{"id":5316,"date":"2016-02-05T01:19:36","date_gmt":"2016-02-05T06:19:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/paz\/"},"modified":"2016-02-05T01:19:36","modified_gmt":"2016-02-05T06:19:36","slug":"paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/paz\/","title":{"rendered":"PAZ"},"content":{"rendered":"<p>v. Descanso, Reposo, Sacrificio<br \/>\nLev 3:1 si su ofrenda fuere sacrificio de p, si<br \/>\nLev 7:11 esta es la ley del sacrificio de p que se<br \/>\nLev 26:6 yo dar\u00e9 p en la tierra, y dormir\u00e9is, y no<br \/>\nNum 6:26 Jehov\u00e1 alce .. su rostro, y ponga en ti p<br \/>\nDeu 20:10 cuando te acerques .. le intimar\u00e1s la p<br \/>\nDeu 29:19 tendr\u00e9 p, aunque ande en la dureza de<br \/>\nJdg 6:23 Jehov\u00e1 le dijo: P a ti; no tengas temor<br \/>\n1Ki 2:13 le dijo: \u00bfEs tu venida de p? .. S\u00ed, de p<br \/>\n2Ki 18:31; Isa 36:16 haced conmigo p, y salid a<br \/>\n2Ki 20:19; Isa 39:8 habr\u00e1 .. p y seguridad en mis<br \/>\n1Ch 12:17 si hab\u00e9is venido a m\u00ed para p y para<br \/>\n1Ch 22:9 dar\u00e9 p y reposo sobre Israel en sus d\u00edas<br \/>\n1Ch 22:18 Dios .. os ha dado p por todas partes?<br \/>\n2Ch 14:6 hab\u00eda p en .. Jehov\u00e1 le hab\u00eda dado p<br \/>\nNeh 9:28 una vez que ten\u00edan p, volv\u00edan a hacer<br \/>\nJob 3:26 no he tenido p, no me asegur\u00e9, ni estuve<br \/>\nJob 22:21 vuelve ahora en amistad .. y tendr\u00e1s p<br \/>\nJob 25:2 est\u00e1n con \u00e9l; \u00e9l hace p en sus alturas<br \/>\nPsa 4:8 en p me acostar\u00e9, y asimismo dormir\u00e9<br \/>\nPsa 28:3 los cuales hablan p con sus pr\u00f3jimos<br \/>\nPsa 29:11 Jehov\u00e1 bendecir\u00e1 a su pueblo con p<br \/>\nPsa 34:14 mal, y haz el bien; busca la p, y siguela<br \/>\nPsa 35:20 no hablan p; y contra los mansos de la<br \/>\nPsa 35:27 Jehov\u00e1, que ama la p de su siervo<br \/>\nPsa 41:9 el hombre de mi p, en quien yo confiaba<br \/>\nPsa 72:3 los montes llevar\u00e1n p al pueblo, y los<br \/>\nPsa 72:7 justicia, y .. p, hasta que no haya luna<br \/>\nPsa 85:8 hablar\u00e1 p a su pueblo y a sus santos<br \/>\nPsa 119:165 muhca p tienen los que aman tu ley<br \/>\nPsa 122:6 pedid por la p de Jerusal\u00e9n; sean<br \/>\nPsa 125:5 mas a los que .. p sea sobre Israel<br \/>\nPro 3:2 largura de d\u00edas .. vida y p te aumentar\u00e1n<br \/>\nPro 3:17 son .. deleitosos, y todas sus veredas p<br \/>\nSon 8:10 desde que fui .. como la que halla p en<br \/>\nIsa 9:6 su hombro; y se llamar\u00e1 .. Pr\u00edncipe de p<br \/>\nIsa 9:7 dilatado de su imperio y la p no tendr\u00e1n<br \/>\nIsa 26:3 guardar\u00e1s en completa p a aquel cuyo<br \/>\nIsa 26:12 Jehov\u00e1, t\u00fa nos dar\u00e1s p, porque tambi\u00e9n<br \/>\nIsa 27:5 haga conmigo p; s\u00ed, haga p conmigo<br \/>\nIsa 32:17 el efecto de la justicia ser\u00e1 p; y la<br \/>\nIsa 38:17 amargura grande me sobrevino en la p<br \/>\nIsa 39:8 lo menos, haya p y seguridad en mis d\u00edas<br \/>\nIsa 45:7 que hago la p y creo la adversidad<br \/>\nIsa 48:18 fuera entonces tu p como un r\u00edo, y tu<br \/>\nIsa 48:22; Isa 57:21 no hay p para los malos, dijo<br \/>\nIsa 52:7 que anuncia la p, del que trae nuevas<br \/>\nIsa 53:5 el castigo de nuestra p fue sobre \u00e9l, y<br \/>\nIsa 54:13 y se multiplicar\u00e1 la p de tus hijos<br \/>\nIsa 55:12 alegr\u00eda saldr\u00e9is, y con p ser\u00e9is vueltos<br \/>\nIsa 57:2 entrar\u00e1 en la p; descansar\u00e1n en sus<br \/>\nIsa 57:19 p, p al que est\u00e1 lejos y al cercano<br \/>\nIsa 59:8 no conocieron camino de p, ni hay<br \/>\nIsa 60:17 y pondr\u00e9 p por tu tributo, y justicia<br \/>\nIsa 66:12 yo extiendo sobre ella p como un r\u00edo<br \/>\nJer 6:14; 8:11<\/p>\n<hr>\n<p>no s\u00f3lo es tiempo en que no hay guerra, tambi\u00e9n bienestar, que puede ser material o espiritual; o armon\u00ed\u00ada en una relaci\u00f3n entre varias personas. Inverso a la paz era la guerra, la desgracia como, una mala cosecha o una cat\u00e1strofe natural.<\/p>\n<p>La p. es un don de Dios  Nm 6, 26; 25, 12; Sal 29, 11; Is 26, 12, que se recibe si el pueblo elegido respeta sus designios, Lv 26; Is 32, 17.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del destierro de Israel  como castigo por sus pecados, seguir\u00e1 una p. definitiva creada por el \u2020\u0153Pr\u00ed\u00adncipe de la Paz\u2020\u009d, Is 9, 6; Za 9, 9, el Mes\u00ed\u00adas, Ez 34, 25; Is 32, 17. Esa p. ser\u00e1 para todas las criaturas, incluso los animales, Lv 26, 4 13; Is 11, 4-9.<\/p>\n<p>La palabra hebrea shal\u00f4m se usa para saludar y su significado es p.  aunque designa tambi\u00e9n la epoca en que no hay guerra. La p. es la concordia entre el marido y la mujer, 1 Co 7, 15, y entre los miembros de la familia, Lc 12, 51, as\u00ed\u00ad como en la armon\u00ed\u00ada dentro del seno de la comunidad, Hch 9, 31.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(heb., shalom, paz; gr., eirene, concordia). Plenitud, entereza, firmeza, buenas relaciones entre vecinos (Psa 28:3), bienestar y seguridad (Ecc 3:8), o la recompensa de una mente que permanece en Dios (Isa 26:3). Est\u00e1 relacionada con el trato honesto y la verdadera justicia (Zec 8:16) y es una caracter\u00ed\u00adstica sobresaliente del Mes\u00ed\u00adas que viene (Isa 9:6).<\/p>\n<p>La paz es el resultado del perd\u00f3n de Dios (Phi 4:7) y es la relaci\u00f3n ideal con el hermano (2Co 13:11; comparar Mat 5:23-24). La paz, que es se\u00f1al de serenidad (Joh 14:27), y que se debe buscar (Heb 12:14), resume el mensaje del evangelio (Act 10:36). Es una faceta del fruto del Esp\u00ed\u00adritu (Gal 5:22), que beneficia a quienes lo practican, tanto ahora (Jam 3:18) como en la segunda venida (Rom 2:10), y es lo opuesto del desorden y la confusi\u00f3n (1Co 14:33). La paz es la presencia de Dios, no la ausencia de conflictos.<\/p>\n<p>Cristo trajo la paz, predic\u00f3 la paz y es nuestra paz (Eph 2:14 ss.).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Es una de las caracter\u00ed\u00adsticas del reino mesi\u00e1nico, Isa 2:4. \u00abShalom\u00bb en Hebreo, \u00abeirene\u00bb en griego.<\/p>\n<p> &#8211; El N.T. menciona \u00abpaz\u00bb 90 veces: En 80 significa la paz del coraz\u00f3n, y en 10, la paz entre individuos, instituciones o naciones, que siempre es un fruto de la \u00abpaz del coraz\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; Esta paz es un fruto del Esp\u00ed\u00adritu Santo: (Gal 5:22); es la paz que Jes\u00fas da a sus disc\u00ed\u00adpulos, en Jua 14:27, Jua 16:33, y lo primero que les ofrece despu\u00e9s de resucitado en Jua 20:21, Jua 20:26.<\/p>\n<p> &#8211; Pablo ensena que la paz se obtiene por la fe, tiene su base en la justificaci\u00f3n, y sobrepuja a nuestro entendimiento: (Rom 5:1, Rom 5:10, Fi12Cr 4:7).<\/p>\n<p> &#8211; La gracia cristiana de la paz es la tranquilidad de conciencia que Dios da al creyente que ha sido perdonado por El, Rom 5:1. Jua 16:33.<\/p>\n<p> El Todopoderoso es el Dios de la paz, Rom 15:33, 2Co 13:11, 1Te 5:23.<\/p>\n<p> &#8211; La ordena, Isa 26:12.<\/p>\n<p> &#8211; La establece por un pacto, Isa 54:10, Eze 34:25, Ma12Cr 2:5.<\/p>\n<p> &#8211; La promete a la Iglesia, Isa 66:12.<\/p>\n<p> &#8211; a los gentiles, Za.9:10.<\/p>\n<p> &#8211; a los santos, Isa 55:12, Sal 72:2-3, Sal 72:7.<\/p>\n<p> &#8211; a los mansos, Sal 37:11.<\/p>\n<p> &#8211; a los que conf\u00ed\u00adan en Dios, Isa 26:3.<\/p>\n<p> &#8211; a los que se vuelven al buen camino, Isa 57:18-19.<\/p>\n<p> Cristo es el Senor de la paz, 2Te 3:16. y da la paz.<\/p>\n<p> &#8211; El pr\u00ed\u00adncipe de la paz, Isa 9:6.<\/p>\n<p> &#8211; Es nuestra paz, Efe 2:14.<\/p>\n<p> &#8211; Gu\u00ed\u00ada por el camino de la paz, Luc 1:79.<\/p>\n<p> &#8211; La paz nos viene por la expiaci\u00f3n de Cristo, Isa 53:5, Efe 2:14-15, Col 1:20.<\/p>\n<p> Paz ante las tribulaciones: Mat 11:28-30, Luc 21:19.<\/p>\n<p> &#8211; El cristiano debe sembrar paz: Mat 5:9, Mat 10:11-15.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino hebreo shalom tiene un sentido que va m\u00e1s all\u00e1 de la simple falta de problemas o la no existencia de luchas. Comunica las ideas de prosperidad, estar saludable, estar completo, estar a salvo, etc\u00e9tera. Pero en muchas ocasiones se interpreta con el significado de ausencia de disturbios o guerra. En RV60 se lee que en tiempos de Salom\u00f3n \u2020\u0153Jud\u00e1 e Israel viv\u00ed\u00adan seguros [shalom]\u2020\u009d (1Re 4:25). En unas veinticinco ocasiones en el AT se usa este vocablo como un saludo (\u2020\u0153&#8230; y decidle as\u00ed\u00ad: Sea p. a ti, y paz a tu familia\u2020\u009d [1Sa 25:6]).<\/p>\n<p>El sacrificio de p. era una ofrenda que se diferenciaba del holocausto en el hecho de que s\u00f3lo se quemaba en el altar la grasa y los ri\u00f1ones del animal, pero el resto de la carne se divid\u00ed\u00ada entre el sacerdote y el ofertante y su familia o invitados, que lo com\u00ed\u00adan durante tres d\u00ed\u00adas (Lev 3:1-17; Lev 7:15-17). De esa forma se disfrutaba de un estado de prosperidad y gozo, ideas encerradas en el t\u00e9rmino shalom, junto con la de armon\u00ed\u00ada entre Dios, el ofertante y sus cong\u00e9neres.<br \/>\ndos partes tienen un conflicto y llegan a un acuerdo, el resultado es la p. \u2020\u00a2Abimelec, tras hacer un acuerdo con Abraham, dijo: \u2020\u0153&#8230; y te enviamos en p.; t\u00fa eres ahora bendito de Jehov\u00e1\u2020\u009d (Gen 26:29). El pacto de Dios con Israel es llamado \u2020\u0153pacto de p.\u2020\u009d (\u2020\u0153Porque los montes se mover\u00e1n, y los collados temblar\u00e1n, pero no se apartar\u00e1 de ti mi misericordia, ni el pacto de mi p. se quebrantar\u00e1\u2020\u009d [Isa 54:10]). Dios tiene palabras de p. para su pueblo (\u2020\u0153&#8230; porque hablar\u00e1 p. a su pueblo y a sus santos\u2020\u009d [Sal 85:8]). El nombre de Salom\u00f3n se deriva, precisamente, del t\u00e9rmino shalom, porque Dios prometi\u00f3 a David: \u2020\u0153&#8230; te nacer\u00e1 un hijo, el cual ser\u00e1 var\u00f3n de p., porque yo le dar\u00e9 p&#8230;.\u2020\u009d (1Cr 22:9). La promesa mesi\u00e1nica hablaba del nacimiento de un ni\u00f1o que ser\u00ed\u00ada llamado \u2020\u0153&#8230; Pr\u00ed\u00adncipe de p.\u2020\u009d (Isa 9:6).<br \/>\nel NT, la palabra que se usa es eiren\u00eb. Dios es \u2020\u0153Dios de p.\u2020\u009d (Rom 16:20). \u2020\u0153Dios envi\u00f3 mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la p. por medio de Jesucristo; \u00e9ste es Se\u00f1or de todos\u2020\u009d (Hch 10:36). Como los hombres son enemigos de Dios en malas obras, se habla de una p. con Dios (\u2020\u0153&#8230; tenemos p. para con Dios\u2020\u009d [Rom 5:1]), lograda por el Se\u00f1or con su muerte (\u2020\u0153&#8230; haciendo la p. mediante la sangre de su cruz\u2020\u009d [Col 1:20]). Por eso se nos dice que Cristo es nuestra p. (Efe 2:14). La p. de Dios es la que debe gobernar en los corazones de los creyentes (Col 3:15). Los cristianos deben ser \u2020\u0153sol\u00ed\u00adcitos en guardar la unidad del Esp\u00ed\u00adritu en el v\u00ed\u00adnculo de la p.\u2020\u009d (Efe 4:3) y, \u2020\u0153si es posible, en cuanto dependa\u2020\u009d de ellos, deben estar \u2020\u0153en p. con todos los hombres\u2020\u009d (Rom 12:18). \u2020\u00a2Guerra.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>vet, Dios es un Dios de paz; esta afirmaci\u00f3n aparece con frecuencia en las Escrituras (Ro. 15:33; 16:20; 2 Co. 13:11; 1 Ts. 5:23; He. 13:20, etc.). En cambio, en el mundo ruge la guerra: entre Satan\u00e1s y Dios, entre las razas, naciones, individuos y en el coraz\u00f3n de cada individuo. El universo est\u00e1 perturbado por todo lo que ello comporta en inseguridad, angustia, insatisfacci\u00f3n. Ello se debe a la revuelta c\u00f3smica de \u00e1ngeles y hombres ca\u00ed\u00addos contra Dios; todos ellos han venido a ser \u00abgentes rebeldes\u00bb (Ez. 2:3), \u00abhijos de desobediencia\u00bb (Ef. 2:2; 5:6). La realidad es que tambi\u00e9n ellos sufren en su estado, y desean ardientemente gozar de la paz, aunque dentro de su desobediencia (Dt. 29:19). Es pat\u00e9tico contemplar los esfuerzos desesperados de las naciones para alejar de s\u00ed\u00ad los peligros de la guerra y de la destrucci\u00f3n at\u00f3mica, sin que se manifieste un movimiento sincero de arrepentimiento y de fe. La Escritura declara: \u00abNo hay paz para los malos, dijo Jehov\u00e1\u00bb (Is. 48: 22; 57:20-21) Frente a esta severa declaraci\u00f3n no faltan los pol\u00ed\u00adticos, ni los profetas falsos que anuncian: \u00abPaz, no habiendo paz\u00bb (Ez. 13:10; cfr. Jer. 6:14; 8:11). Es desafortunadamente cierto que habr\u00e1, aqu\u00ed\u00ad en la tierra, un terrible ajuste de cuentas y que un d\u00ed\u00ada ser\u00e1 quitada \u00abde la tierra la paz (Ap. 6:4) y que el \u00faltimo conflicto ser\u00e1 el m\u00e1s mort\u00ed\u00adfero de todos (Ap. 6:8; 19:15-28) \u00danicamente Jes\u00fas puede resolver esta guerra continua y restablecer la paz \u00abEl es nuestra paz\u00bb (Ef. 2:14). El se lanz\u00f3 en medio del conflicto aceptando ser golpeado por la vara de la justicia divina que nos persegu\u00ed\u00ada (Ef. 2:13- 17; Col. 1:20). Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo; El mismo estableci\u00f3 la paz y est\u00e1 desde entonces proclamando la amnist\u00ed\u00ada; El hace mudar al rebelde arrepentido en una criatura de paz (2 Co. 5:17-21). Esta es la raz\u00f3n de que todo creyente justificado tiene paz para con Dios (Ro. 5:1). La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, puede desde entonces guardar su coraz\u00f3n y su mente en Cristo Jes\u00fas (Fil. 4:7). Conoce el gozo y la ventura; en paz se acuesta y duerme (Sal. 4:7-9). Esta paz no es el producto artificial y pasajero de un esfuerzo humano, sino el fruto del Esp\u00ed\u00adritu (G\u00e1. 5:22), dada por el mismo Dios (2 Ts. 3:16). El hijo de Dios debe ahora vivir en paz (Ro. 12:18; 1 Ts. 5:13; He. 12:14; Stg. 3:18), sin embargo habr\u00e1 aquellos que le odiar\u00e1n y perseguir\u00e1n por cuanto Cristo vino \u00abno para traer paz, sino espada (Mt. 10:34). Y ser\u00e1 as\u00ed\u00ad en tanto que los individuos y las naciones se dejen seducir por aquel que es homicida y mentiroso desde el principio (Jn. 8:44). Pero la gloriosa certidumbre de la vuelta del Se\u00f1or nos da la certeza de que pronto la paz reinar\u00e1 sobre toda la tierra. La paz ser\u00e1 la caracter\u00ed\u00adstica principal, junto con la justicia, del reinado del Pr\u00ed\u00adncipe de Paz (Is. 2:4; 9:5-6; Sal. 27:7). \u00abBienaventurados los pacificadores\u00bb (Mt. 5:9).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[328]<br \/>\n   Ausencia de guerra. Resultado de la justicia. Convivencia solidaria. Armon\u00ed\u00ada entre personas.<\/p>\n<p>    T\u00e9rmino eminentemente b\u00ed\u00adblico que se repite con frecuencia en el Antiguo Testamento y fluye con abundancia en el Nuevo. Son 102 las veces que se cita la palabra \u00abairene\u00bb, paz, en el los 27 libros del Nuevo Testamento. De ellas 27 est\u00e1n en los cuatro textos evang\u00e9licos; y de ese n\u00famero, unas 20 se ponen en los labios de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>     El mismo Maestro divino la emplea como saludo: Lc. 24.36; Jn. 20. 21 y 26. Y la recomienda a sus disc\u00ed\u00adpulos en sus misiones apost\u00f3licas: Lc. 10. 5. Incluso la hace objeto de una de sus Bienaventuranzas: Mt. 5.9. Y lo es como consejo: Jn. 14. 27; Mc. 9.50;  Jn. 20.19.<\/p>\n<p>    La paz fue siempre en la Historia de la Iglesia el deseo y el ideal de vida para sus seguidores: la paz vital, en las relaciones de convivencia; y la paz espiritual, ante las dificultades de la vida.<\/p>\n<p>     Es importante educar en la paz y en la mayor parte de los sistemas educativos modernos se la mira como uno de los valores b\u00e1sicos de una educaci\u00f3n equilibrada. A la paz se llega por la tolerancia, el respeto, la comprensi\u00f3n y sobre todo por el amor al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>    Sin embargo la paz se siente amenazada por la violencia y la guerra, por el terrorismo y la injusticia, por los afanes de dominio. Por eso el ideal cristiano se halla contra todo lo que destruye la paz como la peor ofensa que se puede hacer a los hombres.<\/p>\n<p>     El educador debe ser consciente de que el valor de la paz es uno de los que m\u00e1s radicalmente necesita el coraz\u00f3n humano, la sociedad y tambi\u00e9n la Iglesia. Debe educar no s\u00f3lo en clave humana, sino resaltando el mensaje evang\u00e9lico del pacifismo.<\/p>\n<p>   (Ver Mundo. 7.1)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La clave del coraz\u00f3n<\/p>\n<p>\tLa paz indica, como \u00abtranquilidad en el orden\u00bb (San Agust\u00ed\u00adn, De Civ. Dei 19,13), unidad y comuni\u00f3n en armon\u00ed\u00ada y serenidad. La fuente de esta paz se encuentra en la comuni\u00f3n de Dios Amor, uno y trino. El coraz\u00f3n humano ha sido creado para reflejar y construir esta misma comuni\u00f3n en la familia y la sociedad. El hombre, como imagen de Dios, est\u00e1 llamado a construir esta comuni\u00f3n personal y comunitaria. La paz (\u00abshalom\u00bb) \u00abes obra de la justicia (cfr. Is 32,7) y efecto de la caridad (cfr. GS 78)\u00bb (CEC 2304). Es un don de la benevolencia de Dios.<\/p>\n<p>\tEn la medida en que se construya esta paz en el coraz\u00f3n, se construir\u00e1 en la familia y en la sociedad. \u00abLa paz es&#8230; un perpetuo quehacer. Dada la fragilidad de la voluntad humana, herida por el pecado, el cuidado por la paz reclama de cada uno constante dominio de s\u00ed\u00ad mismo&#8230; La paz sobre la tierra, nacida del amor al pr\u00f3jimo, es imagen y efecto de la paz de Cristo, que procede de Dios Padre&#8230; En la medida en que el hombre es pecador, amenaza y amenazar\u00e1 el peligro de guerra hasta el retorno de Cristo; pero en la medida en que los hombres, unidos por la caridad, triunfen del pecado, pueden tambi\u00e9n reportar la victoria sobre la violencia\u00bb (GS 78).<\/p>\n<p>\tLa guerra y la violencia<\/p>\n<p>\tDada la realidad de pecado, ya desde los or\u00ed\u00adgenes de la humanidad, la paz ser\u00e1 siempre una construcci\u00f3n dolorosa, para ir superando las divisiones del coraz\u00f3n y de la sociedad. Ni el pacificismo ni la violencia construyen la paz. Cuando se rompe la unidad interna y externa, amenaza la guerra y la violencia. Por esto, se puede afirmar que el \u00abcoraz\u00f3n dividido\u00bb, es la causa de los males de la sociedad y de las guerras ambiciones de poseer, dominar, disfrutar a ultranza. \u00abEn realidad de verdad, los desequilibrios que fatigan al mundo moderno est\u00e1n conectados con ese otro desequilibrio funda\u00c2\u00acmental que hunde sus ra\u00ed\u00adces en el coraz\u00f3n humano. Son muchos los elementos que se combaten en el propio interior del hombre\u00bb (GS 10; cfr. 13).<\/p>\n<p>\tLa paz de Cristo y la misi\u00f3n de la Iglesia<\/p>\n<p>\tEl objetivo de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios es de \u00abestablecer la paz o comuni\u00f3n con \u00e9l y una fraterna sociedad entre los hombres\u00bb (AG 3). Es la paz mesi\u00e1nica del c\u00e1ntico de la Navidad \u00abGloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes \u00e9l se complace\u00bb (Lc 2,14). Cristo, \u00abnuestra paz\u00bb (Ef 2,14) y \u00abpr\u00ed\u00adncipe de la paz\u00bb (Is 9,6)), dio la vida para formar un solo pueblo, \u00aben el que sus hijos que estaban dispersos, se congreguen en la unidad (cfr. Jn 11,52)\u00bb (AG 2). La paz o es universal o no es posible. No habr\u00e1 nunca paz sin el perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\tLa lucha por la justicia y por la paz, es siempre contra el error y el mal, nunca directamente contra las personas. Esa lucha es parte integrante de la promoci\u00f3n humana y construye la paz. La autodefensa leg\u00ed\u00adtima (por parte de individuos y de pueblos) no va directamente contra las personas, sino que intenta proteger a los inocentes. \u00abLos cristianos que toman parte activa en el movimiento econ\u00f3mico-social de nuestro tiempo y luchan por la justicia y caridad, conv\u00e9nzanse de que pueden contribuir mucho al bienestar de la humanidad y a la paz del mundo\u00bb (GS 72).<\/p>\n<p>\tLa misi\u00f3n de la Iglesia, como \u00abpueblo mesi\u00e1nico\u00bb y \u00abgermen de unidad para todo el g\u00e9nero humano\u00bb (LG 9), consiste en construir la comuni\u00f3n entre todos los hombres, hechos \u00abpart\u00ed\u00adcipes de la naturaleza divina\u00bb (AG 3), respetando la autonom\u00ed\u00ada de sus culturas y dones particulares. \u00abDichosos los que construyen la paz, porque ser\u00e1n llamados hijos de Dios\u00bb (Mt 5,9). La Jornada anual de la paz tiene lugar (desde 1967) el d\u00ed\u00ada 1 de enero, octava de la Navidad y fiesta de la maternidad divina de Mar\u00ed\u00ada, \u00abReina de la paz\u00bb.<\/p>\n<p>Referencias Caridad, ecolog\u00ed\u00ada, guerra, Iglesia comuni\u00f3n, justicia, liberaci\u00f3n, perd\u00f3n, promoci\u00f3n humana (progreso), reconciliaci\u00f3n, solidaridad, vida, vida comunitaria.<\/p>\n<p>Lectura de documentos GS 10, 13, 72, 78-90; CEC 2263-2267, 2302-2317.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Educar para la paz, educar para el conflicto (Madrid, San Pablo, 1988); AA.VV., Peace and Religions Studia Missionalia 38 (1989); R. COSTE, Moral internacional (Barcelona, Herder, 1967); (Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola) Constructores de la paz (Madrid, EDICE, 1986); B. H\u00e4RING, Shalom Paz (Barcelona, Herder, 1970); D.J. HARRIS, Shalom. The Biblical Concept of Peace (Grand Rapids, Becker, 1970); B. LALANDE, Paz, en Diccionario de las Religiones (Barcelona, Herder, 1987), 1378-1385; N.M. LOSS, Paz, en Diccionario de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica (Barcelona, Herder, 1985) 1419-1428; A. PEREZ ESQUIVEL, La lucha no violenta por la paz (Bilbao, Descl\u00e9e, 1983).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa paz es uno de los rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de la vida y misi\u00f3n Jes\u00fas, el rey pac\u00ed\u00adfico o pr\u00ed\u00adncipe de la paz. De modo especial el evangelio de Lucas pone de relieve ya desde el mismo comienzo de la obra (cfr. Lc 1, 79; 2, 14. 29) y como quiere subrayar la narraci\u00f3n evang\u00e9lica de la entrada en Jerusal\u00e9n en Mt 21, 2-5 y menos expl\u00ed\u00adcitamente en Mc 11, 1-10; Lc 19, 28-40 y Jn 12, 14-15 con el simbolismo del pollino.<\/p>\n<p>La paz en la tradici\u00f3n veterotestamentaria era una forma abreviada de designar la felicidad humana y aun todos los bienes materiales y espirituales; estaba unida con la justicia (vg. Sal 85, 11; Is 60, 17); Dios es Dios de paz que la da como don suyo, sobre todo la paz mesi\u00e1nica escatol\u00f3gica (vg. Is 9, 1-6; 11, 1-9; 57, 19; 66, 12-14; Mi 5, 1-4&#8230;). De esta forma la paz llega a ser sin\u00f3nimo de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Jes\u00fas empalma con esta tradici\u00f3n y la perfecciona. Toda la actividad de Jes\u00fas va en la l\u00ed\u00adnea de promover la paz entre los seres humanos. La expulsi\u00f3n de demonios\/esp\u00ed\u00adritus impuros produce un estado de paz y tranquilidad en las personas sanadas (cfr. vg. Mc 5, 15; Lc 8, 35).<\/p>\n<p>Ello aparece claramente en las repetidas veces que Jes\u00fas desea la paz a quienes le rodean (Mc 5, 34; Lc 7, 50; 8, 48; 14, 32; cfr. Mt 10-13; Lc 10, 5-6). Evidentemente este deseo era normal y hasta convencional entre los jud\u00ed\u00ados de entonces y de otros tiempos y lugares, igual que entre los hablantes de \u00e1rabe, pero en boca de Jes\u00fas la paz parece adquirir un significado especial. As\u00ed\u00ad cuando la desea en primer lugar la crea; con ella despide a la hemorro\u00ed\u00adsa (Mc 5, 21; Lc 8, 48) a la que ha dado la salud, signo de la salvaci\u00f3n del Reino y de igual modo a la pecadora perdonada (Lc 7, 30). La fe salva y produce la paz.<\/p>\n<p>Lo cual no significa que Jes\u00fas no asuma actitudes serias y aun fuertes cuando es preciso y necesario para la realizaci\u00f3n del Reino en este mundo. La expulsi\u00f3n de los mercaderes del Templo (Mc 11, 15ss. y par.), sus enfrentamientos, discusiones y reprensiones con quienes aparecen en los evangelios como adversarios del Reino van en esta misma l\u00ed\u00adnea. A veces tambi\u00e9n encontramos alguna acci\u00f3n simb\u00f3lica como la maldici\u00f3n a la higuera (Mc 11, 12-14 y par.) manifiesta que la paz predicada y realizada por Jes\u00fas es algo m\u00e1s que aceptaci\u00f3n acr\u00ed\u00adtica y f\u00e1cil de cualquier situaci\u00f3n y actitud.<\/p>\n<p>En su predicaci\u00f3n la paz tambi\u00e9n ocupa un lugar destacado. Los pac\u00ed\u00adficos, mejor, los hacedores de paz son proclamados bienaventurados (Mt 5, 9).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas en su anuncio del Reino y de la salvaci\u00f3n transmiten la paz a quienes aceptan su mensaje (Mt 10, 13; Lc 10, 5-6).<\/p>\n<p>La paz de Jes\u00fas es mucho m\u00e1s que mera ausencia de guerra. Y va m\u00e1s all\u00e1 de la no violencia entre los seres humanos, aunque la incluya. Es paz interior, con Dios, con uno mismo, con el mundo.<\/p>\n<p>Sin embargo esta paz, compendio y cifra de la salvaci\u00f3n no es irenismo, tal como ha aparecido m\u00e1s arriba. Jes\u00fas no ha venido la traer la paz sino la guerra (Mt 10, 34-36; Lc 12, 51-53). Porque tomarse en serio el Reino y sus exigencias puede comportar dificultades, inclusive con quienes creemos cercanos. La paz de Jes\u00fas es tambi\u00e9n interpelaci\u00f3n a la falsa paz y seguridad enga\u00f1osa; de hecho acompa\u00f1ar\u00e1 al juicio definitivo (cfr. Mt 24, 37-44; Lc 17, 26-36).<\/p>\n<p>La paz para los seres humanos es fruto de la presencia y acci\u00f3n de Jes\u00fas (Lc 2, 14) y del Reino de Dios en la tierra.<\/p>\n<p>Como es obvio es el acontecimiento pascual lo que instaura definitivamente la paz. La paz de despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n adquiere as\u00ed\u00ad un significado simb\u00f3lico muy particular (cfr. Lc 24, 36; Jn 20, 21. 26).<\/p>\n<p>Federico Pastor<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Con el terna de la paz tocamos la relaci\u00f3n entre los hombres, entre los seres humanos y la naturaleza; entramos en el lugar de la aceptaci\u00f3n y del rechazo, en el de \u00c2\u00a1as pasiones m\u00e1s tuertes que llevamos dentro, las que unifican y las que disgregan. Tocamos la ra\u00ed\u00adz de \u00c2\u00a1a conflictividad.  Todos estamos de acuerdo en decir que la paz no es objeto de debate sino un bien que hay que pedir, un camino que hay que recorrer, un bien que hay que perseguir poniendo las premisas necesarias para que esto sea posible; o, al menos, para que nos acerquemos a este bien de forma que, si no logramos ser plenamente constructores de \u00c2\u00a1a paz, al menos no seamos destructores de la misma. Y es aqu\u00ed\u00ad donde empieza el mayor sufrimiento. En efecto, decimos que queremos poner las premisas para la paz: \u00bfpero estamos seguros de conocerlas realmente en la actualidad, de estar de acuerdo con estas premisas? \u00bfEstamos seguros, una vez que estuvi\u00e9ramos todos de acuerdo, de estar dispuestos a ponerlas en pr\u00e1ctica?  Ame estas preguntas, algunos dicen que tal vez podamos poner solamente unos signos, sin lograr afrontar el problema de manera global y satisfactoria. En todo caso, nos asalta el temor de que las premisas de la paz, aclaradas a fondo y acordadas entre todos, sean impracticables en un mundo como el de hoy. Si somos coherentes, nos preguntaremos c\u00f3mo es posible poner signos de paz en un mundo que ofrece la posibilidad de cambiar s\u00f3lo en pocas cosas.    Nos encontramos, en definitiva, ante unos caminos que parecen inviables, ut\u00f3picos y, al mismo tiempo, percibimos que la paz es una necesidad inexorable, una cuesti\u00f3n de vida o muerte.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>Diversos factores hist\u00f3ricos y culturales, como el Humanismo, la -Ilustraci\u00f3n, las guerras, la independencia y la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos, los movimientos pacifistas, los objetores de conciencia y los medios de comunicaci\u00f3n social han contribuido a crear un ethos, en el que la paz ocupa un 1ugar decisivo. La Iglesia por su parte ha percibido este signo de los tiempos Pablo VI se sinti\u00f3 \u00bb solicitado\u00bb a proclamar la paz \u00bb desde la madurez de la conciencia moderna, desde la evoluci\u00f3n progresiva de los pueblos, desde la necesidad intr\u00ed\u00adnseca de la civilizaci\u00f3n moderna\u00bb (Jornada de la Paz, 1 de enero de 1975). Desde los tiempos de Le\u00f3n XIII la Iglesia ha acentuado la importancia de la paz y los valores Sobre los que est\u00e1 fundada. La Pacem in terris, la Gaudium et spes y las intervenciones papales durante fa crisis del golfo p\u00e9rsico, son otras tantas piedras miliares en el desarrollo de su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>1. A pesar de los varios matices que encierra su significado, en la base de la palabra hebrea shalom en el Antiguo Testamento est\u00e1 siempre el concepto de benevolencia, de bienestar, de prosperidad y fortuna. Esta paz es un bien religioso, un estado bueno, querido por Dios; en concreto, se trata de la vida. A lo largo de su historia Israel fue aprendiendo cada vez mejor que la paz s\u00f3lo viene de Dios. Es \u00e9l el que la crea (1s 45,7) y se la ofrece quienes le sin en (Sal 4,9-&#8216;35,27). El hombre pierde la paz por culpa de su pecado y Dios pide su colaboraci\u00f3n para restablecerla. David libera al pa\u00ed\u00ads de sus enemigos (2 Sm 7 1) y Salom\u00f3n (= el Pac\u00ed\u00adfico) hace vivir en concordia a su pueblo. Pero otros soberanos no son fieles y \u00abcuran las heridas de mi pueblo a la ligera, diciendo: \u00c2\u00a1paz, paz:, siendo as\u00ed\u00ad que no hay paz\u00bb (Jr 6,14). Isa\u00ed\u00adas sue\u00f1a con el principe de la paz (9,5), que conceder\u00e1 una paz sin fin: la naturaleza se someter\u00e1 al hombre y las naciones vivir\u00e1n en paz (1s 2,2). &#8211; Aunque los acontecimientos parecen desmentirlo (Sal 73,3), la paz est\u00e1 destinada a los que aman la Ley (Sal 119,165). S\u00f3lo la fe en la vida eterna resuelve el problema: \u00abParecen estar muertos&#8230;, pero gozan de paz\u00bb (Sab 3,1-3). En el Nuevo Testamento llega finalmente a su cumplimiento esta espera. Lucas traza el retrato del rey de la paz (2,14). Siendo \u00abnuestra paz\u00bb, Jes\u00fas crea la paz, reconcilia a los dos pueblos unific\u00e1ndolos en un solo cuerpo (Ef 2,14-22), Con la frase \u00abvete en paz\u00bb, Jes\u00fas devuelve la salud (Lc 9,48), perdona las culpas (Lc. 7 50), obtiene su victoria final sobre el poder de la enfermedad y del pecado.<\/p>\n<p>Sin embargo, mientras no sea derrotado el pecado en todos los hombres y venga el Se\u00f1or en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada, la paz definitiva seguir\u00e1 siendo un bien por realizar (2 Pe 3,13-14).<\/p>\n<p>2. Como comunidad de \u00aboperadores de paz\u00bb (Mt 5,9), la Iglesia, que no atiende a distinciones de raza, de sexo ni de clase (G\u00e1l 3,28), es el lugar, el signo y la fuente de la paz entre los pueblos. La paz se basa en la soberan\u00ed\u00ada de Dios, quitando as\u00ed\u00ad al hombre la tentaci\u00f3n de erigirse en due\u00f1o de su hermano. La paz se hace tangible a trav\u00e9s del perd\u00f3n, de la acogida, de la solidaridad con todos los hombres, porque no hay paz verdadera donde algunos carecen todav\u00ed\u00ada de espacio para vivir y expresarse. La verdadera paz no es una \u00abcierta tranquilidad\u00bb, fruto de compromisos, de situaciones que se procura eludir, ni nace del silencio de las cosas que habr\u00ed\u00ada que decir. Es el fatigoso di\u00e1logo del pluralismo y de la confrontaci\u00f3n, en donde se conserva intacto el respeto al hombre y la acogida, incluso en medio de las tensiones y en la diversidad de opciones. El hombre es un peregrino siempre en camino, va que Dios lo renueva constantemente y lo purifica con su perd\u00f3n, sin violar nunca su dignidad y su autonom\u00ed\u00ada. Por consiguiente, la paz surge del perd\u00f3n, porque pone a los hombres en la ocasi\u00f3n de perdonarse mutuamente las propias deudas, lo mismo que Dios sigue dispensando su vida y su perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Las tensiones y los conflictos, en vez de ser un obst\u00e1culo, son pasos hacia adelante para los que participan de la resurrecci\u00f3n de Cristo. El anuncio de la Palabra de Dios y la celebraci\u00f3n de los sacramentos crean y hacen crecer el perd\u00f3n y la paz.<\/p>\n<p>3. La base de la paz es la hermandad universal de los hombres, vista como \u00abla ley, el principio, el criterio dominante\u00bb (Pablo VI, Jornada de la paz, 1 de enero de 1971). Se trabaja por la paz cuando se camina hacia el bienestar de la humanidad entera: el que obra por la paz es cosmopolita, participa de toda acci\u00f3n de paz, ya que cualquier paz es tambi\u00e9n la suya, lo mismo que todas las familias son su familia y todo hermano asesinado o toda hermana violentada es su hermano y su hermana. Los ciudadanos tienen que preocuparse del bien de toda la familia humana y no por los intereses nacionales (GS 55). El deber del ciudadano no puede separarse de su misi\u00f3n cristiana (GS 76). \u00abLa paz no es pacifismo, no esconde una concepci\u00f3n vil y perezosa de la vida, sino que proclama los m\u00e1s altos y universales valores de la vida: la verdad, la justicia, la libertad, el amor\u00bb (Pablo VI, 8 de diciembre de 1967 al anunciar la Jornada anual de la paz para el 1 de enero). \u00abNo hay verdadera paz ni aut\u00e9ntica democracia sin un respeto total a la vida\u00bb (Juan Pablo II, Jornada por la vida, 2 de febrero de 1992).<\/p>\n<p>4. La paz est\u00e1 en el coraz\u00f3n de todos, independientemente de las propias convicciones pol\u00ed\u00adticas y religiosas.<\/p>\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca aparecen en el horizonte signos positivos en favor de la paz: el sistema global de las comunicaciones, la preocupaci\u00f3n colectiva por los derechos humanos, el acercamiento de las naciones, la educaci\u00f3n no formal a trav\u00e9s de la televisi\u00f3n y la inform\u00e1tica, la reducci\u00f3n de armamentos, el inter\u00e9s por el medio ambiente y la difusi\u00f3n de los m\u00e9todos de no-violencia. No faltan tampoco, por desgracia, los nubarrones: el vac\u00ed\u00ado cada vez m\u00e1s amplio entre los ricos y los pobres, el paro laboral, el hambre y la pobreza, la difusi\u00f3n de la urbanizaci\u00f3n, los pr\u00f3fugos, el fundamentalismo religioso, el racismo, los sistemas opresivos, las torturas, los abortos, la eutanasia, la discriminaci\u00f3n religiosa y social, la desintegraci\u00f3n de la familia, las deudas internacionales y la destrucci\u00f3n del medio ambiente. El mundo reconoce a Francisco de As\u00ed\u00ads y a M\u00e1hatma Gandhi como los grandes promotores de la paz.<br \/>\nB. Vadakkekara<\/p>\n<p>Bibl.: N. M. Loss, Paz, en NDTB, 14191428; G, Mattai, Paz y pacifismo, en NDTM, 1337-1347; Conferencia episcopal espa\u00f1ola, Constructores de la paz, Edice, Madrid 1986; AA, VV , Educar para la paz, educar para el conflicto, San Pablo, Madrid 1988; A. P\u00e9rez Esquivel, La lucha no violencia por la paz,  DDB, Bilbao 1983.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La \u00abpaz\u00bb y su terminolog\u00ed\u00ada en la Biblia: 1. La paz en las lenguas b\u00ed\u00adblicas: a) Tres aspectos de la paz, b) Hebreo y griego; 2. El sentido b\u00ed\u00adblico de \u00abpaz\u00bb. II. Aspectos de la paz seg\u00fan el AT: 1. La paz en la esfera individual; 2. La paz pol\u00ed\u00adtica y social; 3. Los profetas y la paz; 4. La paz en la esperanza escatol\u00f3gica: a) La paz final y su descripci\u00f3n, b) La paz final como paz mesi\u00e1nica, c) La paz final y la reflexi\u00f3n sapiencial. III. La paz en el NT entre continuidad y desarrollo. IV. Aspectos de la paz en el NT: 1. La paz total y final; 2. Paz con Dios y con los hombres: a) La justificaci\u00f3n, b) La reconciliaci\u00f3n, e) La obra de la paz.<\/p>\n<p>I. LA \u00abPAZ\u00bb Y SU TERMINOLOG\u00ed\u008dA EN LA BIBLIA. El tema b\u00ed\u00adblico de la paz es muy rico y muy complejo, mientras que la terminolog\u00ed\u00ada que lo expresa es m\u00e1s bien pobre, aunque cubre un \u00e1rea sem\u00e1ntica muy vasta y diferenciada. El mismo nombre hebreo sal\u00f3m asume en los textos un alcance que trasciende en varios aspectos, sobre todo en los aspectos religiosos, el de los nombres correspondientes en las literaturas cl\u00e1sicas (eir\u00e9n\u00e9, pax). Las versiones b\u00ed\u00adblicas, al asumir estos otros vocablos, cargan la noci\u00f3n de \u00abpaz\u00bb de nuevos matices, ampliamente presentes en nuestras lenguas.<\/p>\n<p>1. LA PAZ EN LAS LENGUAS B\u00ed\u008dBLICAS. Los dos Testamentos, realmente, han tenido y tienen un recorrido ling\u00fc\u00ed\u00adstico destinado a proseguir a lo largo de los siglos. Limit\u00e1ndonos a sus primeras etapas, a las tres formas textuales que, a nuestro juicio, siguen siendo fundamentales: la hebrea, la griega y la latina, diremos que en ellas el vocabulario de la paz, pasando por el filtro de la traducci\u00f3n, acab\u00f3 fundiendo entre s\u00ed\u00ad unos matices sem\u00e1nticos que se remontaban a etimolog\u00ed\u00adas diversas. Y de este modo la entrada en contacto sucesivo de la doctrina b\u00ed\u00adblica con nuevos ambientes, culturas e idiomas favoreci\u00f3 la explicitaci\u00f3n de una plurivalencia sem\u00e1ntica, que no hay m\u00e1s remedio que tener en cuenta con vistas a una definici\u00f3n lo m\u00e1s objetiva posible de los contenidos doctrinales de los textos, y en particular de esa multiforme realidad que en la Biblia figura bajo el nombre \u00fanico de \u00abpaz\u00bb, realidad que afecta a la sustancia misma del mensaje b\u00ed\u00adblico de salvaci\u00f3n, que es precisamente un anuncio de paz.<\/p>\n<p>a) Tres aspectos de la paz. La primera observaci\u00f3n que se ha de hacer en este sentido es que los tres nombres sal\u00f3m, eir\u00e9n\u00e9 y pax, considerados en su sentido etimol\u00f3gico original, ponen de relieve tres aspectos de la realidad \u00abpaz\u00bb, que -ya presentes en el AT hebreo, explicitados sucesivamente en la versi\u00f3n griega y en el NT y recogidos luego por la reflexi\u00f3n eclesial cristiana- iluminan desde tres puntos de vista caracter\u00ed\u00adsticos, connaturales respectivamente a la mentalidad hebrea, griega y latina, la densidad de la realidad a la que se refieren: la totalidad \u00ed\u00adntegra del bienestar objetivo y subjetivo (sal\u00f3m), la condici\u00f3n propia del estado y del tiempo en que no hay guerra (eir\u00e9n\u00e9) y la certeza basada en los acuerdos estipulados y aceptados (pax).<br \/>\nSe trata de una observaci\u00f3n que, en el estudio comparativo de las versiones b\u00ed\u00adblicas antiguas, se demuestra que puede aplicarse con fruto a la profundizaci\u00f3n de numerosos temas: pensemos en \/ \u00abley\u00bb, \/ \u00abjusticia\u00bb, \/ \u00absantidad\u00bb, \u00abpenitencia\u00bb [\/ Reconciliaci\u00f3n].<\/p>\n<p>b) Hebreo y griego. La versi\u00f3n de los LXX, en particular, traduce normalmente el nombre sal\u00f3m por eirene y los t\u00e9rminos afines: unos 250 casos, frente a menos de 25 que utilizan de forma aislada y ocasional otros 15 t\u00e9rminos. Es una se\u00f1al de la preeminencia del sentido de \u00abestado consolidado de paz\u00bb identificado por dichos traductores en el nombre .lal\u00f3m, prescindiendo de lo que haya que decir de su etimolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En efecto, parece comprobado que la ra\u00ed\u00adz slm, en su significado original, indica ante todo el acto de \u00abcompletar\u00bb o de \u00abdar remate\u00bb a una realidad deficiente en alg\u00fan aspecto, bien se trate de terminar el templo (1Re 9:25), de resarcir alg\u00fan da\u00f1o (Exo 21:27) o de cumplir un voto (Deu 23:22 y otras veces). La misma versi\u00f3n favorece de hecho, para la ra\u00ed\u00adz verbal slm, el sentido de \u00abrestituir\u00bb (unas 50 veces) y de \u00abreparar\u00bb (unas 30 veces), usando para los otros 40 casos hasta 30 t\u00e9rminos diversos. Algo parecido es lo que ocurre con el adjetivo salem, traducido preferentemente por \u00abcompleto, llevado a su plenitud\u00bb, mientras que para el sustantivo selem\/selamim, de uso exclusivamente ritual, prevalece la versi\u00f3n s\u00f3terion \u00ab(sacrificio) saludable\u00bb (cf Lev 3).<\/p>\n<p>2. EL SENTIDO B\u00ed\u008dBLICO DE \u00abPAZ\u00bb. As\u00ed\u00ad pues, parece ser que los LXX captaron en el nombre sal\u00f3m una referencia preferencial a la condici\u00f3n estable de conjunto que resulta del acto expresado por la ra\u00ed\u00adz slm, es decir, una referencia preferencial tanto al estado objetivo de una realidad que es tal como debe ser (parad\u00f3jicamente, hasta la \/ guerra, en su marcha favorable, entrar\u00e1 en la categor\u00ed\u00ada salom: 2Sa 11:7) como a la condici\u00f3n subjetiva de satisfacci\u00f3n o de complacencia del que no carece de nada; es decir, sal\u00f3m dice \u00abbien\u00bb y dice \u00abbienestar\u00bb.<\/p>\n<p>Es evidente que el contenido sem\u00e1ntico de un t\u00e9rmino tan caracterizado es muy vasto. Por eso mismo no se limita tan s\u00f3lo a la certeza del acuerdo que garantiza la pax en sentido latino, ni a la exclusi\u00f3n estable del estado de guerra propia de la eir\u00e9ne griega, sino que asocia a estos aspectos el bienestar total, la armon\u00ed\u00ada del grupo humano y de cada uno delos individuos con Dios, con el mundo material, con los grupos e individuos y consigo mismo, en la abundancia y en la certeza de la salud, de la riqueza, de la tranquilidad, del honor humano, de la bendici\u00f3n divina y, en una palabra, de la \u00abvida\u00bb.<\/p>\n<p>Se puede intentar presentar una definici\u00f3n breve de la paz entendida de este modo; podr\u00ed\u00ada ser por el estilo de la definici\u00f3n que da Boecio de la eternidad: \u00abOmnium bonorum comulata et secura possessio\u00bb. Pero m\u00e1s que una definici\u00f3n discutible, importa subrayar que una paz semejante, incluso cuando se refiere directamente a los bienes materiales, no se refiere nunca exclusivamente a ellos ni restringe jam\u00e1s su alcance tan s\u00f3lo al \u00e1mbito del tiempo. Si se refiere a la vida de forma primaria, se trata de la vida en su significaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica total, que llena ciertamente toda la existencia terrena, pero que -al menos tendencialmente- la trasciende en dimensi\u00f3n de eternidad. Por esto la noci\u00f3n de paz tiene en la doctrina b\u00ed\u00adblica un puesto y una importancia ciertamente central.<\/p>\n<p>II. ASPECTOS DE LA PAZ SEG\u00daN EL AT. Abarcando, por tanto, la totalidad de la persona y del grupo, en s\u00ed\u00ad y en sus relaciones, a nivel humano y en relaci\u00f3n con Dios, en el tiempo y m\u00e1s all\u00e1 del tiempo, la noci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de paz es tan vasta y omnicomprensiva que su misma densidad podr\u00e1 a veces dejarnos perplejos sobre el sentido concreto de determinados textos, cuando tendemos a analizarlos por el camino de las \u00abideas claras y distintas\u00bb. En efecto, los hagi\u00f3grafos, por su origen y por su mentalidad nativa, no proceden primariamente por \u00abideas claras y distintas\u00bb, sino que -en virtud sobre todo de la intuici\u00f3n po\u00e9tica que capta instintivamente la unidad en la pluralidad y en virtud sobre todo de la divina inspiraci\u00f3n que hace vislumbrar relaciones superiores m\u00e1s all\u00e1 de la simple capacidad de la intelecci\u00f3n natural- recurren con toda naturalidad y libertad a la polivalencia sem\u00e1ntica de los t\u00e9rminos usados en su lengua, encontrando en ella un instrumento menos inadecuado para conferir a su mensaje una expresi\u00f3n m\u00e1s inmediata, eficaz y rica, fiel en cuanto es posible a la realidad que intentan comunicar.<\/p>\n<p>Pues bien, el hecho elemental que unifica entre s\u00ed\u00ad todos los valores diversos, pero convergentes, comprendidos en la noci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de paz es, sin duda alguna, el que se sienta esa paz en primer lugar como un don esencial de Dios, exactamente como ocurre con la vida, con la que est\u00e1 indisolublemente vinculada. La referencia, expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcita, a Dios es la \u00fanica clave de lectura que abre al sentido b\u00ed\u00adblico genuino del tema de la paz, en las diversas direcciones y en los diversos planes en que se desarrolla.<\/p>\n<p>1. LA PAZ EN LA ESFERA INDIVIDUAL. A nivel de experiencia individual y cotidiana, la paz, adem\u00e1s de la tranquilidad y de la concordia, abarca especialmente el doble bien de la salud f\u00ed\u00adsica y del bienestar familiar. Que semejante condici\u00f3n sea fruto de la bendici\u00f3n divina es doctrina cl\u00e1sica del AT, que en la paz individual y dom\u00e9stica ve el reflejo de la \u00abpaz sobre Israel\u00bb (Sal 128); hasta el punto de que la falta de esa paz se sentir\u00e1 como un esc\u00e1ndalo y suscitar\u00e1 el problema largamente discutido y lacerante de la tribulaci\u00f3n del justo (\/ Job III)). De estas y de otras resonancias an\u00e1logas religiosas est\u00e1 cargada, sin duda, la f\u00f3rmula usual y familiar de saludo: \u00c2\u00a1sal\u00f3m!, que no se halla ciertamente distante en su inspiraci\u00f3n de la otra f\u00f3rmula: \u00abEl Se\u00f1or est\u00e9 contigo\/con vosotros\u00bb (Jue 6:12; Rut 2:4; cf Sal 129:7-8). Con la misma implicaci\u00f3n de fondo nos formamos del estado del otro: \u00absi est\u00e1 en paz\u00bb (G\u00e9n 43:27; 2Sa 18:32). De la misma \u00ed\u00adndole es el saludo de despedida: \u00abVete\/id en paz\u00bb(Exo 4:18; Jue 18:6; 1Sa 1:17). M\u00e1s a\u00fan, el morir y el ser sepultado \u00aben paz\u00bb (G\u00e9n 15:15; 2Re 22:20) tiene un matiz religioso totalmente an\u00e1logo: se trata de vivir acompa\u00f1ado de la bendici\u00f3n y protecci\u00f3n divina hasta el \u00faltimo momento de la existencia terrena. En efecto, mientras que \u00abno hay paz para los imp\u00ed\u00ados\u00bb (Isa 48:22), el justo tiene \u00abpaz en abundancia\u00bb para s\u00ed\u00ad mismo y para su descendencia ( Sal 37:11.37).<\/p>\n<p>2. LA PAZ POL\u00ed\u008dTICA Y SOCIAL. No solamente el individuo y su grupo familiar, sino todo el conjunto de la tribu y de todo el pueblo pueden gozar de un estado de paz o verse privados de ella. La paz con el mundo exterior al pueblo implica naturalmente no s\u00f3lo la ausencia de guerra, sino tambi\u00e9n del peligro inminente de ella. Esta es la condici\u00f3n que alcanz\u00f3 en un determinado momento Israel gracias al rey guerrero por excelencia, David (2Sa 7:1), condici\u00f3n que -seg\u00fan el cuadro ideal transmitido por la tradici\u00f3n- fue la caracter\u00ed\u00adstica distintiva del reino de Salom\u00f3n (l Cr\u00f3n 22,9: paz por dentro y por fuera; cf I Apo 5:1-8). N\u00f3tese, sin embargo, que los textos no equiparan la ausencia de guerra simplemente con la paz, sino que la consideran m\u00e1s bien como su condici\u00f3n indispensable, frecuentemente garantizada por la estipulaci\u00f3n de un pacto (ber\u00eet: l Apo 5:26).<\/p>\n<p>Pero no basta con la seguridad exterior; la paz en su m\u00e1s aut\u00e9ntico valor global puede verse sustancialmente comprometida por el desorden interno del pueblo, denunciado generalmente como falta de \/ justicia (II, 5-7). Aqu\u00ed\u00ad hay que insertar con pleno derecho la aportaci\u00f3n tan importante del profetismo al tema de la paz en todas sus dimensiones, seg\u00fan la doctrina m\u00e1s pura del AT.<\/p>\n<p>3. Los PROFETAS Y LA PAZ. LOS profetas de Israel no separan nunca lo pol\u00ed\u00adtico y lo social de lo religioso. Su manera de considerar la paz, bien primariamente religioso, es global, partiendo necesariamente de la afirmaci\u00f3n del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios y de la necesidad de acogerlo con plena dedicaci\u00f3n al mismo. Por eso mismo denuncian casi un\u00e1nimemente tanto las falaces alianzas internacionales con las que quer\u00ed\u00adan apuntalar un estado de cosas incierto como la falta de justicia en las relaciones internas entre los miembros del pueblo y la vaciedad sacr\u00ed\u00adlega de un culto privado de contenidos y entregado tan s\u00f3lo a la solemnidad exterior. Pensemos en el episodio de Miqueas, hijo de Yiml\u00e1 (IRe 22), o en el comienzo del libro de Am\u00f3s (,16), o en los primeros cap\u00ed\u00adtulos de Isa\u00ed\u00adas, o en las repetidas denuncias de Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel [\/ Justicia II, 6-7].<\/p>\n<p>La batalla prof\u00e9tica encuentra una dura resistencia por todas partes: por parte de los dirigentes pol\u00ed\u00adticos, perdidos en sus c\u00e1lculos humanos (Isa\u00ed\u00adas con Acaz: Is 7; Jerem\u00ed\u00adas con Sedec\u00ed\u00adas: Jer 37-39); de los ricos ansiosos de poseer cada vez m\u00e1s; de los sacerdotes sometidos al yugo de los poderosos (Jer 20:1-6); del mismo pueblo, f\u00e1cil presa de bienes ilusorios, pero particularmente de los profetas de la falsa paz. Tal es el caso de Miqueas ben Yiml\u00e1 (1 Re 22), de&#8217;su hom\u00f3nimo Miqueas de Moreset (Miq 3:5-8), de Jerem\u00ed\u00adas (continuamente, pero sobre todo en su choque con Anan\u00ed\u00adas ben Azur: Jer 28) y de Ezequiel. Son los profetas que predican el bien cuando todo parece ir bien y la desventura cuando llega el castigo; van \u00abdiciendo: \u00c2\u00a1Paz, paz!, siendo as\u00ed\u00ad que no hay paz\u00bb (Jer 6:14). Los verdaderos profetas, por el contrario, saben sin duda alguna que Dios tiene para con su pueblo \u00abproyectos de paz y no de desgracia\u00bb (Jer 29:11); pero no ya -como todos sus adversarios parecen suponer t\u00e1citamente- con un inconcebible divorcio entre la paz y la justicia. La conexi\u00f3n entre \u00abbuscar el bien\u00bb y alcanzar la \u00abvida\u00bb (cf Am\u00f3 5:14) se propondr\u00e1 expresamente como una conexi\u00f3n entre la \u00abjusticia\u00bb y la \u00abpaz\u00bb: \u00abDe la justicia brotar\u00e1 la paz\u00bb (Isa 32:17). Este tema se desarrolla ampliamente sobre todo en el Segundo y en el Tercer Isa\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Pero por este camino se ha dado ya un salto esencial de cualidad. La paz de la que se habla no es ya solamente la seguridad, por muy cierta que sea, ni solamente el bienestar, por muy espl\u00e9ndido que aparezca. Es, por el contrario, un bien tan excelso que su realizaci\u00f3n no podr\u00e1 quedar absolutamente encerrada dentro de los l\u00ed\u00admites estrechos del tiempo de la humanidad.<\/p>\n<p>4. LA PAZ EN LA ESPERANZA ESCATOL\u00ed\u201cGICA. La verdadera paz, en cuanto que es don esencial de Dios, no puede ser en su plenitud m\u00e1s que un don final de Dios. La fe del hombre del AT encierra germinalmente dentro de s\u00ed\u00ad, ya desde las \u00e9pocas m\u00e1s arcaicas, como punto rec\u00f3ndito de apoyo, la certeza -real, aunque s\u00f3lo sea impl\u00ed\u00adcita- de que Dios tiene poder para prometer y realizar mucho m\u00e1s de lo que nosotros podemos pedir y concebir (cf Efe 3:20). S\u00f3lo sobre esta base es comprensible y v\u00e1lido, por ejemplo, el razonamiento de Pablo sobre la fe de Abrah\u00e1n en cuanto fe en la resurrecci\u00f3n de los muertos (Rom 4:16-22).<\/p>\n<p>a) La paz final y su descripci\u00f3n. A partir de aqu\u00ed\u00ad, el largo y accidentado camino de la historia religiosa de Israel, entre vericuetos no pocas veces amargos y llenos de desilusiones, va explicitando poco a poco, sobre todo por obra de los profetas, una dimensi\u00f3n de fe y de esperanza que solamente \u00abal final\u00bb lograr\u00e1 expresarse en hechos. Precisamente porque la realidad concreta de esta paz definitiva se escapa de las manos de la experiencia directa, no puede expresarse exactamente; y por eso el cuadro que los textos ofrecen de ella es fundamentalmente alusivo y puede parecer desarticulado en cada uno de sus detalles, mientras que sigue siendo misterioso en su conjunto.<\/p>\n<p>De \u00e9l forma parte ciertamente la esperanza del cese total de la guerra entre los pueblos (Isa 2:1-5; Miq 4:1-4; cf Isa 9:1-6). Pero esto no es m\u00e1s que el lado negativo. La sustancia del aspecto positivo es la unificaci\u00f3n religiosa de los pueblos en torno a Jerusal\u00e9n, trono de Dios en medio de Israel. Adem\u00e1s de los dos primeros pasajes que acabamos de citar, este tema domina en el Tercer Isa\u00ed\u00adas, enunciado como est\u00e1 al comienzo y al final de este escrito (Isa 56:1-9; Isa 66:18-21), como base de la renovaci\u00f3n final del mundo entero (Isa 66:22-24), encontrando adem\u00e1s un desarrollo amplio y espl\u00e9ndido en el poema que constituye el coraz\u00f3n del libro (Is 60-62).<\/p>\n<p>Cuando se trata luego de presentar de forma visual la paz definitiva, o bien se recurre a la plenitud de la paz dom\u00e9stica (Miq 4:5-6), o bien se a\u00f1ade a ello el anuncio de la restauraci\u00f3n del reino destruido con la imagen de la abundancia agr\u00ed\u00adcola en una \u00abtierra que mana leche y miel\u00bb finalmente reecontrada (Am\u00f3 9:11.15), o bien se vuelve al s\u00ed\u00admbolo arcaico de la paz en el para\u00ed\u00adso terrenal (Isa 11:6-9). Pero el material figurativo no debe ocultar el alcance doctrinal innegable de los textos.<\/p>\n<p>b) La paz final como paz mesi\u00e1nica. Merece especial reflexi\u00f3n la doctrina que vincula esta paz final con la persona y la obra del mes\u00ed\u00adas. Ya Miq 5:4, seg\u00fan la forma de entender este pasaje que atestigua san Pablo (Efe 2:14), dice del mes\u00ed\u00adas: \u00abEl mismo ser\u00e1 la paz\u00bb. Pero la relaci\u00f3n tan estrecha entre el mes\u00ed\u00adas y la paz aparece sobre todo en la literatura isaiana. El mes\u00ed\u00adas, cuyo nombre -o sea, su realidad profunda- encierra la afirmaci\u00f3n de fe \u00abDios con nosotros\u00bb (Isa 7:8), recoge como el calificativo culminante de todos los que constituyen su solemne titulaci\u00f3n real el de \u00abPr\u00ed\u00adncipe de la paz\u00bb, cuyo \u00abgran dominio\u00bb est\u00e1 caracterizado por una \u00abpaz sin fin\u00bb (Isa 9:5-6, del que probablemente se hace eco Miq 5:4). Realizando el mes\u00ed\u00adas en su propia persona, en virtud de la permanencia sobre \u00e9l del \u00abesp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or\u00bb, la realidad completa prefigurada en los personajes m\u00e1s ilustres del pasado establecer\u00e1 definitivamente en el pueblo la justicia, de lo que se deducir\u00e1 la paz plena (Isa 11:1-9); y en su funci\u00f3n de \u00absiervo del Se\u00f1or\u00bb, por la efusi\u00f3n del mismo \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb, extender\u00e1 la justicia entre las gentes (Isa 42:1-4), derramando la salvaci\u00f3n hasta las extremidades del orbe (Isa 49:6). Y realizar\u00e1 todo esto mediante una sumisi\u00f3n a Dios que exigir\u00e1 su sacrificio completo, definido significativamente como \u00abel castigo, precio de nuestra paz\u00bb (Isa 53:5). Tambi\u00e9n \u00e9l (y es \u00e9sta la perla preciosa encerrada en el centro del poema de Is 60-62), por la presencia del \u00abesp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or\u00bb sobre \u00e9l, es decir, en virtud de una superior unci\u00f3n\u00bb (verbo masah, de donde se deriva masiah, \u00abungido\u00bb), ser\u00e1 consagrado como \u00abevangelizador de los pobres\u00bb (Isa 61:1). Tal es el esbozo vigoroso del tema del \u00abevangelio de la paz\u00bb, que resuena tambi\u00e9n en otros lugares (Nah 2:1; Isa 52:7), [\/ Jesucristo III].<\/p>\n<p>c) La paz final y la reflexi\u00f3n sapiencial. En la direcci\u00f3n de la esperanza escatol\u00f3gica nos ofrece su propia aportaci\u00f3n la reflexi\u00f3n sapiencial sobre la cuesti\u00f3n tan debatida del sufrimiento del justo, en la que confluyen numerosos problemas de alcance vital: el del bien y el mal, el de la justicia divina en el tiempo y m\u00e1s all\u00e1 del tiempo, el de la vida terrena y m\u00e1s all\u00e1 de la muerte, el de la retribuci\u00f3n&#8230; Si el interrogante que plantea la \u00abpaz de los imp\u00ed\u00ados\u00bb constituye un esc\u00e1ndalo (Sal 73:2-3), la superaci\u00f3n del mismo se lograr\u00e1 en la comuni\u00f3n del justo con el bien de Dios; m\u00e1s a\u00fan, con el bien que es el mismo Dios (Sal 73:23-24). En Dios y en su voluntad encuentra el justo una \u00abgran paz\u00bb (Sal 119:165): la paz verdadera y definitiva.<\/p>\n<p>Por su parte, el libro de la \/ Sabidur\u00ed\u00ada se\u00f1ala la misma perspectiva para la suerte final del justo, precisamente en cuanto objeto de tribulaci\u00f3n y de persecuci\u00f3n: \u00abLas almas de los justos est\u00e1n en las manos de Dios&#8230; Ellos est\u00e1n en paz\u00bb (Sab 3:1-3). En contra de la afirmaci\u00f3n seg\u00fan la cual el AT no conocer\u00ed\u00ada en el tema de la paz el aspecto \u00ed\u00adntimo y personal de la \u00abpaz interior\u00bb, ya que en \u00e9l prevalecer\u00ed\u00ada \u00fanicamente el lado p\u00fablico (comunitario) y exterior (del bienestar), hay que observar que probablemente tambi\u00e9n en este punto el criterio de un an\u00e1lisis exclusivamente intelectual ha hecho perder de vista lo sustancial de las cosas. Precisamente porque el justo est\u00e1 \u00aben paz\u00bb, se podr\u00e1 afirmar que en el momento del juicio final \u00abestar\u00e1 en pie con gran seguridad (gr., parrh\u00e9s\u00ed\u00ada) frente a los que lo oprimieron\u00bb (Sab 5:1). Esta \u00abseguridad\u00bb (o \u00abfranqueza\u00bb) implica una absoluta tranquilidad subjetiva, basada ciertamente en la plena comuni\u00f3n con Dios, y que, por consiguiente, no puede menos de suponer una paz total del alma.<\/p>\n<p>En esto la situaci\u00f3n escatol\u00f3gica, a la que se refiere directamente el texto, no es m\u00e1s que la conclusi\u00f3n madura de la primac\u00ed\u00ada de la confianza que el justo puso en Dios durante el tiempo de su vida terrena, confianza que tambi\u00e9n entonces no pod\u00ed\u00adamenos de producir una aut\u00e9ntica paz del alma.<\/p>\n<p>III. LA PAZ EN EL NT ENTRE CONTINUIDAD Y DESARROLLO. La obra con que Dios, mediante Jesucristo, establece el orden religioso renovado en las relaciones con los hombres, que nosotros llamamos NT, se define en los Hechos como \u00abanunciar (lit., evangelizar) la paz\u00bb (Heb 10:36); y del mismo Cristo afirma Pablo que \u00abcon su venida anunci\u00f3 (lit., evangeliz\u00f3) la paz\u00bb a los de lejos y a los de cerca (Efe 2:17); tambi\u00e9n el mensaje cristiano, para cuya proclamaci\u00f3n deben mantenerse constantemente preparados los fieles, es definido por Pablo como \u00abevangelio de la paz\u00bb (Efe 6:15). Por consiguiente, el tema de la paz, que ya en el AT ten\u00ed\u00ada una importancia ciertamente no marginal, resulta claramente central en el NT. Esto resulta a\u00fan m\u00e1s evidente para quien piensa que en el NT el tema veterotestamentario de la paz no encuentra tan s\u00f3lo una continuaci\u00f3n coherente en la l\u00ed\u00adnea tradicional del bien\/bienestar o de la liberaci\u00f3n\/retribuci\u00f3n\/salvaci\u00f3n, sino que recibe incluso una profundizaci\u00f3n substancial en virtud de un cambio concreto de nivel, con la explicitaci\u00f3n completa del alcance primariamente espiritual de la misma paz.<\/p>\n<p>No solamente se ver\u00e1 que el \u00e1ngel del anuncio a los pastores, con quien se asocian los dem\u00e1s \u00e1ngeles que en el nacimiento de Jes\u00fas cantan \u00abgloria en los cielos\u00bb y \u00abpaz en la tierra\u00bb (Luc 2:14), \u00abanuncia un gran gozo\u00bb, es decir, \u00abque ha nacido un salvador\u00bb (Luc 2:10-11), sino que se ver\u00e1 que ya en el anuncio primitivo la obra de salvaci\u00f3n, implicada en el nombre mismo de Jes\u00fas, se especifica diciendo que \u00e9l \u00absalvar\u00e1 al pueblo de sus pecados\u00bb (Mat 1:21).<\/p>\n<p>Se trata, por tanto, sin duda alguna, de la paz; pero de la paz ante todo como \u00abjustificaci\u00f3n\u00bb realizada por Dios en la \u00abreconciliaci\u00f3n\u00bb de los hombres consigo.<\/p>\n<p>Todo el resto del tema de la paz en el NT gira en torno a este eje, aunque sigue siendo verdad que, rigurosa-mente hablando, en algunos textos se puede encontrar, entre los significados atribuidos a eir\u00e9n\u00e9, algunos de los que tiene este nombre en el lenguaje corriente; por ejemplo, en la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas de que no ha venido a \u00abtraer la paz al mundo\u00bb (la paz como ausencia de guerra: Mat 10:34; Luc 12:51); o en la afirmaci\u00f3n de Pablo a prop\u00f3sito del orden debido en las asambleas cristianas: \u00abDios es Dios de paz y no de confusi\u00f3n\u00bb (ICor 14,33); o cuando \u00abpaz\u00bb repite simplemente la f\u00f3rmula trillada de saludo. Recu\u00e9rdese, sin embargo, que siempre est\u00e1 presente al menos un matiz religioso. En cuanto a la f\u00f3rmula de saludo, en particular, es necesario -seg\u00fan los textos- poner atenci\u00f3n en un proceso corriente en el NT, por el que no pocas expresiones usuales o estructuras literarias estereotipadas se llenan de significa-dos y de funciones nuevas, renaciendo por as\u00ed\u00ad decirlo y saliendo por ello mismo del cuadro estereotipado; pensemos tambi\u00e9n en el mero \u00abpraescriptum\u00bb (o saludo inicial), propio del formulario epistolar, y en la importancia que asume en Pablo, sobre todo en ciertas ep\u00ed\u00adstolas (y ah\u00ed\u00ad entra eir\u00e9n\u00e9 como f\u00f3rmula de saludo, pero asociada con jaris, \u00abgracia\u00bb, que le da una nueva fuerza); y pensemos, finalmente, en las f\u00f3rmulas de oraci\u00f3n por los destinatarios, que ordinariamente dan comienzo al cuerpo de las cartas de aquel tiempo, y en la dilataci\u00f3n y los contenidos que estas f\u00f3rmulas asumen en el NT.<\/p>\n<p>IV. ASPECTOS DE LA PAZ EN EL NT. Se puede sintetizar la materia -y con ello tocamos indudablemente su punto central- afirmando que el sentido m\u00e1s com\u00fan y fundamental de eir\u00e9n\u00e9 en el NT es el que relaciona este t\u00e9rmino con el don global, definitivo y supremo que Dios hace a los hombres por medio de Jesucristo. A consecuencia de ello tanto Dios como Cristo quedan definidos de alguna manera con las expresiones \u00abel Dios de la paz\u00bb (Rom 15:33, y otras seis veces en Pablo; Heb 13:20) y \u00abel Se\u00f1or de la paz\u00bb (2Ts 3:14). M\u00e1s gr\u00e1ficamente todav\u00ed\u00ada se dir\u00e1 de Cristo, con alusi\u00f3n a Miq 5:4 : \u00abEl es nuestra paz\u00bb(Efe 2:14); y en el mismo contexto se le designar\u00e1 como aquel que \u00abhace la paz\u00bb, afirmando que \u00abanunci\u00f3 la paz\u00bb (Efe 2:15.17).<\/p>\n<p>1. LA PAZ TOTAL Y FINAL. Los textos citados son una peque\u00f1a muestra, pero prueban suficientemente el car\u00e1cter plenario de la paz seg\u00fan el perfil fundamental que se traza de ella en todo el NT. La paz no se sit\u00faa all\u00ed\u00ad en el nivel pol\u00ed\u00adtico o simplemente exterior. M\u00e1s a\u00fan, en este nivel prosigue la guerra en el tiempo (Mat 10:34). El mismo Cristo asegura con claridad que \u00absu paz\u00bb no elimina la tribulaci\u00f3n que habr\u00e1n de encontrar los suyos en el mundo; se trata de la paz que \u00e9stos encontrar\u00e1n \u00fanicamente \u00aben \u00e9l\u00bb(Jua 16:33). Es precisamente la paz que encierra dentro de s\u00ed\u00ad la certidumbre perfecta de aquella salvaci\u00f3n que es imposible alcanzar \u00aben el mundo\u00bb, pero que obtiene su propia seguridad de la certeza misma de Dios, y que es tan grande que une la tierra (canto de los \u00e1ngeles: Luc 2:14) con el cielo (aclamaci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos en la entrada de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n, en donde Luc 19:38 sustituye la exclamaci\u00f3n hebrea \u00abHosanna en los cielos\u00bb, recogida en los otros evangelios, por la versi\u00f3n y par\u00e1frasis griega \u00ab\u00c2\u00a1Paz en el cielo! \u00c2\u00a1Viva Dios alt\u00ed\u00adsimo! \u00ab).<\/p>\n<p>De un significado muy denso, como lo demuestran los textos, y de una extraordinaria eficacia est\u00e1 cargado el saludo \u00ab\u00c2\u00a1paz!\u00bb en labios de Jes\u00fas, que se recuerda varias veces en los evangelios: desde el \u00ab\u00c2\u00a1Vete en paz!\u00bb a la hemorroisa (Mar 5:24 par) y a la mujer pecadora (Luc 7:50) hasta la \u00ab\u00c2\u00a1paz a vosotros!\u00bb del Resucitado a los disc\u00ed\u00adpulos (Luc 24:36;  Jua 20:19.21.26). Esta misma fuerza de anuncio y de comunicaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n se encuentra en el mismo saludo puesto por Jes\u00fas en labios de los disc\u00ed\u00adpulos en su ministerio de evangelizadores: no es un deseo vac\u00ed\u00ado, sino la proclamaci\u00f3n y el ofrecimiento de ese bien que es la paz mesi\u00e1nica. Esta es de hecho tan concreta que \u00abva a posarse\u00bb sobre los que est\u00e1n dispuestos a acogerla, mientras que se aparta, \u00abvolviendo\u00bb a los disc\u00ed\u00adpulos, de aquel que la rechaza (Mat 10:13; Luc 10:5-6).<\/p>\n<p>Esta es \u00abla paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia\u00bb y que \u00abguardar\u00e1 vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jes\u00fas\u00bb (Flp 4:7), es decir, \u00abla paz de Cristo\u00bb, que \u00abha de reinar en vuestros corazones\u00bb (Col 3:15).<\/p>\n<p>En Rom 8:6 esta paz est\u00e1 significativamente asociada con la \u00abvida\u00bb (z\u00f3\u00e9), en cuanto que es salvaci\u00f3n llevada a su cumplimiento, en oposici\u00f3n, por tanto, a la \u00abmuerte\u00bb (th\u00e1natos). En efecto, gracias a ella surge en el hombre cristiano la verdadera vida que brota del \u00abEsp\u00ed\u00adritu\u00bb. En esta l\u00ed\u00adnea habr\u00e1 que leer la menci\u00f3n, que se repite en la conclusi\u00f3n de varias cartas, del \u00abDios de la paz\u00bb. Es especialmente interesante Rom 16:20, donde Pablo afirma que \u00abel Dios de la paz\u00bb conceder\u00e1 \u00abpronto\u00bb la victoria total y \u00faltima (\u00abaplastar\u00e1 a Satan\u00e1s bajo vuestros pies\u00bb). Es la paz que comprende \u00abtodo bien\u00bb (Heb 13:20-21) y \u00abtodos los bienes\u00bb (ITes 5,23). En la misma direcci\u00f3n y con el mismo peso habr\u00e1 que entender entonces la menci\u00f3n de la \u00abpaz\u00bb asociada a la \u00abgracia\u00bb en los praescripta de las ep\u00ed\u00adstolas, como confirma por otra parte el a\u00f1adido en algunos de ellos de la \u00abmisericordia\u00bb (lTim 1,2; 2Ti 1:2; IPe 1,3; 2Jn 1:2; Jud 1:2).<\/p>\n<p>2. PAZ CON DIOS Y CON LOS HOMBRES. Con la estructura y la din\u00e1mica de la paz, tal como las propone el NT, va estrechamente unido otro elemento esencial, que desde un punto de vista formal y literario est\u00e1 ligado a otros temas: el hecho de que el bien de la paz es concedido por Dios, gracias a Cristo, destruyendo ante todo el obst\u00e1culo del pecado y todo lo que va unido a \u00e9l.<\/p>\n<p>a) La justificaci\u00f3n. Por el pecado los hombres se hacen \u00abdesobedientes\u00bb a Dios y \u00abrebeldes\u00bb contra \u00e9l (Rom 11:30; Efe 2:2; Col 3:6), objeto de su \u00abira\u00bb (Rom 1:18ss) y, consiguientemente, \u00abenemigos\u00bb de Dios (Rom 5:10; Col 1:21). Esta es su condici\u00f3n general, tanto de los paganos (Rom 1:18-32) como de los jud\u00ed\u00ados (Rom 2:1-3, 20). De forma que no hay otra soluci\u00f3n para la humanidad que la comunicaci\u00f3n de la nueva \u00abjusticia\u00bb realizada por Dios en Cristo, a la que s\u00f3lo es posible acceder a trav\u00e9s de la fe (Rom 3:21-26). Esta justificaci\u00f3n pone al hombre \u00aben paz con Dios por nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (Rom 5:1). No es una condici\u00f3n est\u00e1tica, sino un progreso de entrega y de vida, desde la fe y la esperanza hasta la caridad, que tiene como fuente al \u00abEsp\u00ed\u00adritu Santo que se nos ha dado\u00bb (Rom 5:5).<br \/>\nb) La reconciliaci\u00f3n. La obra destructora del pecado no altera solamente las relaciones de los hombres con Dios, sino que afecta tambi\u00e9n a las relaciones mutuas entre los hombres (Rom 1:26-32), hasta el punto de que incluso lo que Dios realiz\u00f3 para comenzar el proceso de salvaci\u00f3n en Israel, es decir, su ley, por la fuerza corruptora del pecado no s\u00f3lo se convierte en causa de muerte para el que est\u00e1 bajo la ley (Rom 7:13), sino que se hace tambi\u00e9n para el que est\u00e1 fuera de la ley una barrera divisoria respecto a Israel y un motivo de \u00abenemistad\u00bb (Efe 2:14-15). La eliminaci\u00f3n del pecado por obra de Cristo elimina tambi\u00e9n la barrera de la ley y tiene como objeto la \u00abreconciliaci\u00f3n\u00bb de los hombres con Dios y entre ellos mismos, es decir, la \u00abpaz\u00bb: paz con Dios, a trav\u00e9s de la \u00abjutificaci\u00f3n\u00bb (Rom 5:1), y paz global con Dios y entre los hombres en la \u00abreconciliaci\u00f3n\u00bb universal (Rom 5:10; 2Co 5:18; Efe 2:16; Col 1:20-22). El texto que m\u00e1s sint\u00e9ticamente expone esta doctrina es probablemente Ef 2, donde, tras la menci\u00f3n de la obra universal de salvaci\u00f3n del pecado, hasta la vida, la resurrecci\u00f3n y la gloria (Efe 2:1-10), se recuerda la reconciliaci\u00f3n de los hombres con Dios y entre ellos mismos (de los paganos con los jud\u00ed\u00ados:Efe 2:11-18) en la paz (vv. 14-17), por lo que todos nos convertimos en un \u00fanico \u00abhombre nuevo\u00bb (v. 15) para formar el \u00fanico edificio \u00aben el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, en el que Dios asienta establemente su morada (vv. 19-22).<\/p>\n<p>Esta reconciliaci\u00f3n, cuyo ministerio ha sido confiado por Dios a los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo (2Co 5:18-19), supone sin embargo, la colaboraci\u00f3n, es decir, la correspondencia, de los que tienen que ser reconciliados (2Co 5:20), tanto en lo que se refiere a Dios como dentro de comunidad. Y se concreta en el esfuerzo \u00abpor mantener la unidad del esp\u00ed\u00adritu con el v\u00ed\u00adnculo de la paz\u00bb (Efe 4:3). Por este camino, humilde y familiar (el contexto habla de \u00abhumildad, longanimidad, mansedumbre, paciencia unos con otros\u00bb) se introduce el himno a la unidad eclesial (Efe 4:4-6), espejo humano de la unidad \u00ed\u00adntima de Dios, que se completa luego con el tema de la diversificaci\u00f3n org\u00e1nica del \u00fanico cuerpo que es la Iglesia (Efe 4:7-16), en donde aparecen las dimensiones sorprendentes del alcance de la paz en la estructura misma de la comunidad cristiana. Esta misma doctrina sobre la \u00abunidad del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb encuentra su confirmaci\u00f3n en el c\u00e9lebre texto sobre el \u00abfruto del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (G\u00e1l 5:22), que pone de manifiesto el hecho de que la misma paz interior del cristiano no es un bien intimista, sino un paso para la comuni\u00f3n fraternal \u00ed\u00adntegra y verdadera; lo cual aparece tambi\u00e9n en otros lugares, especialmente en Col 2:12-15. Esto es, el cristiano no s\u00f3lo es alguien que disfruta del don divino de la paz, sino que ha de ser adem\u00e1s el promotor u \u00aboperador\u00bb de la misma, seg\u00fan la l\u00ed\u00adnea trazada por Stg 3:17-18 : \u00abLa sabidur\u00ed\u00ada de arriba, por el contrario, es ante todo pura, pac\u00ed\u00adfica (eir\u00e9nik\u00e9), condescendiente, conciliadora, llena de misericordia y de buenos frutos&#8230;; el fruto de la justicia se siembra en la paz para los que obran la paz\u00bb.<\/p>\n<p>c) La obra de la paz. La realizaci\u00f3n de la paz en la conducta cristiana tiene en primer lugar un aspecto interno en la vida del cristiano, que consiste en el comportamiento personal que se deduce de la voluntad de vivir en paz con los dem\u00e1s. Esta actitud se expresa en algunos textos con eir\u00e9ne\u00fa\u00f3; este verbo aparece en un l\u00f3ghion propio de Mar 9:50, en el contexto sobre la \u00absal\u00bb, que recuerda el dicho m\u00e1s conocido de Mat 5:13 (\u00abVosotros sois la sal de la tierra\u00bb): \u00abTened sal en vosotros y vivid en paz los unos con los otros\u00bb. Esta misma exhortaci\u00f3n con el mismo verbo aparece en la doctrina apost\u00f3lica, tanto en lo que se refiere a la vida de la comunidad cristiana (cf 1Ts 5:13 : \u00abCorresponded a sus desvelos con amor siempre creciente. Vivid en paz entre vosotros\u00bb; 2Co 13:11 : \u00ab&#8230; Vivid alegres; buscad la perfecci\u00f3n, animaos unos a otros, vivid en armon\u00ed\u00ada y en paz, y el Dios del amor y de la paz estar\u00e1 con vosotros\u00bb) como en las relaciones con los hombres en general (cf Rom 12:18 : \u00abEn cuanto de vosotros depende haced todo lo posible para vivir en paz con todos\u00bb).<\/p>\n<p>El otro aspecto, m\u00e1s constructivo y que se se\u00f1ala ya en Stg 3:18 (con la expresi\u00f3n eir\u00e9n\u00e9n poi\u00e9\u00f3), consiste en el \u00abpromover la paz\u00bb (eir\u00e9nopoi\u00e9\u00f3). Esto fue ya realizado sustancialmente por Cristo en su obra de reconciliaci\u00f3n universal (Col 1:19-20); cf Efe 2:14-18, que tiene eir\u00e9n\u00e9n poi\u00e9\u00f3). No cabe duda de que sobre este modelo hay que entender la bienaventuranza de Mat 5:9 : \u00abDichosos los que trabajan por la paz (eir\u00e9nopoio\u00ed\u00ad), porque ellos ser\u00e1n llamados hijos de Dios\u00bb, en donde se anticipa de alguna manera el contenido de la exhortaci\u00f3n al amor total y a la perfecci\u00f3n total en \u00e9l (amor incluso a los enemigos), \u00abpara que se\u00e1is hijos de vuestro Padre celestial&#8230; Vosotros sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto\u00bb (Mat 5:45.48).<\/p>\n<p>La perspectiva escatol\u00f3gica est\u00e1 ciertamente presente en el cuadro completo sobre la paz que dibuja el NT, pero no de aquella manera ansiosa que a veces se supone; en efecto, el \u00e9sjaton est\u00e1 ya en acto, aun cuando su perfecta realizaci\u00f3n sigue siendo todav\u00ed\u00ada objeto de espera para los que viven en el tiempo.<\/p>\n<p>BIBL.: BEA A., L&#8217;idea della pace nel VT, en AA.VV., XXXVI Congreso Eucar\u00ed\u00adstico Internacional, Barcelona 1952, 49-59; B\u00dcCHSEL Fr., All\u00e1ss\u00f3 (cambiar\/reconciliar), en GLNT I, 673-696; FOERSTER W., eir\u00e9n\u00e9 (paz), en GLNT III, 191-244; GERLEMAN G., 31m-Tener suficiente, en DTMAT II, 1154-1173; HARRIS D.J., Shalom. The Biblical Concept of Peace, Becker, Grand Rapids 1970; LEON-DUFOUR X., Paz, en Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona 198011, 656-660; ID, Paz, en Enciclopedia de la Biblia V, Garriga, Barcelona 1965, 934-938; MIRANDA J. DE (y COI.), Pace, RiJlessioni bibliche, AVE, Roma 1971; Roux H., Paz, en ALLMEN J.J. voN, Vocabulario b\u00ed\u00adblico, Marova, Madrid 1968, 253-254; SCHIMID H.H., Shal\u00f3m. La pace nell&#8217;Antico Oriente e nell&#8217;AT, Paideia, Brescia 1977; VOOT E., Pax hominibus bonae voluntatis, en \u00abBid\u00bb 34 (1953) 427-429.<\/p>\n<p>N. M. Loss<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>La palabra hebrea scha\u00c2\u00b7l\u00f3hm, que se traduce \u2020\u0153paz\u2020\u009d, se refiere a la ausencia de guerra o disturbio (Jue 4:17; 1Sa 7:14; 1Re 4:24; 2Cr 15:5; Job 21:9; Ec 3:8); puede transmitir la idea de salud, estar sano y salvo (G\u00e9 37:14, nota), bienestar (G\u00e9 41:16), amistad (Sl 41:9) y la totalidad o la cualidad de estar completo (Jer 13:19). La palabra griega para \u2020\u0153paz\u2020\u009d (ei\u00c2\u00b7re\u00c2\u00b7ne) tambi\u00e9n recoge la amplia gama de acepciones de la hebrea, por lo que puede denotar conceptos como bienestar, salvaci\u00f3n y concordia, adem\u00e1s de ausencia de disturbio. Aparece en expresiones de despedida, como \u2020\u0153ve en paz\u2020\u009d, que en cierto modo corresponde a la expresi\u00f3n actual \u2020\u0153que te vaya bien\u2020\u009d. (Mr 5:34; Lu 7:50; 8:48; Snt 2:16; comp\u00e1rese con 1Sa 1:17; 20:42; 25:35; 29:7; 2Sa 15:9; 2Re 5:19.)<br \/>\nPuesto que la palabra \u2020\u0153paz\u2020\u009d no siempre es el equivalente exacto de scha\u00c2\u00b7l\u00f3hm y ei\u00c2\u00b7re\u00c2\u00b7ne, su significado estar\u00e1 en funci\u00f3n del contexto. Por ejemplo, ser \u2020\u02dcenviado en paz\u2020\u2122 pod\u00ed\u00ada entenderse como una garant\u00ed\u00ada por parte del que autorizaba el viaje de que no interferir\u00ed\u00ada en el mismo. (G\u00e9 26:29; 44:17; Ex 4:18.) \u2020\u02dcRegresar en paz\u2020\u2122 \u2014tal vez de una batalla\u2014 significaba regresar ileso o victorioso, o ambas cosas. (G\u00e9 28:21; Jos 10:21; Jue 8:9; 11:31; 2Cr 18:26, 27; 19:1.) El \u2020\u02dcpreguntar en cuanto a la paz\u2020\u2122 de una persona equival\u00ed\u00ada a inquirir c\u00f3mo le iba. (G\u00e9 29:6; 43:27, notas.) \u2020\u02dcTrabajar en el inter\u00e9s de la paz\u2020\u2122 de alguien significaba trabajar por su bienestar. (Dt 23:6.) El que una persona muriera en paz pod\u00ed\u00ada significar tener una muerte tranquila despu\u00e9s de haber disfrutado de una vida plena o haberse realizado una esperanza acariciada. (Comp\u00e1rese con G\u00e9 15:15; Lu 2:29; 1Re 2:6.) La profec\u00ed\u00ada sobre que Jos\u00ed\u00adas \u2020\u02dcser\u00ed\u00ada recogido a su propio cementerio en paz\u2020\u2122 indic\u00f3 que morir\u00ed\u00ada antes de la predicha calamidad sobre Jerusal\u00e9n. (2Re 22:20; 2Cr 34:28; comp\u00e1rese con 2Re 20:19.) En Isa\u00ed\u00adas 57:1, 2 se dice que el justo \u2020\u0153entra en la paz\u2020\u009d cuando muere y as\u00ed\u00ad escapa de la calamidad.<\/p>\n<p>C\u00f3mo se consigue la paz. Jehov\u00e1 es el Dios de la paz (1Co 14:33; 2Co 13:11; 1Te 5:23; Heb 13:20) y la Fuente de la paz (N\u00fa 6:26; 1Cr 22:9; Sl 4:8; 29:11; 147:14; Isa 45:7; Ro 15:33; 16:20), que es un fruto de su esp\u00ed\u00adritu. (G\u00e1l 5:22.) Por esta raz\u00f3n, solo los que est\u00e1n en paz con Dios pueden tener verdadera paz. Las transgresiones serias estorban la relaci\u00f3n con Dios y perturban al que las comete. El salmista dijo: \u2020\u0153No hay paz en mis huesos debido a mi pecado\u2020\u009d. (Sl 38:3.) Por consiguiente, los que buscan la paz deben \u2020\u02dcapartarse de lo que es malo, y hacer lo que es bueno\u2020\u2122. (Sl 34:14.) Si no hay justicia o rectitud, no puede haber paz. (Sl 72:3; 85:10; Isa 32:17.) Por esta raz\u00f3n los inicuos no pueden tener paz. (Isa 48:22; 57:21; comp\u00e1rese con Isa 59:2-8.) Por otro lado, la paz es posesi\u00f3n de los que est\u00e1n plenamente dedicados a Jehov\u00e1, aman su ley (Sl 119:165) y escuchan sus mandamientos. (Isa 48:18.)<br \/>\nCuando Cristo Jes\u00fas estuvo en la Tierra, ni los jud\u00ed\u00ados naturales ni aquellos que no lo eran estaban en paz con Jehov\u00e1 Dios. Por haber transgredido la ley de Dios, los jud\u00ed\u00ados estaban bajo la maldici\u00f3n de la Ley. (G\u00e1l 3:12, 13.) Los gentiles, que no estaban en pacto con Dios, \u2020\u0153no ten\u00ed\u00adan esperanza, y estaban sin Dios en el mundo\u2020\u009d. (Ef 2:12.) Sin embargo, por medio de Cristo Jes\u00fas ambos pueblos recibieron la oportunidad de entrar en una relaci\u00f3n pac\u00ed\u00adfica con Dios, como hab\u00ed\u00adan anticipado los \u00e1ngeles a los pastores cuando naci\u00f3 Jes\u00fas: \u2020\u0153Sobre la tierra paz entre los hombres de buena voluntad\u2020\u009d. (Lu 2:14.)<br \/>\nEl mensaje de paz que Jes\u00fas y sus seguidores proclamaron atrajo a los \u2020\u02dcamigos de la paz\u2020\u2122, es decir, a los que deseaban reconciliarse con Dios. (Mt 10:13; Lu 10:5, 6; Hch 10:36.) Pero al mismo tiempo caus\u00f3 divisi\u00f3n en las familias, pues unos lo aceptaron y otros lo rechazaron. (Mt 10:34; Lu 12:51.) La mayor\u00ed\u00ada de los jud\u00ed\u00ados rechazaron el mensaje, y por eso no discernieron \u2020\u0153las cosas que tienen que ver con la paz\u2020\u009d, entre las que se hallaban el arrepentimiento y el aceptar a Jes\u00fas como el Mes\u00ed\u00adas. (Comp\u00e1rese con Lu 1:79; 3:3-6; Jn 1:29-34.) Su negligencia desemboc\u00f3 en que los ej\u00e9rcitos romanos destruyeran Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 70 E.C. (Lu 19:42-44.)<br \/>\nSin embargo, incluso los jud\u00ed\u00ados que aceptaron \u2020\u0153las buenas nuevas de paz\u2020\u009d eran pecadores y necesitaban que se expiasen sus transgresiones para disfrutar de paz con Jehov\u00e1 Dios. La muerte de Jes\u00fas como sacrificio de rescate satisfizo esta necesidad, pues se hab\u00ed\u00ada predicho: \u2020\u0153El castigo que era para nuestra paz estuvo sobre \u00e9l, y a causa de sus heridas ha habido una curaci\u00f3n para nosotros\u2020\u009d. (Isa 53:5.) Su muerte en sacrificio en un madero de tormento tambi\u00e9n provey\u00f3 la base para cancelar la ley mosaica, que separaba a los jud\u00ed\u00ados de los no jud\u00ed\u00ados. Por lo tanto, al hacerse cristianos, ambos pueblos estar\u00ed\u00adan en paz con Dios y entre s\u00ed\u00ad. Pablo dijo a este respecto: \u2020\u0153El [Jes\u00fas] es nuestra paz, el que hizo de los dos grupos uno solo y destruy\u00f3 el muro de en medio que los separaba. Por medio de su carne aboli\u00f3 la enemistad, la Ley de mandamientos que consist\u00ed\u00ada en decretos, para crear de los dos pueblos en uni\u00f3n consigo mismo un solo hombre nuevo, y hacer la paz; y para reconciliar plenamente con Dios a ambos pueblos en un solo cuerpo mediante el madero de tormento, porque hab\u00ed\u00ada matado la enemistad por medio de s\u00ed\u00ad mismo. Y vino y les declar\u00f3 las buenas nuevas de paz a ustedes, los que estaban lejos, y paz a los que estaban cerca, porque mediante \u00e9l nosotros, ambos pueblos, tenemos el acceso al Padre por un solo esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d. (Ef 2:14-18; comp\u00e1rese con Ro 2:10, 11; Col 1:20-23.)<br \/>\nLa \u2020\u0153paz de Dios\u2020\u009d, es decir, el sosiego y la tranquilidad que produce la preciosa relaci\u00f3n de un cristiano con Jehov\u00e1 Dios, protege las facultades mentales y el coraz\u00f3n de las ansiedades de la vida. Da seguridad de que Jehov\u00e1 Dios provee para sus siervos y responde a sus oraciones, lo que hace descansar el coraz\u00f3n y la mente. (Flp 4:6, 7.) De manera similar, la paz que Jesucristo dio a sus disc\u00ed\u00adpulos, basada en la fe que ten\u00ed\u00adan en \u00e9l como Hijo de Dios, sirvi\u00f3 para tranquilizar su mente y coraz\u00f3n. Aunque Jes\u00fas les dijo que se acercaba el tiempo en que ya no estar\u00ed\u00ada personalmente con ellos, no ten\u00ed\u00adan raz\u00f3n para preocuparse o ceder al temor. No les dejar\u00ed\u00ada sin ayuda; les prometi\u00f3 enviarles el esp\u00ed\u00adritu santo. (Jn 14:26, 27; 16:33; comp\u00e1rese con Col 3:15.)<br \/>\nLa paz de la que disfrutaban los cristianos no pod\u00ed\u00ada darse por sentada. Ten\u00ed\u00adan que ser \u2020\u0153pac\u00ed\u00adficos\u2020\u009d, es decir, pacificadores, personas dispuestas a ceder con el fin de mantener la paz. (1Te 5:13.) Para conservar la paz entre ellos mismos, ten\u00ed\u00adan que cuidarse de no hacer tropezar a sus compa\u00f1eros de creencia. (Ro 14:13-23.) Jes\u00fas les hab\u00ed\u00ada dicho en el Serm\u00f3n del Monte: \u2020\u0153Felices son los pac\u00ed\u00adficos [literalmente, \u2020\u0153pacificadores\u2020\u009d], puesto que a ellos se les llamar\u00e1 \u2020\u02dchijos de Dios\u2020\u2122\u2020\u009d. (Mt 5:9, nota; comp\u00e1rese con Snt 3:18.) A los cristianos se les aconsej\u00f3 que siguieran tras la paz e hicieran lo sumo posible para ser hallados en paz con Dios. (2Ti 2:22; Heb 12:14; 1Pe 3:11; 2Pe 3:14.) Por lo tanto, ten\u00ed\u00adan que luchar contra los deseos de la carne, ya que estos podr\u00ed\u00adan enemistarlos con Dios. (Ro 8:6-8.) Para tener su aprobaci\u00f3n, era necesario que permanecieran en una relaci\u00f3n pac\u00ed\u00adfica con Dios, de ah\u00ed\u00ad que se repitiera con tanta frecuencia el ruego: \u2020\u02dcQue tengan paz\u2020\u2122. (Ro 1:7; 1Co 1:3; 2Co 1:2; G\u00e1l 1:3; 6:16; Ef 1:2; 6:23; Flp 1:2.)<br \/>\nLos cristianos tambi\u00e9n deseaban que otros disfrutaran de paz. Por lo tanto, llevaron a cabo su guerra espiritual \u2020\u0153teniendo calzados los pies con el equipo de las buenas nuevas de la paz\u2020\u009d. (Ef 6:15.) Incluso dentro de la congregaci\u00f3n libraron una guerra derribando razonamientos que no estaban de acuerdo con el conocimiento de Dios, a fin de que estos razonamientos no da\u00f1aran su relaci\u00f3n con Dios. (2Co 10:4, 5.) Sin embargo, no se trataba de una lucha verbal o disputa, ni siquiera cuando correg\u00ed\u00adan a los que se hab\u00ed\u00adan desviado de la verdad. El ap\u00f3stol Pablo aconsej\u00f3 a Timoteo c\u00f3mo tratar aquellos casos de cristianos que se hab\u00ed\u00adan apartado del derrotero correcto, dici\u00e9ndole: \u2020\u0153El esclavo del Se\u00f1or no tiene necesidad de pelear, sino de ser amable para con todos, capacitado para ense\u00f1ar, manteni\u00e9ndose reprimido bajo lo malo, instruyendo con apacibilidad a los que no est\u00e1n favorablemente dispuestos; ya que Dios quiz\u00e1s les d\u00e9 arrepentimiento que conduzca a un conocimiento exacto de la verdad, y recobren el juicio fuera del lazo del Diablo, ya que han sido pescados vivos por \u00e9l para la voluntad de ese\u2020\u009d. (2Ti 2:24-26.)<\/p>\n<p>Gobierno pac\u00ed\u00adfico. Como el Hijo de Dios tendr\u00ed\u00ada el \u2020\u02dcgobierno principesco sobre su hombro\u2020\u2122, se le llam\u00f3 el \u2020\u0153Pr\u00ed\u00adncipe de Paz\u2020\u009d. (Isa 9:6, 7.) En consecuencia, merece destacarse que Cristo Jes\u00fas dej\u00f3 claro que sus siervos no deber\u00ed\u00adan armarse para la guerra f\u00ed\u00adsica, pues le dijo a Pedro: \u2020\u0153Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que toman la espada perecer\u00e1n por la espada\u2020\u009d. (Mt 26:52.) Los que se hicieron cristianos batieron figurativamente \u2020\u0153sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas\u2020\u009d. No aprendieron m\u00e1s la guerra. (Isa 2:4.) Estos hechos y las obras de Dios en el pasado, relacionadas sobre todo con Israel durante el reinado de Salom\u00f3n, se\u00f1alan a la paz que prevalecer\u00e1 durante el gobierno de Jes\u00fas como Rey. La Biblia declara respecto al reinado de Salom\u00f3n: \u2020\u0153La paz misma lleg\u00f3 a ser suya en toda regi\u00f3n suya, todo en derredor. Y Jud\u00e1 e Israel continuaron morando en seguridad, cada uno debajo de su propia vid y debajo de su propia higuera, desde Dan hasta Beer-seba, todos los d\u00ed\u00adas de Salom\u00f3n\u2020\u009d. (1Re 4:24, 25; 1Cr 22:9.) Como se manifiesta en otros textos (comp\u00e1rese con Sl 72:7, 8; Miq 4:4; Zac 9:9, 10; Mt 21:4, 5), esto fue un modelo de lo que ocurrir\u00ed\u00ada bajo la gobernaci\u00f3n de Cristo Jes\u00fas, quien ser\u00ed\u00ada mayor que Salom\u00f3n, cuyo nombre se deriva de una ra\u00ed\u00adz que significa \u2020\u0153paz\u2020\u009d. (Mt 12:42.)<\/p>\n<p>Paz entre el hombre y los animales. Jehov\u00e1 Dios prometi\u00f3 a los israelitas que si le obedec\u00ed\u00adan, \u2020\u02dcEl ciertamente pondr\u00ed\u00ada paz en el pa\u00ed\u00ads, y ellos verdaderamente se acostar\u00ed\u00adan, sin que nadie los hiciera temblar; y ciertamente har\u00ed\u00ada que dejara de estar en el pa\u00ed\u00ads la bestia salvaje da\u00f1ina\u2020\u2122. (Le 26:6.) Esta promesa significaba que el animal salvaje permanecer\u00ed\u00ada en su h\u00e1bitat y no causar\u00ed\u00ada da\u00f1o a los israelitas ni a sus animales dom\u00e9sticos. En cambio, si los israelitas desobedec\u00ed\u00adan, Jehov\u00e1 permitir\u00ed\u00ada que ej\u00e9rcitos extranjeros invadieran y devastaran su tierra. Como estas invasiones resultar\u00ed\u00adan en que la poblaci\u00f3n disminuyese, los animales salvajes se multiplicar\u00ed\u00adan, entrar\u00ed\u00adan en las zonas habitadas y atacar\u00ed\u00adan a los supervivientes y a sus animales dom\u00e9sticos. (Comp\u00e1rese con Ex 23:29; Le 26:22; 2Re 17:5, 6, 24-26.)<br \/>\nLa paz que se les prometi\u00f3 a los israelitas con relaci\u00f3n a los animales salvajes fue diferente de la que disfrutaron Ad\u00e1n y Eva en el jard\u00ed\u00adn de Ed\u00e9n, pues ellos ejercieron un dominio completo sobre la creaci\u00f3n animal. (G\u00e9 1:28.) Solo las profec\u00ed\u00adas referentes a Cristo Jes\u00fas hablan de un dominio como ese. (Sl 8:4-8; Heb 2:5-9.) Por lo tanto, bajo la gobernaci\u00f3n de Jesucristo, la \u2020\u0153ramita del toc\u00f3n de Jes\u00e9\u2020\u009d o el \u2020\u0153siervo [de Dios] David\u2020\u009d, prevalecer\u00e1 de nuevo la paz entre los hombres y los animales. (Isa 11:1, 6-9; 65:25; Eze 34:23-25.) Estos \u00faltimos textos que se citan tienen una aplicaci\u00f3n figurada, pues es obvio que la paz entre animales como el lobo y el cordero, mencionada en estos textos, no tuvo un cumplimiento literal en el antiguo Israel. Con esas palabras se predijo que personas de temperamento salvaje o da\u00f1ino abandonar\u00ed\u00adan su mal comportamiento y vivir\u00ed\u00adan en paz entre los de disposici\u00f3n apacible. Sin embargo, la menci\u00f3n prof\u00e9tica de los animales para representar la paz que existir\u00ed\u00ada entre los del pueblo de Dios, indica que tambi\u00e9n habr\u00e1 paz entre los animales literales bajo el gobierno de Jesucristo, del mismo modo que la hubo en Ed\u00e9n.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. La \u2020\u0153paz\u2020\u009dysu terminolog\u00ed\u00ada en la Biblia: 1. La paz en las lenguas b\u00ed\u00adblicas: a) Tres aspectos de la paz, b) Hebreo y griego; 2. El sentido b\u00ed\u00adblico de \u2020\u0153paz\u2020\u009d. II. Aspectos dela paz seg\u00fan eIAT: 1. La paz en la esfera individual; 2. La paz pol\u00ed\u00adtica y social; 3. Los profetas y la paz; 4. La paz en la esperanza escatol\u00f3gica: a) La paz final y su descripci\u00f3n, b) La paz final como paz mesi\u00e1nica, c) La paz final y la reflexi\u00f3n sapiencial. 111. La paz en el NT entre continuidad y desarrollo. IV. Aspectos de la paz en el NT:<br \/>\n1. La paz total y final; 2. Paz con Dios y con los hombres; a) La justificaci\u00f3n, b) La reconciliaci\u00f3n, c) La obra de la paz.<\/p>\n<p>2405<br \/>\n1. LA \u2020\u0153PAZ\u2020\u009d Y SU TERMINOLOGIA EN LA BIBLIA.<br \/>\nEl tema b\u00ed\u00adblico de la paz es muy rico y muy complejo, mientras que la terminolog\u00ed\u00ada que lo expresa es m\u00e1s bien pobre, aunque cubre un \u00e1rea sem\u00e1ntica muy vasta y diferenciada. El mismo nombre hebreo sal\u00f3m asume en los textos un alcance que trasciende en varios aspectos, sobre todo en los aspectos religiosos, el de los nombres correspondientes en las literaturas cl\u00e1sicas (eir\u00e9ne, pax). Las versiones b\u00ed\u00adblicas, al asumir estos otros vocablos, cargan la noci\u00f3n de \u2020\u0153paz\u2020\u009d de nuevos matices, ampliamente presentes en nuestras lenguas.<br \/>\n2406<br \/>\n1. La paz en las lenguas b\u00ed\u00adblicas.<br \/>\nLos dos Testamentos, realmente, han tenido y tienen un recorrido ling\u00fc\u00ed\u00adstico destinado a proseguir a lo largo de los siglos. Limit\u00e1ndonos a sus primeras etapas, a las tres formas textuales que, a nuestro juicio, siguen siendo fundamentales: la hebrea, la griega y la latina, diremos que en ellas el vocabulario de la paz, pasando por el filtro de la traducci\u00f3n, acab\u00f3 fundiendo entre s\u00ed\u00ad unos matices sem\u00e1nticos que se remontaban a etimolog\u00ed\u00adas diversas. Y de este modo la entrada en contacto sucesivo de la doctrina b\u00ed\u00adblica con nuevos ambientes, culturas e idiomas favoreci\u00f3 la explicitaci\u00f3n de una plurivalencia sem\u00e1ntica, que no hay m\u00e1s remedio que tener en cuenta con vistas a una definici\u00f3n lo m\u00e1s objetiva posible de los contenidos doctrinales de los textos, y en particular de esa multiforme realidad que en la Biblia figura bajo el nombre \u00fanico de \u2020\u02dcpaz\u2020\u009d, realidad que afecta a la sustancia misma del mensaje b\u00ed\u00adblico de salvaci\u00f3n, que es precisamente un anuncio de paz.<br \/>\n2407<br \/>\na) Tres aspectos de la paz.<br \/>\nLa primera observaci\u00f3n que se ha de hacer en este sentido es que los tres nombres Sal\u00f3m, eir\u00e9n\u00e9 y pax, considerados en su sentido etimol\u00f3gico original, ponen de relieve tres aspectos de la realidad \u2020\u02dcpaz\u2020\u009d, que<br \/>\n-ya presentes en el AT hebreo, explicitados sucesivamente en la versi\u00f3n griega y en el NT y recogidos luego por la reflexi\u00f3n eclesial cristiana- iluminan desde tres puntos de vista caracter\u00ed\u00adsticos, connaturales respectivamente a la mentalidad hebrea, griega y latina, la densidad de la realidad a la que se refieren: la totalidad \u00ed\u00adntegra del bienestar objetivo y subjetivo (Sal\u00f3m), la condici\u00f3n propia del estado y del tiempo en que no hay guerra (eir\u00e9ne) y la certeza basada en los acuerdos estipulados y aceptados (pax).<br \/>\nSe trata de una observaci\u00f3n que, en el estudio comparativo de las versiones b\u00ed\u00adblicas antiguas, se demuestra que puede aplicarse con fruto a la profundizaci\u00f3n de numerosos temas: pensemos en \u00c2\u00a1\u2020\u0153ley\u2020\u009d, \u00c2\u00a1 \u2020\u02dcjusticia\u2020\u009d, \u00c2\u00a1 \u2020\u0153santidad\u2020\u009d, \u2020\u0153penitencia\u2020\u009d [1 Reconciliaci\u00f3n].<br \/>\n2408<br \/>\nb) Hebreoygriego.<br \/>\nLa versi\u00f3n de los LXX, en particular, traduce normalmente el nombre sal\u00f3m por eir\u00e9ne y los t\u00e9rminos afines: unos 250 casos, frente a menos de 25 que utilizan de forma aislada y ocasional otros 15 t\u00e9rminos. Es una se\u00f1al de la preeminencia del sentido de \u2020\u0153estado consolidado de paz\u2020\u009d identificado por dichos traductores en el nombre Sal\u00f3m, prescindiendo de lo que haya que decir de su etimolog\u00ed\u00ada.<br \/>\nEn efecto, parece comprobado que la ra\u00ed\u00adz Sim, en su significado original, indica ante todo el acto de \u2020\u0153completar\u2020\u009d o de \u2020\u0153dar remate\u2020\u009d a una realidad deficiente en alg\u00fan aspecto, bien se trate de terminar el templo (IR 9,25), de resarcir alg\u00fan da\u00f1o (Ex 21,27) o de cumplir un voto (Dt 23,22 y otras veces). La misma versi\u00f3n favorece de hecho, para la ra\u00ed\u00adz verbal sim, el sentido de \u2020\u0153restituir\u2020\u009d (unas 50 veces) y de \u2020\u0153reparar\u2020\u009d (unas 30 veces), usando para los otros 40 casos hasta 30 t\u00e9rminos diversos. Algo parecido es lo que ocurre con el adjetivo Sa\/em, traducido preferentemente por \u2020\u0153completo, llevado a su plenitud\u2020\u009d, mientras que para el sustantivo Se-iem\/Selamim, de uso exclusivamente ritual, prevalece la versi\u00f3n sot\u00e9rion \u2020\u0153(sacrificio) saludable\u2020\u009d (Lv 3).<br \/>\n2409<br \/>\n2. El sentido b\u00ed\u00adblico de \u2020\u0153paz\u2020\u009d.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, parece ser que los LXX captaron en el nombre Sal\u00f3m una referencia preferencial a la condici\u00f3n estable de conjunto que resulta del acto expresado por la ra\u00ed\u00adz SIm, es decir, una referencia preferencial tanto al estado objetivo de una realidad que es tal como debe ser (parad\u00f3jicamente, hasta la \/ guerra, en su marcha favorable, entrar\u00e1 en la categor\u00ed\u00ada Sal\u00f3m: 2S 11,7) como a la condici\u00f3n subjetiva de satisfacci\u00f3n o de complacencia del que no carece de nada; es decir, Sal\u00f3m dice \u2020\u0153bien y dice \u2020\u0153bienestar\u2020\u2122.<br \/>\nEs evidente que el contenido sem\u00e1ntico de un t\u00e9rmino tan caracterizado es muy vasto. Por eso mismo no se limita tan s\u00f3lo a la certeza del acuerdo que garantiza I&#038;pax en sentido latino, ni a la exclusi\u00f3n estable del estado de guerra propia de la eir\u00e9-ns griega, sino que asocia a estos aspectos el bienestar total, la armon\u00ed\u00ada del grupo humano y de cada uno de los individuos con Dios, con el mundo material, con los grupos e individuos y consigo mismo, en la abundancia y en la certeza de la salud, de la riqueza, de la tranquilidad, del honor humano, de la bendici\u00f3n divina y, en una palabra, de la \u2020\u0153vida\u2020\u009d.<br \/>\nSe puede intentar presentar una definici\u00f3n breve de la paz entendida de este modo; podr\u00ed\u00ada ser por el estilo de la definici\u00f3n que da Boecio de la eternidad: \u2020\u0153Omnium bonorum co-mulata et secura possessio\u2020\u2122. Pero m\u00e1s que una definici\u00f3n discutible, importa subrayar que una paz semejante, incluso cuando se refiere directamente a los bienes materiales, no se refiere nunca exclusivamente a ellos ni restringe jam\u00e1s su alcance tan s\u00f3lo al \u00e1mbito del tiempo. Si se refiere a la vida de forma primaria, se trata de la vida en su significaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica total, que llena ciertamente toda la existencia terrena, pero que -al menos tendencialmente- la trasciende en dimensi\u00f3n de eternidad. Por esto la noci\u00f3n de paz tiene en la doctrina b\u00ed\u00adblica un puesto y una importancia ciertamente central.<br \/>\n2410<br \/>\nII. ASPECTOS DE LA PAZ SEGUN EL AT.<br \/>\nAbarcando, por tanto, la totalidad de la persona y del grupo, en s\u00ed\u00ad y en sus relaciones, a nivel humano y en relaci\u00f3n con Dios, en el tiempo y m\u00e1s all\u00e1 del tiempo, la noci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de paz es tan vasta y omnicomprensiva que su misma densidad podr\u00e1 a veces dejarnos perplejos sobre el sentido concreto de determinados textos, cuando tendemos a analizarlos por el camino de las \u2020\u0153ideas claras y distintas\u2020\u2122. En efecto, los hagi\u00f3grafos, por su origen y por su mentalidad nativa, no proceden primariamente por \u2020\u0153ideas claras y distintas\u2020\u2122, sino que -en virtud sobre todo de la intuici\u00f3n po\u00e9tica que capta instintivamente la unidad en la pluralidad y en virtud sobre todo de la divina inspiraci\u00f3n que hace vislumbrar relaciones superiores m\u00e1s all\u00e1 de la simple capacidad de la intelecci\u00f3n natural- recurren con toda naturalidad y libertad a la polivalencia sem\u00e1ntica de los t\u00e9rminos usados en su lengua, encontrando en ella un instrumento menos inadecuado para conferir a su mensaje una expresi\u00f3n m\u00e1s inmediata, eficaz y rica, fiel en cuanto es posible a la realidad que intentan comunicar.<br \/>\nPues bien, el hecho elemental que unifica entre s\u00ed\u00ad todos los valores diversos, pero convergentes, comprendidos en la noci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de paz es, sin duda alguna, el que se sienta esa paz en primer, lugar como un don esencial de Dios, exactamente como ocurre con la vida, con la que est\u00e1 indisolublemente vinculada. La referencia, expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcita, a Dios es la \u00fanica clave de lectura que abre al sentido b\u00ed\u00adblico genuino del tema de la paz, en las diversas direcciones y en los diversos planes en que se desarrolla.<br \/>\n2411<br \/>\n1. La paz en la esfera individual.<br \/>\nA nivel de experiencia individual y cotidiana, la paz, adem\u00e1s de la tranquilidad y de la concordia, abarca especialmente el doble bien de la salud f\u00ed\u00adsica y del bienestar familiar. Que semejante condici\u00f3n sea fruto de la bendici\u00f3n divina es doctrina cl\u00e1sica del AT, que en la paz individual y dom\u00e9stica ve el reflejo de la \u2020\u0153paz sobre Israel\u2020\u009d (SaI 128); hasta el punto de que la falta de esa paz se sentir\u00e1 como un esc\u00e1ndalo y suscitar\u00e1 el problema largamente discutido y lacerante de la tribulaci\u00f3n del justo (1 Jb III)). De estas y de otras resonancias an\u00e1logas religiosas est\u00e1 cargada, sin duda, la f\u00f3rmula usual y familiar de saludo: \u00c2\u00a1sal\u00f3m! que no se halla ciertamente distante en su inspiraci\u00f3n de la otra f\u00f3rmula: \u2020\u0153El Se\u00f1or est\u00e9 contigo\/con vosotros\u2020\u009d (Jc 6,12; Rt2,4; Sal 129,7-8). Con la misma implicaci\u00f3n de fondo nos informamos del estado del otro: \u2020\u0153si est\u00e1 en paz\u2020\u009d (Gn 43,27; 2S 18,32). De la misma \u00ed\u00adndole es el saludo de despedida: \u2020\u0153Vetel id en paz\u2020\u009d(Ex 4,18; Jc 18,6; IS 1,17). M\u00e1s a\u00fan, el morir y el ser sepultado \u2020\u0153en paz\u2020\u009d (Gn 15,15; 2R 22,20) tiene un matiz religioso totalmente an\u00e1logo: se trata de vivir acompa\u00f1ado de la bendici\u00f3n y protecci\u00f3n divina hasta el \u00faltimo momento de la existencia terrena. En efecto, mientras que \u2020\u0153no hay paz para los imp\u00ed\u00ados\u2020\u009d Is 48,22), el justo tiene \u2020\u0153paz en abundancia\u2020\u009d para s\u00ed\u00ad mismo y para su descendencia (SaI 37,11; SaI 37,37).<br \/>\n2412<br \/>\n2. La paz pol\u00ed\u00adtica y social.<br \/>\nNo solamente el individuo y su grupo familiar, sino todo el conjunto de la tribu y de todo el pueblo pueden gozar de un estado de paz o verse privados de ella. La paz con el mundo exterior al pueblo implica naturalmente no s\u00f3lo la ausencia de guerra, sino tambi\u00e9n del peligro inminente de ella. Esta es la condici\u00f3n que alcanz\u00f3 en un determinado momento Israel gracias al rey guerrero por excelencia, David 2S 7, 1), condici\u00f3n que -seg\u00fan el cuadro ideal transmitido por la tradici\u00f3n- fue la caracter\u00ed\u00adstica distintiva del reino de Salom\u00f3n (ICr\u00f3n 22,9: paz por dentro y por fuera; IR 5,1-8). N\u00f3tese, sin embargo, que los textos no equiparan la ausencia de guerra simplemente con la paz, sino que la consideran m\u00e1s bien como su condici\u00f3n indispensable, frecuentemente garantizada por la estipulaci\u00f3n de un pacto (ber\u00ed\u00adt: IR 5,26).<br \/>\nPero no basta con la seguridad exterior; la paz en su m\u00e1s aut\u00e9ntico valor global puede verse sustancialmente comprometida por el desorden interno del pueblo, denunciado generalmente como falta de \u00c2\u00a1justicia (II, 5-7). Aqu\u00ed\u00ad hay que insertar con pleno derecho la aportaci\u00f3n tan importante del profetismo al tema de la paz en todas sus dimensiones, seg\u00fan la doctrina m\u00e1s pura del AT.<br \/>\n2413<br \/>\n3. LOS PROFETAS Y LA PAZ. Los profetas de Israel no separan nunca lo pol\u00ed\u00adtico y lo social de lo religioso. Su manera de considerar la paz, bien primariamente religioso, es global, partiendo necesariamente de la afirmaci\u00f3n del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios y de la necesidad de acogerlo con plena dedicaci\u00f3n al mismo. Por eso mismo denuncian casi un\u00e1nimemente tanto las falaces alianzas internacionales con las que quer\u00ed\u00adan apuntalar un estado de cosas incierto como la falta de justicia en las relaciones internas entrelos miembros del pueblo y la vaciedad sacrilega de un culto privado de contenidos y entregado tan s\u00f3lo a la solemnidad exterior. Pensemos en el episodio de Miqueas, hijo de Yiml\u00e1 (IR 22), o en el comienzo del libro de Amos (Am 1,3-2,16), o en los primeros cap\u00ed\u00adtulos de Isa\u00ed\u00adas, o en las repetidas denuncias de Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel [1 Justicia II, 6-7].<br \/>\nLa batalla prof\u00e9tica encuentra una dura resistencia por todas partes: por parte de los dirigentes pol\u00ed\u00adticos, perdidos en sus c\u00e1lculos humanos (Isa\u00ed\u00adas con Acaz: Is 7 Jerem\u00ed\u00adas con Sede-c\u00ed\u00adas: Jr37-39); de los ricos ansiosos de poseer cada vez m\u00e1s; de los sacerdotes sometidos al yugo de los poderosos (Jr 20, 1-6); del mismo pueblo, f\u00e1cil presa de bienes ilusorios, pero particularmente de los profetas de la falsa paz. Tal es el caso de Miqueas ben Yiml\u00e1 (IR 22), de su hom\u00f3nimo Miqueas de Moreset (Miq 3,5-8), de Jerem\u00ed\u00adas (continuamente, pero sobretodo en su choque con Anan\u00ed\u00adas ben Azur: Jr28) y de Ezequiel. Son los profetas que predican el bien cuando todo parece ir bien y la desventura cuando llega el castigo; van \u2020\u0153diciendo: \u00c2\u00a1 Paz, paz!, siendo as\u00ed\u00ad que no hay paz\u2020\u009d (Jr 6,14). Los verdaderos profetas, por el contrario, saben sin duda alguna que Dios tiene para con su pueblo \u2020\u0153proyectos de paz y no de desgracia\u2020\u009d (Jr 29,11); pero no ya -como todos sus adversarios parecen suponer t\u00e1citamente- con un inconcebible divorcio entre la paz y la justicia. La conexi\u00f3n entre \u2020\u0153buscar el bien\u2020\u2122 y alcanzar la \u2020\u0153vida\u2020\u009d (Am 5,14) se propondr\u00e1 expresamente como una conexi\u00f3n entre la \u2020\u0153justicia\u2020\u009d y la \u2020\u0153paz\u2020\u009d: \u2020\u0153De la justicia brotar\u00e1 la paz\u2020\u009d (Is 32,17). Este tema se desarrolla ampliamente sobre todo en el Segundo y en el Tercer Isa\u00ed\u00adas.<br \/>\nPero por este camino se ha dado ya un salto esencial de cualidad. La paz de la que se habla no es ya solamente la seguridad, por muy cierta que sea, ni solamente el bienestar, por muy espl\u00e9ndido que aparezca. Es, por el contrario, un bien tan excelso que su realizaci\u00f3n no podr\u00e1 quedar absolutamente encerrada dentro de los l\u00ed\u00admites estrechos del tiempo de la humanidad.<br \/>\n2414<br \/>\n4. La paz en la esperanza es-catol\u00f3gica.<br \/>\nLa verdadera paz, en cuanto que es don esencial de Dios, no puede ser en su plenitud m\u00e1s que un don final de Dios. La fe del hombre del AT encierra germinalmente dentro de s\u00ed\u00ad, ya desde las \u00e9pocas m\u00e1s arcaicas, como punto rec\u00f3ndito de apoyo, la certeza -real, aunque s\u00f3lo sea impl\u00ed\u00adcita- de que Dios tiene poder para prometer y realizar mucho m\u00e1s de lo que nosotros podemos pedir y concebir (Ef 3,20). S\u00f3lo sobre esta base es comprensible y v\u00e1lido, por ejemplo, el razonamiento de Pablo sobre la fe de Abrah\u00e1n en cuanto fe en la resurrecci\u00f3n de los muertos (Rm 4,16-22).<br \/>\n2415<br \/>\na) La paz final y su descripci\u00f3n.<br \/>\nA partir de aqu\u00ed\u00ad, el largo y accidentado camino de la historia religiosa de Israel, entre vericuetos no pocas veces amargos y llenos de desilusiones, va explicitando poco a poco, sobre todo por obra de los profetas, una dimensi\u00f3n de fe y de esperanza que solamente \u2020\u0153al final\u2020\u009d lograr\u00e1 expresarse en hechos. Precisamente porque la realidad concreta de esta paz definitiva se escapa de las manos de la experiencia directa, no puede expresarse exactamente; y por eso el cuadro que los textos ofrecen de ella es fundamentalmente alusivo y puede parecer desarticulado en cada uno de sus detalles, mientras que sigue siendo misterioso en su conjunto.<br \/>\nDe \u00e9l forma parte ciertamente la esperanza del cese total de la guerra entre los pueblos (Is 2,1-5 Miq Is 4,1-4; Is 9,1-6). Pero esto no es m\u00e1s que el lado negativo. La sustancia del aspecto positivo es la unificaci\u00f3n religiosa de los pueblos en torno a Je-rusal\u00e9n, trono de Dios en medio de Israel. Adem\u00e1s de los dos primeros pasajes que acabamos de citar, este tema domina en el Tercer Isa\u00ed\u00adas, enunciado como est\u00e1 al comienzo y al final de este escrito (Is 56,1-9; Is 66,18-21), como base de la renovaci\u00f3n final del mundo entero (Is 66,22-24), encontrando adem\u00e1s un desarrollo amplio y espl\u00e9ndido en el poema que constituye el coraz\u00f3n del libro (Is 60-62).<br \/>\nCuando se trata luego de presentar de forma visual la paz definitiva, o bien se recurre a la plenitud de la paz dom\u00e9stica (Miq 4,5-6), o bien se a\u00f1ade a ello el anuncio de la restauraci\u00f3n del reino destruido con la imagen de la abundancia agr\u00ed\u00adcola en una \u2020\u0153tierra que mana leche y miel\u2020\u009d finalmente reecontrada (Am 9,11; Am 9,15), o bien se vuelve al s\u00ed\u00admbolo arcaico de la paz en el para\u00ed\u00adso terrenal (Is 11,6-9). Pero el material figurativo no debe ocultar el alcance doctrinal innegable de los textos.<br \/>\n2416<br \/>\nb) La paz final como paz mesi\u00e1nica.<br \/>\nMerece especial reflexi\u00f3n la doctrina que vincula esta paz final con la persona y la obra del mes\u00ed\u00adas. Ya Miq 5,4, seg\u00fan la forma de entender este pasaje que atestigua san Pablo (Ef 2,14), dice del mes\u00ed\u00adas: \u2020\u0153El mismo ser\u00e1 la paz\u2020\u009d. Pero la relaci\u00f3n tan estrecha entre el mes\u00ed\u00adas y la paz aparece sobre todo en la literatura isaiana. El mes\u00ed\u00adas, cuyo nombre -o sea, su realidad profunda- encierra la afirmaci\u00f3n de fe \u2020\u0153Dios con nosotros\u2020\u009d (Is 7,8), recoge como el calificativo culminante de todos los que constituyen su solemne titulaci\u00f3n real el de \u2020\u0153Pr\u00ed\u00adncipe de la paz\u2020\u009d, cuyo \u2020\u0153gran dominio\u2020\u009d est\u00e1 caracterizado por una \u2020\u0153paz sin fin\u2020\u009d (Is 9,5-6, del que probablemente se hace eco Miq 5,4). Realizando el mes\u00ed\u00adas en su propia persona, en virtud de la permanencia sobre \u00e9l del \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or\u2020\u009d, la realidad completa prefigurada en los personajes m\u00e1s ilustres del pasado establecer\u00e1 definitivamente en el pueblo la justicia, de lo que se deducir\u00e1 la paz plena (Is 11,1-9); y en su funci\u00f3n de \u2020\u0153siervo del Se\u00f1or\u2020\u009d, por la efusi\u00f3n del mismo \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d, extender\u00e1 la justicia entre las gentes (Is 42,1-4), derramando la salvaci\u00f3n hasta las extremidades del orbe (Is 49,6). Y realizar\u00e1 todo esto mediante una sumisi\u00f3n a Dios que exigir\u00e1 su sacrificio completo, definido significativamente como \u2020\u0153el castigo, precio de nuestra paz\u2020\u009d (Is 53,5). Tambi\u00e9n \u00e9l (y es \u00e9sta la perla preciosa encerrada en el centro del poema de Is 60-62), por la presencia del \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or\u2020\u009d sobre \u00e9l, es decir, en virtud de una superior unci\u00f3n\u2020\u009d (verbo ma\u00ed\u00adah, de donde se deriva masiah, \u2020\u0153ungido\u2020\u009d), ser\u00e1 consagrado como \u2020\u0153evangelizador de los pobres\u2020\u009d (Is 61,1). Tal es el esbozo vigoroso del tema del \u2020\u0153evangelio de la paz\u2020\u009d, que resuena tambi\u00e9n en otros lugares (Nah 2,1; Is 52,7), [\/Jesucristo III].<br \/>\n2417<br \/>\nc) La paz final y la reflexi\u00f3n sapiencial.<br \/>\nEn la direcci\u00f3n de la esperanza escatol\u00f3gica nos ofrece su propia aportaci\u00f3n la reflexi\u00f3n sapiencial sobre la cuesti\u00f3n tan debatida del sufrimiento del justo, en la que confluyen numerosos problemas de alcance vital: el del bien y el mal, el de la justicia divina en el tiempo y m\u00e1s all\u00e1 del tiempo, el de la vida terrena y m\u00e1s all\u00e1 de la muerte, el de la retribuci\u00f3n&#8230; Si el interrogante que plantea la \u2020\u0153paz de los imp\u00ed\u00ados\u2020\u009d constituye un esc\u00e1ndalo (Sal 73,2-3), la superaci\u00f3n del mismo se lograr\u00e1 en la comuni\u00f3n del justo con el bien de Dios; m\u00e1s a\u00fan, con el bien que es el mismo Dios (Sal 73,23-24), En Dios y en su voluntad encuentra el justo una \u2020\u0153gran paz\u2020\u009d (Sal 119,165): la paz verdadera y definitiva.<br \/>\nPor su parte, el libro de la \/ Sabidur\u00ed\u00ada se\u00f1ala la misma perspectiva para la suerte final del justo, precisamente en cuanto objeto de tribulaci\u00f3n y de persecuci\u00f3n: \u2020\u0153Las almas de los justos est\u00e1n en las manos de Dios&#8230; Ellos est\u00e1n en paz\u2020\u009d (Sb 3,1-3). En contra de la afirmaci\u00f3n seg\u00fan la cual el AT no conocer\u00ed\u00ada en el tema de la paz el aspecto \u00ed\u00adntimo y personal de la \u2020\u0153paz interior\u2020\u009d, ya que en \u00e9l prevalecer\u00ed\u00ada \u00fanicamente el lado p\u00fablico (comunitario) y exterior (del bienestar), hay que observar que probablemente tambi\u00e9n en este punto el criterio de un an\u00e1lisis exclusivamente intelectual ha hecho perder de vista lo sustancial de las cosas. Precisamente porque el justo est\u00e1 \u2020\u0153en paz\u2020\u009d, se podr\u00e1 afirmar que en el momento del juicio final \u2020\u0153estar\u00e1 en pie con gran seguridad (gr., parrhes\u00ed\u00ad\u00e1) frente a los que lo oprimieron\u2020\u009d (Sb 5,1). Esta \u2020\u0153seguridad\u2020\u009d (o \u2020\u0153franqueza\u2020\u009d) implica una absoluta tranquilidad subjetiva, basada ciertamente en la plena comuni\u00f3n con Dios, y que, por consiguiente, no puede menos de suponer una paz total del alma.<\/p>\n<p>En esto la situaci\u00f3n escatol\u00f3gica, a la que se refiere directamente el texto, no es m\u00e1s que la conclusi\u00f3n madura de la primac\u00ed\u00ada de la confianza que el justo puso en Dios durante el tiempo de su vida terrena, confianza que tambi\u00e9n entonces no pod\u00ed\u00ada menos de producir una aut\u00e9ntica paz del alma.<br \/>\n2418<br \/>\nIII. LA PAZ EN EL NT ENTRE CONTINUIDAD Y DESARROLLO.<br \/>\nLa obra con que Dios, mediante Jesucristo, establece el orden religioso renovado en las relaciones con los hombres, que nosotros llamamos NT, se define en los Hechos como \u2020\u0153anunciar (lit., evangelizar) la paz\u2020\u009d (Hch 10,36); y del mismo Cristo afirma Pablo que \u2020\u0153con su venida anunci\u00f3 (lit., evangeliz\u00f3) la paz\u2020\u009d a los de lejos y a los de cerca (Ef 2,17); tambi\u00e9n el mensaje cristiano, para cuya proclamaci\u00f3n deben mantenerse constantemente preparados los fieles, es definido por Pablo como \u2020\u0153evangelio de la paz\u2020\u009d (Ef 6, 15). Por consiguiente, el tema de la paz, que ya en el AT ten\u00ed\u00ada una importancia ciertamente no marginal, resulta claramente central en el NT. Esto resulta a\u00fan m\u00e1s evidente para quien piensa que en el NT el tema veterotestamentario de la paz no encuentra tan s\u00f3lo una continuaci\u00f3n coherente en la l\u00ed\u00adnea tradicional del bien\/bienestar o de la liberaci\u00f3n\/retribuci\u00f3n\/salvaci\u00f3n, sino que recibe incluso una profundizaci\u00f3n substancial en virtud de un cambio concreto de nivel, con la explicitaci\u00f3n completa del alcance primariamente espiritual de la misma paz.<br \/>\nNo solamente se ver\u00e1 que el \u00e1ngel del anuncio a los pastores, con quien se asocian los dem\u00e1s \u00e1ngeles que en el nacimiento de Jes\u00fas cantan \u2020\u0153gloria en los c\u00ed\u00adelos\u2020\u009d y \u2020\u0153paz en la tierra\u2020\u009d (Lc 2,14), \u2020\u0153anuncia un gran gozo\u2020\u009d, es decir, \u2020\u0153que ha nacido un salvador\u2020\u009d (Lc 2,10-11), sino que se ver\u00e1 que ya en el anuncio primitivo la obra de salvaci\u00f3n, implicada en el nombre mismo de Jes\u00fas, se especifica diciendo que \u00e9l \u2020\u0153salvar\u00e1 al pueblo de sus pecados\u2020\u009d (Mt 1,21).<br \/>\nSe trata, por tanto, sin duda alguna, de la paz; pero de la paz ante todo como, \u2020\u0153justificaci\u00f3n\u2020\u009d realizada por Dios en la \u2020\u0153reconciliaci\u00f3n\u2020\u009d de los hombres consigo.<br \/>\nTodo el resto del tema de la paz en el NT gira en torno a este eje, aunque sigue siendo verdad que, rigurosamente hablando, en algunos textos se puede encontrar, entre los significados atribuidos a eir\u00e9ne, algunos de los que tiene este nombre en el lenguaje corriente; por ejemplo, en la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas de que no ha venido a \u2020\u0153traer la paz al, mundo\u2020\u009d (la paz como ausencia de guerra: Mt 10,34; Lc 12,51); o en la afirmaci\u00f3n de Pablo a prop\u00f3sito del orden debido en las asambleas cristianas: \u2020\u0153Dios es Dios de paz y no de confusi\u00f3n\u2020\u009d (1Co 14,33); o cuando \u2020\u0153paz\u2020\u009d repite simplemente la f\u00f3rmula trillada de saludo. Recu\u00e9rdese, sin embargo, que siempre est\u00e1 presente al menos un matiz religioso. En cuanto a la f\u00f3rmula de saludo, en particular, es necesario -seg\u00fan los textos- poner atenci\u00f3n en un proceso corriente en el NT, por el que no pocas expresiones usuales o estructuras literarias estereotipadas se llenan de significados y de funciones nuevas, renaciendo por as\u00ed\u00ad decirlo y saliendo por ello mismo del cuadro estereotipado; pensemos tambi\u00e9n en el mero \u2020\u0153praes-criptum\u2020\u009d (o saludo inicial), propio del formulario epistolar, y en la importancia que asume en Pablo, sobre todo en ciertas ep\u00ed\u00adstDIAS (y ah\u00ed\u00ad entra eir\u00e9ne como f\u00f3rmula de saludo, pero asociada conjaris, \u2020\u0153gracia\u2020\u009d, que le da una nueva fuerza); y pensemos, finalmente, en las f\u00f3rmulas de oraci\u00f3n por los destinatarios, que ordinariamente dan comienzo al cuerpo de las cartas de aquel tiempo, y en la dilataci\u00f3n y los contenidos que estas f\u00f3rmulas asumen en el NT.<br \/>\nIV. ASPECTOS DE LA PAZ EN EL NT.<br \/>\nSe puede sintetizar la materia -y con ello tocamos indudablemente su punto central-afirmando que el sentido m\u00e1s com\u00fan y fundamental de eir\u00e9ne en el NT es el que relaciona este t\u00e9rmino con el don global, definitivo y supremo que Dios hace a los hombres por medio de Jesucristo. A consecuencia de ello tanto Dios como Cristo quedan definidos de alguna manera con las expresiones \u2020\u0153el Dios de la paz\u2020\u009d (Rom 15,33, y otras seis veces en Pablo; Hb 13,20) y \u2020\u0153el Se\u00f1or de la paz\u2020\u009d (2Ts 3,14). M\u00e1s gr\u00e1ficamente todav\u00ed\u00ada se dir\u00e1 de Cristo, con alusi\u00f3n a Miq 5,4: \u2020\u0153El es nuestra paz\u2020\u009d (Ef 2,14); y en el mismo contexto se le designar\u00e1 como aquel que \u2020\u0153hace la paz\u2020\u009d, afirmando que \u2020\u0153anunci\u00f3 la paz\u2020\u009d (Ef 2, 15; Ef 2,17).<br \/>\n2419<br \/>\n1. La paz total y final.<br \/>\nLos textos citados son una peque\u00f1a muestra, pero prueban suficientemente el car\u00e1cter plenario de la paz seg\u00fan el perfil fundamental que se traza de ella en todo el NT. La paz no se sit\u00faa all\u00ed\u00ad en el nivel pol\u00ed\u00adtico o simplemente exterior. M\u00e1s a\u00fan, en este nivel prosigue la guerra en el tiempo (Mt 10,34). El mismo Cristo asegura con claridad que \u2020\u0153su paz\u2020\u009d no elimina la tribulaci\u00f3n que habr\u00e1n de encontrar los suyos en el mundo; se trata de la paz que \u00e9stos encontrar\u00e1n \u00fanicamente \u2020\u0153en \u00e9l\u2020\u009d (Jn 16,33). Es precisamente la paz que encierra dentro de s\u00ed\u00ad la certidumbre perfecta de aquella salvaci\u00f3n que es imposible alcanzar \u2020\u0153en el mundo\u2020\u2122, pero que obtiene su propia seguridad de la certeza misma de Dios, y que es tan grande que une la tierra* (canto de los \u00e1ngeles: Lc 2,14) con el cielo (aclamaci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos en la entrada de Jes\u00fas en Jeru-sal\u00e9n, en donde Lc 19,38 sustituye la exclamaci\u00f3n hebrea \u2020\u0153Hosanna en los cielos\u2020\u009d, recogida en los otros evangelios, por la versi\u00f3n y par\u00e1frasis griega \u2020\u0153Paz en el cielo! \u00c2\u00a1Viva Dios alt\u00ed\u00adsimo!\u2020\u009d).<br \/>\nDe un significado muy denso,, como lo demuestran los textos, y de una extraordinaria eficacia est\u00e1 cargado el saludo \u2020\u0153jpaz!\u2020\u009d en labios de Jes\u00fas, que se recuerda varias veces en los evangelios: desde el \u2020\u0153Vete en paz!\u2020\u009d a la hemorroisa (Mc 5,24 par) y a la mujer pecadora (Lc 7,50) hasta la \u2020\u0153jpaz a vosotros!\u2020\u009d del Resucitado a los disc\u00ed\u00adpulos (Lc 24,36; Jn 20,19; Jn 20,21; Jn 20,26). Esta misma fuerza de anuncio y de comunicaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n se encuentra en el mismo saludo puesto por Jes\u00fas en labios de los disc\u00ed\u00adpulos en su ministerio de evangeli-zadores: no es un deseo vac\u00ed\u00ado, sino la proclamaci\u00f3n y el ofrecimientoA de ese bien que es la paz mesi\u00e1nica. Esta es de hecho tan concreta que \u2020\u0153va a posarse\u2020\u009d sobre los que est\u00e1n dispuestos a acogerla, mientras que se aparta, \u2020\u0153volviendo\u2020\u009d a los disc\u00ed\u00adpulos, de aquel que la rechaza (Mt 10,13; Lc 10,5-6).<br \/>\nEsta es \u2020\u0153la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia\u2020\u009d y que \u2020\u0153guardar\u00e1 vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jes\u00fas\u2020\u009d (Flp 4,7), es decir, \u2020\u0153la paz de Cristo\u2020\u009d, que \u2020\u0153ha de reinar en vuestros corazones\u2020\u009d (Col 3,15).<br \/>\nEn Rom 8,6 esta paz est\u00e1 significativamente asociada con la \u2020\u0153vida\u2020\u009d (zo\u00e9), en cuanto que es salvaci\u00f3n llevada a su cumplimiento, en oposici\u00f3n, por tanto, a la \u2020\u0153muerte\u2020\u009d (th\u00e1na-tos). En efecto, gracias a ella surge en el hombre cristiano la verdadera vida que brota del \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u2122. En esta l\u00ed\u00adnea habr\u00e1 que leer la menci\u00f3n, que se repite en la conclusi\u00f3n de varias cartas, del \u2020\u0153Dios de la paz\u2020\u009d. Es especialmente interesante Rom 16,20, donde Pablo afirma que \u2020\u0153el Dios de la paz\u2020\u009d conceder\u00e1 \u2020\u0153pronto\u2020\u009d la victoria total y \u00faltima (\u2020\u02dcaplastar\u00e1 a Satan\u00e1s bajo vuestros pies\u2020\u009d). Es la paz que comprende \u2020\u0153todo bien\u2020\u009d(Hb 13,20-21) y \u2020\u0153todos los bienes\u2020\u009d (1 Tes 5,23). En la misma direcci\u00f3n y con el mismo peso habr\u00e1 que entender entonces la menci\u00f3n de la \u2020\u0153paz\u2020\u009d asociada a la \u2020\u0153gracia\u2020\u009d en los praescripta de las ep\u00ed\u00adstDIAS, como confirma por otra parte el a\u00f1adido en algunos de ellos de la \u2020\u0153misericordia\u2020\u009d (lTm 1,2; 2Tm 1,2 1PI,3;2Jn2; Jud2).<br \/>\n2420<br \/>\n2. Paz con Dios y con los hombres.<br \/>\nCon la estructura y la din\u00e1mica de la paz, tal como las propone el NT, va estrechamente unido otro elemento esencial, que desde un punto de vista formal y literario est\u00e1 ligado a otros temas: el hecho de que el bien de la paz es concedido por Dios, gracias a Cristo, destruyendo ante todo el obst\u00e1culo del pecado y todo lo que va unido a \u00e9l.<br \/>\n2421<br \/>\na) La justificaci\u00f3n.<br \/>\nPor el pecado los hombres se hacen \u2020\u0153desobedientes\u2020\u009d a Dios y \u2020\u0153rebeldes\u2020\u009d contra \u00e9l (Rm 11,30; Ef 2,2; Col 3,6), objeto de su \u2020\u0153ira\u2020\u009d (Rom 1,l8ss) y, consiguientemente, \u2020\u0153enemigos\u2020\u009d de Dios (Rm 5,10; Col 1,21). Esta es su condici\u00f3n general, tanto de los paganos(Rm 1,18-32) como de los jud\u00ed\u00ados (Rom 2,1-3,20). De forma que no hay otra soluci\u00f3n para la humanidad que la comunicaci\u00f3n de la nueva \u2020\u0153justicia\u2020\u009d realizada por Dios en Cristo, a la que s\u00f3lo es posible acceder a trav\u00e9s de lafe (Rm 3,2 1-26). Estajustifica-ci\u00f3n pone al nombre \u2020\u0153en paz con Dios por nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d (Rm 5,1). No es una condici\u00f3n est\u00e1tica, sino un progreso de entrega y de vida, desde la fe y la esperanza hasta Ja caridad, que tiene como fuente al \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu Santo que se nos ha dado\u2020\u009d (Rm 5,5).<br \/>\n2422<br \/>\nb) La reconciliaci\u00f3n.<br \/>\nLa obra destructora del pecado no altera solamente las relaciones de los hombres con Dios, sino que afecta tambi\u00e9n a las relaciones mutuas entre los hombres (Rm 1,26-32), hasta el punto de que incluso lo que Dios realiz\u00f3 para comenzar el proceso de salvaci\u00f3n en Israel, es decir, su ley, por la fuerza corruptora del pecado no s\u00f3lo se convierte en causa de muerte para el que est\u00e1 bajo la ley (Rm 7,13), sino que se hace tambi\u00e9n para el que est\u00e1 fuera de la ley una barrera divisoria respecto a Israel y un motivo de \u2020\u0153enemistad\u2020\u009d (Ef 2, 14-15). La eliminaci\u00f3n del pecado por obra de Cristo elimina tambi\u00e9n la barrera de la ley y tiene como objeto la \u2020\u0153reconciliaci\u00f3n\u2020\u2122 de los hombres con Dios y entre ellos mismos, es decir, la \u2020\u0153paz\u2020\u009d:<br \/>\npaz con Dios, a trav\u00e9s de la \u2020\u0153jutificaci\u00f3n\u2020\u009d (Rm 5,1), y paz global con Dios y entre los nombres en la \u2020\u0153reconciliaci\u00f3n\u2020\u2122 universal (Rm 5,10; 2Co 5,18; Ef 2,16; Col 1,20-22). El texto que m\u00e1s sint\u00e9ticamente expone esta doctrina es probablemente Ep 2, donde, tras la menci\u00f3n de la obra universal de salvaci\u00f3n del pecado, hasta la vida, la resurrecci\u00f3n y la gloria (2,1-10), se recuerda la reconciliaci\u00f3n de los hombres con Dios y entre ellos mismos (de los paganos con los jud\u00ed\u00ados: 2,11-1 8) en la paz (vv. 14-17), por lo que todos nos convertimos en un \u00fanico \u2020\u0153hombre nuevo\u2020\u009d (y. 15) para formar el \u00fanico edificio \u2020\u0153en el Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u2122, en el que Dios asienta establemente su morada (Vv. 19-22).<br \/>\nEsta reconciliaci\u00f3n, cuyo ministerio ha sido confiado por Dios a los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo (2Co 5, 18-19), supone sin embargo, la colaboraci\u00f3n, es decir, la correspondencia, de los que tienen que ser reconciliados (2Co 5,20), tanto en lo que se refiere a Dios como dentro de b comunidad. Y se concreta en el esfuerzo \u2020\u0153por mantener la unidad del esp\u00ed\u00adritu con el v\u00ed\u00adnculo de la paz\u2020\u009d (Ef 4,3). Por este camino, humilde y familiar (el contexto habla de \u2020\u0153humildad, longanimidad, mansedumbre, paciencia unos con otros\u2020\u009d) se introduce el himno a la unidad eclesial (Ef 4, 4-6), espejo humano de la unidad \u00ed\u00adntima de Dios, que se completa luego con el tema de la diversificaci\u00f3n org\u00e1nica del \u00fanico cuerpo que es la Iglesia (Ef 4,7-16), en donde aparecen las dimensiones sorprendentes del alcance de la paz en la estructura misma de la comunidad cristiana. Esta misma doctrina sobre la \u2020\u0153unidad del Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d encuentra su confirmaci\u00f3n en el c\u00e9lebre texto sobre el \u2020\u0153fruto del Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (Ga 5,22), que pone de manifiesto el hecho de que la misma paz interior del cristiano no es un bien intimista, sino un paso para la comuni\u00f3n fraternal \u00ed\u00adntegra y verdadera; lo cual aparece tambi\u00e9n en otros lugares, especialmente en Col 2,12-15. Esto es, el cristiano no s\u00f3lo es alguien que disfruta del don divino de la paz, sino que ha de ser adem\u00e1s el promotor u \u2020\u0153operador\u2020\u009d de la misma, seg\u00fan la l\u00ed\u00adnea trazada por Jc 3,17-18: \u2020\u0153La sabidur\u00ed\u00ada de arriba, por el contrario, es ante todo pura, pac\u00ed\u00adfica (eirenik\u00e9), condescendiente, conciliadora, llena de misericordia y de buenos frutos&#8230;; el fruto de la justicia se siembra en la paz para los que obran la paz\u2020\u009d.<br \/>\n2423<br \/>\nc) La obra de la paz.<br \/>\nLa realizaci\u00f3n de la paz en la conducta cristiana tiene en primer lugar un aspecto interno en la vida del cristiano, que consiste en el comportamiento personal que se deduce de la voluntad de vivir en paz con los dem\u00e1s. Esta actitud se expresa en algunos textos con eirSne\u00fao; este verbo aparece en un I\u00f3ghion propio de Mc 9,50, en el contexto sobre la \u2020\u0153sal\u2020\u009d, que recuerda el dicho m\u00e1s conocido de Mt 5,13 (\u2020\u0153Vosotros sois la sal de la tierra\u2020\u009d): \u2020\u0153Tened sal en vosotros y vivid en paz los unos con los otros\u2020\u009d. Esta misma exhortaci\u00f3n con el mismo verbo aparece en la doctrina apost\u00f3lica, tanto en lo que se refiere a la vida de la comunidad cristiana (lTs 5,13, \u2020\u0153Corresponded a sus desvelos con amor siempre creciente. Vivid en paz entre vosotros\u2020\u009d; 2Co 13,11 :\u2020\u0153.. Vivid alegres; buscad la perfecci\u00f3n, animaos unos a otros, vivid en armon\u00ed\u00ada y en paz, y el Dios del amor y de la paz estar\u00e1 con vosotros\u2020\u009d) como en las relaciones con los hombres en general (Rm 12,18, \u2020\u0153En cuanto de vosotros depende haced todo lo posible para vivir en paz con todos\u2020\u009d).<br \/>\nEl otro aspecto, m\u00e1s constructivo y que se se\u00f1ala ya en Jc 3,18 (con la expresi\u00f3n eiren\u00e9n poi\u00e9\u00f3), consiste en el \u2020\u0153promover la paz\u2020\u009d (eireno-poi\u00e9o). Esto fue ya realizado sustan-cialmente por Cristo en su obra de reconciliaci\u00f3n universal (Col 1,19-20); cf Ep 2,14-18, que tiene eirenenpoi\u00e9\u00f3). No cabe duda de que sobre este modelo hay que entender la bienaventuranza de Mt 5,9: \u2020\u0153Dichosos los que trabajan por la paz (eirenopoio\u00ed\u00ad), porque ellos ser\u00e1n llamados hijos de Dios\u2020\u009d, en donde se anticipa de alguna manera el contenido de la exhortaci\u00f3n al amor total y a la perfecci\u00f3n total en \u00e9l (amor incluso a los enemigos), \u2020\u0153para que se\u00e1is hijos de vuestro Padre celestial&#8230; Vosotros sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto\u2020\u009d Mt 5,45; Mt 5,48).<br \/>\nLa perspectiva escatol\u00f3gica est\u00e1 ciertamente presente en el cuadro completo sobre la paz que dibuja el NT, pero no de aquella manera ansiosa que a veces se supone; en efecto, el \u00e9sjaton est\u00e1 ya en acto, aun cuando su perfecta realizaci\u00f3n sigue siendo todav\u00ed\u00ada objeto de espera para los que viven en el tiempo.<br \/>\n2424<br \/>\nBIBL.: Bea ?., L\u2020\u2122idea de l\u00ed\u00ada pace nel VT, en AA.W., XXX VI Congreso Eucaristico Internacional, Barcelona<br \/>\n1952, 49-59; Bochsel Fr., All\u00e1ss\u00f3 (cambiar\/reconciliar), en GLNTI, 673-696; Foerster W., eir\u00e9ne (paz), en<br \/>\nGLNT1II, 191-244; Gerleman G.,SIm-Tenersuficiente,en DTMA TI!, 1154-1173; Harris D.J., Shalom. The<br \/>\nBiblicalConceptofPeace, Becker, Grand Rapids 1970; L\u00e9on-DufourX., Paz, en Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada<br \/>\nB\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona 1980\u2020\u009d, 656-660; Id, Paz, en Enciclopedia de la Biblia V, Garriga, Barcelona<br \/>\n1965, 934-938; Miranda J. de (y col.), Pace, Riflessionibibliche, AVE, Roma 1971; Roux H., Paz, en AlImen J.J. von, Vocabulario b\u00ed\u00adblico, Marova, Madrid 1968, 253-254; Schimid H.H., Sha!\u00f3m. La pace nellAntico Oriente e nellA T, Paideia, Brescia 1977; Vogt E., Faxhominibusbonae voluntalis, en \u2020\u0153Bid\u2020\u009d 34 (1953) 427-429. KM. Loss<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Si queremos asignar al concepto de p. su lugar adecuado en la teolog\u00ed\u00ada actual, hemos de advertir ante todo, con el Vaticano u, que en nuestro tiempo el mensaje de p. del evangelio resplandece con nueva claridad, y por cierto en armon\u00ed\u00ada con los mejores esfuerzos y deseos de la humanidad (Constituci\u00f3n pastoral Sobre la Iglesia en el mundo de hoy, n.\u00c2\u00b0 77). Por eso vamos a mostrar el lugar central de la idea de p. en la Escritura (1) y en la situaci\u00f3n actual de la humanidad (11), para construir sobre esa base una teolog\u00ed\u00ada (sistem\u00e1tica y pr\u00e1ctica) de la p. (111).<\/p>\n<p>I. Escritura<br \/>\nEn la palabra b\u00ed\u00adblica (shal\u00f3m en hebreo, e\u00ed\u00adr\u00e9ne en griego) que corresponde a nuestro t\u00e9rmino p., podr\u00ed\u00ada mostrarse toda la historia de la revelaci\u00f3n en sus rasgos y etapas fundamentales. Un vocablo cotidiano, pero muy importante en los variados matices de su significado, es usado aqu\u00ed\u00ad como palabra de Dios por los portadores de dicha revelaci\u00f3n, y a la vez es ampliado, interpretado de nuevo y a la postre transformado en su contenido. En este t\u00e9rmino Dios se expresa de tal manera que su salvadora palabra encarnada aparece como \u00abnuestra p.\u00bb (Ef 2, 14), su proclamaci\u00f3n se presenta como un \u00abevangelio de la p.\u00bb (Ef 6, 15), y \u00e9l mismo se manifiesta como el \u00abDios de la p.\u00bb (cf. luego).<\/p>\n<p>1. Antiguo Testamento<br \/>\nDentro del AT, en los diversos cambios de significaci\u00f3n del concepto late la experiencia del bienestar en todos los \u00e1mbitos de las cosas y en todas las situaciones del hombre. Precisamente con relaci\u00f3n a \u00e9ste, el uso del concepto de testimonio de una determinada visi\u00f3n antropol\u00f3gica: es expresi\u00f3n de plenitud y de dicha en la vida humana, con una notable acentuaci\u00f3n de lo material y de la dimensi\u00f3n comunitaria (pero, a este respecto, dif\u00ed\u00adcilmente puede probarse una actitud interna de quietud de alma). Ese bien de la p. tiene desde el principio un car\u00e1cter religioso, y como tal es deseado e implorado en las f\u00f3rmulas de saludo y bendici\u00f3n. Confirma esto la temprana expresi\u00f3n cultual \u00abYahveh es p.\u00bb (Jue 6, 24). Una creciente reflexi\u00f3n sobre la necesidad de salvaci\u00f3n en el pueblo y en el individuo, hace que la p. aparezca cada vez m\u00e1s como merced dependiente de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Yahveh (Sal 84 [85], 9ss). De esta manera dos corrientes de la revelaci\u00f3n veterotestamentaria transforman la idea de p. en un concepto salv\u00ed\u00adfico central. Tales corrientes son los profetas y los sabios de Israel.<\/p>\n<p>A los falsos profetas, que prometen p. al pueblo y a sus reyes en el nombre del Se\u00f1or, se enfrentan los profetas de Yahveh (desde Miqueas [1 Re 22, 7-28] hasta Ez 13, 10 16; el que m\u00e1s claramente Jerem\u00ed\u00adas): \u00abY curan las llagas de mi pueblo, con ligereza, diciendo: P., p.; y tal p. no existe\u00bb (Jer 6, 14). Preocupados por la p. pol\u00ed\u00adtica, y con ello por una salvaci\u00f3n producida por las propias fuerzas, desconociendo los planes salv\u00ed\u00adficos de Dios, estos conductores del pueblo ten\u00ed\u00adan que fracasar. Por eso se despej\u00f3 la mirada para el entrelazamiento de culpa, juicio y redenci\u00f3n. As\u00ed\u00ad el pueblo estaba preparado para, despu\u00e9s de la derrota nacional de Israel, o\u00ed\u00adr un nuevo contenido en la predicaci\u00f3n de p. de los profetas. La salvaci\u00f3n s\u00f3lo puede venir de la disposici\u00f3n soberana de Dios: \u00abYo soy d Se\u00f1or; yo hago la p. y env\u00ed\u00ado los castigos\u00bb (Is 45, 7). Su voluntad salv\u00ed\u00adfica queda confirmada solemnemente, pues \u00e9l tiene sobre su pueblo \u00abdesignios de p. y no de aflicci\u00f3n\u00bb ( Jer 29, 11). Esta voluntad busca una obediencia aperante: \u00ab\u00c2\u00a1Ojal\u00e1 hubieras atendido a mis mandamientos! Hubiera sido tu p. como un r\u00ed\u00ado, y tu justicia, como los abismos del mar\u00bb (Is 48, 18). Punto cumbre de la predicci\u00f3n de la salvaci\u00f3n en el profeta Ezequiel es el anuncio de una alianza eterna de p., dependiente de la relaci\u00f3n de fidelidad mutua (34, 25-30; 37, 26ss). Este designio de Yahveh se revela como definitivo, y esta p. perfecta se descubre como contenido de la gran esperanza escatol\u00f3gica, en la que culmina el mensaje prof\u00e9tico del AT como evangelio de la p. (Nah 2, 1; Is 52, 7). El estado final de seguridad y de reconciliaci\u00f3n universal en la naturaleza, entre los pueblos, entre Israel y Yahveh (Is 11, 1-9; 32, 15-20 hasta 25; Am 9, 13ss; en el fondo se trata de un retorno al principio paradis\u00ed\u00adaco de la historia de la salvaci\u00f3n), revela aquella \u00abp. sin fin\u00bb que ha creado un humilde pr\u00ed\u00adncipe de la p. (Is 9,5ss; Zac 8, 16; 9,9ss), uno que en s\u00ed\u00ad mismo es p. (salvaci\u00f3n; Miq 5, 4). Y eso se dice en relaci\u00f3n con su misterioso sacrificio propiciatorio, pues \u00absobre \u00e9l pesaba el castigo, que nos dio p.\u00bb (Is 53, 3). Ahora bien, de acuerdo con el car\u00e1cter de esta escatolog\u00ed\u00ada, la p. como salvaci\u00f3n es a la vez acci\u00f3n de Dios y acci\u00f3n del hombre, dada por aqu\u00e9l. Pues Yahveh pondr\u00e1 su ley en el interior de los hombres y crear\u00e1 en ellos un coraz\u00f3n nuevo, donde derramar\u00e1 su esp\u00ed\u00adritu como principio de un conocimiento creyente y de una conducta fiel (Jer 31, 31-34; Ez 36, 26ss; Jl 3, Iss).<\/p>\n<p>Con este desarrollo de la idea de la p. en Israel est\u00e1 estrechamente unida la teolog\u00ed\u00ada sapiencial del AT. La pregunta del destino humano fue siempre un tema central de esta literatura; pero el pensamiento b\u00ed\u00adblico de que el justo alcanzar\u00e1 su parte en la p., mientras que el imp\u00ed\u00ado no obtendr\u00e1 p. (Sal 118[119], 165; Is 48, 22), cae en la situaci\u00f3n sin salida que se describe con la m\u00e1xima agudeza en Job y en el Eclesiast\u00e9s (cf. tambi\u00e9n Sal 72 [73]). Al final de la larga reflexi\u00f3n del AT, el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada (3, Iss; que se halla muy cerca de Dan 12, 2ss; 2 Mac, 7) expresa la persuasi\u00f3n de que, despu\u00e9s de las tribulaciones de esta vida, las almas de los justos viven en p. Esa idea, por encima de la influencia griega, significa la salvaci\u00f3n eterna para el individuo en el sentido de la concepci\u00f3n israel\u00ed\u00adtica de la paz.<\/p>\n<p>2. Nuevo Testamento<br \/>\nEn el NT se cumple la esperanza escatol\u00f3gica de p. del AT. Si la p. fue entendida siempre como el buen estado de todas las cosas querido por Dios, ahora se manifiesta en qu\u00e9 consiste propiamente. En Lucas ocupa un puesto importante el anuncio de la salvaci\u00f3n llegada como paz. La misi\u00f3n de Juan, el precursor, es enderezar los pasos por la senda de la p. (1, 79). El mensaje del nacimiento del Mes\u00ed\u00adas suena: \u00abEn la tierra p. entre los hombres\u00bb (2, 14). La p. preparada en el cielo y presente en la persona de Jes\u00fas ciertamente es saludada por el pueblo (19, 38), pero permanece oculta ante los ojos de Jerusal\u00e9n (19, 42). Es una p. que supera todas las representaciones terrestres de quietud y bienestar (12, 51), cosa que resalta tambi\u00e9n la tradici\u00f3n de Juan sobre el testamento de p. hecho por Jes\u00fas (Jn 14, 27; 16, 33). La da la palabra de Jes\u00fas (7, 50; 8, 48; 24, 36), que sana y perdona; y en virtud de su palabra los disc\u00ed\u00adpulos la transmiten eficazmente (10, 5ss). Ellos cumplen este encargo relativo a todo el mundo con el mensaje: \u00abTal es el mensaje que (Dios) ha enviado a los hijos de Israel anunciando el evangelio de p. por medio de Jesucristo, que es Se\u00f1or de todos\u00bb (Act 10, 36; cf. 7, 26; 9, 31; 15, 23). Se llega a una profundizaci\u00f3n del contenido de este mensaje de p. en las cartas del NT, sobre todo en Pablo, que asume la concepci\u00f3n prof\u00e9tica de la p. y la articula teol\u00f3gicamente como la autorrevelaci\u00f3n del Dios trino en la obra de mediaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n:<br \/>\na) Por Cristo. Para Pablo la salvaci\u00f3n s\u00f3lo es posible como reconciliaci\u00f3n. Por la cruz, Cristo ha matado en su carne la enemistad (entre Dios y el hombre y, con ello, tambi\u00e9n entre los hombres). Jes\u00fas ha instaurado la p. y es \u00e9l mismo nuestra p., pues ha unido en un nuevo hombre, en un \u00fanico cuerpo a los que estaban cerca (el pueblo escogido) y a los que estaban lejos (los paganos; cf. Ef 2, 14-17; Col 1, 20; cf. Is 57, 19).<\/p>\n<p>b) En el Esp\u00ed\u00adritu Santo. La p. es en los cristianos un fruto del Esp\u00ed\u00adritu Santo (G\u00e1l 5, 22; cf. Jn 20, 19-23), el donador de vida (Rom 8, 6), es un v\u00ed\u00adnculo que debe conservar la unidad de este Esp\u00ed\u00adritu (Ef 4, 3); y como \u00abp. en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb pertenece a la plenitud del reino de Dios (Rom 14, 17).<\/p>\n<p>c) Desde el Padre. As\u00ed\u00ad se ha revelado el origen de toda la historia de la salvaci\u00f3n, como \u00abel Dios de la p.\u00bb; a \u00e9l se atribuye frecuentemente en la conclusi\u00f3n de las cartas el todo de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica: resurrecci\u00f3n y alianza eterna en la sangre de Cristo (Heb 13, 20); victoria sobre Sat\u00e1n (Rom 16, 20); santificaci\u00f3n y conservaci\u00f3n para el retorno del Se\u00f1or (1 Tes 5, 23). Como manifestaci\u00f3n salvadora del Dios trino, el don de la p. es meta de la vocaci\u00f3n y a la vez, ya ahora, un poder sobrecogedor en el coraz\u00f3n de los cristianos (F1p 4, 7; Col 3, 15; cf. 1 Cor 7, 15), y as\u00ed\u00ad ese vocablo puede ponerse junto a los t\u00e9rminos fundamentales del NT: justicia (Rom 14, 17; Sant 3, 18; cf. Heb 12, 11), fe (Rom 15, 13; 2 Tim 2, 22), vida (Rom 8, 6), amor (2 Cor 3, 11; Ef 6, 23), gracia (introducci\u00f3n de las cartas, etc.). Como reconciliaci\u00f3n con Dios desde Dios (Ef 2, 14-17; Rom 5, 1), la p. inunda con alegr\u00ed\u00ada a los creyentes (Rom 15, 13) y se traduce en las relaciones entre los hombres como esfuerzo positivo por la concordia (Rom 14, 19; 1 Cor 14, 33; 2 Tim 2, 22; Sant 3, 18; 1 Pe 3, 11), de modo que en las bienaventuranzas del Se\u00f1or se convierte en un componente esencial del amor al pr\u00f3jimo (Mt 5, 9).<\/p>\n<p>En este punto se abre la visi\u00f3n de la historia universal que se nos ofrece en el Ap y que s\u00f3lo puede entenderse sobre el trasfondo entero del concepto b\u00ed\u00adblico de p., sobre todo del que aparece en la escatolog\u00ed\u00ada de los profetas y en el mensaje salv\u00ed\u00adfico de Jesucristo: A los poderes de perdici\u00f3n les es concedido \u00abquitar la p. de la tierra\u00bb (6, 4). Aqu\u00ed\u00ad el pecado del hombre y el juicio de Dios son vistos en una unidad. La historia transcurre entre la creciente amenaza por parte de esos poderes y la salvaci\u00f3n misericordiosa de aquel \u00abresto\u00bb fiel para el que siempre es v\u00e1lida la promesa de la p., hasta la aparici\u00f3n definitiva de la misma (la beata pacis visio de la liturgia) bajo los rasgos cl\u00e1sicos del final de los tiempos: la congregaci\u00f3n de Israel y de todos los pueblos en la ciudad eterna, donde la presencia de Dios y del cordero constituyen la salvaci\u00f3n consumada.<\/p>\n<p>II. En la situaci\u00f3n presente de la humanidad<br \/>\nLa p. (entendida b\u00ed\u00adblicamente) fue siempre, aunque en forma m\u00e1s o menos expl\u00ed\u00adcita, un inter\u00e9s fundamental de la humanidad, el cual apunta hacia la cuesti\u00f3n del sentido \u00faltimo de la existencia humana. Pero este dinamismo fundamental de la humanidad hacia la p. tiene hoy su meta espec\u00ed\u00adfica en una inteligencia \u00absecularizada\u00bb, \u00abposcristiana\u00bb, de dicho concepto sobre la base de la versi\u00f3n \u00e9tica de la p. y de la aspiraci\u00f3n a ella que se ha realizado desde la \u00e9pocamoderna (desde el humanismo, a trav\u00e9s de la ilustraci\u00f3n, hasta los movimientos de p. en los siglos xix y xx).<\/p>\n<p>Ahora bien, ese concepto aut\u00f3nomo de p. comparte la situaci\u00f3n pluralista de nuestro tiempo: recibe matices diferentes al encarnarse en las filosof\u00ed\u00adas e ideolog\u00ed\u00adas, en los humanismos, en las visiones del mundo, en las concepciones pol\u00ed\u00adticas y en los dem\u00e1s factores culturales y sociales. Entre estas tendencias los representantes de las diversas Iglesias aparecen simplemente como otras tantas opiniones, que actualizan en la mentalidad p\u00fablica el mensaje p\u00fablico de la p. y a la vez lo reducen necesariamente o le dan un car\u00e1cter unilateral y lo desfiguran. Pero como este mensaje de p. (y en general la realizaci\u00f3n de la p. por parte de la Iglesia) ha de corresponder en cada caso a las nuevas exigencias de la historia, la Iglesia en la inteligencia de s\u00ed\u00ad misma debe tener en cuenta los momentos caracter\u00ed\u00adsticos de la respectiva situaci\u00f3n (as\u00ed\u00ad Agust\u00ed\u00adn en su tiempo con vistas a la antigua idea del orden, y Tom\u00e1s de cara a la concepci\u00f3n jer\u00e1rquica de la edad media).<\/p>\n<p>Hoy parecen caracter\u00ed\u00adsticos los siguientes momentos: ante la conciencia de una amenaza existencial del hombre, conciencia que se agudiza por la permanente experiencia de guerras y por la posibilidad concreta de una autodestrucci\u00f3n de la humanidad, hay un anhelo radical de p. (ya sea por desesperaci\u00f3n o sentido realista, ya por un optimismo que \u00abpor primera vez no es ut\u00f3pico\u00bb); pero eso bajo la simult\u00e1nea repulsa de una idea de p. meramente interna o meramente trascendente. Si ahora la p. es concebida en gran parte sobre la base de un orden que mantiene unidas todas las cosas (as\u00ed\u00ad contra la antigua concepci\u00f3n de la p. social como estadio intermedio en la lucha), este orden ya no es el estado previamente dado de las cosas, como pensaban los medievales, sino una ordenaci\u00f3n que debe crearse en cada caso. Y la consolidaci\u00f3n de la p. que esto lleva inherente no es concebida ya como tarea de sujetos privilegiados (autoridades eclesi\u00e1sticas y civiles, carism\u00e1ticos, entusiastas, etc.), sino como empresa com\u00fan para la que se requiere la uni\u00f3n de todas las fuerzas que pueden prestar una aportaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De todos modos, por necesidad interna es universal la amplitud del horizonte de la p. en el campo de la humanidad entera. Pero se muestra dispar y oscilante la reflexi\u00f3n relativa a la fundamentaci\u00f3n \u00faltima de este pensamiento de la p.; por esto la \u00e9tica de la p. sufre detrimento y se halla expuesta a la influencia masiva de la sociedad actual. Y precisamente ah\u00ed\u00ad se muestra una apertura para la necesidad de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>III. Teolog\u00ed\u00ada de la paz<br \/>\n1. Teolog\u00ed\u00ada especulativa<br \/>\nEn una teolog\u00ed\u00ada que quiera tener en cuenta las exigencias de la revelaci\u00f3n en el respectivo momento presente, el concepto de p. ha de articularse como autocomunicaci\u00f3n del Dios trino al hombre para salvarlo en todas las dimensiones de su existencia. Partiendo de la indigencia y del anhelo de p. en el hombre, puede mostrarse c\u00f3mo \u00e9ste en principio est\u00e1 abierto y orientado a una manifestaci\u00f3n en acciones y palabras de aquel misterio divino que lo soporta. Esa manifestaci\u00f3n de Dios se presenta como una alianza gratuita de p., fundada en la sangre de su Hijo, el mediador, y sellada en la fuerza soberana de su Esp\u00ed\u00adritu. Tal alianza ha producido su propio presupuesto en la creaci\u00f3n de un mundo de cara al hombre y al Logos encarnado de Dios. Esto implica que el hombre como destinatario de la automanifestaci\u00f3n divina es persona libre, que en la respuesta de la obediencia de fe debe recibir su p. como don y como tarea; con lo cual se plantea el problema de la relaci\u00f3n de esa libertad con la acci\u00f3n libre del Dios que ofrece la p. El hecho de que la voluntad humana de p. muestra una lesi\u00f3n originaria y se presenta como un abismo impenetrable, hace comprensible la relaci\u00f3n entre pecado, p. como redenci\u00f3n y \u00abpasi\u00f3n\u00bb como obra de la paz.<\/p>\n<p>En definitiva, el camino de una humanidad que entiende su ideal de p. y aspira a ella hist\u00f3ricamente en medio del tiempo y de la comunidad, est\u00e1 en correspondencia con un designio escatol\u00f3gico de Dios, que se ha revelado y realizado definitivamente en Jesucristo y, sin embargo, todav\u00ed\u00ada espera bajo la ley de la cruz su \u00faltima manifestaci\u00f3n y consumaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad la pregunta teol\u00f3gica de la p. desemboca en la exigencia de que los hombres se entreguen amorosamente a la acci\u00f3n pacificadora de Dios con miras a la configuraci\u00f3n de la historia del mundo, cuyo destino en un futuro absoluto de p. para \u00e9l est\u00e1 ya firme y, aunque no puede anticiparse, puede sin embargo ser una pauta orientadora de la acci\u00f3n humana. El lugar del encuentro de p. con Dios en Cristo como centro de irradiaci\u00f3n hacia el mundo es para los cristianos la Iglesia de los llamados a la filiaci\u00f3n divina, entre los cuales se encuentran tambi\u00e9n todos los promotores de la p. en el sentido del evangelio, si bien con diversas modalidades de pertenencia a dicha Iglesia.<\/p>\n<p>2. Teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica<br \/>\nEn la actual realizaci\u00f3n de la Iglesia corresponde un puesto especial a la proclamaci\u00f3n del mensaje de p. Esto se pone ya de manifiesto por las llamadas a la p. desde Le\u00f3n xiii hasta nuestro tiempo, entre las cuales merecen menci\u00f3n especial la enc\u00ed\u00adclica Pacem in terris de Juan XXIII y una parte importante de la Constituci\u00f3n pastoral Gaudium et spes del Vaticano ii. Tambi\u00e9n la celebraci\u00f3n del misterio de la Iglesia en la liturgia y toda la pr\u00e1ctica sacramental pueden resaltarse hoy en su forma acu\u00f1ada por el pensamiento de la p., para hacer presente la p. de Cristo en la eficacia de su representaci\u00f3n (as\u00ed\u00ad el bautismo y la penitencia como instauraci\u00f3n de la p. y reconciliaci\u00f3n; y el matrimonio y el orden como alianza de p., etc.). En la disciplina eclesi\u00e1stica, la antigua tradici\u00f3n de disposiciones jur\u00ed\u00addicas para asegurar la p. ha de acomodarse a las actuales estructuras sociales. Sobre todo la vida concreta de los cristianos ha de estar determinada por la llamada a la paz.<\/p>\n<p>La Iglesia en su totalidad se ha comprometido en dos direcciones:<br \/>\na) El encuentro con otros cristianos y con los no cristianos en el terreno de las comunidades eclesiales y de las organizaciones p\u00fablicas como obra de la p. (cf. Vaticano ii, en sus decretos Sobre el ecumenismo y Sobre la actividad misionera de la Iglesia). Pero ah\u00ed\u00ad no s\u00f3lo se eliminan los impedimentos religiosos y confesionales de la p. (cf. la declaraci\u00f3n Sobre la libertad religiosa), sino que se aspira tambi\u00e9n a crear las condiciones para una colaboraci\u00f3n en favor de la p. en la humanidad entera.<\/p>\n<p>b) La participaci\u00f3n en los esfuerzos de una pol\u00ed\u00adtica mundial de p., que la autoridad eclesi\u00e1stica pone en obra cada vez m\u00e1s decididamente en su magisterio y en las relaciones internacionales, si bien con \u00e9xito dispar, y que es continuada por movimientos nacionales e internacionales (1911: Ligue Internationale des Soci\u00e9t\u00e9s Catholiques pour la paix: 1945: fundaci\u00f3n del movimiento Pax Christi, etc.). Sobre la base de esta colaboraci\u00f3n, la Iglesia llega a una mayor coincidencia con otras opiniones cristianas y no cristianas en el enjuiciamiento de la -> guerra y de las exigencias de una p. mundial, p. ej., en lo relativo a la repulsa de una guerra global y a la posibilidad de evitarla, a la necesidad del desarme general y de una futura eliminaci\u00f3n de toda guerra bajo la responsabilidad de una autoridad mundial, a la formaci\u00f3n de una opini\u00f3n p\u00fablica de p., a la posibilidad de objetores de conciencia frente al servicio militar; pero tambi\u00e9n en lo relativo al derecho de defensa de los pueblos cuando fracasan todos los medios pac\u00ed\u00adficos (cf. Vaticano II).<\/p>\n<p>Ahora bien, la realizaci\u00f3n de esta acci\u00f3n de la Iglesia en favor de la libertad depende de la responsabilidad de los cristianos como individuos y como comunidad. En el fondo tenemos aqu\u00ed\u00ad una forma concreta del mandato principal en la ley de Cristo, el del amor al pr\u00f3jimo, que extiende sus exigencias hasta el perd\u00f3n incondicional y hasta el amor a los enemigos, pero que en la edificaci\u00f3n del reino divino de p. se halla ei la tensi\u00f3n fundamental de la existencia cristiana entre este siglo y el futuro.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:<br \/>\n&#8211; AL I.: W. Foerster &#8211; G. v. Rad, e\u00ed\u00adr\u00e9ne y simil. ThW 11 398-418; A. Bea, L&#8217;idea della pace nel Vecchio Testamento: Congreso Eucarlstico Internacional (Ba 1952); F. Sauer, Die Friedens botschaft der Bibel (Graz 1954); H. Gross, Die Idee des ewigen und allgemeinen Friedens im Alten Orient und im Alten Testament (Trier 1956); idem: BThWB 1 385-390; J. J. Stamm &#8211; H. Bietenhard, Der Welt-Friede im Lichte der Bibel (Z 1959); WBB 192-196.<\/p>\n<p>&#8211; AL II.: J. Somerville, The Philosophy of Peace (Gear 1949); J. J. Bruera, Filosof\u00ed\u00ada de la Paz (B Aires 1953); K. v. Raumer, Ewiger Friede. Friedensrufe und Friedensplane seit der Renaissance (Fr &#8211; Mn 1953); H. J. Schlochauer, Die Idee des ewigen Friedens. Ein \u00dcberblick \u00fcber die Entwicklung und Gestaltung des Friedenssicherungsgedankens auf der Grundlage einer Quellenauswahl (Bo 1953); R. Schneider, Der Friede der Welt (W 1956); K. Mayr, Der andere Weg. Dokumente und Materialien zur europ\u00e4isch-christlichen Friedenspolitik (Ne 1957); \u00c2\u00a1dem, Friedensbewegung: LThK2 IV 369 ss; K. Jaspers, Die Atombombe und die Zukunft des Menschen. Politisches Bewu\u00dftsein in unserer Zeit (Mn 1958); O. K\u00fchler &#8211; H. Conrad &#8211; H.-G. Zmarzlik -F. A. v. der Heydte: StL6 III 593-605; G. Klaus &#8211; H. Buhr (dir.), Philosophisches W\u00f6rterbuch (L 1964) 201-205 (marxistaleninista); G. Marcel, Der Philosoph und der Friede (F 1964).<\/p>\n<p>&#8211; AL III,: O. Dibelius, Friede auf Erden? Frage, Erw\u00e4gungen, Antwort (B 1930); Plo XII, Europa und der Friede. Vier Botschaften Papst Pius&#8217; XII. zu Problemen unserer Zeit (Au &#8211; K\u00f6 1954); J. Comblin, Th\u00e9ologie de la paix (P 1960); E. Biser, Vorbesinnung auf eine Theologie des Friedens (Mn 1960); idem, Friede II: LThK2 IV 367 ss; \u00ed\u00addem: HThG 1 419-424; J. H\u00fcnermann, Kommentar zur Friedensenzyklika Pacem in terris (Essen 1963); H. Schre:, Friede und Krieg: ESL4 422-434; Rahner VIII 689-707: La paz de Dios y la paz del mundo; M. H. Cornejo, La gravitaci\u00f3n de la paz (Mej\u00ed\u00ada Baca Lima 1967); R. V. Allen, \u00bfPaz o coexistencia pacifica? (Nacional Ma 1968); A. Einstein, Escritos sobre la paz (Pen\u00ed\u00adnsula Ba 1967); M. Bianchi, La paz y los derechos humanos (A Bello S de Chile 1969); L. de Voogd, La organizaci\u00f3n mundial y la paz (Omega B Aires 1970); NU, Documentos para la paz (ONU); D. Pire, Construir la paz (Fontan Ba 1969); M. Seara V\u00e1zquez, La paz precaria (UNAM M\u00f3x 1970); J. F. Ortega, La paz y la guerra en el pensamiento agustiniano, en REDCan 1965, 5-35.<\/p>\n<p>Julio Ter\u00e1n-Dutari<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>A. Nombres shalo\u00ed\u2020m (\u00c2\u00b5\/lv; , 7965), \u00abpaz, integridad, bienestar, salud\u00bb. Esta es una ra\u00ed\u00adz sem\u00ed\u00adtica muy com\u00fan cuyo significado es \u00abpaz\u00bb en ac\u00e1dico, ugar\u00ed\u00adtico, fenicio, arameo, sir\u00ed\u00adaco, ar\u00e1bigo y eti\u00f3pico. Shalo\u00ed\u2020m es un t\u00e9rmino muy importante en el Antiguo Testamento que se ha conservado en hebreo mishn\u00e1ico, rab\u00ed\u00adnico y moderno. Hoy en Israel la gente saluda a un visitante con las palabras mah shlomka (\u00bfcu\u00e1l es su paz, c\u00f3mo est\u00e1?) y le preguntan acerca de la \u00abpaz\u00bb (\u00abbienestar\u00bb) de su familia. El uso de shalo\u00ed\u2020m es frecuente (237 veces) y su gama sem\u00e1ntica variada. Desde las dos primeras ocasiones en que se usa el t\u00e9rmino en G\u00e9nesis, se puede constatar este hecho: \u00abPero t\u00fa ir\u00e1s a tus padres en paz [shalo\u00ed\u2020m en el sentido de \u00abtranquilo\u00bb, \u00aba gusto\u00bb, \u00abdespreocupado\u00bb] y ser\u00e1s sepultado en buena vejez\u00bb (Gen 15:15 rva). O bien, \u00abde que no nos har\u00e1s da\u00f1o, como nosotros no te hemos tocado y como solo te hemos hecho bien y te despedimos en paz [shalo\u00ed\u2020m con el significado de \u00abinc\u00f3lume\u00bb, \u00abileso\u00bb]\u00bb (Gen 26:29 rva). No obstante, ambos usos son en esencia los mismos, puesto que expresan el significado ra\u00ed\u00adz de \u00abintegridad\u00bb, \u00abbienestar\u00bb. I\u00efsh shelom\u00e9\u00ed\u2020 (\u00abhombre de mi paz\u00bb) indica un estado de \u00e1nimo que le permite a uno sentirse a sus anchas, c\u00f3modo, con otra persona: \u00abAun mi amigo \u00ed\u00adntimo [\u00abhombre de mi paz\u00bb rvr, nrv], en quien yo confiaba y quien com\u00ed\u00ada de mi pan, ha levantado contra m\u00ed\u00ad el tal\u00f3n\u00bb (Psa 41:9 rva, lba; cf. Jer 20:10). Es una relaci\u00f3n de armon\u00ed\u00ada y bienestar, todo lo contrario a un estado de conflicto o guerra: \u00abYo amo la paz, pero si hablo de paz, ellos hablan de guerra\u00bb (Psa 120:7 nvi). Shalo\u00ed\u2020m es una condici\u00f3n del alma y de la mente que incentiva el desarrollo de facultades y capacidades. Este estado de bienestar se experimenta tanto en el interior como en el exterior del ser. En hebreo, esta condici\u00f3n se expresa con la frase beshalo\u00ed\u2020m (\u00aben paz\u00bb): \u00abEn paz [beshalo\u00ed\u2020m] me acostar\u00e9, y asimismo dormir\u00e9; porque solo t\u00fa, Jehov\u00e1, me haces vivir confiado\u00bb (Psa 4:8). En estrecha relaci\u00f3n con lo anterior se encuentra el significado de \u00abbienestar\u00bb, sobre todo el \u00abbienestar\u00bb o la \u00absalud\u00bb personal. Esta acepci\u00f3n se puede encontrar en la pregunta de Joab a Amasa: \u00ab\u00bfTe va bien, hermano m\u00ed\u00ado? Y tom\u00f3 con la mano derecha la barba de Amasa para besarlo\u00bb (2Sa 20:9 rva). O en la frase preposicional leshalo\u00ed\u2020m junto con el verbo preguntar: \u00abEntonces les pregunt\u00f3 Jos\u00e9 c\u00f3mo estaban, y dijo: \u00bfVuestro padre, el anciano que me dijisteis, lo pasa bien? \u00bfvive todav\u00ed\u00ada?\u00bb (Gen 43:27). Shalo\u00ed\u2020m tambi\u00e9n quiere decir \u00abpaz\u00bb en el sentido de una relaci\u00f3n pr\u00f3spera entre dos o m\u00e1s personas. En esta acepci\u00f3n, shalo\u00ed\u2020m no pasa de ser palabrer\u00ed\u00ada: \u00abSaeta mort\u00ed\u00adfera es su lengua, enga\u00f1o habla; con su boca habla cada uno de paz a su pr\u00f3jimo, pero dentro de s\u00ed\u00ad le tiende emboscada\u00bb (Jer 9:8 lba); diplomacia: \u00abS\u00ed\u00adsara huy\u00f3 a pie a la tienda de Jael, mujer de Heber el queneo, porque hab\u00ed\u00ada paz entre Jab\u00ed\u00adn, rey de Hazor, y la casa de Heber el queneo\u00bb (Jdg 4:17 rva); o estrategia b\u00e9lica: \u00abSi te responde con paz y te abre sus puertas, toda la gente que se halla en ella te rendir\u00e1 tributo laboral, y ellos te servir\u00e1n\u00bb (Deu 20:11 rva). Isa\u00ed\u00adas profetiz\u00f3 acerca del \u00abPr\u00ed\u00adncipe de paz\u00bb (Isa 9:6), cuyo reino introducir\u00ed\u00ada un gobierno de \u00abpaz\u00bb (Isa 9:7). Ezequiel habl\u00f3 en cuanto al nuevo pacto de \u00abpaz\u00bb: \u00abHar\u00e9 con ellos un pacto de paz; ser\u00e1 un pacto eterno con ellos. Los multiplicar\u00e9 y pondr\u00e9 mi santuario entre ellos para siempre\u00bb (Eze 37:26 rva). El salmo 122 es uno de los grandes salmos de celebraci\u00f3n y oraci\u00f3n por la \u00abpaz de Jerusalem\u00bb:\u00bbPedid por la paz de Jerusalem\u00bb (Psa 122:6). En las bendiciones israelitas se comunicaba la paz de Dios a su pueblo: \u00ab\u00c2\u00a1Sea la paz sobre Israel!\u00bb (Psa 125:5 rva). En la Septuaginta se encuentran las siguientes traducciones: eirene (\u00abpaz; bienestar; salud\u00bb), eirenikos (\u00abapacible; pac\u00ed\u00adfico\u00bb); soteria (\u00abliberaci\u00f3n; preservaci\u00f3n; salvaci\u00f3n\u00bb) y hugiainein (\u00abestar en buena salud; sano\u00bb). Otro nombre hebreo relacionado es shelem, que se encuentra 87 veces y que significa \u00abofrenda de paz\u00bb: \u00abY envi\u00f3 j\u00f3venes de los hijos de Israel, que ofrecieron holocaustos y sacrificaron novillos como ofrendas [\u00absacrificios\u00bb rvr] de paz al Se\u00f1or\u00bb (Exo 24:5 lba). B. Verbos shalem (\u00c2\u00b5lev; , 7999), \u00abestar completo, sano\u00bb. El verbo, que aparece 103 veces, significa \u00abestar completo\u00bb en 1Ki 9:25 (lba): \u00abDespu\u00e9s que termin\u00f3 la casa\u00bb. Otro verbo, shalam, quiere decir \u00abhacer las paces\u00bb: \u00abCuando los caminos del hombre son agradables a Jehov\u00e1, aun a sus enemigos hace estar en paz con \u00e9l\u00bb (Pro 16:7). C. Adjetivo shalem (\u00c2\u00b5lev; , 8003), \u00abcompleto; perfecto\u00bb. Este vocablo se encuentra en Gen 15:16 con el significado de \u00abno del todo completo\u00bb: \u00abEn la cuarta generaci\u00f3n volver\u00e1n ac\u00e1, pues hasta ahora no ha llegado al colmo [\u00abaun no est\u00e1 cumplida\u00bb rv] la maldad de los amorreos\u00bb (rva). En Deu 25:15 el vocablo significa \u00abperfecto\u00bb.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p>(eir\u00e9n\u00e9)<\/p>\n<p>   En los Setenta y en el Nuevo Testamento se encuentra el saludo \u00abpaz a vosotros\u00bb, versi\u00f3n literal al griego de la expresi\u00f3n hebrea shal\u00f3m lechem.  Pablo le a\u00f1ade \u00abgracia\u00bb (charis),  sacada probablemente del saludo cl\u00e1sico chairein.  La f\u00f3rmula estereotipada t\u00ed\u00adpicamente cristiana, gracia y paz a vosotros de parte de Dios nuestro Padre y del Se\u00f1or Jesucristo,  abre la mayor parte de las grandes ep\u00ed\u00adstolas paulinas (Rom 1,7; 2 Cor 1,2; Gal 1,3; Flp 1,2; 1 Tes 1,1; Flm 3; y tambi\u00e9n Ef 1,2; Col 1,2; Tit 1,4). En las cartas a Timoteo se a\u00f1adir\u00e1: gracia, misericordia y paz.<\/p>\n<p>   Pues bien, el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada describe as\u00ed\u00ad el destino final de los justos: Est\u00e1n en las manos de Dios;&#8230; est\u00e1n en la paz  (Sab 3,13).<\/p>\n<p>   Para el Nuevo Testamento esta paz, como presencia y cercan\u00ed\u00ada de Dios, se nos da en Jesucristo. La expresi\u00f3n \u00abla paz de Dios\u00bb (Flp 4,7) se convierte la mayor parte de las veces en \u00abel Dios de la paz\u00bb (Rom 15,33; 16,20; 2 Cor 13,11; Flp 4,9). Expresa lo esencial del don de Dios a los hombres que se manifiesta en la comunidad como fruto del Esp\u00ed\u00adritu (Rom 8,6; Gal 5,22). Por eso va ligada a otras expresiones de la vida de la comunidad en el Esp\u00ed\u00adritu, concretamente el amor (Gal 5,22) y el gozo (Rom 14,17; 2 Cor 13,11; Gal 5,22), que le son pr\u00e1cticamente equivalentes. La expresi\u00f3n m\u00e1s fuerte aparece en Flp 4,6-7: en la confianza y en la entrega m\u00e1s total de s\u00ed\u00ad mismo a Dios, por la oraci\u00f3n y la acci\u00f3n de gracias, el cristiano recibe de Dios una paz que supera toda comprensi\u00f3n;  su coraz\u00f3n y sus pensamientos son guardados en Cristo Jes\u00fas, en la paz de Cristo,  dir\u00e1 la Carta a los Colosenses (3,15).<br \/>\n49<\/p>\n<p>   La Carta a los Efesios insistir\u00e1 en la paz como reconciliaci\u00f3n; es la obra de Cristo que reconcilia a los enemigos -el jud\u00ed\u00ado y el griego- y establece la paz en su carne sobre la cruz (Ef 2,14-17): \u00e9l mismo es nuestra paz.  \u00bfPuede decirse con mayor fuerza que la paz es la vida misma de Cristo dada a los hombres?<\/p>\n<p>R. D.<\/p>\n<p>AA. VV., Vocabulario de las ep\u00ed\u00adstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p>El hombre ans\u00ed\u00ada la paz desde lo m\u00e1s profundo de su ser. Pero a veces ignora la naturaleza del bien que tan ansiosamente anhela, y los caminos que sigue para alcanzarlo no son siempre los caminos de Dios. Por eso debe aprender de la historia sagrada en qu\u00e9 consiste la b\u00fasqueda de la verdadera paz y o\u00ed\u00adr proclamar por Dios en Jesucristo el don de esta verdadera paz.<\/p>\n<p>I. LA PAZ, FELICIDAD PERFECTA. Para apreciar en su pleno valor la realidad designada por la palabra hay que percibir el sabor de la tierra latente en la expresi\u00f3n sem\u00ed\u00adtica aun en su concepci\u00f3n m\u00e1s espiritual, y en la Biblia hasta el \u00faltimo libro del NT.<\/p>\n<p>1. Paz y bienestar. La palabra hebrea shal\u00f3m deriva de una ra\u00ed\u00adz que, seg\u00fan sus empleos, designa el hecho de hallarse intacto, completo (Job 9,4), por ejemplo, acabar una casa (1Re 9,25), o el acto de restablecer las cosas en su pr\u00ed\u00adstino estado, en su integridad, por ejemplo, \u00abapaciguar\u00bb a un acreedor (Ex 21,34), cumplir un voto (Sal 50,14). Por tanto la paz b\u00ed\u00adblica no es s\u00f3lo el \u00abpacto\u00bb que permite una vida tranquila, ni el \u00abtiempo de paz\u00bb por oposici\u00f3n al \u00abtiempo de *guerra\u00bb (Ecl 3,8; Ap 6,4); designa el bienestar de la existencia cotidiana, el estado del hombre que vive en armon\u00ed\u00ada con la naturaleza, consigo mismo, con Dios; concretamente, es *bendici\u00f3n, *reposo, *gloria, *riqueza, *salvaci\u00f3n, *vida.<\/p>\n<p>2. Paz y felicidad. \u00abTener buena salud\u00bb y \u00abestar en paz\u00bb son dos expresiones paralelas (Sal 38,4); para preguntar c\u00f3mo est\u00e1 uno, si se halla bien, se dice: \u00ab\u00bfEst\u00e1 en paz?\u00bb (2Sa 18,32; G\u00e9n 43,27); Abraham, que muri\u00f3 en una vejez dichosa y saciado de d\u00ed\u00adas (G\u00e9n 25,8), parti\u00f3 en paz (G\u00e9n 15,15; cf. Lc 2,29). En sentido m\u00e1s lato la paz es la seguridad. Gede\u00f3n no debe ya *temer la muerte ante la aparici\u00f3n celestial (Jue 6,23; cf. Dan 10,19); Israel no tiene ya que temer a enemigos gracias a Josu\u00e9, el vencedor (Jos 21,44; 23,1), a David (2Sa 7,1), a Salom\u00f3n (lRe 5, 4; IPar 22,9; Eclo 47,13). Finalmente, la paz es concordia en una vida fraterna: mi familiar, mi amigo, es \u00abel hombre de mi paz\u00bb (Sal 41,10; Jer 20,10); es confianza mutua, con frecuencia sancionada por una *alianza (N\u00fam 25,12; Eclo 45,24) o por un tratado de buena vecindad (Jos 9,15; Jue 4,17; lRe 5,26; Lc 14,32; Act 12,20).<\/p>\n<p>3. Paz y \u00absalud\u00bb. Todos estos bienes, materiales y espirituales, est\u00e1n comprendidos en el saludo, en el deseo de paz (el salamalec de los \u00e1rabes). con el que en el AT y en el NT se saluda, se dice \u00abbuenos d\u00ed\u00adas\u00bb o \u00abadi\u00f3s)) ya en la conversaci\u00f3n (G\u00e9n 26,29; 2Sa 18,29), ya por carta (p.c. Dan 3, 98; Flm 3). Ahora bien, si se debe desear la paz o informarse sobre las disposiciones pac\u00ed\u00adficas del visitante (2Re 9,18), es que la paz es un estado que se ha de conquistar o defender; es *victoria sobre alg\u00fan enemigo. Gede\u00f3n o Ajab esperan regresar en paz, es decir, vencedores de la guerra (Jue 8,9; lRe 22,27s); asimismo se desea el \u00e9xito de una exploraci\u00f3n (Jue 18,5s), el triunfo sobre la esterilidad de Ana (1Sa 1,17), la *curaci\u00f3n de las heridas (Jer 6.14; Is 57,18s); finalmente, se ofrecen \u00ab*sacrificios pac\u00ed\u00adficos\u00bb (salutaris hostia), que significan la comuni\u00f3n entre Dios y el hombre (Lev 3,1).<\/p>\n<p>4. Paz y justicia. La paz, en fin, es lo que est\u00e1 bien por oposici\u00f3n a lo que est\u00e1 mal (Prov 12,20; Sal 28,3; cf. Sal 34,15). \u00abNo hay paz para los malvados\u00bb (Is 48,22); por el contrario, \u00abved al hombre justo: hay una posteridad para el hombre de paz\u00bb (Sal 37,37); \u00ablos *humildes poseer\u00e1n la tierra y *gustar\u00e1n las delicias de una paz insondable\u00bb (Sal 37,11; cf. Prov 3,2). La paz es la suma de los bienes otorgados a la *justicia: tener una tierra fecunda, comer hasta saciarse, vivir en seguridad, dormir sin temores, triunfar de los enemigos, multiplicarse, y todo esto en definitiva porque Dios est\u00e1 con nosotros (Lev 26,1-13). La paz, pues, lejos de ser solamente una ausencia de guerra, es plenitud de dicha.<\/p>\n<p>II. LA PAZ, DON DE Dios. Si la paz es fruto y signo de la *justicia, \u00bfc\u00f3mo, pues, est\u00e1n en paz los *imp\u00ed\u00ados (Sal 73,3)? La respuesta a esta pregunta acuciante se dar\u00e1 a lo largo de la historia sagrada : la paz, concebida en primer lugar como felicidad terrenal, aparece como un bien cada vez m\u00e1s espiritual por raz\u00f3n de su fuente celestial.<\/p>\n<p>1. El Dios de paz. Ya en los comienzos de la historia b\u00ed\u00adblica se ve a Gede\u00f3n construir un altar a \u00abYahveh \u00ed\u2018alom\u00bb (Jue 6,24). Dios, que domina en el cielo puede, en efecto, crear la paz (Is 45,7). De \u00e9l se espera, pues, este bien. \u00abYahveh, es grande, que quiere la paz de su servidor\u00bb (Sal 35,27): bendice a Israel (N\u00fam 6,26), su pueblo (Sal 29,11), la casa de David (IRe 2,33), el sacerdocio (Mal 2,5). En consecuencia, quien *conf\u00ed\u00ada en \u00e9l puede dormirse en paz (Sal 4,9; cf. Is 26,3). \u00ab\u00c2\u00a1Haced votos por la paz de Jerusal\u00e9n! Vivan en seguridad los que te aman\u00bb (Sal 122, 6; cf. Sal 125,5; 128,6).<\/p>\n<p>2. Da pacem, Domine! Este don divino lo obtiene el hombre por la oraci\u00f3n confiada, pero tambi\u00e9n por una \u00abactividad de justicia\u00bb, pues Dios quiere que coopere a su establecimiento en la tierra, cooperaci\u00f3n que se muestra ambigua a causa del *pecado sie4 hpre presente. La historia del tiempo de los jueces es la de Dios que suscita *libertadores encargados de restablecer esa paz que Israel ha perdido por sus faltas. David piensa haber realizado su cometido una vez que ha liberado al pa\u00ed\u00ads de sus enemigos (2Sa 7,1). El rey ideal,se llama Salom\u00f3n, rey pac\u00ed\u00adfico (1Par 22,9), bajo cuyo reinado se unen fraternamente los dos *pueblos del norte y del sur (lRe 5).<\/p>\n<p>3. La lucha por la paz.<\/p>\n<p>a) El combate prof\u00e9tico. Ahora bien, este ideal se corrompe pronto, y los reyes tratan de procurarse la paz, no como fruto de la justicia divina, sino con *alianzas pol\u00ed\u00adticas, con frecuencia imp\u00ed\u00adas. Conducta ilusoria, que parece autorizada por la palabra de apariencia prof\u00e9tica de ciertos hombres, menos sol\u00ed\u00adcitos de escuchar a Dios que \u00abde tener algo que meterse en la boca\u00bb (Miq 3,5): en pleno estado de pecado osan proclamar una paz durable (Jer 14,13). Hacia el a\u00f1o 850 Miqueas, hijo de Yimla, se alza para disputar a estos falsos profetas la palabra y la realidad de la paz (lRe 22,13-28). La lucha se hace muyviva con ocasi\u00f3n del sitio de Jerusal\u00e9n (cf. Jer 23,9-40). El don de la paz requiere la supresi\u00f3n del pecado y por tanto un *castigo previo. Jerem\u00ed\u00adas acusa: \u00abCuran superficialmente la llaga de mi pueblo diciendo: \u00c2\u00a1Paz! \u00c2\u00a1Paz! Y sin embargo, no hay paz\u00bb Jer 6,14). Ezequiel clama: \u00c2\u00a1Basta de revoques! La pared tiene que caer (Ez 13,15s). Pero una vez que \u00e9sta se ha derrumbado, los que profetizaban desgracias, seguros ya de que no hay ilusi\u00f3n posible, proclaman de nuevo la paz. A los exilados anuncia Dios: \u00abYo, s\u00ed\u00ad, s\u00e9 el designio que tengo sobre vosotros, designio de paz y no de desgracia : daros porvenir y esperanza\u00bb (Jer 29,11; cf. 33,9). Se concluir\u00e1 una alianza de paz, que suprima las bestias feroces, garantice seguridad, bendici\u00f3n (Ez 34,25-30), pues, dice Dios, \u00abyo estar\u00e9 con ellos\u00bb (Ez 37,26).<\/p>\n<p>b) La paz escatol\u00f3gica. Esta controversia sobre la paz est\u00e1 latente en el conjunto del mensaje prof\u00e9tico. La verdadera paz se despeja de sus limitaciones terrenales y de sus falsificaciones pecadoras, convirti\u00e9ndose en un elemento esencial de la predicaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Los or\u00e1culos amenazadores de los profetas terminan ordinariamente con un anuncio de restauraci\u00f3n copiosa (Os 2,20&#8230;; Am 9,13&#8230;; etc.). Isa\u00ed\u00adas sue\u00f1a con el \u00abpr\u00ed\u00adncipe de la paz\u00bb (Is 9,5; cf. Zac 9,9s), que dar\u00e1 una \u00abpaz sin fin\u00bb (Is 9,6), abrir\u00e1 un nuevo *para\u00ed\u00adso, pues \u00ab\u00e9l ser\u00e1 la paz\u00bb (Miq 5,4). La naturaleza est\u00e1 sometida al hombre, los dos reinos separados se *reconciliar\u00e1n, las *naciones vivir\u00e1n en paz (Is 2,2&#8230;; 11,1&#8230;; 32,15-20; cf. 65,25), \u00abel justo florecer\u00e1\u00bb (Sal 72,7). Este *evangelio de la paz (Nah 2,1), la liberaci\u00f3n de Babilonia (Is 52,7; 55. 12), es realizado por el *siervo doliente (53,5), que con su sacrificio anuncia cu\u00e1l ser\u00e1 el precio de la paz. As\u00ed\u00ad pues, \u00bb \u00c2\u00a1 paz al que est\u00e1 lejos y al que est\u00e1 cerca! Las heridas ser\u00e1ncuradas\u00bb (57,19). Los gobernantes del pueblo ser\u00e1n paz y justicia (60,17): \u00abVoy a derramar sobre ella la paz como r\u00ed\u00ado, y la gloria de las *naciones como torrente desbordado\u00bb (66, 12; cf. 48,18; Zac 8,12).<\/p>\n<p>c) Finalmente, la reflexi\u00f3n sapiencial aborda la cuesti\u00f3n de la verdadera paz. La fe afirma,: \u00abGran paz para los que aman tu ley; nada es para ellos esc\u00e1ndalo\u00bb (Sal 119,165); pero los acontecimientos parecen contradecirla (Sal 73,3) suscitando el problema de la *retribuci\u00f3n. Este s\u00f3lo quedar\u00e1 plenamente resuelto (Eclo 44,14) con la creencia en la vida futura perfecta y personal: \u00abLas almas de los justos est\u00e1n en la mano de Dios&#8230; A los ojos de los insensatos parecen muertos&#8230; pero est\u00e1n en paz\u00bb (Sab 3,1ss), es decir, en la plenitud de los bienes, en la *bienaventuranza.<\/p>\n<p>III. LA PAZ DE CRISTO. La esperanza de los profetas y de los sabios se hace realidad concedida en Jesucristo, pues el pecado es vencido en \u00e9l y por \u00e9l; pero en tanto que no muera el pecado en todo hombre, en tanto que no venga el Se\u00f1or el \u00fal timo *d\u00ed\u00ada, la paz sigue siendo un bien venidero; el mensaje prof\u00e9tico conserva, pues, su valor: \u00abel fruto de la justicia se *siembra en la paz por los que practican la paz\u00bb (Sant 3,18; cf. Is 32,17). Tal es el mensaje que proclama el NT, de Lucas a Juan, pasando por Pablo.<\/p>\n<p>1. El evangelista Lucas quiere en forma especial trazar el retrato del rey pac\u00ed\u00adfico. A su nacimiento anunciaron los \u00e1ngeles la paz a los hombres, a los que Dios ama (Lc 2,14); este mensaje, repetido por los disc\u00ed\u00adpulos gozosos que escoltan al *rey a su entrada en su ciudad (19,38), no quiere acogerlo *Jerusal\u00e9n (19,42). En la boca del rey pac\u00ed\u00adfico los votos de paz terrena se convierten en un anuncio de salvaci\u00f3n: como buen jud\u00ed\u00ado, dice Jes\u00fas: \u00ab\u00c2\u00a1Vete en paz!\u00bb, pero con esta palabra devuelve la salud a la hemorro\u00ed\u00adsa (8,48 p), perdona los pecados a la pecadora arrepentida (7,50), marcando as\u00ed\u00ad su *victoria sobre el poder de la *enfermedad y del *pecado. Como \u00e9l, los disc\u00ed\u00adpulos ofrecen a las ciudades, junto con su saludo de paz, la salvaci\u00f3n en Jes\u00fas (10,5-9). Pero esta salvaci\u00f3n viene a trastornar la paz de este *mundo: \u00ab\u00bfPens\u00e1is que he venido a traer la paz a la tierra? No, sino la divisi\u00f3n\u00bb (12.51). De este modo Jes\u00fas no se contenta con proferir las mismas amenazas que los profetas contra toda seguridad enga\u00f1osa (17,26-36; cf. ITes 5,3), sin,&#8217; que separa los miembros de una misma familia. Seg\u00fan el decir del poeta cristiano, no vino a destruir la guerra, sino a sobrea\u00f1adir la paz, la paz de pascua que sigue a la victoria definitiva (Lc 24,36). As\u00ed\u00ad pues, los disc\u00ed\u00adpulos irradiar\u00e1n hasta los confines del mundo la pax israelitica (cf. Act 7,26; 9,31: 15,23), que en el plano religioso es como una transfiguraci\u00f3n de la pax romana (cf. 24,2), pues Dios anunci\u00f3 la paz por Jesucristo mostr\u00e1ndose \u00abel Se\u00f1or de todos\u00bb (10,36).<\/p>\n<p>2. Pablo, uniendo ordinariamente en los saludos de sus cartas la *gracia a la paz, afirma as\u00ed\u00ad su origen y su estabilidad. Manifiesta sobre todo el nexo que tiene con la *redenci\u00f3n. Cristo, que es \u00abnuestra paz\u00bb, hizo la paz, *reconcili\u00f3 a los dos pueblos uni\u00e9ndolos en un solo *cuerpo (Ef 2,14-22), \u00abreconcili\u00f3 a todos los seres consigo, tanto a los de la tierra como a los del cielo, haciendo la paz por la *sangre de su *cruz\u00bb (Col 1, 20). As\u00ed\u00ad pues, como \u00abestamos reunidos en un mismo cuerpo\u00bb, :la paz de Cristo reina en nuestros corazones\u00bb (Col 3,15), gracias al *Esp\u00ed\u00adritu que crea en nosotros un v\u00ed\u00adnculo s\u00f3lido (Ef 4,3). Todo creyente, *justificado, est\u00e1 en paz por Jesucristo con Dios (Rom 5,1), el Dios de amor y de paz (2Cor 13,11), que lo santifica \u00aba fondo\u00bb (1Tes 5,23). La paz, como la *caridad y el *gozo, es *fruto del Esp\u00ed\u00adritu (G\u00e1l 5,22; Rom 14,17), es la *vida eterna anticipada ac\u00e1 abajo (Rom 8,6), rebasa toda inteligencia (Flp 4,7), subsiste en la tribulaci\u00f3n (Rom 5,1-5), irradia en nuestras relaciones con los hombres (ICor 7,15; Rom 12,18; 2Tim 2,22), hasta el *d\u00ed\u00ada en que el Dios de paz que resucit\u00f3 a Jes\u00fas (Heb 13,20), habiendo destruido a Sat\u00e1n (Rom 16,20), restablezca todas las cosas en su integridad original.<\/p>\n<p>3. Juan explicita todav\u00ed\u00ada m\u00e1s la revelaci\u00f3n. Para \u00e9l, como para Pablo, es la paz fruto del *sacrificio de Jes\u00fas (Jn 16,33); como en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, no tiene nada que ver con la paz de este mundo.<\/p>\n<p>Como el AT, que ve\u00ed\u00ada en la *presencia de Dios entre su pueblo el bien supremo de la paz (p.e. Lev 26, 12; Ez 37,26), muestra Juan en la presencia de Jes\u00fas la fuente y la realidad de la paz, lo cual es uno de los aspectos caracter\u00ed\u00adsticos de su perspectiva. Cuando la tristeza invade a los disc\u00ed\u00adpulos que van a ser separados de su Maestro, Jes\u00fas los tranquiliza: \u00abLa paz os dejo, mi paz os doy\u00bb (Jn 14,27); esta paz no est\u00e1 ya ligada a su presencia corporal, sino a su *victoria sobre el *mundo; por eso Jes\u00fas, victorioso de la muerte, da con su paz el Esp\u00ed\u00adritu Santo y el poder sobre el pecado (20, 19-23).<\/p>\n<p>4. Beata pacis visio. El cristiano, firme en la esperanza que le lleva a contemplar la *Jerusal\u00e9n celestial (Ap 21,2), tiende a realizar la *bienaventuranza: \u00abBienaventurados los pac\u00ed\u00adficos\u00bb (Mt 5,9), pues esto es vivir como Dios, ser *hijos de Dios en el Hijo \u00fanico, Jes\u00fas. Tiende por tanto con todas sus fuerzas a establecer ac\u00e1 en la tierra la concordia y la tranquilidad. Ahora bien, esta pol\u00ed\u00adtica cristiana de la paz terrenal se muestra tanto m\u00e1s eficaz cuanto que es sin ilusi\u00f3n; tres principios gu\u00ed\u00adan su infatigable prosecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>S\u00f3lo el reconocimiento universal del *se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo por todo el universo en el \u00faltimo advenimiento establecer\u00e1 la paz definitiva y universal. S\u00f3lo la Iglesia, que rebasa las distinciones de raza, de clase y de sexo (G\u00e1l 3,28; Col 3,11), es en la tierra el lugar, el signo y la fuente de la paz entre los pueblos, puesto que ella es el cuerpo de Cristo y la dispensadora del Esp\u00ed\u00adritu. Finalmente, s\u00f3lo la justicia delante de Dios y entre los hombres es el fundamento de la paz; puesto que ella es la que suprime el pecado, origen de toda divisi\u00f3n. El cristiano sostendr\u00e1 su esfuerzo pac\u00ed\u00adfico oyendo a Dios, \u00fanico que da la paz, hablar a trav\u00e9s del salmo, en que est\u00e1n reunidos los atributos del Dios de la historia: \u00abLo que dice Dios es la paz para su pueblo&#8230; Fidelidad brota de la tierra y justicia mira desde lo alto de los cielos. Yahveh mismo dar\u00e1 la dicha, y la tierra su fruto. Justicia marchar\u00e1 ante su faz, y paz en la huella de sus pasos\u00bb (Sal 85,9-14).<\/p>\n<p>-> Bienaventuranza &#8211; Bendici\u00f3n &#8211; Guerra &#8211; Justicia &#8211; Reconciliaci\u00f3n &#8211; Reposo &#8211; Salvaci\u00f3n &#8211; Unidad &#8211; Victoria.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La idea b\u00e1sica y primaria de la palabra b\u00edblica \u00abpaz\u00bb (AT <em>\u0161\u0101l\u00f4m<\/em>; NT <em>eir\u0113n\u0113<\/em>) es la de un estado completo, \u00edntegro, total. Es un saludo b\u00edblico favorito (Gn. 29:6; Lc. 24:36), y se encuentra al comienzo o final de las ep\u00edstolas del NT, excepto Santiago y 1 Juan. Hasta hoy es una palabra de uso com\u00fan entre los semitas. Tambi\u00e9n se usa para despedirse (1 S. 1:17). Significa fin de la guerra (Jos. 9:15). Tambi\u00e9n se encuentra la idea de amistad entre compa\u00f1eros (Gn. 26:29; Sal. 28:3), as\u00ed como la amistad con Dios a trav\u00e9s de un pacto (Nm. 25:12; Is. 54:10). En el concepto se incluye tambi\u00e9n la idea de contentamiento o cualquier cosa que produzca seguridad, bienestar y felicidad (Is. 32:17, 18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La paz tiene que ver con la salud, prosperidad, bienestar, seguridad, as\u00ed como la ausencia de guerra (Ec. 3:8; Is. 45:7). El profeta Isa\u00edas se\u00f1al\u00f3 una y otra vez que no hab\u00eda paz para el imp\u00edo (Is. 48:22; 57:21), aunque los malignos trataran de animarse unos a otros con una falsa paz (Jer. 6:14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La paz es una condici\u00f3n de la libertad ante la opresi\u00f3n interna o externa. Est\u00e1 incluida la idea de una seguridad ante los enemigos (Is. 26:12), como de tranquilidad de coraz\u00f3n para aquellos que conf\u00edan en Dios (Job 22:21; Is. 26:3). Tanto agrada la paz al Se\u00f1or que los justos son exhortados a buscarla diligentemente (Sal. 34:14; Zac. 8:16, 19). \u00c9sta debe ser tambi\u00e9n una caracter\u00edstica del creyente del NT (Mr. 9:50 y 2 Co. 13:11). La paz es un valioso don de Dios, y la bendici\u00f3n prometida y m\u00e1xima de los tiempos mesi\u00e1nicos (Is. 2:4; 9:6, 7; 11:6; Mi. 4:1\u20134; 5:5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abConservar la paz\u00bb significa simplemente estar silencioso (Lc. 14:4, la mayor\u00eda de las versiones de la Biblia traducen la expresi\u00f3n por \u00abestar silencioso\u00bb. (La versi\u00f3n King James en ingl\u00e9s es una de las pocas que mantienen la arcaica expresi\u00f3n). Las palabras en el AT (<em>\u1e25\u0101ra\u0161<\/em> como uno), y en el NT (<em>si\u014dpa\u014d<\/em> entre otros) no tienen nada en com\u00fan con las palabras que acabamos de considerar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el NT, la palabra tiene referencia a la paz que es el don de Cristo (Jn. 14:27; 16:33; Ro. 5:1; Fil. 4:7). La palabra se usa muchas veces para expresar las verdades de la misi\u00f3n, car\u00e1cter y evangelio de Cristo. El prop\u00f3sito de la venida de Cristo al mundo fue traer la paz espiritual con Dios (Lc. 1:79; 2:14; Mr. 5:34; 9:50; Lc. 24:36). Existe un sentido en el cual \u00e9l no vino para traer paz sino espada (Mt. 10:34). Esto tiene relaci\u00f3n con la lucha contra toda forma de pecado. La vida de Cristo descrita en los evangelios es de calma majestuosa y de serenidad (Mt. 11:28; Jn. 14:27). La esencia del evangelio puede expresarse en el t\u00e9rmino \u00abpaz\u00bb (Hch. 10:36; Ef. 6:15), incluyendo la paz de la reconciliaci\u00f3n con Dios (Ro. 5:1; <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">Crem<\/a>, p. 245), y la paz de la comuni\u00f3n con Dios (G\u00e1. 5:22 y Fil. 4:7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las innumerables bendiciones del cristiano se fundan en el concepto de la paz. El evangelio es el evangelio de la paz (Ef. 6:15). Cristo es nuestra paz (Ef. 2:14, 15); Dios el Padre es el Dios de paz (1 Ts. 5:23). El privilegio inalienable de todo cristiano es la paz de Dios (Fil. 4:9) a ra\u00edz de su legado de paz obtenido por Cristo en su muerte (Jn. 14:27; 16:33). Estas bendiciones no son beneficios que miran hacia la gloria eterna \u00fanicamente, sino una posesi\u00f3n presente (Ro. 8:6; Col. 3:15). As\u00ed, la paz es \u00abuna concepci\u00f3n distintivamente peculiar del cristianismo, el estado tranquilo del alma, asegurada de su salvaci\u00f3n a trav\u00e9s de Cristo, y de este modo no temiendo nada de Dios y content\u00e1ndose con su suerte terrena cualquiera que \u00e9sta sea\u00bb (Thayer, <em>sub voce<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Crem, pp. 244s.; <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">HDB<\/a><\/em>, III, pp. 732s.; <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">HDCG<\/a><\/em>, II, p. 330s.; <em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">ISBE<\/a><\/em>, IV, pp. 2293; <em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">SBD<\/a><\/em>, p. 651; Thayer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Charles L. Feiberg<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">Crem <\/a>Cremer\u2019s <em>Biblico-Theological Lexicon of NT Greek<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>HDB <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>HDCG <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of Christ and the Gospels<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><em>ISBE <\/em><\/a><em>International Standard Bible Encyclopaedia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><em>SBD <\/em><\/a><em>Standard Bible Dictionary<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (459). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>B\u00e1sicamente el t\u00e9rmino veterotestamentario para paz, <\/span><span style=' '>\u0161&#257;l\u00f4m<\/span><span lang=ES style=' '>, significa \u201ccompleto\u201d, \u201csolidez\u201d, \u201cbienestar\u201d. (V\u00e9ase <etiqueta id=\"#_ftn356\" name=\"_ftnref356\" title=\"\"><i>BDB<\/i><\/etiqueta>.) Se lo utiliza cuando se pide o se ora por el bienestar de otro (Gn. 43.27; Ex. 4.18; Jue. 19.20), cuando uno se encuentra en armon\u00eda o concordia con otro (Jos. 9.15; 1 R. 5.12), cuando se busca el bien de una ciudad o pa\u00eds (Sal. 122.6; Jer. 29.7). Puede significar prosperidad material (Sal. 73.3), o seguridad f\u00edsica (Sal. 4.8). Pero tambi\u00e9n puede significar bienestar espiritual. Es la paz que se relaciona con la justicia y la verdad, pero no con la maldad (Sal. 85.10; Is. 48.18, 22; 57.19\u201321).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A causa del caos en que se encuentra el mundo por el pecado del hombre, y debido a que la paz viene solamente como don de Dios, la esperanza mesi\u00e1nica se refer\u00eda a una era de paz (Is. 2.2\u20134; 11.1\u20139; Hag. 2.7\u20139), o a la llegada del Pr\u00edncipe de paz (Is. 9.6s; cf. Jer. 33.15s; Ez. 34.23ss; Mi. 5.5; Zac. 9.9s). El NT muestra el cumplimiento de esta esperanza. En Cristo ha llegado la paz (Lc. 1.79; 2.14, 29s). Por \u00e9l nos es dada (Mr. 5.34; Lc. 7.50; Jn. 20.19, 21, 26), y sus disc\u00edpulos son los mensajeros de ella (Lc. 10.5s; Hch. 10.36).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el gr. cl\u00e1sico <\/span><span style=' '>eir&#275;n&#275;<\/span><span lang=ES style=''> ten\u00eda una fuerza principalmente negativa; pero a trav\u00e9s de la <etiqueta id=\"#_ftn357\" name=\"_ftnref357\" title=\"\"><span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span><\/etiqueta>, en el NT tiene el contenido pleno del <\/span><span style=' '>\u0161&#257;l\u00f4m<\/span><span lang=ES style=' '> veterotestamentario, y casi siempre tiene connotaci\u00f3n espiritual. La amplitud de su significado resulta especialmente aparente por su relaci\u00f3n con palabras claves tales como gracia (Ro. 1.7, etc.), vida (Ro. 8.6), justicia (Ro. 14.17), y por su uso en bendiciones como 1 Ts. 5.23 y He. 13.20s (cf. 2 P. 3.14).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Para el pecador primero debe haber paz con Dios, y la eliminaci\u00f3n de la enemistad producida por el pecado, por medio del sacrificio de Cristo (Ro. 5.1; Col. 1.20). Entonces puede nacer la paz interior (Fil. 4.7), sin que puedan sofocarla las luchas del mundo (Jn. 14.27; 16.33). La paz entre los hombres es parte del prop\u00f3sito por el cual muri\u00f3 Cristo (Ef. 2), y parte, tambi\u00e9n, de la obra del Esp\u00edritu (G\u00e1. 5.22); pero tambi\u00e9n debe promoverla activamente el hombre (Ef. 4.3; He. 12.14), no simplemente como eliminaci\u00f3n de la discordia, sino como motor de la armon\u00eda y el verdadero funcionamiento del cuerpo de Cristo (Ro. 14.19; 1 Co. 14.33).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> H. Beck, \u201cPaz\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn358\" name=\"_ftnref358\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). III, pp. 308\u2013314; G. Gerleman, \u201cTener suficiente\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn359\" name=\"_ftnref359\" title=\"\"><i>\u00b0DTMAT<\/i><\/etiqueta>, t(t). II, cols. 1154\u20131173; C. L. Feiberg, \u201cPaz\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn360\" name=\"_ftnref360\" title=\"\"><i>\u00b0DT<\/i><\/etiqueta>, 1985, pp. 400\u2013401; H. Gross, \u201cPaz, <etiqueta id=\"#_ftn361\" name=\"_ftnref361\" title=\"\"><i>\u00b0DTB<\/i><\/etiqueta>, 1967, cols. 778\u2013783; W. Eichrodt, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, t(t). I, pp. 438\u2013441; K. H. Schelkle, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1975, t(t). III, pp. 214\u2013221.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>W. Foerster, G. von Rad, <etiqueta id=\"#_ftn362\" name=\"_ftnref362\" title=\"\"><i>TDNT<\/i><\/etiqueta> 2, pp. 400\u2013420; D. Gillett, <etiqueta id=\"#_ftn363\" name=\"_ftnref363\" title=\"\"><i>Them<\/i><\/etiqueta> 1, 1976, pp. 80ss; H. Beck, C. Brown, <etiqueta id=\"#_ftn364\" name=\"_ftnref364\" title=\"\"><i>NIDNTT <\/i><\/etiqueta>2, pp. 776\u2013783.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn365\" name=\"_ftnref365\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>F.F<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>.<\/span><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Descanso, Reposo, Sacrificio Lev 3:1 si su ofrenda fuere sacrificio de p, si Lev 7:11 esta es la ley del sacrificio de p que se Lev 26:6 yo dar\u00e9 p en la tierra, y dormir\u00e9is, y no Num 6:26 Jehov\u00e1 alce .. su rostro, y ponga en ti p Deu 20:10 cuando te acerques &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/paz\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPAZ\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5316","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5316","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5316"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5316\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5316"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5316"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5316"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}