{"id":5194,"date":"2016-02-05T01:08:52","date_gmt":"2016-02-05T06:08:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/masora\/"},"modified":"2016-02-05T01:08:52","modified_gmt":"2016-02-05T06:08:52","slug":"masora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/masora\/","title":{"rendered":"MASORA"},"content":{"rendered":"<p>hebreo tradici\u00f3n. T\u00e9rmino que se refiere a la tradici\u00f3n hebrea,  inicialmente oral, sobre la forma exacta y pronunciaci\u00f3n correcta del texto del A. T., y adem\u00e1s las notas marginales en las ediciones escritas de las Escrituras que indican diversos elementos de esta forma tradicional. Estas anotaciones de los masoretas, se iniciaron entre el siglo II y VIII de nuestra era y se completaron ca. 1425. Esta notas fijan tanto la ortograf\u00ed\u00ada como la pronunciaci\u00f3n tradicional del texto; se le adicionaron a la escritura las vocales y la puntuaci\u00f3n, de lo cual carec\u00ed\u00ada el hebreo antiguo. Las notas que aparecen en los m\u00e1rgenes del texto se llaman masora peque\u00f1a, y las que van en los m\u00e1rgenes superior e inferior, masora grande.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>[094]<br \/>\n   Escuela judaica de interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, bas\u00e1ndose en la tradici\u00f3n (masorah, en hebreo es tradici\u00f3n). Se desarrollo entre el siglo VI y el X entre los doctores jud\u00ed\u00ados de diversas ciudades del Mediterr\u00e1neo oriental, partiendo del deseo de escribir y entender bien el texto sagrado, pero llegando a dar interpretaci\u00f3n apoyada en las tradiciones recibidas.<\/p>\n<p>    La Masora cristaliz\u00f3 en un amplio conjunto de signos y claves para escribir y leer, que pretendi\u00f3 ser el definitivo. Al transcribir los nuevos documentos en clave masor\u00e9tica, con frecuencia se hac\u00ed\u00adan desaparecer los anteriores para evitar confusiones y discusiones. Eso supuso la p\u00e9rdida de todos los documentos anteriores y la permanencia de la duda de si los textos masor\u00e9ticos fueron suficientemente fieles a otros textos escritos un milenio antes.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Traducci\u00f3n textual de la Biblia Hebrea, un registro oficial de sus palabras, consonantes, vocales y acentos.  Es dudoso si la palabra apunta al verbo en nuevo hebreo \u201cpasar por debajo\u201d o del verbo que significa \u201cvincular\u201d.  La primera indicaci\u00f3n se ve en Ezequiel 20,37; la \u00faltima se debe al hecho de que en la Mishna, el significado principal es \u201ctradici\u00f3n\u201d.  Nuestro principal testigo de la Masora es el texto real de manuscritos de la Biblia hebrea.  Otros testigos son varias colecciones de Masoras y las numerosas notas marginales dispersas sobre los manuscritos hebreos.  Los m\u00e1rgenes superior e inferior y el final del manuscrito contienen las Masoras menores tales como variantes.  La mejor colecci\u00f3n de Masora es la de Ginsburg, \u201cLa Masora compilada de los manuscritos organizados alfab\u00e9tica y l\u00e9xicamente.\u201d (3 vols. Londres, 1880-85).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el n\u00famero y valor de los manuscritos masor\u00e9ticos vea el art\u00edculo Manuscritos de la Biblia.  Este art\u00edculo tratar\u00e1 la Masora bajo las siguientes secciones:\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Historia de Masora\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-2\">1.1 El Texto Conson\u00e1ntico<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">1.2 Los Puntos<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">2 Valor Cr\u00edtico de la Masora<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Historia de Masora<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los libros sagrados eran para los jud\u00edos un registro y c\u00f3dice inspirado, un medio destinado por Dios para conservar la unidad pol\u00edtica y religiosa, y fidelidad a la naci\u00f3n.  Era imperativo para ellos mantener dichos libros intactos.  Tan temprano como en el siglo I a.C. los copistas eran adiestrados y empleados para establecer el texto hebreo.  Todos ten\u00edan un solo prop\u00f3sito:  copiar, es decir, seg\u00fan el sentido literal de la Masora.  Para reproducir su ejemplar perfectamente, transmitir la Masora&#8212;s\u00f3lo \u00e9sta y m\u00e1s ninguna era la intenci\u00f3n del copista oficial de la Biblia hebrea.  Se elud\u00eda todo lo nuevo.  Hay evidencia de que la Masora arreglaba pronunciaciones falsas siglos antes de la invenci\u00f3n de los puntos tales como se ven hoy d\u00eda en el texto masor\u00e9tico.  A veces tales traducciones tempranas como la de Aquila, Teodoci\u00f3n, la Versi\u00f3n de los Setenta y el Peshitto dan evidencia precisamente de la misma pronunciaci\u00f3n err\u00f3nea como se halla en el texto hebreo puntuado de hoy d\u00eda.\n<\/p>\n<p>El Texto Conson\u00e1ntico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hebreo no ten\u00eda vocales en su alfabeto.  Los sonidos vocales fueron en su mayor parte transmitidos por la tradici\u00f3n.  Se usaban ciertas consonantes para expresar algunas vocales largas, las cuales eran llamadas Matres lectionis, porque determinaban la pronunciaci\u00f3n.  Los esfuerzos de los copistas parecen haberse convertido en m\u00e1s y m\u00e1s minuciosos y detallados en la perpetuaci\u00f3n del texto conson\u00e1ntico.  Estos copistas (grammateis) fueron llamados al principio Sopherim (del hebreo que significa \u201ccontar\u201d), porque, como dice el Talmud, \u201ccontaban todas las letras en la Torah (Kiddushin, 30\u00aa).  No fue hasta m\u00e1s tarde que se dio el nombre de masoretas a los preservadores de la Masora.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el per\u00edodo talm\u00fadico (c. 300-500 d.C.) las reglas para perpetuar la Masora fueron sumamente detalladas.  S\u00f3lo se deb\u00edan usar pieles de animales limpios para rollos de pergamino y sus ataduras.  Cada columna deb\u00eda ser de igual longitud, no menos de sesenta ni m\u00e1s de ochenta y cuatro l\u00edneas.  Cada l\u00ednea deb\u00eda contener treinta letras, escritas con tinta negra de una hechura prescrita y en las letras cuadradas que fueron los ancestros de las letras del presente texto hebreo.  El copista deb\u00eda tener ante s\u00ed una copia aut\u00e9ntica del texto; y no deb\u00eda escribir de memoria ni una sola letra, ni siquiera una yod&#8212;cada letra deb\u00eda ser copiada del ejemplar, letra por letra.  El espacio entre consonantes deb\u00eda ser del ancho de un pelo, entre palabras, el ancho de una consonante estrecha; entre secciones, el ancho de nueve consonantes; entre libros, el ancho de tres l\u00edneas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tales reglas numerosas y minuciosas, aunque eran observadas escrupulosamente, no eran suficientes para satisfacer el celo de perpetuar el texto conson\u00e1ntico fijado e inalterado.  Se omit\u00edan letras que se hab\u00edan colado subrepticiamente, las variantes e interpretaciones conjeturales se indicaban en el margen interior&#8212;palabras \u201cle\u00eddas pero no escritas\u201d (Qere), \u201cescritas pero no le\u00eddas\u201d (Kethibh), \u201cle\u00eddas de una forma pero escritas de otra\u201d.  Estas notas cr\u00edticas marginales continuaron aumentando con el tiempo.  Se hizo a\u00fan mucho m\u00e1s para fijar el texto conson\u00e1ntico.  Se contaban las palabras y letras de cada libro y de cada secci\u00f3n de los veinticuatro libros de la Biblia hebrea; se anotaban las palabras del medio y letras del medio de los libros y secciones.  En el Talmud, vemos como un rabino sol\u00eda importunar a otro con tales asuntos textuales triviales como la yuxtaposici\u00f3n de ciertas letras en \u00e9sta o aquella secci\u00f3n, la media secci\u00f3n en la cual estaba \u00e9sta o aquella consonante, etc.  Los rabinos contaban el n\u00famero de veces que ocurr\u00edan ciertas palabras y frases en los varios libros y en la Biblia completa; y buscaban significados m\u00edsticos en ese n\u00famero de veces.  En los m\u00e1rgenes superior e inferior de los manuscritos agrupaban varias peculiaridades del texto y redactaban listas alfab\u00e9ticas de palabras que ocurr\u00edan con igual frecuencia&#8212;por ejemplo, de aquellas que aparec\u00edan una vez con y otra vez sin waw (N. de la T.:  sexta letra del alfabeto hebreo).  En el C\u00f3dice Babilonio Petropolitano (916 d.C.) tenemos muchas notas cr\u00edticas marginales de tales y otras peculiaridades, por ejemplo, una lista de catorce palabras escritas con He final que se deben leer con Waw, y de ocho palabras escritas con waw final, que se deben leer con He.  Tales eran algunos de los esmerados medios usados para preservar el texto conson\u00e1ntico de la Masora.\n<\/p>\n<p>Los Puntos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los rollos que se destinaban para uso en la sinagoga estaban siempre sin puntuaci\u00f3n.  Los que estaban para otros usos vinieron con el tiempo a recibir puntos vocales y acentos; estos \u00faltimos indicaban la interrelaci\u00f3n de las palabras y la modulaci\u00f3n de la voz en el c\u00e1ntico p\u00fablico.  Un escriba escrib\u00eda el texto conson\u00e1ntico; otro pon\u00eda los puntos vocales y acentos de la Masora.  La historia de la vocalizaci\u00f3n del texto es completamente desconocida para nosotros.  Se ha sugerido que la interpretaci\u00f3n dogm\u00e1tica claramente llevaba a ciertas puntuaciones; pero es m\u00e1s probable que la pronunciaci\u00f3n fuera parte de Masora mucho antes de la invenci\u00f3n de la puntuaci\u00f3n.  El mismo origen de esta invenci\u00f3n es dudoso; Bleek lo asigna al siglo VIII (cf. \u201cIntrod. al A. T.\u201d I, 109, Londres, 1894).  Ciertamente, los puntos no se usaban en tiempos de San Jer\u00f3nimo; \u00e9l no conoc\u00eda nada sobre ellos.  La puntuaci\u00f3n del texto tradicional estaba seguramente completa en el siglo IX, pues R. Saadia Gaon (m. 942) de Fayum en Egipto escribi\u00f3 tratados sobre ello.  La labor de puntuar debe haber continuado por a\u00f1os y haber sido hecha por un gran n\u00famero de estudiosos que trabajaron conjunta y autoritativamente.  Strack (vea \u201cTexto del A. T.\u201d, en Hastings, Dicc. de la Biblia\u201d) dice que es pr\u00e1cticamente cierto que los puntos llegaron a la Masora por influencia sir\u00edaca.  Los sirios se esforzaron, por medio de esos signos, de perpetuar la vocalizaci\u00f3n y entonaci\u00f3n correcta de su texto sagrado.  Sus esfuerzos dieron impulso al celo jud\u00edo por la vocalizaci\u00f3n tradicional de la Biblia hebrea.  Bleek (Introd. al A.T.\u201d, I, 110, Londres, 1894) y otros est\u00e1n igualmente firmes en que los eruditos hebreos recibieron su impulso de puntuar del m\u00e9todo musulm\u00e1n de preservar la vocalizaci\u00f3n ar\u00e1biga del Cor\u00e1n.  Es indudable que los estudiosos hebreos fueron influenciados ya sea por la puntuaci\u00f3n sir\u00edaca o ar\u00e1biga.  Ambas formas y nombres de los puntos masor\u00e9ticos indican origen sir\u00edaco o ar\u00e1bigo.  Lo que nos sorprende es la ausencia de cualquier vestigio de oposici\u00f3n a esta introducci\u00f3n a la Masora de puntos que eran decididamente no jud\u00edos.  Los jud\u00edos cara\u00edtas nos sorprenden a\u00fan m\u00e1s, puesto que durante un breve per\u00edodo transliteraron el texto hebreo a caracteres ar\u00e1bigos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo menos dos sistemas de puntuaci\u00f3n son masor\u00e9ticos:  el oriental y el occidental.  El occidental es llamado tiberiano, como la muy famosa escuela de Masora en Tiberias.  Prevaleci\u00f3 sobre el sistema oriental y se sigue en la mayor\u00eda de los manuscritos as\u00ed como en todas las ediciones impresas del texto masor\u00e9tico.  Por unas bastante complicadas e ingeniosas combinaciones de puntos y guiones, colocados ya sea sobre o debajo de las consonantes, los masoretas representaron fielmente diez sonidos de vocales (las a, e, i, o, u largas y cortas) junto con cuatro medias vocales o Shewas.  Estas \u00faltimas correspond\u00edan a los muy oscuros sonidos ingleses de e, a y o.  Los masoretas tiberianos tambi\u00e9n introdujeron una gran cantidad de acentos para indicar la s\u00edlaba t\u00f3nica de una palabra, la correlaci\u00f3n l\u00f3gica de las palabras y la modulaci\u00f3n de la voz en la lectura p\u00fablica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sistema de puntuaci\u00f3n oriental o babil\u00f3nico muestra dependencia del occidental y se halla en muy pocos manuscritos&#8212;el principal de los cuales es el C\u00f3dice Babilonio Petropolitano (916 d.C.).   Fue la puntuaci\u00f3n de Yemen hasta el siglo XVIII.  Los signos vocales est\u00e1n todos sobre las consonantes y se forman a partir de las Matres Lectionis.  Los acentos disyuntivos de esta puntuaci\u00f3n supra lineal tienen signos como la primera letra de su nombre; zaqueph; tarha.  Un tercer sistema de puntuaci\u00f3n se ha hallado en dos fragmentos de la biblia descubiertos recientemente en Egipto y ahora en la Biblioteca Bodleiana (cf. Kahle en \u00abZeitschrift fur die Alttestam.  Wissensehaft\u00bb, 1901; Friedlander, \u00abUn tercer sistema de s\u00edmbolos para las vocales y acentos hebreos\u201d en \u00abRevista Trimestral Jud\u00eda\u00bb, 1895).  La invenci\u00f3n de los puntos aument\u00f3 grandemente la obra de los escribas; ahora se dedicaron a listar palabras en vista de perpetuar no s\u00f3lo las consonantes sino tambi\u00e9n las vocales.  El C\u00f3dice Babilonia Petropolitano (916 d.C.), por ejemplo, lista dieciocho palabras que comienzan con Lamed y Shewa o Hireq seguidas por Shewa; dieciocho palabras que comienzan con Lamed y Pathah; junto con una lista alfab\u00e9tica de palabras que ocurren s\u00f3lo una vez.\n<\/p>\n<h3>Valor Cr\u00edtico de la Masora<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el siglo XVII, muchos te\u00f3logos protestantes, tales como los Buxtorfs, defendieron el texto masor\u00e9tico como infalible; consideraron que Esdras junto con los hombres de la Gran Sinagoga, bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, no s\u00f3lo hab\u00edan determinado el canon hebreo sino que hab\u00edan establecido para siempre el texto de la Biblia hebrea, sus puntos vocales y acentos, su divisi\u00f3n en vers\u00edculos, p\u00e1rrafos y libros.  Los cr\u00edticos textuales modernos valoran la Masora, tales como la Itala y el Peshitto, s\u00f3lo como uno de los testigos de un texto del siglo II.  El texto masor\u00e9tico puntuado es testigo de un texto que ciertamente no es anterior al siglo VIII.  El texto conson\u00e1ntico es un mucho mejor testigo; desafortunadamente la traducci\u00f3n de este texto estaba casi absolutamente uniforme.  Hubo diferentes escuelas de masoretas, pero sus diferencias nos han dejado muy pocas variantes del texto conson\u00e1ntico (vea Manuscritos de la Biblia.  Los masoretas eran esclavos de la Masora y transmitieron uno y s\u00f3lo un texto.  Incluso peculiaridades textuales claramente debidas a error o accidente fueron perpetuadas por rabinos que atormentaron sus cerebros para averiguar las interpretaciones m\u00edsticas de estas peculiaridades.  Letras rotas e invertidas, consonantes que era demasiado peque\u00f1as o demasiado grandes, puntos fuera de sitio&#8212;todas esas vaguedades fueron servilmente transmitidas como si fuesen destinadas por Dios y llenas de significado divino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Drum, Walter. \u00abMassorah.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 10. New York: Robert Appleton Company, 1911. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/10035a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>hebreo tradici\u00f3n. T\u00e9rmino que se refiere a la tradici\u00f3n hebrea, inicialmente oral, sobre la forma exacta y pronunciaci\u00f3n correcta del texto del A. T., y adem\u00e1s las notas marginales en las ediciones escritas de las Escrituras que indican diversos elementos de esta forma tradicional. 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