{"id":5294,"date":"2016-02-05T01:17:56","date_gmt":"2016-02-05T06:17:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padre-nuestro\/"},"modified":"2016-02-05T01:17:56","modified_gmt":"2016-02-05T06:17:56","slug":"padre-nuestro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padre-nuestro\/","title":{"rendered":"PADRE NUESTRO"},"content":{"rendered":"<p>nombre de la oraci\u00f3n que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos,  luego que ellos le pidiesen que les ense\u00f1ara a orar. Mateo presenta el P.  N. en la Biblia como una serie de siete peticiones, Mt 6, 9-13; mientras que Lucas la presenta de cinco, Lc 11, 2. La estructura de la oraci\u00f3n consta de una invocaci\u00f3n y de siete  peticiones. Las tres primeras relacionadas con la glorificaci\u00f3n de Dios y las otras cuatro con asuntos del ser humano. Esta oraci\u00f3n es el resumen de la fe cristiana, que realza la importancia de Dios sobre la humanidad.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Actitud filial<\/p>\n<p>\tJes\u00fas ense\u00f1\u00f3 a orar con las palabras del \u00abPadre nuestro\u00bb (Mt 6,9-13). No se trataba s\u00f3lo de una f\u00f3rmula, sino de una actitud filial que corresponde a quienes han sido llamados a participar en la misma filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas. Es, pues, una oraci\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 de todo esquema superficial (cfr. Mt 6,5) e incluso de toda f\u00f3rmula y metodolog\u00ed\u00ada religiosa (cfr. Mt 6,7).<\/p>\n<p>\tLa actitud filial del \u00abPadre nuestro\u00bb no es s\u00f3lo imitaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n y principalmente participaci\u00f3n en la interioridad del mismo Cristo, Hijo de Dios. Es actitud filial de autenticidad o de pobreza b\u00ed\u00adblica, y actitud filial de confianza y uni\u00f3n. Por su contenido y por esta actitud filial de caridad, \u00abla oraci\u00f3n dominical es el resumen de todo el Evangelio\u00bb (Tertuliano). Corresponde a la actitud que brota del contenido de las \u00abbienaventuranzas\u00bb.<\/p>\n<p>\tEl Esp\u00ed\u00adritu hace posible que Cristo ore en nosotros<\/p>\n<p>\tSe le ha llamado \u00aboraci\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb (oraci\u00f3n \u00abdominical\u00bb), porque corresponde al modo de orar de Jes\u00fas, que se dirig\u00ed\u00ada al Padre llam\u00e1ndole \u00abAbba\u00bb (Padre m\u00ed\u00ado en sentido \u00ed\u00adntimo y real). Por la comunicaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, es Jes\u00fas mismo quien ora en nosotros con esta misma actitud filial y amorosa. S\u00f3lo la infusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu puede comunicar esta participaci\u00f3n en la vida, amor y oraci\u00f3n del mismo Cristo. \u00abY pues sois hijos, envi\u00f3 Dios a nuestros corazones el Esp\u00ed\u00adritu de su Hijo, que clama \u2020\u0153Abba\u2020\u009d, es decir, \u2020\u0153Padre\u2020\u009d. De suerte que ya no eres siervo, sino hijo, y como hijo, tambi\u00e9n heredero por gracia de Dios\u00bb (Gal 4,6-7).<\/p>\n<p>\tPor el hecho de ser hijos de adopci\u00f3n (\u00abhijos en el Hijo\u00bb), es el mismo Esp\u00ed\u00adritu el que nos hace decir \u00abPadre\u00bb con la misma voz y amor de Cristo. \u00abTodos los que son guiados por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios son hijos de Dios. Pues no recibisteis un esp\u00ed\u00adritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un esp\u00ed\u00adritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar \u00c2\u00a1Abb\u00e1, Padre! El Esp\u00ed\u00adritu mismo se une a nuestro esp\u00ed\u00adritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios\u00bb (Rom 8,14-16).<\/p>\n<p>\tLa oraci\u00f3n de la Iglesia misionera<\/p>\n<p>\tLa Iglesia se hace misionera en la medida en que adopte la actitud filial y fraterna expresada en la oraci\u00f3n del \u00abPadre nuestro\u00bb. Los valores evang\u00e9licos se manifiestan por actitudes filiales que reflejan las bienaventuranzas y el mandato del amor, como acontece en el \u00abPadre nuestro\u00bb si se ora con autenticidad.<\/p>\n<p>\tLa oraci\u00f3n dominical tiene una fuerza escatol\u00f3gica que deriva de la Encarnaci\u00f3n. Un d\u00ed\u00ada, el \u00abPadre nuestro\u00bb ser\u00e1 la oraci\u00f3n de toda la humanidad. Este es el objetivo de la misi\u00f3n eclesial, para cumplir \u00abel designio del Creador, quien cre\u00f3 al hombre a su imagen y semejanza, pues todos los que participan de la naturaleza humana, regenerados en Cristo, por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, contemplando un\u00e1nimemente la gloria de Dios, podr\u00e1n decir \u2020\u0153Padre nuestro\u2020\u009d\u00bb (AG 7).<\/p>\n<p>Referencias Dios Padre, filiaci\u00f3n divina participada, nombre de Dios, santidad, oraci\u00f3n, reino, voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Lectura de documentos AG 7; CEC 2759-2865.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Abba, Padre nuestro (Madrid, Narcea, 1981); S. BARTINA, El Padrenuestro comentado seg\u00fan su trasfondo sem\u00ed\u00adtico (Barcelona, Balmes, 1993); J.M\u00c2\u00aa CABODEVILLA, Discurso del padrenuestro (Madrid, Edit. Cat\u00f3lica, 1971); C. CARRETTO, Padre, me pongo en tus manos (Madrid, Paulinas, 1981); S. CASTRO, Padrenuestro, en Nuevo Diccionario de Espiritualidad (Madrid, Paulinas, 1991) 1454-1467; I. GOMA CIVIT, \u00abSantificado sea tu nombre\u00bb. La primera petici\u00f3n del Padrenuetro Revista Catalana de Teolog\u00ed\u00ada 21\/2 (1996) 289-332; J. JEREMIAS, Abba. El mensaje central del Nuevo Testamento (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1983; W. MARCHEL, Abba. Padre (Barcelona, Herder, 1967); S. SABUGAL, Abba&#8217;&#8230; La oraci\u00f3n del Se\u00f1or ( BAC, Madrid, 1985); F. SEBASTIAN, Abba, Padre nuestro (Madrid, Narcea, 1981); H. SCH\u00dcRMANN, Padrenuestro (Salamanca, Secretariado Trinitario, 1982). Ver m\u00e1s bibliograf\u00ed\u00ada en Dios Padre.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>\u00abEs una oraci\u00f3n en la que nunca acabaremos de meditar y, cuando no sepamos rezar, nos bastar\u00e1 con retomar despacito, palabra por palabra, el padre nuestro.  La estructura fundamental de esta oraci\u00f3n est\u00e1 formada por tres momentos: el primero es como la base de un surtidor; el segundo es como un chorro que sube hacia arriba; el tercero es el chorro que baja regando todo lo que est\u00e1 a su alrededor.  .\tLa base del surtidor es la palabra \u00abPadre\u00bb, y  es, para el que reza, el esp\u00ed\u00adritu de filiaci\u00f3n. A partir  del momento en que vivir como hijos significa vivir  el bautismo, en la oraci\u00f3n nosotros vivimos al m\u00e1  ximo nuestro bautismo.  El esp\u00ed\u00adritu filial es la ra\u00ed\u00adz de toda plegaria, es la actitud m\u00e1s importante, ya que la vida eterna consiste en la manifestaci\u00f3n de nuestro ser hijos de Dios. Observemos que en el padre nuestro podr\u00ed\u00adamos repetir la palabra \u00abPadre\u00bb en cada invocaci\u00f3n: Padre, venga a nosotros tu Reino; Padre, h\u00e1gase tu voluntad; Padre, perdona nuestras ofensas; Padre, no nos dejes caer en la tentaci\u00f3n.  .\tEl segundo momento est\u00e1 formado precisa  mente por las invocaciones que suben hacia arri84  ba, como un chorro, que se dirigen a Dios con el pronombre en segunda persona: \u00abSantificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino\u00bb. En la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo, el alma redimida, bautizada, se eleva hacia el Padre, . El tercer momento es la reca\u00ed\u00adda sobre la tierra de esta fuente espiritual, de este poderoso chorro del Esp\u00ed\u00adritu Santo que nos empuja hacia lo alto. Reca\u00ed\u00adda sobre la tierra, es decir, sobre nosotros que estamos hambrientos y necesitados de perd\u00f3n, que debemos perdonarnos mutuamente, que somos tentados por ser d\u00e9biles y fr\u00e1giles.  As\u00ed\u00ad, la oraci\u00f3n nos implica en la verdad de nuestro ser: Se\u00f1or, no me dejes caer en la tentaci\u00f3n. Ya ves que me siento tentado, que estoy cansado, hastiado, que soy perezoso; l\u00ed\u00adbrame de todo aquello que me impide tener confianza en ti, contemplarte y amarte como Padre.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997&#8243;<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>A diferencia de las otras religiones del Medio Oriente antiguo, los redactores del Antiguo Testamento manifiestan cierta reticencia a la hora de utilizar el t\u00e9rmino \u00abPadre\u00bb para indicar a Dios (Dt 32,6; 2 Sm 7 14; 1s 63,16; 64,7. Jr 3,4.19; 31,9; Mal 1,6; 2,10; Sal 68,6; 89,27. Tob 13,4; Sab 14,3; Eclo 23,1.4; 5l,10). Algunos de estos textos presentan a Dios como \u00abPadre\u00bb del rey; en la mayor parte de estos casos se trata de la relaci\u00f3n entre Dios y el pueblo de 1srael; tan s\u00f3lo alg\u00fan texto m\u00e1s reciente guarda relaci\u00f3n con la oraci\u00f3n de un individuo particular. En contra de los mitos paganos, la paternidad de Dios aparece totalmente disociada de la idea de generaci\u00f3n y se muestra relacionada m\u00e1s bien en el concepto de elecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n que Jes\u00fas mantiene con Dios no dej\u00f3 de sorprender a los disc\u00ed\u00adpulos, y los evangelios recogen el eco de esta intimidad que viv\u00ed\u00ada Jes\u00fas con aquel a quien llama \u00bb Padre\u00bb En labios de Jes\u00fas, el t\u00e9rmino \u00abPadre\u00bb aparece 170 veces: 4 en Mc, 15 en Lc, 42 en Mt, 109 en Jn. Esta distribuci\u00f3n revela una tendencia cada vez m\u00e1s fuerte a introducir este t\u00e9rmino en las palabras mismas de Jes\u00fas. Aunque la cr\u00ed\u00adtica literaria no permite atribuir directamente a Jes\u00fas todos estos usos, es innegable que Jes\u00fas se sirvi\u00f3 de este t\u00e9rmino para hablar de Dios y para invocarlo en su oraci\u00f3n. A menudo Jes\u00fas designa a Dios como Padre y esto le permite revelar su amor paternal (Mt 6,8; Lc 15.11-32), su misericordia (Lc 6,36; Mt 18,21-35), su solicitud con los hombres (Lc 12,16-32; Mt 10,19-20). Jes\u00fas habla de \u00abmi Padre\u00bb o de \u00abvuestro Padre\u00bb; no habla nunca de \u00abnuestro Padre\u00bb (excepto en Mt 6,9; pero es para ense\u00f1ar el Padre nuestro a los disc\u00ed\u00adpulos): Dios es tambi\u00e9n nuestro Padre, pero Dios es Padre de Jes\u00fas de forma \u00fanica. Adem\u00e1s de designarlo como Padre, Jes\u00fas invoca tambi\u00e9n a Dios como Padre, y estas invocaciones se encuentran todas ellas en las cuatro grandes plegarias evang\u00e9licas de Jes\u00fas: el himno de j\u00fabilo (Mt 11,25-26yLc 10,21),la oraci\u00f3n en Getseman\u00ed\u00ad (Mc 14,36; Mt 26,39-42; Lc 22,42; Jn 12,27-28); la oraci\u00f3n en la cruz (Lc 23,34.46); la oraci\u00f3n sacerdotal (Jn 17,1.5.1 1.21.24.25).<\/p>\n<p>Hay que admitir que casi todas las expresiones del \u00abPadre nuestro\u00bb encuentran un paralelo en las oraciones jud\u00ed\u00adas de la \u00e9poca de Jes\u00fas y que tambi\u00e9n Jes\u00fas de ni\u00f1o y de joven recit\u00f3 especialmente la Tefillah, la \u00bb oraci\u00f3n \u00bb compuesta de 18 bendiciones, que se rezaba tres veces al d\u00ed\u00ada, y el Qaddish, la oraci\u00f3n con que terminaba la liturgia sinagogal. \u00bfNo ser\u00e1 entonces el Padre nuestro m\u00e1s que una oraci\u00f3n jud\u00ed\u00ada? Su novedad absoluta est\u00e1 constituida por Jesucristo, Hijo unig\u00e9nito del Padre, que participa de una filiaci\u00f3n divina no meramente adoptiva y que permanece unido a \u00e9l.<\/p>\n<p>El Nuevo Testamento nos ha transmitido el \u00abPadre nuestro\u00bb en dos formas distintas: Lc 1 1,2b-4 y Mt 6,9b-13. Al brev\u00ed\u00adsimo \u00abPadre\u00bb de Lucas corresponde \u00abPadre nuestro, que est\u00e1s en los cielos\u00bb de Mateo; en la primera parte, a las dos peticiones de Lucas, Mateo a\u00f1ade una tercera: \u00abh\u00e1gase tu voluntad as\u00ed\u00ad en la tierra como en el cielo\u00bb. al final de la oraci\u00f3n, s\u00f3lo en Mateo encontramos: \u00abmas l\u00ed\u00adbranos del mal\u00bb. \u00bfEs posible remontarse al \u00abPadre nuestro\u00bb enseriado por Jes\u00fas? Probablemente es el del texto de Lucas, que es m\u00e1s breve, pero con la formulaci\u00f3n de Mateo. Por lo que se refiere al contexto, Mateo lo inserta en el serm\u00f3n de la montaria (cc. 5-7), como modelo de verdadera oraci\u00f3n, contrapuesta a la oraci\u00f3n de los fariseos. El contexto de Lucas parece hist\u00f3ricamente m\u00e1s veros\u00ed\u00admil, ya que los disc\u00ed\u00adpulos se sintieron ciertamente impresionados por la frecuencia y por la manera de orar de su Maestro y un d\u00ed\u00ada le pidieron: \u00abSe\u00f1or, ens\u00e9rianos a orar, lo mismo que enseri\u00f3 Juan a sus disc\u00ed\u00adpulos\u00bb, (Lc 11,1).<\/p>\n<p>La estructura del \u00abPadre nuestro'\u00bb es muy sencilla: un vocativo inicial (\u00abPadre nuestro, que est\u00e1s en los cielos\u00bb), tres deseos dirigidos a Dios y que guardan relaci\u00f3n con \u00e9l (la santificaci\u00f3n del nombre de Dios, la venida del Reino de Dios, el cumplimiento de la voluntad de Dios), una f\u00f3rmula de enlace con la segunda parte (\u00abcomo en el cielo, as\u00ed\u00ad en la tierra\u00bb&#8216;), tres peticiones relativas a nuestras necesidades (el pan, el perd\u00f3n, la liberaci\u00f3n del mal). \u00abPadre nuestro, que est\u00e1s en los cielos\u00bb,: \u00e9sta es la versi\u00f3n de Mateo, explicitaci\u00f3n del \u00abPadre\u00bb&#8216; original recogido por Lucas. Esta simple palabra \u00abPadre\u00bb&#8216; es el coraz\u00f3n de toda la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En su lengua materna, Jes\u00fas llamaba a Dios Abba, Padre (cf. Mc 14,36; G\u00e1l 4,6; Rom 8,15). \u00abPadre'\u00bb es una traducci\u00f3n que no logra captar toda la con fianza familiar de Abba, t\u00e9rmino t\u00ed\u00adpico del lenguaje infantil y que, precisamente por eso, no encuentra paralelo alguno en las plegarias jud\u00ed\u00adas de la \u00e9poca. Pero el \u00abpap\u00e1 querido\u00bb a quien podemos dirigimos con tanta confianza y familiaridad es Dios, con su grandeza: esta conciencia es la que inspir\u00f3 el a\u00f1adido explicativo de Mateo: \u00abque est\u00e1s en los cielos\u00bb. \u00abNuestro\u00bb&#8216; comprende a todos los que utilizan la oraci\u00f3n de Jes\u00fas. De alguna manera, el \u00abPadre nuestro\u00bb forma a la comunidad, constituye a la Iglesia. El vocativo inicial da el tono y el sentido profundo a toda la oraci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>\u00abSantificado sea tu nombre\u00bb : en el lenguaje b\u00ed\u00adblico el nombre es la persona misma y es bien concocido por todos el temor reverente que experimenta el Antiguo Testamento a la hora de pronunciar el nombre de Dios. Desear que sea santificado el nombre de Dios expresa el deseo de que Dios se vea rodeado de honor y de respeto, que sea reconocida su trascendencia. A trav\u00e9s de este deseo expresamos nuestra voluntad de que Dios revele su santidad a todos los hombres; y esto suceder\u00e1 cuando el Esp\u00ed\u00adritu de -Dios haya transformado totalmente por dentro el coraz\u00f3n de los hombres. \u00bfQui\u00e9n es el que tiene que santificar el nombre de Dios ?<br \/>\nDios mismo, ciertamente; pero debe, adem\u00e1s, ser santificado en los hombres y por los hombres con una vida santa.<br \/>\n\u00abVenga tu Reino\u00bb. Jes\u00fas habla muchas veces del Reino de Dios (122 veces en el Nuevo Testamento: entre ellas 99 veces en los sin\u00f3pticos, 90 en labios del mismo Jes\u00fas), pero nunca define su contenido. El Reino de Dios parece significar realeza m\u00e1s que reino; es decir, hace referencia, no tanto a un espacio o un territorio donde el rey ejerce su poder, sino m\u00e1s bien a su soberan\u00ed\u00ada real. Pero pedir que venga el Reino de Dios significa pedir que Dios reine. Los dos primeros deseos del \u00abPadre nuestro\u00bb&#8216; est\u00e1n estrechamente vinculados entre s\u00ed\u00ad y tienen un \u00fanico contenido: la revelaci\u00f3n escatol\u00f3gica gloriosa y salv\u00ed\u00adfica de Dios, que establezca su soberan\u00ed\u00ada, destruyendo la fuerza del mal y salvando a todos los hombres. La petici\u00f3n va dirigida sobre todo a Dios, pero nos compromete tambi\u00e9n a nosotros en la preparaci\u00f3n de nuestros corazones para acogerlo.<\/p>\n<p>\u00abH\u00e1gase tu voluntad\u00bb,. este tercer deseo figura s\u00f3lo en Mateo e, incluso por su misma construcci\u00f3n gramatical parece repetir el contenido de los dos deseos anteriores. Por una parte, le pedimos aqu\u00ed\u00ad a Dios que realice su voluntad, su plan de salvaci\u00f3n, la santificaci\u00f3n de su nombre, la venida de su Reino; por otra parte, deseamos que todos los hombres cumplan su voluntad, es decir, que sean fieles a la observancia de su ley, con un coraz\u00f3n nuevo, filialmente capaz de hacer la voluntad del Padre.<\/p>\n<p>\u00abAs\u00ed\u00ad en la tierra como en el cielo\u00bb: el cielo en la mentalidad b\u00ed\u00adblica es el mundo de Dios, donde \u00e9l reina sin oposici\u00f3n alguna. \u00abAs\u00ed\u00ad en la tierra como en el cielo\u00bb no significa \u00aben el cielo y en la tierra\u00bb, sino \u00abpara que la tierra sea imagen del cielo\u00bb, \u00abpara que la tierra sea como t\u00fa la quieres\u00bb. Esta expresi\u00f3n, con la que termina la primera parte del \u00abPadre nuestro\u00bb, no se refiere probablemente tan s\u00f3lo al tercer deseo, sino a los tres deseos ya expresados: que sea santificado su-nombre en la tierra como en el cielo, que venga su Reino a la tierra como ya existe en el cielo, que se haga su voluntad en la tierra como se hace en el cielo. De este modo esta expresi\u00f3n sirve de enlace entre la primera parte del \u00abPadre nuestro\u00bb, que estaba orientada hacia el cielo, hacia Dios, y la segunda parte orientada hacia la tierra, hacia nosotros mismos.<\/p>\n<p>\u00abDanos hoy nuestro pan de cada d\u00ed\u00ada\u00bb : le pedimos aqu\u00ed\u00ad a Dios que nos d\u00e9 el pan necesario para subsistir; se trata ante todo del pan cotidiano material, como aquel man\u00e1 que Dios le daba todos los d\u00ed\u00adas a su pueblo en el desierto; pero no se puede excluir el \u00abman\u00e1 celestial\u00bb, es decir, la Palabra de Dios y la Eucarist\u00ed\u00ada, necesarias para la existencia diaria del cristiano. Lucas formula esta petici\u00f3n con un imperativo presente, que subraya la continuidad del don y que se compagina bien con el \u00abcada d\u00ed\u00ada\u00bb que \u00e9l emplea; Mateo, por el contrario, usa el imperativo aoristo y escribe \u00abdanos hoy\u00bb, insistiendo en el momento presente. La petici\u00f3n del pan nos lleva a tomar conciencia de la infinita bondad de Dios, que renueva d\u00ed\u00ada tras d\u00ed\u00ada sus beneficios y nos educa a aguardarlo todo de \u00e9l con confianza inquebrantable, pero sin ceder a la pereza. Al creyente se le exige aqu\u00ed\u00ad una actitud de fe aut\u00e9ntica, que tiene como preocupaci\u00f3n prioritaria la de buscar ante todo el Reino de Dios.<\/p>\n<p>\u00abPerdona nuestras ofensas, como tambi\u00e9n nosotros perdonamos a los que nos ofenden\u00bb&#8216;. esta frase parece condicionar el perd\u00f3n de Dios a nuestro perd\u00f3n. En este sentido va tambi\u00e9n la explicaci\u00f3n que ofrece Mateo al final del \u00abPadre nuestro\u00bb&#8216;: \u00abPorque si vosotros perdon\u00e1is a los dem\u00e1s sus culpas, tambi\u00e9n os perdonar\u00e1 a vosotros vuestro Padre celestial. Pero si no perdon\u00e1is a los dem\u00e1s, tampoco vuestro Padre perdonar\u00e1 vuestras culpas\u00bb (Mt 6,14- 15). Sin embargo, hay que decir que el conjunto del discurso evang\u00e9lico y la par\u00e1bola del siervo inmisericorde en s\u00ed\u00ad misma (no en la aplicaci\u00f3n que hace de ella Mateo en 18,35) orientan a poner como prioritario el perd\u00f3n de Dios. Nuestro perd\u00f3n no merece el perd\u00f3n de Dios y condiciona no tanto el perd\u00f3n de Dios como la sinceridad de nuestra petici\u00f3n de perd\u00f3n. Nuestra capacidad y nuestro deber de perdonar se arraigan en el perd\u00f3n que Dios es el primero en ofrecer, \u00abNo nos dejes caer en la tentaci\u00f3n y l\u00ed\u00adbranos del mal\u00bb. le pedimos a Dios que nos proteja, no en primer lugar de nuestras peque\u00f1as tentaciones cotidianas, aunque no haya que excluirlas, sino m\u00e1s bien de la gran prueba que puede provocar la apostas\u00ed\u00ada, la defecci\u00f3n de todos los que no est\u00e1n s\u00f3lidamente afianzados en la fe (cf. 1 Pe 5,9).<\/p>\n<p>Cuando habla aqu\u00ed\u00ad de tentaci\u00f3n, Jes\u00fas se refiere probablemente a la \u00faltima prueba que debe conducir a todo su pueblo a la salvaci\u00f3n, la gran prueba escatol\u00f3gica en la que Satan\u00e1s intentar\u00e1 que se venga abajo el proyecto de salvaci\u00f3n de Dios,\u00bb. \u00abL\u00ed\u00adbranos del mal\u00bb est\u00e1 presente solamente en Mateo y tiene la finalidad de precisar el sentido de la petici\u00f3n expresada anteriormente de forma negativa. Con esta petici\u00f3n le suplicamos a Dios que no nos deje en una situaci\u00f3n amenazada y que nos libre de la fuerza del mal que acecha al mundo. De alguna manera hacemos nuestra la misma s\u00faplica de Jes\u00fas por nosotros: \u00abNo te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del Maligno\u00bb (Jn 17 15).<\/p>\n<p>El \u00abPadre nuestro\u00bb es realmente, como escrib\u00ed\u00ada Tertuliano, \u00abuna s\u00ed\u00adntesis de todo el evangelio,\u00bb, una oraci\u00f3n realmente evang\u00e9lica: una oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias dirigida a Dios Padre, deseando la llegada de su Reino; una oraci\u00f3n de petici\u00f3n de lo necesario para vivir y abrirse al Reino, compartiendo y perdonando a todos; una oraci\u00f3n de esperanza ya que nuestra fe se basa en la certeza de la victoria de Dios sobre todas las fuerzas del mal y de la realizaci\u00f3n de su designio de salvaci\u00f3n en favor de la humanidad.<\/p>\n<p>D. Dozzi<\/p>\n<p>Bibl.: S. Sabugal, La oraci\u00f3n del Se\u00f1or, BAC, Madrid 1985: \u00ed\u008dd\u00bb El Padre nuestro en la interpretaci\u00f3n catequ\u00e9tica antigua y moderna, Salamanca 21990; H. Schumlann. Padre nuestro, Secretariado Trinitario, Salamanca 1982; L. Boff El Padre nuestro, San Pablo, Madrid 1984;  M, Cabodevilla, Discurso del Padre nuestro, Ed, Cat\u00f3lica, Madrid 1971; A. Pronzato, El Padre nuestro, oraci\u00f3n de los hijos, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1993; AA.VV Evangelio y Reino de Dios, Verbo Divino\u00bb Estella 1995.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>nombre de la oraci\u00f3n que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos, luego que ellos le pidiesen que les ense\u00f1ara a orar. Mateo presenta el P. 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