{"id":5480,"date":"2016-02-05T01:36:36","date_gmt":"2016-02-05T06:36:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/serpiente\/"},"modified":"2016-02-05T01:36:36","modified_gmt":"2016-02-05T06:36:36","slug":"serpiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/serpiente\/","title":{"rendered":"SERPIENTE"},"content":{"rendered":"<p>v. Culebra, Diablo, Satan\u00e1s<br \/>\nGen 3:1 pero la s era astuta, m\u00e1s que todos los<br \/>\nGen 49:17 ser\u00e1 Dan s junto al camino, v\u00edbora<br \/>\nNum 21:8 hazte una s ardiente, y ponla sobre una<br \/>\nDeu 32:33 veneno de s es su vino, y ponzo\u00f1a cruel<br \/>\n2Ki 18:4 hizo pedazos la s de bronce que hab\u00eda<br \/>\nJob 26:13 los cielos; su mano cre\u00f3 la s tortuosa<br \/>\nPsa 140:3 aguzaron su lengua como la s; veneno<br \/>\nEcc 10:8 que aportillare vallado, le morder\u00e1 la s<br \/>\nEcc 10:11 si muerde la s antes de ser encantada<br \/>\nIsa 14:29 saldr\u00e1 \u00e1spid, y su fruto, s voladora<br \/>\nIsa 27:1 al leviat\u00e1n s veloz, y al .. s tortuosa<br \/>\nIsa 65:25 y el polvo ser\u00e1 el alimento de la s<br \/>\nJer 8:17 que yo env\u00edo sobre vosotros s, \u00e1spides<br \/>\nAmo 9:3 del mar, all\u00ed mandar\u00e9 a la s y los morder\u00e1<br \/>\nMat 10:16 sed .. prudentes como s, y sencillos<br \/>\nMat 23:33 \u00a1s, generaci\u00f3n de v\u00edboras! \u00bfC\u00f3mo<br \/>\nMar 16:18 tomar\u00e1n en las manos s, y si bebieren<br \/>\nLuk 10:19 doy potestad de hollar s y escorpiones<br \/>\nLuk 11:11 en lugar de pescado, le dar\u00e1 una s?<br \/>\nJoh 3:14 como Mois\u00e9s levant\u00f3 la s en el desierto<br \/>\n2Co 11:3 como la s con su astucia enga\u00f1\u00f3 a Eva<br \/>\nJam 3:7 toda naturaleza .. de s .. se doma y ha<br \/>\nRev 12:9; 20:2<\/p>\n<hr>\n<p>lat\u00ed\u00adn serpens. Junto con la culebra, pertenece al orden de los ofidios, del griego ophis, reptiles sin pies, que reptan y se arrastran. La primera menci\u00f3n de la s. en las Escrituras se da en el G\u00e9nesis, y se la define como el animal m\u00e1s astuto del campo, cuando el demonio toma su forma para tentar a Eva en el para\u00ed\u00adso, Gn 3, 1-7; 2 Co 11, 3; Yahv\u00e9h la castig\u00f3 por esto a arrastrarse y comer polvo por siempre, Gn 3, 14; Is 65,  25; Mi 7, 17; y estableci\u00f3 enemistad entre la raza de la s. y la de la mujer,  y al final aqu\u00e9lla ser\u00e1 vencida, lo que constituye el primer anuncio,  aunque lejano, de la salvaci\u00f3n, por lo que este pasaje b\u00ed\u00adblico recibe en nombre de Protoevangelio, Gn 3, 15; Ap 12.<\/p>\n<p>La s. se encuentran en los caminos y senderos  Gn 49, 17; las serpientes reptan entre rocas, Pr 30, 19; se topan en las paredes de las casas, Am 5,   19; las hay en los lugares \u00e1ridos y des\u00e9rticos, como el \u00e1spid y drag\u00f3n  volador o s. alada, en hebreo saraf, Is 30, 6 (seraf\u00ed\u00adn es de la misma ra\u00ed\u00adz Is 6, 2-6); la s. abrasadora, llamada as\u00ed\u00ad, posiblemente, por la fiebre que causaba su picadura, Dt 8, 15. El cayado convertido en s. fue el prodigio de Mois\u00e9s ante su pueblo y el fara\u00f3n de Egipto para que le creyeran que se le hab\u00ed\u00ada aparecido Yahv\u00e9h, Ex 4, 2-5 y 27-31; 7, 8-13.<\/p>\n<p>Las v\u00ed\u00adboras tienen lengua aguzada y su mordedura es venenosa  Sal 140 (139), 4; Qo 10, 8; Is 59, 5; Am 9, 3. Es animal impuro, Lv 11, 41 ss.<\/p>\n<p>La imagen de la s.  sus caracter\u00ed\u00adsticas, es un recurso literario muy extendido en la Escritura: del vino se dice que pica y muerde como v\u00ed\u00adbora, Pr 23, 31-32; el pecado es s. que muerde, Si 21, 2; pero el justo puede pisar la v\u00ed\u00adbora, pues Yahv\u00e9h le protege, Sal 91 (90), 13. En el C\u00e1ntico de Mois\u00e9s, se habla del vino de los enemigos de Israel como veneno de s., Dt 32, 33; los egipcios silban como s., ante los le\u00f1adores con hachas, el ej\u00e9rcito de Nabucodonosor, Jr 46, 22; tras el destierro,  estando el pueblo jud\u00ed\u00ado aislado en un territorio pobre, el profeta Miqueas,  en su Oraci\u00f3n contra las naciones, dice que \u00e9stas lamer\u00e1n el polvo como la s., Mi 7, 17; el profeta Isa\u00ed\u00adas advierte a los filisteos que no se alegren porque la vara que los her\u00ed\u00ada, posiblemente Sarg\u00f3n II, rey asirio, se quebr\u00f3, pues de ra\u00ed\u00adz de culebra saldr\u00e1 v\u00ed\u00adbora, Is 14, 29; el profeta Jerem\u00ed\u00adas conmina a Jud\u00e1, y dice que Yahv\u00e9h le enviar\u00e1 serpientes venenosas, los babilonios, Jr 8, 17; los imp\u00ed\u00ados son venenosos como s.,  sordos como \u00e1spid que no oye al encantador, Sal 58 (57), 4-6; en este \u00faltimo caso alude a la pr\u00e1ctica antiqu\u00ed\u00adsima de encantar serpientes, com\u00fan en Egipto y la India, y corriente a\u00fan hoy en d\u00ed\u00ada, Qo 10, 11. El alimento del imp\u00ed\u00ado, el mal, en sus entra\u00f1as se le hace hiel de \u00e1spid, chupa veneno de \u00e1spides y lengua de v\u00ed\u00adbora le mata, Jb 20, 14 y 16. Yahv\u00e9h castig\u00f3 la rebeld\u00ed\u00ada de los israelitas en el desierto enviando s. abrasadoras Nm 21, 46; Dt 8, 15; pero el mismo Yahv\u00e9h los salv\u00f3 por medio de la abrasadora de bronce que le orden\u00f3 poner a Mois\u00e9s en un m\u00e1stil, para que quien fuera mordido por una s. abrasadora, al mirar la s. de bronce viviera, Nm 21, 7-9; en Sb 16, 6 ss., el autor interpreta el anterior texto y afirma que la s. met\u00e1lica no salva por s\u00ed\u00ad misma, sino por la misericordia de Dios; el ap\u00f3stol Juan alude tambi\u00e9n a este lugar de las escrituras, Jn 3, 14 ss; En 2 R 18, 4, se dice que el rey Ezequ\u00ed\u00adas destruy\u00f3 esta s. met\u00e1lica hecha por  Mois\u00e9s, que en su tiempo estaba en el Templo, y a la cual quemaban incienso los israelitas.<\/p>\n<p>Para  la era mesi\u00e1nica  ya anunciada por los profetas, el descendiente de David restablecer\u00e1 la armon\u00ed\u00ada paradis\u00ed\u00adaca, la cual alcanza al reino animal,  incluida la s. causante del primer pecado, la cual ya no ser\u00e1 peligrosa, Is 11, 12-9; Is 65, 25. En el N. T., cuando Cristo env\u00ed\u00ada al mundo a los disc\u00ed\u00adpulos, alude a la s. y les aconseja ser prudentes como ella, Mt 10, 16. El Bautista cuando bautizaba y se le acercaron los fariseos y los saduceos, los llama \u2020\u0153raza de v\u00ed\u00adboras\u2020\u009d, Mt 3, 7; y Cristo retoma dicha expresi\u00f3n en Mt 23, 33. Cuando el ap\u00f3stol Pablo naufrag\u00f3,  camino de Roma, preso, fue atacado por una v\u00ed\u00adbora en la isla Malta, al coger unas ramas secas y acercarlas al fuego, Hch 28, 4-6.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Creada por Dios, Job 26:13.<\/p>\n<p> &#8211; Astuta y torcida, Gen 3:1, Mat 10:16, 1Sa 27:1.<\/p>\n<p> &#8211; S\u00ed\u00admbolo del diablo, en Gen 3:14 y Rev 12:9, Rev 20:2, 2Co 11:3.<\/p>\n<p> &#8211; Serpiente de Bronce, Num 21:8, Jua 3:14.<\/p>\n<p> &#8211; La vara de Mois\u00e9s se convierte en serpiente, Exo 4:3, Exo 7:9-15.<\/p>\n<p> &#8211; A los disc\u00ed\u00adpulos se les concede poder sobre las serpientes: (f\u00ed\u00adsicas y espirituales), Luc 10:19, Mar 16:18.<\/p>\n<p> &#8211; A los disc\u00ed\u00adpulos se les recomienda ser astutos como serpientes, Mt.10.<\/p>\n<p> 16.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Con el t\u00e9rmino hebreo nahash se hace alusi\u00f3n en la Biblia a distintos tipos de s. y culebras, aunque se distingu\u00ed\u00ada entre las que s\u00f3lo mord\u00ed\u00adan y aquellas que inyectaban veneno, llamando a veces a estas \u00faltimas \u00e1spid (Naja naja, cobra) (Pro 23:32). Varias especies de s. en Israel y el desierto de Sina\u00ed\u00ad son muy venenosas, entre ellas la Vipera palaestinae, com\u00fan en el S del Neguev y la pen\u00ed\u00adnsula de Sina\u00ed\u00ad. Se distingue porque es ov\u00ed\u00adpara, mientras que las dem\u00e1s, por lo general, son viv\u00ed\u00adparas. Muchos piensan que las referencias al \u00e1spid se\u00f1alan a la cobra egipcia, parecida a la de la India, pero m\u00e1s peque\u00f1a y que, como aquella, pod\u00ed\u00ada ser encantada (Sal 58:4-5; Ecl 10:11). Tambi\u00e9n se menciona la v\u00ed\u00adbora (efeh) que vive en el desierto (Isa 30:6), de nombre cient\u00ed\u00adfico Echis arenicola, as\u00ed\u00ad como la Cerastes hasselquistii. (Gen 49:17).<\/p>\n<p>Se compara a los imp\u00ed\u00ados con el \u00e1spid (Sal 58:4), que tiene \u2020\u0153veneno &#8230; debajo de sus labios\u2020\u009d (Sal 140:3; Rom 3:13). \u00e9l vino \u2020\u0153al fin como s. morder\u00e1, y como \u00e1spid dar\u00e1 dolor\u2020\u009d (Pro 23:32). En el relato de la \u2020\u00a2ca\u00ed\u00adda, Satan\u00e1s aparece personificado en una s. que tienta a Eva y la enga\u00f1a. Como consecuencia viene sobre este animal la maldici\u00f3n de Dios, con una enemistad entre la simiente de la mujer y la s. (\u2020\u0153Esta te herir\u00e1 en la cabeza, y t\u00fa le herir\u00e1s en el calca\u00f1ar\u2020\u009d [Gen 3:1-15]). De ah\u00ed\u00ad sale el nombre de \u2020\u0153serpiente antigua\u2020\u009d que se atribuye a \u2020\u00a2Satan\u00e1s (Apo 12:9; Apo 20:2). En el mundo regido por el \u2020\u00a2Mes\u00ed\u00adas habr\u00e1 una armon\u00ed\u00ada tal que \u2020\u0153el ni\u00f1o de pecho jugar\u00e1 sobre la cueva del \u00e1spid\u2020\u009d (Isa 11:8). \u2020\u00a2Serpiente de bronce. \u2020\u00a2Animales de la Biblia.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, FAUN REPT<\/p>\n<p>ver, DIABLO<\/p>\n<p>vet, Reptil (Gn. 3:1, 14) provisto de cabeza, cola y cuerpo (Gn. 3:15; Ex. 4:4), pero sin miembros. Su nombre gen\u00e9rico heb. es \u00abn\u00e3h\u00e3sh\u00bb, en gr. \u00abophis\u00bb (Gn. 3:13, cfr. 2 Co. 11:3; Nm. 21:9; cfr. Jn. 3:14). Al reptar, se arrastra frecuentemente por el polvo (Mi. 7:17; cfr. Gn. 3:14; Is. 65:25). La mordedura de ciertas serpientes inyecta en la herida un veneno mortal (Nm. 21:6; Sal. 58:5; Pr. 23:32). Hay encantadores de serpientes (Ec. 10:11). La serpiente se halla en los desiertos, en los lugares habitados, cerca de los caminos, en las pe\u00f1as, en los muros (Gn. 49:17; Nm. 21:6; Pr. 30:19; Ec. 10:8; Am. 5:19). La especie de serpientes ardientes que se menciona en Nm. 21:6 est\u00e1 extendida por Arabia y otros pa\u00ed\u00adses. (V\u00e9ase SERPIENTE DE BRONCE m\u00e1s abajo.) En heb. hay ocho t\u00e9rminos diferentes que designan a serpientes, y no es posible precisar en cada caso la especie de que se trata. Las serpientes son numerosas en Egipto y en la pen\u00ed\u00adnsula del Sina\u00ed\u00ad. En Palestina hay 33 variedades conocidas. La mayor parte de ellas son inofensivas, pero algunas son muy peligrosas, como la terrible cobra egipcia (\u00abnaja haje\u00bb), la v\u00ed\u00adbora amarilla (\u00abdaboia xanthina\u00bb), la \u00abechis arenicola\u00bb, la \u00abvipera euphratica\u00bb y la \u00abvipera ammodystes\u00bb, el cerastes o v\u00ed\u00adbora de \u00ed\u0081frica (\u00abCerastes Hasselquistii\u00bb). La v\u00ed\u00adbora que mordi\u00f3 a Pablo en Chipre es generalmente identificada con la \u00abvipera aspis\u00bb. Al haber sido la serpiente el instrumento de la tentaci\u00f3n, fue maldita entre todos los animales (Gn. 3:1, 14). De la misma manera que hay posesi\u00f3n demon\u00ed\u00adaca en hombres y animales (Lc. 22:3; Mr. 5:13), el mismo Satan\u00e1s se sirvi\u00f3 de la serpiente para seducir a Eva (2 Co. 11:3; Ap. 12:9; Ro. 16:20; Sab. 2:24). (V\u00e9ase DIABLO.) La maldici\u00f3n de Gn. 3:14-15 es doble: recae sobre la serpiente, animal que viene a ser objeto de honor particular para la mujer y para el hombre; recae tambi\u00e9n en el diablo, la \u00abserpiente antigua\u00bb cuya cabeza ser\u00e1 aplastada por la posteridad prometida a la mujer, Cristo (Col. 2:15; He. 2:14). La adoraci\u00f3n a la serpiente se da en multitud de religiones paganas en el mundo. De esta manera ha conseguido Satan\u00e1s la adoraci\u00f3n de multitudes de este mundo ca\u00ed\u00addo. El Se\u00f1or recomend\u00f3 a Sus disc\u00ed\u00adpulos que fueran \u00abprudentes como serpientes\u00bb (Mt. 10:16), probablemente una alusi\u00f3n a Gn. 3, donde el t\u00e9rmino \u00abastuta\u00bb se traduce en la LXX con el mismo t\u00e9rmino gr. que en este pasaje se traduce \u00abprudente\u00bb.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[010]<br \/>\n  Es animal de especial significaci\u00f3n en el arte, en la literatura y en la cultura de Oriente, como no pod\u00ed\u00ada ser de otra manera en zonas des\u00e9rticas, c\u00e1lidas, pedregosas, donde todo tipo de ofidios abundaron desde siempre. En la Biblia hay hasta siete t\u00e9rminos para definir la idea de serpiente<br \/>\n    Las ideas populares van desde la creencia de que la serpiente come polvo de la tierra (Gn. 3.14; Is. 6.25) hasta la persuasi\u00f3n de que es la encarnaci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus malignos: Sal 149.4. Gen 48.17). Todas las mitolog\u00ed\u00adas orientales han contado con su presencia.<\/p>\n<p>    La m\u00e1s significativa de las que aparecen en la Biblia es la del Para\u00ed\u00adso terrenal, (Gen 3.) que es la que acarrea la destrucci\u00f3n de la felicidad primitiva.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>En Palestina hay muchas especies de serpientes, algunas venenosas. Cuando la Biblia habla de ellas, lo hace en sentido simb\u00f3lico. Es figura del Demonio (G\u00e9n 3; 2 Cor 11,3; Ap 12,9; 20,2), animal impuro (Lev 11,10.42), s\u00ed\u00admbolo de la hipocres\u00ed\u00ada (Mt 3,7; 23,3; Lc 3,7), de la perversidad (Mt 7,10; Lc 11,11) y de la astucia (Mt 10,16). Los disc\u00ed\u00adpulos de Jesucristo reciben el poder de pisar impunemente a las serpientes, lo que supone su poder sobre Satan\u00e1s (Lc 10,19). La serpiente, que Mois\u00e9s levant\u00f3 en el desierto para que los israelitas la miraran y no murieran de las picaduras de las serpientes venenosas (N\u00fam 21,8-9), es un signo de salvaci\u00f3n, un sentido tipol\u00f3gico de Jesucristo en la cruz, pues basta con mirar con fe a Jesucristo en la cruz para ser salvos (Jn 3,14-15).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> Eva, Diablo, Drag\u00f3n, Sat\u00e1n, Bestia). En el principio de la Biblia (Gn 2-3), la serpiente forma parte de la identidad del hombre\/mujer, definido as\u00ed\u00ad como ser que puede situarse frente al mandato de Dios y dudar o rebelarse. Pero, en otros textos o tradiciones, ella se vincula a los esp\u00ed\u00adritus perversos (Diablo*, demonios*), que no s\u00f3lo tientan a los hombres, sino que les violan de una forma que parece casi f\u00ed\u00adsica, como hace Azazel y Semyaza en 1 Henoc*. El Nuevo Testamento ha interpretado la vida y pascua de Jes\u00fas como victoria contra el poder de la Serpiente\/Sat\u00e1n, una victoria que seg\u00fan el Apocalipsis marca la culminaci\u00f3n de la historia humana.<\/p>\n<p>(1) La serpiente de Gn 3. Ad\u00e1n y Eva habitaban desnudos (\u2020\u02dcarumini), sobre el ancho para\u00ed\u00adso, integrados en la inocenc\u00ed\u00ada c\u00f3smica de los deseos que se cumplen sin violencia. Pero en hebreo desnudo significa tambi\u00e9n astuto. Por eso el texto contin\u00faa diciendo, de manera natural, que all\u00ed\u00ad, en el para\u00ed\u00adso, se hallaba la serpiente, que era la m\u00e1s desnuda\/astuta (&#8216;anun) de los animales que Dios hab\u00ed\u00ada hecho (Gn 3,1). En un sentido, ella est\u00e1 desnuda (carece de pelo o plumas), en otro es astuta (simboliza las potencias subterr\u00e1neas de la vida, la sabidur\u00ed\u00ada creadora y el poder del sexo). \u00abEntonces, la serpiente, que era el m\u00e1s astuto de todos los animales del campo que Yahv\u00e9 Dios hab\u00ed\u00ada hecho, dijo a la mujer: \u00bfC\u00f3mo es que Dios os ha dicho: No com\u00e1is de ning\u00fan \u00e1rbol del huerto? La mujer respondi\u00f3 a la serpiente: Del fruto de los \u00e1rboles del huerto podemos comer, pero del fruto del \u00e1rbol que est\u00e1 en medio del huerto dijo Dios: No comer\u00e9is de \u00e9l, ni lo tocar\u00e9is, para que no mur\u00e1is. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No morir\u00e9is. Pero Dios sabe que el d\u00ed\u00ada que com\u00e1is de \u00e9l se abrir\u00e1n vuestros ojos y ser\u00e9is como Dios, conocedores del bien y el mal. Al ver la mujer que el \u00e1rbol era bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para alcanzar la sabidur\u00ed\u00ada, tom\u00f3 de su fruto y comi\u00f3; y dio tambi\u00e9n a su marido, el cual comi\u00f3 al igual que ella\u00bb (Gn 3,1-6). Muchos mitos vinculan a la serpiente con la sabidur\u00ed\u00ada m\u00e1s honda, relacionada con la muerte y la vida (es f\u00e1rmaco y veneno) y con la fuerza original del caos (es drag\u00f3n que debe ser vencido por los dioses creadores&#8230;). Pero ning\u00fan mito dice las cosas con la precisi\u00f3n que aqu\u00ed\u00ad se dicen. Dentro del relato de la \u00abca\u00ed\u00adda\u00bb (Gn 3), ella ser\u00e1 un signo ambivalente. Por un lado aparece como positiva: abre los ojos de los hombres y les concede la capacidad para entender las cosas, haciendo que culminen su camino de sabidur\u00ed\u00ada. Pero, al mismo tiempo, ella presenta rasgos negativos: es signo de envidia, deseo de poder y tener todo, en contra de Dios. Todo eso est\u00e1 en el fondo de nuestro texto, pero no se dice expresamente. Basta con evocarlo: que el mismo lector entienda e interprete. Es evidente que la figura de la serpiente es m\u00ed\u00adtica (como todo el pasaje). Pero si la miramos con detenci\u00f3n descubriremos que ella aparece tambi\u00e9n como signo de un camino de maduraci\u00f3n positiva y frustrada del ser humano. En sentido estricto, ni la serpiente ni Sat\u00e1n han de entenderse aqu\u00ed\u00ad o en el conjunto de la Biblia como seres personales, ontol\u00f3gicamente aut\u00f3nomos.<\/p>\n<p>(2) No es una serpiente c\u00f3smica, un poder externo u objetivo que impone su fuerza sobre v\u00ed\u00adctimas inermes, sino una serpiente humana, expresada en forma de sabidur\u00ed\u00ada insinuante, pensamiento hecho deseo de tenerlo todo. Act\u00faa en forma de s\u00ed\u00admbolo animal; pero en el fondo ofrece unos rasgos intensamente personales. La serpiente es la otra cara del para\u00ed\u00adso: Dios permite que los hombres se realicen en libertad; por eso, su misma palabra abre un espacio de b\u00fasqueda y duda (ignorancia y sabidur\u00ed\u00ada) donde anida la serpiente que se vuelve pensamiento. Esta serpiente no hace nada por s\u00ed\u00ad misma, no muerde, ni echa fuego por la boca, ni derriba del cielo a las estrellas (como en Ap 12,1-3). Simplemente argumenta: expresa la desconfianza del hombre (var\u00f3n o mujer) y el deseo de apoderarse precisamente de aquello que Dios ha prohibido porque es destructor. Quiere la vida total, que se vuelve muerte total: es el deseo absoluto que tiende a romper los l\u00ed\u00admites que Dios ha trazado a los hombres, afirmando que ellos (los l\u00ed\u00admites) son una expresi\u00f3n de la dictadura ego\u00ed\u00adsta de Dios y no del bien del hombre. Mirada as\u00ed\u00ad, la serpiente es el pensamiento primero de la desconfianza y envidia que penetra en las relaciones humanas, oponi\u00e9ndose a la gracia creadora de Dios (que se expresa en forma de equilibrio personal). Es el deseo de una vida que se vuelve due\u00f1a de s\u00ed\u00ad misma, en actitud de poder; es el pensamiento que intenta poseerlo y dominarlo todo, sin que nada ni nadie le ponga una frontera.<\/p>\n<p>(3) La serpiente del para\u00ed\u00adso humano es el mismo pensamiento que puede dudar y duda, dentro de la palabra de Dios, interpretando el don\/ley (\u00c2\u00a1comed, no com\u00e1is&#8230;!) como prohibici\u00f3n perversa. Dios proh\u00ed\u00adbe comer del \u00e1rbol del conocimiento del bien\/mal por pura gracia: para que podamos mantenernos en el plano de la buena humanidad y sigamos recibiendo as\u00ed\u00ad la vida como regalo del mismo creador. Ella es necesaria: sin serpiente, es decir, sin deseo y libertad, no puede darse vida humana sobre el mundo. Pero es peligrosa: la libertad y el deseo pueden convertirse en principio de destrucci\u00f3n. Siendo una expresi\u00f3n de nuestra vida humana,  la serpiente forma parte de nuestra divinidad finita, que en s\u00ed\u00ad es muy buena (es pensamiento en libertad, es autonom\u00ed\u00ada), pero que puede pervertirse. En ese preciso lugar donde la vida puede abrirse en gratuidad, pero tambi\u00e9n puede cerrarse en s\u00ed\u00ad misma por la fuerza, se abre para el hombre la posibilidad de quedar fijado en una finitud pervertida, el riesgo y condena de la muerte. Si Dios eliminara a la serpiente habr\u00ed\u00ada eliminado al mismo ser humano, quit\u00e1ndole su libertad, pues un hombre sin posibilidad de gracia no es humano y una gracia sin serpiente es imposible en este mundo. Pero si un hombre cae bajo el dominio total de la serpiente corre el riesgo de perderse a s\u00ed\u00ad mismo. Sin posibilidad de serpiente no hay hombres (no hay libertad), pero tampoco hay hombres donde la serpiente domina sobre ellos (donde no hay gracia). Eso significa que el hombre debe ser capaz de convivir con su propia serpiente, sin dejarse esclavizar por ella, abri\u00e9ndose hacia una gratuidad m\u00e1s alta. Pues bien, en este lugar donde el riesgo de la serpiente es grande, pero la gracia de la vida es mayor que la misma serpiente sit\u00faa nuestro texto en especial a la mujer.<\/p>\n<p>(4) Envidia. Avanzando en esa l\u00ed\u00adnea, podemos decir que la serpiente es el mismo pensamiento de la envidia. Ella nos hace suponer que Dios nos teme: nos proh\u00ed\u00adbe comer para tenernos sometidos. Ella dice en el fondo a la mujer: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no te haces Dios? \u00bfPor qu\u00e9 no ocupas su lugar y encuentras que t\u00fa misma eres divina, sin necesidad de recibir vida de nadie, sin limitaciones?\u00bb. Este es el riesgo del Dios b\u00ed\u00adblico: ha creado a un ser que puede competir con \u00e9l, al menos en un plano de deseos. Nada sacia a esta mujer (o a este hombre). Ella no apetece cosa alguna que le pueda dar el mundo (el gran jard\u00ed\u00adn de las delicias). Lo tiene todo, s\u00f3lo una cosa le falta: no es Dios, ni tiene el poder sobre el bien\/mal. Precisamente es eso lo que quiere ella tener (ser) para vivir de esa manera por s\u00ed\u00ad misma y no por gracia. Este es el pensamiento originario de la envidia, como ha visto Sab 2,24 (cf. Jn 8,44) cuando afirma que la muerte entr\u00f3 en el mundo por la envidia de la serpiente (por la envidia que es la serpiente).<\/p>\n<p>(5) Nejusht\u00e1n, serpiente de bronce (serafines*, drag\u00f3n*). Las serpientes, vin culadas a los dragones, pueblan la imaginaci\u00f3n y la religi\u00f3n de multitud de culturas. Uno de los testimonios m\u00e1s significativos lo ofrecen las serpientes emplumadas de algunos pueblos, como los mayas y n\u00e1huatl de Centroam\u00e9rica, que aparecen como signo de la unidad de los contrarios (cielo y tierra, aire y agua). En esa l\u00ed\u00adnea se sit\u00faan los serafines* o serpientes voladoras de Is 6,2. La serpiente aparece tambi\u00e9n en el relato de la prueba y ca\u00ed\u00adda del hombre (cf. Gn 3), y en otros pasajes viene a presentarse como signo de una sabidur\u00ed\u00ada y curaci\u00f3n ambigua, demon\u00ed\u00adaca y divina: \u00abEl pueblo estaba extenuado por el camino y comenz\u00f3 a hablar contra Dios y contra Mois\u00e9s: \u00bfPor qu\u00e9 nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y estamos cansados de este pan tan liviano (man\u00e1). Entonces Yahv\u00e9 envi\u00f3 contra el pueblo unas serpientes venenosas que mord\u00ed\u00adan al pueblo, y as\u00ed\u00ad muri\u00f3 mucha gente de Israel. Entonces el pueblo acudi\u00f3 a Mois\u00e9s y le dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Yahv\u00e9 y contra ti; ruega a Yahv\u00e9 para que aleje de nosotros estas serpientes. Mois\u00e9s or\u00f3 por el pueblo, Yahv\u00e9 le respondi\u00f3: Hazte una serpiente ardiente (venenosa) y pon\u00ed\u00ada sobre un asta; cualquiera que sea mordido y la mire, vivir\u00e1. Hizo Mois\u00e9s una serpiente de bronce, y la puso sobre un asta. Y cuando alguna serpiente mord\u00ed\u00ada a alguien, \u00e9ste miraba a la serpiente de bronce y viv\u00ed\u00ada\u00bb (Nm 21,4-9). Las serpientes que Dios env\u00ed\u00ada como castigo a los murmuradores son \u00abserpientes serafines\u00bb (sheraphim: voladoras o venenosas, como dragones). En contra de ellas construye Mois\u00e9s otra serpiente sheraph (voladora), hecha de bronce (nejoshet), que tiene un veneno que cura otros venenos, como un ant\u00ed\u00addoto o vacuna sagrada. En el fondo de este bell\u00ed\u00adsimo relato se encuentra la imaginaci\u00f3n popular, que concibe el desierto como espacio poblado de dragones y alacranes, sequedad sin agua (cf. Dt 8,15), lugar de serpientes voladoras, peligrosas para el hombre (cf. Is 14,29; 30,6). En el fondo se encuentra tambi\u00e9n la experiencia sacral de la serpiente como signo sagrado, de car\u00e1cter ambiguo (sabia y venenosa), que aparece en muchos ritos y cultos de los pueblos del entorno b\u00ed\u00adblico, que, de diversas maneras, veneran serpientes (como sucede incluso en los cultos griegos de Apolo). Los  mismos israelitas tributaron un culto a la serpiente, como recuerda el libro de los Reyes cuando afirma que el rey Ezequ\u00ed\u00adas (727-699 a.C.) \u00abtritur\u00f3 la serpiente de bronce que hab\u00ed\u00ada construido Mois\u00e9s, porque los israelitas segu\u00ed\u00adan ofreci\u00e9ndole todav\u00ed\u00ada incienso; la llamaban Nejust\u00e1n\u00bb, hecha de nejoshet o bronce (2 Re 14,18).<\/p>\n<p>(6) Conclusi\u00f3n. El signo de la serpiente. En el momento en que destruyen la serpiente sagrada, los israelitas han empezado a separar el mundo de Dios (vinculado al cielo) y el culto a la serpiente (vinculada al subsuelo). En este contexto, debemos recordar el doble car\u00e1cter de la serpiente, (a) Es una expresi\u00f3n de muerte: pertenece al mundo subterr\u00e1neo donde habitan los difuntos, siendo, adem\u00e1s, portadora de veneno, (b) Es una expresi\u00f3n de vida: su veneno viene a convertirse en medicina (como puede verse todav\u00ed\u00ada en los signos de las farmacias actuales); adem\u00e1s, ella est\u00e1 asociada a la fuerza masculina, entendida de un modo f\u00e1lico. M\u00e1s a\u00fan, ella puede vincularse con el c\u00ed\u00adrculo sagrado, con el ur\u00f3boros o serpiente que se muerde la cola, uno de los signos principales del mito del eterno retorno, de la muerte y vida. Nm 21,4-9 ha recogido algunos de esos rasgos, entendiendo a la serpiente como signo de todo lo que tiende a destruirnos (de las fuerzas que envenenan la existencia, vinculadas con las murmuraciones de los hebreos), pero vi\u00e9ndola al mismo tiempo como principio positivo de vida, conforme a los principios de la enantiodrom\u00ed\u00ada, es decir, de la corrupci\u00f3n y la generaci\u00f3n, del veneno que se vuelve medicina. Ciertamente, el texto es misterioso, sobre todo por los restos m\u00ed\u00adticos que contiene. Pero es evidente que los hebreos han sabido entenderlo desde su propia visi\u00f3n religiosa: all\u00ed\u00ad donde las serpientes de este mundo muerden y envenenan viene a elevarse Dios como serpiente superior, como poder de vida en medio de la muerte. El Evangelio ha reinterpretado este signo desde la perspectiva de la cruz: \u00abIgual que Mois\u00e9s elev\u00f3 a la serpiente en el desierto, as\u00ed\u00ad ha de ser elevado el Hijo del Hombre, para que todo el que crea en \u00e9l tenga vida eterna\u00bb (Jn 3,14-15). En otra perspectiva, ciertos grupos gn\u00f3sticos, llamados ofitas, adoradores de serpientes, han interpretado la serpiente de Eva como sig no divino. La verdadera serpiente (?ofis) es Eva, la mujer, pero en sentido positivo: ella y no Dios ha sido la que ha iluminado a los hombres, para que descubran su verdad y se liberen de un tipo de ley esclavizadora.<\/p>\n<p>Cf. J. S. CROATTO, Crear y amar en libertad. Estudio de G\u00e9nesis 2:4-3:24, La Aurora, Buenos Aires 1986; E. DREWERMANN, Strukturen des B\u00f3sen I, Paderborn 1989; H. GUNKEL, G\u00e9nesis, Vandenhoeck, Gotinga 1922; H. LEISEGANG, \u00abDas Mysterium der Schlange\u00bb, Eranos Jahrbuch \u00ed\u008d039, 151-252; H. N. WALLACE, The Ed\u00e9n Narratives, HSM 32, Atlanta 1985.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>1. ofis (o[fi\u00bb, 3789): las caracter\u00ed\u00adsticas de la serpiente a las que hace alusi\u00f3n las Escrituras son mayormente malas (aunque Mat 10:16 se refiere a su prudencia para evitar el peligro); su perfidia (Gen 49:17; 2Co 11:3); su veneno (Psa 58:4; 1Co 10:9; Rev 9:19); su manera rastrera de acechar (Job 26:13); sus tendencias homicidas (p.ej.: Psa 58:4; Pro 32:32; Ec 10.8,11; Am 5.19; Mc 16.18; Luk 10:19). El Se\u00f1or utiliz\u00f3 la palabra metaf\u00f3ricamente de los escribas y fariseos (Mat 23:33; cf. equidna, v\u00ed\u00adbora, en Mat 3:7; 12.34). Los aspectos generales de su malvado car\u00e1cter quedan indicados en la pregunta ret\u00f3rica del Se\u00f1or en Mat 7:10 y Luk 11:11: Sus caracter\u00ed\u00adsticas quedan concentradas en el gran adversario de Dios y del hombre, el diablo, descrito metaf\u00f3ricamente como la serpiente (2Co 11:3; Rev 12:9,14,15; 20.2). La serpiente de bronce levantada por Mois\u00e9s fue un s\u00ed\u00admbolo del medio de salvaci\u00f3n provisto por Dios, en Cristo y su muerte expiatoria bajo el juicio de Dios sobre el pecado (Joh 3:14). En tanto que la serpiente viva es s\u00ed\u00admbolo del pecado en su origen, de lo odioso que es, y de su efecto mortal, la serpiente de bronce simbolizaba el acto de quitar la maldici\u00f3n y el juicio del pecado; el metal mismo es figurativo de la justicia del juicio de Dios.\u00c2\u00b6 2. jerpeton (eJrpetovn, 2062), reptador (de jerpo, reptar), reptil. Se traduce \u00abde serpientes\u00bb en Jam 3:7; en la RV tambi\u00e9n en Rom 1:23 (RVR: \u00abde reptiles\u00bb); traducido reptiles aparece en Act 10:12; 11.6. V\u00e9ase REPTIL.\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Generalidades<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Las serpientes o culebras (* <span style='text-transform:uppercase'>Animales<\/span>) son reptiles que tienen cabeza, cuerpo y cola pero no miembros, y se desplazan por el suelo sobre el vientre, de modo que con su lengua vibrante se las describe con frecuencia como si lamiesen o comiesen polvo (Gn. 3.14; cf. Is. 65.25; Mi. 7.17; e impl\u00edcitamente, Pr. 30.19). En s\u00edmil, comp\u00e1rense las naciones arrastr\u00e1ndose como culebras, para reconocer al Dios de Israel (Mi. 7.17) y la huida de Egipto de la batalla como culebra siseante que huye a su refugio (Jer. 46.22, en contraste con el concepto egipcio de la culebra sagrada en la frente del fara\u00f3n llev\u00e1ndolo a la victoria). La capacidad de diversas culebras para inyectar veneno mortal en la herida cuando muerden o atacan (Gn. 49.17; Ec. 10.8, 11; impl\u00edcitamente, Mt. 7.10; Lc. 11.11) entra en muchos s\u00edmiles b\u00edblicos. Los temas que abarcan estos s\u00edmiles incluyen el car\u00e1cter perjudicial de los malos (Dt. 32.33 [hebreos rebeldes]; Sal. 58.4; 140.3) o el exceso de vino (Pr. 23.32), el d\u00eda del Se\u00f1or (Am. 5.19), y en met\u00e1fora opresores extranjeros (Is. 14.29). Como la guerra, el hambre, etc., la mordedura de la serpiente pod\u00eda figurar entre los juicios y castigos divinos (Nm. 21.4\u20136; Jer. 8.17; Am. 9.3), y a los siervos de Dios pod\u00eda serles concedida la liberaci\u00f3n de este perjuicio (Mr. 16.18; Lc. 10.19; cf. Hch. 28.3\u20136). Algunas serpientes pod\u00edan ser encantadas (Ec. 10.11), otras se consideraban \u201csordas\u201d a las t\u00e9cnicas del encantador (Sal. 58.4\u20135; Jer. 8.17). Es posible que haya encantadores de serpientes representados en amuletos escaraboides egipcios (P. Montet, <i>L\u2019\u00c9gypte et la Bible<\/i>, 1959, pp. 90\u201394, <etiqueta id=\"#_ftn788\" name=\"_ftnref788\" title=\"\">fig(s). 17). Sobre el encantamiento de se<\/etiqueta>rpientes en Egipto, en tiempos antiguos y modernos, cf. L. Keimer, <i>Histoires de Serpents dans l\u2019\u00c9gypte Ancienne et Moderne<\/i>, 1947, y para la Mesopotamia, v\u00e9ase N. L. Corkill, \u201cSnake Specialists in Iraq\u201d, <i>Iraq<\/i> 6, 1939, pp. 45\u201352.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Adem\u00e1s de la palabra general <\/span><span style=''>n&#257;&#7717;&#257;\u0161<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018culebra, serpiente\u2019, y <\/span><span style=''>&#347;&#257;r&#257;f<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018ardiente\u2019 (v\u00e9ase <b>II<\/b>, <etiqueta id=\"#_ftn789\" name=\"_ftnref789\" title=\"\">inf.), el heb. posee varias palabras m\u00e1s para serpientes. El antiguo vocablo <\/etiqueta><\/span><span style=''>pe&#7791;en<\/span><span lang=ES style=''> (Dt. 32.33; Job 20.14, 16; Sal. 58.4; 91.13; Is. 11.8; \u201c\u00e1spid\u201d) aparece como <\/span><span style=''>b&#7791;n<\/span><span lang=ES style=''> en los textos ugar\u00edticos del ss. XIV a.C. Se la considera con frecuencia como la cobra egipcia (\u00e1r. <\/span><span style=''>naja haje<\/span><span lang=ES style=''>; y la <\/span><span style=''>naja nigricollis<\/span><span lang=ES style=''> relacionada con ella, M. A. Murray, <etiqueta id=\"#_ftn790\" name=\"_ftnref790\" title=\"\"><i>JEA <\/i><\/etiqueta>34, 1948, pp. 117\u2013118), y es el \u201c\u00e1spid\u201d de los escritores cl\u00e1sicos. La cobra dio origen a dos jerogl\u00edficos egipcios. Este animal venenoso da sentido a pasajes como Dt. 32.33 y Job 20.14, 16. La palabra <\/span><span style=''>&#722;ef&#723;eh<\/span><span lang=ES style=''> (Job 20.16; Is. 30.6; 59.5) es id\u00e9ntica al <etiqueta id=\"#_ftn791\" name=\"_ftnref791\" title=\"\">\u00e1r. <\/etiqueta><\/span><span style=''>afa&#723;\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, y como dicha palabra, parece ser un t\u00e9rmino general adicional para serpientes y a veces m\u00e1s espec\u00edficamente para v\u00edboras (cf. L. Keimer, <i>\u00c9tudes d\u2019\u00c9gyptologie<\/i>, 7, 1945, pp. 38\u201339, 48\u201349). En Gn. 49.17 (\u201cv\u00edbora\u201d) con frecuencia se piensa que el heb. <\/span><span style=''>\u0161<sup>e<\/sup>f&#305;&#770;f\u00f4n<\/span><span lang=ES style=''> representa la v\u00edbora <i>cerastes<\/i>: ya sea la \u201cv\u00edbora cornuda\u201d, <i>Cerastes cornutus<\/i>, o la que no tiene cuernos, <i>Vipera cerastes<\/i>, o ambas. En Egipto y Palestina estas v\u00edboras han sido muy conocidas desde tiempos antiguos, y en Egipto dieron origen al jerogl\u00edfico para la \u201cf\u201d, por las palabras onomatop\u00e9yicas <i>fy<\/i>, <i>fyt<\/i>, \u2018V\u00edbora cerastes\u2019 (Keimer, <i>\u00c9tudes d\u00c9gyptologie <\/i>7, 1945; P. E. Newbery, <i>JEA <\/i>34, 1948, pp. 118). La identificaci\u00f3n de <\/span><span style=''>&#723;a&#7733;\u0161\u00fb&#7687;<\/span><span lang=ES style=''> en Sal. 140.3 es incierta; en Ro. 3.13 se traduce por el gr. <\/span><span style=''>aspis<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018\u00e1spid\u2019. La palabra <\/span><span style=''>&#7779;if&#723;\u00f4n&#305;&#770;<\/span><span lang=ES style=''> se traduce \u201c\u00e1spid\u201d en Pr. 23.32; Is. 11.8; 59.5; Jer. 8.17, igual que <\/span><span style=''>&#7779;efa&#723;<\/span><span lang=ES style=''> en Is. 14.29; por cierto que estos vocablos denotan culebras de alg\u00fan tipo. El animal que se colg\u00f3 de la mano de Pablo en Hch. 28.3 se considera a menudo como la v\u00edbora com\u00fan de la regi\u00f3n mesopot\u00e1mica; la misma palabra griega (<\/span><span style=''>ejidna<\/span><span lang=ES style=''>) se usa en las poderosas met\u00e1foras de Mt. 3.7; 12.34; 23.33; Lc. 3.7.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Casos espec\u00edficos<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a<\/span><\/i><span lang=ES style=''>. La primera serpiente en las Escrituras es la astuta criatura de Gn. 3, usada por Satan\u00e1s para alienar al hombre de Dios (Ro. 16.20; 2 Co. 11.3), dirigida por el diablo como los demonios en ciertos hombres y cerdos en los d\u00edas del NT. Por su parte, la serpiente qued\u00f3 sujeta a la maldici\u00f3n de que jam\u00e1s se levantar\u00eda de su (ya acostumbrada) posici\u00f3n, que la obligaba a arrastrarse (Gn. 3.14). De este modo la serpiente qued\u00f3 como s\u00edmbolo b\u00edblico de enga\u00f1o (Mt. 23.33), y el archienga\u00f1ador mismo es \u201cla antigua serpiente\u201d (Ap. 12.9, 14\u201315; 20.2); los cristianos deber\u00edan imitar a la serpiente en su legendaria sabidur\u00eda aun cuando no lo hagan en ning\u00fan otro sentido (Mt. 10.16).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>b<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. Una se\u00f1al realizada por Mois\u00e9s ante Israel (Ex. 4.2\u20135, 28\u201330) y por Mois\u00e9s y Aar\u00f3n ante Fara\u00f3n (Ex. 7.8\u201312) consisti\u00f3 en arrojar su vara de modo que se convirtiese en serpiente y volver a tomarla convertida en vara, habiendo esta tragado en la segunda ocasi\u00f3n las varas-serpientes de los magos egipcios (* <span style='text-transform:uppercase'>Magia y hechicer\u00eda<\/span> <b>2. II<\/b>. <i>c<\/i>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>c<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. En el desierto la rebelde Israel fue castigada en cierta oportunidad mediante un ataque de \u201cserpientes ardientes\u201d (<\/span><span style=''>n&#257;&#7717;&#257;\u0161 &#347;&#257;r&#257;f<\/span><span lang=ES style=''>), cuyo veneno era mortal (Nm. 21.4\u20139; cf. Dt. 8.15). Cuando Israel busc\u00f3 liberaci\u00f3n Dios mand\u00f3 a Mois\u00e9s que erigiese la figura de una serpiente de bronce sobre un palo, de modo que los que fueran mordidos pudiesen mirarla, confiando en el poder de curaci\u00f3n de Dios, y vivir (* <span style='text-transform:uppercase'>Serpientes de bronce<\/span>). El t\u00e9rmino <\/span><span style=''>&#347;&#257;r&#257;f<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018abrasador\u2019, o \u2018ardiente\u2019, podr\u00eda referirse al efecto del veneno de las culebras mencionadas; reaparece en Is. 14.29 y 30.6 (donde \u201cvoladoras\u201d podr\u00eda referirse a la velocidad con la que atacan dichos reptiles, como si fuesen \u201caladas\u201d, como en el uso \u00e1r. moderno; para esta y otras explicaciones, v\u00e9ase Keimer, <i>Histoires de Serpents<\/i>, pp. 10, <etiqueta id=\"#_ftn792\" name=\"_ftnref792\" title=\"\">n. 2; D. J. Wiseman, <\/etiqueta><i>TynB<\/i> 23, 1972, pp. 108\u2013110).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>d<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. Algunas referencias hebreas a \u201cserpientes\u201d se aplican m\u00e1s bien a otros seres temibles, o se usan en sentido metaf\u00f3rico para ciertas grandes potencias militares en el mundo b\u00edblico. As\u00ed, es probable que la \u201cserpiente\u201d de Am. 9.3 sea alg\u00fan habitante grande de las profundidades antes que una culebra. En Is. 27.1 la espada a eregirse contra el \u201cleviat\u00e1n serpiente veloz, y al leviatan serpiente tortuosa; y \u2026 [el] drag\u00f3n que est\u00e1 en el mar\u201d m\u00e1s probablemente expresaba juicio venidero sobre Asiria (tierra del veloz Tigris), Babilonia (del zigzagueante \u00c9ufrates), y Egipto (<\/span><span style=''>tann&#305;&#770;n<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018drag\u00f3n, monstruo\u2019, como en Ez. 29.3; 32.2) respectivamente. Es posible que Isa\u00edas est\u00e9 anunciando aqu\u00ed el juicio de Dios sobre esas tierras paganas en funci\u00f3n del antiguo mito cananeo de la destrucci\u00f3n de Lot\u00e1n o Leviat\u00e1n por Baal y de los muchos cuentos mesopot\u00e1micos de dragones y serpientes (Labbu, Zu, etc.) que matan, am\u00e9n de la menci\u00f3n del derrocamiento egipcio de Apep, conden\u00e1ndolos mediante sus propias im\u00e1genes populares. En Job 26.13 la identidad de la \u201cserpiente tortuosa\u201d en relaci\u00f3n con el cielo es dudosa. Dado que la serpiente puede representar a Satan\u00e1s (cf. a., sup., y Ap. 12.7\u201310, 14\u201315; 20.2) posiblemente se podr\u00eda comparar aqu\u00ed su designaci\u00f3n alternativa (?) de Estrella (ca\u00edda) de la ma\u00f1ana (<\/span><etiqueta id=\"#_ftn793\" name=\"_ftnref793\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=' '> \u201cLucero\u201d), con quien se compara al rey de Babilonia en Is. 14.12, 15; cf. Jud. 6 y 2 P. 2.4.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En ninguno de estos casos los pasajes, b\u00edblicos o no b\u00edblicos, se refieren a una lucha entre la deidad y un monstruo en momentos de la creaci\u00f3n, por cuanto en ellos el acto de herir a la serpiente se lleva a cabo dentro de un mundo ya creado. M\u00e1s todav\u00eda, el Tiamat babil\u00f3nico, cuya muerte a manos de Marduk <i>s\u00ed <\/i>se asocia con la creaci\u00f3n, <i>no <\/i>es una serpiente o un drag\u00f3n, y por lo tanto no ofrece tampoco apoyo alguno para suponer una lucha entre deidad y serpiente\/drag\u00f3n en la creaci\u00f3n (cf. A. Heidel, <i>The Babylonian Genesis<\/i>, 1951, pp. 83\u201388, 102\u2013114). (* <span style='text-transform:uppercase'>Drag\u00f3n<\/span>; *<span style='text-transform: uppercase'>Levit\u00e1n<\/span>;* <span style='text-transform:uppercase'>Rahab<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En la mitolog\u00eda y los cultos cananeos, mesopot\u00e1micos, anat\u00f3licos y egipcios, se conocen deidades serpentarias, y las serpientes en diversos contextos constituyen s\u00edmbolos de protecci\u00f3n (\u00e1spid egipcio), del mal (p. ej. Apep o Apopis egipcio), de fecundidad (las diosas del sexo egipcio cananeas; <i>ANEP<\/i>, fig(s). 471\u2013474), o de la continuidad de la vida (simbolizada mediante los sucesivos cambios de piel, cf. A. Heidel, <i>The Gilgamesh Epic and Old Testament Parallels<\/i>, 1949, pp. 92, n. 212). Para pedestales de altares con serpientes modeladas en ellos, v\u00e9ase <i>ANEP<\/i>, fig(s). 585, 590. En los textos de Ugarit n\u00f3tese la prescripci\u00f3n del sacrificio de \u201cuna cabeza de ganado menor (para) Anat-Lot\u00e1n\u201d (C. H. Gordon, <i>Ugaritic Literature<\/i>, 1949, pp. 114, 107, n. 1) y un conjuro contra culebras (C. Virolleaud, en <i>Ugaritica<\/i> 5, 1968, pp. 564ss, N\u00ba 7; M. Astour, <i>JNES <\/i>27, 1968, pp. 13\u201336; A. F. Rainey, <etiqueta id=\"#_ftn794\" name=\"_ftnref794\" title=\"\"><i>JAOS<\/i><\/etiqueta> 94, 1974, pp. 189s; 194; M. Dietrich et <etiqueta id=\"#_ftn795\" name=\"_ftnref795\" title=\"\">al., <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn796\" name=\"_ftnref796\" title=\"\"><i>UF <\/i><\/etiqueta><i>7<\/i>, 1975, pp. 121\u2013125.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> H. Bietenhard, \u201cDrag\u00f3n\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). II, pp. 49\u201351; W. Eichrodt, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, t(t). II, pp. 403\u2013404; S. N. Kramer, <i>La historia empieza en Sumer<\/i>, 1973; J. B. Pritchard, <i>La Arqueolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1970; M. Garc\u00eda Cordero, <i>Problem\u00e1tica de la Biblia<\/i>, 1971, pp. 91ss; J. S. Croatto, <i>Crear y amar en libertad<\/i>, 1986.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>K.A.K.<\/span><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Culebra, Diablo, Satan\u00e1s Gen 3:1 pero la s era astuta, m\u00e1s que todos los Gen 49:17 ser\u00e1 Dan s junto al camino, v\u00edbora Num 21:8 hazte una s ardiente, y ponla sobre una Deu 32:33 veneno de s es su vino, y ponzo\u00f1a cruel 2Ki 18:4 hizo pedazos la s de bronce que hab\u00eda &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/serpiente\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSERPIENTE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5480","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5480","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5480"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5480\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5480"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5480"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5480"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}