{"id":5447,"date":"2016-02-05T01:32:49","date_gmt":"2016-02-05T06:32:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/samaritanos\/"},"modified":"2016-02-05T01:32:49","modified_gmt":"2016-02-05T06:32:49","slug":"samaritanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/samaritanos\/","title":{"rendered":"SAMARITANOS"},"content":{"rendered":"<p>nombre con se designa, en muchos casos despectivamente,  a los habitantes de Samar\u00ed\u00ada, resultado de la mezcla del resto de poblaci\u00f3n aborigen que permaneci\u00f3 en la regi\u00f3n con los pueblos extranjeros instalados all\u00ed\u00ad por el soberano asirio Sarg\u00f3n II, 721 a. C., tras la deportaci\u00f3n de sus habitantes. De esta mezcla racial y cultural surgi\u00f3 el sincretismo religioso de Samar\u00ed\u00ada, religi\u00f3n yahvista con fuerte influencia de los gentiles. Tambi\u00e9n hay que decir que desde la divisi\u00f3n del reino,  tras la muerte de Salom\u00f3n, S. estuvo muy influida por las religiones de los pueblos vecinos, desde cuando viene la contradicci\u00f3n entre los de Jud\u00e1 y los de Samar\u00ed\u00ada. Tras la vuelta del destierro en Babilonia, los s. quisieron participar en el reconstrucci\u00f3n del Templo, pero fueron rechazados, por la vieja rivalidad religiosa ya anotada y considerarse impura su religi\u00f3n, Esd 4; y los s. obstruyeron las reconstrucciones del Templo y de las murallas de Jerusal\u00e9n. Los s. levantaron propio santuario en el monte Garizim, que fue, posteriormente, en \u00e9poca de los asmoneos,   destruido por el rey Juan Hircano, en el a\u00f1o 129 a. C. Los s. s\u00f3lo reconoc\u00ed\u00adan la Tor\u00e1, es decir, el Pentateuco, como \u00fanico libro sagrado.<\/p>\n<p>En tiempos de Jes\u00fas  los s. eran objeto de desprecio, y se evitaba el paso por la regi\u00f3n, Mt 10, 6; Lc 9, 52-55; Jn 4, 9; 8, 48. Sin embargo Jes\u00fas no los excluy\u00f3, pues su mensaje era universal. Propuso una par\u00e1bola, la del buen samaritano, Lc 10, 29-37, con le quiere significar que a pesar de las diferencias religiosas con los jud\u00ed\u00ados, los s. son capaces de caridad y no hay raz\u00f3n para su estigmatizaci\u00f3n. Esto se corrobor\u00f3 cuando Jes\u00fas cur\u00f3 a diez lerposos y s\u00f3lo uno, el samaritano, se lo agradeci\u00f3 y alab\u00f3 a Dios, Lc 17, 11-19. Los jud\u00ed\u00ados evitaban el trato con los s., pero J. pas\u00f3 por alto esta costumbre y se detuvo a conversar en el pozo de Jacob con una mujer samaritana, Jn 4, 4-42. Los ap\u00f3stoles, siguiendo el ejemplo de Jes\u00fas,  predicaron la Palabra a los s., Hch 8, 5-25.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>La palabra puede significar, de acuerdo con el contexto:<br \/>\n( 1 )  Los habitantes de Samaria (la regi\u00f3n m\u00e1s bien que la ciudad; p. ej., 2Ki 17:26; Mat 10:5; Luk 9:52; Luk 10:33; Luk 17:16; Joh 4:9, Joh 4:30, Joh 4:40; Act 8:25);<br \/>\n( 2 )  la secta que deriva su nombre de Samaria, un t\u00e9rmino de desprecio para con los jud\u00ed\u00ados (Joh 8:48);<br \/>\n( 3 )  desde el siglo XVII d. de J.C., \u2020\u0153un buen samaritano\u2020\u009d (Luk 10:33) ha significado una persona generosa y desinteresada.<\/p>\n<p>En 721 a. de J.C., Sarg\u00f3n de Asiria destruy\u00f3 a Samaria. Los reci\u00e9n llegados del norte se casaron con el remanente israelita, y finalmente la poblaci\u00f3n tom\u00f3 el nombre general de samaritanos. Lo completo de la devastaci\u00f3n dejada por la invasi\u00f3n asiria es evidente por la infestaci\u00f3n de las bestias salvajes de las cuales se quejaron los inmigrantes (2 Reyes 17). Se desarroll\u00f3 una religi\u00f3n mixta (2Ki 17:33). Despu\u00e9s del regreso de la cautividad, se desarroll\u00f3 un odio entre los samaritanos y el remanente jud\u00ed\u00ado de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Confiando en su adoraci\u00f3n al Se\u00f1or desde los d\u00ed\u00adas de Esarjad\u00f3n (Ezr 4:2), los samaritanos buscaron participar en la reconstrucci\u00f3n del templo en Jerusal\u00e9n, mas se les neg\u00f3 con firmeza. Sanbalat de Samaria fue un serio estorbo para la obra de Nehem\u00ed\u00adas (Neh 2:10, Neh 2:19; Neh 4:6-7). El yerno de Sanbalat era Manas\u00e9s, nieto del sumo sacerdote jud\u00ed\u00ado. La campa\u00f1a de Nehem\u00ed\u00adas en favor de la pureza racial condujo a la expulsi\u00f3n de este joven de Jerusal\u00e9n. Por su emigraci\u00f3n con una numerosa banda de disidentes jud\u00ed\u00ados hacia Samaria, la desavenencia pol\u00ed\u00adtica y religiosa entre los pueblos se hizo permanente. Manas\u00e9s persuadi\u00f3 a los samaritanos, de acuerdo con la tradici\u00f3n, a abandonar muchas de sus pr\u00e1cticas id\u00f3latras; y con la construcci\u00f3n por Sanbalat de un templo cism\u00e1tico sobre el monte Gerizim para su yerno, la secta de los samaritanos fue establecida. Fue desde ese tiempo tambi\u00e9n cuando Samaria se convirti\u00f3 en un refugio para los jud\u00ed\u00ados descontentos, con el consecuente uso de samaritano como un t\u00e9rmino despectivo para un disidente rebelde (Joh 4:20-21; Joh 8:48).<\/p>\n<p>Fundada como lo fue antes del surgimiento de la gran tradici\u00f3n prof\u00e9tica, la religi\u00f3n de los samaritanos estuvo basada sobre el Pentateuco solo. En una Pascua, algunos samaritanos hab\u00ed\u00adan entrado y contaminado el lugar santo esparciendo huesos humanos en el p\u00f3rtico. Los samaritanos fueron despu\u00e9s de eso excluidos de los servicios (Josefo, Antig. 18.2.2). Toda la situaci\u00f3n narrada en Juan 4 es, por lo tanto, notable: p. ej., la compra de comida en Sicar, la conversaci\u00f3n en el pozo de Jacob y la subsiguiente evangelizaci\u00f3n del \u00e1rea (comparar Act 8:5-25). Ello ilustra la libertad del prejuicio que el cristianismo pudo traer.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Etnia y grupo religioso de origen israelita. Descendientes de los israelitas del reino del norte radicados en Samaria. Por haberse mezclado con colonos babilonios, los jud\u00ed\u00ados que regresaron de Babilonia los rechazaron. Con el tiempo desarrollaron sus propias pr\u00e1cticas religiosas, aunque en cierta interpretaci\u00f3n particular se les considera m\u00e1s apegados a la religiosidad antigua de los israelitas que los descendientes de los deportados a Babilonia. Los deportados eran racialmente m\u00e1s puros, pero se hab\u00ed\u00adan criado en otros contextos religiosos.<br \/>\nLos samaritanos representan una muy remota corriente opuesta a la centralizaci\u00f3n religiosa en Jerusal\u00e9n, y un estilo de fidelidad al mosa\u00ed\u00adsmo original que les gan\u00f3 el calificativo de herejes desde la \u00e9poca de la redacci\u00f3n del segundo libro de Reyes en la Biblia. Rechazaban todos los libros del Antiguo Testamento aparte del Pentateuco, celebraban una Pascua anual en el monte Gerizim y se circuncidaban. Edificaron su propio templo en el monte Gerizim.<br \/>\nUna peque\u00f1a colonia samaritana, fiel a las creencias de sus antepasados, sobrevive en algunos lugares, sobre todo en Nabulus, la antigua Siquem, en Palestina. Al concederse cierta autonom\u00ed\u00ada a los palestinos, en la d\u00e9cada de 1990, la Autoridad Palestina les concedi\u00f3 representaci\u00f3n en su asamblea legislativa.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>Residentes de Samaria: (Jn.4<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Cuando Sarg\u00f3n II conquist\u00f3 la capital del Reino del Norte (Israel) traslad\u00f3 gran parte de su poblaci\u00f3n a Asiria y trajo \u2020\u0153gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria\u2020\u009d. Estos colonos tuvieron muchas dificultades para adaptarse al nuevo territorio. Los campos estaban desolados y sin cultivar. Fieras, entre ellos \u2020\u0153leones que los mataban\u2020\u009d cund\u00ed\u00adan por doquiera. El rey de Asiria fue informado de la situaci\u00f3n, que era atribuida al \u2020\u0153Dios de aquella tierra\u2020\u009d, por lo cual mand\u00f3 que se enviara a Samaria un sacerdote israelita de los exiliados. Este sacerdote se radic\u00f3 en Bet-el \u2020\u0153y les ense\u00f1\u00f3 c\u00f3mo hab\u00ed\u00adan de temer a Jehov\u00e1\u2020\u009d. Pero los colonos no abandonaron sus antiguos dioses, lo que dio como resultado un culto mixto, \u2020\u0153tem\u00ed\u00adan a Jehov\u00e1, y honraban a sus dioses\u2020\u009d (2Re 17:23-41). Otro contingente de colonos fue tra\u00ed\u00addo en tiempos de \u2020\u00a2Esar-had\u00f3n, con los mismos resultados.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y el exilio de los jud\u00ed\u00ados a Babilonia, cuando un grupo de \u00e9stos regres\u00f3 con Zorobabel y comenzaron a reconstruir, los s. se ofrecieron para participar en la obra. Pero los jud\u00ed\u00ados les ten\u00ed\u00adan como enemigos, gente de raza y religi\u00f3n mezclada, y les rechazaron (Esd 4:1-4). Comenz\u00f3 as\u00ed\u00ad una guerra sorda, oponi\u00e9ndose los s. a la reconstrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. Desde entonces se levant\u00f3 una gran antipat\u00ed\u00ada entre los s. y los jud\u00ed\u00ados. Una expresi\u00f3n del libro ap\u00f3crifo de Eclesi\u00e1stico la describe en esta forma: \u2020\u0153Hay dos naciones que mi alma detesta, y la tercera ni siquiera es naci\u00f3n: los habitantes de la monta\u00f1a de Seir, los filisteos y el pueblo necio que mora en Siquem\u2020\u009d (Eco 50:27-28). Estos \u00faltimos son los s. Cuando vino Nehem\u00ed\u00adas, esa oposici\u00f3n se hizo m\u00e1s fuerte. Los s. estaban encabezados por \u2020\u00a2Sanbalat (una dinast\u00ed\u00ada de gobernantes s. us\u00f3 ese nombre), que actuaba como gobernador (Neh 2:10).<br \/>\n\u00f3 una historia de rivalidad y quejas mutuas. Los s. construyeron un templo sobre el monte Gerizim. Josefo dice que fue en tiempos de Alejandro Magno, pero otros opinan que fue antes, quiz\u00e1s en d\u00ed\u00adas de Nehem\u00ed\u00adas. Esto fue otro motivo para aumentar la antipat\u00ed\u00ada mutua, causa de muchas discusiones entre los jud\u00ed\u00ados y los s. Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes convirti\u00f3 el templo s. en santuario de J\u00fapiter Hospitalario (2Ma 6:1-2). Pero Juan Hircano conquist\u00f3 la ciudad de Siquem y destruy\u00f3 ese templo en el a\u00f1o 128 a.C. Josefo cuenta de una matanza de s. que hizo Pilato en el monte Gerizim cuando muchos de ellos siguieron a un fan\u00e1tico que les promet\u00ed\u00ada ense\u00f1arles los vasos del \u2020\u00a2templo que, seg\u00fan dec\u00ed\u00adan, hab\u00ed\u00adan sido escondidos en el monte. Dice Josefo, adem\u00e1s, que los s. s\u00f3lo se declaraban parientes de los jud\u00ed\u00ados cuando les conven\u00ed\u00ada. Incluso apoyaron a los romanos cuando la famosa rebeli\u00f3n de Barcoquebas.<br \/>\nel Se\u00f1or Jes\u00fas visit\u00f3 esos lugares, el templo sobre el monte Gerizim estaba destruido, pero segu\u00ed\u00ada la discusi\u00f3n entre jud\u00ed\u00ados y s., resumida en las palabras de la Samaritana: \u2020\u0153Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros dec\u00ed\u00ads que en Jerusal\u00e9n es el lugar donde se debe adorar\u2020\u009d (Jua 4:20). Pero ya para esa \u00e9poca las creencias de los s. hab\u00ed\u00adan quedado m\u00e1s cercanas a las de los jud\u00ed\u00ados, y esperaban la venida de un Mes\u00ed\u00adas, aunque aceptaban solamente las Escrituras del Pentateuco. Todav\u00ed\u00ada en el d\u00ed\u00ada de hoy existe en Israel una comunidad que se dice heredera de la religi\u00f3n de los s., que exhiben una \u2020\u00a2Tor\u00e1, un Pentateuco de gran antig\u00fcedad.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[023]<br \/>\n Grupo humano poblador de Samar\u00ed\u00ada, procedente de la deportaci\u00f3n asiria de colonos procedentes de Mesopotamia (de Kuta, Avv\u00e1, Jamat (2 Rey. 17.24; Esdr. 4. 2 y 9). Al mezclarse con los habitantes de la tierra racialmente quedaron impuros y religiosamente dominaron sus supersticiones.<\/p>\n<p>    Los samaritanos se conservaron a trav\u00e9s de los siglos, incluso en la Edad Media. Todav\u00ed\u00ada los pocos que hoy habitan en la regi\u00f3n del Garizim conservan un texto b\u00ed\u00adblico que pretenden presentar como el m\u00e1s antiguo y puro de los textos sagrados. Sin embargo el texto del Pentateuco no es m\u00e1s que un manuscrito del siglo XI o del XII. Con todo la comunidad samaritana conserva sus ritos propios y sus creencias, mezclando un juda\u00ed\u00adsmo primitivo con diversas creencias.<\/p>\n<p>    No es seguro que los pocos cientos de actuales samaritanos que se identifican con sus predecesores sean tales y hayan sobrevivido a las diversas destrucciones de la \u00e9poca mahometana y de los tiempos de la Cruzadas. (Ver Evang\u00e9licos. Grupos 11)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>En las trads. casts. del AT solamente se menciona a los samaritanos en 2 R. 17.29 (<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=''> \u201clos de Samaria\u201d), pasaje que describe la religi\u00f3n sincretista de los pueblos que el rey de Asiria transport\u00f3 al reino del N, Israel, para remplazar a la poblaci\u00f3n nativa que fue exiliada despu\u00e9s de la ca\u00edda de Samaria (722\/721 a.C.).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Varias razones nos llevan a rechazar de plano la identificaci\u00f3n, favorecida por Josefo, y muchos otros despu\u00e9s de \u00e9l, de este grupo con los samaritanos tal como se los conoce por el NT (Mt. 10.5; Lc. 9.52; 10.33; 17.16; Jn. 4.9, 39\u201340; 8.48; Hch. 8.25), algunos de cuyos descendientes viven actualmente en dos peque\u00f1as comunidades en Nabl\u00fas y Hol\u00f3n: (<i>i<\/i>) la voz empleada (<\/span><span style=''>ha\u0161\u0161mr&#333;n&#305;&#770;m<\/span><span lang=ES style=''>) simplemente significa, seg\u00fan parece, \u201chabitantes de (la ciudad o provincia de) Samaria (<\/span><span style=''>\u0161&#333;mr\u00f4n<\/span><span lang=ES style=''>)\u201d, que es lo que mejor concuerda con el contexto de 2 R. 17; (<i>ii<\/i>) no hay pruebas de que los samaritanos posteriores hayan habitado Samaria. Las m\u00e1s antiguas referencias seguras con respecto a ellos, en cambio, indican claramente que su lugar de residencia fue Siquem (Ecl. 50.26; 2 Mac. 5.22s; 6.2; cf. Jn. 4.5s, 20), mientras que una de las fuentes de Josefo los llama \u201csiquemitas\u201d (cf. <i>Ant.<\/i> 11.340\u2013347; 12.10); (<i>iii<\/i>) nada de lo que conocemos de la religi\u00f3n y la pr\u00e1ctica posteriores de los samaritanos sugiere las influencias paganas de 2 R. 17 o Esd. 4.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Probablemente no se deban buscar los or\u00edgenes de los samaritanos, como grupo distintivo, antes del comienzo del per\u00edodo helen\u00edstico (fines del ss. IV a.C.), \u00e9poca en la que se reconstruy\u00f3 Siquem despu\u00e9s de un largo per\u00edodo de desolaci\u00f3n. Los enemigos de la comunidad jud\u00eda en el per\u00edodo persa primitivo mencionados por Esdras y Nehem\u00edas ser\u00edan, en consecuencia, algunos de los habitantes de la provincia del N, cuya oposici\u00f3n a la reconstrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n habr\u00eda obedecido principalmente a motivos pol\u00edticos. No debe sorprender que algunos hayan abrazado la fe israelita (Esd. 4.2), ya que el AT dice que no todos los habitantes del antiguo reino del N fueron exiliados en 721 a.C. (2 Cr. 30), y es muy posible que algunos de los reci\u00e9n llegados se hubiesen asimilado a los que quedaron.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>No se sabe con precisi\u00f3n qu\u00e9 factores llevaron a repoblar Siquem, y la consiguiente cristalizaci\u00f3n de la comunidad samaritana. Una sugerencia atractiva es que despu\u00e9s de la completa helenizaci\u00f3n de Samaria, luego de las conquistas de Alejandro Magno, un grupo de puristas religiosos (a los que posiblemente se unieron algunos sacerdotes que por su casamiento con mujeres del N no pudieron seguir residiendo en Jerusal\u00e9n) decidieron comenzar de nuevo en un lugar en el que les fuera posible practicar su religi\u00f3n sin ser molestados. El hallazgo de m\u00e1s de 200 esqueletos (junto con papiros originados en Samaria) en una remota cueva en Wadi ed-Daliyeh, alrededor de 14 km al N de Jeric\u00f3, sugiere que quiz\u00e1s otros refugiados no fueron tan afortunados.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>De cualquier manera, una vez que la comunidad adquiri\u00f3 identidad propia y se hubo erigido un templo en el <etiqueta id=\"#_ftn354\" name=\"_ftnref354\" title=\"\">mte. Gerizim (tanto Josefo, <\/etiqueta><i>Ant.<\/i> 11.321ss, a pesar de las otras dificultades que plantea su narraci\u00f3n en este punto, como los restos arqueol\u00f3gicos, de haber sido correctamente identificados, concuerdan con una fecha en el per\u00edodo helen\u00edstico), resultaba inevitable que empezaran a endurecerse las actitudes entre los jud\u00edos de Jerusal\u00e9n y los samaritanos. Si bien puede resultar enga\u00f1oso hablar de un determinado cisma, evidentemente Ben Sir\u00e1 (ca. 180 a.C.) consideraba que los samaritanos constitu\u00edan un grupo completamente separado (Ecl. 50.26), lo que se habr\u00eda acentuado debido a su capitulaci\u00f3n en el per\u00edodo de la revuelta macabea cuando su templo fue dedicado a Zeus Xenios. No obstante, es probable que el cisma se haya hecho definitivo cuando ca. del 128 a.C. Juan Hircano extendi\u00f3 la dominaci\u00f3n asmonea de la zona con la captura de Siquem y la destrucci\u00f3n del templo de Gerizim.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pero de ninguna manera marc\u00f3 esto el fin de la fricci\u00f3n. Tomando como base las limitadas fuentes de que disponemos sabemos que entre 6 y 9 d.C. algunos samaritanos esparcieron huesos en el templo de Jerusal\u00e9n durante la pascua. En 52 d.C. los samaritanos asesinaron a un grupo de peregrinos galileos en En-ganim, aunque en la consiguiente disputa ante Claudio, que sigui\u00f3 a una incursi\u00f3n de represalia de los jud\u00edos, la decisi\u00f3n favoreci\u00f3 a estos. Adem\u00e1s, los samaritanos sufrieron a manos de los dominadores romanos: en 36 d.C. un fan\u00e1tico samaritano reuni\u00f3 a una multitud en el mte. Gerizim prometi\u00e9ndoles revelar el misterio de los recipientes sagrados que se cre\u00eda hab\u00eda ocultado all\u00ed Mois\u00e9s, y muchos de ellos fueron asesinados por Pilato. Un a\u00f1o despu\u00e9s de comenzada la guerra jud\u00eda (66\u201370 d.C.), un grupo de samaritanos cambi\u00f3 de parecer y se uni\u00f3 a los revoltosos, pero fueron exterminados por Vetuleno Cerealis en el mte. Gerizim.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Como los principales escritos teol\u00f3gicos de los samaritanos (p. ej. <i>Memar Marqah<\/i>, la liturgia samaritana conocida como el <i>Defter<\/i>, y cierto n\u00famero de cr\u00f3nicas) no van m\u00e1s all\u00e1 del ss. IV d.C., y a menudo son muy posteriores, es casi imposible reconstruir detalladamente sus creencias en el per\u00edodo neotestamentario. Por ello es necesario obrar con cautela cuando se intenta encontrar un fondo <i>distintivamente <\/i>samaritano en (p. ej.) Jn., Hch. 7, o Hebreos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>\u00danicamente los cinco libros del Pentateuco en su recensi\u00f3n samaritana (s. II a.C.) se han considerado can\u00f3nicos, y esto se refleja en su credo, cuyos elementos seguramente datan de tiempos primitivos: la aceptaci\u00f3n de un solo Dios, de Mois\u00e9s el profeta, de la ley, del mte. Gerizim como el lugar establecido por Dios para los sacrificios (lo cual se toma como el d\u00e9cimo mandamiento en el <etiqueta id=\"#_ftn355\" name=\"_ftnref355\" title=\"\">PS), del d\u00eda del juicio y la recompensa, y del regreso de Mois\u00e9s como <\/etiqueta><i>Taheb<\/i> (el \u201crestaurador\u201d o \u201cel que ha de retornar\u201d).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La actitud de la Misn\u00e1 y el Talmud jud\u00edos hacia los samaritanos, como la de Josefo, es ambigua. Esto puede reflejar una actitud favorable que reconoce afinidad esencial, tanto racial como religiosa, con los samaritanos, pero que posteriormente se vio considerablemente influida por la pol\u00e9mica que surgi\u00f3 m\u00e1s tarde, estimulada por el creciente antagonismo y basada en 2 R. 17 y Esd. 4.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Es digno de tener en cuenta, por lo tanto, que el NT casi siempre les es favorable (v\u00e9anse las refs. anteriores), y que los samaritanos aparecen respondiendo con entusiasmo tanto a Jes\u00fas mismo como a la predicaci\u00f3n de la iglesia cristiana primitiva.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> L. Arnaldich, \u201cSamaritanos\u201d, <i>\u00b0EBDM<\/i>, t(t). VI, cols. 441\u2013444; F. F. Bruce, <i>Israel y las naciones<\/i>, 1979, pp. 115\u2013119, 128\u2013131.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Para detalles sobre ediciones de los textos samaritanos y alguna otra bibliograf\u00eda, cf. J. Macdonald, <i>The Theology of the Samaritans<\/i>, 1964. Sigue teniendo valor J. A Montgomery, <i>The Samaritans<\/i>, 1907, reimpreso en 1968. Estudios m\u00e1s recientes incluyen: G. E. Wright, <i>Shechem<\/i>, 1965, cap(s). 10; J. D. Purvis,<i> The Samaritan Pentateuch and the Origin of the Samaritan Sect<\/i>, 1968; R. J. Bull, <i>BA<\/i> 31, 1968, pp. 58\u201372; H. G. Kippenberg, <i>Garizim und Synagoge<\/i>, 1971; C. H. H. Scobie, <etiqueta id=\"#_ftn356\" name=\"_ftnref356\" title=\"\"><i>NTS <\/i><\/etiqueta>19, 1972\u20133, pp. 390\u2013414; R. Bergmeier, <i>Journal for the Study of Judaism<\/i> 5, 1974, pp. 121\u2013153; J. D. Purvis, <etiqueta id=\"#_ftn357\" name=\"_ftnref357\" title=\"\"><i>NovT<\/i><\/etiqueta> 17, 1975, pp. 161\u2013198; R. J. Coggins, <i>Samaritans and Jews<\/i>, 1975; K. Haacker, <i>NIDNTT <\/i>3, pp. 449\u2013467.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn358\" name=\"_ftnref358\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>H.G.M.W.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>nombre con se designa, en muchos casos despectivamente, a los habitantes de Samar\u00ed\u00ada, resultado de la mezcla del resto de poblaci\u00f3n aborigen que permaneci\u00f3 en la regi\u00f3n con los pueblos extranjeros instalados all\u00ed\u00ad por el soberano asirio Sarg\u00f3n II, 721 a. C., tras la deportaci\u00f3n de sus habitantes. 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