{"id":5438,"date":"2016-02-05T01:31:38","date_gmt":"2016-02-05T06:31:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sacrificio\/"},"modified":"2016-02-05T01:31:38","modified_gmt":"2016-02-05T06:31:38","slug":"sacrificio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sacrificio\/","title":{"rendered":"SACRIFICIO"},"content":{"rendered":"<p>v. Expiaci\u00f3n, Holocausto, Ofrenda, Paz, Propiciaci\u00f3n, Reconciliaci\u00f3n<br \/>\nGen 46:1 ofreci\u00f3 s al Dios de su padre Isaac<br \/>\nExo 3:18 que ofrezcamos s a Jehov\u00e1 nuestro Dios<br \/>\nExo 5:17 dec\u00eds .. Vamos y ofrezcamos s a Jehov\u00e1<br \/>\nExo 22:20 ofreciere s a dioses excepto .. Jehov\u00e1<br \/>\nExo 29:28 sus s de paz, porci\u00f3n de ellos elevada<br \/>\nExo 34:15 y te invitar\u00e1n, y comer\u00e1s de sus s<br \/>\n1Sa 1:21 ofrecer a Jehov\u00e1 el s acostumbrado<br \/>\n1Sa 2:29 \u00bfpor qu\u00e9 hab\u00e9is hollado mis s y mis<br \/>\n1Sa 15:22 el obedecer es mejor que los s, y el<br \/>\n1Sa 16:2 y d\u00ed: A ofrecer s a Jehov\u00e1 he venido<br \/>\n1Ki 3:15 sacrific\u00f3 holocaustos y ofreci\u00f3 s de<br \/>\n1Ki 12:32 en Bet-el, ofreciendo s a los becerros<br \/>\n2Ki 10:19 porque tengo un gran s para Baal<br \/>\n2Ch 7:5 ofreci\u00f3 el rey Salom\u00f3n en s .. bueyes<br \/>\n2Ch 29:31 presentad s y alabanzas en la casa de<br \/>\nPsa 40:6 s y ofrenda no te agrada; has abierto<br \/>\nPsa 50:8 no te reprender\u00e9 por tus s, ni por tus<br \/>\nPsa 51:16 porque no quieres s, que yo lo dar\u00eda<br \/>\nPsa 106:28 se .. y comieron los s de los muertos<br \/>\nPsa 107:22 ofrezcan s de alabanza, y publiquen<br \/>\nPsa 119:108 sean agradables los s .. de mi boca<br \/>\nPro 15:8; 21:27<\/p>\n<hr>\n<p>lat\u00ed\u00adn, sacrificium, algo convertido en sagrado. Ofrenda presentada a una divinidad, en un ritual, como muestra de amor y agradecimiento; para calmar su c\u00f3lera; o para pedir su favor o alejar una amenaza o una desgracia y encontrar auxilio. Los sacrificios pod\u00ed\u00adan ser cruentos, el ofrecimiento de v\u00ed\u00adctimas humanas o animales; e incruentos,  de frutas, flores, vino. Los griegos primitivos, por ejemplo, sacrificaban animales a sus dioses, y com\u00ed\u00adan de la v\u00ed\u00adctima en un banquete sagrado para sellar la uni\u00f3n con la divinidad.<\/p>\n<p>En la Ley  se establecen varios tipos de s. y se distingue entre cruentos e incruentos. Entre los primeros est\u00e1, el holocausto, Se distingu\u00ed\u00adan varias formas de s.: el holocausto, ola, lo que sube al altar o lo que sube al cielo en forma de humo, m\u00e1s citado en el A. T.; se presentaba como s. entero, 1 S, 79,  o quemado totalmente, sin la sangre. Se hac\u00ed\u00ada el sacrificio diario, uno por la ma\u00f1ana, otro por la tarde, Nm 28, 3; 2 R 16, 15. Tambi\u00e9n se hac\u00ed\u00ada en  grandes festines, Nm 8; 1 R 9, 25. Como el holocausto era un homenaje a Dios se sacrificaban animales como corderos, toros o cabritos; y en caso de pobreza, una t\u00f3rtola o una paloma, que deb\u00ed\u00adan ser machos y sin defecto.<\/p>\n<p>Otro s.  el m\u00e1s antiguo, era el de paz, seba selamin, se celebraba en una cena, y se ofrec\u00ed\u00ada un animal en holocausto, luego los oferentes celebraban la fiesta, despu\u00e9s de haberse purificado y regocijado en Dios.<\/p>\n<p>Otro tipo de s. era el propiciatorio o por el pecado  que era el m\u00e1s importante para la expiaci\u00f3n de los pecados.<\/p>\n<p>Otro  el s. por la culpa, asam, relacionado con el s. por el pecado. Cristo es identificado como v\u00ed\u00adctima del sacrificio, 1 Co 5, 7; Ef 5,2; Hb 10, 12-13.   Adem\u00e1s se hac\u00ed\u00adan s. humanos que se practicaban por los pueblos vecinos de los israelitas; entre \u00e9stos estaban expresamente prohibidos, Lv 18, 21.<\/p>\n<p>Los cananeos sol\u00ed\u00adan sacrificar a sus propios hijos en situaciones precarias;  como Mes\u00e1, rey de Moab, que ante la situaci\u00f3n en que los israelitas hab\u00ed\u00adan conquistado casi todo su reino, tom\u00f3 a su primog\u00e9nito y sucesor en el trono y le ofreci\u00f3 en holocausto sobre la muralla, 2 R 3, 27. Abraham, por mandato de Dios, deb\u00ed\u00ada ofrecerle en holocausto a su hijo Isaac, Gn 22.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(hacer sagrado).<\/p>\n<p> Ver \u00abPenitencia\u00bb, \u00abSacerdocio\u00bb, \u00abDolor\u00bb.<\/p>\n<p> Es una ceremonia religiosa por la que se ofrece a Dios algo material, en se\u00f1al de adoraci\u00f3n a Dios, de alabanza, de acci\u00f3n de gracias, o para pedirle perd\u00f3n o favores.<\/p>\n<p> Se ha practicado desde la m\u00e1s remota antiguedad, en todas culturas humanas: (Gen 4:4, Gen 8:20, Gen 12:7-8, Gen 13:4, Gen 13:18).<\/p>\n<p> En el pueblo de Israel es tan important\u00ed\u00adsimo esto del \u00absacrificio\u00bb que la Biblia dedica 26 cap\u00ed\u00adtulos enteros s\u00f3lo en los 5 primeros libros: (la Torah), aparte de que Abraham, Isaac y Jacob siempre estaban levantando altares y ofreciendo sacrificios.<\/p>\n<p> Sobre todo, \u00abes sacrificio eterno, perpetuo\u00bb que Dios les hab\u00ed\u00ada ordenado celebrar a diario, ellos lo ofrec\u00ed\u00adan dos veces, \u00abcada d\u00ed\u00ada dos corderos primales sin defecto\u00bb: (Num 28:3, Exo 29:42).<\/p>\n<p> Los jud\u00ed\u00ados no han vuelto a sacrificar desde que los romanos destruyeron el templo en el a\u00f1o 70, y as\u00ed\u00ad, sin pretenderlo, est\u00e1n compliendo varias profec\u00ed\u00adas que senalan la terminaci\u00f3n del sacrificio de animales despu\u00e9s de la venida del Mes\u00ed\u00adas: (Ma12Cr 1:10, Isa 1:11, Ose 3:4, Dan 8:11, Dan 9:27).<\/p>\n<p> En el Cristianismo: El \u00absacrificio\u00bb sigue siendo lo esencial, que, como en toda religi\u00f3n, cristiana y pagana, es un altar, una v\u00ed\u00adctima, y un sacerdote que la ofrece.<\/p>\n<p> E1 \u00absacrificio eterno, perpetuo\u00bb se sigue celebrando, \u00c2\u00a1porque es \u00abeterno y perpetuo, diario\u00bb. y ahora, la v\u00ed\u00adctima y el sacerdote es \u00abel Cordero de Dios que quita los pecados del mundo\u00bb de Jua 1:29, Jua 1:36. y como es \u00abeterno\u00bb, se celebrara eternamente tambi\u00e9n en el Cielo, como nos dice Rev 5:6, donde \u00abel Cordero de pie\u00e9, como degollado\u00bb en el Trono de Dios, es el centro y la raz\u00f3n de todas las glorias, alabanzas y gozos del Para\u00ed\u00adso.<\/p>\n<p> Cuando venga el Anticristo ser\u00e1 lo primero que trate de abolir en la tierra; ser\u00e1 la \u00ababominable desolaci\u00f3n\u00bb que profetiz\u00f3 Jes\u00fas, seg\u00fan hab\u00ed\u00ada predicho Danie: (Mat 24:15, Dan 8:11-19, Dan 9:26-27, Dan 11:31, Dan 12:11). muchas iglesias, llamadas cristianas, ya no tienen este \u00absacrificio\u00bb: En sus templos, como en las sinagogas, se ha sustitu\u00ed\u00addo el sacrificio por la oraci\u00f3n y la ensenanza. en la Iglesia Cat\u00f3lica, se sigue celebrando, cientos de miles de veces a diario, en el Santo Sacrificio de la Misa. Ver \u00abMisa\u00bb, \u00abSacerdocio\u00bb.<\/p>\n<p> Otro significado de \u00abSacrificio\u00bb, tiene que ver con \u00abpenitencia\u00bb, con ofrecer nuestras cruces y dolores, para nuestra salvaci\u00f3n, y para lo que falta a los sufrimientos de Cristo por su Cuerpo, que es su Iglesia, seg\u00fan explica San Pablo en Col 1:24 y 1Co 9:27. Ver<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, LEYE TIPO<\/p>\n<p>ver, TIPO, TIPOLOG\u00ed\u008dA, PASCUA, EXPIACI\u00ed\u201cN (D\u00ed\u00ada de la), ESCATOLOG\u00ed\u008dA, MILENIO, REINO sit,<\/p>\n<p>vet, Como t\u00e9rmino t\u00e9cnico religioso, \u00absacrificio\u00bb designa todo aquello que, habiendo sido dedicado a un objeto religioso, no puede ser reclamado. En la generalidad de los sacrificios ofrecidos a Dios bajo la Ley se supone en el ofrendante la consciencia de que la muerte, como juicio de Dios, estaba sobre \u00e9l. Por ello, se hab\u00ed\u00ada de dar muerte al sacrificio para que le fuera aceptado de parte de Dios. De hecho, el t\u00e9rmino \u00absacrificio\u00bb se usa en muchas ocasiones para denotar el acto de dar muerte. El primer sacrificio mencionado en la Biblia de una manera expresa es el efectuado por Abel, aunque hay una indicaci\u00f3n claramente impl\u00ed\u00adcita de la muerte de unas v\u00ed\u00adctimas en el hecho de que Ad\u00e1n y Eva fueron vestidos por Dios con t\u00fanicas de pieles despu\u00e9s del pecado de ellos (Gn. 4:4; cfr. 3:21). Es indudable que Dios dio instrucci\u00f3n al hombre acerca del hecho de que, siendo que la pena por la ca\u00ed\u00adda y por su propio pecado, es la muerte, s\u00f3lo podr\u00ed\u00ada allegarse a Dios de una manera apropiada con la muerte de un sustituto limpio de ofensa; en las Escrituras se dice claramente que fue por la fe que Abel ofreci\u00f3 un sacrificio m\u00e1s excelente que el de Ca\u00ed\u00adn (He. 11:4). Dios tuvo que decir a Ca\u00ed\u00adn que si no hac\u00ed\u00ada bien, el pecado, o una ofrenda por el pecado, estaba a la puerta (Gn. 4:7). En los albores de la humanidad hallamos a los piadosos ofreciendo sacrificios al Se\u00f1or: No\u00e9 (Gn. 8:20-21), Abraham (Gn. 12:7, 8), Isaac (Gn. 26:25), Jacob (Gn. 33:20). Asimismo, las investigaciones arqueol\u00f3gicas han revelado que las antiguas civilizaciones de Babilonia, Egipto, etc., ten\u00ed\u00adan elaborados rituales de sacrificios en sus religiones. Los sacrificios del AT muestran la base y los medios de allegarse a Dios. Todos ellos son tipos (v\u00e9anse TIPO, TIPOLOG\u00ed\u008dA), careciendo de valor intr\u00ed\u00adnseco, pero constituyendo sombras, o figuras, de Cristo, que, como Antitipo, las cumpli\u00f3 todas. Los principales sacrificios son cuatro: el holocausto, la ofrenda, la ofrenda de paz y la ofrenda por el pecado, a la que se puede asociar la ofrenda de expiaci\u00f3n por yerro. Este es el orden en que aparecen en los cap\u00ed\u00adtulos iniciales de Lev\u00ed\u00adtico, donde tenemos su significado presentado desde el punto de vista de Dios, empezando, tipol\u00f3gicamente, desde la devoci\u00f3n de Cristo a la gloria de Dios hasta la muerte, y llegando hasta el significado de su provisi\u00f3n para la necesidad del hombre culpable. Si se trata del pecador alleg\u00e1ndose a Dios, la ofrenda por el pecado tiene que ser necesariamente la primera: La cuesti\u00f3n del pecado tiene que quedar solucionada antes de que el que se allega a Dios pueda estar en la posici\u00f3n de adorador. Las ofrendas, en un aspecto, se dividen en dos clases: las ofrendas de olor grato, presentadas por los adoradores, y las ofrendas por el pecado, presentadas por aquellos que, habiendo pecado, tienen que ser restaurados a la posici\u00f3n de adoradores. Se debe tener muy presente que en estos sacrificios en Lev\u00ed\u00adtico no se tipifica la redenci\u00f3n. Estos sacrificios fueron dados a un pueblo ya redimido. La imagen de la redenci\u00f3n se halla en la Pascua (v\u00e9ase PASCUA). En estos sacrificios tenemos una provisi\u00f3n para un pueblo ya redimido. Incluso en la ofrenda por el pecado la grasa deb\u00ed\u00ada ser quemada sobre el altar de bronce, y en una ocasi\u00f3n se dice que es para olor grato (Lv. 4:31), constituyendo esto un enlace con el holocausto. Las ofrendas de olor grato representan la perfecta ofrenda que Cristo hizo de S\u00ed\u00ad mismo a Dios, m\u00e1s bien que la imposici\u00f3n de los pecados sobre el sustituto por parte de Jehov\u00e1. Los varios tipos y el sexo de los animales presentados en la ofrenda por el pecado eran proporcionales a la medida de responsabilidad en Lv. 4, y a la capacidad del ofrendante en el cap. 5. As\u00ed\u00ad, el sacerdote o toda la congregaci\u00f3n ten\u00ed\u00adan que llevar un becerro, pero una cabra o un cordero eran suficientes si se trataba de una persona. En las ofrendas de olor grato el ofrendante ten\u00ed\u00ada libertad para escoger la v\u00ed\u00adctima, y el diferente valor de los animales ofrecidos daba evidencia de la medida de apreciaci\u00f3n del sacrificio. As\u00ed\u00ad, si un hombre rico ofrec\u00ed\u00ada un cordero en lugar de un becerro, ello mismo ser\u00ed\u00ada evidencia de que subvaloraba los privilegios que ten\u00ed\u00ada a su alcance. La sangre se rociaba y derramaba. No se pod\u00ed\u00ada comer; era la vida, y Dios la reclamaba (cfr. Lv. 17:11). La grasa de las ofrendas ten\u00ed\u00ada que ser siempre quemada, porque representaba tipol\u00f3gicamente la acci\u00f3n espont\u00e1nea y en\u00e9rgica de Cristo hacia Dios (Sal. 40:7, 8). La levadura, que siempre significa lo que es humano y, por ende, malo (porque si se introduce el elemento humano en las obras de Dios, obrando en su seno, el mal resulta de ello), no se pod\u00ed\u00ada quemar nunca en el altar a Dios, ni estar en ninguna de las ofrendas, a excepci\u00f3n de una forma especial de la ofrenda de primicias (Lv. 23:16-21) y en el pan que acompa\u00f1aba al sacrificio de acci\u00f3n de gracias (Lv. 7:13). Tambi\u00e9n estaba prohibida la miel en la ofrenda, denotando t\u00ed\u00adpicamente la mera dulzura humana. Se ten\u00ed\u00ada que a\u00f1adir sal a la ofrenda, y se deb\u00ed\u00ada usar en toda ofrenda: recibe el nombre de la sal del pacto de tu Dios (Lv. 2:13; cfr. Ez. 43:24). La sal impide la corrupci\u00f3n y da sabor (Nm. 18:19; 2 Cr. 13:5; Col. 4:6). El pecho de la v\u00ed\u00adctima puede ser tomado como emblema de amor, y la espaldilla, de la fuerza. Los principales t\u00e9rminos heb. utilizados con referencia a las ofrendas son: (a) \u00abOlah\u00bb, \u00abAlah\u00bb, de \u00abhacer ascender\u00bb, y que se traduce como \u00abholocausto\u00bb. (b) \u00abMinchah\u00bb, de \u00abpresente, don, oblaci\u00f3n\u00bb, y que se traduce como \u00aboblaci\u00f3n\u00bb. La V.M. traduce \u00aboblaci\u00f3n de ofrenda vegetal\u00bb. (c) \u00abShelem\u00bb, de \u00abestar completo\u00bb, estar en paz, en amistad con alguien. Se traduce \u00absacrificio de paz\u00bb. La forma ordinaria est\u00e1 en plural, y podr\u00ed\u00ada traducirse como \u00abofrenda de prosperidades\u00bb. (d) \u00abChattath\u00bb, de \u00abpecar\u00bb, traducido constantemente como \u00abexpiaci\u00f3n\u00bb y \u00abexpiaci\u00f3n por el pecado\u00bb. (e) \u00abAsham\u00bb, de \u00abser culpable\u00bb. Traducido \u00absacrificio por la culpa\u00bb. (f) \u00abTenuphah\u00bb, de \u00ablevantar arriba y abajar, mecer\u00bb, traducido \u00abofrenda mecida\u00bb. (g) \u00abTerumah\u00bb, de \u00abser levantado\u00bb, traducido \u00abofrenda elevada\u00bb. En cuanto al acto de quemar los sacrificios, se emplean diferentes t\u00e9rminos heb. Adem\u00e1s del t\u00e9rmino \u00abAlah\u00bb mencionado en el p\u00e1rrafo anterior, se emplea com\u00fanmente el t\u00e9rmino \u00abkatar\u00bb de quemar sobre el altar: significa \u00abquemar incienso\u00bb. Pero cuando se trata de quemar el cad\u00e1ver de la ofrenda por el pecado, el t\u00e9rmino usado es \u00absaraph\u00bb, que significa \u00abquemar, consumir\u00bb. As\u00ed\u00ad, lo que asciende como olor grato se distingue de lo que es consumido bajo el juicio de Dios. (a) El holocausto. Tipol\u00f3gicamente, representa a Cristo present\u00e1ndose a S\u00ed\u00ad mismo de acuerdo con la voluntad divina para el cumplimiento del prop\u00f3sito y mantenimiento de la gloria de Dios all\u00ed\u00ad donde se advert\u00ed\u00ada pecado. En el tipo, la v\u00ed\u00adctima y el ofrendante eran esencialmente distintos, pero en Cristo los dos estaban necesariamente combinados. La ofrenda ofrecida en holocausto, cuando no estaba obligatoriamente prescrita, era ofrecida para la aceptaci\u00f3n de alguien. La expresi\u00f3n \u00abde su voluntad\u00bb en Lv. 1:3 tiene una mejor traducci\u00f3n como \u00abla ofrecer\u00e1 para su aceptaci\u00f3n\u00bb. La v\u00ed\u00adctima pod\u00ed\u00ada ser macho de las manadas, o de las ovejas o cabras de los reba\u00f1os, o bien una t\u00f3rtola o un palomino, seg\u00fan la capacidad econ\u00f3mica del ofrendante, o el aprecio que tuviera de la ofrenda. Estas ofrendas eran diferentes en grado, pero del mismo tipo. El macho es el tipo m\u00e1s elevado de ofrenda; no se menciona ninguna hembra en la ofrenda de holocausto. Despu\u00e9s que el ofrendante hubiera puesto sus manos sobre la v\u00ed\u00adctima, le daba muerte (excepto en el caso de las aves, que eran muertas por el sacerdote). De Lv. 1 parecer\u00ed\u00ada que tambi\u00e9n era el ofrendante quien la desollaba, descuartizaba y lavaba sus intestinos y patas en agua; pero las expresiones usadas pueden tomarse en un sentido impersonal: \u00abel holocausto ser\u00e1 desollado, y ser\u00e1 dividido en sus piezas\u00bb, etc. (v. 6). Estas funciones pueden haber sido llevadas a cabo por los sacerdotes o por los levitas. (Los levitas desollaban los sacrificios cuando hab\u00ed\u00ada pocos sacerdotes; cfr. 2 Cr. 29:34). El sacerdote rociaba la sangre alrededor del altar y, excepto la piel, que quedaba para el sacerdote, todo el animal era quemado como olor grato sobre el altar. Hac\u00ed\u00ada expiaci\u00f3n por el ofrendante, que hallaba aceptaci\u00f3n en base a su valor. Tipol\u00f3gicamente, es figura de Cristo en su perfecta ofrenda de S\u00ed\u00ad mismo, siendo probado en lo m\u00e1s hondo de su ser por el fuego escudri\u00f1ador del juicio divino (Lv. 1). (Este aspecto de la cruz se ve en pasajes como Hch. 2:8; 3n. 10:14-17; 13:31; 17:4; Ro. 5:18, etc.). En Lv. 6 se da la ley del holocausto: \u00abEl holocausto estar\u00e1 sobre el fuego encendido sobre el altar&#8230; no se apagar\u00e1\u00bb (Lv. 6:9, 13). Esto se refiere a los corderos de la ma\u00f1ana y de la tarde; constitu\u00ed\u00adan un holocausto continuo (Ex. 29:38-41). Se debe se\u00f1alar que era \u00abtoda la noche, hasta la ma\u00f1ana\u00bb (aunque era perpetuo), indudablemente para se\u00f1alar que Cristo es para Israel siempre olor grato a Jehov\u00e1, incluso durante el presente periodo de tinieblas y olvido de Israel. Aar\u00f3n ten\u00ed\u00ada que ponerse sus vestiduras de lino para quitar las cenizas del altar y ponerlas \u00abjunto al altar\u00bb. Despu\u00e9s se cambiaba los vestidos de lino por otras ropas, y llevaba las cenizas fuera del campamento. Las cenizas constitu\u00ed\u00adan la prueba de que el sacrificio hab\u00ed\u00ada sido totalmente aceptado (Sal. 20:3, lit.: \u00abencenice tu holocausto\u00bb; cfr. la versi\u00f3n de Reina 1569). Por \u00abla ma\u00f1ana\u00bb Israel conocer\u00e1 que su aceptaci\u00f3n y bendici\u00f3n es mediante la obra de su Mes\u00ed\u00adas en la cruz. El sacrificio diario era ofrecido por el sacerdote actuando por toda la naci\u00f3n, y presenta tipol\u00f3gicamente la base de sus bendiciones y privilegios. De ah\u00ed\u00ad que la fe le diera un gran valor (cfr. Esd. 3:3; Dn. 8:11, 13, 26; 9:27). (b) La oblaci\u00f3n. En Lv. 2 se da el car\u00e1cter intr\u00ed\u00adnseco de esta ofrenda, aunque al ofrecer el holocausto se a\u00f1ad\u00ed\u00ada una oblaci\u00f3n. En la oblaci\u00f3n no hab\u00ed\u00ada derramamiento de sangre y, por ello, no hab\u00ed\u00ada expiaci\u00f3n. El holocausto era tipo del Se\u00f1or Jes\u00fas en Su devoci\u00f3n hasta la misma muerte; la oblaci\u00f3n de ofrenda vegetal (Y. M.) lo representa en Su vida, la inmaculada humanidad de Cristo en el poder y energ\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Consist\u00ed\u00ada de flor de harina, sin levadura alguna, amasada con aceite, y untado todo ello con aceite e incienso. En su forma m\u00e1s sencilla, se tomaba un pu\u00f1ado de harina con algo de aceite, que se quemaba en el altar; tambi\u00e9n se hac\u00ed\u00ada en forma de tortas, cocido en un horno, o en una sart\u00e9n o cazuela. S\u00f3lo una parte de la harina y del aceite, pero todo el incienso, se quemaban sobre el altar, como olor grato a Jehov\u00e1. El resto quedaba como alimento para el sacerdote y sus hijos, aunque no para las hijas. La excelencia de Cristo como hombre, en quien cada uno de sus actos, incluso al dirigirse a la muerte, fueron para Dios, s\u00f3lo puede ser disfrutada en una intimidad sacerdotal. Es una ofrenda que correspond\u00ed\u00ada esencialmente al santuario. Todo el sabor de la vida del Se\u00f1or fue hacia Dios. No vivi\u00f3 para los hombres ni buscando la alabanza de ellos. Por ello, el tipo del incienso deb\u00ed\u00ada ascender \u00ed\u00adntegramente del altar. La flor de harina es un tipo de la uniformidad del car\u00e1cter del Se\u00f1or: en \u00e9l ninguna caracter\u00ed\u00adstica descollaba de las dem\u00e1s como sucede generalmente con los hombres. En el Se\u00f1or todo era perfecci\u00f3n, y todo ello de manera uniforme y todo para la gloria de Dios. Fue engendrado por el poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo (cuyo tipo es el aceite), y fue ungido por el mismo Esp\u00ed\u00adritu en Su bautismo; Sus gracias y gloria moral se corresponden con el incienso. En una hermosa relaci\u00f3n con el holocausto continuo cada ma\u00f1ana y cada tarde, habla asimismo una oblaci\u00f3n de ofrenda vegetal perpetua. Era \u00abcosa sant\u00ed\u00adsima\u00bb. No se pod\u00ed\u00adan quemar ni levadura ni miel con la oblaci\u00f3n de ofrenda vegetal, pero deb\u00ed\u00ada ir acompa\u00f1ada de sal. Las caracter\u00ed\u00adsticas aqu\u00ed\u00ad simbolizadas fueron claramente evidentes en la vida del Se\u00f1or (Lv. 2; 6:14-18; Ex. 29:40, 41). En Lv. 23:17 hay levadura con la ofrenda vegetal all\u00ed\u00ad representada porque es un sacrificio de primicias que constituye una sombra de la Iglesia, la primicia de las criaturas de Dios, presentada en Pentecost\u00e9s en la santificaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. (c) Ofrendas de paz. Estas son distintas tanto del holocausto como de la oblaci\u00f3n de ofrenda vegetal, aunque est\u00e1 basada en ambas. Su objeto no era ense\u00f1ar c\u00f3mo un pecador pod\u00ed\u00ada conseguir la paz ni tampoco hacer expiaci\u00f3n: se trata m\u00e1s bien del resultado de haber recibido bendici\u00f3n, de la respuesta del coraz\u00f3n a esta bendici\u00f3n. El alma entra en la consagraci\u00f3n de Cristo a Dios, el amor y poder de Cristo como bendici\u00f3n de la familia sacerdotal, y su propio sustento en la vida all\u00ed\u00ad donde la muerte se ha introducido. La ofrenda de paces pod\u00ed\u00ada ser de las manadas o de los reba\u00f1os, macho o hembra. El ofrendante impon\u00ed\u00ada las manos sobre la cabeza de la ofrenda, y le daba muerte. La sangre era rociada alrededor del altar. Toda la grasa, los dos ri\u00f1ones y la grasa de encima del h\u00ed\u00adgado se deb\u00ed\u00adan quemar sobre el altar, como ofrenda de olor grato a Jehov\u00e1. Esto era la parte de Dios, lit. Su pan. El pecho de la ofrenda era mecido como ofrenda mecida y a continuaci\u00f3n era usado como alimento para Aar\u00f3n, y sus hijos e hijas. La espaldilla derecha era una ofrenda elevada, y quedaba para el sacerdote que la ofrec\u00ed\u00ada. Por su parte, el ofrendante y sus amigos com\u00ed\u00adan tambi\u00e9n de la ofrenda aquel mismo d\u00ed\u00ada; si era un voto o una ofrenda voluntaria, pod\u00ed\u00ada ser comida al d\u00ed\u00ada siguiente. Lo que quedara de ella ten\u00ed\u00ada que ser quemado con fuego: ello indica que para que la comuni\u00f3n sea real tiene que ser directa, no demasiado separada de la obra del altar. La ofrenda de paz iba acompa\u00f1ada de una oblaci\u00f3n de ofrenda vegetal, constituida por tortas sin levadura y hojaldres sin levadura untados con aceite; junto a ello se a\u00f1ad\u00ed\u00adan tortas de pan leudado. Esto \u00faltimo reconoc\u00ed\u00ada la existencia de pecado en el adorador (cfr. 1 Jn. 1:8) que, si era mantenido inactivo, no lo descalificaba como adorador. Todo lo que tipifica a Cristo era sin levadura. Que la ofrenda de paz tipifica comuni\u00f3n queda patente de las instrucciones acerca de su uso: parte de ello era aceptado sobre el altar, recibiendo el nombre de \u00abel alimento de la ofrenda\u00bb; otra parte era alimento para el sacerdote (tipo de Cristo) y de los hijos del sacerdote (los cristianos); y otra parte era comida por el ofrendante y sus amigos (el pueblo, y quiz\u00e1 tambi\u00e9n los gentiles, que en el Reino \u00abse gozar\u00e1n con su pueblo\u00bb). Este pensamiento de la comuni\u00f3n halla su expresi\u00f3n en la mesa del Se\u00f1or, en la comuni\u00f3n de la sangre y del cuerpo del Se\u00f1or (1 Co. 10:16). Se dice que la ofrenda de paz \u00abpertenece a Jehov\u00e1\u00bb; del mismo modo toda la adoraci\u00f3n pertenece a Dios: es el fruto y expresi\u00f3n de Cristo en los creyentes (Lv. 3; 7:11-21, 28-34). (d) La ofrenda por el pecado. Esta y la ofrenda por yerro forman un caso aparte de las ofrendas. En la ofrenda del holocausto y la de paz el ofrendante viene como adorador, y por la imposici\u00f3n de manos se identifica con la aceptabilidad y aceptaci\u00f3n de la v\u00ed\u00adctima; en cambio, en la ofrenda por el pecado la v\u00ed\u00adctima se identificaba con el pecado del ofrendante. La ofrenda por el pecado era la provisi\u00f3n para cuando alg\u00fan miembro del pueblo redimido hubiera pecado, a fin de evitar que el juicio cayera sobre el ofrendante. Esta caracter\u00ed\u00adstica general es siempre constante, aunque los detalles difieran, como se puede observar en la siguiente tabla: El D\u00ed\u00ada de la Expiaci\u00f3n se mantiene aparte: la sangre de la ofrenda por el pecado era llevada al Lugar Sant\u00ed\u00adsimo, y rociada sobre y delante del Propiciatorio. Se ten\u00ed\u00ada que hacer la expiaci\u00f3n conforme a las demandas de la naturaleza y majestad del trono de Dios. Este tipo era repetido cada a\u00f1o para mantener la relaci\u00f3n del pueblo con Dios, debido a que el Tabern\u00e1culo de Jehov\u00e1 permanec\u00ed\u00ada entre ellos en medio de las impurezas del pueblo. Tambi\u00e9n se hac\u00ed\u00ada expiaci\u00f3n por el lugar santo y el altar; todo ello era reconciliado mediante la sangre de la ofrenda por el pecado, y sobre la base de la misma sangre, los pecados del pueblo eran administrativamente llevados lejos, a una tierra desierta (Lv. 16). En caso de pecado por parte del sacerdote o de toda la congregaci\u00f3n, la comuni\u00f3n quedaba interrumpida: por ello, la sangre ten\u00ed\u00ada que ser llevada al lugar santo, rociada all\u00ed\u00ad siete veces, y puesta sobre los cuernos del altar del incienso (el lugar de allegamiento sacerdotal) para el restablecimiento de la comuni\u00f3n. (V\u00e9ase EXPIACI\u00ed\u201cN [D\u00ed\u008dA DE LA].) En caso de que se tratara del pecado de un jefe del pueblo o de alguno de los miembros del pueblo, la sangre era untada sobre el altar de bronce, el lugar donde el pueblo se allegaba. Con ello se restauraba tambi\u00e9n la comuni\u00f3n de los individuos del pueblo. De la ofrenda por el pecado no se dice que sea, como un todo, olor grato: el pecado es el concepto dominante en esta ofrenda, pero la grosura s\u00ed\u00ad se quemaba sobre el altar como olor grato (Lv. 4:31). Cristo fue, en todo momento (tanto en la cruz como en vida), un deleite para Dios. La ofrenda por el pecado que era consumida por el sacerdote es declarada \u00abcosa sant\u00ed\u00adsima\u00bb (Lv. 6:29). Todo ello es tipo de Cristo, sacerdote y v\u00ed\u00adctima, con nuestra causa en Su coraz\u00f3n. En los casos que se prev\u00e9n en el cap. 5, vv. 1 &#8211; 13, donde se trata espec\u00ed\u00adficamente de infracciones de normas u ordenanzas, se considera la capacidad econ\u00f3mica del ofrendante. Si alguien no pod\u00ed\u00ada llevar una cordera o una cabra, se le permit\u00ed\u00ada que llevara dos t\u00f3rtolas; y si incluso no pod\u00ed\u00ada costear \u00e9stas, ni dos palominos, pod\u00ed\u00ada entonces llevar la d\u00e9cima parte de un efa de flor de harina. Esto no parece concordar con la necesidad de derramamiento de sangre para remisi\u00f3n, pero el memorial quemado sobre el altar tipificaba el juicio de Dios sobre el pecado. Hac\u00ed\u00ada que la ofrenda pudiera estar al alcance de todos, de manera que la m\u00e1s pobre de las almas tuviera manera de encontrarse con Dios con respecto a su pecado. La pobreza representa poca luz o ignorancia, no rechazo ni indiferencia hacia Cristo. Y al llegar la harina al fuego del juicio del altar, la muerte de Cristo por el pecado no quedaba fuera en esta forma de ofrenda por el pecado, la m\u00e1s sencilla de todas. (e) La ofrenda por la culpa. Esta se diferencia de la ofrenda por el pecado en que tiene a la vista el gobierno de Dios, en tanto que la ofrenda por el pecado tiene a la vista la naturaleza santa de Dios, y por ello su necesaria acci\u00f3n contra el pecado en juicio. El Se\u00f1or es tambi\u00e9n la verdadera ofrenda por la culpa, como se ve en Is. 53:10-12 y Sal. 69. El restaura m\u00e1s a Dios que el da\u00f1o hecho a El por el pecado del hombre, y los efectos de la ofrenda por la culpa se manifestar\u00e1n en el Reino (v\u00e9anse ESCATOLOG\u00ed\u008dA, MILENIO, REINO). La ofrenda por la culpa se halla por primera vez en Lv. 5-6, y tiene que ver con faltas cometidas contra el Se\u00f1or o contra el pr\u00f3jimo. En estos casos, se ten\u00ed\u00ada que ofrecer una ofrenda expiatoria por la culpa, porque una falta cometida contra un semejante violaba los derechos de Dios, y se deb\u00ed\u00ada hacer restituci\u00f3n tambi\u00e9n, con la adici\u00f3n de un quinto del perjuicio. En Lv. 5:6-9 la misma ofrenda recibe el nombre de \u00abexpiaci\u00f3n por su pecado\u00bb; en Lv. 14, para la purificaci\u00f3n del leproso se establece el ofrecimiento de un sacrificio por el pecado, y otro por la culpa; las mismas que ten\u00ed\u00adan que ser hechas cuando un nazareo quedaba contaminado (Nm. 6:10-12). As\u00ed\u00ad, es evidente que la ofrenda por la culpa es una variedad de la ofrenda por el pecado. (f) La vaca alazana Esta era tambi\u00e9n una ofrenda por el pecado, y tiene un car\u00e1cter singular. La vaca alazana era muerta fuera del campamento, y su sangre era rociada por el sacerdote siete veces directamente ante el Tabern\u00e1culo. Despu\u00e9s se quemaba el animal entero, y el sacerdote echaba madera de cedro, hisopo y escarlata en la pira donde se quemaba la vaca. Se recog\u00ed\u00adan las cenizas, y eran puestas en un lugar limpio fuera del campamento. Cuando se usaban las cenizas, una persona limpia mezclaba las cenizas en una vasija con agua corriente, mojando despu\u00e9s un hisopo con ella, y rociaba con esta mezcla la persona, tienda, etc., que estuviera contaminada. Era el agua de la separaci\u00f3n, una purificaci\u00f3n del pecado. La ordenanza de la vaca alazana era una forma excepcional de la ofrenda por el pecado. No considera la expiaci\u00f3n, sino la purificaci\u00f3n mediante el agua de aquellos que, teniendo su morada y lugar en el campamento, donde estaba el santuario de Jehov\u00e1, se hubieran contaminado por el camino (cfr. Nm. 5:1-4). Se corresponde con Jn 1:9 sobre la base de que el pecado fue condenado en la cruz. El lavamiento de pies de los que ya est\u00e1n limpios, tal como el Se\u00f1or lo ense\u00f1\u00f3 en Jn. 13, tiene este car\u00e1cter de limpieza con agua. El Esp\u00ed\u00adritu Santo aplica, por la Palabra, la verdad de la condenaci\u00f3n del pecado en la cruz de Cristo al coraz\u00f3n y a la conciencia, para purificar al creyente, sin aplicar de nuevo la sangre (Nm. 19:1-22; Ro. 9:13). Pero Juan 13 va m\u00e1s all\u00e1. El Se\u00f1or aplica la verdad de Su partida de este mundo al Padre al mismo caminar de Sus disc\u00ed\u00adpulos. (g) Ofrenda de libaci\u00f3n. Por lo general no se ofrec\u00ed\u00ada sola (pero cfr Gn. 35:14). Se ofrec\u00ed\u00ada con el sacrificio de la ma\u00f1ana y de la tarde, que era un holocausto, e iba acompa\u00f1ada de una oblaci\u00f3n de ofrenda vegetal. Consist\u00ed\u00ada de vino, y la cantidad era variable, en relaci\u00f3n con el animal ofrendado (Nm. 28:14). \u00abDerramar\u00e1s libaci\u00f3n de vino superior ante Jehov\u00e1 en el santuario\u00bb (Nm. 28:7). En la tierra de Cana\u00e1n se deber\u00ed\u00ada ofrecer una libaci\u00f3n a las oblaciones de olor grato. La cantidad de vino y aceite deb\u00ed\u00adan ser iguales, y en proporci\u00f3n a la importancia de la v\u00ed\u00adctima (Nm. 15:1-11). La libaci\u00f3n puede ser un tipo del gozo en el Esp\u00ed\u00adritu en la consciencia del valor de la obra de Cristo hecha a la gloria de Dios (cfr. Fil. 2:17, que puede ser una alusi\u00f3n a la ofrenda de libaci\u00f3n). (h) Las ofrendas mecidas y elevadas. No eran ofrendas separadas, sino que en ocasiones ciertas porciones de una ofrenda eran mecidas o elevadas ante el Se\u00f1or. As\u00ed\u00ad, en la consagraci\u00f3n de Aar\u00f3n y de sus hijos, la grosura, el rabo con su grasa, el sebo, los ri\u00f1ones con su grosura, y la espaldilla derecha del carnero, junto con una torta de pan y otra de pan amasado en aceite y un hojaldre, todo ello fue mecido por Aar\u00f3n y sus hijos delante del Se\u00f1or, y fue despu\u00e9s quemado en holocausto en el altar (Lv. 8). El pecho del carnero fue tambi\u00e9n mecido como ofrenda mecida delante del Se\u00f1or, y la espaldilla fue levantada como ofrenda elevada; todo ello fue comido por Aar\u00f3n y sus hijos (Ex. 29:23-28). De las ofrendas de paces, el pecho era siempre una ofrenda mecida, y el hombro derecho una ofrenda elevada, y eran para los sacerdotes (Lv. 7:30-34). Los rab\u00ed\u00ads explican que la espaldilla elevada era movida hacia arriba y hacia abajo, y el pecho mecido lo era de lado a lado. Estas acciones eran hechas \u00abdelante de Jehov\u00e1\u00bb, y parecen simbolizar que aquellos que mov\u00ed\u00adan las ofrendas estaban realmente en Su presencia, con las manos llenas de Cristo. Cristo es as\u00ed\u00ad el Antitipo de todos los sacrificios: en ellos se prefigura Su consagraci\u00f3n hasta la muerte; la perfecci\u00f3n y pureza de Su vida de consagraci\u00f3n a Dios; la base y el sujeto de comuni\u00f3n de Su pueblo y, por \u00faltimo, la eliminaci\u00f3n del pecado por el sacrificio. En la Ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos se expone en detalle el contraste entre la posici\u00f3n del jud\u00ed\u00ado, para el que todos los sacrificios ten\u00ed\u00adan que ser repetidos (existiendo el sistema tipol\u00f3gico mediante la repetici\u00f3n), y la posici\u00f3n del cristiano, que mediante el \u00fanico sacrificio de Cristo (que no admite repetici\u00f3n) quedan perfectos para siempre, y tienen asimismo acceso al Lugar Sant\u00ed\u00adsimo, porque el gran Sumo Sacerdote ha entrado en \u00e9l. As\u00ed\u00ad, habiendo aparecido Cristo \u00aben la consumaci\u00f3n de los siglos\u00bb para \u00abpor el sacrificio de s\u00ed\u00ad mismo quitar de en medio el pecado\u00bb, no queda ya m\u00e1s sacrificio por los pecados (Ef. 5:2; He. 9:26; 10:4, 12, 26). Sin fe en la muerte sacrificial de Cristo no hay salvaci\u00f3n, como queda claro en Ro. 3:25; 4:24, 25; 1 Co. 15:1-4. El cristiano es exhortado a presentar su cuerpo como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, lo cual constituye su culto racional (Ro. 12:1; cfr. 2 Co. 8:5; Fil. 4:18). Con ello ofrece a Cristo el sacrificio de alabanzas a Dios, y los actos de bondad y de comunicar de lo propio a los dem\u00e1s son sacrificios agradables a Dios (He. 13:15, 16; cfr. 1 P. 2:5). (i) Los profetas y los sacrificios. Ciertas declaraciones de los profetas han servido de pretexto a los cr\u00ed\u00adticos para emitir la afirmaci\u00f3n de que no ten\u00ed\u00adan conocimiento de la ley de los sacrificios dada por Mois\u00e9s en el Sina\u00ed\u00ad. Es cierto que, dirigi\u00e9ndose a una \u00e9poca de decadencia espiritual, donde las ceremonias y sacrificios se hab\u00ed\u00adan convertido en una rutina meramente legalista, los profetas se expresan con vehemencia contra este g\u00e9nero de piedad hip\u00f3crita. Porque \u00abobedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atenci\u00f3n que la grosura de los carneros\u00bb (1 S. 15:22), y Dios aborrece la multiplicaci\u00f3n de los holocaustos cuando las manos de sus ofrendantes est\u00e1n manchadas de cr\u00ed\u00admenes (Is, 1:11-15). Sin embargo, en este mismo pasaje, el Se\u00f1or rechaza toda otra forma de religiosidad desprovista de sinceridad: las asambleas santas, las ofrendas, el incienso, las fiestas solemnes, los d\u00ed\u00adas de reposo, las oraciones. No hay duda que es en este sentido que Oseas afirma: \u00abPorque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios m\u00e1s que holocausto\u00bb (Os. 6:6). Miqueas (Mi. 6:6-8) y David (Sal. 51:18-19) dan a entender con una claridad meridiana que antes que todo otro sacrificio Dios desea lo que es condici\u00f3n previa indispensable: un coraz\u00f3n contrito y humillado; ello no impide en absoluto a David desear ser purificado con hisopo (Sal. 51:9), que serv\u00ed\u00ada para la purificaci\u00f3n por la aspersi\u00f3n del agua de la vaca alazana y de la sangre de la expiaci\u00f3n (cfr. Nm. 19:18; Lv. 14:4-7; cfr. Ex. 12:22); asimismo, promete al Se\u00f1or holocaustos dignos de ser aceptados (Sal. 51:21; cfr. el mismo pensamiento expresado en Mal. 2:13-14 y 3:3-4). En Am. 5:25-26 Dios demanda si el pueblo le hab\u00ed\u00ada ofrecido sacrificios y ofrendas durante los cuarenta a\u00f1os en el desierto. Oesterley afirma en su libro \u00abSacrifices in Ancient Israel\u00bb que la respuesta es positiva. Sin embargo, el v. 26 indica que no fue a Dios a quien ofrecieron sus sacrificios, sino que lo dejaron a un lado para sacrificar privadamente a sus \u00ed\u00addolos (cfr. Am. 17:7; Dt. 12:14). Este extremo parece estar confirmado en Hch. 7:41-43. Otros han cre\u00ed\u00addo que a causa de la falta de ganado los sacrificios privados hubieran sido casi imposibles en el desierto. El pasaje de Jer. 7:21-23 parece a primera vista m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil de explicar: Dios no habr\u00ed\u00ada dado a los israelitas ninguna orden acerca del tema de los holocaustos y de los sacrificios a su salida de Egipto, sino que les habr\u00ed\u00ada demandado que andaran en Sus caminos. Pero los hebra\u00ed\u00adstas han demostrado que la expresi\u00f3n traducida en el v, 22 como \u00abni nada les mand\u00e9 acerca de holocaustos\u00bb significa con frecuencia \u00aba causa de\u00bb o \u00aben vista de\u00bb (cfr. Dt. 4:21; cfr. W. R. Harper, \u00abInternational Critical Commentary\u00bb, y Binns, \u00abWestminster Commentary\u00bb). El sentido se hace entonces claro: Dios no habl\u00f3 a los primeros israelitas con vistas a los sacrificios, sino con vistas a su obediencia (Manley, \u00abNouveau Manuel de la Bible\u00bb, p. 148). Los sacrificios no eran el fin que Dios ten\u00ed\u00ada en mente, sino la obediencia de coraz\u00f3n de ellos. Esta interpretaci\u00f3n est\u00e1 apoyada en todas las confirmaciones que da Jerem\u00ed\u00adas de la revelaci\u00f3n transmitida al pueblo por Mois\u00e9s. Menciona la salida de Egipto con sus portentos, la ley, el sacerdocio, el arca del pacto, el pacto mismo, la persona de Mois\u00e9s, la ordenanza del s\u00e1bado, el a\u00f1o sab\u00e1tico, etc. Todo ello proviene directamente del Pentateuco, que el profeta evidentemente conoc\u00ed\u00ada a la perfecci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo hubiera podido ignorar la existencia de los sacrificios? De hecho, tan poco los ignora que desea ver al pueblo vuelva a la fidelidad a la Ley del Se\u00f1or, para entonces llevar a Su casa \u00abholocausto y sacrificio, y ofrenda e incienso\u00bb, las ofrendas ordenadas en Lv. 1-7 (Jer. 17:22, 26). Bibliograf\u00ed\u00ada: Anderson, Sir R.: \u00abThe Gospel and its Ministry\u00bb (Kregel Pub., Grand Rapids, reimpr. 1978); Anderson, Sir R.: \u00abTypes in Hebrews\u00bb (Kregel Pub., Grand Rapids, reimpr. 1978); Darby, J. N.: \u00abHints to the Sacrifices in Leviticus\u00bb, en The Bible Treasury, ene.-mar. 1873 (58 Blijhamsterstraat, Winschoten, Holanda, reimpr. 1969); Keil, C. F. y Delitzsch, F.: \u00abCommentary on the Old Testament, The Pentateuch\u00bb (Wm. Eerdmans, Grand Rapids, reimpr. 1981); Mackintosh, C. H.: \u00abEstudios sobre el libro de Lev\u00ed\u00adtico\u00bb (Ed. \u00abLas Buenas Nuevas\u00bb, Montebello, Calif., 1960); Saphir, A.: \u00abEpistle to the Hebrews\u00bb (Kregel Pub., Grand Rapids, reimpr. 1983); Seiss, J.: \u00abGospel in Leviticus\u00bb (Kregel Pub., Grand Rapids, 1981); Wilson, W. L.: \u00abWilson&#8217;s Dictionary of Bible Types\u00bb (Wm. Eerdmans, Grand Rapids, 1957).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[420]<br \/>\n   Adem\u00e1s del sentido radical y teol\u00f3gico del sacrificio como ofrenda a la divinidad, en la piedad cristiana se denomina sacrificio a todo acto costoso que se hace o a la situaci\u00f3n dolorosa que se recibe, ya sean ambas cosas voluntarias por motivos espirituales, o resulten involuntarias, pero aceptadas con resignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>     Es concepto paralelo a los de penitencia, vencimiento, mortificaci\u00f3n, expiaci\u00f3n, holocausto, renuncia, privaci\u00f3n, ofrenda. En el lenguaje cristiano se emplea para aludir al deber de ofrecer a Dios actos buenos, que se presentan como penitencia y reparaci\u00f3n por los pecados propios y ajenos, como actos de asociaci\u00f3n al Sacrificio supremo del Se\u00f1or en la cruz.<\/p>\n<p>    Educar al creyente para el sacrificio en general, y para los sacrificios que la vida impone o que se buscan por motivos espirituales, es condici\u00f3n de autenticidad cristiana y de sensibilidad evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con el sacerdocio y el culto<\/p>\n<p>\tEl concepto de \u00absacrificio\u00bb (\u00absacrum facere\u00bb) ha quedado unido a los conceptos de sacerdocio y de culto. Se quiere reconocer el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios, ofreci\u00e9ndole las cosas de su misma creaci\u00f3n y el mismo ser humano como obra de su bondad. Este ofrecimiento es de donaci\u00f3n, a modo de \u00abconsagraci\u00f3n\u00bb o de paso al campo de lo sagrado. A veces se ofrece el sacrificio a modo de \u00abv\u00ed\u00adctima\u00bb, no propiamente como destrucci\u00f3n, sino como \u00abinmolaci\u00f3n\u00bb u ofrenda total. Se quiere expresar una actitud de adoraci\u00f3n, s\u00faplica, gratitud, reparaci\u00f3n y comuni\u00f3n con Dios. La palabra \u00absacrificio\u00bb ha quedado tambi\u00e9n relacionada con el dolor, el desprendimiento, la renuncia, la inmolaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\tEn los actos de culto de diversas religiones figuran la oraci\u00f3n y el sacrificio. Es frecuente que el sacrificio tenga lugar quemando con fuego las cosas ofrecidas. As\u00ed\u00ad se reconoce que la vida viene de Dios y que le sigue perteneciendo. En el Antiguo Testamento, la \u00absangre\u00bb simbolizaba esa vida ofrecida a Dios. Las primicias de las cosechas y de los reba\u00f1os tambi\u00e9n indican el origen divino de los dones recibidos.<\/p>\n<p>\tEl sacrificio de la Nueva Alianza<\/p>\n<p>\tJes\u00fas ha querido usar el trasfondo del sacrificio de la Alianza, para expresar su donaci\u00f3n sacrificial, realizada especialmente en su muerte y hecha presente en la Eucarist\u00ed\u00ada como \u00absangre de la Alianza\u00bb (cfr. Lc 22,20; Ex 24,8). Toda la vida de Jes\u00fas, desde el seno de Mar\u00ed\u00ada, es un sacrificio ofrecido a Dios (cfr. Heb 10,5-7). As\u00ed\u00ad realiza el sacrificio del \u00abSiervo de Yahv\u00e9\u00bb (Is 52-53; Lc 22,37). Jes\u00fas es Sacerdote y V\u00ed\u00adctima (cfr. Heb 5,5-10), que \u00abda su vida por la redenci\u00f3n de todos\u00bb (Mc 10,45). En este sentido profundo, Jes\u00fas, verdadero Dios, es el hombre para los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>\tEsp\u00ed\u00adritu y pr\u00e1ctica de sacrificio<\/p>\n<p>\tEl \u00absacrificio\u00bb existe en la vida, especialmente cuando hay que afrontar las dificultades, el sufrimiento y el trabajo. Tambi\u00e9n tiene sentido de sacrificio la lucha contra las tendencias desordenadas y el esfuerzo por cumplir la voluntad de Dios y superar los propios defectos. El sacrificio tiene valor si est\u00e1 unido al ofrecimiento del propio coraz\u00f3n, es decir, a la actitud de amor a Dios y al pr\u00f3jimo. Dios quiere un \u00abcoraz\u00f3n contrito\u00bb (Sal 51,19) y un actitud de \u00abmisericordia\u00bb (Mt 9,13).<\/p>\n<p>\tEn las diversas tradiciones religiosas, se ha apreciado siempre el la mortificaci\u00f3n o sacrificio voluntario. Esta actitud de sacrificio se expresa por el ayuno y abstinencia respecto a los alimentos. Tambi\u00e9n tiene lugar por medio de la mortificaci\u00f3n corporal, con molestias que ayuden al dominio de s\u00ed\u00ad posturas corporales (de rodillas&#8230;), cilicios, etc. La prudencia y mesura (avaladas con la consulta y el don de consejo) son parte integrante de toda virtud aut\u00e9ntica.<\/p>\n<p>\tTambi\u00e9n se se\u00f1alan tiempos especiales de sacrificio o penitencia (como las vigilias, los viernes y la cuaresma), buscando como objetivo la propia conversi\u00f3n y la renovaci\u00f3n de la comunidad, especialmente por medio de la oraci\u00f3n, ayuno, limosna (solidaridad) y reforma de costumbres personales, familiares y sociales. La l\u00ed\u00adnea evang\u00e9lica de la \u00abmortificaci\u00f3n\u00bb, consiste en \u00abnegarse a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (morir al pecado), es decir, orientar todo el ser hacia el amor, para \u00abseguir\u00bb a Cristo (cfr. Mt 16,25). Se trata de dejar el \u00abhombre viejo\u00bb (Rom 6,5) para \u00abrevestirse de Cristo\u00bb (Rom 13,14).<\/p>\n<p>\tValor salv\u00ed\u00adfico y misionero<\/p>\n<p>\tEn la tradici\u00f3n cristiana, la pr\u00e1ctica del sacrificio tiene valor de purificaci\u00f3n y de reparaci\u00f3n, y adquiere valor salv\u00ed\u00adfico por la comuni\u00f3n con Cristo muerto y resucitado. El cristiano puede unirse al sacrificio perfecto de Cristo en la cruz (cfr. Heb 9,13-14). \u00abPor \u00e9l, ya podemos ofrecer a Dios un sacrificio de alabanza\u00bb (Heb 13,15). Unida a la vida de Cristo, la propia vida se convierte en \u00abhostia santa\u00bb (Rom 12,1), como fruto de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. \u00abVivid en el amor como Cristo os am\u00f3 y se entreg\u00f3 por nosotros como oblaci\u00f3n y v\u00ed\u00adctima de suave aroma\u00bb (Ef 5,2). El sacerdocio de los fieles es \u00abpara ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por mediaci\u00f3n de Jesucristo\u00bb (1Pe 2.5).<\/p>\n<p>\tEl sacrificio tiene valor misionero \u00abEl valor salv\u00ed\u00adfico de todo sufrimiento, aceptado y ofrecido a Dios con amor, deriva del sacrificio de Cristo, que llama a los miembros de su Cuerpo M\u00ed\u00adstico a unirse a sus padecimientos y completarlos en la propia carne (cfr. Col 1,24). El sacrificio del misionero debe ser compartido y sostenido por el de todos los fieles\u00bb (RMi 78).<\/p>\n<p>Referencias Alianza, cruz, cuaresma, culto, dolor, Eucarist\u00ed\u00ada, penitencia, redenci\u00f3n, sacerdocio.<\/p>\n<p>Lectura de documentos CEC 1434-1438, 2099-2100; CIC 1249-1253; RMi 78.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada J. LECUYER, El sacrificio de la Nueva Alianza (Barcelona, Herder, 1969); B. NEUNHEUSER, Sacrificio, en Nuevo Diccionario de Liturgia (Madrid, Paulinas, 1987) 1814-1834; L. SABOURIN, Redenci\u00f3n sacrificial (Bilbao, Descl\u00e9e, 1969); B. SESBOUE, Jesucristo el \u00fanico Mediador, Ensayo sobre la redenci\u00f3n y la salvaci\u00f3n (Salamanca, Sec. Trinitario, 1990-93); A. VANHOYE, Sacerdotes antiguos, sacerdote nuevo seg\u00fan el Nuevo Testamento (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1984); R. De VAUX, Instituciones del Antiguo Testamento (Barcelona, Herder, 1964).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>San Agust\u00ed\u00adn define como sacrificio cristiano cualquier acto que se realiza para entrar en filial comunicaci\u00f3n de amor con Dios: el sacrificio es, por tanto, un pascua, la entrada en la tierra divina.  Lo que cuenta, en el concepto agustiniano \u2014que es propio de toda la patr\u00ed\u00adstica\u2014, no es la acci\u00f3n sino el fin de la misma. Tambi\u00e9n el sacrificio es, entonces, una gracia del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que suscita en el hombre redimido, a partir del esp\u00ed\u00adritu de fe, el de sacrificio.  En otras palabras, podemos decir que el sacrificio, entendido en un sentido objetivo, es el hombre mismo que, movido por el amor, pasa del cuidado de las cosas a la dedicaci\u00f3n \u00fanica de su existencia a Dios, dando a su vida el significado de un acto de amor; he ah\u00ed\u00ad el sacrificio por excelencia.  Pero hay m\u00e1s: para llamarlo cristiano, hay que llegar hasta el final de la reflexi\u00f3n, es decir, hasta el sacrificio fundamental, principal, el del Caivario, en el que Cristo se ofrece a llevar a toda la Iglesia, su esposa, a la gloria del Padre en la resurrecci\u00f3n.  Por tanto, toda nuestra vida, como sacrificio cristiano, est\u00e1 relacionada con la eucarist\u00ed\u00ada que, a su vez, est\u00e1 vinculada a la cruz, sacrificio perfecto,  entrega total de Cristohombre a la voluntad y al amor del Padre, y capaz de atraer hacia s\u00ed\u00ad a la humanidad entera.  \u00bfC\u00f3mo practicamos el sacrificio en nuestra vida diaria7 Mediante la \u00abcorrecta orientaci\u00f3n del coraz\u00f3n\u00bb, que anta\u00f1o se llamaba la recta intenci\u00f3n: en ella se resume la ascesis cristiana. Ei hombre que ha centrado toda su existencia en el prop\u00f3sito de querer agradar s\u00f3lo a Dios, entra en el sacrificio de Cristo y, por tanto, en el Reino del Padre; participa en la plenitud de Dios y hace participar en ella la realidad que \u00e9l santifica con la correcta orientaci\u00f3n de! coraz\u00f3n.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El sacrificio de Cristo y su memorial: 1. Antiguo Testamento; 2. Trasfondo en la historia de las religiones; 3. Nuevo Testamento &#8211; II. Teolog\u00ed\u00ada de los padres &#8211; III. La escol\u00e1stica &#8211; IV. Reforma y teolog\u00ed\u00ada postridentina &#8211; V. Las concepciones actuales: 1. \u00abSacrosanctum concilium\u00bb y \u00abEucharisticum mysterium\u00bb; 2. Contribuci\u00f3n ecum\u00e9nica; 3. \u00bfFigura del convite?; 4. \u00abInstitutio Generalis Missalis Romani\u00bb &#8211; IV. Ep\u00ed\u00adlogo.<\/p>\n<p>Punto de partida de nuestras reflexiones ser\u00e1 la doctrina clara y normativa de la iglesia, tal cual viene propuesta en la constituci\u00f3n sobre la liturgia del Vat. II: \u00abNuestro Salvador, en la \u00faltima cena, la noche en que le traicionaban, instituy\u00f3 el sacrificio eucar\u00ed\u00adstico de su cuerpo y de su sangre, con el cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz y a confiar as\u00ed\u00ad a su esposa, la iglesia, el memorial de su muerte y de su resurrecci\u00f3n\u00bb (SC 47).<\/p>\n<p>El sacrificio eucar\u00ed\u00adstico es la \u00abfuente y culminaci\u00f3n de todo el culto de la iglesia y de toda la vida cristiana\u00bb&#8216;. El sacrificio llevado a cabo por Cristo sobre la cruz se coloca de este modo, a trav\u00e9s de su celebraci\u00f3n, en el centro de la fe y de la vida cristiana.<\/p>\n<p>Hay dos puntos controvertidos: el car\u00e1cter sacrificial de la misa -sobre todo por parte de la teolog\u00ed\u00ada protestante ; por otro lado, incluso la valoraci\u00f3n de la misma acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo en cuanto sacrificio tropieza con alguna cr\u00ed\u00adtica en la ex\u00e9gesis moderna, y no s\u00f3lo fuera de la iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed\u00ad, por consiguiente, el sentido de nuestra pregunta: \u00bfqu\u00e9 queremos decir cuando afirmamos que la muerte de Cristo en la cruz es su sacrificio, y cuando declaramos igualmente como sacrificio la celebraci\u00f3n lit\u00fargica del memorial de su muerte y resurrecci\u00f3n?<\/p>\n<p>I. El sacrificio de Cristo y su memorial<br \/>\nEs evidente que ni Jes\u00fas en su mensaje ni los evangelios que nos lo transmiten llaman a la obra de Cristo con el t\u00e9rmino t\u00e9cnico de sacrificio. Pero tampoco cabe duda de que Pablo, Juan y en general la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica designan el don que el Se\u00f1or hizo de s\u00ed\u00ad mismo sobre la cruz por nosotros, en su n\u00facleo esencial, con el nombre de sacrificio.<\/p>\n<p>1. ANTIGUO TESTAMENTO. Estos testimonios primeros presuponen con absoluta claridad la doctrina y la praxis del AT. En su centro se encuentran con car\u00e1cter dominante y claro los sacrificios ofrecidos por el pueblo de Israel a lo largo de su historia. Esto tambi\u00e9n ocurre en el culto del templo. Pero todos estos sacrificios hallaron su \u00faltimo cumplimiento y, consiguientemente, su superaci\u00f3n (Aufhebung), en la muerte sacrificial de Jesucristo, como afirma en t\u00e9rminos claros la plegaria sobre las ofrendas del domingo XVI per annum del nuevo Misal Romano: \u00abOh Dios, que has llevado a la perfecci\u00f3n del sacrificio \u00fanico los diferentes sacrificios de la antigua alianza, recibe y santifica las ofrendas de tus fieles, como bendijiste la de Abel, para que la oblaci\u00f3n que ofrece cada uno de nosotros en honor de tu nombre sirva para la salvaci\u00f3n de todos\u00bb (\u00abDeus, qui legalium differentiam hostiarum unius sacrificii perfectione sanxisti, accipe sacrificium a devotis tibi famulis, et pari benedictione, sicut munera Abel sanctifica, ut quod singuli obtulerunt ad maiestatis tuae honorem, cunctis proficiat ad salutem\u00bb). La predicaci\u00f3n apost\u00f3lica del mensaje de Jes\u00fas, y en modo muy particular su muerte expiatoria, son propuestos con el t\u00e9rmino y el concepto de sacrificio. Al final, esta interpretaci\u00f3n la propone sobre todo la carta a los Hebreos, que entiende la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo esencialmente como el sacrificio que Jes\u00fas llev\u00f3 a cabo sobre la cruz cuando asumi\u00f3 la muerte \u00abpor nosotros\u00bb en obediencia al Padre, con un amor que lleg\u00f3 \u00abhasta el fin\u00bb (Heb 9:11-23; Heb 10:5-18). En la perspectiva de esta interpretaci\u00f3n, \u00abel sacrificio de Jes\u00fas en la cruz se\u00f1ala la plenitud y abolici\u00f3n de todos los sacrificios antiguos\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>Abolici\u00f3n aqu\u00ed\u00ad significa, sin duda alguna, el fin, la superaci\u00f3n definitiva del culto sacrificial anterior; pero al mismo tiempo significa igualmente su cumplimiento m\u00e1s verdadero. Aquello que estaba en tal culto de manera vaga prefigurado, es ahora verdad, es realidad perfecta. Por lo mismo podemos ya sentir y pregustar aquello que es el sacrificio de Cristo, mirando a las veladas prefiguraciones que Dios nos ha dado de \u00e9l en la historia del pueblo de Israel.<\/p>\n<p>El sacrificio, junto con la oraci\u00f3n, es una de las formas m\u00e1s antiguas e importantes del culto humano general. Y esto es as\u00ed\u00ad para todas las religiones, incluido el culto del AT. All\u00ed\u00ad el sacrificio ocupa una posici\u00f3n central\u00ed\u00adsima. Es importante notar que la religi\u00f3n revelada del AT excluye del modo m\u00e1s categ\u00f3rico cualquier forma de magia. \u00abEl sacrificio veterotestamentario no tiende a desencadenar una din\u00e1mica apersonal, sino a establecer y restablecer una conexi\u00f3n con Dios en la que se expresa sumisi\u00f3n o petici\u00f3n de reconciliaci\u00f3n y ayuda\u00bb \u00c2\u00b0. Se le aplican los nombres de don consagrado (santo, santificante), ofrenda (korban), don (minchah); se trata de un don hecho a Dios, realizaci\u00f3n de la comuni\u00f3n con \u00e9l, reconocimiento de lo sacro, alimento de la divinidad (algo que, obviamente, muy pronto llega a convertirse s\u00f3lo en una imagen para expresar el benepl\u00e1cito de Dios ante el \u00absuave perfume del holocausto\u00bb), reconciliaci\u00f3n con Dios, acto de obediencia 5. La torah es, de modo muy particular, una regulaci\u00f3n de la recta ofrenda del sacrificio. Se distinguen sacrificios cruentos de incruentos, sacrificios consistentes en alimento e incienso o en bebida. \u00abCon m\u00e1s precisi\u00f3n pueden distinguirse los holocaustos (sacrificios totales de adoraci\u00f3n a Dios) de los sacrificios de acci\u00f3n de gracias, que muchas veces comportaban tambi\u00e9n una s\u00faplica, un voto. Es de mencionar, por fin, el sacrificio de expiaci\u00f3n\u00bb&#8217;. Bajo algunos puntos de vista se trata de sacrificios an\u00e1logos a los ofrecidos por los pueblos paganos vecinos, pero se diferencian y distinguen \u00abde modo muy caracter\u00ed\u00adstico porque tienen por fundamento y motivaci\u00f3n religiosa m\u00e1s profunda la historia de la salvaci\u00f3n\u00bb&#8216;. Se ofrecen a Dios creador y se\u00f1or de acuerdo con su funci\u00f3n de construcci\u00f3n de la comunidad; ocupan una posici\u00f3n importante en el establecimiento de las alianzas (con No\u00e9, con Abrah\u00e1n, en el Sina\u00ed\u00ad). Terminan con un convite sacrificial. \u00abEn el caso de algunos sacrificios puede llevarse a pensar en una cierta actualizaci\u00f3n (representaci\u00f3n) de los acontecimientos hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficos\u00bb. Es el caso del sacrificio pascual o de la fiesta de la reconciliaci\u00f3n&#8217;. A lo largo del tiempo, el sacrificio pascual se convierte en el m\u00e1s importante de todos No hay duda de la posici\u00f3n decisiva, central, del culto sacrificial en la antigua religi\u00f3n de Israel. \u00abIncluso la toma de posici\u00f3n de los profetas es considerada [por los exegetas] no ya como un rechazo radical sino, m\u00e1s bien, como una protesta contra una cierta exteriorizaci\u00f3n del culto sacrificial\u00bb<br \/>\n2. TRASFONDO EN LA HISTORIA DE LAS RELIGIONES. Si resumimos brevemente los rasgos esenciales del sacrificio cultual tal como aparece en las afirmaciones del AT y en una consideraci\u00f3n global de la historia de las religiones, \u00abpodemos decir que [el sacrificio] es la presentaci\u00f3n hecha a Dios (o a un ser superior) en forma ritual por parte de un miembro de la comunidad delegado para ello (sacerdote), de un don concreto (vivo) con el cual el sacrificante se identifica a fin de expresar la propia autodonaci\u00f3n respetuosa, grata y amante; su finalidad estriba en llegar a transformarse con el mismo don, a trav\u00e9s de la consagraci\u00f3n que santifica en virtud de la (originaria) acci\u00f3n divina presente, en el ser superior (sacro) y llegar as\u00ed\u00ad a la uni\u00f3n con Dios, que acoge benignamente el don y consiguientemente al sacrificante mismo, en plena comuni\u00f3n de vida y de amor\u00bb.<\/p>\n<p>3. NUEVO TESTAMENTO. Ahora bien, en el NT todo esto es superado, es decir, cancelado en su forma cultual concreta, pero realizado en medida sublime en su profundo n\u00facleo esencial. Por consiguiente, el NT conoce una cr\u00ed\u00adtica del sacrificio, ya que Jes\u00fas insiste en la actitud interior que debe encontrar su expresi\u00f3n en \u00e9l, y porque, como los ap\u00f3stoles lenta pero cada vez m\u00e1s claramente comprenden, en la muerte de Jes\u00fas crucificado (\u00abpor muchos\u00bb) se ofrece a Dios Padre el sacrificio verdadero. \u00abEl concepto de sacrificio, aplicado a la muerte salv\u00ed\u00adfica de Cristo, tiene un sentido totalmente distinto, mucho m\u00e1s concreto, y al mismo tiempo m\u00e1s elevado que en el caso de los sacrificios de los paganos y de los hebreos. Tambi\u00e9n en la autodonaci\u00f3n libre y voluntaria del Hijo de Dios se ha convertido en realidad aquel lamento \u00fanico e irrepetible, pero en el fondo v\u00e1lido para todos los tiempos y todas las zonas, que constitu\u00ed\u00ada como el presagio y la aspiraci\u00f3n m\u00e1s secreta de los mitos y leyendas cultuales. Aqu\u00ed\u00ad la creaci\u00f3n ha sido radicalmente renovada de una vez para siempre, brillando ante los ojos del creyente como la nueva creaci\u00f3n en la gloria pascual y escatol\u00f3gica de la resurrecci\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad el pecado y su precio, la muerte, son vencidos para siempre y se abre la fuente inagotable de la vida eterna y divina. Precisamente en el don del cuerpo martirizado de Jes\u00fas se verifica aquella transformaci\u00f3n realmente recreadora que vanamente y desde siempre los antiguos hab\u00ed\u00adan previsto en sus sacrificios\u00bb.<\/p>\n<p>Cierta ex\u00e9gesis, algo m\u00e1s cr\u00ed\u00adtica en nuestros d\u00ed\u00adas, afirma que \u00aben la cristolog\u00ed\u00ada de Pablo la idea de sacrificio asume un valor metaf\u00f3rico y es un medio para interpretar el hecho fundamental de la salvaci\u00f3n realizada por la muerte de Cristo\u00bb. Pero tal reserva no se sostiene frente a pasajes como Rom 4:25; G\u00e1l 3:13; G\u00e1l 2:20; 2Co 5:14s.18-21, etc., sobre todo si leemos el NT a la luz de las \u00faltimas cartas paulinas y de la carta a los Hebreos. En estos textos \u00abse intenta comprender e ilustrar\u00bb el significado salv\u00ed\u00adfico de Jesucristo \u00abutilizando el concepto cultual tradicional de sacrificio: Cristo se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por nosotros en sacrificio de suave olor (Efe 5:2). Tal sacrificio es, al mismo tiempo, sacrificio de la alianza, sacrificio de expiaci\u00f3n y sacrificio pascual. Su efecto salv\u00ed\u00adfico consiste, por consiguiente, en sellar la nueva alianza, en expiar por medio de una purificaci\u00f3n y una santificaci\u00f3n y en redimir. Partiendo de la carta a los Hebreos, hay que decir: \u00abLa muerte de Cristo es el sacrificio escatol\u00f3gico, ofrecido de una vez para siempre y definitivamente, para la supresi\u00f3n de los pecados en virtud de la fuerza expiatoria de su sangre; la autoofrenda perfecta del sumo sacerdote neotestamentario; obra salv\u00ed\u00adfica \u00fanica\u00bb.<\/p>\n<p>A pesar de las reservas de la ex\u00e9gesis m\u00e1s reciente, nosotros seguimos manteniendo que todo el mensaje del NT, \u00abprolongando el uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico veterotestamentario, usa los vocablos prosphor\u00e1 y prosph\u00e9rein (oblaci\u00f3n, ofrecer) tambi\u00e9n para describir la obra redentora de Jes\u00fas. [Las cartas a los Efesios y a los Hebreos] conciben la muerte de Jes\u00fas mediante la categor\u00ed\u00ada de sacrificio cultual. Esto no se encontraba todav\u00ed\u00ada con tanta nitidez en la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica primitiva ni en la sin\u00f3ptica, donde la muerte de Jes\u00fas es proclamada de modo m\u00e1s martirol\u00f3gico como entrega de la vida realizada por el Siervo de Dios. Pero con Pablo se inicia una cultualizaci\u00f3n m\u00e1s intensa de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas. Seg\u00fan Efe 5:2, la persona corp\u00f3rea de Jes\u00fas es la prosphor\u00e1 y la thys\u00ed\u00ada, el don sacrificial ofrecido por Cristo por nosotros. La carta a los Hebreos proclama m\u00e1s tarde con \u00e9nfasis la acci\u00f3n redentora de Jes\u00fas como prosphor\u00e1, y precisamente como prosphor\u00e1 irrepetible que anula todos los sacrificios legales precedentes y los futuros sacrificios materiales. Con tal concepto la carta a los Hebreos abraza en una s\u00ed\u00adntesis grandiosa toda la vida y acci\u00f3n de Jes\u00fas&#8230; El acontecimiento de la encarnaci\u00f3n es ya la obertura, primer paso, de la prosphor\u00e1 de Jes\u00fas como acci\u00f3n sacrificial&#8230; V\u00e9rtice de la acci\u00f3n sacrificial de Jes\u00fas es su muerte en la cruz&#8230;, el sacrificio cultual cumplido de una vez para siempre&#8230; La consecuencia ineluctable de la prosphor\u00e1 de Jes\u00fas en el G\u00f3lgota es su entrada en el santuario celestial, puesto que \u00e9l lleva su sangre como don sacrificial al Padre\u00bb.<br \/>\nLa muerte de Jes\u00fas en la cruz, su sacrificio por la salvaci\u00f3n del mundo, es el signo del cumplimiento de todos los sacrificios antiguos y su meta; ella es el sacrificio que ha sido ofrecido de \u00abuna vez\u00bb (eph\u00e1pax) por todas. \u00abNo existe ya ning\u00fan sacrificio cultual\u00bb \u00ab. Cuando en el NT se habla de sacrificio y de sacrificar sin referencia al sacrificio de Cristo en la cruz, estos t\u00e9rminos son usados en sentido traslaticio. Los cristianos tienen que ofrecer sus cuerpos como \u00absacrificio (thys\u00ed\u00ada) viviente, santo y agradable a Dios\u00bb, como su \u00abculto espiritual\u00bb (logik\u00e9 latr\u00e9ia) (Rom 12:1). De la misma manera se habla en 1Pe 2:5. \u00abAhora bien, Heb 13:15, conectando con el AT, presenta como sacrificio la alabanza a Dios, el fruto de los labios, es decir, el comportamiento \u00e9tico-religioso. De todas formas, no se da aqu\u00ed\u00ad una cultualizaci\u00f3n del \u00e9thos, sino tambi\u00e9n una etizaci\u00f3n y una espiritualizaci\u00f3n del culto. De hecho, la alabanza consiste en la confesi\u00f3n del nombre de Dios; pero a su vez \u00e9sta se hace en el culto y por medio de \u00e9l. De tal manera reconoce la carta a los Hebreos un car\u00e1cter sacrificial en el culto cristiano, aunque no ve este car\u00e1cter en el valor aut\u00f3nomo de una ofrenda sacrificial, sino en la confesi\u00f3n espiritual de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>En el marco de esta tendencia progresiva de la espiritualizaci\u00f3n del culto, comenzada ya en el AT (con los profetas) y en la interpretaci\u00f3n de la biblia por Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada, es preciso ver tambi\u00e9n el mandato del Se\u00f1or de celebrar el memorial de su muerte y, por consiguiente, el modo en que los ap\u00f3stoles y la iglesia primitiva realizan esta acci\u00f3n memorial agradeciendo y proclamando en la eucarist\u00ed\u00ada y en la eulog\u00ed\u00ada la muerte del Se\u00f1or (cf 1Co 11:23-26 y Mat 26:26ss; Mar 14:22ss; Luc 22:19ss). El NT no llama expresamente jam\u00e1s sacrificio a la \u00abfracci\u00f3n del pan\u00bb, a la \u00abcena del Se\u00f1or\u00bb. Esta es el memorial agradable de la muerte de Cristo, y por ello de su sacrificio, su proclamaci\u00f3n. Pero tal memorial (anamnesis), tal proclamaci\u00f3n, es la actualizaci\u00f3n del sacrificio de Cristo realizado de una vez para siempre y suficiente para todos los tiempos, su aplicaci\u00f3n a los fieles que lo celebran. Ni siquiera esto queda dicho de una manera tan expresa en el NT; pero son las interpretaciones v\u00e1lidas de las afirmaciones neotestamentarias las que hablan de la muerte de Jes\u00fas en la cruz y de su voluntad de dejar memoria de ella en la celebraci\u00f3n de la fracci\u00f3n del pan y en el beber el c\u00e1liz de bendici\u00f3n.<br \/>\nTodo ello debe ser visto en la perspectiva de una creciente espiritualizaci\u00f3n del culto (cf Jua 4:21-24); de un culto que no consiste ya en la ofrenda de dones materiales, sino en la eucarist\u00ed\u00ada, en el himno lleno de gratitud y de alabanza a Dios por las gestas llevadas a efecto por \u00e9l para la salvaci\u00f3n de los hombres.<br \/>\nTeniendo presente estos dos grupos de motivos, resulta que la proclamaci\u00f3n llena de gratitud, el memorial de agradecimiento, es decir la eucarist\u00ed\u00ada, es la actualizaci\u00f3n del sacrificio de Cristo, su presencia siempre nueva que, no obstante, no repite num\u00e9ricamente aquel \u00fanico sacrificio. M\u00e1s bien lo presencializa en su plena suficiencia haci\u00e9ndolo patente a todos los tiempos y lugares y a los creyentes para que se convierta en su propio sacrificio. Lo hace presente como el don sacrificial donde Dios, prenda de la salvaci\u00f3n y tambi\u00e9n como acci\u00f3n sacrificial, se introduce en los creyentes y en cuantos la celebran con fe a trav\u00e9s de la donaci\u00f3n \u00fanica de Cristo. En \u00e9l, por \u00e9l y con \u00e9l tienen acceso al Padre para la gloria del Padre por medio de Cristo.<\/p>\n<p>II. Teolog\u00ed\u00ada de los padres<br \/>\nEsta actualizaci\u00f3n del \u00fanico sacrificio de Cristo ha llevado a llamar a la acci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica prosphor\u00e1 y memorial. Y esto incluso teniendo presente \u00abla acentuaci\u00f3n enf\u00e1tica de la unicidad y exclusividad del sacrificio visible de Jes\u00fas\u00bb. \u00abParticularmente los escritores eclesi\u00e1sticos primitivos que, como Clemente Romano o Bernab\u00e9, se hallan claramente influenciados por el texto de la carta a los Hebreos o al menos por sus ideas, llaman franca y libremente a la eucarist\u00ed\u00ada una prosphor\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica es un sacrificio en cuanto que introduce a la iglesia dentro de la donaci\u00f3n sacrificial de su Se\u00f1or. Ello ocurre mediante la celebraci\u00f3n de la acci\u00f3n memorial y por la ofrenda del pan y del vino, que son los elementos constitutivos de la acci\u00f3n memorial.<\/p>\n<p>En tal sentido la Didaj\u00e9 (que data del a\u00f1o 100 d.C. poco m\u00e1s o menos) denomina a la synaxis de los cristianos, durante la cual en el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or \u00abparten el pan\u00bb y \u00abdan gracias\u00bb, una thys\u00ed\u00ada, un sacrificio. Tal sacrificio es necesariamente puro, pues se encuentra precedido por la confesi\u00f3n de los pecados. As\u00ed\u00ad se realizar\u00ed\u00ada la profec\u00ed\u00ada de Malaqu\u00ed\u00adas: \u00abEn todo lugar se ofrecen sacrificios de incienso a mi nombre\u00bb (Mal 1:11).<\/p>\n<p>Posteriormente, incluso los dones materiales quedan inscritos de alguna manera en esta actualizaci\u00f3n del \u00fanico sacrificio de Cristo. \u00abEsto resulta tanto m\u00e1s sorprendente cuanto que, oponi\u00e9ndose el cristianismo a los sacrificios materiales y cosificados de procedencia jud\u00ed\u00ada y pagana, hab\u00ed\u00ada llegado a considerar la oraci\u00f3n y la intenci\u00f3n pura como su \u00fanico y aut\u00e9ntico sacrificio\u00bb.<\/p>\n<p>Justino subraya de manera extraordinariamente fuerte que los sacrificios de los cristianos son sus oraciones y acciones de gracias (eucharist\u00ed\u00adai) (Di\u00e1l. con Trif\u00f3n 117). Ahora bien, tales oraciones de acci\u00f3n de gracias llegan a concretarse en la acci\u00f3n de gracias pronunciada sobre los elementos del convite que llevan los cristianos al acercarse al altar, para que el presidente pronuncie sobre ellos la eucharist\u00ed\u00ada en memoria de la pasi\u00f3n de Cristo (Apol. I,Mal 66:1 y 67,5). Esta acci\u00f3n de llevar los dones es llamada sin empacho prosph\u00e9rein; \u00e9ste es el modo en que los cristianos quedan involucrados en la donaci\u00f3n sacrificial de Cristo, para que en el sagrado banquete puedan llegar a alimentarse de los dones eucaristizados, que ya son el cuerpo y la sangre de Cristo.<\/p>\n<p>Resumiendo, puede decirse que la teolog\u00ed\u00ada que se anuncia en estos escasos testimonios del s. n \u00abha fundido en una s\u00ed\u00adntesis sorprendente y grandiosa estas afirmaciones que resultar\u00ed\u00adan divergentes a primera vista sobre la prosphor\u00e1 visible, \u00fanica y definitiva de Jes\u00fas en la cruz, sobre la prosphor\u00e1 espiritual de los cristianos en su oraci\u00f3n y en la pureza de coraz\u00f3n y sobre la prosphor\u00e1 material de la eucarist\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>Por ello, hacia el a\u00f1o 200, Ireneo de Lyon, polemizando con los falsos maestros gn\u00f3sticos que despreciaban los elementos de la creaci\u00f3n, pod\u00ed\u00ada insistir tranquilamente en la oblatio de los elementos del pan, del vino y del agua. Algo m\u00e1s tarde, el canon romano hablar\u00e1 en el mismo sentido de \u00abofrenda de los dones\u00bb que el mismo Dios nos ha dado: \u00abOfferimus&#8230; de tuis donis ac datis\u00bb, y a\u00f1ade a continuaci\u00f3n: \u00ab&#8230; hostiam puram\u00bb; es decir, la oblaci\u00f3n de los elementos es \u00fanicamente el presupuesto de la actualizaci\u00f3n de la \u00fanica oblatio plenamente v\u00e1lida, suficiente y verdadera, tal como se da en el sacrificio de Cristo, que es actualizado en esta celebraci\u00f3n memorial.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, contamos con la siguiente afirmaci\u00f3n decisiva de la primera plegaria eucar\u00ed\u00adstica cristiana, tal como nos ha sido transmitida por la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica de Hip\u00f3lito de Roma al comienzo del s. ni: \u00abTe damos gracias, oh Dios, por medio de tu amado Hijo Jesucristo&#8230; Recordando por lo mismo su muerte y resurrecci\u00f3n, te ofrecemos el pan y el c\u00e1liz, y te damos gracias por habernos hecho dignos de comparecer en tu presencia y de servirte. Te pedimos tambi\u00e9n que env\u00ed\u00ades tu Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre la ofrenda de tu iglesia&#8230;\u00bb (\u00abGratias tibi referimus, Deus, per dilectum puerum tuum Jesum Christum&#8230; Memores igitur mortis et resurrectionis eius, offerimus tibi panem et calicem, gratias tibi agentes, quia nos dignos habuisti adstare coram te et tibi ministrare. Et petimus, ut mittas Spiritum tuum Sanctum in oblationem sanctae ecclesiae&#8230;\u00bb).<\/p>\n<p>La iglesia sacrifica, s\u00ed\u00ad; pero en la ejecuci\u00f3n de la acci\u00f3n memorial, el don de la iglesia se transforma en el cuerpo sacrificial de Cristo. El \u00fanico sacrificio ofrecido por Cristo en la cruz se actualiza, haci\u00e9ndose presente en el aqu\u00ed\u00ad y el ahora. \u00abLa soluci\u00f3n del problema se manifiesta con la plenitud cl\u00e1sica de las dos breves palabras contenidas en la as\u00ed\u00ad llamada anamnesis tras el relato de la instituci\u00f3n: memores offerimus-memnem\u00e9noi prosph\u00e9romen. Celebrando el memorial de la prosphor\u00e1 de Jes\u00fas, llevamos a plenitud nuestra propia prosphor\u00e1. En otras palabras: nuestra prosphor\u00e1 es un memorial de la prosphor\u00e1 de Jes\u00fas, y puede ser s\u00f3lo entendida como memorial de la prosphor\u00e1 de Jes\u00fas. As\u00ed\u00ad suena la explicaci\u00f3n de los padres, y por lo mismo la interpretaci\u00f3n normativa de la liturgia antigua\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>La desenvoltura con que la celebraci\u00f3n del sacrificio de Cristo es denominada por la teolog\u00ed\u00ada tambi\u00e9n sacrificio, actualizaci\u00f3n del sacrificio de Cristo, aparece de modo particularmente clara en Cipriano. \u00abOblatio y su sin\u00f3nimo sacrificium son para \u00e9l la denominaci\u00f3n predominante de la eucarist\u00ed\u00ada\u00bb. He aqu\u00ed\u00ad lo que \u00e9l mismo dice expresamente: \u00abQuia passionis eius mentionem in sacrificiis omnibus facimus; passio est enim Domini sacrificium quod offerimus\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Ofrecemos un testimonio ulterior del Oriente. Se trata de un texto del comentario de san Juan Cris\u00f3stomo a Heb 10:10 : \u00abTambi\u00e9n hoy nosotros ofrecemos (prosph\u00e9romen) aquel sacrificio (thys\u00ed\u00ada), que fue ofrecido de una vez para siempre y de modo inagotable. Lo hacemos en memoria (an\u00e1mnesis) de lo que ocurri\u00f3 entonces; de hecho \u00e9l dijo: `Haced esto en mi memoria&#8217;. Nosotros no llevamos a efecto otro sacrificio, como hac\u00ed\u00ada antiguamente el sumo sacerdote, sino que siempre ofrecemos el mismo; mejor a\u00fan, nosotros realizamos (erg\u00e1zomen) el memorial del \u00fanico sacrificio\u00bb<br \/>\nEl punto de vista que aqu\u00ed\u00ad se adivina con su s\u00ed\u00adntesis entre memorial del sacrificio y sacrificio aparece expl\u00ed\u00adcitamente tambi\u00e9n en los antiguos sacramentarios romanos (Veronense, Gelasiano antiguo, Gregoriano) y en la eucolog\u00ed\u00ada del Misal Romano, que hace referencia a ellos, tr\u00e1tese del postridentino de P\u00ed\u00ado V o del pos-vaticano de Pablo VI. Bastan algunos ejemplos para demostrarlo. Una oratio super oblata del sacramentario Veronense dice: \u00abMunus populi tui, Domine, placatus intende quo non altaribus ignis alienus, nec inrationabilium cruor effunditur animalium, sed sancti Spiritus operante virtute sacrificium iam nostri corpus et sanguis est ipsius Sacerdotis\u00bb (Ve 1246). Munus significa don; pero al mismo tiempo se refiere a toda la acci\u00f3n cultual, a toda la acci\u00f3n sacra. En esta acci\u00f3n del pueblo creyente no se ofrece ya un sacrificio imperfecto, un simple sacrificio cruento de animales, sino el sacrificio (del cuerpo y de la sangre) de Cristo sacerdote. En la celebraci\u00f3n de la acci\u00f3n cultual se verifica el sacrificio de Cristo.<\/p>\n<p>Ve 1250: \u00abVere dignum: tuae laudis hostiam iugiter immolantes cuius figuram Abel iustus instituit&#8230; celebravit Abraham, Melchisedaec sacerdos exhibuit, sed verus agnus aeternus pontifex hodie natus Christus implevit\u00bb. La iglesia inmola (immolat) el sacrificio de alabanza, que el verdadero sacerdote Cristo, que es a la vez verdadero cordero pascual, ha ofrecido como cumplimiento de las prefiguraciones veterotestamentarias.<\/p>\n<p>Ve 1265: \u00abOblatio tibi sit, Domine, hodiernae festivitatis accepta; qua et nostrae reconciliationis processit perfecta placatio, et divini cultus nobis est indita plenitudo, et via veritatis et via regni caelestis apparuit\u00bb. Pide la iglesia que sea acogido con benignidad su sacrificio. De \u00e9l procede la salvaci\u00f3n. Resulta evidente que la fuente de la misma salvaci\u00f3n es el sacrificio de Cristo, que se hace presente en la oblatio de la iglesia y coincide con tal oblatio (cf 1269; 91; 93; 95; 216; 222; 228; 238; 253).<\/p>\n<p>No habla de distinto modo el Gelasiano antiguo. GeV 679 (= Ve 253): \u00abRemotis obumbrationibus carnalium victimarum spiritualem tibi, summe Pater, hostiam supplici servitute deferimus, quae miro et ineffabili mysterio et immolatur semper et eadem semper offertur, pariterque et devotorum munus et remunerantis est praemium\u00bb. Aunque hayan pasado ya los sacrificios materiales, la iglesia ofrece su sacrificio, que por un misterio inefable es siempre el mismo, o sea, el \u00fanico sacrificio de Cristo.<\/p>\n<p>GeV 1188: \u00abDus, qui legalium differentias hostiarum unius sacrificii perfectione sanxisti, accipe sacrificium a devotis tibi famulis et pari benedictione sicut munera Abel iusti sanctifica, ut quod singuli obtulerunt ad maiestatis tuae honorem, cunctis proficiat ad salutem\u00bb. Se pide la aceptaci\u00f3n del sacrificio, es decir, de lo que cada uno ha ofrecido (pan y vino o lo que corresponda). Pero la aceptaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la benedictio, transforma tales dones en el sacrificio perfecto de Cristo, que lleva a plenitud todos los sacrificios veterotestamentarios (cf GeV 111; 116; 126; 158; 165, etc.).<\/p>\n<p>Gr 70,2 (Lietzmann): \u00abDomine Deus noster, qui in his potius creaturis quas ad fragilitatis nostrae subsidium condidisti, tuo quoque nomini munera iussisti dicanda constitui: tribue quaesumus, ut et vitae nobis praesentis auxilium et aeternitatis efficiant sacramentum\u00bb. Con los dones que Dios concede la iglesia celebra el sacrificio, que -y ahora el sentido, el contenido de tal acci\u00f3n sacrificial se transforma casi imperceptiblemente en el del sacrificio de Cristo- debe servir de ayuda para el presente y garant\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n eterna.<\/p>\n<p>Gr 77,2: \u00abIpse tibi quaesumus, Domine, sancte Pater, omnipotens Deus, sacrificium nostrum reddat acceptum, qui discipulis suis in sui commemorationem hoc fieri hodierna traditione monstravit\u00bb. Cristo mismo es mediador de la aceptaci\u00f3n del sacrificio de la iglesia, que ella realiza por su voluntad, en memoria suya (cf, por ejemplo, 39,2; 40,2; 43,2; 55,2; 87,2, etc.).<\/p>\n<p>Todo lo que estas oraciones (casi todas super oblata) dicen un\u00e1nimemente, se confirma en t\u00e9rminos cl\u00e1sicos en la oraci\u00f3n m\u00e1s antigua de la liturgia romana, en la oraci\u00f3n conocida como Canon Romanus (GeV 1244-1255): la iglesia pide la aceptaci\u00f3n de los \u00abdona, munera, sancta sacrificia illibata\u00bb, ofrecidos por ella, por sus ministros y por los mismos fieles: \u00abQui tibi offerunt hoc sacrificium laudis\u00bb. Tal oblatio, contin\u00faa la oraci\u00f3n, debe hacerse cuerpo y sangre del Se\u00f1or: \u00abQuam oblationem&#8230;\u00bb. Recordando su mandamiento, \u00abnos servi tui sed et plebs tua sancta\u00bb ofrecemos \u00abde tuis donis ac datis hostiam puram, sanctam, immaculatam, panem sanctum vitae aeternae et calicem salutis perpetuae\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad, por tanto, se ofrece, en un caracter\u00ed\u00adstico proceso pendular, un don terreno, pero en la celebraci\u00f3n memorial de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, en la cual el don se transforma en el cuerpo y sangre de Cristo, de modo que la iglesia, haciendo memoria y ofreciendo, ofrece el sacrificio de Cristo, del que ella misma espera la salvaci\u00f3n eterna.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los claros t\u00e9rminos de la liturgia romana, la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada es sacrificio de la iglesia, porque ella ofrece dones en memoria de la muerte del Se\u00f1or, de modo que su acci\u00f3n sacrificial no es otra cosa que la ofrenda del sacrificio del Se\u00f1or, un ser-insertados en ese sacrificio, que as\u00ed\u00ad se hace presente sin por ello hacerse un nuevo sacrificio de Cristo. Este \u00faltimo permanece en su unicidad y es hecho presente, en cuanto \u00fanico, a los celebrantes.<\/p>\n<p>Es digna de notarse la tranquilidad con que consecuentemente se habla del sacrificio de Cristo y del sacrificio de la iglesia. La iglesia espera del propio sacrificio la salvaci\u00f3n eterna, precisamente porque en su acci\u00f3n, por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, se hace presente el \u00fanico sacrificio de Cristo. En la medida en que la iglesia presenta, ofrece e inmola sobre el altar dones terrenos, concedidos por Dios creador, como expresi\u00f3n de la propia donaci\u00f3n y de la propia disponibilidad para insertarse en el sacrificio de Cristo, est\u00e1 ofreciendo hoy, en el marco de la acci\u00f3n memorial, el sacrificio de Cristo al Padre.<\/p>\n<p>Este ser\u00e1 el lenguaje de los siglos sucesivos. Pero antes queremos considerar todav\u00ed\u00ada algunos testimonios de los grandes padres, que preceden a las formulaciones de la liturgia romana.<\/p>\n<p>Ambrosio dice: \u00abPor la muerte de uno fue redimido el mundo&#8230; Su muerte es la vida de todos&#8230; Mortem eius orantes annuntiamus, mortem eius offerentes praedicamus; &#8230; mors eius sacramentum est, mors eius annua solemnitas mundi est\u00bb\u00bb. En la acci\u00f3n de la iglesia -\u00abofferentes praedicamus\u00bb, en la celebraci\u00f3n del sacrificio, en la oraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica-se predica, se actualiza la muerte (sacrificial) del Se\u00f1or para vida de todos.<\/p>\n<p>En Agust\u00ed\u00adn leemos: \u00abJesucristo&#8230; en la forma de esclavo prefiri\u00f3 ser un sacrificio m\u00e1s que recibirlo&#8230; Por eso \u00e9l es sacerdote, es contempor\u00e1neamente sacrificador y v\u00ed\u00adctima sacrificial. Cuius rei sacramentum cottidianum esse voluit ecclesiae sacrificium\u00bb. El sacrificio de la iglesia es d\u00ed\u00ada tras d\u00ed\u00ada sacramentum, o sea, imagen mist\u00e9rica, actualizaci\u00f3n del sacrificio de Cristo dispensador de vida.<\/p>\n<p>Le\u00f3n Magno utiliza un lenguaje en que la cercan\u00ed\u00ada a las formulaciones de los sacramentarios romanos se hace casi tangible. \u00abAtrajiste a ti, Se\u00f1or, todas las cosas para que la piedad de todas las naciones celebrase, como un misterio lleno de realidad y libre de todo velo, lo que ten\u00ed\u00adas oculto en un templo de Judea a la sombra de las figuras. Ahora es tambi\u00e9n cuando, abolidos ya los sacrificios de animales carnales, la sola oblaci\u00f3n de tu cuerpo y de tu sangre ocupa el lugar de todas las v\u00ed\u00adctimas que la representaban. Por eso, t\u00fa eres el cordero de Dios que quita los pecados del mundo, y todos los misterios se cumplen en ti de tal suerte, que as\u00ed\u00ad como todas las hostias que se te ofrecen no forman m\u00e1s que un solo sacrificio, as\u00ed\u00ad todas las naciones de la tierra no forman m\u00e1s que un solo reino\u00bb\u00bb<br \/>\nGregorio Magno afirma: \u00abQuoties ei hostiam suae passionis offerimus, toties nobis ad absolutionem nostram passionem illius reparamus\u00bb. Nuestro sacrificio consiste en representar la \u00fanica passio (la acci\u00f3n sacrificial de Cristo); cada vez que ofrecemos el sacrificio de su pasi\u00f3n, ese sacrificio est\u00e1 entre nosotros, se hace nuestro sacrificio.<\/p>\n<p>Pascasio Radberto (+ 860) sostiene: \u00abEste sacramento es inmolado en memoria de la muerte de Cristo (in memoriam mortis Christi immolatur), para que sea el cuerpo de nuestra redenci\u00f3n, el alimento de vida en nosotros y la sangre del Nuevo Testamento en la muerte del testador\u00bb.<\/p>\n<p>Algero de Lieja (+ 1131 \u00f3 1132) declara con fuerza: \u00abEs necesario saber, que si nuestro sacrificio cotidiano fuese diverso del que Cristo ofreci\u00f3 una vez, no ser\u00ed\u00ada un verdadero sacrificio, sino un sacrificio superfluo. As\u00ed\u00ad como es imposible que se dispense otra salvaci\u00f3n, del mismo modo el sacrificio ofrecido una vez y el nuestro cotidiano deben ser la misma cosa (oponer eandem esse illam semel oblatam et nostram cottidianam oblationem&#8217;: Algero pronuncia estas palabras refiri\u00e9ndose al comentario de Juan Cris\u00f3stomo a la carta a los Hebreos [->  supra, nota 28], que la edad media atribu\u00ed\u00ada err\u00f3neamente a Ambrosio.<\/p>\n<p>III. La escol\u00e1stica<br \/>\nLa doctrina de la tradici\u00f3n fue finalmente sintetizada de manera cl\u00e1sica por Pedro Lombardo, el Magister, el autor del manual fundamental de la alta escol\u00e1stica, que en el libro IV de las Sententiae, presentando expresamente la problem\u00e1tica decisiva, escribe: \u00abDespu\u00e9s de esto nos preguntamos si lo que realiza el sacerdote puede llamarse con propiedad sacrificio o inmolaci\u00f3n y si Cristo es inmolado cotidianamente o fue inmolado una sola vez. A esto podemos responder brevemente as\u00ed\u00ad: lo que el sacerdote ofrece y consagra se llama sacrificio y oblaci\u00f3n, porque es memoria y representaci\u00f3n del verdadero sacrificio y de la inmolaci\u00f3n santa hecha sobre el altar de la cruz. Adem\u00e1s, Cristo muri\u00f3 una sola vez en la cruz y all\u00ed\u00ad fue inmolado en s\u00ed\u00ad mismo; pero es inmolado cotidianamente en el sacramento, porque en el sacramento se hace memoria (recordatio fit) de lo que se hizo una sola ver\u00bb. A continuaci\u00f3n siguen algunos textos cl\u00e1sicos de los padres. \u00abDe aqu\u00ed\u00ad se deduce que lo que se hace sobre el altar es y se llama sacrificio, que Cristo ha sido inmolado una sola vez y que se le ofrece cotidianamente, pero entonces de una manera y ahora de otra\u00bb.<\/p>\n<p>Comoquiera que se explique el modo de actualizaci\u00f3n del sacrificio de Cristo, es indudable que el Magister Pedro Lombardo llama a la misa sacrificio; y que \u00e9sa lo es en cuanto recordatio del \u00fanico sacrificio de la cruz, en cuanto memorial.<\/p>\n<p>Esa seguir\u00e1 siendo la doctrina de los te\u00f3logos, como resulta por ejemplo del testimonio de Tom\u00e1s de Aquino: \u00ab&#8230; No ofrecemos un sacrificio diverso del que Cristo ofreci\u00f3 por nosotros, o sea, su sangre. Por tanto, el nuestro no es otro sacrificio, sino el memorial del que ofreci\u00f3 Cristo\u00bb 36.<\/p>\n<p>Entre los diferentes nombres del sacramento del altar, Tom\u00e1s menciona en primer lugar el de sacrificio: se llama as\u00ed\u00ad \u00abreferido al pasado, o sea, en cuanto que es conmemorativo de la pasi\u00f3n del Se\u00f1or, que fue un verdadero sacrificio; y por eso se llama sacrificio\u00bb (S. Th. III, q. 73, a. 4c). Como el acontecimiento de la cruz fue un sacrificio (III, q. 48, a. 3), as\u00ed\u00ad lo es tambi\u00e9n el sacramento. A continuaci\u00f3n resuelve las dificultades remiti\u00e9ndose a la tradici\u00f3n y a su manera de resolverlas: \u00abSi en la celebraci\u00f3n de este sacramento Cristo es inmolado\u00bb (III, q. 83, a. 1). En el Comentario a las Sentencias afronta brevemente la cuesti\u00f3n s\u00f3lo en la expositio textus: \u00abEfectivamente, no decimos que Cristo sea crucificado y muerto cotidianamente, porque el acto de los jud\u00ed\u00ados&#8230; ha pasado. Decimos, en cambio, que se repiten cotidianamente las cosas que se refieren a la relaci\u00f3n de Cristo con Dios Padre, como la oferta, el sacrificio y similares, por el hecho de que la hostia es perpetua\u00bb.<\/p>\n<p>En los siglos sucesivos esta doctrina sobre el sacramento de la eucarist\u00ed\u00ada como sacrificio es sustancialmente conservada y transmitida; pero dentro de la perspectiva general de la teolog\u00ed\u00ada eucar\u00ed\u00adstica, como se ha ido delineando en el curso del medievo: cada vez m\u00e1s \u00abaparece en primer plano el asombro que adora la presencia real que el Se\u00f1or nos ha dejado&#8230; como alimento y consuelo\u00bb\u00bb. Para Ockham y los dem\u00e1s te\u00f3logos de la escol\u00e1stica tard\u00ed\u00ada, esto con frecuencia significa que \u00abel inter\u00e9s teol\u00f3gico se concentra en medida creciente sobre la doctrina de la transubstanciaci\u00f3n; y, dentro de \u00e9sta, sobre cuestiones filos\u00f3fico-especulativas de la relaci\u00f3n entre sustancias y quantitas\u00bb. La justa comprensi\u00f3n del significado de la realidad sacramental desaparece en medida pavorosa. Falta por completo una discusi\u00f3n del car\u00e1cter sacrificial. Se la deja a la piedad, limit\u00e1ndose a lo sumo a tocar algunas cuestiones casu\u00ed\u00adsticas y rigurosamente rubricistas. Con raz\u00f3n dice E. Iserloh: \u00abOckham instaur\u00f3 una mentalidad teol\u00f3gica que no s\u00f3lo no estudia la eucarist\u00ed\u00ada como sacrificio, sino que hac\u00ed\u00ada dif\u00ed\u00adcil a Lutero conciliar el car\u00e1cter sacrificial de la misa con la revelaci\u00f3n, y a los te\u00f3logos controversistas cat\u00f3licos defenderlo con eficacia\u00bb.<br \/>\nY pese a todo, la doctrina de la misa como sacrificio sobrevive. Tanto Ockham como los dem\u00e1s te\u00f3logos de la \u00e9poca la reflejan de continuo. Es simplemente presupuesta y vivida de manera pr\u00e1ctica en la actividad lit\u00fargica cotidiana. \u00abPrecisamente el s. xv conoce numerosas y amplias explicaciones de la misa&#8230; Sin embargo, en ellas aparecen en primer plano con frecuencia cuestiones perif\u00e9ricas, mientras el m\u00e9todo aleg\u00f3rico domina toda la exposici\u00f3n. Pese a esto, en esas explicaciones de la misa condicionadas hist\u00f3ricamente se mantiene (aunque d\u00e9bilmente) la justa idea fundamental de que la misa es la representaci\u00f3n de la muerte redentora de Cristo&#8230; Los sermones [sobre la misa], con pocas excepciones, son repeticiones \u00e1ridas, y con demasiada frecuencia mezcladas con opiniones supersticiosas o historias milagrosas bastante problem\u00e1ticas, de explicaciones acad\u00e9micas&#8230; poco adecuadas para inflamar los corazones y promover la recta comprensi\u00f3n del significado de la misa. El tema de los frutos de la misa, tratado con frecuencia en los sermones de esa \u00e9poca, contribu\u00ed\u00ada poco a la instrucci\u00f3n de los fieles; y el m\u00e9todo seguido para ello no carec\u00ed\u00ada de peligros para la vida religiosa del pueblo. En efecto, las exaltaciones de la misa como medio infaliblemente eficaz en todas las necesidades corporales y espirituales no promov\u00ed\u00adan la tensi\u00f3n moral de los oyentes, y constitu\u00ed\u00adan adem\u00e1s un motivo de esc\u00e1ndalo para todos los que buscaban una reflexi\u00f3n m\u00e1s seria\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>IV. Reforma y teolog\u00ed\u00ada postridentina<br \/>\nDe todas formas, si prescindimos de fen\u00f3menos marginales de exageraciones supersticiosas, el creyente cat\u00f3lico pod\u00ed\u00ada gozarse tranquilamente de la misa como de un sacrificio, como de su sacrificio, mediante el cual hallar acceso al \u00fanico sacrificio de Jesucristo en la cruz. Lutero, en cambio -que se movi\u00f3 primeramente sin m\u00e1s por los carriles de la concepci\u00f3n contempor\u00e1nea sobre la eucarist\u00ed\u00ada, pero que se alz\u00f3 pol\u00e9micamente despu\u00e9s, por motivos pastorales aut\u00e9nticos, contra los abusos en el campo de la vida concreta de piedad-, se ve poco a poco arrastrado por su pol\u00e9mica a oponerse a la doctrina de la misa en general. En su op\u00fasculo pol\u00e9mico De captivitate babylonica sostiene sobre todo (testificando as\u00ed\u00ad involuntariamente la convicci\u00f3n de fe de entonces, que \u00e9l en cambio valoraba de manera negativa) que la tercera cautividad, en la que ha ca\u00ed\u00addo este sacramento, es \u00abel abuso sin duda m\u00e1s imp\u00ed\u00ado, que ha llevado a hacer que hoy en la iglesia quiz\u00e1 ninguna opini\u00f3n est\u00e9 tan difundida y sea defendida tanto como la opini\u00f3n seg\u00fan la cual la misa ser\u00ed\u00ada una obra buena y un sacrificio\u00bb En el escrito Vom Missbrauch der Messen (de 1522) leemos: \u00abDecidnos, sacerdotuchos de Baal, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 escrito que la misa es un sacrificio? O \u00bfd\u00f3nde ha ense\u00f1ado Cristo que es necesario sacrificar a Dios el pan y el vino bendito? \u00bfNo o\u00ed\u00ads? Cristo se ha sacrificado a s\u00ed\u00ad mismo una sola vez, no quiere seguir siendo sacrificado por ning\u00fan otro; quiere que se haga memoria de su sacrificio. \u00bfC\u00f3mo pod\u00e9is entonces ser tan audaces que hac\u00e9is del memorial un sacrificio?&#8230; Temo, m\u00e1s a\u00fan, por desgracia s\u00e9 que vuestro sacrificio es un sacrificar de nuevo a Cristo\u00bb.<\/p>\n<p>Lutero, por tanto, lucha contra la realidad del sacrificio de la misa casi con las mismas palabras con que la tradici\u00f3n, a partir de la Didaj\u00e9 y Justino (de acuerdo con Pablo, 1 Cor 11, y las narraciones sin\u00f3pticas de la instituci\u00f3n), expresa la unicidad y la no repetibilidad del \u00fanico sacrificio de la cruz y su presencia en el memorial de la iglesia. El (as\u00ed\u00ad como los te\u00f3logos anteriores a \u00e9l) no comprende ya como es debido el significado de la realidad sacramental, del memorial cultual, de la anamnesis\u00bb.<\/p>\n<p>Contra esta ense\u00f1anza de Lutero, defendida con tanto ah\u00ed\u00adnco, el concilio de Trento (ses. 22, DS 1738-1759) simplemente volvi\u00f3 a afirmar, con palabras solemnes, la doctrina de toda la tradici\u00f3n: \u00ab&#8230; a fin de que se mantenga en la santa iglesia cat\u00f3lica la fe y la doctrina antiguas, absoluta y de todo punto perfecta sobre el gran misterio de la eucarist\u00ed\u00ada; y se conserve en su pureza&#8230;: ense\u00f1a&#8230; acerca de [ella] en cuanto que es el verdadero y \u00fanico sacrificio\u00bb (DS 1738) 4.<\/p>\n<p>Ante todo, el Concilio afirma en el c. 1 que Jesucristo, el nuevo sumo sacerdote, ha venido para completar los sacrificios insuficientes del AT, y as\u00ed\u00ad llevar a la plena santificaci\u00f3n a cuantos deb\u00ed\u00adan ser santificados. El se ofreci\u00f3 una sola vez sobre la cruz para llevar a efecto la \u00fanica redenci\u00f3n eterna. Pero para que no se extinguiese su acci\u00f3n de sumo sacerdote, en la \u00faltima cena dej\u00f3 a su iglesia \u00abun sacrificio visible en el que estuviera representado (repraesentaretur) aquel sacrificio cruento que iba a realizar una sola vez en_la cruz; y permaneciera su memoria hasta el final de los tiempos (eiusque memoria); y su eficacia salv\u00ed\u00adfica se aplicara a la remisi\u00f3n de los pecados que cometemos diariamente&#8230;: ofreci\u00f3 a Dios Padre su cuerpo y su sangre bajo las especies de pan y de vino&#8230;; los dio&#8230; con estas palabras: Haced esto en memoria m\u00ed\u00ada, etc. As\u00ed\u00ad lo entendi\u00f3 y ense\u00f1\u00f3 siempre la iglesia. Porque habiendo celebrado la antigua pascua&#8230;, instituy\u00f3 una pascua nueva, que era \u00e9l mismo, que hab\u00ed\u00ada de ser inmolado por la iglesia&#8230;, en memoria de su tr\u00e1nsito (transitus) de este mundo al Padre&#8230; Y \u00e9sta es, ciertamente, aquella oblaci\u00f3n pura que no puede mancillarse con ninguna indignidad o malicia de los oferentes&#8230; Esta es, en fin, la que estaba prefigurada, en los tiempos de la ley natural y de la ley revelada (naturae et legis tempore), por las im\u00e1genes (similitudines) diversas de los sacrificios, puesto que ella contiene todos los bienes que aqu\u00e9llos significaban, con su plenitud y perfecci\u00f3n\u00bb (DS 1739-1742)\u00bb.<\/p>\n<p>En el c. 2 se llama al sacrificio eucar\u00ed\u00adstico \u00absacrificio verdaderamente propiciatorio\u00bb, porque \u00aben este divino sacrificio&#8230; se contiene e inmola incruentamente aquel mismo Cristo&#8230;\u00bb. El motivo de este hecho es: \u00abPorque la v\u00ed\u00adctima es una sola y la misma; el mismo que ahora se ofrece por el ministerio de los sacerdotes es el que entonces se ofreci\u00f3 en la cruz; s\u00f3lo es distinto el modo de ofrecerse. Los frutos de esta oblaci\u00f3n (de la cruenta hablamos) se reciben abundantemente por medio de esta oblaci\u00f3n incruenta: tantum abest, ut illi per hanc quovis modo derogetur\u00bb (DS 1743) \u00ab.<\/p>\n<p>Esta doctrina finalmente se resume de manera precisa en los c\u00e1nones 1-4. Especial importancia reviste el can. 3 (DS 1753): el sacrificio de la misa no es s\u00f3lo un sacrificio de alabanza y acci\u00f3n de gracias (\u00c2\u00a1cosa que es, naturalmente!); no es tampoco una nuda commemoratio del sacrificio de la cruz, con lo que se rechaza la err\u00f3nea explicaci\u00f3n luterana del memorial, del recuerdo puramente subjetivo. El sacrificio de la misa es una memoria = anamnesis en el pleno sentido antiguo del t\u00e9rmino: recuerdo\/ memorial lleno de realidad; copia perfecta de la realidad; sacramentum (mysterium) del irrepetible sacrificio de la cruz, en el que este \u00faltimo est\u00e1 presente, de tal manera que los celebrantes sacrifican realmente, realizan aqu\u00ed\u00ad y ahora el sacrificio de Cristo, lo hacen propio, y como propio se lo ofrecen al Padre, para que, pese a su indignidad, con fe y pureza de intenci\u00f3n (cf DS 1743) puedan recibir los frutos (del sacrificio de Cristo en la cruz), esto es, \u00abla gracia y el don de la penitencia\u00bb (ib).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad, como es natural, hemos expuesto la doctrina del concilio de Trento tal como la vemos y comprendemos hoy, tras cuatrocientos a\u00f1os de diligente trabajo teol\u00f3gico. Lo primero que hay que destacar es esto: frente a las negaciones de los reformadores, el Tridentino afirma claramente que \u00abla misa es un verdadero sacrificio\u00bb y que \u00abeste car\u00e1cter sacrificial suyo, que no coincide simplemente con la comida en cuanto tal, sino que m\u00e1s bien es una realidad particular, no contradice de ning\u00fan modo la unicidad del sacrificio redentor de Cristo; m\u00e1s a\u00fan, sacrificio de la cruz y sacrificio de la misa son en cierto sentido un \u00fanico sacrificio\u00bb. Pero el concilio, conscientemente, no ha querido decir m\u00e1s; y \u00abcon raz\u00f3n, pues los debates conciliares revelaban una notable inseguridad en cuanto se intentaba pasar a explicar teol\u00f3gicamente estas l\u00ed\u00adneas fundamentales: se avanzaba un poco a tientas, porque, seg\u00fan parece, faltaban las categor\u00ed\u00adas conceptuales con las que entender esta verdad de fe entonces claramente recordada por su negaci\u00f3n\u00bb. Pero por causa de la situaci\u00f3n pol\u00e9mica, el concilio acentu\u00f3 de manera particularmente fuerte el car\u00e1cter sacrificial.<\/p>\n<p>A esto cabe a\u00f1adir el hecho, debido a circunstancias diversas, de que se expuso la doctrina sobre la eucarist\u00ed\u00ada en tres sesiones distintas, con un intervalo de m\u00e1s de diez a\u00f1os entre la primera y la tercera, correspondientes a las tres grandes tem\u00e1ticas: presencia real (1551), comuni\u00f3n (1562) y, al final, sacrificio de la misa (1562). Se insisti\u00f3 con mayor fuerza en la presencia real, mientras el sacrificio de la misa &#8211;sin duda en la l\u00ed\u00adnea de la evoluci\u00f3n teol\u00f3gica del medievo tard\u00ed\u00ado- se consider\u00f3 m\u00e1s en s\u00ed\u00ad mismo, y no tanto en conexi\u00f3n directa con el sacramento. El clima pol\u00e9mico y fuertemente antiprotestante oblig\u00f3 a subrayar la realidad del sacrificio de la misa.<\/p>\n<p>En los siglos sucesivos al concilio de Trento se trabaj\u00f3 en el mismo sentido con las llamadas teor\u00ed\u00adas de la destrucci\u00f3n, que intentaban demostrar la existencia de un cambio real del don sacrificial de la misa, o con las teor\u00ed\u00adas de la oblaci\u00f3n, que ve\u00ed\u00adan en la misa un (nuevo) acto sacrificial de Cristo. El agudo problema de todas las teor\u00ed\u00adas era y sigue siendo \u00e9ste: \u00abC\u00f3mo conciliar la realidad del sacrificio eucar\u00ed\u00adstico con la unicidad del sacrificio redentor en la cruz\u00bb. La mejor soluci\u00f3n al problema la apuntaron algunos te\u00f3logos de una tradici\u00f3n tomista que, como V\u00e1zquez y Bossuet, subrayaron el car\u00e1cter sacramental del sacrificio. Hoy podemos decir que, en cierto sentido, se cierra el c\u00ed\u00adrculo. El camino intermedio entre los dos extremos, o sea, entre \u00abla realidad brutal de una nueva inmolaci\u00f3n, an\u00e1loga a la del Calvario, y el signo desnudo, falto al menos por su propia fuerza de cualquier realidad sacrificial\u00bb, es \u00e9ste: \u00abEl sacrificio de la misa consiste esencialmente en el hecho de que las especies eucar\u00ed\u00adsticas representan el sacrificio de tal manera que lo contienen realmente, de manera sacramental\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>V. Las concepciones actuales<br \/>\n1. \u00abSACROSANCTUM CONCILIUM\u00bb Y \u00abEUCHARISTICUM MYSTERIUM\u00bb. As\u00ed\u00ad ve tambi\u00e9n el Vat. II el sacrificio de la misa, particularmente en la constituci\u00f3n sobre la liturgia (SC 47; 2; 5-7). Posteriormente se desarroll\u00f3 el argumento en la enc\u00ed\u00adclica de Pablo VI Mysterium fidei, de 1965, y, a partir de ella, en la instrucci\u00f3n Eucharisticum mysterium, de 1967, sobre el culto del misterio eucar\u00ed\u00adstico \u00ab. Tal instrucci\u00f3n presenta de manera excelente la s\u00ed\u00adntesis a la que se ha ido llegando lentamente en la discusi\u00f3n teol\u00f3gica desarrollada despu\u00e9s del concilio de Trento. Delinea el marco hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico, la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica con la que Cristo ha constituido su iglesia, para comunicarle a ella su propia vida, y en ella a los creyentes, \u00abque se unen misteriosa y realmente a Cristo paciente y glorificado, por medio de los sacramentos. Por eso nuestro Salvador&#8230; instituy\u00f3 el sacrificio eucar\u00ed\u00adstico de su cuerpo y sangre, con el cual iba a perpetuar por los siglos hasta su vuelta el sacrificio de la cruz y a confiar as\u00ed\u00ad a su esposa, la iglesia, el memorial de su muerte y resurrecci\u00f3n: sacramento de piedad&#8230; (SC 47). Por eso la misa o cena del Se\u00f1or es a la vez inseparablemente: sacrificio en el que se perpet\u00faa el sacrificio de la cruz; memorial de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, que dijo: Haced esto en memoria m\u00ed\u00ada; banquete sagrado en el que por la comuni\u00f3n en el cuerpo y la sangre del Se\u00f1or el pueblo de Dios participa en los bienes del sacrificio pascual, renueva la nueva alianza entre Dios y los hombres sellada de una vez para siempre con la sangre de Cristo, y prefigura y anticipa en la fe y la esperanza el banquete escatol\u00f3gico en el reino del Padre, anunciando la muerte del Se\u00f1or hasta que venga\u00bb(n. 3, a).<\/p>\n<p>Resumiendo, podemos decir con J. Betz: \u00abEl sacrificio de los cristianos no pretende completar el sacrificio de la cruz, sino representarlo, actualizarlo, presencializarlo, desarrollar su dimensi\u00f3n interna aqu\u00ed\u00ad y ahora. Adem\u00e1s, el mismo sacrificio de la cruz no es s\u00f3lo sufrimiento, sino tambi\u00e9n acci\u00f3n del hombre Jes\u00fas&#8230; Aun cuando todo depende de la eficacia salv\u00ed\u00adfica de Dios, \u00e9sta no excluye una actividad propia de la criatura espiritual en el acto de salvaci\u00f3n, sino que la incluye, la prepara previamente con la gracia, de modo que el movimiento ascendente est\u00e1 siempre posibilitado por un movimiento descendente. En el caso de la eucarist\u00ed\u00ada, el mandato de instituci\u00f3n Haced esto legitima la colaboraci\u00f3n de la iglesia en el sacrificio. La autocomprensi\u00f3n de la iglesia encuentra su m\u00e1s fuerte articulaci\u00f3n en el offerimus y, sobre todo, en la precisi\u00f3n de que ofrecemos a Cristo. Es la autoconciencia del cuerpo, que sabe con certeza de su uni\u00f3n con la cabeza, pero tiene que rogar a Dios que se digne aceptar misericordiosamente su sacrificio\u00bb.<\/p>\n<p>2. CONTRIBUCI\u00ed\u201cN ECUMENICA. Esta concepci\u00f3n -fruto precioso de un trabajo multisecular- ha madurado en el intento de hallar una soluci\u00f3n v\u00e1lida y de dar una respuesta satisfactoria a la protesta de los reformadores y, por tanto, a la problem\u00e1tica que levant\u00f3. Con muchos te\u00f3logos protestantes de hoy, podemos decir que, seg\u00fan la fe cat\u00f3lica, es necesario \u00abafirmar la representaci\u00f3n no s\u00f3lo del Christus passus, sino tambi\u00e9n de la passio Christi\u00bb. Naturalmente, la mayor parte de los te\u00f3logos protestantes afirma esto permaneciendo dentro del \u00e1mbito \u00abde la concepci\u00f3n luterana del sacramento como acci\u00f3n exclusivamente receptiva\u00bb\u00bb, mientras la doctrina cat\u00f3lica -junto a pocos te\u00f3logos protestantes, entre los cuales destacan M. Thurian y J.-J. von Allmen- dice adem\u00e1s que es precisamente Dios mismo quien nos da la posibilidad de ofrecer al Padre el sacrificio de Cristo como nuestro en la acci\u00f3n memorial sacramental. \u00abLa cr\u00ed\u00adtica protestante se basa&#8230; en un desconocimiento de la verdadera concepci\u00f3n cat\u00f3lica primitiva; es fruto de una consideraci\u00f3n atomista de la teolog\u00ed\u00ada del s. II (y de la doctrina cat\u00f3lica en general). Toma aisladamente las afirmaciones particulares y las encuentra contradictorias. Pero no ve que la iglesia de ese mismo siglo (como tambi\u00e9n la actual) fundi\u00f3 en una s\u00ed\u00adntesis sorprendente y grandiosa estas afirmaciones realmente divergentes a primera vista sobre la prosphor\u00e1 visible, \u00fanica y definitiva de Jes\u00fas en la cruz, sobre la prosphor\u00e1 espiritual de los cristianos en la oraci\u00f3n y en la pureza de coraz\u00f3n y sobre la prosphor\u00e1 material en la eucarist\u00ed\u00ada. Esa s\u00ed\u00adntesis salvaguarda el derecho de cada una de las proposiciones particulares, y las concilia. Es uno de los mayores servicios prestados por la historia de la teolog\u00ed\u00ada\u00bb .<\/p>\n<p>Este servicio, prestado ya por la antig\u00fcedad cristiana, hoy, despu\u00e9s del Vat. II, es ampliamente aceptado. \u00abEn realidad, viendo en la eucarist\u00ed\u00ada la representaci\u00f3n sacramental del sacrificio de la cruz, se eliminan objeciones decisivas de los reformadores, sin tocar por ello la doctrina eucar\u00ed\u00adstica del Tridentino; m\u00e1s a\u00fan, volviendo claramente a la doctrina eucar\u00ed\u00adstica de la escol\u00e1stica cl\u00e1sica, de la \u00e9poca de los padres y de la Sagrada Escritura, se reconoce nueva vitalidad a aquella tradici\u00f3n que hab\u00ed\u00ada encontrado un v\u00e9rtice provisional en el Tridentino. En las dos acciones hist\u00f3ricamente separadas -all\u00ed\u00ad el sacrificio de Cristo en el G\u00f3lgota, aqu\u00ed\u00ad la acci\u00f3n cultual-sacramental del sacerdote en el altar- tenemos s\u00f3lo el \u00fanico sacrificio de Cristo, que se realiz\u00f3 entonces hist\u00f3ricamente; con la acci\u00f3n actual el sacerdote no repite ni completa ese sacrificio, sino que lo representa sacramentalmente, de modo que en ambas maneras tenemos num\u00e9ricamente s\u00f3lo un \u00fanico acto de Cristo; con otras palabras: el solo y \u00fanico acto sacrificial de Cristo en el G\u00f3lgota es el n\u00facleo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo tambi\u00e9n del sacrificio de la misa realizado hoy nuevamente por el sacerdote. La acci\u00f3n sacramental del sacerdote hoy en el altar es precisamente el medio gracias al cual el \u00fanico sacrificio, el \u00fanico acto sacrificial de Cristo hoy reentra en nuestro tiempo, y no mediante una nueva puesta en acto de s\u00ed\u00ad mismo, ni tampoco mediante un nuevo y ulterior acto de Cristo, sino, precisamente, mediante la acci\u00f3n sacramental del sacerdote, sacerdotum ministerio, como dice el concilio de Trento. En esta acci\u00f3n del sacerdote se desarrolla la acci\u00f3n de Cristo. En toda misa el agente principal es Cristo, y de tal manera que el acto de Cristo que est\u00e1 detr\u00e1s de la acci\u00f3n del sacerdote es num\u00e9ricamente id\u00e9ntico al acto del sacrificio de la cruz\u00bb.<\/p>\n<p>3. \u00bfFIGURA DEL CONVITE? Todo esto se debe tener presente tambi\u00e9n de cara a ciertas tendencias de la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica de nuestros d\u00ed\u00adas, que subrayan preferentemente en la eucarist\u00ed\u00ada la figura del convite, de la comida. El impulso en esta direcci\u00f3n vino inicialmente de la ex\u00e9gesis, que enlaza con la terminolog\u00ed\u00ada neotestamentaria: cena del Se\u00f1or (deipnon kyriak\u00f3n) y fracci\u00f3n del pan. Nada menos que Romano Guardini pudo escribir: \u00abFigura sustentante fundamental de la misa es el convite. En ella no aparece en primer plano el sacrificio, sino que est\u00e1 detr\u00e1s de todo&#8230; no como figura, sino como realidad, fuente, presupuesto\u00bb. Se trata de una acentuaci\u00f3n ciertamente posible incluso dentro del dogma cat\u00f3lico. De todas formas, pasa por alto el hecho de que este convite, en la medida en que se inserta en el marco de las oraciones eucar\u00ed\u00adsticas que se remiten a las berakoth (= alabanzas, bendiciones) veterotestamentarias jud\u00ed\u00adas, en su figura de conjunto es un convite- memorial, un memorial (anamnesis) en el que aquello de lo que se hace memoria deviene verdaderamente presencia real. Precisamente las narraciones neotestamentarias de la cena del Se\u00f1or dicen de forma clara que la oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias, esto es, la eucarist\u00ed\u00ada, en la que se alaban y exaltan las grandes obras de Dios, la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica y el don sacrificial de Cristo, se pronuncia sobre elementos del convite que se transforman en el cuerpo y sangre de Cristo para que todos puedan comer y beber de ellos y unirse as\u00ed\u00ad totalmente al Se\u00f1or sacrificante y v\u00ed\u00adctima. La figura de la celebraci\u00f3n, si se quiere usar precisamente esta palabra, no es el (simple) convite y tampoco un sacrificio material de pan y vino en cuanto acci\u00f3n distinta del sacrificio de Cristo, sino el memorial de acci\u00f3n de gracias sobre el pan y sobre el vino (elementos del convite), en los que se hace presente el \u00fanico sacrificio de Cristo en la cruz: sacrificio sacramental, lleno de realidad. La acci\u00f3n sagrada, como se dice en el texto de la instrucci\u00f3n Eucharisticum mysterium citado m\u00e1s arriba, es insimul et inseparabiliter sacrificio, memorial y convite sacrificial, y todo esto de manera sacramental, en palabras y acciones como signa sacra, bajo los que se esconde la realidad hist\u00f3ricosalv\u00ed\u00adfica: sacrificio de Cristo como nuestro sacrificio, cuerpo sacrificial y sangre del Se\u00f1or, con los que nos podemos alimentar.<\/p>\n<p>4. \u00abINSTITUTIO GENERALIS MISSALIS ROMANI\u00bb. Todo esto se dice claramente en la IGMR (= OGMR),&#8217;?. En el proemio expresamente solicitado por Pablo VI leemos: \u00abEl Se\u00f1or, cuando iba a celebrar la cena pascual en la que instituy\u00f3 el sacrificio de su cuerpo y de su sangre&#8230;\u00bb (n. 1); \u00abEl concilio Vat. II (SC 47; LG 3; 28; PO 2; 4; 5) ha vuelto a afirmar la naturaleza sacrificial de la misa, solemnemente proclamada por el concilio de Trento en consonancia con toda la tradici\u00f3n de la iglesia&#8230;\u00bb (n. 2). Esa doctrina se expresa igualmente en los formularios del Misal Romano, por ejemplo en la conocida oraci\u00f3n sobre las ofrendas del Ve 93: \u00abCuantas veces se celebra el memorial de este sacrificio se realiza la obra de nuestra redenci\u00f3n\u00bb (ib). Lo mismo se dice en las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas: \u00abEn \u00e9stas el sacerdote, al hacer la anamnesis, se dirige a Dios en nombre de todo el pueblo, le da gracias y le ofrece el sacrificio vivo y santo, es decir, la ofrenda de la iglesia y la v\u00ed\u00adctima por cuya inmolaci\u00f3n el mismo Dios quiso devolvernos su amistad; y pide que el cuerpo y sangre de Cristo sean sacrificio agradable al Padre y salvaci\u00f3n para todo el mundo. De este modo, en el nuevo Misal, la lex orandi de la iglesia responde a su perenne lex credendi, que nos recuerda que, excepci\u00f3n hecha del modo diverso de ofrecer, constituyen una misma y \u00fanica realidad el sacrificio de la cruz y su renovaci\u00f3n sacramental en la misa, instituida por el Se\u00f1or en la \u00faltima cena con el mandato conferido a los ap\u00f3stoles de celebrarla en conmemoraci\u00f3n de \u00e9l; y que, consiguientemente, la misa es al mismo tiempo sacrificio de alabanza, de acci\u00f3n de gracias, propiciatorio y satisfactorio\u00bb (ib).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber explicado el \u00absacerdocio ministerial del presb\u00ed\u00adtero\u00bb (n. 4), siempre en el proemio, el papa pone expresamente el acento tambi\u00e9n en \u00abel sacerdocio real de los fieles [distinto del de los presb\u00ed\u00adteros, pero precios\u00ed\u00adsimo], cuya ofrenda espiritual es consumada en la uni\u00f3n con el sacrificio de Cristo, \u00fanico Mediador, por el ejercicio ministerial de los presb\u00ed\u00adteros\u00bb (n. 5). \u00abSe trata nada menos que del pueblo de Dios, adquirido por la sangre de Cristo, congregado por el Se\u00f1or, que lo alimenta con su palabra; pueblo que ha recibido el llamamiento de encauzar hasta Dios todas las peticiones de la familia humana; pueblo que en Cristo da gracias por el misterio de la salvaci\u00f3n en el ofrecimiento de su sacrificio; pueblo que por la comuni\u00f3n de su cuerpo y sangre se consolida en la unidad\u00bb (ib).<\/p>\n<p>A la interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica del papa, expresada en el proemio, corresponde despu\u00e9s el cuerpo de la Institutio. \u00abLa celebraci\u00f3n de la misa, como acci\u00f3n de Cristo y del pueblo de Dios ordenada jer\u00e1rquicamente, es el centro de toda la vida cristiana para la iglesia, universal y local, y para todos los fieles individualmente, ya que en ella se culmina la acci\u00f3n con que Dios santifica en Cristo al mundo, y el culto que los hombres tributan al Padre, ador\u00e1ndole por medio de Cristo, Hijo de Dios. Adem\u00e1s, se recuerda de tal modo en ella a lo largo del a\u00f1o los misterios de la redenci\u00f3n, que en cierto modo \u00e9stos se nos hacen presentes\u00bb (OGMR 1). En el aut\u00e9ntico cap\u00ed\u00adtulo principal de la Institutio, titulado \u00abEstructura de la misa. Sus elementos y partes\u00bb, leemos en el n. 7: \u00abEn la misa o cena del Se\u00f1or el pueblo de Dios es reunido, bajo la presidencia del sacerdote que hace las veces de Cristo, para celebrar el memorial del Se\u00f1or o sacrificio eucar\u00ed\u00adstico. De ah\u00ed\u00ad que sea eminentemente v\u00e1lida, cuando se habla de la asamblea local de la santa iglesia, aquella promesa de Cristo: Donde dos o tres est\u00e1n reunidos en mi nombre, all\u00ed\u00ad estoy yo en medio de ellos&#8230; Pues en la celebraci\u00f3n de la misa, en la cual se perpet\u00faa el sacrificio de la cruz, Cristo est\u00e1 realmente presente en la misma asamblea&#8230;, en la persona del ministro, en su palabra y ciertamente de una manera sustancial y permanente en las especies eucar\u00ed\u00adsticas\u00bb.<\/p>\n<p>Lo que as\u00ed\u00ad se dice del sacrificio de la misa en general, se repite insistentemente a continuaci\u00f3n. En el mismo cap\u00ed\u00adtulo, al comienzo del p\u00e1rrafo C sobre la \u00abliturgia eucar\u00ed\u00adstica\u00bb, leemos: \u00abEn la \u00faltima cena, Cristo instituy\u00f3 el sacrificio y convite pascual, por medio del cual el sacrificio de la cruz se hace continuamente presente en la iglesia cuando el sacerdote, que representa a Cristo Se\u00f1or, realiza lo que el mismo Se\u00f1or hizo y encarg\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos que hicieran en memoria de \u00e9l\u00bb (OGMR 48). En primer lugar se habla de la \u00abPreparaci\u00f3n de los dones\u00bb (nn. 49-53): \u00ab&#8230; se llevan al altar los dones\u00bb (n. 49); dentro de lo posible deben ser los mismos fieles quienes los presenten; \u00abel rito de presentarlos conserva igualmente todo su sentido y significado espiritual\u00bb (ib). A continuaci\u00f3n sigue lo que se refiere a la \u00abplegaria eucar\u00ed\u00adstica\u00bb (nn. 54-55), donde se afirma con fuerza: \u00abAhora es cuando empieza el centro y el culmen de toda la celebraci\u00f3n, a saber, la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, que es una plegaria de acci\u00f3n de gracias y de consagraci\u00f3n&#8230; El sentido de esta oraci\u00f3n es que toda la congregaci\u00f3n de los fieles se una con Cristo en el reconocimiento de la grandeza de Dios y en la ofrenda del sacrificio\u00bb (n. 54). Est\u00e1 claro que no basta con hablar de la figura de convite de la misa. Efectivamente est\u00e1 en primer plano la \u00abplegaria de acci\u00f3n de gracias y de consagraci\u00f3n\u00bb, de la que se distinguen los elementos particulares (n. 55), los cuales, sin embargo, en cierto sentido, se compenetran y todos juntos forman la \u00fanica plegaria eucar\u00ed\u00adstica, en la que se celebra el memorial del sacrificio de Cristo y los dones se transforman en su cuerpo y sangre. He aqu\u00ed\u00ad los elementos particulares: la acci\u00f3n de gracias (\u00abpor toda la obra de salvaci\u00f3n o por alguno de sus aspectos particulares\u00bb); la aclamaci\u00f3n (Sanctus); la ep\u00ed\u00adclesis; la narraci\u00f3n de la instituci\u00f3n y la consagraci\u00f3n (\u00abcon las palabras y gestos de Cristo se realiza el sacrificio que el mismo Cristo instituy\u00f3 en la \u00faltima cena\u00bb); la anamnesis, en la que \u00abla iglesia&#8230; realiza el memorial del mismo Cristo, recordando principalmente su bienaventurada pasi\u00f3n, su gloriosa resurrecci\u00f3n y la ascensi\u00f3n al cielo\u00bb); la oblaci\u00f3n (\u00abla iglesia, en este memorial&#8230; ofrece al Padre en el Esp\u00ed\u00adritu Santo la v\u00ed\u00adctima inmaculada. La iglesia pretende que los fieles no s\u00f3lo ofrezcan la v\u00ed\u00adctima inmaculada, sino que aprendan a ofrecerse a s\u00ed\u00ad mismos, y que de d\u00ed\u00ada en d\u00ed\u00ada perfeccionen&#8230; la unidad con Dios\u00bb); las intercesiones; la doxolog\u00ed\u00ada final.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n del sacrificio eucar\u00ed\u00adstico es, por tanto, hasta tal punto el centro solemne de todo el culto de la iglesia, con la que \u00abDios es perfectamente glorificado y los hombres santificados\u00bb y es actualizado el \u00absacerdocio de Jesucristo\u00bb (SC 7), que la misma iglesia debe necesariamente esforzarse por conducir a los fieles a una participaci\u00f3n viva en ella, para que \u00ablos cristianos no asistan a este misterio de fe como extra\u00f1os y mudos espectadores, sino que, comprendi\u00e9ndolo bien a trav\u00e9s de los ritos y oraciones, participen consciente, piadosa y activamente en la acci\u00f3n sagrada, sean instruidos con la palabra de Dios, se fortalezcan en la mesa del Se\u00f1or, den gracias a Dios, aprendan a ofrecerse a s\u00ed\u00ad mismos cuando ofrecen la hostia inmaculada no s\u00f3lo por manos del sacerdote, sino juntamente con \u00e9l; se perfeccionen d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada por Cristo mediador en la uni\u00f3n con Dios y entre s\u00ed\u00ad, para que, finalmente, Dios sea todo en todos\u00bb (SC 48). Esto significa que el sacrificio de Cristo, hecho ahora realmente tambi\u00e9n sacrificio de los cristianos, debe constituir el centro de su culto.<\/p>\n<p>VI. Ep\u00ed\u00adlogo<br \/>\nEl culto sacrificial ocupa un puesto central en todas las religiones. Esto sucede tambi\u00e9n en el AT. En los v\u00e9rtices de la historia de salvaci\u00f3n encontramos siempre un sacrificio, que sella la alianza entre el Dios misericordioso y los patriarcas que \u00e9l ha elegido y llamado, y finalmente, entre \u00e9l y el pueblo elegido, Israel. El culto sacrificial, su rica articulaci\u00f3n y su minuciosa reglamentaci\u00f3n ocupan el centro de la ley veterotestamentaria. Frente al peligro de la exteriorizaci\u00f3n, la cr\u00ed\u00adtica de los profetas invita a la interiorizaci\u00f3n y a la espiritualizaci\u00f3n, aludiendo al mismo tiempo a un cumplimiento \u00faltimo y futuro de esos sacrificios. Por tanto, los sacrificios veterotestamentarios en el fondo son solamente prefiguraciones e indicaciones tipol\u00f3gicas. Su cumplimiento lleg\u00f3 en la plenitud de los tiempos con Jesucristo, Hijo de Dios. El vino para \u00abdar su vida en rescate por muchos\u00bb, en perfecta obediencia a la voluntad del Padre que le hab\u00ed\u00ada enviado, pronto a sacrificar, con un amor por los suyos hasta el final, su vida, a dar el propio cuerpo y a derramar la propia sangre, gesto \u00faltimo de quien ha dejado un memorial con el mandato de celebrarlo continuamente en recuerdo de su muerte. Los ap\u00f3stoles y sus sucesores lo han hecho, y al mismo tiempo han ido profundizando cada vez m\u00e1s el sentido \u00faltimo de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo, descubriendo en ella un don sacrificial para nuestra salvaci\u00f3n y para gloria del Padre.<\/p>\n<p>Pablo interpreta la muerte del Se\u00f1or como la del verdadero cordero pascual: \u00abCristo, ya fue inmolado\u00bb (1Co 5:7); \u00abEn Cristo, Dios reconciliaba al mundo\u00bb (2 Cor,1Co 5:19). La carta a los Hebreos ha expuesto y desarrollado esta idea en una gran s\u00ed\u00adntesis: \u00abEn efecto, no siendo la ley m\u00e1s que una sombra de los bienes venideros&#8230;, sin poder hacer perfectos a aquellos que se acercan a Dios&#8230; porque es imposible que la sangre de toros y machos cabr\u00ed\u00ados quite los pecados. Por eso, al entrar en este mundo, Cristo dijo: No has querido ni sacrificio ni oblaci\u00f3n, en cambio me has formado un cuerpo&#8230; entonces dije: Heme aqu\u00ed\u00ad que vengo&#8230; para hacer, oh Dios, tu voluntad&#8230; Y en virtud de esta voluntad somos nosotros santificados, de una vez para siempre, por la oblaci\u00f3n del cuerpo de Jesucristo\u00bb (Heb 10:1-10; cf tambi\u00e9n 10,11-18).<\/p>\n<p>En correspondencia con el mandato del Se\u00f1or, la celebraci\u00f3n memorial del \u00fanico sacrificio de Cristo constituye el centro del culto cristiano. Es en su n\u00facleo un sacrificio sacramental, memoria en palabras y acciones, mediante las cuales aquel \u00fanico, perpetuo y omnisuficiente sacrificio de Cristo se hace presencia continua en medio de la iglesia que celebra el memorial con fe. De este modo toda la vida cristiana est\u00e1 destinada a ser \u00aben Cristo Jes\u00fas\u00bb, insertada en su sacrificio, en su camino sacrificial, en su paso de este mundo al Padre, para nuestra salvaci\u00f3n y gloria del Padre. Con la celebraci\u00f3n del sacrificio de Cristo, ofrecido ahora por la mano sacrificante de la iglesia, esta \u00faltima se transforma en un don incesante, que le permite ofrecerse, sacrificarse y caminar con toda su vida hacia el Padre por Cristo y en Cristo. Esto expresa en t\u00e9rminos cl\u00e1sicos la oraci\u00f3n sobre las ofrendas del domingo de pentecost\u00e9s del sacramentario Veron\u00e9s (n. 216): \u00abPropitius, Domine, quaesumus, haec dona sanctifica, et hostiae spiritalis oblatione suscepta, nosmetipsos tibi perfice munus aeternum\u00bb (en el Misal Romano de Pablo VI, s\u00e1bado despu\u00e9s del domingo II, IV, VI de pascua).<\/p>\n<p>Tal oblaci\u00f3n traza el programa de la vida cristiana en funci\u00f3n del sacrificio de Cristo. La disponibilidad que el cristiano, inspirado ya por la gracia, presenta y expresa en los dones ofrecidos en el altar, pueda -as\u00ed\u00ad pide- ser santificada por Dios mediante la transformaci\u00f3n de tales dones (imagen de su disponibilidad) en el cuerpo y sangre de Cristo; Dios Padre acepte benigno este sacrificio espiritual -o sea, el sacrificio de Cristo, ofrecido en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, hecho ahora sacrificio de los cristianos en virtud del mismo Esp\u00ed\u00adritu-para que, gracias a \u00e9l, toda la vida cristiana sea un munus aeternum, don perenne del creyente a Dios en el sentido de Rom 12:1; en la perseverancia de la fe y del amor, en la creciente configuraci\u00f3n con Cristo, seg\u00fan las palabras que se leen en F1p 3,8-14.<\/p>\n<p>[-> Memorial].<\/p>\n<p>B. Neunheuser<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Alfaro J., Las funciones salv\u00ed\u00adficas de Cristo como revelador, Se\u00f1or y sacerdote, en MS 111\/1, Cristiandad, Madrid 1971, 671-755; Bouyer L., El rito y el hombre. Sacralidad natural y liturgia, Estela, Barcelona 1967, 79-94; Frazer J.G., La rama dorada. Magia y religi\u00f3n, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico 1969; Guerra M., La funci\u00f3n sacrificial, definitoria del sacerdocio en las religiones etniopol\u00ed\u00adticas, en VV.AA., Teolog\u00ed\u00ada del sacerdocio 2, Facultad de Teolog\u00ed\u00ada, Burgos 1970, 247-281; Lecuyer J., El sacrificio de la Nueva Alianza, Herder, Barcelona 1969; Ratzinger J., La eucarist\u00ed\u00ada, \u00bfes un sacrificio?, en \u00abConcilium\u00bb 24 (1967) 72-85; Rojo A., El sacrificio de Melquisedec, en \u00abLiturgia\u00bb 2 (1947) 161-164; Scheffczyk, Eucarist\u00ed\u00ada, en SM 2, Herder, Barcelona 19762, 972-980; Semmelroth, Sacrificio, en SM 6, Herder, Barcelona 1976, 180-185; VV.AA., Sacrificio, en Diccionario de las Religiones, Herder, Barcelona 1964, 1202-1219; VV.AA., Sacrificio, en Diccionario de Religiones Comparadas 2, Cristiandad, Madrid 1975, 1262-1267; Widengren G., Fenomenolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n, Cristiandad, Madrid 1976, 257-299; V\u00e9ase tambi\u00e9n Eucarist\u00ed\u00ada, Jesucristo, Memorial v Sacerdocio.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p>V\u00e9anse OFRENDAS; RESCATE.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>El s., en el sentido t\u00e9cnico de esta palabra, caracteriza la conducta del hombre delante de Dios, y la caracteriza en el doble sentido importante de que, en primer lugar, como expresi\u00f3n de la universal pertenencia del hombre a Dios, es un deber, y a la vez una actitud que s\u00f3lo es posible respecto de Dios; y, en segundo lugar, contra una unilateral humanizaci\u00f3n o secularizaci\u00f3n de la idea de Dios, expresa en su peculiaridad la relaci\u00f3n del hombre con Dios. Sin embargo, aunque el s. s\u00f3lo es posible respecto de Dios, su interpretaci\u00f3n debe partir de la relaci\u00f3n de los hombres entre s\u00ed\u00ad. En cuanto el s. interpreta la relaci\u00f3n del hombre con Dios partiendo de la experiencia de su relaci\u00f3n con los dem\u00e1s hombres, ciertamente se ve expuesto a peligros de tergiversaci\u00f3n; pero, por otra parte, es entendido en una forma que, al ser puesta frecuentemente en tela de juicio, debe lograrse siempre de nuevo.<\/p>\n<p>1. En el s., visto no tanto material como formalmente, se expresa a modo de confesi\u00f3n que el hombre est\u00e1 delante de -> Dios como delante de una realidad personal, aunque esta personalidad sea de naturaleza muy peculiar, no comparable con la personalidad humana. Indudablemente, esa forma de confesi\u00f3n, que en general se hace por la ofrenda de un don material, corre el peligro en la inteligencia del encuentro personal con Dios de que se pierda de vista c\u00f3mo \u00e9ste es \u00abtotalmente diferente\u00bb y se conciba su naturaleza como algo palpable y disponible para el hombre. Por eso el hombre que sacrifica ha de vigilar mucho para que se conserve la pureza del sentido de su s.; pero estos peligros nada cambian en la importancia del s. para la inteligencia de la relaci\u00f3n del hombre con Dios.<\/p>\n<p>a) Esta relaci\u00f3n, interpretada en el acto de su realizaci\u00f3n, a partir de la relaci\u00f3n de los hombres entre s\u00ed\u00ad adquiere una concreci\u00f3n e inteligibilidad que es importante para la conducta religiosa. El contenido de la relaci\u00f3n Dios-hombre es experimentado como encuentro personal, tal como el hombre lo conoce (para bien y para mal) por su trato con los otros hombres. La buena experiencia en el trato con los hombres le indicar\u00e1 la importancia &#8211; para su perfecci\u00f3n &#8211; del trato con Dios, mientras que la mala experiencia hecha en el trato con los hombres le har\u00e1 esperar del encuentro con Dios lo que se echa de menos en la relaci\u00f3n con los hombres.<\/p>\n<p>El s. que los hombres ofrecen a su Dios corresponde al uso humano de expresar el amor o amistad por medio de un regalo, por el que se quiere mostrar cierta disposici\u00f3n a darse o pertenecer al otro. Casi siempre este don supone que el hombre de alg\u00fan modo ha recibido a su vez del otro alguna donaci\u00f3n, consistente por lo menos en que \u00e9l ha experimentado el car\u00e1cter amable y ben\u00e9fico del otro. As\u00ed\u00ad, propiamente el don es siempre reacci\u00f3n, respuesta. Entre personas que mutuamente se hacen dones existe una relaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca de recibir y dar.<\/p>\n<p>b) Partiendo de aqu\u00ed\u00ad hay que interpretar tambi\u00e9n el s. del hombre a Dios, y presentarlo as\u00ed\u00ad como confesi\u00f3n del ser personal de Dios y de la relaci\u00f3n del hombre con \u00e9l. Dios no es un poder m\u00e1gico impersonal, sino una persona a la que puede acercarse el hombre con un don. Cierto que es infinitamente poderoso, pero ama de tal manera que, sin necesitarlo, permite que el hombre le ofrezca dones.<\/p>\n<p>En la relaci\u00f3n del hombre con Dios, el don ofrecido en el s. tiene una plenitud de sentido que va m\u00e1s all\u00e1 de lo que \u00e9l es en s\u00ed\u00ad mismo: constituye una expresi\u00f3n de la entrega total del hombre, que reconoce el se\u00f1or\u00ed\u00ado infinito de Dios, cuya propiedad es y quiere ser. Por eso, el don ofrecido en el s. puede considerarse como expresi\u00f3n de la religi\u00f3n. Tambi\u00e9n el don ofrecido a Dios en el s. debe clasificarse como encuentro personal, que est\u00e1 determinado por el rec\u00ed\u00adproco amor, bien se d\u00e9 entre los hombres, bien entre el hombre y Dios. Como quiera que este amor tiende al interlocutor personal concreto y es por ello reconocimiento precisamente de su posici\u00f3n y peculiaridad, la entrega amorosa a Dios como creador y se\u00f1or cobra aquella propiedad que designamos como s. y expresi\u00f3n de la religi\u00f3n. Mas precisamente el hecho de que Cristo, sin negar el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios, predica a este Se\u00f1or como Padre, confirma que la religi\u00f3n expresada en el s. debe estar animada por el amor, que convierte en don el objeto sacrificado.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan que el don entre los hombres, el s. ofrecido a Dios presupone la fe de haber sido agraciado por \u00e9l. O quiz\u00e1 podamos decir que lo presupuesto es la fe en el se\u00f1or\u00ed\u00ado del creador, que se reconoce en el s. Pero el saber que hemos sido creados por Dios funda no s\u00f3lo la convicci\u00f3n del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios, sino tambi\u00e9n la conciencia de haber sido agraciados por \u00e9l. Finalmente, no es s\u00f3lo la -> gracia la que eleva al hombre a la participaci\u00f3n sobrenatural en la vida del Dios trino, sino ya tambi\u00e9n la creaci\u00f3n como don de Dios. El \u00e1gape aparece en el NT como un ser amados y agraciados por Dios, por quien el hombre se siente tocado y a quien se siente impulsado a corresponder. Desde este punto de vista aparece realmente imposible un s. ofrecido por el hombre a Dios; porque \u00bfc\u00f3mo va a ser correspondido con un don humano este amor que desciende de Dios? Por eso, en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n del NT, el hombre s\u00f3lo puede corresponder de dos maneras a los dones de Dios: en el s. que, una vez para siempre, Cristo ofreci\u00f3 como cabeza del g\u00e9nero humano (-> redenci\u00f3n, -> eucarist\u00ed\u00ada) y a cuya participaci\u00f3n ha invitado a los hombres, y en el amor al pr\u00f3jimo, en que se prolonga el amor de Dios.<\/p>\n<p>2. De ordinario, el s. se realiza con un don que sustrae el uso humano, para as\u00ed\u00ad representar simb\u00f3licamente una entrega a Dios. La insistencia con que la teolog\u00ed\u00ada se ocupa de las diversas maneras de usar simb\u00f3licamente el don del s. &#8211; destrucci\u00f3n, modificaci\u00f3n, mejora -, muestra la importancia tal vez exagerada que se atribuye al don en el proceso sacrificial. La justificaci\u00f3n de tal insistencia aparece en cierto modo problem\u00e1tica, pues no halla aplicaci\u00f3n en el s. m\u00e1s perfecto de todos los s., que fue el ofrecido por Cristo. De hecho, el verdadero acto sacrificial es la entrega que de s\u00ed\u00ad mismo hace el hombre, en cuanto se decide (la ofrenda) en el n\u00facleo de la persona, si bien en el \u00e1rea de la expresi\u00f3n ha de incluir las dimensiones de la existencia humana.<\/p>\n<p>a) Hemos de partir de que en el s. el hombre se entrega totalmente a Dios, \u00fanico ser a quien puede pertenecer perfectamente su persona. La entrega expresada en el s. es, tanto intensiva como extensivamente, una entrega total: intensivamente, en cuanto el hombre, con \u00ed\u00adntima sinceridad, expresa su pertenencia a Dios, que debe realizar en la configuraci\u00f3n de su vida; extensivamente, en cuanto esta entrega a Dios ha de comprender todos los \u00f3rdenes posibles que determinan la existencia del hombre: la decisi\u00f3n que se toma en la intimidad personal se encarna en el gesto corporal, en la comunidad (que es representada por el sacerdote oferente), en el don tomado del orden mundano. El s. no es sincero, si no se hace en el n\u00facleo de la persona. Pero en el s. debe hacerse tambi\u00e9n visible que el hombre quiere hacer efectiva su entrega a Dios en todas las dimensiones de su vida.<\/p>\n<p>b) Por tanto, el uso de un don sacrificial no ha de interpretarse precisamente como una representaci\u00f3n, en el sentido de que el hombre, ya que no puede entregarse inmediatamente a s\u00ed\u00ad mismo, p. ej., por la muerte, en lugar de eso ofrece a Dios un don material, como s\u00ed\u00admbolo de lo que \u00e9l no puede hacer consigo mismo. M\u00e1s bien, el s. en su sentido m\u00e1s propio, como acci\u00f3n del individuo en una comunidad representada por el oferente oficial, se realiza mediante el uso de dones materiales, porque el s. como entrega a Dios, se\u00f1or absoluto, debe incluir todo lo que caracteriza la existencia entera del hombre. De suyo la entrega del hombre a Dios puede hacerse sin emplear signos materiales representativos. Pero el s. es una realizaci\u00f3n program\u00e1tica de tal entrega bajo una forma particularmente insistente. Y por esto parece razonable representar la totalidad de la entrega del hombre incluyendo tambi\u00e9n visiblemente las m\u00faltiples dimensiones &#8211; la corp\u00f3rea, la social y la mundana &#8211; de la existencia humana. As\u00ed\u00ad, pues, el s. en sentido pleno se hace en libre decisi\u00f3n del interior humano, decisi\u00f3n que se expresa corporalmente mediante palabras y(o) una acci\u00f3n simb\u00f3lica en el marco de quienes est\u00e1n unidos entre s\u00ed\u00ad por el mismo esp\u00ed\u00adritu, y mediante la oblaci\u00f3n de dones tomados del mundo material como fundamento vital del hombre.<\/p>\n<p>3. Comoquiera que el s. es acto de encuentro con Dios, en que el hombre expresa un modo determinado de su existencia, se plantea la cuesti\u00f3n sobre cu\u00e1l sea el contenido exacto de esta expresi\u00f3n. La misma cuesti\u00f3n se trata por lo general bajo el tema de los \u00abfines del s.\u00bb, expresi\u00f3n que no designa muy afortunadamente lo que se quiere decir, pues en el s. se trata de un encuentro personal, y bajo tal expresi\u00f3n \u00e9ste se sit\u00faa demasiado pragm\u00e1ticamente en el plano de una acci\u00f3n utilitaria determinada por fines cosificados. Corresponde mejor a la naturaleza de la acci\u00f3n sacrificial preguntar por lo que en ella expresa el hombre delante de Dios. La doctrina de los fines del s. necesita otra correcci\u00f3n, en el sentido de que los diversos contenidos del mismo no pueden yuxtaponerse con tanta desconexi\u00f3n entre ellos como frecuentemente se hace, sino que hay que preguntar por la estructura de sentido seg\u00fan la cual deben ordenarse.<\/p>\n<p>a) El sentido general y esencial de todo s. es el latr\u00e9utico, es decir, el reconocimiento del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios por la entrega de la comunidad oferente. Precisamente este sentido distingue el s. de otras formas de expresarse la conducta del hombre delante de Dios y funda la imposibilidad de ofrecer un s. a alguien que no sea Dios.<\/p>\n<p>b) Puesto que son los hombres oferentes quienes en el s. expresan la entrega de s\u00ed\u00ad mismos, y ellos se encuentran en situaciones muy distintas, el permanente sentido latr\u00e9utico del s. cobra matices diversos o se despliega en contenidos parciales. Si el hombre como pecador ha ofendido al Dios soberano, el sentido latr\u00e9utico toma el car\u00e1cter de un s. de expiaci\u00f3n. Si el hombre sufre necesidad o desamparo, el reconocimiento del poder y bondad de Dios se hace por la oblaci\u00f3n del s. imploratorio. Despu\u00e9s de experimentar la ayuda divina, el hombre expresa su reconocimiento por medio del s. de acci\u00f3n de gracias. Todas estas formas de expresi\u00f3n del s. no se yuxtaponen al contenido latr\u00e9utico, sino que lo concretan de acuerdo con las situaciones.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: O. Schmitz, Die Opferanschauungen des sp\u00e4teren Judentums und die Opferaussagen des AT (T 1910); M. de la Taille, Mysterium fidel (P &#8216;1931); B. G\u00f6tz, Die Bedeutung des Opfers bei den V\u00f6lkern (L 1933); E. O. J\u00e1mes, Origins of Sacrifice (1933, Lo 21937); R. Duos\u00e1ud, Les origines canan\u00e9ennes du sacrifice isra\u00e9lite (P 21941); A. M\u00e9debielle, Expiation: DBS III 1-262; H. H. Rowley, The Meaning of sacrifice in the OT (Manchester 1950); E. Forster, Die antiken Ansichten \u00fcber das Opferwesen (tesis mecanogr. I 1952); G. Fohrer, Die symbolischen Handlungen bei den Propheten (Z 1953); Ph. Seidensticker, Lebendiges Opfers (Mr 1954j; F. J. Schierse, Verhei\u00dfung und Heilsvollendung (Mn 1955); G. Aul\u00e9n, Eucharist and Sacrifice (Filadelfia 1959); P. Neuenzeit, Das Herrenmahl (Mn 1960); F. Heiler, Erscheinungsformen und Wesen der Religion (St 1961) 204-225 (bibl.); H. H\u00e1\u00e1g, Das Opfers im AT (Ei 1961); A. Darl\u00e1p &#8211; G. L\u00e1nczkowski &#8211; W. Kornfeld &#8211; R. Schnackenburg &#8211; K. Rahner &#8211; L. Beirnaert: LThK2 VII 1166-1176; M. Seem\u00e1nn, Heilsgeschehen und Gottesdienst (Pa 1966); MySal 1II-I; J. Juglar, Sacrificio de alabanza (S Esteban Sal); C. Bona, El sacrificio de la misa (Rialp Ma 1964); J. Jungmann, El sacrificio de la misa (E Cat Ma 41965); J. M. B\u00e1uthier, El sacrificio en el dogma cat\u00f3lico y en la vida cristiana (G. Gili Ba); Lecuyer, El sacrificio de la nueva alianza (Herder Ba 1969).<\/p>\n<p>Otto Semmelroth<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>zebaj (jb&#8217;z\u00c2\u00b2, , 2077), \u00absacrificio\u00bb. Esta ra\u00ed\u00adz, en el sentido de \u00absacrificar\u00bb o \u00abinmolar\u00bb, se encuentra en otras lenguas sem\u00ed\u00adticas: ac\u00e1dico, ugar\u00ed\u00adtico, fenicio, arameo y ar\u00e1bigo. Zebaj se continu\u00f3 usando en el hebreo mishn\u00e1ico y se sigue empleando en hebreo moderno, aunque mucho menos porque no hay templo. Aparece 162 veces en el Antiguo Testamento hebreo y en todos los per\u00ed\u00adodos. La primera vez es en Gen 31:54  \u00abEntonces Jacob ofreci\u00f3 un sacrificio en el monte y llam\u00f3 a sus parientes a comer. Ellos comieron y pasaron aquella noche en el monte\u00bb (rva). El significado b\u00e1sico de zebaj es \u00absacrificio\u00bb. Despu\u00e9s de inmolar el \u00absacrificio\u00bb, el sacerdote lo presentaba a Dios. El prop\u00f3sito no era solo establecer comuni\u00f3n entre Dios y el hombre; m\u00e1s bien el \u00absacrificio\u00bb representaba el principio de que sin derramamiento de sangre no hab\u00ed\u00ada perd\u00f3n de pecado (Lev 17:11; cf. Heb 9:22). Al ofrecer su \u00absacrificio\u00bb, el israelita fiel se somet\u00ed\u00ada al sacerdote, quien, siguiendo ciertos reglamentos minuciosos (v\u00e9ase Lev\u00ed\u00adtico), presentaba el sacrificio en conformidad con las expectativas divinas. Los \u00absacrificios\u00bb eran los \u00absacrificios\u00bb de la Pascua (Exo 12:27), los \u00absacrificios\u00bb de paz (Lev 3:1  ), los \u00absacrificios\u00bb de acci\u00f3n de gracias (Lev 7:12) y los \u00absacrificios\u00bb que representaba el sacerdote (qarban; Lev 7:16). El zebaj no era como el holocausto (>olah) que se quemaba completamente sobre el altar; y no se parec\u00ed\u00ada a la ofrenda por el pecado (jatta<t) cuya carne se entregaba al sacerdote porque la mayor parte de la carne se devolv\u00ed\u00ada al ofrendante. La grosura se quemaba en el altar (Lev 3:4-5) y la sangre se vert\u00ed\u00ada alrededor del mismo (3.2). La persona que ofrec\u00ed\u00ada su zebaj compart\u00ed\u00ada la carne con el sacerdote oficiante (Exo 29:28; Lev 7:31-35; Deu 18:3). En vista de que el pueblo participaba en comer del zebaj, el \"sacrificio\" se convirti\u00f3 en una comida comunal donde Dios invitaba al pueblo. El mensaje del juicio de Sofon\u00ed\u00adas se basa en este concepto del \"sacrificio\": \"Calla en la presencia de Jehov\u00e1 el Se\u00f1or, porque el d\u00ed\u00ada de Jehov\u00e1 est\u00e1 cercano; porque Jehov\u00e1 ha preperado sacrificio, y ha dispuesto a sus convidados\" (Zep 1:7). El israelita llegaba al templo con el animal del sacrificio. Este se inmolaba, herv\u00ed\u00ada y com\u00ed\u00ada dentro de los terrenos del templo (1Sa 2:13). Adem\u00e1s de rendir culto en los santuarios, los israelitas festejaban juntos las bondades de Dios en sus propias aldeas. La historia de Samuel ofrece varias ilustraciones de esta costumbre (cf. 1Sa 9:13; 16.2\u20133). Los profetas miraban con ojos condenatorios los \"sacrificios\" de un Israel ap\u00f3stata: \"\u00bfPara qu\u00e9 me sirve la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustosde carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabr\u00ed\u00ados\" (Isa 1:11). Oseas se refiere a la necesidad de que Israel ame a Dios: \"Porque misericordia quiero, y no sacrificios, y conocimiento de Dios m\u00e1s que holocaustos\" (Hos 6:6). El profeta Samuel amonesta a Sa\u00fal con palabras bien conocidas: \"\u00bfSe complace Jehov\u00e1 tanto en los holocaustos y v\u00ed\u00adctimas como en que se obedezca a las palabras de Jehov\u00e1? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atenci\u00f3n que la grosura de los carneros\" (1Sa 15:22). David supo responder a Dios cuando pec\u00f3: \"Porque no quieres sacrificio, que yo lo dar\u00ed\u00ada; no quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el esp\u00ed\u00adritu quebrantado; al coraz\u00f3n contrito y humillado no despreciar\u00e1s t\u00fa, oh Dios\" (Psa 51:16-17). La Septuaginta ofrece la siguiente traducci\u00f3n del sustantivo: thusia (\"sacrificio; ofrenda\").<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p>(thysia)<\/p>\n<p>   El t\u00e9rmino griego thysia,  \u00absacrificio\u00bb (5 veces en Pablo) viene del verbo thyein:  \u00abofrecer un sacrificio, inmolar, sacrificar\u00bb. El verbo lo utiliza Pablo s\u00f3lo 3 veces, en la Primera Carta a los Corintios: una vez a prop\u00f3sito de Cristo, en la c\u00e9lebre f\u00f3rmula Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado  (1 Cor 5,7) y dos veces a prop\u00f3sito de los sacrificios a los \u00ed\u00addolos (1 Cor 10,20). El sacrificio de Cristo, cordero pascual, destruye en nosotros los g\u00e9rmenes del pecado (la levadura vieja). Hace posible una vida humana nueva, santa y pura, en alianza con el que ha muerto.<\/p>\n<p>   Pablo conoce la realidad sacrificial, tanto pagana como jud\u00ed\u00ada o cristiana. Aparece en su respuesta a prop\u00f3sito de las carnes sacrificadas (1 Cor 10,14-33) o de la celebraci\u00f3n de la \u00abcena del Se\u00f1or\u00bb (11,17-24). Estos banquetes sagrados, por medio de la comida y de la bebida, ponen a los celebrantes en relaci\u00f3n con una realidad sobrehumana: los \u00ed\u00addolos ocultan a los demonios (sacrificios paganos), el altar representa a Dios (sacrificios jud\u00ed\u00ados), la copa y el pan son la sangre y el cuerpo de Cristo (sacrificio cristiano). La distinci\u00f3n esencial de los sacrificios procede de aquel a quien se ofrecen. El sacrificio en la \u00f3ptica cristiana es comuni\u00f3n con el pan, principio de unidad (1 Cor 10,17; 11,22.26), relaci\u00f3n con el Se\u00f1or entregado, cuerpo comido, sangre bebida en memoria de aqu\u00e9l, cuya muerte se anuncia hasta su venida (1 Cor 11,23-26).<\/p>\n<p>    A pesar de los sacrificios, todos, jud\u00ed\u00ados y griegos, est\u00e1n bajo el dominio del pecado (Rom 8,3) y Pablo exhorta a los creyentes \u00aba ofrecer su persona en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios\u00bb (Rom 12,1). Esta ser\u00e1 su ofrenda de vida cristiana, es decir, el testimonio de la vida de Cristo a quien pertenecen como miembros.<\/p>\n<p>   En Flp 4,18 Pablo, agradeciendo los dones recibidos de los filipenses, se siente lleno de gozo y ve en lo que ha recibido un sacrificio ofrecido a Dios y aceptado por \u00e9l. Al contrario, en Flp 2,17, Pablo utiliza la palabra \u00absacrificio\u00bb para hablar de su vida consagrada al servicio de los filipenses, vinculado a su eventual martirio: Me siento gozoso, aunque mi sangre tenga que derramarse en libaci\u00f3n en el sacrificio y en el servicio a vuestra fe.<\/p>\n<p>   En Ef 5,2 se invita a los cristianos a hacer de su vida un sacrificio a ejemplo de Cristo: Caminad en el amor, lo mismo que Cristo nos am\u00f3 y se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por nosotros en ofrenda y sacrificio a Dios, para ser un perfume de suave olor.<br \/>\nM. C.<\/p>\n<p>AA. VV., Vocabulario de las ep\u00ed\u00adstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p>Una ojeada r\u00e1pida a la Biblia nos instruye sobre la importancia y la universalidad del sacrificio. Jalona toda la historia: humanidad primitiva (G\u00e9n 8,20), gesta patriarcal (G\u00e9n 15,9&#8230;), \u00e9poca mosaica (Ex 5,3), per\u00ed\u00adodo de los jueces y de los reyes (Jue 20,26; 1 Re 8,64), era postex\u00ed\u00adlica (Esd 3,1-6). Marca el ritmo de la existencia del individuo y de la comunidad. El episodio misterioso de Melquisedec (G\u00e9n 14,18), en el que la tradici\u00f3n descubre una comida sacrificial, y la actividad lit\u00fargica de Jetr\u00f3 (Ex 18,12) ampl\u00ed\u00adan todav\u00ed\u00ada este horizonte: fuera del pueblo elegido (cf. Jon 1,16), el sacrificio traduce la piedad personal y colectiva. Hay profetas que, en sus visiones del futuro, no olvidan las ofrendas de los paganos (Is 56,7; 66,20; Mal 1,11). As\u00ed\u00ad, cuando los escritores del AT esbozan a grandes rasgos su fresco de la historia, no conciben vida religiosa sin sacrificio. El NT precisar\u00e1 esta intuici\u00f3n y la consagrar\u00e1 en forma original y definitiva.<\/p>\n<p>AT. I. DESARROLLO DE LOS RITOS SACRIFICIALES. 1. De la sencillez original&#8230; En la \u00e9poca m\u00e1s remota que deja entrever la historia b\u00ed\u00adblica se caracteriza el ritual por una sobriedad rudimentaria, conforme con las costumbres de n\u00f3madas o semin\u00f3madas: erecci\u00f3n de *altares, invocaci\u00f3n del *nombre divino, ofrenda de animales o de productos del suelo (G\u00e9n 4,3; 12,7s). No hay lugar fijo: se sacrifica all\u00ed\u00ad donde se manifiesta Dios. El altar de tierra primitivo, la tienda m\u00f3vil (Ex 20,24; 23,15) dan testimonio, a su manera, del car\u00e1cter ocasional y provisional de los antiguos lugares de *culto. Bajo tos\u00ed\u00adas se convertir\u00e1 el *templo en el \u00fanico hogar de toda actividad sacrificial. No hay ministerios especializados: el cabeza de familia o de clan y, bajo la monarqu\u00ed\u00ada, el rey inmolan v\u00ed\u00adctimas. Pero, ya en fecha temprana, hombres mejor cualifica-dos asumen este oficio (Dt 33,8ss; Jue 17). Finalmente los sacerdotes, con o sin el concurso de los levitas, acabar\u00e1n por reservarse el monopolio de los sacrificios.<\/p>\n<p>2. &#8230;a la complejidad de los ritos. Esta complejidad resulta de los enriquecimientos introducidos por la historia. Se observa, en efecto, una evoluci\u00f3n en el sentido de la multiplicidad, de la variedad y la especializaci\u00f3n de los sacrificios. Causas m\u00faltiples explican esta evoluci\u00f3n y este desarrollo: paso del estado n\u00f3mada y pastoril a la vida sedentaria y agr\u00ed\u00adcola, influjo cananeo, importancia creciente del *sacerdocio. Israel asimila elementos tomados de sus vecinos: filtra, rectifica, espiritualiza. No obstante los abusos de la religi\u00f3n popular (Miq 6,7; Jue 11,30s; lRe 16,34), rechaza las v\u00ed\u00adctimas humanas (Dt 12,31; 18,10; 1Sa 15,33 no describe un sacrificio sino la ejecuci\u00f3n de un anatema). Israel se enriquece con la herencia cultual de los otros pueblos y ejerce as\u00ed\u00ad su funci\u00f3n mediadora reorientando hacia el verdadero Dios pr\u00e1cticas desviadas por las c\u00f3ncepciones paganas. Su ritual se completa y se complica.<\/p>\n<p>II. LOS DIFERENTES ASPECTOS DEL SACRIFICIO. 1, De los tipos variados que presenta la historia&#8230; La Biblia atestigua desde los comienzos la coexistencia de tipos variados. El holocausto (`\u00f3lah), desconocido en Mesopotamia, importado tard\u00ed\u00adamente en Egipto, figura ya en las viejas tradiciones y bajo los Jueces (G\u00e9n 8,20; Jue 6,21; 11,31; 13,19). Se quemaba enteramente la v\u00ed\u00adctima (toro, cordero, cabrito, p\u00e1jaro). Otra categor\u00ed\u00ada de sacrificio, muy propagada entre los semitas, consist\u00ed\u00ada esencialmente en una *comida sagrada (zebah selamin): el fiel come y bebe \u00abdelante de Yahveh\u00bb (Dt 12,18; 14,26). Desde luego, no todo banquete sagrado supone necesariamente un sacrificio; pero en realidad, en el AT estos banquetes de *comuni\u00f3n lo implicaban: una parte de la v\u00ed\u00adctima (ganado mayor o menor) correspond\u00ed\u00ada por derecho a Dios, se\u00f1or de la vida (sangre derramada : grasas consumidas = \u00abalimento de Dios\u00bb, \u00abmanjar de Yahveh\u00bb, mientras que la carne serv\u00ed\u00ada de alimento a los convidados. Tambi\u00e9n bastante temprano se practicaron ritos expiatorios (ISa 3,14; 26,19; 2Sa 24,15&#8230;; cf. Os 4,8; Miq 6,7). Seg\u00fan una f\u00f3rmula arcaica (G\u00e9n 8,21), conservada y espiritualizada (Lev 1,9; 3,16), Dios aceptaba ofrendas \u00abcomo perfume de aplacamiento\u00bb.<\/p>\n<p>2. &#8230; a la s\u00ed\u00adntesis del Lev\u00ed\u00adtico. El Lev\u00ed\u00adtico expone en lenguaje t\u00e9cnico y en forma sistem\u00e1tica los \u00ab*dones\u00bb ofrecidos a Dios (Lev 1-7; 22,17-30), sangrientos o no sangrientos (minitab): holocausto, ofrendas de alimentos, sacrificios de comuni\u00f3n (*eucar\u00ed\u00adstico, votivo, espont\u00e1neo), sacrificio por el pecado (hatta&#8217;t), sacrificio de reparaci\u00f3n (asara). Pero las r\u00fabricas no ahogan el esp\u00ed\u00adritu: los gestos minuciosos se cargan de sentido sagrado. La *acci\u00f3n de gracias, como tambi\u00e9n el deseo de *expiaci\u00f3n (Lev 1,4; cf. 2Re 12,16; Job 1,5) inspiran el holocausto. Tras una terminolog\u00ed\u00ada a veces indigesta se des-cubre un fino sentido de la *santidad de Dios, la obsesi\u00f3n del *pecado, una necesidad insatisfecha de purificaci\u00f3n. En este ritual la noci\u00f3n de sacrificio tiende a concentrarse en torno a la idea de expiaci\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad desempe\u00f1a gran papel la *sangre, pero su eficacia deriva en definitiva de la voluntad divina (Lev 17,11; cf. Is 43,25) y supone sentimientos de *penitencia. La reparaci\u00f3n de las impurezas rituales, de las faltas inconscientes iniciaba pr\u00e1cticamente a los fieles en la purificaci\u00f3n del coraz\u00f3n, as\u00ed\u00ad como las leyes sobre lo *puro y lo impuro orientaban las almas hacia la abstenci\u00f3n del mal. La comida de los selamim traduce y realiza en el *gozo y en la euforia espiritual la comuni\u00f3n de los comensales entre s\u00ed\u00ad y con Dios, ya que todos participan de la misma v\u00ed\u00adctima.<\/p>\n<p>III. DE LOS RITOS AL SACRIFICIO ESPIRITUAL. 1. Los ritos como signos del \u00absacrificio espiritual\u00bb. El Dios de la Biblia no saca provecho de los sacrificios: no se considera a Yahveh como deudor del hombre, sino al hombre como cliente de Dios. Los ritos hacen visibles sentimientos interiores: *adoraci\u00f3n (holocausto), solicitud por la intimidad con Dios (selamim), confesi\u00f3n del pecado, deseo del *perd\u00f3n (ritos expiatorios). El sacrificio consagra la vida nacional, familiar, individual, sobre todo en ocasi\u00f3n de peregrinaciones y de *fiestas (1Sa 1,3; 20,6; 2Re 16,15). Di\u00e1logos (Ex 12,26; 13, 8; 24,4ss), profesi\u00f3n de fe (Dt 26, 5-11), *confesi\u00f3n de los pecados (1 Sa 7,6; cf. Lev 5,5), salmos (cf. Sal 22,23-30; 27,6; 54,8) explicitan a veces el alcance espiritual del gesto material. Seg\u00fan G\u00e9n 22 -quiz\u00e1 la carta de los sacrificios del templo &#8211; Dios rechaza las v\u00ed\u00adctimas humanas y acepta la inmolaci\u00f3n de animales; pero estos dones s\u00f3lo le agradan si el hombre los ofrece con un coraz\u00f3n capaz de sacrificar, en la *fe, lo que tiene de m\u00e1s caro, a ejemplo del patriarca *Abraham.<\/p>\n<p>2. Primac\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n interior. Una tentaci\u00f3n subsist\u00ed\u00ada: apegarse al rito descuidando el signo. De ah\u00ed\u00ad las amonestaciones de los profetas. A veces se entienden mal sus intenciones. Los profetas no condenan el sacrificio en cuanto tal, sino sus falsificaciones, y en particular las pr\u00e1cticas cananeas (Os 2,5; 4,13). Por s\u00ed\u00ad misma, la multiplicidad de los ritos no honra a Dios. Antiguamente no exist\u00ed\u00ada esta proliferaci\u00f3n (Am 5,25; Is 43,23s; Jer 7,22ss). Sin las disposiciones del coraz\u00f3n se reduce el sacrificio a un gesto vano e *hip\u00f3crita; con sentimientos perversos, desagrada a Dios (Am 4,4; Is 1.11-16). Los profetas insisten con vigor, seg\u00fan el genio de su lengua, en la primac\u00ed\u00ada del *alma (Am 5,24; Os 6, 6; Miq 6,8). No innovan, sino que prolongan la tradici\u00f3n antigua (Ex 19,5; 24,7s) y constante (1Sa 15,22; IPar 29,17; Prov 15,8; 21,3.27; Sal 40,7ss; 50,16-23; 69,31s; Eclo 34, 18ss). El sacrificio interior no es un suced\u00e1neo, sino lo esencial (Sal 51, 18s); a veces puede suplir el rito (Eclo 35,1-10; Dan 3,38ss). Esta corriente espiritual, que reaparece en Qumr\u00e1n, denunciaba la piedad superficial, interesada o en desacuerdo con la vida, y pon\u00ed\u00ada finalmente en tela de juicio los ritos mismos. En este sentido los profetas anticipaban la revelaci\u00f3 del NT sobre la esencia del sacrificio.<\/p>\n<p>3. La cima de la religi\u00f3n interior en el AT. Junto a la s\u00ed\u00adntesis legislativa del Lev\u00ed\u00adtico ofrece la Biblia otra. s\u00ed\u00adntesis, esta vez viva, puesto que se encarna en una persona. El *siervo de Dios, seg\u00fan Is 53, ofrecer\u00e1 su muerte en sacrificio de expiaci\u00f3n. El or\u00e1culo prof\u00e9tico marca un progreso notable sobre las concepciones de Lev 16. El macho cabr\u00ed\u00ado emisario, en el gran d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n, se llevaba los pecados del pueblo, pero, a pesar del rito de la *imposici\u00f3n de las manos, no se identificaba con la v\u00ed\u00adctima del sacrificio. La doctrina de la sustituci\u00f3n vicaria penal no asomaba en esta liturgia. En cambio, el siervo se constituye libremente en sustituto de \u00ed\u00ados pecadores. Su oblaci\u00f3n sin defecto aprovecha a la \u00abmultitud\u00bb seg\u00fan el designio de Dios. Aqu\u00ed\u00ad el m\u00e1ximum de interioridad se asocia al m\u00e1ximum de don con el m\u00e1ximum de eficacia.<\/p>\n<p>NT. Jes\u00fas vuelve a la idea prof\u00e9tica de la primac\u00ed\u00ada del alma sobre el rito (Mt 5,23s; Mc 12,33). Al recordar esto prepara los esp\u00ed\u00adritus para comprender el sentido de su propio sacrificio. Entre los dos Testamentos hay continuidad y superaci\u00f3n: la continuidad se manifiesta por la aplicaci\u00f3n a la muerte de Cristo del vocabulario sacrificial del AT; la superaci\u00f3n, por la originalidad absoluta de la ofrenda de Jes\u00fas. En realidad esta superaci\u00f3n introduce en el mundo una realidad esencialmente nueva.<\/p>\n<p>I. JES\u00daS SE OFRECE EN SACRIFICIO. Jes\u00fas anuncia su pasi\u00f3n utilizando, palabra por palabra, los t\u00e9rminos que caracterizaban el sacrificio expiatorio del siervo de Dios: viene para \u00ab*servir\u00bb, \u00abda su vida\u00bb, muere \u00abcomo rescate\u00bb, para provecho de la \u00abmultitud\u00bb (Mc 10,45 p; Le 22,37; Is 53,10ss). Adem\u00e1s, el marco *pascual de la comida de adi\u00f3s (Mt 26.2; Jn 11,55ss; 12,1&#8230;; 13,1) establece una relaci\u00f3n intencionada, precisa entre la muerte de Cristo y el sacrificio del *cordero pascual. Finalmente, Jes\u00fas se refiere expresamente a Ex 24,8, apropi\u00e1ndose la f\u00f3rmula de Mois\u00e9s, \u00abla sangre de la alianza\u00bb (Mc 14,24 p). La triple referencia al cordero cuya *sangre libera al pueblo jud\u00ed\u00ado, a las v\u00ed\u00adctimas del Sina\u00ed\u00ad que sellan la *alianza antigua, a la muerte expiadora del siervo demuestra claramente el car\u00e1cter sacrificial de la muerte de Jes\u00fas: \u00e9sta procura a las multitudes la remisi\u00f3n de los pecados, consagra la alianza definitiva y el nacimiento de un *pueblo nuevo, garantiza la *redenci\u00f3n. Estos efectos subrayan el aspecto fecundo de la inmolaci\u00f3n del Calvario: la *muerte, fuente de *vida. La densa f\u00f3rmula de Jn 17,19 resume esta doctrina : \u00abPor ellos me consagro yo mismo, a fin de que tambi\u00e9n ellos sean consagrados en verdad.\u00bb La *eucarist\u00ed\u00ada, destinada a hacer presente in memoriam (cf. Lev 24,7), en el marco de una comida, la \u00fanica oblaci\u00f3n de la *cruz, enlaza el nuevo rito de los cristianos con los antiguos sacrificios de comuni\u00f3n. As\u00ed\u00ad, la ofrenda de Jes\u00fas, en la realidad sangrienta y en su expresi\u00f3n sacramental, recapitula la econom\u00ed\u00ada del AT: es a la vez holocausto, minhab, ofrenda expiatoria, sacrificio de *comuni\u00f3n. La continuidad de los dos Testamentos es innegable. Pero la oblaci\u00f3n de Cristo, por su unicidad, en raz\u00f3n de la dignidad del *Hijo de Dios y de la perfecci\u00f3n de su ofrenda, por su eficacia universal, sobrepasa los sacrificios variados y m\u00faltiples del AT. Vocabulario antiguo, contenido nuevo. La realidad desborda las categor\u00ed\u00adas de pensamiento que sirven para expresarla.<\/p>\n<p>II. LA IGLESIA REFLEXIONA SOBRE EL SACRIFICIO DE JES\u00daS. 1. Del sacrificio del Calvario a la comida eucar\u00ed\u00adstica. Los escritos apost\u00f3licos desarrollan bajo formas diversas estas ideas fundamentales. Jes\u00fas viene a ser \u00abnuestra *pascua\u00bb (ICor 5,7; Jn 19, 36); el \u00abcordero inmolado\u00bb (lPe 1, 19; Ap 5,6) inaugura en su sangre la nueva alianza (ICor 11,25), .res-cata la grey (Act 20,28), realiza la *expiaci\u00f3n de los pecados (Rom 3, 24s), la *reconciliaci\u00f3n entre Dios y los hombres (2Cor 5,19ss; Col 2, 14). Como en el Lev\u00ed\u00adtico, se insiste en la funci\u00f3n de la *sangre (Rom 5,9; Col 1,20; Ef 1,7; 2,13; lPe 1, 2.18s; lJn 1,7; 5,6ss; Ap 1,5; 5,9). Pero esta sangre es derramada por un Hijo por iniciativa de su Padre. Los ap\u00f3stoles esbozan as\u00ed\u00ad una comparaci\u00f3n entre el sacrificio de Isaac y el de Jes\u00fas. Este paralelo pone de relieve la perfecci\u00f3n de la oblaci\u00f3n del Calvario: Cristo, \u00abagapetos\u00bb (cf. Mc 12,6; 1,11; 9,7), se entrega a la muerte, y el Padre, por amor de los hombres, no perdona a su propio Hijo (Rom 8,32; Jn 3,16). As\u00ed\u00ad la *cruz revela la naturaleza \u00ed\u00adntima del sacrificio \u00abde olor agradable\u00bb (Ef 5, 2): el sacrificio es,. en su sustancia espiritual, un acto de *amor. Ahora ya la *muerte, destino de la humanidad pecadora, se sit\u00faa en una perspectiva absolutamente original (Rom 5).<\/p>\n<p>En el templo hab\u00ed\u00ada una mesa para los panes de proposici\u00f3n; tambi\u00e9n en la comuni\u00f3n cristiana existe una \u00abmesa del Se\u00f1or\u00bb. Pablo compara expresamente la *eucarist\u00ed\u00ada con los banquetes sagrados de Israel (ICor 10,18). Pero \u00c2\u00a1qu\u00e9 diferencia! Los cristianos no participan ya \u00fanicamente en cosas \u00ab*santas\u00bb o \u00abmuy santas\u00bb, sino que comulgan en el cuerpo y en la sangre de Cristo (1 Cor 10,16), principio de vida eterna (Jn 6,53-58). Esta participaci\u00f3n significa y produce la uni\u00f3n de los fieles en un solo *cuerpo (ICor 10,17). As\u00ed\u00ad se realiza de hecho el sacrificio ideal presentido por Malaqu\u00ed\u00adas (1, 11), valedero para todos y para todos los tiempos.<\/p>\n<p>2. Figuras y realidad. Las m\u00faltiples alusiones de los evangelios y de los escritos apost\u00f3licos al vocabulario ritual del AT descubren el sentido profundo de la liturgia antigua: \u00e9sta preparaba y *prefiguraba el sacrificio redentor. La ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos explicita esta doctrina con la comparaci\u00f3n sistem\u00e1tica de las dos econom\u00ed\u00adas. Jes\u00fas, sumo sacerdote y v\u00ed\u00adctima, funda, como Mois\u00e9s en el Sina\u00ed\u00ad, una alianza entre Dios y su pueblo. Ahora ya esta alianza es perfecta y definitiva (Heb 8,6-13; 9,15-10,18). Adem\u00e1s Cristo, como el sumo sacerdote el d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n, realiza una acci\u00f3n purificadora. Pe-ro esta vez lleva a cabo la abolici\u00f3n del pecado mediante la efusi\u00f3n de su sangre, m\u00e1s eficaz que la de las v\u00ed\u00adctimas del templo. Los cristianos obtienen no ya \u00fanicamente la \u00ab*pureza de la *carne\u00bb, sino la \u00abpurificaci\u00f3n de las conciencias\u00bb (9,12ss). La personalidad del pont\u00ed\u00adfice, la excelencia del santuario en que se consuma el sacrificio &#8211; el *cielo &#8211; garantizan el valor \u00fanico, la eficacia absoluta y universal de la oblaci\u00f3n de Cristo. Este sacrificio, arquetipo de todos los otros, que no eran sino la sombra de la realidad, no tiene necesidad de reiterarse (10,1. 10). La liturgia que, seg\u00fan el Apocalipsis (Ap 5,6&#8230;), se despliega en el cielo en torno al cordero inmolado, converge con la representaci\u00f3n de la ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos.<\/p>\n<p>3. Del sacrificio de la cabeza al \u00absacrificio espiritual\u00bb de los miembros. Los profetas insist\u00ed\u00adan en las prolongaciones del gesto ritual en la vida cotidiana; m\u00e1s a\u00fan: el Eclesi\u00e1stico asimilaba la conducta virtuosa al sacrificio (Eclo 35,1ss). En el NT hallamos la misma aplicaci\u00f3n espiritual a la vida cristiana y apost\u00f3lica (Rom 12,1; 15,16; F1p 2,17; 4,18; Heb 13,15). Los creyentes, estimulados por el Esp\u00ed\u00adritu que los anima, en comuni\u00f3n vital con su Se\u00f1or, forman \u00abun sacerdocio santo a fin de ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo\u00bb (IPe 2,5).<\/p>\n<p>-> Cordero &#8211; Alianza &#8211; Altar &#8211; Comuni\u00f3n &#8211; Culto &#8211; Eucarist\u00ed\u00ada &#8211; Muerte &#8211; Redenci\u00f3n &#8211; Comida &#8211; Sacerdocio &#8211; Sangre &#8211; Siervo.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El AT provee tanto para sacrificios especiales, como sacrificios de pacto, y sacrificios regulares, que se detallan en Lev\u00edtico. Entre estos hay una ofrenda de cereales, la ofrenda de alimentos, una de l\u00edquidos, la ofrenda de bebida, y diversas ofrendas de animales. Estas \u00faltimas son las m\u00e1s importantes, y nos concentraremos en ellas. Son cuatro en n\u00famero, la ofrenda del todo quemada, la ofrenda de paz, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa o la transgresi\u00f3n. Otros colocan la ofrenda mecida y la ofrenda pesada como parte de la ofrenda de paz. V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Ofrenda<\/em>, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos dividir el ceremonial de la ofrenda en seis partes. Primero, estaba el \u00abtraer cerca\u00bb. Esto era tan caracter\u00edstico que el verbo activo \u00abtraer cerca\u00bb era sin\u00f3nimo de \u00absacrificar\u00bb. Su significado era que se seleccionaba una v\u00edctima sin defecto, elegida de los animales dom\u00e9sticos en conformidad a las regulaciones, y se la tra\u00eda al altar. Despu\u00e9s ven\u00eda la imposici\u00f3n de manos, lo que era apoyarse sobre la cabeza del animal presion\u00e1ndola firmemente. Tercero, el que adoraba sacrificaba la v\u00edctima. La cuarta etapa era la primera en la que estaba envuelto el sacerdote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomaba la sangre y dispon\u00eda de ella. En el caso de una ofrenda por el pecado hecha a favor de un sacerdote o toda la congregaci\u00f3n, la rociaba siete veces delante del velo, pon\u00eda algo en los cuernos del altar del incienso y derramaba el resto en la base del altar. Si se hac\u00eda a favor de un individuo que no fuese sacerdote, se omit\u00eda el rociamiento de siete veces, y la sangre se colocaba en el altar del holocausto en lugar del incienso. En el caso de las dem\u00e1s ofrendas, simplemente se derramaba la sangre en la base del altar. La quinta etapa quitaba ciertas partes prescritas del animal, mayormente las partes de la grosura interna (en el holocausto, todo el animal), y se quemaba en el altar. La \u00faltima etapa consist\u00eda en disponer del armaz\u00f3n que quedaba del animal. En la ofrenda de paz se entregaba algo al sacerdote, y el resto era comido por el que daba culto en una comida de comuni\u00f3n. En las ofrendas por el pecado y la culpa los sacerdotes consum\u00edan el armaz\u00f3n, a menos que la ofrenda fuese para ellos, en tal caso se quemaba en un lugar limpio fuera del campamento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se discute mucho el significado de todo esto. W. Robertson Smith sostuvo que el sacrificio principal fue la ofrenda de paz, de tal forma que el sacrificio era principalmente un proceso de comuni\u00f3n entre el adorador y Dios. G. Buchanan Gray tom\u00f3 el holocausto como el sacrificio principal con la idea b\u00e1sica de homenaje y don presentados a Dios. Pero teor\u00edas construidas en la base de las actividades del hombre primitivo no se aplicar\u00e1n por necesidad a los hombres del AT quienes estaban lejos de ser primitivos. No cabe duda que, en el sistema lev\u00edtico, el sacrificio expresaba una variedad de ideas, entre ellas la de expiaci\u00f3n (v\u00e9ase) del pecado es prominente. La expresi\u00f3n \u00abexpiar\u00bb aparece con frecuencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C\u00f3mo es que esto se efect\u00faa es algo discutido. El punto de vista m\u00e1s natural es que el adorador merece la muerte a causa del pecado, un concepto que se expresa libremente en el AT. Pero Dios le permite ofrecer un sustituto sin mancha. De manera que \u00e9l coloca sus manos sobre el animal y le transfiere simb\u00f3licamente sus pecados. Esto recibe apoyo por la pr\u00e1ctica que vino m\u00e1s adelante de confesar los pecados en este punto. La objeci\u00f3n que usualmente se levanta, que la carne del animal no podr\u00eda ser llamada \u00abmuy santa\u00bb si cargase con el pecado, realmente no es v\u00e1lida. Es \u00abmuy santa\u00bb ya que realiza la funci\u00f3n m\u00e1s santa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tiempos modernos ha surgido la idea que el punto esencial no es infligir la muerte como pena por el pecado, sino que la presentaci\u00f3n de la vida delante de Dios. La presentaci\u00f3n de la vida del adorador no puede realizarse ya que est\u00e1 manchada con el pecado. Pero Dios permite en su gracia que el sustituya su persona con un animal. De esta forma, el sacrificio es esencialmente la colecci\u00f3n y presentaci\u00f3n de sangre. Este punto de vista no es adecuado. Adem\u00e1s de no tener base exeg\u00e9tica (v\u00e9ase <em>Sangre<\/em>) no hace justicia a acciones como la de quemar en el altar, ni de la confesi\u00f3n del pecado en la pr\u00e1ctica que vino despu\u00e9s. No encaja con la repetida afirmaci\u00f3n de que el sacrificio es para \u00abhacer expiaci\u00f3n\u00bb. No se dice c\u00f3mo es que la presentaci\u00f3n de la sangre hace expiaci\u00f3n por el pecado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Biblia no considera que el sacrificio tiene valor en s\u00ed mismo. La \u00fanica raz\u00f3n por la que sirve es porque Dios lo ha dado como un medio para efectuar expiaci\u00f3n (Lv. 17:11). Es muy importante el esp\u00edritu con que se hace la expiaci\u00f3n, y los profetas constantemente castigaron a aquellos que colocaron el \u00e9nfasis sobre la acci\u00f3n externa, y no ofrecieron en penitencia y fe. Algunos han pensado que los profetas quer\u00edan abolir los sacrificios. Pero aun cuando pasajes como Is. 1:11; Jer. 7:22s.; Os. 6:6; Am. 5:21ss.; Mi. 6:6ss., son duros, un examen m\u00e1s cercano muestra que no se castiga al sacrificio como tal, sino que el sacrificio como los profetas lo vieron practicado con escasa preocupaci\u00f3n por una vida recta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se reconoce en el NT que no es posible que los animales puedan borrar los pecados de los hombres (Heb. 10:4). Pero lo que no pudieron hacer las bestias, Cristo lo realiz\u00f3 en su muerte. A veces, el sacrificio en general se usa para ilustrar su muerte (Ef. 5:2; 1 P. 1:2); a veces un sacrificio en particular (1 Co. 5:7) o el d\u00eda de la expiaci\u00f3n (Heb. 9 y 10). Pero en todo momento se considera a Cristo como realizando plenamente lo que todos los antiguos sacrificios prefiguraron oscuramente. \u00c9l realmente tom\u00f3 nuestro lugar. Tom\u00f3 nuestros pecados sobre \u00e9l mismo. \u00c9l es el sacrificio perfecto. Su ofrenda fue hecha voluntariamente (Heb. 10:7) pero no fue, como algunos alegan, simplemente un sacrificio consistente en obediencia, ya que el escritor afirma m\u00e1s adelante que la voluntad de Dios que \u00e9l cumpli\u00f3 era aquella que requer\u00eda \u00abla ofrenda del cuerpo de Jesucristo una vez para siempre\u00bb (Heb. 10:10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Satisfacci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">G.R. North en <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">RTWB<\/a>; W. Robertson Smith, The Religion of the Semites; G.B. Gray, Sacrifice in the Old Testament; Vincent Taylor, Jesus and His Sacrifice; B.B. Warfield, The Person and Work of Christ, chap. XII; E.D. Kidner, Sacrifice in the Old Testament.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leon Morris<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">RTWB <\/a><em>Richardson\u2019s Theological Word Book<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (550). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">(Lat\u00edn sacrificium; italiano sacrificio; franc\u00e9s sacrifice).<br \/>\nEste t\u00e9rmino es id\u00e9ntico al  ingl\u00e9s offering (lat\u00edn offerre) y al alem\u00e1n Opfer; este \u00faltimo se deriva, no de offerre, sino de operari (en alto alem\u00e1n antiguo opf\u00e2ron; en alto alem\u00e1n medio opperu, oppar\u00f4n), y as\u00ed significa \u00abhacer celosamente, servir a Dios, ofrecer sacrificio\u00bb (cf. Kluge \u00abEtymologisches W\u00f6rterbuch der deutschen Sprache\u00bb, Estrasburgo, 1899, p. 288).  Por \u201csacrificio\u201d, en su sentido real, se entiende universalmente la ofrenda hecha a la deidad de un don perceptible por los sentidos como manifestaci\u00f3n externa de nuestra veneraci\u00f3n por \u00e9l y la cual tiene por objeto alcanzar la comuni\u00f3n con \u00e9l.   Sin embargo, en sentido estricto esa ofrenda no se convierte en sacrificio sino hasta que el don visible sufre una transformaci\u00f3n real (por ejemplo, al ser matado, al derramar su sangre, al quemarlo o al derramarlo).   Ya que el significado e importancia del sacrificio no pueden ser determinados con m\u00e9todos a priori, toda teor\u00eda ded sacrificio admisible debe moldearse de acuerdo a los sistemas sacrificiales de las naciones paganas, y especialmente de aquellas de las  religiones reveladas como el juda\u00edsmo y el cristianismo. El budismo puro, el islamismo y el protestantismo no requieren nuestra atenci\u00f3n aqu\u00ed pues no tienen verdaderos sacrificios.   Aparte de esas, no hay ni ha habido religi\u00f3n desarrollada en el mundo que no haya aceptado el sacrificio como elemento esencial de su culto. En este trabajo consideraremos sucesivamente los siguientes temas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Sacrificios Paganos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 El Sacrificio Jud\u00edo\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 En general<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 Material de los Sacrificios<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">2.3 Los Ritos del Sacrificio Cruento<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">2.4 Diferentes Categor\u00edas de Sacrificio Cruento<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">2.5 Cr\u00edtica Moderna<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">3 El Sacrificio Cristiano\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-9\">3.1 Dogma del Sacrificio de la Cruz<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-10\">3.2 Problemas Teol\u00f3gicos<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">4 Teor\u00eda del Sacrificio<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-12\">5 Bibliograf\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Sacrificios Paganos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>ENTRE LOS INDIOS<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El vedismo de los antiguos hind\u00faes fue, en un grado que no se ha alcanzado en ninguna otra parte, una religi\u00f3n sacrificial relacionada con las deidades Agni y Soma. Un proverbio veda dice: \u201cEl sacrificio es el ombligo del mundo\u201d.   El sacrificio era visto originalmente como una fiesta para los dioses; ante sus altares, sobre el c\u00e9sped sagrado, se pon\u00edan ofrendas de comida (pastelillos, leche, mantequilla, carne  y la bebida del soma). Pero poco a poco el sacrificio lleg\u00f3 a significar una actividad m\u00e1gica que buscaba influir en los dioses, seg\u00fan se expresa en la f\u00f3rmula: \u201cDo ut des\u201d (Te doy para que me des), o en el proverbio v\u00e9dico: \u201cAqu\u00ed est\u00e1 la mantequilla; \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n tus regalos?\u201d.   Las  oraciones sacrificiales v\u00e9dicas no expresan esp\u00edritu de humildad  o sumisi\u00f3n, e incluso la palabra \u201cgracias\u201d es desconocida en el lenguaje v\u00e9dico.  Los dioses quedaban rebajados a nivel de meros sirvientes de los seres humanos, mientras los sacerdotes o brahmanes a cargo de los complicados ritos adquir\u00edan gradualmente una dignidad cuasi divina.  En sus manos el ceremonial sacrificial, desarrollado hasta en sus m\u00e1s m\u00ednimos detalles, se convirti\u00f3 en un poder irresistible sobre los dioses. Reza un proverbio: \u201cEl sacrificador caza a Indra como juego, y lo sostiene con fuerza igual que el cazador hace con el ave; el dios es una rueda que el cantor sabe c\u00f3mo girar\u201d.  Los dioses obten\u00edan todo su poder y fuerza de los sacrificios como la condici\u00f3n de su existencia, de modo que los brahmanes eran indispensables para la continuidad de su existencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, el serio car\u00e1cter expiatorio, que no fue totalmente eliminado de los sacrificios v\u00e9dicos, prueba que los dioses no eran del todo indiferentes hacia el hombre, sino que les brindaban su ayuda.   La ofrenda real de los sacrificios, que nunca se realizaba sin fuego, se llevaba a cabo dentro de las casas o a la intemperie; se desconoc\u00edan los templos. Entre los varios sacrificios hab\u00eda dos sobresalientes:  la ofrenda del soma y el sacrificio del caballo. La ofrenda del soma (Agnistoma) &#8212;un n\u00e9ctar obtenido al prensar algunas plantas&#8212; se realizaba en la primavera; el sacrificio duraba un d\u00eda completo y era un d\u00eda de fiesta universal para el pueblo.  El triple prensado del soma, realizado a ciertos intervalos durante el d\u00eda, se alternaba con el ofrecimiento a varios dioses de panes sacrificiales, libaciones de leche y el sacrificio de once chivos. Los dioses (especialmente Indra) estaban \u00e1vidos por la embriagadora bebida soma: \u201cDel mismo modo que el buey brama despu\u00e9s de la lluvia, as\u00ed Indra desea el soma\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El sacrificio del caballo (a\u00e7vamedha), realizado bajo las \u00f3rdenes del rey y en el que participaba todo el pueblo, requer\u00eda un a\u00f1o de preparaci\u00f3n. Este era el culmen, el \u201crey de los sacrificios\u201d; las solemnidades duraban tres d\u00edas e iban acompa\u00f1adas de toda clase de diversiones p\u00fablicas.   La idea de este sacrificio era proveerles a los dioses de la luz otro corcel para su yunta celestial. En sus or\u00edgenes, parece que era com\u00fan sacrificar seres humanos en vez de caballos, y aqu\u00ed tambi\u00e9n encontr\u00f3 expresi\u00f3n el concepto de substituci\u00f3n; pues los indios de \u00e9pocas posteriores ten\u00edan un dicho:  \u201cEn el principio los dioses aceptaban hombres como v\u00edctimas sacrificiales; luego la eficacia sacrificial pas\u00f3 de ellos al caballo.   As\u00ed, el caballo se volvi\u00f3 eficaz.  Los dioses aceptaban el caballo, pero la eficacia sacrificial pas\u00f3 al novillo, al cordero, al chivo y finalmente al arroz y la cebada: as\u00ed para el instruido, un pan sacrificial hecho de arroz y cebada tiene el mismo valor que esos [cinco] animales\u201d (cf. Hardy, \u00abDie vedisch-brahmanisehe Periode der Religion des alten Indiens\u00bb, M\u00fcnster, 1892, p. 150).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El hinduismo moderno con sus innumerables sectas honra a Vishnu y Shiva como deidades principales.  Como culto, se distingue del antiguo vedismo principalmete en su servicio en el templo.  En cuanto culto, se distingue del Vedismo antiguo principalmente por sus rituales en los templos. \u00c9stos generalmente son edificios magn\u00edficos y art\u00edsticos con numerosos patios, capillas y salones en los que se exponen todo tipo de representaciones de los dioses e \u00eddolos. Las pagodas menores tienen el mismo objetivo.   Si bien el hinduismo se centra en su idolatr\u00eda, el sacrificio no ha sido totalmente erradicado de su antiguo sitio. El s\u00edmbolo de Shiva es el falo (phallus, linga);  A lo largo y ancho de la India pueden encontrarse innumerables piedras de linga, especialmente en los lugares santos.   Las facetas m\u00e1s obscuras de esta superstici\u00f3n, que luego degeneraron en fetichismo, fueron sin embargo sublimadas parcialmente gracias a la piedad y la elevaci\u00f3n de muchos himnos o canciones de alabanza (stotras) hind\u00faes, que sobrepasan incluso los antiguos himnos v\u00e9dicos en su sentimiento religioso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Entre los Iran\u00edes<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La religi\u00f3n de los antiguos iran\u00edes se centraba, sobre todo despu\u00e9s de la reforma llevada a cabo por Zoroastro, en el servicio del verdadero dios Ormuzd (Ahura Mazda), cuya voluntad es la verdad y cuyo reino es el bien. Esta religi\u00f3n de tan elevada moral promueve una vida de pureza, el cumplimiento consciente de todos los preceptos morales y lit\u00fargicos y el rechazo positivo del Demonio y de todas las fuerzas demon\u00edacas. Si la antigua religi\u00f3n de India fue esencialmente una de sacrificio, la religi\u00f3n de los antiguos persas puede ser descrita como una de obediencia. En el antiguo Avesta, el libro sagrado de los persas, la guerra entre el dios bueno Ormuzd y el Diablo termina escatol\u00f3gicamente con la victoria total del dios bueno. En ese sentido, podemos afirmar que el antiguo Parsismo era monote\u00edsta. Empero, el Avesta posterior ense\u00f1a un dualismo teol\u00f3gico, en el que malvado anti-dios Ahriman es presentado como un principio absoluto que se opone al dios bueno Ormuzd. Tal ense\u00f1anza ya se hab\u00eda dejado entrever en muchos poemas did\u00e1cticos (G\u00e2thas) del anterior Avesta. El sacrificio y la oraci\u00f3n tienen como objeto paralizar las maquinaciones diab\u00f3licas de Ahriman y sus demonios. El elemento esencial del culto av\u00e9stico era la adoraci\u00f3n del fuego, que no ten\u00eda relaci\u00f3n alguna con los templos del fuego. Tal como los modernos mobeds de India, los sacerdotes llevaban altares port\u00e1tiles y en ellos pod\u00edan ofrecer sacrificios en cualquier parte. Los templos del fuego, sin embargo, se erig\u00edan a temprana hora y en ellos los sacerdotes entraban a las salas sagradas del fuego cinco veces al d\u00eda para cuidar el fuego que ard\u00eda en vasos met\u00e1licos, alimentados con maderas arom\u00e1ticas. En una antec\u00e1mara se preparaban el haoma intoxicante (la contraparte de la bebida india del soma) y el agua bendita, y se ofrec\u00eda a los dioses el sacrificio de carne (myazda) y pan (darun). El ahoma, la bebida de la inmortalidad, no s\u00f3lo guiaba a los humanos hacia la vida eterna, sino que era una bebida de los dioses tambi\u00e9n. En el Avesta posterior, esta bebida, que originalmente era \u00fanicamente un elemento cultual, fue formalmente deificada e identificada con la divinidad. No s\u00f3lo eso, sino que hasta los vasos sagrados, usados en la fabricaci\u00f3n de la bebida a partir de las ramas del haoma, fueron alabados y adorados en los cantos de alabanza. Merecen menci\u00f3n tambi\u00e9n las ramas sacrificiales que eran utilizadas como ramas de oraci\u00f3n o varas m\u00e1gicas, atadas como prolongaci\u00f3n de las manos. Despu\u00e9s de la reducci\u00f3n del reino de los Sassanidas a manos de los \u00e1rabes (642 d.C), la religi\u00f3n persa qued\u00f3 condenada a morir, y la mayor parte de sus seguidores termin\u00f3 convirti\u00e9ndose al Islam. Adem\u00e1s de algunos peque\u00f1os restos que quedan en la Persia moderna, algunas comunidades de buen tama\u00f1o a\u00fan existen en la costa occidental de India, en Guzerat y Bombay, lugares a donde migraron gran cantidad de Parsis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Entre los Griegos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La religi\u00f3n de la antigua Grecia era un alegre polite\u00edsmo muy estrechamente relacionado con la vida ciudadana. El antiguo Consejo Amficti\u00f3nico era una confederaci\u00f3n de Estados que ten\u00eda como prop\u00f3sito tener un santuario com\u00fan. El objeto de las acciones religiosas, oraciones, sacrificios y ofrendas votivas, era obtener el favor y la ayuda de los dioses, siempre recibidos con sentimientos de asombro y agradecimiento. Las ofrendas de sacrificio, cruentas e incruentas, eran generalmente art\u00edculos de consumo humano. A los dioses superiores se les ofrec\u00edan pastelillos, panes, frutas y vino. A los dioses inferiores, panes de miel y, como bebida, una mezcla de leche, miel y agua. La consagraci\u00f3n sacrificial frecuentemente consist\u00eda simplemente en la colocaci\u00f3n de los alimentos en recipientes a los lados de los caminos o en mont\u00edculos funerarios con objeto de contentar a los dioses o a los difuntos. Usualmente se reservaba una porci\u00f3n para consumir y con ello solemnizar la fiesta sacrificial en uni\u00f3n con los dioses, o el sacrificio de los dioses inferiores en el Hades. Pero nada deb\u00eda sobrar. Los grandes banquetes de los dioses (theoxenia) eran tan bien conocidos por los griegos como los leotisternia por los romanos. Los sacrificios se quemaban sobre el altar, en forma de holocaustos. El incienso se a\u00f1ad\u00eda a casi todos los sacrificios como una ofrenda secundaria, aunque tambi\u00e9n hab\u00eda ofrendas especiales de incienso. Quien ofrec\u00eda los sacrificios llevaba ropa limpia y guirnaldas alrededor de la cabeza, rociaba sus manos y el altar con agua bendita y salpicaba con oraciones solemnes la comida sacrificial sobre la cabeza de las v\u00edctimas (puercos, chivos y gallos). La m\u00fasica de flautas acompa\u00f1aba la muerte de la v\u00edctima y se hac\u00eda que la sangre corriera a trav\u00e9s de unos agujeros hacia los dep\u00f3sitos sacrificiales. El m\u00e9rito del sacrificio en gran medida se calculaba por su costo. Los cuernos de la v\u00edctima se cubr\u00edan de oro, y en los festivales se realizaban las hecatombes; lo m\u00e1s normal era sacrificar doce, pero sobre todo, tres v\u00edctimas (trittues). Incluso hasta los tiempos hist\u00f3ricos, en casos de extrema aflicci\u00f3n, se ofrec\u00edan v\u00edctimas humanas. El centro del culto griego eran los sacrificios, y no se tomaba ning\u00fan alimento hasta que no se ofreciese una libaci\u00f3n de vino ante los dioses. Entre las caracter\u00edsticas peculiares de la religi\u00f3n griega puede mencionarse la ofrenda votiva (anathemata), la cual (adem\u00e1s de los primeros nacidos, el diezmo y objetos de valor) consist\u00eda en guirnaldas, calderos y los populares tr\u00edpodes. El n\u00famero de las ofrendas votivas- que frecuentemente eran colgadas de los robles sagrados, lleg\u00f3 a ser tan grande que varios Estados hubieron de erigir tesorer\u00edas en Olimpo y Delfos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Entre los Romanos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La religi\u00f3n y todo el sistema de sacrificios fue considerado entre los antiguos romanos, mucho m\u00e1s que entre los griegos, algo propio del Estado. Habiendo poblado el mundo de dioses, genios y lares, hicieron que toda acci\u00f3n y condici\u00f3n estuviera subordinada a una deidad (dios o diosa) particular. Un calendario preparado por los pont\u00edfices daba a los ciudadanos romanos informaci\u00f3n detallada respecto a c\u00f3mo deb\u00edan comportarse con los dioses a lo largo del a\u00f1o. El prop\u00f3sito del sacrificio era ganar el favor de los dioses y protegerse de sus influencias siniestras. Tambi\u00e9n se programaban los sacrificios de redenci\u00f3n (piacula) por cr\u00edmenes y errores pasados. Se sabe que en los tiempos m\u00e1s primitivos ofrec\u00edan sacrificios de origen indo-germ\u00e1nico tales como el del caballo, pero tambi\u00e9n de corderos, cerdos y bueyes. A partir de ciertas costumbres (arrojar mu\u00f1ecos de paja al Tiber y colgar monigotes de lana en las intersecciones de los caminos o en los dinteles de las casas) de per\u00edodos posteriores se puede concluir que en alg\u00fan tiempo se acostumbraron los sacrificios humanos. Bajo el gobierno de los emperadores se introdujeron los cultos de varios dioses extranjeros, tales como las deidades egipcias Isis y Osiris, la siria Astart\u00e9s, la diosa frigia Cibeles, etc. El Pante\u00f3n Romano lleg\u00f3 a unir en paz a las deidades m\u00e1s incongruentes de todos los pa\u00edses. Pero ning\u00fan culto igual\u00f3 al que se brindaba al dios indo-iran\u00ed de la luz, Mitra, al que los soldados y oficiales del ej\u00e9rcito romano, as\u00ed estuvieran en lugares tan distantes como el Danubio o el Rhin, no dejaban de ofrecer sacrificios. Los ritos llamados \u201ctaurobolia\u201d, que se realizaban en honor del dios matador de reses, Mitra, fueron introducidos desde el Oriente. El taurobolium consist\u00eda en una ceremonia vergonzosa en la que los adoradores de Mitra hac\u00edan fluir por sus espaldas desnudas la sangre a\u00fan tibia de una res reci\u00e9n sacrificada, mientras yac\u00edan en unas zanjas. Pensaban que con ello obtendr\u00edan no s\u00f3lo fuerza f\u00edsica sino renovaci\u00f3n mental y regeneraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Entre los Chinos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La religi\u00f3n de los chinos, una extra\u00f1a mezcla de naturalismo y culto a los antepasados, estaba indisolublemente vinculada con el Estado. El sinismo m\u00e1s antiguo era un perfecto monote\u00edsmo. Sin embargo, estamos m\u00e1s familiarizados con la forma sacrificial china que nos presenta el gran reformador Confucio (siglo VI a.C.) y que permaneci\u00f3 en uso, sin alteraciones, durante m\u00e1s de 2000 a\u00f1os.  El emperador de China era el \u201cHijo del Cielo\u201d y cabeza de la religi\u00f3n de Estado. Tambi\u00e9n era el sumo sacerdote al que pertenec\u00eda el derecho exclusivo de ofrecer sacrificios al Cielo. El sacrificio principal ten\u00eda lugar anualmente en la noche del solsticio de invierno, y se realizaba sobre el \u201caltar del Cielo\u201d en la parte sur de Beijing. En la terraza m\u00e1s alta de este altar se colocaba una tableta de madera que simbolizaba el alma del dios del Cielo. Hab\u00eda otras muchas tabletas (del sol, la luna, las estrellas, las nubes, el viento, etc.), que inclu\u00edan las correspondientes a los diez predecesores inmediatos del emperador. Delante de cada tableta se hac\u00edan ofrendas de sopa, carne, vegetales, etc. En honor de los antepasados del emperador, as\u00ed como del sol y la luna, se ofrec\u00eda tambi\u00e9n un toro. Ante las tabletas de los planetas y las estrellas, un becerro, un cordero y un cerdo. Simult\u00e1neamente, sobre una pira levantada al sureste del altar, se ofrec\u00eda un toro en honor del supremo dios del Cielo. Mientras ese toro era consumido por el fuego, el emperador presentaba una ofrenda de incienso, seda y caldo de carne ante la tableta del Cielo y las de sus predecesores. Una vez terminadas esas ceremonias, todos los art\u00edculos sacrificados se llevaban a hornos especiales donde eran arrojados al fuego para ser consumidos. El emperador tambi\u00e9n hac\u00eda sacrificios especiales en honor de la tierra frente a la muralla norte de Beijing, aunque en este caso las v\u00edctimas no eran quemadas sino enterradas. Los dioses del suelo y del ma\u00edz, al igual que los ancestros del emperador, tambi\u00e9n ten\u00edan sus sitios y fechas particulares de sacrificio. Los funcionarios reales representaban al emperador en la realizaci\u00f3n de los sacrificios en otras partes del territorio. En el libro cl\u00e1sico de los ritos, el Li-King, se dice claramente: \u201cEl hijo del Cielo ofrece sacrificios al Cielo y a la tierra; los vasallos, a los dioses del suelo y del ma\u00edz\u201d. Aparte de los sacrificios principales, hab\u00eda otros de segundo o tercer rango, que eran realizados por funcionarios del reino. La religi\u00f3n popular, con sus innumerables im\u00e1genes, residentes en sus templos propios, era idolatr\u00eda descarada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Entre los Egipcios<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La antigua religi\u00f3n de Egipto, con su altamente desarrollado sacerdocio y su vasto sistema de sacrificios, marca la transici\u00f3n a la religi\u00f3n de los semitas. El templo egipcio generalmente estaba conformado por una capilla obscura en la que se hallaba la imagen de la deidad. Frente a ella se encontraba un sal\u00f3n con pilares (hypostilo) escasamente iluminado por una ventanilla en el techo. Y antes de ese sal\u00f3n estaba un patio rodeado de una serie circular de pilares. El plano del edificio nos muestra que el templo no era utilizado para asambleas populares ni para residencia de los sacerdotes, sino exclusivamente para la conservaci\u00f3n de las im\u00e1genes de los dioses, los tesoros y los vasos sagrados. Solamente los sacerdotes y el rey ten\u00edan acceso al santuario propiamente dicho. Los sacrificios se ofrec\u00edan en el patio, a donde converg\u00edan las muy populares procesiones en las que las im\u00e1genes de los dioses eran transportadas en barcas. El ritual del culto diario del templo, sus movimientos, palabras y oraciones del sacerdote celebrante, estaban reglamentados hasta el m\u00ednimo detalle. Ante la imagen del dios se ofrec\u00eda diariamente comida y bebida, que eran colocados en la mesa de los sacrificios. La colocaci\u00f3n de la piedra angular de un templo nuevo conllevaba el ofrecimiento de sacrificios humanos, aunque esta costumbre fue abolida en la era de los Ramasidas. Una huella de esta repugnante costumbre sobrevivi\u00f3 en la ceremonia de marcar sobre la v\u00edctima un sello que ten\u00eda la imagen de un hombre encadenado al que se le pon\u00eda un cuchillo al cuello. Los gobernantes del Imperio Nuevo presentaron tantas y tan costosas ofrendas votivas al dios favorito de los egipcios, Am\u00f3n-Ra, que el Estado estuvo a punto de caer en bancarrota. La religi\u00f3n de Egipto, que posteriormente se transform\u00f3 en una abominable bestiolatr\u00eda, se corrompi\u00f3 con la destrucci\u00f3n del Serapeum de Alejandr\u00eda (admirable templo dedicado a Serapis, una de las deidades egipcias, en donde se daba culto al buey Apis) manos del emperador oriental Teodosio I (391).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Entre los Semitas<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los babilonios y asirios merecen ser mencionados primero entre los semitas. El santuario del templo babil\u00f3nico conten\u00eda la imagen del dios al que estaba dedicado, y las capillas adyacentes conten\u00edan las de otros dioses. Los sacerdotes babilonios constitu\u00edan una casta privada; eran mediadores entre los dioses y los hombres, guardianes de la literatura sagrada y maestros de las ciencias. Por otra parte, en Asiria, el rey era el sumo sacerdote que ofrec\u00eda los sacrificios. De acuerdo al concepto babil\u00f3nico, el sacrificio (libaciones, ofrendas de comida, sacrificios cruentos) es el debido tributo de la humanidad a los dioses, y es algo tan antiguo como el mundo. Los sacrificios son los banquetes de los dioses, y el humo que sale de las ofrendas es para ellos una fragancia. Un banquete sacrificial une al sacrificador con sus divinos hu\u00e9spedes. Tanto las ofrendas quemadas como las arom\u00e1ticas eran comunes a babilonios y asirios. Los dones sacrificiales inclu\u00edan animales salvajes y dom\u00e9sticos, aves, pescados, frutas, quesos, miel y aceite. Los animales sacrificados eran generalmente machos; ten\u00edan que ser sin defecto, fuertes y gordos, ya que \u00fanicamente lo perfecto es digno de los dioses. Los animales hembras solamente eran aceptados en los ritos de purificaci\u00f3n; los animales con defectos, \u00fanicamente en ceremonias de menor categor\u00eda. Era com\u00fan tambi\u00e9n el ofrecimiento de pan sobre mesas. Se atribu\u00eda un poder purificador y redentor al sacrificio. Y claramente se expresaba la idea de la substituci\u00f3n, por la que el hombre era substituido por la v\u00edctima. La profunda conciencia del pecado y la culpa encuentran notable expresi\u00f3n especialmente en los salmos babil\u00f3nicos. Los hombres eran sacrificados solamente entre lamentos por los muertos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La demostraci\u00f3n de que los cananeos hab\u00edan llegado de Arabia (el antiguo hogar de las razas) a Palestina, y que ah\u00ed hab\u00edan diseminado la cultura de los antiguos \u00e1rabes, constituye un triunfo de los investigadores modernos. Mientras que la religi\u00f3n de Babilonia era gobernada por el curso de las estrellas (astrolog\u00eda), el horizonte espiritual de los cananeos era determinado por los cambios peri\u00f3dicos del morir y renacer de la naturaleza, y consecuentemente s\u00f3lo depend\u00eda secundariamente de la influencia vivificante de los astros, especialmente del sol y la luna. La deidad ten\u00eda su asiento dondequiera que la fuerza de la naturaleza revelaba evidencias de vida. Los templos se levantaban a orillas de los r\u00edos y fuentes, porque el agua da vida y la sequ\u00eda muerte. Los cananeos se sent\u00edan m\u00e1s cercanos de la deidad en las monta\u00f1as y de ah\u00ed la popularidad del culto que se realizaba sobre las colinas (del que habla el Antiguo Testamento). En la cima se encontraba el altar, que ten\u00eda una abertura oval, y alrededor de \u00e9sta hab\u00eda una canaleta por la que chorreaba la sangre de la v\u00edctima. Se acostumbraba ofrecer sacrificios de ni\u00f1os al cruel dios Moloch, horrible costumbre contra la que la Biblia habla fuertemente. El culto de los fenicios se origin\u00f3 a partir de una idea inferior de la deidad, que se inclinaba a la tristeza, a la crueldad y a la voluptuosidad. Baste mencionar el culto a Baal y a Astart\u00e9, el falismo y el sacrificio de la castidad, el sacrificio de hombres y ni\u00f1os, que los romanos civilizados quisieron infructuosamente abolir. Los fenicios ten\u00edan algunos puntos comunes con los israelitas en lo referente a su sistema de sacrificios. La \u201cmesa de sacrificios de Marsella\u201d que, al igual que la \u201cmesa de sacrificios de Cartago\u201d, era de origen fenicio, menciona algunas v\u00edctimas de sacrificios: reses, becerros, ciervos, corderos, cabras, chivos, cervatillos y aves, salvajes y dom\u00e9sticos. Estaban prohibidos los animales enfermos o d\u00e9biles. Los fenicios tambi\u00e9n conoc\u00edan los holocaustos (kalil), los cuales eran siempre sacrificios de s\u00faplica y ofrendas parciales, que, a su vez, pod\u00edan ser sacrificios de s\u00faplica o acci\u00f3n de gracias. La eficacia de los sacrificios de hombres y animales resid\u00eda en la sangre. En los casos en los que la v\u00edctima no era consumida totalmente, los sacrificadores participaban de un banquete con m\u00fasica y baile.\n<\/p>\n<h2>El Sacrificio Jud\u00edo<\/h2>\n<h3>En general<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">No debe ser motivo de sorpresa el hecho de que tantas ideas generales y ritos  encontrados en las religiones  paganas tambi\u00e9n tengan un lugar en el sistema de sacrificios jud\u00edos, as\u00ed como el hecho de que la religi\u00f3n  revelada en general no rechaza en absoluto toda la religi\u00f3n y la \u00e9tica naturales, sino que m\u00e1s bien las adopta y eleva a un nivel superior.   La pureza \u00e9tica y la excelencia del sistema sacrificial  jud\u00edo se puede percibir de inmediato en el hecho de que la religi\u00f3n oficial de Yahveh rechaza los detestables sacrificios humanos ( Dt. 12,31; 18,10).   La prueba de Abraham ( G\u00e9n. 22,1 ss.) finaliz\u00f3 cuando Dios prohibi\u00f3 el  asesinato de Isaac, y orden\u00f3 en su lugar el sacrificio del carnero que estaba trabado en el zarzal.  Para los  hijos de Israel el sacrificio humano constitu\u00eda una profanaci\u00f3n del nombre de Yahveh ( Lev. 20,1 ss.).   Los  profetas posteriores tambi\u00e9n elevaron sus poderosas voces en contra del perverso culto a Moloc, con su sacrificio de ni\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es verdad que la perniciosa influencia del ambiente pagano predomin\u00f3 desde el tiempo del rey Ajaz hasta el de Jos\u00edas a tal punto que en el malhadado Valle de Hin\u00f3n, cerca de Jerusal\u00e9n, miles de ni\u00f1os inocentes fueron sacrificados a Moloc.  Es precisamente con este perverso ejemplo pagano, y no con el esp\u00edritu de la religi\u00f3n de Yahveh que se debe relacionar el sacrificio que realiz\u00f3 Jeft\u00e9 de mala gana, como consecuencia de su voto, de sacrificar a su propia hija ( Jc. 11,1 ss.). No se sostiene hist\u00f3ricamente la opini\u00f3n de muchos investigadores (Ghilany, Daumer, Vatke) que afirman que incluso en el servicio leg\u00edtimo a Yahveh hubo sacrificios humanos; pues, aunque la  ley mosaica prescrib\u00eda que no s\u00f3lo las primicias de los frutos de la tierra y los primog\u00e9nitos del hombre se deb\u00edan a Yahveh, esa misma ley ordenaba expresamente que estos \u00faltimos no deb\u00edan ser sacrificados sino redimidos.  El ofrecimiento de la sangre de un animal en lugar de una vida  humana tuvo su origen en la profunda idea de substituci\u00f3n. Y tiene su justificaci\u00f3n en las referencias metaf\u00f3ricas prof\u00e9ticas al \u00fanico sacrificio vicario ofrecido por Jesucristo en el  G\u00f3lgota.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La venganza de sangre (cherem) acostumbrada entre los israelitas, seg\u00fan la cual los enemigos y las cosas imp\u00edas deb\u00edan ser radicalmente exterminados (cf.  Jos. 6,21 ss.; 1  Sam. 15,15, etc.) no tiene nada que ver con los sacrificios humanos.   La idea de la venganza de sangre se origin\u00f3, no como en varias  religiones  paganas, en la sed de Dios por sangre humana, sino en el principio de que los poderes hostiles a Dios deb\u00edan ser eliminados del camino del Se\u00f1or de la vida y de la muerte por medio de un castigo cruento.    Los malditos no eran sacrificados, sino exterminados de la faz de la tierra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Seg\u00fan la tradici\u00f3n  jud\u00eda, los sacrificios, tanto cruentos como incruentos, se remontan al comienzo de la  raza humana. El primer sacrificio mencionado en la Biblia es el de Ca\u00edn y Abel ( G\u00e9n. 4,3 ss.). Siempre iba asociados un altar al sacrificio (G\u00e9n. 12,7 ss.).   Ya encontramos la comida sacrificial en tiempos  patriarcales, sobre todo en relaci\u00f3n con la firma de tratados y acuerdos de paz. La conclusi\u00f3n de la alianza en el Monte Sina\u00ed tambi\u00e9n se celebr\u00f3 bajo los auspicios de un sacrificio solemne y un banquete ( Ex. 24,5). Posteriormente, Mois\u00e9s, como enviado de Yahveh, elabor\u00f3 todo el sistema de sacrificios, y fij\u00f3 en el Pentateuco con la exactitud m\u00e1s escrupulosa las varias clases de sacrificio y sus ritos correspondientes. Como todo el culto mosaico, el sistema de sacrificios est\u00e1 regido por una idea central, peculiar de la religi\u00f3n de Yahveh: \u201cSean  santos porque yo soy santo\u201d ( Lev. 11,44).\n<\/p>\n<h3>Material de los Sacrificios<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">El nombre general del sacrificio  jud\u00edo fue originalmente minchah (hebreo, MCNHH; griego,  anaphora, donum), que fue luego el t\u00e9rmino t\u00e9cnico especial para la  ofrenda incruenta de alimentos, a la cual se opon\u00eda el sacrificio cruento (hebreo, ZBCH; griego, thusia, victima).   De acuerdo al m\u00e9todo de ofrecerlo, los sacrificios eran conocidos como korban (hebreo: QRBN, acercando) u &#8216;\u00f5lah (hebreo: `LH, ascendiendo); este \u00faltimo t\u00e9rmino se utilizan especialmente para nombrar el holocausto.   El material del sacrificio cruento deb\u00eda ser tomado de las posesiones personales del oferente, y deb\u00eda pertenecer a la categor\u00eda de animales  limpios. As\u00ed, por un lado, s\u00f3lo se permit\u00edan animales dom\u00e9sticos (vacas, ovejas, cabras) de los reba\u00f1os del sacrificador (Lev. 22,19 ss.), y por lo tanto, ni  peces ni animales salvajes.  Por otro lado, quedaban excluidos todos los animales impuros (por ej. perros, cerdos, asnos, camellos), a pesar de que eran animales dom\u00e9sticos.  Las palomas eran casi la  \u00fanica clase de ave que se pod\u00eda utilizar.  A los  pobres se les permit\u00eda sustituir los animales m\u00e1s grandes por t\u00f3rtolas o pichones (Lev. 5,7; 12,8).   Tambi\u00e9n hab\u00eda preceptos exactos en cuanto al sexo, edad, y condici\u00f3n f\u00edsica de los animales; como regla general ten\u00edan que estar libres de defectos, ya que s\u00f3lo los mejores eran aptos para Yahveh (Lev. 23,20 ss;  Mal. 1,13 ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El material de los sacrificios incruentos (generalmente adiciones al sacrificio cruento o sacrificios subsidiarios) era elegido ya sea de los art\u00edculos s\u00f3lidos o l\u00edquidos de la alimentaci\u00f3n humana. El incienso arom\u00e1tico,  s\u00edmbolo de la oraci\u00f3n que asciende a Dios, fue una excepci\u00f3n.   El sacrificio de s\u00f3lidos (minchah) consist\u00eda en parte de las espigas de ma\u00edz tostadas (o grano sin c\u00e1scara) junto con aceite e incienso (Lev. 2,14 ss.), en parte de la harina de trigo m\u00e1s fina con los mismos dones adicionales (Lev. 2,1 ss.), y en parte de  panes sin levadura (Lev. 2,4 ss.).    Dado que no solo la levadura, sino tambi\u00e9n la miel, produc\u00eda fermentaci\u00f3n en el pan, lo que sugiere podredumbre, el uso de la miel tambi\u00e9n estaba prohibido (Lev. 2,11; cf. 1 Cor. 5,6 ss.).   S\u00f3lo eran leudados el pan de las primicias, que se ofrec\u00eda en la  fiesta de Pentecost\u00e9s, y el pan a\u00f1adido a muchos sacrificios de alabanza, y estos no pod\u00edan ser llevados ante el altar, sino que pertenec\u00edan a los sacerdotes (Lev. 2,4 ss.; 7,13 ss, etc.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por otro lado la sal era considerada como un medio de purificaci\u00f3n y conservaci\u00f3n, y era prescrita como un condimento para todas las ofrendas de alimentos preparadas con ma\u00edz ( Lev. 2,13).  En consecuencia, entre las producciones naturales suministradas al  Templo (posterior), hab\u00eda una gran cantidad de sal, que, como \u00absal de Sodoma\u00bb, se obten\u00eda generalmente del Mar Muerto, y se almacenaba en una c\u00e1mara especial para la sal ( Esd. 6,9; 7,22; Josefo, \u00abAntig\u00fcedades\u00bb, XII, 3:3).   Como parte integral de la ofrenda de alimentos siempre encontramos la libaci\u00f3n (hebreo: NSN, griego: spondeion, libamen), que nunca se ofrec\u00eda de forma independiente.  El aceite y el vino eran los \u00fanicos l\u00edquidos utilizados (cf.  G\u00e9n. 28,18; 35,14;  N\u00fam. 28,7.14.); el aceite se utilizaba en parte en la preparaci\u00f3n del pan, y en parte se quemaba con los otros dones en el altar; el vino se derramaba ante el altar. En la Ley de Mois\u00e9s no se produc\u00edan libaciones de leche, tales como las de los \u00e1rabes y los fenicios.  El hecho de que, adem\u00e1s de los sacrificios subsidiarios, tambi\u00e9n eran habituales los sacrificios incruentos, ha sido injustificadamente impugnado por algunos protestantes en sus pol\u00e9micas contra el Sacrificio de la Misa, de la que los sacrificios de comida y bebida fueron los  prototipos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Omitiendo los m\u00e1s antiguos sacrificios de este tipo en el caso de Ca\u00edn y Abel (vea Sacrificio de la Misa), el culto mosaico reconoc\u00eda los siguientes sacrificios independientes en el santuario:\n<\/p>\n<ul>\n<li>la  ofrenda de pan y vino en la mesa de propiciaci\u00f3n;<\/li>\n<li>la ofrenda de incienso sobre el  altar de incienso;<\/li>\n<li>la ofrenda de la luz en las l\u00e1mparas encendidas del candelero de oro. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">Y en el atrio exterior:\n<\/p>\n<ul>\n<li> el minchah diario del  sumo sacerdote, que, como cualquier otro minchah sacerdotal, ten\u00eda que ser consumido totalmente como un holocausto ( Lev. 6,20 ss; cf.  Josefo, \u00abAntig.\u00bb, III, 10:7);<\/li>\n<li>el pan de los  primeros frutos el segundo d\u00eda de la  Pascua;<\/li>\n<li> el pan de los primeros frutos en la  fiesta de Pentecost\u00e9s.  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">De los sacrificios incruentos independientes al menos una parte se quemaba siempre como un memorial (askara, memoriale) para Yahveh; el resto pertenec\u00eda a los sacerdotes, quienes lo consum\u00edan como alimento sagrado en el atrio exterior (Lev. 2,9 ss.; 5,12 ss.; 6,16).\n<\/p>\n<h3>Los Ritos del Sacrificio Cruento<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">El ritual del sacrificio cruento es de especial importancia para el conocimiento m\u00e1s profundo del sacrificio  jud\u00edo.  A pesar de otras diferencias, cinco acciones eran comunes a todas las categor\u00edas:  la presentaci\u00f3n de la v\u00edctima, la  imposici\u00f3n de manos, el asesinato, la aspersi\u00f3n de la sangre y la quema.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La primera consist\u00eda en llevar la v\u00edctima al  altar de los holocaustos en el atrio exterior del tabern\u00e1culo (o del  Templo) \u00abdelante del Se\u00f1or\u00bb ( \u00c9x. 29,42;  Lev. 1,5; 3,1; 4,6).  Luego segu\u00eda en el lado norte del altar la imposici\u00f3n de las manos (o, m\u00e1s exactamente, el reposo de las manos sobre la cabeza de la v\u00edctima), por cuyo gesto significativo el sacrificador transfer\u00eda a la v\u00edctima su intenci\u00f3n personal de adoraci\u00f3n, acci\u00f3n de gracias, petici\u00f3n y, especialmente, de expiaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si el sacrificio iba a ser ofrecido a toda la comunidad, los ancianos, como representantes del pueblo, realizaban la ceremonia de imposici\u00f3n de manos (Lev. 4,15). Esta ceremonia se omit\u00eda en el caso de ciertos sacrificios (primicias, diezmos, el  cordero pascual, palomas) y en el caso de los sacrificios cruentos realizados a instancia de los  paganos.    Desde la \u00e9poca de  Alejandro Magno se permit\u00eda la ofrenda de sacrificios, incluso por los gentiles, en reconocimiento de la supremac\u00eda de los gobernantes extranjeros; as\u00ed, el emperador romano Augusto requer\u00eda una  ofrenda quemada diaria de dos corderos y un buey en el Templo (cf.  Filo, \u00abLeg ad Caj,\u00bb. \u00a7 10; \u00abContra Ap\u00bb  Josefo, II, VI).  La retirada de este permiso al comienzo de la Guerra Jud\u00eda fue considerado como una rebeli\u00f3n p\u00fablica contra la dominaci\u00f3n  romana (cf. Josefo, \u00abDe bello Jud.\u00bb, II, XVII, 2). La ceremonia de la imposici\u00f3n de manos sol\u00eda ir precedida de una confesi\u00f3n de los pecados (Lev. 5,5 ss; 16,21;  N\u00fam. 5,6 ss.), la cual, seg\u00fan la tradici\u00f3n  rab\u00ednica, era verbal (cf . Otho, \u00abLex rabbin\u00bb, 552).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El sacrificador mismo ten\u00eda que realizar tambi\u00e9n, al igual que la presentaci\u00f3n y la  imposici\u00f3n de manos, el tercer acto o asesinato mediante un corte profundo en la garganta, el cual efectuaba un derramamiento de la sangre tan r\u00e1pido y completo como fuese posible ( Lev. 1,3 ss); el  sacerdote realizaba la matanza s\u00f3lo en caso de la ofrenda de palomas (Lev. 1,15).  En tiempos posteriores, sin embargo, los sacerdotes y levitas realizaban la matanza, la desolladura y el desmembramiento de los  animales m\u00e1s grandes, especialmente cuando todo el pueblo deb\u00eda ofrecer sacrificios por s\u00ed mismo en los grandes festivales (2  Cr\u00f3n. 29,22 ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La funci\u00f3n sacrificial verdadera comenzaba con el cuarto acto, cuando el sacerdote derramaba la sangre, acto que, de acuerdo con la  Ley, le pertenec\u00eda s\u00f3lo a \u00e9l (Lev. 1,5; 3,2; 4,5; 2 Cr\u00f3n. 29,23, etc.). Si un laico realizaba el derramamiento de la sangre, el sacrificio no era v\u00e1lido (cf. Mischna Sebachim, II, 1). La ofrenda de la sangre en el  altar por el  sacerdote formaba de este modo la verdadera esencia del sacrificio cruento. Esta idea fue realmente universal, pues \u00aben todas partes de China a Irlanda, la sangre es lo principal, el centro del sacrificio; en la sangre reside su poder\u00bb (B\u00e4hr, \u00abSymbolik des mosaischen Kultus\u00bb, II,  Heidelberg, 1839, p. 62).   Que el acto de matanza o destrucci\u00f3n de la v\u00edctima no era el elemento principal, se desprende del precepto de que los propios sacrificadores, que no eran sacerdotes, ten\u00edan que encargarse de la matanza.    La tradici\u00f3n  jud\u00eda tambi\u00e9n design\u00f3 expresamente la aspersi\u00f3n sacerdotal de la sangre sobre el altar como \u00abla ra\u00edz y principio del sacrificio\u00bb. La explicaci\u00f3n se da en Lev. 17,10 ss. \u00abSi un hombre cualquiera de la  casa de Israel, o de los forasteros que residen en medio de ellos, come cualquier clase de sangre, yo volver\u00e9 mi rostro contra el que coma sangre y los exterminar\u00e9 de en medio de su pueblo.  Porque la vida de la carne est\u00e1 en la sangre, y yo os la doy para hacer expiaci\u00f3n en el altar por vuestras vidas, pues la expiaci\u00f3n por la vida, con la sangre se hace.\u201d   Aqu\u00ed se declara en los t\u00e9rminos m\u00e1s claros que la sangre de la v\u00edctima va a ser el medio de propiciaci\u00f3n, y la propia propiciaci\u00f3n est\u00e1 asociada con la aplicaci\u00f3n de la sangre sobre el altar.   Pero la propiciaci\u00f3n por el alma cargada de culpas se logra s\u00f3lo mediante la sangre en virtud de la vida contenida en la misma, que pertenece al  Se\u00f1or de la vida y la muerte. De ah\u00ed la prohibici\u00f3n estricta de \u00abcomer\u00bb la sangre, bajo pena de ser cortado de entre el pueblo.   Pero en la medida en que la sangre, ya que tiene la vida de la v\u00edctima, representa o  simboliza el alma o vida del  hombre, la idea de la sustituci\u00f3n se expresa claramente en la aspersi\u00f3n de la sangre, tal como ya se ha expresado en la  imposici\u00f3n de manos.   Pero la sangre obtenida por el asesinato ejerce su poder expiatorio primero en el  altar, donde el alma de la v\u00edctima simb\u00f3licamente cargada con el pecado entra en contacto con el poder purificador y santificador de Dios.  El t\u00e9rmino t\u00e9cnico para la reconciliaci\u00f3n y el perd\u00f3n de los pecados es kipper \u00abexpiar\u00bb (hebreo: KPR, Piel de KPR \u00abcubrir\u00bb), un verbo que est\u00e1 conectado m\u00e1s bien con el  asirio kuppuru (limpiar, destruir) que con el  \u00e1rabe \u00abcubrir, encubrir\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El quinto y \u00faltimo acto, la quema, se realizaba de forma diferente, de acuerdo a si ser\u00edan consumidas por el fuego la v\u00edctima completa (holocausto) o s\u00f3lo ciertas partes de ella. Mediante el altar y el \u00abfuego devorador\u00bb ( Deut. 4,24) Yahveh se apropiaba simb\u00f3licamente, como a trav\u00e9s de su boca divina, de los sacrificios ofrecidos; esto se mostraba llamativamente en los sacrificios de Aar\u00f3n, Gede\u00f3n y El\u00edas (cf.  Lev. 9,24;  Jc. 6,21; 1  Rey. 18,38).\n<\/p>\n<h3>Diferentes Categor\u00edas de Sacrificio Cruento<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">(A) La quema de ofrendas ocupa el primer lugar entre las variadas clases de sacrificio cruento. Es llamado tanto el \u201csacrificio ascendente\u201d (&#8216;\u00f5lah) como el \u201cholocausto\u00bb (k\u00e2lil); ( Los Setenta holokautoma; en  Filo, holokauston), porque toda la v\u00edctima &#8212;con la excepci\u00f3n de los m\u00fasculos de la cadera y la piel&#8212; se hace pasar a trav\u00e9s del fuego para ascender a Dios en el humo y el vapor (v\u00e9ase holocausto).   Aunque la idea de la expiaci\u00f3n no fue excluida ( Lev. 1,4), fue relegada un poco a un segundo plano, ya que la absoluta sumisi\u00f3n del hombre a Dios encontrar\u00eda expresi\u00f3n en la destrucci\u00f3n completa de la v\u00edctima por el fuego.  El holocausto es, de hecho, el sacrificio m\u00e1s antiguo, m\u00e1s frecuente y m\u00e1s extendido (cf.  G\u00e9n. 4,4; 8,20; 22,2 ss.; Job 1,5; 42,8).   Como sacrificio \u201cperpetuo\u201d, ten\u00eda que ser ofrecido dos veces al d\u00eda, por la ma\u00f1ana y por la noche (cf.  \u00c9x., 29,38 ss; Lev. 6,9 ss;  N\u00fam., 28,3 ss., etc.)  Como el sacrificio de adoraci\u00f3n por excelencia, inclu\u00eda en s\u00ed todas las dem\u00e1s especies de sacrificio. (Respecto al altar, vea Altares (en la Escritura)).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(B) La idea de expiaci\u00f3n recibi\u00f3 expresi\u00f3n especialmente fuerte en los sacrificios expiatorios, de los cuales se distinguieron dos clases:  el sacrificio por el pecado y la ofrenda por la culpa.  La distinci\u00f3n entre ambos estriba en el hecho de que el primero se refer\u00eda m\u00e1s bien a la absoluci\u00f3n de la persona del pecado (expiatio); la segunda m\u00e1s bien con la realizaci\u00f3n de la satisfacci\u00f3n por el da\u00f1o hecho (satisfactio).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(1)  Volviendo primero a la  ofrenda por el pecado (sacrificium pro peccato, chattath), encontramos que, de acuerdo a la  Ley, no todas las transgresiones \u00e9ticas pod\u00edan ser expiadas por \u00e9l.   Se exclu\u00edan de la expiaci\u00f3n todos los delitos deliberados o \u00abpecados con la mano levantada\u00bb, que constitu\u00edan una ruptura de la alianza y que le conllevaban al transgresor como castigo la expulsi\u00f3n de entre el pueblo, porque hab\u00eda \u00absido rebelde contra Yahveh\u00bb ( N\u00fam. 15,30 ss.).   A tales pecados pertenec\u00edan la omisi\u00f3n de la circuncisi\u00f3n (G\u00e9n. 17,14), la profanaci\u00f3n del  d\u00eda de reposo (\u00c9x. 31,14), la blasfemia de Yahveh ( Lev. 24,16), el hecho de no celebrar la  Pascua (N\u00fam. 9,2 ss.), el \u00abcomer sangre\u00bb (Lev. 7,26 ss.), trabajar o no   ayunar en el D\u00eda de la Expiaci\u00f3n (Lev. 23,21).   La expiaci\u00f3n serv\u00eda s\u00f3lo para delitos cometidos por ignorancia, olvido o prisa. Los ritos eran determinados no tanto por el tipo y la gravedad de las transgresiones, sino por la calidad de las personas por las que se ofrecer\u00eda el sacrificio de expiaci\u00f3n.   As\u00ed, para las faltas del  sumo sacerdote o de todo el pueblo se prescrib\u00eda un novillo (Lev. 4,3, 16,3); por los del pr\u00edncipe de una  tribu (Lev. 4,23), as\u00ed como en ciertos festivales, un macho cabr\u00edo; para los de los israelitas ordinarios, una cabra o cordera (Lev. 4,28; 5,6); para la purificaci\u00f3n despu\u00e9s del parto y algunas otras  impurezas legales, t\u00f3rtolas o pichones (Lev. 12,6; 15,14.29).  Este \u00faltimo tambi\u00e9n pod\u00eda ser utilizado por los  pobres como el sustituto de uno de ganado menor (Lev. 5,7; 14,22). Los muy pobres, que no pod\u00edan ofrecer incluso palomas, pod\u00edan, en el caso de transgresiones ordinarias, sacrificar la d\u00e9cima parte de una \u201cef\u00e1\u201d de flor de harina, pero sin  aceite ni incienso (Lev. 5,11 ss.).  La forma de la aplicaci\u00f3n de la sangre era diferente seg\u00fan los diversos grados de pecado, y consist\u00eda, no en la mera aspersi\u00f3n de la sangre, sino en frotarla sobre los  cuernos del altar para holocaustos o el  altar del incienso, despu\u00e9s de lo cual se vert\u00eda el resto de la sangre al pie del altar.   En cuanto a los detalles de esta ceremonia, se debe consultar los manuales de arqueolog\u00eda b\u00edblica. Las usuales y mejores porciones sacrificiales de las v\u00edctimas (trozos de grasa, ri\u00f1ones, l\u00f3bulos del h\u00edgado) eran luego quemadas en el altar de los holocaustos, y los sacerdotes inger\u00edan el resto de la v\u00edctima como alimento sagrado en el patio exterior del santuario (Lev. 6,18 ss.)   Si alguna de la sangre hab\u00eda sido introducida al santuario, la carne ten\u00eda que ser llevado al vertedero de las cenizas y ser quemadas all\u00ed igualmente (Lev. 4,1 ss.; 6,24 ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(2)  El sacrificio de reparaci\u00f3n (sacrificium pro delicto, asham) fue establecido especialmente para los pecados y transgresiones que requer\u00edan una restituci\u00f3n, ya sea que da\u00f1asen los intereses materiales del santuario o los de personas privadas &#8212;por ej., la apropiaci\u00f3n indebida de regalos al santuario, defraudar al pr\u00f3jimo, retener la propiedad de otro, etc.  (cf.  Lev. 5,15 ss.; 6,2 ss;  N\u00fam. 5,6 ss.).   La restituci\u00f3n material se calculaba en una quinta parte mayor que la p\u00e9rdida infligida (por lo tanto, hab\u00eda que pagar seis quintos).  Adem\u00e1s, se deb\u00eda ofrecer un sacrificio de reparaci\u00f3n, el cual consist\u00eda del sacrificio de un carnero en el lado norte del altar.  Se rociaba la sangre en un c\u00edrculo 11alrededor22 del altar, en el que se quemaban las porciones grasas; el resto de la carne como sacrosanta era comida por los  sacerdotes en el lugar santo (Lev. 7,1 ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(3) La tercera clase de sacrificio cruento constaba de los \u201csacrificios de comuni\u00f3n ( ofrendas por la paz)\u00bb (victima pacifica, shelamim), los cuales se subdivid\u00edan en tres clases:  el sacrificio de acci\u00f3n de gracias o alabanza, el sacrificio en cumplimiento de un  voto y las ofrendas completamente  voluntarias.  Los sacrificios de comuni\u00f3n en general se distingu\u00edan por dos caracter\u00edsticas:<br \/>\n(a) la notable ceremonia de la \u201cmecida\u201d y la  \u201celevaci\u00f3n\u201d;<br \/>\n(b) la comida sacrificial comunitaria que se celebraba en relaci\u00f3n con ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se pod\u00edan utilizar todos los  animales permitidos para  los sacrificios (incluso hembras) y, en el caso de los \u00absacrificios enteramente voluntarios\u00bb, incluso los animales que no eran completamente sin defectos ( Lev. 22,23).   Hasta el acto de rociar la sangre, los ritos eran los mismos que en el sacrificio quemado, a excepci\u00f3n de que la matanza no necesariamente se realizaba en el lado norte del  altar (Lev. 3,1 ss.; 7,11 ss.).  Al igual que en sacrificio de expiaci\u00f3n, las porciones habituales de grasa ten\u00edan que ser quemadas en el altar.  Sin embargo, en el corte de la v\u00edctima el pecho y el hombro derecho ( Los Setenta, brachion;  Vulg., armus) ten\u00edan que ser cortados primero por separado, y se realizaba con ellos la ceremonia de la \u00abmecida\u00bb (tenupha) y la \u00abelevaci\u00f3n\u00bb (Teruma).  Seg\u00fan la tradici\u00f3n  talm\u00fadica la \u201cmecida\u201d se realizaba como sigue:  el  sacerdote colocaba el pecho de la v\u00edctima sobre las manos del oferente, y luego de haber colocado sus manos debajo de las manos de esa persona, las mov\u00eda hacia atr\u00e1s y hacia delante en se\u00f1al de la reciprocidad en el dar y recibir entre Dios y el oferente.   Luego se realizaba la misma ceremonia con el hombro derecho, a excepci\u00f3n de que la \u00abelevaci\u00f3n\u00bb o \u00abTeruma\u00bb consist\u00eda en un movimiento hacia arriba y hacia abajo. El pecho y el hombro utilizados en estas ceremonias les correspond\u00edan a los sacerdotes, que lo deb\u00edan consumir en un \u00ablugar  puro\u00bb (Lev. 10,14).   Tambi\u00e9n recib\u00edan un pan de la ofrenda de alimentos suplementaria (Lev. 7,14). El oferente reun\u00eda a sus amigos en una comida com\u00fan ese mismo d\u00eda para consumir en las proximidades del santuario la carne que quedaba despu\u00e9s del sacrificio.   Se admit\u00eda a invitados lev\u00edticamente puros, especialmente los levitas y los  pobres (Lev. 19 ss;  Deut. 16,11), y en esta comida se tomaba vino libremente.   Lo que quedaba de un sacrificio de acci\u00f3n de gracias o de alabanza ten\u00eda que ser quemado al d\u00eda siguiente; el restante se pod\u00eda comer al segundo d\u00eda siguiente s\u00f3lo en el caso de los sacrificios  voluntarios y en cumplimiento de un  voto, pero todo lo que quedase a partir de entonces ten\u00eda que ser quemado al tercer d\u00eda (Lev. 7,15 ss; 19,6 ss.).    La idea de los sacrificios de comuni\u00f3n se centra en la amistad divina y la participaci\u00f3n en la mesa divina, en la medida en que los oferentes, en calidad de invitados y compa\u00f1eros de mesa, participaban de cierta manera en el sacrificio al  Se\u00f1or.   Pero, debido a esta amistad divina, cuando se combinaban las tres clases de sacrificio, el sacrificio de expiaci\u00f3n por lo general preced\u00eda al holocausto, y \u00e9ste al sacrificio de comuni\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Adem\u00e1s de los sacrificios peri\u00f3dicos que acabamos de describir, la Legislaci\u00f3n de Mois\u00e9s reconoc\u00eda otros sacrificios extraordinarios, los cuales al menos se deben mencionar.  A \u00e9stos pertenecen el sacrificio ofrecido s\u00f3lo una vez con ocasi\u00f3n de la conclusi\u00f3n de la alianza del  Sina\u00ed (Ex. 24,4 ss.), los que ocurr\u00edan en la consagraci\u00f3n de los sacerdotes y levitas ( \u00c9x. 29,1 ss.;  Lev. 8;  N\u00fam. 8,5 ss.) y ciertos sacrificios ocasionales, tales como el sacrificio de purificaci\u00f3n de un  leproso curado (Lev. 14,1 ss.), el sacrificio de la vaca roja (N\u00fam. 19,1 ss.), el sacrificio de los celos (N\u00fam. 5,12 ss.) y el sacrificio de los nazareos (\u201cnazir\u201d) (N\u00fam. 5,12 ss.).  Debido a su car\u00e1cter extraordinario, entre esta clase se podr\u00eda incluir el sacrificio anual del  cordero pascual (\u00c9x. 12,3 ss.; Deut, 16,1 ss.) y el de los dos machos cabr\u00edos en el D\u00eda de la Expiaci\u00f3n (Lev. 16,1 ss.). Con la aparici\u00f3n del Mes\u00edas, todo el sistema sacrificial de Mois\u00e9s, seg\u00fan la opini\u00f3n de los  rabinos, llegar\u00eda a su fin, como de hecho lo hizo despu\u00e9s de que Tito destruy\u00f3 el Templo  (70 d.C.).   En cuanto a las personas que realizaban el sacrificio, vea el art\u00edculo  SACERDOCIO.\n<\/p>\n<h3>Cr\u00edtica Moderna<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">No se puede intentar aqu\u00ed hacer un examen detallado de la  cr\u00edtica moderna en relaci\u00f3n con el sacrificio  jud\u00edo, ya que la discusi\u00f3n involucra todo el problema del Pentateuco (v\u00e9ase Pentateuco). La llamada \u00abhip\u00f3tesis de Graf-Wellhausen\u00bb niega que la legislaci\u00f3n ritual en el Pentateuco venga de Mois\u00e9s.   Se afirma que el establecimiento de la legislaci\u00f3n del sacrificio comenz\u00f3 por primera vez en el per\u00edodo del ||Cautiverios de los Israelitas | Exilio]]. Desde la \u00e9poca de Mois\u00e9s hasta el Exilio a Babilonia el sacrificio se ofrec\u00eda libremente y sin ning\u00fan tipo de obligaci\u00f3n legal, y siempre en el marco de una comida sacrificial alegre.   Las estrictas formas del rito sacrificial minuciosamente prescrito se establecieron por primera vez en el C\u00f3digo Sacerdotal (P), y posteriormente se reclam\u00f3 para \u00e9l la autoridad divina al proyectarlos artificialmente en la era mosaica. Incluso durante la \u00e9poca de los grandes  profetas no se conoc\u00eda nada de una thora sacrificial mosaica, como lo prueba sus comentarios despectivos acerca de la inutilidad del sacrificio (cf.  Is.. 1,11 ss.;  Jer.. 6,19 ss.; Am\u00f3s 5,21 ss.; Oseas 8,11 ss. etc.).  Sin embargo, un cambio es visible en Ezequiel, donde se aprecian altamente las formas rituales de sacrificio como una  ley divina. Pero es imposible adjudicar esta ley a Mois\u00e9s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Podemos responder brevemente que las declaraciones despectivas de los profetas anteriores al Exilio no son ninguna prueba para afirmar que en su tiempo no hab\u00eda ninguna ley sacrificial adjudicada a Mois\u00e9s.   Al igual que los Salmos (40(39),7 ss.; 50(49),8 ss.; 69(68),32 ss.), los profetas enfatizaron s\u00f3lo la antigua y venerable verdad de que Yahveh valora m\u00e1s el sacrificio interior de la obediencia, y rechaza como sin valor los actos puramente sin disposiciones  piadosas.  \u00c9l le exigi\u00f3 a Ca\u00edn el sentimiento correcto de sacrificio (cf. G\u00e9n. 4,4 ss.), y proclam\u00f3 por medio de Samuel: \u00abLa obediencia es mejor que los sacrificios\u00bb (1  Sam. 15,22). Este requisito de disposiciones \u00e9ticas no es equivalente al rechazo del sacrificio externo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tampoco se puede aceptar la afirmaci\u00f3n de que Mois\u00e9s no regul\u00f3 legalmente el sistema sacrificial  jud\u00edo. De otro modo, \u00bfc\u00f3mo los jud\u00edos podr\u00edan haberlo considerado como el fundador designado por Dios de la religi\u00f3n de Yahveh, la cual es inconcebible sin el servicio divino y el sacrificio?   Es una suposici\u00f3n natural e inteligente el que durante los siglos posteriores a Mois\u00e9s el culto sacrificial experiment\u00f3 un desarrollo interno y externo, que alcanz\u00f3 su punto culminante en el c\u00f3digo sacerdotal existente, cuyas indicaciones  aparecen en el propio Pentateuco.   Toda la reorganizaci\u00f3n del culto por el  profeta Ezequiel muestra que Yahveh siempre estuvo por encima de la letra de la  ley, y que no estaba de ning\u00fan modo obligado a mantener la rigidez inalterable de los antiguos reglamentos.   Pero los cambios y desviaciones en Ezequiel no son de tal magnitud como para justificar la opini\u00f3n de que ni siquiera el principio del c\u00f3digo sacrificial se origin\u00f3 con Mois\u00e9s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es una generalizaci\u00f3n injustificada la declaraci\u00f3n posterior de que una comida sacrificial estaba conectada regularmente con los sacrificios antiguos.  Pues el holocausto (holocaustum, &#8216;\u00f5lah), con el que no se asociaba ninguna comida, perteneci\u00f3 a los sacrificios m\u00e1s antiguos (cf. G\u00e9n. 8,20), y es al menos tan antiguo como el de comuni\u00f3n (shelamim), el cual terminaba siempre con una comida.   De nuevo, es antecedente al menos improbable que los sacrificios m\u00e1s antiguos tuvieran siempre, como se afirma, un car\u00e1cter alegre y  feliz, ya que la necesidad de  expiaci\u00f3n no era menor, sino que los israelitas la sent\u00edan m\u00e1s seriamente que las naciones  paganas de la antig\u00fcedad. Donde hab\u00eda una conciencia de pecado, tambi\u00e9n debi\u00f3 haber habido la ansiedad por la expiaci\u00f3n.\n<\/p>\n<h2>El Sacrificio Cristiano<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El cristianismo conoce un solo sacrificio, el sacrificio que  Cristo ofreci\u00f3 una vez de manera cruenta sobre el madero de  la Cruz. Pero a fin de aplicarles a los hombres  individuales los m\u00e9ritos de la redenci\u00f3n, ganados definitivamente por el sacrificio de la Cruz, en forma de sacrificio a trav\u00e9s de un constante sacrificio, el  Redentor mismo instituy\u00f3 el santo Sacrificio de la Misa como una continuidad  incruenta y una representaci\u00f3n del sacrificio cruento del  Calvario. En cuanto a este sacrificio eucar\u00edstico y su relaci\u00f3n con el sacrificio de la Cruz, vea el art\u00edculo Sacrificio de la Misa. En vista de la posici\u00f3n central que el sacrificio de la Cruz ocupa en toda la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n, debemos discutir brevemente la realidad de este sacrificio.\n<\/p>\n<h3>Dogma del Sacrificio de la Cruz<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">El Concilio de \u00c9feso (431) expres\u00f3 la convicci\u00f3n universal del cristianismo cuando declar\u00f3 que  el Logos  Encarnado \u00abse ofreci\u00f3 a Dios Padre por nosotros para olor de dulzura\u00bb (en Denzinger-Bannwart, \u00abEnchiridion\u00bb, n. 122), un dogma confirmado expl\u00edcitamente por el Concilio de Trento (Ses. XXII cap I-II, can. II-IV).   El dogma es de hecho nada m\u00e1s que un claro eco de la  Sagrada Escritura y la  tradici\u00f3n.   Si todos los sacrificios del Antiguo Testamento, y especialmente el sacrificio cruento, fueron tantos  tipos del sacrificio cruento de  la Cruz (cf.  Heb., 8-10), y si la idea de la expiaci\u00f3n vicaria estuvo presente en los sacrificios cruentos de Mois\u00e9s, se deduce inmediatamente que la muerte en la Cruz, como el prototipo, debe poseer el car\u00e1cter de un sacrificio vicario de expiaci\u00f3n.  Una prueba contundente de este razonamiento se encuentra en la per\u00edcopa de Isa\u00edas respecto al \u00absiervo justo\u00bb de Dios, en el que se expresan claramente tres verdades:\n<\/p>\n<ul>\n<li> la substituci\u00f3n del Mes\u00edas inocente por la  humanidad culpable;<\/li>\n<li> la liberaci\u00f3n de los culpables del pecado y el castigo a trav\u00e9s del sufrimiento del Mes\u00edas;<\/li>\n<li>  la forma de este sufrimiento y satisfacci\u00f3n a trav\u00e9s de la muerte cruenta en la Cruz (cf.  Is. 53,4 ss.).<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">El testimonio expreso del Nuevo Testamento (cf.  Mt. 8,17;  Mc. 15,28;  Lc. 22,37;  Hch. 8,28 ss.;  1 Pedro 2,22 ss.) prueba el mesianismo del pasaje, que fue injustificadamente impugnado por los  socinianos y los  racionalistas.   La profec\u00eda encontr\u00f3 su cumplimiento en  Cristo. Porque, a pesar de que toda su vida fue un sacrificio continuo, sin embargo, el sacrificio culmin\u00f3 en su muerte cruenta en  la Cruz, como \u00c9l mismo dice: \u201c\u2026vino a servir y a dar su vida como rescate por muchos\u201d (Mt. 20,28).    Aqu\u00ed se destacan tres factores: sacrificio, ofrenda vicaria y expiaci\u00f3n.  Como dan fe numerosos pasajes paralelos, la frase, \u00abpara dar su vida\u00bb ( Gr.: dounai ten psychen)) es una expresi\u00f3n  b\u00edblica para sacrificio; las palabras, \u00abpor muchos\u00bb (Gr.: anti pollon), expresan la idea de sacrificio vicario, mientras que el t\u00e9rmino \u00abredenci\u00f3n\u00bb (Gr. lytron), declara el objeto de la expiaci\u00f3n (cf.  Ef. 5,2;  2 Cor. 5,21).   El racionalismo (Socino,  Ritschl) busca en vano negar que San Pablo tuvo esta idea de expiaci\u00f3n vicaria bas\u00e1ndose en que la expresi\u00f3n anti pollon (en el lugar de muchos) le es ajena. Pues, aparte del hecho de que \u00e9l expresa claramente en otros t\u00e9rminos la idea de sustituci\u00f3n (cf. 2 Cor. 5,15;  G\u00e1l. 3,13.), su frase \u00abpor muchos\u00bb (Gr. hyper pollon en lugar de anti pollon), tomada en relaci\u00f3n con la idea de sacrificio actual en sus escritos, lleva el repleto significado \u00aben lugar de muchos\u00bb, no s\u00f3lo \u00aben beneficio de muchos.\u00bb  Esto est\u00e1 claramente indicado en  1 Tim. 2,6 \u201c\u2026que se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo en rescate por todos\u201d [Gr. antilutron uper uper panton].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al igual que en el Antiguo Testamento el poder expiatorio del sacrificio estaba en la sangre de la v\u00edctima, as\u00ed tambi\u00e9n la expiaci\u00f3n para el perd\u00f3n de los pecados se atribuye a la \u00abSangre del Nuevo Testamento\u00bb (vea Sacrificio de la Misa).  No     existe, pues, nada m\u00e1s precioso que la  Sangre de Cristo: \u00ab&#8230;sabiendo que hab\u00e9is sido rescatados de la conducta necia heredada de vuestros padres, no con algo caduco, oro o plata, sino con una sangre preciosa, como de cordero sin tacha y sin mancilla, de  Cristo.\u201d ( 1 Pedro 1,18-19).  Si bien las anteriores consideraciones refutan la afirmaci\u00f3n de \u00bb cr\u00edticos\u00bb modernos de que San Pablo introdujo por primera vez el sacrificio expiatorio de Cristo al  Evangelio, sigue siendo cierto que el sacrificio cruento de  la Cruz ocupa la posici\u00f3n central en la predicaci\u00f3n paulina.   \u00c9l habla del Redentor como \u00c9l \u00aba quien Dios exhibi\u00f3 como instrumento de propiciaci\u00f3n [Gr.: ilasterion], por su propia sangre, mediante la fe\u201d ( Rom. 3,25).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En referencia a los  tipos del Antiguo Testamento, la Ep\u00edstola a los Hebreos especialmente elabora esta idea:  \u201cPues si la sangre de machos cabr\u00edos y de toros y la  ceniza de vaca santifica con su aspersi\u00f3n a los contaminados, en orden a la purificaci\u00f3n de la carne, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s la  Sangre de Cristo, que por el  Esp\u00edritu Eterno se ofreci\u00f3 a s\u00ed mismo sin tacha a Dios, purificar\u00e1 de las obras muertas nuestra conciencia para rendir  culto a Dios vivo.\u201d ( Heb. 9,13-14).   La multiplicidad y variedad, ineficacia e inadecuaci\u00f3n de los sacrificios sangrientos de la  ley mosaica se contrastan con la singularidad y la eficacia del sacrificio de la Cruz para el perd\u00f3n de los pecados (cf. Heb, 9,28: \u201cAs\u00ed tambi\u00e9n Cristo, despu\u00e9s de haberse ofrecido una sola vez [apax] para quitar los pecados de la multitud\u201d; 10,10:  \u201cY en virtud de esta voluntad somos santificados, merced a la oblaci\u00f3n de una vez para siempre del Cuerpo [Gr. dia tes prosphoras tou somatos] de Jesucristo\u201d).   La sangrienta muerte en la Cruz es especialmente caracterizada como una \u00abofrenda por el pecado\u00bb: \u00ab\u00e9l, por el contrario, habiendo ofrecido por los pecados [Gr. mian uper amartion prosenegkas thusian] un solo sacrificio, se sent\u00f3 a la diestra de Dios para siempre.\u201d (Heb. 10,12; cf. 2  Cor. 5,21).   El \u00absacrificio divino\u00bb de Cristo, cuya existencia es asumida por  Thalhofer, Zill y Schoulza, no se puede  deducir de la Ep\u00edstola a los Hebreos. En el cielo, Cristo ya no se sacrifica, sino que simplemente, por medio de su \u00abintercesi\u00f3n sacerdotal\u00bb, ofrece el sacrificio de la Cruz (Heb. 7,25; Cf.  Rom. 8,34).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mientras que los Padres Apost\u00f3licos y el  apologista San Justino M\u00e1rtir se limitan a repetir la doctrina  b\u00edblica de la muerte sacrificial de  Cristo,  Ireneo fue el primero de los primeros  Padres que consider\u00f3 el sacrificio de la Cruz desde la perspectiva de una \u00absatisfacci\u00f3n vicaria\u00bb (satisfactio vicaria); esta expresi\u00f3n, sin embargo, no entr\u00f3 en uso frecuente en los escritos  eclesi\u00e1sticos durante los primeros diez siglos.  Ireneo hace hincapi\u00e9 en el hecho de que solo un Dios-Hombre pod\u00eda lavar la culpa de Ad\u00e1n, que Cristo realmente redimi\u00f3 a la humanidad mediante su  Sangre y ofreci\u00f3 \u201csu alma por nuestras almas y su carne por nuestra carne\u201d (\u00abAdv. hoer.\u00bb, V, I, 1, en P.G. VII, 1121).   Aunque Ireneo basa la redenci\u00f3n sobre todo en la Encarnaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la cual nuestra naturaleza  viciada fue restaurada a su santidad original (\u00abinterpretaci\u00f3n  m\u00edstica\u00bb de los  griegos), sin embargo, \u00e9l le atribuye de manera especial a la amarga  Pasi\u00f3n del Salvador los mismos efectos que atribuye a la Encarnaci\u00f3n: a saber la creaci\u00f3n del hombre como Dios, el perd\u00f3n de los pecados y la aniquilaci\u00f3n de la muerte (Adv. hoer., II, XX, 3; III, XVIII, 8).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No fue tanto \u00abbajo la influencia de los misterios greco-orientales de expiaci\u00f3n\u00bb (Harnack) como en estrecha colaboraci\u00f3n con  Pablo y el ritual de sacrificio de Mois\u00e9s, que  Or\u00edgenes consideraba la muerte en  la Cruz a la luz del sacrificio vicario de expiaci\u00f3n. Pero, puesto que \u00e9l sosten\u00eda preferencialmente la visi\u00f3n b\u00edblica del \u00abrescate y redenci\u00f3n\u00bb, fue el creador de la unilateral \u00abantigua teor\u00eda patr\u00edstica de la redenci\u00f3n\u00bb.  Incidentalmente (\u00abIn Matt., XVI,8,\u00bb en P.G., XIII, 1397 ss.) hace la imprudente declaraci\u00f3n de que el rescate representado en la Cruz se pag\u00f3 al diablo &#8212;un punto de vista que  Gregorio de Nisa sistematiz\u00f3 luego. Esta declaraci\u00f3n fue, sin embargo, repudiada por Adamancio (\u00abDe recta in Deum fide\u00bb, I, XXVII, en PG, XI, 1756 ss.) como \u201cel colmo de la locura  blasfema\u201d ((Gr. polle blasphemos anoia), y Gregorio Nacianceno y Juan de Damasco la rechazaron positivamente. Esta repulsiva teor\u00eda nunca se generaliz\u00f3 en la Iglesia, aunque la idea de los supuestos \u00abderechos del diablo\u00bb (err\u00f3neamente derivados de  Juan 12,31; 14,30; 2  Cor. 4,4;  1 Pedro 2,19) sobrevivieron entre algunos escritores eclesi\u00e1sticos hasta el tiempo de  Beda y Pedro Lombardo.  Cualquier cosa que digan Or\u00edgenes y Gregorio de Nisa de nuestro rescate del  Maligno, ambos est\u00e1n claros en sus declaraciones de que  Cristo ofrece el sacrificio de expiaci\u00f3n al  Padre Celestial y no al diablo; por medio de su sacrificio en la Cruz Cristo realiza la redenci\u00f3n de la esclavitud del diablo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como, de acuerdo con la admisi\u00f3n de Harnack, la idea de la expiaci\u00f3n vicaria \u00abes genuino entre los latinos\u00bb, podemos prescindir f\u00e1cilmente del testimonio de la literatura patr\u00edstica latina.  . Mientras que la Iglesia Griega se adhiri\u00f3 a la antigua concepci\u00f3n m\u00edstica en relaci\u00f3n con la teor\u00eda del rescate, la doctrina de la redenci\u00f3n recibi\u00f3 un nuevo avance en la \u00abteor\u00eda jur\u00eddica de la satisfacci\u00f3n\u00bb de San Anselmo de Canterbury (\u00abCur Deus homo\u00bb en PL, CLVIII, 359 ss.); \u00e9ste fue liberado de algunas crudezas por Santo Tom\u00e1s de Aquino y profundizado con la \u00abteor\u00eda \u00e9tica de la reconciliaci\u00f3n\u00bb. Una teor\u00eda completa, que emplea dial\u00e9cticamente todos los factores b\u00edblicos y patr\u00edsticos, sigue siendo un desideratum en la  teolog\u00eda especulativa.\n<\/p>\n<h3>Problemas Teol\u00f3gicos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Ya se han tratado con mayor \u00e9xito con los  te\u00f3logos otras preguntas dif\u00edciles respecto al sacrificio de  la Cruz. Debido a la coincidencia notable y \u00fanica del sacerdote, v\u00edctima y aceptador del sacrificio, una primera pregunta que surge es si  Cristo fue v\u00edctima y sacerdote seg\u00fan su naturaleza divina o seg\u00fan su naturaleza  humana. Sobre la base del dogma de la  uni\u00f3n hipost\u00e1tica, la \u00fanica respuesta es: aunque el  Hombre-Dios o el Logos mismo era a la vez sacerdote y v\u00edctima, era ambos, no en funci\u00f3n de su naturaleza divina, sino a trav\u00e9s de la funci\u00f3n de su humanidad.   Pues, dado que la naturaleza divina era absolutamente incapaz de sufrir, no era m\u00e1s posible para Cristo actuar como sacerdote seg\u00fan su naturaleza divina, de lo que era para Dios el Padre o el Esp\u00edritu Santo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En cuanto a la relaci\u00f3n entre el sacerdote y el aceptador, por lo general se indica en la explicaci\u00f3n que Cristo act\u00faa s\u00f3lo como sacerdote sacrificador, y que solo Dios Padre recibe el sacrificio.  Esta opini\u00f3n es  falsa.   Aunque el Concilio de Trento (Ses. XII, cap. I) menciona al Padre como el \u00fanico aceptador, esto no es m\u00e1s que una apropiaci\u00f3n, la cual no excluye ni al  Hijo ni al Esp\u00edritu Santo en el asunto de la aceptaci\u00f3n.  El aceptador del sacrificio de la  Cruz es, pues, el Dios ofendido, o toda la Trinidad, a la que tambi\u00e9n pertenece  Cristo como Logos e Hijo de Dios.  Uno debe, sin embargo, distinguir entre la divinidad y la humanidad de Cristo y decir: mientras Cristo como Dios, junto con el Padre y el Esp\u00edritu Santo, acept\u00f3 su propio sacrificio en expiaci\u00f3n de la Deidad ofendida, como hombre ofreci\u00f3 este mismo sacrificio en forma vicaria a la Sant\u00edsima Trinidad.    Si bien esta coincidencia de las tres funciones de sacerdote, v\u00edctima y aceptador en el mismo Cristo puede constituir un misterio, sin embargo, no contiene ninguna contradicci\u00f3n (cf.  Agust\u00edn, \u00abDe civ. Dei\u00bb, X, xx).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un tercer problema de gran importancia se refiere a la naturaleza de la actio sacrifica en el sacrificio de la  Cruz. \u00bfConsisti\u00f3 el acto de sacrificio en la muerte de Cristo en la cruz?   Esta pregunta debe ser contestada con una negativa decidida; de lo contrario, habr\u00eda que decir que la funci\u00f3n de sumo sacerdote en el sacrificio de la Cruz fue ejercido, no por Cristo, sino por sus torturadores y sus esbirros, los soldados  romanos.   En los sacrificios  mosaicos la esencia del sacrificio estaba tambi\u00e9n, no en el asesinato real de la v\u00edctima, sino en el derramamiento, o m\u00e1s bien en la aspersi\u00f3n, de la sangre. En consecuencia, el sacrificio de la Cruz, en el que Cristo funciona como \u00fanico sacerdote, debe igualmente ser referido a la oferta gratuita de su  Sangre por nosotros, los hombres, por cuanto el Redentor, mientras que exteriormente se somet\u00eda el  violento derramamiento de su Sangre a manos de sus verdugos, al mismo tiempo la ofrec\u00eda a Dios en esp\u00edritu de sacrificio (cf.  Juan 10,17 ss;  Heb.. 9,22;  Pedro 1,2).\n<\/p>\n<h2>Teor\u00eda del Sacrificio<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">A la vista del extenso material hist\u00f3rico que hemos reunido tanto de la pr\u00e1ctica  pagana como de las  religiones divinamente  reveladas, ahora es posible ensayar una teor\u00eda  cient\u00edfica del sacrificio, cuyas principales l\u00edneas se extraen naturalmente de los sistemas de sacrificios  jud\u00edos y  cristianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>1.  Universalidad del Sacrificio:<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Uno de los rasgos especialmente caracter\u00edsticos que la historia de las  religiones pone ante nosotros es la amplia difusi\u00f3n, incluso la universalidad, del sacrificio entre la  raza humana.   Es verdad que Andrew Lang (\u00abThe Making of a Religion\u00bb, Londres, 1899) sostiene la opini\u00f3n improbable de que en un principio el Dios supremo, majestuoso y celestial era tan poco  venerado con sacrificios como lo es hoy d\u00eda entre ciertas tribus de \u00c1frica y Australia; que incluso en el yahvismo de los israelitas el culto sacrificial era m\u00e1s bien una degeneraci\u00f3n que un avance  \u00e9tico-religioso.  De acuerdo con esto (a\u00f1aden otros investigadores) est\u00e1 el hecho de que en muchas caracter\u00edsticas el ritual sacrificial de Mois\u00e9s fue simplemente tomado del ritual  pagano de los  egipcios,  babilonios y otros pueblos semitas.   Es notable tambi\u00e9n que muchos Padres de la Iglesia (por ejemplo,  Cris\u00f3stomo) y  escol\u00e1sticos, y entre los  jud\u00edos, Maim\u00f3nides representaban los sacrificios  mosaicos como una mera concesi\u00f3n que Dios hizo a la debilidad del car\u00e1cter jud\u00edo con el fin de alejar al  pueblo elegido de los horrores del sacrificio sangriento a los  \u00eddolos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, este punto de vista unilateral no puede mantenerse ante el tribunal de la historia o de la psicolog\u00eda de la religi\u00f3n. Nada es psicol\u00f3gicamente tan inteligible como la derivaci\u00f3n del sacrificio del naturalmente religioso coraz\u00f3n del hombre, y la historia de todos los pueblos demuestra de manera similar que apenas ha existido o existe hoy d\u00eda una sola religi\u00f3n sin alg\u00fan sacrificio.   Una religi\u00f3n sin ning\u00fan sacrificio parece casi una imposibilidad psicol\u00f3gica, y es al menos antinatural.   Lo que ha resultado de la degeneraci\u00f3n es la total falta de sacrificio en algunas tribus  africanas y  australianas, en lugar de los numerosos sacrificios de Mois\u00e9s.   Si Dios hubiera concedido los sacrificios  cruentos simplemente debido a la debilidad de los  hijos de Israel, como se afirm\u00f3 arriba, habr\u00eda promovido, en lugar de reprimir, la propagaci\u00f3n de la idolatr\u00eda  pagana, sobre todo si el ritual de sacrificio tambi\u00e9n hubiese sido tomado de las religiones paganas.   Aqu\u00ed, como en otros lugares paralelos en otras religiones no demuestran ning\u00fan pr\u00e9stamo, a menos que tal sea apoyado por evidencia hist\u00f3rica estricta, e incluso los pr\u00e9stamos reales en su nuevo hogar pueden haber sido inspirados con un esp\u00edritu completamente nuevo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La adopci\u00f3n de la sustancia del paganismo en el sistema sacrificial de Mois\u00e9s es desmentida en especial por la anti-pagana y \u00fanica idea de la santidad por la que se distingue todo el culto  jud\u00edo (cf.  Lev. 11,44), y que muestra la Thora sacrificial como una sola pieza.   Un editor posterior nunca le hubiese podido imprimir el sello de la santidad a un ritual compuesto por fragmentos paganos sin que el paganismo puro se asomara a trav\u00e9s de las costuras y uniones.   Por lo tanto, uno debe, tanto antes como despu\u00e9s del c\u00f3digo sacerdotal (salvo a\u00f1adidos posteriores y adaptaciones a las nuevas circunstancias), considerar la Thora sacrificial como verdaderamente  mosaica, y ver en ella no s\u00f3lo la expresi\u00f3n de la naturaleza  humana, sino tambi\u00e9n de la voluntad Divina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una notable excepci\u00f3n a la regla general es el  islamismo, que no conoce ni sacrificio ni sacerdote; el sacrificio es reemplazado por un estricto ritual de oraci\u00f3n, con el que se asocian las abluciones  religiosas y la  limosna   Una vez m\u00e1s, mientras que el budismo genuino rechaza el sacrificio, esta regla estaba lejos de obtener en la pr\u00e1ctica, pues el lama\u00edsmo en el T\u00edbet tiene sacrificios por los muertos, y el budista promedio del pueblo ofrece sacrificios incruentos a su buda.  El  hind\u00fa ofrece flores, aceite, comida e incienso a sus  \u00eddolos, y le mata v\u00edctimas al dios Shiva y a su esposa. Y ni siquiera la creencia  protestante carece de sacrificio, ya que, a pesar de su rechazo a la  Misa, al menos reconocen la muerte de  Cristo en  la Cruz como el gran sacrificio del cristianismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>2.  Clases de Sacrificio:<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La naturaleza misma sugiri\u00f3 a la  humanidad los dos tipos principales de sacrificio, el cruento y el incruento, y por lo tanto, ambos eran conocidos en los primeros tiempos. Apenas se puede decidir a cu\u00e1l de los dos se le reconocer\u00e1 prioridad hist\u00f3rica, pues se pueden ofrecer igualmente buenos fundamentos para la mayor antig\u00fcedad del sacrificio incruento como para el sacrificio cruento.  Las primeras menciones hist\u00f3ricas de los sacrificios encontradas en la Biblia las hace coet\u00e1neas, pues Ca\u00edn como labrador ofreci\u00f3 los frutos del campo, mientras que su hermano Abel como pastor ofreci\u00f3 v\u00edctimas cruentas ( G\u00e9n. 4,3 ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En cuanto a las religiones  paganas, muchos historiadores de la religi\u00f3n abogan por la prioridad del sacrificio incruento. Porfirio y Teofrasto tambi\u00e9n expresaron la opini\u00f3n de que los primeros sacrificios consist\u00edan en plantas y flores, que eran quemados en honor de la deidad.   El soma-haoma, una libaci\u00f3n com\u00fan tanto al  vedismo  hind\u00fa como al  parsismo  iran\u00ed, debe remontarse a los tiempos primitivos, cuando los indios y los iran\u00edes todav\u00eda formaban un gran pueblo.  Se desconoce c\u00f3mo los indios vinieron a ofrecer su muy antiguo sacrificio de caballo.  Es una mera conjetura suponer que tal vez la transici\u00f3n general de una dieta vegetariana a una dieta carn\u00edvora, seg\u00fan relatado por No\u00e9 (cf. G\u00e9n. 9,3 ss.), ocasion\u00f3 el aumento de los sacrificios de  animales.   La rara ocurrencia de matar un animal se convirti\u00f3 en un festival, que se celebraba con sacrificios. Entre los primeros hebreos el sebach (sacrificio cruento) fue un \u00abfestival de matanza\u00bb, con el que se asoci\u00f3 inseparablemente el sacrificio cruento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La introducci\u00f3n de sacrificios cruentos entre los iran\u00edes es m\u00e1s f\u00e1cil de explicar, ya que, sobre todo en el  zoroastrismo, se estimaba un gran m\u00e9rito el destruir los animales nocivos pertenecientes al dios imp\u00edo  Ahrim\u00e1n, y, eventualmente sacrificarlos al dios bueno  Ormuz; sin embargo, no podemos ir m\u00e1s all\u00e1 de conjeturas.  Los arque\u00f3logos cl\u00e1sicos sostienen con raz\u00f3n que el sacrificio incruento fue practicado entre los antiguos  griegos, con el argumento de que en Homero la palabra griega: thuein ( Lat. suffire) no significaba \u00abmatar\u00bb u \u00abofrecer como sacrificio cruento\u00bb (como lo fue en el griego post-hom\u00e9rico), sino m\u00e1s bien \u00abofrecer un sacrificio humeante\u00bb (incienso).   Es posible que incluso los cultos crueles y voluptuosos de Asia Anterior al principio tambi\u00e9n ofreciesen solamente sacrificios vegetales, ya que la idea fundamental de su religi\u00f3n, la muerte y el renacimiento de la naturaleza, se expresa de forma m\u00e1s clara e impresionante en el mundo vegetal; sin embargo, todo esto es puramente hipot\u00e9tico.  La observaci\u00f3n de que el sacrificio  humano una vez se extendi\u00f3 por toda la tierra deja espacio tambi\u00e9n para el supuesto de que el sacrificio cruento en la forma de hombres sacrificados reclama la prioridad cronol\u00f3gica, cuya horrible costumbre, seg\u00fan avanzaba la civilizaci\u00f3n avanzada, fue reemplazada por el sacrificio de animales.   Pero entre muchos pueblos (por ejemplo, los  cananeos,  fenicios y los antiguos  mexicanos) ni siquiera la posesi\u00f3n de una alta cultura logr\u00f3 abolir los detestables sacrificios humanos. Pero, sea cual sea la opini\u00f3n que se tome sobre la cuesti\u00f3n de prioridad, es indudable que tanto los sacrificios cruentos como los incruentos se remontan a tiempos prehist\u00f3ricos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No sin su significado para la idea  cient\u00edfica de sacrificio es el hecho de que el material de los sacrificios cruentos e incruentos se tomaba regularmente a partir de cosas usadas como alimento y bebida, y de hecho, de lo mejor de estos productos.  Esta circunstancia muy general proporciona evidencia de que el don sacrificial debe ser tomado de las pertenencias del sacrificador y debe estar asociado, como un medio de sustento, con su vida f\u00edsica.   El sacrificio independiente del incienso solo requiere otra explicaci\u00f3n; esta es suministrada por el olor fragante, que  simboliza bien la dulzura de la ofrenda ascendente de la oraci\u00f3n o la graciosa aceptaci\u00f3n del sacrificio por la deidad.   El sacrificio cruento, debido a su conexi\u00f3n simb\u00f3lica con la vida del hombre, fue especialmente expresivo de total donaci\u00f3n de s\u00ed mismo a la divinidad. En la ruda opini\u00f3n del ingenuo hombre natural, el olor ascendente del incienso aliviaba los \u00f3rganos olfativos de los dioses.   Especialmente ruda fue esta materializaci\u00f3n indigna de sacrificio en el vedismo hind\u00fa (la bebida soma) y en la historia  babil\u00f3nica del Diluvio, donde se dice: \u00abLos dioses aspiran en el fragante olor; como moscas, los dioses se reunieron sobre el sacrificador.\u00bb   Incluso la expresi\u00f3n del Antiguo Testamento, \u00abolor grato para Dios\u00bb (odor suavitatis), fue originalmente una adaptaci\u00f3n de las ideas ingenuas de los pueblos n\u00f3madas incultos (cf.  G\u00e9n. 8,21;  Lev. 1,17; etc.), un antropomorfismo que fue cada vez m\u00e1s claramente reconocido como tal seg\u00fan los israelitas avanzaron en su refinamiento  \u00e9tico de la idea de Dios.   No se debe poner el tesoro en la grandeza o el valor material de las ofrendas de sacrificio, ya que Yahveh estaba por encima de la necesidad, sino en el verdadero sentimiento de sacrificio, sin el cual, seg\u00fan lo declarado por los  Profetas (cf.  Is. 1,11 ss.; Oseas 4,8;  Mal. 1,10), todos los sacrificios externos eran no s\u00f3lo in\u00fatiles, sino incluso censurables.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>3.  Ritos de Sacrificio:<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mientras que el sacrificio mismo se origina espont\u00e1neamente en el impulso natural del hombre inclinado a la religi\u00f3n, los ritos particulares, dependiendo de la ley y la costumbre, muestran una variedad m\u00faltiple en diferentes momentos y lugares. Entre los diferentes pueblos el ceremonial del sacrificio de hecho ofrece un panorama muy variado.  Si hacemos hincapi\u00e9 s\u00f3lo en aquello que era general y com\u00fan a todos, el rito sacrificial m\u00e1s simple consiste en la mera exposici\u00f3n de los dones en un lugar  santo, como por ejemplo el pan de la proposici\u00f3n ( panis propositionis) de los israelitas y los  babilonios, o las ofrendas votivas ( anathemata) de los  griegos.   Con frecuencia, la idea de agasajar a los  dioses o a los muertos est\u00e1 evidentemente relacionada con la ofrenda de alimentos y bebidas, por ejemplo, entre los  indios,  egipcios y griegos. Incluso en la historia antigua de  Israel es perceptible esta idea de agasajo, aunque espiritualizada ( Jc. 6,17 ss.; 13,15 ss.).  Se consideraban como verdaderos sacrificios en el sentido estricto solamente aquellos en los que se efectuaba una alteraci\u00f3n real en el don sacrificial al momento de ofrecerlo.  Mediante esta inmutaci\u00f3n no solo se retiraban los dones de todo uso profano, sino que tambi\u00e9n eran completamente entregados al servicio y posesi\u00f3n de Dios o de los dioses.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con este objetivo en mente los comestibles o v\u00edctimas sacrificiales eran total o parcialmente quemados, mientras que las libaciones se derramaban como ofrendas bebibles. La forma m\u00e1s antigua parece haber sido la ofrenda total o quemada (holocausto).  Mientras que solo se quemaban partes especiales de las v\u00edctimas (en su mayor parte las mejores porciones), el resto de la carne era considerada como alimento de sacrificio santo, y era comida, ya sea por los sacerdotes o por los oferentes en un lugar santo (o incluso en casa) con la idea de entrar en comuni\u00f3n.  Sin embargo, el elemento principal en el sacrificio no era la comida sacrificial, sino m\u00e1s bien la aspersi\u00f3n de la sangre, que, como portadora de la vida, en muchas religiones se pretend\u00eda claramente que representaba al hombre mismo. Esta idea de la sustituci\u00f3n se ve con claridad abrumadora en el sacrificio de  Cristo en la  Cruz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre todos los pueblos el sacrificio, como la principal y m\u00e1s perfecta funci\u00f3n de la religi\u00f3n, se rodeaba con la mayor pompa y solemnidad; la celebraci\u00f3n era por lo general de un car\u00e1cter ligero y alegre, especialmente en el caso de los sacrificios de alabanza, petici\u00f3n y agradecimiento. Con el coraz\u00f3n  alegre, el hombre se  consagraba a la deidad por medio de los dones que ofrec\u00eda.  El adorno externo, la m\u00fasica, el canto, la oraci\u00f3n y la danza acentuaban la alegr\u00eda festiva. Por otro lado el sacrificio expiatorio era de car\u00e1cter grave, ya fuese con la intenci\u00f3n de expiar pecados o de evitar la desgracia.   No toda persona privada era competente para ofrecer el sacrificio; esta funci\u00f3n le pertenec\u00eda solo a ciertas personas o sacerdotes, cuyo oficio estaba inmediatamente relacionado con los sacrificios.  En los primeros tiempos, el jefe de la familia o de la tribu llevaba a cabo las funciones de sacerdote &#8212;en el antiguo Egipto, el rey, como incluso hoy en d\u00eda el emperador en China (v\u00e9ase   SACERDOCIO).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sacrificio y altar son, como sacrificio y sacerdote, t\u00e9rminos correlativos. Originalmente el altar consist\u00eda en una sola piedra, que por la consagraci\u00f3n se convert\u00eda en la morada de Dios (cf.  G\u00e9n. 12,7 ss.; 13,4; 28,18 ss.). En muchos pueblos el lugar del sacrificio era o bien la casa (para los sacrificios privados) o al aire libre (para sacrificios p\u00fablicos). En este \u00faltimo caso para el sacrificio se prefer\u00edan lugares especialmente seleccionados (\u00e1rboles, arboledas, alturas) en una posici\u00f3n elevada. Entre los  romanos, el altar y el hogar (ara et focus) eran considerados como requisitos indispensables para el sacrificio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>4.  Origen del Sacrificio:<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Dado que el sacrificio es una acci\u00f3n concomitante regular de todas las religiones, el sacrificio debe haberse originado, seg\u00fan la ley de la causalidad, de forma simult\u00e1nea con la religi\u00f3n. En consecuencia, el sacrificio es tan antiguo como la propia religi\u00f3n. Es evidente que la naturaleza de la explicaci\u00f3n de sacrificio depender\u00e1 de los puntos de vista que uno tome del origen de la religi\u00f3n en general.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>(A)<\/b> Ampliamente extendida hoy d\u00eda est\u00e1 la teor\u00eda de la  evoluci\u00f3n, la cual, de conformidad con los principios de Darwin, trata de rastrear el origen de la religi\u00f3n a partir de la etapa degradada del hombre primitivo medio-animal y sin religi\u00f3n, y su desarrollo progresivo hacia formas superiores.   El esquema de desarrollo es naturalmente diferente de acuerdo con el punto de vista personal del investigador. Como punto de partida para el estudio comparativo de las formas religiosas inferiores se suele tomar el salvaje incivilizado de hoy, el verdadero retrato del hombre primitivo (Lubbock, Tylor, etc.).  Se hace un intento de construir una escala ascendente desde el fetichismo m\u00e1s crudo al polite\u00edsmo  naturalista, a partir del cual se desarrolla el monote\u00edsmo  \u00e9tico, como el producto m\u00e1s alto y m\u00e1s puro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hasta hace poco el animismo propuesto por Tylor fue la teor\u00eda prevalente; esta trazaba la religi\u00f3n desde el antiguo culto a las almas, los fantasmas, los esp\u00edritus de los antepasados, etc. (bajo la influencia del miedo).   En esta etapa inicial el sacrificio no ten\u00eda otro prop\u00f3sito que el de la alimentaci\u00f3n y el entretenimiento de estos seres deificados, o su apaciguamiento y conciliaci\u00f3n, si se le atribu\u00edan  disposiciones hostiles (los demonios).    En los \u00faltimos tiempos los propios expertos combaten vigorosamente como insostenible esta explicaci\u00f3n, una vez  honrada como dogma en la historia de las religiones. Se ha reconocido que el animismo, su af\u00edn el fetichismo y el totemismo s\u00f3lo representan elementos secundarios de muchas religiones de la naturaleza, no la esencia.   \u00abEn cualquier caso\u00bb, dice Chantepie de la Saussaye, \u00aben ninguna parte puede mostrarse una base puramente animista de la religi\u00f3n\u00bb (\u00abLehrbuch der Religionsgeschichte\u00bb, I, Tubinga, 1905, p. 12).   Pero si el origen de la idea de Dios no se puede explicar a partir del animismo, el agasajo no puede haber sido la idea original del sacrificio, sobre todo porque, seg\u00fan las investigaciones m\u00e1s recientes, las religiones primitivas parecen converger m\u00e1s bien hacia el monote\u00edsmo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al igual que en la conciencia de todos los pueblos sacrificadores los  dioses permanec\u00edan sublimes sobre las almas, esp\u00edritus y demonios, el sacrificio como un don religioso trascend\u00eda por mucho la comida y la bebida.   Pero, ya sea que se represente a los dioses como compa\u00f1eros en el banquete, siempre apareci\u00f3 la idea correcta de que por su participaci\u00f3n en los dones sacrificiales el hombre entra en comuni\u00f3n con los dioses, y (por ejemplo, en el caso de la antigua bebida  india soma), incluso participa de la fuerza divina.   El oscurecimiento de esta idea por errores  antropom\u00f3rficos, fomentados por el enga\u00f1o  sacerdotal, ciertamente dio lugar aqu\u00ed y all\u00e1 a la unilateral \u00abalimentaci\u00f3n de los dioses\u00bb (cf.  Dan. 14,2 ss.), pero esto no puede ser considerado de ning\u00fan modo como una instituci\u00f3n primitiva.  Andrew Lang (\u00abLa fabricaci\u00f3n de una religi\u00f3n\u00bb, Londres, 1898) refuta muy exitosamente el animismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>(B)<\/b> Una segunda explicaci\u00f3n  naturalista, que se puede llamar la \u00abteor\u00eda social\u00bb, deriva la religi\u00f3n de los instintos sociales y en consecuencia deriva el sacrificio de la comida comunitaria que se establec\u00eda para fortalecer y sellar de forma religiosa la comunidad tribal. Se supone que estas comidas comunales dieron el primer impulso al sacrificio.   Estos pensamientos fundamentales se pueden desarrollar en varias maneras. Ya que el totemismo, adem\u00e1s de su elemento religioso tiene tambi\u00e9n uno claramente social, y en este sentido se encuentra en un nivel mucho m\u00e1s alto que el animismo, algunos autores (especialmente W. Robertson Smith, \u00abThe Religion of the Semites\u00bb, Londres, 1894) creen que el origen de los sacrificios de animales se remonta al totemismo.   Cuando los diferentes clanes o divisiones de una tribu participaban en la comida comunitaria del animal sagrado (t\u00f3tem), que representaba a su dios y sus ancestros, cre\u00edan que con esta comida participaban en la vida divina del animal mismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se declara que el sacrificio en el sentido de ofrecer dones a la deidad, la sustituci\u00f3n  simb\u00f3lica de la vida humana por un animal, la idea de la expiaci\u00f3n, etc., pertenece a un per\u00edodo mucho m\u00e1s tard\u00edo de la historia del sacrificio.  Originalmente los dones de cereales ten\u00edan m\u00e1s bien el car\u00e1cter de un tributo debido a los  dioses, y esta idea fue luego transferida a los sacrificios de animales. Sin embargo, es muy dudoso que esta teor\u00eda tot\u00e9mica, a pesar de algunas sugerencias excelentes, satisfaga totalmente los hechos.   Ciertamente, no debe subestimarse la fuerza social de la religi\u00f3n y su importancia en la formaci\u00f3n de comunidades; pero, aparte del hecho de que el totemismo no es, no m\u00e1s que el animismo, una explicaci\u00f3n del origen de la religi\u00f3n, la hip\u00f3tesis se contradice con el hecho cierto de que en la primera \u00e9poca la ofrenda total u holocausto coexist\u00edan con la comida comunitaria, siendo el primero igual de viejo, si no m\u00e1s que el segundo.   En la conciencia de los pueblos la comida sacrificial constitu\u00eda no tanto un elemento del sacrificio, como la participaci\u00f3n, la confirmaci\u00f3n y la finalizaci\u00f3n de la misma.   Bajo este mismo fundamento tambi\u00e9n se debe rechazar lo que se llama la \u00abteor\u00eda del banquete\u00bb del fallecido obispo Bellord; la cual refiere la esencia del sacrificio a la comida, y declara imposible un sacrificio sin una comida (cf. Te Ecclesiastical Review, XXXIII, 1905, p\u00e1gs. 1 ss., 258 ss.).    Esta teor\u00eda no es de conformidad con los hechos; pues, ya que se ve obligada a remitir la esencia del Sacrificio de la Misa \u00fanicamente a la comuni\u00f3n del sacerdote en lugar de a la doble transubstanciaci\u00f3n, la verdad del sacrificio de la  Cruz se puede mantener s\u00f3lo en el supuesto forzado y  falso que la \u00daltima Cena en su conexi\u00f3n org\u00e1nica con la Crucifixi\u00f3n imprimi\u00f3 en esta \u00faltima su car\u00e1cter sacrificial. (Para m\u00e1s detalles, vea  SACRIFICIO DE LA MISA.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>(C)<\/b>  Por lo que podemos inferir a partir de la revelaci\u00f3n, la opini\u00f3n m\u00e1s natural y probable parece ser que el sacrificio se origin\u00f3 en el mandamiento positivo de Dios, ya que, por la revelaci\u00f3n original en el  Para\u00edso, toda la religi\u00f3n de la  humanidad parece haber sido establecida con antelaci\u00f3n de manera  sobrenatural.  La leyenda  griega de la invenci\u00f3n del sacrificio por Prometeo y el gigante Quir\u00f3n, junto con leyendas similares de las religiones  asi\u00e1ticas, podr\u00eda interpretarse como reminiscencias del origen divino de los sacrificios.   El mandato positivo para el sacrificio podr\u00eda, incluso despu\u00e9s de la Ca\u00edda, haber sido conservado por tradici\u00f3n entre los descendientes de Ad\u00e1n, y as\u00ed se extendi\u00f3 entre las naciones  paganas de todas las tierras.   Las desviaciones  id\u00f3latras a partir de la idea paradis\u00edaca del sacrificio aparecer\u00edan as\u00ed como errores lamentables, que, sin embargo, no ser\u00edan m\u00e1s dif\u00edciles de explicar que la ca\u00edda general de la  raza humana.   Pero, por plausible y probable que esta hip\u00f3tesis pueda ser, es imposible de demostrar, y de hecho  innecesaria para la explicaci\u00f3n del sacrificio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Biblia no nos da ninguna informaci\u00f3n respecto al sacrificio en el Para\u00edso; pues la explicaci\u00f3n de \u00abcomer del \u00e1rbol de la vida\u00bb como una ofrenda sacramental es una declaraci\u00f3n teol\u00f3gica individual posterior ideada por la agudeza de los  te\u00f3logos, siguiendo el ejemplo de  San Agust\u00edn.   Pero sin recurrir a una ordenanza divina, el origen del sacrificio puede f\u00e1cilmente explicarse por motivos puramente  psicol\u00f3gicos. En consideraci\u00f3n de la relaci\u00f3n de filiaci\u00f3n entre el hombre y Dios, que se sinti\u00f3 m\u00e1s profundamente en los tiempos primitivos que en los posteriores, la \u00fanica evidencia de adoraci\u00f3n interior sincera que la criatura pod\u00eda dar era a costa de sacrificar algunas de sus propias  posesiones, expresando as\u00ed visiblemente su absoluta sumisi\u00f3n a la divina Majestad.  Tampoco estuvo menos de acuerdo con los impulsos interiores del hombre para manifestar su gratitud a Dios mediante dones ofrecidos a cambio de beneficios recibidos, y para dar expresi\u00f3n a sus peticiones para nuevos favores por medio de regalos sacrificiales.   Por \u00faltimo, el pecador pod\u00eda esperar la liberaci\u00f3n de la conciencia opresora de culpabilidad, cuando en el esp\u00edritu de contrici\u00f3n hab\u00eda reparado, a lo mejor de su capacidad, el mal hecho a la Divinidad.  Mientras m\u00e1s infantil e ingenua la concepci\u00f3n de Dios formada por el hombre primitivo, m\u00e1s natural y f\u00e1cil era para \u00e9l la introducci\u00f3n del sacrificio. Un verdadero buen hijo ofrece peque\u00f1os regalos a sus padres, a pesar de que no  sabe lo que van a hacer con ellos. As\u00ed, la teor\u00eda psicol\u00f3gica parece ofrecer la mejor explicaci\u00f3n del origen del sacrificio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>5.  Objeto del Sacrificio:<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como su \u00abforma metaf\u00edsica\u00bb, el objeto primero le da al sacrificio su contenido espiritual pleno, y vivifica los ritos externos con un alma viviente. Las religiones  paganas desarrolladas concurren con la religi\u00f3n  revelada en la idea de que el sacrificio est\u00e1 destinado a dar expresi\u00f3n  simb\u00f3lica a la entrega total del hombre de s\u00ed mismo en las manos del Dios Supremo con el fin de obtener la comuni\u00f3n con \u00e9l. En el reconocimiento de la supremac\u00eda absoluta de Dios se encuentra el lado jur\u00eddico del sacrificio, y el lado  \u00e9tico se encuentra en el sometimiento absoluto correlativo a Dios.   En ambos momentos se destaca claramente el car\u00e1cter latr\u00e9utico del sacrificio, ya que el sacrificio se le debe ofrecer solo a Dios, como la  Primera Causa (Causa prima) y el \u00daltimo Fin (finis ultimus) de todas las cosas. Incluso los sacrificios  idol\u00e1tricos de los paganos no perdieron de vista por completo esta idea fundamental, ya que estimaban sus  \u00eddolos como dioses. Incluso los sacrificios de acci\u00f3n de gracias y de petici\u00f3n no excluyen esta caracter\u00edstica latr\u00e9utica esencial, ya que se refieren a acciones de gracias y peticiones a la divinidad siempre adorable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El cuarto objeto del sacrificio surge a partir de nuestra condici\u00f3n  pecaminosa, es decir, el apaciguamiento de la ira divina.    El cu\u00e1druple objeto del sacrificio suministra una explicaci\u00f3n inmediata de los cuatro tipos de sacrificio (cf.  Santo Tom\u00e1s, I-II, Q. III, a. 3). Con los sentimientos de sacrificio incorporados en estos objetos est\u00e1 estrechamente conectada la gran importancia de la oraci\u00f3n, la cual acompa\u00f1a el rito del sacrificio en todas las religiones superiores; Grimm as\u00ed simplemente declara: \u00abEl sacrificio es s\u00f3lo una oraci\u00f3n ofrecida con los dones.\u00bb La pregunta m\u00e1s libremente debatida, y acerca de la que los te\u00f3ricos no est\u00e1n de acuerdo, es \u00bfD\u00f3nde debemos buscar el punto culminante del acto de sacrificio (actio sacrifica), en el que se expresa especialmente el objeto del sacrificio?   Mientras algunos ven la culminaci\u00f3n del sacrificio en la alteraci\u00f3n real (immutatio), y sobre todo en la destrucci\u00f3n del don, otros refieren la esencia del acto sacrificial a la oblaci\u00f3n externa del don, despu\u00e9s que ha sido objeto de alg\u00fan cambio; una tercera parte, pero no muy numerosa, considera la comida sacrificial como el elemento principal.    Este \u00faltimo punto de vista ya se ha puesto a un lado como insostenible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Numerosos sacrificios (por ejemplo, el antiguo holocausto y el sacrificio de la  Cruz) demuestran igualmente que la comida no es esencial.  Una vez m\u00e1s, la importancia de la sangre, que los  jud\u00edos evitaban, despreciaban e incluso prohib\u00edan como un medio de alimentaci\u00f3n, no encuentra ninguna expresi\u00f3n en la teor\u00eda del banquete.  Que la destrucci\u00f3n del don (especialmente el asesinato) no puede constituir la esencia del sacrificio se desprende del hecho de que la aspersi\u00f3n de la sangre (aspersio sanguinis) era considerada como la culminaci\u00f3n, y la muerte como s\u00f3lo la preparaci\u00f3n para el verdadero acto sacrificial.   De hecho, la \u00abteor\u00eda de la destrucci\u00f3n\u00bb, instalada en la  teolog\u00eda  cat\u00f3lica desde la \u00e9poca de  V\u00e1squez y  Belarmino, no armoniza con la concepci\u00f3n  pagana hist\u00f3rica de sacrificio ni con la esencia del sacrificio de  Cristo en la cruz, ni, finalmente, con las ideas fundamentales del culto  mosaico.   La destrucci\u00f3n es como m\u00e1ximo el material, y la ofrenda el elemento formal del sacrificio.  En consecuencia, la idea de sacrificio descansa en la entrega de s\u00ed mismo del hombre a Dios, no con el objeto de la autodestrucci\u00f3n ( simb\u00f3lica), sino de transformaci\u00f3n final, glorificaci\u00f3n y  deificaci\u00f3n.   Dondequiera que se asocie una comida con el sacrificio, esto significa simplemente la confirmaci\u00f3n y certificaci\u00f3n de la comuni\u00f3n con Dios, ya existente o readquirida por la expiaci\u00f3n.  As\u00ed, podemos definir sacrificio como la oblaci\u00f3n externa a Dios de un objeto perceptible por los sentidos por un ministro autorizado, ya sea mediante su destrucci\u00f3n o por lo menos su transformaci\u00f3n real, en reconocimiento al supremo dominio de Dios y para el apaciguamiento de su ira. En la medida en que esta definici\u00f3n se refiere al Sacrificio de la Misa, vea  SACRIFICIO DE LA MISA.\n<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">I. Respecto al sacrificio pagano en general vea CREUZER, Symbolik u. Mythologie der alten V\u00f6lker (3ra ed., Darmstadt, 1877); WERNER, Die Religionen u. Kulte des vorchristl. Heidentums (Ratisbonaa, 1888); VOLLERS, Die Weltreligionen in ihrem geschichtl. Zusammenhang (Jena, 1909); DE LA SAUSSAYE, Lehrbuch der Religionsgesch. (2 vols., 3ra ed., T\u00fcbinga, 1905). Respecto a los sacrificios de los antiguos indios vea  M\u00dcLLER, Hibbert Lectures on the Origin and Growth of Religion as illustrated by the Religion of India (Londres, 1878); LINDNER, Die D\u00eeksh\u00e2 oder die Weihe f\u00fcr das Somaopfer (1878); BERGAIGNE, La religion v\u00e9dique (3 vols., Par\u00eds, 1878-83); WEBER, Zur Kenntnis des ved. Opferrituals en Indische Studien, X y XIII; HILLEBRANDT, Das altind. Neu- u. Vollmondsopfer (1879); IDEM, Ritual-Literatur, ved. Opfer u. Zauber (1897); MUIR, Original Sanscrit Texts, III-V (Londres, 1890); HOPKINS, The Religions of India (Londres, 1893); HARDY, Die vedischbrahmanische Periode der Religion des alten Indiens (1893); IDEM, Indische Religionsgesch. (1898); OLDENBERG, Die Religion des Veda (1894); SCHWAB, Das altindische Tieropfer (1896); MACDONELL, Vedic Mythology (1897); DAHLMANN, Der Idealismus der indischen Religionsphilos. im Zeitalter der Opfermystik (Friburgo, 1901); ROUSSELL, La religion v\u00e9dique (Par\u00eds, 1909). Respecto al hinduismo consulte:  MONIER-WILLIAMS, Brahmanism and Hinduism (Londres, 1891); GURU PROSAD SEN, An Introduction to the Study of Hinduism (Calcutta, 1893); CROOKE, Introduction to the Popular Religion and Folklore of Northern India (Londres, 1896); DUBOIS, Hindu Manners, Customs and Ceremonies (Oxford, 1897); SLATER, The higher Hinduism in relation to Christianity (Londres, 1902). Respecto a los iran\u00edes, cf. HYDE, Historia religionis veterum Persarum (Oxford, 1700); WINDISCHMANN, Zoroastrische Studien (1863); SPIGEL, Eranische Altertumskunde, II (1878); DE HARLEZ, Les origines du Zoroastrisme (Par\u00eds, 1879); HAUG, Essays on the Sacred Language, Writings and Religion of the Parsis (Londres, 1884); DOSABHAI FRANIJI KARAKA, History of the Parsis, including their Manners, Customs, Religion and Present Position (2 vols., Londres, 1884); CASARTELI, La philos. religeuse du Mazd\u00e9isme sous les Sassanides (Par\u00eds, 1884); JACKSON, Zoroaster, the Prophet of Ancient Iran (New York, 1899). Respecto a los griegos, Cf. MAURY, Hist. des religions de la Gr\u00e8ce antique (3 vols., Par\u00eds, 1857-9); GIRARD, Le sentiment religieux en Gr\u00e8ce d&#8217;Hom\u00e8re \u00e0 Eschyle (Par\u00eds, 1879); ROSCHER, Ausf\u00fchrliches Lexikon der griech. u. r\u00f6m. Mythologie (1884); REISCH, Griechische Weihegeschenke (Viena, 1890); STENGEL, Die griech. Sakralaltert\u00fcmer (1890); RHODE, Psyche (1891); GARDENER AND JEVONS, Manual of Greek Antiquities (Londres, 1895); USENER, G\u00f6tternamen (1896); FARNELL, Cults of the Greek States (2 vols., Londres, 1896); GRUPPE, Griech. Mythologie u. Religionsgesch. (Munich, 1897-1906); ROUSE, Greek Votive Offerings (Cambridge, 1910); REITZENSTEIN, Die hellenistischen Mysterienreligionen (1910); PIEPERS, Qu stiones anathematic (Leiden, 1903). Respecto a los romanos, cf. BOUCH\u00c9-LECLERC, Manuel des institutions romaines (Par\u00eds, 1896); WISSOWA, Religion u. Kultus der R\u00f6mer (Munich, 1902); VON P\u00d6HLMANN, Die r\u00f6m. Kaiserzeit u. der Untergang der antiken Welt (1910); GASQUET, Essai sur le culte et les myst\u00e8res de Mithra (Par\u00eds, 1899); CUMONT, Die Mysterien des Mithra (Leipzig, 1903); PRELLER, R\u00f6mische Mythologie (3ra ed., 1881-83); BEURLIER, Le culte rendu aux empereurs romains (Par\u00eds, 1890); WENDLAND, Die hellenist.-r\u00f6m. Kultur in ihren Beziehungen zum Judentum u. Christentum (1907); DIETERICH, Eine Mithrasliturgie (2da ed., 1910). Respecto a los chinos, cf. DOUGLAS, Confucianism and Taoism (Londres, 1892); DE HARLEZ, Les religions de la Chine (Bruselas, 1891); DVORAK, Chinas Religionen (2 Vols., Leipzig, 1895-1903). Respecto a los egipcios, cf. LE PAGE RENOUF, Lectures on the Origin and Growth of Religion as illustrated by the Religion of Ancient Egypt (Londres, 1879); ERMAN, Aegypten u, \u00e4gyptisches Leben im Altertum (2 vols., 1885-88); IDEM, Die \u00e4gyptische Religion (2da ed., Berl\u00edn, 1909); BRUGSCH, Religion u. Mythologie der alten Aegypter (1888); BUDGE, The Mummy (Londres, 1893); IDEM, The Gods of the Egyptians (Londres, 1904); IDEM, History of Egypt (8 vols., Londres, 1902-); WIEDEMANN, Die Religion der alten Aegypter (1890); FLINDERS PETRIE, History of Egypt (Londres, 1894); SAYCE, Religions of Ancient Egypt and Babylonia (Londres, 1902); OTTO, Priester u. Tempel im hellenist. Aegypten (2 vols., 1902-08). Respecto a los semitas, cf. VON BAUDISSIN, Beitr\u00e4ge zur semitischen Religionsgesch. (Berl\u00edn, 1875-78); ROBERTSON SMITH, Lectures on the Religion of the Semites (Londres, 1899); LAGRANGE, Sur les religions s\u00e9mitiques (Par\u00eds, 1903); ZIMMER, Beitr\u00e4ge zur Kenntnis der babylon. Religion (1896); HAUPT, Babylonian Elements in the Levitical Ritual (1900); HILPRECHT, Die Ausgrabungen im Bel-Tempel zu Nippur (1903); JEREMIAS, Montheistische Str\u00f6mungen innerhalb der babylonischen Religion (1904); WINCKLER, Die Gesetze Hammurabis (1904); JASTROW, Die Religion Babyloniens u. Assyriens (1905); KOLDEWEY, Die Tempel von Babylon (1911); MOVERS, Das Opferwesen der Karthager (1847); CHEYNE-BLACK, Encycl. biblica, s.v. Ph\u0153nicia; SCHOLZ, G\u00f6tzendienst u. Zauberwesen bei den alten Hebr\u00e4ern u. benachbarten V\u00f6lkern (1877); SCHANZ, Apologie des Christentums, II (1905). See also the literature to PRIESTHOOD.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">II. LIGHTFOOT, Ministerium templi (Rotterdam, 1699); B\u00c4HR, Symbolik des mosaischen Kultus, II (Heidelberg, 1839); THALHOFER, Die unblutigen Opfer des mosaischen Kultus (Ratisbona, 1848); RIEHM, Der Begriff der S\u00fchne im A. T. (Gotha, 1876); IDEM, Handw\u00f6rterbuch des biblischen Altertums (Leipzig, 1884-); IDEM, Alttestamentl. Theologie (Halle, 1889); KURTZ, Sacrificial Worship of the Old Testament, tr. (Edimburgo, 1863); WANGEMANN, Das Opfer nach der hl. Schrift (1866); SCHOLZ, Die hl. Altert\u00fcmer des Volkes Israel (Ratisbona, 1868); IDEM, G\u00f6tzendienst u. Zauberwesen bei den alten Hebr\u00e4ern (Ratisbona, 1877); HANEBERG, Die reliqi\u00f6sen Altert\u00fcmer der Bibel (Munich, 1869); SCHEGG, Biblische Arch\u00e4ologie (Friburgo, 1887); LAOUENAN, Du Brahmanisme et ses rapports avec le Judaisme et le Christianisme (Par\u00eds, 1888); CAVE, Scriptural Doctrine of Sacrifice and Atonement (Edimburgo, 1890); SCH\u00c4FER, Die religi\u00f6sen Altert\u00fcmer der Bibel (1891); SCHMOLLER, Das Wesen der S\u00fchne in der alttestamentlich. Opferthora in Studien u. Kritiken (1891); NOWACK, Hebr\u00e4ische Arch\u00e4ologie (Friburgo, 1894); VOLCK, De nonnullis V. T. prophet. locis ad sacrificia spectantibus (Leipzig, 1893); SCOTT, Sacrifice, its Prophecy and Fulfilment (Edimburgo, 1894); BAXTER, Sanctuary and Sacrifice (Londres, 1895); SCHULTZ, Old Testament Theology, tr. (Edimburgo, 1898); FREY, Tod, Seelenglaube u. Seelenkult im alten Israel (1898); MATTHIEU, La notion de sacrifice dans l&#8217;ancien Testament et son \u00e9volution (Tolosa, 1902); GOLD, Sacrificial Worship (Nueva York, 1903); NIKEL, Genesis u. Keilschriftforschung (Friburgo, 1903); SCHRADER, Die Keilinschriften u. das A. T. (3ra ed., Berl\u00edn, 1903); ZAPLETAL, Alttestamentliches (Friburgo, 1903); K\u00d6BERLE, S\u00fcnde u. Gnade im religi\u00f6sen Leben des Volkes Israel bis auf Christus (Munich, 1905); HERRMANN, Die Idee der S\u00fchne im A. T. (Leipzig, 1905); SCH\u00d6PFER, Gesch, des A. T. (4th ed., 1906); KENT, Israel&#8217;s Laws and Legal Precedents (New York, 1907); BENZINGER, Hebr\u00e4ische Arch\u00e4ologie (Friburgo, 1907); MADER, Die Menschenopfer der alten Hebr\u00e4er u. der benachbarten V\u00f6lker (Friburgo, 1908); ENGELKEMPER, Heiligtum u, Opferst\u00e4tten in den Gesetzen des Pentateuch (M\u00fcnster, 1908); SMITH, The Biblical Doctrine of Atonement in Biblical World, XXXI (1908), 22 sqq.; KITTEL, Gesch. des Volkes Israel, II (Gotha, 1909); PETERS, Die j\u00fcdische Gemeinde von Elephantine-Syene u. ihr Tempel im 5. Jahrh. vor Chr. (Friburgo, 1910); ALLGEIER, Ueber Doppelberichte in der Genesis. Eine kritische Untersuchung u. eine prinzipielle Pr\u00fcfung (Friburgo, 1911).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">III. TANNER, Cruentum Christi sacrificium, incruentum Miss\u00e6 sacrificium explicatum (Prague, 1669); CONDREN. Das Priestertum u. das Opfer Jesu Christi (Ratisbona, 1847); VON CICHOWSKI, Das alttestamentl. Pascha in seinem Verh\u00e4ltnis sum Opfer Christi (Munich, 1849); THALHOFER, Die Opfer des Hebr\u00e4erbriefes (Dillinger, 1855); IDEM, Das Opfer des alten u. neuen Bundes (Ratisbona, 1870); BICKEL, Messe u. Pascha (Maguncia, 1871); PELL, Das Dogma von der S\u00fcnde u. Erl\u00f6sung im Lichte der Vernunft (Ratisbona, 1886); IDEM, Die Lehre des hl. Athanasius von der S\u00fcnde u. Erl\u00f6sung (Passau, 1888); OSWALD, Die Erl\u00f6sung in Christo Jesu (2da ed., Paderborn, 1887); STR\u00c4TER, Die Erl\u00f6sungslehre des hl. Athanasius (Friburgo, 1894); ANRICH, Das antike Mysterien. wesen u. sein Einfluss auf das Christentum (G\u00f6ttingen, 1894): SCHENZ, Die priesterl. T\u00e4tigkeit des Messias nach dem Propheten Isajas (Ratisbona, 1892); SEEBERG, Der Tod Christi in seiner Bedeutung f\u00fcr die Erl\u00f6sung (Leipzig, 1895); D\u00d6RHOLT, Die Lehre von der Genugtuung Christi (Paderborn, 1896); CHARRE, Le sacrifice de l&#8217;Homme-Dieu (Par\u00eds, 1899); GRIMM, Gesch. des Leidens Jesu, I (Ratisbona, 1903); FUNKE, Die Satisfactionstheorie des hl. Anselm (M\u00fcnster, 1903); RITTER, Christus der Erl\u00f6ser (Linz, 1903); BELSER, Gesch. des Leidens u. Sterbens, der Auferstehung u. Himmelfahrt des Herrn (Friburgo, 1903); JENTSCH, Hellentum u. Christentum (Leipzig, 1903); MUTH, Die Heilstat Christi als stellvertretende Genugtuung (Ratisbonaa, 1904); RIVI\u00c8RE, Le dogme de la R\u00e9demption (Par\u00eds, 1905); CROMBRUGGHE, De soteriologi\u00e6 christian\u00e6 primis fontibus (Lovaina, 1905); KLUGE, Das Seelenleiden des Welterl\u00f6sers (Maguncia, 1905); WEIGL, Die Heilslehre des hl. Cyrill von Jerusalem (Maguncia, 1905); WEISS, Die messianischen Vorbilder im A. T. (Friburgo, 1905); FIEBIG, Babel u. das N. T. (T\u00fcbingen, 1905); FELDMANN, Der Knecht Gottes in Isajas Kap. 40-55 (Friburgo, 1907); STAAB, Die Lehre von der stellvertretenden Genugtuung Christi (Paderborn, 1908); POHLE, Dogmatik, II (Paderborn, 1909); BAUER, Vom Griechentum zum Christentum (Leipzig, 1910); HARNACK, Dogmengesch., I-II (T\u00fcbingen, 1901). Para otra literature vea Sacrificio de la Misa y sacerdocio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">IV. BECANUS, De triplici sacrificio natur, legis, grati (Lyons, 1631); OUTRAM, De sacrificiis libri duo (Amsterdam, 1678); ST\u00d6CKL, Das Opfer nach seinem Wesen u. seiner Gesch. (Maguncia, 1861); VON LASAULX, Ueber die Gebete der Griechen u. R\u00f6mer (W\u00fcrzburg, 1842); IDEM, Die S\u00fchnopfer der Griechen u. R\u00f6mer u. ihr Verh\u00e4ltnis zum Einen auf Golgatha (Ratisbona, 1854); DE MAISTRE, Eclaircissements sur le sacrifice (Par\u00eds, 1862); D\u00d6LLINGER, Heidentum u. Judentum (2da ed., Ratisbona, 1868); WANGEMANN, Das Opfer nach der Lehre der hl. Schrift des A. u. N. Testamentes (Berl\u00edn, 1866); L\u00dcCKEN, Die Traditionen des Menschengeschlechts (M\u00fcnster, 1869); SCHULTZE, Der Fetischismus (Leipzig, 1871); M\u00dcLLER, Introduction to the Science of Religion (Londres, 1873); IDEM, Lectures on the Origin of Religion (Londres, 1878); IDEM, Natural Religion (Londres, 1899); IDEM, Physical Religion (Londres, 1890); IDEM, Anthropological Religion (Londres, 1892); FAIRBAIRN, Studies in the Philosophy of Religion and History (Londres, 1876); FREEMAN-CLARKE, Ten Great Religions (2 vols., Londres, 1871-83); CAIRD, An Introduction to the Philosophy of Religion (Londres, 1880); VON HARTMANN, Das religi\u00f6se Bewusstsein der Menscheit in Stufengang seiner Entwickelung (Berl\u00edn, 1882); LIPPERT, Allgemeine Gesch. des Priestertums (2 vols., Berl\u00edn, 1883); SCHNEIDER, Die Naturv\u00f6lker (2 vols., Paderborn, 1885-86); PELEIDERER, Religionsphilosophie auf geschichtl. Grundlage (2 vols., Leipzig, 1883-89); K\u00d6PPLER, Priester u. Opfergabe (Maguncia, 1886); ROBERTSON-SMITH, Lectures on the Religion of the Semites (Londres, 1889); KELLOG, The Genesis and Growth of Religion (New York, 1892); SIEBECK, Lehrbuch der Religionsgesch. (Friburgo, 1883); JEVONS, An Introduction to the History of Religion (Londres and New York, 1896); SABATIER, La doctrine de l&#8217;expiation et son \u00e9volution historique (Par\u00eds, 1896); TIELE, Elements of the Science of Religion (New York, 1896); BRINTON, Religions of Primitive Peoples (New York, 1897); LANG, The Making of a Religion (Londres and New York, 1898); DE LA GRASSERIE, La psychologie des religions (Par\u00eds, 1899); LETOURNEAU, L&#8217;\u00e9volution religieuse (Par\u00eds, 1897); VON ORELLI, Allgemeine Religionsgesch. (Bonn, 1899); FRAZER, The Golden Bough (Londres and New York, 1900); IDEM, Totemism and Exogamy (Londres 1910); BORCHERT, Der Animismus oder Ursprung der Religion aus dem Seelen-, Ahnen- u. Geisterkult (Leipzig, 1900); ZAPLETAL, Der Totemismus u. die Religion Israels (Friburgo, 1900); MORRIS-JASTROW, The Study of Religion (Londres, 1901); RENZ, Die Gesch. des Messopferbegriffs, I (Freising, 1901); LUBBOCK, The Origin of Civilization and the Primitive Condition of Man (6th ed., Londres, 1902); TYLOR, Primitive Culture (2 Vols., 6th ed., Londres, 1902); BOUSSET, Das Wesen der Religion (Leipzig, 1903); DORNER, Grundriss der Religionsphilosophie (Leipzig, 1903); POHLE, Dogmatik, III (Paderborn, 1910), 317-27; PELL, Noch ein L\u00f6sungsversuch zur Messopferfrage unter Revision des Opferbegriffs (2da ed., Passau, 1911), Cf. GOURD in Revus de m\u00e9taphysique et de morale (1902), 131 sqq.; MESCHLER in Stimmen aus Maria-Laach, LXIX (1905), 156 sqq.; Zeitschr. f\u00fcr Religionspsychologie, II (1908), 81 sqq.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Fuente<\/b>:  Pohle, Joseph. \u00abSacrifice.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 13. New York: Robert Appleton Company, 1912.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/13309a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Expiaci\u00f3n, Holocausto, Ofrenda, Paz, Propiciaci\u00f3n, Reconciliaci\u00f3n Gen 46:1 ofreci\u00f3 s al Dios de su padre Isaac Exo 3:18 que ofrezcamos s a Jehov\u00e1 nuestro Dios Exo 5:17 dec\u00eds .. Vamos y ofrezcamos s a Jehov\u00e1 Exo 22:20 ofreciere s a dioses excepto .. 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