{"id":5263,"date":"2016-02-05T01:15:08","date_gmt":"2016-02-05T06:15:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/nuevo-testamento\/"},"modified":"2016-02-05T01:15:08","modified_gmt":"2016-02-05T06:15:08","slug":"nuevo-testamento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/nuevo-testamento\/","title":{"rendered":"NUEVO TESTAMENTO"},"content":{"rendered":"<p>nombre con el que se designan colectivamente las Escrituras incorporadas a la Biblia que consta de 27 documentos escritos entre los a\u00f1os 50 y 150, dedicados a tratar los hechos y dichos de Jes\u00fas y sus ap\u00f3stoles, en general, cuestiones de creencias y pr\u00e1cticas religiosas en las comunidades cristianas del mundo mediterr\u00e1neo. Aunque hay quienes han se\u00f1alado que en estos documentos subyacen originales en arameo, en especial el Evangelio de Mateo y la Ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos,  todos ellos llegaron hasta nosotros en koin\u00e9, griego com\u00fan.<\/p>\n<p>Los 27 libros que forman el N. T. son parte de los escritos de las  comunidades cristianas en sus primeros tres siglos. Los principales documentos, los evangelios, ep\u00ed\u00adstolas y apocalipsis, fueron, atribuidos a los ap\u00f3stoles y a personajes solitarios, con los que se llen\u00f3 el vac\u00ed\u00ado del N.<\/p>\n<p>T. como en el caso de la infancia y juventud de Jes\u00fas, y as\u00ed\u00ad mostrar los milagros y las revelaciones de forma m\u00e1s novedosa y completa. Durante esta \u00e9poca circularon muchos. Muchos de estos escritos cristianos no can\u00f3nicos han sido recopilados y publicados como Ap\u00f3crifos del N. T.<\/p>\n<p>No hay claridad en cuanto a la norma a seguir al determinar cu\u00e1les fueron  los elementos para que la Iglesia adoptase los textos cristianos; tampoco su proceso de formaci\u00f3n. Para Jes\u00fas y sus seguidores, la Tor\u00e1, los Profetas y los Hagiogr\u00e1ficos del juda\u00ed\u00adsmo eran las Santas Escrituras. La interpretaci\u00f3n de estos escritos se desarroll\u00f3 como la comprendieron sus fieles: por las obras, las palabras y la persona de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan  San Atanasio  te\u00f3logo cristiano, obispo y doctor de la Iglesia, los 27 libros que son hoy los constitutivos del N. T. como can\u00f3nicos, y los organiz\u00f3 en el orden que se encuentra actualmente: los cuatro Evangelios el de Mateo, Marcos, Lucas y Juan; Hechos de los Ap\u00f3stoles; las Ep\u00ed\u00adstolas: Romanos, 1 Corintios, 2 Corintios, G\u00e1latas, Efesios,  Filipenses, Colosenses, 1 Tesalonicenses, 2 Tesalonicenses, 1 Timoteo, 2 Timoteo, Tito, Filem\u00f3n, Hebreos, Santiago, 1 Pedro, 2 Pedro, 1 Juan, 2 Juan, 3 Juan, Judas y Apocalipsis.<\/p>\n<p>Los Evangelios son una serie de notas sobre los hechos  que mantienen cierta similitud. Organizados de manera que resaltaban los temas teol\u00f3gicos y las necesidades de los lectores, aunque el orden cronol\u00f3gico no era lo m\u00e1s importante. Los cuatro Evangelios narran principalmente la vida, doctrina y milagros de Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p>La representaci\u00f3n hist\u00f3rica se encuentra principalmente en Hechos de los  Ap\u00f3stoles, escritos por Lucas en dos libros, basada en la vida de Jes\u00fas,  entorno a la historia de Israel y el imperio romano, de forma teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Las ep\u00ed\u00adstolas son sermones  exhortaciones o tratados que ten\u00ed\u00adan el formato de una carta en la que se inclu\u00ed\u00ada el saludo, la direcci\u00f3n, la alabanza, un mensaje y la despedida, a las iglesias fundadas en ese entonces.<\/p>\n<p>El Apocalipsis se escribi\u00f3  tal vez en \u00e9pocas de crisis de la comunidad, presentado en forma pesimista, aunque se presenta optimista en lo que se refiere a la retribuci\u00f3n de los justos, quienes recibir\u00e1n recompensa al fin del mundo.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Una colecci\u00f3n de 27 documentos que conforman la segunda parte de las Escrituras sagradas de la iglesia cristiana. La primera parte de estas Escrituras se denomina, por contraste, Antiguo Testamento. En el nombre Nuevo Testamento, al parecer dado primeramente a la colecci\u00f3n en la segunda mitad del siglo II de nuestra era, la palabra testamento representa al t\u00e9rmino gr. diatheke traducido testamento como acuerdo o pacto (siendo este \u00faltimo el equivalente m\u00e1s adecuado). El nuevo pacto es el nuevo orden o dispensaci\u00f3n inaugurado con la muerte de Jesucristo (Luk 22:20; 1Co 11:25), dando cumplimiento a la promesa de Dios (Jer 31:31-34; comparar Heb 8:6-12). El pacto anterior, que Dios estableci\u00f3 con Israel en tiempos de Mois\u00e9s, lleg\u00f3 a denominarse antiguo pacto (comparar 2Co 3:14; Heb 8:13).El orden en que los 27 documentos nos llegan en la actualidad es m\u00e1s una cuesti\u00f3n tem\u00e1tica que un orden cronol\u00f3gico. En primer lugar est\u00e1n los cuatro Evangelios, que narran el ministerio, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. A \u00e9stos les sigue el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, que comienza mencionando las apariciones de Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n; de all\u00ed\u00ad en adelante se nos dice la manera en que, en el transcurso de los siguientes 30 a\u00f1os, el cristianismo se extendi\u00f3 a lo largo del camino que va de Jerusal\u00e9n a Roma. Este libro fue escrito en principio como una continuaci\u00f3n del Evangelio seg\u00fan Lucas. Los cinco conforman la secci\u00f3n narrativa del NT.<\/p>\n<p>Los siguientes 21 documentos toman la forma de cartas escritas a comunidades o a personas en particular; 13 de ellos llevan el nombre de Pablo como su autor, uno el nombre de Santiago, dos el de Pedro y uno el de Judas. Los otros son an\u00f3nimos.<\/p>\n<p>En el \u00faltimo libro del NT se observan algunas caracter\u00ed\u00adsticas del estilo epistolar, en el sentido de que comienza con siete cartas explicatorias dirigidas a iglesias en la provincia romana de Asia; pero en su mayor parte pertenece al estilo de literatura que le ha dado su nombre (apocal\u00ed\u00adptica, de apokalypsis : revelaci\u00f3n).<\/p>\n<p>En la literatura apocal\u00ed\u00adptica, el desarrollo del cumplimiento del prop\u00f3sito de Dios sobre la tierra se da en forma de visiones simb\u00f3licas.<\/p>\n<p>Jes\u00fas mismo no escribi\u00f3 libro alguno, pero transmiti\u00f3 sus ense\u00f1anzas a sus disc\u00ed\u00adpulos en formas que pod\u00ed\u00adan memorizarse y ense\u00f1arse a otros con facilidad.<\/p>\n<p>Existen fundadas razones para pensar que uno de los primeros escritos cristianos fue una compilaci\u00f3n de sus ense\u00f1anzas, ordenadas seg\u00fan los temas principales que \u00e9l trat\u00f3, aunque este documento no ha sido conservado en su forma original sino que ha sido incorporado a alguno de los libros del NT existentes. Pablo y los otros escritores eran conscientes de la realidad de que ellos expresaban el pensamiento de Cristo, bajo la direcci\u00f3n de su Esp\u00ed\u00adritu. Sus cartas, por tanto, est\u00e1n llenas de ense\u00f1anzas impartidas a los primeros lectores con autoridad apost\u00f3lica, la cual conserva su validez hasta el d\u00ed\u00ada de hoy, habiendo sido adem\u00e1s preservadas por la providencia divina para nuestra instrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los Evangelios comenzaron a aparecer cerca del final del tiempo de la primera generaci\u00f3n que conoci\u00f3 de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Para ese entonces, los testigos oculares iban desapareciendo uno a uno y en poco tiempo m\u00e1s ya habr\u00ed\u00adan muerto todos. Era necesario, por lo tanto, que su testimonio quedara registrado de manera permanente, para que aquellos que vinieran despu\u00e9s no estuviesen en inferioridad de condiciones en comparaci\u00f3n con los creyentes de la primera generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante alg\u00fan tiempo estos cuatro registros evang\u00e9licos circularon en forma local e independiente, siendo valorados, sin duda, por aquellos a quienes en primera instancia hab\u00ed\u00adan sido dirigidos. Pero ya para principios del segundo siglo estaban agrupados y comenzaron a circular como un cu\u00e1druple registro a trav\u00e9s del mundo cristiano. Cuando esto aconteci\u00f3, el libro de Hechos fue separado del Evangelio seg\u00fan Lucas, con el cual formaban una serie, para iniciar una trayectoria propia pero de ninguna manera carente de significado.<\/p>\n<p>Las cartas de Pablo fueron preservadas en principio por aquellos a quienes fueron enviadas. Al menos, todas aquellas que han llegado hasta nosotros fueron conservadas de esa manera, ya que en algunos lugares en la correspondencia suya que se ha preservado aparecen referencias a una carta que pudo haberse extraviado en fecha muy temprana (comparar 1Co 5:9; Col 4:16). No obstante, ya para la \u00faltima d\u00e9cada del primer siglo hay evidencias de un intento por reunir las cartas que de \u00e9l exist\u00ed\u00adan y de hacerlas circular entre las iglesias como una colecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde la segunda mitad del siglo II la iglesia ya hab\u00ed\u00ada llegado a reconocer la existencia de un NT de las mismas dimensiones, en general, que el nuestro.<\/p>\n<p>Durante bastante tiempo hubo cierto cuestionamiento acerca de unos pocos de los libros en la parte final de nuestro NT, y ocasionalmente se presentaron argumentos a favor del reconocimiento de libros que, en \u00faltima instancia, no mantuvieron su ubicaci\u00f3n dentro de la colecci\u00f3n. Pero al cabo de algunas generaciones de debate acerca de los pocos libros \u2020\u0153disputados\u2020\u009d, en contraste con la mayor\u00ed\u00ada de los libros \u2020\u0153reconocidos\u2020\u009d, encontramos los 27 libros que componen nuestro NT actual listados por Atanasio de Alejandr\u00ed\u00ada en el a\u00f1o 367 d. de J.C., y poco tiempo despu\u00e9s por Jer\u00f3nimo y Agust\u00ed\u00adn en Occidente. Estos l\u00ed\u00adderes no impusieron decisiones propias sino que publicaron lo que era ampliamente reconocido. Cuando por primera vez en el Concilio de Cartago (397 d. de J.C.) se pronunci\u00f3 sobre el particular, no hizo m\u00e1s que dejar establecido el consenso existente entre la iglesia en Oriente y en Occidente.<\/p>\n<p>La autoridad del NT no se fundamenta en la evidencia arqueol\u00f3gica ni en ninguna otra l\u00ed\u00adnea de estudio comparativo, sino en la autoridad de Cristo, ya sea ejercida en su propia persona o delegada a sus ap\u00f3stoles. Los documentos del NT son el legado escrito del testimonio de Cristo dado por los ap\u00f3stoles y de la ense\u00f1anza que impartieron en su nombre. El canon del NT sirve como la regla de fe y vida de la iglesia. Contin\u00faa convocando a los creyentes a volver a los caminos de la pureza apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>En todo esto, el lugar del AT como una parte integral de las Escrituras cristianas no queda ignorado. Ambos Testamentos est\u00e1n de tal manera relacionados que la autoridad de uno da por sentada la autoridad del otro. Si el AT registra la promesa divina, el NT registra su cumplimiento; si el AT describe la manera en que a trav\u00e9s de muchos siglos se prepar\u00f3 la venida de Cristo, el NT nos describe c\u00f3mo \u00e9l vino y lo que su venida produjo. Si aun los escritos del AT pueden hacer a los lectores sabios para la salvaci\u00f3n a trav\u00e9s de Jesucristo y capacitarlos plenamente para el servicio de Dios (2Ti 3:15-17), \u00c2\u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s cierto es eso respecto de los escritos del NT! La afirmaci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or acerca de la suprema funci\u00f3n de las Escrituras tempranas se aplica con la misma fuerza a las del NT: Ellas son las que dan testimonio de m\u00ed\u00ad (Joh 5:39).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Los 27 libros desde Cristo que la Iglesia considera inspirados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo: 5 libros hist\u00f3ricos: Los 4 Evangelios y los Hechos de los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p> 21 did\u00e1cticos: (cartas).<\/p>\n<p> 1- Cartas de San Pablo.<\/p>\n<p> &#8211; Teol\u00f3gicas: Romanos, Primera y Segunda Corintios, G\u00e1latas.<\/p>\n<p> &#8211; Cristol\u00f3gicas: (sobre Cristo, escritas en la prisi\u00f3n).<\/p>\n<p> Efesios, Filipenses, Colosenses.<\/p>\n<p> &#8211; Escatol\u00f3gicas: (sobre el fin de los tiempos).<\/p>\n<p> 1 y 2 Tesalonicenses.<\/p>\n<p> &#8211; Pastorales.<\/p>\n<p> 1 y 2 Timoteo, Tito, 124 y Filem\u00f3n.<\/p>\n<p> &#8211; Hebreos, escrita tambi\u00e9n por S. Pablo, seg\u00fan S. Jer\u00f3nimo.<\/p>\n<p> 2- Cartas Cat\u00f3licas, o universales: Dirigidas a toda la Iglesia.<\/p>\n<p> &#8211; Santiago.<\/p>\n<p> &#8211; San Pedro, 2.<\/p>\n<p> &#8211; San Juan, 3.<\/p>\n<p> &#8211; San Judas.<\/p>\n<p> 3- Libro apocal\u00ed\u00adptico: El Apocalipsis. Ver \u00abEvangelios\u00bb, \u00abBiblia\u00bb, \u00abEscrituras\u00bb, \u00abManuscritos\u00bb. y cada autor en particular.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[910]<br \/>\n  Nueva Alianza de Dios con los hombres realizada en Cristo Jes\u00fas, como el Antiguo Testamento es la Alianza sellada por Dios en el Sina\u00ed\u00ad. Por extensi\u00f3n el conjunto de los 27 libros o textos b\u00ed\u00adblicos que recogen esa alianza por inspiraci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>   (Ver Evangelios. Ver Ep\u00ed\u00adstolas)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Los libros que anuncian la Nueva Alianza<\/p>\n<p>\tEl Nuevo Testamento o Nueva Alianza tiene lugar por medio de Jes\u00fas. Los libros de la Biblia que proclaman y exponen el mensaje de Jes\u00fas, \u00abMediador de la nueva Alianza\u00bb (Heb 9,15; Lc 22,20), constituyen el \u00abNuevo Testamento\u00bb. Son 27 libros las cuatro narraciones del Evangelio (seg\u00fan Mateo, Marco, Lucas, Juan), los Hechos de los Ap\u00f3stoles, las trece cartas de Pablo, la carta a los Hebreos, dos cartas de Pedro, tres cartas de Juan, una de Santiago, una del ap\u00f3stol Judas, el Apocalipsis.<\/p>\n<p>\tLa Palabra revelada por Dios se encuentra con su m\u00e1xima expresi\u00f3n en el Nuevo Testamento, puesto que presenta a Jesucristo, el Mes\u00ed\u00adas y Salvador prometido, el Hijo de Dios hecho hombre, el Verbo Encarnado, la Palabra personal de Dios.<\/p>\n<p>\tAs\u00ed\u00ad como en el Antiguo Testamento, Dios manifiesta su presencia y comunica su Palabra, en el Nuevo Testamento, esta presencia es la del \u00abEmmanuel\u00bb (Dios con nosotros) y la del \u00abVerbo\u00bb (Palabra personal del Padre). Es Dios que sale al encuentro del hombre de una manera sorprendente.<\/p>\n<p>\tEl cumplimiento de las esperanzas mesi\u00e1nicas<\/p>\n<p>\tLas esperanzas mesi\u00e1nicas sobre \u00abCristo\u00bb (\u00abel ungido\u00bb) llegan a su cumplimiento. Jes\u00fas, el nuevo templo (cfr. Jn 2,19), realiza la Nueva Alianza con el sacrificio de s\u00ed\u00ad mismo (cfr. Lc 22,20) y lleva a plenitud la ley por la proclamaci\u00f3n de las bienaventuranzas (cfr. Mt 5) y del mandamiento nuevo (cfr. Jn 13,34-35). Antiguo y Nuevo Testamento se postulan mutuamente, puesto que Jes\u00fas no ha venido a abolir, sino a \u00abdar cumplimiento\u00bb (Mt 5,17) \u00abel Nuevo Testamento exige ser le\u00ed\u00addo tambi\u00e9n a la luz del Antiguo&#8230; el Nuevo Testamento est\u00e1 escondido en el Antiguo, mientras que el Antiguo se hace manifiesto en el Nuevo\u00bb (CEC 129).<\/p>\n<p>\tLos escritos del Nuevo Testamento son inspirados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, como ha afirmado siempre la Tradici\u00f3n eclesial, reconociendo su origen apost\u00f3lico. Cada autor sagrado dejar entrever tambi\u00e9n su nivel cultural y su experiencia personal \u00abHemos encontrado al Mes\u00ed\u00adas&#8230; Jes\u00fas de Nazaret\u00bb (Jn 1,41.45).<\/p>\n<p>\tResumen del mensaje y de la vida cristiana<\/p>\n<p>\tLos documentos del Nuevo Testamento son un resumen de la vida cristiana, en el sentido de llamar al encuentro con Cristo, que se hace camino de renovaci\u00f3n y de misi\u00f3n (cfr. Jn 14,6). \u00abEstos libros confirman la realidad de Cristo, van explicando su doctrina aut\u00e9ntica, proclaman la fuerza salvadora de la obra divina de Cristo, cuentan los comienzos y la difusi\u00f3n maravillosa de la Iglesia, predicen su consumaci\u00f3n gloriosa\u00bb (DV 20).<\/p>\n<p>\tLa reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre el Nuevo Testamento ha ido subrayado diversas dimensiones cristol\u00f3gica, pneumatol\u00f3gica, eclesiol\u00f3gica, \u00e9tica, antropol\u00f3gica, etc. Pero siempre se trata de un mismo mensaje y de una misma fe en Cristo, que ha quedado escrita para ser vivida y anunciada a todos los pueblos.<\/p>\n<p>Referencias Alianza, Antiguo Testamento, Apocalipsis, Escritura, Eucarist\u00ed\u00ada, Evangelio, Hebreos, historia de salvaci\u00f3n, Jesucristo, Juan, Mes\u00ed\u00adas, Pablo, Palabra de Dios, revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lectura de documentos DV 17-20; CEC 124-130.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada E. CHARPENTIER, Para leer el Nuevo Testamento (Estella, Verbo Divino, 1995); J. JEREMIAS, Teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento. La predicaci\u00f3n de Jes\u00fas (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1980); P. MYER, Teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica y sistem\u00e1tica (Tarrasa, Cl\u00ed\u00ade, 1973); K. SCHELKLE, Teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento (Barcelona, Herder, 1975); R. SCHNACKENBURG, La teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento (Bilbao, Descl\u00e9e, 1967); G. SEGALLA, Teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento. Orientaciones actuales, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (Madrid, Paulinas, 1990) 1834-1840.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abnuevo testamento\u00bb o \u00abnueva alianza\u00bb se deriva del sintagma griego kaine diatheke y se utiliza para indicar los 27 libros que forman, junto con el Antiguo Testamento, la Biblia cristiana. Esta doble posibilidad de traducir por \u00abalianza\u00bb y por \u00abtestamento \u00bb se deriva de los diversos significados que encierra el t\u00e9rmino diatheke, en dependencia del contexto.<\/p>\n<p>Por ejemplo, en G\u00e1l 3,15, diatheke corresponde a \u00abtestamento\u00bb, mientras que en Heb 9,15 significa \u00abalianza\u00bb.<\/p>\n<p>Esta expresi\u00f3n parece ser que se remonta al mismo Jes\u00fas que, durante la \u00faltima cena, bendice el c\u00e1liz hablando de \u00abnueva alianza\u00bb (cf. Lc 22,20; Mc 14,24; Mt26,2S; 1 Cor 11,25). Sin embargo, quiz\u00e1s convenga precisar que el \u00abnuevo testamento\u00bb no viene a abolir el \u00abantiguo\u00bb, sino andarle cumplimiento\u00bb. Por esto, para no caer en la concepci\u00f3n \u00abmarcionita\u00bb de la Escritura, conviene utilizar la expresi\u00f3n \u00abantiguo testamento\u00bb o \u00abprimer testamento\u00bb, en vez de \u00abviejo testamento\u00bb y \u00abveterotestamentario\u00bb .<\/p>\n<p> La elecci\u00f3n de este t\u00e9rmino, que corresponde a una perspectiva hist\u00f3rica y teol\u00f3gica sobre la formaci\u00f3n del canon, queda confirmada por el hecho de que, durante el siglo 1 d.C., el texto normativo para la fe de la Iglesia sigue siendo el llamado Antiguo Testamento.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el mismo Nuevo Testamento  confirma la importancia que asume el Antiguo Testamento para la fe de la Iglesia. De hecho, sin el Antiguo Testamento resultan incomprensibles no solamente las argumentaciones \u00bb midr\u00e1sicas\u00bb de san Pablo (cf. G\u00e1l 3,6-14; Rom 9-1 1), sino las mismas perspectivas teol\u00f3gicas de los evangelios que, a partir de \u00e9l, transmiten su teolog\u00ed\u00ada (cf. Mc 1,2-3; Mt 1,23; Lc 4,18-19).<\/p>\n<p> As\u00ed\u00ad pues, solamente en la segunda  mitad del siglo 11 d.C. asistimos a una conformaci\u00f3n bastante clara del Nuevo Testamento: en efecto, aunque ya en Justino y en Melit\u00f3n de Sardes (siglo 11 d.C.) pueden verse algunas referencias impl\u00ed\u00adcitas, solamente con Tertuliano (siglo III d.C.) el t\u00e9rmino \u00abnuevo testamento\u00bb designa claramente los escritos cristianos incluidos en la sagrada Escritura.<\/p>\n<p>El canon del Nuevo Testamento se  compone de 27 libros, escritos ciertamente antes del a\u00f1o 125 d.C., aunque las comunidades cristianas pon\u00ed\u00adan a su lado, y a veces prescindiendo de algunos textos considerados luego como can\u00f3nicos, algunos escritos fundamentales como las 2 Cartas de Clemente, el Pastor de Hermas, la Carta de Bemab\u00e9 y la Didaj\u00e9. La utilizaci\u00f3n de estos textos en las principales comunidades cristianas, su calidad de \u00abregla de fe\u00bb y su apostolicidad m\u00e1s o menos directa constituyen los criterios definitivos para que estos 27 escritos se convirtieran en can\u00f3nicos. Y al rev\u00e9s, esto fue lo que determin\u00f3 la exclusi\u00f3n de las 2 Cartas de Clemente, a pesar de la gran consideraci\u00f3n de que gozaban en la Iglesia de Alejandr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de su contenido, el Nuevo Testamento se compone ante todo de tres \u00abcuerpos\u00bb o secciones: la secci\u00f3n paulina, la de Juan y la de Lucas. A Pablo se le atribuyen generalmente 13 cartas, que a su vez se pueden subdividir en \u00abgrandes cartas\u00bb en las que se reconoce generalmente la paternidad paulina (Rom, 1-2 Cor, G\u00e1l, Flp, Flm, 1 Tes y quiz\u00e1s 2 Tes), las \u00bb deuteropaulinas \u00ab, es decir, las atribuidas a la escuela de Pablo, m\u00e1s que  a \u00e9l personalmente (Ef, Col), y las \u00abpastorales\u00bb, llamadas as\u00ed\u00ad porque van dirigidas a la atenci\u00f3n pastoral de Timoteo y de Tito (1-2 Tim, Tit). Por conveniencia, junto al epistolario paulino suele colocarse la Carta a los Hebreos, que de hecho no es una carta, sino una discurso homil\u00e9tico, que no se dirige a los hebreos sino a los cristianos y que, finalmente, no es de Pablo, sino de un autor desconocido de la segunda parte del siglo 1.<\/p>\n<p>Luego, la segunda secci\u00f3n m\u00e1s consistente de los escritos neotestamentarios est\u00e1 constituida por la secci\u00f3n de Juan, que comprende su evangelio, las 3 Cartas (1 -3 Jn) y el Apocalipsis, aunque para este \u00faltimo muchos sostienen la paternidad, no directa de Juan, sino de su escuela.<\/p>\n<p>Finalmente, est\u00e1 el d\u00ed\u00adptico lucano,  compuesto del Evangelio y de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, que por su material consistente ocupa un espacio fundamental en el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>A estas secciones hay que a\u00f1adir las  otras Cartas cat\u00f3licas (Sant, 1 -2 Pe y Jds) y sobre todo el evangelio de Mateo y de Marcos, que a su vez componen junto con el de Lucas el grupo de evangelios \u00absin\u00f3pticos\u00bb.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a la fecha de redacci\u00f3n de estos escritos, generalmente se opta por 1 Tes (50 d.C-) como \u00abterminus a quo\u00bb, y por el Apocalipsis como \u00abtenninus ad quem\u00bb (90 d.C.), Sin embargo, muchos creen que estas fechas est\u00e1n destinadas a cambiar, sobre todo por las nuevas hip\u00f3tesis papirol\u00f3gicas. As\u00ed\u00ad, habr\u00ed\u00ada que adelantar el evangelio de Marcos, mientras que el \u00faltimo escrito del Nuevo Testamento no ser\u00ed\u00ada el Apocalipsis, sino la segunda Carta de Pedro, puesta entre finales del siglo 1 y comienzos del 11.<\/p>\n<p>Pero, prescindiendo de la fecha de  redacci\u00f3n de los escritos del Nuevo Testamento, resulta cada vez m\u00e1s problem\u00e1tico trazar una teolog\u00ed\u00ada de los mismos. Se puede se\u00f1alar, en el mismo siglo xx, una multiplicaci\u00f3n de ensayos sobre la teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento. As\u00ed\u00ad, la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria de H. J. Holtzmann (1897-1911), trazada sobre la base de una aproximaci\u00f3n inspirada en la historia de las religiones, dio paso a la teolog\u00ed\u00ada de E. Stauffer (1948) y sobre todo a la de O. Cullmann (1948), que pone el acento en la dimensi\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria. Con R. Bultmann (1948-1953) se impuso una  teolog\u00ed\u00ada de tipo existencialista, que pone el acento en la interpelaci\u00f3n existencial del \u00abkerigma\u00bb presente en el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>Luego se multiplicaron las diversas  teolog\u00ed\u00adas para cada uno de los autores del Nuevo Testamento, que pusieron de manifiesto hasta qu\u00e9 punto la cristolog\u00ed\u00ada de Pablo es diferente de la de Juan, o de la de Mateo. De una comparaci\u00f3n entre los m\u00faltiples aspectos de la teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento, como la cristolog\u00ed\u00ada, la pneumatolog\u00ed\u00ada, la eclesiolog\u00ed\u00ada, la \u00e9tica, se deduce que el criterio de la canonicidad basado en la regula fidei no significa una masificaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria, sino el reconocimiento de una m\u00faltiple interrelaci\u00f3n entre la unidad y la diversidad del mensaje. Si el acontecimiento Cristo, con su muerte y resurrecci\u00f3n, constituye el centro cronol\u00f3gico y teol\u00f3gico del Nuevo Testamento, resulta igualmente cierto que \u00e9ste representa la fuente primordial de la que nacieron y se desarrollaron los escritos del Nuevo Testamento. Si nos situamos en esta perspectiva, resulta innegable una teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento; pero esto no significa todav\u00ed\u00ada su explicitaci\u00f3n. Al contrario, dicha teolog\u00ed\u00ada se hace posible y cre\u00ed\u00adble cuando se desentra\u00f1a a partir de las diversas teolog\u00ed\u00adas que no necesariamente est\u00e1n llamadas a reducirse in unum para resultar reales, a costa de mutilar alguno de sus aspectos concretos. Por eso, la teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento no puede significar la concreci\u00f3n de un \u00abcanon en el canon\u00bb.<\/p>\n<p>Resulta significativo observar c\u00f3mo la  teolog\u00ed\u00ada de Santiago, sobre la relaci\u00f3n entre \u00abfe y obras\u00bb, no ha obtenido de hecho en la ex\u00e9gesis contempor\u00e1nea la misma fortuna que la teolog\u00ed\u00ada paulina sobre la \u00abjustificaci\u00f3n mediante la fe y no mediante las obras\u00bb. En realidad, las diferentes teolog\u00ed\u00adas neotestamentarias parten del requisito fundamental de la \u00fanica fe en Cristo y llegan a transmitir un mensaje unitario cuando se les respeta en su comprensi\u00f3n propia, original y fundamental, del acontecimiento Cristo en la fe de la Iglesia.<br \/>\nA. Pitta<\/p>\n<p> Bibl.: G. Segalla, Teologia del Nuevo Testamento: orientaciones actuales, en NDTB, 1834-1840; \u00ed\u008dd., Panoramas del Nuevo Testamento, Verbo Divino 21994, 359-457 (\u00abpanorama teol\u00f3gico\u00bb); \u00ed\u008dd., Teolog\u00ed\u00ada de los sin\u00f3pticos, en DTI, 1V 437-460; P. Myer Teolog\u00ed\u00ada biblica y sistem\u00e1tica, Cl\u00ed\u00ade, Tarrasa 1973; E. Charpentier, Para leer el Nuevo Testamento,  Verbo Divino. Estella l995.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Historia de los escritos del Nuevo Testamento: 1. La formaci\u00f3n del Nuevo Testamento; 2. La fijaci\u00f3n del canon. II. El contenido del Nuevo Testamento: 1. Sin\u00f3pticos y Hechos; 2. Escritos de Pablo; 3. Cartas cat\u00f3licas; 4. Escritos jo\u00e1nicos.<\/p>\n<p>En la tarea de creaci\u00f3n literaria del Nuevo Testamento la Iglesia no pretendi\u00f3 elaborar una s\u00ed\u00adntesis perfecta de pensamiento religioso, sino recoger el mensaje de los primeros testigos y consolidar la fe (Le 1,1-14; Jn 20,31). Esto confiere a algunos de los escritos un car\u00e1cter ocasional y de respuesta a problemas concretos. El estudio de cada escrito nos permite conocer la comunidad de origen o de destino.<\/p>\n<p>Desde una perspectiva catequ\u00e9tica, el estudio del Nuevo Testamento nos ofrece la oportunidad de conocer el modo de actuar de la Iglesia en este per\u00ed\u00adodo. De ello podemos derivar criterios metodol\u00f3gicos inspirados no s\u00f3lo en el contenido, sino tambi\u00e9n en la experiencia y la vida de aquellas comunidades. Se nos plantea el mismo problema que en el Antiguo Testamento con la pedagog\u00ed\u00ada que Dios sigui\u00f3 con su pueblo. Acostumbrados a considerar la palabra de Dios s\u00f3lo como palabra-dicha, olvidamos su car\u00e1cter de palabra-acontecimiento, y con ello corremos el peligro de convertir la catequesis en la transmisi\u00f3n de un saber religioso y la fe en la simple aceptaci\u00f3n de un sistema doctrinal.<\/p>\n<p>I. Historia de los escritos del Nuevo Testamento<br \/>\nEl Nuevo Testamento tuvo una historia redaccional similar a la del Antiguo Testamento, si bien el per\u00ed\u00adodo transcurrido desde la tradici\u00f3n oral hasta la obra escrita fue mucho m\u00e1s breve -un siglo aproximadamente- y su contenido m\u00e1s unitario, por centrarse en un solo personaje: Jes\u00fas de Nazaret. M\u00e1s lenta fue, por el contrario, la clarificaci\u00f3n de los libros que habr\u00ed\u00adan de formar parte de esta colecci\u00f3n. La Iglesia necesit\u00f3 varios siglos para fijar el canon. De hecho, la \u00faltima palabra en este punto no se dijo hasta el concilio de Trento.<\/p>\n<p>1. LA FORMACI\u00ed\u201cN DEL NUEVO TESTAMENTO. La din\u00e1mica que gener\u00f3 el Nuevo Testamento fue la misma que la del Antiguo Testamento. El proceso hecho-palabra-acontecimiento vuelve a repetirse. A trav\u00e9s del kerigma (palabra), Jes\u00fas de Nazaret (hecho) es presentado como el Cristo (acontecimiento). La Iglesia necesit\u00f3 un tiempo de clarificaci\u00f3n conceptual para pasar del juda\u00ed\u00adsmo al cristianismo, del Jes\u00fas de la historia al Cristo de la fe, del hijo de Mar\u00ed\u00ada al Hijo de Dios. Los escritos neotestamentarios reflejan esta indefinici\u00f3n inicial cuando nos presentan a los ap\u00f3stoles subiendo al templo a orar (He 3,1), discutiendo sobre la obligatoriedad de la circuncisi\u00f3n (G\u00e1l 2) o reticentes al contacto con los paganos (He 10).<\/p>\n<p>No fueron ajenos a esta labor de clarificaci\u00f3n la historia y los problemas con los que hubieron de enfrentarse. El evangelio de Marcos y el Apocalipsis sugieren una comunidad que sufre la amenaza exterior de la persecuci\u00f3n. Mateo hace pensar en una comunidad que necesita comprender su relaci\u00f3n con el juda\u00ed\u00adsmo y el Antiguo Testamento. Pablo describe en sus cartas grupos cristianos problematizados y a veces divididos. Estudiar la historia del Nuevo Testamento es, de alguna manera, estudiar la vida de una Iglesia en busca de su propia identidad. Las fases por las que fue pasando quedan reflejadas en los diversos escritos y, dentro de un mismo libro, en la variedad de fuentes utilizadas.<\/p>\n<p>El punto de partida es Jes\u00fas de Nazaret. Siguiendo la tradici\u00f3n de los grandes maestros, \u00e9l no escribi\u00f3 nada. M\u00e1s a\u00fan, a sus disc\u00ed\u00adpulos no les mand\u00f3 escribir, sino predicar (Mc 16,15). Durante muchos a\u00f1os, su vida y sus ense\u00f1anzas fueron pura tradici\u00f3n oral, en la cual se mezclaban los datos informativos con la confesi\u00f3n de fe. Si queremos llegar al dato original, al hecho hist\u00f3rico, hemos de investigar en los escritos que lo han transmitido. La dificultad radica en que estos no son cr\u00f3nicas, sino evangelio, es decir, el relato de los hechos tal como los interpreta una comunidad que cree en Jes\u00fas de Nazaret como mes\u00ed\u00adas, Hijo de Dios y salvador. Debido a que es muy escasa la informaci\u00f3n no cristiana sobre Jesucristo, cualquier intento de llegar a \u00e9l parece in\u00fatil. Lo cual no significa que la comunidad primitiva inventara los hechos o que estos carezcan de importancia. Es cierto que los evangelios no son una biograf\u00ed\u00ada de Jes\u00fas hecha siguiendo un orden l\u00f3gico y cronol\u00f3gico: faltan datos sobre la mayor parte de su vida, no coinciden las indicaciones geogr\u00e1ficas o las referencias temporales; incluso las palabras que se le atribuyen tienen distinto sentido seg\u00fan el evangelista que las recoge&#8230; Pero esto no significa que los evangelios no est\u00e9n reproduciendo la esencia de su vida y de su predicaci\u00f3n. El proceso seguido por los pioneros no difiere del que se da en cualquier hombre que vuelve sobre su pasado para encontrarle sentido. De cualquier hecho, lo primero que se tiene es un conocimiento descriptivo y, por consiguiente, superficial. Con el tiempo y gracias a hechos posteriores van destac\u00e1ndose como fundamentales aspectos que en un principio pasaron desapercibidos. Finalmente el hecho es reformulado e incluso descrito de un modo diverso desde la nueva visi\u00f3n que se tiene de \u00e9l.<\/p>\n<p>La convivencia durante varios a\u00f1os con Jes\u00fas convirti\u00f3 a los ap\u00f3stoles en testigos predilectos y confidentes (Mc 4,34) del Rab\u00ed\u00ad de Galilea. Es l\u00f3gico que el sentido \u00faltimo de numerosos hechos y discursos les pasara desapercibido (Mc 6,52; 8,14-21; 9,10; etc.) hasta que la experiencia del contacto con el resucitado les hizo volver sobre ellos y comprenderlo en su verdadero sentido. Cuando se lanzan a predicar, es esto lo que anuncian y no la experiencia primera.<\/p>\n<p>Los escritores sagrados reflejan el \u00faltimo estadio del proceso, y por ello no tienen reparos en adaptar los elementos que consideran oportunos, si ello sirve a su prop\u00f3sito. No estamos ante una tergiversaci\u00f3n de los hechos ni ante una creaci\u00f3n literaria perteneciente al g\u00e9nero de la novela hist\u00f3rica, sino ante una descripci\u00f3n de los hechos que pone de relieve el sentido profundo de los mismos, lo cual no quita valor hist\u00f3rico a lo narrado ni desautoriza al narrador, sino que hace de \u00e9l un creyente y un testigo.<\/p>\n<p>La valoraci\u00f3n del n\u00facleo hist\u00f3rico de los evangelios es de gran importancia para la catequesis y un elemento clave para diferenciarla de la formaci\u00f3n religiosa escolar. Sin \u00e9l, el cristianismo no pasar\u00ed\u00ada de ser un sistema de pensamiento, ordenado al establecimiento de un orden moral concreto, como ocurri\u00f3 con el estoicismo. Un planteamiento semejante conduce a una sobrevaloraci\u00f3n de los conocimientos al identificar fe y saber, lo cual a su vez lleva a entender la catequesis como un aprendizaje (memorismo) y a considerar como el objetivo de la catequesis la adopci\u00f3n de determinados comportamientos (moralismo), cayendo as\u00ed\u00ad en la religiosidad del m\u00e9rito y olvidando el car\u00e1cter gratuito de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En un planteamiento de este tipo, el orden moral no es entendido como un modo de vivir consecuente con la fe, sino al rev\u00e9s: la fe es s\u00f3lo la justificaci\u00f3n racional de un modo de vida gracias al cual el hombre consigue, por los m\u00e9ritos acumulados, el bien de la salvaci\u00f3n. El hombre se salva y el hombre se condena. Dios se limita a dictar sentencia. No hay lugar para la gracia y para la misericordia en un planteamiento semejante. En otros casos la catequesis se confunde con la formaci\u00f3n religiosa escolar. A esta le interesa el hecho religioso en s\u00ed\u00ad mismo, al margen de las implicaciones existenciales que este conlleva; se interesa por \u00e9l como un sistema de verdades que aporta una visi\u00f3n del mundo, del hombre y de la existencia, que se expresa en unos ritos, que configura un per\u00ed\u00adodo de la historia o condiciona el universo cultural de un pueblo. El estudio debe ser objetivo, es decir, no implica existencialmente al que lo afronta. Cuando la catequesis asume los objetivos y m\u00e9todos de la ense\u00f1anza religiosa, el compromiso de vida queda reducido a un elemento de segundo orden.<\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas es arrebatado al cielo (He 1,9), sus seguidores se refugian en Jerusal\u00e9n, donde permanecen unidos en oraci\u00f3n con Mar\u00ed\u00ada. La venida del Esp\u00ed\u00adritu los marc\u00f3 profundamente y provoc\u00f3 un cambio de actitud. A partir de ese momento, se lanzan a anunciar la experiencia de la que hab\u00ed\u00adan sido testigos, inici\u00e1ndose as\u00ed\u00ad la fase del anuncio oral del evangelio. Las circunstancias en las que se debat\u00ed\u00adan hacen dif\u00ed\u00adcil pensar que hubiera una preocupaci\u00f3n literaria. El convencimiento de que el fin de los tiempos era algo inminente estaba en la conciencia de la primera comunidad cristiana. El mismo Pablo se considera uno de los que ver\u00e1n al Se\u00f1or antes de morir (1Tes 4,15-17). \u00bfQu\u00e9 sentido pod\u00ed\u00ada tener escribir cuando el final estaba tan cerca? Por otra parte, no hay que olvidar que los primeros testigos eran y se sent\u00ed\u00adan jud\u00ed\u00ados. Entend\u00ed\u00adan su misi\u00f3n como el anuncio a los hijos de Israel de la salvaci\u00f3n realizada en Jesucristo, y para ello contaban con las Sagradas Escrituras del juda\u00ed\u00adsmo. S\u00f3lo ellas gozaban de autoridad ante sus hermanos y, por tanto, s\u00f3lo a partir de ellas pod\u00ed\u00adan demostrar que en Jes\u00fas se hab\u00ed\u00adan cumplido las profec\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Estamos, adem\u00e1s, ante un grupo preocupado por encontrar su propia identidad, algo que no empezar\u00e1 a aclararse hasta que la incorporaci\u00f3n de paganos y la persecuci\u00f3n jud\u00ed\u00ada les hagan comprender que forman un grupo aparte. Cuando la persecuci\u00f3n se recrudeci\u00f3 y fue asumida por el Imperio romano, surgi\u00f3 una profunda crisis similar a la vivida por Israel en el exilio: o acababa la Iglesia por la desaparici\u00f3n de los creyentes o acababa por la apostas\u00ed\u00ada de sus miembros. Esto condujo a una revisi\u00f3n de la idea de la parus\u00ed\u00ada como algo inmediato y a una vuelta a los or\u00ed\u00adgenes para encontrar una explicaci\u00f3n de lo que estaba ocurriendo. S\u00f3lo entonces surgi\u00f3 la necesidad de escribir.<\/p>\n<p>No conservamos ning\u00fan testimonio escrito del contenido de esta predicaci\u00f3n, pero las l\u00ed\u00adneas esenciales de la misma podemos deducirlas a partir de los discursos recogidos en He 2,14-39; 3,12-26; 4,9-12; 5,30-32; 10,34-43; 13,16-41. Todos ellos est\u00e1n construidos seg\u00fan el mismo esquema, en el cual aparecen la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas como el cumplimiento de las profec\u00ed\u00adas del Antiguo Testamento. C. H. Dodd resume as\u00ed\u00ad el contenido del kerigma: El d\u00ed\u00ada del Mes\u00ed\u00adas, anunciado por los profetas, ha llegado; todo ha sido actualizado en la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, que, seg\u00fan la Escritura, se han desarrollado conforme a un plan trazado por Dios; por la resurrecci\u00f3n ha sido exaltado a la derecha de Dios como jefe mesi\u00e1nico del nuevo Israel; el Esp\u00ed\u00adritu Santo es en la Iglesia el signo del poder y de la gloria de Jes\u00fas; la era mesi\u00e1nica llegar\u00e1 pronto al fin con la vuelta del Se\u00f1or. El kerigma concluye siempre con una invitaci\u00f3n a la penitencia, el ofrecimiento del perd\u00f3n y del Esp\u00ed\u00adritu y la promesa de la salvaci\u00f3n. A esto se a\u00f1ade, cuando el auditorio es de origen pagano, la exhortaci\u00f3n a apartarse de la idolatr\u00ed\u00ada y a volverse al Dios \u00fanico y verdadero. La respuesta a este anuncio es el acto de fe, por el cual se proclama que Jes\u00fas es el Se\u00f1or (lCor 8,6). Esta confesi\u00f3n de fe da origen a una serie de f\u00f3rmulas que m\u00e1s tarde ser\u00e1n recogidas en los escritos del Nuevo Testamento (Rom 1,3-4; 10,9; ITes 4,14; lCor 15,3-5).<\/p>\n<p>Este per\u00ed\u00adodo es importante porque muestra que la fe es engendrada por el anuncio vivo del evangelio y no por la palabra escrita, lo cual da al ministerio de la palabra un valor trascendental para la vida de la Iglesia. Esto hace, adem\u00e1s, que todo el que acepte en su coraz\u00f3n y en su vida que Jes\u00fas de Nazaret es el Hijo de Dios, el mes\u00ed\u00adas anunciado y el Se\u00f1or, quedar\u00e1 vinculado no a un movimiento doctrinal, sino a una comunidad (Mt 12,50), la cual se estructura y vive de acuerdo con el mensaje y la vida de Jesucristo (He 2,42-47; 5,12-16). La relaci\u00f3n personal entre el ap\u00f3stol y el evangelizando es un elemento constitutivo de la acci\u00f3n evangelizadora, y nunca podr\u00e1 ser sustituido por otros medios aparentemente m\u00e1s eficaces.<\/p>\n<p>Coincidiendo con la etapa anterior, comienzan a aparecer peque\u00f1as unidades literarias y colecciones de car\u00e1cter funcional, como himnos lit\u00fargicos (Flp 2,6-11; Col 1,15-20; 1Tim 3,16; Ef 1,3-14), relatos de milagros, o res\u00famenes de discursos de Jes\u00fas y, sobre todo, la historia de la pasi\u00f3n. No cabe pensar todav\u00ed\u00ada en una intenci\u00f3n literaria. Se trata \u00fanicamente de que las primeras comunidades cristianas, al organizar su vida, producen los textos que necesitan para expresar y estructurar su existencia, permaneciendo fieles a sus or\u00ed\u00adgenes. Algo muy importante, sin embargo, est\u00e1 ocurriendo: la memoria del pasado, la vida interna de las comunidades y los acontecimientos en que se ven envueltas, sobre todo el rechazo del juda\u00ed\u00adsmo oficial y la persecuci\u00f3n, provocan un proceso de clarificaci\u00f3n sobre la persona, vida y doctrina del Se\u00f1or. Las Iglesias viven un per\u00ed\u00adodo de iluminaci\u00f3n que se refleja en la producci\u00f3n literaria de esta etapa. De hecho, los evangelistas, cuando redacten sus evangelios, se limitar\u00e1n con bastante frecuencia a insertar en la obra estos fragmentos, sin apenas correcciones, como el constructor que levantara un gran edificio a base de columnas, sillares y otros elementos arquitect\u00f3nicos anteriores.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, tiene lugar un proceso de clarificaci\u00f3n doctrinal y moral. As\u00ed\u00ad surge la par\u00e9nesis, o exhortaci\u00f3n a llevar una vida de acuerdo con las exigencias del evangelio. En los ambientes judeocristianos el problema se centra en la vigencia de la Ley mosaica, mientras que en los helen\u00ed\u00adsticos se trata m\u00e1s bien del necesario abandono de las costumbres paganas. Las cartas de Pablo son un buen testimonio del tipo de instrucci\u00f3n moral que se daba a las diversas comunidades. En las secciones exhortativas recoge cat\u00e1logos de virtudes (G\u00e1l 5,22-24; Flp 4,8-9; Ef 4,1-2; etc.) y vicios (Rom 1,29-31; lCor 6,9-10; G\u00e1l 5,19-21; etc.), recomendaciones de car\u00e1cter familiar (Col 3,18-4,1; Ef 5,22-6,9; 1Tim 2,8-15; Tit 2,1-10) o an\u00e1lisis de casos concretos (lCor 5-6).<\/p>\n<p>Las Iglesias aparecen en este per\u00ed\u00adodo como comunidades vivas, en crecimiento constante, no s\u00f3lo por la difusi\u00f3n del evangelio, sino, ante todo, por la profundizaci\u00f3n en el mismo y por la capacidad de crear f\u00f3rmulas de fe, instituciones comunitarias y ritos en consonancia con la nueva visi\u00f3n religiosa que el Se\u00f1or les hab\u00ed\u00ada proporcionado. Lo mismo que los profetas en el Antiguo Testamento, supieron mirar hacia el futuro desde la fecunda experiencia del pasado, pero sin dejarse bloquear por \u00e9l. La vida eclesial de ese momento muestra una exigencia que debe ser considerada eje de toda la acci\u00f3n catequ\u00e9tica: es necesario construir el presente en comuni\u00f3n con el pasado y con la mirada puesta en el futuro. El dif\u00ed\u00adcil equilibrio que esto supone es la clave de toda catequesis.<\/p>\n<p>Cuando la tradici\u00f3n comienza a verse amenazada por la desaparici\u00f3n de los primeros testigos y la multiplicaci\u00f3n de las Iglesias da origen a diversas interpretaciones, se plantea la necesidad de crear una literatura can\u00f3nica que garantice la transmisi\u00f3n \u00ed\u00adntegra y la recta interpretaci\u00f3n de lo recibido (Lc 1,4).<\/p>\n<p>El primer evangelio que aparece es el de Marcos. Su autor, muy vinculado a Pedro (He 13,5; lPe 5,13), parece recoger la predicaci\u00f3n del pr\u00ed\u00adncipe de los ap\u00f3stoles. Dado que suele explicar las costumbres jud\u00ed\u00adas (Mc 7,3-4) y que contiene algunos latinismos, hemos de suponer que sus destinatarios son de origen romano, tal como afirma la tradici\u00f3n (pr\u00f3logo antimarcionita). En cuanto a la fecha de composici\u00f3n, podemos situarlo antes de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n -ocurrida el a\u00f1o 70-, puesto que no hace referencia a ella. La iniciativa de Marcos fue bien acogida en las iglesias cristianas, pero la debieron considerar insuficiente. En los medios judeo-cristianos exist\u00ed\u00adan materiales no recogidos en su evangelio, sobre todo palabras de Jes\u00fas, y adem\u00e1s no destacaba suficientemente el cumplimiento de las profec\u00ed\u00adas en \u00e9l. El evangelio de Mateo aparece como una respuesta m\u00e1s completa al problema de la transmisi\u00f3n y fijaci\u00f3n de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica. Al mismo tiempo, en los ambientes helenistas, Lucas lleva a cabo una gran obra de interpretaci\u00f3n de la historia, poniendo a Cristo como eje de la misma, que cristaliza en una obra dividida en dos partes (Lc-He). La tesis -seg\u00fan se desprende de dos hechos program\u00e1ticos (Lc 4,16-30; He 28,23-28)-es que el evangelio ha sido anunciado a los paganos porque sus primeros destinatarios, los jud\u00ed\u00ados, lo han rechazado. M\u00e1s tarde aparece el evangelio de Juan, elaborado desde la altura de una larga reflexi\u00f3n que ha calado en el sentido de muchas cosas.<\/p>\n<p>Esta actividad literaria coincide con un per\u00ed\u00adodo de persecuci\u00f3n. La dificultad de permanecer fieles a la fe y la desaparici\u00f3n de los ap\u00f3stoles les lleva a buscar luz y fuerza en el Se\u00f1or. Junto a los evangelios aparecen escritos destinados a animar y alentar la perseverancia, encontr\u00e1ndole un sentido al sufrimiento (Ap, Heb, lPe). Con la muerte de Domiciano -a\u00f1o 96- esta situaci\u00f3n se ve aliviada y los escritos que aparecen no insisten tanto en la paciencia como en la disciplina interna de la Iglesia. Las cartas a Timoteo y Tito, las de Juan y Judas y 2 Pedro -\u00faltimo escrito del Nuevo Testamento- aparecen en este per\u00ed\u00adodo.<\/p>\n<p>Es ahora cuando puede hablarse de que la primera comunidad cristiana tiene conciencia de poseer unas Escrituras Sagradas que han de a\u00f1adirse a las del juda\u00ed\u00adsmo. El significado de este hecho es trascendental para comprender la historia de la Iglesia. Gracias a \u00e9l, lo que fue entendido como un final se convirti\u00f3 en un principio y la historia de la salvaci\u00f3n qued\u00f3 redimensionada. Cristo pasa de ser la esperanza de Israel a ser la clave de la historia humana universal. La superaci\u00f3n del nacionalismo religioso jud\u00ed\u00ado garantiz\u00f3 la supervivencia de la Iglesia. Si esta hubiera cedido a la tentaci\u00f3n de imponer la Ley mosaica a los conversos del paganismo, no habr\u00ed\u00ada pasado de ser una secta jud\u00ed\u00ada, y habr\u00ed\u00ada seguido el destino que la historia ten\u00ed\u00ada reservado al Juda\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>2. LA FIJACI\u00ed\u201cN DEL CANON. Junto a los escritos apost\u00f3licos aparecieron otros que, de modo an\u00f3nimo o pseudoepigr\u00e1fico, reclamaban la misma autoridad. Varios siglos dur\u00f3 la labor de discernimiento que condujo a fijar los libros que integran el Nuevo Testamento. Tres fueron los hechos que provocaron el debate interno de la Iglesia en esta l\u00ed\u00adnea.<\/p>\n<p>a) En primer lugar, la aparici\u00f3n de sectas o corrientes de pensamiento disidentes: los judeocristianos que, expulsados de la sinagoga y vistos con recelo por los helenistas, se fueron replegando sobre s\u00ed\u00ad mismos hasta desaparecer; los gn\u00f3sticos, que reconoc\u00ed\u00adan, junto a las Escrituras, el car\u00e1cter revelado de los escritos de los grandes maestros como transmisores de la verdadera tradici\u00f3n oral; los montanistas, que se consideraban portadores de una revelaci\u00f3n superior a la de los evangelios. Frente a estos grupos, la Iglesia necesitaba destacar la importancia de los evangelios y de los dem\u00e1s escritos apost\u00f3licos como \u00fanica norma y como revelaci\u00f3n definitiva.<\/p>\n<p>b) El segundo hecho fue el rechazo del Antiguo Testamento y la propuesta de un canon breve del Nuevo Testamento hecha por Marci\u00f3n a mediados del siglo II. Para \u00e9l el Dios Padre de Jesucristo no ten\u00ed\u00ada nada que ver con el Dios creador del Antiguo Testamento, y las \u00fanicas escrituras v\u00e1lidas eran un evangelio similar al de Lucas, sin las referencias jud\u00ed\u00adas, y diez cartas de Pablo. Esta iniciativa forz\u00f3 a la Iglesia a establecer el canon de libros revelados, eliminando los ap\u00f3crifos y sospechosos.<\/p>\n<p>c) Finalmente, el tercer hecho fue la publicaci\u00f3n del Diatessaron de Taciano, que, al hacer una s\u00ed\u00adntesis de los cuatro evangelios eliminando duplicados, combinando textos e incluso introduciendo algunas tradiciones, atentaba contra la tradici\u00f3n cuatriforme del evangelio. La obra fue aceptada al principio, puesto que era ortodoxa, pero jam\u00e1s lleg\u00f3 a suplantar a los cuatro evangelios.<\/p>\n<p>En esta situaci\u00f3n de pluralismo y b\u00fasqueda, los responsables de las Iglesias luchaban por conservar el dep\u00f3sito recibido y defenderlo de la agresi\u00f3n a que se ve\u00ed\u00ada sometido. El criterio seguido era el de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica, garantizada por la sucesi\u00f3n episcopal, por el contenido de los libros y por su uso en las asambleas. La tarea era doble: establecer el cat\u00e1logo de libros y fijar el texto recibido. El Canon de Muratori muestra que, a finales del siglo II, la mayor parte de los escritos neotestamentarios son reconocidos y le\u00ed\u00addos en la Iglesia de Roma. Los \u00fanicos escritos que faltan son Heb, 1-2Pe y 3Jn. Or\u00ed\u00adgenes, sin embargo, reflejando el uso de la Iglesia griega, distingue entre libros aceptados universalmente (los cuatro evangelios, He, 13 cartas de Pablo, 1Pe, 1Jn y Ap), los discutidos (2Pe, 2-3Jn, Heb, Sant y Jds) y los rechazados (los evangelios de los egipcios, Tom\u00e1s, Bas\u00ed\u00adlides y Mat\u00ed\u00adas). Eusebio reelabora a principios del siglo IV esta clasificaci\u00f3n, y coloca entre los aceptados la Carta a los hebreos. A finales del siglo IV se llega a un pleno acuerdo sobre el reconocimiento de los 27 libros que integran el Nuevo Testamento en el concilio de Cartago (397). En el siglo XVI los protestantes vuelven a plantear el problema de la canonicidad de ciertos escritos, al sustituir los criterios externos vinculados a la autoridad del Magisterio y de la tradici\u00f3n por criterios internos. El concilio de Trento reaccion\u00f3 frente a esto, y en el decreto Sacrosancta (8 abril 1546) defini\u00f3 solemnemente semel pro semper el canon de las Sagradas Escrituras. En el mundo cat\u00f3lico la cuesti\u00f3n quedaba definitivamente resuelta.<\/p>\n<p>En el contexto de la catequesis el problema del canon no pasar\u00ed\u00ada de ser un problema estrictamente teol\u00f3gico, si no fuera porque nos pone en contacto con un modo de actuar de la Iglesia directamente relacionado con la catequesis. Una verdad s\u00f3lo es asumida expresamente cuando es puesta en crisis. De este modo la crisis se convierte en un factor de crecimiento. En consonancia con la psicolog\u00ed\u00ada evolutiva, se puede afirmar que lo que es plenitud en una etapa de la vida, ha de ser puesto en crisis y superado para acceder a niveles superiores. La catequesis ha de ser fiel al principio de la superaci\u00f3n si quiere ser coherente con la historia de la revelaci\u00f3n y con la psicolog\u00ed\u00ada humana, y evitar fijaciones que bloquear\u00ed\u00adan el proceso de la fe.<\/p>\n<p>II. El contenido del Nuevo Testamento<br \/>\nEn el Nuevo Testamento podemos distinguir un primer bloque de libros de car\u00e1cter hist\u00f3rico formado por los evangelios, a los que se une el libro de los Hechos como segunda parte del evangelio de Lucas. Viene a continuaci\u00f3n el conjunto formado por las cartas de Pablo, el gran sistematizador del pensamiento cristiano, a las que unimos la Carta a los hebreos por las afinidades que presenta. En un tercer grupo se recogen las cartas dirigidas a la Iglesia universal, de ah\u00ed\u00ad el nombre de cat\u00f3licas. La colecci\u00f3n se cierra con el libro del Apocalipsis.<\/p>\n<p>1. SIN\u00ed\u201cPTICOS Y HECHOS. La palabra evangelio signific\u00f3 originariamente la paga que se daba al portador de una buena noticia y, m\u00e1s tarde, la buena noticia en s\u00ed\u00ad misma. Se utiliz\u00f3 sobre todo en el contexto del culto al emperador, considerado desde los tiempos de Alejandro Magno una manifestaci\u00f3n de la divinidad. Sin embargo, no es aqu\u00ed\u00ad donde hay que buscar el origen del t\u00e9rmino tal como se utiliza en el Nuevo Testamento. Su origen es claramente veterotestamentario. Utilizado para referirse a noticias relativas a la vida profana (2Sam 18,19-20), adquiere en el Deuteroisa\u00ed\u00adas un sentido profundamente teol\u00f3gico. En Is 40,9 aparece el mensajero de la paz con la misi\u00f3n de anunciar que Dios viene a traer la salvaci\u00f3n. El contenido de su anuncio se amplia en 52,7 y, en 61,1-3 aparecen sus destinatarios: los pobres, los cautivos, los que lloran, los abatidos&#8230;<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento su sentido va a sufrir una gran transformaci\u00f3n. Comienza significando el contenido del mensaje que Jes\u00fas anuncia: \u00abEl reino de Dios est\u00e1 cerca\u00bb (Mc 1,14). El aparece como mensajero o sujeto que anuncia la buena noticia, como aquel en el que se cumple la profec\u00ed\u00ada de Isa\u00ed\u00adas (Lc 4,18-21). Muy pronto, sin embargo, empieza a verse a Jes\u00fas como aquel que hace presente, en su palabra y sobre todo en su vida, el reino de Dios. De esta manera pasa de ser el que anuncia a ser objeto del anuncio. Cuando Marcos escribe su evangelio ya se ha producido esta transformaci\u00f3n, y por eso habla del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios (Mc 1,1). Pablo utiliza con frecuencia el t\u00e9rmino en sentido absoluto, indicando as\u00ed\u00ad que su contenido ha sido ya asumido por las comunidades. Una vez escritos los evangelios, se produce un nuevo cambio: se utiliza el t\u00e9rmino para designar los libros en que se narra el acontecimiento salvador que es Jesucristo. Primero se habla del evangelio tetramorfo y m\u00e1s tarde de los cuatro evangelios. El Canon de Muratori es testigo de esta evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>La Iglesia, sin embargo, siempre ha hablado del evangelio de Jesucristo para referirse a la salvaci\u00f3n que el hombre alcanza en \u00e9l como algo distinto de los libros en que se narra el acontecimiento. El objeto de su anuncio no es, por tanto, un libro, sino una persona de la que confiesa que es Hijo de Dios y salvador del mundo. La catequesis es por ello un verdadero acto de evangelizaci\u00f3n que implica existencialmente al enviado y al destinatario.<\/p>\n<p>Al comparar entre s\u00ed\u00ad los tres primeros evangelios, se observa que tienen bastantes puntos en com\u00fan, a la vez que notables diferencias. La investigaci\u00f3n en este terreno ha llevado a la conclusi\u00f3n de que Marcos es el m\u00e1s antiguo y fue utilizado como fuente por Mateo y por Lucas. Estos, adem\u00e1s, debieron utilizar un documento que se habr\u00ed\u00ada formado al recopilar palabras de Jes\u00fas y res\u00famenes de su predicaci\u00f3n. Cada uno de ellos, a su vez, debi\u00f3 contar con informaciones propias. Esta diversidad y unidad nos muestra que los evangelistas no pensaban en escribir biograf\u00ed\u00adas de Jes\u00fas, sino en presentar un testimonio escrito de la buena noticia del reino de Dios realizado en Jesucristo, Hijo de Dios, mes\u00ed\u00adas y salvador.<\/p>\n<p>a) El evangelio de Marcos fue escrito siguiendo un criterio geogr\u00e1fico, a partir de colecciones anteriores. En \u00e9l pueden aislarse f\u00e1cilmente unidades literarias menores, que parecen haber sido agrupadas por temas (milagros 4,35-5,43; controversias 2,1-3,6; instrucciones 9,33-50; par\u00e1bolas 4,1-34; etc). Estos materiales debieron ser organizados por el redactor a partir de la geograf\u00ed\u00ada, resultando la siguiente estructura: despu\u00e9s de una breve introducci\u00f3n (1,1-13), narra el ministerio de Jes\u00fas en Galilea (1,14-6,13), durante el cual fue formado el grupo de los Doce. Sigue a continuaci\u00f3n su actividad fuera de Galilea (6,14-8,26) y el viaje a Jerusal\u00e9n (8,27-10,52), estructurado a partir de los anuncios de la pasi\u00f3n (8,27-33; 9,30-32; 10,32-34). La \u00faltima parte nana la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n (11,1-13,37) y la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n (14,1-8). M\u00e1s tarde se le a\u00f1adi\u00f3 un relato de las apariciones (16,9-20).<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n identifica a su autor con el Juan Marcos de He 12,12, relacionado con Pablo y Bernab\u00e9 (He 12,25; Col 4,10; 2Tim 4,11) y con Pedro (IPe 5,13). Este habr\u00ed\u00ada escrito su evangelio para los cristianos de Roma (pr\u00f3logo antimarcionista, Ireneo, Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada) entre el 60 y el 70.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 motivos le impulsaron a escribir el evangelio, iniciando as\u00ed\u00ad un g\u00e9nero literario nuevo y de importancia \u00fanica en la vida de la Iglesia? La respuesta a esta pregunta hay que buscarla en la comunidad para la que escribe. Roma vive bajo la crueldad de Ner\u00f3n, que incendia la ciudad el a\u00f1o 64 y desata la primera gran persecuci\u00f3n contra los cristianos, acusados del mismo. En ella mueren Pedro y Pablo. En Palestina se vive un per\u00ed\u00adodo de agitaci\u00f3n que lleva a la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n en el 70. En este ambiente de violencia y persecuci\u00f3n, los cristianos ven desaparecer a sus l\u00ed\u00adderes sin que se produzca la parus\u00ed\u00ada. Esto provoca una profunda ansiedad que pone en peligro la fidelidad a la fe recibida y la estabilidad del grupo. Para hacer frente a la crisis se vuelven a los or\u00ed\u00adgenes, a Jes\u00fas,<br \/>\ncon el deseo de encontrar en su mensaje y en su vida el sentido de la historia que estaban viviendo, de ah\u00ed\u00ad que la cruz sea una de las claves teol\u00f3gicas de este evangelio. La muerte de Cristo es el ofrecimiento al Padre hecho para salvaci\u00f3n de los hombres (Mc 10,45; 14,24). Es precisamente en ese gesto de suprema renuncia y entrega donde se realiza su mesianismo. Este es tambi\u00e9n el sentido de la cruz que ellos est\u00e1n soportando y el valor de su sufrimiento. La preocupaci\u00f3n del evangelista no es refutar errores o desmentir falsas interpretaciones, sino confirmar la fe de una comunidad en crisis.<\/p>\n<p>La intencionalidad catequ\u00e9tica del escrito no aparece s\u00f3lo en la clave de la cruz. La unidad tem\u00e1tica de las secciones, la incipiente organizaci\u00f3n eclesial, la declaraci\u00f3n del centuri\u00f3n en el momento de la muerte (Mc 15,39) y el cap\u00ed\u00adtulo 13, entre otras cosas, muestra que estamos ante un escrito que trata de ayudar a una comunidad atormentada por profundos interrogantes que necesitan ser despejados. La doctrina empieza a sistematizarse, las funciones se estructuran seg\u00fan las necesidades, la personalidad y car\u00e1cter divino de Jes\u00fas se van defendiendo, la historia contempor\u00e1nea es interpretada a la luz de la historia de Jes\u00fas y de su doctrina&#8230; Marcos refleja una comunidad preocupada por la firmeza de la fe de sus miembros y la perseverancia en medio de la dificultad y la persecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) Mateo es el m\u00e1s extenso de los cuatro evangelios. Escrito entre el 80 y el 90, refleja la situaci\u00f3n de una comunidad que trata de comprender su relaci\u00f3n con el juda\u00ed\u00adsmo. Comienza con el evangelio de la infancia, que destaca la vinculaci\u00f3n de Jes\u00fas con el pueblo de Israel, su ascendencia dav\u00ed\u00addica y la universalidad de la salvaci\u00f3n. Sigue la primera parte (3,1-13,53), que es la proclamaci\u00f3n del Reino por las obras y las palabras de Jes\u00fas. Introducido en la vida p\u00fablica por Juan, es bautizado en el Jord\u00e1n antes de adentrarse en el desierto, donde ser\u00e1 sometido a las mismas tentaciones que el pueblo de Dios (3-4). El serm\u00f3n de la monta\u00f1a (5-7) muestra la nueva justicia, superior a la de los escribas y fariseos, que debe caracterizar a los disc\u00ed\u00adpulos. La implantaci\u00f3n del Reino no ser\u00e1, sin embargo, f\u00e1cil: encuentra numerosas resistencias, que Jes\u00fas va venciendo con su poder (8-9), si bien los adversarios se volver\u00e1n contra los mensajeros que lo anuncien (10); esto no es de extra\u00f1ar, puesto que \u00e9l mismo ha sido objeto de incomprensi\u00f3n y de hostilidad (11-12). La raz\u00f3n de este rechazo es la dureza de coraz\u00f3n que hace incomprensible el misterio del Reino (13).<\/p>\n<p>La segunda parte es una descripci\u00f3n de las diversas posturas que se adoptan ante el anuncio del Reino: la fe y el rechazo (13,54-16,12). A partir de este momento se sigue m\u00e1s fielmente el relato de Marcos. Frente a la incredulidad de sus paisanos y de Herodes (13,54-14,12), destaca la adhesi\u00f3n de la multitud (14,13-36). Jes\u00fas aparece en esta secci\u00f3n criticando unas tradiciones (15,1-20) y unas ense\u00f1anzas (16,1-12) que obstaculizan la fe de la gente sencilla (15,21-39). La profesi\u00f3n de fe de Pedro (16,13-20) enlaza esta parte con la siguiente.<\/p>\n<p>La tercera parte (16,21-20,34) muestra el viaje a Jerusal\u00e9n, a lo largo del cual se va explicando el sentido de la cruz a partir.de los tres anuncios de la pasi\u00f3n (16,21-23; 17,22-23; 20,17-19). La muerte violenta es el final de un profeta que quiere permanecer fiel a su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>La cuarta parte (21-25) recoge la actividad y discursos de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n, los dos d\u00ed\u00adas anteriores a la pasi\u00f3n. En el primero tiene lugar la entrada en la ciudad y el episodio del templo (21,1-22,17); en el segundo destacan las discusiones en el templo (21,23-23,39) y el discurso escatol\u00f3gico (24,3-25,46). Jes\u00fas se presenta como mes\u00ed\u00adas, pero no es aceptado por los responsables del pueblo. Esto provoca una fuerte discusi\u00f3n p\u00fablica, que termina con la desautorizaci\u00f3n abierta de los escribas y fariseos y el anuncio del final de un sistema religioso centrado en el templo. Una vez que se ha retirado, Jes\u00fas se dedica a advertir a los suyos de las dificultades que se avecinan, exhort\u00e1ndoles a permanecer fieles. El evangelio se cierra con el relato de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas (26-28).<\/p>\n<p>La identificaci\u00f3n del autor con el ap\u00f3stol Mateo no encuentra apoyo en la cr\u00ed\u00adtica interna. El uso que hace del Antiguo Testamento muestra que est\u00e1 dirigido a una comunidad que le reconoce autoridad, es decir, de judeocristianos, a la que habr\u00ed\u00ada que situar en Siria entre los a\u00f1os 80 y 90.<\/p>\n<p>El problema de los grupos judeocristianos era clarificar su situaci\u00f3n de cara al juda\u00ed\u00adsmo. Estos cristianos segu\u00ed\u00adan obedeciendo la Ley y lucharon en la Iglesia primitiva por la obligatoriedad de sus preceptos, creando no pocos enfrentamientos con los helenistas a causa de ello. Por otra parte, en el a\u00f1o 80 fueron proscritos por el juda\u00ed\u00adsmo oficial al ser considerados entre los grupos sectarios. Mateo propone una salida por v\u00ed\u00ada de superaci\u00f3n y cumplimiento: la Ley ha quedado inutilizada porque las exigencias del evangelio son mayores (Mt 5,24-48); la piedad exterior resulta insuficiente y vac\u00ed\u00ada ante la actitud del coraz\u00f3n (6,1-18); esto significa la implantaci\u00f3n de un orden religioso nuevo (6,19-7,27), en el cual tienen cabida todos los hombres (28,19).<\/p>\n<p>El evangelio de Mateo es, por consiguiente, un escrito de consolaci\u00f3n para una comunidad angustiada por las exigencias de una doble fidelidad. Su autor fue capaz de mirar al pasado para encontrar en las profec\u00ed\u00adas el sentido del presente, sin que esto significara defender planteamientos regresivos. Esto implicaba una superaci\u00f3n del juda\u00ed\u00adsmo de modo pac\u00ed\u00adfico, sin ruptura. Al mismo tiempo proyecta una nueva luz sobre el presente eclesial de la comunidad, ocupada en mejorar sus relaciones interiores, su organizaci\u00f3n, los actos de culto y el apostolado.<\/p>\n<p>Desde un punto de vista catequ\u00e9tico, hay que destacar en primer lugar el hecho de la alternancia relato-discurso que parece responder al convencimiento de que en Jes\u00fas se dan dos aspectos complementarios: su vida y su mensaje. La dimensi\u00f3n existencial y la doctrinal de la fe quedan as\u00ed\u00ad diferenciadas y a la vez vinculadas. Son aspectos pero no realidades distintas. El olvido de esta relaci\u00f3n lleva a comportamientos pastorales que, a la larga, dan lugar a cristianos cultos, pero no adultos en la fe. Otro hecho significativo es que numerosos pasajes de este evangelio reflejan la pr\u00e1ctica catequ\u00e9tica de la Iglesia primitiva. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, el serm\u00f3n de la monta\u00f1a es una catequesis sobre la identidad del disc\u00ed\u00adpulo de Cristo, en contraposici\u00f3n con la ense\u00f1anza de los escribas y fariseos, y el discurso eclesi\u00e1stico, una instrucci\u00f3n sobre las relaciones entre los miembros de la comunidad.<\/p>\n<p>c) La obra de Lucas se divide en dos partes que \u00e9l relaciona en He 1,1. La estructura global de Lc-He refleja que el autor ha seguido un criterio a la vez geogr\u00e1fico y teol\u00f3gico, en el cual Jerusal\u00e9n es el centro del mundo y de la historia. Despu\u00e9s del pr\u00f3logo (Lc 1,1-4), en el que explica el m\u00e9todo seguido y las razones que le han llevado a escribir el evangelio, coloca la historia de la infancia (1,5-2,52). Contraponiendo la anunciaci\u00f3n y nacimiento de Juan y de Jes\u00fas, muestra el car\u00e1cter excepcional del Mes\u00ed\u00adas frente al precursor. Sigue a continuaci\u00f3n la introducci\u00f3n al ministerio de Jes\u00fas (3,1-4,13) con el ministerio de Juan y las tentaciones en el desierto.<\/p>\n<p>El resto de la obra sigue un plan conc\u00e9ntrico en la distribuci\u00f3n de las secciones: a) ministerio de Jes\u00fas en Galilea (Lc 4,14-9,50); b) viaje a Jerusal\u00e9n (9,51-19,27); c) en Jerusal\u00e9n: la Pascua (19,28-24,53); c) en Jerusal\u00e9n: Pentecost\u00e9s y primeros pasos (He 1,1-9,31); b) el camino hacia los gentiles (9,32-15,35); a) ministerio de Pablo entre los gentiles (15,36-28,31).<\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n que en el tercer evangelio Jerusal\u00e9n nunca es punto de partida de ninguna acci\u00f3n. Siempre es el lugar hacia el cual Jes\u00fas se dirige para cumplir en ella plenamente su misi\u00f3n. Una vez realizada, Jerusal\u00e9n es punto de partida de la difusi\u00f3n del evangelio. La actividad de Jes\u00fas va desde el ambiente gentil de Galilea a la ciudad santa. La actividad de la Iglesia empieza en Jerusal\u00e9n y termina en medio de los gentiles. Jerusal\u00e9n es, pues, el centro geogr\u00e1fico hacia el que todo confluye y desde el que todo irradia. Pero es, adem\u00e1s, el lugar en el que acontece la pascua de Jes\u00fas, es decir, su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n. Por ello es un s\u00ed\u00admbolo teol\u00f3gico y los acontecimientos que la tuvieron por escenario son el centro de la historia. El pasado culmina en el tiempo de Jes\u00fas y este es el comienzo del futuro. Lucas conjuga perfectamente dos niveles de lectura: el hist\u00f3rico-geogr\u00e1fico y el simb\u00f3lico-teol\u00f3gico. De ese modo transforma la historia de la humanidad en historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lucas salva a la Iglesia primitiva del nacionalismo religioso, que le habr\u00ed\u00ada hecho replegarse en s\u00ed\u00ad misma. Este planteamiento global, en el que los paganos aparecen como destinatarios del evangelio, y la insistencia en el rechazo del mismo por parte de los jud\u00ed\u00ados, nos hace pensar que fue escrito para defender el universalismo de la salvaci\u00f3n frente a las pretensiones de los judaizantes. En este sentido podemos afirmar que su autor pertenec\u00ed\u00ada al c\u00ed\u00adrculo de Pablo, el ap\u00f3stol de los gentiles. Por otra parte, dado que viene a calmar las inquietudes religiosas de quienes, siendo jud\u00ed\u00ados, se vieron excomulgados por la Sinagoga, su redacci\u00f3n no puede ser anterior al a\u00f1o 80.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista catequ\u00e9tico, la obra de Lucas es la que mejor refleja la praxis de la primera comunidad. En el pr\u00f3logo aparece reflejado el talante catequ\u00e9tico del autor en su dependencia de la tradici\u00f3n -despu\u00e9s de investigarlo todo cuidadosamente desde los or\u00ed\u00adgenes-, en su sistematicidad -por su orden- y en su intencionalidad -para que compruebes la solidez de las ense\u00f1anzas que has recibido- (cf DGC 42-45).<\/p>\n<p>2. ESCRITOS DE PABLO. La persona y la obra de san Pablo son de una importancia excepcional por haber sido el gran promotor de la apertura a los paganos y por su gran producci\u00f3n literaria. Para comprender su pensamiento tal como aparece reflejado en las cartas, hay que tener en cuenta que pertenece a dos medios culturales diferentes: el jud\u00ed\u00ado y el helenista. Frente a sus adversarios defiende su origen jud\u00ed\u00ado (G\u00e1l 2,15; Flp 3,5) y su celo por la tradici\u00f3n de los padres (G\u00e1l 1,14); Lucas nos informa de que fue educado en la escuela de Gamaliel (He 22,3) y que vivi\u00f3 en Jerusal\u00e9n (He 26,4-5.9-11). Su formaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada se refleja en el modo como interpreta el Antiguo Testamento, en los recursos literarios que utiliza y, sobre todo, en su pensamiento. Su concepci\u00f3n del mundo, su misticismo y sus continuas referencias a la Escritura reflejan un esp\u00ed\u00adritu influido por la religiosidad prof\u00e9tica en contacto con las corrientes apocal\u00ed\u00adpticas. El influjo helenista fue menor pero tambi\u00e9n se deja sentir en el vocabulario, en algunas de sus ideas, que parece tomar del ambiente estoico y de los cultos mist\u00e9ricos, y en las referencias a costumbres del mundo gentil. Pablo pose\u00ed\u00ada la personalidad adecuada para llevar a cabo el trasvase del mensaje cristiano desde los c\u00ed\u00adrculos jud\u00ed\u00ados a los helenistas, y ese fue su gran servicio a la Iglesia del siglo primero.<\/p>\n<p>Otro factor a tener en cuenta es el car\u00e1cter ocasional de sus escritos. Cuando Pablo empieza a escribir no se dan en los ambientes cristianos las circunstancias necesarias para que surja una literatura. \u00danicamente se dan problemas que reclaman una soluci\u00f3n r\u00e1pida. De ah\u00ed\u00ad que aparezcan las cartas. Estas no son una presentaci\u00f3n sistem\u00e1tica del mensaje cristiano ni abordan todos los problemas y situaciones en que el creyente puede verse. M\u00e1s a\u00fan: no todas son de la misma naturaleza.<\/p>\n<p>El tercer factor que condiciona la lectura de las cartas paulinas es que su autor incorpora a las mismas materiales anteriores. Sus referencias al kerigma, los himnos, los cat\u00e1logos de vicios y de virtudes, etc., son prestaciones que \u00e9l toma del ambiente. Lo mismo que los evangelistas, tom\u00f3 ciertos materiales y los incorpor\u00f3 a sus escritos, si bien su labor creadora fue mucho m\u00e1s intensa. Su conciencia religiosa le llev\u00f3 a hacer del evangelio algo vivo que hab\u00ed\u00ada de iluminar la existencia concreta de los creyentes, dar un sentido a los problemas en los que se debat\u00ed\u00adan y proporcionar una respuesta a los interrogantes que se planteaban. Todo esto tuvo que hacerlo en un clima de tensi\u00f3n, ya que hab\u00ed\u00ada quienes negaban la autenticidad de su apostolado o pon\u00ed\u00adan en duda su doctrina sobre la libertad frente a la Ley, y quienes soliviantaban a las comunidades con un cierto laxismo en el orden moral o la predicaci\u00f3n de ideas pregn\u00f3sticas en el orden doctrinal.<\/p>\n<p>Pablo conserva del juda\u00ed\u00adsmo el celo en la defensa de lo divino, que le llev\u00f3 primero a perseguir a los cristianos y luego a entregarse totalmente a la causa de Cristo (Flp 3,3-15); el sentido religioso de la historia que le hace hablar de la salvaci\u00f3n como una realidad que une el tiempo y la eternidad (Ef 1,3-14); el car\u00e1cter misionero de la existencia, que le lleva a entender su apostolado como un don que debe entregar gratuitamente (lCor 9,15-18); el sentido de Dios como Padre misericordioso (2Cor 1,3-4), paciente y consolador (Rom 15,5), fuente de salvaci\u00f3n (Ef 1,3), a quien va dirigida siempre la oraci\u00f3n; el sentido lit\u00fargico de la vida, concebida como un acto de culto a Dios (Rom 12,1-2). T\u00ed\u00adpicamente cristianas son sus ideas sobre la centralidad de Cristo, cuyo amor nada ni nadie le puede arrebatar (Rom 8,3-39), que ha sido constituido Se\u00f1or (Flp 2,11), y la fe en el Esp\u00ed\u00adritu que, recibido en el bautismo (Rom 5,5), nos hace hijos de Dios (Rom 8,14-17).<\/p>\n<p>Desde una perspectiva catequ\u00e9tica, san Pablo representa, en primer lugar, la capacidad creativa del evangelizador, fruto de un esp\u00ed\u00adritu abierto a la realidad y a los problemas de los hombres que escuchan su mensaje. La expresi\u00f3n m\u00e1xima de esta apertura fue la acogida de los gentiles en el seno de la comunidad cristiana como miembros de pleno derecho. Desde el evangelio se\u00f1ala el camino a seguir, corrige desviaciones, ampl\u00ed\u00ada o limita las libertades, estimula en la dificultad. Su lucha le lleva a situaciones de compromiso tanto frente a los jud\u00ed\u00ados, que rechazaban el mensaje, como frente a los judaizantes, que lo tergiversaban. En segundo lugar, Pablo es prototipo de la preocupaci\u00f3n del ap\u00f3stol por los que ha engendrado a la fe, a los que no abandona, por la responsabilidad que siente sobre ellos. El se sabe un intermediario que trata de acercar el hombre a Cristo. Al mismo tiempo es consciente del deber que tiene sobre la salud espiritual de aquellos que han aceptado el evangelio por su palabra. En tercer lugar, Pablo es prototipo de la libertad de esp\u00ed\u00adritu frente a la tradici\u00f3n y al pasado. Su doctrina sobre la gracia como superaci\u00f3n de la Ley parece m\u00e1s propia de un gentil que de un jud\u00ed\u00ado. Eso explica las dificultades que encontr\u00f3 en el seno de la misma comunidad cristiana. Finalmente, Pablo es una muestra de que la cruz acompa\u00f1a al mensajero del evangelio. El sufri\u00f3 la persecuci\u00f3n desde todos los flancos: desde el c\u00ed\u00adrculo de sus hermanos en la fe, desde el mundo jud\u00ed\u00ado y desde el Imperio romano. Sinti\u00f3 en su propia carne los dolores de parto con que naci\u00f3 la Iglesia (cf 2Cor 4,7-18).<\/p>\n<p>3. CARTAS CAT\u00ed\u201cLICAS. Son escritos breves que no est\u00e1n dirigidos a una persona o comunidad concreta, sino a toda la Iglesia, de ah\u00ed\u00ad el nombre de cat\u00f3licas o eclesiales. Debido a su antig\u00fcedad, son una buena fuente de informaci\u00f3n sobre la vida de los primeros grupos cristianos, su organizaci\u00f3n, el culto y sus planteamientos doctrinales. Surgidas en los ambientes judeocristianos, pretenden dar respuesta al problema de estar en el mundo sin ser del mundo. Los cristianos eran conscientes de que el mundo ten\u00ed\u00ada que recibir el mensaje de la salvaci\u00f3n por su predicaci\u00f3n y su testimonio, y a la vez se sent\u00ed\u00adan extra\u00f1os en \u00e9l por el rechazo de su anuncio. El peligro que les amenazaba era replegarse sobre s\u00ed\u00ad mismos y olvidar la misi\u00f3n, o bien contemporizar con el mundo y suavizar las exigencias del evangelio para hacerlo m\u00e1s aceptable. Las cartas alumbran un camino de soluci\u00f3n, insistiendo en la paciencia para soportar las pruebas y en la fidelidad al Se\u00f1or. La fe y el bautismo son el \u00fanico camino para entrar en el reino de la luz establecido por Cristo en su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n. Gracias a la salvaci\u00f3n por \u00e9l alcanzada y mediante el Esp\u00ed\u00adritu, el cristiano, hecho hijo de Dios, puede combatir por la verdad hasta la vuelta de Jes\u00fas como juez del mundo. La vida moral se centra en el amor a Dios y al pr\u00f3jimo, que une a los creyentes entre s\u00ed\u00ad y con Dios como una gran familia, en la Iglesia. El fundamento de esta fe y de este modo de vivir es la vida y las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas. Dada esta orientaci\u00f3n fundamental, las cartas cat\u00f3licas son un buen testimonio de la par\u00e9nesis cristiana primitiva. A sus autores no les preocupa tanto la presentaci\u00f3n del kerigma para suscitar la fe en Jesucristo cuanto la predicaci\u00f3n en clave moralizante dirigida a quienes pertenecen a la Iglesia. A estos se les presenta su mensaje con la exigencia de vivir los acontecimientos de cada d\u00ed\u00ada seg\u00fan las normas de la fe y guiados por el ejemplo del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Desde un punto de vista catequ\u00e9tico estos escritos proyectan su luz sobre el problema que se plantea a los cristianos que quieren vivir la doble exigencia de la fidelidad a Cristo y del servicio a los hombres. El influjo materialista del ambiente y las dificultades pueden llevar a las comunidades a la rutina y a la mediocridad y estas, a la p\u00e9rdida del fervor primero y a la superficialidad. La raz\u00f3n \u00faltima de esto es el cansancio de los creyentes, empe\u00f1ados en una lucha que dura demasiado tiempo. En esas circunstancias es necesaria la vuelta a Cristo, maestro de vida y de doctrina, que permite lograr la coherencia entre la vida y la fe, corregir la impaciencia y evitar la adulteraci\u00f3n del mensaje.<\/p>\n<p>4. ESCRITOS JO\u00ed\u0081NICOS. Se incluyen en este apartado el cuarto evangelio, las cartas de Juan y el Apocalipsis. A pesar de las notables diferencias que existen entre ellos, sobre todo en cuanto al g\u00e9nero literario, las coincidencias son tan notables que permiten considerarlos escritos relacionados entre s\u00ed\u00ad y conectados con el ap\u00f3stol san Juan. Brown distingue cuatro etapas en la historia de los grupos en los que surgieron estos escritos. En un primer momento (fase preevang\u00e9lica) se trataba de un grupo de seguidores de Juan Bautista que no dudaron en aceptar a Jes\u00fas como mes\u00ed\u00adas. A estos debieron unirse m\u00e1s tarde algunos procedentes de Samaria, que introdujeron una visi\u00f3n m\u00e1s elevada de Jes\u00fas con la idea de la preexistencia y del descendimiento al mundo, junto con la cr\u00ed\u00adtica de las instituciones jud\u00ed\u00adas. Debido a esto, las ya tensas relaciones con el juda\u00ed\u00adsmo oficial se agravaron, llegando a ser expulsados de la sinagoga.<\/p>\n<p>En esta nueva situaci\u00f3n (fase de la redacci\u00f3n del evangelio), el grupo entr\u00f3 en conflicto con otros grupos cristianos que no compart\u00ed\u00adan sus planteamientos cristol\u00f3gicos, sobre todo los judeocristianos, que valoraban m\u00e1s la ascendencia dav\u00ed\u00addica de Jes\u00fas y eran reacios a la admisi\u00f3n de paganos en su seno. En un tercer momento (fase de la redacci\u00f3n de las cartas), surge la tensi\u00f3n en el seno de la comunidad al aparecer dos modos opuestos de interpretar el evangelio, por la incorporaci\u00f3n de un nuevo grupo influenciado por las ideas gn\u00f3sticas. Finalmente (fase posterior a las cartas) el grupo se disuelve al integrarse una secci\u00f3n en los grupos her\u00e9ticos de la \u00e9poca y la otra en la gran Iglesia que ya ha asumido la doctrina de la preexistencia del Verbo.<\/p>\n<p>a) El cuarto evangelio. Para comprender la naturaleza del cuarto evangelio hay que tener en cuenta que aparece en el seno de una comunidad que est\u00e1 en conflicto con otros correligionarios, por la diversidad de planteamientos, y con el mundo jud\u00ed\u00ado, al cual pertenecen muchos de los miembros que integran el grupo y que acaba por expulsarlos de la sinagoga; y que vive sometida a la presi\u00f3n de las corrientes de pensamiento del momento como el gnosticismo, el hermetismo, el judeohelenismo y los movimientos heterodoxos jud\u00ed\u00ados.<\/p>\n<p>Aunque el autor nos dice para qu\u00e9 escribi\u00f3 el evangelio (20,30-31), la finalidad y destinatarios del mismo no son f\u00e1ciles de determinar. La diversidad de teor\u00ed\u00adas existentes nos lleva a hablar no de uno, sino de varios destinatarios y objetivos. A los judeocristianos, preocupados por una doble fidelidad -a su fe en Jes\u00fas y a la religi\u00f3n de los padres-, y rechazados por el juda\u00ed\u00adsmo oficial, les exhorta a permanecer fieles a Jes\u00fas, el mec\u00ed\u00adas, que vino a sustituir las fiestas e instituciones hebreas de las que hab\u00ed\u00adan sido excluidos. A todos los cristianos intenta confirmarlos en la fe, sometida a prueba por las dificultades que encuentran. Tampoco faltan intenciones pol\u00e9micas contra los disc\u00ed\u00adpulos del Bautista, que pretend\u00ed\u00adan engrandecer su figura a costa de Jes\u00fas, y contra los jud\u00ed\u00ados. Es posible, adem\u00e1s, que el autor haya tenido presentes las corrientes filos\u00f3fico-religiosas del momento, como el gnosticismo, el mande\u00ed\u00adsmo o Fil\u00f3n.<\/p>\n<p>Se han propuesto varias posibilidades de estructurar el texto. Todos coinciden en considerar el pr\u00f3logo como una unidad literaria independiente, elaborada a partir de un himno cristiano primitivo adaptado por el redactor. De hecho, si se eliminan los elementos narrativos (1,6-9.12b-13.15.17), el resto tiene sentido y puede ser entendido como una profesi\u00f3n de fe. Tambi\u00e9n hay acuerdo en considerar el cap\u00ed\u00adtulo 21 como un relato adicional de las apariciones. Excluidos el pr\u00f3logo y el ep\u00ed\u00adlogo, la obra primitiva se divide en dos partes: el libro de los signos (1,19-12,50) y el libro de la gloria (13,1-20,31); o bien en tres: de Juan a Jes\u00fas (1,19-51), la obra del Mes\u00ed\u00adas (2,1-19,42) y la nueva creaci\u00f3n (20,1-31).<\/p>\n<p>La extensi\u00f3n y profundidad de la teolog\u00ed\u00ada de Jn no permite intentar aqu\u00ed\u00ad una s\u00ed\u00adntesis. Sin embargo, en el contexto de la actividad catequ\u00e9tica de la Iglesia, debe tenerse en cuenta, en primer lugar, la presencia de la dimensi\u00f3n simb\u00f3lica en todo el evangelio. Juan llama a los milagros signos (2,11). El signo es la manifestaci\u00f3n exterior de una realidad interior, la expresi\u00f3n material de una realidad espiritual y -en el orden religioso- la encarnaci\u00f3n hist\u00f3rica de una realidad trascendente. Para Juan, el primer signo es la Palabra hecha carne, el Hijo preexistente que habita entre los hombres. Como es necesaria la inteligencia para comprender el signo, as\u00ed\u00ad es necesaria la fe para comprender la verdadera naturaleza de Jes\u00fas. Juan educa la capacidad de ver en profundidad conduciendo, en su relato, la mirada desde la superficie de las cosas materiales a la profundidad de las realidades espirituales. As\u00ed\u00ad pasa del agua a la gracia (4,10-14), de la par\u00e1lisis al pecado (5,6-14), del pan a la eucarist\u00ed\u00ada (6,5-14.32-35), etc.<\/p>\n<p>En una sociedad positivista y materialista como la actual, es necesario recuperar para la catequesis el valor simb\u00f3lico de la realidad. S\u00f3lo desde este presupuesto es posible facilitar la experiencia religiosa que toda catequesis debe buscar. Relacionado con el simbolismo est\u00e1 el tema del sacramentalismo. Los investigadores no est\u00e1n de acuerdo a la hora de precisar si el evangelio contiene referencias a la vida sacramental de la Iglesia primitiva, pero s\u00ed\u00ad coinciden en que muy pronto fue utilizado este evangelio para ilustrar los sacramentos cristianos. As\u00ed\u00ad aparece la curaci\u00f3n del paral\u00ed\u00adtico de la piscina (5,1-18) en las catequesis sobre el bautismo y el discurso del pan de vida (6,32-66) en relaci\u00f3n con la eucarist\u00ed\u00ada. Para valorar justamente el cuarto evangelio en su dimensi\u00f3n sacramental, hay que tener en cuenta que todo texto -y por tanto tambi\u00e9n los textos b\u00ed\u00adblicos- es una realidad pre\u00f1ada de significados que afloran cuando es le\u00ed\u00addo desde diversas situaciones existenciales, al margen de la intenci\u00f3n de su autor. Esto es posible, porque el texto, en \u00faltimo t\u00e9rmino, no tiene como objetivo ser considerado en s\u00ed\u00ad mismo, sino ayudar a la comprensi\u00f3n de la propia realidad del que lo lee. Es, por consiguiente, una clave desde la que es posible interpretar esa realidad, una luz que ayuda a descubrir su sentido. Finalmente hay que destacar, desde una perspectiva catequ\u00e9tica, la capacidad del autor de presentar el misterio de Cristo teniendo en cuenta su entorno eclesial y cultural. Juan no se limita a transmitir lo recibido, sino que interpreta la tradici\u00f3n, explicita su significado, alterando si es necesario los datos hist\u00f3ricos, de modo que sea respuesta a los interrogantes y problemas que se le plantean. Su insistencia en la preexistencia, a costa de la ascendencia dav\u00ed\u00addica de Jes\u00fas, representa un progreso en la revelaci\u00f3n que no fue f\u00e1cilmente aceptado por los grupos judeocristianos. La catequesis de Juan no es la transmisi\u00f3n de un saber desencarnado, sino un proceso de profundizaci\u00f3n que saca a la luz el sentido \u00faltimo de la verdad transmitida, corrige las posibles desviaciones en la interpretaci\u00f3n, se enfrenta a los planteamientos de los adversarios y fortalece la fe de los creyentes.<\/p>\n<p>b) Las tres cartas que se relacionan con Juan nos proporcionan importantes datos sobre la situaci\u00f3n de los grupos cristianos en aquel momento. La tercera sale al frente de un problema interno. El autor critica la conducta inhospitalaria de Diotrefes, jefe de una comunidad, que se niega a recibir a sus enviados. No se dice cu\u00e1l es la raz\u00f3n de la negativa, pero el tenor de la carta deja entrever que se trata de diferencias doctrinales (vv. 3-4). La segunda est\u00e1 dirigida a una comunidad que tiene problemas doctrinales por la presencia de quienes negaban la encarnaci\u00f3n del Verbo. Frente a estos recomienda que vivan seg\u00fan la verdad, practicando el mandato del amor y sin trato con los seductores. El inter\u00e9s de estas cartas reside en que nos informan de la existencia de una organizaci\u00f3n misionera en la Iglesia y de la autoridad de un presb\u00ed\u00adtero sobre varias comunidades.<\/p>\n<p>La m\u00e1s importante es, sin duda, la primera de las cartas. La fe de la comunidad que en ella se refleja est\u00e1 amenazada por doctrinas que niegan que Jes\u00fas sea el Cristo o el Hijo (2,22-23). Se deb\u00ed\u00ada tratar de herejes que negaban la identidad entre el Jes\u00fas hist\u00f3rico y el Cristo de la fe. No est\u00e1 muy claro a qui\u00e9nes se refiere en concreto, pero podemos identificarlos como precursores del docetismo y del gnosticismo. Contra ellos argumenta que es incompatible el ser hijos de Dios con la falta de amor al hermano; que Jes\u00fas es el mes\u00ed\u00adas, Hijo de Dios encarnado, y que el amor es la primera de las exigencias. De alguna manera el autor aborda el fundamento de toda la existencia cristiana: la fe en Jes\u00fas como mes\u00ed\u00adas e Hijo de Dios configura la vida como una relaci\u00f3n de amor con Dios y con los hermanos, que se manifiesta en la rectitud moral.<\/p>\n<p>c) El Apocalipsis cierra la colecci\u00f3n de escritos del Nuevo Testamento. Es un libro desconcertante y dif\u00ed\u00adcil que, sin embargo, atrapa el inter\u00e9s de quien se adentra en \u00e9l con el deseo de captar su mensaje. Por la dificultad que encierra el lenguaje simb\u00f3lico, ha sido uno de los libros m\u00e1s olvidados, cuyo mensaje permanece oculto al pueblo cristiano a pesar de su fuerza y permanente actualidad.<\/p>\n<p>En el libro, adem\u00e1s del pr\u00f3logo (1,1-3) y del ep\u00ed\u00adlogo (22,6-21), pueden distinguirse dos partes: la primera (1,4-3,22) est\u00e1 constituida por siete cartas dirigidas a las Iglesias, precedidas de una introducci\u00f3n lit\u00fargica (1,4-20); la segunda, m\u00e1s amplia, se divide a su vez en cinco secciones (Introducci\u00f3n: 4-5; Los sellos: 6,1-7,17; Las trompetas: 8,1-11,14; Las tres se\u00f1ales: 11,15-16,16; Conclusi\u00f3n: 16,17-22,5).<\/p>\n<p>El contenido del libro es diferente en cada parte. La primera tiene por objeto las situaciones en que viven las comunidades cristianas, a las que se amonesta para que guarden intacto el dep\u00f3sito de la fe y procedan rectamente en el orden moral. La segunda es una teolog\u00ed\u00ada de la historia. Trata de confortar a unos hombres que viven angustiados y cuestionados por la persecuci\u00f3n de que son objeto. Su mensaje es que conf\u00ed\u00aden, porque la persecuci\u00f3n acabar\u00e1 y Dios triunfar\u00e1 sobre los enemigos de sus fieles. El pr\u00f3logo del libro (1,3) sit\u00faa todo el anuncio en un contexto lit\u00fargico. La Iglesia tiene acceso al sentido de su vida y de los acontecimientos en que se ve envuelta, en un clima de oraci\u00f3n y de escucha de la palabra de Dios.<\/p>\n<p>La proyecci\u00f3n catequ\u00e9tica del libro es evidente. El creyente de hoy, como el de todos los tiempos, tiene necesidad de comprenderse a s\u00ed\u00ad mismo en un mundo que es hostil a Dios; tiene que encontrar respuesta al problema del rechazo del evangelio y de sus valores en una sociedad materializada y seducida por el valor de lo inmediatamente \u00fatil; tiene que encontrar su identidad en una ciudad secularizada y autosuficiente. El cansancio que genera un esfuerzo sin sentido o el sufrimiento absurdo puede llevar a posturas de conformismo e incluso de rechazo del mensaje. El autor del Apocalipsis se hizo visionario para hallar la salida del laberinto de la historia que viv\u00ed\u00adan las comunidades de aquel momento. La imaginaci\u00f3n, guiada por la fe, ha de crear, en la reflexi\u00f3n y en la oraci\u00f3n, respuestas convincentes a los nuevos problemas. A la Iglesia se le plantea en cada momento de su historia la necesidad de encontrar su identidad y su lugar en el mundo, sin ser del mundo. Como madre y maestra, tiene el deber de confirmar la fe de sus hijos en el desconcierto que cada nueva situaci\u00f3n crea. En el Apocalipsis hay un camino de lectura de la historia que est\u00e1 en gran parte sin recorrer.<\/p>\n<p>BIBL.: BORNKAMM G., Jes\u00fas de Nazaret, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1990&#8242;; BROWN R. E., La comunidad del disc\u00ed\u00adpulo amado, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1991&#8242;; El nacimiento del Mes\u00ed\u00adas, Cristiandad, Madrid 1982; CONZELMANN H., El centro del tiempo. La teolog\u00ed\u00ada de Lucas, Fax, Madrid 1974; DODO C. FI., The Apostolic Preaching and its Developments, Hodder &#038; Stoughton, Londres 1970; GONZ\u00ed\u0081LEZ Ruiz J. M., Nuevo Testamento, en FLORIST\u00ed\u0081N C.-TAMAYO J. J. (eds.), Conceptos fundamentales del cristianismo, Trotta, Madrid 1993; GRELOT P., La formaci\u00f3n del Nuevo Testamento, en GEORGE A.-GRELOT P., Introducci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica al Nuevo Testamento II, Herder, Barcelona 1993&#8242;; JEREMIAS J., Abba. El mensaje central del Nuevo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1993&#8242;; LATOURELLE R., A Jes\u00fas el Cristo por los evangelios, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 19923; LEON-DuFOUR X., Jes\u00fas y Pablo ante la muerte, Cristiandad, Madrid 1982; Los evangelios y la historia de Jes\u00fas, Cristiandad, Madrid 1982&#8242;; LOHSE D., Teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento, Cristiandad, Madrid 1978; PALACIO C., Jesucristo. Historia e interpretaci\u00f3n, Cristiandad, Madrid 1978; SCHELKLE K. H., Teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento, Herder, Barcelona 1975-1978; TRILLING W., Jes\u00fas y los problemas de su historicidad, Herder, Barcelona 19854.<\/p>\n<p>Francisco Echevarr\u00ed\u00ada Serrano<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n<p>1. La primera noci\u00f3n de NT, como magnitud de la historia de la salvaci\u00f3n, puede entenderse de doble manera: a) el tiempo de Jesucristo y de los ap\u00f3stoles (comunidad primitiva, -> cristianismo, A), que puede deslindarse por algunas notas esenciales del siguiente tiempo postapost\u00f3lico de la Iglesia, si bien es a la vez principio y primer per\u00ed\u00adodo del tiempo de la Iglesia; b) el per\u00ed\u00adodo de la historia de la salvaci\u00f3n que dura desde la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y pentecost\u00e9s (como acontecimiento uno de la salvaci\u00f3n) hasta la segunda venida de Cristo (-> parus\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>El NT en el primer sentido se distingue del NT en el segundo sentido por ser el tiempo en que Jesucristo mismo estaba en \u00abcarne\u00bb entre los hombres, en que aconteci\u00f3 la -4 revelaci\u00f3n cristiana, que luego como \u00abcerrada\u00bb se transmite simplemente en la tradici\u00f3n (-> Escritura y tradici\u00f3n), en que la sagrada Escritura se form\u00f3 como testimonio inspirado de la primigenia tradici\u00f3n cristiana y la Iglesia qued\u00f3 constituida en su dimensi\u00f3n iuris divini (cf. RAHNER v 247-273). Sin embargo, esa distinci\u00f3n respecto del NT en el segundo sentido es secundaria, porque durante este per\u00ed\u00adodo salv\u00ed\u00adfico Cristo permanece presente por su esp\u00ed\u00adritu; su vida terrena es s\u00f3lo el comienzo de su parus\u00ed\u00ada, en que vendr\u00e1 el -> reino de Dios definitivamente y plenamente revelado. Por eso, lo que sigue se refiere al tiempo del NT en el segundo sentido.<\/p>\n<p>2. Seg\u00fan la Escritura, el NT es una fase absolutamente singular de la historia de la salvaci\u00f3n, que se distingue claramente del pasado y durar\u00e1 hasta el fin de la historia, por la sencilla raz\u00f3n de que aqu\u00ed\u00ad Jesucristo (ya en la manera como se entiende a s\u00ed\u00ad mismo el Jes\u00fas prepascual) es el acontecimiento escatol\u00f3gico de la salvaci\u00f3n, el -> mediador absoluto de la misma, y en su muerte se fund\u00f3 la nueva (y eterna: 2 Cor 3, 11) -> alianza entre Dios y la humanidad entera (-> eucarist\u00ed\u00ada). La Escritura delimita esta nueva alianza frente al -> Antiguo Testamento en parte resaltando lo radicalmente nuevo (y por tanto antit\u00e9tico respecto del AT) y en parte poniendo de relieve ciertos puntos comunes. Desde el primer punto de vista, el NT, como alianza de la libertad de la ley, como alianza del Esp\u00ed\u00adritu ( -> Esp\u00ed\u00adritu Santo), del perd\u00f3n de los pecados, de la justicia, de la nueva comunidad con Dios, se diferencia (en la teolog\u00ed\u00ada de -> Pablo) del AT como tiempo de la ley y de la muerte, de la ocultaci\u00f3n de aquello que propiamente significaba lo precedente.<\/p>\n<p>Desde el segundo punto de vista (continuidad), el NT se comporta respecto del AT como el cumplimiento respecto de la promesa, pero de tal manera que el cumplimiento sobrepuja la promesa; y as\u00ed\u00ad es cumplimiento que supera no s\u00f3lo el AT (en el sentido de la alianza de Mois\u00e9s), sino tambi\u00e9n toda la historia precedente \u00abdesde el principio\u00bb. Y, seg\u00fan la Escritura, el NT s\u00f3lo puede ser este tiempo de salvaci\u00f3n, estrictamente escatol\u00f3gico, al que no suceder\u00e1 un nuevo per\u00ed\u00adodo cronol\u00f3gico de historia salv\u00ed\u00adfica, porque se halla radicalmente abierto a lo nuevo (Mc 14, 25) de la consumaci\u00f3n, porque supera todo posible futuro inmanente por el hecho de que est\u00e1 fundado en la -> muerte de Jes\u00fas (o sea, en el acontecimiento que suprime la historia) y en la participaci\u00f3n de la misma, porque s\u00f3lo de Dios aguarda por la &#8211; esperanza el reino divino, que es Dios mismo, y as\u00ed\u00ad prohibe confundir un futuro inmanente con lo absolutamente nuevo, que opera ya en \u00e9l, si bien para el tiempo presente como tal es solamente promesa.<\/p>\n<p>3. Sistem\u00e1ticamente hay que decir que el NT es el tiempo escatol\u00f3gico (-> escatolog\u00ed\u00ada). Esto significa lo siguiente.<\/p>\n<p>a) En lo relativo a la cuesti\u00f3n de la salvaci\u00f3n eterna, la historia de la libertad humana como tal no est\u00e1 ya simplemente abierta para el hombre a una dial\u00e9ctica interminable entre salvaci\u00f3n y perdici\u00f3n, sino que ya est\u00e1 decidida (sin merma de su libertad) en la gracia de Cristo, que act\u00faa con eficacia previamente a la decisi\u00f3n actual del hombre; y est\u00e1 decidida a favor del amor y del reino de Dios (aunque la historia de la salvaci\u00f3n del individuo quede abierta como tal historia).<\/p>\n<p>b) Esta comunicaci\u00f3n, antecedentemente victoriosa, de -> Dios mismo no s\u00f3lo ha sido infundida ocultamente como \u00faltima entelequia en el mundo y en su historia, sino que se ha manifestado hist\u00f3ricamente en Jesucristo, en su muerte y resurrecci\u00f3n, de forma que la \u00faltima raz\u00f3n de la historia de la -> salvaci\u00f3n y de la revelaci\u00f3n (y, por tanto, de la historia en general) est\u00e1 presente y opera en ella tambi\u00e9n como factor hist\u00f3rico; y esto constituye lo espec\u00ed\u00adfico del NT respecto de la historia precedente. Como comunidad que profesa y recuerda a este Cristo, la Iglesia es la presencia de esa \u00faltima raz\u00f3n de la historia como sacramento fundamental de la salvaci\u00f3n espiritual &#8211; previamente decidida &#8211; del mundo (la Iglesia es signo sacramental en la unidad y diferencia respecto de lo significado). En este sentido el NT es \u00abel tiempo de la Iglesia\u00bb. Como fase escatol\u00f3gica de la historia de la salvaci\u00f3n, de la revelaci\u00f3n, de la gracia, de la fe y de la esperanza, el NT no s\u00f3lo tiene dentro de la historia del mundo que a\u00fan dura, la funci\u00f3n de mantener y conservar, sino que \u00e9l mismo tiene su propia historia (historia de la Iglesia y de los dogmas), la cual no se identifica simplemente con la historia de la salvaci\u00f3n ni con la historia en general, sino que es la historia de la reflexi\u00f3n sobre la esencia y el fin \u00faltimos de la historia universal.<\/p>\n<p>4. Kerygm\u00e1ticamente, sobre la manera como se entiende hoy d\u00ed\u00ada el NT hemos de resaltar particularmente dos pensamientos.<\/p>\n<p>a) El hombre actual, por el amplio saber que posee acerca de la inmensa y diferenciada historia de las -> religiones en general, se ve tentado a insertar el tiempo del NT dentro de la totalidad de la historia de la religi\u00f3n pasada y futura, como una fase, aunque importante, que puede ser superada hacia adelante, aunque s\u00f3lo sea por un futuro como \u00abdesacralizaci\u00f3n\u00bb, en que el cristianismo se ha de diluir en un modo profano y mundano de entenderse la humanidad (como relaci\u00f3n con los hombres, etc.). Respecto de esta tentaci\u00f3n, que va aneja necesariamente a la existencia cristiana (cf. 2 Tim 2, 18; 2 Pe 3, 3s), hay que recalcar que el cristianismo debe, desde luego, darse a s\u00ed\u00ad mismo una expresi\u00f3n hist\u00f3rica (mediante categor\u00ed\u00adas humanas y formas sociales), pero se entiende precisamente como supresi\u00f3n y elevaci\u00f3n de todas las experiencias religiosas y antirreligiosas (anteriores y futuras) hacia la inefable incomprensibilidad de Dios ( -> misterio) en la muerte de Cristo (y la participaci\u00f3n en ella), y s\u00f3lo as\u00ed\u00ad y s\u00f3lo por eso, el NT es tiempo escatol\u00f3gico, que se critica tambi\u00e9n a s\u00ed\u00ad mismo en la esperanza del reino de Dios. El cristianismo no excluye, pues, la posibilidad y expectaci\u00f3n de nuevas experiencias religiosas y antirreligiosas, y est\u00e1 dispuesto a enfrentarse con ellas como imprevisibles y a integrarlas en s\u00ed\u00ad mismo; pero sabe igualmente que las ha superado ya de antemano, no s\u00f3lo por una dial\u00e9ctica formal de conceptos abstractos, en los que pueda encerrarse todo, sino, m\u00e1s bien, por la participaci\u00f3n real de la muerte de Cristo, en la que todo el futuro intramundano de lo religioso y antirreligioso &#8211; en cuanto aceptado por la fe y la esperanza &#8211; ha sido superado ya (Jn 5, 24; 1 Jn 3, 14) en Dios mismo, que no es precisamente un mero momento de la historia, el cual viviera de la totalidad de esta historia.<\/p>\n<p>b) El hombre de hoy tiene la impresi\u00f3n de que la historia, tras una introducci\u00f3n de tiempos casi innumerables, propiamente est\u00e1 empezando ahora, pues ahora puede desarrollarse con palpable esperanza de \u00e9xito la lucha activa y bien planeada contra la alienaci\u00f3n del hombre debida a la sociedad (-> marxismo) y en pro de una humanizaci\u00f3n del contorno del mismo. Esto puede llevar a la tentaci\u00f3n de entender el tiempo del NT como una \u00e9poca transitoria y en v\u00ed\u00adas de fenecer, que anticip\u00f3 a lo sumo te\u00f3rica y abstractamente (en formulaci\u00f3n mitol\u00f3gica) lo que ahora incumbe a la humanidad como posibilidad real.<\/p>\n<p>Frente a eso hay que decir: 1\u00c2\u00ba. La expectaci\u00f3n &#8211; dada como gracia &#8211; del futuro absoluto, en el que Dios por la donaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo se comunica a la historia como entelequia y fin de la misma, no es la supresi\u00f3n de la importancia y seriedad de la historia profana. Pues esta esperanza, que el individuo puede dejar de realizar en la historia, dice precisamente que en toda la historia (y no s\u00f3lo en la expl\u00ed\u00adcitamente religiosa) se trata del futuro absoluto, de la salvaci\u00f3n misma. 2.\u00c2\u00b0 Como la historia que propiamente comienza ahora se mueve dentro del tiempo del NT, tiene asegurada su amplitud m\u00e1s radical, pues, por una parte, s\u00f3lo est\u00e1 limitada por la ilimitaci\u00f3n de Dios y, por otra, ella misma es mediaci\u00f3n de la aceptaci\u00f3n del futuro absoluto de Dios. En efecto, toda acci\u00f3n libre (que como obra positivamente moral es un acto salv\u00ed\u00adfico, aunque a veces inconsciente), y no s\u00f3lo la acci\u00f3n expl\u00ed\u00adcitamente religiosa y cultual, es mediaci\u00f3n de la aceptaci\u00f3n del futuro absoluto. A esta historia en su totalidad, por el hecho de estar abarcada por el tiempo del NT, se le ha hecho la promesa de que no corre hacia el vac\u00ed\u00ado de la muerte; y lo que en ella acontece se convertir\u00e1, si bien pasando por una transformaci\u00f3n radical (1 Cor 15, 35-38), en aquella plenitud concreta por la que Dios lo ser\u00e1 \u00abtodo en todas las cosas\u00bb (1 Cor 15, 28).<\/p>\n<p>El tiempo del NT dice a la historia que la muerte como su \u00ab\u00faltimo enemigo\u00bb permanecer\u00e1 en ella (1 Cor 15, 26), pero que, a pesar de todo, no corre hacia la muerte, sino hacia la gloria de Dios, que en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas ha empezado ya a tomar posesi\u00f3n del mundo. En esta fe y esperanza se le ofrece al mundo precisamente una posici\u00f3n cr\u00ed\u00adtica contra falsos conservadurismos y utop\u00ed\u00adas, en los que puede caer cautiva la historia.<\/p>\n<p>5. Sobre los escritos del NT cf.: -> Escritura ii, -> canon, -> sin\u00f3pticos, Evangelio de ->Juan, -> Hechos de los ap\u00f3stoles, cartas de -> Pablo, cartas de -> Santiago, -> Pedro, -> Juan y -> Judas, -> Apocalipsis de Juan.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. bibl. de historia de la -> salvaci\u00f3n, -> alianza, teolog\u00ed\u00ada de la -> historia. &#8211; G. Weth, Die Heilsgeschichte. Ihr universeller und individueller Sinn in der offenbarungsgeschichtlichen Theologie des 19. Jh. (Mn 1931); H. D. Wendland, Geschichtsanschauung und Geschichtsbewu\u00dftsein im NT (G\u00f6 1938); G. Delling, Das Zeitverst\u00e4ndnis des NT (G\u00fc 1940); W. G. K\u00fcmmel, Kirchenbegriff und Geschichtsbewu\u00dftsein in der Urgemeinde und bei Jesus: SBiblUps 1 (Up 1943); J. K\u00f6rner, Endgeschichtliche Parusieerwartung u. Heilsgegenwart im NT: EvTh 14 (1954) 117-192; E. Lohse, Lukas, der Theologe der Heilsgeschichte: EvTh 14 (1954) 256-275; F. J. Schierse, Verhei\u00dfung und Heilsvollendung (Mn 1955); O. Cullmann, Cristo y el tiempo (Estela Ba 1968); J. Jeremias, Jesu Verhei\u00dfung f\u00fcr die V\u00f6lker (St 1956); W. G. K\u00fcmmel, Verhei\u00dfung und Erf\u00fcllung (Z 31956); E. Przywara, Alter und Neuer Bund (W &#8211; Mn 1956); J. M. Robinson, Das Geschichtsverst\u00e4ndnis des Markus-Evangeliums (Z 1956); R. Schreiber, Der neue Bund im Sp\u00e4tjudentum und Urchristentum (Dis. T 1956); H. Conzelmann, Gegenwart und Zukunft in der synoptischen Tradition: ZThK 54 (1957) 227-296; E. Gr\u00f6sser, Das Problem der Parusieverz\u00f6gerung in den synoptischen Evangelien und in der Apostelgeschichte: ZNW-Beih. 22 (B 1957); J. Behm: ThW 132-137; G. v. Rad &#8211; G. Delling: ThW II 945-956; H. Sasse: ThW 1197-209; M. C. d&#8217;Arcy, Recense of History Secular and Sacred (Lo 1958); H. Conzelmann, Geschichte, Geschichtsbild und Geschichtsdarstellung bei Lukas: ThLZ 85 (1960) 241-250; E. Fuchs, Christus, das Ende der Geschichte: Zur Frage nach dem historischen Jesus (T 1960) 79-99; H. U. v. Balthasar, Herrlichkeit I (Ei 1961); W. Pannenbergy otros, Offenbarung als Geschichte (G\u00f6 1961); G. Bornkamm, Geschichte und Offenbarung im NT: EvTh 22 (1962) 1-115; Bullmann GV III 35-54 91-106; H. Conzelmann, Die Mitte der Zeit (T 41962); H. Schlier, Die Entscheidung f\u00fcr die Heidenmission in der Urchristenheit: Die Zeit der Kirche (Fr 31962) 90-107; J. Backes, Heilsgeschichte in der Gotteslehre des hl. Thomas von Aquin: TThZ 72 (1963) 23-38; A. Jaubert, La notion d&#8217;alliance dans le judaisme aux abords de 1&#8217;\u00e9re chr\u00e9tienne (Patristica Sorbonensia 6) (P 1963); R. Schnackenburg, Reino y reinado de Dios (Fax Ma 1967); H. Conzelmann, Die Mitte der Zeit (T 51964); G. Klein, Theologie des Wortes Gottes und die Hypothese der Universalgeschichte (Mn 1964); Rahner V 33-54 (Teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento); J. Prado, Trasfondo hist\u00f3rico de la reciente PCB sobre la verdad hist\u00f3rica de los Evangelios, en \u00abEstudios B\u00ed\u00adblicos\u00bb 1964, 235-268; H. Schlier, Jesus Christus und die Geschichte nach der Offenbarung des Johannes: Besinnung auf das NT (Fr 1964) 358-373; 0. Cullmann, L&#8217;Evangile Johannique et l&#8217;Histoire du Salut: NTS 11 (1965) 111-122; Bultmann (51965); W. G. K\u00fcmmel, Mythische Rede und Heilsgeschehen im NT: Heilsgeschehen und Geschichte (Marburg 1965) 153-165; J. Mouroux, El misterio del tiempo (Estela Ba 1965); J. M. Robinson, Kerygma und Geschichte im NT: ZThK 62 (1965) 294-337; H. Schlier, Zeit: LThK2 X 1330 ss; G. Bornkamm, Das Ende des Gesetzes (Mn 51966); R. Bullmann, Heilsgeschichte und Geschichte: Exegetica (T 1967) 356-368; H. Conzelmann, Grundri\u00df der Theologie des NT (Mn 1967); O. Cullmann, Heil als Geschichte (T 1965), cf. E. Schweizer: ThLZ 92 (1967) 903-909; W. Pannenberg, Heilsgeschehen und Geschichte: Grundfragen systematischer Theologie (G\u00f6 1967) 22-78; idem, Kerygma und Geschichte: ibid. 79-90; G. Schrenk, Gottesreich und Bund im \u00e4lteren Protestantismus (1923, Darmstadt 21967); J. Schreiner, Forma y prop\u00f3sito del NT (Herder Ba 1972); Comentario de Ratisbona al NT, 9 vols. (Herder Ba 1967 ss).<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Nombre<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Descripci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Origen<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Transmisi\u00f3n del Texto\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">4.1 Breve Historia del Criticismo Textual<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">4.2 Recursos del Criticismo Textual<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">4.3 M\u00e9todo Utilizado<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">5 Contenido del Nuevo Testamento\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-9\">5.1 Historia<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-10\">5.2 Doctrinas<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Nombre<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra testamento viene de testamentum, palabra con la cual los escritores eclesi\u00e1sticos latinos traduc\u00edan el griego diatheke.  Con los autores profanos este \u00faltimo t\u00e9rmino siempre significa, excepto quiz\u00e1s un pasaje de Arist\u00f3fanes, la disposici\u00f3n legal de sus bienes que hace una persona para despu\u00e9s de su muerte.  Sin embargo, en tiempos primitivos, los traductores alejandrinos de la Escritura, conocidos como los Setenta, empleaban la palabra como equivalente del hebreo berith, la cual significa un pacto, una alianza, m\u00e1s espec\u00edficamente la alianza de Yahveh con Israel.  En San Pablo (1 Cor. 11,25) Jesucristo usa las palabras \u201cnuevo testamento\u201d con el significado de alianza establecida por \u00c9l mismo entre Dios y el mundo, y \u00e9sta es llamada \u201cnueva\u201d como opuesta a aquella en que Mois\u00e9s era el mediador.  M\u00e1s tarde, el nombre de testamento se le dio a la colecci\u00f3n de textos sagrados que conten\u00edan la historia y la doctrina de las dos alianzas, aqu\u00ed de nuevo y por la misma raz\u00f3n nos hallamos con la distinci\u00f3n entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.  Con este significado la expresi\u00f3n Antiguo Testamento (he palaia diatheke) se halla por primera vez en San Melit\u00f3n de Sardes, hacia el a\u00f1o 170.  Hay razones para pensar que en esa fecha la correspondiente palabra \u201ctestamentum\u201d ya se usaba entre los latinos.  De cualquier modo era com\u00fan en tiempos de Tertuliano.\n<\/p>\n<h3>Descripci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Nuevo Testamento, seg\u00fan lo aceptan las Iglesias cristianas, se compone de veintisiete libros diferentes atribuidos a ocho autores diferentes, seis de los cuales se cuentan entre los ap\u00f3stoles (Mateo, Juan, Pablo, Santiago, Pedro, Judas) y dos entre sus disc\u00edpulos inmediatos (Marcos, Lucas).  Si consideramos s\u00f3lo el contenido y forma literaria de estos escritos, pueden ser divididos en libros hist\u00f3ricos (Evangelios y Hechos), libros did\u00e1cticos (ep\u00edstolas) y libro prof\u00e9tico (Apocalipsis).  Antes que se comenzara a usar el nombre del Nuevo Testamento, los escritores de la segunda parte del siglo II dec\u00edan \u201cEvangelio y escritos apost\u00f3licos\u201d o simplemente \u201cel Evangelio y el ap\u00f3stol\u201d, queriendo decir, el ap\u00f3stol San Pablo.  Los Evangelios se subdividen en dos grupos: aqu\u00e9llos com\u00fanmente llamados sin\u00f3pticos (Mateo, Marcos, Lucas), porque sus narrativas son paralelas, y el cuarto Evangelio (el de San Juan), el cual hasta cierto punto completa a los primeros tres.  Todos se relacionan con la vida y ense\u00f1anzas personales de Jesucristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Hechos de los Ap\u00f3stoles, como indica suficientemente su t\u00edtulo, trata sobre las predicaciones y obras de los ap\u00f3stoles.  Narra la fundaci\u00f3n de las Iglesias de Palestina y Siria solamente; en \u00e9l se menciona a Pedro, Juan, Santiago, Pablo y Bernab\u00e9; luego, el autor dedica diecis\u00e9is cap\u00edtulos de veintiocho a las misiones de San Pablo a los greco-romanos.  Hay trece ep\u00edstolas de San Pablo, y quiz\u00e1s catorce, si, con el Concilio de Trento, lo consideramos autor de la Ep\u00edstola a los Hebreos.  Con la excepci\u00f3n de esta \u00faltima, ellas son dirigidas a iglesias particulares  (Romanos, 1 y 2 Corintios, G\u00e1latas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 y 2 Tesalonicenses) o a individuos (1 y 2 Timoteo; Tito; Filem\u00f3n).  Las siete ep\u00edstolas siguientes (Santiago, 1 y 2 Pedro, 1, 2 y 3 Juan; Judas) son llamadas \u201ccat\u00f3licas\u201d porque la mayor\u00eda de ellas son dirigidas a los fieles en general.  El Apocalipsis, dirigido a las siete Iglesias de Asia Menor (\u00c9feso, Esmirna, P\u00e9rgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea) parece de alg\u00fan modo una carta colectiva.  Contiene la visi\u00f3n que Juan tuvo en Patmos respecto al estado interior de las antedichas comunidades, la lucha de la Iglesia con la Roma pagana, y el destino final de la nueva Jerusal\u00e9n.\n<\/p>\n<h3>Origen<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Nuevo Testamento no fue escrito todo de una vez.  Los libros que lo componen aparecieron uno tras otro en un per\u00edodo de cincuenta a\u00f1os, es decir, en la segunda mitad del siglo I.  Escritos en pa\u00edses distantes y diferentes y dirigidos a Iglesias particulares, se tomaron alg\u00fan tiempo en difundirse a trav\u00e9s de toda la cristiandad, y mucho m\u00e1s tiempo para ser aceptados.  La unificaci\u00f3n del canon se logr\u00f3 con mucha controversia (vea Canon de las Sagradas Escrituras).  Aun as\u00ed se puede decir que desde el siglo III, o quiz\u00e1s antes, ya se conoc\u00eda en todas partes la existencia de todos los libros que hoy forman el Nuevo Testamento, aunque todos no eran universalmente aceptados, por lo menos como ciertamente can\u00f3nicos.  Sin embargo, en Occidente exist\u00eda uniformidad desde el siglo IV.  Oriente tuvo que esperar al siglo VII para ver un fin a todas las dudas sobre el asunto.  En los primeros tiempos los asuntos de canonicidad y autenticidad no se discut\u00edan separada e independientemente una de otra, siendo la \u00faltima aducida como raz\u00f3n para la primera; pero en el siglo IV, se sostuvo la canonicidad, especialmente San Jer\u00f3nimo, debido a la prescripci\u00f3n eclesi\u00e1stica y, por el hecho, la autenticidad de los libros disputados se volvi\u00f3 de menor importancia.  Tenemos que llegar al siglo XVI para o\u00edr repetirse el asunto de si la Ep\u00edstola a los Hebreos fue escrita por San Pablo, o si las ep\u00edstolas llamadas \u201ccat\u00f3licas\u201d fueron en realidad compuestas por los ap\u00f3stoles cuyos nombres llevan.  Algunos humanistas como Erasmo y el cardenal Cayetano, revisaron las objeciones mencionadas por San Jer\u00f3nimo, y las cuales est\u00e1n basadas en el estilo de dichos escritos.  Mart\u00edn Lutero a\u00f1adi\u00f3 a esto la inadmisibilidad de la doctrina en cuanto a la Ep\u00edstola de Santiago.  Sin embargo, fueron pr\u00e1cticamente los luteranos quienes trataron de disminuir el Canon tradicional, el cual el Concilio de Trento definir\u00eda en 1546.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estuvo reservado a tiempos modernos, especialmente en el siglo XIX, disputar y negar la verdad de la opini\u00f3n recibida desde antiguo respecto al origen de los libros del Nuevo Testamento.  Esta duda y la negaci\u00f3n respecto a los autores tuvieron su causa primaria en la incredulidad religiosa del siglo XVIII.  Estos testigos de la verdad de una religi\u00f3n ya no cre\u00edda eran inconvenientes, si era cierto que hab\u00edan visto y o\u00eddo lo que narraban.  Al analizarlos, se necesit\u00f3 poco tiempo para hallar indicaciones de un origen posterior.  Las conclusiones de la escuela T\u00fcbingen, que trajo al siglo II las composiciones de todo el Nuevo Testamento excepto cuatro Ep\u00edstolas de San Pablo (Romanos, G\u00e1latas y 1 y 2 Corintios), fueron muy comunes en el siglo XIX en los c\u00edrculos cr\u00edticos (vea Dict. Apolog. de la foi catholique, I, 771-6).  Cuando la crisis de la incredulidad hubo pasado, el problema del Nuevo Testamento comenz\u00f3 a examinarse con m\u00e1s calma, y especialmente, m\u00e1s met\u00f3dicamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los estudios cr\u00edticos de los pasados dos siglos se puede concluir lo siguiente, que es ahora en sus perfiles generales aceptado por todos: fue un error atribuir el origen de la literatura cristiana a una fecha posterior; estos textos, en conjunto, se remontan a la segunda mitad del siglo I, en consecuencia son obra de una generaci\u00f3n que cont\u00f3 con un buen n\u00famero de testigos directos de la vida de Jesucristo.  De etapa en etapa, de Strauss a Ren\u00e1n, de Ren\u00e1n a Reuss, Weizs\u00e4cker, Holtzmann, J\u00fclicher, Weiss, y de \u00e9stos a Zahn, Harnack, el criticismo s\u00f3lo ha vuelto sobre sus pasos por la distancia que hab\u00eda recorrido tan irreflexivamente bajo la gu\u00eda de Christian Baur.  Hoy d\u00eda se acepta que los primeros Evangelios fueron escritos alrededor del a\u00f1o 70.  Apenas se puede decir que los Hechos sean posteriores; incluso Harnack piensa que fueron compuestos cerca del a\u00f1o 60 en lugar del 70.  Las ep\u00edstolas de San Pablo quedan fuera de toda disputa, excepto la de los Efesios y la de los Hebreos, y las ep\u00edstolas pastorales, sobre las cuales todav\u00eda existe duda.  Del mismo modo hay muchos que impugnan las Ep\u00edstolas Cat\u00f3licas; pero incluso si la Segunda Ep\u00edstola de Pedro se retrasa hasta cerca del a\u00f1o 120 \u00f3 130, muchos sit\u00faan la Ep\u00edstola de Santiago en el mismo comienzo de la literatura cristiana, entre los a\u00f1os 40 y 50, las primeras ep\u00edstolas de San Pablo alrededor del 52 hasta el 58.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al presente el embate de la lucha se centra alrededor de los escritos de San Juan (el cuarto Evangelio, las tres ep\u00edstolas de Juan y el Apocalipsis).  \u00bfFueron estos textos escritos por el ap\u00f3stol Juan, hijo de Zebedeo, o por Juan el presb\u00edtero de \u00c9feso que menciona San Pap\u00edas?  No hay nada que nos obligue a endosar las conclusiones de los cr\u00edticos radicales sobre este asunto.  Por el contrario, el testimonio s\u00f3lido de la tradici\u00f3n le atribuye estos escritos al ap\u00f3stol San Juan, ni se debilita del todo por criterios internos, siempre que no perdamos de vista el car\u00e1cter del cuarto Evangelio&#8212;llamado por Clemente de Alejandr\u00eda \u201cun evangelio espiritual\u201d, al compararlo con los otros tres, a los que llam\u00f3 \u201ccorporales\u201d.  Teol\u00f3gicamente debemos tomar en cuenta algunos documentos eclesi\u00e1sticos modernos (Decreto \u201cLamentabili\u201d, prop. 17, 18 y la respuesta de la Comisi\u00f3n Romana para Asuntos B\u00edblicos, 29 de mayo de 1907).   Estas decisiones apoyan el origen juanino y apost\u00f3lico del cuarto Evangelio.  Sean cuales fueren los puntos de estas controversias, un cat\u00f3lico debe estar, y eso en virtud de sus principios, en circunstancias excepcionalmente favorables por aceptar las justas exigencias del criticismo.  Si se estableciese que 2 Pedro pertenece a una clase de literatura com\u00fan en ese entonces, a saber, el pseudo ep\u00edgrafe, su canonicidad no se comprometer\u00e1 debido a eso.  La inspiraci\u00f3n y la autenticidad son distintas e incluso separables, cuando no hay una cuesti\u00f3n dogm\u00e1tica envuelta en su uni\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El asunto del origen del Nuevo Testamento envuelve todav\u00eda otro problema literario, especialmente respecto a los Evangelios.  \u00bfSon estos escritos independientes unos de otros?  Si uno de los evangelistas utiliz\u00f3 la obra de sus predecesores, \u00bfc\u00f3mo supondremos que sucedi\u00f3?  \u00bfFue Mateo que us\u00f3 el de Marcos o viceversa?  Luego de treinta a\u00f1os de estudio constante, la pregunta ha sido contestada s\u00f3lo por conjeturas.   Entre \u00e9stas se debe incluir la teor\u00eda documental misma, incluso en la forma en que se admite actualmente, la de las \u201cdos fuentes\u201d.  El punto de partida de esta teor\u00eda, es decir la prioridad de Marcos y el uso que Mateo y Lucas hicieron de \u00e9l, aunque se ha convertido en un dogma en el criticismo, para muchos se puede decir que no es m\u00e1s que una hip\u00f3tesis.  Por muy desconcertante que sea, no es menos cierto.  Ninguna de las soluciones propuestas ha sido aprobada por todos los estudiosos que son realmente competentes en la materia, porque todas estas soluciones, mientras que resuelven algunas de las dificultades, dejan casi otras tantas irresolutas.  Si nos damos por satisfechos con hip\u00f3tesis, por lo menos debemos preferir la m\u00e1s satisfactoria.  El an\u00e1lisis del texto parece concordar bastante bien con la hip\u00f3tesis de las dos fuentes&#8212;Marcos y Q (es decir, Quelle, el documento no de Marcos); pero un cr\u00edtico conservador lo adoptar\u00e1 s\u00f3lo hasta donde no sea incompatible con la informaci\u00f3n de la tradici\u00f3n respecto al origen de los Evangelios como ciertos o dignos de respeto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta informaci\u00f3n puede ser resumida como sigue:\n<\/p>\n<ul>\n<li> Los Evangelios son realmente obra de aqu\u00e9llos a quienes se les ha atribuido siempre, aunque esta adscripci\u00f3n pueda quiz\u00e1s ser explicada por una autor\u00eda m\u00e1s o menos mediata.  As\u00ed, el ap\u00f3stol San Mateo, al escribir en arameo, no tradujo al griego \u00e9l mismo el Evangelio can\u00f3nico que nos ha llegado bajo su nombre.  Sin embargo, el hecho de que se le considere el autor de este Evangelio necesariamente supone que entre el texto original arameo y el texto griego hay, por lo menos, una conformidad substancial.  El texto original de San Mateo ciertamente es anterior a la ruina de Jerusal\u00e9n, incluso hay razones para datarlo antes que las ep\u00edstolas de San Pablo y por consiguiente cerca del a\u00f1o 50.  No sabemos nada definido sobre la fecha en que fue traducido al griego.  <\/li>\n<li> Todo parece indicar que la fecha de composici\u00f3n de San Marcos fue cerca de la muerte de San Pedro, o sea, entre 60 y 70.<\/li>\n<li> San Lucas nos dice claramente que antes que \u00e9l \u201cmuchos intentaron narrar ordenadamente\u201d el Evangelio.  \u00bfCu\u00e1l fue entonces la fecha de su propia obra?  Cerca del a\u00f1o 70.  Se debe recordar que no debemos esperar de los antepasados la precisi\u00f3n de nuestra cronolog\u00eda moderna.<\/li>\n<li> Los escritos de Juan pertenecen al final del siglo I, desde el a\u00f1o 90 al 100 (aproximadamente); excepto quiz\u00e1s el Apocalipsis, que algunos cr\u00edticos modernos sit\u00faan alrededor del final del reinado de Ner\u00f3n, 68 d.C. (Vea Evangelios).  <\/li>\n<\/ul>\n<h3>Transmisi\u00f3n del Texto<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ning\u00fan libro de los tiempos antiguos nos ha llegado exactamente como sali\u00f3 de las manos de su autor&#8212;todos han sido alterados de una u otra forma.  Las condiciones materiales bajo las cuales se difundi\u00f3 un libro antes de la invenci\u00f3n de la imprenta (1440), el poco cuidado de los copistas, correctores y glosadores para el texto, tan diferente al deseo de precisi\u00f3n actual, explica bastante las divergencias que encontramos entre los varios manuscritos de la misma obra.  A estas causas se debe a\u00f1adir, respecto a las Escrituras, las dificultades exeg\u00e9ticas y las controversias dogm\u00e1ticas.  Para eximir a los escritos sagrados de las condiciones ordinarias habr\u00eda sido necesaria una providencia muy especial, y no ha sido la voluntad de Dios ejercer dicha providencia.  En los testimonios m\u00e1s antiguos se han hallado m\u00e1s de 150,000 diferentes variantes al texto del Nuevo Testamento&#8212;el cual es en s\u00ed mismo una prueba de que las Escrituras no son el \u00fanico, ni el principal, medio de revelaci\u00f3n.  En el orden concreto de la presente econom\u00eda Dios s\u00f3lo tuvo que prevenir las alteraciones de los textos sagrados que pondr\u00edan a la Iglesia en la necesidad moral de anunciar con certeza como palabra de Dios lo que en realidad era una declaraci\u00f3n humana.  Sin embargo, digamos desde el principio, que el contenido substancial del texto sagrado no ha sido alterado, a pesar de la incertidumbre que se cierne sobre algunos pasajes dogm\u00e1ticos o hist\u00f3ricos m\u00e1s o menos largos o importantes.  Adem\u00e1s&#8212;y esto es muy importante&#8212;estas alteraciones no son irremediables; por lo menos a menudo podemos, al estudiar las variantes en los textos, eliminar las interpretaciones defectuosas y as\u00ed reestablecer el texto primitivo.  Este es el objeto del criticismo textual.\n<\/p>\n<p>Breve Historia del Criticismo Textual<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los escritores antiguos estaban conscientes de las variantes en el texto y en las versiones del Nuevo Testamento;  Or\u00edgenes, San Jer\u00f3nimo y San Agust\u00edn particularmente insist\u00edan en este estado de cosas.  En todas las \u00e9pocas y en diferentes lugares se hicieron esfuerzos para remediar el mal; en \u00c1frica en tiempos de San Cipriano de Cartago (250); en Oriente, por medio de las obras de Or\u00edgenes (200-54); luego por las de San Luciano de Antioqu\u00eda y Hesiquio de Alejandr\u00eda, a principios del siglo IV.  Luego (383) San Jer\u00f3nimo revis\u00f3 la versi\u00f3n latina con la ayuda de lo que consider\u00f3 las mejores copias del texto griego.  Entre 400-450 R\u00e1bulas de Edesa hizo lo mismo con la versi\u00f3n sir\u00edaca.  En el siglo XIII las universidades, los dominicos y los franciscanos emprendieron la correcci\u00f3n del texto latino.  En el siglo XV la imprenta aminor\u00f3, aunque no suprimi\u00f3 completamente, la diversidad de interpretaciones, porque public\u00f3 el mismo tipo de texto, es decir, el que los helenistas del Renacimiento obtuvo de los eruditos bizantinos, que vinieron en n\u00fameros de Italia, Alemania y Francia despu\u00e9s de la captura de Constantinopla.  Despu\u00e9s que Erasmo, Robert Estienne y Teodoro de Beze revisaron dicho texto, finalmente, en 1633, surgi\u00f3 la edici\u00f3n elzeviriana, que llevar\u00eda el nombre de \u201ctexto recibido\u201d.    Permaneci\u00f3 como el texto ne varietur del Nuevo Testamento para los protestantes hasta el siglo XIX.  La Sociedad B\u00edblica Inglesa y Extranjera continu\u00f3 public\u00e1ndola hasta 1904. Todas las versiones protestantes oficiales depend\u00edan de este texto de origen bizantino hasta la revisi\u00f3n de la Versi\u00f3n Autorizada de la Iglesia Anglicana, la cual se efectu\u00f3 en 1881.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cat\u00f3licos por su parte siguieron la edici\u00f3n oficial de la Vulgata Latina (que es en substancia la versi\u00f3n revisada de San Jer\u00f3nimo), publicada en 1592 por orden del Papa Clemente VIII, y debido a esto se llam\u00f3 la Biblia Clementina.  As\u00ed se puede decir que durante por lo menos dos siglos en Occidente el Nuevo Testamento se ley\u00f3 en dos formas diferentes.  \u00bfCu\u00e1l de las dos era la m\u00e1s exacta?  Seg\u00fan se descubr\u00edan y editaban los antiguos manuscritos del texto, los cr\u00edticos se\u00f1alaban y registraban las diferencias presentadas en estos manuscritos, y tambi\u00e9n las divergencias entre ellos y el texto griego com\u00fanmente admitido, as\u00ed como la Vulgata Latina.  Hab\u00eda comenzado el trabajo de comparaci\u00f3n y criticismo m\u00e1s urgente, y por casi dos siglos muchos eruditos lo han realizado con diligencia y m\u00e9todo.  Entre \u00e9stos merecen menci\u00f3n especial:  Mill (1707), Bentley (1720), Bengel (1734), Wetstein (1751), Semler (1765), Griesbach (1774), Hug (1809), Scholz (1830), ambos cat\u00f3licos, Lachmann (1842), Tregelles (1857), Tischendorf (1869), Westcott y Hort, Abb\u00e9 Martin (1883), y en el siglo XX B. Weiss, H. Von Soden, R.C. Gregory.\n<\/p>\n<p>Recursos del Criticismo Textual<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca fue tan f\u00e1cil como al presente el ver, consultar y controlar los m\u00e1s antiguos documentos del Nuevo Testamento.  Reunidos de todas partes, se hallan en las bibliotecas de nuestras grandes ciudades (Roma, Par\u00eds, Londres, San Petersburgo, Cambridge, etc.) donde pueden ser vistos y consultados por todos.  Estos documentos son los manuscritos del texto griego, las versiones antiguas y las obras de eclesi\u00e1sticos y otros escritores que han citado el Nuevo Testamento.  Esta colecci\u00f3n de documentos, que aumenta en n\u00famero diariamente, ha sido llamada el apparatus criticus.  Para facilitar el uso de los c\u00f3dices del texto y versiones han sido clasificados y denominados por medio de letras de los alfabetos hebreo, griego y latino.  Von Soden introdujo otra notaci\u00f3n, que consiste esencialmente en la distribuci\u00f3n de todos los manuscritos en tres grupos designados respectivamente con las tres letras griegas d (es decir, diatheke, los manuscritos que contienen los Evangelios y algo m\u00e1s), e (es decir, euaggelia, los manuscritos que contienen los Evangelios solamente), y a (es decir, apostolos, los manuscritos que contienen los Hechos y las Ep\u00edstolas.  En cada serie los manuscritos se numeran seg\u00fan su edad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1)  Manuscritos del Texto:  Ya se han catalogado y estudiado parcialmente m\u00e1s de 4,000, de los cuales s\u00f3lo pocos contienen el Nuevo Testamento.  Veinte de estos textos son anteriores al siglo VIII, doce son del siglo VI, cinco del V y dos del IV.  Debido a la cantidad y antig\u00fcedad de estos documentos el texto del Nuevo Testamento se establece mejor que el de nuestros cl\u00e1sicos griegos y latinos, excepto Virgilio, el cual, desde un punto de vista cr\u00edtico, est\u00e1 casi en las mismas condiciones.  Los m\u00e1s famosos de esos manuscritos son:\n<\/p>\n<ul>\n<li> B:  C\u00f3dice Vaticano d 1, Roma, siglo IV;<\/li>\n<li> C\u00f3dice Sina\u00edtico d 2, San Petersburgo, siglo IV;<\/li>\n<li> C: C\u00f3dice Efr\u00e9n Rescripto, d 3, Par\u00eds, siglo V;<\/li>\n<li> A C\u00f3dice Alejandrino, d 4, Londres, siglo V;<\/li>\n<li> D Cantabrigiense (o C\u00f3dice Bezae) d 5, Cambridge, siglo VI;<\/li>\n<li> D 2, Claromontano, a 1026, Par\u00eds, siglo VI;<\/li>\n<li> Laurensis, d 6, Monte Athos, siglos VIII-IX;<\/li>\n<li> E Basilcense, e 55, B\u00e2le, siglo VIII.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">A estas copias del texto en pergaminos se debe a\u00f1adir una docena de fragmentos en papiro encontrados en Egipto, muchos de los cuales datan del siglo IV, e incluso del III.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2)  Versiones Antiguas:  Muchas se derivan de los textos originales previos a los manuscritos griegos m\u00e1s antiguos.  Estas versiones son, siguiendo el orden de edad, latina, sir\u00edaca, egipcia, Armenia, et\u00edope y georgiana.  Las primeras tres, especialmente las latina y sir\u00edaca, son de la mayor importancia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a) Versi\u00f3n Latina:  Hasta cerca de fines del siglo IV, estaba difundida en Occidente (\u00c1frica Proconsular, Roma, norte de Italia, y especialmente en Mil\u00e1n, en Galia y en Espa\u00f1a) en formas levemente diferentes.  La m\u00e1s conocida de \u00e9stas es la de San Agust\u00edn llamada la \u201cItala\u201d, cuyas fuentes se remontan tan lejos como el siglo II.  En 383 San Jer\u00f3nimo revis\u00f3 el tipo it\u00e1lico con los manuscritos griegos, los mejores de los cuales no difer\u00edan mucho del texto representado por el Vaticano y el Sina\u00edtico.  Fue esta revisi\u00f3n, alterada aqu\u00ed y all\u00e1 por variantes de la versi\u00f3n latina primitiva y otras variantes m\u00e1s recientes, que prevaleci\u00f3 en Occidente desde el siglo VI bajo el nombre de Vulgata.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b) Versi\u00f3n Sir\u00edaca:  El Diatessaron de Tatiano (s. II) representa tres tipos primitivos:  el palimpset de Sina\u00ed, llamado el c\u00f3dice Lewis por el nombre de la dama que lo hall\u00f3 (siglo III, quiz\u00e1s de fines del II) y el C\u00f3dice de Cureton (siglo III).  La versi\u00f3n sir\u00edaca de esta \u00e9poca primitiva que todav\u00eda sobrevive contiene s\u00f3lo los Evangelios.  M\u00e1s tarde, en el siglo V, fue revisada con el texto griego.  La m\u00e1s difundida de estas revisiones, la cual se convirti\u00f3 en la versi\u00f3n oficial, es la llamada \u201cPesitt\u00e2\u201d (Peshitto, simple, Vulgata); las otras son llamadas filoxenas (siglo VI), heracleanas (siglo VII) y siro-palestina (siglo VI).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(c)\tVersi\u00f3n Egipcia:  El tipo mejor conocido es el llamado Boharico (usado en el Delta desde Alejandr\u00eda a Menfis) y tambi\u00e9n c\u00f3ptico por el nombre gen\u00e9rico copto, el cual es una corrupci\u00f3n del griego aiguptos egipcio.  Es la versi\u00f3n del Bajo Egipto y data del siglo V.  Un mayor inter\u00e9s se le aplica a la versi\u00f3n del Alto Egipto, llamada la Sahidica, o tebana, la cual es una obra del siglo III, quiz\u00e1s incluso del II.  Desafortunadamente lo que se conoce hasta ahora est\u00e1 incompleto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas versiones antiguas son consideradas testigos firmes y precisos del texto griego de los tres primeros siglos s\u00f3lo cuando tenemos ediciones cr\u00edticas de ellas; pues ellas mismas est\u00e1n representadas por copias que difieren entre s\u00ed.  El trabajo ya se comenz\u00f3 y est\u00e1 bastante adelantado.  La versi\u00f3n latina primitiva ya hab\u00eda sido reconstruida por el benedictino D. Sabatier (\u201cBibliorum Sacorum latin\u00e6 versiones antiqu\u00e6 seu Vetus Italica\u201d, Reims, 1743, 3 vols.); el trabajo fue emprendido nuevamente y completado en la colecci\u00f3n en ingl\u00e9s \u201cTextos B\u00edblicos Latinos Antiguos\u201d (1883-1911).  La edici\u00f3n cr\u00edtica de la Vulgata Latina publicada en Oxford por los anglicanos Wordsworth y White, desde 1889 a 1905, da los Evangelios y los Hechos.  En 1907 los benedictinos recibieron del Papa San P\u00edo X la comisi\u00f3n de preparar una edici\u00f3n cr\u00edtica de la Biblia Latina de San Jer\u00f3nimo (Antiguo y Nuevo Testamento).  Conocemos el \u201cDiatessaron\u201d de Tatiano por la versi\u00f3n ar\u00e1biga editada en 1888 por Mgr. Ciasea, y por la versi\u00f3n armenia del comentario de San Efr\u00e9n (que se halla en el sir\u00edaco de Tatiano) traducido al lat\u00edn en 1876 por los mequitaristas Auchar y Moesinger.  Las publicaciones de H. Von Soden han contribuido a dar a conocer mejor la obra de Tatiano.  La se\u00f1ora A. S. Lewis ha publicado una edici\u00f3n comparativa del \u201cpalimpset\u201d sir\u00edaco de Sina\u00ed (1910); F. C. Burkitt ya hab\u00eda hecho esto para el c\u00f3dice Cureton en 1904.  Tambi\u00e9n existe una edici\u00f3n cr\u00edtica del Peshitto por G. H. Gwilliam (1901).  En cuanto a las versiones egipcias de los Evangelios, la edici\u00f3n de G. Horner (1901-1922, 5 vols.) las ha puesto a la disposici\u00f3n de todos los que leen el c\u00f3ptico y el sah\u00eddico.  La traducci\u00f3n al ingl\u00e9s que los acompa\u00f1a est\u00e1 destinada a un c\u00edrculo de lectores m\u00e1s amplio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Citas de Autores Eclesi\u00e1sticos:  El texto completo del Nuevo Testamento puede ser constituido poniendo juntas todas las citas de los Padres.  Ser\u00eda particularmente f\u00e1cil para los Evangelios y las importantes ep\u00edstolas de San Pablo.  Desde un punto de vista puramente cr\u00edtico, el texto de los Padres de los tres primeros siglos es particularmente importante, esepcialmente San Ireneo, San Justino, Or\u00edgenes, Clemente de Alejandr\u00eda, Tertuliano, San Cipriano de Cartago y especialmente sobre Efr\u00e9n, San Cirilo de Alejandr\u00eda, San Juan Cris\u00f3stomo, San Jer\u00f3nimo y San Agust\u00edn de Hipona.  Aqu\u00ed de nuevo el cr\u00edtico debe tomar un paso preliminar.  Antes de pronunciar que un Padre ley\u00f3 y cit\u00f3 el Nuevo Testamento en \u00e9ste u otro modo, debemos primero estar seguros de que el texto como est\u00e1 en su forma presente no hab\u00eda sido armonizado con la variante com\u00fanmente aceptada en el tiempo y pa\u00eds donde fueron editadas (en imprenta o manuscrito) las obras de dicho Padre.  Las ediciones de Berl\u00edn para los Padres griegos y la de Viena para los Padres Latinos, y especialmente las monograf\u00edas sobre las citas del Nuevo Testamento en los Padres Apost\u00f3licos (Sociedad de Oxford para la Teolog\u00eda Hist\u00f3rica, 1905), en San Justino (Bousset, 1891), en Tertuliano (Ronsch, 1871), en Clemente de Alejandr\u00eda (Barnard, 1899), en San Cipriano (von Sodon, 1909), en Or\u00edgenes (Hautsch, 1909), en San Efr\u00e9n (Burkett, 1901), in Marci\u00f3n (Zahn, 1890), son una ayuda valiosa en este trabajo.\n<\/p>\n<p>M\u00e9todo Utilizado<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Primero se anotaron las diferentes interpretaciones que atestiguaban por la misma palabra, luego fueron clasificadas seg\u00fan sus causas:  variantes involuntarias, lapsus, homoioteleuton, itacismus, scriptio continua, variantes voluntarias, armonizaci\u00f3n de los textos, exegesis, controversias dogm\u00e1ticas, adaptaciones lit\u00fargicas.  Esto sin embargo fue una acumulaci\u00f3n de materia para discusiones cr\u00edticas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Al principio, el proceso empleado fue el llamado examen individual.  Este consiste en examinar cada caso en s\u00ed mismo, y casi siempre tuvo como resultado que la interpretaci\u00f3n hallada en la mayor\u00eda de los documentos era considerada la correcta.  En unos pocos casos, s\u00f3lo la gran antig\u00fcedad de ciertas variantes prevaleci\u00f3 sobre la superioridad num\u00e9rica.  Aun as\u00ed un testigo puede estar m\u00e1s correcto que cientos otros, quienes a menudo dependen de fuentes comunes.  Aun el texto m\u00e1s antiguo que tenemos, si no es el original, puede estar corrupto, o derivarse de una reproducci\u00f3n infiel.  Para evitar estas ocasiones de error hasta donde fuera posible, los cr\u00edticos daban preferencia a la calidad en vez de al n\u00famero de documentos.  Las garant\u00edas de fidelidad de una copia se conocen por la historia de los intermediarios que la conectan con el original, esto es, por su genealog\u00eda.  El proceso geneal\u00f3gico fue puesto en boga especialmente por dos grandes eruditos de Cambridge, Westcott y Hort.  Al dividir los textos, versiones y citas patr\u00edsticas por familias, llegaron a las siguientes conclusiones:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a) Los documentos del Nuevo Testamento se agrupan en tres familias que pueden ser llamadas alejandrina, sir\u00edaca y occidental.  Ninguna de \u00e9stas est\u00e1 libre de alteraciones.\n<\/p>\n<ul>\n<li> El texto llamado occidental, mejor representado por D, es el m\u00e1s alterado aunque se hab\u00eda propagado ampliamente en los siglos II y III, no s\u00f3lo en Occidente (versi\u00f3n latina primitiva, San Ireneo, San Hip\u00f3lito, Tertuliano, San Cipriano de Cartago) sino tambi\u00e9n en Oriente (versi\u00f3n sir\u00edaca primitiva, Tatiano, e incluso Clemente de Alejandr\u00eda).  Sin embargo, hallamos en \u00e9l cierto n\u00famero de interpretaciones originales que se han preservado s\u00f3lo en \u00e9l.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> El texto alejandrino es el mejor, \u00e9ste era el texto admitido en Egipto y, hasta cierto grado, en Palestina.  Se halla en C, aunque adulterado (por lo menos en cuanto a los Evangelios).  Es m\u00e1s puro en la versi\u00f3n \u201cboha\u00efric\u201d y en San Cirilo de Alejandr\u00eda.  El texto alejandrino actual, sin embargo, no es primitivo.  Parece ser un sub-tipo derivado de un texto m\u00e1s antiguo y mejor preservado que aparece casi puro en B y N.  Es el texto que Westcott y Hort llaman neutral, porque se ha conservado, no absolutamente, pero mucho m\u00e1s que los otros, libre de influencias deformantes que han creado sistem\u00e1ticamente los diferentes tipos de texto.  Or\u00edgenes da testimonio del texto neutral que es superior a todos los otros, aunque no perfecto.  Antes de \u00e9l no tenemos testimonio positivo, sino analog\u00edas hist\u00f3ricas y especialmente la informaci\u00f3n del criticismo interno muestra que debe ser primitivo.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Entre el texto occidental y el alejandrino est\u00e1 el sir\u00edaco, que fue el usado en Antioquia de Capadocia y en Constantinopla en tiempos de San Juan Cris\u00f3stomo.  Es el resultado de una \u201cconfluencia\u201d met\u00f3dica del texto occidental con el admitido en Egipto y Palestina hacia mediados del siglo III.  El texto sir\u00edaco debi\u00f3 haber sido editado entre los a\u00f1os 250 y 350.  Este tipo no tiene valor para la reconstrucci\u00f3n del texto original, pues todas las interpretaciones que le son peculiares son simplemente alteraciones.  En cuanto a los Evangelios, el texto sir\u00edaco se halla en A y E, F, G, H, K, y tambi\u00e9n en la mayor\u00eda de los manuscritos Peschitto, versi\u00f3n Armenia y especialmente en San Juan Cris\u00f3stomo.  El \u201ctexto admitido\u201d es el descendiente moderno de este texto sir\u00edaco.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b) La Vulgata Latina no puede ser clasificada en ninguno de estos grupos.  Evidentemente depende de un texto ecl\u00e9ctico.  San Jer\u00f3nimo revis\u00f3 un texto occidental con un texto neutral y otro no determinado todav\u00eda.  Fue contaminado completo, antes o despu\u00e9s de \u00e9l, por el texto sir\u00edaco.  Lo que s\u00ed es cierto es que su revisi\u00f3n trajo a la versi\u00f3n latina perceptiblemente m\u00e1s cerca de un texto neutral, que es decir a lo mejor.  En cuanto al texto admitido que fue compilado sin ning\u00fan m\u00e9todo realmente cient\u00edfico, debe ser puesto aparte completamente.  Difiere en cerca de 8,000 lugares del texto encontrado en el C\u00f3dice Vaticano, que es el mejor texto conocido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(c) No debemos confundir un texto admitido con el texto tradicional.  Un texto admitido es un tipo determinado de texto usado en alg\u00fan lugar en particular, pero nunca aceptado generalmente en toda la Iglesia.  El texto tradicional es el que tiene a su favor el testimonio constante de la tradici\u00f3n cristiana completa.  Considerando la substancia del texto, se puede decir que toda Iglesia tiene el texto tradicional, pues ninguna Iglesia fue alguna vez privada de la substancia de la Escritura (hasta donde haya preservado la integridad del Canon); pero, en cuanto al criticismo textual cuyo objeto es recuperar la ipsissima verba del original, no hay ning\u00fan texto existente que pueda ser llamado correctamente \u201ctradicional\u201d.  El texto original est\u00e1 todav\u00eda por ser establecido, y eso es lo que las ediciones llamadas cr\u00edticas han estado tratando de efectuar por los pasados siglos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(d) Despu\u00e9s de m\u00e1s de dos siglos de trabajo, \u00bfhay todav\u00eda interpretaciones dudosas?  Seg\u00fan Westcott y Hort siete octavos del texto, esto es 7,000 de 8,000 vers\u00edculos, se pueden considerar definitivamente establecidos.  Aun m\u00e1s, las discusiones cr\u00edticas incluso ahora pueden resolver la mayor\u00eda de los casos disputados, de modo que no existan dudas excepto respecto a cerca de un sexto del contenido del Nuevo Testamento.  Quiz\u00e1s incluso no excede de doce el n\u00famero de pasajes cuya autenticidad no ha tenido una demostraci\u00f3n cr\u00edtica suficiente, por lo menos en cuanto a alteraciones substanciales.  Sin embargo, no debemos olvidar que los cr\u00edticos de Cambridge no incluyen en estos c\u00e1lculos ciertos pasajes m\u00e1s largos considerados por ellos como no aut\u00e9nticos, es decir, el final de San Marcos (16,9-20) y el episodio de la mujer ad\u00faltera ([[Evangelio de Juan|Juan 8,1-11).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Estas conclusiones de los editores del texto de Cambridge han sido generalmente aceptadas por la mayor\u00eda de los estudiosos.  Los que escribieron desde ellos, en el siglo XIX, B. Weiss, H. Von Soden, R. C. Gregory, ciertamente han propuesto diferentes clasificaciones; pero en realidad apenas difieren en sus conclusiones; s\u00f3lo en dos puntos difieren de Westcott y Hort.  Seg\u00fan ellos, estos dos \u00faltimos han dado demasiada importancia al texto del C\u00f3dice Vaticano y no suficiente al llamado Occidental.  En cuanto a este \u00faltimo, descubrimientos modernos lo han dado a conocer mejor y muestran que no debe ser menospreciado.\n<\/p>\n<h3>Contenido del Nuevo Testamento<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Nuevo Testamento es la principal y casi \u00fanica fuente de la historia primitiva del cristianismo en el siglo I.  Todas las \u201cVidas de Jesucristo\u201d han sido compuestas a partir de los Evangelios.  La historia de los ap\u00f3stoles, seg\u00fan narrada por Renan, Farrar, Fouard, Weizs\u00e4cker y Le Camus, est\u00e1 basada en los Hechos de los Ap\u00f3stoles y las ep\u00edstolas.  Las \u201cTeolog\u00edas del Nuevo Testamento\u201d, de las cuales se han escrito tantas, son [prueba]] de que con textos can\u00f3nicos podemos construir un sistema doctrinal compacto y bastante completo.  \u00bfPero cu\u00e1l es el valor de estas s\u00edntesis y narraciones?  \u00bfHasta qu\u00e9 punto nos ponen en contacto con los hechos reales?  Es el asunto del valor hist\u00f3rico del Nuevo Testamento lo que todav\u00eda preocupa al alto criticismo.\n<\/p>\n<p>Historia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos concuerdan que los primeros tres Evangelios (Sin\u00f3pticos) reflejan las creencias comunes respecto a Jesucristo y su obra durante el \u00faltimo cuarto del siglo I, es decir, a una distancia de cuarenta o cincuenta a\u00f1os de los eventos.  Pocos de los primeros historiadores estaban en tan favorables condiciones.  Las biograf\u00edas de los c\u00e9sares (Suetonio y T\u00e1cito) no estaban en mejor posici\u00f3n de obtener informaci\u00f3n exacta.  Adem\u00e1s, todos est\u00e1n forzados a admitir que en las ep\u00edstolas de San Pablo entramos en contacto inmediato con la mente del m\u00e1s influyente propagador del cristianismo, y a un cuarto de siglo desde la Ascensi\u00f3n.  La fe de los ap\u00f3stoles representa la forma de pensamiento cristiano m\u00e1s victoriosa y m\u00e1s difundida en el mundo greco-romano.  Los escritos de San Juan nos introducen a los problemas de la Iglesia despu\u00e9s de la ca\u00edda de la sinagoga y del primer encuentro del cristianismo con la violencia de la Roma pagana; su Evangelio expresa, por decir lo menos, la actitud cristiana hacia Cristo en esa \u00e9poca.  Los Hechos nos informan, de todos modos, lo que se pensaba en Siria y Palestina hacia el a\u00f1o 65 de la fundaci\u00f3n de la Iglesia; presentan ante nuestros ojos el diario de un viajero que nos permite seguir a San Pablo d\u00eda a d\u00eda durante los diez a\u00f1os de sus misiones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfDebe nuestro conocimiento terminar aqu\u00ed?  \u00bfPertenecen los primeros monumentos de la literatura cristiana a la clase de escritos llamados \u201cmemorias\u201d, y revelan s\u00f3lo las impresiones y juicios de sus autores?  Ni un solo cr\u00edtico (los que son estimados como tales) se han atrevido a menospreciar el valor hist\u00f3rico del Nuevo Testamento tomado en su totalidad.  Los antiguos ni siquiera esbozaban la pregunta, tan evidente les resultaba que estos textos narraban fielmente la historia del cristianismo primitivo.  Lo que hizo surgir la desconfianza de los cr\u00edticos modernos fue el caprichoso descubrimiento de que estos escritos aunque sinceros eran muy parcializados.  Compuestos, como se dec\u00eda, por creyentes y para creyentes o, de todos modos, a favor de la fe, ellos se inclinan mucho m\u00e1s a hacer cre\u00edble la vida y ense\u00f1anzas de Jes\u00fas en lugar de un simple relato de lo que \u00c9l hizo o predic\u00f3.  Y entonces ellos dicen que estos textos contienen contradicciones irreconciliables que atestiguan de la incertidumbre y variedad en la tradici\u00f3n expuesta por ellos en diferentes etapas de su desarrollo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1)  Todos est\u00e1n de acuerdo que los autores del Nuevo Testamento eran sinceros.  \u00bfFueron ellos enga\u00f1ados?  Si es as\u00ed los escritos de la historia verdadera deber\u00edan aparentemente ser abandonados por completo.  Ellos estuvieron cerca de los eventos:  todos testigos presenciales o que depend\u00edan inmediatamente de testigos presenciales.  En su opini\u00f3n la primera condici\u00f3n a ser concedida para \u201catestiguar\u201d sobre la historia del Evangelio es haber visto al Se\u00f1or, especialmente al Se\u00f1or resucitado (Hechos 1,21-22; 1 Cor. 9,11; 11,23; 1 Juan 1,1-4; Lc. 1-1-4).  Estos testigos garantizan asuntos f\u00e1ciles de observar y al mismo tiempo de suprema importancia para sus lectores.  Los \u00faltimos deben haber controlado afirmaciones que reclaman imponer una obligaci\u00f3n de fe y atendidos con consecuencias pr\u00e1cticas considerables; tanto m\u00e1s puesto que este control era f\u00e1cil, puesto que los asuntos eran en asuntos que se hab\u00edan realizado en p\u00fablico y no \u201cen los rincones\u201d, como dice San Pablo (Hch. 26,26; cf. 2,22; 3,13-14).  Adem\u00e1s, \u00bfqu\u00e9 esperanza razonable hab\u00eda para obtener libros aceptados que conten\u00edan una forma alterada de la tradici\u00f3n familiar desde la ense\u00f1anza de las Iglesias por m\u00e1s de treinta a\u00f1os, y queridos con el mismo afecto que se le ten\u00eda a Jesucristo en persona?  Es en este sentimiento que debemos buscar la raz\u00f3n final para la tenacidad de las tradiciones eclesi\u00e1sticas.  Finalmente, estos textos se controlan entre s\u00ed.  Escritos en diferentes circunstancias, con preocupaciones variadas, \u00bfpor qu\u00e9 la concordancia en substancia?  Porque la historia s\u00f3lo conoce a un Cristo y un Evangelio; y esta historia est\u00e1 basada en el Nuevo Testamento, la realidad objetiva sola explica este acuerdo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es cierto que estos mismos textos presentan un sinn\u00famero de diferencias en detalles, pero la variedad y vaguedad a las cuales puede dar origen no debilita la estabilidad del todo desde un punto de vista hist\u00f3rico.  Adem\u00e1s, esto es compatible con la inspiraci\u00f3n e inerrancia de la Sagrada Escritura, vea Inspiraci\u00f3n de la Biblia.  Las causas de estas aparentes contradicciones han sido se\u00f1aladas desde hace mucho tiempo; es decir, narraciones fragmentadas de los mismos eventos abruptamente puestas lado a lado, diferentes perspectivas del mismo objeto seg\u00fan uno tome una posici\u00f3n de frente o de lado; diferentes expresiones que significan lo mismo; adaptaci\u00f3n, no alteraci\u00f3n, del asunto-materia seg\u00fan las circunstancias que un rasgo trajo al relieve; documentos o tradiciones que no concuerdan en todos los puntos, y los que sin embargo el autor sagrado ha relatado, sin reclamar garantizarlos en todo o decidir el asunto de su divergencia.  Estos no son artificios o subterfugios inventados para excusar tanto como sea posible a nuestros Evangelistas.  Observaciones similares se le pueden hacer a los autores profanos si se ganase algo con eso; por ejemplo tratar de armonizar a T\u00e1cito consigo mismo en \u201cHistori\u00e6\u201d, V, IV, Y V, IX. Pero Herodoto, Polibio, T\u00e1cito, Livy no narraron la historia de un Dios que vino a la tierra a hacer que los hombres sometan toda su vida a su Palabra.  Es bajo la influencia del prejuicio naturalista que alguna gente f\u00e1cilmente, y como si fuese a priori, se oponen al testimonio de los autores b\u00edblicos.  \u00bfAcaso no han demostrado los descubrimientos recientes que San Lucas es un historiador m\u00e1s preciso que Flavio Josefo?  Es cierto que los autores del Nuevo Testamento eran todos cristianos, pero para ser sinceros, \u00bfdebemos ser indiferentes hacia los hechos que relatamos?  El amor no necesariamente nos hace ciegos o mentirosos, por el contrario, nos puede permitir penetrar m\u00e1s hondamente en el conocimiento de nuestros temas.  En cualquier caso, el odio expone al historiador a un peligro mayor de parcialidad; \u00bfy es posible estar sin amor u odio hacia el cristianismo?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2)  Siendo estas las condiciones, si el Nuevo Testamento nos ha tra\u00eddo una historia falsificada, la falsificaci\u00f3n debe haber venido desde una fecha m\u00e1s temprana, y no debe ser asignada ni a la insinceridad ni a la incompetencia de sus autores.  Es de la tradici\u00f3n cristiana primitiva de la que depende de la que se sospecha en sus fuentes vitales, como si hubiese sido formada bajo la influencia de instintos religiosos, que la condenaron irremediablemente a ser m\u00edstica, legendaria o, de nuevo, idealista, como los simbolistas la colocan.  Lo que nos trasmiti\u00f3 no fue tanto las figuras hist\u00f3ricas de Cristo (en la aceptaci\u00f3n moderna del t\u00e9rmino), sino su imagen prof\u00e9tica.  El Jes\u00fas del Nuevo Testamento se hab\u00eda convertido en el que pudo o debi\u00f3 ser imaginado por alguien que ve\u00eda en \u00c9l al Mes\u00edas.  Es, sin duda, por el dicho de Isa\u00edas, \u201cHe aqu\u00ed que una doncella dar\u00e1 a luz\u201d, que surge la creencia en la concepci\u00f3n sobrenatural de Jes\u00fas&#8212;una creencia que es formulada definitivamente en las narraciones de San Mateo y San Lucas.  Tal es la explicaci\u00f3n corriente entre los no creyentes de hoy d\u00eda, y entre el cada d\u00eda creciente n\u00famero de protestantes liberales, notoriamente la de Harnack.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reconocidamente o no, este modo de explicar la formaci\u00f3n de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica ha sido expuesto principalmente para explicar el elemento sobrenatural con el cual se permea el Nuevo Testamento:  a la objetividad de este elemento se le niega reconocimiento por razones de orden filos\u00f3fico, anteriores a cualquier criticismo del texto.  El punto de partida de esta explicaci\u00f3n es meramente un prejuicio especulativo.  A la objeci\u00f3n de que las posiciones de Strauss eran insostenibles el d\u00eda en que los cr\u00edticos comenzaron a admitir que el Nuevo Testamento era obra del siglo I, y por lo tanto, un testigo que segu\u00eda cercanamente los eventos, Harnack contesta que veinte a\u00f1os e incluso menos son suficientes para la formaci\u00f3n de leyendas.    En cuanto a la posibilidad abstracta de que la formaci\u00f3n de una leyenda que pueda ser, pero todav\u00eda queda por ser probado que es posible que una leyenda se forme, aun m\u00e1s, que gane aceptaci\u00f3n, en las mismas condiciones concretas que la narrativa evang\u00e9lica.  \u00bfC\u00f3mo es que los ap\u00f3crifos no lograron abrirse paso en la poderosa corriente que llev\u00f3 a los escritos can\u00f3nicos a todas las Iglesias, y lograron ser aceptados?  \u00bfPor qu\u00e9 los m\u00e1s antiguos no fueron conocidos por nosotros no compuestos hasta por lo menos un siglo despu\u00e9s de los eventos?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, si la narrativa evang\u00e9lica es realmente una creaci\u00f3n exeg\u00e9tica basada en las profec\u00edas del Antiguo Testamento \u00bfc\u00f3mo vamos a explicar que sea lo que es?  No hay referencia en \u00e9l a los textos de los cuales la naturaleza mesi\u00e1nica es patente y aceptada por las escuelas jud\u00edas.  Es extra\u00f1o que la \u201cleyenda\u201d de los Reyes Magos que vinieron de Oriente a adorar al Ni\u00f1o Jes\u00fas llamados por una estrella haya dejado completamente fuera la estrella de Jacob (Nm. 24,17) y el famoso pasaje de Isa\u00edas (60,6-8).  Por otro lado, se apela a textos en el que el mesianismo no es obvio, y que no parecen haber sido interpretados com\u00fanmente (por lo menos entonces) por los jud\u00edos del mismo modo que por los cristianos.  Ese es exactamente el caso con San Mateo (2,15-23 y quiz\u00e1s 1,23).  Los evangelistas representan a Jes\u00fas como el predicador popular, par excellence, el orador de la multitud en pueblo y campo; nos lo muestran con el l\u00e1tigo en la mano, y ponen en su boca palabras aun m\u00e1s punzantes dirigidas a los fariseos.  Seg\u00fan San Juan (7,28.37; 12,44), \u00c9l \u201cgrit\u00f3\u201d incluso en el Templo de Jerusal\u00e9nTemplo.  \u00bfPuede ese rasgo de su fisonom\u00eda ser f\u00e1cilmente explicado por Isa\u00edas 42,2, que hab\u00eda predicho del siervo de Yahveh: \u201cNo vociferar\u00e1 ni alzar\u00e1 el tono, y no har\u00e1 o\u00edr en la calle su voz\u201d?  De nuevo, \u201cSer\u00e1n vecinos el lobo y el cordero\u2026 y en la hura de la v\u00edbora el reci\u00e9n destetado meter\u00e1 la mano.\u201d (Is. 11,6-8) habr\u00eda aportado material para un idilio encantador, pero los evangelistas han dejado ese realismo a los ap\u00f3crifos y a los milenaristas.  \u00bfCu\u00e1l pasaje de los profetas o incluso del apocalipsis jud\u00edo inspir\u00f3 a la primera generaci\u00f3n de cristianos con la doctrina fundamental del car\u00e1cter transitorio de la Ley; y sobre todo, con la predicci\u00f3n de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y su Templo?  Una vez se admite el paso inicial en esta teor\u00eda, uno es guiado l\u00f3gicamente a no dejar nada establecido en la narrativa evang\u00e9lica, ni siquiera la crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas, ni su existencia misma.  Salom\u00f3n Reinach realmente pretende que la historia de la Pasi\u00f3n es meramente un comentario sobre el salmo 22(21), mientras que Arthur Drews niega la misma existencia de Jesucristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro factor que contribuy\u00f3 a la alegada distorsi\u00f3n de la historia evang\u00e9lica fue la necesidad impuesta sobre el cristianismo primitivo de alterar, si iba a durar, la concepci\u00f3n del Reino de Dios predicado por Jes\u00fas en persona.  En sus labios, se dice, el Evangelio era meramente un grito de \u201cSauve qui peut\u201d dirigido al mundo, el cual \u00c9l cre\u00eda que estaba pronto a finalizar.  Tal era tambi\u00e9n la persuasi\u00f3n de la primera generaci\u00f3n cristiana.  Pero pronto se percibi\u00f3 que ellos tendr\u00edan que bregar con un mundo perecedero, y la ense\u00f1anza del Maestro ten\u00eda que ser adaptada a la nueva condici\u00f3n de las cosas.  Esta adaptaci\u00f3n no se logr\u00f3 sin mucha violencia, hecha, inconscientemente, es cierto, a la realidad hist\u00f3rica, pues se sinti\u00f3 la necesidad de derivar del Evangelio todas las instituciones eclesi\u00e1sticas de fecha reciente.  Tal es la explicaci\u00f3n escatol\u00f3gica propagada particularmente por J. Weiss, Schweitzer, Loisy; y recibida favorablemente por los pragm\u00e1ticos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es cierto que s\u00f3lo fue m\u00e1s tarde que los disc\u00edpulos entendieron el significado de ciertas palabras y hechos de su Maestro.  Pero tratar y explicar toda la historia evang\u00e9lica con la retrospecci\u00f3n de la segunda generaci\u00f3n cristiana es como tratar de balancear una pir\u00e1mide sobre su \u00e1pice.  Realmente la hip\u00f3tesis, en su aplicaci\u00f3n general, implica un estado de la mente dif\u00edcil de reconciliar con la calma y serenidad que es f\u00e1cilmente admitida en los evangelistas y San Pablo.  En cuanto al punto de partida de la teor\u00eda, es decir, que Cristo fue v\u00edctima de una ilusi\u00f3n sobre la inminente destrucci\u00f3n del mundo, no tiene base en el texto, incluso para los que consideran a Cristo un simple hombre, excepto al distinguir dos clases de discursos (y eso sobre la fuerza de la teor\u00eda misma), los que se remontan a Jes\u00fas mismo y los que se le han atribuido luego a Jes\u00fas; esto es lo que se llama un c\u00edrculo vicioso.  Finalmente, es falso que la segunda generaci\u00f3n cristiana estaba imbuida de la idea de remontar todo, per fas et nefas&#8212;instituciones y doctrinas&#8212;a Jes\u00fas en persona.  La primera generaci\u00f3n decidi\u00f3 por s\u00ed misma m\u00e1s de una vez asuntos de la mayor importancia al referirse no a Jes\u00fas sino al Esp\u00edritu Santo y a la autoridad de los ap\u00f3stoles.  Este fue especialmente el caso con la conferencia apost\u00f3lica en Jerusal\u00e9n (Hch. 15), en la cual se decidir\u00eda en cu\u00e1les observancias concretas el Evangelio reemplazar\u00eda a la Ley.  San Pablo distingue claramente las doctrinas o las instituciones que \u00e9l promulga en virtud de su autoridad apost\u00f3lica, desde las ense\u00f1anzas que la tradici\u00f3n remontaba a Cristo (1 Cor. 7,10.12.25).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s se debe presumir que si la tradici\u00f3n cristiana hab\u00eda sido formada bajo la alegada influencia, y eso, con tal libertad hist\u00f3rica, hubiera quedado menos contradicciones aparentes.  Son bien conocidos los esfuerzos hechos por los apologistas  para armonizar los textos del Nuevo Testamento.  Si el apelativo \u201cHijo de Dios\u201d se\u00f1ala una nueva actitud de la conciencia cristiana hacia Jesucristo, \u00bfpor qu\u00e9 la misma simplemente no ha sustituido la de \u201cHijo del Hombre\u201d?  La supervivencia de esta \u00faltima expresi\u00f3n en los Evangelios, muy cercana en los mismos textos a su equivalente (que sola mostraba claramente la fe real de la Iglesia) s\u00f3lo pod\u00eda ser un estorbo; no m\u00e1s, qued\u00f3 como una indicaci\u00f3n indiscreta del cambio que vino (despu\u00e9s).  Se puede decir quiz\u00e1s que la evoluci\u00f3n de las creencias populares, que vinieron instintivamente y poco a poco, no tiene nada que ver con las exigencias de una l\u00f3gica racional, y por lo tanto, no tiene coherencia.  Concedido en su totalidad, pero no se debe olvidar que, la literatura del Nuevo Testamento es una obra reflexiva, razonada e incluso apolog\u00e9tica.  Nuestros adversarios pueden todo lo menos negar su car\u00e1cter, que, seg\u00fan ellos, los autores del Nuevo Testamento son \u201ctendenciosos\u201d, es decir, inclinados m\u00e1s de lo debido a dar un sesgo a las cosas para hacerlas aceptables.\n<\/p>\n<p>Doctrinas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9stas son (1) espec\u00edficamente no cristianas; o (2) espec\u00edficamente cristianas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Doctrinas espec\u00edficamente no cristianas:  Al ser el cristianismo la continuaci\u00f3n normal del juda\u00edsmo, el Nuevo Testamento necesita heredar del Antiguo cierto n\u00famero de doctrinas religiosas respecto a Dios, su culto, los destinos originales del mundo, y especialmente del hombre, la ley moral, esp\u00edritus, etc.  Aunque esas creencias no son espec\u00edficamente cristianas, el Nuevo Testamento las desarrolla y perfecciona.\n<\/p>\n<ul>\n<li> Se insiste m\u00e1s plenamente en los atributos de Dios, particularmente su espiritualidad, su inmensidad, su bondad, y sobre todo su paternidad.<\/li>\n<li> Se restablece la ley moral a su perfecci\u00f3n primitiva en lo que respecta a la unidad y perpetuidad del matrimonio, respeto al nombre de Dios, perd\u00f3n de las injurias y en general los deberes hacia el pr\u00f3jimo; se establece claramente la culpabilidad por el simple deseo de una cosa prohibida por la Ley; las obras externas (oraci\u00f3n, donaci\u00f3n de limosnas, ayuno, sacrificio) realmente derivan su valor de las disposiciones del coraz\u00f3n que las acompa\u00f1an.<\/li>\n<li> Se purifica la esperanza mesi\u00e1nica de los elementos temporales y materiales en que se hab\u00eda envuelto. <\/li>\n<li> Se especifica m\u00e1s claramente las retribuciones del mundo venidero y de la resurrecci\u00f3n del cuerpo. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Doctrinas Espec\u00edficamente Cristianas:  Otras doctrinas, espec\u00edficamente cristianas, no se a\u00f1aden al juda\u00edsmo para desarrollarlas, sino m\u00e1s bien para reemplazarlas.  En realidad, entre el Nuevo y el Antiguo Testamento hay una sucesi\u00f3n directa pero no revolucionaria como estar\u00eda inclinado a creer un observador superficial; igual que en los seres vivos, el estado imperfecto de ayer debe dar paso a la perfecci\u00f3n de hoy aunque uno haya preparado a la otra.  Si el misterio de la Sant\u00edsima Trinidad y el car\u00e1cter espiritual del Reino Mesi\u00e1nico est\u00e1n clasificados entre los dogmas cristianos peculiares es porque el Antiguo Testamento era en s\u00ed mismo insuficiente para establecer la doctrina del Nuevo Testamento sobre este tema; y aun m\u00e1s porque, en la \u00e9poca de Jes\u00fas, las opiniones corrientes entre los jud\u00edos iban decididamente en direcci\u00f3n contraria.\n<\/p>\n<ul>\n<li> La vida divina com\u00fan de las Tres Personas (Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo) en la Unidad de una y la misma naturaleza es el misterio de la Trinidad, oscuramente tipificado o esbozado en el Antiguo Testamento. <\/li>\n<li> El Mes\u00edas prometido por los profetas ha venido en la persona de Jes\u00fas de Nazaret, que fue no s\u00f3lo un hombre poderoso en palabras y obras, sino el verdadero Dios mismo, el Verbo hecho hombre, nacido de una virgen, crucificado bajo el gobierno de Poncio Pilatos, pero resucitado de entre los muertos y ahora exaltado a la derecha de su Padre.<\/li>\n<li> Fue con una muerte ignominiosa sobre la Cruz, y no por poder y Gloria, que Jesucristo redimi\u00f3 al mundo del pecado, muerte y de la ira de Dios; \u00c9l es el Redentor de toda la humanidad (tanto gentiles como jud\u00edos) y los uni\u00f3 a todos a s\u00ed mismo sin distinci\u00f3n.   <\/li>\n<li> La legislaci\u00f3n mosaica (ritos y teocracia pol\u00edtica) fue dada s\u00f3lo a los jud\u00edos, y con el tiempo debe desaparecer, como la figura antes de la realidad.  Cristo sustituye estas pr\u00e1cticas ineficaces en s\u00ed mismas con ritos realmente santificantes, especialmente el bautismo, la Eucarist\u00eda y el Sacramento de la Penitencia.  Sin embargo, la nueva econom\u00eda es a tal grado una religi\u00f3n en esp\u00edritu y en verdad, que, absolutamente hablando, el hombre se puede salvar, en ausencia de todos los medios exteriores, al someterse a s\u00ed mismo completamente a Dios por la fe y el amor del Redentor.<\/li>\n<li> Antes de la venida de Cristo, Dios hab\u00eda tratado a los hombres como esclavos o ni\u00f1os peque\u00f1os, pero con el Evangelio comienza una nueva ley de amor y libertad escrita primero en el coraz\u00f3n; esta ley no consiste meramente en la letra que proh\u00edbe, ordena o condena; es tambi\u00e9n, y principalmente, una gracia interior que dispone el coraz\u00f3n a hacer la voluntad de Dios.<\/li>\n<li> El Reino de Dios predicado y establecido por Jesucristo, aunque existe ya visiblemente en la Iglesia, no ser\u00e1 perfeccionado hasta el fin del mundo (del cual nadie sabe el d\u00eda ni la hora), cuando \u00c9l venga en poder y majestad a pagar a cada uno seg\u00fan sus obras.  Mientras tanto, la Iglesia asistida por el Esp\u00edritu Santo, gobernada por los ap\u00f3stoles y sus sucesores bajo la autoridad de Pedro, ense\u00f1a y propaga el Evangelio hasta los confines de la tierra.<\/li>\n<li> El amor al pr\u00f3jimo se eleva a la altura del amor a Dios, porque el Evangelio nos hace ver a Dios y a Cristo en todos los hombres pues ellos son, o deben ser, sus miembros m\u00edsticos.  Cuando es necesario, el amor debe ser llevado hasta el sacrificio de uno mismo, tal es el mandamiento de Cristo.<\/li>\n<li> La moralidad natural en el Evangelio se eleva a una esfera m\u00e1s alta por los consejos de perfecci\u00f3n (pobreza y castidad), que pueden ser resumidos como la renuncia positiva a los bienes materiales de esta vida, hasta donde impiden nuestra entrega total al servicio de Dios.<\/li>\n<li> La vida eternal, la cual no se realizar\u00e1 completamente hasta la resurrecci\u00f3n del cuerpo, consiste en la posesi\u00f3n de Dios, visto cara a cara, y de Jesucristo.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tales son los puntos fundamentales del dogma cristiano, seg\u00fan ense\u00f1ados claramente en el Nuevo Testamento.  No se hallan reunidos juntos en ninguno de los libros can\u00f3nicos, sino que fueron escritos a trav\u00e9s de un per\u00edodo que se extendi\u00f3 desde mediados del siglo I hasta comienzos del II; y en consecuencia, se puede reconstruir la historia del modo como fueron expresados.  Estos textos nunca pudieron, y nunca fueron destinados, a prescindir de la tradici\u00f3n oral que los precedi\u00f3.  Sin este comentario perpetuo, ellos nunca hubiesen sido entendidos y hubiesen sido mal interpretados a menudo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Durand, Alfred. \u00abThe New Testament.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 14. New York: Robert Appleton Company, 1912. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/14530a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>nombre con el que se designan colectivamente las Escrituras incorporadas a la Biblia que consta de 27 documentos escritos entre los a\u00f1os 50 y 150, dedicados a tratar los hechos y dichos de Jes\u00fas y sus ap\u00f3stoles, en general, cuestiones de creencias y pr\u00e1cticas religiosas en las comunidades cristianas del mundo mediterr\u00e1neo. 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