{"id":5274,"date":"2016-02-05T01:15:55","date_gmt":"2016-02-05T06:15:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/odio\/"},"modified":"2016-02-05T01:15:55","modified_gmt":"2016-02-05T06:15:55","slug":"odio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/odio\/","title":{"rendered":"ODIO"},"content":{"rendered":"<p>Num 35:20 si por o lo empuj\u00f3, o ech\u00f3 sobre \u00e9l<br \/>\nPsa 25:19 mira .. con o violento me aborrecen<br \/>\nEze 23:29 los cuales proceder\u00e1n contigo con o, y<\/p>\n<hr>\n<p>sentimiento que se manifiesta fundamentalmente como envidia,  sed de venganza y falta de caridad, Gn 27, 41; Ex 20, 5; Sal 109, 5, y como rechazo a una persona, Dt 21, 15. Tambi\u00e9n aparece como un signo de la falta de fe, 1 Jn 3, 13, porque termina la comuni\u00f3n con Dios y con los hermanos, 1 Jn 3, 15.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(aborrecer, aversi\u00f3n, desear el mal a alguien, y hac\u00e9rselo).<\/p>\n<p> &#8211; Est\u00e1 totalmente prohibido: Lev 19:17 Col 3:8, Mat 5:38-48.<\/p>\n<p> &#8211; Es homicidio, 1Jn 3:15.<\/p>\n<p> &#8211; Amarga la vida, Pro 15:17.<\/p>\n<p> Los cristianos: &#8211; Deben esperarlo, Mat 10:22, Jua 16:2-33.<\/p>\n<p> &#8211; No maravillarse, 1Jn 3:13.<\/p>\n<p> &#8211; Devolver bien por mal, Mat 5:44.<\/p>\n<p> &#8211; No dar motivo, Pro 25:17.<\/p>\n<p> &#8211; No alegrarse de las calamidades que les ocurra a los que tienen odio, Job 31:29-30, Sal 35:13-14.<\/p>\n<p> Cristo fue odiado, por los que debieron haber sido sus mejores amigos: Los pr\u00ed\u00adncipes de los sacerdotes, escribas. fariseos: Mat 27:1-2, Mat 27:22-23, Mar 11:18, Lc. l I<br \/>\n 53-54, Jua 7:1, Jua 7:9, Jua 11:47-51.<\/p>\n<p> Dios odia: La idolatr\u00ed\u00ada, el culto falso, el pecado: (Deu 12:31, Amo 5:2, Rom 9:13.<\/p>\n<p> Odia el pecado, pero ama al pecador. como el m\u00e9dico: Odia la enfermedad, pero ama al enfermo.<\/p>\n<p> Lo mismo debemos hacer los cristianos: Odiar el pecado, la herej\u00ed\u00ada, el error, pero amar a las personas. y la mejor prueba de que las amamos es tratar de arrancarle ese error, \u00c2\u00a1aunque duela!, como el m\u00e9dico a veces tiene que producir dolor para quitar la enfermedad, \u00c2\u00a1no es por maldad, es por amor!.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>\u2020\u00a2Aborrecimiento.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>V\u00e9anse ABORRECER, ABORRECIMIENTO.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[349]<br \/>\n   Actitud afectiva y moral contraria al amor. Si el amor es la adhesi\u00f3n plena a una persona, a una idea, a un lugar o a una situaci\u00f3n, el odio es el alejamiento radical de un objeto. No es una mera aversi\u00f3n afectiva (antipat\u00ed\u00ada) o una discrepancia o una imposici\u00f3n intelectual (fobia, desprecio a aborrecimiento). Es m\u00e1s bien una radical oposici\u00f3n.<\/p>\n<p>    Y es de tal naturaleza que hace infeliz al que se deja dominar por \u00e9l, en la misma medida en que la felicidad y el placer va unido al amor.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El odio es lo contrario al amor. El odio es homicida (G\u00e9n 4,2-8), consecuencia del pecado, de origen sat\u00e1nico (1 Jn 2,9-11; 3,10.12.15). De aqu\u00ed\u00ad la disyuntiva en que el hombre se encuentra de elegir entre Dios y los bienes de este mundo, pues la elecci\u00f3n supone amar a uno y odiar a otro (Mt 6,24; Lc 16,13). El pensamiento semita se expresa frecuentemente por ideas contrarias -vida y muerte, luz y tinieblas, amor y odio-, sin precisar los matices intermedios; y as\u00ed\u00ad tenemos que odiar puede significar \u00abamar menos\u00bb, como es el caso de la actitud que el hombre debe adoptar entre Jesucristo y sus familiares ante la llamada de Dios (Mt 10,37; Lc 14,26; Jn 12,25); en este sentido hay que interpretar tambi\u00e9n la frase \u00abamar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo y odiar\u00e1s a tu enemigo\u00bb (Mt 5,43), pues al enemigo hay que amarle tambi\u00e9n (Mt 5,44; Lc 6,27). Un cristiano no puede tener odio a nadie. ->amor.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>En las Escrituras la palabra \u2020\u0153odio\u2020\u009d tiene varios significados. 1) Puede significar hostilidad intensa, una mala predisposici\u00f3n arraigada, a la que suele acompa\u00f1ar el rencor. Tal odio puede convertirse en un sentimiento corrosivo que intenta hacer da\u00f1o al objeto de su odio. 2) \u2020\u0153Odio\u2020\u009d puede significar tambi\u00e9n fuerte aversi\u00f3n, pero sin ninguna intenci\u00f3n de hacer da\u00f1o al objeto del odio, sino solo de procurar evitarlo debido a un sentimiento de repugnancia. 3) La Biblia tambi\u00e9n emplea la palabra \u2020\u0153odio\u2020\u009d para referirse a amar a un grado menor. (G\u00e9 29:31, 33; Dt 21:15, 16.) Por ejemplo, Jesucristo dijo: \u2020\u0153Si alguien viene a m\u00ed\u00ad y no odia a su padre y madre y esposa e hijos y hermanos y hermanas, s\u00ed\u00ad, y hasta su propia alma, no puede ser mi disc\u00ed\u00adpulo\u2020\u009d. (Lu 14:26.) Obviamente Jes\u00fas no quer\u00ed\u00ada decir que sus seguidores deb\u00ed\u00adan sentir hostilidad o tener repugnancia a sus familias y a ellos mismos, pues esto no estar\u00ed\u00ada en armon\u00ed\u00ada con el resto de las Escrituras. (Comp\u00e1rese con Mr 12:29-31; Ef 5:28, 29, 33.)<br \/>\nLa ley de Dios a Israel dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153No debes odiar a tu hermano en tu coraz\u00f3n\u2020\u009d. (Le 19:17.) Uno de los requisitos para que el homicida involuntario pudiera presentarse en una de las ciudades de refugio para conseguir asilo era no haber abrigado odio a la persona a la que hab\u00ed\u00ada matado. (Dt 19:4, 11-13.)<\/p>\n<p>\u00bfHay que odiar a los enemigos? El consejo de Jes\u00fas de amar a los enemigos est\u00e1 en completa armon\u00ed\u00ada con el esp\u00ed\u00adritu de las Escrituras Hebreas. (Mt 5:44.) El fiel Job reconoci\u00f3 que cualquier sentimiento de alegr\u00ed\u00ada maliciosa por la calamidad de alguien que lo odiase intensamente hubiera sido incorrecto. (Job 31:29.) La ley mosaica impuso a los israelitas la responsabilidad de acudir en ayuda de otros israelitas a quienes pudieran considerar enemigos suyos. (Ex 23:4, 5.) M\u00e1s bien que regocijarse por la calamidad de un enemigo, a los siervos de Dios se les manda: \u2020\u0153Si el que te odia tiene hambre, dale pan de comer; y si tiene sed, dale agua de beber\u2020\u009d. (Pr 24:17, 18; 25:21.)<br \/>\nUna de las ideas que los maestros jud\u00ed\u00ados de la tradici\u00f3n hab\u00ed\u00adan a\u00f1adido a la ley de Dios era que se ten\u00ed\u00ada que odiar a los enemigos. Como la Ley mandaba que los israelitas amasen a su pr\u00f3jimo (Le 19:18), estos maestros ense\u00f1aban que eso implicaba odiar a sus enemigos. Se lleg\u00f3 a pensar que los t\u00e9rminos \u2020\u0153amigo\u2020\u009d y \u2020\u0153pr\u00f3jimo\u2020\u009d aplicaban exclusivamente a los jud\u00ed\u00ados, mientras que a todos los dem\u00e1s se les consideraba enemigos por naturaleza. A la luz de la acepci\u00f3n tradicional de \u2020\u0153pr\u00f3jimo\u2020\u009d, que promov\u00ed\u00ada la enemistad con los gentiles, se puede ver f\u00e1cilmente por qu\u00e9 a\u00f1adieron a esta declaraci\u00f3n de la ley de Dios las palabras no autorizadas: \u2020\u0153y odiar a tu enemigo\u2020\u009d. (Mt 5:43.)<br \/>\nPor el contrario, el cristiano est\u00e1 obligado a amar a sus enemigos, es decir, aquellos que se hacen a s\u00ed\u00ad mismos enemigos personales. Este amor (gr. a\u00c2\u00b7g\u00e1\u00c2\u00b7pe) no es sentimentalismo, basado en un mero apego personal, como normalmente se piensa, sino que es un amor de orden moral o social, fundamentado en un asentimiento deliberado de la voluntad, entendido como una cuesti\u00f3n de principio, deber y propiedad, que busca con sinceridad el bien ajeno seg\u00fan lo que es justo. El amor a\u00c2\u00b7g\u00e1\u00c2\u00b7pe trasciende los sentimientos personales de animadversi\u00f3n y nunca permite que hagan que una persona abandone los principios correctos y se desquite. El siervo de Dios incluso ora por aquellos que debido a su ignorancia se oponen a su proceder cristiano y lo persiguen, para que sus ojos puedan abrirse y ver la verdad concerniente a Dios y sus prop\u00f3sitos. (Mt 5:44.)<\/p>\n<p>Odio apropiado. No obstante, en ciertas condiciones y en determinadas ocasiones es apropiado odiar. \u2020\u0153Hay [&#8230;] tiempo de amar y tiempo de odiar\u2020\u009d. (Ec 3:1, 8.) Incluso se dice que Jehov\u00e1 odi\u00f3 a Esa\u00fa. (Mal 1:2, 3.) Esto no se puede atribuir a ninguna arbitrariedad de Dios. Esa\u00fa demostr\u00f3 que no era merecedor del amor de Jehov\u00e1 al despreciar su primogenitura y venderla, con lo que vend\u00ed\u00ada tambi\u00e9n las promesas y bendiciones divinas vinculadas a dicha primogenitura. Adem\u00e1s, se propuso matar a su hermano Jacob. (G\u00e9 25:32-34; 27:41-43; Heb 12:14-16.) Dios tambi\u00e9n odia los ojos altaneros, la lengua falsa, las manos que derraman sangre inocente, el coraz\u00f3n que fabrica proyectos perjudiciales, los pies que se apresuran a correr a la maldad, el testigo falso, as\u00ed\u00ad como a cualquiera que env\u00ed\u00ada contiendas entre hermanos, de hecho, cualquier persona o cosa que se opone por completo a El y a sus leyes justas. (Pr 6:16-19; Dt 16:22; Isa 61:8; Zac 8:17; Mal 2:16.)<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 clase de odio deben cultivar los siervos de Dios?<br \/>\nLa verdadera lealtad a Jehov\u00e1 impulsa a sus siervos a odiar lo que El odia y a quien El odia. (2Cr 19:2.) \u2020\u0153\u00bfNo odio yo a los que te odian intensamente, oh Jehov\u00e1, y no me dan asco los que se sublevan contra ti? De veras los odio con un odio completo. Han llegado a ser para m\u00ed\u00ad verdaderos enemigos.\u2020\u009d (Sl 139:21, 22.) Pero este odio no procura causar da\u00f1o a otros y no es sin\u00f3nimo de rencor o malevolencia. M\u00e1s bien, expresa un total aborrecimiento de lo que es inicuo, y evita lo que es malo y a los que odian intensamente a Jehov\u00e1. (Ro 12:9, 17, 19.) Los cristianos con raz\u00f3n odian a los enemigos declarados de Dios, como el Diablo y sus demonios, as\u00ed\u00ad como a los hombres que de manera consciente y deliberada toman su posici\u00f3n contra Jehov\u00e1.<br \/>\nAunque los cristianos no aman a aquellos que tornan la bondad inmerecida de Dios en una excusa para conducta relajada, no odian a las personas que han ca\u00ed\u00addo en pecado, pero que merecen que se les muestre misericordia. En vez de odiar al malhechor arrepentido, odian el acto inicuo, \u2020\u0153hasta la prenda de vestir interior que ha sido manchada por la carne\u2020\u009d. (Jud 4, 23.)<\/p>\n<p>Debe evitarse el odio impropio. Las personas que en otro tiempo se odiaban, dejan de hacerlo una vez que llegan a ser cristianos. (Tit 3:3.) El que odia a su hermano todav\u00ed\u00ada anda en oscuridad, por lo que cualquier alegaci\u00f3n suya de que es amador de Dios en realidad ser\u00ed\u00ada una mentira. El odio al hermano equivale a asesinato. (1Jn 2:9, 11; 4:20; 3:15.)<br \/>\nEl sentimentalismo puede hacer que el punto de vista personal en cuanto al amor y al odio se desequilibre, como al parecer le sucedi\u00f3 a David con su hijo Absal\u00f3n. (2Sa 18:33; 19:1-6.) Del mismo modo, \u2020\u0153el que retiene su vara odia a su hijo, pero el que lo ama es el que de veras lo busca con disciplina\u2020\u009d. (Pr 13:24.)<br \/>\nSi una persona respeta la intimidad ajena y muestra consideraci\u00f3n amorosa, no se convertir\u00e1 innecesariamente en objeto de odio. De ah\u00ed\u00ad el consejo: \u2020\u0153Haz cosa rara tu pie en la casa de tu semejante, para que no tenga su suficiencia de ti y ciertamente te odie\u2020\u009d. (Pr 25:17.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>El odio es lo contrario del amor, pero le est\u00e1 tambi\u00e9n muy pr\u00f3ximo. Si el amor de Amn\u00f3n a Tamar se vuelve de repente aversi\u00f3n violenta, es que su pasi\u00f3n era ardiente (2Sa 13,15). No pocas f\u00f3rmulas b\u00ed\u00adblicas que oponen en forma absoluta esta pareja de amor y odio (G\u00e9n 29,18. 31; Mt 5,43; 6,24), suponen esta reacci\u00f3n natural del amor de aborrecer lo que antes era todo para \u00e9l. Este estado de \u00e1nimo supone el Dt en el caso del marido que repudia a su mujer (Dt 22,13.16). Esta violencia de las reacciones es una de las bases del lenguaje sem\u00ed\u00adtico, que recurre f\u00e1cilmente a parejas de palabras opuestas sin notar los matices intermedios. Pero la realidad no responde siempre al vigor del lenguaje, y as\u00ed\u00ad en un matrimonio pol\u00ed\u00adgamo se puede decir que la mujer que no es la preferida, o que sencillamente es menos amada, es odiada (Dt 21,15; cf. G\u00e9n 29,31ss). Estas observaciones pueden explicar ciertas f\u00f3rmulas sorprendentes (Le 14,26; cf. Mt 10,37), pero dejan intacto el problema religioso que plantea el odio: \u00bfPor qu\u00e9 y c\u00f3mo se presenta el odio en la humanidad? \u00bfQu\u00e9 quiere decir la Biblia cuando aplica la noci\u00f3n de odio a Dios? \u00bfQu\u00e9 actitud adopt\u00f3 Cristo frente al odio?<\/p>\n<p>I. EL ODIO ENTRE LOS HOMBRES. 1. El mundo entregado al odio. El odio entre los hombres es un hecho de todos los tiempos. El G\u00e9nesis se\u00f1ala su presencia desde la primera generaci\u00f3n humana (G\u00e9n 4,2-8) y los sabios lo observan con mirada penetrante (Prov 10,12; 14,20; 19,7; 26,24ss; Eclo 20,8). Pero acerca de este hecho pronuncia la Biblia un juicio de valor. El odio es un mal, fruto del pecado, pues Dios hizo a los hombres *hermanos para que vivieran en el *amor mutuo. El caso tipo de Ca\u00ed\u00adn muestra bien cu\u00e1l es el proceso del odio: nacido de la envidia, tiende a la supresi\u00f3n del otro y conduce al homicidio. Esto basta para denunciar su origen sat\u00e1nico, como lo explica el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada: el diablo, envidioso de la suerte del hombre, le tom\u00f3 odio y provoco su muerte (Sab 2, 24). Desde entonces est\u00e1 el mundo entregado al odio (Tit 3,3).<\/p>\n<p>2. El justo es objeto de odio. Desde sus or\u00ed\u00adgenes remotos, el esquema \u00abenvidia-odio-homicidio\u00bb se aplica siempre en el mismo sentido: el *imp\u00ed\u00ado odia al *justo y se conduce como su *enemigo. Asi Ca\u00ed\u00adn con Abel, Esa\u00fa con Jacob, los hijos de Jacob con Jos\u00e9, los egipcios con Israel (Sal 105, 25), los reyes imp\u00ed\u00ados con los profetas (I Re 22,8), los malos con los piadosos de los salmos, los extranjeros con el ungido de Yahveh (Sal 18; 21), con Si\u00f3n (Sal 129), con Jerusal\u00e9n (Is 60,15). Es, pues, una ley permanente : al que Dios ama es odiado, sea porque su preferencia suscite envidia, sea porque represente un reproche viviente para los pecadores (Sab 2,10-20). En todo caso Dios mismo, a trav\u00e9s de su elegido, es tomado por blanco y hecho&#8217; objeto de odio (ISa 8,7; Jer 17,14s).<\/p>\n<p>3. \u00bfPuede odiar el justo? \u00bfPuede odiar el justo en respuesta al odio de que es v\u00ed\u00adctima? En el interior del pueblo de Dios est\u00e1 prescrito amar al *pr\u00f3jimo (Lev 19,17s); as\u00ed\u00ad la legislaci\u00f3n ordena dar muerte al asesino que ha matado a otro por odio (Dt 19,llss), precisamente en el momento en que se esfuerza por afinar la pr\u00e1ctica de la *venganza de la sangre instituyendo ciudades de refugio (Dt 19,1-10).<\/p>\n<p>Hay, sin embargo, otros casos: el de los malos que odian a los justos, el de los enemigos del pueblo de Dios; unos y otros se conducen como enemigos de Dios (N\u00fam 10,35; Sal 83,3). La conducta que dicta aqu\u00ed\u00ad el amor de Dios puede parecer sorprendente. Israel odiar\u00e1 a los enemigos de Dios para no imitar su conducta: tal es el sentido de !a *guerra santa (cf. Dt 7,1-6). El justo desgraciado, que podr\u00ed\u00ada verse tentado a envidiar a los malos y a imitarlos (Prov 3,31; Sal 37; 73), para guardarse del pecado odiar\u00e1 al partido de los pecadores (Sal 26,4s; 101,3ss). \u00abAmar a los que odian a Yahveh\u00bb (2Par 19,2) ser\u00ed\u00ada pactar con los imp\u00ed\u00ados y hacerse infiel (Sal 50, 18-21). Al amor celoso de Dios debe responder un amor no dividido (Sal 119,113; 97,10). En todas las cosas hay que abrazar su causa: amar lo que \u00e9l ama, odiar lo que \u00e9l odia (Am 5,15; Prov 8,13; Sal 45,8). \u00bfC\u00f3mo, pues, no odiar a los que le odian (Sal 139,21s)?<\/p>\n<p>Esta actitud no est\u00e1 exenta de ambig\u00fcedad y de peligro : \u00bfno se llegar\u00e1 f\u00e1cilmente a ver en todo enemigo personal o nacional un enemigo de Dios para acaparar en forma ego\u00ed\u00adsta los privilegios de la *elecci\u00f3n divina? El peligro no era quim\u00e9rico: los sectarios que Qumr\u00e1n, al declarar \u00abodio eterno\u00bb al partido de Belial, identificaban de hecho el \u00abpartido de Dios\u00bb con su grupo cerrado. \u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo y odiar\u00e1s a tu enemigo\u00bb (Mt 5,43): no era tal la letra de la antigua ley, pero muchos admit\u00ed\u00adan esta interpretaci\u00f3n abusiva, dictada por un exclusivismo estrecho.<\/p>\n<p>II. \u00bfEXISTE ODIO EN DIOS? \u00bfC\u00f3mo se puede hablar de odio a prop\u00f3sito del Dios de amor? Efectivamente, Dios no puede odiar a ninguno de los seres que \u00e9l mismo ha hecho (Sab 11,24), y ser\u00ed\u00ada una injuria acusarle de odiar a su pueblo (Dt 1,27; 9,28). Pero el Dios de amor es tambi\u00e9n el Dios *santo, el Dios celoso. Su mismo amor implica una repulsi\u00f3n violenta hacia el *pecado. Odia la *idolatr\u00ed\u00ada, la de los cananeos (Dt 12,31 ; 16,22) o la de Israel (Jer 44, 4). Odia la *hipocres\u00ed\u00ada cultual (Am 5,21; Is 1,14), la rapi\u00f1a y el crimen (Is 61,8), el falso juramento (Zac 8, 17), el repudio (Mal 2,16), y m\u00e1s en general la colecci\u00f3n de pecados que enumera Prov 5,16-19. Ahora bien, el pecador forma en cierta manera cuerpo con su pecado; se pone en posici\u00f3n de enemigo (es decir, de \u00abodiador\u00bb de Dios : Ex 20,5; Dt 7, 10; Sal 139,21; Rom 1,30). La incompatibilidad total que por su falta establece entre Dios y \u00e9l se traduce tambi\u00e9n en la Biblia en t\u00e9rminos de odio: Dios odia al violento (Sal 11, 5), al id\u00f3latra (Sal 31,7), al hip\u00f3crita (Eclo 27,24) y en general a todos los malhechores (Sal 5,6ss). Odia a Israel infiel (Os 9,15; Jer 12,8), como odi\u00f3 a los cananeos a causa de sus cr\u00ed\u00admenes (Sab 12,3). El caso es algo m\u00e1s complejo cuando declara: \u00abHe amado a Jacob y odiado a Esa\u00fa\u00bb (Mal 1,2; Rom 9,13): este odio es todav\u00ed\u00ada provocado por las violencias de Edom para con Israel (cf. Sal 137, 7; Ez 25,12ss; Abd 10-14), pero traduce tambi\u00e9n las preferencias de la *elecci\u00f3n, semejante a la del hombre que \u00abama\u00bb a una de sus esposas y \u00abodia\u00bb a la otra.<\/p>\n<p>Pero si esta preferencia y esta repulsi\u00f3n son realidades muy positivas y en las que se afirma Dios con toda su fuerza, sin embargo, s\u00f3lo se les puede dar el nombre de odio a condici\u00f3n de purgar esta palabra de todo lo que, en nuestro mundo pecador, comporta en materia de rencor malvado, de voluntad de perjudicar y de destruir. As\u00ed\u00ad pues, si Dios odia el pecado \u00bfse puede decir que odia verdaderamente al pecador, \u00e9l que \u00abno quiere su muerte, sino que se convierta y viva\u00bb (Ez 18,23)? Dios, a trav\u00e9s de la *elecci\u00f3n y del *castigo, persigue un \u00fanico designio de amor para todos los hombres; su *amor tendr\u00e1 la \u00faltima palabra. Se ha revelado plenamente en Jes\u00fas. As\u00ed\u00ad el NT no habla nunca de odio en Dios.<\/p>\n<p>III. JES\u00daS FRENTE AL ODIO. 1. El odio del mundo contra Jes\u00fas. Jes\u00fas, que aparece en un mundo agitado por la pasi\u00f3n del odio, ve converger hacia \u00e9l todas las formas de \u00e9ste: odio del elegido de Dios, al que se envidia (Lc 19,14; Mt 27,18; Jn 5,18), odio del justo cuya presencia condena (Jn 7,7; 15,24); los jefes de Israel le odian tambi\u00e9n porque quieren acaparar ellos mismos la elecci\u00f3n divina (cf. Jn 11,50). Por lo dem\u00e1s, tras ellos le odia todo el *mundo malvado (Jn 15,18): en \u00e9l odia la *luz porque sus *obras son malas (Jn 3,20). As\u00ed\u00ad se realiza el misterio anunciado en la Escritura, del odio ciego, inmotivado (Jn 15,25): por encima de Jes\u00fas apunta al Padre mismo (Jn 15,23s). Jes\u00fas muere, pues, v\u00ed\u00adctima del odio; pero con su muerte mata al odio (Ef 2,14.16), pues esta muerte es un acto de *amor que reintroduce el amor en el mundo.<\/p>\n<p>2. El odio del mundo contrae los cristianos. Todo el que *siga a Jes\u00fas conocer\u00e1 la misma suerte. Los *disc\u00ed\u00adpulos ser\u00e1n odiados \u00abpor causa de su *nombre\u00bb (Mt 10,22; 24,9). No deben extra\u00f1arse de ello (Un 3,13); deben incluso regocijarse (Le 6,22), pues as\u00ed\u00ad son asociados al destino de su maestro; el mundo los odia porque no son de este mundo (Jn 15, 19; 17,14). As\u00ed\u00ad se revela el *enemigo, que estaba en actividad desde los or\u00ed\u00adgenes (Jn 8,44); pero Jes\u00fas or\u00f3 por ellos, no para que fueran retirados del mundo, sino para que fueran preservados del maligno.<\/p>\n<p>3 Odiar el mal y no a los hombres. Como Jes\u00fas, en quien no tiene nada el pr\u00ed\u00adncipe de este mundo (Jn 14, 30; 8,46) como el Dios santo, el Padre santo (Jn 17,11), tambi\u00e9n los disc\u00ed\u00adpulos tendr\u00e1n odio al mal. Sabr\u00e1n que hay incompatibilidad radical entre Dios y el mundo (1Jn 2, 15; Sant 4,4), entre Dios y la *carne (Rom 8,7), entre Dios y el dinero (Mt 6,24). Para suprimir en s\u00ed\u00ad mismos toda complicidad con el mal, renunciar\u00e1n a todo y llegar\u00e1n hasta a odiarse a s\u00ed\u00ad mismos (Lc 14,26; Jn 12,25). Pero frente a los otros hombres no habr\u00e1 el menor odio en su coraz\u00f3n : \u00abel que odia a su hermano est\u00e1 en las tinieblas\u00bb (1Jn 2,9.11; 3,15). El amor es la \u00fanica regla, incluso para con los enemigos (Le 6, 27).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, al final de la historia se ha esclarecido la situaci\u00f3n. Con su venida cambi\u00f3 el Se\u00f1or la faz del mundo: en otro tiempo reinaba en \u00e9l el odio (Tit 3,3); ahora ha pasado ya el tiempo de Ca\u00ed\u00adn. S\u00f3lo el amor da la vida y nos hace semejantes a Dios (1Jn 3,11-24).<\/p>\n<p>-> Amor &#8211; Ira &#8211; Enemigo.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El odio en general es una intensa repulsi\u00f3n que una persona le dispensa a otra, o a alguna cualidad que se identifica con el objeto de nuestro disgusto. Los te\u00f3logos mencionan dos aspectos distintos de este tipo de pasi\u00f3n:<br \/>\nEl primero de estos dos aspectos (odium abominationis , o sentir repugnancia intensa) se refiere a una sensaci\u00f3n de desagrado may\u00fasculo que se centra principalmente en los atributos que posee una persona y \u00fanicamente de manera secundaria en la persona misma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo aspecto (odium inimicitiae, hostilidad o enemistad) apunta directamente a la persona. Quien experimenta este tipo de aversi\u00f3n por alguien se complace en una actitud que busca se\u00f1alar todo lo que de malo o desagradable pueda encontrarse en ese ser, objeto de su pasi\u00f3n. Quien es hostil a otro, siente una satisfacci\u00f3n feroz al desacreditar a quien se odia, y desea que el destino de esa persona resulte adverso, ya sea en lo general o en un aspecto especifico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La hostilidad es una falta de caridad, que es siempre pecaminosa y puede llegar a ser grave. El primer aspecto del odio, sin embargo, que m\u00e1s bien implica desaprobar lo que es malo, no siempre es un pecado e incluso puede llegar a ser una virtud cuando lo que nos repugna es una falta en contra de la ley moral. En este caso, no s\u00f3lo puedo reprobar lo que es malo, sino que deber\u00eda de hacerlo. M\u00e1s a\u00fan, uno puede, sin temor a pecar, detestar el mal y a quien lo infringe a otros. Por ejemplo, no constituir\u00eda una falta el pedir en oraci\u00f3n por la muerte de un miserable que se dedicara a acosar ferozmente a cristianos inocentes. Es claro que este celo aparente no puede servir de excusa para alimentar alg\u00fan tipo de rencor injustificado hacia algo o alguien.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No debemos considerarnos en pecado a\u00fan cuando el motivo de nuestro disgusto fuese personal y surgiese como una reacci\u00f3n al da\u00f1o que otros nos hubieran causado, a menos que adem\u00e1s de indignaci\u00f3n cedi\u00e9ramos a una aversi\u00f3n injustificada debido al dolor que hubi\u00e9ramos experimentado. Una reacci\u00f3n desproporcionada es lo que puede hacer la diferencia entre cometer una falta grave o venial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando por un alcance inconcebible de maldad humana, el objeto de nuestro odio sea Dios mismo, entonces s\u00ed que la magnitud de la falta puede considerarse como espantosamente grave. Si se trata de un sentimiento de enemistad (odium inimicitiae) lo que mueve al pecador a odiar a Dios, en su Persona, es decir, a renegar de las cualidades divinas precisamente por ser propias de Dios, entonces tenemos ante nosotros que en la jerarqu\u00eda de lo que consideramos pecaminoso, hay una falta muy grave. De hecho, una actitud semejante a la que acabamos de describir es considerada como diab\u00f3lica. Aqu\u00ed, la voluntad humana se desprende inmediatamente de Dios; en otras circunstancias de pecado, lo anterior s\u00f3lo sucede a consecuencia de, o por mediaci\u00f3n de alguna criatura que se ha apartado de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para tener certeza sobre la condici\u00f3n de nuestras faltas, al consultar las ense\u00f1anzas de Santo Tom\u00e1s (II-II:24:12) y de los te\u00f3logos, encontramos que todo pecado mortal implica la falta de caridad sobrenatural, y conlleva un tipo, ya sea virtual o interpretativo de odio hacia Dios. Sin embargo, como la misericordia de Dios es infinita, estos problemas pueden llevarse a la confesi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JOSEPH F. DELANY<br \/>\nTranscrito por Randy Heinz, sfo<br \/>\nTraducci\u00f3n: Cecilia Nieto B., M\u00e9xico.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Num 35:20 si por o lo empuj\u00f3, o ech\u00f3 sobre \u00e9l Psa 25:19 mira .. con o violento me aborrecen Eze 23:29 los cuales proceder\u00e1n contigo con o, y sentimiento que se manifiesta fundamentalmente como envidia, sed de venganza y falta de caridad, Gn 27, 41; Ex 20, 5; Sal 109, 5, y como rechazo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/odio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abODIO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5274","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5274","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5274"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5274\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5274"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5274"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5274"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}