{"id":5191,"date":"2016-02-05T01:08:35","date_gmt":"2016-02-05T06:08:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/martin-lutero\/"},"modified":"2016-02-05T01:08:35","modified_gmt":"2016-02-05T06:08:35","slug":"martin-lutero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/martin-lutero\/","title":{"rendered":"MARTIN LUTERO"},"content":{"rendered":"<p>el reformador protestante alem\u00e1n, 1483-1546, tambi\u00e9n acudi\u00f3 al texto primigenio de la Biblia, para su versi\u00f3n al alem\u00e1n. Inici\u00f3 la labor traduciendo del griego el N. T., y, posteriormente, tradujo el A.<\/p>\n<p>T. trabajo que termin\u00f3 hacia el a\u00f1o de 1532.  En cuanto a las versiones en espa\u00f1ol, la primer es la llamada Biblia  Alfonsina; los libros sagrados aparecen en la obra del rey espa\u00f1ol Alfonso X el Sabio General e Grand Estoria, pero de manera resumida y parafraseada, hacia el a\u00f1o 1229. En el a\u00f1o 1517, en Alcal\u00e1 de Henares,  Espa\u00f1a, se public\u00f3 la Biblia Poliglota Complutense, con textos en lat\u00ed\u00adn,  hebreo, griego y caldeo. Esta edici\u00f3n se efectu\u00f3 bajo el mecenazgo del cardenal Francisco Jim\u00e9nez de Cisneros y la colaboraci\u00f3n del humanista y gram\u00e1tico Elio Antonio de Nebrija.<\/p>\n<p>Sin embargo  la primera versi\u00f3n completa en espa\u00f1ol fue la realizada por Casiodoro de Reina, protestante, que sali\u00f3 a la luz en Basilea, en el a\u00f1o 1569, conocida como la Biblia del Oso.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1793  apareci\u00f3 la primera versi\u00f3n cat\u00f3lica en espa\u00f1ol hecha por Felipe Sc\u00ed\u00ado de San Miguel, vertida directamente de la versi\u00f3n latina de la Vulgata.<\/p>\n<p>En 1823 apareci\u00f3 en Barcelona la versi\u00f3n en castellano hecha a partir de  la latina de la Vulgata por el can\u00f3nigo F\u00e9lix Torres Amat, caracterizada por el estilo perifr\u00e1stico.<\/p>\n<p>En 1833  en M\u00e9xico, aparece la primera versi\u00f3n en espa\u00f1ol hecha en Am\u00e9rica, la de Rivera, a partir de una traducci\u00f3n francesa de la Vulgata realizada por Abad Vence. Rivera cotej\u00f3 su trabajo con los originales.<\/p>\n<p>Otra versi\u00f3n espa\u00f1ola sali\u00f3 en el a\u00f1o de 1947  la de los sacerdotes J. M.<\/p>\n<p>Bover N. T., y F. Cantera Burgos, A. T.<\/p>\n<p>En 1959 se public\u00f3 la novena edici\u00f3n de la versi\u00f3n del can\u00f3nigo E. N\u00e1car  y del sacerdote dominico P. A. Colunga.<\/p>\n<p>En 1967  tras varios a\u00f1os de trabajo de un equipo de traductores, se public\u00f3 la Biblia de Jerusal\u00e9n, que apareci\u00f3 primero en franc\u00e9s, luego en ingl\u00e9s y en espa\u00f1ol, de la cual se han hecho varias ediciones.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>\n    Las siete cabezas de Mart\u00edn Lutero de Hans Brosamer, 1529  Respuesta protestante al grabado anterior. La Bestia papal de siete cabezas, 1530  Mart\u00edn Lutero, Lucas Cranach    L\u00edder de la gran revoluci\u00f3n religiosa del s. XVI en Alemania; naci\u00f3 en Eisleben el 10 de noviembre de 1483 y muri\u00f3 en Eisleben el 18 de febrero de 1546.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su padre, Hans, era un minero \u00e1spero, duro, de car\u00e1cter irascible que en opini\u00f3n de muchos de sus bi\u00f3grafos hubo de huir de Mohra, lugar de su familia, por una expresi\u00f3n de rabia incontenida, una herencia cong\u00e9nita que transmiti\u00f3 a su hijo mayor, para escapar de la pena u oprobio de homicidio. Esto, aunque expuesto por primera vez por Wicelius, un convertido del luteranismo, ha sido admitido en la tradici\u00f3n e historia protestante. Melanchton dice de su madre Margaret Ziegler que destacaba por su \u00abmodestia, temor de Dios y devota de la oraci\u00f3n\u00bb (Corpus Reformatorum\u00bb, Halle 1834).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida en su hogar se caracteriz\u00f3 por una extrema simplicidad y severidad inflexible, de manera que las alegr\u00edas de la ni\u00f1ez le fueron pr\u00e1cticamente desconocidas. Su padre le golpe\u00f3 una vez de forma tan inmisericorde que huy\u00f3 de casa y estaba tan \u00abamargado contra \u00e9l que tuvo que ganarme para \u00e9l de nuevo\u00bb. Su madre \u00abpor una simple nuez me golpe\u00f3 hasta que corri\u00f3 la sangre y por este rigor y severidad de la vida en su compa\u00f1\u00eda me llev\u00f3 a huir a un monasterio y hacerme monje\u00bb. La misma crueldad experiment\u00f3 en sus primeros d\u00edas de escuela cuando, una ma\u00f1ana, fue castigado no menos de quince veces. Resulta dif\u00edcil reconstruir su infancia por la escasez de datos. De la escuela en Mansfeld, a donde sus padres hab\u00edan vuelto, no hay nada que contar. Asisti\u00f3 a la escuela de lat\u00edn en la que se ense\u00f1aban los Diez Mandamientos, \u00abLa Fe de los Ni\u00f1os\u00bb, la Oraci\u00f3n del Se\u00f1or y la gram\u00e1tica latina de Donato, que aprendi\u00f3 r\u00e1pidamente. A los 14 a\u00f1os (1497) entr\u00f3 en una escuela en Magdeburgo donde, en palabras de su primer bi\u00f3grafo, \u00abcomo muchos ni\u00f1os de padres acomodados, cantaba y mendigaba el pan\u201d &#8211;panem propter Deum (Mathesius op. cit.). Con 15 a\u00f1os lo encontramos en Eisenach y a los 18 (1501) entr\u00f3 en la universidad de Erfurt para estudiar a petici\u00f3n de su padre. En 1502 recibi\u00f3 el grado de Bachiller en Filosof\u00eda, quedando el n\u00famero trece entre cincuenta y siete candidatos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el d\u00eda de la Epifan\u00eda de 1505 se le promovi\u00f3 al grado de maestro , quedando el segundo entre 17 candadatos. Sin duda curs\u00f3 sus estudios filos\u00f3ficos con Jodocus Trutvetter von Eisenach, entonces rector de la universidad y con Bartholomaus Arnoldi von Usingen. El primero era el Doctor Erfordiense que no tuvo rival en Alemania de su tiempo. Lutero se dirigi\u00f3 a \u00e9l en una carta (1518) no s\u00f3lo como \u00abel primer te\u00f3logo y fil\u00f3sofo\u00bb sino tambi\u00e9n como el primero de los dial\u00e9cticos de su tiempo. Usingen era un fraile agustino, que s\u00f3lo ced\u00eda en sabidur\u00eda ante Trutvetter, pero que le superaba en productividad literaria. Aunque el tono de la universidad, especialmente entre los estudiantes, era pronunciada y entusi\u00e1sticamente humanista y aunque Erfurt lideraba el movimiento en Alemania y se supon\u00eda que sus tendencias teol\u00f3gicas eran \u00abmodernas\u00bb, sin embargo \u00abde ninguna manera mostr\u00f3 falta de respeto por el sistema (escol\u00e1stico) dominante\u00bb(ibid.). El mismo Lutero a pesar de conocer a algunos de los m\u00e1s activos esp\u00edritus del humanismo no parece que se dejara influir mucho por \u00e9l, viviendo en la periferia del movimiento sin hacer m\u00e9ritos para entrar en su c\u00edrculo \u00abpo\u00e9tico\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La repentina e inesperada entrada de Lutero en el monasterio agustiniano de Erfurt ocurri\u00f3 el 17 de julio de 1505. Los motivos que le llevaron a dar este paso fueron varios, conflictivos y tema de considerable debate. El mismo alega, como se ha dicho arriba que la brutalidad en la vida del hogar y en de la escuela le llev\u00f3 al monasterio. Hausrath, su bi\u00f3grafo y uno de los estudiosos especialistas en Lutero, se inclina sin reservas por esta creencia. \u00abla casa de Mansfeld m\u00e1s que atraerle, le repel\u00eda\u00bb, (Beard, \u00abMartin Luther and the Germ. Ref.\u00bb, London, 1889, 146), y respecto a la cuesti\u00f3n \u00bfPor qu\u00e9 entr\u00f3 Lutero en el monasterio?\u00bb, la respuesta que el mismo Lutero da es la m\u00e1s satisfactoria\u00bb ( Hausrath, \u00abLuthers Leben\u00bb I, Berlin, 1904, 2, 22). Lutero , en una carta a su padre explicando su defecci\u00f3n de la antigua iglesia, escribe&#160;: \u00abCuando estaba aterrorizado y abrumado por el miedo de una muerte inmediata hice un voto involuntario y forzado\u00bb. Se han dado varias explicaciones a este episodio. Melancthon lo atribuye a una profunda melancol\u00eda que lleg\u00f3 a un punto crucial \u00abcuando perdi\u00f3 uno de sus camaradas en un accidente mortal\u00bb (Corp. Ref., VI, 156). Cochlaeus, oponente de Lutero, relata que \u00aben una ocasi\u00f3n estaba tan asustado en el campo, en medio de una tormenta o sinti\u00f3 tanta angustia por la muerte de un compa\u00f1ero que muri\u00f3 en una tormenta, que en breve tiempo, para asombro de muchas personas pidi\u00f3 la admisi\u00f3n a la Orden de S. Agust\u00edn. Mathesius, su primer bi\u00f3grafo, lo atribuye \u00bb a la fatal muerte de un compa\u00f1ero alcanzado por un rayo en una tormenta\u00bb (op.cit.), Seckendorf , tras cuidadosa investigaci\u00f3n, siguiendo a Bavarus (Beyer), un disc\u00edpulo de Lutero, da nombre al fallecido amigo de Lutero: Alexius, y atribuye su muerte a un rayo (Seckendorf, \u00abAusfuhrliche Historie des Lutherthums\u00bb, Leipzig, 1714,51). D&#8217;Aubign\u00e9 cambia el nombre de Alexius por Alexis y dice que fue asesinado en Erfurt. (D&#8217;Aubign\u00e9, \u00abHistory of the Reformation\u00bb, New York, s.d., I, 166). Oerger (\u00abVom jungen Luther\u00bb, Erfurt, 1899, 27-41) ha probado la existencia de este amigo, llamado Alexius o Alexis, pero su muerte por rayo o asesinato, pura leyenda carente de toda verificaci\u00f3n hist\u00f3rica. Kostlin-Kawerau (I, 45) relata que volviendo de su \u00abcasa en Mansfeld fue sorprendido por una terrible tormenta con una alarmante aparato el\u00e9ctrico de rayos y truenos. Aterrorizado, grita: \u00abSocorro, Santa Ana, ser\u00e9 monje\u00bb. \u00abLa historia interior del cambio es m\u00e1s dif\u00edcil de narrar. No tenemos evidencia contempor\u00e1nea en la que apoyarnos; mientras que los recuerdos del mismo Lutero, de los que dependemos principalmente, est\u00e1n coloreados por sus \u00faltimas experiencias y sentimientos\u00bb(Beard, op.cit., 146).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre la vida mon\u00e1stica de Lutero tenemos poca informaci\u00f3n aut\u00e9ntica, est\u00e1 basada en sus propias expresiones y sus mismos bi\u00f3grafos admiten que son muy exageradas, con frecuencia contradictorias y en general llevan a la confusi\u00f3n. As\u00ed, la supuesta costumbre por la que se le oblig\u00f3 a cambiar el nombre recibido en su bautismo, Mart\u00edn, por el nombre mon\u00e1stico de Agust\u00edn, un proceder que denuncia como malvado y sacr\u00edlego, no exist\u00eda en la Orden Agustiniana. Su descubrimiento accidental de la Biblia en la biblioteca del monasterio de Erfurt \u00abun libro que no hab\u00eda visto en su vida\u00bb o la afirmaci\u00f3n de Lutero de que \u00abnunca hab\u00eda visto una Biblia hasta que tuvo 20 a\u00f1os\u00bb o la a\u00fan m\u00e1s enf\u00e1tica afirmaci\u00f3n de que Carlstadio al recibir el doctorado \u00abno hab\u00eda visto hasta entonces ninguna Biblia y s\u00f3lo yo le\u00eda la Biblia en el monasterio de Erfurt\u00bb, todas ellas tomadas en el sentido literal no s\u00f3lo son contrarias a hechos demostrables sino que han perpetuado una equivocaci\u00f3n y es muy dif\u00edcil entender c\u00f3mo ha perdurado durante tanto tiempo. La regla de S. Agust\u00edn da especial importancia a que en la formaci\u00f3n, el novicio \u00bb lea la Escritura asiduamente, la oiga con devoci\u00f3n y la aprenda con fervor (Constitutiones Ordinis Fratr. Eremit. Sti. Augustini\u00bb, Rome, 1551, cap. xvii).Los estudios b\u00edblicos florec\u00edan por entonces en la universidad, de manera que su historiador afirma que \u00abes asombroso encontrar tan gran n\u00famero de comentarios b\u00edblicos, lo que nos fuerza a concluir que hay un estudio activo de la Sagrada escritura\u00bb (Kampschulte, op.cit., I, 22). Escritores protestantes de reputaci\u00f3n han abandonado totalmente esa leyenda. Hay que hacer menci\u00f3n de que carecen de base las denuncias acumuladas contra el maestro de novicios de Lutero &#8211; por encomendarle los oficios m\u00e1s bajos y por tratarle con una indignidad ultrajante &#8211; por parte de Mathesius, Ratzeberger, y Jurgens, y que fueron copiadas con docilidad exenta de cr\u00edtica por sus transcriptores. Estos escritores \u00abevidentemente se dejan llevar por rumores y siguen las historias legendarias que se desarrollaron sobre la persona del reformador\u00bb (Oerger, op.cit., 80). El maestro de novicios de nombre desconocido de quien hasta el mismo Lutero dice que era \u00abun hombre excelente y sin duda a\u00fan bajo la condenada capucha, un verdadero cristiano\u00bb, debi\u00f3 ser \u00abun digno representante de su orden\u00bb(Oerger, op.cit.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lutero fue ordenado sacerdote en 1507. La fecha es incierta. Un extra\u00f1o resumen, que ha circulado durante tres siglos, coloca la fecha de la ordenaci\u00f3n y la de la primera misa en el mismo d\u00eda dos de mayo, lo que es una coincidencia imposible. Kostlin que lo repiti\u00f3 (Luther&#8217;s Leben, I, 1883, 63) suprime la fecha en su \u00faltima edici\u00f3n. Oerger la fija en el 27 de febrero, lo que deja un intervalo sin precedente de dos meses entre la ordenaci\u00f3n y la primera misa. \u00bfPudo quiz\u00e1 ser que pospusiera la celebraci\u00f3n de su primera misa por cuesti\u00f3n de los escr\u00fapulos que jugaron una parte importante en el \u00faltimo per\u00edodo de su vida mon\u00e1stica?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay raz\u00f3n para dudar de que hasta entonces la carrera mon\u00e1stica de Lutero era ejemplar, tranquila y feliz: su coraz\u00f3n en reposo, su mente tranquila y su alma en paz. Las disquisiciones metaf\u00edsicas, las disertaciones sicol\u00f3gicas, los altibajos piet\u00edsticos sobre sus conflictos interiores, sus luchas teol\u00f3gicas, su ascetismo torturado, su irritaci\u00f3n por las condiciones mon\u00e1sticas no pueden tener otro valor que el acad\u00e9mico o quiz\u00e1s el psicop\u00e1tico. Carecen de datos verificables. Desafortunadamente el mismo Lutero apenas puede ser tomado como un seguro gu\u00eda en su auto-revelaci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, Denifl\u00e9 ha puesto fin al debate con sus impresionantes evidencias, investigaciones exhaustivas, conocimiento total y maestr\u00eda sin rival en el conocimiento del monasticismo, escolasticismo y misticismo. \u00abLo que Adolf Hausrath ha hecho en un ensayo para la parte Protestante, fue acentuado y confirmado por el penetrante trabajo de Denifl\u00e9. El joven Lutero de su autorevelaci\u00f3n es ahist\u00f3rico: no fue un agustino descontento, quejoso de la vida mon\u00e1stica, perpetuamente torturado por su conciencia, ayunador, rezador, mortificado y demacrado. No, \u00e9l era feliz en el monasterio, encontr\u00f3 all\u00ed la paz, y a todo ello volvi\u00f3 la espalda m\u00e1s tarde.(Kohler, op.cit., 68-69).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el invierno de 1508-09 fue enviado a la universidad de Wittemberg, que estaba en sus comienzos (fundada el 2 de julio de 1502) y ten\u00eda 156 estudiantes. El lugar era bastante insignificante, con 356 propiedades taxables y acreditada como la ciudad m\u00e1s llena de borrachos de la provincia m\u00e1s bebedora (Sajonia) . Mientras ense\u00f1aba filosof\u00eda y dial\u00e9ctica, continuaba con el estudio de la teolog\u00eda. El 9 de marzo de 1509, siendo de\u00e1n Staupitz, consigui\u00f3 el bachillerato b\u00edblico en el curso de teolog\u00eda, un paso necesario para alcanzar el doctorado. Ese mismo a\u00f1o fue llamado a Erfurt.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1511 &#8211; algunos creen que en 1510 &#8211; ocurri\u00f3 su viaje a Roma que dur\u00f3 unos cinco meses, uno de los cuales lo pas\u00f3 en la Ciudad Eterna. Este viaje jug\u00f3 una parte muy importante en sus primeras biograf\u00edas y a\u00fan hoy es importante en la investigaci\u00f3n de la Reforma. Sin embargo a\u00fan no ha sido satisfactoriamente aclarado. Mathesius le hace ir desde Wittemberg por asuntos del monasterio; Melanchton lo atribuye a unas \u00abdisputas mon\u00e1sticas; Cochlaeus, que es seguido en general por los investigadores cat\u00f3licos, lo hace aparecer como representante delegado de siete monasterios agustinianos aliados contra algunas innovaciones de Staupitz, pero que abandon\u00f3 a su cliente y se pas\u00f3 su causa. Los protestantes dicen que fue enviado a Roma como abogado de Staupitz. El mismo Lutero dice que fue una romer\u00eda para cumplir un voto de confesi\u00f3n general en la ciudad eterna. El resultado del viaje, como el motivo del mismo, aun permanece rodeado de misterio. \u00bfQu\u00e9 efecto produjo su visita a Roma en su vida espiritual o en su pensamiento teol\u00f3gico? \u00bfAcaso esta visita \u00abtorn\u00f3 en aversi\u00f3n su reverencia hacia Roma\u00bb? \u00bfEncontr\u00f3 \u00bb un pozo de iniquidad, sacerdotes infieles, y cortesanos papales, hombres de vidas desvergonzadas\u00bb? (Lindsay, \u00abLuther and the German Reformation\u00bb, New York, 1900). \u00abRegres\u00f3 de Roma tan fuerte en su fe como a la ida. En cierto sentido su estancia en Roma fortaleci\u00f3 sus convicciones religiosas\u00bb(Hausrath, op.cit., 98), \u00abEn sus cartas de esos a\u00f1os nunca menciona su estancia en Roma: ni en su conferencia con el cardenal Cayetano ni en sus disputas con el Dr, Eck, ni sus cartas al papa Le\u00f3n, ni en sus tremendamente amplias invectivas y acusaciones contra todo lo romano, ni en su \u00abDirigido a la Nobleza de la Naci\u00f3n Alemana\u00bb, ni una sola vez ni por equivocaci\u00f3n se menciona que hubiera estado en Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues toda la evidencia nos lleva a sostener que cuando el m\u00e1s furioso asaltante que Roma ha tenido nunca describ\u00eda desde la distancia de diez a\u00f1os los incidentes de un viaje a Roma trav\u00e9s de Italia, los pocos puntos de luz en su descripci\u00f3n son m\u00e1s dignos de confianza que \u201csus negras y sombr\u00edas exhalaciones \u201d (Bayne, \u00abMartin Luther\u00bb, I, 234). Toda su experiencia romana tal como la expres\u00f3 en su vida posterior es un asunto no cerrado. \u00abPodemos realmente cuestionar la importancia dada a comentarios que en gran medida datan de los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, cuando ya era un hombre distinto. Mucho de lo que resalta como experiencia personal es manifiestamente el producto de un explicable autoenga\u00f1o. (Hausrath, op.cit., 79). Uno de los incidentes de la misi\u00f3n romana, durante un tiempo considerado como un punto crucial de su carrera, de manera que dio un car\u00e1cter inspiracional a la doctrina central de la Reforma, y que a\u00fan se detalla por sus bi\u00f3grafos, es la supuesta experiencia mientras sub\u00eda la Scala Sancta. Mientras sub\u00eda de rodillas, un pensamiento cruz\u00f3 como un rel\u00e1mpago por su cabeza: \u00abLos justos vivir\u00e1n por la fe\u00bb. E inmediatamente dej\u00f3 de subir abandonando esa p\u00eda costumbre. La an\u00e9cdota se apoya en una frase aut\u00f3grafa de su hijo Pablo en una Biblia que ahora est\u00e1 en la biblioteca de Rodolstadt. En ella asegura que su padre le cont\u00f3 el incidente. Hay que calibrar el valor hist\u00f3rico con la consideraci\u00f3n de que son recuerdos personales de un muchacho inmaduro (nacido en 1533) escritos veinte a\u00f1os despu\u00e9s del suceso al que ni su padre ni sus primeros bi\u00f3grafos, ni su compa\u00f1ero de mesa, ante el que se dice que se realiz\u00f3 la confidencia, aluden a ello aunque pod\u00eda considerarse de importancia capital. \u00abEs f\u00e1cil ver aqu\u00ed la tendencia a fechar la actitud (teol\u00f3gica) del Reformador retrocediendo a los d\u00edas de su fe mon\u00e1stica (Hausrath, op.cit., 48).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habiendo salido airoso y con \u00e9xito evidente, agradando a ambas partes, Lutero volvi\u00f3 a Wittemberg en 1512 siendo nombrado subprior. Las promociones acad\u00e9micas siguieron a buen ritmo. El 4 de octubre alcanz\u00f3 la licenciatura y el 19 de octubre, siendo de\u00e1n Carlstadio &#8211; sucesivamente amigo, rival y enemigo &#8211; fue admitido al doctorado; ten\u00eda 30 a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 22 de octubre fue formalmente admitido al claustro de la facultad de teolog\u00eda y en 1513 recibi\u00f3 el encargo de ense\u00f1ar Biblia. Su posterior nombramiento en 1515 como vicario del distrito le hizo ser el representante del vicario general de Turingia y Sajonia. Su obligaciones eran muy variadas y su vida muy ocupada. Le quedaba poco tiempo para los proyectos intelectuales y la creciente irregularidad en el cumplimiento de sus deberes religiosos no pod\u00eda ser algo bueno para su futuro. El mismo nos dice que necesitaba dos secretarios o cancilleres, escrib\u00eda cartas todo el d\u00eda, predicaba en la mesa, tambi\u00e9n en monasterio y en las iglesias parroquiales, era superintendente de estudios, y como vicario de la orden ten\u00eda tanto que hacer como once priores; daba clases sobre los Salmos y S. Pablo, adem\u00e1s de preocuparse por los recursos econ\u00f3micos del monasterio de 22 sacerdotes, 12 j\u00f3venes, un total de 41 personas. Sus cartas manifiestan una profunda solicitud por los irresolutos, amable simpat\u00eda por los ca\u00eddos; muestran profundos detalles de sentimiento religioso y un raro sentido pr\u00e1ctico, aunque salpicadas de consejos de tendencias no ortodoxas. La plaga que afect\u00f3 a Wittemberg en 1516 le encontr\u00f3 valientemente en su puesto y a pesar de las preocupaciones de sus amigos, no lo abandon\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ya se pod\u00edan discernir cambios significativos en su vida espiritual que no auguraban nada bueno. Ya sea que entrase \u00aben el monasterio y abandonase el mundo para huir de la desesperaci\u00f3n (Jurgens, op.cit., I,522) y no encontrase la codiciada paz; sea que las sospechas de su padre de que la \u00abllamada del cielo\u00bb a la vida mon\u00e1stica fuese \u00abun enga\u00f1o sat\u00e1nico\u00bb, el caso es que le desataron pensamientos de duda. Si la repentina y violenta resoluci\u00f3n era el resultado de uno de esos \u00abtremendos letargos que le interrump\u00edan el sistema circulatorio y hasta el pulso. (Hausrath, \u00abLuthers Leben\u00bb, I, 22), herencia de su depresiva infancia y situaci\u00f3n cr\u00f3nica que le dur\u00f3 hasta el fin de su vida; o si estudios m\u00e1s profundos, para los que apenas ten\u00eda tiempo crearon dudas que no pudo resolver y le revolvieron una conciencia que no lograba la calma, es evidente que su vocaci\u00f3n, si es que existi\u00f3, corr\u00eda peligro, y que el insano conflicto interior indicaba que iba soltando las antiguas amarras y que los mismos remedios adoptados para reestablecer la paz de forma m\u00e1s efectiva, m\u00e1s bien le privaban de ella. Esta situaci\u00f3n morbosa deriv\u00f3 en la formaci\u00f3n de escr\u00fapulos. A continuaci\u00f3n se sucedieron r\u00e1pidamente con creciente gravedad infracciones de las reglas, rupturas de la disciplina, y pr\u00e1cticas asc\u00e9ticas distorsionadas que, seguidas por reacciones convulsivas espasm\u00f3dicas, convert\u00edan la vida en una agon\u00eda. Descuidaba la obligaci\u00f3n solemne bajo pecado mortal de recitar diariamente el oficio divino con el fin de conseguir m\u00e1s tiempo para el estudio, con el resultado de abandono del breviario durante semanas. Entonces Lutero, en un paroxismo de remordimientos, se encerraba en su celda y como en un acto retroactivo remediaba todo lo que hab\u00eda descuidado; se absten\u00eda de toda comida y bebida, se torturaba con mortificaciones horrorosas de manera que sufr\u00eda insomnios de hasta cinco semanas, lo que amenazaba con llevarle a la locura. Dejaba a un lado arbitrariamente los ejercicios asc\u00e9ticos regulados y sin hacer caso a la reglas mon\u00e1sticas ni a los consejos de su confesor, se inventaba los suyos propios, lo que, naturalmente, le daba un car\u00e1cter singular en la comunidad. Como todas las v\u00edctimas de escr\u00fapulos no ve\u00eda en si mas que maldad y corrupci\u00f3n. Dios era el ministro de la ira y de la venganza. Su dolor por el pecado no ten\u00eda ni caridad humilde ni confianza en el perd\u00f3n misericordioso de Dios y de Jesucristo. Su temor de Dios, que le persegu\u00eda como una sombra, pod\u00eda ser evitado por \u201csu propia rectitud \u201cpor la \u201ceficacia de las obras serviles\u201d. Tal actitud mental era seguida necesariamente por un des\u00e1nimo desesperanzado y un pesimismo taciturno que creaban unas condiciones en el alma en las que de hecho \u201codiaba a Dios y estaba enfadado con El\u201d, blasfemaba contra Dios y deploraba hasta el haber nacido. Esta anormal condici\u00f3n produc\u00eda en \u00e9l una siniestra melancol\u00eda y una depresi\u00f3n f\u00edsica, mental y espiritual que m\u00e1s tarde, en un largo proceso de razonamiento la atribu\u00eda a las ense\u00f1anzas de la Iglesia sobre las buenas obras, mientras \u00e9l viv\u00eda todo el tiempo en oposici\u00f3n directa y absoluta a sus ense\u00f1anzas doctrinales y a su disciplina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naturalmente este ascetismo hipocondr\u00edaco y voluntaria determinaci\u00f3n, como suele suceder en casos de naturalezas escrupulosas m\u00f3rbidas, no encontraba alivio en los sacramentos. Sus confesiones generales en Erfurt y Roma no tocaron la ra\u00edz del mal. Todo su ser estaba en una tensi\u00f3n aguda hasta tal punto que lamentaba que sus padres no hubieran muerto a\u00fan para conseguirles un aval de los que se facilitaban en Roma para salvarlos del Purgatorio. Estaba dispuesto a convertirse en el \u201cm\u00e1s brutal asesino\u201d por motivos religiosos, \u201c\u2026a matar a todos los que rehusaban sumisi\u00f3n al papa\u201d (S\u00e4mmtliche Werke, XXXX, Erlangen, 284). Una condici\u00f3n f\u00edsica tan tensa y neur\u00f3tica exig\u00eda una reacci\u00f3n y, como suele ocurrir con frecuencia en casos an\u00e1logos, se fue al extremo diametralmente opuesto: rechaz\u00f3 completa y totalmente la indebida importancia que hab\u00eda puesto en sus propias fuerzas en el proceso espiritual de justificaci\u00f3n. Se convenci\u00f3 de que el hombre, como consecuencia del pecado original, estaba totalmente depravado, carente de voluntad libre y que todas sus obras, aun las dirigidas al bien, no eran otra cosa que una excrecencia de su voluntad corrompida y, para Dios, verdaderos pecados mortales. El hombre s\u00f3lo puede ser salvado por la fe. Nuestra fe en Cristo hace que sus m\u00e9ritos sean nuestra posesi\u00f3n, nos envuelvan en una t\u00fanica de correcci\u00f3n que ocultan nuestra culpa y pecabilidad y supla abundantemente los defectos de la rectitud humana. \u201cS\u00e9 un pecador y peca fuertemente, pero ten una fe m\u00e1s fuerte en Cristo, vencedor del pecado, de la muerte y del mundo. No te imagines ni por un momento que esta vida es el lugar donde habita la justicia: se ha de cometer pecado. Para ti deber\u00eda ser suficiente reconocer al Cordero que quita los pecados del mundo, el pecado no puede separarte de El aunque cometas adulterio cien veces al d\u00eda y cometas otros tantos asesinatos\u201d (Enders, \u00abBriefwechsel\u00bb, III, 208).La nueva doctrina de justificaci\u00f3n por la fe que entonces comenzaba fue desarroll\u00e1ndose gradualmente y fue por fin fijada por Lutero como una de las doctrinas centrales de la Cristiandad. El suceso que hizo \u00e9poca en Alemania y que provoc\u00f3 la crisis de sus dificultades espirituales, fue la publicaci\u00f3n por Le\u00f3n X de la Bula de las Indulgencias, una adaptaci\u00f3n renovada de la de Julio II, con el fin de conseguir fondos para la construcci\u00f3n de la iglesia de San Pedro de Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alberto de Brandenburgo estaba lleno de deudas, pero no por la cuesti\u00f3n de su pallium, como relatan los historiadores cat\u00f3licos y protestantes, sino por pagar sobornos a un agente desconocido en Roma, para deshacerse de un rival, y que el arzobispado disfrutara de una variedad de oficios eclesi\u00e1sticos. Por este pago, que apestaba a simon\u00eda, el papa permitir\u00eda una indemnidad, que en este caso tomaba la forma de indulgencia. Con estos innobles arreglos de los negocios con Roma, una transacci\u00f3n comercial indigna tanto del arzobispo como del papa, los beneficios se iban a dividir en partes iguales para ambos, adem\u00e1s de un bono de 10.000 ducados de oro que se a\u00f1adir\u00eda a la parte de Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se eligi\u00f3 a Juan Tetzel, un dominico con una personalidad impresionante, dotado para la oratoria popular y con la reputaci\u00f3n de exitoso predicador de la indulgencia, como subcomisario general de la misma.<br \/>\nLa historia presenta pocos personajes m\u00e1s desafortunados y pat\u00e9ticos que Tetzel. Entre sus contempor\u00e1neos fue la v\u00edctima del m\u00e1s corrosivo rid\u00edculo: se le atribu\u00edan toda clase de tonter\u00edas y expresiones blasfemas; se construye su personalidad con f\u00e1bulas y mentiras, fue despreciado como un saltimbanqui o un arlequ\u00edn al que se neg\u00f3 hasta la simpat\u00eda y apoyo de sus propios aliados. Tetzel hubo de esperar al escrutinio de la cr\u00edtica moderna para conseguir no s\u00f3lo su rehabilitaci\u00f3n moral sino su reputaci\u00f3n como s\u00f3lido te\u00f3logo y monje de comportamiento irreprochable. Sus sermones en Juteborg y Zerbst, ciudades vecinas de Wittemberg, que atrajeron a una audiencia que despu\u00e9s se presentaba a confesarse con Lutero y que llevaron a \u00e9ste a dar el paso que hab\u00eda contemplado desde hac\u00eda m\u00e1s de un a\u00f1o. Algunos aspectos sobre la doctrina de las indulgencias estaban a\u00fan bajo discusi\u00f3n en la escuela y no se niega que pod\u00eda llevar a confusi\u00f3n a los laicos y que los predicadores al calor de del entusiasmo ret\u00f3rico hicieran afirmaciones exageradas o que las consideraciones financieras que las acompa\u00f1aban, aunque no eran de car\u00e1cter obligatorio, pod\u00edan llevar a abusos y esc\u00e1ndalos. La oposici\u00f3n a las indulgencias no era oposici\u00f3n a la doctrina, que permanece la misma hasta hoy, sino a los m\u00e9todos mercantiles utilizados al predicarlas, de hecho el duque Jorge de Sajonia las prohibi\u00f3 en su territorio y el cardenal Cisneros en Espa\u00f1a, ya en 1513.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 31 de octubre de 1517, vigilia de Todos los Santos, Lutero clav\u00f3 sus 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillo, que serv\u00eda como tabl\u00f3n de anuncios de la universidad y en la que se pon\u00edan las noticias de las defensas de tesis, disputas y otras funciones acad\u00e9micas. El acto no fue una declaraci\u00f3n de guerra sino la simple invitaci\u00f3n a una discusi\u00f3n acad\u00e9mica. \u201cTales discusiones eran consideradas en las universidades medievales como un medio reconocido para definir y elucidar la verdad y tambi\u00e9n como una especie de gimnasia mental que era parte de la educaci\u00f3n de los estudiantes. Se sobreentend\u00eda que un hombre no ten\u00eda por que adoptar las ideas que defend\u00eda en la arena acad\u00e9mica y de igual manera el que aceptaba el reto de la discusi\u00f3n pod\u00eda atacar proposiciones ortodoxas sin que su reputaci\u00f3n de ortodoxia se viera en peligro (Beard, op. cit.). El mismo d\u00eda envi\u00f3 al arzobispo una copia de las tesis con una carta explicatoria. \u00c9ste a su vez las envi\u00f3 al concilio de Aschaffenburg y a los profesores de la Universidad de Maguncia. Los cancilleres fueron de la opini\u00f3n un\u00e1nime de su car\u00e1cter her\u00e9tico y deb\u00eda incoarse un proceso contra el agustino de Wittemberg. Este informe fue enviado al papa, junto con una copia de las tesis. As\u00ed se ver\u00e1 que el primer proceso judicial contra Lutero no se debi\u00f3 a Tetzel. Sus armas iban a ser literarias.<br \/>\nTetzel se dio cuenta del contenido revolucionario de las tesis antes que algunos de los brillantes te\u00f3logos contempor\u00e1neos. Aunque apuntaban ostensiblemente al abuso de las indulgencias, eran un ataque encubierto al sistema penitencial de la Iglesia y golpeaban el la mism\u00edsima ra\u00edz de la autoridad eclesi\u00e1stica. Las tesis de Lutero dan la impresi\u00f3n al lector de que \u201dse han puesto juntas con alguna precipitaci\u00f3n\u201d en vez de mostrar \u201c pensamiento claramente digerido y delicada intenci\u00f3n teol\u00f3gica\u201d; le \u201d llevan un momento a la rebeli\u00f3n audaz y le devuelven otro a la obediencia y conformidad\u201d (Beard, 218, 219). Las Anti-Tesis de Tetzel se defendieron parcialmente en una disputa de doctorado en Francfort del Oder (20 enero., 1518), y publicadas con otras en una lista no numerada y se las conoce com\u00fanmente como las Ciento Seis Tesis. Pero no eran de autor\u00eda de Tetzel sino que fueron enseguida atribuidas correctamente a Conrad Wimpina, su maestro en Leipzig. Se admite en general que este hecho significa que no hay ignorancia de la teolog\u00eda o poca familiaridad con el lat\u00edn por parte de Tetzel, como se ha asumido generalmente, y as\u00ed lo aceptan los escritores protestantes. Era simplemente una costumbre leg\u00edtima en los c\u00edrculos acad\u00e9micos, como sabemos por el mismo Melancthon.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las tesis de Tetzel \u2013 ya que asumi\u00f3 toda la responsabilidad \u2013 opusieron la ense\u00f1anza tradicional de la iglesia a las innovaciones de Lutero, pero hay que admitir que a veces sancionaban de forma intransigente y hasta dogm\u00e1ticamente lo que eran meras opiniones teol\u00f3gicas que no siempre estaban en consonancia las ense\u00f1anzas m\u00e1s acertadas de los te\u00f3logos.<br \/>\nEn Wittemberg crearon mucha expectaci\u00f3n. Un desafortunado vendedor ambulante que las ofrec\u00eda a la venta fue asaltado por los estudiantes y las cerca de ochocientas copias que ten\u00eda fueron quemadas p\u00fablicamente en la plaza del mercado \u2013 con la desaprobaci\u00f3n de Lutero. Se admite que el pretexto que entonces se puso y a\u00fan se repite, venganza por la quema por parte de Tetzel de las tesis de Lutero, no era correcto, aunque lo defienda el mismo Melancthon. En vez de contestar a Tetzel, Lutero traslad\u00f3 la controversia de la arena acad\u00e9mica al foro p\u00fablico al publicar en lengua vern\u00e1cula su \u201cSerm\u00f3n de la Indulgencia y de la Gracia\u201d. En realidad era un folleto en el que se abandonaba la forma de serm\u00f3n y se sosten\u00edan veinte proposiciones. Al mismo tiempo estaba preparando la defensa en lat\u00edn de sus Tesis, las \u201cResoluciones\u201d que fueron enviadas a su ordinario, el obispo Scultetus de Brandenburgo quien aconsej\u00f3 silencio y abstenci\u00f3n de toda publicaci\u00f3n de momento ya que la aquiescencia expresada por Lutero era la de un verdadero monje: \u201cEstoy listo y y prefiero obedecer que hacer milagros para justificarme\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este momento aparece un nuevo motivo de discusiones: Johann Eck, Vicecanciller de la universidad de Ingoldstadt, generalmente reconocido como uno de los te\u00f3logos m\u00e1s importantes de su tiempo, dotado de una memoria fenomenal y un rara habilidad dial\u00e9ctica, admitida por Lutero antes de la disputa de Leipzig, se vio envuelto inocentemente en la controversia. A petici\u00f3n del obispo von Eyb de Eichstatt, someti\u00f3 las Tesis a un estudio m\u00e1s detenido; seleccion\u00f3 dieciocho de ellas como portadoras del germen de la herej\u00eda husita, como violadoras de la caridad cristiana, subvertidotas del orden de la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica y alimentadoras de la sedici\u00f3n. Estos \u201cobeliscos\u201d (\u201cobelisco\u201d, la forma en que los antiguos editores anotaban los pasajes dudosos o espurios) fueron enviados al obispo en forma manuscrita, pasados de mano en mano entre conocidos, y sin la intenci\u00f3n de publicarlos. Una de esas copias le lleg\u00f3 a Lutero y le produjo una grand\u00edsima indignaci\u00f3n. Eck trat\u00f3 de suavizar los agitados temperamentos de Carlstadio y Lutero y con tonos corteses y urgentes les pidi\u00f3 que no hicieran p\u00fablicas sus disputas ni en sus clases ni en la imprenta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de que Carlstadio advirti\u00f3 a Lutero, \u00e9ste sac\u00f3 sus \u201cAsteriscos\u201d (el 10 de agosto de 1518). La escaramuza llev\u00f3 a la Disputa de Leipzig. Sylvester Prierias, fraile dominico como Tetzel, te\u00f3logo dom\u00e9stico de la corte en Roma, en su capacidad oficial como Censor Librorum de Roma, envi\u00f3 a continuaci\u00f3n su informe \u00abIn praesumtuosas M. Lutheri, Conclusiones Dialogus\u00bb, en el que defend\u00eda la absoluta supremac\u00eda del papa, en t\u00e9rminos no completamente libres de exageraci\u00f3n, especialmente extendiendo su teor\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de lo debido al tratar de las indulgencias. Esto provoc\u00f3 la respuesta de Lutero \u00abResponsio ad Silv. Prierietatis Dialogum\u00bb. Hoogstraten, cuya inmisericorde s\u00e1tira en Epistolae Obscurorum Vivorum\u00bb estaba en la memoria de todos, entr\u00f3 tambi\u00e9n en la refriega en defensa de las prerrogativas papales aunque Lutero se despach\u00f3 con \u00e9l en su \u00abSchedam contra Hochstratanum\u00bb, de una ligereza y vulgaridad tales que hasta uno de los estudiosos y m\u00e1s vehemente defensor de Lutero lo caracteriza apolog\u00e9ticamente como \u201ca tono con el gusto mayoritario del tiempo y de las circunstancias, pero no recomendable como digno de imitaci\u00f3n \u201c (Loscher, op.cit., II, 325).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de que el \u201cDialogus\u201d de Prierias llegara a Alemania, lleg\u00f3 una citaci\u00f3n papal para Lutero (7 de agosto) para que se presentara en persona en Roma antes de 60 d\u00edas para una audiencia. Enseguida se refugi\u00f3 en la excusa de que tal viaje no pod\u00eda emprenderse sin poner en peligro su vida; busc\u00f3 influencias para asegurarse de que se le negar\u00eda el salvoconducto para atravesar el electorado y trat\u00f3 de ejercer presi\u00f3n sobre el elector Federico y el Emperador Maximiliano a fin de que la audiencia y se celebrara en Alemania ante jueces nombrados all\u00ed.<br \/>\nLa universidad envi\u00f3 cartas a Roma y al nuncio Miltitz que sosten\u00eda la alegaci\u00f3n de \u201csalud enferma\u201d y hacia votos por su ortodoxia. Su actividad literaria sigui\u00f3 sin disminuci\u00f3n. Envi\u00f3 al papa (30 de mayo) sus \u201cResoluciones\u201d, que ya estaban terminadas. La carta de acompa\u00f1amiento respira las m\u00e1s leales expresiones de confianza en la Santa Sede, pero redactada en tales t\u00e9rminos de servilismo y excesiva adulaci\u00f3n que se cuestiona inmediatamente su sinceridad y franqueza, a juzgar por la casi instant\u00e1nea cambio de de parecer que sigui\u00f3. M\u00e1s a\u00fan, antes de que esta carta fuera escrita su ya se hab\u00eda anticipado al predicar su \u201cSerm\u00f3n sobre el poder de la Excomuni\u00f3n\u201d (16 de mayo) en el que se dice que la uni\u00f3n visible con la iglesia no se rompe por la excomuni\u00f3n sino s\u00f3lo por el pecado, lo que refuerza la sospecha de falta de buena fe. El mismo reconoci\u00f3 el car\u00e1cter incendiario del serm\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las influencias hicieron que se fijara la audiencia durante la Dieta de Ausgburgo que hab\u00eda sido convocada para constituir una alianza entre la Santa Sede, el Emperador Maximiliano, el rey Cristian de Noruega Dinamarca y Suecia. En la convocatoria oficial de la Dieta no figura la causa de Lutero<br \/>\nCayetano, el legado papal, y Lutero se vieron cara a cara por primera vez en Ausgburgo el 11 de octubre. Cayetano (nacido en 1470) era una \u201cde las m\u00e1s notables figuras relacionadas con la Reforma desde el ponto de vista romano\u2026un hombre de erudici\u00f3n y vida intachable\u201d Weizacker): era doctor en filosof\u00eda antes de llegar a los 21 a\u00f1os y desde esa temprana edad ocupaba c\u00e1tedras con distinci\u00f3n en las universidades m\u00e1s sobresalientes; en los estudios human\u00edsticos estaba tan bien versado que entr\u00f3 en pol\u00e9mica contra Pico de la Mirandola con s\u00f3lo 24 a\u00f1os. Sin duda alguna no hab\u00eda un hombre mejor cualificado para ajustar las dificultades teol\u00f3gicas. Pero las audiencias estaban condenadas al fracaso. Cayetano ven\u00eda a pronunciar una sentencia; Lutero a defender. El primero exigi\u00f3 sumisi\u00f3n el segundo se lanz\u00f3 a la protesta: el uno mostr\u00f3 un esp\u00edritu de paciencia mediadora y el otro se equivoc\u00f3 al creerlo miedo y aprehensi\u00f3n; como el detenido ante el juez que no puede controlarse en sus r\u00e9plicas. El legado \u201cque ten\u00eda la reputaci\u00f3n de ser el m\u00e1s conocido y seguramente el primer te\u00f3logo de su tiempo\u201d qued\u00f3 desagradablemente impresionado por el tono rudo, poco educado y de voz alterada del fraile y habiendo resultado in\u00fatiles todos sus esfuerzos le despidi\u00f3 con la advertencia de que no volvieran sin antes haberse retractado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la ficci\u00f3n y el mito influyeron ampliamente al tratar de esta reuni\u00f3n y han tejido una red de oscuridad a su alrededor imposible de desenredar y debemos seguir o las narraciones muy coloreadas de Lutero y sus amigos o guiarnos por el criterio m\u00e1s confiable de la conjetura l\u00f3gica<br \/>\nEl Breve papal a Cayetano ( 23 de agosto), que se entreg\u00f3 a Lutero en N\u00fcremberg, camino de vuelta a casa, y que contra todo precedente can\u00f3nico, demanda la acci\u00f3n inmediata respecto al no condenado ni excomulgado \u201chijo de la iniquidad\u201d, pide la ayuda del emperador en el caso de que Lutero rehusara presentarse en Roma y reclama el arresto a la fuerza, es una falsificaci\u00f3n evidente (Beard, op. cit., 257-258; Ranke, \u00abDeutsche Gesch.\u00bb VI, 97-98) que fue escrita en Alemania. Como todos los documentos papales falsificados a\u00fan muestra una sorprendente vitalidad y se encuentra en todas las biograf\u00edas de Lutero<br \/>\nLa vuelta de Lutero a Wittemberg ocurri\u00f3 en el aniversario del d\u00eda en que clav\u00f3 las tesis en la puerta de la iglesia del castillo (31 Octubre, 1518). Habiendo fallado todos los esfuerzos para conseguir una retractaci\u00f3n y ahora que se hab\u00eda asegurado la simpat\u00eda y apoyo de los pr\u00edncipes temporales, Lutero en vez de al papa, apel\u00f3 al concilio ecum\u00e9nico (28 Noviembre, 1518) aunque, como veremos m\u00e1s tarde, neg\u00f3 la autoridad de ambos y acab\u00f3 apelando a la Biblia.<br \/>\nLa elecci\u00f3n del joven noble saj\u00f3n Karl von Miltitz, que ten\u00eda las \u00f3rdenes menores, como nuncio para entregar al elector Federico la Rosa de Oro fue muy desafortunada. La Rosa de Oro no se le ofreci\u00f3 al elector como don para conseguir sus favores sino en respuesta a una inoportuna y prolongada agitaci\u00f3n por su parte para conseguirla (Hausrath, \u00abLuther\u00bb, I, 276). Miltitz no s\u00f3lo carec\u00eda de prudencia y tacto sino que en sus frecuentes borracheras perdi\u00f3 todo el sentido de la reserva diplom\u00e1tica y se coloc\u00f3 en una posici\u00f3n que inspiraba desprecio al estar pidiendo prestado continuamente a los amigos de Lutero. Aunque es verdad que sus intentos no autorizados lograron sonsacar a Lutero algo que \u201csi no es una retractaci\u00f3n se le parece mucho\u201d (Beard, op.cit., 274).En ella promete: observar silencio si sus adversarios tambi\u00e9n lo hac\u00edan, completa sumisi\u00f3n al papa, publicar un documento dirigido al publico admitiendo su lealtad a la iglesia y dejar todos los aspectos del fastidioso caso en manos del obispo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda esta transacci\u00f3n se celebr\u00f3 con un banquete en el que hubo abrazos, l\u00e1grimas de alegr\u00eda y un beso de la paz \u2013 todo ello fue despreciado y ridiculizado despu\u00e9s por Lutero.<br \/>\nEl tratamiento dado a Tetzel por el nuncio fue severo e injusto. Tetzel, enfermo y dolorido no pudo acudir debido que el sentimiento p\u00fablico contra \u00e9l estaba era muy fuerte. Miltitz en su visita a Leipzig le mand\u00f3 llamar a una reuni\u00f3n en la que llen\u00f3 de reproches y acusaciones y le estigmatiz\u00f3 como causante de todo aquel infortunado asunto, le amenaz\u00f3 con el disgusto del papa y sin duda aceler\u00f3 la muerte inminente de Tetzel ( 1 de agosto de1619)<br \/>\nMientras estaban pendientes los preliminares de la Disputa de Leipzig, se pueden discernir los verdaderos puntos de vista de Lutero hacia el papado en sus propias cartas. El 3 de marzo de 1519 escribe a Le\u00f3n X: \u201cAnte Dios y todas sus criaturas, doy testimonio de que yo no deseaba ni deseo tocar la autoridad del papa ni intrigar para eliminar la autoridad de la Iglesia Romana ni la de Su Santidad\u201d \u00bb (De Wette, op. cit., I, 234). Dos d\u00edas despu\u00e9s (5 de marzo) escribe a Spalatin:\u201d Nunca fue mi intenci\u00f3n rebelarme contra la Sede Apost\u00f3lica\u201d (De Wette, op. cit., I, 236). Diez d\u00edas despu\u00e9s (13 de marzo) le vuelve a escribir: \u201c No s\u00e9 si el anticristo es el papa o su ap\u00f3stol (De Wette, op. cit., I, 239). Un mes antes (20 Feb.) agradece a Scheurl que le haya enviado el sucio \u00abDialogo de Julio y S. Pedro \u201c, un ataque muy venenoso contra el papado, dici\u00e9ndole que est\u00e1 tentado de publicarlo en lengua vulgar (De Wette, op. cit., I, 230).\u201d Para probar la consistencia de Lutero &#8211; para reivindicar su conducta en todos los puntos, sin falta tanto en la veracidad como en la valent\u00eda \u2013 en aquellas circunstancias &#8211; debe dejarse a los simplones creadores de leyendas.\u201c(Bayne, op. cit., I, 457).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Disputa de Leipzig fue un factor importante para fijar las posiciones de ambos contrincantes y que forz\u00f3 la evoluci\u00f3n teol\u00f3gica de Lutero. Fue un producto de los \u201cObeliscos\u201d y \u201cAsteriscos\u201d, retomados por Carlstadio durante la ausencia de Lutero en Heidelberg en 1518. Lutero precipit\u00f3 la Disputa sin que Eck lo pidiera ni buscara. Se pusieron todos los obst\u00e1culos para que hubiera tal reuni\u00f3n y fue abandonada inmediatamente despu\u00e9s. Los obispos de Merseburgo y Brandenburgo publicaron sus inhibiciones oficiales; la facultad teol\u00f3gica de la universidad de Leipzig envi\u00f3 a una carta de protesta a Lutero para que no se metiera en un asunto que era exclusivamente de Carlstadio y otra al duque Jorge para prohibirla. Scheurl, por entonces \u00edntimo de Lutero trat\u00f3 de disuadirlo de que asistiera a la reuni\u00f3n y Eck en t\u00e9rminos pac\u00edficos y dignos, replic\u00f3 a la ofensiva de Carlstadio y las pol\u00e9micas cartas de Lutero, en un intento in\u00fatil de de evitar la controversia p\u00fablica tanto impresa o en las lecciones universitarias; el mismo Lutero, obligado por la prohibici\u00f3n de discursos p\u00fablicos o impresos, pidi\u00f3 al duque Federico que intentara que se celebrara la reuni\u00f3n(De Wette, op.cit., I, 175) al mismo tiempo que \u00e9l personalmente apelaba al duque para conseguir el permiso para que la autorizara, a pesar del hecho de que ya hab\u00eda entregado al p\u00fablico las tesis contra Eck. Ante estas presiones, Eck no pod\u00eda sino aceptar el reto. En este momento a\u00fan eran Eck y Ecolampadio los contendientes acreditados y la admisi\u00f3n formal de Lutero al debate s\u00f3lo lleg\u00f3 a determinarse cuando los disputantes estaban ya en Leipzig.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La disputa sobre las doce y despu\u00e9s trece tesis de Eck se abri\u00f3 con solemnidad y ceremonia el d\u00eda trece 27 de junio y siendo el aula universitaria demasiado peque\u00f1a se celebr\u00f3 en el castillo de Pleissenburg. La batalla verbal entre Eck y Carlstadio era sobre la gracia divina y la libre voluntad. Como es bien sabido acab\u00f3 en humillante desconcierto de de Carstadio. La discusi\u00f3n de Lutero y Eck, el 4 de julio, era sobre la supremac\u00eda papal. El primero, aunque dotado con una brillante dominio de palabra, carec\u00eda \u2013 lo que admiten hasta sus m\u00e1s devotos seguidores &#8211; de la compostura tranquila, autocontrol y temperamento ecu\u00e1nime de un buen polemista. El resultado fue que la serenidad imperturbable y confianza sin errores de Eck tuvieron un efecto exasperante en \u00e9l. \u201cQuejumbroso y critic\u00f3n \u201c, \u201carbitrario y amargo\u201d (Mosellanus), lo que no contribuy\u00f3 a darle ventaja en su causa ya en la argumentaci\u00f3n o con sus oyentes. Neg\u00f3 la supremac\u00eda papal porque no encontraba justificaci\u00f3n en la Sagrada Escritura o en el derecho divino. Al comentario de Eck sobre los errores \u201cpestilentes\u201d de Wiclef y Hus, condenados por el concilio de Constanza, contest\u00f3 que respecto a la postura de los husitas, hab\u00eda entre ellos muchos que eran \u201cmuy cristianos y evang\u00e9licos\u201d. Eck llev\u00f3 a su antagonista a admitir que el individuo estaba en posici\u00f3n de entender mejor la Biblia que los papas, concilios, doctores y universidades y forzando el argumento afirm\u00f3 que los bohemios condenados no dudar\u00edan en saludarle como su patr\u00f3n, lo que llev\u00f3 a Lutero a la afirmaci\u00f3n poco amable de que aquello era \u201cuna mentira desvergonzada\u201d. Eck sin inmutarse y con el instinto del polemista entrenado llev\u00f3 a su antagonista a\u00fan m\u00e1s all\u00e1 hasta que finalmente admiti\u00f3 la falibilidad del concilio ecum\u00e9nico, tras lo que cerr\u00f3 el debate con un lac\u00f3nico \u201dSi crees que un concilio convocado leg\u00edtimamente puede errar, entonces eres para m\u00ed como un pagano o un publicano\u201d (K\u00f6stlin-Kawerau, op. cit., I, 243-50). Esto suced\u00eda el 15 de julio. Lutero volvi\u00f3 a Wittemberg alica\u00eddo por el poco \u00e9xito del certamen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El desastroso resultado de la disputa le llev\u00f3 a tomar medidas imprudentes y desesperadas. En este momento no tuvo escr\u00fapulos en coaligarse con los elementos m\u00e1s radicales de humanismo nacionalista y los caballeros filibusteros que en su propaganda le saludaban como su aliado m\u00e1s valioso. Sus compa\u00f1eros de armas eran ahorra Ulrich von Hutten y Franz von Sickingen y la horda de seguidores que suele encontrarse bajo tales liderazgos. Con Melancthon, tambi\u00e9n un humanista, como intermediario se abri\u00f3 una correspondencia secreta con Hutten y casi con toda seguridad estaba en frecuente contacto directo o indirecto con Sickingen. Hutten aunque era un hombre de talento e inteligencia poco comunes, era un degenerado moralmente sin conciencia o car\u00e1cter. Sickingen, el pr\u00edncipe de los condottieri, era un mercenario y conspirador cuyas fechor\u00edas y atrocidades asesinas han llegado a ser legendarias en Alemania. Con sus tres inexpugnables fortalezas, Ebernburg, Landstuhl y Hohenburg con la soldadesca aventurera, su caballer\u00eda ligera y magn\u00edfica artiller\u00eda \u201cquien se dedic\u00f3 al robo como si fuera comercio y consideraba un honor ser comparado con los lobos\u201d (Cambridge Hist., II,154), era una amenaza para el mismo imperio, pero muy \u00fatil como compa\u00f1ero. Ten\u00edan muy poco en com\u00fan con Lutero porque ambos eran impermeables a todo impulso religioso, excepto en el mortal odio al papa y en la confiscaci\u00f3n de las propiedades y tierras de la iglesia. El descontento entre los caballeros era especialmente agudo. El florecimiento de la industria perjudicaba los intereses de los peque\u00f1os propietarios agrarios; los nuevos modos de llevar la guerra hac\u00edan disminuir su importancia pol\u00edtica; la adopci\u00f3n de Derecho Romano que reforzaba a los se\u00f1ores territoriales amenazaba con reducir a la servidumbre a la peque\u00f1a nobleza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un cambio, aunque llevara consigo una revoluci\u00f3n, era bienvenido y Lutero y su movimiento fueron recibidos como la causa y gu\u00eda sicol\u00f3gica. Hutten ofreci\u00f3 su pluma, arma formidable, Sickingen sus fortalezas, un refugio de seguridad: el primero le asegur\u00f3 el apoyo entusiasta de los humanistas nacionales y el segundo \u201cle ofreci\u00f3 mantenerse firme y rodearle de espadas (Bayne, op. cit., II,59). El ataque se har\u00eda a los pr\u00edncipes eclesi\u00e1sticos que se opon\u00edan a las doctrinas luteranas y a los privilegios de los caballeros. Mientras tanto Lutero se iba saturando con literatura human\u00edstica anticlerical, publicada o no, de manera que se puede hallar en ella el origen de su apasionado odio a Roma y al papa, el g\u00e9nesis de su Anticristo, el desprecio de sus opositores teol\u00f3gicos, su efusiva profesi\u00f3n de patriotismo, su adquisici\u00f3n de las amenidades literarias \u00abEpistolae Obscurorum Vivorum\u00bb, hasta la absorci\u00f3n en cuerpo y alma de los argumentos de Hutten, por no mencionar otras llamativas observaciones de sus relaciones y asociaci\u00f3n con los agitadores pol\u00edticos humanistas. En esta atm\u00f3sfera sobrecargada por esas influencias public\u00f3 su primer manifiesto que hizo \u00e9poca \u201cA la Nobleza Cristiana de la Naci\u00f3n Alemana, que es \u201cen su forma una imitaci\u00f3n de la carta circular de Hutten al emperador y a la nobleza alemana\u201d y la mayor parte de su contenido un resumen del \u00abVadiscus o Trinidad Romana\u00bb, de Hutten de su \u201cLamento y Exhortaci\u00f3n\u201d y de las sus cartas al elector Federico de Sajonia. Esto es admitido, al parecer, por especialistas luteranos competentes. Lutero da el paso desde la arena de la seriedad acad\u00e9mica y precisi\u00f3n verbal al foro p\u00fablico de la invectiva y de la ret\u00f3rica deslumbrante. Se dirige a las masas con la lengua del populacho; abandona su actitud teol\u00f3gica; su elocuencia arrastra a la naturaleza emocional de sus oyentes \u2013 mientras aun en calma, la raz\u00f3n cr\u00edtica permanece pasmada, muda, \u00e9l se convierte en un int\u00e9rprete hier\u00e1tico, la voz articulada de unas aspiraciones nacionales durmientes, latentes. En un apasionado arranque corta todas sus amarras cat\u00f3licas \u2013 su furia parece intensificarse ante las m\u00e1s insignificantes huellas que quedan. Su oratoria ardiente e incomparable toca todos los temas, Iglesia y Estado, religi\u00f3n y pol\u00edtica, reforma eclesi\u00e1stica y avance social. Habla con audacia temeraria y act\u00faa con un atrevimiento que quita la respiraci\u00f3n. Ni guerra ni revoluci\u00f3n le acobardan &#8211; \u00bfno tiene acaso el apoyo de Ulrich von Hutten, Franz von Sickingen, Sylvester von Schaumburg? \u00bfNo es el primero de ellos el esp\u00edritu maestro revolucionario de de su tiempo? \u00bfAcaso no puede el segundo hacer que hasta un emperador se incline ante sus condiciones? La Buena Nueva \u2013 ahora lo ve \u2013 \u201cNo puede ser introducida sin tumulto esc\u00e1ndalo y rebeli\u00f3n\u201d; \u201cla palabra de Dios es una espada, una guerra, una destrucci\u00f3n, un esc\u00e1ndalo, una ruina, un venero\u201d (De Wette, op.cit., I, 417). Y en lo que toca al papa, cardenales, obispos \u201cy todo el g\u00e9nero de Sodoma romana\u201d por qu\u00e9 no atacarla \u201c con toda clase de armas y lavar nuestras manos en su sangre\u201d (Walch, XVIII, 245).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lutero el reformador se ha convertido en Lutero el revolucionario, la agitaci\u00f3n religiosa se ha transformado en rebeli\u00f3n pol\u00edtica. La actitud teol\u00f3gica de Lutero en esta \u00e9poca, en cuanto puede ser deducida para formularla de forma coherente, era la siguiente: La Biblia es la \u00fanica fuente de la fe; contiene la plena inspiraci\u00f3n divina; su lectura est\u00e1 investida de un car\u00e1cter quasi-sacramental. La naturaleza humana ha sido corrompida totalmente por el pecado original y el hombre, en consecuencia, est\u00e1 privado de la libre voluntad. Cualquier cosa que haga, sea buena o mala, no es su propia obra, sino la de Dios. S\u00f3lo la fe puede obrar la justificaci\u00f3n y el hombre se salva creyendo con confianza que Dios le perdonar\u00e1. Esta fe no s\u00f3lo incluye un completo perd\u00f3n del pecado, sino una absoluci\u00f3n incondicional de sus penas. La Jerarqu\u00eda y el sacerdocio no son instituciones divinas ni necesarias, y el ceremonial y la adoraci\u00f3n externa no son esenciales ni \u00fatiles. Las vestiduras eclesi\u00e1sticas, peregrinaciones, mortificaciones, votos mon\u00e1sticos, oraciones por los muertos, intercesi\u00f3n de los santos, no sirven de nada al alma. Todos los sacramentos son rechazados, con la excepci\u00f3n del bautismo, sagrada eucarist\u00eda y la penitencia, pero su ausencia puede ser sustituida por la fe. El sacerdocio es universal, todo cristiano debe asumirlo. Es innecesario que haya una corporaci\u00f3n de hombres especialmente entrenados y ordenados para dispensar los misterios de Dios, lo que ser\u00eda una usurpaci\u00f3n. No hay iglesia visible o una especialmente establecida por Dios en la que los hombres puedan obrar su salvaci\u00f3n. En sus tres primeros panfletos apela al emperador para destruir el poder del papa, confiscar para su propio uso las propiedades eclesi\u00e1sticas, abolir las fiestas, fastos y celebraciones eclesi\u00e1sticas, eliminar las misas por los difuntos etc. En su \u201cCautividad de Babilonia\u201d, en particular, trata de levantar el sentimiento nacional contra el papado y apelando al los apetitos m\u00e1s bajos de las masas estableciendo un sensual c\u00f3digo de \u00e9tica matrimonial, como sacado del paganismo, que \u201cde nuevo resurgi\u00f3 en la Revoluci\u00f3n Francesa\u201d (Hagen, \u00abDeutsche literar. u. religi\u00f6se Verhaltnisse\u00bb, II, Erlangen, 1843, 235). Su tercer manifiesto \u201cSobre la libertad del cristiano\u201d, de tono m\u00e1s moderado, pero radical sin compromiso, lo envi\u00f3 al papa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En abril de 1520, Eck apareci\u00f3 en Roma con las obras alemanas traducidas al lat\u00edn, que conten\u00edan la mayor\u00eda de esas doctrinas. Fueron entregadas y discutidas con paciente cuidado y calma cr\u00edtica. Cuatro miembros de los cuatro consistorios que se celebraron entre el 21 de mayo y el 1 de junio aconsejaron paciencia y amabilidad. Pero se impusieron los que exig\u00edan procedimientos sumarios. As\u00ed que el 15 de julio se emiti\u00f3 la Bula de excomuni\u00f3n \u00abExsurge Domine\u00bb. Condenaba formalmente 41 proposiciones sacadas de sus escritos, se ordenaba la destrucci\u00f3n de los libros que conten\u00edan los errores y se conminaba a Lutero a retractarse dentro del plazo de 60 d\u00edas o recibir\u00eda la totalidad de las penas del castigo eclesi\u00e1stico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres d\u00edas despu\u00e9s (18 de julio) Eck fue nombrado protonotario papal con la misi\u00f3n de publicar la bula en Alemania. El nombramiento de Eck no fue ni sabio ni prudente. La actitud de Lutero hacia \u00e9l era de un odio personal implacable; el disgusto hacia \u00e9l por parte de los humanistas era decididamente virulento, a lo que hay que a\u00f1adir adem\u00e1s su conocida impopularidad entre los cat\u00f3licos. M\u00e1s a\u00fan, sus sentimientos personales como implacable antagonista de Lutero pod\u00edan dif\u00edcilmente ser obviados, de manera que una causa que requer\u00eda el m\u00e1s exquisito ejercicio de imparcialidad judicial y de caridad cristiana, dif\u00edcilmente pod\u00eda encontrar su mejor exponente en un hombre al que el triunfo individual se impondr\u00eda sobre el puro amor a la justicia. Eck lo vio y s\u00f3lo acept\u00f3 el encargo, por fuerza mayor.<br \/>\nSu llegada a Alemania se produjo una explosi\u00f3n de protesta popular y de resentimiento acad\u00e9mico, que los humanistas nacionalistas amigos de Lutero no perdieron tiempo en extender como un terrible incendio. Apenas pudo publicar la bula en Meissen (21 sept.), Merseburg (25 sept.) y Brandenburg (29 sept.). Era recibido en todas partes con igual resistencia. Fue sometido a insultos personales y a violencia de la masa. La bula misma se convirti\u00f3 en objeto de ultrajes. Cost\u00f3 mucho tiempo que los obispos le dedicaran alguna atenci\u00f3n. El mayor de los desprecios le esperaba en Wittemberg, donde (10 diciembre), en respuesta a una llamada de Melancthon, los estudiantes universitarios se concentraron en la puerta de Elster y entre el canto burl\u00f3n del \u00abTe Deum laudamus\u00bb, y \u00abRequiem aeternam\u00bb, intercalando canciones de taberna, el mism\u00edsimo Lutero le prendi\u00f3 fuego.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al parecer la bula le afect\u00f3 poco. Si acaso le llev\u00f3 a mayores extremos y dio un nuevo impulso a la agitaci\u00f3n revolucionaria. Ya el 10 de julio, cuando la bula estaba discutiendo, la desafi\u00f3 desde\u00f1osamente: \u201cPara mi, la suerte est\u00e1 echada\u201d: desprecio igualmente el favor que la furia de Roma; no quiero reconciliarme con ella o mantener jam\u00e1s comuni\u00f3n alguna con ella. Que condene y queme mis libros; yo, a mi vez, a no ser que no encuentre fuego, condenar\u00e9 y quemar\u00e9 p\u00fablicamente toda la ley pontificia, esa ci\u00e9naga de herej\u00edas \u201c(De Wette, op. cit., 466).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El siguiente paso, la ejecuci\u00f3n de las provisiones de la Bula, era obligaci\u00f3n del poder civil. Esto iba a hacer , a la vista de la creciente oposici\u00f3n, en la Dieta de Worms, cuando Carlos V, el joven emperador reci\u00e9n coronado, iba a reunirse por primera vez con los estados alemanes reunidos en solemne deliberaci\u00f3n. Carlos, aunque no est\u00e1 en la l\u00ednea de los m\u00e1s grandes caracteres de la historia, era \u201cun honorable caballero cristiano, que a pesar de defectos f\u00edsicos, tentaciones morales e imposibilidades pol\u00edticas, en un estado de vida al que una Providencia poco amable le hab\u00eda llamado, intentaba cumplir con su deber \u201c(Armstrong, \u00abThe Emperor Charles V\u00bb, II, London, 1902, 383).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Grandes cuestiones, nacionales y religiosas, sociales y econ\u00f3micas iban a ser sometidas a consideraci\u00f3n \u2013 pero la de Lutero enseguida se convirti\u00f3 en la m\u00e1s importante. El papa envi\u00f3 dos legados para representarle &#8212; Marino Carricioli a quien se confiaban los problemas pol\u00edticos, y Jer\u00f3nimo Aleander, que deb\u00eda encargarse de la m\u00e1s urgente cuesti\u00f3n religiosa. Aleander era un hombre brillante, de fenomenal dotaci\u00f3n intelectual y ling\u00fc\u00edstica, un hombre de mundo, casi moderno por sus ideas progresivas, un hombre de estado bien entrenado, no carente de la astucia y celo que a veces requiere el juego de la diplomacia. Como su incondicional protector, el Elector de Sajonia, era no s\u00f3lo de mente lo suficientemente abierta para admitir la deplorable corrupci\u00f3n de la iglesia, la codicia de los procedimientos curiales romanos, el fr\u00edo comercialismo y la bien asentada inmoralidad que infectaba a muchos del clero, pero, como \u00e9l, era lo suficientemente valiente para denunciarlo con libertad apuntando al mismo papa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema, en este singular devenir de los acontecimientos, iba a convertirse en el m\u00e1s grave a que se enfrentaba no solo la Dieta sino la misma Cristiandad. El \u00e9xito o fracaso de la soluci\u00f3n estaban pre\u00f1ados con el destino del Estado y de la Iglesia e iban a guiar el curso de la historia del mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alemania estaba viviendo sobre un volc\u00e1n pol\u00edtico \u2013 religioso. Todo estaba en una situaci\u00f3n convulsa y en un estado de inquietud que presagiaba males para la Iglesia y el Estado. Las apasionadas denuncias de Lutero sobre el papa y el clero desataron un hurac\u00e1n incontrolable de odio religioso y racial que iba a acabar en la Guerra de los Campesinos y en las org\u00edas del Saco de Roma; su h\u00e1bil yuxtaposici\u00f3n de los relativos poderes y riqueza de los estados espiritual y temporal foment\u00f3 los celos y la avaricia; los embustes de los propagandistas revolucionarios o poetastros panfletistas ilumin\u00f3 la naci\u00f3n con fuegos artificiales ret\u00f3ricos, en los que la sedici\u00f3n y la impiedad, bien vestida de de fraseolog\u00eda b\u00edblica y santurrones lugares comunes presentados como libertad \u201cevang\u00e9lica\u201d y puro patriotismo. Los tranquillos campesinos, v\u00edctimas de la opresi\u00f3n y la pobreza, tras espor\u00e1dicos y f\u00fatiles levantamientos, cayeron en un descontento malhumorado y terco; las quejas no satisfechas de los burgueses y trabajadores de las ciudades populosas reclamaban cambios y las v\u00edctimas estaban listas para adoptar cualquier m\u00e9todo para deshacerse de los impedimentos que cada d\u00eda se hac\u00edan m\u00e1s molestos; el encarecimiento de la vida, el empeoramiento de de la econom\u00eda llevaron a la peque\u00f1a nobleza a la desesperaci\u00f3n, ya que sus vidas desde 1495 se hab\u00edan convertido en una simple lucha por la subsistencia, mientras los se\u00f1ores territoriales miraban con envidia las tierras de los monasterios y la ostentaci\u00f3n principesca de los dignatarios de la iglesia y no ten\u00edan escr\u00fapulos en ver el futuro de una Alemania aut\u00f3noma que tratara al soberano \u201cespa\u00f1ol\u201d con arrogancia dictatorial o con complacencia tolerante. La misma ciudad de Worms no estaba lejos de caer la anarqu\u00eda, libertinaje y asesinatos. Desde la madriguera de Sickingen en Ebernburg, a solo 6 millas de la ciudad, Hutten iba lanzando sus truculentas fil\u00edpicas, amenazando con ultrajes y muerte al legado (al que no logr\u00f3 asaltar) a los pr\u00edncipes espirituales y dignatarios de la iglesia, hasta al emperador, aunque acababa de recibir una pensi\u00f3n como soborno para que guardara silencio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alemania estaba en el reino del terror, las mentes paralizadas por la consternaci\u00f3n. Se murmuraba que se iba a propinar un golpe fatal a los cl\u00e9rigos y los hambrientos nobles se arrojar\u00edan sobre sus propiedades. Se tem\u00eda la amenazadora aparici\u00f3n de Sickingen, quien en opini\u00f3n de Aleander era \u201cel \u00fanico rey de Alemania ahora; porque tiene tantos seguidores como desea, cuando los quiere. El emperador est\u00e1 desprotegido, los pr\u00edncipes est\u00e1n inactivos; los prelados tiemblan de miedo. Sickingen es en este momento el terror de Alemania ante el que todos se acobardan\u201d (Brieger, \u00abAleander u. Luther\u00bb, Gotha, 1884, 125). \u201cLos elementos de la revoluci\u00f3n estaban preparados y solo esperaban una se\u00f1al para estallar, la aparici\u00f3n de un l\u00edder apropiado.(Maurenbrecher, op. cit., 246).<br \/>\nTal era el fermento cr\u00edtico local y nacional cuando Lutero, en ese momento psicol\u00f3gico, fue proyectado al primer plano por la Dieta de Worms, donde \u201c los diablos que estaban en los tejados de las casas eran m\u00e1s bien amistosos\u2026que otra cosa\u201d (Cambridge Hist., II, 147), apareciendo como el campe\u00f3n contra la corrupci\u00f3n romana, que en la locura del momento se convirti\u00f3 en la expresi\u00f3n del patriotismo nacional. \u201cEl era el h\u00e9roe del momento solamente por permanecer como la oposici\u00f3n nacional a Roma\u201d (ibid., 148). Pero en su primera audiencia antes de la Dieta no se encontraba precisamente en un estado de confianza. Al reconocer sus obras se le pregunt\u00f3 que las mencionara y contest\u00f3 en un tono tan bajo, que apenas se le pudo o\u00edr, que se le concediera tiempo para reflexionar. Su firmeza no le fall\u00f3 en la segunda audiencia (18 de abril), cuando su esperada resoluci\u00f3n se confirm\u00f3, y emiti\u00f3 el rechazo con una compostura segura y una voz firme, en lat\u00edn y en alem\u00e1n, que no se retractar\u00eda a no ser que se le convenciera de sus errores por la Escritura o por la raz\u00f3n. \u201cYo ni puedo ni quiero retractarme, porque no es seguro ni correcto actuar contra la propia conciencia\u201d, a\u00f1adiendo en alem\u00e1n\u2014\u201cDios me ayude .Am\u00e9n\u201d. \u201cEl emperador actu\u00f3 al d\u00eda siguiente (19 de abril) escribiendo personalmente a los Estados, que fiel a la tradici\u00f3n cat\u00f3lica de sus progenitores, \u00e9l pon\u00eda su fe en la doctrina cristiana y en la Iglesia Romana, en los Padres, en los concilios que representaban a la cristiandad, m\u00e1s que en la ense\u00f1anza de un monje individual\u201d, y orden\u00f3 la partida de Lutero. \u201c La palabra que yo le garantic\u00e9 \u201c, concluye, \u201cy el salvoconducto prometido, lo recibir\u00e1\u201d. Estad seguros que volver\u00e1 a donde vino sin ser molestado\u201d. (Forstemann,\u00bb Neues Urkundenbuch\u00bb, I, Hamburg, 1842, 75). Habiendo fallado todas las negociaciones emprendidas para llegar a un acuerdo, se orden\u00f3 a Lutero volver, pero se le prohibi\u00f3 predicar o publicar mientras volv\u00eda. El edicto, redactado (8 mayo) fue firmado el 26 de mayo pero se promulg\u00f3 despu\u00e9s de que expir\u00f3 el tiempo permitido en el salvoconducto. Colocaba a Lutero bajo la proscripci\u00f3n del imperio y se ordenaba la destrucci\u00f3n de sus escritos.<br \/>\nNo estar\u00e1 de m\u00e1s constatar que la historicidad de la famosa declaraci\u00f3n de Lutero ante la Dieta \u201cAqu\u00ed estoy. No puedo hacer otra cosa. Que Dios me ayude. Am\u00e9n\u201d ha sido cuestionada con \u00e9xito y declarada inadmisible por historiadores protestantes. El que se mantenga esta an\u00e9cdota en las m\u00e1s extensas biograf\u00edas e historias, aunque nunca o rara vez sin reservas, debe ser atribuido que las ficciones sobre lo sagrado son dif\u00edciles de suprimir, o a una ausencia de rectitud hist\u00f3rica por parte del escritor.<br \/>\nAbandon\u00f3 Worms el 26 de abril, hacia Wittemberg, protegido por un grupo formado en parte o en la totalidad por amigos personales. Por un acuerdo secreto, del que era conocedor, ya que fue advertido la noche anterior por el elector Federico, fue capturado en una emboscada hecha por amigos el 4 de mayo, y aunque \u00e9l no sab\u00eda el destino, fue llevado al castillo de Wartburg, cerca de Eisenach.<br \/>\nEl a\u00f1o de estancia en Wartburg marca un nuevo y decisivo per\u00edodo de su vida y carrera. Dejado en reclusi\u00f3n con sus pensamientos y reflexiones, sin ser molestado por la excitaci\u00f3n de la agitaci\u00f3n pol\u00edtica y pol\u00e9mica, acab\u00f3 siendo la v\u00edctima de una lucha interior que le hac\u00eda retorcerse de agon\u00eda en una tortura de de ansiedad, dudas angustiosas y agonizantes reproches de conciencia.<br \/>\nCon una franqueza que no permit\u00eda escapatoria se enfrentaba a las pat\u00e9ticas dudas que surg\u00edan del precipitado curso de los acontecimientos: \u00bfEstaba justificada su atrevida acci\u00f3n sin precedentes?\u00bfNo eran sus acciones algo diametralmente opuesto a la historia y experiencia del orden espiritual y humano que exist\u00eda desde los tiempos apost\u00f3licos?\u00bf Acaso era \u00e9l ,\u201csolamente \u00e9l\u201d el barco elegido , preferido a todos los santos de la cristiandad para inaugurar esos cambios radicales?\u00bf No era el responsable de los levantamientos sociales y pol\u00edticos, la ruptura de la caridad y unidad cristiana y la consecuente ruina de las almas inmortales? Hay que a\u00f1adir la explosi\u00f3n de sensualidad que le asalt\u00f3 con furia desatada, tanto m\u00e1s fiera por la ausencia de las armas aprobadas de defensa espiritual, de la misma forma que el est\u00edmulo intensificado por su imprudente gratificaci\u00f3n de su apetito de comer y beber. A\u00f1adido a estos horrores, sus tentaciones, morales y espirituales se convirtieron en realidades vivas; se daban frecuentes y alarmantes manifestaciones sat\u00e1nicas que no consist\u00edan en meros encuentros verbales sino colisi\u00f3n personal. Su disputa con Sat\u00e1n sobre la Misa se ha convertido en hist\u00f3rica. Su vida como Junker George, su abandono de las viejas restricciones diet\u00e9ticas mon\u00e1sticas atormentaban su cuerpo en un paroxismo de dolor \u201cque no dej\u00f3 de colorear sus escritos pol\u00e9micos\u201d (Hausrath, op. cit., I, 476), ni dulcificar lo acerbo de su temperamento, ni suavizar lo \u00e1spero de su discurso. Sin embargo, muchos escritores ven esas manifestaciones sat\u00e1nicas como puras ilusiones.<br \/>\nMientas estaba en estas siniestras disposiciones de \u00e1nimo, sus amigos tem\u00edan que en el flujo de sus interminables abusos y groser\u00edas sin paralelismo se lanzara contra el papado, la iglesia y el monacato. \u201dMaldecir\u00e9 y reprender\u00e9 a los canallas hasta que me vaya a la tumba, y nunca oir\u00e1n de m\u00ed una palabra civilizada. Tocar\u00e9 a muerto en sus tumbas con rayos y truenos, porque no soy capaz de rezar al mismo tiempo que maldigo. Si digo \u201cbendito sea Tu nombre, debo a\u00f1adir: \u201cmalditos, condenados, maldito sea el nombre de los papistas. Si digo \u201cVenga a nosotros tu Reino\u201d a la fuerza he de a\u00f1adir \u201cque el papado sea maldito, condenado y destruido\u201d. En verdad rezo con mi boca y mi coraz\u00f3n todos los d\u00edas sin interrupci\u00f3n \u201c(Sammtl. W., XXV, 108). Acaso nos sorprender\u00e1 que uno de sus antiguos admiradores cuyo nombre figura con el suyo en la bula original de excomuni\u00f3n, concluya que Lutero \u201c con su lengua desvergonzada e ingobernable debe haber ca\u00eddo en la locura o haber sido inspirado por un esp\u00edritu malo ( Pirkheimer, ap. *D\u00f6llinger, \u00abDie Reformation\u00bb, Ratisbon, I, 1846-48)<br \/>\nMientras estuvo en Wartburg public\u00f3 \u201cSobre la Confesi\u00f3n\u201d que corta a\u00fan m\u00e1s profundamente en el mutilado sistema sacramental que conserv\u00f3, cercenando la penitencia. Lo dedic\u00f3 a Franz von Sickingen. Sus r\u00e9plicas a Latomus de Lovaina y a Emser, su antiguo antagonista y a la facultad teol\u00f3gica de Par\u00eds, se caracterizan por su proverbial rencor y descortes\u00eda. Hace invariablemente \u201cuna caricatura arbitraria de las obras de de sus antagonistas a las que vapulea con rabia ciega y les lanza unas contestaciones de lo m\u00e1s apasionado\u201d (Lange, \u00abMartin Luther, ein religioses Characterbild\u00bb, Berlin, 1870, 109). En su respuesta a la bula papal \u00abIn coena Domini\u00bb, escrita en alem\u00e1n coloquial, utiliza el sentido del humor m\u00e1s grosero y chanzas sacr\u00edlegas.<br \/>\nMientras estuvo en Wartburg, tradujo al alem\u00e1n el Nuevo Testamento, hecho que permanecer\u00e1 para siempre unido a su nombre. El invento de la Imprenta dio un vigoroso \u00edmpetu a la multiplicaci\u00f3n de copias de la Biblia. Se sabe que hubo catorce ediciones y reimpresiones de la traducci\u00f3n alemana entre 1466 y 1522. Pero su lenguaje anticuado, su revisi\u00f3n poco cr\u00edtica y las glosas pueriles apenas contribuyeron a su divulgaci\u00f3n. Para Lutero la Biblia vernacular se convirti\u00f3 en un accesorio necesario e indispensable. Su subversi\u00f3n del orden espiritual, la abolici\u00f3n de la ciencia eclesi\u00e1stica, el rechazo de los sacramentos, supresi\u00f3n de las ceremonias, degradaci\u00f3n del arte cristiano, requer\u00edan ser sustituidos y nada mejor ni m\u00e1s a mano que la \u201cpura palabra de Dios\u201d, junto con \u201cla predicaci\u00f3n evang\u00e9lica<br \/>\nEn menos de tres meses la primera copia de del Nuevo Testamento traducido estaba lista para la prensa. Con la versi\u00f3n griega de Erasmo como base y asistido por Melancthon, Spalatin y otros cuyos servici\u00f3 us\u00f3, con notas, comentarios cargados de esp\u00edritu pol\u00e9mico y grabados de Cranach, de car\u00e1cter vulgar y ofensivo vendidos por cantidades triviales, se public\u00f3 en Wittemberg en septiembre. Se vendi\u00f3 tan r\u00e1pidamente que en diciembre se tir\u00f3 otra edici\u00f3n. Sus m\u00e9ritos ling\u00fc\u00edsticos eran indiscutibles y su influencia en la literatura nacional, muy potente. Todos sus escritos en el idioma popular impresionaron y encantaron el o\u00eddo nacional. Desdobl\u00f3 la afluencia, la claridad y el vigor de la lengua alemana de tal manera y con resultados que no tienen paralelo en la historia de la literatura alemana. Sin embargo no est\u00e1 en armon\u00eda con los hechos y las investigaciones de la moderna ciencia filol\u00f3gica que sea el creador del Alto Alem\u00e1n como lengua literaria. Mientras desde el punto de vista de la filolog\u00eda es digno de las mayores recomendaciones, desde el punto de vista teol\u00f3gico fall\u00f3 en los elementos esenciales de una traducci\u00f3n fiel. A trav\u00e9s de atribuciones, supresiones y mutilaciones arbitrarias lo convirti\u00f3 en un medio de ataque a la vieja iglesia y de reivindicaci\u00f3n de sus doctrinas individuales.<br \/>\nEn Wartburg tuvo tambi\u00e9n su origen \u201cOpini\u00f3n sobre las ordenes mon\u00e1sticas\u201d, el libro que ayud\u00f3 a despoblar los santuarios y monasterios alemanes, del que el mismo lutero dijo que era su m\u00e1s inasaltable pronunciamiento, que Melancthon alab\u00f3 como libro de rara sabidur\u00eda y que muchos especialistas de la Reforma declaran que es su obra m\u00e1s importante tanto en los contenidos como en los resultados. Expresado con la impetuosidad de un torbellino que hac\u00eda de \u00e9l un l\u00edder tan poderoso, fue la proclamaci\u00f3n de un c\u00f3digo \u00e9tico: que la concupiscencia es invencible, los institutos sexuales irreprimibles, la gratificaci\u00f3n de las tendencias sexuales como naturales e inexorables como la realizaci\u00f3n de cualquier necesidad natural de nuestro ser. Era una trompeta que llamaba a los curas monjas y monjes a romper sus votos de castidad y entrar en el matrimonio. La \u201cimposibilidad \u201cde \u00e9xito en la resistencia a nuestras pasiones naturales fue conectado con tal fascinaci\u00f3n ret\u00f3rica a la salvaci\u00f3n del alma que la salud del cuerpo exig\u00eda inmediata derogaci\u00f3n de las leyes del celibato. Los votos se hac\u00edan a Sat\u00e1n, no a Dios. Tomando esposa o marido se renunciaba absolutamente a la ley del diablo. Las consecuencias de tal c\u00f3digo moral fueron inmediatas y generales. Son evidentes desde la mordaz reprimenda de su antiguo maestro, Staupitz, ya que menos de un a\u00f1o despu\u00e9s de su promulgaci\u00f3n, los principales abogados de su antiguo disc\u00edpulo eran los frecuentadores de las notorias casas de prostituci\u00f3n. Para nosotros todo el tratado no hubiera tenido otro inter\u00e9s que el de lo arcaico si no hubiera inspirado el libro de Denifl\u00e9 \u201cLutero y el luteranismo\u201d (Maguncia, 1904), la m\u00e1s notable contribuci\u00f3n a la historia de la Reforma, en el que las doctrinas, escritos y dichos de Lutero han sido sometidas a un an\u00e1lisis tan exhaustivo que han demostrado flagrantemente que su concepci\u00f3n del monasticismo es una caricatura, su conocimiento de la escol\u00e1tica muy superficial, su err\u00f3nea representaci\u00f3n de la teolog\u00eda medieval tan desvergonzada, su interpretaci\u00f3n del misticismo tan err\u00f3nea , y todo ello con un inmisericorde dominio de los detalles como para arrojar sombras de duda en toda la f\u00e1brica de la reforma de la historia de la Reforma.<br \/>\nA mediados del verano de este mismo a\u00f1o (4 de agosto) envi\u00f3 su respuesta a libro \u201cDefensa de los Siete Sacramentos\u201d del rey Enrique VIII, del que s\u00f3lo vale la pena recordar su proverbial tono \u00e1spero y grosero. El rey no s\u00f3lo es un \u201cdescarado mentiroso\u201d, sino que est\u00e1 anegado en un torrente de sucio abuso y le atribuye todos los motivos indignos. Esto signific\u00f3, como demostraron los acontecimientos, a pesar de las serviles y tard\u00edas disculpas de Lutero, la p\u00e9rdida de Inglaterra para el movimiento reformador alem\u00e1n. Por estos d\u00edas edit\u00f3 en lat\u00edn y alem\u00e1n su \u201cContra el falsamente llamado estado espiritual del papa y los obispos\u201d en el cual su injurioso vocabulario llega a alturas a las que s\u00f3lo hab\u00eda llegado \u00e9l mismo y a\u00fan las supera. Consciente al parecer de lo incendiario de su lenguaje, pregunta burl\u00f3n: \u201cPero ellos dicen \u201chay miedo de que surja una rebeli\u00f3n contra el Estado espiritual\u201d. Entonces la contestaci\u00f3n es \u00bfEs justo que las almas sean atormentadas eternamente para que estos saltimbanquis puedan divertirse tranquilamente? Es mejor que asesinen a todos los obispos y que derriben todos los monasterios y fundaciones religiosas que una sola alma perezca, para no hablar de las almas arruinadas por estos zopencos y maniqu\u00edes. (Sammtl. W., XXVIII, 148)<br \/>\nDurante su ausencia en Wartburg ( del 3 de abril de 1521- al 6 de marzo de 1522) el centro de la tormenta de la agitaci\u00f3n reformadora estaba en Wittemberg, donde Carlstadio tom\u00f3 las riendas del liderazgo, ayudado por Melancthon y los frailes agustinos. En la narraci\u00f3n de la historia convencional de la Reforma se hace a Carlstadio chivo expiatorio de todos los salvajes excesos que barrieron Wittemberg durante esos d\u00edas y hasta en una historia m\u00e1s critica se le dibuja como un conjurador, cuyos manejos oficiosos casi hacen naufragar la obra de la Reforma. Sin embargo \u00faltimamente su car\u00e1cter y su obra han sufrido una asombrosa rehabilitaci\u00f3n en manos de investigadores protestantes cient\u00edficos, que requiere una revalorizaci\u00f3n de todos los valores hist\u00f3ricos en los que figura. Aparece no s\u00f3lo como \u201chombre de extensos saberes, valor trepidante y brillante entusiasmo por la verdad (Thudichum, op. cit., I, 178), como precursor de Lutero al que se anticip\u00f3 en muchas de sus m\u00e1s relevantes doctrinas e innovaciones audaces. As\u00ed, por ejemplo, esta nueva valoraci\u00f3n establece los siguientes hechos: Hacia el 13 de abril de 1517 public\u00f3 sus 152 tesis contra las indulgencias; que el 21 de junio de 1521 abog\u00f3 y defendi\u00f3 el derecho de los sacerdotes a casarse y asombr\u00f3 a Lutero al incluir a los monjes; que el 22 de julio de 1521 exigi\u00f3 la retirada de todas la im\u00e1genes y estatuas de los santuarios e iglesias&#160;; que el 13 de mayo de 1521 protest\u00f3 p\u00fablicamente contra la reserva del Sant\u00edsimo Sacramento, la Elevaci\u00f3n de la Ostia y denunci\u00f3 la privaci\u00f3n del C\u00e1liz a los laicos, de manera que ya tan temprano como el uno de marzo de 1521, mientras Lutero estaba a\u00fan en Wittemberg, \u00e9l habl\u00f3 contra las oraciones por los muertos y exigi\u00f3 que la misa se dijera en alem\u00e1n vernacular. Mientras que en esta nueva reevaluaci\u00f3n a\u00fan retiene el car\u00e1cter de un disputador y polemista puritano, de conducta err\u00e1tica, de maneras hoscas, de temperamento irascible y mordiente discurso, es que cada vez tiene menos reticencia en adoptar acciones radicales sin la aprobaci\u00f3n de la congregaci\u00f3n o sus representantes acreditados. A la luz de esas mismas investigaciones fue el suave y gentil Melancthon el que empuj\u00f3 a Carlstadio hasta que se encontr\u00f3 en el v\u00f3rtice de los inminentes des\u00f3rdenes y disturbios. \u201cDebemos comenzar alguna vez, trata de convencernos, o nada se har\u00e1. El que pone la mano en el arado no debiera mirar atr\u00e1s\u201d.<br \/>\nUna vez abiertas las compuertas, sobrevino la inundaci\u00f3n. El 9 de octubre de 1521, 39 de los 40 frailes agustinos se negaron a seguir celebrando misas en privado y Zwinglio uno de los m\u00e1s fan\u00e1ticos, denunci\u00f3 la misa como una instituci\u00f3n diab\u00f3lica; Justus Jonas estigmatiz\u00f3 las misas por los difuntos como pestilencias sacr\u00edlegas del alma; la comuni\u00f3n bajo las dos especies se administr\u00f3 p\u00fablicamente. Trece frailes ( el 12 de noviembre) se quitaron los h\u00e1bitos y huyeron del convento con demostraciones tumultuosas, con otros quince siguiendo inmediatamente su estela; los que permanecieron fieles fueron sometidos a malos tratos e insultos por un furiosa chusma dirigida por Zwinglio; se imped\u00eda la celebraci\u00f3n de la misa con alborotos; el 4 de diciembre, 40 estudiantes, entre burlas y chanzas entraron en el monasterio franciscano y demolieron los altares; rompieron las ventanas de la casa de los can\u00f3nigos residentes y amenazaron con el pillaje. Estaba claro que estos excesos, que el poder civil no controlaba ni los l\u00edderes religiosos refrenaban, eran s\u00edntomas de la revoluci\u00f3n social y religiosa. Lutero, que visit\u00f3 subrepticiamente Wittemberg (entre el 4 y 9 de diciembre) no dijo palabra alguna de desaprobaci\u00f3n de estos sucesos; al contrario, no ocult\u00f3 su satisfacci\u00f3n: \u201ctodo lo que veo y oigo\u201d, escribe a Spalatin el 9 de diciembre, \u201cme agrada inmensamente\u201d (Enders, op. cit., III, 253). El colapso y la degradaci\u00f3n de la vida religiosa siguieron a buen paso. En un cap\u00edtulo de los frailes agustinos en Wittemberg, el 6 de enero de 1522, se adoptaron un\u00e1nimemente seis resoluciones sin duda inspiradas por el mismo Lutero, que apuntaban a la subversi\u00f3n de todo el sistema mon\u00e1stico; cinco d\u00edas despu\u00e9s, los agustinos quitaron todos los altares de su iglesia, excepto uno y quemaron los cuadros y los santos \u00f3leos. El 19 de enero, Carlstadio, ahora de 41 a\u00f1os de edad, se cas\u00f3 con una jovencita de 15, hecho que Lutero aprob\u00f3 de todo coraz\u00f3n; el 9 \u00f3 10 de febrero, Justus Jonas y casi al mismo tiempo Johann Lange, prior del monasterio agustiniano de Erfurt, sigui\u00f3 su ejemplo. El d\u00eda de Navidad (1521) Carlstadio \u201ccon vestido civil, sin ning\u00fan h\u00e1bito\u201d, ascendi\u00f3 del p\u00falpito, predic\u00f3 la \u201clibertad evang\u00e9lica\u201d de tomar la comuni\u00f3n en las dos especies, se burl\u00f3 de la confesi\u00f3n y de la absoluci\u00f3n y despotric\u00f3 contra el ayuno como una imposici\u00f3n al margen de la Escritura. A continuaci\u00f3n procedi\u00f3 hacia al altar y dijo misa en alem\u00e1n, omitiendo todo lo que se refer\u00eda al car\u00e1cter sacrificial, suprimi\u00f3 la elevaci\u00f3n de la Hostia y como conclusi\u00f3n extendi\u00f3 una invitaci\u00f3n general a todos para que se acercaran a recibir la Cena del Se\u00f1or , tomando individualmente la Hostia en sus manos y bebiendo del C\u00e1liz. La llegada de los tres profetas de Zwickau (27 de diciembre) con sus ideas comunistas, comunicaci\u00f3n personal directa con Dios, extremo subjetivismo en la interpretaci\u00f3n de la Biblia, todo lo cual impresion\u00f3 fuertemente a Melancthon, no hizo m\u00e1s que a\u00f1adir le\u00f1a al fuego que ya ard\u00eda salvajemente. Llegaron para consultar con Lutero, y con buena raz\u00f3n, porque \u201cera \u00e9l quien ense\u00f1\u00f3 el sacerdocio universal de los cristianos, que autorizaba a todos los hombres a predicar; era \u00e9l quien anunci\u00f3 la plena libertad de todos los sacramentos, especialmente el bautismo, y de acuerdo con ello se justificaron para rechazar el bautizo de los ni\u00f1os\u201d. Es dudoso que se asociaran \u00edntimamente con Carlstad en estos momentos y que \u00e9l suscribiera completamente sus ense\u00f1anzas, es no s\u00f3lo improbable sino imposible (Barge, op. cit., I,402).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 atrajo a Lutero con tanta urgencia a Wittemberg? Parece exagerado y no verdadero, a pesar de que ha sido aceptado universalmente , que se debiera a que Carlstadio se hab\u00eda convertido en instigador de la rebeli\u00f3n y l\u00edder del devastador \u201cmovimiento iconocl\u00e1stico\u201d (Thudichum, op. cit., I,193, lo llama \u201cuna desvergonzada mentira \u00ab); la afirmaci\u00f3n de que Lutero fuera llamado a Wittemberg por el consejo de la ciudad o congregaci\u00f3n se descarta como insostenible (Thudichum, op. cit., I,197). Tampoco fue reclamado por el elector \u201caunque el elector recelaba de su vuelta, y por consiguiente no la consideraba necesaria, al menos en lo referente a moderar el celo reformador de los habitantes de Wittemberg; no s\u00f3lo no prohibi\u00f3 a Lutero que volviera, sino que lo permiti\u00f3 expresamente\u201d (Thudichum, op. cit., I,199; Barge, op. cit., I,435). \u00bfAcaso la informaci\u00f3n de Wittemberg presagiaba la ascendencia de Carlstadio, o hab\u00eda realmente causa de alarma en la propaganda de los profetas de Zwickau?. Sea lo que fuere, el 3 de marzo sali\u00f3 Lutero de Wartburg a caballo vestido como un caballero con la espada al cinto, barba crecida y pelo largo. Antes de su llegada a Wittemberg volvi\u00f3 a ponerse su h\u00e1bito mon\u00e1stico haci\u00e9ndose la tonsura y lleg\u00f3 al monasterio abandonado vestido completamente de monje. No perdi\u00f3 el tiempo y predic\u00f3 ocho d\u00edas sucesivos (9-17 de marzo) principalmente contra las innovaciones de Carlstadio, cada una de las cuales, como es bien sabido, adopt\u00f3 despu\u00e9s. La Cena del Se\u00f1or volvi\u00f3 a ser la Misa, cantada en lat\u00edn en el altar mayor, con vestimentas lit\u00fargicas, y aunque se expurgue toda referencia al sacrificio, se retiene la Elevaci\u00f3n, se expone la Sagrada Forma y se invita a la a la congregaci\u00f3n a la adoraci\u00f3n. Se administra la comuni\u00f3n bajo una especie en el altar mayor \u2013 aunque se permite hacerlo bajo las dos especies en un altar lateral. Aunque rara vez se encuentran en Lutero sermones caracterizados por la moderaci\u00f3n, ejerci\u00f3 la influencia de su acostumbrada elocuencia, pero no sirvi\u00f3 de nada. El sentimiento popular suprimido o intimidado, favorec\u00eda a Carlstadio. La enemistad entre Lutero y Carlstadio continuaba y mostraba al primero \u201cdeslumbrando en su forma m\u00e1s repelente\u201d \u00bb (Barge, I, op. cit., VI), y s\u00f3lo terminar\u00eda cuando el segundo, exiliado y empobrecido gracias a las maquinaciones de Lutero, pas\u00f3 a la eternidad acompa\u00f1ado por las acostumbradas bendiciones de Lutero a sus enemigos. Lutero ten\u00eda un prominente rasgo de car\u00e1cter que ensombrec\u00eda a todos los dem\u00e1s, en esto coinciden sus estudiosos: ten\u00eda una presuntuosa confianza y una voluntad indomable apoyada en un dogmatismo inflexible. No reconoc\u00eda a superior alguno, no toleraba rivales, no aguantaba que le llevaran la contraria. Esto era una evidencia constante, pero ahora se convierte en un estorbo sobresaliente en sus intensivos intentos de arrastrar a Erasmo, a quien observaba hacia tiempo con mirada envidiosa, a la arena de la controversia. Erasmo, como todos los dedicados al conocimiento human\u00edstico, amantes de la paz y amigos de la religi\u00f3n, sent\u00eda hacia el Lutero de los comienzos de la reforma un completo acuerdo y simpat\u00eda, pero las irritantes e incontrolables afirmaciones apod\u00edcticas, la amargura y brutalidad de su discurso, su alianza con el radicalismo pol\u00edtico de la naci\u00f3n, le crearon una repulsi\u00f3n instintiva que, al ver que todo el movimiento \u201cdesde su mismo principio era una rebeli\u00f3n nacional, un mot\u00edn del esp\u00edritu y conciencia germ\u00e1nicos contra el despotismo italiano\u201d, y \u00e9l, temeroso por naturaleza, de esp\u00edritu vacilante, se abstuvo de toda controversia, y se retir\u00f3 t\u00edmidamente a sus estudios. Erasmo era popular con los papas, honrado por los reyes, exaltado extravagantemente por los humanistas y respetado por los m\u00e1s \u00edntimos amigos de Lutero, y a pesar de sus conocidas proclividades racional\u00edsticas, su mordaz cr\u00edtica de los monjes y de lo que era un t\u00e9rmino controvertible, el escolasticismo, era el m\u00e1s eminente de los sabios de su tiempo. Sus escritos sat\u00edricos que, seg\u00fan Kant, hicieron m\u00e1s bien al mundo que la suma de las especulaciones de todos los metaf\u00edsicos y que en la mente de sus contempor\u00e1neos pusieron el huevo que lutero incub\u00f3 \u2013 le dieron una gran fama en todos los aspectos de la vida. Se supuso que las convicciones de tal hombre corr\u00edan paralelas a las de Lutero y si Lutero no logr\u00f3 conseguir su cooperaci\u00f3n, a pesar de todos los intentos, al menos hab\u00eda que asegurarse su neutralidad.<br \/>\nForzado por los oponente de Lutero, y aguijoneado por la militante actitud de Lutero, casi un desaf\u00edo formal, no solo rehus\u00f3 la petici\u00f3n personal de que se abstuviera de toda participaci\u00f3n en el movimiento y convertirse en un pasivo \u201cespectador de la tragedia\u201d sino que salio al p\u00fablico con su tratado latino sobre \u201cLa libre voluntad\u201d. En \u00e9l investigar\u00eda los testimonios aportados por el Antiguo y el Nuevo Testamento respecto a la \u201clibre voluntad \u201cdel hombre y para establecer el resultado de que a pesar del profundo pensamiento del fil\u00f3sofo o la erudici\u00f3n del te\u00f3logo, el tema est\u00e1 a\u00fan envuelto en oscuridad, y que su soluci\u00f3n definitiva solo ha de buscarse en la plenitud de la luz difundida por la Visi\u00f3n Divina. Era una cuesti\u00f3n puramente escol\u00e1tica que tocaba problemas filos\u00f3ficos y exeg\u00e9ticos que eran entonces, y son ahora, puntos discutibles en las escuelas. En ning\u00fan momento antagoniza con Lutero en su guerra con Roma. El trabajo se difundi\u00f3 ampliamente y fue de general aceptaci\u00f3n. Melancthon escribi\u00f3 aprobatoriamente al autor y a Spalatin. Tras el lapso de un a\u00f1o, Lutero respondi\u00f3 \u201cSobre la esclavitud de la Voluntad\u201d. Lutero \u201cnunca en toda su vida abord\u00f3 un tema desde un punto de vista s\u00f3lo y puramente cient\u00edfico, y menos a\u00fan en este escrito. \u201c(Hausrath, op. cit., II, 75). Consiste en un \u201ctorrente de gruesos improperios a Erasmo\u201d (Walch, op. cit., XVIII, 2049-2482 \u2013 lo da traducido al alem\u00e1n) y evoca el lamento del humanista perseguido, y que \u00e9l, amante de la paz y de la tranquilidad debe ahora convertirse en un gladiador y luchar contra las \u201cbestias salvajes\u201d (Stichart, op. cit., 370).<br \/>\nEl retrato que su pluma hace de Lutero en sus dos r\u00e9plicas es magistral, de manera que hasta hoy tienen el reconocimiento de todos los estudiantes imparciales.<br \/>\nSentencias como \u201cDonde florece el luteranismo perece la ciencia\u201d, que sus seguidores eran hombres \u201ccon s\u00f3lo dos fines en la vida: dinero y mujeres\u201d y aqu\u00e9l: \u201cevangelio que afloja las riendas\u201d y permite que cada uno haga lo que quiere, todo ello prueba que Erasmo es ajeno al movimiento de Lutero por algo m\u00e1s profundo que por sus insultos. Los subsecuentes esfuerzos de Lutero para reestablecer unas relaciones amigables con Erasmo, a que alude en una carta (11 de abril, 1526) no hallaron otra respuesta que un lac\u00f3nico rechazo.<br \/>\nLos tiempos estaban pre\u00f1ados de sucesos importantes para el movimiento. Los humanistas se retiran de la controversia uno tras otro. Mutianus Rufus, Crotus Rubianus, Beatus Rhenanus, Bonifacius Amerbach, Sebastian Brant, Jacob Wimpheling, que jugaron un papel tan importante en la batalla de los Hombres Oscuros volv\u00edan ahora al redil de la Vieja Iglesia. Ulrich Zasius de Freiburg, y Christoph Scheurl de N\u00fcrnberg, los dos juristas m\u00e1s ilustres de Alemania, al principio amigos y cooperadores con \u00e9l, con previsi\u00f3n de hombres de estado se dieron cuenta de la complejidad pol\u00edtica de los asuntos, la creciente anarqu\u00eda religiosa y oyendo los distantes ruidos de la Guerra de los Campesinos, abandonaron su causa. El primero hall\u00f3 su predicaci\u00f3n mezclada con veneno mortal para el pueblo alem\u00e1n, el \u00faltimo defini\u00f3 a Wittemberg como un sumidero de errores, un semillero de herej\u00edas. El \u00faltimo ataque de Sickingen contra el Arzobispo de Tr\u00e9veris (27 agosto, 1522) result\u00f3 desastroso para su causa y para \u00e9l mismo. Abandonado por sus confederados, derrotado por sus asaltantes, su madriguera \u2013 la fortaleza de Landstuhl \u2013 cay\u00f3 en manos de sus enemigos y el mismo Sickingen result\u00f3 horriblemente herido y muri\u00f3 poco despu\u00e9s de firmar su capitulaci\u00f3n (30 Agosto, 1523). Hutten, desamparado y solo, pobre y olvidado, cay\u00f3 v\u00edctima de su prolongada corrupci\u00f3n (agosto, 1523) a la temprana edad de treinta y cinco. La p\u00e9rdida de estos apoyos fue incalculable para Lutero, especialmente entonces, uno de los per\u00edodos m\u00e1s cr\u00edticos de la historia alemana. Las rebeliones de los campesinos, que hab\u00edan sido previamente controladas por no ser excesivamente violentas ahora se hicieron tan enormes y tanto se agudizaron que amenazaron hasta la pervivencia de Alemania como naci\u00f3n.<br \/>\nLas principales causas del conflicto previsto e inevitable fueron el excesivo lujo y amor desordenado del placer en todas las situaciones de la vida, la codicia del dinero por parte de la nobleza y los mercaderes ricos, las extorsiones desvergonzadas de las corporaciones comerciales, el aumento artificial de los precios , la adulteraci\u00f3n de las necesidades de la vida, la decadencia del comercio, la paralizaci\u00f3n de la industria que resultaron de la disoluci\u00f3n de los gremios y, sobre todo, la opresi\u00f3n largamente sufrida y la miseria cada d\u00eda mayor de los campesinos, que eran las v\u00edctimas principales en las guerras no declaradas y luchas que asolaron Alemania durante m\u00e1s de un siglo. Ard\u00eda por toda la naci\u00f3n un fuego de desasosiego y rebeli\u00f3n reprimida. Lutero convirti\u00f3 esas brasas en un incendio incontrolable con sus turbulentos e incendiarios escritos, le\u00eddos con avidez por todos y por nadie m\u00e1s vorazmente que por los campesinos que miraban al \u201chijo de campesino\u201d no s\u00f3lo como un emancipador de las imposiciones romanas sino como precursor de avances sociales. \u201cSu invectivas arrojaban aceite a las llamas de la revuelta\u201d. Verdaderamente, cuando ya era demasiado tarde para evitar la tormenta public\u00f3 \u201cExhortaci\u00f3n a la Paz\u201d que contradice de forma imborrable a su segunda y sin precedentes explosi\u00f3n \u201cContra la chusma de campesinos rapaces y asesinos\u201d, con la que cambia al bando contrario, \u201cmojando su pluma en sangre\u201d (Lang, 180), reclama a los pr\u00edncipes que aniquilen a los campesinos rebeldes como a perros rabiosos, acuchillando, estrangulando y matando lo mejor que puedan, y prometi\u00e9ndoles adem\u00e1s el cielo por hacerlo. Las pocas frases en las que hay alusiones a la simpat\u00eda y misericordia para ellos son contenidas y est\u00e1n relegadas a un segundo plano. \u00a1Y qu\u00e9 profunda desilusi\u00f3n hay en el hecho de que Lutero tuviera la desfachatez de ofrecer como disculpa por el terrible manifiesto decir que si hablo as\u00ed fue porque Dios se lo orden\u00f3! (Schreckenbach, \u00abLuther u. der Bauernkrieg\u00bb, Oldenburg, 1895,44; \u00abSammtl. W.\u00bb XXIV, 287-294). Sus consejos fueron seguidos al pie de la letra. El proceso de represi\u00f3n fue terrible. En vez de batallas, los encuentros fueron verdaderas masacres. Los indisciplinados campesinos con sus rudos instrumentos de trabajo como armas fueron masacrados como animales en el matadero. M\u00e1s de 1000 monasterios y castillos fueron derruidos, cientos de pueblos incendiados, las cosechas destruidas y 100.000 campesinos muertos. Uno de los comandantes presum\u00eda de haber colgado a \u201c40 predicadores evang\u00e9licos y ejecutado a 11.000 revolucionarios y herejes\u201d Sin voces discrepantes, se atribuye la causa de esta guerra a Lutero, demostrando donde se origin\u00f3 y donde est\u00e1 la responsabilidad<br \/>\nMientras Alemania estaba anegada en sangre, las gentes paralizadas por el horror, y los llantos de viudas y de hu\u00e9rfanos se o\u00edan por doquier, Lutero, con 42 a\u00f1os y de luna de miel con Catalina von Bora, una monja de S. Bernardo de 26 a\u00f1os que hab\u00eda abandonado el convento, (se hab\u00edan casado el 13 de junio de 1525). Lutero regalaba a sus amigos con mucha sangre fr\u00eda con chistes sobre la cat\u00e1strofe, confesando y reproch\u00e1ndose avergonzado, y dando detalles circunstanciales de sus placeres matrimoniales que averg\u00fcenza reproducir. La famosa carta en griego de Melancthon a su amigo del alma Camerarius, el 16 de junio de 1525 sobre el tema, refleja sus sentimientos personales, que sin duda eran compartidos por la mayor\u00eda de los amigos sinceros del novio. Este paso, junto con la Guerra de los Campesinos, marcaron el punto de inflexi\u00f3n en la carrera de Lutero y el movimiento que controlaba. \u201cLa onda expansiva de la Reforma hab\u00eda perdido su momento. Lutero ya no avanzaba de \u00e9xito en \u00e9xito, como en los primeros siete a\u00f1os de su actividad\u2026La conspiraci\u00f3n para una completa anulaci\u00f3n de la supremac\u00eda romana en Alemania por un levantamiento popular torrencial result\u00f3 un a quimera\u201d (Hausrath, op. cit., II,62). Hasta despu\u00e9s del estallido de la revoluci\u00f3n social, ning\u00fan pr\u00edncipe o gobernador hab\u00eda dado su adhesi\u00f3n formal a las nuevas doctrinas. Hasta el elector Federico (muerto el 5 de mayo de 1525) cuya falta de resoluci\u00f3n permiti\u00f3 el cambio sin obst\u00e1culos, no se hab\u00eda a\u00fan separado de la Iglesia. El impulso radicalmente democr\u00e1tico de la agitaci\u00f3n luterana, sus despreciativas alusiones a los pr\u00edncipes alemanes, \u201cgeneralmente los tontos m\u00e1s grandes y las peores sabandijas sobre la tierra\u201d (Walch, op. cit., X, 460-464), no eran algo calculado para lograr alianzas o favores. La lectura de un pronunciamiento tan explosivo como el de 1523 \u201cSobre el poder seglar\u201d o su \u201cExhortaci\u00f3n a la Paz\u201d de 1525, especialmente a la luz de los sucesos recientes, les impresion\u00f3 como si respirasen el esp\u00edritu de insubordinaci\u00f3n, si no de insurrecci\u00f3n. Lutero \u201caunque era la m\u00e1s poderosa voz que hab\u00eda hablado nunca en alem\u00e1n era una \u201cvox et praeterea nihil\u201d, porque se admite que no pose\u00eda ninguna de las cualidades del estadista y proverbialmente del prudente atributo de la coherencia. Su campeonato \u201cde las masas parece haber estado limitado a las ocasiones en las que ve\u00eda en ellas una arma \u00fatil para levantarla sobre las cabezas de sus enemigos\u201d.<br \/>\nEl tr\u00e1gico fracaso de la Guerra de los Campesinos le hacen sufrir una transformaci\u00f3n abrupta y precisamente cuando en este momento de situaci\u00f3n penosa debilidad y desamparo deber\u00eda recibir sus consejos y simpat\u00eda, \u00e9l y Melancthon proclamen por primera vez la hasta entonces desconocida doctrina del poder ilimitado del gobernante sobre el s\u00fabdito, demandado sumisi\u00f3n total a la autoridad, predicando y formalmente ense\u00f1ando el esp\u00edritu de servidumbre y despotismo. La lecci\u00f3n de la Guerra de los Campesinos ten\u00eda la intenci\u00f3n de atraer la atenci\u00f3n de los pr\u00edncipes para que aplicaran la ley con todo el rigor. Las masas hab\u00edan de ser cargadas con impuestos para quebrar su resistencia; el pobre hab\u00eda de ser \u201cforzado y obligado, como se obliga y lleva a los cerdos o ganado salvaje\u201d (Sammtl. W., XV, 276). Melanchton encontraba que los alemanes eran \u201cun pueblo salvaje, incorregible, sediento de sangre\u201d (Corp. Ref., VII, 432-433), y que sus libertades deber\u00edan ser recortadas por todos los medios empleando dr\u00e1sticas y m\u00e1s severas medidas. Ese poder autocr\u00e1tico no se deb\u00eda limitar s\u00f3lo a los asuntos pol\u00edticos, sino que los pr\u00edncipes hab\u00edan de emplear \u201cel Evangelio\u201d como instrumento para entrar en los asuntos religiosos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lutero buscaba subvertir todo el viejo orden cat\u00f3lico con la creaci\u00f3n del \u201csacerdocio universal de todos los cristianos\u201d, al delegar la autoridad \u201cpara juzgar todas las doctrinas a la Asamblea cristiana o congregaci\u00f3n, \u201cal darle poder para nombrar o despedir a los maestros o predicadores\u201d. No le pareci\u00f3 extra\u00f1o que establecer una nueva iglesia, fundar una organizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica sobre bases tan vol\u00e1tiles fuera imposible por su misma naturaleza. Las semillas de la anarqu\u00eda yac\u00edan durmientes en tales principios. Pero \u00e9l ten\u00eda esto claro cuando en ese momento dijo (1525) \u201cHay casi tantas sectas como cabezas\u201d (De Wette, op. cit., III, 61). Esta anarqu\u00eda en la fe era concomitante con la decadencia de las actividades espirituales, caritativas y educacionales. Tenemos una enorme cantidad de evidencias del mismo Lutero sobre este asunto. La situaci\u00f3n era tal que la imperativa necesidad forz\u00f3 a los l\u00edderes del movimiento reformador a pedir ayuda al poder temporal. As\u00ed \u201ctoda la reforma fue un triunfo del poder temporal sobre el espiritual. El mismo Lutero, para escapar de la anarqu\u00eda, coloc\u00f3 la autoridad en las manos de los pr\u00edncipes\u201d. Y esta ayuda les fue dada inmediatamente, puesto que se pon\u00eda a disposici\u00f3n del poder temporal las vastas posesiones de la vieja Iglesia, y s\u00f3lo exig\u00eda la condici\u00f3n de que se aceptara la nueva opini\u00f3n e introducirla como religi\u00f3n estatal o territorial. Las ciudades libres no pudieron resistir la tentaci\u00f3n de conseguir las mismas ventajas: exenciones de todo impuesto episcopal y de corporaciones religiosas, la enajenaci\u00f3n de las propiedades de la iglesia, la suspensi\u00f3n de la autoridad episcopal y su transferencia al poder temporal. En esto est\u00e1 el fundamento del decreto nacional de la Dieta de Ausgburgo, 1555, \u201c marcada para la eternidad con la maldici\u00f3n de la historia\u201d (Menzel, op. cit., 615) e incorporada en el axioma Cujus regio, ejus religio: la religi\u00f3n del pa\u00eds est\u00e1 determinada por la religi\u00f3n de quien lo gobierna, \u201cun fundamento que era una consecuencia de la pol\u00edtica de Lutero \u201c (Idem, loc. cit.). La libertad de religi\u00f3n se convirti\u00f3 en monopolio de los pr\u00edncipes gobernantes e hizo a Alemania \u201cpoco m\u00e1s que un nombre geogr\u00e1fico y muy vago por a\u00f1adidura\u201d (Cambridge Hist. II, 142); naturalmente \u201cla esclavitud permaneci\u00f3 all\u00ed durante m\u00e1s tiempo que en ning\u00fan otro pa\u00eds civilizado excepto en Rusia\u201d (ibid., 191), y fue \u201cuna de las causas de la debilidad nacional y esterilidad intelectual que marc\u00f3 a Alemania durante la \u00faltima parte del siglo diecis\u00e9is\u201d(ibid.). Naturalmente se encuentran \u201ctantas iglesias nuevas cuantos principados o rep\u00fablicas (Menzel, op. cit., 739).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un suceso teol\u00f3gico , el primero de verdadera magnitud real y que tuvo una marcada influencia en el movimiento reformador a\u00fan m\u00e1s que la guerra de los Campesinos, fue el amenazador descontento levantado por la perentoria condena y supresi\u00f3n por el mismo Lutero de toda innovaci\u00f3n, doctrinal o disciplinaria, que no estuviese de completo acuerdo con las suyas. Esta debilidad de car\u00e1cter era bien conocida por sus admiradores ya entonces, as\u00ed como es completamente admitida hoy en d\u00eda. Carlstadio, a quien por una extra\u00f1a iron\u00eda se hab\u00eda prohibido predicar o publicar en Sajonia y de quien se exigi\u00f3 una retractaci\u00f3n, que fue exiliado de su casa por su opiniones \u2013 Lutero mismo se encarg\u00f3 personalmente de que se hicieran cumplir todas estas condenas \u2013 desafi\u00f3 se opuso a todo ello de forma injuriosa. Qu\u00e9 grado de culpabilidad hab\u00eda entre Lutero que hab\u00eda hecho lo mismo y a\u00fan con mayor temeridad y audacia contra la prohibici\u00f3n imperial \u2013 o Carlstadio que lo hac\u00eda de forma tentativa contra la prohibici\u00f3n del se\u00f1or local, no parece haber causado sospecha alguna de incongruencia. Sin embargo, Carlstadio precipit\u00f3 una contienda que removi\u00f3 los mismos cimientos de la f\u00e1brica de la reforma. La controversia fue el primer conflicto decisivo que convirti\u00f3 el campo los separatistas en un campo de batalla de combatientes hostiles. El casus belli fue la doctrina de la Eucarist\u00eda. Carlstadio en sus dos tratados (26 febrero y 16 marzo, 1525), tras asaltar al \u201cNuevo Papa\u201d, hizo un juicio exhaustivo de sobre su doctrina de \u201cla Cena del Se\u00f1or\u201d. Rechaza la interpretaci\u00f3n literal de las palabras institucionales de Cristo \u201cesto es mi cuerpo\u201d y la presencia real claramente negada. La doctrina de la transubstanciaci\u00f3n de Lutero, seg\u00fan la cual, el cuerpo est\u00e1 all\u00ed, con y bajo el pan, carec\u00eda para \u00e9l todo soporte escritural. La Escritura ni dice que el pan \u201ces\u201d mi cuerpo ni \u201cdentro del \u201cpan est\u00e1 mi cuerpo, de hecho no dice absolutamente nada sobre el pan. El pronombre demostrativo \u201ceste\u201d no se refiere al pan en absoluto, sino al cuerpo de Cristo, presente en la mesa. Cuando Jes\u00fas dijo \u201ceste es mi cuerpo\u201d, se se\u00f1alaba a si mismo y dijo:\u201deste cuerpo ser\u00e1 ofrecido, su sangre derramada por vosotros\u201d. Las palabra \u201ctomad y comed\u201d se refieren al pan ofrecido y las palabra \u201ceste es mi cuerpo\u201d, al cuerpo de Jes\u00fas. Va m\u00e1s all\u00e1 y mantiene que \u201cesto es\u201d realmente quiere decir \u201cesto significa\u201d. Consecuentemente la gracia ha de buscarse en Cristo crucificado, no en el sacramento. Entre todos los argumentos presentados ninguno result\u00f3 m\u00e1s embarazoso que el de\u00edctico \u201cesto es\u201d. Fue la insistencia en la identica interpretaci\u00f3n de \u201ceste\u201d refiri\u00e9ndose el Cristo presente, que Lutero usaba en sus m\u00e1s cerrados al dejar a un lado la primac\u00eda del papa en las Disputas de Leipzig. Los escritos de Carlstadio fueron prohibidos con el resultado de que Sajonia, Estrasburgo, Basilea y Zurich prohibieron su circulaci\u00f3n y venta. Esto atrajo al l\u00edder de la reforma suiza, Zwinglio, a la controversia como apologista de Carlstadio, abogado de la libertad sin trabas expresi\u00f3n y pensamiento e ipso facto adversario de Lutero<br \/>\nEl movimiento de reforma presentaba el espect\u00e1culo de los dos mas formidables oponentes de Roma, las dos mentes m\u00e1s conocedoras y m\u00e1s autorizados exponentes del pensamiento separat\u00edstico contempor\u00e1neo, enfrentadas abiertamente en una guerra sobre la Cena del Se\u00f1or. Zwinglio, en general, compart\u00eda las doctrinas de Carlstadio, con algunas divergencias, que no es necesario ampliar aqu\u00ed. Pero lo que dio una importancia, m\u00edstica, semi\u2013inspirada a su doctrina de la Cena del Se\u00f1or, fue la relaci\u00f3n que hizo de sus dificultades y dudas sobre las palabras institucionales, que encontraron la soluci\u00f3n en un sue\u00f1o. No recordaba, al contrario que Lutero en Wartburg, si esa aparici\u00f3n era en blanco y negro [ Monitor iste ater an albus fuerit nihil memini (Planck, op. cit., II, 256)]. Si Lutero sigui\u00f3 su costumbre de nunca leer \u201clos libros que los enemigos de la verdad han escrito contra m\u00ed\u201d (M\u00f6rikofer, \u00abUlrich Zwingli\u00bb, II, Leipzig, 1869, 205), o si hab\u00eda una pizca de celos \u201cde que los suizos estaban ansiosos de ser los m\u00e1s preeminentes\u201d en el movimiento reformista, el caso es que el mero hecho de que Zwinglio fue confederado de Carlstadio y tuviera un desafortunado y dudoso sue\u00f1o, a\u00f1adieron suficiente madera al fuego para que Lutero desplegara lo mejor de sus conocidos m\u00e9todos dial\u00e9cticos. No se pod\u00eda tener \u201cuna discusi\u00f3n cient\u00edfica con Lutero puesto que \u00e9l atribu\u00eda al diablo cualquier oposici\u00f3n a su doctrina\u201d \u00bb (Hausrath). Esto envenenaba la controversia en sus mismas ra\u00edces porque \u00e9l \u201cno llegar\u00eda a una tregua con el diablo\u201d (Hausrath, op. cit., II, 188-223). Y que los ojos de las masas se estuvieran volviendo de Wittemberg a Zurich, era una evidencia que confirmaba el enga\u00f1odiab\u00f3lico. Las contestaciones de Lutero a la heterodoxa carta privada de Zwinglio a Alber (16 de noviembre de 1524) y a sus irritantes provocadores llegaron en 1527 y mostraron que \u201cla injusticia y barbaridad de sus pol\u00e9micas\u201d no estaban reservadas s\u00f3lo para el papa, para los monjes o para los votos religiosos\u201d. Sobrepasaron en \u201d causticidad y desprecio del oponente todo lo que hab\u00eda escrito hasta entonces\u201d, \u201ceran las expresiones de un hombre enfermo que hab\u00eda perdido todo control de s\u00ed mismo\u201d. Traza una descripci\u00f3n cronol\u00f3gica de de las pol\u00edticas de Sat\u00e1n y las arteras maquinaciones de Pr\u00edncipe del Mal desde sus incursiones en las herej\u00edas de la primitiva iglesia hasta Carlstadio, Zwinglio y Oecolampadio. Eran estas tras agencias sat\u00e1nicas que hab\u00edan planteado el problema de de la Cena del Se\u00f1or para frustrar la obra del \u201cEvangelio recuperado\u201d. Maldice con el abismo del infierno las profesiones de paz y amor del suizo, porque son parricidios \u201cNo se puede decir que sea una respuesta furiosa, es desgraciada en la forma en que arrastra por el fango las m\u00e1s sagradas representaciones de sus oponentes \u201c. Ep\u00edtetos oprobiosos y indiscriminados como cerdo, perro, fan\u00e1tico, asno, tonto \u201cve a tu pocilga\u201d , \u201d arr\u00e1strate entre tu porquer\u00eda\u201d (\u00abSammtl. W.\u00bb, XXX, 68), son algunas de las ocurrencias que iluminan la contestaci\u00f3n.<br \/>\nSin embargo, en pocos de sus escritos pol\u00e9micos, vislumbramos mejor sus conocimientos teol\u00f3gicos, familiaridad con los Padres, reverencia por la tradici\u00f3n &#8211; restos de su antigua formaci\u00f3n \u2013 que en este documento, que caus\u00f3 pena y consternaci\u00f3n por todo el campo de la reforma. \u201cLa mano que hab\u00eda hecho caer a la Iglesia Romana en Alemania realiz\u00f3 la primera escisi\u00f3n en la iglesia que hab\u00eda de sustituirla\u201d (Cambridge History, II, 209).<br \/>\nEl intento por parte del Landgrave Felipe para reunir a las fuerzas contendientes y llegar a un compromiso en el Coloquio de Marburg (1 al 3 de octubre de 1529) estaba condenaba al fracaso antes de ser convocado. La voluntad de hierro de Lutero rehus\u00f3 cualquier concesi\u00f3n, y su despedida de Zwinglio \u201ctu esp\u00edritu no es nuestro esp\u00edritu\u201d (De Wette, op. cit., IV, 28) no dej\u00f3 ninguna esperanza de posteriores negociaciones y los insultos que dirigi\u00f3 a sus contendientes \u201cno solo son mentirosos, sino la encarnaci\u00f3n de la mentira, enga\u00f1o e hipocres\u00eda\u201d (Idem, op. cit.) cerr\u00f3 el cap\u00edtulo de de una posible reuni\u00f3n. Zwinglio volvi\u00f3 a Zurich para encontrar la muerte en el campo de batalla de Kappel (11 octubre de 1531) La maldici\u00f3n que Lutero \u201cacompa\u00f1\u00f3 a su rival en la vida y en la muerte (Menzel, II, 420). La siguiente reuni\u00f3n de de las dos alas de la reforma ocurri\u00f3 cuando se hicieron hermanos de armas contra Roma en la Guerra de los Treinta A\u00f1os.<br \/>\nMientras estaba ocupado en estos diversos y acuciantes deberes, todos ellos realizados con celo infatigable y energ\u00eda agotadora, alarmado por los excesos y atendiendo a las sacudidas de la vida social y eclesi\u00e1stica, su movimiento de reforma visto en general desde el punto de vista m\u00e1s destructivo, sin embargo no descuid\u00f3 los elementos constructivos designados para dar cohesi\u00f3n y permanencia a su tarea. De nuevo se mostr\u00f3 su aprehensi\u00f3n intuitiva de las susceptibilidades raciales de la gente y su sagacidad y oportunidad pol\u00edtica al utilizar las fuerzas de los pr\u00edncipes. Su reclamaci\u00f3n de escuelas y educaci\u00f3n iba a equilibrar el caos intelectual creado por la supresi\u00f3n de deserciones de las escuelas mon\u00e1sticas y de la iglesia; su invitaci\u00f3n a la congregaci\u00f3n a cantar en lengua alemana en los servicios lit\u00fargicos, a pesar de los m\u00e1s de 1400 himnos en lengua vern\u00e1cula que exist\u00edan antes de la Reforma, resultaron ser un golpe maestro y le dieron un magn\u00edfico apoyo a su predicaci\u00f3n. Abandona ahora la misa en lat\u00edn, que retuvo, m\u00e1s para fastidiar a Carlstadio que por otra raz\u00f3n comprobable; introduciendo modificaciones en la misa en alem\u00e1n. Pero a\u00fan m\u00e1s importante y de m\u00e1s largo alcance era el plan que Melancthon, bajo su supervisi\u00f3n, hab\u00eda hecho para dar a la nueva iglesia la maquinaria y conjunto de regulaciones para que funcionara. Para introducir \u00e9sto con efectividad \u201clos pr\u00edncipes evang\u00e9licos con sus poderes territoriales entran en escena\u201d (K\u00f6stlin-Kawerau, op. cit., II, 24). El elector de Sajonia especialmente mostr\u00f3 una disposici\u00f3n para actuar de una forma sumaria y dr\u00e1stica, que fue aprobada por Lutero \u201c No solo se priv\u00f3 de sus beneficios a los sacerdotes que no estaban de acuerdo, sino que a laicos recalcitrantes, que tras ser instruidos aun se manten\u00edan obstinados, se les dio un plazo para vender sus propiedades y abandonar el pa\u00eds\u201d (Beard, op. cit., 177).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se invocaba al poder civil para dirimir controversias entre predicadores y se solucionaban controversias teol\u00f3gicas con el brazo secular. La publicaci\u00f3n de un catecismo popular en un alem\u00e1n simple y coloquial tuvo una influencia tan grande que apenas puede ser sobreestimada, a pesar de las muchas obras catequ\u00e9ticas cat\u00f3licas existentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La amenazadora guerra religiosa entre los que aceptaban el \u201cEvangelio\u201d y la ficticia Liga Cat\u00f3lica (15 de mayo, Breslau), formada ostensiblemente para exterminar a los Protestantes, y que con una sospechosa precipitaci\u00f3n de su l\u00edder, el landgrave Felipe, hab\u00eda declarado formalmente la guerra(15 de mayo, 1528), pudo evitarse. Se demostr\u00f3 que se hab\u00eda basado en un documento falsificado de Otto von Pack, un miembro de la canciller\u00eda del Duque. Lutero que se hab\u00eda apartado primero de la guerra y aconsejado la paz, con una de sus reacciones caracter\u00edsticas \u201cAhora que se ha establecido la paz, comenz\u00f3 una guerra con verdadero \u00edmpetu contra la Liga\u201d (Planck, op. cit., II, 434) en cuya existencia cre\u00eda firmemente, a pesar de haber sido expuesta sin duda alguna su falsedad.<br \/>\nLa Dieta de Espira (21 de febrero \u2013 22 de abril 1529) presidida por el rey Fernando como representante del emperador, como la celebrada tres a\u00f1os antes, lleg\u00f3 a un compromiso real. Las dos \u201cProposiciones\u201d o \u201cInstrucciones\u201d aprobadas iban a ser la soluci\u00f3n. El decreto permiti\u00f3 a los estados luteranos la pr\u00e1ctica y reforma de la nueva religi\u00f3n dentro de las fronteras de sus territorios, pero reclamaba los mismos derechos para aquellos que iban a seguir en la iglesia cat\u00f3lica. Melancthon expres\u00f3 su satisfacci\u00f3n y declar\u00f3 que no buscar\u00edan dificultades y que estos decretos \u201cles proteger\u00edan m\u00e1s a\u00fan que los decretos de la Dieta anterior (Speyer, 1526; Corp. Ref., I, 1059). Pero a estas alturas no iba a darse sin m\u00e1s no ya una aceptaci\u00f3n sino una sumisi\u00f3n a los decretos, y los cinco pr\u00edncipes m\u00e1s afectados, entregaron el 19 de abril una protesta, circunstancia a la que Melancthon llam\u00f3 un \u201cterrible asunto\u201d. Esta protesta ha hecho historia, puesto que dio la nomenclatura espec\u00edfica de Protestante a todo el movimiento de oposici\u00f3n a la Iglesia Cat\u00f3lica. \u201cLa Dieta de Espira inaugura la divisi\u00f3n actual de la naci\u00f3n alemana\u201d (* Janssen, op. cit., III, 51).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar del \u00e9xito de la invasi\u00f3n turca de Hungr\u00eda, los asuntos pol\u00edticos fueron conform\u00e1ndose felizmente: la reconciliaci\u00f3n del papa y el emperador (Barcelona, 29 de junio de 1529), la paz con francisco I (Cambrai, 5 de agosto de 1529), de manera que el emperador pudo ser coronado por el hasta ahora enemigo Clemente VII ( Bolonia 24 feb 1530).<br \/>\nSin embargo en Alemania las cosas segu\u00edan siendo irritantes y amenazadoras. A la hostilidad entre protestantes y cat\u00f3licos hab\u00eda que a\u00f1adir ahora la amarga lucha entre los protestantes y los seguidores de Zwinglio. La Dieta de Espira no servia para nada, pr\u00e1cticamente letra muerta, puesto que los pr\u00edncipes protestantes mostraban en p\u00fablico y en privado un esp\u00edritu rebelde. Carlos intent\u00f3 de nuevo conseguir paz y armon\u00eda religiosa tomando en sus propias manos tan enmara\u00f1ado asunto. Convoc\u00f3 la Dieta en Ausgburgo que se reuni\u00f3 en 1530 (del 8 de abril al 19 de noviembre), presidida por el mismo para que las partes religiosas en conflicto y discutieran con calma sus diferencias y llegaran a un compromiso o arbitraje para restablecer la paz. Lutero, que estaba proscrito por el imperio \u201cpor ciertas razones\u201d (De Wette, op. cit., III,368), no apareci\u00f3; permaneci\u00f3 en la fortaleza de Coburg, a una distancia de cuatro d\u00edas de viaje, desde donde permaneci\u00f3 en contacto permanente con Melancthon y otros l\u00edderes protestantes. Fue Melancthon quien bajo la influencia dominante de Lutero y provisto de las Art\u00edculos de Marburg ( 5 Oct., 1529), Schwabach (16 Oct., 1529), Torgau (20 Marzo 1530) y el Gran Catecismo, redact\u00f3 la primera profesi\u00f3n autoritativa de la iglesia luterana. Este documento religioso es La Confesi\u00f3n de Ausgburgo (Confessio Augustana), el libro simb\u00f3lico del luteranismo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lutero sancion\u00f3 la versi\u00f3n original, que consiste en una Introducci\u00f3n o Pre\u00e1mbulo y dos Partes. La Primera consta de 21 art\u00edculos, hace una exposici\u00f3n de las principales doctrinas del credo protestante y apunta a un arreglo amistoso, mientras que la Segunda, de siete art\u00edculos, trata de los \u201cabusos\u201d, sobre los que hay una \u201cdiferencia\u201d. La confesi\u00f3n es en general una invitaci\u00f3n, un esp\u00edritu de irenismo, a la uni\u00f3n m\u00e1s que a una provocaci\u00f3n a la desuni\u00f3n. En un tono digno, moderado y pac\u00edfico, pero que permite que las insinuadas concesiones lleguen a ser tan indefinidas y poco concisas que dejan una vaga sospecha de no ser sinceras. Las diferencias doctrinales fundamentales e irreconciliables se minimizan en exceso. Nadie estaba mejor calificado por temperamento o educaci\u00f3n para revestir la fraseolog\u00eda apod\u00edctica y brusca de Lutero como atractiva vestidura de la verdad. Los art\u00edculos sobre el pecado original, justificaci\u00f3n por la sola fe, la voluntad libre, aunque muy similares en el sonido y terminolog\u00eda, carecen del sonido del verdadero metal cat\u00f3lico. Muchos de los puntos en que hacen concesiones, algunos de car\u00e1cter asombroso y sorprendente, hasta haciendo abstracci\u00f3n de la sospechada ambig\u00fcedad, se mostraban tan diametralmente opuestos a lo que ense\u00f1aban, predicaban y escrib\u00edan ense\u00f1aban en el pasado y en contradicci\u00f3n con comunicaciones orales y escritas que se pasaban en el momento de las deliberaciones, que hacen sospechar de toda la obra. Y que esas sospechas no eran infundadas lo demuestra lo que pas\u00f3 tras la Dieta. La correcci\u00f3n de los llamados Abusos, de la que se trat\u00f3 en la Segunda Parte bajo los ep\u00edgrafes: Comuni\u00f3n bajo dos especies, el matrimonio de los sacerdotes, la Misa, la confesi\u00f3n obligatoria , distinci\u00f3n de los alimentos y la tradici\u00f3n, votos mon\u00e1sticos y la autoridad de los obispos, ni se trat\u00f3 en profundidad ni mucho menos se lleg\u00f3 a un acuerdo. Los intentos de Melanchton de hacer otras concesiones fueron inmediata y peremptoriamente rechazados por Lutero. La \u201cConfesion\u201d se ley\u00f3 en una sesi\u00f3n p\u00fablica en la Dieta ( 25 de junio) en alem\u00e1n y lat\u00edn, se le entreg\u00f3 al emperador quien a su vez le envi\u00f3 a 20 te\u00f3logos cat\u00f3licos, incluidos los antiguos antagonistas de Lutero Eck, Cochlaeus, Usingen, y Wimpina, para su examen y refutaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera respuesta, debido a su prolijidad, tono amargo e irritado fue rechazada inmediatamente; el emperador no permiti\u00f3 que se leyera ante la Dieta la \u201cRefutacion de la Confesion de Ausgburgo\u201d ( 3 de agosto) hasta que se pod\u00f3 y suaviz\u00f3 en nada menos que cinco revisiones. La \u201cApolog\u00eda de la Confesi\u00f3n de Ausgburgo\u201d de Melancthon que era m\u00e1s bien una contestaci\u00f3n a la \u201crefutaci\u00f3n\u201d y que pasa por tener la misma autoridad oficial que la misma \u201cConfesi\u00f3n\u201d, no fue aceptada por el emperador. Todos los intentos posteriores para encontrar una salida favorable resultaron bald\u00edos y el edicto imperial que condenaba la contienda protestante se public\u00f3 el 22 de septiembre, lo que permit\u00eda a los lideres reconsiderar el asunto hasta el 15 de abril de 1532. El receso se ley\u00f3 el 13 de octubre a los Estados cat\u00f3licos que al mismo tiempo formaron la Liga Cat\u00f3lica. A los protestantes se les ley\u00f3 el 11 de noviembre, lo rechazaron y formaron la Liga de Esmalkalda (29 de Marzo 1531) una alianza defensiva y ofensiva de todos los luteranos. Los seguidores de Zwinglio no fueron admitidos. Se pidi\u00f3 a Lutero, que regres\u00f3 a Wittemberg en un estado de extrema irritaci\u00f3n por los resultados de la Dieta, que preparase al pueblo para que aceptara la posici\u00f3n de los Pr\u00edncipes, que en principio parec\u00eda una rebeli\u00f3n en toda regla. Lo hizo en una de sus explosiones de rabia cuando se requer\u00eda calma y deliberaci\u00f3n, caridad religiosa, prudencia pol\u00edtica, desafiando abierta y flagrantemente cualquier intento de compromiso social.<br \/>\nLas tres publicaciones populares fueron: \u201cAdvertencia al Querido Pueblo Alem\u00e1n\u201d (Walch, op. cit., XVI, 1950-2016), \u201cGlosas al putativo Edicto Imperial\u201d (Idem, op. cit., 2017-2062), y el ya muy superado \u201cCarta contra el Asesino de Dresde\u201d (Idem, op. cit., 2062-2086), que su principal bi\u00f3grafo caracteriza como \u201cuno de sus m\u00e1s salvajes y violentos escritos\u201d (Kostlin-Kawerau, op. cit., II, 252). Todos ellos, y particularmente el \u00faltimo, sin duda alguna establecieron sin discusi\u00f3n que sus m\u00e9todos de controversia eran \u201cliteral y completamente sin decoro, conciencia, gusto o miedo\u201d (Mozley, \u00abHistorical Essays\u00bb, London, 1892, I, 375-378). Su loca embestida contra el duque Jorge de Sajonia \u201cEl asesino de Dresde\u201d , al que la historia proclama como \u201cel m\u00e1s honesto y consistente car\u00e1cter de su \u00e9poca\u201d (Armstrong, op. cit., I, 325), \u201cuno de los pr\u00edncipes m\u00e1s estimables de su tiempo\u201d (Cambridge Hist., II, 237), fue una fuente de mortificaci\u00f3n para sus amigos, un golpe para la sensibilidad de todo hombre honesto, que ha tenido a sus apologistas muy ocupados desde entonces tratando de justificarlo. La alianza que proyect\u00f3 con Francisco I, el enemigo mortal de Carlos V, fue bien aceptada. No es necesario hablar de su aspecto patri\u00f3tico. Enrique VIII de Inglaterra, que estaba entonces muy ocupado con los procedimientos de su divorcio de Catalina de Arag\u00f3n, fue menos favorable. La opini\u00f3n sobre el divorcio que se hab\u00eda pedido a las universidades tambi\u00e9n hab\u00eda llegado a Wittemberg, donde Robert Barnes, un fraile agustino que hab\u00eda abandonado su monasterio intent\u00f3 influir para lograr una opini\u00f3n favorable. As\u00ed lo fue la de Melancthon, Osiander y Oecolampadius, aunque Lutero, en una carta exhaustiva mantuvo que \u201c Antes de permitir un divorcio preferir\u00eda que el rey tomara otra esposa\u00bb (De Wette, op. cit., 296). Sin embargo, el memorable enfrentamiento teol\u00f3gico que el rey hab\u00eda tenido con Lutero, la rastrera apolog\u00eda de \u00e9ste, hab\u00edan dejado una sensaci\u00f3n de aversi\u00f3n, si no de desprecio, en el alma de su reformador rival, que la invitaci\u00f3n fue completamente ignorada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A principios de 1534, Lutero, tras doce a\u00f1os de trabajos intermitentes, complet\u00f3 y public\u00f3 en seis partes la traducci\u00f3n al alem\u00e1n de toda la Biblia.<br \/>\nPor otra parte, durante a\u00f1os, se hab\u00eda hab\u00eda agitado en los c\u00edrculos eclesi\u00e1sticos el asunto de un Concilio General. Carlos V lo reclamaba constantemente, la Confesi\u00f3n de Ausgburgo lo exig\u00eda enf\u00e1ticamente y ahora con el acceso de Paulo III ( 13 de octubre 1534) que sucedi\u00f3 a Clemente VII (fallecido el 25 de septiembre de 1534), se dio un impulso al movimiento que por primera vez apareci\u00f3 como algo realizable. El papa lo sancion\u00f3, con la condici\u00f3n de que los protestantes aceptaran sus decisiones y enviaran sus credenda en una forma concisa e inteligible. Para asegurarse de las posturas de las cortes alemanas, envi\u00f3 a Vergerius como legado, quien para hacer un estudio de la situaci\u00f3n lo m\u00e1s completo posible, no dud\u00f3, de paso por Wittemberg de camino hacia el elector de Brabdenburgo, entrevistarse con Lutero en persona ( el 7 de nov. De 1535). Su descripci\u00f3n de la vestimenta del reformador \u201cvestido de fiesta, oscuro, mangas con llamativos gemelos de Atlas, chaqueta de estame\u00f1a con pieles de zorro, varios anillos en sus dedos y una enorme cadena de oro alrededor de su cuello\u201d le muestra bajo una luz inusual. La presencia del hombre que iba a reformar la antigua iglesia, vestido como un petimetre, dej\u00f3 una impresi\u00f3n en la mente del legado que se puede conjeturar f\u00e1cilmente. Consciente del car\u00e1cter pol\u00e9mico de Lutero logr\u00f3 evitar las discusiones con prudencia proclamando su poco conocimiento de teolog\u00eda y desvi\u00f3 la entrevista hacia lugares comunes. Lutero trat\u00f3 la entrevista como una comedia, un punto de vista en el que estaba de acuerdo el astuto italiano.<br \/>\nSurgi\u00f3 la cuesti\u00f3n de qu\u00e9 participaci\u00f3n debieran tener los protestantes en el concilio que se iba a reunir en Mantua. Tras considerable discusi\u00f3n Lutero qued\u00f3 encargado de elaborar un documento en el que manifestar\u00eda sus opiniones y doctrinas. Lo hizo y lo envi\u00f3 al elector para conseguir su visto bueno y el de un cuerpo especial de te\u00f3logos nombrados ad hoc. El documento contiene los Art\u00edculos de Esmalkalda\u201c, una verdadera postura opuesta contra la iglesia romana (Guericke), que fue incorporado al libro Formula de Concordia (Concordienfomel, \u201cFormula concordiae\u201d) y aceptado como libro simb\u00f3lico. En conjunto es un rechazo tan brusco y una fil\u00edpica tan burda contra al papa como \u201cAnticristo\u201d, que no nos asombra que el mismo Melancthon se inhibiera de firmarlo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La grave enfermedad de Lutero durante la Convenci\u00f3n de Smalkalda, auguraba un final fatal de sus actividades, pero ni la perspectiva de la muerte suaviz\u00f3 sus sentimientos hacia el papado. Precisamente en este momento de afrontar la eternidad (24 Feb., 1537) cuando expres\u00f3 su deseo de que el chambel\u00e1n del Elector escribiera su epitafio: \u00abPestis eram vivus, moriens ero mors tua, Papa\u00bb \u201c Cuando viv\u00eda fui para ti como la peste, y cuando muera ser\u00e9 tu muerte, Papa\u201d (Kostlin-Kawerau, op. cit., II, 389)].Es cierto que la historicidad de este epitafio no est\u00e1 en acuerdo cronol\u00f3gico con la narraci\u00f3n de Mathesius, que mantiene que la oy\u00f3 en la casa de Spalatin el 9 de enero de 1531 o que se encontraba , con id\u00e9nticas palabras en su \u201c Al Clero reunido en la Dieta de Ausgburgo\u201d en el que devolv\u00eda las burlas que se hac\u00edan a los sacerdotes que le hab\u00edan seguido y se hab\u00edan casado. Sin embargo est\u00e1 en consonancia con la bendici\u00f3n de despedida que, inv\u00e1lido, reparti\u00f3 desde su carroza a los amigos reunidos con ocasi\u00f3n de este viaje de vuelta a casa: \u201cQue el Se\u00f1or os llene con sus bendiciones y con odio al papa\u201d, o las palabras escritas con tiza en las paredes de de su habitaci\u00f3n la noche anterior a su muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hace falta decir que los Estados protestantes rehusaron la invitaci\u00f3n al Concilio, con lo que tenemos la primera renuncia p\u00fablica positiva al papado.<br \/>\n\u201cLo que Lutero reclamaba para s\u00ed contra la iglesia cat\u00f3lica, \u00e9l se lo neg\u00f3 a Carlstadio y a Zwinglio. No vio que posici\u00f3n de ellos era exactamente como la suya propia, con diferente resultado, que para \u00e9l era toda la diferencia del mundo\u201d (Tulloch, \u00abLeaders of the Reformation\u00bb, Edinburgh and London, 1883, 171). Esto nunca fue tan manifiesto como en la guerra de los Sacramentos. Bucero, en quien cay\u00f3 el peso del liderazgo tras la muerte de Zwinglio, a la que pronto sigui\u00f3 la de Oecolampadio ( 24 nov. 1531) intentaba con insistencia para hubiera una reuni\u00f3n o al menos un entendimiento en el asunto de La Cena del Se\u00f1or, el punto principal de ruptura entre los protestantes suizos y alemanes. Pero pol\u00edtica y religiosamente esto hubiera significado un paso adelante en el progreso del zwinglianismo. Al principio los protestantes suizos no fueron aceptados en la Liga de Esmalkalda ( 28 de marzo, 1531); tras un plazo de seis a\u00f1os lo intentaron de nuevo ( 29 de marzo 1537). Por fin Lutero, que en todo ese tiempo no pudo ocultar su oposici\u00f3n a los zwinglianos, yendo hasta el extremo de pedir al duque Alberto de Prusia que no tolerara su presencia, ni la de los seguidores de M\u00fcnzer, en sus territorios, cedi\u00f3 a la reuni\u00f3n de una conferencia de paz. Conociendo su importancia, utiliz\u00f3 amenazas ocultas de exclusi\u00f3n de la Liga para persuadirles de que aceptaran sus puntos de vista. A esta conferencia, que se celebr\u00f3 en su propia casa de Wittemberg, debido a su enfermedad, asistieron once te\u00f3logos por Zwinglo y siete luteranos. El resultado fue un compromiso teol\u00f3gico, apenas se le puede llamar reuni\u00f3n, conocido como \u201cConcordia de Wittemberg\u201d (21-29 Mat, 1536).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los opositores, modificando t\u00e9cnicamente sus puntos de diferencia, suscribieron la doctrina luterana de la Cena del Se\u00f1or, el bautismo de los ni\u00f1os y la absoluci\u00f3n. Pero que los te\u00f3logos de Zwinglio \u201cque firmaron la Concordia y declararon que su contenido era verdadero y seg\u00fan las Escrituras, abandonaran sus convicciones anteriores y se convirtieran en devotos seguidores de Lutero nadie que los conozca puede cre\u00e9rselo\u00bb (Thudichum, op. cit., II, 489). Simplemente cedieron a la indomable determinaci\u00f3n de Lutero y firmaron para escapar de la hostilidad del Elector Juan Federico, que era una criatura de Lutero, para no perder la protecci\u00f3n de la Liga de Esmalkalda , se sometieron a lo inevitable para escapar de peligros mayores\u201d (Idem, op. cit.). En cuanto a Lutero, que la llama \u201cpobre e infeliz Concordia\u201d no recibi\u00f3 reconocimiento alguno de \u00e9l. En 1539 uni\u00f3 los nombres de Zwinglio y Nestorio de una manera que ofendi\u00f3 profundamente a Zurich. En Wittemberg los nombres de Zwinglio y Oecolampadio eran sin\u00f3nimos de hereje y con el sarcasmo de Lutero \u201cde que rezar\u00eda y ense\u00f1ar\u00eda contra ellos hasta el fin de sus d\u00edas\u201d (De Wette, op. cit., V, 587), la ruptura se consum\u00f3 de nuevo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las controversias internas de la Iglesia Luterana que iban a destrozar su desarticulada unidad con la fuerza de una erupci\u00f3n explosiva tras su muerte, y que ahora solo por su coraje, su poderosa voluntad e imperiosa personalidad se manten\u00edan bajo los l\u00edmites contenidos de las murmuraciones, iban creciendo como una cosecha por todas partes, encontraron su camino a Wittemberg y afectaron hasta a sus m\u00e1s \u00edntimos amigos. Aunque la unidad era imposible, al menos hab\u00eda que mantener una apariencia de uniformidad. Cordatus, Schenck, Agricola veteranos en la causa de la Reforma cayeron en aberraciones doctrinales que le causaron mucha inquietud. El hecho de que Melanchton su amigo m\u00e1s dedicado y fiel, estaba bajo sospecha de mantener puntos de vista sospechosos, y aunque no totalmente compartidos por \u00e9l, le causaba no poca irritaci\u00f3n y tristeza. Pero todos estos l\u00edos dom\u00e9sticos eran triviales y desaparecieron comparados con el problema m\u00e1s cr\u00edtico que hasta entonces hab\u00eda ocurrido a la nueva iglesia y que de repente les salt\u00f3 a los l\u00edderes, sobre todo a su hierofante: el doble matrimonio del landgrave Felipe de Hesse.<br \/>\nFelipe el Magn\u00e1nimo (nacido el 23 nov 1504) se hab\u00eda casado antes de cumplir 20 a\u00f1os con Cristina, de 18 a\u00f1os, hija de Jorge, duque de Sajonia. Ten\u00eda la reputaci\u00f3n de ser \u201cel m\u00e1s inmoral de los pr\u00edncipes\u201d, que se arruin\u00f3 a s\u00ed mismo, en el lenguaje de los te\u00f3logos de su corte \u201cpor su libertinaje descontrolado y promiscuo\u201d. El mismo admit\u00eda que no pod\u00eda permanecer fiel a su mujer por tres semanas consecutivas. El maligno ataque de una enfermedad ven\u00e9rea, que le oblig\u00f3 a un cese temporal de su libertinaje, y tambi\u00e9n a pensar en una gratificaci\u00f3n m\u00e1s ordenada de su pasi\u00f3n. Su afecto se dirig\u00eda hacia Margarita der Saal, una damita de diecisiete a\u00f1os, y lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que iba a recurrir a Lutero para hacer un matrimonio doble. Cristina era \u201cuna mujer de excelentes cualidades y noble mente, a la que, en excusa por sus infidelidades, \u00e9l (Felipe) atribu\u00eda toda clase de enfermedades corporales y h\u00e1bitos ofensivos (Schmidt, \u00abMelancthon\u00bb, 367). Ella le hab\u00eda dado siete hijos. La madre de Margarita solo aceptar\u00eda la idea de que su hija se convirtiera en \u201csegunda esposa\u201d a condici\u00f3n de que estuvieran presentes en la boda ella misma, su hermano, la mujer de Felipe, Lutero, Melancthon y Bucero y al menos dos prominentes te\u00f3logos. Se confi\u00f3 a Bucero la misi\u00f3n de asegurar la presencia de Lutero, Melancthon y de los pr\u00edncipes sajones. Y tuvo mucho \u00e9xito. Pero tod hab\u00eda de hacerse en el mayor secreto. Este secreto se lo impuso al landgrave una y otra vez hasta que en su viaje a Wittemberg ( 3 diciembre 1539) \u201c que todo redundase en la gloria de Dios\u201d (Lenz, op. cit., I,119). Conoc\u00eda claramente la postura de Lutero, que capt\u00f3 inmediatamente la importancia del asunto. Era una cuesti\u00f3n de conveniencia y necesidad m\u00e1s que de legalidad y decencia. Si se permit\u00eda la poligamia simult\u00e1nea, ser\u00eda un acto sin precedentes en la historia del cristianismo, y m\u00e1s a\u00fan, har\u00eda que Felipe fuera conocido en el futuro por ese crimen nefando, que bajo la legislaci\u00f3n vigente estaba castigado con la decapitaci\u00f3n. Si rehusaba, peligraba el apoyo del landgrave, y ser\u00eda una calamidad m\u00e1s all\u00e1 de cualquier conjetura para la causa protestante. Evidentemente, ante este dilema comprometedor, Lutero y Melancthon fijaron sus posiciones conjuntamente (10 dic., 1539). Tras expresar reconocimiento por la recuperaci\u00f3n de la salud del landgrave, \u201cporque la pobre, miserable Iglesia de Cristo es peque\u00f1e y desamparada, y tiene necesidad de los se\u00f1ores y dirigentes verdaderamente devotos\u201d\u2026y contin\u00faa diciendo que no puede publicarse una ley general para que el \u201chombre pueda tener m\u00e1s de una mujer\u201d, pero que se puede conceder alguna dispensa. Hab\u00eda de enterrar en profundo silencio todo lo referente al matrimonio y a la dispensa para que no saliera a la luz p\u00fablica. \u201cToda murmuraci\u00f3n sobre el tema ha de ser ignorada, mientras tenemos una conciencia recta y esto que defendemos es correcto\u201d, porque \u201clo que se permite en la Ley Mosaica, no est\u00e1 prohibido en el Evangelio\u201d (De Wette-Seidemann, VI, 239-244; \u00abCorp. Ref.\u00bb, III, 856-863). Ni se menciona ni se insin\u00faa la ilegalidad del segundo matrimonio mientras permaneciera sin tocar la legalidad del primero. Su mujer, aconsejada por su director espiritual \u201cde que no era contrario a la ley de Dios\u201d dio su consentimiento, aunque en el lecho de la muerte confes\u00f3 a su hijo que su consentimiento le fue arrancado con enga\u00f1os y felon\u00eda<br \/>\nFelipe le dio su palabra de pr\u00edncipe de que ella ser\u00eda \u201cla primera y principal esposa\u201d y que su obligaciones matrimoniales\u201d le ser\u00edan dadas con m\u00e1s devoci\u00f3n que antes\u201d. Los hijos de Cristina\u201d deber\u00edan ser considerados los \u00fanicos pr\u00edncipes de Hesse (Rommel, op. cit.). Despu\u00e9s de que se hubiera completado este arreglo, Cristina tuvo una hija, el 13 de febrero de 1540, en presencia de Bucero, Melancthon y el predicador de la corte Melander, que ofici\u00f3 la ceremonia. Melander era un agitador malhumorado con una reputaci\u00f3n moral desagradable\u201d, una de sus deficiencias morales era que ten\u00eda tres esposas dos de ellas abandonadas sin preocuparse en absoluto por las legalidades de una separaci\u00f3n legal. Felipe vivi\u00f3 con ambas mujeres, ambas le dieron hijos, la primera esposa, la landgrave, dos hijos y una hija y Margarita seis hijos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 decir de esta oscur\u00edsima mancha en la historia de la Reforma alemana? \u00bfEra pol\u00edtica, \u201cbiblicismo\u201d, visi\u00f3n distorsionada, precipitaci\u00f3n, miedo del a inminente Dieta que jug\u00f3 tan importante papel en la pecaminosa ca\u00edda de Lutero? \u00bfO era la consecuencia l\u00f3gica de las premisas mantenidas durante a\u00f1os en los discursos y publicaciones, sin entrar en la \u00e9tica de aquel extraordinario serm\u00f3n sobre el matrimonio? El mismo escribe desafiante que \u201cno se averg\u00fcenza de sus opini\u00f3n\u201d (Lauterbach, op. cit., 198). El matrimonio, a pesar de todas las precauciones, entredichos y garant\u00edas de secreto, sali\u00f3 a la luz y caus\u00f3 una gran sensaci\u00f3n y esc\u00e1ndalo nacional y puso en marcha una correspondencia intensa entre todos aquellos que estaban implicados, para neutralizar el impacto en la opini\u00f3n p\u00fablica. Melancthon \u201ccasi muere de verg\u00fcenza pero Lutero quiso defenderse descaradamente con una mentira\u201d (Cambridge Hist., II, 241). El secreto \u201csi\u201d deb\u00eda ser un \u201cno\u201d publico por el bien de la Iglesia Cristiana (De Witte-Seidemann, op. cit., VI, 263) \u201c\u00bfQu\u00e9 da\u00f1o hay en que un hombre para conseguir cosas mejores y por el bien de la Iglesia Cristiana dice una buena y rotunda mentira? (Lenz, \u00abBriefwechsel\u00bb, I, 382; Kolde, \u00abAnalecta\u00bb, 356). Esa fue su extenuante pretexto ante los consejeros de Hesse, reunidos en Eisenach (1540), un sentimiento que los estudiosos familiarizados con sus palabras y acciones recordar\u00e1n que est\u00e1 en completo acuerdo con la mayor parte de sus pol\u00edticas y muchas de sus afirmaciones. \u201cEstamos convencidos que el papado es la sede de anticristo real y actual y creemos que contra sus enga\u00f1o e iniquidad todo est\u00e1 permitido para la salvaci\u00f3n de nuestras almas\u201d (De Wette, op. cit., I, 478).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carlos V, metido en una guerra triple, con las arcas vac\u00edas, con numerosos intentos de establecer la paz religiosa en Alemania, crey\u00f3 ver un rayo de esperanza en la concesi\u00f3n a rega\u00f1adientes de una reuni\u00f3n en Esmalkalda de te\u00f3logos protestantes (15409) seg\u00fan la cual ellos permitir\u00edan la jurisdicci\u00f3n episcopal siempre que los obispos toleraran a la nueva religi\u00f3n. Bas\u00e1ndose en ello permiti\u00f3 que se reuniera un coloquio religioso en Espira (6 junio, 1540). Pero el tono de la respuesta protestante a la invitaci\u00f3n dej\u00f3 poco margen para un acuerdo. La mortal epidemia que se cern\u00eda sobre Espira oblig\u00f3 a cambiar a Hagenau donde durante dos meses hubo un debate irregular y poco efectivo (del 1 de junio al 28 julio), que acab\u00f3 en Worms (28 de octubre). Lutero, no ten\u00eda ninguna confianza, desde el principio, en esa reuni\u00f3n \u201c que ser\u00eda una p\u00e9rdida de tiempo, de dinero y una negligencia de los deberes del hogar\u201d (De Wette, op. cit., V, 308). Result\u00f3 una interminable y est\u00e9ril esgrima verbal de los te\u00f3logos como puede colegirse del hecho de que despu\u00e9s de tres meses de constante palabrer\u00eda, s\u00f3lo se llega a acuerdos en un punto, y con tantas condiciones que resultaba absolutamente devaluado. Del 5 de abril al 22 de3 mayo se reuni\u00f3 la Dieta de Ratisbona, con la presencia del emperador y del delegado papal Contarini. El coloquio se reuni\u00f3 all\u00ed con el mismo in\u00fatil resultado. Melancthon, supuestamente a favor de la reuni\u00f3n, fue colocado por el elector Juan Federico, bajo una vigilancia policial estricta, que no le permit\u00eda ni entrevistas privadas ni paseos en solitario. El elector, as\u00ed como el rey Francisco I, temiendo la ascendencia pol\u00edtica del emperador, pusieron todos los obst\u00e1culos que pudieron a un compromiso y cuando los art\u00edculos rechazados fueron enviados a Lutero con una embajada especial. El primero le advirti\u00f3 por carta que no los aceptara y acudi\u00f3 urgentemente a Wittemberg para poner toda su influencia personal para lograr que los planes de paz se frustraran.<br \/>\nLa vida y la carrera de Lutero iban llegando a su fin. Su matrimonio con Catalina von Bora fue feliz en general, como puede deducirse de sus confesiones y apariciones p\u00fablicas. El monasterio agustiniano, que le fue donado por el elector tras su matrimonio, se convirti\u00f3 en su hogar. All\u00ed nacieron sus seis hijos<br \/>\nJuan (7 junio, 1526),<br \/>\nIsabel (10 dic., 1527),<br \/>\nMagdalena (4 mayo, 1529),<br \/>\nMartin (9 nov,., 1531),<br \/>\nPablo (28 Ener., 1533), y<br \/>\nMargarita (17 dicicembre, 1534).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Catalina result\u00f3 un esposa frugal y normal: su inter\u00e9s era absorbido m\u00e1s por las labores de la casa, las aves del corral, los cerdos, los pescados de la alberca, la huerta, la elaboraci\u00f3n de cerveza casera, que por los m\u00e1s gigantescos proyectos de su marido. Algunos peque\u00f1os altercados ocasionales con los vecinos y la intervenci\u00f3n de su marido en intereses personales dieron suficiente p\u00e1bulo a las lenguas y murmuraciones p\u00fablicas. Muri\u00f3 en Torgau (20 dic.., 1552) relativamente desconocida, pobre y olvidada, habiendo encontrado Wittemberg fr\u00edo y poco agradable para la familia del reformador. Ya lo hab\u00eda predicho Lutero: \u201dDespu\u00e9s de mi muerte los cuatro elementos de Wittemberg no te tolerar\u00e1n, despu\u00e9s de todo\u201d<br \/>\n.<br \/>\n\u201cLa salud de Lutero comenz\u00f3 a mostrar signos de que la vitalidad se apagaba y aparec\u00edan s\u00edntomas de enfermedad. Ataques prolongados de dispepsia, dolores de cabeza de origen nervioso, enfermedad granular cr\u00f3nica renal, gota, reumatismo ci\u00e1tico, abscesos en el o\u00eddo medio; sobre todo v\u00e9rtigo y c\u00f3licos intermitentes por piedras biliares intermitentes o dolencias cr\u00f3nicas que hicieron de \u00e9l la encarnaci\u00f3n de un hombre supersensitivo nervioso y prematuramente envejecido. Estos impedimentos f\u00edsicos se agravaban por su notorio desprecio de toda restricci\u00f3n normal higi\u00e9nica y diet\u00e9tica. Hasta prescindiendo de su herencia cong\u00e9nita de irascibilidad inflamable y rabia incontrolada, enfermedades que se hicieron m\u00e1s profundas y crecieron con la edad, su condici\u00f3n f\u00edsica en si misma explicar\u00eda su creciente irritaci\u00f3n, explosiones pasionales, acosadoras sospechas que en el final de su vida se convirtieron en un problema m\u00e1s de inter\u00e9s patol\u00f3gico o psicop\u00e1tico que de importancia biogr\u00e1fica o hist\u00f3rica. Fue ese \u201cterrible temperamento\u201d que trajo la tragedia de la enajenaci\u00f3n, que hizo que se alejaran de \u00e9l sus m\u00e1s dedicados amigos y celosos colaboradores. Toda contradicci\u00f3n le hac\u00eda estallar. \u201cNinguno de nosotros \u201c, se lamenta uno de sus devotos, escapa del furor de Lutero y de su hostigamiento en p\u00fablico\u201d (Corp. Ref., V, 314).<br \/>\nCarlstadio rompi\u00f3 con \u00e9l en 1522, tras lo que amenaz\u00f3 con convertirse en un tropiezo personal; Melancthon se lamenta de su violencia pasional, terquedad y tiran\u00eda y no ahorra palabras al confesar la humillaci\u00f3n de su innoble servidumbre; Bucero acepta lo inevitable por motivos pol\u00edticos y diplom\u00e1ticos, \u201cde la misma forma que el Se\u00f1or nos lo concedi\u00f3\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De Zwinglio, dec\u00eda Lutero que \u201cse ha convertido en un pagano \u201d Oecolampadio \u2026y otros herejes se han convertido en corazones corruptos por el diablo y en bocas mentirosas y nadie debiera rezar por ellos\u201d \u2026todos ellos \u201cmurieron por las flechas y lanzas demon\u00edacas\u201d (Walch, op. cit., XX, 223); Calvino y los Reformados tiene unos corazones completamente pose\u00eddos por el demonio\u201d; Schurf, el eminente jurista, fue convertido de aliado a oponente con una brutalidad que desaf\u00eda toda explicaci\u00f3n o apolog\u00eda; Agr\u00edcola se convirti\u00f3 en presa de su repugnancia que no se suaviz\u00f3 con el tiempo; Schwenkfeld, Armsdorf, Cordatus, todos incurrieron en su desagrado, perdieron su amistad y se convirtieron en objeto de sus hirientes discursos. \u201cEl Lutero que desde lejos era a\u00fan honrado como h\u00e9roe y l\u00edder de la nueva iglesia, era solamente tolerado en la cercan\u00eda en virtud de sus pasados servicios\u201d (Ranke, op. cit., II, 421). La celosa banda de hombres que una vez se hab\u00edan arremolinado alrededor de su portaestandarte qued\u00f3 reducida a unos pocos insignificantes en n\u00famero, insignificantes intelectualmente y en prestigio personal. Una sensaci\u00f3n de aislamiento y soledad envolv\u00eda los d\u00edas de su declinar, lo que no s\u00f3lo afectaba a su forma de actuar sino tambi\u00e9n a su memoria. Cuando m\u00e1s detalla a sus compa\u00f1eros de mesa &#8211; los fieles cronistas de sus \u00abTischreden\u00bb, (charlas de sobremesa) \u2013 los horrores del papado, m\u00e1s y m\u00e1s vac\u00edas de estrellas aparece la noche de su vida mon\u00e1stica. \u201cLa descripci\u00f3n de su juventud aparece m\u00e1s y m\u00e1s oscura. Finalmente se convierte en un mito para si mismo. No solamente cambia fechas, sino tambi\u00e9n hechos. Cuando el viejo comienza a contar cuentos, el pasado se convierte en algo a lo que se puede dar forma como la cera. Asigna las mismas palabras de forma promiscua ahora a \u00e9ste ahora a aquel amigo o enemigo\u201d (Hausrath, op.cit., II, 432). Fue este per\u00edodo el que dio lugar al nacimiento de distorsiones, contradicciones, exageraciones, inconsistencias, que hacen sus \u00faltimos escritos un ovillo imposible de desenredar y que durante trescientos a\u00f1os ha proporcionado a la historiograf\u00eda no cr\u00edtica con una serie de f\u00e1bulas que han sido aceptadas sin m\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los horrendos resultados de la Reforma le causaron\u201d soledad y dolor inexplicables\u201d. La sobria contemplaci\u00f3n de las incurables heridas internas de la nueva iglesia, las disputas sin fin de los predicadores, el descarado despotismo de los gobernadores temporales, el creciente desprecio del clero, el servilismo a los pr\u00edncipes, le hac\u00edan debatirse entre la angustia. Sobre todo, la desintegraci\u00f3n de la vida moral y social, las oleadas epid\u00e9micas de vicio e inmoralidad y en la misma cuna de la Reforma, hasta en su casa, le enloquec\u00edan. \u201cVivimos en Sodoma y Babilonia, las cosas est\u00e1n cada vez peor\u201d, se lamenta. (De Wette, op. cit., V, 722). En todo el distrito de Wittemberg, con sus dos ciudades y quince parroquias, encuentra\u201d solo un campesino y no m\u00e1s que conforma su vida dom\u00e9stica con la palabra de Dios y el catecismo, los dem\u00e1s se lanzan de cabeza al diablo\u201d (Lauterbach, \u00abTagebuch\u00bb, 113,114,135; *Dollinger, \u00abDie Reformation\u00bb, I, 293-438). Estuvo dos veces a punto de abandonar esta \u201cSodoma\u201d, habiendo encargado a su esposa (28 julio, 1545) la venta de sus cosas. Hizo falta el esfuerzo combinado de la universidad, de Bugenhagen, Melancthon y de los burgomaestres para que cambiara de opini\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En diciembre, de nuevo, s\u00f3lo la poderosa intervenci\u00f3n del elector impidi\u00f3 que se alejara de su proyecto. Despu\u00e9s llegaron los torturadores asaltos del demonio que no le \u201cdejaban reposo ni un solo d\u00eda\u201d. Sus encuentros nocturnos \u201dle agotaban y martirizaban con tal intensidad que apenas era capaz de respirar\u201d, Do todos los asaltos \u201c ninguno era m\u00e1s severo o m\u00e1s grande que aquellos acerca de mi predicaci\u00f3n ,; me ven\u00eda al pensamiento \u201cToda esta confusi\u00f3n causada por ti\u201d. (Sammtl. W., LIX, 296; LX. 45-46; 108-109, 111; LXII, 494). Su \u00faltimo serm\u00f3n en Wittemberg (17 de enero de 1546) muestra desesperaci\u00f3n y abatimiento\u2026\u201dUsura, embriaguez, adulterio, muertes y asesinatos, todos est\u00e1n ah\u00ed y el mundo entiende que son pecados, pero la novia del diablo, la raz\u00f3n, esa prostituta respondona entra pavone\u00e1ndose y ser\u00e1 lista y quiere decir lo que dice, que ella es el Esp\u00edritu Santo \u201c(op. cit., XVI, 142-48). El mismo d\u00eda escribe la pat\u00e9ticas l\u00edneas: Soy viejo, decr\u00e9pito, indolente, fatigado, fr\u00edo y ahora solo puedo ver con un ojo.\u201d (De Wette, op. cit., V, 778). Sin embargo no ten\u00eda paz. Y fue precisamente en esta agon\u00eda de cuerpo y tortura de la mente en la que su inigualable e irreproducible zafiedad lleg\u00f3 a su punto m\u00e1s alto en sus panfletos antisem\u00edticos y antipapales A \u201cContra los Jud\u00edos y sus Mentiras\u201d sigui\u00f3 en una r\u00e1pida sucesi\u00f3n \u201cVon Schem Hamphoras\u201d (1542) y \u201cContra el papado establecido por el Diablo\u201d (1545). Especialmente en \u00e9ste \u00faltimo, el pensamiento coherente y su expresi\u00f3n son enterrados en un diluvio torrencial de vituperios\u201d para los que no se ha encontrado pluma y menos a\u00fan imprenta\u201d (Menzel, op. cit., II, 352). Su maestr\u00eda en este m\u00e9todo de controversia segu\u00eda sin tener rival. Invad\u00eda a sus amigos \u201cun sentimiento de pena. Sus rega\u00f1inas segu\u00eda sin ser contestadas, pero tambi\u00e9n sin ser notadas (Ranke, op. cit., II, 121). Se publicaron nueve caricaturas muy celebradas, dibujadas por Lucas Cranach, acompa\u00f1ados de versos escritos por Lutero. Y acompa\u00f1ando a esta ultima erupci\u00f3n volc\u00e1nica, una suerte de comentario ilustrado: \u201cpara que el hombre com\u00fan, que es incapaz de leer, pueda ver y entender lo que \u00e9l pensaba del papado\u201d (Forstemann). Estas caricaturas \u201clos m\u00e1s burdo dibujos qua ha producido la historia de la caricatura de todos los tiempos\u201d(Lange, \u00abDer Papstesel\u00bb, Gottingen, 1891,89), eran tan viles que un impulso com\u00fan de decencia por parte de sus amigos ped\u00eda su inmediata supresi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su \u00faltimo acto, como hab\u00eda predicho y rogado, fue en ataque al papado. Llamado a Eisleben, su lugar de nacimiento, y poco despu\u00e9s de que actuara como \u00e1rbitro para los hermanos Albrecht y Gebhard von Mansfeld, la muerte le lleg\u00f3 r\u00e1pida, pero no repentinamente y dej\u00f3 esta vida hacia las tres de la tarde el 18 de febrero de 1546 , en presencia de algunos amigos. Su cuerpo fue llevado a Wittemberg donde fue sepultado el 22 de febrero en la iglesia del castillo. Yace all\u00ed junto a Melancthon.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">H. G. GANSS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcrito por Marie Jutras<br \/>\nTraducido por Pedro Royo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n de im\u00e1genes:Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>el reformador protestante alem\u00e1n, 1483-1546, tambi\u00e9n acudi\u00f3 al texto primigenio de la Biblia, para su versi\u00f3n al alem\u00e1n. Inici\u00f3 la labor traduciendo del griego el N. T., y, posteriormente, tradujo el A. T. trabajo que termin\u00f3 hacia el a\u00f1o de 1532. En cuanto a las versiones en espa\u00f1ol, la primer es la llamada Biblia Alfonsina; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/martin-lutero\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMARTIN LUTERO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5191","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5191","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5191"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5191\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5191"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5191"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5191"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}