{"id":5343,"date":"2016-02-05T01:22:44","date_gmt":"2016-02-05T06:22:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/politeismo\/"},"modified":"2016-02-05T01:22:44","modified_gmt":"2016-02-05T06:22:44","slug":"politeismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/politeismo\/","title":{"rendered":"POLITEISMO"},"content":{"rendered":"<p>griego polis, numerosos, theos, dios. Religi\u00f3n que admite pluralidad de los dioses. Los pueblos con los que se relacion\u00f3 Israel eran poteistas, por cuya raz\u00f3n la Ley prohibe las relaciones con ellos, como las uniones matrimoniales, a fin de mantener la pureza de la religi\u00f3n del pueblo hebreo, monoteista.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(Palabra griega que significa muchos dioses.)<br \/>\nCreencia en m\u00e1s de un dios. La mayor\u00ed\u00ada de las religiones de la antig\u00fcedad eran claramente polite\u00ed\u00adstas, como las creencias de los pueblos ind\u00ed\u00adgenas de Am\u00e9rica Central y del Sur, Egipto, Sumeria, Asiria, Grecia, Roma, etc.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>[229]<\/p>\n<p>      Creencia y adoraci\u00f3n de variedad de dioses, bajo determinadas formas o mitolog\u00ed\u00adas sistem\u00e1ticas y con diversas doctrinas al respecto. Los nombres del polite\u00ed\u00adsmo var\u00ed\u00adan: dualismo si los dioses son dos, como en el zoroastristmo o mazde\u00ed\u00adsmo; fetichismo o totemismo, que alude a la divinizaci\u00f3n de objetos, fetiches o totems; zoote\u00ed\u00adsmo, astrote\u00ed\u00adsmo o antropote\u00ed\u00adsmo, si se adoran animales, astros u hombres.<\/p>\n<p>    El polite\u00ed\u00adsmo, tan frecuente en los pueblos primitivos, fue vencido por el desarrollo cultural de la humanidad.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. adoraci\u00f3n, Dios, religiones)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Origen del polite\u00ed\u00adsmo.-II. Rasgos principales del polite\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>El polite\u00ed\u00adsmo constituye un fen\u00f3meno religioso perfectamente tipificado que aparece bajo una notable pluralidad de formas, dotado de unos rasgos peculiares y ligado a determinadas situaciones hist\u00f3ricas. De forma resumida puede ser definido como una forma de religi\u00f3n en la que la realidad superior al hombre que determina la aparici\u00f3n de todas las religiones aparece dotada de los rasgos de la divinidad y representada en una pluralidad de figuras.<\/p>\n<p>I. Origen del polite\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente el polite\u00ed\u00adsmo aparece en un n\u00famero reducido de pueblos, llegados a un nivel desarrollado de cultura, con una organizaci\u00f3n social diferenciada y con estructuras pol\u00ed\u00adticas bien definidas. Las formas m\u00e1s claras de polite\u00ed\u00adsmo aparecen en las culturas de la India de la \u00e9poca v\u00e9dica, en el Jap\u00f3n anterior al influjo del budismo, en la cultura irania anterior a Zaratustra, en las grandes culturas de Mesopotamia, Egipto, Grecia y Roma; en los pueblos germanos; en algunas culturas meso y suramericanas anteriores a la conquista y en algunas pocas culturas de Africa occidental y de Polinesia.<\/p>\n<p>Esta relaci\u00f3n muestra que el polite\u00ed\u00adsmo constituye un fen\u00f3meno religioso relativamente reciente. De ah\u00ed\u00ad, la tendencia a proponer teor\u00ed\u00adas evolucionistas para explicar su desarrollo. La m\u00e1s acabada de estas teor\u00ed\u00adas propuesta por E. Garrie, situaba con toda precisi\u00f3n el polite\u00ed\u00adsmo entre el polidemonismo y el monote\u00ed\u00adsmo en estos t\u00e9rminos: el polite\u00ed\u00adsmo \u00abse distingue de la fase anterior (polidemonismo) por la naturaleza de la adoraci\u00f3n y de la posterior (monote\u00ed\u00adsmo) por el n\u00famero de los objetos a los que se rinde esa adoraci\u00f3n. De forma todav\u00ed\u00ada m\u00e1s precisa propondr\u00e1n otros autores una serie evolutiva de formas de religi\u00f3n, desde este punto de vista, que abarcar\u00ed\u00ada las siguientes manifestaciones: polidemonismo, polite\u00ed\u00adsmo, henote\u00ed\u00adsmo y monote\u00ed\u00adsmo (K. Goldammer). La escuela de historia de las religiones de Viena, siguiendo a W. Schmidt propone en cambio, un proceso evolutivo que tendr\u00ed\u00ada en el monote\u00ed\u00adsmo su primer momento y del que proceder\u00ed\u00ada el polite\u00ed\u00adsmo como una \u00abdegradaci\u00f3n\u00bb. Ya antes de las teor\u00ed\u00adas de la moderna ciencia de las religiones, D. Hume (TheNatural Historyof religion, 1757) y J. Rousseau (Emile, 1762), hab\u00ed\u00adan propuesto el polite\u00ed\u00adsmo como primera forma de religi\u00f3n de la que se derivar\u00ed\u00ada el monote\u00ed\u00adsmo. Voltaire, en cambio, en el art\u00ed\u00adculo \u00abReligi\u00f3n\u00bb de su Diccionario filos\u00f3fico (1764) propone el monote\u00ed\u00adsmo como primer estadio religioso.<\/p>\n<p>Los datos hist\u00f3ricos no parecen justificar estas teor\u00ed\u00adas evolutivas en un sentido o en otro y hoy parece imponerse la convicci\u00f3n de que el polite\u00ed\u00adsmo no es un momento hist\u00f3rico anterior al monote\u00ed\u00adsmo y sustituido por \u00e9l, sino una forma religiosa, una manifestaci\u00f3n del fen\u00f3meno religioso, una estructura religiosa que debe ser estudiada como tal (G. van der Leew, R. Pettazzoni).<\/p>\n<p>II. Rasgos principales del polite\u00ed\u00adsmo<br \/>\nAteni\u00e9ndonos a esta consideraci\u00f3n estructural y fenomenol\u00f3gica m\u00e1s quehist\u00f3rica, podemos se\u00f1alar como rasgos principales del hecho polite\u00ed\u00adsta los siguientes. Se trata, en primer lugar, de una forma religiosa con una representaci\u00f3n \u00abte\u00ed\u00adsta\u00bb de la realidad superior. Es verdad que resulta dif\u00ed\u00adcil precisar en qu\u00e9 consiste esa representaci\u00f3n sin poner en ella la idea de Dios vigente en nuestra propia tradici\u00f3n, condicionada por la representaci\u00f3n jud\u00ed\u00ado-cristiana y griega de la divinidad de la que, por ejemplo, se encuentra muy lejos la idea shintoista de kami. Pero conscientes de esta limitaci\u00f3n podemos distinguir entre las representaciones del poder superior encarnadas en los esp\u00ed\u00adritus, los antepasados, los genios, los fantasmas, tal como aparecen en numerosas culturas no literarias, y las figuras de los dioses como encarnaciones m\u00e1s precisas de esos poderes, dotadas de una mayor distancia en relaci\u00f3n con la naturaleza, de unos perfiles personales m\u00e1s precisos, de una m\u00e1s clara relaci\u00f3n con la naturaleza, de unos perfiles personales m\u00e1s precisos, de una m\u00e1s clara relaci\u00f3n con otros poderes y de una posibilidad de influencia sobre determinados aspectos de la vida de los hombres que entran en relaci\u00f3n con ellos.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico de la configuraci\u00f3n te\u00ed\u00adsta de estas figuras es su m\u00e1s clara relaci\u00f3n con el mundo de lo verdaderamente sobrehumano. Tal vez sea exagerado decir que el recurso a la multiplicidad de las formas y a la \u00abextra\u00f1eza\u00bb de algunas de ellas sea una expresi\u00f3n de la condici\u00f3n de \u00abtotalmente otra\u00bb de la realidad a que se refieren, como afirm\u00f3 R. Otto, pero ciertamente las figuras del polite\u00ed\u00adsmo son divinas en la medida en que pertenecen a otro orden de realidad que el propio delhombre. La caracter\u00ed\u00adstica fundamental para el establecimiento de esta distinci\u00f3n es la inmortalidad que se atribuye a los dioses frente a la condici\u00f3n de los simples mortales y un poder y capacidad de permanencia que contrasta con la impotencia y la mutabilidad de los humanos. Es verdad que, al menos en algunos polite\u00ed\u00adsmos, los dioses no son considerados eternos ni omnipotentes, con lo que la realidad a la que se refieren queda lejos de la configuraci\u00f3n monote\u00ed\u00adsta del mundo superior al hombre que se caracteriza por estos rasgos.<\/p>\n<p>La representaci\u00f3n \u00abte\u00ed\u00adsta\u00bb del orden de lo superior adquiere los contornos precisos a que acabamos de aludir gracias al recurso a los diferentes \u00f3rdenes de la realidad como medio para su configuraci\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad, el car\u00e1cter cosmom\u00f3rfico, zoom\u00f3rfico o teriom\u00f3rfico, dendrom\u00f3rfico y sobre todo antropom\u00f3rfico de las representaciones de los dioses en el polite\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>La diferencia fundamental de los diferentes polite\u00ed\u00adsmos con el monote\u00ed\u00adsmo est\u00e1 en la pluralidad de las figuras divinas. El n\u00famero concreto var\u00ed\u00ada notablemente de unos polite\u00ed\u00adsmos a otros: hasta ochocientos mil kami en el shintoismo; 3.339 que se ampl\u00ed\u00adan hasta n\u00fameros ilimitados en el vedismo, parejas de dioses, tr\u00ed\u00adadas, enneadas o una innumerable plebs deorum, en otros casos.<\/p>\n<p>Pero este n\u00famero m\u00e1s o menos grande de figuras aparece claramente ordenado por genealog\u00ed\u00adas, lazos familiares u otro tipo de relaci\u00f3n. Esta relaci\u00f3n lleva a la constituci\u00f3n de verdaderos panteones con una ordenaci\u00f3n de las figuras que en algunas ocasiones termina estableciendo una jerarquizaci\u00f3n de las mismas. En algunos casos esa jerarquizaci\u00f3n establece la monarqu\u00ed\u00ada de un dios supremo que gobierna sobre el conjunto de los dioses, como sucede en el caso de Zeus-J\u00fapiter, \u00abpadre de los dioses y de los hombres\u00bb.<\/p>\n<p>Rasgo caracter\u00ed\u00adstico de los dioses del polite\u00ed\u00adsmo es su accesibilidad al hombre y su disposici\u00f3n para ejercer relaci\u00f3n de protecci\u00f3n y patronazgo sobre los diferentes aspectos de la vida humana llegando en algunos casos a una especie de especializaci\u00f3n sobre las diferentes necesidades que el hombre puede experimentar: la guerra, el comercio, el amor, la familia, etc. As\u00ed\u00ad existen dioses del d\u00ed\u00ada y de la noche, del cielo, del mar y de la tierra, de las diferentes etapas de la vida y de sus diferentes acciones hasta llegar en algunos casos a los \u00abdioses especiales\u00bb, a \u00abdioses del instante\u00bb para cada funci\u00f3n de una actividad determinada. Esto lleva a los romanos al \u00abdeseo fren\u00e9tico de tener muchos dioses\u00bb, que les reprocha san Agust\u00ed\u00adn, a concebir tantos dioses como fases comporta el trabajo de la agricultura, desde la preparaci\u00f3n de la tierra a la recolecci\u00f3n de la cosecha. Con todo, se ha observado que tal vez estos dioses especiales no sean en algunos casos m\u00e1s que \u00abep\u00ed\u00adtetos c\u00falticos\u00bb de una misma divinidad.<\/p>\n<p>Con todo no todas las figuras divinas tienen el mismo grado de precisi\u00f3n. Existen dei certi y dei incerti y esta incertidumbre repercute sobre la posibilidad de invocaci\u00f3n a los mismos. En algunas ocasiones se atribuye a un dios el nombre de otros, o se le concibe como una misma realidad con muchos nombres o se le invoca \u00abcon el nombre a que \u00e9l le plazca ser invocado\u00bb. Todo esto, junto con la tendencia a la jerarquizaci\u00f3n y la no siempre clara relaci\u00f3n entre lo divino y sus formas parece haber conducido con frecuencia a diferentes formas de monolatr\u00ed\u00ada o de henote\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>Las religiones polite\u00ed\u00adstas han desarrollado, sobre todo en los casos de las culturas literarias -que son con mucho los m\u00e1s frecuentes- grandes sistemas de mitos -mitolog\u00ed\u00adas- que bajo la forma de relatos simb\u00f3licos dan cuenta de los problemas fundamentales del origen, la ordenaci\u00f3n y el fin del mundo y del hombre, del mal y de la muerte, las instituciones sociales, los ritos, etc. Estos mitos con frecuencia se refieren tambi\u00e9n al origen y la organizaci\u00f3n de los mismos dioses, dando as\u00ed\u00ad lugar a complejas y confusas teogon\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n del polite\u00ed\u00adsmo con determinadas condiciones culturales, sociales y pol\u00ed\u00adticas y el hecho de que con frecuencia la relaci\u00f3n entre los dioses refleje la organizaci\u00f3n de la ciudad o sociedad respectiva ha llevado a veces a considerar esta representaci\u00f3n de la divinidad como un mero reflejo de determinadas infraestructuras socio-pol\u00ed\u00adticas y econ\u00f3micas (F. Engels, G. Dum\u00e9zil, A. Brelich). Con todo, la variedad de situaciones que muestra la historia hacen que m\u00e1s que ver en esas circunstancias la causa que explica el surgimiento del polite\u00ed\u00adsmo se vea en ellas el humus o el conjunto de infraestructuras que lo condicionan (R.J. Zwi Werblowsky).<\/p>\n<p>Una consideraci\u00f3n fenomenol\u00f3gica como la aqu\u00ed\u00ad propuesta debe evitar una valoraci\u00f3n del fen\u00f3meno polite\u00ed\u00adsta. Pero cabe se\u00f1alar que algunas de las \u00abrevalorizaciones\u00bb del polite\u00ed\u00adsmo como las propuestas por W. Fr. Otto en relaci\u00f3n con los dioses de Grecia y por A. Dani\u00e9lou en relaci\u00f3n con el polite\u00ed\u00adsmo hind\u00fa, y otras contenidas en algunas apolog\u00ed\u00adas actuales del paganismo se basan en descalificaciones del monote\u00ed\u00adsmo religioso que un estudio desapasionado de este fen\u00f3meno no justifica.<\/p>\n<p>Por otra parte, por tratarse m\u00e1s de una estructura religiosa que de una etapa en la historia de las religiones, el polite\u00ed\u00adsmo puede reaparecer en determinadas formas de vivir religiones de suyo monote\u00ed\u00adstas bajo la forma de \u00e1ngeles, santos, otros mediadores.<\/p>\n<p>[-> Agust\u00ed\u00adn, san; Budismo; Historia; Monote\u00ed\u00adsmo; Religi\u00f3n, religiones; Te\u00ed\u00adsmo; Tr\u00ed\u00adadas sagradas.]<br \/>\nJuan Mart\u00ed\u00adn Velasco<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>T\u00e9rmino empleado en las ciencias de las religiones para aludir a los cultos y creencias que admiten la existencia de una pluralidad de divinidades. Los datos de la fenomenolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n y de la psicolog\u00ed\u00ada religiosa demuestran que no est\u00e1 documentado un polite\u00ed\u00adsmo absoluto, en el sentido de la afirmaci\u00f3n de una mera pluralidad de seres divinos. Al contrario, a nivel de la conciencia individual, se encuentra siempre cierta preferencia por una divinidad, mientras que en el plano de la reflexi\u00f3n doctrinal se establece a menudo cierta jerarqu\u00ed\u00ada entre los seres divinos. En el culto concreto (colectivo e individual), el polite\u00ed\u00adsmo asume entonces las caracter\u00ed\u00adsticas del henote\u00ed\u00adsmo, sin que este culto excluya la veneraci\u00f3n de otras divinidades como protectoras de ciertos lugares, o en las diversas situaciones de la vida, o mediante la asunci\u00f3n de divinidades de otras culturas (ver sincretismo).<\/p>\n<p>Para una idea correcta del fen\u00f3meno del \u00abpolite\u00ed\u00adsmo\u00bb hay que tener presente la distinci\u00f3n entre \u00bb ser divino supremo\u00bb y \u00abser numinoso\u00bb<br \/>\n A. Roest Crollius<\/p>\n<p>Bibl.: J Mart\u00ed\u00adnez Cort\u00e9s, Politeismo, en DAP, 355-367; J Mart\u00ed\u00adn Velasco, Politeismo, en DCDT III5-III8; \u00ed\u008dd., Introducci\u00f3n a la fenomenologia de la religi\u00f3n, Cristiandad, Madrid l987 216-226: 1d., Dios en la historia de las religiones, SM, Madrid 1985<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p><div><span lang=\"es\">V\u00e9ase <\/span><i><span lang=\"es\">Dioses<\/span><\/i><span lang=\"es\">.<\/span><\/div>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Polite\u00edsmo es la creencia en, y consecuente adoraci\u00f3n de,  muchos dioses. V\u00e9anse los varios art\u00edculos sobre  religiones nacionales, tales como Asiria, Babilonia, Hind\u00fa, y las religiones antiguas de Grecia, Roma y Egipto. V\u00e9ase tambi\u00e9n Animismo, Fetichismo, Totemismo, Dios, Monote\u00edsmo, Pante\u00edsmo,  etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente:  Polytheism. (1911). In The Catholic Encyclopedia. New York: Robert Appleton Company. Retrieved from New Advent:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Giovanni E. Reyes.  L H M\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>griego polis, numerosos, theos, dios. Religi\u00f3n que admite pluralidad de los dioses. Los pueblos con los que se relacion\u00f3 Israel eran poteistas, por cuya raz\u00f3n la Ley prohibe las relaciones con ellos, como las uniones matrimoniales, a fin de mantener la pureza de la religi\u00f3n del pueblo hebreo, monoteista. Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/politeismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPOLITEISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5343","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5343","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5343"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5343\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5343"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5343"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5343"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}