{"id":5414,"date":"2016-02-05T01:29:33","date_gmt":"2016-02-05T06:29:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reino-de-dios\/"},"modified":"2016-02-05T01:29:33","modified_gmt":"2016-02-05T06:29:33","slug":"reino-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reino-de-dios\/","title":{"rendered":"REINO DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p>dice 1 Tm 1 , 17, Dios es Rey de los Siglos; es decir rey del tiempo y la historia. Aunque en el A. T. no se menciona el R. de D., s\u00ed\u00ad era Dios el rey de Israel; y se interpretaba como el bienestar del pueblo israelita; a igual que estar el camino del bien, en donde la sabidur\u00ed\u00ada los conduce al R. de Dios. Luego se vincul\u00f3 a la venida del Mes\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>En el N. T. aparece el R. de D. como imagen divina instaurada por Jes\u00fas  entre los hombres a trav\u00e9s de sus obras, su victoria sobre el demonio y la cura de los enfermos, Mt 12, 28; Lc 11, 20.<\/p>\n<p>El R. de D. es tambi\u00e9n el futuro en el que bajo el poder de Dios los  elegidos vivir\u00e1n unidos a \u00e9l, Mc 14, 25; Lc 22, 14-18. Mateo, en sus evangelios, se\u00f1ala la morada de Dios como el reino de los Cielos, a donde llegar\u00e1n los humildes, que tendr\u00e1n tierras; los que lloran, que ser\u00e1n consolados; los que tienen hambre y sed de justicia, pues ser\u00e1n saciados; los misericordiosos, que alcanzar\u00e1n misericordia; los limpios de coraz\u00f3n,  porque ellos ver\u00e1n a Dios, los que trabajan por la paz, porque ser\u00e1n llamados hijos de Dios; los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos, Mt 5, 1-9. Por tal raz\u00f3n, la decisi\u00f3n por el r. de D. ha de ser tomada, puesto que no se sabe ni el d\u00ed\u00ada ni la hora de su venida, Mt 25, 13. Por no estar apegados a lo terreno, los humildes y los despreciados tendr\u00e1n un derecho preferente, Lc 14, 15-24; Mt 22, 1-10.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(gr., basileia tou theou). La palabra reino comunica tres significados distintos:<br \/>\n( 1 )  La esfera sobre la cual reina un monarca,<br \/>\n( 2 )  la gente sobre la cual \u00e9l o ella reina, y<br \/>\n( 3 )  el acto de reinar o el reinado en s\u00ed\u00ad. En gr. y hebreo este es el significado principal. Los tres significados se encuentran en el NT.<\/p>\n<p>1.  El reino de Dios algunas veces es el pueblo del reino (Rev 1:6; Rev 5:10).<br \/>\n2.   El reino de Dios es la esfera en la cual el reinado de Dios es percibido. Esta esfera a veces es presente, a veces futura. Es una esfera introducida despu\u00e9s del ministerio de Juan el Bautista; la gente entra en ella con una determinaci\u00f3n violenta (Luk 16:16). Juan no puso pie dentro de esta nueva esfera sino que se qued\u00f3 en sus umbrales; pero las bendiciones del reino de Dios son tan grandes que el m\u00e1s peque\u00f1o en \u00e9l es mayor que Juan (Mat 11:11). Jes\u00fas le ofreci\u00f3 el reino al pueblo de Israel porque \u00e9ste era el heredero natural (Mat 8:12); pero las autoridades religiosas, seguidas por la mayor\u00ed\u00ada de la gente, no s\u00f3lo rehusaron entrar en sus bendiciones sino que trataron de prevenir la entrada a otros (Mat 23:13). Sin embargo, muchos publicanos y prostitutas entraron en el reino (Mat 21:31; comparar Col 1:13).<\/p>\n<p>En otras partes el reino es una esfera futura inaugurada por el regreso de Cristo. Los justos heredar\u00e1n el reino (Mat 25:34) y resplandecer\u00e1n como el sol en el reino de Dios (Mat 13:43). La entrada en este reino futuro es un sin\u00f3nimo de entrar en la vida eterna de la edad venidera (Mat 19:16, Mat 19:23-30; Mar 10:30).<\/p>\n<p>3.  El reino es tambi\u00e9n el reinado soberano de Dios. Basileia se emplea en referencia a reyes quienes no han recibido reino o autoridad para gobernar como reyes (Rev 17:12). Luego, estos reyes entregan sus reinos, eso es, su autoridad a la bestia (Rev 17:17). Un hombre de noble estirpe parti\u00f3 a un pa\u00ed\u00ads lejano para recibir un reino (basileia) para que pudiera ser rey de su pa\u00ed\u00ads (Luk 19:12; comparar Mat 6:33; Mar 10:15).<\/p>\n<p>No obstante, el reino de Dios no es simplemente un reinado abstracto. Es el reinar de Dios derrotando din\u00e1micamente la maldad y redimiendo a los pecadores. Cristo debe reinar como Rey hasta que haya destruido (katargeo)a todos los enemigos, el \u00faltimo de los cuales es la muerte. Entonces entregar\u00e1 el reino al Padre (1Co 15:24-26).<\/p>\n<p>El reino de Dios \u2014su soberan\u00ed\u00ada redentora\u2014 ha entrado en la historia en la persona de Cristo para romper el poder de la muerte y de Satan\u00e1s; vendr\u00e1 en poder y gloria cuando Cristo regrese para terminar con la destrucci\u00f3n de estos enemigos. Dada la presente victoria del reino de Dios, nosotros podemos entrar en la esfera de sus bendiciones en el presente, y todav\u00ed\u00ada anticipar las mayores bendiciones cuando Cristo vuelva.<\/p>\n<p>Ahora podemos definir el reino de Dios como el reinado soberano de Dios manifestado en Cristo para derrotar a sus enemigos, creando un pueblo sobre el cual \u00e9l reina y haciendo surgir una esfera o esferas en las cuales el poder de su reinado es percibido.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>[202]<\/p>\n<p>      Expresi\u00f3n b\u00ed\u00adblica, de origen prof\u00e9tico, de intenso sabor escatol\u00f3gico. Es expresi\u00f3n alusiva a la presencia de Dios en medio del pueblo elegido. Alude a la supremac\u00ed\u00ada de Dios y a la preferencia que ha manifestado en la Historia de la salvaci\u00f3n por su pueblo elegido, Israel.<\/p>\n<p>    En el Nuevo Testamento aparece 60 veces con la expresi\u00f3n simple de \u00abel Reino\u00bb (Basileia); 33 veces como \u00abReino de los cielos\u00bb (basileia ton uranon); y 69 como \u00abreino de Dios\u00bb (basileia ton zeu).<\/p>\n<p>    En Mateo se prefiere decir \u00abReino de los Cielos\u00bb y en Lucas y Juan \u00abReino de Dios\u00bb. En los dem\u00e1s se varias las expresiones y se requiere el contexto en el que se emplean para descubrir los matices en los que aparece.<\/p>\n<p>    Hay cierta resonancia misteriosa en la expresi\u00f3n, como misteriosa es la actuaci\u00f3n de Yaweh en los tiempos antiguos y escatol\u00f3gica es la referencia cuando se pone la expresi\u00f3n en labios de Jes\u00fas, frecuentemente al referir una par\u00e1bola sugestiva.<\/p>\n<p>    La palabra reino (basileia) significa  gobierno, poder, supremac\u00ed\u00ada. Alude a dominio del rey (Dan. 4. 28-29). Y se hace referencia a la autoridad divina, la cual se alude desde los primeros pasos de la Biblia (Ex. 19. 6) hasta la renuncia del pueblo a ese reinado, cuando pide un rey terreno: \u00abNo te han rechazado a ti, sino a m\u00ed\u00ad, para que no reine sobre ellos\u00bb (1 Rey. 8.7)   En el Antiguo Testamento est\u00e1 clara la referencia teocr\u00e1tica: Dios manda en su pueblo: 2 Rey. 7. 14-16; Salm. 10.5. Se alude con frecuencia al trono de Dios que est\u00e1 en el cielo, expresi\u00f3n que se usa con frecuencia en Mateo (\u00abReino de los cielos\u00bb: Mt. 5.10; 5.20, hasta 31 veces, contra cinco \u00abReino de Dios\u00bb) que escribi\u00f3 para jud\u00ed\u00ados.<\/p>\n<p>    El sentido de Reino de Dios qued\u00f3 muy claro en los Profetas: Is. 37. 16-20; Dan. 7. 13-17; Salm. 17, 23.28, que siempre alud\u00ed\u00adan a Israel. Pero es idea que resuena tambi\u00e9n en el Nuevo Testamento: Luc. 19.11; Mat. 17.1; Hech. 1.6.<\/p>\n<p>    El mensaje inicial de Jes\u00fas est\u00e1 vinculado inicialmente al anuncio de que el Reino de Dios es inminente: \u00abHaced penitencia porque el reino de los cielos est\u00e1 pr\u00f3ximo\u00bb. Lo dice el bautista y lo repite Cristo: Mc. 1.15; Mt. 3.2; Lc. 4.43.<\/p>\n<p>    En la proclamaci\u00f3n de esa llegada del Reino que hace Jes\u00fas, el sentido que se imprime es el triunfo del bien sobre el mal, despu\u00e9s de una lucha interminable del mal contra el bien: Mat. 5.3 y 11.2; Lc. 17. 20-21. Esa lucha no puede dejar indiferente a nadie: o nos aliamos con Cristo o contra Cristo: \u00abNadie puede servir a dos se\u00f1ores\u00bb&#8230; por el Reino de Dios \u00abest\u00e1 dentro de vosotros\u00bb. Lc. 9. 55.<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n \u00abreino\u00bb significa el dominio de la gracia en los corazones: Mc. 4. 26-30; Mt. 21. 43. Y presupone el rechazo del reino del maligno, que es el pecado: Mt. 4. 8; 12. 25-26. Ese triunfo del bien es lo que el mismo Jes\u00fas ense\u00f1a a pedir al Padre cuando pide que \u00abvenga a nosotros tu reino\u00bb: Mc. 14.25.<\/p>\n<p>    Los primeros cristianos pronto asociaron ese triunfo del bien y de los seguidores de Jes\u00fas Vieron una idea hecha realidad en los disc\u00ed\u00adpulos del Crucificado, en la Iglesia, entendida como \u00abreino de Dios\u00bb.  Multiplicaron sus referencias en este sentido: Col. 1.13; 1 Tes. 2.12; Apoc. 1. 6 y 9; y 5.10. San Pablo lo entiende como expl\u00ed\u00adcita manifestaci\u00f3n del plan del mismo Dios: 1 Cor. 15. 23-28; 2 Tim. 4.1.<\/p>\n<p>    En la educaci\u00f3n cristiana es importante ense\u00f1ar al creyente a asociarse a esa idea mesi\u00e1nica de que Cristo triunfa a lo largo de la Historia y de que su Reino, aunque en cada \u00e9poca de la Historia haya dificultades, habr\u00e1 de triunfar. Y que el Reino de Dios llegar\u00e1 a su cumbre en los \u00faltimos tiempos cuando Cristo triunfe del todo y, con Cristo, todos los que siguen sus caminos en la vida, para  alcanzar su triunfo final en el reino de los cielos.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nMuchos exegetas prefieren hablar del reinado de Dios, como una traducci\u00f3n m\u00e1s din\u00e1mica de basileia y de  su sustrato ling\u00fc\u00ed\u00adstico. Pero hay tambi\u00e9n ciertas ventajas en el uso de la palabra \u00abreino\u00bb; de hecho las traducciones m\u00e1s recientes del Nuevo Testamento han optado por volver a ella. La cuesti\u00f3n de la nomenclatura nos alerta sobre los complejos problemas de esta noci\u00f3n, que est\u00e1n presentes ya incluso en la evoluci\u00f3n del Nuevo Testamento: Jes\u00fas predic\u00f3 el reino; los primeros libros del Nuevo Testamento mantienen un relativo silencio acerca del reino; unas cuantas d\u00e9cadas m\u00e1s tarde ser\u00e1 una idea central en los evangelios sin\u00f3pticos; la idea del reino no es dominante en los \u00faltimos libros del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>La primera predicaci\u00f3n que se menciona de Jes\u00fas gira en torno al reino: \u00abSe ha cumplido el tiempo y el reino de Dios est\u00e1 cerca. Arrepent\u00ed\u00ados y creed en el evangelio\u00bb (Mc 1,15). Dos frases indicativas se aclaran mutuamente (tiempo\/reino), del mismo modo que los dos imperativos (arrepent\u00ed\u00ados\/creed). La ense\u00f1anza de Jes\u00fas est\u00e1 en continuaci\u00f3n con la de Juan Bautista (Mt 3,2). Es muy significativo que Jes\u00fas pueda declarar la inminencia del reino sin tener que explicar su significado a los oyentes. La idea de un Dios rey o que reina es clara en el Antiguo Testamento: aparece majestuoso salvando a su pueblo en el Exodo (Ex 15,11-13); el trono del rey humano representa el trono real del Se\u00f1or sobre Israel (l Cr\u00f3n 28,4-5); m\u00e1s a\u00fan, Dios es rey de toda la tierra (Sal 29; 74,12-17); el israelita piadoso pod\u00ed\u00ada acercarse a Dios con toda confianza (Sal 5,2; 44,4); Dios es un rey c\u00f3smico, pero tambi\u00e9n alguien con quien puede contar el pueblo (Sal 145). Con el tiempo se ir\u00ed\u00ada poniendo cada vez m\u00e1s \u00e9nfasis en que el Se\u00f1or es rey de todos los pueblos, por lo que se funden dos ideas: Dios protege al pueblo y, al mismo tiempo, tiene tambi\u00e9n un dominio universal (Jer 10,7; Zac 14,9; Mal 1,11.14). En el templo Dios es proclamado rey en medio de las alabanzas de su pueblo, por lo que el rey humano puede esperar las bendiciones del rey universal (Sal 2; 18; 21; 45; 72; 101; 110; 144,1-11).<\/p>\n<p>En el tiempo de Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada tres ideas preponderantes acerca del reino de Dios. En primer lugar una visi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica nacionalista que colocaba el reinado de Dios dentro de la historia: Israel se ver\u00ed\u00ada libre de la opresi\u00f3n; es la visi\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas (Lc 24,21; He 1,6). El Dios de la alianza (Dt 29,9-12) har\u00e1 algo nuevo por su pueblo (Is 43,19): un nuevo coraz\u00f3n (Ez 36,24-28), una nueva creaci\u00f3n (Is 26,19; Ez 37), un nuevo pueblo (Is 2,1-5; 19,16-25). El pueblo, por tanto, ha de vivir en la esperanza. En segundo lugar una expectativa apocal\u00ed\u00adptica en la que el reino se ve\u00ed\u00ada m\u00e1s all\u00e1 de la historia. Hab\u00ed\u00ada en esto cierto dualismo: desde un mundo sometido al mal (G\u00e9n 3-10) los jud\u00ed\u00ados miraban hacia un universo totalmente transformado. En tercer lugar encontramos una concepci\u00f3n \u00e9tica del reino, en la que se lo considera como ya presente: \u00abcargar con el yugo del reino\u00bb por fidelidad a la shema  (Dt 6,4-5) es someterse a la voluntad de Dios y al reino. La visi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica se encontraba tambi\u00e9n presente en las concepciones segunday tercera del reino, por lo que era esta una idea unificadora de los tiempos de Jes\u00fas, y en los t\u00e1rgumes rab\u00ed\u00adnicos, algunos de los cuales son contempor\u00e1neos o incluso anteriores a la encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mateo usa generalmente la expresi\u00f3n \u00abreino de los cielos\u00bb para evitar el nombre divino y por transmitir un sentido escatol\u00f3gico que no tiene la expresi\u00f3n \u00abreino de Dios\u00bb. Cuando se plantea la cuesti\u00f3n de qu\u00e9 entend\u00ed\u00ada el mismo Jes\u00fas por el reino en su predicaci\u00f3n, los exegetas se muestran cada vez m\u00e1s coincidentes en unos cuantos puntos clave: el reino no es s\u00f3lo la sociedad caracterizada por la confianza y el amor, tal como manten\u00ed\u00adan A. Ritschl y los te\u00f3logos del American Social Gospel;  no es algo que Jes\u00fas esperara en un futuro pr\u00f3ximo o inmediatamente despu\u00e9s de su muerte \u2013por ejemplo, J. Weiss, A. Schweitze; tampoco es la escatolog\u00ed\u00ada realizada de C. H. Dodd \u2013el reino ha venido ya en plenitud en Jes\u00fas y uno no puede m\u00e1s que decidirse a favor o en contra de \u00e9l\u2013. Cada una de estas visiones constituye una simplificaci\u00f3n de una realidad compleja. En la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas el reino es escatol\u00f3gico y apocal\u00ed\u00adptico (Mt 25,31-46). Hay un conflicto entre el dominio de Dios y el dominio de Satan\u00e1s (Mc 1,16\u20133,12), pero la victoria est\u00e1 asegurada por el misterio pascual (Lc 11,12-22; cf Col 2,14-15). El reino es un don de Dios: nosotros podemos pedirlo, como en el padrenuestro (Mt 6,10), podemos estar preparados (Mt 24,36\u201325,13), pero hemos de recibirlo como un don (Lc 12,31-32). Por otro lado, aunque Jes\u00fas no puede presentarse como un revolucionario, en su predicaci\u00f3n del reino no s\u00f3lo establece normas de moralidad individual, sino tambi\u00e9n de moralidad pol\u00ed\u00adtica. El serm\u00f3n del monte no es una nueva ley farisaica, un ideal imposible o una \u00e9tica provisional (mientras que llega el reino, que no ha de tardar), sino la vida que la gente querr\u00e1 vivir si dejan que el reino penetre plenamente en sus corazones. En la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas el reino es adem\u00e1s una oferta de salvaci\u00f3n para todos: es una buena noticia (Mc 1,15); es un tiempo de regocijo (Mt 9,14-17); los pueblos han de participar en \u00e9l (Mt 8,11; 21,43)\u00bb. Finalmente y por encima de todo, el reino es un desaf\u00ed\u00ado; ante la proclamaci\u00f3n de Jes\u00fas, como ante la de Juan Bautista, la gente es invitada al arrepentimiento. Este arrepentimiento supone el apartamiento del pecado y la apertura a la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios: en t\u00e9rminos sin\u00f3pticos se trata del discipulado; en lenguaje jo\u00e1nico se trata de creer en Jes\u00fas. Es en la persona y en la misi\u00f3n de Jes\u00fas donde se encuentra el reino.<\/p>\n<p>Los exegetas coinciden cada vez m\u00e1s en que una adecuada descripci\u00f3n del reino predicado por Jes\u00fas ha de incluir un ya y  un todav\u00ed\u00ada no,  aunque hay diferencias de acentuaci\u00f3n de cada uno de los dos t\u00e9rminos dial\u00e9cticos. El reino est\u00e1 ya presente (Lc 11,20; 17,21; Mt 12,28). Puede experimentarse en los signos que muestra el ministerio de Jes\u00fas: curaciones, exorcismos, perd\u00f3n de los pecados. Tiene un comienzo discreto, pero su importancia ir\u00e1 creciendo cada vez m\u00e1s, como indican las par\u00e1bolas de crecimiento: el sembrador (Mc 4,3-9 par.), la semilla que crece por s\u00ed\u00ad sola (Mc 4,26-29), el grano de mostaza y la levadura (Le 13,18-21 par.)2. Est\u00e1 a punto de llegar (Mt 4,17; Mc 9,1; Lc 21,31-32). Pero Jes\u00fas habla tambi\u00e9n de la venida del reino en un futuro indefinido (Mt 24,36; He 1,6-7; Mc 13,32; Lc 22,18), cuando los ap\u00f3stoles reinen (Lc 22,30): el reino por tanto todav\u00ed\u00ada no  ha llegado. La tensi\u00f3n entre el ya  y el todav\u00ed\u00ada no  no debe eludirse. El futuro del reino est\u00e1 influyendo ya en el presente y d\u00e1ndole sentido. Por \u00faltimo, el reino es de un valor incalculable, como muestran las par\u00e1bolas de la perla y del tesoro escondido (Mt 13,44-46).<\/p>\n<p>En el resto del Nuevo Testamento es importante se\u00f1alar la visi\u00f3n de los Hechos. La segunda obra de Lucas es una descripci\u00f3n de la expansi\u00f3n de la Iglesia por el poder del Esp\u00ed\u00adritu, pero est\u00e1 escrita como una gran \u00abinclusi\u00f3n\u00bb (lo que indica unidad) en torno al reino (He 1,3 con 28,31). Por otro lado, la actividad de Felipe y de Pablo se describe en t\u00e9rminos de proclamaci\u00f3n del reino (He 8,12; 19,8; 20,25; 28,23.31). Lucas habla tambi\u00e9n de las muchas pruebas por las que es necesario pasar para entrar en el reino de Dios, en un pasaje en el que no es posible discernir si se trata de su manifestaci\u00f3n presente o de su perfecci\u00f3n escatol\u00f3gica (He 14,22). Las referencias paulinas al reino son un ant\u00ed\u00addoto contra la excesiva simplificaci\u00f3n de la idea del reino. Hay ciertas clases de pecados que suponen la exclusi\u00f3n del reino (futuro) (ICor 6,9-10; G\u00e1l 5,21; Ef 5,5; cf ICor 15,24). El texto de ICor 15,24-25 se refiere a la parus\u00ed\u00ada y no deber\u00ed\u00ada interpretarse de un modo quili\u00e1stico (>Milenarismo). Hemos sido trasladados ya al reino del Hijo (Col 1,13). Estamos llamados al reino (1 Tes 2,12), un reino que es futuro (2Tes 1,5; 2Tim 4,1.18). Hay compa\u00f1eros de trabajo por el reino (eis t\u00e9n basileian,  Col 4,11). Los escritos paulinos ofrecen adem\u00e1s dos descripciones del reino: \u00abEl reino de Dios no consiste en palabras, sino en virtud\u00bb (en dynamei,  ICor 4,20); \u00abel reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Rom 14,17). Aunque el corpus  paulino no usa el t\u00e9rmino \u00abreino\u00bb con mucha frecuencia, el uso que hace de \u00e9l mantiene la tensi\u00f3n entre el ya  y el todav\u00ed\u00ada no  que aparecen en la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas; la palabra paulina \u00abmisterio\u00bb que encontramos en los sin\u00f3pticos apunta adem\u00e1s hacia la realidad del reino (Mc 4,11).<\/p>\n<p>En los escritos jo\u00e1nicos las referencias al reino son escasas: renacer en el agua y en el Esp\u00ed\u00adritu es necesario para entrar en el reino (Jn 3,3.5); el reino de Jes\u00fas no es de este mundo (Jn 18,36). El resto de los textos del Nuevo Testamento se refieren a \u00e9l como un reino en el que entramos ya en la tierra (Heb 12,28; Ap 1,9), o del que somos herederos (Sant 2,5), o que es escatol\u00f3gico (Ap 12,10).<\/p>\n<p>Los textos de los >Padres apost\u00f3licos son de diverso tipo: repiten los textos de exclusi\u00f3n de Pablo ligados a lCor 6,9-10; Clemente habla del reino venidero; algunos textos son claramente escatol\u00f3gicos y hablan del reino celestial o eterno; se habla s\u00f3lo una vez de esperar los signos del reino, como tambi\u00e9n de la entrada en \u00e9l. Aparte de estas referencias, tenemos s\u00f3lo la >Didach\u00e9  en el per\u00ed\u00adodo apost\u00f3lico o subapost\u00f3lico: recoge el texto del padrenuestro y habla de la Iglesia reunida en el reino (9,4; 10,5). Entre los Padres apologetas griegos encontramos el reino solamente en Aten\u00e1goras y en Justino.<\/p>\n<p>En siglos posteriores encontramos la noci\u00f3n del reino espiritualizada en algunos de los Padres griegos. En Occidente, desde el tiempo de Carlomagno, adquiere connotaciones pol\u00ed\u00adticas, siendo m\u00e1s tarde la base de las visiones teocr\u00e1ticas de la Iglesia y del mundo. En la \u00e9poca de la Reforma volvi\u00f3 a espiritualizarse. Despu\u00e9s de la Ilustraci\u00f3n surgieron varias construcciones ut\u00f3picas que influyeron tanto en el pietismo alem\u00e1n como en la eclesiolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica y protestante\u00bb<br \/>\nEn los tiempos modernos el reino se ha convertido en un tema teol\u00f3gico importante, o incluso en un s\u00ed\u00admbolo. En el Vaticano II m\u00e1s de 240 miembros del concilio pidieron que se tratara expl\u00ed\u00adcitamente el tema del reino porque es frecuente en la Escritura, manifiesta al mismo tiempo la naturaleza visible y espiritual de la sociedad de la Iglesia y pone de manifiesto, adem\u00e1s, su aspecto hist\u00f3rico y escatol\u00f3gico. El art\u00ed\u00adculo redactado en respuesta a estas demandas tiene dos partes: la instituci\u00f3n del reino se muestra en las palabras, los milagros y, especialmente, la persona de Cristo (LG 5); en el segundo p\u00e1rrafo se dice que la Iglesia, a la que se le ha dado el Esp\u00ed\u00adritu Santo, \u00abrecibe la misi\u00f3n de anunciar el reino de Cristo y de Dios e instaurarlo (annuntiandi&#8230; instaurandi)  en todos los pueblos, y constituye en la tierra el germen y el principio de ese reino\u00bb (LG 5). Las ideas de este art\u00ed\u00adculo se encuentran con alg\u00fan desarrollo en otros textos del concilio. El reino de Dios no es de este mundo; por eso la Iglesia, al introducir (inducens)  el reino, no disminuye los bienes temporales de ning\u00fan pueblo (LG 13). El reino al que pertenece el pueblo de Dios no es terreno sino celeste (LG 13). La expectativa escatol\u00f3gica deber\u00ed\u00ada llevar a un mayor compromiso en este mundo: \u00abAunque hay que distinguir cuidadosamente progreso temporal y crecimiento del reino de Cristo, sin embargo, el primero, en cuanto puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa en gran medida al reino de Dios\u00bb (GS 39). \u00abCristo, en cumplimiento de la voluntad del Padre, inaugur\u00f3 en la tierra el reino de los cielos y nos revel\u00f3 su misterio (&#8230;). La Iglesia o reino de Cristo presente actualmente en misterio (Ecclesia seu regnum Christi iam praesens in mysterio),  por el poder de Dios crece visiblemente en el mundo\u00bb (LG 3; cf GS 39): \u00abEl reino est\u00e1 ya misteriosamente presente en nuestra tierra (regnum iam in mysterio adest)\u00bb.  La familia cristiana \u00abproclama en voz muy alta tanto las presentes virtudes (praesentes virtutes)  del reino de Dios como la esperanza de la vida bienaventurada\u00bb (LG 35). En los que est\u00e1n m\u00e1s transformados en Cristo, Dios nos da un signo de su reino (cf LG 50). \u00abLa comunidad cristiana est\u00e1 integrada por hombres que, reunidos en Cristo, son guiados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo en su peregrinar hacia el reino del Padre\u00bb (GS 1). La b\u00fasqueda de la caridad perfecta por medio de la pr\u00e1ctica de los consejos evang\u00e9licos es un signo visible del reino de los cielos (cf PC 1). Los religiosos tienen que conjugar la contemplaci\u00f3n con el amor apost\u00f3lico, \u00abpor el que se esfuerzan en asociarse a la obra de la redenci\u00f3n y a la dilataci\u00f3n del reino de Dios (dilatare&#8230; regnum)\u00bb  (PC 5). El estado religioso proclama la gloria del reino de los cielos y muestra c\u00f3mo el reino de Dios est\u00e1 por encima de las cosas de la tierra (LG 44). La falta de santidad en los miembros de la Iglesia hace que \u00abse retrase el crecimiento del reino de Dios\u00bb (UR 4). La escuela cat\u00f3lica ha de preparar a los alumnos \u00abpara que trabajen por la extensi\u00f3n del reino de Dios (servitium pro refino Dei dilatando)\u00bb  (GE 8). Cristo dio nacimiento a la Iglesia al anunciar la venida del reino de Dios (LG 3). \u00abLa Iglesia, al prestar ayuda al mundo y al recibir del mundo m\u00faltiple ayuda, s\u00f3lo pretende una cosa: el advenimiento del reino de Dios y la salvaci\u00f3n de toda la humanidad\u00bb (GS 45).<\/p>\n<p>Hay cierta falta de claridad general en algunos de estos puntos debido a dos factores: el concilio no quiso canonizar ninguna de las varias teolog\u00ed\u00adas del reino existentes; la teolog\u00ed\u00ada del reino en la \u00e9poca del concilio estaba desarrollada s\u00f3lo de manera imperfecta, [aunque ya parti\u00f3 de la no identificaci\u00f3n entre Iglesia y Reino que en el campo exeg\u00e9tico cat\u00f3lico R. Schnackenburg defendi\u00f3 con sus estudios pioneros.] No obstante, se observa continuidad en la presentaci\u00f3n del reino como algo que est\u00e1 ya  ah\u00ed\u00ad y todav\u00ed\u00ada no  ha llegado. Por otro lado, el concilio no identifica en absoluto la Iglesia y el reino, prefiriendo hablar de la Iglesia como del reino presente misteriosamente. Un desarrollo importante es la noci\u00f3n, no plenamente desarrollada, de que la Iglesia contribuye al crecimiento del reino. Algunos te\u00f3logos, como H. K\u00fcng, subrayan tanto el hecho de que el reino viene de Dios que se muestran reticentes a reconocerle a la Iglesia cualquier contribuci\u00f3n real al reino, aparte de su proclamaci\u00f3n o anuncio. Otros hablan de la Iglesia como signo e instrumento al mismo tiempo del reino de Dios. Este \u00faltimo planteamiento es muy com\u00fan en algunas de las >teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n. La Iglesia es una preparaci\u00f3n para el reino, pero no es la \u00fanica: otras religiones, el juda\u00ed\u00adsmo en particular, son tambi\u00e9n preparaciones para el mismo.<\/p>\n<p>Aunque no debemos identificar la Iglesia con el reino, no es menos err\u00f3neo debilitar o destruir la relaci\u00f3n de la Iglesia con el futuro reino de Dios. Tenemos que asumir tambi\u00e9n la indicaci\u00f3n de LG 5 y considerar el reino como el \u00e1mbito de actuaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La orientaci\u00f3n de la Iglesia se expresa bell\u00ed\u00adsimamente en la eucarist\u00ed\u00ada: est\u00e1 el ya,  porque el poder de Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 presente en la comunidad; pero al mismo tiempo la eucarist\u00ed\u00ada nos recuerda que todav\u00ed\u00ada no  estamos en condiciones de participar en la plenitud escatol\u00f3gica (Mc 14,25). La reflexi\u00f3n sobre el reino corre siempre el peligro de ignorar o prestar insuficiente atenci\u00f3n a uno u otro de los elementos vitales de este complejo s\u00ed\u00admbolo que es el reino de Dios.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>Los contenidos b\u00ed\u00adblicos<\/p>\n<p>\tLos textos b\u00ed\u00adblicos y de modo especial los salmos, hacen referencia continua al se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios sobre la creaci\u00f3n y la historia. El es el Rey universal, que reina como Se\u00f1or absoluto y que ha escogido a su pueblo como \u00abreino de sacerdotes y naci\u00f3n santa\u00bb (Ex 19,6). El caminar hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico de este pueblo real, apunta a un reino futuro, mesi\u00e1nico e imperecedero, que se alzar\u00e1 sobre todos los poderes humanos (cfr. Dan 2,44).<\/p>\n<p>\tEl concepto de \u00abReino\u00bb, \u00abReino de Dios\u00bb es de gran contenido en la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas. El Se\u00f1or se refiere a su persona, su mensaje, sus signos de salvaci\u00f3n definitiva, su misma realidad mesi\u00e1nica como cumplimiento de las promesas. Sus milagros son se\u00f1al de que \u00abya ha llegado el Reino de Dios\u00bb (Mt 12,28). \u00abCristo, en cuanto evangelizador, anuncia ante todo un Reino, el Reino de Dios; tan importante que, en relaci\u00f3n a \u00e9l, todo se convierte en lo dem\u00e1s, que es dado por a\u00f1adidura. Solamente el Reino es, pues, absoluto y todo el resto es relativo\u00bb (EN 8).<\/p>\n<p>\tEl anuncio del Reino como \u00abcercano\u00bb tiene sentido de urgencia, puesto que ya \u00abse ha cumplido el tiempo\u00bb de las promesas mesi\u00e1nicas. Por esto es tambi\u00e9n una llamada a un cambio radical (\u00abconversi\u00f3n\u00bb), para \u00abcreer en el evangelio\u00bb o Buena Nueva (Mc 1,15-16; cfr. Lc 4,43; 11,20). Se invita, pues, a recibir al Mes\u00ed\u00adas (el \u00abCristo\u00bb), como ungido y enviado por Dios en \u00abla plenitud de los tiempos\u00bb (Gal 4,4). La acogida del Reino es adhesi\u00f3n a la persona de Cristo y a su mensaje.<\/p>\n<p>\tEl Reino queda escondido para quienes conf\u00ed\u00adan en su sabidur\u00ed\u00ada y poder humano (Mt 11,25), puesto que pertenece a \u00ablos pobres de esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Mt 5,3) y a los que se hacen como ni\u00f1os (cfr. Mt 18,1-4). Hay que \u00abbuscar el Reino de Dios y su justicia\u00bb, por encima de las a\u00f1adiduras (Mt 6,33. Por esto, hay quienes lo dejan todo \u00abpor el Reino de Dios\u00bb (Lc 18,29), es decir, para seguir a Cristo. Es tambi\u00e9n el objetivo de la oraci\u00f3n cristiana \u00abVenga a nosotros tu Reino\u00bb (Mt 6,10).<\/p>\n<p>\tEl mismo Jes\u00fas explica los contenidos del Reino por medio de par\u00e1bolas (Mt 13), se\u00f1alando las condiciones para pertenecer a \u00e9l y dificultades consecuentes (Mt 5,3-16), sus \u00abpautas\u00bb y \u00abcarta magna\u00bb (Mt 5-7), escogiendo y enviando los mensajeros del Reino (Mt 10,7ss), instando a la preparaci\u00f3n para el Reino definitivo (Mt 24-25). Entrar en el Reino es un don de Dios, que reclama un esfuerzo de conversi\u00f3n y de fidelidad par recibirlo, puesto que \u00ablos esforzados lo arrebatan\u00bb (Mt 11,12; cfr. EN 10).<\/p>\n<p>En el coraz\u00f3n humano, en la comunidad eclesial en el m\u00e1s all\u00e1<\/p>\n<p>\tEl Reino est\u00e1 ya aguardando en la puerta del coraz\u00f3n de todo hombre (y de todo pueblo), est\u00e1 en la comunidad eclesial fundada por Jes\u00fas (como inicio del Reino) (LG 5) y un d\u00ed\u00ada ser\u00e1 plenitud para todos los que se hayan abierto al amor. Tiene sentido carism\u00e1tico (Reino esperando en todos los corazones), eclesiol\u00f3gico (Reino ya iniciado en la Iglesia), escatol\u00f3gico (Reino que ser\u00e1 plenitud para todos en el m\u00e1s all\u00e1). Los tres niveles del Reino indican la persona de Jes\u00fas, presente en el coraz\u00f3n, en la comunidad y esperando en el encuentro final. Jes\u00fas comunic\u00f3 a Pedro y a sus sucesores \u00ablas llaves del Reino de los cielos\u00bb (Mt 16,19), es decir, los servicios especiales de gracia en la Iglesia fundada por el Se\u00f1or. Por esto, \u00abel Reino no puede ser separado de Cristo ni de su Iglesia\u00bb (RMi 18).<\/p>\n<p>\tEn la encarnaci\u00f3n y redenci\u00f3n \u00abse cumple el Reino de Dios preparado ya por la Antigua Alianza, llevado a cabo por Cristo y en Cristo, y anunciado a todas las gentes por la Iglesia, que se esfuerza para que llegue a su plenitud de modo perfecto y definitivo\u00bb (RMi 12). Por esto, el Reino de Dios se personifica en Jes\u00fas, puesto que \u00abno es un concepto, una doctrina o un programa sujeto a libre elaboraci\u00f3n, sino que es ante todo una persona que tiene que tiene el rostro y el nombre de Jes\u00fas de Nazaret, imagen del Dios invisible\u00bb (RMi 18).<\/p>\n<p>\tLa misi\u00f3n de anunciar el Reino<\/p>\n<p>\tEl sentido escatol\u00f3gico del Reino hace m\u00e1s urgente la misi\u00f3n eclesial. La Iglesia tiene \u00abla misi\u00f3n de anunciar el Reino de Cristo y de Dios e instaurarlo en todos los pueblos, y constituye en la tierra el germen y la semilla de ese Reino\u00bb (LG 5). La Iglesia anuncia que el Reino \u00abbrilla ante los hombres en la palabra, en las obras y en la presencia de Cristo\u00bb (ib\u00ed\u00addem). En este anuncio la Iglesia tiene en cuenta que los \u00abvalores\u00bb del Reino, que son \u00absemillas de Verbo\u00bb, van m\u00e1s all\u00e1 de la visibilidad eclesial. Por esto, ella misma es portadora del Reino y \u00abfermento\u00bb suyo en medio de todos los pueblos (Mt 13,33). \u00abLa espera de una tierra nueva no debe amortiguar, sino m\u00e1s bien avivar, la preocupaci\u00f3n de perfeccionar esta tierra&#8230; El Reino est\u00e1 ya misteriosamente presente en nuestra tierra; cuando venga el Se\u00f1or, se consumar\u00e1 su perfecci\u00f3n\u00bb (GS 39).<\/p>\n<p>\tLa misi\u00f3n de la Iglesia consiste en \u00abpredicar el Reino de Dios\u00bb (Hech 28,31) a fin de \u00abrecapitular todas las cosas en Cristo\u00bb (Ef 1,10). Los Ap\u00f3stoles y, de modo especial San Pablo, invitaron a \u00abentrar en el Reino de Dios\u00bb (Hech 14,22). \u00abLa Iglesia est\u00e1, efectiva y concretamente, al servicio del Reino. Lo est\u00e1 ante todo meditando el anuncio con el que llama a la conversi\u00f3n\u00bb (RMi 20). Al anunciar el Reino, la Iglesia invita a acogerlo, cooperando al don de Dios, \u00abpara que El Reino sea acogido y crezca entre los hombres\u00bb (ib\u00ed\u00addem).<\/p>\n<p>Referencias Alianza, escatolog\u00ed\u00ada, historia de salvaci\u00f3n, Iglesia, Jesucristo, kerigma, par\u00e1bolas.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG 5; EN 8; RMi 12-20; CEC 541-560, 567, 2816-2821; Puebla 226-231; Santo Domingo, 2\u00c2\u00aa parte I,4.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada A. ANTON, La Iglesia de Cristo, el Israel de la vieja y de la nueva Alianza ( BAC, Madrid, 1977) cap. VII; J. COLLANTES, El Reino de Dios, en Comentarios a la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia ( BAC, Madrid, 1967) 166-176; C.I. GONZALEZ, El es nuestra salvaci\u00f3n, Cristolog\u00ed\u00ada y Soteriolog\u00ed\u00ada (Bogot\u00e1, CELAM, 1987) V; T. MARCOS, Semillas del Reino. Sobre la continuidad entre el Reino de Dios y la Iglesia Estudio Agustiniano 30 (1995) 59-76; M.A. MEDINA, La misi\u00f3n de la Iglesia peregrinante hacia el Reino de Dios Studium 24 (1984) 7-42; S.A. PANIMOLLE, Reino de Dios, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (Madrid, Paulinas, 1990) 1609-1639; W. PANNENBERG, Teolog\u00ed\u00ada y Reino de Dios (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1974); J.A. SCHERER, Gospel, Church and Kingdom (Minneapolis 1987); R. SCHNACKENBURG, Reino y reinado de Dios (Madrid, FAX, 1970).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. Introducci\u00f3n. -2. El reino de Dios (proclamado por Jes\u00fas) a lo largo del AT. 2.1. El Reino inaugurado por David prometido eterno. 2.2. La desaparici\u00f3n del \u00abreino dav\u00ed\u00addico\u00bb y la fe puesta a prueba. 2.3. El alma jud\u00ed\u00ada respecto al \u00abreino\u00bb en las postrimer\u00ed\u00adas del AT. &#8211; 3. La esperanza fallida del \u00abreino terrestre\u00bb en el NT. 3.1. El punto de partida y observaciones previas. 3.2. Los disc\u00ed\u00adpulos ante la muerte el fracaso de Jes\u00fas: 1\u00c2\u00b0- La \u00abfe\u00bb primera de los disc\u00ed\u00adpulos; 2\u00c2\u00b0 \u00abFe\u00bb que permanece id\u00e9ntica a lo largo del ministerio terreno de Jes\u00fas; 3\u00c2\u00b0 La reacci\u00f3n primera ante la muerte de Jes\u00fas; 4\u00c2\u00b0. La superaci\u00f3n del fracaso en la visi\u00f3n de los ap\u00f3stoles. &#8211; 4. La repercusion del fracaso del \u00abreino terrestre\u00bb (esperado). 4.1. La despolitizaci\u00f3n y espiritualizaci\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas y del Reino. 1\u00c2\u00b0. Espiritualizaci\u00f3n del Reino. 2\u00c2\u00b0 La desaparici\u00f3n definitiva del \u00abReino terrestre\u00bb. 3\u00c2\u00b0 El reino terrestre a partir de S. Justino. 4\u00c2\u00b0 Despolitizaci\u00f3n de \u00abJes\u00fas-Mes\u00ed\u00adas\u00bb. 4.2. La motivaci\u00f3n de la espiritualizaci\u00f3n. 4.3. \u00bfFue transformado el cristianismo al pasar al mundo romano?- 5. Ep\u00ed\u00adlogo: \u00bfCumpli\u00f3 o no cumpli\u00f3 Dios la promesa del \u00abreino\u00bb? 5.1. La nueva hermen\u00e9utica. 5.2. Lo espiritual y lo material.<\/p>\n<p>1. Introducci\u00f3n<br \/>\nEl \u00abReino de Dios\u00bb llena todo el Evangelio. La inminencia de su venida constituye lo m\u00e1s fundamental de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas. Pero Jes\u00fas anunciaba algo que hab\u00ed\u00ada sido prometido por Dios, en el Antiguo Testamento y que estaba, despu\u00e9s de muchos siglos, sin cumplimiento. Jes\u00fas anunci\u00f3 el cumplimiento para el tiempo de su vida terrena. Pero el \u00abReino\u00bb, tal como lo esperaban, por lo menos la inmensa mayor\u00ed\u00ada del pueblo de Israel, no vino ni antes de la muerte de Jes\u00fas, ni tampoco en una inminente esperada \u00absegunda vuelta\u00bb para la inauguraci\u00f3n gloriosa del Reino. Ante ese fracaso de cumplimiento que fue un problema en el cristianismo, como lo fuera en Israel a lo largo del Antiguo Testamento, el \u00abReino\u00bb fue reinterpretado y espiritualizado. Lo que arrastraba de reino pol\u00ed\u00adtico termin\u00f3 siendo liquidado, aunque un gran sector opuso fuerte resistencia, con el ut\u00f3pico reino milenario, en los cinco primeros siglos del cristianismo.<\/p>\n<p>En estas breves l\u00ed\u00adneas est\u00e1 la s\u00ed\u00adntesis de lo que se va a exponer sobre el Reino de Dios. Se desprender\u00e1 claramente de la exposici\u00f3n que el \u00abReino de Dios\u00bb es el concepto m\u00e1s importante y c\u00e9ntrico que llena no s\u00f3lo el Evangelio, sino toda la Biblia (Antiguo y Nuevo Testamento).<\/p>\n<p>1. El reino de Dios (proclamado por Jes\u00fas) a lo largo del AT.<\/p>\n<p>La predicci\u00f3n habitual de Jes\u00fas est\u00e1 sintetizada en esta frase: \u00abEl tiempo se ha cumplido. El reino de Dios ha llegado. Creed a la buena noticia, y \u00abconvert\u00ed\u00ados\u00bb\u00bb. (Mc 1,14-15).<\/p>\n<p>Con la frase \u00abel tiempo se ha cumplido\u00bb se coloca al \u00abreino\u00bb como al final de una promesa hecha ya muy desde antiguo por cuyo cumplimiento se ven\u00ed\u00ada ya desde largo tiempo suspirando. La buena noticia, la gran noticia (Evangelio) es que por fin se cumple.<\/p>\n<p>Para los que reciben la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas la expresi\u00f3n \u00abreino de Dios\u00bb tiene resonancias determinadas que son las que vienen del AT. Camino del monte de la Ascensi\u00f3n preguntan a Jes\u00fas los disc\u00ed\u00adpulos si es entonces cuando se va a restituir el \u00abreino de Israel\u00bb (Hch 1,6). Para ellos \u00abel reino de Dios\u00bb est\u00e1 relacionado con el reino de Israel y es algo de restituci\u00f3n o restauraci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues como punto de partida se trata de una intervenci\u00f3n de Dios respecto a Israel que puede ser designada con la expresi\u00f3n \u00abreino\u00bb y que estaba prometida, naturalmente, en el AT.<\/p>\n<p>Estos aspectos nos llevan ya sin m\u00e1s a comenzar por el \u00abreino de David\u00bb, el reino conferido por Dios a David (en atenci\u00f3n a su pueblo), que es el germen, de lo que ser\u00ed\u00ada, en su desarrollo y consumaci\u00f3n, el reino de Dios de los pasajes neotestamentarios.<\/p>\n<p>Seguiremos, a trav\u00e9s de la historia, los momentos m\u00e1s importantes del Reino de Dios. Decimos ya de antemano, como una tesis (tesis no de prejuicio, sino de conclusi\u00f3n), que se trata de un reino material, terreno, pero de enormes valores religiosos, como son el de ser la estructura o encuadramiento social de la justicia perfecta establecida en la tierra.<\/p>\n<p>2.1. El Reino inaugurado por David prometido eterno. La realizaci\u00f3n de David instituyendo la monarqu\u00ed\u00ada en Israel, despu\u00e9s del intento fracasado de Sa\u00fal, fue inmensa. Libr\u00f3 a su pueblo a punto de extinci\u00f3n. Es conveniente distinguir en David, como en otros personajes b\u00ed\u00adblicos, lo que fue el David de la fe y el David de lahistoria. La figura de David y su reino han quedado idealizados en la memoria del pueblo. F\u00e1cilmente se persuad\u00ed\u00adan los israelitas, bajo la actuaci\u00f3n de los te\u00f3logos de la corte, que una naci\u00f3n a la que se le hab\u00ed\u00ada concedido un David, estaba necesariamente elegida, llamada a realizar grandes cosas.<\/p>\n<p>Se comprende tambi\u00e9n que la esperanza mesi\u00e1nica (de un rey ideal) se construya sobre el idealizado reino de David.<\/p>\n<p>Se podr\u00ed\u00ada estudiar c\u00f3mo David y su reino fue incluido (no sin dificultades) en el Credo de Israel como uno de los hechos salv\u00ed\u00adficos, al par del hecho del Exodo y de la ocupaci\u00f3n de la tierra de Cana\u00e1n concedida por Yahv\u00e9 (cf. Ez, 34,20 ss.).<\/p>\n<p>Entre los elementos de la idealizaci\u00f3n de David conviene relatar uno que hab\u00ed\u00ada de tener influjo enorme en lo sucesivo para bien o para mal. Es la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n (2 Sam 7,8-17), en la que se le promete a David de parte de Dios una dinast\u00ed\u00ada eterna. Siempre se sentar\u00ed\u00ada en su trono uno salido de sus entra\u00f1as. La profec\u00ed\u00ada, en el or\u00e1culo de Nat\u00e1n, es absoluta y no est\u00e1 vinculada al comportamiento del dav\u00ed\u00addida. M\u00e1s adelante, algunos pasajes, sin duda compelidos por las circunstancias, la hacen condicionada a la obediencia a Dios del soberano; no as\u00ed\u00ad el or\u00e1culo de Nat\u00e1n. Este da la posibilidad de la desobediencia del soberano. En ese caso, Dios castigar\u00e1 con mano dura, pero no retirar\u00e1 su misericordia de la casa de David (cf. 2 R 8,19).<\/p>\n<p>Se puede prescindir de investigar c\u00f3mo se form\u00f3 y en virtud de qu\u00e9 la creencia en la eternidad de la dinast\u00ed\u00ada. Esta creencia se form\u00f3 fuertemente, e iba a ser una verdadera angustia y un problema de fe para el alma jud\u00ed\u00ada a trav\u00e9s de toda su historia.<\/p>\n<p>Es preciso resaltar tambi\u00e9n las dos caracter\u00ed\u00adsticas de este \u00abreino de David\u00bb que hab\u00ed\u00ada de durar para siempre.<\/p>\n<p>1.\u00c2\u00b0 Desde luego, es un reino terreno y lo ser\u00e1 siempre (a juzgar por las descripciones) como todos los reinos de este mundo y con su mismo funcionamiento, no excluido lo militar para mantener a raya a los enemigos y consiguientemente disfrutar permanentemente del don precioso de la paz. Seg\u00fan algunos pasajes, la esperanza escatol\u00f3gica inclu\u00ed\u00ada la desaparici\u00f3n de la guerra (Cf. Miq 4,3-4: \u00abY trocar\u00e1n sus espadas en azadones y sus lanzas en podaderas. No alzar\u00e1 espada pueblo contra pueblo&#8230;\u00bb).<\/p>\n<p>2.\u00c2\u00b0 Esto no obsta para los grandes valores religiosos, entendiendo religi\u00f3n en el m\u00e1s amplio sentido. El rey tiene como misi\u00f3n espec\u00ed\u00adfica establecer la justicia perfecta en su reino (mispat wesedaqah). El rey es el vicedi\u00f3s en la tierra, y Yahv\u00e9, el Dios que se revel\u00f3 a Israel se revel\u00f3 como el Dios de la justicia interhumana. Citemos alg\u00fan que otro testimonio. De David (del real o del idealizado) se dice expresamente (2 Sam 8,15) que \u00abrein\u00f3 sobre todo Israel administrando derecho y justicia (mispat wesedagah) a todo su pueblo\u00bb. Esta es la finalidad del reino establecido por Dios. Lo mismo se dice de Salom\u00f3n en palabras de la reina de Sab\u00e1 (1 R 10,9): \u00abTe ha puesto como rey para administrar derecho y justicia (mispat wesedaqah)\u00bb.<\/p>\n<p>Del rey idealizado (que es el caso del Mes\u00ed\u00adas) se hace la descripci\u00f3n en el Salmo 72: \u00abOh Dios dale al rey tu mispat y al hijo del rey tu sedagah\u00bb. Eso que caracteriza a Dios que es el mispat wesedaqah (el empe\u00f1o por la justicia respecto especialmente de aquellos que tienen sus derechos conculcados) se le pide para el rey como un don permanente. En la continuaci\u00f3n del Salmo se describe c\u00f3mo el rey (equipado con el \u00abmispat\u00bb divino) se preocupa de los pobres (contra los opresores) y establece una verdadera paz y duradera dentro de sus fronteras.<\/p>\n<p>Lo mismo se puede notar sobre la figura de Enmanuel (Is 9,6). \u00abLa paz no tendr\u00e1 fin (la paz fruto de la justicia, seg\u00fan Is 32,17). El trono de David ser\u00e1 consolidado para siempre por la equidad y la justicia\u00bb (mispat wesedaqah).<\/p>\n<p>Y otros muchos textos que se podr\u00ed\u00adan citar: Is 11, 1-9; Jr 23,5-6; etc. Pero si el Mes\u00ed\u00adas, o el rey ideal, tiene de parte de Yahv\u00e9 la misi\u00f3n de establecer la justicia,esta justicia, insistimos, no es una justicia, metaemp\u00ed\u00adrica, sino la justicia terrena, la justicia que es necesaria para la convivencia social en este mundo y no en un mundo distante extratosf\u00e9rico.<\/p>\n<p>2.2. La desaparici\u00f3n del \u00abreino dav\u00ed\u00addico\u00bb y la fe puesta a prueba<br \/>\nLa promesa de la dinast\u00ed\u00ada eterna era absoluta y no condicionada. No depend\u00ed\u00ada propiamente de la conducta del soberano. Fuera estilo de corte la promesa de Nat\u00e1n (en nombre de Dios), fuera lo que fuera, en Israel se entendi\u00f3 a la letra como un \u00abdogma\u00bb y hab\u00ed\u00ada de convertirse en un verdadero trauma cuando a trav\u00e9s de la historia se observaba que aquella promesa de eternidad de la dinast\u00ed\u00ada no se cumpl\u00ed\u00ada ni llevaba camino de cumplirse. El reino de David desapareci\u00f3 para siempre sin esperanza de vuelta en el exilio babil\u00f3nico. Tal como se le entend\u00ed\u00ada generalmente en Israel, no volvi\u00f3 nunca. Israel vuelto del destierro ser\u00ed\u00ada una simple colonia, bajo los persas, los griegos, los romanos.<\/p>\n<p>El creyente que conoc\u00ed\u00ada el or\u00e1culo de Nat\u00e1n y lo tomaba a la letra como era lo ordinario en Israel, si abr\u00ed\u00ada los ojos a la situaci\u00f3n hist\u00f3rica, no pod\u00ed\u00ada menos de encontrar su fe confrontada con una cruda realidad. Ejemplo claro el salmista del salmo 89 que es una oraci\u00f3n pat\u00e9tica sobre el or\u00e1culo de Nat\u00e1n que no se cumple. Ese salmista, con una fe heroica, ante Dios que, seg\u00fan las apariencias, no cumple sus promesas respecto al reino dav\u00ed\u00addico prometido eterno, termina con un am\u00e9n, am\u00e9n. \u00abBendito Dios por siempre\u00bb. Este salmista es un salmista de fe heroica.<\/p>\n<p>Hab\u00ed\u00ada sin duda tambi\u00e9n otros de la misma fe, pero es de presumir que habr\u00ed\u00ada quienes, ante el espect\u00e1culo continuado del no cumplimiento, se pasasen a la increencia. Los autores de la Biblia no dudan de que Dios, siendo lo que es (el Fiel), terminar\u00ed\u00ada interviniendo para realizar en esta tierra las ut\u00f3picas maravillas de las pinturas prof\u00e9ticas, aunque esa intervenci\u00f3n se retrase una y otra vez. Dios no pod\u00ed\u00ada fallar. Las pinturas de ese reino, el reino mesi\u00e1nico que por fin vendr\u00ed\u00ada, son fant\u00e1sticas. Ser\u00ed\u00adan tiempos que califican como una vuelta al Para\u00ed\u00adso, maravillosa fertilidad de la tierra renovada, desaparici\u00f3n de las guerras y de las enfermedades, desaparici\u00f3n del pecado, establecimiento de la justicia perfecta en la nueva tierra.<\/p>\n<p>2.3. El alma jud\u00ed\u00ada respecto al \u00abreino\u00bb en las postrimer\u00ed\u00adas del AT.<\/p>\n<p>Se puede ir siguiendo detalladamente al alma jud\u00ed\u00ada a trav\u00e9s de los escritos b\u00ed\u00adblicos. Una tensa espera que va subiendo cada vez m\u00e1s a medida que pasa el tiempo, es la t\u00f3nica psicol\u00f3gica del alma jud\u00ed\u00ada en las postrimer\u00ed\u00adas del Antiguo Testamento. Los \u00abcreyentes\u00bb jud\u00ed\u00ados, creyentes a pesar de todo, en el fondo de su ser se preguntan \u00abHASTA CUANDO\u00bb diferir\u00e1 Dios su intervenci\u00f3n. Entre muchos escritos puede ser un indicio de esa situaci\u00f3n de \u00e1nimo el Salmo 74.<\/p>\n<p>En esa situaci\u00f3n de \u00e1nimo intensificada por la intolerable ocupaci\u00f3n romana de Palestina, la nueva potencia opresora de turno (despu\u00e9s de Babilonia, Persia, Grecia), surge Jes\u00fas con su mensaje en s\u00ed\u00adntesis: \u00abEl tiempo se ha cumplido. El Reino de Dios est\u00e1 ah\u00ed\u00ad. Creed a la \u00abbuena noticia\u00bb y \u00abconvert\u00ed\u00ados\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>3. La esperanza fallida del \u00abreino terrestre\u00bb en el NT<br \/>\n3.1. El punto de partida y observaciones previas<br \/>\nAcabamos de ver c\u00f3mo fue el reino dav\u00ed\u00addico a trav\u00e9s del AT, la cre\u00ed\u00adda promesa de eternidad de la dinast\u00ed\u00ada, la desaparici\u00f3n de la dinast\u00ed\u00ada sin esperanza de vuelta en lo humano, la fe que no se rinde nunca sino que se reinterpreta fracaso tras fracaso. Notamos que el comportamiento del alma jud\u00ed\u00ada a trav\u00e9s del AT quedar\u00ed\u00ada como paradigm\u00e1tico y se repetir\u00ed\u00ada fundamentalmente en el comportamiento del alma cristiana. Ese comportamiento consiste fundamentalmente en \u00abuna esperanza o promesa que no se cumple o no parececumplirse y que se reinterpreta continuamente\u00bb.<\/p>\n<p>Resaltamos tambi\u00e9n algo muy importante, que es fruto de atenta observaci\u00f3n de los textos. La esperanza de una restauraci\u00f3n del Reino de David se mantiene siempre en el sentido real, terreno, pol\u00ed\u00adtico, y no espiritual y trascendente. Esto no obsta a que ese reino que se espera (apoy\u00e1ndose los creyentes en la fidelidad de Dios, por cuanto creen que ha sido Dios quien hizo la promesa) sea un reino de grandes contenidos religiosos como son el de ser un reino de la justicia perfecta, pero siempre en este mundo, no de una \u00abjusticia metaemp\u00ed\u00adrica\u00bb.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 pens\u00f3 Jes\u00fas de ese reino y de su naturaleza no lo vamos a considerar en el punto de partida, sino que podr\u00e1 ser deducible a trav\u00e9s de lo que entendieron sus disc\u00ed\u00adpulos, cuando le oyeron predicar lo que fue pr\u00e1cticamente el \u00fanico tema de su actividad: la proclamaci\u00f3n de la inminente venida del Reino (en un principio), y m\u00e1s tarde la proclamaci\u00f3n complementaria de que \u00e9l era el Rey de ese reino pr\u00f3ximo, el Reino de David que Dios restitu\u00ed\u00ada a su pueblo. Si Jes\u00fas predic\u00f3 tambi\u00e9n una \u00abMetanoia\u00bb (conversi\u00f3n) radical, esa \u00abmetanoia\u00bb era un elemento tradicional en la \u00abconstelaci\u00f3n ideol\u00f3gica del Reino\u00bb.<\/p>\n<p>Los disc\u00ed\u00adpulos (en el estado antes de la resurrecci\u00f3n) lo entendieron literalmente de un reino pol\u00ed\u00adtico, sin ning\u00fan g\u00e9nero de espiritualizaciones, tal como la idea ven\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento.<\/p>\n<p>En el \u00e1ngulo de visi\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos antes de la resurrecci\u00f3n nos colocamos. Ese ser\u00e1 el punto de partida. La visi\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos que evoluciona (despu\u00e9s del trauma de la muerte de Jes\u00fas) ser\u00e1 la que nos transmita el cristianismo y sus comportamientos religiosos ante las realidades de esta vida.<\/p>\n<p>3.2. Los disc\u00ed\u00adpulos ante la muerte y el fracaso de Jes\u00fas<br \/>\n1.\u00c2\u00b0 La \u00abfe\u00bb primera de los disc\u00ed\u00adpulos. Los disc\u00ed\u00adpulos en sus esperanzas y aspiraciones son una expresi\u00f3n del alma jud\u00ed\u00ada que ven\u00ed\u00ada calde\u00e1ndose cada vez m\u00e1s por la intervenci\u00f3n de los apocal\u00ed\u00adpticos. El momento solemne de la intervenci\u00f3n de Dios haciendo por fin irrumpir milagrosamente en Israel el reino dado en David y prometido eterno, pero desaparecido y, no obstante, con una reiterada promesa de restauraci\u00f3n, estaba cerca. La esperanza era tensa y febricitante. La intolerable ocupaci\u00f3n romana (que consta por los documentos) avivaba la espera.<\/p>\n<p>En esa coyuntura psicol\u00f3gica se presenta Jes\u00fas anunciando que ya viene el Reino y exigiendo \u00abcreer\u00bb a la \u00abbuena noticia\u00bb de la llegada del Reino (Mc 1, 14-15). Jes\u00fas era adem\u00e1s el Rey (Mes\u00ed\u00adas) de ese Reino. Los disc\u00ed\u00adpulos \u00abcreyeron\u00bb de una manera singular a la \u00abbuena noticia\u00bb que predicaba el Profeta de Nazaret. Esa fe especial fue lo que les constituy\u00f3 en \u00abgrupo escogido\u00bb del Nuevo Profeta venido de parte de Dios.<\/p>\n<p>Los disc\u00ed\u00adpulos creyeron a la \u00abbuena noticia\u00bb predicada, d\u00e1ndole a \u00abReino\u00bb el sentido que ten\u00ed\u00ada a lo largo de todo el Antiguo Testamento y que nadie hab\u00ed\u00ada trasmutado o espiritualizado. (Si Jes\u00fas lo hab\u00ed\u00ada espiritualizado, no se explica suficientemente como para que se lo entendieran de diverso modo que el tradicional judaico de los Profetas y Apocal\u00ed\u00adpticos).<\/p>\n<p>2.\u00c2\u00b0 \u00abFe\u00bb que permanece id\u00e9ntica a lo largo del ministerio terreno de Jes\u00fas. La prueba de que lo entendieron en el sentido tradici\u00f3n del AT est\u00e1 clara a lo largo de los Evangelios. Es verdad que a partir de Cesarea de Filipo, seg\u00fan la actas: presentaci\u00f3n de los Evangelios, Jes\u00fas insiste en el desenlace tr\u00e1gico de su carrera y en dar un sentido salv\u00ed\u00adfico a su muerte, tratando de explic\u00e1rselo a los \u00abembotados\u00bb disc\u00ed\u00adpulos. Pero esta presentaci\u00f3n tiene todos los visos de ser una elaboraci\u00f3n postpascual (cf. Mc 8, 27-33). Los ap\u00f3stoles lo entendieron a la letra, y sin duda su fiebre interior de ser testigos (y tambi\u00e9n actores) del gran acontecimiento subi\u00f3 hasta el m\u00e1ximo. Los sacrificios que se hab\u00ed\u00adan impuesto dej\u00e1ndolo todo iban a ser ampliamente compensados en breve. Aun en laactual presentaci\u00f3n evang\u00e9lica (no obstante la intenci\u00f3n de disipar el esc\u00e1ndalo del fracaso de la muerte en cruz).Y quedan detalles muy significativos.<\/p>\n<p>\u00bfLes habl\u00f3 Cristo en alguna manera del Reino que ellos lo entendieran al estilo del Antiguo Testamento en alguno de los aspectos como era el de fertilidad material de la \u00abnueva tierra\u00bb? En Ireneo (V, 3, 33) nos encontramos con lo siguiente: \u00abLos presb\u00ed\u00adteros que han visto a Juan, el disc\u00ed\u00adpulo del Se\u00f1or, se acuerdan de haberle o\u00ed\u00addo referir lo que dec\u00ed\u00ada el Se\u00f1or a prop\u00f3sito de estos tiempos: `Vendr\u00e1n d\u00ed\u00adas en que cada vi\u00f1a tendr\u00e1 10.000 sarmientos, cada sarmiento 10.000 ramos, cada ramo 10.000 brotes, cada brote 10.000 racimos, cada racimo 10.000 uvas, cada una de las cuales proporcionar\u00e1 10.000 medidas de vino\u2013. (PG 7, 1213-1214)-<br \/>\nEl Apocalipsis de Baruc (29, 5) ofrece informes casi id\u00e9nticos. Lucas 19, 11 dice de los disc\u00ed\u00adpulos que \u00abcre\u00ed\u00adan que el Reino de Dios iba a aparecer inmediatamente\u00bb. Por esa raz\u00f3n comienzan a tomar posiciones. Ciertamente lo entienden en sentido material (y no en sentido trascendente). En concreto, los disc\u00ed\u00adpulos Santiago y Juan piden al Maestro que les reserve los dos primeros puestos en el Reino, uno a su derecha y otro a su izquierda (Mc 10, 37). Todav\u00ed\u00ada en la \u00faltima Cena, cuando de nuevo Jes\u00fas les habla del Reino pr\u00f3ximo, los Ap\u00f3stoles discuten sobre los puestos (Lc 22, 24).<\/p>\n<p>3.\u00c2\u00b0 La reacci\u00f3n primera ante la muerte de Jes\u00fas. Esto supuesto, se comprende perfectamente la reacci\u00f3n primera de los Ap\u00f3stoles ante el fracaso de la muerte de Jes\u00fas. Nunca pensaron que Dios le abandonar\u00ed\u00ada a sus enemigos. La reacci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles est\u00e1 diciendo o que Jes\u00fas no les dijo nada (en contra de la actual presentaci\u00f3n evang\u00e9lica) o que estaban profundamente embotados sus esp\u00ed\u00adritus para entender otra clase de mesianismo o \u00abreino de Dios\u00bb diverso del que ven\u00ed\u00ada del AT. (Esta es la presentaci\u00f3n &#8211; postpascual de los Evangelistas.)<br \/>\nJes\u00fas, por lo menos aparentemente y ciertamente a los ojos de los Ap\u00f3stoles, tiene un rotundo fracaso. Hab\u00ed\u00ada anunciado como profeta el reino pr\u00f3ximo. El se hab\u00ed\u00ada proclamado el rey de ese reino. La irrupci\u00f3n del Reino por una espectacular intervenci\u00f3n divina, iba a ser de un momento a otro. Jes\u00fas exig\u00ed\u00ada fe en la veracidad de este anuncio. Los disc\u00ed\u00adpulos hab\u00ed\u00adan respondido con plena fe al mensaje y continuaban creyendo firmemente. Las gentes de Galilea, especialmente en Corozaim y Cafarnaum, si en un principio hab\u00ed\u00adan prestado fe al profeta venido de Nazaret, se la retiraron tan pronto como comprobaron que el Reino, anunciado para muy pronto, no ven\u00ed\u00ada. Jes\u00fas les recrimina por su incredulidad, pero su incredulidad se apoyaba en el no-cumplimiento del anuncio (cf. Mt 11, 20-24).<\/p>\n<p>Jes\u00fas se aleja de la incr\u00e9dula Galilea que le niega fe al anuncio y se encamina a Judea y Jerusalem, donde tendr\u00e1 lugar, por fin, la intervenci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Jes\u00fas es entregado a los romanos y juzgado como sedicioso pol\u00ed\u00adtico. Aun en la situaci\u00f3n l\u00ed\u00admite, como en la situaci\u00f3n l\u00ed\u00admite de la fe de Abraham, Dios pod\u00ed\u00ada intervenir trayendo el reino anunciado. Pero Dios no interviene, al menos como se esperaba, y Jes\u00fas muere en la cruz. \u00bfQu\u00e9 significaban las palabras de Jes\u00fas en la cruz: \u00abDios m\u00ed\u00ado, Dios m\u00ed\u00ado, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado&#8217;?\u00bb (Mc 15, 34).<\/p>\n<p>Desde luego, en aquel momento, para los Ap\u00f3stoles, a trav\u00e9s de cuya visi\u00f3n tratamos de contemplar los hechos, no pod\u00ed\u00adan significar otra cosa que Dios se hab\u00ed\u00ada retirado de su profeta y dejaba falsos o incumplidos sus anuncios.<\/p>\n<p>Por el mensaje cre\u00ed\u00addo, los Ap\u00f3stoles se hab\u00ed\u00adan jugado su vida. Merec\u00ed\u00ada la pena haberlo hecho, si el mensaje (de la venida del Reino) era verdadero. Pero ahora, no cumplido el mensaje y desaparecido tr\u00e1gicamente el profeta, todo se derrumba. Es una vida rota y hay que recomponerla.<\/p>\n<p>El comportamiento de los Ap\u00f3stoles es como de quienes no saben que la muerte tr\u00e1gica es la realizaci\u00f3n de un programa que Jes\u00fas lo hab\u00ed\u00ada anunciado de antemano. Se encuentran con el fracaso imprevisto. Huyen o se vuelven a su Galilea natal, a sus ocupaciones, despu\u00e9s de la ardiente ilusi\u00f3n de unos meses que termin\u00f3 en el m\u00e1s estrepitoso fracaso.<\/p>\n<p>Esta huida a Galilea iba a ser un gran problema para los Evangelistas, como se puede advertir cr\u00ed\u00adticamente a trav\u00e9s de sus redacciones (\u00bfc\u00f3mo aquella huida o vuelta no fue la expresi\u00f3n de su fracaso comprobado y una prueba lata de que no hab\u00ed\u00adan sido advertidos de antemano del desenlace de la muerte en cruz?).<\/p>\n<p>4.\u00c2\u00b0 La superaci\u00f3n del fracaso en la visi\u00f3n de los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>\u2014 La fe en la resurrecci\u00f3n. Pretendientes mesi\u00e1nicos se hab\u00ed\u00adan presentado muchos, por ejemplo, Judas de Gamala (cf Hch 5, 34-38). Terminaron en general a manos de los romanos. El pueblo, si los crey\u00f3, al ver su fracaso y el no cumplimiento de la venida del Reino prometido, vio en el fracaso que realmente tales pretendientes no eran el Mes\u00ed\u00adas esperado. Los tuvo por heroicos patriotas noblemente entregados a la causa y liberaci\u00f3n de sus paisanos contra los romanos, pero nada m\u00e1s. De todos modos, la esperanza de la liberaci\u00f3n permaneci\u00f3 inflexible y sobrevivi\u00f3.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 con Jes\u00fas no sucedi\u00f3 lo mismo, a saber, que dejaran de tenerle por Mes\u00ed\u00adas los que por Mes\u00ed\u00adas le tuvieron? En el caso de Jes\u00fas surge un fen\u00f3meno nuevo, su resurrecci\u00f3n, expl\u00ed\u00adquese como se explique. No entramos en el hecho (de la resurrecci\u00f3n, ya que el tema que intentamos desarrollar versa sobre otra cosa. La fe de Pedro en la resurrecci\u00f3n, surgida en Galilea, a donde se hab\u00ed\u00ada retirado despu\u00e9s del cataclismo primero de todas las esperanzas, la comunica a sus compa\u00f1eros, que le creen. Esa fe le hace a Pedro retornar a Jerusalem. Retorna como ap\u00f3stol de la nueva fe. El contenido de esa fe era que Jes\u00fas, que continuaba viviendo, volver\u00ed\u00ada inmediatamente de junto a Dios (proclamado Mes\u00ed\u00adas y con poderes) para realizar el Reino. Era preciso creerlo y estar preparados. El acontecimiento hab\u00ed\u00ada sufrido un breve retraso por los pecados del pueblo. La conversi\u00f3n era necesaria.<\/p>\n<p>&#8211; La teologizaci\u00f3n de la muerte y la \u00abnueva fe\u00bb. \u00bfY el fracaso de la muerte? \u00bfY por qu\u00e9 la muerte? Empieza un lento proceso de teologizaci\u00f3n del fracaso de la muerte. La muerte de Jes\u00fas entraba dentro del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios. (V\u00e9ase Fasc. 27: La muerte de Jes\u00fas como muerte redentora. PPC, Fasc\u00ed\u00adculos b\u00ed\u00adblicos).<\/p>\n<p>El contenido de la \u00abfe cristiana\u00bb se modifica. El contenido de la fe, cuando predicaba Jes\u00fas, era que el Reino ven\u00ed\u00ada, y, seg\u00fan lo entendieron los disc\u00ed\u00adpulos, ven\u00ed\u00ada durante la proclamaci\u00f3n de Jes\u00fas. El contenido de la predicaci\u00f3n de Pedro y de los dem\u00e1s disc\u00ed\u00adpulos es que \u00abJes\u00fas vive, est\u00e1 declarado solemnemente Mes\u00ed\u00adas por Dios, y va a venir en breve a traer el Reino que no ha llegado durante su vida terrena\u00bb. Es la segunda venida, pero inminente.<\/p>\n<p>Algunos creyeron a Pedro y a los disc\u00ed\u00adpulos. Otros, como es natural, no le creyeron.<\/p>\n<p>&#8211; Otra vez el dinamismo de la reinterpretaci\u00f3n en acci\u00f3n. El fen\u00f3meno que se estaba dando no era sino una repetici\u00f3n (tal vez con modalidades nuevas) del que se hab\u00ed\u00ada dado sobre todo en la \u00faltima \u00e9poca del juda\u00ed\u00adsmo, fen\u00f3meno de esperanzas fallidas y nuevamente reinterpretadas.<\/p>\n<p>Puede ser ejemplo el libro de Daniel (cap.7), en el que se anuncia, en la persecuci\u00f3n de Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes, la pr\u00f3xima intervenci\u00f3n de Dios trayendo la esperada restauraci\u00f3n del Reino de Israel. El reino no vino. Sin embargo la esperanza, si no en todos, en muchos sobrevivi\u00f3. El mensaje de Jes\u00fas, en lo externo, no se diferenciaba gran cosa del mensaje del autor del libro de Daniel. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad la esperanza de inauguraci\u00f3n del reino (tal como fue formada en el alma de los ap\u00f3stoles) para el tiempo de la vida terrena de Jes\u00fas no se cumpli\u00f3. Sin embargo, la esperanza fallida rebrota y es relanzada hacia una segunda venida de Jes\u00fas para muy pronto.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n esta forma de esperanza fall\u00f3, y la esperanza vuelve a reinterpretarse.<\/p>\n<p>Este es el trasfondo general sobre el que est\u00e1n compuestos los evangelios, que son la expresi\u00f3n del alma cristiana a partir de los a\u00f1os 70.<\/p>\n<p>La nueva visi\u00f3n de los ap\u00f3stoles como elemento de hermen\u00e9utica. Por todo lo dicho hasta aqu\u00ed\u00ad, son claramente discernibles las dos etapas en la psicolog\u00ed\u00ada de los Ap\u00f3stoles o las \u00abdos visiones\u00bb respecto a la persona y mensaje de Jes\u00fas:<\/p>\n<p>Una visi\u00f3n es la que tuvieron durante la vida terrena de Jes\u00fas; otra visi\u00f3n, que podemos llamar la \u00abvisi\u00f3n postpascual\u00bb, es la que fueron teniendo cuando estaba en.marcha la reinterpretaci\u00f3n de sus primeras esperanzas fallidas.<\/p>\n<p>En los actuales evangelios alternan promiscuamente las dos visiones, no pocas veces de una manera contradictoria. Este hecho ha de tenerse en cuenta a la hora de valorar o interpretar el Evangelio y el Nuevo Testamento en general.<\/p>\n<p>La espera de la 2a vuelta se vive con intensidad en determinadas circunstancias hist\u00f3ricas, como se adivina en el \u00abPeque\u00f1o Apocalipsis Sin\u00f3ptico\u00bb (Mc 13 y par.) en torno a la guerra del 66-70 y la gran cat\u00e1strofe de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. Tampoco entonces tuvo lugar la ansiada segunda vuelta de Jes\u00fas para la inauguraci\u00f3n del reino glorioso.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del Apocalipsis de Juan y de los escritos de Pablo podr\u00ed\u00adamos observar un comportamiento parecido de los cristianos. Jes\u00fas, que hab\u00ed\u00ada de volver pronto, no volv\u00ed\u00ada, y la historia segu\u00ed\u00ada desarroll\u00e1ndose en plena indiferencia para las esperanzas fallidas de los cristianos creyentes.<\/p>\n<p>&#8211; La superaci\u00f3n de la indefinida dilaci\u00f3n. La fe de muchos sigui\u00f3 inflexible, no obstante que las esperanzas no se cumpl\u00ed\u00adan nunca. Otros se refugiaron en la increencia, como lo refleja 2 Ped 3,4 (escrito tard\u00ed\u00ado) refiriendo palabras que dicen tales incr\u00e9dulos: \u00ab\u00bfEn qu\u00e9 ha venido a quedar la promesa de que Cristo volver\u00ed\u00ada? Nuestros padres han muerto y nada ha cambiado; todo sigue igual desde que el mundo es mundo\u00bb. Esta situaci\u00f3n psicol\u00f3gica que se alargaba y necesitaba una soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. La repercusi\u00f3n del fracaso del \u00abreino terrestre\u00bb (esperado)<br \/>\nEl trasfondo psicol\u00f3gico del cristianismo primitivo que se le puede designar como de una tensa espera que en definitiva queda defraudada, al menos en la forma de lo que esperaban, condiciona muchos aspectos de la Teolog\u00ed\u00ada y de la Etica que han venido a quedar reflejados en pasajes neotestamentarios que pertenecen a sectores y tiempos diversos.<\/p>\n<p>Enumeremos algunos. Omitimos lo referente a la \u00e9tica de \u00abinterim\u00bb si es para un comportamiento en un tiempo de corta espera, o si se refiere a una \u00e9tica intemporal, para un tiempo de larga duraci\u00f3n. Fij\u00e9monos en otros aspectos.<\/p>\n<p>4.1. La despolitizaci\u00f3n y espiritualizaci\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas y del Reino<br \/>\nDeterminadas fuerzas est\u00e1n aqu\u00ed\u00ad en acci\u00f3n que surgen de las circunstancias hist\u00f3ricas y psicol\u00f3gicas de la Iglesia en marcha bajo el impacto del fracaso del Reino que ya no viene.<\/p>\n<p>1.\u00c2\u00b0 Espiritualizaci\u00f3n del Reino. Ese Reino que era pol\u00ed\u00adtico y que no acababa de venir es espiritualizado y trasladado (con una fe heroica) de la tierra al cielo. De esta manera se consegu\u00ed\u00adan dos objetivos: paliar el fracaso y evitar oposici\u00f3n de parte de los romanos hacia el cristianismo, una vez que el cristianismo (procedente del juda\u00ed\u00adsmo) no era un movimiento pol\u00ed\u00adtico subversivo (contra los romanos), como lo hab\u00ed\u00ada sido originariamente en el zelotismo. Esta despolitizaci\u00f3n es visible en muchos textos. Citemos s\u00f3lo algunos.<\/p>\n<p>Juan no habla de \u00abReino\u00bb, sino de \u00abvida eterna\u00bb aqu\u00ed\u00ad y ahora. Cuando Jes\u00fas est\u00e1 ante Pilatos y se le pregunta si es Rey de los jud\u00ed\u00ados, responde, seg\u00fan Juan, que \u00absu Reino no es de este mundo\u00bb (Jn 18,33-37). Si en otra ocasi\u00f3n emplea Reino (Jn 3, 5) es para afirmar que \u00abs\u00f3lo el que renaciere del Esp\u00ed\u00adritu podr\u00ed\u00ada entrar en el Reino\u00bb. Seg\u00fan Juan, la \u00absegunda venida de Cristo\u00bb tiene lugar en la presencia del Esp\u00ed\u00adritu (cf. v. g. Jn 16, 4 ss.).<\/p>\n<p>Otro texto que citamos es la Ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos. La ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos es un campo magn\u00ed\u00adfico de observaci\u00f3n, de sondeo de la opini\u00f3n del cristianismo en marcha. Aqu\u00ed\u00ad claramente el reino pol\u00ed\u00adtico esperado por los jud\u00ed\u00ados (esperanza que pasa a los cristianos) se ha convertido en el \u00abcielo\u00bb. La verdadera patria de los cristianos no est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad abajo; est\u00e1 en el cielo (13, 14: \u00abNo tenemos aqu\u00ed\u00ad ciudad permanente, sino que andamos buscando la del futuro\u00bb). Esa patria es la Jerusalem celeste, donde reside el Dios vivo, donde residen las multitudes ang\u00e9licas, adonde han llegado ya las almas de los justos que han concluido su peregrinaci\u00f3n, particularmente las almas de los cristianos de la primera generaci\u00f3n (12, 22-23). Ese \u00abcielo\u00bb lo esperan (11, 1) los cristianos que caminan sobre la tierra. Por lo dem\u00e1s, su espera no ser\u00e1 larga, pues se acerca el D\u00ed\u00ada (10, 25). La inminente venida del \u00abReino pol\u00ed\u00adtico\u00bb tendr\u00e1 lugar en el cielo. \u00abEstamos al final de los tiempos\u00bb. Cristo se ha manifestado ahora una sola vez, en la plenitud de los tiempos (\u00abel tiempo se ha cumplido\u00bb) para la destrucci\u00f3n del pecado mediante su sacrificio (9, 26).<\/p>\n<p>2.\u00c2\u00b0 La desaparici\u00f3n definitiva del \u00abReino terrestre\u00bb. Damos a continuaci\u00f3n a grandes rasgos la suerte que corri\u00f3 en los primeros siglos del cristianismo el \u00abreino terrestre\u00bb. Basta su desaparici\u00f3n del \u00e1mbito del pensamiento y sustituci\u00f3n por el fen\u00f3meno hist\u00f3rico de la Iglesia en marcha. El \u00abReino\u00bb se realizaba en la Iglesia. La esperanza de la segunda vuelta para inaugurar el Reino, al diferirse una y otra vez, lleg\u00f3 a crear en varios ambientes, como ya demos indicado antes, el escepticismo. Eso es lo que refleja la 2 Ped (3 3-6) y la Primera Carta de Clemente Romano (23, 3). En otros ambientes se super\u00f3 la dificultad de la dilaci\u00f3n insistiendo en la escatolog\u00ed\u00ada realizada, como en el cuarto evangelio y en la ep\u00ed\u00adstola a los Efesios, donde la nota de la escatolog\u00ed\u00ada cl\u00e1sica ha desaparecido totalmente y el acento est\u00e1 puesto en el aspecto m\u00ed\u00adstico de la uni\u00f3n con Cristo aqu\u00ed\u00ad y ahora.<\/p>\n<p>El Apocalipsis de Juan, que es una s\u00ed\u00adntesis y una reinterpretaci\u00f3n de las promesas antiguas entendidas a la letra, recogi\u00f3 tambi\u00e9n la esperanza jud\u00ed\u00ada referente al milenio o duraci\u00f3n de mil a\u00f1os del reino de Cristo cuando volviera (Ap 20, 2 ss.).<\/p>\n<p>3.\u00c2\u00b0 El reino terrestre a partir de S. Justino. A S. Justino le siguen en la l\u00ed\u00adnea del reino milenarista otros Padres como Ireneo (5,32,1), de los cinco primeros siglos del cristianismo. Fue principalmente Or\u00ed\u00adgenes quien provoc\u00f3 eficazmente, mediante la espiritualizaci\u00f3n y alegorizaci\u00f3n de los textos, la desaparici\u00f3n de la idea del reino terrestre. Ten\u00ed\u00ada ya bastante base en algunas indicaciones precedentes. Del Apocalipsis, Dionisio (disc\u00ed\u00adpulo de Or\u00ed\u00adgenes, Eusebio 7, 24 y 25) afirma que no se debe entender literalmente. Tambi\u00e9n dice del Apocalipsis que el autor no es el Ap\u00f3stol Juan, aunque se trata de un autor inspirado.<\/p>\n<p>Jer\u00f3nimo llama al milenio \u00abf\u00e1bula judaica\u00bb. Sin embargo, enumera los autores que lo siguen (cfr. 18 Proemio al Comentario a Isa\u00ed\u00adas).<\/p>\n<p>Agust\u00ed\u00adn se adhiri\u00f3 al principio al milenarismo (25). Pero luego se separ\u00f3 e interpret\u00f3 aleg\u00f3ricamente el Apocalipsis. El reino es la Iglesia. Sus ex\u00e9gesis no dejan de producir cierta impresi\u00f3n de embrollo, pero expulsaron el milenarismo de la teolog\u00ed\u00ada. (De civitate Dei)<br \/>\n4.\u00c2\u00b0 Despolitizaci\u00f3n de \u00abJes\u00fas-Mes\u00ed\u00adas\u00bb. Paralelamente a la espiritualizaci\u00f3n del Reino, corre por los escritos del Nuevo Testamento la espiritualizaci\u00f3n del t\u00ed\u00adtulo de \u00abMes\u00ed\u00adas\u00bb, t\u00ed\u00adtulo que originariamente (por su significado de Rey) iba contra los romanos. El t\u00ed\u00adtulo llevaba enorme carga pol\u00ed\u00adtica, tanta como Reino. El Mes\u00ed\u00adas era el rey del reino. De proclamarse rey (o Mes\u00ed\u00adas) fue acusado Jes\u00fas ante Pilatos (Lc23, 2-3) y fue ese t\u00ed\u00adtulo, como apareci\u00f3 sobre la cruz, la causa principal de la condena a muerte.<\/p>\n<p>El t\u00ed\u00adtulo (con el significado de rey pol\u00ed\u00adtico) se evapora. Se le conserva a Jes\u00fas el t\u00ed\u00adtulo de Cristo, traducci\u00f3n griega de Mes\u00ed\u00adas (procedente del \u00e1mbito jud\u00ed\u00ado), pero ese t\u00ed\u00adtulo se vaci\u00f3 de su primer sentido y qued\u00f3 convertido en un puro nombre (Cristo o Jes\u00fas-Cristo). Pero el t\u00ed\u00adtulo Cristo ya no connotaba la destrucci\u00f3n del imperio romano y el restablecimiento del trono de David. Jes\u00fas a los ojos de los creyentes no era un Rey. Era el \u00abHijo de Dios\u00bb redentor universal de la humanidad. La muerte que le hab\u00ed\u00adan infligido los romanos bajo la acusaci\u00f3n de hacerse rey o caudillo de Israel, fue teologizada y convertida en muerte redentora, liberadora del pecado de la humanidad. El proceso de espiritualizaci\u00f3n y eliminaci\u00f3n de connotaciones pol\u00ed\u00adticas es manifiesto, como tambi\u00e9n es f\u00e1cil de descubrir el tipo de fuerzas o motivaciones que est\u00e1n actuando aqu\u00ed\u00ad y que son las propias de la aculturaci\u00f3n.<\/p>\n<p>4.2. La motivaci\u00f3n de la espiritualizaci\u00f3n<br \/>\nEl aspecto de reivindicaciones judaicas que el reino y el Mes\u00ed\u00adas llevaban consigo, fuera de ser peligroso oficialmente ante el poder romano, no ten\u00ed\u00ada garant\u00ed\u00adas de aceptaci\u00f3n entre los gentiles que se convirtieran al cristianismo. Si el movimiento cristiano hubiera quedado confinado en el mundo jud\u00ed\u00ado, el t\u00ed\u00adtulo de \u00abMes\u00ed\u00adas\u00bb (con su contenido original), lo mismo que el Reino, hubieran m\u00e1s f\u00e1cilmente conservado su vigencia. Pero el cristianismo, aceptado dentro del juda\u00ed\u00adsmo por algunos, se desvincula del juda\u00ed\u00adsmo y va a los gentiles. Los futuros nuevos cristianos de procedencia gentil ni participaban ni estaban sensibilizados ni a las esperanzas ni a los odios de los jud\u00ed\u00ados. No execraban al poder romano al que ve\u00ed\u00adan como garant\u00ed\u00ada del orden y la paz. No pod\u00ed\u00adan vibrar como los jud\u00ed\u00ados con la esperanza de la restauraci\u00f3n del reino de Israel. Y era normal que el t\u00ed\u00adtulo de Rey en Jes\u00fas (rey del reino dav\u00ed\u00addico restaurado) les dijera muy poco.<\/p>\n<p>En cambio, el reino universalizado y espiritualizado era como para hacer impacto en el ambiente greco-romano, trabajado profundamente, no obstante sus lacras morales (y tal vez a causa de ellas), por una profunda religiosidad y un ansia de redenci\u00f3n espiritual. Es normal que los evangelizadores, en un esfuerzo de aculturaci\u00f3n, prescindiesen de los aspectos nacionalistas judaicos que nada hab\u00ed\u00adan de decir a los romanos, antes m\u00e1s bien los indispondr\u00ed\u00adan, y leyesen en el fondo del mensaje cristiano, para ponerla muy de relieve, la liberaci\u00f3n del alma humana de los poderes del pecado y la entrada en el \u00e1mbito de una nueva vida divina. Ser\u00ed\u00ada en concreto la desaparici\u00f3n de la \u00abInjusticia\u00bb.<\/p>\n<p>4.3. \u00bfFue transformado el cristianismo al pasar al mundo romano?<br \/>\nAnte la explicaci\u00f3n que precede se presenta una dificultad que es com\u00fan a todos los casos de aculturaci\u00f3n concretamente dentro de la historia del cristianismo. Al pasar de una cultura a otra y hacer adaptaciones a la nueva cultura, \u00bfno se dan deformaciones o modificaciones que afectan a la substancia del mensaje, cuando de un mensaje se trata como es el caso que tenemos entre manos? \u00bfNo ha habido un cambio sustancial pasando de reino pol\u00ed\u00adtico a un reino espiritual? No, si se tiene en cuenta el sentido profundo del reino dav\u00ed\u00addico dado y prometido eterno a David.<\/p>\n<p>La finalidad de ese reino, como consta por muchos textos, era para establecer y mantener entre los hombres la justicia perfecta, valor profundamente espiritual. En la esperanza del reino se pueden pues resaltar dos aspectos de diversa importancia, de la esperanza del reino: Uno era el esquema externo de reino pol\u00ed\u00adtico terrestre con un gran contenido de grandeza material; otro era el contenido de la justicia, de las relaciones con Dios y de los hombres entre s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>Era natural que psicol\u00f3gicamente, y m\u00e1s en tiempo de opresi\u00f3n y sufrimiento, en Israel la esperanza se concentrase prevalentemente en el primer aspecto. Tambi\u00e9n es muy explicable que en una \u00e9poca del Nuevo Testamento, y m\u00e1s en ambiente extrajudaico y romano desinteresado de las esperanzas netamente judaicas, el acento se desplazase hacia el contenido m\u00e1s espiritualista de la justicia (entendida en el amplio sentido b\u00ed\u00adblico) silenciando otros aspectos como el reino pol\u00ed\u00adtico que no ten\u00ed\u00ada sino la funci\u00f3n caduca accidental de ser un esquema externo de la justicia perfecta. Las circunstancias y la aculturaci\u00f3n eran condicionantes y la lectura discernitiva jug\u00f3 un decisivo papel.<\/p>\n<p>5. Ep\u00ed\u00adlogo: \u00bfcumpli\u00f3 o no cumpli\u00f3 Dios la promesa del \u00abreino\u00bb?<br \/>\nLa dificultad planteada y el intento de soluci\u00f3n. La promesa del \u00abReino\u00bb que se la ha seguido en su evoluci\u00f3n y en su creciente idealizaci\u00f3n hasta llegar al ut\u00f3pico reino milenario que ha sido cre\u00ed\u00addo firmemente en grandes sectores, no obstante los repetidos fracasos, y se ha cre\u00ed\u00addo firmemente la promesa porque se la supon\u00ed\u00ada respaldada por Dios a trav\u00e9s de sus intermediarios los profetas, los hombres de Dios, plantea necesariamente una dificultad teol\u00f3gica que est\u00e1 requiriendo un intento de soluci\u00f3n. La dificultad, con otras palabras, est\u00e1 en que a lo largo de la Biblia y de la Teolog\u00ed\u00ada primitiva de los Padres, de la Iglesia, un sector grande tom\u00f3 literalmente la utop\u00ed\u00ada del \u00abReino\u00bb equivoc\u00e1ndose en su interpretaci\u00f3n, que fue corregida por interpretaciones sucesivas. Esto supuesto, \u00bfc\u00f3mo queda en esta cuesti\u00f3n, y en otras similares, la llamada inerrancia b\u00ed\u00adblica o ausencia de error, por ser la Biblia \u00abPalabra de Dios\u00bb? Intentamos hacer alguna sugerencia de soluci\u00f3n, siguiendo las orientaciones de la ex\u00e9gesis actual que sirven para esta cuesti\u00f3n y otras an\u00e1logas.<\/p>\n<p>5.1. La nueva hermen\u00e9utica<br \/>\nLa revelaci\u00f3n del \u00abReino de Dios\u00bb, esa maravillosa realidad espiritual, de la esfera de lo divino en relaci\u00f3n con el hombre y cuando Dios la quiso dar a conocer en alguna manera a aquel pueblo primitivo que era Israel reci\u00e9n llegado a estrenar, disfrutar con David y sus sucesores la instituci\u00f3n de la monarqu\u00ed\u00ada, es obvio que el maravilloso plan salv\u00ed\u00adfico que planea Dios respecto del hombre se presentase, en t\u00e9rminos asequibles, al estilo de los reinos humanos como un reino estable, duradero, eterno, magn\u00ed\u00adfico, poderoso, capaz de establecer la justicia perfecta en la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>5.2. Lo espiritual y \/o material<br \/>\nLo que se dice del \u00abReino\u00bb, vale para el \u00abfuturo ut\u00f3pico\u00bb, t\u00ed\u00adpico de toda la Biblia, del que el reino glorioso y eterno no es sino un aspecto. En la promesa del reino hab\u00ed\u00ada elementos espirituales (la justicia), y hab\u00ed\u00ada elementos materiales (el reino pol\u00ed\u00adtico, pr\u00f3spero, grandioso). La historia en su desenvolvimiento ir\u00ed\u00ada haci\u00e9ndoles ver a los israelitas que el reino pol\u00ed\u00adtico no era el contenido propiamente de la promesa, sino que el reino pol\u00ed\u00adtico ten\u00ed\u00ada una pura funci\u00f3n de expresi\u00f3n de una realidad m\u00e1s profunda, la realidad espiritual que s\u00f3lo con im\u00e1genes materiales pod\u00ed\u00ada ser expresada.<\/p>\n<p>Era tambi\u00e9n obvio que esos elementos que s\u00f3lo ten\u00ed\u00adan funci\u00f3n de conatos bastante inadecuados de expresi\u00f3n de una realidad trascendente, muchos en el AT y tambi\u00e9n en el Nuevo (v.g. los milenaristas), lo tomaran literalmente como contenido de la promesa. El desenvolvimiento de la historia, tray\u00e9ndoles fracaso tras fracaso, decepci\u00f3n tras decepci\u00f3n, har\u00ed\u00ada a los verdaderos creyentes replegarse en la realidad profunda. Otros, sin duda, no superaron la decepci\u00f3n y se refugiaron en la increencia.<\/p>\n<p>Respecto a esas promesas ut\u00f3picas que no se hab\u00ed\u00adan visto cumplidas en el sentido literal en que algunos las tomaron, es en lo que se centra la cuesti\u00f3n de la inerrancia b\u00ed\u00adblica hace poco mencionada. Hay quienes la tienen como promesa falsa, y todas las explicaciones que se den en torno a ellas las rechazan como escapismo de la seria dificultad. Pero est\u00e1n losverdaderos creyentes que aceptan la revelaci\u00f3n de Dios tal como Dios ha querido que fuera. Aceptando a Dios, aceptan tambi\u00e9n en plena fe el misterio con que Dios quiere proceder respecto al hombre.<\/p>\n<p>Tienen el contenido de la utop\u00ed\u00ada que no se ha cumplido (fertilidad paradis\u00ed\u00adaca de la tierra, establecimiento de la justicia perfecta, reino glorioso y duradero), como la afirmaci\u00f3n de una gran verdad defectuosamente expresada por aquellos autores lejanos del antiguo testamento en el proceso de una revelaci\u00f3n progresiva.<\/p>\n<p>Sin im\u00e1genes, en lenguaje abstracto, pero expresivo, Pablo, en otro estadio de la revelaci\u00f3n progresiva, dir\u00e1 ampliando y adaptando unas palabras de Isa\u00ed\u00adas (64, 6 combinado con Jerem\u00ed\u00adas 3, 16) que \u00abni el ojo vio, ni el o\u00ed\u00addo oy\u00f3, ni entr\u00f3 jam\u00e1s en el barrunto de los hombres lo que Dios tiene preparado para los que le aman\u00bb (1 Cor 2 9). Donde sea y como sea, Dios cumplir\u00e1 las maravillas prometidas que sus int\u00e9rpretes (del AT y del NT) expresaron en terminolog\u00ed\u00ada ut\u00f3pica. En el Dios que hab\u00ed\u00adan experimentado profundamente los autores b\u00ed\u00adblicos estaba la ra\u00ed\u00adz de la indefectibilidad de la esperanza a pesar de todos los fracasos, y aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 la perseverancia continua de la utop\u00ed\u00ada. Supuesto el Dios de la misteriosa experiencia vital, un Dios viviente, protagonista, tambi\u00e9n \u00e9l, con el hombre, de la historia, un Dios que act\u00faa, que interviene poderosamente para salvar; un Dios que sobre todo ama como lo afirman vigorosamente los autores b\u00ed\u00adblicos, no puede dejar al hombre lejano de s\u00ed\u00ad, perdido, decepcionado. Si hay creyentes, y tambi\u00e9n increyentes, unos y otros se pronuncian seg\u00fan la experiencia que tienen del misterioso Dios.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 Biblia y fe n\u00c2\u00b0 59, vol. XX (1994) 5-30. El Reino de Dios (proclamado por jes\u00fas) a lo largo del Antiguo Testamento. Studium Ovetense, vol. 178-189 p. 203-225. El fracaso o la esperanza fallida del \u00abReino\u00bb (tal como lo esperaban su repercusi\u00f3n en el cristianismo). Estudios Eclesi\u00e1sticos, 54 (1979) 471-497. La espiritualizaci\u00f3n del \u00abReino\u00bb en la l\u00ed\u00adnea de \u00abaculturaci\u00f3n\u00bb del cristianismo dentro del Imperio Romano. Antig\u00fcedad Cristiana; Murcia, VII (1990), \u00abCristianismo y Aculturaci\u00f3n\u00bb en tiempos del Imperio Romano, p. 73-89. El \u00abut\u00f3pico reino milenario\u00bb en el cristianismo primitivo y sus ra\u00ed\u00adces profundas, Escuela B\u00ed\u00adblica de Torre del Mar (M\u00e1laga) (1999).<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Alonso D\u00ed\u00adaz<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1.\u00c2\u00b0 El poder salvador de Dios. &#8211; 2. \u00c2\u00b0 Jes\u00fas de Nazaret y el anuncio del Reino. &#8211; 3. \u00c2\u00b0 Qu\u00e9 es el Reino. &#8211; 4. \u00c2\u00b0 La Iglesia al servicio del Reino. &#8211; 5. \u00c2\u00b0 Orientaciones pastorales.<\/p>\n<p>Jes\u00fas de Nazaret inaugura su predicaci\u00f3n con el anuncio del Reino que est\u00e1 cerca y la llamada a la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n (Mc. 1,15); su persona, su mensaje y su causa son el comienzo del Reino. \u00abCristo por tanto, para hacer la voluntad del Padre, inaugur\u00f3 en la tierra el Reino de los cielos\u00bb (L.G. 3); y la voluntad del Padre es que los hombres participen en la vida divina comunicada en el Hijo (L.G. 2). La convocaci\u00f3n de los hombres en torno a Cristo como \u00abfamilia de Dios\u00bb da origen a la Iglesia que es \u00abel germen y el comienzo de este Reino\u00bb (L.G. 5) (cfr. CEC. 541-542), pues toda la humanidad est\u00e1 llamada a formar parte del Reino.<\/p>\n<p>1.\u00c2\u00b0 El poder salvador de Dios. La Escritura confiesa el poder salvador, amoroso y universal de Dios (Sal. 24, 8-10; 135,6); si Dios es Todopoderoso es porque es el Creador de cuanto existe, es el Se\u00f1or de la historia (Sb 11,21). El poder de Dios se manifiesta en el amor y la misericordia con que cuida de su pueblo: \u00abYo ser\u00e9 para vosotros Padre, y vosotros ser\u00e9is para m\u00ed\u00ad hijos e hijas, dice el Se\u00f1or Todopoderoso\u00bb (2 Co 6,18). El poder de Dios se manifiesta muchas veces como impotencia para cambiar el mal; de forma misteriosa, esta actitud de Dios es la que vence al mal y nos salva. La muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo esclarecen definitivamente el poder de Dios para quien nada es imposible. Las \u00abmaravillas\u00bb que Dios ha ido realizando en la Historia de la Salvaci\u00f3n y que proclamamos en el Credo es la expresi\u00f3n del poder de Dios y la peculiaridad del mismo.<\/p>\n<p>2.\u00c2\u00b0 Jes\u00fas de Nazaret y el anuncio del Reino. Jes\u00fas de Nazaret, su vida, y sus palabras son revelaci\u00f3n del Padre (Jn. 14,9), su encarnaci\u00f3n, vida p\u00fablica, muerte y resurrecci\u00f3n nos justifican ante el Padre (Rom. 4,25) y nos consiguen la vida que no tiene fin. \u00abTodo lo que Cristo vivi\u00f3 hace que podamos vivirlo en El y que El lo viva en nosotros. \u00abEl Hijo de Dios con su encarnaci\u00f3n se ha unido en cierto modo con todo hombre\u00bb (G.S. 22,2). Estamos llamados a nos ser m\u00e1s que una cosa con El; nos hace comulgar en cuanto miembros de su Cuerpo en lo que El vivi\u00f3 en su carne por nosotros y como modelo nuestro\u00bb (CEC.521).<\/p>\n<p>El anuncio del Reino viene predecido por el Bautismo y las tentaciones; de esta manera se expresa c\u00f3mo Jes\u00fas est\u00e1 consagrado enteramente a cumplir el designio salvador del Padre. El Reino \u00abse manifiesta a los hombres en las palabras, en las obras y en la presencia de Cristo\u00bb (L.G. 5). Jes\u00fas en Galilea proclama que \u00abel tiempo se ha cumplido y el reino est\u00e1 cerca; convert\u00ed\u00ados y creed en la Buena Nueva\u00bb (Mc. 1,15); nos invita a todos a acoger el Reino (Mt. 8,11; 28,19); los \u00abpeque\u00f1os\u00bb son los que mejor entienden las cosas de Dios, en tanto que los sabios y poderosos las rechazan (Mt. 11,25). Los que acogen la Buena Noticia con sencillez y confianza son llamados bienaventurados (Mt. 5,3). Toda la vida de Jes\u00fas fue una identificaci\u00f3n con los pobres y una entrega a ellos como condici\u00f3n para poder alcanzar la bienaventuranza eterna (Mt. 25, 31-46).<\/p>\n<p>Para entrar en el Reino hay que dejarse convertir por Dios; y esto s\u00f3lo es posible confiando plenamente en su misericordia de Padre (Mc. 2,17; Lc. 15,7). Las par\u00e1bolas del Evangelio nos dicen cu\u00e1l es la din\u00e1mica del Reino: no hay que apegarse a los bienes materiales (Mt. 13, 44-45), se necesitan obras nuevas (Mt. 21, 28-32), hay que poner a producir los talentos recibidos (Mt. 25, 14-30) y hay que ser buena tierra para dar fruto abundante (Mt. 13, 3-9). Y, sobre todo, hay que hacerse disc\u00ed\u00adpulo del Se\u00f1or para crecer en la familiaridad con El, y as\u00ed\u00ad entrar en el misterio de Dios (Mt. 13,11).<\/p>\n<p>Los Evangelios nos hablan de milagros y signos por los que el poder liberador de Dios est\u00e1 actuando en Jes\u00fas en favor de los pobres, pecadores y enfermos. (Jn. 5,36; 10,25); los signos suponen la fe en Jes\u00fas como Mes\u00ed\u00adas de Dios (Jn. 10, 31-38). Los milagros son signos mesi\u00e1nicos que expresan que Dios es un Dios de vida y que estamos llamados a vivir en libertad y felicidad; adem\u00e1s, revelan que el pecado es el origen de todos los males y es lo que nos impide vivir como hijos de Dios y como hermanos. Los primeros cristianos entendieron que Jes\u00fas es el Reino de Dios en persona, pues su vida, su misi\u00f3n, y la causa del Reino aparecen unidos como una sola cosa (Mc. 10, 29-30; Mt. 19, 28-29; Lc. 18, 28-29). Por eso, los ap\u00f3stoles no anuncian el Reino, sino a Jesucristo muerto y resucitado para nuestra salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3.\u00c2\u00b0 Qu\u00e9 es el Reino. Ante todo y sobre todo, el Reino es un don de Dios que no se puede conseguir por los esfuerzos humanos; es una gracia que viene de lo alto (Jn. 3, 3-5), pero afecta profundamente al modo de entender y vivir todo lo humano. El Reino expresa el proyecto salvador de Dios en el mundo y a lo largo de la historia, y es comprendido por aquellos que buscan hacer la voluntad de Dios con sincero coraz\u00f3n. La llegada del Reino supone un estilo de vida alternativo desde la convicci\u00f3n profunda de que la paternidad de Dios nos pide ser sencillos, austeros y serviciales. El Evangelio del Reino restituye a los pobres su dignidad ante Dios, y las de la buena noticia de que ellos son los destinatarios privilegiados del Reino (Lc. 6,20). Y a todos nos propone un camino nuevo, que no es el de la moral prevalente ni el de los intereses de este mundo. El af\u00e1n de riquezas nos impide vivir con lo necesario y compartir el resto; es decir, no nos deja poner la confianza en Dios que cuida de vosotros para que nosotros nos preocupemos del hermano solo y desamparado. El Reino entra en conflicto con las ideas e intereses de los poderosos; en la pr\u00e1ctica, el trigo y la ciza\u00f1a, el bien y el mal, est\u00e1n mezclados y hay que esperar para poder separar lo uno de lo otro (Mt. 13, 24-30. 47-49). S\u00f3lo los que tienen un coraz\u00f3n de ni\u00f1o (Mt. 18, 1-4) acogen el reino con alegr\u00ed\u00ada. Jes\u00fas nos dice que el Reino es la piedra preciosa (Mt. 13, 44-46) que da sentido la vida y relativiza todo lo que no es Dios y su justicia; adem\u00e1s, es necesario que este tesoro sea descubierto y conservado como tal por medio de la vigilancia (Mt. 25, 1-13). Es Reino es un misterio que es acogido y vivido por los sencillos de coraz\u00f3n (Mt. 11,25; Lc. 10, 25). Los que no acogen la persona ni la propuesta de Jes\u00fas entran en conflicto con El, y le condenan a muerte para preservar sus intereses; la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret es la prueba definitiva de que el estilo de vida inaugurado por El es m\u00e1s fuerte que la muerte.<\/p>\n<p>4.\u00c2\u00b0 La Iglesia al servicio del Reino. Las \u00faltimas palabras de Jes\u00fas se refieren al mandato misionero: id y haced disc\u00ed\u00adpulos (Mt. 28, 19-20). La Iglesia es \u00absacramento universal de salvaci\u00f3n\u00bb y seg\u00fan el mandato de Jesucristo debe anunciar el Evangelio en todo tiempo y lugar (A.G. 1). Los Hechos de los Ap\u00f3stoles comienzan con la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo y nos narran el dinamismo de la Iglesia primitiva que hace realidad la construcci\u00f3n del Reino que Jes\u00fas anunci\u00f3. Los Ap\u00f3stoles proclaman el Kerigma (Jes\u00fas de Nazaret ha resucitado) con obras y palabras; las peque\u00f1as comunidades que aparecen en uno y otro lugar encarnan en la fraternidad y en la misi\u00f3n la nueva humanidad; la Iglesia naciente no se identifica con el Reino ni lo quiere reemplazar; por el contrario, est\u00e1 al servicio del mismo (Hech. 19, 8-9; 20,25). La Iglesia es germen del Reino (L.G. 5) y debe empezar por evangelizarse a s\u00ed\u00ad misma (EN 15) para poder predicar la conversi\u00f3n de los corazones. \u00abLa Iglesia es una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica en su identidad profunda y \u00faltima, porque en ella existe ya y ser\u00e1 consumado al fin de los tiempos \u00abel Reino de los cielos\u00bb, \u00abel Reino de Dios\u00bb (Ap. 19,6), que ha venido en la persona de Cristo y que crece misteriosamente en el coraz\u00f3n de los que son incorporados hasta su plena manifestaci\u00f3n escatol\u00f3gica (CEC. 865). La consumaci\u00f3n del Reino tiene que ver con la reuni\u00f3n de toda la humanidad como el \u00fanico Pueblo de Dios. Los cristianos construimos el Reino desde la comunidad cristiana al vivir en ella nuestro bautismo seg\u00fan la vocaci\u00f3n concreta a la que cada uno hemos sido llamados. El discernimiento cristiano nos ayuda a conocer los signos de los tiempos y a responder con actitudes evang\u00e9licas (DGC 109). Y todo ello en di\u00e1logo convergente y colaboraci\u00f3n generosa con tantos hombres y mujeres que viven abiertos a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>5.\u00c2\u00b0 Orientaciones pastorales. La vivencia del Reino en la sociedad actual ser\u00e1 m\u00e1s efectiva si los cristianos estamos atentos a las b\u00fasquedas y alternativas, a las luchas por la justicia y a los valores nuevos, pues son sin duda signos del Reino. Lo que apunta a un estilo de vida m\u00e1s integrado y unitario, con m\u00e1s sentido existencial, y m\u00e1s solidario con los m\u00e1s necesitados es una presencia clara del Reino. Igualmente, los que apuntan a una mayor humanizaci\u00f3n de las relaciones, a un planteamiento solidario de los bienes, a una democratizaci\u00f3n de la pol\u00ed\u00adtica y a un mayor cultivo de la ecolog\u00ed\u00ada nos habla de una humanidad m\u00e1s justa y reconciliada y, por consiguiente, m\u00e1s acorde con el proyecto de Dios.<\/p>\n<p>Los valores del Reino deben inspirar los proyectos de vida personales y comunitarios para que en la vida cotidiana se pueda ir creando una cultura m\u00e1s cercana al Evangelio. Las comunidades encarnadas, prof\u00e9ticas e implicadas son el referente mejor para poder decir al hombre de hoy: \u00abven y ver\u00e1s\u00bb lo que da sentido a la vida y es alternativa v\u00e1lida. Hablamos no s\u00f3lo de actividades comprometidas sino de plantear la existencia con sentido vocacional.<\/p>\n<p>El Reino debe ser pedido al Padre d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada, en la oraci\u00f3n, como lo decimos en el Padrenuestro: \u00abVenga a nosotros tu Reino\u00bb. \u00abEl Reino de Dios es justicia y paz y gozo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Rom. 14,17). \u00abEsta petici\u00f3n est\u00e1 sostenida y escuchada en la oraci\u00f3n de Jes\u00fas (Jn. 17, 17-20), presente y eficaz en la Eucarist\u00ed\u00ada; su fruto es la vida nueva seg\u00fan las Bienaventuranzas (Mt. 5, 13-16; 6,24; 7, 12-13)\u00bb. (CEC. 2821). Y, por \u00faltimo, la vida de los cristianos tiene que estar llena de gestos prof\u00e9ticos y significativos, que creen conciencia y hablen anticipadamente de los bienes futuros que estamos llamados a vivir plenamente en la vida eterna. El Reino que esperamos nos implica m\u00e1s plenamente en este mundo (GS 22; 32; 39; 45; EN 31).<\/p>\n<p>Jes\u00fas Sastre<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Cuestiones introductorias: 1. El reino de Dios en el A.T.; 2. La llegada del reino; 3. Precisando el concepto de reino de Dios.-II. Dimensi\u00f3n trinitaria del reino: 1. El reino, proyecto del Padre: a. El reino es del Padre, b. El reino, proyecto del Dios liberador, c. El Dios de los pobres, d. El Dios de la vida, e. Dimensi\u00f3n teol\u00f3gica del reino; 2. Jes\u00fas, el reino de Dios en persona: a. La acogida a los pecadores, b. Jes\u00fas toma partido por los pobres y marginados, c. Los milagros de Jes\u00fas, signos de la cercan\u00ed\u00ada del reino; 3. El Esp\u00ed\u00adritu, impulsor del reino hacia su consumaci\u00f3n: a. Iglesia, Reino y Esp\u00ed\u00adritu, b. El Esp\u00ed\u00adritu Santo y la Iglesia de los pobres, c. Esp\u00ed\u00adritu y liberaci\u00f3n.-III. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Reino de Dios y Abb\u00e1 son dos palabras clave que constituyen las dos coordenadas fundamentales del anuncio de Jes\u00fas&#8217;. Jes\u00fas invoca a Dios como Abb\u00e1 y asume como propio el proyecto del Padre, que es el reino. Es tal la frecuencia con que la expresi\u00f3n \u00abreino de Dios\u00bb aparece en labios de Jes\u00fas que podemos afirmar con toda seguridad que se remonta a \u00e9l. Se trata de un concepto central del evangelio. La actuaci\u00f3n terrena de Jes\u00fas se abre y se cierra con una referencia expl\u00ed\u00adcita al reino (Mc 1, 15 y Lc 22, 18), y el n\u00facleo de su mensaje est\u00e1 expresado en las par\u00e1bolas del reino. El concepto de reino de Dios es tan amplio que todo el material evang\u00e9lico se puede articular en torno a este eje central. Aqu\u00ed\u00ad, dadas las caracter\u00ed\u00adsticas de la presente obra, despu\u00e9s de algunas cuestiones introductorias, nos limitaremos a exponer la dimensi\u00f3n trinitaria del reino de Dios, en cuanto que es el proyecto del Padre, realizado por jes\u00fas y llevado hacia su consumaci\u00f3n por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>I. Cuestiones introductorias<br \/>\n1. EL REINO DE DIOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO. El concepto de la realeza y soberan\u00ed\u00ada de Dios tiene hondas ra\u00ed\u00adces en el AT, aunque la expresi\u00f3n \u00abreino de Dios\u00bb aparece pocas veces. La designaci\u00f3n de Dios como rey aparece a partir de la monarqu\u00ed\u00ada y presenta varias dimensiones, seg\u00fan libros y \u00e9pocas. Tiene, ante todo, una dimensi\u00f3n mesi\u00e1nica. El reino, tal como aparece en el AT, es una realidad social, y se anuncia como un cambio que se producir\u00e1 en el mundo y que tendr\u00e1 lugar con la llegada del Mes\u00ed\u00adas, un rey que por fin iba a implantar en la tierra el ideal de la verdadera justicia. Esto es lo que ponen de relieve algunos salmos reales (Sal 45; 72; 89). La realeza de Dios se har\u00ed\u00ada entonces patente en la tierra con un nuevo orden basado en la justicia. La funci\u00f3n del rey consist\u00ed\u00ada en defender eficazmente a los que por s\u00ed\u00ad mismos no pod\u00ed\u00adan defenderse, protegiendo a los d\u00e9biles, a los pobres, a las viudas y los hu\u00e9rfanos (cf. Sal 72, 1-4.12-14). Este programa no lleg\u00f3 a hacerse realidad con los reyes de Jud\u00e1 e Israel. Por eso, la esperanza de su cumplimiento es proyectada por los profetas sobre el futuro rey mesi\u00e1nico, descendiente de David (cf. Is 11, 3-5; 32; Jer 33, 14-16).<\/p>\n<p>En estrecha relaci\u00f3n con la dimensi\u00f3n mesi\u00e1nica est\u00e1 la perspectiva escatol\u00f3gica del reino de Dios. Despu\u00e9s de la experiencia del exilio el tema de la realeza de Yahv\u00e9 va adquiriendo una relevancia cada vez mayor. Se prev\u00e9 una extensi\u00f3n progresiva de este reinado a toda la tierra (Zac 14, 9): se trata del reino escatol\u00f3gico de Yahv\u00e9, un reino universal, proclamado y reconocido en todas las naciones, manifestado por el juicio divino (Sal 47; 96-99; 145, 11 ss). Se anuncia de este modo la salvaci\u00f3n definitiva, que consistir\u00e1 en un cambio hist\u00f3rico realizado por Yahv\u00e9, que conceder\u00ed\u00ada a su pueblo, al final de los tiempos, el cumplimiento pleno y definitivo de sus promesas de salvaci\u00f3n. En el per\u00ed\u00adodo de la crisis macabea, el apocalipsis de Daniel viene a renovar esta esperanza escatol\u00f3gica. El reinado transcendente de Dios viene a instaurarse sobre las ruinas de los imperios humanos (Dan 2, 31-45). El s\u00ed\u00admbolo de una figura humana, que viene en las nubes del cielo, sirve para evocarlo, por contraste con las bestias que representan a los poderes pol\u00ed\u00adticos de ac\u00e1 abajo (Dan 7, 1-8.13). Su venida ir\u00e1 acompa\u00f1ada de un juicio, despu\u00e9s de lo cual su realeza ser\u00e1 dada para siempre al pueblo de los santos del Alt\u00ed\u00adsimo (Dan 7, 14.26-27).<\/p>\n<p>2. LA LLEGADA DEL REINO. Jes\u00fas es heredero de toda esta tradici\u00f3n del AT. Lo nuevo en \u00e9l es que anuncia el reino de Dios presente en su persona (cf. Lc 11, 20). Por otra parte, tras un estudio sereno de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas seg\u00fan la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, no podemos negar que \u00e9l contaba no s\u00f3lo con un juicio cercano y con la inmediata irrupci\u00f3n del reino, sino tambi\u00e9n con una pr\u00f3xima llegada del Hijo del hombre. \u00ab\u00bfNo hemos de reconocer que la expectaci\u00f3n de la cercan\u00ed\u00ada del fin fue una esperanza de jes\u00fas que qued\u00f3 sin cumpirse? La sinceridad y la obligaci\u00f3n de ser veraces nos obligan a responder: s\u00ed\u00ad, jes\u00fas esper\u00f3 que el fin hab\u00ed\u00ada de llegar pronto\u00bb. Jes\u00fas, como hijo de su tiempo, particip\u00f3 de las ideas de la apocal\u00ed\u00adptica contempor\u00e1nea y ech\u00f3 mano de algunas de sus representaciones a la hora de proclamar el mensaje del reino, especialmente en lo referente a la inminencia de su manifestaci\u00f3n&#8217;. Recientemente han sido muy criticadas las tesis de E. K\u00e1semann&#8217;, quien defend\u00ed\u00ada que la predicaci\u00f3n de jes\u00fas no se halla influida constitutivamente por la apocal\u00ed\u00adptica, sino que fue la experiencia pascual y la recepci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu lo que motiv\u00f3 a los primeros cristianos a responder de nuevo apocal\u00ed\u00adpticamente a la predicaci\u00f3n de jes\u00fas sobre la cercan\u00ed\u00ada del reino de Dios y en cierta manera a suplantarla. Aun admitiendo diferencias muy notables entre jes\u00fas y toda la corriente apocal\u00ed\u00adptica, parece claro el influjo de \u00e9sta sobre \u00e9l. La expectaci\u00f3n del fin como inmediato, dentro de su generaci\u00f3n, es, sin duda, una dimensi\u00f3n del mensaje de Jes\u00fas. As\u00ed\u00ad se desprende de Mc 9, 1: \u00abYo os aseguro que entre los aqu\u00ed\u00ad presentes hay algunos que no gustar\u00e1n la muerte hasta que vean venir con poder el reino de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>En Mc 13, 30 encontramos otra sentencia parecida: \u00abYo os aseguro que no pasar\u00e1 esta generaci\u00f3n hasta que todo esto suceda\u00bb (la venida del Hijo del hombre, cf. v.26). \u00bfC\u00f3mo explicar estos textos enigm\u00e1ticos que tantos problemas han planteado a la ex\u00e9gesis? La soluci\u00f3n puede venir de la tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica, donde el presente es visto como \u00abel final de los tiempos\u00bb, como el comienzo del cumplimiento de todas las promesas. \u00abEsta visi\u00f3n del presente como el lugar en el que la batalla final contra las fuerzas del mal ya ha comenzado, del presente como el lugar en el que se cumplen las promesas de los profetas, del presente como el comienzo del \u00abReino de Dios\u00bb, etc., es uno de los elementos caracter\u00ed\u00adsticos de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, y esta concepci\u00f3n proviene de la tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada y de la visi\u00f3n de la historia que ella introdujo dentro del juda\u00ed\u00adsmo\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>En estrecha relaci\u00f3n con la llegada del reino aparece en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica la venida del Hijo del hombre con poder sobre las nubes del cielo, de tal modo que podemos hablar de una interferencia de ambos temas. El Hijo del hombre es el m\u00e1s enigm\u00e1tico de los t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos y el que m\u00e1s problemas plantea desde el punto de vista literario, hist\u00f3rico y teol\u00f3gico. No nos debe extra\u00f1ar, pues, que los cr\u00ed\u00adticos adopten las m\u00e1s diversas posturas ante este problema\u00bb. As\u00ed\u00ad, Ph. Vielhauer defiende que es imposible que jes\u00fas haya esperado al Hijo del hombre que ha de venir o incluso se haya identificado con \u00e9l. Seg\u00fan este autor, la trasposici\u00f3n de la concepci\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica del Hijo del hombre tuvo \u00e9xito en la comunidad primitiva, y es all\u00ed\u00ad donde el anuncio del reino se transform\u00f3 en la espera del Hijo del hombre apocal\u00ed\u00adptico. Esta posici\u00f3n radical de Ph. Vielhauer recibe el apoyo de E. K\u00e1semann. Mucho m\u00e1s moderada es la postura de J. Jeremias, seg\u00fan el cual hay un n\u00facleo de logia o sentencias aut\u00e9nticas acerca del Hijo del hombre que se remontan al mismo Jes\u00fas. Se trata de un grupo de sentencias que hablan de la futura venida del Hijo del hombre (p. ej., Mc 13, 26; 14, 62; Mt 10, 23; Lc 17, 22.30, etc.). Creemos que esta postura es m\u00e1s razonable y est\u00e1 m\u00e1s en consonancia con los datos de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica. Pero aun cerca de este grupo de sentencias existe la discusi\u00f3n de si Jes\u00fas se identifica o no con el Hijo del hombre. As\u00ed\u00ad, mientras R. Bultmann piensa que Jes\u00fas habla del Hijo del hombre refiri\u00e9ndose a una persona diferente de \u00e9l, J. Jeremias opina que Jes\u00fas se identifica con el Hijo del hombre. Para otros autores se trata de una cuesti\u00f3n abierta, que no puede quedar zanjada con los datos que tenemos. De todos modos, no hay duda alguna de que despu\u00e9s de la experiencia pascual la comunidad primitiva, tal como se refleja en los diferentes estratos del NT, identifica a Jes\u00fas con el Hijo del hombre, entendido \u00e9ste como el intermediario de la salvaci\u00f3n y juez escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>En torno a la expectaci\u00f3n del fin como inminente hay que subrayar fuertemente que el centro de gravedad de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas sobre la llegada del reino est\u00e1 en el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios, en la seguridad e imprevisi\u00f3n de esta venida (cf. Mc 13, 31.35). Las circunstancias del cu\u00e1ndo, del c\u00f3mo, del d\u00f3nde son secundarias (cf. Mc 13, 21; Mt 24, 26).<\/p>\n<p>La predicaci\u00f3n de Jes\u00fas no entra en los c\u00e1lculos del fin, como hac\u00ed\u00adan los apocal\u00ed\u00adpticos (cf. Dan 9, 24-27). En consecuencia, como se\u00f1ala H. Conzelmann, \u00abel sentido de la espera escatol\u00f3gica es para Jes\u00fas la cualificaci\u00f3n de la situaci\u00f3n humana ante la venida del reino. No hay que ponerse a indagar el momento, sino situarse correctamente ante \u00e9l, es decir, hacer penitencia\u00bb. Por otra parte, Jes\u00fas confiesa abiertamente su ignorancia sobre el momento preciso de la llegada del reino: \u00abRespecto de aquel d\u00ed\u00ada y aquella hora, nadie los conoce, ni los \u00e1ngeles del cielo, ni el Hijo, sino s\u00f3lo el Padre\u00bb (Mc 13, 32; Mt 24, 36). El Padre revel\u00f3 al Hijo sus deseos, pero no sus cartas, lo que le habr\u00ed\u00ada permitido a Jes\u00fas \u00abjugar con ventaja\u00bb. La ansiosa expectaci\u00f3n del fin como inminente, que aparece en la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, se convierte despu\u00e9s de la Pascua en la inminencia de la parus\u00ed\u00ada. A ra\u00ed\u00adz de la experiencia pascual la comunidad primitiva durante los primeros decenios est\u00e1 convencida de que el retorno del Se\u00f1or glorioso, y con ello la consumaci\u00f3n del reino iban a tener lugar durante aquella generaci\u00f3n (Mt 10, 23; Mc 9, 1; 1 Tes 4, 15-17; 1 Cor 15, 51-53). Pero ante la tardanza de la parus\u00ed\u00ada se dio gradualmente en el seno de la comunidad una evoluci\u00f3n con respecto a este problema, dando primero una explicaci\u00f3n de la tardanza y exhortando a la paciencia (2 Tes 2; 2 Pe 3), y contando despu\u00e9s, en los escritos lucanos y en los estratos m\u00e1s tard\u00ed\u00ados del NT, con lo que se ha venido en llamar \u00abel retraso de la parus\u00ed\u00ada\u00bb. El tiempo de la Iglesia, animada por el Esp\u00ed\u00adritu, llevar\u00e1 adelante el proyecto del reino durante este per\u00ed\u00adodo intermedio. Con ello, el retorno de Jes\u00fas en su gloria y la consumaci\u00f3n del reino quedan aplazados indefinidamente hasta el momento que s\u00f3lo el Padre conoce.<\/p>\n<p>3. PRECISANDO EL CONCEPTO DE REINO DE DIOS. Los autores del NT ponen de relieve la doble dimensi\u00f3n del reino, presente y escatol\u00f3gica. Por una parte, el reino es ya una realidad en la actuaci\u00f3n de Jes\u00fas: Dios ha comenzado a ejercer su soberan\u00ed\u00ada mediante los gestos y las palabras de Jes\u00fas. Pero al mismo tiempo el se\u00f1or\u00ed\u00ado real de Dios ser\u00e1 instaurado de modo pleno y perfecto al final de los tiempos con la parus\u00ed\u00ada, cuando el Hijo haga entrega del reino al Padre (1 Cor 15, 24). As\u00ed\u00ad, el s\u00ed\u00admbolo del reino de Dios sirve de concepto abarcador para la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica, para la plenitud de todo aquello que la humanidad anhela como paz, alegr\u00ed\u00ada y felicidad completa. Pero hay que tener presente que ambos aspectos, la referencia al presente y la orientaci\u00f3n al futuro, se pertenecen de manera rec\u00ed\u00adproca, estrecha e interna, y que ninguno de ellos puede ser separado del otro21. As\u00ed\u00ad, el presente est\u00e1 ya determinado por la escatolog\u00ed\u00ada. \u00abEl mensaje del reino de Dios, predicado por Jes\u00fas, es ya desde ahora consuelo, porque efectivamente Dios se acerca a vendar las heridas. Las dimensiones del cambio afectivo (conversi\u00f3n) y de novedad real (esperanza) son integrantes de la acogida del reino. Desde ahora estamos llamados a vivir vueltos al reino, es decir, entrando en la inversi\u00f3n que opera, y al mismo tiempo esperando y pidiendo su venida\u00bb. Entre estos dos extremos, presente y futuro, el reino se nos muestra como una realidad din\u00e1mica, siempre en crecimiento. Se trata del \u00abya, pero todav\u00ed\u00ada no\u00bb, seg\u00fan la feliz expresi\u00f3n de O. Cullmann, o sea, de una escatolog\u00ed\u00ada que se va realizando. Esto es lo que intentan poner de relieve las par\u00e1bolas del crecimiento, como la semilla que crece sola (Mc 4, 26-29), la semilla de mostaza (Mc 4, 30-32), o la de la ciza\u00f1a (Mt 13, 24-30).<\/p>\n<p>En los evangelios Jes\u00fas no aclar\u00f3 nunca de forma directa qu\u00e9 entend\u00ed\u00ada por reino de Dios, pero con su predicaci\u00f3n y su praxis nos dej\u00f3 algunos elementos para intuir lo que con ello quer\u00ed\u00ada expresar. Un concepto adecuado de reino debe evitar todo car\u00e1cter atemporal y gen\u00e9rico. En este sentido, no se puede identificar sin m\u00e1s \u00abreino de Dios\u00bb con otros conceptos centrales del NT como son \u00abvida\u00bb, \u00abjusticia\u00bb, \u00absalvaci\u00f3n\u00bb, \u00abredenci\u00f3n\u00bb, \u00abvida eterna\u00bb, como afirma B. Klappert. En la misma l\u00ed\u00adnea se mueven W. Kasper y W. Pannenberg, quienes identifican el reino con la salvaci\u00f3n, el amor o la esperanza. El reino se identifica, m\u00e1s bien, con ese proceso din\u00e1mico de la historia donde Dios se va revelando en la liberaci\u00f3n de los oprimidos, comprometiendo en esta tarea la responsabilidad del hombre. Por esta raz\u00f3n, J. Sobrino, despu\u00e9s de someter a cr\u00ed\u00adtica la v\u00ed\u00ada nocional de Kasper y Pannenberg, propone la v\u00ed\u00ada de la praxis de Jes\u00fas para determinar lo que es el reino. El contenido concreto del reino surge del ministerio y actividad de Jes\u00fas considerados como un conjunto. Esta opci\u00f3n est\u00e1 justificada porque Jes\u00fas mismo relacion\u00f3 expl\u00ed\u00adcitamente con el reino la expulsi\u00f3n de los demonios y la predicaci\u00f3n en par\u00e1bolas, e impl\u00ed\u00adcitamente las comidas con los publicanos y pecadores. Los milagros y dem\u00e1s signos de Jes\u00fas, aunque s\u00f3lo sean signos, expresan que el reino de Dios es salvaci\u00f3n de necesidades concretas apremiantes; que es liberaci\u00f3n, pues esas necesidades de las que hay que salvar, est\u00e1n producidas por elementos opresores.<\/p>\n<p>Por otra parte, los destinatarios primarios del reino son los pobres (Lc 6, 20), en el aspecto econ\u00f3mico y social. Desde estos pobres se puede concretar el contenido hist\u00f3rico del reino de Dios. Los pobres concretan el reino como superaci\u00f3n de la pobreza. En este sentido, el reino de Dios tiende hacia un mundo, una sociedad que posibilita la vida de los pobres y su dignidad. Pero te\u00f3rica e hist\u00f3ricamente el concepto de reino de Dios puede ser elaborado desde otras necesidades humanas universales, desde los derechos humanos, desde el ansia de libertad, desde el deseo de supervivencia tras la muerte, desde la utop\u00ed\u00ada del continuado progreso. Esto quiere decir que no podemos hacer una formulaci\u00f3n absoluta del reino. En cada \u00e9poca, el evangelio invita a la fantas\u00ed\u00ada creadora para actualizar el programa del reino partiendo del an\u00e1lisis y de los desaf\u00ed\u00ados de una situaci\u00f3n en funci\u00f3n de un proyecto liberador. En concreto, ci\u00f1\u00e9ndonos a nuestra \u00e9poca, son los pobres los que gu\u00ed\u00adan la elaboraci\u00f3n de lo que es h\u00f3y el reino de Dios. Hay que hacer propia, de alguna manera, su esperanza; el reino ser\u00e1 para ellos una promesa de vida en contra del antirreino. Esta opci\u00f3n por los pobres exige una praxis en favor del reino. El mismo Jes\u00fas hizo muchas cosas en servicio del reino, y propuso a sus oyentes alg\u00fan tipo de exigencias. Es en la pr\u00e1cticadonde se decide qu\u00e9 signos, qu\u00e9 anuncio de buena nueva, qu\u00e9 denuncia, qu\u00e9 planteamientos de una nueva sociedad generan esperanza, y por ello apuntan en la direcci\u00f3n del reino, salvando siempre la gratuidad del mismo. Dentro de esta din\u00e1mica, el reino de Dios es un reino de vida; una realidad hist\u00f3rica -la vida justa y plena de los pobres- y una realidad que en s\u00ed\u00ad misma tiende siempre a m\u00e1s, en definitiva a la utop\u00ed\u00ada, en cuanto que la historia actual no es el reino de Dios.<\/p>\n<p>II. Dimensi\u00f3n trinitaria del reino<br \/>\n1. EL REINO, PROYECTO DEL PADRE. El Jes\u00fas hist\u00f3rico no predic\u00f3 de modo sistem\u00e1tico ni a s\u00ed\u00ad mismo, ni a la Iglesia, ni a Dios, sino el reino de Dios. Como dijimos al comienzo, las dos realidades clave que configuran la vida de Jes\u00fas, Abb\u00e1 y reino, est\u00e1n tan relacionadas entre s\u00ed\u00ad que no pueden entenderse separadas; ambas realidades son distintas, pero se complementan, y as\u00ed\u00ad \u00abel reino da raz\u00f3n de ser de Dios como Abb\u00e1 y la paternidad de Dios da fundamento y raz\u00f3n de ser al reino\u00bb. Para Jes\u00fas, Dios es siempre el Dios del reino y el reino es siempre el reino de Dios. El reino tiene, pues, por su misma naturaleza un car\u00e1cter teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>a. El reino es del Padre. \u00abPadre, santificado sea tu nombre; venga tu reino\u00bb (Lc 11, 2). Este es el n\u00facleo de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas. La instauraci\u00f3n del reinado del Padre representa la prueba de la santidad de su nombre, o sea, de su persona divina y transcendente. El reino de Dios es un s\u00ed\u00admbolo para indicar la presencia salv\u00ed\u00adfica del Padre en la tierra, su proyecto sobre los hombres que comienza a hacerse realidad mediante la proclamaci\u00f3n del evangelio de Jes\u00fas. Ya que el reino es del Padre, s\u00f3lo \u00e9l puede darlo (Lc 12, 32). Dios quitar\u00e1 el reino a los jud\u00ed\u00ados obstinados y se lo dar\u00e1 a los creyentes (Mt 21, 43). Jes\u00fas transmite por testamento a sus disc\u00ed\u00adpulos el reino que el Padre le ha transmitido a \u00e9l (Lc 22, 29). Porque el reino pertenece al Padre, s\u00f3lo \u00e9l conoce el d\u00ed\u00ada y la hora de su llegada (Mc 13, 32), s\u00f3lo \u00e9l puede determinar qui\u00e9n se sienta a la derecha o a la izquierda de Jes\u00fas en el reino (Mt 20, 21.23). S\u00f3lo el Padre ha fijado con su autoridad el tiempo y las circunstancias para restablecer el reino de Israel (He 1, 6-7). En la consumaci\u00f3n se establecer\u00e1 el reino de nuestro Dios (Ap 12, 10), cuando Cristo haga entrega del reino al Padre (1 Cor 15, 24)\u00bb.<\/p>\n<p>b. El reino, proyecto del Dios liberador. \u00bfQu\u00e9 quiere decir Jes\u00fas cuando afirma que \u00abel reino de Dios est\u00e1 cerca\u00bb (Mc 1, 15)? Con esta expresi\u00f3n Jes\u00fas quiere significar la irrupci\u00f3n ya en el presente de la actuaci\u00f3n escatol\u00f3gica de Dios en la historia. El reino de Dios es un concepto din\u00e1mico que designa la soberan\u00ed\u00ada real de Dios ejerci\u00e9ndose en acto para introducir un cambio en la historia, estableciendo el ideal regio de la justicia, como aparece en el Sal 96, 13: \u00abYa llega el Se\u00f1or para regir la tierra, para implantar en el mundo la justicia\u00bb&#8216;. La intervenci\u00f3n del Dios liberador, comprometido en el cambio del curso de la historia humana, aparece de un modo gr\u00e1fico en el canto del Magnificat: \u00abDios ha desplegado la fuerza de su brazo: ha destruido los planes de los soberbios, ha derribado a los poderosos de sus tronos y ha encumbrado a los humildes; ha colmado de bienes a los hambrientos y despedido a los ricos con las manos vac\u00ed\u00adas\u00bb (Lc 1, 51-53; cf. 1 Sam 2, 4-10). De este modo, el concepto de reino se mueve en la misma l\u00ed\u00adnea del proyecto liberador de Dios, tal como aparece enunciado en Ex 3, 7-10: \u00abHe visto la opresi\u00f3n de mi pueblo en Egipto, y conozco sus angustias. Voy a bajar a liberarlo de la mano de los egipcios, a sacarlo de aquella tierra y llevarlo a una tierra que mana leche y miel. El clamor de los israelitas ha llegado hasta m\u00ed\u00ad\u00bb. La revelaci\u00f3n de Dios en la historia de los oprimidos para su liberaci\u00f3n la hallamos documentada a trav\u00e9s de toda la Biblia, desde el acontecimiento fundacional del Exodo y la alianza del Sina\u00ed\u00ad hasta la esperanza cierta de los cielos nuevos y la tierra nueva donde habitar\u00e1 la justicia, y Dios mismo ser\u00e1 todo en todos (2 Pe 3, 13; 1 Cor 15, 28). Por ah\u00ed\u00ad van las tradiciones hist\u00f3ricas de Israel, por ah\u00ed\u00ad va la predicaci\u00f3n de los profetas, la oraci\u00f3n de los salmos y la esperanza de los apocalipsis; por ah\u00ed\u00ad va, en definitiva, el evangelio de Jes\u00fas. A trav\u00e9s de todas estas p\u00e1ginas de la Biblia vemos que es siempre, y cada vez m\u00e1s clara y radicalmente, el Dios liberador de los oprimidos el que se nos revela, el que espera de nosotros, como sustancia del aut\u00e9ntico culto, el compromiso por la justicia y la paz en nuestro mundo.<\/p>\n<p>c. El Dios de los pobres. \u00abDichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios\u00bb (Lc 6, 20). El reino de Dios, tal como se nos presenta a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica de Jes\u00fas, es buena noticia de salvaci\u00f3n liberadora para los pobres (Lc 4, 18; Mt 11, 5). En consecuencia, el Dios del reino es el Dios de los pobres, solidario con ellos y su causa. Con gran radicalidad, J. Jeremias llega a decir que el reino pertenece \u00fanicamente a los pobres, e identifica a \u00e9stos con los agobiados por la pobreza material, los despreciados y marginados por la sociedad\u00bb. Por eso, algunos te\u00f3logos hablan de la parcialidad del reino de Dios, y en definitiva de la parcialidad del amor de Dios\u00bb. Esta parcialidad aparece como una constante de la revelaci\u00f3n de Dios. En el AT Dios va revelando su propia realidad en y a trav\u00e9s de su parcialidad hacia los oprimidos. Dios es \u00abPadre de hu\u00e9rfanos y protector de viudas\u00bb (Sal 68, 6) y go el de Israel (Is 41, 14), porque defiende al pobre. Tambi\u00e9n en los evangelios aparece esta parcialidad de Dios hacia los pobres econ\u00f3micos (Lc 6, 20-26) y hacia los pobres sociales, en la defensa que hace de los pecadores y publicanos (Lc 15, 7.10)3&#8243;. De este modo, los pobres son un lugar teol\u00f3gico, el sacramento privilegiado de la presencia de Dios y el espacio preferente para acceder y encontrarse con \u00e9l. Los pobres no s\u00f3lo sufren, sino que adem\u00e1s luchan y esperan. Si su pobreza es signo de que el reino de Dios todav\u00ed\u00ada no es realidad entre nosotros, su lucha esperanzada es signo de que ya est\u00e1 presente. Dios est\u00e1 en los pobres no s\u00f3lo sufriendo misteriosamente con ellos, sino tambi\u00e9n reclamando y suscitando un futuro nuevo que suponga la superaci\u00f3n de toda opresi\u00f3n. Y as\u00ed\u00ad, el Dios de Jes\u00fas es, para los pobres, Dios \u00e1nimo, Dios ilusi\u00f3n, Dios esperanza, Dios liberador, que interviene salv\u00ed\u00adficamente en la historia como el que quiere establecer la justicia y el derecho de los pobres.<\/p>\n<p>d. El Dios de la vida. Si el reino de Dios es para los pobres, entonces por su misma esencia tiene que ser como m\u00ed\u00adnimo un reino de vida. Seg\u00fan J. Jeremias, la situaci\u00f3n de los pobres era comparada a la muerte. \u00abA la situaci\u00f3n de tales personas, y seg\u00fan el pensamiento de aquella \u00e9poca, no se le pod\u00ed\u00ada llamar ya vida. Est\u00e1n pr\u00e1cticamente muertos\u00bb. Podemos afirmar, pues, que el Dios del reino es para los pobres el Dios de la vida. Para Jes\u00fas la primera mediaci\u00f3n de la realidad de Dios es la vida. Dios es el Dios de la vida (Mc 12, 27 par; Jn 10, 10; 14, 6) y se manifiesta a trav\u00e9s de la vida. Esto se deduce de la actitud de Jes\u00fas ante la ley jud\u00ed\u00ada como manifestaci\u00f3n de la voluntad primigenia de Dios de que el hombre viva (Mc 7,8-13; Mt 5, 21-48; Lc 10, 25-37), y de aquellos pasajes en que Jes\u00fas habla del pan como elemento de vida, s\u00ed\u00admbolo de toda vida. Por ello hay que pedir el pan al Padre (Lc 11, 3). El verdadero Dios es el garante de la vida humana. Todo lo que injustamente amenaza la vida del hombre, y m\u00e1s concretamente del pobre, es un atenta-do contra el Dios de Jes\u00fas. \u00abGloria Dei, vivens homo\u00bb, dec\u00ed\u00ada Ireneo de Lyon. Monse\u00f1or Arnulfo Romero, obispo m\u00e1rtir de El Salvador, hizo una concreci\u00f3n significativa de esa verdad, cuando dijo: \u00abGloria Dei, vivens pauper\u00bb<br \/>\ne. Dimensi\u00f3n teol\u00f3gica del reino. Jes\u00fas se sirvi\u00f3 de las par\u00e1bolas para ense\u00f1ar c\u00f3mo era el Dios del reino. A los escribas y fariseos que murmuraban diciendo: \u00ab\u00e9ste acoge a los pecadores y come con ellos\u00bb (Lc 15, 2), Jes\u00fas les cuenta la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo, que m\u00e1s propiamente habr\u00ed\u00ada que llamar \u00abdel amor del Padre\u00bb. En efecto, lo que est\u00e1 en juego en ella es el amor misericordioso del Padre (Lc 15, 11-32). Esto mismo intenta poner de relieve la par\u00e1bola de la oveja perdida (Lc 15, 4-7). Otro aspecto esencial del Dios del reino es el que aparece en la par\u00e1bola del \u00absiervo sin entra\u00f1as\u00bb (Mt 18, 23-34), donde el perd\u00f3n gratuito de Dios es expresi\u00f3n de su amor, y a la vez el fundamento de nuestro comportamiento con el pr\u00f3jimo. En la gran par\u00e1bola del juicio final (Mt 25, 31-46) ven algunos autores la identificaci\u00f3n de Dios con los pobres. \u00abEs claro que en el texto actual el rey es Jes\u00fas mismo, y es \u00e9l quien se identifica con los pobres. Pero es muy probable que \u00e9sta sea una reinterpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica posterior, y que la par\u00e1bola en boca de Jes\u00fas identificase al rey con Dios\u00bb. En consecuencia, Dios Padre es el que se identifica con los hambrientos, forasteros, desnudos, enfermos y encarcelados. As\u00ed\u00ad, como ya hemos indicado, el pobre es el lugar del encuentro con Dios en la historia. Del hecho de que Dios sea precisamente el Dios de los pobres deduce J. Sobrino la dimensi\u00f3n teol\u00f3gica y transcendente del reino. \u00abLa novedad e impensabilidad de que los pobres sean destinatarios del reino se convierte en mediaci\u00f3n hist\u00f3rica de la novedad e impensabilidad de Dios, de su misterio, de su transcendencia con respecto a im\u00e1genes humanas de Dios. Aceptar que el destinatario del reino son los pobres es una forma eficaz de dejar a Dios ser Dios, de dejar que \u00e9l se muestre como \u00e9l es y como \u00e9l quiere mostrarse\u00bb<br \/>\n2. JES\u00daS, EL REINO DE DIOS EN PERSONA. Or\u00ed\u00adgenes con frase lapidaria dice que Jes\u00fas es la autobasileia, expresi\u00f3n que podr\u00ed\u00adamos traducir como \u00abel reino en persona\u00bb o \u00abpersonificaci\u00f3n del reino\u00bb. De modo parecido se expresa Tertuliano: in evangelio est Dei regnum Christus ipse\u00bb . Y esto es as\u00ed\u00ad porque Jes\u00fas asume como suya la causa del reino y lo anuncia como ya presente en su persona. En una controversia con los fariseos que le acusaban de expulsar los demonios con el poder de Beelzebul, Jes\u00fas concluye su argumentaci\u00f3n con estas palabras: \u00abSi yo expulso los demonios con el poder de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros\u00bb (Lc 11, 20). En su discurso program\u00e1tico en la sinagoga de Nazaret, Jes\u00fas ve cumplido en su persona el anuncio del mensajero escatol\u00f3gico de Is 61, 1-2: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad, porque \u00e9l me ha ungido para anunciar la buena noticia a los pobres\u00bb (Lc 4, 18.21; cf. 16, 16). El reino de Dios que anuncia Jes\u00fas no es algo ultramundano, que se realizar\u00e1 en la otra vida, sino algo que acontece ahora, algo que ha comenzado a hacerse realidad en su misma persona. Como observa E. Schillebeeckx, en el origen del anuncio del reino de Dios por parte de Jes\u00fas est\u00e1 \u00abla experiencia de un contraste\u00bb. Por una parte, la realidad del mal, del dolor, de la injusticia, que rigen en el mundo. Por otra parte, la realidad de Dios como Padre, como amor que afirma la vida y quiere la plenitud de todos los hombres49. Cuando se toma absolutamente en serio a Dios como Padre de todos los hombres -como hace Jes\u00fas- se cae en la cuenta de que su soberan\u00ed\u00ada no es aceptada en el mundo. Por eso, Jes\u00fas, al comienzo de su vida p\u00fablica declara que el plazo se ha cumplido, afirma la cercan\u00ed\u00ada del reino de Dios, hace una llamada a la conversi\u00f3n, al cambio personal y colectivo, y exige que los hombres abran su coraz\u00f3n y su mente para dar acogida a la buena noticia (Mc 1, 15). Pero, \u00bfcu\u00e1les son los gestos con los que Jes\u00fas hace presente el reino, poniendo en pr\u00e1ctica el proyecto del Padre? Es lo que vamos a exponer a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a. La acogida a los pecadores. Son muchos los pasajes del evangelio en los que Jes\u00fas aparece junto con los pecadores, publicanos y prostitutas: come con publicanos (Mc 2, 15-17 par), habla con una mujer p\u00fablica y hasta se deja tocar por ella en casa de un fariseo (Lc 7, 36-50), se hospeda en casa del publicano Zaqueo (Lc 19, 1-10), habla con la samaritana que hab\u00ed\u00ada tenido cinco maridos (Jn 4, 7-42), no condena a la mujer ad\u00faltera (Jn 8, 1-11). En estos relatos aparece clara la actitud de Jes\u00fas de acoger a los pecadores y de no mostrarse como juez severo con ellos. Esta actitud fundamental de acogida queda iluminada en aquellas par\u00e1bolas donde se habla de que hay que salir a buscar al pecador para salvarlo (Lc 15, 4-10.11-32; Mt 18, 12-14). En esta misma l\u00ed\u00adnea, Jes\u00fas explicita su misi\u00f3n diciendo que no tienen necesidad de m\u00e9dico los sanos sino los enfermos, y que no ha venido a llamar a los justos sino a los pecadores (Mc 2, 17 par). Por \u00faltimo, hace la escandalosa afirmaci\u00f3n de que los publicanos y prostitutas entrar\u00e1n en el reino de Dios antes que sus piadosos oyentes del templo (Mt 21, 31s). La acogida de Jes\u00fas a los pecadores ha de ser comprendida como un signo de la venida del reino, como el anuncio de que Dios no viene a condenar sino asalvar, y, por ello, los pecadores no deben tener miedo, sino gozo en su venida. La comuni\u00f3n de mesa con ellos significa la comuni\u00f3n con Dios. A trav\u00e9s de este gesto Jes\u00fas transmite a los pecadores, especialmente a ellos, el mensaje de la nueva comuni\u00f3n con Dios y con los hombres&#8217;. As\u00ed\u00ad anuncia con los hechos la venida del reino, liberando a los pecadores de su esclavitud interior y celebrando anticipadamente con ellos el banquete escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>b. Jes\u00fas toma partido por los pobres y marginados. La actuaci\u00f3n de Jes\u00fas se corresponde con su predicaci\u00f3n cuando declara a los pobres dichosos y destinatarios primarios del reino (Lc 6, 20). En efecto, vemos que Jes\u00fas se nos presenta siempre no en c\u00ed\u00adrculos selectos, sino junto a los sectores m\u00e1s pobres, desprestigiados y marginados de aquella sociedad. As\u00ed\u00ad, Jes\u00fas se deja acompa\u00f1ar por mujeres, desclasadas socialmente (Lc 8, 2-3), habla con leprosos, impuros para el culto (Mc 1, 40-45 par; Lc 17, 11-19), alaba a los samaritanos, considerados como extranjeros por los jud\u00ed\u00ados (Lc 10, 30-37; 17, 16; Jn 4, 9). Si Jes\u00fas se pone de parte de los pobres y marginados no es porque sean moralmente superiores o a causa de sus m\u00e9ritos, sino porque cree en la bondad de Dios que los acepta y acoge por encima de todas las exclusiones de los hombres, convencido de que la justicia de Dios no puede reinar ante los hombres sino defendiendo a los abandonados y oprimidos y luchando por los que no tienen otro defensor. Este modo de proceder de Jes\u00fas va encaminado a crear una nueva conciencia de solidaridad, denunciando actitudes y estructuras que mantengan a los hombres divididos. Un hecho que ilustra cuanto vamos diciendo es el relato de la multiplicaci\u00f3n de los panes (Mc 6, 34-44 par). Aunque muy elaborado redaccionalmente, este pasaje contiene un n\u00facleo hist\u00f3rico: Jes\u00fas organiza en un despoblado una comida para el gent\u00ed\u00ado que le segu\u00ed\u00ada, y sacia su hambre. Con este gesto de car\u00e1cter simb\u00f3lico y de alcance mesi\u00e1nico Jes\u00fas quer\u00ed\u00ada mostrar su solidaridad efectiva con los pobres, quer\u00ed\u00ada indicar que comenzaba de hecho su liberaci\u00f3n, que ellos eran los preferidos del reino y que inauguraba con ellos el banquete mesi\u00e1nico. Se trata de una \u00abprofec\u00ed\u00ada en acci\u00f3n\u00bb, que se\u00f1ala al mismo tiempo el camino a seguir.<\/p>\n<p>c. Los milagros de Jes\u00fas, signos de la cercan\u00ed\u00ada del reino. No se puede dudar hist\u00f3ricamente de que Jes\u00fas hizo milagros en la primera etapa de su vida hasta la llamada crisis galilea. \u00abEn la tradici\u00f3n de los milagros nos encontramos, pues, con un recuerdo de Jes\u00fas de Nazaret, basado en la impresi\u00f3n que caus\u00f3 particularmente en el pueblo sencillo rural de Galilea\u00bb. En su origen se trataba de un n\u00facleo de curaciones, ante todo de pose\u00ed\u00addos por el demonio, pero tambi\u00e9n de leprosos, paral\u00ed\u00adticos, ciegos, etc. A partir de ah\u00ed\u00ad la tradici\u00f3n fue elaborando milagros m\u00e1s llamativos, aumentando su n\u00famero y espectacularidad, todo ello con fines cristol\u00f3gicos y misionales. En estos relatos vemos c\u00f3mo Jes\u00fas, lleno de misericordia y compasi\u00f3n, se acerca a los enfermos como hombres necesitados. Su preocupaci\u00f3n no es s\u00f3lo devolverles la salud biol\u00f3gica, sino la de recuperar a esos hombres hundidos en el dolor, la condena moral, la impotencia y la soledad. Jes\u00fas reconstruye al hombre entero y loreinserta en la sociedad. Para que pueda realizarse esta transformaci\u00f3n es necesaria la fe, la confianza plena en \u00e9l y en definitiva en Dios (cf. Mc 5, 34.36; 6, 5s; 2, 5; 10, 52; Mt 9, 28; Lc 17, 19; Mt 8, 13; 15, 28; Mc 9, 23). Estos gestos de Jes\u00fas con los enfermos tienen una relaci\u00f3n directa con el reino de Dios: \u00abSi yo expulso los demonios con el dedo de Dios, es se\u00f1al de que el reino de Dios ha llegado a vosotros\u00bb (Le 11, 20; Mt 11, 2-6 par). Los milagros son, pues, signo de la cercan\u00ed\u00ada del reino: \u00abno traen la soluci\u00f3n global a la realidad oprimida, pero son signos reales del acercamiento de Dios&#8230; y ponen en la direcci\u00f3n correcta de lo que ser\u00e1 el reino en su advenimiento\u00bb. Pero es sobre todo en los exorcismos donde mejor se pone de relieve el aspecto liberador de la llegada del reino. En tiempos de Jes\u00fas la visi\u00f3n del mundo estaba impregnada y dominada por la demonolog\u00ed\u00ada: \u00abreinaba un terror extraordinariamente intenso a los demonios\u00bb. Estas fuerzas actuaban sobre todo a trav\u00e9s de la enfermedad, y especialmente de las enfermedades ps\u00ed\u00adquicas, de tal manera que los demonios pose\u00ed\u00adan realmente a sus v\u00ed\u00adctimas. En ese mundo esclavizado por los demonios hace su aparici\u00f3n Jes\u00fas, que comparte esta mentalidad de la \u00e9poca; pero la radicaliza al unificar las fuerzas mal\u00e9ficas en Satan\u00e1s, el Maligno, con lo cual \u00e9ste adquiere una dimensi\u00f3n totalizante y escatol\u00f3gica (cf. la escenificaci\u00f3n de esta lucha entre Jes\u00fas y el diablo en el relato de las tentaciones en Mt 4, 1-11 par). Con Jes\u00fas ha comenzado la aniquilaci\u00f3n de todas las fuerzas mal\u00e9ficas, personificadas en el Maligno (Mc 1, 24). En la expulsi\u00f3n de los demonios aparece claramente que la venida del reino es todo menos pac\u00ed\u00adfica e ingenua. Los exorcismos muestran la lucha de Jes\u00fas contra el Maligno. Los demonios se resisten y luchan porque no quieren ser aniquilados. En la primera etapa de su vida Jes\u00fas aparece venci\u00e9ndolos majestuosamente. Construir el reino implica, por necesidad, luchar activamente contra el Maligno, que personifica al antirreino. Por eso Jes\u00fas env\u00ed\u00ada a sus disc\u00ed\u00adpulos a expulsar demonios (Mc 6, 7.13; Mt 10, 8), y les ense\u00f1a a pedir al Padre que los libere del Maligno (Mt 6, 13). Corresponde a cada \u00e9poca discernir en qu\u00e9 situaciones se hace presente el Maligno como fuerza mal\u00e9fica del antirreino, para luchar contra \u00e9l.<\/p>\n<p>Como conclusi\u00f3n de toda esta secci\u00f3n, podemos decir que Jes\u00fas centr\u00f3 su vida en el anuncio del reino, proclamando que con \u00e9l comienza el reino de Dios aqu\u00ed\u00ad en la tierra; correspondi\u00f3 a su acercamiento poniendo ya en el presente efectivas acciones liberadoras y revel\u00f3 el amor del Padre haciendo que se sintiesen acogidos por Dios los pecadores y marginados. As\u00ed\u00ad comenz\u00f3 a hacerse efectivo el reino de Dios en la tierra. Pero el reino de Dios en plenitud no lleg\u00f3 en vida de Jes\u00fas, y en su muerte la cercan\u00ed\u00ada del reino le pareci\u00f3 tr\u00e1gicamente lejana (Mc 15, 34 par). Por causa del reino fue condenado y crucificado. Y por su obediencia fiel hasta la muerte recibi\u00f3 en su resurrecci\u00f3n no s\u00f3lo la confirmaci\u00f3n de su camino y su misi\u00f3n, sino la irrupci\u00f3n definitiva, si bien incoada, del reino anunciado.<\/p>\n<p>3. EL ESP\u00ed\u008dRITU, IMPULSOR DEL REINO HACIA SU CONSUMACI\u00ed\u201cN. El programa del reino, incoado por Jes\u00fas,es continuado por la Iglesia. Jes\u00fas asoci\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos a la tarea de hacer real y efectivo este reino de Dios. As\u00ed\u00ad, en el ensayo de misi\u00f3n que realiz\u00f3 en su vida p\u00fablica, encarg\u00f3 a los Doce el anuncio del reino de Dios por medio de la palabra y de gestos de liberaci\u00f3n (Mt 10, 1-15; Lc 9, 1-6; Mc 6, 6-12), y al final de su vida les hizo entrega del reino en forma de alianza, como el Padre se lo hab\u00ed\u00ada entregado a \u00e9l (Lc 22, 29). De este modo, el reino le es quitado a Israel y entregado a un pueblo que produzca frutos (Mt 21, 43). La promesa del Esp\u00ed\u00adritu por Jes\u00fas resucitado (Lc 24, 49; He 1, 5.8) est\u00e1 en funci\u00f3n de la misi\u00f3n y, en consecuencia, en funci\u00f3n del reino. As\u00ed\u00ad, a partir de la Pascua tiene lugar la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre los ap\u00f3stoles y la comunidad de los creyentes, que, iluminados por \u00e9l, perciben el alcance universal del evangelio del reino predicado por Jes\u00fas. Esto es lo que quieren dar a entender las cristofan\u00ed\u00adas pascuales que terminan con la misi\u00f3n de los ap\u00f3stoles por todo el mundo (Mt 28, 16-20; Mc 16, 14-20; Lc 24, 44-49; Jn 20, 19-23).<\/p>\n<p>Son pocos los textos de NT que ponen al Esp\u00ed\u00adritu Santo en relaci\u00f3n directa con el reino de Dios (Mt 12, 28; Jn, 3, 5; Rom 14, 17). La raz\u00f3n es sencilla: el Esp\u00ed\u00adritu Santo es dado a la Iglesia para hacer de ella el instrumento del reino. La relaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu con la Iglesia aparece fuertemente subrayada en todo el NT. Por tanto para ver la relaci\u00f3n entre el Esp\u00ed\u00adritu y el reino hay que partir de la relaci\u00f3n entre la Iglesia y el reino de Dios.<\/p>\n<p>a. Iglesia, Reino y Esp\u00ed\u00adritu. La Iglesia no se identifica con el reino de Dios, sino que es y ha de ser signo y servidora del reino. El Concilio Vaticano II lo expresa en estos t\u00e9rminos: \u00abLa Iglesia recibe la misi\u00f3n de anunciar el reino de Cristo y de Dios, de establecerlo en medio de todas las gentes, y constituye en la tierra el germen y el principio de este reino\u00bb (LG 5). \u00abLa Iglesia no tiene m\u00e1s que una aspiraci\u00f3n: que venga el reino de Dios y se realice la salvaci\u00f3n de todo el g\u00e9nero humano&#8230; La Iglesia es sacramento universal de salvaci\u00f3n, que manifiesta y al mismo tiempo realiza el misterio del amor de Dios al hombre\u00bb (GS 45). Este servicio al reino lo habr\u00e1 de realizar la Iglesia en el seguimiento de Jes\u00fas, en la asunci\u00f3n de su pr\u00e1ctica mesi\u00e1nica y de su causa. Con este fin es enviado a la Iglesia el Esp\u00ed\u00adritu como sacramento del rein&#8217;. El Esp\u00ed\u00adritu Santo es, de este modo, el actualizador de la memoria de Jes\u00fas (Jn 16, 12-15). El no deja que las palabras de Cristo permanezcan como letra muerta (2 Cor 3, 6), sino que sean siempre rele\u00ed\u00addas, ganen nuevos significados e inspiren pr\u00e1cticas liberadoras. Desde Pentecost\u00e9s, a lo largo del libro de los Hechos, el Esp\u00ed\u00adritu Santo es el que contin\u00faa la presencia salvadora de Jes\u00fas, en la espera de un reino, cuya consumaci\u00f3n est\u00e1 todav\u00ed\u00ada por llegar. As\u00ed\u00ad, la eclesiolog\u00ed\u00ada de Hechos est\u00e1 claramente bajo el signo del Esp\u00ed\u00adritu, que aparece actuando siempre en la expansi\u00f3n de la Iglesia. En circunstancias particulares \u00e9l es el que inspira la decisi\u00f3n (He 10, 19; 11, 12; 13, 2; 16, 6s). Recogiendo los datos del NT, la eclesiolog\u00ed\u00ada del Vaticano II tiene un car\u00e1cter eminentemente pneumatol\u00f3gico. As\u00ed\u00ad, del Esp\u00ed\u00adritu se dice que \u00abhace rejuvenecer a la Iglesia, la renueva constantemente y la conduce a la uni\u00f3n consumada con su Esposo\u00bb (LG 4). \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu, siendo uno mismo en la Cabeza y en los miembros, de tal forma vivifica, unifica y mueve todo el cuerpo, que su actuaci\u00f3n pudo ser comparada por los Santos Padres con el servicio que realiza el principio de la vida, o el alma, en el cuerpo humano\u00bb (LG 7). Estas afirmaciones del Concilio significan que el Esp\u00ed\u00adritu Santo es el que convierte a Jes\u00fas en contempor\u00e1neo nuestro, el que da vida y empuja hoy a la Iglesia en el mismo sentido y direcci\u00f3n en que dio vida y empuj\u00f3 a Jes\u00fas en su tiempo. El Esp\u00ed\u00adritu Santo es como la imaginaci\u00f3n de Jes\u00fas, que le va abriendo a la Iglesia nuevas posibilidades misioneras, le muestra nuevos caminos y le insta a interpretar los signos de los tiempos (Ap 2,7-3,22).<\/p>\n<p>b. El Esp\u00ed\u00adritu Santo y la Iglesia de los pobres. Si, como hemos dicho, el Esp\u00ed\u00adritu es la \u00abmemoria de Jes\u00fas\u00bb y el alma de la Iglesia, tiene que guiarla e impulsarla en la direcci\u00f3n del reino, para que a lo largo de la historia sea continuadora de los signos por los que Jes\u00fas comenz\u00f3 a hacer presente el reino (cf. AG 5). No se trata de que la Iglesia copie literalmente las obras de Jes\u00fas durante su misi\u00f3n terrestre. \u00abLas gracia del Esp\u00ed\u00adritu le permite descubrir las equivalencias actuales de los actos de Jes\u00fas. El Esp\u00ed\u00adritu hace ver las correspondencias escondidas: la vida de Jes\u00fas revive en la vida heroica y escondida de la Iglesia de los pobres\u00bb. El discernimiento que hace de los signos de los tiempos bajo la gu\u00ed\u00ada y la luz del Esp\u00ed\u00adritu lleva a la Iglesia a encarnarse en medio de los pobres, a solidarizarse con ellos y a comprometerse en su liberaci\u00f3n. Ahora bien, \u00abla pobreza a la que se alude (en el evangelio) abarca desde la pobreza econ\u00f3mica, social y f\u00ed\u00adsica, hasta la ps\u00ed\u00adquica, moral y religiosa&#8230; Son pobres todos los que, corporal o espiritualmente, viven al borde de la muerte y a los que la vida no les ha dado nada&#8230; Son pobres todos los que padecen violencia e injusticia sin poder defenderse de ellas&#8230; El concepto opuesto al pobre es el de opresor, violento, que oprime a los pobres y los reduce a la miseria para enriquecerse a su costa\u00bb. A esos pobres es a quienes Jes\u00fas anuncia el reino, no s\u00f3lo con la palabra sino con signos de liberaci\u00f3n. El reino de Dios es algo que hay que construir. \u00abCon sus acciones simb\u00f3licas, Jes\u00fas no ha hecho desaparecer del mundo toda desgracia y todo mal. Pero ha indicado claramente una direcci\u00f3n v\u00e1lida para la fe en la salvaci\u00f3n\u00bb. El reino de Dios predicado as\u00ed\u00ad por Jes\u00fas tiene valor para el presente, se ha convertido en una fuerza que determina el presente. Es la tarea que debe continuar la Iglesia, animada por el Esp\u00ed\u00adritu, aceptando la propia pobreza, en comuni\u00f3n con los pobres y en solidaridad con los humildes y humillados. La Iglesia debe estar presente \u00aball\u00ed\u00ad donde Cristo la espera, en los humildes, los enfermos, los encarcelados&#8230; Los m\u00e1s peque\u00f1os pueden decirnos donde est\u00e1 la Iglesia. La presencia del Esp\u00ed\u00adritu hay que entenderla como una se\u00f1al y un nuevo comienzo de la nueva creaci\u00f3n de todas las cosas en el reino de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>c. Esp\u00ed\u00adritu y liberaci\u00f3n. Jes\u00fas prometi\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos el env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu para que estuviese siempre con ellos (Jn 14, 16-17). La finalidad de esta presencia permanente del Esp\u00ed\u00adritu es la transformaci\u00f3n del mundo, parahacer de \u00e9l una \u00abnueva creaci\u00f3n\u00bb (2 Cor 5, 17; G\u00e1l 6, 15), restaurando el primigenio designio de Dios. \u00abDonde est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or, all\u00ed\u00ad est\u00e1 la libertad\u00bb (2 Cor 3, 17), la liberaci\u00f3n, la transformaci\u00f3n de la sociedad. La llegada del reino es don de Dios, a trav\u00e9s de Jes\u00fas, por la fuerza de su Esp\u00ed\u00adritu. Pero toda la Iglesia y todos los hombres de buena voluntad, dej\u00e1ndose llevar por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios (Ron 8, 14), est\u00e1n comprometidos en adelantar la llegada del reino, haci\u00e9ndolo m\u00e1s cercano cada d\u00ed\u00ada, \u00abprogresando siempre, firmes e inconmovibles, en la obra del Se\u00f1or, sabiendo que nuestro esfuerzo no es en vano en el Se\u00f1or\u00bb (1 Cor 15, 58).<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n entera, y de modo particular la humanidad, est\u00e1 esperando verse libre de la esclavitud de la corrupci\u00f3n, para ser admitida en la libertad gloriosa de los hijos de Dios; para ello poseemos las primicias del Esp\u00ed\u00adritu, que mantiene viva en nosotros la esperanza de la liberaci\u00f3n (Rom 8, 19-25). Por eso, la pneumatolog\u00ed\u00ada de los movimientos de liberaci\u00f3n \u00abconcibe el Esp\u00ed\u00adritu como Esp\u00ed\u00adritu de libertad que atestigua el sentido de la existencia terrena de Jes\u00fas como una marcha liberadora hacia el reino de justicia\u00bb. El Esp\u00ed\u00adritu Santo es prenda y garant\u00ed\u00ada para la plena liberaci\u00f3n del pueblo de Dios (2 Cor 1, 22; G\u00e1l 5, 5; Ef 1, 13-14). Esto quiere decir que el Esp\u00ed\u00adritu Santo es el dinamismo interno del reino de Dios incoado ya en la tierra. El Esp\u00ed\u00adritu va actuando en la transformaci\u00f3n del mundo y en la liberaci\u00f3n de los pobres en el sentido antes indicado, y lo hace sirvi\u00e9ndose de los mismos pobres. Este principio fue establecido claramente por Pablo (1 Cor 1, 26 &#8211; 2, 16), y es elcentro de la visi\u00f3n b\u00ed\u00adblica de la historia. \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu despierta y alimenta el potencial evangelizador de los pobres&#8230;, rompe las barreras de la cultura&#8230;, y hace que los pobres descubran mejor el alcance real de la palabra b\u00ed\u00adblica\u00bb\u00bb. A trav\u00e9s de formas hist\u00f3ricas de liberaci\u00f3n, el Esp\u00ed\u00adritu Santo va preparando al pueblo de Dios para la liberaci\u00f3n escatol\u00f3gica. \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo de Dios os ha marcado con su sello para distinguiros el d\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n\u00bb (Ef 4, 30). A la espera de la liberaci\u00f3n final, que tendr\u00e1 lugar con el retorno del Se\u00f1or, el Esp\u00ed\u00adritu mantiene en tensi\u00f3n a la Iglesia: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu y la Esposa dicen: \u00c2\u00a1Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas!\u00bb (Ap 22, 17.20).<\/p>\n<p>III. Conclusi\u00f3n<br \/>\nEn la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica el concepto de reino sirve para indicar el compromiso de Dios en la transformaci\u00f3n de la humanidad seg\u00fan el plan salv\u00ed\u00adfico original, compromiso que tiene como fin primario la liberaci\u00f3n de los pobres, los marginados y los oprimidos por la injusticia de los hombres. En este sentido, el reino de Dios es un concepto que resume toda la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n, ya que arranca del misterio trinitario tal como se manifiesta en la historia de la salvaci\u00f3n. Despu\u00e9s de un tiempo de preparaci\u00f3n en el AT, el proyecto liberador del Padre ha sido plenamente asumido por Jes\u00fas, que viene a ser como \u00abel reino en persona\u00bb, y es continuado por la Iglesia, servidora del reino, que vivificada y movida por el Esp\u00ed\u00adritu, lo va haciendo efectivo y extendi\u00e9ndolo por el mundo hacia su plena consumaci\u00f3n. \u00abLa comunidad cristiana est\u00e1 integrada por hombres que, reunidos en Cristo, son guiados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo en su peregrinar hacia el reino del Padre\u00bb (GS 1), hasta que \u00abDios sea todo en todas las cosas\u00bb (1 Cor 15, 28).<\/p>\n<p>[-> Padre; Jesucristo; Esp\u00ed\u00adritu; Iglesia; Escatolog\u00ed\u00ada; Esperanza; Liberaci\u00f3n; Pobres; Teolog\u00ed\u00ada y Econom\u00ed\u00ada; Vida eterna.]<br \/>\nJos\u00e9 Luis Aurrecoechea<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Esta expresi\u00f3n est\u00e1 ya presente en el Antiguo Testamento, inicialmente bajo la forma Yahveh malak (Yahveh reina) y m\u00e1s tarde tambi\u00e9n en la f\u00f3rmula abstracta malkut Yahveh (reino de Yahveh). En la cultura de la \u00e9poca indica la soberan\u00ed\u00ada de Dios que exige obediencia en el hombre y que le presta ayuda y protecci\u00f3n. En el Nuevo Testamento esta expresi\u00f3n indica el n\u00facleo central de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, resumido en las palabras: \u00abEl tiempo se ha cumplido y J el Reino de Dios est\u00e1 cerca; convert\u00ed\u00ados y creed en el evangelio\u00bb (Mc 1,15). En Mateo aparece la variante \u00abreino de los cielos\u00bb, que traduce el hebreo malkut shamaim, utilizado en el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado por los rabinos para evitar la pronunciaci\u00f3n del nombre sagrado de Yahveh. El lenguaje de Jes\u00fas era perfectamente comprensible por sus oyentes, a partir del uso veterotestamentario de esta palabra as\u00ed\u00ad como de las expectativas de sus contempor\u00e1neos. Sin embargo, ante el anuncio de Jes\u00fas esas expectativas eran totalmente inadecuadas, si se piensa en la novedad inherente a aquel \u00abevangelio\u00bb, que pod\u00ed\u00ada reducirse en pocas palabras a la identificaci\u00f3n del Reino con la persona de Jes\u00fas. En efecto, Jes\u00fas manifiesta la pretensi\u00f3n inaudita de que la causa del Reino, que anunciaba con sus palabras y al que serv\u00ed\u00ada con sus obras, se identificaba precisamente con su propia causa, de manera que el Reino permanec\u00ed\u00ada en pie o ca\u00ed\u00ada con su misma Persona. Este es el motivo por el que, a pesar de anunciar siempre el Reino, Jes\u00fas no lo describe nunca, sino que alude siempre a \u00e9l a trav\u00e9s de semejanzas y de palabras. En efecto, descubrir el Reino significa descubrirlo a \u00e9l; entrar en el Reino equivale a adherirse a su persona. Como dec\u00ed\u00ada Or\u00ed\u00adgenes, Jes\u00fas es autobasileia, el Reino en persona. A este car\u00e1cter cristol\u00f3gico del Reino, con el que va unido el car\u00e1cter teol\u00f3gico por el que el anuncio del mismo es tambi\u00e9n el anuncio del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios que es Padre, hay que a\u00f1adir su car\u00e1cter soteriol\u00f3gico. La venida del Reino es llegada de la gracia y de la salvaci\u00f3n, el perd\u00f3n gratuito de los pecados. De esto hablan esa \u00abpraxis del Reino\u00bb que son los milagros y los signos realizados por Jes\u00fas y su relaci\u00f3n con los pecadores. \u00abEntrar en el Reino\u00bb y \u00abheredar el Reino\u00bb es lo mismo que \u00abentrar en la vida\u00bb y heredarla. En el anuncio del Reino no falta el car\u00e1cter de juicio, en cuanto que exige una respuesta inderogable. Las dos breves par\u00e1bolas del tesoro y de la perla (cf Mt 13,44-46) expresan sus exigencias radicales.<\/p>\n<p>El Reino de Dios anunciado por Jes\u00fas tiene tambi\u00e9n un car\u00e1cter escatol\u00f3gico. Esta constataci\u00f3n ha sido precisamente la que dio paso al redescubrimiento de la escatolog\u00ed\u00ada, que surgi\u00f3 como un correctivo del liberalismo teol\u00f3gico y que ha contribuido tanto al cambio del panorama cristol\u00f3gico y eclesiol\u00f3gico del siglo xx. Fue J Weis, a finales del XIX, el que subray\u00f3 con fuerza que el mensaje de Jes\u00fas no s\u00f3lo hab\u00ed\u00ada sido escatol\u00f3gico, sino que hab\u00ed\u00ada sido \u00absolamente\u00bb escatol\u00f3gico. Esta tesis dio origen a la formaci\u00f3n de \u00bb sistemas\u00bb escatol\u00f3gicos sucesivos, opuestos unas veces y complementarios otras.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n, desde el punto de vista eclesiol\u00f3gico, era la de si, una vez establecido el car\u00e1cter escatol\u00f3gico del Reino, quedaba sitio todav\u00ed\u00ada para una \u00abIglesia\u00bb. Recordemos la famosa frase de A. Loisy. \u00abJes\u00fas hab\u00ed\u00ada anunciado el Reino&#8230;, y lleg\u00f3 la Iglesia\u00bb. Se dir\u00e1 m\u00e1s bien que, precisamente porque cre\u00ed\u00ada ya cercano el fin, Jes\u00fas no pod\u00ed\u00ada menos de intentar recoger al pueblo de Dios de los tiempos de la salvaci\u00f3n. El \u00fanico sentido de toda la actividad de Jes\u00fas, as\u00ed\u00ad como de su anuncio del Reino, es recoger al pueblo de Dios del final de los tiempos (J Jeremias, G. Lohfink).<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de la identidad o de la distinci\u00f3n entre Iglesia y Reino de Dios es bastante antigua. Muchos Padres de la Iglesia y te\u00f3logos medievales se expresaron en t\u00e9rminos de identificaci\u00f3n. Tampoco faltan defensores de esta tesis entre los te\u00f3logos contempor\u00e1neos (C. Journet), pero tambi\u00e9n hay quienes establecen entre estas dos realidades una mayor o menor distancia.<\/p>\n<p>Esta tesis hab\u00ed\u00ada sido sostenida sobre todo en la teolog\u00ed\u00ada liberal y por los modernistas. La postura adoptada en este punto por el concilio Vaticano II es un tanto articulada. En primer lugar, respecto a la realidad futura del final de los tiempos, la Constituci\u00f3n Lumen gentium no parece indicar ninguna diferencia entre la Ecclesia consummata Y el Regnum consumnzatum. En la gloria del cielo la Iglesia tendr\u00e1 su perfecci\u00f3n y su cumplimiento glorioso (cf nn. 4\u00c2\u00a7, 68). Por el contrario, en cuanto al tiempo presente, el Vaticano II relaciona el comienzo de la Iglesia con el anuncio de la llegada del Reino, de forma que habr\u00e1 que decir que las dos realidades nacen simult\u00e1neamente (cf. LG 5). M\u00e1s a\u00fan, habr\u00e1 que a\u00f1adir que precisamente en el crecimiento de la Iglesia est\u00e1 presente el crecimiento del Reino y que el desarrollo de ambos se realiza- \u00fanicamente en y por la conformaci\u00f3n con Cristo que (la su vida por el mundo. De aqu\u00ed\u00ad se sigue que ser miembro del Reino supone una pertenencia, al menos impl\u00ed\u00adcita, a la Iglesia. Sin embargo, la Iglesia, aunque constituye en esta tierra el germen y el comienzo del Reino, lo es \u00abin mysterio\u00bb (Ib\u00ed\u00add.). As\u00ed\u00ad pues, en el tiempo presente la Iglesia, aunque inseparable del Reino, es tambi\u00e9n diferente de \u00e9l. Es su primicia y al mismo tiempo su \u00absacramento\u00bb. El Reino no es solamente anunciado por la Iglesia, sino que hasta el final de los tiempos est\u00e1 contenido realmente en ella y es significado por ella.<\/p>\n<p>Esta relaci\u00f3n de unidad\/diferencia entre la Iglesia y el Reino de Dios se convierte para la Iglesia en imperativo de invocaci\u00f3n, de anuncio y de servicio. La Iglesia, ense\u00f1ada por el Salvador, invoca continuamente: \u00ab\u00c2\u00a1Venga tu Reino!\u00bb (Lc 11,2; Mt 6,9). Al mismo tiempo lo anuncia a todas las gentes proclamando su fe en Jes\u00fas crucificado y resucitado, ya que el Reino es \u00e9l mismo. Esta invocaci\u00f3n y este anuncio se convierten en diakon\u00ed\u00ada o servicio al Reino, de la misma manera que Jes\u00fas: con caridad, humildad y abnegaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La Iglesia, finalmente, posee fuerzas que se derivan del actual se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo y poderes que guardan una estrecha relaci\u00f3n con el Reino de Dios. Jes\u00fas promete a Pedro \u00ablas llaves del reino de los cielos\u00bb (cf Mt 16,16-19). Jes\u00fas sigue ejerciendo su autoridad a trav\u00e9s del servicio de la Iglesia, que se convierte de este modo en el lugar donde, despu\u00e9s de marcharse Jes\u00fas, se reunir\u00e1n todos los llamados al Reino de Dios. La ordenaci\u00f3n de la Iglesia al Reino se revela de la forma m\u00e1s amplia en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada. Aqui ella pasa ininterrumpidamente hacia aquel estado de cumplimiento en el que Dios ser\u00e1 todo en todos y su Reino llegar\u00e1 a la perfecci\u00f3n.<br \/>\nM. Semeraro<\/p>\n<p>Bibl.: B. Klappert, Reino, en DTNT 1V 7082; J Fuellenbach, Reino de Dios, en DTF, III5-1126; S. A. Panimolle, Reino de Dios en NDTB, 1609-1639; W Kasper Jes\u00fas, el Cristo. S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1978; W, Pannenberg, Teolog\u00ed\u00ada y reino de Dios, Sigueme, Salamanca 1974; R, Schnackenburg, Reino y reinado de Dios, FAX, Madrid 1970<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. S\u00ed\u00adntesis b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gica: 1. El Antiguo Testamento y el reino de Dios; 2. El Nuevo Testamento y el reino de Dios; 3. La misi\u00f3n de la Iglesia. II. Las se\u00f1ales del Reino hoy. III. Catequesis del Reino por edades. IV. Orientaciones pedag\u00f3gico-catequ\u00e9ticas.<\/p>\n<p>Juan Pablo II ha afirmado que el ser humano es el \u00abcamino primero y fundamental de la Iglesia\u00bb (RH 14). Y ella, experta en humanidad, necesita revitalizar su encuentro con el hombre de hoy, su cultura, sus aspiraciones y problemas si quiere que este acoja a Jes\u00fas de Nazaret y su mensaje salvador.<\/p>\n<p>Hoy las ciencias humanas reconocen la centralidad de la persona. Hombres y mujeres van adquiriendo una creciente y nueva conciencia de que son personas. Pero, curiosamente, la aspiraci\u00f3n a un espacio de mayor libertad personal en la vida, a la vez que es percibida como deseo irrenunciable, lo es tambi\u00e9n como difusa amenaza.<\/p>\n<p>El deseo de vivir en plenitud, tan vivamente sentido por todos, recorre la Sagrada Escritura desde el G\u00e9nesis hasta el Apocalipsis. Apunta hacia la comuni\u00f3n y se expresa en la comunidad. Est\u00e1 plasmado en una historia de lucha y de anhelo que Jes\u00fas nos dice se va a cumplir: \u00e9l ha venido \u00abpara que tengan vida [los hombres] y la tengan abundante\u00bb (Jn 10,10).<\/p>\n<p>Los evangelios sin\u00f3pticos se\u00f1alan como \u00abreino de los cielos o reino de Dios\u00bb lo que san Juan formula en t\u00e9rminos de vida. La sensibilidad actual busca apertura a la vida y al ser, a la realidad; conecta mejor cuando el designio de Dios se formula en t\u00e9rminos de vida. Luego es tarea de la Iglesia mostrar al hombre de hoy que el reino de Dios constituye una dimensi\u00f3n real de la existencia humana, es un elemento central de la predicaci\u00f3n y de la actividad de Jes\u00fas y un concepto que fundamenta, con otros, el significado de la catequesis (DGC 35). Vislumbrar en la cultura actual semillas ocultas para la comprensi\u00f3n y aceptaci\u00f3n del reino de Dios constituye un profundo reto para la Iglesia. Cuando este se logra, crece la fe de sus miembros y se fortalece el di\u00e1logo con los hombres y mujeres de hoy.<\/p>\n<p>Descubrir que Jes\u00fas anunci\u00f3 el reino de Dios&#8230; y defini\u00f3 este anuncio como \u00abel evangelio\u00bb1; darse cuenta de que \u00abdio a conocer el gozo de pertenecer al Reino, sus exigencias, su carta magna, los misterios que encierra, la vida fraterna de los que entran en \u00e9l y su plenitud futura\u00bb2, ayudar\u00e1 a valorar la radical novedad de tal anuncio y a ser consciente de sus implicaciones en la vida de la comunidad humana de hoy.<\/p>\n<p>I. S\u00ed\u00adntesis b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gica<br \/>\n1. EL ANTIGUO TESTAMENTO Y EL REINO DE DIOS. Los israelitas consideraron a su Dios como soberano, \u00abrey de las naciones\u00bb (Jer 10,7), \u00abgran rey de toda la tierra\u00bb (Sal 47,3). Y, como reyes y reinos les evocaban el ejercicio del poder y el dominio de uno sobre otro, se complacieron en llamarle rey. No deber\u00ed\u00ada extra\u00f1ar que, al proclamar Jes\u00fas el reino de Dios, se apoyara en f\u00f3rmulas conocidas por la tradici\u00f3n del Antiguo Testamento y expresadas, de muchas formas, en varios libros y en diversas \u00e9pocas de la historia en la que \u00e9l y su pueblo se hab\u00ed\u00adan educado. Lo que importa es saber qu\u00e9 les evocaban y qu\u00e9 quer\u00ed\u00adan decir con ellas.<\/p>\n<p>a) Tradiciones hist\u00f3ricas y oracionales. La expresi\u00f3n \u00abDios reina\u00bb pudo nacer con la monarqu\u00ed\u00ada israelita. Probablemente los reyes de Israel ejerc\u00ed\u00adan la funci\u00f3n judicial, sobre todo velando por los indefensos sin protecci\u00f3n alguna. David, por ejemplo, dicta sentencia sin dudar (2Sam 12,1-7).<\/p>\n<p>Los salmos, por su parte, hablan de gobernar al pueblo con justicia, salvar a los pobres (Sal 72,2.4). Es l\u00f3gico, entonces, que los israelitas entendieran reino no como un territorio, sino como una realidad social que proclamaba un cambio de las relaciones humanas en el mundo. Desgraciadamente, los reyes de Israel y de Jud\u00e1 no estuvieron, en general, a la altura de su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>b) Tradiciones prof\u00e9ticas y apocal\u00ed\u00adpticas. Ante este nada halag\u00fce\u00f1o panorama, los profetas proyectaron al futuro el cumplimiento de la aspiraci\u00f3n del pueblo a la justicia y la fueron depositando en el Mes\u00ed\u00adas. Este, descendiente de David, la implantar\u00ed\u00ada en la tierra. Por eso, esperanzados, recordar\u00e1n a todos: \u00abEn aquellos d\u00ed\u00adas suscitar\u00e9 a David un v\u00e1stago leg\u00ed\u00adtimo, que ejecutar\u00e1 el derecho y la justicia en el pa\u00ed\u00ads\u00bb (Jer 33,15; Is 11,4). La amarga experiencia del exilio no extingui\u00f3 en Israel la conciencia de la soberan\u00ed\u00ada de Dios. Al contrario, la aviv\u00f3. Los hombres ver\u00e1n la salvaci\u00f3n definitiva el d\u00ed\u00ada de Yav\u00e9. El la realizar\u00e1 con su juicio a la historia (Sal 47,4). Estaba escrito: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or Dios est\u00e1 en m\u00ed\u00ad&#8230; me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena noticia a los pobres&#8230; a proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb (Is 61,1-2). Aquel d\u00ed\u00ada dir\u00e1n: \u00abEste es nuestro Dios, de quien esperamos que nos salve&#8230; alegr\u00e9monos y goc\u00e9monos, porque nos ha salvado&#8230; S\u00f3lo el malvado no reconocer\u00e1 la soberan\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb (Is 25,9; 26,10).<\/p>\n<p>La esperanza de un futuro revelador, en la historia, del poder de Dios ante todos los hombres, caracter\u00ed\u00adstica de los profetas, fue recogida en los escritos apocal\u00ed\u00adpticos. En la \u00e9poca de los macabeos, Israel resiste al poder invasor griego. En estas circunstancias de opresi\u00f3n se hace m\u00e1s agudo el grito de la justicia definitiva de Dios. Autores de libros apocal\u00ed\u00adpticos como el de Daniel anuncian la salvaci\u00f3n de Dios sin retorno, pero m\u00e1s all\u00e1 de la historia. Se sirven de una figura humana -el Hijo del hombre- que vendr\u00e1 con su juicio a establecer el reinado de Dios sobre las ruinas de los imperios terrenos, simbolizados en animales feroces. Y se lo dar\u00e1 al pueblo de los santos del Alt\u00ed\u00adsimo (Dan 7,27; 2,44; 7,14).<\/p>\n<p>c) El poder salvador de Dios. Ahora se puede comprender qu\u00e9 celebraba el israelita cuando aclamaba a Dios como rey: celebraba el poder salvador de Dios, el que quedaba patente en la creaci\u00f3n y en el combate victorioso sobre el caos primitivo. Los salmos reales lo proclamaban n\u00ed\u00adtidamente al aclamar a Yav\u00e9 como rey y decir con j\u00fabilo que: \u00ab\u00e9l afirm\u00f3 el mundo y no se mover\u00e1\u00bb (Sal 96,10). El poder salvador de Dios, manifestado sobre todo en las intervenciones hist\u00f3ricas en favor de la vida de su pueblo, Israel, y cuyo m\u00e1s significativo exponente fue la liberaci\u00f3n de la servidumbre de Egipto (Ex 15,18; N\u00fam 23,21). Es sorprendente que el c\u00e1ntico de acci\u00f3n de gracias de los liberados resuma con una met\u00e1fora real la experiencia salvadora que todo el cap\u00ed\u00adtulo ha narrado: \u00abReina, Se\u00f1or, por siempre jam\u00e1s\u00bb (Ex 15,18). Tambi\u00e9n el poder salvador de Dios, que, esperanzado, confesaba el israelita cuando aguardaba el retorno del Se\u00f1or y su intervenci\u00f3n salvadora: la que iba a proporcionar al pueblo una nueva \u00e9poca de fraternidad y concordia en la que volver\u00ed\u00ada a reinar al compadecerse de \u00e9l. El reinado de Dios se desplegar\u00e1 del todo al final de los tiempos (Sal 98,9). En ese d\u00ed\u00ada cesar\u00e1n las rivalidades, los reyes de la tierra se reunir\u00e1n en una mesa com\u00fan, dichosos de poder celebrar la salvaci\u00f3n de Dios ofrecida a todos los pueblos; entonces, el mundo de paz y de justicia, consecuencia de aceptarlo a \u00e9l como gu\u00ed\u00ada y \u00e1rbitro, y a todos como hermanos, podr\u00e1 ser identificado con el mundo deseado por Dios (Is 2,2-4; Miq 4,1-3).<\/p>\n<p>Tal vez la expresi\u00f3n reino de Dios que se lee en los evangelios se fue formulando progresivamente mediante textos como los se\u00f1alados, diseminados a lo largo del Antiguo Testamento. De hecho, en esas palabras se encuentra un remoto testimonio a favor del Reino que trajo Jes\u00fas y con el que \u00e9l se identific\u00f3.<\/p>\n<p>2. EL NUEVO TESTAMENTO Y EL REINO DE Dios. a) Expectativas y reacciones de los jud\u00ed\u00ados. La tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada ido generando diversas expectativas entre los oyentes de Jes\u00fas: los que ten\u00ed\u00adan una visi\u00f3n m\u00ed\u00adtica de Israel como pueblo elegido de Dios, esperaban una venida del Reino con poder; pero vino en la humildad de la carne y no lo reconocieron (Lc 17,20; In 1,10-11).<\/p>\n<p>Lo instaurar\u00e1 el Mes\u00ed\u00adas, cre\u00ed\u00adan unos, y har\u00e1 que Dios reine en el universo. El Mes\u00ed\u00adas, insigne descendiente de David para los m\u00e1s, sacerdote o profeta para otros, lograr\u00e1 con su acci\u00f3n que las naciones puedan ver la gloria del Se\u00f1or. Ser\u00e1 Dios mismo, afirmaban otros. El vencer\u00e1 este mundo presente corrompido, sin posibilidad de salvaci\u00f3n, y establecer\u00e1, al final de los tiempos, su reino, el mundo nuevo definitivo.<\/p>\n<p>Para convertir este sue\u00f1o en realidad habr\u00e1 que tomar las armas y expulsar a los enemigos de Israel de la tierra prometida: este era el parecer de celotas y sicarios. O habr\u00e1 que someterse del todo a la ley cumpliendo sus mandatos: as\u00ed\u00ad pensaban los fariseos del tiempo de Jes\u00fas. No se puede hacer m\u00e1s que esperar y orar para que llegue, sosten\u00ed\u00adan partidarios de corrientes apocal\u00ed\u00adpticas del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado. Jes\u00fas dispondr\u00e1 del poder de Dios, estaban convencidos los disc\u00ed\u00adpulos, que present\u00ed\u00adan que era el Mes\u00ed\u00adas: (Lc 9,51-56; 19,11). \u00abDerramad, cielos, el roc\u00ed\u00ado&#8230; y produzca la salvaci\u00f3n\u00bb (Is 45,8), rezaban \u00ablos pobres de Yav\u00e9\u00bb, \u00abresto de Israel\u00bb, descendientes del \u00abpueblo humilde y pobre que esperar\u00e1 en el nombre del Se\u00f1or\u00bb (Sof 3,12). Viv\u00ed\u00adan confiando en el Se\u00f1or, apoyados en el que daba consistencia a sus vidas. De este resto naci\u00f3 Mar\u00ed\u00ada, la humilde esclava del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>b) La llegada del Reino. Jes\u00fas no dio a sus oyentes una definici\u00f3n del Reino para hac\u00e9rselo comprender. Comparti\u00f3 o no im\u00e1genes y esperanzas que la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada les hab\u00ed\u00ada legado sobre c\u00f3mo reina Dios. Y, sobre todo, les aport\u00f3 la radical novedad de su persona y su vida, al presentarse ante ellos como el alegre mensajero, anunciado por Isa\u00ed\u00adas (Is 52,5-7), que trae la gran noticia: Dios, en su persona, se hab\u00ed\u00ada acercado del todo a los hombres, cumpliendo as\u00ed\u00ad sus promesas de salvaci\u00f3n. Iba a intervenir sin demora como cuando comunic\u00f3 a Mois\u00e9s: \u00abhe visto la opresi\u00f3n de mi pueblo&#8230; Voy a bajar a liberarlo de la mano de los egipcios\u00bb (Ex 3,7-10). Y si en un tiempo envi\u00f3 a Mois\u00e9s a salvar a los oprimidos por la miseria, siglos despu\u00e9s enviar\u00e1 al Hijo para anunciar la paz y la salvaci\u00f3n al pueblo.<\/p>\n<p>Los anhelos m\u00e1s profundos de los hombres y mujeres de Israel hallaban eco cumplido en lo que Jes\u00fas es y les dec\u00ed\u00ada, pero al mismo tiempo se sent\u00ed\u00adan desconcertados por su proceder.<\/p>\n<p>Jes\u00fas se mostraba heredero de las tradiciones del Antiguo Testamento sobre el Reino (Mc 13,26), pero tambi\u00e9n sab\u00ed\u00ada romper los esquemas vigentes de sus contempor\u00e1neos e inauguraba el camino nuevo del siervo de Yav\u00e9 (Lc 4,16ss). Era verdad que con Jes\u00fas ven\u00ed\u00ada el Reino. No lo impon\u00ed\u00ada por la fuerza, sino que se manifestaba en la debilidad; no consist\u00ed\u00ada en el cumplimiento r\u00ed\u00adgido de la ley o en una costosa multiplicaci\u00f3n de sacrificios, sino en la misericordia y el perd\u00f3n (Mt 9,13); su venida en esplendor no era s\u00f3lo objeto de oraci\u00f3n ardiente y paciente espera, sino tambi\u00e9n de un libre compromiso. Jes\u00fas, al anunciar el Reino, estaba abriendo un camino distinto del esperado. Era incre\u00ed\u00adble que el Reino se hubiera manifestado del todo en un hombre d\u00e9bil, \u00abnacido de mujer\u00bb (G\u00e1l 4,4), \u00absemejante a los hombres\u00bb (Flp 2,7). Y comenz\u00f3 a hacerse realidad lo que la cercan\u00ed\u00ada del Reino significaba: la presencia salvadora del Padre que posibilita a todos vivir como hermanos.<\/p>\n<p>c) Cristo mismo es el reino de Dios. Jes\u00fas empez\u00f3 su predicaci\u00f3n anunciando que \u00abel reino de Dios est\u00e1 cerca\u00bb (Mc 1,15). Al final de su vida no temer\u00e1 asentir al gobernador romano que le interroga: \u00abT\u00fa lo dices: yo soy rey\u00bb (Jn 18,37), y oir\u00e1 desde la cruz la s\u00faplica del buen ladr\u00f3n: \u00abAcu\u00e9rdate de m\u00ed\u00ad cuando vengas como rey\u00bb (Lc 23,42).<\/p>\n<p>Los disc\u00ed\u00adpulos de Juan Bautista, preso en la c\u00e1rcel, preguntar\u00e1n intrigados a Jes\u00fas si era el que hab\u00ed\u00ada de venir o tendr\u00ed\u00adan que esperar a otro. Y despu\u00e9s de responderles que \u00aba los pobres se les anuncia la buena noticia\u00bb continuaba dirigi\u00e9ndose a la gente: \u00abEl m\u00e1s peque\u00f1o en el reino de Dios es mayor que \u00e9l [Juan el Bautista]\u00bb (Mt 11,3-11). Dec\u00ed\u00ada asimismo a los fariseos: \u00absi echo los demonios con el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, es se\u00f1al de que ha llegado a vosotros el reino de Dios\u00bb (Mt 12,28). Jes\u00fas percib\u00ed\u00ada que el reino futuro de Dios se estaba haciendo presente en su acci\u00f3n y que, en su persona, estaba apareciendo en la tierra algo nuevo: el amor infinito del Abb\u00e1, del Padre, por todos los humanos. El anunciaba la llegada del Reino, dando, con sus palabras y acciones, inequ\u00ed\u00advocas muestras de la misma, al mismo tiempo que invitaba a todos a la conversi\u00f3n y a la fe3 (Mc 1,15).<\/p>\n<p>d) Se\u00f1ales del Reino. El comportamiento de Jes\u00fas con los pobres puso de manifiesto la misi\u00f3n que el Padre le hab\u00ed\u00ada encomendado de instaurar el reino de Dios. Su insistencia en comer con publicanos y pecadores traduc\u00ed\u00ada con nitidez el n\u00facleo de lo que ven\u00ed\u00ada a decir sobre Dios: \u00abtal como hablo y act\u00fao con vosotros, as\u00ed\u00ad es mi Padre Dios. El ama y perdona, invita a todos, pero con especial inter\u00e9s a los pecadores, a la comuni\u00f3n de vida y amor con \u00e9l; ofrece un nuevo comienzo para la vida\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas \u00ables ense\u00f1\u00f3 muchas cosas en par\u00e1bolas\u00bb (Mc 4,2). El y la presencia del Reino estaban secretamente en el coraz\u00f3n de las par\u00e1bolas. Estas comunicaban el designio de Dios, el misterio del Reino. A la vez que respetaban la libertad del oyente, apelaban a lo que de m\u00e1s profundo hab\u00ed\u00ada en su coraz\u00f3n. Por eso fue distinta la reacci\u00f3n de quienes le oyeron proclamarlas: aceptar su perspectiva era convertirse al mundo nuevo, reconciliado y transido del amor de Dios y los hermanos. Rechazarla equival\u00ed\u00ada a huir de la luz.<\/p>\n<p>Jes\u00fas realiz\u00f3 muchos \u00abmilagros, prodigios y se\u00f1ales\u00bb (He 2,22), como manifestaciones-signos de que Dios quiere siempre la vida para todos y de que el mal retrocede en su presencia. Integrados en la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, unidos por tanto a su persona, posibilitaban en sus beneficiarios la experiencia del reinado de Dios salvador que \u00e9l estaba inaugurando. La muerte de una ni\u00f1a que se abr\u00ed\u00ada a la vida, qued\u00f3 vencida por la palabra llena de autoridad del profeta bueno de Nazaret (Mc 5,23.41-43). Otro tanto ocurri\u00f3 con la enfermedad que avergonzaba a una mujer al acercarse a Jes\u00fas y contarle la verdad completa (Mc 5,33-34). Tambi\u00e9n los demonios perd\u00ed\u00adan su poder all\u00ed\u00ad mismo donde se figuraban reinar (Mc 5,8). El mar embravecido qued\u00f3 en calma (Mc 4,39). Por donde pasaba liberando del mal a los oprimidos, Jes\u00fas iba haciendo presente el reino de Dios en la tierra.<\/p>\n<p>e) Caracter\u00ed\u00adsticas del Reino y condiciones para entrar en \u00e9l. La gente acog\u00ed\u00ada la buena nueva de Jes\u00fas sobre el Reino de muy distinta manera. El sembrador siembra buena semilla. La cosecha es segura, pero la tierra en que el grano cae condiciona la germinaci\u00f3n y la abundancia del fruto recogido. Es verdad que el Reino encuentra obst\u00e1culos, pero ni las aves, ni el terreno pedregoso, ni los cardos logran que la cosecha se frustre: el grano cae tambi\u00e9n en tierra buena \u00c2\u00a1y da fruto! (Mt 13,4-5.7-8; 13,3-8; 18,23; DGC 15).<\/p>\n<p>Un grano de mostaza crece, pero no como los grandes cedros del L\u00ed\u00adbano, imagen cultural en que los oyentes de Jes\u00fas esperaban se convirtiese la m\u00e1s peque\u00f1a de las semillas. Un poco de levadura, imagen de corrupci\u00f3n entre los jud\u00ed\u00ados, puede ser lugar apto para que el Reino germine. Lo que en nuestro mundo parece peque\u00f1o y ordinario es de gran valor. Gestos, ignorados y sin relieve, van paulatinamente creando espacios de fraternidad. Una escasa apariencia exterior es portadora de fruct\u00ed\u00adfera esperanza al final (Mt 13,31-32). Realidades que parecen defectuosas y hasta despreciables pueden contener ocultamente la presencia del Reino.<\/p>\n<p>S\u00f3lo al final de los tiempos, como el trigo y la ciza\u00f1a que crecen en la tierra unidos y cuya separaci\u00f3n se deja para la siega, justos y pecadores, que crecieron juntos en la tierra, ver\u00e1n c\u00f3mo la sabidur\u00ed\u00ada de Dios realiza la criba (Mt 13,24-30.47-49). Jes\u00fas atemperaba la impaciencia de ver triunfar impetuosamente el bien a costa del r\u00e1pido aniquilamiento del mal, y dejaba a la ciza\u00f1a crecer junto con el trigo hasta que Dios nos juzgue a todos sobre el amor (Mt 25).<\/p>\n<p>Menudean las im\u00e1genes: perlas finas y tesoros escondidos (Mt 13,44-46), ceremonias nupciales de j\u00f3venes previsoras o descuidadas (Mt 25,1-13), banquetes de bodas regias, preparados y dispuestos (Mt 22,2-10), dineros confiados en custodia para negociar con libertad en ausencia del amo (Mt 25,14-30), vi\u00f1adores generosamente contratados a lo largo del d\u00ed\u00ada por el due\u00f1o de la vi\u00f1a (Mt 20,1-16)&#8230;: con im\u00e1genes de la vida real, comunicaba Jes\u00fas los secretos del Reino a sus oyentes. Algunas de ellas encend\u00ed\u00adan de ilusi\u00f3n los corazones y movilizaban sus energ\u00ed\u00adas para vender, comprar o proseguir incansablemente la b\u00fasqueda hasta encontrar. Otras pon\u00ed\u00adan en marcha a ricos y a pobres, a justos y a pecadores, porque a todos hab\u00ed\u00ada invitado el rey (DGC 163; RMi 15). Unas y otras inculcaban en el \u00e1nimo, dispuesto o apagado, del oyente la gratuidad de un don, que solicitaba de cada uno confiada acogida con actitud de ni\u00f1o (Mt 18,1-4) o atenta vigilancia por la urgencia del momento (Mt 25,1-13).<\/p>\n<p>Es el Padre quien os lo quiere dar (Lc 12,32). Viene de arriba (Jn 3,3.5). Crece solo (Mc 4,26-29). De ninguna manera es privilegio de los jud\u00ed\u00ados, ni su llegada est\u00e1 sujeta a c\u00e1lculos humanos (Lc 17,30); no se percibe por indicios externos. No se podr\u00e1 decir: \u00abest\u00e1 aqu\u00ed\u00ad o all\u00ed\u00ad, porque el reino de Dios est\u00e1 dentro de vosotros\u00bb (Lc 17,21). De esta manera iba Jes\u00fas desvelando los secretos del Reino a la gente y a sus disc\u00ed\u00adpulos. El Reino es un misterio. Est\u00e1 escondido. Se insin\u00faa por todas partes, en medio de todo, pero s\u00f3lo lo perciben y acogen los sencillos de coraz\u00f3n (Mt 11,25; Lc 10,21; DGC 15). Por el contrario, los ciegos, incapaces de verlo, se levantan contra el profeta que se lo anuncia y se confabulan para eliminar al enviado y acabar con \u00e9l. Ya este hab\u00ed\u00ada advertido a sus seguidores que el grano de trigo que cae en la tierra para dar fruto tiene que morir. En la muerte del grano est\u00e1 encerrada la vida (Jn 12,24).<\/p>\n<p>3. LA MISI\u00ed\u201cN DE LA IGLESIA. a) Reino y resurrecci\u00f3n: La manifestaci\u00f3n del resucitado y la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo confirm\u00f3 definitivamente a los disc\u00ed\u00adpulos el comienzo de la llegada del reinado de Dios que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada anunciado en su existencia terrena. En efecto, la fe de Israel esperaba que el acontecimiento de la resurrecci\u00f3n marcar\u00ed\u00ada el final de los tiempos y la venida del reino de Dios. \u00c2\u00a1Ya pod\u00ed\u00adan seguir vinculando a la persona de Jes\u00fas resucitado la predicaci\u00f3n del Reino!<br \/>\nJes\u00fas hab\u00ed\u00ada anunciado el reino de Dios durante su vida terrena. En la Iglesia naciente los primeros cristianos van a anunciar a Jes\u00fas resucitado. Ahora est\u00e1n seguros de que proclamar a Jes\u00fas resucitado es anunciar que el Reino ha llegado y han comenzado los \u00faltimos tiempos (He 19,8; 20,25; 28,23; 1Tes 2,12). El Reino va a constituir en adelante el objetivo de su acci\u00f3n misionera. Todos han recibido el Esp\u00ed\u00adritu para ser, movidos por \u00e9l, testigos del Resucitado en medio del mundo. As\u00ed\u00ad, la Iglesia podr\u00e1 ser se\u00f1al (Jn 16,13; 2Cor 3,6): seguir\u00e1n comunicando a hombres y mujeres, pero con preferencia a los pobres, que Jes\u00fas es el Reino y que todos somos hijos y hermanos. Y su Esp\u00ed\u00adritu, presente entre nosotros, conducir\u00e1 el Reino a su plenitud.<\/p>\n<p>b) Iglesia y Reino: La Iglesia est\u00e1 al servicio del Reino. La tarea de la evangelizaci\u00f3n de todos los hombres constituye su misi\u00f3n esencial, su dicha y su vocaci\u00f3n m\u00e1s profunda. Ella existe para evangelizar (EN 14). Como Jes\u00fas, est\u00e1 llamada a ser la se\u00f1al del Reino en el mundo, a significar su presencia, con hechos y con palabras. Es \u00abgermen\u00bb del Reino (LG 5). A lo largo de la historia ha dado fruto abundante en sus hijos m\u00e1s valiosos, los santos; pero, porque vive en el mundo y no queda libre de los asaltos del mal, ella misma est\u00e1 amenazada de obstaculizar el avance del Reino. De ah\u00ed\u00ad que comience por evangelizarse a s\u00ed\u00ad misma&#8230; para poder evangelizar al mundo de manera cre\u00ed\u00adble (EN 15). No obstante, el Esp\u00ed\u00adritu la anima, la gu\u00ed\u00ada y suscita de continuo testigos, a veces muy escondidos, que en la vida diaria van encarnando los valores del Reino en el mundo en que viven. Trata de no olvidar que el Reino no consiste en la observancia de preceptos alimenticios (Rom 14,17), ni en la elocuencia (1Cor 4,20), y que hay que pasar \u00abpor muchas tribulaciones para entrar en \u00e9l\u00bb (He 14,22). San Pablo lo hab\u00ed\u00ada experimentado en su vida. Jes\u00fas lo hab\u00ed\u00ada predicho (He 9,16).<\/p>\n<p>El Reino est\u00e1 ya misteriosamente en nuestra tierra. Comienza a brillar como una luz delante de los hombres en la persona de Cristo. Crece misteriosamente en el coraz\u00f3n de hombres y mujeres de todos los tiempos. Con la venida del Se\u00f1or en gloria y poder quedar\u00e1 consumada su perfecci\u00f3n (LG 5; GS 39; CCE 865). Y porque la Iglesia sabe que no agota toda la riqueza del Reino, sino que es germen y principio del mismo aqu\u00ed\u00ad en la tierra -el \u00abpeque\u00f1o reba\u00f1o\u00bb de los que Jes\u00fas ha venido a convocar en torno a \u00e9l-, se hace servidora de todos (Lc 12,32; LG 5) y dialoga con las personas que, animadas por el mismo Esp\u00ed\u00adritu, trabajan esforzadamente por humanizar el mundo.<\/p>\n<p>c) Sacramentos, vida cristiana y Reino: Cuando un cristiano celebra la eucarist\u00ed\u00ada hace presente este misterio. En la celebraci\u00f3n reconoce su colaboraci\u00f3n con el mal, la presencia de Jes\u00fas en su palabra, se deja conformar con \u00e9l y, transformado, sale con nuevas fuerzas al mundo para anunciar el Reino. Ya san Pablo recordaba a los cristianos el valor de la cena del Se\u00f1or (ICor 11,26), y el Maestro hab\u00ed\u00ada establecido el lazo de uni\u00f3n entre la \u00faltima cena y el banquete del Reino (Mc 14,25). Este proceso de transformaci\u00f3n se realiza tambi\u00e9n en la celebraci\u00f3n de cada uno de los sacramentos, en momentos se\u00f1alados de nuestra existencia.<\/p>\n<p>La vocaci\u00f3n cristiana lleva a vivir como hijos de un mismo Padre y hermanos de Jes\u00fas. La obra del Esp\u00ed\u00adritu hace al hombre capaz de procurar los valores del bien y del respeto a los dem\u00e1s, de la donaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo y de la b\u00fasqueda de la verdad, de la justicia, de la solidaridad, del di\u00e1logo y de la paz. El Esp\u00ed\u00adritu suscita en toda persona aspiraciones, compromisos y realizaciones que aparecen como signos de los planes de Dios sobre el mundo. Se esfuerzan por compartir con m\u00e1s equidad los bienes de la tierra. Y no olvidan que la dignidad humana, la uni\u00f3n fraterna y la libertad, todos los frutos excelentes de la naturaleza y de nuestro esfuerzo, son semillas del Reino, frutos que encontraremos iluminados y transfigurados, cuando Cristo entregue a su Padre el reino eterno y universal (LG 2; GS 39; CCE 1050).<\/p>\n<p>d) Diferentes formas de vida en la historia: Tal existencia humana, abierta al esp\u00ed\u00adritu de Dios, es el Reino. Ha sido entendida de muy diversas maneras a lo largo de la historia. De manera fugaz la presenta un te\u00f3logo actual cuando dice: \u00abLos primeros siglos entendieron esta realizaci\u00f3n en clave mon\u00e1stica de alejamiento del mundo; los mendicantes la vivieron como una humildad sencilla que se abr\u00ed\u00ada a la fe ardiente y al servicio de los pobres, im\u00e1genes del Se\u00f1or; el siglo XVI entendi\u00f3 esta realizaci\u00f3n en clave heroica, de en\u00e9rgica superaci\u00f3n personal a la vez que de fuerte proyecci\u00f3n misionera; los santos de la Modernidad la vivieron en t\u00e9rminos de abnegaci\u00f3n y de servicio de la caridad, hasta la participaci\u00f3n real de la cruz de Cristo; nuestra \u00e9poca aspira todav\u00ed\u00ada a una forma sencilla de vivir en el mundo, pero no seg\u00fan su ambig\u00fcedad (egocentrismo, agresividad, voluntad de poder, sensualidad, riqueza), sino en la fe viva que contempla el paso del Se\u00f1or entre la gente y lo sigue con esperanza\u00bb4. Esa forma de vivir ya est\u00e1 manifestando el reino de Dios. La hace posible el esp\u00ed\u00adritu de Dios. De \u00e9l ser\u00e1 obra exclusiva su consumaci\u00f3n, pero requiere el esfuerzo humano.<\/p>\n<p>II. Las se\u00f1ales del Reino hoy<br \/>\nProponemos ahora una aproximaci\u00f3n antropol\u00f3gica a la realidad del Reino, cuyas semillas se pueden percibir en diversos signos, a trav\u00e9s de un discernimiento que la catequesis debe favorecer.<\/p>\n<p>a) Anhelos de los hombres, signos de la realidad del Reino. La semilla del Reino, sembrada en el mundo, ha ca\u00ed\u00addo en diferentes terrenos. Algunos impiden su fructificaci\u00f3n, otros la dificultan. Pero se puede tener esperanza porque ya hay cosecha (DGC 15). Y, aunque los signos de la presencia del Reino est\u00e1n envueltos en la limitaci\u00f3n y la ambig\u00fcedad de todo lo que es hist\u00f3rico, a pesar de todas las contradicciones, siempre emerge en el mundo algo humanizador. Consiguientemente, toca a la catequesis seguir trabajando para que el don otorgado siga fructificando y se extienda a todos los hombres. Le incumbe asimismo la tarea de discernir esos signos, auscultando el mundo de continuo para no pasar de largo cuando estos se den: hoy se reivindica el derecho al trabajo en un mundo de desempleo en constante aumento; crece la conciencia de pluralismo cultural cuando vemos simult\u00e1neamente brotes de racismo virulento. Se proclama a voces el derecho a la vida cuando se est\u00e1n cometiendo cr\u00ed\u00admenes sin fin contra ella.<\/p>\n<p>Hoy se est\u00e1 desarrollando en la conciencia de los hombres y mujeres un gran respeto a la naturaleza que, no obstante, convive con la degradaci\u00f3n salvaje del cosmos que con frecuencia presenciamos. Hoy encontramos extendida una mentalidad creciente del derecho de todos a los bienes fundamentales de la existencia, coexistiendo con un aumento progresivo de pobres en el mundo. Hoy, especialmente, se levanta por doquier un clamor por la paz, que coexiste tr\u00e1gicamente con la realidad de una guerra que asola los pueblos. El hombre, que est\u00e1 adivinando el nacimiento de una nueva conciencia de s\u00ed\u00ad en el mundo, simult\u00e1neamente se ve envuelto en gestos, actitudes y acciones totalmente deshumanizadoras.<\/p>\n<p>b) Signos diversos en un cu\u00e1druple nivel relaciona\/. 1) En relaci\u00f3n con la persona, aflora una progresiva b\u00fasqueda de unificaci\u00f3n, crece la conciencia de la dignidad de la persona y de sus derechos humanos: \u00abEl derecho a la vida, al trabajo, a la educaci\u00f3n, a la creaci\u00f3n de una familia, a la participaci\u00f3n en la vida p\u00fablica, a la libertad religiosa, son hoy especialmente reclamados\u00bb5. Y aumenta la necesidad de autoestima y de ser querido por lo que se es y no por lo que se hace o se tiene. 2) En relaci\u00f3n con la naturaleza, no es dif\u00ed\u00adcil detectar la llamada de atenci\u00f3n de ecologistas que denuncian la voracidad con que se destruye o contamina la tierra. Con su denuncia est\u00e1n, a su vez, proponiendo estilos de vida alternativos que mantengan la armon\u00ed\u00ada de la creaci\u00f3n. Si se mira a los dem\u00e1s, las ciencias sociales buscan los modos de dar una respuesta al reclamo universal de una m\u00e1s justa distribuci\u00f3n de la riqueza y de una vida m\u00e1s sencilla y respetuosa de todo y de todos. Al menos como aspiraci\u00f3n de los pueblos, crece el deseo de ser gobernados por sistemas m\u00e1s democr\u00e1ticos. Hay que se\u00f1alar, adem\u00e1s, que el anhelo de reconciliaci\u00f3n, fraternidad, paz y justicia no es moda pasajera ni capricho transitorio, sino necesidad sentida y de m\u00faltiples maneras expresada. 3) En relaci\u00f3n con Dios se acrecienta el deseo de encontrar sentido a la vida, buscar la trascendencia, la verdad, una espiritualidad que sacie la sed del coraz\u00f3n humano. Son muchos los datos que interpelan a la Iglesia, como, por ejemplo, el desarrollo de las sectas y movimientos religiosos, que atestiguan \u00abel despertar de una b\u00fasqueda religiosa\u00bb6. 4) Los anhelos humanos enunciados en el p\u00e1rrafo anterior se manifiestan en hechos, configurados como movimientos globales. Aparecen aqu\u00ed\u00ad y all\u00e1 movimientos en pro de la liberaci\u00f3n y promoci\u00f3n de la mujer, esfuerzos notables en favor de la ecolog\u00ed\u00ada, b\u00fasquedas incipientes de medicina o mercados alternativos y realizaciones concretas de personas que quieren una vida m\u00e1s sencilla y amable. Finalmente, estos hechos, peque\u00f1os pero significativos, se expresan en acciones puntuales que surgen imparables y numerosas en distintos puntos del globo. Asistimos a una cada vez m\u00e1s notable proliferaci\u00f3n de ONGs de marcada preocupaci\u00f3n por los desheredados de la tierra; se multiplican los voluntariados; se dan foros alternativos junto a las grandes cumbres&#8230;<\/p>\n<p>c) Un desaf\u00ed\u00ado para los creyentes: aprender a discernir. Un creyente no desconoce que el Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 aleteando por la redondez de la tierra. Y estas realizaciones que van surgiendo tenuemente desde la debilidad, y como una fuerza interna que traspasa fronteras, pueden ser signo del Reino. Pero este, ya presente, est\u00e1 amenazado, y es preciso discernir la realidad de esta presencia.<\/p>\n<p>Eso supone conflicto, esfuerzo, vigilancia, denuncia constante, para no acomodarse a criterios que no son evang\u00e9licos (DGC 109). Representa un gran desaf\u00ed\u00ado para la Iglesia encontrar, discernir y desarrollar en la cultura actual indicios de una vida que rige el Esp\u00ed\u00adritu y se deja impregnar por la acci\u00f3n de Dios. Es urgente ayudar a ver y descubrir lo real del Reino, que est\u00e1 brotando y manifest\u00e1ndose de continuo en lo cotidiano gracias al testimonio de hombres y mujeres que, por su forma de vida, manifiestan a los dem\u00e1s su voluntad de amar.<\/p>\n<p>Discernir esas se\u00f1ales es la tarea de la catequesis. Esta se realizar\u00e1 en un proceso, atento a la condici\u00f3n inicial de fe de las personas, que conozca los contextos socio-culturales en que se encuentran y acompa\u00f1e su evoluci\u00f3n f\u00ed\u00adsica y ps\u00ed\u00adquica. Una catequesis, de iniciaci\u00f3n o de fundamentaci\u00f3n, por edades y seg\u00fan contextos ayudar\u00e1 y favorecer\u00e1 que la tierra pueda germinar (DGC 165).<\/p>\n<p>III. Catequesis del Reino por edades<br \/>\nLa semilla que Jes\u00fas compar\u00f3 al Reino de los cielos ya est\u00e1 en la tierra, pero requiere atenci\u00f3n; crece sin que se sepa c\u00f3mo (Mc 4,26-29), pero tambi\u00e9n necesita que la cuiden. La tarea de acompa\u00f1amiento del catec\u00fameno a lo largo de su maduraci\u00f3n en la fe es misi\u00f3n de la comunidad cristiana. As\u00ed\u00ad lo exigen las necesidades y capacidades de los catequizandos y la integraci\u00f3n de las diferentes etapas del camino de la fe (DGC 171).<\/p>\n<p>a) Los adultos. Jes\u00fas percibe con claridad y sensibilidad extremas las necesidades de las personas que se le acercan y con las que se cruza, para pronunciar una palabra de \u00e1nimo o realizar en ellas un gesto de salvaci\u00f3n. Tras sus huellas, el catequista de adultos tiene en cuenta, de manera particular, los problemas, experiencias y capacidades espirituales y culturales de los hombres y mujeres de su tiempo. No ignora que condicionamientos, desaf\u00ed\u00ados, interrogantes y necesidades de todo tipo les afectan e impactan en su vida profesional, familiar y espiritual (DGC 174). Se esfuerza por distinguir en la persona adulta el nivel de fe alcanzado, para adecuar el mensaje a su capacidad: normalmente se encuentra con creyentes de conducta coherente con la fe que profesan, o con personas bautizadas, que en realidad no han culminado la iniciaci\u00f3n cristiana, o viven quiz\u00e1 alejados de la fe (DGC 172; cf IC 124). A quienes buscan profundizar en la fe se les puede presentar por completo el misterio del Reino, porque este se explica y transmite desde la experiencia del Resucitado. Quien cae en la cuenta de que la vida brota de la muerte y de la resurrecci\u00f3n, est\u00e1 en condiciones de aceptar el misterio del grano de trigo que muere y produce fruto.<\/p>\n<p>En una situaci\u00f3n de personas bautizadas pero insuficientemente evangelizadas, habr\u00e1 que estar atento a la sinceridad de su fe en Dios para que no pretendan, m\u00e1s o menos conscientemente, dominar a Dios con sus buenas obras. Es la actitud farisaica que Jes\u00fas denuncia (Lc 18,9-14). No existe cerraz\u00f3n m\u00e1s peligrosa en un adulto que la de la falsa religiosidad, que reduce a Dios a un ritual o a una costumbre, y cultiva una mentalidad que, por no estar embebida de amor, impide el verdadero acceso al Reino. Las personas adultas no suficientemente evangelizadas est\u00e1n necesitadas de conversi\u00f3n, y el catequista debe enfrentar el problema de c\u00f3mo invitar previamente al catec\u00fameno a adoptar la necesaria actitud de ni\u00f1o para que aquella se produzca (cf IC 124-133). No puede olvidar se\u00f1alarles las dimensiones sociales del Reino, su universalidad y los compromisos que por su extensi\u00f3n deben ir adquiriendo.<\/p>\n<p>b) Primeras edades. En ellas hay que cuidar especialmente un \u00e1mbito familiar acogedor y arm\u00f3nico, tratando de crear una atm\u00f3sfera de cari\u00f1o y seguridad que permita al ni\u00f1o vivir abierto a los dem\u00e1s. Por ser edades con predominio de la imaginaci\u00f3n y de la afectividad, del relato de las par\u00e1bolas del Reino retendr\u00e1n la imagen, todav\u00ed\u00ada no el significado. En torno a los siete a\u00f1os se les presentar\u00e1 la figura bondadosa de Jes\u00fas haciendo el bien a toda la gente.<br \/>\nc) Infancia adulta. Es un momento propicio para conocer la forma concreta de presentar el Reino que tiene Jes\u00fas. Al tener mayor capacidad de ser objetivos, se puede destacar en esta edad el significado real de las par\u00e1bolas y de los relatos, que no son prodigios. Tampoco puede olvidarse la invitaci\u00f3n a reproducir el comportamiento bondadoso de Jes\u00fas, proponiendo actividades que les ayuden a interiorizar las fundamentales actitudes del Reino.<\/p>\n<p>d) Preadolescencia-adolescencia. De los trece a\u00f1os en adelante, la persona necesita aprender a aceptarse ella misma con sus cualidades y limitaciones. La novedad interna que experimenta y desconcierta, necesita del acompa\u00f1amiento de un educador que no s\u00f3lo proclame sino que tambi\u00e9n sea testigo de ese Jes\u00fas que \u00e9l le est\u00e1 anunciando y que les dice: ten\u00e9is vida, pero necesito vuestra colaboraci\u00f3n para haceros resurgir (Mc 5,35-43). Hoy este proceso de aceptaci\u00f3n y de integraci\u00f3n se prolonga mucho. Habr\u00e1 que intensificar una buena presentaci\u00f3n de Jes\u00fas, el amigo que quiere nuestro bien personal, y que poco a poco invita a mirar la realidad que nos rodea.<br \/>\ne) J\u00f3venes. Es muy beneficioso que caigan en la cuenta de los valores del Reino y se ejerciten en vivirlos, porque se da en ellos el predominio de la \u00e9tica. Hay que presentarles la dimensi\u00f3n universal del Reino y el descubrimiento de la tolerancia no como un pasotismo individualista, sino como algo que brota del respeto profundo a la persona. Les ayudar\u00e1 que se les lance una llamada a la vigilancia: \u00bfhacia d\u00f3nde dirigen su vida? Hay que invitarles a desarrollar las tareas del Reino, en favor de la justicia y de la paz, pero fundamentadas en Jes\u00fas, a quien previamente han conocido y al que se han convertido. Es etapa propicia para avanzar en el conocimiento de la Escritura, en un clima oracional que no sea espiritualista, sino que acent\u00fae la dimensi\u00f3n de la encarnaci\u00f3n. Orar: \u00ab\u00c2\u00a1venga tu reino!\u00bb no tiene nada de pasivo. Otro aspecto importante que hay que educar es el de la valoraci\u00f3n de la comunidad como el espacio donde se vive el Reino, estando atentos para dar el paso a la Iglesia como comunidad m\u00e1s amplia, santa y pecadora a la vez. Preocupaci\u00f3n frecuente del catequista suele ser la educaci\u00f3n de la libertad: \u00bfC\u00f3mo lograr que la mantengan, en lugar de verse conducidos por la masa, con el riesgo, incluso, de identificarla con la fraternidad? Es el tiempo de las opciones personales: \u00bfc\u00f3mo estimularles a la vigilancia y al esfuerzo, al mantenimiento del ideal del seguimiento de Jes\u00fas, en medio del des\u00e1nimo que les acecha ante las dificultades que experimentan y se les vienen encima? Las diferentes par\u00e1bolas del Reino, que ya conocen, son adecuadas, percibidas desde una experiencia de vida m\u00e1s honda.<\/p>\n<p>f) Tercera edad: Es la edad propicia para percibir la sabidur\u00ed\u00ada del misterio del Reino que est\u00e1 encerrado en las par\u00e1bolas, la del misterio de la vida que brota de la muerte. Es la edad en la que hay que presentar al Dios de la misericordia, encarnado en Jes\u00fas (Lc 15, las par\u00e1bolas de la misericordia), y el momento propicio para el encuentro definitivo con el Dios del amor, a partir del testimonio de cari\u00f1o y ternura del catequista que les acompa\u00f1a.<\/p>\n<p>IV. Orientaciones pedag\u00f3gico-catequ\u00e9ticas<br \/>\nFinalmente, veremos algunas sugerencias que brotan del mensaje del Reino y que pueden favorecer la tarea de la catequesis al respecto.<\/p>\n<p>a) Catequesis y testimonio. Para que valores del Reino, como la fraternidad, la importancia de lo peque\u00f1o, la personalizaci\u00f3n en las relaciones, la apertura a las necesidades de los dem\u00e1s, la atenci\u00f3n a los m\u00e1s d\u00e9biles y el esfuerzo por la tarea bien hecha, puedan ser eficazmente anunciados, tienen antes que vivirse en el \u00e1mbito de la catequesis. Por eso el catequista ha de procurar vivir antes que explicitar. Y en esta tarea, es importante su relaci\u00f3n con los catec\u00famenos. En el tema del Reino, trata de ser alguien que manifiesta con su gozo que ya lo est\u00e1 percibiendo presente, trigo y ciza\u00f1a juntos, y que cultiva aquel sin arrancar esta.<br \/>\nb) Atenci\u00f3n a los padres de los catequizandos. Por ser el espacio catequ\u00e9tico un \u00e1mbito en el que se intenta vivir el Reino, se agiganta la importancia de la atenci\u00f3n evangelizadora del catequista a los padres. Es en el seno de una familia abierta donde los hijos pueden experimentar que se van tejiendo relaciones interpersonales, se cultivan actitudes fundamentales como el perd\u00f3n, la verdad y la tolerancia, para construir la fraternidad universal. En la familia tambi\u00e9n pueden los hijos llegar a ver que la esperanza anima a sus padres en las dificultades de la existencia y creen de verdad que la vida es m\u00e1s fuerte que la muerte.<br \/>\nc) Ayudar a reconocer los signos. La catequesis trata de ayudar a reconocer que tal o cual esfuerzo de comunicaci\u00f3n, lograda o todav\u00ed\u00ada por alcanzar; determinadas iniciativas para comunicarse m\u00e1s y con m\u00e1s hondura; peque\u00f1os gestos de desprendimiento de lo que se ha visto como obst\u00e1culo para la comuni\u00f3n entre las personas; la sencilla, pero sin respetos humanos, comunicaci\u00f3n de la fe; mostrar al pr\u00f3jimo bondad y cari\u00f1o sincero cuando se ha sufrido persistentemente de \u00e9l una mal\u00e9vola actitud; seguir confiando en Dios en medio de un alud de pruebas que parecen no tener fin; no ceder al cansancio cuando en la lucha por la justicia o por la paz no se perciben frutos inmediatos&#8230; son signos que manifiestan una respuesta al magn\u00ed\u00adfico don que Dios hace a toda la humanidad y que llamamos Reino.<\/p>\n<p>d) Aprender a discernir. Es una labor delicada ense\u00f1ar a discernir la presencia del Reino, ya que este se encuentra mezclado con otras realizaciones que son anti-Reino. Habr\u00e1 que confrontar esos signos con el evangelio para comprobar que el Reino est\u00e1 presente, aunque amenazado; que hay que tener paciencia para no arrancar el trigo con la ciza\u00f1a, y aprender a vivir esperanzadamente las tensiones dial\u00e9cticas que nos rodean, porque estamos empe\u00f1ados en una lucha sin cuartel contra el mal, donde la criba final hay que dej\u00e1rsela a Dios.<br \/>\ne) Los testigos del Reino. La catequesis del Reino se esforzar\u00e1 tambi\u00e9n en poner de relieve qu\u00e9 testigos del Reino han sobresalido a lo largo de la historia, pasada y actual. En cualquier \u00e9poca, m\u00e1s que grandes figuras (que tambi\u00e9n), se encuentra a gente sencilla y sin relieve, con la que a veces se convive sin caer en la cuenta de su verdadera envergadura en el seguimiento de Jes\u00fas.<br \/>\nf) Catequesis y compromiso. Aunque por todas partes hay se\u00f1ales y testimonios positivos, la catequesis ayudar\u00e1 a realizar progresivamente compromisos por el Reino: saber respetar a los dem\u00e1s; ser responsable en el cumplimiento de los deberes familiares y profesionales; buscar el bien com\u00fan en la participaci\u00f3n en la vida p\u00fablica; cuidar la naturaleza y el medio, fomentar la estabilidad de la familia; perseguir la \u00e9tica y el servicio a la verdad en los medios de comunicaci\u00f3n; ejercer la solidaridad con los pueblos del tercer mundo; fomentar la convivencia y la cultura genuina de cada pueblo&#8230;<\/p>\n<p>En resumen: de una manera global, a la hora de transmitir el mensaje del Reino, la catequesis tendr\u00e1 que ayudar a plantearse y a responder estas o parecidas preguntas: \u00bfQu\u00e9 quiere decir la Iglesia cuando anuncia el Reino? \u00bfQu\u00e9 celebra? \u00bfA qu\u00e9 esperanza conduce y a qu\u00e9 compromisos concretos encamina? \u00bfC\u00f3mo comunicar a los dem\u00e1s lo que se ha experimentado que hace vivir?<br \/>\nNOTAS: 1. DGC 41. &#8211; 2 Ib. &#8211; 3. Al leer el Nuevo Testamento, en particular los evangelios, se cae en la cuenta de que hay una fluctuaci\u00f3n en los textos que hablan del Reino. Est\u00e1 entre nosotros -las acciones de Jes\u00fas lo muestran-, pero el se\u00f1or\u00ed\u00ado pleno de Dios, su reinado, quedar\u00e1 instaurado al final, cuando Cristo \u00abentregue el Reino a Dios Padre\u00bb (1Cor 15,24). Por otra parte, la respuesta que da Jes\u00fas a quienes le preguntan por el momento en que va a instaurar el Reino (He 1,6) da a entender la existencia de dos fases en su manifestaci\u00f3n: una humilde, en el misterio, que es la actual; otra gloriosa, radiante, en plena luz, que se dar\u00e1 en el futuro, y coincidir\u00e1 con la venida gloriosa del Hijo del hombre (Mt 16,28; DGC 102). &#8211; 4. J. M. ROVIRA BELLOSO, Sociedad y Reino de Dios, PPC, Madrid 1992, 198. &#8211; 5 DGC 18s. &#8211; 6 ChL 4; DGC 22.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Diccionario enciclop\u00e9dico de la Biblia, Herder, Barcelona 1993, 1309-1313; AA.VV., El reino de Dios est\u00e1 entre vosotros, Sal Terrae 945 (n\u00famero monogr\u00e1fico, abril 1992); FUELLENBACH J., Reino de Dios, en LATOURELLE R.-FISICHELLA R. (dirs.), Diccionario de teolog\u00ed\u00ada fundamental, San Pablo, Madrid 1992, 1115-1126; GONZ\u00ed\u0081LEZ DORADO A., La Buena Noticia hoy. Hacia una evangelizaci\u00f3n nueva, PPC, Madrid 1995; KEATING T., El reino de Dios es como&#8230; Reflexiones sobre las par\u00e1bolas y los dichos de Jes\u00fas, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1997; PANIMOLLE S. A., Reino de Dios, en ROSSANO P.-RAVASI G.-GIRLANDA A. (dirs.), Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990, 1609-1639; ROVIRA BELLOSO J. M., Sociedad y reino de Dios, PPC, Madrid 1992.<\/p>\n<p>Antonio Bringas Trueba<br \/>\ny Teresa Ruiz Ceberio<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n<p>El dato m\u00e1s hist\u00f3rico sobre la vida de Jes\u00fas es el s\u00ed\u00admbolo que domin\u00f3 toda su predicaci\u00f3n, la realidad que dio sentido a todas sus actividades, es decir, el \u00abreino de Dios\u00bb. Los evangelios sin\u00f3pticos resumen la ense\u00f1anza y predicaci\u00f3n de Jes\u00fas en esta lapidaria sentencia: \u00abSe ha cumplido el tiempo y el reino de Dios est\u00e1 cerca. Arrepent\u00ed\u00ados y creed en el evangelio\u00bb (Me 1,14-15; Mt 4,17; Le 4,43). La expresi\u00f3n se encuentra 122 veces en el evangelio, y 90 en los labios de Jes\u00fas.<br \/>\nJes\u00fas predic\u00f3 el reino de Dios no a s\u00ed\u00ad mismo (K. Rahner), aunque en su propia ense\u00f1anza Jes\u00fas figura como el representante (Le 17,20-21), el revelador (Me 4,11-12; Mt 11,25-26), el campe\u00f3n (Me 3,27), el iniciador (Mt 11,12), el instrumento (Mt 12,28), el mediador (Mc 2,18-19), el portador (Mt 11,5) del reino de Dios (BEASLY-MURRAY, Jesus, 296). El reino no es solamente el tema central de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, el punto de referencia de la mayor\u00ed\u00ada de sus par\u00e1bolas y el tema de un gran n\u00famero de sus dichos; es tambi\u00e9n el contenido de sus acciones simb\u00f3licas, que forman una parte tan grande de su ministerio, a saber: su amistad con recaudadores de impuestos y pecadores hasta sentarse a la mesa con ellos, sus curaciones y exorcismos. Porque en su comuni\u00f3n con los proscritos; Jes\u00fas vivi\u00f3 hasta sus ultimas consecuencias el reino, demostrando con hechos el amor incondicional de Dios a los indignos pecadores (SOAREs PRABHU, Kingdom, 584).<\/p>\n<p>La muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas (l Misterio pascual) situ\u00f3 su mensaje en un contexto nuevo, con el resultado de que en Pablo y Juan el reino de Dios no est\u00e1 ya directamente en el centro de la predicaci\u00f3n cristiana. \u00abJes\u00fas, el predicador del reino de Dios, se convirti\u00f3 despu\u00e9s de la p\u00e1scua en Cristo predicado\u00bb (Bultmann). Esto no es una falsificaci\u00f3n del mensaje. Hay dos temas centrales en el NT: el reino de Dios y Jes\u00fas el Cristo.<\/p>\n<p>No es f\u00e1cil definir con precisi\u00f3n lo que significa realmente la expresi\u00f3n reino de Dios. En el curso de la historia de la teolog\u00ed\u00ada la interpretaci\u00f3n de esta expresi\u00f3n ha cambiado a menudo seg\u00fan la situaci\u00f3n y el esp\u00ed\u00adritu de la \u00e9poca. La palabra reinado\u00bb o \u00abreino\u00bb es un t\u00e9rmino arcaico, que no evoca una resonancia en nuestra actual experiencia de la realidad. La expresi\u00f3n necesita ser traducida para extraer su significado. La cuesti\u00f3n, en relaci\u00f3n al mensaje de Jes\u00fas del reino, es por tanto: \u00bfc\u00f3mo podemos salvar el abismo hermen\u00e9utlco entre lo que el reino de Dios significaba en la ense\u00f1anza de Jes\u00fas y lo que puede significar para nosotros hoy? (N. PERRIN, Language, 32-56).<\/p>\n<p>En la discusi\u00f3n b\u00ed\u00adblica y teol\u00f3gica sobre el reino en los tiempos modernos podemos distinguir tres enfoques: el reino como concepto, el reino como s\u00ed\u00admbolo y una nueva manera de enfocar el reino en cuanto relacionado con la liberaci\u00f3n. Cada aproximaci\u00f3n plantea diferentes cuestiones que deber\u00ed\u00adan considerarse como complementarias.<\/p>\n<p>a) El reino como concepto. La primera aproximaci\u00f3n puede describirse como centrada en el autor\u00bb. Aqu\u00ed\u00ad la cuesti\u00f3n es qu\u00e9 quer\u00ed\u00adan decir los autores de la Biblia con este concepto. Tratar la expresi\u00f3n reino de Dios como un concepto supone que detr\u00e1s de ella encontramos una idea clara y constante; por ejemplo, el reino de Dios es la intervenci\u00f3n final, escatol\u00f3gica y decisiva de Dios en la historia de Israel para cumplir las promesas hechas a los profetas. La cuesti\u00f3n es encontrar lo que la frase significaba en la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, aunque Jes\u00fas mismo nunca definiera el reino en t\u00e9rminos precisos.<\/p>\n<p>b) El reino como s\u00ed\u00admbolo. Podemos referirnos a la segunda como una aproximaci\u00f3n \u00abcentrada en el texto\u00bb. Intenta investigar lo que el propio texto significa y dice actualmente. Considerar el reino como un l s\u00ed\u00admbolo abrir\u00ed\u00ada la expresi\u00f3n a evocar una serie completa de ideas, puesto que el s\u00ed\u00admbolo, por definici\u00f3n, proporciona una serie de significados que no se pueden agotar ni expresar de manera adecuada mediante un \u00fanico referente (PERRIN, Language, 33). El s\u00ed\u00admbolo reino evocaba en Israel la memoria de la actividad de Dios, sea corno creador del cosmos, como creador de Israel en la historia o finalmente la expectaci\u00f3n de su intervenci\u00f3n final al fin de la historia. Es el Dios que act\u00faa en la historia en favor de su pueblo, y en \u00faltima instancia en favor de la creaci\u00f3n entera; el referente que subyace y al que se refiere toda la ense\u00f1anza y predicaci\u00f3n de Jes\u00fas. La expresi\u00f3n representa una muy rica y polifac\u00e9tica \u00abexperiencia religiosa\u00bb. Expresa \u00abrelaci\u00f3n personal\u00bb y est\u00e1 incluso ligada a \u00e1reas geogr\u00e1ficas.<\/p>\n<p>c) EL reino como liberaci\u00f3n. La tercera aproximaci\u00f3n, que ha surgido en tiempos recientes, se puede denominar aproximaci\u00f3n \u00abcentrada en el lector\u00bb. Los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n apelan al reino de Dios para ayudarse a articular y hacer frente a la cuesti\u00f3n fundamental de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n: la relaci\u00f3n entre el reino de Dios y la praxis de la liberaci\u00f3n en la historia. \u00abTratamos aqu\u00ed\u00ad la cuesti\u00f3n cl\u00e1sica de la relaci\u00f3n entre fe y existencia humana, entre fe y realidad social, entre fe y acci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica o, en otras palabras, entre el reino de Dios y la construcci\u00f3n de este mundo\u00bb (G. GUTIERREZ, Teolog\u00ed\u00ada, 45). Lo que est\u00e1 en juego es la dimensi\u00f3n transformadora del mundo del reino. Aqu\u00ed\u00ad la cuesti\u00f3n es: qu\u00e9 tiene que decir realmente la expresi\u00f3n reino de Dios a la situaci\u00f3n concreta en laque nos encontramos ahora, a una situaci\u00f3n que est\u00e1 marcada por la opresi\u00f3n y explotaci\u00f3n absolutas. Esta aproximaci\u00f3n, aunque no niega las otras, subraya muy fuertemente el aspecto din\u00e1mico del reino. El mensaje de Jes\u00fas persigue la transformaci\u00f3n de toda realidad m\u00e1s que ofrecernos nueva informaci\u00f3n e ideas sobre ello. Pretende recuperarla dimensi\u00f3n hist\u00f3rica del mensaje de Dios y alejar ese mensaje de todo universalismo abstracto, de modo que el mensaje b\u00ed\u00adblico pueda ser m\u00e1s sensible al mundo de la opresi\u00f3n y a las estructuras de un orden social injusto (J. F\u00dcELLENBACII, Hermeneutics, 37-48).<br \/>\nPodemos concluir que mientras la primera aproximaci\u00f3n intenta llegar detr\u00e1s del texto\u00bb, la segunda permanece \u00abcon el texto\u00bb y la tercera se coloca \u00abfrente al texto\u00bb. La discusi\u00f3n en t\u00e9rminos del primer enfoque, el reino como concepto, se desarroll\u00f3 ampliamente en Europa (Alemania y Gran Breta\u00f1a); el segundo, el reino como s\u00ed\u00admbolo, en Am\u00e9rica del Norte, y el tercer enfoque, reino de liberaci\u00f3n, surgi\u00f3 en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>1. EL REINO DE DIOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO. La expresi\u00f3n literal \u00abreino de Dios\u00bb no se encuentra en el AT, pero se dice nueve veces que Dios reina en un reino. La mayor\u00ed\u00ada de los exegetas insisten en que el t\u00e9rmino abstracto malkut est\u00e1 asociado a Yhwh, Dios de Israel, s\u00f3lo aparece muy tarde en el AT, y significa el acto de Dios. El acento se pone en la autoridad y dominio regios, m\u00e1s que en un territorio o un lugar. Es visto, por tanto, como una idea religiosa. En \u00e9poca reciente esta tesis ha sido puesta en cuesti\u00f3n al abordar la noci\u00f3n reino no s\u00f3lo desde el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico, sino tambi\u00e9n desde un punto de vista socio-pol\u00ed\u00adtico (N. LOHFINK, Begriff des Gottesreichs, 33-86). La l fe del AT descansa sobre dos certezas. Primera, que Dios ha venido en el pasado y que ha intervenido en favor de su pueblo. La segunda es la firme esperanza de que Dios vendr\u00e1 de nuevo en el futuro para cumplir su prop\u00f3sito respecto al mundo que \u00e9l ha hecho. Como lo expres\u00f3 Martin Buber: \u00abLa realizaci\u00f3n de la soberan\u00ed\u00ada de Dios que lo abarca todo es el pr\u00f3ton y el \u00e9sjaton de Israel\u00bb (BEASLI&#8217;-MIJRRAZ&#8217;, Jesus, 17).<\/p>\n<p>Lo que sigue puede considerarse como los elementos b\u00e1sicos de la noci\u00f3n del reino de Dios en el AT. a) Dios es rey de toda la creaci\u00f3n, y de Israel en particular, en virtud de la alianza. b) Este reinado sobre Israel es experimentado de una manera particular en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, es decir, en el culto. c) La esperanza de una venida final y decisiva de Yhwh en favor de su pueblo en el futuro para cumplir sus promesas hechas a los padres y los profetas (R. SCHNACKENBURG, God&#8217;s Rule, 11-74).<\/p>\n<p>Lo que era \u00fanico era la experiencia de Yhwh como Se\u00f1or de la historia, que act\u00faa en favor de su pueblo, que cuida, protege, perdona, cura y hace una alianza con \u00e9l. Todo esto forma parte de lo que significa decir: Dios es rey de Israel y de todas las naciones. El verdadero cuidado y presencia de Dios en medio de su pueblo son despu\u00e9s expresados en s\u00ed\u00admbolos como: padre, madre, pastor, novio, etc\u00e9tera. Las funciones concretas de Yhwh como rey que reina en medio de su pueblo se convierten en componentes de esta experiencia: \u00e9l crea un pueblo, organiza su estructura, lo alimenta, lo protege, dirige, corrige, redime e imparte justicia para \u00e9l. Todo esto forma el trasfondo de la \u00abexperiencia religiosa\u00bb expresada en el s\u00ed\u00admbolo del reino de Dios (CABELLO, El Reino, 16-18).<\/p>\n<p>2. EL MENSAJE DEL REINO EN EL NUEVO TESTAMENTO. Jes\u00fas nunca defini\u00f3 el reino de Dios en lenguaje discursivo. Presentaba su mensaje del reino en par\u00e1bolas. Las par\u00e1bolas han de ser consideradas como \u00abelecci\u00f3n por parte de Jes\u00fas del veh\u00ed\u00adculo m\u00e1s apropiado para entender el reino de Dios\u00bb (B. ScoTT, Jesus Symbol Maker, 11). Ellas son la predicaci\u00f3n misma y no deben contemplarse como supeditadas meramente al prop\u00f3sito de una lecci\u00f3n que es totalmente independiente de ellas. Aqu\u00ed\u00ad la participaci\u00f3n precede a la informaci\u00f3n. Las par\u00e1bolas tienen que seguir siendo el punto de referencia para comprender el mensaje del reino (J.D. CROSSAN, The Parables, 5152). El contenido b\u00e1sico del mensaje del reino puede resumirse en las siguientes caracter\u00ed\u00adsticas:<br \/>\na) Est\u00e1 \u00abya \u00abpresente y \u00abtodav\u00ed\u00ada\u00bb por venir. La propia mentalidad de Jes\u00fas, su ense\u00f1anza y predicaci\u00f3n fueron modeladas de manera muy profunda por los grandes profetas del AT, particularmente por el D\u00e9uteroIsa\u00ed\u00adas. Seg\u00fan Lucas (4,16-21) y Mateo (11,1-6), \u00e9l entendi\u00f3 su misi\u00f3n en el marco de la tradici\u00f3n del jubileo, que anuncia el \u00abgran a\u00f1o de gracia\u00bb como definitiva visita de Dios en favor de su pueblo (N. LOHFINK, The Kfngdom of God, 223). Jes\u00fas proclam\u00f3 esta visita final de Dios no como un simple futuro m\u00e1s ni como un objeto de ansiosa expectaci\u00f3n (Lc 3,15), sino como algo que ha llegado con \u00e9l. El reino se ha convertido en una realidad presente, est\u00e1 \u00abcerca\u00bb (Mc 1,14), \u00abdentro de vosotros\u00bb (Lc 17,21), demuestra su presencia efectiva como una fuerza liberadora a trav\u00e9s de exorcismos (Mt 12,28), curaciones y perd\u00f3n de los pecados.<\/p>\n<p>Aunque la presencia hist\u00f3rica del reino en y a trav\u00e9s del ministerio de Jes\u00fas es afirmada con fuerza, el cumplimiento de lo que es ahora experimentado confusamente, de una manera anticipada, est\u00e1 todav\u00ed\u00ada por venir. Esto crea la tensi\u00f3n del \u00abya\u00bb y el \u00abtodav\u00ed\u00ada no\u00bb. El acento, que recae bien en el \u00abtodav\u00ed\u00ada no\u00bb o sobre el \u00abya\u00bb determina el modo en el que el mensaje de Jes\u00fas sobre reino es contemplado como afectando a este mundo ya ahora. Si el acento se pone en el \u00abtodav\u00ed\u00ada no\u00bb, se enfatizan los \u00abjuicios del reino\u00bb en el mundo presente, y la esperanza de su venida final se convierte en el factor determinante para la acci\u00f3n. Aunque nadie niega la presencia del reino, el acento en la teolog\u00ed\u00ada tradicional se pone en el \u00abtodav\u00ed\u00ada no\u00bb en detrimento del \u00abya\u00bb. En palabras de Lohfink: \u00abPara ser justos con el mensaje y pr\u00e1ctica de Jes\u00fas, se debe, m\u00e1s que cualquier otra cosa, insistir con denuedo en la presencia de la basileia que Jes\u00fas mismo mantuvo\u00bb (G. LOHFINK, Exegetical predicament, 103).<\/p>\n<p>Aunque Jes\u00fas se situ\u00f3 en la tradici\u00f3n de los grandes profetas, su mensaje est\u00e1 profundamente influido por las expectativas apocal\u00ed\u00adpticas de la \u00e9poca. Sin embargo, no comparti\u00f3 el pesimismo de los escritores apocal\u00ed\u00adpticos en relaci\u00f3n con este mundo, sino que traz\u00f3 una visi\u00f3n realista del poder del mal. Su mensaje del reino de Dios s\u00f3lo puede entenderse en su contraste con el reino del mal, que opera en este mundo invadi\u00e9ndolo todo. Jes\u00fas entendi\u00f3 su misi\u00f3n como una ruina y derrumbamiento de los poderes del mal y trae una liberaci\u00f3n que persigue el fin de todo mal y la transformaci\u00f3n de la creaci\u00f3n entera (W. KELBER, Kingdom in Mark, 15-18).<\/p>\n<p>b) El reino como don gratuito de Dios y tarea para los seres humanos. Puesto que el reino de Dios es Dios mismo, que ofrece su amor incondicional a su criatura y que da a cada una participaci\u00f3n en su propia vida, debe entenderse como un don gratuito, al que no tenemos en modo alguno ning\u00fan derecho. Podemos aceptarlo s\u00f3lo como un don de amor de parte de Dios con gratitud y acci\u00f3n de gracias. Esta es la principal ense\u00f1anza de las par\u00e1bolas del crecimiento (Mc 4 y Mt 13). Se puede rezar \u00abvenga tu reino\u00bb (Mt 6,10), se puede gritar a Dios d\u00ed\u00ada y noche (Lc 18,7), puede uno mantenerse en vela como las v\u00ed\u00adrgenes prudentes (Mt 25,1-3); pero es Dios quien lo \u00abda\u00bb (Lc 12,31). Sin embargo, el car\u00e1cter de don del reino no hace de los seres humanos meros objetos pasivos. Las par\u00e1bolas de los talentos (Mt 25,14,30) y del tesoro en el campo (Mt 13,44) muestran que los seres humanos son tambi\u00e9n actores en el reino. Aqu\u00ed\u00ad el reino es puro don, pero viene s\u00f3lo asumiendo incre\u00ed\u00adbles riesgos. La venida del reino de Dios es total y absolutamente obra de Dios, pero al mismo tiempo es tambi\u00e9n total y absolutamente obra de seres humanos (G. LOHFINK, Exegetical predicament, 104-105).<\/p>\n<p>c) Las dimensiones religiosas y pol\u00ed\u00adticos del reino. El car\u00e1cter religioso del reino es tan evidente en la Escritura que no requiere especial atenci\u00f3n. El reino trasciende este mundo y tiene como meta los cielos nuevos y la nueva tierra. Este aspecto, sin embargo, es a menudo acentuado hasta tal punto que el reino no tiene cabida ya en este mundo. Consecuentemente, el mensaje de Jes\u00fas se convierte totalmente en un asunto privado y el aspecto social del reino es completamente ignorado y abandonado. Actualmente se han hecho intentos de rescatar a Jes\u00fas de la prisi\u00f3n del individualismo y devolverlo a la vida social de nuevo (P. HOLLENBACH, The historical Jesus, 11-12). Colocando a Jes\u00fas en la situaci\u00f3n de su tiempo y contemplando su misi\u00f3n ante todo en el marco de restaurar a Israel y de anunciar el \u00abgran a\u00f1o de gracia\u00bb para su pueblo, la implicaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica del mensaje de Jes\u00fas se hace obvia en forma de exigencia de una reestructuraci\u00f3n radical de todas las estructuras sociales del presente sobre la base de la alianza.<\/p>\n<p>\u00bfHasta qu\u00e9 punto fue Jes\u00fas pol\u00ed\u00adtico? Jes\u00fas relativiz\u00f3 toda autoridad ante el Padre y ante el reino. Emprendi\u00f3 una actividad que ten\u00ed\u00ada significaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, y lo m\u00e1s radical fue la negaci\u00f3n de autoridad absoluta a cualquier poder de su tiempo. De este modo Jes\u00fas se nos presenta con una \u00abpol\u00ed\u00adtica normativa\u00bb; es decir, toda autoridad leg\u00ed\u00adtima debe ser sometida al reino que irrumpe y que exige la reestructuraci\u00f3n y el reordenamiento de todas las relaciones humanas.<\/p>\n<p>Insistir en que el mensaje de Jes\u00fas sobre el reino fue puramente religioso y que no ten\u00ed\u00ada nada que decir sobre las estructuras socio-pol\u00ed\u00adticas no se puede sostener sobre la base de las Escrituras, sino solamente desde una visi\u00f3n del mundo, m\u00e1s bien dualista, que niega toda relevancia del evangelio para las realidades intraterrenas (P. STEIDL-METER, Social Justice, 15-16).<\/p>\n<p>d) El car\u00e1cter salvador y universal del reino. Juan el Bautista anunciaba la venida inmediata del reino y rechazaba todo particularismo jud\u00ed\u00ado y toda pasividad \u00e9tica. La ascendencia jud\u00ed\u00ada no era ninguna garant\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n. A1 adoptar el bautismo como rito utilizado para pros\u00e9litos jud\u00ed\u00ados declara de hecho que los jud\u00ed\u00ados est\u00e1n al mismo nivel que los gentiles ante la perspectiva de la visitaci\u00f3n mesi\u00e1nica venidera. Encontraste con Jes\u00fas, que compart\u00ed\u00ada la mayor parte de la visi\u00f3n de Juan del reino venidero, \u00e9ste anunciaba primero el gran juicio que preceder\u00ed\u00ada a la venida del reino escatol\u00f3gico. Nadie pod\u00ed\u00ada entrar en el futuro reino sin haber pasado por este juicio. Para Jes\u00fas el acontecimiento totalmente cierto, que est\u00e1 sucediendo en ese mismo momento en sus palabras y acciones, es que Dios est\u00e1 ofreciendo su salvaci\u00f3n final a todos ahora, en este preciso momento. Esta oferta es absolutamente incondicional y persigue s\u00f3lo una meta: la salvaci\u00f3n de todos, pero especialmente de los pecadores y proscritos, que menos la esperaban. La venida no depende de nosotros ni podemos evitarla. El motivo para la acci\u00f3n ante el reino que irrumpe ahora no es el juicio que viene, como en la predicaci\u00f3n de Juan, sino esta incondicional oferta de salvaci\u00f3n La funci\u00f3n del juicio futuro, que Jes\u00fas no niega, no es tanto una amenaza de condenaci\u00f3n, sino m\u00e1s bien un aviso para no permanecer sordos y cerrados a la presente oferta de salvaci\u00f3n (H. MERKLEIN, Die Gottesherrschaft, 146-149).<\/p>\n<p>Para Jes\u00fas, el reino es un mensaje de paz y gozo. Ahora no es tiempo de lamento y de ayuno (Me 2,18ss). El reino de Sat\u00e1n se est\u00e1 derrumbando (Le 10,18). Ahora es tiempo de salvaci\u00f3n; la separaci\u00f3n del bien y del mal se har\u00e1 al final (Mt 13,24-30). La oferta de salvaci\u00f3n es ahora para todos: jud\u00ed\u00ados y gentiles, justos y pecadores. Aunque Jes\u00fas restringi\u00f3 su misi\u00f3n a la \u00abcasa de Israel\u00bb, \u00e9l previ\u00f3 la entrada de los gentiles (Mt 8,11) en la imagen de la gran peregrinaci\u00f3n de las naciones, tal como se describe en Is 2,2-3.<\/p>\n<p>e) El desaf\u00ed\u00ado del reino: la conversi\u00f3n. A la proclamaci\u00f3n indicativa de que el reino de Dios era una realidad inminente, Jes\u00fas a\u00f1ade un imperativo: una llamada a la conversi\u00f3n, como respuesta a la venida de Dios en persona. Esta respuesta al reino \u00abque est\u00e1 cerca\u00bb se expresa con las palabras convert\u00ed\u00ados y creed. Puesto que el reino es un poder din\u00e1mico que constantemente irrumpe en este mundo, la llamada al arrepentimiento es una llamada permanente dirigida a todo el mundo; no s\u00f3lo a los pecadores, sino tambi\u00e9n a los justos que no han cometido grandes pecados.<\/p>\n<p>Convertirse significa volverse hacia, responder a una llamada. Se nos pide que dejemos entrar en nuestra vida este mensaje del todo inaudito, dejarse uno sorprender por esta gran noticia. Este dar la vuelta hacia el reino incluir\u00e1 un alejarse de. Pero el motivo para la conversi\u00f3n es el reino de Dios que irrumpe como si ya hubiera llegado, y no ninguna demanda de prepararse para su futura venida. La conversi\u00f3n es una gozosa oportunidad, no un acontecimiento terrible de juicio y condenaci\u00f3n. El hijo perdido ha vuelto a casa (Le 15,25), el muerto ha vuelto a vivir de nuevo. \u00abPorque este hijo m\u00ed\u00ado hab\u00ed\u00ada muerto y ha vuelto a la vida se hab\u00ed\u00ada perdido y ha sido encontrado\u00bb (Le 15,24.32). La l conversi\u00f3n, por tanto, va precedida por la acci\u00f3n de Dios a la que se nos llama a responder. S\u00f3lo su amor lo hace en absoluto posible. La conversi\u00f3n es una reacci\u00f3n de la persona a la acci\u00f3n previa de Dios (J. FUELLENBACH, Kingdom, 58-59):<br \/>\nEs importante que el reino de Dios, que irrumpe constantemente, sea contemplado como algo que siempre es buena noticia y nuncajuicio o condenaci\u00f3n. Jes\u00fas no abandon\u00f3 el. juicio (la palabra aparece 50 veces en su predicaci\u00f3n), pero lo pospuso. S\u00f3lo aquel que no hace caso del reino ahora tendr\u00e1 que afrontar el juicio cuando llegue la plenitud del reino. Por lo tanto, dondequiera que se predique el reino, no debe anticiparse el juicio. El evangelio tiene que seguir siendo siempre buena noticia y ser predicado como corresponde.<\/p>\n<p>f) Compromiso con la persona de Jes\u00fas. El s\u00ed\u00admbolo \u00abreino de Dios\u00bb apunta fundamentalmente y revela de una manera muy concreta el amor incondicional de Dios a sus criaturas. Este amor incomprensible (Ef 3,1819) se manifest\u00f3 e hizo tangible en la persona de Jes\u00fas de Nazaret. Por eso el reino no es s\u00f3lo un \u00abgran designio\u00bb, un \u00absue\u00f1o ut\u00f3pico que se ha hecho realidad\u00bb, el \u00abplan definitivo de Dios respecto a su creaci\u00f3n\u00bb; es fundamentalmente una persona: Jesucristo. Lo que verdaderamente es, s\u00f3lo lo podemos sentir e imaginar en un encuentro personal con \u00e9l, \u00abel cual me am\u00f3 y se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por m\u00ed\u00ad\u00bb (G\u00e1l 2,20). Conversi\u00f3n significa volverse hacia alguien. Significa acoger, aceptar a Jes\u00fas como el centro de toda nuestra vida. A \u00e9l y su evangelio subordinamos todo lo dem\u00e1s (Me 10,28), incluso la propia vida (Me 10,32). Previamente a la pregunta sobre qu\u00e9 es el reino, est\u00e1 la pregunta: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es Jes\u00fas para m\u00ed\u00ad?\u00bb (R. CABELLO, El reino, 22). La conversi\u00f3n, en \u00faltimo an\u00e1lisis, es un compromiso personal con Jes\u00fas, una declaraci\u00f3n abierta por \u00e9l. La persona de Jes\u00fas se convierte en el factor decisivo de salvaci\u00f3n, de aceptaci\u00f3n o de rechazo del reino de Dios. Esta adhesi\u00f3n personal es un elemento nuevo y sin precedentes en las pretensiones de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Resumiendo, pues, el mensaje fundamental de Jes\u00fas contiene un indicativo que compendia toda la teolog\u00ed\u00ada cristiana y un imperativo que resume toda la \u00e9tica cristiana. El indicativo es la proclamaci\u00f3n del reino, es decir, la revelaci\u00f3n del am\u00f3r incondicional de Dios a todos. El imperativo es una llamada a volverse hacia su reino inminente y dejar que su poder entre en mi vida.<\/p>\n<p>g) Una definici\u00f3n del reino. Jes\u00fas nunca defini\u00f3 el reino d\u00e9 Dios. Describi\u00f3 el reino con par\u00e1bolas y s\u00ed\u00admiles (Mt 13; Me 4); con im\u00e1genes como vida, gloria, gozo y luz. Pablo, en Rom 14,17, presenta una descripci\u00f3n que es lo m\u00e1s cercano a una definici\u00f3n: porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>A. Schweitzer consideraba este texto como \u00abun credo v\u00e1lido para toda \u00e9poca&#8217;: Algunos eruditos han deducido de aqu\u00ed\u00ad que el s\u00ed\u00admbolo \u00abreino de Dios\u00bb no s\u00f3lo es el centro de los sin\u00f3pticos, sino tambi\u00e9n de todo el NT. Justicia, paz y gozo son conceptos clave que expresan relaciones con Dios, con nosotros mismos, con nuestros semejantes y con la naturaleza. Dondequiera que los cristianos se relacionan en justicia, paz y gozo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, all\u00ed\u00ad se hace presente el reino. El reino, definido en una breve f\u00f3rmula, no es otra cosa que justicia, paz y gozo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo (H. WENZ Theologie des Reiches Gottes, 20-24).<\/p>\n<p>3. LA PERSONA DE JES\u00daS Y EL REINO DE, Dios. \u00bfC\u00f3mo se relaciona el reino de Dios y la persona de Jes\u00fas?<\/p>\n<p>a) El origen de la experiencia del reino por Jes\u00fas. La proclamaci\u00f3n del reino por Jes\u00fas est\u00e1 enraizada fundamentalmente en su \u00abexperiencia del Abba\u00bb. El mensaje del reino le fue \u00abenviado\u00bb en su oraci\u00f3n, y por tanto est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente ligado a, y determinado. por su experiencia personal de Dios como Abba. Jes\u00fas experiment\u00f3 a Dios como aquel que ven\u00ed\u00ada como amor incondicional, que tomaba la &#8216;iniciativa y &#8216;entraba en la historia humana de una manera y en un grado no conocidos por los profetas. Esta experiencia de Dios determin\u00f3 toda su vida y constituy\u00f3 el verdadero n\u00facleo de su mensaje del reino (H. SCHURMANN, Gottes Reich, 21-64).<\/p>\n<p>En cierta etapa de su vida, Jes\u00fas se dio cuenta de que Yhwh quer\u00ed\u00ada conducir a Israel, y en definitiva a todos los seres humanos, a aquella intimidad con \u00e9l que \u00e9l mismo experimentaba en su propia relaci\u00f3n con Dios, a quien \u00e9l llamaba Padre. Esto se expresa de manera m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita en la oraci\u00f3n del Se\u00f1or. Aqu\u00ed\u00ad Jes\u00fas autoriz\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos a seguirle dirigi\u00e9ndose a Dios como Abba. A1 hacerlo as\u00ed\u00ad, les permite participar en su propia comuni\u00f3n con Dios. Solamente aquellos que puedan decir este Abba con una disposici\u00f3n de ni\u00f1os ser\u00e1n capaces de entrar en el reino de Dios (J. Jeremias). En Jes\u00fas, el Padre quiso hacer que la alianza fuera verdadera y quedara finalmente establecida. Esto es lo que Jes\u00fas concibi\u00f3 que es el reino de Dios que iba a venir por medio de \u00e9l al mundo: el amor incondicional de Dios, que no conoce l\u00ed\u00admites cuando viene a cumplir la antigua promesa de salvaci\u00f3n para toda persona y para la creaci\u00f3n entera. Puesto que Jes\u00fas mismo es la oferta definitiva de Dios a nosotros, puede decirse que \u00e9l es el reino de Dios presente en el mundo. Jes\u00fas es el reino en persona, la \u00abautobasileia\u00bb; o, como lo expres\u00f3 Or\u00ed\u00adgenes: \u00abJes\u00fas es el reino de Dios realizado en un yo\u00bb.<\/p>\n<p>b) La muerte de Jes\u00fas y el reino. \u00bfQu\u00e9 conexi\u00f3n existe entre el reino que Jes\u00fas predic\u00f3 y su muerte en la cruz? \u00bfEra la muerte de Jes\u00fas necesaria para que el reino, en su plenitud, pudiera venir? \u00bfC\u00f3mo entendi\u00f3 Jes\u00fas su muerte? \u00bfC\u00f3mo interpret\u00f3 su fracaso?<\/p>\n<p>A. Schweitzer defend\u00ed\u00ada que la llegada del reino escatol\u00f3gico de Dios jam\u00e1s pod\u00ed\u00ada haber sido proclamada por Jes\u00fas sin saber su intr\u00ed\u00adnseca relaci\u00f3n con las adversidades y sufrimiento que esta expresi\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica evocaba. Si Jes\u00fas proclam\u00f3 el reino de Dios como inminente, entonces la idea de sufrimiento ten\u00ed\u00ada que venirle del modo m\u00e1s natural. No era posible separar del reino escatol\u00f3gico la idea de la prueba escatol\u00f3gica, del mes\u00ed\u00adas venidero y del sufrimiento en la \u00e9poca que preceder\u00ed\u00ada inmediatamente a la llegada del reino. El sufrimiento ten\u00ed\u00ada que ser proclamado como necesario para la venida final del reino de Dios. Jes\u00fas, que se entendi\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo claramente eri relaci\u00f3n con el reino venidero, se dio cuenta de que ten\u00ed\u00ada que asumir el sufrimiento y la muerte como un prerrequisito necesario para que el reino irrumpiera finalmente en esa \u00e9poca y en ese tiempo. W. Kasper, haciendo suya la visi\u00f3n de Schweitzer, concluye: \u00abJes\u00fas ciertamente vio las pruebas de sufrimiento y persecuci\u00f3n como parte del car\u00e1cter humilde y oculto del reino de Dios, y como tal lo transmiti\u00f3 en su l\u00ed\u00adnea principal de predicaci\u00f3n. Existe, por tanto, una l\u00ed\u00adnea m\u00e1s o menos directa del mensaje escatol\u00f3gico de Jes\u00fas sobre la basileia, del reino, al misterio de su pasi\u00f3n\u00bb (W. KASPER, Jesus the Christ, 116).<br \/>\nc) La \u00faltima cena y el reino de Dios. La perspectiva escatol\u00f3gica de la muerte de Jes\u00fas es evidente en el pasaje que trata de la \u00faltima cena (Me 14,17-25 y 1Cor 11,23-25). Las reuniones en torno a la mesa, que provocaron. tanto esc\u00e1ndalo porque Jes\u00fas no exclu\u00ed\u00ada a nadie de ellas, ni siquiera a pecadores p\u00fablicos, y que expresaban de ese modo el centro de su mensaje, eran tipos de la fiesta que iba a, venir en el tiempo de la salvaci\u00f3n (Me 2,18-20). La \u00faltima cena, como todas las reuniones en torno a la mesa, es una anticipaci\u00f3n o \u00abdonaci\u00f3n anticipada\u00bb de la consumaci\u00f3n del reino. Es un \u00abya\u00bb del \u00abtodav\u00ed\u00ada no\u00bb, una prefiguraci\u00f3n de la consumaci\u00f3n del reino, el advenimiento del perfecto reino de Dios, el cumplimiento del gran banquete, todo lo que s\u00f3lo puede llegar a ser plena realidad despu\u00e9s de su muerte. La reuni\u00f3n final presupone esta entrega de s\u00ed\u00ad mismo por todos.<\/p>\n<p>La referencia escatol\u00f3gica de Le 22,16 tiene el siguiente significado: Jes\u00fas no se sentar\u00e1 ya m\u00e1s a la mesa con los disc\u00ed\u00adpulos en la tierra, pero lo har\u00e1 de nuevo durante un nuevo banquete en el reino de Dios venidero. Para que esto suceda, su esperada muerte es una condici\u00f3n necesaria. Los disc\u00ed\u00adpulos pueden tomar parte en el banquete escatol\u00f3gico final s\u00f3lo si Jes\u00fas entrega primero su vida por ellos (Le 22,20) (J. JEREMIAS, Theology, 299). Tomar parte en el reino de Dios s\u00f3lo es posible despu\u00e9s de que Jes\u00fas haya cumplido la condici\u00f3n previa para ello; despu\u00e9s de que \u00e9l \u00abhaya bebido el c\u00e1liz y haya sido bautizado con un bautismo\u00bb (Me 10, 35-40) (R. SCHNACKENBURG, God S Rule, 193).. La verdadera naturaleza de la tarea que Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada que cumplir para llevar el reino a su plenitud est\u00e1 expresada en las palabras relacionadas con el pan y el vino. El debe ofrecer su vida para que todos los hombres puedan compartir la fiesta del reino con \u00e9l. \u00abSu resoluci\u00f3n de completar la misi\u00f3n que Dios le hab\u00ed\u00ada confiado en relaci\u00f3n con el reino, y su confianza en que \u00e9l pronto estar\u00ed\u00ada participando en su gozo, parece la idea fundamental de su \u00faltima comida con sus disc\u00ed\u00adpulos. La \u00faltima cena est\u00e1 enmarcada en la afirmaci\u00f3n de la muerte de Jes\u00fas en la perspectiva del reino de Dios\u00bb (BEASLEY-MURRAY, Jesus and the Kingdom, 263).<\/p>\n<p>d) La muerte de Jes\u00fas, revelaci\u00f3n definitiva de Dios. En un determinado momento de su vida, Jes\u00fas debe haberse dado cuenta de que el-\u00fanico camino posible para cumplir su misi\u00f3n era demostrar la inmensidad del amor de Dios por nosotros hasta el fin (Jn 13,1). La cruz y su muerte aparecen como el \u00fanico camino que quedaba para demostrar el amor redentor de Dios en la historia de la humanidad transida de pecado. \u00bfEn qu\u00e9 consisten precisamente estas \u00abtribulaciones y sufrimientos\u00bb que \u00e9l ten\u00ed\u00ada que asumir para hacer posible la venida final del reino? La soluci\u00f3n ofrecida es la siguiente: la vida de Jes\u00fas refleja la tensi\u00f3n que existe entre su vida \u00ed\u00adntima con el Padre y su \u00abvivir nuestra vida hasta el fin\u00bb, la fidelidad a su misi\u00f3n, que se expresa de la manera m\u00e1s adecuada con las dos palabras: identificaci\u00f3n y representaci\u00f3n. Jes\u00fas sinti\u00f3 que cuanto m\u00e1s se identificara \u00e9l mismo con nosotros, m\u00e1s experimentar\u00ed\u00ada nuestra pecaminosidad, nuestro desamparo, nuestra inseguridad, propia de quienes hab\u00ed\u00adan rechazado el don del amor de Dios. Lleg\u00f3 a darse cuenta de que si llevaba su misi\u00f3n hasta el fin, tendr\u00ed\u00ada que experimentar la plena realidad de lo que significa para una criatura estar \u00abseparada\u00bb de Dios. Para Jes\u00fas esto significar\u00ed\u00ada experimentar en s\u00ed\u00ad mismo el ser separado del Padre, que lo significaba todo para \u00e9l, de quien recib\u00ed\u00ada la vida y cuya voluntad hab\u00ed\u00ada venido a cumplir. El pensamiento de que este momento estaba llegando le horroriz\u00f3.<\/p>\n<p>El Padre le tomar\u00ed\u00ada como \u00abhumanidad en su estado de abandonada de Dios, de perdida\u00bb. Jes\u00fas tendr\u00ed\u00ada que experimentar este estar completamente identificado con nosotros en nuestro pecado y ser tratado como representante nuestro ante Dios. El grito en la cruz debe considerarse como el momento en que Jes\u00fas m\u00e1s se identific\u00f3 con nuestro abandono de Dios (Mc 15,34). En aquel momento parec\u00ed\u00ada como si el amor del Padre, del que \u00e9l recib\u00ed\u00ada la vida, hubiera cesado de fluir. Las \u00abtribulaciones escatol\u00f3gicas\u00bb son, precisamente esta experiencia de nuestro verdadero estado sin Dios: abandonados, condenados sin ninguna esperanza por nuestra parte. En la cruz, Jes\u00fas experiment\u00f3 a Dios como alguien que se apartaba (Mc 15,34) y le dejaba experimentar toda nuestra desolaci\u00f3n, la verdadera prueba del reino inminente, que iba a vencer al pecado, la condenaci\u00f3n y la muerte (J. FUELLENBACH, Kingdom, 85-95).-<br \/>\nExperimentando el efecto del pecado como condenaci\u00f3n, Dios tom\u00f3 sobre s\u00ed\u00ad en Jesucristo lo que hubiera sido el destino de la humanidad. \u00ab\u00c2\u00a1Descendi\u00f3 a los infiernos!\u00bb Estas son las \u00abtribulaciones escatol\u00f3gicas\u00bb que ten\u00ed\u00ada que soportar para que el reino pudiera finalmente venir en toda su gloria.<\/p>\n<p>4. EL ESP\u00ed\u008dRITU SANTO Y EL REINO. El Esp\u00ed\u00adritu Santo es descrito en la Escritura como el \u00abprincipio de vida&#8217;.\u00bb o como el \u00abdador de vida\u00bb. Por medio del Esp\u00ed\u00adritu lleg\u00f3 a existir la antigua creaci\u00f3n y se manten\u00ed\u00ada en la existencia. Se cree que el mismo Esp\u00ed\u00adritu construye los nuevos cielos y la nueva tierra al final de los tiempos.<\/p>\n<p>El tiempo escatol\u00f3gico es visto como la \u00abedad de oro\u00bb del Esp\u00ed\u00adritu. La misi\u00f3n de Jes\u00fas en el evangelio. de Juan se describe como \u00abliberaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu del tiempo final\u00bb, que realizar\u00e1 la transformaci\u00f3n de lo viejo en nuevo. Como revelaci\u00f3n definitiva- del amor incondicional de Dios a su criatura, la muerte de Jes\u00fas libera este amor y lo transforma en el poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El primer hecho de este amor crucificado, puesto en libertad en el Esp\u00ed\u00adritu, es la resurrecci\u00f3n del cuerpo muerto de Jes\u00fas en la nueva creaci\u00f3n. Seg\u00fan Pablo, el, Esp\u00ed\u00adritu Santo es el poder por el cual el Padre resucit\u00f3 a Jes\u00fas de entre los muertos. Y por el mismo Esp\u00ed\u00adritu, el reino, llevado a cabo de una forma nueva a trav\u00e9s de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, se convierte ahora en una fuerza que transforma y que da vida al mundo. Es, por tanto, el Esp\u00ed\u00adritu Santo. quien contin\u00faa la obra de Cristo a trav\u00e9s de los siglos y conduce a la humanidad y a la creaci\u00f3n entera hacia su realizaci\u00f3n final en la plenitud del reino (J. FuELLENBACH, Kingdom, 97-107).<\/p>\n<p>5. LA IGLESIA Y EL REINO. El Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or resucitado, el Esp\u00ed\u00adritu de la nueva creaci\u00f3n, origina la nueva comunidad escatol\u00f3gica, la Iglesia. La Iglesia es; por tanto, una anticipaci\u00f3n en el espacio y el tiempo del mundo venidero. Ella est\u00e1 en \u00abel mundo, pero no es del mundo\u00bb. Su esencia y su misi\u00f3n deben ser entendidas a la luz del reino presente en ella, pero orientado a la transformaci\u00f3n y salvaci\u00f3n de la creaci\u00f3n entera:<br \/>\nEl Vaticano II describe a la Iglesia como el misterio de Cristo. En ella se realiza el \u00abeterno plan del Padre, manifestado en Jesucristo, de llevar a la humanidad a su gloria eterna\u00bb. La Iglesia es contemplada en su funci\u00f3n de \u00abdeclarar el cumplimiento de este plan secreto, escondido desde todos los siglos en Dios\u00bb (Col 1,16; Ef 3,39; 1Cor 2,6-10), que no es otro que el reino de Dios. El reino persigue la transformaci\u00f3n de la creaci\u00f3n entera en su gloria eterna, y la Iglesia debe ser vista y comprendida en el contexto d\u00e9 su divina intencionalidad. Su misi\u00f3n es revelar a trav\u00e9s de los siglos el plan escondido. de Dios y conducir a toda la humanidad hacia su destino final. Ella debe considerarse a s\u00ed\u00ad misma enteramente al servicio de este plan divino, destinado a la salvaci\u00f3n de toda la creaci\u00f3n (W. -PANNENBERG, Theology, 72-75).<\/p>\n<p>a) La Iglesia no es el reino de Dios en la tierra. En contra de como muchos manuales de dogm\u00e1tica antes del concilio la presentaban, la Iglesia no es el reino de Dios ahora. El Vaticano lI expres\u00f3 esto en el art\u00ed\u00adculo 5 de la Lumen genti\u00fam, y de nuevo en el art\u00ed\u00adculo 45 de la Gaudium et spes. \u00abEllo sustituye a lo que fue quiz\u00e1 el m\u00e1s serio error eclesiol\u00f3gico antes del Vaticano II, a saber: que la Iglesia es id\u00e9ntica al reino de Dios aqu\u00ed\u00ad en la tierra. Si as\u00ed\u00ad fuera, entonces no tendr\u00ed\u00ada ninguna necesidad de reforma institucional, y su misi\u00f3n consistir\u00ed\u00ada en introducir a todos dentro, de s\u00ed\u00ad para que la salvaci\u00f3n no les deje fuera\u00bb (R. P. MCBRIAN, CathQlicism, 686).<\/p>\n<p>El reino se hace sentir fuera de la Iglesia tambi\u00e9n. La misi\u00f3n de la Iglesia es servir al reino, y no ocupar su lugar.<\/p>\n<p>b) El reino est\u00e1 presente en la Iglesia. Es el reino presente ahora el que crea la Iglesia y la mantiene constantemente en la existencia. La Iglesia es, por tanto, el resultado de la venida del reino de Dios al mundo. El pode4 din\u00e1mico del Esp\u00ed\u00adritu que hace presente de modo efectivo la intencionalidad salvadora final de Dios es la verdadera fuente de la comunidad llamada Iglesia. Aunque el reino no puede ser identificado con la Iglesia, ello no significa que el reino no est\u00e9 presente en ella. El mismo se hace presente de una manera particular. Podemos decir que la Iglesia es una realizaci\u00f3n \u00abinicial\u00bb, \u00abprol\u00e9ptica\u00bb o anticipada del plan de Dios para la humanidad. En palabras del Vaticano II: \u00abY constituye en la tierra el germen y el principio de ese reino\u00bb (LG 5). En segundo lugar, la Iglesia es un medio o sacramento, a trav\u00e9s del cual este plan de Dios con el mundo se realiza en la historia (LG 9; 48).<\/p>\n<p>\u00abEl reino crea la Iglesia, trabaja a trav\u00e9s de la Iglesia y es proclamado en el mundo por la Iglesia. No puede haber reino sin Iglesia -aquellos que han reconocido el reinado de Diosy no puede haber Iglesia sin el reino; pero siguen siendo dos conceptos distintos: el reinado de Dios y la fraternidad de los hombres\u00bb (G.E. LADD, The Presence, 277).<\/p>\n<p>c) La misi\u00f3n de la Iglesia. Jes\u00fas lig\u00f3 el reino de Dios, que antes pertenec\u00ed\u00ada al pueblo de. Israel, a la comunidad de sus disc\u00ed\u00adpulos. Con esta elecci\u00f3n de una nueva comunidad, el prop\u00f3sito del pueblo del AT queda transferido a este nuevo pueblo. Ellos deben convertirse ahora en un \u00absigno visible del designio de Dios para con el mundo\u00bb y en portadores activos de esta salvaci\u00f3n. A ellos se les hace salir de las naciones para asumir una misi\u00f3n en favor de las naciones. Lo que importa es que el reino permanecer\u00e1 ligado a una comunidad visible, que debe ponerse al servicio del definitivo plan de salvaci\u00f3n de Dios para todos (G. LOHFINK, Jesus and Community, 17-29).<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva la Iglesia es vital para que el reino permanezca en el mundo. \u00abEs la comunidad que ha empezado a saborear (aunque s\u00f3lo como anticipo) la realidad del reino, la \u00fanica que puede proporcionar la hermen\u00e9utica del mensaje&#8230;; sin la hermen\u00e9utica de tal comunidad viviente, el mensaje del reino puede tan s\u00f3lo llegar a ser una ideolog\u00ed\u00ada y un programa, no ser\u00e1 un evangelio\u00bb (L. NEWBEGIN, Sign of the Kingdom, 19). La misi\u00f3n de la Iglesia a la luz del reino se describe de una triple forma: a) Proclamar mediante la palabra y el sacramento que el reino de Dios ha venido en la persona de Jes\u00faS de Nazaret. b) Ofrecer su propia vida como una prueba de que el reino est\u00e1 presente y operativo en el mundo hoy. Esto se puede ver en la propia vida de la Iglesia, donde la justicia, la paz, la libertad y el respeto a los derechos humanos son manifestados de manera concreta. La Iglesia se ofrece a s\u00ed\u00ad misma coma una \u00absociedad de contraste\u00bb para la sociedad en general (G. LOHFINK, Jesus and Community, 157-180). c) Desafiar a la sociedad entera a transformarse de acuerdo con los principios b\u00e1sicos del reino inrilinente: justicia, paz, hermandad y derechos humanos. Esto es un -elemento constitutivo de la proclamaci\u00f3n del evangelio, puesto que la meta \u00faltima del reino es la transformaci\u00f3n de la creaci\u00f3n entera y la Iglesia debe entender su m\u00ed\u00adsi\u00f3n al servicio del reino inminente (R. MCBRIAN, Catholicism, 717).<\/p>\n<p>BIBL.: BEASLEV-MURRAY, Jesus and the Kingdom of God, Erdmans Publishing Company, Grand G.R. Rapids 1986; BOFF L., Jesucristo, el libertador (ensayo de eristolog\u00ed\u00ada para nuestro tiempo), Latinoam\u00e9rica Libr. 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Esta expresi\u00f3n se emplea especialmente para significar la soberan\u00ed\u00ada de Dios por medio de una administraci\u00f3n real encabezada por su Hijo, Cristo Jes\u00fas.<br \/>\nLa palabra que se traduce \u2020\u0153reino\u2020\u009d en las Escrituras Griegas Cristianas es ba\u00c2\u00b7si\u00c2\u00b7l\u00e9i\u00c2\u00b7a, que significa: \u2020\u02dcel ser, el estado y poder del rey; dignidad real o soberan\u00ed\u00ada real; reino o imperio; la extensi\u00f3n de territorio en la que manda un rey\u2020\u2122. (Diccionario Teol\u00f3gico del Nuevo Testamento, 1987, vol. 4, p\u00e1g. 70.) Marcos y Lucas utilizan con frecuencia la expresi\u00f3n \u2020\u0153el reino de Dios\u2020\u009d, y en el relato de Mateo aparece la expresi\u00f3n paralela \u2020\u0153el reino de los cielos\u2020\u009d unas 30 veces. (Comp\u00e1rese Mr 10:23 y Lu 18:24 con Mt 19:23, 24; v\u00e9anse CIELO [Cielos espirituales]; REINO.)<br \/>\nEl gobierno de Dios es, estructural y funcionalmente, una teocracia pura (del gr. the\u00c2\u00b7\u00f3s, dios, y kr\u00e1\u00c2\u00b7tos, gobierno), un gobierno por Dios. El t\u00e9rmino \u2020\u0153teocracia\u2020\u009d se atribuye a Josefo, historiador jud\u00ed\u00ado del siglo I E.C., quien lo debi\u00f3 acu\u00f1ar en su obra Contra Api\u00f3n (libro II, sec. 16). Sobre el gobierno que se estableci\u00f3 sobre Israel en Sina\u00ed\u00ad, escribi\u00f3: \u2020\u0153Unos otorgan el poder a la monarqu\u00ed\u00ada, otros a la oligarqu\u00ed\u00ada, y otros al pueblo. Pero nuestro legislador, rechazando todos estos m\u00e9todos, instituy\u00f3 un gobierno teocr\u00e1tico [literalmente, \u2020\u0153una teocracia\u2020\u009d; gr. the\u00c2\u00b7o\u00c2\u00b7kra\u00c2\u00b7t\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7an]. Perm\u00ed\u00adtaseme usar esta palabra, aunque violente el lenguaje. Atribuy\u00f3 a Dios el poder y la fuerza\u2020\u009d. Por supuesto, para que este gobierno fuera una teocracia pura, no pod\u00ed\u00ada constituirlo ning\u00fan legislador humano, como Mois\u00e9s, sino \u00fanicamente Dios. El registro b\u00ed\u00adblico muestra que esto fue lo que ocurri\u00f3.<\/p>\n<p>Origen del t\u00e9rmino. El t\u00e9rmino \u2020\u0153rey\u2020\u009d (heb. m\u00e9\u00c2\u00b7lekj) debi\u00f3 incorporarse al lenguaje humano despu\u00e9s del diluvio universal. El primer reino terrestre fue el de Nemrod, \u2020\u0153poderoso cazador en oposici\u00f3n a Jehov\u00e1\u2020\u009d. (G\u00e9 10:8-12.) Posteriormente, durante el tiempo que transcurri\u00f3 hasta los d\u00ed\u00adas de Abrah\u00e1n, se formaron ciudades-estado y naciones y se multiplicaron los reyes humanos. Con la excepci\u00f3n del reino de Melquisedec, rey-sacerdote de Salem (un tipo prof\u00e9tico del Mes\u00ed\u00adas; G\u00e9 14:17-20; Heb 7:1-17), ninguno de estos reinos terrestres represent\u00f3 el gobierno de Dios o fue puesto por El. Los hombres tambi\u00e9n hicieron reyes de los dioses falsos que adoraban y les atribuyeron la facultad de otorgar la soberan\u00ed\u00ada real a los seres humanos. El que Dios se aplicara a s\u00ed\u00ad mismo el t\u00ed\u00adtulo \u2020\u0153Rey [M\u00e9\u00c2\u00b7lekj]\u2020\u009d, como se encuentra en los registros postdiluvianos de las Escrituras Hebreas, significa que se vali\u00f3 de un t\u00ed\u00adtulo que los hombres hab\u00ed\u00adan forjado y empleado. De este modo mostr\u00f3 que a El se le deb\u00ed\u00ada la honra y obediencia como \u2020\u0153Rey\u2020\u009d, no a los presuntuosos gobernantes humanos o dioses hechos por el hombre. (Jer 10:10-12.)<br \/>\nPor supuesto, Jehov\u00e1 ya era Gobernante Soberano mucho antes que surgieran los reinos humanos, s\u00ed\u00ad, antes que los mismos hombres existieran. Como Dios verdadero y Creador, sus millones de hijos ang\u00e9licos le tributaban respeto y obediencia. (Job 38:4-7; 2Cr 18:18; Sl 103:20-22; Da 7:10.) Fuera cual fuese el t\u00ed\u00adtulo que tuviera, desde el principio de la creaci\u00f3n se le reconoci\u00f3 como el Ser cuya voluntad era, con todo derecho, suprema.<\/p>\n<p>La gobernaci\u00f3n de Dios en la historia humana primitiva. Las primeras criaturas humanas, Ad\u00e1n y Eva, tambi\u00e9n conoc\u00ed\u00adan a Jehov\u00e1 como Dios, el Creador del cielo y de la Tierra. Reconoc\u00ed\u00adan su autoridad, su derecho a dar \u00f3rdenes, a exigirles que cumplieran con ciertos deberes o que se abstuvieran de ciertos actos, a asignarles una zona donde residir y que cultivar, as\u00ed\u00ad como a delegarles autoridad sobre otras criaturas. (G\u00e9 1:26-30; 2:15-17.) Si bien Ad\u00e1n ten\u00ed\u00ada la facultad de formar nuevas palabras (G\u00e9 2:19, 20), no hay nada que indique que ideara el t\u00ed\u00adtulo \u2020\u0153rey [m\u00e9\u00c2\u00b7lekj]\u2020\u009d para aplicarlo a su Dios y Creador, aunque Ad\u00e1n reconoc\u00ed\u00ada la autoridad suprema de Jehov\u00e1.<br \/>\nSeg\u00fan se revela en los primeros cap\u00ed\u00adtulos de G\u00e9nesis, en Ed\u00e9n Dios ejerc\u00ed\u00ada su soberan\u00ed\u00ada sobre el hombre con benevolencia, sin a\u00f1adir restricciones innecesarias. La relaci\u00f3n entre Dios y el hombre exig\u00ed\u00ada que este le obedeciera como un hijo a un padre. (Comp\u00e1rese con Lu 3:38.) El hombre no ten\u00ed\u00ada que cumplir un extenso c\u00f3digo de leyes (comp\u00e1rese con 1Ti 1:8-11); las exigencias de Dios eran sencillas y ten\u00ed\u00adan un prop\u00f3sito. Tampoco hay nada que indique que Ad\u00e1n se sintiera cohibido debido a que hubiera una supervisi\u00f3n constante y cr\u00ed\u00adtica de todas sus acciones; al contrario, parece que Dios se comunicaba con el hombre perfecto peri\u00f3dicamente, seg\u00fan hubiera necesidad. (G\u00e9 1\u20133.)<\/p>\n<p>Una nueva expresi\u00f3n de la gobernaci\u00f3n de Dios. Al contravenir de manera deliberada el mandato divino a instancias de un hijo celestial de Dios, la primera pareja humana se rebel\u00f3 contra la autoridad del Creador. (G\u00e9 3:17-19; v\u00e9ase \u00ed\u0081RBOL [Uso figurado].) La posici\u00f3n que adopt\u00f3 este esp\u00ed\u00adritu, el adversario de Dios (heb. sa\u00c2\u00b7t\u00e1n), puso en tela de juicio la legitimidad de la soberan\u00ed\u00ada universal de Jehov\u00e1. Esta cuesti\u00f3n ten\u00ed\u00ada que resolverse. (V\u00e9ase JEHOV\u00ed\u0081 [La cuesti\u00f3n suprema es de naturaleza moral].) Como esta cuesti\u00f3n se hizo surgir en la Tierra, es l\u00f3gico que tambi\u00e9n se resuelva en la Tierra. (Rev 12:7-12.)<br \/>\nCuando Jehov\u00e1 Dios dict\u00f3 sentencia contra los primeros rebeldes, pronunci\u00f3 una profec\u00ed\u00ada en t\u00e9rminos simb\u00f3licos, en la que expuso su prop\u00f3sito de valerse de un medio, una \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d, para aplastar definitivamente a las fuerzas rebeldes. (G\u00e9 3:15.) Por lo tanto, la gobernaci\u00f3n de Jehov\u00e1, la expresi\u00f3n de su soberan\u00ed\u00ada, asumir\u00ed\u00ada un nuevo aspecto en respuesta a la insurrecci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada surgido. La revelaci\u00f3n progresiva de los \u2020\u0153secretos sagrados del reino\u2020\u009d (Mt 13:11) mostr\u00f3 que este nuevo aspecto incluir\u00ed\u00ada la formaci\u00f3n de un gobierno subsidiario, un cuerpo de gobernantes encabezado por un dirigente en quien Dios delegar\u00ed\u00ada autoridad. La promesa de la \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d halla su cumplimiento en el reino de Cristo Jes\u00fas y sus compa\u00f1eros escogidos. (Rev 17:14; v\u00e9ase JESUCRISTO [Su posici\u00f3n fundamental en el prop\u00f3sito de Dios].) Desde que se dio la promesa ed\u00e9nica, el desarrollo progresivo del prop\u00f3sito de Dios relativo a la formaci\u00f3n de esta \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d real constituye un tema fundamental de la Biblia y una clave para entender la manera de actuar de Jehov\u00e1 con sus siervos y con la humanidad en general.<br \/>\nSi se tiene presente que una parte fundamental de la cuesti\u00f3n que hizo surgir el Adversario de Dios era la integridad de todas las criaturas de Dios, es decir, su devoci\u00f3n de todo coraz\u00f3n a El y la lealtad a su jefatura, es de destacar el que Dios delegue gran autoridad y poder a algunas criaturas. (Mt 28:18; Rev 2:26, 27; 3:21.) (V\u00e9ase INTEGRIDAD [Relacionada directamente con la gran cuesti\u00f3n universal].) El que pudiera dar con confianza tanta autoridad y poder ser\u00ed\u00ada en s\u00ed\u00ad mismo un espl\u00e9ndido testimonio de la fuerza moral de su gobernaci\u00f3n, que contribuir\u00ed\u00ada a la vindicaci\u00f3n de su nombre y posici\u00f3n, y pondr\u00ed\u00ada de relieve la falsedad de las acusaciones de su adversario.<\/p>\n<p>Se manifiesta la necesidad del gobierno divino. Las condiciones que hubo desde el principio de la rebeli\u00f3n humana hasta el Diluvio mostraron con claridad lo necesaria que era la jefatura divina para la humanidad. La sociedad humana tuvo que enfrentarse pronto a la desuni\u00f3n, la violencia y el asesinato. (G\u00e9 4:2-9, 23, 24.) No se dice hasta qu\u00e9 grado ejerci\u00f3 autoridad patriarcal sobre sus descendientes el pecador Ad\u00e1n durante sus novecientos treinta a\u00f1os de vida. No obstante, para la s\u00e9ptima generaci\u00f3n ya deb\u00ed\u00ada existir mucha impiedad (Jud 14, 15), y para el tiempo de No\u00e9, nacido unos ciento veinte a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Ad\u00e1n, las condiciones se hab\u00ed\u00adan deteriorado hasta el punto de que \u2020\u02dcla tierra se hab\u00ed\u00ada llenado de violencia\u2020\u2122. (G\u00e9 6:1-13.) A esta situaci\u00f3n contribuy\u00f3 el que algunas criaturas celestiales intervinieran en la sociedad humana, en contra de la voluntad y el prop\u00f3sito divinos. (G\u00e9 6:1-4; Jud 6; 2Pe 2:4, 5; v\u00e9ase NEFILIM.)<br \/>\nAunque la Tierra se hab\u00ed\u00ada convertido en un foco de rebeli\u00f3n, Jehov\u00e1 no renunci\u00f3 a su dominio sobre ella. El diluvio universal prob\u00f3 que manten\u00ed\u00ada su poder y capacidad para hacer cumplir su voluntad sobre la Tierra, al igual que en cualquier otra parte del universo. Durante la \u00e9poca antediluviana tambi\u00e9n demostr\u00f3 que segu\u00ed\u00ada dispuesto a guiar y dirigir las acciones de las personas que le buscaban, como Abel, Enoc y No\u00e9. El caso particular de No\u00e9 ilustra c\u00f3mo ejerce Dios su autoridad sobre un s\u00fabdito terrestre de buena disposici\u00f3n: le da mandatos y lo orienta, protege y bendice tanto a \u00e9l como a su familia, y manifiesta su control sobre la creaci\u00f3n animal. (G\u00e9 6:9\u20137:16.) Jehov\u00e1 dej\u00f3 patente que no permitir\u00ed\u00ada que la sociedad humana apartada de El corrompiera la Tierra indefinidamente y que no se retendr\u00ed\u00ada de ejecutar su juicio justo contra los transgresores de la manera y en el momento que viese conveniente. Adem\u00e1s, demostr\u00f3 su poder soberano sobre los diferentes elementos de la Tierra, entre ellos, su atm\u00f3sfera. (G\u00e9 6:3, 5-7; 7:17\u20138:22.)<\/p>\n<p>La sociedad postdiluviana primitiva y sus problemas. Despu\u00e9s del Diluvio, la sociedad humana estaba estructurada fundamentalmente en un r\u00e9gimen patriarcal que proporcionaba orden y estabilidad relativos. La humanidad ten\u00ed\u00ada que \u2020\u0153[llenar] la tierra\u2020\u009d, lo que no solo exig\u00ed\u00ada que se multiplicaran, sino que extendieran progresivamente su morada por todo el planeta. (G\u00e9 9:1, 7.) Estos factores limitar\u00ed\u00adan en buena medida los problemas sociales, pues normalmente quedar\u00ed\u00adan circunscritos a la familia, de modo que rara vez surgir\u00ed\u00ada la fricci\u00f3n que suele haber en condiciones de superpoblaci\u00f3n. Sin embargo, la construcci\u00f3n que se iba a realizar en Babel estaba diametralmente opuesta a la voluntad divina, pues exig\u00ed\u00ada que los hombres se concentraran para no ser \u2020\u0153esparcidos por toda la superficie de la tierra\u2020\u009d. (G\u00e9 11:1-4; v\u00e9ase LENGUAJE.) Adem\u00e1s, Nemrod se apart\u00f3 del sistema patriarcal y fund\u00f3 el primer \u2020\u0153reino\u2020\u009d (heb. mam\u00c2\u00b7la\u00c2\u00b7kj\u00e1h). El era un cusita del linaje de Cam, e invadi\u00f3 parte del territorio semita, la tierra de Asur (Asiria), donde edific\u00f3 ciudades que formaron parte de sus dominios. (G\u00e9 10:8-12.)<br \/>\nAunque Dios disolvi\u00f3 la concentraci\u00f3n humana de las llanuras de Sinar confundiendo la lengua del hombre, el modelo de gobernaci\u00f3n que Nemrod inici\u00f3 se imit\u00f3 y generaliz\u00f3 en las zonas a las que emigraron las diversas familias. En los d\u00ed\u00adas de Abrah\u00e1n (2018-1843 a. E.C.) exist\u00ed\u00adan reinos desde Mesopotamia (en Asia) hasta Egipto, donde al rey se le llamaba \u2020\u0153Fara\u00f3n\u2020\u009d en vez de M\u00e9\u00c2\u00b7lekj. Pero estas gobernaciones reales no produjeron seguridad. Los reyes pronto empezaron a formar alianzas militares y emprendieron extensas campa\u00f1as de agresi\u00f3n, saqueo y secuestro. (G\u00e9 14:1-12.) En algunas ciudades los extra\u00f1os corr\u00ed\u00adan el riesgo de que los atacaran homosexuales. (G\u00e9 19:4-9.)<br \/>\nAunque el hombre form\u00f3 comunidades en busca de seguridad (comp\u00e1rese con G\u00e9 4:14-17), pronto vio necesario amurallar las ciudades y m\u00e1s tarde fortificarlas para protegerse de los ataques armados. Los registros seglares m\u00e1s antiguos conocidos, muchos de ellos de Mesopotamia, donde empez\u00f3 el reino de Nemrod, est\u00e1n llenos de relatos de conflictos, codicia, intrigas y derramamiento de sangre. Los c\u00f3digos de leyes extrab\u00ed\u00adblicos m\u00e1s antiguos, como los de Lipit-Istar, Esnunna y Hammurabi, muestran que la vida humana se hab\u00ed\u00ada hecho muy compleja, con problemas sociales como el robo, el fraude, dificultades comerciales, disputas sobre la propiedad y el pago de alquileres, cuestiones sobre pr\u00e9stamos e intereses, infidelidad marital, honorarios y fallos m\u00e9dicos, casos de asalto y agresi\u00f3n y muchos otros asuntos. Aunque Hammurabi se llam\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo \u2020\u0153el poderoso rey\u2020\u009d y \u2020\u0153el rey perfecto\u2020\u009d, su gobierno y legislaci\u00f3n fueron, como los de otros reinos pol\u00ed\u00adticos antiguos, incapaces de resolver los problemas de la humanidad pecaminosa. (C\u00f3digo de Hammurabi, traducci\u00f3n de Federico L. Peinado, Tecnos, 1986, p\u00e1gs. XXIV-XXVII, 3-47; La Sabidur\u00ed\u00ada del Antiguo Oriente, edici\u00f3n de J. B. Pritchard, 1966, p\u00e1gs. 157-195; comp\u00e1rese con Pr 28:5.) En todos estos reinos era importante la religi\u00f3n, no la adoraci\u00f3n al Dios verdadero. El que el sacerdocio colaborara estrechamente con la clase gobernante y disfrutara del favor real no se tradujo en beneficios morales para la gente. Las inscripciones cuneiformes de los escritos religiosos antiguos no cultivan el esp\u00ed\u00adritu ni dan gu\u00ed\u00ada moral; traicionan a los dioses adorados, tild\u00e1ndolos de enfadadizos, violentos, lascivos e injustos. Los hombres necesitaban el reino de Jehov\u00e1 Dios para disfrutar de la vida en paz y felicidad.<\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n a Abrah\u00e1n y sus descendientes. Es cierto que las personas que consideraban a Jehov\u00e1 Dios como su Cabeza tambi\u00e9n ten\u00ed\u00adan fricciones y problemas personales. Sin embargo, se les ayud\u00f3 a resolverlos o a aguantarlos en conformidad con las normas justas de Dios y sin caer en la degradaci\u00f3n. Recibieron protecci\u00f3n y fortaleza divinas. (G\u00e9 13:5-11; 14:18-24; 19:15-24; 21:9-13, 22-33.) Por ello, despu\u00e9s de indicar que las \u2020\u0153decisiones judiciales [de Jehov\u00e1] est\u00e1n en toda la tierra\u2020\u009d, el salmista dice de Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob: \u2020\u0153Ellos resultaban ser pocos en n\u00famero, s\u00ed\u00ad, muy pocos, y residentes forasteros en [Cana\u00e1n]. Y ellos siguieron andando de naci\u00f3n en naci\u00f3n, de un reino a otro pueblo. No permiti\u00f3 que ning\u00fan humano los defraudara, antes bien, a causa de ellos censur\u00f3 a reyes, diciendo: \u2020\u02dcNo toquen ustedes a mis ungidos, y a mis profetas no hagan nada malo\u2020\u2122\u2020\u009d. (Sl 105:7-15; comp\u00e1rese con G\u00e9 12:10-20; 20:1-18; 31:22-24, 36-55.) Esto tambi\u00e9n era prueba de que Dios a\u00fan ejerc\u00ed\u00ada su soberan\u00ed\u00ada sobre la tierra, que impon\u00ed\u00ada seg\u00fan lo requiriera el adelanto de su prop\u00f3sito.<br \/>\nLos patriarcas fieles no se vincularon a ninguna de las ciudades-estado o reinos de Cana\u00e1n ni de otros pa\u00ed\u00adses. En lugar de buscar seguridad en alguna ciudad bajo el gobierno pol\u00ed\u00adtico de un rey humano, vivieron en tiendas como forasteros, \u2020\u0153extra\u00f1os y residentes temporales en la tierra\u2020\u009d, mientras esperaban con fe \u2020\u0153la ciudad que tiene fundamentos verdaderos, cuyo edificador y hacedor es Dios\u2020\u009d. Aceptaban a Dios como su Gobernante y esperaban su futura agencia celestial para gobernar la Tierra, fundada s\u00f3lidamente en su autoridad y voluntad soberanas, aunque en aquel entonces la realizaci\u00f3n de esta esperanza todav\u00ed\u00ada estaba \u2020\u0153lejos\u2020\u009d. (Heb 11:8-10, 13-16.) Por eso, una vez que Dios ungi\u00f3 a Jes\u00fas para ser rey, este pudo decir: \u2020\u0153Abrah\u00e1n [&#8230;] se regocij\u00f3 mucho por la expectativa de ver mi d\u00ed\u00ada, y lo vio y se regocij\u00f3\u2020\u009d. (Jn 8:56.)<br \/>\nCon la celebraci\u00f3n de un pacto con Abrah\u00e1n (G\u00e9 12:1-3; 22:15-18), Jehov\u00e1 dio otro paso en el desarrollo de su promesa concerniente a la \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d del Reino. (G\u00e9 3:15.) Predijo a este respecto que de Abrah\u00e1n (Abr\u00e1n) y su esposa \u2020\u02dcsaldr\u00ed\u00adan reyes\u2020\u2122. (G\u00e9 17:1-6, 15, 16.) Aunque los descendientes de Esa\u00fa, el nieto de Abrah\u00e1n, fundaron reinos y territorios dominados por jeques, fue a Jacob, el otro nieto de Abrah\u00e1n, a quien se repiti\u00f3 la promesa prof\u00e9tica de Dios de que de su descendencia saldr\u00ed\u00adan reyes. (G\u00e9 35:11, 12; 36:9, 15-43.)<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n de la naci\u00f3n de Israel. Siglos m\u00e1s tarde, al debido tiempo (G\u00e9 15:13-16), Jehov\u00e1 Dios actu\u00f3 en favor de los descendientes de Jacob, que ya ascend\u00ed\u00adan a millones (v\u00e9ase EXODO [Cu\u00e1ntas personas salieron en el \u00e9xodo]), protegi\u00e9ndolos del genocidio que pretend\u00ed\u00ada llevar a cabo el gobierno egipcio (Ex 1:15-22) y finalmente libert\u00e1ndolos de la dura esclavitud al r\u00e9gimen de Egipto. (Ex 2:23-25.) Fara\u00f3n rechaz\u00f3 el mandato que Dios le dio mediante sus agentes, Mois\u00e9s y Aar\u00f3n, como si proviniese de una fuente que no ten\u00ed\u00ada autoridad sobre los asuntos egipcios. Por negarse una y otra vez a reconocer la soberan\u00ed\u00ada de Jehov\u00e1, tuvo que sufrir las manifestaciones del poder divino en forma de plagas. (Ex 7\u201312.) De esta manera Dios prob\u00f3 que su dominio sobre los elementos de la Tierra y sobre las criaturas era superior al de cualquier rey terrestre. (Ex 9:13-16.) Este despliegue de poder soberano alcanz\u00f3 su punto culminante cuando destruy\u00f3 las fuerzas de Fara\u00f3n de una manera que ninguno de los jactanciosos reyes guerreros de las naciones jam\u00e1s hubiera podido igualar. (Ex 14:26-31.) Con buena raz\u00f3n Mois\u00e9s y los israelitas cantaron: \u2020\u0153Jehov\u00e1 reinar\u00e1 hasta tiempo indefinido, aun para siempre\u2020\u009d. (Ex 15:1-19.)<br \/>\nDespu\u00e9s, Jehov\u00e1 dio m\u00e1s prueba de su dominio sobre la Tierra, las vitales reservas de agua y las aves, as\u00ed\u00ad como su aptitud para proteger y sostener a la naci\u00f3n incluso en alrededores \u00e1ridos y hostiles. (Ex 15:22\u201317:15.) Habiendo hecho todo esto, se dirigi\u00f3 al pueblo liberado y le dijo que si obedec\u00ed\u00ada su autoridad y su pacto, podr\u00ed\u00ada convertirse en su propiedad especial entre todos los dem\u00e1s pueblos, \u2020\u0153porque toda la tierra me pertenece a m\u00ed\u00ad\u2020\u009d. Por consiguiente, podr\u00ed\u00ada llegar a ser \u2020\u0153un reino de sacerdotes y una naci\u00f3n santa\u2020\u009d. (Ex 19:3-6.) Cuando los israelitas declararon p\u00fablicamente que se somet\u00ed\u00adan a su soberan\u00ed\u00ada, Jehov\u00e1 actu\u00f3 como Legislador regio d\u00e1ndoles decretos reales recogidos en un amplio c\u00f3digo, al mismo tiempo que manifest\u00f3 de modo impresionante su poder y gloria. (Ex 19:7\u201324:18.) El tabern\u00e1culo o tienda de reuni\u00f3n, y en especial el Arca, indicaban la presencia del Cabeza invisible y celestial del Estado. (Ex 25:8, 21, 22; 33:7-11; comp\u00e1rese con Rev 21:3.) Aunque Mois\u00e9s y otros hombres nombrados juzgaron la mayor\u00ed\u00ada de los casos, guiados por la ley de Dios, en ciertas ocasiones Jehov\u00e1 intervino personalmente para expresar su juicio y aplicar sanciones contra los que quebrantaban la Ley. (Ex 18:13-16, 24-26; 32:25-35.) Los sacerdotes ordenados actuaban para mantener buenas relaciones entre la naci\u00f3n y su Gobernante celestial, ayudando al pueblo en sus esfuerzos por conformarse a las elevadas normas del pacto de la Ley. (V\u00e9ase SACERDOTE.) As\u00ed\u00ad que el sistema de gobierno de Israel era una verdadera teocracia. (Dt 33:2, 5.)<br \/>\nEn su calidad de Dios y Creador, de propietario absoluto y \u2020\u0153Juez de toda la tierra\u2020\u009d (G\u00e9 18:25), Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada cedido la tierra de Cana\u00e1n a la descendencia de Abrah\u00e1n. (G\u00e9 12:5-7; 15:17-21.) Como autoridad suprema, pudo ordenar a los israelitas que expropiaran a la fuerza el territorio de los cananeos, quienes estaban bajo condenaci\u00f3n, y que ejecutasen la sentencia de muerte que El hab\u00ed\u00ada dictado contra ellos. (Dt 9:1-5; v\u00e9ase CANA\u00ed\u0081N, CANANEO n\u00fam. 2 [Israel conquista Cana\u00e1n].)<\/p>\n<p>El per\u00ed\u00adodo de los jueces. Durante los tres siglos y medio que siguieron a la conquista de los muchos reinos de Cana\u00e1n, Jehov\u00e1 Dios fue el \u00fanico rey de la naci\u00f3n de Israel. En diversos per\u00ed\u00adodos hubo jueces que El escogi\u00f3 para que dirigieran a la naci\u00f3n, a toda ella o a partes, tanto en tiempos de guerra como de paz. Cuando el juez Gede\u00f3n derrot\u00f3 a Madi\u00e1n, el pueblo pidi\u00f3 que se convirtiese en el gobernante de la naci\u00f3n, pero \u00e9l, que reconoc\u00ed\u00ada a Jehov\u00e1 como el verdadero gobernante, se neg\u00f3 a aceptar ese puesto. (Jue 8:22, 23.) Su ambicioso hijo Abim\u00e9lec consigui\u00f3 reinar por alg\u00fan tiempo sobre una peque\u00f1a parte de la naci\u00f3n, hasta que le sobrevino el desastre. (Jue 9:1, 6, 22, 53-56.)<br \/>\nSobre este per\u00ed\u00adodo general de los jueces se dice: \u2020\u0153En aquellos d\u00ed\u00adas no hab\u00ed\u00ada rey en Israel. En cuanto a todos, lo que era recto a sus propios ojos cada uno acostumbraba hacer\u2020\u009d. (Jue 17:6; 21:25.) Estas palabras no quieren decir que no existiera un poder judicial, pues en todas las ciudades hab\u00ed\u00ada jueces o ancianos que se encargaban de los casos y problemas legales y hac\u00ed\u00adan justicia. (Dt 16:18-20; v\u00e9ase TRIBUNAL JUDICIAL.) Adem\u00e1s, el sacerdocio lev\u00ed\u00adtico actuaba como una fuerza guiadora superior, educando al pueblo en la ley de Dios, y el sumo sacerdote ten\u00ed\u00ada el Urim y Tumim, con el que pod\u00ed\u00ada consultar a Dios sobre los casos dif\u00ed\u00adciles. (V\u00e9anse SACERDOTE; SUMO SACERDOTE; URIM Y TUMIM.) Por lo tanto, la persona que se aprovechaba de estas provisiones, que adquir\u00ed\u00ada conocimiento de la ley de Dios y la aplicaba, ten\u00ed\u00ada una buena gu\u00ed\u00ada para su conciencia. El que en ese caso hiciera \u2020\u0153lo que era recto a sus propios ojos\u2020\u009d no resultar\u00ed\u00ada en mal. Jehov\u00e1 permiti\u00f3 que la gente mostrara si su actitud y proceder eran buenos o malos. No hab\u00ed\u00ada ning\u00fan monarca humano sobre la naci\u00f3n que supervisara el trabajo de los jueces ni mandara a la gente participar en proyectos particulares ni la organizara para defender la naci\u00f3n. (Comp\u00e1rese con Jue 5:1-18.) Por lo tanto, la mala situaci\u00f3n que hubo se debi\u00f3 a que la mayor\u00ed\u00ada no estuvo dispuesta a observar la palabra y la ley de su Rey celestial ni a aprovecharse de sus provisiones. (Jue 2:11-13.)<\/p>\n<p>Los israelitas piden un rey humano. Casi cuatrocientos a\u00f1os despu\u00e9s del \u00e9xodo y m\u00e1s de ochocientos despu\u00e9s que Dios hizo un pacto con Abrah\u00e1n, los israelitas solicitaron un rey humano que los acaudillara, como ten\u00ed\u00adan las dem\u00e1s naciones. Con esa solicitud rechazaban la propia gobernaci\u00f3n real de Jehov\u00e1 sobre ellos. (1Sa 8:4-8.) Es cierto que el pueblo ten\u00ed\u00ada razones para esperar que Dios estableciera un reino en consonancia con las promesas dadas a Abrah\u00e1n y a Jacob. Adem\u00e1s, la profec\u00ed\u00ada que pronunci\u00f3 Jacob respecto a Jud\u00e1 en su lecho de muerte daba m\u00e1s base para tal esperanza (G\u00e9 49:8-10), as\u00ed\u00ad como la daban las palabras que Jehov\u00e1 dirigi\u00f3 a Israel despu\u00e9s del \u00e9xodo (Ex 19:3-6), los t\u00e9rminos del pacto de la Ley (Dt 17:14, 15) e incluso parte del mensaje que Dios hizo pronunciar al profeta Balaam (N\u00fa 24:2-7, 17). Ana, la devota madre de Samuel, expres\u00f3 esta esperanza en oraci\u00f3n. (1Sa 2:7-10.) Sin embargo, Jehov\u00e1 no hab\u00ed\u00ada revelado completamente su \u2020\u0153secreto sagrado\u2020\u009d concerniente al Reino; no hab\u00ed\u00ada indicado cu\u00e1ndo llegar\u00ed\u00ada el momento debido para establecerlo ni la estructura y los componentes de ese gobierno, o si ser\u00ed\u00ada terrenal o celestial. Por consiguiente, fue un atrevimiento el que el pueblo exigiera entonces un rey humano.<br \/>\nEs probable que la amenaza de agresi\u00f3n filistea y ammonita contribuyera al deseo de los israelitas de tener un comandante en jefe real visible. De ese modo manifestaron falta de fe en que Dios pod\u00ed\u00ada protegerlos, guiarlos y proveerles lo necesario, como naci\u00f3n y como individuos. (1Sa 8:4-8.) Aunque el motivo del pueblo era incorrecto, Jehov\u00e1 accedi\u00f3 a su petici\u00f3n. Sin embargo, no lo hizo principalmente por ellos, sino para cumplir su buen prop\u00f3sito con respecto a la revelaci\u00f3n progresiva del \u2020\u0153secreto sagrado\u2020\u009d del reino futuro en manos de la \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d. Adem\u00e1s, la gobernaci\u00f3n real humana iba a acarrear problemas y gastos a Israel, y Jehov\u00e1 expuso esos hechos al pueblo. (1Sa 8:9-22.)<br \/>\nLos reyes que Jehov\u00e1 nombrara habr\u00ed\u00adan de servir de agentes terrestres de Dios, sin menoscabar lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo la propia soberan\u00ed\u00ada de Jehov\u00e1 sobre la naci\u00f3n. En realidad, el trono era de Jehov\u00e1; ellos se sentaban sobre \u00e9l como reyes delegados. (1Cr 29:23.) Jehov\u00e1 mand\u00f3 que se ungiera al primer rey, Sa\u00fal (1Sa 9:15-17), y al mismo tiempo expuso la falta de fe que hab\u00ed\u00ada demostrado la naci\u00f3n. (1Sa 10:17-25.)<br \/>\nPara que el reinado fuera beneficioso, tanto el rey como la naci\u00f3n ten\u00ed\u00adan que respetar la autoridad de Dios. Si ilusoriamente se dirig\u00ed\u00adan a otras fuentes en busca de direcci\u00f3n y protecci\u00f3n, la naci\u00f3n y su rey ser\u00ed\u00adan barridos. (Dt 28:36; 1Sa 12:13-15, 20-25.) El rey no deb\u00ed\u00ada confiar en el poder\u00ed\u00ado militar ni multiplicar el n\u00famero de sus esposas ni dejarse dominar por el deseo de riquezas. Su gobernaci\u00f3n no pod\u00ed\u00ada salirse del marco del pacto de la Ley. Ten\u00ed\u00ada la orden divina de escribir su propia copia de la Ley y leerla diariamente, a fin de mantener el debido temor a la Autoridad, ser humilde y atenerse a un proceder justo. (Dt 17:16-20.) En la medida que actuara as\u00ed\u00ad, amando a Jehov\u00e1 con todo su coraz\u00f3n y al pr\u00f3jimo como a s\u00ed\u00ad mismo, su gobierno reportar\u00ed\u00ada bendiciones y no habr\u00ed\u00ada ninguna causa real de queja debido a opresi\u00f3n o dificultades. Pero como en el caso del pueblo, Jehov\u00e1 tambi\u00e9n permiti\u00f3 que estos gobernantes demostraran lo que hab\u00ed\u00ada en su coraz\u00f3n, si estaban o no dispuestos a reconocer la autoridad y voluntad de Dios.<\/p>\n<p>La gobernaci\u00f3n ejemplar de David. La falta de respeto que el benjamita Sa\u00fal demostr\u00f3 a las disposiciones y la autoridad superior de la \u2020\u0153Excelencia de Israel\u2020\u009d le acarre\u00f3 la desaprobaci\u00f3n divina y le cost\u00f3 el trono a su linaje familiar. (1Sa 13:10-14; 15:17-29; 1Cr 10:13, 14.) Con la gobernaci\u00f3n de su sucesor, David, de la tribu de Jud\u00e1, se cumpli\u00f3 otro aspecto de la profec\u00ed\u00ada que Jacob pronunci\u00f3 en su lecho de muerte. (G\u00e9 49:8-10.) Aunque David cometi\u00f3 errores debido a la debilidad humana, su gobernaci\u00f3n fue ejemplar por su sincera devoci\u00f3n a Jehov\u00e1 Dios y su humilde sumisi\u00f3n a la autoridad divina. (Sl 51:1-4; 1Sa 24:10-14; comp\u00e1rense con 1Re 11:4; 15:11-14.) Cuando se recibieron las contribuciones para la construcci\u00f3n del templo, David or\u00f3 a Jehov\u00e1 ante el pueblo congregado, diciendo: \u2020\u0153Tuya, oh Jehov\u00e1, es la grandeza y el poder\u00ed\u00ado y la hermosura y la excelencia y la dignidad; porque todo lo que hay en los cielos y en la tierra es tuyo. Tuyo es el reino, oh Jehov\u00e1, Aquel que tambi\u00e9n te alzas como cabeza sobre todo. Las riquezas y la gloria las hay debido a ti, y t\u00fa lo est\u00e1s dominando todo; y en tu mano hay poder y potencia, y en tu mano hay facultad para hacer grande y para dar fuerzas a todos. Y ahora, oh Dios nuestro, te damos las gracias y alabamos tu hermoso nombre\u2020\u009d. (1Cr 29:10-13.) El consejo final que dio a su hijo Salom\u00f3n tambi\u00e9n ilustra el acertado punto de vista que ten\u00ed\u00ada sobre la relaci\u00f3n entre la realeza terrestre y su fuente divina. (1Re 2:1-4.)<br \/>\nCuando el arca del pacto, relacionada con la presencia de Jehov\u00e1, se traslad\u00f3 a la capital, Jerusal\u00e9n, David cant\u00f3: \u2020\u0153Regoc\u00ed\u00adjense los cielos, y est\u00e9 gozosa la tierra, y digan entre las naciones: \u2020\u02dc\u00c2\u00a1Jehov\u00e1 mismo ha llegado a ser rey!\u2020\u2122\u2020\u009d. (1Cr 16:1, 7, 23-31.) Esto muestra que aunque la gobernaci\u00f3n de Jehov\u00e1 se remonta al principio de la creaci\u00f3n, El puede concretar expresiones de su gobernaci\u00f3n o formar ciertas agencias que lo representen, lo que hace posible que se diga que \u2020\u02dcllega a ser rey\u2020\u2122 en cierta ocasi\u00f3n en particular.<\/p>\n<p>El pacto para un reino. Jehov\u00e1 hizo un pacto con David para un reino que ser\u00ed\u00ada establecido eternamente en su linaje familiar. Dijo: \u2020\u0153Ciertamente levantar\u00e9 tu descendencia despu\u00e9s de ti, [&#8230;] y realmente establecer\u00e9 con firmeza su reino. [&#8230;] Y tu casa y tu reino ciertamente ser\u00e1n estables hasta tiempo indefinido delante de ti; tu mism\u00ed\u00adsimo trono llegar\u00e1 a ser un trono firmemente establecido hasta tiempo indefinido\u2020\u009d. (2Sa 7:12-16; 1Cr 17:11-14.) Este pacto relativo a la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica supuso otro eslab\u00f3n en el desarrollo de la promesa ed\u00e9nica de Dios en cuanto a su reino por medio de la predicha \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d (G\u00e9 3:15), y suministr\u00f3 m\u00e1s detalles para identificar a esa \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d cuando llegara. (Comp\u00e1rese con Isa 9:6, 7; 1Pe 1:11.) Los reyes nombrados por Dios eran ungidos para su puesto, por lo que les aplicaba el t\u00e9rmino \u2020\u0153mes\u00ed\u00adas\u2020\u009d, que significa \u2020\u0153ungido\u2020\u009d. (1Sa 16:1; Sl 132:13, 17.) De modo que el reino terrestre que Jehov\u00e1 puso sobre Israel fue un tipo o una representaci\u00f3n a peque\u00f1a escala del venidero reino del Mes\u00ed\u00adas Jesucristo, el \u2020\u0153hijo de David\u2020\u009d. (Mt 1:1.)<\/p>\n<p>Ocaso y fin de los reinos israelitas. Por no adherirse a los justos caminos de Jehov\u00e1, la situaci\u00f3n existente finalizados solo tres reinados y al comienzo del cuarto produjo un profundo descontento que hizo que la naci\u00f3n se sublevase y se dividiera (997 a. E.C.). Como consecuencia, aparecieron un reino septentrional y otro meridional. Sin embargo, el pacto de Jehov\u00e1 con David continu\u00f3 en vigor con los reyes del reino meridional de Jud\u00e1. Con el transcurso de los siglos, Jud\u00e1 apenas tuvo reyes fieles, y en el reino septentrional de Israel no hubo ni uno solo. La historia del reino septentrional estuvo plagada de idolatr\u00ed\u00ada, intriga y asesinatos. Los reyes a menudo se suced\u00ed\u00adan unos a otros tras cortos reinados. El pueblo sufri\u00f3 injusticia y opresi\u00f3n. Unos doscientos cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de su formaci\u00f3n, Jehov\u00e1 permiti\u00f3 que el rey de Asiria aplastase al reino septentrional (740 a. E.C.) debido a su proceder de rebeli\u00f3n contra Dios. (Os 4:1, 2; Am 2:6-8.)<br \/>\nAunque el reino de Jud\u00e1 disfrutaba de mayor estabilidad a causa de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica, con el tiempo sobrepas\u00f3 al reino septentrional en degradaci\u00f3n moral, a pesar de los esfuerzos que hicieron algunos reyes temerosos de Dios, como Ezequ\u00ed\u00adas y Jos\u00ed\u00adas, por contrarrestar la degeneraci\u00f3n hacia la idolatr\u00ed\u00ada y el rechazo de la palabra y la autoridad de Jehov\u00e1. (Isa 1:1-4; Eze 23:1-4, 11.) La injusticia social, la tiran\u00ed\u00ada, la avaricia, la falta de honradez, el soborno, la perversi\u00f3n sexual, los asaltos violentos y el derramamiento de sangre, as\u00ed\u00ad como la hipocres\u00ed\u00ada religiosa que convirti\u00f3 el templo de Dios en una \u2020\u0153cueva de salteadores\u2020\u009d, fueron pr\u00e1cticas que los profetas de Jehov\u00e1 censuraron en sus mensajes de advertencia a los gobernantes y al pueblo. (Isa 1:15-17, 21-23; 3:14, 15; Jer 5:1, 2, 7, 8, 26-28, 31; 6:6, 7; 7:8-11.) Ni el apoyo de los sacerdotes ap\u00f3statas ni ninguna alianza pol\u00ed\u00adtica con otras naciones pod\u00ed\u00ada evitar el desplome de aquel reino infiel. (Jer 6:13-15; 37:7-10.) Los babilonios destruyeron Jerusal\u00e9n, su capital, y desolaron Jud\u00e1 en 607 a. E.C. (2Re 25:1-26.)<\/p>\n<p>La realeza de Jehov\u00e1 no se ve afectada. La destrucci\u00f3n de los reinos de Israel y Jud\u00e1 no desacredit\u00f3 de ning\u00fan modo la calidad de la propia gobernaci\u00f3n de Jehov\u00e1 Dios, ni tampoco indic\u00f3 que fuera d\u00e9bil. Durante toda la historia de la naci\u00f3n israelita, Jehov\u00e1 hizo patente que quer\u00ed\u00ada que le sirvieran y obedecieran de buena gana. (Dt 10:12-21; 30:6, 15-20; Isa 1:18-20; Eze 18:25-32.) El instruy\u00f3, reprendi\u00f3, disciplin\u00f3, advirti\u00f3 y castig\u00f3; pero no se vali\u00f3 de su poder para obligar al rey o al pueblo a seguir un proceder justo. Ellos tuvieron la culpa de las malas condiciones que se manifestaron, el sufrimiento que experimentaron y su fin desastroso, porque obstinadamente endurecieron su coraz\u00f3n e insistieron en seguir un proceder independiente que perjudicaba tontamente sus propios intereses. (Lam 1:8, 9; Ne 9:26-31, 34-37; Isa 1:2-7; Jer 8:5-9; Os 7:10, 11.)<br \/>\nJehov\u00e1 demostr\u00f3 su poder soberano al mantener restringidas a las potencias agresivas de Asiria y Babilonia hasta el momento debido e incluso manejarlas para que actuasen en cumplimiento de sus profec\u00ed\u00adas. (Eze 21:18-23; Isa 10:5-7.) Finalmente expres\u00f3 su justo juicio como Gobernante Soberano al retirar su protecci\u00f3n de la naci\u00f3n. (Jer 35:17.) La desolaci\u00f3n de Israel y Jud\u00e1 no lleg\u00f3 como una espantosa sorpresa para los siervos obedientes de Dios, a quienes se hab\u00ed\u00ada advertido de antemano mediante las profec\u00ed\u00adas. La degradaci\u00f3n de los gobernantes altivos ensalz\u00f3 la \u2020\u0153espl\u00e9ndida superioridad\u2020\u009d de Jehov\u00e1. (Isa 2:1, 10-17.) Sin embargo, m\u00e1s importante a\u00fan, Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada demostrado que pod\u00ed\u00ada proteger y conservar con vida a las personas que recurr\u00ed\u00adan a El como su Rey, aunque se hallasen en condiciones de hambre, enfermedad y matanza indiscriminada, o las persiguiesen los que odiaban la justicia. (Jer 34:17-21; 20:10, 11; 35:18, 19; 36:26; 37:18-21; 38:7-13; 39:11\u201340:5.)<br \/>\nAl \u00faltimo rey de Israel se le advirti\u00f3 que se le quitar\u00ed\u00ada la corona, que representaba la gobernaci\u00f3n real para la que Jehov\u00e1 lo hab\u00ed\u00ada ungido como representante suyo. El reino de los ungidos del linaje dav\u00ed\u00addico no se ejercer\u00ed\u00ada \u2020\u02dchasta que llegara aquel que ten\u00ed\u00ada el derecho legal, y Jehov\u00e1 tendr\u00ed\u00ada que dar esto a \u00e9l\u2020\u2122. (Eze 21:25-27.) Por lo tanto, el reino t\u00ed\u00adpico, entonces en ruinas, dej\u00f3 de existir, y de nuevo se dirigi\u00f3 la atenci\u00f3n hacia el futuro, hacia la venidera \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d, el Mes\u00ed\u00adas.<br \/>\nNaciones pol\u00ed\u00adticas como Asiria y Babilonia, devastaron los reinos ap\u00f3statas de Israel y Jud\u00e1. Aunque Dios dice que \u2020\u02dclevanta\u2020\u2122 o \u2020\u02dctrae\u2020\u2122 a esas naciones contra su pueblo condenado (Dt 28:49; Jer 5:15; 25:8, 9; Eze 7:24; Am 6:14), el sentido es similar a cuando el registro b\u00ed\u00adblico dice que \u2020\u02dcendureci\u00f3\u2020\u2122 el coraz\u00f3n de Fara\u00f3n. (V\u00e9ase PRESCIENCIA, PREDETERMINACI\u00ed\u201cN [Respecto a determinadas personas].) Es decir, Dios \u2020\u02dctrajo\u2020\u2122 a estas fuerzas agresoras permitiendo que realizaran el deseo de su coraz\u00f3n (Isa 10:7; Lam 2:16; Miq 4:11) al retirar su \u2020\u02dcmano\u2020\u2122 protectora del objeto de la ambici\u00f3n de ellas. (Dt 31:17, 18; comp\u00e1rese Esd 8:31 con Esd 5:12; Ne 9:28-31; Jer 34:2.) A los israelitas ap\u00f3statas que tercamente se negaron a someterse a la ley y a la voluntad de Jehov\u00e1 se les dio \u2020\u0153a la espada, a la peste y al hambre\u2020\u009d. (Jer 34:17.) Sin embargo, el que esas naciones destruyeran sin piedad a los reinos septentrional y meridional, la ciudad capital de Jerusal\u00e9n y su sagrado templo, no les granje\u00f3 la aprobaci\u00f3n divina ni indicaba que tuviesen las \u2020\u02dcmanos limpias\u2020\u2122 delante de El. De modo que Jehov\u00e1, el Juez de toda la Tierra, pod\u00ed\u00ada denunciarlas con justicia por \u2020\u02dcsaquear su herencia\u2020\u2122 y condenarlas a sufrir la misma desolaci\u00f3n que hab\u00ed\u00adan infligido a su pueblo. (Isa 10:12-14; 13:1, 17-22; 14:4-6, 12-14, 26, 27; 47:5-11; Jer 50:11, 14, 17-19, 23-29.)<\/p>\n<p>Visiones del reino de Dios en los d\u00ed\u00adas de Daniel. Toda la profec\u00ed\u00ada de Daniel subraya enf\u00e1ticamente el tema de la Soberan\u00ed\u00ada Universal de Dios y permite entender mejor Su prop\u00f3sito. Dios se vali\u00f3 de Daniel, que se hallaba exiliado en la capital de la potencia mundial que hab\u00ed\u00ada derrotado a Jud\u00e1, para revelar el significado de una visi\u00f3n del monarca babilonio. En esta se predec\u00ed\u00ada la marcha de las potencias mundiales y su destrucci\u00f3n final por el reino eterno que el propio Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada establecido. Nabucodonosor, el conquistador de Jerusal\u00e9n, se sinti\u00f3 impulsado a postrarse y rendir homenaje al exiliado Daniel y a reconocer que el Dios de Daniel era \u2020\u0153un Se\u00f1or de reyes\u2020\u009d, una actitud que debi\u00f3 asombrar a la corte real. (Da 2:36-47.) Mediante la visi\u00f3n del \u2020\u02dc\u00e1rbol cortado\u2020\u2122 que Nabucodonosor tuvo en un sue\u00f1o, Jehov\u00e1 hizo saber de nuevo de manera contundente que \u2020\u0153el Alt\u00ed\u00adsimo es Gobernante en el reino de la humanidad, y que a quien \u00e9l quiere darlo lo da, y coloca sobre \u00e9l aun al de m\u00e1s humilde condici\u00f3n de la humanidad\u2020\u009d. (Da 4; v\u00e9ase TIEMPOS SE\u00ed\u2018ALADOS DE LAS NACIONES.) El cumplimiento de la parte del sue\u00f1o que ten\u00ed\u00ada que ver con \u00e9l hizo que el emperador Nabucodonosor tuviera que reconocer una vez m\u00e1s que el Dios de Daniel es el \u2020\u0153Rey de los cielos\u2020\u009d, Aquel que \u2020\u0153est\u00e1 haciendo conforme a su propia voluntad entre el ej\u00e9rcito de los cielos y los habitantes de la tierra. Y no existe nadie que pueda detener su mano o que pueda decirle: \u2020\u02dc\u00bfQu\u00e9 has estado haciendo?\u2020\u2122\u2020\u009d. (Da 4:34-37.)<br \/>\nHacia el final del Imperio babilonio, Daniel tuvo visiones prof\u00e9ticas de imperios sucesivos que tendr\u00ed\u00adan caracter\u00ed\u00adsticas bestiales; vio tambi\u00e9n el majestuoso tribunal celestial de Jehov\u00e1 en sesi\u00f3n, juzgando a las potencias del mundo y decretando que no merecen gobernar, y contempl\u00f3 a \u2020\u0153alguien como un hijo del hombre [&#8230;] [a quien] fueron dados gobernaci\u00f3n y dignidad y reino, para que los pueblos, grupos nacionales y lenguajes todos le sirvieran aun a \u00e9l\u2020\u009d, en su \u2020\u0153gobernaci\u00f3n de duraci\u00f3n indefinida que no pasar\u00e1\u2020\u009d. Presenci\u00f3 tambi\u00e9n la guerra de la \u00faltima potencia mundial contra \u2020\u0153los santos\u2020\u009d, lo que exigir\u00ed\u00ada la aniquilaci\u00f3n de aquella, y la entrega del \u2020\u0153reino y la gobernaci\u00f3n y la grandeza de los reinos bajo todos los cielos [&#8230;] al pueblo que son los santos del Supremo\u2020\u009d, los santos de Jehov\u00e1 Dios. (Da 7, 8.) De este modo se manifest\u00f3 claramente que la \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d prometida consistir\u00ed\u00ada en un cuerpo gubernamental que adem\u00e1s de tener un cabeza regio, el \u2020\u0153hijo del hombre\u2020\u009d, tambi\u00e9n contar\u00ed\u00ada con gobernantes asociados, los \u2020\u0153santos del Supremo\u2020\u009d.<\/p>\n<p>En tiempo de Babilonia y Medo-Persia. El inexorable decreto de Dios contra la poderosa Babilonia se llev\u00f3 a cabo s\u00fabita e inesperadamente; sus d\u00ed\u00adas estaban contados y hab\u00ed\u00adan llegado a su fin. (Da 5:17-30.) Durante el posterior gobierno medopersa, Jehov\u00e1 revel\u00f3 m\u00e1s detalles sobre el reino mesi\u00e1nico, relativos a cu\u00e1ndo aparecer\u00ed\u00ada el Mes\u00ed\u00adas, que ser\u00ed\u00ada \u2020\u0153cortado\u2020\u009d y tambi\u00e9n que habr\u00ed\u00ada una segunda destrucci\u00f3n de la ciudad de Jerusal\u00e9n y su lugar santo. (Da 9:1, 24-27; v\u00e9ase SETENTA SEMANAS.) Como hab\u00ed\u00ada hecho anteriormente durante la gobernaci\u00f3n de Babilonia, Jehov\u00e1 Dios volvi\u00f3 a demostrar su poder sobre los elementos naturales y sobre las bestias salvajes a favor de los que reconocen su soberan\u00ed\u00ada, a pesar de la c\u00f3lera oficial y de las amenazas de muerte. (Da 3:13-29; 6:12-27.) Hizo que las puertas de Babilonia se abrieran de par en par cuando estaba previsto, lo que permiti\u00f3 que su pueblo tuviese la libertad de regresar a su propia tierra y reedificar la casa de Jehov\u00e1. (2Cr 36:20-23.) Debido a su acto de libertar a su pueblo, a Si\u00f3n se le podr\u00ed\u00ada hacer el anuncio: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Tu Dios ha llegado a ser rey!\u2020\u009d. (Isa 52:7-11.) Despu\u00e9s, se frustraron diversas conspiraciones contra su pueblo, as\u00ed\u00ad como acusaciones falsas de oficiales subordinados y decretos gubernamentales adversos, debido a que Jehov\u00e1 induc\u00ed\u00ada a los diversos reyes persas a cooperar con el cumplimiento de Su voluntad soberana. (Esd 4\u20137; Ne 2, 4, 6; Est 3\u20139.)<br \/>\nPor lo tanto, durante miles de a\u00f1os el prop\u00f3sito inmutable e irresistible de Jehov\u00e1 Dios sigui\u00f3 hacia adelante. Sin importar qu\u00e9 giros tomaron los acontecimientos en la Tierra, siempre demostr\u00f3 estar al mando de la situaci\u00f3n, sin verse afectado por la oposici\u00f3n humana o demoniaca. No permiti\u00f3 que nada interfiriera en el desarrollo progresivo y perfecto de su prop\u00f3sito o de su voluntad. La historia de la naci\u00f3n de Israel suministr\u00f3 tipos prof\u00e9ticos de c\u00f3mo tratar\u00ed\u00ada Dios con los hombres, y adem\u00e1s ilustr\u00f3 que si no hay un reconocimiento y una sumisi\u00f3n de todo coraz\u00f3n a la jefatura divina, no puede haber armon\u00ed\u00ada, paz y felicidad duraderas. Los israelitas disfrutaban de los beneficios de tener en com\u00fan la ascendencia, la lengua y el pa\u00ed\u00ads. Tambi\u00e9n se encaraban a enemigos comunes. Pero solo ten\u00ed\u00adan unidad, fuerza, justicia y disfrute genuino de la vida cuando adoraban y serv\u00ed\u00adan a Jehov\u00e1 Dios con lealtad y fe. Cuando sus lazos con Jehov\u00e1 Dios se debilitaban, la naci\u00f3n degeneraba r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>El reino de Dios \u2020\u02dcse acerca\u2020\u2122. Puesto que el Mes\u00ed\u00adas ten\u00ed\u00ada que ser un descendiente de Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob, un miembro de la tribu de Jud\u00e1 y un \u2020\u0153hijo de David\u2020\u009d, hab\u00ed\u00ada de nacer como hombre; seg\u00fan se declar\u00f3 en la profec\u00ed\u00ada de Daniel, deb\u00ed\u00ada ser un \u2020\u0153hijo del hombre\u2020\u009d. Cuando \u2020\u0153lleg\u00f3 el l\u00ed\u00admite cabal del tiempo\u2020\u009d, Jehov\u00e1 Dios envi\u00f3 a su Hijo, quien naci\u00f3 de una mujer y cumpli\u00f3 todos los requisitos legales para heredar el \u2020\u0153trono de David su padre\u2020\u009d. (G\u00e1l 4:4; Lu 1:26-33; v\u00e9ase GENEALOG\u00ed\u008dA DE JESUCRISTO.) Seis meses antes de su nacimiento, naci\u00f3 Juan, al que llamar\u00ed\u00adan el Bautista y que ser\u00ed\u00ada precursor de Jes\u00fas. (Lu 1:13-17, 36.) Las expresiones de los padres de Juan y de Jes\u00fas indicaron que viv\u00ed\u00adan con la ansiosa expectativa de contemplar la gobernaci\u00f3n divina. (Lu 1:41-55, 68-79.) Cuando Jes\u00fas naci\u00f3, las palabras que pronunci\u00f3 la delegaci\u00f3n ang\u00e9lica enviada para anunciar el significado de aquel acontecimiento tambi\u00e9n se refirieron a actos gloriosos de Dios. (Lu 2:9-14.) Igualmente, Sime\u00f3n y Ana expresaron en el templo su esperanza de salvaci\u00f3n y liberaci\u00f3n. (Lu 2:25-38.) Tanto el registro b\u00ed\u00adblico como el seglar muestran que los jud\u00ed\u00ados estaban a la expectativa de la venida del Mes\u00ed\u00adas. Sin embargo, el inter\u00e9s principal de muchos de ellos era conseguir libertad del pesado yugo de la dominaci\u00f3n romana. (V\u00e9ase MES\u00ed\u008dAS.)<br \/>\nJuan ten\u00ed\u00ada la comisi\u00f3n de \u2020\u02dcvolver los corazones\u2020\u2122 de las personas a Jehov\u00e1, a sus pactos, al \u2020\u0153privilegio de rendirle servicio sagrado sin temor, con lealtad y justicia\u2020\u009d, y de este modo \u2020\u0153alistar para Jehov\u00e1 un pueblo preparado\u2020\u009d. (Lu 1:16, 17, 72-75.) Dijo sin ambages a las personas que se encaraban a un tiempo de juicio de Dios y que \u2020\u02dcel reino de los cielos se hab\u00ed\u00ada acercado\u2020\u2122, por lo que era urgente que se arrepintieran y abandonaran su proceder de desobediencia a la voluntad y la ley de Dios. Esto volv\u00ed\u00ada a poner de relieve la norma de Jehov\u00e1 de tener \u00fanicamente s\u00fabditos bien dispuestos, personas que reconocieran y apreciaran la justicia de sus caminos y sus leyes. (Mt 3:1, 2, 7-12.)<br \/>\nLa venida del Mes\u00ed\u00adas tuvo lugar cuando Jes\u00fas se present\u00f3 a Juan para bautizarse y fue ungido por el esp\u00ed\u00adritu santo de Dios. (Mt 3:13-17.) As\u00ed\u00ad pas\u00f3 a ser el Rey nombrado, reconocido por el tribunal de Jehov\u00e1 como el que ten\u00ed\u00ada el derecho legal al trono dav\u00ed\u00addico, un derecho que nadie hab\u00ed\u00ada tenido en los anteriores seis siglos. (V\u00e9ase JESUCRISTO [Su bautismo].) Pero Jehov\u00e1 introdujo adem\u00e1s a su Hijo aprobado en un pacto para un reino celestial, en el que Jes\u00fas ser\u00ed\u00ada Rey y Sacerdote a la manera del Melquisedec de la antigua Salem. (Sl 110:1-4; Lu 22:29; Heb 5:4-6; 7:1-3; 8:1; v\u00e9ase PACTO.) Como la prometida \u2020\u02dcdescendencia de Abrah\u00e1n\u2020\u2122, este Rey-Sacerdote celestial ser\u00ed\u00ada el Agente Principal de Dios para bendecir a personas de todas las naciones. (G\u00e9 22:15-18; G\u00e1l 3:14; Hch 3:15.)<br \/>\nAl principio de la vida terrestre de su Hijo, Jehov\u00e1 manifest\u00f3 su poder real en su favor. Dios desvi\u00f3 a los astr\u00f3logos orientales que iban a informar al tirano rey Herodes sobre el paradero de Jes\u00fas, e hizo que los padres del ni\u00f1o se lo llevaran a Egipto antes de que los agentes de Herodes llevaran a cabo la matanza de ni\u00f1os en Bel\u00e9n. (Mt 2:1-16.) Como la profec\u00ed\u00ada original de Ed\u00e9n hab\u00ed\u00ada predicho enemistad entre la \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d prometida y la \u2020\u02dcdescendencia de la serpiente\u2020\u2122, este atentado contra la vida de Jes\u00fas solo pod\u00ed\u00ada significar que el Adversario de Dios, Satan\u00e1s el Diablo, estaba tratando, aunque sin \u00e9xito, de frustrar el prop\u00f3sito de Jehov\u00e1. (G\u00e9 3:15.)<br \/>\nDespu\u00e9s que Jes\u00fas, ya bautizado, pas\u00f3 unos cuarenta d\u00ed\u00adas en el desierto de Jud\u00e1, el principal oponente de la soberan\u00ed\u00ada de Jehov\u00e1 se enfrent\u00f3 a \u00e9l. Ese adversario celestial le present\u00f3 argumentos sutiles con el prop\u00f3sito de inducirlo a cometer actos que violaran la voluntad y la palabra expresada de Jehov\u00e1. Satan\u00e1s incluso le ofreci\u00f3 al ungido Jes\u00fas el dominio sobre todos los reinos de la Tierra sin necesidad de luchar ni de sufrir, a cambio de que le rindiese un acto de adoraci\u00f3n. Una vez que Jes\u00fas se neg\u00f3 y reconoci\u00f3 que Jehov\u00e1 era el \u00fanico Soberano verdadero, de quien procede con todo derecho la autoridad y a quien debe dirigirse la adoraci\u00f3n, el adversario de Dios adopt\u00f3 otras t\u00e1cticas, otra \u2020\u0153estrategia de guerra\u2020\u009d contra el Representante de Jehov\u00e1, vali\u00e9ndose en diversas ocasiones de agentes humanos, como ya hab\u00ed\u00ada hecho mucho tiempo antes en el caso de Job. (Job 1:8-18; Mt 4:1-11; Lu 4:1-13; comp\u00e1rense con Rev 13:1, 2.)<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 sentido estaba el Reino \u2020\u02dcen medio\u2020\u2122 de aquellos a quienes Jes\u00fas predic\u00f3?<br \/>\nCon confianza en que Jehov\u00e1 ten\u00ed\u00ada el poder de protegerle y de concederle \u00e9xito, Jes\u00fas emprendi\u00f3 su ministerio p\u00fablico, anunciando al pueblo que estaba en pacto con Jehov\u00e1 que \u2020\u02dcel tiempo se\u00f1alado se hab\u00ed\u00ada cumplido\u2020\u2122, lo que significaba que el reino de Dios estaba cerca. (Mr 1:14, 15.) Para determinar en qu\u00e9 sentido estaba \u2020\u02dccerca\u2020\u2122 el Reino, pueden examinarse las palabras que dirigi\u00f3 a ciertos fariseos: \u2020\u0153El reino de Dios est\u00e1 en medio de ustedes\u2020\u009d. (Lu 17:21.) Algunos comentaristas citan frecuentemente este vers\u00ed\u00adculo como un ejemplo del \u2020\u02dcmisticismo\u2020\u2122 o \u2020\u02dcintroversi\u00f3n\u2020\u2122 de Jes\u00fas. Esta interpretaci\u00f3n se basa principalmente en la expresi\u00f3n \u2020\u0153dentro de vosotros\u2020\u009d, que es como traducen un buen n\u00famero de versiones la \u00faltima parte de esta cita (AFEBE, Enz, Leal, NBE, Rule, Sc\u00ed\u00ado y otras). Sin embargo, muchas otras difieren. Por ejemplo, Torres Amat lee: \u2020\u0153Ya el reino de Dios, o el Mes\u00ed\u00adas, est\u00e1 en medio de vosotros\u2020\u009d. Cantera-Iglesias dice: \u2020\u0153El reino de Dios est\u00e1 entre vosotros\u2020\u009d, y en una nota comenta: \u2020\u0153ENTRE VOSOTROS (no \u2020\u02dcdentro de vosotros\u2020\u2122, \u2020\u02dcen vuestro interior\u2020\u2122): en la persona de Jes\u00fas, presente entre los fariseos\u2020\u009d. Asimismo, Straubinger traduce \u2020\u0153ya est\u00e1 [&#8230;] en medio de vosotros\u2020\u009d, y en una nota comenta: \u2020\u0153El sentido no puede ser que el reino est\u00e1 dentro de sus almas, pues Jes\u00fas est\u00e1 hablando con los fariseos\u2020\u009d. (V\u00e9anse tambi\u00e9n las notas de Besson, BJ, NTI y Petite.) Como \u2020\u0153reino [ba\u00c2\u00b7si\u00c2\u00b7l\u00e9i\u00c2\u00b7a]\u2020\u009d puede significar \u2020\u0153dignidad real\u2020\u009d, es evidente que Jes\u00fas se refer\u00ed\u00ada a que \u00e9l, el representante real de Dios, el ungido por Dios para ejercer la gobernaci\u00f3n real, estaba en medio de ellos. No solo estaba presente en calidad de futuro rey del Reino, sino que tambi\u00e9n ten\u00ed\u00ada autoridad para realizar obras que manifestaban el poder regio de Dios y preparar a quienes iban a ocupar puestos en su venidero gobierno del Reino. A eso se refer\u00ed\u00ada la \u2020\u02dcproximidad\u2020\u2122 del Reino; era un tiempo en el que se daban unas circunstancias muy especiales.<\/p>\n<p>Un gobierno con poder y autoridad. Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas entendieron que el Reino era un verdadero gobierno de Dios, aunque no comprendieron el alcance de su dominio. Natanael le dijo a Jes\u00fas: \u2020\u0153Rab\u00ed\u00ad, t\u00fa eres el Hijo de Dios, t\u00fa eres el Rey de Israel\u2020\u009d. (Jn 1:49.) Ellos conoc\u00ed\u00adan lo que la profec\u00ed\u00ada de Daniel dec\u00ed\u00ada en cuanto a \u2020\u0153los santos\u2020\u009d. (Da 7:18, 27.) Jes\u00fas prometi\u00f3 claramente a sus ap\u00f3stoles que ocupar\u00ed\u00adan \u2020\u0153tronos\u2020\u009d. (Mt 19:28.) Santiago y Juan buscaron ciertas posiciones privilegiadas en el gobierno mesi\u00e1nico, y Jes\u00fas reconoci\u00f3 que las habr\u00ed\u00ada, si bien dijo que el asignarlas depend\u00ed\u00ada de su Padre, el Gobernante Soberano. (Mt 20:20-23; Mr 10:35-40.) Por tanto, aunque sus disc\u00ed\u00adpulos creyeron err\u00f3neamente que la gobernaci\u00f3n regia del Mes\u00ed\u00adas se circunscrib\u00ed\u00ada a la Tierra \u2014y espec\u00ed\u00adficamente al Israel carnal\u2014 e incluso lo manifestaron as\u00ed\u00ad el d\u00ed\u00ada de la ascensi\u00f3n del resucitado Jes\u00fas (Hch 1:6), entendieron correctamente que se trataba de un verdadero gobierno. (Comp\u00e1rese con Mt 21:5; Mr 11:7-10.)<br \/>\nEl Representante real de Jehov\u00e1 demostr\u00f3 visiblemente de muchas maneras el poder regio de Dios sobre su creaci\u00f3n terrestre. Por medio del esp\u00ed\u00adritu o fuerza activa de Dios, su Hijo control\u00f3 el viento y el mar, la vegetaci\u00f3n, los peces y hasta los elementos org\u00e1nicos del alimento, como cuando lo multiplic\u00f3. Estas obras poderosas hicieron que sus disc\u00ed\u00adpulos llegaran a tener un profundo respeto por su autoridad. (Mt 14:23-33; Mr 4:36-41; 11:12-14, 20-23; Lu 5:4-11; Jn 6:5-15.) A\u00fan causaba una impresi\u00f3n m\u00e1s profunda su manera de ejercer el poder de Dios sobre los cuerpos humanos, al sanar afecciones como la ceguera y la lepra y devolver la vida a los muertos. (Mt 9:35; 20:30-34; Lu 5:12, 13; 7:11-17; Jn 11:39-47.) Jes\u00fas dijo a algunos leprosos sanados que se presentaran a los sacerdotes, quienes generalmente no cre\u00ed\u00adan a pesar de su autorizaci\u00f3n divina, \u2020\u0153para testimonio a ellos\u2020\u009d. (Lu 5:14; 17:14.) Por \u00faltimo, mostr\u00f3 el poder de Dios sobre los esp\u00ed\u00adritus sobrehumanos. Los demonios reconoc\u00ed\u00adan la autoridad conferida a Jes\u00fas, y en lugar de exponerse a una prueba decisiva del poder que le respaldaba, acataban sus \u00f3rdenes de dejar libres a los posesos. (Mt 8:28-32; 9:32, 33; comp\u00e1rese con Snt 2:19.) Como este poder para expulsar demonios proced\u00ed\u00ada del esp\u00ed\u00adritu de Dios, se pod\u00ed\u00ada decir que el reino de Dios realmente hab\u00ed\u00ada \u2020\u0153alcanzado\u2020\u009d a sus oyentes. (Mt 12:25-29; comp\u00e1rese con Lu 9:42, 43.)<br \/>\nTodo esto era prueba s\u00f3lida de que Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada autoridad real y de que esta no proced\u00ed\u00ada de ninguna fuente pol\u00ed\u00adtica humana. (Comp\u00e1rese con Jn 18:36; Isa 9:6, 7.) A unos mensajeros enviados por Juan el Bautista \u2014preso por aquel entonces\u2014 que hab\u00ed\u00adan sido testigos de las obras poderosas de Jes\u00fas, este les mand\u00f3 volver a Juan y decirle lo que hab\u00ed\u00adan visto y o\u00ed\u00addo como confirmaci\u00f3n de que Jes\u00fas era realmente \u2020\u0153Aquel Que Viene\u2020\u009d. (Mt 11:2-6; Lu 7:18-23; comp\u00e1rense con Jn 5:36.) Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas estaban viendo y oyendo la prueba de la autoridad de Reino que los profetas hab\u00ed\u00adan anhelado presenciar. (Mt 13:16, 17.) Adem\u00e1s, Jes\u00fas pod\u00ed\u00ada delegar autoridad a sus disc\u00ed\u00adpulos para que tuvieran poderes similares como sus representantes nombrados, y de este modo daba fuerza y peso a su proclamaci\u00f3n: \u2020\u0153El reino de los cielos se ha acercado\u2020\u009d. (Mt 10:1, 7, 8; Lu 4:36; 10:8-12, 17.)<\/p>\n<p>La entrada en el Reino. Jes\u00fas destac\u00f3 que hab\u00ed\u00ada llegado un per\u00ed\u00adodo especial de circunstancias favorables. De su precursor, Juan, dijo: \u2020\u0153Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que \u00e9l. Pero desde los d\u00ed\u00adas de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos es la meta hacia la cual se adelantan con ardor [bi\u00c2\u00b7\u00e1\u00c2\u00b7ze\u00c2\u00b7tai] los hombres, y los que se adelantan con ardor [bi\u00c2\u00b7a\u00c2\u00b7st\u00e1i] se asen de \u00e9l. [Comp\u00e1rese con BC, nota; Besson; Mensajero; Mod; PNT; RH; VHA; Vi.] Porque todos, los Profetas y la Ley, profetizaron hasta Juan\u2020\u009d. (Mt 11:10-13.) Por lo tanto, los d\u00ed\u00adas del ministerio de Juan, que pronto terminar\u00ed\u00adan con su ejecuci\u00f3n, se\u00f1alaron la conclusi\u00f3n de un per\u00ed\u00adodo y el comienzo de otro. En cuanto al verbo griego bi\u00c2\u00b7\u00e1\u00c2\u00b7zo\u00c2\u00b7mai, empleado en este texto, W. E. Vine dice que sugiere \u2020\u0153un empe\u00f1o esforzado\u2020\u009d. (Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, 1987, vol. 4, p\u00e1g. 246.) El erudito alem\u00e1n Heinrich Meyer escribi\u00f3 sobre Mateo 11:12: \u2020\u0153As\u00ed\u00ad se describe ese esfuerzo y esa lucha ansiosa e irresistible en pos del reino Mesi\u00e1nico que se acerca [&#8230;]. Tan ansioso y en\u00e9rgico (ya no calmado y expectante) es el inter\u00e9s con respecto al reino. Los [bi\u00c2\u00b7a\u00c2\u00b7st\u00e1i] son, por consiguiente, creyentes [no enemigos agresores] que luchan vigorosamente por poseerlo\u2020\u009d. (Critical and Exegetical Hand-Book to the Gospel of Matthew, de H. Meyer, 1884, p\u00e1g. 225.)<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, pertenecer al reino de Dios no se conseguir\u00ed\u00ada con facilidad; no ser\u00ed\u00ada como acercarse a una ciudad abierta en la que muy poco, o nada, dificultase la entrada. Al contrario, el Soberano Jehov\u00e1 Dios hab\u00ed\u00ada colocado barreras para excluir a cualquiera que no lo mereciera. (Comp\u00e1rese con Jn 6:44; 1Co 6:9-11; G\u00e1l 5:19-21; Ef 5:5.) Los que entraran tendr\u00ed\u00adan que recorrer un camino estrecho, pasar por una puerta angosta y pedir, buscar y tocar con insistencia. Solo entonces se les abrir\u00ed\u00ada el camino. El camino es \u2020\u0153estrecho\u2020\u009d en el sentido de que restringe a los que caminan por \u00e9l para que no hagan cosas que puedan perjudicar a otros o a ellos mismos. (Mt 7:7, 8, 13, 14; comp\u00e1rese con 2Pe 1:10, 11.) Quiz\u00e1s tuvieran que perder un ojo o una mano en sentido figurado a fin de conseguir la entrada. (Mr 9:43-47.) El Reino no ser\u00ed\u00ada una plutocracia en la que se pudiera comprar el favor del Rey; ser\u00ed\u00ada dif\u00ed\u00adcil que un rico (gr. pl\u00f3u\u00c2\u00b7si\u00c2\u00b7os) entrase. (Lu 18:24, 25.) No ser\u00ed\u00ada una aristocracia mundana; una posici\u00f3n social elevada no contar\u00ed\u00ada. (Mt 23:1, 2, 6-12, 33; Lu 16:14-16.) Los que parecieran \u2020\u0153primeros\u2020\u009d, con unos antecedentes religiosos impresionantes, ser\u00ed\u00adan los \u2020\u0153\u00faltimos\u2020\u009d, y los \u2020\u02dc\u00faltimos ser\u00ed\u00adan los primeros\u2020\u2122 en recibir los benditos privilegios relacionados con ese Reino. (Mt 19:30\u201320:16.) Los fariseos hip\u00f3critas, hombres prominentes que confiaban en su posici\u00f3n ventajosa, ver\u00ed\u00adan entrar en el Reino antes que ellos a las rameras y a los recaudadores que hab\u00ed\u00adan reformado su conducta. (Mt 21:31, 32; 23:13.) Aunque llamaran a Jes\u00fas \u2020\u0153Se\u00f1or, Se\u00f1or\u2020\u009d, a todos aquellos hip\u00f3critas que no respetasen la palabra y la voluntad de Dios revelada por medio de Jes\u00fas, se les rechazar\u00ed\u00ada con las palabras: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Nunca los conoc\u00ed\u00ad! Ap\u00e1rtense de m\u00ed\u00ad, obradores del desafuero\u2020\u009d. (Mt 7:15-23.)<br \/>\nConseguir\u00ed\u00adan entrar los que pusieran los intereses materiales en segundo lugar y buscaran primero el Reino y la justicia de Dios. (Mt 6:31-34.) Al igual que Cristo Jes\u00fas, el Rey ungido de Dios, estas personas amar\u00ed\u00adan la justicia y odiar\u00ed\u00adan el desafuero. (Heb 1:8, 9.) Los futuros miembros del Reino tendr\u00ed\u00adan una inclinaci\u00f3n espiritual, ser\u00ed\u00adan misericordiosos, de coraz\u00f3n puro y pac\u00ed\u00adficos, aunque otros hombres los vituperar\u00ed\u00adan y perseguir\u00ed\u00adan. (Mt 5:3-10; Lu 6:23.) El \u2020\u0153yugo\u2020\u009d que Jes\u00fas ofreci\u00f3 a tales personas significaba sumisi\u00f3n a su autoridad regia. Pero para los \u2020\u0153de genio apacible y [humildes] de coraz\u00f3n\u2020\u009d, como era el Rey, se trataba de un yugo suave y una carga ligera. (Mt 11:28-30; comp\u00e1rese con 1Re 12:12-14; Jer 27:1-7.) Esto debi\u00f3 conmover a sus oyentes, pues les aseguraba que su gobernaci\u00f3n no tendr\u00ed\u00ada ninguna de las cualidades indeseables que hab\u00ed\u00adan mostrado muchos gobernantes anteriores, tanto israelitas como no israelitas. Les dio raz\u00f3n para creer que bajo su gobierno no habr\u00ed\u00ada impuestos opresivos, trabajos forzados o explotaci\u00f3n de cualquier tipo. (Comp\u00e1rese con 1Sa 8:10-18; Dt 17:15-17, 20; Ef 5:5.) Como mostraron las palabras posteriores de Jes\u00fas, no solo el Cabeza del venidero gobierno del Reino demostrar\u00ed\u00ada su abnegaci\u00f3n hasta el punto de dar la vida por su pueblo, sino que todos los que estuvieran asociados con \u00e9l en ese gobierno tambi\u00e9n procurar\u00ed\u00adan servir al pr\u00f3jimo en vez de ser servidos. (Mt 20:25-28; v\u00e9ase JESUCRISTO [Sus obras y cualidades personales].)<\/p>\n<p>La sumisi\u00f3n de buena gana es fundamental. El propio Jes\u00fas sent\u00ed\u00ada el respeto m\u00e1s profundo por la voluntad y la autoridad soberana de su Padre. (Jn 5:30; 6:38; Mt 26:39.) Mientras estaba en vigor el pacto de la Ley los seguidores jud\u00ed\u00ados de Jes\u00fas ten\u00ed\u00adan que practicar y recomendar a otros la obediencia a dicho pacto; Jes\u00fas rechazar\u00ed\u00ada de su Reino a todo el que adoptara un proceder opuesto. No obstante, este respeto y obediencia deb\u00ed\u00ada proceder del coraz\u00f3n, y no ten\u00ed\u00ada que limitarse a observar la parte formal o ritual de la Ley, enfatizando solo mandatos espec\u00ed\u00adficos. Por el contrario, deb\u00ed\u00adan obedecerse principios b\u00e1sicos, como la justicia, la misericordia y la fidelidad. (Mt 5:17-20; 23:23, 24.) Jes\u00fas dijo que \u2020\u02dcno estaba lejos del reino de Dios\u2020\u2122 al escriba que reconoci\u00f3 la posici\u00f3n singular de Jehov\u00e1 y que admiti\u00f3 que el \u2020\u0153amarlo con todo el coraz\u00f3n y con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y esto de amar al pr\u00f3jimo como a uno mismo, vale mucho m\u00e1s que todos los holocaustos y sacrificios\u2020\u009d. (Mr 12:28-34.) Por lo tanto, Jes\u00fas hizo patente en todos los aspectos que Jehov\u00e1 Dios solo busca a s\u00fabditos dispuestos, que prefieren Sus caminos justos y desean fervientemente vivir bajo su autoridad soberana.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de pacto. Durante la \u00faltima noche que Jes\u00fas pas\u00f3 con sus disc\u00ed\u00adpulos, habl\u00f3 de un \u2020\u0153nuevo pacto\u2020\u009d con ellos que ser\u00ed\u00ada validado por su sacrificio de rescate (Lu 22:19, 20; comp\u00e1rese con 12:32); \u00e9l ser\u00ed\u00ada Mediador entre el Soberano Jehov\u00e1 y ellos. (1Ti 2:5; Heb 12:24.) Adem\u00e1s, Jes\u00fas hizo un pacto personal con sus seguidores \u2020\u0153para un reino\u2020\u009d, a fin de que pudieran participar con \u00e9l de sus privilegios reales. (Lu 22:28-30; v\u00e9ase PACTO.)<\/p>\n<p>Vencer al mundo. Aunque la detenci\u00f3n, juicio y ejecuci\u00f3n de Jes\u00fas pod\u00ed\u00adan dar la impresi\u00f3n de que su posici\u00f3n real era d\u00e9bil, en realidad constituyeron un claro cumplimiento de las profec\u00ed\u00adas divinas, por lo que Dios lo permiti\u00f3. (Jn 19:10, 11; Lu 24:19-27, 44.) Mediante su lealtad e integridad hasta la muerte, Jes\u00fas demostr\u00f3 que \u2020\u0153el gobernante del mundo\u2020\u009d, el Adversario de Dios, Satan\u00e1s, no ten\u00ed\u00ada \u2020\u0153dominio\u2020\u009d sobre \u00e9l y que \u00e9l hab\u00ed\u00ada \u2020\u0153vencido al mundo\u2020\u009d. (Jn 14:29-31; 16:33.) Adem\u00e1s, aunque su Hijo hab\u00ed\u00ada sido fijado en un madero, Jehov\u00e1 manifest\u00f3 su poder sin igual: la luz del Sol desapareci\u00f3 temporalmente, hubo un fuerte terremoto y se rasg\u00f3 en dos la gran cortina que hab\u00ed\u00ada en el templo. (Mt 27:51-54; Lu 23:44, 45.) Al tercer d\u00ed\u00ada, dio a\u00fan m\u00e1s prueba de su Soberan\u00ed\u00ada cuando resucit\u00f3 a su Hijo a la vida celestial, a pesar de los fr\u00e1giles esfuerzos humanos por impedir la resurrecci\u00f3n apostando guardas ante la tumba sellada de Jes\u00fas. (Mt 28:1-7.)<\/p>\n<p>\u2020\u02dcEl reino del Hijo de su amor.\u2020\u2122 Diez d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de la ascensi\u00f3n de Jes\u00fas a los cielos, en el Pentecost\u00e9s del a\u00f1o 33 E.C., sus disc\u00ed\u00adpulos tuvieron prueba de que hab\u00ed\u00ada sido \u2020\u0153ensalzado a la diestra de Dios\u2020\u009d cuando derram\u00f3 esp\u00ed\u00adritu santo sobre ellos. (Hch 1:8, 9; 2:1-4, 29-33.) De esta manera entr\u00f3 en vigor el \u2020\u0153nuevo pacto\u2020\u009d, y ellos se convirtieron en el n\u00facleo de una nueva \u2020\u0153naci\u00f3n santa\u2020\u009d, el Israel espiritual. (Heb 12:22-24; 1Pe 2:9, 10; G\u00e1l 6:16.)<br \/>\nEntonces Cristo estaba sentado a la diestra del Padre y era el Cabeza de la congregaci\u00f3n. (Ef 5:23; Heb 1:3; Flp 2:9-11.) Las Escrituras muestran que a partir del Pentecost\u00e9s del a\u00f1o 33 E.C. se estableci\u00f3 un reino espiritual sobre los disc\u00ed\u00adpulos. Cuando el ap\u00f3stol Pablo escribi\u00f3 a los cristianos colosenses del primer siglo, indic\u00f3 que Jesucristo ya ten\u00ed\u00ada un reino: \u2020\u0153[Dios] nos libr\u00f3 de la autoridad de la oscuridad y nos transfiri\u00f3 al reino del Hijo de su amor\u2020\u009d. (Col 1:13; comp\u00e1rese con Hch 17:6, 7.)<br \/>\nEl reino de Cristo que empez\u00f3 en el Pentecost\u00e9s de 33 E.C. es de car\u00e1cter espiritual, al igual que el Israel sobre el que rige: los cristianos engendrados por el esp\u00ed\u00adritu de Dios para ser Sus hijos espirituales. (Jn 3:3, 5, 6.) Cuando tales cristianos engendrados por esp\u00ed\u00adritu reciben su recompensa espiritual, dejan de ser s\u00fabditos terrestres del reino espiritual de Cristo para pasar a ser reyes con Cristo en los cielos. (Rev 5:9, 10.)<\/p>\n<p>\u2020\u0153El Reino de nuestro Se\u00f1or y de su Cristo.\u2020\u009d A finales del siglo I E.C., el ap\u00f3stol Juan tuvo una revelaci\u00f3n divina del tiempo futuro en el que Jehov\u00e1 Dios producir\u00ed\u00ada una nueva forma de gobernaci\u00f3n divina mediante su Hijo. En aquel tiempo, como cuando David llev\u00f3 el Arca a Jerusal\u00e9n, podr\u00ed\u00ada decirse que Jehov\u00e1 \u2020\u02dchab\u00ed\u00ada tomado su gran poder y hab\u00ed\u00ada empezado a reinar\u2020\u2122. Ser\u00ed\u00ada entonces cuando fuertes voces en el cielo proclamar\u00ed\u00adan: \u2020\u0153El reino del mundo s\u00ed\u00ad lleg\u00f3 a ser el reino de nuestro Se\u00f1or y de su Cristo, y \u00e9l reinar\u00e1 para siempre jam\u00e1s\u2020\u009d. (Rev 11:15, 17; 1Cr 16:1, 31.)<br \/>\n\u2020\u0153Nuestro Se\u00f1or\u2020\u009d, el Se\u00f1or Soberano Jehov\u00e1, impone su autoridad sobre \u2020\u0153el reino del mundo\u2020\u009d produciendo una nueva expresi\u00f3n de su soberan\u00ed\u00ada sobre la Tierra. Concede a su Hijo Jesucristo una participaci\u00f3n subsidiaria en ese Reino, de modo que se le llama \u2020\u0153el reino de nuestro Se\u00f1or y de su Cristo\u2020\u009d. Este reino es de proporciones y dimensiones mayores que \u2020\u0153el reino del Hijo de su amor\u2020\u009d, del que se habla en Colosenses 1:13. \u2020\u0153El reino del Hijo de su amor\u2020\u009d empez\u00f3 en el Pentecost\u00e9s del a\u00f1o 33 E.C. y ha gobernado sobre los disc\u00ed\u00adpulos ungidos de Cristo; \u2020\u0153el reino de nuestro Se\u00f1or y de su Cristo\u2020\u009d se inicia al fin de \u2020\u0153los tiempos se\u00f1alados de las naciones\u2020\u009d y gobierna sobre toda la humanidad en la Tierra. (Lu 21:24.)<br \/>\nDespu\u00e9s de recibir participaci\u00f3n en \u2020\u0153el reino del mundo\u2020\u009d, Jesucristo toma las medidas necesarias para eliminar la oposici\u00f3n a la soberan\u00ed\u00ada de Dios. La acci\u00f3n inicial tiene lugar en la regi\u00f3n celestial; se derrota a Satan\u00e1s y sus demonios y se les arroja al \u00e1mbito terrestre. Como resultado, se hace la siguiente proclamaci\u00f3n: \u2020\u0153Ahora han acontecido la salvaci\u00f3n y el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo\u2020\u009d. (Rev 12:1-10.) Durante el corto per\u00ed\u00adodo de tiempo que le queda, este principal adversario, Satan\u00e1s, contin\u00faa cumpliendo la profec\u00ed\u00ada de G\u00e9nesis 3:15 al guerrear contra \u2020\u0153los restantes\u2020\u009d de la \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d de la mujer, los \u2020\u0153santos\u2020\u009d que est\u00e1n en v\u00ed\u00adas de gobernar con Cristo. (Rev 12:13-17; comp\u00e1rese con 13:4-7; Da 7:21-27.) No obstante, los \u2020\u0153justos decretos\u2020\u009d de Jehov\u00e1 se hacen manifiestos, y sus expresiones de juicio caen como plagas sobre sus opositores, lo que lleva a la destrucci\u00f3n de la m\u00ed\u00adstica Babilonia la Grande, la perseguidora principal de los siervos de Dios en la Tierra. (Rev 15:4; 16:1\u201319:6.)<br \/>\nDespu\u00e9s, \u2020\u0153el reino de nuestro Se\u00f1or y de su Cristo\u2020\u009d env\u00ed\u00ada sus ej\u00e9rcitos celestiales contra los gobernantes de todos los reinos terrestres y sus ej\u00e9rcitos para pelear la batalla de Armaged\u00f3n, en la que estos \u00faltimos son destruidos. (Rev 16:14-16; 19:11-21.) Esta es la respuesta a la petici\u00f3n hecha a Dios: \u2020\u0153Venga tu reino. Efect\u00faese tu voluntad, como en el cielo, tambi\u00e9n sobre la tierra\u2020\u009d. (Mt 6:10.) A continuaci\u00f3n se abisma a Satan\u00e1s y empieza un per\u00ed\u00adodo de mil a\u00f1os en el que Cristo Jes\u00fas y sus asociados gobiernan como reyes y sacerdotes sobre los habitantes de la Tierra. (Rev 20:1, 6.)<\/p>\n<p>Cristo \u2020\u0153entrega el reino\u2020\u009d. El ap\u00f3stol Pablo tambi\u00e9n describe la gobernaci\u00f3n de Cristo durante su presencia. Despu\u00e9s de resucitar a sus seguidores, Cristo procede a reducir \u2020\u0153a nada todo gobierno y toda autoridad y poder\u2020\u009d (l\u00f3gicamente, todo gobierno, autoridad y poder en oposici\u00f3n a la voluntad soberana de Dios). M\u00e1s tarde, al final del reino milenario, \u2020\u0153entrega el reino a su Dios y Padre\u2020\u009d, y se somete a \u2020\u0153Aquel que le sujet\u00f3 todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas para con todos\u2020\u009d. (1Co 15:21-28.)<br \/>\nPuesto que Jesucristo \u2020\u0153entrega el reino a su Dios y Padre\u2020\u009d, \u00bfen qu\u00e9 sentido es su reino \u2020\u0153eterno\u2020\u009d, como se repite una y otra vez en las Escrituras? (2Pe 1:11; Isa 9:7; Da 7:14; Lu 1:33; Rev 11:15.) Del siguiente modo: su Reino \u2020\u0153nunca ser\u00e1 reducido a ruinas\u2020\u009d, sus logros ser\u00e1n perpetuos y \u00e9l recibir\u00e1 honra eterna por su papel de Rey Mesi\u00e1nico. (Da 2:44.)<br \/>\nDurante el reinado milenario, el gobierno de Cristo sobre la Tierra desempe\u00f1ar\u00e1 un papel sacerdotal a favor de la humanidad obediente. (Rev 5:9, 10; 20:6; 21:1-3.) De este modo terminar\u00e1 el dominio del pecado y la muerte como reyes sobre la humanidad obediente, ahora sujeta a su \u2020\u0153ley\u2020\u009d; la bondad inmerecida y la justicia ser\u00e1n las cualidades imperantes. (Ro 5:14, 17, 21.) Como los habitantes de la Tierra ya no estar\u00e1n sujetos al pecado y la muerte, tambi\u00e9n terminar\u00e1 la necesidad de que Jes\u00fas rinda un servicio propiciatorio como \u2020\u0153ayudante para con el Padre\u2020\u009d por los pecados de los humanos imperfectos. (1Jn 2:1, 2.) La humanidad habr\u00e1 recuperado la posici\u00f3n que ten\u00ed\u00ada originalmente cuando el hombre perfecto Ad\u00e1n estaba en Ed\u00e9n. En aquel tiempo Ad\u00e1n no necesitaba a nadie entre \u00e9l y Dios para hacer propiciaci\u00f3n. De igual modo, al final del gobierno milenario los habitantes de la Tierra estar\u00e1n en posici\u00f3n \u2014de hecho, tendr\u00e1n la obligaci\u00f3n\u2014 de responder por su proceder ante Jehov\u00e1 Dios como Juez Supremo, sin recurrir a nadie como intermediario o ayudante legal. De ese modo Jehov\u00e1, el Poder Soberano, pasa a ser \u2020\u0153todas las cosas para con todos\u2020\u009d. Esto significa que se habr\u00e1 realizado en su totalidad el prop\u00f3sito de Dios de \u2020\u0153reunir todas las cosas de nuevo en el Cristo, las cosas [que est\u00e1n] en los cielos y las cosas [que est\u00e1n] en la tierra\u2020\u009d. (1Co 15:28; Ef 1:9, 10.)<br \/>\nEl gobierno milenario de Jes\u00fas habr\u00e1 cumplido completamente su prop\u00f3sito. La Tierra, en un tiempo foco de rebeli\u00f3n, habr\u00e1 sido restaurada a una posici\u00f3n plena, limpia e indiscutida en el dominio del Soberano Universal. No quedar\u00e1 ning\u00fan reino subsidiario entre Jehov\u00e1 y la humanidad obediente.<br \/>\nSin embargo, despu\u00e9s de esto se someter\u00e1 a esos s\u00fabditos terrestres a una prueba final de integridad y devoci\u00f3n. Satan\u00e1s ser\u00e1 soltado del abismo. Los que permitan que \u00e9l los seduzca lo har\u00e1n por la misma cuesti\u00f3n que surgi\u00f3 en Ed\u00e9n: la legitimidad de la soberan\u00ed\u00ada de Dios, pues se dice que atacan el \u2020\u0153campamento de los santos y la ciudad amada\u2020\u009d. Como el Tribunal del cielo habr\u00e1 zanjado judicialmente esa cuesti\u00f3n y habr\u00e1 cerrado el caso ya no se permitir\u00e1 otra rebeli\u00f3n prolongada. Los que no permanezcan leales al lado de Dios no podr\u00e1n apelar a Cristo Jes\u00fas como un \u2020\u02dcayudante propiciatorio\u2020\u2122, sino que Jehov\u00e1 Dios ser\u00e1 \u2020\u0153todas las cosas\u2020\u009d para ellos. No habr\u00e1 ninguna apelaci\u00f3n o mediaci\u00f3n posible. Todos los rebeldes, esp\u00ed\u00adritus y humanos, recibir\u00e1n la sentencia divina de destrucci\u00f3n en la \u2020\u0153muerte segunda\u2020\u009d. (Rev 20:7-15.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: Introducci\u00f3n. 1. Raices en la ideolog\u00ed\u00ada y experiencia de la realeza en el A ? y en la apocal\u00ed\u00adptica:<br \/>\n1. Dios es el rey de los reyes: a) El Se\u00f1or reina sobre Israel, b) El arca de la alianza es el trono de Yhwh, c) Yhwh rey de los gentiles y del universo; 2. El rey mes\u00ed\u00adas: a) Los primeros or\u00e1culos sobre el rey mes\u00ed\u00adas, b) El descendiente del rey David; 3. Israel es el reino de Dios: a) Reino de Dios &#8211; propiedad de Dios, b) Israel se convierte en reino de Dios con la observancia del pacto sina\u00ed\u00adtico; 4. El reino en la literatura del judaismo tard\u00ed\u00ado: a) El reino mesi\u00e1nico en clave pol\u00ed\u00adtica, b) El reino celestial, c) Tomar sobre s\u00ed\u00ad el yugo del reino de los cielos. II. El anuncio del reino: 1. En el evangelio de Marcos: a) El reino est\u00e1 cerca, b) Conocer el misterio del reino, c) Bendito el reino que viene, d) Dimensi\u00f3n presente y futura del reino; 2. En los escritos del tercer evangelista: a) El reino mesi\u00e1nico, bj El anuncio del reino, e) El objeto de la misi\u00f3n: el anuncio del reino, d) El reino pertenece a los pobres y a los ni\u00f1os, e) Reino futuro,!) Reino presente, g) S\u00ed\u00adntesis de las dos dimensiones; 3. El cuarto evangelista: a) Ver el reino y entrar en \u00e9l, b) Jes\u00fas es el rey de Israel, c) La revelaci\u00f3n suprema de la realeza de Cristo. III. El evangelista del reino de los cielos: 1. La incidencia del tema del reino en el primer evangelio; 2. La proclamaci\u00f3n del reino: a) El evangelio del reino, b) Los hijos del reino, c) Los miembros del reino: 3. El reino mesi\u00e1nico: a) La oraci\u00f3n por la venida del reino, b) La b\u00fasqueda del reino, c) El signo de la presencia del reino, d) El crecimiento del reino; 4. La consumaci\u00f3n del reino: a) El reino de los cielos, b) El juicio final y la parus\u00ed\u00ada. IV. El reino en el epistolario del NTy en el Apocalipsis: 1. El epistolario paulino; 2. Las otras cartas apost\u00f3licas; 3. El Apocalipsis. V. Reino e Iglesia: 1. En el primer evangelio; 2. El reino sacerdotal. VI. Reino y escatolog\u00ed\u00ada.<br \/>\nIntroducci\u00f3n.<br \/>\nEn la Sagrada Escritura encontramos con mucha frecuencia las locuciones \u2020\u0153Yhwh reina\u2020\u2122, \u2020\u0153el reino de Dios, \u2020\u0153El Se\u00f1or es rey\u2020\u2122 y similares. Evidentemente, se trata de un lenguaje simb\u00f3lico y anal\u00f3gico para expresar verdades y realidades divinas partiendo de la experiencia del mundo humano, en el cual el gobierno, el dominio, el poder y la soberan\u00ed\u00ada se ejercen de modo eminente por los monarcas, por los reyes, por los rectores de los pueblos. Con esas expresiones concernientes a la realeza divina la Biblia quiere ense\u00f1ar y revelar que Dios es el supremo soberano del universo. Pues el Se\u00f1or crea, reina, gobierna y domina los fen\u00f3menos c\u00f3smicos, todos los seres vivientes y la historia humana hasta la consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica, cuando su reino, es decir, su se\u00f1or\u00ed\u00ado, se establecer\u00e1 de modo pleno y perfecto en la gloria del cielo; cuando \u00e9l lo ser\u00e1 todo en todos y su amor triunfar\u00e1 definitivamente de las fuerzas del odio y del mal, con la derrota plena y completa del pr\u00ed\u00adncipe de las tinieblas, Satan\u00e1s.<\/p>\n<p>La Sagrada Escritura narra y describe c\u00f3mo ocurrir\u00e1 la instauraci\u00f3n de ese reino celeste, despu\u00e9s del rev\u00e9s del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios provocado por el pecado de la criatura. La Biblia nos manifiesta los diversos estadios o fases y los diferentes modos con los que el Se\u00f1or reina y dominar\u00e1 en el mundo, pero de modo particular en su pueblo. Pues el reino se encuentra en una relaci\u00f3n especial\u00ed\u00adsima con el mes\u00ed\u00adas, cuya venida a la tierra tiene por fin principal la inauguraci\u00f3n del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios entre los hombres. Este personaje, esperado durante largos siglos por la humanidad, har\u00e1 que reinen el amor, la verdad, la justicia y la paz, preparando la consumaci\u00f3n del dominio soberano del Se\u00f1or sobre el universo entero, acontecimiento reservado al \u00faltimo d\u00ed\u00ada de la historia.<br \/>\n2753<br \/>\n1. RAICES EN LA IDEOLOGIA Y EXPERIENCIA DE LA REALEZA EN EL AT Y EN LA APOCALIPTICA.<br \/>\nLa expresi\u00f3n \u2020\u0153reino de Dios\u2020\u009d o \u2020\u0153reino de los cielos\u2020\u009d forma uno de los temas dominantes de la alegre nueva de la salvaci\u00f3n en el NT. Pero esa realidad divina no se presenta como una novedad absoluta, porque hunde sus ra\u00ed\u00adces en la revelaci\u00f3n veterotestamentaria y en toda la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada. Aunque en los ciclos de los patriarcas apenas se dice palabra de la realeza de Yhwh, sin embargo de vez en cuando, incluso en los estratos m\u00e1s arcaicos del AT, aflora ese aspecto o funci\u00f3n propia del Se\u00f1or de reinar de modo soberano y de ejercer su dominio real, sobre todo para defender y salvar a su pueblo, puesto que Israel es el reino de Yhwh por excelencia.<br \/>\n2754<br \/>\n1. Dios es el rey de los reyes.<br \/>\nLas naciones, las regiones, las ciudades y los pueblos paganos son gobernados y regidos por reyes, faraones y soberanos (Gen 14,lss.l7ss; Ex 1,8; Ex 1,15 etc. ). Por eso los israelitas le piden al juez Samuel que establezca sobre ellos un rey que los gobierne, como ocurre en el mundo que los rodea IS 8,5). Los soberanos en la antig\u00fcedad eran exaltados e idolatrados hasta ser considerados como divinidades; sin embargo, en la valoraci\u00f3n de la Biblia son simples mortales, limitados en sus poderes, e incluso con frecuencia d\u00e9biles e impotentes ante las fuerzas de la naturaleza, y sobre todo cuando el Se\u00f1or interviene en la historia. En semejantes actos salv\u00ed\u00adficos Yhwh se revela realmente como el rey de reyes, como el Se\u00f1or de los se\u00f1ores, como el supremo soberano del cielo y de la tierra, de los mares y de todos los abismos.<br \/>\n2755<br \/>\na) El Se\u00f1or reina sobre Israel.<br \/>\nYhwh manifiesta su realeza sobre todo cuando obra en favor de su pueblo e instaura en \u00e9l su dominio divino. Las intervenciones salv\u00ed\u00adficas del Se\u00f1or en la historia de Israel son presentadas frecuentemente como acciones reales del soberano m\u00e1s fuerte y poderoso que exista. En el antiqu\u00ed\u00adsimo canto de Mois\u00e9s, los estupendos prodigios realizados por Yhwh durante el \u00e9xodo, y en particular en la traves\u00ed\u00ada del mar Rojo, son considerados intervenciones regias del Dios excelso, del santo, del omnipotente, que reina eternamente (Ex 15,11-13; Ex 15,18; Dt 3,24 ll,2ss; N\u00fam 23,21s).<br \/>\nEn los estratos m\u00e1s arcaicos del AT aparece con evidencia la fe de que Yhwh es el \u00fanico rey de Israel, por lo cual este rey no tiene necesidad de reyes terrenos. Esta tem\u00e1tica aflora sobre todo en los momentos de crisis nacional, cuando los israelitas desean un soberano que reine sobre ellos, como ocurre entre los gentiles. Gede\u00f3n, aunque altamente benem\u00e9rito por sus empresas heroicas en favor de Israel, no desea reinar sobre Israel, y menos a\u00fan establecer una monarqu\u00ed\u00ada hereditaria, porque sabe que Yhwh es el \u00fanico rey de su pueblo (Jc 8,23). Cuando los israelitas, hacia el final del gobierno de \/ Samuel, pidieron un rey a semejanza de todas las naciones, este profeta se entristeci\u00f3 profundamente (1S 8,5s), porque sab\u00ed\u00ada muy bien que el \u00fanico soberano de Israel deb\u00ed\u00ada ser el Se\u00f1or (IS 12,12). En realidad, con aquel acto los israelitas rechazaban la realeza de Yhwh, como lo revel\u00f3 \u00e9ste a su siervo (1S 8,7s). Samuel comunic\u00f3 a todo el pueblo aquel repudio de la soberan\u00ed\u00ada real del Se\u00f1or (1S 10,18s).<br \/>\nEl primero y el \u00faltimo, el santo, el \u00fanico verdadero Dios y el se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos es el rey de Israel, porque \u00e9l lo ha creado, salvado y redimido (Is 43,15; Is 44,6). No s\u00f3lo en el pasado, en el primer \u00e9xodo, sino tambi\u00e9n librando a Israel de la esclavitud de Babilonia, el Se\u00f1or se revela como rey de su pueblo; la alegre noticia que los mensajeros de paz llevan a Si\u00f3n consiste en esa realidad salv\u00ed\u00adfica: tu Dios reina. De ese modo se manifiesta \u00e9l concretamente como el soberano divino que redime a su pueblo (Is 52,7; Sal 96,10). Pues Yhwh es el omnipotente que quita el aliento a los reyes de la tierra, manifest\u00e1ndose como espl\u00e9ndido guerrero que aniquila carros y caballos, pone en fuga a los enemigos valerosos de su pueblo y de ese modo salva a los humildes de la tierra (Ps 76,5ss). El Se\u00f1or fuerte y poderoso es el rey de la gloria (Ps 24,7ss); \u00e9l se ha revelado como gran rey sobre toda la tierra, sometiendo todos los pueblos a los israelitas (Ps 47,3s.7s). De ese modo Yhwh revela la espl\u00e9ndida gloria de su reino; por eso el salmista invita a la alabanza y a la gloria: \u2020\u0153El Se\u00f1or es el rey; que se alegre la tierra y exulten las islas innumerables\u2020\u009d (Sal 97,1; Sal 145,10-13).<br \/>\n2756<br \/>\nb) El arca de la alianza es el trono de Yhwh.<br \/>\nEl Se\u00f1or reina sobre su pueblo estableciendo en \u00e9l su soberan\u00ed\u00ada, libr\u00e1ndolo de todos los enemigos y defendi\u00e9ndole de todos los males. Adem\u00e1s, ofrece un signo visible, concreto y permanente de esa presencia salv\u00ed\u00adfica real en el santuario que custodia el arca de la alianza; aqu\u00ed\u00ad el Dios de la gloria habita en medio de Israel (Ex 25,8 40,34s). El arca constituye el trono real de Yhwh (2S 6,2), \u00e9l vive como un soberanoencima de ella (Is 6,lss); desde all\u00ed\u00ad habla con sus siervos: Mois\u00e9s (Ex 25,22 N\u00fam 16,2Oss), Isa\u00ed\u00adas (Is 6,8s), etc.; desde all\u00ed\u00ad se aparece a todo el pueblo (Nm 14,10; Nm 16,19; Nm 17,7). Durante el \u00e9xodo, cuando el Se\u00f1or avanza sobre el arca en medio de su pueblo (Ex 40,36s; N\u00fam 9,1 5ss; 10,33ss), en el traslado de este trono real de Yhwh al monte Si\u00f3n y en el templo de Je-rusal\u00e9n se forma el cortejo real del Dios de Israel (2S 6,l2ss; 1R 8,lss; Ps 68,25ss; 132,6ss). Desde este trono santo reina el Se\u00f1or sobre todos los pueblos y sobre toda la tierra (Sal 99,1-5).<br \/>\n2757<br \/>\nc) Yhwh rey de los gentiles y del universo.<br \/>\nSin embargo, el Se\u00f1or no ejercita su dominio real s\u00f3lo sobre Israel; en la Biblia es presentado tambi\u00e9n como rey de todas las naciones: \u2020\u0153S\u00f3lo del Se\u00f1or es el imperio, \u00e9l es el Se\u00f1or de las naciones\u2020\u009d (Sal 22,29). Al final de los tiempos \u2020\u0153el Se\u00f1or reinar\u00e1 sobre toda la tierra; en aquel d\u00ed\u00ada el Se\u00f1or ser\u00e1 \u00fanico, y \u00fanico ser\u00e1 su nombre\u2020\u009d (Za 14,9).<br \/>\nTodo en los cielos y en la tierra pertenece a Yhwh, que es el soberano de todas las cosas y de todos los seres vivientes (ICr\u00f3n 29,11). Si el Se\u00f1or mora de modo muy especial en el templo de Jerusal\u00e9n, sin embargo tiene su trono en los cielos (Sal 11,4); \u00e9l asienta su trono encima de la tempestad (Sal 29,10); a \u00e9l pertenece el universo con sus habitantes, porque es el rey de la gloria (Ps 24,ls.7ss; Sal 103,19). Y si el cielo es el trono de Dios, la tierra es el escabel de sus pies (Is 66,1 Mt 5,34s) y es rey de ella (Sal 47,3; Sal 47,8). El Se\u00f1or muestra su realeza cuando se rodea de esplendor, se reviste y se ci\u00f1e de fuerza, haciendo firme su trono que es el mundo (Ps 93,lss).<br \/>\n2758<br \/>\n2. El rey Mes\u00ed\u00adas.<br \/>\nCon el nacimiento y el desarrollo del fil\u00f3n me-si\u00e1nico en el AT se expl\u00ed\u00adcito tambi\u00e9n que el Se\u00f1or reinar\u00ed\u00ada sobre la tierra y entre los pueblos por medio de su consagrado, el Cristo; \u00e9ste ser\u00ed\u00ada el instrumento privilegiado para la instauraci\u00f3n del reino de Dios en el mundo. El fin de la venida del mes\u00ed\u00adas en realidad consiste en la inauguraci\u00f3n de la presencia salv\u00ed\u00adfica de Yhwh entre los hombres para preparar su reinado o dominio real pleno y perfecto en el universo [1 Mesianismo].<br \/>\n2759<br \/>\na) Los primeros or\u00e1culos sobre el rey mes\u00ed\u00adas.<br \/>\nLa bendici\u00f3n de Jacob a su hijo Jud\u00e1 (Gen 49,8ss) contiene el anuncio de la venida del personaje mesi\u00e1nico que gobernar\u00e1 a todos los pueblos con el cetro real (y. 10). Ba-la\u00e1n, en uno de sus or\u00e1culos, pre-anuncia el despuntar de la estrella de Jacob y el surgir de un cetro real de Israel para dominar a todas las naciones (Nm 24,17; Ez 21,32).<br \/>\nLas alusiones de estos textos al rey mes\u00ed\u00adas se hacen claras y expl\u00ed\u00adcitas en la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n a David sobre el futuro glorioso de su reino, por medio de un descendiente suyo, cuyo trono ser\u00e1 estable para siempre (2S 7,12; 2S 7,14; 2S 7,16). El salmista comenta po\u00e9ticamente esta alianza dav\u00ed\u00addica que tiene por objeto al rey mes\u00ed\u00adas: \u2020\u0153Yo har\u00e9 de \u00e9l mi primog\u00e9nito, el m\u00e1s excelso de los reyes de la tierra&#8230; Afirmar\u00e9 para siempre su dinast\u00ed\u00ada y su trono durar\u00e1 como los cielos&#8230; Su dinast\u00ed\u00ada durar\u00e1 por siempre y su trono durar\u00e1 tanto como el sol\u2020\u009d (Sal 89,28; Sal 89,30; Sal 89,37); [\/Salmos IV, 6; \/Samuel III, 1].<\/p>\n<p>El rey mes\u00ed\u00adas es una persona divina que extiende el reino del Se\u00f1or hasta los confines de la tierra:<br \/>\n\u2020\u0153Proclamar\u00e1 el decreto que el Se\u00f1or ha pronunciado: \u2020\u0153T\u00fa eres mi hijo; yo mismo te he engendrado hoy. P\u00ed\u00addeme, y te dar\u00e9 en herencia las naciones, en propiedad los confines de la tierra\u2020\u009d (Ps 2,7s;cf 11O,lss).<br \/>\n2760<br \/>\nb) El descendiente del rey David.<br \/>\nLa realeza del mes\u00ed\u00adas se acent\u00faa en los or\u00e1culos de los profetas, porque este personaje es presentado a menudo como el descendiente del rey David, que deber\u00e1 restaurar el reino paterno y establecer el reinado de Dios sobre la tierra.<br \/>\nIsa\u00ed\u00adas [111, 2], ve el despuntar de una gran luz en el nacimiento del descendiente dav\u00ed\u00addico, el pr\u00ed\u00adncipe de la paz, sobre cuyas espaldas est\u00e1 el signo de la soberan\u00ed\u00ada real y divina, para inaugurar el reino eterno de la paz en el derecho y en la justica (Is 9,1; Is 9, . Este reto\u00f1o Jes\u00e9, lleno del Esp\u00ed\u00adritu Yhwh, instaurar\u00e1 el reino la justicia y la felicidad, la paz y la sabidur\u00ed\u00ada (Is 11,1-9).<br \/>\nEl futuro rey de Israel, cuyos or\u00ed\u00adgenes se remontan a la antig\u00fcedad y a los d\u00ed\u00adasm\u00e1s remotos, vendr\u00e1 de Bel\u00e9n de Efrata (Miq 5,1), es decir, ser\u00e1 un descendiente de David. En la era escatol\u00f3gica el Se\u00f1or suscitar\u00e1 un rey sabio y justo, capaz de salvar al pueblo de Dios, ya que ser\u00e1 un personaje divino (Jr 23,5 ). El rey mes\u00ed\u00adas, humilde y manso, profeta y defensor de los pobres, instaurar\u00e1 el reino universal de la paz y de la justicia en todo el mundo (SaI 72, ls.5.8). El anuncio de ese maravilloso reino de Dios realizado por el mes\u00ed\u00adas no puede dejar de suscitar profunda alegr\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Salta de j\u00fabilo, hija de Si\u00f3n; al\u00e9grate, hija de Jerusal\u00e9n, porque tu rey viene a ti&#8230;\u2020\u009d (Za 9,9). El profeta Ezequiel presenta la realeza del mes\u00ed\u00adas en perspectiva pastoral: el descendiente de David regir\u00e1 al pueblo de Dios como un pastor bueno, sabio y fuerte, que eliminar\u00e1 todas las bestias peligrosas y establecer\u00e1 un reino de paz (Ez 34,23s; 37,24s).<br \/>\n2761<br \/>\n3. Israel es el reino de Dios.<br \/>\nSi Yhwh es el rey del universo y de todos los pueblos, si el rey mes\u00ed\u00adas reinar\u00e1 de un mar al otro tambi\u00e9n sobre las naciones, es indiscutible que Israel es el reino de Dios por excelencia. El pasaje de Ex 19,5s es muy expl\u00ed\u00adcito a este respecto. Este texto es muy precioso, porque no s\u00f3lo indica en qu\u00e9 consiste concretamente ser reino del Se\u00f1or, sino tambi\u00e9n con qu\u00e9 condiciones se hace uno miembro de ese reino.<br \/>\n2762<br \/>\na) Reino de Dios &#8211; propiedad de Dios.<br \/>\nLa expresi\u00f3n \u2020\u0153reino de sacerdotes\u2020\u2122 est\u00e1 puesta claramente en paralelo con las locuciones \u2020\u0153propiedad del Se\u00f1or\u2020\u009d y \u2020\u0153pueblo precios\u00ed\u00adsimo\u2020\u009d, como lo muestra el texto estructurado:<br \/>\n\u2020\u0153Vosotros ser\u00e9is para m\u00ed\u00ad,<br \/>\nla propiedad entre todos<br \/>\nlos pueblos&#8230; Vosotros ser\u00e9is para m\u00ed\u00ad<br \/>\nun reino de sacerdotes<br \/>\ny un pueblo precios\u00ed\u00adsimo\u2020\u009d<br \/>\n(Ex 19,5s).<br \/>\nPor tanto, ser un reino sacerdotal para Yhwh significa ser un pueblo santo, propiedad del Se\u00f1or; pertenecer completamente a Dios; ser su bien personal, sagrado y el m\u00e1s precioso (segullah; gr., perio\u00fasios).<br \/>\nCon la \/ alianza sina\u00ed\u00adtica, Israel se convierte en cosa sagrada para el Se\u00f1or, es decir, en su propiedad Jr2,3); Mois\u00e9s declar\u00f3 ese privilegio de los hebreos, fruto del amor de predilecci\u00f3n de Yhwh: \u2020\u0153El Se\u00f1or se fij\u00f3 en vosotros y os eligi\u00f3, no por ser el pueblo m\u00e1s numeroso entre todos los pueblos, ya que sois el m\u00e1s peque\u00f1o de todos. Porque el Se\u00f1or os am\u00f3 y porque ha querido cumplir el juramento hecho a vuestros padres\u2020\u2122 (Dt 7,7s; cf 142; Is 43,21; SaI 74,2). Pues el Se\u00f1or escogi\u00f3 a Jacob como posesi\u00f3n suya (SaI 135,4 ); lo libr\u00f3 de la esclavitud del fara\u00f3n, realizando prodigios y portentos en Egipto y en el paso del mar Rojo, para hacerlo su propiedad: Israel es el pueblo que Yhwh ha adquirido para hacerlo suyo para siempre (Ex 15,16). La versi\u00f3n griega de los LXX en Ex 23,22 aduce un texto muy similar al de Ex 19,5s, como aparece por la sipnosis:<br \/>\n2763<br \/>\n19,5 \u2020\u0153Y ahora, si con docilidad (Iit., con escucha] escuch\u00e1is mi voz y custodi\u00e1is mi alianza, ser\u00e9is para m\u00ed\u00ad un pueblo precioso entre todas las naciones, pues m\u00ed\u00ada es toda la tierra; vosotros ser\u00e9is para m\u00ed\u00ad un sacerdocio real y un pueblo santo\u2020\u2122.<br \/>\n23,22 (LXX) \u2020\u0153Si con docilidad (Iit., con escucha] escuch\u00e1is mi voz y hac\u00e9is todo lo que os mando y custodi\u00e1is mi alianza, ser\u00e9is para m\u00ed\u00ad un pueblo precioso entre todas las naciones, pues m\u00ed\u00ada es toda la tierra; vosotros ser\u00e9is para m\u00ed\u00ad un sacerdocio real y un pueblo santo\u2020\u009d.<br \/>\n2764<br \/>\nb) Israel se convierte en reino de Dios con la observancia del pacto sina\u00ed\u00adtico.<br \/>\nEsa pertenencia exclusiva al Se\u00f1or no puede ni debe ser concebida de modo mec\u00e1nico, casi m\u00e1gico, prescindiendo de cualquier esfuerzo de la parte humana; la alianza, aunque ha de ser considerada en la perspectiva de una elecci\u00f3n gratuita (se trata, en efecto, de un don, de un favor, fruto del amor divino), contiene cl\u00e1usulas, condiciones: Israel debe observar cuanto Yhwh le prescribe; m\u00e1s a\u00fan, se convierte en reino de Dios, o sea en su propiedad precios\u00ed\u00adsima, s\u00f3lo a condici\u00f3n de vivir las exigencias del pacto sina\u00ed\u00adtico. El pasaje que acabamos de citar y comentar de Ex 19,5s es muy expl\u00ed\u00adcito al respecto: los hijos de Israel ser\u00e1n para el Se\u00f1or un reino sacerdotal y su posesi\u00f3n exclusiva, y por tanto pertenecer\u00e1n al Dios omnipotente, s\u00f3lo si le obedecen, viviendo las cl\u00e1usulas de la alianza. La pertenencia al reino de Dios depende de la fidelidad al pacto mosaico (Dt26,18s).<br \/>\nPor desgracia, Israel fue infiel a la alianza; por eso dej\u00f3 de ser el reino de Dios y fue castigado severamente con la destrucci\u00f3n y la deportaci\u00f3n a una tierra impura y a regiones paganas; pero en la era escatol\u00f3gica el Se\u00f1or reconstruir\u00e1 su reino, purificando y renovando a su pueblo para hacerlo fiel a su palabra, a la alianza de paz, por medio del rey pastor, el mes\u00ed\u00adas dav\u00ed\u00addico (Ez 37,23-26). En esta \u00e9poca mesi\u00e1nica los temerosos de Dios, o sea los paganos que observen los preceptos del Se\u00f1or honrando su nombre, participar\u00e1n del privilegio de Israel, convirti\u00e9ndose en propiedad de Dios, en miembros de su reino (Mal 3,16s).<br \/>\n2765<br \/>\n4. El reino en la literatura DEL JUDAISMO TARD\u00ed\u008dO.<br \/>\nEn los \u00daltimos siglos de la historia de Israel, ante las desventuras de la monarqu\u00ed\u00ada y la destrucci\u00f3n del reino dav\u00ed\u00addico, paralelamente a los movimientos nacionalistas que segu\u00ed\u00adan so\u00f1ando con su futuro reino mesi\u00e1nico terreno de fuertes tintas pol\u00ed\u00adticas y guerreras, se afirm\u00f3, sobre todo en las corrientes religiosas apocal\u00ed\u00adpticas, una concepci\u00f3n diversa del reino de Dios en clave m\u00e1s espiritual, casi celeste.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad en el estadio final de la revelaci\u00f3n veterotestamentaria asistimos a la formaci\u00f3n de dos concepciones del reino muy diversas: por una parte, las sectas m\u00e1s politizantes alimentan la esperanza de la restauraci\u00f3n del reino dav\u00ed\u00addico, como fruto de sangrientas guerras santas, en las cuales los opresores de Israel ser\u00e1n derrotados y aniquilados para siempre; por otra, los movimientos m\u00e1s espirituales del pueblo elegido invitan a mirar al cielo, inculcando la idea de un futuro divino espiritual ultraterreno.<br \/>\n2766<br \/>\na) El reino mesi\u00e1nico en clave pol\u00ed\u00adtica.<br \/>\nEn la fase \u00faltima de la rev\u00e9laci\u00f3n b\u00ed\u00adblica se afirma y se difunde una concepci\u00f3n \/ pol\u00ed\u00adtica y terrena del reino de Dios. La expectaci\u00f3n popular estaba orientada hacia un mesianismo nacionalista, marcado no s\u00f3lo por la paz, fruto de la derrota de los enemigos de Israel, sino tambi\u00e9n por la abundancia de todos los bienes, de la fertilidad de la tierra, de la fecundidad y de la longevidad. El reino mesi\u00e1nico aparece, pues, de orden temporal. En el libro de los \/ Macabeos encontramos semejante ideolog\u00ed\u00ada: el reino de Dios es una realidad terrena y se ha de instaurar con la violencia, arm\u00e1ndose y organiz\u00e1ndose militarmente para combatir contra los enemigos de Israel, que han destruido la monarqu\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica y hecho esclavos a los jud\u00ed\u00ados.<br \/>\nEsa mentalidad aflora tambi\u00e9n en los evangelios. Los hijos del Zebedeo, cuando le piden a Jes\u00fas sentarse uno a su derecha y otro a su izquierda (Mc 10,37), ciertamente est\u00e1n impregnados de un mesianismo real pol\u00ed\u00adtico de car\u00e1cter triunfalista; por algo la redacci\u00f3n del evangelista emplea expl\u00ed\u00adcitamente el t\u00e9rmino reino de Cristo (Mt 20,21). En una de las tentaciones, el diablo presenta ante el profeta de Nazaret la fascinaci\u00f3n del mesianismo mundano, que consiste en el dominio de todos los reinos de la tierra (Mt 4,8s y par). Asimismo la pregunta de los ap\u00f3stoles al Se\u00f1or resucitado de si estaba para reconstruir el reino de Israel (Hch 1,6), adolece de esa concepci\u00f3n triunfalista de un mesianismo real pol\u00ed\u00adtico. Tambi\u00e9n el cuarto evangelista deja traslucir semejante expectativa popular de un reino mesi\u00e1nico terreno en la reacci\u00f3n entusiasta de la multitud ante el signo de la multiplicaci\u00f3n de los panes y en el intento de arrebatar a Jes\u00fas para proclamarlo rey (Jn 6,14s).<br \/>\nLos antiguos documentos literarios del judaismo, escritos entre el fin de la era veterotestamentaria y el principio de la nuestra, ilustran a menudo con elocuencia esa concepci\u00f3n de un reino mesi\u00e1nico pol\u00ed\u00adtico impuesto por la violencia y las armas. A este respecto baste remitir a alg\u00fan pasaje de la obra precristiana de los Salmos de Salom\u00f3n (cf 17,23-51) o del Libro de la guerra, de Qumr\u00e1n (cf 6,6; 19,5-8).<br \/>\n2767<br \/>\nb) El reino celestial.<br \/>\nEn los escritos \/ apocal\u00ed\u00adpticos del judaismo tard\u00ed\u00ado se pone en evidencia la dimensi\u00f3n ultraterrena y celeste de su reino: ser\u00ed\u00ada inaugurado con el juicio de Dios, despu\u00e9s del castigo y de la aniquilaci\u00f3n de los malvados y de los imp\u00ed\u00ados. El reino de Dios no es ya concebido como una realidad terrena e intramundana; se trata de un orden nuevo, que ser\u00e1 instaurado al final de los tiempos, cuando el Se\u00f1or haga justicia a sus fieles y destruya a los imp\u00ed\u00ados, inaugurando su dominio real, que ser\u00e1 fuente de felicidad y de vida eterna para su pueblo. El libro de la \/ Sabidur\u00ed\u00ada deja traslucir esa concepci\u00f3n del reino de Dios. Con el juicio del Se\u00f1or se instaurar\u00e1 la era feliz de la gloria de los justos, aunque \u00e9stos en la tierra hayan sido torturados; en cambio, los imp\u00ed\u00ados, que han vivido despreciando a los santos y como rebeldes, sufrir\u00e1n un tremendo castigo (Sb 3,1-10). M\u00e1s a\u00fan; los justos ser\u00e1n premiados con la vida eterna y con el don de una espl\u00e9ndida corona (Sg 5,15s).<br \/>\nLas visiones de \/ Daniel no raras veces tienen por objeto la instauraci\u00f3n del reino de Dios. El final del sue\u00f1o que tuvo Nabucodonosor sobre la gran estatua de pies de arcilla lo explica el vidente jud\u00ed\u00ado en relaci\u00f3n con la inauguraci\u00f3n del reino escato-l\u00f3gico (Dn 2,44). La visi\u00f3n celeste del anciano que da al Hijo del hombre el reino eterno ilustra con elocuencia el car\u00e1cter ultraterreno y trascendente del reino mesi\u00e1nico. En efecto, el Alt\u00ed\u00adsimo en esta escena es descrito como el juez supremo que se sienta en su terrible trono delante de la corte celeste para examinar el comportamiento de los hombres al t\u00e9rmino de la historia (Dan 7,9ss). En este acto final y supremo se inaugura el reino escatol\u00f3gico por medio del personaje celeste que es el Hijo del hombre (Dan 7,l3ss). As\u00ed\u00ad pues, con el juicio divino al final de los tiempos se instaurar\u00e1 el reino eterno y universal del Se\u00f1or sobre todos los pueblos y sobre todos los imperios (Dan 7,26s). En los antiguos escritos apocal\u00ed\u00adpticos jud\u00ed\u00ados, tales como el Primer libro de Henoc, la Asunci\u00f3n de Mois\u00e9s y el Cuarto libro de Esdras, encontramos una an\u00e1loga concepci\u00f3n escatol\u00f3gico- celeste del reino. En la era final de la historia humana, despu\u00e9s del aniquilamiento de los reyes y de los soberanos terrenos, los justos reinar\u00e1n en la gloria (1 Henoc 38,5), guiados por el mes\u00ed\u00adas, el elegido de Dios, que se sienta en el trono celeste; pues el Se\u00f1or har\u00e1 que su consagrado more entre los santos y transformar\u00e1 el cielo en una luz eterna y en una felicidad sin fin, haciendo habitar all\u00ed\u00ad a sus elegidos, despu\u00e9s de haber prohibido la entrada a los pecadores y a los imp\u00ed\u00ados (1 Henoc 45,3-5). Entonces los justos vivir\u00e1n en el esplendor del sol y los elegidos en la luz de la vida eterna (lHenoc 58,3). Esa glorificaci\u00f3n en el reino de Dios ocurrir\u00e1 en la Jerusal\u00e9n celeste, cuando Israel suba a lo alto y Dios lo coloque en el firmamento; desde estas alturas de las estrellas se ver\u00e1 a los imp\u00ed\u00ados yacer en los tormentos del infierno (Asunci\u00f3n de Mois\u00e9s 10,8ss).<br \/>\n2768<br \/>\nc) Tomar sobre s\u00ed\u00ad el yugo del reino de los cielos.<br \/>\nEn la literatura jud\u00ed\u00ada antigua, sobre todo en los escritos rab\u00ed\u00adnicos, encontramos otro elemento interesante, visto ya en algunos libros del AT: la necesidad de observar los compromisos de la \u00ed\u00ad\u00f3rah, tema expresado con la frase \u2020\u0153tomar sobre s\u00ed\u00ad el yugo del reino de los cielos\u2020\u009d (cf Berak\u00f3t, M. 2,2; 2Henoc 34,1). Con esta locuci\u00f3n reconoce el jud\u00ed\u00ado el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios y se somete a su ley, considerada norma de vida, para convertirse en miembro del reino, es decir, para participar del estado de amistad y de gracia con el art\u00ed\u00adfice de la salvaci\u00f3n y de la plena felicidad, gozando de la abundancia de sus bienes. Adem\u00e1s, la expresi\u00f3n rab\u00ed\u00adnica que examinamos insin\u00faa tambi\u00e9n la libre opci\u00f3n del hombre y la invitaci\u00f3n al creyente a no rechazar ese yugo. Pues s\u00f3lo los imp\u00ed\u00ados se lo sacuden de encima, aunque encamin\u00e1ndose de ese modo a la perdici\u00f3n (2\/\/e\u00bboc48,8s). El empe\u00f1o constante en la observancia de las cl\u00e1usulas del pacto sina\u00ed\u00adtico, o sea en la pr\u00e1ctica de todas las prescripciones de la ley mosaica, es fuente de vida.<br \/>\nEl profeta de Nazaret considera demasiado pesado el yugo de las imposiciones ordenadas por los<br \/>\nescribas y por los fariseos: fatigan y oprimen; s\u00f3lo la ley de su evangelio, el evangelio del reino (Mt 4,23; Mt 9,35; Mt 24,14) se presenta como yugo suave, amable y ligero (Mt 1 l,28ss). Pablo de Tarso, en particular, presenta la legislaci\u00f3n mosaica, con especial referencia a la imposici\u00f3n de la circuncisi\u00f3n, como un yugo de esclavitud (Ga 5,1); por su parte, Lucas hace que Pedro proclame, en el concilio de Jerusal\u00e9n, que la t\u00f3rah ha de considerarse un yugo pesad\u00ed\u00adsimo, pues ning\u00fan jud\u00ed\u00ado pudo jam\u00e1s llevarlo (Hch 15,10).<br \/>\n2769<br \/>\nII. EL ANUNCIO DEL REINO.<br \/>\nLas consideraciones precedentes han insinuado el peso y la incidencia no com\u00fan del reino divino en la revelaci\u00f3n veterotestamentaria y en los antiguos escritos jud\u00ed\u00ados; muestran adem\u00e1s la orientaci\u00f3n mesi\u00e1nica y escatol\u00f3gica de esta tem\u00e1tica: Yhwh instaurar\u00e1 su reino al fin de los tiempos por medio de su elegido, el Cristo; la monarqu\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica fue s\u00f3lo una anticipaci\u00f3n y se presenta como un signo imperfecto del futuro reino mesi\u00e1nico, en el cual finalmente se establecer\u00e1n para siempre y de modo perfecto la paz, la felicidad, la justicia y la vida.<br \/>\nJes\u00fas de Nazaret abre su predicaci\u00f3n proclamando el cumplimiento del tiempo escatol\u00f3gico y anunciando la inminente irrupci\u00f3n del reino en la tierra; m\u00e1s a\u00fan, seg\u00fan el primer evangelista, incluso el precursor de Cristo comunica esa alegre noticia: \u2020\u0153Convertios, pues el reino de los cielos se acerca\u2020\u009d (Mt3,2).<br \/>\n2770<br \/>\n1. En el evangelio de Marcos.<br \/>\nA nivel hist\u00f3rico parece poco veros\u00ed\u00admil que la predicaci\u00f3n de Juan Bautista tuviera como objeto expl\u00ed\u00adcito la aproximaci\u00f3n del reino; el m\u00e1s arcaico de los evangelios ignora ese elemento, y nos informa, en cambio, de que el precursor proclamaba el bautismo de conversi\u00f3n (Mc 1,5) y la inminente venida del mes\u00ed\u00adas (Mc l,7ss). Para el segundo evangelista, la proclamaci\u00f3n del acercarse del reino fue hecha por el profeta de Nazaret (Mc 1,15). En realidad, el anuncio del reino de Dios forma el objeto principal de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas.<br \/>\n2771<br \/>\na) El reino est\u00e1 cerca.<br \/>\nEn Mc 1,15 se citan las primeras palabras de Cristo en el contexto del comienzo de su ministerio (Mc l,14s). El profeta de Nazaret proclama la cercan\u00ed\u00ada del reino porque el \u00c2\u00a1tiempo del fin se ha cumplido; en esa situaci\u00f3n escatol\u00f3-gica hay que convertirse creyendo en el evangelio. El kair\u00f3s indica, en realidad, la fase \u00faltima de la historia salv\u00ed\u00adfica, cerrada con el fin de este mundo (Mc 13,33; Lc 21,8) y abierta con la predicaci\u00f3n del reino (Mc l,14s). Los misioneros de Cristo deber\u00e1n proclamar la cercan\u00ed\u00ada de ese reino salv\u00ed\u00adfico (Mt 10,7; Lc 10,9; Lc 10,11). Por tanto, tampoco con la predicaci\u00f3n de los primeros disc\u00ed\u00adpulos ha llegado a\u00fan el reino de Dios, aunque se ha acercado.<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad, con gran probabilidad, el reino de Dios indica el acto final de la historia, con la vuelta de Cristo en el poder del Padre para juzgar a todos los hombres e inaugurar el reino celeste. El pasaje de Mc 8,38-9,1 (y par) es al respecto muy claro, pues en \u00e9l la venida del reino de Dios est\u00e1 estrechamente asociada a la venida del Hijo del hombre en la gloria del Padre, acompa\u00f1ado de los santos \u00e1ngeles al fin de los tiempos. Con su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n Jes\u00fas entra en el reino de Dios (Mc 14,25 y par), en el cual ser\u00e1 revestido de la gloria y del poder del Padre (Mc 8,38). Se trata, pues, del reino celeste, en el cual entrar\u00e1 el que en esta tierra se haga violencia para reprimir los malos instintos (Mc 9,47). Aqu\u00ed\u00ad el reino de Dios equivale a la vida eterna, como lo indica con claridad el paralelismo sinon\u00ed\u00admico entre este vers\u00ed\u00adculo y los precedentes (Mc 9,43; Mc 9,45), donde se emplea la expresi\u00f3n similar \u2020\u0153entrar en la vida (eterna). En este reino celeste muy dif\u00ed\u00adcilmente entrar\u00e1n los ricos (Mc 1O,23ssy par). Con su predicaci\u00f3n el profeta de Nazaret llama la atenci\u00f3n de sus oyentes sobre la inauguraci\u00f3n de la fase final de la historia, y por tanto de la aproximaci\u00f3n del reino glorioso de Dios, que se instaurar\u00e1 definitivamente con el juicio final.<br \/>\n2772<br \/>\nb) Conocer el misterio del reino.<br \/>\nEn el curso de las \u00c2\u00a1 par\u00e1bolas, Jes\u00fas ilustra la realidad del reino con semejanzas, oscuras para los incr\u00e9dulos, pero explicadas a los disc\u00ed\u00adpulos (Mc 4,3ss.26ss.3Oss). Al t\u00e9rmino de la primera par\u00e1bola, la del sembrador (Mc 4,3ss), Cristo declara a sus \u2020\u0153doce\u2020\u009d amigos: \u2020\u0153A vosotros se os ha dado conocer los secretos del reino de Dios; pero a los dem\u00e1s, a los que est\u00e1n fuera, todo les llega en par\u00e1bolas\u2020\u2122 (Mc 4,11 cf par). Este misterio del reino concierne al significado de la par\u00e1bola, que ilustra simb\u00f3licamente la suerte de la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d en las diferentes clases de oyentes, como lo explica el maestro (Mc 4,l4ss y par). En las dos par\u00e1bolas siguientes el reino de Dios se ilustra con el crecimiento espont\u00e1neo, casi autom\u00e1tico (en griego, autom\u00e1te), de la semilla hasta la maduraci\u00f3n (Mc 4,26ss), y por la extraordinaria expansi\u00f3n de esta realidad divina, tan peque\u00f1a, que se hace tan grande, como el granito de mostaza que se transforma en \u00e1rbol (Mc 4,3Oss).<br \/>\nEn estas par\u00e1bolas el reino indica una realidad divina presente, en relaci\u00f3n con la palabra del evangelio proclamado por Jes\u00fas; en efecto, el que siembra la palabra de Dios es el profeta de Nazaret; los oyentes son los jud\u00ed\u00ados que escuchan, no todos bien dispuestos hacia la predicaci\u00f3n de Cristo (Mc 4,l4ss). Esta semilla de la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d contiene una fuerza divina intr\u00ed\u00adnseca, y por tanto se desarrolla sola (Mc 4,26ss); es m\u00e1s, crece de modo extraordinario, suscitando admiraci\u00f3n (Mc 4,3Oss). Por eso el reino se identifica con el poder de Dios, presente en la palabra del evangelio; se trata de una fuerza divina que se impone por s\u00ed\u00ad misma, haciendo irrupci\u00f3n en la tierra y difundi\u00e9ndose de modo extraordinario en virtud de la carga din\u00e1mica de su potencia divina. Esta realidad es, pues, misteriosa y portadora de salvaci\u00f3n, como su autor; por esa raz\u00f3n Jes\u00fas la presenta como misterio del reino de Dios (Mc 4,11 y par).<br \/>\nLos evangelios hablan del misterio s\u00f3lo en este contexto, mientras que en las cartas paulinas lo encontramos con m\u00e1s frecuencia. En Rom 11,25 indica el desconcertante designio salv\u00ed\u00adfico divino sobre el endurecimiento de los jud\u00ed\u00ados en la incredulidad para hacer posible la salvaci\u00f3n de los paganos, mientras que en la doxolog\u00ed\u00ada final de esta carta (Rom 16,25s) y en otros pasajes del epistolario paulino (cf Ep l,9s; 3,3s.9s; Col l,26s) se refiere a la econom\u00ed\u00ada del plan salv\u00ed\u00adfico, callado o bien oculto a lo largo de los siglos y ahora revelado por medio de Jesucristo [1 Misterio III, 3-4].<br \/>\nEn Ep 6,20 recurre la expresi\u00f3n \u2020\u0153el misterio del evangelio, mientras que en la carta a los Colosensesel misterio de Dios parece identificado con Cristo, en el cual est\u00e1n escondidos todos los tesoros de la sabidur\u00ed\u00ada y del conocimiento (Col 2,2s), y que el ap\u00f3stol quiere anunciar (Col 4,3). Estos \u00faltimos pasajes nos ayudan a penetrar el significado del misterio del reino (Mc 4,11); se trata en verdad de una realidad divina arcana que Jes\u00fas explica e ilustra a sus amigos, mientras que a los extra\u00f1os se les propone en un lenguaje parab\u00f3lico y oscuro, a fin de que no se abran a la luz del evangelio y se conviertan (Mc 4,12 y par). As\u00ed\u00ad como el misterio de la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica centrada en el evangelio, o sea en Cristo, se ha manifestado a los creyentes, as\u00ed\u00ad el misterio del reino se ha desvelado a los disc\u00ed\u00adpulos; est\u00e1 constituido por la semilla divina de la \u2020\u0153palabra, proclamada por el profeta de Nazaret, que lleva a cabo la salvaci\u00f3n de cuantos lo acogen, dando frutos de vida eterna (Mc 4,20 y par).<br \/>\nEl reino de Dios debe ser acogido con la sencillez y la humildad caracter\u00ed\u00adsticas de los ni\u00f1os (Mc 10,15). Los escribas, con los fariseos y cuantos rechazan la predicaci\u00f3n y la persona de Jes\u00fas, son constitucionalmente incapaces de comprender y de acoger el misterio del reino; el orgullo y la autosuficiencia les impiden abrirse a la luz divina que emana del evangelio, y por tanto convertirse y entrar en la vida eterna. Al adherirse al mensaje proclamado por Cristo, el hombre es penetrado e invadido por la fuerza extraordinaria de esta semilla divina y permite a ese germen que d\u00e9 frutos copiosos en su coraz\u00f3n. De este modo la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d se hace presente y operante en la tierra por medio de los oyentes atentos que la acogen con docilidad y sencillez.<br \/>\n2773<br \/>\nc) Bendito el reino que viene.<br \/>\nDurante la entrada mesi\u00e1nica de Jes\u00fas en la ciudad de Jerusal\u00e9n la multitud entusiasta aclama la llegada del reino en la persona de Cristo (Mc 11,9s y par). Mientras que en el tercero y en el cuarto evangelio la bendici\u00f3n de los presentes tiene por objeto al rey (de Israel) que viene en nombre del Se\u00f1or, s\u00f3lo Marcos habla del reino que viene, colocado en paralelo con el que viene; en efecto, la aclamaci\u00f3n del pueblo en el segundo evangelio est\u00e1 formada por un quiasmo, como lo muestra el texto estructurado:<br \/>\n2774<br \/>\nA) \u00c2\u00a1HOSANA!<br \/>\nB) Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or.<br \/>\nB) Bendito el reino que llega, de nuestro padre David.<br \/>\nA) Hosanna en los (cielos) alt\u00ed\u00adsimos.<br \/>\nLa correspondencia entre los dos elementos centrales muestra que el mes\u00ed\u00adas (el que viene en el nombre del Se\u00f1or) inaugura el reino, aunque los jud\u00ed\u00ados lo entienden en sentido pol\u00ed\u00adtico, como restauraci\u00f3n de la monarqu\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica.<br \/>\nEl elemento interesante en la redacci\u00f3n de Marcos lo observamos en la venida del reino: con la entrada mesi\u00e1nica de Jes\u00fas, el reino de Dios est\u00e1 presente en la tierra y comienza a manifestarse. De ese modo la oraci\u00f3n del disc\u00ed\u00adpulo: \u2020\u0153Venga tu reino\u2020\u2122 (Mt 6,10 y par), comienza a ser escuchada por el Padre, porque \u2020\u0153el reino llega\u2020\u009d (Mc 11,10), irrumpe en el mundo con la persona de Cristo.<br \/>\nEl mes\u00ed\u00adas inaugura el reino de Dios al tomar posesi\u00f3n de la ciudad saAta y purificar el templo arrojando a los mercaderes y a los dem\u00e1s profanadores (Mc ii,issy par); luego desarrolla su actividad did\u00e1ctica, suscitando la admiraci\u00f3n del pueblo jud\u00ed\u00ado (Mc ll,18.27ss), y con ello muestra concretamente la llegada del reino ligada a la persona del mes\u00ed\u00adas. La doctrina correcta de Marcos es presentada como un signo del reino: el escriba que responde correctamente, confirmando la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, es considerado por el maestro cercano al reino de Dios (Mc 12,34). Por lo dem\u00e1s, el profeta de Nazaret ense\u00f1a en la sinagoga o en el templo con autoridad, contraponi\u00e9ndose a la doctrina de los escribas y suscitando la admiraci\u00f3n de las multitudes (Mc 1,21 s; 12,35ss); de ese modo insin\u00faa que es el Cristo quien inaugura en la tierra el reino de Dios.<br \/>\n2775<br \/>\nd) Dimensi\u00f3n presente y futura del reino.<br \/>\nEn verdad Marcos considera el reino de Dios no s\u00f3lo como sin\u00f3nimo de vida eterna, por lo cual no lo presenta s\u00f3lo en perspectiva escatol\u00f3gico-futura, sino que piensa que est\u00e1 ya inaugurado en este mundo con la predicaci\u00f3n y la obra salv\u00ed\u00adfica del mes\u00ed\u00adas. Por eso el reino es una realidad compleja, pues se presenta a la vez como celeste y terrestre; se trata de la presencia salv\u00ed\u00adfica -o se\u00f1or\u00ed\u00ado- de Dios, que irrumpe entre los hombres: el rey inmortal de los siglos obra y act\u00faa por medio de su Cristo eficazmente en esta tierra; hace sentir su influjo ben\u00e9fico divino en la humanidad, con el fin de invitarla y prepararla a la entrada en la gloria del cielo.<br \/>\nEl l\u00f3ghion del Se\u00f1or referido por Mc 10,14s contiene una s\u00ed\u00adntesis de estos dos elementos, porque Jes\u00fas habla aqu\u00ed\u00ad del reino como de una realidad a la vez presente y futura. En efecto, el maestro ense\u00f1a que para entrar en el reino de Dios hay que acogerlo con la actitud espiritual de los ni\u00f1os, ya que pertenece a los ni\u00f1os. La expresi\u00f3n \u2020\u0153entrar en el reino\u2020\u009d significa claramente entrar en la vida eterna; ya lo hemos comprobado. Se trata, pues, de la entrada en la gloria del Padre despu\u00e9s de la muerte; por eso el maestro se refiere manifiestamente a la dimensi\u00f3n futura del reino.<br \/>\nPero esta realidad divina hay que acogerla desde ahora, imitando la sencillez de los ni\u00f1os (Mc 10,15); por tanto, el reino de Dios est\u00e1 presente, porque se lo puede acoger o rechazar, como ocurre con la semilla de la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d (Mc 4,20). En verdad el evangelio proclamado por Cristo contiene en germen el reino, como ya lo hemos mostrado. Por eso el reino de Dios es una entidad salv\u00ed\u00adfica a la vez presente y futura, pues se trata de la acci\u00f3n real del Se\u00f1or que obra la salvaci\u00f3n de los creyentes. Con la venida del mes\u00ed\u00adas esta presencia salv\u00ed\u00adfica divina irrumpe en la tierra y comienza a dar frutos de vida eterna, como una semilla que se desarrolla y crece; pero la plena maduraci\u00f3n y manifestaci\u00f3n de este germen divino de la palabra evang\u00e9lica ocurrir\u00e1 despu\u00e9s de la muerte y al fin de los tiempos, cuando el disc\u00ed\u00adpulo de Cristo entre en la vida eterna y sea revestido de la gloria celeste.<br \/>\n2776<br \/>\n2. En los escritos del tercer evangelista.<br \/>\nLucas, en sus dos libros, trata frecuentemente el tema del reino de Dios, sobre todo en el evangelio. Obs\u00e9rvese al respecto un dato estad\u00ed\u00adstico: mientras Marcos emplea el t\u00e9rmino baslle\u00ed\u00ada 20 veces, en el tercer evangelio este sustantivo aparece 46 veces, y en los Hechos se lo usa ocho veces. La frecuencia se presenta como \u00ed\u00adndice de inter\u00e9s o de complacencia.<br \/>\n2777<br \/>\na) El reino mesi\u00e1nico.<br \/>\nUno de los elementos m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos de la teolog\u00ed\u00ada lucana es la sensibilizaci\u00f3n al tema del reino mesi\u00e1nico desde el evangelio de la infancia. El \u00e1ngel del Se\u00f1or, en efecto, anuncia a la virgen Mar\u00ed\u00ada que su hijo heredar\u00e1 el trono de David, su padre, y que reinar\u00e1 en la casa de Jacob, e incluso que su reino no tendr\u00e1 fin (Lc 1,32s).<\/p>\n<p>En estas palabras se escucha el eco de los or\u00e1culos mesi\u00e1nicos sobre el excepcional descendiente del rey David (2S 7,l2ss; Is 9,6)y sobre el hijo del hombre en la visi\u00f3n de Daniel (Dn 7,14), donde se anuncia de antemano el reino eterno del consagrado del Se\u00f1or. El hijo de la Virgen realizar\u00e1 de lleno tales profec\u00ed\u00adas. Por algo \u00e9ste, cuando estaba para entrar en la ciudad de David, es aclamado por la multitud de los disc\u00ed\u00adpulos como el rey mesi\u00e1nico que viene en el\u2020\u009d nombre del Se\u00f1or (Lc 19,38), es decir, como el Cristo, dada la cita expl\u00ed\u00adcita del salmo mesi\u00e1nico 118 (y. 26). Adem\u00e1s, el profeta de Naza-ret, cuando fue conducido al pretoria por los jefes y acusado de proclamarse rey, no rechaz\u00f3 aquella imputaci\u00f3n, sino que respondi\u00f3 afirmativamente a Pilato, que le interrogaba si era \u00e9l el rey de los jud\u00ed\u00ados (Lc 23,2s). La causa de su crucifixi\u00f3n y muerte fue su realeza mesi\u00e1nica (Lc 23,38 y par).<br \/>\nJes\u00fas, hijo de la virgen Mar\u00ed\u00ada, instaur\u00f3 en la tierra el reino de Dios, del cual hab\u00ed\u00ada sido se\u00f1al el reino dav\u00ed\u00addi-co; pues \u00e9l no solamente proclam\u00f3 la buena nueva de la libertad y de la salvaci\u00f3n a los pobres Lc 4,16-21) y anunci\u00f3 el reino de Dios en las regiones de Palestina, sino que lo inaugur\u00f3 con su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n (Lc 22,16; Lc 22,18).<br \/>\n2778<br \/>\nb) El anuncio del reino.<br \/>\nEl profeta de Nazaret es el rey mes\u00ed\u00adas, que debe ante todo proclamar el reino de Dios; el fin principal de su predicaci\u00f3n consiste en anunciar esta realidad divina (Lc 4,43; Lc 8,1; Lc 9,11). En estos tres pasajes encontramos tres expresiones caracter\u00ed\u00adsticas de la redacci\u00f3n lucana, que no se encuentran en los textos paralelos de los otros evangelistas; nos presentan el ministerio de Jes\u00fas como un esfuerzo por anunciar el reino de Dios. La fuente de Lc 4,43 cita estas expresiones del Maestro: \u2020\u0153Vamos a otra parte&#8230;, a predicar tambi\u00e9n all\u00ed\u00ad\u2020\u009d (Mc 1,38); el tercer evangelista modifica la frase del modo siguiente: \u2020\u0153Debo anunciar tambi\u00e9n el reino de Dios a las dem\u00e1s ciudades\u2020\u009d, indicando claramente que el objeto de la predicaci\u00f3n de Cristo es el reino e insinuando que la buena nueva por \u00e9l proclamada contiene el reino de Dios. En otro pasaje redac-cional, pero que tiene un buen paralelo en Mt 9,35, nuestro evangelista describe la actividad misionera de Jes\u00fas, present\u00e1ndola como proclamaci\u00f3n y anuncio del reino de Dios en las ciudades y en los pueblos de Galilea (Lc 8,1). En la introducci\u00f3n al relato de la multiplicaci\u00f3n de los panes, Lucas transforma su fuente, que habla gen\u00e9ricamente de la ense\u00f1anza del Maestro (Mc 6,34), especificando que se trataba del anuncio del reino de Dios (Lc 9,11). Por tanto, la predicaci\u00f3n de Cristo se caracteriza, seg\u00fan el tercer evangelista, por el anuncio del reino porque contiene ese mensaje: el profeta de Nazaret habla del reino de Dios; por eso su evangelio es el evangelio del reino.<br \/>\nEl ministerio de Jes\u00fas se especifica por el anuncio del reino de Dios, mientras que la econom\u00ed\u00ada veterotestamentaria llega hasta Juan Bautista; en un l\u00f3ghion del Se\u00f1or, caracter\u00ed\u00adstico del tercer evangelio, encontramos, en efecto, estas expresiones del Maestro: \u2020\u0153La ley y los profetas llegan hasta Juan; desde entonces se anuncia el reino de Dios\u2020\u009d (Lc 16,16). El pasaje paralelo de Mt 11,12, aunque contiene muchas palabras similares, tiene un sentido muy diverso, pues presenta el reino de los cielos como objeto de violencia. Por tanto, s\u00f3lo para Lucas aqu\u00ed\u00ad el anuncio del reino es el elemento caracterizador de la predicaci\u00f3n de Cristo, por lo cual su palabra se centra en el reino de Dios y contiene esta realidad divina. El fin de la misi\u00f3n prof\u00e9tica de Jes\u00fas consiste en proclamar la buena nueva del reino; por eso el evangelio de Cristo es el evangelio del reino.<br \/>\nEn efecto, la locuci\u00f3n \u2020\u0153anunciar el reino\u2020\u009d equivale en los escritos luca-nos a las frases \u2020\u0153anunciar la palabra (del Se\u00f1or)\u2020\u009d (Hch 8,4; Hch 15,35), \u2020\u0153anunciar al Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d (Hch 5,42; Hch 8,35; Hch 11,20). A este respecto parece particularmente significativa la correspondencia entre la expresi\u00f3n \u2020\u0153anunciando la palabra\u2020\u009d (Hch 8,4) y \u2020\u0153anunciaba en torno al reino de Dios\u2020\u009d (Hch 8,12). De modo an\u00e1logo, la frase \u2020\u0153proclamar el reino\u2020\u009d (Lc 8,1; Lc 9,2; Hch 20,25; Hch 28,31) aparece como sin\u00f3nimo de las locuciones \u2020\u0153proclamar a Cristo\u2020\u009d (Hch 8,5), \u2020\u0153proclamar a Jes\u00fas\u2020\u009d (Hch 9,20; Hch 19,13). Para Lucas el reino de Dios simboliza la \u2020\u02dcpalabra\u2020\u009d. A este respecto es muy significativa la explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola de la semilla en la redacci\u00f3n del tercer evangelio, porque s\u00f3lo Lucas identifica la semilla con la palabra de Dios (Lc 8,11). Pues bien, tambi\u00e9n para nuestro evangelista las par\u00e1bolas simbolizan los misterios del reino de Dios Lc 8,10), y, por tanto, el reino indica la palabra proclamada por el profeta de Nazaret, o sea la buena nueva de la salvaci\u00f3n, el evangelio. M\u00e1s a\u00fan, este mensaje contiene al Se\u00f1or Jes\u00fas, el cual es el centro del anuncio evang\u00e9lico.<br \/>\n2779<br \/>\nc) El objeto de la misi\u00f3n: el anuncio del reino.<br \/>\nSi los otros sin\u00f3pticos ense\u00f1an claramente que los enviados de Cristo deben proclamar sobre todo la inminente irrupci\u00f3n del reino en la tierra, Lucas acent\u00faa fuertemente este elemento; es m\u00e1s, en los<br \/>\nHechos presenta con frecuencia la acci\u00f3n misionera de los disc\u00ed\u00adpulos como un anuncio del reino de Dios.<br \/>\nEsta doctrina forma uno de los elementos m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos de la teolog\u00ed\u00ada del tercer evangelista.<br \/>\nLucas ense\u00f1a ante todo que el profeta de Nazaret asoci\u00f3 a su misi\u00f3n de proclamar el reino no s\u00f3lo a los \u2020\u0153doce\u2020\u009d, sino tambi\u00e9n a los setenta y dos disc\u00ed\u00adpulos. Por lo que concierne al env\u00ed\u00ado del primer grupo de amigos m\u00e1s \u00ed\u00adntimos, el tercer evangelista concuerda sustancialmente con Mateo; pero en la redacci\u00f3n lucana destacamos un elemento caracter\u00ed\u00adstico, que confirma las precedentes reflexiones sobre el contenido del reino; pues mientras que seg\u00fan Mateo los misioneros deben proclamar: \u2020\u0153El reino de Dios est\u00e1 cerca\u2020\u009d (Mt 10,7), para el tercer evangelista los \u2020\u0153doce\u2020\u009d son enviados a proclamar el reino de Dios Lc 9,2), insinuando que est\u00e1 ya presente en la palabra del evangelio. Sin embargo, en la misi\u00f3n de los setenta y dos disc\u00ed\u00adpulos, \u00e9stos deben anunciar la aproximaci\u00f3n del reino (Lc 10,9; Lc 10,11). Probablemente tal variante en el env\u00ed\u00ado del segundo grupo, sin paralelo en los otros evangelios, se debe a la alusi\u00f3n a la futura misi\u00f3n entre los paganos. Efectivamente, el n\u00famero 72, seg\u00fan Gen 10, indica todos los pueblos de la tierra; por tanto, en el env\u00ed\u00ado de los \u2020\u0153setenta y dos\u2020\u009d tendr\u00ed\u00adamos una anticipaci\u00f3n prof\u00e9ti-ca de la evangelizaci\u00f3n de los gentiles. En semejante hip\u00f3tesis hay que hablar de la proximidad del reino, porque durante la existencia terrena de Jes\u00fas los paganos no fueron evangelizados, pero tampoco ellos estaban ya lejos de escuchar y de acoger la palabra del reino.<br \/>\n2780<br \/>\nLa incumbencia principal del disc\u00ed\u00adpulo de Cristo debe ser la de anunciar el reino de Dios, dejando a los muertos el cuidado de sepultar a sus muertos (Lc 9,60). En este l\u00f3ghion del Se\u00f1or, exclusivo del tercer evangelio, observamos no s\u00f3lo el lenguaje fuerte y parad\u00f3jico propio del radicalismo lucano, sino tambi\u00e9n el valor supremo del anuncio del reino; ese empe\u00f1o debe ocupar el primer puesto en el orden de los valores. El que da la preferencia a otros deberes humanos, no se muestra digno del reino (Lc 9,62), es decir, de la vida eterna, de la gloria celeste.<br \/>\nDespu\u00e9s de la ascensi\u00f3n del Se\u00f1or, los primeros disc\u00ed\u00adpulos se consagraron seriamente a anunciar el reino de Dios; los Hechos de los Ap\u00f3stoles describen detalladamente la evangelizaci\u00f3n del mundo operada por la Iglesia; y no es raro que Lucas, en este libro segundo suyo, emplee la expresi\u00f3n \u2020\u0153evangelizar el reino\u2020\u009d para indicar la actividad misionera de los creyentes: del di\u00e1cono Felipe (Hch 8,12) y del gran ap\u00f3stol de los gentiles, Pablo de Tarso (Hch 19,8; Hch 20,25; Hch 28,23; Hch 28,31). Como ya lo hemos observado, esta locuci\u00f3n, en Ac 8,12 es paralela a la frase an\u00e1loga de Ac 8,4, donde Lucas, en un breve sumario, describe la actividad misionera de los disc\u00ed\u00adpulos que han huido de Judea a causa de la persecuci\u00f3n; \u00e9stos anunciaban la palabra de Dios, que evidentemente indica el evangelio. De modo an\u00e1logo Felipe anunciaba a los samaritanos el reino de Dios, o sea la buena nueva de la salvaci\u00f3n, centrada en el Se\u00f1or Jesucristo (Hch 8,12). A\u00fan m\u00e1s claramente, en Ac 19,8, el anuncio del reino indica el evangelio, porque aqu\u00ed\u00ad Pablo se dirige a los jud\u00ed\u00ados de Efeso e intenta persuadirlos del camino del Se\u00f1or, o sea de la nueva doctrina cristiana (Hch 19,9). Un contexto an\u00e1logo puede encontrarse en Ac 28,23, porque aqu\u00ed\u00ad se describe la acci\u00f3n misionera del gran convertido de Damasco en favor de sus correligionarios de Roma; es m\u00e1s, aqu\u00ed\u00ad el testimonio de Pablo sobre el reino se explica con su intento de persuadir a los jud\u00ed\u00ados sobre Jes\u00fas, partiendo de la ley de Mois\u00e9s y de los profetas. Por eso parece inequ\u00ed\u00advoco el significado cristol\u00f3gico del reino de Dios, ya que indica el anuncio evang\u00e9lico.<br \/>\nEn su testamento espiritual (el discurso de Mileto), el infatigable ap\u00f3stol de los gentiles sintetiza su actividad misionera como un anuncio del reino: \u2020\u0153. . .Todos vosotros, entre los cuales he pasado predicando el reino de Dios\u2020\u009d (Hch 20,25). Evidentemente, Pablo proclam\u00f3 al Se\u00f1or Jes\u00fas, predic\u00f3 su mensaje entre los gentiles; el anuncio del reino indica, pues, la proclamaci\u00f3n del evangelio. El libro de los Hechos se cierra con el sumario de la actividad misionera del ap\u00f3stol de los gentiles, en el que dos expresiones paralelas marcan la equivalencia entre la predicaci\u00f3n del reino y la doctrina del Se\u00f1or Jes\u00fas. Pues Pablo en Roma, durante dos a\u00f1os, desde su llegada a esta metr\u00f3poli acog\u00ed\u00ada a todos, \u2020\u0153predicando el reino de Dios y ense\u00f1ando las cosas referentes al Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d (Hch 28,31).<br \/>\nDe este modo la misi\u00f3n evang\u00e9lica centrada en el reino, partiendo de Galilea, hab\u00ed\u00ada llegado a los confines de la tierra, despu\u00e9s de haber pasado de Judea y de Samar\u00ed\u00ada a las regiones paganas de Asia Menor y de Grecia.<br \/>\n2781<br \/>\nd) El reino pertenece a los pobres y a los ni\u00f1os.<br \/>\nEl segundo evangelista nos ha ense\u00f1ado que el reino de Dios es de cuantos se asemejan a los ni\u00f1os, es decir, muestran su misma sencillez, humildad y confianza (Mc 10,14s); [1 supra, II, Ib] Lucas acoge plenamente tal doctrina, citando a la letra esta fuente suya, content\u00e1ndose con a\u00f1adir una simple conjunci\u00f3n \u2020\u0153y\u2020\u009d (griego, ka\u00ed\u00ad; Lc 18,16s), Igualmente el tercer evangelista reproduce de forma sustancialmente id\u00e9ntica el texto de Mc 10,23.25 sobre la extrema dificultad de que los ricos entren en el reino de Dios: le es m\u00e1s f\u00e1cil a un camello entrar por el agujero ae una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios (Lc 18,24s).<br \/>\nEl elemento nuevo en el tercer evangelio concierne a la felicidad de los pobres, porque a ellos pertenece el reino de Dios (Lc 6,20). Realmente tambi\u00e9n el primer evangelista refiere una bienaventuranza semejante (Mt 5,3); pero aqu\u00ed\u00ad, como veremos, son proclamados felices los pobres de esp\u00ed\u00adritu, es decir, los humildes, que conf\u00ed\u00adan s\u00f3lo en Dios y no en las riquezas del mundo. En cambio el Cristo lucano declara dichosos a los pobres en sentido social, es decir, a los que no tienen pan para quitarse el hambre y lloran en la miseria (Lc 6,20s); y \u00e9stos se contraponen a los ricos, a los que gozan, a los epulones, contra los cuales Jes\u00fas lanza terribles \u2020\u0153ay\u2020\u009d(Lc 6,24s). Estos pobres son los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo (Lc 6,20), que viven como su maestro en la \/ pobreza [IV, 2] m\u00e1s completa; se los representa por el pobre L\u00e1zaro, en ant\u00ed\u00adtesis con el rico epul\u00f3n (Lc 16,l9ss).<br \/>\nLos pobres son proclamados felices porque el reino es su propiedad: \u2020\u0153Dichosos (vosotros) los pobres, porque vuestro es el reino de Dios\u2020\u009d (Lc 6,20). El lugar o estado de la felicidad plena est\u00e1 reservado a los pobres; pues aqu\u00ed\u00ad ser\u00e1n saciados de todo bien y gozar\u00e1n de modo perfecto (cf el s\u00ed\u00admbolo del \u2020\u0153re\u00ed\u00adr\u2020\u009d: Lc 6,20s). As\u00ed\u00ad como el pobre L\u00e1zaro fue conducido despu\u00e9s de la muerte por los \u00e1ngeles al seno de Abrah\u00e1n, es decir, a la felicidad plena (Lc 16,22s.25), as\u00ed\u00ad los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo, si son pobres, son de derecho miembros del reino y entrar\u00e1n en la vida eterna, el para\u00ed\u00adso, como el buen ladr\u00f3n (Lc 23,43).<br \/>\n2782<br \/>\ne) Reino futuro.<br \/>\nTambi\u00e9n para Lucas el reino tiene una dimensi\u00f3n futura; m\u00e1s a\u00fan, el tercer evangelista acent\u00faa fuertemente este aspecto. En el l\u00f3ghion del Se\u00f1or, exclusivamente lucano, sobre el seguimiento radical Lc 9,62), se afirma que no es digno del reino de Dios el que pone mano en el arado y se vuelve atr\u00e1s. Tenemos aqu\u00ed\u00ad una alusi\u00f3n transparente a la gloria del cielo. Aparece clar\u00ed\u00adsimo el significado escatol\u00f3gico futuro del reino en las expresiones conclusivas del breve discurso sobre la puerta estrecha, en las cuales se describe el juicio, cuando los operarios injustos ser\u00e1n condenados a la infelicidad, mientras ven a los patriarcas y a los profetas, junto con los paganos justos, en el reino de Dios (Lc 13,28). Evidentemente, el reino indica aqu\u00ed\u00ad la gloria y la felicidad del para\u00ed\u00adso, donde se vivir\u00e1 en el gozo eterno, participando del banquete celestial (Lc 14,15). En este reino dichoso, preparado por Jes\u00fas para sus disc\u00ed\u00adpulos fieles y perseverantes, se comer\u00e1 y se beber\u00e1 a la mesa del Se\u00f1or, sentados en tronos (Lc 22,29s), lenguaje simb\u00f3lico que expresa la felicidad perfecta y la plena comuni\u00f3n con el Se\u00f1or en la gloria del cielo. N\u00f3tese que estos \u00faltimos pasajes, lo mismo que el de Lc 13,28, son redaccionales; en cambio, las frases sobre la dificultad de que los ricos entren en el reino de Dios (Lc 18,24s) son citadas tambi\u00e9n por los otros dos sin\u00f3pticos.<br \/>\nEse significado escatol\u00f3gico futuro del reino aparece con claridad en la exhortaci\u00f3n de Pablo a los disc\u00ed\u00adpulos de Galacia meridional, convertidos no hac\u00ed\u00ada mucho: \u00e9stos deben permanecer firmes en la fe, porque s\u00f3lo a trav\u00e9s de muchas tribulaciones se puede entrar en el reino de Dios (Hch 14,22). As\u00ed\u00ad como Cristo hubo de sufrir los dolores de la pasi\u00f3n y de la muerte para entrar en su gloria (Lc 24,26), as\u00ed\u00ad los creyentes pueden participar de la felicidad eterna del reino celeste por medio de la perseverancia en la fe, tambi\u00e9n en los momentos de prueba, de dolor y de dificultad (Lc 8,15).<br \/>\nEn el pasaje, exclusivamente luca-no, que menciona la s\u00faplica del buen ladr\u00f3n a Jes\u00fas moribundo de que se acuerde de \u00e9l cuando vuelva a la tierra al fin de los tiempos a inaugurar su reino mesi\u00e1nico (Lc 23,42), se insin\u00faa fuertemente la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gico-futura del reino. En el discurso escatol\u00f3gico, despu\u00e9s de haber descrito el retorno del Hijo del hombre al t\u00e9rmino de las convulsiones c\u00f3smicas (Lc 21,25ss y par), el tercer evangelista, hablando de los signos precursores del fin (Lc 21,29ss y par), con un toque redaccional presenta la inauguraci\u00f3n del nuevo orden como un aproximarse del reino (Lc 21,31), en el cual los creyentes ser\u00e1n definitivamente redimidos (Lc 21,28), es decir, experimentar\u00e1n la salvaci\u00f3n eterna. Obs\u00e9rvese, en efecto, la correspondencia entre las dos frases:<br \/>\n\u2020\u0153Se acerca vuestra redenci\u00f3n\u2020\u009d (y. 28).<br \/>\n\u2020\u0153Est\u00e1 cerca el reino de Dios\u2020\u009d (y. 31).<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, el reino escatol\u00f3gico celeste se inaugurar\u00e1 con la vuelta del Hijo del hombre, cuando se instaure el nuevo orden de la gloria indefectible en la vida eterna.<br \/>\nLos ap\u00f3stoles piensan que despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n Jes\u00fas va a inaugurar este reino mesi\u00e1nico, porque de \u00e9l habla el Se\u00f1or en sus apariciones antes de la ascensi\u00f3n (Hch 1,3); pero el maestro les advierte que el tiempo del principio de ese acontecimiento pertenece al Padre; sin embargo, no ser\u00e1 inminente, porque primero es necesaria la difusi\u00f3n del evangelio entre todos los pueblos (Hch 1,6-8). S\u00f3lo entonces Cristo glorioso volver\u00e1 a la tierra (Hch 1,11) para inaugurar el reino de Dios en su plenitud.<br \/>\n2783<br \/>\nf) Reino presente.<br \/>\nEl tercer evangelista nos habla frecuentemente del reino de Dios tambi\u00e9n como de una realidad presente; en parte lo hemos comprobado ya donde hemos mostrado la identificaci\u00f3n del reino con la palabra del evangelio (1 supra, b-c). Lucas subraya mucho tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n presente del reino. El I\u00f3-ghion del Se\u00f1or sobre el seguimiento (Lc 9,23ss y par) se cierra con las expresiones sobre la inminente realizaci\u00f3n del reino de Dios: algunos de los presentes ver\u00e1n su inauguraci\u00f3n en la tierra (Lc 9,27). Probablemente nuestro evangelista piensa aqu\u00ed\u00ad en el nacimiento de la Iglesia y en la difusi\u00f3n y crecimiento de la \u2020\u0153palabra, la cual contiene el evangelio del reino (Hch 2,41; Hch 6,7; Hch 12,24). El reino de Dios, en efecto, se asemeja al grano de mostaza, que crece y se convierte en \u00e1rbol (Lc 13,18s). Est\u00e1 presente en el mundo como el fermento en la masa de harina, para transformar la humanidad (Lc 13,20s). Los disc\u00ed\u00adpulos deben orar al Padre para esta instauraci\u00f3n del reino (Lc 11,2); porque la acogida de la palabra evang\u00e9lica o conversi\u00f3n a Cristo es obra de Dios, que abre el coraz\u00f3n (Hch 16,14). Un signo de esa presencia del reino en la tierra puede verse en la acci\u00f3n de Jes\u00fas, que expulsa los demonios con el dedo de Dios Lc 11,20), o sea con su poder.<br \/>\nEl reino de Dios se hace presente en la persona del mes\u00ed\u00adas; se lo contrapone al AT (a la ley de Mois\u00e9s y a los profetas), que llega hasta Juan Bautista. Con la predicaci\u00f3n del evangelio por obra de Jes\u00fas queda inaugurada la era del reino, el cual por eso irrumpe en la tierra (Lc 16,16). Con esa obra evangelizadora el reino de Dios est\u00e1 presente en este mundo, se encuentra en medio de las personas que est\u00e1n interrogando al profeta de Nazaret (Lc 17,20s).<br \/>\n2784<br \/>\nCon igual claridad se indica la presencia del reino en la tierra en la versi\u00f3n lucana de la respuesta de Jes\u00fas a Pedro, centrada en la recompensa reservada al que abandona todas las personas queridas y todos los bienes por el reino (Lc 18,29). Aqu\u00ed\u00ad, en la fuente, encontramos la expresi\u00f3n \u2020\u0153a causa del evangelio\u2020\u009d (Mc 10,29), que el tercer evangelista modifica en \u2020\u0153a causa del reino de Dios\u2020\u009d, insinuando la equivalencia de las dos expresiones, y por tanto mostrando la dimensi\u00f3n presente del reino. Esta realidad divina se encuentra en el alegre mensaje de la salvaci\u00f3n proclamado por Cristo, que asoci\u00f3 a los suyos a tal funci\u00f3n, los cuales por ello, para llevar a cabo con mayor prontitud la misi\u00f3n evangelizadora, deben abandonarlo todo.<br \/>\nLa introducci\u00f3n lucana a la par\u00e1bola de las diez monedas habla del pr\u00f3ximo establecimiento del reino, que el mes\u00ed\u00adas, simbolizado por el hombre noble, est\u00e1 a punto de realizar (Lc 19,1 lss). A pesar de la perspectiva del juicio final, propia de la par\u00e1bola, el tercer evangelista superpone aqu\u00ed\u00ad algunos elementos que invitan a una lectura en clave mesi\u00e1ni-ca, por estar claramente referidos a la situaci\u00f3n hist\u00f3rica de Jes\u00fas, rechazado por los jud\u00ed\u00ados como rey (Lc 19,14) y castigados severamente por ello (Lc 19,27), con una transparente alusi\u00f3n a los destrozos causados por el ej\u00e9rcito romano con ocasi\u00f3n de la ocupaci\u00f3n de Palestina hacia finales de los a\u00f1os 60 d.C. Este reino mesi\u00e1-nico est\u00e1 a punto de ser inaugurado por el profeta de Nazaret en Jerusa-l\u00e9n(Lc 19,11) con su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n.<br \/>\nEn efecto, Jes\u00fas en la cruz muestra que es el rey mes\u00ed\u00adas, no aceptando el desaf\u00ed\u00ado de bajar de su pat\u00ed\u00adbulo (Lc 23,37; Lc 23,39), sino muriendo en \u00e9l para salvar a la humanidad pecadora, de la cual el buen ladr\u00f3n es las primicias (Lc 23,43). El hoy de la salvaci\u00f3n aqu\u00ed\u00ad, como en los otros pasajes del tercer evangelio Lc 4,21; Lc 19,9), tiene significado escatol\u00f3gico en una perspectiva de realizaci\u00f3n presente, pero abierta al cumplimiento pleno y perfecto en la consumaci\u00f3n final al fin de los tiempos.<br \/>\n2785<br \/>\ng) S\u00ed\u00adntesis de las dos dimensiones.<br \/>\nA pesar de la distinci\u00f3n, frecuentemente bastante clara, entre reino futuro y reino presente, estas dos dimensiones aparecen \u00ed\u00adntimamente conexas; se trata de una \u00fanica realidad divina, aunque compleja. El reino es una entidad trascendente: su sede natural es el cielo; se trata evidentemente del dominio de Dios, de su presencia, de su persona. Pues bien, este reino divino viene a la tierra, desciende a este mundo, para dejar sentir su acci\u00f3n ben\u00e9fica y salv\u00ed\u00adfica a los hombres y prepararlos a la entrada en la gloria del cielo. Ese nexo \u00ed\u00adntimo en el tercer evangelio est\u00e1 insinuado m\u00e1s de una vez en pasajes que contienen las dos dimensiones, porque se habla del reino en perspectiva futura y al mismo tiempo presente, o viceversa; m\u00e1s a\u00fan, en algunos no resulta f\u00e1cil ver si nuestro autor habla de una o de otra.<\/p>\n<p>En los I\u00f3ghia sobre el seguimiento radical de Lc 9,60-62, el reino de Dios indica primero el mensaje de la buena nueva que el disc\u00ed\u00adpulo debe anunciar (y. 60), y luego el premio futuro, la vida eterna, de la cual no es digno el que pone la mano en el arado y luego se vuelve atr\u00e1s (y. 62). El dicho del Se\u00f1or sobre los ni\u00f1os asocia \u00ed\u00adntimamente las dos dimensiones del reino, porque Jes\u00fas declara que s\u00f3lo entrar\u00e1 en el reino de Dios el que lo acoja como un ni\u00f1o (Lc 18,17); la acogida del reino es evidentemente una realidad presente, mientras que la entrada en \u00e9l es un acontecimiento futuro. La frase inmediatamente precedente<br \/>\n-\u2020\u0153de los que son como ellos (los ni\u00f1os) es el reino de Dios\u2020\u009d (Lc 18,16)- contiene las dos dimensiones juntas, pues indica bien la acogida del evangelio, bien la participaci\u00f3n en el reino celeste futuro.<br \/>\nEn el pasaje de Lc 12,31s el reino es presentado primero como objeto de b\u00fasqueda por parte de los disc\u00ed\u00adpulos (y. 31) y luego como don del Padre (y. 32). Los creyentes no deben afanarse por el alimento y el vestido; su ocupaci\u00f3n primaria ha de estar orientada a los intereses de Dios: la difusi\u00f3n de su palabra; ese esfuerzo ser\u00e1 premiado con la entrada en la gloria del reino en el cielo. Se trata, pues, de una realidad a la vez presente y futura.<br \/>\nEsta doble perspectiva del reino aparece tambi\u00e9n en el relato de la \u00faltima cena, donde Jes\u00fas afirma que ya no comer\u00e1 el cordero pascual hasta la consumaci\u00f3n del reino de Dios (Lc 22,16) y que no beber\u00e1 el vino hasta que llegue el reino de Dios (Lc 22,18). Estos pasajes contienen las dos dimensiones del reino, porque en el primero encontramos una indicaci\u00f3n transparente del reino escatol\u00f3-gico futuro llegado a su plenitud, mientras que en el segundo se habla de la venida de esta realidad divina a la tierra.<br \/>\nDe estos textos se desprende la complejidad y la riqueza de nuestro tema: el reino significa no s\u00f3lo la realidad divina del cielo, de la gloria eterna, de la vida bienaventurada, o sea del para\u00ed\u00adso, donde Dios ejerce de modo pleno y perfecto su se\u00f1or\u00ed\u00ado, fuente de felicidad y de inmortalidad, sino que indica tambi\u00e9n su irrupci\u00f3n en la tierra mediante la acci\u00f3n evan-gelizadora y salv\u00ed\u00adfica de Cristo, la cual debe ser continuada por sus disc\u00ed\u00adpulos, difundiendo la buena nueva de la salvaci\u00f3n en el mundo. Por tanto, la Iglesia ha sido investida de la funci\u00f3n de instaurar el reino de Dios en la tierraA predicando el evangelio a todos los pueblos, para preparar con esa misi\u00f3n el futuro reino esca-tol\u00f3gico con la entrada de los creyentes en la gloria del cielo, donde poseer\u00e1n en plenitud la vida eterna.<br \/>\n2786<br \/>\n3. El cuarto evangelista.<br \/>\nEn el evangelio de Juan, el profeta de Nazaret habla del reino de Dios o de su reino s\u00f3lo en dos ocasiones: en el di\u00e1logo con Nicodemo y en su respuesta al gobernador romano que le interroga sobre sus ambiciones reales. Sin embargo, el cuarto evangelista acent\u00faa fuertemente la realeza de Jes\u00fas, scrbre todo en la representaci\u00f3n del proceso romano y en la escena de la contestaci\u00f3n del t\u00ed\u00adtulo de la condena.<br \/>\n2787<br \/>\na) Ver el reino y entrar en \u00e9l.<br \/>\nEn las primeras frases de su di\u00e1logo con Nicodemo, el maestro presenta el nacimiento de lo alto o del Esp\u00ed\u00adritu Santo como condici\u00f3n indispensable para ver el reino de Dios (Jn 3,3). \u00bfQu\u00e9 entiende el evangelista con esa expresi\u00f3n? \u00bfSe refiere a la tem\u00e1tica de los sin\u00f3pticos? La locuci\u00f3n \u2020\u0153ver el reino de Dios\u2020\u009d en el NT s\u00f3lo aparece en este pasaje de Juan, en Mc 9,1 y en Lc 9,27, donde indica la experiencia del poder de la venida del reino de Dios a la tierra, o sea la instauraci\u00f3n de este poderoso reino celeste. Que en Jn 3,3 habla el evangelista de una experiencia personal del reino lo insin\u00faa la expresi\u00f3n muy parecida \u2020\u0153ver la vida\u2020\u009d (Jn 3,36). Ahora la vida divina no se ve; pero se posee, se experimenta. Por tanto, \u2020\u0153ver el reino\u2020\u009d es una locuci\u00f3n sem\u00ed\u00adtica para indicar la experiencia vital de esta realidad divina, a saber: la entrada en el reino de Cristo ya desde esta tierra, la posesi\u00f3n d\u00e9 la vida eterna y de la salvaci\u00f3n por medio de Jes\u00fas y en \u00e9l, el rey que da testimonio de la verdad, es decir, que revela las realidades divinas.<br \/>\nDada la semejanza de la acepci\u00f3n sem\u00ed\u00adtica de la locuci\u00f3n \u2020\u0153ver el reino\u2020\u2122, tambi\u00e9n la sentencia \u2020\u0153entrar en el reino\u2020\u009d (Jn 3,5) no puede menos de indicar una realidad presente, aunque en los sin\u00f3pticos se refiere a la entrada en la vida eterna despu\u00e9s de la muerte. Tenemos aqu\u00ed\u00ad una concretizaci\u00f3n de la escatolog\u00ed\u00ada anticipada o realizada. El cuarto evangelista habla de la entrada presente en el reino de Dios, es decir, en el aprisco, por la puerta que es Jes\u00fas (Jn 10,ls.9). Para Juan, el reino de Dios es el aprisco de Dios, en el cual se entra por la fe, aceptando y asimilando la verdad, es decir, la revelaci\u00f3n de Cristo. Para entrar en este reino, o sea para experimentar la vida eterna y la salvaci\u00f3n divina, es necesario nacer de lo alto, ser engendrados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que debe hacer nacer en el coraz\u00f3n del disc\u00ed\u00adpulo una fe profunda que oriente la existencia hacia el Hijo de Dios.<\/p>\n<p>2788<br \/>\nb) Jes\u00fas es el rey de Israel.<br \/>\nEn el cuarto evangelio el reino de Dios adquiere una dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica fuertemente acentuada poque se concentra casi en la persona del Hijo de Dios, que es el rey de Israel; tal es la profesi\u00f3n de fe formulada por Nata-nael (Jn 1,49). Jes\u00fas es el rey mes\u00ed\u00adas, el \u2020\u0153hijo de David\u2020\u009d, como se expresan los sin\u00f3pticos Mt 9,27 20,30s; Mc 10,47s). Pero Juan asocia la realeza de Jes\u00fas a su filiaci\u00f3n divina (Jn 1,49). Al profeta de Nazaret le gust\u00f3 la profesi\u00f3n de fe de Natanael, porque aqu\u00ed\u00ad la realeza tiene un significado preferentemente religioso; en cambio, rehuy\u00f3 las multitudes de Galilea que quer\u00ed\u00adan proclamarlo rey, porque su realeza se entendi\u00f3 en sentido exclusivamente pol\u00ed\u00adtico y temporal (Jn6,14s).<br \/>\nCon el signo de los panes multiplicados, Jes\u00fas se revel\u00f3 como el profeta escatol\u00f3gico (Jn 6, lss); \u00e9l es verdaderamente el personaje mesi\u00e1nico del que habla Dt 18,l5ss, esperado para el fin de los tiempos. Pero los galileos entienden mal esa funci\u00f3n real, porque la toman en clave pol\u00ed\u00adtica, y por eso intentan arrebatar a Jes\u00fas para hacerlo rey de Palestina (Jn 6,14s). El profeta de Nazaret es rey, pero en sentido religioso, en cuanto que revela autoritativamente la vida divina (Jn 18,33-38). Tambi\u00e9n cuando hace la entrada solemne en la ciudad del mes\u00ed\u00adas, en Jerusal\u00e9n, y es aclamado entusi\u00e1sticamente por la multitud como \u2020\u0153el rey de Israel\u2020\u009d (Jn 12,13), Jes\u00fas es perfectamente consciente de que su reino no es de este mundo (Jn 18,36).<br \/>\n2789<br \/>\nc) La revelaci\u00f3n suprema de la realeza de Cristo.<br \/>\nEn el relato de Juan de la pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas observamos un fuerte acento de su realeza, y al mismo tiempo la presentaci\u00f3n de la justa perspectiva de esa dignidad o funci\u00f3n de Cristo.<br \/>\nEn el di\u00e1logo de Jes\u00fas con Poncio Pilato se desarrolla considerablemente este tema; el gobernador romano abre el interrogatorio preguntando a su prisionero si es el rey de los jud\u00ed\u00ados (Jn 18,33); \u00e9ste responde al principio de modo evasivo, para saber si la pregunta se la han sugerido otros o si es espont\u00e1nea (Jn 18,34); pero ante la r\u00e9plica desde\u00f1osa de Pilato, aclara la naturaleza de su reino y de su realeza: \u00e9stos no son de car\u00e1cter pol\u00ed\u00adtico o mundano, porque trascienden esta tierra (Jn 18,36). M\u00e1s a\u00fan; cuando Pilato pide una confirmaci\u00f3n m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita de su dignidad real, Jes\u00fas proclama sin equ\u00ed\u00advocos que no s\u00f3lo es rey, sino que el fin de su venida al mundo lo constituye su realeza de orden religioso, que se identifica con la actividad y la misi\u00f3n reveladora del Cristo (Jn 18,37).<br \/>\nEn la pregunta de Pilato a la multitud sobre si desea la liberaci\u00f3n del rey de los jud\u00ed\u00ados (Jn 18,39), el cuarto evangelista enlaza con la tradici\u00f3n sipn\u00f3tica. Tambi\u00e9n la escena de la coronaci\u00f3n de espinas es referida por Marcos y por Mateo; pero mientras que en los sin\u00f3pticos destaca con evidencia el aspecto de burla yescarnio con los golpes de la ca\u00f1a en la cabeza, con los esputosy con las befas (Mc 15,l7ssy par), Juan calla casi del todo estos elementos para invitar a una lectura m\u00e1s profunda del acontecimiento:<br \/>\nlos soldados romanos involuntariamente han proclamado a Jes\u00fas verdadero rey, porque le han puesto en la cabeza la corona, le han vestido la p\u00farpurayle han saludado como rey de los jud\u00ed\u00ados (Jn 19,2s).<br \/>\nLa escena del Lit\u00f3strotos es caracter\u00ed\u00adstica del cuarto evangelio (Jn 19,13-15) y est\u00e1 centrada en la realeza de Jes\u00fas. En pleno mediod\u00ed\u00ada, Pilato, representante de la m\u00e1xima autoridad pol\u00ed\u00adtica y militar de la tierra, entroniza a Cristo como rey, haciendo que se siente en el tribunal (cf TOB-NT, Par\u00ed\u00ads 1985, 349) y proclam\u00e1ndolo oficialmente rey de los jud\u00ed\u00ados con la expresi\u00f3n: \u2020\u0153Ac ah\u00ed\u00ad a vuestro rey\u2020\u009d (Jn 19,13s).<br \/>\nFinalmente, el pasaje concerniente al t\u00ed\u00adtulo puesto sobre la cruz de Jes\u00fas (Jn 19,19-22) subraya una vez m\u00e1s la realeza de Cristo. Esta per\u00ed\u00adco-pa pone bien de relieve, a nivel teol\u00f3gico juanista, la verdadera causa de la condena del maestro: su realeza. El detalle redaccional de Juan concerniente a las tres lenguas en las cuales estaba escrita la causa de condena insin\u00faa la universalidad de la realeza de Cristo Jn 19,20): a todos los hombres de cualquier lengua se les ha notificado solemnemente con un ep\u00ed\u00adgrafe oficial dictado por la autoridad pol\u00ed\u00adtica competente que Jes\u00fas ha muerto en la cruz por ser el rey de los jud\u00ed\u00ados. La impugnaci\u00f3n del t\u00ed\u00adtulo por parte de los sumos sacerdotes con la seca r\u00e9plica de Pilato, en la cual \u00e9ste declara que lo escrito debe permanecer inalterado (Jn 19,21s), constituye un medio t\u00ed\u00adpico de iron\u00ed\u00ada en Juan para acentuar la realeza de Jes\u00fas: el profeta de Nazaret muere en la cruz porque es el rey de los jud\u00ed\u00ados.<br \/>\nPor tanto, para el cuarto evangelista Jes\u00fas es proclamado rey con su pasi\u00f3n y muerte en la cruz. Juan ha interpretado estos acontecimientos a un nivel tan profundo que los considera como la exaltaci\u00f3n de Cristo rey. La crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas significa su glorificaci\u00f3n regia, su entronizaci\u00f3n divina como rey de Israel. De ese modo se ha inaugurado el reino de Dios en la tierra.<br \/>\n2790<br \/>\nIII. EL EVANGELISTA DEL REINO DE LOS CIELOS.<br \/>\nHemos comprobado la importancia que reviste en los tres evangelios ya analizados el tema del reino anunciado por el profeta de Nazaret; sin embargo, nadie aparece m\u00e1s interesado en este tema que Mateo. Se puede considerar con raz\u00f3n al primer evangelista como el autor del NT que pone el reino de los cielos como uno de los fundamentos de su sistema teol\u00f3gico. Mateo considera realmente el reino como el objeto principal de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas; incluso parece tenerlo por el fin principal de su misi\u00f3n. El profeta de Nazaret ejerce sobre todo la funci\u00f3n de anunciar el acercamiento del reino y de inaugurarlo con su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, haci\u00e9ndolo presente en la tierra, aunque de modo germinal y oculto, para preparar su manifestaci\u00f3n plena en el cielo al final de la historia y del tiempo. Por tanto, Mateo se presenta verdaderamente como el evangelista del reino de Dios o del \u2020\u0153reino de los cielos, dos locuciones semejantes.<br \/>\n2791<br \/>\n1. La incidencia del tema del reino en el primer evangelio.<br \/>\nla expresi\u00f3n \u2020\u0153reino de los cielos se presenta como una locuci\u00f3n sem\u00ed\u00adtica para indicar el reino de Dios; en el NT la emplea exclusivamente Mateo unas 34 veces. Pero el primer evangelista conoce tambi\u00e9n la locuci\u00f3n \u2020\u0153reino de Dios\u2020\u2122, que aparece cuatro veces. Una frecuencia tan alta indica ya la importancia del tema del reino en la teolog\u00ed\u00ada de Mateo, que presenta realmente la obra salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas justamente desde la perspectiva del reino: Cristo ha venido para proclamar e instaurar en la tierra el reino de Dios; para preparar a los hombres al ingreso en ese reino, haciendo pregustar ya por anticipado en esta tierra su valor salv\u00ed\u00adfico.<br \/>\nEl contenido de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas est\u00e1 sintetizado en la conversi\u00f3n del hombre para acoger el reino divino que se acerca (Mt 4,17). Despu\u00e9s de la introducci\u00f3n al ministerio p\u00fablico del mes\u00ed\u00adas, Mateo refiere el primer gran serm\u00f3n de Jes\u00fas, el serm\u00f3n de la monta\u00f1a centrado precisamente en el reino de los cielos. El p\u00e1rrafo introductorio, que contiene su s\u00ed\u00adntesis po\u00e9tica con la proclamaci\u00f3n de las bienaventuranzas, muestra la importancia del tema. Esa intuici\u00f3n es confirmada por la inclusi\u00f3n tem\u00e1tica del discurso entero (Mt 5,3-7,21) y por el uso de la expresi\u00f3n \u2020\u0153reino de los cielos\u2020\u009d, que se encuentra en las secciones centrales (Mt 5,19s; 6,10-33). En realidad, el serm\u00f3n de la monta\u00f1a contiene la proclamaci\u00f3n de la inauguraci\u00f3n del reino de Dios con las bienaventuranzas del reino (Mt 5,3-12), la ley del reino (Mt 5,17-48), la justicia del reino (Mt 6,1-18), el desprendimiento de los bienes de la tierra con el fin de buscaren primer lugar el reino de Dios (Mt 6,19-34); el p\u00e1rrafo final est\u00e1 centrado en la pr\u00e1ctica de la ley del reino (Mt 7,13-28).<br \/>\nLa secci\u00f3n inmediatamente siguiente, que refiere sobre todo la actividad taumat\u00fargica de Jes\u00fas (Mt 8,1- 9,35), aparece tambi\u00e9n abarcada por la inclusi\u00f3n tem\u00e1tica centrada en el reino de los cielos, citado expl\u00ed\u00adcitamente hacia el principio (Mt 8,lls) y en el pasaje final (Mt 9,35). Ese elemento literario, exclusivo del primer evangelista, caracteriza tambi\u00e9n esta secci\u00f3n; por eso presenta el ministerio taumat\u00fargico de Cristo a la luz del reino, insinuando que las curaciones obradas por el profeta de Nazaret constituyen la prueba de la inauguraci\u00f3n del reino de los cielos en la tierra, o sea el signo concreto de que el reino divino ha irrumpido en este mundo, porque los milagros realizados por Jes\u00fas muestran la presencia real, poderosa y salv\u00ed\u00adfica del Se\u00f1or entre los hombres.<br \/>\nEl segundo gran discurso del primer evangelio, el de la misi\u00f3n, est\u00e1 colocado bajo el signo del reino. Despu\u00e9s de la breve introducci\u00f3n que describe la elecci\u00f3n de los doce ap\u00f3stoles (Mt 9,36-1 0,4), se refieren las exhortaciones de Jes\u00fas a sus misioneros (Mt 10,5-42), que se abren con el pasaje program\u00e1tico de la proclamaci\u00f3n de la cercan\u00ed\u00ada del reino (Mt 10,5-7). As\u00ed\u00ad pues, el contenido esencial de la predicaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles a los hijos de Israel tiene por objeto la irrupci\u00f3n en la tierra de la presencia salv\u00ed\u00adfica del Se\u00f1or por medio de su Cristo.<br \/>\nTambi\u00e9n la secci\u00f3n dram\u00e1tico-narrativa, colocada entre el segundo y el tercer gran discurso (Mt 11-12), se caracteriza por la presencia del reino, mencionado expl\u00ed\u00adcitamente en el primer p\u00e1rrafo (Mt 11,1 Is) y en el \u00faltimo (Mt 12,28).<br \/>\nEl tercer gran serm\u00f3n aparece centrado, sin lugar a dudas, en el reino de los cielos, mencionado ocho veces. En este discurso se refieren siete par\u00e1bolas que ilustran la realidad del reino (Mt 13,1-52). Todas las par\u00e1bolas, a excepci\u00f3n de la primera, se abren con las frases: \u2020\u0153El reino de los cielos es comparable a\u2020\u009d, \u2020\u0153El reino de los cielos es semejante a\u2020\u2122. Adem\u00e1s, en el centro de la per\u00ed\u00adcopa inicial, centrada en la par\u00e1bola del sembrador (Mt 13,3-23), se menciona expl\u00ed\u00adcitamente el reino de los cielos (y. 11), lo cual se comprueba tambi\u00e9n en el pasaje conclusivo (Mt 13,52).<br \/>\nPor razones de espacio, interrumpimos aqu\u00ed\u00ad nuestro examen; \u00e9l prueba con suficiente claridad el car\u00e1cter central de esta tem\u00e1tica: el evangelio de Mateo tiene verdaderamente por objeto principal el reino de los cielos.<br \/>\n2792<br \/>\n2. La proclamaci\u00f3n del reino.<br \/>\nLa buena nueva del reino es anunciada por los varios mensajeros enviados por el Se\u00f1or. El precursor del mes\u00ed\u00adas en el desierto de Judea invita a sus oyentes a la conversi\u00f3n porque el reino de los cielos est\u00e1 cerca (Mt 3,2). Se advierte que s\u00f3lo el primer evangelista pone en boca de Juan Bautista el anuncio del acercamiento del reino, mientras que concuerda con Marcos en hacer proclamar esta buena nueva por el profeta de Naza-ret (Mt 4,17 y par). Las exhortaciones de estos textos al cambio de mentalidad y de vida resultan l\u00f3gicas, dado el car\u00e1cter trascendente y divino del reino; se trata, en efecto, de una realidad celeste, por lo cual es preciso disponerse convenientemente a acogerla.<br \/>\nEl reino de los cielos es el objeto de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas (Mt 4,23; Mt 9,35) y de sus misioneros Mt 10,7; Mt 24,14). Se trata de la buena nueva de la salvaci\u00f3n, que por eso es llamada evangelio del reino o presentada como la palabra del reino. N\u00f3tese que tampoco las expresiones sobre la proclamaci\u00f3n del reino en estos \u00faltimos pasajes se encuentran en las frases paralelas del segundo evangelio, probablemente fuente de Mateo; por tanto, son redaccionales y muestran el gran inter\u00e9s de nuestro evangelista por esta tem\u00e1tica.<br \/>\n2793<br \/>\na) El evangelio del reino.<br \/>\nLa expresi\u00f3n \u2020\u0153evangelio del reino\u2020\u2122, empleada exclusivamente por Mateo, pone bien de manifiesto el contenido de la buena nueva proclamada por el profeta de Nazaret: \u00e9sta tiene por objeto el reino de los cielos; por tanto, la ense\u00f1anza de Jes\u00fas est\u00e1 centrada en este tema. Se trata, en efecto, de locuciones redaccionales que sintetizan el objeto principal de la predicaci\u00f3n de Cristo (Mt 4,23; Mt 9,35) o de sus enviados (Mt 24,14). Por eso el mensaje evang\u00e9lico con sus m\u00faltiples articulaciones y riquezas de fondo se reduce al anuncio del reino. Por esa raz\u00f3n Mateo (y s\u00f3lo \u00e9l) emplea la expresi\u00f3n \u2020\u0153palabra del evangelio\u2020\u009d (Mt 13,19): la par\u00e1bola del sembrador ilustra las diferentes reacciones a la escucha de la buena nueva anunciada por Jes\u00fas (Mt 13,3s.l8ss). Entre los hombres, algunos han recibido de Dios el don de renunciar al matrimonio para consagrarse enteramente al anuncio del reino, o sea del evangelio (Mt 19,12<br \/>\n2794<br \/>\nb) Los hijos del reino.<br \/>\nAcogiendo este mensaje de salvaci\u00f3n, el hombre se transforma y se convierte en \u2020\u0153hijo del reino\u2020\u2122. En la explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola de la ciza\u00f1a, el profeta de Nazaret aclara que el buen grano simboliza a los hijos del reino, mientras que la ciza\u00f1a indica a los hijos del maligno (Mt 13,38); por tanto, el que acoge la palabra del evangelio, aunque no sea jud\u00ed\u00ado o circuncidado, adquiere el puesto de los herederos del reino. Jes\u00fas anuncia a sus contempor\u00e1neos que muchos paganos participar\u00e1n de la gloria del cielo junto con los patriarcas; en cambio, \u2020\u0153los hijos del reino\u2020\u2122 seg\u00fan la carne ser\u00e1n arrojados a las tinieblas y al lugar de tormentos (Mt 8,1 Is); m\u00e1s a\u00fan, a los sumos sacerdotes y a los fariseos les declara el maestro que les ser\u00e1 quitado el reino de Dios para darlo a un pueblo que d\u00e9 frutos (Mt 21 ,34ss). Por tanto, s\u00f3lo hijos del reino en esp\u00ed\u00adritu, o sea abiertos a la fe, ser\u00e1n colocados en el granero de Dios, es decir, participar\u00e1n de la gloria del cielo despu\u00e9s de haberse convertido en disc\u00ed\u00adpulos de Cristo (Mt 13,52). Obs\u00e9rvese que tambi\u00e9n la expresi\u00f3n \u2020\u0153hijos del reino\u2020\u2122 la emplea exclusivamente el primer evangelista.<br \/>\n2795<br \/>\nc) Los miembros del reino.<br \/>\nLa adhesi\u00f3n de coraz\u00f3n al evangelio hace al creyente part\u00ed\u00adcipe delreino, aunque no sea hijo de Abrah\u00e1n en la carne. Mas, en concreto, \u00bfqui\u00e9nes son estos miembros del reino? Son los pobres de esp\u00ed\u00adritu, los afables, los misericordiosos, los agentes de paz, los perseguidos a causa de la justicia. Las bienaventuranzas nos indican precisamente a qui\u00e9n pertenece el reino de los cielos. Mateo muestra con particular elocuencia las varias clases de personas part\u00ed\u00adcipes del reino (Mt 5,3-10).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los que se parecen a los ni\u00f1os por la sencillez y la pobreza se deben contar entre los miembros del reino; Jes\u00fas es muy expl\u00ed\u00adcito al respecto: cuando los disc\u00ed\u00adpulos quer\u00ed\u00adan echar a los ni\u00f1os, \u00e9l impidi\u00f3 aquel gesto y sentenci\u00f3 que el reino de los cielos es de cuantos son parecidos a los ni\u00f1os (Mt 19,14), es decir, viven en la pobreza espiritual, en el abandono total y confiado al amor de Dios.<br \/>\n2796<br \/>\n3. El reino mesi\u00e1nico.<br \/>\nEl profeta de Nazaret no s\u00f3lo anunci\u00f3 el reino indicando a sus miembroSjSino que lo inaugur\u00f3 con su misi\u00f3n. El, en efecto, se manifest\u00f3 como el Cristo que cumpli\u00f3 las Escrituras sobre el rey-mes\u00ed\u00adas, que establece en la tierra el reino de Dios. Pues Jes\u00fas es el Hijo del gran rey del universo (Mt 22,2ss). La madre de Santiago y de Juan est\u00e1 convencida de que el Maestro va a inaugurar este reino mesi\u00e1nico, y por ello pide para sus hijos los primeros dos puestos de gobierno y de honor (Mt 20,20s). Con su ingreso triunfal en la ciudad de David cumple Jes\u00fas los or\u00e1culos prof\u00e9ticos del rey-mes\u00ed\u00adas (Mt21 ,2ss).<br \/>\n2797<br \/>\na) La oraci\u00f3n por la venida del reino.<br \/>\nPero ese reino no es de orden pol\u00ed\u00adtico, como supon\u00ed\u00adan casi todos los jud\u00ed\u00ados, comprendidos los primeros disc\u00ed\u00adpulos de Cristo (Mt 20,21-28); por eso no se instaura con la fuerza militar o con ej\u00e9rcitos, sino con la oraci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan; el objeto primero y principal de las peticiones de los creyentes debe constituirlo justamente la inauguraci\u00f3n del reino: \u2020\u0153Venga tu reino\u2020\u009d (Mt 6,10); [lOraci\u00f3n 1, 8].<br \/>\nEsta segunda petici\u00f3n del Padrenuestro constituye la concretizaci\u00f3n de la primera. La oraci\u00f3n \u2020\u0153Venga tu reino\u2020\u009d indica c\u00f3mo santificar\u00e1 Dios su Nombre grande: la instauraci\u00f3n del dominio salv\u00ed\u00adfico del Se\u00f1or representa la prueba de la santidad de su Nombre, es decir, de su persona divina y trascendente. Pues el reino del Padre significa la presencia real y salv\u00ed\u00adfica del Se\u00f1or, que comienza a dejarse sentir en la tierra mediante la proclamaci\u00f3n del evangelio, es decir, por medio del mes\u00ed\u00adas. Su cumplimiento perfecto o consumaci\u00f3n tendr\u00e1 lugar al fin de los tiempos (Mt 7,21; Mt 8,11; Mt 16,28). El disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas debe orar al Padre del cielo a fin de que inaugure su reino, es decir, establezca su presencia salv\u00ed\u00adfica entre los hombres mediante su Cristo (Mt 6,10).<br \/>\n2798<br \/>\nb) La b\u00fasqueda del reino.<br \/>\nLos seguidores de Jes\u00fas no s\u00f3lo deben pedir a Dios la instauraci\u00f3n de su reino, sino que tienen el deber de comprometerse seriamente por \u00e9l: deben interesarse sobre todo por esta realidad divina; entonces el Padre proveer\u00e1 a sus necesidades temporales, tales como la comida, el vestido, el alojamiento (Mt 6,33). La denuncia y la exclusi\u00f3n del ansia de medios de subsistencia se derivan del hecho de que esa inquietud constituye un obst\u00e1culo a la b\u00fasqueda del reino. En realidad, el inter\u00e9s principal y el esfuerzo dominante del cristiano deben tener por objeto las realidades evang\u00e9licas; \u00e9l debe tener hambre y sed de justicia Mt 5,6); es decir, debe anhelar sobre todo la instauraci\u00f3n plena del reino; con la oraci\u00f3n y con la acci\u00f3n debe favorecer el advenimiento de la presencia salv\u00ed\u00adfica del Padre.<br \/>\nEl reino de los cielos, en efecto, seg\u00fan la valoraci\u00f3n de la fe, constituye el tesoro m\u00e1s grande, por el cual vale la pena venderlo todo; es \u00e9l la perla m\u00e1s preciosa, en cuya adquisici\u00f3n hay que invertir cuanto se posee (Mt 13,44-46). Estas dos breves par\u00e1bolas son exclusivas de Mateo.<br \/>\nDado el valor excepcional del reino para la salvaci\u00f3n, el que obstaculiza el ingreso en el mismo o su posesi\u00f3n comete un delito grav\u00ed\u00adsimo; de ah\u00ed\u00ad el significado de los \u2020\u0153ay\u2020\u009d que el profeta de Nazaret lanza contra los escribas y los fariseos, los cuales se manchan tambi\u00e9n con ese reprobable pecado (Mt 23,13).<br \/>\n2799<br \/>\nc) El signo de la presencia del reino.<br \/>\nCon la venida de Jes\u00fas y con la predicaci\u00f3n del evangelio irrumpe en la tierra el reino de los cielos, comienza a realizarse el reino mesi\u00e1ni-co. Pues el profeta de Nazaret es el que debe venir; es el Cristo que obra los signos mesi\u00e1nicos (Mt 11,2-6), entre los cuales hay que enumerar arrojar a los demonios de los posesos (Mt 12,22ss). Con ese gesto mesi\u00e1nico el reino de Belceb\u00fa queda minado en la base y a punto de ser destruido. Jes\u00fas arroja a los demonios por medio del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, mostrando en concreto la instauraci\u00f3n del reino entre los hombres (Mt 12,28). Por tanto, para el primer evangelista (y s\u00f3lo para \u00e9l) los prodigios excepcionales realizados por Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo deben ser considerados como el signo tangible de la presencia del reino mesi\u00e1nico en este mundo.<br \/>\n2800<br \/>\nd) El crecimiento del reino.<br \/>\nLa presencia del reino en la tierra no se ha de concebir de modo est\u00e1tico, sino en perspectiva din\u00e1mica, porque es una realidad divina en evoluci\u00f3n, que crece siempre. Las par\u00e1bolas, sobre todo en el primer evangelio, ilustran este aspecto. As\u00ed\u00ad como una vi\u00f1a crece y se desarrolla si se ve favorecida por el inter\u00e9s del due\u00f1o que adquiere obreros que la trabajen, as\u00ed\u00ad el reino de los cielos crece con la colaboraci\u00f3n de las diversas personas llamadas a dedicarse a la misi\u00f3n evang\u00e9lica (Mt 20, lss). Ese desarrollo se insin\u00faa tambi\u00e9n en otra par\u00e1bola, tambi\u00e9n ella, como la precedente, exclusiva de Mateo, a saber: la del grano sembrado por el amo y de la ciza\u00f1a arrojada en el campo por su enemigo: la buena semilla crece, brota de la tierra y se desarrolla hasta su maduraci\u00f3n (Mt 13,24ss).<br \/>\nPero el desarrollo din\u00e1mico del reino se ilustra sobre todo con las dos breves par\u00e1bolas del grano de mostaza y del fermento (Mt 13,31-33). As\u00ed\u00ad como esta semilla tan peque\u00f1a crece hasta convertirse en \u00e1rbol y como un poco de levadura hace fermentar toda la masa de harina, as\u00ed\u00ad el reino de los cielos, aunque aparezca casi imperceptible e insignificante, se desarrolla de modo sorprendente hasta extenderse por toda la tierra.<br \/>\n2801<br \/>\n4. La consumaci\u00f3n del reino.<br \/>\nEl reino de los cielos mediante la obra del mes\u00ed\u00adas, a trav\u00e9s de la predicaci\u00f3n del evangelio y de los prodigios por \u00e9l llevados a cabo, se establece en la tierra; pero es una realidad divina y alcanzar\u00e1 su madurez o consumaci\u00f3n plena en el cielo, donde vive y reina Dios y adonde ha vuelto su Hijo. Al t\u00e9rmino de la historia y del mundo, con el juicio final se instaurar\u00e1 para siempre el dominio del Padre en todos los seres vivientes. Entonces los justos y los creyentes, que han practicado la palabra de Cristo, participar\u00e1n de modo pleno, definitivo y perfecto, de la alegr\u00ed\u00ada y de la gloria del reino en los cielos con la posesi\u00f3n de la vida eterna.<br \/>\n2802<br \/>\na) El reino de los cielos.<br \/>\nLa dimensi\u00f3n trascendente y divina del reino la acent\u00faa fuertemente el primer evangelista; la misma locuci\u00f3n \u2020\u0153reino de los cielos, caracter\u00ed\u00adstica de nuestro autor, insin\u00faa ese aspecto. El reino es una realidad celeste, aunque provisionalmente y en parte desciende a la tierra. Su dominio perfecto, su expansi\u00f3n plena, la manifestaci\u00f3n total de su riqueza, fuerza y gracia no pueden poseerse en este mundo perecedero, sino s\u00f3lo en el cielo, donde Dios reina de modo soberano y donde todas las criaturas racionales son invitadas a vivir en la felicidad perfecta y en la gloria imperecedera e inmortal.<br \/>\nMas en este reino dichoso entrar\u00e1n s\u00f3lo las personas que se hayan esforzado en cumplir y en ense\u00f1ar la revelaci\u00f3n de Cristo (Mt 5,19s), haciendo de ese modo la voluntad del Padre (Mt 7,21). Este lugar o estado de felicidad plena, simbolizada por el banquete celestial, est\u00e1 reservado a cuantos muestran una fe aut\u00e9ntica en Cristo, aunque no sean jud\u00ed\u00ados ni est\u00e9n circuncidados (Mt 8,1 Is). Para entrar en este reino hay que cambiar de mentalidad y de vida, volvi\u00e9ndose como ni\u00f1os, rechazando las ambiciones, las vanidades y el poder del mundo (Mt 18,1-4); m\u00e1s a\u00fan, es necesario vivir como pobres, pues muy dif\u00ed\u00adcilmente se les conceder\u00e1 a los ricos esa entrada (Mt 19,23s). El reino se les negar\u00e1 a los hijos que no cumplen la voluntad del Padre, mientras que se dar\u00e1 a los publ\u00ed\u00adcanos y a las prostitutas que han cambiado de vida con una conversi\u00f3n sincera (Mt 21,28-32). S\u00f3lo las personas que tienen el aceite, s\u00ed\u00admbolo del compromiso concreto por cumplir la voluntad de Dios (Mt 7,21), participar\u00e1n del banquete nupcial, mientras que las v\u00ed\u00adrgenes necias, que se contentaron s\u00f3lo con bonitas profesiones de fe, ser\u00e1n excluidas (Mt 25,lss). Estos s\u00ed\u00admbolos convivales ilustran bien la perfecta alegr\u00ed\u00ada, la felicidad plena y la vida exuberante en el reino.<br \/>\n2803<br \/>\nb) El juicio final y la parus\u00ed\u00ada.<br \/>\nLa participaci\u00f3n de los fieles en el reino se inaugurar\u00e1 con el juicio final, cuando el Hijo del hombre volver\u00e1 en las nubes para juzgar a los vivos y a los muertos. La parus\u00ed\u00ada constituye el principio del estadio \u00faltimo y definitivo del reino. La par\u00e1bola de la ciza\u00f1a y del buen grano simboliza el juicio, con el cual se abrir\u00e1 la fase final del reino: al segarla, la hierba mala ser\u00e1 atada en haces y quemada, mientras que el grano ser\u00e1 celosamente guardado en el granero (Mt 13,30). Este lenguaje simb\u00f3lico, ya transparente, se explica en la perspectiva de un juicio al final de la historia: la siega indica el fin del mundo, cuando los \u00e1ngeles separar\u00e1n a los malvados y a los agentes de la iniquidad de los justos; estos \u00faltimos brillar\u00e1n como el sol en el reino del Padre; en cambio, aqu\u00e9llos ser\u00e1n arrojados en el horno ardiente de los tormentos eternos (Mt 13,39-43). El discurso de las par\u00e1bolas en el primer evangelio se cierra con el s\u00ed\u00admbolo de la red que recoge toda suerte de peces, los cuales, sin embargo, son seleccionados: los buenos son recogidos en cestos, mientras que se tira los malos (Mt 13,47s). El juicio final est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad simbolizado con transparencia; no obstante, Jes\u00fas lo expl\u00ed\u00adcita: \u2020\u0153As\u00ed\u00ad ser\u00e1 al fin del mundo. Vendr\u00e1n los \u00e1ngeles, separar\u00e1n a los malos de los justos y los echar\u00e1n al horno ardiente: all\u00ed\u00ad ser\u00e1 el llanto y el crujir de dientes\u2020\u009d (Mt 13,49s). Estas dos par\u00e1bolas son exclusivas de Mateo, como lo es la del siervo despiadado, que ilustra tambi\u00e9n el juicio final (Mt 18,23ss). Este hombre malvado fue condenado a los tormentos eternos porque no us\u00f3 de misericordia con su compa\u00f1ero, que le deb\u00ed\u00ada alg\u00fan dinero (Mt 18,32ss). \u2020\u0153As\u00ed\u00ad<br \/>\n-sentencia Jes\u00fas como conclusi\u00f3n- har\u00e1 mi Padre celestial con vosotros, si cada uno de vosotros no perdona de coraz\u00f3n a su hermano\u2020\u009d (Mt 18,35).<br \/>\nAl t\u00e9rmino del discurso escatol\u00f3-gico encontramos en el primer evangelio la descripci\u00f3n del juicio final que el Hijo del hombre, rey glorioso, realizar\u00e1 el \u00faltimo d\u00ed\u00ada en el momento de la parus\u00ed\u00ada, separando a los justos de los malvados, caracterizados los primeros por el amor concreto a los m\u00e1s pobres y abandonados entre los hombres, y marcados los otros por la indiferencia hacia estos hermanos del rey. Por eso los justos ser\u00e1n introducidos en el reino (Mt 25,3lss) con la siguiente invitaci\u00f3n: \u2020\u0153Venid, benditos de mi Padre; tomad posesi\u00f3n del reino preparado para vosotros desde el principio del mundo\u2020\u009d (y. 34). Al contrario, cuantos se han mostrado duros de coraz\u00f3n con los indigentes y los que sufren ser\u00e1n condenados al fuego eterno (vv. 4lss). Tambi\u00e9n esta per\u00ed\u00adcopa, tan sugestiva y estimulante,, se encuentra s\u00f3lo en el primer evangelio. Por tanto, Mateo aparece particularmente rico en ilustrar el estadio \u00faltimo de la historia salv\u00ed\u00adfica, con el cual se inaugura el reino celestial, es decir, el ingreso en la vida eterna (Mt 25,46), cuando los justos ser\u00e1n revestidos del esplendor de la gloria divina por todos los siglos (Mt 13,43).<br \/>\n2804<br \/>\nIV. EL REINO EN EL EPISTOLARIO DEL NT Y EN EL APOCALIPSIS.<br \/>\nFuera de los evangelios y de los Hechos, el t\u00e9rmino \u2020\u0153reino\u2020\u009d (baslle\u00ed\u00ada) se emplea muy poco; s\u00f3lo el Apocalipsis parece ser una excepci\u00f3n, pues de las 19 veces que aparece en el epistolario y en Ap, nueve se encuentran en este \u00faltimo escrito.<br \/>\n2805<br \/>\n1. El epistolario paulino.<br \/>\nEn las cartas paulinas no se trata con frecuencia el tema del reino ni se presenta con gran originalidad. Pablo exhorta, en lTh 2,12, a sus fieles a comportarse de manera digna de Dios, el cual los ha llamado a su reino y a la gloria; en 2Th 1,5 se congratula, en cambio, por su fe y paciencia en las tribulaciones que soportan para ser encontrados dignos del reino de Dios, por el cual sufren. Este reino se instaura en el mundo no con palabras, sino con la fuerza (dynamis) divina, contenida en el evangelio, que anuncia a Cristo crucificado (1Co l,17s.23ss;4,20). Los que predican la buena nueva centrada en el Se\u00f1or Jes\u00fas colaboran a la difusi\u00f3n del reino de Dios (Col 4,11), que por eso es tambi\u00e9n el reino del Hijo y del amor del Padre, al cual los creyentes han sido trasladados despu\u00e9s de haber sido liberados del poder de las tinieblas (Col 1,13). Viviendo la realidad divina del reino, no hay que perderse en discusiones nocivas, y hasta in\u00fatiles, sobre comidas y bebidas; el creyente debe preocuparse de no ser ocasi\u00f3n de ruina para el hermano, por el cual ha muerto Cristo (Rm 14,13-17).<br \/>\nAdem\u00e1s, Pablo declara no rara vez que los inmorales y los injustos no heredar\u00e1n el reino de Dios (Ga 5,21 1 Co 6,9s; Ef 5,5), es decir, no obtendr\u00e1n la vida eterna, porque no podr\u00e1n entrar en ella despu\u00e9s de la muerte. Ese reino escatol\u00f3gico futuro se instaurar\u00e1 en el cielo cuando Cristo, en la parus\u00ed\u00ada, lo entregue al Padre, despu\u00e9s de haber aniquilado todas las potencias enemigas de Dios (1Co 15,24 cf lTim ico 6,14; 2Tm 4,1). En este reino ser\u00e1n superadas la carne con la sangre y la corrupci\u00f3n, es decir, la naturaleza terrena, para que se produzca una maravillosa transformaci\u00f3n en la gloria inmortal (1Co 15,5Oss). Pablo est\u00e1 convencido de que tomar\u00e1 parte en ese reino divino al cabo de sus d\u00ed\u00adas (2Tm 4,18). Por lo dem\u00e1s, Dios llama a todos los creyentes a su reino de gloria en el cielo (lTs 2,12) y los har\u00e1 dignos de tal premio porque sufren por el reino (2Ts 1,5).<\/p>\n<p>2806<br \/>\n2. Las otras cartas apost\u00f3licas.<br \/>\nEn las restantes cartas del NT el tema del reino se toca s\u00f3lo en cuatro pasajes, dos de ellos en la carta a los Hebreos. En este tratado de cristolog\u00ed\u00ada, el reino forma la inclusi\u00f3n de todo el escrito, si prescindimos del ap\u00e9ndice del cap\u00ed\u00adtulo 13, que contiene recomendaciones y exhortaciones varias; ese tema, en efecto, hace su aparici\u00f3n en el p\u00e1rrafo inicial, donde se aduce la prueba escritur\u00ed\u00adstica en favor de la trascendencia del Hijo en relaci\u00f3n con los \u00e1ngeles (Hb 1,5-14); esta superioridad es demostrada tambi\u00e9n con la eternidad del reino de Cristo (y. 8). Ese reino divino instaurado en el cielo, donde el Hijo reina con el Padre, forma la herencia de los creyentes (Hb 12,28); pues se trata de la Jerusal\u00e9n de arriba, de la ciudad del Dios vivo, donde entrar\u00e1n los fieles que no volvieron las espaldas a Cristo (Heb 12,22ss).<br \/>\nSantiago, el hermano del Se\u00f1or, especifica que los herederos de este reino divino son los pobres del mundo que se muestran ricos de fe; ellos han sido elegidos por Dios para heredar la vida eterna (St 2,5). A los creyentes, empe\u00f1ados en profundizar y hacer m\u00e1s segura su vocaci\u00f3n y elecci\u00f3n, les est\u00e1 abierta ampliamente la entrada en el reino eterno del Se\u00f1or y salvador Jesucristo (2P 1,1 Os).<br \/>\nEn estos \u00faltimos textos encontramos s\u00f3lo la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica y futura del reino, porque se lo presenta como una realidad divina celestial, en la cual los cristianos ser\u00e1n introducidos despu\u00e9s de la muerte si perseveran en la adhesi\u00f3n vital al Hijo de Dios; se trata, en efecto, de la gloria inmortal prometida en herencia a los fieles.<br \/>\n2807<br \/>\n3. El apocalipsis.<br \/>\nEl \u00faltimo libro del NT nos presenta el tema del reino en su riqueza y complejidad de realidad divina, presente en el mundo y orientada hacia la consumaci\u00f3n en la Jerusal\u00e9n celestial.<br \/>\nEn la doxolog\u00ed\u00ada inicial el autor alaba y da gracias a Cristo, que ha amado a su Iglesia, haciendo de ella un reino sacerdotal para el Padre (Ap 1,5s). Jes\u00fas es el cordero de Dios, que con su sangre ha hecho de los creyentes un reino de sacerdotes, que reinar\u00e1n sobre la tierra (Ap 5,10). Juan se considera un hermano, miembro de este reino, que es el pueblo de Dios (Ap 1,9).<br \/>\nEn otros pasajes nuestro autor nos describe la consumaci\u00f3n del reino me-si\u00e1nico. Al sonido de la s\u00e9ptima y \u00faltima trompeta se proclamar\u00e1 la inauguraci\u00f3n del reino eterno de Cristo en la Jerusal\u00e9n del cielo: \u2020\u0153El imperio del mundo ha pasado a nuestro Se\u00f1or y a su Mes\u00ed\u00adas; \u00e9l reinar\u00e1 por los siglos de los siglos Ap 11,15). Al final de la historia Satan\u00e1s ser\u00e1 aniquilado para siempre (Ap 1 2,7ss; 16,10; 17,17s); por eso puede comenzar el reino de Dios y de su Mes\u00ed\u00adas: \u2020\u0153Ahora ha llegado la victoria, el poder, el reino de nuestro Dios y la soberan\u00ed\u00ada de su Mes\u00ed\u00adas (Ap 12,10).<br \/>\n2808<br \/>\nV. REINO E IGLESIA.<br \/>\nDe la investigaci\u00f3n que antecede se sigue con suficiente claridad que el reino de Dios no se identifica simplemente con la comunidad cristiana, aunque existen relaciones mutuas y profundas entre las dos realidades, porque la Iglesia est\u00e1 formada por el pueblo creyente sobre el cual ejerce el Se\u00f1or su dominio y en el que deja sentir su ben\u00e9fica presencia salv\u00ed\u00adfica real. Si el reino indica en el NT sobre todo la expansi\u00f3n de la vida y del amor de Dios a trav\u00e9s de la proclamaci\u00f3n del evangelio, esta palabra de salvaci\u00f3n es acogida y vivida especialmente en la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo, por lo cual no raras veces asistimos a una \u00ed\u00adntima asociaci\u00f3n entre Iglesia y reino de Dios. Cuando el autor de la carta a los Colosenses declara que los ministros del evangelio han colaborado en el reino de Dios (Col 4,11) y ense\u00f1a adem\u00e1s que Dios ha trasladado a los creyentes al reino de su Hijo querido (Col 1,13), insin\u00faa claramente la dimensi\u00f3n eclesial del reino. Pues, \u00bfd\u00f3nde se con-cretiza y se experimenta el reino de Cristo, o sea su presencia salv\u00ed\u00adfica, sino en la comunidad cristiana, es decir, en el nuevo pueblo de Dios?<br \/>\n2809<br \/>\n1. EN EL PRIMER EVANGELIO.<br \/>\nMateo es el autor del NT que quiz\u00e1 presenta de modo m\u00e1s marcado el nexo profundo entre Iglesia y reino. El I\u00f3ghion del Se\u00f1or sobre la grandeza del m\u00e1s peque\u00f1o en el reino de los cielos, superior incluso a la de Juan Bautista (Mt 11,11), podr\u00ed\u00ada interpretarse en relaci\u00f3n con los miembros de la comunidad evang\u00e9lica; en esa lectura Jes\u00fas proclamar\u00ed\u00ada la gran dignidad de los cristianos que pertenecen al nuevo pueblo de Dios, en el cual est\u00e1 s\u00f3lidamente implantado el reino.<br \/>\nAsimismo la par\u00e1bola de los obreros llamados a diversas horas del d\u00ed\u00ada a trabajar en la vi\u00f1a (Mt 20,lss) se presta a una interpretaci\u00f3n en clave eclesial, porque la vi\u00f1a del Se\u00f1or, desde la \u00e9poca de la gran tradici\u00f3n prof\u00e9tica de Israel, ha simbolizado el pueblo de Dios (Os 10,1 Is 5,lss; Ez 17,5ss; Ez 19,10 Ps 80,9ss). En esta perspectiva los obreros de la \u00faltima hora (Mt 20,6ss) indican a las personas llamadas a formar parte de la comunidad mesi\u00e1nica del tiempo es-catol\u00f3gico, y por tanto simbolizan a los miembros de la Iglesia. De modo an\u00e1logo, las palabras de Jes\u00fas a Sim\u00f3n Pedro despu\u00e9s de la confesi\u00f3n mesi\u00e1nica de Ces\u00e1rea de Filipo, tambi\u00e9n ellas exclusivas del primer evangelista (Mt 16,17-19), tienen un significado eclesial. Cristo anuncia aqu\u00ed\u00ad que quiere construir su comunidad sobre la piedra que es Pedro; m\u00e1s a\u00fan, a este ap\u00f3stol le dar\u00e1 las llaves del reino de los cielos con poder para atar y desatar, para cerrar y abrir, es decir, para declarar l\u00ed\u00adcita o il\u00ed\u00adcita una acci\u00f3n. Lo que la roca de la Iglesia proclame en la tierra como permitido o prohibido ser\u00e1 ratificado en el cielo. Por tanto, las llaves del reino simbolizan el poder extraordinario conferido al disc\u00ed\u00adpulo, constituido fundamento de la Iglesia.<br \/>\nEn el discurso de las par\u00e1bolas encontramos varias insinuaciones en perspectiva eclesial, aunque el reino de los cielos se refiere aqu\u00ed\u00ad esencialmente a la palabra del evangelio. La par\u00e1bola del buen grano y de la ciza\u00f1a (Mt 13,24ss), con su explicaci\u00f3n (Mt 13,36ss), simboliza la historia de la humanidad formada por justos y por malvados, los cuales crecen y prosperan juntos. El Hijo del hombre siembra en el mundo el buen grano, es decir, los hijos del reino (Mt 13,37s); da, pues, vida, por medio de sus palabras, a la comunidad de los creyentes y de los salvados. Asimismo la par\u00e1bola de la semilla de mostaza que se convierte en \u00e1rbol (Mt 13,31s) simboliza la expansi\u00f3n del reino, y por tanto la difusi\u00f3n del pueblo de Dios, creado por la palabra del evangelio. De modo an\u00e1logo la par\u00e1bola de la levadura (Mt 13,33) contiene una fuerte carga eclesial, porque simboliza la funci\u00f3n de la comunidad cristiana de ser fermento evang\u00e9lico de la humanidad. Por algo declar\u00f3 Jes\u00fas a los miembros de su familia espiritual: \u2020\u0153Vosotros sois la sal de la tierra\u2020\u009d (Mt 5,13), \u2020\u0153Vosotros sois la luz del mundo\u2020\u2122 (Mt 5,14). Finalmente, la par\u00e1bola de la red que contiene toda suerte de peces (Mt 13,47ss) podr\u00ed\u00ada simbolizar la Iglesia, que recoge en su seno a muchas personas, las cuales, sin embargo, no alcanzar\u00e1n todas la gloria del reino de los cielos, como se comprueba tambi\u00e9n en la par\u00e1bola de la gran cena real (Mt 22,1 Ss), en la cual toma parte tambi\u00e9n alg\u00fan nombre sin traje nupcial, por lo cual es arrojado fuera y lanzado al lugar del llanto (Mt 22,1 lss). Por lo dem\u00e1s, en el cuarto evangelio la red de los ap\u00f3stoles simboliza la comunidad de los creyentes, o sea, la Iglesia (Jn 21,2ss).<br \/>\n2810<br \/>\n2. El reino sacerdotal.<br \/>\nLas insinuaciones precedentes en clave eclesial son ulteriormente explicita-das en algunos pasajes tard\u00ed\u00ados del NT, porque en ellos la comunidad cristiana es presentada como el reino sacerdotal, anunciado ya en el AT (Ex 19,6). Pedro, en su primera carta, recuerda a los creyentes que forman una estirpe elegida, un organismo sacerdotal, real, un pueblo santo (IP 2,9). El autor del Apocalipsis ense\u00f1a que Cristo, el pr\u00ed\u00adncipe de los reyes de la tierra, ha hecho de los creyentes un reino sacerdotal (Ap 1,6): \u2020\u0153(El cordero) has rescatado para Dios con tu sangre hombres de toda tribu y lengua, pueblo y naci\u00f3n; de ellos has hecho para nuestro Dios un reino de sacerdotes, que reinar\u00e1n sobre la tierra\u2020\u009d (Ap 5,9s). Por eso Juan se considera y se presenta como un hermano, miembro del reino, part\u00ed\u00adcipe de la tribulaci\u00f3n y de la perseverancia en Jes\u00fas (Ap 1,9). Por tanto, en el \u00faltimo estadio del NT asistimos casi a una identificaci\u00f3n entre reino y comunidad de los salvados o Iglesia.<br \/>\n2811<br \/>\nVI. REINO Y ESCATOLOGIA.<br \/>\nComo conclusi\u00f3n, queremos enfocar brevemente el aspecto escatol\u00f3gico del reino. En efecto, esta realidad divina irrumpe en la tierra en los \u00faltimos tiempos y es inaugurada definitivamente al final de la historia. Por tanto, el reino es de orden escatol\u00f3gico en el sentido m\u00e1s pleno y completo, puesto que anticipa en este mundo la presencia salv\u00ed\u00adfica y trascendente de Dios; y, adem\u00e1s, porque ser\u00e1 consumado e instaurado para siempre en el cielo al t\u00e9rmino del tiempo y de la evoluci\u00f3n de las cosas y de los seres vivos. Como lo hemos podido comprobar, los autores del NT ponen de relieve la doble dimensi\u00f3n, presente y futura, del reino, el cual es por eso considerado de orden escatol\u00f3gico; no s\u00f3lo porque con la venida del mes\u00ed\u00adas inicia la fase final de la historia de la salvaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n porque el dominio real de Dios se instaurar\u00e1 de modo pleno y perfecto con la parus\u00ed\u00ada, cuando el Hijo entregue el reino al Padre.<\/p>\n<p>Luego, en algunos textos del NT encontramos la presentaci\u00f3n de una escatolog\u00ed\u00ada anticipada o parcialmente realizada: el reino de los cielos comienza a difundirse entre los hombres en la tierra; esta realidad trascendente y divina, es decir, el se\u00f1or\u00ed\u00ado real y salv\u00ed\u00adfico del Se\u00f1or, irrumpe en este mundo corruptible con la proclamaci\u00f3n del evangelio, y con la obra redentora de Cristo se hace viva y operante entre los hombres. La presencia salv\u00ed\u00adfica y majestuosa del rey de los reyes, del Se\u00f1or de los se\u00f1ores, del soberano del universo obra de modo eficaz en la tierra y comienza a difundirse en la humanidad, cambiando a las personas y a la sociedad, aunque de modo incoativo y, como tal, imperfecto. El fin de la encarnaci\u00f3n y de la misi\u00f3n del Hijo de Dios en el mundo consiste precisamente en esa obra de instauraci\u00f3n del reino del Padre en ia tierra, es decir, de su presencia salv\u00ed\u00adfica, mediante el anuncio de la buena nueva del evangelio y con toda su acci\u00f3n redentora.<br \/>\nMas esta instauraci\u00f3n del reino en el mundo es s\u00f3lo incoativa, por lo cual se presenta muy imperfecta y parcial; en efecto, no todos los hombres han acogido a Cristo y su evangelio, ni en esta tierra han sido aniquilados todos los males; el odio, la guerra, la injusticia, la violencia, el ego\u00ed\u00adsmo siguen reinando en nuestro globo. El reino mesi\u00e1nico de paz, de amor, de fraternidad, de concordia es un ideal, si no ya una \u2020\u0153utop\u00ed\u00ada\u2020\u009d; la sociedad de los hombres y las diversas naciones son presa de la rivalidad, e incluso de las guerras, de las luchas de clases y de las diferencias raciales. Aunque hay que admitir honestamente que con la venida de Cristo y con la acci\u00f3n de la Iglesia se han eliminado, o por lo menos se han impugnado abiertamente, muchas situaciones injustas y violentas de la faz de la tierra (como la esclavitud, la postergaci\u00f3n de la mujer, la discriminaci\u00f3n racial, etc\u00e9tera), no se puede ignorar el mal todav\u00ed\u00ada reinante en el mundo: el reino de Satan\u00e1s est\u00e1 muy lejos de haber sido vencido. Sin embargo, la Biblia ense\u00f1a claramente que, al final de los tiempos, el \u00faltimo acto de la historia lo constituir\u00e1 la parus\u00ed\u00ada, el retorno de Cristo a la tierra para la consumaci\u00f3n y el establecimiento definitivo del dominio de Dios sobre todas las criaturas. Entonces cesar\u00e1 el tiempo y comenzar\u00e1 el reino de amor pleno, de felicidad perfecta y de vida rebosante; entonces el Padre ser\u00e1 todo en todos y su presencia salv\u00ed\u00adfica har\u00e1 gustar a los suyos los frutos m\u00e1s bellos y m\u00e1s dulces; entonces la gloria del Se\u00f1or inundar\u00e1 y rodear\u00e1 a todos los justos y los transformar\u00e1 diviniz\u00e1ndolos, mientras que los imp\u00ed\u00ados, que han rechazado a Cristo y su palabra, ser\u00e1n condenados al suplicio eterno. El establecimiento definitivo del reino se presenta, pues, como un acontecimiento escatol\u00f3gico en el sentido m\u00e1s pleno y perfecto.<br \/>\n2812<br \/>\nBIBL.: Aalen 5., \u2020\u02dcReign\u2020\u2122and \u2020\u02dcHouse\u2020\u2122 in the Kingdom of God in the Gospel, en \u2020\u0153NTS\u2020\u009d 8 (1961-62) 215-240; Bonsirven J.; II regno di Dio, Edizioni Paoline, 1959; Bright J., The Kingdom o\/God, Nueva York 1953; Buber M., Kdnigtum Gottes, Berl\u00ed\u00adn 1932; Camponovo O., Konigtum, Kon\u00ed\u00adgsherrschaft und Reich Gottes in denfr\u00fch-j\u00fcdischen Schriften, Friburgo (SV), Gotinga 1984; Cerfaux L., L\u2020\u2122Eglise elle R\u00e9gne de Dieu d\u2020\u2122apres saint Paul, en RecuellL. Cerfaux II, Gembloux 1954,365-387; Chilton B.D., Godin Strenght. Jes\u00fas\u2020\u2122Announcementofthe Kingdom, Linz 1979; Chilton B. 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Dehn, Neukirchen 1957, 51-579.<br \/>\nS. A. Panimolle<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>El mensaje del r. de D. transmitido en los sin\u00f3pticos, que en Mt est\u00e1 reemplazado en gran parte por la expresi\u00f3n \u00abreino de los cielos\u00bb, constituye el centro de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas mismo. Mc resume la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas en esta frase: \u00abSe ha cumplido el tiempo; el r. de D. est\u00e1 cerca; convert\u00ed\u00ados y creed al evangelio\u00bb (1, 15). Esta predicaci\u00f3n del r. de D. &#8211; m\u00e1s exactamente del reinado de Dios, ya que basileia significa s\u00f3lo secundariamente el \u00e1mbito del reinado, y primariamente el acto de soberan\u00ed\u00ada regia, de poder y dignidad real &#8211; presupone la expectaci\u00f3n veterotestamentaria del r. de D. El mensaje de Jes\u00fas queda elevado a una nueva perspectiva a la luz de su muerte y resurrecci\u00f3n, de modo que sus palabras sobre el r. de D. no constituyen ya en Juan y Pablo el centro de la predicaci\u00f3n cristiana. En la historia de la teolog\u00ed\u00ada dicho concepto recibe una interpretaci\u00f3n que se va transformando variadamente y, con frecuencia, da m\u00e1s testimonio del esp\u00ed\u00adritu del tiempo que del sentido primigenio de la expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. La realeza de Dios en el AT<br \/>\nLa designaci\u00f3n de un dios como rey est\u00e1 muy propagada en el antiguo oriente. La divinidad ejerce su soberan\u00ed\u00ada sobre su ciudad, sobre su reino, sobre los pr\u00ed\u00adncipes y el pueblo, es due\u00f1a del pa\u00ed\u00ads, otorga prosperidad y bienestar, corrige y castiga. El pr\u00ed\u00adncipe es pastor elegido del dios. Todo est\u00e1 a su servido (cf. K\u00d6NIG H II 386-498). El dios no se puede concebir sin la soberan\u00ed\u00ada del rey terreno. Si se destruye esta realeza, el dios mismo pierde su poder. El reino terrestre es la epifan\u00ed\u00ada de la divinidad del reino: sin esta manifestaci\u00f3n no existe el dios. Se comprende que Israel, que viv\u00ed\u00ada en este medio cultural, desde el per\u00ed\u00adodo de la monarqu\u00ed\u00ada comenzara a llamar a Yahveh su rey. Otros t\u00ed\u00adtulos, como \u00abDios Padre\u00bb (Ex 3, 13), son m\u00e1s antiguos, pero el t\u00ed\u00adtulo de rey gana r\u00e1pidamente terreno, p. ej., en salmos y doxolog\u00ed\u00adas (Sal 29; 103) o en relatos sobre visiones de los profetas (Is 6; Ez 1). Contrariamente a la tesis de M. Buber, seg\u00fan el cual la alianza sina\u00ed\u00adtica fue ya una alianza con el rey Yahveh, la reciente investigaci\u00f3n ha mostrado que precisamente con la elevaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n a sede regia entr\u00f3 tambi\u00e9n en uso la designaci\u00f3n de Yahveh con el t\u00ed\u00adtulo de rey (J. Schreiner). Aqu\u00ed\u00ad influy\u00f3 sin duda la concepci\u00f3n cananea, seg\u00fan la cual con la construcci\u00f3n de un templo se demostraba la dignidad regia del dios (W. Schmidt).<\/p>\n<p>Si bien la profesi\u00f3n de fe en la realeza de Yahveh no forma parte del m\u00e1s antiguo patrimonio teol\u00f3gico de Israel, sin embargo, empalma directamente con la experiencia fundamental del pueblo, que pervive, p. ej., en el \u00abc\u00e1ntico del mar Rojo\u00bb (Ex 15): Yahveh es el Se\u00f1or que salva, con el que no se pueden comparar los dioses. Gu\u00ed\u00ada al pueblo de manera maravillosa. Israel puede confiar en Yahveh (cf. Dt 8, 14ss; Jer 2,6ss; Miq 6, 4). El arce de la alianza como trono de Dios es garant\u00ed\u00ada de su poderosa presencia (N\u00fam 10, 35ss). El es el Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos, el rey de Israel. Balaam bendice el campamento de Israel, en el que resuena la \u00abaclamaci\u00f3n del rey\u00bb, pues Yahveh est\u00e1 con \u00e9l (N\u00fam 23, 21). Samuel rechaza la petici\u00f3n de un rey terrestre por el pueblo, puesto que Yahveh se ha elegido como propiedad a este pueblo (1 Sam 9, 7; 10, 19; 12, 12).<\/p>\n<p>Con el desarrollo teol\u00f3gico de la fe en la creaci\u00f3n, que Israel, en una reflexi\u00f3n que a todas luces fue avanzando muy lentamente &#8211; los textos de la creaci\u00f3n del mundo por Yahveh son relativamente tard\u00ed\u00ados &#8211; logr\u00f3 asociar con la fe en el Dios de la alianza y en el Dios salvador, se va profundizando tambi\u00e9n el sentido de la realeza de Yahveh.<\/p>\n<p>Yahveh es el rey del mundo. Su acci\u00f3n creadora motiva su soberan\u00ed\u00ada sobre el mundo(Sal 24, Iss; 95, 3ss; 96, 5 10) y su funci\u00f3n de juez del mundo (Sal 58, 12; 76, 9ss; 94, 2ss). La referencia del dios a la creaci\u00f3n y el universalismo con ella ligado pertenecen al \u00e1mbito de la religi\u00f3n cananea, en el que se desarrolla el \u00abteolog\u00famenon\u00bb veterotestamentario de la realeza de Dios, aunque Israel dista mucho de aceptar simplemente mitos de la creaci\u00f3n. La -> creaci\u00f3n viene considerada como una obra hist\u00f3rica del Yahveh, que \u00abcon toda propiedad inaugura el plan de la historia\u00bb (RAn 1 143; cf. Sal 74, 12-17). El Se\u00f1or cercano, que domina la historia, es tambi\u00e9n el creador del mundo. Esta regia soberan\u00ed\u00ada hist\u00f3rica y universal de Yahveh adquiere una forma particularmente concreta en el \u00e1mbito social. Dado que el Dios de la alianza es rey de Israel, por eso el rey terrestre viene asociado como \u00abhijo\u00bb de Yahveh (2 Sam 7, 14) al esp\u00ed\u00adritu y consigna de la alianza: ha de dispensar grandes cuidados al pueblo que le est\u00e1 confiado (cf. 2 Sam 12, Iss). No debe dejarse alucinar por su poder, no ha de criar numerosos caballos, ni poseer muchas mujeres, no ha de acumular desmesuradamente plata y oro, ni ha de levantar con orgullo su coraz\u00f3n sobre sus compatriotas (Dt 17, 14ss). En cambio, a los pobres, a las viudas y los hu\u00e9rfanos, a los jornaleros y extranjeros se asegura la especial protecci\u00f3n del Dios de la alianza. Israel debe pensar que \u00e9l mismo fue liberado por Dios de la servidumbre y de la esclavitud y as\u00ed\u00ad ponerse de parte de todos los d\u00e9biles (cf. Dt 24).<\/p>\n<p>A este rey Yahveh rinde Israel homenaje en el culto. Los llamados \u00absalmos de la entronizaci\u00f3n\u00bb (Sal 47; 93; 96-99), con su aclamaci\u00f3n \u00abYahveh es rey\u00bb, han sido considerados como himnos para una presunta fiesta de la \u00abentronizaci\u00f3n de Yahveh\u00bb. Probablemente se cantaban con ocasi\u00f3n de una fiesta, quiz\u00e1 postex\u00ed\u00adlica, del templo. Dado que aqu\u00ed\u00ad se ensalza al Se\u00f1or vivo, que rige las vicisitudes de la historia, y no a una divinidad m\u00ed\u00adtica de un hecho de la naturaleza, presente en un retomo c\u00ed\u00adclico, estos c\u00e1nticos llevan un aliento y tono de espontaneidad, de actualidad, el car\u00e1cter de acontecimiento. El recuerdo del pasado y la esperanza de futuro se re\u00fanen en el \u00abhoy\u00bb (Sal 95) del encuentro con el rey del cielo y de la tierra.<\/p>\n<p>Con los -> profetas toma un matiz particular la fe de Israel en las promesas. A partir de Am\u00f3s los profetas anuncian el juicio que amenaza al reino del norte y del sur. Con sus culpas Israel ha perdido la raz\u00f3n jur\u00ed\u00addica de su existencia. \u00abLo \u00fanico a que puede asirse Israel es una nueva intervenci\u00f3n hist\u00f3rica de Yahveh\u00bb (RAn II 131). Yahveh, que hab\u00ed\u00ada sacado a Israel de Egipto, habla en el D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas: \u00abNo pens\u00e9is en lo que antes sucedi\u00f3, no mir\u00e9is ya a lo que hace tiempo pas\u00f3\u00bb (Is 43, 18). Con esta misma severidad s\u00f3lo habla ya Jer (cf. 31, 31), mientras que en los otros profetas se da cierta continuaci\u00f3n de la alianza de anta\u00f1o. En este juicio est\u00e1n implicados los gentiles al igual que Israel (cf. Am Iss; Is 13ss).<\/p>\n<p>Si bien los profetas apenas hablan de la realeza de Yahveh &#8211; a excepci\u00f3n de Is; y s\u00f3lo el D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas vuelve a echar mano del concepto -, sin embargo, se refieren a la cosa expresada por esta palabra. Israel descubre en esas experiencias la perdici\u00f3n reinante en la historia. En la quiebra de su existencia pol\u00ed\u00adtica, en la destrucci\u00f3n del templo, en las cat\u00e1strofes de los pueblos que lo rodean, se le hace patente el juicio de Yahveh sobre la humanidad pecadora. En esta situaci\u00f3n anuncian los profetas una nueva salvaci\u00f3n universal. Las im\u00e1genes en que se anuncia esta salvaci\u00f3n provienen de las viejas tradiciones de las grandes gestas de Yahveh, pero las sobrepasan radicalmente. Oseas habla de un tiempo en el que Israel volver\u00e1 a habitar en el pa\u00ed\u00ads, rebosante de prosperidad (2, Iss; 14, 6ss). Isa\u00ed\u00adas anuncia el reinado de paz de un nuevo David sobre Si\u00f3n (cf. el libro de Emanuel); Jerem\u00ed\u00adas habla de una nueva alianza, por la que ser\u00e1n transformados los corazones (Jer 31, 31ss); el D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas se refiere a un nuevo \u00e9xodo, en el que Yahveh vuelve a mostrarse como santo, como creador de Israel, como rey (Is 43, 15). En este marco inserta el D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas sus cantos del siervo de Yahveh, que acusa rasgos individuales y colectivos. El nuevo reinado de Yahveh se describe como felicidad consumada, que por Israel viene comunicada a todos los pueblos, origina una transformaci\u00f3n interior, abarca la tierra como espacio vital, y hasta la creaci\u00f3n entera (Ez 34; Miq 4; Is 9, 25). Finalmente, de esta salvaci\u00f3n prometida forma tambi\u00e9n parte la supresi\u00f3n de la muerte (cf. Is 25, 6ss). La realeza de Dios se entiende en sentido escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>II. La realeza de Dios en el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado<br \/>\nEn el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado, la esperanza del reinado de Dios experimenta algunas modificaciones caracter\u00ed\u00adsticas. En amplios sectores del pueblo predomina una escatolog\u00ed\u00ada \u00abnacional\u00bb. Testimonios de esta expectaci\u00f3n son, p. ej., el salmo de Salom\u00f3n 17, 23-51, donde el Mes\u00ed\u00adas aparece como un libertador y fundador pol\u00ed\u00adtico de un Israel nuevo y justo; y tambi\u00e9n la oraci\u00f3n de las dieciocho peticiones o la esperanza del Mes\u00ed\u00adas que con frecuencia se trasluce en los Evangelios (Lc 24, 21; Mc 10, 37, etc.). Cierto que tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad se ensalza a Yahveh como creador y se\u00f1or del mundo, pero el establecimiento de su soberan\u00ed\u00ada se entiende en sentido nacional y pol\u00ed\u00adtico. Con esta concepci\u00f3n se asocia f\u00e1cilmente la idea de la lucha por el reinado de Dios (Qumr\u00e1n, partido de los zelotes, insurrecci\u00f3n de Bar-Koliba).<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n doctrinal rab\u00ed\u00adnica se vuelve a pensar en nueva forma la misi\u00f3n de Israel: hasta el momento s\u00f3lo Israel ha reconocido el poder de Dios, que est\u00e1 oculto a los gentiles. Mediante el culto tributado a Dios y un fiel cumplimiento de la ley, Israel dar\u00e1 testimonio a los gentiles de la realeza de Dios. Israel ha de tomar sobre s\u00ed\u00ad el \u00abyugo del reino de los cielos\u00bb hasta el d\u00ed\u00ada en que Dios mismo se manifieste al mundo entero (cf. la oraci\u00f3n &#8216;Alenu de Abba Arikha). Contrariamente a la doctrina de que Dios establecer\u00e1 su reinado con libre soberan\u00ed\u00ada, algunos rabinos creen que mediante la penitencia, el estudio de la t\u00f3r\u00e4h y la beneficencia es posible anticipar el reinado del Mes\u00ed\u00adas &#8211; que como reinado intermedio precede a la plena soberan\u00ed\u00ada de Dios -, o incluso el reinado mismo de Dios (cf. BILLERBECK 1 164 599 600 y passim).<\/p>\n<p>La -> apocal\u00ed\u00adptica ofrece una tercera configuraci\u00f3n de la esperanza del r. de D. en el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado. El r. de D. es el mundo transfigurado, el universo trasladado al cielo. Mientras que el Apocalipsis deuterocan\u00f3nico de Daniel habla todav\u00ed\u00ada muy sobriamente, los discursos figurados de Henok, as\u00ed\u00ad como la Ascensi\u00f3n de Mois\u00e9s y el Apocalipsis sir\u00ed\u00adaco de Baruk, describen en forma gr\u00e1fica los goces de este reino y el juicio. La historia universal se divide en per\u00ed\u00adodos (Dan 2, 37-45; 4 Esd liss); se calculan las semanas de a\u00f1os hasta el d\u00ed\u00ada de Yahveh (Hen[et] 93). Estas informaciones se presentan en parte como doctrinas ocultas. J. Moltmann ha interpretado as\u00ed\u00ad el contraste particular entre la concepci\u00f3n prof\u00e9tica y la apocal\u00ed\u00adptica: \u00abMientras que en el mensaje de los profetas la \u00abesperanza hist\u00f3rica\u00bb de Israel lucha con las experiencias relativas a la historia universal, que es entendida como funci\u00f3n del futuro escatol\u00f3gico de Yahveh, en la apocal\u00ed\u00adptica la escatolog\u00ed\u00ada lucha con la cosmolog\u00ed\u00ada, y en esta lucha hace comprensible el cosmos como proceso hist\u00f3rico de los eones en una perspectiva apocal\u00ed\u00adptica\u00bb (Theologie der Hoffnung [Mn 1964] 122).<\/p>\n<p>III. El mensaje de Jes\u00fas sobre el reino de Dios<br \/>\nLa predicaci\u00f3n de Jes\u00fas es proclamaci\u00f3n del \u00abr. de D., que est\u00e1 cerca\u00bb (Mc 1, 15; en los sin\u00f3pticos aparece casi 100 veces la expresi\u00f3n \u00abr. de D.\u00bb; en Mt dicha expresi\u00f3n est\u00e1 sustituida regularmente por \u00abreino de los cielos\u00bb). En la predicaci\u00f3n del Jes\u00fas hist\u00f3rico, la soberan\u00ed\u00ada de Dios no se entiende en ninguna parte como el constante dominio del creador, sino como el reinado escatol\u00f3gico de Dios, que en medio de este tiempo ha comenzado ya, sin transformaci\u00f3n c\u00f3smica y sin nueva constituci\u00f3n politica de Israel. La predicaci\u00f3n de Jes\u00fas est\u00e1 caracterizada por una urgencia que no puede ser mayor: el kairos est\u00e1 presente (Lc 12, 56). Las par\u00e1bolas de crisis (Lc 13, 6-9; Mt 22, 1-14), las palabras de amenaza y de juicio (Lc 10, 10-15) y los radicales imperativos morales del serm\u00f3n de la monta\u00f1a (Mt 5-7) s\u00f3lo pueden entenderse en funci\u00f3n del acontecimiento del tiempo de gracia.<\/p>\n<p>Jes\u00fas promete a todos el r. de D.: a publicanos y meretrices, a enfermos, ni\u00f1os y pobres (Mc 2, 15; 10, 15-16). El reinado divino es salvaci\u00f3n para el hombre, y no juicio. Es gozo de Dios el perdonar a los pecadores (Lc 15). As\u00ed\u00ad Jes\u00fas tiene trato con los pecadores. La clemencia de Dios no presupone nada; s\u00f3lo exige una respuesta en conformidad con ella. Esta respuesta debe llevar el sello de lo incondicional (Lc 6, 27-38). Los hombres deben perdonarse sin restricci\u00f3n, a la manera divina (Mt 18, 21ss). La discriminaci\u00f3n y el juicio s\u00f3lo tienen lugar al final (Mt 13, 24ss). La buena nueva va dirigida a Israel, pero con Israel a las gentes: \u00abVendr\u00e1n muchos de oriente y occidente y se sentar\u00e1n a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob\u00bb (Mt 8, 11). Las obras poderosas de Jes\u00fas subrayan su predicaci\u00f3n. Las curaciones y las expulsiones de -\u00bb demonios son signos del r. de D., que se ha acercado en Jes\u00fas: \u00abSi yo arrojo los demonios por el dedo de Dios, es que el r. de D. ha llegado a vosotros\u00bb (Lc 11, 20). La relaci\u00f3n entre las curaciones y la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas explica las palabras de Jes\u00fas al Bautista encarcelado: \u00abId a contar a Juan lo que est\u00e1is oyendo y viendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia el evangelio a los pobres\u00bb (Mt 11, 4; cf. Lc 4, 18). Jes\u00fas no s\u00f3lo anuncia el r. de D., sino que \u00e9ste se ha acercado en \u00e9l. Jes\u00fas se sit\u00faa a s\u00ed\u00ad mismo por encima de la t\u00f3rdh y de los profetas (Mt 5, 20ss; Lc 16, 16). Los disc\u00ed\u00adpulos son llamados bienaventurados porque oyen y ven lo que muchos profetas y reyes desearon ver (Mt 13, 16). Jes\u00fas, por raz\u00f3n de sus singulares relaciones con el Padre (cf. Mt 11, 25ss), reivindica una misteriosa \u00abinmediatez con Dios\u00bb (A. V\u00f6gtle).<\/p>\n<p>Jes\u00fas llama a su seguimiento (Mc 1, 16ss; 8, 34ss). Sin embargo, el reino no pertenece sencillamente a Jes\u00fas, su acci\u00f3n no es la edificaci\u00f3n del mismo. El reino es del Padre (Lc 12, 32; 22, 29ss). S\u00f3lo \u00e9l conoce la hora (Mt 24, 36). El reino de Dios \u00abviene\u00bb, s\u00f3lo puede ser recibido, ha de ser implorado (Mt 6, 10; Mc 10, 15; Lc 11, 2). El r. de D. ha llegado en Jes\u00fas &#8211; y por tanto en este tiempo &#8211; y al mismo tiempo se aguarda. El don lib\u00e9rrimo de Dios se manifiesta en un lenguaje parad\u00f3jico. El resultado de la ex\u00e9gesis no permite justificar totalmente ni la tesis de la escatolog\u00ed\u00ada plenamente realizada (C.H. Dodd), ni la del car\u00e1cter puramente futuro de los nov\u00ed\u00adsimos (J. Weiss, A. Schweitzer). Igualmente falla la afirmaci\u00f3n de una expectaci\u00f3n radical del fin pr\u00f3ximo por parte de Jes\u00fas (W.G. K\u00fcmmel) o, a la inversa, la atribuci\u00f3n exclusiva de tal expectaci\u00f3n a la comunidad primitiva.<\/p>\n<p>Los logia y las par\u00e1bolas de los Evangelios no se pueden armonizar (logia con indicaciones del tiempo: Mt 10, 23; Mc 9, 1; 13, 30; recusaci\u00f3n de toda fijaci\u00f3n de tiempo: Mc 13, 32; par\u00e1bolas del crecimiento: Mc 4; Mt 13, 24-30 47ss; palabras sobre la entrada en el reino: Lc 13, 24; Mt 7, 13). En ello se muestra, a nuestro parecer, precisamente el car\u00e1cter de acontecimiento consumador de la historia, definitivo y como tal presente en cada situaci\u00f3n, del r. de D. anunciado por Jes\u00fas, car\u00e1cter que s\u00f3lo se puede expresar con categor\u00ed\u00adas temporales en un lenguaje parad\u00f3jico. Las realidades intrahist\u00f3ricas s\u00f3lo pueden ser signos imperfectos, del r. de D., aun estando llenos de su realidad. Estas palabras se sustraen al alcance ordenador de la ciencia humana, quedando en una \u00absuspensi\u00f3n escatol\u00f3gica\u00bb, que s\u00f3lo en la conversi\u00f3n se demuestra como base s\u00f3lida. En ese mensaje, el mundo y su situaci\u00f3n se entienden fundamentalmente en funci\u00f3n del r. de D.; desde el mundo no se da una posibilidad de prospecci\u00f3n hacia este reino. Si nuestro enfoque es exacto, se comprender\u00e1 el hecho de que Jes\u00fas no formula enunciados descriptivos del r. de D., sino que en im\u00e1genes (Mc 14, 25) y par\u00e1bolas hace insinuaciones de esa realidad superabundante. Aparece tambi\u00e9n claro por qu\u00e9 el grupo de disc\u00ed\u00adpulos que se forma en torno a Jes\u00fas y el c\u00ed\u00adrculo de los doce no se identifican sin m\u00e1s con la comunidad en el reino de Dios.<\/p>\n<p>IV. La concepci\u00f3n del reino de Dios en el cristianismo primitivo<br \/>\nLas f\u00f3rmulas de profesi\u00f3n de fe y homolog\u00ed\u00adas neotestamentarias muestran que la proclamaci\u00f3n cristiana primitiva es la fe en Jes\u00fas, el Cristo, el Kyrios, el Hijo de Dios (Rom 10, 9; 1 Jn 5, 1; Jn 20, 31). A las f\u00f3rmulas personales de pistis se contraponen las f\u00f3rmulas de obras (W. Kramer), en las que se habla de la misi\u00f3n de Jes\u00fas, de su pasi\u00f3n, muerte, resurrecci\u00f3n, exaltaci\u00f3n y retorno (1 Cor 15, 3ss; 1 Pe 1, 18-21; 3, 18-22). En ambos tipos de f\u00f3rmulas se trata de una acci\u00f3n escatol\u00f3gica de Dios.<\/p>\n<p>El serm\u00f3n de Pedro el d\u00ed\u00ada de pentecost\u00e9s concluye as\u00ed\u00ad: \u00abSepa, por tanto, con absoluta seguridad toda la casa de Israel que Dios ha hecho Se\u00f1or y Cristo a este Jes\u00fas a quien vosotros crucificasteis\u00bb (Act 2, 36). Esta investidura como Mes\u00ed\u00adas y Se\u00f1or, la prueba de su filiaci\u00f3n divina, se efect\u00faa mediante la resurrecci\u00f3n de entre los muertos (Rom 1, 3). Ahora bien, a la -> resurrecci\u00f3n pertenece la pasi\u00f3n (F1p 2, 9). Jesucristo, en su calidad de glorificado que ha superado la muerte, es el primog\u00e9nito de todos los hermanos (Rom 8, 29). En este acontecimiento de Cristo as\u00ed\u00ad esbozado se abre el mensaje de Jes\u00fas sobre el r. de D. que se ha acercado. A partir del r. de D. proclamado, la fe pospascual experimenta la pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas como acontecimiento salv\u00ed\u00adfico. Jes\u00fas, en quien se ha acercado el r. de D., es precisamente en su muerte el glorificado, revestido del esplendor de la soberan\u00ed\u00ada regia de Dios. El acontecimiento del tiempo, como r. de D. que se ha acercado, lleva su nombre.<\/p>\n<p>Uno de los grandes tipos de esta inteligencia transformada y, sin embargo, id\u00e9ntica en su sentido profundo, del r. de D., es la teolog\u00ed\u00ada de -> Pablo (y la d\u00e9utero-paulina). Pablo habla en pocos pasajes, y en ellos en un sentido de futuro escatol\u00f3gico, de la basileia de Dios (cf. 1 Cor 6, 10; 15, 50; G\u00e1l 5, 21) como herencia del creyente. En Ef 5,, 5 se halla la expresi\u00f3n \u00abreino de Cristo y de Dios\u00bb. Para Pablo la realeza de Dios se realiza fundamentalmente en el reinado de Cristo (1 Cor 15, 24; Col 1, 13).<\/p>\n<p>Este reinado est\u00e1 presente en los fieles (Col 3, 1-4), en la Iglesia (Col 1, 18 24; cf. cuerpo de Cristo), en la acci\u00f3n de los ministros y carism\u00e1ticos autorizados (Ef 4, 11-16). Mediante la predicaci\u00f3n se manifiesta entre los gentiles \u00abla fragancia de este conocimiento\u00bb (2 Cor 2, 14). En el car\u00e1cter de victoria de la vida basada en la fe se hace visible c\u00f3mo Jes\u00fas desposey\u00f3 a las virtudes y potestades de este mundo (cf. -> e\u00f3n): en el medio cultural helen\u00ed\u00adstico se conoc\u00ed\u00adan Kyrioi de los diferentes sectores del mundo. Cristo, en tanto que glorificado, ejerce por medio de la Iglesia una soberan\u00ed\u00ada c\u00f3smica (Ef 1, 21ss; 3, 10; 4, 8ss). Pero la soberan\u00ed\u00ada de Cristo se consuma en la -\u00bb parus\u00ed\u00ada, en la victoria sobre todos los poderes hostiles a Dios y sobre la muerte. Entonces ser\u00e1 Dios \u00abtodo en todas las cosas\u00bb (1 Cor 15, 24-28). En las primeras ep\u00ed\u00adstolas paulinas reina una cierta expectaci\u00f3n de la pr\u00f3xima parus\u00ed\u00ada. Pablo, al hablar de la gloria venidera, renuncia ampliamente a las representaciones imaginativas (cf. 1 Cor 2, 9). Las afirmaciones personales sobre la comuni\u00f3n con Cristo y con los fieles ocupan el centro en Pablo (cf. 1 Cor 15, 35ss; 1 Tes 4, 17).<\/p>\n<p>En la teolog\u00ed\u00ada de -> Juan falta casi totalmente la expresi\u00f3n \u00abr. de D.\u00bb (\u00fanica excepci\u00f3n, 3, 3ss). El mensaje de Cristo est\u00e1 matizado en forma de una \u00abescatolog\u00ed\u00ada presente\u00bb (R. SCHNACKENBURG, Joh.-Komm. [Fr 1967] 140). Vida, muerte, juicio, gozo, paz, en tanto que realidades escatol\u00f3gicas, tienen un sentido presente. En casos aislados hay una perspectiva de futuro: resurrecci\u00f3n corporal y juicio (5 28ss), vida eterna (12, 25). Este aspecto descuella m\u00e1s en 1 Jn 3, 2; 4, 17). En cambio, en el Ap el reino escatol\u00f3gico de Dios se identifica con el reino de Cristo (11, 15). La Iglesia ha sido constituida por Cristo en r. de D. (1, 6; 5, 10). La historia es el teatro de la lucha de los poderes contra este reino, que al fin sale victorioso. En Ap 20, 4 est\u00e1 entretejido el motivo del reinado mesi\u00e1nico milenario.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo de la historia de la redacci\u00f3n ha permitido destacar en forma m\u00e1s pl\u00e1stica las teolog\u00ed\u00adas de los -> sin\u00f3pticos. Mc, con su doctrina del misterio del Mes\u00ed\u00adas, tiende un puente entre el mensaje de Jes\u00fas sobre el r. de D. y la fe pospascual. Asume representaciones apocal\u00ed\u00adpticas (13) y muestra la relaci\u00f3n de la comunidad con el r. de D. (4, 11). En Mt, basileia es ya un concepto eclesi\u00e1stico de escuela (13, 52). Designa la realidad celestial de la voluntad de Dios cumplida (6, 9 y 10). As\u00ed\u00ad la -> justicia es la condici\u00f3n de admisi\u00f3n en este reino (5, 20). Mt espera la consumaci\u00f3n del reino en el retorno del Hijo del hombre y en el juicio universal (25, 31ss). En Lc se dise\u00f1a la idea de \u00e9pocas en la historia de la salvaci\u00f3n. El per\u00ed\u00adodo de la actividad de Jes\u00fas, como centro del tiempo, se destaca frente al tiempo de la Iglesia (H. Conzelmann). Este termina con la parus\u00ed\u00ada. El presente de la Iglesia queda en cierto modo \u00abdesescatologizada\u00bb por la historia de la salvaci\u00f3n (P. Hoffmann).<\/p>\n<p>En los escritos tard\u00ed\u00ados del NT se muestran aqu\u00ed\u00ad y all\u00e1 conatos de una concepci\u00f3n con rasgos tomados del helenismo (2 Tim 4, 18; Heb 12, 28; 2 Pe 1, 11), pues el r. de D. se presenta en cierto modo como una realidad supraterrena ya existente.<\/p>\n<p>V. Inteligencia del reino de Dios en la historia de la teolog\u00ed\u00ada<br \/>\nLa primera teolog\u00ed\u00ada patr\u00ed\u00adstica est\u00e1 fuertemente marcada por la idea del reinado de Cristo y la expectaci\u00f3n de una pronta parus\u00ed\u00ada (IgnEph 11; 2 Clem 6 12); a lo cual se a\u00f1aden representaciones apocal\u00ed\u00adpticas, como la esperanza de un reino milenario (JusTINO, Dial. 80ss; TERTULIANO, Adv Marc. 3, 24). En algunos padres, la inmortalidad viene a ser el patrimonio de la salvaci\u00f3n (TE\u00f3FILO DE ANTIOQU\u00ed\u008dA, Ad Autolyc. II 27). Mientras que en Tertuliano la expectaci\u00f3n de una parus\u00ed\u00ada pr\u00f3xima se alimenta de un entusiasmo inspirado por el montanismo y va unida con un rigorismo moral (cf. De monogamia, De corona), en Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada y en Or\u00ed\u00adgenes la doctrina del r. de D. acusa rasgos espiritualistas. Cristo es ensalzado como la palabra que diviniza al hombre (CLEMENTE, Paedag. III lss); la oraci\u00f3n por el r. de D. implora sabidur\u00ed\u00ada y conocimiento (OR\u00ed\u008dGENES, De oratione, 13). Esta inteligencia fuertemente interiorizada del r. de D. se impone en gran parte en oriente. El esquema conceptual aqu\u00ed\u00ad latente es por lo regular el neoplat\u00f3nico de origen y retorno (cf. GREGORIO NISEND, De opif. hom. 17). Eusebio de Cesarea, empalmando con insinuaciones de Or\u00ed\u00adgenes, desarrolla una especie de teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica: La fe en el Dios uno est\u00e1 ligada a la monarqu\u00ed\u00ada terrena romana. La polis es para Eusebio polite\u00ed\u00adsta. El reino de paz de Constantino es copia e imitaci\u00f3n del reino de Dios.<\/p>\n<p>En occidente se va abriendo paso una identificaci\u00f3n bastante fuerte del r. de D. con la Iglesia. Agust\u00ed\u00adn (De civ. Dei, xx 9) habla de la Iglesia como regnum Christi y regnum caelorum, que en realidad es todav\u00ed\u00ada regnum militiae y por tanto aguarda a\u00fan su consumaci\u00f3n. La Iglesia se identifica con el reino milenario del Ap (20, 4), y es la \u00faltima forma de la civitas Dei peregrinan (que camina en la 6.a edad del mundo; ibid. xv 20).<\/p>\n<p>Una compenetraci\u00f3n todav\u00ed\u00ada m\u00e1s pronunciada de Iglesia y r. de D. y una correspondiente concepci\u00f3n del ministerio de Pedro se halla en la \u00e9poca siguiente, p. ej., en textos romanos (cf. Gregorio Magno, que entiende Lc 9, 27 en el sentido de la Iglesia erigida \u00abcontra la gloria del mundo\u00bb: PL 76, 1236ss).<\/p>\n<p>A esta inteligencia \u00abeclesi\u00e1stica\u00bb del r. de D. se a\u00f1ade desde la dominaci\u00f3n franca en occidente una interpretaci\u00f3n \u00abpol\u00ed\u00adtica\u00bb. Carlomagno, que como nuevo David en la Iglesia tom\u00f3 \u00ablas riendas de la dominaci\u00f3n regia\u00bb (R. STAEHELIN, Die Verk\u00fcndigung des R. G. in der Kirche Jesu Christi II [Bas 1953] 164) &#8211; al papa corresponde la funci\u00f3n de Mois\u00e9s orante (Carta a Le\u00f3n III; PL 98, 907ss) -, entiende su soberan\u00ed\u00ada como participaci\u00f3n en la realeza de Dios y de Cristo (cf. ALcuINo, PL 100, 301ss; cf. las liturgias de la coronaci\u00f3n; P.E. Scrnt t, Die Ordines der mittelalterlichen Kaiserkr\u00f6nung, \u00abArchiv f\u00fcr Urkundenforschung\u00bb 11 [1939] 279-286). La idea de la cruzada est\u00e1 motivada en parte por esta concepci\u00f3n del r. de D.; la misma motivaci\u00f3n recibe la investidura de los obispos por el rey: \u00abComo los reyes son reyes juntamente con Cristo, confieren tambi\u00e9n y ejercen juntos con \u00e9l lo que se refiere al reino de Cristo\u00bb (An\u00f3nimo de York [STAEHELIN II 334ss]). Con esta pol\u00ed\u00adtica del r. de D. se asocian expectativas apocal\u00ed\u00adpticas. Adso de Montier adscribe el reino de Francia al imperio romano &#8211; el tercero despu\u00e9s del imperio de los griegos y los persas &#8211; y aguarda un \u00faltimo soberano antes del anticristo, que restaurar\u00e1 con el mayor esplendor el imperio del mundo y depondr\u00e1 su corona en Jerusal\u00e9n (E. SACKUR, Sibyllinische Texte und Forschungen [B 1899] 97ss). La formulaci\u00f3n m\u00e1s radical de una posici\u00f3n pontificia contra la idea regia imperial del reino de Cristo est\u00e1 representada sin duda en la bula Unam sanctam de Bonifacio vIII: Porro subesse Romano Pontifici omni humane creaturae declaramus dicimus definimus et pronuntiamus omnino de necessitate salutis.<\/p>\n<p>Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore &#8211; con antecedentes en Ruperto de Deutz, Honorio de Aut\u00fan, Anselmo de Havelberg &#8211; anuncia un reinado venidero del Esp\u00ed\u00adritu, que preceder\u00e1 al reino definitivo de Dios. Los espirituales franciscanos consideran a Francisco de As\u00ed\u00ads como nuevo Juan Bautista y El\u00ed\u00adas, como \u00ab\u00e1ngel con los signos del Dios vivo\u00bb (BUENAVENTURA, Legenda maior, pr\u00f3l.), que hace que surja este nuevo tiempo. En las comunidades fraternas alborea este reino. Esa concepci\u00f3n del r. de D. contin\u00faa en las comunidades de hermanos de la tard\u00ed\u00ada -> edad media y del per\u00ed\u00adodo de la -> reforma protestante (hermanos bohemos, anabaptistas, etc\u00e9tera).<\/p>\n<p>Mientras que en la m\u00ed\u00adstica dominicana el r. de D. es \u00abDios mismo con toda su riqueza\u00bb, que est\u00e1 pr\u00f3ximo al fondo del alma humana (maestro Eckhart: Deutsche Mystiker ir [ed. F. Pfeiffer, L 1857] n.\u00c2\u00b0 69), al lado de ella surge una teolog\u00ed\u00ada del reino de Cristo en la comunidad pol\u00ed\u00adtica eclesi\u00e1stica, que va desde Savonarola y Campanella hasta Bucero, y se expresa en -3 utop\u00ed\u00adas (Campanella; la Utop\u00ed\u00ada de Tom\u00e1s Moro acusa gran afinidad con el De regno Christi de Bucero).<\/p>\n<p>La doctrina de Lutero sobre los dos reinos traza una marcada l\u00ed\u00adnea divisoria frente a una concepci\u00f3n cat\u00f3lica teocr\u00e1tica de la Iglesia, como tambi\u00e9n frente a los \u00abiluminados\u00bb. Lo constitutivo del r\u00e9gimen espiritual de Dios, esencialmente invisible, es la justificaci\u00f3n por la fe en la predicaci\u00f3n del evangelio, y lo constitutivo del r\u00e9gimen mundano es la ley. Este r\u00e9gimen es por s\u00ed\u00ad mismo ambivalente y el cristiano ha de ejercerlo con fe, aunque dejando a salvo la autonom\u00ed\u00ada propia del mundo. En cambio, la idea de la sociedad cristiana de Calvino y de Zuinglio acusa rasgos \u00abbibliocr\u00e1ticos\u00bb, o bien teocr\u00e1ticos. Para Ignacio de Loyola y los elementos dirigentes de la contrarreforma, el reino de Cristo, que se ha de extender mediante una misi\u00f3n sistem\u00e1tica y mediante el empleo de todas las energ\u00ed\u00adas, se identifica sencillamente con la Iglesia cat\u00f3lica. Por raz\u00f3n de esta identidad, la Iglesia jer\u00e1rquica es totalmente infalible: \u00ab&#8230;as\u00ed\u00ad es sin duda imposible que Cristo permita alguna vez en su Iglesia un juicio propiamente err\u00f3neo sobre alguna cosa discutida\u00bb (\u00abMonumenta Ignatiana\u00bb 1 xii 665; cf. Ejercicios espirituales, n.\u00c2\u00b0 365).<\/p>\n<p>Con los albores de la edad moderna asoma el tipo de una nueva idea especulativa del r. de D.: Nicol\u00e1s de Cusa, en sus escritos filos\u00f3fico-teol\u00f3gicos, esboza una visi\u00f3n conjunta de la realidad, en la que el hombre y el mundo aparecen como funci\u00f3n de un Dios que se desarrolla en una forma m\u00e1s explicita. \u00abQuiero decir que todas estas cosas est\u00e1n impl\u00ed\u00adcitamente (complicite) en Dios, del mismo modo que en la creaci\u00f3n del mundo son expl\u00ed\u00adcitamente (explicite) el mundo de las cosas\u00bb (De possest, Op. I, 175v).<\/p>\n<p>Si Dios es lo otro y mismo de cada ser y del mundo en conjunto, \u00e9stos son ellos mismos precisamente por su alteridad. Dios y el mundo est\u00e1n separados con el mayor rigor y, sin embargo, el mundo no es sino el desarrollo de Dios en el contraste del ser otro. En tal sistema no hay lugar para la historia y la escatolog\u00ed\u00ada. La referencia del hombre y de su mundo a Dios es presente. No es pura casualidad el que los modelos del Cusano sean en general de \u00ed\u00adndole matem\u00e1tica. En esta presencia del Dios pr\u00f3ximo y a la vez infinitamente sustra\u00ed\u00addo a todo ente finito, el hombre debe adquirir su libertad y as\u00ed\u00ad es como alcanza su justo puesto ante Dios y en Dios. \u00abUno es el reino de los cielos, del que s\u00f3lo existe un s\u00ed\u00admil arquet\u00ed\u00adpico, y \u00e9ste, sin embargo, s\u00f3lo puede desarrollarse en una multiplicidad de modos de similitud&#8230; Lo que Zen\u00f3n, o Parm\u00e9nides, o Plat\u00f3n, o quienquiera que sea, refieren de la verdad es una misma cosa, pues todos ellos miraban a un Uno y lo expresaban en formas diferentes\u00bb (De filiatione Dei, Op. iv, 83).<\/p>\n<p>Este sistema, que rompe con la ontolog\u00ed\u00ada medieval de la substancia, viene a ser el tipo fundamental de toda una serie de esbozos, en los que la idea del r. de D. aparece en una forma en parte secularizada. R. de D. y reino del espiritu vienen a ser sin\u00f3nimos. As\u00ed\u00ad el Dios de Descartes es el garante, inmanente al sistema, de la estructura en s\u00ed\u00ad evidente de la realidad. Para Leibniz el mundo existente es el mejor de todos los mundos posibles, que est\u00e1 penetrado de una armon\u00ed\u00ada preestablecida basada en la racionalidad de Dios.<\/p>\n<p>Mientras que en este sistema forman una unidad las ciencias de la \u00e9tica, de la metaf\u00ed\u00adsica y de la teolog\u00ed\u00ada, Kant en cambio separa la raz\u00f3n teor\u00e9tica y la pr\u00e1ctica. El r. de D. surge mediante la estructuraci\u00f3n de la sociedad humana bajo leyes \u00e9ticas, que por su obligatoriedad moral se representan como preceptos divinos. Tal sociedad &#8211; la Iglesia &#8211; parte hist\u00f3ricamente de la fe revelada, pero debe ser purificada para convertirse en pura fe religiosa. El cristianismo tiene la mayor afinidad con esta pura fe religiosa. En tal purificaci\u00f3n se aproxima el r. de D. La representaci\u00f3n de una consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica \u00abes un bello ideal\u00bb (La religi\u00f3n dentro de los limites de la raz\u00f3n pura).<\/p>\n<p>Fichte, m\u00e1s orientado est\u00e9ticamente, dise\u00f1a la visi\u00f3n de un Estado de la raz\u00f3n, que, como reino de la libertad y de la individualidad, hace que aparezca visiblemente la bella armon\u00ed\u00ada de todos, lo universal como manifestaci\u00f3n de Dios. En ese reino el sabio y el artista tienen la misi\u00f3n del sacerdote y del vidente.<\/p>\n<p>La doctrina de Hegel sobre el reino del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu forma la conclusi\u00f3n de su doctrina de las formas del esp\u00ed\u00adritu que se enajena y vuelve hacia s\u00ed\u00ad mismo. M\u00e1s all\u00e1 del reino del esp\u00ed\u00adritu &#8211; lacomunidad, que ha percibido su identidad con el Estado -, s\u00f3lo existe el saber que se comprende a s\u00ed\u00ad mismo. As\u00ed\u00ad, el r. de D. es la forma suprema del esp\u00ed\u00adritu, en el que se representan la esencia del mundo y de la historia del mundo. Implica el pleno desarrollo de la libertad, la realizaci\u00f3n de la moral.<\/p>\n<p>En este tipo de doctrina del r. de D. habr\u00e1 que incluir todav\u00ed\u00ada esbozos tan diversos como la doctrina marxista de la sociedad comunista (-> marxismo) y la filosof\u00ed\u00ada de la -> utop\u00ed\u00ada de Bloch. Ambos intentos tienen en com\u00fan la reivindicaci\u00f3n de un m\u00e9todo puramente filos\u00f3fico, con el repudio de toda teolog\u00ed\u00ada. Contrariamente a las concepciones del r. de D. anteriormente caracterizadas, aqu\u00ed\u00ad el -> futuro es la dimensi\u00f3n decisiva, ya que a la pr\u00e1ctica modificante se le da la primac\u00ed\u00ada frente a la consideraci\u00f3n teor\u00e9tica. Evidentemente aqu\u00ed\u00ad el futuro est\u00e1 tan al alcance del hombre operante, como en esos sistemas las estructuras del ser est\u00e1n al alcance de la mirada penetrante del hombre. En ambos casos el r. de D. no es el acontecimiento de un don gratuito, imprevisible e impenetrable, sino que es parte de la concepci\u00f3n de la existencia humana acerca de s\u00ed\u00ad misma.<\/p>\n<p>Junto a ese tipo de inteligencia del r. de D., en el que \u00e9ste constituye el \u00faltimo marco especulativo de todas las ciencias humanas, existen conatos de concebir el r. de D. originariamente en el \u00e1mbito de la fe. Pascal, rompiendo el pensamiento sistem\u00e1tico, en vista del moderno concepto de ciencia que se iba abriendo paso intent\u00f3 por primera vez, con su doctrina de los \u00f3rdenes, determinar filos\u00f3ficamente en qu\u00e9 esfera se pod\u00ed\u00ada hablar convenientemente de r. de D. y de Cristo: en el ordo caritatis, en el cual el hombre existe m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed\u00ad, experimenta el perd\u00f3n de su culpa y comienza a gustar la felicidad escondida de la amistad de Dios.<\/p>\n<p>En la teolog\u00ed\u00ada reciente, la doctrina del r. de D. se convierte en principio constructivo en la escuela cat\u00f3lica de -> Tubinga. Para J.S. v. Drey el r. de D. es \u00abaquella idea del cristianismo que lleva en s\u00ed\u00ad todas las otras y las hace brotar de s\u00ed\u00ad\u00bb (Einleitung in das Studium der Theologie [T 1819] 19). Ahora bien, la doctrina de la Trinidad es el \u00abn\u00famenon\u00bb que contiene la econom\u00ed\u00ada entera del r. de D. El r. de D., preparado por las etapas de la historia de la salvaci\u00f3n, apareci\u00f3 como realidad en Jesucristo; y como consumaci\u00f3n de la historia por la gracia descubre al mismo tiempo la finitud de toda historia, y as\u00ed\u00ad s\u00f3lo puede ser aprehendido por el hombre en la aceptaci\u00f3n, con fe y esperanza, de la propia finitud.<\/p>\n<p>J.B. Hirscher, partiendo de la \u00abidea fundamental\u00bb del r. de D., desarrolla su \u00abmoral cristiana\u00bb como doctrina de la realizaci\u00f3n de este reino. Las facultades humanas son fundamentalmente disposiciones para pertenecer a dicho reino, en el que se ingresa con la conversi\u00f3n y que se representa a trav\u00e9s de la soberan\u00ed\u00ada divina en todos los sectores de la vida.<\/p>\n<p>En el campo protestante, el r. de D. es el concepto teol\u00f3gico central del -> pietismo. A trav\u00e9s de los individuos despertados a la vida cristiana, que se ven fortalecidos en las peque\u00f1as comunidades de los \u00abconvent\u00ed\u00adculos\u00bb y mediante la lectura de la Biblia, se convertir\u00e1 el mundo en tina sede de la soberan\u00ed\u00ada divina.<\/p>\n<p>Las representaciones pietistas, de suyo muy diferenciadas, del r. de D. &#8211; algunas se refieren a un reino terrestre de Cristo &#8211; conducen a una cr\u00ed\u00adtica de la Iglesia protestante ortodoxa, a una acentuaci\u00f3n de la idea de Mes\u00ed\u00adas, a una intensa actividad pedag\u00f3gica y social. Schleiermacher, que tambi\u00e9n recibi\u00f3 una formaci\u00f3n pietista y estaba enraizado en el -> romanticismo, defini\u00f3 el r. de D. como \u00abcomunidad libre de la fe devota\u00bb (WW III\/2 466), en la que los miembros desarrollan libremente su individualidad en obras de arte de la vida. Este perfeccionamiento personal en la estructuraci\u00f3n de todas las energ\u00ed\u00adas superiores del hombre est\u00e1 basado en Jesucristo, que por la pura armon\u00ed\u00ada con Dios es arquetipo del hombre y fundamento de las comunidades creyentes. Desde el punto de vista \u00e9tico, el r. de D. es el bien supremo.<\/p>\n<p>A. Ritschl, empalmando con la proclamaci\u00f3n sin\u00f3ptica del r. de D. y guiado por las preocupaciones de la -> ilustraci\u00f3n, entiende el r. de D. como la comunidad moral fundada por Jesucristo, en la que los hombres, unidos en amor mutuo, ejercen su dominio del mundo mediante el trabajo profesional y se van formando m\u00e1s y m\u00e1s en la virtud. Aqu\u00ed\u00ad domina un ideal burgu\u00e9s de la vida. Esta concepci\u00f3n fue corregida por los trabajos exeg\u00e9ticos de J. Weiss y A. Schweitzer, en los que volvi\u00f3 a descubrirse el car\u00e1cter escatol\u00f3gico del mensaje de Jes\u00fas. Luego, la moderna investigaci\u00f3n exeg\u00e9tica ha desarrollado renovadamente la riqueza del mensaje b\u00ed\u00adblico sobre el r. de D. (cf. I-II).<\/p>\n<p>Entre las teolog\u00ed\u00adas contempor\u00e1neas, especialmente la Dogm\u00e1tica eclesi\u00e1stica de K. Barth y la teolog\u00ed\u00ada de la \u00abmuerte de Dios\u00bb, u otras corrientes afines, est\u00e1n influidas por la idea del reino de Dios. K. Barth propone una doctrina del r. de D. con un matiz cristoc\u00e9ntrico y escatol\u00f3gico, que destaca el car\u00e1cter lib\u00e9rrimo de la gracia y la promesa de la salvaci\u00f3n que abarca la plenitud de todas las cosas, el mundo y la historia. H. Cox, partiendo de la idea de que el r. de D. est\u00e1 alboreando constantemente y as\u00ed\u00ad adquiere modalidades siempre nuevas de signo en las formas hist\u00f3ricas, considera la secular city, la realidad y la tarea de la humanidad de hoy, como la forma concreta actual del r. de D. en su penetraci\u00f3n en el mundo. Seg\u00fan W. Hamilton y Th. Altizer, con la \u00abmuerte de Dios\u00bb, con la -> secularizaci\u00f3n en tanto que superaci\u00f3n hist\u00f3rica de la fe en ese \u00abforastero\u00bb trascendente, se ha dejado libre el camino hacia una gran humanidad divina. Mientras que Hamilton considera como el quehacer del cristiano el combate y la edificaci\u00f3n de la soberan\u00ed\u00ada de Cristo, Altizer, partiendo de una duda radical del progreso hist\u00f3rico, ve en este reino el objeto de una especie de esperanza escatol\u00f3gica intrahist\u00f3rica.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: 1. AL I-IV: H. Kleinknecht-G. v. Rad &#8211; K. G. Kuhn &#8211; K. L. Schmidt, \u00dfaatae\u00fa5, \u00dfaatae\u00ed\u00ada y simil.: ThW I 562-595; M. Buber, K\u00f6nigtum Gottes (Hei 31956); W. G. K\u00fcmmel, Verhei\u00dfung und Erf\u00fcllung (Z 31956); H. Schlier, Reich Gottes und Kirche: Cath 11 (1957) 178-189; W. Marxsen, Der Evangelist Markus (G\u00f6 21959); K. E. Skydsgaard, Reich Gottes und Kirche (St 1959); Rad; H. J. Kraus, Psalmen, 2 vols. (Neukirchen 1960); V. Maag, Malkut Jhwh: Supl. VT 7 (1960) 129-153; W. Schmidt, K\u00f6nigtum Gottes in Ugarit und Israel (ZAW Beiheft 80) (B 1961); E. Staehelin, Die Verk\u00fcndigung des Reich Gottes in der Kirche Jesu Christi, 7 vols. (Bas 1951-65); J. Schreiner, Sion-Jerusalem, Jahwes K\u00f6nigssitz (Studien zum AT und NT 7) (Mn 1963); W. Kramer, Christos Kyrios Gottessohn (Z 1963); P. Hoffmann, Reich Gottes: HThG II 414-428; W. Trilling, Das wahre Israel (Mn 41964); H. Conzelmann, Die Mitte der Zeit (T 81964); R. Schnackenburg, Reino y reinado de Dios (Fax Ma 1967); Bullmann GV 1 134-152 (la escatolog\u00ed\u00ada del evangelio de Juan). &#8211; 2. AL V : E. Hirsch, Die Reich Gottes-Begriffe des neueren europ\u00e4ischen Denkens (G\u00f6 1921); R. Frick, Die Geschichte des Reich Gottes-Gedankens in der alten Kirche bis zu Origenes und Augustinus (Gie 1928); E. Benz, Ecclesia spiritualis (St 1934); E. Peterson, Theologische Traktate (Mn 1951); E. Gilson, Les metamorphoses de la cit\u00e9 de Dieu (P 1952); Barth KD; A. Dempf, Sacrum Imperium (Mn 21953); Th. Filthaut, Das Reich Gottes in der katechetischen Unterweisung (Fr 1058); C. Walter, Typen des Reich Gottes-Verst\u00e4ndnisses (Mn 1961); H. Cox, The Secular City (NY 1965); J. L. Ice &#8211; J. J. Carey, The Death of God Debate (Philadelphia 1967); Reich Gottes und Welt. Die Lehre Luthers von den zwei Reichen, bajo la dir. de H. H. Schrey (Darmstadt 1969).<\/p>\n<p>Peter H\u00fcnermann<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<ol start=\"I\">\n<li style=\"text-align: justify;\">Terminolog\u00eda. \u00abEl reino de Dios\u00bb ocurre cuatro veces en Mateo (12:28; 19:24; 21:31, 43), cuatro veces en Marcos, treinta y dos veces en Lucas, dos veces en Juan (3:3, 5), seis veces en Hechos, ocho veces en Pablo, una en Apocalipsis (12:10). \u00abEl Reino de los cielos\u00bb aparece treinta y tres veces en Mateo, y una vez en una lectura variante en Juan 3:5, una vez en la obra ap\u00f3crifa <em>El Evangelio de los Hebreos<\/em> 11. \u00abReino\u00bb aparece nueve veces (p. ej., Mt. 25:34; Lc. 12:32; 22:29; 1 Co. 15:34; Ap. 1:9); tambi\u00e9n \u00abtu reino\u00bb (Mt. 6:10: Lc. 11:10); \u00absu reino\u00bb (Mt. 6:33; Lc. 12:31; 1 Ts. 2:12), \u00abel reino de su (mi) Padre\u00bb (Mt. 13:43; 26:29); \u00abEl evangelio del Reino\u00bb (Mt. 4:23; 9:35; 24:14), \u00abla palabra del reino\u00bb (Mt. 13:19), \u00ablos hijos del reino\u00bb (Mt. 8:12; 13:38), el reino de nuestro padre \u00abDavid\u00bb (Mr. 11:10). Dos veces \u00abreino\u00bb se usa para los redimidos (Ap. 1:6; 5:9).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl reino de Dios\u00bb y el \u00abreino de los cielos\u00bb son variaciones ling\u00fc\u00edsticas para referirse a la misma idea. El modismo hebreo con frecuencia colocaba un t\u00e9rmino apropiado en lugar del nombre de la deidad (Lc. 15:21; Mt. 21:25; Mr. 14:61; <em>1 Mac.<\/em> 3:50; <em>Pirke Aboth.<\/em> 1:3). Mateo retiene el modismo hebreo, mientras que los otros evangelios lo traducen por griego idiom\u00e1tico. V\u00e9ase Mt. 19:23\u201324 para su identidad en significado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reino de Dios es tambi\u00e9n el reino de Cristo. Jes\u00fas habla del reino del Hijo del Hombre (Mt. 13:41; 16:28), y de \u00abmi reino\u00bb Lc. 22:30; Jn. 18:36). V\u00e9ase \u00absu reino\u00bb (Lc. 1:33; 2 Ti. 4:1); \u00abtu reino\u00bb (Mt. 20:31; Lc. 23:42; Heb. 1:8); \u00abel reino de su amado Hijo\u00bb (Col. 1:13); \u00absu reino celestial\u00bb (2 Ti. 4:18); \u00abel reino eterno de nuestro Se\u00f1or y Salvador Jesucristo\u00bb (2 P. 1:11). Dios ha dado el reino a Cristo (Lc. 22:29), y una vez que el Hijo haya cumplido con su gobierno, entregar\u00e1 el reino al Padre (1 Co. 15:24). Por tanto, es el \u00abreino de Cristo y de Dios\u00bb (Ef. 5:5). El reino del mundo vendr\u00e1 a ser \u00abel reino de nuestro Se\u00f1or y de su Cristo\u00bb (Ap. 11:15). No hay tensi\u00f3n entre \u00abEl poder y reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo\u00bb (Ap. 12:10).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Uso secular. <em>Basileia<\/em> es, primero que todo, la autoridad para gobernar como rey, y, en segundo lugar, el territorio sobre el cual se ejerce el reinado.<\/li>\n<li><em>El significado abstracto<\/em>. En Lc. 19:12, 15 un noble se fue a un pa\u00eds lejano a recibir un \u00abreino (= reinado), esto es, la autoridad para gobernar. Ap. 17:12 habla de diez reyes, reyes que todav\u00eda no han recibido un reino; recibir\u00e1n \u00abautoridad como reyes\u00bb por una hora. Estos reyes entregaron su reino, su autoridad, a la Bestia (Ap. 17:17). La prostituta es la gran ciudad que tiene \u00abreino\u00bb, esto es, dominio sobre los reyes de la tierra (Ap. 17:18).<\/li>\n<li><em>Significado concreto<\/em>. El reino es tambi\u00e9n un reino sobre el cual se ejerce el reinado. La idea de un reino en este sentido se encuentra en Mt. 4:8 = Lc. 4:5; Mt. 24:7; Mr. 6:23; Ap. 16:10.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. El reino es el reinado de Dios. \u00abEl Reino de Dios\u00bb significa, primero, todo el gobierno de Dios, la autoridad real divina.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>El uso del AT<\/em>. La palabra hebrea <em>mal\u1e35\u00fb\u1e6f<\/em>, al igual que <em>basilea<\/em>, comunica principalmente el significado abstracto, no el concreto. El reinado de un rey com\u00fanmente se fecha con la frase \u00aben el a\u00f1o \u2026 del <em>mal\u1e35\u00fb\u1e6f<\/em>\u00bb, esto es, de su reinado (1 Cr. 26:31; Dn. 1:1). El establecimiento del <em>mal\u1e35\u00fb\u1e6f<\/em> de Salm\u00f3n significa la obtenci\u00f3n de su reinado (1 R. 2:12). Cuando David recibi\u00f3 el <em>mal\u1e35\u00fb\u1e6f<\/em> de Sa\u00fal (1 Cr. 12:23) esto signific\u00f3 que el recibi\u00f3 la autoridad para reinar como rey. La idea abstracta es obvia cuando la palabra se coloca en forma paralela a los conceptos abstractos de poder, fuerza, gloria, dominio (Dn. 2:37; 4:34 [arameo v. 31], 7:14).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando <em>mal\u1e35\u00fb\u1e6f<\/em> se usa para Dios, casi siempre se refiere a su autoridad o su gobierno como el Rey celestial. V\u00e9ase Sal. 22:28 (hebreo v. 29); 103:19; 145:11, 13; Abd. 21; Dn. 6:26).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>El Nuevo Testamento<\/em>. El reino de Dios es la autoridad y gobierno divino que el Padre dio al Hijo (Lc. 22:29). Cristo ejercer\u00e1 este gobierno hasta que haya subyugado a todo lo que se opone a Dios. Cuando haya puesto a todos sus enemigos bajo sus pies, devolver\u00e1 el reino\u2014su autoridad mesi\u00e1nica\u2014al Padre (1 Co. 15:24\u201328). El reinado (no los reinados) que ahora los hombres ejercen en oposici\u00f3n a Dios vendr\u00e1 a ser el reino de nuestro Se\u00f1or y el de su Cristo (Ap. 11:15) \u00aby reinar\u00e1 por los siglos de los siglos\u00bb. En Ap. 12:10 el reino de Dios es paralelo a la salvaci\u00f3n y poder de Dios y la autoridad de su Cristo.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este significado abstracto es obvio en los Evangelios. En Lc. 1:33 el reino eterno de Cristo es sin\u00f3nimo con su gobierno. Cuando Jes\u00fas dijo que su reino no era de este mundo (Jn. 18:36) no se refer\u00eda al territorio sobre el que gobierna; lo que quer\u00eda decir era que su gobierno no se derivaba de una autoridad terrenal, sino de Dios, y que su monarqu\u00eda no se manifestar\u00eda como un reinado humano sino que en conformidad con el prop\u00f3sito divino. El reino que los hombres deben recibir con la simplicidad de un ni\u00f1o (Mr. 10:15; Mt. 19:14; Lc. 18:17), que los hombres deben buscar (Mt. 6:33; Lc. 12:31), que Cristo dar\u00e1 a sus disc\u00edpulos (Lc. 22:29) es el gobierno divino.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>El reino es soteriol\u00f3gico. El prop\u00f3sito del gobierno divino es la redenci\u00f3n de los hombres y su liberaci\u00f3n de los poderes del mal. 1 Co. 15:23\u201328 es definitivo en este respecto. El reinado de Cristo significa la destrucci\u00f3n de todos los poderes hostiles, el \u00faltimo siendo la muerte. El reino de Dios es el reino de Dios en Cristo, destruyendo todo lo que es hostil al gobierno divino.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El NT ve un reino hostil que se pone en contra del reinado de Dios. \u00abEl reino del mundo\u00bb (no como la <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">RV60<\/a> \u00ablos reinos\u00bb) se opone al reinado de Dios (Ap. 11:15) y debe ser conquistado. Los reinos del mundo est\u00e1n bajo el control sat\u00e1nico (Mt. 4:8; Lc. 4:5). Mt. 12:26 y Lc. 11:18 hablan del reino de Satan\u00e1s, cuyo poder sobre los hombres se manifiesta en la posesi\u00f3n demon\u00edaca. Este mundo o siglo se opone a la obra del reino de Dios; los cuidados del siglo ahogar\u00e1n la palabra del reino (Mt. 13:22). Esta oposici\u00f3n entre los dos reinos, el de Dios y el de Satan\u00e1s, se resume en 2 Co. 4:4. Satan\u00e1s es llamado \u00abel dios de este siglo\u00bb y ejerce su gobierno manteniendo a los hombres en tinieblas. Esta afirmaci\u00f3n debe entenderse a la luz del hecho de que Dios permanece el rey de los siglos (1 Ti. 1:17; Ap. 15:3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Reino de Dios es el gobierno redentivo de Dios en Cristo derrotando a Satan\u00e1s y a los poderes del mal y liberando a los hombres de la influencia del mal. Trae a los hombres \u00abjusticia, gozo y paz en el Esp\u00edritu Santo\u00bb (Ro. 14:17). La entrada en el reino de Cristo significa liberaci\u00f3n del poder de las tinieblas (Col. 1:13) y se lleva a cabo por el nuevo nacimiento (Jn. 3:3, 5).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>El reino es din\u00e1mico. El reino no es un principio abstracto; el reino viene. Es el gobierno de Dios que activamente invade el reinado de Satan\u00e1s. La venida del reino, tal como Juan el Bautista declara, significar\u00e1 un acto divino colosal: un bautismo de juicio y fuego (Mt. 3:11ss.). Dios estaba por manifestar su gobierno soberano en la venida de Cristo en salvaci\u00f3n y juicio.<\/li>\n<li><em>El reino viene al fin del mundo<\/em>. Juan esperaba un solo, aunque complejo, acto de salvaci\u00f3n y juicio. Jes\u00fas hizo una separaci\u00f3n entre la visitaci\u00f3n presente y la futura del reino. Hay una venida futura escatol\u00f3gica del reino al fin del mundo. Esto lo ense\u00f1\u00f3 Jes\u00fas en la oraci\u00f3n: \u00abVenga tu reino\u00bb (Mt. 6:10). Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, se sentar\u00e1 sobre el trono de juicio. Los imp\u00edos recibir\u00e1n la condenaci\u00f3n de fuego, los justos \u00abheredar\u00e1n el reino\u00bb (Mt. 25:31\u201346). La misma separaci\u00f3n del fin del mundo se describe en Mt. 13:36\u201343. Esta venida escatol\u00f3gica del reino traer\u00e1 la <em>palingenesia<\/em> (Mt. 19:28), el nuevo nacimiento o transformaci\u00f3n del orden material.<\/li>\n<li><em>El reino ya ha irrumpido en la historia<\/em>. Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 que el reino, que vendr\u00e1 en gloria al fin del mundo, se ha introducido en la historia en su propia persona y misi\u00f3n. El gobierno redentivo de Dios ya ha invadido el reino de Satan\u00e1s para liberar a los hombres del poder del mal. En el exorcismo de demonios, Jes\u00fas afirm\u00f3 la presencia y poder del reino (Mt. 12:28). Mientras que la destrucci\u00f3n de Satan\u00e1s espera la venida del Hijo del Hombre en gloria (Mt. 25:41; Ap. 20:10), Jes\u00fas ya ha vencido a Satan\u00e1s. El hombre fuerte (Satan\u00e1s) ha sido atado por el hombre m\u00e1s fuerte (Cristo), y los hombres pueden ahora experimentar una nueva liberaci\u00f3n del mal (Mt. 12:29). La misi\u00f3n de los disc\u00edpulos en el nombre y poder de Cristo echando fuera demonios significa la destrucci\u00f3n del poder de Satan\u00e1s (Lc. 10:18). De esta forma, Jes\u00fas puede decir que el reino de Dios estaba presente entre los hombres (Lc. 17:21). En las obras mesi\u00e1nicas de Cristo en cumplimiento de Is. 35:5\u20136, el reino manifiesta su poder. En Mt. 11:12, el verbo <em>biazetai<\/em> debe interpretarse como voz media, \u00abel reino de los cielos entra con fuerza\u00bb, y no como la RV60 \u00absufre violencia\u00bb.<\/li>\n<li><em>El reino de Dios es sobrenatural<\/em>. Como la actividad din\u00e1mica del gobierno de Dios, el reino es sobrenatural. Es obra de Dios. S\u00f3lo la acci\u00f3n sobrenatural de Dios puede destruir a Satan\u00e1s, destruir la muerte (1 Co. 15:26), levantar a los muertos en cuerpos incorruptibles para que hereden las bendiciones del reino (1 Co. 15:50ss.) y transformar el orden del mundo (Mt. 19:28). El mismo gobierno sobrenatural ha invadido el reino de Satan\u00e1s para liberar a los hombres de la esclavitud de las tinieblas sat\u00e1nicas. La par\u00e1bola de la semilla creciendo por s\u00ed misma expresa esta verdad (Mr. 4:26\u201329). La tierra <em>de suyo<\/em> lleva fruto. Los hombres podr\u00e1n sembrar la semilla predicando (Mt. 10:7; Lc. 10:9; Hch. 8:12; 28:23, 31); pueden persuadir a los hombres en cuanto al reino (Hch. 19:8), pero no pueden edificarlo. Es la obra de Dios. Los hombres pueden recibir el reino (Mr. 10:15; Lc. 18:17), pero jam\u00e1s se dice que lo establezcan. Los hombres pueden rechazar o rehusarse a entrar en el (Mt. 23:13), pero no pueden destruirlo. Pueden esperarlo (Lc. 23:51), orar por su venida (Mt. 6:10) y buscarlo (Mt. 6:33), pero no pueden traerlo. El reino es del todo la obra de Dios aun cuando opera en los hombres y a trav\u00e9s de ellos. Los hombres pueden realizar cosas para el bien del reino (Mt. 19:12; Lc. 18:29), pueden trabajar por \u00e9l (Col. 4:11), sufrir por \u00e9l (2 Ts. 1:5), pero no se dice que act\u00faen sobre el reino mismo. Pueden heredarlo (Mt. 25:34; 1 Co. 6:9s.; 15:50), pero no pueden otorgarlo a otros.<\/li>\n<li>El misterio del reino. La presencia del reino en la historia es un misterio (Mr. 4:11). Un misterio es un prop\u00f3sito divino escondido por muchos siglos pero al fin revelado (Ro. 16:25s.). La revelaci\u00f3n del AT miraba hacia una sola manifestaci\u00f3n del reino de Dios cuando la gloria (v\u00e9ase) de Dios llenar\u00eda la tierra. Dn. 2 presenta cuatro reinos humanos y, entonces, el reino de Dios.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El misterio del reino es \u00e9ste: antes de esta consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica, antes de la destrucci\u00f3n de Satan\u00e1s, antes del siglo venidero, el reino de Dios se ha introducido en este siglo e invadido el reino de Satan\u00e1s en poder espiritual para dar a los hombres de antemano la bendici\u00f3n del perd\u00f3n (Mr. 2:5), la vida (Jn. 3:3) y la justicia (Mt. 5:20; Ro. 14:16), cosas que pertenecen al siglo venidero. La justicia del reino es una justicia interior y absoluta (Mt. 5:22, 48) que s\u00f3lo podr\u00e1 ser realizada en la medida que Dios la da a los hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las par\u00e1bolas de Mt. 13 contienen esta nueva revelaci\u00f3n. Una par\u00e1bola es una historia sacada de la experiencia diaria para ilustrar una sola verdad fundamental; los detalles no deben tomarse como si fuera una alegor\u00eda. El reino ha llegado entre los hombres, pero no con un poder que obligue a toda rodilla a inclinarse delante de su gloria; es m\u00e1s bien como semilla esparcida sobre la tierra que puede ser fruct\u00edfera o sin fruto, dependiendo de que sea recibida (Mt. 13:3\u20138). El reino ha llegado, pero el presente orden no ha sido desbaratado; los hijos del reino y los hijos del malo crecen juntos en el mundo hasta la cosecha (Mt. 13:24\u201330, 36\u201343). El reino de Dios ha llegado de verdad a los hombres, no como un nuevo orden glorioso, sino como una semilla de mostaza proverbial. Con todo, no debemos despreciar su insignificancia. Este mismo reino ser\u00e1 alg\u00fan d\u00eda un gran \u00e1rbol (Mt. 13:31\u201332). En vez de un poder que transforma al mundo, el reino est\u00e1 presente en una forma casi imperceptible como un poco de levadura escondida en un recipiente con masa. Sin embargo, este mismo reino llenar\u00e1 la tierra as\u00ed como la masa leudada llena el recipiente (Mt. 13:33). La idea de un crecimiento lento o de una penetraci\u00f3n gradual no es algo importante en estos dos \u00faltimos pasajes, ya que nuestro Se\u00f1or no us\u00f3 ninguna de estas ideas <em>en ninguna otra parte<\/em>. En la Escritura, el crecimiento natural puede bien ilustrar lo sobrenatural (1 Co. 15:36\u201337).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La venida del reino de Dios en humildad, en vez que en gloria, fue una revelaci\u00f3n totalmente nueva y sorprendente. No obstante, dice Jes\u00fas, los hombres no deben enga\u00f1arse. Aunque la presente manifestaci\u00f3n del reino es en humildad\u2014por cierto, Aquel que lo tra\u00eda fue muerto como un criminal condenado\u2014, es de todas formas el reino de Dios, y, al igual que un tesoro escondido o una perla de gran precio, merece conseguirse a toda costa o sacrificio (Mt. 13:44\u201346). El hecho de que la presente actividad del reino en el mundo produzca un movimiento que incluya tanto a justos como a imp\u00edos, no debe hacer que malentendamos su naturaleza. Es el reino de Dios; alg\u00fan d\u00eda har\u00e1 una divisi\u00f3n entre lo bueno y lo malo en una salvaci\u00f3n y juicio escatol\u00f3gicos (Mt. 13:47\u201350).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VII. El reino como los dominios de bendici\u00f3n redentiva. Un reino debe tener una regi\u00f3n sobre la que domina. De esta forma el gobierno redentivo de Dios crea reinos o dominios donde se gozan las bendiciones del gobierno divino. Hay tanto un dominio futuro como uno presente del reino.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>El dominio futuro<\/em>. Dios llama a los hombres a entrar a su propia gloria y reino (1 Ts. 2:12). En esta era, los hijos del reino experimentar\u00e1n sufrimiento (2 Ts. 1:5) y tribulaciones (Hch. 14:22); pero Dios los rescatar\u00e1 de cada peligro y los salvar\u00e1 para su reino celestial (2 Ti. 4:18). Los hombres debieran asegurarse de entrar en el reino de Jesucristo (2 P. 1:11). Pablo habla con frecuencia del reino como una heredad futura (1 Co. 6:9s.; 15:50; Ga. 5:21; Ef. 5:5).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los evangelios describen la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica como una entrada al reino de Dios (Mr. 9:47; 10:24), al siglo venidero (Mr. 10:30) y a la vida eterna (Mr. 9:45; 10:17, 30; Mt. 25:46). Estas expresiones son intercambiables. La consumaci\u00f3n del reino requiere la venida del Hijo del Hombre en gloria. Satan\u00e1s ser\u00e1 destruido (Mt. 25:41), los muertos en Cristo ser\u00e1n levantados con cuerpos incorruptibles (1 Co. 15:42\u201350) que no estar\u00e1n m\u00e1s sujetos a la muerte (Lc. 20:35s.) a fin de heredar el reino de Dios (1 Co. 15:50; Mt. 25:34). Antes de su muerte, Jes\u00fas prometi\u00f3 a sus disc\u00edpulos una comuni\u00f3n renovada en el nuevo orden (Mt. 26:29) cuando ellos participar\u00e1n de su comuni\u00f3n y de su autoridad para gobernar (Lc. 22:29\u201330).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las etapas de esta consumaci\u00f3n es algo debatido. Los Evangelios describen un solo acontecimiento redentivo en la venida de Cristo con resurrecci\u00f3n (Lc. 20:34\u201336) y juicio (Mt. 25:31\u201346). El Apocalipsis describe una consumaci\u00f3n m\u00e1s detallada. En la venida de Cristo (Ap. 19), Sat\u00e1n es atado y encerrado en un abismo sin fondo, ocurre la primera resurrecci\u00f3n, y los santos resucitados participan en el gobierno de Cristo por mil a\u00f1os (Ap. 20:1\u20135). En este reino milenario de Cristo y sus santos se halla el cumplimiento de dichos como los de Ap. 5:10; 1 Co. 6:2; Mt. 19:28; Lc. 22:30. S\u00f3lo al fin del milenio (v\u00e9ase) se echa a Satan\u00e1s al lago de fuego (Ap. 20:10) y la muerte es finalmente destruida (Ap. 20:14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una interpretaci\u00f3n entiende este lenguaje en forma literal y espera dos etapas futuras en la consumaci\u00f3n del prop\u00f3sito de Dios, una al principio y otra al final del milenio. Este punto de vista es llamado premilenarismo ya que espera un reino milenario de Cristo despu\u00e9s de su segunda venida. Explica la expectaci\u00f3n del Evangelio en t\u00e9rminos de una revelaci\u00f3n progresiva. Dn. 2 no preve la era de la iglesia; los evangelios no predicen la era milenaria; s\u00f3lo Apocalipsis entrega un bosquejo completo de la consumaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros insisten que s\u00f3lo hay una etapa en la consumaci\u00f3n y venida de Cristo que inaugurar\u00e1 la era venidera. La atadura de Satan\u00e1s es lo mismo que Mt. 12:29; la \u00abprimera\u00bb resurrecci\u00f3n no es corporal sino espiritual (Jn. 5:25; Ro. 6:5) y el reino de Cristo y sus santos es una realidad presente (Ap. 3:21; Heb. 1:3; Ef. 2:5\u20136). A esta interpretaci\u00f3n se la llama amilenaria porque no espera un reino milenario despu\u00e9s de la venida de Cristo. Los mil a\u00f1os son un n\u00famero simb\u00f3lico para todo el per\u00edodo del reinado de Cristo a trav\u00e9s de la iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con frecuencia se olvida que en estas dos interpretaciones la meta final es la misma\u2014la consumaci\u00f3n del reino de Dios en el siglo venidero. La discusi\u00f3n est\u00e1 en las etapas por las que Dios realizar\u00e1 su prop\u00f3sito redentivo y no acerca del car\u00e1cter del prop\u00f3sito redentivo de Dios.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"13\">\n<li><em>Un dominio presente<\/em>. Dado que el poder din\u00e1mico del reino de Dios ha invadido este siglo (v\u00e9ase) malo, ha creado un dominio espiritual en el cual se experimentan las bendiciones del reinado de Dios. Los redimidos ya han sido liberados del poder de las tinieblas e introducidos al reino de Cristo (Col. 1:13). Jes\u00fas dijo que desde los d\u00edas de Juan el Bautista el reino de Dios ha sido predicado y que los hombres entran en \u00e9l con determinaci\u00f3n violenta (Lc. 16:16). Aquel que es el m\u00e1s peque\u00f1o o \u00faltimo en el nuevo orden del reino es llamado el m\u00e1s grande del orden precedente (Mt. 11:11) porque goza de bendiciones reales que Juan nunca conoci\u00f3. Otras afirmaciones en cuanto a entrar a un reino presente de bendici\u00f3n, est\u00e1n en Mt. 21:31; 23:13.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El aspecto futuro del reino est\u00e1 inseparablemente unido al presente en Mt. 10:15. El reino ha venido a estar entre los hombres y sus bendiciones se han extendido en la persona de Jes\u00fas. Aquellos que ahora reciben esta oferta del reino con la confianza de un ni\u00f1o, entrar\u00e1n en el reino futuro y escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VIII. El reino y la iglesia. El reino no es la iglesia. Los ap\u00f3stoles salieron predicando el reino de Dios (Hch. 8:12; 19:8; 28:23); es imposible poner \u00abiglesia\u00bb en lugar de \u00abreino\u00bb en esos pasajes. Sin embargo, hay una relaci\u00f3n inseparable. La iglesia es la comuni\u00f3n de aquellos que han aceptado su oferta del reino, que se han sometido a su gobierno y entrado en sus bendiciones. El reino fue ofrecido a Israel (Mt. 10:5\u20136), quien a causa de su previa relaci\u00f3n de pacto para con Dios, formaba la comunidad de los \u00abhijos del reino\u00bb (Mt. 8:12) sus herederos naturales. No obstante, la oferta del reino en Cristo se hizo sobre una base individual en t\u00e9rminos de una aceptaci\u00f3n personal (Mr. 3:31\u201335; Mt. 10:35\u201337) m\u00e1s bien que en t\u00e9rminos de una familia o naci\u00f3n. Porque Israel rechaz\u00f3 el reino, le fue quitado y dado a otro pueblo diferente (Mt. 21:43), la iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta forma, podemos decir que el reino de Dios crea la iglesia. El gobierno redentivo de Dios crea un nuevo pueblo que recibe las bendiciones del reino divino. Adem\u00e1s, fue la actividad del gobernante divino la que trajo juicio sobre Israel. Individualmente, el reino significa salvaci\u00f3n o juicio (Mt. 3:11); hist\u00f3ricamente, la actividad del reino de Dios cre\u00f3 la iglesia y destruy\u00f3 a Israel (Mt. 23:37\u201338). \u00c9ste es probablemente el significado de Mr. 9:1. Dentro del tiempo en que vivieron los ap\u00f3stoles, el reino de Dios manifest\u00f3 su poder trayendo un juicio hist\u00f3rico sobre Jerusal\u00e9n y creando un nuevo pueblo, la iglesia. Pablo anunci\u00f3 que Israel ser\u00eda rechazado y los gentiles salvos (1 Ts. 2:16; Hch. 28:26\u201328). No obstante, el rechazo de Israel no es permanente. Despu\u00e9s que Dios haya visitado a los gentiles, reinjertar\u00e1 a Israel en el pueblo de Dios, y \u00abas\u00ed todo Israel ser\u00e1 salvo\u00bb (Ro. 11:24\u201326), recibir\u00e1 el reino de Dios y entrar\u00e1 a sus bendiciones (v\u00e9ase Mt. 23:39; Hch. 3:19s.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reino tambi\u00e9n opera a trav\u00e9s de la iglesia. Los disc\u00edpulos predicaron el reino de Dios e hicieron se\u00f1ales del reino (Mt. 10:7\u20138; Lc. 10:9, 17). Los poderes del reino estaban operando en ellos y a trav\u00e9s de ellos. Jes\u00fas dijo que dar\u00eda a la iglesia las llaves del reino de los cielos con poder para atar y desatar (Mt. 16:18\u201319). El significado de las llaves se ilustra en Lucas 11:52. Los escribas quitaron las llaves del conocimiento, esto es, la interpretaci\u00f3n correcta del AT. La llave para entender el prop\u00f3sito divino hab\u00eda sido dada a Israel; pero los escribas hab\u00edan malinterpretado tanto los or\u00e1culos que Dios les dio (Ro. 3:2) que, cuando el Mes\u00edas vino con una nueva revelaci\u00f3n del reino de Dios, no entraron ni dejaron entrar a otros. Estas llaves junto con las bendiciones del reino ser\u00edan dadas a un pueblo nuevo, quienes, al predicar las buenas nuevas del reino, ser\u00edan el medio para atar y desatar a los hombres de sus pecados. De hecho, los disc\u00edpulos ya hab\u00edan usado las llaves y ejercido autoridad, trayendo a los hombres el don de la paz o la sentencia del juicio divino (Mt. 10:13\u201315). El reino es obra de Dios. Ha llegado al mundo en Cristo; opera en el mundo a trav\u00e9s de la iglesia. Cuando la iglesia haya predicado el evangelio del reino en todo el mundo a todas las naciones, Cristo volver\u00e1 (Mt. 24:14) y traer\u00e1 el reino en gloria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">K.L. Schmidt, <em>et al., Bible Key Words<\/em> VII. <em>Basileia<\/em> (<em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">TWNT<\/a><\/em>); G. Dalman, <em>The Words of Jesus<\/em>, pp. 91\u2013146; G. Vos, <em>The Teaching of Jesus concerning The Kingdom of God and The Church<\/em>; G.E. Ladd, <em>Crucial Questions About the Kingdom of God<\/em>; W.G. Kummel, <em>Promise and Fulfillment<\/em>; C.H. Dodd, <em>The Parables of the Kingdom<\/em>; R.H. Fuller, <em>The Mission and Achievement of Jesus<\/em>, pp. 20\u201349; A.M. Hunter, <em>Introducing New Testament Theology<\/em>, pp. 13\u201351.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">George Eldon Ladd<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">RV60 <\/a>Reina-Valera, Revisi\u00f3n 1960<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>TWNT <\/em><\/a><em>Theologisches Woerterbuch zum Neuen Testament<\/em> (Kittel)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (517). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">(En Mateo, generalmente Reino de los Cielos).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En esta expresi\u00f3n se sintetiza la ense\u00f1anza m\u00e1s profunda del Antiguo Testamento, pero se debe tener en cuenta que la palabra reino significa tambi\u00e9n gobierno; por lo tanto significa no tanto el reinado propiamente dicho sino el dominio del rey (cf. del hebreo caldaico MLKVCH Dan. 4,28-29). El griego basileia del Nuevo Testamento tiene tambi\u00e9n estos dos significados (cf. Arist\u00f3teles, \u00abPol.\u00bb, II, xi, 10; II, XIV; IV, XIII, 10).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Encontramos la ense\u00f1anza del Nuevo Testamento prefigurada en la teocracia esbozada en \u00c9xodo 19,6; en la instituci\u00f3n del reino, 1 Sam. 8,7: \u00abPorque no te han rechazado a ti, me han rechazado a m\u00ed, para que no reine sobre ellos.\u201d   Se indica a\u00fan m\u00e1s claramente en la  promesa del reino teocr\u00e1tico, 2 Sam. 7,14-16.  Es Dios quien gobierna en el rey teocr\u00e1tico y quien vengar\u00e1 cualquier negligencia de su parte.  A trav\u00e9s de todo el salterio se encuentra este mismo pensamiento (cf. Sal. 9-10,5); se insiste constantemente en que el trono de Dios est\u00e1 en el cielo y que all\u00ed est\u00e1 su reino; esto puede explicar la preferencia de San Mateo por la expresi\u00f3n \u00abreino de los cielos\u00bb como m\u00e1s familiar para los hebreos para quienes \u00e9l escribi\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los  profetas insisten en este pensamiento de que Dios es el Rey Supremo y por \u00e9l s\u00f3lo gobiernan todos los reyes; cf. Isa\u00edas 37,16-20.  Y cuando la monarqu\u00eda temporal ha fallado, este mismo pensamiento del gobierno final de Dios sobre su pueblo empieza a manifestarse con m\u00e1s claridad hasta culminar en la gran profec\u00eda de Dan. 7,13 ss., a la cual se tuvieron que haberse vuelto los pensamientos de los oyentes de  Cristo cuando le o\u00edan hablar de su reino.  En esa  visi\u00f3n el poder de gobernar sobre todas la fuerzas del mal simbolizadas por las cuatro bestias, que son los cuatro reinos, es dado a \u00abuno como el hijo de hombre\u201d.   Al mismo tiempo vislumbramos en los salmos ap\u00f3crifos de Salom\u00f3n de la forma en que, lado a lado con la verdad, los de mentes carnales abrigaron la idea de una soberan\u00eda temporal del Mes\u00edas, una idea que ejercer\u00eda tan funesta influencia en las siguientes  generaciones (Lucas 19,11; Mateo 18,1; Hechos 1,6); cf. especialmente el salmo de Salom\u00f3n 17,23-28, donde se le suplica a Dios que suscite al rey, el hijo de David para que aplaste a las naciones y purifique a Jerusal\u00e9n, etc.  En el Libro de la Sabidur\u00eda griego, sin embargo, encontramos la m\u00e1s perfecta realizaci\u00f3n de lo que implica verdaderamente este \u201cgobierno\u201d de Dios &#8212;\u00abElla (la Sabidur\u00eda) conduce al hombre  justo por sendas de acceso directo y le muestra el reino de Dios\u00bb, es decir, en qu\u00e9 consist\u00eda ese reino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el Nuevo Testamento la repentina llegada de este reino es el \u00fanico tema: \u00abHaced penitencia porque el reino de los cielos est\u00e1 cerca\u00bb, dijo el  Bautista, y las primeras palabras de Cristo al pueblo no hacen sino repetir este mensaje.  En cada etapa de su ense\u00f1anza la llegada del reino, sus varios aspectos, su significado preciso, el camino por el que se alcanza, constituyen el elemento b\u00e1sico de sus discursos, tanto as\u00ed que a su discurso se le llama \u201cel  evangelio del reino\u201d.  Se deben estudiar los diversos matices de significado que contiene la expresi\u00f3n.  En boca de Cristo el \u00abreino\u00bb significa no tanto una meta que debe alcanzarse o un lugar &#8212;aunque esos significados no se pueden excluir de ning\u00fan modo; cf. Mt. 5,3; 11,2, etc. &#8211;es tambi\u00e9n un estado  mental (Lc. 17,20-21), representa una influencia que debe impregnar las mentes de los hombres si quieren ser uno con \u00c9l y alcanzar sus ideales; cf. Lc. 9,55.    Es s\u00f3lo percibiendo estas sombras de significado que podremos hacerle justicia a las par\u00e1bolas del reino con su infinita variedad.    A veces el \u00abreino\u00bb significa el dominio de la gracia en los corazones de los hombres, por ejemplo, en la palabra de la semilla que crece en secreto (Marcos 4,26 ss.; cf. Mt. 21,43); y as\u00ed, tambi\u00e9n, es combatido y explicado por el reino contrario del diablo (Mt. 4,8; 12,25-26).   Otras veces es la meta a la cual debemos apuntar, por ejemplo, Mt. 3,3.  Una vez m\u00e1s, es el lugar donde se describe que Dios reina (Mc. 14,25).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la segunda petici\u00f3n del Padre Nuestro &#8212;\u00abVenga a nosotros tu reino\u00bb&#8212; se nos ense\u00f1a a  orar por la gracia y por la gloria. Cuando los hombres avanzan en la comprensi\u00f3n de la Divinidad de Cristo, crecen en el conocimiento de que el Reino de Dios es tambi\u00e9n el reino de Cristo &#8212;fue aqu\u00ed que sobresali\u00f3 la fe del buen ladr\u00f3n: \u00abSe\u00f1or, acu\u00e9rdate de m\u00ed cuando est\u00e9s en tu reino\u00bb.     As\u00ed, tambi\u00e9n, cuando los hombres percibieron que este reino necesitaba un cierto estado an\u00edmico, y vieron que este singular esp\u00edritu estaba consagrado en la Iglesia, empezaron a hablar de la Iglesia como \u00abel reino de Dios\u00bb; cf. Col. 1,13; 1 Tes. 2,12; Apoc. 1,6-9 y 5,10, etc.   Se consideraba que el reino pertenec\u00eda a Cristo y que \u00e9ste se lo entrega al Padre; cf. 1 Cor. 15,23-28; 2 Tim. 4,1.  El reino de Dios significa, entonces, el reinado de Dios en nuestros corazones; significa esos principios que nos separan del reino del mundo y del diablo; significa el benigno predominio de la gracia; significa la Iglesia como instituci\u00f3n divina por la que podemos estar seguros de alcanzar el esp\u00edritu de Cristo y as\u00ed conseguir ese \u00faltimo reino de Dios, en donde \u00c9l reina  eternamente en \u00abla ciudad santa, la nueva Jerusal\u00e9n, que bajaba del cielo, de junto a Dios\u00bb (Apoc. 21,2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  MAURICE, The Gospel of the Kingdom of Heaven (Londres, 1888); SCHURER, The Jewish People in the Time of Christ, div. II, vol. II; WEISS, Apoligie du Christianisme, II y X; y especialmente ROSE, Etudes sur les Evangiles (Par\u00eds, 1902).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Fuente<\/b>:  Pope, Hugh. \u00abKingdom of God.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/08646a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Fidel Garc\u00eda Mart\u00ednez.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>dice 1 Tm 1 , 17, Dios es Rey de los Siglos; es decir rey del tiempo y la historia. Aunque en el A. 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