{"id":5492,"date":"2016-02-05T01:37:50","date_gmt":"2016-02-05T06:37:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sinopticos\/"},"modified":"2016-02-05T01:37:50","modified_gmt":"2016-02-05T06:37:50","slug":"sinopticos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sinopticos\/","title":{"rendered":"SINOPTICOS"},"content":{"rendered":"<p>griego sin, con, opsis, vista. Con este nombre se designan los tres primeros evangelios, Mateo, Marcos y Lucas, por las semejanzas que presentan entre s\u00ed\u00ad, de suerte que se pueden poner en columnas paralelas y abarcarlos de una sola mirada. Esto no quiere decir que no existan,  igualmente, diferencias entre ellos.  \u00c2\u00ae Evangelio.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, por tener muchas similaridades. Los tres comienzan presentando a Jes\u00fas como \u00abhombre\u00bb, para luego decir que es tambi\u00e9n \u00abDios\u00bb verdadero. el de Juan comienza presentando a Jesus como \u00abDios\u00bb, para despu\u00e9s decir que es tambi\u00e9n \u00abhombre\u00bb verdarero. Ver \u00abEvangelios\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Con este nombre se llama a los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas. El t\u00e9rmino surgi\u00f3 porque estos Evangelios se parecen mucho entre s\u00ed\u00ad. De tal manera que muchos hicieron copias de ellos poni\u00e9ndolos en forma columnar, uno junto a otro, para poder tener una vista de conjunto, o sinopsis, de sus narraciones. Los eruditos discuten sobre qui\u00e9n influy\u00f3 a qui\u00e9n. Se observa: a) Que el esquema general de estos tres evangelios es el mismo. Todos hablan del ministerio del Se\u00f1or Jes\u00fas en Galilea, el viaje a Jerusal\u00e9n y su pasi\u00f3n all\u00ed\u00ad. b) Que hay pasajes en los tres que son casi iguales (Mat 9:6 es igual a Mar 2:10, y tambi\u00e9n a Luc 5:24). c) Mateo y Marcos a veces usan las mismas palabras. En otras ocasiones la coincidencia est\u00e1 entre Marcos y Lucas. d) Hay pasajes en Mateo y Lucas que no figuran en Marcos (Mat 3:7-10 es igual a Luc 3:7-9, pero difiere de Mar 1:2-8). f) Algunos materiales que aparecen en Mateo y Lucas son similares, pero no id\u00e9nticos (Mat 5:3; Luc 6:20). g) Cada Evangelio tiene alg\u00fan material que no figura en ning\u00fan otro.<\/p>\n<p>La opini\u00f3n generalizada es que el primer Evangelio que fue escrito es el de Marcos. Para ello se observa que casi todo el material de Marcos se encuentra contenido en los otros Evangelios. Mateo, por ejemplo, mantiene la substancia de 600 de los 661 vers\u00ed\u00adculos de Marcos. Lucas tiene unos 350 vers\u00ed\u00adculos comunes con Marcos y las palabras empleadas coinciden 53% con las de ese escritor. Se mencionan muchos otros detalles para asegurar la tesis de que Marcos fue el primer Evangelio que se escribi\u00f3, probablemente despu\u00e9s que circularan oralmente por el mundo muchas versiones de la historia del Se\u00f1or Jes\u00fas.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>V\u00e9ase EVANGELIOS.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[016]<br \/>\n   El nombre que se suele dar a los textos evang\u00e9licos de Mateo, Marcos y Lucas, por el paralelismo narrativo b\u00e1sico que entre los tres existe.<\/p>\n<p>    Y se denomina \u00abcuesti\u00f3n sin\u00f3ptica\u00bb a los diversos intentos de explicar las muchas influencias entre los tres textos, cuesti\u00f3n que evidentemente es insoluble a dos milenios de distancia, pero que desaf\u00ed\u00ada la fantas\u00ed\u00ada y la l\u00f3gica de los biblistas por las m\u00faltiples concordancias existentes en los textos. (Ver Biblia y catequesis 8.4.2. ver Evang\u00e9licas. Catequesis 2)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. Evangelio)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nCon este nombre se designa a los tres primeros evangelios: Mateo, Marcos y Lucas. Los tres evangelios tienen un mismo esquema literario, que parece obedecer a un mismo plan preestablecido. La presentaci\u00f3n es muy semejante; incluso a veces se hace con las mismas palabras y hasta la expresi\u00f3n tiene con frecuencia las mismas dimensiones. Pero, a pesar de sus m\u00faltiples y grandes semejanzas, ofrecen tambi\u00e9n grandes diferencias. Hay que explicar, pues, por una parte, las semejanzas que les acercan, y, por otra, las diferencias que los separan. Explicar las relaciones que guardan entre ellos es lo que constituye la famosa llamada \u00abCuesti\u00f3n Sin\u00f3ptica\u00bb. El Evangelio, antes de ser escrito, fue un evangelio vivido y predicado. Esta predicaci\u00f3n primitiva del Evangelio lleg\u00f3 a adquirir, antes de ser escrita, una forma estereotipada, de tal manera que un mismo esquema generaliza la ense\u00f1anza oral del nuevo mensaje, base com\u00fan para la escritura de los tres evangelios. San Mateo escribe en hebreo y en Palestina su evangelio. San Pedro traduce al griego el mismo esquema del que se sirve San Marcos en Roma para la elaboraci\u00f3n de su evangelio. San Lucas consulta a Mateo y Marcos. El traductor de San Mateo se sirve de Marcos. Hay coincidencias en Mateo y Lucas, ignoradas de Marcos, lo que indica que hay una fuente conocida por Mateo y Lucas y desconocida de Marcos. Puestos en tres columnas paralelas los tres evangelios, de una ojeada, de un golpe de vista, se pueden apreciar las semejanzas y las diferencias, lo que constituye y es la llamada \u00abSinopsis Evang\u00e9lica\u00bb. Conviene distinguir entre sinopsis y concordia. La sinopsis presenta el texto \u00ed\u00adntegro de los cuatro evangelios en columnas paralelas; la concordia por el contrario, pretende hacer un solo evangelio de las cuatro narraciones evang\u00e9licas, evitando las repeticiones.<\/p>\n<p>Ambas hacen una ordenaci\u00f3n de los textos siguiendo el orden cronol\u00f3gico. La sinopsis prescinde en absoluto de la concordia, mientras que la concordia supone necesariamente la sinopsis. ->evangelio; sin\u00f3ptica cuesti\u00f3n; Marcos; Mateo; Lucas.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(Marcos, Mateo, Lucas, Juan, evangelios, Q). Se llaman as\u00ed\u00ad los tres primeros evangelios (Me, Me, Le), porque ofrecen exposiciones paralelas y semejantes de la vida y mensaje de Jes\u00fas, a diferencia de Jn, que sigue un orden y esquema propio. Por eso se llaman sin\u00f3pticos: porque pueden verse en unidad, uno junto al otro, mostrando gran n\u00famero de coincidencias. Muchas veces se han querido \u00abarmonizar\u00bb sus textos, construyendo con Me, Lc y Mt (y Jn) un \u00fanico evangelio, en el que se recoger\u00ed\u00adan las aportaciones de todos ellos. As\u00ed\u00ad lo quiso hacer, por ejemplo, Taciano, que, en torno al 170 d.C., escribi\u00f3 su Diatessaron, palabra que proviene del griego dia tessar\u00f3n, que significa \u00aba trav\u00e9s de los cuatro\u00bb (unidad de los cuatro evangelios). Gran parte de las historias evang\u00e9licas, sobre todo en un plano escolar, est\u00e1n escritas siguiendo ese modelo, como si los cuatro evangelios pudieron leerse juntos, hasta formar con ellos una \u00fanica historia y teolog\u00ed\u00ada. Pues bien, en contra de eso, sin dejar de ser \u00absin\u00f3pticos\u00bb (de poder mirarse al mismo tiempo), los evangelios son distintos entre s\u00ed\u00ad, de manera que no pueden armonizarse. Cada uno tiene su propia perspectiva y tendencia. En este contexto sigue siendo b\u00e1sico el estudio del problema sin\u00f3ptico, es decir, el problema del origen y composici\u00f3n de los evangelios. La teor\u00ed\u00ada actualmente m\u00e1s veros\u00ed\u00admil y utilizada es la que suele llamarse de las dos fuentes: en la base de nuestros sin\u00f3pticos habr\u00ed\u00ada un primitivo documento Q, que se ha perdido (y que contendr\u00ed\u00ada dichos de Jes\u00fas) y el evangelio de Marcos (en su forma actual o en una forma muy parecida). Mateo y Lucas habr\u00ed\u00adan tomado gran parte de su material de Q y de Me, para elaborarlo despu\u00e9s desde sus propias perspectivas, partiendo tambi\u00e9n de otras fuentes. A diferencia de lo que sucede con Me, la fuente Q no se conserva, quiz\u00e1 porque dejaron de existir los \u00abcristianos\u00bb que la tomaban como fundamento de su visi\u00f3n de Jes\u00fas, quiz\u00e1 porque se pens\u00f3 que ya no era necesario conservarla, pues su material se hab\u00ed\u00ada integrado en Mt y Le. El problema sin\u00f3ptico se ha complicado (y enriquecido) con el descubrimiento del Evangelio de Tom\u00e1s* (en el 1945), evangelio que consta de 144 logia o dichos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Cf. K. ALAND, Synopsis quattuor evangeliorum, Bibelanstalt, Stuttgart 1976; J. CERVANTES, Sinopsis biling\u00fce de los tres primeros evangelios con los paralelos del evangelio de Juan, Verbo Divino, Estella 1999; P. BENOIT, M. E. BOISMARD y J. L. MAULLOS, Sinopsis de los cuatro evangelios I-IJ Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1975; J. ALONSO D\u00ed\u008dAZ y A. VARGASMACHUCA, Sinopsis de los Evangelios, Comillas, Madrid 1996.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00absin\u00f3ptico\u00bb se deriva del griego synopsis, que significa \u00bb mirada unitaria\u00bb : se refiere a la posibilidad de observar simult\u00e1neamente dos o m\u00e1s objetos, puestos en situaci\u00f3n \u00abparalela\u00bb. En la historia de la ex\u00e9gesis, el primero en utilizar este t\u00e9rmino, refiri\u00e9ndolo a los evangelios, fue J J Griesbach (1789), en el mismo periodo en que empezaba a tomar consistencia, con G. E. Lessing y G. C. Storr, la llamada \u00abcuesti\u00f3n sin\u00f3ptica\u00bb<br \/>\nDe hecho, antes del siglo XVIII no puede hablarse de una valoraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica del material literario que tienen en com\u00fan Mt, Mc y Lc y que, por otra par- . notablemente del te, se diferencia evangelio de Juan; segu\u00ed\u00ada siendo v\u00e1lida la presentaci\u00f3n iniciada sobre todo por Pap\u00ed\u00adas de Ger\u00e1polis (siglo 11 d.C.i, que consideraba a Mt como el evangelio m\u00e1s antiguo, y que servir\u00ed\u00ada de base por consiguiente -al evangelio de Lc y de Mc, De forma an\u00e1loga, Agust\u00ed\u00adn, en su De consensu evangelistarum 1, 2, confirmaba como v\u00e1lida la prioridad de Mt, diciendo que Mc no era m\u00e1s que un evangelio abreviado de Mt y de Lc.<\/p>\n<p>Por otra parte, las mismas reflexiones primitivas de Griesbach sobre el material sin\u00f3ptico no se apartaban mucho de esta concepci\u00f3n tradicional.<\/p>\n<p>Con el siglo XIX (cf. C. Lachmann, C. G. Wilke y H. Weisse), y sobre todo con el siglo xx (cf. G. Bornkamm, P. Vielhauer), se puso en discusi\u00f3n la relaci\u00f3n sin\u00f3ptica cl\u00e1sica y poco a poco fue adquiriendo prioridad cronol\u00f3gica, no ya el evangelio de Mateo, sino el de Marcos. Bien mirado, aunque en la exposici\u00f3n cl\u00e1sica se hace referencia a un evangelio arameo de Mateo, son muchos los que hablan de \u00e9l pero ninguno lo cita. Adem\u00e1s, de hecho, el 90% del evangelio de Marcos se encuentra presente en el de Mateo, y el 50% del mismo puede verse en el de Lucas. Sobre todo, con la Formgeschichte (.71 Evangelios FG y RG), el mismo material sin\u00f3ptico adquiere una metodolog\u00ed\u00ada y una terminolog\u00ed\u00ada m\u00e1s adecuada. En efecto, se considera como \u00bb triple tradici\u00f3n\u00bb (TT) el material sin\u00f3ptico que puede hallarse en los tres evangelistas (cf. el bautismo de Jes\u00fas en Mc 1,9-11; Mt 3,13-17. Lc 3,21-22; las tentaciones en Mc 1,12-13; Mt 4,1-11; Lc 4,1-13; la muerte en la cruz en Mc 15,33-39. Mt 27 45-54; Lc 23,44-48). A su vez, por \u00abdoble tradici\u00f3n\u00bb (DT) se entiende el material com\u00fan a dos de los tres evangelistas (cf las genealog\u00ed\u00adas en Mt 1,2-17 y Lc 3,23-28; las bienaventuranzas en Mt 5,3-12 y Lc 6,2023; el \u00abPadre nuestro\u00bb en Mt 6,9-13 y Lc 11,2-4; el camino de Jes\u00fas sobre las aguas en Mt 14,22-23 y Mc 6,45-52).<\/p>\n<p>Finalmente, el Sondergul (S) o \u00abbien propio\u00bb se refiere al material presente solamente en uno de los tres evangelistas (cf. la curaci\u00f3n del ciego de Betsaida en Mc 8,22-26; el juicio escatol\u00f3gico en Mt 25,31-46; las par\u00e1bolas de la misericordia en Lc 15,8-32), Naturalmente, los evangelios de Mt y de Lc contienen m\u00e1s \u00abbienes propios\u00bb que Mc: Mt tiene unos 300 vers\u00ed\u00adculos que consisten sobre todo en material narrativo, mientras que Lc tiene unos 500 vers\u00ed\u00adculos, que comprenden tanto narraciones como discursos.<\/p>\n<p>Debido a la prioridad de Mc respecto al material sin\u00f3ptico, que se reconoce generalmente, el itinerario de la vida de Jes\u00fas sigue el esquema presente en el segundo evangelio. As\u00ed\u00ad, tras el ministerio en Galilea (cf. Mc 1,21 -7 23) vienen las excursiones por el territorio de la Dec\u00e1polis (cf. Mc 7 24-27) y sobre todo el viaje a Jerusal\u00e9n (Mc 10,1-52).<\/p>\n<p>Finalmente, la permanencia de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n y los acontecimientos de la pasi\u00f3n que culminan con la muerte y la resurrecci\u00f3n (Mc 1 1,1 &#8211; 16,8) caracterizan a la \u00faltima parte del material sin\u00f3ptico. Una comparaci\u00f3n, incluso superficial, con el evangelio de Juan da asimismo raz\u00f3n de este itinerario globalmente presente en los sin\u00f3pticos.<\/p>\n<p>Sin embargo, un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado de este material hace surgir el problema de las fuentes diversas presentes en Mt y en Lc, pero totalmente ausentes en Mc. Nace as\u00ed\u00ad, en la segunda mitad del siglo XIX, la hip\u00f3tesis de \u00ablas dos fuentes\u00bb. Mc y la \u00abfuente de los dichos,\u00bb o Redenqu\u00e9lle, de aqu\u00ed\u00ad la sigla \u00bb Q\u00bb (.ver Fuente). Quiz\u00e1s convenga precisar enseguida que no tenemos ning\u00fan testimonio de esta fuente; por eso, no solamente la fuente Q sigue siendo hipot\u00e9tica, sino que la misma \u00abteor\u00ed\u00ada de las dos fuentes\u00bb, prescindiendo de sus resultados positivos o negativos, se configura como hip\u00f3tesis de trabajo. De hecho, esta fuente permite dar una motivaci\u00f3n de los muchos discursos de Jes\u00fas presentes en Mt-Lc pero ausentes en Mc. Por tanto, de forma aut\u00f3noma, Mt y Lc no solamente se habr\u00ed\u00adan referido a Mc, sino tambi\u00e9n a Q, como segunda fuente. Esta hip\u00f3tesis se confirmar\u00ed\u00ada, por otro lado, por la comparaci\u00f3n con los discursos de Jes\u00fas en Jn, que se caracterizan como largos y simb\u00f3licos (cf. Jn 13,1217 26), mientras que los discursos de la fuente Q ser\u00ed\u00adan breves y m\u00e1s bien de tipo did\u00e1ctico.<\/p>\n<p>La naturaleza hipot\u00e9tica de la teor\u00ed\u00ada de las dos fuentes respecto al material sin\u00f3ptico se ve confirmada por las continuas evoluciones a las que ha estado sujeta sobre todo en el siglo xx. En efecto, algunos prefieren no referirse simplemente a Mc como fuente primera, sino a un Urmarkus o Mc primitivo, que se diferenciar\u00ed\u00ada del mismo evangelio de Mc que hoy tenemos (as\u00ed\u00ad y a H. J Holtzmann en 1863). Adem\u00e1s, de un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado de O se deduce que O no comprender\u00ed\u00ada solamente los \u00abdichos\u00bb de Jes\u00fas, sino tambi\u00e9n algunas secciones narrativas ausentes en Mc, pero presentes en Mt y Lc. Sobre todo con las rectificaciones de P. Benoit y de L. Vaganav, vuelve hoy a valorarse seriamente la hip\u00f3tesis de un Mt arameo, que constituir\u00ed\u00ada el nuevo fundamento sin\u00f3ptico. Pero el principal tal\u00f3n de Aquiles de la teor\u00ed\u00ada de las dos fuentes est\u00e1 representado por aquello mismo que s\u00f3lo resuelve parcialmente: en otras palabras, Mc+Q permiten en cierto sentido explicar el material de la \u00abdoble tradici\u00f3n\u00bb presente en Mt y Lc, pero no explican absolutamente el tipo de relaci\u00f3n entre Mt y Lc. \u00bfDe d\u00f3nde habr\u00ed\u00adan venido los materiales propios de Mt y de Lc2 Esta problem\u00e1tica se hace consistente sobre todo para Lc, que, como se ha indicado, contiene el mayor Sondergut de los sin\u00f3pticos. De hecho, incluso una simple comparaci\u00f3n con el relato de la pasi\u00f3n, entre Lc 22,1-24,53 y Mc 14,1-16,8, permite destacar c\u00f3mo, prescindiendo de la secuencia sin\u00f3ptica de los acontecimientos, el contenido de las per\u00ed\u00adcopas resulta bastante distinto en cada evangelio. Adem\u00e1s, \u00bfc\u00f3mo explicar a partir de la teor\u00ed\u00ada de las dos fuentes el \u00abgran inserto lucano'\u00bb, mejor conocido como \u00abitinerario del viaje\u00bb hacia Jerusal\u00e9n, que en Lc ocupa hasta 10 cap\u00ed\u00adtulos (9,51 &#8211; 19,46), mientras que en Mt-Mc se describe en un breve espacio (Mt 19,1-21,11; Mc 10,1-52)2 Estos datos han hecho pensar tambi\u00e9n en un \u00abProtolucas\u00bb que, seg\u00fan algunos, conten\u00ed\u00ada va alg\u00fan material propio. De hecho, \u00e9stos l\u00ed\u00admites se explican reconociendo que la \u00abteor\u00ed\u00ada de las dos fuentes\u00bb, respecto al material sin\u00f3ptico, naci\u00f3 como hip\u00f3tesis y est\u00e1 quiz\u00e1s destinada a seguir si\u00e9ndolo.<\/p>\n<p>Naturalmente, esto no disminuye la validez de esta hip\u00f3tesis, que, por otro lado, si no hubiera producido resultados alentadores, dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00ed\u00ada haber sobrevivido al siglo xx.<\/p>\n<p>Volviendo a los sin\u00f3pticos, considerados en sus mutuas conexiones, quiz\u00e1s sea necesario dar mayor consistencia, no solamente a la confrontaci\u00f3n de las microunidades literarias, a trav\u00e9s de la cual se pone siempre de relieve el mensaje de cada evangelio, sino sobre todo a las relaciones teol\u00f3gicas entre los diversos evangelistas. En definitiva, quiz\u00e1s no todo el material sin\u00f3ptico resulta comprensible y justificable a partir de la presencia de dos o m\u00e1s fuentes. M\u00e1s a\u00fan, con o sin estas hip\u00f3tesis sigue en pie la centralidad del mensaje presente en los evangelios sin\u00f3pticos, que no deber\u00ed\u00adan ser analizados solamente siguiendo un itinerario \u00abdiacr\u00f3nico\u00bb, sino tambi\u00e9n mediante un recorrido \u00absincr\u00f3nico\u00bb.<\/p>\n<p>A. Pilla<\/p>\n<p>Bibl.: P. Benoit &#8211; M. E. Boismard &#8211; J L. Malillos, Sinopsis de los cuatro evangelios, 2 vols., DDB, Bilhao 1975; F. Gast, El problema sin\u00f3ptico, en Comentario biblico San Jer\u00f3nimo, III, Madrid 1971, 1 1-24; P Grelut, Les evangelits, Verbo Divino, Estella .1993 G. Segalla, Redacci\u00f3n y teolog\u00ed\u00ada de los evangelios sin\u00f3pticos, en R  Fabris (ed ), Problemas y perspectivas de las ciencias biblicas, S\u00ed\u00adgueme Salamanca 1983, 317-341<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">Nombre dado desde la \u00e9poca de Griesbach (alrededor de 1790) a los tres primeros Evangelios can\u00f3nicos.   Se deriva del hecho de que estos Evangelios permiten&#8212;a diferencia de la narraci\u00f3n evang\u00e9lica de San Juan&#8212;ser arreglados y armonizados secci\u00f3n por secci\u00f3n, de modo que permiten al ojo percibir de una ojeada (sinopsis) los numerosos pasajes que son comunes a ellos, y tambi\u00e9n las partes que le son peculiares a s\u00f3lo dos, o incluso a uno solo de ellos.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Diferencias y semejanzas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 El problema sin\u00f3ptico<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Soluciones al problema sin\u00f3ptico\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">3.1 Dependencia oral<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">3.2 Dependencia mutua<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">3.3 Primeros  Documentos<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">4 La cuesti\u00f3n sin\u00f3ptica y la Comisi\u00f3n B\u00edblica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">5 Bibliograf\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Diferencias y semejanzas<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Al hojear las p\u00e1ginas de una armon\u00eda com\u00fan de los cuatro, o de una sinopsis de los tres primeros Evangelios, que muestre en columnas paralelas las partes coincidentes de las narraciones evang\u00e9licas, el lector notar\u00e1 de inmediato la gran cantidad de material que es com\u00fan a los Evangelios de San Mateo, San Marcos y San Lucas.   Tan breves como son en realidad estos tres bocetos de la vida de Cristo, corren paralelos entre s\u00ed en no menos de 330-370 vers\u00edculos o cerca de un tercio de su relato total de las palabras y obras de Cristo, mientras que, con la excepci\u00f3n de algunos incidentes (68 vers\u00edculos), el contenido \u00edntegro de San Marcos se encuentra pr\u00e1cticamente en San Mateo y en San Lucas.  Esta concordancia en los hechos relatados parece tanto m\u00e1s sorprendente, debido a la gran cantidad de material hist\u00f3rico que debi\u00f3 haber estado a disposici\u00f3n de cada escritor sin\u00f3ptico.  Todos y cada uno de los sinoptistas est\u00e1n totalmente conscientes de que Jes\u00fas san\u00f3 un gran n\u00famero de diversas enfermedades; sin embargo, concurren en la selecci\u00f3n de los mismos casos de curaci\u00f3n completa para registrarlos completos; y mientras hablan con claridad de su ense\u00f1anza incesante y amplia, pero por lo general coinciden en informar los mismos discursos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una no menos maravillosa similitud se observa entre los tres primeros Evangelios respecto a la concepci\u00f3n general y el orden de toda la narraci\u00f3n.   En los tres, la vida p\u00fablica de Cristo est\u00e1 claramente ligada a la predicaci\u00f3n de San Juan el Bautista, se limita principalmente a Galilea, y se establece en determinadas \u00e9pocas, como el primer ministerio en Galilea, la crisis en Galilea, el ministerio en Perea y Jerusal\u00e9n, y el tr\u00e1gico final de la Ciudad Santa seguido de una Resurrecci\u00f3n gloriosa.   En la redacci\u00f3n de sus varias historias, los sinoptistas adoptan el mismo m\u00e9todo general de presentaci\u00f3n, dando no una narraci\u00f3n consecutiva que resultar\u00eda en una fusi\u00f3n del material empleado, sino una serie de peque\u00f1os relatos que se separan por f\u00f3rmulas de introducci\u00f3n y conclusi\u00f3n peculiares, y que repetidamente concuerdan en los detalles y en el orden, aun cuando se manifiesta una desviaci\u00f3n de la secuencia cronol\u00f3gica.  Junto con todas estas semejanzas, a trav\u00e9s de todos los Sin\u00f3pticos hay un notable acuerdo en las palabras y frases, que pueden ser especialmente notados por medio de una armon\u00eda griega o de una traducci\u00f3n fiel del texto original.   Este acuerdo verbal en los Evangelios en lengua griega es a\u00fan m\u00e1s sorprendente, ya que Jes\u00fas hablaba en arameo, y, como en la mayor\u00eda de los casos, es evidente que las semejanzas verbales no pueden adjudicarse a una semejanza accidental, ya que se deben al uso com\u00fan de los mismos t\u00e9rminos y expresiones peculiares, de variaciones id\u00e9nticas del hebreo o de los Setenta en citas del Antiguo Testamento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, la interrelaci\u00f3n de los Sin\u00f3pticos no es simplemente una de cercana semejanza, sino tambi\u00e9n una de notables diferencias.   Cuando se compara minuciosamente, los tres registros aparecen distintos as\u00ed como similares en incidentes, plan, y lenguaje.  Cada escritor sin\u00f3ptico introduce en su narraci\u00f3n fragmentos m\u00e1s o menos extensos, a veces episodios completos que no son narrados por los otros dos evangelistas.  San Marcos no dice nada de la infancia ni de la ni\u00f1ez de Cristo, mientras que San Mateo y San Lucas, que hablan de ellos, por lo regular no narran los mismos hechos.   San Marcos, ni siquiera alude al Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, y s\u00f3lo San Lucas narra en detalle el \u00faltimo viaje de Jes\u00fas desde Galilea a Jerusal\u00e9n.   Por otra parte, Mateo 14,22 &#8211; 16,12 y Marcos 6,45 &#8211; 8,26 presentan una serie de incidentes en Galilea, que no aparecen en ninguna parte en el tercer Evangelio.   A pesar de su concisi\u00f3n obvia, San Marcos tiene dos milagros y dos par\u00e1bolas totalmente peculiares suyas.   San Mateo, que al parecer no apunta a la brevedad, no hace referencia a la Ascensi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Adem\u00e1s, en los pasajes que indican una relaci\u00f3n estrecha entre los tres, o de al menos dos, en sus fuentes, aparecen continuamente peque\u00f1as diferencias en los eventos registrados, que pueden percibirse plenamente s\u00f3lo a trav\u00e9s de  un estudio diligente de los pasajes paralelos, o a trav\u00e9s de la lectura atenta de grandes comentarios en los que se se\u00f1alan claramente tales diferencias.  A veces las divergencias son tan grandes que aparecen, en un primer momento, contradicciones reales.   De esta descripci\u00f3n son las diferencias notables entre la genealog\u00eda de Jesucristo (Mateo, 1,1-17; Lc. 3,23-38), los relatos del episodio de los endemoniados de Gerasa (Mt. 8,28-34; Mc. 5,1-20; Lc, 8,26-39), de la curaci\u00f3n milagrosa de los ciegos de Jeric\u00f3 (Mt. 20,29-34; Mc. 10,46-52, Lc. 18,35-43 ), de la petici\u00f3n de la madre de Santiago y Juan (Mt. 20,20-28; Mc. 10,35-45), de los incidentes relativos a la Resurrecci\u00f3n, etc.   La disposici\u00f3n  general de los acontecimientos narrados tambi\u00e9n deja ver diferencias considerables.   As\u00ed, mientras que San Mateo dedica tres cap\u00edtulos sucesivos el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a (5 &#8211; 7) y coloca juntas en un mismo cap\u00edtulo (13) las par\u00e1bolas del Reino, San Lucas divide este tema doble en varias porciones que conecta con distintas circunstancias.   Tambi\u00e9n es bien sabido que San Mateo a menudo se re\u00fane temas similares, mientras que San Marcos y San Lucas siguen m\u00e1s fielmente el orden cronol\u00f3gico, de donde nacen numerosas transposiciones que afectan la disposici\u00f3n general de la narraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tambi\u00e9n se pueden notar numerosas variaciones en el arreglo particular de los hechos y palabras, pues los elementos de uno y el mismo episodio ocupan a menudo un lugar diferente en uno u otro de los Sin\u00f3pticos, o cada evangelista suprime o a\u00f1ade un detalle que modifica el incidente.  Por \u00faltimo, las diferencias verbales entre los tres primeros Evangelios son apenas menos numerosas y notables que sus semejanzas verbales.    Cada sinoptista tiene sus propias palabras y expresiones favoritas, que han sido rigurosamente tabuladas por los estudiosos de la Biblia (Hawkins, \u00abHor\u00e6 synopticae\u00bb; Allen, sobre San Mateo; Swete, sobre San Marcos; Plummer, sobre San Lucas).   Las diferencias verbales aparecen en los mismos pasajes que abundan en coincidencias verbales (v\u00e9ase, por ejemplo, Mt. 18,2-3; Mc. 9,47-48), y la identidad de expresi\u00f3n nunca se extiende a trav\u00e9s de pasajes de cualquier longitud, y excepto en los discursos de Cristo rara vez m\u00e1s all\u00e1 de unas pocas palabras a la vez.   Esto se debe a la utilizaci\u00f3n de t\u00e9rminos sin\u00f3nimos, o de diferentes tiempos, o de proposiciones diferentes, o de glosas cortas que cada sinoptista a\u00f1ade al mismo nombre o detalle.  Encontramos, por ejemplo, en Mt. 9,6, kline; en Mc. 2,11, krabbatos; en Lc. 5,24, klinidion; en Mt. 3,16, Esp\u00edritu de Dios; en Mc. 1,10, \u201cEsp\u00edritu\u201d; en Lc. 3,22, \u201cel Esp\u00edritu Santo\u201d; etc.  Y lo que es de particular importancia en este contexto es el hecho de que las diferencias verbales se producen cuando uno m\u00e1s naturalmente esperar\u00eda una absoluta identidad de expresiones, como por ejemplo, en las palabras de la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, en el registro del letrero sobre la Cruz, etc.\n<\/p>\n<h2>El problema sin\u00f3ptico<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Estas semejanzas y diferencias, cuyo alcance y complejidad crecen en el estudiante que compara cuidadosamente los Evangelios Sin\u00f3pticos y los compara con la narraci\u00f3n de San Juan], constituye un fen\u00f3meno \u00fanico en la literatura antigua y moderna.   Son hechos que nadie puede adjudicar a la casualidad ni a la influencia directa de la inspiraci\u00f3n.   Por un lado, las semejanzas son demasiado numerosas y demasiado llamativas para ser consideradas como explicables sobre la hip\u00f3tesis de que los tres primeros evangelistas escribieron de forma independiente uno del otro.   Por otro lado, las diferencias son a veces tan importantes como dar a entender que se deben a que los evangelistas utilizaron diferentes documentos, como por ejemplo en el caso de las dos genealog\u00edas de Jesucristo.   La armon\u00eda y la variedad, las semejanzas y las diferencias deben ser explicadas ambas.  Forman juntos un problema literario&#8212;el problema sin\u00f3ptico, como se le llama&#8212;cuya existencia era pr\u00e1cticamente desconocida para los antiguos escritores eclesi\u00e1sticos.   En efecto, San Juan Cris\u00f3stomo y San Agust\u00edn son los \u00fanicos Padres que han formulado opiniones sobre la relaci\u00f3n  mutua de los Evangelios Sin\u00f3pticos, y los escritores de la Edad Media, no parecen haber tomado en cuenta esas opiniones patr\u00edsticas que, despu\u00e9s de todo, estaban muy lejos de ofrecer una soluci\u00f3n completa de esta cuesti\u00f3n dif\u00edcil.  Destacados investigadores posteriores, tales como Grotius, Rich Simon, Le Clerc, ten\u00edan poco m\u00e1s que una sospecha del problema, y es s\u00f3lo en el curso del siglo XVIII que comenz\u00f3 en realidad el examen cient\u00edfico del tema.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Desde el \u00faltimo trimestre de ese siglo, el debate sobre el origen de la relaci\u00f3n mutua entre los tres primeros Evangelios se ha llevado adelante con gran ardor e ingenio especialmente en Alemania.   Como era de esperarse, la suposici\u00f3n de que estos evangelios son muy parecidos entre s\u00ed porque sus respectivos autores hicieron uso de los escritos de los dem\u00e1s se intent\u00f3 por primera vez, y al establecer el orden, encontr\u00f3 primero el favor aquel en el que los Sin\u00f3pticos est\u00e1n en el canon  Como las nuevas investigaciones trajeron a la luz nuevos hechos, nuevas formas de hip\u00f3tesis trataron de responder a los hechos, con el resultado de que el dominio de la posibilidad casi parece haber sido medido.  Numerosos y contradictorios como los sucesivos intentos de soluci\u00f3n han sido, su historia demuestra que se ha logrado cierto progreso en el debate sobre el problema sin\u00f3ptico.   Las m\u00faltiples relaciones de la cuesti\u00f3n han llegado a una luz m\u00e1s clara, y los datos para su soluci\u00f3n se han estado revelando a s\u00ed mismos, mientras que s\u00f3lo las meras opiniones a priori o inferencias err\u00f3neas han sido descartadas.\n<\/p>\n<h2>Soluciones al problema sin\u00f3ptico<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Todos los intentos de asignar la causa de las semejanzas y diferencias de los primeros tres Evangelios admiten ser clasificadas bajo tres categor\u00edas generales, seg\u00fan se han explicado los sin\u00f3pticos, apelando a (a) la tradici\u00f3n oral, (b), dependencia mutua, o (c) a documentos antiguos.\n<\/p>\n<h3>Dependencia oral<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">La hip\u00f3tesis de la tradici\u00f3n oral implica que antes de que surgieran nuestros Evangelios no hab\u00eda registros escritos del ministerio de Cristo, o al menos ninguno que fuese utilizado por los sinoptistas.   Afirma que estos evangelistas sacaron los relatos de dichos y hechos de Jes\u00fas que los testigos oculares de su vida p\u00fablica transmitieron oralmente, y que poco a poco asumi\u00f3 un mayor o menor grado de fijeza con la repetici\u00f3n constante.   Seg\u00fan esta teor\u00eda, las semejanzas entre los tres primeros Evangelios se pueden explicar f\u00e1cilmente.   Las secciones comunes a todos se explican por un ciclo de ense\u00f1anza probablemente formado en Jerusal\u00e9n, realmente compuesta de los incidentes y discursos relacionados con la vida de Cristo desde su bautismo por Juan hasta la Ascensi\u00f3n (cf. Hch. 1,21-22), y fielmente conservados respecto al orden y el idioma por la adiestrada retentiva de la memoria oriental.  De igual manera, las diferencias de los evangelios sin\u00f3pticos son f\u00e1ciles de explicar.   Las secciones se encuentran s\u00f3lo en dos, o uno, de los Evangelios, porque el v\u00ednculo que se establece entre las narrativas era a veces modificado para adaptarse a los diversos c\u00edrculos de oyentes, y otras diferencias en orden o redacci\u00f3n se deben ya sea a variaciones previas en la tradici\u00f3n oral o a la iniciativa personal de los diversos evangelistas que la pusieron por escrito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta teor\u00eda de un evangelio oral, transmitido por todas partes en forma muy similar, fue enunciada por Herder, y elaborada principalmente por Gieseler y A. Wright.   Con diferencias de detalle, ha sido aceptado por un gran n\u00famero de los ex\u00e9getas cat\u00f3licos (Schegg, Haneberg, Friedlieb, Kaulen, Cornely, Knabenbauer, Meignan, Fillion, Fouard, Le Camus, Felten), y por muchos estudiosos protestantes (Credner, Guericke, De Wette, Ebrard, Lange, Hase, Wetzel, Thompson, Westcott, Godet, etc.).  Sin duda, apunta a la vera causa de la propagaci\u00f3n del Evangelio, y no puede ser totalmente excluida en un esfuerzo por explicar el origen de nuestros registros escritos de la vida de Cristo.   Una de sus pretensiones de aceptaci\u00f3n es que prescinde de la inconveniente suposici\u00f3n de que cualquiera de los evangelistas hizo uso al por mayor en su propio Evangelio de registros escritos compuesto por otros, y sin embargo no los reprodujeron con mayor fidelidad.   Tambi\u00e9n se apela a favor de esta teor\u00eda, a su simplicidad, y su aptitud para explicar las semejanzas y las diferencias que presentan los Evangelios Sin\u00f3pticos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, la hip\u00f3tesis de la tradici\u00f3n oral por s\u00ed misma no puede considerarse como una soluci\u00f3n adecuada al problema sin\u00f3ptico.   En primer lugar, no explica satisfactoriamente la selecci\u00f3n del material incluido en nuestros primeros tres Evangelios.   La tradici\u00f3n oral hab\u00eda conservado, sin duda, mucho m\u00e1s que el registro sin\u00f3ptico, y los evangelistas estaban plenamente conscientes de ello (Mt. 11,21; 23,37; Lc. 10,13; Jn. 21,25, etc); \u00bfde donde entonces viene que el marco de la narraci\u00f3n sin\u00f3ptica es pr\u00e1cticamente el mismo en todos los tres primeros Evangelios, que consiste en gran parte de los mismos hechos y los mismos discursos, y no relata el ministerio de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n, es decir, de su ministerio en el mismo lugar donde se supone generalmente que se form\u00f3 la tradici\u00f3n oral?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En segundo lugar, la hip\u00f3tesis de la tradici\u00f3n oral no explica la identidad general del orden perceptible en los sin\u00f3pticos.   El orden de San Marcos es, como parece, el orden fundamental, y dif\u00edcilmente puede decirse que fue conocido simplemente como una tradici\u00f3n oral de San Mateo y San Lucas, de otro modo la secuencia de sus secciones, cuando estos dos evangelistas hicieron las adiciones, no habr\u00eda quedado tan poco alterado como qued\u00f3.  Una y otra vez, el hilo del orden com\u00fan que se reanuda en el punto en que hab\u00eda quedado.   En el supuesto de una fuente escrita a la que recurrieron San Mateo y San Lucas ha, esto es bastante natural.   Pero si dependieron de la memoria, el efecto natural del funcionamiento de las leyes de asociaci\u00f3n, ser\u00eda que cuando se recordara un nuevo incidente o alguna parte de la ense\u00f1anza de Cristo, el viejo orden se ver\u00eda perturbado m\u00e1s o menos ampliamente de lo que nos damos cuenta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En tercer lugar, la hip\u00f3tesis de la tradici\u00f3n oral no explica satisfactoriamente la relaci\u00f3n verbal entre los Evangelios griegos.   Esta tradici\u00f3n oral fue primitivamente en arameo, y las coincidencias en el griego respecto a palabras raras, la disposici\u00f3n irregular de la oraci\u00f3n, etc, no pueden ser explicadas por la suposici\u00f3n de que nuestros Evangelios son traducciones independientes de una y la misma tradici\u00f3n oral en arameo.   Es cierto que, para dar explicar estas coincidencias en el griego, la formaci\u00f3n temprana de una tradici\u00f3n oral griega, que m\u00e1s o menos ser\u00eda el equivalente del arameo, y que habr\u00eda sido directamente utilizada por nuestros evangelistas, ha sido postulada por muchos defensores de la teor\u00eda bajo examen.  Pero sigue siendo muy dudoso que tal tradici\u00f3n oral griega pueda realmente explicar las coincidencias en cuesti\u00f3n; y es muy cierto que no explicar\u00eda satisfactoriamente las variaciones en el texto griego de tan importantes pasajes como las palabras de la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, de la Oraci\u00f3n del Se\u00f1or, de las bienaventuranzas, del t\u00edtulo sobre la cruz, etc.  Por \u00faltimo, hay pruebas hist\u00f3ricas de la existencia de documentos escritos en el tiempo que se escribieron nuestros Sin\u00f3pticos (cf. Mt. 24,15-16; Mc. 13,14; Lc. 1,1), y la suposici\u00f3n m\u00e1s natural es que nuestros evangelistas se valieron de ellos.  De hecho, muchos fen\u00f3menos revelados por el estudio atento de los primeros tres Evangelios hace la suposici\u00f3n tan probable, por no decir necesaria, que varios defensores de la hip\u00f3tesis de la tradici\u00f3n oral (Eckermann, Fillion, LeCamus, etc), han sido llevados a admitir que los sinoptistas hicieron un uso limitado de las ayudas escritas.\n<\/p>\n<h3>Dependencia mutua<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">La hip\u00f3tesis de la dependencia mutua supone que los autores de los Evangelios Sin\u00f3pticos utilizaron los escritos de los dem\u00e1s, vali\u00e9ndose cada escritor sucesivo de las contribuciones anteriores, de modo que el segundo evangelista (en el orden de tiempo) tom\u00f3 prestado del primero y el tercera del primero y del segundo.   Seg\u00fan ella, los pasajes que se parecen reproducen los de los escritos anteriores; los que son divergentes vienen de la memoria personal del autor o de una fuente oral.   Se dice que esta es la forma m\u00e1s natural, ya que es la m\u00e1s antigua, de explicar las semejanzas y diferencias de los tres primeros Evangelios.   Es el m\u00e1s natural, ya que si otros tres escritores exhibieran un parecido tan cercano en sus obras como los Sin\u00f3pticos, f\u00e1cilmente se le ocurrir\u00eda a la mente del lector del lector que no son independientes unos de otros.  Es tambi\u00e9n la m\u00e1s antigua porque se remonta a San Agust\u00edn que la formul\u00f3 de modo general en su \u201cDe consensu evangelistarum\u00bb (I, II, 4), y que al describir el orden de sucesi\u00f3n de los sin\u00f3pticos, sigui\u00f3 naturalmente el contenido en el canon: Mateo, Marcos, Lucas.   Este orden de sucesi\u00f3n ha sido aceptado por muchos estudiosos: cat\u00f3licos (Hug, Danko, Reithmayr, Patrizi, De Valroger, Wallon, Schanz, Coleridge, Bacuez) y protestantes (Mill, Wetstein, Bengel, Credner, Hilgenfeld, etc.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero cada posible orden de arreglo ha encontrado defensores, de conformidad con sus respectivos puntos de vista sobre la prioridad y orden de secuencia de los Sin\u00f3pticos.   El orden:  Mateo, Lucas, Marcos fue promovido por Griesbach y ha sido adoptado por  De Wette, Bleek, Maier, Langen, Grimm, Pasquier.  El arreglo Marcos, Mateo, Lucas, con varias modificaciones sobre su interdependencia es aceptado por Ritschl, Reuss, Meyer, Wilke, Simons, Holtzmann, Weiss, Batiffol, Weizs\u00e4cker, etc.  A menudo se le designa bajo el nombre de la \u201chip\u00f3tesis de Marcos\u201d, aunque a los ojos de la mayor\u00eda de sus defensores, ya no es m\u00e1s una hip\u00f3tesis, denotando con ello que es un hecho establecido.  Adem\u00e1s de estas secuencias principales, se han propuesto otras (Marcos, Lucas, Mateo; Lucas, Mateo, Marcos; Lucas, Marcos, Mateo), y tambi\u00e9n se han sugerido otras combinaciones m\u00e1s recientes (como las propugnadas por Calmet, Zahn, Belser y Bonaccorsi).   En cuanto a la teor\u00eda de Baur y su escuela sobre la composici\u00f3n de los Evangelios, baste decir que en realidad no deber\u00eda estar conectada con la hip\u00f3tesis de dependencia mutua, ya que su alegato sobre el origen de los Evangelios can\u00f3nicos no tiene nada que ver con el proceso literario de la composici\u00f3n propuesto por esa hip\u00f3tesis para explicar la relaci\u00f3n de los Sin\u00f3pticos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por s\u00ed sola, la teor\u00eda de la dependencia mutua, no puede considerarse como una soluci\u00f3n completa al problema de los sin\u00f3pticos.   Cualquiera que sea el orden que se adopte, siempre hay relatos donde uno de los evangelistas, a veces San Marcos mismo, es m\u00e1s completo que el que da como su fuente, y por lo tanto es independiente de \u00e9l, de modo que en todos esos casos hay que apelar a la tradici\u00f3n oral o a los escritos no can\u00f3nicos.   Una vez m\u00e1s, en cualquier forma de la teor\u00eda, siguen sin explicaci\u00f3n las diferencias en la forma de la narraci\u00f3n, sobre todo cuando un escritor parece irreconciliable con el otro, y las diferencias en arreglo, donde la secuencia temporal est\u00e1 muy cerca.   Obviamente, hay poca necesidad de criticar todas las formas de esta hip\u00f3tesis poniendo de relieve los casos especiales de las objeciones generales que se acaban de mencionar.   Sin embargo, estas formas de ella que han encontrado los m\u00e1s capaces y numerosos defensores, pueden ser consideradas brevemente.   Contra la forma que afirma que San Marcos uso el escrito de San Mateo, y que San Lucas us\u00f3 los de ambos, se puede alegar muy particularmente que:\n<\/p>\n<ul>\n<li> 1.  que San Marcos tiene en el griego un sello de originalidad demasiado manifiesto  que deber\u00eda ser considerado simplemente como el trabajo de un abreviador de San Mateo;<\/li>\n<li> 2.  que, aunque suponemos como un hecho el que San Lucas usara los escritos de San Mateo y San Marcos, es insuficiente para explicar por s\u00ed solo la presencia en nuestro Tercer Evangelio de una genealog\u00eda de Jesucristo independiente, la inserci\u00f3n por San Lucas de una narrativa completamente nueva del nacimiento e infancia de Jes\u00fas, su dispersi\u00f3n de muchos de los dichos de Cristo, agrupados por San Mateo en el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, su relato detallado del viaje de Perea, que est\u00e1 ausente tanto en San Mateo como en San Marcos, etc.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">Igualmente, est\u00e1 abierto a objeciones de peso el arreglo defendido por Griesbach, a saber, que San Lucas us\u00f3 el escrito de San Mateo y que San Marcos utiliz\u00f3 los de ambos.   Evidentemente, la suposici\u00f3n de que San Marcos sigui\u00f3 y resumi\u00f3 los otros dos Sin\u00f3pticos hace m\u00e1s dif\u00edcil explicar la frescura y la fuerza de su narrativa; y, en efecto, resulta evidente que si se acepta del todo una dependencia directa, es una y otra vez no de parte del estilo escabroso y relatos m\u00e1s cortos del ministerio en Galilea de San Marcos, sino de parte de la forma m\u00e1s suave y m\u00e1s amplio marco de San Mateo y San Lucas.   Una vez m\u00e1s, la dependencia de San Lucas en San Mateo solo deja sin explicar las adiciones, transposiciones, etc., ya mencionadas.   Por \u00faltimo, las siguientes son las principales dificultades esgrimidas contra la \u201chip\u00f3tesis de Marcos\u00bb.   Su suposici\u00f3n de que San Marcos es anterior a los otros dos evangelistas va contra los datos tradicionales que dicen que el Evangelio de San Mateo (en arameo) fue escrito primero, y que la narraci\u00f3n de San Marcos se origin\u00f3 independientemente de cualquier evangelio escrito.   Una vez m\u00e1s, la supuesta prioridad de San Marcos a San Mateo y San Lucas hace que sea dif\u00edcil imaginar sobre qu\u00e9 principio los dos \u00faltimos evangelistas se dividieron entre s\u00ed pr\u00e1cticamente todo el contenido del escrito de San Marcos.   Tambi\u00e9n se inst\u00f3 a que en la hip\u00f3tesis de la \u00abmarca\u00bb ni la simple dependencia de San Mateo, en San Marcos, ni tampoco la de San Lucas, San Mateo, tanto en San Marcos y pueden explicar todos los fen\u00f3menos (las adiciones, las inversiones , los cambios verbales, etc.), que son revelados por un estudio atento de los sin\u00f3pticos.  Tambi\u00e9n se alega que en la \u201chip\u00f3tesis de Marcos\u201d ni la simple dependencia de San Mateo sobre San Marcos solo, ni la de San Lucas sobre San Mateo y San Marcos puede explicar el fen\u00f3meno (adiciones, inversiones, cambios verbales, etc.), que se revelan con un estudio atento de los Sin\u00f3pticos.\n<\/p>\n<h3>Primeros  Documentos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">La hip\u00f3tesis documental es la teor\u00eda prevaleciente entre los no cat\u00f3licos.  Su principio general de soluci\u00f3n del problema sin\u00f3ptico es que en la composici\u00f3n de sus escritos los tres primeros evangelistas hicieron uso de material escrito ya existente. La aplicaci\u00f3n de este principio general ha dado lugar a un gran n\u00famero de suposiciones, la principal de las cuales puede ser considerada brevemente.   Desde Eichhorn (finales del siglo XVIII), y especialmente desde Resch (fines del siglo XIX), se han hecho intentos para conseguir detr\u00e1s de nuestros Evangelios en griego a uno o m\u00e1s documentos semitas utilizados en ellos, y as\u00ed explicar la relaci\u00f3n de los Sin\u00f3pticos.  Seg\u00fan Resch y Abbott, esta fuente escrita, cuyo contenido y fraseolog\u00eda todav\u00eda pueden ser detectados, era hebrea; aramea, seg\u00fan Marshall, Hoffmann, etc.  En general, la variaci\u00f3n en los t\u00e9rminos y cl\u00e1usulas en nuestros Evangelios se explica por las diferentes traducciones dadas a las palabras en arameo o en hebreo.   Es indudable que los \u00faltimos defensores de la hip\u00f3tesis de un origen semita han desplegado gran aprendizaje e ingenio en se\u00f1alar las expresiones semitas que podr\u00edan subyacer en las diversas variantes notables en los pasajes paralelos de los Sin\u00f3pticos.   Es indudable, tambi\u00e9n, que el contexto general de los Evangelios es semita en el pensamiento y las formas de expresi\u00f3n, e incluso que los documentos semitas (por ejemplo, las genealog\u00edas de Cristo) han sido utilizados por sus autores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, la teor\u00eda de la fuente semita por s\u00ed misma no parece una soluci\u00f3n satisfactoria para el problema sin\u00f3ptico.  No es cierto que todo el trasfondo semita de los Sin\u00f3pticos hubiese asumido una forma escrita antes de que fuera utilizado por los evangelistas, pues innumerables casos de formas de pensamiento y expresi\u00f3n semitas pueden explicarse mediante el uso directo de la tradici\u00f3n oral, a cuya fuente, de hecho, San Pap\u00edas refiere el origen del Evangelio seg\u00fan San Marcos.   Una vez m\u00e1s, las diferencias entre los pasajes paralelos de los tres primeros Evangelios son muy a menudo tales como para que apunten directamente a la utilizaci\u00f3n por los sinoptistas de las mismas fuentes griegas, de modo que en gran parte de sus obras, es mucho m\u00e1s natural explicar tales diferencias por el gusto literario individual, el prop\u00f3sito general, etc., de los evangelistas, que por una apelaci\u00f3n al uso colateral de un original semita, o a una multiplicidad de versiones de la misma, cuya misma existencia es dudosa, y cuyo conocimiento por los sinoptistas es a\u00fan m\u00e1s cuestionable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una forma m\u00e1s plausible de la hip\u00f3tesis documental se remonta en substancia a Schleiermacher (1817).   La misma afirma que, en un per\u00edodo temprano, muchos fragmentos evang\u00e9licos, griegos as\u00ed como arameos, fueron esparcidos por las Iglesias&#8212;tradiciones flotantes de las que se hab\u00edan hecho relatos escritos.   Los tres sinoptistas trabajaban con ellas en sus Evangelios, junto con materiales que cada uno hab\u00eda recopilado, y de esta manera pueden explicarse las coincidencias y las diferencias de los Sin\u00f3pticos.   Esta teor\u00eda de una pluralidad de documentos primitivos&#8212;que en algunas de sus modificaciones se combina con la de una dependencia de los Evangelios can\u00f3nicos tard\u00edos sobre los tempranos&#8212; es aceptada por muchos eruditos (Renan, Wrede, Schmiedel, Loisy, etc.).   Esta forma de la hip\u00f3tesis documental no necesariamente va contra el car\u00e1cter inspirado de los Evangelios Sin\u00f3pticos.   Tambi\u00e9n se puede aceptar f\u00e1cilmente el uso real de ciertos documentos primitivos, sobre todo por San Mateo y San Lucas.  Pero la tradici\u00f3n atribuye al Evangelio de San Marcos un origen muy diferente del que da por supuesto esta teor\u00eda, y un estudio cuidadoso del contenido y el estilo de ese Evangelio ha convencido recientemente a varios destacados acad\u00e9micos que la obra no es una compilaci\u00f3n a partir de fuentes escritas.   Una vez m\u00e1s, no se ha demostrado que debido a que San Mateo y San Lucas emplearon documentos escritos, se limitaran exclusivamente a la utilizaci\u00f3n de esas fuentes, pues en su \u00e9poca la tradici\u00f3n estaba sin duda mucho m\u00e1s viva.   En ese momento la diferencia entre la tradici\u00f3n oral y un documento no era grande en muchos casos, donde f\u00e1cilmente se hab\u00eda vuelto estereotipada por la repetici\u00f3n frecuente.   Y no es una posici\u00f3n segura negar que San Lucas se valiera de dicha tradici\u00f3n, en particular, es decir, por un escritor que naturalmente utilizar\u00eda toda fuente de informaci\u00f3n a su alcance.  Por \u00faltimo, un constante recurso a nuevos documentos, cuyo contenido, alcance y existencia misma muchas veces no pueden ser determinados, le da a esta teor\u00eda un aire de artificialidad que la recomienda poco como una descripci\u00f3n exacta de la manera real en la que fueron compuestos los Evangelios Sin\u00f3pticos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La \u00faltima forma general de la hip\u00f3tesis documental que queda por examinar es la \u00abteor\u00eda de dos documentos\u00bb, seg\u00fan la cual la principal fuente de los Sin\u00f3pticos consta de dos grandes obras.   Una obra como nuestro evangelio de San Marcos, si no id\u00e9ntico, es la fuente de las narraciones comunes a los tres primeros Evangelios, y la otra, que contiene las palabras de Jes\u00fas, es la fuente de la materia did\u00e1ctica com\u00fan a San Mateo y San Lucas.   Modificada de diversas maneras, esta soluci\u00f3n al problema de los Sin\u00f3pticos ha tenido y tiene todav\u00eda, numerosos defensores sobre todo entre los estudiosos protestantes.   A los ojos de todos los cr\u00edticos, la teor\u00eda de s\u00f3lo dos fuentes escritas principales es especialmente recomendable por su sencillez y verosimilitud.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El contenido de los sin\u00f3pticos comprende dos clases de secciones paralelas: una consiste en relatos de las acciones y eventos hallados en los tres Evangelios; la otra, que consiste de la ense\u00f1anza de Cristo, s\u00f3lo aparece en San Mateo y San Lucas. Ahora bien, en cuanto a la selecci\u00f3n del material, la disposici\u00f3n y el lenguaje de las secciones paralelas en los tres, San Mateo constantemente concuerda con San Marcos en contra de San Lucas, y San Lucas con San Marcos en contra de San Mateo, pero San Mateo y San Lucas casi nunca concurren contra San Marcos; la suposici\u00f3n m\u00e1s simple suposici\u00f3n es que San Mateo y San Lucas hicieron un uso independiente del escrito de San Marcos seg\u00fan lo tenemos, o de un Evangelio como \u00e9l (Ur-Marcus).  La frescura y el poder de la narrativa de San Marcos, tambi\u00e9n ayudan a probar su prioridad a la de los otros dos evangelistas.   Hasta aqu\u00ed todo el material com\u00fan a los tres primeros evangelios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La mayor parte del material adicional hallado en San Mateo y San Lucas consiste principalmente de las palabras y discursos de Jes\u00fas, y aunque se da en forma muy diferente en cuanto a la conexi\u00f3n hist\u00f3rica y la agrupaci\u00f3n, sin embargo, est\u00e1 impregnada de tal similitud de pensamiento y la expresi\u00f3n como para sugerir fuertemente la hip\u00f3tesis de una fuente principal \u00fanica como su explicaci\u00f3n natural.   Tambi\u00e9n se pretende que la \u00abteor\u00eda de dos documentos\u00bb explica el fen\u00f3meno peculiar de los \u00abdobles\u00bb en San Mateo y San Lucas.   Por \u00faltimo, se dice que  es apoyada por la tradici\u00f3n interpretada correctamente.   Pap\u00edas, hablando de libros sobre Cristo, escrito por San Mateo y San Marcos, dice: \u00abMarcos, siendo el int\u00e9rprete de Pedro, escribi\u00f3 cuidadosamente, aunque no en orden y de acuerdo a su memoria, las cosas dichas y hechas por Cristo\u00bb.   \u00abMateo escribi\u00f3 la Logia en el idioma hebreo, y cada uno los tradujo como pudo\u00bb.   Estas declaraciones parecen apuntar a dos libros como las fuentes de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica escrita.   Uno puede ser claramente nombrado; es pr\u00e1cticamente nuestro segundo Evangelio.   El otro, de acuerdo con Harnack, Wellhausen, Stanton, todav\u00eda puede ser reconstruido; es un registro de Logia contenido principalmente en nuestro primer Evangelio (UrMattheus) y tambi\u00e9n utilizado por San Lucas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La \u00abteor\u00eda de dos documentos\u00bb es defendido por muchos cr\u00edticos destacados (H. Holtzmann, B. Weiss, Wendt, Wernle, Soltau, Julicher, Hawkins, etc.)   Sin embargo, no es una soluci\u00f3n adecuada al problema de los Sin\u00f3pticos.   Deja a sus defensores irremediablemente divididos sobre puntos de gran importancia, tales como el car\u00e1cter compilatorio del Evangelio de San Marcos, el alcance y la naturaleza exacta del documento Logia (Q) utilizado por nuestros primer y tercer evangelistas; la forma de su uso por San Mateo y San Lucas, respectivamente; la pregunta de si fue utilizado tambi\u00e9n por San Marcos; el n\u00famero de las fuentes empleadas por San Mateo y San Lucas, adem\u00e1s de San Marcos y Q; etc.  A veces surgi\u00f3 una mayor dificultad contra esta teor\u00eda, respecto a la prioridad de San Marcos, que sus defensores tratan como un punto del todo resuelto.  La tradici\u00f3n dice que el Evangelio de San Mateo exist\u00eda en una forma semita antes de que fuese traducido al griego, es decir, antes de que asumiera la \u00fanica forma ahora disponible para una comparaci\u00f3n con la narrativa de San Marcos.  Por lo tanto, se pretende que la dependencia del San Mateo en griego sobre nuestro segundo Evangelio es una que surge del hecho de que su traducci\u00f3n al griego se hizo con la ayuda de nuestro segundo<br \/>\nEvangelio, y que se dej\u00f3 intacta la prioridad de la antigua forma semita del Evangelio de San Mateo a la composici\u00f3n del escrito de San Marcos.  Entre otras dificultades contra la \u201cteor\u00eda de dos documentos\u201d se pueden mencionar:\n<\/p>\n<ul>\n<li> 1.  Su tendencia inherente a apelar a fuentes escritas subsidiarias, cuyo alcance y naturaleza no pueden ser determinados;<\/li>\n<li> 2.  el hacer caso omiso de la influencia de la tradici\u00f3n oral en la composici\u00f3n de los Sin\u00f3pticos;<\/li>\n<li> 3.  su com\u00fan pero muy improbable negaci\u00f3n de la dependencia de San Lucas sobre San Mateo y San Marcos.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">Del anterior estudio r\u00e1pido de los intentos de resolver el problema sin\u00f3ptico, es evidente que ninguno de ellos ha sido todo un \u00e9xito.   El problema es muy complejo; la informaci\u00f3n hist\u00f3rica sobre el origen de nuestros tres primeros Evangelios es incompleta, y cada teor\u00eda cada es unilateral.  La hip\u00f3tesis satisfactoria, a\u00fan no formulado, debe ser una hip\u00f3tesis combinada que recopile y unifique, en debidas proporciones, todas las verdades presentadas por las diversas opiniones, y tambi\u00e9n una teor\u00eda m\u00e1s completa, teniendo plenamente en cuenta tanto los datos de la tradici\u00f3n patr\u00edstica y los que se revelan mediante el an\u00e1lisis literario.   Tal teor\u00eda, cuando se formule, sin duda proveer\u00e1 la mayor reivindicaci\u00f3n del valor hist\u00f3rico de nuestros registros Sin\u00f3pticos.\n<\/p>\n<h2>La cuesti\u00f3n sin\u00f3ptica y la Comisi\u00f3n B\u00edblica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">El \u00fanico decreto promulgado hasta el momento por la Comisi\u00f3n B\u00edblica, que tiene una incidencia en la cuesti\u00f3n sin\u00f3ptica, se public\u00f3 el 19 de junio de 1911.   Su objeto directo es afirmar la autor\u00eda tradicional, la fecha de composici\u00f3n y el car\u00e1cter hist\u00f3rico del Evangelio seg\u00fan San Mateo.   En consecuencia, declara que el autor de nuestro primer Evangelio no es otro que el ap\u00f3stol San Mateo, que escribi\u00f3 antes que los otros evangelistas y considerablemente antes de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, en el lenguaje de los jud\u00edos palestinos, para quienes compuso su obra.   Afirma autoritativamente que la obra original de San Mateo no era una mera colecci\u00f3n de los dichos y hechos de Cristo, sino un Evangelio sustancialmente id\u00e9ntico a nuestro Evangelio griego seg\u00fan San Mateo.  Por \u00faltimo, proclama el car\u00e1cter hist\u00f3rico de nuestro primer Evangelio y la autenticidad de algunas de sus partes (los dos primeros cap\u00edtulos, los pasajes dogm\u00e1ticos respecto a la primac\u00eda de San Pedro, la forma del bautismo, etc), que ha sido cuestionada por los cr\u00edticos modernos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por lo tanto, es evidente que por este decreto la Comisi\u00f3n B\u00edblica no ten\u00eda intenci\u00f3n de bregar con el problema sin\u00f3ptico, para establecer una explicaci\u00f3n de las semejanzas y las diferencias reveladas por una comparaci\u00f3n de nuestros tres primeros Evangelios.   Sin embargo, el decreto romano tiene un alcance especial sobre las teor\u00edas de la dependencia mutua y documentos anteriores propuestas como soluciones a la cuesti\u00f3n sin\u00f3ptica.   Al decidir la prioridad del Evangelio de San Mateo en su idioma original y substancia, a las otras narraciones evang\u00e9licas, la Comisi\u00f3n B\u00edblica ha rechazado solemnemente cualquier forma de aquellas teor\u00edas que afirman que la obra original de San Mateo no era un Evangelio completo o el primer Evangelio en orden de tiempo.   De hecho, los estudiosos cat\u00f3licos que admiten cualquiera de estas teor\u00edas consideran a nuestro Evangelio seg\u00fan San Mateo en griego como una obra que se remonta en su forma aramea primitiva al Ap\u00f3stol de ese nombre, y limitan su dependencia sobre San Marcos a su traducci\u00f3n griega existente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Nota<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">[Lo siguiente apareci\u00f3 en un suplemento posterior de la Enciclopedia Cat\u00f3lica:]\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En respuesta a las preguntas sobre las relaciones mutuas entre los primeros tres Evangelios, la Comisi\u00f3n B\u00edblica decidi\u00f3 (26 de junio de 1913) que no es inconsistente con sus decisiones ya emitidas explicar las similitudes o diferencias entre estos Evangelios, disputar libremente las varias opiniones conflictivas de los autores, y apelar a hip\u00f3tesis de la tradici\u00f3n oral o escrita, o a la dependencia de un Evangelio sobre el otro o sobre los dos que le precedieron.  La hip\u00f3tesis conocida como de las \u201cdos fuentes\u201d ya no es sostenible; es decir, el intento de explicar la composici\u00f3n del Evangelio Griego de Mateo y el Evangelio de Lucas principalmente por su dependencia sobre el Evangelio de Marcos y sobre los llamados \u201cDichos del Se\u00f1or\u201d.\n<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">(Los nombres de autores cat\u00f3licos aparecen marcados con un asterisco.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sinopsis: \u2014 RUSHBROOKE, Synopticon (Londres, 1880); WRIGHT, A Synopsis of the Gospels in Greek (Londres, 1903); HUCK, Synopse (T\u00fcbingen, 1910); CAMERLYNCK* AND COPPIETERS*, Evangeliorum sec. Matt., Marc., et Luc. synopsis (Bruges, 1910).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Introducciones al Nuevo Testamento:  \u2014 CORNELY* (Par\u00eds, 1897); WEISS (Berlin, 1897); GODET (Neuchatel, 1904); BELSER* (Friburgo, 1905); GUTJAHR* (Gratz, 1905); JACQUIER* (Par\u00eds, 1905); J\u00dcLICHER (T\u00fcbingen, 1906); ZAHN (tr. Edinburgh, 1909); BRASSAC* (Par\u00eds, 1910); MOFFATT (Nueva York, 1911).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Obras sobre el Problema Sin\u00f3ptico:  \u2014 CALMES*, Comment se sont form\u00e9s les \u00e9vangiles (Par\u00eds, 1899); WERNLE, Die synoptische Frage (Friburgo, 1900); BONACCORSI*, I tre primi vangeli e la critica letteraria ossia la questione sinottica (Monsa, 1904); WELLHAUSEN, Einleitung in die drei ersten Evanqelien (Berlin, 1905); WEISS, Die Quellen der synoptischen Uberlieferung (Leipzig, 1908); NICOLARDOT, Les proc\u00e9d\u00e9s de r\u00e9daction des trois premiers \u00e9vang\u00e9listes (Paris, 1908); HAWKINS, Hor\u00e6 synoptic\u00e6 (Oxford, 1909); BONKAMP*, Zur Evangelien Frage (M\u00fcnster, 1909); HARNACK, The Sayings of Jesus (Nueva York, 1908); IDEM, The Date of the Acts and Synoptic Gospels (New York, 1911); STANTON, The Gospels as Historical Documents, II (Cambridge, 1909); CAMERLYNCK* Y COPPIETERS*, Synopsis (Brujas, 1910); BURKITT, The Earliest Sources for the Life of Jesus (New York, 1910); SANDAY, Oxford Studies in the Synoptic Problem (Oxford, 1911); PASQUIER*, La solution du probl\u00e8me synoptique (Tours, 1911).<br \/>\nPara la acci\u00f3n de la Comisi\u00f3n B\u00edblica vea Acta Apostolica Sedis (Roma, 1911); V (1913); Roma, XIV (1913).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Fuente<\/b>:  Gigot, Francis. \u00abSynoptics.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 14. New York: Robert Appleton Company, 1912.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/14389b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>griego sin, con, opsis, vista. Con este nombre se designan los tres primeros evangelios, Mateo, Marcos y Lucas, por las semejanzas que presentan entre s\u00ed\u00ad, de suerte que se pueden poner en columnas paralelas y abarcarlos de una sola mirada. Esto no quiere decir que no existan, igualmente, diferencias entre ellos. \u00c2\u00ae Evangelio. Diccionario B\u00ed\u00adblico &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sinopticos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSINOPTICOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5492","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5492","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5492"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5492\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5492"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5492"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5492"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}