{"id":5340,"date":"2016-02-05T01:22:10","date_gmt":"2016-02-05T06:22:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pobreza\/"},"modified":"2016-02-05T01:22:10","modified_gmt":"2016-02-05T06:22:10","slug":"pobreza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pobreza\/","title":{"rendered":"POBREZA"},"content":{"rendered":"<p>Pro 10:15 el desmayo de los pobres es su p<br \/>\nPro 13:18 p y .. tendr\u00e1 el que menosprecia el<br \/>\nPro 24:34 as\u00ed vendr\u00e1 .. tu p como hombre armado<br \/>\nPro 28:19 sigue a los ociosos se llenar\u00e1 de p<br \/>\nPro 28:27 el que da al pobre no tendr\u00e1 p; mas<br \/>\nPro 30:8 no me des p ni riquezas; mant\u00e9nme del<br \/>\nLuk 21:4 mas \u00e9sta, de su p ech\u00f3 todo el sustento<br \/>\n2Co 8:2 su profunda p abundaron en riquezas<br \/>\nRev 2:9 conozco tus .. y tu p (pero t\u00fa eres rico)<\/p>\n<hr>\n<p>estado del que carece de lo necesario para vivir. Los pobres ocupan en las sagradas Escrituras un lugar preponderante, el que no se les da en la historia mundana. Comenzando por el pueblo de Israel que se form\u00f3 en la p. m\u00e1s extrema. La traves\u00ed\u00ada por el desierto la llev\u00f3 a cabo con toda clase de privaciones, con todo tipo de penurias. Su subsistencia dependi\u00f3 de la voluntad divina, el man\u00e1 y las codornices que le mand\u00f3;  de los milagros de Mois\u00e9s, por el poder de Dios, para conseguir la  bebida, quien hizo manar fuentes de las rocas y tuvo que descontaminar fuentes de agua para que Israel pudiera saciar la sed en el desierto. Esta fue una prueba necesaria para que despu\u00e9s el pueblo entrara a disfrutar de la abundancia en la Tierra Prometida; por esto dice la Escritura: \u2020\u0153Te humill\u00f3 y te hizo pasar hambre, y despu\u00e9s te aliment\u00f3 con man\u00e1\u2020\u009d, Dt 8,  3; igualmente, tras haberle anunciado la entrada en una tierra que mana leche y miel, Dt 8, 7-10, Yahv\u00e9h le dice al pueblo: \u2020\u0153Gu\u00e1rdate de olvidar a Yahv\u00e9h&#8230; que te sac\u00f3 de Egipto de la casa de la servidumbre, que te ha conducido a trav\u00e9s de ese desierto grande y terrible entre serpientes abrasadoras y escorpiones, lugar de sed y sin agua, pero hizo brotar para ti agua de la roca m\u00e1s dura; que te aliment\u00f3 en el desierto con el man\u00e1,  que no hab\u00ed\u00adan conocido tus padres, a fin de humillarte y ponerte a prueba para al final hacerte feliz\u2020\u009d, Dt 8, 11-16.<\/p>\n<p>Esta bendici\u00f3n de Yahv\u00e9h a su pueblo  la Tierra Prometida, la fertilidad del suelo y la abundancia de frutos es la realizaci\u00f3n de la promesa hecha a los padres del pueblo de Israel, pero Yahv\u00e9h le advierte a Israel; \u2020\u0153No por tu justicia ni por la rectitud de tu coraz\u00f3n vas a entrar en posesi\u00f3n de la tierra, sino&#8230; por cumplir la palabra que jur\u00f3 a tus padres, Abraham,  Jacob e Isaac\u2020\u009d, Dt 9, 5-6. Es decir que la bendici\u00f3n que elimina la pobreza es fruto de la vida justa, como se dice en los libros sapienciales,  Pr 3, 16; 15, 6; 19, 23; 28, 20; Jb 5, 24; 2, 10.<\/p>\n<p>La bendici\u00f3n est\u00e1 ligada a la fidelidad del hombre a Dios  depende del cumplimiento de los mandamientos y preceptos, condici\u00f3n de la Alianza del Sina\u00ed\u00ad. Por eso Yahv\u00e9h dice que maldecir\u00e1 la tierra y los israelitas ser\u00e1n sujetos de nuevo a la miseria si incumplen con la Alianza, Dt 28,  15-68. Por esto, en muchos pasajes b\u00ed\u00adblicos la p. se considera consecuencia del pecado. Sin embargo, tambi\u00e9n es considerada como fruto de la injusticia social, pues aunque la tierra fue distribuida al entrar en Cana\u00e1n de manera equitativa, con el tiempo se presentaron los desequilibrios sociales, hasta el punto de que muchos vendieron sus tierras, para provecho de los poderosos, y muchos se vieron en la necesidad de entregarse como esclavos de sus propios connacionales. Las injusticias son denunciadas, Ex 21, 16; 22, 20-21 y 25-26; Lv 19, 13-14. Por esto se establecieron leyes al respecto, Ex 21; se estableci\u00f3 el a\u00f1o  sab\u00e1tico y el jubileo, Ex 23, 10-11; Lv 25; Dt 15, 1-11. La Ley,  recordando la estancia en la esclavitud en Egipto, dice: \u2020\u0153No tuerzas el derecho del pobre en sus pleitos&#8230; No oprimas al forastero; ya sab\u00e9is lo que es ser forastero, porque e forasteros fuisteis vosotros en el pa\u00ed\u00ads de Egipto\u2020\u009d, Ex 23, 6-9.<\/p>\n<p>Los profetas se distinguieron por la denuncia constante de la injusticia  social. Denuncian la opresi\u00f3n a que el rico somete al pobre, la vida de lujos a costa de los m\u00e1s necesitados, los cr\u00ed\u00admenes de sangre cometidos por despojar a los desvalidos de lo poco que tienen, Am 2, 6-8; 8, 4-6; 3,  10; 5, 11-13; Isa\u00ed\u00adas denuncia la hipocres\u00ed\u00ada de los principales de Jud\u00e1, tan cumplidores de los ritos, pero sin escr\u00fapulos para explotar al necesitado y derramar su sangre, Is 1, 10-16; 3, 11-15. De igual forma se expresa Jerem\u00ed\u00adas, quien anuncia el castigo, la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, la deportaci\u00f3n y el fin de su rey que ser\u00e1 enterrado como un asno, Jr 7; 22.<\/p>\n<p>En el N. T.  lo primero que se pone de presente es que el Evangelio es la Buena Nueva para los pobres, Mt 11, 5; Lc 4, 18. Los escritos neotestamentarios no cesan de exhortar a la caridad y al socorro de los m\u00e1s necesitados. Jes\u00fas exige la limosna, pero con sinceridad, sin ostentaci\u00f3n,  Mt 6, 2-4; del cumplimiento de esta exigencia evang\u00e9lica depende nuestra suerte en el juicio final, all\u00ed\u00ad pesar\u00e1n las obras de misericordia para con el pr\u00f3jimo, Mt 25, 31-46. Esto es ilustrado por Jes\u00fas en la par\u00e1bola de L\u00e1zaro y el rico epul\u00f3n, Lc 16, 19-31. Otros ejemplos muestran este ideal evang\u00e9lico, como la aceptaci\u00f3n de Mateo al llamado de Jes\u00fas, se compromete a resarcir a sus semejantes por las injusticias cometidas como recaudador de impuestos, devolviendo el cu\u00e1druple, adem\u00e1s de entregar al mitad de sus bienes a los pobres, Lc 19, 8. La pureza de coraz\u00f3n se obtiene,  dice Lucas, dando limosna, Lc 11, 41; con lo cual se acumula un tesoro inagotable para el cielo, \u2020\u0153porque donde est\u00e1 vuestro tesoro all\u00ed\u00ad estar\u00e1 tambi\u00e9n vuestro coraz\u00f3n, Lc 12, 33-34. Jes\u00fas dijo en las bienaventuranzas,  \u2020\u0153Bienaventurados los pobres de esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d, Mt 5, 3, refiri\u00e9ndose a los pobres y humildes como aptos para recibir el Reino de Dios, pues toda su confianza la tienen puesta en la fidelidad de Dios, ya que los poderosos la ponen en sus posesiones materiales, como se dice en Sal 52 (51), 9.  Poder, autoridad, dominio, imperio. Esto corresponde en las Escrituras  solamente a Dios, todos los poderes est\u00e1n sometidos a la potestad divina,  hasta los poderes del mal, Sal 62 (61), 12. El p. de Dios se manifiesta en la creaci\u00f3n, el cosmos surgi\u00f3 de la victoria de Dios sobre los poderes del caos primordial, Gn 1; y la mantiene con su poder, Sal 65, 6-8; 148, 5-6.<\/p>\n<p>El esp\u00ed\u00adritu de Dios da poderes a los hombres  Gn 1, 26-31; Sal 8, 5-9. Sin embargo, interviene en ciertos momentos hist\u00f3ricos de su pueblo de Israel, lo libera de sus enemigos, Ex 15, 6-7; Dt 5, 15.<\/p>\n<p>En las Escrituras para celebrar la omnipotencia de Dios  los israelitas se refieren a \u00e9l como \u2020\u0153el fuerte de Jacob\u2020\u009d, Gn 49, 24; \u2020\u0153el fuerte de Israel\u2020\u009d, Is 1, 24.<\/p>\n<p>En el N. T.  el Esp\u00ed\u00adritu de Dios otorga poderes a Jes\u00fas, Mc 1, 10; es portador de la autoridad y el poder divinos, por esto Jes\u00fas realiza actos ins\u00f3litos en el Templo, la entrada triunfal como Mes\u00ed\u00adas, la expulsi\u00f3n de los mercaderes, las curaciones milagrosas, sobre lo cual los sumos sacerdotes y los ancianos le preguntaron que con qu\u00e9 autoridad hac\u00ed\u00ada todo eso, y Jes\u00fas los call\u00f3 con otra pregunta sobre si el bautismo de Juan era del cielo o de los hombres, Mt 21, 23-27; Mc 11, 27-33; Lc 20, 1-8.<\/p>\n<p>Jes\u00fas recibi\u00f3 de su Padre el p. para perdonar los pecados y para luchar  contra los poderes del mal, a los cuales ha de imponerse el Reino de Dios; todo ha sido puesto por el Padre en manos de Jes\u00fas, Jn 3, 35; 13, 3; 17, 2; y \u00e9ste es el fundamento de su realeza, Jn 18, 36-37; que inaugurar\u00e1 el d\u00ed\u00ada de su glorificaci\u00f3n, Jn 12, 32; Hch 2, 33; Ef 4, 8; y el reinado del Pr\u00ed\u00adncipe de este mundo llegar\u00e1 a su fin, Jn 12, 31. Este p. tambi\u00e9n transmiti\u00f3 a sus ap\u00f3stoles, para hablar, obrar y luchar contra el mal, en su nombre: \u2020\u0153Me ha sido dado todo el poder en el cielo y en la tierra. Id,  pues, y haced disc\u00ed\u00adpulos a todas las gentes bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre y del hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, y ense\u00f1\u00e1ndoles a guardar todo cuanto yo os he mandado\u2020\u009d, Mt 28, 18.<\/p>\n<p>El ap\u00f3stol Pablo dice que la prueba m\u00e1s importante del poder de Dios es  la resurrecci\u00f3n de su propio hijo, Rm 1, 4; 6, 4; 2 Co 13, 4; Flp 3, 10; Col 2, 12; Ef 1, 19-20.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(no tener dinero).<\/p>\n<p> &#8211; Bienaventurados los pobres: Luc 6:20.<\/p>\n<p> &#8211; \u00abHay de vosotros los ricos\u00bb? Luc 6:24, Luc 12:13-34, Mat 19:22-30, Stg 5:1-6.<\/p>\n<p> &#8211; Bienaventurados los pobres de esp\u00ed\u00adritu, Mat 5:32Cr 10:9-10.<\/p>\n<p> &#8211; Los pobres y los ricos, Sant.1:9-I1, 2:1-9, 15-17, 5:1-6.<\/p>\n<p> &#8211; La \u00abpobreza\u00bb es el estado para ser \u00abperfecto\u00bb, Mat 19:21, Luc 14:33,  Mar 8:36, Mat 16:24-26.<\/p>\n<p> &#8211; Ayudar a los \u00abpobres\u00bb: Mat 25:31-46, Gal 2:10, Stg 2:15-17, 2 Cor.9.<\/p>\n<p> &#8211; Pobreza de Cristo: Naci\u00f3 de padres pobres, en una cueva en Bel\u00e9n, vivi\u00f3 en una ciudad humilde, siendo carpintero, sin amigos ricos ni influyentes, \u00c2\u00a1y las raposas tienen madrigueras, pero el Hijo del Hombre no ten\u00ed\u00ada d\u00f3nde reposar la cabeza!, Mat 8:20. Toda la herencia que dej\u00f3, fue el vestido que llevaba puesto, Mat 27:35.<\/p>\n<p> -Voto de \u00abpobreza\u00bb: Millones de cristianos, hombres y mujeres, han vivido, y siguen viviendo, con \u00abvoto de pobreza\u00bb, renunciando a todos los bienes materiales, para parecerse un poco a Cristo. Ver \u00ab\u00ed\u201crdenes Religiosas\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; Su recompensa: El ciento por uno, en esta vida, \u00c2\u00a1el 10.000%!, aqu\u00ed\u00ad en la tierra, en hermanos, posesiones, etc. y despu\u00e9s, \u00c2\u00a1la vida eterna!, Mat 19:2029, Mar 10:28-30.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>La carencia de bienes materiales. En la sociedad israelita, los marginados sociales eran los pobres, los hu\u00e9rfanos, las viudas y los extranjeros. La ley de Mois\u00e9s se preocupa de ellos de manera particular, estableciendo normas para su protecci\u00f3n. En tiempo de cosecha, hab\u00ed\u00ada que dejar frutos en el campo \u2020\u0153para el pobre y el extranjero\u2020\u009d (Lev 19:10). En el a\u00f1o sab\u00e1tico no se cosechaba la tierra, se dejaba \u2020\u0153para que coman los pobres de tu pueblo\u2020\u009d (Exo 23:11). \u2020\u0153Cuando haya en medio de ti menesteroso &#8230; no endurecer\u00e1s tu coraz\u00f3n, ni cerrar\u00e1s tu mano contra tu hermano pobre\u2020\u009d (Deu 15:7). Sin embargo, no se pod\u00ed\u00ada hacer \u2020\u0153injusticia en el juicio, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande\u2020\u009d (Lev 19:15). Se prohib\u00ed\u00ada prestar dinero a un pobre y portarse \u2020\u0153como logrero\u2020\u009d, es decir, con usura (Exo 22:25). En caso de tomar en prenda el vestido de un p., deb\u00ed\u00ada devolv\u00e9rselo al anochecer (Exo 22:26-27).<\/p>\n<p>Hab\u00ed\u00ada pobres en Israel aun en los tiempos de su vida n\u00f3mada, cuando las desigualdades sociales no era muy pronunciadas (\u2020\u0153Porque no faltar\u00e1n menesterosos en medio de la tierra\u2020\u009d). Por eso Dios orden\u00f3: \u2020\u0153Abrir\u00e1s tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra\u2020\u009d (Deu 15:11; Mat 26:11). Las diferencias sociales aumentaron considerablemente despu\u00e9s del establecimiento del reino. La urbanizaci\u00f3n y el comercio produjeron grandes fortunas, con su secuela de injusticias. Los profetas denunciaron fuertemente esa situaci\u00f3n. \u2020\u00a2Am\u00f3s habla de los comerciantes que explotan \u2020\u0153a los menesterosos\u2020\u009d, jugando con los precios y las medidas de los productos, para luego \u2020\u0153comprar los pobres por dinero, y los necesitados por un par de zapatos\u2020\u009d (Amo 8:4-7). Contra los que hac\u00ed\u00adan tales injusticias se anunci\u00f3 el juicio de Dios (\u2020\u0153&#8230; porque vosotros hab\u00e9is devorado la vi\u00f1a, y el despojo del pobre est\u00e1 en vuestras casas\u2020\u009d [Isa 3:14]). En cambio, se alaba a los gobernantes que se preocupan por los pobres (\u2020\u0153Del rey que juzga con verdad a los pobres, el trono ser\u00e1 firme para siempre\u2020\u009d [Pro 29:14]).<br \/>\ntema de la injusticia y la persecuci\u00f3n contra los pobres es recurrente en la Biblia (\u2020\u0153Con arrogancia el malo persigue al pobre\u2020\u009d [Sal 10:2]; \u2020\u0153Si opresi\u00f3n de pobres y perversi\u00f3n de derecho y de justicia vieres en la provincia&#8230;\u2020\u009d [Ecl 5:8]; \u2020\u0153\u00bfQu\u00e9 pens\u00e1is vosotros que maj\u00e1is mi pueblo y mol\u00e9is las caras de los pobres?\u2020\u009d [Isa 3:15], etc\u00e9tera).<br \/>\nt\u00e9rmino hebreo que se utiliza m\u00e1s frecuentemente es ani, que significa pobre, afligido. Viene de la misma ra\u00ed\u00adz que an\u00e1 (afligir, humillar, oprimir). Por eso en algunos pasajes el t\u00e9rmino \u2020\u0153pobre\u2020\u009d se torna equivalente a \u2020\u0153p\u00ed\u00ado\u2020\u009d, o \u2020\u0153justo\u2020\u009d, o \u2020\u0153temeroso de Dios\u2020\u009d, o \u2020\u0153humilde\u2020\u009d. As\u00ed\u00ad, en el Sal 14:5-6, se dice: \u2020\u0153Porque Dios est\u00e1 con la generaci\u00f3n de los justos. Del consejo del pobre se han burlado, pero Jehov\u00e1 es su esperanza\u2020\u009d. Y Sofon\u00ed\u00adas dice: \u2020\u0153Buscad a Jehov\u00e1 todos los humildes de la tierra\u2020\u009d \u2020\u0153Y dejar\u00e9 en medio de ti un pueblo humilde y pobre\u2020\u009d (Sof 2:3; Sof 3:12-13). Es con este sentido, que el Se\u00f1or hablar\u00ed\u00ada luego de que \u2020\u0153a los pobres es anunciado el evangelio\u2020\u009d (Luc 7:22). \u00e9l fue \u2020\u0153ungido para dar buenas nuevas a los pobres\u2020\u009d (Luc 4:18).<br \/>\nel Se\u00f1or Jes\u00fas iba a pronunciar el serm\u00f3n del monte, \u2020\u0153alzando sus ojos hacia sus disc\u00ed\u00adpulos, dec\u00ed\u00ada: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios\u2020\u009d (Luc 6:20). \u00bfQu\u00e9 significan estas palabras? \u00bfSon una glorificaci\u00f3n de la pobreza? \u00bfPoseen el reino de Dios autom\u00e1ticamente los que no tienen muchos bienes materiales? Es evidente que el lenguaje que utiliza el Se\u00f1or Jes\u00fas es heredado del que usaron los profetas, llamando pobres a las personas humildes, p\u00ed\u00adas, justas, temerosas de Dios. De ellas es el reino de los cielos.<br \/>\nobstante, durante su ministerio terrenal, cuando no ten\u00ed\u00ada \u2020\u0153donde recostar su cabeza\u2020\u009d (Mat 8:20), el Se\u00f1or y sus disc\u00ed\u00adpulos ten\u00ed\u00adan una bolsa com\u00fan, recibiendo ayuda de mujeres pudientes, y aun as\u00ed\u00ad se preocupaban de compartir de lo que recib\u00ed\u00adan con los pobres (Jua 13:29), sin distinci\u00f3n de la actitud espiritual de ellos. Los miembros de la primitiva iglesia de Jerusal\u00e9n decidieron repartir entre s\u00ed\u00ad todos sus bienes, de tal manera \u2020\u0153que no hab\u00ed\u00ada entre ellos ning\u00fan necesitado\u2020\u009d (Hch 4:34). Algunos han se\u00f1alado que esto pudo haber sido causa de parte de los problemas de indigencia que luego sufrieron los hermanos de Jerusal\u00e9n y que motivaron la necesidad de hacer colectas para su beneficio en otras regiones. Pero, de todos modos, queda como un testimonio cristiano sobre la preocupaci\u00f3n por los pobres. Hablando de ello, Pablo dijo: \u2020\u0153Solamente nos pidieron que nos acord\u00e1semos de los pobres; lo cual procur\u00e9 con diligencia hacer\u2020\u009d (Gal 2:10).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[870]<\/p>\n<p>     Es una virtud de gran trascendencia humana y religiosa. Es esencial para entender lo que es el mensaje cristiano. Cristo se present\u00f3 como pobre, desde el nacimiento (recostado en un pesebre) hasta la muerte (desnudo en la cruz).  Reclam\u00f3 el desprendimiento de las riquezas de este mundo como condici\u00f3n de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>     No existe educaci\u00f3n cristiana aut\u00e9ntica si no se parte de la renuncia a las cosas materiales y superfluas, para tener m\u00e1s libertad radical para orientarse a las cosas de Dios.<\/p>\n<p>    En catequesis la actitud de pobreza debe ser mirada como algo esencial, como un cierto estilo o talante de vida y no s\u00f3lo como una virtud m\u00e1s, sobre la que hay que ofrecer un vocabulario y unos conceptos b\u00e1sicos.<\/p>\n<p>    1. Biblia y pobreza<br \/>\n    La pobreza tiene valor singular en el cristianismo, pues constituye un hilo conductor en toda la Historia de la salvaci\u00f3n. La Palabra de Dios es gu\u00ed\u00ada b\u00e1sica en catequesis. Y la pobreza y los pobres se presentan como estilo y mensaje, m\u00e1s que como virtud que se consigue con la repetici\u00f3n de acciones buenas.<\/p>\n<p>    El mensaje de la pobreza en la Biblia puede ser abordado de dos formas: desde el punto de vista de la historia de Israel y de los pobres que en ella aparecen; y desde el hecho culmen de Cristo que lleva la pobreza de vida a un ideal recomendable para sus seguidores.<\/p>\n<p>    Se puede explorar lo que dice cada libro de la Sagrada Escritura acerca de la pobreza para terminar concluyendo que es algo esencial para el ser cristiano. El esp\u00ed\u00adritu evang\u00e9lico est\u00e1 configurado por valores de pobreza y por ellos son condici\u00f3n de la educaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>   1. Pobreza y Biblia<br \/>\n    En el Pueblo elegido por Dios existieron pobres y seres humanos que sufrieron las opresiones de los fuertes. La Historia de los Patriarcas ya muestra perseguidos por ser pobres, desde el justo Abel hasta los tiempos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Pero fueron los Profetas los que proclamaron con m\u00e1s claridad el valor del desprendimiento de la tierra y pronunciaron las m\u00e1s duras condenas contra los explotadores de los hombres. Ellos anunciaron el castigo de quienes abusaran de sus hermanos.<\/p>\n<p>    Como enviados de Dios, se sintieron obligados a reclamar respeto para los necesitados, desde el reparto justo de la tierra hasta el pago cotidiano del salario merecido. (Jer. 22. 13; Mal. 3. 5; Eclo. 7. 22; Is. 3.14; Ez. 16.49))<\/p>\n<p>    Lo que existe detr\u00e1s del mensaje de Jes\u00fas en contra del apego a la riqueza y en defensa y bienaventuranza de la pobreza, es la s\u00ed\u00adntesis de una palabra divina que reclama libertad.<\/p>\n<p>    Y el grito de libertad que en nombre de los oprimidos, de los pobres, lanzaron los profetas se mantiene en los seguidores posteriores de todos los tiempos, hasta hoy.<\/p>\n<p>    Ese mensaje prof\u00e9tico, llevado a la cumbre por Jes\u00fas, es el alma del cristianismo. Se concentrar\u00e1 en las demandas que luego recogieron los evangelistas: \u00abNadie puede servir a dos se\u00f1ores, a Dios y a las riquezas.\u00bb (Mt. 6.24; Lc. 16.13). \u00abAy de los ricos, porque ya ten\u00e9is ahora vuestro consuelo&#8230;\u00bb (Lc. 6. 24) \u00abBienaventurados los pobres de esp\u00ed\u00adritu, porque de ellos es el Reino de los cielos&#8230;\u00bb (Mt.5. 3)<\/p>\n<p>     Es importante el mensaje de los Profetas, pues va a ser la referencia b\u00e1sica de Jes\u00fas y de los ap\u00f3stoles, la cual pasar\u00ed\u00ada como t\u00f3nica del cristianismo.<\/p>\n<p>    Dios tiene tal preferencia por los pobres que hay que hacerse \u00abpobre\u00bb ante Dios para estar seguro de su preferencia: Sal. 149. 4; Sal. 37.7 y 11; Sal. 69. 33-34; Salm. 35.10; Sal. 140. 13; Sal. 18. 28; Sal. 9-10; Sof. 2.3; Is. 57. 15.<\/p>\n<p>    2. Amor a los pobres<br \/>\n    La Biblia entera rezuma amor a los pobres, sobre todo en la conciencia de los grandes Profetas de Israel. Es una constante en la Palabra divina que debe trascender a la catequesis.<\/p>\n<p>    Basta repasar textos como Am. 3.9-10; Am. 4. 1-3 y 6; Os.12,8-10); Is. 1. 10-17 y 21-28; Is. 5. 23 y 10. 1-4, para entender que Dios ama de forma especial a los pobres.<\/p>\n<p>    Miqueas clama contra los opresores (Miq. 3. 1-4 y 3,9-12). Jerem\u00ed\u00adas grita contra los dirigentes soberbios (Jer.5. 26-29 y 6. 13-15 o 34. 8-22). Isa\u00ed\u00adas ataca quienes promulgaban leyes opresoras para los necesitados (Is. 10. 1-3).<\/p>\n<p>    La s\u00ed\u00adntesis de todo el mensaje prof\u00e9tico contra los \u00abadversarios\u00bb de los pobres se halla en el \u00abserm\u00f3n del templo\u00bb de Jerem\u00ed\u00adas, en donde condena un culto que se ha convertido en artima\u00f1a sacr\u00ed\u00adlega de opresi\u00f3n. (Jer. 7. 1-15).<\/p>\n<p>     Por eso el texto sagrado se convertir\u00e1 en un programa de fe en Dios que revela la salvaci\u00f3n, pero s\u00f3lo para quienes por su disposici\u00f3n pueden recibirla.<\/p>\n<p>    2.1. En el Evangelio Con este mensaje latiendo en la entra\u00f1a popular, el Profeta Jes\u00fas se atrae a la gente sencilla, pues se presenta como ajeno, no opuesto, a la ampulosa vida del Templo de Jerusal\u00e9n. Sigue fiel a las tradiciones de su pueblo, yendo en la Pascua a adorar al Padre al lugar santo; pero proclama que \u00abllega el tiempo de adorar a Dios en esp\u00ed\u00adritu y en verdad y no en este monte y en el Templo de Jerusal\u00e9n\u00bb (Jn. 4.23)<\/p>\n<p>    La s\u00ed\u00adntesis de su mensaje, las Bienaventuranzas (Mt. 5. 1-12,12 y Lc. 6.20-23), precisamente comienza con la alabanza a los pobres y sencillos, junto con la promesa del premio divino.<\/p>\n<p>    La condena que Jes\u00fas hace de la riqueza no es tanto a la posesi\u00f3n cuando al apego. Tiene amigos con bienes suficientes para estar en el Sanedr\u00ed\u00adn. Pero condena sin paliativos el mal uso, es decir la ambici\u00f3n y la avaricia. Por eso se enfrenta a los escribas y fariseos y los fustiga con claridad y publicidad.<\/p>\n<p>    En el contexto del Evangelio queda muy claro que la pobreza como ideal no se debe identificar con la miseria como carencia, sino con la libertad de la mente y del coraz\u00f3n para el mejor servicio al Reino de Dios. \u00abNadie puede servir a dos se\u00f1ores, a Dios y la riqueza\u00bb (Lc. 16.19-31).  La par\u00e1bola del rico y del mendigo L\u00e1zaro (Lc. 16. 19-31) expresa otro mensaje iluminador. En este mundo se puede malgastar los bienes dejando que los dem\u00e1s coman las migajas que caen de la mesa. Pero en el otro se recoger\u00e1n los resultados de semejante estilo.<\/p>\n<p>     Al fin y al cabo Jes\u00fas vino a evangelizar a los pobres hombres. Por eso responde con claridad sobre la propia misi\u00f3n cuando el Bautista le remite una pregunta clave: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el que debe venir o debemos esperar a otro?\u00bb Multiplica sus signos de amor antes de responder: \u00abY decid a Juan lo que hab\u00e9is visto: los cojos andan, los ciegos ven, los muertos resucitan&#8230; los pobres son evangelizados. Y dichoso el que no se escandaliza por ello\u00bb: (Mt. 15.32-16)<\/p>\n<p>    La sinton\u00ed\u00ada entre los pobres y el Evangelio es clara, as\u00ed\u00ad como lo es la existente entre los ricos y la conversi\u00f3n. \u00abQue dif\u00ed\u00adcilmente entrar\u00e1n los ricos en el Reino de los cielos. Antes pasar\u00ed\u00ada un camello por el ojo de la aguja que un rico entre en el cielo.\u00bb (Mt. 19.25; Mc. 10.26)<\/p>\n<p>    Los relatos evang\u00e9licos est\u00e1n poblado de referencias y gestos de defensa de Jes\u00fas para los pobres y desvalidos: Mt. 18. 6-9; Mc. 9. 42-48; Lc. 17. 1-2&#8230; Y tambi\u00e9n lo est\u00e1n de alusiones de recompensa a quien haga el bien a los necesitados: Lc. 9. 48; Mt. 25. 31-46).<\/p>\n<p>      2.2. Mensaje de la Iglesia<\/p>\n<p>     Desde los primeros d\u00ed\u00adas del nacimiento de la Iglesia, los seguidores de Jes\u00fas entendieron el valor de los pobres en la comunidad de los creyentes, al recordar que hab\u00ed\u00adan estado en el centro del mensaje de Jes\u00fas. Lo vemos en el relato de los Hechos de los Ap\u00f3stoles: \u00abEran asiduos a la ense\u00f1anza de los Ap\u00f3stoles, a la comunidad de bienes (koinon\u00ed\u00ada), a la fracci\u00f3n del plan y a las oraciones.(&#8230;) Los creyentes viv\u00ed\u00adan todos unidos y lo ten\u00ed\u00adan todo en com\u00fan (koinon\u00ed\u00ada); vend\u00ed\u00adan sus posesiones y sus bienes y repart\u00ed\u00adan el precio entre todos, seg\u00fan la necesidad de cada uno.\u00bb (Hech. 2. 42-45; 4. 32-35)<\/p>\n<p>     No estuvo cerrado el Evangelio a los ricos, sino que fueron los ricos los que se cerraron al Evangelio. Para vivir la exigencia de Jes\u00fas se hizo imprescindible vencer el amor a las riquezas de la tierra. Los disc\u00ed\u00adpulos ajustaron su vida a este primordial criterio.<\/p>\n<p>     San Pablo lo dec\u00ed\u00ada tambi\u00e9n con claridad: A los Colosenses: \u00abExtirpad la codicia, que es una idolatr\u00ed\u00ada.\u00bb (Col 3.5). A los Efesios: \u00abNing\u00fan codicioso, que es ser id\u00f3latra, tendr\u00e1 parte en el reino de Cristo y de Dios.\u00bb (Ef. 5.5). Y a su disc\u00ed\u00adpulo Timoteo con m\u00e1s nitidez: \u00abNada hemos tra\u00ed\u00addo al mundo y exactamente igual nada podemos sacar de \u00e9l. Teniendo, pues, alimento y vestido, sepamos contentarnos. Respecto a los que quieren acumular riquezas, caen en la tentaci\u00f3n, en el lazo, en una multitud de codicias insensatas y funestas, que sumergen a los hombres en la ruina y la perdici\u00f3n. Porque la ra\u00ed\u00adz de todos los males es el amor al dinero\u00bb (1 Tim. 6. 6-10).<\/p>\n<p>     El resto de la Historia eclesial estuvo siempre orientado por esa direcci\u00f3n. La lista de testimonios en este sentido resultar\u00ed\u00ada interesante, desde las recomendaciones de caridad, limosna y compasi\u00f3n, hasta los que identifican la entrega al pobre como un acto de justicia. As\u00ed\u00ad lo dec\u00ed\u00ada S. Gregorio Magno: \u00abCuando damos a los pobres las cosas indispensables, no les hacemos regalos personales, sino que les devolvemos lo que es suyo. M\u00e1s que realizar un acto de caridad,, lo que hacemos es cumplir con un deber de justicia.\u00bb (Past. 3.21)<\/p>\n<p>    En este sentido, la Iglesia fue clara y tajante; hasta los \u00faltimos momentos de su historia terrena no podr\u00e1 ense\u00f1ar otra cosa. Lo dijo hace muchos siglos San Juan Cris\u00f3stomo: \u00abNo hacer participar a los pobres de los propios bienes es robarles y quitarles la vida. Lo que poseemos nos son bienes nuestros, sino suyos.\u00bb  (Laz. 1.6) Y lo siguen diciendo los cristianos de hoy. 3. Educaci\u00f3n en la pobreza<\/p>\n<p>     Educar en el amor a los pobres es condici\u00f3n imprescindible de una catequesis. Pero esto s\u00f3lo se logra desde la propia actitud de pobreza. Al igual que hablar de la oraci\u00f3n o de la caridad, no se puede hacer sin rezar y sin amar, el educador y el catequista deben recordar que no se puede transmitir ning\u00fan mensaje de pobreza si no se asumen actitudes y hechos de pobres.<\/p>\n<p>     A partir de este principio se pueden aludir a otros criterios o consignas.<\/p>\n<p> 1. El educador de la fe tiene que descubrir en ciertas referencias b\u00e1sicas del Evangelio los ejes b\u00e1sicos de una buena educaci\u00f3n cristiana: Fe, Providencia, Cruz, oraci\u00f3n, amor al pr\u00f3jimo. El sentido de pobreza, equivalente al desprendimiento, a la generosidad, a la compasi\u00f3n, debe estar presente en toda catequesis<\/p>\n<p>      2. Esto se hace de una forma negativa, criticando y condenado los afanes de riqueza, de consumo, posesi\u00f3n, poder; y se hace sobre todo de forma positiva, es decir asumiendo vida pobre y facilitando experiencias de pobreza aut\u00e9ntica y real.<\/p>\n<p>      3. Desde la actitud de los pobres, el ejemplo luminoso procede del Evangelio. Es preciso hablar con frecuencia de las acciones y de las palabras de Jes\u00fas en este sentido. Desde ellas tienen sentido, y eficacia, las invitaciones a la renuncia, a la austeridad, al sacrificio, no por lo que en si tienen de dolor, sino por lo que tienen de imitaci\u00f3n de Jes\u00fas y de beneficio de los m\u00e1s necesitados.<\/p>\n<p>      4. La adaptaci\u00f3n a los ni\u00f1os y j\u00f3venes de hoy exige cierta sensibilidad en los criterios y en las invitaciones. Invitar a no comer s\u00f3lo para poder pasar hambre porque Cristo la pas\u00f3, apenas si ser\u00e1 entendido en el mundo de hoy. No comer en un d\u00ed\u00ada de ayuno voluntario para transformar el ahorro en una limosna en beneficio de quien sufre de verdad, es m\u00e1s f\u00e1cilmente asumido.<\/p>\n<p>      5. Por otra parta la pobreza se descubre a lo largo de un proceso largo y paciente de formaci\u00f3n. No se pueden acelerar la asimilaci\u00f3n de unos valores que tan directamente van contra las demandas de la naturaleza y contra los h\u00e1bitos y reclamos de la sociedad.<\/p>\n<p>      6. Muy importante es superar el concepto material o econ\u00f3mico de riqueza y pobreza. No es pobre el que tiene poco, sino el que renuncia a poseer m\u00e1s por motivo superior. Del mismo modo, no es rico el que tiene mucho, sino el que se apega a los bienes. El pobre resentido y amargado se halla m\u00e1s lejos del Reino de Dios que el rico desprendido o dadivoso. Pobreza o riqueza est\u00e1n en el coraz\u00f3n, no en el bolsillo.<\/p>\n<p>     7. Adem\u00e1s conviene recordar que no es bueno hablar excesivamente de los pobres lejanos, y olvidar las atenciones a los pobres que pasan por nuestra puerta. El riesgo de la utop\u00ed\u00ada, y en ocasiones de la demagogia, acecha siempre a los que alardean de amor a los pobres.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El verdadero valor de la pobreza no es su situaci\u00f3n en s\u00ed\u00ad, ni la lucha por salir de ella, sino el potencia! de amor que puede desarrollarse al vivirla    o al salir de ella. Y es la sabidur\u00ed\u00ada de la fe, dentro de la caridad, la que nos va diciendo cada vez cu\u00e1ndo y c\u00f3mo tenemos que vivirla y cu\u00e1ndo y c\u00f3mo tenemos que salir de ella.  O cu\u00e1ndo y c\u00f3mo tenemos que elegir libremente convertirnos en los \u00faltimos, a ejemplo de Jes\u00fas, \u00abel cual, siendo de condici\u00f3n divina, no consider\u00f3 como presa codiciable el ser igual a Dios. Al contrario, se despoj\u00f3 de su grandeza, tom\u00f3 la condici\u00f3n de esclavo, y se hizo semejante a los hombres. Y en su condici\u00f3n de hombre, se humill\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo haci\u00e9ndose obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz\u00bb.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>1. La pobreza en el Nuevo Testa,.).lento &#8211; La pobreza de Jes\u00fas no es carencia . bienes, va que vive en la casa de su de padre Jose .- (Mt 2.23): ejerce un oficio remunerado (Mc 6,3); su grupo est\u00e1 sostenido por la ayuda de los amigos, sobre todo de las mujeres acomodadas de la burgues\u00ed\u00ada (Lc 8,1-3); posee una ropa m\u00e1s que decorosa (Jn 19,23). Su pobreza equivale a libertad (Mt 8,20), a mansedumbre, a humildad de coraz\u00f3n (Jn 11,29), a disponibilidad a la voluntad del Padre (Jn 4,34) hasta la muerte en la cruz (Flp 2,8), a aceptaci\u00f3n consciente del sufrimiento.<\/p>\n<p>Cristo de rico se hizo pobre para enriquecer a los dem\u00e1s (2 Cor 8,9). La pobreza de Cristo es cumplimiento de las profec\u00ed\u00adas, adhesi\u00f3n plena y total al proyecto del Padre. No faltan las persecuciones pol\u00ed\u00adticas, el destierro (Mc 2,14-15; cf Os 11,1), la sencillez que oculta la majestad (Mt 21,4-5; cf. 1s 62,1 1; Zac 9,9- 10), la traici\u00f3n por parte de un ap\u00f3stol y amigo (Jn 13,18; cf. Sal 41,10; Lc 22&#8217;48), el despojo total (Jn 19,24; cf. Sal 22,19; 15 52,13-53,12).<\/p>\n<p>Jes\u00fas es pobre porque como Mes\u00ed\u00adas evangeliza a los pobres (Mt 11,5; Lc 4,18; cf 1s 61,1), a los que anuncia la salvaci\u00f3n. Jes\u00fas se solidariza con los pobres hasta tomar sobre s\u00ed\u00ad los pecados de todo el mundo (Jn 1,29. cf. 1s 53,7-12). Jes\u00fas comparte el af\u00e1n de los pobres, llena sus esperanzas, los proclama \u00abbienaventurados\u00bb (Lc 6,20-21).<\/p>\n<p>Para Jes\u00fas son pobres los pecadores, los enfermos, los indigentes, los extranjeros, a los que dirige no una palabra de consuelo, sino de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pablo sintetiza as\u00ed\u00ad el (\u00abmisterio\u00bb de la pobreza de Jes\u00fas: \u00abEl, siendo de condici\u00f3n divina, no consider\u00f3 como presa codiciable el ser igual a Dios. Al contrario, se despoj\u00f3 de su grandeza, tom\u00f3 la condici\u00f3n de esclavo y se hizo semejante a los hombres\u00bb (Flp 2,6-7), y \u00absiendo pobre, se hizo rico por vosotros, para enriqueceros con su pobreza\u00bb (2 Cor 8-9).<\/p>\n<p>Jes\u00fas ofrece como \u00absigno\u00bb del cumplimiento de las promesas mesi\u00e1nicas la evangelizaci\u00f3n de los pobres (Mt 11,5; Lc 7 22) y sintetiza el dato existencial de la pobreza integral: \u00bb Las zorras tienen madrigueras y los p\u00e1jaros del cielo nidos, pero el hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza\u00bb (Mt 8,20). Jes\u00fas se pone de parte de los pobres (93 veces en el evangelio), los felicita en la primera bienaventuranza (Mt 5,3; Lc 6,20); los exalta en la par\u00e1bola del rico epul\u00f3n y del pobre L\u00e1zaro (Lc 6,19-31) y en el \u00ab\u00f3bolo de la viuda\u00bb (Mc 12,41-44); quiere hacer que participen de la vida social (Lc 14,21), compartiendo los bienes con los dem\u00e1s (Mt 19,21). Advierte y exhorta a no preocuparse por las riquezas (Mt 6,19-21.25-33), resalta los peligros de las riquezas (Lc 12,16-21; Mc 10,17-25) e invita al joven rico a renunciar a todo lo que tiene. La condici\u00f3n esencial para seguir a Jes\u00fas es \u00abhacerse pobre\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas preve\u00ed\u00ada que no faltar\u00ed\u00adan nunca pobres. Su palabra no institucionaliza la pobreza, sino que intenta despertar en los disc\u00ed\u00adpulos el esfuerzo por eliminar un malestar, un sufrimiento, una indigencia a trav\u00e9s de la justicia social (Mt 23,23), el reparto de la propia riqueza (Mt 19,21; Lc 12,33; 19,8), la distribuci\u00f3n generosa y purificadora (Mt 6,2; Lc 1 1,41; 12,33134), la ayuda tangible y real (Mt 23,31-46), sin interrupci\u00f3n. Los pobres en la dimensi\u00f3n del evangelio son \u00bb sacramento\u00bb. En ellos se oculta el mismo Cristo y se le sirve o se le desprecia (Mt 10,4&#8217;2; 25,40-45), Ellos simbolizan la realidad del reino celestial (Lc 14,15-24; 15,1 1-32; 16,1931). Los pobres constituyen la prueba de la fidelidad de Dios, que les promete mediante la palabra de Jes\u00fas el reino de los cielos y al mismo tiempo la satisfacci\u00f3n de su hambre y de su sed (Lc 6,20-23). Otros personajes del evangelio atestiguan esta pobreza: Juan Bautista, Jos\u00e9, Mar\u00ed\u00ada de Nazaret<\/p>\n<p>2. La pobreza en los Padres.- La Didaj\u00e9, san Justino, san Cipriano, Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada y Or\u00ed\u00adgenes ofrecen claros testimonios sobre la pobreza. Con Antonio y con Pacomio este hecho se hace colectivo y se organiza.<\/p>\n<p>Es la espiritualidad del desierto como medio principal de perfecci\u00f3n; la pobreza produce frutos copiosos : abandono filial a la providencia, libertad y gozo de esp\u00ed\u00adritu, trabajo material y moral, santidad y apostolado.<\/p>\n<p>Y esto tanto en la expansi\u00f3n geogr\u00e1fica en Oriente (Egipto, Palestina, Siria, Grecia) y en Occidente, como en su evoluci\u00f3n organizativa (anacoretismo inicial, cenobitismo pacomiano).<\/p>\n<p>Con san Basilio llegamos a la renuncia p\u00fablica y con san Ces\u00e1reo a la f\u00f3rmula jur\u00ed\u00addica: \u00abvenditionis chartanl faciat\u00bb (Regula ad monacos, y PL 67 1099) y a la clausura, como -cautelas para la pobreza efectiva e integral. En la Regla de san Benito no aparece la palabra pobreza, pero ordena la expropiaci\u00f3n individual y permite la propiedad colectiva (es el monasterio el que posee). Algo parecido es lo que ocurr\u00ed\u00ada en la Iglesia de los Hechos. Contra los abusos y la relajaci\u00f3n surgieron las diversas reformas benedictinas : C\u00ed\u00adster Fonte Avellana, Grandmont, Cam\u00e1ldula, Valleumbrosa, Monteoliveto y otras. Respecto a la vida monacal femenina, hay que reconocer que durante unos diez siglos (empezando por san Ces\u00e1reo, que fund\u00f3 un monasterio para su hermana Ces\u00e1rea) recurri\u00f3 \u00aba la propiedad sobre la base de una seguridad material perfectamente garantizada por medios humanos\u00bb (Duval).<\/p>\n<p>La pobreza entr\u00f3 en la f\u00f3rmula de los votos en 1148, adopt\u00e1ndola luego los frailes menores y los trinitarios.<\/p>\n<p>3. La pobreza voluntaria es el fundamento del Reino de Dios.- La pobreza interior requiere la participaci\u00f3n de la conciencia en una opci\u00f3n libre. La pobreza voluntaria es el fundamento del Reino de Dios. San Clemente escribe en el 101 : \u00abCristo pertenece a los humildes\u00bb. Or\u00ed\u00adgenes identifica la humildad con la justicia, la templanza, la fortaleza, la sabidur\u00ed\u00ada. La verdadera pobreza es una dimensi\u00f3n que brota del esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>a) La pobreza en los documentos del concilio Vaticano II &#8211; El concilio Vaticano II reconoce en la pobreza una opci\u00f3n voluntaria para concretar el seguimiento de Cristo. El concilio habla de practicar una pobreza interna y externa no s\u00f3lo como dependencia c\u00ed\u00ade los superiores en el uso de los bienes; de compartir la ley . com\u00fan del trabajo; de dar un testimonio comunitario de pobreza, de apoyo a los pobres y de comuni\u00f3n de bi\u00e9nes; de reafirmar el derecho de los Institutos a poseer, pero advirti\u00e9ndoles que eviten toda apariencia de lujo, de lucro excesivo y de acumulaci\u00f3n de bienes. El concilio ha confiado a la responsabilidad de cada Instituto la b\u00fasqueda y la recuperaci\u00f3n de aquella pobreza evang\u00e9lica que pensaron y vivieron sus fundadores.<\/p>\n<p>La \u00ed\u008dglesia se propone ser ella misma pobre, como Cristo (LG 8; AG 5, 12). En la Evangelii nuntiandi (8 de diciembre de 1975) se desarrolla este mismo tema. Se insiste en la ejemplaridad de Cristo: evangeliza a los peque\u00f1os y a los pobres, que se convierten en disc\u00ed\u00adpulos suyos.<\/p>\n<p>b) comuni\u00f3n de bienes.- La Iglesia primitiva asent\u00f3 sus fundamentos en el evangelio de Jes\u00fas. La comunidad primitiva vive y actualiza la koinon\u00ed\u00ada en la comuni\u00f3n de bienes. \u00bb Muchos de los que hab\u00ed\u00adan o\u00ed\u00addo la predicaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles creyeron, y la comunidad de creyentes aument\u00f3 en n\u00famero hasta unas cinco mil personas\u00bb (Hch 4 4).<\/p>\n<p>Esta comuni\u00f3n no se limita a los bienes de consumo, sino que requiere una comunicaci\u00f3n existencial, el ponerlo todo en com\u00fan: los carismas personales, las aspiraciones, la afectividad, etc., es decir, toda la propia personalidad<br \/>\n A,A. Rozzi<\/p>\n<p>Bibl.: J Lois, Oraci\u00f3n por el pobre, en CFET 635-655; P. Richard &#8211; Ellacur\u00ed\u00ada, Pob\u00ed\u00adeza\/Pobres, en CFC. 1030-1057. P Christophe, Para leer la historia de la pobreza, Verbo Divino, Estella 1989; A, Gelin, Los pobres de Yahv\u00e9 Nova Terra, Barcelona 1970; R, Fabris, La opci\u00f3n por&#8217; los pobres en la Biblia, Verbo Divino, Estella 1993; J. 1. Gonz\u00e1lez Faus, Vicarios de Cristo, Los pobres en la teolog\u00ed\u00ada y espiritualidad cristianas, Trotta, Madrid 1991 .<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n. I. El vocabulario b\u00ed\u00adblico de la pobreza: 1. El AT; 2. El NT. II. Pobreza, bendici\u00f3n y maldici\u00f3n: 1. El Pentateuco; 2. La pobreza como efecto de maldici\u00f3n; 3. Pobreza y vicio. III. Pobreza e injusticia: 1. Las situaciones injustas de pobreza; 2. La condena de los profetas: a) Nat\u00e1n y El\u00ed\u00adas el tesbita, b) El profeta Am\u00f3s, c) La predicaci\u00f3n de los otros profetas, d) El Deuteronomista, e) La ense\u00f1anza de Jes\u00fas, f) La acusaci\u00f3n de Santiago; 3. La ayuda al pobre: a) La legislaci\u00f3n sina\u00ed\u00adtica, b) La predicaci\u00f3n de los profetas, c) Los modelos del amor a los pobres, d) La exhortaci\u00f3n de los sabios de Israel, e) La par\u00e9nesis del NT. IV. Teolog\u00ed\u00ada de la pobreza: 1. Dios defiende a los pobres; 2. La espiritualidad de los pobres: a) Los pobres del Se\u00f1or en el Salterio, b) La b\u00fasqueda de la pobreza, c) \u00bfForman los pobres de Yhwh un partido o un grupo religioso?, d) El mes\u00ed\u00adas pobre, enviado a los pobres, e) Mar\u00ed\u00ada Virgen, la pobre del Se\u00f1or. V. Pobreza por el reino: 1. Dichosos los pobres!: a) La pobreza en sentido social, b) La pobreza \u00abde esp\u00ed\u00adritu\u00bb; 2. Necesidad de la pobreza voluntaria: a) Jes\u00fas exige la pobreza, b) La perspectiva del misterio pascual.<\/p>\n<p>INTRODUCCI\u00ed\u201cN. Los pobres en la Biblia ocupan un puesto de gran relieve. Mientras que la historia profana casi siempre ignora a estas personas y se limita a hablar de ellas s\u00f3lo en las raras ocasiones en que son protagonistas con rebeliones, sublevaciones y revoluciones (cf la revuelta de los plebeyos contra los patricios en la joven rep\u00fablica de Roma o la insurrecci\u00f3n de los esclavos guiados por el gladiador Espartaco, etc.), la Sagrada Escritura, por el contrario, aborda expresamente el tema de la pobreza; es m\u00e1s, llega a proponer este estado, humanamente despreciable y m\u00ed\u00adsero, como ideal de vida. Si puede parecer excesivo considerar que los pobres son los protagonistas de la historia de Israel, es indiscutible, sin embargo, que esta categor\u00ed\u00ada de personas atrae la atenci\u00f3n de los legisladores, de los profetas y de los salmistas en el AT, y de Jes\u00fas y de los autores inspirados en el NT.<\/p>\n<p>El pueblo de Dios naci\u00f3 en la pobreza m\u00e1s extrema; Israel en el desierto tuvo la experiencia de este estado de penuria: \u00ab(El Se\u00f1or) te ha humillado y te ha hecho sentir hambre para alimentarte luego con el man\u00e1\u00bb (Deu 8:3). M\u00e1s a\u00fan, entre los miembros del pueblo de Dios no exist\u00ed\u00ada ning\u00fan rico o acaudalado, sino que todos depend\u00ed\u00adan completamente para la subsistencia de la intervenci\u00f3n divina, tanto para el alimento (el man\u00e1, las codornices, etc.; cf Ex 16) como para la bebida (los milagros con los cuales Mois\u00e9s hizo brotar agua de la roca o purific\u00f3 fuentes contaminadas; cf Exo 15:22ss; Exo 17:1 ss). As\u00ed\u00ad pues, el nacimiento de Israel est\u00e1 marcado profundamente por la pobreza m\u00e1s extrema, por las privaciones y por los sufrimientos.<\/p>\n<p>Sobre todo no se debe desvalorizar el factor teol\u00f3gico siguiente: los protagonistas de la fase final o escatol\u00f3gica de la historia salv\u00ed\u00adfica son los pobres: el profeta de Nazaret y su madre, la virgen Mar\u00ed\u00ada, vivieron en la pobreza m\u00e1s absoluta; adem\u00e1s, Jes\u00fas exigi\u00f3 de sus seguidores la elecci\u00f3n de ese estado, mientras que la comunidad cristiana de los or\u00ed\u00adgenes vivi\u00f3 en la m\u00e1s perfecta comuni\u00f3n de bienes, despu\u00e9s de haber vendido sus miembros sus riquezas, poniendo lo recabado a disposici\u00f3n de todos los hermanos.<\/p>\n<p>I. EL VOCABULARIO B\u00ed\u008dBLICO DE LA POBREZA. La importancia del tema de la pobreza para la Sagrada Escritura lo sugiere tambi\u00e9n el l\u00e9xico rico y diversificado que se emplea para indicar la condici\u00f3n de las personas indigentes, que no tienen medios de subsistencia y viven en la miseria.<\/p>\n<p>1. EL AT. La Biblia hebrea indica a los pobres con varios t\u00e9rminos: entre ellos, el m\u00e1s frecuente es ciertamente el sustantivo &#8216;ani o &#8216;anaw (unas 105 veces), que aparece con mucha frecuencia en plural (anawim); la f\u00f3rmula \u00ablos pobres del Se\u00f1or\u00bb, &#8216;anawim Yhwh, se hizo c\u00e9lebre en la teolog\u00ed\u00ada y en la espiritualidad veterotestamentaria, como veremos en breve.<\/p>\n<p>La traducci\u00f3n griega de los LXX tradujo estas voces sobre todo por adynatos, asthen\u00e9s, ende\u00e9s, p\u00e9nes, penijr\u00f3s, prays, ptoj\u00f3s, tapein\u00f3s y sus derivados.<\/p>\n<p>2. EL NT. Los autores del NT utilizan el vocabulario de los LXX; las voces m\u00e1s frecuentes son las que tienen la ra\u00ed\u00adz ptoj- y tapein-. La frecuencia de estos t\u00e9rminos insin\u00faa ya el relieve dado en el NT a la tem\u00e1tica de la pobreza; en efecto, la estad\u00ed\u00adstica indica que las voces ptoj\u00f3s, ptoj\u00e9ia, ptoje\u00faein aparecen 38 veces, mientras que las de la segunda ra\u00ed\u00adz (tapein\u00f3s, tapeino\u00fan, tape\u00ed\u00adnosis) lo hacen 26 veces.<\/p>\n<p>II. POBREZA, BENDICI\u00ed\u201cN Y MALDICI\u00ed\u201cN. El estado de indigencia m\u00e1s absoluta lo experiment\u00f3 Israel durante el \/ \u00e9xodo, que luego ser\u00e1 presentado como un ideal de vida religiosa, pero no ciertamente social. En el primer estadio de la historia del pueblo hebreo, la pobreza es considerada una necesidad y una condici\u00f3n para poder gustar la futura abundancia de los bienes de la tierra prometida. A este respecto es muy significativo el aviso o recuerdo de Deu 8:14-18 : \u00ab(No te olvides) del Se\u00f1or, tu Dios, que te ha sacado de Egipto, de la casa de la esclavitud; que te ha conducido a trav\u00e9s de vasto y horrible desierto, de serpientes venenosas, de escorpiones, tierra de sed y sin agua; que hizo brotar para ti agua de la roca m\u00e1s dura y te aliment\u00f3 en el desierto con&#8217;el man\u00e1, desconocido por tus mayores, con el fin de humillarte y probarte para prepararte un futuro dichoso\u00bb (vv. 14-16). Por ese motivo Palestina es descrita como la regi\u00f3n bendita, en la cual fluyen leche y miel, y que produce aceite, vino y trigo en gran abundancia (cf Exo 3:17; N\u00fam 13:21-24.27; Deu 6:18; Deu 11:9): \u00abEl Se\u00f1or, tu Dios, te va a introducir en una tierra buena; tierra de los torrentes, de fuentes, de aguas profundas, que brotan en el fondo de los valles y sobre los montes; tierra de trigo y de cebada, de vi\u00f1as, higos y granados; tierra de olivos, aceite y miel; tierra que te dar\u00e1 el pan en abundancia sin carecer de nada; tierra donde las piedras son de hierro y de cuyas monta\u00f1as sale el bronce. Comer\u00e1s hasta saciarte y bendecir\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, en la buena tierra que te da\u00bb (Deu 8:7-10).<\/p>\n<p>1. EL PENTATEUCO. El Se\u00f1or bendecir\u00e1 a su pueblo d\u00e1ndole con munificencia los frutos del suelo, por lo cual Israel nadar\u00e1 en la abundancia y se saciar\u00e1 de los bienes de la tierra. Esta es la promesa de Yhwh a su pueblo esclavo en Egipto: \u00abHe determinado sacaron de la opresi\u00f3n de Egipto \u00e1 la tierra&#8230; que mana leche y miel\u00bb (Exo 3:17).<\/p>\n<p>Esa eliminaci\u00f3n de la pobreza es presentada, pues, como la concretizaci\u00f3n de la promesa y de la bendici\u00f3n del Se\u00f1or a su pueblo fiel a las cl\u00e1usulas de la alianza (Lev 26:3ss). La bendici\u00f3n divina tiene por objeto tambi\u00e9n la fertilidad del suelo y la abundancia de sus frutos (Deu 6:14-19.24s; Deu 7:11-15; Deu 11:8s.13ss; Deu 28:1-6.8.11s). De este modo se realiza la bendici\u00f3n de Yhwh a los padres de Israel: a \/ Abrah\u00e1n (cf G\u00e9n 12:1ss.7; G\u00e9n 13:14-17; G\u00e9n 15:18; etc.) y a \/ Jacob (cf G\u00e9n 28:13): \u00abNo por tu justicia ni por la rectitud de tu coraz\u00f3n vas a entrar en posesi\u00f3n de la tierra, sino&#8230; para cumplir el juramento hecho (por el Se\u00f1or) a vuestros padres Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob. Reconoce que el Se\u00f1or, tu Dios, no te da la posesi\u00f3n de esa buena tierra debido a tu justicia\u00bb (Deu 9:5s). Pero esa bendici\u00f3n est\u00e1 ligada a la observancia de los preceptos del Se\u00f1or: \u00abHaz lo que es justo y bueno a los ojos del Se\u00f1or, para que seas dichoso y entres a tomar posesi\u00f3n de la hermosa tierra que el Se\u00f1or prometi\u00f3 con juramento a tus padres\u00bb (Deu 6:18).1487<br \/>\nEn los libros sapienciales encontramos la exaltaci\u00f3n de la riqueza como fruto de la bendici\u00f3n divina a los justos (cf Pro 3:16; Pro 15:6; Pro 19:23; Pro 28:20; Job 5:24; Job 42:10ss).<\/p>\n<p>3. LA POBREZA COMO EFECTO DE LA MALDICI\u00ed\u201cN. Por el contrario, el Se\u00f1or maldecir\u00e1 la tierra si su pueblo se muestra infiel al pacto sina\u00ed\u00adtico; por eso Israel experimentar\u00e1 nuevamente la penuria, la pobreza y la miseria (cf Lev 26:14ss; Deu 11:16s; Deu 28:14-46). Por tanto, en la Biblia la indigencia es considerada a menudo consecuencia del castigo divino por los pecados de su pueblo. De este modo se afirm\u00f3 no s\u00f3lo la idea de que el justo es bendecido con las riquezas, sino que el pobre es un pecador. Mientras que Abrah\u00e1n, el amigo de Dios, y los otros patriarcas son bendecidos con la propiedad econ\u00f3mica (cf G\u00e9n 13:2; G\u00e9n 26:13s; G\u00e9n 30:30; G\u00e9n 33:11; etc.), los imp\u00ed\u00ados son castigados con la pobreza; por eso la p\u00e9rdida de los bienes es considerada como castigo del pecado (cf Job 22:6s).<br \/>\n4. POBREZA Y VICIO. Los sabios de Israel presentan con frecuencia la pobreza tambi\u00e9n como consecuencia de la pereza y el desarreglo en los placeres: los vicios de la gula y del sexo reducen a menudo al hombre a la miseria (cf Pro 6:6-11; 10-4; Pro 12:11; Pro 14:23; Pro 20:13; Pro 21:17; Pro 23:20s; Pro 24:30-34; Pro 28:19; Sir 18:33s). Por eso amonesta Tob\u00ed\u00adas a su hijo: \u00abEn la ociosidad y la penuria est\u00e1 el hambre, pues la ociosidad es la madre del hambre\u00bb (Tob 4:13).<\/p>\n<p>III. POBREZA E INJUSTICIA. Pero no siempre el estado de indigencia en Israel es fruto de la maldici\u00f3n divina; con frecuencia la pobreza de muchas personas es consecuencia de la injusticia y de la avidez de los poderosos, los cuales extorsionan, despojan y reducen a la miseria a sus hermanos.<\/p>\n<p>1. LAS SITUACIONES INJUSTAS DE POBREZA. Despu\u00e9s de la entrada en Palestina, aunque la divisi\u00f3n con la asignaci\u00f3n de las tierras por Mois\u00e9s y Josu\u00e9 se hizo inspir\u00e1ndose en criterios de equidad bas\u00e1ndose en la poblaci\u00f3n de cada una de las tribus (cf N\u00fam 32,Iss; Jos 13-21), lentamente se produjo una fuerte disparidad de bienes y riquezas, haci\u00e9ndose algunos israelitas cada vez m\u00e1s ricos y poderosos, mientras que otros, a causa de deudas y de otros factores econ\u00f3micos, se empobrecieron cada vez m\u00e1s, e incluso hubieron de vender sus terrenos y en algunos casos fueron reducidos desgraciadamente a la esclavitud.<\/p>\n<p>Para evitar que se agudizaran semejantes situaciones injustas e inicuas, el legislador de la t\u00f3rah en el c\u00f3digo de la alianza cre\u00f3 la instituci\u00f3n del jubileo y del a\u00f1o sab\u00e1tico (Exo 21:1s; Exo 23:10s; Lev 25; Deu 15:1-11), despu\u00e9s de condenar la explotaci\u00f3n de los _pobres y las injusticias sociales (cf Exo 21:16; Exo 22:20s.25s; Lev 19:13s). En particular, la ley de Mois\u00e9s exige la justicia en favor de los humildes y de los indefensos: \u00abNo violar\u00e1s el derecho del pobre en sus causas&#8230; No explotar\u00e1s al emigrante, porque vosotros conocisteis la vida del emigrante, pues lo fuisteis en Egipto\u00bb (Exo 23:6.9). [\/ Ley \/ Derecho VII].<\/p>\n<p>2. LA CONDENA DE LOS PROFETAS. Las situaciones de injusticia social, por las cuales tambi\u00e9n en Israel los bienes y las riquezas se encontraban en manos de unos pocos individuos, mientras que la gran masa del pueblo viv\u00ed\u00ada en la miseria y en apuros, suscit\u00f3 la indignaci\u00f3n y las iras de los hombres carism\u00e1ticos animados por el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or. Las desigualdades sociales, demasiado marcadas y escandalosas, rompen la solidaridad sagrada del pueblo de Dios y violan la justicia.<\/p>\n<p>a) Nat\u00e1n y El\u00ed\u00adas el tesbita. El rey David cometi\u00f3 una gran injusticia contra Ur\u00ed\u00adas, s\u00fabdito suyo y soldado fiel. No s\u00f3lo incurri\u00f3 en adulterio con la mujer de Ur\u00ed\u00adas, sino que se las arregl\u00f3 para que \u00e9ste pereciese en la batalla (2Sa 11:2ss). La f\u00e1bula del rico y del pobre, narrada al rey por el profeta Nat\u00e1n, es muy elocuente al respecto. El profeta, con gran valor, denunci\u00f3 en nombre de Dios la prepotencia del rey en perjuicio del pobre (2Sa 12:1-12).<br \/>\n\/ El\u00ed\u00adas el tesbita mostr\u00f3 no menor fortaleza al enfrentarse con otro rey prepotente, que hab\u00ed\u00ada hecho asesinar a un s\u00fabdito para aduefiarse de su vi\u00f1a (1Re 21:1 ss). El intr\u00e9pido profeta se enfrent\u00f3 a Ajab justamente cuando \u00e9ste iba a tomar posesi\u00f3n de la vi\u00f1a de Nabot, denunciando abiertamente su delito en perjuicio de un pobre, y anunci\u00e1ndole los tremendos castigos divinos por la usurpaci\u00f3n perpetrada (IRe 1,19ss).<\/p>\n<p>b) El profeta Am\u00f3s. El primer gran profeta escritor que amenaz\u00f3 con tremendos castigos divinos a los injustos ricos propietarios de Israel fue \/ Am\u00f3s. Con lenguaje rudo, fustig\u00f3 los vicios de cuantos oprim\u00ed\u00adan a los pobres. Hablando en nombre del Se\u00f1or, acus\u00f3 a los poderosos de haber vendido al pobre por un pu\u00f1ado de dinero, cambi\u00e1ndolo por un par de sandalias; m\u00e1s a\u00fan, de haber pisoteado como polvo de la tierra la cabeza de los infelices (Am\u00f3 2:6s; Am\u00f3 8:6) despu\u00e9s de haberlos despojado de sus vestidos (Am\u00f3 2:8). Los notables de Samar\u00ed\u00ada acumularon en sus palacios violencia y rapi\u00f1a (Am\u00f3 3:10), y con semejantes latrocinios y extorsiones pudieron edificarse casas para el invierno y casas para el verano, grandes palacios con piedras labradas y adornados con lujosos objetos de marfil (Am\u00f3 3:15; Am\u00f3 5:11s). Sus mujeres, llamadas despectivamente \u00abvacas de Bas\u00e1n\u00bb, no les van a la zaga a sus maridos en oprimir a los d\u00e9biles (Am\u00f3 4:1). Estos voluptuosos que viven en el lujo m\u00e1s desenfrenado y en francachelas (Am\u00f3 6:4ss), pisoteando la justicia m\u00e1s elemental (Am\u00f3 6:121, oprimen a los pobres y los humildes (Am\u00f3 8:4), cometen enga\u00f1os y fraudes (Am\u00f3 8:5s). A causa de tales delitos, Am\u00f3s amenaza con la venganza divina en el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or (Am\u00f3 2:13ss; Am\u00f3 3:14s; Am\u00f3 8:9s). Y vendr\u00e1n la guerra y la deportaci\u00f3n Am\u00f3 4:2s; Am\u00f3 6:7).<\/p>\n<p>c) La predicaci\u00f3n de los otros profetas. No menos lacerantes son las invectivas contra los ricos y poderosos lanzadas por otros hombres de Dios en defensa de los pobres y de la justicia.<br \/>\n\/ Oseas, el profeta de la ternura y del amor, no puede menos de se\u00f1alar con el dedo acusador a los israelitas que defraudan y enga\u00f1an, evidentemente en perjuicio de los pobres (Ose 12:8).<\/p>\n<p>\/ Isa\u00ed\u00adas comienza sus or\u00e1culos condenando la hipocres\u00ed\u00ada de los notables de Jud\u00e1, semejantes a los jefes de Sodoma y Gomorra, los cuales se muestran observantes y precisos en los actos externos del culto, pero no tienen el menor escr\u00fapulo en derramar sangre y en oprimir a los humildes (Isa 1:10-16), pisoteando el rostro de los pobres y quit\u00e1ndoles sus pocos bienes imprescindibles (Isa 3:11s). Tambi\u00e9n este profeta amenaza con el castigo del Se\u00f1or a los opresores que viven en el lujo m\u00e1s desenfrenado (Isa 3:16ss; Isa 5:8-24, Isa 5:9,9-10, 4; Isa 32:9-14), privando del espacio vital a los pobres, defraudando y despojando a los infelices. De igual modo \/ Jerem\u00ed\u00adas no calla tampoco el pecado de los jud\u00ed\u00ados hip\u00f3critas, que van al templo de Jerusal\u00e9n a celebrar el culto y al mismo tiempo viven en la injusticia, oprimiendo a los pobres y derramando su sangre (Jer 7:1-11; Jer 22:3.13ss); m\u00e1s a\u00fan, les anuncia ya la inminente venganza del Se\u00f1or, la destrucci\u00f3n de la ciudad santa, la deportaci\u00f3n de sus habitantes (Jer 7:12ss; Jer 22:5ss) y el fin ignominioso de su rey, que ser\u00e1 sepultado como un asno (Jer 22:13. 17-19).<\/p>\n<p>El que comete tales abominaciones, oprimiendo al pobre y al indigente y perpetra rapi\u00f1as e injusticias contra el pr\u00f3jimo, ciertamente no vivir\u00e1, sino que ser\u00e1 castigado con la muerte (Eze 18:12s). Elifaz el temanita estima que la terrible prueba abatida sobre Job, ya pr\u00f3ximo a su fin, debe considerarse como una severa lecci\u00f3n de Dios contra su amigo, porque \u00e9ste habr\u00ed\u00ada vejado a los hermanos, despoj\u00e1ndolos y rob\u00e1ndolos, e incluso mostr\u00e1ndose sin piedad con los pobres y los infelices (Job 22:6-10). Pues el Se\u00f1or venga a los oprimidos: \u00abYo vendr\u00e9 a juzgaros; ser\u00e9 testigo del acusador&#8230; contra los que explotan al jornalero, a la viuda y al hu\u00e9rfano y violan el derecho del extranjero sin ning\u00fan temor de m\u00ed\u00ad\u00bb (Mal 3:5).<\/p>\n<p>d) El deuteronomista. En el \u00faltimo libro del Pentateuco encontramos algunas leyes contra los opresores de los pobres: el que secuestra a una persona debe ser muerto (Deu 24:7); el que ha tomado como prenda el manto de un pobre debe restituirlo al ponerse el sol, a fin de que tambi\u00e9n el infeliz pueda dormir con lo \u00fanico que tiene para arroparse (Deu 24:12s). El deuteronomista ordena adem\u00e1s, en nombre del Se\u00f1or, no defraudar el salario de un pobre e indigente, sino d\u00e1rselo antes de ponerse el sol (Deu 24:14s). Asimismo, el israelita justo no herir\u00e1 el derecho de los indefensos (el extranjero y el hu\u00e9rfano), ni tomar\u00e1 en prenda los vestidos de la viuda (Deu 24:17s); el que se comporte de ese modo injusto, hiriendo el derecho del forastero, del hu\u00e9rfano y de la viuda, ser\u00e1 maldecido por todo el pueblo (Deu 27:19).<br \/>\nEl justo Tob\u00ed\u00adas (Deu 4:14s) se inspira en esta legislaci\u00f3n cuando exhorta a su hijo a comportarse con el pr\u00f3jimo con justicia, respeto y amor. Tambi\u00e9n el Sal 82:2-4 contiene la orden de Dios a los jueces de Israel de tomar la defensa de los pobres sin favorecer a los poderosos.<\/p>\n<p>e) La ense\u00f1anza de Jes\u00fas. Los \u00abiay!\u00bbde los profetas contra los ricos que oprimen a los pobres del tercer evangelista son puestos en boca de Jes\u00fas (Lev 6:24). El profeta de Nazaret amenaza severamente a los ricos y ense\u00f1a que muy dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00e1n participar de la gloria del reino de los cielos; es m\u00e1s f\u00e1cil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico entre en el \/ reino de Dios (Mar 10:23ss y par).<br \/>\nf) La acusaci\u00f3n de Santiago. Pero el autor del NT que usa un lenguaje prof\u00e9tico particularmente duro contra las injusticias perpetradas por los ricos en perjuicio de los pobres es el \u00abhermano del Se\u00f1or\u00bb: \u00abVosotros, los ricos, llorad con fuertes getnidos por las desventuras que van a sobreveniros&#8230;\u00bb, etc. (cf Stg 5:1-5).<\/p>\n<p>3. LA AYUDA AL POBRE. La Biblia no s\u00f3lo condena las injusticias perpetradas contra los humildes y los indigentes, presentando a Dios como vengador de estas personas indefensas y sin protecci\u00f3n humana, sino que inculca tambi\u00e9n el deber de socorrer a los pobres para aliviar su miseria y hacer menos duro su estado de indigencia.<\/p>\n<p>a) La legislaci\u00f3n sina\u00ed\u00adtica. Mois\u00e9s, al transmitir las \u00f3rdenes del Se\u00f1or al pueblo, no olvida a las personas m\u00e1s pobres e indefensas: legisla sobre ellas para protegerlas, ante todo prohibiendo el inter\u00e9s en los pr\u00e9stamos al indigente y exigiendo la restituci\u00f3n de la prenda antes de ponerse el sol (Exo 22:24ss; Deu 23:20s). Igualmente ordena que los hacendados, durante la siega y la vendimia, dejen las espigas al borde de los campos y los racimos de la vid para los pobres y los forasteros que viven en la miseria (Lev 19:9s).<\/p>\n<p>Los israelitas deber\u00e1n amar a los extranjeros como a s\u00ed\u00ad mismos (Lev 19:33s; Deu 10:19) y sentirse solidarios con los hermanos ca\u00ed\u00addos en la miseria, ayud\u00e1ndoles concretamente (Lev 29:35ss); y cada tres a\u00f1os ofrecer\u00e1n los diezmos de las cosechas a los necesitados: el levita, el forastero, el hu\u00e9rfano y la viuda (Deu 26:12s).<\/p>\n<p>b) La predicaci\u00f3n de los profetas. La par\u00e9nesis de los enviados de Dios para educar la fe de los israelitas no pod\u00ed\u00ada omitir la ayuda a los pobres. Isa\u00ed\u00adas exhorta a los jefes del pueblo a hacer el bien, a buscar la justicia, socorriendo al oprimido, haciendo justicia al hu\u00e9rfano y defendiendo la causa de la viuda (Isa 1:17). An\u00e1loga es la par\u00e9nesis de Jerem\u00ed\u00adas al rey de Jud\u00e1, a sus ministros y a todo el pueblo: \u00abEsto dice el Se\u00f1or: Practicad el derecho y la justicia y librad al oprimido de las manos del explotador; no maltrat\u00e9is al extranjero, al hu\u00e9rfano y a la viuda; no les hag\u00e1is violencia, ni derram\u00e9is sangre inocente en este lugar\u00bb (Jer 22:3).<br \/>\nEl Trito-Isa\u00ed\u00adas, por su parte, ense\u00f1a que el ayuno aceptable al Se\u00f1or consiste en dejar libres a los oprimidos, en compartir el pan con el hambriento, en introducir en casa a los m\u00ed\u00adseros sin techo, en vestir al desnudo, socorriendo al propio hermano pobre (Isa 58:6ss).<\/p>\n<p>c) Los modelos del amor a los pobres. El AT nos ofrece ejemplos sublimes de caridad con los indigentes: el piadoso rey Jos\u00ed\u00adas es descrito, en ant\u00ed\u00adtesis con el comportamiento del hijo imp\u00ed\u00ado Joaqu\u00ed\u00adn, como el monarca ideal, que defend\u00ed\u00ada la causa del pobre y del desgraciado (Jer 22:16). An\u00e1logamente, Job, al presentar su apolog\u00ed\u00ada, se describe como un hombre misericordioso y ben\u00e9volo con los pobres (Job 31:16-22); lloraba con el oprimido y ten\u00ed\u00ada compasi\u00f3n del pobre (Job 30:25), examinaba la causa del desconocido, trituraba las muelas del malvado y de entre sus dientes arrancaba la presa (Job 29:16s).<\/p>\n<p>Tob\u00ed\u00adas constituye otro ejemplo excepcional modelo de justicia y de caridad con los miserables: ofrec\u00ed\u00ada la d\u00e9cima parte del tercer a\u00f1o a los hu\u00e9rfanos, a las viudas y a extranjeros (Tob 1:8), daba limosna a los israelitas indigentes, pan a los hambrientos y vestido a los desnudos; si ve\u00ed\u00ada a alguno de sus connacionales muerto y arrojado fuera de los muros de N\u00ed\u00adnive, lo enterraba (Tob l,l6s). La grave desgracia de la ceguera le ocurri\u00f3 a Tob\u00ed\u00adas durante el ejercicio de la caridad y ella fue el comienzo de todas las pruebas y desventuras: este santo personaje deseaba que alg\u00fan pobre participara de su opulenta mesa festiva, por lo cual envi\u00f3 a Tob\u00ed\u00adas a buscar a alguno; pero, informado de que un hebreo estrangulado yac\u00ed\u00ada en la plaza y que nadie se atrev\u00ed\u00ada a darle sepultura, Tob\u00ed\u00adas se levant\u00f3 de la mesa, dejando intacta la comida, para realizar la obra de misericordia de enterrar a los muertos (Tob 2,lss). Justamente por haber ofrecido ejemplos tan heroicos de caridad con los necesitados y los pobres, pod\u00ed\u00ada luego Tob\u00ed\u00adas amonestar con eficacia a su hijo (cf Tob 4:7ss).<\/p>\n<p>d) La exhortaci\u00f3n de los sabios de Israel. La abundante y varia par\u00e9nesis que puede encontrarse en los libros sapienciales no ha descuidado el tema que estamos ilustrando: los sabios del pueblo hebreo exhortaban f\u00e9rvidamente a socorrer al pobre. Aunque el indigente es odiado incluso por el amigo, se proclama dichoso al que tiene compasi\u00f3n de los humildes y los socorre (Pro 14:20s); \u00e9ste, en el d\u00ed\u00ada de la desventura, ser\u00e1 librado por el Se\u00f1or (Sal 41:2). El que tiene compasi\u00f3n del miserable ser\u00e1 honrado por el Creador, mientras que el que oprime al pobre o se burla de \u00e9l ofende a Dios (Pro 14:31; Pro 17:5). El que da con generosidad su pan al indigente ser\u00e1 honrado y bendecido no s\u00f3lo por los hombres, sino tambi\u00e9n por Dios (Pro 22:9). Igualmente, el rey que juzga con equidad a los pobres consolida su trono (Pro 29:14).<\/p>\n<p>El que practica la caridad con el indigente hace un pr\u00e9stamo al Se\u00f1or, el cual le pagar\u00e1 la buena acci\u00f3n (Pro 19:17; cf 11,25) tambi\u00e9n con la abundancia de bienes. \u00abEl que da a los pobres no sufrir\u00e1 la miseria, el que cierre sus ojos ser\u00e1 maldito\u00bb (Pro 28:27). La persona ben\u00e9fica prosperar\u00e1, y el que largamente da largamente recibir\u00e1 (Pro 11:25). En cambio, el que cierra los o\u00ed\u00addos al grito del pobre, en la desgracia llamar\u00e1, pero no obtendr\u00e1 respuesta (Pro 21:13); igualmente, el que cierra los ojos al pobre tendr\u00e1 grandes maldiciones (Pro 28:27), lo mismo que el opresor de los desgraciados atraer\u00e1 sobre s\u00ed\u00ad los castigos divinos (Pro 28:3).<\/p>\n<p>El justo se distingue claramente por el amor a los pobres; por eso cuida de la causa de los miserables (Pro 29:7; Sal 112:9). De modo an\u00e1logo, la mujer sabia y perfecta se distingue tambi\u00e9n por su generosidad y por el amor a los indigentes: \u00abTiende su brazo al desgraciado y alarga la mano al indigente\u00bb (Pro 31:20).<\/p>\n<p>e) La par\u00e9nesis del NT. En los evangelios y en los dem\u00e1s escritos neotestamentarios encontramos no s\u00f3lo calurosas exhortaciones a socorrer a los pobres y a los necesitados, sino que se nos presentan modelos extraordinarios de caridad para con los humildes y los infelices. La justicia evang\u00e9lica exige el ejercicio de la limosna, aunque practicada con un estilo nuevo (Mat 6:2ss). Es m\u00e1s; el juicio final se realizar\u00e1 en base a las obras de misericordia a favor de los pobres: los hambrientos, los sedientos, los desnudos, los enfermos, etc. (Mat 25:34ss). Jes\u00fas exige de sus seguidores que quer\u00ed\u00adan ser perfectos la venta de los bienes para distribuir a los pobres lo recabado a fin de aliviar su indigencia (Mar 10:21 y par), mientras que condena a los ricos que cierran el coraz\u00f3n a los pobres y a los miserables: la par\u00e1bola del rico epul\u00f3n ilustra con rara eficacia esta ense\u00f1anza y es altamente estimulante para abrir a la sensibilidad activa en favor de los infelices (Luc 16:19ss).<\/p>\n<p>En los escritos lucanos, adem\u00e1s, se nos ofrecen modelos no comunes de amor concreto a los desgraciados y a los pobres. La par\u00e1bola del buen samaritano muestra c\u00f3mo hay que comportarse con el pr\u00f3jimo indefenso, oprimido y herido casi de muerte (Luc 10:30ss). Zaqueo es presentado como un verdadero convertido a las exigencias del evangelio, pues declara no s\u00f3lo que quiere reparar las injusticias cometidas restituyendo el cu\u00e1druple, sino que se compromete a distribuir la mitad de sus bienes a los pobres (Luc 19:8). Para Lucas en particular, la \u00e9tica evang\u00e9lica exige la limosna y la ayuda activa a los indigentes: el que quiera convenirse en serio deber\u00e1 hacer part\u00ed\u00adcipes a los pobres de sus bienes (alimento y vestido; Luc 3:11). Para obtener la pureza de coraz\u00f3n hay que distribuir las riquezas propias a los necesitados (Luc 11:41), construy\u00e9ndose as\u00ed\u00ad un tesoro inagotable en los cielos (Luc 12:33s) y haci\u00e9ndose amigos en el reino escatol\u00f3gico (Luc 16:9). Por lo dem\u00e1s, Jes\u00fas mismo, aunque era pobre, con las ofertas recibidas de sus bienhechores ayudaba a los indigentes (Jua 13:29; cf Mar 14:5 y par).<\/p>\n<p>En los Hechos de los Ap\u00f3stoles, Lucas presenta otros modelos de solidaridad y de servicio en favor de los pobres. Los \u00absiete\u00bb fueron elegidos para este fin (Heb 6:1 ss). Tabita es una disc\u00ed\u00adpula muy amada en vida y llorada en la muerte, porque abundaba en obras buenas y hac\u00ed\u00ada muchas limosnas, adem\u00e1s de confeccionar t\u00fanicas y mantos para las viudas (Heb 9:36.39). Tambi\u00e9n el centuri\u00f3n Cornelio ejercitaba la beneficencia; por eso el \u00e1ngel de Dios le revel\u00f3 que sus limosnas, con sus oraciones, hab\u00ed\u00adan subido a la presencia del Omnipotente (He 10,Iss). Pablo declara a los amigos de Efeso que les ha ense\u00f1ado c\u00f3mo es preciso cuidar de los d\u00e9biles, acord\u00e1ndose de las palabras del Se\u00f1or Jes\u00fas, que dijo: \u00abHay m\u00e1s felicidad en dar que en recibir\u00bb (Heb 20:35).<\/p>\n<p>Pablo hab\u00ed\u00ada tomado muy a pecho socorrer a los pobres: Heb 11:29s nos informa de la colecta hecha en Antioqu\u00ed\u00ada y llevada a los hermanos necesitados de Jerusal\u00e9n; en 2Cor 8-9 y en Rom 15:25ss, el ap\u00f3stol habla de semejante colecta de bienes para ofrecerlos a los cristianos de la Iglesia madre. Las cartas paulinas nos informan adem\u00e1s de que la asistencia o servicio a los pobres constitu\u00ed\u00ada uno de los ministerios de las comunidades cristianas (cf Rom 12:7s; 1Co 13:3ss).<\/p>\n<p>Santiago ense\u00f1a que la religi\u00f3n pura delante de Dios consiste en socorrer a los hu\u00e9rfanos y a las viudas en sus aflicciones (Stg 1:27), mientras que Pablo exhorta a los creyentes a ser sol\u00ed\u00adcitos en las necesidades de los hermanos y diligentes en la hospitalidad (Rom 12:13-13).<\/p>\n<p>IV. TEOLOG\u00ed\u008dA DE LA POBREZA. Las \u00faltimas reflexiones sobre el deber de ayudar a los indigentes muestran hasta qu\u00e9 punto la Sagrada Escritura considera importante la solidaridad en favor de los pobres. Sin embargo, aunque ese socorro humano llegara a faltar, la Biblia ense\u00f1a que los miserables y los humildes tienen un poderoso defensor en Dios. Pues el Se\u00f1or escucha el grito de los oprimidos, protege y socorre a los pobres y venga a los miserables y a los indefensos. Por eso el que conculca a estas personas ofende a Dios. Por lo dem\u00e1s, los pobres, conscientes de esa protecci\u00f3n divina, a menudo se dirigen al Se\u00f1or y esperan de \u00e9l socorro y justicia, confiando en su ayuda. En el Salterio encontramos numerosas s\u00faplicas, con frecuencia conmovedoras, de los miserables, que son oprimidos y humillados por la arrogancia de los prepotentes y de los imp\u00ed\u00ados.<\/p>\n<p>1. DIOS DEFIENDE A LOS POBRES. Los humildes y los indigentes se encuentran en una relaci\u00f3n especial con el Se\u00f1or, protector de los pobres y de los indefensos, adem\u00e1s de ser justo retribuidor del que ama a los oprimidos y a los miserables.<\/p>\n<p>En el c\u00f3digo de la alianza sina\u00ed\u00adtica [\/ Ley\/Derecho II] encontramos la prohibici\u00f3n de maltratar a las personas indefensas, porque si claman al Se\u00f1or, \u00e9ste las escuchar\u00e1; se encender\u00e1 su ira y matar\u00e1 con la espada a los opresores, haciendo viudas a sus mujeres y hu\u00e9rfanos a sus hijos (Exo 22:21ss). Igualmente se manda aqu\u00ed\u00ad devolver al pobre el manto recibido en prenda, antes de ponerse el sol, porque, no teniendo con qu\u00e9 cubrirse para dormir, invocar\u00e1 la ayuda del Se\u00f1or y su clamor ser\u00e1 escuchado en el cielo (Exo 22:25s). De modo an\u00e1logo, la ley mosaica ordena no defraudar al asalariado pobre y necesitado, porque \u00e9ste podr\u00ed\u00ada clamar al Se\u00f1or contra el rico (Deu 21:14s). Porque Dios es testigo en contra de los defraudadores y los opresores de los pobres (Mal 3:5) y los venga (Stg 5:4).<\/p>\n<p>El Dios de Israel hace justicia al hu\u00e9rfano y a la viuda, ama al extranjero, le da pan y vestidos (Deu 10:17s) y protege a todas las personas indefensas. Por eso el que oprime al pobre ofende a Dios, mientras que el que tiene compasi\u00f3n del miserable honra al Creador (Pro 14:31). Asimismo el que se burla del pobre ofende al Se\u00f1or, que lo ha creado (Pro 17:5); por el contrario, el que practica la caridad con el pobre hace un pr\u00e9stamo al Se\u00f1or (Pro 19:17). Por tanto, el que oprime a los miserables se atrae los castigos divinos (Pro 28:3), mientras que el que da generosamente al pobre ser\u00e1 bendecido con la abundancia y con el \u00e9xito (Pro 11:25; Pro 22:9; Pro 28:27). Dada esa protecci\u00f3n por parte de Dios de los humildes, el sabio amonesta: \u00abNo robes al pobre porque es pobre, ni oprimas al d\u00e9bil en el tribunal; porque el Se\u00f1or defiende su causa y quitar\u00e1 la vida a los que los despojan\u00bb (Pro 22:22s).<\/p>\n<p>2. LA ESPIRITUALIDAD DE LOS POBRES. Conscientes de la especial protecci\u00f3n que el Se\u00f1or reserva a los miserables, en Israel se form\u00f3 una aut\u00e9ntica espiritualidad propia de los pobres; los salmos son la prueba y la documentaci\u00f3n m\u00e1s elocuente de ello. Muchas de esas oraciones inspiradas y a menudo conmovedoras contienen las s\u00faplicas angustiosas de estas personas humildes que viven en la opresi\u00f3n y en medio de restricciones econ\u00f3micas, pero que conf\u00ed\u00adan totalmente en Dios y en \u00e9l s\u00f3lo. En efecto, los salmistas se manifiestan con frecuencia como pobres y piadosos que invocan con profunda confianza al Se\u00f1or para ser librados de su situaci\u00f3n de miseria, de vejaci\u00f3n y de angustia. Tambi\u00e9n en los or\u00e1culos prof\u00e9ticos no raras veces encontramos ecos de semejante espiritualidad de los pobres, que se consideran los protegidos especiales de Dios.<\/p>\n<p>a) Los pobres del Se\u00f1or en el Salterio. Los humildes y los oprimidos encuentran un abrigo y un refugio seguro en aquel Dios que escucha el grito de los afligidos (Sal 9:10.13.38s; Sal 14:6) y cuida de los pobres y los infelices (Sal 40:18), por ser el padre de los hu\u00e9rfanos y el defensor de las viudas (Sal 68:6), de todas las personas humildes e indefensas (Sal 146:7-9). Los pobres se abandonan a Dios para encontrar en \u00e9l sost\u00e9n (Sal 9:35), sustento (Sal 22:27; Sal 132:15), libertad (Sal 35:10) y protecci\u00f3n contra los enga\u00f1os de los imp\u00ed\u00ados (Sal 35:20; Sal 116:6). El Se\u00f1or se alza para juzgar, es decir, para salvar a todos los pobres y miserables que se dirigen a \u00e9l (Sal 76:10). Pues Dios escucha la oraci\u00f3n de los rechazados y no desprecia su s\u00faplica (Sal 102:18); levanta al pobre de la miseria (Sal 107:41) y se pone a su derecha para salvar de los jueces su vida (Sal 109:31). El Se\u00f1or \u00ablevanta del polvo al indigente y saca al pobre del esti\u00e9rcol, para sentarlo con los pr\u00ed\u00adncipes&#8230;; instala a la est\u00e9ril en su casa, madre gozosa de toda la familia\u00bb (Sal 113:7-9). Por eso los pobres, sobre todo en el peligro y en la angustia, se dirigen con fe a su divino protector, implorando su socorro: \u00abMira mi miseria, obra de mis enemigos\u00bb (Sal 10:14); \u00abYo soy un pobre y desgraciado, Se\u00f1or, soc\u00f3rreme; t\u00fa eres mi ayuda y mi liberador, Se\u00f1or, no tardes\u00bb (Sal 70:6; cf Sal 74:21s;  Sal 109:22.26).<\/p>\n<p>Los miserables est\u00e1n seguros de no ser olvidados por Dios; m\u00e1s a\u00fan, est\u00e1n firmemente convencidos de ser guiados por Dios y amaestrados por el Se\u00f1or (Sal 25:9); por eso su esperanza no se ver\u00e1 decepcionada (Sal 9:19). Los salmistas ponen en boca de Dios expresiones como \u00e9sta: \u00abPor la opresi\u00f3n del d\u00e9bil y el gemido del pobre ahora me levanto yo, dice el Se\u00f1or; yo dar\u00e9 mi auxilio al que lo ans\u00ed\u00ada\u00bb (Sal 12:6). Pues el grito de los pobres es escuchado por el Se\u00f1or (Sal 34:7.18). He aqu\u00ed\u00ad una clara profesi\u00f3n de fe en Dios, protector de los pobres: \u00abYo s\u00e9 que el Se\u00f1or har\u00e1 justicia a los humildes y defender\u00e1 el derecho de los pobres\u00bb (Sal 140:13). Por eso los humildes son invitados a alegrarse en el Se\u00f1or (Sal 34:3), porque ellos heredar\u00e1n la tierra y gozar\u00e1n de una paz profunda (Sal 37:11). Pues Dios escucha su oraci\u00f3n (Sal 69:33s).<\/p>\n<p>Los pobres, en efecto, son los piadosos, los inocentes y los bondadosos, contrapuestos a los imp\u00ed\u00ados y a los malvados, a los poderosos, los ricos y los orgullosos, que oprimen a los pobres y desprecian al Se\u00f1or (Sal 10:2ss; Sal 34:10s.16s.20ss). En cambio, los imp\u00ed\u00ados desaparecer\u00e1n de la faz de la tierra, mientras que los humildes reinar\u00e1n para siempre (Sal 37:10ss. 20ss.28s). Los imp\u00ed\u00ados, violentos y malvados traman para oprimir al pobre; pero \u00e9ste invoca al Se\u00f1or y es salvado (Sal 140:2ss), porque Dios sostiene a los humildes y humilla hasta la tierra a los imp\u00ed\u00ados (Sal 147:6); m\u00e1s a\u00fan, corona a los pobres con la victoria (Sal 149:4).<\/p>\n<p>b) La b\u00fasqueda de la pobreza. No s\u00f3lo el Se\u00f1or no desprecia un coraz\u00f3n abatido y humillado (Sal 51:19), sino que \u00e9l, el Alt\u00ed\u00adsimo y excelso, que mora en el lugar santo del cielo, vive tambi\u00e9n con los pobres, oprimidos y humillados, para reavivar su esp\u00ed\u00adritu y reanimar su coraz\u00f3n (Isa 57:15). Por tanto, el omnipotente y el soberano del cielo y de la tierra se encuentra en una relaci\u00f3n especial\u00ed\u00adsima con los humildes y los miserables. Por esa relaci\u00f3n privilegiada de los pobres con el Se\u00f1or es no s\u00f3lo comprensible, sino l\u00f3gica, la exhortaci\u00f3n del profeta a dedicarse a buscar la pobreza para evitar los efectos tremendos del juicio punitivo: \u00abBuscad al Se\u00f1or vosotros todos, humildes de la tierra, que hab\u00e9is puesto en pr\u00e1ctica sus preceptos; buscad la justicia, buscad la humildad; quiz\u00e1 pod\u00e1is quedar seguros el d\u00ed\u00ada de la ira del Se\u00f1or\u00bb (Sof 2:3).<br \/>\nc) \u00bfForman los pobres de Yhwh un partido o un grupo religioso? En los \u00faltimos decenios algunos estudiosos han sostenido que \u00ablos pobres del Se\u00f1or\u00bb constitu\u00ed\u00adan un verdadero partido religioso. Este grupo de devotos, formado despu\u00e9s de la vuelta de los hebreos del destierro, habr\u00ed\u00ada compuesto la mayor parte de los salmos. Esta asociaci\u00f3n religiosa habr\u00ed\u00ada sido perseguida por los jud\u00ed\u00ados pol\u00ed\u00adtica y econ\u00f3micamente poderosos, pero infieles a la ley mosaica y contagiados por el paganismo.<\/p>\n<p>Sin embargo, otros autores contempor\u00e1neos prefieren considerar a los \u00bb pobres del Se\u00f1or\u00bb como un movimiento religioso de jud\u00ed\u00ados piadosos, y no como un verdadero y aut\u00e9ntico partido o fracci\u00f3n organizada. Diversos estudios realizados en los a\u00f1os 1925-1955 sobre estas personas humildes, bondadosas y m\u00ed\u00adseras, consideraban a tales devotos no como un grupo socialmente organizado, sino como individuos particulares, los cuales, aunque pobres e infelices, se manten\u00ed\u00adan fieles a la alianza con Yhwh, y por ello se opon\u00ed\u00adan a los imp\u00ed\u00ados, ricos y poderosos, pero traidores al pacto sina\u00ed\u00adtico.<\/p>\n<p>Los monjes de Qumr\u00e1n eran \u00ablos pobres\u00bb, que pon\u00ed\u00adan en com\u00fan sus bienes y formaban una aut\u00e9ntica comunidad religiosa. Se los podr\u00ed\u00ada considerar los herederos o los descendientes espirituales de los autores de tantos salmos compuestos por los \u00abpobres del Se\u00f1or\u00bb. Esa espiritualidad de la pobreza mon\u00e1stica de Qumr\u00e1n se trasluce con evidencia en sus documentos recientemente descubiertos; a este respecto es muy significativo el peser, es decir, comentario al Sal 37, encontrado entre los manuscritos de esta comunidad [! Juda\u00ed\u00adsmo II, 7 d].<\/p>\n<p>d) El mes\u00ed\u00adas pobre, enviado a los pobres. La espiritualidad de los pobres del Se\u00f1or encuentra su expresi\u00f3n suprema en la figura del personaje mesi\u00e1nico, que en algunos or\u00e1culos veterotestamentarios es presentado como un pobre, bondadoso, manso y como el profeta y salvador de los miserables y de los humildes. En el Sal 22 el mes\u00ed\u00adas paciente es descrito como el pobre que en la opresi\u00f3n y en la humillaci\u00f3n, obra de los poderosos imp\u00ed\u00ados, invoca a Dios para ser librado en tiempo de angustia mortal (vv. 2ss); en realidad, el Se\u00f1or no ha despreciado ni desde\u00f1ado la aflicci\u00f3n de este fiel suyo m\u00ed\u00adsero y pobre (v. 25). En el cuarto canto del siervo del Se\u00f1or, este personaje mesi\u00e1nico es presentado como humillado (Isa 53:4). Estos textos insin\u00faan, pues, que el Cristo habr\u00ed\u00ada de ser un pobre. Esa alusi\u00f3n es explicitada en el canto de Zac 9:9s, donde se describe al rey mesi\u00e1nico como un justo, humilde y manso: \u00abSalta de j\u00fabilo, hija de Si\u00f3n; al\u00e9grate, hija de Jerusal\u00e9n, porque tu rey viene a ti: justo y victorioso, humilde y montado en un asno\u00bb (Zac 9:9).<\/p>\n<p>No s\u00f3lo el Cristo es un pobre del Se\u00f1or, sino que es enviado a los pobres: ser\u00e1 el vengador de los humildes (Sal 72:4), \u00ab\u00e9l liberar\u00e1 al pobre que suplica, al miserable que no tiene apoyo alguno; se cuidar\u00e1 del d\u00e9bil y del pobre; a los pobres les salvar\u00e1 la vida; \u00e9l los defender\u00e1 contra la explotaci\u00f3n y la violencia, su sangre tendr\u00e1 un gran precio ante sus ojos\u00bb (Sal 72:12-14). El personaje mesi\u00e1nico ser\u00e1 el mensajero de la buena nueva de la salvaci\u00f3n a todos los pobres (Isa 61:1ss).<\/p>\n<p>\/ Jes\u00fas [III] de Nazaret realiza plenamente esos or\u00e1culos, como lo ense\u00f1a expl\u00ed\u00adcitamente Lucas en la descripci\u00f3n de la escena inaugural del ministerio del Salvador (Luc 4:16-21). Cristo es el pobre perfecto, de coraz\u00f3n manso y humilde, como \u00e9l mismo declara a sus disc\u00ed\u00adpulos al invitarles a ir a \u00e9l (Mat 11:28s). Con la entrada real en la ciudad de David realiza el or\u00e1culo de Zac 9:9s sobre el mes\u00ed\u00adas pobre y humilde, seg\u00fan se apresura a puntualizar el primer evangelista al describir esa escena (Mat 21:4s). Es el modelo de la pobreza m\u00e1s absoluta y m\u00e1s radical en todas sus dimensiones. Aunque Hijo de Dios, creador, omnipotente y rey de reyes, eligi\u00f3 nacer no en un palacio o en una familia acomodada, sino de pobres pobr\u00ed\u00adsimos, y adem\u00e1s en un establo en el campo, cerca de Bel\u00e9n (Luc 2:4-7). Durante su ministerio vivi\u00f3 en la pobreza m\u00e1s completa: \u00abLas raposas tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza\u00bb (Mat 8:20 par). Esta expresi\u00f3n de tono pintoresco y parad\u00f3jico contiene el timbre del lenguaje del Cristo hist\u00f3rico, y por eso resulta muy preciosa para manifestarnos su aut\u00e9ntico pensamiento sobre la pobreza. Con la crucifixi\u00f3n Jes\u00fas fue despojado tambi\u00e9n de sus vestiduras, muriendo en la pobreza m\u00e1s total (Mar 15:24ss y par).<\/p>\n<p>El profeta de Nazaret no s\u00f3lo practic\u00f3 concreta y radicalmente la pobreza, desprendido de todos los bienes terrenos,&#8217;sino que vivi\u00f3 en la actitud religiosa del pobre de Yhwh, abandon\u00e1ndose completamente al amor del Padre, confi\u00e1ndole toda su persona, hasta el gesto extremo del grito en la cruz en el instante de su muerte: \u00abPadre, en tus manos encomiendo mi esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Luc 23:46). En las horas de la crucifixi\u00f3n, Cristo se presenta realmente como el pobre abandonado totalmente en las manos de Dios, como lo describi\u00f3 por anticipado el Sal 22 (Mar 15:34 y par).<\/p>\n<p>El himno cristol\u00f3gico de la carta a los \/ Filipenses [III, 1] sintetiza po\u00e9ticamente todo el misterio de la salvaci\u00f3n realizada por el Hijo de Dios como un camino de pobreza desde el despojo de la naturaleza divina para asumir la condici\u00f3n de esclavo, haci\u00e9ndose hombre y aniquil\u00e1ndose hasta la humillaci\u00f3n suprema de la crucifixi\u00f3n (Flp 2:3ss). Por tanto, en esta perspectiva la encarnaci\u00f3n y la redenci\u00f3n forman el estado de pobreza radical, que podr\u00ed\u00adamos llamar \u00abmetaf\u00ed\u00adsica\u00bb o \u00absustancial\u00bb, porque toca a la esencia o naturaleza del Hijo de Dios. Humillaci\u00f3n o pobreza m\u00e1s profunda no es imaginable.<\/p>\n<p>e) Mar\u00ed\u00ada Virgen, la pobre del Se\u00f1or. El mes\u00ed\u00adas, pobre y profeta de los m\u00ed\u00adseros y de los humildes, quiso tomar carne humana de una madre pobre; mejor, de la pobre del Se\u00f1or por excelencia. El tercer evangelista nos presenta a \/ Mar\u00ed\u00ada Virgen en esa perspectiva al considerar el estado de esta mujer como una condici\u00f3n de pobreza \u00abmetaf\u00ed\u00adsica\u00bb, an\u00e1loga a la de la encarnaci\u00f3n y de la crucifixi\u00f3n de Cristo; pues no por casualidad en los primeros vers\u00ed\u00adculos del Magnificat canta la madre del mes\u00ed\u00adas la misericordia salv\u00ed\u00adfica de Dios por haber dirigido su mirada ben\u00e9vola a la pobreza (tape\u00ed\u00adnosis) de su sierva (Luc 1:47s), tem\u00e1tica que halla eco en el himno cristol\u00f3gico que acabamos de recordar, donde encontramos los mismos conceptos referidos al Hijo de Dios, que se hace siervo, humill\u00e1ndose (etape\u00ed\u00adnosen) o escogiendo el camino de la pobreza \u00abmetaf\u00ed\u00adsica\u00bb (F1p 2,7s). Sin embargo, la perspectiva propia del Magn\u00ed\u00adficat no es la de la cruz, como en el himno cirstol\u00f3gico de Flp 2:5ss, sino la del estado de virginidad. La condici\u00f3n de pobreza o humillaci\u00f3n suprema de Mar\u00ed\u00ada la constituye su estado virginal, que Dios sin embargo transform\u00f3 y exalt\u00f3 con la maternidad divina.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el metro humano y la sensibilidad del pueblo jud\u00ed\u00ado, la exaltaci\u00f3n y la riqueza de la mujer se derivan de su maternidad, y por tanto la esterilidad y la virginidad se consideran objeto de desprecio y motivo de llanto; pi\u00e9nsese en el drama de la hija de Jeft\u00e9, que debe morir virgen (Jue 11:37ss), o de la esterilidad de Ana (lSam 1,4ss). Pero la Virgen de Nazaret eligi\u00f3 este estado de pobreza radical porque no quiso \u00abconocer var\u00f3n\u00bb (Luc 1:34). Mas, as\u00ed\u00ad como el Se\u00f1or transform\u00f3 la situaci\u00f3n humillante de Ana, haci\u00e9ndola fecunda y d\u00e1ndole un hijo excepcional (lSam 1,19ss; 2,lss), as\u00ed\u00ad en el caso de Mar\u00ed\u00ada realiz\u00f3 el Se\u00f1or un portento an\u00e1logo, obrando el prodigio de la fecundidad virginal (Luc 1:34ss.46ss). Las analog\u00ed\u00adas entre la situaci\u00f3n de Ana y la de Mar\u00ed\u00ada, adem\u00e1s de las estrechas correspondencias literarias entre sus dos c\u00e1nticos, hacen indiscutible la concretizaci\u00f3n de la pobreza y la situaci\u00f3n humilde y despreciable de la madre del mes\u00ed\u00adas en el estado de virginidad, elegido ciertamente por las exigencias del reino, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Aunque de modo inconsciente, es decir, sin darse cuenta plenamente del significado de su gesto con vistas a la inauguraci\u00f3n inminente del tiempo mesi\u00e1nico, Mar\u00ed\u00ada de Nazaret abraz\u00f3 el estado de pobreza radical constituido por la virginidad para estar en sinton\u00ed\u00ada con la novedad que iba a nacer con la llegada de Cristo.<\/p>\n<p>V. POBREZA POR EL REINO. Entre las exigencias del reino inaugurado por el mes\u00ed\u00adas, la pobreza radical forma uno de los elementos m\u00e1s significativos. El profeta de Nazaret no s\u00f3lo mostr\u00f3 con su ejemplo, fuertemente estimulante, que la pobreza concreta es una condici\u00f3n indispensable del reino mesi\u00e1nico, sino que exigi\u00f3 de sus seguidores el abandono de todos sus bienes y proclam\u00f3 dichosos a los pobres, porque de ellos es el reino de Dios. El reino pertenece a los pobres; es de los humildes y de los miserables.<\/p>\n<p>1. \u00c2\u00a1DICHOSOS LOS POBRES! Jes\u00fas, al comienzo de su primer gran discurso, tal como se nos refiere en el primero y en el tercer evangelio, no hace otra cosa que proclamar dichosos a cuantos son miembros del reino mesi\u00e1nico. Estas personas se reducen, en sustancia, a los pobres, porque Lucas ignora las bienaventuranzas sobre la misericordia y la bondad, referidas por Mateo despu\u00e9s de las de la pobreza evang\u00e9lica (Mat 5:3-9; [\/ Bienaventuranza\/ Bienaventuranzas].<\/p>\n<p>Mas, en concreto, \u00bfa qui\u00e9n alude Jes\u00fas cuando declara dichosos a los pobres? \u00bfSe trata de los miserables y de los indigentes, o sea de las personas que no tienen ni casa, ni pan, ni vestidos, ni medicinas, o bien de los que no ponen su confianza en las riquezas, aunque posean bienes de fortuna? Sobre este problema espec\u00ed\u00adfico difieren profundamente las dos redacciones evang\u00e9licas de las bienaventuranzas, pues, seg\u00fan Lucas, Jes\u00fas proclama dichosos a los pobres en sentido social, mientras que tomando como base la versi\u00f3n de Mateo se declara dichosos a los pobres \u00abde esp\u00ed\u00adritu\u00bb, o sea a los humildes, que no conf\u00ed\u00adan en las riquezas, sino s\u00f3lo en Dios padre.<\/p>\n<p>a) La pobreza en sentido social. Probablemente el tercer evangelista refiere con mayor fidelidad las expresiones sobre las bienaventuranzas salidas de la boca del Cristo hist\u00f3rico (Luc 6:20ss). De acuerdo con esa versi\u00f3n, el profeta de Nazaret declara dichosos a los miserables, es decir a cuantos tienen hambre y lloran en la pobreza m\u00e1s absoluta; se les contrapone a los ricos, a los que gozan, a los epulones, declarados malditos, y por ello dignos de los terribles \u00ab\u00c2\u00a1ay!\u00bb (Luc 6:24s). Se trata, pues, evidentemente, de los pobres en sentido social, semejantes a L\u00e1zaro, los cuales son presentados en ant\u00ed\u00adtesis con el rico epul\u00f3n (Luc 16:19ss). Estas personas son evangelizadas por Cristo; m\u00e1s a\u00fan, se presentan como el objeto principal de la acci\u00f3n mesi\u00e1nica (Luc 4:18; Luc 7:22); son llamadas al banquete escatol\u00f3gicoy ocupan el puesto de los invitados oficiales (Luc 14:21ss). Por esa raz\u00f3n son proclamados dichosos los pobres (Luc 6:20ss).<\/p>\n<p>b) La pobreza \u00abde esp\u00ed\u00adritu\u00bb En la redacci\u00f3n del primer evangelio Jes\u00fas proclama dichosos a los pobres de esp\u00ed\u00adritu, o sea a los mansos, los afligidos y cuantos tienen hambre y sed de justicia (Mat 5:3-6). Evidentemente, con esta expresi\u00f3n el profeta de Nazaret especifica la categor\u00ed\u00ada de los pobres considerados dichosos: no deben ser considerados dichosos todos los pobres, sino s\u00f3lo los que lo son \u00aben esp\u00ed\u00adritu\u00bb. \u00bfQu\u00e9 significa con precisi\u00f3n esta locuci\u00f3n sem\u00ed\u00adtica, que se encuentra tambi\u00e9n en los documentos de Qumr\u00e1n? \u00bfSe trata de los pobres en el sentido social o de otra especie de pobres?<br \/>\nLa expresi\u00f3n \u00aben esp\u00ed\u00adritu\u00bb no aparece en ning\u00fan otro sitio en el primer evangelio; pero es semejante a la locuci\u00f3n \u00abde coraz\u00f3n\u00bb, que se emplea en la sexta bienaventuranza para indicar la pureza interior, la del \u00e1nimo (Mat 5:8). La expresi\u00f3n \u00abde coraz\u00f3n\u00bb significa \u00aben lo \u00ed\u00adntimo\u00bb, \u00aben lo secreto del propio coraz\u00f3n\u00bb (cf Mat 5:28; Mat 9:4; Mat 24:48). Tambi\u00e9n en el pasaje de Mat 11:29 encontramos un dicho de Jes\u00fas muy similar al de la primera bienaventuranza, como se ve por el cotejo de los textos:<br \/>\n\u00abBienaventurados los pobres DE ESP\u00ed\u008dRITU\u00bb(Mat 5:3).<\/p>\n<p>\u00ab(Yo) soy afable y humilde \u00abDE CORAZ\u00ed\u201cN\u00bb (Mat 11:29).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad como Jes\u00fas se caracteriza en lo m\u00e1s profundo de su ser por la afabilidad y por la humildad, as\u00ed\u00ad los hijos del reino deben caracterizarse por la pobreza interior, es decir, del \u00e1nimo.<\/p>\n<p>La locuci\u00f3n \u00abpobres de esp\u00ed\u00adritu\u00bb, aunque en el NT aparece s\u00f3lo en Mat 5:3, se emplea m\u00e1s de una vez en los documentos de Qumr\u00e1n: en el Manual de la guerra (1QM 14,7) y en los Himnos (1QM 14,3). Es una traducci\u00f3n de la expresi\u00f3n hebrea \u00e1nwej r\u00faah, que indica la actitud espiritual de los siervos del Se\u00f1or, d\u00e9biles y humildes, que consiguen la victoria sobre los soberbios, los imp\u00ed\u00ados y los poderosos, porque su confianza est\u00e1 puesta en Dios (cf 1QM 11,8-11; 14,4-12). El Se\u00f1or no abandona a los necesitados, a los hu\u00e9rfanos, los humildes y los pobres (cf 1QH 5,20-23); los libra de todas las asechanzas de Belial (cf 4QpPs 37,2.8-11).<\/p>\n<p>El peser, o comentario al Sal 37, es particularmente precioso para la recta comprensi\u00f3n de la pobreza de esp\u00ed\u00adritu, pues se la presenta como s\u00ed\u00adntesis de humildad y confianza, como caracter\u00ed\u00adstica del pueblo de los pobres, en ant\u00ed\u00adtesis con los imp\u00ed\u00ados, los malhechores y los malvados, que viven en la opulencia. Pues el justo, aunque se encuentra en la pobreza (Sal 37:16), pone su confianza en el Se\u00f1or (vv. 3.5.17), espera en \u00e9l (vv. 7.9); es el afable que poseer\u00e1 la tierra, aunque ahora sea miserable e indigente (vv. 11.14.22). Los pobres del Se\u00f1or se abandonan a la fidelidad de Dios, mientras que los poderosos y los imp\u00ed\u00ados no ponen su confianza en Dios, sino que conf\u00ed\u00adan en sus grandes riquezas (Sal 52:9s). As\u00ed\u00ad pues, la pobreza de esp\u00ed\u00adritu indica la profunda confianza de los humildes en solo Dios.<\/p>\n<p>2. NECESIDAD DE LA POBREZA VOLUNTARIA. Dada la especial\u00ed\u00adsima relaci\u00f3n existente entre el \/ reino de Dios y los pobres, resulta l\u00f3gica y comprensible la elecci\u00f3n del estado de pobreza para vivir una relaci\u00f3n de particular intimidad con el Se\u00f1or y para ser miembros del reino celeste. Si la felicidad verdadera y profunda se reserva a los pobres, no hemos de extra\u00f1arnos que Cristo pida a sus seguidores la opci\u00f3n por la pobreza.<\/p>\n<p>a) Jes\u00fas exige la pobreza. El profeta de Nazaret dio el ejemplo de la pobreza m\u00e1s heroica; por eso pudo pedir a sus disc\u00ed\u00adpulos el abandono de todas las riquezas y de todo bien temporal para seguirlo de modo radical. Si en la descripci\u00f3n de la llamada de los primeros disc\u00ed\u00adpulos no se ve que Jes\u00fas pidiera expl\u00ed\u00adcitamente la elecci\u00f3n de la pobreza, sin embargo los evangelistas observan que estos pescadores abandonaron la barca, las redes y al padre para seguir al maestro (Mat 4:20.22 y par); m\u00e1s a\u00fan, Lucas indica que lo dejaron todo (Luc 5:11). Pedro le recordar\u00e1 a Jes\u00fas que lo hab\u00ed\u00ada abandonado todo, como hicieron sus compa\u00f1eros (Mar 10:28 y par).<\/p>\n<p>En el dicho del Se\u00f1or, ya mencionado, de Mat 8:18s (= Lev 9:57s), el profeta de Nazaret exige de su seguidor que comparta su pobreza m\u00e1s absoluta, debido a la cual no puede disponer ni de un lugar donde resguardarse, ni de una almohada o de un lecho. Al rico deseoso de heredar la vida eterna, Jes\u00fas le ense\u00f1a la necesidad de vender todos sus bienes y de distribuir lo recabado a los pobres (Mc 10.21 y par), despu\u00e9s de haberle instruido sobre el deber religioso de observar los mandamientos de Dios (Mar 10:17ss y par). En el loghion de Luc 12:33, Jes\u00fas exhorta a vender todos los bienes para ejercer la beneficencia con los pobres. Adem\u00e1s, Cristo exige de sus misioneros el ejercicio de la pobreza m\u00e1s completa y radical (Mar 6:8s y par).<\/p>\n<p>Aunque no todos los amigos y disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas abandonaron todos sus bienes y vendieron sus posesiones, porque entre ellos se cuentan tambi\u00e9n personas ricas que prove\u00ed\u00adan a su sustento y al de los ap\u00f3stoles (cf Luc 8:3; Luc 19:3ss; Mar 14:3; Mar 15:43 y par), sin embargo, el profeta de Nazaret exigi\u00f3 a todos el desprendimiento del dinero y la libertad de esp\u00ed\u00adritu ante las riquezas.<\/p>\n<p>La primera comunidad cristiana vivi\u00f3 a la letra la exigencia de la elecci\u00f3n de la pobreza radical, pues Lucas en los primeros sumarios de los Hechos observa que los reci\u00e9n convertidos vend\u00ed\u00adan cuanto pose\u00ed\u00adan para llevar lo obtenido a los ap\u00f3stoles, los cuales lo distribu\u00ed\u00adan seg\u00fan las necesidades (Heb 2:44s; Heb 4:32ss). El levita Bernab\u00e9 es presentado como un modelo de desprendimiento total de sus bienes, pues vendi\u00f3 el campo de su propiedad y consign\u00f3 su importe a los ap\u00f3stoles (Heb 4:36s).<\/p>\n<p>Con la elecci\u00f3n de la pobreza por Cristo y su evangelio se realiza un negocio inteligente, porque se adquiere el m\u00e1s fabuloso de los tesoros; se compra la perla m\u00e1s preciosa que pueda existir, s\u00ed\u00admbolo del reino de los cielos (Mat 13:44ss).<\/p>\n<p>b) La perspectiva del misterio pascual. Cerramos la panor\u00e1mica de la teolog\u00ed\u00ada de la pobreza ilustrando brevemente un aspecto importante de esa tem\u00e1tica, que, sin embargo, no resalta a primera vista: la dimensi\u00f3n pascual de este estado elegido por el reino. En efecto, en las cartas paulinas el misterio de Cristo es presentado tambi\u00e9n como una elecci\u00f3n de pobreza radical, o sea de impotencia y de humillaci\u00f3n suprema, para permitir que Dios transforme esa condici\u00f3n m\u00ed\u00adsera en poder, en riqueza y en gloria; se trata, pues, del misterio pascual en su doble aspecto de aniquilamiento y de glorificaci\u00f3n. En 2Co 8:9, Pablo insin\u00faa esa perspectiva pascual de la pobreza, pues presenta el misterio de la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo como una acci\u00f3n de aniquilamiento para hacer a los hombres ricos en vida divina; toda la obra de la gracia redentora, desde la encarnaci\u00f3n a la muerte y resurrecci\u00f3n, es vista, pues, a esta luz.<\/p>\n<p>Estas claras alusiones al misterio pascual como humillaci\u00f3n extrema o autoempobrecimiento del Dios de la gloria con un fin y un t\u00e9rmino de enriquecimiento o de glorificaci\u00f3n, encuentran una explicitaci\u00f3n indiscutible y manifiesta en el himno cristol\u00f3gico de F1p 2,5ss. Como ya se ha aludido, esta per\u00ed\u00adcopa presenta po\u00e9ticamente, en una s\u00ed\u00adntesis admirable, toda la acci\u00f3n redentora del Hijo de Dios, desde su encarnaci\u00f3n a su pasi\u00f3n, muerte y glorificaci\u00f3n, en una perspectiva de humillaci\u00f3n suprema, concretizada en el despojamiento de la gloria divina y el empobrecimiento supremo en la esclavitud de la condici\u00f3n humana hasta la muerte de cruz (aspecto negativo del misterio pascual), con el ep\u00ed\u00adlogo sublime de la glorificaci\u00f3n, verdaderamente superior a toda imaginaci\u00f3n, mediante el don del nombre del Se\u00f1or (Kyrios) al hombre Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El creyente que desee ser disc\u00ed\u00adpulo de Cristo debe seguir a este maestro recorriendo las etapas de su existencia, reviviendo su misterio salv\u00ed\u00adfico de glorificaci\u00f3n a trav\u00e9s de la pasi\u00f3n y la muerte. Por algo Jes\u00fas recuerda al que quiera seguirle la empresa ardua y heroica que constituye semejante gesto, porque \u00e9ste deber\u00e1 compartir la pobreza total, sin pretender poseer ni siquiera un lecho o una almohada (Luc 9:57 y par).<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, el seguimiento de Cristo consiste en caminar en pos de Jes\u00fas, llevando cada d\u00ed\u00ada la cruz propia, concretizada en perder la vida en este mundo y en negarse a s\u00ed\u00ad mismo, renunciando al deseo de construirse fortunas en este mundo (Mar 8:4ss y par). Por eso el aut\u00e9ntico disc\u00ed\u00adpulo para seguir a Cristo \u00abodiar\u00e1\u00bb no s\u00f3lo a las personas m\u00e1s queridas (el padre, la madre, la mujer y los hijos), sino tambi\u00e9n su misma vida (Luc 14:25ss); adem\u00e1s renunciar\u00e1 a todos sus bienes para poseer la vida eterna (Mar 10:28ss y par.). El Se\u00f1or, que rebaja a los ricos y a los soberbios, exalta a los pobres y a los humildes (Luc 1:52). Justamente as\u00ed\u00ad obr\u00f3 con la Virgen Mar\u00ed\u00ada (Luc 1:48) y con su Hijo (Flp 2:5ss).<\/p>\n<p>BIBL.: Le Dieu des pauvres, en Cahiers Bibliques \u00abEvangile\u00bb 5 (1952); 9 (1953); DEL VERME M., Comunione e condivisione dei beni, Morcelliana, Brescia 1977; DuMAIS M., L&#8217;\u00e9vang\u00e9lisation des pauvres dans l&#8217;oeuvre de Luc, en \u00abScience et Esprit\u00bb 36 (1984) 297-321; DUPONT J., Les B\u00e9atitudes, Par\u00ed\u00ads, Luc 1:1958;  Luc 11:1969; ESSER H.H., Pobre en DTNT, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1983; GALLIGAN J. S., The Tension between Poverty and Possessions in the Gospel of Luke, en \u00abSpirituality Today\u00bb 37 (1985) 4-12; GAUTHIER R.-A., L&#8217;id\u00e9al de l humill\u00e9, en ID, Magnanimit\u00e9. 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El AT; 2. El NT. 11. Pobreza; bendici\u00f3n y maldici\u00f3n: 1. El Pentateuco; 2. La pobreza como efecto de maldici\u00f3n; 3. Pobreza y vicio. 111. Pobreza e injusticia: 1. Las situaciones injustas de pobreza; 2. La condena de los profetas: a) Nat\u00e1n y Elias el tesbita, b) El profeta Amos, c) La predicaci\u00f3n de los otros profetas, d) El Deuteronomista, e) La ense\u00f1anza de Jes\u00fas, 19 La acusaci\u00f3n de Santiago; 3. La ayuda al pobre: a) La legislaci\u00f3n sina\u00ed\u00adtica, b) La predicaci\u00f3n de los profetas, c) Los modelos del amor a los pobres, d) La exhortaci\u00f3n de los sabios de Israel, e) La par\u00e9nesis del NT. IV. Teolog\u00ed\u00ada de la pobreza 1. Dios de\u00f1ende a los pobres; 2. La espiritualidad de los pobres: a) Los pobres del Se\u00f1or en el Salterio, b) La b\u00fasqueda de la pobreza, c) \u00bfForman los pobres de Yhwh un partido o un grupo religioso?, d) El mes\u00ed\u00adas pobre, enviado a los pobres, e) Mar\u00ed\u00ada Virgen, la pobre del Se\u00f1or. V. Pobreza por el reino: 1. Dichosos los pobres!: a) La pobreza en sentido social, b) La pobreza \u2020\u0153de esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d; 2. Necesidad de la pobreza voluntaria: a) Jes\u00fas exige la pobreza, b) La perspectiva del misterio pascual.<br \/>\n2546<br \/>\nIntroducci\u00f3n.<br \/>\nLos pobres en la Biblia ocupan un puesto de gran relieve. Mientras que la historia profana casi siempre ignora a estas personas y se limita a hablar de ellas s\u00f3lo en las raras ocasiones en que son protagonistas con rebeliones, sublevaciones y revoluciones (cf la revuelta de los plebeyos contra los patricios en la joven rep\u00fablica de Roma o la insurrecci\u00f3n de los esclavos guiados por el gladiador Espartaco, etc.), la Sagrada Escritura, por el contrario, aborda expresamente el tema de la pobreza; es m\u00e1s, llega a proponer este estado, humanamente despreciable y m\u00ed\u00adsero, como ideal de vida. Si puede parecer excesivo considerar que los pobres son los protagonistas de la historia de Israel, es indiscutible, sin embargo, que esta categor\u00ed\u00ada de personas atrae la atenci\u00f3n de los legisladores, de los profetas y de los salmistas en el AT, y de Jes\u00fas y de los autores inspirados en el NT.<br \/>\nEl pueblo de Dios naci\u00f3 en la pobreza m\u00e1s extrema; Israel en el desierto tuvo la experiencia de este estado de penuria: \u2020\u0153(El Se\u00f1or) te ha humillado y te ha hecho sentir hambre para alimentarte luego con el man\u00e1\u2020\u009d (Dt 8,3). M\u00e1s a\u00fan, entre los miembros del pueblo.de Dios no exist\u00ed\u00ada ning\u00fan rico o acaudalado, sino que todos depend\u00ed\u00adan completamente para la subsistencia de la intervenci\u00f3n divina, tanto para el alimento (\u00e9l man\u00e1, las codornices, etc.; Ex 16) como para la bebida (los milagros con los cuales Mois\u00e9s hizo brotar agua de la roca o purific\u00f3 fuentes contaminadas; cf Ex 15,22ss; 17, lss). As\u00ed\u00ad pues, el nacimiento de Israel est\u00e1 marcado profundamente por la pobreza m\u00e1s extrema, por las privaciones y por los sufrimientos.<br \/>\nSobre todo no se debe desvalorizar el factor teol\u00f3gico siguiente: los protagonistas de la fase final o escatol\u00f3gica de la historia salv\u00ed\u00adfica son los pobres: el profeta de Nazaret y su madre, la virgen Mar\u00ed\u00ada, vivieron en la pobreza m\u00e1s absoluta; adem\u00e1s, Jes\u00fas exigi\u00f3 de sus seguidores la elecci\u00f3n de ese estado, mientras que la comunidad cristiana de los or\u00ed\u00adgenes vivi\u00f3 en la m\u00e1s perfecta comuni\u00f3n de bienes, despu\u00e9s de haber vendido sus miembros sus riquezas, poniendo io recabado a disposici\u00f3n de todos los hermanos.<br \/>\n2547<br \/>\n1. EL VOCABULARIO BIBLico DE LA POBREZA.<br \/>\nLa importancia del tema de la pobreza para la Sagrada Escritura lo sugiere tambi\u00e9n el l\u00e9xico rico y diversificado que se emplea para indicar la condici\u00f3n de las personas indigentes, que no tienen medios de subsistencia y viven en la miseria.<\/p>\n<p>2548<br \/>\n1. El AT. La Biblia hebrea indica a los pobres con varios t\u00e9rminos: entre ellos, el m\u00e1s frecuente es ciertamente el sustantivo \u2020\u02dcanio \u2020\u02dcanaw (unas 105 veces), que aparece con mucha frecuencia en plural fanawim); la f\u00f3rmula \u2020\u0153los pobres del Se\u00f1or, \u2020\u02dcanaw\u00ed\u00adm Yhwh, se hizo c\u00e9lebre en la teolog\u00ed\u00ada y en la espiritualidad veterotestamen-taria, como veremos en breve.<br \/>\nLa traducci\u00f3n griega de los LXX tradujo estas voces sobre todo por adynatos, asthen\u00e9s, ende\u00e9s, penes, penijr\u00f3s, prays, piojos, tapemos y sus derivados.<br \/>\n2549<br \/>\n2. El NT. Los autores del NT utilizan el vocabulario de los LXX; las voces m\u00e1s frecuentes son las que<br \/>\ntienen la ra\u00ed\u00adz ptoj- y tapein-. La frecuencia de estos t\u00e9rminos insin\u00faa ya el relieve dado en el NT a la<br \/>\ntem\u00e1tica de la pobreza; en efecto, la estad\u00ed\u00adstica indica que las voces piojos, ptoj\u00e9ia, ptoje\u00faein aparecen 38<br \/>\nveces, mientras que las de la segunda ra\u00ed\u00adz (tapein\u00f3s, tapeino\u00fcn, tape\u00ed\u00adnosis) lo hacen 26 veces.<br \/>\n2550<br \/>\nII. POBREZA, BENDICION Y MALDICION.<br \/>\nEl estado de indigencia m\u00e1s absoluta lo experiment\u00f3 Israel durante el \/ \u00e9xodo, que luego ser\u00e1 presentado como un ideal de vida religiosa, pero no ciertamente social. En el primer estadio de la historia del pueblo hebreo, la pobreza es considerada una necesidad y una condici\u00f3n para poder gustar la futura abundancia de los bienes de la tierra prometida. A este respecto es muy significativo el aviso o recuerdo de Dt 8,14- 18: \u2020\u0153(No te olvides) del Se\u00f1or, tu Dios, que te ha sacado de Egipto, de la casa de la esclavitud; que te ha conducido a trav\u00e9s de vasto y horrible desierto, de serpientes venenosas, de escorpiones, tierra de sed y sin agua; que hizo brotar para ti agua de la roca m\u00e1s dura y te aliment\u00f3 en el desierto con el man\u00e1, desconocido por tus mayores, con el fin de humillarte y probarte para prepararte un futuro dichoso\u2020\u009d (vv. 14- 16). Por ese motivo Palestina es descrita como la regi\u00f3n bendita, en la cual fluyen leche y miel, y que produce aceite, vino y trigo en gran abundancia (cfEx 3,17; N\u00fam 13,21-24.27; Dt 6,18; Dt 11,9): \u2020\u0153El Se\u00f1or, tu Dios, te va a introducir en una tierra buena; tierra de los torrentes, de fuentes, de aguas profundas, que brotan en el fondo de los valles y sobre los montes; tierra de trigo y de cebada, de vi\u00f1as, higos y granados; tierra de olivos, aceite y miel; tierra que te dar\u00e1 el pan en abundancia sin carecer de nada; tierra donde las piedras son de hierro y de cuyas monta\u00f1as sale el bronce. Comer\u00e1s hasta saciarte y bendecir\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, en la buena tierra que te da\u2020\u009d (Dt 8,7-10).<br \/>\n2551<br \/>\n1. El Pentateuco.<br \/>\nEl Se\u00f1or bendecir\u00e1 a su pueblo d\u00e1ndole con munificencia los frutos del suelo, por lo cual Israel nadar\u00e1 en la abundancia y se saciar\u00e1 de los bienes de la tierra. Esta es la promesa de Yhwh a su pueblo esclavo en Egipto: \u2020\u0153Ac determinado sacarosde la opresi\u00f3n de Egipto a la tierra&#8230; que mana leche y miel\u2020\u009d (Ex 3,17).<br \/>\nEsa eliminaci\u00f3n de la pobreza es presentada, pues, como la concreti-zaci\u00f3n de la promesa y de la bendici\u00f3n del Se\u00f1or a su pueblo fiel a las cl\u00e1usulas de la alianza (Lev 26,3ss). La bendici\u00f3n divina tiene por objeto tambi\u00e9n la fertilidad del suelo y la abundancia de sus frutos (Dt 6,14-19; Dt 6, Dt 7,11-15 ll,8s.l3ss; Dt 28, ??. Dt 8 . De este modo se realiza la bendici\u00f3n Yhwh los padres Israel: \u00c2\u00a1Abrah\u00e1n (cf Gen IZlss.7; 13,14-17; 15,18; etc.) y \u00c2\u00a1Jacob , \u2020\u0153No por tu justicia ni por la rectitud tu coraz\u00f3n vas entrar en posesi\u00f3n la tierra, sino.., para cumplir el juramento hecho vuestros padres Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob. Reconoce que el Se\u00f1or, tu Dios, no te la posesi\u00f3n esa buena tierra debido tu justicia (Dt 9,5s). Pero esa bendici\u00f3n est\u00e1 ligada la observancia los preceptos del Se\u00f1or: \u2020\u0153Haz lo que es justo y bueno los ojos del Se\u00f1or, para que seas dichoso y entres tomar posesi\u00f3n la hermosa tierra que el Se\u00f1or prometi\u00f3 con juramento tus padres\u2020\u2122 (Dt 6,18).<br \/>\nEn los libros sapienciales encontramos la exaltaci\u00f3n de la riqueza como fruto de la bendici\u00f3n divina a los justos (Pr 3,16; Pr 15,6; Pr 19,23; Pr 28,20; Jb 5,24 42,lOss).<br \/>\n2552<br \/>\n2. La pobreza como efecto de LA maldici\u00f3n.<br \/>\nPor el contrario, el Se\u00f1or maldecir\u00e1 la tierra si su pueblo se muestra infiel al pacto sina\u00ed\u00adtico; por eso Israel experimentar\u00e1 nuevamente la penuria, la pobrezayla miseria (cf Lev 26,l4ss; Dt 11,16s; 28,14-46). Por tanto, en la Biblia la indigencia es considerada a menudo consecuencia del castigo divino por los pecados de su pueblo. De este modo se afirm\u00f3 no s\u00f3lo la idea de que el justo es bendecido con las riquezas, sino que el pobre es un pecador. Mientras que Abrah\u00e1n, el amigo de Dios, y los otros patriarcas son bendecidos con la propiedad econ\u00f3mica (cf Gen 13,2; 26,1 3s; 30,30; 33,11; etc.), los imp\u00ed\u00ados son castigados con la pobreza; por eso la p\u00e9rdida de los bienes es considerada como castigo del pecado (cf Jb 22,6s).<br \/>\n2553<br \/>\n3. Pobreza y vicio.<br \/>\nLos sabios de Israel presentan con frecuencia la pobreza tambi\u00e9n como consecuencia de la pereza y el desarreglo en los placeres: los vicios de la gula y del sexo reducen a menudo al hombre a la miseria Pr 6,6-11; Pr 10-4; Pr 12,11; Pr 14,23; Pr 20,13; Pr21,17 23,20s; Pr 24,30-34; Pr 28,19 Si 18,33s). Por eso amonesta Tob\u00ed\u00adas a su hijo: \u2020\u0153En la ociosidad y la penuria est\u00e1 el hambre, pues la ociosidad es la madre del hambre\u2020\u009d (Tob4,13).<br \/>\n2554<br \/>\nIII. POBREZA? INJUSTICIA.<br \/>\nPero no siempre el estado de indigencia en Israel es fruto de la maldici\u00f3n divina; con frecuencia la pobreza de muchas personas es consecuencia de la injusticia y de la avidez de los poderosos, los cuales extorsionan, despojan y reducen a la miseria a sus hermanos.<br \/>\n2555<br \/>\n1. Las situaciones injustas de pobreza.<br \/>\nDespu\u00e9s de la entrada en Palestina, aunque la divisi\u00f3n con la asignaci\u00f3n de las tierras por Mois\u00e9s y Josu\u00e9 se hizo inspir\u00e1ndose en criterios de equidad bas\u00e1ndose en la poblaci\u00f3n de cada una de las tribus (cfN\u00fam 32,lss; Jos 13-21), lentamente se produjo una fuerte disparidad de bienes y riquezas, haci\u00e9ndose algunos israelitas cada vez m\u00e1s ricos y poderosos, mientras que otros, a causa de deudas y de otros factores econ\u00f3micos, se empobrecieron cada vez m\u00e1s, e incluso hubieron de vender sus terrenos y en algunos casos fueron reducidos desgraciadamente a la esclavitud.<br \/>\nPara evitar que se agudizaran semejantes situaciones injustas e inicuas, el legislador de la t\u00f3rah en el c\u00f3digo de la alianza cre\u00f3 la instituci\u00f3n del jubileo y del a\u00f1o sab\u00e1tico (Ex 21,ls; 23,lOs; Lv 25; Dt 15,1-11), despu\u00e9s de condenarla explotaci\u00f3n de los pobres y las injusticias sociales (cfEx 21,16; 22,20s.25s; Lev 19,13s). En particular, la ley de Mois\u00e9s exige la justicia en favor de los humildes y de los indefensos: \u2020\u0153No violar\u00e1s el derecho del pobre en sus causas&#8230; No explotar\u00e1s al emigrante, porque vosotros conocisteis la vida del emigrante, pues lo fuisteis en Egipto\u2020\u009d (Ex 23,6; Ex 23,9). [1 Ley! Derecho VII].<br \/>\n2556<br \/>\n2. La condena de los profetas.<br \/>\nLas situaciones de injusticia social, por las cuales tambi\u00e9n en Israel los bienes y las riquezas se encontraban en manos de unos pocos individuos, mientras que la gran masa del pueblo viv\u00ed\u00ada en la miseria y en apuros, suscit\u00f3 la indignaci\u00f3n y las iras de los hombres carism\u00e1ticos animados por el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or. Las desigualdades sociales, demasiado marcadas y escandalosas, rompen la solidaridad sagrada del pueblo de Dios y violan la justicia.<br \/>\n2557<br \/>\na) Nat\u00e1n y Elias el tesbita.<br \/>\nEl rey David cometi\u00f3 una gran injusticia contra Ur\u00ed\u00adas, subdito suyo y soldado fiel. No s\u00f3lo incurri\u00f3 en adulterio con la mujer de Ur\u00ed\u00adas, sino que se las arregl\u00f3 para que \u00e9ste pereciese en la batalla (2S 1 1,2ss). La f\u00e1bula del rico y del pobre, narrada al rey por el profeta Nat\u00e1n, es muy elocuente al respecto. El profeta, con gran valor, denunci\u00f3 en nombre de Dios la prepotencia del rey en perjuicio del pobre<br \/>\n2S 12,1-12).<br \/>\n! Elias el tesbita mostr\u00f3 no menor fortaleza al enfrentarse con otro rey prepotente, que hab\u00ed\u00ada hecho asesinar a un subdito para adue\u00f1arsede su vi\u00f1a (IR 21,1 ss). El intr\u00e9pido profeta se enfrent\u00f3 a Ajab justamente cuando \u00e9ste iba a tomar posesi\u00f3n de la vi\u00f1a de Nabot, denunciando abiertamente su delito en perjuicio de un pobre, y anunci\u00e1ndole los tremendos castigos divinos por la usurpaci\u00f3n perpetrada (1 R l,l9ss).<br \/>\n2558<br \/>\nb) El profeta Amos.<br \/>\nEl primer gran profeta escritor que amenaz\u00f3 con tremendos castigos divinos a los injustos ricos propietarios de Israel fue \/ Amos. Con lenguaje rudo, fustig\u00f3 los vicios de cuantos oprim\u00ed\u00adan a los pobres. Hablando en nombre del Se\u00f1or, acus\u00f3 a los poderosos de haber vendido al pobre por un pu\u00f1ado de dinero, cambi\u00e1ndolo por un par de sandalias; m\u00e1s a\u00fan, de haber pisoteado como polvo de la tierra la cabeza de los infelices (Am 2,6s; 8,6) despu\u00e9s de haberlos despojado de sus vestidos (Am 2,8). Los notables de Samar\u00ed\u00ada acumularon en sus palacios violencia y rapi\u00f1a (Am 3,10), y con semejantes latrocinios y extorsiones pudieron edificarse casas para el invierno y casas para el verano, grandes palacios con piedras labradas y adornados con lujosos objetos de marfil (Am 3,15; Am 5,1 Is). Sus mujeres, llamadas despectivamente \u2020\u0153vacas de Basan\u2020\u009d, no les van a la zaga a sus maridos en oprimir a los d\u00e9biles (Am 4,1). Estos voluptuosos que viven en el lujo m\u00e1s desenfrenado y en francachelas (Am 6,4ss), pisoteando la justicia m\u00e1s elemental (Am 6,12), oprimen a los pobres y los humildes (Am 8,4), cometen enga\u00f1os y fraudes (Am 8,5s). A causa de tales delitos, Amos amenaza con la venganza divina en el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or (Am 2,l3ss; 3,14s; 8,9s). Y vendr\u00e1n la guerra y la deportaci\u00f3n (Am 4,2s; 6,7).<br \/>\n2559<br \/>\nc) La predicaci\u00f3n de los otros profetas.<br \/>\nNo menos lacerantes son las invectivas contra los ricos y poderosos lanzadas por otros hombres de Dios en defensa de los pobres y de la justicia.<br \/>\n\/ Oseas, el profeta de la ternura y del amor, no puede menos de se\u00f1alar con el dedo acusador a los israelitas que defraudan y enga\u00f1an, evidentemente en perjuicio de los pobres (Os 12,8).<br \/>\n\/ Isa\u00ed\u00adas comienza sus or\u00e1culos condenando la hipocres\u00ed\u00ada de los notables de Jud\u00e1, semejantes a los jefes de Sodoma y Gomorra, los cuales se muestran observantes y precisos en los actos externos del culto, pero no tienen el menor escr\u00fapulo en derramar sangre y en oprimir a los humildes (Is 1,10-16), pisoteando el rostro de los pobres y quit\u00e1ndoles sus pocos bienes imprescindibles (Is 3,1 Is). Tambi\u00e9n este profeta amenaza con el castigo del Se\u00f1or a los opresores que viven en el lujo m\u00e1s desenfrenado (Is 3,l6ss; 5,8- 24, 9,9-10,4; 32,9-14), privando del espacio vital a los pobres, defraudando y despojando a los infelices. De igual modo \u00c2\u00a1Jerem\u00ed\u00adas no calla tampoco el pecado de los jud\u00ed\u00ados hip\u00f3critas, que van al templo de Jerusal\u00e9n a celebrar el culto y al mismo tiempo viven en la injusticia, oprimiendo a los pobres y derramando su sangre (Jr 7,1-11; Jr22,3; Jr22, ; m\u00e1s a\u00fan, les anuncia ya la inminente venganza del Se\u00f1or, la destrucci\u00f3n la ciudad santa, la deportaci\u00f3n sus habitantes (Jer 7,l2ss; 22,5ss) y el fin ignominioso su rey, que ser\u00e1 sepultado como un asno (Jer 22,13. 17-19).<br \/>\nEl que comete tales abominaciones, oprimiendo al pobre y al indigente y perpetra rapi\u00f1as e injusticias contra el pr\u00f3jimo, ciertamente no vivir\u00e1, sino que ser\u00e1 castigado con la muerte (Ez 18,12s). Elifaz el temanita estima que la terrible prueba abatida sobre Jb, ya pr\u00f3ximo a su fin, debe considerarse como una severa lecci\u00f3n de Dios contra su amigo, porque \u00e9ste habr\u00ed\u00ada vejado a los hermanos, despoj\u00e1ndolos y rob\u00e1ndolos, e incluso mostr\u00e1ndose sin piedad con los pobres y los infelices (Jb 22,6-10). Pues el Se\u00f1or venga a los oprimidos: \u2020\u0153Yo vendr\u00e9 a juzgaros; ser\u00e9 testigo del acusador&#8230; contra los que explotan al jornalero, a la viuda y al hu\u00e9rfano y violan el derecho del extranjero sin ning\u00fan temor de m\u00ed\u00ad\u2020\u009d (Ml 3,5).<br \/>\n2560<br \/>\nd) El deuteronomista. En el \u00faltimo libro del Pentateuco encontramos algunas leyes contra los opresores de los pobres: el que secuestra a una persona debe ser muerto (Dt 24,7); el que ha tomado como prenda el manto de un pobre debe restituirlo al ponerse el sol, a fin de que tambi\u00e9n el infeliz pueda dormir con lo \u00fanico que tiene para arroparse (Dt 24,12s). El deuteronomista ordena adem\u00e1s, en nombre del Se\u00f1or, no defraudar el salario de un pobre e indigente, sino d\u00e1rselo antes de ponerse el sol (Dt 24,14s). Asimismo, el israelita justo no herir\u00e1 el derecho de los indefensos (el extranjero y el hu\u00e9rfano), ni tomar\u00e1 en prenda los vestidos de la viuda (Dt 24,17s); el que se comporte de ese modo injusto, hiriendo el derecho del forastero, del hu\u00e9rfano y de la viuda, ser\u00e1 maldecido por todo el pueblo (Dt 27,19).<br \/>\nEl justo Tob\u00ed\u00adas (4,14s) se inspira en esta legislaci\u00f3n cuando exhorta a su hijo a comportarse con el pr\u00f3jimo con justicia, respeto y amor. Tambi\u00e9n el Ps 82,2-4 contiene la orden de Dios a los jueces de Israel de tomar la defensa de los pobres sin favorecer a los poderosos.<br \/>\n2561<br \/>\ne) La ense\u00f1anza de Jes\u00fas.<br \/>\nLos iay!de los profetas contra los ricos que oprimen a los pobres del tercer evangelista son puestos en boca de Jes\u00fas (Lc 6,24). El profeta de Nazaret amenaza severamente a los ricos y ense\u00f1a que muy dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00e1n participar de la gloria del reino de los cielos; es m\u00e1s f\u00e1cil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico entre en el\/reino de Dios (Mc 10,23ss y par).<br \/>\n2562<br \/>\nf) La acusaci\u00f3n de Santiago.<br \/>\nPero el autor del NT que usa un lenguaje prof\u00e9tico particularmente duro contra las injusticias perpetradas por los ricos en perjuicio de los pobres es el \u2020\u0153hermano del Se\u00f1or: \u2020\u0153Vosotros, los ricos, llorad con fuertes gemidos por las desventuras que van a sobreveniros&#8230;\u2020\u009d, etc. (St 5,1-5).<br \/>\n2563<br \/>\n3. La ayuda al pobre.<br \/>\nLa Biblia no s\u00f3lo condena las injusticias perpetradas contra los humildes y los indigentes, presentando a Dios como vengador de estas personas indefensas y sin protecci\u00f3n humana, sino que inculca tambi\u00e9n el deber de socorrer a los pobres para aliviar su miseria y hacer menos duro su estado de indigencia:<br \/>\n2564<br \/>\na) La legislaci\u00f3n sina\u00ed\u00adtica.<br \/>\nMois\u00e9s, al transmitir las \u00f3rdenes del Se\u00f1or al pueblo, no olvida a las personas m\u00e1s pobres e indefensas:<br \/>\nlegisla sobre ellas para protegerlas, ante todo prohibiendo el inter\u00e9s en los pr\u00e9stamos al indigente y exigiendo la restituci\u00f3n de la prenda antes de ponerse el sol (Ex 22,24ss; Dt 23,20s). Igualmente ordena que los hacendados, durante la siega y la vendimia, dejen las espigas al borde de los campos y los racimos de la vid para los pobres y los forasteros que viven en la miseria (Lev 19,9s).<br \/>\nLos israelitas deber\u00e1n amar a los extranjeros como a s\u00ed\u00ad mismos (Lev 19,33s;Dt 10,19) y sentirse solidarios con los hermanos ca\u00ed\u00addos en la miseria, ayud\u00e1ndoles concretamente (Lev 29,35ss); y cada tres a\u00f1os ofrecer\u00e1n los diezmos de las cosechas a los necesitados: el levita, el forastero, el hu\u00e9rfano y la viuda (Dt 26,12s).<br \/>\n2565<br \/>\nb) La predicaci\u00f3n de los profetas.<br \/>\nLa par\u00e9nesis de los enviados de Dios para educar la fe de los israelitas no pod\u00ed\u00ada omitir la ayuda a los pobres. Isa\u00ed\u00adas exhorta a los jefes del pueblo a hacer el bien, a buscar la justicia, socorriendo al oprimido, haciendo justicia al hu\u00e9rfano y defendiendo la causa de la viuda (Is 1,17). An\u00e1loga es la par\u00e9nesis de Jerem\u00ed\u00adas al rey de Jud\u00e1, a sus ministros y a todo el pueblo: \u2020\u0153Esto dice el Se\u00f1or: Practicad el derecho y la justicia y librad al oprimido de las manos del explotador; no maltrat\u00e9is al extranjero, al hu\u00e9rfano y a la viuda; no les hag\u00e1is violencia, ni derram\u00e9is sangre inocente en este lugar\u2020\u009d (Jr22,3).<br \/>\nEl Trito-lsa\u00ed\u00adas, por su parte, ense\u00f1a que el ayuno aceptable al Se\u00f1or consiste en dejar libres a los oprimidos, en compartir el pan con el hambriento, en introducir en casa a los m\u00ed\u00adseros sin techo, en vestir al desnudo, socorriendo al propio hermano pobre (Is 58,6ss).<br \/>\n2566<br \/>\nc) Los modelos del amor a los pobres.<br \/>\nEl AT nos ofrece ejemplos sublimes de caridad con los indigentes: el piadoso rey Jos\u00ed\u00adas es descrito, en ant\u00ed\u00adtesis con el comportamiento del hijo imp\u00ed\u00ado Joaqu\u00ed\u00adn, como el monarca ideal, que defend\u00ed\u00ada la causa del pobre y del desgraciado (Jr22,16). An\u00e1logamente, Jb, al presentar su apolog\u00ed\u00ada, se describe como un hombre misericordioso y ben\u00e9volo con los pobres (Jb 31,16-22); lloraba con el oprimido y ten\u00ed\u00ada compasi\u00f3n del pobre (Jb 30,25), examinaba la causa del desconocido, trituraba las muelas del malvado y de entre sus dientes arrancaba la presa (Jb 29,16s).<br \/>\nTob\u00ed\u00adas constituye otro ejemplo excepcional modelo de justicia y de caridad con los miserables: ofrec\u00ed\u00ada la d\u00e9cima parte del tercer a\u00f1o a los hu\u00e9rfanos, a las viudas y a extranjeros (Tb 1,8), daba limosna a los israelitas indigentes, pan a los hambrientos y vestido a los desnudos; si ve\u00ed\u00ada a alguno de sus connacionales muerto y arrojado fuera de los muros de N\u00ed\u00adnive, lo enterraba (Tob 1,16s). La grave desgracia de la ceguera le ocurri\u00f3 a Tob\u00ed\u00adas durante el ejercicio de la caridad y ella fue el comienzo de todas las pruebas y desventuras: este santo personaje deseaba que alg\u00fan pobre participara de su opulenta mesa festiva, por lo cual envi\u00f3 a Tob\u00ed\u00adas a buscar a alguno; pero, informado de que un hebreo estrangulado yac\u00ed\u00ada en la plaza y que nadie se atrev\u00ed\u00ada a darle sepultura, Tob\u00ed\u00adas se levant\u00f3 de la mesa, dejando intacta la comida, para realizar la obra de misericordia de enterrar a los muertos (Tob 2,lss). Justamente por haber ofrecido ejemplos tan heroicos de caridad con los necesitados y los pobres, pod\u00ed\u00ada luego Tob\u00ed\u00adas amonestar con eficacia a su hijo (cf Tob 4,7ss).<br \/>\n2567<br \/>\nd) La exhortaci\u00f3n de los sabios de Israel.<br \/>\nLa abundante y varia par\u00e9nesis que puede encontrarse en los libros sapienciales no ha descuidado el tema que estamos ilustrando: los sabios del pueblo hebreo exhortaban f\u00e9rvidamente a socorrer al pobre. Aunque el indigente es odiado incluso por el amigo, se proclama dichoso al que tiene compasi\u00f3n de los humildes y los socorre (Pr 14,20s); \u00e9ste, en el d\u00ed\u00ada de la desventura, ser\u00e1 librado por el Se\u00f1or (Sal 41,2). El que tiene compasi\u00f3n del miserable ser\u00e1 honrado por el Creador, mientras que el que oprime al pobre o se burla de \u00e9l ofende a Dios (Pr 14,31; Pr 17,5). El que da con generosidad su pan al indigente ser\u00e1 honrado y bendecido no s\u00f3lo por los hombres, sino tambi\u00e9n por Dios (Pr 22,9). Igualmente, el rey que juzga con equidad a los pobres consolida su trono (Pr 29,14).<br \/>\nEl que practica la caridad con el indigente hace un pr\u00e9stamo al Se\u00f1or, el cual le pagar\u00e1 la buena acci\u00f3n Pr 19,17 cf Pr 11,25) tambi\u00e9n con la abundancia de bienes. \u2020\u0153El que da a los pobres no sufrir\u00e1 la miseria, el que cierre sus ojos ser\u00e1 maldito\u2020\u009d (Pr 28,27). La persona ben\u00e9fica prosperar\u00e1, y el que largamente da largamente recibir\u00e1 (Pr 11,25). En cambio, el que cierra los o\u00ed\u00addos al grito del pobre, en la desgracia llamar\u00e1, pero no obtendr\u00e1 respuesta (Pr 21, 13); igualmente, el que cierra los ojos al pobre tendr\u00e1 grandes maldiciones (Pr 28,27), lo mismo que el opresor de los desgraciados atraer\u00e1 sobre s\u00ed\u00ad los castigos divinos Pr 28,3).<br \/>\nEl justo se distingue claramente por el amor a los pobres; por eso cuida de la causa de los miserables Pr 29,7; Sal 112,9). De rrodo an\u00e1logo, la mujer sabia y perfecta se distingue tambi\u00e9n por su generosidad y por el amor a los indigentes: \u2020\u0153Tiende su brazo al desgraciado y alarga la mano al indigente\u2020\u009d (Pr 31,20).<br \/>\n2568<br \/>\ne) La par\u00e9nesis del NT.<br \/>\nEn los evangelios y en los dem\u00e1s escritos neotestamentarios encontramos no s\u00f3lo calurosas exhortaciones a socorrer a los pobres y a los necesitados, sino que se nos presentan modelos extraordinarios de caridad para con los humildes y los infelices. La justicia evang\u00e9lica exige el ejercicio de la limosna, aunque practicada con un estilo nuevo (Mt 6,2ss). Es m\u00e1s; el juicio final se realizar\u00e1 en base a las obras de misericordia a favor de los pobres: los hambrientos, los sedientos, los desnudos, los enfermos, etc. (Mt 25,34ss). Jes\u00fas exige de sus seguidores que quer\u00ed\u00adan ser perfectos la venta de los bienes para distribuir a los pobres lo recabado a fin de aliviar su indigencia (Mc 10,21 y par), mientras que condena a los ricos que cierran el coraz\u00f3n a los pobres y a los miserables: la par\u00e1bola del rico epul\u00f3n ilustra con rara eficacia esta ense\u00f1anza y es altamente estimulante para abrir a la sensibilidad activa en favor de los infelices (Lc 16,l9ss).<br \/>\nEn los escritos lucanos, adem\u00e1s, se nos ofrecen modelos no comunes de amor concreto a los desgraciados y a los pobres. La par\u00e1bola del buen sa-maritano muestra c\u00f3mo hay que comportarse con el pr\u00f3jimo indefenso, oprimido y herido casi de muerte (Lc 10,3Oss). Zaqueo es presentado como un verdadero convertido a las exigencias del evangelio, pues declara no s\u00f3lo que quiere reparar las injusticias cometidas restituyendo el cu\u00e1druple, sino que se compromete a distribuir la mitad de sus bienes a los pobres (Lc 19,8). Para Lucas en particular, la \u00e9tica evang\u00e9lica exige la limosna y la ayuda activa a los indigentes: el que quiera convertirse en serio deber\u00e1 hacer part\u00ed\u00adcipes a los pobres de sus bienes (alimento y vestido; Lc 3,11). Para obtener la pureza de coraz\u00f3n hay que distribuir las riquezas propias a los necesitados (Lc 11,41), construy\u00e9ndose as\u00ed\u00ad un tesoro inagotable en los cielos (Lc 12,33s) y haci\u00e9ndose amigos en el reino esca-tol\u00f3gico (Lc 16,9). Por lo dem\u00e1s, Jes\u00fas mismo, aunque era pobre, con las ofertas recibidas de sus bienhechores ayudaba a los indigentes (Jn 13,29; Mc 14,5 y par).<br \/>\nEn los Hechos de los Ap\u00f3stoles, Lucas presenta otros modelos de solidaridad y de servicio en favor de los pobres. Los \u2020\u0153siete\u2020\u009d fueron elegidos para este fin (Hch 6,1 ss). Tabita es una disc\u00ed\u00adpula muy amada en vida y llorada en la muerte, porque abundaba en obras buenas y hac\u00ed\u00ada muchas limosnas, adem\u00e1s de confeccionar t\u00fanicas y mantos para las viudas (Hch 9,36; Hch 9,39). Tambi\u00e9n el centuri\u00f3n Cor-nelio ejercitaba la beneficencia; por eso el \u00e1ngel de Dios le revel\u00f3 que sus limosnas, con sus oraciones, hab\u00ed\u00adan subido a la presencia del Omnipotente (Ac 10,lss). Pablo declara a los amigos de Efeso que les ha ense\u00f1ado c\u00f3mo es preciso cuidar de los d\u00e9biles, acord\u00e1ndose de las palabras del Se\u00f1or Jes\u00fas, que dijo:<br \/>\n\u2020\u0153Hay m\u00e1s felicidad en dar que en recibir\u2020\u009d (Hch 20,35).<br \/>\nPablo hab\u00ed\u00ada tomado muy a pecho socorrer a los pobres: Ac 1 l,29s nos informa de la colecta hecha en Antioqu\u00ed\u00ada y llevada a los hermanos necesitados de Jerusal\u00e9n; en 2Co 8-9 y en Rom 15,25ss, el ap\u00f3stol habla de semejante colecta de bienes para ofrecerlos a los cristianos de la Iglesia madre. Las cartas paulinas nos informan adem\u00e1s de que la asistencia o servicio a los pobres constitu\u00ed\u00ada uno de los ministerios de las comunidades cristianas (cf Rom 12,7s; ico 13,3ss).<br \/>\nSantiago ense\u00f1a que la religi\u00f3n pura delante de Dios consiste en socorrer a los hu\u00e9rfanos y a las viudas en sus aflicciones (St 1,27), mientras que Pablo exhorta a los creyentes a ser sol\u00ed\u00adcitos en las necesidades de los hermanos y diligentes en la hospitalidad (Rm 12,13).<br \/>\n2569<br \/>\nIV. TEOLOGIA DE LA POBREZA.<br \/>\nLas \u00faltimas reflexiones sobre el deber de ayudar a los indigentes muestran hasta qu\u00e9 punto la Sagrada Escritura considera importante la solidaridad en favor de los pobres. Sin embargo, aunque ese socorro humano llegara a faltar, la Biblia ense\u00f1a que los miserables y los humildes tienen un poderoso defensor en Dios. Pues el Se\u00f1or escucha el grito de los oprimidos, protege y socorre a los pobres y venga a los miserables y a los indefensos. Por eso el que conculca a estas personas ofende a Dios. Por lo dem\u00e1s, los pobres, conscientes de esa protecci\u00f3n divina, a menudo se dirigen al Se\u00f1or y esperan de \u00e9l socorro y justicia, confiando en su ayuda. En el Salterio encontramos numerosas s\u00faplicas, con frecuencia conmovedoras, de los miserables, que son oprimidos y humillados por la arrogancia de los prepotentes y de los imp\u00ed\u00ados.<br \/>\n2570<br \/>\n1. DIOS DEFIENDE A LOS POBRES.<br \/>\nLos humildes y los indigentes se encuentran en una relaci\u00f3n especial con el Se\u00f1or, protector de los pobres y de los indefensos, adem\u00e1s de ser justo retribuidor del que ama a los oprimidos ya los miserables.<br \/>\nEn el c\u00f3digo de la alianza sina\u00ed\u00adtica [\/Ley\/Derecho II] encontramos la prohibici\u00f3n de maltratar a las personas indefensas, porque si claman al Se\u00f1or, \u00e9ste las escuchar\u00e1; se encender\u00e1 su ira y matar\u00e1 con la espada a los opresores, haciendo viudas a sus mujeres y hu\u00e9rfanos a sus hijos (Ex 22,2lss). Igualmente se manda aqu\u00ed\u00ad devolver al pobre el manto recibido en prenda, antes de ponerse el sol, porque, no teniendo con qu\u00e9 cubrirse para dormir, invocar\u00e1 la ayuda del Se\u00f1or y su clamor ser\u00e1 escuchado en el cielo (Ex 22,25s). De modo an\u00e1logo, la ley mosaica ordena no defraudar al asalariado pobre y necesitado, porque \u00e9ste podr\u00ed\u00ada clamar al Se\u00f1or contra el rico (Dt 21,14s). Porque Dios es testigo en contra de los defraudadores y los opresores de los pobres (MI 3,5)y los venga (St 5,4).<br \/>\nEl Dios de Israel hace justicia al hu\u00e9rfano y a la viuda, ama al extranjero, le da pan y vestidos (Dt 10,17s) y protege a todas las personas indefensas. Por eso el que oprime al pobre ofende a Dios, mientras que el que tiene compasi\u00f3n del miserable honra al Creador (Pr 14,31). Asimismo el que se burla del pobre ofende al Se\u00f1or, que lo ha creado (Pr 17,5); por el contrario, el que practica la caridad con el pobre hace un pr\u00e9stamo al Se\u00f1or (Pr 19,17). Por tanto, el que oprime a los miserables se atrae los castigos divinos Pr 28,3), mientras que el que da generosamente al pobre ser\u00e1 bendecido con la abundancia y con el \u00e9xito Pr 11,25; Pr 22,9; Pr 28,27). Dada esa protecci\u00f3n por parte de Dios de los humildes, el sabio amonesta:<br \/>\n\u2020\u0153No robes al pobre porque es pobre, ni oprimas al d\u00e9bil en el tribunal; porque el Se\u00f1or defiende su causa y quitar\u00e1 la vida a los que los despojan\u2020\u009d (Pr 22,22s).<br \/>\n2571<br \/>\n2. La espiritualidad de los pobres.<br \/>\nConscientes de la especial protecci\u00f3n que el Se\u00f1or reserva a los miserables, en Israel se form\u00f3 una aut\u00e9ntica espiritualidad propia de los pobres; los salmos son la prueba y la documentaci\u00f3n m\u00e1s elocuente de ello. Muchas de esas oraciones inspiradas y a menudo conmovedoras contienen las s\u00faplicas angustiosas de estas personas humildes que viven en la opresi\u00f3n y en medio de restricciones econ\u00f3micas, pero que conf\u00ed\u00adan totalmente en Dios y en \u00e9l s\u00f3lo. En efecto, los salmistas se manifiestan con frecuencia como pobres y piadosos que invocan con profunda confianza al Se\u00f1or para ser librados de su situaci\u00f3n de miseria, de vejaci\u00f3n y de angustia. Tambi\u00e9n en los or\u00e1culos prof\u00e9ticos no raras veces encontramos ecos de semejante espiritualidad de los pobres, que se consideran los protegidos especiales de Dios.<br \/>\n2572<br \/>\na) Los pobres del Se\u00f1or en el Salterio.<br \/>\nLos humildes y los oprimidos encuentran un abrigo y un refugio seguro en aquel Dios que escucha el grito de los afligidos (Sal 9,10; Sal 9,13; Sal 9, Sal 14,6) y cuida de los pobres y los infelices (Sal 40,18), por ser el padre de los hu\u00e9rfanos y el defensor de las viudas (Sal 68 S6), de todas las personas humildes e indefensas (Sal 146,7-9). Los pobres se abandonan a Dios para encontraren \u00e9l sost\u00e9n (Sal 9,35), sustento (Sal 22,27; Sal 132,15), libertad (Sal 35,10) y protecci\u00f3n contra los enga\u00f1os de los imp\u00ed\u00ados Sal 35,20; Sal 116,6). El Se\u00f1or se alza para juzgar, es decir, para salvar a todos los pobres y miserables que se dirigen a \u00e9l (Sal 76,10). Pues Dios escucha la oraci\u00f3n de los rechazados y no desprecia su s\u00faplica Sal 102,18); levanta al pobre de la miseria (Sal 107,41) y se pone a su derecha para salvar de los jueces su vida (Sal 109,31). El Se\u00f1or \u2020\u0153levanta del polvo al indigente y saca al pobre del esti\u00e9rcol, para sentarlo con los pr\u00ed\u00adncipes&#8230;; instala a la est\u00e9ril en su casa, madre gozosa de toda la familia\u2020\u009d (Sal 113,7-9). Por eso los pobres, sobre todo en el peligro y en la angustia, se dirigen con fe a su divino protector, implorando su socorro: \u2020\u0153Mira mi miseria, obra de mis enemigos\u2020\u009d (Sal 10,14); \u2020\u0153Yo soy un pobre y desgraciado, Se\u00f1or, soc\u00f3rreme; t\u00fa eres mi ayuda y mi liberador, Se\u00f1or, no tardes\u2020\u009d (Sal 70,6 cf Ps 74,21s; Sal 109,22; Sal 109,26).<br \/>\n2573<br \/>\nLos miserables est\u00e1n seguros de no ser olvidados por Dios; m\u00e1s a\u00fan, est\u00e1n firmemente convencidos de ser guiados por Dios y amaestrados por el Se\u00f1or (Sal 25,9); por eso su esperanza no se ver\u00e1 decepcionada (Sal 9,19). Los salmistas ponen en boca de Dios expresiones como \u00e9sta: \u2020\u0153Por la opresi\u00f3n del d\u00e9bil y el gemido del pobre ahora me levanto yo, dice el Se\u00f1or; yo dar\u00e9 mi auxilio al que lo ansia\u2020\u009d Sal 12,6). Pues el grito de los pobres es escuchado por el Se\u00f1or (Sal 34,7; Sal 34,18). Ac aqu\u00ed\u00ad una clara profesi\u00f3n de fe en Dios, protector de los pobres: \u2020\u0153Yo s\u00e9 que el Se\u00f1or har\u00e1 justicia a los humildes y defender\u00e1 el derecho de los pobres\u2020\u009d (Sal 140,13). Por eso los humildes son invitados a alegrarse en el Se\u00f1or (Sal 34,3), porque ellos heredar\u00e1n la tierra y gozar\u00e1n de una paz profunda (Sal 37,11). Pues Dios escucha su oraci\u00f3n (Ps 69,33s).<br \/>\nLos pobres, en efecto, son los piadosos, los inocentes y los bondadosos, contrapuestos a los imp\u00ed\u00ados y a los malvados, a los poderosos, los ricos y los orgullosos, que oprimen a los pobres y desprecian al Se\u00f1or (Ps 10,2ss; 34,lOs.16s.2Oss). En cambio, los imp\u00ed\u00ados desaparecer\u00e1n de la faz de la tierra, mientras que los humildes reinar\u00e1n para siempre (Ps 37,lOss. 2Oss.28s). Los imp\u00ed\u00ados, violentos y malvados traman para oprimir al pobre; pero \u00e9ste invoca al Se\u00f1or y es salvado (Ps 140,2ss), porque Dios sostiene a los humildes y humilla hasta la tierra a los imp\u00ed\u00ados (Sal 147,6); m\u00e1s a\u00fan, corona a los pobres con la victoria (Sal 149,4).<br \/>\n2574<br \/>\nb) La b\u00fasqueda de la pobreza.<br \/>\nNo s\u00f3lo el Se\u00f1or no desprecia un coraz\u00f3n abatido y humillado (Sal 51,19), sino que \u00e9l, el Alt\u00ed\u00adsimo y excelso, que mora en el lugar santo del cielo, vive tambi\u00e9n con los pobres, oprimidos y humillados, para reavivar su esp\u00ed\u00adritu y reanimar su coraz\u00f3n (Is 57,15). Por tanto, el omnipotente y el soberano del cielo y de la tierra se encuentra en una relaci\u00f3n especia-l\u00ed\u00adsima con los humildes y los miserables. Por esa relaci\u00f3n privilegiada de los pobres con el Se\u00f1or es no s\u00f3lo comprensible, sino l\u00f3gica, la exhortaci\u00f3n del profeta a dedicarse a buscar la pobreza para evitar los efectos tremendos del juicio punitivo: \u2020\u0153Buscad al Se\u00f1or vosotros todos, humildes de la tierra, que hab\u00e9is puesto en pr\u00e1ctica sus preceptos; buscad la justicia, buscad la humildad; quiz\u00e1 pod\u00e1is quedar seguros el d\u00ed\u00ada de la ira del Se\u00f1or\u2020\u009d (So 2,3).<br \/>\n2575<br \/>\nc) \u00bfForman los pobres de Yhwh un partido o un grupo religioso?<\/p>\n<p>En los \u00faltimos decenios algunos estudiosos han sostenido que \u2020\u0153los pobres del Se\u00f1or\u2020\u009d constitu\u00ed\u00adan un verdadero partido religioso. Este grupo de devotos, formado despu\u00e9s de la vuelta de los hebreos del destierro, habr\u00ed\u00ada compuesto la mayor parte de los salmos. Esta asociaci\u00f3n religiosa habr\u00ed\u00ada sido perseguida por los jud\u00ed\u00ados pol\u00ed\u00adtica y econ\u00f3micamente poderosos, pero infieles a la ley mosaica y contagiados por el paganismo.<br \/>\nSin embargo, otros autores contempor\u00e1neos prefieren considerar a los\u2020\u009d pobres del Se\u00f1or\u2020\u009d como un movimiento religioso de jud\u00ed\u00ados piadosos, y no como un verdadero y aut\u00e9ntico partido o fracci\u00f3n organizada. Diversos estudios realizados en los a\u00f1os 1925-1 955 sobre estas personas humildes, bondadosas y m\u00ed\u00adseras, consideraban a tales devotos no como un grupo socialmente organizado, sino como individuos particulares, los cuales, aunque pobres e infelices, se manten\u00ed\u00adan fieles a la alianza con Yhwh, y por ello se opon\u00ed\u00adan a los imp\u00ed\u00ados, ricos y poderosos, pero traidores al pacto sina\u00ed\u00adtico.<br \/>\nLos monjes de Qumr\u00e1n eran \u2020\u0153los pobres\u2020\u009d, que pon\u00ed\u00adan en com\u00fan sus bienes y formaban una aut\u00e9ntica comunidad religiosa. Se los podr\u00ed\u00ada considerar los herederos o los descendientes espirituales de los autores de tantos salmos compuestos por los \u2020\u0153pobres del Se\u00f1or\u2020\u009d. Esa espiritualidad de la pobreza mon\u00e1stica de Qumr\u00e1n se trasluce con evidencia en sus documentos recientemente descubiertos; a este respecto es muy significativo elpeser, es decir, comentario al Ps 37, encontrado entre los manuscritos de esta comunidad [El Judaismo II, 7 d].<br \/>\n2576<br \/>\nd) El mes\u00ed\u00adas pobre, enviado a los pobres.<br \/>\nLa espiritualidad de los pobres del Se\u00f1or encuentra su expresi\u00f3n suprema en la figura del personaje mesi\u00e1nico, que en algunos or\u00e1culos ve-terotestamentarios es presentado como un pobre, bondadoso, manso y como el profeta y salvador de los miserables y de los humildes. En el Ps 22 el mes\u00ed\u00adas paciente es descrito como el pobre que en la opresi\u00f3n y en la humillaci\u00f3n, obra de los poderosos imp\u00ed\u00ados, invoca a Dios para ser librado en tiempo de angustia mortal (vv. 2ss); en realidad, el Se\u00f1or no ha despreciado ni desde\u00f1ado la aflicci\u00f3n de este fiel suyo m\u00ed\u00adsero y pobre (y. 25). En el cuarto canto del siervo del Se\u00f1or, este personaje mesi\u00e1nico es presentado como humillado (Is 53,4). Estos textos insin\u00faan, pues, que el Cristo habr\u00ed\u00ada de ser un pobre. Esa alusi\u00f3n es explicitada en el canto de Za 9,9s, donde se describe al rey mesi\u00e1nico como un justo, humilde y manso: \u2020\u0153Salta de j\u00fabilo, hija de Si\u00f3n; al\u00e9grate, hija de Jerusal\u00e9n, porque tu rey viene a ti: justo y victorioso, humilde y montado en un asno\u2020\u009d (Za 9,9).<br \/>\nNo s\u00f3lo el Cristo es un pobre del Se\u00f1or, sino que es enviado a los pobres: ser\u00e1 el vengador de los humildes (Sal 72,4), \u2020\u0153\u00e9l liberar\u00e1 al pobre que suplica, al miserable que no tiene apoyo alguno; se cuidar\u00e1 del d\u00e9bil y del pobre; a los pobres les salvar\u00e1 la vida; \u00e9l los defender\u00e1 contra la explotaci\u00f3n y la violencia, su sangre tendr\u00e1 un gran precio ante sus ojos\u2020\u009d (Sal 72,12-14). El personaje mesi\u00e1nico ser\u00e1 el mensajero de la buena nueva de la salvaci\u00f3n a todos los pobres (1s61,lss).<br \/>\n\/ Jes\u00fas [III] de Nazaret realiza plenamente esos or\u00e1culos, como lo ense\u00f1a expl\u00ed\u00adcitamente Lucas en la descripci\u00f3n de la escena inaugural del ministerio del Salvador (Lc 4,16-21). Cristo es el pobre perfecto, de coraz\u00f3n manso y humilde, como \u00e9l mismo declara a sus disc\u00ed\u00adpulos al invitarles a ir a \u00e9l (Mt 1 l,28s). Con la entrada real en la ciudad de David realiza el or\u00e1culo de Za 9,9s sobre el mes\u00ed\u00adas pobre y humilde, seg\u00fan se apresura a puntualizar el primer evangelista al describir esa escena (Mt 21,4s). Es el modelo de la pobreza m\u00e1s absoluta y m\u00e1s radical en todas sus dimensiones. Aunque Hijo de Dios, creador, omnipotente y rey de reyes, eligi\u00f3 nacer no en un palacio o en una familia acomodada, sino de pobres po-br\u00ed\u00adsimos, y adem\u00e1s en un establo en el campo, cerca de Bel\u00e9n (Lc 2,4-7). Durante su ministerio vivi\u00f3 en la pobreza m\u00e1s completa: \u2020\u0153Las raposas tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza\u2020\u009d (Mt 8,20 par). Esta expresi\u00f3n de tono pintoresco y parad\u00f3jico contiene el timbre del lenguaje del Cristo hist\u00f3rico, y por eso resulta muy preciosa para manifestarnos su aut\u00e9ntico pensamiento sobre la pobreza. Con la crucifixi\u00f3n Jes\u00fas fue despojado tambi\u00e9n de sus vestiduras, muriendo en la pobreza m\u00e1s total (Mc 15,24ss y par).<br \/>\nEl profeta de Nazaret no s\u00f3lo practic\u00f3 concreta y radicalmente la pobreza, desprendido de todos los bienes terrenos, sino que vivi\u00f3 en la actitud religiosa del pobre de Yhwh, abandon\u00e1ndose completamente al amor del Padre, conf\u00ed\u00ad\u00e1ndole toda su persona, hasta el gesto extremo del grito en la cruz en el instante de su muerte: \u2020\u0153Padre, en tus manos encomiendo mi esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (Lc 23,46). En las horas de la crucifixi\u00f3n, Cristo se presenta realmente como el pobre abandonado totalmente en las manos de Dios, como lo describi\u00f3 por anticipado el Ps 22 (Mc 15,34 y par).<br \/>\nEl himno cristol\u00f3gico de la carta a los \/ Filipenses [III, 1] sintetiza po\u00e9ticamente todo el misterio de la salvaci\u00f3n realizada por el Hijo de Dios como un camino de pobreza desde el despojo de la naturaleza divina para asumir la condici\u00f3n de esclavo, haci\u00e9ndose hombre y aniquil\u00e1ndose hasta la humillaci\u00f3n suprema de la crucifixi\u00f3n (Ph 2,3ss). Por tanto, en esta perspectiva la encarnaci\u00f3n y la redenci\u00f3n forman el estado de pobreza radical, que podr\u00ed\u00adamos llamar \u2020\u0153metaf\u00ed\u00adsica o \u2020\u0153sustancial\u2020\u2122, porque toca a la esencia o naturaleza del Hijo de Dios.\u2020\u009d Humillaci\u00f3n o pobreza m\u00e1s profunda no es imaginable.<br \/>\n2577<br \/>\ne) Mar\u00ed\u00ada Virgen, la pobre del Se\u00f1or.<br \/>\nEl mes\u00ed\u00adas, pobre y profeta de los m\u00ed\u00adseros y de los humildes, quiso tomar carne humana de una madre pobre; mejor, de la pobre del Se\u00f1or por excelencia. El tercer evangelista nos presenta a \/ Mar\u00ed\u00ada Virgen en esa perspectiva al considerar el estado de esta mujer como una condici\u00f3n de pobreza \u2020\u0153metaf\u00ed\u00adsica\u2020\u009d, an\u00e1loga a la de la encarnaci\u00f3n y de la crucifixi\u00f3n de Cristo; pues no por casualidad en los primeros vers\u00ed\u00adculos del Magn\u00ed\u00adficat canta la madre del mes\u00ed\u00adas la misericordia salv\u00ed\u00adfica de Dios por haber dirigido su mirada ben\u00e9vola a la pobreza (tape\u00ed\u00adnosis) de su sierva (Lc l,47s), tem\u00e1tica que halla eco en el himno cristol\u00f3gico que acabamos de recordar, donde encontramos los mismos conceptos referidos al Hijo de Dios, que se hace siervo, humill\u00e1ndose (etape\u00ed\u00adnosen) o escogiendo el camino de la pobreza \u2020\u0153metaf\u00ed\u00adsica\u2020\u009d (Ph 2,7s). Sin embargo, la perspectiva propia del Magn\u00ed\u00adficat no es la de la cruz, como en el himno cirstol\u00f3gico de Ph 2,5ss, sino la del estado de virginidad. La condici\u00f3n de pobreza o humillaci\u00f3n suprema de Mar\u00ed\u00ada la constituye su estado virginal, que Dios sin embargo transform\u00f3 y exalt\u00f3 con la maternidad divina.<br \/>\nSeg\u00fan el metro humano y la sensibilidad del pueblo jud\u00ed\u00ado, la exaltaci\u00f3n y la riqueza de la mujer se derivan de su maternidad, y por tanto la esterilidad y la virginidad se consideran objeto de desprecio y motivo de llanto; pi\u00e9nsese en el drama de la hija de Jeft\u00e9, que debe morir virgen (Jg ll,37ss), o de la esterilidad de Ana (1S l,4ss). Pero la Virgen de Nazaret eligi\u00f3 este estado de pobreza radical porque no quiso \u2020\u0153conocer var\u00f3n\u2020\u009d (Lc 1,34). Mas, as\u00ed\u00ad como el Se\u00f1or transform\u00f3 la situaci\u00f3n humillante de Ana, haci\u00e9ndola fecunda y d\u00e1ndole un hijo excepcional (1S 1,l9ss; 2,lss), as\u00ed\u00ad en el caso de Mar\u00ed\u00ada realiz\u00f3 el Se\u00f1or un portento an\u00e1logo, obrando el prodigio de la fecundidad virginal (Lc l,34ss.46ss). Las analog\u00ed\u00adas entre la situaci\u00f3n de Ana y la de Mar\u00ed\u00ada, adem\u00e1s de las estrechas correspondencias literarias entre sus dos c\u00e1nticos, hacen indiscutible la concretizaci\u00f3n de la pobreza y la situaci\u00f3n humilde y despreciable de la madre del mes\u00ed\u00adas en el estado de virginidad, elegido ciertamente por las exigencias del reino, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Aunque de modo inconsciente, es decir, sin darse cuenta plenamente del significado de su gesto con vistas a la inauguraci\u00f3n inminente del tiempo mesi\u00e1nico, Mar\u00ed\u00ada de Nazaret abraz\u00f3 el estado de pobreza radical constituido por la virginidad para estar en sinton\u00ed\u00ada con la novedad que iba a nacer con la llegada de Cristo.<br \/>\n2578<br \/>\nV. POBREZA POR EL REINO.<br \/>\nEntre las exigencias del reino inaugurado por el mes\u00ed\u00adas, la pobreza radical forma uno de los elementos m\u00e1s significativos. El profeta de Nazaret no s\u00f3lo mostr\u00f3 con su ejemplo, fuertemente estimulante, que la pobreza concreta es una condici\u00f3n indispensable del reino mesi\u00e1nico, sino que exigi\u00f3 de sus seguidores el abandono de todos sus bienes y proclam\u00f3 dichosos a los pobres, porque de ellos es el reino de Dios. El reino pertenece a los pobres; es de los humildes y de los miserables.<br \/>\n2579<br \/>\n1. Dichosos los pobres!<br \/>\nJes\u00fas, al comienzo de su primer gran discurso, tal como se nos refiere en el primero y en el tercer evangelio, no hace otra cosa que proclamar dichosos a cuantos son miembros del reino mesi\u00e1nico. Estas personas se reducen, en sustancia, a los pobres, porque Lucas ignora las bienaventuranzas sobre la misericordia y la bondad, referidas por Mateo despu\u00e9s de las de la pobreza evang\u00e9lica (Mt 5,3-9 [1 Bienaventuranza! Bienaventuranzas].<br \/>\nMas, en concreto, \u00bfa qui\u00e9n alude Jes\u00fas cuando declara dichosos a los pobres? \u00bfSe trata de los miserables y de los indigentes, o sea de las personas que no tienen ni casa, ni pan, ni vestidos, ni medicinas, o bien de los que no ponen su confianza en las riquezas, aunque posean bienes de fortuna? Sobre este problema espec\u00ed\u00adfico difieren profundamente las dos redacciones evang\u00e9licas de las bienaventuranzas, pues, seg\u00fan Lucas, Jes\u00fas proclama dichosos a los pobres en sentido social, mientras que tomando como base la versi\u00f3n de Mateo se declara dichosos a los pobres \u2020\u0153de esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d, o sea a los humildes, que no conf\u00ed\u00adan en las riquezas, sino s\u00f3lo en Dios padre.<\/p>\n<p>2580<br \/>\na) La pobreza en sentido social.<br \/>\nProbablemente el tercer evangelista refiere con mayor fidelidad las expresiones sobre las bienaventuranzas salidas de la boca del Cristo hist\u00f3rico (Lc 6,2Oss). De acuerdo con esa versi\u00f3n, el profeta de Nazaret declara dichosos a los miserables, es decir a cuantos tienen hambre y lloran en la pobreza m\u00e1s absoluta; se les contrapone a los ricos, a los que gozan, a los epulones, declarados malditos, y por ello dignos de los terribles \u2020\u0153jay!\u2020\u009d (Lc 6,24s). Se trata, pues, evidentemente, de los pobres en sentido social, semejantes a L\u00e1zaro, los cuales son presentados en ant\u00ed\u00adtesis con el rico epul\u00f3n (Lc 16,l9ss). Estas personas son evangelizadas por Cristo; m\u00e1s a\u00fan, se presentan como el objeto principal de la acci\u00f3n mesi\u00e1nica (Lc 4,18; Lc 7,22); son llamadas al banquete escatol\u00f3gico y ocupan el puesto de los invitados oficiales (Lc 14,2lss). Por esa raz\u00f3n son proclamados dichosos los pobres (Lc 6,2Oss).<br \/>\n2581<br \/>\nb) La pobreza \u2020\u0153de esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d.<br \/>\nEn la redacci\u00f3n del primer evangelio Jes\u00fas proclama dichosos a los pobres de esp\u00ed\u00adritu, o sea a los mansos, los afligidos y cuantos tienen hambre y sed de justicia (Mt 5,3-6). Evidentemente, con esta expresi\u00f3n el profeta de Nazaret especifica la categor\u00ed\u00ada de los pobres considerados dichosos: no deben ser considerados dichosos todos los pobres, sino s\u00f3lo los que lo son \u2020\u0153en esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d. \u00bfQu\u00e9 significa con precisi\u00f3n esta locuci\u00f3n sem\u00ed\u00adtica, que se encuentra tambi\u00e9n en los documentos de Qumr\u00e1n? \u00bfSe trata de los pobres en el sentido social o de otra especie de pobres?<br \/>\nLa expresi\u00f3n \u2020\u0153en esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d no aparece en ning\u00fan otro sitio en el primer evangelio; pero es semejante a la locuci\u00f3n \u2020\u02dcde coraz\u00f3n\u2020\u2122, que se emplea en la sexta bienaventuranza para indicar la pureza interior, la del \u00e1nimo (Mt 5,8). La expresi\u00f3n \u2020\u0153de coraz\u00f3n\u2020\u2122 significa \u2020\u02dcen lo \u00ed\u00adntimo\u2020\u2122, \u2020\u02dcen lo secreto del propio coraz\u00f3n\u2020\u2122 Mt 5,28; Mt 9,4; Mt 24,48). Tambi\u00e9n en el pasaje de Mt 11,29 encontramos un dicho de Jes\u00fas muy similar al de la primera bienaventuranza, como se ve por el cotejo de los textos:<br \/>\n\u2020\u0153Bienaventurados los pobres de ESP\u00ed\u008dRITU\u2020\u009d(Mt 5,3).<br \/>\n\u2020\u0153(Yo) soy afable y humilde \u2020\u0153de coraz\u00f3n\u2020\u009d (Mt 11,29).<br \/>\nAs\u00ed\u00ad como Jes\u00fas se caracteriza en lo m\u00e1s profundo de su ser por la afabilidad y por la humildad, as\u00ed\u00ad los hijos del reino deben caracterizarse por la pobreza interior, es decir, del \u00e1nimo.<br \/>\nLa locuci\u00f3n \u2020\u0153pobres de esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d, aunque en el NT aparece s\u00f3lo en Mt 5,3, se emplea m\u00e1s de una vez en los documentos de Qumr\u00e1n: en el Manual de la guerra (1QM 14,7)yenlos Himnos (1QM 14,3). Es una traducci\u00f3n de layexpresi\u00f3n hebrea \u2020\u02dcanwej r\u00fcah, que indica la actitud espiritual de los siervos del Se\u00f1or, d\u00e9biles y humildes, que consiguen la victoria sobre los soberbios, los imp\u00ed\u00ados y los poderosos, porque su confianza est\u00e1 puesta en Dios (cf 1QM 11,8-11; 14,4-1 2). El Se\u00f1or no abandona a los necesitados, a los hu\u00e9rfanos, los humildes y los pobres (cf 1QH 5,20-23); los libra de todas las asechanzas de Belial (cf 4QpPs 37,2.8-11).<br \/>\nElpeser, o comentario al Ps 37, es particularmente precioso para la recta comprensi\u00f3n de la pobreza de esp\u00ed\u00adritu, pues se la presenta como s\u00ed\u00adntesis de humildad y confianza, como caracter\u00ed\u00adstica del pueblo de los pobres, en ant\u00ed\u00adtesis con los imp\u00ed\u00ados, los malhechores y los malvados, que viven en la opulencia. Pues el justo, aunque se encuentra en la pobreza (Sal 37,16), pone su confianza en el Se\u00f1or (vv. 3.5.17), espera en \u00e9l (vv. 7.9); es el afable que poseer\u00e1 la tierra, aunque ahora sea miserable e indigente (vv. 11.14.22). Los pobres del Se\u00f1or se abandonan a la fidelidad de Dios, mientras que los poderosos y los imp\u00ed\u00ados no ponen su confianza en Dios, sino que conf\u00ed\u00adan en sus grandes riquezas (Ps 52,9s). As\u00ed\u00ad pues, la pobreza de esp\u00ed\u00adritu indica la profunda confianza de los humildes en solo Dios.<br \/>\n2582<br \/>\n2. Necesidad de la pobreza voluntaria. Dada la especial\u00ed\u00adsima relaci\u00f3n existente entre el \/ reino de Dios y los pobres, resulta l\u00f3gica y comprensible la elecci\u00f3n del estado de pobreza para vivir una relaci\u00f3n de particular intimidad con el Se\u00f1or y para ser miembros del reino celeste. Si la felicidad verdadera y profunda se reserva a los pobres, no hemos de extra\u00f1arnos que Cristo pida a sus seguidores la opci\u00f3n por la pobreza.<br \/>\n2583<br \/>\na) Jes\u00fas exige la pobreza. El profeta de Nazaret dio el ejemplo de la pobreza m\u00e1s heroica; por eso pudo pedir a sus disc\u00ed\u00adpulos el abandono de todas las riquezas y de todo bien temporal para seguirlo de modo radical. Si en la descripci\u00f3n de la llamada de los primeros disc\u00ed\u00adpulos no se ve que Jes\u00fas pidiera expl\u00ed\u00adcitamente la elecci\u00f3n de la pobreza, sin embargo los evangelistas observan que estos pescadores abandonaron la barca, las redes y al padre para seguir al maestro (Mt 4,20; Mt 4,22 par); m\u00e1s a\u00fan, Lucas indica que lo dejaron todo (Lc 5,11). Pedro le recordar\u00e1 a Jes\u00fas que lo hab\u00ed\u00ada abandonado todo, como hicieron sus compa\u00f1eros (Mc 10,28 Y par).<br \/>\nEn el dicho del Se\u00f1or, ya mencionado, de Mt 8,18s (=Lc 9,57s), el profeta de Nazaret exige de su seguidor que comparta su pobreza m\u00e1s absoluta, debido a la cual no puede disponer ni de un lugar donde resguardarse, ni de una almohada o de un lecho. Al rico deseoso de heredar la vida eterna, Jes\u00fas le ense\u00f1a la necesidad de vender todos sus bienes y de distribuir lo recabado a los pobres (Mc 10; Mc 21 par), despu\u00e9s de haberle instruido sobre el deber religioso de observar los mandamientos de Dios (Mc 10,l7ss y par). En el loghion de Lc 12,33, Jes\u00fas exhorta a vender todos los bienes para ejercer la beneficencia con los pobres. Adem\u00e1s, Cristo exige de sus misioneros el ejercicio de la pobreza m\u00e1s completa y radical (Mc 6,8s y par).<br \/>\nAunque no todos los amigos y disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas abandonaron todos sus bienes y vendieron sus posesiones, porque entre ellos se cuentan tambi\u00e9n personas ricas que prove\u00ed\u00adan a su sustento y al de los ap\u00f3stoles (Lc 8,3 19,3ss; Mc 14,3; Mc 15,43 y par), sin embargo, el profeta de Nazaret exigi\u00f3 a todos el desprendimiento del dinero y la libertad de esp\u00ed\u00adritu ante las riquezas.<br \/>\nLa primera comunidad cristiana vivi\u00f3 a la letra la exigencia de la elecci\u00f3n de la pobreza radical, pues Lucas en los primeros sumarios de los Hechos observa que los reci\u00e9n convertidos vend\u00ed\u00adan cuanto pose\u00ed\u00adan para llevar lo obtenido a los ap\u00f3stoles, los cuales lo distribu\u00ed\u00adan seg\u00fan las necesidades\u2020\u009d (Ac 2,44s; 4,32ss). El levita Bernab\u00e9 es presentado como un modelo de desprendimiento total de sus bienes, pues vendi\u00f3 el campo de su propiedad y consign\u00f3 su importe a los ap\u00f3stoles (Ac 4,36s).<br \/>\nCon la elecci\u00f3n de la pobreza por Cristo y su evangelio se realiza un negocio inteligente, porque se adquiere el m\u00e1s fabuloso de los tesoros; se compra la perla m\u00e1s preciosa que pueda existir, s\u00ed\u00admbolo del reino de los cielos (Mt 13,44ss).<br \/>\n2584<br \/>\nb) La perspectiva del misterio pascual.<br \/>\nCerramos la panor\u00e1mica de la teolog\u00ed\u00ada de la pobreza ilustrando brevemente un aspecto importante de esa tem\u00e1tica, que, sin embargo, no resalta a primera vista: la dimensi\u00f3n pascual de este estado elegido por el reino. En efecto, en las cartas paulinas el misterio de Cristo es presentado tambi\u00e9n como una elecci\u00f3n de pobreza radical, o sea de impotencia y de humillaci\u00f3n suprema, para permitir que Dios transforme esa condici\u00f3n m\u00ed\u00adsera en poder, en riqueza y en gloria; se trata, pues, del misterio pascual en su doble aspecto de aniquilamiento y de glorificaci\u00f3n. En 2Co 8,9, Pablo insin\u00faa esa perspectiva pascual de la pobreza, pues presenta el misterio de la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo como una acci\u00f3n de aniquilamiento para hacer a los hombres ricos en vida divina; toda la obra de la gracia redentora, desde la encarnaci\u00f3n a la muerte y resurrecci\u00f3n, es vista, pues, a esta luz.<br \/>\n2585<br \/>\nEstas claras alusiones al misterio pascual como humillaci\u00f3n extrema o autoempobrecimiento del Dios de la gloria con un fin y un t\u00e9rmino de enriquecimiento o de glorificaci\u00f3n, encuentran una explicitaci\u00f3n indiscutible y manifiesta en el himno cris-tol\u00f3gico de Ph 2,5ss. Como ya se ha aludido, esta per\u00ed\u00adcopa presenta po\u00e9ticamente, en una s\u00ed\u00adntesis admirable, toda la acci\u00f3n redentora del Hijo de Dios, desde su encarnaci\u00f3n a su pasi\u00f3n, muerte y glorificaci\u00f3n, en una perspectiva de humillaci\u00f3n suprema, concretizada en el despojamiento de la gloria divina y el empobrecimiento supremo en la esclavitud de la condici\u00f3n humana hasta la muerte de cruz (aspecto negativo del misterio pascual), con el ep\u00ed\u00adlogo sublime de la glorificaci\u00f3n, verdaderamente superior a toda imaginaci\u00f3n, mediante el don del nombre del Se\u00f1or (Kyrios) al hombre Jes\u00fas.<br \/>\nEl creyente que desee ser disc\u00ed\u00adpulo de Cristo debe seguir a este maestro recorriendo las etapas de su existencia, reviviendo su misterio salv\u00ed\u00adfico de glorificaci\u00f3n a trav\u00e9s de la pasi\u00f3n y la muerte. Por algo Jes\u00fas recuerda al que quiera seguirle la empresa ardua y heroica que constituye semejante gesto, porque \u00e9ste deber\u00e1 compartir la pobreza total, sin pretender poseer ni siquiera un lecho o una almohada (Lc 9,57 y par).<br \/>\nPor lo dem\u00e1s, el seguimiento de Cristo consiste en caminar en pos de Jes\u00fas, llevando cada d\u00ed\u00ada la cruz propia, concretizada en perder la vida en este mundo y en negarse a s\u00ed\u00ad mismo, renunciando al deseo de construirse fortunas en este mundo (Mc 8,4ss y par). Por eso el aut\u00e9ntico disc\u00ed\u00adpulo para seguir a Cristo \u2020\u0153odiar\u00e1\u2020\u009d no s\u00f3lo a las personas m\u00e1s queridas (el padre, la madre, la mujer y los hijos), sino tambi\u00e9n su misma vida (Lc 14,25ss); adem\u00e1s renunciar\u00e1 a todos sus bienes para poseerla vida eterna (Mc 10,28ss y par.). El Se\u00f1or, que rebaja a los ricos y a los soberbios, exalta a los pobres y a los humildes (Lc 1,52). Justamente as\u00ed\u00ad obr\u00f3 con la Virgen Mar\u00ed\u00ada (Lc 1,48) y con su Hijo (Ph 2,5ss).<br \/>\n2586<br \/>\nBIBL.: Le Dieu des pauvres, en CahiersBibliques\u2020\u009dEvangile\u2020\u009d 5(1952); 9 (J953); Del Verme M., Comunionee condivisionedeibeni, Morcel-liana, Brescia 1977; Dom\u00e1is M., L\u2020\u2122\u00e9vang\u00e9\u00ed\u00adisation des pauvres dans l\u2020\u2122oeuvre de Luc, en \u2020\u0153Science et Esprit 36 (1984)297-321; Dupont J., Les Beatitudes, Par\u00ed\u00ads, 1, 1958; II, 1969; Esser H.H., Pobre en DTNT, Sig\u00faeme, Salamanca 1983; Galligan J. 5., The Tensi\u00f3n between Pover\u00ed\u00adyandPossessionsin the GospelofLuke, en \u2020\u0153Spi-rituality Today\u2020\u2122 37(1985)4-12; Gauthier R-A., L\u2020\u2122id\u00e9alde ihumill\u00e9, en Id, Magnanimit\u00e9. 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Pero, junto a las carencias de este tipo, pertenece tambi\u00e9n al cuadro fenom\u00e9nico de la p. el desamparo frente a las exigencias de la vida: ignorancia, debilidad, carencia de libertad, la experiencia de la soledad, de estar entregado a la injusticia, etc. Una tal p. es m\u00e1s o menos relativa; la culminaci\u00f3n radical de la p. la experimenta el hombre en el desposeimiento absoluto ante la muerte.<\/p>\n<p>I. En la Biblia<br \/>\nA partir de la revelaci\u00f3n la p. recibe su plena significaci\u00f3n tanto en el sentido de una necesidad ineludible que abre al hombre para Dios, como en el sentido de una renuncia humilde y amorosa a las propias exigencias.<\/p>\n<p>1. En el Antiguo Testamento<br \/>\nAun cuando en el Antiguo Testamento frecuentemente aparece la riqueza como bendici\u00f3n y la p. como castigo y retribuci\u00f3n de Dios (y en consecuencia all\u00ed\u00ad el rico es el piadoso y el pobre es el pecador), sin embargo, en los profetas y en el tiempo posterior al exilio creci\u00f3 la opini\u00f3n de que los ricos cierran demasiado f\u00e1cilmente su coraz\u00f3n a la miseria del pr\u00f3jimo y se abandonan a la tentaci\u00f3n de la \u00abimpiedad\u00bb que se justifica a s\u00ed\u00ad misma, del poder que no respeta nada y de la explotaci\u00f3n, mientras que el experimentar la pobreza puede promover la solidaridad con los compa\u00f1eros de destino (p ej., en el exilio). Principalmente la experiencia humillante de la p. y de la servidumbre hicieron que aqu\u00e9lla se convirtiera en un concepto religioso equivalente a \u00abhumilde\u00bb, \u00abpiadoso\u00bb (Isa\u00ed\u00adas, Salmos, Zacar\u00ed\u00adas, Proverbios); para Isa\u00ed\u00adas los \u00abpobres\u00bb son simplemente el Israel oprimido, que s\u00f3lo encuentra refugio en su Dios (14, 32; 25, 4; 49, 13). A estos \u00abpobres de Yahveh\u00bb les es anunciado el reino de Dios, y se les pide la expectaci\u00f3n sin reservas de su gloria venidera.<\/p>\n<p>2. En el Nuevo Testamento<br \/>\nS\u00f3lo en Cristo adquiere plena claridad la significaci\u00f3n religiosa de la pobreza. Su desprendimiento incondicional y su entrega hasta la muerte (Flp 2, 5-11) son revelaci\u00f3n de la gloria del Padre. En la solidaridad m\u00e1s extrema con la necesidad del hombre est\u00e1 presente la realidad divina por la muerte y la resurrecci\u00f3n. Jes\u00fas ha tomado tan en serio la necesidad de los hombres, que llama bienaventurados a los pobres y les promete saciarlos (Mt 5, 1-12); a todos los que en su necesidad se conf\u00ed\u00adan a \u00e9l y no se le cierran, seguros de s\u00ed\u00ad mismos (Mt 9, 12), les promete la -> salvaci\u00f3n (Mt 11, 1-6).<\/p>\n<p>La \u00abcomida\u00bb que Jes\u00fas promete a los hambrientos es el -> reino de Dios. Jes\u00fas no viene, por consiguiente, como un revolucionario social; otorga su amor a los pobres porque ellos representan sencillamente la necesidad humana de redenci\u00f3n, y porque en la propia necesidad son accesibles a su mensaje. El participa de su p. y exige de los que le siguen la misma p. (Mt 8, 20 par; 19, 12-21 par), para que se entreguen \u00ed\u00adntegramente al reino de Dios. Jes\u00fas no conoce la p. por desprecio de los bienes o por motivos puramente asc\u00e9ticos (cf. Mc 14, 3-9; Lc 8, 2ss; 10, 38). El amor a los necesitados recibe su sentido por Cristo (Mt 25, 31-46), de manera que en este amor se manifiestan la perfecci\u00f3n y la gloria del Padre (Mt 5, 16 48).<\/p>\n<p>La familia Dei (Jn 15, 9-17) est\u00e1 fundada en el desamparo aceptado voluntariamente y en la disposici\u00f3n a prestar una ayuda desinteresada. Act 4, 32 (\u00ablo pose\u00ed\u00adan todo en com\u00fan\u00bb) no se opone en principio a la posesi\u00f3n por parte de la comunidad primitiva, sino que explica la frase anterior: \u00abLa multitud de creyentes formaba un solo coraz\u00f3n y una sola alma.\u00bb En el NT s\u00f3lo la ep\u00ed\u00adstola de Santiago toma una posici\u00f3n clarameite adversa a la posesi\u00f3n y a la riqueza.<\/p>\n<p>La conducta de Jes\u00fas, principalmente la entrega de su vida por los hermanos, revela el aspecto soteriol\u00f3gico de su pobreza. Toda p. es en \u00e9l signo de que el hombre est\u00e1 perdido y de que necesita redenci\u00f3n, y es al mismo tiempo camino posible de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. Teolog\u00ed\u00ada moral<br \/>\nLa p. debe ser reconocida por el necesitado mismo como un hecho; el imperativo interno de cada forma de p. exige la confesi\u00f3n de la propia insuficiencia. A la situaci\u00f3n humana pertenece inevitablemente el hecho de que, a pesar de todos los esfuerzos y \u00e9xitos de la civilizaci\u00f3n y de la t\u00e9cnica, la necesidad no puede ser eliminada totalmente, y el de que cada progreso y desarrollo suscitan nuevos problemas y peligros, o nos hacen conscientes de ellos; esto quiere decir que fundamentalmente el hombre no puede producir una seguridad definitiva en la vida. Eso vale no s\u00f3lo para las privaciones que se dan forzosamente, sino tambi\u00e9n para la entrega de la vida propia o la renuncia a ciertos valores, que en algunas circunstancias se presenta como una misi\u00f3n, y por ello en cierto sentido debe hacerse voluntariamente. Por ejemplo, cuando el bien del pr\u00f3jimo o de la comunidad lo exigen, o cuando el hombre particular se siente llamado a seguir a Cristo y al servicio del reino de Dios.<\/p>\n<p>1. Pobreza material<br \/>\nLa p. en las cosas m\u00e1s necesarias para la vida se encuentra en el mundo europeo occidental s\u00f3lo aisladamente. El sentido y la comprensi\u00f3n de la pobreza han desaparecido ampliamente en estos pa\u00ed\u00adses. En lugar de la p. social surgen aqu\u00ed\u00ad frecuentemente otras modalidades de la p.: soledad espiritual, p\u00e9rdida del sentido de la existencia, angustia y aislamiento; todo lo cual debe ser entendido como una especie de aspiraci\u00f3n a la redenci\u00f3n y al amor y ha de ser aceptado por el cristiano, que en s\u00ed\u00ad mismo o en los otros lo experimenta en el esp\u00ed\u00adritu de Jesucristo, como posibilidad de un encuentro con Dios y como tarea de andar por caminos nuevos en el amor cristiano al pr\u00f3jimo. Al lado de esas necesidades est\u00e1 la descorazonadora p. de los pueblos asi\u00e1ticos y africanos. Esto exige la extensi\u00f3n radical del amor cristiano al pr\u00f3jimo, amor que ya no puede quedar limitado al c\u00ed\u00adrculo estrecho del \u00abpr\u00f3jimo\u00bb formado por los hombres que nos rodean inmediatamente, sino que debe hacerse mundial, d\u00e1ndose tambi\u00e9n a los lejanos. Pues, aunque la p., cuando es aceptada y realizada voluntariamente, puede ser camino de salvaci\u00f3n; sin embargo, cuando la existencia misma se ve amenazada por la necesidad, puede ser tambi\u00e9n camino hacia el odio, la desesperaci\u00f3n y la amargura; lo cual es signo de que no ha encontrado ning\u00fan amor.<\/p>\n<p>La p. mundial no puede ser socorrida solamente por obras aisladas de misericordia (limosnas y las obras llamadas \u00absupererogatorias\u00bb), sino que exige una planificaci\u00f3n hecha con sentido. El cristiano ha de tomar conciencia nuevamente de que la -> propiedad &#8211; como, p. ej., en la concepci\u00f3n de la comunidad primitiva &#8211; es un bien dado para que se administre con sentido, de que es un bien dirigido a las necesidades de todos; para ser usado seg\u00fan las exigencias de la llamada \u00abjusticia social\u00bb. Esto puede acarrear una renuncia a la propia riqueza y a la posici\u00f3n de poder que a ella va inherente, y debe tambi\u00e9n mover a pensar hasta qu\u00e9 punto determinados sistemas econ\u00f3micos (p. ej., el liberalismo econ\u00f3mico y el capitalismo ilimitado) han de modificarse hasta alcanzar una ordenaci\u00f3n equitativa de la econom\u00ed\u00ada, a fin de que sea posible atender a las tareas hoy planteadas. En las modernas sociedades de masas se requieren acciones bien organizadas y planificadas. -> totalitarismo, -> revoluci\u00f3n, -> movimiento social cristiano y doctrina social cristiana [ -> sociedad]).<\/p>\n<p>2. Pobreza \u00abespiritual\u00bb<br \/>\nPara la vida cristiana el concepto de p. \u00abespiritual\u00bb tiene una decisiva fuerza configuradora. Significa que el cristiano se esfuerza por vivir humildemente como \u00abhombre esperanzado\u00bb en la expectaci\u00f3n de la venida de Cristo, libre de los cuidados de este siglo y con la postura de un abandono cristiano. Este concepto presupone una carencia de necesidades y la posesi\u00f3n prudencial de lo que se requiere para vivir. Los religiosos intentan realizar una forma especial de p. espiritual. Es base de esta p. la p. real y voluntaria, si no de toda la comunidad religiosa, por lo menos de sus miembros (-> consejos evang\u00e9licos). Esa p. ha encontrado su realizaci\u00f3n m\u00e1s radical y su forma m\u00e1s bella en Francisco de As\u00ed\u00ads. Disposici\u00f3n para el servido y disponibilidad para el reino de Dios y el bien del pr\u00f3jimo, as\u00ed\u00ad como una actitud de penitencia, paciencia y amor al enemigo son los frutos de la p. espiritual. Precisamente desde ella han de superarse la tentaci\u00f3n de justificarse por s\u00ed\u00ad mismo y el formalismo farisaico, y en ella ha de probarse si una espiritualidad es aut\u00e9ntica. El desposeimiento total en la muerte recibe valor salv\u00ed\u00adfico y car\u00e1cter de testimonio por la p. espiritual.<\/p>\n<p>III. La Iglesia de los pobres<br \/>\nNo raramente se habla hoy de la \u00abIglesia de los pobres\u00bb. Esto lleva consigo un doble peligro: primero, se plantean exigencias al estilo de vida de los cristianos que aspira, esencialmente, a fijar la econom\u00ed\u00ada y la forma de vida de tiempos pret\u00e9ritos, sin ver los cambios que Dios mismo quiere; y, segundo, con demasiada facilidad uno se siente dispensado del cometido de atenuar la necesidad de los pobres (si no de suprimirla) en la medida en que eso va incluido en el mandato de amor que Jes\u00fas dio a sus disc\u00ed\u00adpulos; cosa que en todo caso debe afirmarse si las crecientes posibilidades de manipulaci\u00f3n del mundo se toman en serio como llamada de Dios y como forma obligatoria de concretar el -> amor cristiano. Pero as\u00ed\u00ad como para el hombre, a pesar del esfuerzo t\u00e9cnico, no hay una seguridad definitiva de vida; igualmente la Iglesia, mediante una comprensi\u00f3n teol\u00f3gica m\u00e1s profunda, deber\u00e1 seguir (y seguir\u00e1) siendo \u00abpobre\u00bb, como comunidad de los que, imitando a su Se\u00f1or despose\u00ed\u00addo, con fe y confianza toman sobre sf aquel \u00aben vano\u00bb en el que Cristo les precedi\u00f3 por su muerte.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: W. Baudissin, Die alttestamentliche Religion und die Armen: PrJ 149 (1912) 193-231; K. E,\u00dfer, Mysterium paupertatis. Die Armutauffassung des hl. Franz von Assisi: WiWei 14 (1951) 177-189; La Pauvret\u00e9. Problemes de la religieuse d&#8217;aujourd&#8217;hui (P 1952); A. Gelb&#8217;, Les pauvres de Yahv\u00e9 (P 1953); W.Hillmann, Perfectio evangelica. Neutestamentlich-tikeologische Grundlagen des Ordenslebens: WiWei 19 (1956) 161-179; Armoede: De Kloosterling (Woerden 1956); A. Gelin, Die Armen &#8211; sein Volk (Mz 1957); F. Russo, La pauvret\u00e9 devant les transformations \u00e9conomiques et sociales du monde moderne: Christus VI (P 1959) 487-499; C. van Leeuwen, Le d\u00e9veloppement du sens social en Israel avant l&#8217;\u00e9re chr\u00e9tienne (Assen 1960); K. Rahner, Die Armut des Ordenslebens in einer ver\u00e4nderten Welt: GuL 33 (1960) 262-290; 1. Gobry, La pauvret\u00e9 du lalc (P 1961); P. Grelot, La pauvret\u00e9 daos l&#8217;Ecriture Sainte: Christus VIII (1961) 306-330; G. Lucques, La nouvelle pauvret\u00e9 (P 1961); J. B. Metz, Armut im Geiste (Mn 1962); Bauer DT 828-831 ; M. 011eros, Probi\u00e9mes actuels de la pauvret\u00e9 \u00e9vang\u00e9lique: Christus IX (1962) 322-339; H. Kraus, Armut in der \u00dcberfu\u00dfgesellschaft: GuL 35 (1962) 410- 426; P. R\u00e9gamey, La pauvret\u00e9 depuis vingts ans: VS 107 (1962) 417 ss; &#8216;dem, La pobreza y el hombre de hoy (Marova Ma 1965); F. Wulf, Das Mysterium der Armut in der Kirche von heute: GuL 36 (1963) 128-133; K. Rahner, \u00fcber die evangelischen R\u00e4te: GuL 37 (1964) 17-37; Y. M.-J. Congar, El servicio y la pobreza en la Iglesia (Estela Ba); &#8211; E. Kutsch &#8211; L. Hardick -F. Lau: RGG3 1 622-628; J. Schmid &#8211; L. Hardick: LThK2 1 878-883; F. Hauck, n\u00e2\u201a\u00acvnS y simil. ThW VI 37-40; F. Hauck &#8211; W. Kasch, nao\u00fcTog y simil.: ibid. 316-330; F. Hauck-S. Schulz, npa\u00f3c y simil.: ibid. 645-651; F. Hauck &#8211; E. Bammel, xTw-X\u00e15 y simil.: ibid. 885-915; J. Schmid- L. Berg, Reichtum: LThK2 VIII 1133-1137; W. Grundmann, Tanetv\u00f3s y simil.: ThW VIII 1-27; J. M. Gonz\u00e1lez-Ruiz, Pobreza evang\u00e9lica y promoci\u00f3n humana (N Terra Ba 31968); M. Juncadella, Espiritualidad de la pobreza (N Terra Ba 1965); J. M. Lia\u00f1o, Los pobres en el Atiguo Testamento, en Rev Bib 25 (1966) 117-167; E. Romero, Los pobres del mundo, desunidos (Ma 1955).<\/p>\n<p>Sigismund Verhey<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>ptoqueia (ptwceiva, 4432), miseria (relacionado con ptoceuo, v\u00e9ase POBRE, C). Se utiliza de la pobreza que Cristo experiment\u00f3 voluntariamente en favor nuestro (2Co 8:9); de la condici\u00f3n de pobreza de los santos en Judea (v. 2); de la condici\u00f3n de la iglesia en Esmirna (Rev 2:9), donde se usa el t\u00e9rmino en un sentido general. Notas: (1) Para justerema, traducido \u00abpobreza\u00bb en Luk 21:4, v\u00e9anse ESCASEZ, A, N\u00c2\u00ba 1, FALTA, A, N\u00c2\u00ba 2, DEFICIENCIA, A. (2) Justeresis, traducido \u00abpobreza\u00bb en Mc 12.44; \u00abescasez\u00bb en Phi 4:11, se trata bajo ESCASEZ, A, N\u00c2\u00ba 2.\u00c2\u00b6 Cf. Nota (1) anterior.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. En el Antiguo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>A veces se da la impresi\u00f3n de que Dios hac\u00eda prosperar a los justos con posesiones materiales (Sal. 112.1\u20133). Aun cuando es cierto que se ven con claridad los beneficios de la industriosidad y la econom\u00eda tanto para los individuos como para la naci\u00f3n, y que Dios promete bendecir a los que guardan sus mandamientos (Dt. 28.1\u201314), hubo siempre gente pobre en Israel, en todas las etapas de la historia de la naci\u00f3n. Su pobreza puede haber sido ocasionada por desastres naturales que arruinaban cosechas, por invasiones enemigas, por la opresi\u00f3n de vecinos poderosos, o por la usura extorsionadora. Los miembros m\u00e1s ricos de la comunidad ten\u00edan la obligaci\u00f3n de sostener a sus hermanos m\u00e1s pobres (Dt. 15.1\u201311). Los m\u00e1s expuestos a sufrir pobreza eran los hu\u00e9rfanos y las viudas, y los extranjeros sin tierras (<\/span><span style=' '>g&#275;r&#305;&#770;m<\/span><span lang=ES style=''>). Con frecuencia eran v\u00edctimas de la opresi\u00f3n (Jer. 7.6; Am. 2.6\u20137a), pero Yahv\u00e9h era su vindicador (Dt. 10.17\u201319; Sal. 68.5\u20136). La ley mandaba que se hiciera provisi\u00f3n para ellos (Dt. 24.19\u201322), y con ellos se contaba tambi\u00e9n a los levitas (Dt. 14.28\u201329), porque no pose\u00edan tierras. Los hombres pod\u00edan venderse a s\u00ed mismos como esclavos, pero en el caso de ser hebreos deb\u00edan ser tratados de modo diferente que el extranjero (Lv. 25.39\u201346).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A algunos de los salmistas les resultaba dif\u00edcil entender c\u00f3mo en tantos casos la riqueza hab\u00eda ido a parar a manos indignas. Sobre una base puramente material podr\u00eda parecer vano servir a Yahv\u00e9h (Sal. 73.12\u201314), pero al final los malos ser\u00edan destruidos, mientras que los justos disfrutar\u00edan de la mejor posesi\u00f3n: el conocimiento de Yahv\u00e9h mismo (Sal. 73.16\u201328). Pero con tanta frecuencia resultaba que los ricos eran opresores, que en muchos casos la expresi\u00f3n \u201cpobres\u201d vino a ser sin\u00f3nima de \u201cjustos\u201d (Sal. 14.5\u20136).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. En el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En la \u00e9poca del NT los jud\u00edos tuvieron que soportar pesados impuestos de diversos tipos. Probablemente muchos se encontraban en grandes aprietos econ\u00f3micos, mientras que otros obten\u00edan ganancias considerables colaborando con los romanos. Los saduceos, que eran de mentalidad mundana, generalmente eran pudientes, como lo eran tambi\u00e9n los recolectores de impuestos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Jes\u00fas era hijo de padres pobres (Lc. 2.24), pero no hay raz\u00f3n para suponer que viviera en una gran pobreza. Como hijo mayor, probablemente hubiera heredado algo de Jos\u00e9, y parece que sol\u00eda pagar el impuesto del templo (Mt. 17.24). Algunos de sus disc\u00edpulos disfrutaban de una posici\u00f3n econ\u00f3mica razonablemente buena (Mr. 1.20), y \u00e9l ten\u00eda algunos amigos bastante pudientes (Jn. 12.3). \u00c9l y los Doce, sin embargo, compart\u00edan una bolsa com\u00fan (Jn. 12.6). No les molestaba carecer de las comodidades de la vida de familia (Lc. 9.58) y, sin embargo, encontraban ocasi\u00f3n para dar a los pobres (Jn. 13.29).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En la ense\u00f1anza de Jes\u00fas las posesiones materiales no se consideran malas sino peligrosas. Con frecuencia se hace ver que los pobres son m\u00e1s felices que los ricos, porque les resulta m\u00e1s f\u00e1cil adoptar una actitud de dependencia de Dios. A ellos vino a predicar el evangelio (Lc. 4.18; 7.22). Son ellos los primeros en ser bendecidos, y a quienes se asegura la posesi\u00f3n del reino de Dios (Lc. 6.20), si su pobreza se reconoce como bancarrota espiritual (Mt. 5.3). La ofrenda de una persona pobre puede ser de un valor muy superior a la de un rico (Mr. 12.41\u201344). A los pobres se les debe mostrar hospitalidad (Lc. 14.12\u201314), y se les debe dar limosnas (Lc. 18.22), aunque la caridad deb\u00eda ocupar un lugar secundario con respecto a la adoraci\u00f3n (Jn. 12.1\u20138).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La iglesia primitiva hizo un experimento de administraci\u00f3n comunal de los bienes (Hch. 2.41\u201342; 4.32). Esto condujo al principio a la eliminaci\u00f3n de la pobreza (Hch. 4.34\u201335), pero con frecuencia se ha sostenido que dicho intento fue responsable del colapso econ\u00f3mico posterior de la iglesia en Jerusal\u00e9n. Buena parte del ministerio de Pablo estuvo relacionada con la reuni\u00f3n de dinero en las iglesias gentiles para ayudar a los cristianos pobres de Jerusal\u00e9n (Ro. 15.25\u201329; G\u00e1. 2.10). A estas iglesias tambi\u00e9n se les ense\u00f1\u00f3 a ayudar a sus propios miembros pobres (Ro. 12.13, etc.). Santiago habla vehementemente contra los que toleraban diferencias en cuanto a riquezas en la comunidad cristiana (Stg. 2.1\u20137). Los pobres han sido llamados por Dios, y su salvaci\u00f3n trae gloria a su nombre (1 Co. 1.26\u201331). La riqueza material de la iglesia de Laodicea ofrec\u00eda un triste contraste con su pobreza espiritual (Ap. 3.17).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En las ep\u00edstolas la exposici\u00f3n m\u00e1s sistem\u00e1tica en cuanto a la pobreza y las riquezas se encuentra en 2 Co. 8\u20139, donde Pablo coloca la idea de la caridad cristiana en el contexto de los dones de Dios, y especialmente el de su propio Hijo, quien, \u201cpor amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos\u201d. A la luz de esto, correr el riesgo de la pobreza material conduce a la bendici\u00f3n espiritual, as\u00ed como los ap\u00f3stoles fueron pobres pero hicieron ricos a muchos (2 Co. 6.10). (* <span style='text-transform:uppercase'>Limosnas<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Huerfano<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> L. Schottroff, <i>Jes\u00fas de Nazaret, esperanza de los pobres<\/i>, 1981; J. Leipoldt, W. Grundmann, <i>El mundo del Nuevo Testamento<\/i>, 1973, t(t). I, pp. 197\u2013203; L. Coenen, H. H. Esser, \u201cPobre\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). III, pp. 380\u2013385; J. Jeremias, <i>Jerusal\u00e9n en tiempos de Jes\u00fas<\/i>, 1977; W. Eichrodt, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, t(t). II, pp. 348\u2013364; K. H. Schelkle, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1975, t(t). III, pp. 426\u2013445; S. Verhey, \u201cPobreza\u201d, <i>Sacramentum mundi<\/i>, 1974, t(t). V, pp. 479\u2013484; L. F. Rivera, \u201cPobreza\u201d, <i>\u00b0EBDM<\/i>, t(t). V, cols. 1141\u20131146; A. P\u00e9ry, \u201cPobre\u201d, <i>Vocabulario b\u00edblico<\/i>, 1973, pp. 262\u2013264; J. L. Sicre, <i>Con los pobres de la tierra<\/i>, 1984.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>M. Hengel, <i>Property and Riches in the Early Church<\/i>, trad. ing. 1974.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn701\" name=\"_ftnref701\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>R.E.N.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pro 10:15 el desmayo de los pobres es su p Pro 13:18 p y .. tendr\u00e1 el que menosprecia el Pro 24:34 as\u00ed vendr\u00e1 .. tu p como hombre armado Pro 28:19 sigue a los ociosos se llenar\u00e1 de p Pro 28:27 el que da al pobre no tendr\u00e1 p; mas Pro 30:8 no me &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pobreza\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPOBREZA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5340","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5340","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5340"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5340\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5340"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5340"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5340"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}