{"id":5513,"date":"2016-02-05T01:40:23","date_gmt":"2016-02-05T06:40:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/talion\/"},"modified":"2016-02-05T01:40:23","modified_gmt":"2016-02-05T06:40:23","slug":"talion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/talion\/","title":{"rendered":"TALION"},"content":{"rendered":"<p>lat\u00ed\u00adn, talione. Pena consistente en hacer sufrir al delincuente un da\u00f1o igual al que caus\u00f3, base de la Ley mosaica, \u2020\u0153ojo por ojo y diente por diente\u2020\u009d, Ex 21, 24.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>[016]<br \/>\n  De la expresi\u00f3n latina \u00abtalis\u00bb, tal cual, que expresaba el h\u00e1bito legal y usual de hacer sufrir al delincuente la misma pena que \u00e9l hubiera causado a la v\u00ed\u00adctima de su delito: la muerte, la mutilaci\u00f3n, la privaci\u00f3n de bienes, con frecuencia incrementando la pena algo con el fin de provocar el escarmiento. Tal ley se presentaba en el C\u00f3digo mosaico (Ex. 21.24; Lev. 24.20, Deut. 19. 21), en donde se recog\u00ed\u00ada lo que era usual en la cultura babil\u00f3nica (C\u00f3digo de Hammurabi) y asiria . El Evangelio recoge la ense\u00f1anza de Jes\u00fas que supera esa actitud vengativa: \u00abYo os digo m\u00e1s: No hag\u00e1is mal al que os hace mal, sino haced el bien.\u00bb (Mat. 5. 38<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa ley del tali\u00f3n, conocida en el c\u00f3digo de Hammurabi y aceptada por Israel (Ex 21,23-25). La ley del tali\u00f3n (Lev 24,19-20; Mt 5,38.48) fue necesaria en una cultura primitiva en que la venganza no ten\u00ed\u00ada l\u00ed\u00admite alguno. Cuando fue dada, era una ley verdaderamente \u00abprogresista\u00bb. No debe juzgarse, por tanto, desde la perfecci\u00f3n del evangelio. Los mismos jud\u00ed\u00ados se sent\u00ed\u00adan embarazados ante el principio tan horrendo del \u00abojo por ojo y diente por diente\u00bb y, en lugar de aplicarlo al pie de la letra, lo hab\u00ed\u00adan cambiado por sanciones pecuniarias.<\/p>\n<p>La ley de tali\u00f3n se basaba en el principio de la retribuci\u00f3n: haz lo mismo que te hagan. Jes\u00fas niega que sea v\u00e1lido aplicar este principio. Afirma que sus disc\u00ed\u00adpulos nunca deben buscar la venganza. Deben, m\u00e1s bien, aceptar la humillaci\u00f3n, estar dispuestos a sufrir la injusticia que se les hace y prestar el servicio necesario y requerido. Esto debe ser as\u00ed\u00ad desde la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Estas exigencias de Jes\u00fas no van en contra del orden establecido en la sociedad. El mismo Jes\u00fas se constituye en paradigma: pide explicaci\u00f3n a quien le ha herido (Mc 14,48; Jn 18 23) y sufre la humillaci\u00f3n; manda incluso a sus disc\u00ed\u00adpulos que compren una espada para defenderse de sus enemigos (Lc 22,33) y Pablo apela, para defenderse de la injusticia, a su calidad de ciudadano romano y recurre incluso al tribunal supremo, al C\u00e9sar.<\/p>\n<p>El \u00abodiar\u00e1s a tu enemigo\u00bb no est\u00e1 escrito en ninguna parte de la Biblia. La hab\u00ed\u00adan deducido los jud\u00ed\u00ados, a modo de conclusi\u00f3n, de la primera parte del mandamiento del amor (Lev 19,18), que se refer\u00ed\u00ada a los miembros del pueblo de Dios (los que no pertenec\u00ed\u00adan al pueblo de Dios eran id\u00f3latras y, por tanto, enemigos de Dios). Jes\u00fas eleva el principio del amor al pr\u00f3jimo a categor\u00ed\u00ada universal, sin hacer ninguna clase de distinci\u00f3n. As\u00ed\u00ad lo exig\u00ed\u00ada la perfecci\u00f3n de Dios que consiste en que nuestra vida y actividad constituyan una unidad. Toda para Dios. Sin establecer distinciones ni parcelaciones en el campo de la vida humana.<\/p>\n<p>Felipe F. Ramos<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> juicio, gracia). La ley del tali\u00f3n (ojo por ojo, diente por diente), de origen muy antiguo (se encuentra atestiguada ya en Mesopotamia en el tercer milenio a.C.), expresa de un modo judicial el dualismo antropol\u00f3gico (hay buenos y malos) y entiende la conducta humana en forma de \u00abretribuci\u00f3n sim\u00e9trica\u00bb (amar a los amigos, odiar a los enemigos).<\/p>\n<p>(1) Antiguo Testamento. El tali\u00f3n aparece ya en el \u00abc\u00f3digo de No\u00e9\u00bb: \u00absi uno derrama la sangre de un hombre otro derramar\u00e1 la suya\u00bb (Gn 9,6). Se reprime as\u00ed\u00ad la violencia con violencia, el asesinato con un nuevo asesinato (ya legal). Los hombres pueden vivir y han vivido sobre el mundo sin diluvio (sin destrucci\u00f3n), pero lo han hecho s\u00f3lo a base de miedo, controlados, dominados por un Dios que revela su poder en el olor de sangre, en el aroma de la carne sacrificada. El tali\u00f3n se expresa en forma de principio legal en los tres c\u00f3digos m\u00e1s importantes del Antiguo Testamento. Aparece de manera b\u00e1sica en el C\u00f3digo de la Alianza: \u00abojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe\u00bb (Lv 21,24-25). Queda reforzado en el Deuteronomio: \u00abTu ojo no le tendr\u00e1 l\u00e1stima. \u00c2\u00a1Vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie!\u00bb (Dt 19,21). El C\u00f3digo de la Santidad mantiene esta ley y la convierte en principio jur\u00ed\u00addico: \u00abY el que cause lesi\u00f3n a su pr\u00f3jimo, seg\u00fan hizo, as\u00ed\u00ad le ser\u00e1 hecho: rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente. Seg\u00fan la lesi\u00f3n que haya hecho a otro, as\u00ed\u00ad se le har\u00e1 a \u00e9l\u00bb (Lv 24,19-20). Esta ley del tali\u00f3n racionaliza la justicia, introduciendo un principio de equivalencia entre el agravio y la pena, impidiendo as\u00ed\u00ad la violencia irracional o la venganza infinita. Baste recordar que la justicia actual suele emplear un tipo de tali\u00f3n, aunque ha cambiado el car\u00e1cter corporal de la pena (ojo por ojo), castigando a los culpables de manera equivalente con una multa econ\u00f3mica, con la p\u00e9rdida de libertad (c\u00e1rcel) o incluso con la pena de muerte, lo cual nos sit\u00faa en pleno tali\u00f3n.<\/p>\n<p>(2) Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a. Desde su experiencia de gratuidad* y perd\u00f3n*, que se expresan en forma de amor creador, Jes\u00fas ha superado el principio del tali\u00f3n, tal como lo ha puesto de relieve la formulaci\u00f3n de Mateo: \u00abHab\u00e9is o\u00ed\u00addo que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo: No resist\u00e1is al malo. M\u00e1s bien, a cualquiera que te golpea en la mejilla derecha, vu\u00e9lvele tambi\u00e9n la otra. Y al que quiera llevarte a juicio y quitarte la t\u00fanica, d\u00e9jale tambi\u00e9n el manto&#8230;\u00bb (Mt 5,38-40). Por encima del tali\u00f3n, que mantiene al hombre en el plano de la justicia de la ley, en el interior de un sistema de equivalencias entre acci\u00f3n y reacci\u00f3n, el Evangelio ha revelado la experiencia m\u00e1s alta de la gratuidad creadora, que puede superar el orden cerrado de violencia del mundo.<\/p>\n<p>(3) Apocalipsis. Partiendo del Cordero degollado y buscando la nueva Jerusal\u00e9n, el profeta Juan ha superado el tali\u00f3n: Dios se revela en Jes\u00fas como aquel que nos ha amado, muriendo por nosotros (1,5), de forma que su salvaci\u00f3n no est\u00e1 medida por los libros del juicio, sino abierta a todos a trav\u00e9s del Libro de la Vida del Cordero. Pero a nivel intramundano, sobre un plano de juicio, el conjunto de los hombres siguen dominados por la ley del tali\u00f3n y la venganza, como indican algunos de los textos centrales del Ap: 6,10; 11,18; 14,9-11; 16,4-6; 18,5-6; 19,2. S\u00f3lo all\u00ed\u00ad donde esa ley se toma en serio y el ser humano se descubre condenado a padecer la violencia que \u00e9l mismo ha desatado, puede sentirse la necesidad de superarla, desde la experiencia de gracia del Cordero. En el cruce entre el tali\u00f3n, que mantiene con violencia el  orden violento del mundo, y la gracia que puede recrearlo en amor, se sit\u00faa el mensaje de Jes\u00fas, tal como Pablo ha visto en Rom 12,8-13,10.<\/p>\n<p>Cf. R. DE Vaux, Instituciones del Antiguo Testamento, Herder, Barcelona 1985, 205-226; W. D. Davies, El Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, Cristiandad, Madrid 1975; J. Lambrecht, Pero yo os digo&#8230; el Serm\u00f3n program\u00e1tico de Jesils (Mt 5-7; Lc 6,20-49), S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1994.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>lat\u00ed\u00adn, talione. Pena consistente en hacer sufrir al delincuente un da\u00f1o igual al que caus\u00f3, base de la Ley mosaica, \u2020\u0153ojo por ojo y diente por diente\u2020\u009d, Ex 21, 24. 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