{"id":5348,"date":"2016-02-05T01:23:14","date_gmt":"2016-02-05T06:23:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/posesion-diabolica\/"},"modified":"2016-02-05T01:23:14","modified_gmt":"2016-02-05T06:23:14","slug":"posesion-diabolica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/posesion-diabolica\/","title":{"rendered":"POSESION DIABOLICA"},"content":{"rendered":"<p>esta expresi\u00f3n indica la entrada de un demonio o de varios en el cuerpo de una persona, Lc 8, 2-3; manipulando su pensamiento, sus sentimientos y su voluntad, como sucedi\u00f3 con Judas Iscariote en la \u00faltima cena, Lc 22, 3-6; Jn 13, 2; con Anan\u00ed\u00adas, Hch 5, 3.<\/p>\n<p>Los demonios andaban sueltos haciendo da\u00f1o a los humanos  pues no hab\u00ed\u00adan descendido a las profundidades de la tierra, su mansi\u00f3n, Lc 8,  28-31; Ap 9, 1\/2\/11; 20, 1-3. La posesi\u00f3n demon\u00ed\u00adaca causaba males corporales de diferente \u00ed\u00adndole, uno hab\u00ed\u00ada perdido el habla, Mt 9, 32-34; otro se qued\u00f3 mudo y ciego, Mt 12, 22-23; otro era lun\u00e1tico, 17, 14-18; una mujer no pod\u00ed\u00ada enderezar su cuerpo, Lc 13, 10-17.<\/p>\n<p>Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada el poder de expulsar a los demonios  y lo transmiti\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos, Mt 4, 24; 8, 16; 12, 28; Lc 10, 17-19; Hch 5, 16; 8, 7. Jes\u00fas dijo que uno de los signos que acompa\u00f1an a quienes creen en \u00e9l es el de expulsar demonios, Mc 16, 17. Poti Fera, egipcio regalo de Ra, dios del Sol. Sacerdote de On,   Heli\u00f3polis, centro del culto solar, padre de Asnat, la mujer que el fara\u00f3n le dio a Jos\u00e9 como esposa, en Egipto, Gn 41, 45.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Control interno, por el diablo, de las acciones de una persona humana. La \u00abobsesi\u00f3n diab\u00f3lica es el control externo, por el diablo, de las acciones de una persona. En ambos casos \u00abla libertad\u00bb est\u00e1 intacta; el diablo no puede quitar el libre albedr\u00ed\u00ado de una persona. Ver \u00abDiablo\u00bb y \u00abExorcismo\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>(-> demonios, Jubileos, exorcismos, batalla contra el Diablo). La posesi\u00f3n diab\u00f3lica est\u00e1 en el centro de la historia de Jes\u00fas*, tal como se expresa en sus exorcismos*, entendidos como batalla contra el Diablo. El tema est\u00e1 vinculado al pecado de los \u00e1ngeles* violadores, que descendieron de su altura celeste para poseer a las mujeres y ense\u00f1ar violencia a los hombres. En esa perspectiva, la lucha de los demonios (servidores del Diablo) contra los hombres constituye un elemento clave no s\u00f3lo de la visi\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica del mundo (1 Henoc*), sino tambi\u00e9n de muchas concepciones populares de la historia. En ese contexto queremos destacar la aportaci\u00f3n del Libro de los Jubileos* en el que aparece una de las versiones m\u00e1s conocidas del pecado ang\u00e9lico y de la posesi\u00f3n diab\u00f3lica, tal como sol\u00ed\u00ada presentarse en Israel en tiempos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>(1) Origen y sentido de la posesi\u00f3n diab\u00f3lica. El \u00e1ngel de la revelaci\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica habla a Mois\u00e9s: \u00abEn el tercer septenario de este jubileo (el jubileo 33) comenzaron los demonios impuros a seducir a los nietos de No\u00e9, haci\u00e9ndoles enloquecer y perderse. Se llegaron los hijos a su padre No\u00e9 y le hablaron de los demonios que seduc\u00ed\u00adan, extraviaban y mataban a sus nietos. Or\u00f3 as\u00ed\u00ad No\u00e9 ante el Se\u00f1or, su Dios: Dios de los esp\u00ed\u00adritus que est\u00e1n en toda carne, que tuviste misericordia de m\u00ed\u00ad, me salvaste con mis hijos de las aguas del diluvio sin permitir que pereciera, como ocurri\u00f3 con los hijos de la perdici\u00f3n. Grande es tu compasi\u00f3n por m\u00ed\u00ad, y magn\u00ed\u00adfica tu misericordia sobre mi persona; el\u00e9vese tu compasi\u00f3n sobre mis hijos, no tengan potestad sobre ellos los malos esp\u00ed\u00adritus, para que no puedan extirparlos de la tierra. T\u00fa me has bendecido a m\u00ed\u00ad y a mis hijos, para que  crezcamos, nos multipliquemos y llenemos la tierra; t\u00fa sabes c\u00f3mo obraron en mis d\u00ed\u00adas tus guardianes [\u00e1ngeles violadores], padres de estos esp\u00ed\u00adritus. A estos esp\u00ed\u00adritus que est\u00e1n ahora en vida enci\u00e9rralos tambi\u00e9n y suj\u00e9talos en lugar de suplicio; no destruyan a los hijos de tu siervo, Dios m\u00ed\u00ado, pues son perversos y para destruir fueron creados; no tengan poder sobre el esp\u00ed\u00adritu de los vivos, pues s\u00f3lo t\u00fa conoces su sentencia, y no tengan licencia contra los hijos de los justos, desde ahora para siempre. Entonces el Se\u00f1or, nuestro Dios, nos orden\u00f3 apresar a todos esos esp\u00ed\u00adritus [habla el \u00e1ngel que revela a Mois\u00e9s los secretos de Dios y de la historia], Pero lleg\u00f3 Mastema, pr\u00ed\u00adncipe de los esp\u00ed\u00adritus, y dijo: \u00c2\u00a1Se\u00f1or Creador, d\u00e9jame algunos de ellos que me obedezcan y hagan cuanto les mande; pues si no me quedan algunos de ellos no podr\u00e9 ejercer la autoridad que yo quiera sobre los hijos de los hombres, pues son dignos de destrucci\u00f3n y ruina&#8230; ya que es grande su maldad! Entonces, Dios orden\u00f3 que quedara con Mastema una d\u00e9cima parte, y que las otras nueve descendieran al lugar del suplicio. A uno de nosotros [de los \u00e1ngeles buenos] nos dijo que ense\u00f1\u00e1ramos a No\u00e9 toda su medicina, pues sab\u00ed\u00ada que (los humanos) no se conducir\u00ed\u00adan rectamente ni procurar\u00ed\u00adan justicia. Obramos seg\u00fan su palabra: a todos los malos que hac\u00ed\u00adan da\u00f1o los encarcelamos en el lugar del suplicio, pero dejamos a una d\u00e9cima parte para que sirvieran a Sat\u00e1n sobre la tierra. Y comunicamos a No\u00e9 los remedios de las enfermedades, juntamente con sus enga\u00f1os, para que curase con las plantas de la tierra. No\u00e9 escribi\u00f3 todo como se lo ense\u00f1aron en un Libro, con todas las clases de medicina, y los malos esp\u00ed\u00adritus quedaron sin acceso a los hijos de No\u00e9\u00bb (Jub 10,113). Conforme a la visi\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica de 1 Henoc*, Dios hab\u00ed\u00ada salvado ya a los hombres del diluvio. Esta nueva versi\u00f3n del Libro de los Jubileos, m\u00e1s cercana a Gn 6-10, supone que el diluvio ya se hab\u00ed\u00ada desatado y que, tras el diluvio, hab\u00ed\u00ada comenzado la nueva historia de los hombres, divididos entre No\u00e9 y Mastema.<\/p>\n<p>(2) No\u00e9 y Mastema. Exorcismos y posesi\u00f3n diab\u00f3lica. No\u00e9 aparece as\u00ed\u00ad como padre bueno de la nueva humanidad posdiluviana, como hombre justo, salvado de las aguas del diluvio, capaz de interceder ante Dios en favor de los hombres. Pero Mastema (= Satan\u00e1s), pr\u00ed\u00adncipe de los demonios, ha recibido de Dios cierto poder sobre la tierra (sobre los malvados), para contribuir tambi\u00e9n al despliegue y triunfo de la justicia de Dios, (a) No\u00e9 ruega a Dios que destruya a los esp\u00ed\u00adritus perversos y Dios le concede parte de su ruego (haciendo que los \u00e1ngeles cumplan su deseo, arrojando al lugar de perdici\u00f3n nueve de cada diez de ellos). Adem\u00e1s, como iniciado en la sabidur\u00ed\u00ada ang\u00e9lica, aprende el arte de las curaciones, escribiendo un Libro de remedios contra todos los esp\u00ed\u00adritus perversos. Es muy posible que ese Libro, al que aluden otros textos de la apocal\u00ed\u00adptica, fuera un manual de exorcismos o que, al menos, incluyera muchos de ellos, (b) Mastema ruega tambi\u00e9n a Dios, pidi\u00e9ndole que deje bajo su dominio algunos demonios, para que puedan actuar como servidores de su juicio y castigo y Dios se lo concede. Eso significa que vivimos en un mundo mixto, sobre un campo de batalla donde combaten entre s\u00ed\u00ad hombres buenos y perversos, esp\u00ed\u00adritus positivos y demon\u00ed\u00adacos, que procuran destruir a los humanos. Los humanos se encuentran de alg\u00fan modo a merced de los demonios, pero no est\u00e1n condenados de antemano a la derrota, sino que pueden emplear a su favor las medicinas de No\u00e9, vinculadas a las plantas curativas.<\/p>\n<p>(3) Manual de exorcismos. Como hemos indicado, el Libro de los Jubileos presenta a No\u00e9 como autor de un Libro de curaciones, que incluye, sin duda, elementos cercanos a los exorcismos: evocaci\u00f3n y expulsi\u00f3n de los esp\u00ed\u00adritus perversos, en la l\u00ed\u00adnea que desarrollan los exorcistas jud\u00ed\u00ados del tiempo de Jes\u00fas, entre los que podemos citar al mismo Jes\u00fas y a los primeros disc\u00ed\u00adpulos cristianos. Los exorcismos son importantes, pero la verdadera medicina de No\u00e9 y de Jubileos, el ant\u00ed\u00addoto que rompe la opresi\u00f3n de los demonios, sigue siendo el cumplimiento de la Ley israelita bien interpretada, con la aceptaci\u00f3n del verdadero calendario, la circuncisi\u00f3n y la observancia de los mandamientos. Ciertamente, la apocal\u00ed\u00adptica de los Jubileos, lo mismo que la del conjunto de los textos de Qumr\u00e1n, se separa de lo que podemos llamar la ortodoxia legal del judaismo posterior (rab\u00ed\u00adnico). Pero tanto los se  guidores de Jubileos como los de Qumr\u00e1n quieren mantenerse dentro del modelo nacional jud\u00ed\u00ado: precisamente para cultivar mejor la Ley se han separado, para vivir en pureza m\u00e1s intensa han asumido un camino m\u00e1s riguroso de vida y cumplimiento lit\u00fargico. No todos los jud\u00ed\u00ados lo han entendido y aceptado, pero es evidente que ellos han querido ponerse al servicio de la identidad israelita, entendida aqu\u00ed\u00ad en clave de lucha contra el poder de los demonios que intentan destruir a los humanos. Por el contrario, los exorcismos de Jes\u00fas ya no estar\u00e1n al servicio de la identidad israelita, sino de la libertad humana, de la salvaci\u00f3n de los pobres y excluidos de todas las sociedades establecidas.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>En la ciencia de la religi\u00f3n \u00abposesi\u00f3n\u00bb designa la aprehensi\u00f3n del hombre por parte de seres buenos distintos de la naturaleza, ya personales ya impersonales (-> entusiasmo). Para la conciencia cristiana la p. d. es un efecto extraordinario de \u00abvirtudes y potestades\u00bb como poderes ajenos al hombres y de naturaleza personal y maligna. Ese efecto presenta la forma de un \u00abasedio\u00bb que procede de fuera o de un apoderarse interiormente del hombre, lo cual causa en \u00e9l enfermedades, cambios ps\u00ed\u00adquicos, locura de tipo agresivo y blasfemo; fen\u00f3menos que limitan su capacidad de disponer sobre la actividad propia, pero que, sin embargo, no disuelven su ser personal.<\/p>\n<p>Los m\u00faltiples poderes malignos aparecen en el NT como repercusiones de un poder fundamental del -> mal, el cual es designado como Sat\u00e1n o -> diablo. Puesto que, entre otras cosas, se llaman \u00abvirtudes\u00bb, \u00abpotestades\u00bb, \u00abfuerzas\u00bb, son todo lo que designan esos vocablos, a saber, seres dotados de un poder\u00ed\u00ado amenazador. Su dinamismo interno tiende a perder, destruir, aniquilar (1 Cor 10, 10; Jn 8, 44), a la -> enfermedad, a la -> muerte (cf. la afinidad con la muerte en Mc 5, Iss), al -> pecado (que en el NT es nombrado frecuentemente en relaci\u00f3n con el diablo, cf. 1 Jn 3, 8). Mienten, se presentan vestidos como \u00e1ngeles de luz, ponen trampas, por la noche siembran ciza\u00f1a en los trigales. Se apoderan del mundo: de los elementos, que ellos hacen aparecer como dioses (G\u00e1l 4, 8ss; Col 2, 10ss); de las instituciones sociales y pol\u00ed\u00adticas, que llenan de un esp\u00ed\u00adritu destructor (Ap 13); de las circunstancias y situaciones hist\u00f3ricas (1 Tes 2, 18; Ap 2, 10); de la esfera religiosa: act\u00faan en el culto pagano (1 Cor 10 19ss; 12, 2; Ap 9, 20), dentro de la ley inducen a gloriarse de s\u00ed\u00ad mismo (Jn 8, 44; Ap 2, 9), por la -> herej\u00ed\u00ada destruyen la sabidur\u00ed\u00ada de la doctrina cristiana (2 Cor 11, 13ss; 1 Tim 4, 1; 1 Jn 4, 1). Si los hombres se abren a la atm\u00f3sfera determinada por Sat\u00e1n, ellos mismos se convierten en portadores y difusores de la misma, y de ese modo dan entrada al diablo (Ef 4, 27) y se hacen sus \u00abhijos\u00bb (Jn 8, 41 44).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad el pecado procede del diablo y del hombre. La presencia del diablo en el hombre se muestra m\u00e1s palpablemente por la enfermedad y la posesi\u00f3n. As\u00ed\u00ad \u00e9sta no es otra cosa que la expresi\u00f3n extraordinaria de un hecho \u00abreligioso\u00bb que afecta a todos los hombres, y, para ser entendida correctamente, debe verse dentro de la universal actividad demon\u00ed\u00adaca. Es cierto que en el NT la enfermedad se distingue de la posesi\u00f3n en s\u00ed\u00ad; pero, no obstante, aqu\u00e9lla lleva siempre inherente el momento de la p. d., pues en \u00faltimo t\u00e9rmino est\u00e1 causada por el destructor. El poseso \u00abtiene\u00bb al demonio (Lc 8, 27), es su morada, y, a la inversa, el demonio es el espacio del que vive y en el que se mueve el poseso. La usurpaci\u00f3n puede ir tan lejos que el hombre se identifique con el demonio (Mc 5, 6ss). En todo caso, el fen\u00f3meno observado de la posesi\u00f3n es \u00abya una s\u00ed\u00adntesis de influencia demon\u00ed\u00adaca, por un lado, y del mundo conceptual y representativo de un individuo o de una \u00e9poca, de las disposiciones, de las posibilidades de enfermedad e incluso de las facultades parapsicol\u00f3gicas, por otro. Fundamentalmente, una distinci\u00f3n adecuada no es ni necesaria ni posible\u00bb (K. RAHNER: LThK2 ii 299ss).<\/p>\n<p>Aunque los demonios han sido creados por Dios (Col 1, 16), no obstante ejercen su poder\u00ed\u00ado como poder propio, y, concretamente, como poder contrario a Dios. Los demonios han sido vencidos por Cristo; su actuaci\u00f3n terrena fue una lucha ininterrumpida contra ellos. \u00abPara esto ha aparecido el Hijo de Dios, para destruir las obras del diablo\u00bb (1 Jn 3, 8). Cristo manda aqu\u00ed\u00ad con aquel poder de Dios (Lc 11, 20) que se le abre en la obediencia. Su victoria es perfecta, aunque el triunfo permanecer\u00e1 a\u00fan oculto hasta la parus\u00ed\u00ada. Hasta entonces trabajan todav\u00ed\u00ada las \u00abvirtudes y potestades\u00bb, aunque \u00e9stas se hallan condenadas ya al ocaso (Mt 25, 41; 1 Cor 2, 6). De aqu\u00ed\u00ad la dureza de su ataque (Ap 12, 12), que se muestra especialmente en la posesi\u00f3n (Mt 8, 28ss). Su ataque se concentra contra Cristo y su Iglesia. Por el -> bautismo los cristianos est\u00e1n m\u00e1s expuestos que antes a estos ataques, pero est\u00e1n armados contra ellos. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad tiene validez el hecho de que Dios no permite que nadie sea tentado por encima de sus fuerzas, y el de queel creyente por la gracia puede realizar en toda situaci\u00f3n su ser cristiano (cf. Dz 1092). As\u00ed\u00ad como el demonio act\u00faa \u00aben los hijos de la desobediencia\u00bb, por la obediencia de la fe el cristiano est\u00e1 en la victoria de Cristo. En \u00e9l, el cristiano lleva la \u00abarmadura de Dios\u00bb (Ef 6, 10ss). A esta armadura pertenece toda oraci\u00f3n y plegaria: en la forma ordinaria del padrenuestro: libera nos a malo; y en la forma extraordinaria de la plegaria solemne en los exorcismos, en nombre y por encargo de Cristo y de la Iglesia.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad como la p. d. y la enfermedad no pueden distinguirse exactamente, por cuanto cabe que cada enfermedad sea tambi\u00e9n expresi\u00f3n de la presencia diab\u00f3lica, del mismo modo la lucha contra la p. d. por los exorcismos y por la medicina tiene un efecto que procede de dos fuerzas compenetradas.<\/p>\n<p>Ante las sorprendentes analog\u00ed\u00adas entre la posesi\u00f3n y los fen\u00f3menos que se pueden observar en las cl\u00ed\u00adnicas psiqui\u00e1tricas, para afirmar el hecho de una p. d. se requiere suma precauci\u00f3n. \u00abLa linea directriz, no menos clara que firme, de la Iglesia, bien para establecer el hecho de un milagro o de una aparici\u00f3n, bien para decidir si se da una p. d., es la siguiente: no aceptar una explicaci\u00f3n sobrenatural de los hechos antes de que toda explicaci\u00f3n natural se haya mostrado como imposible; digo imposible, pues para poder mantener la duda no es preciso que la explicaci\u00f3n natural de los hechos se haya demostrado o resulte probable, sino que basta con que contin\u00fae siendo posible. Adem\u00e1s, si bas\u00e1ndose en signos poco claros se tiene por sobrenatural algo que en realidad es enfermizo, la consecuencia nefasta de eso ser\u00e1 que la enfermedad acabar\u00e1 por desarrollarse, en lugar de curarse\u00bb (J. de Guibert). A este respecto hay que tener en cuenta c\u00f3mo la moderna -> parapsicolog\u00ed\u00ada nos previene contra una afirmaci\u00f3n precipitada de que algo es imposible para el hombre; por eso, muchas cosas que antes eran consideradas como se\u00f1al segura de la autenticidad de una p. d., hoy ya no pueden sin m\u00e1s tenerse por tales.<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica debe ayudarse al que est\u00e1 en esta situaci\u00f3n a soportar humildemente la prueba (ya sea enfermedad o posesi\u00f3n), con conciencia de que tambi\u00e9n lo demon\u00ed\u00adaco est\u00e1 bajo la providencia y de que Dios no permite nada que pueda superar las fuerzas humanas fortalecidas por la gracia. Hay que evitar cuanto pueda acrecentar la excitabilidad, as\u00ed\u00ad como toda publicidad; esto \u00faltimo es especialmente importante cuando hay predisposici\u00f3n al histerismo. Si este estado dura y empeora hay que llamar al m\u00e9dico y eventualmente a la autoridad eclesi\u00e1stica, que es la \u00fanica competente para decidir si ha de administrarse un exorcismo (cf. Rituale rom., tit. xil, cap. 1, n.\u00c2\u00b0 3).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: M. Summers, The History of Witchcraft and Demonology (Lo 1926); DThC IV 409-414, XII 2635-2647; J. de Tonqu\u00e9dec, Les maladies nerveuses ou mentales et les manifestations diaboliques (P 31938); J. de Guibert, Legons de th\u00e9ologie spirituelle I (Ts 1946) Leg. 23-24; Satan (Etudes Carm\u00e9litaines) (P 1948); E. Fasther, Jesus und der Satan (HI 1949); U. Urrutia, El diablo (M\u00e9xico 1950); A. Rodewyk, Die Beurteilung der Bessessenheit: ZKTh 72 (1950) 460-480; idem, Die Teufelsaustreibung nach dem Rituale Romanum: GuL 25 (1952) 121-134; DSAM III 141-238; H. Hirschmann, Der Teufel in unseren Versuchungen: GuL 27 (1954) 16-20; J. Lhermitte, Vrais et faux poss\u00e9d\u00e9s (P 1956); B. Thum &#8211; R. Schnackenburg &#8211; A. Rodewyk &#8211; K. Rahner: LThK2 II 294-300; H. Schlier, M\u00e4chte und Gewalten im NT (Fr 1958, 31963).<\/p>\n<p>Karl Vladimir Truhlar<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>esta expresi\u00f3n indica la entrada de un demonio o de varios en el cuerpo de una persona, Lc 8, 2-3; manipulando su pensamiento, sus sentimientos y su voluntad, como sucedi\u00f3 con Judas Iscariote en la \u00faltima cena, Lc 22, 3-6; Jn 13, 2; con Anan\u00ed\u00adas, Hch 5, 3. 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