{"id":5161,"date":"2016-02-05T01:05:42","date_gmt":"2016-02-05T06:05:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/llaves\/"},"modified":"2016-02-05T01:05:42","modified_gmt":"2016-02-05T06:05:42","slug":"llaves","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/llaves\/","title":{"rendered":"LLAVES"},"content":{"rendered":"<p>trozo grande de madera \u2014se llevaba al hombro, Is, 22, 22\u2014 con el que antiguamente se corr\u00ed\u00ada el cerrojo de una puerta. Las cerraduras hac\u00ed\u00adan en madera, empotradas en el marco de la puerta y sostenidas con clavijas y nudos, Neh 3, 3. Para accionar el cerrojo, a manera de ll., hab\u00ed\u00ada una manecilla especial, Cnt 5, 5.<\/p>\n<p>La figura de las ll. simboliza responsabilidad y autorizaci\u00f3n para  proclamar la apertura del reino. A Dios y Jes\u00fas corresponde el poder sobre las ll. del universo entero; Cristo que tiene las ll. de la Muerte y del Hades, Ap 1, 18, entreg\u00f3 a Pedro las ll. del reino de los Cielos invisti\u00e9ndole as\u00ed\u00ad del poder de atar y desatar la tierra, Mt 16, 19, es decir,  confi\u00e1ndole el poder disciplinario sobre la Iglesia a trav\u00e9s de la cual el hombre tiene acceso al Reino de Dios.   Lluvia, como el clima de Palestina se condiciona a la ll., en verano era  algo excepcional, 1 S 12, 17-18. Las cosechas depend\u00ed\u00adan de que la ll. cayese a tiempo, Lv 26, 4; Dt 11, 14 y 17; Jr 5, 24. La falta de ll. era se\u00f1al de un castigo de Dios, Am 4, 7. La sequ\u00ed\u00ada produc\u00ed\u00ada efectos desastrosos, 1 R 17, 7; 18, 1-2; Jl 1, 10-12. Seg\u00fan la creencia, la ll. ven\u00ed\u00ada de dep\u00f3sitos inmensos en el Cielo, Gn 7, 11; Sal 65, 9; 148, 4. La l. produc\u00ed\u00ada efectos desastrosos en el hombre, tal como sucedi\u00f3 en el  \u00c2\u00ae Diluvio; y se le consideraba tambi\u00e9n una bendici\u00f3n de Dios, Mt 5, 45; Gn 27, 28; Dt 28, 12.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>En la antig\u00fcedad las llaves son el s\u00ed\u00admbolo de la autoridad y del poder. Darle a uno las llaves de la ciudad es entregarle la autoridad suprema de gobierno sobre ella. Dios tiene las llaves del cielo, de donde baja la lluvia cuando \u00e9l abre (Lc 4,25), y las llaves del abismo o reino de la muerte, sobre el que ejerce omn\u00ed\u00admodo poder (Ap 20,1-3). Jesucristo tiene \u00abla llave de David, que abre y nadie cierra, cierra y nadie abre (Ap 3,7), cumpliendo de este modo la profec\u00ed\u00ada de Isa\u00ed\u00adas (Is 22,22), que hac\u00ed\u00ada de las llaves de David t\u00ed\u00adtulo mesi\u00e1nico y s\u00ed\u00admbolo de su poder. Las llaves del Reino de los cielos confieren a Pedro la autoridad m\u00e1xima para gobernar la Iglesia (Mt 16,19). La llave de la ciencia (Lc 11,52) es tambi\u00e9n una expresi\u00f3n metaf\u00f3rica, que indica el conocimiento. ->; Iglesia.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> Pedro, Iglesia). Son s\u00ed\u00admbolo de autoridad, entendida sobre todo en sentido hermen\u00e9utico: reflejan la capacidad de interpretar rectamente la Escritura. Reciben una importancia especial en el evangelio de Mateo, donde se distinguen y vinculan las llaves de los escribas y fariseos, las de Pedro y las de cada comunidad cristiana.<\/p>\n<p>(1) Escribas y fariseos (Mt 23,13). Ellos no han de entenderse aqu\u00ed\u00ad como representantes de una autoridad ajena a la Iglesia (en la l\u00ed\u00adnea del judaismo rab\u00ed\u00adnico posterior), sino como cristianos de l\u00ed\u00adnea farisea, cuya existencia e influjo ha destacado Hechos (cf. Hch 15,5). Pues bien, estos escribas y fariseos se atribuyen el poder de las llaves, es decir, la capacidad de interpretar la Ley de Dios: \u00ab\u00c2\u00a1Ay de vosotros, escribas y fariseos, hip\u00f3critas! Porque cerr\u00e1is el reino de los cielos delante de los hombres. \u00c2\u00a1Pues vosotros no entr\u00e1is, ni dej\u00e1is entrar a los que est\u00e1n entrando!\u00bb (Mt 23,13). Mateo critica de esta forma a los escribas* y fariseos de la Iglesia, que han querido tomar el poder de las llaves, para utilizarlas de un modo legalista, cerrando el reino de Dios a los otros (es decir, a los que no cumplen sus normas, a los pobres de Jes\u00fas, a los impuros). Actuando de ese modo, ellos no entran en el Reino (pues no aceptan la apertura de Jes\u00fas a los pobres), ni dejan entrar a los dem\u00e1s (pues les cierran el camino de la Iglesia, que es portadora de ese Reino).<\/p>\n<p>(2) Las llaves de Pedro (Mt 16,17-19) sirven para abrir el Reino a los pobres. Pedro las utiliz\u00f3 una vez y para siempre, en el momento decisivo de la Iglesia, como clavero supremo, abriendo con esas llaves de Dios el mismo reino mesi\u00e1nico para los pobres y expulsados de la ley jud\u00ed\u00ada y tambi\u00e9n para los restantes cristianos, todos los que aceptan el evangelio seg\u00fan Mateo, asentados sobre la roca de su fe, esto es, sobre su interpretaci\u00f3n liberadora de Jes\u00fas. \u00abTe dar\u00e9 las llaves del reino de los cielos, y lo que ates en la tierra quedar\u00e1 atado en los cielos y lo que desates en la tierra quedar\u00e1 desatado en los cielos\u00bb (Mt 16,19). Aqu\u00ed\u00ad no se dice lo que Pedro ha de hacer en el futuro, sino lo que ha hecho, abriendo para siempre las puertas de Israel y de Jes\u00fas (las de Israel por medio de Jes\u00fas) a todos los pueblos de la tierra. Una tradici\u00f3n cat\u00f3lica de Roma ha referido estas palabras a cada uno de los papas, como si ellos siguieran teniendo la misma autoridad fundadora (\u00c2\u00a1piedra!) y doctrinal (\u00c2\u00a1atar y desatar!) que tuvo Pedro cuando interpret\u00f3 el judaismo (l\u00ed\u00adnea de Santiago) de una forma universal (l\u00ed\u00adnea de Pablo). Esta es una lectura posible y v\u00e1lida del texto, pero el final del Evangelio, dirigido a todos los misioneros de Jes\u00fas y abierto a todos los pueblos, no ha sentido la necesidad de conceder un lugar o tarea especial a Pedro (cf. Mt 28,16-20), pues la apertura universal de la Iglesia se encuentra ya asegurada por lo que Pedro hizo al comienzo de la Iglesia. Otras l\u00ed\u00adneas cristianas (Marcos o Pablo, Santiago o el Apocalipsis, Juan y las pastorales) no han sentido la necesidad de apelar a un pasaje como \u00e9ste. De todas formas, una vez que ha sido recibido por el Nuevo Testamento, puede recibir un valor y suscitar una din\u00e1mica (una historia de la recepci\u00f3n) muy especial, como ha destacado la Iglesia cat\u00f3lica. La funci\u00f3n de Pedro como roca o base resulta inseparable de su tarea de \u00abescriba  experto en el reino de los cielos\u00bb (cf. Mt 13,51), capaz de vincular las palabras de la antigua ley israelita y la experiencia nueva de Jes\u00fas, que le ha ofrecido las llaves del reino de los cielos, es decir, las llaves de Dios. Pedro ha sabido emplearlas, ratificando para siempre la interpretaci\u00f3n verdadera del Evangelio, que vincula la fidelidad a la ley (propia de Santiago; cf. Mt 5,17-20) y la misi\u00f3n universal (destacada por Pablo; cf. Mt 28,16-20). As\u00ed\u00ad lo ha hecho de una vez y para todas; as\u00ed\u00ad lo recuerdan y actualizan, apelando a Pedro, los papas de Roma.<\/p>\n<p>(3) Las llaves de cada comunidad (Mt18,15-20). Este pasaje atribuye a cada comunidad el poder de las llaves que Mt 16,17-19 atribu\u00ed\u00ada a Pedro, pero omite la primera funci\u00f3n (ser roca), quiz\u00e1 suponiendo que ella no puede repetirse: \u00abEn verdad os digo: todo lo que at\u00e9is en la tierra habr\u00e1 sido atado en el cielo, y todo lo que desat\u00e9is en la tierra habr\u00e1 sido desatado en el cielo\u00bb (Mt 18,18). De esa manera concede a cada comunidad cristiana una autoridad suprema, en clave de evangelio, en la l\u00ed\u00adnea de Pedro: de una forma que resulta l\u00f3gica en el contexto del judaismo y cristianismo antiguo, pero que va en contra de una visi\u00f3n jer\u00e1rquica posterior de la Iglesia, el Jes\u00fas de Mateo, que ha concedido una autoridad especial a Pedro, en el principio de la Iglesia, no atribuye despu\u00e9s las llaves de Dios (atar-desatar) a unas personas especiales, dotadas de jerarqu\u00ed\u00ada superior, sino a cada una de las comunidades cristianas (donde est\u00e9n dos o tres reunidos en mi nombre&#8230;). Lo que hizo Pedro en su tiempo, de una vez por siempre, para el conjunto de la Iglesia (entendida de modo universal), pueden y deben hacerlo despu\u00e9s los creyentes reunidos de cada iglesia particular, que as\u00ed\u00ad aparecen como herederos de su funci\u00f3n constituyente o magisterial (que en el fondo es la misma). L\u00f3gicamente, eso no impide que ellos puedan nombrar despu\u00e9s obispos.<\/p>\n<p>(4) Visi\u00f3n del Apocalipsis. Concibe las llaves como signo de autoridad (abrir y cerrar) sobre la casa del mundo. En un momento parece que ellas est\u00e1n en manos del \u00e1ngel (Sat\u00e1n) que ha bajado para abrir con su llave las puertas del pozo del abismo (Ap 9,1), haciendo as\u00ed\u00ad que suban todos los males sobre el mundo. Pero la llave me si\u00e1nica de David (que abre y nadie cierra, cierra y nadie abre) la tiene Jesucristo (Ap 3,7), de manera que \u00e9l posee autoridad sobre el Hades y la muerte (Ap 1,18). Por eso tiene incluso la llave del abismo, haciendo que un \u00e1ngel encierre all\u00ed\u00ad a Sat\u00e1n (20,1), primero por mil a\u00f1os, luego para siempre. Cristo abre las puertas de la muerte y Hades (20,14), de tal forma que todos los all\u00ed\u00ad cautivos pueden liberarse, inscribi\u00e9ndose en el Libro de la Vida, como herederos de la Ciudad abierta, cuyas doce puertas no se cierran ya ni de d\u00ed\u00ada ni de noche (21,25): al final no habr\u00e1 llaves; la Ciudad del Cristo est\u00e1 siempre abierta, en gozo y confianza para todos los humanos.<\/p>\n<p>Cf. R. AGUIRRE (ed.), Pedro en la Iglesia primitiva, Verbo Divino, Estella 1990; R. E. BROWN (ed.), Pedro en el Nuevo Testamento, Sal Terrae, Santander 1976; O. CULLMANN, San Pedro, Ediciones 62, Madrid 1967; J. DELORME (ed.), El ministerio y los ministerios seg\u00fan el Nuevo Testamento, Cristiandad, Madrid 1975: J. GNILKA, Pedro y Roma. La figura de Pedro en los dos primeros siglos de la Iglesia, Herder, Barcelona 2003; T. V. SMITH, Petrine Controversies in Early Christianity. Altitudes towards Peter in Christian Writings of the First Two Centuries, WUNT 11\/15, Mohr, Tubinga 1985; T. WIARDA, Peter in the Gospels: Patteni, Personalitv and Relationship, WUNT 2\/127, Mohr, Tubinga 2000.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>trozo grande de madera \u2014se llevaba al hombro, Is, 22, 22\u2014 con el que antiguamente se corr\u00ed\u00ada el cerrojo de una puerta. Las cerraduras hac\u00ed\u00adan en madera, empotradas en el marco de la puerta y sostenidas con clavijas y nudos, Neh 3, 3. 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