{"id":5324,"date":"2016-02-05T01:20:28","date_gmt":"2016-02-05T06:20:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pentecostes\/"},"modified":"2016-02-05T01:20:28","modified_gmt":"2016-02-05T06:20:28","slug":"pentecostes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pentecostes\/","title":{"rendered":"PENTECOSTES"},"content":{"rendered":"<p>Act 2:1 cuando lleg\u00f3 el d\u00eda de P, estaban todos<br \/>\nAct 20:16 se apresuraba por estar el d\u00eda de P, si<br \/>\n1Co 16:8 pero estar\u00e9 en Efeso hasta P<\/p>\n<hr>\n<p>griego pent\u00eakost\u00ea quincuag\u00e9simo. En el juda\u00ed\u00adsmo, es la segunda de las tres grandes fiestas anuales. Es llamada Fiesta de las Semanas, Ex 34, 22; Dt 16, 10-16; 2 Cr 8, 13, porque se celebraba cincuenta d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de la Pascua, es decir, siete semanas despu\u00e9s; llamada tambi\u00e9n Fiesta de la Recolecci\u00f3n, Ex 23, 16, porque ten\u00ed\u00ada lugar al final de la cosecha; o Fiesta de las Primicias, Nm 28, 26, pues en esta fecha se ofrec\u00ed\u00adan los primeros panes del nuevo trigo, Lv 23, 10.<\/p>\n<p>En las iglesias cristianas se celebra en ella la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo y la  fundaci\u00f3n de la Iglesia; coincidi\u00f3 la fiesta de Pentecost\u00e9s, con el d\u00ed\u00ada en que estaban todos los ap\u00f3stoles reunidos. De repente se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Esp\u00ed\u00adritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu les conced\u00ed\u00ada expresarse, Hch 2, 1 ss.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>La palabra deriva de la expresi\u00f3n gr. el quincuag\u00e9simo d\u00ed\u00ada. Era la fiesta jud\u00ed\u00ada de las semanas o de las primicias (Exo 34:22; Deu 16:9-11; Num 28:26), que tambi\u00e9n se llamaba la fiesta de la siega (Exo 23:16) o d\u00ed\u00ada de las primicias, que ca\u00ed\u00ada en el d\u00ed\u00ada n\u00famero 50 despu\u00e9s de la fiesta de la Pascua.<\/p>\n<p>Lev\u00ed\u00adtico 23 se\u00f1ala la naturaleza sagrada de la festividad y detalla los sacrificios que deb\u00ed\u00adan ofrecerse. Los sucesos ocurridos en Hechos 2 transformaron la festividad jud\u00ed\u00ada en una cristiana. Algunos ven una conexi\u00f3n simb\u00f3lica entre esta antigua celebraci\u00f3n y las primicias o primeros frutos de la dispensaci\u00f3n cristiana. El \u2020\u0153Domingo Blanco\u2020\u009d es el quincuag\u00e9simo d\u00ed\u00ada a partir del domingo de Pascua. El nombre proviene de las ropas blancas que como costumbre vest\u00ed\u00adan los que eran bautizados durante esta fiesta.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(d\u00ed\u00ada 50).<\/p>\n<p> 1- La Fiesta Jud\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s se celebraba a los 50 d\u00ed\u00adas de la Pascua, Ver \u00abFiestas\u00bb.<\/p>\n<p> 2- El Pentecost\u00e9s Cristiano ocurri\u00f3 y se celebra a los 50 d\u00ed\u00adas de la Pascua Cristiana, de la Resurrecci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p> Lo describen Hechos 2: El Esp\u00ed\u00adritu Santo descendi\u00f3 sobre los cristianos, despu\u00e9s de haber estado en oraci\u00f3n por nueve d\u00ed\u00adas como les hab\u00ed\u00ada instruido Jes\u00fas en Hec 1:5-8.<\/p>\n<p> Lo que les ocurri\u00f3 es que recibieron el \u00abpoder\u00bb del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que les hab\u00ed\u00ada ofrecido Jes\u00fas en Hec 1:8, para ser \u00abtestigos de Jes\u00fas\u00bb. Tuvieron una alegr\u00ed\u00ada tal, que los que los ve\u00ed\u00adan pensaban que estaban \u00abborrachos\u00bb: (Hch.2.<\/p>\n<p> 13,15), y recibieron el don de lenguas, extranas, \u00abseg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu les otorgaba expresarse\u00bb: (Hec 2:4).<\/p>\n<p> Este \u00abPentecost\u00e9s\u00bb es de una gran importancia, porque aqu\u00ed\u00ad naci\u00f3 oficialmente la Iglesia, ante testigos de tantas lenguas y naciones representadas por los asistentes: (Hec 2:9-11). La Iglesia, que naci\u00f3 en el Calvario, entre sangre y dolor, como todo parto, se manifest\u00f3 al mundo en Pentecost\u00e9s, cuando los Ap\u00f3stoles que ya no ten\u00ed\u00adan a Jes\u00fas con ellos, se dieron cuenta que ahora to ten\u00ed\u00adan \u00abdentro de ellos\u00bb, por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, tal como les hab\u00ed\u00ada prometido el Senor: (Jua 14:16-18, Jua 16:7-15).<\/p>\n<p> 7 Episodios de Pentecost\u00e9s describe el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p> 1- El Primero, le ocurri\u00f3 a la Virgen, que engendr\u00f3 a Jes\u00fas, por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, \u00c2\u00a1y \u00e9sta es la esencia de cada Pentecost\u00e9s!. La Virgen hizo despu\u00e9s dos cosas: (Lc.l, Mt.l).<\/p>\n<p> &#8211; Se fue a \u00abservir\u00bb, a ayudar a su prima Isabel, que era anciana y estaba embarazada de seis meses: (Luc 1:39).<\/p>\n<p> &#8211; Lo segundo, es que cant\u00f3 las glorias de Dios, en uno de los cantos m\u00e1s bellos de la Biblia, en el \u00abMagnificat\u00bb de Luc 1:46-56.<\/p>\n<p> 2- El segundo episodio de Pentecost\u00e9s le ocurri\u00f3 a Isabel y Juan, en Luc 1:40-45 : Cuando Isabel vio a Mar\u00ed\u00ada, se llen\u00f3 del Esp\u00ed\u00adritu Santo, canto la alabanza m\u00e1s entranable a Jes\u00fas, bendiciendo a su madre, la m\u00e1s bendita: De todas las mujeres, y Juan salt\u00f3 de gozo en sus entranas, al llenarse del Esp\u00ed\u00adritu, como hab\u00ed\u00ada predicho en Lc.l.<\/p>\n<p> 15.<\/p>\n<p> 3- El Tercero, fue \u00abel Gran Pentecost\u00e9s\u00bb de Hch.2, que ya describimos. En \u00e9l estaba tambi\u00e9n envuelta la Virgen, porque cuando ocurri\u00f3 estaban orando los 12, con Mar\u00ed\u00ada, y los otros 120 hermanos del Senor: (Hec 1:13-15).<\/p>\n<p> 4- El cuarto, fue \u00abel de Samaria\u00bb, de Hch.8: Felipe hab\u00ed\u00ada estado predicando, pero vinieron Pedro y Juan, les impusieron las manos, y recibieron el Esp\u00ed\u00adritu Santo: (Hec 8:17). y la Biblia no nos dice to que pas\u00f3, pero debi\u00f3 hacer algo tan grandioso que un tal Sim\u00f3n quiso comprarle a Pedro el \u00abpoder de imponer las manos\u00bb, en 8:18-19; \u00c2\u00a1y Sim\u00f3n sab\u00ed\u00ada y hab\u00ed\u00ada visto los milagros que hab\u00ed\u00ada estado haciendo Felipe, en 8:6!, pero eso de hacer milagros no to quer\u00ed\u00ada \u00abcomprar\u00bb, pero s\u00ed\u00ad lo de la imposici\u00f3n de las manos con la venida del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p> 5- E1 quinto, es \u00abel de S. Pablo\u00bb: Saulo persegu\u00ed\u00ada a los cristianos, \u00c2\u00a1para matarlos!. \u00c2\u00a1no era un cristiano, ni mucho menos!. \u00c2\u00a1y el caballo to tir\u00f3!, qued\u00e1ndose ciego, 9:3-9. Despu\u00e9s vino Anan\u00ed\u00adas, le impuso las manos, y Pablo recibi\u00f3 la vista y se llen\u00f3 del Esp\u00ed\u00adritu . y, despu\u00e9s, se bautiz\u00f3: (9:17-18). Aqu\u00ed\u00ad no hubo \u00ablenguas\u00bb, pero s\u00ed\u00ad un gran gozo, \u00c2\u00a1y vio!. en cada episodio de Pentecost\u00e9s hay, no s\u00f3lo algo grande interior, sino una manifestaci\u00f3n externa que los presentes pueden ver.<\/p>\n<p> 6- El sexto episodio de Pentecost\u00e9s, es el \u00abPentecost\u00e9s de los Gentiles\u00bb, que le ocurri\u00f3 a Cornelio y su familia cuando les estaba predicando Pedro: Se llenaron del Esp\u00ed\u00adritu y hablaban lenguas y glorificaban a Dios. y entonces Pedro los bautiz\u00f3, \u00c2\u00a1aunque eran gentiles, no jud\u00ed\u00ados!, porque no pod\u00ed\u00ada negarle el Bautismo a unos que hab\u00ed\u00adan recibido el mismo Esp\u00ed\u00adritu que \u00e9l en Pentecost\u00e9s: (10:44-48). Fueron los primeros \u00abgentiles\u00bb bautizados.<\/p>\n<p> 7- El s\u00e9ptimo, fue el de los Efesios, a unos cristianos que ni siquiera hab\u00ed\u00adan o\u00ed\u00addo hablar del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Pablo les impuso las manos, y los 12: Hombres recibieron el Esp\u00ed\u00adritu, hablaron en lenguas y profetizaron: (Hch.19).<\/p>\n<p> Ver \u00abEspiritu Santo\u00bb, \u00abBautismo\u00bb<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Una de las tres principales \u2020\u00a2fiestas de Israel, junto con la de la Pascua y la de los tabern\u00e1culos ( \u2020\u00a2Fiestas). P. es llamada tambi\u00e9n \u2020\u0153Fiesta de la siega\u2020\u009d (Exo 23:16), \u2020\u0153Fiesta de las semanas\u2020\u009d (Exo 34:22) y \u2020\u0153D\u00ed\u00ada de las primicias\u2020\u009d (Num 28:26). Se celebraba al t\u00e9rmino de la cosecha de la \u2020\u00a2cebada, cuando comenzaba la del \u2020\u00a2trigo. \u2020\u0153Y contar\u00e9is desde el d\u00ed\u00ada que sigue al d\u00ed\u00ada de reposo &#8230; siete semanas&#8230;. contar\u00e9is cincuenta d\u00ed\u00adas; entonces ofrecer\u00e9is el nuevo grano a Jehov\u00e1\u2020\u009d (Lev 23:15-16). La gente de las comunidades peque\u00f1as se reun\u00ed\u00adan en una ciudad c\u00e9ntrica a todos y de all\u00ed\u00ad iban en procesi\u00f3n a Jerusal\u00e9n, llevando sus primeros frutos. Los levitas les recib\u00ed\u00adan con c\u00e1nticos en el \u2020\u00a2templo.<\/p>\n<p>El origen de esta fiesta estaba claramente relacionado con la agricultura. Los israelitas tra\u00ed\u00adan a Dios el testimonio de la bendici\u00f3n que hab\u00ed\u00adan recibido con su cosecha. Pero en tiempos del NT la tradici\u00f3n hab\u00ed\u00ada ya identificado esta fiesta como una conmemoraci\u00f3n del d\u00ed\u00ada en que Israel recibi\u00f3 la ley, la \u2020\u00a2Tor\u00e1. Esto, seg\u00fan los fariseos, hab\u00ed\u00ada ocurrido a los cincuenta d\u00ed\u00adas de la salida de Egipto. Se pensaba as\u00ed\u00ad porque en Deu 16:9-12 hay una ordenanza sobre la \u2020\u0153fiesta solemne de las semanas\u2020\u009d, y se termina diciendo: \u2020\u0153Y acu\u00e9rdate de que fuiste siervo en Egipto; por tanto, guardar\u00e1s y cumplir\u00e1s estos estatutos\u2020\u009d.<br \/>\nlos varones de Israel deb\u00ed\u00adan asistir a la \u2020\u0153santa convocaci\u00f3n\u2020\u009d. No se pod\u00ed\u00ada trabajar. Se tra\u00ed\u00adan, a nombre de toda la congregaci\u00f3n, \u2020\u0153dos panes para ofrenda mecida&#8230;. siete corderos de un a\u00f1o &#8230; un becerro &#8230; y dos carneros\u2020\u009d como \u2020\u0153ofrenda encendida de olor grato para Jehov\u00e1\u2020\u009d. Adem\u00e1s, \u2020\u0153un macho cabr\u00ed\u00ado por expiaci\u00f3n, y dos corderos de un a\u00f1o en sacrificio de ofrenda de paz\u2020\u009d (Lev 23:17-22). Con las distintas ofrendas presentadas como primeros frutos, los participantes celebraban un \u2020\u00a2banquete (\u2020\u0153Y te alegrar\u00e1s delante de Jehov\u00e1 tu Dios, t\u00fa, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita que habitare en tus ciudades, y el extranjero, el hu\u00e9rfano y la viuda que estuvieren en medio de ti, en el lugar que Jehov\u00e1 tu Dios hubiere escogido para poner all\u00ed\u00ad su nombre\u2020\u009d [Deu 16:11]).<br \/>\nla cantidad de visitantes que hab\u00ed\u00ada en Jerusal\u00e9n en el d\u00ed\u00ada de P., seg\u00fan Hch 2:9-11, es evidente que esta era la fiesta preferida de los jud\u00ed\u00ados de la dispersi\u00f3n. El ap\u00f3stol Pablo mostr\u00f3 mucho inter\u00e9s en estar en Jerusal\u00e9n durante una de estas fiestas (Hch 20:16; 1Co 16:8). El Se\u00f1or Jes\u00fas hizo diferentes apariciones a sus disc\u00ed\u00adpulos \u2020\u0153durante cuarenta d\u00ed\u00adas &#8230; habl\u00e1ndoles del reino de Dios\u2020\u009d (Hch 1:3). Tras su ascenci\u00f3n, los creyentes \u2020\u0153perseveraban un\u00e1nimes en oraci\u00f3n y ruego\u2020\u009d, posiblemente unos diez d\u00ed\u00adas m\u00e1s, hasta que \u2020\u0153lleg\u00f3 el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s\u2020\u009d, cuando el Esp\u00ed\u00adritu Santo descendi\u00f3 sobre ellos y los llen\u00f3 a todos (Hch 2:1-6).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[231]<\/p>\n<p>     Conmemoraci\u00f3n festiva de la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo, prometido por Jes\u00fas, y que b\u00ed\u00adblicamente se relaciona con la festividad jud\u00ed\u00ada de \u00abPentecost\u00e9s\u00bb, aunque tengan ambas fiestas diferencias de contenido por la similitud del t\u00e9rmino (penta, cincuenta y ekostos, jornada)<\/p>\n<p>    Los jud\u00ed\u00ados celebraban las \u00abfiesta de las semanas\u00bb a los cincuenta d\u00ed\u00adas de la Pascua. Se la denominaba as\u00ed\u00ad; pero sobre todo se la describ\u00ed\u00ada como fiesta de las tiendas o de las cosechas. Era jornada de agradecimiento por las cosechas. (Ex. 34.22 y Num. 28.26) recibidas de Dios. Era las segunda fiesta en importancia del calendario (Tob. 2.1; 2 Mac. 12.31). Se present\u00f3 como fiesta ordenada por el mismo Dios (Ex. 24. 23; Deut. 16. 11) y de naturaleza agraria. Pero, despu\u00e9s de la Cautividad, se convirti\u00f3 en jornada conmemorativa de la Ley del Sina\u00ed\u00ad y se carg\u00f3 de mayor significado teol\u00f3gico. En este sentido la vivi\u00f3 Jes\u00fas y continu\u00f3 celebr\u00e1ndose en los \u00e1mbitos jud\u00ed\u00ados durante siglos.<\/p>\n<p>    Sin embargo, entre los cristianos pronto se conmemor\u00f3 con esta fiesta la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo a los cincuenta d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n de Cristo y se abandon\u00f3 el sentido judaico. En el Nuevo Testamento s\u00f3lo cuatro veces se cita este nombre (Hech. 2.1 y 20.16; 1 Cor. 16.6; Hebr. 12.22)<\/p>\n<p>    Probablemente se celebr\u00f3 en la Iglesia desde tiempos apost\u00f3licos. Con todo, documentalmente s\u00f3lo consta como festividad cristiana a partir del siglo II. Tertuliano (De Baut. 19) habla de ella y el escrito de las \u00abConstituciones Apost\u00f3licas (V. 12. 17) tambi\u00e9n la describe. Luego la Iglesia la solemniz\u00f3 con una liturgia hermosa, como era normal trat\u00e1ndose de la Tercera Persona de la Stma. Trinidad. Se elevaron himnos solemnes, como el \u00abVeni Creator\u00bb o el \u00abVeni Sancte Spiritus\u00bb, que fueron las plegarias m\u00e1s significativas del Esp\u00ed\u00adritu Santo. (Ver Esp\u00ed\u00adritu Santo 6)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Agradecer a Dios sus dones y su Ley<\/p>\n<p>\tEn la fiesta de Pentecost\u00e9s, es decir, de los \u00abcincuenta d\u00ed\u00adas\u00bb  o de las siete semanas (\u00abshavuot\u00bb) despu\u00e9s de Pascua, se celebraba el inicio de la cosecha, para dar gracias a Dios por los frutos de la tierra (Ex 23,16; 34,22; Lev 23,15-22). Se reconoce que es Dios quien bendice las cosechas. Se celebra con gran alegr\u00ed\u00ada al final de la peregrinaci\u00f3n al templo del Se\u00f1or. Despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n del templo de Jerusal\u00e9n, esta fiesta pierde algo de su sentido agr\u00ed\u00adcola, para manifestar el agradecimiento a Dios por la Ley.<\/p>\n<p>\tLe venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo<\/p>\n<p>\tEn el Nuevo Testamento, Pentecost\u00e9s recuerda y actualiza la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre los Ap\u00f3stoles y disc\u00ed\u00adpulos, que se hab\u00ed\u00adan reunido \u00abcon Mar\u00ed\u00ada la Madre de Jes\u00fas\u00bb, desde el d\u00ed\u00ada de la Ascensi\u00f3n (cfr. Hech 1,12-14). En ese d\u00ed\u00ada \u00abtodos fueron llenos del Esp\u00ed\u00adritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu les conced\u00ed\u00ada expresarse&#8230; y cada uno los o\u00ed\u00ada hablar en su propia lengua\u00bb (Hech 2,4-6). El milagro de las \u00ablenguas\u00bb significa el fin de la confusi\u00f3n de Babel y, al mismo tiempo, preanuncia la conversi\u00f3n de todos los pueblos para formar un solo pueblo de Dios.<\/p>\n<p>\tLa venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo se manifest\u00f3 con expresiones que reforzaban la comunidad, especialmente por la unidad fraterna y misionera de la Iglesia, donde todos eran \u00abun solo coraz\u00f3n y una sola alma\u00bb, escuchando la ense\u00f1anza de los Ap\u00f3stoles, celebrando la Eucarist\u00ed\u00ada y compartiendo los bienes (cfr. Hech 2,4244; 4,32-35). Esa \u00abfuerza\u00bb del Esp\u00ed\u00adritu, empuj\u00f3 a la Iglesia a \u00abanunciar la Palabra con audacia\u00bb (Hech 4,31) y a \u00abdar testimonio de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo\u00bb (Hech 4,33), cumpliendo as\u00ed\u00ad el encargo del Se\u00f1or, de ser sus \u00abtestigos hasta los \u00faltimos confines de la tierra\u00bb (Hech 1,8).<\/p>\n<p>\tLa misma acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en la comunidad eclesial llega a cada persona, penetrando en los corazones, \u00absellando\u00bb el propio ser de modo permanente (Ef 1,13-14; 2Cor 1,22) y transform\u00e1ndolo, con su presencia activa, en templo suyo (1Cor 3,16).<\/p>\n<p>\tLa misi\u00f3n con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu<\/p>\n<p>\tLa misi\u00f3n de la Iglesia es posible gracias a Pentecost\u00e9s. En efecto, \u00abpara el desempe\u00f1o de esta misi\u00f3n, Cristo Se\u00f1or prometi\u00f3 a sus Ap\u00f3stoles el Esp\u00ed\u00adritu Santo, a quien envi\u00f3 de hecho el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s desde el cielo para que, confortados con su virtud, fuesen sus testigos hasta los confines de la tierra ante las gentes, pueblos y reyes\u00bb (LG 24).<\/p>\n<p>\tEl momento de Pentecost\u00e9s es el punto de partida para la misi\u00f3n de la Iglesia, la cual \u00abse manifest\u00f3 p\u00fablicamente delante de la multi\u00c2\u00actud, empez\u00f3 la difusi\u00f3n del Evangelio entre las gentes por la predicaci\u00f3n, y por fin qued\u00f3 prefigurada la uni\u00f3n de los pueblos en la catolicidad de la fe por la Iglesia de la Nueva Alianza, que en todas las lenguas se expresa, las entiende y abraza en la caridad y supera de esta forma la dispersi\u00f3n de Babel\u00bb (AG 4).<\/p>\n<p>\tDesde Pentecost\u00e9s, los Ap\u00f3stoles y toda la comunidad eclesial dar\u00e1n testimonio de Cristo, apoyados en la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Es \u00e9l quien continuar\u00e1 suscitando misioneros (Hech 13,2-3) haciendo que la comunidad viva siempre \u00abllena de la consolaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Hech 9,31).<\/p>\n<p>\tLos Hechos de los Ap\u00f3stoles narran tres venidas peculiares del Esp\u00ed\u00adritu Santo, como punto de referencia para la Iglesia de todos los tiempos en la comunidad del Cen\u00e1culo (120 disc\u00ed\u00adpulos) el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s (Hech 2); en la comunidad cristiana ampliada con los reci\u00e9n bautizados (Hech 4,31); en la comunidad de gentiles que iban a recibir el bautismo (Hech 10,44).<\/p>\n<p>\tEn todas las \u00e9pocas hist\u00f3ricas, la Iglesia se apoya en la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que \u00abla acompa\u00f1a y dirige de diversas maneras\u00bb como \u00abalma\u00bb de la misi\u00f3n (cfr. AG 4). La Iglesia es instrumento querido por Cristo. Por esto, el mismo Esp\u00ed\u00adritu \u00abla impulsa a poner todos los medios para que se cumpla efectivamente el plan de Dios, que puso a Cristo como principio de salvaci\u00f3n para todo el mundo\u00bb (LG 17).<\/p>\n<p>Referencias Carismas, Cen\u00e1culo, confirmaci\u00f3n, dones del Esp\u00ed\u00adritu, Esp\u00ed\u00adritu Santo, frutos del Esp\u00ed\u00adritu, nueva evangelizaci\u00f3n, renovaci\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>Lectura de documentos CEC 731-732.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV, Credo in Spiritum Sanctum, Atti del Congresso Internazionale di Pneumatologia (Lib. Edit. Vaticana 1983); AA.VV., El Esp\u00ed\u00adritu Santo, luz y fuerza de Cristo en la misi\u00f3n de la Iglesia (Burgos, Semanas Misionales, 1980); F.X. DURWELL, El Esp\u00ed\u00adritu Santo en la Iglesia (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1986); J. CASTELLANO, La missione nel dinamismo dello Spirito Santo, en Spiritualit\u00ed\u00a0 della missione (Roma, Teresianum, 1986) 79-100; Y.M. CONGAR, El Esp\u00ed\u00adritu Santo (Barcelona, Herder, 1983); J. ESQUERDA BIFET, Agua viva (Barcelona, Balmes, 1985); J. LOPEZ GAY, El Esp\u00ed\u00adritu Santo y la misi\u00f3n (B\u00e9rriz 1967); Idem, El Esp\u00ed\u00adritu Santo en los no cristianos y el sentido de misi\u00f3n, en Credo in Spiritum Sanctum, o.c., 1265-1279; I. DE LA POTERIE, L&#8217;Esprit Saint et l&#8217;Eglise dans le N. Testament, en Credo in Spiritum Sanctum, o.c., 791-808.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(P1 fiestas, Ley, Esp\u00ed\u00adritu Santo, Iglesia). En la tradici\u00f3n del Antiguo Testamento recibe el nombre de fiesta de las Semanas, porque se celebra a las siete semanas de la pascua. En principio es una fiesta agr\u00ed\u00adcola, vinculada al final de la siega de los cereales. M\u00e1s tarde se ha relacionado con el pacto del monte Sina\u00ed\u00ad. Los cristianos la han asociado con la \u00abvenida\u00bb del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo y el surgimiento de la Iglesia.<\/p>\n<p>(1) Antiguo Testamento. En el C\u00f3digo de la Alianza se habla de ella as\u00ed\u00ad: \u00abTambi\u00e9n guardar\u00e1s la fiesta de la Siega, los primeros frutos de tus labores, de lo que hayas sembrado en el campo, y la fiesta de la Recolecci\u00f3n a la salida del a\u00f1o, cuando hayas recogido del campo los frutos de tus labores\u00bb (Ex 23,16). Esta es la fiesta de la siega de los cereales, en el centro del verano, una vez que ha culminado la faena de la recolecci\u00f3n. El Deuteronomio ha precisado el sentido de la fiesta, a las siete semanas de la pascua* (que marcaba el comienzo de las labores del verano, con el primer trigo). Pentecost\u00e9s es la fiesta del trigo ya recogido, la celebraci\u00f3n del pan abundante: \u00abCuando la hoz comience a cortar las espigas comenzar\u00e1s a contar estas siete semanas. Y celebrar\u00e1s en honor de Yahv\u00e9 tu Dios la fiesta de las Semanas, con la ofrenda voluntaria que haga tu mano, en la medida en que Yahv\u00e9 tu Dios te haya bendecido. En presencia de Yahv\u00e9 tu Dios te regocijar\u00e1s, en el lugar elegido por Yahv\u00e9 tu Dios para morada de su nombre: t\u00fa, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el levita que vive en tus ciudades, el forastero, el hu\u00e9rfano y la viuda que viven en medio de ti. Te acordar\u00e1s de que fuiste esclavo en Egipto y cuidar\u00e1s de poner en pr\u00e1ctica estos preceptos\u00bb (Dt 16,9-12). Esta es la fiesta de agradecimiento por la culminaci\u00f3n de la siega; fiesta de regocijo y abundancia, celebraci\u00f3n de los dones de la tierra, fiesta de solidaridad entre todos los pobres. En este contexto se sit\u00faa la ofrenda de las primicias: \u00abTomar\u00e1s las primicias de todos los productos del suelo que coseches en la tierra que Yahv\u00e9 tu Dios te da, las pondr\u00e1s en una cesta, y las llevar\u00e1s al lugar elegido por Yahv\u00e9 tu Dios para morada de su nombre. Te presentar\u00e1s al sacerdote que est\u00e9 entonces en funciones y le dir\u00e1s: \u00abYo declaro hoy a Yahv\u00e9 mi Dios que he llegado a la tierra que Yahv\u00e9 jur\u00f3 a nuestros padres que nos dar\u00ed\u00ada&#8230;\u00bb (Dt 26,2-3). El Lev\u00ed\u00adtico insiste en ese motivo de agradecimiento: \u00abContar\u00e9is siete semanas enteras&#8230;, cincuenta d\u00ed\u00adas y entonces ofrecer\u00e9is a Yahv\u00e9 una oblaci\u00f3n nueva. Llevar\u00e9is de vuestras casas como ofrenda mecida dos panes, hechos con dos d\u00e9cimas de flor de harina y cocidos con levadura, como primicias para Yahv\u00e9. Juntamente con el pan ofrecer\u00e9is a Yahv\u00e9 siete corderos de un a\u00f1o, sin defecto, un novillo y dos carneros&#8230; Cuando cosech\u00e9is la mies de vuestra tierra, no siegues hasta el borde de tu campo, ni espigues los restos de tu mies; los dejar\u00e1s para el pobre y para el forastero. Yo, Yahv\u00e9, vuestro Dios\u00bb (Lv 23,15-22). La Pascua era la fiesta del comienzo de la cosecha, las primeras espigas, el pan sin fermentar, para no mezclarlo con el pan del a\u00f1o anterior. Pentecost\u00e9s, en cambio, es la fiesta del pan con levadura, la plenitud de la cosecha, que se ofrece a Dios con calma, con tiempo para degustar y celebrar la vida. En esa l\u00ed\u00adnea, algunos grupos jud\u00ed\u00ados del tiempo de Jes\u00fas (terapeutas*) han desarrollado una serie de fiestas pentecostales,  cada siete semanas, dividiendo as\u00ed\u00ad el a\u00f1o de forma sab\u00e1tica constante.<\/p>\n<p>(2) Nuevo Testamento. Libro de los Hechos. Los cincuenta d\u00ed\u00adas que iban de Pascua a Pentecost\u00e9s eran para los jud\u00ed\u00ados el tiempo de la maduraci\u00f3n total del trigo, de los panes \u00e1zimos a los panes con levadura, del comienzo al final de la siega. Pues bien, esos cincuenta d\u00ed\u00adas fueron para Lucas el tiempo de maduraci\u00f3n pascual de la Iglesia. La Pascua hab\u00ed\u00ada sido el comienzo (resurrecci\u00f3n de Cristo); Pentecost\u00e9s ser\u00ed\u00ada el tiempo pleno: la expansi\u00f3n de la palabra y de la presencia de Jes\u00fas resucitado a todo el mundo, la fiesta del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Lucas (el autor de LucasHechos) ha reinterpretado as\u00ed\u00ad la experiencia cristiana, distinguiendo los momentos que otros autores (como Pablo o Juan) hab\u00ed\u00adan visto unidos, sin separar la Pascua de Pentecost\u00e9s. De esa forma ha ofrecido las m\u00e1s poderosa de todas las visiones del origen de la Iglesia. Jes\u00fas tuvo que dejar su forma de presencia inmediata (Pascua), para hacerse presente como Esp\u00ed\u00adritu de fuego en sus disc\u00ed\u00adpulos y amigos: \u00abCuando lleg\u00f3 el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s, estaban todos un\u00e1nimes, juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llen\u00f3 toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asent\u00e1ndose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Esp\u00ed\u00adritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu les daba que hablasen\u00bb (Hch 2,1-4). El Esp\u00ed\u00adritu de Dios es viento y terremoto, lenguas de fuego, calor hecho palabra de anuncio o misi\u00f3n universal (cf. Gn 1,14). Este pasaje condensa una experiencia com\u00fan de la Iglesia: los primeros cristianos no empezaron teorizando, sino que se descubrieron transformados por la presencia amorosa del Esp\u00ed\u00adritu, recreados en amor y gozo, en plenitud y misterio, por su fuerza (cf. Hch 4,31; 10,44-48). El Don de Jes\u00fas se vuelve experiencia de creaci\u00f3n interior compartida. Animados por su Esp\u00ed\u00adritu, los fieles se vuelven capaces de hablar otras lenguas, es decir, en todas las lenguas del mundo (glosolalia), en comuni\u00f3n de amor abierto a todas las culturas y naciones de la tierra (cf. Hch 2,4). La experiencia carism\u00e1tica suele ser individual o de peque\u00f1os grupos que se cierran en s\u00ed\u00ad mismos. En contra de eso, Lucas sabe que el Esp\u00ed\u00adritu de Pentecost\u00e9s se hizo palabra de comuni\u00f3n y comunicaci\u00f3n (misi\u00f3n para todos los pueblos). El templo de Jerusal\u00e9n parec\u00ed\u00ada una Babel de robo y rechazo (cf. Mc 11,17; Hch 7,44-53) donde ven\u00ed\u00adan gentes de todas las naciones (cf. Hch 2,5), sin lograr comunicarse. En contra de eso, los cristianos reciben en su propia casa (no en un templo) una experiencia de gracia y comunicaci\u00f3n \u00abcat\u00f3lica\u00bb: de esa manera, aquello que parece m\u00e1s personal e intransferible (el Esp\u00ed\u00adritu Santo) se vuelve Palabra para todos los humanos. Esta es la experiencia germinal de la nueva humanidad: Pentecost\u00e9s es ra\u00ed\u00adz y principio de uni\u00f3n para los pueblos (partos, medos, elamitas&#8230;: Hch 2,9).<\/p>\n<p>(3) Iglesia pascual, Iglesia pentecostal. Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada superado una estructura de pureza de la Ley al convocar para su reino a los perdidos-pecadores-expulsados, jud\u00ed\u00ados que se hallaban fuera de la alianza. Sin el recuerdo de su gesto, sin su acercamiento a los impuros, superando una Ley nacional cerrada, pierde sentido el Evangelio, se niega el Esp\u00ed\u00adritu cristiano. Los disc\u00ed\u00adpulos pentecostales de Jes\u00fas convocan para el Reino, por la Iglesia, a todos los hombres. As\u00ed\u00ad rompen la barrera israelita, para abrirse a todos los creyentes de todas las naciones, uni\u00e9ndoles en una Iglesia, sin m\u00e1s condici\u00f3n de entrada que la fe, sin m\u00e1s compromiso de vida que el amor en el Esp\u00ed\u00adritu. Estos nuevos cristianos pascuales (y pentecostales) no quer\u00ed\u00adan crear una nueva religi\u00f3n, una Iglesia separada de la comunidad jud\u00ed\u00ada. Pero, de hecho, profundizando en su experiencia pascual, han abierto en el Esp\u00ed\u00adritu un espacio de comunicaci\u00f3n (en Cuerpo y Esp\u00ed\u00adritu, pan y misterio) para todos los humanos. Pentecost\u00e9s no es experiencia de la inmortalidad divina del alma, negaci\u00f3n de la materia (contra la gnosis), pura esperanza futura o afirmaci\u00f3n del eterno retomo de la vida, sino descubrimiento y despliegue universal de la Pascua, que se abre como espacio de comuni\u00f3n concreta (en Cuerpo y Esp\u00ed\u00adritu) para todos los humanos. Ah\u00ed\u00ad se vinculan y separaran Pascua y Pentecost\u00e9s, (a) Pascua. Jes\u00fas vivi\u00f3 y muri\u00f3 a favor de los excluidos del sistema, entreg\u00e1ndose as\u00ed\u00ad a Dios, que le recibi\u00f3 en su Vida (= Esp\u00ed\u00adritu) de amor. Al principio, sus disc\u00ed\u00adpulos no lo comprendieron: escaparon, fracasados y escan  dalizados, atrapados en las mallas de su muerte. Pero despu\u00e9s vuelven en s\u00ed\u00ad (= vuelven a Jes\u00fas, en Dios) por el Esp\u00ed\u00adritu y descubren por la Pascua la l\u00f3gica del Reino. Dios se les muestra en Jes\u00fas como Amor universal que triunfa de la muerte. As\u00ed\u00ad se manifiesta Dios por la resurrecci\u00f3n como Padre verdadero, que ha resucitado a Jes\u00fas de los muertos (cf. Rom 4,24). Jes\u00fas es Mes\u00ed\u00adas Hijo de Dios, porque ha dado su vida (Esp\u00ed\u00adritu) en amor a Dios Padre (al darla a los humanos); Dios es Padre porque ha recibido a Jes\u00fas en su Vida (Esp\u00ed\u00adritu), al resucitarle de los muertos. La Pascua es as\u00ed\u00ad la expresi\u00f3n y plenitud de comuni\u00f3n divina, revelaci\u00f3n del Padre, (b) Pentecost\u00e9s. El mismo Jes\u00fas pascual se hace presente como Esp\u00ed\u00adritu de amor y comuni\u00f3n, que se abre a todos los hombres, como experiencia salvadora y apertura universal. Jes\u00fas no ha recorrido su camino para s\u00ed\u00ad, sino por todos los humanos (a partir de los excluidos del sistema). Por eso, su resurrecci\u00f3n se expande y expresa a trav\u00e9s del Pentecost\u00e9s misionero de la Iglesia, que lleva su mensaje y vida (su amor de comuni\u00f3n) a todas las naciones. All\u00ed\u00ad donde parec\u00ed\u00ada que la historia ha terminado empieza verdaderamente el tiempo del Esp\u00ed\u00adritu, la misi\u00f3n pascual de los creyentes. Los cristianos saben por un lado que todo ha culminado en la Pascua. Por otro descubren que todo est\u00e1 empezando: la Pascua es principio de nueva creaci\u00f3n, fuente de unidad (salvaci\u00f3n) para todos hombres. La misma Pascua de Jes\u00fas viene a presentarse as\u00ed\u00ad como Pentecost\u00e9s.<\/p>\n<p>(4) Iglesia universal. Entendida as\u00ed\u00ad, la fiesta de Pentecost\u00e9s constituye la experiencia fundante de la Iglesia, centrada en Jes\u00fas, fundada en Dios Padre, abierta por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, (a) El centro es Jes\u00fas, pretendiente mesi\u00e1nico crucificado a quien el Padre engendra como Hijo (en Vida pascual), haci\u00e9ndole principio y germen de comuni\u00f3n para los humanos. Ciertamente, muchos jud\u00ed\u00ados aguardaban la Resurrecci\u00f3n para el fin del tiempo, como sabe Marta (Jn 11,24), pero los seguidores de Jes\u00fas han descubierto y confesado que la resurrecci\u00f3n final se expresa y anticipa en la pascua de Jes\u00fas. Por eso ya no hablan de resurrecci\u00f3n en general, sino de Jes\u00fas resucitado. No proclaman un dogma para el fin del mundo, sino una experiencia de recreaci\u00f3n, realizada en Jes\u00fas, en el centro de la historia humana, (b) En el principio est\u00e1 Dios Padre, que ha resucitado a Jes\u00fas: le ha recibido por su Esp\u00ed\u00adritu, ofreci\u00e9ndole su Vida, en gratuidad, por siempre. Ese Dios del principio es Pascua, paso de vida, siendo al fin Pentecost\u00e9s: Esp\u00ed\u00adritu de gracia universal, intimidad y comunicaci\u00f3n completa, (c) Todo culmina en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, experiencia de amor \u00ed\u00adntimo y comuni\u00f3n universal que brota de la pascua, experiencia de creaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Hubo una primera creaci\u00f3n (Gn 1), que fue obra del Esp\u00ed\u00adritu universal de Dios (que se cern\u00ed\u00ada sobre las aguas del abismo), haci\u00e9ndose Palabra creadora que separa y vincula (coloca en su lugar) a cada uno de los elementos. Esta es la segunda creaci\u00f3n (cf. Hch 2), que es obra del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, que se posa como lenguas de fuego sobre todos los creyentes, para que experimenten el misterio de Dios, y expandan su Palabra a los pueblos de la tierra (glosolalia), vinculando en amor a todos los hombres y mujeres de la tierra.<\/p>\n<p>Cf. R. E. BROWN, El Esp\u00ed\u00adritu que viene en Pentecost\u00e9s, Buenos Aires 1995; R. DE VAUX, Instituciones del Antiguo Testamento, Herder, Barcelona 1985, 620-622; J. D. G. DUNN, Jes\u00fas y el Esp\u00ed\u00adritu: un estudio de la experiencia religiosa y carism\u00e1tica de Jes\u00fas y de los primeros cristianos, tal como aparece en el Nuevo Testamento, Sec. Trinitario, Salamanca 1981; G. HAYA PRATS, LEsprit, forc\u00e9 de l\u2020\u2122Eglise, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1975; S. GUIJARRO, X. PIKAZA y E. ROMERO, El Esp\u00ed\u00adritu Santo en los or\u00ed\u00adgenes de la Iglesia, Cuadernos Deusto, Bilbao 1998; J. KREMER, Pentecost\u00e9s, experiencia del Esp\u00ed\u00adritu, Sec. Trinitario, Salamanca 1978; T. MAERTENS, Fiesta en honor a Yahv\u00e9, Cristiandad, Madrid 1964; D. M\u00ed\u008dNGUEZ, Pentecost\u00e9s: ensayo de semi\u00f3tica narrativa, Verbo Divino, Estella 1976; X. PIKAZA y N. SILANES (eds.), Los carismas en la iglesia. Presencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la historia, Sec. Trinitario, Salamanca 1999; J. RIUS-CAMPS, De Jerusal\u00e9n a Antioqu\u00ed\u00ada. G\u00e9nesis de la Iglesia cristiana. Comentario ling\u00fc\u00ed\u00adstico y exeg\u00e9tico a Hch 1-12, El Almendro, C\u00f3rdoba 1989.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Esta fiesta antiqu\u00ed\u00adsima, que se celebraba cincuenta d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de la pascua, en un principio era la fiesta de la cosecha, pero posteriormente se convirti\u00f3 en la fiesta de la renovaci\u00f3n de la alianza; evocaba, por tanto, el don de la ley en el monte Sina\u00ed\u00ad.  Un fragor como de viento y fuego evoca la aparici\u00f3n de Dios, la gran teo\u00ed\u00adan\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento; el viento que irrumpe es, en particular, el signo de la irrupci\u00f3n de Dios en el mundo, de un Dios que toma posesi\u00f3n de la criatura humana, as\u00ed\u00ad como tom\u00f3 posesi\u00f3n de Jes\u00fas y como toma posesi\u00f3n de todo creyente. Es el signo de \u00c2\u00a1a nueva humanidad en el Esp\u00ed\u00adritu. El fuego, por medio del cual el Esp\u00ed\u00adritu se comunica a cada uno en forma de lengua, sella esta relaci\u00f3n personal y \u00fanica con la Trinidad; es signo del Dios que entra en cada uno como fuego que ilumina y devora, y despu\u00e9s se convierte en palabra en la Iglesia.  Del viento y del fuego nace el don de lenguas. Mientras en Babel la multitud de lenguas hab\u00ed\u00ada puesto en evidencia la ruptura y la confusi\u00f3n de la humanidad, ahora la multiplicidad de las lenguas que se entienden es el Inicio de la universalidad de la Iglesia, del \u00fanico cuerpo de Cristo que anuncia con una \u00fanica lengua las grandezas de Dios.  Pentecost\u00e9s no es, por tanto, simplemente la fiesta del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La fiesta del Esp\u00ed\u00adritu Santo se celebra cada domingo, en cada liturgia, en cada sacramento. En Pentecost\u00e9s celebramos m\u00e1s bien la fiesta hist\u00f3rica del comienzo de la Iglesia en la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu.  Es la fiesta de la Iglesia de Jes\u00fas que vive de su Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El Esp\u00ed\u00adritu de YHWH como lugar de la comuni\u00f3n de Dios con su pueblo en el AT.-II. El Esp\u00ed\u00adritu Santo dado en Pentecost\u00e9s por el Cristo crucificado y resucitado y la Iglesia como \u00abcomuni\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb en el NT: 1. El testimonio sin\u00f3ptico de la presencia del Esp\u00ed\u00adritu en la misi\u00f3n del Cristo hist\u00f3rico; 2. El acontecimiento pentecostal como lugar de la efusi\u00f3n escatol\u00f3gica del Esp\u00ed\u00adritu: a) El Pentecost\u00e9s de Lucas, b) El Pentecost\u00e9s de Juan; 3. La experiencia del Esp\u00ed\u00adritu dentro de la vida y de la misi\u00f3n de la comunidad de la nueva alianza (Pablo y Hechos de los ap\u00f3stoles); 4. El testimonio sobre la identidad del Esp\u00ed\u00adritu Santo, a la luz del acontecimiento pascual y eclesial, sobre todo en el cuarto evangelio; 5. Mar\u00ed\u00ada y Pentecost\u00e9s.-III. Perspectiva dogm\u00e1tica sobre la identidad trinitaria del Esp\u00ed\u00adritu pentecostal.<\/p>\n<p>En la narraci\u00f3n lucana de los Hechos el don del Esp\u00ed\u00adritu por parte del Mes\u00ed\u00adas crucificado y resucitado y la experiencia escatol\u00f3gica del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la nueva comunidad mesi\u00e1nica se colocan, como fuente y paradigma, en el d\u00ed\u00ada de la fiesta jud\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s, que adquiere as\u00ed\u00ad la perspectiva cristiana un significado nuevo. Esta vinculaci\u00f3n entre la fiesta de Pentecost\u00e9s y la experiencia-promesa de la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu no puede encontrarse de hecho en el AT. Por tanto, la caracterizaci\u00f3n pnumatol\u00f3gica de Pentecost\u00e9s tiene que verse como una realidad espec\u00ed\u00adficamente cristiana, subrayada por lo dem\u00e1s por la manifestaci\u00f3n de la identidad personal del Esp\u00ed\u00adritu, que se hace precisamente a partir del acontecimiento pentecostal como \u00faltima expresi\u00f3n o dimensi\u00f3n del acontecimiento pascual. Por eso, nos detendremos en la experiencia-promesa del Esp\u00ed\u00adritu en el AT, para releer luego en el NT el acontecimiento de Pentecost\u00e9s como clave interpretativa, tanto de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en la comunidad de la nueva alianza, como de su identidad teol\u00f3gica-trinitaria.<\/p>\n<p>I. El Esp\u00ed\u00adritu de YHWH como lugar de la comuni\u00f3n de Dios con su pueblo en el AT<br \/>\nPara describir la experiencia y la comprensi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en el AT, con su tensi\u00f3n a la plena manifestaci\u00f3n en el acontecimiento pentecostal, hay que hacer dos premisas. En primer lugar -como ya se ha indicado- hay que recordar que en el juda\u00ed\u00adsmo Pentecost\u00e9s (shabu Bt \u00abfiesta de las semanas\u00bb) no es m\u00e1s que una de las tres fiestas de peregrinaci\u00f3n a Jerusal\u00e9n, como fiesta de la cosecha del grano (cf. Ex 23, 16; 34, 22) y fiesta de las primicias (cf. N\u00fam 28,26); no parece posible encontrar una menci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de un acontecimiento hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico al que haga referencia esta fiesta. Los \u00fanicos e importantes elementos que encontrar\u00e1n expresi\u00f3n en la reinterpretaci\u00f3n neotestamentaria son, por un lado, el hecho de que en el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado esta fiesta se relaciona con el recuerdo del acontecimiento del Sina\u00ed\u00ad como fundaci\u00f3n del pueblo elegido, a trav\u00e9s de la estipulaci\u00f3n de la alianza y del don de la ley; y por otro, el hecho de que se celebre siete semanas (cincuenta d\u00ed\u00adas, seg\u00fan la expresi\u00f3n griega) despu\u00e9s de la fiesta de Pascua (cf. Lev 23, 25s). En la perspectiva neotestamentaria &#8211; especialmente lucana- esto subrayar\u00e1 la relaci\u00f3n estrecha de sucesi\u00f3n-consecuencia entre la nueva Pascua y el nuevo Pentecost\u00e9s y el significado de este \u00faltimo como lugar de actuaci\u00f3n &#8211; en la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu- de la comunidad de la nueva alianza llamada a convocar a todas las gentes.<\/p>\n<p>La segunda premisa se refiere a los que podr\u00ed\u00adamos definir como los \u00abpresentimientos\u00bb de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en el mundo extrab\u00ed\u00adblico. En efecto, si sobre todo en el mundo grecohelenista es posible encontrar ciertas afinidades entre los temas b\u00ed\u00adblicos de la sabidur\u00ed\u00ada (en el AT) y del logos (en el NT), lo mismo puede hacerse para la experiencia de Dios como Esp\u00ed\u00adritu sobre todo en las religiones y en las filosof\u00ed\u00adas del Extremo Oriente (desde el Tao\u00ed\u00adsmo hasta el Hinduismo, donde por ejemplo, el atman se describe como un aliento de vida soplado por el brahman divino en las narices del hombre), pero tambi\u00e9n en el helenismo (desde el pe\u00fama \u00abentusi\u00e1stico\u00bb del que habla Plat\u00f3n hasta el pne\u00fama cosmol\u00f3gico de los estoicos y el concepto plotiniano del pne\u00fama como anima mundi). M\u00e1s a\u00fan, podr\u00ed\u00ada decirse que, si la historia de la humanidad es una historia de encuentros (en primer lugar, entre Dios y los hombres), cada vez que se ha realizado un encuentro, all\u00ed\u00ad ha estado presente de alguna manera el Esp\u00ed\u00adritu&#8217;. En este sentido, para dibujar y comprender la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en la historia de la autocomunicaci\u00f3n de Dios a la humanidad, hay que tener presentes dos puntos de vista complementarios. Por un lado, hay que pensar en una econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica trinitaria, que \u00abse hizo presente desde el comienzo al g\u00e9nero humano, con la paternidad de Dios, la luz del Verbo que irradia sobre todos los hombres y el impulso del \u00abEsp\u00ed\u00adritu que sopla adonde quiere\u00bb\u00bb2. Por otro lado, hay que subrayar tambi\u00e9n el progreso de la revelaci\u00f3n de Dios, y en especial de la identidad del Esp\u00ed\u00adritu Santo, seg\u00fan la evoluci\u00f3n efectiva de la historia de la salvaci\u00f3n, como ya subrayaba agudamente Gregorio Nacianceno.<\/p>\n<p>Sobre esta base se puede subrayar sint\u00e9ticamente que la experiencia del Esp\u00ed\u00adritu en el AT est\u00e1 caracterizada por dos dimensiones fundamentales:<br \/>\na) El Esp\u00ed\u00adritu (r\u00faah) de YHWH es ante todo el lugar de comuni\u00f3n de YHWH con su pueblo y con cada uno de los hombres. Pensemos solamente en la narraci\u00f3n genes\u00ed\u00adaca de la creaci\u00f3n del hombre con la espiraci\u00f3n del aliento de vida (G\u00e9n 2,7), o en el aleteo del Esp\u00ed\u00adritu de YHWH sobre las aguas (G\u00e9n 1,2). Es paradigm\u00e1tica en este sentido la experiencia del encuentro de El\u00ed\u00adas con el Se\u00f1or en \u00abel murmullo deuna brisa ligera\u00bb (1 Re 19,11-13). En este sentido se puede decir sint\u00e9ticamente que ya en el AT el Esp\u00ed\u00adritu es aquella dimensi\u00f3n de YHWH en la que \u00e9l se pone \u00abfuera de s\u00ed\u00ad\u00bb, en relaci\u00f3n con la creaci\u00f3n, con el hombre y con la historia. Y por otra parte, que es el mismo Esp\u00ed\u00adritu de YHWH, en cuanto dado al hombre, el que hace al hombre capaz de vida y de encuentro con su Dios (cf., respectivamente, Sal 104; G\u00e9n 6,4).<\/p>\n<p>b) En la caracter\u00ed\u00adstica tensi\u00f3n mesi\u00e1nica-escatol\u00f3gica que atraviesa todo el AT, el Esp\u00ed\u00adritu se promete luego, como efusi\u00f3n sobreabundante, al fututo Mes\u00ed\u00adas y tambi\u00e9n a todo el pueblo elegido, como principio de la nueva alianza y como fuerza universal de renovaci\u00f3n y de unidad. Puesto que es el Esp\u00ed\u00adritu el que establece la comuni\u00f3n de los hombres con YHWH, puede decirse que el pueblo de la alianza es el espacio que Dios se crea en la historia para que el Esp\u00ed\u00adritu pueda obrar en \u00e9l y guiar a ese pueblo hacia la tierra prometida de la comuni\u00f3n plena con \u00e9l. Por eso, en particular, YHWH da una especial efusi\u00f3n de su Esp\u00ed\u00adritu a hombres como Mois\u00e9s (cf. N\u00fam 16,17), a los Jueces (cf. el libro hom\u00f3nimo), a los Reyes (cf. 1 Sam 8,7; 9,16; etc.) a los Profetas (cf. Is 59,21; Ez 3,12.14.24, etc.). Pero ser\u00e1 sobre todo el Mes\u00ed\u00adas prometido (o sea, el Ungido del Esp\u00ed\u00adritu), el que recibir\u00e1 sobre s\u00ed\u00ad una efusi\u00f3n excepcional del Esp\u00ed\u00adritu de YHWH. M\u00e1s a\u00fan, el Esp\u00ed\u00adritu descansar\u00e1 sobre \u00e9l, le traer\u00e1 la plenitud de los dones divinos (cf. Is 11, 1-2) y le har\u00e1 convenirse en luz de las naciones (cf. Is 42,1). En el AT se va abriendo adem\u00e1s progresivamente camino la promesa de una efusi\u00f3n escatol\u00f3gica del Esp\u00ed\u00adritu sobre todo el pueblo y hasta sobre toda la creaci\u00f3n (cf. Ez 36, 24-28; Is 32,15; JI 3, 1-2): ser\u00e1 la nueva alianza, en donde el Esp\u00ed\u00adritu, puesto dentro del coraz\u00f3n de los hombres, sabr\u00e1 llevar a cabo la comuni\u00f3n plena y definitiva con Dios. Por eso, el Esp\u00ed\u00adritu no s\u00f3lo ser\u00e1 el lugar de la comuni\u00f3n con Dios, sino el principio interior de una relaci\u00f3n plena entre Dios y los hombres y de los hombres entr s\u00ed\u00ad, aunque sigue siendo un don libre y gratuito del mismo Dios.<\/p>\n<p>Hay que se\u00f1alar que, a partir de los libros sapienciales (donde es evidente un influjo del pensamiento helenista y estoico en particular), se asiste tambi\u00e9n a una cierta personificaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de YHWH (que, por lo dem\u00e1s, en el Sal 51 empieza a ser llamado \u00abEsp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb); se trata, al parecer de un artificio literario, pero que indica una progresiva comprensi\u00f3n del papel esencial del Esp\u00ed\u00adritu en el plan salv\u00ed\u00adfico de YHWH (cf. Sa 7, 22-23; 9,17).<\/p>\n<p>c) En el juda\u00ed\u00adsmo intertestamentario asistimos, finalmente, a una toma de conciencia de una cierta ausencia del Esp\u00ed\u00adritu, sobre todo prof\u00e9tico (como nos atestigua, por ejemplo, 1 Mac 4,46; 9,27; 14,41). Por un lado, los escritos rab\u00ed\u00adnicos y los Targumes conocen \u00abla r\u00faah como fuente de actividad prof\u00e9tica en el pasado, pr\u00e1cticamente ausente en el presente (aun estando representada por la Escritura que ella inspira) y esperada para el porvenir esencialmente como un elemento de renovaci\u00f3n moral y de conocimiento religioso\u00bb. Por otro lado, sobre todo en los escritos de Qumr\u00e1n, encontramos el testimonio de una presencia m\u00e1s viva de la actividad del Esp\u00ed\u00adritu divino, en una especie de escatolog\u00ed\u00ada parcialmente realizada (aunque dentro de la esperanza de una intervenci\u00f3n definitiva del Se\u00f1or), en la que el Esp\u00ed\u00adritu actuar\u00e1 en plenitud su funci\u00f3n de revelaci\u00f3n de la verdad y de la purificaci\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>II. El esp\u00ed\u00adritu Santo dado en Pentecost\u00e9s por el Cristo crucificado y resucitado y la Iglesia como \u00abcomuni\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb en el NT.<\/p>\n<p>El testimonio del NT sobre el Esp\u00ed\u00adritu es amplio y articulado, asumiendo y conjugando entre s\u00ed\u00ad las diversas perspectivas presentes en el AT e imprimiendo sobre ellas la unidad y la novedad del acontecimiento cristol\u00f3gico, a partir de la clave de lectura que nos ofrece su culminaci\u00f3n pascual. Las dimensiones de este testimonio que pueden tomarse en consideraci\u00f3n son las siguientes: 1) el testimonio sin\u00f3ptico de la presencia del Esp\u00ed\u00adritu en la misi\u00f3n del Cristo hist\u00f3rico; 2) el acontecimiento pentecostal como lugar de la efusi\u00f3n escatol\u00f3gica del Esp\u00ed\u00adritu (en el testimonio de Lucas y en el de Juan); 3) la experiencia del Esp\u00ed\u00adritu dentro de la vida y de la misi\u00f3n de la comunidad de la nueva alianza (Pablo y los Hechos de los ap\u00f3stoles); 4) y, finalmente, el testimonio sobre la identidad del Esp\u00ed\u00adritu Santo, a la luz del acontecimiento pascual y eclesial, sobre todo en el cuarto evangelio. No nos detendremos, sin embargo, en el papel del Esp\u00ed\u00adritu en la realizaci\u00f3n del acontecimiento pascual, ya que se trat\u00f3 de \u00e9l en la voz \u00abPascua\u00bb.<\/p>\n<p>1. EL TESTIMONIO SIN\u00ed\u201cPTICO DE LA PRESENCIA DEL ESP\u00ed\u008dRITU EN LA MISI\u00ed\u201cN DEL CRISTO HIST\u00ed\u201cRICO. En el estrato prepascual de los sin\u00f3pticos, Jes\u00fas de Nazaret se presenta como el Mes\u00ed\u00adas, el Ungido de YHWH sobre el que reposa la plenitud del Esp\u00ed\u00adritu. Ya la escena del bautismo se describe como una consagraci\u00f3n mesi\u00e1nica de Jes\u00fas de Nazaret (cf. Mc 10, 38; Lc 1, 9-11 y par.) Y probablemente, precisamente a partir de esta escena de unci\u00f3n mesi\u00e1nica, toda la existencia de Jes\u00fas y su ministerio se comprenden como un \u00fanico bautismo (cf. Mc 10, 38; Lc 12, 49-50). Tambi\u00e9n la inauguraci\u00f3n del ministerio mesi\u00e1nico en la sinagoga de Nazaret, tal como se describe en Lc 4, 16-20, se interpreta como una unci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu con referencia al texto mesi\u00e1nico de Is 61, lss; y toda la existencia y el ministerio de Jes\u00fas se leen como un acontecimiento en el Esp\u00ed\u00adritu: el kerigma y la praxis, los exorcismos y los milagros, todo ocurre en virtud y bajo el impulso del Esp\u00ed\u00adritu. En particular, tres loghia sin\u00f3pticos atestiguan esta presencia del Esp\u00ed\u00adritu en la misi\u00f3n presente y futura de Jes\u00fas como elemento intr\u00ed\u00adnseco y esencial (cf. Mt 18, 28, donde la llegada del reino se relaciona con el poder del Esp\u00ed\u00adritu; Mc 3, 28-29 y par., el texto famoso sobre la \u00abblasfemia contra el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb; Mc 13, 11 y par., que recoge la promesa hecha por Jes\u00fas del don del Esp\u00ed\u00adritu a sus testigos en las persecuciones).<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica -pero, en este caso, como fruto ya de la lectura post-pascual- encontramos tambi\u00e9n, en los evangelios de la infancia, la comprensi\u00f3n del acontecimiento de Jes\u00fas como obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo desdeel comienzo, desde su concepci\u00f3n (cf. Mt 1, 18-20; Lc 1, 35). Como lectura, la concepci\u00f3n de Jes\u00fas por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo es signo, no s\u00f3lo de su car\u00e1cter mesi\u00e1nico (por lo que \u00e9l es el Cristo), sino tambi\u00e9n de su divinidad (\u00e9l es el Kyrios, el Hijo de Dios).<\/p>\n<p>2. EL ACONTECIMIENTO PENTECOSTAL COMO LUGAR DE LA EFUSI\u00ed\u201cN ESCATOL\u00ed\u201cGICA DEL ESP\u00ed\u008dRITU. La tradici\u00f3n neotestamentatia nos atestigua la experiencia y la comprensi\u00f3n apost\u00f3lica del don del Esp\u00ed\u00adritu Santo recibido por la comunidad de la nueva alianza en estrecha vinculaci\u00f3n con el acontecimiento pascual de Jes\u00fas, aunque solamente dos textos, el uno al comienzo de los Hechos de los ap\u00f3stoles (2, 1-13) y el otro al final del cuarto evangelio (20, 19-23), ofrecen un contexto hist\u00f3rico preciso y describen las condiciones de la primera comunicaci\u00f3n escatol\u00f3gica del Esp\u00ed\u00adritu por parte del Cristo resucitado. Los dos relatos est\u00e1n de acuerdo en lo esencial: la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu tiene lugar inicialmente y de modo fontal sobre los ap\u00f3stoles, por parte de Cristo resucitado, y en Jerusal\u00e9n. Son diversas las circunstancias y el marco de la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica que sirven de contorno y de explicaci\u00f3n del acontecimiento.<\/p>\n<p>a) El Pentecost\u00e9s de Lucas. En el relato de Lucas tenemos una referencia precisa a la fiesta de Pentecost\u00e9s. Parece que con ello se subrayan sobre todo dos elementos. Por un lado, que Pentecost\u00e9s, con la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, es el cumplimiento del acontecimiento pascual. En efecto, en el discurso que ilustra el don del Esp\u00ed\u00adritu, liga muy estrechamente la Pascua, la Ascensi\u00f3n y Pentecost\u00e9s: \u00abA este Jes\u00fas Dios le resucit\u00f3 (&#8230;), y exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre en el Esp\u00ed\u00adritu Santo prometido y ha derramado lo que vosotros veis y o\u00ed\u00ads\u00bb (2, 32-33). Como veremos, la comprensi\u00f3n de Pentecost\u00e9s como cumplimiento del acontecimiento pascual es la misma que est\u00e1 presente en Juan; lo que pasa es que \u00ablos tres tiempos est\u00e1n recogidos en Juan en un mismo d\u00ed\u00ada, mientras que Lucas los distingue, uni\u00e9ndolos por lo dem\u00e1s en el \u00fanico desarrollo del ciclo pascual\u00bb. Por otra parte, la vinculaci\u00f3n del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado de Pentecost\u00e9s con la conmemoraci\u00f3n del don de la ley en el Sina\u00ed\u00ad y la evidente referencia lucana a las profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas de Joel, de Jerem\u00ed\u00adas y de Ezequiel sobre la nueva alianza subrayan que el don pentecostal del Esp\u00ed\u00adritu constituye el fruto pleno de la salvaci\u00f3n tra\u00ed\u00adda por Cristo como realizaci\u00f3n de la nueva alianza`. As\u00ed\u00ad se confirma en el hecho de que el relato de Pentecost\u00e9s va seguido de la descripci\u00f3n de la vida de la comunidad cristiana (cf. sobre todo los sumarios lucanos: He 2,44-45; 4,32-35), donde la comuni\u00f3n no s\u00f3lo de corazones, sino de bienes, subraya (con la referencia incluso literal al texto de Dt 15,4: \u00abno habr\u00e1 pobres en medio de vosotros\u00bb) que Lucas, a la luz del mensaje de Jes\u00fas sobre la venida del reino, interpreta Pentecost\u00e9s como la inauguraci\u00f3n de la comunidad de la nueva alianza, regulada por la ley nueva de la caridad&#8217;. Tambi\u00e9n el \u00abhablar de varias lenguas\u00bb, con evidente alusi\u00f3n por un lado a la experiencia de los antiguos profetas (cf. N\u00fam 11,25-29; 1 Sam 10,5-6; 1 Re 22,10) y por otro a la experiencia de la \u00abglosolalia\u00bb en la Iglesia primitiva (cf. He 10,46; 19,6; 1 Cor 12-14), subraya que el don del Esp\u00ed\u00adritu restablece la unidad del lenguaje que se hab\u00ed\u00ada perdido en la torre de Babel (G\u00e9n 11, 1-9) y prefigura la dimensi\u00f3n universal de la misi\u00f3n de los ap\u00f3stoles (He 1,8).<\/p>\n<p>b) El Pentecost\u00e9s de Juan. La narraci\u00f3n de Pentecost\u00e9s en Juan nos presenta una interpretaci\u00f3n an\u00e1loga, aunque en un contexto teol\u00f3gico distinto. Se da una vinculaci\u00f3n muy estrecha entre la escena de la crucifixi\u00f3n, con la \u00abentrega del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb por parte de Jes\u00fas moribundo (19,30) y la salida de sangre y agua del costado traspasado del Se\u00f1or (19,34), y la escena de la aparici\u00f3n de Jes\u00fas resucitado, con los signos glorificados de la pasi\u00f3n, en medio de los ap\u00f3stoles. Para Juan, la escena del hacerse presente resucitado entre los suyos es la otra cara, el fruto, de la escena de la crucifixi\u00f3n y de la muerte. El Resucitado llega haci\u00e9ndose presente en medio de la comunidad: por los verbos usados (\u00e9lthen y \u00e9ste), el cuarto evangelio parece querer sugerir que Jes\u00fas se hace presente, no reccorriendo un espacio, sino mostr\u00e1ndose en el centro de la comunidad: \u00e9l es su coraz\u00f3n, la fuente perenne de vida. El mostrar las manos y el costado subraya que se perpet\u00faa en \u00e9l el acontecimiento pascual de muerte y resurrecci\u00f3n, por el que \u00e9l es para siempre el Crucificado-Resucitado, de cuyo costado, en el Esp\u00ed\u00adritu, brotan la sangre y el agua, vida y alimento de la comunidad nueva. El aleteo del Esp\u00ed\u00adritu sobre los ap\u00f3stoles por obra de Jes\u00fas, subraya que el Resucitado es la fuente del Esp\u00ed\u00adritu \u00absin medida\u00bb. La escena refleja por un lado la del G\u00e9nesis (Dios que sopla su aliento en las narices delhombre: Pentecost\u00e9s es la creaci\u00f3n consumada; por otro lado, con la referencia a la paz dada por Cristo y el env\u00ed\u00ado para la remisi\u00f3n de los pecados, recuerda la salvaci\u00f3n plenamente realizada que ha de ser comunicada a todas las gentes.<\/p>\n<p>c) La experiencia del Esp\u00ed\u00adritu dentro de la vida y de la misi\u00f3n de la comunidad de la nueva alianza (Pablo y Hechos de los Ap\u00f3stoles). Son sobre todo los Hechos de los ap\u00f3stoles y el epistolario paulino los que describen con gran riqueza la vida de la Iglesia apost\u00f3lica como vida de la comunidad de la nueva alianza en la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu de Pentecost\u00e9s. San Lucas subraya, en particular, el papel del Esp\u00ed\u00adritu como Esp\u00ed\u00adritu de profec\u00ed\u00ada y de testimonio y como principio de irradiaci\u00f3n universal de la salvaci\u00f3n: en cuanto que es el Esp\u00ed\u00adritu Santo el que mueve a los ap\u00f3stoles y a toda la comunidad cristiana a llevar a todos los hombres la buena nueva de Cristo para recogerlos en una sola familia. San Pablo, sin olvidar este aspecto (pensemos solamente, por ejemplo, en la presencia en las comunidades paulinas de los carismas de la profec\u00ed\u00ada y de la glosolalia), subraya sobre todo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu como principio del amor y de la comuni\u00f3n que liga a los hombres, en Cristo, con el Padre y entre s\u00ed\u00ad. Todo esto tiene su ra\u00ed\u00adz en el hecho de que el don del esp\u00ed\u00adritu hace al creyente \u00abhijo\u00bb del Padre en Cristo, seg\u00fan la en\u00e9rgica y precisa afirmaci\u00f3n de la carta a los Romanos: \u00aby vosotros (&#8230;) hab\u00e9is recibido un esp\u00ed\u00adritu de hijos adoptivos por medio del cual gritamos: \u00abAbba, Padre\u00bb. El mismo Esp\u00ed\u00adritu atestigua a nuestro esp\u00ed\u00adritu que somos hijos de Dios\u00bb (8,15-16). Alhacerlos \u00abhijos\u00bb, los hace tambi\u00e9n \u00abun solo cuerpo\u00bb (2 Cor 12,13), una \u00abcomuni\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (2 Cor 13,13). As\u00ed\u00ad, pues, el Esp\u00ed\u00adritu es aquel principio de la libertad (2 Cor 13,17) y del amor (Rom 5,5; 2 Cor 13,13), de donde nace y se edifica la unidad eclesial; y los dones que cada uno recibe del Padre por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo (los carismas) se reciben y hay que ejercitarlos para edificar la unidad de la comunidad (1 Cor 12-14). En este sentido, la Iglesia es para Pablo el comienzo de la nueva creaci\u00f3n, que abarca tambi\u00e9n al cosmos (cf. Rom 8), ya que el Esp\u00ed\u00adritu Santo ha sido interiorizado en el coraz\u00f3n de la humanidad y de la historia, y desde aqu\u00ed\u00ad (como principio y como \u00abarras\u00bb de la manifestaci\u00f3n plena de la gloria del Padre en sus hijos y en la creaci\u00f3n) derrama sin cesar la fuerza renovadora y recapituladora de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. EL TESTIMONIO SOBRE LA IDENTIDAD DEL ESP\u00ed\u008dRITU SANTO, A LA LUZ DEL ACONTECIMIENTO PASCUAL Y ECLESIAL, SOBRE TODO EN EL CUARTO EVANGELIO. El acontecimiento pentecostal como fruto y consumaci\u00f3n del acontecimiento pascual y la experiencia de la comunidad apost\u00f3lica son el punto de partida para la comprensi\u00f3n de la identidad no s\u00f3lo hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica, sino incluso propiamente teol\u00f3gico-trinitaria del Esp\u00ed\u00adritu de Pentecost\u00e9s. En general, hay que subrayar que la perspectiva espec\u00ed\u00adfica y decididamente innovadora del NT respecto al AT, en lo que se refiere en concreto al progreso en la revelaci\u00f3n de la identidad del Esp\u00ed\u00adritu, se caracteriza por dos elementos esenciales. Ante todo, por el hecho de queel don del Esp\u00ed\u00adritu en los \u00faltimos tiempos a la comunidad de la nueva alianza se sit\u00faa en una conexi\u00f3n indestructible con Cristo y en particular con el Cristo crucificado: quedan as\u00ed\u00ad unificadas las dos l\u00ed\u00adneas, todav\u00ed\u00ada paralelas en cierto modo, que estaban presentes en el AT (el Esp\u00ed\u00adritu sobre el Mes\u00ed\u00adas y el Esp\u00ed\u00adritu dado a todo el pueblo); en segundo lugar, y precisamente por eso, el Esp\u00ed\u00adritu Santo adquiere cada vez m\u00e1s decisi\u00f3n los rasgos de una \u00abrealidad\u00bb divina, unida pero tambi\u00e9n distinta del Padre y del Hijo. Convendr\u00e1 se\u00f1alar adem\u00e1s que en el NT el apelativo \u00abEsp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (sobre todo en la perspectiva lucana) se reserva para el Esp\u00ed\u00adritu dado en Pentecost\u00e9s, es decir, para la plenitud cristol\u00f3gica del don y de la revelaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, mientras que se encuentran f\u00f3rmulas que lo ponen en relaci\u00f3n o bien con el Padre (Esp\u00ed\u00adritu de Dios o del Padre), o bien con el Hijo (Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, del Se\u00f1or, del Hijo&#8230;).<\/p>\n<p>Es el cuarto evangelio el que reviste una importancia decisiva para la comprensi\u00f3n de la identidad trinitaria del Esp\u00ed\u00adritu; pero ya en los Hechos y en Pablo es evidente un camino en esta direcci\u00f3n. Efectivamente, en la obra lucana el Esp\u00ed\u00adritu Santo no es s\u00f3lo fuerza de irradiaci\u00f3n de la buena nueva, sino que a menudo muestra todas las caracter\u00ed\u00adsticas de un actor personal que gu\u00ed\u00ada la historia de la primera comunidad cristiana: \u00abEl libro de los Hechos permite apreciar un progreso notable hacia la personalizaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (&#8230;). La atribuci\u00f3n constante al Esp\u00ed\u00adritu de una serie bien determinada de intervenciones importantes en la historia de la salvaci\u00f3n parece indicar<br \/>\nque es concebido en la pr\u00e1ctica como sujeto de atribuci\u00f3n divino\u00bb8. Tambi\u00e9n en Pablo hay muchos lugares que orientan en el sentido de una personalidad propia del Pne\u00fama divino que \u00abescudri\u00f1a las profundidades de Dios\u00bb (1 Cor 2, 10) y es \u00abenviado\u00bb a nuestros corazones (cf. G\u00e1l 4, 6). Este car\u00e1cter personal aparece bien claro en 1 Cor 12, 11, donde Pablo habla del Esp\u00ed\u00adritu que distribuye los dones de la gracia \u00abcomo quiere\u00bb, por no hablar de las f\u00f3rmulas trinitarias (cf. 2 Tes 13, 14; 1 Cor 12, 4-6; 2 Cor 13, 13; G\u00e1l 4, 6&#8230;), en las que el Esp\u00ed\u00adritu se presenta en igualdad con Dios (ho The\u00f3s, el Padre) y con Cristo.<\/p>\n<p>Pero es sobre todo en el cuarto evangelio donde se presenta al Esp\u00ed\u00adritu Santo como el Otro Consolador (Jn 14, 16), el Otro Enviado del Padre, \u00bb que yo -promete Jes\u00fas- os enviar\u00e9 de junto al Padre, el Esp\u00ed\u00adritu de verdad que procede del Padre (ho para to\u00fa patr\u00f3s ekpore\u00faetai)\u00bb (Jn 15, 26). En efecto, es sobre todo en Juan donde la obra de Jes\u00fas en su conjunto se presenta como un bautismo en el Esp\u00ed\u00adritu (cf. 1, 32-34), es decir, como una extraordinaria efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu sobre toda la humanidad; en efecto, \u00e9l \u00abdar\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu sin medida\u00bb (3, 34), y \u00abde su seno manar\u00e1n r\u00ed\u00ados de agua viva\u00bb (7, 38), que colmar\u00e1n la sed y dar\u00e1n la vida a todos los que creen en \u00e9l (cf. 6, 60-65), permiti\u00e9ndoles renacer \u00abpor obra del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (3, 3-8). Como ya sabemos por el cuarto evangelio, la hora de este bautismo en el Esp\u00ed\u00adritu es el acontecimiento pascual de la crucifixi\u00f3n-glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00abNo se les hab\u00ed\u00ada dado todav\u00ed\u00ada el Esp\u00ed\u00adritu, porque Jes\u00fas no hab\u00ed\u00ada sido glorificado\u00bb (7, 39; cf. 19, 30. 34).<\/p>\n<p>El acontecimiento pascual-pentecostal (cf. Jn 20, 21) queda iluminado en su realidad trinitaria, como don del Esp\u00ed\u00adritu por parte del Padre y del Hijo (el Padre da el Esp\u00ed\u00adritu en el nombre del Hijo y el Hijo da el mismo Esp\u00ed\u00adritu a partir del Padre), en los famosos \u00abdiscursos del Par\u00e1clito\u00bb (este t\u00e9rmino se deriva del, verbo parakalein, que significa \u00abllamar al lado de uno\u00bb, \u00abpedir socorro\u00bb). En estos discursos Jes\u00fas promete cinco veces (Jn 14, 16-17. 25-26; 15, 26-27; 16, 7b-8. 12-15) a sus disc\u00ed\u00adpulos el env\u00ed\u00ado, despu\u00e9s de su regreso al Padre, de otro par\u00e1clito, a saber, el Esp\u00ed\u00adritu de verdad, que en el coraz\u00f3n de los creyentes guiar\u00e1 hacia la verdad entera (cf. 16, 13). As\u00ed\u00ad, pues, en estos discursos se describe al Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito con rasgos claramente personales y su identidad (a partir de su misi\u00f3n al coraz\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos) queda iluminada en su relaci\u00f3n constitutiva con el Padre y con el Hijo. En efecto, el Esp\u00ed\u00adritu mana como don del coraz\u00f3n de Dios Padre y, a trav\u00e9s del Hijo, es enviado a los disc\u00ed\u00adpulos. Como el Hijo es el Logos del Padre que nos ha revelado sus palabras, as\u00ed\u00ad el Esp\u00ed\u00adritu interiorizar\u00e1 las palabras de Cristo, su misma presencia, en el coraz\u00f3n de los creyentes: \u00abEl -explica Jes\u00fas- (&#8230;) tomar\u00e1 de lo m\u00ed\u00ado y os lo anunciar\u00e1. Todo lo que tiene el Padre es m\u00ed\u00ado; por eso he dicho tomar\u00e1 de lo m\u00ed\u00ado y os lo anunciar\u00e1\u00bb (cf. 16, 12-15). As\u00ed\u00ad pues, el cuarto evangelio, junto con la misteriosa identidad del Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito (que es claramente distinto del Padre y del Hijo y que es descrito con un ser an\u00e1logo al del Padre y del Hijo), subraya tambi\u00e9n que el env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu en su plenitud (precisamente como realidad distinta del Padre y del Hijo) est\u00e1relacionado con el acontecimiento pascual de Cristo: \u00abOs conviene que yo me vaya, porque si no me voy, no vendr\u00e1 a vosotros el Consolador\u00bb (16, 7b).<\/p>\n<p>Finalmente -para subrayar que la realidad del Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito es la misma realidad divina del Padre y del Hijo-, el cuarto evangelio inserta al Esp\u00ed\u00adritu en aquel dinamismo de rec\u00ed\u00adproca glorificaci\u00f3n entre el Padre y el Hijo que caracteriza a la misi\u00f3n del Verbo encarnado, culminando en su pascua y revelando su plena identidad divina como Hijo unig\u00e9nito del Padre (cf. 13, 31-32; 17, 5. 24). En efecto, gracias a esta mutua glorificaci\u00f3n, el Padre y el Hijo est\u00e1n el uno en el otro, m\u00e1s a\u00fan, son Uno (cf. 10, 30; 14, 8-10). Y tambi\u00e9n el Par\u00e1clito participa de este infinito dinamismo de glorificaci\u00f3n que se act\u00faa plenamente en el acontecimiento pascual-pentecostal. En los discursos sobre el Par\u00e1clito, Jes\u00fas subraya que \u00abEl me glorificar\u00e1, porque tomar\u00e1 de lo m\u00ed\u00ado y os lo anunciar\u00e1\u00bb (16, 14). Todo lo que el Padre posee, se lo da al Hijo -glorific\u00e1ndolo, o sea, haci\u00e9ndolo part\u00ed\u00adcipe de su gloria- y todo lo que el Hijo tiene del Padre es a su vez \u00abtomado\u00bb por el Esp\u00ed\u00adritu y anunciado a los hombres (cf. 16, 15). M\u00e1s a\u00fan, esta misma gloria que el Padre da al Hijo y que el Esp\u00ed\u00adritu auncia a los hombres parece hasta cierto punto identificarse con el don mismo del Esp\u00ed\u00adritu Santo, por ejemplo cuando Jes\u00fas reza as\u00ed\u00ad al Padre en su oraci\u00f3n por la unidad: \u00abY la gloria que t\u00fa me has dado, yo se la he dado a ellos, para que sean uno como nosotros somos uno. Yo en ellos y t\u00fa en m\u00ed\u00ad, para que sean perfectos en la unidad y el mundo sepa que t\u00fa me has enviado\u00bb (17, 22-23). En este pasaje, lagloria es lo que hace Uno al Padre y al Hijo (el Ser Dios) y, a trav\u00e9s del don del Hijo que brota del Padre (es decir, el Esp\u00ed\u00adritu Santo), es lo que hace una sola cosa a los creyentes con Cristo y, por medio de \u00e9l, con el Padre.<\/p>\n<p>Como puede deducirse de estos breves pasajes, el tema de la gloria (kabod, en el AT; doxa, en el NT) tiene una centralidad y una profundidad \u00fanicas en el cuarto evangelio, precisamente para expresar la unidad de Dios en la mutua relaci\u00f3n de amor-entrega de s\u00ed\u00ad entre el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu: y al mismo tiempo, para expresar el fruto de la redenci\u00f3n de Cristo y del don pentecostal del Esp\u00ed\u00adritu Santo como participaci\u00f3n en la misma vida divina que se act\u00faa, ante todo, en la unidad de los creyentes en Cristo realizada por el don del Esp\u00ed\u00adritu. Todo esto se contempla y se afirma con una densidad simb\u00f3lica y alusiva, que se ofrece a la teolog\u00ed\u00ada sucesiva de la Iglesia para una profundizaci\u00f3n de qu\u00e9 es lo que significa la unidad del Dios trinitario y la participaci\u00f3n de la misma, por gracia, a los hombres.<\/p>\n<p>5. MAR\u00ed\u008dA Y PENTECOSTES. Una \u00faltima e importante dimensi\u00f3n del acontecimiento pentecostal, que es preciso tener en cuenta, aunque s\u00f3lo sea de pasada, se refiere a la presencia y al papel de Mar\u00ed\u00ada, la Madre de Jes\u00fas, en este momento constitutivo de consumaci\u00f3n del acontecimiento cristol\u00f3gico y de su culminaci\u00f3n pascual, presencia que se subraya de varias formas tanto en la perspectiva de Lucas como en la de Juan. En los Hechos de los Ap\u00f3stoles se menciona la presencia de Mar\u00ed\u00ada al lado de los ap\u00f3stoles, de algunas mujeres y de los hermanos de Jes\u00fas, en el cen\u00e1culo, en actitud de concordia y de oraci\u00f3n (1, 12-14), en espera del don del Esp\u00ed\u00adritu prometido por Jes\u00fas (cf. 1, 7-8). Esta presencia de Mar\u00ed\u00ada al comienzo de la Iglesia es copia de su presencia al comienzo de la vida hist\u00f3rica de Jes\u00fas (cf. Lc 1, 26-38); en ambos casos, el que obra el nacimiento de Jes\u00fas y el nacimiento de la Iglesia es el Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf. Lc 1, 35; He 2, 4). De forma delicada y alusiva, la obra lucana quiere por tanto subrayar que la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu a trav\u00e9s del Mes\u00ed\u00adas sobre todo el pueblo nuevo se realiza a trav\u00e9s del \u00abf\u00ed\u00adat\u00bb y de la presencia maternal orante de Mar\u00ed\u00ada. En otro contexto teol\u00f3gico, esta misma presencia se subraya en el cuarto evangelio. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad, el primer signo a trav\u00e9s del cual Jes\u00fas muestra su gloria a los disc\u00ed\u00adpulos en las bodas de Can\u00e1 (Jn 2, 1-12), tiene lugar en presencia y por la mediaci\u00f3n de la Madre de Jes\u00fas. Lo mismo ocurre bajo la cruz, donde la \u00abentrega del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (19, 30) por parte de Jes\u00fas y el manar de \u00absangre y agua\u00bb de su costado traspasado por la lanza (19, 34) se encuadran en una escena de profundo significado eclesiol\u00f3gico. Al comienzo de la escena aparecen Mar\u00ed\u00ada y las mujeres al pie de la cruz y se menciona la entrega de la madre al disc\u00ed\u00adpulo que amaba Jes\u00fas, indic\u00e1ndose en Mar\u00ed\u00ada, la \u00abnueva Si\u00f3n\u00bb, la comunidad &#8216;de la nueva alianza que recibe el don del Esp\u00ed\u00adritu, engendrando como hijos de Dios a los hombres (confiados en Juan a Mar\u00ed\u00ada) (cf. 19, 25-27). Al final, la cita del pasaje de Zacar\u00ed\u00adas: \u00abMirar\u00e1n al que traspasaron\u00bb (Zac 12, 14, en Jn 19, 37), indica a Cristo crucificado como el punto de convergencia y de atracci\u00f3n de los hombres, que en este converger hacia \u00e9l -por el Esp\u00ed\u00adritu- se convierten en Iglesia, en \u00ablo uno\u00bb, seg\u00fan la expresi\u00f3n misma de Jes\u00fas: \u00abCuando sea levantado de la tierra, atraer\u00e9 a todos hacia m\u00ed\u00ad\u00bb (Jn 12, 32), y la del evangelista: \u00abJes\u00fas ten\u00ed\u00ada que morir para reducir a uno solo a los hijos de Dios que estaban dispersos\u00bb (Jn 11, 52). As\u00ed\u00ad, pues, tambi\u00e9n en la perspectiva de Juan el acontecimiento pentecostal tiene una dimensi\u00f3n mariol\u00f3gica intr\u00ed\u00adnseca, como primicia y mediaci\u00f3n al mismo tiempo de su fruto eclesiol\u00f3gico.<\/p>\n<p>III. Perspectiva dogm\u00e1tica sobre la identidad trinitaria del Esp\u00ed\u00adritu pentecostal<br \/>\nComo conclusi\u00f3n de esta lectura teol\u00f3gico-b\u00ed\u00adblica del acontecimiento pentecostal en su \u00ed\u00adntima conexi\u00f3n con el acontecimiento pascual del Crucificado-Resucitado, ofrecemos solamente algunas perspectivas dogm\u00e1ticas sint\u00e9ticas que se deducen del testimonio b\u00ed\u00adblico y que constituir\u00e1n las l\u00ed\u00adneas de fondo de la penetraci\u00f3n sucesiva de la tradici\u00f3n de la Iglesia sobre la identidad y la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de Pentecost\u00e9s. Lo hacemos poniendo de manifiesto dos dial\u00e9cticas fundamentales que atraviesan el don y la manifestaci\u00f3n escatol\u00f3gica del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>La primera dial\u00e9ctica se refiere a la relaci\u00f3n entre la revelaci\u00f3n plena de la identidad del Esp\u00ed\u00adritu Santo y el cumplimiento de la obra de la salvaci\u00f3n del hombre como unidad, es decir, como Iglesia. El dato teol\u00f3gico fundamental que se deduce del acontecimiento pentecostal es realmente que s\u00f3lo a partirdel acontecimiento pascual, es decir de la muerte de Cristo como retorno suyo al Padre, se hacen posibles al mismo tiempo la manifestaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo como realidad distinta del Padre y del Hijo encarnado (es decir, como persona, seg\u00fan la terminolog\u00ed\u00ada de la definici\u00f3n dogm\u00e1tica posterior) y, en consecuencia, la plenitud de su obra de salvaci\u00f3n y definici\u00f3n en los hombres. Como el Padre se hace \u00abvisible\u00bb en el Hijo hecho carne, revel\u00e1ndolo como persona distinta de \u00e9l, as\u00ed\u00ad el Hijo da el Esp\u00ed\u00adritu, como persona distinta de \u00e9l, s\u00f3lo en el momento en que vuelve al Padre, dejando espacio -por as\u00ed\u00ad decirlo- al Esp\u00ed\u00adritu. De esta manera se manifiesta el Ser trinitario de Dios: la distinci\u00f3n y la unidad de los Tres. En consecuencia, precisamente porque ha sido dado y revelado en plenitud, el Esp\u00ed\u00adritu puede comunicar a los hombres lo que es m\u00e1s propio del Ser de Dios: su misma vida divina (cf. 2 Pe 1, 4), haci\u00e9ndolos hijos en el Hijo, una sola cosa en \u00e9l, como \u00e9l es uno con el Padre (cf. Jn 17, 21-22). En esta perspectiva se pone tambi\u00e9n de relieve la \u00abfunci\u00f3n\u00bb creativo-salv\u00ed\u00adfica del Esp\u00ed\u00adritu, que &#8211; parafraseando a W. Kasper- es al mismo tiempo \u00ablo \u00ed\u00adntimo\u00bb de Dios (la manifestaci\u00f3n de su \u00abgloria\u00bb como unidad de la vida divina) y su \u00abextremo\u00bb (la libre y gratuita participaci\u00f3n de la mismaen la creaci\u00f3n por medio del hombre, en Cristo).<\/p>\n<p>La segunda dial\u00e9ctica se refiere precisamente a la manifestaci\u00f3n de la identidad personal del Esp\u00ed\u00adritu Santo. En el momento en que se revela plenamente en Pentecost\u00e9s, se esconde tambi\u00e9n la manera m\u00e1s profunda: de aquella que la teolog\u00ed\u00ada ortodoxa definir\u00e1 como la\u00bbk\u00e9nosis\u00bb del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Y esto porque la identidad personal del Esp\u00ed\u00adritu es -a nivel intratrinitario\u00bb manifestar al Padre en el Hijo y al Hijo en el Padre; y -a nivel hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico- introducir a las criaturas humanas en la misma realaci\u00f3n de amor y de unidad que corre entre el Padre y el Hijo. En este sentido, finalmente, hay que leer teol\u00f3gicamente la relaci\u00f3n entre Mar\u00ed\u00ada y el Esp\u00ed\u00adritu Santo: Mar\u00ed\u00ada es el icono de la humanidad que ha sido hecha hija de Dios en el Hijo, unificada y divinizada, y por tanto es en su rostro donde brilla la gloria del Esp\u00ed\u00adritu de Pentecost\u00e9s.<\/p>\n<p>[-> Amor; Biblia; Comunidad; Creaci\u00f3n; Cruz; Encarnaci\u00f3n; Escatolog\u00ed\u00ada; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Experiencia; Helenismo; Hijo; Hinduismo; Historia; Iglesia de la Trinidad; Jesucristo; Juda\u00ed\u00adsmo; Logos; Mar\u00ed\u00ada; Misi\u00f3n, misiones; Oraci\u00f3n; Padre; Padres (griegos y latinos); Pascua, Personas divinas; Reino de Dios; Religi\u00f3n, religiones; Revelaci\u00f3n; Salvaci\u00f3n; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada.]<br \/>\nPiero Coda<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Nombre que se us\u00f3 en las Escrituras Griegas Cristianas para designar \u2020\u0153la fiesta de la cosecha\u2020\u009d (Ex 23:16) o \u2020\u0153de las semanas\u2020\u009d (Ex 34:22), conocida tambi\u00e9n como \u2020\u0153el d\u00ed\u00ada de los primeros frutos maduros\u2020\u009d. (N\u00fa 28:26.) Las instrucciones sobre esta fiesta se hallan en Lev\u00ed\u00adtico 23:15-21, N\u00fameros 28:26-31 y Deuteronomio 16:9-12. Ten\u00ed\u00ada que celebrarse el quincuag\u00e9simo d\u00ed\u00ada (Pentecost\u00e9s significa \u2020\u0153[D\u00ed\u00ada] Quincuag\u00e9simo\u2020\u009d) a partir del 16 de Nis\u00e1n, el d\u00ed\u00ada en que se ofrec\u00ed\u00ada la gavilla de cebada. (Le 23:15, 16.) Se celebraba el 6 de Siv\u00e1n, es decir, cuando hab\u00ed\u00ada terminado la cosecha de la cebada e iba a empezar la del trigo. (Ex 9:31, 32.)<br \/>\nLos israelitas no pod\u00ed\u00adan empezar la cosecha hasta que se hubieran presentado a Jehov\u00e1 las primicias de la cebada el d\u00ed\u00ada 16 de Nis\u00e1n. Por lo tanto, en Deuteronomio 16:9, 10 se prescribe: \u2020\u0153Desde que primero se mete la hoz en el grano en pie comenzar\u00e1s a contar siete semanas. Entonces tienes que celebrar la fiesta de las semanas a Jehov\u00e1 tu Dios\u2020\u009d. Se requer\u00ed\u00ada que todo var\u00f3n estuviese presente en esta celebraci\u00f3n, sobre la que tambi\u00e9n se dijo: \u2020\u0153Tienes que regocijarte delante de Jehov\u00e1 tu Dios, t\u00fa y tu hijo y tu hija y tu esclavo y tu esclava y el levita que est\u00e1 dentro de tus puertas y el residente forastero y el hu\u00e9rfano de padre y la viuda, que est\u00e1n en medio de ti, en el lugar que Jehov\u00e1 tu Dios escoja para hacer residir all\u00ed\u00ad su nombre\u2020\u009d. (Dt 16:11.) Mientras que la observancia de la Pascua era familiar e \u00ed\u00adntima, la fiesta de la cosecha o Pentecost\u00e9s era m\u00e1s abierta y hospitalaria, similar en este sentido a la fiesta de las caba\u00f1as.<br \/>\nLas primicias de la cosecha del trigo recib\u00ed\u00adan un trato distinto de las primicias de la cebada. Se coc\u00ed\u00adan dos d\u00e9cimas de ef\u00e1 de flor de harina (4,4 l.) con levadura para hacer dos panes. Ten\u00ed\u00adan que ser \u2020\u0153de sus moradas\u2020\u009d, lo que significaba que eran panes como los que se hac\u00ed\u00adan para uso cotidiano en el hogar y no expresamente para fines sagrados. (Le 23:17.) Junto con esto se presentaban holocaustos (ofrendas quemadas), una ofrenda por la culpa y se ofrec\u00ed\u00adan dos corderos como ofrenda de comuni\u00f3n. El sacerdote pon\u00ed\u00ada en sus manos los panes y los trozos de cordero y los mec\u00ed\u00ada delante de Jehov\u00e1 a fin de significar que los presentaba ante El. Despu\u00e9s que el sacerdote ofrec\u00ed\u00ada los panes y los corderos, llegaban a ser suyos para que los comiese como ofrenda de comuni\u00f3n. (Le 23:18-20.)<br \/>\nEl relato de N\u00fameros 28:27-30 coincide con los relatos correspondientes de Lev\u00ed\u00adtico y Deuteronomio en lo que respecta a la ofrenda de comuni\u00f3n, pero difiere ligeramente en las dem\u00e1s ofrendas. En lugar de siete corderos, un toro joven, dos carneros y un cabrito \u2014como en Lev\u00ed\u00adtico 23:18, 19\u2014, dice que se ten\u00ed\u00adan que presentarse siete corderos, dos toros j\u00f3venes, un carnero y un cabrito. Los comentaristas jud\u00ed\u00ados opinan que el pasaje de Lev\u00ed\u00adtico se refiere al sacrificio que se ofrec\u00ed\u00ada junto con los panes mecidos, y el de N\u00fameros, al sacrificio correspondiente a la fiesta en s\u00ed\u00ad, de modo que se ofrec\u00ed\u00adan los dos sacrificios. En respaldo de esta conclusi\u00f3n, cuando Josefo habla de los sacrificios del d\u00ed\u00ada del Pentecost\u00e9s, menciona primero los dos corderos de la ofrenda de comuni\u00f3n y luego combina las restantes ofrendas, enumerando tres bueyes, dos carneros (en lugar de tres; tal vez por error de la transcripci\u00f3n), catorce corderos y dos cabritos. (Antig\u00fcedades Jud\u00ed\u00adas, libro III, cap. X, sec. 6.) Este d\u00ed\u00ada era una convocaci\u00f3n santa, un d\u00ed\u00ada sab\u00e1tico. (Le 23:21; N\u00fa 28:26.)<br \/>\nLa fiesta del Pentecost\u00e9s se celebraba al finalizar la cosecha de la cebada, y era una ocasi\u00f3n gozosa, como lo indicaba la ofrenda de comuni\u00f3n que presentaba la congregaci\u00f3n y que se le daba al sacerdote. Esta ofrenda tambi\u00e9n mostraba que hab\u00ed\u00ada una relaci\u00f3n pac\u00ed\u00adfica con Jehov\u00e1. Al mismo tiempo, la ofrenda por el pecado les recordaba a los israelitas su pecado y era una petici\u00f3n a Dios para que perdonara y borrara sus culpas. El gran holocausto era una expresi\u00f3n tangible de su gratitud por la generosidad divina y un s\u00ed\u00admbolo de su servicio de toda alma a Dios.<br \/>\nNo solo era un d\u00ed\u00ada especialmente indicado para que Israel diera gracias a Jehov\u00e1, sino para recordar a sus hermanos pobres. Despu\u00e9s de enumerar las normas que regulaban la fiesta, Jehov\u00e1 mand\u00f3: \u2020\u0153Y cuando sieguen la mies de su tierra, no debes proseguir hasta completar la orilla de tu campo cuando est\u00e9s segando, y la rebusca de tu mies no debes recoger. Debes dejarlas para el afligido y para el residente forastero. Yo soy Jehov\u00e1 el Dios de ustedes\u2020\u009d. (Le 23:22.) Por lo tanto, los pobres tendr\u00ed\u00adan verdadera raz\u00f3n para dar gracias al Se\u00f1or y disfrutar de la fiesta junto a todos los dem\u00e1s. Durante esta fiesta tambi\u00e9n habr\u00ed\u00ada muchas ofrendas personales de las primicias de la cosecha.<br \/>\nSeg\u00fan fuentes rab\u00ed\u00adnicas, despu\u00e9s del exilio se adopt\u00f3 la costumbre de que los participantes de la fiesta fueran a Jerusal\u00e9n el d\u00ed\u00ada antes a fin de preparar todo lo necesario para su celebraci\u00f3n. Al atardecer, unos toques de trompetas anunciaban que el d\u00ed\u00ada de la celebraci\u00f3n estaba cerca. (N\u00fa 10:10.) El altar de los holocaustos se limpiaba, y las puertas del templo se abr\u00ed\u00adan inmediatamente despu\u00e9s de la media noche para los sacerdotes y para quienes llevaban al patio los sacrificios para los holocaustos y las ofrendas de gracias a fin de que los sacerdotes los examinasen. Alfred Edersheim explica: \u2020\u0153Antes del sacrificio de la ma\u00f1ana los sacerdotes ten\u00ed\u00adan que examinar todas las ofrendas para holocausto y de paces que el pueblo quisiera traer a la fiesta. Por muchos que fueran, tiene que haber sido un tiempo de trabajo enorme, hasta que el anuncio de que el resplandor de la ma\u00f1ana se extend\u00ed\u00ada a Hebr\u00f3n pon\u00ed\u00ada fin a todos estos preparativos, dando la se\u00f1al para el sacrificio matutino normativo\u2020\u009d. (El Templo: Su ministerio y servicios en tiempo de Cristo, traducci\u00f3n de Santiago Escuain, CLIE, 1990, p\u00e1g. 283.)<br \/>\nDespu\u00e9s de ofrecerse el sacrificio matutino habitual, se llevaban los sacrificios para la celebraci\u00f3n mencionados en N\u00fameros 28:26-30. Luego, la ofrenda propia del Pentecost\u00e9s: los panes mecidos y los sacrificios animales. (Le 23:18-20.) Una vez mecidos los panes, el sumo sacerdote tomaba uno, y se divid\u00ed\u00ada el segundo entre los sacerdotes que oficiaban.<\/p>\n<p>Significado simb\u00f3lico de la fiesta. En el Pentecost\u00e9s del a\u00f1o 33 E.C. Jesucristo derram\u00f3 el esp\u00ed\u00adritu santo sobre unos 120 disc\u00ed\u00adpulos reunidos en un cuarto superior de Jerusal\u00e9n. (Hch 1:13-15.) Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada resucitado el 16 de Nis\u00e1n \u2014durante la fiesta de las tortas no fermentadas\u2014, el d\u00ed\u00ada en que el sumo sacerdote ofrec\u00ed\u00ada la gavilla de cebada. En sentido figurado, Jes\u00fas no estaba leudado, pues la levadura representa el pecado. (Heb 7:26.) En el Pentecost\u00e9s, en calidad de gran Sumo Sacerdote, Jes\u00fas pudo presentar a su Padre Jehov\u00e1 nuevos hijos espirituales: sus fieles seguidores, que hab\u00ed\u00adan sido tomados de entre la humanidad pecaminosa y hab\u00ed\u00adan aceptado su sacrificio. El derramamiento del esp\u00ed\u00adritu santo de Dios sobre ellos demostr\u00f3 que El hab\u00ed\u00ada aceptado el sacrificio humano de Jes\u00fas y la presentaci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada hecho de sus disc\u00ed\u00adpulos \u2014aunque nacidos en pecado\u2014 para ser hijos espirituales de Dios. El que en Pentecost\u00e9s se presentaran ante Jehov\u00e1 dos panes de las primicias del grano indic\u00f3 que habr\u00ed\u00ada m\u00e1s de una persona implicada en su cumplimiento. No obstante, tambi\u00e9n podr\u00ed\u00ada indicar que los futuros seguidores de Jesucristo engendrados por esp\u00ed\u00adritu proceder\u00ed\u00adan de dos grupos terrestres: primero, de los jud\u00ed\u00ados naturales circuncisos, y m\u00e1s tarde, de los gentiles, gentes de todas las dem\u00e1s naciones. (Comp\u00e1rese con Ef 2:13-18.)<br \/>\nLa tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada sostiene que la Ley se dio en el monte Sina\u00ed\u00ad e Israel lleg\u00f3 a ser un pueblo escogido en la misma fecha en que luego se celebr\u00f3 el Pentecost\u00e9s. A principios del tercer mes (Siv\u00e1n) los israelitas se reunieron en Sina\u00ed\u00ad y recibieron la Ley. (Ex 19:1.) Tal como Mois\u00e9s sirvi\u00f3 de mediador para introducir a Israel en el pacto de la Ley, as\u00ed\u00ad Jesucristo, como Mediador del Israel espiritual, introdujo entonces a la nueva naci\u00f3n en el nuevo pacto. El ap\u00f3stol Pablo compara estos dos acontecimientos cuando dice que bajo las disposiciones del nuevo pacto, los cristianos han sido congregados en una asamblea mucho mayor junto a \u2020\u0153un monte Si\u00f3n y a una ciudad del Dios vivo, a Jerusal\u00e9n celestial\u2020\u009d. (Heb 12:18-24; comp\u00e1rese con Rev 14:1-5.)<br \/>\nJes\u00fas habl\u00f3 del nuevo pacto con sus disc\u00ed\u00adpulos la noche de su \u00faltima Pascua, y justo antes de su ascensi\u00f3n, les indic\u00f3 que esperasen en Jerusal\u00e9n hasta recibir el prometido esp\u00ed\u00adritu santo. Luego, como explic\u00f3 el ap\u00f3stol Pedro, \u2020\u0153debido a que fue ensalzado a la diestra de Dios y recibi\u00f3 del Padre el esp\u00ed\u00adritu santo prometido, \u00e9l ha derramado esto que ustedes ven y oyen\u2020\u009d. (Lu 22:20; Hch 2:33.) La presencia del esp\u00ed\u00adritu de Dios se hizo manifiesta cuando unos 120 disc\u00ed\u00adpulos hablaron milagrosamente en diferentes lenguas. Por este medio pudieron o\u00ed\u00adr y comprender \u2020\u0153las cosas magn\u00ed\u00adficas de Dios\u2020\u009d multitudes de jud\u00ed\u00ados y pros\u00e9litos de todo rinc\u00f3n del Imperio romano. (Hch 2:7-11.) Mediante Pedro se predic\u00f3 por primera vez el bautismo en el nombre del Padre, del Hijo y del esp\u00ed\u00adritu santo, como Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada mandado en Mateo 28:19. (Hch 2:21, 36, 38, 39.) Habiendo ascendido al cielo con el valor de su sacrificio, Jes\u00fas pod\u00ed\u00ada introducir a sus seguidores en el nuevo pacto. (Heb 9:15-26.)<br \/>\nNo obstante, esos seguidores, m\u00e1s los 3.000 que se a\u00f1adieron aquel d\u00ed\u00ada (Hch 2:41) y otros que se incorporar\u00ed\u00adan m\u00e1s tarde, no fueron las primeras primicias para Dios; lo fue Jesucristo, que resucit\u00f3 el 16 de Nis\u00e1n de 33 E.C. (1Co 15:23), cuando se mec\u00ed\u00adan las gavillas de cebada. Sus seguidores fueron como las primicias del trigo, una segunda cosecha, \u2020\u0153ciertas primicias\u2020\u009d de Dios. (Snt 1:18.) Entonces llegaron a ser la nueva naci\u00f3n de Dios, una \u2020\u0153raza escogida, un sacerdocio real, una naci\u00f3n santa, un pueblo para posesi\u00f3n especial\u2020\u009d. (1Pe 2:9.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>pentekostos (pentekostov\u00bb, 4005), adjetivo que denota quincuag\u00e9simo. Se utiliza como nombre, sobrentendi\u00e9ndose \u00abd\u00ed\u00ada\u00bb, esto es, el quincuag\u00e9simo d\u00ed\u00ada despu\u00e9s de la Pascua, contando a partir del segundo d\u00ed\u00ada de la fiesta (Act 2:1; 20.16; 1Co 16:8).\u00c2\u00b6 Para las instrucciones divinas a Israel, v\u00e9ase Exo 23:16; 34.22; Lev 23:15-21; Num 28:26-31; Deu 16:9-11.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>La palabra griega pentecost\u00e9s significa que la fiesta celebrada ese d\u00ed\u00ada tiene lugar cincuenta d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de pascua. El objeto de esta fiesta evolucion\u00f3: en un principio fiesta agraria, conmemora en lo sucesivo el hecho hist\u00f3rico de la alianza&#8217;, para convertirse al fin en la fiesta del don del Esp\u00ed\u00adritu, que inaugura en la tierra la nueva alianza.<\/p>\n<p>AT Y JUDA\u00ed\u008dSMO. Pentecost\u00e9s es &#8211; con pascua y los tabern\u00e1culos &#8211; una de las tres *fiestas en que Israel debe presentarse delante de Yahveh en el lugar escogido por \u00e9l para que habite en \u00e9l su *nombre (Dt 16,16).<\/p>\n<p>1. En los or\u00ed\u00adgenes es la fiesta de la recolecci\u00f3n (*siega), d\u00ed\u00ada de regocijo y de acci\u00f3n de gracias (Ex 23,16 N\u00fam 28,26; Lev 23,16ss); ese d\u00ed\u00ada se ofrecen las *primicias de lo que ha producido la tierra (Ex 34,22, donde se da a la fiesta el nombre de fiesta de las semanas, apelaci\u00f3n que la sit\u00faa siete semanas despu\u00e9s de pascua y de la ofrenda de la primera gavilla: cf. Lev 23,15).<\/p>\n<p>2. Luego la fiesta es un aniversario. La *alianza se hab\u00ed\u00ada concluido unos cincuenta d\u00ed\u00adas (Ex 19,1-6) despu\u00e9s de la salida de Egipto, que se celebraba con la pascua; pentecost\u00e9s vino a ser naturalmente el aniversario de la alianza, sin duda ya el siglo n a. de J.C., pues como tal&#8217;aparece generalizada a principios de nuestra era seg\u00fan los escritos rab\u00ed\u00adnicos y los manuscritos de Qumr\u00e1n.<\/p>\n<p>EL PENTECOSTES CRISTIANO. 1. La teofan\u00ed\u00ada. El don del Esp\u00ed\u00adritu, con los signos que lo acompa\u00f1an, el viento, el *fuego, se sit\u00faa en la prolongaci\u00f3n de las teofan\u00ed\u00adas del AT. Un doble milagro subraya el sentido del acontecimiento: en primer lugar, los ap\u00f3stoles se expresan en \u00ablenguas\u00bb para cantar las maravillas de Dios (Act 2,3); el hablar en *lengua es una forma *carism\u00e1tica de oraci\u00f3n que se registra en las comunidades cristianas primitivas. Este hablar en lengua, aunque de por s\u00ed\u00ad ininteligible (cf. lCor 14,1-25), este d\u00ed\u00ada es comprendido por las gentes que se hallan presentes; este milagro de audici\u00f3n es un signo de la vocaci\u00f3n universal de la Iglesia, puesto que estos oyentes vienen de las regiones m\u00e1s diversas (Act 2,5-11).<\/p>\n<p>2. Sentido del acontecimiento.<\/p>\n<p>a) Efusi\u00f3n escatol\u00f3gica del Esp\u00ed\u00adritu. Pedro, citando al profeta Joel, muestra que pentecost\u00e9s realiza las *promesas de Dios: en los \u00faltimos *tiempos el Esp\u00ed\u00adritu ser\u00e1 dado a todos (cf. Ez 36,27). El Precursor hab\u00ed\u00ada anunciado que estaba presente el que deb\u00ed\u00ada bautizar en el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Mc 1,8). Y Jes\u00fas, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, hab\u00ed\u00ada confirmado estas promesas: \u00abDentro de pocos d\u00ed\u00adas ser\u00e9is bautizados en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Act 1,5).<\/p>\n<p>b) Coronamiento de la pascua de Cristo. Seg\u00fan la catequesis primitiva. Cristo muerto, resucitado y exaltado a la diestra del Padre acaba su obra derramando el Esp\u00ed\u00adritu sobre la comunidad apost\u00f3lica (Act 2,23-33). Pentecost\u00e9s es la plenitud de *pascua.<\/p>\n<p>c) Reuni\u00f3n de la comunidad mesi\u00e1nica. Los profetas anunciaban que los *dispersos ser\u00ed\u00adan reunidos en la monta\u00f1a de Si\u00f3n y que as\u00ed\u00ad la asamblea de Israel estar\u00ed\u00ada unida en torno a Yahveh; pentecost\u00e9s realiza en Jerusal\u00e9n la *unidad espiritual de los jud\u00ed\u00ados y de los pros\u00e9litos de todas las naciones; d\u00f3ciles a la *ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles, *comulgan en el *amor fraterno en la mesa *eucar\u00ed\u00adstica (Act 2,42ss).<\/p>\n<p>d) Comunidad abierta a todos los pueblos. El Esp\u00ed\u00adritu se da con vistas a un testimonio que se ha de llevar hasta los confines de la tierra (Act 1,8); el milagro de audici\u00f3n subraya que la comunidad mesi\u00e1nica se extender\u00e1 a todos los pueblos (Act 2, 5-11). El pentecost\u00e9s de los paganos (Act 10,44ss) acaba de hacerlo patente. La divisi\u00f3n operada en *Babel (G\u00e9n 11,1-9) halla aqu\u00ed\u00ad su ant\u00ed\u00adtesis y su t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>e) Partida en misi\u00f3n. El pentecost\u00e9s que re\u00fane a la comunidad mesi\u00e1nica es tambi\u00e9n el punto de partida de su misi\u00f3n: el discurso de Pedro, \u00abde pie con los Once\u00bb, es el primer acto de la *misi\u00f3n dada por Jes\u00fas: \u00abRecibir\u00e9is una fuerza, el Esp\u00ed\u00adritu Santo&#8230; Entonces me ser\u00e9is testigos en Jerusal\u00e9n, en toda la Judea y en Samaria, y hasta los confines de la tierra\u00bb (Act 1,8).<\/p>\n<p>Los Padres compararon este \u00abbautismo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb, una como investidura apost\u00f3lica de la Iglesia, con el bautismo de Jes\u00fas, teofan\u00ed\u00ada solemne al comienzo de su ministerio p\u00fablico. Muestran en pentecost\u00e9s el don de la nueva *ley a la Iglesia (cf. Jer 31,33; Ez 36,27) y la nueva *creaci\u00f3n (cf. G\u00e9n 1,2): estos ternas no se expresan en Act 2, pero se basan en la realidad (la acci\u00f3n interior del Esp\u00ed\u00adritu y la recreaci\u00f3n que \u00e9l efect\u00faa).<\/p>\n<p>3. Pentecost\u00e9s, misterio de salvaci\u00f3n. Si fue pasajero el aspecto exterior de la teofan\u00ed\u00ada, el *don hecho a la Iglesia es definitivo. Pentecost\u00e9s inaugura el tiempo de la *Iglesia, que en su peregrinaci\u00f3n al encuentro del Se\u00f1or recibe constantemente de \u00e9l el Esp\u00ed\u00adritu que la re\u00fane en la fe y en la caridad, la santifica y la env\u00ed\u00ada en misi\u00f3n. Los Hechos, \u00abevangelio del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb, revelan la actualidad permanente de este don, el *carisma por excelencia tanto por el lugar que ocupa el Esp\u00ed\u00adritu en la direcci\u00f3n y en la actividad misionera de la Iglesia (Act 4,8; 13,2; 15,28; 16,6) como por sus manifestaciones m\u00e1s visibles (4,31; 10,44ss). El don del Esp\u00ed\u00adritu califica los \u00ab\u00faltimos tiempos\u00bb, per\u00ed\u00adodo que comienza en la *ascensi\u00f3n y hallar\u00e1 su consumaci\u00f3n el \u00faltimo *d\u00ed\u00ada, cuando retorne el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>-> Alianza &#8211; Carismas &#8211; Dispersi\u00f3n &#8211; Iglesia &#8211; Esp\u00ed\u00adritu de Dios &#8211; Fiesta &#8211; Fuego &#8211; Lengua &#8211; Misi\u00f3n &#8211; Siega &#8211; Unidad.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">T\u00e9rmino derivado del griego <em>pentekostos<\/em>, significa quincuag\u00e9simo y se aplic\u00f3 al quincuag\u00e9simo d\u00eda despu\u00e9s de la Pascua. Era la culminaci\u00f3n de \u00abla fiesta de las semanas\u00bb (Ex. 34:22; Dt. 16:10), la cual comenzaba el tercer d\u00eda despu\u00e9s de la Pascua con la presentaci\u00f3n de los primeros frutos de la cosecha (Lv. 23:17\u201320; Dt. 16:9, 10). Despu\u00e9s del exilio lleg\u00f3 a constituir una de las fiestas mayores de los jud\u00edos, durante la cual muchos de los que viv\u00edan en regiones remotas del mundo romano regresaban a Jerusal\u00e9n para adorar (Hch. 20:16). Por esta raz\u00f3n, sirvi\u00f3 como un lazo para unir a los jud\u00edos del mundo del primer siglo, y como un recordatorio de su historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la iglesia cristiana, el Pentecost\u00e9s es el aniversario de la venida del Esp\u00edritu Santo. Cuando Jes\u00fas ascendi\u00f3 a los cielos instruy\u00f3 a sus disc\u00edpulos para que permanecieran en Jerusal\u00e9n hasta que recibieran poder de lo alto. Cuando un grupo de 120 estaban orando en un aposento alto en Jerusal\u00e9n cincuenta d\u00edas despu\u00e9s de su muerte, el Esp\u00edritu Santo descendi\u00f3 sobre ellos con el sonido de un gran viento y con lenguas de fuego que se asentaban sobre ellos. Comenzaron a hablar en otras lenguas y a predicar abiertamente en el nombre de Cristo, con el resultado de que tres mil fueron convertidos. Esta tremenda manifestaci\u00f3n de poder divino marc\u00f3 el comienzo de la iglesia, la cual ha mirado al Pentecost\u00e9s como su aniversario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o eclesi\u00e1stico, Pentecost\u00e9s cubr\u00eda el per\u00edodo que va desde la Semana Santa hasta el domingo de Pentecost\u00e9s. El d\u00eda mismo se observaba con banquete, y era una oportunidad favorita para administrar el bautismo. Era la tercera gran fiesta cristiana despu\u00e9s de la Navidad y la Semana Santa. En la liturgia de la Iglesia Anglicana \u00e9sta se llama Whitsunday (Domingo Blanco) derivado de la costumbre de usar ropa blanca en ese d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n el art\u00edculo <em>A\u00f1o Cristiano<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Merrill C. Tenney<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (466). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>\n  Una  fiesta  de la  Iglesia  universal, mediante la cual se conmemora la Venida del Esp\u00edritu Santo sobre los Ap\u00f3stoles, cincuenta d\u00edas despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n de Jesucristo; en el antiguo festival  jud\u00edo  se llamaba \u201c Fiesta de las Semanas\u201d o  Pentecost\u00e9s (\u00c9x. 34,22;  Deut. 16,10).  Se  llama whitsunday debido a los ropajes blancos que usaban los  bautizados durante la vigilia; Pentecost (\u201cPfingsten\u201d en  alem\u00e1n), es la palabra griega para \u201cquincuag\u00e9simo\u201d  (d\u00eda despu\u00e9s de Pascua). <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>  Pentecost\u00e9s, como una fiesta  cristiana, se remonta al siglo I, aunque no hay evidencia de que fuese observada, como es el caso de la Pascua;   el pasaje en la 1  Corintios (16,8) probablemente se refiere a la  fiesta jud\u00eda.   Esto no es sorprendente, pues la fiesta, que originalmente duraba un s\u00f3lo d\u00eda, ca\u00eda en domingo; adem\u00e1s estaba tan estrechamente unida a la Pascua que parece  ser no mucho m\u00e1s que la  terminaci\u00f3n del tiempo pascual.<br \/>\n  Pentecost\u00e9s, de Jean RestoutEl hecho de que Pentecost\u00e9s pertenece a los tiempos  apost\u00f3licos aparece establecido en el s\u00e9ptimo de los fragmentos (interpolados) atribuidos a San Ireneo.   En Tertuliano (Sobre el Bautismo, 19) la fiesta aparece ya como  firmemente establecida.   El peregrino  galicano, da un relato detallado de la forma  solemne en que esta fiesta era observada en Jerusal\u00e9n (\u201cPeregin. Silvae\u201d, ed. Geyer, IV).   Las Constituciones Apost\u00f3licas (Libro V, Parte XX) dice que Pentecost\u00e9s duraba una semana, pero en  Occidente no se celebr\u00f3 con la octava sino hasta  fecha  posterior.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo a  Berno de Reichenau (m. 1048) parece que en su \u00e9poca fue un punto controversial si Pentecost\u00e9s deb\u00eda tener una octava.   En la actualidad la fiesta tiene un rango similar al del Domingo de Resurrecci\u00f3n o Pascua.   Anteriormente, se bautizaba durante la vigilia a los catec\u00famenos que quedaban de la Pascua; en consecuencia, las ceremonias del s\u00e1bado eran similares a las del S\u00e1bado Santo.\n<\/p>\n<p>  El  oficio de Pentecost\u00e9s tiene s\u00f3lo un nocturno durante toda la semana. En tercia  se canta el \u201cVeni Creator\u201d en lugar del himno usual, debido a que el Esp\u00edritu Santo descendi\u00f3 a la tercera hora.  La  Misa tiene una  secuencia, de \u201cVeni Sancte Spiritus\u201d, cuya autor\u00eda algunos le atribuyen al rey Roberto de Francia. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El  color de las vestimentas es  rojo, que simboliza el amor del Esp\u00edritu Santo o de las  lenguas de fuego.  Anteriormente los tribunales  de justicia no funcionaban durante la semana entera y se prohib\u00edan los trabajos serviles. El Concilio de Constanza (1094), limit\u00f3 esta prohibici\u00f3n a los primeros tres d\u00edas de la semana.  El descanso de  martes  fue abolido en 1771, y en muchos territorios de misi\u00f3n tambi\u00e9n el del lunes;  este \u00faltimo fue abrogado para toda la Iglesia por el Papa San P\u00edo X en 1911. Todav\u00eda, como en Pascua, el rango  lit\u00fargico de lunes y martes de Pentecost\u00e9s es un  doble de primera clase.\n<\/p>\n<p>  En Italia era costumbre esparcir p\u00e9talos de rosas desde el techo de las iglesias para recordar el milagro de las lenguas de fuego; de ah\u00ed que  el domingo de Pentecost\u00e9s es llamado Pascha rosatum en Sicilia y en otras regiones italianas.  El nombre italiano Pascha rossa  proviene de los colores rojos de las vestimentas usadas en Pentecost\u00e9s.   En Francia era costumbre el toque de trompetas durante el   servicio divino, con el objeto de recordar el sonido del poderoso viento que acompa\u00f1\u00f3 el descenso del Esp\u00edritu Santo. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Inglaterra, la nobleza se entreten\u00eda con carreras de caballos.  En la actualidad el festival de \u201cWhitsun Ales\u201d o jaranas est\u00e1 pr\u00e1cticamente obsoleto en Inglaterra.  En estas jaranas de Pentecost\u00e9s se representaban dramas.  En las v\u00edsperas de Pentecost\u00e9s, en las Iglesias Orientales se realizaban servicios extraordinarios de genuflexi\u00f3n, acompa\u00f1ados por largas  oraciones po\u00e9ticas y Salmos (cf Maltzew, \u201cFasten-und Blumen Triodion\u201d, p. 898 en donde se da el servicio  greco-ruso completo; cf. tambi\u00e9n Baumstark, \u201cJacobit, Fest Brevier\u201d, p. 255). Para los festejos de Pentecost\u00e9s, los  rusos llevan flores y ramas verdes en sus manos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  KELNEER, Heortology (San Luis, 1908); HAMPSON, Medii vi\u00e6 kalendarium, I (Londres, 1841) 280 sqq.; BRAND-ELLIS, Popular Antiquities, I (Londres, 1813), 26 ss.; NILLES, Kalendarium Manuale, II (Innsbruck, 1897), 370 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Holweck, Frederick. \u201cPentecost (Whitsunday).\u201d The Catholic Encyclopedia. Vol. 15. New York: Robert Appleton Company, 1912.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/15614b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Giovanni E. Reyes.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Act 2:1 cuando lleg\u00f3 el d\u00eda de P, estaban todos Act 20:16 se apresuraba por estar el d\u00eda de P, si 1Co 16:8 pero estar\u00e9 en Efeso hasta P griego pent\u00eakost\u00ea quincuag\u00e9simo. En el juda\u00ed\u00adsmo, es la segunda de las tres grandes fiestas anuales. 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