{"id":5489,"date":"2016-02-05T01:37:34","date_gmt":"2016-02-05T06:37:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/siete-palabras\/"},"modified":"2016-02-05T01:37:34","modified_gmt":"2016-02-05T06:37:34","slug":"siete-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/siete-palabras\/","title":{"rendered":"SIETE PALABRAS"},"content":{"rendered":"<p>las pronunciadas por Jes\u00fas en la cruz y a las que la tradici\u00f3n les da este orden:   1. \u2020\u0153Padre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que hacen\u2020\u009d, Lc 23, 34. 2. \u2020\u0153Te aseguro que hoy estar\u00e1s conmigo en el para\u00ed\u00adso\u2020\u009d, Lc 23, 43; en respuesta al buen ladr\u00f3n, que le hab\u00ed\u00ada dicho: \u2020\u0153Jes\u00fas, acu\u00e9rdate de m\u00ed\u00ad cuando vengas con tu Reino\u2020\u009d, Lc 23, 42.. 3. \u2020\u0153Mujer, ah\u00ed\u00ad tienes a tu hijo\u2020\u009d; \u2020\u0153Ah\u00ed\u00ad tienes a tu madre\u2020\u009d, Jn 19, 26-7; palabra de Jes\u00fas a su madre Mar\u00ed\u00ada y a Juan, respectivamente, quienes estaban al pie de la cruz. 4. \u2020\u0153\u00c2\u00a1El\u00ed\u00ad, El\u00ed\u00ad! \u00bflem\u00e1 sabactan\u00ed\u00ad?\u2020\u009d, esto es, \u2020\u0153\u00c2\u00a1Dios m\u00ed\u00ado, Dios m\u00ed\u00ado! \u00bfPor qu\u00e9 me has abandonado?\u2020\u009d, Mt 27, 46; Mc 15, 34. 5. \u2020\u0153Tengo sed\u2020\u009d, Jn 19, 28. 6. \u2020\u0153Todo est\u00e1 cumplido\u2020\u009d, Jn 19, 30. 7. \u2020\u0153Padre, en tus manos pongo mi esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d, Lc 23, 46.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl proceso de Jes\u00fas tiene una importancia capital a la hora de la redacci\u00f3n de las cuatro versiones del Evangelio, as\u00ed\u00ad como de los distintos escritos neotestamentarios. El misterio salv\u00ed\u00adfico de Jes\u00fas de Nazaret, llamado Cristo y Se\u00f1or ilumina todo el acontecer cristiano desde sus or\u00ed\u00adgenes.<\/p>\n<p>La predicaci\u00f3n primigenia comenzaba con la proclamaci\u00f3n del misterio de la Muerte, Sepultura, Resurrecci\u00f3n y Ascensi\u00f3n de Jes\u00fas a la derecha del Padre. Esta predicaci\u00f3n se encuentra a la base de la redacci\u00f3n de los libros sagrados que configuran el canon del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>Antes del hecho de la muerte, el profeta de Galilea pronunci\u00f3 una serie de afirmaciones, recogidas por los evangelistas y por tanto correspondientes a tradiciones y fuentes diversas. Es lo que tradicionalmente se conocen por las \u00abSiete Palabras\u00bb de Jes\u00fas que ha dado lugar hasta la actualidad, con el sobrenombre del \u00abSerm\u00f3n de las Siete Palabras\u00bb, conservado en muchos lugares cristianos de la geograf\u00ed\u00ada universal y realizado fundamentalmente en la tarde del Viernes Santo.<\/p>\n<p>Los evangelistas han recogido estas afirmaciones solemnes de Jes\u00fas en la Cruz. San Lucas describe tres palabras del Maestro de Nazaret, las dos primeras y tambi\u00e9n la \u00faltima. La intenci\u00f3n del tercer evangelista consiste en mostrar que Jes\u00fas es el Camino de la misericordia (Lc 23, 34. 43. 46).<\/p>\n<p>San Mateo y San Marcos describen la cuarta afirmaci\u00f3n o palabra de Jes\u00fas en la cruz, realizando una relectura del Salmo 22. Se trata de una oraci\u00f3n de confianza expresada por Jes\u00fas al Padre (Mt 27, 46; Mc 15, 33).<\/p>\n<p>San Juan culmina la relaci\u00f3n sin\u00f3ptica, sobre este hecho de las palabras de Jes\u00fas en la Cruz, con la quinta y la sexta palabra (Jn 19, 28; 19, 30).<\/p>\n<p>Enseguida explicamos cada una de las siete palabras de Cristo. Nuestro prop\u00f3sito consiste en aproximarnos en la medida de lo posible al significado de cada una de ellas, para ver cu\u00e1l fue la intenci\u00f3n del evangelista, recogida en su tradici\u00f3n, de cara a cada comunidad cristiana. Al mismo tiempo observamos la impronta y el alcance que estas palabras tienen para una comprensi\u00f3n del misterio de Jes\u00fas de Nazaret, como Dios y Se\u00f1or.<\/p>\n<p>La tarea de los cristianos hoy es hacer memoria de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica para encontrar el rostro de Cristo, presente fundamentalmente en la Nueva Alianza, para abrirnos a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu que es el origen de aquellos escritos, y, a la vez al testimonio de los Ap\u00f3stoles, que tuvieron la experiencia viva de Cristo, la Palabra de la vida, lo vieron con sus ojos, lo escucharon con sus o\u00ed\u00addos y lo tocaron con sus manos (1 Jn 1, 1).<\/p>\n<p>1.a \u00abPadre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que hacen\u00bb (Lc 23, 34).<\/p>\n<p>La primera palabra de Jes\u00fas en la Cruz es una invocaci\u00f3n al Padre. Se trata de una oraci\u00f3n desgarradora, con una fuerza sublime. San Lucas ha querido alentar a su comunidad a la misericordia, m\u00e1s a\u00fan al perd\u00f3n, presentando a Jes\u00fas desde el suplicio de los malditos, como el aut\u00e9ntico Camino de la misericordia. Para el autor del tercer evangelio, \u00ablos patrones literarios se contemplan en el sentido tipol\u00f3gico, porque creemos con D. L. Block que el evangelista pudo presentar el misterio de Cristo, desde la profec\u00ed\u00ada y el patr\u00f3n del Antiguo Testamento. Seg\u00fan este autor, son patrones cristol\u00f3gicos para San Lucas: las tradiciones del mesianismo real; el Siervo de YHWH (Deuterolsa\u00ed\u00adas), la tradici\u00f3n del heraldo escatol\u00f3gico, el Hijo del Hombre; el profeta como Mois\u00e9s (Dt 18), as\u00ed\u00ad como los patrones de la tradici\u00f3n prof\u00e9tica: la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas como\u00bbprofeta poderoso en obras y en palabras\u00bb (Lc 24, 19)\u00bb. cf. A. del Agua P\u00e9rez \u00abLa interpretaci\u00f3n del relato lucano\u00bb: EE (1996) 201-202. La misericordia es una de las claves de lectura de San Lucas, a lo largo de su doble obra, tanto en el evangelio como en el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles. Ese Camino de la misericordia que es Cristo, es el que ahora grita proclamando a Dios, con el apelativo Padre, es decir, el que env\u00ed\u00ada Jes\u00fas para la misi\u00f3n, al que Cristo invoca. El Dios de Jesucristo es para San Lucas, Padre (Lc 10, 21; 11, 2; 22, 42, 23, 46) y le pide que los perdone (posiblemente a los verdugos y a todos los que est\u00e1n implicados en su crucifixi\u00f3n). Las razones de su ignorancia, su pecado inconsciente son un motivo familiar en Lucas (Hech 3, 17; 13, 27). El lenguaje del dicho es lucano, sobre todo si atendemos a la forma redaccional del evangelista y al mismo tiempo es original, porque est\u00e1 en uni\u00f3n con el retrato lucano de Jes\u00fas y sirvi\u00f3 al evangelista para mostrar en el libro de los Hechos al primer \u00abtestigo\u00bb de Cristo que muere perdonando a sus enemigos y suplicando a Dios, con el apelativo Se\u00f1or. Algunos autores han querido ver aqu\u00ed\u00ad una glosa inspirada por la oraci\u00f3n de Esteban y toman del libro de los Hechos la excusa de la ignorancia (Hech 3, 17; 13, 27; 17, 30), otros piensan que la ablaci\u00f3n puede explicarse por una reacci\u00f3n antijud\u00ed\u00ada (la invocaci\u00f3n del perd\u00f3n apunta a los jud\u00ed\u00ados, no a los romanos, seg\u00fan el contexto, donde los soldados no aparecen m\u00e1s que en el verso 36). Pero el verso aparece en la tradici\u00f3n llamada \u00aboccidental\u00bb y es la misma que en el libro de los Hechos acent\u00faa el antijuda\u00ed\u00adsmo, en detrimento de la excusa de la ignorancia. \u00bfC\u00f3mo se explica esto? Lo cierto es que esta oraci\u00f3n de Jes\u00fas, desde la cruz tiene un verdadero alcance y est\u00e1 dentro de la manera de expresarse del evangelista, quien durante su obra no ha cesado de presentar la figura de Jes\u00fas, como un aut\u00e9ntico Camino de misericordia.<\/p>\n<p>De lo que estamos convencidos es que San Lucas ha rele\u00ed\u00addo en la Biblia de los LXX, el Cuarto Canto del Servidor del Se\u00f1or (Is 53, 12), donde el Siervo intercede por sus enemigos. San Lucas pone en boca de Cristo, orante al Padre, el perd\u00f3n por sus agresores, es decir, todos los que han intervenido en el hecho de la crucifixi\u00f3n. La misericordia se impone a todo, pues siendo hija del amor, el profeta de Nazaret la ha ejercitado hasta el final.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n del ejercicio sublime de la misericordia es que los enemigos de Cristo, \u00abno saben lo que hacen\u00bb. Esto se aplica a los gobernantes (Hech 3, 17), al pueblo y sobre todo a Pilato.<\/p>\n<p>2. a \u00abEn verdad te digo hoy estar\u00e1s conmigo en el para\u00ed\u00adso\u00bb (Lc 23, 43)<br \/>\nLa segunda palabra de Jes\u00fas en la Cruz, compuesta por el evangelista San Lucas, es una respuesta a uno de los que estaban crucificados junto a \u00e9l que le hab\u00ed\u00ada suplicado: \u00abJes\u00fas, acu\u00e9rdate de m\u00ed\u00ad, cuando est\u00e9s en tu Reino\u00bb (Lc 23, 42). Se trata de una oraci\u00f3n de un hombre que contempla el futuro y pide a Jes\u00fas, compa\u00f1ero en el suplicio, algo como: \u00abcuando tu vengas como rey\u00bb. El matiz escatol\u00f3gico de Cristo en su segunda venida parece un hecho innegable. As\u00ed\u00ad el mismo Jes\u00fas es el portador de recompensa o castigos.<\/p>\n<p>De otra parte, pedir a Dios que \u00abse acuerde de\u00bb es un modo de oraci\u00f3n que se encuentra bien representado en el Antiguo Testamento (Sal 74, 2. 18. 22). Pero esta petici\u00f3n no est\u00e1 dirigida a Dios, sino a Jes\u00fas que el ladr\u00f3n reconoce, al menos por la inscripci\u00f3n que tiene sobre la cruz que El es el Rey Mes\u00ed\u00adas. El buen ladr\u00f3n podr\u00ed\u00ada creer que Cristo deber\u00ed\u00ada resucitar de su muerte. De alg\u00fan modo su fe en uno que estaba crucificado con \u00e9l es muy notable. El ladr\u00f3n cree que Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas, al hacerle esa petici\u00f3n: \u00abacu\u00e9rdate de m\u00ed\u00ad, cuando est\u00e9s en tu Reino\u00bb. El Mes\u00ed\u00adas tiene un reino y consciente de su petici\u00f3n le ruega estar con \u00e9l. Esto no parece normal en un jud\u00ed\u00ado que no tiene necesidad de obtener misericordia de el Mes\u00ed\u00adas, porque para un jud\u00ed\u00ado la muerte es una expiaci\u00f3n del pecado.<\/p>\n<p>Nuestro parecer es que San Lucas ha introducido esta s\u00faplica del buen ladr\u00f3n para hacerle ver a la comunidad que Jes\u00fas, incluso en el suplicio de los malditos es capaz de ejercitar la misericordia y realizar un cambio para el Reino en aquellos que, a pesar de todo, piden ese menester.<\/p>\n<p>La respuesta de Jes\u00fas est\u00e1 introducida con un \u00abam\u00e9n\u00bb (en verdad), es la \u00fanica palabra semita que se encuentra en el evangelio lucano y sirve para introducir una expresi\u00f3n solemne de Jes\u00fas (Lc 4, 24; 12, 37; 18, 17. 29; 21, 32). El evangelista acent\u00faa la salvaci\u00f3n con el adverbio \u00abhoy\u00bb (s\u00e9meron) empleado en el evangelio para realzar la salvaci\u00f3n que porta Cristo (Lc 1, 11; 4, 21; 12, 28; 13, 32. 33; 19, 5. 11; 22, 34. 61). El buen ladr\u00f3n hab\u00ed\u00ada suplicado a Jes\u00fas con otro adverbio \u00abcuando\u00bb (hotan), Jes\u00fas responde con la actualidad de su salvaci\u00f3n, subrayado con el adverbio \u00abhoy\u00bb. La salvaci\u00f3n consiste en estar con Jes\u00fas en el para\u00ed\u00adso. Esta palabra en la lengua griega tiene un sentido de \u00abjard\u00ed\u00adn\u00bb. La Biblia griega de los LXX habla del \u00abjard\u00ed\u00adn del Ed\u00e9n\u00bb (Gn 2, 8-16) o \u00abjard\u00ed\u00adn de Dios\u00bb (Gn 13, 10; Ez 28, 13; 31, 8), mientras que el profeta Isa\u00ed\u00adas habla del \u00abjard\u00ed\u00adn del Se\u00f1or\u00bb (Is 51, 3). El para\u00ed\u00adso llega a ser la mansi\u00f3n de los justos despu\u00e9s de la muerte. As\u00ed\u00ad se expresan algunos ap\u00f3crifos veterotestamentarios donde el lugar en que residen los \u00abpadres y los santos\u00bb es el \u00abjard\u00ed\u00adn de vida\u00bb o \u00abjard\u00ed\u00adn de la verdad\u00bb (1 Hen 70, 3-4; 72, 12; 4 Q Henoc eti\u00f3pico 1, XXVI, 21).<\/p>\n<p>La intenci\u00f3n del evangelista es comunicar a la comunicad cristiana que la suerte del hombre queda fijada en el momento de su muerte, como qued\u00f3 fijada la de L\u00e1zaro y la del rico Epul\u00f3n en la par\u00e1bola (Lc 16, 26). Y tambi\u00e9n subraya algo m\u00e1s. El camino de Jes\u00fas iniciado en el hecho de su Nacimiento, comunicaba a los pastores, proscritos en su tiempo por todos, la actualidad de la salvaci\u00f3n: \u00abhoy en la ciudad de David, os ha nacido el Mes\u00ed\u00adas, el Se\u00f1or\u00bb (Lc 2, 11). Esa salvaci\u00f3n se proclama como Buena Noticia del Reino en la sinagoga de Nazaret, donde tambi\u00e9n la palabra \u00abhoy\u00bb forma parte de los diez empleos que le son propios en el evangelio y al que San Lucas atribuye un significado soteriol\u00f3gico que le es propio (Lc 2, 11; 4, 21; 5, 26; 12, 28; 13, 32-33; 19, 5. 9; 22, 34; 23, 43).<\/p>\n<p>El camino de la Misericordia es Jes\u00fas. El mismo ha interpretado su \u00ab\u00e9xodo\u00bb, lleno de compasi\u00f3n por los pecadores, no espera sino una simple llamada, un peque\u00f1o gesto, de alguien, en este caso del ladr\u00f3n crucificado con El, para hacerle part\u00ed\u00adcipe de lo que es la verdadera felicidad, el Reino como para\u00ed\u00adso, es decir, como encuentro con el Se\u00f1or para compartir con El lo que \u00e9l mismo da.<\/p>\n<p>3.a \u00abMujer, he ah\u00ed\u00ad a tu Hijo, luego dice al disc\u00ed\u00adpulo: he ah\u00ed\u00ad a tu madre\u00bb (Jn 19, 26-27).<\/p>\n<p>La tercera palabra de Jes\u00fas en la Cruz est\u00e1 descrita en el evangelio seg\u00fan San Juan. El autor del cuarto evangelio se ha servido de algunos patrones literarios, presentes en la primera Alianza, para contemplar a Mar\u00ed\u00ada, como el nuevo rostro del amor de Dios, prefigurado en la Iglesia. Estos patrones son la \u00abmadre\u00bb y el tratamiento de \u00abmujer\u00bb, es decir, nos recuerda la imagen preferida en el Antiguo Testamento, de Israel o Si\u00f3n como mujer y madre (Is 49, 20-22; 54, 1, 66, 7-11).<\/p>\n<p>El evangelista San Juan refiere que tanto en las bodas de Can\u00e1 (Jn 2, 1-11), como al pie de la Cruz, Jes\u00fas se dirige a ella, llam\u00e1ndola \u00abmujer\u00bb, porque la virgen simboliza la figura de la sinagoga y es la madre del traspasado (Jn 19, 37). El tema teol\u00f3gico de fondo es el encargo de maternidad que Mar\u00ed\u00ada recibe en las relaciones de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas. Es en este sentido y con este trasfondo teol\u00f3gico, como debemos entender la escena donde se describe esta tercera palabra de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Jes\u00fas al final de su existencia terrena se dirige a dos personas de su c\u00ed\u00adrculo, dos personas que est\u00e1n muy pr\u00f3ximas a El, m\u00e1s a\u00fan, son dos personas de su propia intimidad. Extra\u00f1a que el evangelista nunca menciona con su nombre a estasdos personas, porque el autor del cuarto evangelio trata de especificar la uni\u00f3n de ambos con Jes\u00fas.<\/p>\n<p>En cuanto a Mar\u00ed\u00ada, la relaci\u00f3n es de madre a hijo. Se trata de la uni\u00f3n fundamental y radical que es dada por la naturaleza y que debe ser recuperada personalmente. El evangelista pone en boca de Jes\u00fas, la palabra \u00abmujer\u00bb (gyn\u00e9) en la hora de Jes\u00fas, es decir, en su Pasi\u00f3n, Muerte y Resurrecci\u00f3n que en el momento de las bodas de Can\u00e1 todav\u00ed\u00ada no se hab\u00ed\u00ada cumplido, porque \u00aba\u00fan no ha llegado mi hora\u00bb (Jn 2, 4). Pero analicemos de cerca este pasaje, esta palabra que Jes\u00fas dirige tanto a la madre como al disc\u00ed\u00adpulo.<\/p>\n<p>Las palabras de Jes\u00fas deben entenderse del siguiente modo: en primer lugar la escena de Mar\u00ed\u00ada y del disc\u00ed\u00adpulo amado junto a la cruz de Jes\u00fas (Jn 19, 25-27) se comprenden unidas a los versos anteriores (vv. 23-24), como los versos que siguen (vv. 28-30) y tambi\u00e9n ha de tenerse en cuenta el estrecho paralelismo con las bodas mesi\u00e1nicas (Jn 1, 1-12), como ya anticipamos antes y con la escena de la t\u00fanica no dividida (Jn 19, 24), as\u00ed\u00ad como con la exclamaci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00abtengo sed\u00bb (Jn 19, 28). All\u00ed\u00ad en estas dos personas estaba todo el pueblo mesi\u00e1nico, es decir, el Nuevo pueblo de Dios, la Iglesia que Cristo quer\u00ed\u00ada configurar como cumplimiento de su misi\u00f3n mesi\u00e1nica.<\/p>\n<p>\u00abJes\u00fas viendo a la madre y al disc\u00ed\u00adpulo que tanto amaba, dice a la madre: mujer, he ah\u00ed\u00ad a tu hijo\u00bb (Jn 19, 26).<\/p>\n<p>Jes\u00fas antes de su muerte manifiesta y revela de manera clara que su madre, en cuanto que es \u00abmujer\u00bb, ser\u00e1 de ahora en adelante \u00abmadre\u00bb del disc\u00ed\u00adpulo y que \u00e9ste, como representante de todos los disc\u00ed\u00adpulos, ser\u00e1 desde ahora el \u00abhijo\u00bb de su propia madre. Por ello la primera tarea de los disc\u00ed\u00adpulos ser\u00e1 ser hijos de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La madre debe reconocer al disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas como hijo propio y donarle su amor materno. El disc\u00ed\u00adpulo representa a los disc\u00ed\u00adpulos que son acogidos en la comuni\u00f3n con Cristo. Es decir, Mar\u00ed\u00ada ha de recibir al disc\u00ed\u00adpulo al que Jes\u00fas amaba, en lugar del hijo y permanecer junto a \u00e9l. El a su vez le transmitir\u00e1 lo que ella deseaba, le dar\u00e1 a conocer lo que Jes\u00fas deja tras \u00e9l. Mar\u00ed\u00ada representa la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica y as\u00ed\u00ad se convierte en la Madre del disc\u00ed\u00adpulo o lo que es lo mismo, madre de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>4.a \u00abDios m\u00ed\u00ado, Dios m\u00ed\u00ado, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb (Mt 27, 46).<\/p>\n<p>Los narradores de la pasi\u00f3n y entre ellos San Mateo usaron el Salmo 22 para componer sus relatos. Este salmo es utilizado para realzar el valor t\u00ed\u00adpico y teol\u00f3gico porque recrea la figura del inocente que es masacrado en la cruz por los hombres, aunque liberado por Dios mismo.<\/p>\n<p>El valor teol\u00f3gico se acent\u00faa porque el salmo manifiesta claramente el sufrimiento del inocente y su libertad atendiendo a la fe, sobre todo, porque escudri\u00f1a en el dolor y en el sufrimiento y encuentra sentido en Dios.<\/p>\n<p>Es obvio que San Mateo encuentra en la Antigua Alianza, motivos para contemplar el plan de Dios con respecto al Mes\u00ed\u00adas y observa la preparaci\u00f3n y la prefiguraci\u00f3n del abandono de Cristo. En este sentido el Salmo 22 tiene dos partes fundamentales. La primera el orante invoca a Dios porque se encuentra abocado en la desesperaci\u00f3n, sus enemigos le acosan, pero el Se\u00f1or es el \u00fanico que puede salvarlo (Sal 22, 2-22). La segunda describe una acci\u00f3n de gracias ante el favor del Se\u00f1or que le escuch\u00f3 (Sal 22, 23-32). San Mateo realiza una referencia de \u00ed\u00adndole der\u00e1sica, es decir, actualiza en la persona de Jes\u00fas, el sufrimiento del orante, d\u00e1ndole un sentido profundo, de manera que el mismo Jes\u00fas pone su confianza en Dios que le ha salvado de sus enemigos.<\/p>\n<p>El evangelista introduce el grito de Jes\u00fas: \u00abDios m\u00ed\u00ado, Dios m\u00ed\u00ado\u00bb representa la lengua hebrea, mientras que San Marcos en el lugar paralelo, usa la forma aramea. Ahora bien, tanto la forma mateana, como la marcana significan lo mismo, pero San Mateo tiene el prop\u00f3sito de conformar eltexto hebreo del Salmo 22 y as\u00ed\u00ad prefigura en Jes\u00fas el sufrimiento del justo inocente del orante.<\/p>\n<p>5.a \u00abTengo sed\u00bb (Jn 19, 28)<br \/>\nUno de los gritos m\u00e1s espeluznantes de Cristo en la cruz es su angustia para calmar la sed que produc\u00ed\u00ada el suplicio cruento, del martirio que estaba soportando. La sed provoca un ansia insospechable en el ajusticiado, m\u00e1xime cuando las fuerzas comienzan a flaquear, el aire parece que est\u00e1 ausente, las extremidades est\u00e1n exhaustas y la vista se nubla. Por si fuera poco, la respiraci\u00f3n se hace cada vez m\u00e1s lenta y el reo no soporta la sequedad que tiene en su garganta y en su boca.<\/p>\n<p>San Juan conoce el libro de los Salmos, donde encuentra la sed del justo paciente al que dan vinagre para calmar su ansia (Sal 69, 22) y a otro pasaje donde observa la sequedad del paladar del justo y la lengua pegada a la garganta (Sal 22, 16). Aunque este pasaje menciona la sed, no tiene contacto de vocabulario con el pasaje jo\u00e1nico (Jn 19, 28-29).<\/p>\n<p>Es cierto que los evangelistas sin\u00f3pticos tambi\u00e9n describen c\u00f3mo los soldados le ofrec\u00ed\u00adan a Jes\u00fas, beber vinagre en una esponja sujetada a una ca\u00f1a (Mt 27, 48; Mc 15, 36; Lc 23, 36), pero no mencionan la palabra de Jes\u00fas: \u00abtengo sed\u00bb, sino solamente San Juan es el que especifica y llama la atenci\u00f3n sobre los dem\u00e1s. Sobre todo, porque San Juan fundamenta el recurso al Antiguo Testamento para proclamar que en Cristo se han cumplido las antiguas promesas mesi\u00e1nicas, con lo que acentuaba el sentido interpretativo de la Antigua Alianza, que es Cristo, para hacer comprensible su misterio como palabra divina.<\/p>\n<p>El evangelista realiza un p\u00e9ser, es decir, una interpretaci\u00f3n reelaborada de lugares presentes en el Antiguo Testamento (a los que m\u00e1s arriba hemos aludido), sobre todo, con la f\u00f3rmula \u00abpara que se terminara de cumplir la Escritura dijo: `Tengo sed&#8217; \u00ab.<\/p>\n<p>San Juan realza expl\u00ed\u00adcitamente el fin, el cumplimiento, gracias al doble uso que \u00e9l mismo hace del verbo \u00abcumplir\u00bb (Jn 19, 28. 30). La Escritura cumplida se reduce a una frase: \u00abTengo sed\u00bb. Pero lo que sigue completa y nos descubre la verdadera intenci\u00f3n del evangelista. San Juan quer\u00ed\u00ada que los lectores comprendieran que Jes\u00fas no muere hasta que se cumpliera la misi\u00f3n encomendada por Aquel que le envi\u00f3 al mundo. Por lo tanto esta palabra de Jes\u00fas no hace sino subrayar el cumplimiento de la Antigua Alianza, sustituida por la Nueva, en virtud de la muerte redentora de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>6.a \u00abSe ha cumplido\u00bb (Jn 19, 30)<br \/>\nLa misi\u00f3n llevada a cabo por Jesucristo ha llegado a su culmen. Cristo, Enviado del Padre, Sacerdote, Profeta y Rey, es el realizador de la Nueva Alianza en su sangre. En El han tenido su cumplimiento todas las promesas veterotestamentarias.<\/p>\n<p>De otra parte, el Antiguo Testamento, no se entiende sin el Nuevo y ambos testamentos forman una unidad, pero el culmen de la Antigua Alianza encuentra su plenitud en el Nuevo, con Cristo. Todos los autores neotestamentarios explicaron a trav\u00e9s de f\u00f3rmulas el cumplimiento de la Escritura en Cristo. San Juan no es una excepci\u00f3n y en esta sexta afirmaci\u00f3n de Cristo en el proceso de su Pasi\u00f3n queda netamente demostrada.<\/p>\n<p>El verbo del cumplimiento lo describe el evangelista en perfecto, \u00abse ha cumplido\u00bb, con lo que se cierra en \u00e9l, toda la impronta que para los cristianos primitivos ten\u00ed\u00ada la muerte de Cristo, como culmen y plenitud de lo acontecido en la persona y la obra llevada a cabo por el profeta de Nazaret. La obra de Cristo no debe quedar en el olvido, sino que est\u00e1 consumada y plenificada a trav\u00e9s de una vida que se dona en el Calvario y que opera la salvaci\u00f3n para todos los hombres.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, para San Juan es Aquel que ha coronado la obra encomendada por el Padre (Jn 14, 31; 17, 4). Cristo es el que act\u00faa hasta el \u00faltimo momento. Por eso, conel cumplimiento se unen las afirmaciones sobre la muerte de Jes\u00fas, es decir, la inclinaci\u00f3n de la cabeza y la entrega de su esp\u00ed\u00adritu. La inclinaci\u00f3n de la cabeza es el fiel reflejo de una muerte serena y confiada en el Padre, en quien ten\u00ed\u00ada toda su confianza.<\/p>\n<p>San Juan ha expresado el cumplimiento y describe la muerte de Jes\u00fas, como el culmen de su divinidad, sobre todo, porque su humanidad ha sido completada, de manera manifiesta con la misi\u00f3n que el Padre le hab\u00ed\u00ada confiado y que El hac\u00ed\u00ada con sumo agrado (Jn 8, 29; 16, 32).<\/p>\n<p>La muerte de Jes\u00fas vista as\u00ed\u00ad es la manifestaci\u00f3n de la consumaci\u00f3n de su misi\u00f3n en la existencia de los hombres. Cristo asume tambi\u00e9n la condici\u00f3n humana y, dando la vida, adquiere para todos la vida en plenitud. Por tanto, el evangelista en esta palabra de Cristo: \u00abSe ha cumplido\u00bb, declara una intenci\u00f3n no solamente cristol\u00f3gica, es decir, Jes\u00fas, el profeta colgado del madero es el Cristo, Ungido, Dios, sino que al mismo tiempo realza el car\u00e1cter de la salvaci\u00f3n, llevada a cabo por El mismo.<\/p>\n<p>La plenitud de la obra de la salvaci\u00f3n se declara como fuente inagotable de riqueza para todos los hombres, los de ayer, los de hoy y los de siempre, en cuanto que la muerte de Cristo, es la realizaci\u00f3n y la novedad que ha acontecido en la propia historia de la humanidad. El mundo necesitaba al Salvador, para sentirse redimido, con la esperanza de una vida que brota del mismo Dios que se ha personificado en el Hijo, en virtud de la fuerza inexorable del Esp\u00ed\u00adritu. Ese Hijo, Cristo, en quien \u00abtodas las promesas hechas por Dios, son s\u00ed\u00ad en El\u00bb (2 Cor 1, 20), es el Salvador de los hombres.<\/p>\n<p>7.a \u00abPadre, en tus manos encomiendo mi esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Lc 23, 46)<br \/>\nSan Lucas narra la muerte de Jes\u00fas de la forma m\u00e1s breve en la narraci\u00f3n del proceso de Jes\u00fas. El evangelista indica al principio algunas se\u00f1ales extraordinarias (Lc 23, 44-45), refiere despu\u00e9s el \u00faltimo grito de Jes\u00fas con el que se une la muerte<br \/>\n(Lc 23, 46), para indicar enseguida la reacci\u00f3n del centuri\u00f3n y de la gente (Lc 23, 47-48) y menciona tambi\u00e9n la presencia de los conocidos de Jes\u00fas y de las mujeres (Lc 23, 49).<\/p>\n<p>El autor del tercer evangelio une la ruptura del velo del templo con la oscuridad de las tres de la tarde. El evangelista lo contempla como el signo que precede a la muerte de Jes\u00fas, pero no como consecuencia de ella, ni como uni\u00f3n de dos motivos importantes, es decir, el poder sobre el templo y la identidad de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La muerte de Jes\u00fas sucede con un fuerte grito en el que est\u00e1 unida la \u00faltima plegaria de Jes\u00fas. Jes\u00fas no retoma el Salmo (Sal 22, 2). En el evangelio de San Lucas falta el intermedio en el que algunos de los presentes interpretan la oraci\u00f3n de Jes\u00fas, como la petici\u00f3n de ayuda a El\u00ed\u00adas. Tambi\u00e9n en Lucas Jes\u00fas con \u00abgran voz\u00bb se dirige a Dios. Tambi\u00e9n en su muerte, todav\u00ed\u00ada Jes\u00fas llama a Dios Padre.<\/p>\n<p>La Pasi\u00f3n seg\u00fan San Lucas se caracteriza por las oraciones que Jes\u00fas dirige al Padre (Lc 22, 42; 23, 34. 46), del que hablaba Jes\u00fas cuando ten\u00ed\u00ada doce a\u00f1os, afirmando de que deb\u00ed\u00ada \u00abestar en las cosas de su Padre\u00bb (Lc 2, 49). Jes\u00fas toma el Salmo de manera literal (Sal 30, 6) y deposita su total confianza en el Padre, porque a El se encomienda (Hech 14, 23; 20, 32; 1 Ped 4, 19). Jes\u00fas termina su vida en un acto de confianza ilimitada hacia el Padre, confi\u00e1ndole su esp\u00ed\u00adritu como un bien muy precioso.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u00aben las manos\u00bb se repite en San Lucas en dos contextos: \u00abser entregado en manos de los hombres\u00bb (Lc 9, 44; 24, 7). Las manos humanas han causado todos los sufrimientos a Jes\u00fas, hasta su muerte. Mientras que las manos de Dios procuran la Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, la entrada en la vida divina.<\/p>\n<p>El evangelista ha querido as\u00ed\u00ad mostrar a los cristianos a los que les env\u00ed\u00ada su evangelio, el poder de Dios, manifestado en Jes\u00fas, como el Ungido por el Esp\u00ed\u00adritu. Jes\u00fas es Dios. Tambi\u00e9n Esteban pide a Dios que reciba su esp\u00ed\u00adritu. San Lucas haomitido en este pasaje de Hechos \u00ablas manos\u00bb, pero mantiene el mismo tono de confianza en el Padre, ante la muerte de alguien que ha seguido los pasos confiados de Cristo en su andadura terrena (Hech 7, 59).<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; DEL AGUA PEREZ, El m\u00e9todo midr\u00e1sico y la ex\u00e9gesis del Nuevo Testamento, 134 y ss.; LLAMAS, Las miradas de Mar\u00ed\u00ada, Madrid 1999; S. LEGASSE, El proceso de Jes\u00fas, Bilbao 1996.<\/p>\n<p>Antonio Llamas<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>las pronunciadas por Jes\u00fas en la cruz y a las que la tradici\u00f3n les da este orden: 1. \u2020\u0153Padre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que hacen\u2020\u009d, Lc 23, 34. 2. \u2020\u0153Te aseguro que hoy estar\u00e1s conmigo en el para\u00ed\u00adso\u2020\u009d, Lc 23, 43; en respuesta al buen ladr\u00f3n, que le hab\u00ed\u00ada dicho: \u2020\u0153Jes\u00fas, acu\u00e9rdate de m\u00ed\u00ad &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/siete-palabras\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSIETE PALABRAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5489","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5489","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5489"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5489\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5489"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5489"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5489"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}