{"id":5549,"date":"2016-02-05T01:43:25","date_gmt":"2016-02-05T06:43:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trabajo\/"},"modified":"2016-02-05T01:43:25","modified_gmt":"2016-02-05T06:43:25","slug":"trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trabajo\/","title":{"rendered":"TRABAJO"},"content":{"rendered":"<p>v. Af\u00e1n, Fatiga, Labor, Obra<br \/>\nGen 5:29 nos aliviar\u00e1 de nuestras obras y del t de<br \/>\nDeu 26:7 aflicci\u00f3n, nuestro t y nuestra opresi\u00f3n<br \/>\nPsa 73:5 no pasan t como los otros mortales, ni<br \/>\nPsa 73:16 cuando pens\u00e9 para saber esto, fue duro t<br \/>\nPsa 128:2 que cuando comieres el t de tus manos<br \/>\nPro 22:29 \u00bfhas visto hombre sol\u00edcito en su t?<br \/>\nPro 24:10 si fueres flojo en el d\u00eda de t, tu fuerza<br \/>\nEcc 1:3; 2:22<\/p>\n<hr>\n<p>actividad cuyo objetivo suele ser enriquecer, mejorar el desarrollo individual y de grupo, o aliviar condiciones sociales y econ\u00f3micas adversas. La Biblia narra historias de un pueblo trabajador.<\/p>\n<p>Entre los hebreos  el t. ten\u00ed\u00ada una perspectiva teol\u00f3gica. En el relato de la Creaci\u00f3n, Gn 2, 15; 3, 16 s., la maldici\u00f3n no se refiere al t. como actividad, sino a las fatigas.<\/p>\n<p>En los Diez Mandamientos  se indica que el t. es parte integrante de la vida ordenada: \u2020\u0153Seis d\u00ed\u00adas trabajar\u00e1s y har\u00e1s todos tus trabajos, pero el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo es d\u00ed\u00ada de descanso para Yahv\u00e9h, tu Dios. No har\u00e1s ning\u00fan trabajo\u2020\u009d, Ex 20, 8, 11; 23, 12. Al buscar su alimento, Pablo, dec\u00ed\u00ada que el t. era digno de estima, 1 Co 9, 14 s.<\/p>\n<p>Jes\u00fas alab\u00f3 al hombre trabajador y lament\u00f3 la desocupaci\u00f3n  Mt 20, 1-16.<\/p>\n<p>Entre los hebreos hab\u00ed\u00ada varios trabajos comunes: pastor y agricultor  Gn 13, 2; 33, 17; Rt 2, 3; 1 S 9, 3; 16 ,11; 1 R 19, 19; obrero artesanal, empleado a sueldo y el criado o esclavo trabajador. En las grandes  construcciones fueron importantes los trabajos realizados por los esclavos, Ex 20, 10-17; 21, 2-6.<\/p>\n<p>Las hebreas tambi\u00e9n trabajaban en el campo  aparte de las labores de la casa, Pr 31, 10-31, mol\u00ed\u00adan el grano para hacer harina, Ex 11, 5; Mt 24,  41, amasar y cocer el pan, Gn 18, 6, confeccionar ropa, 1 S 2, 19, asear y cuidar la casa, Lc 15, 8. Trabajaba cuidando las ovejas, Gn 29, 6,  cosechar, Rt 2, 3, y como Lidia, negociar, Hch 16, 4.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Este sustantivo hoy en d\u00ed\u00ada est\u00e1 limitado a su uso abstracto, la acci\u00f3n de trabajar arduamente (Gen 31:42; Rom 16:6).<\/p>\n<p>Anteriormente tambi\u00e9n expresaba el fruto de la labor (Exo 23:16; Joh 4:38). El reclutamiento de hombres libres para la labor (tributo laboral) en proyectos gubernamentales de edificaci\u00f3n fue utilizado por Salom\u00f3n (1Ki 5:13-17) y Asa (1Ki 15:22).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(labor, tarea, obra, Exo 1:14, Exo 31:5, Pro 14:23, Miq 2:7, 1Co 3:8, Rev 2:2).<\/p>\n<p> Jesucristo: Nos dio ejemplo de trabajo &#8211; Durante 30 a\u00f1os, trabajo humilde manual, y durante los \u00faltimos 3 a\u00f1os, trabajo intelectual de predicar el Evangelio, expulsar demonios y sanar enfermos: (Mat 4:23-24). y una hora de trabajo de Jes\u00fas en la Carpinter\u00ed\u00ada tenia tanto valor como una hora de transfiguraci\u00f3n en le Monte Tabor!.<\/p>\n<p> La Virgen Mar\u00ed\u00ada y San Jos\u00e9 nos dieron ejemplo de trabajo durante todas sus vidas, \u00c2\u00a1es algo importante el trabajo! Par\u00e1bolas sobre el trabajo: El Sembrador: (Mt.13), vi\u00f1adores: (Mt.20), Talentos: (Mt.25), oveja perdida: (Lc.15), administrador infie: (Lc.16), minas: (Lc. 19).<\/p>\n<p> Trabajo del cristiano: Cada hora de trabajo es una hora de oraci\u00f3n, si el trabajo se hace por Dios, que me llama y necesita en mi vecino; y ser\u00e1 el motivo y raz\u00f3n del \u00abjuicio final\u00bb: (Mat 25:31-46, Rom 2:5-11, 2Co 5:10, Rev 20:11-15, Jua 5:29, Efe 2:8-10).<\/p>\n<p> &#8211; El Trabajo es el lugar del encuentro del cristiano con Dios: (Mat 2:2, Mat 3:13, Mat 9:9, Mat 25:14-30, Mat 25:31-46, Mar 6:1-3,  Luc 2:51, Luc 10:38-42, Luc 19:24-26, Jua 12:31-33).<\/p>\n<p> &#8211; Lo que le hago al vecino, se lo estoy haciendo a Cristo, Mar 25:31-46.<\/p>\n<p> &#8211; Hay que aprovechar y usar bien, y con entusiasmo, el tiempo que tenemos: (Mt.20.<\/p>\n<p> 1-16, Luc 13:6-9, Luc 19:24-26).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>La Biblia presenta el t. como una actividad bendita. Dios trabaj\u00f3 en la creaci\u00f3n durante seis d\u00ed\u00adas, y descans\u00f3 el s\u00e9ptimo (\u2020\u0153Y bendijo Dios el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo, y lo santific\u00f3, porque en \u00e9l repos\u00f3 de toda la obra que hab\u00ed\u00ada hecho en la creaci\u00f3n\u2020\u009d [Gen 2:3]; \u2020\u0153Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo\u2020\u009d [Jua 5:17]). El hombre, hecho \u2020\u0153a imagen de Dios\u2020\u009d (Gen 1:27) imit\u00f3 a su Padre celestial trabajando en el huerto de Ed\u00e9n, donde Dios lo puso \u2020\u0153para que lo labrara y lo guardase\u2020\u009d (Gen 2:15). Es el pecado, al ser introducido entre los humanos, lo que torna el t. en algo doloroso y molestoso, haciendo que sus resultados no sean \u00f3ptimos (\u2020\u0153&#8230; con dolor comer\u00e1s de ella todos los d\u00ed\u00adas de tu vida. Espinos y cardos te producir\u00e1&#8230;. Con el sudor de tu rostro comer\u00e1s el pan\u2020\u009d [Gen 3:17-19]).<\/p>\n<p>A partir de ese momento, el t\u00e9rmino t. se utiliza a veces para se\u00f1alar algo que se realiza con dolor o dificultad (\u2020\u0153T\u00fa lo has visto; porque miras el t. y la vejaci\u00f3n, para dar la recompensa con tu mano\u2020\u009d [Sal 10:14]). Para se\u00f1alar ese aspecto oscuro y negativo del t., se usa en hebreo el vocablo amel (\u2020\u0153&#8230; con todo, su fortaleza es molestia y t.\u2020\u009d [Sal 90:10]). En el libro de Eclesiast\u00e9s se utiliza mucho este t\u00e9rmino, tanto para se\u00f1alar ese aspecto negativo del t. (\u2020\u0153\u00bfQu\u00e9 provecho tiene el hombre de todo su t. con que se afana debajo del sol?\u2020\u009d [Ecl 1:3, Ecl 1:13; Ecl 2:10, etc\u00e9tera]), como para indicar tambi\u00e9n los aspectos positivos (\u2020\u0153&#8230; es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce del bien de toda su labor\u2020\u009d [Ecl 3:13]).<br \/>\nel NT, se proclama con mucha claridad que el t. es un deber de todos, y se conden\u00f3 la ociosidad (\u2020\u0153Porque tambi\u00e9n cuando est\u00e1bamos con vosotros, os orden\u00e1bamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma\u2020\u009d [2Te 3:10-12]). Los creyentes son alentados al t. (\u2020\u0153El que hurtaba, no hurte m\u00e1s, sino trabaje &#8230; para que tenga qu\u00e9 compartir con el que padece necesidad\u2020\u009d [Efe 4:28]). Lo contrario a la ociosidad no consiste en un laborar afanoso. Tambi\u00e9n para el t. hay que ejercer templanza o dominio propio. Por lo cual el ap\u00f3stol dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan\u2020\u009d (2Te 3:12).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, LEYE<\/p>\n<p>ver, FIESTAS, PABLO<\/p>\n<p>vet, El trabajo ha sido desde el principio un prop\u00f3sito de Dios para el hombre (cfr. Gn. 1:28; 2:15). Dios mismo ense\u00f1\u00f3 al hombre la actividad de la labranza (cfr. Is. 28:26-29). La misma creaci\u00f3n trabaja (cfr. Pr. 6:6-8). El ejemplo m\u00e1s elevado de trabajo lo tenemos en Dios, tanto en Creaci\u00f3n (cfr. Gn. 1 y 2) como en Redenci\u00f3n (Jn. 5:17). Fue por la ca\u00ed\u00adda y la consiguiente maldici\u00f3n que el trabajo pas\u00f3 de ser un gozo a constituir un agotador esfuerzo para asegurar la subsistencia (Gn. 3: 16-19). Por ello, el trabajo, en lugar de fuente de placer y creaci\u00f3n, es, para la gran masa de la humanidad, una enojosa actividad esclavizadora, angustiosa, y sin certidumbre de conseguir una adecuada compensaci\u00f3n. Ha llegado, en muchos casos, a ser un instrumento de explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n (cfr. Ex. 1:11-14; 2:23; Stg. 5:4). Sin embargo, Dios muestra el trabajo y la diligencia en \u00e9l como una virtud (Pr. 22:29). Se denuncia, sin embargo, el trabajo como un medio para conseguir m\u00e1s de lo necesario para la vida, al a\u00f1adir ello un agobio innecesario (Ec. 4:6). La mujer diligente en el cuidado de la familia y en la direcci\u00f3n de la casa es cantada con gran alabanza (Pr. 31:10-31). En la Ley se ordenan los per\u00ed\u00adodos de trabajo y de descanso, con todo el ciclo de fiestas anuales, en las que, al igual que en los s\u00e1bados, se deb\u00ed\u00ada dejar a un lado toda labor y dedicarla al descanso, oraci\u00f3n, adoraci\u00f3n, y fiesta, bien de gozo o de humillaci\u00f3n (cfr. Dt. 16:11, 14, etc.; Lv. 23:27-32; v\u00e9ase FIESTAS). El creyente es considerado colaborador de Dios (1 Co. 3:9). No estando bajo la maldici\u00f3n, sino gozando de la bendici\u00f3n de Dios, es exhortado a trabajar con fidelidad, \u00abno sirviendo al ojo&#8230; sino con coraz\u00f3n sincero, temiendo a Dios\u00bb (Col. 3:22). La exhortaci\u00f3n sigue as\u00ed\u00ad: \u00abY todo lo que hag\u00e1is, hacedlo de coraz\u00f3n, como para el Se\u00f1or y no para los hombres\u00bb (Col. 3:23). El cristiano fiel puede sentirse alentado, pues su trabajo \u00aben el Se\u00f1or no es en vano\u00bb (1 Co. 15:58). Los creyentes deben ocuparse en buenas obras (Tit. 3:8), viviendo en este siglo sobria, justa y piadosamente (Tit. 2:12) mientras espera la venida de su Se\u00f1or (Tit. 2:13). Su trabajo debe tener un triple prop\u00f3sito: glorificar a Dios (1 Co. 6:20), subvenir a sus propias necesidades, para no ser carga a nadie (1 Ts. 4:11-12) y poder ayudar a los que padecen necesidad (Ef. 4:28). Este trabajo debe ser llevado a cabo sosegadamente (2 Ts. 3:12), sin ansiedad (1 P. 5:7) ni avaricia (He. 13:5), por cuanto el Se\u00f1or ha prometido Su cuidado a todos los Suyos (cfr. Fil. 4:19). Por otra parte, hay la taxativa instrucci\u00f3n de que, por una parte, \u00absi alguno no quiere trabajar, tampoco coma\u00bb (2 Ts. 3:10); por la otra: \u00abEl obrero es digno de su salario\u00bb (Lc. 10:7; 1 Co. 9:14; 1 Ti. 5:18). El mismo Dios encarnado asumi\u00f3 una profesi\u00f3n: la de carpintero (Mr. 6:3), santificando as\u00ed\u00ad el trabajo com\u00fan. Pablo mismo fue ejemplo de los creyentes, trabajando en su actividad para su sustento (v\u00e9ase PABLO). Son numeros\u00ed\u00adsimas las actividades mencionadas en la Biblia. La primera de ellas, dada al hombre para ejercerla en su estado paradis\u00ed\u00adaco, fue la labranza y cuidado de Ed\u00e9n (Gn. 2:15). En el estado eterno, en un contexto de reposo moral, los redimidos de Dios ejercer\u00e1n su servicio ante El (Ap. 22:4). As\u00ed\u00ad, el reposo en el que el creyente entrar\u00e1 no ser\u00e1 la cesaci\u00f3n de la actividad, sino de la lucha, de la confrontaci\u00f3n contra el enemigo en un sistema hostil, en un estado de cosas anormal desde la entrada del pecado en el mundo. En los cielos nuevos y tierra nueva donde morar\u00e1 la justicia (2 P. 3:13) no habr\u00e1 inactividad, sino una armoniosa labor en una atm\u00f3sfera de comuni\u00f3n y en plenitud de goce de la hermosura de la santidad del Se\u00f1or.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[872]<\/p>\n<p>     Entre los desaf\u00ed\u00ados b\u00e1sicos que se dan en la vida del hombre, el trabajo, la ocupaci\u00f3n, la profesi\u00f3n, la vocaci\u00f3n, la dedicaci\u00f3n son t\u00e9rminos que reflejan un aspecto decisivo para su existencia. Todos eluden al deber de trabajar. Primero, como medio de subsistencia: despu\u00e9s como desarrollo como persona y de su realizaci\u00f3n como miembro de la sociedad.<\/p>\n<p>   El ejercicio de un trabajo o la dedicaci\u00f3n a una actividad profesional, en su dimensi\u00f3n de actividad y en necesidad de productiva preferente, es decir \u00abprofesional\u00bb, es imprescindible para el equilibrio personal y colectivo.<\/p>\n<p>    1. Qu\u00e9 es el trabajo<br \/>\n    Es la acci\u00f3n humana que, con mayor o menos esfuerzo, persigue una rentabilidad inmediata y a largo alcance para obtener bienes para la vida personal y para la familiar.<\/p>\n<p>    El trabajo supone esfuerzo y tiene un aspecto negativo y de fatiga. Es duro. Pero reviste tambi\u00e9n un aspecto gratificante y hace al hombre sentirse \u00fatil e independiente.<\/p>\n<p>    El trabajo abre la comunicaci\u00f3n con los dem\u00e1s miembros de la sociedad y encauza la vida bajo criterio de responsabilidad, de orden, de eficacia, de solidaridad y de colaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p>    En todas las religiones el trabajo ha sido mirado como algo humano. Los dioses no trabajan, pues no necesitan esfuerzo para tener beneficios. Pero lo hombres viven en una tierra que debe ser cultivada.<\/p>\n<p>    En la tradici\u00f3n cristiana se le vio de dos formas y se apoy\u00f3 en el relato del G\u00e9nesis la justificaci\u00f3n de cada una.<\/p>\n<p>    Fue mayoritaria la visi\u00f3n punitiva. El trabajo fue un castigo por el primer pecado. Antes de \u00e9l, el hombre no deb\u00ed\u00ada fatigarse pues hab\u00ed\u00ada sido colocado por el Creador en un jard\u00ed\u00adn de delicias. Las palabra del castigo \u00abComer\u00e1s los frutos de la tierra con el sudor de tu frente todos los d\u00ed\u00adas de tu vida\u00bb (3.17) resonaron en los o\u00ed\u00addos de Ad\u00e1n y, a trav\u00e9s de ellos, en toda la humanidad.<\/p>\n<p>    La otra m\u00e1s sagaz y minoritaria fue ver el trabajo como una colaboraci\u00f3n con el Creador. \u00abLe puso en el para\u00ed\u00adso para que lo cultivase.\u00bb (Gn. 1. 15)<\/p>\n<p>    Es evidente que la interpretaci\u00f3n religiosa de algo que es radicalmente natural y primario. Por su naturaleza, no pasa de una met\u00e1fora y su sentido acomodaticio lo hacen teor\u00ed\u00ada interesante e irreal.<\/p>\n<p>    2. Los rasgos del trabajo<br \/>\n    Desde la perspectiva humana de un trabajo generalizado, de las diversidad oficios y necesidades y de la multiplicidad de capacidades personal, se elabor\u00f3 desde siempre un vocabulario significativo sobre el valor del trabajo.<\/p>\n<p>   &#8211; Se le defini\u00f3 como profesi\u00f3n cuando se resalt\u00f3 el compromiso permanente con una actividad desarrolla con preferencia por haberse preparado en ella y por ser reconocida por los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>   &#8211; Se habl\u00f3 pensando en los esfuerzos laborales como de llamada o de \u00abvocaci\u00f3n\u00bb y se vio cada tipo de trabajo como una invitaci\u00f3n que una persona escucha en su interior para ejercer lo que es del propio gusto, inter\u00e9s, y adaptado a las capacidades propias y peculiares.<\/p>\n<p>   &#8211; Se suelen emplear otros t\u00e9rminos como oficio, empleo, colocaci\u00f3n, cargo, ocupaci\u00f3n, labor, y se identifican estos conceptos con el esfuerzo rentable y sistem\u00e1tico para ganar el sustento.<\/p>\n<p>    La misma orientaci\u00f3n de la formaci\u00f3n escolar y del aprendizaje en los a\u00f1os juveniles, incluso infantiles, se dirige hacia ese esfuerzo, que es la profesi\u00f3n y el trabajo rentable.<\/p>\n<p>    Ninguna expresi\u00f3n define mejor el trabajo como la de \u00abganarse la vida\u00bb o de la formaci\u00f3n como la de \u00abpreparaci\u00f3n para la vida\u00bb.<\/p>\n<p>    El trabajo se integra en el esquema de la sociedad como un derecho humano fundamental y el trato jur\u00ed\u00addico y social que se le depara responde a lo que son los aspectos condicionantes de la existencia, al igual que acontece con la salud, la cultura, la seguridad, la libertad, la conciencia o la protecci\u00f3n social.<\/p>\n<p>     3. Visi\u00f3n cristiana del trabajo<br \/>\n    El mensaje cristiano fue siempre claro en lo referente al deber del creyente  de aportar a la comunidad humana sus esfuerzos y los frutos de su actividad. El trabajo es visto como una dignidad y no como una esclavitud, a diferencia de la cultura griega y del imperio romano que lo consideraban como actividad de esclavos y gente pobre.<\/p>\n<p>    Los evangelistas vieron claro el origen humilde Jes\u00fas. El pas\u00f3 toda su vida terrena como artesano, hijo de artesano, animador de ap\u00f3stoles provenientes del trabajo. Supo cultivar la tierra, pescar en los mares, pastorear los reba\u00f1os, edificar, comerciar y ejercer oficios de \u00abjornalero\u00bb. Su vida de trabajo entr\u00f3 en \u00ablas obras de Dios, realizadas por personas creadas a imagen de Dios y llamadas a prolongar, unidas, al plan divino.\u00bb(Gaud. et Spes 34)<\/p>\n<p>     Conviene recordar las ense\u00f1anzas claras de sus seguidores, con textos expresivo y clarividentes: \u00abSi alguno no quiere trabajar, que tampoco coma\u00bb (2 Tes. 3. 10; 1 Tes. 4. 11).<\/p>\n<p>    De las m\u00e1s de 300 veces que se emplea en el Nuevo Testamento el t\u00e9rmino \u00abtrabajo\u00bb (ergon) en forma verbal, adjetiva o sustantivada, se acercan al centenar las alusiones  al trabajo como forma de vida. La idea de trabajar (ergadsomai) se mira como un deber universal. La idea de trabajo (ergon) se valora como un resultado para la vida. \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1is todo el d\u00ed\u00ada sin trabajar?\u00bb (Mt. 20. 6). Y a Jes\u00fas alud\u00ed\u00ada en un juego de palabra a que su trabajo era eco del trabajo de su Padre. \u00abMi Padre trabaja siempre y yo tambi\u00e9n trabajo\u00bb. (Jn. 5.17)<\/p>\n<p>     El Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica reconoce: \u00abEl valor primordial del trabajo pertenece al hombre mismo, que es su autor y su destinatario. El trabajo es para el hombre y no el hombre para el trabajo (cfr Lab. Exerc. 6). Cada cual debe poder sacar del trabajo los medios para sustentar su vida y la de los suyos y para prestar servicio a la comunidad humana\u00bb. (N\u00c2\u00ba 2428) 4. La profesi\u00f3n<br \/>\n    Especial sentido posee el trabajo en la vida humana cuando se convierte en sistem\u00e1tico, preferente y configurador de las personas en la sociedad: alba\u00f1iles, panaderos, gobernantes, soldados, siervos, se\u00f1ores y de los estados tristes cuando no se puede realizar esa configuraci\u00f3n: mendigos, exiliados, presos, enfermos.<\/p>\n<p>    La fecundidad profesional se traduce, seg\u00fan cada persona y cada situaci\u00f3n, en responsabilidad, en productividad, en solidaridad. Es una forma de aportar vida nueva a los dem\u00e1s. Es un cauce para proyectarse hacia los otros. Los aciertos profesionales refuerzan la satisfacci\u00f3n y, en consecuencia, la fluidez en las relaciones.<\/p>\n<p>    En general los grandes campos profesionales se han movido en tres sectores que los soci\u00f3logos reconocen b\u00e1sicos.<\/p>\n<p>   &#8211; El sector primario es el materialmente productivo de bienes de consumo: agricultura, ganader\u00ed\u00ada, pesca, miner\u00ed\u00ada. Su objetivo es producir bienes que puedan circular.<\/p>\n<p>   &#8211; El sector secundario es el que se encarga de transformar y distribuir esos bienes producidos: industria, comercio<br \/>\n   &#8211; El sector terciario es el que hace posible la vida desarrolla en torno a los servicios de salud, de cultura, de orden, de arte, de convivencia, de creencias o de ocio.<\/p>\n<p>    En la medida en que una sociedad es primitiva y est\u00e1 poco desarrollada el sector primario es absorbente y ocupa a la mayor parte de los ciudadano en trabajos de producci\u00f3n (labradores, pescadores, agricultores&#8230;)<\/p>\n<p>    Y cuando la sociedad se halla desarrollada y ha promocionado instrumentos y sistemas industrializados, se incrementa el n\u00famero de los trabajadores del sector terciario (cient\u00ed\u00adficos, abogados, ingenieros, encargados de ocio, periodistas&#8230;)<\/p>\n<p>    A mitad de camino est\u00e1 las sociedades industriales y mercantiles: comerciantes, fabricantes, empresarios, oficinistas.<\/p>\n<p>     Las profesiones se mueven en este tri\u00e1ngulo en muy diversos niveles, desde los que ejercen labores de peonaje y trabajo manual hasta los que se hallan elevados en la significaci\u00f3n, en la toma de decisiones y ocupados en el ocio. Estos \u00faltimos precisan contar con alta cualificaci\u00f3n para desenvolver su oficio.<\/p>\n<p>     En todos estos campos se desarrolla el factor com\u00fan del trabajo: esfuerzo, tiempo, dedicaci\u00f3n, competitividad.<\/p>\n<p>    Para entender el mundo del trabajo hay que aludir a la diversidad de situaciones sociales en las que se mueven los trabajadores. Y para servir de orientaci\u00f3n en el mundo del trabajo hay que superar los planteamientos dial\u00e9cticos y agresivos de los socialistas ut\u00f3picos del siglo XVIII (Fourier, Owen, Saint Simon), que valoraban el trabajo como una mercanc\u00ed\u00ada socializable; y de los socialistas cient\u00ed\u00adficos del siglo XIX  (Engels, Marx&#8230;) que lo ve\u00ed\u00adan como una explotaci\u00f3n patronal.<\/p>\n<p>     5. La vocaci\u00f3n<\/p>\n<p>     A medida que el sector terciario se incrementa y muchas personas ocupadas se ocupan en \u00e9l y el sector primario disminuye, la diversidad de situaciones sociales aumenta, sobre todo cuando predomina el sector secundario. La opcionabilidad en la elecci\u00f3n del tipo de trabajo que se puede ejercer provoca que las personas elijan o aspiren a elegir. Surge el concepto de vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>     En general se habla de una vocaci\u00f3n universal al trabajo, que se mira como universal y que entre los cristianos se considera como una expresi\u00f3n del plan divino sobre los hombres.<\/p>\n<p>    Juan Pablo II dec\u00ed\u00ada: \u00abEl acceso al trabajo y a la profesi\u00f3n debe estar abierto a todos sin discriminaci\u00f3n injusta, a hombres y mujeres, sanos y disminuidos, aut\u00f3ctonos e inmigrados (Laborem Exercens 19 y 22-23)&#8230; \u00abY habida consideraci\u00f3n de las circunstancias, la sociedad debe por su parte ayudar a los ciudadanos a procurarse un trabajo y un empleo\u00bb (Centesimus Annus 48).<\/p>\n<p>    El educador en general, y especialmente el de la fe, tiene que ser sensible a esta diversidad y promover en los educandos el sentido de la opci\u00f3n, que normalmente denominamos vocaci\u00f3n profesional, valor profundo de la persona humana que est\u00e1 estrechamente ligado al concepto de Providencia y a la acci\u00f3n divina sobre la vida de las criaturas.<\/p>\n<p>     Es frecuente en la psicolog\u00ed\u00ada orientacional resaltar que la vocaci\u00f3n es una condici\u00f3n natural de la identidad de cada persona, que var\u00ed\u00ada en sus aptitudes, en sus gustos, en sus experiencias y, por lo tanto, en sus opciones vocacionales.<\/p>\n<p>     En los tiempos actuales se da mucha importancia a la orientaci\u00f3n profesional y vocacional. Es conveniente que los educadores de la fe se pongan tambi\u00e9n en disposici\u00f3n de aportar su dimensi\u00f3n trascendente a esa labor.<\/p>\n<p>    M\u00e1s que impulsar la elecci\u00f3n de un trabajo muy preciso y se\u00f1alado, en una sociedad como la actual cambiante y pluralista, se tiende hoy a hablar de \u00e1reas laborales o profesionales, dentro de cuyo espectro se pueden mover las elecciones y realizar variaciones y adaptaciones a lo largo de la vida.<\/p>\n<p>    Las pruebas anal\u00ed\u00adticas preparadas por el psic\u00f3logo G. Federico Kuder hablaban en el \u00abTest de Preferencias profesionales\u00bb de 1948, de diez campos o \u00e1reas  vocacionales: profesiones de aire libre, mec\u00e1nicas, matem\u00e1ticas, cient\u00ed\u00adficas, persuasivas, art\u00ed\u00adsticas, literarias, musicales, asistenciales, administrativas.<\/p>\n<p>    Luis L. Thurstone prefer\u00ed\u00ada en 1937 hablar en su \u00abPanorama de aptitudes profesionales\u00bb  de otras doce \u00e1reas: t\u00e9cnicas, biol\u00f3gicas, matem\u00e1ticas, mercantiles, ejecutivas, de funciones p\u00fablicas, literarias, sociales, art\u00ed\u00adsticas, musicales, administrativas, de secretariado y burocracia.<\/p>\n<p>     6. El descanso<br \/>\n    Ni que decir tiene que el trabajo no es la misi\u00f3n esencial del ser humano, sino el medio para cumplirla en m\u00e1s plenitud, suponiendo que la raz\u00f3n de su existencia es su realizaci\u00f3n como persona. Si el trabajo s\u00f3lo entra de forma parcial, aunque sea importante, es conveniente tambi\u00e9n resaltar el valor de las otras acciones de desarrollo: cultura, convivencia, ocio y servicios sociales<br \/>\n    En sociolog\u00ed\u00ada se suele denominar descanso al tiempo que no se ocupa en la actividad laboral primaria o complementaria. Y se considera una se\u00f1al de equilibrio personal y social el saber dedicar tiempos proporcionales y adecuados a esas labores. Por eso es necesario resaltar su importancia.<\/p>\n<p>    Entre esos \u00e1mbitos o labores evasivas est\u00e1n los l\u00fadicos o diversivos. Es imprescindible para el equilibrio mental el saber descansar, divertirse y comunicarse festivamente con los otros. Pero tambi\u00e9n se deben cultivar las formas de diversi\u00f3n que enriquecen mediante la creatividad y el ingenio, por la solidaridad y la expresividad, con la proyecci\u00f3n convivencial y la promoci\u00f3n de la felicidad ajena.<\/p>\n<p>    La necesidad l\u00fadica surge desde los primeros a\u00f1os de vida. Los que llamamos juegos, igual que los trabajos, son diversos y numerosos. Hay que saber elegir los que m\u00e1s se conforman con la propia personalidad y los que fomentan el desarrollo social, incluso los que m\u00e1s proporcionan descanso para luego rendir mejor en la actividad profesional.<\/p>\n<p>    El desenvolvimiento es m\u00e1s natural cuando los modos de distracci\u00f3n se conforman con los gustos y habilidades. Hay que cultivar los hobbies preferidos. Pero hay que mirar con predilecci\u00f3n aquellas formas de ocio que enriquecen  y menospreciar los que empobrecen.<\/p>\n<p>    7. Catequesis y trabajo<br \/>\n    El campo laboral y profesional precisa con frecuencia una palabra orientadora del educador. Hay un aspecto religioso en ese terreno que es preciso resaltar y dejar muy claro en el coraz\u00f3n y en la mente del educando. Claro que, para dar esa palabra hay que tenerla uno mismo.<\/p>\n<p>    Quien desarrolle en este terreno s\u00f3lo \u00f3pticas pragmatistas o materialistas y no sea capaz de cultivar criterios providencialistas, altruistas o eclesiales, carece de una dimensi\u00f3n evang\u00e9lica imprescindible para el cristiano.<\/p>\n<p>    Estos criterios se pueden regir por tres principios evang\u00e9licos que deben orientar cualquier elecci\u00f3n desde la perspectiva del mensaje cristiano. Y deben estar en los labios del educador creyente.<\/p>\n<p>   &#8211; Todo hombre cristiano est\u00e1 llamado a la perfecci\u00f3n. \u00abSed perfectos, como mi Padre es perfecto.\u00bb (Mt. 5.48) El trabajo y la profesi\u00f3n deben contribuir a esta misi\u00f3n de creyente sensible a ser cada vez mejor y servir a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>   &#8211; Una sola cosa es necesaria en la vida, tambi\u00e9n cuando se busca la conquista de los bienes de la tierra. Es la salvaci\u00f3n y la vida eterna. \u00abDe que te sirve ganar todo el mundo si al fin pierdes el alma\u00bb (Mt. 16.26). El trabajo y la profesi\u00f3n no son fines, sino medios para objetivo m\u00e1s elevados.<\/p>\n<p>   &#8211; El hombre debe buscar con su trabajo \u00abel pan nuestro de cada d\u00ed\u00ada\u00bb. Pero, antes de pedir el pan, tiene que saber decir \u00abH\u00e1gase tu voluntad en la tierra y en el cielo\u00bb (Mt. 6.10)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Significado y dignidad<\/p>\n<p>\tEl trabajo es la acci\u00f3n del hombre en la creaci\u00f3n, como colaborador de Dios y miembro de una familia universal. La historia, que es siempre salv\u00ed\u00adfica, la dirige Dios, pero quiere la cooperaci\u00f3n libre del hombre como persona y como comunidad. El mandato divino de \u00abllenad la tierra y sometedla\u00bb (Gen 1,28) indica la dignidad del ser humano (hombre y mujer) como administrador del universo, para gloria de Dios y bien de todos los hermanos. El dolor y \u00abfatiga\u00bb del trabajo son consecuencia del pecado original (cfr. Gen 3,17-19).<\/p>\n<p>\tLa acci\u00f3n del trabajo indica la persona que lo realiza; la producci\u00f3n se\u00f1ala la modificaci\u00f3n de las cosas. La \u00abeficacia\u00bb del trabajo tiene siempre valor relativo, en cuanto que debe prevalecer el bien de la persona y de la comunidad humana. Para que se haga realidad este concepto de trabajo, es necesario profundizar en la cultura, en la educaci\u00f3n y en la solidaridad moral y econ\u00f3mica. El Estado y las empresas tienen que asumir su propia responsabilidad, procurando puestos de trabajo dignos y suficientes, y se\u00f1alando con precisi\u00f3n qu\u00e9 hay que producir, c\u00f3mo y para qui\u00e9n producirlo.<\/p>\n<p>\tLa dignidad y valor del trabajo no estriba, pues, en la eficacia o en el producto econ\u00f3mico y constatable (que no deja de tener su propio valor), sino en \u00abel hombre mismo como sujeto\u00bb (LE 6). Efectivamente, \u00abel hombre como sujeto del trabajo es, independientemente del trabajo que realiza, una persona\u00bb (LE 12). Por esto, el acceso al trabajo y a la profesionalidad debe estar abierto a todos sin discriminaciones de ning\u00fan g\u00e9nero (sexo, raza, cultura, religi\u00f3n, clase social&#8230;).<\/p>\n<p>\tEl trabajo, en s\u00ed\u00ad mismo, tiene la misma dignidad en todos sus niveles f\u00ed\u00adsico o corporal, intelectual, moral, civil, eclesi\u00e1stico&#8230; Estos diversos niveles tienen su importancia y necesitan una profesionalidad y un aliciente, especialmente para producir puestos de trabajo. Pero lo que m\u00e1s cuenta es la persona \u00abEl hombre vale m\u00e1s por lo que es, que por lo que hace\u00bb (GS 35).<\/p>\n<p>\tEl salario justo es fruto del mismo trabajo, y tiene en cuenta las necesidades del trabajador y su contribuci\u00f3n el mismo trabajo. \u00abLa remuneraci\u00f3n del trabajo debe ser tal que permita al hombre y a su familia una vida digna en el plano material, social, cultural y espiritual, teniendo presentes el puesto de trabajo y la productividad de cada uno, as\u00ed\u00ad como las condiciones de la empresa y el bien com\u00fan\u00bb (GS 67). Esta remuneraci\u00f3n debe abarcar la seguridad social, a la cual hay contribuir con los impuestos establecidos pensi\u00f3n, enfermedad, ancianidad, riesgos, etc.<\/p>\n<p>\tLas organizaciones sindicales (cfr. GS 68), si no est\u00e1n politizadas por l\u00ed\u00adneas partidistas, son un medio adecuado para defender los derechos de los trabajadores, incluso encauzando y aplicando el derecho a la \u00abhuelga\u00bb (CEC 2435) siempre que no se produzca violencia ni se da\u00f1en derechos de terceros.<\/p>\n<p>\tPastoral del trabajo<\/p>\n<p>\tEl futuro de la humanidad se basa en el recto concepto y praxis del trabajo, como base de la convivencia entre personas y pueblos. En el trabajo, la persona y la comunidad se siente realizada, con tal que se cumplan las condiciones esenciales de sustentamiento de quien trabaja, posibilidad de convivencia o relaci\u00f3n, servicio a los dem\u00e1s, hacer de la vida una donaci\u00f3n, compartir los bienes de la creaci\u00f3n, producir respetando la naturaleza de las cosas (ecolog\u00ed\u00ada), dejar espacio suficiente para el descanso y tiempo libre.<\/p>\n<p>\tLa pastoral de trabajo apunta a la persona, para que trabajando se haga imagen de Dios Creador. Por esto, \u00abel primer fundamento del valor del trabajo es el hombre mismo, su sujeto\u00bb (LE 6). El trabajo es un deber y un derecho (cfr. 1Tes 4,1; 2Tes 3,10). La tecnificaci\u00f3n incontrolada y el deseo exagerado de ganancia, dentro de un sistema capitalista-liberal, producen el grave problema paro.<\/p>\n<p>\tLa \u00abclave\u00bb del trabajo es apuntar a \u00abhacer la vida m\u00e1s humana\u00bb (LE 3), a nivel personal, familiar y comunitario, tambi\u00e9n entre los pueblos. Cuando el trabajo cumple con sus objetivos, el hombre se siente realizado ante los dem\u00e1s. \u00abEl trabajo es un bien del hombre &#8211; es un bien de la humanidad -, porque mediante el trabajo el hombre no s\u00f3lo transforma la naturaleza adapt\u00e1ndola a las propias necesidades, sino que se realiza a s\u00ed\u00ad mismo como hombre; es m\u00e1s, en cierto sentido se hace m\u00e1s hombre\u00bb (LE 9).<\/p>\n<p>\tTrabajo, santificaci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n<\/p>\n<p>\tCristo, el Hijo de Dios hecho hombre, ha santificado el trabajo, asumiendo la fatiga del mismo e incluso una eventual marginaci\u00f3n e injusticia, pero transformando todas sus limitaciones en donaci\u00f3n y servicio, en el marco de la redenci\u00f3n integral. \u00abNazaret\u00bb indica las pistas de esa transformaci\u00f3n que pasa por la cruz. Jes\u00fas era \u00abel carpintero\u00bb (Mc 6,13), \u00abel hijo del carpintero\u00bb (Mt 13,55).<\/p>\n<p>\tEl trabajo tiene valor de continuar la creaci\u00f3n y, en uni\u00f3n con Cristo, cooperar en la nueva creaci\u00f3n. \u00abEl trabajo puede ser un medio de santificaci\u00f3n de las realidades terrenas en el esp\u00ed\u00adritu de Cristo\u00bb (CEC 3427). La acci\u00f3n evangelizadora dejar\u00e1 bien clara la doctrina social de la Iglesia sobre el trabajo, como una expresi\u00f3n concreta del mensaje evang\u00e9lico. La pobreza del ap\u00f3stol comprometido, que es parte integrante del testimonio evang\u00e9lico, se demuestra especialmente en vivir de su propio trabajo apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>Referencias Doctrina social de la Iglesia, fiesta, gloria de Dios, historia, justicia social, Nazaret, opci\u00f3n preferencial por los pobres, promoci\u00f3n humana, San Jos\u00e9, sociedad, solidaridad.<\/p>\n<p>Lectura de documentos GS 33-39, 67-68; LE (todo el documento); CEC 2427-36.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada L. ARMAND, El trabajo y el hombre (Madrid 1964); R. BUTIGLIONE, El hombre y el trabajo. Reflexiones sobre la enc\u00ed\u00adclica \u00abLaborem exercens\u00bb (Madrid, Encuentro, 1984; P. CHAUCHARD, Travail et loisir (Tours, Mame, 1968); M.D. CHENU, Hacia una teolog\u00ed\u00ada del trabajo (Barcelona, Estela, 1981); O. FERNANDEZ OTERO, Realizaci\u00f3n personal en el trabajo (Pamplona, EUNSA, 1978); A. GALINDO, Moral socioecon\u00f3mica ( BAC, Madrid, 1996), cap. IX-X); G. RADOS, Trabajo, en Diccionario de Sociolog\u00ed\u00ada (Madrid, Paulinas, 1986) 1715-1726; M. RIBER, El trabajo en la Biblia (Bilbao, Mensajero, 1986); E. ROJO, Reflexiones sobre los cambios en el mundo del trabajo 8Madrid 1994); H. RONDET, El\u00e9ments pour une th\u00e9ologie du travail Nouvelle Revue Th\u00e9ologique 77 (1955) 27-48; K.V. THRULAR, Labor christianus. Para una teolog\u00ed\u00ada del trabajo (Madrid, Raz\u00f3n y Fe, 1963).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>La primera ley que Dios impuso al hombre fue la del trabajo (G\u00e9n 2,15). S\u00f3lo despu\u00e9s del pecado el trabajo adquiere el car\u00e1cter de castigo (G\u00e9n 3,17-19). El c\u00f3digo mosaico regula la ley del trabajo: hay que trabajar seis d\u00ed\u00adas y descansar uno (Ex 20,8-11). La ley del trabajo es sagrada y universal; de ella s\u00f3lo pueden sentirse excluidos los ancianos y los inv\u00e1lidos. El primer trabajador es Dios, que se presenta, adem\u00e1s, como un obrero en jornada continua (Jn 5,17). Jesucristo no cambi\u00f3 nada ni modific\u00f3 en nada la ley del trabajo. El personalmente se someti\u00f3 voluntariamente a ella y se gan\u00f3 de comer con su propio esfuerzo; ten\u00ed\u00ada el oficio de carpintero (gr. tekton: carpintero, artesano). En el A. T., Dios aparece como el redentor de los trabajadores (Ex 6,6), y en el N. T., Jesucristo aparece tambi\u00e9n como el redentor de los oprimidos, de los que trabajan con exceso (Mt 11,28). El apostolado es un trabajo, y de \u00e9l, con pleno derecho, se puede vivir; pero es mejor hacerlo gratis (Mt 10,7-10) y ganarse el pan de cada d\u00ed\u00ada con el otro trabajo, como hac\u00ed\u00ada San Pablo (Act 20,33-35; 1 Cor 4,12; 1 Tes 2,9; 2 Tes 3,7-12), que lleg\u00f3 incluso a decir, con plena autoridad y con la m\u00e1s absoluta raz\u00f3n, que \u00abel que no trabaje, que no coma\u00bb (2 Tes 3,11). ->providencia.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Las investigaciones sociol\u00f3gicas confirman una impresi\u00f3n que est\u00e1 muy extendida. Existen \u2014sobre todo entre los j\u00f3venes\u2014 ciertas formas de indiferencia al trabajo. Es un hecho que hay que saber interpretar. En la mayor\u00ed\u00ada de los casos, expresa un rechazo, no tanto del trabajo en s\u00ed\u00ad, cuanto de un determinado modo de trabajar, que no parece tener un sentido razonable.  Es un rechazo que lleva impl\u00ed\u00adcita la exigencia de que el trabajo en el que uno gasta materialmente una parte importante de su tiempo, sea \u00abcualitativamente\u00bb satisfactorio, es decir, se ajuste a esas motivaciones que justifican el esfuerzo de una vida.      Por tanto, se trata de una exigencia \u00e9tica, si por \u00e9tica se entiende lo que ata\u00f1e a las razones profundas de la vida y a las formas concretas de realizarlas.  Hay muchos signos que confirman esta interpretaci\u00f3n: por ejemplo, el creciente inter\u00e9s por el trabajo voluntario, un trabajo en el que la remuneraci\u00f3n econ\u00f3mica, el prestigio social, la seguridad material, dejan sitio a unas motivaciones que no solamente no son materialistas sino que son espec\u00ed\u00adficamente \u00e9ticas: la solidaridad con los m\u00e1s d\u00e9biles, los m\u00e1s desfavorecidos, los indefensos.  \u00abEl que quiera salvar su vida, la perder\u00e1; pero el que pierda su vida por m\u00ed\u00ad, la conservar\u00e1.\u00bb Estas palabras, antes de estar escritas en el evangelio, lo est\u00e1n ya, de alguna manera, en el coraz\u00f3n de cada hombre.  Parad\u00f3jicamente \u2014nos lo recuerdan las palabras evang\u00e9licas y nos lo confirma la experiencia de siempre\u2014 el hombre se encuentra a s\u00ed\u00ad mismo y consigue vencer la inquietud y la ansiedad que le oprimen, cuando se olvida de s\u00ed\u00ad mismo, cuando sit\u00faa fuera de \u00e9l \u2014y, por tanto, no en la b\u00fasqueda exclusiva de su propio provecho\u2014 la raz\u00f3n de sus opciones.  Cuando parece que la vida est\u00e1 perdida porque ha sido libremente entregada \u2014en la ayuda y en el servicio al pr\u00f3jimo\u2014 es en cambio cuando se gana.  Este, que es un criterio \u00e9tico supremo, es tambi\u00e9n el que decide acerca de la \u00abcalidad\u00bb de la vida individual y colectiva.  Actualmente,  el  trabajo  ofrece  una aportaci\u00f3n    decisiva a esta calidad de vida: para bien o para mal.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>La \u00e9tica considera el trabajo como una actividad humana que encierra un aspecto de acci\u00f3n (realizaci\u00f3n del sujeto) y otro de producci\u00f3n (modificaci\u00f3n de la materia, prestaci\u00f3n de servicios).<\/p>\n<p>En la ense\u00f1anza social de la Iglesia, el trabajo se opone al capital. Seg\u00fan las definiciones que se den del capital, bien como el conjunto de bienes, de instrumentos, o sea de cosas, o bien como uno de los agentes sociales, o sea, como el que posee los medios de producci\u00f3n, se modifica su relaci\u00f3n con el trabajo. Ambas acepciones se realizan en unas condiciones socioculturales, pol\u00ed\u00adticas y econ\u00f3micas muy variables, de forma que la moral del trabajo constituye un cap\u00ed\u00adtulo importante y dif\u00ed\u00adcil de la moral social. El trabajo humano es el problema social central. No afecta s\u00f3lo a la clase obrera, sino a todas las clases, a todos los pa\u00ed\u00adses del Norte y del Sur. Humanizar la sociedad quiere decir hoy humanizar el trabajo.<\/p>\n<p>La \u00e9tica del trabajo necesita relacionarse ante todo con la teolog\u00ed\u00ada del trabajo, que se ha elaborado significativamente en relaci\u00f3n con los temas de la persona, de la creaci\u00f3n y de la escatolog\u00ed\u00ada. En la actual teolog\u00ed\u00ada del trabajo se ha intentado recuperar el sentido del trabajo. A las dos finalidades tradicionales (el sustentamiento de uno mismo y del pr\u00f3jimo, y la comunicaci\u00f3n interpersonal), el concilio Vaticano II a\u00f1ade la consideraci\u00f3n del mismo como colaboraci\u00f3n con el designio creador de Dios y con su obra redentora. En esta perspectiva se recupera el significado c\u00f3smico del trabajo y su posibilidad de hacer historia. La dignidad del trabajo humano se deriva de la dignidad de la persona humana. El valor moral del trabajo \u00abpermanece ligado directamente y sin medias tintas al hecho de que el que lo realiza es una persona, un sujeto consciente y libre, es decir un sujeto que decide -por s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (Laborem exercens, 6). A partir de la idea de persona, comprendida adecuadamente, el Magisterio social aclara el significado del trabajo, los derechos-deberes del trabajador; ofrece el criterio y la medida de la organizaci\u00f3n del trabajo y de los diversos sistemas econ\u00f3micos: qu\u00e9 producir, para qui\u00e9n y c\u00f3mo producir.<\/p>\n<p>Hay hechos nuevos que caracterizan al trabajo humano en nuestros d\u00ed\u00adas. Del proceso de tecnificaci\u00f3n que invade todos los \u00e1mbitos del trabajo humano se deducen hoy cambios significativos. El fen\u00f3meno de la tecnificaci\u00f3n es ambivalente: puede conducir a una mayor libertad o, por el contrario, a diversas formas de esclavitud; los trabajos tradicionales y las antiguas profesiones entran en crisis sin que el sujeto pueda hacer suya la nueva modalidad laboral; se registra el fen\u00f3meno del paro bajo formas macrosc\u00f3picas intolerables; ha cambiado adem\u00e1s el mismo concepto de trabajo y se plantea en t\u00e9rminos nuevos la relaci\u00f3n entre el tiempo de trabajo y el tiempo de no-trabajo. El tiempo del no-trabajo se identifica a veces como tiempo de vida, en oposici\u00f3n al tiempo del trabajo, considerado y vivido como tiempo de constriccion\u00e9s en una perspectiva puramente instrumental.<\/p>\n<p>Una \u00e9tica adecuada del trabajo tiene que afrontar los cambios que caracterizan a la nueva cultura del trabajo y sobre todo la fuerte exigencia de crear y recrear un nuevo humanismo del trabajo. La humanizaci\u00f3n del hombre y de la mujer, la construcci\u00f3n de una convivencia humana m\u00e1s justa, fraternal y solidaria, pasa en gran medida a a trav\u00e9s del trabajo, entendido en su acepci\u00f3n m\u00e1s amplia. En una mirada retrospectiva se pone de relieve que la \u00e9tica del trabajo, en su instancia de humanizaci\u00f3n y de liberaci\u00f3n, ha sido cultivada y realizada por el movimiento obrero y por sus organizaciones. El compromiso por un nuevo humanismo del trabajo tiene que seguir elabor\u00e1ndose en la historia y en la praxis. El trabajo humano est\u00e1 lejos de haber sido liberado en el Primer Mundo y, si abrimos las fronteras, que por \u00f3tra partes est\u00e1n ya abiertas, descubrimos la inmensidad de los problemas del trabajo que est\u00e1n esperando una soluci\u00f3n. El trabajo humano no puede encerrarse ni comprimirse dentro de las exigencias de la tecnolog\u00ed\u00ada y de la econom\u00ed\u00ada, sino que tiene que volver a las exigencias de lo humano y de lo social. Es necesaria la solidaridad de los trabajadores y con los trabajadores para conseguir importantes metas en el mundo laboral y en la sociedad entera.<\/p>\n<p>Hay que referirse a esta solidaridad para luchar contra las grandes desigualdades que caracterizan a nuestras sociedades. La mayor es la que afecta a los que no tienen trabajo. El nuevo capitalismo ha logrado lo que no hab\u00ed\u00ada logrado el antiguo: dividir a los trabajadores entre s\u00ed\u00ad. En este contexto, bajo muchos aspectos, el movimiento obrero, considerado como el conjunto de trabajadores dependientes, tiene que recobrar la unidad y la solidaridad y comprometerse en objetivos generales.<\/p>\n<p>El movimiento obrero debe comprometerse, en las nuevas condiciones del trabajo dependiente, a encontrar nuevas formas de solidaridad que sepan vencer todos los impulsos corporativistas y proponer formas concretas de proyecci\u00f3n, dentro de las cuales los intereses individuales y los de grupo sepan vincularse con los intereses generales.<\/p>\n<p>L. Lorenzetti<\/p>\n<p>Bibl.: G. Mattai, Trabajo, en DTI, 1V 507521; NDTM, 1782-1797; M. D, Chenu, Hacia una teolog\u00ed\u00ada del trabajo, Estela, Barcelona 1960; M. Riber, El trabajo en la Biblia, Mensajero, Bilbao 1986; Conferencia Episcopal de USA, Justicia econ\u00f3mica para todos, PPC, Madrid 1987; R. Buttiglione, El hombre y el trabajo. Reflexiones sobre la enc\u00ed\u00adclica \u00bb Laborem exercens\u00bb, Encuentro, Madrid 1984.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Nota previa &#8211; II. Fe, trabajo y liturgia &#8211; III. Liturgia y trabajo del hombre: 1. Un peque\u00f1o florilegio de textos; 2. Aproximaci\u00f3n antropol\u00f3gica; 3. Aproximaci\u00f3n teol\u00f3gico-lit\u00fargica &#8211; IV. Conclusiones.<\/p>\n<p>I. Nota previa<br \/>\nEn estos \u00faltimos a\u00f1os la iglesia se ha comprometido a fondo en la renovaci\u00f3n y adaptaci\u00f3n de sus celebraciones lit\u00fargicas, de modo que puedan expresar m\u00e1s aut\u00e9nticamente la fe y la vida de nuestro tiempo. Pero, no obstante los indudables resultados pastorales de la reforma lit\u00fargica, son muchos los cristianos de hoy que se sienten extra\u00f1os a la liturgia, hallan dificultad para comprenderla y les cuesta trabajo tomar parte en ella: se habla de \u00abseparaci\u00f3n entre los ritos y la vida\u00bb, de \u00abruptura entre celebraci\u00f3n y ->  compromiso cotidiano\u00bb; hay quejas porque las \u00abliturgias son as\u00e9pticas, fr\u00ed\u00adas, que no interesan ni comprometen\u00bb. Estas reacciones se registran sobre todo en el mundo del trabajo: de modo particular encuentran dificultades con la liturgia de la iglesia las personas metidas en ambientes industriales que pasan sus jornadas encerradas en una f\u00e1brica, insertas a menudo en ciclos productivos r\u00ed\u00adgidamente automatizados. Quiz\u00e1 las dificultades dependen de esto: tales personas se caracterizan por una mentalidad t\u00e9cnica y funcionalista, a la que cuesta acoger una salvaci\u00f3n dada por Dios a trav\u00e9s de formas establecidas; tienen una sensibilidad que se pierde en un mundo de s\u00ed\u00admbolos, como el de las acciones lit\u00fargicas; est\u00e1n acostumbradas a un tipo de participaci\u00f3n que est\u00e1 lejos del clima de comunicaci\u00f3n que se respira en una asamblea cristiana; son demasiado concretas y est\u00e1n preocupadas por los problemas m\u00e1s agobiantes de la vida diaria para comprender y apropiarse el lenguaje de la oraci\u00f3n de la iglesia.<\/p>\n<p>Las reflexiones que propondremos sobre el tema trabajo y liturgia, aun abri\u00e9ndose a un horizonte m\u00e1s vasto, se referir\u00e1n en particular a ese tipo de trabajadores que viven \u00aben una cultura obrera\u00bb y que a menudo encuentran casi imposible realizar una verdadera s\u00ed\u00adntesis entre actividad mec\u00e1nica y experiencia religiosa. El Vat. II, en un texto muy significativo, presenta el trabajo como una actividad que \u00abes para el trabajador y para su familia el medio ordinario de subsistencia; por \u00e9l el hombre se une a sus hermanos y les hace un servicio, puede practicar la verdadera caridad y cooperar al perfeccionamiento de la creaci\u00f3n divina\u00bb (GS 67); pero estas personas lo sienten a menudo casi s\u00f3lo como una dura e ineliminable necesidad de la vida.<\/p>\n<p>Una experiencia lit\u00fargica desenraizada de una eficaz evangelizaci\u00f3n y separada de todo compromiso de promoci\u00f3n social podr\u00ed\u00ada verdaderamente correr en tales contextos el riesgo de aquel triple extra\u00f1amiento que K. Marx atribu\u00ed\u00ada a la religi\u00f3n: alienaci\u00f3n, opio del pueblo e ideolog\u00ed\u00ada. Adem\u00e1s, las celebraciones lit\u00fargicas, con su estructura ritual prefijada y su lenguaje t\u00ed\u00adpico, pueden ser percibidas, cuando no son expresi\u00f3n de una comunidad concreta y no implican a las personas a nivel de preparaci\u00f3n y de participaci\u00f3n, como emanaci\u00f3n de una instituci\u00f3n vinculada a la clase dominante y a un orden social impugnado.<\/p>\n<p>II. Fe, trabajo y liturgia<br \/>\n1. Un camino que lleve a los cristianos de nuestro tiempo a comprender y a vivir la profunda conexi\u00f3n que en la experiencia cristiana puede establecerse entre compromiso diario en el trabajo y participaci\u00f3n en la liturgia de la iglesia debe comenzar necesariamente por una evangelizaci\u00f3n que no est\u00e9 desencarnada de los problemas concretos.<\/p>\n<p>La ambivalencia del trabajo humano, hoy tan dram\u00e1ticamente percibida y vivida (el trabajo puede realizar o bien enajenar e instrumentalizar al hombre), es asumida e iluminada por el mensaje b\u00ed\u00adblico, que sugiere el camino para purificarla y superarla proponiendo una concepci\u00f3n cristiana del trabajo: \u00e9sta puede llegar a ser, en la situaci\u00f3n concreta del individuo, un fecundo t\u00e9rmino de comparaci\u00f3n y un ideal de fe y de esperanza. Creado a su \u00abimagen y semejanza\u00bb, el hombre est\u00e1 llamado a colaborar en el trabajo de Dios y a tomar parte un d\u00ed\u00ada en su descanso, cuando haya acabado el tiempo de la fatiga y de la peregrinaci\u00f3n. El aspecto doloroso del trabajo, indicado como fruto del pecado, es reintegrado plenamente en el horizonte de la salvaci\u00f3n individual e hist\u00f3rica tra\u00ed\u00adda por Cristo, el cual asocia al hombre a su obra redentora.<\/p>\n<p>2. La historia de la salvaci\u00f3n, comprendida y vivida en el obrar diario concreto en el que Dios nos llama a ser protagonistas de un designio de amor y de liberaci\u00f3n, es el terreno en el que liturgia y actividad humana convergen y pueden encontrarse. Para comprender la liturgia, y en especial para penetrar en el significado vital del misterio eucar\u00ed\u00adstico, hay que ser hombres de fe; o, mejor, \u00abhay que tener una fe como Dios quiere\u00bb, es decir, esa fe -alimentada con los grandes pensamientos de la biblia- en el Dios viviente, siempre presente en medio de su pueblo a trav\u00e9s de signos en los que se revela y obra la salvaci\u00f3n. Para comprender la liturgia hay que sentirse parte de una historia de amor que ha culminado en la venida al mundo de Jes\u00fas salvador y que contin\u00faa hoy en la iglesia, donde Jes\u00fas nos sale al encuentro a trav\u00e9s de gestos, ritos y acciones simb\u00f3licas, que constituyen precisamente nuestra liturgia. Entonces las celebraciones lit\u00fargicas resultan ser momentos privilegiados de nuestra vida cristiana que nos recuerdan con fuerza las obras de Dios realizadas por nosotros, nos ponen en contacto con el Se\u00f1or presente, dan orientaci\u00f3n e impulso a nuestro compromiso y nos ofrecen ya, como en prenda, una anticipaci\u00f3n de nuestro encuentro definitivo con el Se\u00f1or en la vida eterna en que creemos y esperamos.<\/p>\n<p>Ahora bien, los grandes pensamientos b\u00ed\u00adblicos que nos hacen comprender el sentido de la liturgia nos dan a entender tambi\u00e9n el significado cristiano del trabajo como lo ve la liturgia. La laboriosidad diaria de los hombres, a la luz de la fe b\u00ed\u00adblica, est\u00e1 profundamente vinculada a ese ayer, a ese hoy y a ese ma\u00f1ana que jalonan la historia de la salvaci\u00f3n celebrada en la liturgia: en el trabajo, en efecto, se llama al hombre a continuar la obra creadora del Padre, a vivir en uni\u00f3n con Cristo salvador en el servicio a los hermanos y a construir un mundo nuevo, abierto al soplo del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>III. Liturgia y trabajo del hombre<br \/>\n1. UN PEQUE\u00ed\u2018O FLORILEGIO DE TEXTOS. Cuando leemos la biblia, tanto el AT como el NT, nos llama la atenci\u00f3n la estima y la importancia que atribuye al trabajo humano incluso en sus expresiones m\u00e1s materiales y m\u00e1s duras. Cristo mismo trabaj\u00f3 durante treinta a\u00f1os con sus manos como un humilde carpintero.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la liturgia cristiana, toda ella impregnada del esp\u00ed\u00adritu de la biblia, revela en sus oraciones una gran consideraci\u00f3n por el trabajo humano. La cuarta plegaria eucar\u00ed\u00adstica, por ejemplo, se expresa as\u00ed\u00ad: \u00abTe alabamos, Padre Santo, porque eres grande, porque hiciste todas las cosas con sabidur\u00ed\u00ada y amor. A imagen tuya creaste al hombre y le encomendaste el universo entero, para que, sirvi\u00e9ndote s\u00f3lo a ti, su creador, dominara todo lo creado&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>En cada misa, cuando se presentan al Se\u00f1or el pan y el vino, se subraya que son \u00abfruto de la tierra&#8230;, de la vid\u00bb, y por tanto dones de la bondad de Dios, pero tambi\u00e9n \u00abfruto del trabajo del hombre\u00bb. De las dos misas para la santificaci\u00f3n del trabajo afloran apuntes preciosos para una espiritualidad del trabajo \u00c2\u00b0. Bastar\u00ed\u00ada citar una de las colectas: \u00abDios y Se\u00f1or nuestro, que, por medio del trabajo del hombre, diriges y perfeccionas sin cesar la obra grandiosa de la creaci\u00f3n, escucha nuestras s\u00faplicas, y haz que todos los hombres encuentren un trabajo digno que ennoblezca su condici\u00f3n humana y les permita vivir m\u00e1s unidos, sirviendo a sus hermanos\u00bb. Y en una oraci\u00f3n sobre las ofrendas se pide: \u00abAcepta, Se\u00f1or, los dones de tu iglesia en oraci\u00f3n, y haz que, por el trabajo del hombre que ahora te ofrecemos, merezcamos asociarnos a la obra redentora de Cristo\u00bb. En otros lugares se pide \u00abrealizar fiados en tu providencia el trabajo que nos has encomendado\u00bb y \u00abque entregados a nuestras tareas con esp\u00ed\u00adritu cristiano, practiquemos la caridad sincera con nuestros hermanos y colaboremos al perfeccionamiento de tu creaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Las invocaciones de la liturgia de las Horas est\u00e1n entreveradas de frecuentes referencias al trabajo humano: \u00abQue el trabajo de hoy sirva para la edificaci\u00f3n de un mundo nuevo y nos conduzca tambi\u00e9n a tu reino eterno\u00bb (laudes del viernes de la 2.a, 4.a y 6.a semanas de pascua); \u00abEns\u00e9\u00f1anos a trabajar, con empe\u00f1o y a conciencia, en nuestras propias tareas\u00bb (laudes de la fiesta de la Sagrada Familia); \u00abDa a todos trabajo, pan y una condici\u00f3n de vida digna\u00bb (laudes de san Jos\u00e9 Obrero); perspectivas m\u00e1s amplias ofrece la oraci\u00f3n conclusiva de la hora de tercia: \u00abOh Dios, Padre lleno de bondad, t\u00fa has querido que los hombres trabaj\u00e1ramos de tal forma que, cooperando unos con otros, alcanz\u00e1ramos \u00e9xitos cada vez m\u00e1s logrados, ay\u00fadanos, pues, a vivir en medio de nuestros trabajos sinti\u00e9ndonos siempre hijos tuyos y hermanos de todos los hombres\u00bb (lunes del tiempo ordinario). Otros textos se refieren al trabajo de los campos: el Se\u00f1or es invocado como \u00abel verdadero autor de los frutos de la tierra y el labrador supremo de los dones del esp\u00ed\u00adritu\u00bb; se ruega por la nueva cosecha: \u00abDa fecundidad a nuestro esfuerzo para que consigamos abundante cosecha.<\/p>\n<p>Son textos significativos que revelan una marcada atenci\u00f3n de la liturgia por el trabajo humano. Pero la relaci\u00f3n entre liturgia y trabajo se sit\u00faa a un nivel m\u00e1s profundo y vital que el que puede revelar una serie de referencias expl\u00ed\u00adcitas.<\/p>\n<p>2. APROXIMACI\u00ed\u201cN ANTROPOL\u00ed\u201cGICA. Liturgia y trabajo no son dos mundos incomunicados, aunque a menudo las condiciones sociales del trabajo condicionan duramente toda la vida del trabajador y contribuyen a alejarlo de la liturgia. Querr\u00ed\u00adamos poner de manifiesto algunos aspectos de la experiencia lit\u00fargica, perceptibles ya en una primera aproximaci\u00f3n de car\u00e1cter antropol\u00f3gico, que pueden ser significativos para el hombre que trabaja:<br \/>\na) La liturgia de la iglesia no es algo puramente espiritual: implica toda nuestra persona; valora elementos materiales tomados de nuestra vida, transformados y preparados por el trabajo humano, que se convierten en primicias de un mundo nuevo que cada uno de nosotros se compromete a construir.<\/p>\n<p>b) La experiencia simb\u00f3lico-ritual, favorecida por la liturgia, tiene una funci\u00f3n profundamente humanizante y equilibradora en la vida del hombre: nos abre a lo trascendente, promueve nuestra socializaci\u00f3n, ofrece una referencia constitutiva a los grandes problemas de la existencia humana, nos ayuda a liberarnos de los falsos absolutos y de todos los \u00ed\u00addolos de la historia<br \/>\nc) En particular es de gran significado social la dimensi\u00f3n de la fiesta, inherente a la vida lit\u00fargica, con la celebraci\u00f3n semanal del ->  domingo y con el rito anual de las fiestas cristianas: experiencia fuerte de libertad, de gratuidad, de renovaci\u00f3n social, de vida comunitaria, de aut\u00e9ntica humanidad, de confianza y de esperanza.<\/p>\n<p>d) Hay adem\u00e1s en la liturgia una gran reserva de universalidad, de solidaridad, de apertura a los dem\u00e1s, que favorece la superaci\u00f3n de todo particularismo mezquino y unilateral.<\/p>\n<p>3. APROXIMACI\u00ed\u201cN TEOL\u00ed\u201cGICO-LIT\u00daRGICA. Estas valencias de la experiencia lit\u00fargica, perceptibles ya a nivel antropol\u00f3gico, cobran un significado mucho mayor a la luz plena de la fe cuando nos hacemos conscientes de participar, a trav\u00e9s de los ritos de la iglesia, en el misterio pascual de Cristo. Es sobre todo en la eucarist\u00ed\u00ada donde podemos comprender y vivir la relaci\u00f3n que media entre la liturgia y nuestro trabajo diario&#8217;.<\/p>\n<p>a) Celebraci\u00f3n y vida est\u00e1n para los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo \u00ed\u00adntimamente relacionadas: \u00abTodas sus obras -escribe de los laicos el Vat. II-, sus oraciones e iniciativas apost\u00f3licas, la vida conyugal y familiar, el cotidiano trabajo, el descanso de alma y de cuerpo, si son hechos en el Esp\u00ed\u00adritu, e incluso las mismas pruebas de la vida, si se sobrellevan pacientemente, se convierten en sacrificios espirituales, aceptables a Dios por Jesucristo (cf 1Pe 2:5), que en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada se ofrecen piados\u00ed\u00adsimamente al Padre junto con la oblaci\u00f3n del cuerpo del Se\u00f1or\u00bb (LG 34).<\/p>\n<p>b) A la luz de la liturgia de &#8216;la palabra, el trabajo humano entra en el horizonte de la acci\u00f3n de gracias, y en particular de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica: con su actividad diaria el hombre est\u00e1 llamado a convertirse en protagonista de la historia de la salvaci\u00f3n, a hacerse colaborador del proyecto de amor de Dios por la salvaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>c) Por eso el acto penitencial de la misa se refiere tambi\u00e9n a la responsabilidad con que el cristiano afronta (o no afronta) los compromisos de cada d\u00ed\u00ada: su seriedad profesional, su solidaridad con los dem\u00e1s, la actitud de ofrecimiento al Padre y de servicio a los hermanos, pero tambi\u00e9n su participaci\u00f3n en los esfuerzos por la liberaci\u00f3n y la promoci\u00f3n social, por la creaci\u00f3n de condiciones de trabajo m\u00e1s justas y m\u00e1s humanas.<\/p>\n<p>d) El ofrecimiento de los dones es tambi\u00e9n ofrecimiento del trabajo humano contenido en ellos y, por tanto, momento que da luz y fuerza a toda una actividad material, a menudo pesada y carente de impulso interior, pero capaz de ser asumida en el trabajo por la construcci\u00f3n de un mundo nuevo y definitivo.<\/p>\n<p>e) El peso de la fatiga, la precariedad de las situaciones concretas, los desgarros de la lucha de clases y la falta de amor, que vuelven m\u00e1s dura la experiencia del trabajo, hacen sentir m\u00e1s aguda la necesidad de la redenci\u00f3n de Cristo, de quien viene la salvaci\u00f3n tambi\u00e9n para el mundo del trabajo, no liberado todav\u00ed\u00ada totalmente del pecado, de las sacudidas de una creaci\u00f3n que gime por los dolores del parto (cf  Rom 8:19-22).<\/p>\n<p>f) En fin, la eucarist\u00ed\u00ada, en su contexto festivo y en su dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica, relanza siempre de nuevo la esperanza cristiana hacia los cielos nuevos y la tierra nueva, a los que tienden todos los acontecimientos de la historia y a todos los sectores de nuestra vida humana, incluido el trabajo.<\/p>\n<p>g) En esta perspectiva aparece tambi\u00e9n todo el valor que puede cobrar para los trabajadores cristianos el ->  a\u00f1o lit\u00fargico, en el que Cristo vuelve a revivir con nosotros sus misterios, a fin de que entremos cada vez m\u00e1s en ellos para hacerlos nuestros, para revestirnos de Cristo y crecer en su amor: el a\u00f1o lit\u00fargico se convierte en un camino de gracia, de renovaci\u00f3n continua, de progresiva uni\u00f3n con Cristo, para que su Esp\u00ed\u00adritu anime toda nuestra vida.<\/p>\n<p>IV. Conclusiones<br \/>\nNo hemos agotado ciertamente todas las posibilidades de profundizaci\u00f3n y de interpretaci\u00f3n de que es susceptible nuestro tema, y menos a\u00fan creemos poder proponer recetas pastorales y celebrativas para superar todas las dificultades que los trabajadores encuentran en su experiencia lit\u00fargica. Al t\u00e9rmino de nuestras reflexiones, nos limitamos a ofrecer algunas consideraciones:<br \/>\na) Es en el \u00e1mbito de la historia de la salvaci\u00f3n donde se puede comprender la relaci\u00f3n que trabajo y liturgia tienen en el plan de Dios, su profunda vinculaci\u00f3n, en la existencia cristiana, con los problemas de la justicia y de una promoci\u00f3n humana m\u00e1s integral.<\/p>\n<p>b) El mundo del trabajo tiene siempre necesidad de una experiencia simb\u00f3lico-ritual que sugiera una concepci\u00f3n m\u00e1s humana y m\u00e1s integral del trabajo, que haga redescubrir la urgencia de comprometerse en una participaci\u00f3n consciente y solidaria y favorezca \u00abese sentido existencial que no puede derivar s\u00f3lo del tecnicismo ni del progreso, sino de la maduraci\u00f3n sufrida y cr\u00ed\u00adtica de cada individuo, a la que las iglesias deben dar su espec\u00ed\u00adfica contribuci\u00f3n de conciencias cr\u00ed\u00adticas, en defensa del hombre, para que espere y proyecte fuera de s\u00ed\u00ad sus esperanzas en el futuro\u00bb<br \/>\nc) La participaci\u00f3n en la liturgia de la iglesia es para los trabajadores cristianos un gran recurso espiritual: una continua fuente de gracia, de fuerza, de generosidad, de esperanza; una experiencia de fiesta, siempre rica en humanidad; un continuo ensanchamiento de horizontes, un repetido encuentro con los hermanos, una constante apertura a los problemas de la iglesia y del mundo que orienta a comprender mejor el propio trabajo como servicio y gu\u00ed\u00ada para descubrir el valor de una fatiga y de un sufrimiento ofrecidos por los dem\u00e1s, en comuni\u00f3n con Cristo para la salvaci\u00f3n de todos los hombres.<\/p>\n<p>d) En fin, es evidente que la concreta celebraci\u00f3n lit\u00fargica, a nivel de adaptaci\u00f3n, de preparaci\u00f3n, de participaci\u00f3n y de expresi\u00f3n, podr\u00e1 convertirse en signo de una comunidad que acoge a los trabajadores, se hace cargo de sus problemas, sabe atesorar su sensibilidad y su experiencia humana; y podr\u00e1 convertirse tambi\u00e9n en punto de convergencia de la vida de grupos peque\u00f1os, en los que categor\u00ed\u00adas particulares de personas encontrar\u00e1n m\u00e1s f\u00e1cilmente un momento de comuni\u00f3n eclesial, de evangelizaci\u00f3n y de espiritualidad con vistas al compromiso cristiano en el mundo.<br \/>\n[-> Domingo; -> Evangelizaci\u00f3n y liturgia; -> Fiesta\/Fiestas; -> Promoci\u00f3n humana y liturgia].<\/p>\n<p>D. Sartore<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Angelini G., Trabajo, en NDT 2, Cristiandad, Madrid 1982, 1885-1911; Campanini G., Trabajo, en DETM, Paulinas, Madrid 19752, 1094-1111; Mattai G., Trabajador. en NDE, Paulinas, Madrid 1979, 1368-1382. V\u00e9ase tambi\u00e9n la bibliograf\u00ed\u00ada de Compromiso, Domingo y Promoci\u00f3n humana y liturgia.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El trabajo en la cultura de hoy. II. Perspectiva b\u00ed\u00adblica. III. Antiguo Testamento: 1. Terminolog\u00ed\u00ada; 2. El trabajo en G\u00e9n 1-11: a) El trabajo y el descanso de Dios, b) El hombre es imagen de Dios, c) El trabajo en G\u00e9n 2-3, d) Ca\u00ed\u00adn y sus descendientes, e) La torre de Babel; 3. El trabajo como mandato de Dios; 4. La predicaci\u00f3n prof\u00e9tica; 5. Escritos sapienciales. IV. Nuevo Testamento: 1. Marta y Mar\u00ed\u00ada; 2. \u00abEl que no trabaje, que no coma\u00bb (2Ts 3:10); 3. Aprovechar el tiempo presente (Efe 5:16). V. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. EL TRABAJO EN LA CULTURA DE HOY. El siglo xix se caracteriz\u00f3, en lo que ata\u00f1e a nuestro tema, por una exaltaci\u00f3n enf\u00e1tica y entusi\u00e1stica del trabajo, considerado como expresi\u00f3n del dominio del hombre sobre la naturaleza. En nuestro siglo, la divisi\u00f3n y especializaci\u00f3n cada vez mayor del trabajo, el desarrollo de la ciencia, de la t\u00e9cnica, y consiguientemente, de la civilizaci\u00f3n industrial han puesto cada vez m\u00e1s de relieve los aspectos problem\u00e1ticos e incluso negativos de la concepci\u00f3n del trabajo del siglo xlx. El tema del trabajo, heredado del siglo pasado, ha entrado expresamente en la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica y teol\u00f3gica sobre todo en nuestro siglo. Pero parad\u00f3jicamente la noci\u00f3n misma de \u00abtrabajo\u00bb ha perdido en claridad y en univocidad, hasta el punto de convertirse en una categor\u00ed\u00ada indeterminada, y por tanto necesitada de precisi\u00f3n.<\/p>\n<p>En el terreno de la reflexi\u00f3n cristiana, nuestro siglo ha asistido a un esfuerzo amplio y pluriforme de interpretaci\u00f3n de la moderna civilizaci\u00f3n del trabajo. Baste pensar en las enc\u00ed\u00adclicas de los papas, en la teolog\u00ed\u00ada francesa de las realidades terrenas, en el documento conciliar Gaudium et spes. Fuera del campo teol\u00f3gico, la filosof\u00ed\u00ada moderna desde Hegel hasta la escuela de Frankfurt, la sociolog\u00ed\u00ada desde Weber hasta nuestros d\u00ed\u00adas, la psicolog\u00ed\u00ada y la medicina del trabajo, todas las ciencias humanas se ocupan del trabajo bajo aspectos espec\u00ed\u00adficos.<\/p>\n<p>Pero continuamente est\u00e1 surgiendo la pregunta radical: \u00bfCu\u00e1l es el sentido del trabajo en la vida del hombre? El trabajo se configura como relaci\u00f3n del hombre con la naturaleza, pero crea adem\u00e1s una red de relaciones entre los hombres; por otra parte, la dimensi\u00f3n del trabajo est\u00e1 ligada a la dimensi\u00f3n de la corporeidad del hombre, pero tambi\u00e9n a la tensi\u00f3n humana de conocer el mundo; finalmente, el trabajo es una \u00abregi\u00f3n\u00bb de la existencia humana que es tambi\u00e9n fruici\u00f3n y contemplaci\u00f3n, juego y fiesta, y, sin embargo, puede convertirse en s\u00ed\u00admbolo del camino existencial del hombre que se fatiga bajo el sol en busca de realizaci\u00f3n y de cumplimiento.<\/p>\n<p>La Biblia no se ha enfrentado con el tema del trabajo desde la \u00f3ptica en que ha surgido en la moderna sociedad industrial. No hay en la Biblia ning\u00fan t\u00e9rmino que exprese lo que hoy se entiende generalmente por \u00abtrabajo\u00bb, es decir, no s\u00f3lo la actividad humana gen\u00e9rica, sino ese tipo de actividad que se considera tanto en su finalidad \u00faltima como en s\u00ed\u00ad misma, por su contenido operativo, distinta de la fruici\u00f3n de los bienes producidos y de la \u00abcontemplaci\u00f3n\u00bb. Sin embargo, para el creyente es inevitable interrogarse por el sentido del trabajo seg\u00fan la Biblia.<\/p>\n<p>II. PERSPECTIVA B\u00ed\u008dBLICA. La actividad humana est\u00e1 continuamente presente en los textos b\u00ed\u00adblicos; pero en ellos el t\u00e9rmino \u00abtrabajo\u00bb, en el sentido de la moderna sociedad industrial y laboral, se halla realmente ausente. De aqu\u00ed\u00ad la dificultad de encontrar un m\u00e9todo para la investigaci\u00f3n: \u00bfsobre qu\u00e9 hemos de interrogar concretamente a la Biblia? Por hip\u00f3tesis, podemos asumir la siguiente acepci\u00f3n del trabajo como categor\u00ed\u00ada eur\u00ed\u00adstica: el trabajo es una actividad personal, manual y\/ o intelectual, con la cual el hombre \u00abconoce\u00bb el mundo y al mismo tiempo se realiza a s\u00ed\u00ad mismo en el contexto de las relaciones con los dem\u00e1s. No se trata l\u00f3gicamente de una definici\u00f3n b\u00ed\u00adblica del trabajo, sino de una aproximaci\u00f3n que permite una investigaci\u00f3n en la Biblia a partir de los interrogantes de hoy.<\/p>\n<p>El tema del trabajo, a pesar de ser casi omnipresente, no tiene especial relieve para el anuncio b\u00ed\u00adblico, centrado en la proclamaci\u00f3n del reino de Dios, y \u00faltimamente en el misterio de Jesucristo. El trabajo forma parte de la existencia humana, pero no agota su sentido ni salva al hombre; no santifica al hombre, pero tampoco lo condena. Sin embargo, el trabajo es \u00abexpresi\u00f3n\u00bb de la existencia humana, de su finitud creatural y de su necesidad de salvaci\u00f3n. Por tanto, es l\u00f3gico que el trabajo sea considerado dentro de la visi\u00f3n antropol\u00f3gica b\u00ed\u00adblica en relaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>No podemos pensar en deducir de la Biblia una visi\u00f3n org\u00e1nica del trabajo humano o una doctrina b\u00ed\u00adblica sobre el trabajo. Por consiguiente, el estudio del tema b\u00ed\u00adblico ha de evitar el peligro de una utilizaci\u00f3n selectiva de los textos b\u00ed\u00adblicos sobre la base de una precomprensi\u00f3n inconfesada o no refleja. Una teolog\u00ed\u00ada del trabajo no puede elaborarse simplemente a golpes de citas b\u00ed\u00adblicas, ni por simple deducci\u00f3n de los grandes temas de la revelaci\u00f3n (creaci\u00f3n, redenci\u00f3n, escatolog\u00ed\u00ada), sino que presupone la elaboraci\u00f3n previa de una antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica adecuada.<\/p>\n<p>Ser\u00ed\u00ada poco fructuoso hacer una simple descripci\u00f3n de los diversos trabajos mencionados en la Biblia. Detendremos nuestra atenci\u00f3n en los pasajes que ponen de relieve el sentido del trabajo humano. Solamente as\u00ed\u00ad es posible captar la especificidad del mensaje b\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>III. ANTIGUO TESTAMENTO. 1. TERMINOLOG\u00ed\u008dA. El AT utiliza muchos t\u00e9rminos para designar el trabajo: `abodah = trabajo duro y fatigoso, servicio (incluso cultual); mela&#8217;lcah = obra, ocupaci\u00f3n, tarea; mas = trabajo forzado; sebel = trabajo social, tarea p\u00fablica; ma`seh = ocupaci\u00f3n, faena; naba&#8217;= trabajo, servicio, esclavitud, tarea penosa; debar y\u00f3m = trabajo diario; `amal = trabajo, cansancio, prestaci\u00f3n; yegia`= fatiga, trabajo, salario; `issab\u00f3n = fatiga, cansancio; mele&#8217;ket `abodah = trabajo ordinario, diario&#8230;<\/p>\n<p>Es caracter\u00ed\u00adstico de la lengua hebrea b\u00ed\u00adblica designar el trabajo con t\u00e9rminos que indican al mismo tiempo bien sea el desarrollo de una actividad, bien el resultado o la obra producida, bien la fatiga inherente al mismo. La actividad laboral se capta concretamente, bien en el sujeto que la cumple con fatiga y con dolor, bien en sus caracter\u00ed\u00adsticas intr\u00ed\u00adnsecas (p.ej., en cuanto servicio o creatividad), bien en las relaciones sociales que crea (dependencia, servidumbre). La polivalencia sem\u00e1ntica del l\u00e9xico b\u00ed\u00adblico deja vislumbrar la falta de una elaboraci\u00f3n te\u00f3rica y revela una aproximaci\u00f3n m\u00e1s bien indiferenciada a la \u00abrealidad del trabajo\u00bb. Quiz\u00e1 esto se deba al hecho de que la Biblia no considera el trabajo en s\u00ed\u00ad mismo como un segmento aislado de la existencia humana, sino en la trama viva y compleja de la vida del hombre.<\/p>\n<p>2. EL TRABAJO EN GEN 1-11. En G\u00e9n 1-11 no tenemos una narraci\u00f3n \u00abhist\u00f3rica\u00bb basada en documentos y testimonios, sino relatos po\u00e9ticos y religiosos, narraciones simb\u00f3licas con elementos m\u00ed\u00adticos, que intentan afirmar lo que vale para cada uno de los hombres siempre y en todas partes. Se trata de una interpretaci\u00f3n inspirada de la existencia humana [\/ G\u00e9nesis].<\/p>\n<p>a) El trabajo y el descanso de Dios. En el himno al Creador de G\u00e9n 1, el Dios creador es un Dios que trabaja y descansa. El trabajo divino se distribuye en el marco de una serie de d\u00ed\u00adas, dentro de una estructura septenaria. La polaridad r\u00ed\u00adtmica del tiempo (d\u00ed\u00ada y noche) y la sucesi\u00f3n ordenada y numerada de los d\u00ed\u00adas (6+ 1) sugieren que la actividad creadora-ordenadora de Dios es perfecta y el resultado es armonioso. El ritmo, la armon\u00ed\u00ada y la belleza de lo creado, que solamente Dios puede valorar en su totalidad, son exaltados por Dios mismo: \u00abVio Dios que esto estaba bien (t\u00f3b)\u00bb (G\u00e9n 1:3.10.12.18.21.25. 3\u00ed\u00ad). El mundo es siete veces bello, bueno, es decir, plenamente armonioso.<\/p>\n<p>Pero tanto la actividad de Dios como las obras creadas llegan a su cumplimiento el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo. As\u00ed\u00ad pues, el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo es el \u00abcumplimiento\u00bb de todas las obras y actividades de los seis d\u00ed\u00adas. Dios descansa el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo porque todo ha llegado a su etapa definitiva. Hay, por tanto, en los seis d\u00ed\u00adas un dinamismo hacia el cumplimiento total y hacia el orden de todo, que se alcanzan plenamente el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada. Si Dios descansa es porque el mundo ha alcanzado su plenitud como totalidad ordenada.<\/p>\n<p>El Dios b\u00ed\u00adblico no es un \u00abdeus otiosus\u00bb, como los dioses de Mesopotamia; trabaja y descansa, se da, y sigue estando en s\u00ed\u00ad mismo. El trabajo-reposo es un ritmo divino vital. Evidentemente, aqu\u00ed\u00ad se emplea un lenguaje metaf\u00f3rico, antropom\u00f3rfico, ya que el \u00abdescanso\u00bb de Dios no es un \u00abdulce no hacer nada\u00bb. En efecto, el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo Dios act\u00faa: consagra para s\u00ed\u00ad aquel d\u00ed\u00ada y lo bendice. El descanso de Dios es una cifra simb\u00f3lica para decir que todo lo que Dios ha hecho est\u00e1 perfectamente cumplido. Y es un descanso fecundo, porque la bendici\u00f3n divina hace fecundo al s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada consagr\u00e1ndolo para s\u00ed\u00ad. Por tanto, hay una fecundidad divina que brota de su actividad laboral y una fecundidad que est\u00e1 ligada a su bendici\u00f3n. Dios no trabaja para poder descansar ni descansa para trabajar m\u00e1s.<\/p>\n<p>G\u00e9n 1 no trata ni del trabajo humano ni del s\u00e1bado del hombre al ordenar el texto seg\u00fan el esquema de siete d\u00ed\u00adas. Lo que quiere es presentar a Dios como el que trabaja y descansa, es decir, como aquel que incluye en s\u00ed\u00ad tanto el trabajo como el descanso. El I \u00abmito\u00bb no demuestra ni argumenta, sino que \u00abrepresenta\u00bb: aqu\u00ed\u00ad estamos leyendo precisamente una representaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) El hombre es imagen de Dios. Ya la literatura mesopot\u00e1mica presentaba al hombre como imagen de Dios, pero indicaba tambi\u00e9n cu\u00e1l era el destino del hombre: ser creado para trabajar al servicio y en provecho de los dioses. Para el pensamiento babil\u00f3nico (cf, p.ej., el mito de Atrahasis), el trabajo determina esencialmente la existencia humana; la libertad es un privilegio exclusivamente divino, alcanzado mediante la esclavitud del hombre. El ser imagen de Dios no libera al hombre de la sumisi\u00f3n al trabajo.<\/p>\n<p>La Biblia, por el contrario, le concede al hombre un puesto privilegiado en el universo. La creaci\u00f3n del hombre es distinta y est\u00e1 separada de la creaci\u00f3n de los dem\u00e1s seres mediante una deliberaci\u00f3n de Dios: \u00abDios dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza\u00bb (G\u00e9n 1:26). El ser imagen depende de un \u00abhacer\u00bb intencional de Dios: la intenci\u00f3n divina es que el hombre est\u00e9 constituido esencialmente por la relaci\u00f3n con \u00e9l. Esta relaci\u00f3n queda precisada por la \u00abimagen de Dios\u00bb: el hombre es, por tanto, como su Dios, un ser que trabaja y descansa. Tanto el \u00abtrabajo\u00bb como el \u00abdescanso\u00bb corresponden a la imagen de Dios.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, \u00abDios bendijo al hombre y a la mujer y les dijo: `Sed fecundos y multiplicaos, poblad la tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y cuantos animales se mueven sobre la tierra'\u00bb (G\u00e9n 1:28). El hombre recibe, no una orden o un mandato, sino una bendici\u00f3n que es garant\u00ed\u00ada de \u00e9xito. Su futuro est\u00e1 \u00abprotegido\u00bb por la bendici\u00f3n de Dios. El hombre se multiplicar\u00e1, es decir, dar\u00e1 origen a varios pueblos, de forma que llenar\u00e1 la tierra. Cada uno de esos pueblos tomar\u00e1 posesi\u00f3n de su territorio (el hebreo usa aqu\u00ed\u00ad el t\u00e9rmino kabas = tomar posesi\u00f3n de un territorio). Adem\u00e1s, la humanidad con la bendici\u00f3n divina lograr\u00e1 \u00abgobernar\u00bb (en hebreo, radah) el mundo. Este gobierno humano sobre el mundo no es una explotaci\u00f3n brutal ni un sometimiento arbitrario, un gesto de despotismo an\u00e1rquico y destructor, sino que se inserta en el marco de una voluntad divina de orden en el mundo y de victoria sobre las fuerzas del caos. La bendici\u00f3n de Dios es sobre el hombre que trabaja y engendra. El ser imagen no abre un abismo entre el hombre y las dem\u00e1s criaturas; lo distingue en cuanto apertura y capacidad de encuentro con Dios, pero lo une al cosmos que el hombre gobierna con su trabajo. El trabajo humano no es una maldici\u00f3n, pero tampoco un fin en s\u00ed\u00ad mismo. Est\u00e1 bajo la bendici\u00f3n divina, condici\u00f3n de su nuevo nacimiento. La \u00abcalidad\u00bb del trabajo humano est\u00e1 definida de antemano por la relaci\u00f3n del hombre con Dios, en cuanto que \u00e9l es \u00abimago Dei\u00bb, y por la bendici\u00f3n divina.<\/p>\n<p>Ahora podemos intentar comprender mejor la imagen mitol\u00f3gica del descanso divino el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada. El mito del trabajo y del descanso de Dios intenta evitar presentar a Dios como ocioso o imaginarlo esclavo del trabajo. Sin embargo, parece plausible suponer que el autor jud\u00ed\u00ado del siglo vi que escribi\u00f3 G\u00e9n 1 ten\u00ed\u00ada ante los ojos el ritmo septenario de la semana hebrea. Al decir que el hombre fue creado a imagen del Dios que trabaja y que descansa, el texto b\u00ed\u00adblico quiere decirnos que tambi\u00e9n la semana hebrea est\u00e1 modelada sobre la divina. Sobre la creaci\u00f3n entera se cierne la bendici\u00f3n divina, que da origen a los d\u00ed\u00adas feriales, laborales y fecundos, y a los d\u00ed\u00adas \u00abs\u00e9ptimos\u00bb igualmente fecundos y fructuosos. M\u00e1s a\u00fan, todo llega a su cumplimiento el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo, el s\u00e1bado. El s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada del hombre se une al s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada de Dios, se hace \u00abfiesta\u00bb y encuentro con Dios. Los seis d\u00ed\u00adas del hombre que trabaja se unen con los seis d\u00ed\u00adas del trabajo creador de Dios para luchar contra la amenaza del caos. El trabajo del hombre no es tanto colaboraci\u00f3n o participaci\u00f3n en el trabajo creador de Dios, sino m\u00e1s bien custodia y \u00abcultivo\u00bb del sentido puesto por Dios en el cosmos armonioso creado por \u00e9l. G\u00e9n 1 es un programa que debe desarrollarse y realizarse; tambi\u00e9n el trabajo humano se sit\u00faa en la l\u00ed\u00adnea de la ejecuci\u00f3n de ese programa; lo mismo significa G\u00e9n 2:15 : \u00abEl Se\u00f1or Dios tom\u00f3 al hombre y lo puso en el jard\u00ed\u00adn del Ed\u00e9n para que lo cultivase y lo guardase\u00bb. La orientaci\u00f3n al trabajo forma parte de la situaci\u00f3n paradis\u00ed\u00adaca del hombre y es un aspecto de la iniciativa creadora divina. El \u00abjard\u00ed\u00adn\u00bb es el Lebenswelt ideal para el hombre querido por Dios.<\/p>\n<p>c) El trabajo en G\u00e9n 2-3. El hombre fue sacado de la &#8216;adamah (= tierra), que es la base material para la formaci\u00f3n del hombre, de los seres vivos y del jard\u00ed\u00adn. De la &#8216;adamah saca Dios un jard\u00ed\u00adn que el hombre tiene que custodiar y cultivar; se da, por tanto, una perfecta integraci\u00f3n del hombre en la \u00e1damah, \u00abtransformada\u00bb en jard\u00ed\u00adn. El hombre se encuentra en perfecta armon\u00ed\u00ada con Dios y con la \u00abtierra\u00bb; lo mismo ocurre con su trabajo. En el jard\u00ed\u00adn, el hombre \u00abimpuso nombre a todos los ganados, a todas las aves del cielo y a todas las bestias del campo\u00bb (G\u00e9n 2:20). \u00abDar nombre\u00bb no indica un poder arbitrario e indiscriminado, ya que con la imposici\u00f3n del nombre el ser humano no hace m\u00e1s que descubrir, definir y ordenar su propio nombre. \u00abDar nombre\u00bb corresponde al \u00absometer\u00bb de G\u00e9n 1:28 : significa reconocer un orden, descubrir la plenitud de sentido puesta por Dios en el jard\u00ed\u00adn. Solamente \u00abnombr\u00e1ndolo\u00bb puede el hombre hacer al mundo humano; en el lenguaje nace el mundo del hombre. Tambi\u00e9n el trabajo es dar un sentido a las cosas, conocerlas.<\/p>\n<p>Viene luego, en G\u00e9n 3, el relato del intento de usurpaci\u00f3n humana de la prerrogativa divina de competencia absoluta y universal. El hombre quiere arrogarse la competencia de se\u00f1alar lo que es importante y lo que no lo es para su propia existencia (\u00ab\u00e1rbol del conocimiento del bien y del mal\u00bb). La intenci\u00f3n de Dios y su obra, es decir, la entrega amorosa de Dios al hombre, queda pervertida y es entendida -siguiendo el mensaje de la serpiente- como voluntad de dominio avaro y ego\u00ed\u00adsta. La consecuencia es una serie de restricciones de la existencia humana (G\u00e9n 3:14-24): cansancio, dolor, fracaso, violencia, falta de armon\u00ed\u00ada entre el hombre y Dios, entre el hombre y la &#8216;adamah. En G\u00e9n 3:17 Dios maldice la &#8216;adamah por culpa del hombre, lo cual cambia el ambiente de existencia del hombre, que luego es expulsado del jard\u00ed\u00adn y se ve obligado a cultivar la &#8216;adamah maldita, que produce cardos y espinas. La &#8216;adamah, de la cual Dios hab\u00ed\u00ada sacado un para\u00ed\u00adso para el hombre, vuelve a aparecer ahora como limitaci\u00f3n e impedimento, y no como base \u00f3ptima para la construcci\u00f3n de la existencia humana y de su ambiente vital. La &#8216;adamah se opone, se resiste al hombre, que tiene que cansarse y sufrir para arrebatarle el pan. No es que se haya a\u00f1adido al trabajo un poco de fatiga y de dolor, sino que ha cambiado toda la existencia humana. El hombre sigue siendo el \u00abcultivador\u00bb y el \u00abguardi\u00e1n\u00bb de la &#8216;adamah, como quiso el Creador; pero su trabajo se ha hecho ambiguo y precario, inseguro del propio sentido y de la propia finalidad. Toda la creaci\u00f3n se ha visto sometida a la \u00abvanidad\u00bb (Rom 8:20), o sea, al poder de la nada, y aguarda una liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>d) Ca\u00ed\u00adn y sus descendientes. Con Ca\u00ed\u00adn contin\u00faa la oposici\u00f3n de la &#8216;adamah al hombre. Ca\u00ed\u00adn es \u00abagricultor\u00bb (G\u00e9n 4:2); pero Dios le dice: \u00abCuando cultives la tierra, no te dar\u00e1 ya sus frutos\u00bb (G\u00e9n 4:12). La progresiva hostilidad de la tierra acompa\u00f1a a un progresivo alejamiento de Dios y a la violencia contra el hermano.<\/p>\n<p>Ca\u00ed\u00adn aparece como padre de la cultura. En G\u00e9n 4:17-24 se sucede la serie de sus descendientes con el desarrollo de la \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb. Detr\u00e1s del agricultor viene el \u00abconstructor de una ciudad\u00bb (G\u00e9n 4:17); al lado del campesino aparece el n\u00f3mada \u00abhabitando tiendas y criando ganado\u00bb (G\u00e9n 4:20); el hermano de Yabal inventa los instrumentos musicales (G\u00e9n 4:21), y, finalmene, se descubre la forja de los metales (G\u00e9n 4:22). No es optimista la visi\u00f3n del progreso del trabajo humano, que da origen a la cultura y a la t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>Las noticias sobre el desarrollo de la \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb en G\u00e9n 4 hay que verlas en el contexto de la genealog\u00ed\u00ada de los cainitas, la cual culmina en el canto salvaje de Lamec, que quiere disponer arbitrariamente de la vida de sus hermanos. Estas noticias sobre la cultura no se presentan como fruto de la bendici\u00f3n, ni se menciona la iniciativa y la obra de Dios. En el contexto yahvista, el progreso de la cultura mediante el trabajo no tiene un relieve especial, ya que sin Yhwh todos los esfuerzos del hombre son bald\u00ed\u00ados. La cultura no ha sabido hacer mejor al hombre, porque no ha sabido dominar el pecado; en efecto, esa cultura culmina en la ciega violencia de Lamec.<\/p>\n<p>e) La torre de Babel. En G\u00e9n 11:1-9 el sujeto de la acci\u00f3n humana es \u00abtoda la tierra\u00bb o \u00abtodos los hombres\u00bb (vv. 1.5). La humanidad quiere construirse una sola ciudad (s\u00ed\u00admbolo de la unidad pol\u00ed\u00adtica), una sola torre-templo (s\u00ed\u00admbolo de la unidad religiosa que se exalta a s\u00ed\u00ad misma), hacerse un nombre, es decir, alcanzar \u00e9xito y riqueza (unidad econ\u00f3mica). Se trata, por tanto, de la b\u00fasqueda humana de unidad mediante los productos del trabajo y con vistas a su propia glorificaci\u00f3n. Efectivamente esos hombres no \u00abconstruyen\u00bb con Dios, sino sin Dios. La unidad que buscan es uniformidad, negaci\u00f3n de las diferencias, y por tanto \u00faltimamente violencia.<\/p>\n<p>Dios hace fracasar ese sue\u00f1o inhumano e imp\u00ed\u00ado. \u00abDispersa\u00bb a los hombres por toda la tierra, seg\u00fan su proyecto expresado en G\u00e9n 10:5 : \u00abSe hizo la repartici\u00f3n de las naciones: cada uno con su tierra seg\u00fan su lengua y su naci\u00f3n, seg\u00fan su familia\u00bb. De los hijos de No\u00e9 \u00abse hizo la repartici\u00f3n de las naciones sobre la tierra despu\u00e9s del diluvio\u00bb (G\u00e9n 10:32). La \u00abdispersi\u00f3n\u00bb significa pluralidad y variedad pol\u00ed\u00adtica, econ\u00f3mica, cultural, sin negaci\u00f3n de las diferencias. El plan de Dios se se\u00f1ala en G\u00e9n 1:28 : pluralidad de pueblos y de territorios como fruto de la bendici\u00f3n divina. El trabajo humano para construir Babel responde, por el contrario, al mito del progreso humano ateo y prometeico. En G\u00e9n 12:1-3, Dios comienza de nuevo una unidad que es fruto de su bendici\u00f3n a Abrah\u00e1n, para que desde \u00e9l se difunda sobre todas las gentes. La verdadera unidad es don y variedad.<\/p>\n<p>3. EL TRABAJO COMO MANDATO DE Dios. El mandamiento divino se refiere no s\u00f3lo al trabajo, sino tambi\u00e9n al descanso sab\u00e1tico y lleva tambi\u00e9n la motivaci\u00f3n del descanso: \u00abAcu\u00e9rdate del d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado para santificarlo. Seis d\u00ed\u00adas trabajar\u00e1s y en ellos har\u00e1s todas tus faenas; pero el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada es d\u00ed\u00ada de descanso en honor del Se\u00f1or, tu Dios. No har\u00e1s en \u00e9l trabajo alguno, ni t\u00fa, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que habita contigo. Porque en seis d\u00ed\u00adas hizo el Se\u00f1or los cielos y la tierra, el mar y cuanto hay en ellos, y el s\u00e9ptimo descans\u00f3. Por ello bendijo el Se\u00f1or el d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado y lo santific\u00f3\u00bb (Exo 20:8-11; cf Deu 5:12-15). El hombre vive y trabaja en el tiempo; pues bien, este tiempo s\u00f3lo puede hacerse liberador si culmina en la santificaci\u00f3n del s\u00e1bado, en el encuentro con el Dios que \u00abdescansa\u00bb en el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo. El descanso del s\u00e1bado tiene la finalidad de llevar a un descanso que relacione con Dios. Los seis d\u00ed\u00adas de trabajo no deben ser un c\u00ed\u00adrculo que se cierre sobre s\u00ed\u00ad mismo y se repita indefinidamente; encuentran su finalidad y su sentido en el descanso\/encuentro del s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada con Dios.<\/p>\n<p>Dios \u00abbendijo el d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado\u00bb (Exo 20:11): esto quiere decir que Dios puso en la creaci\u00f3n una fuerza vital capaz de producir siempre de nuevo \u00abd\u00ed\u00adas s\u00e9ptimos\u00bb, d\u00ed\u00adas de descanso y de comunicaci\u00f3n con \u00e9l. El s\u00e1bado no es pura abstenci\u00f3n del trabajo con vistas a la recuperaci\u00f3n del vigor para seguir trabajando, sino que es \u00absantificaci\u00f3n\u00bb, acogida del sentido de la vida y del trabajo. El sentido \u00faltimo del trabajo se encuentra en la celebraci\u00f3n del s\u00e1bado.<\/p>\n<p>En Deu 5:15, el mandamiento del s\u00e1bado va ligado a la memoria del \u00e9xodo. En la perspectiva productivista del fara\u00f3n, la fiesta es un tiempo vac\u00ed\u00ado, est\u00e9ril: \u00abSon unos holgazanes; por eso dicen: `D\u00e9janos ir a ofrecer sacrificios a nuestro Dios- (Exo 5:8). Para el Dt la fiesta es memorial de la liberaci\u00f3n del \u00e9xodo, es decir, de la liberaci\u00f3n de la esclavitud del trabajo alienante, sin sentido. El fara\u00f3n es el equivalente de los dioses babilonios, que crean al hombre para trabajar; es tambi\u00e9n el homo oeconomicus, que s\u00f3lo atiende a la producci\u00f3n y al beneficio. Al liberar a su pueblo de Egipto, Dios lo libera de la esclavitud del trabajo absorbente y de la pura l\u00f3gica de la productividad. La fiesta da al trabajo el sentido \u00faltimo, y por tanto lo redime [\/ Exodo].<\/p>\n<p>4. LA PREDICACI\u00ed\u201cN PROFETICA. Tampoco en los profetas se encuentra ninguna teor\u00ed\u00ada sobre el trabajo. Denuncian la supravaloraci\u00f3n de la \u00abcultura\u00bb, del trabajo y del progreso por s\u00ed\u00ad mismos, separados de los valores con que deber\u00ed\u00adan ir unidos. Isa\u00ed\u00adas proclama el derrumbamiento de las obras del orgullo humano (Isa 2:6-22); \/ Jerem\u00ed\u00adas acusa al rey que edifica su palacio pisoteando la justicia y el derecho, haciendo trabajar al pr\u00f3jimo gratuitamente y sin salario (Jer 22:13-17); \/ Am\u00f3s grita contra los ricos que explotan el trabajo de los pobres; Miqueas amenaza con el juicio divino a los que adoran al dios dinero y s\u00f3lo se mueven por la codicia de poseer. Habacuc proclama que ninguna obra del trabajo humano vale nada si est\u00e1 construida sobre la violencia: \u00ab\u00c2\u00a1Ay de quien edifica una ciudad sobre la sangre y funda una ciudad sobre el crimen\u00bb (Hab 2:12). Contra la celebraci\u00f3n abstracta y la exaltaci\u00f3n te\u00f3rica del trabajo y de sus productos, los profetas recuerdan continuamente la ambig\u00fcedad y la violencia en que est\u00e1 inmerso el trabajo humano.<\/p>\n<p>Al anunciar el juicio de Dios en la historia contra la \u00abcultura\u00bb del hombre que cree en una salvaci\u00f3n derivada del trabajo y del progreso humanos, los profetas proclaman que la salvaci\u00f3n viene de Dios y no del trabajo del hombre. Los profetas denuncian el \u00abesquema sacrificial\u00bb seg\u00fan el cual se concibe y se vive el trabajo: el hombre ofrece a la naturaleza una parte de sus energ\u00ed\u00adas y de su cansancio y recibe de ella en compensaci\u00f3n lo que sirve para su existencia. As\u00ed\u00ad pues, el trabajo es una obra sacrificial ofrecida a la naturaleza. \u00abSacrificio\u00bb significa intercambio por medio de una restituci\u00f3n parcial. Pues bien, si toda la energ\u00ed\u00ada humana se invierte en el trabajo, el hombre sacrifica su existencia a la naturaleza, haci\u00e9ndose esclavo suyo. Los profetas, por el contrario, recuerdan la primac\u00ed\u00ada de Dios, la necesidad de no convertir el trabajo en un \u00ed\u00addolo al que sacrificar. Leamos Isa 58:13-14 : \u00abSi te guardas de profanar el s\u00e1bado, de tratar tus asuntos en mi d\u00ed\u00ada santo; si llamas al s\u00e1bado delicia, glorioso al d\u00ed\u00ada consagrado al Se\u00f1or; si lo glorificas evitando los viajes, no tratando negocios ni arreglando asuntos, entonces encontrar\u00e1s en el Se\u00f1or tus delicias; yo te subir\u00e9 triunfante a las alturas del pa\u00ed\u00ads y te alimentar\u00e9 de la heredad de tu padre Jacob. Ha hablado la boca del Se\u00f1or\u00bb. El s\u00e1bado es la \u00abcondenaci\u00f3n\u00bb humanizante del trabajo: el hombre es responsable de su supervivencia, que debe garantizarse con el trabajo; pero que no puede gozar de su trabajo sino m\u00e1s all\u00e1 de la fatiga de producir, en el \u00abdescanso\u00bb sab\u00e1tico.<\/p>\n<p>5. ESCRITOS SAPIENCIALES. El trabajo es un acto de sabidur\u00ed\u00ada; nosotros dir\u00ed\u00adamos de raz\u00f3n aplicada. El sabio es activo, laborioso, diligente. De aqu\u00ed\u00ad las numerosas sentencias de los sabios contra la pereza y las exhortaciones a la laboriosidad (cf Pro 6:6-11; Pro 12:11-17.24-27;  Pro 24:30-34 y passim). Aqu\u00ed\u00ad recordar\u00e9 s\u00f3lo un proverbio: \u00abAnda a ver a la hormiga, \u00c2\u00a1perezoso!; mira sus costumbres y hazte sabio\u00bb (Pro 6:6).<\/p>\n<p>El trabajo es un medio para procurarse riqueza; pero no hay una conexi\u00f3n necesaria entre laboriosidad y riqueza. Siempre puede ocurrir un suceso imprevisible. Por eso el sabio exhorta a buscar sobre todo la seguridad en el Se\u00f1or: \u00abLa bendici\u00f3n del Se\u00f1or es lo que enriquece, nuestro esfuerzo no le a\u00f1ade nada\u00bb (Pro 10:22). Es in\u00fatil trabajar si no contamos con la bendici\u00f3n del Se\u00f1or; no s\u00f3lo porque los resultados sin \u00e9l ser\u00ed\u00adan inciertos, sino porque resulta imposible darle un sentido a ese obrar.<\/p>\n<p>Para el sabio no hay ning\u00fan mito del progreso y del trabajo. El hombre ha de estar dispuesto a la intervenci\u00f3n imprevisible de Dios, cuyos proyectos se le escapan al hombre en su totalidad: \u00abPropio es del hombre hacer planes, pero la \u00faltima palabra es de Dios\u00bb (Pro 16:1). Tampoco el trabajo humano, en cuanto que es proyecto del hombre, conduce necesariamente a resultados calculables de antemano; es un \u00abhacer\u00bb sujeto siempre a la ambig\u00fcedad y al posible fracaso.<\/p>\n<p>Sin embargo, la intervenci\u00f3n divina no dispensa al hombre de su trabajo. L\u00e9ase lo que se dice a prop\u00f3sito del m\u00e9dico: \u00abHijo, en tus enfermedades no te impacientes, sino suplica al Se\u00f1or y \u00e9l te curar\u00e1&#8230; Despu\u00e9s recurre al m\u00e9dico, porque tambi\u00e9n a \u00e9l lo cre\u00f3 el Se\u00f1or; y no se aparte de ti, porque necesitas de \u00e9l, pues hay veces que la salud depende de sus manos\u00bb (Sir 38:1-15). Dios le asigna al m\u00e9dico su tarea, hace crecer las hierbas medicinales, da acierto al diagn\u00f3stico m\u00e9dico. Sin embargo, el arte de la medicina tiene sus reglas, sus leyes; no es un oficio sagrado, sino un trabajo profano.<\/p>\n<p>En el mismo cap\u00ed\u00adtulo 38 del \/ Sir\u00e1cida se presenta una lista de artes y de oficios manuales: se describen los trabajos del campesino, del artesano, del carpintero, del ceramista: \u00abTodos \u00e9stos conf\u00ed\u00adan en sus manos, y cada uno es maestro en su oficio. Sin ellos es imposible edificar una ciudad, ni vivir o andar por ella\u00bb (Sir 38:31-32). Esas personas \u00abaseguran el funcionamiento del mundo ocupados en el trabajo de su oficio\u00bb (Sir 38:34).<\/p>\n<p>\u00abDistinto es el que se aplica a meditar la ley del Alt\u00ed\u00adsimo\u00bb (Sir 39:1). Ese estudia, reflexiona, investiga el sentido oculto de las cosas, participa en las reuniones de los grandes, viaja; es el sabio ideal. Quiz\u00e1 aqu\u00ed\u00ad Ben Sir\u00e1 est\u00e9 escribiendo su propia biograf\u00ed\u00ada. Ciertamente describe las funciones del sabio. Mas no hay ning\u00fan desprecio ni infravaloraci\u00f3n del trabajo manual respecto al trabajo intelectual del escriba sabio. Por lo dem\u00e1s, el AT no conoce nunca una infravaloraci\u00f3n del trabajo manual respecto al trabajo intelectual, como ocurr\u00ed\u00ada en el ambiente helenista. Y es bien sabido que Ben Sir\u00e1 polemiza con la cultura helenista de su tiempo (escribe por el 180 a.C.).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es verdad que Ben Sir\u00e1 escribe: \u00abLa sabidur\u00ed\u00ada del sabio crece en las horas libres, y el que no tiene ocupaciones llegar\u00e1 a sabio. \u00bfC\u00f3mo va a llegar a sabio el que sostiene el arado y se glor\u00ed\u00ada de blandir la aguijada; el que conduce los bueyes se ocupa de estos trabajos y s\u00f3lo habla de novillos?\u00bb (Sir 38:24-25). Pero lo que quiere decir aqu\u00ed\u00ad Ben Sir\u00e1 es que el hombre no est\u00e1 ni mucho menos hecho solamente para producir, para transformar el mundo, sino tambi\u00e9n para conocerlo. Y la ley del Se\u00f1or es la \u00fanica que puede darle al hombre el conocimiento y la sabidur\u00ed\u00ada que todos necesitan. El trabajo no debe absorber al hombre entero.<\/p>\n<p>Otro pensador jud\u00ed\u00ado que establece un di\u00e1logo con la cultura helenista de su tiempo (siglo III a.C.) es \/ Qoh\u00e9let&#8230; Elabora conceptos filos\u00f3ficos utilizando el lenguaje comercial del hombre de la calle, pero sin aceptar una visi\u00f3n utilitarista de la vida. Qoh\u00e9let se pregunta por el sentido del hombre colocado en el mundo y de las relaciones trabajo-riqueza. \u00c2\u00a1Es el problema del sentido lo que angustia al Qoh\u00e9let! He aqu\u00ed\u00ad sus interrogantes: \u00ab\u00bfQu\u00e9 provecho saca el hombre de todo trabajo con que se afana bajo el sol?\u00bb (Sir 1:3); \u00ab\u00bfQu\u00e9 provecho saca el obrero de tanto trabajar?\u00bb (Sir 3:9). M\u00e1s all\u00e1 del aparente lenguaje comercial, el problema para Qo es el del \u00abser\u00bb, no el del \u00abtener\u00bb. Y lo que le interesa es la pregunta sobre el sentido, no sobre el beneficio.<\/p>\n<p>Qo llega a admitir que el beneficio puede ser nulo: \u00abLuego reflexion\u00e9 sobre todas las obras que mis manos hab\u00ed\u00adan hecho y sobre la fatiga que me hab\u00ed\u00ada tomado por hacerlas, y he aqu\u00ed\u00ad que todo es vanidad, andar a caza del viento, y no queda provecho alguno bajo el sol\u00bb (2,11). El trabajo y el deseo de poseer no es creador de sentido; m\u00e1s a\u00fan, con frecuencia el hombre intenta llenar el vac\u00ed\u00ado de sentido con el tener y el poseer, tanto en el plano de las riquezas como en el plano de las ideolog\u00ed\u00adas. La misma sabidur\u00ed\u00ada, entendida y vivida como conquista y posesi\u00f3n, es fuente de dolor y de tristeza (1,18).<\/p>\n<p>El trabajo no produce necesariamente felicidad. A veces el trabajo es lucha del hombre contra el hombre, envidia de los dem\u00e1s, competencia despiadada que crea infelicidad y opresi\u00f3n: \u00abHe visto que todo trabajo y toda empresa con \u00e9xito no es m\u00e1s que envidia de uno contra otro\u00bb(4,4). Sin embargo, Qoh\u00e9let no llega a proponer el ideal helenista de la esyj\u00ed\u00ada (ocio), aunque con fina iron\u00ed\u00ada recoge dos proverbios populares (4,5.6), en los que se dice que el holgaz\u00e1n vive mejor que el que se esfuerza en trabajar. Como si dijera: incluso respecto al trabajo la moderaci\u00f3n sigue siendo una norma de sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El trabajo y los frutos del trabajo pueden darle al hombre un poco de alegr\u00ed\u00ada y de felicidad: \u00abHe comprobado que lo mejor y m\u00e1s conveniente para el hombre es comer y beber y gozar del bienestar en todo el trabajo en que se afana bajo el sol durante los d\u00ed\u00adas de su vida que Dios le ha dado, porque \u00e9sta es su parte\u00bb (Qo 5,17). En esta felicidad se hace perceptible y experimentable el obrar de Dios en su \u00abbelleza\u00bb escondida al hombre (3,11). Pero la felicidad no es producida por el hombre y por su trabajo, sino que es don de Dios; nadie puede gozar sin que sea Dios el que le da la felicidad: \u00abNo hay m\u00e1s felicidad para el hombre que comer y beber y gozar \u00e9l mismo del bienestar de su trabajo. Y yo considero que esto viene de la mano de Dios\u00bb (2,24). Qoh\u00e9let pone en guardia contra la ilusi\u00f3n de poder crearse cada uno su propia felicidad (2,3) con el trabajo. La existencia humana no es un duro trabajo, sino un don de Dios. Y aunque el hombre no comprende perfectamente el sentido de las cosas, la fe le dice que Dios \u00ablo hizo todo bien y a su tiempo\u00bb (3,11). En las obras de Dios, y en primer lugar en la existencia humana, hay una belleza y una armon\u00ed\u00ada divinas, dada por el Creador. Qoh\u00e9let critica la sociedad \u00abdel trabajo a ultranza\u00bb en nombre de la fe en Dios que da e invita a gozar de sus dones.<\/p>\n<p>Hay un \u00faltimo texto sapiencial importante para una teolog\u00ed\u00ada del trabajo: Job 28. Se trata de un himno a la sabidur\u00ed\u00ada imposible de encontrar. Un estribillo, repetido dos veces (vv. 12.20), divide el himno en tres estrofas. En la primera (vv. 1-11) domina el esfuerzo t\u00e9cnico del homo faber que desemboca en el fracaso, ya que no consigue encontrar y sacar a la luz la verdadera sabidur\u00ed\u00ada. En la segunda estrofa (vv. 13-19) se ponen en parang\u00f3n todos los productos y las riquezas acumuladas por el hombre con la sabidur\u00ed\u00ada, pero \u00e9sta resulta impagable e incomparablemente superior. Por tanto, ni la t\u00e9cnica ni los productos del trabajo humano sirven para descubrir la sabidur\u00ed\u00ada. Sin embargo, ella est\u00e1 intr\u00ed\u00adnsecamente presente en el mundo y es su ley constitutiva esencial. En efecto, Dios conoce la sabidur\u00ed\u00ada y fund\u00f3 el mundo no s\u00f3lo mediante la sabidur\u00ed\u00ada, sino en la sabidur\u00ed\u00ada (vv. 21-28). La \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb es el orden original divino inmanente al mundo; podr\u00ed\u00adamos decir que es el \u00absentido\u00bb de la realidad. Pues bien, s\u00f3lo el que respeta a Dios y evita el mal, es decir, el que act\u00faa como \u00abhombre religioso\u00bb, encontrar\u00e1 la sabidur\u00ed\u00ada y se har\u00e1 verdaderamente sabio.<\/p>\n<p>IV. NUEVO TESTAMENTO. La concepci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica del NT sobre el trabajo no puede deducirse del l\u00e9xico, que es el que se usa com\u00fanmente en el ambiente helenista, pero sin las connotaciones propias de la filosof\u00ed\u00ada griega, en particular la depreciaci\u00f3n del trabajo manual y el ideal estoico de la liberaci\u00f3n de la esclavitud del trabajo. La libertad cristiana no es simplemente la liberaci\u00f3n de la condici\u00f3n servil del trabajo manual, ni tampoco se identifica con la vida contemplativa o \u00abteor\u00e9tica\u00bb.<\/p>\n<p>Por otra parte, no se encuentra en el NT una exposici\u00f3n expl\u00ed\u00adcita del tema del trabajo, como tampoco hay en \u00e9l un desarrollo sistem\u00e1tico de otros temas morales. Solamente de algunos textos que hacen referencia a la actividad laboral del hombre, en el contexto del anuncio del mensaje cristiano, se pueden sacar algunas indicaciones para captar el sentido cristiano del trabajo. Jes\u00fas era \u00abcarpintero\u00bb o \u00abhijo del carpintero\u00bb (Mar 6:3; Mat 13:55); pero este dato, junto con el hecho de que los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas eran pescadores o hac\u00ed\u00adan otros trabajos, no basta para sacar consecuencias sobre el significado cristiano del trabajo. Con todo, ciertamente podemos decir que el trabajo cotidiano entra en el misterio de la encarnaci\u00f3n. Vivir como Jes\u00fas no supone tener que rechazar el trabajo.<\/p>\n<p>1. MARTA Y MAR\u00ed\u008dA. El relato de Luc 10:38-42 pone en escena a dos hermanas: Marta est\u00e1 absorbida por la faena de preparar una buena acogida a Jes\u00fas, mientras que Mar\u00ed\u00ada permanece sentada a los pies del Se\u00f1or escuchando su palabra. Jes\u00fas no plantea una alternativa: o el trabajo de Marta o la contemplaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada. Dice: \u00abMarta, t\u00fa te preocupas y te apuras por muchas cosas, y s\u00f3lo es necesaria una\u00bb (Luc 10:41). Jes\u00fas constata que el trabajo de Marta est\u00e1 lleno de preocupaciones y de apuros por muchas cosas; es un trabajo que quita el gozo y la serenidad, que lleva a la dispersi\u00f3n y que tiende a nivelarlo todo como igualmente importante. S\u00f3lo hay una cosa necesaria, que puede dar sentido a toda la existencia y tambi\u00e9n al trabajo: escuchar la palabra de Jes\u00fas. Por tanto, Mar\u00ed\u00ada ha escogido la parte mejor, porque ha optado por lo que es m\u00e1s radicalmente fundamental. Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 en actitud de \u00abescucha\u00bb, es decir, de recepci\u00f3n y de acogida, no en actitud de b\u00fasqueda afanosa de la realizaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad a trav\u00e9s de la actividad. Ella vive su vida como \u00abdon\u00bb y como \u00abgracia\u00bb.<\/p>\n<p>Este mismo tema se desarrolla en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a de Mateo. Jes\u00fas dice: \u00abNo os angusti\u00e9is por vuestra vida, qu\u00e9 vais a comer, ni por vuestro cuerpo, qu\u00e9 vais a vestir. Porque la vida es m\u00e1s que el alimento, y el cuerpo m\u00e1s que el vestido\u00bb (Mat 6:25). El disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas ha encontrado a un Padre providente del que se puede fiar: \u00abNo os inquiet\u00e9is diciendo: \u00bfqu\u00e9 comeremos?, o \u00bfqu\u00e9 beberemos?, o \u00bfc\u00f3mo vestiremos? Por todas esas cosas se afanan los paganos. Vuestro Padre celestial ya sabe que las necesit\u00e1is. Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo eso se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura\u00bb (Mat 6:31-32). Solamente si hay una familia de Dios, o sea, una comunidad que conf\u00ed\u00ada verdaderamente en el Padre celestial, es posible que los miembros de esa familia vivan sin afanarse ni preocuparse del vestido o de la comida. As\u00ed\u00ad pues, el trabajo se convierte en af\u00e1n y en alienaci\u00f3n cuando el individuo vive su actividad en soledad, sin poder contar con la solidaridad fraterna de una comunidad-familia que lo acoja y lo reciba.<\/p>\n<p>Jes\u00fas pide a sus disc\u00ed\u00adpulos que hagan \u00abla voluntad de Dios\u00bb (Mar 3:33-35; Mat 6:9-10) y que busquen primero el reino de Dios y su justicia, porque entonces todas las dem\u00e1s cosas se les dar\u00e1n por a\u00f1adidura (Mat 6:33). Pues bien, el reino de Dios y la voluntad de Dios son la preocupaci\u00f3n paternal con que Dios, mediante su Hijo, quiere hacer de nosotros su familia, reunir al verdadero Israel. Como miembro de la nueva familia de Dios, el hombre que trabaja se ve libre de la dispersi\u00f3n alienante y deshumanizarte, y tambi\u00e9n del af\u00e1n angustioso del poseer y del producir. El serm\u00f3n de la monta\u00f1a, la misma propuesta de Jes\u00fas, resulta ut\u00f3pica e irrealizable si de su palabra no nace una comunidad nueva, alternativa a las otras sociedades del mundo.<\/p>\n<p>La \u00fanica cosa necesaria, de la que Jes\u00fas hablaba con Marta, es creer en el reino de Dios, y consiguientemente realizar una comunidad de hermanos y hermanas que vivan libremente de escuchar la palabra de Jes\u00fas, se ayuden y sostengan mutuamente con la fuerza que Dios les da. El trabajo no es creador de dicha comunidad; m\u00e1s a\u00fan, s\u00f3lo adquiere un sentido cristiano si se inserta en este horizonte de significado.<\/p>\n<p>En este mismo sentido hay que entender la frase de Jua 6:27 : \u00abTrabajad no por el alimento que pasa, sino por el que dura para la vida eterna: el que os da el Hijo del hombre\u00bb. El trabajo y el fruto del trabajo est\u00e1n ligados a la dimensi\u00f3n caduca y precaria del mundo; si se cierra en s\u00ed\u00ad mismo y no se abre a la \u00abvida eterna\u00bb pierde significado y se convierte en desilusi\u00f3n y en soplo de viento. El sentido de la existencia no es un trabajo interminable, sino la vida eterna, que s\u00f3lo Dios puede dar.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n del Padrenuestro expresa la convicci\u00f3n del disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas, o sea, que el hombre no vive de su trabajo, sino del don de Dios: \u00abDanos hoy nuestro pan de cada d\u00ed\u00ada\u00bb (Mat 6:11). El cristiano, que acoge como un ni\u00f1o el reino de Dios (Mar 10:13-16), le pide al Padre el pan que necesita cada d\u00ed\u00ada, proclamando as\u00ed\u00ad el \u00abocaso de los padres-amo\u00bb de este mundo, que intentan explotar y dominar. El cristiano trabaja y \u00absirve\u00bb, pero sin hacerse esclavo de ning\u00fan \u00abpadre\u00bb de la tierra, ya que uno solo es su Padre, el Padre celestial (Mat 23:9).<\/p>\n<p>2. \u00abEL QUE NO TRABAJE, QUE NO COMA\u00bb (2TES 3,10). Pablo recomienda a los tesalonicenses: \u00abQueremos exhortaros, hermanos, a que progres\u00e9is todav\u00ed\u00ada m\u00e1s y a que con todo empe\u00f1o os afan\u00e9is en vivir pac\u00ed\u00adficamente, ocup\u00e1ndoos en vuestros quehaceres y trabajando con vuestras propias manos, como os lo tenemos recomendado. As\u00ed\u00ad llevar\u00e9is una vida honrada a los ojos de los de fuera y no tendr\u00e9is necesidad de nadie\u00bb (lTes 4,10-12). Pablo no propone una nueva \u00e9tica del trabajo, en la que surja el trabajo como un deber moral por ser un valor. Ni mucho menos piensa Pablo en el trabajo como motor propulsor del progreso moral de la humanidad. Seg\u00fan Pablo, el cristiano debe vivir en su condici\u00f3n su trabajo como disc\u00ed\u00adpulo de Cristo. La comunidad cristiana debe comportarse con una \u00abvida honrada a los ojos de los de fuera\u00bb, los no cristianos, no d\u00e1ndoles lugar a que los acusen de holgazaner\u00ed\u00ada y de pereza. Adem\u00e1s, cada cristiano ha de procurar no necesitar de la ayuda de los no creyentes, sino encontrar apoyo dentro de la comunidad. Y, a ser posible, debe vivir en una cierta autonom\u00ed\u00ada, fruto de su trabajo y de una prudente sobriedad.<\/p>\n<p>Pablo dio ejemplo de ello: \u00abRecordad nuestros trabajos y fatigas: c\u00f3mo trabaj\u00e1bamos d\u00ed\u00ada y noche para no ser gravosos a ninguno de vosotros mientras os anunci\u00e1bamos el evangelio de Dios\u00bb (1Ts 2:9). Es interesante observar que Pablo no justifica su decisi\u00f3n de trabajar para mantenerse m\u00e1s que sobre la base de la oportunidad de no ser una carga para la comunidad, lo cual ser\u00ed\u00ada un estorbo para su predicaci\u00f3n del evangelio. Como la comunidad se cuida de cada uno, por eso est\u00e1 constituida de la contribuci\u00f3n de todos sus miembros, que tienen que procurar no ser un peso para los dem\u00e1s. Ning\u00fan cristiano, por el hecho de formar parte de una comunidad solidaria y fraternal, debe sentirse con derecho a no trabajar y a vivir a costa de los dem\u00e1s. Este me parece que es el sentido de la afirmaci\u00f3n de Pablo: \u00abEl que no trabaje, que no coma\u00bb (2Ts 3:10).<\/p>\n<p>Para Pablo, la comunidad cristiana tiene la tarea de edificarse con el trabajo como sociedad contrapuesta a la civil. Adem\u00e1s, por muy amplio e importante que pueda ser el trabajo de los cristianos por el orden, la justicia y el progreso de la sociedad civil, no es \u00e9sta la misi\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente cristiana de la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas. Es en este contexto donde podemos releer la frase de Jes\u00fas: \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 le vale al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?\u00bb (Mar 8:36). Ni siquiera el progreso m\u00e1s extraordinario \u00absalva\u00bb al hombre, el cual vale siempre m\u00e1s que todos los \u00e9xitos del trabajo humano y que sus productos. Dec\u00ed\u00ada Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada: \u00abPara m\u00ed\u00ad es mejor morir por Jesucristo que ser rey de toda la tierra\u00bb.<\/p>\n<p>El vivir desordenado, alborotado y despreocupado de todo de los tesalonicenses (cf 2Ts 3:10-12) es condenado por Pablo no tanto a partir de una \u00e9tica del trabajo, sino porque es nocivo a la vida ordenada, tranquila y fructuosa de la comunidad cristiana. El ap\u00f3stol exhorta a trabajar para poder socorrer a los que se encuentran en necesidad (Efe 4:28); el trabajo es una manera de vivir el mandamiento del amor al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>3. APROVECHAR EL TIEMPO PRESENTE (Efe 5:16). Si la verdad de la vida dependiera de lo que el hombre hace y realiza, esa verdad ser\u00ed\u00ada siempre incierta e insegura. As\u00ed\u00ad sucede que el fariseo no est\u00e1 nunca seguro de haber hecho todo lo que ten\u00ed\u00ada que hacer y de haber cumplido suficientemente la ley para superar el juicio de Dios: se condena a un esfuerzo prolijo e incansable para hacer siempre m\u00e1s. Es lo que ocurre con el trabajo farisaico. Vale entonces el dicho de Jes\u00fas: \u00abNo atesor\u00e9is en la tierra, donde la polilla y el or\u00ed\u00adn corroen y donde los ladrones socavan y roban\u00bb (Mat 6:19). Cuando el trabajo es el fundamento de la existencia, entonces la vida es siempre algo futuro; el presente no es ya el tiempo de la existencia, sino un tiempo nunca agotado de preparaci\u00f3n a la vida a trav\u00e9s del trabajo. El trabajo, en esta perspectiva, se convierte en un medio para cambiar marxianamente el mundo y alcanzar el fin esperado. Pero en este horizonte florece la angustia desesperante de no haber trabajado \u00fatilmente.<\/p>\n<p>El ap\u00f3stol Pablo, por el contrario, exhorta a \u00abaprovechar el tiempo presente\u00bb, a no despreciar el pasado para vivir tan s\u00f3lo del futuro so\u00f1ado. El cristiano vive el presente como \u00abtiempo propicio&#8230;, d\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n\u00bb (2Co 6:2). El mismo Jes\u00fas dijo: \u00abNo os inquiet\u00e9is por el d\u00ed\u00ada de ma\u00f1ana, que el ma\u00f1ana traer\u00e1 su inquietud. A cada d\u00ed\u00ada le bastan sus problemas\u00bb (Mat 6:34). Poniendo en manos de Dios su propio pasado y su propio futuro, el cristiano puede vivir sabiamente el presente, no como preparaci\u00f3n para el futuro, sino como don actual de su Dios. Pero el que trabaja y produce para construirse \u00e9l solo su propio futuro es como el hombre de la par\u00e1bola (Luc 12:13-21), que no duerme proyectando construir nuevos almacenes para recoger en ellos todos sus bienes; pero entonces oye a Dios que le dice: \u00ab\u00c2\u00a1Insensato, esta misma noche morir\u00e1s!; \u00bfpara qui\u00e9n ser\u00e1 lo que has acaparado? As\u00ed\u00ad suceder\u00e1 para el que amontona riquezas para s\u00ed\u00ad y no es rico a los ojos de Dios\u00bb (Luc 12:21-22). La fatiga humana, interminable de suyo, se transforma en desesperaci\u00f3n al acercarse la muerte, cuando la vida se piensa y se vive como realidad fundamentada y construida sobre el trabajo.<\/p>\n<p>Para el ap\u00f3stol, aprovechar el tiempo presente no significa construir la \u00abcivilizaci\u00f3n del trabajo\u00bb, sino la \u00abcivilizaci\u00f3n del amor\u00bb, como \u00e9l mismo dijo en su testamento espiritual: \u00abDe nadie he deseado plata, oro o vestidos. Vosotros mismos sab\u00e9is que estas manos han provisto a mis necesidades y a las de los que andan conmigo. En todo os he mostrado que se debe trabajar as\u00ed\u00ad para socorrer a los necesitados, recordando las palabras de Jes\u00fas, el Se\u00f1or: `Hay m\u00e1s felicidad en dar que en recibir\u00bb&#8216; (Heb 20:33-35). Las \u00abobras de las manos\u00bb no se arraigan en la codicia de poseer o en la voluntad de enriquecerse, sino en la fe, que se hace operante por medio de la caridad (G\u00e1l 5:6). La fuerza y el ideal que mueve al cristiano y lo impulsa a la entrega en el trabajo no es una utop\u00ed\u00ada social ni el mito del progreso t\u00e9cnico y econ\u00f3mico, sino una comunidad animada por el amor de Cristo. Cuando se trata de las obras del hombre y de sus productos no est\u00e1 en juego el hombre mismo, la verdad y el fin mismo del mundo, sino una verdad pen\u00faltima. Esto no exonera a la comunidad cristiana de la responsabilidad y del compromiso en los problemas concretos y cotidianos de la actividad humana, pero indica la medida y el criterio para un ejercicio aut\u00e9nticamente humano del trabajo. El trabajo y sus productos no son \u00abla \u00fanica cosa necesaria\u00bb de la que Jes\u00fas hablaba con Marta, no han de elevarse al rango del bien absoluto, sino de los bienes pen\u00faltimos. De aqu\u00ed\u00ad la exhortaci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00abGuardaos bien de toda avaricia; que, aunque uno est\u00e9 en la abundancia, no tiene asegurada la vida con sus riquezas\u00bb (Luc 12:15). Tambi\u00e9n en el trabajo se puede concretar la b\u00fasqueda del sentido de la vida, pero el trabajo no puede identificarse con el sentido de la existencia.<\/p>\n<p>V. CONCLUSI\u00ed\u201cN. No podemos identificar el concepto de trabajo que se deduce de la Biblia con el concepto elaborado en la \u00e9poca moderna. Efectivamente, las dos \u00e9pocas, la b\u00ed\u00adblica y la moderna, tienen del trabajo una experiencia diferente. Sin embargo, la Biblia ofrece un cuadro de pensamiento significativo para la elaboraci\u00f3n de una \u00abteolog\u00ed\u00ada\u00bb del trabajo. En un intento de se\u00f1alar la direcci\u00f3n para una s\u00ed\u00adntesis b\u00ed\u00adblica sobre el trabajo, podr\u00ed\u00adamos considerar esenciales dos categor\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas: don y deseo. En primer lugar, la Biblia critica la concepci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n del trabajo a ultranza, porque afirma que el hombre se recibe a s\u00ed\u00ad mismo y al mundo como don de las manos de Dios. Tambi\u00e9n la \u00abnaturaleza\u00bb, con la que el hombre entabla unas relaciones fabriles para la satisfacci\u00f3n de sus necesidades, es don de Dios al hombre. El trabajo entonces, en la perspectiva b\u00ed\u00adblica, es actividad para el descubrimiento y para el gozo no s\u00f3lo de la \u00abmaterialidad\u00bb del don, sino tambi\u00e9n de su sentido. A trav\u00e9s de la manipulaci\u00f3n del don, el hombre se realiza a s\u00ed\u00ad mismo en la medida en que descubre el sentido del don y puede gozar de \u00e9l cada vez m\u00e1s plenamente. En esta perspectiva, la Biblia no ve alternativa entre la acci\u00f3n y la contemplaci\u00f3n, entre el trabajo y el \u00abdescanso\u00bb, entre d\u00ed\u00adas laborables y fiesta. El trabajo es manipulaci\u00f3n en busca de sentido precisamente porque el hombre es deseo, intencionalidad abierta al absoluto y nunca \u00absatisfecha\u00bb con los bienes particulares y finitos. Sin embargo, el deseo puede identificarse con las necesidades del hombre, de forma que la satisfacci\u00f3n de las necesidades se identifique con el cumplimiento del deseo. Jes\u00fas puso en guardia contra este peligro en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a, cuando afirma que la \u00abvida\u00bb no se agota en la satisfacci\u00f3n del hambre, del vestido, del atesoramiento en los graneros. La perversi\u00f3n del deseo es la codicia, el af\u00e1n de poseer y de tener para s\u00ed\u00ad sin consideraci\u00f3n con los dem\u00e1s. La codicia produce la violencia, la alienaci\u00f3n, la injusticia. El trabajo prueba la finitud del deseo humano junto con su apertura al sentido absoluto al que orienta la \u00abnaturaleza\u00bb como don; pero el trabajo es tambi\u00e9n prueba del deseo de vivir para s\u00ed\u00ad y para los dem\u00e1s, que se concreta en la edificaci\u00f3n de relaciones humanas comunitarias y, por tanto, en la entrega de uno mismo a los dem\u00e1s. Sin embargo, el deseo est\u00e1 siempre bajo la amenaza de convertirse en codicia de posesi\u00f3n y en acci\u00f3n violenta destinada a la vacuidad. Arraigado en el \u00abdon\u00bb del Creador de la \u00abnaturaleza\u00bb y en el \u00abdeseo\u00bb del hombre, el trabajo -liberado por Cristo de su ambig\u00fcedad siempre amenazadora- puede convertirse en mediaci\u00f3n de comuni\u00f3n con Dios y entre los hombres.<\/p>\n<p>BIBL.: ANGELINI G., Trabajo, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada II, Cristiandad, Madrid 1982, 1884-1911; ALBERTZ R., Die Kulturarbeit im Atramhasis im Vergleich zur biblischen Urgeschichte, en Werden und Wirken des Alten Testaments. Festschrift f\u00fcr Claus Westermann zum 70 Geburtstag, Gotinga 1980, 38-57; BEAUCHAMP P., Travail et non-travail dans la Bible, en \u00abLumi\u00e9re et Vie\u00bb 28 (1975) 59-70; BENOIT P., Le travail selon la Bible, en \u00abLumi\u00e9re et Vie\u00bb 20 (1955) 73-86; BERTRAM G., \u00e9rgon &#8211; erg\u00e1zomai, en GLNT III, 864-870; BIENERT W., Die Arbeit nach der Lehre der Bibel, Stuttgart 19562; ID, Arbeit III. Theologisch, en Religion in Geschichte und Gegenwart, Tubinga 19573, 539-545; CAPRIOLI A., VACCARO L., Il lavoro 1. Filosofia, Bibbia e Teologia, Morcelliana, Brescia 1983 (en el AT, a cargo de A. BONORA, 61-80; en el NT, a cargo de R. FABRIS, 81-99); CoLOMBO Y., 11 concetto di lavoro nella Bibbia, en \u00abRassegna mensile di Israele\u00bb 33 (1967) 275-286; EBACH J., Zum Thema: Arbeit und Ruhe im Ahen Testament, en \u00abZeitschrift f\u00fcr evangelische Etik\u00bb 24 (1980) 7-21; RIBER M., El trabajo en la Biblia, Mensajero, Bilbao 1967; NEGRETTI N., II settimo giorno. Indagine critico-teologica delle tradizioni presacerdotali circo il sabato biblico, Roma 1973; ROSSELLI B., 11 lavoro umano nella Bibbia, Roma 1966; TESTA E., 11 lavoro nella Bibbia, As\u00ed\u00ads 1959; VATTIONI F., Illavoro, en Beatitudini, Povert\u00e1 e Ricchezza, Mil\u00e1n 1966, 187-220; WESTERMANN C., Trabajo y cultura en la Biblia, en \u00abCon\u00bb 151 (1980) 82-95.<\/p>\n<p>A. Bonora<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. Concepto y anotaciones hist\u00f3ricas:<br \/>\n1. Del trabajo preindustrial al trabajo industrial;<br \/>\n2. Nueva fisonom\u00ed\u00ada del trabajo en \u00e9poca tecnol\u00f3gica:<br \/>\n    a) Cambias cuantitativos en el trabajo y en el no-trabajo,<br \/>\n    b) Cambios cualitativos y culturales.<br \/>\nII. Nuevas perspectivas de teolog\u00ed\u00ada del trabajo despu\u00e9s del Vat. II<br \/>\n1. En las directrices magisteriales;<br \/>\n2. En la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica y dogm\u00e1tica;<br \/>\n3. En la teolog\u00ed\u00ada moral.<br \/>\nIII. Hacia una nueva \u00e9tica del trabajo y una nueva deontolog\u00ed\u00ada profesional.<\/p>\n<p>I. Concepto y anotaciones hist\u00f3ricas<br \/>\nDe las varias acepciones que el t\u00e9rmino trabajo ha ido asumiendo en el decurso del tiempo y en la misma tradici\u00f3n del pensamiento cristiano, la m\u00e1s abarcadora y abierta a desarrollos, la que mejor sintoniza tambi\u00e9n con la longitud de onda del pensamiento moderno, parece ser la que identifica el trabajo con la actividad humana, sea \u00e9sta ejecutiva (o servil, como se dec\u00ed\u00ada antes, en contraposici\u00f3n a las artes liberales), dependiente de terceros o directiva y aut\u00f3noma; manual -y por consiguiente que opera directamente sobre la materia a fin de hacerla id\u00f3nea para la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas, m\u00faltiples y crecientes) o intelectual, proyectiva, que act\u00faa sobre s\u00ed\u00admbolos y se desarrolla en el ampl\u00ed\u00adsimo campo del sector terciario, de los servicios y de las comunicaciones.<\/p>\n<p>Una acepci\u00f3n tan abarcadora engloba todas las actividades \u00abserias\u00bb y no \u00abl\u00fadicas\u00bb de la persona dirigidas a la transformaci\u00f3n del mundo natural y a su progresiva humanizaci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como -al menos en l\u00ed\u00adnea de deber ser- al perfeccionamiento de la propia persona que trabaja y de las relaciones interhumanas.<\/p>\n<p>Sin embargo, la etimolog\u00ed\u00ada del t\u00e9rmino trabajo, tanto en las lenguas cl\u00e1sicas como modernas, hace referencia a una actividad penosa y molesta, por la alusi\u00f3n al trabajo manual y dependiente que, de hecho, resulta alienante y fatigoso, tanto por la opacidad resistente de la materia cuanto por lo concerniente a las relaciones interhumanas, por lo general caracterizadas por una subordinaci\u00f3n humillante.<\/p>\n<p>La acepci\u00f3n elegida permite evitar por su amplitud una identificaci\u00f3n demasiado delimitante y reductora del trabajo con una forma hist\u00f3rica -la ejecutiva y dependiente-, que est\u00e1 lejos de haber desaparecido en nuestra \u00e9poca, a pesar de autodeterminarse posindustrial.<\/p>\n<p>Tras esta sumaria precisi\u00f3n del concepto de trabajo, para una adecuada valoraci\u00f3n teol\u00f3gico-moral que aspire a basarse en la realidad, es necesario ilustrar los principales cambios hist\u00f3ricos que han caracterizado al trabajo en este \u00faltimo per\u00ed\u00adodo de tiempo.<\/p>\n<p>1. DEL TRABAJO PREINDUSTRIAL AL TRABAJO INDUSTRIAL. Se trata de un paso \u00abhist\u00f3rico\u00bb, muy significativo por sus efectos en la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de bienes y por los reflejos socio-culturales que le acompa\u00f1an. De la sociedad agro-pastoril -en la que la mayor parte de la poblaci\u00f3n activa est\u00e1 ocupada en el sector primario de la producci\u00f3n-, que a menudo se desarrolla en el \u00e1mbito familiar, se pasa gradualmente, por medio de los descubrimientos de nuevas t\u00e9cnicas productivas, a la sociedad industrial. Esta se caracteriza por el desplazamiento masivo de la poblaci\u00f3n a los sectores secundario (industria) y terciario (servicios). La producci\u00f3n de bienes se realiza en lugares (empresas) de grandes proporciones, netamente distintos del n\u00facleo familiar, que tiende a restringirse num\u00e9ricamente, mientras las ciudades aumentan de volumen (urbanismo). La producci\u00f3n en la gran empresa est\u00e1 basada en dos factores fundamentales en la mentalidad industrial moderna: la divisi\u00f3n del trabajo y la relaci\u00f3n jer\u00e1rquica entre patronos (empresarios-dirigentes) y mundo obrero. La empresa, adem\u00e1s, para su autofinanciaci\u00f3n, la actualizaci\u00f3n de las instalaciones y para poder afrontar la competici\u00f3n del mercado, presupone acumulaci\u00f3n de capitales y c\u00e1lculo \u00abracional\u00bb ordenado a la disminuci\u00f3n de los costes, al incremento de las unidades producidas y al aumento de las ganancias. La l\u00f3gica subyacente al proceso de industrializaci\u00f3n, a la vez que tiende a garantizar un crecimiento incesante e irreversibilidad, incide sobre los comportamientos culturales del obrero y de la gente, ya que modifica el sentido del tiempo, la estratificaci\u00f3n y movilidad sociales, la asignaci\u00f3n del poder y favorece la exaltaci\u00f3n del homo faber. Pero la sociedad industrial, por su referencia a la racionalidad economicista, que se propone el m\u00e1ximo de ganancia con el m\u00ed\u00adnimo de coste, se ha apoyado en un orden capitalista que le permite la reducci\u00f3n del coste de trabajo y limita lo m\u00e1s posible intervenciones sindicales y de pol\u00ed\u00adtica econ\u00f3mica, tendentes a tutelar la fuerza del trabajo e incrementar los salarios sobre la base del coste de la vida y de la mayor o menor incidencia del trabajo en la producci\u00f3n. A la te\u00f3rica exaltaci\u00f3n del homo faber, que se da en el pensamiento \u00abfuerte\u00bb, marxista o liberal, sirve de contrapunto la situaci\u00f3n de alienaci\u00f3n que, de forma diferente pero persistente, caracteriza a los trabajadores dependientes en las diversas fases de la industrializaci\u00f3n moderna.<\/p>\n<p>A la fase industrial -apenas es necesario indicarlo- las sociedades modernas no han llegado contempor\u00e1neamente, sino en tiempos y con ritmos muy diferentes.<\/p>\n<p>La sociedad industrial se propone el incremento de la producci\u00f3n y de la productividad, de la ganancia y del consumo. Para alcanzar estas finalidades, coordina racionalmente (seg\u00fan los esquemas ya indicados de la \u00abracionalidad economicista\u00bb) los m\u00faltiples factores de la producci\u00f3n, y en primer lugar el trabajo y el capital. En lo concerniente al trabajo, se garantiza su continuidad a trav\u00e9s de la contrataci\u00f3n colectiva, y el rendimiento \u00f3ptimo a trav\u00e9s de una serie de incentivos. Con el fin de que el contingente de mano de obra est\u00e9 siempre disponible y a costes decrecientes, la sociedad industrial favorece la concentraci\u00f3n urbana, la inmigraci\u00f3n y tambi\u00e9n actividades asistenciales que ayuden a los particulares<br \/>\nen la dif\u00ed\u00adcil fase del asentamiento. Respecto al capital, la sociedad industrial, a trav\u00e9s de sus exponentes, presiona al poder pol\u00ed\u00adtico a fin de obtener estabilidad en la din\u00e1mica de los precios y garantizarse un coste conveniente del dinero y beneficios crecientes.<\/p>\n<p>A fin de completar esta breve descripci\u00f3n de la sociedad industrial, hoy por lo dem\u00e1s en v\u00ed\u00adas de transici\u00f3n, merece referencia aparte la divisi\u00f3n del trabajo, que constituye, como ya se ha indicado, un factor b\u00e1sico. La expresi\u00f3n necesita de aclaraci\u00f3n, ya que puede designar la divisi\u00f3n social y la divisi\u00f3n t\u00e9cnica del trabajo. La divisi\u00f3n social es la diferenciaci\u00f3n global en sectores de actividad, oficios y ocupaciones, necesaria para la reproducci\u00f3n y el desarrollo de la sociedad; la divisi\u00f3n t\u00e9cnica, o mejor vertical, del trabajo es la que tiene lugar dentro de un oficio o de una profesi\u00f3n: trabaja creativo, directivo, de programaci\u00f3n, distinto del trabajo ejecutivo y subordinado. Este, a su vez, ha estado sometido a la divisi\u00f3n parcelaria, es decir, a una ulterior fragmentaci\u00f3n de las tareas ejecutivas en ciclos brev\u00ed\u00adsimos y repetitivos (pi\u00e9nsese en las cadenas de montaje). Estos recursos han permitido el incremento de la productividad, la disminuci\u00f3n de los costes y el aumento medio del nivel de vida. Pero han provocado otros efectos deshumanizantes, mutilaciones y alienaciones en el trabajo humano, denunciados por muchos fil\u00f3sofos, economistas y soci\u00f3logos desde los comienzos de la \u00e9poca industrial. El resultante perverso de la industrializaci\u00f3n, dominada por la l\u00f3gica economicista, ha sido tambi\u00e9n criticado en el \u00e1mbito del pensamiento de matriz cristiana, aunque un an\u00e1lisis atento, bajo el perfil moral, de la divisi\u00f3n del trabajo, del proceso de acumulaci\u00f3n capitalista y de la explotaci\u00f3n alienante del trabajo se ha hecho esperar mucho en los manuales \u00e9ticoteol\u00f3gicos, preocupados demasiado tiempo por los problemas sociales del mundo moderno y de la ciencia econ\u00f3mica, cuya neutralidad se daba por descontada y pac\u00ed\u00adfica, cuando en realidad no era tal.<\/p>\n<p>2. NUEVA FISONOM\u00ed\u008dA DEL TRABAJO EN EPOCA TECNOL\u00ed\u201cGICA. Los nuevos descubrimientos cient\u00ed\u00adficos y sus respectivas aplicaciones tecnol\u00f3gicas, las dimensiones planetarias asumidas por las relaciones econ\u00f3micas y las nuevas situaciones de progreso en los recursos disponibles y de crisis profunda en lo concerniente a la calidad de la vida, han contribuido a un cambio radical en el mundo del trabajo [l Sindicalismo I, 3]. En particular, las innovaciones tecnol\u00f3gicas relacionadas con la electr\u00f3nica y la inform\u00e1tica han dado origen a nuevas disciplinas, que inciden y modifican la disposici\u00f3n del trabajo: la rob\u00f3tica (con aplicaciones varias a la empresa y a la agricultura), la bur\u00f3tica (a los oficios), la ! inform\u00e1tica (a los sistemas de informaci\u00f3n), la telem\u00e1tica (a las telecomunicaciones). Estas innovaciones han desencadenado un cambio profundo y radical en la clase obrera, tanto a nivel cuantitativo como cualitativo y cultural.<\/p>\n<p>a) Cambios cuantitativos en el trabajo y en el no-trabajo: El primer gran cambio cuantitativo ata\u00f1e a los ocupados en la agricultura. Esto significa que la cuesti\u00f3n agraria, determinante antes y emergente siempre, est\u00e1 hoy en Italia, por ejemplo, en v\u00ed\u00adas de soluci\u00f3n, no tanto por las reformas realizadas cuanto por la desaparici\u00f3n de los agricultores. Los traba] adores de la industria, que en 1971 constitu\u00ed\u00adan el 42 por 100 de la poblaci\u00f3n activa, descienden al 35 por 100 en los a\u00f1os ochenta; los ocupados, por \u00faltimo, en los servicios p\u00fablicos y privados, como consecuencia del proceso de terciarizaci\u00f3n y burocratizaci\u00f3n que caracteriza a las econom\u00ed\u00adas modernas, pasan del 15 por 100 en 1951 al 57,6 por 100 en 1987. Aumenta tambi\u00e9n simult\u00e1neamente la desocupaci\u00f3n y crece el fen\u00f3meno de los trabajadores ocasionales, de la subocupaci\u00f3n y del trabajo negro. La desocupaci\u00f3n total (desocupados verdaderos y personas en busca del primer trabajo), que en 1970 la compon\u00ed\u00adan 1.100.000 unidades, ha alcanzado las 2.500.000 en W85, con un aumento respecto a 1970 del 24,4 por 100. En 1983 los nueve pa\u00ed\u00adses de la CEE sumaban m\u00e1s de 10.000.000 de desocupados; al comienzo de 1986 en la Europa de los doce los desocupados ascienden a 16.400.000. Verdadera calamidad mundial, si a estas cifras a\u00f1adimos las de los trabajadores en precario, subocupados, precarios y las cuotas en los pa\u00ed\u00adses en v\u00ed\u00adas de desarrollo, donde en 1985 los desocupados se calculaban en torno a 300.000.000 y los subocupados en torno a 1.000.000.000. Se trata, en los pa\u00ed\u00adses industrializados, de una desocupaci\u00f3n no coyuntural, sino estructural, que, por difusi\u00f3n, persistencia y elevada cifra num\u00e9rica, crea problemas a los propios economistas, que no aciertan a individuar la naturaleza exacta, a prever sus desarrollos y a apuntar terapias adecuadas. Tambi\u00e9n los sindicatos est\u00e1n perplejos ante el grave problema que, por lo dem\u00e1s, han tardado demasiado en afrontar, mientras que los remedios propuestos no han dado los resultados esperados. La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, que expondremos en el apartado II, no est\u00e1 ciertamente en condiciones ni tiene la tarea de apuntar soluciones t\u00e9cnicas, reemplazando a quien tiene el deber preciso de hab\u00e9rselas con un grav\u00ed\u00adsimo problema como es \u00e9ste, con su multiplicidad de aspectos sociales, morales y religiosos, especialmente en lo concerniente a la desocupaci\u00f3n juvenil. El te\u00f3logo tiene, sin embargo, el compromiso de hacer hincapi\u00e9 en que las diagnosis y, en particular, las terapias y las propuestas tengan siempre una clara perspectiva \u00e9tico-social.<\/p>\n<p>b) Cambios cualitativos y culturales. &#8211; Las innovaciones, que afectan a todo el sector productivo y al \u00e1rea de servicios, han determinado el hundimiento de muchas profesiones tradicionales y el surgimiento de muchas otras totalmente in\u00e9ditas. El rostro del obrero \u00abacabado\u00bb, como se dec\u00ed\u00ada no hace mucho, y el de la propia empresa de grandes dimensiones, son profundamente diversos de aquellos a los que est\u00e1bamos acostumbrados. Del \u00abtrabajo\u00bb hemos pasado a la \u00abgalaxia de los trabajos\u00bb, por lo que hablar hoy de trabajo resulta un atajo forzoso. El trabajo sale del templo de la gran empresa tradicional, que se convierte en pieza arqueol\u00f3gica, para hacerse peque\u00f1o y fragmentario, adoptando mil caras y mil aspectos que han hecho entrar en crisis al movimiento obrero, modificar y desvanecer la \u00abcultura\u00bb obrera, poner en dificultades al sindicalismo, a las denominadas \u00abteolog\u00ed\u00adas laicas\u00bb y al pensamiento fuerte que ensalzaba el trabajo como principal fuente de realizaci\u00f3n y gratificaci\u00f3n de la persona laborem exercens.<\/p>\n<p>&#8211; Nuevos paradigmas laicos distinguen hoy al trabajo: no fin, sino medio; necesidad, no libertad; no valor que basta y ennoblece, sino algo sobre cuyo sentido y capacidad gratificante se preguntan los trabajadores, y en particular el mundo juvenil. Las clases, sobre las que tradicionalmente se ha hablado tanto, sufren profundas modificaciones, a la par que dentro de la clase obrera se est\u00e1 operando un cambio radical. Nace un nuevo tipo de obrero, cada vez menos distante de la clase empresarial: los \u00abmonos azules\u00bb y los \u00abcuellos blancos\u00bb han dado curso aun proceso de homologaci\u00f3n tanto en lo concerniente a niveles retributivos como a mentalidad. Disminuye, por consiguiente, el peso num\u00e9rico de la clase obrera y las relaciones de masa se descentralizan en formas m\u00e1s articuladas de relaciones sociales. Esto comporta tambi\u00e9n cambios notables en el movimiento de los trabajadores y en los sindicatos, en los que ese movimiento tiene su expresi\u00f3n. La solidaridad, que antes se traduc\u00ed\u00ada en experiencias, movimientos e iniciativas de masa, se transforma; por una parte, toma cuerpo el peligro de disolverse en el individualismo y en las m\u00faltiples formas corporativas, bajo el impulso de intereses particulares y del economicismo; por otra, las sociedades tecnol\u00f3gicamente avanzadas tienen necesidad de una gran \/solidaridad y ofrecen nuevos espacios y medios de l participaci\u00f3n, exigencia sobre la que volveremos en el apartado III.<\/p>\n<p>&#8211; Entre los cambios culturales dignos de menci\u00f3n sobresalen el desinter\u00e9s por el trabajo y la p\u00e9rdida de su relevancia como valor axiol\u00f3gico y como dimensi\u00f3n de la persona y, consiguientemente, como algo merecedor de ser buscado por s\u00ed\u00ad mismo; hoy, en cambio, el trabajo es ciertamente buscado -por quien no lo tiene o est\u00e1 alejado de \u00e9l-; pero, como demuestran las encuestas m\u00e1s recientes, lo es como medio de vivir la vida con decoro y por el sueldo que lo gratifica. El trabajo hoy, como una amplia bibliograf\u00ed\u00ada al respecto se\u00f1ala, rompe la relaci\u00f3n esencial con las cosas, que en el r\u00e9gimen artesanal impulsaba al trabajo bien hecho, ya se tratase de construir una catedral o de empajar una silla. Mientras que en el pasado se ten\u00ed\u00ada una percepci\u00f3n directa del trabajo de las propias manos, por duro y a menudo inhumano que \u00e9ste fuera, el trabajo moderno ha cortado de ra\u00ed\u00adz esta relaci\u00f3n. Ha acrecentado los espacios cuantitativos, pero ha visto empobrecer progresivamente su perfil cualitativo. El objeto final del trabajo -reducido a ensambladura de elementos construidos en los lugares m\u00e1s dispares y proyectados tambi\u00e9n en otro lugar- se ha hecho de tal manera lejano que ya no interesa, quedando as\u00ed\u00ad relegado al \u00e1rea de la indiferencia. Lo que cuenta e interesa es el equivalente monetario y su capacidad de adquisici\u00f3n. Por otra parte, ala sociedad actual, compleja, informatizada y automatizada, no le interesan la creatividad, la innovaci\u00f3n, la libertad y espontaneidad del trabajador, sino su funci\u00f3n y su papel; en lugar de responder a las verdaderas exigencias de la gente, el trabajador debe \u00fanicamente hacer, responder a lo que los programadores han pensado y creado para innovar, hacer frente a la concurrencia y estimular el consumo, generando siempre nuevas necesidades.<\/p>\n<p>&#8211; Otro cambio es el representado por el incremento del ! tiempo libre. Se trata de un \u00e1rea que se ha ampliado y que ha sido vista con simpat\u00ed\u00ada por una doble raz\u00f3n: parec\u00ed\u00ada ofrecer posibilidades de recuperaci\u00f3n frente a las horas repetitivas y burocr\u00e1ticas y poder ayudar al trabajador \u00e1 pasar de la indiferencia que distingue al trabaj\u00f3 moderno al \u00abreino de la diferencia\u00bb. La restricci\u00f3n, adem\u00e1s, de las horas de trabajo se presentaba como una soluci\u00f3n al gran problema de la desocupaci\u00f3n bajo la bandera de la frase \u00abtrabajar menos para trabajar todos\u00bb. Pero estas dos expectativas no parecen haberse cumplido; resulta, en efecto, muy dif\u00ed\u00adcil para el trabajador, bien sea vivir el tiempo libre del trabajo como tiempo de autonom\u00ed\u00ada creadora, cuando ha sido modelado por la cultura de la heteronom\u00ed\u00ada, bien sea pasar al ejercicio activo de la libertad y de la fantas\u00ed\u00ada, cuando la mayor parte de su vida transcurre en la apat\u00ed\u00ada indiferente de un trabajo todo \u00e9l predeterminado y programado.<\/p>\n<p>&#8211; Por \u00faltimo, las grandes innovaciones tecnol\u00f3gicas determinan llamativas diferencias entre grandes empresas (donde la clase obrera es relativamente m\u00e1s homog\u00e9nea y est\u00e1 m\u00e1s sindicada, pero muy cercana a t\u00e9cnicos y empleados) y peque\u00f1as unidades productivas; entre trabajadores especializ os y gen\u00e9ricos, sean \u00e9stos empleadUs u obreros.<\/p>\n<p>Todas estas transformaciones cuantitativas, cualitativas y culturales ayudan a entender el porqu\u00e9 de la crisis de las grandes ideolog\u00ed\u00adas modernas que ensalzan al homo faber. Trabajar, en sentido moderno, significaba no repetir las formas naturales, sino crear e innovar la naturaleza seg\u00fan formas propuestas y decididas sin l\u00ed\u00admite por los humanos. De esta idea de trabajo, que se remonta a Hegel, deriva un \u00e9nfasis del trabajo que encuentra su principal expresi\u00f3n en el pensamiento de C. Marx, para quien el trabajo es el lugar en el cual y por el cual se lleva a cabo la autorrealizaci\u00f3n del hombre en la historia. Actualmente, aun habiendo quedado superada en los pa\u00ed\u00adses posindustriales la forma de alienaci\u00f3n del y por el trabajo analizada por Marx, el ensalzamiento marxiano del homo faber ha entrado decididamente en crisis. \u00bfPero no hay que pensar tal vez lo mismo de las ideas \u00abfuertes\u00bb sobre el trabajo y la actividad humana formuladas por el pensamiento de inspiraci\u00f3n cristiana a partir del Vat. II?<br \/>\nII. Nuevas perspectivas de teolog\u00ed\u00ada del trabajo despu\u00e9s del Vat. II<br \/>\nLos limites del art\u00ed\u00adculo no permiten un an\u00e1lisis atento y detallado de la concepci\u00f3n cristiana del trabajo a lo largo de la tradici\u00f3n. Existen al respecto buenos estudios y tambi\u00e9n s\u00ed\u00adntesis notables. Aunque las generalizaciones corren el riesgo de ser reductoras, no son pocos los expertos para quienes en la tradici\u00f3n cristiana, desde la patr\u00ed\u00adstica hasta hoy, el trabajo, y en particular el trabajo manual, ha sido visto dentro de las coordenadas atemporales y fixistas de una \u00e9tica individualista (deber de trabajar, extendido tambi\u00e9n a categor\u00ed\u00adas eclesi\u00e1sticas, que se pod\u00ed\u00ada pensar que estaban exentas de la fatiga manual) y espiritualista (trabajo como expiaci\u00f3n y purificaci\u00f3n asc\u00e9tica). Visi\u00f3n, pues, instrumental del trabajo pensado como medio destinado al sustento de la persona, a su perfeccionamiento y a permitirle dar l limosna (Cf SANTo TOM\u00ed\u0081S, S. Th., II-II, q. 187, a. 3). Mientras esta doble perspectiva, individualista y espiritualista, de concepci\u00f3n del trabajo quedaba superada en el pensamiento moderno laico, y a menudo expresamente no cristiano, continuaba estando presente bien en las grandes enc\u00ed\u00adclicas preconciliares sobre el trabajo, bien en la \u00e9tica social cristiana, a la que los te\u00f3logos transfer\u00ed\u00adan su gravoso tratamiento. Se ha puesto de relieve con frecuencia la ausencia del t\u00e9rmino \u00abtrabajo\u00bb en el DThC (1903-1972), as\u00ed\u00ad como en los manuales teol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Las primeras aperturas se encuentran en los a\u00f1os cincuenta en el \u00e1rea ling\u00fc\u00ed\u00adstica francesa, a las que sirve de fondo te\u00f3rico la th\u00e9ologie nouvelle. Esta representa el intento de superar la ruptura entre fe y vida mediante la animaci\u00f3n de las realidades terrenas y, consiguientemente, del trabajo. La obra m\u00e1s significativa de esta tendencia es la de M. D. Chenu, que lleva por t\u00ed\u00adtulo Teolog\u00ed\u00ada del trabajo (1955), y la que ha tenido un mayor influjo en el desarrollo del pensamiento posterior y en la misma elaboraci\u00f3n de la constituci\u00f3n conciliar Gaudium el spes (nn. 25-36). Chenu recoge y sintetiza las aportaciones ofrecidas a la reflexi\u00f3n cristiana sobre lo social por P. Teilhard de Chardin, E. Moumer y J. Maritain. A pesar de sus m\u00e9ritos, la Teolog\u00ed\u00ada del trabajo de Chenu no s\u00f3lo es demasiado optimista -como el propio autor ha reconocido-,sino que elude tambi\u00e9n la problem\u00e1tica antropol\u00f3gica fundamental, por lo que \u00abChenu parece demasiado propenso a aceptar acr\u00ed\u00adticamente las im\u00e1genes del trabajo -o, m\u00e1s en general, de la obra civil- presentadas por la nueva cultura\u00bb (G. ANGELINI, 1983, 148).<\/p>\n<p>Contra la mitificaci\u00f3n del homo faber, cuya culminaci\u00f3n ser\u00ed\u00ada el homo sapiens, reacciona una literatura, tambi\u00e9n de inspiraci\u00f3n cristiana, que se enmarca en la cr\u00ed\u00adtica de la edad tecnol\u00f3gica formulada por la filosof\u00ed\u00ada del siglo xtx. Principales exponentes de esta confrontaci\u00f3n son J. Pieper, R. Guardini y K. Rahner, que han tenido despu\u00e9s muchos seguidores, incluso dentro de la propia reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la \u00e9tica social y sobre el trabajo.<\/p>\n<p>1. EN LAS D\u00ed\u008dRECTRICES MAGISTERIALES. Pata comprender la novedad del magisterio -pontificio y episcopal- en el tema del trabajo despu\u00e9s del concilio [!Doctrina social de la Iglesia], parece oportuno hacer unas breves referencias a los principales cambios de ese magisterio antes del Vat. II.<\/p>\n<p>La Rerum novarum, de Le\u00f3n XIII (1891), identifica la cuesti\u00f3n social con la cuesti\u00f3n obrera, cuyos problemas eran los siguientes: conflicto entre capital y trabajo, determinaci\u00f3n del salario justo, intervenci\u00f3n del Estado en materia econ\u00f3mica, legitimidad de asociaciones incluso de obreros solos. Cuando en 1931 P\u00ed\u00ado XI firma la Quadragesimo anno, la cuesti\u00f3n obrera se ha convertido ya en cuesti\u00f3n social y los problemas del proletariado industrial han sido ya transferidos al marco del sistema socio-econ\u00f3mico que se debe implantar para superar la gran depresi\u00f3n de 1929. En los a\u00f1os sesenta y setenta, cuando Juan XXIII y Pablo VI, respectivamente, promulgan la Mater el magistra (1963) y la Octogesima adveniens (1971), la cuesti\u00f3n social y los problemas del mundo obrero se inscriben ya dentro de coordenadas planetarias. Los pobres no son ahora \u00fanicamente los proletarios y los marginados de la clase obrera, sino que sobre todo se identifican con la poblaci\u00f3n depauperada del tercer mundo y con los \u00abnuevos pobres\u00bb de las \u00e1reas del bienestar.<\/p>\n<p>La nueva cuesti\u00f3n social no concierne ya \u00fanicamente a la concepci\u00f3n del trabajo y de la econom\u00ed\u00ada, cultivada por los m\u00e1ximos sistemas (socialismo y liberalismo econ\u00f3mico), sino que afecta al problema de los modelos de desarrollo adoptados por Occidente y del desequilibrio norte-sur, es decir, de las relaciones entre los pa\u00ed\u00adses del \u00e1rea econ\u00f3micamente desarrollada y los pa\u00ed\u00adses del subdesarrollo y del hambre. Del Vat. II a nuestros d\u00ed\u00adas, la cuesti\u00f3n social deja patente todav\u00ed\u00ada m\u00e1s su dimensi\u00f3n mundial y es urgida por nuevos problemas relativos al sentido del trabajo y a la calidad de la vida, problemas afrontados. por la Laborem exercens (1981), de Juan Pablo II.<\/p>\n<p>La Gaudium et spes (1965), mientras tanto, afrontaba por primera vez en un concilio ecum\u00e9nico el tema del trabajo, intentando una valoraci\u00f3n del mismo no s\u00f3lo extr\u00ed\u00adnseca, a trav\u00e9s de la intenci\u00f3n subjetiva caritativa, sino tambi\u00e9n intr\u00ed\u00adnseca, sobre la base de lo que el trabajo representa para el progreso humano, la humanizaci\u00f3n del mundo y el advenimiento mismo del reino. Alguien ha puesto de relieve que un esfuerzo as\u00ed\u00ad corre el riesgo de ensalzar excesivamente al homo faber, en detrimento de otras dimensiones de la persona: l\u00fadicas, sapienciales, contemplativas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, cargar con una fuerte tensi\u00f3n mesi\u00e1nica y demi\u00fargica a la actividad humana -se ha dicho- significa sintonizar ciertamente con las personas que desempe\u00f1an papeles primarios y dirigentes en el trabajo, pero comporta tambi\u00e9n distanciarse de forma acentuada de la gran mayor\u00ed\u00ada de todos aquellos que en el trabajo y en el subtrabajo realizan tareas mucho m\u00e1s humildes alienantes, sin pretensi\u00f3n alguna de incidir en la din\u00e1mica evolutiva de la sociedad y de la historia, \u00abcomo lavar suelos y platos que ma\u00f1ana volver\u00e1n a ser ensuciados\u00bb (V. Fusco).<\/p>\n<p>El documento, todo \u00e9l penetrado por la di\u00e1lectica, nunca plenamente resuelta, entre perspectiva encarnacionista y escatol\u00f3gica, se pregunta por lo que quedar\u00e1 de nuestra actividad mundana y por lo que encontraremos de ella en el reino. La respuesta a este interrogante se presenta m\u00e1s bien compleja y atormentada: \u00ab&#8230; La esperanza de una tierra nueva no debe amortiguar, sino m\u00e1s bien avivar la preocupaci\u00f3n por perfeccionar esta tierra, donde se desarrolla el cuerpo de la nueva familia humana que puede de alguna manera ofrecer un esbozo del siglo nuevo (aliqualem novi saeculi adumbrationem). Por tanto, aunque hay que distinguir cuidadosamente progreso temporal y crecimiento del reino de Cristo, sin embargo, el primero, en cuanto puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa en gran medida al reino de Dios (regni Dei magnopere interest). Pues los bienes de la dignidad humana, de la uni\u00f3n fraterna y de la libertad (bona enim humanae dignitatis, communionis fraternae el libertatis), a saber, todos los bienes que son fruto de la naturaleza y de nuestro trabajo (hos omnes scilicet bonos naturae ac industriae nostrae fructus), &#8230; volveremos a encontrarlos limpios de toda mancha, iluminados y transfigurados&#8230; (GS 39).<\/p>\n<p>Mientras algunas relecturas de la Gaudium et spes insisten en determinadas ambig\u00fcedades y dial\u00e9cticas no resueltas, otras subrayan su valor y, en particular, el an\u00e1lisis, \u00abque sigue pareci\u00e9ndonos insuperado, del sentido profundo de la actividad humana. El ser humano, ejercitando sus capacidades: 1) modifica el cosmos, adapt\u00e1ndolo a sus necesidades; 2) se modifica al mismo tiempo a s\u00ed\u00ad mismo, enriqueci\u00e9ndose en humanidad; 3) modifica el cosmos y a s\u00ed\u00ad mismo, con la finalidad suma de servir a los hermanos en la caridad\u00bb (E. CHIAvACCI, Teolog\u00ed\u00ada moral y vida econ\u00f3mica, 233). Por lo que respecta a las acusaciones de optimismo excesivo, de marca teilhardiana y de concesi\u00f3n al esp\u00ed\u00adritu del mundo, se est\u00e1 en general de acuerdo en que son acusaciones en gran medida inconsistentes, porque la \u00f3ptica de la constituci\u00f3n conciliar sigue el planteamiento b\u00ed\u00adblico y la teolog\u00ed\u00ada de la cruz y no ignora la existencia del pecado y la ambig\u00fcedad del progreso y de la actividad humana.<\/p>\n<p>Alimentada en estos datos conciliares, m\u00e1s atenta a las \u00abexperiencias negativas de contraste\u00bb a nivel mundial y a la crisis de sentido del trabajo de nuestros d\u00ed\u00adas, la enc\u00ed\u00adclica Laborem exercens, de Juan Pablo II, representa el documento m\u00e1s significativo aparecido sobre el tema del trabajo despu\u00e9s del Vat. II. Impregnada por la idea de fondo de que \u00abel trabajo es para el hombre y no el hombre para el trabajo\u00bb, la enc\u00ed\u00adclica arranca de la siguiente afirmaci\u00f3n inicial: si la soluci\u00f3n gradual de la cuesti\u00f3n social, que se demuestra cada vez m\u00e1s compleja, debe buscarse en la direcci\u00f3n de hacer la vida m\u00e1s humana [\/Sindicalismo II, 2], entonces \u00abla clave, que es el trabajo humano, adquiere una importancia fundamental y decisiva\u00bb (n. 3). En el documento, el sentido del trabajo humano o, como al papa le gusta expresarse, el \u00abevangelio del trabajo\u00bb debe buscarse en el hecho de que quien lo realiza es una persona, imagen viva de Dios: \u00abel hombre como `imagen de Dios&#8217; es una persona, es decir, un ser subjetivo, capaz de actuar de manera programada y racional, capaz de decidir por s\u00ed\u00ad y tendente a realizarse a s\u00ed\u00ad mismo. Como persona, el hombre es, por consiguiente, sujeto del trabajo\u00bb (n. 6).<\/p>\n<p>De esta idea se derivan importantes consecuencias, que se pueden sintetizar de la siguiente manera: -primac\u00ed\u00ada del hombre sobre el trabajo; -primac\u00ed\u00ada del trabajo subjetivo, es decir, del trabajo como expresi\u00f3n de la persona, sobre el trabajo objetivo, es decir, sobre la obra resultante del trabajo y sobre el conjunto de los medios de los que el hombre se sirve para llevarla a cabo (n. 12); -primac\u00ed\u00ada del trabajo sobre el capital: el trabajo subjetivo no puede estar subordinado, por su dignidad personal, a los medios, a las m\u00e1quinas y a los financiamientos, que, aunque necesarios, deben ordenarse siempre al hombre (n. 12); -primac\u00ed\u00ada del trabajo sobre la ciencia y la t\u00e9cnica (n. 13); -primac\u00ed\u00ada de la utilidad com\u00fan sobre la l propiedad privada, primac\u00ed\u00ada que, para que pueda tener lugar, comporta profundas reformas y socializaci\u00f3n de los grandes medios de producci\u00f3n (cf n. 14).<\/p>\n<p>Ahora bien, en el terreno de los hechos estas primac\u00ed\u00adas consiguientes al perfil personalista del trabajo humano deben ser restituidas y garantizadas a los trabajadores, por cuanto que la l\u00f3gica capitalista y el virus econ\u00f3mico, que est\u00e1n dentro de todos los sistemas, han subordinado el trabajo subjetivo al trabajo objetivo, al capital, a la t\u00e9cnica, a la investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica y a la propiedad.<\/p>\n<p>En la Laborem exercens, a la luz de G\u00e9n 1:26-28, se delinean algunas dimensiones del trabajo que hay que volver a proponer a los hombres, los cuales, abrumados por un trabajo repetitivo y sin genialidad inventiva, parecen haber olvidado: -la dimensi\u00f3n divina, porque, a semejanza del actuar de Dios en la creaci\u00f3n, y en particular en la creaci\u00f3n del hombre, el trabajador, con su esfuerzo, imprime en las cosas la imagen de Dios que \u00e9l lleva en s\u00ed\u00ad y, de esta manera, se autorrealiza en plenitud; -la dimensi\u00f3n social, en cuanto que compromete a la pareja y con ella a toda la humanidad; -la dimensi\u00f3n antropol\u00f3gico-moral, porque responde al mandato de Dios de agregarse a su proyecto de salvaci\u00f3n para la humanizaci\u00f3n del mundo; -la dimensi\u00f3n c\u00f3smica, por consiguiente, que no podr\u00e1 llevarse a cabo sin esfuerzo y sacrificio. -Los aspectos negativos del trabajo humano, muy presentes ya en la Biblia, pueden ser entendidos y superados teniendo como referencia el misterio pascual de Cristo y su experiencia humana de trabajo: dimensi\u00f3n pascual y cr\u00ed\u00adstica del trabajo.<\/p>\n<p>En los numerosos comentarios que se han hecho a la enc\u00ed\u00adclica, entre los aspectos que, para ser anunciados a los trabajadores de hoy, postulan atentas mediaciones, se ha subrayado el aspecto de la solidaridad. El trabajo es acto de solidaridad porque une a las personas en una comunidad que, en la \u00e9poca del primer capitalismo, reaccion\u00f3 con firmeza -y con justicia tambi\u00e9n desde el punto de vista de la \u00e9tica social- contra la degradaci\u00f3n de la persona como sujeto del trabajo (n. 8). Hoy es necesario que se cree una nueva solidaridad [\/Sindicalismo III, 1], basada en el verdadero significado del trabajo humano; porque \u00abs\u00f3lo si se parte de una concepci\u00f3n justa del trabajo ser\u00e1 posible definir los objetivos que la solidaridad debe perseguir y las diversas formas que deber\u00e1 asumir\u00bb (discurso de Juan Pablo II a la Conferencia internacional del trabajo, 11 de junio de 1982). Esta solidaridad, como sigue explicitando el papa en el mismo discurso, profundizando en puntos de la enc\u00ed\u00adclica, encuentra su realizaci\u00f3n: -en el \u00e1mbito de cuantos comparten el mismo tipo de actividad o de profesi\u00f3n (solidaridad del trabajo), la solidaridad debe, sin embargo, estar abierta a los grandes horizontes del bien com\u00fan universal y planetario y convertirse as\u00ed\u00ad en -solidaridad con el trabajo, es decir, con toda persona que trabaja, en cualquier situaci\u00f3n. Una solidaridad de estas caracter\u00ed\u00adsticas impide al movimiento obrero y a los sindicatos encerrarse en actitudes corporativas y clasistas y les estimula a hacerse cargo de los desocupados y de los trabajadores marginales y m\u00e1s d\u00e9biles; de estas dos solidaridades emerge una tercera forma, -la solidaridad en el trabajo, sin fronteras y constructiva, que podr\u00e1 confrontarse con el dador de trabajo indirecto evocado con frecuencia en la enc\u00ed\u00adclica (cf n. 17), es decir, con aquellas personas, instituciones, contratos colectivos de trabajo, mecanismos internacionales que hoy condicionan el sistema socio-econ\u00f3mico y convierten en secundario al dador de trabajo directo.<\/p>\n<p>A los comentaristas, por \u00faltimo, no se les ha pasado desapercibida la insistencia con que la Laborem exercens evoca el car\u00e1cter espiritual del trabajo -independientemente de que se trate de un trabajo manual o intelectual- y traza las l\u00ed\u00adneas de una espiritualidad del trabajo remiti\u00e9ndose al G\u00e9nesis y a la ense\u00f1anza y pr\u00e1ctica de Jes\u00fas. El papa considera que esta espiritualidad del trabajo, lejos de ser evasiva, lleva a su culminaci\u00f3n al \u00abevangelio del trabajo\u00bb proclamado en la enc\u00ed\u00adclica, y ayuda a todos los hombres a acercarse a Dios, a hacerlos part\u00ed\u00adcipes de sus planes salvadores y a ser colaboradores del hombre del trabajo por excelencia (cf n. 26) en la obra de liberaci\u00f3n y redenci\u00f3n de la humanidad (n. 27).<\/p>\n<p>En la \u00faltima gran enc\u00ed\u00adclica de Juan Pablo II, Sollicitudo re\u00c2\u00a1 socialis (1987), el tema del trabajo no se afronta por s\u00ed\u00ad mismo; pero el documento presenta interesantes desarrollos relativos al ordenamiento econ\u00f3micosocial dentro del cual se plantea la nueva problem\u00e1tica del trabajo. Este ordenamiento, por la oposici\u00f3n pol\u00ed\u00adtico-ideol\u00f3gico-militar que le caracteriza, es enjuiciado por el papa como causa \u00abno \u00faltima\u00bb del tr\u00e1gico y creciente subdesarrollo del tercero y cuarto mundo. Los modos de gesti\u00f3n de las relaciones econ\u00f3micas y de la explotaci\u00f3n de los recursos, tal como se dan en el norte hiperdesarrollado del planeta, le resultan al pont\u00ed\u00adfice gravemente inmorales, hasta el punto de enjuiciarlos como \u00abestructuras de pecado\u00bb. En la nueva l\u00f3gica de la solidaridad planetaria, estas estructuras deben sufrir cambios y reformas radicales, a fin de poder ofrecer espacio a una econom\u00ed\u00ada humana al servicio de toda la persona y de todas las personas.<\/p>\n<p>Esta reflexi\u00f3n articulada sobre el trabajo y sobre las situaciones in\u00e9ditas en las que hoy se presenta ha tenido su continuaci\u00f3n en la pr\u00e1ctica eclesial tanto de los fieles como de la ense\u00f1anza magisterial de los episcopados. En la imposibilidad de exponer todas estas intervenciones, nos vamos a limitar a aludir al denso documento que la Conferencia episcopal de los Estados Unidos ha dedicado a la econom\u00ed\u00ada y al trabajo, y que lleva por t\u00ed\u00adtulo Justicia econ\u00f3mica para todos: la ense\u00f1anza social cat\u00f3lica y la econom\u00ed\u00ada de los Estados Unidos (1986).<\/p>\n<p>Como ya hicieran con el documento El desaf\u00ed\u00ado de la paz: promesa de Dios y respuesta nuestra (1983), tambi\u00e9n en \u00e9ste han seguido los obispos americanos la misma metodolog\u00ed\u00ada: amplias consultas de base, comprometiendo en los problemas a toda la comunidad y no s\u00f3lo a algunos v\u00e9rtices o expertos; neta distinci\u00f3n entre principios, de los que no es posible disentir, y aplicaciones, siempre discutibles y susceptibles de correcciones y profundizaciones, a la vida econ\u00f3mica y pol\u00ed\u00adtica del pa\u00ed\u00ads.<\/p>\n<p>De entrada (n. 15), entre los problemas m\u00e1s graves y apremiantes se se\u00f1ala la desocupaci\u00f3n, que en los Estados Unidos afecta a 8.000.000 de personas y constituye \u00abuna tragedia, no importa a qui\u00e9n golpee\u00bb. El tema del trabajo se retoma y desarrolla m\u00e1s adelante (nn. 96ss). Sobre la base de la Laborem exercens, que ve en el trabajo la \u00abclave esencial de toda la cuesti\u00f3n social\u00bb, los obispos americanos ilustran finalidad, derechos del trabajo y, en particular, el derecho a la organizaci\u00f3n sindical (n. 104), oponi\u00e9ndose con fuerza \u00aba las violaciones del derecho de asociaci\u00f3n, dondequiera que tengan lugar, porque constituyen un ataque intolerable a la solidaridad social\u00bb (n. 105). Sobre el tema de la desocupaci\u00f3n, de su extensi\u00f3n y de sus desastrosos efectos insisten en una serie de p\u00e1rrafos que se preocupan tambi\u00e9n de ofrecer indicaciones para la acci\u00f3n (nn. 136167). Partiendo de algunos principios: \u00abel pleno empleo es el fundamento de una econom\u00ed\u00ada justa\u00bb; \u00abel puesto de trabajo es un derecho fundamental, un derecho que defiende la libertad de todos a participar en la vida econ\u00f3mica de la sociedad\u00bb (nn. 136 y 137), el documento hace algunas \u00abrecomendaciones\u00bb para dar soluci\u00f3n al grav\u00ed\u00adsimo problema: coordinaci\u00f3n de la pol\u00ed\u00adtica fiscal y monetaria de la naci\u00f3n; intensificaci\u00f3n de los programas destinados al adiestramiento en el trabajo y al aprendizaje; creciente apoyo a los programas que generen directamente puestos de trabajo y vayan dirigidos a los que llevan mucho tiempo desocupados y est\u00e1n especialmente necesitados.<\/p>\n<p>Aunque referido a la econom\u00ed\u00ada estadounidense, el texto, como puede verse, ofrece sugerencias \u00fatiles tambi\u00e9n para otros pa\u00ed\u00adses.<\/p>\n<p>2. EN LA TEOLOG\u00ed\u008dA B\u00ed\u008dBLICA Y DOGM\u00ed\u0081TICA. \u00abNo parece que la teolog\u00ed\u00ada haya ido mucho m\u00e1s all\u00e1 de los aforismos program\u00e1ticos de Chenu\u00bb, escrib\u00ed\u00ada G. Angelini en 1977 (716), e incluso hoy no parece haber cambiado de opini\u00f3n. A su entender, la actitud poco cr\u00ed\u00adtica frente ala moderna apolog\u00ed\u00ada del trabajo contin\u00faa siendo hegem\u00f3nica tanto en los documentos magisteriales posteriores al Vat. 11 como en el campo teol\u00f3gico; se aplican principios muy generales ya comunes en la cultura concreta a algunos textos b\u00ed\u00adblicos (G\u00e9n 1:28) -mientras se descuidan otros o se entienden en un sentido muy limitado (como G\u00e9n 3:17-19)- y a algunos lugares comunes teol\u00f3gicos (colaboraci\u00f3n en la obra del Creador, participaci\u00f3n en la obra redentora, preparaci\u00f3n de una \u00abnueva tierra&#8217;, \u00abinsuficientemente esclarecidos e insuficientemente coordinados\u00bb (G. ANGELINI, G\u00e9n_1983:162).<\/p>\n<p>La severidad de este juicio puede, en parte, atenuarse si se toman en m\u00e1s atenta consideraci\u00f3n las reflexiones b\u00ed\u00adblicas y teol\u00f3gico-morales propuestas en los \u00faltimos a\u00f1os. Siguiendo las huellas de profundizaciones exeg\u00e9ticas en ambientes alem\u00e1n e italiano, parece estar perfil\u00e1ndose una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del trabajo en el AT y en el NT, m\u00e1s all\u00e1 de las tentaciones fundamentalistas o, viceversa, excesivamente reductoras. Sirvan de ejemplo los estudios de A. Bonora y R. Fabris sobre el trabajo en el AT y NT respectivamente, aparecidos en el mismo volumen de AA.VV. El trabajo 1 ( G\u00e9n_1983:61-99).<\/p>\n<p>En estos y otros estudios por el estilo no se privilegian s\u00f3lo algunas expresiones b\u00ed\u00adblicas directamente referidas al trabajo, sino que se atiende a todo el conjunto b\u00ed\u00adblico donde se detecta una dial\u00e9ctica de datos positivos y negativos: satisfacci\u00f3n-cansancio, bendici\u00f3n-maldici\u00f3n, liberaci\u00f3n-alienaci\u00f3n. \u00abEl trabajo es \u00e1mbito de alegr\u00ed\u00ada, empresa sublimada por la perspectiva del \u00e9xito, situaci\u00f3n humanizante, de donde pueden, por consiguiente, derivarse una experiencia primigenia de estar vivos y un signo distintivo del ser hombre: el canto y la fiesta\u00bb (L. DI PINTO, 88). Pero el trabajo es tambi\u00e9n necesidad, esfuerzo, actividad extenuante, lucha contra un suelo sobre el que pesa la maldici\u00f3n. En particular, la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica subraya que la Biblia no identifica trabajo y existencia humana, no hace distinci\u00f3n entre trabajo intelectual y manual y que el trabajo confiado por Dios al hombre, como imagen suya, no debe ser explotaci\u00f3n an\u00e1rquica y destructora, sino fruto y signo de la bendici\u00f3n de Dios, que es el principio del orden, de la estabilidad y de la armon\u00ed\u00ada del mundo. Como objeto de la bendici\u00f3n de Dios, el trabajo del hombre, imagen de Dios, convierte la tierra en habitable, en casa del hombre y en ambiente id\u00f3neo tambi\u00e9n para el mundo animal. El dominio sobre la tierra y la relaci\u00f3n con los animales, como se desprende de un an\u00e1lisis de los verbos empleados en el texto del G\u00e9nesis, en vez de expresarse en formas de dominaci\u00f3n desp\u00f3tica y salvaje, deben traducirse en proceso racional rec\u00ed\u00adproco -aunque asim\u00e9trico-, que encuentra su imagen adecuada no tanto en el cazador cuanto en el pastor. Sin embargo, por estar comprendido en la maldici\u00f3n de la tierra, el trabajo asume tambi\u00e9n el aspecto de experiencia desgarradora, que hace al hombre un extra\u00f1o a s\u00ed\u00ad mismo, de profunda alteraci\u00f3n de la armon\u00ed\u00ada c\u00f3smica, de esclavitud e idolatr\u00ed\u00ada. En lo que concierne al NT, los autores subrayan la nueva densidad de sentido que asume el trabajo en la experiencia de Jes\u00fas, en su modo de entender el s\u00e1bado (vivido como obra de liberaci\u00f3n del mal en todas sus expresiones) y en las nuevas posibilidades de libertad, gratuidad y de compartir que tambi\u00e9n el trabajo manual, con sus connotaciones de debilidad y precariedad, puede abrir si se lo introduce en la proclamaci\u00f3n de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo (cf R. FABRIS, 95).<\/p>\n<p>Ser\u00ed\u00ada tarea de la teolog\u00ed\u00ada, bien arraigada en esta base b\u00ed\u00adblica, examinar el trabajo en su relaci\u00f3n conflictiva con la naturaleza hostil y opaca y en su relaci\u00f3n con el hombre, que a menudo explota el trabajo. Por una parte, pues, el trabajo se inscribe en la teolog\u00ed\u00ada de la naturaleza, a decir verdad, bastante trabajada hoy, incluso como consecuencia del desastre ecol\u00f3gico [l Ecolog\u00ed\u00ada], y, por otra, en la teolog\u00ed\u00ada moral, en cuanto que incita a una toma de postura teol\u00f3gica clara frente a la injusticia que se da en las relaciones interhumanas y en las instituciones.<\/p>\n<p>Teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, dogm\u00e1tica y moral precisamente en la cultura actual, de la que se alza una fuerte demanda de sentido frente a la actividad humana y el trabajo parcelado y ejecutivo, est\u00e1n llamadas a comprometerse juntas para poner a los cristianos en condiciones de responder adecuadamente a estas provocaciones y desaf\u00ed\u00ados, sobrepasando la desenfocada \u00abteolog\u00ed\u00ada de las realidades terrestres\u00bb y una,espiritualidad del trabajador que dice muy poco a los hombres del trabajo en las nuevas situaciones y fisonom\u00ed\u00adas en las que \u00e9ste se desarrolla hoy (cf G. MATTAI, Trabajador).<\/p>\n<p>3. EN LA TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL. Una atenta reflexi\u00f3n b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gica sobre la palabra de Dios y sobre la experiencia actual que tienen del trabajo los hombres de nuestro tiempo, y en particular los cristianos, inspira principios \u00e9ticos con los que afrontar los problemas que el momento actual presenta: \u00abLa iluminaci\u00f3n que viene de la fe ayudar\u00e1 a buscar las soluciones correctas y eficaces, estimulando tambi\u00e9n la b\u00fasqueda de otras competencias\u00bb (P. DONI, El camino para una nueva teolog\u00ed\u00ada del trabajo, en D. PIZZUTI [a cargo], Para una teolog\u00ed\u00ada del trabajo&#8230;, 182).<\/p>\n<p>Los manuales teol\u00f3gico-morales m\u00e1s recientes no han descuidado el tema del trabajo y se han preocupado de ofrecer las indicaciones \u00e9ticas m\u00e1s generales concernientes no s\u00f3lo al deber de trabajar, sino tambi\u00e9n al derecho al trabajo y a la exigencia de que toda persona pueda encontrar una ocupaci\u00f3n qu\u00e9 responda a sus inclinaciones y capacidades. Sin embargo, no siempre se transparenta la conciencia clara de que, tambi\u00e9n en las \u00e1reas industrializadas, y no s\u00f3lo en los pa\u00ed\u00adses en v\u00ed\u00adas de desarrollo, el trabajo est\u00e1 lejos de ser actividad verdaderamente humana. No est\u00e1, en efecto, elegido con libertad,sino aceptado por necesidad (cuando se consigue encontrar); no est\u00e1 libremente desarrollado, sino sometido a programadores y, consiguientemente, carente de creatividad; dependiente de dadores de trabajo \u00abindirectos\u00bb, a quienes gu\u00ed\u00ada la filosof\u00ed\u00ada de la ganancia y del dominio. El problema, por tanto, m\u00e1s relevante de la teolog\u00ed\u00ada moral en el tema del trabajo es el de individuar normas que, a la vez que condenen, por injustas, determinadas condiciones opresoras, as\u00ed\u00ad como algunos tipos de trabajo (considerados en el horizonte del bien com\u00fan planetario), consigan tambi\u00e9n se\u00f1alar los caminos por los que el trabajo actual pueda llegar a ser actividad propiamente humana, gratificante para la persona que lo realiza y promotor del medio ambiente y de la fraternidad universal.<\/p>\n<p>III. Hacia una nueva \u00e9tica del trabajo y una nueva deontolog\u00ed\u00ada profesional<br \/>\n1) Una reflexi\u00f3n \u00e9tica sobre el trabajo no puede prescindir hoy del an\u00e1lisis de las situaciones que impiden que el trabajo sea una verdadera actividad humana. Se trata, por consiguiente, de descifrar el significado concreto que tiene hoy el trabajo y de individuar los mecanismos de la explotaci\u00f3n y de la alienaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La \u00e9tica tradicional part\u00ed\u00ada del \u00abdeber del trabajo\u00bb. En la actualidad una \u00e9tica del trabajo, inscrita en la \u00e9tica social y pol\u00ed\u00adtica, consciente de la exigencia primaria de la paz y de la fraternidad universal, ha de subrayar como instancia \u00e9tica fundamental el grav\u00ed\u00adsimo compromiso colectivo de crear condiciones generales que hagan posible el ejercicio del derechodeber del trabajo. El te\u00f3logo moralista debe tomar los datos nacionales y mundiales de la desocupaci\u00f3n y del subtrabajo y examinarlos en sus consecuencias perversas, sobre todo en lo concerniente a los j\u00f3venes en busca de un primer trabajo.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la \u00e9tica del trabajo evidencia el compromiso (que incumbe a las autoridades p\u00fablicas, a los dadores de trabajo, a los propios trabajadores y alas comunidades eclesiales) de concurrir a la humanizaci\u00f3n del sistema actual de trabajo y de las empresas, a fin de que las \u00abprimac\u00ed\u00adas\u00bb del trabajo subjetivo, enumeradas en la Laborem exercens, de Juan Pablo 11 [ver p\u00e1rrafo II, 1, de este art\u00ed\u00adculo], encuentren realizaci\u00f3n concreta en los ambientes de trabajo modificados por las grandes innovaciones tecnol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, una nueva \u00e9tica del trabajo no puede ciertamente desentenderse de afrontar el tema, hoy controvertido, de las posibilidades o no de compaginar la productividad con el ejercicio del principio de ! solidaridad (que, unido al principio de subsidiariedad, constituye un elemento b\u00e1sico de la \u00e9tica social cristiana). La conciliaci\u00f3n resultar\u00e1 imposible si no se afronta y supera (en primer lugar en el plano te\u00f3rico de la \u00e9tica) la mentalidad economicista que hace de la m\u00e1xima ganancia el resorte primario y exclusivo del comportamiento econ\u00f3mico. Una econom\u00ed\u00ada que quiera ser verdaderamente humana ha de responder a las exigencias, a las necesidades verdaderas de las personas, y no puede encerrarse en el \u00e1mbito de modelos de desarrollo y de tipos de productividad exclusivamente economicistas; debe abrirse a una productividad social que, porque quiere satisfacer las exigencias de la persona (de las que trabajan y de las que no trabajan), accede a la reducci\u00f3n del horario de trabajo, incrementa la ocupaci\u00f3n, prolonga la edad de la jubilaci\u00f3n, socializa con formas participativas y cooperativistas tiempos de trabajo y tiempos libres.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en estas condiciones puede y debe una nueva \u00e9tica del trabajo detenerse en los derechos-deberes del dador de trabajo y de los trabajadores, y tratar de ofrecer orientaciones en materia de \u00e9tica profesional. Entre los derechos emergentes hoy y a los que corresponden deberes \u00e9ticos igualmente graves adquieren especial relevancia los siguientes: 0 la conservaci\u00f3n y defensa del puesto de trabajo, con demasiada frecuencia puesto en peligro por el c\u00e1lculo meramente economicista, que introduce nuevas tecnolog\u00ed\u00adas sin preocupaci\u00f3n alguna por los que, tarde o temprano, quedar\u00e1n excluidos del trabajo; El el derecho de los j\u00f3venes a una preparaci\u00f3n y formaci\u00f3n para el trabajo; a ser ayudados a introducirse en actividades productivas estables, dignas y que respondan a sus capacidades e inclinaciones; El el derecho para todos -hombres, mujeres y, en particular, sujetos m\u00e1s d\u00e9biles, marginales y expuestos a la explotaci\u00f3n: minusv\u00e1lidos, extranjeros, inmigrantes&#8230;; O a un tipo de trabajo plenamente reconocido, jur\u00ed\u00addicamente tutelado, sindicalmente defendido y seguro, es decir, garantizado en lo concerniente a la prevenci\u00f3n de riesgos f\u00ed\u00adsicos y ps\u00ed\u00adquicos que el trabajador puede correr en determinados tipos de trabajo. Muy relevante en el plano \u00e9tico es el compromiso de garantizar a todos una calidad de trabajo (vinculada con la calidad de vida y de convivencia) que armonice productividad, utilidad social y autogratificaci\u00f3n personal, fines operis y fines operantes, inter\u00e9s empresarial y profesionalidad.<\/p>\n<p>Para que esta enumeraci\u00f3n de compromisos \u00e9ticos no se quede en algo gen\u00e9rico ni se reduzca a una consideraci\u00f3n paren\u00e9tica, el te\u00f3logo moralista debe conjugarla despu\u00e9s, a fin de captar bien a qu\u00e9 sujetos van dirigidos esos compromisos y de dar con normas \u00e9ticas m\u00e1s precisas que muestren en concreto las actitudes y las opciones que por ser moralmente injustas hay que evitar, y de verificar, junto con los expertos, los caminos que las situaciones permiten recorrer para realizar los ideales propuestos. Adem\u00e1s, y sobre todo en este campo del trabajo, donde se dan cita los problemas m\u00e1s graves y fundamentales de la \u00e9tica social, es necesario que el te\u00f3logo moralista no consienta que la \u00abutop\u00ed\u00ada\u00bb se disocie del c\u00e1lculo de lo posible, ni que en nombre del realismo -es decir, de la \u00abracionalidad economicista\u00bb- se sacrifiquen las exigencias de la \/justicia distributiva y social y, consiguientemente, de una racionalidad econ\u00f3mica aut\u00e9ntica, medida a partir de la necesidad de los m\u00e1s y no a partir del beneficio de pocos.<\/p>\n<p>2) Por lo que respecta hoy a la deontolog\u00ed\u00ada profesional, los te\u00f3logos moralistas, dado que est\u00e1n en curso cambios profundos e imprevisibles en el campo de los oficios y de las profesiones, parecen m\u00e1s bien reacios a elaborar \u00e9ticas profesionales que en otros tiempos resultaban tal vez menos arduas. Se advierte, con todo, una cierta tendencia que est\u00e1 adquiriendo cuerpo en algunos sectores de la \u00e9tica profesional: superaci\u00f3n de la espiritualidad de la intenci\u00f3n y actitudes cr\u00ed\u00adticas frente a profesiones que, a la luz de una consideraci\u00f3n m\u00e1s adecuada de la paz, de la justicia y del respeto medioambiental, resulten en concreto ser \u00e9ticamente negativas.<\/p>\n<p>A diferencia de lo sucedido en los primeros siglos de la era cristiana, en los que, debido a los cambios de las circunstancias sociales, surgieron graves problemas de deontolog\u00ed\u00ada profesional que motivaron una actitud cr\u00ed\u00adtica entre el propio trabajo y la fidelidad al evangelio (p.ej., profesi\u00f3n militar y tribunales), posteriormente todas las profesiones -consideradas honestas por la opini\u00f3n p\u00fablica- fueron aceptadas por el mundo cristiano y moralmente justificadas sobre la base asc\u00e9tica de la recta intenci\u00f3n. En esta perspectiva, el elemento decisivo que justifica moralmente la profesi\u00f3n ejercida no es tanto la obra realizada -el fines operis- cuanto el fin subjetivo, la intenci\u00f3n de servir a Dios, darle gloria y servir al pr\u00f3jimo. En \u00e9pocas m\u00e1s cercanas a nosotros, la \u00e9tica profesional se va configurando como \u00e9tica de compromiso, de seriedad y de competencia. Se ha invocado por los te\u00f3logos moralistas la exigencia de llevar hasta sus \u00faltimas consecuencias la vocaci\u00f3n profesional propia, desarrollando todas sus implicaciones positivas en el marco de un riguroso respeto a las normas de deontolog\u00ed\u00ada profesional que en muchos sectores, incluidos los laicos, han ido precis\u00e1ndose con mucha escrupulosidad.<\/p>\n<p>En la actualidad, los te\u00f3logos moralistas precisan que, para vivir de forma \u00e9ticamente correcta la propia profesi\u00f3n, no bastan ni la buena intenci\u00f3n subjetiva, ni la sola observancia de la \u00abdeontolog\u00ed\u00ada profesional\u00bb (que no se identifica sic et simpliciter con la \u00e9tica) y ni siquiera la honestidad y competencia personales. Se trata, en efecto, de ver si y c\u00f3mo una determinada profesi\u00f3n -p.ej., el servicio militar, en tiempo de paz o en tiempo de guerra; el proyecto, construcci\u00f3n y comercio de armas, nucleares y\/o convencionales; el trabajo (en los diversos niveles de responsabilidad) en las centrales nucleares; el ejercicio de la profesi\u00f3n sanitaria en sectores incluso permitidos por las leyes y por la misma deontolog\u00ed\u00ada m\u00e9dica (aborto, experimentos con las personas, etc.)representa realmente un servicio a la comunidad, una contribuci\u00f3n a la promoci\u00f3n de las personas y de las comunidades, o m\u00e1s bien est\u00e1 en oposici\u00f3n con los valores de la persona, las exigencias de la justicia, de la paz, de la solidaridad internacional, de los equilibrios ecol\u00f3gicos a tutelar, y as\u00ed\u00ad sucesivamente. Para los trabajadores dependientes, estos tipos de trabajo representan la mayor parte de las veces una necesidad, y puede resultarles, en concreto, muy arduo presentar \/objeciones de conciencia y buscar otra ocupaci\u00f3n. La cuesti\u00f3n, en cambio, se presenta diversa para quien ocupa posiciones de mayor responsabilidad y cualificaci\u00f3n profesional.<\/p>\n<p>[\/Econom\u00ed\u00ada; \/Huelga; \/Doctrina social de la Iglesia; \/Propiedad; \/Sindicalismo; \/Tiempo libre].<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Trabajo y teolog\u00ed\u00ada, en \u00abCon\u00bb 151 (1980); ANDERSON N., Sociolog\u00ed\u00ada del trabajo y del ocio, Revista de Derecho Privado, Madrid 1975; ANGELINI G., Trabajo, en Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada, Cristiandad, Madrid 1982, 18851910; AUER A., El cristiano en la profesi\u00f3n, Herder, Barcelona 1970; BIANCHI G., Dalla parte di Marta: una teolog\u00ed\u00ada del lavoro, Morcelliana, Brescia 1978 CAMPANINI G., Trabajo, en DETM, Paulinas Madrid 19865, 1095-1110; CHEND D.M., Hacia una teolog\u00ed\u00ada del trabajo, Estela, Barcelona 19(0; CONFERENCIA EPISCOPAL DE USA, Justicia econ\u00f3mica para todos, PPC, Madrid 1987; FoULKEs F. 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Mattai<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n<p>Acci\u00f3n de realizar una actividad f\u00ed\u00adsica o intelectual continuada para hacer o conseguir algo; en las Escrituras se honra el trabajo. (Ec 5:18.) Es un don de Dios el que el hombre coma, beba y \u2020\u0153vea el bien por todo su duro trabajo\u2020\u009d, y es la voluntad divina que el hombre se \u2020\u0153regocije en sus obras\u2020\u009d. (Ec 3:13, 22.) El trabajo no empez\u00f3 despu\u00e9s del pecado, pues cuando el hombre y la mujer a\u00fan eran perfectos y sin pecado, Jehov\u00e1 les asign\u00f3 trabajo: les mand\u00f3 que sojuzgaran la Tierra. (G\u00e9 1:28.) Sin embargo, el trabajo ser\u00ed\u00ada infructuoso como consecuencia del pecado. (G\u00e9 3:19; comp\u00e1rese con Ro 8:20, 21.)<br \/>\nBajo la ley mosaica se decret\u00f3 que habr\u00ed\u00ada per\u00ed\u00adodos en los que descansar del trabajo. Los israelitas no ten\u00ed\u00adan que trabajar el s\u00e1bado semanal. (Ex 20:8-11.) Tampoco ten\u00ed\u00adan que hacer \u2020\u0153ninguna clase de trabajo laborioso\u2020\u009d durante las celebraciones de convocaciones santas. (Le 23:6-8, 21, 24, 25, 34-36.)<\/p>\n<p>Jehov\u00e1 y su Hijo trabajan. Jehov\u00e1 es un trabajador; entre sus obras se cuentan: los cielos, la Tierra, los animales y el hombre. (G\u00e9 1:1; 2:1-3; Job 14:15; Sl 8:3-8; 19:1; 104:24; 139:14.) Es propio reconocer la grandeza de las obras de Jehov\u00e1 elogi\u00e1ndole y expres\u00e1ndole agradecimiento por ellas. (Sl 92:5; 107:15; 145:4-10; 150:2.) Las obras de Dios son fieles e incomparables, est\u00e1n hechas con sabidur\u00ed\u00ada, y son \u2020\u0153verdad y juicio\u2020\u009d. (Sl 33:4; 86:8; 104:24; 111:7.)<br \/>\nJehov\u00e1 hizo una \u2020\u0153gran obra\u2020\u009d al liberar a los israelitas del cautiverio egipcio y ayudarlos a tomar posesi\u00f3n de Cana\u00e1n. (Jue 2:7.) Sus obras a veces est\u00e1n relacionadas con la ejecuci\u00f3n de juicio divino. (Jer 50:25.) Por lo tanto, se predijo por medio de Isa\u00ed\u00adas: \u2020\u0153Porque Jehov\u00e1 se levantar\u00e1 [&#8230;] para obrar su obra \u2014su obra es extraordinaria\u2014\u2020\u009d. (Isa 28:21.) Esa \u2020\u02dcobra extraordinaria\u2020\u2122 ocurri\u00f3 en los a\u00f1os 607 a. E.C. y 70 E.C., cuando Jehov\u00e1 ocasion\u00f3 la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y su templo. (Hab 1:5-9; Hch 13:38-41; v\u00e9ase PODER, OBRAS PODEROSAS.)<br \/>\nSe presenta a la sabidur\u00ed\u00ada personificada al lado de Jehov\u00e1 en la obra creativa como su \u2020\u0153obrero maestro\u2020\u009d. (Pr 8:12, 22-31; comp\u00e1rese con Jn 1:1-3.) Cuando el sabio Hijo de Dios, Jes\u00fas, estuvo en la Tierra como humano, demostr\u00f3 que era un trabajador y que, aunque las obras creativas materiales relacionadas con la Tierra hab\u00ed\u00adan concluido, Jehov\u00e1 continuaba trabajando, pues dijo: \u2020\u0153Mi Padre ha seguido trabajando hasta ahora, y yo sigo trabajando\u2020\u009d. (Jn 5:17.) Para Jes\u00fas, hacer el trabajo que Jehov\u00e1 le hab\u00ed\u00ada asignado era tan nutritivo, satisfaciente y reconfortante como el propio alimento. (Jn 4:34; 5:36.) Las obras que Cristo hizo las realiz\u00f3 en el nombre y de parte del Padre, para mostrar que estaba \u2020\u0153en uni\u00f3n con el Padre\u2020\u009d. (Jn 10:25, 32, 37, 38; 14:10, 11; 15:24; Hch 2:22.) Jes\u00fas termin\u00f3 con \u00e9xito el trabajo que Dios le hab\u00ed\u00ada asignado hacer en la Tierra. (Jn 17:4.)<br \/>\nJes\u00fas dijo: \u2020\u0153El que ejerce fe en m\u00ed\u00ad, ese tambi\u00e9n har\u00e1 las obras que yo hago; y har\u00e1 obras mayores que estas, porque yo estoy siguiendo mi camino al Padre\u2020\u009d. (Jn 14:12.) Es obvio que Cristo no se refer\u00ed\u00ada a que sus seguidores har\u00ed\u00adan obras m\u00e1s milagrosas que las suyas, pues no hay registro b\u00ed\u00adblico de que ninguno de ellos realizase un milagro que superara el de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, que llevaba cuatro d\u00ed\u00adas muerto. (Jn 11:38-44.) No obstante, como Jes\u00fas ascend\u00ed\u00ada al Padre y sus seguidores iban a recibir el esp\u00ed\u00adritu santo para ser sus testigos \u2020\u0153tanto en Jerusal\u00e9n como en toda Judea, y en Samaria, y hasta la parte m\u00e1s distante de la tierra\u2020\u009d (Hch 1:8), ellos abarcar\u00ed\u00adan una zona mayor y trabajar\u00ed\u00adan durante m\u00e1s tiempo que Jes\u00fas, y en este sentido har\u00ed\u00adan obras mayores que \u00e9l.<\/p>\n<p>La necesidad de trabajar. Jesucristo dijo que \u2020\u0153el obrero es digno de su salario\u2020\u009d, lo que indica que a los que trabajaban con relaci\u00f3n a los asuntos espirituales no les faltar\u00ed\u00adan las cosas necesarias de la vida. (Lu 10:7.) Sin embargo, como el ap\u00f3stol Pablo mostr\u00f3 a los tesalonicenses, la persona perezosa que se niega a trabajar no merece comer a expensas de otros, sino que deber\u00ed\u00ada aprender a trabajar con sus manos para atender sus necesidades. (1Te 4:11; 2Te 3:10, 12.) Del mismo modo, el que hurta no deber\u00ed\u00ada \u2020\u02dchurtar m\u00e1s\u2020\u2122, sino hacer \u2020\u0153trabajo duro\u2020\u009d. (Ef 4:28.)<\/p>\n<p>La calidad del trabajo de los siervos de Dios. Al hacer cualquier trabajo, el siervo de Jehov\u00e1 deber\u00ed\u00ada recordar su relaci\u00f3n con El y hacerlo \u2020\u0153de toda alma como para Jehov\u00e1, y no para los hombres\u2020\u009d. (Col 3:23.) Esto exige diligencia (Pr 10:4; 13:4; 18:9), honradez y fidelidad. La manifestaci\u00f3n de estas cualidades glorifica a Dios, como se hace patente por la admonici\u00f3n dada a los esclavos cristianos: \u2020\u0153Que los esclavos est\u00e9n en sujeci\u00f3n a sus due\u00f1os en todas las cosas y les sean de buen agrado, no siendo respondones, no cometiendo robos, sino desplegando buena fidelidad a plenitud, para que en todas la cosas adornen la ense\u00f1anza de nuestro Salvador, Dios\u2020\u009d. (Tit 2:9, 10; Ef 6:5-8; Heb 13:18.)<\/p>\n<p>Evaluaci\u00f3n apropiada de las posesiones. Los cristianos deber\u00ed\u00adan confiar en la bendici\u00f3n de Dios sobre su trabajo y no estar indebidamente ansiosos por sus necesidades materiales. Jes\u00fas aconsej\u00f3 a sus seguidores que buscasen primero el Reino. (Mt 6:11, 25-33.) Tambi\u00e9n exhort\u00f3: \u2020\u0153Trabajen, no por el alimento que perece, sino por el alimento que permanece para vida eterna\u2020\u009d. (Jn 6:27.) Por consiguiente, los siervos de Dios mantienen el dinero y las cosas materiales obtenidas por medio del trabajo en una posici\u00f3n subordinada a las riquezas espirituales, que son mucho m\u00e1s importantes. Tambi\u00e9n utilizan los recursos materiales adquiridos mediante el trabajo para dar adelanto a los intereses espirituales, y as\u00ed\u00ad se \u2020\u02dchacen amigos\u2020\u2122 de Dios y Cristo. (Ec 7:12; Lu 12:15-21; 16:9.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario:<br \/>\nI. El trabajo en la cultura de hoy.<br \/>\nII. Perspectiva b\u00ed\u00adblica.<br \/>\nIII. Antiguo Testamento: 1.Terminolog\u00ed\u00ada; 2. El trabajo en Gen 1-11; a) El trabajo y el descanso de Dios, b) El hombre es imagen de Dios, c) El trabajo en Gen 2-3, d) Ca\u00ed\u00adn y sus descendientes, e) La torre de Babel; 3. El trabajo como<br \/>\nmandato de Dios; 4. La predicaci\u00f3n prof\u00e9tica; 5. Escritos sapienciales.<br \/>\nIV. Nuevo Testamento: 1. Mar\u00ed\u008da y Mar\u00ed\u00ada; 2. \u2020\u0153El que no trabaje, que no coma\u2020\u009d (2Ts 3,10); 3. Aprovechar el tiempo presente (Ef 5, 16).<br \/>\nV. Conclusi\u00f3n.<br \/>\n3315<br \/>\n1. EL TRABAJO EN LA CULTURA DE HOY.<br \/>\nEl siglo xix se caracteriz\u00f3, en lo que ata\u00f1e a nuestro tema, por una exaltaci\u00f3n enf\u00e1tica y entusi\u00e1stica del trabajo, considerado como expresi\u00f3n del dominio del hombre sobre la naturaleza. En nuestro siglo, la divisi\u00f3n y especializaci\u00f3n cada vez mayor del trabajo, el desarrollo de la ciencia, de la t\u00e9cnica, y consiguientemente, de la civilizaci\u00f3n industrial han puesto cada vez m\u00e1s de relieve los aspectos problem\u00e1ticos e incluso negativos de la concepci\u00f3n del trabajo del siglo xix. El tema del trabajo, heredado del siglo pasado, ha entrado expresamente en la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica y teol\u00f3gica sobre todo en nuestro siglo. Pero parad\u00f3jicamente la noci\u00f3n misma de \u2020\u0153trabajo\u2020\u009d ha perdido en claridad y en univocidad, hasta el punto de convertirse en una categor\u00ed\u00ada indeterminada, y por tanto necesitada de precisi\u00f3n.<br \/>\nEn el terreno de la reflexi\u00f3n cristiana, nuestro siglo ha asistido a un esfuerzo amplio y pluriforme de interpretaci\u00f3n de la moderna civilizaci\u00f3n del trabajo. Baste pensaren las enc\u00ed\u00adclicas de los papas, en la teolog\u00ed\u00ada francesa de las realidades terrenas, en el documento conciliar Gaudium et spes. Fuera del campo teol\u00f3gico, la filosof\u00ed\u00ada moderna desde Hegel hasta la escuela de Frankfurt, la sociolog\u00ed\u00ada desde Weber hasta nuestros d\u00ed\u00adas, la psicolog\u00ed\u00ada y la medicina del trabajo, todas las ciencias humanas se ocupan del trabajo bajo aspectos espec\u00ed\u00adficos.<br \/>\nPero continuamente est\u00e1 surgiendo la pregunta radical: \u00bfCu\u00e1l es el sentido del trabajo en la vida del hombre? El trabajo se configura como relaci\u00f3n del hombre con la naturaleza, pero crea adem\u00e1s una red de relaciones entre los hombres; por otra parte, la dimensi\u00f3n del trabajo est\u00e1 ligada a la dimensi\u00f3n de la corporeidad del hombre, pero tambi\u00e9n a la tensi\u00f3n humana de conocer el mundo; finalmente, el trabajo es una \u2020\u0153regi\u00f3n\u2020\u009d de la existencia humana que es tambi\u00e9n fruici\u00f3n y contemplaci\u00f3n, juego y fiesta, y, sin embargo, puede convertirse en s\u00ed\u00admbolo del camino existencial del hombre que se fatiga bajo el sol en busca de realizaci\u00f3n y de cumplimiento.<br \/>\nLa Biblia no se ha enfrentado con el tema del trabajo desde la \u00f3ptica en que ha surgido en la moderna sociedad industrial. No hay en la Biblia ning\u00fan t\u00e9rmino que exprese lo que hoy se entiende generalmente por \u2020\u0153trabajo, es decir, no s\u00f3lo la actividad humana gen\u00e9rica, sino ese tipo de actividad que se considera tanto en su finalidad \u00faltima como en s\u00ed\u00ad misma, por su contenido operativo, distinta de la fruici\u00f3n de los bienes producidos y de la \u2020\u0153contemplaci\u00f3n\u2020\u009d. Sin embargo, para el creyente es inevitable interrogarse por el sentido del trabajo seg\u00fan la Biblia.<br \/>\n3316<br \/>\nII. PERSPECTIVA BIBLICA.<br \/>\nLa actividad humana est\u00e1 continuamente presente en los textos b\u00ed\u00adblicos; pero en ellos el t\u00e9rmino \u2020\u0153trabajo, en el sentido de la moderna sociedad industrial y laboral, se halla realmente ausente. De aqu\u00ed\u00ad la dificultad de encontrar un m\u00e9todo para la investigaci\u00f3n, \u00bfsobre qu\u00e9 hemos de interrogar concretamente a la Biblia? Por hip\u00f3tesis, podemos asumir la siguiente acepci\u00f3n del trabajo como categor\u00ed\u00ada eur\u00ed\u00adstica: el trabajo es una actividad personal, manual y\/o intelectual, con la cual el hombre \u2020\u0153conoce\u2020\u009d el mundo y al mismo tiempo se realiza a s\u00ed\u00ad mismo en el contexto de las relaciones con los dem\u00e1s. No se trata l\u00f3gicamente de una definici\u00f3n b\u00ed\u00adblica del trabajo, sino de una aproximaci\u00f3n que permite una investigaci\u00f3n en la Biblia a partir de los interrogantes de hoy.<br \/>\nEl tema del trabajo, a pesar de ser casi omnipresente, no tiene especial relieve para el anuncio b\u00ed\u00adblico, centrado en la proclamaci\u00f3n del reino de Dios, y \u00faltimamente en el misterio de Jesucristo. El trabajo forma parte de la existencia humana, pero no agota su sentido ni salva al hombre; no santifica al hombre, pero tampoco lo condena. Sin embargo, el trabajo es \u2020\u0153expresi\u00f3n\u2020\u2122 de la existencia humana, de su finitud creatural y de su necesidad de salvaci\u00f3n. Por tanto, es l\u00f3gico que el trabajo sea considerado dentro de la visi\u00f3n antropol\u00f3gica b\u00ed\u00adblica en relaci\u00f3n con Dios.<br \/>\n3317<br \/>\nNo podemos pensar en deducir de la Biblia una visi\u00f3n org\u00e1nica del trabajo humano o una doctrina b\u00ed\u00adblica sobre el trabajo. Por consiguiente, el estudio del tema b\u00ed\u00adblico ha de evitar el peligro de una utilizaci\u00f3n selectiva de los textos b\u00ed\u00adblicos sobre la base de una precomprensi\u00f3n inconfesada o no refleja. Una teolog\u00ed\u00ada del trabajo no puede elaborarse simplemente a golpes de citas b\u00ed\u00adblicas, ni por simple deducci\u00f3n de los grandes temas de la revelaci\u00f3n (creaci\u00f3n, redenci\u00f3n, escatolog\u00ed\u00ada), sino que presupone la elaboraci\u00f3n previa de una antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica adecuada.<br \/>\nSer\u00ed\u00ada poco fructuoso hacer una simple descripci\u00f3n de los diversos trabajos mencionados en la Biblia.<br \/>\nDetendremos nuestra atenci\u00f3n en los pasajes que ponen de relieve el sentido del trabajo humano.<br \/>\nSolamente as\u00ed\u00ad es posible captar la especificidad del mensaje b\u00ed\u00adblico.<br \/>\n3318<br \/>\nIII. ANTIGUO TESTAMENTO.<br \/>\n3319<br \/>\n1. Terminolog\u00ed\u00ada.<br \/>\nEl A? utiliza muchos t\u00e9rminos para designar el trabajo: \u2020\u02dcabodah = trabajo duro y fatigoso, servicio (incluso cultual); mela\u2020\u2122kah = obra, ocupaci\u00f3n, tarea; mas = trabajo forzado; se-bel- trabajo social, tarea p\u00fablica; ma\u2020\u2122seh = ocupaci\u00f3n, faena; saba\u2020\u2122= trabajo, servicio, esclavitud, tarea penosa; debary\u00f3m = trabajo diario; \u2020\u02dcamal= trabajo, cansancio, prestaci\u00f3n; yegia\u2020\u2122 = fatiga, trabajo, salario; \u2020\u02dcissab\u00f3n = fatiga, cansancio; mel e fcet \u2020\u02dcabodah &#8211; trabajo ordinario, diario&#8230;<br \/>\nEs caracter\u00ed\u00adstico de la lengua hebrea b\u00ed\u00adblica designar el trabajo con t\u00e9rminos que indican al mismo tiempo bien sea el desarrollo de una actividad, bien el resultado o la obra producida, bien la fatiga inherente al mismo. La actividad laboral se capta concretamente, bien en el sujeto que la cumple con fatiga y con dolor, bien en sus caracter\u00ed\u00adsticas intr\u00ed\u00adnsecas (p.ej., en cuanto servicio o creatividad), bien en las relaciones sociales que crea (dependencia, servidumbre). La polivalencia sem\u00e1ntica del l\u00e9xico b\u00ed\u00adblico deja vislumbrar la falta de una elaboraci\u00f3n te\u00f3rica y revela una aproximaci\u00f3n m\u00e1s bien indiferencia-da a la \u2020\u0153realidad del trabajo. Quiz\u00e1 esto se deba al hecho de que la Biblia no considera el trabajo en s\u00ed\u00ad mismo como un segmento aislado de la existencia humana, sino en la trama viva y compleja de la vida del hombre.<br \/>\n3320<br \/>\n2. El trabajo en Gen 1-11.<br \/>\nEn Gen 1-11 no tenemos una narraci\u00f3n \u2020\u0153hist\u00f3rica basada en documentos y testimonios, sino relatos po\u00e9ticos y religiosos, narraciones simb\u00f3licas con elementos m\u00ed\u00adticos, que intentan afirmar lo que vale para cada uno de los hombres siempre y en todas partes. Se trata de una interpretaci\u00f3n inspirada de la existencia humana [1 G\u00e9nesis].<br \/>\n3321<br \/>\na) El trabajo y el descanso de Dios. En el himno al Creador de Gen 1, el Dios creador es un Dios que trabaja y descansa. El trabajo divino se distribuye en el marco de una serie de d\u00ed\u00adas, dentro de una estructura septenaria. La polaridad r\u00ed\u00adtmica del tiempo (d\u00ed\u00ada y noche) y la sucesi\u00f3n ordenada y numerada de los d\u00ed\u00adas (6 + 1) sugieren que la actividad creadora-ordenadora de Dios es perfecta y el resultado es armonioso. El ritmo, la armon\u00ed\u00ada y la belleza de lo creado, que solamente Dios puede valoraren su totalidad, son exaltados por Dios mismo: \u2020\u0153Vio Dios que esto estaba bien (t\u00f3b)\u2020\u009d(Gn 1,3; Gn 1,10; Gn 1,12; Gn 1,18; Gn 1,21; Gn 1,25; Gn 1,31). El mundo es siete veces bello, bueno, es decir, plenamente armonioso.<br \/>\nPero tanto la actividad de Dios como las obras creadas llegan a su cumplimiento el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo. As\u00ed\u00ad pues, el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo es el \u2020\u0153cumplimiento\u2020\u2122 de todas las obras y actividades de los seis d\u00ed\u00adas. Dios descansa el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo porque todo ha llegado a su etapa definitiva. Hay, por tanto, en los seis d\u00ed\u00adas un dinamismo hacia el cumplimiento total y hacia el orden de todo, que se alcanzan plenamente el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada. Si Dios descansa es porque el mundo ha alcanzado su plenitud como totalidad ordenada.<br \/>\nEl Dios b\u00ed\u00adblico no es un \u2020\u0153deus otio-sus, como los dioses de Mesopota-mia; trabaja y descansa, se da, y sigue estando en s\u00ed\u00ad mismo. El trabajo-reposo es un ritmo divino vital. Evidentemente, aqu\u00ed\u00ad se emplea un lenguaje metaf\u00f3rico, antropom\u00f3rfico, ya que el \u2020\u0153descanso \u2020\u0153de Dios no es un \u2020\u0153dulce no hacer nada\u2020\u2122. En efecto, el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo Dios act\u00faa: consagra para s\u00ed\u00ad aquel d\u00ed\u00ada y lo bendice. El descanso de Dios es una cifra simb\u00f3lica para decir que todo lo que Dios ha hecho est\u00e1 perfectamente cumplido. Y es un descanso fecundo, porque la bendici\u00f3n divina hace fecundo al s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada consagr\u00e1ndolo para s\u00ed\u00ad. Por tanto, hay una fecundidad divina que brota de su actividad laboral y una fecundidad que est\u00e1 ligada a su bendici\u00f3n. Dios no trabaja para poder descansar ni descansa para trabajar m\u00e1s.<br \/>\nGen 1 no trata ni del trabajo humano ni del s\u00e1bado del hombre al ordenar el texto seg\u00fan el esquema de siete d\u00ed\u00adas. Lo que quiere es presentar a Dios como el que trabaja y descansa, es decir, como aquel que incluye en s\u00ed\u00ad tanto el trabajo como el descanso. El \/ \u2020\u02dcmito no demuestra ni argumenta, sino que \u2020\u0153representa\u2020\u2122: aqu\u00ed\u00ad estamos leyendo precisamente una representaci\u00f3n.<br \/>\n3322<br \/>\nb) El hombre es imagen de Dios. Ya la literatura mesopot\u00e1mica presentaba al hombre como imagen de Dios, pero indicaba tambi\u00e9n cu\u00e1l era el destino del hombre: ser creado para trabajar al servicio y en provecho de los dioses. Para el pensamiento babil\u00f3nico (cf, p.ej., el mito de Atrahasis), el trabajo determina esencialmente la existencia humana; la libertad es un privilegio exclusivamente divino, alcanzado mediante la esclavitud del hombre. El ser imagen de Dios no libera al hombre de la sumisi\u00f3n al trabajo.<br \/>\nLa Biblia, por el contrario, le concede al hombre un puesto privilegiado en el universo. La creaci\u00f3n del hombre es distinta y est\u00e1 separada de la creaci\u00f3n de los dem\u00e1s seres mediante una deliberaci\u00f3n de Dios:<br \/>\n\u2020\u0153Dios dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza\u2020\u009d (Gn 1,26). El ser imagen depende de un \u2020\u0153hacer\u2020\u009d intencional de Dios: la intenci\u00f3n divina es que el hombre est\u00e9 constituido esencialmente por la relaci\u00f3n con \u00e9l. Esta relaci\u00f3n queda precisada por la \u2020\u0153imagen de Dios\u2020\u009d: el hombre es, por tanto, como su Dios, un ser que trabaja y descansa. Tanto el \u2020\u0153trabajo\u2020\u009d como el \u2020\u0153descanso\u2020\u009d corresponden a la imagen de Dios.<br \/>\nAdem\u00e1s, \u2020\u0153Dios bendijo al hombre y a la mujer y les dijo: \u2020\u02dcSed fecundos y multiplicaos, poblad la tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y cuantos animales se mueven sobre la tierra\u2020\u009d (Gn 1,28). El hombre recibe, no una orden o un mandato, sino una bendici\u00f3n que es garant\u00ed\u00ada de \u00e9xito. Su futuro est\u00e1 \u2020\u0153protegido\u2020\u009d por la bendici\u00f3n de Dios. El hombre se multiplicar\u00e1, es decir, dar\u00e1 origen a varios pueblos, de forma que llenar\u00e1 la tierra. Cada uno de esos pueblos tomar\u00e1 posesi\u00f3n de su territorio (el hebreo usa aqu\u00ed\u00ad el t\u00e9rmino kabas = tomar posesi\u00f3n de un territorio). Adem\u00e1s, la humanidad con la bendici\u00f3n divina lograr\u00e1 \u2020\u0153gobernar\u2020\u009d (en hebreo, ra-dah) el mundo. Este gobierno humano sobre el mundo no es una explotaci\u00f3n brutal ni un sometimiento arbitrario, un gesto de despotismo an\u00e1rquico y destructor, sino que se inserta en el marco de una voluntad divina de orden en el mundo y de victoria sobre las fuerzas del caos. La bendici\u00f3n de Dios es sobre el hombre que trabaja y engendra. El ser imagen no abre un abismo entre el hombre y las dem\u00e1s criaturas; lo distingue en cuanto apertura y capacidad de encuentro con Dios, pero lo une al cosmos que el hombre gobierna con su trabajo. El trabajo humano no es una maldici\u00f3n, pero tampoco un fin en s\u00ed\u00ad mismo. Est\u00e1 bajo la bendici\u00f3n divina, condici\u00f3n de su nuevo nacimiento. La \u2020\u0153calidad\u2020\u009d del trabajo humano est\u00e1 definida de antemano por la relaci\u00f3n del hombre con Dios, en cuanto que \u00e9l es \u2020\u0153imago Dei\u2020\u009d, y por la bendici\u00f3n divina.<br \/>\nAhora podemos intentar comprender mejor la imagen mitol\u00f3gica del descanso divino el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada. El mito del trabajo y del descanso de Dios intenta evitar presentar a Dios como ocioso o imaginarlo esclavo del trabajo. Sin embargo, parece plausible suponer que el autor jud\u00ed\u00ado del siglo vi que escribi\u00f3 Gen 1 ten\u00ed\u00ada ante los ojos el ritmo septenario de la semana hebrea. Al decir que el hombre fue creado a imagen del Dios que trabaja y que descansa, el texto b\u00ed\u00adblico quiere decirnos que tambi\u00e9n la semana hebrea est\u00e1 modelada sobre la divina. Sobre la creaci\u00f3n entera se cierne la bendici\u00f3n divina, que da origen a los d\u00ed\u00adas feriales, laborales y fecundos, y a los d\u00ed\u00adas \u2020\u0153s\u00e9ptimos\u2020\u009d igualmente fecundos y fructuosos. M\u00e1s a\u00fan, todo llega a su cumplimiento el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo, el s\u00e1bado. El s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada del hombre se une al s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada de Dios, se hace \u2020\u0153fiesta\u2020\u009d y encuentro con Dios. Los seis d\u00ed\u00adas del hombre que trabaja se unen con los seis d\u00ed\u00adas del trabajo creador de Dios para luchar contra la amenaza del caos. El trabajo del hombre no es tanto colaboraci\u00f3n o participaci\u00f3n en el trabajo creador de Dios, sino m\u00e1s bien custodia y \u2020\u0153cultivo\u2020\u009d del sentido puesto por Dios en el cosmos armonioso creado por \u00e9l. Gen 1 es un programa que debe desarrollarse y realizarse; tambi\u00e9n el trabajo humano se sit\u00faa en la l\u00ed\u00adnea de la ejecuci\u00f3n de ese programa; lo mismo significa Gen 2,15: \u2020\u0153El Se\u00f1or Dios tom\u00f3 al hombre y lo puso en el jard\u00ed\u00adn del Ed\u00e9n para que lo cultivase y lo guardase\u2020\u009d. La orientaci\u00f3n al trabajo forma parte de la situaci\u00f3n paradis\u00ed\u00adaca del hombre y es un aspecto de la iniciativa creadora divina. El\u2020\u009djard\u00ed\u00adn\u2020\u009d es el Lebenswelt ideal para el hombre querido por Dios.<br \/>\n3323<br \/>\nc) El trabajo en Gen 2-3. El hombre fue sacado de la \u2020\u02dcadaman (- tierra), que es la base material para la formaci\u00f3n del hombre, de los seres vivos y del jard\u00ed\u00adn. De la \u2020\u02dcadamah saca Dios un jard\u00ed\u00adn que el hombre tiene que custodiar y cultivar; se da, por tanto, una perfecta integraci\u00f3n del hombre en la \u2020\u02dcadamah, \u2020\u0153transformada\u2020\u009d en jard\u00ed\u00adn. El hombre se encuentra en perfecta armon\u00ed\u00ada con Dios y con la \u2020\u0153tierra\u2020\u009d; lo mismo ocurre con su trabajo. En el jard\u00ed\u00adn, el hombre \u2020\u0153impuso nombre a todos los ganados, a todas las aves del cielo y a todas las bestias del campo\u2020\u009d (Gn 2,20). \u2020\u0153Dar nombre\u2020\u009d no indica un poder arbitrario e indiscriminado, ya que con la imposici\u00f3n del nombre el ser humano no hace m\u00e1s que descubrir, definir y ordenar su propio nombre. \u2020\u0153Dar nombre\u2020\u009d corresponde al \u2020\u0153someter\u2020\u009d de Gen 1,28: significa reconocer un orden, descubrir la plenitud de sentido puesta por Dios en el jard\u00ed\u00adn. Solamente \u2020\u0153nombr\u00e1ndolo\u2020\u009d puede el hombre hacer al mundo humano; en el lenguaje nace el mundo del hombre. Tambi\u00e9n el trabajo es dar un sentido a las cosas, conocerlas.<\/p>\n<p>Viene luego, en Gen 3, el relato del intento de usurpaci\u00f3n humana de la prerrogativa divina de competencia absoluta y universal. El hombre quiere arrogarse la competencia de se\u00f1alar lo que es importante y lo que no lo es para su propia existencia (\u2020\u02dc\u00e1rbol del conocimiento del bien y del mal\u2020\u009d). La intenci\u00f3n de Dios y su obra, es decir, la entrega amorosa de Dios al hombre, queda pervertida y es entendida -siguiendo el mensaje de la serpiente- como voluntad de dominio avaro y ego\u00ed\u00adsta. La consecuencia es una serie de restricciones de la existencia humana (Gn 3,14-24): cansancio, dolor, fracaso, violencia, falta de armon\u00ed\u00ada entre el hombre y Dios, entre el hombre y la \u2020\u02dcadamah. En Gen 3,17 Dios maldice la \u2020\u02dcadamah por culpa del hombre, lo cual cambia el ambiente de existencia del hombre, que luego es expulsado del jard\u00ed\u00adn y se ve obligado a cultivar la \u2020\u02dcadamah maldita, que produce cardos y espinas. La \u2020\u02dcadamah, de la cual Dios hab\u00ed\u00ada sacado un para\u00ed\u00adso para el hombre, vuelve a aparecer ahora como limitaci\u00f3n e impedimento, y no como base \u00f3ptima para la construcci\u00f3n de la existencia humana y de su ambiente vital. La \u2020\u02dcadamah se opone, se resiste al hombre, que tiene que cansarse y sufrir para arrebatarle el pan. No es que se haya a\u00f1adido al trabajo un poco de fatiga y de dolor, sino que ha cambiado toda la existencia humana. El hombre sigue siendo el \u2020\u0153cultivador\u2020\u009d y el \u2020\u02dcguardi\u00e1n\u2020\u009d de la \u2020\u02dcadamah, como quiso el Creador; pero su trabajo se ha hecho ambiguo y precario, inseguro del propio sentido y de la propia finalidad. Toda la creaci\u00f3n se ha visto sometida a la \u2020\u0153vanidad\u2020\u009d (Rm 8,20), o sea, al poder de la nada, y aguarda una liberaci\u00f3n.<br \/>\n3324<br \/>\nd) Ca\u00ed\u00adn y sus descendientes. Con Ca\u00ed\u00adn contin\u00faa la oposici\u00f3n de la \u2020\u02dcadamah al hombre. Ca\u00ed\u00adn es \u2020\u0153agricultor\u2020\u009d (Gn 4,2); pero Dios le dice: \u2020\u0153Cuando cultives la tierra, no te dar\u00e1 ya sus frutos\u2020\u009d (Gn 4,12). La progresiva hostilidad de la tierra acompa\u00f1a a un progresivo alejamiento de Dios y a la violencia contra el hermano.<br \/>\nCa\u00ed\u00adn aparece como padre de la cultura. En Gen 4,17-24 se sucede la serie de sus descendientes con el desarrollo de la \u2020\u02dccivilizaci\u00f3n\u2020\u009d. Detr\u00e1s del agricultor viene el \u2020\u0153constructor de una ciudad\u2020\u009d (4,17); al lado del campesino aparece el n\u00f3mada \u2020\u0153habitando tiendas y criando ganado\u2020\u009d (4,20); el hermano de Yabal inventa los instrumentos musicales (4,21), y, finalmene, se descubre la forja de los metales (4,22). No es optimista la visi\u00f3n del progreso del trabajo humano, que da origen a la cultura y a la t\u00e9cnica.<br \/>\nLas noticias sobre el desarrollo de la \u2020\u0153civilizaci\u00f3n\u2020\u009d en Gen 4 hay que verlas en el contexto de la genealog\u00ed\u00ada de los camitas, la cual culmina en el canto salvaje de Lamec, que quiere disponer arbitrariamente de la vida de sus hermanos. Estas noticias sobre la cultura no se presentan como fruto de la bendici\u00f3n, ni se menciona la iniciativa y la obra de Dios. En el contexto yahvista, el progreso de la cultura mediante el trabajo no tiene un relieve especial, ya que sin Yhwh todos los esfuerzos del hombre son bald\u00ed\u00ados. La cultura no ha sabido hacer mejor al hombre, porque no ha sabido dominar el pecado; en efecto, esa cultura culmina en la ciega violencia de Lamec.<br \/>\n3325<br \/>\ne) La torre de Babel. En Gen 11,1-9 el sujeto de la acci\u00f3n humana es \u2020\u0153toda la tierra\u2020\u009d o \u2020\u0153todos los hombres\u2020\u009d(vy. 1.5). La humanidad quiere construirse una sola ciudad (s\u00ed\u00admbolo de la unidad pol\u00ed\u00adtica), una sola torre-templo (s\u00ed\u00admbolo de la unidad religiosa que se exalta a s\u00ed\u00ad misma), hacerse un nombre, es decir, alcanzar \u00e9xito y riqueza (unidad econ\u00f3mica). Se trata, por tanto, de la b\u00fasqueda humana de unidad mediante los productos del trabajo y con vistas a su propia glorificaci\u00f3n. Efectivamente esos hombres no \u2020\u0153construyen\u2020\u009d con Dios, sino sin Dios. La unidad que buscan es uniformidad, negaci\u00f3n de las diferencias, y por tanto \u00faltimamente violencia.<br \/>\nDios hace fracasar ese sue\u00f1o inhumano e imp\u00ed\u00ado. \u2020\u02dcDispersa\u2020\u009d a los hombres por toda la tierra, seg\u00fan su proyecto expresado en Gen 10,5: \u2020\u0153Se hizo la repartici\u00f3n de las naciones: cada uno con su tierra seg\u00fan su lengua y su naci\u00f3n, seg\u00fan su familia\u2020\u009d. De los hijos de No\u00e9 \u2020\u0153se hizo la repartici\u00f3n de las naciones sobre la tierra despu\u00e9s del diluvio\u2020\u009d (Gn 10,32). La \u2020\u0153dispersi\u00f3n\u2020\u009d significa pluralidad y variedad pol\u00ed\u00adtica, econ\u00f3mica, cultural, sin negaci\u00f3n de las diferencias. El plan de Dios se se\u00f1ala en Gen 1,28: pluralidad de pueblos y de territorios como fruto de la bendici\u00f3n divina. El trabajo humano para construir Babel responde, por el contrario, al mito del progreso humano ateo y prome-teico. En Gen 12,1-3, Dios comienza de nuevo una unidad que es fruto de su bendici\u00f3n a Abrah\u00e1n, para que desde \u00e9l se difunda sobre todas las gentes. La verdadera unidad es don y variedad.<br \/>\n3326<br \/>\n3. El trabajo como mandato de Dios.<br \/>\nEl mandamiento divino se refiere no s\u00f3lo al trabajo, sino tambi\u00e9n al descanso sab\u00e1tico y lleva tambi\u00e9n la motivaci\u00f3n del descanso: \u2020\u02dcAcu\u00e9rdate del d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado para santificarlo. Seis d\u00ed\u00adas trabajar\u00e1s y en ellos har\u00e1s todas tus faenas; pero el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada es d\u00ed\u00ada de descanso en honor del Se\u00f1or, tu Dios. No har\u00e1s en \u00e9l trabajo alguno, ni t\u00fa, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que habita contigo. Porque en seis d\u00ed\u00adas hizo el Se\u00f1or los cielos y la tierra, el mar y cuanto hay en ellos, y el s\u00e9ptimo descans\u00f3. Por ello bendijo el Se\u00f1or el d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado y lo santific\u00f3\u2020\u2122 (Ex 20,8-11; Dt 5,12-15). El hombre vive y trabaja en el tiempo; pues bien, este tiempo s\u00f3lo puede hacerse liberador si culmina sn la santificaci\u00f3n del s\u00e1bado, en el encuentro con el Dios que \u2020\u0153descansa\u2020\u009d en el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo. El descanso del s\u00e1bado tiene la finalidad de llevar a un descanso que relacione con Dios. Los seis d\u00ed\u00adas de trabajo no deben ser un c\u00ed\u00adrculo que se cierre sobre s\u00ed\u00ad mismo y se repita indefinidamente; encuentran su finalidad y su sentido en el descanso\/encuentro del s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada con Dios.<br \/>\nDios \u2020\u0153bendijo el d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado\u2020\u2122 (Ex 20,11): esto quiere decir que Dios puso en la creaci\u00f3n una fuerza vital capaz de producir siempre de nuevo \u2020\u0153d\u00ed\u00adas s\u00e9ptimos\u2020\u2122, d\u00ed\u00adas de descanso y de comunicaci\u00f3n con \u00e9l. El s\u00e1bado no es pura abstenci\u00f3n del trabajo con vistas a la recuperaci\u00f3n del vigor para seguir trabajando, sino que es \u2020\u0153santificaci\u00f3n\u2020\u2122, acogida del sentido de la vida y del trabajo. El sentido \u00faltimo del trabajo se encuentra en la celebraci\u00f3n del s\u00e1bado.<br \/>\nEn Dt5,15, el mandamiento del s\u00e1bado va ligado a la memoria del \u00e9xodo. En la perspectiva productivista del fara\u00f3n, la fiesta es un tiempo vac\u00ed\u00ado, est\u00e9ril: \u2020\u0153Son unos holgazanes; por eso dicen: \u2020\u02dcD\u00e9janos ir a ofrecer sacrificios a nuestro Dios\u2020\u009d (Ex 5,8). Para el Dt la fiesta es memorial de la liberaci\u00f3n del \u00e9xodo, es decir, de la liberaci\u00f3n de la esclavitud del trabajo alienante, sin sentido. El fara\u00f3n es el equivalente de los dioses babilonios, que crean al hombre para trabajar; es tambi\u00e9n el horno oeconornicus, que s\u00f3lo atiende a la producci\u00f3n y al beneficio. Al liberar a su pueblo de Egipto, Dios lo libera de la esclavitud del trabajo absorbente y de la pura l\u00f3gica de la productividad. La fiesta da al trabajo el sentido \u00faltimo, y por tanto lo redime [1 Exodo].<br \/>\n3327<br \/>\n4. La predicaci\u00f3n prof\u00e9tica.<br \/>\nTampoco en los profetas se encuentra ninguna teor\u00ed\u00ada sobre el trabajo. Denuncian la supravaloraci\u00f3n de la \u2020\u0153cultura\u2020\u009d, del trabajo y del progreso por s\u00ed\u00ad mismos, separados de los valores con que deber\u00ed\u00adan ir unidos. Isa\u00ed\u00adas proclama el derrumbamiento de las obras del orgullo humano (Is 2,6-22); \/ Jerem\u00ed\u00adas acusa al rey que edifica su palacio pisoteando la justicia y el derecho, haciendo trabajar al pr\u00f3jimo gratuitamente y sin salario (Jr22,13-17); \u00c2\u00a1Amos grita contra los ricos que explotan el trabajo de los pobres; Miqueas amenaza con el juicio divino a los que adoran al dios dinero y s\u00f3lo se mueven por la codicia de poseer. Habacuc proclama que ninguna obra del trabajo humano vale nada si est\u00e1 construida sobre la violencia: \u2020\u0153jAy de quien edifica una ciudad sobre la sangre y funda una ciudad sobre el crimen\u2020\u009d (Ha 2,12). Contra la celebraci\u00f3n abstracta y la exaltaci\u00f3n te\u00f3rica del trabajo y de sus productos, los profetas recuerdan continuamente la ambig\u00fcedad y la violencia en que est\u00e1 inmerso el trabajo humano.<br \/>\nAl anunciar el juicio de Dios en la historia contra la \u2020\u0153cultura\u2020\u009d del hombre que cree en una salvaci\u00f3n derivada del trabajo y del progreso humanos, los profetas proclaman que la salvaci\u00f3n viene de Dios y no del trabajo del hombre. Los profetas denuncian el \u2020\u0153esquema sacrificial\u2020\u009d seg\u00fan el cual se concibe y se vive el trabajo: el hombre ofrece a la naturaleza una parte de sus energ\u00ed\u00adas y de su cansancio y recibe de ella en compensaci\u00f3n lo que sirve para su existencia. As\u00ed\u00ad pues, el trabajo es una obra sacrificial ofrecida a la naturaleza. \u2020\u0153Sacrificio\u2020\u009d significa intercambio por medio de una restituci\u00f3n parcial. Pues bien, si toda la energ\u00ed\u00ada humana se invierte en el trabajo, el hombre sacrifica su existencia a la naturaleza, haci\u00e9ndose esclavo suyo. Los profetas, por el contrario, recuerdan la primac\u00ed\u00ada de Dios, la necesidad de no convertir el trabajo en un \u00ed\u00addolo al que sacrificar. Leamos 1s58,13-14: \u2020\u0153Si te guardas de profanar el s\u00e1bado, de tratar tus asuntos en mi d\u00ed\u00ada santo; si llamas al s\u00e1bado delicia, glorioso al d\u00ed\u00ada consagrado al Se\u00f1or; si lo glorificas evitando los viajes, no tratando negocios ni arreglando asuntos, entonces encontrar\u00e1s en el Se\u00f1or tus delicias; yo te subir\u00e9 triunfante a las alturas del pa\u00ed\u00ads y te alimentar\u00e9 de la heredad de tu padre Jacob. Ha hablado la boca del Se\u00f1or\u2020\u2122. El s\u00e1bado es la \u2020\u0153condenaci\u00f3n\u2020\u009d humanizante del trabajo: el hombre es responsable de su supervivencia, que debe garantizarse con el trabajo; pero que no puede gozar de su trabajo sino m\u00e1s all\u00e1 de la fatiga de producir, en el \u2020\u0153descanso\u2020\u2122 sab\u00e1tico.<br \/>\n3328<br \/>\n5. Escritos sapienciales.<br \/>\nEl trabajo es un acto de sabidur\u00ed\u00ada; nosotros dir\u00ed\u00adamos de raz\u00f3n aplicada. El sabio es activo, laborioso, diligente. De aqu\u00ed\u00ad las numerosas sentencias de los sabios contra la pereza y las exhortaciones a la laboriosidad (Pr 6,6-11; Pr 12,11-1 7; Pr 12,24-27; Pr 24,30-34 ypassim). Aqu\u00ed\u00ad recordar\u00e9 s\u00f3lo un proverbio:<br \/>\n\u2020\u0153Anda a ver a la hormiga, \u00c2\u00a1perezoso!; mira sus costumbres y hazte sabio\u2020\u009d (Pr 6,6).<br \/>\nEl trabajo es un medio para procurarse riqueza; pero no hay una conexi\u00f3n necesaria entre laboriosidad y riqueza. Siempre puede ocurrir un suceso imprevisible. Por eso el sabio exhorta a buscar sobre todo la seguridad en el Se\u00f1or: \u2020\u0153La bendici\u00f3n del Se\u00f1or es lo que enriquece, nuestro esfuerzo no le a\u00f1ade nada\u2020\u2122 Pr 10,22). Es in\u00fatil trabajar si no contamos con la bendici\u00f3n del Se\u00f1or; no s\u00f3lo porque los resultados sin \u00e9l ser\u00ed\u00adan inciertos, sino porque resulta imposible darle un sentido a ese obrar.<br \/>\nPara el sabio no hay ning\u00fan mito del progreso y del trabajo. El hombre ha de estar dispuesto a la intervenci\u00f3n imprevisible de Dios, cuyos proyectos se le escapan al hombre en su totalidad: \u2020\u0153Propio es del hombre hacer planes, pero la \u00faltima palabra es de Dios\u2020\u009d (Pr 16,1). Tampoco el trabajo humano, en cuanto que es proyecto del hombre, conduce necesariamente a resultados calculables de antemano; es un \u2020\u0153hacer\u2020\u009d sujeto siempre a la ambig\u00fcedad y al posible fracaso.<br \/>\nSin embargo, la intervenci\u00f3n divina no dispensa al hombre de su trabajo. L\u00e9ase lo que se dice a prop\u00f3sito del m\u00e9dico: \u2020\u0153Hijo, en tus enfermedades no te impacientes, sino suplica al Se\u00f1or y \u00e9l te curar\u00e1&#8230; Despu\u00e9s recurre al m\u00e9dico, porque tambi\u00e9n a \u00e9l lo cre\u00f3 el Se\u00f1or; y no se aparte de ti, porque necesitas de \u00e9l, pues hay veces que la salud depende de sus manos\u2020\u009d (Si 38,1-15). Dios le asigna al m\u00e9dico su tarea, hace crecer las hierbas medicinales, da acierto al diagn\u00f3stico m\u00e9dico. Sin embargo, el arte de la medicina tiene sus reglas, sus leyes; no es un oficio sagrado, sino un trabajo profano.<br \/>\nEn el mismo cap\u00ed\u00adtulo 38 del \/ Si-r\u00e1cida se presenta una lista de artes y de oficios manuales: se describen los trabajos del campesino, del artesano, del carpintero, del ceramista: \u2020\u0153Todos \u00e9stos conf\u00ed\u00adan en sus manos, y cada uno es maestro en su oficio. Sin ellos es imposible edificar una ciudad, ni vivir o andar por ella (Si 38,31-32). Esas personas \u2020\u0153aseguran el funcionamiento del mundo ocupados en el trabajo de su oficio\u2020\u009d (Si 38,34).<br \/>\n\u2020\u0153Distinto es el que se aplica a meditar la ley del Alt\u00ed\u00adsimo (Si 39,1). Ese estudia, reflexiona, investiga el sentido oculto de las cosas, participa en las reuniones de los grandes, viaja; es el sabio ideal. Quiz\u00e1 aqu\u00ed\u00ad Ben Sir\u00e1 est\u00e9 escribiendo su propia biograf\u00ed\u00ada. Ciertamente describe las funciones del sabio. Mas no hay ning\u00fan desprecio ni infravaloraci\u00f3n del trabajo manual respecto al trabajo intelectual del escriba sabio. Por lo dem\u00e1s, el AT no conoce nunca una infravaloraci\u00f3n del trabajo manual respecto al trabajo intelectual, como ocurr\u00ed\u00ada en el ambiente helenista. Y es bien sabido que Ben Sir\u00e1 polemiza con la cultura helenista de su tiempo (escribe por el 180 a.C).<br \/>\n3329<br \/>\nTambi\u00e9n es verdad que Ben Sir\u00e1 escribe: \u2020\u0153La sabidur\u00ed\u00ada del sabio crece en las horas libres, y el que no tiene ocupaciones llegar\u00e1 a sabio. \u00bfC\u00f3mo va a llegar a sabio el que sostiene el arado y se glor\u00ed\u00ada de blandir la aguijada; el que conduce los bueyes se ocupa de estos trabajos y s\u00f3lo habla de novillos?\u2020\u2122 Si 38,24-25). Pero lo que quiere decir aqu\u00ed\u00ad Ben Sir\u00e1 es que el hombre no est\u00e1 ni mucho menos hecho solamente para producir, para transformar el mundo, sino tambi\u00e9n para conocerlo. Y la ley del Se\u00f1or es la \u00fanica que puede darle al hombre el conocimiento y la sabidur\u00ed\u00ada que todos necesitan. El trabajo no debe absorber al hombre entero.<br \/>\nOtro pensador jud\u00ed\u00ado que establece un di\u00e1logo con la cultura helenista de su tiempo (siglo ni a.C.) es \/ Qoh\u00e9-let&#8230; Elabora conceptos filos\u00f3ficos utilizando el lenguaje comercial del hombre de la calle, pero sin aceptar una visi\u00f3n utilitarista de la vida. Qo-h\u00e9let se pregunta por el sentido del hombre colocado en el mundo y de las relaciones trabajo-riqueza. Es el problema del sentido lo que angustia al Qoh\u00e9let! Ac aqu\u00ed\u00ad sus interrogantes: \u2020\u0153,Qu\u00e9 provecho saca el hombre de todo trabajo con que se afana bajo el sol?\u2020\u009d (1,3); \u2020\u0153,Qu\u00e9 provecho saca el obrero de tanto trabajar?\u2020\u009d (3,9). M\u00e1s all\u00e1 del aparente lenguaje comercial, el problema para Qo es el del \u2020\u0153ser, no el del \u2020\u0153tener\u2020\u2122. Y lo que le interesa es la pregunta sobre el sentido, no sobre el beneficio.<br \/>\nQo llega a admitir que el beneficio puede ser nulo: \u2020\u0153Luego reflexion\u00e9 sobre todas las obras que mis manos hab\u00ed\u00adan hecho y sobre la fatiga que me hab\u00ed\u00ada tomado por hacerlas, y he aqu\u00ed\u00ad que todo es vanidad, andar a caza del viento, y no queda provecho alguno bajo el sol\u2020\u009d (2,11). El trabajo y el deseo de poseer no es creador de sentido; m\u00e1s a\u00fan, con frecuencia el hombre intenta llenar el vac\u00ed\u00ado de sentido con el tener y el poseer, tanto en el plano de las riquezas como en el plano de las ideolog\u00ed\u00adas. La misma sabidur\u00ed\u00ada, entendida y vivida como conquista y posesi\u00f3n, es fuente de dolor y de tristeza (1,18).<br \/>\nEl trabajo no produce necesariamente felicidad. A veces el trabajo es lucha del hombre contra el hombre, envidia de los dem\u00e1s, competencia despiadada que crea infelicidad y opresi\u00f3n: \u2020\u0153Ac visto que todo trabajo y toda empresa con \u00e9xito no es m\u00e1s que envidia de uno contra otro\u2020\u009d (4,4). Sin embargo, Qoh\u00e9let no llega a proponer el ideal helenista de la esyj\u00ed\u00ada (ocio), aunque con fina iron\u00ed\u00ada recoge dos proverbios populares (4,5.6), en los que se dice que el holgaz\u00e1n vive mejor que el que se esfuerza en trabajar. Como si dijera:<br \/>\nincluso respecto al trabajo la moderaci\u00f3n sigue siendo una norma de sabidur\u00ed\u00ada.<br \/>\nEl trabajo y los frutos del trabajo pueden darle al hombre un poco de alegr\u00ed\u00ada y de felicidad: \u2020\u0153Ac comprobado que lo mejor y m\u00e1s conveniente para el hombre es comer y beber y gozar del bienestar en todo el trabajo en que se afana bajo el sol durante los d\u00ed\u00adas de su vida que Dios le ha dado, porque \u00e9sta es su parte\u2020\u009d (Qo 5,17). En esta felicidad se hace perceptible y experimentable el obrar de Dios en su \u2020\u0153belleza\u2020\u009d escondida al hombre (3,11). Pero la felicidad no es producida por el hombre y por su trabajo, sino que es don de Dios; nadie puede gozar sin que sea Dios el que le da la felicidad: \u2020\u0153No hay m\u00e1s felicidad para el hombre que comer y beber y gozar \u00e9l mismo del bienestar de su trabajo. Y yo considero que esto viene de la mano de Dios\u2020\u009d (2,24). Qoh\u00e9let pone en guardia contra la ilusi\u00f3n de poder crearse cada uno su propia felicidad (2,3) con el trabajo. La existencia humana no es un duro trabajo, sino un don de Dios. Y aunque el nombre no comprende perfectamente el sentido de las cosas, la fe le dice que Dios \u2020\u0153lo hizo todo bien ya su tiempo\u2020\u009d (3,11). En las obras de Dios, yen primer lugar en la existencia humana, hay una belleza y una armon\u00ed\u00ada divinas, dada por el Creador. Qoh\u00e9let critica la sociedad \u2020\u0153del trabajo a ultranza\u2020\u2122 en nombre de la fe en Dios que da e invita a gozar de sus dones.<br \/>\nHay un \u00faltimo texto sapiencial importante para una teolog\u00ed\u00ada del trabajo: Jb 28. Se trata de un himno a la sabidur\u00ed\u00ada imposible de encontrar. Un estribillo, repetido dos veces (Vv. 12.20), divide el himno en tres estrofas. En la primera (vv. 1-11) domina el esfuerzo t\u00e9cnico del horno faber que desemboca en el fracaso, ya que no consigue encontrar y sacar a la luz la verdadera sabidur\u00ed\u00ada. En la segunda estrofa (Vv. 13-19) se ponen en parang\u00f3n todos los productos y las riquezas acumuladas por el hombre con la sabidur\u00ed\u00ada, pero \u00e9sta resulta impagable e incomparablemente superior. Por tanto, ni la t\u00e9cnica ni los productos del trabajo humano sirven para descubrir la sabidur\u00ed\u00ada. Sin embargo, ella est\u00e1 intr\u00ed\u00adnsecamente presente en el mundo y es su ley constitutiva esencial. En efecto, Dios conoce la sabidur\u00ed\u00ada y fund\u00f3 el mundo no s\u00f3lo mediante la sabidur\u00ed\u00ada, sino en la sabidur\u00ed\u00ada (vv. 21-28). La \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d es el orden original divino inmanente al mundo; podr\u00ed\u00adamos decir que es el \u2020\u0153sentido\u2020\u2122 de la realidad. Pues bien, s\u00f3lo el que respeta a Dios y evita el mal, es decir, el que act\u00faa como \u2020\u0153hombre religioso\u2020\u2122, encontrar\u00e1 la sabidur\u00ed\u00ada y se har\u00e1 verdaderamente sabio.<br \/>\n3330<br \/>\nIV. NUEVO TESTAMENTO.<br \/>\nLa concepci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica del NT sobre el trabajo no puede deducirse del l\u00e9xico, que es el que se usa com\u00fanmente en el ambiente helenista, pero sin las connotaciones propias de la filosof\u00ed\u00ada griega, en particular la depreciaci\u00f3n del trabajo manual y el ideal estoico de la liberaci\u00f3n de la esclavitud del trabajo. La libertad cristiana no es simplemente la liberaci\u00f3n de la condici\u00f3n servil del trabajo manual, ni tampoco se identifica con la vida contemplativa o \u2020\u0153teor\u00e9tica\u2020\u2122. Por otra parte, no se encuentra en el NT una exposici\u00f3n expl\u00ed\u00adcita del tema del trabajo, como tampoco hay en \u00e9l un desarrollo sistem\u00e1tico de otros temas morales. Solamente de algunos textos que hacen referencia a la actividad laboral del hombre, en el contexto del anuncio del mensaje cristiano, se pueden sacar algunas indicaciones para captar el sentido cristiano del trabajo. Jes\u00fas era \u2020\u0153carpintero\u2020\u009d o \u2020\u0153hijo del carpintero\u2020\u009d (Mc 6,3; Mt 13,55); pero este dato, junto con el hecho de que los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas eran pescadores o hac\u00ed\u00adan otros trabajos, no basta para sacar consecuencias sobre el significado cristiano del trabajo. Con todo, ciertamente podemos decir que el trabajo cotidiano entra en el misterio de la encarnaci\u00f3n. Vivir como Jes\u00fas no supone tener que rechazar el trabajo.<br \/>\n3331<br \/>\n1. Mar\u00ed\u00ada y Mar\u00ed\u00ada.<br \/>\nEl relato de Lc 10,38-42 pone en escena a dos hermanas: Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 absorbida por la faena de preparar una buena acogida a Jes\u00fas, mientras que Mar\u00ed\u00ada permanece sentada a los pies del Se\u00f1or escuchando su palabra. Jes\u00fas no plantea una alternativa: o el trabajo de Mar\u00ed\u00ada o la contemplaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada. Dice: \u2020\u0153Mar\u00ed\u00ada, t\u00fa te preocupasyte apuras por muchas cosas, y s\u00f3lo es necesaria una\u2020\u009d (10,41). Jes\u00fas constata que el trabajo de Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 lleno de preocupaciones y de apuros por muchas cosas; es un trabajo que quita el gozo y la serenidad, que lleva a la dispersi\u00f3n y que tiende a nivelarlo todo como igualmente importante. S\u00f3lo hay una cosa necesaria, que puede dar sentido a toda la existencia y tambi\u00e9n al trabajo: escuchar la palabra de Jes\u00fas. Por tanto, Mar\u00ed\u00ada ha escogido la parte mejor, porque ha optado por lo que es m\u00e1s radicalmente fundamental. Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 en actitud de \u2020\u0153escucha\u2020\u009d, es decir, de recepci\u00f3n y de acogida, no en actitud de b\u00fasqueda afanosa de la realizaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad a trav\u00e9s de la actividad. Ella vive su vida como \u2020\u0153don\u2020\u009d y como \u2020\u0153gracia\u2020\u009d.<br \/>\nEste mismo tema se desarrolla en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a de Mateo. Jes\u00fas dice: \u2020\u0153No os angusti\u00e9is por vuestra vida, qu\u00e9 vais a comer, ni por vuestro cuerpo, qu\u00e9 vais a vestir. Porque la vida es m\u00e1s que el alimento, y el cuerpo m\u00e1s que el vestido\u2020\u009d (Mt 6,25). El disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas ha encontrado a un Padre providente del que se puede fiar: \u2020\u0153No os inquiet\u00e9is diciendo: \u00bfqu\u00e9 comeremos?, o \u00bfqu\u00e9 beberemos?, o \u00bfc\u00f3mo vestiremos? Por todas esas cosas se afanan los paganos. Vuestro Padre celestial ya sabe que las necesit\u00e1is. Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo eso se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura\u2020\u009d (Mt 6,31-32 ). Solamente si hay una familia de Dios, o sea, una comunidad que conf\u00ed\u00ada verdaderamente en el Padre celestial, es posible que los miembros de esa familia vivan sin afanarse ni preocuparse del vestido o de la comida. As\u00ed\u00ad pues, el trabajo se convierte en af\u00e1n y en alienaci\u00f3n cuando el individuo vive su actividad en soledad, sin poder contar con la solidaridad fraterna de una comunidad-familia que lo acoja y lo reciba.<br \/>\nJes\u00fas pide a sus disc\u00ed\u00adpulos que hagan \u2020\u0153la voluntad de Dios\u2020\u009d (Mc 3,33-35; Mt 6,9-10) y que busquen primero el reino de Dios y su justicia, porque entonces todas las dem\u00e1s cosas se les dar\u00e1n por a\u00f1adidura Mt 6,33). Pues bien, el reino de Dios y la voluntad de Dios son la preocupaci\u00f3n paternal con que Dios, mediante su Hijo, quiere hacer de nosotros su familia, reunir al verdadero Israel. Como miembro de la nueva familia de Dios, el hombre que trabaja se ve libre de la dispersi\u00f3n alienante y deshumanizante, y tambi\u00e9n del af\u00e1n angustioso del poseer y del producir. El serm\u00f3n de la monta\u00f1a, la misma propuesta de Jes\u00fas, resulta ut\u00f3pica e irrealizable si de su palabra no nace una comunidad nueva, alternativa a las otras sociedades del mundo.<br \/>\nLa \u00fanica cosa necesaria, de la que Jes\u00fas hablaba con Mar\u00ed\u00ada, es creer en el reino de Dios, y consiguientemente realizar una comunidad de hermanos y hermanas que vivan libremente de escuchar la palabra de Jes\u00fas, se ayuden y sostengan mutuamente con la fuerza que Dios les da. El trabajo no es creador de dicha comunidad; m\u00e1s a\u00fan, s\u00f3lo adquiere un sentido cristiano si se inser\u00ed\u00ada en este horizonte de significado.<br \/>\nEn este mismo sentido hay que entender la frase de Jn 6,27: \u2020\u0153Trabajad no por el alimento que pasa, sino por el que dura para la vida eterna: el que os da el Hijo del hombre\u2020\u009d. El trabajo y el fruto del trabajo est\u00e1n ligados a la dimensi\u00f3n caduca y precaria del mundo; si se cierra en s\u00ed\u00ad mismo y no se abre a la \u2020\u0153vida eterna\u2020\u009d pierde significado y se convierte en desilusi\u00f3n y en soplo de viento. El sentido de la existencia no es un trabajo interminable, sino la vida eterna, que s\u00f3lo Dios puede dar.<br \/>\nLa oraci\u00f3n del Padrenuestro expresa la convicci\u00f3n del disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas, o sea, que el hombre no vive de su trabajo, sino del don de Dios: \u2020\u0153Danos hoy nuestro pan de cada d\u00ed\u00ada\u2020\u009d (Mt 6,11). El cristiano, que acoge como un ni\u00f1o el reino de Dios (Mc 10,13-16), le pide al Padre el pan que necesita cada d\u00ed\u00ada, proclamando as\u00ed\u00ad el \u2020\u0153ocaso de los padres-amo\u2020\u009d de este mundo, que intentan explotar y dominar. El cristiano trabaja y \u2020\u0153sirve\u2020\u009d, pero sin hacerse esclavo de ning\u00fan \u2020\u0153padre\u2020\u009d de la tierra, ya que uno solo es su Padre, el Padre celestial (Mt 23,9).<br \/>\n3332<br \/>\n2. \u2020\u0153El que no trabaje, que no COMA\u2020\u009d (2Ts 3,10).<br \/>\nPablo recomienda a los tesalonicenses: \u2020\u0153Queremos exhortaros, hermanos,., que progreseis todav\u00ed\u00ada m\u00e1s y a que con todo empe\u00f1o os afan\u00e9is en vivir pac\u00ed\u00adficamente, ocup\u00e1ndoos en vuestros quehaceres y trabajando con vuestras propias manos, como os lo tenemos recomendado. As\u00ed\u00ad llevar\u00e9is una vida honrada a los ojos de los de fuera y no tendr\u00e9is necesidad de nadie\u2020\u009d (1 Tes 4,10-1 2). Pablo no propone una nueva \u00e9tica del trabajo, en la que surja el trabajo como un deber moral por ser un valor. Ni mucho menos piensa Pablo en el trabajo como motor propulsor del progreso moral de la humanidad. Seg\u00fan Pablo, el cristiano debe vivir en su condici\u00f3n su trabajo como disc\u00ed\u00adpulo de Cristo. La comunidad cristiana debe comportarse con una \u2020\u0153vida honrada a los ojos de los de fuera\u2020\u009d, los no cristianos, no d\u00e1ndoles lugar a que los acusen de holgazaner\u00ed\u00ada y de pereza. Adem\u00e1s, cada cristiano ha de procurar no necesitar de la ayuda de los no creyentes, sino encontrar apoyo dentro de la comunidad. Y, a ser posible, debe vivir en una cierta autonom\u00ed\u00ada, fruto de su trabajo y de una prudente sobriedad.<br \/>\nPablo dio ejemplo de ello: \u2020\u0153Recordad nuestros trabajos y fatigas: c\u00f3mo trabaj\u00e1bamos d\u00ed\u00ada y noche para no ser gravosos a ninguno de vosotros mientras os anunci\u00e1bamos el evangelio de Dios\u2020\u009d (lTs 2,9). Es interesante observar que Pablo no justifica su decisi\u00f3n de trabajar para mantenerse m\u00e1s que sobre la base de la oportunidad de no ser una carga para la comunidad, lo cual ser\u00ed\u00ada un estorbo para su predicaci\u00f3n del evangelio. Como la comunidad se cuida de cada uno, por eso est\u00e1 constituida de la contribuci\u00f3n de todos sus miembros, que tienen que procurar no ser un peso para los dem\u00e1s. Ning\u00fan cristiano, por el hecho de formar parte de una comunidad solidaria y fraternal, debe sentirse con derecho a no trabajar y a vivir a costa de los dem\u00e1s. Este me parece que es el sentido de la afirmaci\u00f3n de Pablo: \u2020\u0153El que no trabaje, que no coma\u2020\u009d(2Ts 3,10).<br \/>\nPara Pablo, la comunidad cristiana tiene la tarea de edificarse con el trabajo como sociedad contrapuesta a la civil. Adem\u00e1s, por muy amplio e importante que pueda ser el trabajo de los cristianos por el orden, la justicia y el progreso de la sociedad civil, no es \u00e9sta la misi\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente cristiana de la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas. Es en este contexto donde podemos releer la frase de Jes\u00fas: \u2020\u0153,De qu\u00e9 le vale al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?\u2020\u009d (Mc 8,36). Ni siquiera el progreso m\u00e1s extraordinario \u2020\u0153salva\u2020\u009d al hombre, el cual vale siempre m\u00e1s que todos los \u00e9xitos del trabajo humano y que sus productos. Dec\u00ed\u00ada Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Para m\u00ed\u00ad es mejor morir por Jesucristo que ser rey de toda la tierra\u2020\u2122.<br \/>\nEl vivir desordenado, alborotado y despreocupado de todo de los tesa-lonicenses (2Ts 3,10-12) es condenado por Pablo no tanto a partir de una \u00e9tica del trabajo, sino porque es nocivo a la vida ordenada, tranquila y fructuosa de la comunidad cristiana. El ap\u00f3stol exhorta a trabajar para poder socorrer a los que se encuentran en necesidad (Ef 4,28); el trabajo es una manera de vivir el mandamiento del amor al pr\u00f3jimo.<br \/>\n3333<br \/>\n3. Aprovechar el tiempo presente (Ef 5, 16).<br \/>\nSi la verdad de la vida dependiera de lo que el hombre hace y realiza, esa verdad ser\u00ed\u00ada siempre incierta e insegura. As\u00ed\u00ad sucede que el fariseo no est\u00e1 nunca seguro de haber hecho todo lo que ten\u00ed\u00ada que hacer y de haber cumplido suficientemente la ley para superar el juicio de Dios: se condena a un esfuerzo prolijo e incansable para hacer siempre m\u00e1s. Es lo que ocurre con el trabajo farisaico. Vale entonces el dicho de Jes\u00fas: \u2020\u0153No atesor\u00e9is en la tierra, donde la polilla y el or\u00ed\u00adn corroen y donde los ladrones socavan y roban\u2020\u009d Mt 6,19). Cuando el trabajo es el fundamento de la existencia, entonces la vida es siempre algo futuro; el presente no es ya el tiempo de la existencia, sino un tiempo nunca agotado de preparaci\u00f3n a la vida a trav\u00e9s del trabajo. El trabajo, en esta perspectiva, se convierte en un medio para cambiar marxianamente el mundo y alcanzar el fin esperado. Pero en este horizonte florece la angustia desesperante de no haber trabajado \u00fatilmente.<br \/>\nEl ap\u00f3stol Pablo, por el contrario, exhorta a \u2020\u0153aprovechar el tiempo presente\u2020\u2122, a no despreciar el pasado para vivir tan s\u00f3lo del futuro so\u00f1ado. El cristiano vive el presente como \u2020\u0153tiempo propicio&#8230;, d\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n\u2020\u009d (2Co 6,2). El mismo Jes\u00fas dijo: \u2020\u02dcNo os inquiet\u00e9is por el d\u00ed\u00ada de ma\u00f1ana, que el ma\u00f1ana traer\u00e1 su inquietud. A cada d\u00ed\u00ada le bastan sus problemas\u2020\u009d (Mt 6,34). Poniendo en manos de Dios su propio pasado y su propio futuro, el cristiano puede vivir sabiamente el presente, no como preparaci\u00f3n para el futuro, sino como don actual de su Dios. Pero el que trabaja y produce para construirse \u00e9l solo su propio futuro es como el hombre de la par\u00e1bola (Lc 12,13-21), que no duerme proyectando construir nuevos almacenes para recoger en ellos todos sus bienes; pero entonces oye a Dios que le dice: \u2020\u0153lnsensato, esta misma noche morir\u00e1s!; \u00bfpara qui\u00e9n ser\u00e1 lo que has acaparado? As\u00ed\u00ad suceder\u00e1 para el que amontona riquezas para s\u00ed\u00ad y no es rico a los ojos de Dios\u2020\u009d (Lc 12,21-22). La fatiga humana, interminable de suyo, se transforma en desesperaci\u00f3n al acercarse la muerte, cuando la vida se piensa y se vive como realidad fundamentada y construida sobre el trabajo.<br \/>\nPara el ap\u00f3stol, aprovechar el tiempo presente no significa construir la \u2020\u0153civilizaci\u00f3n del trabajo, sino la \u2020\u0153civilizaci\u00f3n del amor\u2020\u2122, como \u00e9l mismo dijo en su testamento espiritual: \u2020\u0153De nadie he deseado plata, oro o vestidos. Vosotros mismos sab\u00e9is que estas manos han provisto a mis necesidades y a las de los que andan conmigo. En todo os he mostrado que se debe trabajar as\u00ed\u00ad para socorrer a los necesitados, recordando las palabras de Jes\u00fas, el Se\u00f1or: \u2020\u02dcHay m\u00e1s felicidad en dar que en recibir\u2020\u009d (Hch 20,33-35). Las \u2020\u0153obras de las manos\u2020\u009d no se arraigan en la codicia de poseer o en la voluntad de enriquecerse, sino en la fe, que se hace operante por medio de la caridad (Ga 5,6). La fuerza y el ideal que mueve al cristiano y lo impulsa a la entrega en el trabajo no es una utop\u00ed\u00ada social ni el mito del progreso t\u00e9cnico y econ\u00f3mico, sino una comunidad animada por el amor de Cristo. Cuando se trata de las obras del hombre y de sus productos no est\u00e1 en juego el hombre mismo, la verdad y el fin mismo del mundo, sino una verdad pen\u00faltima. Esto no exonera a la comunidad cristiana de la responsabilidad y del compromiso en los problemas concretos y cotidianos de la actividad humana, pero indica la medida y el criterio para un ejercicio aut\u00e9nticamente humano del trabajo. El trabajo y sus productos no son \u2020\u0153la \u00fanica cosa necesaria\u2020\u009d de la que Jes\u00fas hablaba con Mar\u00ed\u00ada, no han de elevarse al rango del bien absoluto, sino de los bienes pen\u00faltimos. De aqu\u00ed\u00ad la exhortaci\u00f3n de Jes\u00fas: \u2020\u0153Guardaos bien de toda avaricia; que, aunque uno est\u00e9 en la abundancia, no tiene asegurada la vida con sus riquezas\u2020\u2122 (Lc 12,15). Tambi\u00e9n en el trabajo se puede concretar la b\u00fasqueda del sentido de la vida, pero el trabajo no puede identificarse con el sentido de la existencia.<br \/>\n3334<br \/>\ny. CONCLUSION.<br \/>\nNo podemos identificar el concepto de trabajo que se deduce de la Biblia con el concepto elaborado en la \u00e9poca moderna. Efectivamente, las dos \u00e9pocas, la b\u00ed\u00adblica y la moderna, tienen del trabajo una experiencia diferente. Sin embargo, la Biblia ofrece un cuadro de pensamiento significativo para la elaboraci\u00f3n de una \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d del trabajo. En un intento de se\u00f1alar la direcci\u00f3n para una s\u00ed\u00adntesis b\u00ed\u00adblica sobre el trabajo, podr\u00ed\u00adamos considerar esenciales dos categor\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas: don y deseo. En primer lugar, la Biblia critica la concepci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n del trabajo a ultranza, porque afirma que el hombre se recibe a s\u00ed\u00ad mismo y al mundo como don de las manos de Dios. Tambi\u00e9n la \u2020\u0153naturaleza\u2020\u009d, con la que el hombre entabla unas relaciones fabriles para la satisfacci\u00f3n de sus necesidades, es don de Dios al hombre. El trabajo entonces, en la perspectiva b\u00ed\u00adblica, es actividad para el descubrimiento y para el gozo no s\u00f3lo de la \u2020\u0153materialidad\u2020\u009d del don, sino tambi\u00e9n de su sentido. A trav\u00e9s de la manipulaci\u00f3n del don, el hombre se realiza a s\u00ed\u00ad mismo en la medida en que descubre el sentido del don y puede gozar de \u00e9l cada vez m\u00e1s plenamente. En esta perspectiva, la Biblia no ve alternativa entre la acci\u00f3n y la contemplaci\u00f3n, entre el trabajo y el \u2020\u0153descanso\u2020\u009d, entre d\u00ed\u00adas laborables y fiesta. El trabajo es manipulaci\u00f3n en busca de sentido precisamente porque el hombre es deseo, intencionalidad abierta al absoluto y nunca \u2020\u0153satisfecha\u2020\u009d con los bienes particulares y finitos. Sin embargo, el deseo puede identificarse con las necesidades del hombre, de forma que la satisfacci\u00f3n de las necesidades se identifique con el cumplimiento del deseo. Jes\u00fas puso en guardia contra este peligro en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a, cuando afirma que la \u2020\u0153vida\u2020\u009d no se agota en la satisfacci\u00f3n del hambre, del vestido, del atesoramiento en los graneros. La perversi\u00f3n del deseo es la codicia, el af\u00e1n de poseer y de tener para s\u00ed\u00ad sin consideraci\u00f3n con los dem\u00e1s. La codicia produce la violencia, la alienaci\u00f3n, la injusticia. El trabajo prueba la finitud del deseo humano junto con su apertura al sentido absoluto al que orienta la \u2020\u0153naturaleza\u2020\u009d como don; pero el trabajo es tambi\u00e9n prueba del deseo de vivir para s\u00ed\u00ad y para los dem\u00e1s, que se concreta en la edificaci\u00f3n de relaciones humanas comunitarias y, por tanto, en la entrega de uno mismo a los dem\u00e1s. Sin embargo, el deseo est\u00e1 siempre bajo la amenaza de convertirse en codicia de posesi\u00f3n y en acci\u00f3n violenta destinada a la vacuidad. Arraigado en el \u2020\u0153don\u2020\u009d del Creador de la \u2020\u0153naturaleza\u2020\u009d y en el \u2020\u0153deseo\u2020\u009d del hombre, el trabajo -liberado por Cristo de su ambig\u00fcedad siempre amenazadora- puede convertirse en mediaci\u00f3n de comuni\u00f3n con Dios y entre los hombres.<br \/>\n3335<br \/>\nBIBL.: Angelini G., Trabajo, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada II, Cristiandad, Madrid 1982, 1884-1911; Albertz R., Die Kulturarbeit im Atramhasis \u00c2\u00a1m Vergleich zur biblischen Ur-geschichte, en Werden und Wirken des Alien Testaments. Festschrift f\u00fcr Claus Westermann zum 70 Geburtstag, Gotinga 1980, 38-57; Beauchamp P., Travailet non-travaildans la Bible, en \u2020\u0153Lumi\u00e9re et Vie\u2020\u009d 28 (1975) 59-70; Benoit P., Le travailselonla Bible, en \u2020\u0153Lumi\u00e9re et Vie\u2020\u009d 20(1955)73-86; Bertram G., \u00e9rgon -erg\u00e1zoma,, en GLNTIII, 864- 870; Bienert W., Die Arbeit nach der Lehre der Bibel, Stuttgart 19562; Id, Arbeit III. Theologisch, en Religi\u00f3n in Geschichte und Gegenwart, Tubinga 19573,539-545; Caprioli ?., Vaccaro L., 1\/lavoro 1. Filosof\u00ed\u00ada, Bibbia e Teolog\u00ed\u00ada, Morcelliana, Brescia 1983 (en el AT, a cargo de A. Bonora, 61-80; en el NT, a cargo de R. Fabris, 81 -99); Colombo Y., II concello di lavoro nella Bibbia, en \u2020\u0153Rassegna mensile di Israele\u2020\u009d 33 (1967) 275-286; Ebach J., Zum Thema: Arbeit und Ruhe im Alten Testa-ment, en \u2020\u0153Zeitschrift f\u00fcr evangelische Etik\u2020\u009d 24 (1980) 7-21; Riber M., El trabajo en la Biblia, Mensajero, Bilbao 1967; Negretti N., llsettimo giorno. Indagine critico-\u00ed\u00adeologica delle tradizio-ni presacerdotali circa II s\u00e1balo b\u00ed\u00adblico, Roma 1973; Rosselli B., 1\/lavoro umano nella Bibbia, Roma 1966; Testa E., 1\/lavoro nella Bibbia, As\u00ed\u00ads 1959; Vattioni F., 1\/lavoro, en Beatitudini, Poverta e Ricchezza, Mil\u00e1n 1966, 187-220; Westermann C, Trabajo y cultura en la Biblia, en \u2020\u0153Con\u2020\u009d 151 (1980)82-95.<br \/>\nA. Bonora<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>I. El problema<br \/>\nA quien sabe considerar en su conjunto sint\u00e9tico el desenvolvimiento del pensamiento cristiano, se le descubre un rasgo esencial que escapa a un an\u00e1lisis puramente te\u00f3rico y escolar. Este rasgo es que en el cristianismo siempre se producen simult\u00e1neamente el despertar kerygm\u00e1tico y la atenci\u00f3n a las realidades terrenas, el nuevo impulso del mensaje evang\u00e9lico y el compromiso de los cristianos de cara a la estructuraci\u00f3n de la sociedad en su marcha evolutiva. Esta coherencia pugna con la divisi\u00f3n corriente, demasiado f\u00e1cil, entre ministerio apustolico y ciencia teol\u00f3gica. A la verdad, se trata de la paradoja del evangelio, realzada a lo largo de la historia, seg\u00fan la cual la palabra de Dios, de suyo trascendente y gratuita, se expresa en una encarnaci\u00f3n y se hace inmanente al mundo. Nos hallamos aqu\u00ed\u00ad ante una ley constitutiva de la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si queremos, pues, situar y definir teol\u00f3gicamente la realidad humana del t., no hemos de considerarla primeramente bajo su dimensi\u00f3n moral, sino como una realidad terrena que ha de someterse a la exigencia del evangelio. Una concepci\u00f3n de la historia de la salvaci\u00f3n cercana a la realidad no separa de antemano (en el sentido de la distinci\u00f3n usual entre naturaleza y gracia) el t. profano, entendido como mera materia de m\u00e9rito, y el misterio de Cristo, que se realiza en la recapitulaci\u00f3n de la creaci\u00f3n entera.<\/p>\n<p>La actual situaci\u00f3n hist\u00f3rica del -> cristianismo pone de manifiesto que la proclamaci\u00f3n del evangelio implica tambi\u00e9n un compromiso terreno con el progreso del mundo. Sin duda, como siempre, el exceso y la deformaci\u00f3n amenazan la medida sana de esta interdependencia: ora por una interpretaci\u00f3n naturalista de la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica, confundida con el -> progreso humano; ora, al contrario, por una depreciaci\u00f3n escatol\u00f3gica de las empresas terrenas. As\u00ed\u00ad, bajo las controversias en curso, se plantea de nuevo (en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos nuevos) la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre -> naturaleza y gracia, es decir, entre el advenimiento del -> reino de Dios y la construcci\u00f3n del mundo. La teolog\u00ed\u00ada del t. est\u00e1 en el coraz\u00f3n de este problema. De ah\u00ed\u00ad que, tras un olvido secular del tema, \u00e9ste ocupa ahora un lugar firme en la teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>Ser\u00ed\u00ada, pues, err\u00f3neo ver en la teolog\u00ed\u00ada del t. un producto ocasional, debido al desconcierto de la comunidad cristiana ante la era de la civilizaci\u00f3n industrial (-> industrialismo). Con todo, hemos de reconocer que la transformaci\u00f3n individual y colectiva ha sorprendido a cierto conservadurismo cristiano, que inconscientemente era solidario de una sociedad artesana y de una econom\u00ed\u00ada agraria. En principio, partiendo de una inteligencia nueva y m\u00e1s profunda de la historia de la -> salvaci\u00f3n y de la relaci\u00f3n entre creaci\u00f3n divina, hombre y universo, hemos de reconocer la importancia central del t. para una valoraci\u00f3n y ordenaci\u00f3n cristianas del mundo y del hombre, del mismo modo que en las sumas teol\u00f3gicas medievales la antropolog\u00ed\u00ada estaba encuadrada en el tratado sobre la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. Doctrina de la Escritura<br \/>\nEs, pues, de prever que el recurso puramente objetivo a los textos antiguos de la Escritura y de los padres, como locus theologicus, no ser\u00e1 enteramente satisfactorio. En efecto, el estadio elemental de la artesan\u00ed\u00ada no permit\u00ed\u00ada entonces al hombre medir su capacidad de transformar el mundo material, ni su papel en la marcha de la historia. La filosof\u00ed\u00ada cl\u00e1sica, comenzando por los griegos hasta el s. XVIII, ten\u00ed\u00ada una imagen est\u00e1tica del hombre. Por eso durante mucho tiempo la predicaci\u00f3n cristiana s\u00f3lo vio el t. en sus dimensiones psicol\u00f3gicas y morales.<\/p>\n<p>Pero si los escuetos textos de la Escritura se entienden desde la palabra de Dios como realidad constantemente presente, conducen a una inteligencia m\u00e1s profunda del valor religioso de la actividad humana, no s\u00f3lo para la perfecci\u00f3n individual, sino tambi\u00e9n para la transformaci\u00f3n del mundo. Estos textos no son s\u00f3lo principios de que se pueden sacar consecuencias y aplicaciones, sino que est\u00e1n cargados de una inspiraci\u00f3n que fermenta en las situaciones nuevas. \u00abLlenad la tierra, somet\u00e9osla, dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre cuantos animales se mueven en la tierra\u00bb (G\u00e9n 1, 28). Este encargo po\u00e9tico del G\u00e9nesis, centrado en la naturaleza, se extiende hoy magn\u00ed\u00adficamente a los poderes c\u00f3smicos y t\u00e9cnicos de una humanidad que descubre y reproduce las leyes de la naturaleza. El hombre ha puesto a su servicio estas leyes llevadas por la creatio continua y as\u00ed\u00ad participa en la obra de la creaci\u00f3n. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad recibe su contenido pleno de verdad la doctrina de los padres griegos sobre la imago Dei. Tenemos, pues, motivo para buscar en estos viejos textos, redactados para una sociedad primitiva, las ra\u00ed\u00adces de donde puede brotar una inteligencia religiosa y cristiana de la humanidad cient\u00ed\u00adfica e industrial del s. xx.<\/p>\n<p>1. Desde esta perspectiva hay que leer el Antiguo Testamento. Su vocabulario sobre el t. es ya significativo. La palabra mel\u00e1k\u00e1 designa la obra creadora de Dios, describe su presencia en la historia y la prosecuci\u00f3n de su obra creadora iniciada el primer d\u00ed\u00ada. En cambio abod\u00e1 significa el t. de esclavo, la esclavitud, p. ej., el servicio de esclavos bajo Nabucodonosor. En el significado de esos t\u00e9rminos se pone de manifiesto la ambig\u00fcedad del t.: coacci\u00f3n despiadada y plenitud llena de alegr\u00ed\u00ada, necesidad implacable y autonom\u00ed\u00ada liberadora.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, seg\u00fan los acontecimientos y las ocasiones, seg\u00fan los temperamentos de los escritores, los libros del AT ofrecen los juicios m\u00e1s dispares sobre el t. Es imposible sacar de ah\u00ed\u00ad una teor\u00ed\u00ada abstracta del t. Una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del t. deber\u00e1 tener en cuenta esta situaci\u00f3n en la vida y el matiz de las afirmaciones, y habr\u00e1 de delimitar entre s\u00ed\u00ad los estadios de reflexi\u00f3n. T. significa algo diferente en cada caso: en los pueblos n\u00f3madas, en las ciudades, en la legislaci\u00f3n sobre la esclavitud, en la descripci\u00f3n de las grandes empresas constructoras de los reyes, en los conjuros de los profetas contra la opresi\u00f3n de los pobres, y finalmente en los aforismos optimistas o desalentados de los sabios. Todo puede extraerse de estos textos, como lo muestra el pensamiento judeocristiano en el curso de las \u00e9pocas. De hecho las afirmaciones del libro de los Proverbios y del Eclesi\u00e1stico (sobre todo 38, 24-34) han servido durante siglos como base de una teolog\u00ed\u00ada del t., que no era sino una \u00e9tica caracterizada por el valor discreto, por la prudente honradez. por la previsi\u00f3n reducida a lo terreno, por una ambici\u00f3n mediocre y por una sabidur\u00ed\u00ada demasiado pragm\u00e1tica.<\/p>\n<p>M\u00e1s que de estos elementos anal\u00ed\u00adticos, anclados en la idea de la utilidad emp\u00ed\u00adrica, una teolog\u00ed\u00ada del t. debe partir de las grandes perspectivas de la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica que Dios realiza en la naturaleza y en la historia. Ah\u00ed\u00ad, por lo dem\u00e1s, se observan los contrastes con los mitos de las cosmogon\u00ed\u00adas paganas. Dios mismo trabaja al realizar su obra. El cap\u00ed\u00adtulo primero del -> G\u00e9nesis ha sido y sigue siendo, como en una epopeya simb\u00f3lica, el suelo m\u00ed\u00adtico en que se nutre toda teolog\u00ed\u00ada del t. Desde esta acci\u00f3n creadora el poder soberano y libre de Dios obra en la acci\u00f3n de los pueblos e individuos. Los -> antropomorfismos esclarecen el concurso de esta omnipotencia con la -> libertad de la criatura humana, que, situada en el centro del mundo visible, el creador integra en su obra. Dios, que planta su vi\u00f1a y recoge su cosecha, es como un trabajador en\u00e9rgico, sujeto al cansancio y al fracaso; es como la mujer que espera su hora con fatiga. Acabada su obra, descansa; porque el descanso es aquel estado de satisfacci\u00f3n interna que corona toda actividad. Pero en el hombre este ideal no halla una realizaci\u00f3n plena. El t., que deber\u00ed\u00ada ser una actividad espont\u00e1nea y gozosa, de hecho lleva consigo fatiga y vencimiento de s\u00ed\u00ad mismo, y tiene car\u00e1cter de castigo. La naturaleza no obedece al hombre, se han roto las relaciones primitivas entre ambos. La tierra no es ya el jard\u00ed\u00adn maravilloso cuyo cultivo era fuente de dicha. La posterior teolog\u00ed\u00ada del -> pecado original se apoyar\u00e1 de nuevo en estas experiencias.<\/p>\n<p>2. Los elementos veterotestamentarios para una teolog\u00ed\u00ada del t. se conservan en el Nuevo Testamento. Pero el hecho de la -> encarnaci\u00f3n transforma las relaciones del hombre con la naturaleza y la historia. Con ello toda acci\u00f3n humana queda simult\u00e1neamente exaltada y depreciada. Exaltada, porque Cristo envuelve en su seno como cabeza de la creaci\u00f3n toda la realidad humana y su relaci\u00f3n con el mundo, de suerte que, por la glorificaci\u00f3n de los hijos de Dios, incluye toda la creaci\u00f3n en la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica. Pero se da tambi\u00e9n una depreciaci\u00f3n por el hecho de que la -> salvaci\u00f3n definitiva se consuma m\u00e1s all\u00e1 de la historia y el reino de Dios pertenece a un orden distinto de aquel en que se produce la configuraci\u00f3n creadora de la realidad terrena. De todos modos, la per\u00ed\u00adcopa de Rom 8, 18-22 da un marco c\u00f3smico a la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica de la renuncia, del sufrimiento y de la pobreza como medio de liberaci\u00f3n y como presupuesto del aut\u00e9ntico amor fraternal hasta el retorno de Cristo. Seg\u00fan 2 Pe 3, 13 nos esperan un nuevo cielo y una nueva tierra. La -> resurrecci\u00f3n de la carne da su alcance pleno a la misteriosa transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El cristiano se halla en medio de la tensi\u00f3n inherente a la doble vertiente de este misterio. La espera de la -> parus\u00ed\u00ada lleva a los tesalonicenses a desestimar, hasta la inactividad, las tareas terrenas. Sin llegar a este extremo, la interpretaci\u00f3n de la Escritura y la predicaci\u00f3n pastoral fijan una l\u00ed\u00adnea de doctrina espiritual seg\u00fan la cual el cielo es la patria y la tierra es el destierro. Apoyado en los temas apocal\u00ed\u00adpticos, el sentimiento general es que, al fin de los tiempos, una ruptura violenta marcar\u00e1 el paso del mundo a la bienaventuranza definitiva. El mundo es s\u00f3lo un andamiaje provisional; la tierra perecer\u00e1 con todas las obras que encierra (2 Pe 3, 10).<\/p>\n<p>III. Desarrollo hist\u00f3rico<br \/>\n1. Durante toda la antig\u00fcedad cristiana no se lleg\u00f3 a ninguna doctrina org\u00e1nica que uniera en una teolog\u00ed\u00ada del t. las afirmaciones particulares dispersas en la Escritura. Al no plantearse el problema social, la mentalidad general se conformaba con una concepci\u00f3n moralizante que acentuaba m\u00e1s el peligro del lujo y de la riqueza que los beneficios de los bienes producidos. La econom\u00ed\u00ada de la simple subsistencia, que era la de estos siglos, no ofrec\u00ed\u00ada ning\u00fan punto de apoyo nuevo para la exigencia del evangelio. En todo caso, \u00e9sta permaneci\u00f3 m\u00e1s a trav\u00e9s del sentido de fraternidad que a trav\u00e9s de reflexiones te\u00f3ricas, y sobre todo a trav\u00e9s de la valoraci\u00f3n del t. material, en oposici\u00f3n al desprecio del mismo por parte de los sabios antiguos. Aunque la esclavitud no se suprime sino muy lentamente, sin embargo queda atenuada en virtud del esp\u00ed\u00adritu cristiano, tal como sucede con la servidumbre feudal de la edad media. El monacato fue el que realiz\u00f3 esta evoluci\u00f3n en el terreno social y en el institucional. El ejemplo de Cristo, de su vida de t., de su modesto oficio, dio una fundamentaci\u00f3n religiosa a la valoraci\u00f3n positiva del t. La imagen del Jes\u00fas trabajador no s\u00f3lo dio profundidad a una concepci\u00f3n realista de la encarnaci\u00f3n, sino que confiri\u00f3 a la vida dura del trabajador, m\u00e1s all\u00e1 de su m\u00e9rito moral, un valor evang\u00e9lico. En cada crisis econ\u00f3mica, se record\u00f3 una y otra vez en la Iglesia esta imagen de la vida oculta de Jes\u00fas, hasta el pleno s. xx. Pero ah\u00ed\u00ad se corre el peligro de que este aspecto \u00abedificante\u00bb encubra la perspectiva hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de las afirmaciones cristol\u00f3gicas sobre el verbo creador (Juan) y sobre la cabeza der la creaci\u00f3n (Pablo).<\/p>\n<p>2. La edad media cre\u00f3 los presupuestos para una teolog\u00ed\u00ada del t., no tanto sobre la base de la Escritura, cuanto por su filosof\u00ed\u00ada de la naturaleza, que Llev\u00f3 a dar consistencia ontol\u00f3gica y cognoscitiva a las causas segundas y, por ende, a las actividades humanas bajo una providencia a la vez trascendente e inmanente. La escuela de Chartres (s. xii), la lectura de los neoplat\u00f3nicos y de Arist\u00f3teles (s. xiii) y algunos pensamientos de los padres griegos, llevaron a una nueva inteligencia del hombre en su relaci\u00f3n con la naturaleza. Como \u00abmicrocosmos\u00bb \u00e9l no es en el plan de Dios mera sustituci\u00f3n de los \u00e1ngeles ca\u00ed\u00addos, contra lo que cree una tradici\u00f3n procedente de Gregorio. El florecimiento t\u00e9cnico y econ\u00f3mico de los s. xii y xiii en los gremios y municipios, la urbanizaci\u00f3n, la creaci\u00f3n del derecho comunitario, etc., originaron entonces, junto con un nuevo esp\u00ed\u00adritu de iniciativa, no s\u00f3lo el problema humano de una organizaci\u00f3n corporativa del t., sino tambi\u00e9n una conciencia m\u00e1s o menos expl\u00ed\u00adcita de la tarea del hombre en la soluci\u00f3n de los asuntos comunitarios, cuyo car\u00e1cter terrestre no va en detrimento de las esperanzas religiosas. Ahora la teolog\u00ed\u00ada reflexiona tambi\u00e9n sobre la relaci\u00f3n entre -> profesi\u00f3n y vocaci\u00f3n personal. Tambi\u00e9n la rehabilitaci\u00f3n del t. manual por obra de las \u00f3rdenes mendicantes sirve a la nueva evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. Cuando, con el renacimiento, la investigaci\u00f3n de la naturaleza, el conocimiento del hombre, la expansi\u00f3n de la econom\u00ed\u00ada y, sobre todo, el extraordinario apogeo de las ciencias, condujeron a magn\u00ed\u00adficos \u00e9xitos, el celo religioso santific\u00f3 a estos hombres nuevos. Pero la teolog\u00ed\u00ada, tanto la cient\u00ed\u00adfica como la alta divulgaci\u00f3n de la misma, se cerr\u00f3 casi por completo a la nueva imagen del mundo. Para una teolog\u00ed\u00ada del t. y de las realidades terrenas, se hubiera requerido previamente una teolog\u00ed\u00ada de la ciencia, reconociendo su autonom\u00ed\u00ada racional a pesar de su origen divino. De este divorcio, debido a una teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica ajena a la realidad, sufrir\u00e1n los cristianos hasta pleno s. xx. La ciencia y la t\u00e9cnica engendran hoy d\u00ed\u00ada fuera de la luz de la fe la \u00abcultura del t.\u00bb. Pero el cristiano, sobre el terreno del evangelio y de su vocaci\u00f3n apost\u00f3lica, debe plantearse este problema de afirmar su tarea terrena y de hacer inteligible la palabra antigua de Dios para el mundo de hoy (cf. Vaticano II, De Eccl., especialmente cap II y III).<\/p>\n<p>IV. Teolog\u00ed\u00ada del trabajo<br \/>\nLa evocaci\u00f3n sumaria de los datos de la Escritura y de la tradici\u00f3n ha mostrado que \u00e9stos no bastan para construir una \u00abteolog\u00ed\u00ada del t.\u00bb. Puesto que esos textos est\u00e1n estrechamente ligados con presupuestos econ\u00f3micos, categor\u00ed\u00adas de pensamiento y condicionamientos de su lugar y \u00e9poca, s\u00f3lo pueden marcar la direcci\u00f3n en el nivel superior de una econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica de Dios, que ellos en conjunto revelan, y en uni\u00f3n con una filosof\u00ed\u00ada de la -> naturaleza, que ellos no tienen por qu\u00e9 ofrecer. Lo cual significa que su luz s\u00f3lo iluminar\u00e1 all\u00ed\u00ad donde se haya reflexionado previamente sobre la evoluci\u00f3n de las realidades terrenas, sobre el desarrollo social y cultural, sobre el dominio cient\u00ed\u00adfico y t\u00e9cnico de la naturaleza; brevemente: all\u00ed\u00ad donde se haya desarrollado una filosof\u00ed\u00ada de las realidades terrenas. Ser\u00ed\u00ada error de m\u00e9todo aspirar a una teolog\u00ed\u00ada \u00abespiritualista\u00bb, abstracta y supratemporal, que no integrara en su edificio la investigaci\u00f3n racional de la naturaleza y de la historia en sus dimensiones profanas y cristianas. Este \u00e1mbito total es el lugar teol\u00f3gico de nuestra reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>1. Seg\u00fan los principios enunciados ya por los padres griegos y por los maestros medievales, pero a\u00f1adi\u00e9ndoles la perspectiva de un extraordinario progreso t\u00e9cnico, en primer lugar hemos de tener en cuenta la relaci\u00f3n din\u00e1mica del hombre con la naturaleza, pues no basta el modelo de pensamiento de una yuxtaposici\u00f3n est\u00e1tica de un sujeto absoluto y de un universo inm\u00f3vil e indiferente. El hombre, porque es y en cuanto es \u00abnaturaleza\u00bb dentro de la naturaleza total, no puede comprenderse y definirse en su estructura fundamental fuera de esta naturaleza total, aunque est\u00e9 sobre ella y frente a ella (-> antropolog\u00ed\u00ada). El t. es una parte del encuentro del hombre con la naturaleza, es el acto aut\u00e9ntico, la situaci\u00f3n originaria del hombre, su \u00abencarnaci\u00f3n\u00bb. Pero es igualmente verdadero que el hombre no puede definirse integralmente por el t., porque a trav\u00e9s de \u00e9ste impone su voluntad a la naturaleza para dominarla. El t. es una \u00abmanifestaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Prudhon). Mientras que el animal forma una unidad con la naturaleza y no puede plantearse preguntas sobre ella, el hombre puede distanciarse de la naturaleza, no s\u00f3lo por su pensamiento, sino tambi\u00e9n por su acci\u00f3n. Aunque ha de atenerse a sus leyes, sin embargo en ello permanece libre y aut\u00f3nomo. Su perfecci\u00f3n consiste en la consumaci\u00f3n de esta autonom\u00ed\u00ada dominadora, en la realizaci\u00f3n de su ser, que se distingue del ser de las cosas meramente naturales. Gracias a esta capacidad, el hombre crea en la naturaleza un -> mundo que lleva su propio cu\u00f1o, un mundo superior al de las simples fuerzas naturales. Por eso \u00e9l, en la medida en que se hace consciente de su obra, adquiere conciencia de s\u00ed\u00ad mismo. En esta acci\u00f3n libre y creadora el hombre se llena a s\u00ed\u00ad mismo, crea -> cultura. Una \u00abcultura del t.\u00bb crece desde la estructura \u00f3ntica del hombre como tal. El t. no es un simple medio t\u00e9cnico, es un valor humano. Hay un humanismo del trabajo.<\/p>\n<p>2. El t. es, pues, a la vez un perfeccionamiento del que trabaja y una transformaci\u00f3n de las cosas en la realidad objetiva del mundo que \u00e9l construye: perfectio operis. Esa dualidad, que es esencial, fue perdida de vista por una teolog\u00ed\u00ada que se ocup\u00f3 exclusivamente de la perfectio operantis y, sin adquirir conciencia de ello, neutraliz\u00f3 el contenido objetivo del trabajo. En la nueva era t\u00e9cnica (-> industrialismo, -> t\u00e9cnica), en la que hemos entrado, esa objetivaci\u00f3n del t. se hace m\u00e1s intensa y manifiesta todav\u00ed\u00ada, puesto que la m\u00e1quina la cual ha suplantado los instrumentos manuales, desarrolla una productividad que es cada vez m\u00e1s independiente de la actividad personal, de la voluntad y planificaci\u00f3n del que trabaja.<\/p>\n<p>Este doble y singular poder del hombre inhabita en la T\u00e9kn\u00e9, en aquella capacidad por la que \u00e9l puede obrar de acuerdo con su naturaleza corp\u00f3reo-espiritual.<\/p>\n<p>Toda antropolog\u00ed\u00ada idealista, que no tiene en cuenta la estructura del hombre como ser con cuerpo y esp\u00ed\u00adritu, es incapaz de dar a la acci\u00f3n en el mundo otro sentido humano v cristiano que el de una forma de comportamiento externa y transitoria. Los an\u00e1lisis antiguos sobre ars et natura deben ampliarse a una T\u00e9kne que pone conscientemente la naturaleza al servicio de la raz\u00f3n. La t\u00e9cnica es racionalizaci\u00f3n y as\u00ed\u00ad expresi\u00f3n de la ratio del hombre; en este sentido, adem\u00e1s de la utilidad, hay en ella una capacidad para lo bello. Por eso el t. no es s\u00f3lo labor (literalmente: flaquear bajo un peso; lo cual es una debilidad de la expresi\u00f3n latina), sino tambi\u00e9n pr\u00e1xis (acci\u00f3n fruct\u00ed\u00adfera). Pero esto significa que el fin del t. no es solamente la satisfacci\u00f3n de necesidades econ\u00f3micas, sino que ha de servir tambi\u00e9n a la humanizaci\u00f3n de la existencia humana.<\/p>\n<p>Con ello se pone de manifiesto la dimensi\u00f3n religiosa del fen\u00f3meno. Por el hecho de que el hombre cumple su tarea en la edificaci\u00f3n del mundo, participa en la obra creadora de Dios. Dios no cre\u00f3 un universo terminado, ni puso sobre \u00e9l al hombre a manera de un esp\u00ed\u00adritu ang\u00e9lico o como un espectador. M\u00e1s bien Dios lo ha llamado a colaborar en la edificaci\u00f3n progresiva de un mundo, cuyo demiurgo y conciencia debe ser \u00e9l como imagen de Dios. El hombre es imagen de Dios precisa y primeramente porque con su creador es se\u00f1or y constructor de la naturaleza. Por eso una espiritualidad de renuncia con relaci\u00f3n al t. es absolutamente insuficiente, tanto por lo que respecta a la propia santificaci\u00f3n, como en lo tocante a la construcci\u00f3n del reino de Dios.<\/p>\n<p>3. Para poder enjuiciar rectamente la tarea cristiana en el mundo y su estructura apost\u00f3lica, debe tenerse en cuenta que el hombre se hace m\u00e1s consciente de su poder sobre la naturaleza en la medida que se conoce como causa y, desde esta autonom\u00ed\u00ada de la libertad y de la acci\u00f3n, libera su relaci\u00f3n con Dios de una \u00abconcepci\u00f3n sacral\u00bb, nacida solamente de su impotencia ante una naturaleza desconocida y temible. La cultura del t. es \u00abprofana\u00bb. Pero esto precisamente hace posible su dominaci\u00f3n en la fe. El hombre en la conciencia de su autonom\u00ed\u00ada como \u00abcausa segunda\u00bb se hace por primera vez imagen de Dios. Hay que salir del infantilismo religioso y no temer esta \u00absecularizaci\u00f3n\u00bb del mundo. La teolog\u00ed\u00ada del t. implica una teolog\u00ed\u00ada de los -> laicos. El advenimiento de la sociedad industrial conduce a una transformaci\u00f3n misionera de la Iglesia. El lema de la \u00absantificaci\u00f3n del mundo\u00bb, usado tantas veces superficialmente, ha de rectificarse en este sentido.<\/p>\n<p>4. En este dominio t\u00e9cnico del cosmos y en la realizaci\u00f3n del mismo se descubre todav\u00ed\u00ada otra dimensi\u00f3n de la naturaleza humana: el t. crea estructuras de solidaridad, que crecen en la medida de la transformaci\u00f3n t\u00e9cnica de la naturaleza. Tales estructuras al principio son a veces puramente materiales y, en no pocas ocasiones, primarias, pero, en virtud del entrelazamiento ilimitado de relaciones que de all\u00ed\u00ad se derivan, se convierten en factores de solidaridad humana. El hombre, social por naturaleza, se socializa no s\u00f3lo por la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de bienes y por los contratos que de ah\u00ed\u00ad resultan, sino tambi\u00e9n por una red de actividades que se entrecruzan cada vez m\u00e1s. De ah\u00ed\u00ad nacen numerosos problemas, en el plano de la formaci\u00f3n de grupos y clases, en el de la justicia social y en el de la conciencia moral colectiva. Pero, sobre todo, por este crecimiento de las relaciones laborales, el \u00e1mbito del pr\u00f3jimo pasa a primer plano en una medida no sospechada hasta ahora.<\/p>\n<p>Este pr\u00f3jimo, que la letra del evangelio y la pr\u00e1ctica secular ve\u00ed\u00adan solamente en el c\u00ed\u00adrculo reducido de la econom\u00ed\u00ada artesana, ahora, por el aumento de la producci\u00f3n y la intensificaci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n, por el lenguaje unitario de la ciencia y de la civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica, se extiende a trav\u00e9s de un sistema mundial de relaciones entre grupo y grupo, entre continente y continente, y no tiene l\u00ed\u00admites. Es tarea de la predicaci\u00f3n educar para un amor universal. En este campo de relaci\u00f3n, el amor espont\u00e1neo al pr\u00f3jimo inmediato, de \u00abhombre a hombre\u00bb, se cambia manifiestamente en un amor que debe penetrar hasta el hombre a trav\u00e9s del camino del anonimato de las instituciones, a trav\u00e9s de la despersonalizaci\u00f3n de las funciones y a trav\u00e9s de la frialdad de la tecnocracia. El amor tiene que hacerse \u00abpol\u00ed\u00adtico\u00bb, como dijo P\u00ed\u00ado XI en 1927 (discurso a la Federaci\u00f3n universitaria cat\u00f3lica), es decir, dentro de la comunidad pol\u00ed\u00adtica &#8211; sobre todo en aquel sector importante de la moderna vida comunitaria que es el mundo laboral &#8211; debe ver en el hombre efectivamente al hermano v salirle as\u00ed\u00ad al encuentro. A\u00f1adamos que, por esta socializaci\u00f3n, la comunidad humana configura su historia, en la que el progreso t\u00e9cnico acu\u00f1a la conciencia colectiva, y en la que, sin embargo, la libertad configurada representa el \u00fanico progreso real. La teolog\u00ed\u00ada del t. exige, pues, una teolog\u00ed\u00ada de la -> historia.<\/p>\n<p>5. Finalmente, esta participaci\u00f3n en la construcci\u00f3n del mundo y esta socializaci\u00f3n del amor fraternal s\u00f3lo alcanzan su consumaci\u00f3n suprema en el misterio de la encarnaci\u00f3n. Cristo, como cabeza de la creaci\u00f3n, recapitula en su cuerpo m\u00ed\u00adstico toda realidad. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 el sentido \u00faltimo de una teolog\u00ed\u00ada del t. A trav\u00e9s del hombre como coproductor de la creaci\u00f3n y configurador de la historia, la creaci\u00f3n entera queda incluida en la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica. \u00abPorque la expectaci\u00f3n de la creaci\u00f3n est\u00e1 aguardando la revelaci\u00f3n de los hijos de Dios&#8230; Sabemos que todo lo creado gime y sufre dolores de parto hasta la hora presente\u00bb (Rom 8, 18-22). A la luz de esta fe toda \u00e9tica del t., todo el enraizamiento de las partes y profesiones liberales en la naturaleza y comunidad humanas y extrahumanas, se alza como alabanza, oblaci\u00f3n y redenci\u00f3n: las tres notas del sacrificio que se consum\u00f3 en la acci\u00f3n pascual de Jesucristo.<\/p>\n<p>Por una parte, esta referencia cristol\u00f3gica conf\u00ed\u00ada la realidad terrena a su ley natural. Y, por otra parte, la autonom\u00ed\u00ada de los procesos t\u00e9cnicos, econ\u00f3micos v sociol\u00f3gicos no permiten al cristiano ceder al mito de una teocracia econ\u00f3mica, cuyo \u00f3rgano de ejecuci\u00f3n ser\u00ed\u00ada \u00e9l. Pero la apertura al progreso ha de incluirse en la misi\u00f3n mesi\u00e1nica del cristiano, que, a pesar de su orientaci\u00f3n escatol\u00f3gica, no pierde de vista las exigencias terrenas claramente contenidas en los textos b\u00ed\u00adblicos. Efectivamente, el mensaje evang\u00e9lico y la prueba de su eficacia es: el reinado de la justicia y del amor en la comunidad humana.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: P. Jedzink, Die Arbeitspflicht im AT (Br 1920); H. Preisker, Das Ethos der Arbeit im NT (Gnadenfrei 1936); H. Holzapfel, Die sittliche Wertung der k\u00f6rperlichen Arbeit im christlichen Altertum (W\u00fc 1941); G. Thils, Teolog\u00ed\u00ada de las realidades terrenas 2 vols. (Desc de Br B Aires); E. 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Y como, por otra parte, apenas si comporta juicios de principio sobre el valor y el significado del trabajo, nos vemos a veces tentados a aislar en nuestra fantas\u00ed\u00ada tal o cual f\u00f3rmula tomada al azar para utilizarla en apoyo de nuestras propias tesis. Si la Biblia no responde a todas nuestras cuestiones, sin embargo, tomada en su totalidad, nos introduce en la realidad del trabajo, de su valor, de su fatiga y de su redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>I. VALOR DEL TRABAJO. 1. El mandamiento del creador. Pese al prejuicio corriente, el trabajo no viene del *pe-cado: antes de la ca\u00ed\u00adda \u00abtom\u00f3 Yahveh al hombre y lo estableci\u00f3 en el huerto del Ed\u00e9n para que lo cultivara y lo guardara\u00bb (G\u00e9n 2,15). Si el Dec\u00e1logo prescribe el *s\u00e1bado, lo hace al final de seis d\u00ed\u00adas de trabajo (Ex 20,8ss). Esta semana de trabajo recuerda los seis d\u00ed\u00adas que emple\u00f3 Dios para *crear el universo y sub-raya as\u00ed\u00ad que Dios, al formar al hombre \u00aba su imagen\u00bb (G\u00e9n 1,26) quiso asociarlo a su designio, que despu\u00e9s de haber puesto en orden el universo lo entreg\u00f3 en manos del hombre dando a \u00e9ste el poder de ocupar la *tierra y de someterla (1,28). Todos los que trabajan, aun cuando \u00abno brillen por la cultura ni por el juicio\u00bb, todos, sin embargo, cada uno en su oficio, \u00absostienen la creaci\u00f3n\u00bb (Eclo 38,34, Trad. Bibi. de Jerusal\u00e9n). As\u00ed\u00ad no tiene nada de extra\u00f1o que la acci\u00f3n del creador se descriha f\u00e1cilmente con gestos de obrero, modelando al hombre (G\u00e9n 2,7), fabricando el cielo \u00abcon [sus] dedos\u00bb y fijando las estrellas en su puesto (Sal 8,4); viceversa, el gran, himno que celebra al Dios creador pinta al hombre por la ma\u00f1ana \u00absaliendo para su faena, a hacer su trabajo hasta la tarde\u00bb (Sal 104,23; cf. Eclo 7,15). Este trabajo del hombre es la expansi\u00f3n de la creaci\u00f3n de Dios, es el cumplimiento de su *voluntad.<\/p>\n<p>2. Valor natural del trabajo. Esta aut\u00e9ntica voluntad de Dios no se expresa en ninguna parte entre los mandamientos de la alianza, ni en los del Dec\u00e1logo, ni en los del Evangelio. Lo cual no es sorprendente, sino m\u00e1s bien normal: el trabajo es una ley de la condici\u00f3n humana, se impone a todo hombre, aun antes de que se sienta llamado a la *salvaci\u00f3n de Dios. De ah\u00ed\u00ad proviene que muchas reacciones de la Biblia frente al trabajo traducen sencillamente el juicio de una conciencia sana y recta y figuran en los escritos de los sabios, deliberadamente atentos a hacer que la religi\u00f3n de Israel saque partido de lo mejor de la experiencia moral de la humanidad.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad la Biblia es severa con la ociosidad en nombre del sentido com\u00fan: el perezoso no tiene qu\u00e9 comer (Prov 13,4) y se expone a morir de hambre (21,25); nada hay como el hambre para estimular al trabajo (16,26), y san Pablo no vacila en utilizar este argumento para mostrar su aberraci\u00f3n a los que se niegan a trabajar: \u00abque no coman tampoco\u00bb (2Tes 3, 10). La ociosidad es adem\u00e1s una degradaci\u00f3n: se admira a la mujer siempre sol\u00ed\u00adcita, que \u00abno come el pan de la ociosidad\u00bb (Prov 31,27) y se mote-ja al perezoso: \u00abLa puerta da vueltas sobre sus goznes, y el perezoso sobre su cama\u00bb (26,14). Ya no es un hombre, es \u00abuna pella de cieno\u00bb, \u00abun pu\u00f1ado de esti\u00e9rcol\u00bb (Eclo 22,1s): que se aparta de uno con asco.<\/p>\n<p>La Biblia, por el contrario, sabe apreciar el trabajo bien hecho, la habilidad y el empe\u00f1o que pone en su labor el labrador, el herrero o el alfarero (Eclo 38,26.28.30). Se llena de admiraci\u00f3n ante los logros del arte, el palacio de Salom\u00f3n (1Re 7, 1-12) y su trono, \u00absin rival en ning\u00fan reino\u00bb (10,20), pero sobre todo el templo de Yahveh y sus maravillas (IRe 6; 7,13-50). No tiene piedad para con la ceguera del fabricador de *\u00ed\u00addolos, pero respeta su habilidad y se indigna de que tantos esfuerzos se gasten sin provecho, por algo que es \u00abnada\u00bb (Is 40,19s; 41,6s). 3. Valor social del trabajo. Esta es-tima .del trabajo no nace s\u00f3lo de la admiraci\u00f3n ante los logros del arte: reposa en una visi\u00f3n m\u00e1s firme del lugar que tiene el trabajo en la vida social y en las relaciones econ\u00f3micas. Sin los labradores y los artesanos \u00abninguna ciudad podr\u00ed\u00ada construirse\u00bb (Eclo 38,32). Tres factores se combinan en el origen de la navegaci\u00f3n : \u00abla sed de lucro&#8230; la sabidur\u00ed\u00ada del art\u00ed\u00adfice&#8230; la direcci\u00f3n de la Providencia\u00bb (Sab 14,2s). Concepci\u00f3n rea-lista y equilibrada, susceptible de explicar, seg\u00fan el lugar respectivo de estos tres elementos, las aberraciones que puede conocer el trabajo, como tambi\u00e9n las maravillas que puede realizar, por ejemplo, la que permite al navegante \u00abosar confiar su vida a un min\u00fasculo le\u00f1o\u00bb y redondear as\u00ed\u00ad la creaci\u00f3n de Dios impidiendo que \u00abresulten est\u00e9riles las obras de [su] Sabidur\u00ed\u00ada\u00bb (Sab 14,5).<\/p>\n<p>II. LA FATIGA DEL TRABAJO. Dado que el trabajo es un dato fundamental de la existencia humana, se halla afectado directa y profundamente por el *pecado: \u00abComer\u00e1s el pan con el sudor de tu frente\u00bb (G\u00e9n 3,19). La *maldici\u00f3n divina no tiene por objeto el trabajo, como tampoco tiene por objeto el parto de la mujer. Como el parto es la *victoria dolorosa de la vida sobre la muerte, as\u00ed\u00ad la fatiga cotidiana y sin fin del hombre en el trabajo es el precio que debe pagar por el poder que Dios le ha dado sobre su creaci\u00f3n; el poder subsiste, pero el suele, maldito, resiste y debe ser domado (3,17s). Lo peor de este *sufrimiento del esfuerzo es que, aun cuando a veces alcanza logros espectaculares, como el de Salom\u00f3n, viene la *muerte que lo desbarata: \u00ab\u00bfQu\u00e9 le queda de todo su trabajo&#8230;? \u00bfY los d\u00ed\u00adas de fatiga, y la preocupaci\u00f3n de los negocios, y las noches de insomnio? Tambi\u00e9n esto es vanidad\u00bb (Ecl 2,22s).<\/p>\n<p>Doloroso y con frecuencia est\u00e9ril, el trabajo es adem\u00e1s en la humanidad uno de los terrenos en que m\u00e1s ampliamente despliega el pecado su poder. Arbitrariedad, violencia, injusticia, rapacidad hacen constantemente del trabajo no s\u00f3lo un peso abrumador, sino un objeto de *odio y de divisiones. Obreros privados de su salario (Jer 22,13; Sant 5,4), labradores esquilmados por el impuesto (Am 5,11), poblaciones sometidas a prestaciones forzosas por un gobierno enemigo (2Sa 12,31) y tambi\u00e9n por el propio soberano (1Sa 8, 10-18; 1Re 5,27; 12,1-14), *esclavos condenados al trabajo y a los golpes (Eclo 33,25-29): no hay siempre falta personal en este cuadro siniestro, sino que es sencillamente el mundo ordinario del trabajo en la raza de Ad\u00e1n. Este mundo lo conoci\u00f3 Israel en la forma m\u00e1s inhumana en *Egipto: trabajo forzado, a un ritmo agotador, bajo una vigilancia despiadada, en medio de una poblaci\u00f3n hostil, en provecho de un gobierno ene-migo, trabajo organizado sistem\u00e1tica-mente para aniquilar a un pueblo y quitarle toda capacidad de resistencia (Ex 1,8-14; 2,11-15; 5,6-18); se trata ya del mundo de los campos de concentraci\u00f3n, del campo de trabajo.<\/p>\n<p>III. LA REDENCI\u00ed\u201cN DEL TRABAJO. Ahora bien, Yahveh *liber\u00f3 a su pueblo de este universo inhumano, fruto del pecado. Su alianza con Israel comporta una serie de cl\u00e1usulas destina-das a preservar el trabajo, si no ya de todo lo que tiene de penoso, por lo menos de las formas monstruosas que le da la maldad del hombre. El *s\u00e1bado tiene por fin introducir una tregua en la agobiadora sucesi\u00f3n de los trabajos (Ex 20,9ss), para asegurar al hombre y a todo lo que traba-ja sobre la tierra un tiempo de *re-poso (Ex 23,12; Dt 5,14), a ejemplo de un Dios que se ha revelado como un Dios que trabaja, un Dios que reposa, un Dios que libera de la servidumbre (Dt 5,15). Diversos art\u00ed\u00adculos de la ley est\u00e1n destinados a proteger al *esclavo o al asalariado, al que se debe pagar el d\u00ed\u00ada mismo (Lev 19,13) y no se le debe explotar (Dt 24,14s). Los profetas traer\u00e1n a la memoria estas exigencias (Jer 22,13). Si es Israel fiel a la alianza, no se le dispensar\u00e1 del trabajo, pero \u00e9ste ser\u00e1 fecundo, pues \u00abDios *bendecir\u00e1 la obra de sus manos\u00bb (Dt 14,29; 16,15; 28,12; Sal 128,2). El trabajo producir\u00e1 su *fruto normal: el que plante una vi\u00f1a gozar\u00e1 de su fruto, el que construya una casa la habitar\u00e1 (Am 9,14; Is 62,8s; cf. Dt 28,30).<\/p>\n<p>IV. EL NUEVO TESTAMENTO. La venida de Jesucristo proyecta sobre el trabajo las paradojas y las luces del Evangelio. En el NT el trabajo es a la vez ensalzado y como ignorado o tratado con desd\u00e9n, como un de-talle sin importancia. Es ensalzado por el ejemplo de Jes\u00fas, obrero (Mc 6,3) e hijo de obrero (Mt 13,55), y por el ejemplo de Pablo, que trabaja con sus manos (Act 18,3) y se glor\u00ed\u00ada de ello (Act 20,34; lCor 4, 12). Sin embargo, los evangelios observan sobre el trabajo un silencio sorprendente; no parecen conocer la palabra sino para designar las obras a las que hay que aplicarse, que son las obras de Dios (Jn 5,17; 6,28), o para presentar como ejemplo a las aves del cielo \u00abque no siembran ni siegan\u00bb (Mt 6,26) y a los lirios de los campos que \u00abno se fatigan ni hilan\u00bb (6,28). La poca importancia por una parte y por otra la importancia dada al trabajo no son en modo alguno datos contradictorios, sino dos polos de una actitud cristiana esencial.<\/p>\n<p>1. El trabajo perecedero. \u00abTrabajad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece en vida eterna\u00bb (Jn 6,27). Jesucristo viene a traer el *reino de Dios; no tiene otra misi\u00f3n ni habla de otra cosa. Es que este reino es lo prime-ro de todo (Mt 6,33). Lo dem\u00e1s, comer, beber, *vestirse, no carece de importancia, pero quien se preocupa de ello hasta el punto de perder el reino, lo ha perdido todo, aun cuan-do hubiera conquistado el universo (Lc 9,25). Ante lo absoluto que es la posesi\u00f3n de Dios, todo lo dem\u00e1s se esfuma; en es mundo, cuya \u00abfigura pasa\u00bb (lCor 7,31), s\u00f3lo vale lo que une al Se\u00f1or sin impedimentos (7,35).<\/p>\n<p>2. Valor positivo del trabajo. Poner el trabajo en su puesto, distinto de Dios, no es en modo alguno desvalorizarlo, sino, por el contrario, restaurar su verdadero valor en la *creaci\u00f3n. Ahora bien, este valor es muy alto. Jes\u00fas, como Yahveh en el AT, no s\u00f3lo toma t\u00ed\u00adtulos y comparaciones del mundo del trabajo: pastor, vi\u00f1ador, m\u00e9dico, sembrador, sin la sombra de la condescendencia del Eclesiast\u00e9s, tan t\u00ed\u00adpica del intelectual, con el trabajo de las manos, su necesidad y sus l\u00ed\u00admites (Eclo 38,32ss); no s\u00f3lo presenta el *apostolado como un trabajo, el de la *siega (Mt 9,37; Jn 4,38) o de la pesca (Mt 4, 19); no s\u00f3lo est\u00e1 atento al oficio de los que escoge (Mt 4,18); sino que con todo su comportamiento supone un mundo en trabajo, el labrador en su campo, la mujer de casa con su escoba (Lc 15,8), y considera anormal dejar enterrado el talento sin hacerlo fructificar (Mt 25,14-3). Si multiplica los panes &#8211; panes cocidos en nuestros hornos-, pone empe\u00f1o en mostrar que es una excepci\u00f3n y que deja al hombre el cuida-do de hacerse y cocerse el pan. Con este mismo esp\u00ed\u00adritu de adhesi\u00f3n leal a la condici\u00f3n humana recomendar\u00e1 Pablo \u00abdistanciarse de todo hermano que viva en la ociosidad\u00bb bajo pretexto de que est\u00e1 pr\u00f3xima la parus\u00ed\u00ada (2Tes 3,6).<\/p>\n<p>3. Valor cristiano del trabajo. Cristo, nuevo *Ad\u00e1n, permite a la humanidad llenar su misi\u00f3n de dominar el mundo (Heb 2,Sss; Ef 1,9ss): salvando al hombre da al trabajo su pleno valor. Hace su obligaci\u00f3n m\u00e1s apremiante fund\u00e1ndola en las exigencias concretas del *amor sobrenatural; revelando la vocaci\u00f3n de los hijos de Dios, muestra toda la dignidad del *hombre y del trabajo que est\u00e1 a su servicio, establece una jerarqu\u00ed\u00ada de valores que ayuda a juzgar y a comportarse en el trabajo.<\/p>\n<p>Instaurando el *reino que no es de este mundo, pero se halla en \u00e9l como un fermento, devuelve su calidad espiritual al trabajador, da a su trabajo las dimensiones de la caridad y funda las relaciones engendradas por el trabajo, en el principio nuevo de la fraternidad en Cristo (Flm). En virtud de su ley de amor (Jn 13,34), obliga a reaccionar contra el ego\u00ed\u00adsmo y a hacer todo lo posible por disminuir la fatiga de los hombres en el trabajo; sin embargo, al introducir al cristiano en el misterio de su *muerte y de sus *sufrimientos, da un nuevo valor a esta pena fatal.<\/p>\n<p>4. El trabajo y el universo nueva. Finalmente, cuando en la parus\u00ed\u00ada del Se\u00f1or su *gloria de resucitado revista a todos sus elegidos, el dominio del universo por la humanidad ser\u00e1 plenamente realizado por \u00e9l y en \u00e9l, sin trabas de pecado, de muerte o de sufrimiento. Aun antes del \u00faltimo d\u00ed\u00ada, el trabajo, en la medida en que se realiza en Cristo, contribuye ya al retorno de la *creaci\u00f3n a Dios. El *esclavo que soporta su condici\u00f3n en Cristo es ya \u00abun liberto del Se\u00f1or\u00bb (ICor 7,22) y prepara la creaci\u00f3n para que \u00abella tambi\u00e9n sea liberada de la servidumbre de la corrupci\u00f3n para entrar en la libertad de la gloria de los hijos de Dios\u00bb (Rom 8,21). \u00bfSe dar\u00e1 adem\u00e1s una permanencia de la obra realizada? La Escritura no fomenta ning\u00fan mesianismo temporal: \u00abpasa la figura de este mundo\u00bb (icor 7,31), y la ruptura entre el estado actual y el estado futuro del mundo no deja lugar para un acondicionamiento que hiciera pasar con pie seguro al mundo venidero. Sin embargo, cierta permanencia de la obra del hombre, en forma imposible de precisar, parece hallarse en la l\u00ed\u00adnea de las afirmaciones paulinas acerca de la dominaci\u00f3n y recapitulaci\u00f3n del universo por Cristo (Rom 8,19ss; Ef 1,10; Col 1,16.20). Aunque no hay ning\u00fan texto que nos permita satisfacer una curiosidad fatalmente ingenua y limitada, la Escritura en su conjunto nos invita a esperar que la creaci\u00f3n rescatada y liberada sea siempre el universo de los hijos de Dios reunidos en Cristo.<\/p>\n<p>-> Creaci\u00f3n &#8211; Hombre &#8211; Obras &#8211; Primicias &#8211; Reposo &#8211; Cuidados.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">A trav\u00e9s de toda la Biblia hay muchas referencias al trabajo. Las palabras utilizadas para designarlo est\u00e1n divididas en dos clases. Est\u00e1 el t\u00e9rmino que no tiene implicaciones morales o f\u00edsicas, por ejemplo cuando Dios trabaja en la creaci\u00f3n, o cuando se hace referencia, generalmente, al trabajo del hombre en esta vida. <em>M\u04d9l\u0101\u02bf\u1e35\u0101h<\/em> (Gn. 2:2; Ex. 20:9; 1 Cr. 4:23; Hag. 1:14), <em>m\u0101\u02bf\u0103\u015beh<\/em> (Gn. 5:29; Ex. 5:13; Pr. 16:3; Ec. 1:14) en el hebreo, y <em>ergon<\/em> en el griego son las palabras usuales que se emplean con este prop\u00f3sito. Sin embargo, hay otras palabras, <em>y\u04d9\u1e21\u00ee\u02bf\u0101h<\/em> (Dt. 28:33; Sal 128:2; Is. 55:2; Ez. 23:29) y <em>\u02bf\u0101m\u0101l<\/em> (Sal. 90:10; Ec. 1:3; 2:10ss.; Jer. 20:18) en el AT, y <em>kopos<\/em> en el NT (Mt. 11:28; Jn. 4:38; 1 Co. 4:12; 15:58; 1 Ts. 1:3; 2 Ts. 3:8), que implican abatimiento, aflicci\u00f3n y dolor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El trabajo y la labor nunca han sido considerados malos, m\u00e1s bien son considerados como la ocupaci\u00f3n natural del hombre en el mundo. Aun en el estado de inocencia, al hombre, al representante de toda la creaci\u00f3n ante Dios (Gn. 2:15ss.), se le dio trabajo que realizar como parte de su existencia normal. Esto es contrario a muchos conceptos modernos que adoptan la actitud de que el hombre deber\u00eda evitar, y si es posible eludir, el trabajo por ser algo malo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mismo tiempo, la Biblia repite en forma continua que el pecado del hombre ha corrompido y degradado el trabajo. Gn. 3:17s. establece en forma espec\u00edfica que el trabajo, a causa del pecado, cambiar\u00e1 su car\u00e1cter para transformarse en la causa de la desintegraci\u00f3n f\u00edsica final del hombre. \u00c9sta parecer\u00eda ser la raz\u00f3n por qu\u00e9 el trabajo, en porciones subsiguientes de la Biblia, a menudo expresa la idea de cansancio. De hecho, este es el tema del Libro de Eclesiast\u00e9s en que el Predicador establece que toda la labor del hombre, que realiza bajo el sol, es vanidad. El hombre como pecador trabaja s\u00f3lo con fines mundanos, siendo el resultado un sentimiento de frustraci\u00f3n y desesperaci\u00f3n, porque finalmente desaparecer\u00e1 de esta tierra y con \u00e9l sus obras (Ec. 2). S\u00f3lo en la medida que interprete su trabajo bajo la luz de la eternidad cambiar\u00e1 su entendimiento de esto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, el hombre pecador posee grandes dones y habilidades con las cuales subyugar y usufructuar del mundo f\u00edsico. En Ex. 31:1ss., Jue. 3:10 (cf. adem\u00e1s Is. 45) y en muchos otros pasajes se establece que el Esp\u00edritu Santo es quien da estos talentos. El AT tambi\u00e9n habla de ciertas personas a las que Dios dio dones especiales que los capacit\u00f3 para llevar a cabo su trabajo: los jueces, Sa\u00fal, y aun el rey pagano Ciro (Jue. 3:10; 1 S. 10:6s.; Is. 45). Los escritores del NT asumen el punto de vista del AT, pero lo enfatizan particularmente en conexi\u00f3n con los dones y habilidades pose\u00eddos por los miembros de la iglesia (1 Co. 12; Ef. 4:11ss.). M\u00e1s aun, enfatizan continuamente el hecho de que Dios llama a todos los hombres a trabajar y les da las posiciones en la vida, en las cuales ellos est\u00e1n para servirle. Mientras esto aparece en el AT, como el caso de Ester (Est. 4:13\u201314), el ap\u00f3stol Pablo lo repite con gran frecuencia en sus escritos (Ef. 6:5s.; 1 Ti. 6:1\u20132; Flm.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el trabajo, aunque el hombre est\u00e9 ricamente dotado con dones, no puede ser sino totalmente vac\u00edo si es que el hombre no se da cuenta de que su verdadero prop\u00f3sito es glorificar a Dios. Pablo deja muy en claro esto cuando habla acerca de los sirvientes y de los amos (Ef. 6:5ss.; 1 Ti. 6:1\u20132), resumiendo todo esto en su instrucci\u00f3n a los cristianos a no ser \u00abperezosos en lo que requiere diligencia, sino fervientes en esp\u00edritu, sirviendo al Se\u00f1or\u00bb (Ro. 12:11), y en su exhortaci\u00f3n a hacer todas las cosas para la gloria de Dios (1 Co. 10:31).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la pr\u00e1ctica, tal visi\u00f3n del trabajo significa que el cristiano siempre debe considerar su trabajo como una tarea divinamente establecida, y que en la medida que cumpla su llamado est\u00e1 sirviendo a Dios. Esto requiere que sea honesto y diligente en todo lo que hace, tanto si es empleado como si es empleador. Por ejemplo, tal es el punto central en la par\u00e1bola de los talentos (Mt. 25:15). Si es un siervo, ha de ser fiel y obediente, haciendo todas las cosas como para Dios (Ef. 6:5ss.), mientras que si es un empleador Dios pone sobre \u00e9l la responsabilidad de un trato justo y de consideraci\u00f3n para con sus empleados. Ha de pagarles adecuadamente y no defraudarles en sus salarios, \u00abporque el obrero es digno de su salario\u00bb (Lv. 19:13; Dt. 24:14; Am. 5:8ss.; Lc. 10:7; Col. 4:1; Stg. 5:4s.). De modo que todo trabajo honesto es honroso y debe ser ejecutado como una tarea dada por Dios para su gloria eterna (Ap. 14:13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Calvin, <em>Institutes of the Christian Religion<\/em>, III, vii; A. Kuyper, <em>The Work of the Holy Spirit<\/em>, pp. 32\u201343; J. Murray, <em>Principles of Conduct<\/em>, iv.<\/li>\n<li>Stanford Reid<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (612). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Aqu\u00ed las palabras principales son los vocablos heb. <\/span><span style=''>ma&#723;<sup>a<\/sup>&#347;eh<\/span><span lang=ES style=''> (181 veces), \u2018acto\u2019, \u2018un hacer\u2019 (cf. Gn. 5.29; Ex. 5.4, etc., y <etiqueta id=\"#_ftn553\" name=\"_ftnref553\" title=\"\">esp. en los Salmos sobre los actos de Dios, v\u00e9ase Sal. 8.3, 6; 19.1, etc.); <\/etiqueta><\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>m<sup>e<\/sup>l&#257;&#722;&#7733;\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> (117 veces; cf. Gn. 2.2\u20133; Ex. 20.9, etc.); <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>p&#333;&#723;al<\/span><span lang=ES style=' '> (30 veces), \u2018acci\u00f3n\u2019 (cf. Dt. 32.4, etc.). El gr. <\/span><span style=''>ergon<\/span><span lang=ES style=''> (142 veces) se encuentra frecuentemente en Jn., He., Stg. y Ap. Menos frecuente es la forma abstracta <\/span><span style=''>energeia<\/span><span lang=ES style=''>, literalmente \u201cenerg\u00eda\u201d (<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=''> \u201coperaci\u00f3n\u201d, \u201cactividad\u201d, etc.). Se trata de un t\u00e9rmino espec\u00edficamente paulino (Ef. 1.19; 3.7; 4.16; Fil. 3.21; Col. 1.29; 2 Ts. 2.9). Debe tenerse presente tambi\u00e9n el heb. <\/span><span style=''>y<sup>e<\/sup>&#7713;&#305;&#770;&#723;\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018trabajo\u2019, \u2018cansancio\u2019, y <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>&#723;&#257;m&#257;l<\/span><span lang=ES style=' '>, \u2018trabajo\u2019, \u2018miseria\u2019, cf. el gr. <\/span><span style=''>kopia&#333;<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018trabajar\u2019, \u2018desgastarse\u2019 (cf. Mt. 11.28; Jn. 4.38, etc.), y <\/span><span style=''>ergat&#275;s<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018trabajador, obrero\u2019 (Mt. 9.37\u201338; 20.1\u20132, 8; Lc. 10.2, 7; Stg. 5.4).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el gr. cl\u00e1sico el verbo <\/span><span style=''>kopia&#333;<\/span><span lang=ES style=''> se refiere al cansancio que produce el trabajo (cf. <etiqueta id=\"#_ftn554\" name=\"_ftnref554\" title=\"\"><i>LSJ<\/i><\/etiqueta>, <etiqueta id=\"#_ftn555\" name=\"_ftnref555\" title=\"\">ad loc., pero en el <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn556\" name=\"_ftnref556\" title=\"\">NT significa el trabajo mismo (cf. Mt. 6.28; 11.28; Lc. 5.5; 12.27; Jn. 4.38). La palabra <\/etiqueta><\/span><span style=''>ergat&#275;s<\/span><span lang=ES style=''> se refiere al comercio o la ocupaci\u00f3n mediante la cual el hombre se gana su sustento (Hch. 19.25), y tambi\u00e9n se usa para denotar la ganancia que resulta de su actividad (Hch. 16.16, 19), como tambi\u00e9n el trabajo que envuelve el procurar dicha ganancia. <\/span><span style=''>ergasia<\/span><span lang=ES style=''> aparece en sentido \u00e9tico en Ef. 4.19 y significa literalmente \u201cconvertir en ocupaci\u00f3n\u201d; cf. \u201chacedor, obrero\u201d (<\/span><span style=''>ergat&#275;s<\/span><span lang=ES style=''>) en Lc. 13.27; 2 Co. 11.13; Fil. 3.2, y en buen sentido Mt. 10.10; 2 Ti. 2.15. El uso que hace Lucas del latinismo <i>dos<\/i> <i>ergasian<\/i>, \u2018hacer un esfuerzo\u2019 (<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=' '> \u201cprocura\u201d) (Lc. 12.58), para destacar la advertencia de Cristo en relaci\u00f3n con la reconciliaci\u00f3n con el adversario piensan algunos que deriva de sus estudios m\u00e9dicos, donde el t\u00e9rmino se refer\u00eda a la preparaci\u00f3n de alguna mezcla, la mezcla misma, y la tarea de digerir, la actividad de los pulmones, etc. (cf. W. K. Hobart, <i>The Medical Language of St Luke<\/i>, 1882, pp. 243). Sin embargo, la frase aparece en la <etiqueta id=\"#_ftn557\" name=\"_ftnref557\" title=\"\"><span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span><\/etiqueta> (cf. Sabidur\u00eda 13.19), versi\u00f3n que Lucas conoc\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. El sentido general<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Resulta claro, debido al uso intercambiable de ciertas palabras para indicar la actividad de Dios y del hombre, que el trabajo es en s\u00ed mismo algo ordenado por Dios. El trabajo es algo que Dios concibi\u00f3 para el hombre desde el principio, y se menciona en Sal. 104.19\u201324 e Is. 28.23\u201329 como provisi\u00f3n de la sabidur\u00eda divina. La creaci\u00f3n misma \u201ctrabaja\u201d (cf. Pr. 6.6\u201311). La realidad del trabajo como parte integral del esquema del plan divino para el hombre est\u00e1 impl\u00edcita en el cuarto mandamiento. Pero la entrada del pecado hizo que el trabajo se convirtiese en af\u00e1n en lugar de ser un gozo (cf. Gn. 3.16\u201319). El trabajo se ha convertido en carga en lugar de bendici\u00f3n y, aun cuando no es algo malo en s\u00ed mismo, ha perdido su verdadero valor. Se ha convertido en ocasi\u00f3n para pecar; se convierte en idolatr\u00eda cuando se transforma en un fin en s\u00ed mismo (cf. Ec. 2.4\u201311, 20\u201323; Lc. 12.16\u201322). Para algunos se ha convertido en medio de explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n (cf. Ex. 1.11\u201314; 2.23; Stg. 5.4). Pero en la redenci\u00f3n el trabajo vuelve a transformarse en medio de bendici\u00f3n. Desde el comienzo el cristianismo ha condenado la holgazaner\u00eda, aun cuando para justificarla se haya invocado a veces la religi\u00f3n (cf. 1 Ts. 4.11; tamb. Ef. 4.28; 1 Ti. 5.13). Nuestro Se\u00f1or, al trabajar como carpintero (Mr. 6.3), ha santificado el trabajo com\u00fan, y Pablo ofreci\u00f3 un ejemplo de trabajo honesto (Hch. 18.3). Virtualmente estableci\u00f3 una ley de econom\u00eda social en su anuncio de 2 Ts. 3.10: \u201cOs orden\u00e1bamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.\u201d Por otra parte, el principio proclamado por nuestro Se\u00f1or sigue siendo la base de la sociedad: \u201cEl obrero es digno de su salario\u201d (Lc. 10.7).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En la experiencia de la gracia las tareas humanas reciben nueva valoraci\u00f3n y se vuelven m\u00e1s dignas. Se llevan a cabo por amor al nombre del Se\u00f1or. Y en su cumplimiento en este contexto son triplemente benditas. El que trabaja recibe bendici\u00f3n \u00e9l mismo al recibir la gracia divina para llevar a cabo sus labores para la gloria de Dios; los receptores de los resultados de tales tareas, realizadas con un nuevo esp\u00edritu y con un nuevo valor, tambi\u00e9n se benefician; y en todo Dios mismo es glorificado. Tales trabajos se realizan \u201cen\u201d y \u201cpara\u201d el Se\u00f1or (cf. Ro. 14.7\u20138; Ef. 6.5\u20139; Col. 3.23\u201324). De este modo el hombre se convierte en mayordomo de las riquezas de Dios (1 Co. 4.1\u20132; cf. Mt. 25.14\u201330) y en servidor de su pr\u00f3jimo (Mt. 25.40; G\u00e1. 5.13; 1 P. 4.10). La genuinidad de la fe del hombre se demuestra al final por la calidad de sus obras (cf. Mt. 16.27, <i>praxis<\/i>). Mas al final la aceptaci\u00f3n del que trabaja ser\u00e1 un acto de la gracia divina (cf. 1 Co. 3.8\u201315; n\u00f3tese esp. el <etiqueta id=\"#_ftn558\" name=\"_ftnref558\" title=\"\">vv. 10).<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. La referencia espiritual y \u00e9tica<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Los vocablos \u201ctrabajo, obra\u201d se usan con referencia a los actos de creaci\u00f3n y de providencia de Dios. En los Salmos esta nota aparece en forma muy destacada. Las obras de Dios son grandes y multiformes (cf. Sal. 92.5; 104.24; 111.2, etc.). Le ofrecen alabanza imperecedera (cf. Sal. 145.4, 9\u201310), declaran su justicia (145.17) y le proporcionan gozo (104.31). Es igual en el NT (cf. He. 4.10; Jn. 1.3; Hch. 13.41; Ap. 15.3). Este t\u00e9rmino se usa tambi\u00e9n para la obra de salvaci\u00f3n encomendada por el Padre al Hijo. Este es un concepto espec\u00edficamente joanino.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El Hijo ha venido a hacer la obra del Padre (cf. Jn. 4.34; 5.36; 9.4; 10.25, 37, etc.), obra que ha terminado (Jn. 15.24; 17.4). Esto significa que no se puede agregar nada a la obra hecha por \u00e9l, dado que se efectu\u00f3 una vez y para siempre. Por lo tanto la *salvaci\u00f3n no es cuesti\u00f3n de obras o m\u00e9rito sino de *gracia. Pero el hombre redimido obra, sirve y trabaja, y de este modo se encarece a s\u00ed mismo ante el Se\u00f1or. Ha de fructificar con toda obra buena (Col. 1.10; cf. G\u00e1. 6.4; 2 Ts. 2.17; 2 Ti. 2.21, etc.). Los que se ocupan de tareas especiales para Dios han de ser estimados por amor a lo que hacen (cf. 1 Ts. 5.13; tamb. Fil. 2.29). Mas ninguna obra se puede hacer para Dios si no media su obra de gracia en la persona (cf. Ef. 2.10; 3.20; Fil. 2.13; Col. 1.29, etc.). Tal es \u201cla obra de \u2026 fe, [el] trabajo de \u2026 amor\u201d (1 Ts. 1.3; cf. 2 Ts. 1.11).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0J. Calvino, <i>Instituci\u00f3n de la religi\u00f3n cristiana<\/i>, 1968, 2 t(t).; J. C. McLelland, <i>Trabajo y justicia<\/i>, 1977; H.-C. Hahn, F. Thiele, \u201cObra, Trabajo\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn559\" name=\"_ftnref559\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). III, pp. 188\u2013198; H. Mehl-Koehnlein, \u201cTrabajo\u201d, <i>Vocabulario b\u00edblico<\/i>, 1973, pp. 336\u2013337.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>J. Calvin, <i>Institutes<\/i>, 3.7; A. Richardson, <i>The Biblical Doctrine of Work<\/i>, 1952; J. Murray, <i>Principles of Conduct<\/i>, 1957, pp. 82\u2013106; H.-C. Hahn, F. Thiele, en <etiqueta id=\"#_ftn560\" name=\"_ftnref560\" title=\"\"><i>NIDNTT <\/i><\/etiqueta>3, pp. 1147\u20131159.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn561\" name=\"_ftnref561\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>H.D.MCD.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. 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