta en las cosas del esp\u00ed\u00adritu si quiere alzarse con la victoria. (Ro 7:21-25; 8:5-8.)<br \/>\nDespu\u00e9s de explicar la existencia de esta lucha, Pablo llama \u2020\u0153hijos de Dios\u2020\u009d a los coherederos con Cristo y al resto de la humanidad, \u2020\u0153la creaci\u00f3n\u2020\u009d, y luego pasa a exponer el maravilloso prop\u00f3sito de Dios \u2020\u0153de que la creaci\u00f3n misma tambi\u00e9n ser\u00e1 libertada de la esclavitud a la corrupci\u00f3n y tendr\u00e1 la gloriosa libertad de los hijos de Dios\u2020\u009d. (Ro 8:12-21.)<\/p>\n<p>Uso figurado. Cuando Job estaba enfermo y deseaba morir, asemej\u00f3 la muerte a una liberaci\u00f3n para todo aquel que se hallase afligido. Seguramente tuvo presente las penurias por las que pasaban los esclavos cuando dijo: \u2020\u0153[Con la muerte] el esclavo queda libre de su amo\u2020\u009d. (Job 3:19; comp\u00e1rense los vss. 21 y 22.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>I. Escritura<br \/>\nEn los textos b\u00ed\u00adblicos donde no es usado el t\u00e9rmino l. pero se supone que equivalentemente se habla de la l., es especialmente grande el peligro de apoyarse en un concepto filos\u00f3fico para interpretarlos, pues la Escritura no conoce diversas especies de libertad. As\u00ed\u00ad los LXX traducen hufesah por eleuther\u00ed\u00ada; y adem\u00e1s traducen h\u00e1fes\u00ef y tambi\u00e9n hor (noble, libre de nacimiento) por \u00e9le\u00fatheros (no se encuentra ning\u00fan equivalente hebreo de \u00e9leuther\u00f3n). Para nuestras ideas sobre la l. hay que tener en cuenta adem\u00e1s el empleo de parres\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>1. Antiguo Testamento<br \/>\n\u00abLibre\u00bb es el concepto contrapuesto a \u00abesclavo\u00bb. Por esta raz\u00f3n, en los cuerpos de leyes y en Jerem\u00ed\u00adas h\u00e4fesi se encuentra casi exclusivamente en textos que tratan de la liberaci\u00f3n de esclavos, especialmente de la liberaci\u00f3n de esclavos culpables, procedentes del propio pueblo, despu\u00e9s de siete a\u00f1os (p. ej., Ex 21, 2). En estas frases, que est\u00e1n en conexi\u00f3n con el programa humanitario-social del Deuteronomio, se pretende el bien justo y equitativamente repartido de todos los conciudadanos, lo cual presupone una conducta fraternal y llena de amor hacia todos los que se consideran como \u00abpr\u00f3jimos\u00bb. Aqu\u00ed\u00ad la l. es un elemento importante para el cumplimiento de las promesas en el marco de la realizaci\u00f3n de una -> justicia id\u00e9ntica para todos. Por el contrario, el hecho de que Dios sacara a Israel de Egipto, la \u00abcasa de la servidumbre\u00bb (Dt 7, 8), todav\u00ed\u00ada no se considera en el Antiguo Testamento como una liberaci\u00f3n; pero Fil\u00f3n lo interpreta as\u00ed\u00ad (Migr. Abr. 25: Theos e\u00ed\u00ads \u00e9leuther\u00ed\u00adan&#8230; exeilato). La tard\u00ed\u00ada aparici\u00f3n de esta interpretaci\u00f3n es una se\u00f1al de que el Antiguo Testamento s\u00f3lo conoce la l. en el sentido econ\u00f3mico y social. Asimismo hor designa una situaci\u00f3n social. No hallamos una reflexi\u00f3n comprobable terminol\u00f3gicamente sobre la llamada \u00ablibertad interior\u00bb. La adici\u00f3n de los LXX en Prov 25, loa se\u00f1ala la transici\u00f3n de la l. entendida seg\u00fan el Antiguo Testamento al m\u00e1s amplio concepto griego: El amor y la amistad hacen libre, es decir, gracias a ellos se est\u00e1 protegido en la estimaci\u00f3n social. En Edo 10, 25 se resalta la superioridad de la l. exterior en comparaci\u00f3n con la sabidur\u00ed\u00ada, que tambi\u00e9n un esclavo puede poseer. Fil\u00f3n da un paso m\u00e1s en Conf. Ling. 94, diciendo que la l. m\u00e1s segura consiste en el seguimiento de la -> ley por el sabio. Aqu\u00ed\u00ad se ve clara la influencia del concepto de l. de la filosof\u00ed\u00ada popular griega, tal como aparece sobre todo en Epicteto (Dis. tv 1). De acuerdo con esto la esclavitud no es una dimensi\u00f3n social, sino que se da cuando a un hombre se le puede imponer algo contra su voluntad. Las diferencias sociales desaparecen frente al hecho de que s\u00f3lo las personas educadas son libres, y de que nadie que peca (amartan\u00f3n) puede llamarse libre (Dis. ir, 1, 22ss). Este concepto griego de l. ya en el juda\u00ed\u00adsmo helenista recibe una versi\u00f3n teol\u00f3gica, as\u00ed\u00ad en Fil\u00f3n, donde la l. es puesta en relaci\u00f3n con la redenci\u00f3n (Conf. Ling. 94; Migr. Abr. 25; Heres 124), con el perd\u00f3n de los pecados (Heres 273) y con la perfecci\u00f3n. Seg\u00fan Heres 275 hay dos sexos, de los cuales uno est\u00e1 en guerra y esclavitud, pero el otro, el teleion , est\u00e1 en posesi\u00f3n de la paz y de la l. En la apocal\u00ed\u00adptica se designa las m\u00e1s de las veces como l. la posibilidad de poder decidirse en el tiempo presente ante la llamada de la predicaci\u00f3n antes del juicio (ApBar [sir] 56, 11; 85, 7). Seg\u00fan 4 Esd 8, 4s este tiempo est\u00e1 limitado al breve per\u00ed\u00adodo de la vida.<\/p>\n<p>2. Nuevo Testamento<br \/>\nEn la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica el nombre eleutheros s\u00f3lo aparece en el relato acerca del impuesto del templo (Mt 17, 24-27). Jes\u00fas rechaza el pago de los impuestos del templo por la raz\u00f3n de que los reyes reciben tributos e impuestos s\u00f3lo de los extra\u00f1os, pero no de los hijos; por consiguiente los hijos son libres (con todo, el milagro que sigue, sin duda secundario, desvirt\u00faa esta consecuencia). Originariamente, del hecho de que Jes\u00fas y Pedro son hijos (del \u00abRey\u00bb: Dios) se deriva la concreta consecuencia terrena de la l. en materia de impuestos. El reinado predicado por Jes\u00fas es concebido en forma tan real, que la filiaci\u00f3n dentro de aqu\u00e9l tiene consecuencias en el \u00e1mbito pol\u00ed\u00adtico. La per\u00ed\u00adcopa pertenece adem\u00e1s a las tradiciones de Mt sobre Pedro, que en general contienen frecuentes afirmaciones sobre la autoridad actual, escatol\u00f3gicamente legitimada, de Pedro y de los doce. La combinaci\u00f3n de filiaci\u00f3n y l. es aqu\u00ed\u00ad un motivo t\u00ed\u00adpicamente neotestamentario, que se encuentra tambi\u00e9n en Juan y Pablo y que tiene relaci\u00f3n con el extendido empleo de los conceptos hijo, ni\u00f1o, padre en el cristianismo primitivo: los hijos son libres en contraposici\u00f3n a los esclavos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Jn 8, 31 el hecho de permanecer en la palabra de Jes\u00fas comunica la condici\u00f3n de disc\u00ed\u00adpulo, y \u00e9sta confiere el conocimiento de la verdad, el cual a su vez da la l. Por consiguiente, el permanecer en la palabra de Jes\u00fas es fundamento y condici\u00f3n previa de la l. Los jud\u00ed\u00ados no entienden que se trata de la \u00abverdadera\u00bb l.: \u00bfC\u00f3mo van a alcanzar la l. si ya son libres por proceder de Abraham? Pero la verdadera l. es la que libra de la \u00e1mart\u00ed\u00ada, y seg\u00fan 8, 3l.36 esta l. est\u00e1 vinculada al Hijo. No se les niega a los jud\u00ed\u00ados que en cuanto semilla de Abraham poseen una l. (que ha de entenderse en sentido terreno); pero el n\u00facleo de las palabras de Jes\u00fas dirigidas contra ellos es el concepto doulos tes amart\u00ed\u00adas. Pues por una parte al siervo se le contrapone la l., y por otra parte se le contrapone el hijo en lo que se refiere a su situaci\u00f3n en la casa. La l. de los jud\u00ed\u00ados es en verdad la l. de aquellos que son esclavos del pecado; por esta raz\u00f3n participan de lo que caracteriza a los siervos: no tienen permanencia duradera. La verdad de la l. depende por tanto de su estabilidad temporal. A la anterior pareja de conceptos antin\u00f3micos \u00absiervo-libre\u00bb, despu\u00e9s de la transici\u00f3n de 8, 35a, en 35b se le contrapone la segunda pareja \u00absiervo-hijo\u00bb. De la inestabilidad del siervo seg\u00fan v. 35a se saca ahora la consecuencia de que lo permanente s\u00f3lo se da en la casa, en la esfera del hijo. S\u00f3lo porque Juan ha encontrado dos conceptos contrapuestos al de siervo, quedan vinculadas al Hijo la perennidad y a la vez la l. As\u00ed\u00ad, pues, pasando por la afirmaci\u00f3n de que los jud\u00ed\u00ados son siervos del pecado, ha quedado demostrado por qu\u00e9 s\u00f3lo en el Hijo se alcanza la verdadera l. Esta l. es estabilidad, o sea, vida eterna y l. del pecado.<\/p>\n<p>En las ep\u00ed\u00adstolas paulinas y en las influidas por Pablo se advierte una concepci\u00f3n de la l. que tiene su origen en la aceptaci\u00f3n y elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica de las ideas griegas por parte del juda\u00ed\u00adsmo helenista. Las ideas paulinas se agrupan en torno a tres temas capitales.<\/p>\n<p>a) Gracias al bautismo se produce una eliminaci\u00f3n soteriol\u00f3gica de las fronteras entre libres y esclavos. Pues seg\u00fan G\u00e1l 3, 26-29 todos se han revestido de Jes\u00fas en el bautismo, y as\u00ed\u00ad han llegado a ser uno, es decir, \u00e9l mismo. Por la afirmaci\u00f3n de que ahora todos son uno en \u00e9l, se responde aqu\u00ed\u00ad a la urgente cuesti\u00f3n acerca de la relaci\u00f3n del \u00fanico heredero con los muchos herederos: as\u00ed\u00ad todos son semilla de Abraham, a quien han sido dadas las promesas. El paralelismo de jud\u00ed\u00ados-griegos y esclavos-libres se encuentra asimismo en 1 Cor 12, 13: todos se han hecho un solo cuerpo por el \u00fanico Pneuma. En Col 3, 11 esta representaci\u00f3n experimenta ya una clara modificaci\u00f3n (se amplia el cat\u00e1logo; la cristolog\u00ed\u00ada se transforma). Ef 6, 8 equipara a siervos y libres de cara al juicio futuro (cf. Ap 19, 18). La universalidad y la fuerza transformadora del acontecer escatol\u00f3gico lleva a la desaparici\u00f3n de las diferencias sociales y nacionales. Sin duda el que Pablo mencione junto a \u00abjud\u00ed\u00ados y paganos\u00bb precisamente \u00abeslavos y libres\u00bb, no s\u00f3lo est\u00e1 condicionado por las circunstancias de la \u00e9poca, sino tambi\u00e9n por el concepto teol\u00f3gico de l. que maneja el ap\u00f3stol.<\/p>\n<p>b) Por la posesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu los cristianos han alcanzado la l. del pecado, de la muerte y de la necesidad de utilizar la ley como camino de salvaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad en G\u00e1l 4, 21-31 con ayuda de la historia de Agar y Sara se demuestra contra los adversarios judaizantes que los cristianos, a causa de la posesi\u00f3n de la promesa, es decir, porque han recibido el Pneuma, son libres de la ley. La l. de los cristianos frente a la ley se muestra por el hecho de que pueden presentarse como hijos de Sara, es decir, de la libre. Lo decisivo es que Isaac procede de una madre libre y que madre e hijo representan en imagen la relaci\u00f3n de l. y portador de la promesa. Igualmente en 2 Cor 3 se identifican la gloria, la nueva alianza y la l. de la ley. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad (v. 17) la l. se reduce a la posesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. Frente a esta l. el camino de salvaci\u00f3n de la ley aparece como la esclavitud del pasado, en la que no es licito caer nuevamente (G\u00e1l 2, 4; 5, 1; Rom 6, 20). Es especialmente importante que el ap\u00f3stol mismo sea libre, es decir redimido, ya que s\u00f3lo as\u00ed\u00ad puede colaborar en la salvaci\u00f3n de sus comunidades (1 Cor 9, 1). A este contexto pertenece asimismo 1 Cor 10, 29, pues la l. de los fuertes se basa en que ellos en cuanto redimidos son libres frente a las pr\u00e1cticas cultuales humanas. La contraposici\u00f3n neotestamentaria esclavitud-filiaci\u00f3n la emplea Pablo en Rom 8, 21 para exponer la relaci\u00f3n entre la antigua creaci\u00f3n y la nueva creaci\u00f3n imperecedera: La esperanza se dirige a conseguir la libertad de la doxa de los hijos de Dios, que es l. de la muerte y de la caducidad.<\/p>\n<p>c) La l. por la posesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu no es otra cosa que la vinculaci\u00f3n en virtud de una nueva \u00abesclavitud\u00bb. En contraposici\u00f3n a Epictecto, p. ej., la libertad no es en s\u00ed\u00ad un ideal, sino \u00abel env\u00e9s del nuevo servicio\u00bb (O. Schmitz). Afirmaciones de este g\u00e9nero se encuentran constantemente en Pablo, as\u00ed\u00ad cuando \u00e9l resalta la obligaci\u00f3n todav\u00ed\u00ada existente de guardar los mandamientos morales a pesar de que en principio hemos sido redimidos. La nueva esclavitud no es, por tanto, otra cosa que el estar bajo la ley de Cristo (Rom 8, 2). La l. frente a la esfera de la sarx y del pecado no debe consistir en la facultad de volver nuevamente a ella, sino que debe realizarse por medio del servicio de la caridad mutua (G\u00e1l 5, 13s). Del mismo modo que el amor es un don, la l. es tambi\u00e9n una llamada, o sea, en el bautismo el hombre ha sido liberado por Dios para poder cumplir la ley. Especialmente en Rom 6, 18-22 esta l. del pecado, de la ley y de la muerte es identificada con el servicio de esclavos en la esfera de la nueva justicia.<\/p>\n<p>A diferencia de Juan, en Pablo no se trata de la \u00abverdadera l.\u00bb, sino que el concepto de l. se usa solamente para designar el paso radicalmente transformador de una esfera a la otra, que no es sino la transici\u00f3n de una esclavitud a otra. La constante alusi\u00f3n a los frutos en Rom 6, 18ss muestra adem\u00e1s que esta l. es obligaci\u00f3n de trabajar, precisamente porque fue objeto de donaci\u00f3n. La motivaci\u00f3n hist\u00f3rica de estas afirmaciones es sin duda cierta actitud libertaria derivada de la posesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en las comunidades paulinas. Eso aparece claramente sobre todo en 1 Cor 7, 20-24: En Corinto hay que responder a la cuesti\u00f3n de si ahora ya todos los esclavos son tambi\u00e9n libres (la l. terrena como bien escatol\u00f3gico, lo mismo que en el Antiguo Testamento). Pablo responde a esta cuesti\u00f3n impugnando, como en otros pasajes, las consecuencias morales de una \u00abescatolog\u00ed\u00ada presente\u00bb. La falta de l. de los esclavos y la l. de los libres carecen de importancia frente al hecho de que todos son libertos del Sefior y a la vez esclavos de Cristo. Pues \u00abfuisteis comprados por un mismo precio\u00bb, es decir, la pertenencia a Jes\u00fas es presentada como la consecuencia de una compra de esclavos. Pero esta nueva servidumbre de todos no s\u00f3lo hace que ahora las diferencias humanas aparezcan como relativas, sino que, adem\u00e1s, a partir de ellala posici\u00f3n de los individuos se interpreta como una vocaci\u00f3n. No se prepara una transformaci\u00f3n radical, sino que todos son igualmente siervos y llamados a su servicio; y \u00e9sa es tambi\u00e9n la condici\u00f3n del ap\u00f3stol (1 Cor 9, 19). En contraposici\u00f3n a sus comunidades, Pablo limita exactamente la l. de los cristianos al hecho de su redenci\u00f3n. As\u00ed\u00ad impide la extrema actitud libertaria y vincula la l. de los cristianos a la -> redenci\u00f3n por Jesucristo.<\/p>\n<p>Esta soluci\u00f3n paulina se refleja posteriormente en 1 Pe 2, 16, aun cuando aqu\u00ed\u00ad falta ya el aspecto soteriol\u00f3gico. Tambi\u00e9n 2 Pe 2, 19 argumenta bajo una perspectiva moral y con la contraposici\u00f3n entre l. y esclavitud: Los adversarios libertarios prometieron traer la verdadera l., pero eran siervos de la corrupci\u00f3n. De suyo esa idea es completamente helenista; pero en el v. 20 se establece adem\u00e1s un v\u00ed\u00adnculo con la -> redenci\u00f3n por Cristo, si bien ya no aparece la palabra clave \u00ablibertad\u00bb.<\/p>\n<p>Ha de permanecer abierto lo que deba entenderse por \u00abley perfecta de la libertad\u00bb en Sant 1, 25; 2, 12. 0 bien la l. se entiende aqu\u00ed\u00ad como bien salv\u00ed\u00adfico, siguiendo la acepci\u00f3n usual del cristianismo primitivo; o bien se trata de la ley que el hombre puede cumplir todav\u00ed\u00ada antes del juicio ( -> apocal\u00ed\u00adptica) &#8211; en ambos pasajes se subraya la retribuci\u00f3n, es decir, el juicio -; o bien se trata de una ley que va ligada a la libertad de la circuncisi\u00f3n. Quiz\u00e1 se trata tambi\u00e9n de un eco de la soluci\u00f3n paulina, seg\u00fan la cual la ley debe cumplirse, pero por parte de los libres, es decir, de los redimidos.<\/p>\n<p>Lo mismo que el concepto de eleuther\u00ed\u00ada, el de parres\u00ed\u00ada procede de la esfera pol\u00ed\u00adtica y designa la l. posible en la democracia como derecho omn\u00ed\u00admodo de expresi\u00f3n, como apertura y franqueza; pero tambi\u00e9n designa la confianza entre amigos. Al igual que eleuther\u00ed\u00ada, tambi\u00e9n parres\u00ed\u00ada pasa a ser la l. moral en la filosof\u00ed\u00ada de los c\u00ed\u00adnicos. En los LXX se presenta adem\u00e1s como nuevo contenido el elemento de la franqueza ante Dios (Job 27, 9s), que se manifiesta sobre todo en la oraci\u00f3n del justo y tiene su expresi\u00f3n en la alegr\u00ed\u00ada. De este modo la parres\u00ed\u00ada s\u00f3lo es posible para el justo y el sabio (Fil\u00f3n). En el Nuevo Testamento es sobre todo una propiedad de los misioneros del reino de Dios ante los hombres, de Jes\u00fas mismo seg\u00fan Juan, de los ap\u00f3stoles seg\u00fan los Hechos; y en Pablo aparece bajo el doble matiz de \u00abfranqueza ante Dios y ante los hombres\u00bb (2 Cor 3, 12; Flp 1, 19; cf. 1 Tim 3, 13). En otras partes la palabra designa el libre acceso de los justos a Dios (1 Jn; Ef 3, 12), lo cual se manifiesta en el hecho de que se puede orar libremente a Dios y de que se tendr\u00e1 firmeza en el d\u00ed\u00ada del juicio. En Hebreos parres\u00ed\u00ada es el libre acceso a Dios creado por Jes\u00fas. Por esta raz\u00f3n, en contraposici\u00f3n a eleuther\u00ed\u00ada, parres\u00ed\u00ada no es la l. en contraposici\u00f3n a la esclavitud, sino el don de la relaci\u00f3n abierta con un t\u00fa personal; y, a este respecto, el libre acceso a Dios hace posible la franqueza para con los hombres.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: J. Weiss, Die christliche Freiheit nach der Verk\u00fcndigung des Apostels Paulus (G\u00f6 1902); O. Schmitz, Der Freiheitsgedanke bei Epiktet und das Freiheitszeugnis des Paulus (G\u00fc 1923); M. M\u00fcller: ZNW 25 (1926) 177-236; H. Schlier: ThW II 492-500; E. G. Gulin, Die Freiheit in der Verk\u00fcndigung des Paulus: ZSTh 18 (1941) 458-481; J. Michl, Freiheit und Bindung (Mn 1950); K. H. Schelkle, Erw\u00e4hlung und Freiheit im R\u00f6merbrief nach der Auslegung der V\u00e4ter: ThQ 131 (1951) 17-31 189-207; H. Ridderbos, Vrijheid en wet folgens Paulusbrief aan de Galaten (homenaje a F. W. Grosheide) (Kampen 1951) 89-103; S. Lyonnet, Libert\u00e9 chr\u00e9tienne et loi de l&#8217;Esprit selon S. Paul (P 1954); F. N\u00f6tscher, Schicksal und Freiheit: Bibl. 40 (1959) 446-462; K. Niederwimmer, Der Begriff der Freiheit im NT (B 1966); D. Nestle, Eleutheria. Studien zum Wesen der Freiheit bei den Griechen und im NT. Parte I: Die Griechen (T 1967).<\/p>\n<p>Klaus Berger<br \/>\nII. Aspecto filos\u00f3fico<br \/>\n1. Concepto de libertad<br \/>\na) El concepto de l. es anal\u00f3gico: se atribuye diversamente en cada caso a seres diferentes. Dentro de esta multiplicidad de significaciones, existe una relativa unidad de sentido por el hecho de que en el concepto de l., si bien no se designa un mismo contenido definible (un mismo ser), se expresa, sin embargo, una relaci\u00f3n formal que permanece id\u00e9ntica. Esta relaci\u00f3n puede formularse negativa y positivamente. Negativamente l. significa \u00abser libre de\u00bb, o sea, la desvinculaci\u00f3n (de un ser o una ley), la independencia de algo y la no determinaci\u00f3n por un fundamento (l. de coacci\u00f3n). Este concepto negativo es a la vez un concepto relativo de l., pues todo ente finito pertenece a un mundo y dentro de \u00e9l est\u00e1 necesariamente en relaci\u00f3n con otros entes de este mundo. Ciertamente un ser puede estar libre de una relaci\u00f3n directa con este o aquel ente, pero s\u00f3lo porque su puesto ha sido asumido ya por otro. Por ejemplo, el ente no integrado en la cultura y en la historia, y, por tanto \u00ablibre\u00bb de este \u00e1mbito, est\u00e1 completamente atado a la naturaleza y al cosmos; o en el caso del hombre: el estar libre de v\u00ed\u00adnculos con el pasado significa a la vez una vinculaci\u00f3n incondicional al presente, con sus exigencias y objetivos. Ning\u00fan ente del mundo podr\u00ed\u00ada ser totalmente libre en el sentido negativo; como algo absoluto, separado (aislado), se encontrar\u00ed\u00ada en la nada, ser\u00ed\u00ada nada.<\/p>\n<p>La negaci\u00f3n es siempre relativa, presupone una posici\u00f3n. Si se pensara de una manera absoluta la l. relativa, negativa, entonces este ente, como totalmente indeterminado, carecer\u00ed\u00ada de mundo, quedar\u00ed\u00ada aniquilado; o bien, la total indeterminaci\u00f3n deber\u00ed\u00ada ser sustituida positivamente por la total autodeterminaci\u00f3n. Es decir, la l. negativa y relativa, pensada hasta el fin, se convierte en el mero env\u00e9s de la l. positiva absoluta; y en tal caso ese ente ser\u00ed\u00ada Dios.<\/p>\n<p>b) As\u00ed\u00ad al concepto negativo y relativo se contrapone un concepto positivo, absoluto de l.: un ente es positivamente libre en el grado en que se posee a s\u00ed\u00ad mismo y en esta relaci\u00f3n consigo mismo tiene la condici\u00f3n suficiente de todo su ser y obrar. Aqu\u00ed\u00ad l. significa tanto como autoposesi\u00f3n, total ser en s\u00ed\u00ad, total bastarse a s\u00ed\u00ad mismo. El griego llamaba a esta l. a&#038;r&#038;pxeta (autarqu\u00ed\u00ada): posesi\u00f3n de fundamento y fin, de -> principio y fin en s\u00ed\u00ad mismo. A este concepto griego de la autarqu\u00ed\u00ada corresponde el latino de libertas como dominium super actus suos y dominium super se ipsum.<\/p>\n<p>Es decisivo, pues, que la autarqu\u00ed\u00ada, no s\u00f3lo como independencia, sino pensada positivamente como relaci\u00f3n consigo mismo, constituye el fundamento de la subsistencia y de la autonom\u00ed\u00ada en el sentido del pleno ser en s\u00ed\u00ad. Desde ah\u00ed\u00ad se define el concepto de -> persona, que en el pensamiento cristiano ha sido acu\u00f1ado para expresar esas ideas. Un ente es persona en la medida en que se posee a sf mismo, sin ser pose\u00ed\u00addo por otro. Para el griego la l. de la autarqu\u00ed\u00ada es un signo de lo divino, que, pens\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad mismo, es su propio fundamento y meta y, con ello, plenamente \u00abfeliz\u00bb. Entre las cosas no divinas, el hombre es el que m\u00e1s se aproxima a ese estado, a saber, en la pura \u00abteor\u00ed\u00ada\u00bb, en la contemplaci\u00f3n bienaventurada, la cual no tiene otra meta que ella misma.<\/p>\n<p>En el pensamiento cristiano se usa el concepto de \u00abhip\u00f3stasis\u00bb y de \u00abpersona\u00bb para esta especie de l. Por consiguiente, la l. y la personalidad en primera l\u00ed\u00adnea s\u00f3lo pueden atribuirse a Dios; en segundo lugar se atribuyen tambi\u00e9n al hombre como el ente que, a pesar de su finitud, en virtud de su autoposesi\u00f3n participa en cierto grado de lo absoluto, y en esta l. de la autoposesi\u00f3n es imagen de Dios.<\/p>\n<p>c) Est\u00e1 claro que la l. humana no es ni la mera l. negativa y relativa (l. de coacci\u00f3n) ni la l. positiva y absoluta (dominium super se ipsum). Es cierto que el hombre en parte dispone sobre s\u00ed\u00ad mismo (dominium super actus suos) y con ello sobre partes del mundo como se\u00f1or suyo; pero \u00e9l est\u00e1 igualmente entrelazado con el mundo: depende de entes, en medio de los cuales se encuentra y desarrolla sus facultades y disposiciones; depende de las leyes del mundo, a las cuales est\u00e1 sometido a pesar de todo su se\u00f1or\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo el concepto de l. en general (que en cuanto negativa y relativa corresponde tambi\u00e9n de alguna manera al ente infrahumano, pero en cuanto absoluta y positiva s\u00f3lo corresponde propiamente a Dios) es por tanto en s\u00ed\u00ad an\u00e1logo, sino que tambi\u00e9n lo es el concepto de l. humana en sentido estricto. Tambi\u00e9n \u00e9sta tiene un significado complejo, que a su vez est\u00e1 unido exclusivamente por la doble relaci\u00f3n mencionada: la negativa consistente en un cierto estar desvinculado de otro y de s\u00ed\u00ad mismo (la distancia); y la positiva consistente en disponer sobre el otro y sobre s\u00ed\u00ad mismo (el ->poder). La uni\u00f3n de distancia y poder, \u00abser libre de\u00bb y \u00ablibertad para\u00bb, constituye la l. humana en toda una serie de aspectos.<\/p>\n<p>d) Es b\u00e1sica para toda l. humana aquella l. que llamamos transcendental. Consiste en la propiedad fundamental del hombre por la que s\u00f3lo \u00e9l tiene capacidad de decir \u00abes\u00bb. El hombre puede poner todas las cosas frente a \u00e9l, entendi\u00e9ndolas en \u00abel ser\u00bb. Y a la vez puede ponerse a s\u00ed\u00ad mismo frente a todo lo dem\u00e1s, entendi\u00e9ndose como realidad diferente. Tiene la capacidad de \u00abdistanciarse\u00bb de todo e incluso de s\u00ed\u00ad mismo, la de objetivarlo todo y hasta de objetivarse a s\u00ed\u00ad mismo. Esta distancia universal es a la vez transcendencia: \u00abun estar por encima de\u00bb todo lo individual e incluso por encima de s\u00ed\u00ad mismo como individuo; es la posibilidad de la reflexi\u00f3n absoluta, posibilidad que presupone un estar en lo absoluto. Tal l. se identifica con la espiritualidad (->conocimiento). Esta l. o el -> esp\u00ed\u00adritu es la \u00abluz\u00bb con la que el hombre puede iluminarlo todo, incluso a s\u00ed\u00ad mismo. Esa luz significa una \u00ababsolutez\u00bb formal del ser finito, que Tom\u00e1s de Aquino llama una participatio quaedam infiniti. En esta transcendencia formal (y como tal vac\u00ed\u00ada) del hombre se completa la l. negativa con una significaci\u00f3n positiva, aun cuando s\u00f3lo sea formal. La vinculaci\u00f3n material del hombre no queda superada o eliminada en virtud de esta distancia vac\u00ed\u00ada, pero recibe un sentido nuevo.<\/p>\n<p>e) Lo cual implica que esta l. transcendental, que pertenece a la \u00abdotaci\u00f3n\u00bb del hombre en cuanto tal, no puede quit\u00e1rsele nunca, y que ella, en su vaciedad e impotencia, apunta a otra manera de la libertad.<\/p>\n<p>El hombre no es sin m\u00e1s algo que ya existe, ni se limita a desarrollarse, sino que \u00e9l tiene que conquistar su ser: \u00e9l es tarea absoluta para s\u00ed\u00ad mismo. Tiene que decidirse acerca de s\u00ed\u00ad mismo y no puede sustraerse en modo alguno a esta decisi\u00f3n. El hombre ha de salir de la distancia de la l. transcendental para darse a s\u00ed\u00ad mismo la forma concreta desde esa distancia respecto de s\u00ed\u00ad mismo. Llamamos a esta l. libertas arbitrii, l. de decisi\u00f3n o l. existencial.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se realiza esta ->decisi\u00f3n? El hombre \u00abes\u00bb en cuanto act\u00faa, en cuanto pone actos, en cuyo lugar podr\u00ed\u00ada siempre poner otros actos. Ninguno de los actos puestos es necesario, o sea, ninguno de ellos est\u00e1 condicionado por causas claramente ostensibles, ni es explicable exclusivamente por su acci\u00f3n. M\u00e1s bien, cada acto brota de una indiferencia. A este estado se le ha dado tambi\u00e9n el nombre de \u00ablibertad\u00bb. La as\u00ed\u00ad llamada libertas indifferentiae significa un estado en el que el hombre debe actuar siempre (haciendo u omitiendo), pero teniendo la posibilidad de muchas acciones, frente a las cuales \u00e9l es indiferente.<\/p>\n<p>f) Aqu\u00ed\u00ad surge la pol\u00e9mica acerca de la l. o no l. de la voluntad. El determinismo afirma que no existe tal \u00abindiferencia\u00bb y que el hombre, como todos los entes, est\u00e1 totalmente \u00abdeterminado\u00bb en cada momento de su ser, de modo que en toda transici\u00f3n de un estado determinado a otro hay un fundamento (o motivo) suficiente.<\/p>\n<p>Frente a esto el indeterminismo afirma que existe realmente la l. de la acci\u00f3n (libertas actionis), y por cierto de tal manera que el hombre no es mero producto de causas previas y simult\u00e1neas, representadas o no representadas, \u00abeficientes\u00bb o \u00abatractivas\u00bb, sino que a la vez, en medio de todo ese condicionamiento, es un incondicional primer principio. La l. como primer principio se llama espontaneidad. Por consiguiente, el indeterminismo explica la l. de la acci\u00f3n mediante la reducci\u00f3n a la libertas spontaneitatis. Pero como en el mundo espacio-temporal todo est\u00e1 vinculado como causa y efecto (nada es absolutamente primero) y por tanto es explicable mediante la reducci\u00f3n a sus condiciones; en consecuencia, el hombre, entendido como libre e inexplicable en principio, aun cuando est\u00e1 en el mundo es supramundano. En la libertas spontaneitatis el hombre se convierte una vez m\u00e1s en la imagen donde se refleja el Dios absoluto como causa primera (causa prima). Por esta raz\u00f3n, como espontaneidad absoluta, no es un hecho intramundano (Kant: no es un \u00abfen\u00f3meno\u00bb ni por tanto, un objeto posible de investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica); m\u00e1s bien es anterior al mundo, incondicionado (Kant: n\u00f3umeno). Seg\u00fan esto, esa libertas spontaneitatis no se hace perceptible y evidente en el conocimiento cient\u00ed\u00adfico y objetivo, pero si en la realizaci\u00f3n de la acci\u00f3n (praxis).<\/p>\n<p>Con esta reducci\u00f3n de la l. de la voluntad como l. de acci\u00f3n y de elecci\u00f3n a la libertas spontaneitatis no se explica suficientemente la elecci\u00f3n f\u00e1ctica, la decisi\u00f3n f\u00e1ctica de poner determinadas acciones con su estructura; m\u00e1s bien, s\u00f3lo se muestra c\u00f3mo el hombre es simult\u00e1neamente condicionado y no condicionado, mundano y absoluto (superior al mundo), contingente y no contingente (en t\u00e9rminos kantianos: fen\u00f3meno y n\u00f3umeno).<\/p>\n<p>g) La l. de acci\u00f3n y de elecci\u00f3n por la que la l. como estado, como indiferencia, es conducida a la realizaci\u00f3n de la autodiferenciaci\u00f3n activa, no podr\u00ed\u00ada designarse comol. si s\u00f3lo fuera arbitraria y caprichosa en la determinaci\u00f3n de la propia espontaneidad y del contenido que ha de darse a la distancia vac\u00ed\u00ada. La l. arbitraria en realidad es falta de l. El que as\u00ed\u00ad es \u00ablibre\u00bb entrega su acci\u00f3n al antojo, a la casualidad. La l. meramente arbitraria carece de fundamento; brota sin ninguna necesidad interna de la libre distancia de la l. transcendental y de la fuerza del primer principio espont\u00e1neo; entre \u00e9ste y la acci\u00f3n realizada se abre el abismo de la arbitrariedad. Pero, evidentemente, si ha de conservarse la l., la necesidad con que procede la l. de acci\u00f3n s\u00f3lo puede tener su ra\u00ed\u00adz en un -> sentido.<\/p>\n<p>h) Elegimos una cosa porque, en virtud de su valor, es preferida a otra cosa tambi\u00e9n valiosa. Pero el -> valor es tal siempre con miras a algo. Si el motivo y fundamento de nuestra decisi\u00f3n es lo \u00abvalioso\u00bb (y en esto tiene raz\u00f3n el determinismo: tambi\u00e9n la elecci\u00f3n libre es siempre fundada, no es una elecci\u00f3n sin fundamento), hemos de advertir que algo es un valor y un \u00abmotivo\u00bb para nosotros porque nos lleva a la realizaci\u00f3n de nosotros mismos, de nuestra -> esencia. Por consiguiente, a la elecci\u00f3n de las acciones y del ente al que se refieren estas acciones, precede una elecci\u00f3n fundamental, que s\u00f3lo en sentido estricto podemos llamar decisi\u00f3n: la elecci\u00f3n de aquello que propiamente queremos ser, el proyecto de nuestra propia forma esencial.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en el horizonte de esta decisi\u00f3n previa es admitido algo como motivo en general.<\/p>\n<p>Por \u00abesencia\u00bb o \u00abforma fundamental\u00bb se entiende el sentido primario, la posici\u00f3n b\u00e1sica del hombre en el todo ( -\u00bb formaci\u00f3n). A este todo, que hace posibles las \u00abesencias\u00bb delimitadas entre s\u00ed\u00ad lo llamamos \u00bb -> mundo\u00bb. Dentro del mundo hay cambios constantes. Pero s\u00f3lo hablamos de que el mundo mismo se transforma cuando cambia la estructura de las significaciones fundamentales del ente, cuando cambia la estructura fundamental de los valores.<\/p>\n<p>Por tanto, la afirmaci\u00f3n de la esencia es a la vez una afirmaci\u00f3n del mundo correspondiente, en el que esta esencia tiene validez y significaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, pues, la decisi\u00f3n existencial respecto del propio ser y sentido es juntamente una decisi\u00f3n con relaci\u00f3n a la propia forma fundamental (libertad esencial o \u00abeid\u00e9tica\u00bb como elecci\u00f3n de la manera fundamental de vivir) y con relaci\u00f3n al mundo respectivo a una forma de ordenaci\u00f3n general del ser (libertad ontol\u00f3gica como elecci\u00f3n previa de un mundo y reconocimiento de una determinada ordenaci\u00f3n del conjunto del ser).<\/p>\n<p>La l. de acci\u00f3n est\u00e1, pues, totalmente determinada por sus motivos, pero los motivos no son tales sino por una determinaci\u00f3n previa en virtud de la elecci\u00f3n fundamental de la l. de decisi\u00f3n. En esta l. de decisi\u00f3n reside la l. personal propiamente dicha, en la que el hombre concreta su superioridad trascendental sobre el mundo y la espont\u00e1nea dimensi\u00f3n premundana de cara a una configuraci\u00f3n activa del mundo a trav\u00e9s del centro mismo de la libre afirmaci\u00f3n de aqu\u00e9l y de la esencia. S\u00f3lo en la unidad de todas estas libertades se da la l. en sentido concreto.<\/p>\n<p>2. Estructura social de la libertad<br \/>\na) Es cierto que la l. en cuanto distancia trascendental y espontaneidad trascendental pertenece sin m\u00e1s a la dotaci\u00f3n del ser humano. Pero esta \u00abl. originaria\u00bb es tan s\u00f3lo el terreno para la \u00abl. existencial\u00bb, para la realizaci\u00f3n del hombre como persona, y no es todav\u00ed\u00ada este mismo ser personal en una forma real. La realizaci\u00f3n de la l. trascendental y trascendente como l. tiene lugar tan s\u00f3lo en la decisi\u00f3n de la l. existencial respecto de la propia esencia como forma fundamental (libertad esencial o \u00abeid\u00e9tica\u00bb) y respecto del mundo como ordenaci\u00f3n de los entes y orden del ser (libertad ontol\u00f3gica). Pero la esencia y el mundo se realizan solamente en las acciones individuales. Ahora bien, la realizaci\u00f3n de estas acciones aisladas (cuya l. se puede llamar \u00ab\u00f3ntica\u00bb o \u00abexterna\u00bb) se halla ligada a toda una serie de condiciones externas, que est\u00e1n dadas o sustra\u00ed\u00addas al individuo por obra de la sociedad, del mismo modo que la l. existencial, que es m\u00e1s \u00abinterna\u00bb, como afirmaci\u00f3n de la esencia y del mundo est\u00e1 ligada a su conocimiento mediante una \u00ab->formaci\u00f3n\u00bb determinada, comunicada por la ->sociedad.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed\u00ad se sigue que la l. es indivisible: la distancia universal (l. trascendental) es inseparable de la espontaneidad originaria (l. trascendente); y ambas se realizan solamente en la decisi\u00f3n respecto del mundo dado previamente mediante la formaci\u00f3n (l. ontol\u00f3gica) y respecto de la esencia experimentada y representada (l. \u00abeid\u00e9tica\u00bb). Esta \u00faltima prueba en la voz de la ->conciencia la acci\u00f3n concreta en lo relativo a su conformidad con la esencia. Mas para ser real, esta acci\u00f3n concreta necesita del material de las cosas (que proceden de la ->naturaleza y de la ->cultura) y del conocimiento de su manejo (->t\u00e9cnica, que en la educaci\u00f3n se comunica y se adquiere comunitariamente). As\u00ed\u00ad, con relaci\u00f3n a la l. tiene validez el principio de la indivisibilidad o totalidad, que se deriva con necesidad ineludible de la unidad an\u00e1loga del concepto de libertad. Una l. meramente interior, una l. meramente trascendental o transcendente, no es posible; del mismo modo que un dominio t\u00e9cnico puramente externo sobre las cosas, si no procede de esa relaci\u00f3n interna consigo mismo y vuelve nuevamente a ella, no puede llamarse libertad.<\/p>\n<p>b) Con esto viene dado que la l. humana jam\u00e1s es un simple estado o una propiedad existente en el hombre, y que tampoco es, a diferencia de la l. divina, simple realizaci\u00f3n del ser en s\u00ed\u00ad mismo, puro acto sin historia. M\u00e1s bien, la l. humana es en s\u00ed\u00ad misma historia: la historia de la transici\u00f3n desde la distancia indeterminada a la decisi\u00f3n respecto del mundo y de la esencia, y desde \u00e9sta a la acci\u00f3n concreta por la producci\u00f3n de obras. La acci\u00f3n crea en la t\u00e9cnica nuestro mundo circundante como obra t\u00e9cnica; y eleva el conjunto de las cosas a la -\u00abverdad como obra del saber y de la ciencia; o bien transforma dicho conjunto convirti\u00e9ndolo en belleza como obra de -> arte.<\/p>\n<p>Por los posibles modos de convivencia, el hombre crea con acciones libres las obras de la comunidad, del ->matrimonio, de la ->familia, de la ->sociedad y del ->Estado; y \u00e9l es \u00abIglesia\u00bb en virtud de aquella presencia com\u00fan ante Dios que se funda en la instituci\u00f3n divina. De ese modo las acciones est\u00e1n orientadas hacia obras de verdad, de belleza, de unidad humana y de vinculaci\u00f3n social, etc.; y en esta orientaci\u00f3n se hallan totalmente sometidas a la norma de lo que debe establecerse y producirse, se hallan sometidas a las leyes objetivas de la acci\u00f3n. Las obras y los estados que deben producirse reclaman totalmente la entrega del hombre.<\/p>\n<p>Este llega a ser realmente persona por la libre salida de s\u00ed\u00ad mismo hacia la obra. Por eso, el primer paso necesario para la realizaci\u00f3n de la l. es la alienaci\u00f3n. Pero si la autoposesi\u00f3n es tambi\u00e9n la esencia de la l. humana, consecuentemente a la \u00abobjetivizaci\u00f3n\u00bb de la l. en la obra debe seguir un movimiento ulterior: el retorno como recuperaci\u00f3n de la obra en el acto. Todas las obras y objetivaciones tan s\u00f3lo \u00abson\u00bb reales en cuanto modos de vivir, en cuanto realizaciones de la vida, asumidas en una vida de la l., que gracias a ellas ha llegado a ser m\u00e1s que una mera vida individual: una vida en la que la persona y la obra, el yo y el mundo han alcanzado una existencia id\u00e9ntica. Por esta raz\u00f3n Tom\u00e1s de Aquino habla, con ocasi\u00f3n de los actos humanos libres, de una reditio completa in se ipsum, de un retorno completo a sf mismo. El retorno presupone una salida (en el caso de Tom\u00e1s de Aquino la conversio ad phantasmata: la libre orientaci\u00f3n al mundo sensible).<\/p>\n<p>Por consiguiente, la l. humana no es ni un estado, como en las cosas (estar libre de esta o aquella coacci\u00f3n), ni es, como en Dios, la realizaci\u00f3n de un ser en s\u00ed\u00ad mismo. La l. humana es m\u00e1s bien esta historia de salida y retorno, que Hegel y Marx concibieron dial\u00e9cticamente (aunque en forma distinta) como el proceso hist\u00f3rico de exteriorizaci\u00f3n, alienaci\u00f3n y superaci\u00f3n de la enajenaci\u00f3n y alienaci\u00f3n en el retorno. Por consiguiente, el segundo principio fundamental de la l. es el principio de su -> historia e historicidad. Pero si la l. s\u00f3lo existe hist\u00f3ricamente, como historia se hace real siempre en la historia, es decir, los modos como se realiza en cuanto historia de la unificaci\u00f3n con el mundo y del retorno del mundo y de sus obras a la interioridad dependen en sus formas de la historia total del g\u00e9nero humano.<\/p>\n<p>Metaf\u00ed\u00adsicamente hablando, en este principio de la historicidad de la l. est\u00e1 oculto a la vez el principio de identidad de la l.; el hacer y la cosa hecha, la persona y la obra son lo mismo: el hacer se realiza en lo hecho, la obra \u00abes\u00bb s\u00f3lo en cuanto modo de ser del hombre libre (que llena la obra reasumi\u00e9ndola). Un solo y mismo acto me pone en la obra y pone la obra en m\u00ed\u00ad (cf. Arist\u00f3teles y Tom\u00e1s de Aquino en la formulaci\u00f3n gnoseol\u00f3gica de este hecho: cognitum in actu et cognoscens in actu sunt idem).<\/p>\n<p>c) De este principio de historicidad se puede sacar en consecuencia el tercer principio de la realidad de la l., el de la socialidad. La mayor parte de las obras jam\u00e1s pueden ser producidas por un solo individuo (la verdad en la filosof\u00ed\u00ada y en la ciencia, la belleza en el arte y la literatura, el dominio en la t\u00e9cnica, la sociedad y el Estado, etc.). Cuando se juntan personas libres (en un mismo tiempo, o bien a trav\u00e9s de varias generaciones) para llevar a cabo en com\u00fan un sentido, una tarea que s\u00f3lo puede realizarse por la distribuci\u00f3n de trabajo (en generaciones sucesivas o en la sociedad coet\u00e1nea), entonces la l. presenta la forma de integraci\u00f3n de toda una serie de aportaciones libres. De todos modos no se puede imponer a la fuerza la manera de la \u00abuni\u00f3n\u00bb, si la l. ha de seguir siendo l. y la persona ha de seguir siendo persona. S\u00f3lo en el acuerdo solidario respecto de la conocida necesidad de la uni\u00f3n se hace real la l. sin enajenaci\u00f3n permanente: por esta raz\u00f3n el principio de la socialidad de la l. conduce al solidarismo y no al ->socialismo.<\/p>\n<p>d) Aun cuando la obra es una producci\u00f3n com\u00fan, en la que se realiza una generaci\u00f3n, un pueblo, una serie de generaciones; sin embargo, el portador sustancial de la l. es s\u00f3lo la persona individual, la persona que se integra libremente en la acci\u00f3n comunitaria. La l. tiene como sujeto propiamente dicho y \u00faltimo al individuo libre (as\u00ed\u00ad especialmente Kierkegaard en constante oposici\u00f3n a Hegel). Pues la l. es la historia de llegar a s\u00ed\u00ad mismo, que culmina en el estar en s\u00ed\u00ad mismo. S\u00f3lo el individuo est\u00e1 propiamente en s\u00ed\u00ad mismo; \u00fanicamente en un sentido an\u00e1logo puede atribuirse a una -> comunidad &#8211; p. ej., a un pueblo &#8211; la posesi\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo. Una comunidad puede ser sujeto de un dominio extra\u00f1o (p. ej., sobre la naturaleza o sobre otros pueblos); pero el sujeto del dominio sobre s\u00ed\u00ad mismo es solamente el individuo, que gracias a esta autoposesi\u00f3n se llama persona. As\u00ed\u00ad podemos hablar del principio de sustancialidad o del principio de personalidad de la libertad.<\/p>\n<p>e) Todos estos principios de la l. vuelven a encontrarse en aquel que regula la manera de la realizaci\u00f3n: en el principio de -> subsidiaridad.<\/p>\n<p>La l. realizada se identifica con la personalidad de la persona: es su manera de ser. Y esta manera de ser es a la vez individual y supraindividual, condicionada y absoluta. El estar en s\u00ed\u00ad como acto que s\u00f3lo puede realizar uno mismo hace al individuo insustituible como persona. Este no se limita a cumplir una funci\u00f3n en lo supraindividual, sino que devuelve lo supraindividual a aquello que importa en todo: la persona individual, que es la \u00abfinalidad\u00bb absoluta de toda actuaci\u00f3n y acci\u00f3n. Las obras comunes de la realizaci\u00f3n de la persona (ciencia, arte, t\u00e9cnica, econom\u00ed\u00ada, Estado, etc.) no son meros medios auxiliares para la acci\u00f3n propia de la l. y de la persona. Semejante concepci\u00f3n las despojar\u00ed\u00ada totalmente de su valor. Esas obras comunes son maneras de realizaci\u00f3n y la realidad misma de la l. y la persona. Mas como tales formas de la l. s\u00f3lo tienen sentido si est\u00e1n a su vez referidas a la persona y su realidad. El hecho de que la persona libre nunca es un medio para otra cosa, sino que es la meta de todo lo dem\u00e1s y, por tanto, un fin incondicional que tiene en sf su propia meta, constituye (en Tom\u00e1s de Aquino, as\u00ed\u00ad como en Kant) la dignidad inalienable de la persona. El principio de subsidiaridad reconoce a la persona no s\u00f3lo como el aut\u00e9ntico portador, como origen y a la vez meta de la l., sino tambi\u00e9n como el agente primario de la misma, que debe realizarse por s\u00ed\u00ad mismo a pesar de todos los auxilios que le vienen de la sociedad, del Estado y de la Iglesia. Lo que la persona es capaz de realizar en su l. individual no puede arrebat\u00e1rselo la comunidad; lo que es capaz de realizar una comunidad peque\u00f1a, en la que la persona individual todav\u00ed\u00ada act\u00faa inmediatamente como ella misma, no puede arrebat\u00e1rselo una comunidad mayor. Y lo que s\u00f3lo la comunidad mayor (el -> Estado como sociedad perfecta) es capaz de realizar, debe tener siempre en cuenta la referencia a la autorrealizaci\u00f3n de la persona individual; dicha comunidad ha de \u00abfuncionar\u00bb separadamente para sf misma. El individuo en cuanto tal es necesariamente \u00abfuncionario\u00bb en la sociedad; pero el hombre no es s\u00f3lo individuo y funcionario: no se diluye en la realizaci\u00f3n de las obras, sino que \u00e9stas, como modos de ser y realizaciones de su L, est\u00e1n integradas en el curso de aquel proceso hist\u00f3rico que retorna al sujeto humano. Como tambi\u00e9n la salida activa y operante est\u00e1 bajo esta ley del retorno hacia la interioridad personal, el principio de subsidaridad tiene una validez absoluta.<\/p>\n<p>Con estos cinco principios de la filosof\u00ed\u00ada social cristiana se han sacado las consecuencias de una concepci\u00f3n de la l. que se apoya en todos los conceptos de l. aqu\u00ed\u00ad desarrollados, y no procede unilateralmente a partir de un solo concepto. Los llamados \u00abderechos del -> hombre\u00bb se muestran aqu\u00ed\u00ad como derechos de la l., que tienen validez, no para el individuo, sino para la persona, la cual s\u00f3lo en el proceso hist\u00f3rico llega a la obra de su subsistencia. Son derechos personales, no derechos individuales. Asimismo las obligaciones fundamentales s\u00f3lo pueden derivarse de la naturaleza de la l. personal, no de la l. individual: no son resultados de una delimitaci\u00f3n de la l. del individuo (procedente del hecho formal de que \u00e9sta debe existir juntamente con la l. de todos), sino que proceden m\u00e1s bien de la estructura fundamental de la l. personal, llen\u00e1ndola positivamente. Pues, en efecto, \u00e9sta s\u00f3lo puede hacerse real y recuperarse a s\u00ed\u00ad misma en el fuero interno de la persona por el servicio a la obra com\u00fan.<\/p>\n<p>De este modo el principio de subsidiaridad no indica una estructura de la l. misma (como los cuatro primeros principios fundamentales), sino que es una norma fundamental para la realizaci\u00f3n de la l. que se desprende de la estructura personal de la misma. En cuanto tal norma de realizaci\u00f3n, el principio de subsidiaridad est\u00e1 sometido siempre a la historia en la distribuci\u00f3n concreta de tareas, obligaciones y derechos entre la persona individual, las peque\u00f1as comunidades libres, la familia, la sociedad, el Estado y la Iglesia. Depende de la situaci\u00f3n hist\u00f3rica lo que puede prestar realmente una persona individual o una comunidad peque\u00f1a con vistas a una determinada tarea; o bien aquello a lo que tal persona o comunidad tiene que renunciar, y cu\u00e1ndo esta renuncia ser\u00ed\u00ada una debilidad censurable.<\/p>\n<p>3. Historia del concepto occidental de libertad<br \/>\na) El concepto griego de libertad<br \/>\nEs digno de notar que en el pensamiento griego la l. es concebida, no como l. de la persona que se decide respecto de s\u00ed\u00ad misma, ni como l. de la voluntad, sino como l. del Estado de los ciudadanos y como l. del ciudadano del Estado. El libre de ese modo es el \u00e9le\u00fatheros; esta l. es la . En el caso de la ciudad y del Estado la \u00e9leuther\u00ed\u00ada consiste en la \u00abautonom\u00ed\u00ada\u00bb: en el hecho de que una comunidad estatal puede regular su vida com\u00fan de acuerdo con leyes dadas por ella misma, las cuales tienden a su propio -> bien com\u00fan. Por su parte, el individuo en la comunidad s\u00f3lo es positivamente libre en relaci\u00f3n con esta comunidad: si \u00e9l se realiza en la comunidad y \u00e9sta se realiza en \u00e9l. Solamente est\u00e1n libres del Estado el proscrito y el desterrado. La l. del individuo es completamente compaginable con la m\u00e1s s\u00f3lida integraci\u00f3n en el conjunto de la comunidad, con la determinaci\u00f3n de todas las formas de educaci\u00f3n y de vida por parte de la comunidad. El griego deja de ser libre en una tiran\u00ed\u00ada. En la tiran\u00ed\u00ada se escinden los ciudadanos y el Estado, y esta escisi\u00f3n es el ocaso de la libertad.<\/p>\n<p>En la l. como autonom\u00ed\u00ada se refleja el concepto metaf\u00ed\u00adsico de la l. de la autarqu\u00ed\u00ada. La n\u00f3atc es fundamento y meta, origen y tarea. Para el griego no hay nada superior a esta misma vida com\u00fan, en la que toda vida individual, super\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad misma, vuelve hacia s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>En Arist\u00f3teles este concepto plenamente \u00abpol\u00ed\u00adtico\u00bb de l. se hace \u00abteol\u00f3gico\u00bb y pasa a ser la autarqu\u00ed\u00ada de lo divino: Dios como el \u00fanico propiamente libre, como aquel que no tiene meta ni fundamento fuera de s\u00ed\u00ad y que nada ama fuera de \u00e9l en su bienaventurado amor a s\u00ed\u00ad mismo, como aquel que todos aman, es decir, apetecen como lo perfecto.<\/p>\n<p>b) El concepto cristiano de libertad<br \/>\nAparece un concepto muy distinto de l. en la religi\u00f3n revelada del ->juda\u00ed\u00adsmo y del ->cristianismo. Tanto en lo referente a la l. de Dios como en lo relativo a la del hombre se a\u00f1aden aqu\u00ed\u00ad momentos que acu\u00f1an un concepto de l. espec\u00ed\u00adficamente distinto del vigente en todo otro ciclo cultural.<\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n a la libertad divina: El Dios del AT y del NT no s\u00f3lo es \u00ablibre\u00bb en el sentido de la autarqu\u00ed\u00ada griega; su libertad sale de s\u00ed\u00ad misma, crea independientemente de toda condici\u00f3n previa, crea de la nada. La uni\u00f3n de l. y creaci\u00f3n es en este sentido absolutamente nueva: l. como absoluto dejary poder empezar, como dominio que ante todo llama al -\u00bb ser lo que aqu\u00e9l ha de dominar, y a partir de aqu\u00ed\u00ad legitima absolutamente su pretensi\u00f3n de dominio.<\/p>\n<p>A esta idea se a\u00f1ade otra: Dios pone en la -> creaci\u00f3n algo que en ning\u00fan sentido es consecuencia necesaria de su propio ser y naturaleza; y no s\u00f3lo en la creaci\u00f3n sino tambi\u00e9n en la redenci\u00f3n. Tras la \u00abca\u00ed\u00adda\u00bb del hombre (con la libre negativa a la realizaci\u00f3n de su esencia en Dios, en lugar de lo cual eligi\u00f3 la realizaci\u00f3n de su esencia en s\u00ed\u00ad mismo: elecci\u00f3n existencial fundamental en cuanto elecci\u00f3n de esencia y mundo, tal como no se hab\u00ed\u00ada pensado jam\u00e1s en el \u00e1mbito de la antig\u00fcedad griega), Dios le da una nueva posibilidad en una forma que no puede derivarse de la esencia de la creaci\u00f3n ni de la divinidad. La l. de Dios, en la que \u00e9l se hace compa\u00f1ero del hombre, apela a la l. existencial de \u00e9ste para que trate de lograrse a s\u00ed\u00ad mismo por Dios y con Dios. En la antigua -> alianza esta posibilidad se concede a un pueblo libremente elegido, que no ha merecido por nada tal elecci\u00f3n, y en la nueva alianza se concede a la humanidad entera. Por consiguiente, en este concierto entre la l. divina y la humana surge ahora por vez primera la \u00abhistoria\u00bb en sentido aut\u00e9ntico, como libre decisi\u00f3n de la l. de la esencia frente a una continuidad de exigencias absolutas y de ofertas absolutas de auxilio mediante el comportamiento de socio positivo o negativo respecto de la l. absoluta de Dios. En conexi\u00f3n con el Antiguo y Nuevo testamento Agust\u00ed\u00adn ha elaborado de la manera m\u00e1s grandiosa este aspecto de la historia, como historia de las dos libertades (-> agustinismo).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, a pesar de su car\u00e1cter absoluto, la l. humana es finita en un doble sentido: la l. humana es siempre respuesta a la absoluta l. de Dios, necesita de ella como el \u00abobjetivo\u00bb de su libre decisi\u00f3n; y adem\u00e1s: la libertad humana siempre ha fracasado hist\u00f3ricamente frente a Dios. Bajo la perspectiva judeo-cristiana, al comienzo de la historia de la l., se encuentra el -> pecado original. La l. humana es una l. ca\u00ed\u00adda. La l. ca\u00ed\u00adda y fracasada del hombre no se puede curar por s\u00ed\u00ad misma. Para su curaci\u00f3n Dios ofrece en el Antiguo Testamento la alianza caracterizada por la -> ley, y en el Nuevo Testamento se ofrece a s\u00ed\u00ad mismo en el Hijo Jesucristo, en quien se encarna su amor libre. Mas para poder recibir esa oferta, es necesaria la -> gracia de Dios; la decisi\u00f3n de la l. humana ca\u00ed\u00adda en la esclavitud s\u00f3lo vuelve a hacerse libre con la ayuda de la l. de Dios mismo (-> gracia y libertad).<\/p>\n<p>De aqu\u00ed\u00ad se derivan tres cosas en el cristianismo para el concepto de l. humana:<br \/>\n1\u00c2\u00aa. Incluso aquel que tenga en cuenta plenamente la estructura fundamental de la l. (expuesto en 1 y 2) pasar\u00e1 de largo ante la realidad de la misma si no toma en consideraci\u00f3n la dimensi\u00f3n religiosa de la l. humana, es decir, el hecho de que \u00e9sta es una l. ca\u00ed\u00adda y como tal necesita de la gracia sanante. La l. humana por s\u00ed\u00ad sola cae necesariamente en la esclavitud. El principio de la lesi\u00f3n (vulneratio) y del car\u00e1cter pecador de la l. humana preserva al cristiano de toda -utop\u00ed\u00ada en lo relativo a la l., y separa radicalmente su concepci\u00f3n sobre este punto de la del humanismo liberal.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00aa. En la interpretaci\u00f3n de si la l. en su ca\u00ed\u00adda hist\u00f3rica qued\u00f3 destruida (libertas destructa) o s\u00f3lo \u00ablesionada\u00bb (libertas vulnerata), de si la -> gracia ayuda y sana o debe simplemente crear al hombre de nuevo, se presentan profundas diferencias entre la concepci\u00f3n cat\u00f3lica y la protestante acerca de la gracia y de la l. Igualmente se presenta aqu\u00ed\u00ad para la teolog\u00ed\u00ada de todas las confesiones un problema que no puede resolverse con los medios del pensamiento humano: Para que la l. ca\u00ed\u00adda en la esclavitud pueda hacerse nuevamente libre, debe aceptar el ofrecimiento hist\u00f3ricamente libre de Dios. Mas la l. ca\u00ed\u00adda es incapaz por sus solas fuerzas de dar este \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb a su salvaci\u00f3n. S\u00f3lo el que ha recibido la gracia preveniente (o auxiliante) para el \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb libre a esta gracia, que hace nuevamente libre la l. (gratia sanan, gratia efficax), puede llevar a cabo realmente tal entrega y, mediante la gracia que sigue concedi\u00e9ndose, permanecer sano y santificarse (gracia santificante, que nos hace cumplir con constancia la -> ley moral y adem\u00e1s nos permite amar a su autor con firme amor natural).<\/p>\n<p>Pero Dios da esa gracia preveniente antes de todo m\u00e9rito, con libertad insondable. \u00abPor tanto, Dios tiene misericordia de quien quiere, y endurece a quien quiere\u00bb (Rom 9, 18). Aqu\u00ed\u00ad surge el misterio de la -> predestinaci\u00f3n en relaci\u00f3n con la libertad. Desde el Agust\u00ed\u00adn posterior la teolog\u00ed\u00ada cristiana se debate aqu\u00ed\u00ad en torno a la cuesti\u00f3n del servum arbitrium (pecador) y del liberum arbitrium (sanado), es decir, en torno a la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo la l. no es tan libre en s\u00ed\u00ad misma que pueda liberarse nuevamente de su ca\u00ed\u00adda en la esclavitud, de c\u00f3mo solamente Dios, mediante su misteriosa elecci\u00f3n gratuita, da fuerzas a la l. para que sea capaz de realizarse verdaderamente.<\/p>\n<p>3.\u00c2\u00b0 A esta libertad as\u00ed\u00ad sanada y restaurada por y en Cristo se refiere ahora el aut\u00e9ntico concepto de l., que en la historia de la teolog\u00ed\u00ada cristiana ha formulado Pablo de la manera m\u00e1s clara: la l. como \u00abl. de los hijos de Dios\u00bb. La aut\u00e9ntica negaci\u00f3n de la l. es para Pablo el pecado: la ca\u00ed\u00adda en el \u00abmundo\u00bb (en \u00abeste mundo\u00bb tomado como el conjunto de las cosas de aqu\u00ed\u00ad abajo; -> e\u00f3n). El hombre libre es el unido con Dios. En la entrega exclusiva a Dios ese hombre recupera su autoposesi\u00f3n personal, y sin ello lo mantienen preso las -> obras meritorias y las actividades y acciones orientadas hacia \u00e9stas. En ese recuperarse a s\u00ed\u00ad mismo se le regala y somete todo; todo est\u00e1 \u00ababierto\u00bb para \u00e9l. Ahora tiene validez la frase: Dilige et quod vis fac! (\u00c2\u00a1Ama y haz lo que quieras!), porque el hombre que ama a Dios no tiene ya ley fuera de s\u00ed\u00ad, pues su l. se ha identificado por el amor con la l. de Dios.<\/p>\n<p>c) Repercusi\u00f3n de ambos conceptos de libertad hasta el renacimiento<br \/>\nTodos los conceptos de l. hasta el renacimiento son modalidades o s\u00ed\u00adntesis de los dos mencionados, que se han desarrollado a trav\u00e9s de la historia: el de la antigua Grecia, y el judeo-cristiano.<\/p>\n<p>En la antig\u00fcedad posterior con el concepto estoico de l. se pierde la antigua dimensi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica de la misma, y as\u00ed\u00ad la autarqu\u00ed\u00ada positiva cae en el aislamiento, haci\u00e9ndose ajena al mundo y negativa. Caracterizada por la \u00abapat\u00ed\u00ada\u00bb (impasibilidad), y la \u00abataraxia\u00bb (imperturbabilidad), la l. estoica equivale a la l. del mundo, repleg\u00e1ndose en el n\u00facleo espiritual m\u00e1s intimo del hombre. Se desconoce aqu\u00ed\u00ad el principio de historicidad, seg\u00fan el cual el esp\u00ed\u00adritu s\u00f3lo puede realizarse saliendo hacia el mundo y recuper\u00e1ndolo en la propia interioridad.<\/p>\n<p>A la altura de la edad media Tom\u00e1s de Aquino intenta la s\u00ed\u00adntesis de todos los conceptos de l. y esboza mediante el esquema de los diversos movimientos los grados y \u00e1mbitos del ente como \u00e1mbitos y grados de una l. cada vez mayor y distinta. La pura materia es movida s\u00f3lo por una causa extra\u00f1a; la planta conoce ya un automovimiento org\u00e1nico espont\u00e1neo. Por encima de esta l. de movimiento el animal es libre de la vinculaci\u00f3n local, y se mueve en el espacio hacia la meta de sus instintos. Pero el hombre es el \u00fanico ser mundano que, por encima de este movimiento de una libre salida espont\u00e1nea, llega al movimiento del retorno hacia dentro. En todo movimiento vuelve hacia s\u00ed\u00ad; es el \u00fanico ser dotado de una reditio completa in se ipsum.<\/p>\n<p>El movimiento de los \u00e1ngeles y, en un sentido supremo, el automovimiento de Dios no conocen el proceso de la salida y del retorno; su ser en s\u00ed\u00ad mismo no es un resultado, sino \u00abun movimiento circular aut\u00e1rquico\u00bb, sin una enajenaci\u00f3n previa. El libre salir de s\u00ed\u00ad mismo por parte de Dios en la creaci\u00f3n crea a \u00e9sta como imagen suya; pero esa imagen es el Hijo, el Logos, el verbum per quod omnia facta sunt. En esto consiste el \u00ab-> intelectualismo\u00bb tomista: superior a todo querer y hacer es el conocer y concretamente el autoconocimiento de Dios en el Hijo, que es norma y fundamento de toda su actividad libre. La l. del conocimiento es m\u00e1s originaria que la l. de la acci\u00f3n. En el -> escotismo y en el ockhamismo nominalista surgen movimientos que pueden designarse como \u00ab-> voluntarismo\u00bb metaf\u00ed\u00adsico y teol\u00f3gico. La l. de Dios es concebida como la potentia Dei absoluta. Su creaci\u00f3n y su acci\u00f3n creadora no tienen norma alguna, y por tanto en ellas ya no se refleja necesariamente la esencia de Dios. S\u00f3lo el hecho de que la creaci\u00f3n ha sido querida puede sacarla de su contingencia. El orden de los seres, el derecho natural, etc., perecen en favor de \u00f3rdenes del mundo que son exclusivamente expresi\u00f3n de decretos f\u00e1cticos. En el sentido de Lutero se dir\u00e1 luego que la \u00abramera raz\u00f3n\u00bb no puede descrifrar la voluntad de Dios a partir del cosmos; s\u00f3lo la fe la percibe en la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las diferencias entre un intelectualismo metaf\u00ed\u00adsico-teol\u00f3gico, por una parte, y el voluntarismo y nominalismo metaf\u00ed\u00adsico-teol\u00f3gico, por otra, han contribuido decisivamente en la postura adoptada en torno a la posibilidad de conocer un -> derecho natural (que, procediendo de la naturaleza de la l., es asu vez norma para \u00e9sta). La concepci\u00f3n estrictamente luterana de la l. parte por completo de la l. religiosa del cristiano, dejando de lado la posibilidad de una aut\u00e9ntica l. fuera de este \u00e1mbito de la relaci\u00f3n con Dios restablecida por Cristo.<\/p>\n<p>d) Las maneras secularizadas de entender la libertad<br \/>\nLas concepciones de la l. posteriores al renacimiento, generalmente, ni son cristianas en sentido estricto, ni pueden ser paganas despu\u00e9s de milenio y medio de cristianismo. M\u00e1s bien, comienza un tiempo en el que se pretende interpretar de manera puramente inmanente, \u00absecular\u00bb (->secularizaci\u00f3n) muchos fen\u00f3menos de la \u00abl. cristiana\u00bb. Se podr\u00ed\u00ada mostrar c\u00f3mo en las Meditationes de prima philosophia Descartes lleva la interpretaci\u00f3n cristiana de la l. hasta las bases de la teor\u00ed\u00ada del conocimiento. En la cuarta meditaci\u00f3n el error se debe al pecado, a la inmoderaci\u00f3n de nuestra voluntad infinita y absoluta, la cual, traspasando los l\u00ed\u00admites de la facultad cognoscitiva que nos han sido impuestos, quiere conferir al hombre una naturaleza y un saber que no le corresponden. Mientras que el pagano S\u00f3crates explicaba todos los defectos de la conducta por los errores cognoscitivos, aqu\u00ed\u00ad todos los defectos del conocimiento se basan en la falsa decisi\u00f3n fundamental de la voluntad libre desde el pecado original. En la filosof\u00ed\u00ada inglesa de ese tiempo se toma como punto de partida solamente la l. negativa y, en parte, la \u00ablucha de todos contra todos\u00bb en el ego\u00ed\u00adsmo sin l\u00ed\u00admites de la autoafirmaci\u00f3n. Esta l. original se limita posteriormente en sentido negativo por la fundaci\u00f3n del Estado como libre pacto racional. Esta concepci\u00f3n extiende su influencia hasta el Contrat social de J.J. Rousseau.<\/p>\n<p>En Kant hallamos nuevamente un gran fil\u00f3sofo de la l. En el \u00absentimiento aprior\u00ed\u00adstico\u00bb de la \u00abestimaci\u00f3n\u00bb, la l. noumenal de la voluntad, no objetiva, cient\u00ed\u00adficamente incognoscible, se experimenta a s\u00ed\u00ad misma en la acci\u00f3n como su propia legisladora y su propio fin absoluto. La voluntad es voluntad que busca la voluntad, la l. es l. que busca la l., y su manifestaci\u00f3n tiene Iugar s\u00f3lo como moralidad, en la superaci\u00f3n de toda heteronom\u00ed\u00ada. En esta autonom\u00ed\u00ada el hombre vive espont\u00e1nea e incondicionalmente (no integrado en el nexo causal del mundo) desde el fundamento de la absoluta espontaneidad, que constituye el aut\u00e9ntico \u00aben s\u00ed\u00ad\u00bb. Partiendo de aqu\u00ed\u00ad Fichte experimenta la distinci\u00f3n entre \u00abhecho\u00bb y \u00abacci\u00f3n\u00bb, y ve en la acci\u00f3n como l. que se realiza a s\u00ed\u00ad misma la aut\u00e9ntica esencia del hombre y del mundo. Para Hegel la historia universal equivale a la historia de la l. que llega a s\u00ed\u00ad misma, equivale al tr\u00e1nsito desde la subordinaci\u00f3n a la naturaleza y al mundo hacia el saber absoluto como identidad de saber acerca de s\u00ed\u00ad mismo y saber acerca del mundo, de posesi\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo y posesi\u00f3n de una realidad extra\u00f1a. En Hegel se desarrolla magn\u00ed\u00adficamente el principio de la historicidad de la l.; pero, no obstante, la persona es servidora del esp\u00ed\u00adritu del mundo, por cuya libertad hubieron de sacrificarse y sucumbir innumerables personas y pueblos.<\/p>\n<p>Marx reprocha a Hegel que en \u00e9l la reconciliaci\u00f3n consecutiva a la autoalienaci\u00f3n no se produce \u00abrealmente\u00bb, sino \u00abidealmente\u00bb, en el saber y en la conciencia. Para Marx la autorrealizaci\u00f3n del hombre s\u00f3lo se consigue realmente en el dominio com\u00fan de la naturaleza mediante la labor colectiva organizada por la divisi\u00f3n del trabajo. En el capitalismo una clase disfruta para s\u00ed\u00ad sola de los frutos de la victoria lograda por el hombre trabajador; ahora bien, los productos deben retornar al productor: a la libre disposici\u00f3n de todos sobre todos los bienes en la sociedad sin clases. Logrado eso el hombre ser\u00e1 libre (su esencia, el trabajo y su existencia se identificar\u00e1n), pero nunca como un individuo aislado, sino s\u00f3lo como especie, porque \u00fanicamente como especie consigue transformar la naturaleza para hacer de ella un mundo disponible. El concepto de l. como dominio (y adem\u00e1s s\u00f3lo como dominio de la naturaleza y del mundo) recibe un car\u00e1cter absoluto: los dem\u00e1s significados del concepto de l. pasan completamente a segundo t\u00e9rmino. La obra que el hombre quiere recuperar en s\u00ed\u00ad mismo es aqu\u00ed\u00ad \u00fanicamente la de la sociedad productora y t\u00e9cnica, mientras que todas las obras de lo verdadero, bello y bueno se convierten en \u00abepifen\u00f3menos\u00bb (la cultura se entiende a lo sumo como instrumento para la felicidad, ya no como forma de vida). Tambi\u00e9n en Marx, el portador substancial de la l. es, no la persona individual, sino la especie humana en su organizaci\u00f3n como \u00absociedad\u00bb. Pero \u00e9sta, en la adquisici\u00f3n hist\u00f3rica de su l. como l. social, es a la vez esclava bajo las leyes del ->materialismo dial\u00e9ctico e hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: W. Windelband, \u00fcber Willens-Freiheit (1904, T 41923); J. Verweyen, Das Problem der Willens-Freiheit in der Scholastik (Hei 1909); H. Bergson, Essai sur les donn\u00e9es imm\u00e9diates de la conscience (Par\u00ed\u00ads 1889); A. Messer, Das Problem der Willens-Freiheit (G\u00f6 1911); J. Rehnike, Die Willens-Freiheit (L 1911); E. Gil-son, La libert\u00e9 chez Descartes et la th\u00e9ologie (P 1913); H. Driesch, Das Problem der Freiheit (B 1917); M. Planck, Kausalgesetz und Willens-Freiheit (B 1923); F. Medicas, Die Freiheit des Willens und ihre Grenzen (T 1926); H. Reiner, Freiheit, Wollen und Aktivit\u00e4t. Ph\u00e4nomenologische Untersuchungen in Richtung auf das Problem der Willens-Freiheit (HI 1927); M. Heidegger, Vom Wesen des Grundes (1929, F 41955); O. J. Hartmann, Der Mensch im Abgrunde seiner Freiheit. Prolegomena zu einer Philosophie der christlichen Existenz (1932, F 31941); A. Gehlen, Theorie der Willens-Freiheit (B 1933); J. Roig Gironella, Metaf\u00ed\u00adsica de la libertad humana, en \u00abPensamiento\u00bb, 12 (1956) 215-224; J. Mu\u00f1oz, Por una recta definici\u00f3n de libertad, en \u00abPensamiento\u00bb, 15 (1959) 455-488; J.M. Alonso, Libertad y ley. Una s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gico b\u00ed\u00adblica, en \u00abRevista Esp. de Teolog\u00ed\u00ada\u00bb, 24 (1964) 435-450; J.I. Alcorta. El valor fundamental de la libertad, en \u00abPensamiento\u00bb, 16 (1960) 232-237; J. Auer, Die menschliche Willens-Freiheit im Lehrsystem des Thomas von Aquin und Johannes Duns Scotus (Mn 1938); O. Lottin, Psychologie et morale au XII et XIII si\u00e9cles 1 (Lv 1942); A. Wenzl, Philosophie der Freiheit, 2 vols. (Mn 1947-49); R. Guardini Freiheit, Gnade, Schicksal. 3 Kapitel zur Deutung des Daseins (1948, Mn 21949); l. Kant, Cr\u00ed\u00adtica de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, ed. de Oswaldo Market, (editorial Victoriano Su\u00e1rez 2Ma); Tom\u00e1s de Aquino, Die menschliche Willens-Freiheit, bajo la dir. de G. Siewerth (D 1954); J. de Finance, Existente et libert\u00e9 (P &#8211; Ly 1955); M. Pohlenz, Griechische Freiheit (Hei 1955); San Agust\u00ed\u00adn, Obras de san Agust\u00ed\u00adn III: Del libre albedr\u00ed\u00ado: BAC 21 (1951); Th. Ballauf (dir.), Fichtes Freiheitlehre. Eine Auswahl aus seinen Schriften (D 1956); Arist\u00f3teles, Etica a Nic\u00f3maco, ed. de Juli\u00e1n Mar\u00ed\u00adas (biling\u00fce) (Lust EP Ma 1960); J. Hommes, Die Krise der Freiheit (Hegel-Marx-Heidegger) (Rb 1958); Ch. Graf v. Krockow, Die Entscheidung. Eine Untersuchung \u00fcber Ernst J\u00fcnger, Carl Schmitt, Martin Heidegger (St 1958); G. Scherer, Der Mensch in der Sch\u00f6pfung; Ordnung in Freiheit (Ratingen 1958); Ch. Bay, The Structure of Freedom (Stanford [Calif.] 1958); M. T. Ciark, Augustine, Philosopher of freedom. A Study in Comparative Philosophy (NY 1958); J. M. Adler, The Idea of Freedom, 2 vols. (NY 1958 s); R. Berlinger, Das Werk der Freiheit (F 1959); R. Garaudy, La libert\u00e9, cat\u00e9gorio philosophique et historique (Parts 1955); G. Lunati, La libertk. Saggi su Kant, Hegel e Croce (Na 1959); G. Siewerth, Die Freiheit und das Gute (Fr 1959); B. Weite, \u00fcber das B\u00f6se (Fr 1959); S. Hook, The Paradoxes of Freedom (Los Angeles 1962); M. Horkheimer, Um die Freiheit (F 1962); A. v. Spakovsky, Freedom, Determinism, Indeterminism (La Haya 1963); H. Thielicke, Der Einzelne und der Apparat. Von der Freiheit im technischen Zeitalter (H 1964); J. B. Metz, Freiheit als philosophisch-theologisches Grenzproblem: Rahner GW I 287-314; H. Thomae (dir.), Die Motivation menschlichen Handelns (K\u00f6 &#8211; B 1965) espec. 389-424; H. Vorster, Das Freiheitverst\u00e4ndnis bei Thomas von Aquin und Martin Luther (G\u00f6 1965); H. Rombach, Substanz &#8211; System &#8211; Struktur, 2 vols. (Fr &#8211; Mn 1965-66); M. Tbeunissen, Der Andere. Studien zur Sozialontologie der Gegenwart (B 1965); H. Rombach (dir.), Die Frage nach dem Menschen (homenaje a M. M\u00fcller) (Fr &#8211; Mn 1966); D. Stolte &#8211; R. Wisset (dir.), Integritas. Geistige Wandlung und menschliche Wirklichkeit (T 1966); 7h. W. Adorno, Negative Dialektik (F 1966); J\u00f6rg Splett, Der Mensch in seiner Freiheit (Mz 1967); L. Monden, Conciencia, libre albedr\u00ed\u00ado, pecado (Herder Ba 1968).<\/p>\n<p>Max M\u00fcller<br \/>\nIII. Aspecto teol\u00f3gico<br \/>\n1. En di\u00e1logo con el concepto filos\u00f3fico de l. (y, mayormente, en uni\u00f3n indisoluble con \u00e9l) se ha formado desde el principio la doctrina eclesi\u00e1stica y teol\u00f3gica de la l., la cual ha estado determinada por el pensamiento filos\u00f3fico y a la vez ha influido en \u00e9l. Los impulsos del actual pensamiento sobre la l. (en la disputa de metaf\u00ed\u00adsica y \u00abpostmetaf\u00ed\u00adsica\u00bb) hasta ahora s\u00f3lo han influido aisladamente.<\/p>\n<p>En el lenguaje de los documentos del magisterio eclesi\u00e1stico la l. se entiende habitualmente como la l. psicol\u00f3gica y moral de elecci\u00f3n del hombre en general, pero especialmente en la esfera del -> pecado y de la -> justificaci\u00f3n se entiende como condici\u00f3n previa de la responsabilidad ante Dios. En las declaraciones doctrinales de la Iglesia no se describe de manera m\u00e1s exacta la esencia de esta l., que se presupone como conocida. Pero se resalta que se trata de una l. de violencia externa y tambi\u00e9n de necesidad interna (cf. Dz 1039 1041 1066 1094), y que su existencia es accesible a la experiencia natural de la raz\u00f3n (Dz 1650: no es una definici\u00f3n).<\/p>\n<p>De acuerdo con todo esto la Iglesia considera la l. de elecci\u00f3n como una parte esencial e inalienable de la naturaleza del -> hombre (Dz 160a 348 776 793 815 1027s 1065ss 1094 1388), y ha rechazado ya en sus tiempos primitivos los sistemas deterministas y fatalistas del ->gnosticismo y del ->manique\u00ed\u00adsmo, as\u00ed\u00ad como toda ->predestinaci\u00f3n, doctrina seg\u00fan la cual Dios mueve a la acci\u00f3n mala suprimiendo la l. humana (cf. Dz 160a 200 300 316ss 321s 348 514). Asimismo ha definido solemnemente que el hombre, incluso bajo la influencia del ->pecado original, permanece fundamentalmente libre; que \u00e9l debe asentir con l. a la gracia preveniente, necesaria para la salvaci\u00f3n; y que se puede resistir realmente a esta gracia, aun siendo suficiente (Dz 792 797 814s 1039ss 1065s 1093s 1291 1298 1359ss 1375 1521 1791 2305).<\/p>\n<p>Al mismo tiempo se rechaza, no s\u00f3lo la idea de una autonom\u00ed\u00ada (moral o psicol\u00f3gica) de la l. ante Dios, sino tambi\u00e9n la de que la l. del hombre infralapsario sea una capacidad de actuar desde las fuerzas de un sujeto seguro de s\u00ed\u00ad mismo. M\u00e1s bien, la l. se encuentra bajo los impulsos de la ->concupiscencia; y as\u00ed\u00ad est\u00e1 disminuida, debilitada y herida (Dz 160a 174 181 186 199 325 793). Adem\u00e1s, sin la gracia inmerecida de Dios, esta l. se encuentra en una absoluta incapacidad en orden al bien salv\u00ed\u00adfico (Dz 105 130 133ss 181 186 199s 300 317 373 811ss). Por tanto, aunque el hombre en virtud de su l. siga siendo responsable de s\u00ed\u00ad mismo, sin embargo, esta l. tan s\u00f3lo est\u00e1 capacitada para su acci\u00f3n m\u00e1s aut\u00e9ntica si es liberada por la libre -> gracia de Dios, absolutamente inmerecida para ella en cuanto simple criatura pecadora (Dz 134 160a 181 186 194 196 199s 317 797 811 1791). Esta liberaci\u00f3n de la l. por la gracia (->redenci\u00f3n) se refiere a la posibilidad y al acto de la acci\u00f3n libre (cf. Dz 177 182 etc.), y por cierto, como donaci\u00f3n de la acci\u00f3n libre a la l. misma.<\/p>\n<p>C\u00f3mo Dios puede constituir la l. natural en medio de su dependencia radical, y c\u00f3mo \u00e9l da su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica en cuanto libre, es una cuesti\u00f3n libremente disputada en las escuelas (cf. -> gracia y libertad).<\/p>\n<p>2. La filosof\u00ed\u00ada moderna s\u00f3lo ofrece algunos atisbos importantes para una teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica de la l. que vaya m\u00e1s all\u00e1 de la problem\u00e1tica de los sistemas postridentinos sobre la gracia. Primeramente habr\u00ed\u00ada que lograr aqu\u00ed\u00ad un concepto m\u00e1s profundo de la l. sobre la base fundamental de una -> antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica. Del mismo modo que en el ser creado en general la dependencia de Dios y la propia altura \u00f3ntica crecen en igual medida (no en medida inversa), y la posibilidad de poner tal ser en la existencia implica la singularidad del poder creador de Dios; as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n podemos decir sobre la l. creada: es ante todo una propiedad transcendental del ser en general, la cual corresponde a un ente en la medida de su nivel \u00f3ntico, y se llama l. por antonomasia all\u00ed\u00ad donde se ha alcanzado la altura \u00f3ntica de la persona espiritual: como disposici\u00f3n responsable sobre s\u00ed\u00ad mismo, y esto incluso frente a Dios, pues la dependencia de \u00e9l (a diferencia de la causalidad intramundana) incluye precisamente la dotaci\u00f3n con una libre subsistencia propia. Ahora bien, esta l. creada es querida en nuestro orden f\u00e1ctico como posibilidad de la libre comunicaci\u00f3n personal de -> Dios a un socio personal en un di\u00e1logo libre por ambas partes (-> alianza), por m\u00e1s que a la vez debamos reconocerla como aut\u00e9ntica entidad creada cuya finitud es experimentada en su -> historia e historicidad, en su corporalidad y su limitaci\u00f3n por la coacci\u00f3n del -> poder.<\/p>\n<p>Un concepto de l. como dignidad esencial de la ->persona, desarrollado a partir del libre amor de Dios y del interlocutor necesario para ello, deber\u00ed\u00ada constituir la base para una doctrina de la l. de ->conciencia correctamente entendida, o del derecho a un \u00abespacio\u00bb para la realizaci\u00f3n concreta de la l. frente a su indebida limitaci\u00f3n por el Estado y la Iglesia.<\/p>\n<p>En semejante concepci\u00f3n dialog\u00ed\u00adstica la l. deber\u00ed\u00ada concebirse como una realidad que ha de ser interpretada por Dios, y no como si ella \u00abfuera su propio juez\u00bb, pues es hist\u00f3rica y no puede someterse adecuadamente a su propia reflexi\u00f3n en el curso de su acto. Esta interpretaci\u00f3n hecha por Dios debe considerarse especialmente como juicio de condenaci\u00f3n y de justificaci\u00f3n gratuita de la l. culpable. Y entonces se conoce que la l. (griega) de elecci\u00f3n se relaciona con la l. (cristiana) por la gracia libertadora de Dios exactamente de la misma manera que la naturaleza con la gracia, de manera que la primera, sin perder su esencia, deja de alcanzar el sentido de la misma cuando no es elevada y redimida por la l. de los hijos de Dios (-> naturaleza y gracia).<\/p>\n<p>Y as\u00ed\u00ad puede determinarse tambi\u00e9n la verdadera relaci\u00f3n del hombre con su libertad. A saber, \u00e9l debe asumirla con gratitud como un don (no estamos \u00abcondenados\u00bb a la l.) y s\u00f3lo puede aceptarla como confiada a Dios con esperanza, y sin escr\u00fapulos ni justicia propia (pues, en principio, su acci\u00f3n particular y su decisi\u00f3n fundamental est\u00e1n sustra\u00ed\u00addas a una reflexi\u00f3n adecuada y segura).<\/p>\n<p>En la concepci\u00f3n teol\u00f3gica la l. es as\u00ed\u00ad l. desde Dios y hacia Dios (como su \u00abt\u00fa\u00bb y como \u00abhorizonte\u00bb de todo otro \u00abt\u00fa\u00bb). Y en medio de eso es disposici\u00f3n total del yo sobre s\u00ed\u00ad mismo de cara a lo definitivo; es disposici\u00f3n sobre s\u00ed\u00ad mismo con capacidad dialog\u00ed\u00adstica y est\u00e1 llamada a la realidad definitiva de un ->amor decidido. La l. se experimenta a s\u00ed\u00ad misma como ligada en cada caso a una insostenible situaci\u00f3n de perdici\u00f3n, como esclava; pero, en la aceptaci\u00f3n creyente de esta sentencia, tambi\u00e9n experimenta siempre la promesa de su liberaci\u00f3n por Jesucristo. En consecuencia, una doctrina sistem\u00e1tica de la l. ha de desembocar en el pensamiento de que \u00e9sta es un misterio para el otro y para s\u00ed\u00ad misma. Es misterio como originalidad dialog\u00ed\u00adstica, como liberada de la esclavitud, y lo es como l. llamada al misterio absoluto.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: H. Rondet, La gracia de Cristo (Estela Ba 1968); A. Rzadkiewicz, The Philosophical Bases of Human Liberty according to St. Thomas (Wa 1949); L. Oeing-Hanhoff, Zur thomistischen Freiheitslehre: Scholastik 31 (1956) 161-181; F. Bourassa, La libert\u00e9 Bous la gr\u00e4ce: Sciences Eccl\u00e9siastiques 9 (Montr\u00e9al 1957) 49-66 95-127; Rahner II 99-118 253-285; Barth KD IV\/3 553-779; H. Rondet, Essais sur la th\u00e9ologie de la gr\u00e4te (P 1961); J. B. Metz: HThG I 403-414; idem, Freiheit als philosophisch-theologisches Grenzproblem: Rahner GW I 287-314; Rahner VI 210-232 (Teologla de la libertad), 256-270 (A la par justo y pecador); M. Horkheimer &#8211; K. Rahner &#8211; C. F. v. Weizs\u00e4cker, \u00dcber die Freiheit (St &#8211; B 1965); H. Schlier, \u00fcber das vollkommene Gesetz der Freiheit: Die Zeit der Kirche (Fr 41966) 193-265; B. Weite, Heilsverst\u00e4ndnis (Fr 1966).<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>La concepto b\u00edblico de la libertad tiene como trasfondo la idea de la prisi\u00f3n o la esclavitud. Los gobernantes encarcelaban a aquellos que consideraban que obraban mal (Gn. 39.20); una naci\u00f3n conquistada pod\u00eda ser esclavizada por su conquistador; del mismo modo un prisionero de guerra pod\u00eda serlo por quien lo capturaba; o tambi\u00e9n un individuo, como en el caso de Jos\u00e9, pod\u00eda ser vendido como esclavo. Cuando la Biblia habla de la libertad siempre est\u00e1 impl\u00edcita la idea de la esclavitud o prisi\u00f3n previas. Libertad significa el feliz estado de haber sido liberado de la servidumbre para una vida de gozo y satisfacci\u00f3n qu\u00e9 anteriormente no era posible. La idea de libertad aparece en las Escrituras en su aplicaci\u00f3n secular com\u00fan (p. ej. Sal. 105.20; Hch. 26.32); pero tambi\u00e9n recibe un importante aporte teol\u00f3gico que surgi\u00f3 de la comprensi\u00f3n, por parte de Israel, de que esa libertad que disfrutaba al haberse librado del yugo extranjero era un don que le hab\u00eda dado Dios. En el NT la libertad se convierte en un importante concepto teol\u00f3gico para describir la salvaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. La libertad de Israel<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En el \u00e9xodo Dios liber\u00f3 a Israel de la esclavitud en Egipto a fin de que a partir de ese momento la naci\u00f3n pudiera servirlo como el pueblo de su acto (Ex. 19.3ss; 20.11ss; Lv. 25.55; cf. Is. 43.21). llev\u00f3 a la tierra en \u201cque fluye leche y miel\u201d (Ex. 3.8; cf. Nm. 14.7ss; Dt. 8.7ss), la estableci\u00f3 all\u00ed, y se ocup\u00f3 de mantenerla con independencia pol\u00edtica y prosperidad econ\u00f3mica mientras se apartara de la idolatr\u00eda y cumpliera sus leyes (Dt. 28.1\u201314). Esto quiere decir que la libertad de Israel no depend\u00eda de sus propios esfuerzos pol\u00edticos o militares, sino de la calidad de su obediencia a Dios. Su libertad era una bendici\u00f3n sobrenatural, el don de gracia de Yahv\u00e9h para su propio pueblo del pacto; era inmerecido y, aparte de \u00e9l, inalcanzable en primer lugar, y ahora solamente mantenida por su continuado favor. La desobediencia, ya sea como impiedad religiosa o injusticia social, traer\u00eda como consecuencia la p\u00e9rdida de la libertad. Dios habr\u00eda de juzgar a su pueblo por medio de desastres nacionales y esclavitud (Dt. 28.25, 47ss; cf. Jue. 2.14ss; 3.7ss, 12ss; 4.1ss; 6.1ss); habr\u00eda de levantar potencias hostiles contra \u00e9l, y finalmente la har\u00eda deportar a una tierra en la que no podr\u00eda esperar expresiones de su favor (Dt. 28.64ss; Am. 5; 2 R. 17.6\u201323; cf. Sal. 137.1\u20134).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La estructura del concepto teol\u00f3gico de la libertad resulta plenamente evidente aqu\u00ed. La libertad, tal como la concibe el AT, significa, por un lado, la liberaci\u00f3n ante fuerzas creadas que pretenden evitar que los hombres sirvan a su Creador y lo disfruten, y, por otro lado, la positiva felicidad de vivir en comuni\u00f3n con Dios, bajo su pacto, en el lugar que le plazca manifestarse y bendecir. La libertad es libertad <i>de <\/i>la esclavitud de los poderes que se oponen a Dios <i>para <\/i>el cumplimiento de sus demandas sobre nuestra vida. La libertad no es logro del hombre mismo, sino don gratuito de la gracia, algo que, aparte de la acci\u00f3n de Dios, el hombre no puede alcanzar de ninguna manera. En su continuidad, la libertad es una bendici\u00f3n del pacto, algo que Dios ha prometido mantener mientras su pueblo se mantenga fiel. La libertad no significa independencia de Dios, sino que es precisamente en el servicio de Dios que el hombre encuentra su perfecta libertad. El hombre puede disfrutar de l a liberaci\u00f3n de la esclavitud a lo creado solamente haci\u00e9ndose esclavo de su Creador. Es as\u00ed que la manera en que Dios libera a los hombres de quienes los mantienen cautivos, como tambi\u00e9n de sus enemigos, es haci\u00e9ndolos esclavos suyos. Los libera acerc\u00e1ndolos a s\u00ed mismo (Ex. 19.4).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Las profec\u00edas de Isa\u00edas sobre la liberaci\u00f3n del cautiverio y la restauraci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, a\u00f1adieron contenido religioso a la idea de la libertad, al recalcar el hecho de que dichos acontecimientos preceder\u00edan a una nueva experiencia, sin precedentes, de comuni\u00f3n gozosa y plena con el benevolente Dios de Israel (Is. 35.3\u201310; 43.14\u201344.5; 45.14\u201317; 49.8\u201350.3; 51.17\u201352.12; 54; 61.1ss, etc.; cf. Ez. 36.16\u201336; 37.15\u201328).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Como todos los miembros de la naci\u00f3n liberada eran, como tales, siervos de Dios (Lv. 25.42, 55), los israelitas que, acuciados por la pobreza, se vend\u00edan para servicios dom\u00e9sticos no deb\u00edan ser tratados como los esclavos extranjeros, como mera propiedad, en posesi\u00f3n hereditaria de sus amos (Lv. 25.44ss). Deb\u00edan ser liberados cada s\u00e9ptimo a\u00f1o (a menos que hubieran elegido voluntariamente hacer permanente su servicio) en memoria de la liberaci\u00f3n de Israel de la esclavitud egipcia por parte de Dios (Dt. 15.12ss). Cada cincuenta a\u00f1os, adem\u00e1s de la liberaci\u00f3n de los servicios israelitas, tambi\u00e9n deb\u00eda volver a su propietario hereditario la tierra enajenada (Lv. 25.10). Jerem\u00edas denunci\u00f3 al pueblo en raz\u00f3n de que, habiendo de esa manera \u201cproclamado la libertad\u201d para los siervos hebreos, renegaron de la promesa (Jer. 34.8\u201317).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. La libertad cristiana<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El desarrollo pleno de la idea de libertad aparece en los evangelios y en las ep\u00edstolas de Pablo, en los que se revela que los enemigos de quienes Dios libera a su pueblo por medio de Cristo son el pecado, Satan\u00e1s, la ley, y la muerte.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El ministerio p\u00fablico de Cristo fue de liberaci\u00f3n. \u00c9l mismo lo inici\u00f3 proclam\u00e1ndose como el cumplimiento de Is. 61.1: \u201c\u2026 me ha ungido \u2026 (para) pregonar libertad a Ios cautivos\u201d (Lc. 4.16ss). Cristo ignor\u00f3 los deseos de los zelotes de lograr una liberaci\u00f3n nacional de Roma, y declar\u00f3 que hab\u00eda venido a liberar a los israelitas del estado de esclavitud al pecado y a Satan\u00e1s en que los hab\u00eda encontrado (Jn. 8.34\u201336, 41\u201344). Hab\u00eda venido, dijo, a derrotar al \u201cpr\u00edncipe de este mundo\u201d, al \u201chombre fuerte\u201d, y a liberar a sus prisioneros (Jn. 12.31s; Mr. 3.27; Lc. 10.17s). Los exorcismos (Mr. 3.22ss) y las curaciones (Lc. 13.16) formaban parte de esta obra de liberaci\u00f3n. Cristo apel\u00f3 a estos hechos (Lc. 11.20; cf. Mt. 12.28) como prueba positiva de la llegada del *reino de Dios a los hombres (e. d. el prometido estado escatol\u00f3gico en que los hombres recibir\u00edan realmente el perd\u00f3n de Dios y la salvaci\u00f3n, y ser\u00edan efectivamente sometidos a su voluntad).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pablo acuerda considerable importancia al pensamiento de que Cristo libera a los creyentes, aqu\u00ed y ahora, de las influencias destructivas que anteriormente los esclavizaban: del pecado, ese amo tir\u00e1nico cuya paga por los servicios prestados es la muerte (Ro. 6.18\u201323); de la ley como sistema de salvaci\u00f3n, que pon\u00eda de manifiesto el pecado y le daba su fuerza (G\u00e1. 4.21ss; 5.1; Ro. 6.14; 7.5\u201313; 8.2; 1 Co. 15.56); del demon\u00edaco \u201cpoder de las tinieblas\u201d (1 Co. 1.13) ; de la superstici\u00f3n polite\u00edsta (1 Co. 10.29; G\u00e1. 4.8); y de la carga del ceremonialismo jud\u00edo (G\u00e1. 2.4). A todo esto, afirma Pablo, se a\u00f1adir\u00e1 en su momento (Ro. 8.18\u201321) la libertad del remanente parcial de esclavitud al pecado que mora en nosotros (Ro. 7.14, 23), y de la decadencia f\u00edsica y la muerte.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Esta libertad, en todos sus aspectos, es un don de Cristo, quien por su muerte redimi\u00f3 a su pueblo de la esclavitud (1 Co. 6.20; 7.22s). (Puede haber aqu\u00ed una alusi\u00f3n a la ficci\u00f3n legal por la cual las deidades griegas \u201ccompraban\u201d esclavos para su manumisi\u00f3n.) La libertad presente de los efectos de la ley, y de las garras del pecado y la muerte, se hace efectiva en los creyentes por el Esp\u00edritu que los une en Cristo por la fe (Ro. 8.2; 2 Co. 3.17). La liberaci\u00f3n trae aparejada la adopci\u00f3n (Ga. 4.5); los que son liberados de culpabilidad se convierten en hijos de Dios, y reciben el Esp\u00edritu de Cristo como Esp\u00edritu de adopci\u00f3n, que les asegura que realmente son hijos y herederos de Dios (G\u00e1. 4.6s; Ro. 8.15s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La respuesta del hombre al don divino de la libertad (<\/span><span style=''>eleutheria<\/span><span lang=ES style=''>), y por cierto el modo mismo de recibirla, es una libre aceptaci\u00f3n de la esclavitud (<\/span><span style=''>douleia<\/span><span lang=ES style=''>) a Dios (Ro. 6.17\u201322), a Cristo (1 Co. 7.22), a la justicia (Ro. 6.18), y a todos los hombres por amor al evangelio (1 Co. 9.19\u201323) y al Salvador (2 Co. 4.5). La libertad cristiana no equivale a una abolici\u00f3n de la responsabilidad, ni a una sanci\u00f3n de la licencia. El cristiano ya no se encuentra \u201cbajo la ley\u201d (Ro. 6.14) para la salvaci\u00f3n, pero esto no quiere decir que est\u00e9 \u201csin ley de Dios\u201d (1 Co. 9.21). La ley divina, en la forma que la interpret\u00f3 y ejemplific\u00f3 Cristo mismo, permanece como modelo de la voluntad de Cristo para los que \u00e9l mismo liber\u00f3 (1 Co. 7.22). En consecuencia, los cristianos est\u00e1n \u201cbajo la ley de Cristo\u201d (1 Co. 9.21). La \u201cley de Cristo\u201d (G\u00e1. 6.2)\u2014\u201cley de la libertad\u201d, seg\u00fan Santiago (Stg. 1.25; 2.12)\u2014es la ley del amor (G\u00e1. 5.13s; cf. Mr. 12.28ss; Jn. 13.34), el principio del sacrificio personal voluntario y sin reservas por el bien de los hombres (1 Co. 9.1\u201323; 10.23\u201333) y la gloria de Dios (1 Co. 10.31). Esta vida de amor es la respuesta de gratitud que el evangelio liberador exige y evoca. La libertad cristiana es precisamente libertad para el amor y el servicio a Dios y los hombres, y por lo tanto se abusa de ella cuando se convierte en excusa para la licencia sin amor (G\u00e1. 5.13; cf. 1 P. 2.16; 2 P. 2.19), o la desconsideraci\u00f3n irresponsable (1 Co. 8.9\u201312).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pablo escribi\u00f3 su Ep\u00edstola a los *G\u00e1latas para contrarrestar la amenaza a la libertad cristiana representada por la teolog\u00eda judaizante. La cuesti\u00f3n b\u00e1sica, seg\u00fan \u00e9l, era la suficiencia de Cristo para la salvaci\u00f3n, independientemente de todas las obras de la ley. Los judaizantes sosten\u00edan que los gentiles que hab\u00edan puesto su fe en Cristo deb\u00edan, adem\u00e1s, hacerse circuncidar para ser salvos. Pablo argumentaba que si as\u00ed fuera, por el mismo razonamiento tambi\u00e9n tendr\u00edan que guardar toda la ley de Mois\u00e9s para ser salvos; pero esto equivaldr\u00eda a buscar la justificaci\u00f3n por medio de la ley, lo que significar\u00eda en realidad apartarse de la gracia y de Cristo (G\u00e1. 5.2\u20134). Pablo afirmaba que el cristiano, tanto gentil como jud\u00edo, est\u00e1 libre de toda necesidad de llevar a cabo obras de la ley para ser aceptado, porque como creyente en Cristo ya est\u00e1 plenamente aceptado (G\u00e1. 3.28s); la prueba de ello es el don del Esp\u00edritu que mora en \u00e9l (G\u00e1. 3.2s, 14; 4.6; 5.18). No hay raz\u00f3n para que el creyente gentil tenga que recargarse con ceremonias mosaicas (circuncisi\u00f3n, calendario festivo [G\u00e1. 4.10], etc.), que de todos modos pertenecen a la era precristiana. La obra redentora de Cristo ya lo ha liberado completamente de la necesidad de buscar la salvaci\u00f3n por medio de la ley (G\u00e1. 3.13; 4.5; 5.1) Su tarea es ahora, primero, la de proteger esa libertad recibida de Dios contra todos los que puedan decirle que la fe sola en Cristo no es suficiente para salvarlo (G\u00e1. 5.1) y, segundo, darle a su libertad el mejor de los usos, dejando que el Esp\u00edritu lo gu\u00ede a un cumplimiento responsable de la ley del amor (G\u00e1. 5.13ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En otra de sus cartas Pablo expone un punto similar. El cristiano est\u00e1 libre de la necesidad de trabajar para su salvaci\u00f3n, y no est\u00e1 sujeto ni al ceremonialismo jud\u00edo ni a la superstici\u00f3n y los tab\u00faes de los paganos. Hay una amplia esfera de cosas sin importancia en la que \u201ctodas las cosas me son l\u00edcitas\u201d (1 Co. 6.12; 10.23). En esta esfera el cristiano debe utilizar su libertad responsablemente, mirando siempre hacia lo que es expeditivo y edificante, y con gran consideraci\u00f3n para con la conciencia del hermano m\u00e1s d\u00e9bil (cf. 1 Co. 8\u201310; Ro. 14.1\u201315.7).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. El \u201clibre albedr\u00edo\u201d<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El debate hist\u00f3rico sobre si los hombres ca\u00eddos tienen \u201clibre albedr\u00edo\u201d s\u00f3lo est\u00e1 indirectamente relacionado con el concepto b\u00edblico de libertad. Debemos hacer las distinciones necesarias a fin de indicar las cuestiones que se han de tener en cuenta.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>1. Si se toma moralmente y psicol\u00f3gicamente la frase \u201clibre albedr\u00edo\u201d, con el significado de poder de elecci\u00f3n sin restricciones, espont\u00e1nea y voluntaria, y en consecuencia responsable, la Biblia en todas partes supone que todos los hombres, como tales, lo poseen, tanto los regenerados como los no regenerados.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. Si se toma la frase en sentido metaf\u00edsico, como indicaci\u00f3n de que las acciones futuras de los hombres son indeterminadas, y por lo tanto, en principio, impredecibles, la Biblia parecer\u00eda no afirmar ni negar una indeterminacion en cuanto a las acciones futuras en relaci\u00f3n con la constituci\u00f3n moral o f\u00edsica del agente mismo, pero s\u00ed parece dar a entender que ning\u00fan acontecimiento futuro es indeterminado con respecto a Dios, porque \u00e9l todo lo sabe con antelaci\u00f3n, y en cierto sentido lo ordena todo de antemano (* <span style='text-transform:uppercase'>Providencia<\/span>; * <span style='text-transform: uppercase'>Redestinac\u00edon<\/span>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. Si se toma la frase teol\u00f3gicamente, como si denotara una habilidad natural del hombre no regenerado para llevar a cabo actos que son indudablemente buenos a los ojos de Dios, o para responder a la invitaci\u00f3n del evangelio, pasajes cono Ro. 8.5\u20138; Ef. 2.1\u201310; Jn. 6.44 parecen indicar que ning\u00fan hombre tiene la libertad de obedecer y tener fe mientras no sea liberado del dominio del pecado por la gracia preventiva. Todas sus elecciones voluntarias son, en un sentido u otro, actos de servidumbre al *pecado, hasta que la gracia rompe el poder del pecado y lo lleva a obedecer el evangelio (cf. Ro. 6.17\u201322; * <span style='text-transform:uppercase'>Regenerac\u00edon<\/span>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0Calvino, <i>Instituci\u00f3n<\/i>, 3.19. Arndt; <etiqueta id=\"#_ftn219\" name=\"_ftnref219\" title=\"\"><i>MM<\/i><\/etiqueta>; H. Schlier, <i>TDNT <\/i>2, pp. 487\u2013502; J. Blunck, <i>NIDNTT <\/i>1, pp. 715\u2013720; <etiqueta id=\"#_ftn220\" name=\"_ftnref220\" title=\"\"><i>LAE<\/i><\/etiqueta>, pp. 326ss; Calvin, <i>Institutio<\/i>, 3.19.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn221\" name=\"_ftnref221\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.I.P.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lev 25:10 pregonar\u00e9is l en la tierra a todos sus Psa 119:45 andar\u00e9 en l, porque busqu\u00e9 tus Isa 61:1 a publicar l a los cautivos, y a los presos Jer 34:8 hizo pacto con .. para promulgarles l Jer 34:17 yo promulgo l, dice Jehov\u00e1, a la espada Luk 4:18 l a los cautivos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/libertad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLIBERTAD\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5153","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5153","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5153"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5153\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5153"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5153"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5153"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}