{"id":5207,"date":"2016-02-05T01:10:17","date_gmt":"2016-02-05T06:10:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mentira\/"},"modified":"2016-02-05T01:10:17","modified_gmt":"2016-02-05T06:10:17","slug":"mentira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mentira\/","title":{"rendered":"MENTIRA"},"content":{"rendered":"<p>v. Enga\u00f1o, Falso<br \/>\nExo 23:7 palabra de m te alejar\u00e1s, y no matar\u00e1s<br \/>\n1Ki 22:22; 2Ch 18:21 ser\u00e9 esp\u00edritu de m en boca<br \/>\nJob 6:28 y ved si digo m delante de vosotros<br \/>\n13:4<\/p>\n<hr>\n<p>manifestaci\u00f3n contraria a la verdad, cuyo fin es el enga\u00f1o. Con este t\u00e9rmino se designa en las Escrituras desde el simple embuste hasta el  fraude y la falsedad.<\/p>\n<p>Se puede caer en la m. mediante la palabra o de obra. M. es cultar una verdad mediante respuestas evasivas, como la de Ca\u00ed\u00adn cuando Yahv\u00e9h le pregunt\u00f3 por su hermano Abel: \u2020\u0153No s\u00e9. \u00bfSoy yo acaso el guarda de mi hermano?\u2020\u009d, Gn 4, 9. Se pueden decir verdades a medias, que constituyen     mentiras, puesto que se dicen con el prop\u00f3sito de enga\u00f1ar, como cuando Abraham present\u00f3 a su mujer como hermana ante Abimelec, Gn 20, 2 y  12. Guardar silencio, como Judas Iscariote, quien no se dio por aludido cuando el Se\u00f1or, en la \u00faltima cena, se refiri\u00f3 a \u00e9l indirectamente como el que lo traicionar\u00ed\u00ada y lo entregar\u00ed\u00ada, Jn 13, 21-30.<\/p>\n<p>Los \u00ed\u00addolos y la idolatr\u00ed\u00ada en general son llamados en las Escritura m.  Am 2, 4; Mi 2, 11.<\/p>\n<p>En el N. T. la m. aparece como el medio de que se sirve el demonio  \u2020\u0153padre de la mentira\u2020\u009d, para enga\u00f1ar, Jn 8, 44. La m. contraria a la verdad est\u00e1 unida al mal, Rm 1, 25; 2 Ts 2, 9-12. En Hch 5, 1-11, se refiere un fraude, el de Anan\u00ed\u00adas y su mujer, de quienes el ap\u00f3stol Pedro dice que Satan\u00e1s se apoder\u00f3 de sus corazones, pues pretendieron enga\u00f1ar a los ap\u00f3stoles por codicia, y que fueron terriblemente castigados. El ap\u00f3stol Pablo, hablando de la nueva vida en Cristo, exhorta a los fieles cristianos: \u2020\u0153Por tanto, desechando la m., decid la verdad unos a otros, pues somos miembros unos de otros\u2020\u009d, Ef 4, 25; Col 3, 9.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(decir lo contrario de lo que uno piensa, o tiene en mente).<\/p>\n<p> &#8211; No mentir, es el 8 mandamiento de la Ley de Dios, Exo 20:16.<\/p>\n<p> &#8211; Prohibida y aborrecible a Dios, Lev 19:11, Pro 6:16-19, Col 13:9, Pro 12:22.<\/p>\n<p> &#8211; Satan\u00e1s es el padre de la mentira, y nos induce a ella, Jua 8:44, 1 R.22:22 &#8211; Excluye del Cielo, Rev 21:27, Rev 22:15.<\/p>\n<p> &#8211; Senal de apostas\u00ed\u00ada, 2Te 2:9, 1Ti 4:2.<\/p>\n<p> &#8211; Jes\u00fas es la verdad, Jua 1:14, Jua 1:16, Jua 14:6.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, LEYE<\/p>\n<p>vet, Prohibida en la Palabra de Dios (Ex. 23:7) y aborrecida por el justo (Pr. 13:5); se anuncia castigo sobre el que la practica (Pr. 19:5, 9). El convertido a Cristo se aparta de su antigua forma de vivir y, andando en novedad de vida, debe desechar la mentira y hablar la verdad (Ef. 4:25; cfr. Mt. 5:33-37). La mentira por antonomasia es la negaci\u00f3n y oposici\u00f3n a Cristo, negando el testimonio de Dios (1 Jn. 2:22; 5:10). El origen de la mentira est\u00e1 en Satan\u00e1s (Jn. 8:44), que present\u00f3 una falsa imagen de Dios a Eva, empujando a la primera pareja a la muerte (Gn. 3:1-6). Los hombres se pueden mentir a s\u00ed\u00ad mismos (Stg. 1:22), confundiendo los propios deseos con la realidad; pueden mentirse entre s\u00ed\u00ad (Lv. 19:11); pueden mentir a Dios (Hch. 5:3, 4), aunque desde luego no puedan enga\u00f1arlo. La mentira es aborrecida por Dios porque destruye la recta comprensi\u00f3n de la realidad (\u00abandamos en tinieblas\u00bb, cfr. 1 Jn. 1:6), con lo que el hombre se desv\u00ed\u00ada del verdadero conocimiento y comuni\u00f3n con Dios. La mentira destruye la confianza entre los hombres, oscurece el entendimiento, y lleva a la destrucci\u00f3n eterna (Ap. 21:7; 22:15). Dios no miente ni puede mentir (Nm. 23:19), no cabiendo ni pudiendo caber en El por cuanto El es la realidad primera y \u00faltima y absoluta contra la que atenta toda mentira (cfr. 1 S. 15:29; Tit. 1:2; He. 6:18). Por su parte, Jes\u00fas, Dios mismo manifestado en carne, es la misma \u00abverdad\u00bb, la verdad acerca de Dios, y la verdad de lo que Dios quer\u00ed\u00ada que fuera el hombre, el c\u00famulo de todas las perfecciones (cfr. Jn. 14:6). Por ello, aquel que tiene comuni\u00f3n con el Padre y con su Hijo Jesucristo, exclama de coraz\u00f3n: \u00abla mentira aborrezco y abomino; tu ley amo\u00bb (Sal. 119:163).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[380]<br \/>\n Ocultaci\u00f3n voluntaria de la verdad ante aquel que tiene derecho a conocerla. Resultado de la acci\u00f3n de mentir. Es sin\u00f3nima de falsedad, enga\u00f1o, embuste, farsa. Es diferente del error, de la ignorancia, de la equivocaci\u00f3n, de la duda. (Ver Mentir)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. verdad)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>La mentira es la negaci\u00f3n de la ver-dad; la mentira no puede ser de la verdad (1 Jn 2,21). La mentira nace del Diablo, que es su padre. Cuando el Diablo dice mentira, est\u00e1 hablando de su propio ser, nos est\u00e1 manifestando su propia esencia, pues posee una naturaleza mentirosa (Jn 8,44). Vivir en la verdad es estar con Dios y con los hombres (Jn 3,21; 14,6; 18,37), y vivir en la mentira es ponerse a espaldas de Dios y de los hombres, ser del Diablo (Jn 8,44).<\/p>\n<p>E.M.N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nPremisa. I. La negatividad \u00e9tica de la mentira:<br \/>\n1. Perspectiva antropol\u00f3gica;<br \/>\n2. Perspectiva b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gica;<br \/>\n3. Perspectiva hist\u00f3rica.<br \/>\nII. El caso de conflicto;<br \/>\n1. A modo de ejemplo;<br \/>\n2. Intentos de soluci\u00f3n;<br \/>\n3. Observaciones cr\u00ed\u00adticas;<br \/>\n4. La soluci\u00f3n dial\u00e9ctica.<br \/>\nIII. Dimensi\u00f3n colectiva y p\u00fablica de la mentira.<\/p>\n<p>Premisa<br \/>\nEn la conciencia de los valores constitutivos de la persona y de la comunidad, el sujeto \u00e9tico reconoce y afirma la verdad como bien originario, decisivo e imprescindible. La verdad significa para la libertad un pluralismo de tareas y compromisos, sintetizables y unificables en el deber \u00e9tico y en la virtud moral de la veracidad. Esta es la disposici\u00f3n permanente y din\u00e1mica de la libertad hacia lo verdadero, lo cual implica permeabilidad, respeto, demostraci\u00f3n; en una palabra, fidelidad a la verdad. Por eso mismo rechaza el pacto con la falsedad, excluye toda doblez, repudia el enga\u00f1o; es decir, rechaza la \u00abmentira\u00bb como ant\u00ed\u00adtesis y contradicci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>La mentira toma forma en la palabra. No s\u00f3lo en la palabra simplemente hablada, sino expresada en cualquier tipo de manifestaci\u00f3n por el ser humano. Donde lo que se manifiesta no es signo efectivo, sino distorsionante y desviado de lo verdadero, existe una mentira, que asume la forma del enga\u00f1o, de la ficci\u00f3n o de la hipocres\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>I. La negatividad \u00e9tica de la mentira<br \/>\nLa veracidad consiente el dinamismo creador de la verdad en la persona y en la sociedad; la mentira interfiere en \u00e9l, impidi\u00e9ndolo o descomponi\u00e9ndolo con sentido negativo. La mentira no representa, de ninguna manera, una posibilidad, sino una mistificaci\u00f3n que la conciencia humana y cristiana estigmatiza y proh\u00ed\u00adbe como un mal y un vicio: \u00abNo mientas\u00bb.<\/p>\n<p>1. PERSPECTIVA ANTROPOL\u00ed\u201cGICA. El hombre vive una \u00ed\u00adntima tendencia a la verdad. Una vez alcanzada, reconocida, no lo deja indiferente.-es decir, libre para adherirse o n\u00f3 a ella-,,sino que crea por s\u00ed\u00ad misma una fidelidad. Reconocimiento de la verdad y fidelidad a la verdad forman una unidad, \u00e9ticamente indisociable. La mentira interviene en esta unidad rompi\u00e9ndola; es infidelidad a la verdad, su desconocimiento \u00e9tico [l Verdad veracidad I, 1].<\/p>\n<p>El hombre es fiel a la verdad en la \u00abpalabra seg\u00fan verdad\u00bb que \u00e9l pronuncia para si mismo y para los dem\u00e1s. Ante todo para s\u00ed\u00ad mismo, porque es la primera relaci\u00f3n, la relaci\u00f3n interior consigo mismo. Por esto la primera mentira es la simulaci\u00f3n o disimulaci\u00f3n de la verdad a s\u00ed\u00ad mismo, seg\u00fan un proceso de \u00abacomodaci\u00f3n\u00bb m\u00e1s o menos reflejo de la verdad, que se encuentra. en el origen de tantos enga\u00f1os que el hombre no consigue ya o no es capaz nunca de confesarse a s\u00ed\u00ad mismo. Por eso toda mentira es siempre un \u00abautoenga\u00f1o\u00bb que disocia a la persona en s\u00ed\u00ad misma. Esta no est\u00e1 ya confirmada y reconciliada por la verdad, sino alienada por la imagen que tiende a acreditar de s\u00ed\u00ad y de la realidad.<\/p>\n<p>La mentira, adem\u00e1s, atenta contra el significado propio de la palabra de ser signo manifestativo del pensamiento interior. Ninguna interioridad es transparente por s\u00ed\u00ad misma, sino por la mediaci\u00f3n simb\u00f3lica del lenguaje. Este tiene como finalidad intr\u00ed\u00adnseca ser veh\u00ed\u00adculo del pensamiento. La mentira interfiere en esta finalidad, expropiando al lenguaje de su propia e intr\u00ed\u00adnseca funci\u00f3n de signo e instrumentaliz\u00e1ndolo para fines que le son extra\u00f1os. En ella la palabra no est\u00e1 al servicio de la verdad, sino del inter\u00e9s.<\/p>\n<p>La mentira, finalmente, traiciona la confianza y la promesa que toda palabra-signo significa para el otro, con efectos socialmente destructores. Toda comunidad y sociedad procede del encuentro libre de personas que se comunican, abri\u00e9ndose mutuamente en la verdad del propio pensamiento. La palabra, pronunciada o expresada de cualquier manera, es un acto de mutua confianza, instauradora de relaciones humanas. Comunicar es dar fe a la palabra. Toda mentira atenta contra este cr\u00e9dito de la palabra. Viola la promesa que toda palabra significa para el destinatario, lo induce a error, desvi\u00e1ndolo para placer propio e hiri\u00e9ndole en su dignidad de persona. Toda mentira es un abuso de confianza, que aleja a las personas y alienta la ruptura de los v\u00ed\u00adnculos sociales. La mentira enga\u00f1a al otro, con consecuencias socialmente envilecedoras, contagiosas e involutivas.<\/p>\n<p>\u00abEnvilecedoras\u00bb: el otro -sobre todo el m\u00e1s peque\u00f1o, el m\u00e1s indefenso- sufre inconscientemente el enga\u00f1o, y de esa manera es manipulado y condicionado. \u00abContagiosas\u00bb: el otro, descubierto el enga\u00f1o, simula o se enmascara a su vez, respondiendo a la falsedad con la falsedad. \u00abInvolutivas\u00bb: desvelado el embrollo o el enga\u00f1o, el otro sufre una decepci\u00f3n, se recluye en s\u00ed\u00ad mismo, desconf\u00ed\u00ada de la sociedad. En todo caso y en cualquier forma que se exprese, la mentira atenta contra la comunidad humana, convirti\u00e9ndose en factor de desuni\u00f3n.<\/p>\n<p>2. PERSPECTIVA B\u00ed\u008dBLICO-TEOL\u00ed\u201cGICA. Criatura y compa\u00f1ero, dentro de la alianza; de un Dios que en s\u00ed\u00ad mismo es \u00e9meth, verdad que se manifiesta en el don del amor creador y liberador, el hombre es constituido en la verdad y llamado a una fidelidad de lealtad que no tolera doblez alguna: \u00abLos labios mentirosos los abomina el Se\u00f1or, que se complace en cuantos act\u00faan con sinceridad\u00bb (Pro 12:22). De ah\u00ed\u00ad la exigencia prescriptiva de la ley: \u00abNo mint\u00e1is, no os enga\u00f1\u00e9is unos a otros\u00bb (Lev 19:11; cf Exo 23:7; Sir 7:13-14), apoyada en la oraci\u00f3n: \u00abAleja de m\u00ed\u00ad la falsedad y la mentira\u00bb (Pro 30:8).<\/p>\n<p>Este ser de la verdad y en la verdad de Dios se realiza de un modo supremo en la personificaci\u00f3n en un hombre nuevo en Cristo, \u00abcreado seg\u00fan Dios en la justicia y en la santidad de la verdad\u00bb (Efe 4:24). Por lo cual la incompatibilidad entre mentira y vida cristiana es reflejo operativo de la contraposici\u00f3n ontol\u00f3gica entre hombre viejo y hombre nuevo: \u00abNo os enga\u00f1\u00e9is mutuamente, ya que os hab\u00e9is despojado del hombre viejo y os hab\u00e9is revestido del hombre nuevo\u00bb (Col 3:9-10).<\/p>\n<p>De la raz\u00f3n \u00abpersonalista\u00bb se ha derivado la \u00abecleslal\u00bb: \u00abPor eso, apartaos de la mentira; decid cada uno la verdad al pr\u00f3jimo, para que seamos miembros los unos de los otros\u00bb (Efe 4:25). El v\u00ed\u00adnculo que une a los miembros entre s\u00ed\u00ad haciendo de ellos \u00abun solo cuerpo en Cristo\u00bb es una \u00abcaridad sin ficci\u00f3n\u00bb (cf Rom 12:4-9).<\/p>\n<p>En esta oposici\u00f3n consciente y activa a la mentira, el cristiano se inspira en el ejemplo de lealtad perfecta de Cristo, que reprueba y desenmascara toda falsedad e hipocres\u00ed\u00ada (cf Mat 23:27-28). Y tiene la conciencia de la fe: as\u00ed\u00ad como el que dice y atestigua la verdad es de Dios (cf 1Jn 3:9.19; Jua 18:37) y participa de la herencia de la gloria de Cristo (cf Apo 14:15), del mismo modo el que miente y finge est\u00e1 en la \u00f3rbita de atracci\u00f3n y acci\u00f3n del maligno, por s\u00ed\u00ad mismo \u00abmentiroso y padre de la mentira\u00bb (cf Jua 8:44) y est\u00e1 fuera del reino de Dios (cf Apo 21:27; Apo 22:15).<\/p>\n<p>En la teolog\u00ed\u00ada de Juan mentira, tinieblas y muerte se implican mutuamente en su oposici\u00f3n a verdad, luz y vida. La veracidad sustrae del poder mal\u00e9fico y mortal de la mentira, abriendo la posibilidad de la luz y de la vida que aporta la verdad.<\/p>\n<p>3. PERSPECTIVA HIST\u00ed\u201cRICA. La doctrina tradicional considera la mentira como \u00ablenguaje contrario al propio pensamiento, con voluntad de enga\u00f1ar\u00bb. Para que exista una mentira en sentido \u00e9tico-formal, la oposici\u00f3n debe ser con el propio pensamiento (con la verdad interior), no con la realidad o con los hechos (con la verdad objetiva). Por lo tanto, una afirmaci\u00f3n conforme con el propio pensamiento pero contraria a la realidad no es formalmente una mentira; el que afirma se equivoca, no miente. E, inversamente, una afirmaci\u00f3n contraria al propio pensamiento, pero conforme con la realidad es formalmente una mentira; quien afirma miente, aunque, sin querer, diga materialmente la verdad.<\/p>\n<p>En la definici\u00f3n de la mentira entra tambi\u00e9n la voluntad de enga\u00f1o: \u00abLa mentira es una comunicaci\u00f3n (significado) falsa ,unida a la intenci\u00f3n de enga\u00f1ar\u00bb (SAN AGUSTIN, Contra mendacium, 26: PL 40,537). Pero, precisa santo Tom\u00e1s, la intenci\u00f3n de enga\u00f1ar (voluntas fallendi) entra como elemento no esencial en cuanto \u00abpertenece a la perfecci\u00f3n, y no a la esencia de la mentira\u00bb. De forma que \u00e9sta queda ya calificada moralmente por la falsedad formal, es decir, por la simple voluntad de decir lo que es falso, de expresar algo contrario al propio pensamiento (cf S. Th., II-II, q. 110, a. 1). De ah\u00ed\u00ad la concepci\u00f3n com\u00fan de la mentira como \u00ablocutio contra mentem\u00bb.<\/p>\n<p>Por raz\u00f3n de la diversidad de motivaci\u00f3n, a partir de santo Tom\u00e1s (cf ib, a. 2) se ha distinguido la mentira en: \u00abjocosa\u00bb, dicha por diversi\u00f3n; para muchos no se trata de una mentira propiamente, porque por el contexto resulta evidente que no se quiere afirmar lo que se dice, sino divertir simplemente; \u00aboficiosa\u00bb, dicha por necesidad: para evitar un mal o procurar un bien; \u00abperniciosa\u00bb, dicha para hacer da\u00f1o a alguien.<\/p>\n<p>En torno a las reflexiones de san Agust\u00ed\u00adn y de santo Tom\u00e1s se ha agrupado la doctrina tradicional sobre la intr\u00ed\u00adnseca inmoralidad de la mentira; seg\u00fan ella, la mentira es siempre un mal que hay que evitar, porque por s\u00ed\u00ad misma se opone a la verdad, contradice la finalidad propia de la palabra, destruye la convivencia social y est\u00e1 condenada en la Sagrada Escritura. Esta doctrina es apoyada por la mayor parte de los Padres y de los te\u00f3logos y caracteriza de forma clara y continua la tradici\u00f3n eclesial, aunque no existe una definici\u00f3n del magisterio. Fuera del \u00e1mbito teol\u00f3gicoeclesial ha tenido algunos eminentes defensores, como Cicer\u00f3n en la antig\u00fcedad y Kant en la \u00e9poca moderna.<\/p>\n<p>A lo largo de esta tradici\u00f3n se ha constituido una tendencia minoritaria que trata de legitimar la mentira en los casos en que decir la verdad puede traer graves consecuencias a alguien. Entre los Padres: Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, Or\u00ed\u00adgenes, san. Juan Cris\u00f3stomo, san Hilario, Casiano. El mismo san Agust\u00ed\u00adn experiment\u00f3 vivamente estos casos: \u00abLa cuesti\u00f3n de la mentira -escribe- es dif\u00ed\u00adcil y frecuentemente nos angustia en nuestra actividad cotidiana\u00bb (De mendacio 1, 1: PL 40,487). Entre los te\u00f3logos medievales: Guillermo de Auxerre, Alejandro de Hales y san Buenaventura.<\/p>\n<p>Con el advenimiento de la era moderna, que ha desarrollado la atenci\u00f3n al sujeto y a las relaciones sociales, se ha abierto camino otra concepci\u00f3n de la mentira como \u00abrechazo de la verdad debida\u00bb. La atenci\u00f3n se traslada aqu\u00ed\u00ad de la relaci\u00f3n palabra-pensamiento a la relaci\u00f3n palabra-destinatario; la esencia de la mentira se determina subjetivamente, ya no objetivamente, por el derecho del interlocutor a la verdad. Con la disminuci\u00f3n de tal derecho la mentira se har\u00ed\u00ada l\u00ed\u00adcita. En este caso ya no existir\u00ed\u00ada formalmente una mentira, sino un \u00abfalsiloquio\u00bb; una mentira en sentido s\u00f3lo material o psicol\u00f3gico, no \u00e9tico-formal. Esta teor\u00ed\u00ada, que se remonta al calvinista H. Grozio (1583-1645) y se desarroll\u00f3 en el \u00e1mbito protestante y jur\u00ed\u00addico, ha comenzado a encontrar consenso recientemente tambi\u00e9n entre los cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>II. El caso de conflicto<br \/>\nHay dos datos que emergen sin duda ninguna del an\u00e1lisis hist\u00f3rico: la tradici\u00f3n mayoritaria en favor de la intr\u00ed\u00adnseca malicia de la mentira y el reconocimiento de casos particulares en los que decir la verdad se convierte en da\u00f1o para alguien. El primer dato expresa la negatividad \u00e9tica de la mentira \u00aba nivel objetivo\u00bb como traici\u00f3n de la doble fidelidad que se debe a la veracidad: la fidelidad a la verdad, seg\u00fan la cual es inmoral falsificar lo verdadero, y la fidelidad a la caridad, seg\u00fan la cual es inmoral enga\u00f1ar al pr\u00f3jimo. El segundo dato refleja el conflicto-discordia, que puede establecerse a \u00abnivel subjetivo\u00bb, entre la exigencia de no enga\u00f1ar diciendo lo falso y la de no hacer da\u00f1o diciendo lo verdadero.<\/p>\n<p>1. A MODO DE EJEMPLO. En caso de conflicto, una primera posibilidad, con frecuencia obligada, es el silencio [\/Secreto]. Pero se dan situaciones en las que es imposible evadirse y callar no resuelve, cuando no agrava. Parecer\u00ed\u00ada justo hablar simulando o disimulando la verdad.<\/p>\n<p>Son casos que afectan \u00aba la persona misma a la que se habla\u00bb, como el ejemplo del drogodependiente o del alcoh\u00f3lico que pregunta con vehemencia a los padres si hay dinero en casa; el ejemplo del enfermo afectado por un mal incurable o bajo un fuerte shock, no preparado todav\u00ed\u00ada para conocer la verdad cruda; el ejemplo del director que obligado por el descubrimiento de un explosivo o por un conato de incendio a hacer evacuar el teatro sin provocar p\u00e1nico ni salidas tumultuosas con peligro, alega otro motivo. Otros casos afectan \u00aba las personas de las cuales nos vemos forzados a hablar\u00bb, como el ejemplo del inocente que se refugia en casa de un amigo para esconderse de las amenazas de un injusto agresor, el cual pregunta si el buscado est\u00e1 con \u00e9l; o tambi\u00e9n el ejemplo del prepotente que interroga sobre alg\u00fan secreto ajeno. La persona de la que se est\u00e1 obligado a hablar puede ser el mismo que est\u00e1 siendo interrogado, como en el caso de preguntas indiscretas o imp\u00fadicas sobre uno mismo. Se trata de casos evidentemente graves y serios; en ellos hay siempre en juego un bien inalienable de la persona, en ning\u00fan caso la comodidad o el provecho de alguien.<\/p>\n<p>En casos de este tipo tambi\u00e9n santo Tom\u00e1s, que sostuvo que \u00abno es l\u00ed\u00adcito decir mentiras por alejar un peligro cualquiera de una persona\u00bb, citando a san Agust\u00ed\u00adn afirma que \u00abes l\u00ed\u00adcito esconder prudentemente la verdad con alguna excusa\u00bb (S. Th., Il-II, q. 110, a. 3, ad 4). Expresi\u00f3n muy vaga, pero reveladora de la discordia profundamente sentida y del deseo de encontrarle remedio.<\/p>\n<p>2. INTENTOS DE SOLUCI\u00ed\u201cN. Para hacer frente al conflicto se han propuesto dos tipos de soluci\u00f3n: el primero gira en torno al planteamiento deontol\u00f3gico [\/Deontolog\u00ed\u00ada profesional], que defiende la intr\u00ed\u00adnseca malicia de la mentira; el segundo a partir del planteamiento teleol\u00f3gico [\/ Teleolog\u00ed\u00ada], que une su malicia al fin buscado.<\/p>\n<p>En el primer caso se ha afirmado la teor\u00ed\u00ada de la \u00abrestricci\u00f3n mental\u00bb o \u00abanfibolia\u00bb, consistente en una expresi\u00f3n o palabra ambivalente, susceptible de ser entendida en su exacto sentido por quien la pronuncia y en otro sentido, al menos as\u00ed\u00ad se espera, por quien la escucha. Para obviar que la restricci\u00f3n de significado est\u00e9 toda y s\u00f3lo en lo interior de quien habla, se ha distinguido una \u00abrestricci\u00f3n mental estricta\u00bb (\u00abrestrictio stricte mentalis&#8217;~, que puede ser entendida s\u00f3lo por quien la formula y no por quien la escucha: \u00e9sta la Iglesia la ha condenado como un abuso, por decreto de Inocencio XI en el a\u00f1o 1679 (DS 1176ss); y una \u00abrestricci\u00f3n mental lata\u00bb (\u00abrestrictio late mentalis\u00bb), que surge, en cambio, del tono de las palabras y expresiones utilizadas y\/o del contexto en que son pronunciadas y escuchadas.<\/p>\n<p>En el segundo caso encontramos la teor\u00ed\u00ada del \u00abfalsiloquio\u00bb, seg\u00fan la cual toda expresi\u00f3n contraria al pensamiento, con la intenci\u00f3n de hacer prevalecer un fin sobre la verdad, no es objetivamente una mentira, sino simple falsiloquio. De la l\u00f3gica del falsiloquio toma su influencia la teor\u00ed\u00ada del derecho a la verdad, en cuyo contexto se ha desarrollado originariamente. En los casos mencionados, el otro no tendr\u00ed\u00ada o habr\u00ed\u00ada perdido el derecho a la verdad.<\/p>\n<p>3. OBSERVACIONES CRITICAS. La teor\u00ed\u00ada de la restricci\u00f3n mental no est\u00e1 libre de sospechas y dificultades. Muchos autores, incluso en el catolicismo (cf L. GODEFROY, 567), demuestran que entre restricci\u00f3n mental y mentira de hecho no existe diferencia; lo que es decisivo en la mentira no es la palabra interior, en el significado que quien la pronuncia le reconoce, sino la palabra exterior, en el significado en que el interlocutor la percibe, que es el falso, tal como efectivamente se esperaba.<\/p>\n<p>Incluso en el caso de que la teor\u00ed\u00ada sea intachable, no est\u00e1 al alcance de todos, sobre todo de los m\u00e1s simples y menos expertos en el manejo del lenguaje y en aprovecharse de la ambig\u00fcedad de las palabras y expresiones. Adem\u00e1s est\u00e1 el hecho de que en manos de los m\u00e1s h\u00e1biles se presta f\u00e1cilmente al abuso; la misma separaci\u00f3n entre restricci\u00f3n mental lata y estricta no es una cosa clara y simple, ni sus l\u00ed\u00admites est\u00e1n bien definidos, por lo cual se les puede desplazar f\u00e1cilmente. Una misma expresi\u00f3n, en un mismo caso, es propuesta por un autor como ejemplo de restricci\u00f3n mental lata (cf K.H. PESCHKE, Etica cristiana 781-782), y por otro como ejemplo de restricci\u00f3n mental estricta, y por lo tanto como una bonita y piadosa mentira (cf A. G\u00daNTH\u00dcR, 452-453); y se trata de especialistas. Adem\u00e1s la restricci\u00f3n mental no consigue su objetivo en el caso de personas avisadas y h\u00e1biles en captar y desenmascarar reservas mentales y lenguajes velados, dando lugar as\u00ed\u00ad a desconfianzas, sospechas y desilusiones.<\/p>\n<p>Por estos motivos la teor\u00ed\u00ada de la restricci\u00f3n mental no goza, sobre todo actualmente, de una acogida favorable; es poco cre\u00ed\u00adble; sirve de subterfugio y expediente a los m\u00e1s elocuentes, que encuentran en ella la f\u00e1cil justificaci\u00f3n de las propias mentiras, y no protege a los m\u00e1s simples, que se encuentran expuestos a decir mentiras sin m\u00e1s. No es entendida como una propuesta formativa de promoci\u00f3n \u00e9tica de las conciencias, sino como un medio ingenioso de salvaguardia pr\u00e1ctica del principio en que se fundamenta. De hecho no ha contribuido a la prevenci\u00f3n de la mentira, ya que, incluso en el terreno de su divulgaci\u00f3n, proliferan con plena tranquilidad de conciencia. El rigor que posee a nivel te\u00f3retico-formal no se corresponde con una conciencia an\u00e1loga a nivel pr\u00e1ctico-concreto; aqu\u00ed\u00ad se produce una inflaci\u00f3n \u00e9tica, que es la mentira f\u00e1cil sin remordimiento.<\/p>\n<p>\u00bfSe debe entonces renunciar a la malicia intr\u00ed\u00adnseca de la mentira y valorarla s\u00f3lo en funci\u00f3n de los bienes y males que entran en juego en algunas ocasiones? \u00bfDejar\u00e1 de ser un mal en s\u00ed\u00ad misma para convertirse en la traici\u00f3n de un derecho que puede darse o no darse? \u00bfSe puede, por esto, cambiar su naturaleza objetiva, de mentira o falsiloquio, cada vez que se persiga alg\u00fan bien considerado superior a la verdad?<br \/>\nPor una parte, no se ve c\u00f3mo se puede desconocer la malicia, definida en s\u00ed\u00ad misma, de la palabra infiel a la verdad; la fidelidad de la palabra al pensamiento, espejo de la verdad de lo real, es un bien por s\u00ed\u00ad mismo que la mentira traiciona. Si algo es falso, permanece tal siempre, a\u00fan con las mejores intenciones. La tradici\u00f3n teol\u00f3gico-moral se habr\u00ed\u00ada equivocado no poco al declarar esta primera y decisiva malicia.<\/p>\n<p>Por otra parte, deducir la naturaleza de la mentira s\u00f3lo de la traici\u00f3n a otra persona, y adem\u00e1s determinarla por el derecho del interlocutor a la verdad, parece muy unilateral y minimiza la importancia \u00e9tica de la mentira. Se declara indiferente el fines operis como fuente de moralidad, reduciendo \u00e9sta al finis operantis: a la intenci\u00f3n subjetiva de enga\u00f1ar y de desconocer el derecho de otro. \u00abTodas las teor\u00ed\u00adas que parten \u00fanicamente del derecho del interlocutor descuidan el hecho de que es una caracter\u00ed\u00adstica de las leyes espec\u00ed\u00adficas del lenguaje el estar ordenadas a la comunicaci\u00f3n. Y por lo tanto, el lenguaje est\u00e1 ordenado a la comunicaci\u00f3n no s\u00f3lo subjetiva, sino objetivamente. De ah\u00ed\u00ad que la obligaci\u00f3n de la veracidad venga determinada a partir del deber de quien habla, y no en primer lugar del derecho de quien escucha\u00bb (W. MOLINSKI, 627).<\/p>\n<p>4. LA SOLUCI\u00ed\u201cN DIALECTICA. No se da un conflicto de deberes a nivel objetivo; a este nivel verdad y caridad se implican y se integran creativamente. La discordia-contraste se establece siempre y s\u00f3lo a nivel subjetivo, a nivel situacional. La soluci\u00f3n debe ser, pues, de tipo dial\u00e9ctico entre las exigencias de la norma, que no puede desconocer la objetiva inmoralidad de la mentira, y las de la situaci\u00f3n, que no puede abandonar al sujeto a la angustia y a la arbitrariedad.<\/p>\n<p>Indicativo e iluminador de esta mediaci\u00f3n dial\u00e9ctica es la orientaci\u00f3n paulina: \u00abHacer la verdad en la caridad\u00bb (Efe 4:15). Lo que la conciencia diga, movida e informada por el v\u00ed\u00adnculo perfeccionador de la caridad (cf Col 3:14), ser\u00e1 la palabra con la que resolver la situaci\u00f3n conflictiva. Podr\u00e1 ser una palabra no conforme al pensamiento, y por tanto objetivamente falsa, pero subjetivamente tolerable. Esto significa que las circunstancias particulares y la intenci\u00f3n subjetiva que inducen a decir una palabra contraria al pensamiento, aunque no pueden cambiar la cualidad \u00e9tica de la mentira y \u00e9sta permanece objetivamente siendo lo que es, pueden, sin embargo, hacerla menos culpable, inculpable y subjetivamente defendible (cf CONGREGACI\u00ed\u201cN DEL CLERO, Caso Washington, 26 de abril de 1971).<\/p>\n<p>No hay caridad sin verdad; la caridad \u00abse complace en la verdad\u00bb (1Co 13:6) y huye de la mentira (cf Rom 12:9; 1Co 6:6). Ni tampoco se da verdad sin caridad; la verdad no enga\u00f1a. Pero ni siquiera es indiferente, irrespetuosa, imp\u00fadica; no es nunca injusta, delatora, traidora o disgregadora. Est\u00e1 dentro de la sinton\u00ed\u00ada de la caridad, con valor propio en situaciones normales y decisiva en situaciones conflictivas. Es la caridad que en la palabra se hace piedad hacia el enfermo no todav\u00ed\u00ada dispuesto y preparado para conocer la cruda realidad; defensa del d\u00e9bil frente al arrogante y el opresor; discreci\u00f3n y pudor con el inoportuno y el imprudente; prudencia ben\u00e9vola con quien no est\u00e9 en condiciones de recibir el \u00abhecho\u00bb. La mentira que \u00abla veracidad\u00bb de la caridad tolera sigue siendo en s\u00ed\u00ad misma una palabra contraria al pensamiento y enga\u00f1osa para el otro: la caridad no puede cambiarle su naturaleza objetiva. Pero la dice en la longitud de onda del amor que debe promover la vida, la justicia, el respeto, la comuni\u00f3n, cuando la situaci\u00f3n se vuelve conflictiva, tensa, de contrastes. La existencia humana est\u00e1 llena de situaciones de \u00e9stas. No es posible cerrar los ojos y arrojarse a un objetivismo ingenuo e irreal. Pero no se puede caer tampoco en la simpleza de no querer llamar mentira a una mentira. De esta manera escapamos tanto a la intransigencia de una deontolog\u00ed\u00ada que no tiene en cuenta la singularidad de la situaci\u00f3n como de la subjetividad de una teleolog\u00ed\u00ada que deval\u00faa el significado objetivo de la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abQue vuestra caridad -exhorta el ap\u00f3stol- se enriquezca cada vez m\u00e1s en el conocimiento y en todo tipo de discernimiento para que pod\u00e1is elegir lo mejor\u00bb (Col 3:14). Lo \u00abmejor\u00bb que elige en cada situaci\u00f3n la caridad rica en conocimiento y discernimiento, fruto de la acci\u00f3n iluminadora del Esp\u00ed\u00adritu en la conciencia, es la palabra que permanece en la \u00f3rbita creadora de la caridad. De ah\u00ed\u00ad la tarea de liberar a la caridad de cualquier inter\u00e9s larvado y condescendiente y de llenarla de amor de Dios, que de la inteligencia, sabidur\u00ed\u00ada y consejo de su Esp\u00ed\u00adritu irradia nuestra caridad.<\/p>\n<p>Si la dial\u00e9ctica mediadora de la caridad trata de superar con serenidad y confianza la situaci\u00f3n conflictiva, no deja espacio alguno para dudar y relativizar la verdad. Porque la caridad no se reconcilia con la mentira y no concede reposo hasta que no est\u00e1 en la verdad. La caridad no admite ninguna componenda ni inter\u00e9s, ning\u00fan oportunismo o acomodo. En la medida en que se infiltra un m\u00ed\u00adnimo de ego\u00ed\u00adsmo, yo no estoy \u00abhaciendo\u00bb la verdad: soy un mentiroso.<\/p>\n<p>III. Dimensi\u00f3n colectiva y p\u00fablica de la mentira<br \/>\nLa mentira, aunque dicha o en todo caso expresada por un individuo, posee tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n colectiva y p\u00fablica, que en nuestro tiempo se va ampliando en proporci\u00f3n directa a la intensificaci\u00f3n y extensi\u00f3n de las comunicaciones sociales. Esta dimensi\u00f3n est\u00e1 fundamentalmente ligada al ejercicio y a la incidencia del l poder en todas sus formas. Por s\u00ed\u00ad misma, la comunicaci\u00f3n se ejerce como servicio a la verdad y en beneficio de la sociedad. Pero existe la tentaci\u00f3n de centrarse en s\u00ed\u00ad mismo, vehiculando una visi\u00f3n interesada, y por lo mismo adulterada, de la verdad, que en s\u00ed\u00ad misma es una mentira.<\/p>\n<p>Una primera perspectiva para ver esta adulteraci\u00f3n de la verdad es la relativa al poder de la palabra p\u00fablica que, preocupada por crear consenso y por lo tanto por persuadir (l Comunicaci\u00f3n social 11, 2), puede estar dictada m\u00e1s por lo veros\u00ed\u00admil que por lo verdadero, en cuyo caso la palabra -la t\u00e9cnica oratoria, propagand\u00ed\u00adstica o publicitaria [l Publicidad]- tiene el riesgo de no apoyar a la verdad. Cuando la ret\u00f3rica o el sofisma, ejercitados de cualquier modo y en cualquier \u00e1mbito, se convierten en t\u00e9cnicas valoradas en s\u00ed\u00ad mismas, con independencia de la verdad o incluso contra ella, pertenecen al mundo de la mentira; son una ficci\u00f3n que \u00abda el poder de disponer de las palabras al margen de las cosas y de disponer de los hombres por el uso de las palabras\u00bb (P. RICOEUR, La m\u00e9taphore vive, 15). No se discute el criterio de la verosimilitud. Pero cuando \u00e9ste se impone sobre la verdad y prescinde de ella, est\u00e1 dominado por el esp\u00ed\u00adritu de la mentira que pervierte la b\u00fasqueda de la verdad. Hoy este riesgo es potencialmente mayor: por una parte, por la necesidad de asegurarse el voto y, por lo tanto, de cuidar la imagen; por otra, por las tecno-estructuras de producci\u00f3n y estandarizaci\u00f3n de los mensajes en un sistema de comunicaci\u00f3n no a medida de las personas, sino al servicio de la industria y el comercio. Por ello la tentaci\u00f3n de manipulaci\u00f3n de la verdad es m\u00e1s fuerte y rentable.<\/p>\n<p>Una segunda perspectiva, puesta en evidencia por P. Ricoeur, es la de la apropiaci\u00f3n autoritaria y uniforme de la palabra veraz. Es la pretensi\u00f3n del poder, en todas sus expresiones, de poseer la verdad y acreditarla verazmente a todos. Es una presunci\u00f3n que se apoya en la tendencia a la unidad de lo que es verdadero y que caracteriza a la b\u00fasqueda humana de la verdad, en contraposici\u00f3n al proceso inverso de diferenciaci\u00f3n y pluralismo de lo verdadero. El poder se presenta como autoridad totalizadora en formas cada vez m\u00e1s exclusivas, monopolistas, totalitarias y dominadoras hasta acallar y doblegar cualquier voz y expresi\u00f3n distinta. No se discute aqu\u00ed\u00ad la funci\u00f3n unificadora y coordinadora de la autoridad, puesto que es competencia suya irrenunciable, sino el ceder a las \u00abpasiones del poder\u00bb, lo que induce ala unidad violenta y totalizadora de la verdad. Esta es \u00abla mentira inicial\u00bb o simplemente \u00abla mentira de la verdad\u00bb (P. RICOEUR, Verit\u00e9 et mensonge, 177): Porque la ataca precisamente en su principio, all\u00ed\u00ad donde la verdad \u00abse hace\u00bb y la persona y la comunidad son constituidas en la verdad. En ella toma cuerpo el esp\u00ed\u00adritu de la mentira, que contamina y pervierte la b\u00fasqueda de la verdad en su fundamental exigencia de unidad: \u00abEse es el paso falso de lo total a lo totalitario\u00bb (ib 191). No afecta a la verdad conocida, sino a la verdad por conocer, que \u00e9l condiciona seg\u00fan la voluntad totalizadora del poder. Como tal, es anterior a todas las mentiras y la fuente de donde brotan y proliferan.<\/p>\n<p>Toda conciencia amante de la verdad est\u00e1 llamada a una doble tarea de vigilancia y de denuncia cr\u00ed\u00adtica. La conciencia cristiana vislumbra all\u00ed\u00ad el poder perverso de la \u00abbestia\u00bb, denunciado por el Apocalipsis, que el \u00abfiel\u00bb y \u00abveraz\u00bb desenmascara como mentira, seducci\u00f3n y enga\u00f1o, y lo vence liberando al hombre de su yugo y de sus pasiones.<\/p>\n<p>\u00abPara la libertad nos ha liberado Cristo\u00bb (G\u00e1l 5:1). Es la libertad de la verdad que libera (cf Jua 8:32) y que pone en guardia al cristiano frente a cualquier cesi\u00f3n activa o pasiva a la mentira. Esta libertad denuncia como irreconciliable con la fe todo poder que adultere la verdad y todo sometimiento condescendiente con \u00e9l. No somos solamente responsables de la palabra contraria al pensamiento, sino de todo poder de la palabra que no sirve a la verdad para una mayor comuni\u00f3n en la comunidad, sino que se busca a s\u00ed\u00ad misma para dominar sobre la sociedad.<\/p>\n<p>[l Comunicaci\u00f3n social; l Relativismo; l Secreto; l Verdad y veracidad].<\/p>\n<p>BIBL.: AA. V V., La verdad y sus v\u00ed\u00adctimas, en \u00abCon\u00bb 220 (1988) 346-507; AA.VV., Verit\u00e9 et mensonge dares la domaine de la sant\u00e9, en \u00abLe Suppl\u00e9ment\u00bb 117 (1976) 131-198; AA.VV., Autour du mensonge, en \u00abLe Suppl\u00e9ment\u00bb 139 (1981) 473-578; Bnscou J. 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Cozzoli<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n<p>Expresi\u00f3n contraria a la verdad. Generalmente implica decir algo falso a alguien que tiene el derecho de saber la verdad con la intenci\u00f3n de enga\u00f1ar o perjudicar a esa persona o a otra. La mentira no tiene por qu\u00e9 ser siempre algo que se dice; tambi\u00e9n se puede mentir por la manera de actuar, es decir, una persona puede estar viviendo una mentira. El verbo hebreo que transmite la idea de decir lo que no es ver\u00ed\u00addico es ka\u00c2\u00b7z\u00e1v. (Pr 14:5.) Otro verbo hebreo, scha\u00c2\u00b7q\u00e1r, significa \u2020\u0153obrar o tratar con falsedad\u2020\u009d, y la forma sustantiva se traduce \u2020\u0153mentira; enga\u00f1o; falsedad\u2020\u009d. (Le 19:11; Sl 44:17; Le 19:12; Sl 33:17; Isa 57:4.) El t\u00e9rmino hebreo schaw\u00c2\u00b4, que a veces se traduce \u2020\u0153falsedad\u2020\u009d, se refiere b\u00e1sicamente a algo que es in\u00fatil, vano, sin valor. (Sl 12:2; Dt 5:20; Sl 60:11; 89:47; Zac 10:2.) El significado primario del verbo hebreo ka\u00c2\u00b7j\u00e1sch (enga\u00f1ar) es \u2020\u0153resultar desilusionador\u2020\u009d. (Le 19:11; Os 9:2.) El t\u00e9rmino griego ps\u00e9u\u00c2\u00b7dos y otros de la misma familia est\u00e1n relacionados con la mentira y la falsedad.<br \/>\nEl padre u originador de la mentira es Satan\u00e1s el Diablo. (Jn 8:44.) Su mentira, transmitida por medio de una serpiente a Eva, la primera mujer, result\u00f3 finalmente en la muerte tanto de ella como de su esposo Ad\u00e1n. (G\u00e9 3:1-5, 16-19.) Aquella primera mentira naci\u00f3 de un deseo ego\u00ed\u00adsta e incorrecto. Su prop\u00f3sito era desviar el amor y la obediencia de la primera pareja humana hacia el mentiroso, que se hizo pasar por un \u2020\u0153\u00e1ngel de luz\u2020\u009d o un benefactor. (Comp\u00e1rese con 2Co 11:14.) Todas las dem\u00e1s mentiras maliciosas que se han pronunciado desde entonces han sido tambi\u00e9n la expresi\u00f3n de un deseo ego\u00ed\u00adsta e incorrecto. Se miente para escapar de un castigo merecido, beneficiarse a expensas de otros o conseguir o mantener ciertas ventajas, recompensas materiales o la alabanza de los hombres.<br \/>\nLas mentiras religiosas han sido especialmente graves, pues han puesto en peligro la vida futura de los enga\u00f1ados. Jesucristo dijo: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Ay de ustedes, escribas y fariseos, hip\u00f3critas!, porque atraviesan mar y tierra seca para hacer un solo pros\u00e9lito, y cuando este llega a serlo, lo hacen merecedor del Gehena dos veces m\u00e1s que ustedes\u2020\u009d. (Mt 23:15.) El cambiar la verdad de Dios por \u2020\u0153la mentira\u2020\u009d y la falsedad de la idolatr\u00ed\u00ada puede hacer que una persona realice pr\u00e1cticas degradantes y viles. (Ro 1:24-32.)<br \/>\nEl caso de los l\u00ed\u00adderes religiosos del juda\u00ed\u00adsmo en el tiempo del ministerio terrestre de Jes\u00fas muestra lo que puede suceder si se abandona la verdad. Ellos tramaron la ejecuci\u00f3n de Jes\u00fas. Luego, cuando se le resucit\u00f3, sobornaron a los soldados que hab\u00ed\u00adan guardado la tumba para que ocultaran la verdad y propagaran una mentira sobre la desaparici\u00f3n del cuerpo de Jes\u00fas. (Mt 12:14; 27:1, 2, 62-65; 28:11-15; Mr 14:1; Lu 20:19.)<br \/>\nJehov\u00e1 Dios no puede mentir (N\u00fa 23:19; Heb 6:13-18) y odia una \u2020\u0153lengua falsa\u2020\u009d. (Pr 6:16-19.) La ley que dio a los israelitas exig\u00ed\u00ada que se hiciera compensaci\u00f3n por los da\u00f1os que resultaban del enga\u00f1o o de la mentira maliciosa. (Le 6:2-7; 19:11, 12.) Adem\u00e1s, si una persona daba falso testimonio, ten\u00ed\u00ada que recibir el mismo castigo que deseaba infligir a otro por medio de sus mentiras. (Dt 19:15-21.) El punto de vista de Dios en cuanto a la mentira maliciosa que se reflejaba en la Ley no ha cambiado. Los que desean conseguir su aprobaci\u00f3n no pueden practicar la mentira. (Sl 5:6; Pr 20:19; Col 3:9, 10; 1Ti 3:11; Rev 21:8, 27; 22:15.) Tampoco pueden vivir una mentira, como en el caso de los que alegan amar a Dios mientras que al mismo tiempo odian a su hermano. (1Jn 4:20, 21.) Anan\u00ed\u00adas y su esposa perdieron la vida por mentir y tratar de burlar al esp\u00ed\u00adritu santo. (Hch 5:1-11.)<br \/>\nNo obstante, la persona que en un momento dado se ve impulsada a decir una mentira no se hace culpable autom\u00e1ticamente de un pecado imperdonable. El caso de Pedro, que neg\u00f3 a Jes\u00fas tres veces, ilustra que Dios perdona a la persona que se arrepiente de coraz\u00f3n. (Mt 26:69-75.)<br \/>\nEl que en la Biblia se condene claramente la mentira maliciosa no significa que una persona est\u00e9 obligada a divulgar informaci\u00f3n ver\u00ed\u00addica a quien no tenga derecho a conocerla. Jesucristo aconsej\u00f3: \u2020\u0153No den lo santo a los perros, ni tiren sus perlas delante de los cerdos, para que nunca las huellen bajo los pies, y, volvi\u00e9ndose, los despedacen a ustedes\u2020\u009d. (Mt 7:6.) Por esta raz\u00f3n en ciertas ocasiones Jes\u00fas se abstuvo de dar informaci\u00f3n completa o respuestas directas a ciertas preguntas, pues ese proceder podr\u00ed\u00ada haber causado dificultades innecesarias. (Mt 15:1-6; 21:23-27; Jn 7:3-10.) El comportamiento de Abrah\u00e1n, Isaac, Rahab y Eliseo al informar err\u00f3neamente u ocultar parte de los hechos a quienes no eran adoradores de Jehov\u00e1 tuvo esa misma motivaci\u00f3n. (G\u00e9 12:10-19; cap. 20; 26:1-10; Jos 2:1-6; Snt 2:25; 2Re 6:11-23.)<br \/>\nJehov\u00e1 permite que se produzca una \u2020\u0153operaci\u00f3n de error\u2020\u009d en aquellas personas que prefieren la falsedad, a fin de que \u2020\u0153lleguen a creer la mentira\u2020\u009d y no las buenas nuevas acerca de Jesucristo. (2Te 2:9-12.) Un ejemplo de este principio es lo que sucedi\u00f3 hace siglos en el caso del rey israelita Acab. Unos profetas mentirosos le aseguraron a Acab que vencer\u00ed\u00ada en la batalla contra Ramot-galaad, mientras que Micaya, el profeta de Jehov\u00e1, predijo calamidad. Como se le revel\u00f3 en visi\u00f3n a Micaya, Jehov\u00e1 permiti\u00f3 que una criatura celestial actuara como un \u2020\u02dcesp\u00ed\u00adritu enga\u00f1oso en la boca de los profetas\u2020\u2122 de Acab, es decir: esta criatura celestial influy\u00f3 sobre ellos para que no hablaran la verdad, sino lo que ellos mismos deseaban decir y Acab deseaba o\u00ed\u00adr. Aunque recibi\u00f3 advertencia, Acab prefiri\u00f3 que le enga\u00f1aran, y eso le cost\u00f3 la vida. (1Re 22:1-38; 2Cr 18.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>\/Dec\u00e1logo II, 8.1.4<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>El empleo b\u00ed\u00adblico de la palabra mentira recubre dos sentidos diferentes, seg\u00fan que se trate de las relaciones del hombre con su pr\u00f3jimo o de sus relaciones con Dios.<\/p>\n<p>I. MENTIRA EN LAS RELACIONES CON EL PR\u00ed\u201cJIMO. 1. En el AT. La prohibici\u00f3n de la mentira en la ley atiende en los or\u00ed\u00adgenes a un contexto social preciso: el del falso testimonio en los procesos (dec\u00e1logo: Ex 20,16 y Dt 5,20; reiterado en Ex 23,1ss.6ss; Dt 19,16-21 ; Lev 19,11); esta mentira, dicha bajo juramento, es adem\u00e1s una profanaci\u00f3n del *nombre de Dios (Lev 19,12). Este sentido restringido subsiste en la ense\u00f1anza moral de los profetas y de los sabios (Prov 12,17; Zac 8,17). Pero el pecado de mentira se entiende tambi\u00e9n en forma mucho m\u00e1s amplia: es el dolo, el enga\u00f1o, el desacuerdo entre el pensamiento y la *lengua (Os 4,2; 7,1; Jer 9,7; Nah 3,1). A todo esto tiene horror Yahveh (Prov 12,22), al que no se puede enga\u00f1ar (Job 13,9); as\u00ed\u00ad el mentiroso va a su p\u00e9rdida (Sal 5,7; Prov 12,19; Eclo 20,25). Incluso Jacob, el astuto que capt\u00f3 la bendici\u00f3n paterna, fue a su vez enga\u00f1ado por su suegro Lab\u00e1n (G\u00e9n 29, 15-30).<\/p>\n<p>2. En el NT formula Jes\u00fas la obligaci\u00f3n de una lealtad total: \u00abSea vuestro lenguaje: s\u00ed\u00ad, s\u00ed\u00ad; no, no\u00bb (Mt 5,37; Sant 5,12), y Pablo hace de ello su regla de conducta (2Cor 1,17s). As\u00ed\u00ad vemos reiteradas las ense\u00f1anzas del AT, aunque con una motivaci\u00f3n m\u00e1s profunda: \u00abNo mint\u00e1is ya unos a otros; os hab\u00e9is despojado del hombre viejo y revestido del* hombre nuevo\u00bb (Col 3,9s); \u00abDec\u00ed\u00ados la verdad, pues somos miembros los unos de los otros\u00bb (Ef 4,25). La mentira ser\u00ed\u00ada una vuelta a la naturaleza pervertida; ir\u00ed\u00ada contra nuestra solidaridad en Cristo. Se comprende que, seg\u00fan los Hechos, Anan\u00ed\u00adas y Safira al mentir a Pedro mintieran en realidad al Esp\u00ed\u00adritu Santo (Act 5,1-11); la perspectiva de las relaciones sociales queda desbordada cuando entra en juego_ la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>I. MENTIRA EN LAS RELACIONES CON Dios. 1. Desconocimiento del verdadero Dios. Yahveh es el *Dios de verdad. Desconocerlo volvi\u00e9ndose a los *\u00ed\u00addolos enga\u00f1osos es la mentira por excelencia, no la de los *labios, sino la de la vida. Los autores sagrados denuncian a porf\u00ed\u00ada esta impostura, asaeteando con coplas sat\u00ed\u00adricas (Jer 10,1-16; Is 44,9-20; Sal 115,5ss), an\u00e9cdotas burlonas (Dan 14), epitafios infamantes: nada (Jer 10,8), horror (4,1), vanidad (2,5), impotencia (2,11)&#8230; A sus ojos, toda conversi\u00f3n supone primero que se confiese el car\u00e1cter mentiroso de los \u00ed\u00addolos a que se hab\u00ed\u00ada servido (16,19). As\u00ed\u00ad lo entiende tambi\u00e9n Pablo cuando intima a los paganos que se aparten de los \u00ed\u00addolos de mentira (Rom 1,25) para *servir al Dios vivo y verdadero (lTes 1,9).<\/p>\n<p>2. Pecado de mentira y vida religiosa.<\/p>\n<p>a) El AT conoce tambi\u00e9n una manera m\u00e1s sutil de desconocer al verdadero Dios: consiste en aclimatar en la propia vida el h\u00e1bito de la mentira. Tal es la manera de proceder de los *imp\u00ed\u00ados, enemigos del hombre de bien: son astutos (Eclo 5,14), que s\u00f3lo tienen la mentira en la boca (Sal 59,13; Eclo 51,2; Jer 9,2); se refugian en la mentira (Os 10,13), se aferran a ella hasta negarse a convertirse (Jer 8,5), y hasta sus aparentes conversiones son mentirosas (3,10). Es in\u00fatil abrigar ilusiones acerca del hombre abandonado a s\u00ed\u00ad mismo; es espont\u00e1neamente mentiroso (Sal 116,11). Por el contrario, el verdadero fiel proscribe de su vida la mentira para estar en comuni\u00f3n con el Dios de verdad (Sal 15,2ss; 26,4s). As\u00ed\u00ad har\u00e1 en los \u00faltimos tiempos el *siervo de Yahveh (ls 53,9), as\u00ed\u00ad como el humilde *resto que Dios dejar\u00e1 entonces a su pueblo (Sof 3,13).<\/p>\n<p>b) El NT halla este ideal realizado en Cristo (1Pe 2,22). Por eso la renuncia a toda mentira es una exigencia primaria de la vida cristiana (IPe 2,1). Con esto se ha de entender no s\u00f3lo la mentira de los labios, sino la que est\u00e1 incluida en todos los vicios (Ap 21,8): \u00e9sta no la han conocido jam\u00e1s los elegidos, compa\u00f1eros de Cristo (14,5). Muy especialmente merece el nombre de mentiroso el que desconoce la *verdad divina revelada en Jes\u00fas: el *anticristo, que niega que Jes\u00fas sea Cristo (Un 2,22). En \u00e9l la mentira no es ya de orden moral, es religiosa por esencia, al igual que la de la idolatr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>3. Los fautores de mentira.<\/p>\n<p>a) Ahora bien, para precipitar a los hombres en este universo mentiroso que se yergue delante de Dios en un gesto de desaf\u00ed\u00ado, existen gu\u00ed\u00adas enga\u00f1osos en todas las \u00e9pocas. El AT conoce *profetas de mentira, de los que Dios se r\u00ed\u00ade en ocasiones (1Re 22,19-23), pero que m\u00e1s a menudo son denunciados por los verdaderos profetas en t\u00e9rminos severos: as\u00ed\u00ad por Jerem\u00ed\u00adas (5,31; 23,9-40; 28,15s; 29, 31s), Ezequiel (13) y Zacar\u00ed\u00adas (13,3). En lugar de la *palabra de Dios aportan al pueblo mensajes adulterados.<\/p>\n<p>b) En el NT tambi\u00e9n Jes\u00fas denuncia a los gu\u00ed\u00adas ciegos del pueblo jud\u00ed\u00ado (Mt 23,16&#8230;). Estos *hip\u00f3critas que se niegan a creer en \u00e9l, son mentirosos Un 8,55). Preludian a los otros mentirosos que surgir\u00e1n en todos los siglos para retraer a los hombres del Evangelio: anticristos (Un 2,18-28), falsos ap\u00f3stoles (Ap 2,2), falsos profetas (Mt 7,15), falsos mes\u00ed\u00adas (Mt 24,24; cf. 2Tes 2,9), falsos doctores (2Tim 4,3s; 2Pe 2,1ss, cf. ITim 4,1s), sin contar a los jud\u00ed\u00ados que impiden la predicaci\u00f3n del Evangelio (ITes 2,14ss) y a los falsos hermanos, enemigos del verdadero Evangelio (G\u00e1l 2,4)&#8230; Son otros tantos fautores de mentira con que deben enfrentarse los cristianos, como lo hac\u00ed\u00ada Pablo en el caso del mago Elimas (Act I3,8ss).<\/p>\n<p>III. SAT\u00ed\u0081N, PADRE DE MENTIRA. As\u00ed\u00ad se divide el mundo en dos campos: el del bien y el del mal, el de la verdad y el de la mentira, en el doble sentido moral y religioso. El primero es concretamente el de Dios. El segundo tiene tambi\u00e9n su jefe: *Sat\u00e1n, la antigua serpiente que seduce al mundo entero (Ap 12,9) desde el d\u00ed\u00ada en que sedujo a Eva (G\u00e9n 3,13) y, separ\u00e1ndola del \u00e1rbol de vida, fue \u00abhomicida desde el principio\u00bb (Jn 8,44). El es el que induce a Anan\u00ed\u00adas y a Safira a mentir al Esp\u00ed\u00adritu Santo (Act 5,3), y el mago Elimas es \u00ab*hijo\u00bb suyo (Act 13,10). De \u00e9l dependen los jud\u00ed\u00ados incr\u00e9dulos que se niegan a creer en Jes\u00fas: son hijos del diablo, mentiroso y padre de mentira (Jn 8,41-44); as\u00ed\u00ad quieren matar a Jes\u00fas, porque \u00ables ha dicho la *verdad\u00bb (Jn 8,40). El es quien suscita a los falsos doctores, enemigos de la verdad evang\u00e9lica (ITim 4,2); \u00e9l, quien para guerrear contra los cristianos (Ap 12,17), da sus poderes a la *bestia del mar, el imperio \u00abtotalitario\u00bb, con la boca llena de blasfemias (13,1-8); y la bestia de la tierra que maneja a los falsos profetas para enga\u00f1ar a los hombres y hacerle adorar al \u00ed\u00addolo mentiroso, depende tambi\u00e9n de \u00e9l (13,11-17). El eje del mundo pasa entre estos dos campos, e importa que los cristianos no se dejen seducir por los ardides del diablo hasta el punto de corromperse su fe (2Cor 11,3). Para permanecer en la verdad deben, pues, orar a Dios que los libre del maligno (Mt 6,13).<\/p>\n<p>-> Error &#8211; Hip\u00f3crita &#8211; \u00ed\u008ddolos &#8211; Imp\u00ed\u00ado &#8211; Lengua &#8211; Labios &#8211; Palabra humana &#8211; Sat\u00e1n &#8211; Simple &#8211; Verdad.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El hebreo usa varias palabras para la mentira, las m\u00e1s comunes son <em>k\u0101z\u0101\u1e07<\/em> y <em>\u0161eqer<\/em>. La idea b\u00e1sica es enga\u00f1o o vacuidad; lo que se representa bien en el NT por <em>pseudos<\/em>. La mentira es ante todo un mensaje falso o enga\u00f1ador de Dios o acerca de \u00e9l (Jer. 14:14; Ez. 13:9; Ro. 1:25). Tiene su propio atractivo (Sal. 62:4) y crea una seguridad falsa (Is. 28:15); pero su \u00fanico resultado es crear error y desilusi\u00f3n (Jer. 23:32), minar las normas morales (Ro. 1:26ss.), traer disoluci\u00f3n cuando se descubre su falacia (Is. 28:17); y se incurre en el juicio de Dios, quien no puede mentir (1 S. 15:29; Tit. 1:2) y delante de quien ninguna mentira puede permanecer (Hch. 5:3s.). Tambi\u00e9n puede haber mentira en las relaciones del hombre con el hombre, como se tipifica en el AT por el falso testigo (Pr. 6:19). La ley proh\u00edbe la mentira (Ex. 20:16; Lv. 19:11), y pertenece a la vida antigua que debe ser desechada por el creyente (Col. 3:9). Es un poderoso aliado de pecados m\u00e1s horrendos (2 S. 11:6ss.; 1 R. 21:10), y se le advierte al mentiroso que no escapar\u00e1 (Pr. 19:5, 9). Si hay o no ocasiones para estratagemas inocentes o necesarias (cf. 1 S. 16:2s.) es un tema muy discutido por la casu\u00edstica. Pero la mentira como tal es obviamente odiosa al Dios de verdad, y no habr\u00e1 lugar para ninguna forma de enga\u00f1o, pretensi\u00f3n o hipocres\u00eda en la santa Jerusal\u00e9n (Ap. 21:27; 22:15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">William Kelly<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (386). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Enga\u00f1o, Falso Exo 23:7 palabra de m te alejar\u00e1s, y no matar\u00e1s 1Ki 22:22; 2Ch 18:21 ser\u00e9 esp\u00edritu de m en boca Job 6:28 y ved si digo m delante de vosotros 13:4 manifestaci\u00f3n contraria a la verdad, cuyo fin es el enga\u00f1o. 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