{"id":5235,"date":"2016-02-05T01:12:57","date_gmt":"2016-02-05T06:12:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/nacimiento\/"},"modified":"2016-02-05T01:12:57","modified_gmt":"2016-02-05T06:12:57","slug":"nacimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/nacimiento\/","title":{"rendered":"NACIMIENTO"},"content":{"rendered":"<p>Ecc 7:1 mejor el d\u00eda de la muerte que el d\u00eda del n<br \/>\nIsa 60:3 andar\u00e1n .. reyes al resplandor de tu n<br \/>\nMat 1:18 el n de Jesucristo fue as\u00ed .. desposada<br \/>\nLuk 1:14 gozo .. y muchos se regocijar\u00e1n de su n<br \/>\nAct 22:28 Pablo dijo: Pero yo lo soy de n<\/p>\n<hr>\n<p>en el n. de un hijo asist\u00ed\u00adan a la madre las vecinas, 1 S 4, 13-17,   o una comadrona, Gn 35, 17 y 38, 28; durante los dolores de parto, la madre colocaba las manos en las caderas, Jr 30, 6. El rey de Egipto con el fin de debilitar la fuerza hebrea, orden\u00f3 a las parteras que cuando asistiesen a las hebreas y viesen a la criatura, si era ni\u00f1o lo matasen, Ex 1, 16. Adem\u00e1s del n., en la Biblia se menciona tambi\u00e9n el aborto, Jb 3, 16, y la muerte del feto en el seno de la madre, Nm 12, 12; el retraso del n., Os 13, 13; la muerte de la madre, Gn 35, 16-19; 1 S 4, 19 ss.<\/p>\n<p>Una vez cortado el cord\u00f3n umbilical  se proced\u00ed\u00ada a lavar con agua al reci\u00e9n nacido, se le frotaba con sal y se le envolv\u00ed\u00ada en pa\u00f1ales, Ez 16, 4.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del parto  la mujer era considerada impura. \u2020\u0153Cuando una mujer quede embarazada y tenga un hijo var\u00f3n, quedar\u00e1 impura durante siete d\u00ed\u00adas; ser\u00e1 impura como durante sus reglas. El octavo d\u00ed\u00ada ser\u00e1 circuncidado el ni\u00f1o; pero ella permanecer\u00e1 treinta y tres d\u00ed\u00adas m\u00e1s purific\u00e1ndose de su sangre. No tocar\u00e1 ninguna cosa santa ni ir\u00e1 al santuario hasta cumplirse los d\u00ed\u00adas de su purificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si da a luz una ni\u00f1a  ser\u00e1 impura durante dos semanas, como en el tiempo de sus reglas, y se quedar\u00e1 en casa sesenta y seis d\u00ed\u00adas m\u00e1s purific\u00e1ndose de su sangre.  Al cumplirse los d\u00ed\u00adas de su purificaci\u00f3n, sea por ni\u00f1o sea por ni\u00f1a,  presentar\u00e1 al sacerdote, a la entrada de la Tienda del Encuentro, un cordero de un a\u00f1o como holocausto, y un pich\u00f3n o una t\u00f3rtola como sacrificio por el pecado. El sacerdote lo ofrecer\u00e1 ante Yahv\u00e9h, haciendo por ella el rito de expiaci\u00f3n, y quedar\u00e1 purificada del flujo de su sangre.<\/p>\n<p>Esta es la ley referente a la mujer que da a luz a un ni\u00f1o o una ni\u00f1a.<\/p>\n<p>Si no le alcanza para presentar una res menor  tome dos t\u00f3rtolas o dos pichones, uno para el holocausto y otro para el sacrificio por el pecado; y el sacerdote har\u00e1 por ella el rito de expiaci\u00f3n y quedar\u00e1 pura.\u2020\u009d, Lv 12.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Dar a luz una vida nueva, acompa\u00f1ado de dolor desgarrador por causa del pecado de Eva (Gen 3:16). Casi todos los 40 usos de la expresi\u00f3n dolores de parto apuntan a un sufrimiento intenso (Jer 13:21; Rom 8:22; Gal 4:19). Los cumplea\u00f1os se celebraban (Gen 40:20; Mat 14:6) y se observaban ceremonias en un nacimiento (Lev\u00ed\u00adtico 12; Luk 2:24). Un segundo nacimiento (el nuevo nacimiento) es necesario (Joh 3:3-6) para heredar la vida eterna.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Lev.12 explica las ceremonias relacionadas con el nacimiento: (Luc 1:58).<\/p>\n<p> Nacimientos profetizados.<\/p>\n<p> &#8211; Ismael, Gen 16:11.<\/p>\n<p> &#8211; Isaac, Gen 18:6.<\/p>\n<p> &#8211; Sans\u00f3n, Jue 13:3.<\/p>\n<p> &#8211; Samuel, 1 52Cr 1:11, 2Cr 1:27.<\/p>\n<p> &#8211; Jos\u00ed\u00adas, 1Re 13:2.<\/p>\n<p> &#8211; Hijo de la Sumanita, 2Re 4:16.<\/p>\n<p> &#8211; San Juan Bautista, Lc-2Re 1:13.<\/p>\n<p> &#8211; Jesucristo, Gen 3:15, Isa 7:14, Miq.S, Luc 1:31, Luc 1:2, Mt.l, 2.<\/p>\n<p> Nacimiento Virginal de Jesucristo: Fue anunciado por Isa 7:14, Mat 1:23 y Lc.<\/p>\n<p> 26,-27, 35.<\/p>\n<p> San Jos\u00e9 estuvo a punto de abandonar a la Virgen, porque \u00e9l, que estaba desposado con Mar\u00ed\u00ada, no hab\u00ed\u00ada tenido que ver nada en el embarazo de Jes\u00fas, Mat 1:18-25.<\/p>\n<p> Es el \u00fanico caso en la historia de la humanidad, \u00c2\u00a1la maravilla de las maravillas!: Nacidos de Dios: Jua 1:13, Jua 3:3,  1Pe 1:23, 1Jn 3:9, 1Jn 5:1.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>V\u00e9ase PARTO.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[351]<br \/>\n  En la mayor parte de los pueblos se celebra el nacimiento natural como un gran don de Dios y se conmemora cada a\u00f1o el aniversario de ese hecho. La Iglesia prefiere celebrar el d\u00ed\u00ada del nacimiento sobrenatural por santo Bautismo, aunque la pr\u00e1ctica se haya extendido menos en los ambientes cristianos.<\/p>\n<p>     En las tareas educativas es bueno  aprovechar estas circunstancias rememorativas para suscitar en la mente y en coraz\u00f3n de las personas los sentimientos de agradecimiento por la vida natural y espiritual y ense\u00f1ar a dar sentido a esos recuerdos.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(-> anunciaci\u00f3n, concepci\u00f3n por el Esp\u00ed\u00adritu, Mar\u00ed\u00ada, madre de Jes\u00fas). La Biblia sabe que el hombre tiene un car\u00e1cter natal y mortal: es ser que nace y muere, y ambos momentos definen su existencia. La teolog\u00ed\u00ada cristiana ha puesto m\u00e1s de relieve el car\u00e1cter mortal, centr\u00e1ndose en la confesi\u00f3n de la muerte* de Jes\u00fas y en su resurrecci\u00f3n*. Pero la Biblia ha destacado tambi\u00e9n el car\u00e1cter salvador del nacimiento y lo ha hecho, de un modo especial, en los evangelios de la infancia (Mt 1-2 y Lc 1-2), abriendo as\u00ed\u00ad un camino para la experiencia cristiana posterior de la Navidad. Seg\u00fan eso, el cristianismo es experiencia natal y pascual: nacer desde Dios, morir en manos de Dios. De manera parad\u00f3jica, una de las personas que mejor han captado el car\u00e1cter natal de la vida ha sido la antrop\u00f3loga jud\u00ed\u00ada H. Arendt, cuando dice que las dos aportaciones fundamentales del cristianismo a la cultura humana han sido el descubrimiento del valor infinito de cada nacimiento y la capacidad del perd\u00f3n. Ahora insistimos en el primer rasgo, poniendo de relieve el car\u00e1cter salvador del nacimiento de Jes\u00fas, que ha de aplicarse a todo nacimiento humano.<\/p>\n<p>(1) Nacido de Mar\u00ed\u00ada Virgen. El credo de la Iglesia afirma que Jes\u00fas naci\u00f3 de la virgen Mar\u00ed\u00ada (cf. Lc 1,26-38 y Mt 1,18-25). Esta afirmaci\u00f3n, que algunos han interpretado como puro mito de evasi\u00f3n, constituye uno de los signos privilegiados de la irrupci\u00f3n salvadora de Dios en la historia. Algunos te\u00f3logos muy reconocidos (como W. Pannenberg) han pensado que el tema del nacimiento virginal de Jes\u00fas (que ser\u00ed\u00ada de origen pagano) se encuentra, por su contenido, en una contradicci\u00f3n insoluble con la fe en la encarnaci\u00f3n del Hijo (que ser\u00ed\u00ada de origen cristiano), de manera que los relatos de Jn 1,1-8 (encarnaci\u00f3n) y los de Mt 1 y Lc 1 (nacimiento virginal) no podr\u00ed\u00adan compaginarse. En contra de eso, hay que afirmar que preexistencia y concepci\u00f3n por el Esp\u00ed\u00adritu son s\u00ed\u00admbolos (\u00c2\u00a1no conceptos!) complementarios, que sirven para destacar el \u00fanico misterio de la presencia de Dios desde perspectivas distintas: la preexistencia acent\u00faa el hecho de que Cristo brota de la eternidad de Dios, naciendo en el tiempo; la concepci\u00f3n y nacimiento virginal muestran que el Cristo nace de la historia (de Mar\u00ed\u00ada), proviniendo del misterio generador del Esp\u00ed\u00adritu divino. Ambos s\u00ed\u00admbolos se implican y completan: precisamente porque nace sobre el N<br \/>\n mundo siendo preexistente, el Hijo de Dios rompe, desborda, el plano puramente c\u00f3smico del nacimiento; como representante y principio de la humanidad reconciliada, Jes\u00fas nace desde Dios, por el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>(2)  Jes\u00fas, humanidad de Dios. Todo nacimiento es un signo de perd\u00f3n, es decir, un nuevo comienzo desde Dios, que ofrece a los hombres la oportunidad de comenzar su existencia, no desde el pecado y la violencia que parecen dominar toda la tierra, sino desde el mismo despliegue de la Vida de Dios. As\u00ed\u00ad lo ha querido destacar el evangelio de Juan, lo mismo que los grandes himnos y testimonios de la teolog\u00ed\u00ada paulina (cf. Flp 2,6-11; 1 Cor 15,42-43; Rom 5,12-21). Sobre esa base, partiendo de los textos del nacimiento evang\u00e9lico (\u00c2\u00a1del nacimiento como evangelio*!), la Iglesia ha visto a Mar\u00ed\u00ada, gr\u00e1vida de Dios, como signo de maternidad virginal, presencia del poder de Dios que engendra y suscita la Vida en Amor, venciendo al Drag\u00f3n o serpiente venenosa de la muerte. Esta es una forma simb\u00f3lica de expresar una experiencia que est\u00e1 en el fondo de los textos israelitas del Emmanuel (\u00c2\u00a1una doncella concebir\u00e1!: Is 7,14) y de los grandes s\u00ed\u00admbolos de la mujer* del Apocalipsis (Ap 12,1-4). En ese sentido, el nacimiento virginal (\u00c2\u00a1es decir, no manchado!) de Jes\u00fas expresa la fuerza creadora de la Vida de Dios que se introduce en la misma vida humana. Jes\u00fas cumple as\u00ed\u00ad lo que parec\u00ed\u00ada imposible: nace como hombre, en plena y total humanidad, dentro de la m\u00e1s dura violencia de la historia (en un mundo convulso), naciendo del amor de Dios. Este nacimiento de Jes\u00fas nos introduce en un nuevo y m\u00e1s alto umbral de realidad. En medio de un mundo que parece condenado a interpretarlo todo en claves de violencia y pecado, de sistema imperial y exclusi\u00f3n de los pobres, naciendo en debilidad total, Jes\u00fas es signo de la fuerza de Dios, como sabe el Libro del Emmanuel, que los cristianos han aplicado a su nacimiento: es el pr\u00ed\u00adncipe de la paz (Is 9,6) y en su tiempo, cuando su palabra se expanda por el mundo y todos puedan nacer como \u00e9l, \u00abhabitar\u00e1n juntos el lobo y el cordero\u00bb (Is 11,6).<\/p>\n<p>(3) Fe y amor de madre. Los relatos de la infancia de Jes\u00fas afirman que Mar\u00ed\u00ada, su madre, concibi\u00f3 por obra del Es p\u00ed\u00adritu Santo. Esa afirmaci\u00f3n no puede tomarse en un sentido puramente biol\u00f3gico, pues entendida as\u00ed\u00ad la virginidad ser\u00ed\u00ada algo vac\u00ed\u00ado: nacer s\u00f3lo de mujer es menos perfecto que nacer del encuentro de un hombre y una mujer que se aman, y amando hacen posible el despliegue de la vida de Dios. Por eso, entender el tema de la virginidad maternal s\u00f3lo en clave de ausencia de var\u00f3n o soledad femenina es, al menos, peligroso. No es que en el nacimiento de Jes\u00fas falte algo: lo que falta es un var\u00f3n patriarcalista y dominador que entiende el despliegue de la vida como una continuaci\u00f3n de su dominio sobre ella. En el fondo de los relatos del nacimiento Jes\u00fas se va mostrando, al lado de Mar\u00ed\u00ada, su madre. Pero en ese contexto emerge un var\u00f3n creyente, que escucha la voz de la Vida de Dios y que se pone a su servicio, al lado de la madre. S\u00f3lo el di\u00e1logo personal de Mar\u00ed\u00ada con la Palabra de Dios hace que ella sea virgen madre de la Palabra de Dios hecha carne (cf. Lc 1; Jn 1,14). S\u00f3lo el di\u00e1logo con Dios, es decir, el amor gratuito, al servicio de la gracia de la vida, hace a Jos\u00e9 virgen padre (cf. Mt 1,18-25). Al dialogar con Dios, al presentarse como Sierva del Se\u00f1or, para volverse templo de su Esp\u00ed\u00adritu (cf. Lc 1,35.38), Mar\u00ed\u00ada empieza a ser la virgen cristiana por la mente (por el coraz\u00f3n), en gesto de afirmaci\u00f3n personal en que se incluye el mismo \u00abvientre\u00bb; ella es virgen por ser madre creyente, que ofrece a Jes\u00fas una vida abierta al amor que se expresa en la solidaridad con los pobres. En esa l\u00ed\u00adnea, la Iglesia ha logrado vincular la fiesta del nacimiento de Jes\u00fas con el signo de la Madre de Dios. Pero esa misma Iglesia, al menos por ahora, no ha logrado integrar el sentido y figura de Jos\u00e9, padre virginal, quiz\u00e1 porque la figura de los padres varones sigue estando mucho m\u00e1s vinculada a la violencia de la historia, que Jes\u00fas ha venido a superar.<\/p>\n<p>(4) Nacimiento e historia de Jes\u00fas. Jes\u00fas no se define s\u00f3lo por su referencia a Jos\u00e9, padre legal jud\u00ed\u00ado, representante de la Ley y del mesianismo de este mundo, que le habr\u00ed\u00ada encerrado en la cadena de generaciones siempre repetidas de Israel (cf. Heb 9), sino que ha superado ese nivel, para situarnos all\u00ed\u00ad donde la vida se abre hacia todos los hombres, en amor universal. En ese sentido no podemos llamarle, por ahora, sin m\u00e1s Yosluia ben Yosef (hijo de Jos\u00e9), porque el  viejo signo de Jos\u00e9, hijo de David (cf. Mt 1,20), sigue demasiado vinculado al mesianismo de los triunfadores. Por otra parte, el nacimiento virginal de Jes\u00fas ha de entenderse como encamaci\u00f3n plena del Hijo del Dios creador, en una l\u00ed\u00adnea abierta a todos los hombres, pues, como sabe Jn 1,12-13, todos y cada uno de los creyentes nacen de Dios, superando el nivel de la pura carne y sangre, de la voluntad de poder del var\u00f3n y de la ley del mundo. Todo nacimiento humano es (ha de ser) en esa l\u00ed\u00adnea un nacimiento virginal: Dios mismo nace en cada ser humano, de manera que, si se quiere utilizar ese lenguaje, todos los padres y madres que engendran y acogen la vida en amor son v\u00ed\u00adrgenes. Esto no niega, sino que potencia la maternidad virginal de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>(5) Navidad y superaci\u00f3n de la injusticia. Parece que la ley de evoluci\u00f3n de los vivientes hace triunfar a las especies que mejor se adaptan al ambiente, imponi\u00e9ndose por encima de las otras. Tambi\u00e9n la historia humana se vincula a la victoria de los fuertes, de manera que nacen y se desarrollan los que mejor se adaptan y vencen en la lucha de la historia. Algo de eso hab\u00ed\u00ada presentido una tradici\u00f3n cristiana que interpretaba todo nacimiento como expresi\u00f3n de violencia carnal y pecado, pues \u00abel mayor pecado del hombre es haber nacido\u00bb (as\u00ed\u00ad parecen afirmar san Agust\u00ed\u00adn y Calder\u00f3n de la Barca, los gn\u00f3sticos antiguos y muchos budistas). Pues bien, en contra de eso, la concepci\u00f3n y nacimiento de Jes\u00fas nos sit\u00faan en el lugar de la gran inversi\u00f3n de la historia: all\u00ed\u00ad donde la vida se concibe y expande en gratuidad de amor, no en deseo violador. Aquellos cristianos que, de un modo o de otro, han entendido la concepci\u00f3n y nacimiento en l\u00ed\u00adnea de pecado siguen en la l\u00ed\u00adnea del dualismo apocal\u00ed\u00adptico, donde todo nacimiento es violaci\u00f3n diab\u00f3lica (como supone la tradici\u00f3n de Henoc*). En contra de eso, la Iglesia sabe que Jes\u00fas no ha nacido por violaci\u00f3n, sino por presencia amorosa del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, de tal manera que, como dice su madre, abre un espacio y camino de vida para los peque\u00f1os y los pobres, los hambrientos, derrotados y aplastados de la historia (cf. Lc 1,46-55); con ellos nace, a favor de ellos quiere vivir, para que todo nacimiento humano sea nacimiento desde Dios. Jes\u00fas nace con los exiliados de la historia, como sigue sabiendo el relato de Mt 2,13-15, cuando a\u00f1ade que Jos\u00e9 tuvo que refugiarse en Egipto, con Mar\u00ed\u00ada y el ni\u00f1o, para liberarse y librarles de la pol\u00ed\u00adtica oficial de los que sienten amenazado su trono cuando nace el verdadero rey.<\/p>\n<p>(6) Navidad, una mala nueva para los opresores del mundo. Naci\u00f3 Jes\u00fas de la gracia de Dios y de la gracia de Mar\u00ed\u00ada su madre (de sus padres), para que todos los hombres y mujeres puedan nacer en un mundo de paz, abiertos a la vida del amor y al despliegue generoso de la Vida. As\u00ed\u00ad lo puso de relieve H. Arendt, superviviente del holocausto nazi, pues sab\u00ed\u00ada que s\u00f3lo si aprendemos a nacer de un modo distinto, no para la seguridad y consumo del sistema homicida (Herodes), seremos capaces de sobrevivir, pues de lo contrario moriremos todos en los campos de concentraci\u00f3n de los nuevos sistemas, que s\u00f3lo nos dejan nacer como esclavos del consumo. Este es el evangelio del nacimiento del Hijo de Dios, que Lc 2,8-14 ha proclamado con palabras que evocan y superan los nacimientos imperiales del viejo mundo que se empe\u00f1a en enga\u00f1arse y matarse. Mirada de esa forma, la celebraci\u00f3n de la Navidad, fiesta de padres y ni\u00f1os que engendran y nacen en amor, puede y debe convertirse en mala noticia para los representantes del sistema que, hoy como anta\u00f1o, no quieren que nazca Mois\u00e9s (Ex 2,1-8), ni tampoco Jes\u00fas (Mt 2). En esa l\u00ed\u00adnea, en el Libro del Emmanuel, que ha servido a la Iglesia para entender el nacimiento de Jes\u00fas, se dice no s\u00f3lo que ha nacido el Pr\u00ed\u00adncipe de la paz (Is 9,5), sino que \u00e9l ha roto la vara del opresor, el yugo de su carga (Is 9,3). Como suele suceder con frecuencia, los opresores de este mundo quieren adue\u00f1arse de la Navidad, convirti\u00e9ndola en un momento m\u00e1s de su gran feria de opresiones, al servicio de su consumo. Pero el Dios que nace en Jes\u00fas y en cada ni\u00f1o amado es m\u00e1s fuerte que todas las opresiones. Por eso, la Navidad puede y debe convertirse en mala noticia para los que se valen de todos los medios, incluso de los religiosos, para oprimir a los pobres.<\/p>\n<p>Cf. H. ARENDT, La condici\u00f3n humana, Paid\u00f3s, Barcelona 1993; R. E. BROWN, El nacimiento del Mes\u00ed\u00adas, Cristiandad, Madrid 1982; J. McHugh, La Madre de Jesiis en el Nuevo Testamento, Descl\u00e9e de Brouwer, Bil  bao 1978; W. PANNENBERG, Fundamentos de Cristolog\u00ed\u00ada, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1974; X. PIKAZA, La Madre de Jesils. Mariolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1991; I. DE LA PoTTERIE, X. PIKAZA y J. LOSADA, Mariolog\u00ed\u00ada fundamental. Mar\u00ed\u00ada en el misterio de Dios, Sec. Trinitario, Salamanca 1996.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>La palabra hebrea ya\u00c2\u00b7l\u00e1dh significa \u2020\u0153dar a luz; alumbrar; producir; ser padre de\u2020\u009d (G\u00e9 4:1, 2; 16:15; 30:39; 1Cr 1:10), y est\u00e1 emparentada con y\u00e9\u00c2\u00b7ledh (\u2020\u0153ni\u00f1o\u2020\u009d; G\u00e9 21:8), moh\u00c2\u00b7l\u00e9\u00c2\u00b7dheth (nacimiento; hogar; parientes; G\u00e9 31:13, nota) y toh\u00c2\u00b7le\u00c2\u00b7dh\u00f3hth (historia; or\u00ed\u00adgenes hist\u00f3ricos; engendramientos; genealog\u00ed\u00ada; G\u00e9 2:4, nota; Mt 1:1, nota). Si bien el t\u00e9rmino hebreo jil (o, jul) se utiliza en general respecto a los dolores de parto, tambi\u00e9n se emplea en Job 39:1 y Proverbios 25:23 con referencia al alumbramiento. (Comp\u00e1rese Isa 26:17, 18; v\u00e9ase DOLORES DE PARTO.) El t\u00e9rmino griego guen\u00c2\u00b7n\u00e1\u00c2\u00b7o significa \u2020\u0153ser padre (o madre) de; dar a luz; nacer\u2020\u009d (Mt 1:2; Lu 1:57; Jn 16:21; Mt 2:1), y t\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7kto se traduce \u2020\u0153dar a luz\u2020\u009d. (Mt 1:21.)<br \/>\nSalom\u00f3n se\u00f1al\u00f3 que hay un \u2020\u0153tiempo de nacer\u2020\u009d, lo que en el hombre suele ocurrir a los doscientos ochenta d\u00ed\u00adas de la concepci\u00f3n. (Ec 3:2.) Aunque el d\u00ed\u00ada en que un beb\u00e9 nace por lo general es un d\u00ed\u00ada de gran regocijo para los padres, seg\u00fan el sabio rey Salom\u00f3n, el d\u00ed\u00ada de la muerte es a\u00fan mejor que el d\u00ed\u00ada del nacimiento, siempre que respalde a la persona una vida llena de logros y un buen nombre ante Dios. (Lu 1:57, 58; Ec 7:1.)<br \/>\nDesde tiempos antiguos las parteras han ayudado en el alumbramiento. Para ayudar a la madre, as\u00ed\u00ad como a la partera, se han utilizado ciertas sillas parteras. Es posible que se tratara de dos piedras grandes o ladrillos sobre las que la madre se pon\u00ed\u00ada en cuclillas durante el alumbramiento. (Ex 1:16.) La palabra hebrea que se traduce \u2020\u0153asiento para partos\u2020\u009d en el libro de Exodo (\u00c2\u00b4ov\u00c2\u00b7n\u00e1\u00c2\u00b7yim) est\u00e1 relacionada con el t\u00e9rmino hebreo para \u2020\u0153piedra\u2020\u009d, y solo aparece una vez m\u00e1s en la Biblia, en Jerem\u00ed\u00adas 18:3, donde se traduce \u2020\u0153ruedas del alfarero\u2020\u009d. The International Standard Bible Encyclopedia explica: \u2020\u0153En ambos casos esta palabra se utiliza en la forma dual, lo que sin duda indica que la rueda del alfarero estaba compuesta por dos discos, y sugiere que el asiento para partos era igualmente doble\u2020\u009d (vol. 1, 1979, p\u00e1g. 516). Los antiguos jerogl\u00ed\u00adficos confirman que tales sillas parteras se empleaban en Egipto.<br \/>\nEn Ezequiel 16:4 se explica, aunque de modo figurado, los procedimientos que sol\u00ed\u00adan emplear las parteras despu\u00e9s del nacimiento. Primeramente se cortaba el cord\u00f3n umbilical y se lavaba al ni\u00f1o, luego se le frotaba con sal y se le envolv\u00ed\u00ada con bandas de tela. La raz\u00f3n para emplear sal podr\u00ed\u00ada ser secar la piel y hacerla firme y tersa, mientras que el envolverlo en bandas de pies a cabeza, como en el caso de Jes\u00fas (Lu 2:7), que daba al ni\u00f1o una apariencia casi de momia, serv\u00ed\u00ada para mantener el cuerpo caliente y erguido; por otra parte, se dec\u00ed\u00ada que pasar las bandas bajo la barbilla y alrededor de la cabeza ense\u00f1aba al ni\u00f1o a respirar por la nariz. Tal cuidado de los reci\u00e9n nacidos se remonta a tiempos antiguos, pues Job conoc\u00ed\u00ada dichas bandas de tela. (Job 38:9.)<br \/>\nDespu\u00e9s de atender las necesidades inmediatas del hijo y la madre, se presentaba al padre el reci\u00e9n nacido o se le anunciaba el nacimiento, y el padre lo reconoc\u00ed\u00ada como suyo. (Jer 20:15.) Asimismo, cuando una sirvienta ten\u00ed\u00ada un ni\u00f1o engendrado por el esposo de su ama est\u00e9ril en sustituci\u00f3n de ella, se reconoc\u00ed\u00ada que la prole pertenec\u00ed\u00ada al ama. (G\u00e9 16:2.) Tal debi\u00f3 ser el prop\u00f3sito de Raquel cuando pidi\u00f3 que su esclava Bilh\u00e1 \u2020\u02dcdiera a luz sobre las rodillas de ella\u2020\u2122 para \u2020\u02dcpoder conseguir de ella hijos\u2020\u2122. (G\u00e9 30:3.) Sin embargo, esas palabras no significaban que el alumbramiento fuera a hacerse literalmente sobre las rodillas de Raquel, sino que pod\u00ed\u00ada tener al ni\u00f1o sobre sus rodillas como si fuera suyo. (Comp\u00e1rese con G\u00e9 50:23.)<br \/>\nBien cuando nac\u00ed\u00ada el beb\u00e9, bien cuando se le circuncidaba, ocho d\u00ed\u00adas despu\u00e9s, uno de los padres le pon\u00ed\u00ada nombre. Si entre ellos hab\u00ed\u00ada diferencias de opini\u00f3n, predominaba la decisi\u00f3n del padre. (G\u00e9 16:15; 21:3; 29:32-35; 35:18; Lu 1:59-63; 2:21.) Por lo general la madre amamantaba al beb\u00e9 (G\u00e9 21:7; Sl 22:9; Isa 49:15; 1Te 2:7), si bien en algunas ocasiones lo hac\u00ed\u00adan otras mujeres. (Ex 2:7.) Al ni\u00f1o no se le sol\u00ed\u00ada destetar hasta los dos o tres a\u00f1os o m\u00e1s. Parece que en el caso de Isaac fue a los cinco a\u00f1os, ocasi\u00f3n que se celebr\u00f3 y festej\u00f3. (G\u00e9 21:8; 1Sa 1:22, 23.)<br \/>\nBajo la ley mosaica, la mujer que daba a luz un var\u00f3n quedaba ceremonialmente inmunda por siete d\u00ed\u00adas, adem\u00e1s de otros treinta y tres d\u00ed\u00adas para su propia purificaci\u00f3n. Si el beb\u00e9 era ni\u00f1a, la madre permanec\u00ed\u00ada inmunda por catorce d\u00ed\u00adas, a los que se a\u00f1ad\u00ed\u00adan sesenta y seis d\u00ed\u00adas m\u00e1s para su purificaci\u00f3n. Cuando finalizaba el per\u00ed\u00adodo de purificaci\u00f3n, ten\u00ed\u00ada que ofrecer un holocausto y una ofrenda por el pecado: un carnero joven junto con un pich\u00f3n o una t\u00f3rtola, o bien dos t\u00f3rtolas o dos pichones, seg\u00fan lo permitiera la situaci\u00f3n de los padres. (Le 12:1-8; Lu 2:24.) En caso de que se tratase del hijo primog\u00e9nito, ten\u00ed\u00ada que ser redimido mediante el pago de cinco siclos de plata (11 d\u00f3lares [E.U.A.]). (N\u00fa 18:15, 16; v\u00e9ase PRIMOGENITO.)<br \/>\nEn muchas ocasiones las Escrituras utilizan de forma figurada t\u00e9rminos relacionados con el alumbramiento. (Sl 90:2; Pr 27:1; Isa 66:8, 9; Snt 1:15.) La intensidad de los dolores de parto es un buen s\u00ed\u00admil del sufrimiento inevitable que puede provenir de otras fuentes. (Sl 48:6; Jer 13:21; Miq 4:9, 10; G\u00e1l 4:19; 1Te 5:3.) Por otra parte, Jes\u00fas dijo que para entrar en el Reino, se deber\u00ed\u00ada \u2020\u02dcnacer del agua y del esp\u00ed\u00adritu\u2020\u2122 en sentido espiritual. Esto implica el bautizarse en agua y ser engendrado por el esp\u00ed\u00adritu de Dios, y as\u00ed\u00ad llegar a ser hijo de Dios con la perspectiva de participar del Reino celestial. (Jn 3:3-8; 2Co 5:17; 1Pe 1:3, 23.) Revelaci\u00f3n narra en lenguaje simb\u00f3lico el alumbramiento de \u2020\u0153un hijo, un var\u00f3n\u2020\u009d en los cielos despu\u00e9s de un per\u00ed\u00adodo de dolores intensos. (Rev 12:1-5.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ecc 7:1 mejor el d\u00eda de la muerte que el d\u00eda del n Isa 60:3 andar\u00e1n .. reyes al resplandor de tu n Mat 1:18 el n de Jesucristo fue as\u00ed .. desposada Luk 1:14 gozo .. y muchos se regocijar\u00e1n de su n Act 22:28 Pablo dijo: Pero yo lo soy de n en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/nacimiento\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abNACIMIENTO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5235","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5235","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5235"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5235\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5235"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5235"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5235"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}