{"id":5173,"date":"2016-02-05T01:06:51","date_gmt":"2016-02-05T06:06:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/magos\/"},"modified":"2016-02-05T01:06:51","modified_gmt":"2016-02-05T06:06:51","slug":"magos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/magos\/","title":{"rendered":"MAGOS"},"content":{"rendered":"<p>griego magoi, astr\u00f3logo. Casta sacerdotal de la antigua Persia. La religi\u00f3n de los magos fue asimilando elementos babil\u00f3nicos, tales como la astrolog\u00ed\u00ada, la demonolog\u00ed\u00ada y la magia. Los magos en la antig\u00fcedad fueron considerados sabios y ejerc\u00ed\u00adan labores en las cortes, consultados permanentemente por los reyes en muchos temas, como la astrolog\u00ed\u00ada, la adivinaci\u00f3n, la oniromancia, el futuro, etc. Egipto fue pa\u00ed\u00ads de magos, el fara\u00f3n consult\u00f3 a los magos, que no le pudieron interpretar sus sue\u00f1os misteriosos, lo que s\u00ed\u00ad hizo Jos\u00e9, pues la ciencia que Dios le dio los ridiculiz\u00f3, Gn 41, 8-32. Practicaban la hechicer\u00ed\u00ada y el encantamiento, Ex 7,  11 y 22; 8, 3 y 14-15, tambi\u00e9n opacados por el conocimiento que da Yahv\u00e9h a los suyos, tal como dijo el profeta: \u2020\u0153Yo hago que fallen las se\u00f1ales de los m. y que deliren los adivinos; hago retroceder a los sabios y convierto su ciencia en necedad\u2020\u009d, Is 44, 25. Daniel tambi\u00e9n recibi\u00f3 sus conocimientos de Dios y por su pericia en interpretar sue\u00f1os fue considerado un mago por Nabucodonosor, rey de Babilonia, y fue nombrado jefe de los m. de la corte, Dn 4, 6. Las Escrituras proscriben la pr\u00e1ctica de la magia como idolatr\u00ed\u00ada, Ex 22, 17; Lv 19, 31; 20, 6; Dt 18, 11.<\/p>\n<p>Por eso  los magos mencionados en la Biblia, que vinieron de Oriente a adorar al ni\u00f1o Jes\u00fas, Mt 2, 1-12, eran considerados unos hombres sabios.<\/p>\n<p>De Persia  Babilonia o Arabia podr\u00ed\u00adan ser los m. que buscaban al Mes\u00ed\u00adas para adorarle, siguiendo su estrella de Oriente, lo que indica seg\u00fan el evangelista Mateo, que eran sabios astr\u00f3nomos que siguieron una estrella hasta Bel\u00e9n, en Judea, tal como dice el or\u00e1culo, Nm 24, 17, para rendir homenaje a Jes\u00fas reci\u00e9n nacido Jes\u00fas, Mt 1, 1-2. Le llevaron presentes, Mt 1, 11, en los cuales los Padres ven simbolismos de la Realeza de Jes\u00fas en el oro; la Divinidad en el incienso; y la pasi\u00f3n en la mirra. La tradici\u00f3n los ha considerado reyes y le ha dado los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Originalmente era una casta religiosa entre los persas. Su devoci\u00f3n a la astrolog\u00ed\u00ada, la adivinaci\u00f3n y la interpretaci\u00f3n de sue\u00f1os result\u00f3 en una extensi\u00f3n del significado de la palabra, y hacia el siglo I a. de J.C. los t\u00e9rminos magos y caldeos se aplicaban universalmente a los adivinos y a los exponentes de cultos religiosos esot\u00e9ricos a trav\u00e9s del mundo mediterr\u00e1neo. Mago o brujo es el nombre de Sim\u00f3n (Act 8:9), Barjes\u00fas (Act 13:6), y Elimas (Act 13:8). A los reyes magos del oriente (Mateo 2) se les llama magos. No se sabe nada de su tierra natal, pero la teor\u00ed\u00ada de que vinieron de Arabia F\u00e9lix (Arabia del sur) es muy probable. La astrolog\u00ed\u00ada se practicaba all\u00e1 y una tradici\u00f3n de expectaciones mesi\u00e1nicas israelitas puede haber sobrevivido en esa regi\u00f3n desde los dias de la reina de Saba. Una leyenda antigua relaciona Arabia del sur con la Israel de Salom\u00f3n, pero la leyenda de los tres reyes magos aparece mucho m\u00e1s tarde en la \u00e9poca medieval.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(sabios).<\/p>\n<p> Los que adoraron a Jes\u00fas en Mt.2, sabemos que eran 3, y que uno era negro, porque as\u00ed\u00ad lo habia profetizado el Esp\u00ed\u00adritu Santo en el Sal 72:10-11 y Isa 60:6.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>ver, MAGIA, ADIVINACI\u00ed\u201cN, ESTRELLA DE ORIENTE<\/p>\n<p>vet, (gr. \u00abMagoi\u00bb, del viejo persa \u00abMagav\u00bb, \u00abgrande\u00bb). Nombre dado a los sabios que llegaron de Oriente para adorar al ni\u00f1o Jes\u00fas (Mt. 2:1). Los magos eran una casta sacerdotal numerosa, que constitu\u00ed\u00ada una de las seis tribus medas (Herodoto 1:101). Cuando los persas sometieron a los medos, los magos no perdieron su influencia. Intentaron vanamente apoderarse del trono, sufriendo por ello una horrenda matanza, pero pronto volvieron a recuperar su gran influencia (Herodoto 3:79). Los magos adoraban el aire, la tierra, el agua y, sobre todo, el fuego, cuyo culto se celebraba generalmente bajo unos techos, donde noche y d\u00ed\u00ada manten\u00ed\u00adan viva la llama sagrada. Los cad\u00e1veres no pod\u00ed\u00adan ser ni quemados ni enterrados, ni dejados a las aguas, ni expuestos a la descomposici\u00f3n en pleno aire, lo que hubiera contaminado uno de los elementos de su culto. Es por esta raz\u00f3n que eran abandonados a las fieras o a las aves de rapi\u00f1a (cfr. Herodoto 1:140; Estrab\u00f3n 15:3, 20). Los magos elevaban torres, llamadas torres del silencio, provistas en su parte superior de barras transversales a modo de perchas, sobre las que se posaban los buitres y cuervos que cumpl\u00ed\u00adan su siniestra funci\u00f3n. Las vestiduras sacerdotales de los magos se compon\u00ed\u00ada de un ropaje blanco y un alto turbante de fieltro con dos piezas que ocultaban las mejillas. Se proclamaban mediadores entre Dios y el hombre, y ofrec\u00ed\u00adan los sacrificios (Herodoto 1:132; 7:43), e interpretaban los sue\u00f1os, los presagios, pretend\u00ed\u00adan poder preanunciar el porvenir (Herodoto 1:107, 120; 7:19, 37, 113). Procuraban matar diligentemente a todos los animales que proven\u00ed\u00adan, seg\u00fan ellos, de una creaci\u00f3n mala (Herodoto 1:140). Los extranjeros prestaban menos atenci\u00f3n a sus doctrinas y a su ceremonial que a sus encantamientos. Poco a poco, los griegos vinieron a llamar \u00abmago\u00bb a todo adivino que empleara los m\u00e9todos y sortilegios de Oriente. El jud\u00ed\u00ado Barjes\u00fas era mago (Hch. 13:6), lo mismo que aquel Sim\u00f3n que hab\u00ed\u00ada enga\u00f1ado mucho tiempo a los samaritanos (Hch. 8:9). (V\u00e9anse MAGIA, ADIVINACI\u00ed\u201cN.) En cuanto a los magos de Mt. 2:1, es imposible determinar su n\u00famero por la mera menci\u00f3n de su triple don; tampoco se les puede denominar reyes aplicando Sal. 68:30-32; Is. 49:7; 60:3,10. Tambi\u00e9n est\u00e1 en pie la cuesti\u00f3n de si pudieron ser de origen persa, como podr\u00ed\u00ada indicar un uso estricto del t\u00e9rmino \u00abmagos\u00bb, o si podr\u00ed\u00ada tratarse de caldeos de Babilonia, como pudiera ser con un uso m\u00e1s amplio del mismo t\u00e9rmino. La espera, por parte de los jud\u00ed\u00ados, del Mes\u00ed\u00adas llamado a reinar sobre todo el mundo, era en aquella \u00e9poca conocida en todo el Oriente; es posible que fuera ello lo que llevara a unos astr\u00f3logos paganos a viajar a Jerusal\u00e9n al haber visto una se\u00f1al prodigiosa en el cielo (v\u00e9ase ESTRELLA DE ORIENTE).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>T\u00e9rmino empleado por Herodoto (1.101, 132) para una tribu de los medos que ten\u00eda funciones sacerdotales en el imperio persa; en otros escritores cl\u00e1sicos es sin\u00f3nimo de sacerdote. Para complementar esto, Daniel (1.20; 2.27; 5.15) aplica el t\u00e9rmino a una clase de \u201csabios\u201d o astr\u00f3logos que interpretaban sue\u00f1os y mensajes de los dioses. En el NT el uso se ampl\u00eda para incluir a todos los que practican artes m\u00e1gicas (cf. Hch. 8.9; 13.6, 8).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Tanto Daniel como Herodoto pueden contribuir a la comprensi\u00f3n del caso de los magos de Mt. 2.1\u201312. Aparentemente se trataba de astr\u00f3logos religiosos no jud\u00edos que, sobre la base de observaciones astron\u00f3micas, pudieron deducir el nacimiento de un gran rey jud\u00edo. Despu\u00e9s de preguntar a las autoridades jud\u00edas, llegaron a Bel\u00e9n para rendirle homenaje. Lo que permanece incierto es si el \u201coriente\u201d de donde vinieron es Arabia, Babilonia, o alg\u00fan otro lugar.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Se ha cuestionado la historicidad de las visitas de los magos, a causa del silencio de otras fuentes con respecto al acontecimiento, como con respecto a la subsiguiente matanza de ni\u00f1os llevada a cabo por Herodes, y tambi\u00e9n debido a lo que se considera como el car\u00e1cter legendario de ciertas partes de la narraci\u00f3n. Si debemos tomar en cuenta las descripciones po\u00e9ticas en el relato (p. ej. la estrella que se pos\u00f3 sobre Bel\u00e9n), el simbolismo descriptivo no afirma ni niega la historicidad del hecho relatado. Un enfoque literalista, ya sea para negar la historicidad de la narraci\u00f3n o para exagerar sus aspectos milagrosos, no tendr\u00eda relaci\u00f3n con el significado que le quizo dar el evangelista. Para Mateo la visita de los magos representa la relaci\u00f3n del Mes\u00edas con el mundo gentil, y constituye tambi\u00e9n una adecuada introducci\u00f3n a otros acontecimientos prof\u00e9ticamente significativos de la infancia de Jes\u00fas. El relato armoniza con las expectativas mesi\u00e1nicas \u201creales\u201d de los jud\u00edos y el car\u00e1cter de Herodes. Quiz\u00e1s haya alguna confirmaci\u00f3n astron\u00f3mica en cuanto a la *estrella en la conjunci\u00f3n de J\u00fapiter y Saturno en 7 a.C. y en el anuncio de una estrella fugaz posterior (4 a.C.) en registros chinos. Pero es necesario aplicar estos paralelos con cautela.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Las tradiciones cristianas posteriores sobre los magos los hacen aparecer como reyes (debido a Sal. 72.10; Is. 49.7; 60.3 [?]) e indican que eran tres (por los regalos) o doce. En el calendario cristiano la epifan\u00eda, originalmente asociada con el bautismo de Cristo, refleja la importancia de la visita de los magos para la cristiandad posterior. (* <span style='text-transform:uppercase'>Anunciaci\u00f3n<\/span>; * <span style='text-transform: uppercase'>Magnificat<\/span>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> R. E. Brown, <i>El nacimiento del Mes\u00edas<\/i>, pp. 187\u2013196; P. Bonnard, <i>Evangelio seg\u00fan san Mateo<\/i>, 1978.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>E.E.E.<\/span><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">(Plural del lat\u00edn magus; griego magoi)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLos \u00absabios de Oriente\u00bb que vinieron a adorar a Jes\u00fas en Bel\u00e9n (Mateo 2).<br \/>\nLos racionalistas consideran el Evangelio como ficci\u00f3n; los cat\u00f3licos insisten en que es una narraci\u00f3n de hechos, basando su interpretaci\u00f3n en la evidencia de los manuscritos y versiones, y en citas patr\u00edsticas. Toda esta evidencia resulta irrelevante para los racionalistas; clasifican la historia de los Magos dentro de las llamadas \u00ableyendas de la infancia de Jes\u00fas\u00bb, a\u00f1adidos ap\u00f3crifos tard\u00edos a los Evangelios. Admitiendo \u00fanicamente la evidencia interna, dicen que esta evidencia no resiste el examen del criticismo.<br \/>\ni Juan y Marcos callan. Esto se debe a que comienzan sus Evangelios con la vida p\u00fablica de Jes\u00fas. Que Juan conoci\u00f3 la historia de los Magos puede deducirse del hecho que Ireneo (Adv. Haer., III, ix, 2) lo testimonia; por Ireneo nos ha llegado la tradici\u00f3n ju\u00e1nica.<br \/>\ni Lucas calla. Naturalmente, porque el hecho es narrado de modo adecuado en el otro sin\u00f3ptico. Lucas narra la Anunciaci\u00f3n, detalles sobre el Nacimiento, la Circuncisi\u00f3n y la Presentaci\u00f3n de Cristo en el Templo, hechos de la infancia de Jes\u00fas que el silencio de los otros tres Evangelistas no hace legendarios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">i Lucas contradice a Mateo y hace volver al Ni\u00f1o Jes\u00fas a Nazaret inmediatamente despu\u00e9s de la Presentaci\u00f3n (Lucas 2, 39). Este regreso a Nazaret debi\u00f3 de ser o antes que los Magos viniesen a Bel\u00e9n o despu\u00e9s del exilio en Egipto. La no contradicci\u00f3n est\u00e1 comprometida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este art\u00edculo la cuesti\u00f3n ser\u00e1 tratada en dos divisiones:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. Qui\u00e9nes eran los Magos<br \/>\nII. Tiempo y circunstancias de su visita\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">I. QUI\u00c9NES ERAN LOS MAGOS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A. Evidencia no-b\u00edblica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos conjeturar la evidencia no-b\u00edblica a partir de un significado probable de la palabra magoi. Herodoto (I, ci) es nuestra autoridad para suponer que los Magos eran de la casta sagrada de los Medos. Prove\u00edan de sacerdotes para Persia y, dejando de lado vicisitudes din\u00e1sticas, siempre mantuvieron sobre sus dominios influencia religiosa. Al jefe de esta casta, Nergal Sharezan, Jerem\u00edas da el t\u00edtulo de Rab-Mag, \u00abMago-Jefe\u00bb (Jerem\u00edas 39, 3; 39, 13, en el hebreo original -las traducciones de los Setenta y de la Vulgata son aqu\u00ed err\u00f3neas). Despu\u00e9s de la ca\u00edda del poder de Asiria y de Babilonia, la religi\u00f3n de los Magos perdi\u00f3 influencia en Persia. Ciro someti\u00f3 totalmente a la casta sagrada; su hijo Cambises la reprimi\u00f3 severamente. Los Magos se sublevaron y pusieron a Gaumata, su jefe, como Rey de Persia con el nombre de Smerdis. Sin embargo, fue asesinado (521 a. C.), y Dar\u00edo fue nombrado rey. Esta ca\u00edda de los Magos fue celebrada en Persia con una fiesta nacional llamada magophonia (Her., III, lxiii, lxxiii, lxxix). No obstante, la influencia religiosa de esta casta sacerdotal continu\u00f3 en Persia a trav\u00e9s del gobierno de la dinast\u00eda Aquemenida (Ctesias, \u00abPersia\u00bb, X-XV); y no es inveros\u00edmil pensar que en tiempos del nacimiento de Cristo fuese bastante floreciente bajo el dominio parto. Estrabon (XI, ix, 3) dice que los sacerdotes magos formaron uno de los dos consejos del Imperio parto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B. Evidencia b\u00edblica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra magoi frecuentemente tiene el significado de \u00abmago\u00bb [magician], tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento (ver Hch 8, 9; 13, 6, 8; tambi\u00e9n los Setenta en Daniel 1, 20; 2, 2, 10, 27; 4, 4; 5, 7; 11, 15). San Justino (Tryph., lxxxviii), Or\u00edgenes (Cels., I, lx), San Agust\u00edn (Serm. xx, \u00abDe epiphania\u00bb) y San Jer\u00f3nimo (In Isa. xix, 1) encontraron el mismo significado en el segundo cap\u00edtulo de Mateo, aunque esta no es la interpretaci\u00f3n com\u00fan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C. Evidencia Patr\u00edstica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ning\u00fan Padre de la Iglesia sostuvo que los Magos ten\u00edan que ser reyes. Tertuliano (Adv. Marcion., III, xiii) dice que fueron de estirpe real (fere reges), y por eso coincide con lo que hemos concluido en la evidencia no-b\u00edblica. Por otra parte, la Iglesia en su liturgia aplica a los Magos las palabras: \u00abLos reyes de Tarsis y de las islas ofrecer\u00e1n presentes; los reyes de Arabia y de Saba le traer\u00e1n sus regalos: y todos los reyes de la tierra le adorar\u00e1n\u00bb (Salmo 71, 10). Pero este uso del texto refiri\u00e9ndose a ellos no prueba m\u00e1s que eran reyes que viajaban desde Tarsis, Arabia y Saba. Como frecuentemente sucede, una acomodaci\u00f3n lit\u00fargica de un texto ha venido a ser considerada con el tiempo una interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica fuera de \u00e9l. No eran magos [magicians): el significado correcto de magoi, aunque no se halla en la Biblia, es requerido por le contexto en el segundo cap\u00edtulo de San Mateo. Estos Magos pueden no haber sido otros que miembros de la casta sacerdotal anteriormente referida. La religi\u00f3n de los Magos era fundamentalmente la de Zoroastro y prohib\u00eda la hechicer\u00eda; su astrolog\u00eda y habilidad para interpretar sue\u00f1os fue ocasi\u00f3n de su encuentro con Cristo\u00bb (Ver ASPECTOS TEOL\u00d3GICOS DEL AVESTA).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La narraci\u00f3n evang\u00e9lica no menciona el n\u00famero de Magos, y no hay una tradici\u00f3n cierta sobre esta materia. Varios Padres hablan de tres Magos; en realidad se hallan influenciados por el n\u00famero de regalos. En el Oriente, la tradici\u00f3n habla de doce obsequios. En el cristianismo primitivo el arte no es un testimonio consistente:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">i una pintura en el cementerio de San Pedro y San Marcelino muestra a dos;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">i otra en el Museo Laterano, tres;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">i otra en el cementerio de Domitila, cuatro;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">i un jarr\u00f3n en el Museo Kircher, ocho (Marucchi, \u00abEl\u00e9ments d&#8217;arch\u00e9ologie chr\u00e9tienne\u00bb, Paris, 1899, I 197).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los nombres de los Magos son tan inciertos como su n\u00famero. Entre los Latinos, desde el siglo VII, encontramos ligeras variantes en los nombres, Gaspar, Melchor y Baltasar; el Martirologio menciona a San Gaspar el primero de Enero, San Melchor el d\u00eda seis y San Baltasar el once (Acta SS., I, 8, 323, 664). Los sirios tienen a Larvandad, Hormisdas, Gushnasaph, etc.; los armenios Kagba, Badadilma, etc. (Cf. Acta Sanctorum, May, I, 1780). Dejando de lado la noci\u00f3n puramente legendaria seg\u00fan la cual representan a las tres familias que descienden de No\u00e9, aparecen como provenientes de \u00aboriente\u00bb (Mat., ii, 1, 2, 9). Al oriente de Palestina s\u00f3lo la antigua Media, Persia, Asiria y Babilonia tienen un sacerdocio de Magos en el tiempo del nacimiento de Cristo. Los Magos vinieron desde alguna parte del Imperio Parto. Probablemente cruzaron el desierto de Siria, entre el Eufrates y Siria, llegando a Haleb (Aleppo) o Tudmor (Palmyra), recorriendo el trayecto hasta Damasco y hacia el sur, en lo que ahora es la gran ruta a la Meca (darb elhaj, \u00abel camino de los peregrinos\u00bb), continuando por el Mar de Galilea y el Jord\u00e1n por el oeste hasta cruzar el vado cerca de Jeric\u00f3. No hay tradici\u00f3n precisa de la denominada tierra \u00abdel oriente\u00bb. Seg\u00fan San M\u00e1ximo (Homil. xviii in Epiphan.) es Babilonia; tambi\u00e9n Teodoto de Ancyra (Homil. de Nativitate, I, x); seg\u00fan San Clemente de Alejandr\u00eda (Strom., I, xv) y San Cirilo de Alejandr\u00eda (In Is. xlix, 12) es Persia; seg\u00fan San Justino (Cont. Tryphon., lxxvii), Tertuliano (Adv. Jud., ix) y San Epifanio (Expos. fidei, viii) es Arabia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">II. TIEMPO Y CIRCUNSTANCIAS DE SU VISITA\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La visita de los Magos tuvo lugar despu\u00e9s de la Presentaci\u00f3n del Ni\u00f1o en el Templo (Lucas 2, 38). Los Magos hab\u00edan partido poco antes de que el \u00e1ngel dijese a Jos\u00e9 que tomase al Ni\u00f1o y a su Madre y fuese a Egipto (Mateo 2, 13). Antes Herodes hab\u00eda intentado infructuosamente que los Magos retornasen, lo que deja fuera de toda duda que la presentaci\u00f3n ya habr\u00eda tenido lugar. Surge con ello una nueva dificultad: despu\u00e9s de la presentaci\u00f3n, la Sagrada Familia volvi\u00f3 a Galilea (Lucas 2, 39). Se piensa que este retorno no fue inmediato. Lucas omite los incidentes de los Magos, la huida a Egipto, la matanza de los Inocentes y el retorno desde Egipto, y retoma la historia con la vuelta de la Sagrada Familia a Galilea. Nosotros preferimos interpretar las palabras de Lucas como indicando un retorno a Galilea inmediatamente despu\u00e9s de la presentaci\u00f3n. La estancia en Nazaret fue muy breve. Tiempo despu\u00e9s la Sagrada Familia volvi\u00f3 probablemente a permanecer en Bel\u00e9n. Entonces vinieron los Magos. Era \u00aben tiempos del rey Herodes\u00bb (Mateo 2, 1), i. e., antes del 4 a. C. (A.V.C. 750), fecha probable de la muerte de Herodes en Jeric\u00f3. No obstante, sabemos que Arquelao, hijo de Herodes, sucedi\u00f3 como etnarca a su padre en una parte del reino, y fue depuesto o en su noveno a\u00f1o (Josefo, Bel. Jud., II, vii, 3) o en el d\u00e9cimo (Josefo, Antiq., XVII, xviii, 2), durante el consulado de Lepido y Arruntio (Dion Cassis, lv, 27), i. e., 6 d. C. Por otra parte, los Magos vinieron mientras el rey Herodes estaba en Jerusal\u00e9n (vv. 3, 7), no en Jeric\u00f3, i. e., o al comienzo del 4 a. C. o al final del 5 a. C. Por \u00faltimo, eso fue probablemente un a\u00f1o, o un poco m\u00e1s de un a\u00f1o, despu\u00e9s del nacimiento de Cristo. Herodes pregunt\u00f3 a los Magos el tiempo en que apareci\u00f3 la estrella. Considerando esto como el tiempo del nacimiento del Ni\u00f1o, mat\u00f3 a los varones de dos a\u00f1os para abajo en Bel\u00e9n y sus alrededores (v. 16). Algunos Padres concluyen de esta cruel matanza que los Magos llegaron a Jerusal\u00e9n dos a\u00f1os despu\u00e9s de la Navidad (San Epifanio, \u00abHaer.\u00bb, LI, 9; Juvencio, \u00abHist. Evang.\u00bb, I, 259). Su conclusi\u00f3n tiene visos de probabilidad; aunque la matanza de los ni\u00f1os de dos a\u00f1os puede haberse debido a alguna otra raz\u00f3n -por ejemplo, al temor de Herodes de que los Magos le hubiesen enga\u00f1ado en lo que a la aparici\u00f3n de la estrella se refiere o que los Magos se hubiesen equivocado en la uni\u00f3n de la aparici\u00f3n de la estrella con el nacimiento del Ni\u00f1o. Arte y arqueolog\u00eda favorecen nuestro punto de vista. \u00danicamente un monumento primitivo representa al Ni\u00f1o en el pesebre mientras los magos adoran; en otros Jes\u00fas permanece sobre las rodillas de Mar\u00eda y bastante crecido (ver Cornely, \u00abIntrod. Special in N. T.\u00bb, p. 203).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde Persia, de donde supuestamente vinieron los Magos, hasta Jerusal\u00e9n hab\u00eda un trayecto de entre 1000 y 1200 millas. En semejante distancia debieron emplear entre tres y doce meses en camello. Adem\u00e1s del tiempo del viaje, emplearon probablemente varias semanas de preparaci\u00f3n. Los Magos pudieron haber llegado a Jerusal\u00e9n un a\u00f1o o m\u00e1s despu\u00e9s de la aparici\u00f3n de la estrella. San Agust\u00edn (De consensu Evang., II, v, 17) opina que la fecha de la Epifan\u00eda, el seis de Enero, prueba que los Magos llegaron a Bel\u00e9n trece d\u00edas despu\u00e9s de la Natividad, i. e., despu\u00e9s del 25 de Diciembre. Su argumento conforme a las fechas lit\u00fargicas era incorrecto. Ninguna fecha lit\u00fargica es, ciertamente, fecha hist\u00f3rica (Para una explicaci\u00f3n de las dificultades cronol\u00f3gicas, ver Cronolog\u00eda B\u00edblica, Fecha de la Natividad de Jesucristo). En el siglo IV las Iglesias de Oriente celebraban el 6 de Enero como la fiesta del Nacimiento de Cristo, la Adoraci\u00f3n de los Magos y el Bautismo de Cristo, mientras que en el Occidente el Nacimiento de Cristo era celebrado el 25 de Diciembre. Esa fecha tard\u00eda de la Natividad fue introducida en la Iglesia de Antioqu\u00eda en tiempos de San Juan Cris\u00f3stomo (P. G., XLIX, 351), y todav\u00eda m\u00e1s tarde en las Iglesias de Jerusal\u00e9n y Alejandr\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que los Magos pensaron que la estrella les dirig\u00eda es evidente por las palabras (eidomen gar autou ton astera) que emplea Mateo en 2, 2. \u00bfEra realmente una estrella? Los racionalistas y los protestantes racionalistas, en sus esfuerzos por evadirse del sobrenatural, elaboraron algunas hip\u00f3tesis:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">i La palabra aster puede significar un cometa; la estrella de los Magos era un cometa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">i La estrella pudo haber sido la conjunci\u00f3n de J\u00fapiter y Saturno (7 a. C.), o de J\u00fapiter y Venus (6 a. C.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">i Los Magos pudieron haber visto una stella nova, una estrella que aumenta de repente en tama\u00f1o y brillo y luego disminuye de nuevo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas teor\u00edas dejan de lado la explicaci\u00f3n de que \u00abla estrella que hab\u00edan visto en el oriente, estaba delante de ellos hasta que vino a pararse sobre el lugar donde estaba el Ni\u00f1o\u00bb (Mateo 2,9). La posici\u00f3n de una estrella fija en el cielo var\u00eda al menos un grado cada d\u00eda. Una estrella no fija pudo moverse delante de los Magos hasta conducirles a Bel\u00e9n; ninguna estrella fija ni ning\u00fan cometa pudo haber desaparecido y aparecido ni tampoco pararse. La Estrella de Bel\u00e9n s\u00f3lo pudo haber sido un fen\u00f3meno milagroso, como fue la columna de fuego que permaneci\u00f3 en el campamento durante el \u00c9xodo de Israel (\u00c9xodo 13, 21), o el \u00abresplandor de Dios\u00bb que brill\u00f3 en torno a los pastores (Lucas 2, 9), o \u00abla luz proveniente del cielo\u00bb que abati\u00f3 a Saulo (Hechos 9, 3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La filosof\u00eda de los Magos, aunque err\u00f3nea, les condujo en su viaje hasta que encontraron a Cristo. La astrolog\u00eda de los Magos postulaba una contrapartida celestial como complemento del hombre terreno y condicionaba por completo la personalidad humana. Su \u00abdoble\u00bb [los fravashi de los parsis) se desarrollaba junto con cada hombre bueno, unidos los dos hasta la muerte. La aparici\u00f3n repentina de una nueva y brillante estrella sugiri\u00f3 a los Magos el nacimiento de una persona importante. Ellos vinieron a adorarlo -i. e., a conocer la divinidad de este Rey reci\u00e9n nacido (vv. 2, 8, 11). Algunos Padres (San Ireneo, \u00abAdv. Haer.\u00bb, III, ix, 2; Progem. \u00abin Num.\u00bb, homil. xiii, 7) pensaron que los Magos vieron en \u00absu estrella\u00bb un cumplimiento de la profec\u00eda de Balaam: \u00abUna estrella brillar\u00e1 sobre Jacob y un cetro brotar\u00e1 de Israel\u00bb (N\u00fameros 24, 17). Pero en el paralelismo de la profec\u00eda, la \u00abEstrella\u00bb de Balaam es un gran pr\u00edncipe, no un cuerpo celeste; no es probable que en virtud de este mensaje prof\u00e9tico los Magos siguieran a una estrella especial del firmamento como un signo del Mes\u00edas. Adem\u00e1s, es probable que los Magos estuvieran familiarizados con las grandes profec\u00edas mesi\u00e1nicas. Muchos jud\u00edos no volvieron del exilio con Nehem\u00edas. Cuando naci\u00f3 Cristo, hab\u00eda indudablemente poblaci\u00f3n hebrea en Babilonia, y probablemente tambi\u00e9n en Persia. Por alguna raz\u00f3n, la tradici\u00f3n hebrea sobrevivi\u00f3 en Persia. Por otra parte, Virgilio, Horacio, T\u00e1cito (Hist., V, xiii) y Suetonio (Vespas., iv) dan testimonio de que, en tiempos del nacimiento de Cristo, hab\u00eda por todo el Imperio Romano una inquietud y expectaci\u00f3n generalizadas de una Edad de Oro y un gran liberador. Podemos admitir sin dificultad que los Magos estaban guiados por tales influencias hebraicas y gentiles para esperar al Mes\u00edas que pronto vendr\u00eda. Pero debi\u00f3 de ser alguna revelaci\u00f3n especial divina el motivo por el cual conocieron que \u00absu estrella\u00bb significaba el nacimiento de un rey, que ese rey reci\u00e9n nacido era verdadero Dios y que deb\u00edan seguir \u00absu estrella\u00bb hasta el lugar del nacimiento del Dios-Rey (San Le\u00f3n, Serm. xxxiv, \u00abIn Epiphan.\u00bb, IV, 3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La venida de los Magos caus\u00f3 gran conmoci\u00f3n en Jerusal\u00e9n; todos, incluso el rey Herodes, escucharon su pregunta. Herodes y sus sacerdotes deber\u00edan haberse puesto contentos con las noticias, pero estaban tristes. Llama la atenci\u00f3n que los sacerdotes mostrasen a los Magos el camino, de lo cual se deduce que no habr\u00edan hecho el camino por s\u00ed mismos. Los Magos siguieron la estrella unas 6 millas hacia el sur de Bel\u00e9n, \u00aby entrando en la casa [eis ten oikian], encontraron al ni\u00f1o\u00bb (v. 11). No hay raz\u00f3n para suponer, con algunos Padres (San Agust\u00edn, Serm. cc, \u00abIn Epiphan.\u00bb, I, 2), que el Ni\u00f1o a\u00fan estaba en el establo. Los Magos adoraron (prosekynesan) al Ni\u00f1o Dios, y le ofrecieron oro, incienso y mirra. Dar regalos obedec\u00eda a una costumbre oriental. La intenci\u00f3n del oro es clara: el Ni\u00f1o era pobre. No conocemos la intenci\u00f3n de los otros regalos. Los Magos no pretenden probablemente un significado simb\u00f3lico. Los Padres han encontrado numerosos y variados significados simb\u00f3licos en los tres regalos; no est\u00e1 claro que alguno de estos significados sea inspirado (cf. Knabenbauer, \u00abin Matth.\u00bb, 1892).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Magos escucharon en sue\u00f1os que no volviesen a Herodes y \u00abvolvieron a su pa\u00eds por otro camino\u00bb (v. 12). Ese camino pudo haber sido un camino por el Jord\u00e1n, de tal manera que eludiese Jerusal\u00e9n y Jeric\u00f3; o un rodeo hacia el sur a trav\u00e9s de Berseba, al este del camino principal (ahora la ruta de la Meca) en el territorio de Moab y allende el Mar Muerto. Se dice que despu\u00e9s de su retorno a su patria los Magos fueron bautizados por Santo Tom\u00e1s y trabajaron mucho para la propagaci\u00f3n de la fe en Cristo. La historia es narrada por un escritor arriano no antes del siglo VI, cuya obra est\u00e1 impresa como \u00abOpus imperfectum in Mattheum\u00bb entre los escritos de San Juan Cris\u00f3stomo (P. G. LVI, 644). Este autor admite que lo ha descrito a partir del ap\u00f3crifo Libro de Seth, y escribe sobre los Magos algo que es claramente legendario. La catedral de Colonia contiene los que pretenden ser los restos de los Magos; \u00e9stos, se dice, fueron descubiertos en Persia, llevados a Constantinopla por Santa Elena, transferidos a Mil\u00e1n en el siglo V y a Colonia en 1163 (Acta SS., I, 323).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">WALTER DRUM\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcrito por John Szpytman<br \/>\nTraducido por Jos\u00e9 Demetrio Jim\u00e9nez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>griego magoi, astr\u00f3logo. Casta sacerdotal de la antigua Persia. La religi\u00f3n de los magos fue asimilando elementos babil\u00f3nicos, tales como la astrolog\u00ed\u00ada, la demonolog\u00ed\u00ada y la magia. 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