{"id":5190,"date":"2016-02-05T01:08:20","date_gmt":"2016-02-05T06:08:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/marduk\/"},"modified":"2016-02-05T01:08:20","modified_gmt":"2016-02-05T06:08:20","slug":"marduk","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/marduk\/","title":{"rendered":"MARDUK"},"content":{"rendered":"<p>dios principal de la ciudad de Babilonia y del Imperio  babil\u00f3nico, el mismo Merodak de la Biblia.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(-> Tiamat, Babel). Dios de Babilonia, jefe supremo del pante\u00f3n mesopotamio. No es un Dios solar, sino que est\u00e1 vinculado con la tormenta-rayo y aparece a veces con el signo del toro. Su mito se cuenta de forma can\u00f3nica en el Entuna Elish, donde est\u00e1 vinculado con Tiamat*, a la que vence y destrona, para organizar de esa manera el mundo. En \u00e9l culmina y encuentra su desenlace la gran batalla c\u00f3smica (teomaquia, cosmomaquia) que ha dado origen al orden actual. La figura de Marduk es importante para conocer la teolog\u00ed\u00ada de la Biblia, porque ella est\u00e1 en el fondo de una parte considerable de la visi\u00f3n israelita de Dios y de la historia humana, elaborada en disputa y contraste frente a Babilonia, sobre todo a partir del exilio.<\/p>\n<p>(1) Victoria sobre el caos-madre. Dios guerrero. El mito indica que hubo tres intentos por vencer a Tiamat y dominar el mundo. El primero est\u00e1 protagonizado por Ea-Enki, Dios de la tierra y el agua, que se alza contra Tiamat, pero no puede vecer\u00ed\u00ada (Entuna Elish II, 50-85). Luego quiere alzarse Anu, Dios del inframundo, pero tambi\u00e9n sale vencido (Entuna Elish II, 86-105). S\u00f3lo queda Marduk, Dios de una violencia nueva, vinculado a la tormenta y a las armas poderosas de la cultura guerrera de Mesopotamia, y as\u00ed\u00ad se enfrentan las dos razones o formas de vida: la racionalidad materna, centrada en el \u00fatero que engendra, en la verdad del cuerpo fecundo, con los poderes c\u00f3smicos (en los que se incluyen tambi\u00e9n Ea-Anki y Anu); y la racionalidad guerrera, reflejada por Marduk, cultura de violencia, a quien reconocen y aceptan los restantes dioses. Marduk es tambi\u00e9n signo de fuerzas c\u00f3smicas: tiene dominio sobre el viento y el rayo, con las tempestades. Pero m\u00e1s que Dios de la naturaleza, es Se\u00f1or de la nueva organizaci\u00f3n militar de Mesopotamia y se identifica con la cultura de la guerra: lleva en su mano el arco y flecha, la red que cautiva al adversario, la maza que rompe su cr\u00e1neo. Desde aqu\u00ed\u00ad se entiende la diferencia esencial: Tiamat crea y combate con su cuerpo, es decir, con sus fuerzas naturales; Marduk, en cambio, ha suscitado, en torno a su cuerpo natural, una corporalidad o raz\u00f3n objetivada de violencia, representada por las armas. El mito actual presenta a Tiamat como expresi\u00f3n monstruosa de la naturaleza (un tipo de cuerpo que debe ser vencido) y canta la gloria y victoria guerrera de Marduk con su cuerpo vestido de violencia (de armas). De esa forma supone que el hombre guerrero tiene que \u00abmatar\u00bb o dominar a la madre para desarrollar su verdadera Vida, para convertirse en creador de cultura: \u00abSe lanzaron al combate y se enzarzaron en un cuerpo a cuerpo. Pero el Se\u00f1or (Marduk), desplegando su red, la envolvi\u00f3 en ella, luego solt\u00f3 contra Tiamat el viento malo, que le segu\u00ed\u00ada detr\u00e1s. Y cuando Tiamat abri\u00f3 su boca para engullirlo, \u00e9l hizo penetrar en ella el Viento malo para impedirle cerrar sus labios&#8230; El dispar\u00f3 su flecha y le atraves\u00f3 el vientre; cort\u00f3 su cuerpo por la mitad y le abri\u00f3 el vientre. As\u00ed\u00ad triunf\u00f3 de ella, acabando con su vida (Entinta Elish IV, 94-103)&#8230; El Se\u00f1or puso sus pies sobre la parte inferior de Tiamat y con su despiadada maza aplast\u00f3 su cr\u00e1neo&#8230; Dividi\u00f3 luego la carne monstruosa para fabricar maravillas, la parti\u00f3 en dos, como si fuera un molusco (un pescado para el secadero), y dispuso de una mitad que la aboved\u00f3 a manera de cielo\u00bb (IV, 129-138).<\/p>\n<p>(2) Marduk, Dios creador. Sobre el cad\u00e1ver de la madre ha creado Marduk el nuevo orden social. Ha dividido en dos su vientre (= matriz), poniendo una parte como techo (el cielo) y disponiendo la otra como suelo. En el hueco de esa madre asesinada hemos nacido, de su carne procedemos y en ella existimos (\u00abvivimos, nos movemos y somos\u00bb: cf. Hch 17,28). En el principio de nuestra cultura est\u00e1 el cad\u00e1ver de la mujer\/madre vencida por la t\u00e9cnica violenta (racional) de los guerreros varones de Marduk. Para que el hombre pueda construir esa cultura y construirse tiene que domar-dominar a la mujer (a su misma madre), hasta que al fin ella se vuelva inofensiva y \u00fatil, descanso y servidora del guerrero. Este mito concibe al universo como madre dominada y as\u00ed\u00ad lo ha destacado de forma estremecedora. (a) En la parte superior del gran horno del cuerpo de Tiamat, dividido en dos, como las valvas de un molusco, ha colocado Marduk los grandes astros (Entuna Elish V, 1-47). (b) Con la saliva y aliento de Tiamat hizo Marduk las nieblas, las nubes y los vientos, pues respira  mos del h\u00e1lito vital de la madre muerta (V, 47-53). (c) Sobre la parte inferior del cuerpo de Tiamat, que es la costra y superficie de la tierra, vivimos y nos movemos nosotros. Cabeza y pechos de la madre son las inmensas monta\u00f1as y sus ojos son los manantiales de los grandes r\u00ed\u00ados (Eufrates y Tigris) que fecundan la tierra cultivada del entorno de Mesopotamia&#8230; (V, 53-68). De esa forma justifica el mito la violencia ecol\u00f3gica contra la madre naturaleza de la que hemos nacido y sobre la que vivimos. Los portadores de la cultura occidental, herederos de este mito mesopotamio, hemos empezado a ser lo que somos al independizarnos de la madre y dominarla.<\/p>\n<p>(3) Marduk, una cultura de violencia. S\u00f3lo quien la mata (quien reprime lo materno) puede convertirse en rey (.Entuna Elish V, 109). Todos dependemos de ese matricidio. Brotamos de la carne y sangre de Tiamat (y\/o de Kingu, su consorte), pero nacemos por obra de Marduk, como beneficiarios y representantes de su violencia. Lo que \u00e9l hizo tenemos que seguir haci\u00e9ndolo, para ratificar su gesto en una fuerte cultura de violencia. Sobre esa \u00abhaza\u00f1a\u00bb de Marduk se edifica la ciudad (Babel) y se instaura la religi\u00f3n (el culto de los dioses), en claves de violencia. Antes parec\u00ed\u00ada dominante el miedo a la madre, el fantasma de una naturaleza opresora. Ahora, los dioses (y los hombres) deben inclinarse ante los signos del poder violento: \u00abEl Se\u00f1or (Marduk) present\u00f3 su Arco, puso esta arma delante de ellos. Los dioses, sus padres, contemplaron la Red que hab\u00ed\u00ada hecho; y admiraron la maravillosa factura del Arco.;. (Y Anu) tras besar el Arco dijo: \u00c2\u00a1S\u00ed\u00ad! \u00c2\u00a1Este es mi Hijo!\u00bb (VI, 83-98). Donde reinaba el \u00fatero materno reinan y se vuelven adorables las armas que han matado a la madre. El Arco y la Red constituyen el nuevo cuerpo de violencia del var\u00f3n que se impone sobre el mundo. Ha terminado la protohistoria (tiempo del cuerpo materno); sobre el cad\u00e1ver de la madre, con el Arco y la Red como dioses, han comenzado su historia los grandes creadores de violencia que han sido y son los babilonios (y los occidentales modernos). Todos seguimos estando apoyados en el asesinato m\u00ed\u00adtico, es decir, real pero no hist\u00f3rico, de la madre, que puede interpretarse como pecado original de la cultura de Occidente que ha seguido llevando la marca de ese triunfo pol\u00ed\u00adtico y social de Marduk, Dios de la guerra, violencia original sacralizada. La cultura y religi\u00f3n que se establece sobre ese fundamento (muerte de la madre) tiene un sentido militar: se ha desligado de la naturaleza, se ha puesto al servicio del orden de Babel* y es propia de fuertes guerreros. Esta cultura de Marduk-Babel ha definido toda la historia posterior de Occidente, como sabe el Apocalipisis al presentar a Babel como imperio destructor, fundado en la violencia. La tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica ha conservado el recuerdo de Marduk. As\u00ed\u00ad Jr 50,2, cuando anuncia la ca\u00ed\u00adda de Babilonia: \u00abAnunciad en las naciones&#8230; y decid: Babilonia ha sido tomada, Bel es confundido, deshecho est\u00e1 Merodac (= Marduk); destruidas est\u00e1n sus esculturas, quebrados son sus \u00ed\u00addolos\u00bb (cf. Ap 18,2.10). Bel* es otro nombre de Marduk y aparece tambi\u00e9n en la historia de Bel y el Drag\u00f3n (Dn 14). Textos en F. LARA, Emana Elish. Poema babilonio de la creaci\u00f3n, Trotta, Madrid 1994; F. LARA y M. G. CORDERO, Emana elis. Poema babil\u00f3nico de la creaci\u00f3n, Nacional, Madrid 1981; J. B. PRITCHARD (ed.), Sabidur\u00ed\u00ada del Antiguo Oriente, Garriga, Barcelona 1966, 35-45.<\/p>\n<p>Cf. J. S. CROATTO, Experiencia de lo sagrado. Fenomenolog\u00ed\u00ada de la Religi\u00f3n, Verbo Divino, Estella 2002; X. PIKAZA, Ftombre y mujer en las grandes religiones, Verbo Divino, Estella 1996.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>dios principal de la ciudad de Babilonia y del Imperio babil\u00f3nico, el mismo Merodak de la Biblia. Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003 Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital (-> Tiamat, Babel). Dios de Babilonia, jefe supremo del pante\u00f3n mesopotamio. No es un Dios solar, sino que est\u00e1 vinculado con la tormenta-rayo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/marduk\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMARDUK\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5190","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5190","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5190"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5190\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5190"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5190"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5190"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}