{"id":5356,"date":"2016-02-05T01:23:55","date_gmt":"2016-02-05T06:23:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/promesa\/"},"modified":"2016-02-05T01:23:55","modified_gmt":"2016-02-05T06:23:55","slug":"promesa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/promesa\/","title":{"rendered":"PROMESA"},"content":{"rendered":"<p>v. Juramento, Pacto, Voto<br \/>\nNeh 9:38 hacemos fiel p, y la escribimos<br \/>\nEcc 5:4 a Dios haces p, no tardes en cumplirla<br \/>\nLuk 24:49 aqu\u00ed, yo enviar\u00e9 la p de mi Padre sobre<br \/>\nAct 1:4 que esperasen la p del Padre, la cual<br \/>\nAct 2:33 habiendo recibido del Padre la p del<br \/>\nAct 2:39 porque para vosotros es la p, y para<br \/>\nAct 7:17 se acercaba el tiempo de la p, que Dios<br \/>\nAct 13:23 conforme a la p, Dios levant\u00f3 a Jes\u00fas<br \/>\nAct 13:32 anunciamos el evangelio de aquella p<br \/>\nAct 26:6 por la esperanza de la p que hizo Dios a<br \/>\nRom 4:13 no por la ley fue dada a Abraham .. la p<br \/>\nRom 4:14 si .. vana resulta la fe, y anulada la p<br \/>\nRom 4:16 a fin de que la p sea firme para toda su<br \/>\nRom 9:8 los que son hijos seg\u00fan la p son contados<br \/>\nRom 15:8 para confirmar las p hechas a los padres<br \/>\n2Co 1:20 las p de Dios son en \u00e9l S\u00ed, y en \u00e9l Am\u00e9n<br \/>\n2Co 7:1 as\u00ed .. amados, puesto que tenemos tales p<br \/>\nGal 3:14 por la fe recibi\u00e9semos la p del Esp\u00edritu<br \/>\nGal 3:16 a Abraham fueron hechas las p, y a su<br \/>\nGal 3:17 ley .. no lo abroga, para invalidar la p<br \/>\nGal 3:21 \u00bfluego la ley es contraria a las p de Dios?<br \/>\nGal 3:22 que la p .. fuese dada a los creyentes<br \/>\nGal 3:29 linaje de .. sois, y herederos seg\u00fan la p<br \/>\nGal 4:23 la carne, mas el de la libre, por la p<br \/>\nGal 4:28 as\u00ed que .. como Isaac, somos hijos de la p<br \/>\nEph 1:13 sellados con el Esp\u00edritu Santo de la p<br \/>\nEph 2:12 ajenos a los pactos de la p, sin esperanza<br \/>\nEph 3:6 y copart\u00edcipes de la p en Cristo Jes\u00fas<br \/>\nEph 6:2 que es el primer mandamiento con p<br \/>\n1Ti 4:8 tiene p de esta vida presente, y de la<br \/>\nHeb 4:1 que permaneciendo a\u00fan la p de entrar en<br \/>\nHeb 6:12 aquellos que por la fe y .. heredan las p<br \/>\nHeb 6:13 cuando Dios hizo la p a Abraham, no<br \/>\nHeb 8:6 mejor pacto, establecido sobre mejores p<br \/>\nHeb 9:15 los llamados reciban la p de la herencia<br \/>\nHeb 10:36 hecho la voluntad de .. obteng\u00e1is la p<br \/>\nHeb 11:33 alcanzaron p, taparon bocas de leones<br \/>\n2Pe 1:4 nos ha dado preciosas y grand\u00edsimas p<br \/>\n2Pe 3:4 \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la p de su advenimiento?<br \/>\n2Pe 3:9 el Se\u00f1or no retarda su p, seg\u00fan algunos<br \/>\n2Pe 3:13 esperamos, seg\u00fan sus p, cielos nuevos<br \/>\n1Jo 2:25 es la p que \u00e9l nos hizo, la vida eterna<\/p>\n<hr>\n<p>en las Escrituras es la palabra de salvaci\u00f3n dada por Yahv\u00e9h al hombre. Yahv\u00e9h cre\u00f3 el mundo y puso en \u00e9l al hombre, en el para\u00ed\u00adso, en armon\u00ed\u00ada con la naturaleza. Sin embargo el hombre rompi\u00f3 ese equilibrio,  pues pec\u00f3 y fue expulsado del para\u00ed\u00adso. Pero tras la ca\u00ed\u00adda, Yahv\u00e9h le anuncia al hombre la salvaci\u00f3n, aunque lejana, \u2020\u0153Enemistad pondr\u00e9 entre ti y la mujer, entre tu linaje y tu linaje: \u00e9l te pisar\u00e1 la cabeza mientras acechas t\u00fa su calca\u00f1ar\u2020\u009d, Gn 3, 25. Este vers\u00ed\u00adculo afirma el enfrentamiento entre la humanidad y la serpiente, pero permite ver la victoria de la primera; a este vers\u00ed\u00adculo se le ha llamado el protoevangelio,   o primer buen anuncio, la salvaci\u00f3n lejana, pasaje \u00e9ste cargado de mesianismo. Aqu\u00ed\u00ad la primera p. de Yahv\u00e9h, aunque t\u00e1cita. La maldad aumenta en la humanidad, y Yahv\u00e9h manda el castigo, el diluvio; pero salva a un hombre justo, No\u00e9. Y con No\u00e9 la p. de Yahv\u00e9h se hace expl\u00ed\u00adcita, p. hecha a todos los hombres, la de un nuevo orden en el mundo, la de salvar la creaci\u00f3n, ya no habr\u00e1 m\u00e1s diluvio en la tierra, p. que se garantiza con la alianza, cuya se\u00f1al ser\u00e1 el arco iris. Pero esta alianza es iniciativa de Dios, pura gracia de Dios, inmerecida por el hombre. Yahv\u00e9h llama a Abraham y esta vocaci\u00f3n est\u00e1 prefigurada la elecci\u00f3n del pueblo de Israel, Yahv\u00e9h hace la p. a Abraham e darle un numerosa descendencia, as\u00ed\u00ad como la posesi\u00f3n de la tierra de Cana\u00e1n.   Abraham es el destinatario de un don gratuito de Dios, por puro amor,  que no solamente promete dones sino una relaci\u00f3n personal con \u00e9l, \u2020\u0153Y establecer\u00e9 mi Alianza entre nosotros dos, y con tu descendencia despu\u00e9s de ti, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n: una Alianza eterna, de ser yo tu Dios y el de tu posteridad\u2020\u009d, Gn 17, 3-8. La se\u00f1al de esta Alianza es la circuncisi\u00f3n, por la cual se acepta el pacto, que es pura iniciativa divina.<\/p>\n<p>La p. hecha por Yahv\u00e9h a Abraham  se renueva en su descendencia, en Isaac, en Jacob, a quien llama Israel, del cual descender\u00e1 el pueblo, el pueblo elegido gratuitamente por Yahv\u00e9h, en un acto amoroso. Yahv\u00e9h s\u00f3lo exige fidelidad y le da al pueblo la Ley en el Sina\u00ed\u00ad. La p. se mantiene a pesar de las infidelidades del pueblo, la p. parece cumplirse  con la entrada y conquista de Cana\u00e1n, la Tierra Prometida, Jos 23. Pero  los pecados del pueblo la comprometieron, lo que recordar\u00e1n permanentemente los desterrados en Babilonia, el apremio de la Ley,  testigo contra Israel, \u2020\u0153Tomad el libro de la Ley. Ponedlo al lado del arca de la alianza de Yahv\u00e9h vuestro Dios. Ah\u00ed\u00ad quedar\u00e1 como testimonio contra ti\u2020\u009d, Dt 31, 26. As\u00ed\u00ad contin\u00faa al pueblo israelita hasta Jesucristo,  t\u00e9rmino hacia el cual tend\u00ed\u00ada la historia de la salvaci\u00f3n, y quien le da todo su sentido. La fidelidad de Dios a sus promesas se manifiesta plenamente en Cristo, \u2020\u0153Pues todas las promesas hechas por Dios han tenido un s\u00ed\u00ad en \u00e9l; y por eso decimos por \u00e9l Am\u00e9n\u2020\u009d, 2 Co 1, 20. La p. en el N. T., en la Nueva Alianza, ya no es exclusiva de un pueblo, es para todos los que viven la misma fe en Jesucristo, pues son herederos de Abraham, de la p.,  no por la carne sino por la fe, Rm 4, 16.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>En el hebreo del AT no existe una palabra equivalente a p. En muchos lugares donde las distintas versiones la utilizan es una traducci\u00f3n de dabar, o sea \u2020\u0153decir\u2020\u009d y \u2020\u0153hablar\u2020\u009d. As\u00ed\u00ad, Jos 21:45, donde dice \u2020\u0153no falt\u00f3 palabra de todas las buenas promesas que Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada hecho\u2020\u009d, puede traducirse tambi\u00e9n \u2020\u0153no falt\u00f3 ninguna de las palabras que Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada dicho\u2020\u009d. Sin embargo, el concepto de p. est\u00e1 por doquiera en el AT, puesto que los patriarcas y el pueblo de Dios viv\u00ed\u00adan en constante \u2020\u00a2esperanza de que Dios cumplir\u00ed\u00ada sus palabras.<\/p>\n<p>Cuando Dios llam\u00f3 a Abraham en Ur de los caldeos, le dijo: \u2020\u0153Har\u00e9 de ti una naci\u00f3n grande, y te bendecir\u00e9, y engrandecer\u00e9 tu nombre, y ser\u00e1s bendici\u00f3n\u2020\u009d (Gen 12:1-2). M\u00e1s tarde le prometi\u00f3 que tendr\u00ed\u00ada un hijo en su vejez (\u2020\u0153Ciertamente Sara tu mujer te dar\u00e1 un hijo\u2020\u009d [Gen 17:19]). De esto habla el ap\u00f3stol Pablo cuando dice que \u2020\u0153no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la p. de que ser\u00ed\u00ada heredero del mundo\u2020\u009d (Rom 4:13) y que \u2020\u0153a Abraham fueron hechas las p., y a su simiente\u2020\u009d (Gal 3:16). El ap\u00f3stol aclara que el Se\u00f1or Jes\u00fas es el cumplimiento de estas p. Y a trav\u00e9s de \u00e9l, los creyentes han visto cumplirse en ellos las p. de Dios. Ellos son, \u2020\u0153como Isaac &#8230; hijos de la p.\u2020\u009d (Gal 4:28) y \u2020\u0153herederos de la p.\u2020\u009d (Heb 6:17).<br \/>\nde las promesas de Dios estaba relacionada con el derramamiento del Esp\u00ed\u00adritu Santo (\u2020\u0153Y despu\u00e9s de esto derramar\u00e9 mi Esp\u00ed\u00adritu sobre toda carne\u2020\u009d [Joe 2:28]), lo cual se cumpli\u00f3 en el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s (Hch 2:1-21). \u2020\u0153Dios nos ha dado preciosas y grand\u00ed\u00adsimas promesas, para que por ellas\u2020\u009d llegaran los creyentes a ser \u2020\u0153participantes de la naturaleza divina\u2020\u009d (2Pe 1:4); \u2020\u0153Y esta es la p. que \u00e9l nos hizo, la vida eterna\u2020\u009d (1Jn 2:25). En el NT esto se llama \u2020\u0153la p. del Padre\u2020\u009d (Luc 24:49; Hch 1:4; Hch 2:33). Y al Esp\u00ed\u00adritu se le denomina \u2020\u0153el Esp\u00ed\u00adritu Santo de la p.\u2020\u009d (Efe 1:13).<br \/>\n\u00e9n Dios ha prometido un futuro de gloria para sus hijos (\u2020\u0153&#8230; herederos del reino que ha prometido a los que le aman\u2020\u009d [Stg 2:5]). Ha dicho que su Hijo Jesucristo volver\u00e1 otra vez. Algunos se burlan diciendo: \u2020\u0153\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la p. de su advenimiento?\u2020\u009d. Pero \u2020\u0153el Se\u00f1or no retarda su p., seg\u00fan algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros&#8230;\u2020\u009d (2Pe 3:9).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>vet, (heb. \u00abomer\u00bb, dicho, \u00abpromesa\u00bb, Sal. 77:8; \u00abdabar\u00bb, palabra, \u00abpromesa\u00bb, 1 R. 8:56; gr.: \u00abepangelia\u00bb, \u00abpromesa\u00bb, Lc. 24:49; \u00abepangelma\u00bb, \u00abpromesa\u00bb, 2 P. 1:4; hay asimismo varios t\u00e9rminos derivados y compuestos). En la Biblia hallamos una gran cantidad de \u00abpreciosas y grand\u00ed\u00adsimas promesas\u00bb (1 P. 1:4). \u00abDios, que no miente, prometi\u00f3\u00bb (Tit. 1:2). Dios, que anuncia lo por venir desde el principio (Is. 46:10), mantiene siempre la palabra que ha salido de El (cfr. Is. 46:11; 58:14). La primera promesa que se halla en la Biblia despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda es la de la venida del Libertador (Gn. 3:15). Empezando con este n\u00facleo primario a partir del que Dios va revelando Su plan de redenci\u00f3n, se pueden citar las siguientes promesas de Dios: (a) La promesa a Abraham de bendecir en \u00e9l a todas las familias de la tierra, y de darle a \u00e9l y a su descendencia la tierra de Cana\u00e1n (Gn. 12:2, 7, etc.). De esta promesa se hace eco frecuentemente el AT (cfr. Ex. 12:25; Dt. 1:8, 11; etc.). Esta promesa es tambi\u00e9n mencionada por Pablo (Ro. 4:13-25), exponiendo c\u00f3mo la Ley dada m\u00e1s tarde no constituye la base de la recepci\u00f3n de lo prometido (cfr. tambi\u00e9n G\u00e1. 3:15-18). As\u00ed\u00ad, la promesa se mantiene, en tanto que la Ley tuvo un prop\u00f3sito temporal (cfr. G\u00e1. 3:19). (b) A David le fue dada la promesa de que su descendencia tendr\u00ed\u00ada a perpetuidad el trono de Israel (2 S. 7:12, 13, 16, cfr. 2 S. 7:28). Esta promesa fue reafirmada en los tiempos m\u00e1s oscuros de la historia de Jud\u00e1 (Jer. 23:5 8; 30:9; 33:15-17, 20-22, 25-26; Zac. 12:7-13:1; cfr. Mt. 1:1 ss; Lc. 1:32, 69; 3:32; Ap. 5:5; etc.) (c) La promesa del Nuevo Pacto (Jer. 31:31-40); de la restauraci\u00f3n de la naci\u00f3n de Israel en la tierra y unida en un solo reino (Ez. 36-37), la promesa del derramamiento del Esp\u00ed\u00adritu (Ez. 36:25-27) Todas las promesas se cumplen en la persona y mediante la obra del Se\u00f1or Jesucristo (Hch. 13:23, 29-39). Por Su muerte efectu\u00f3 la reconciliaci\u00f3n (Ro. 5:10) y los suyos recibieron en Pentecost\u00e9s \u00abla promesa del Padre\u00bb (Lc. 24:49; Hch. 1:4). La promesa dada a Abraham es, conforme le fue dicho a \u00e9l, de bendici\u00f3n para todas las familias de la tierra; se apropian de ella todos los que por la fe vienen a ser hijos de Abraham (Ro. 4:9-16; cfr. G\u00e1. 3:14, 29). La promesa de la vida eterna (1 Jn. 2:25) que es en Cristo (2 Ti. 1:1) ser\u00e1 manifestada de una manera plena cuando seamos recogidos por El, cuando vuelva para tomar a los creyentes consigo (cfr. Jn. 14:1- 4). \u00abPorque todas las promesas de Dios son en \u00e9l S\u00ed\u00ad, y en \u00e9l Am\u00e9n\u00bb (2 Co. 1:20). El \u00faltimo libro de la Biblia cierra con una promesa que debe llenar de esperanza y expectativa el coraz\u00f3n del creyente: \u00abEl que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Am\u00e9n; s\u00ed\u00ad, ven, Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb (Ap. 22:20; cfr. Tit. 2:11-14).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[011]<br \/>\n  Compromiso que se establece ante la propia conciencia de hacer o entregar alg\u00fan don, acto o disposici\u00f3n. Las promesas son palabras responsables que se pronuncian y por lo tanto obligan en virtud de la sinceridad, de la fidelidad y de la veracidad.<\/p>\n<p>     Las que se hace a los hombres tiene un sentido natural de compromiso, si son libres y \u00e9ticas. Una promesa malvada o de hacer alg\u00fan mal no s\u00f3lo no obliga a ser cumplida, sino que exige arrepentimiento de la maldad planeada.<\/p>\n<p>     Las promesas hechas a Dios y las hechas por motivos religiosos a un santo en cuanto miembro glorificado del Cuerpo M\u00ed\u00adstico de Cristo, implican una referencia trascendente y la expresi\u00f3n de la virtud de religi\u00f3n. Existe especial deber de cumplirlas por raz\u00f3n de la majestad divina o de la dignidad de la figura sagrada puesta como referencia.<\/p>\n<p>     La Sagrada Escritura est\u00e1 llena de promesas, de Dios a los hombres (a No\u00e9, a Abraham, a Jacob, a Mois\u00e9s) y de los hombres a Dios. Es importante descubrir en esas promesas un modelo de confianza y de respeto, un deseo de vinculaci\u00f3n espiritual. La promesa es como una plegaria y por lo tanto una expresi\u00f3n espiritual. Se deben hacer con fe, con respeto, con reflexi\u00f3n y, por supuesto, con contenidos buenos.<\/p>\n<p>    Algunos moralistas diferencian la promesa del voto en cuanto a la solemnidad del compromiso y a su publicidad. Pero en la esencia de la relaci\u00f3n del hombre con Dios, la diferencia no es significativa y se puede igualar en cuanto a conceptos aunque en cuanto a terminolog\u00ed\u00adas se diversifiquen juramentos, promesas, votos, compromisos.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Aunque en el A. T. no haya un t\u00e9rmino t\u00e9cnico para expresarlo, el designio salv\u00ed\u00adfico de Dios, revelado a la humanidad, se ha llamado despu\u00e9s \u00abpromesa\u00bb, porque es la Palabra solemne de Dios, tan firme y fiel por s\u00ed\u00ad misma, que equivale a una promesa absoluta, corroborada a veces mediante un juramento. Dirigida a todas las naciones, aplicada temporalmente a Israel por la Alianza, es el fundamento de la elecci\u00f3n, de la fe y de la esperanza en el futuro. Est\u00e1 mantenida por la fidelidad y la justicia de Dios en el \u00abresto de Israel\u00bb, y se realiza en la Nueva Alianza por la fe en la redenci\u00f3n de Jes\u00fas. La promesa inclu\u00ed\u00ada tambi\u00e9n la tierra de Palestina, a la que por eso se llama \u00abTierra Prometida\u00bb, lugar de descanso y morada de Dios, preludio del nuevo cielo y de la nueva tierra que Dios crear\u00e1 para todos los fieles a su Promesa, todos los creyentes. Los evangelios s\u00f3lo hablan expresamente una vez de la promesa (Lc 24, 49); el resto del N. T. lo hace con frecuencia confirmando que Dios ha cumplido su promesa, enviando a su Hijo al mundo como redentor de los hombres (Act 13, 23. 32; 26, 6; Rom 1, 2; 4, 13, 21; 9, 4-9; 15, 8; 2 Cor 1, 20; G\u00e1l 316-29; 4, 23. 28; Ef 3, 6; Heb 4, 1; 6, 12-17; 7, 6; 8, 6; 9, 15; 11, 9-39), y que Jes\u00fas ha cumplido tambi\u00e9n enviando a los hombres el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Act 1, 4; 2, 33; G\u00e1l 3, 5; Ef 1, 13). ->esperanza.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Seg\u00fan la Biblia, es el compromiso de conceder bienes a ciertas personas, instituciones o grupos que Dios asume libremente y que mantiene con su poder y fidelidad. La promesa es correlativa al amor de Dios y a la fe que quiere suscitar en el coraz\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>En el Antiguo Testamento no hay un  t\u00e9rmino espec\u00ed\u00adfico que corresponda a prometer o a promesa. El hebreo recurre para expresar esta idea a varias palabras: juramento, herencia, palabra, o a f\u00f3rmulas como \u00abcumplir las palabras de la alianza\u00bb, \u00abmantener la palabra\u00bb.<\/p>\n<p>Los juramentos de Dios pueden indicar no s\u00f3lo bendiciones, sino tambi\u00e9n maldiciones o amenazas. Las promesas divinas van unidas a la idea de alianza o de pacto. Dios es fiel a las promesas hechas a los Patriarcas, aun cuando sus herederos no cumplan las exigencias de la alianza. Sin embargo, Dios puede restringir o volver a proponer las promesas sobre nuevas bases.<\/p>\n<p>El primer depositario de la promesa  (una descendencia numerosa y la posesi\u00f3n de la tierra de Cana\u00e1n) es Abrah\u00e1n; este hecho marca el comienzo de una nueva relaci\u00f3n entre Dios y el hombre despu\u00e9s del pecado original (Gn 17 7). Las exigencias de la promesa se extienden, a trav\u00e9s de la ley, de Abrah\u00e1n a todo el pueblo de Israel (Heb 19,5-6). La monarqu\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica es objeto de nuevas promesas: un descendiente de David (2 Sam 7 5- 16) ser\u00e1 mediador de la nueva alianza (1s 9,117. 11,1-5). La herencia de la promesa no depende de la descendencia camal  de Abrah\u00e1n, sino de la fidelidad a la bendici\u00f3n divina. En virtud del incumplimiento de la alianza, los profetas amenazan a Israel con el juicio de Dios. Cuando Israel pierde todo papel pol\u00ed\u00adtico, Dios despierta la fe de su pueblo con nuevas promesas. A trav\u00e9s de los profetas, las promesas se espiritualizan; se trata de una nueva relaci\u00f3n interior con Dios y de la esperanza de un salvador pr\u00ed\u00adncipe de la paz (1s 9,61, de un nuevo pastor de su reba\u00f1o (Ez 34,23), de un Hijo del hombre, que es el representante de todos los herederos de la promesa (Dn 7).<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento aparece el  t\u00e9rmino griego evangel\u00ed\u00ada para indicar la palabra dada. No es una casualidad que posea cierta afinidad con euangelion, la buena nueva. En los sin\u00f3pticos, Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas prometido y el anunciador de nuevas promesas (Mt 1,1 17). Para Mateo, las promesas de Jes\u00fas comienzan va en este mundo: Jes\u00fas permanecera con los suyos (28,20), la  roca de su Iglesia nunca se quebrar\u00e1 (16,18); sin embargo, los bienes ser\u00e1n pose\u00ed\u00addos substancialmente en una era escatol\u00f3gica. Para Pablo y Lucas, la promesa se ha cumplido ya desde ahora a trav\u00e9s de Cristo y los creyentes est\u00e1n ya en posesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, prenda de la salvaci\u00f3n futura. Pablo subraya que por la incredulidad de 1srael los paganos han heredado ahora la promesa (Rom 1 1,11), pero cree en la fidelidad de Dios para con su pueblo.<\/p>\n<p>Para Juan, Jes\u00fas es la presencia viva de  las promesas de Dios (Jn 5,39), aunque prosigue la esperanza de participar del triunfo pleno de Cristo y de su Iglesia: \u00e9sta es la substancia del Apocalipsis,  La ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos se refiere a las promesas hechas a los padres como 6gura de una herencia eterna (6,13; 11,32). En la 2 Pe, los bienes prometidos tienen un car\u00e1cter escatol\u00f3gico y se retrasan en el tiempo, aguardando la conversi\u00f3n de todos (3,9).<\/p>\n<p>El esquema promesa-cumplimiento  es la ley propia de la historia de la salvaci\u00f3n.- Dios cumple sus promesas y esto es garant\u00ed\u00ada de porvenir hasta e1 momento de la parus\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En la teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea el tema de la promesa vuelve a presentarse fundamentalmente con la Teolog\u00ed\u00ada de la esperanza, de J Moltmann (1964). El Dios de la revelaci\u00f3n es el Dios de la promesa, \u00bb poder del futuro\u00bb, en cuanto que promete, mediante la resurrecci6n de Cristo, un mundo nuevo. La promesa se convierte en resorte de la historia y conduce a una fe cr\u00ed\u00adtica. Tambi\u00e9n en la teolog\u00ed\u00ada de W Pannenberg, J B. Metz y Schillebeeckx el Dios de la promesa se convierte en la fuerza transformadora de la sociedad.<\/p>\n<p> E C Rava<\/p>\n<p>Bibl.: E. Hoffmann, Promesa, en DTNT, III, 421-425; R. Bultmann, Profec\u00ed\u00ada y cumplimiento, en Creer Y comprender 11,- Studium, Madrid 1976, l35-155: J Moltmann, Teologia de la esperanza, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1969, esp. 123-179. J Vermeylen, El Dios de lapromesa y el Dios de la alianza, Sal Terrae, Santander &#8211; 1990; AA, VV , Tratados Y Juramentos en el Antiguo Oriente Pr\u00f3ximo, Verbo Divino, Estella 1994.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La palabra promesa deriva directamente del lat\u00edn <em>promissa<\/em>, significando exactamente lo que nuestra palabra promesa significa, \u00abdeclaraci\u00f3n o seguridad dada a otra persona con respecto a una situaci\u00f3n futura en que uno har\u00e1 o evitar\u00e1 alg\u00fan acto espec\u00edfico o en que uno dar\u00e1 o conceder\u00e1 alguna cosa, generalmente en un buen sentido implicando cierta ventaja o placer de la persona interesada\u00bb (<em>Oxford English Dictionary<\/em>). No existe una palabra en las Escrituras hebreas o griegas que tenga este significado exacto. La palabra que generalmente se traduce promesa en el AT es <em>d\u0101\u1e07ar<\/em>, traducida as\u00ed sobre ochocientas veces, o \u00abdecir\u00bb, m\u00e1s de cien veces: hablar, publicar, pronunciar. Cuando estos anuncios conllevan la idea de algo prometido, la palabra se usa as\u00ed, p. ej., en las promesas ordinarias entre los hombres, y especialmente las promesas de Dios al pueblo de Israel (Dt. 1:11; 6:3; 9:28; 15:6; 19:8, etc.) o a individuos como Salom\u00f3n (1 R. 5:12). En las Escrituras del NT, la palabra es <em>epangelia<\/em>, que en la mayor\u00eda de los casos se traduce simplemente \u00abpromesa\u00bb, como sustantivo y en su forma verbal. La ra\u00edz de esta palabra <em>angelia<\/em> significa algo anunciado; <em>angelos<\/em>, el anunciador o el mensajero, y <em>euangelia<\/em>, un mensaje de buenas noticias. En contadas ocasiones la palabra se usa como una promesa incidental de un hombre a otro, como en Hechos 23:21. Su aparici\u00f3n en el NT puede asociarse en tres grupos. Est\u00e1n en primer lugar, las frecuentes referencias a las promesas de Dios a Abraham acerca de un descendiente (Ro. 4:13\u201316, 20; 9:8, 9; 15:8; G\u00e1. 3:16\u201322; Heb. 6:13\u201317; 7:6; 11:9, 11, 17). Abraham crey\u00f3 estas promesas, y fueron repetidas a su descendencia patriarcal, Isaac y Jacob, a trav\u00e9s de quienes vendr\u00eda esta promesa. La relaci\u00f3n de los creyentes cristianos con las promesas de Abraham ser\u00e1n consideradas m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo gran tema de estas promesas se encuentra en la simiente de David \u00abun Salvador, conforme a la promesa (Hch. 13:23). Esteban habla del tiempo del advenimiento como \u00abel tiempo de la promesa que Dios hab\u00eda jurado a Abraham\u00bb (Hch. 7:17). Esta promesa a David, de un Salvador ha sido confirmada en Cristo (Hch. 13:32). Es en este grupo donde debemos asignar la alusi\u00f3n de Pablo a \u00abla promesa que es por fe en Jesucristo\u00bb (G\u00e1. 3:22). Es probable que este doble grupo de promesas, aquellas a Abraham relacionada con una simiente y las de David en relaci\u00f3n con un rey que reinar\u00eda, est\u00e9n unidas en las referencias de Pablo a este tema como \u00ablas promesas hechas a los padres\u00bb (Ro. 15:8); en la discusi\u00f3n familiar acerca del futuro de Israel, \u00e9l se refiere a ellos como \u00ablos hijos de la promesa (Ro. 9:8, 9) y les recuerda a los israelitas que ellos son los que poseen las promesas de Dios (Ro. 9:4). \u00cdntimamente asociado con esto est\u00e1 el don de Dios prometido a nosotros en Cristo, es decir, la promesa de la vida en Cristo (2 Ti. 1:1), o como se expresa en otra parte \u00abla promesa de la herencia eterna\u00bb (Heb. 9:15), o como escribi\u00f3 Juan, \u00ab\u00e9sta es la promesa que \u00e9l nos hizo, la vida eterna\u00bb (1 Jn. 2:25).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tercer grupo de promesas relacionadas con el don del Esp\u00edritu Santo despu\u00e9s de la ascensi\u00f3n de nuestro Se\u00f1or, nunca se refiere a \u00e9stas como una promesa hasta despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n (Lc. 24:49; cf. Hch. 1:4; 2:33; Ef. 1:13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otras materias relacionadas con las promesas de Dios son mencionadas s\u00f3lo incidentalmente: la promesa del descanso (Heb. 4:1); el cumplimiento de la promesa de un nuevo cielo y una nueva tierra (2 P. 3:13, de Is. 52:11 y Os. 1:4); la promesa de la resurrecci\u00f3n (Hch. 26:6); \u00abel primer mandamiento con promesa\u00bb, mirando a la obediencia de los hijos hacia los padres (Ef. 6:2, de Ex. 20:12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existe alguna semejanza entre promesa y profec\u00eda (v\u00e9ase). As\u00ed por ejemplo, la frase usada frecuentemente \u00ablas promesas a Abraham y a Israel\u00bb en su mayor parte se refiere a las profec\u00edas dadas a Abraham y a los patriarcas, comenzando con G\u00e9nesis 12:1\u20133 (v\u00e9ase Ro. 9:4, 8; 15:8; G\u00e1. 3:16\u201322). Pero existen algunas diferencias notables: (1) todas las promesas se relacionan con algo deseable, bueno, que bendice y enriquece; en tanto que las profec\u00edas se refieren a juicios, destrucciones, invasiones, la aparici\u00f3n de enemigos de Cristo, tales como el cuerno peque\u00f1o, el hombre de pecado, etc. (2) Las promesas normalmente tienen un espectro m\u00e1s amplio que las profec\u00edas, incluyendo a menudo al g\u00e9nero humano\u2014aunque descubrimos que tambi\u00e9n toda la humanidad est\u00e1 involucrada en algunas profec\u00edas\u2014as\u00ed, el quinto Mandamiento es llamado el \u00abprimer mandamiento con promesa\u00bb (Ef. 6:2), y pareciera referirse a todo aquel que obedece este mandamiento. As\u00ed, tambi\u00e9n, con \u00abla promesa de vida\u00bb (1 Ti. 4:8; 2 Ti. 1:4). (3) Las promesas tienen un cumplimiento m\u00e1s continuo, generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n, m\u00e1s que las profec\u00edas, como en la conocida frase, \u00abla promesa del Padre\u00bb o \u00abla promesa del Esp\u00edritu Santo\u00bb (Lc. 24:49; Hch. 1:4; 2:33, 39; G\u00e1. 3:14; Ef. 1:13). Aunque hay profec\u00edas que se relacionan con Palestina, \u00e9sta nunca es llamada \u00abla tierra de la profec\u00eda\u00bb, sino \u00abtierra de la promesa\u00bb (Heb. 11:9), que contin\u00faa a trav\u00e9s de las edades, aun cuando por la desobediencia pierde por un tiempo el cumplimiento de la promesa. (4) Muchas promesas son condicionales, dependiendo de la obediencia a la Palabra de Dios, como las Bienaventuranzas, pero muchas profec\u00edas son incondicionales, y se cumplir\u00e1n finalmente. (5) Generalmente el concepto de promesa abarca muchas declaraciones de Dios, como en la frase \u00abnos ha dado preciosas y grand\u00edsimas promesas (2 P. 1:4), considerando que las profec\u00edas est\u00e1n dirigidas normalmente a eventos m\u00e1s espec\u00edficos o individuos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Wilbur M. Smith<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (494). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>En el AT heb. no hay ning\u00fan t\u00e9rmino especial correspondiente al concepto o la acci\u00f3n de prometer. En los pasajes en que las traducciones castellanas dicen que alguien ha prometido algo, en heb. simplemente se afirma que alguien ha dicho o hablado (<\/span><span style=''>&#722;&#257;mar<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span style=''>d&#257;&#7687;ar<\/span><span lang=ES style=''>) algo con referencia futura. En el NT aparece el t\u00e9rmino t\u00e9cnico <i>epangelia<\/i>, principalmente en Hechos, G\u00e1latas, Romanos, y Hebreos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Una promesa es una palabra que se proyecta a un momento temporal futuro, aun no ocupado. Va m\u00e1s all\u00e1 de quien la pronuncia y de quien la recibe, y determina un compromiso entre ellos para el futuro. La promesa puede consistir en asegurar una acci\u00f3n continua o futura a favor de alguien: \u201cEstar\u00e9 con vosotros\u201d, \u201cLos que lloran recibir\u00e1n consolaci\u00f3n\u201d, \u201cSi confesamos nuestros pecados \u00e9l es fiel y justo para perdonar nuestros pecados\u201d. Puede tratarse de un solemne pacto relativo a una relaci\u00f3n mutua e imperecedera (aun cuando desigual), como en el caso de los pactos b\u00edblicos. Puede ser tambi\u00e9n el anuncio de un acontecimiento futuro: \u201cCuando hayas sacado de Egipto al pueblo, servir\u00e9is a Dios sobre este monte.\u201d El estudio de las promesas b\u00edblicas, en consecuencia, debe abarcar mucho m\u00e1s que el uso de la palabra misma en la Biblia en las versiones castellanas. (V\u00e9ase tamb. * <span style='text-transform:uppercase'>Palabra<\/span>, * <span style='text-transform: uppercase'>Profec\u00eda<\/span>, * <span style='text-transform:uppercase'>Pacto<\/span>, y * <span style='text-transform:uppercase'>Juramentos<\/span>.) A menudo la palabra de promesa iba acompa\u00f1ada de un juramento (Ex. 6.8; Dt. 9.5; He. 6.13ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El que lo que Dios ha hablado con la boca puede, efectivamente, llevarlo a cabo con su mano es el manual de se\u00f1as b\u00edblicas divinas, porque su palabra nunca vuelve vac\u00eda. A diferencia de los hombres y de los dioses paganos, \u00e9l conoce y dirige el futuro (1 R. 8.15, 24; Is. 41.4, 26; 43.12, 19, etc.; Ro. 4.21; cf. Pascal, <i>Pens\u00e9es<\/i>, 693). Por medio de los libros hist\u00f3ricos podemos trazar un esquema de promesas divinas y su cumplimiento hist\u00f3rico (G. von Rad, <i>Studies in Deutoronomy<\/i>, 1953, pp. 74ss), que expresan dicha verdad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El punto de convergencia de las promesas veterotestamentarias (a Abraham, Moises, David, y los Padres a trav\u00e9s de los profetas) es Jesucristo. Todas las promesas de Dios se confirman en \u00e9l, y por medio de \u00e9l las afirma la iglesia en el \u201cAm\u00e9n\u201d de su culto de adoraci\u00f3n (2 Co. 1.20). Las antiguas citas y alusiones veterotestamentarias en los relatos de los evangelios indican dicho cumplimiento. El Magnificat y el Benedictus expresan el gozo de que Dios haya mantenido su palabra. La Palabra prometida se hizo carne. El nuevo pacto ha sido inaugurado, y esto sobre la base de las \u201cmejores promesas\u201d profetizadas por Jerem\u00edas (Jer. 31; He. 8.6\u201313). Jes\u00fas es su garant\u00eda (He. 7.22), y el Esp\u00edritu Santo de la promesa la primera etapa de su cumplimiento (Ef. 1.13\u201314).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Mientras esperaba la promesa de la nueva venida de Cristo, y los nuevos cielos y la nueva tierra (2 P. 3.4, 9, 13), la iglesia se lanz\u00f3 a la obra misionera con la seguridad de su presencia (Mt. 28.20), y con las noticias de que \u201cla promesa del Padre\u201d\u2014el Esp\u00edritu Santo (seg\u00fan Jl. 2.28)\u2014fue dado a jud\u00edo y gentil en Jesucristo, cumpli\u00e9ndose as\u00ed la promesa hecha a Abraham, de bendici\u00f3n universal por medio de su posteridad. La promesa se correlaciona con la fe, y est\u00e1 a disposici\u00f3n de todos los que, al imitar la fe de Abraham, se convierten en \u201chijos de la promesa\u201d (G\u00e1. 3; Ro. 4; 9). (* <span style='text-transform:uppercase'>Escatolog\u00eda<\/span>, * <span style='text-transform: uppercase'>Excrituras<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0J. Jeremias, <i>La promesa de Jes\u00fas a los paganos<\/i>, 1974; J. Moltmann, <i>Teolog\u00eda de la esperanza<\/i>, 1966; E. Hoffmann, \u201cPromesa\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). III, pp. 421\u2013425; R. Bultmann, <i>Creer y comprender<\/i>, 1976, t(t). II, pp. 137\u2013155; M. Garc\u00eda Cordero, \u201cPromesas\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn816\" name=\"_ftnref816\" title=\"\"><i>\u00b0EBDM<\/i><\/etiqueta>, t(t). V, cols. 1288\u20131292; G. von Rad, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1976, t(t). II, pp. 411 <etiqueta id=\"#_ftn817\" name=\"_ftnref817\" title=\"\">ss.<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>G. K. Chesterton, <i>A Defence of Rash Vows<\/i>, 1901; J. Jeremias, <i>Jesus\u2019 Promise to the Nations<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn818\" name=\"_ftnref818\" title=\"\">trad. <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn819\" name=\"_ftnref819\" title=\"\">ing. 1958; W. G. K\u00fcmmel, <\/etiqueta><i>Promise and Fulfilment<\/i>, trad. ing.\u00b2 1961; F. F. Bruce (eds.), <i>Promise and Fulfilment: Essays presented to S. H. Hooke<\/i>, 1963; J. Moltmann, <i>Theology of Hope<\/i>, trad. ing. 1967; J. Bright, <i>Covenant and Promise<\/i>, 1977; J. Schniewind y G. Friedrich, <i>epangell\u00f5<\/i>, etc., <i>TDNT <\/i>2, pp. 576\u2013586; E. Hoffmann, <i>NIDNTT <\/i>3, pp. 68\u201374.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn820\" name=\"_ftnref820\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.H.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Juramento, Pacto, Voto Neh 9:38 hacemos fiel p, y la escribimos Ecc 5:4 a Dios haces p, no tardes en cumplirla Luk 24:49 aqu\u00ed, yo enviar\u00e9 la p de mi Padre sobre Act 1:4 que esperasen la p del Padre, la cual Act 2:33 habiendo recibido del Padre la p del Act 2:39 porque &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/promesa\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPROMESA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5356","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5356","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5356"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5356\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5356"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5356"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5356"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}