{"id":5551,"date":"2016-02-05T01:43:37","date_gmt":"2016-02-05T06:43:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/transfiguracion\/"},"modified":"2016-02-05T01:43:37","modified_gmt":"2016-02-05T06:43:37","slug":"transfiguracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/transfiguracion\/","title":{"rendered":"TRANSFIGURACION"},"content":{"rendered":"<p>griego metam\u00f3rfosis cambio de forma. Suceso del N. T. que se considera el episodio de la revelaci\u00f3n de Jesucristo como Hijo de Dios, Mc 9, 2-10; Mt 17, 1-9 y Lc 9, 28-36, en presencia de los ap\u00f3stoles Pedro, Santiago y Juan. En ese momento rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz, Mt 17, 2. Adem\u00e1s aparecieron El\u00ed\u00adas y Mois\u00e9s junto a \u00e9l y conversaban con Jes\u00fas, Mc 9, 4; estaban hablando, cuando una nube luminosa los cubri\u00f3 con su sombra y de la nube sal\u00ed\u00ada una voz que dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle\u2020\u009d, Mt 3, 17; Is 42, 1; Dt 18, 15; Sal 2, 7.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Mt.17, Mc.9, Lc. 9, Jua 1:14, 2Pe 1:16.<\/p>\n<p> -De Satanas, Ge.3, 2 Cor. l 1:3,14. .<\/p>\n<p> -De sus ministros, 2 Cor. 1 1.<\/p>\n<p> 13,15.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Con este nombre se conoce el acontecimiento en el cual el Se\u00f1or Jes\u00fas tom\u00f3 a Pedro, Jacobo y Juan \u2020\u0153y los llev\u00f3 aparte a un monte alto; y se transfigur\u00f3 delante de ellos\u2020\u009d, poniendo su rostro \u2020\u0153como el sol, y sus vestidos &#8230; blancos como la luz\u2020\u009d (Mat 17:1-9; Mar 9:1-9; Luc 9:28-36). \u00e9l hab\u00ed\u00ada prometido que \u2020\u0153algunos\u2020\u009d de los disc\u00ed\u00adpulos, antes de morir, ver\u00ed\u00adan \u2020\u0153al Hijo del Hombre viniendo en su reino\u2020\u009d (Mat 16:28). Con la t. cumpli\u00f3 esa promesa. Fue un momento cuando el Se\u00f1or Jes\u00fas \u2020\u0153recibi\u00f3 de Dios Padre honra y gloria\u2020\u009d, dir\u00ed\u00ada despu\u00e9s el ap\u00f3stol Pedro (2Pe 1:17). Esta gloria se manifest\u00f3, no s\u00f3lo en la t. de la apariencia f\u00ed\u00adsica del Se\u00f1or y sus vestidos, sino tambi\u00e9n en el hecho de que se escuchara una voz diciendo: \u2020\u0153Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia\u2020\u009d y por la maravillosa aparici\u00f3n de Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas, con los cuales sostuvo un di\u00e1logo. El tema de este di\u00e1logo era \u2020\u0153su partida, que iba Jes\u00fas a cumplir en Jerusal\u00e9n\u2020\u009d, es decir, \u2020\u0153los sufrimientos de Cristo\u2020\u009d (1Pe 1:11).<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino griego que se traduce como t. es metasqu\u00ebmatiz\u00f6, relacionado con la palabra metamorpho\u00f6 que se pone como \u2020\u0153transformaos\u2020\u009d en Rom 12:2, y \u2020\u0153transformados\u2020\u009d en 2Co 3:18. En el primer caso se trata de la renovaci\u00f3n del entendimiento del creyente, y en el segundo se hace referencia al cambio que produce el Esp\u00ed\u00adritu Santo en ellos conform\u00e1ndolos a la imagen de Cristo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>ver, HERM\u00ed\u201cN, TABOR.<\/p>\n<p>vet, (gr. metamorfosis). Este t\u00e9rmino indica el cambio que tuvo lugar en la apariencia de Jes\u00fas en la visi\u00f3n en el monte santo. El Se\u00f1or, rechazado ya de manera oficial por las autoridades del juda\u00ed\u00adsmo, se dirigi\u00f3 con Sus disc\u00ed\u00adpulos hacia el extremo norte del pa\u00ed\u00ads, a la zona de Cesarea de Filipos (Mt. 16:13). All\u00ed\u00ad, en contraste con la ceguera de Israel con respecto a Su persona (Mt. 16:13-14), recibi\u00f3 la confesi\u00f3n de Pedro de que El era el Cristo, el Hijo del Dios viviente (Mt. 16:15-16). El Se\u00f1or empez\u00f3 entonces a anunciar a Sus disc\u00ed\u00adpulos la muerte que El iba a sufrir en Jerusal\u00e9n de manos de las autoridades jud\u00ed\u00adas (Mt. 16:21). Fue en el contexto de esta crisis en el ministerio del Se\u00f1or, cuando afrontaba la \u00faltima etapa de Su humillaci\u00f3n (cfr. Fil. 2:8), que tuvo lugar esta manifestaci\u00f3n visible de la gloria del Se\u00f1or que se ha de manifestar p\u00fablicamente en el futuro (Fil. 2:9). El Se\u00f1or, dirigi\u00e9ndose a Sus disc\u00ed\u00adpulos antes de la transfiguraci\u00f3n, les anunci\u00f3 que algunos de ellos ver\u00ed\u00adan \u00abal Hijo del Hombre viniendo en su reino\u00bb (Mt. 16:28). Esta promesa no tard\u00f3 en ser cumplida. Acompa\u00f1ado de Pedro, Jacobo y Juan, el Se\u00f1or se dirigi\u00f3 al monte a orar. \u00abY en tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente\u00bb (Lc. 9:29); \u00abresplandeci\u00f3 su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz\u00bb (Mt. 17:2). Pedro afirma que vieron con sus propios ojos la majestad del Se\u00f1or (2 P. 16). Fue as\u00ed\u00ad un breve atisbo del Se\u00f1or Jes\u00fas investido de gloria, tal como ahora lo est\u00e1 en las alturas, y como se manifestar\u00e1 en Su reino. La Ley y los profetas estuvieron presentes en esta escena, representados por Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas; cuando Pedro propuso hacer tres tabern\u00e1culos fue acallado por una voz del cielo diciendo: \u00abEste es mi hijo amado en quien tengo complacencia a \u00e9l o\u00ed\u00add\u00bb (Mt. 17: 5; Mr. 9:7; Lc. 9:35). El evento de la transfiguraci\u00f3n marca un punto de inflexi\u00f3n de suma importancia en el ministerio del Se\u00f1or. Ya el tema de conversaci\u00f3n del Se\u00f1or con Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas fue \u00absu partida que iba Jes\u00fas a cumplir en Jerusal\u00e9n\u00bb (Lc. 9:31). Desde entonces, la Cruz, el cumpl\u00ed\u00ad miento de su obra expiatoria, fue el centro de sus pensamientos: \u00abAfirm\u00f3 su rostro para ir a Jerusal\u00e9n (Lc. 9:51). Este fue un camino emprendido en gracia salvadora: \u00abEl Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino a salvarlas\u00bb (Lc. 9:56), y con una dolorida consciencia del rechazo que lo rodeaba (Lc. 9: 57-58). Del monte de Su glorificaci\u00f3n, el Se\u00f1or descend\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad al valle de Su humillaci\u00f3n, dirigi\u00e9ndose a la Cruz. La transformaci\u00f3n del cristiano, por la renovaci\u00f3n de su entendimiento (Ro. 12:2), y en la misma imagen del Se\u00f1or, por Su Esp\u00ed\u00adritu, al contemplar por la fe la gloria de Cristo (2 Co. 3:8), es expresada con el mismo t\u00e9rmino que el de la transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or (cfr. 1 Jn. 3:2). Con respecto a la situaci\u00f3n del monte de la Transfiguraci\u00f3n, v\u00e9anse HERM\u00ed\u201cN, TABOR.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[244]<br \/>\n  Presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en nueva figura ante varios Ap\u00f3stoles (Juan, Pedro Santiago) relatado por el Evangelio de Mateo (Mat. 17). Lo hizo como signo de su misteriosa divinidad y como reflejo de su trascendencia humana. Constituy\u00f3 un hecho singular en la vida de Jes\u00fas que la Iglesia luego ha querido recordar en una fiesta lit\u00fargica (6 de Agosto) y que los comentaristas y ex\u00e9getas b\u00ed\u00adblicos han querido explicar y comentar de mil modos diferentes.<\/p>\n<p>    La celebraci\u00f3n lit\u00fargica del acontecimiento viene de lejos. El Obispo armenio Gregorio Arsharuni hacia el 690 d. C. fue el primero que atribuy\u00f3 su celebraci\u00f3n como festividad a San Gregorio el Iluminador (+ 337). Parece que surgi\u00f3 para contrarrestar la celebraci\u00f3n pagana de la fiesta en honor de Afrodita llamada Vartabah (Llama de rosa). En Occidente la festividad se introdujo entre el siglo X y el XI. Y en 1456 Calixto III la extendi\u00f3 a la Iglesia Universal, en memoria de la victoria de Hunvady sobre los turcos en Belgrado (lograda el 6 de Agosto del mismo a\u00f1o). El Papa mismo redact\u00f3 el Oficio todav\u00ed\u00ada en uso. Es la fiesta titular de la Bas\u00ed\u00adlica de Letr\u00e1n en Roma.<\/p>\n<p>    Con ella la Iglesia quiso recordar que, aunque hombre perfecto y encarnado sigui\u00f3 como Dios por encima de sus rasgos humanos. Las dos figuras citadas por el evangelista. Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas representaban para los Ap\u00f3stoles testigos del hecho, como para todos los jud\u00ed\u00ados, las cumbres religiosas de su fe israelita: la Ley sagrada entregada a Mois\u00e9s y el profetismo llevado a la cumbre por El\u00ed\u00adas. Al margen de las ex\u00e9gesis simb\u00f3licas que han abundando del hecho, el hecho una visi\u00f3n celeste no hac\u00ed\u00ada otra cosa que confirmar la supremac\u00ed\u00ada humana y el origen divino de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: Contexto. &#8211; 1. El relato de Mc (9,2-8) y de Mt (17,1-8). &#8211; 2. El relato de Lucas (9,28-36). &#8211; 3. La transfiguraci\u00f3n, \u00bfhecho real?<\/p>\n<p>Contexto<br \/>\nAnte la confesi\u00f3n de Pedro: \u00abT\u00fa eres el Mes\u00ed\u00adas\u00bb (Mc 8,30) -nos encontramos hacia la mitad del ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas-. Cristo impone a sus disc\u00ed\u00adpulos que guarden silencio sobre tal revelaci\u00f3n (Mt 16,20). La raz\u00f3n fue que no hab\u00ed\u00ada sido revelada a los disc\u00ed\u00adpulos una faceta integrante y esencial del mesianismo de Jes\u00fas: el camino del sufrimiento, su condici\u00f3n de \u00abSiervo de Yahveh\u00bb. Precisamente acto seguido comienza Cristo a manifestarles el misterio de su pasi\u00f3n dolorosa.<\/p>\n<p>El evangelista Marcos, a quien seguir\u00e1n Mt y Lc, presenta en la amplia per\u00ed\u00adcopa o grupo literario que va de 8,31 a 10,50 el triple anuncio de su pasi\u00f3n por parte de Cristo, que bien puede denominarse como \u00abRevelaci\u00f3n de la naturaleza del mesianismo de Jes\u00fas\u00bb. La per\u00ed\u00adcopa presenta una estructura ternaria: triple anuncio de la pasi\u00f3n, seguido cada uno de ellos de una instrucci\u00f3n a sus disc\u00ed\u00adpulos, y seguida cada una de \u00e9stas de una manifestaci\u00f3n de poder por parte de Jes\u00fas. En el primer anuncio (Mc 8,31-33). Cristo anuncia a sus disc\u00ed\u00adpulos que \u00abel Hijo del hombre deb\u00ed\u00ada (tendr\u00ed\u00ada que) sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas y ser matado y resucitar al tercer d\u00ed\u00ada\u00bb. Tal anuncio desconcert\u00f3 sobre manera a sus disc\u00ed\u00adpulos, tanto que Pedro toma aparte a Jes\u00fas y \u00abse puso a reprenderle\u00bb (v. 32); \u00ablejos de ti eso, Se\u00f1or, de ning\u00fan modo te suceder\u00e1 a ti eso\u00bb (Mt 16,22). Pero debi\u00f3 desconcertarles m\u00e1s todav\u00ed\u00ada la instrucci\u00f3n subsiguiente (Mc 8,34-38) en la que les declara que si ellos quieren seguirle como disc\u00ed\u00adpulos suyos tendr\u00e1n que hacerlo por el mismo camino de la abnegaci\u00f3n y sufrimiento, que a \u00e9l le ha sido se\u00f1alado por el Padre: \u00abEl que quiera venir en pos de m\u00ed\u00ad, ni\u00e9guese a s\u00ed\u00ad mismo, tome su cruz y s\u00ed\u00adgame\u00bb (v.34). Acto seguido tiene lugar la Transfiguraci\u00f3n, o manifestaci\u00f3n gloriosa de la Persona de Jes\u00fas (Mc 9,2-8). En el contexto aparece clara la finalidad de la misma: dar \u00e1nimo a los disc\u00ed\u00adpulos ante el duro camino que tienen que seguir en pos de Cristo, evocando la gloria que seguir\u00e1 a la cruz. La importancia del acontecimiento queda de relieve por el hecho de que lo refieren los tres evangelios sin\u00f3pticos.<\/p>\n<p>Los relatos de Mc y Mt coinciden, a veces incluso en las expresiones; deben provenir de una misma fuente. Lc tiene diferencias con Mc y Mt que postulan una fuente distinta. Por ello consideraremos primero conjuntamente el texto de Mc y Mt y despu\u00e9s el texto de Lc.<\/p>\n<p>1. El relato de Mc (9,2-8) y de Mt (17,1-8)<br \/>\n\u00abDespu\u00e9s de seis d\u00ed\u00adas\u00bb tiene lugar la Transfiguraci\u00f3n. Dado que en los sin\u00f3pticos las concreciones cronol\u00f3gicas son raras, hay que pensar que \u00e9sta es intencionada. Quiere indicar el nexo con lo que precede: el anuncio de la pasi\u00f3n y la instrucci\u00f3n que ha tenido a sus disc\u00ed\u00adpulos sobre la necesidad de la abnegaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para que fueran testigos de la misma elige a tres disc\u00ed\u00adpulos, Pedro, Santiago y Juan. Son tres de los cuatro primeros llamados a seguirle y encabezan la lista del colegio apost\u00f3lico. Son los tres admitidos a presenciar la resurrecci\u00f3n de la hija de Jairo (Mc 5,37) y le acompa\u00f1aron en su agon\u00ed\u00ada en el Huerto de los Olivos. Y sube con ellos a \u00abun monte alto\u00bb. Es el lugar preferido para las teofon\u00ed\u00adas y propio para el retiro y la oraci\u00f3n. Unos, pensando que la escena se desarroll\u00f3 en la regi\u00f3n de Cesarea de Filipo, localizan el episodio de la Transfiguraci\u00f3n en el monte Herm\u00f3n, de 2814 mts. de altura, situado a unos 20 kms. de esa ciudad. La tradici\u00f3n cristiana, desde el s.IV, lo ha identificado con el monte Tabor, de 560 mts. de altura -altura modesta pero singular y panor\u00e1mica en la llanura de Esdrel\u00f3n- situado a unos 20 kms. al sudoeste del mar de Galilea y a unas tres horas de camino desde Nazaret. Se conservan restos del santuario erigido en la cumbre del Tabor, en el s.lV, en conmemoraci\u00f3n del episodio. Pero m\u00e1s que la localizaci\u00f3n geogr\u00e1fica lo que interesa es la significaci\u00f3n teol\u00f3gica del monte como lugar de revelaci\u00f3n de Dios. La misma historia de las religiones muestra que \u00e9stas se\u00f1alan como lugar de residencia de los dioses la monta\u00f1a, lugar en que se tocan el cielo y la tierra.<\/p>\n<p>En el monte \u00abse transfigur\u00f3\u00bb ante ellos. Literalmente transfiguraci\u00f3n es \u00abcambio de forma\u00bb, de apariencia. Apariencia de un ser bajo una forma distinta de la suya propia. El cambio de figura evoca Mc 16,12 en que Cristo resucitado se aparece a los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas \u00abbajo otra figura\u00bb. El verbo utilizado por Mc y Mt est\u00e1 en la voz pasiva (pasivo divino); es Dios quien manifiesta a su Hijo glorioso. Mc y Mt acumulan met\u00e1foras y comparaciones para expresar la manifestaci\u00f3n gloriosa de Jes\u00fas:<\/p>\n<p>Marcos dice que \u00absus vestiduras se volvieron resplandecientes, muy blancas, tanto que ning\u00fan batanero (lavandero) en la tierra ser\u00ed\u00ada capaz de blanquearlas de ese modo\u00bb (v.3). El vestido blanco, propio de las apariciones divinas, puede simbolizar la pertenencia al mundo celestial (Mt 28,3; Ap 3,4s; 20,21) y tambi\u00e9n, y sobre todo, la victoria que lleva a la presencia junto a Dios (Ap 6,11:7,13s).<\/p>\n<p>Mateo describe el rostro de Cristo resplandeciente como el sol, comparaci\u00f3n cl\u00e1sica, dentro y fuera de la Biblia, como expresi\u00f3n de la luz m\u00e1s intensa; como el de los justos que brillan en el reino del Padre (13,43; cf. Dan 12,3). Era \u00e9ste un rasgo tradicional de la apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada: \u00abLos justos ser\u00e1n semejantes a los \u00e1ngeles y parecidos a las estrellas; se transformar\u00e1n en todos los aspectos que quieran, de hermosura en magnificencia y de luz en esplendor de gloria\u00bb (Apocalipsis de Baruc, 51,10). \u00abEl fulgor del semblante y la claridad supernatural (Mc 9,3) de las vestiduras corresponden a un peculiar procedimiento de pedagog\u00ed\u00ada religiosa en la historia b\u00ed\u00adblica de la Revelaci\u00f3n; a saber, la aparici\u00f3n de un fen\u00f3meno sensible luminoso como aviso y signo de una presencia eficaz de la Divinidad\u00bb (1. GOM\u00ed\u0081 CIVIT, El evangelio seg\u00fan San Mateo. v.2. Marova. Madrid 1976, p.151).<\/p>\n<p>\u00abSe les aparecieron El\u00ed\u00adas y Mois\u00e9s\u00bb: Mois\u00e9s representa la Ley. Con su menci\u00f3n el \u00abmonte alto\u00bb evoca el Sina\u00ed\u00ad, donde Mois\u00e9s se encontr\u00f3 con Dios y del que baj\u00f3 con el rostro iluminado por la gloria de Dios (Ex 29-35). Y la \u00abnube luminosa\u00bb evocar\u00ed\u00ada Ex 40,35: \u00abMois\u00e9s no pod\u00ed\u00ada entrar en la Tienda del Encuentro, pues la Nube moraba sobre ella, y la gloria de Yahveh llenaba la Morada\u00bb. Tales evocaciones manifiestan la intencionalidad de los evangelistas, sobre todo de Mt, poner de manifiesto que Jes\u00fas es el nuevo Mois\u00e9s que trae la Ley del nuevo Reino y a quien hay que escuchar, el gran Profeta anunciado en Dt 18,15; El\u00ed\u00adas, uno de los m\u00e1s ilustres representantes del ministerio prof\u00e9tico, representa a los Profetas del AT. Tambi\u00e9n \u00e9l tuvo un encuentro con Dios en el monte Horeb, donde Dios se hab\u00ed\u00ada revelado a Mois\u00e9s (Ex 3,1s). Quiz\u00e1s la raz\u00f3n por la que aparezca El\u00ed\u00adas es debido a que era esperado como el precursor del Mes\u00ed\u00adas. Y el hecho de que Mc lo mencione primero que a Mois\u00e9s, en contra de la cronolog\u00ed\u00ada, est\u00e1 dando a entender que para este evangelista es m\u00e1s importante el componente escatol\u00f3gico. El\u00ed\u00adas introduce el tiempo final. El conjunto de estos dos personajes, que hablaron con Yahveh en el Sina\u00ed\u00ad y ahora conversan con Jes\u00fas en el Tabor, manifiesta que Jes\u00fas supera a todos los personajes del Antiguo Testamento y que ha venido a llevar a su punto culminante la revelaci\u00f3n del AT contenida en la Ley (Mois\u00e9s) y en los Profetas (El\u00ed\u00adas). De ah\u00ed\u00ad la presencia de estos dos personajes que desaparecer\u00e1n al final de la escena quedando s\u00f3lo Jes\u00fas. Mc y Mt no refieren el tema de la conversaci\u00f3n de Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas con Jes\u00fas. Lo referir\u00e1 Lucas.<\/p>\n<p>La actitud de Pedro parece haber olvidado el anuncio de la pasi\u00f3n de Cristo y subsiguientes exigencias para los disc\u00ed\u00adpulos. Inundado de la felicidad que le ha proporcionado la contemplaci\u00f3n de Cristo transfigurado, propone -Mt a\u00f1ade un respetuoso \u00absi quieres\u00bb- hacer tres tiendas, una para Cristo, otra para Mois\u00e9s y otra para El\u00ed\u00adas. Una para cada uno en atenci\u00f3n a la dignidad de los personajes. Pedro, experimentando una anticipaci\u00f3n de la bienaventuranza celeste, quiere que \u00e9sta se perpet\u00fae. \u00abAs\u00ed\u00ad las tiendas que Pedro quiere erigir recuerdan las tiendas eternas (Lc 16,9) o viviendas (Henoc eti\u00f3pico 39,7; 45,1) que les tocar\u00e1n a los elegidos y justos en la bienaventuranza del Cielo\u00bb (J. GNILKA, El evangelio seg\u00fan San Marcos, v. II S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1986, 39). La menci\u00f3n de las tiendas puede haberle sido sugerida por la proximidad de la \u00abfiesta de las Tiendas\u00bb en la que los jud\u00ed\u00ados ten\u00ed\u00adan que habitar en ellas, construidas con ramas verdes, con la que conmemoraban la peregrinaci\u00f3n por el desierto camino de la Patria Prometida. Mc trata de disculpar el desatino de Pedro a\u00f1adiendo que \u00abno sab\u00ed\u00ada lo que respond\u00ed\u00ada ya que estaban atemorizados\u00bb (v.6). El ap\u00f3stol no cae en la cuenta de que con su propuesta apartar\u00ed\u00ada a Jes\u00fas deI camino del sufrimiento que tiene que seguir y que los personajes que contempla en aquel esplendor celestial no precisan para ser felices de la construcci\u00f3n de tales tiendas. La constataci\u00f3n de la confusi\u00f3n de Pedro por parte de Mc responde a su actitud de poner con frecuencia la incomprensi\u00f3n de Pedro y de los dem\u00e1s disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de la nube (\u00abluminosa\u00bb, dice Mt) y la subsiguiente voz del Cielo son respuesta a las palabras de Pedro y clarifican el sentido de la Transfiguraci\u00f3n. La nube luminosa era s\u00ed\u00admbolo de la presencia de Dios en el Antiguo Testamento (cf. Ex 14,24; 16,10; 2 Cr\u00f3n 5,13s). Ella cubre ahora con su sombra a los tres personajes, y tambi\u00e9n a los disc\u00ed\u00adpulos (Lc). \u00abAs\u00ed\u00ad pues, la aparici\u00f3n de la nube en el alto monte ten\u00ed\u00ada una significaci\u00f3n transparente para los disc\u00ed\u00adpulos, formados en la escuela de la Biblia. Indica la Presencia -especial\u00ed\u00adsima, actualizada y perceptible- de Dios. San Mateo subraya la relaci\u00f3n de lanube con la Gloria (v.2) por medio del adjetivo luminosa. Los tres Sin\u00f3pticos expresan la acci\u00f3n de \u00abcubrir\u00bb con el verbo t\u00e9cnico episki\u00e1dsein (cf. Lc 1,35), que evoca el reposar (la nube) cubriendo con su sombra el \u00abTabern\u00e1culo\u00bb de la Alianza en el Exodo \u00ablleno -como el futuro Templo-de la Gloria de Yahveh\u00bb (Ex 40,35 y 1 Re 8,10-11). Jes\u00fas aparece como Templo de la Presencia escatol\u00f3gica de Dios en su Pueblo, plenitud e irradiaci\u00f3n de la Gloria de Yahveh\u00bb (1. GOM\u00ed\u0081 CIvIT, o.c., 155s).<\/p>\n<p>El Padre proclama a Jes\u00fas como su Hijo Amado. Desde la nube se deja o\u00ed\u00adr la voz del Cielo, que se oy\u00f3 ya antes en el Bautismo de Jes\u00fas, y que ahora se dirige a los tres disc\u00ed\u00adpulos. Como en el Bautismo tenemos una proclamaci\u00f3n de la mesianidad de Jes\u00fas, y una confirmaci\u00f3n divina de la confesi\u00f3n de Pedro. Y como all\u00ed\u00ad tenemos tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad, en el pensamiento del evangelista, una manifestaci\u00f3n de su divinidad. \u00abAmado\u00bb traduce en los LXX el \u00abyahid\u00bb hebreo que significa \u00ab\u00fanico\u00bb (cf. G\u00e9n 22,2.12.16; Jer 6,26). Y en los Sin\u00f3pticos viene a equivaler al Unig\u00e9nito de San Juan. En el Bautismo las palabras del Padre se dirigen a Jes\u00fas, y quiz\u00e1 al Bautista. Ahora se dirigen a los disc\u00ed\u00adpulos y se les a\u00f1ade: \u00abEscuchadle\u00bb. Concluido el tiempo de la Ley y los Profetas del AT, Jesucristo es el Nuevo legislador y el gran Profeta de los \u00faltimos tiempos (Dt 18,15; He 3,22; Heb 1,1s). Aqu\u00ed\u00ad y ahora lo que tienen que escuchar y aceptar es lo que poco antes les ha manifestado Jes\u00fas: que \u00e9l tiene que subir a padecer a Jerusal\u00e9n, y que si ellos quieren ser disc\u00ed\u00adpulos suyos tienen que seguirle por el camino del sacrificio por \u00e9l emprendido por voluntad expresa del Padre, que le quiere Mes\u00ed\u00adas sufriente. Mt a\u00f1ade un dato gratificante: (Hijo amado) \u00aben quien me complazco\u00bb. Cristo y s\u00f3lo \u00e9l puede llenar las complacencias del Padre. Y al habernos hecho a nosotros hijos suyos se complace tambi\u00e9n en nosotros tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s perfilada vea en nosotros la imagen del Hijo.<\/p>\n<p>Ante la voz del Cielo, los disc\u00ed\u00adpulos quedan sobrecogidos por ese terror, temor reverencial, que implica la irrupci\u00f3n de lo sobrenatural en nuestro mundo. Pero Jes\u00fas se acerc\u00f3 a ellos y les dice: \u00abLevantaos y no tem\u00e1is\u00bb. Y ya no vieron a nadie sino a Jes\u00fas solo. \u00abEl contraste entre la majestad divina del Se\u00f1or y la suave humanidad con que retorna a los disc\u00ed\u00adpulos es de una profunda belleza est\u00e9tica y religiosa\u00bb (1. GoM\u00ed\u0081 CIVIT). Hab\u00ed\u00ada sido un momento feliz, pero fugaz en contra de lo que pretend\u00ed\u00ada Pedro. Hab\u00ed\u00ada que seguir el camino del sufrimiento, de la noche oscura, en pos de Jes\u00fas. Pero los disc\u00ed\u00adpulos seguramente quedaron confortados y menos indecisos ante el camino de Jes\u00fas. Pedro recordar\u00e1 la teofan\u00ed\u00ada en apoyo de su ense\u00f1anza en el II Pe 1,16-18. Y es posible que Juan aluda a la misma cuando dice: \u00abHemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Unig\u00e9nito\u00bb (1,14).<\/p>\n<p>2. El relato de Lucas (9,28-36).<\/p>\n<p>Presenta notables diferencias con el texto de Mc y Mt, lo que indica que ha tenido una fuente distinta, o que Lucas ha realizado una amplia redacci\u00f3n personal del texto com\u00fan a Mc y Mt. Considerado ya el fondo com\u00fan con los otros Sin\u00f3pticos exponemos ahora solamente las peculiaridades lucanas.<\/p>\n<p>En lugar del \u00abdespu\u00e9s de seis d\u00ed\u00adas\u00bb de Mc y Mt, Lucas dice \u00abunos ocho d\u00ed\u00adas despu\u00e9s\u00bb, indicaci\u00f3n gen\u00e9rica para indicar una semana; en el calendario romano ocho d\u00ed\u00adas equivale a una semana.<\/p>\n<p>Lucas constata que Jes\u00fas tom\u00f3 consigo a Pedro, Santiago y Juan y subi\u00f3 a la monta\u00f1a \u00aba orar\u00bb, como motivo de la subida al monte. Y a\u00f1ade que \u00abmientras oraba\u00bb se mud\u00f3 el aspecto de su rostro (v.29). A\u00f1ade al texto de Mc y Mt el tema de la oraci\u00f3n; tema peculiar de la vertiente asc\u00e9tica de su evangelio. Lucas presenta a Cristo haciendo oraci\u00f3n en los momentos solemnes de su vida: 3,21 (Bautismo); 5,16; 6,12 (antes de la elecci\u00f3n de los Doce); 9,18 (ante la promesa del Primado a Pedro); 11,1 (ante la ense\u00f1anza del Padre Nuestro); 22,41 (antes de la Pasi\u00f3n).<\/p>\n<p>Es m\u00e1s sobrio que Mc y Mt en la descripci\u00f3n de las met\u00e1foras y comparaciones para manifestar los efectos de la transfiguraci\u00f3n: \u00absu rostro se cambi\u00f3 de repente y sus vestidos eran de una blancura fulgurante\u00bb (v. 29). No utiliza el verbo \u00abse transfigur\u00f3\u00bb; la mayor\u00ed\u00ada de los comentaristas atribuyen tal omisi\u00f3n, habida cuenta de sus lectores pagano-cristianos, al intento de evitar interpretaciones equ\u00ed\u00advocas con los mitos griegos de metamorfosis de ciertos personajes.<\/p>\n<p>De Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas dice que \u00abaparec\u00ed\u00adan en gloria y que hablaban de su partida que tendr\u00ed\u00ada lugar en Jerusal\u00e9n\u00bb (v. 31). Despu\u00e9s dir\u00e1 que Pedro y sus compa\u00f1eros \u00abvieron su gloria (la de Cristo) y a los dos hombres que estaban con \u00e9l\u00bb (v. 32). Se trata de la gloria de la Resurrecci\u00f3n de Cristo, que seguir\u00e1 a la pasi\u00f3n y muerte, anunciada ya a los disc\u00ed\u00adpulos en el primer anuncio de la pasi\u00f3n (Mc 8,31; Lc 9,22). \u00abNo se puede minimizar el sentido profundo de esta referencia a la \u00abgloria\u00bb. Jes\u00fas acaba de corregir la perspectiva de la declaraci\u00f3n de Pedro, que le proclama \u00abMes\u00ed\u00adas de Dios\u00bb (9,20), mediante el anuncio de su pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n. Y ahora viene este episodio que ratifica no tanto el anuncio de la pasi\u00f3n cuanto las \u00faltimas palabras con las que se completa la frase; el horizonte no es puramente negativo: sufrimiento, reprobaci\u00f3n, muerte. Al introducir la referencia expl\u00ed\u00adcita a la \u00abgloria\u00bb, Lucas acent\u00faa espec\u00ed\u00adficamente lo que ya estaba impl\u00ed\u00adcito en la relaci\u00f3n de Marcos\u00bb (J. A. FITZMYER, El evangelio seg\u00fan Lucas, v.11l. Cristiandad, Madrid 1986, 127s).<\/p>\n<p>El tema de la conversaci\u00f3n de Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas con Cristo fue la \u00abpartida de Cristo, que iba a cumplir en Jerusal\u00e9n\u00bb. Lucas con este dato pone de relieve m\u00e1s claramente que Mc y Mt un aspecto del sentido de la Trasfiguraci\u00f3n. El t\u00e9rmino utilizado por Lc \u00ab\u00e9xodon\u00bb (literalmente \u00absalida\u00bb) es com\u00fanmente interpretado por muerte. Pero teniendo en cuenta que lo que va a \u00abcumplirse en Jerusal\u00e9n\u00bb es no s\u00f3lo la muerte de Cristo sino tambi\u00e9n su resurrecci\u00f3n, habr\u00ed\u00ada que interpretar el t\u00e9rmino en sentido complexivo: \u00abtodo el proceso de su \u00abpaso\u00bb al Padre, que culmina con la ascensi\u00f3n\u00bb (J. A. FITZMYER). Es caracter\u00ed\u00adstico de Lucas presentar a Cristo, sobre todo a partir de 9,51, con la mirada puesta en Jerusal\u00e9n, donde se cumplen los grandes acontecimientos salv\u00ed\u00adficos y de donde partir\u00e1 la predicaci\u00f3n del evangelio al mundo entero.<\/p>\n<p>La interpretaci\u00f3n de Pedro referente a las tiendas, en Lc tiene lugar no en presencia de Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas, s\u00f3lo cuando \u00e9stos se han retirado. Pensar\u00ed\u00ada Pedro que con su propuesta se podr\u00ed\u00ada asegurar su presencia. Conserva el \u00absin saber lo que dec\u00ed\u00ada\u00bb de Mc 9,6, sin la adici\u00f3n de \u00e9ste de que \u00abestaban atemorizados\u00bb. Esto tendr\u00e1 lugar despu\u00e9s cuando aparezca la nube.<\/p>\n<p>Finalmente hay diferencia tambi\u00e9n en Lucas en las palabras del Padre: en lugar del Hijo amado de Mc y de Mt, dice: \u00abEste es mi Hijo, mi Elegido\u00bb (v. 35). Lucas insiste m\u00e1s que en la filiaci\u00f3n divina en la elecci\u00f3n mesi\u00e1nica. Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas elegido para llevar a cabo la obra de la redenci\u00f3n (cf. 23,35: \u00abque se salve a s\u00ed\u00ad mismo si \u00e9l es el Cristo de Dios, el elegido\u00bb). Puede haber una alusi\u00f3n a Is 41,8s; 42,1, donde se llama al Siervo de Yahveh \u00abmi elegido\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Perspectiva de cada evangelista. Los relatos de Mc, Mt y Lc tienen un amplio fondo com\u00fan, pero en su redacci\u00f3n cada uno de ellos le ha dado una dimensi\u00f3n peculiar en relaci\u00f3n con su teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Marcos, describe una teofan\u00ed\u00ada del Mes\u00ed\u00adas oculto. \u00abEn Mc la Transfiguraci\u00f3n es una epifan\u00ed\u00ada del Mes\u00ed\u00adas-Doctor a los disc\u00ed\u00adpulos estupefactos: ella debe permanecer en su memoria aunque no puedan comprender qu\u00e9 es la resurrecci\u00f3n de los muertos (9,1). El misterio se impone a los disc\u00ed\u00adpulos que no se deja captar ni comprender antes del d\u00ed\u00ada de la Pascua\u00bb\u00bb (X. LEON-DUFOUR, Transfiguraci\u00f3n, en Estudios de Evangelio, Ed. Cristiandad, Madrid 1982, 110). Ello se corresponde con la incomprensi\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos, respecto de la persona y mensaje de Jes\u00fas, que Mc pone de relieve a lo largo de su evangelio. Probablemente Mc, en quien la pasi\u00f3n de Cristo tiene un relieve especial, piensa en Getseman\u00ed\u00ad, en cuyo relato constata tambi\u00e9n el \u00abno sab\u00ed\u00adan qu\u00e9 decir\u00bb\u00bb (14,40).<\/p>\n<p>Al colocar en su primera menci\u00f3n de Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas a \u00e9ste primero que a aqu\u00e9l (v.4), lo que parece intencionado (cf. despu\u00e9s donde menciona primero a Mois\u00e9s, v.5), parece indicar que Mc piensa en el Reino que se esperaba viniese a inaugurar El\u00ed\u00adas. Tendr\u00ed\u00adamos en la perspectiva de Mc una escena de entronizaci\u00f3n que mira a la Resurrecci\u00f3n. El Reino se realiza mediante la entronizaci\u00f3n del Hijo del hombre en ese acontecimiento glorioso (cf. 14,62).<\/p>\n<p>Mateo. En este evangelista, que subraya los rasgos apocal\u00ed\u00adpticos, Jes\u00fas transfigurado aparece como el nuevo Mois\u00e9s, que viene a dar cumplimiento a la Ley y los Profetas del AT, y \u00abse encuentra con Dios en un nuevo Sina\u00ed\u00ad en medio de la nube (v. 5; cf. Ex 24,15-28), con el rostro luminoso (v.2; cf. Ex 34,29-35; ver 2Cor 3,7-4,6), asistido de dos personajes del AT que recibieron revelaciones en el Sina\u00ed\u00ad (cf. Ex 19,33s; I Re 19,9-13) y personifican a la Ley y los Profetas a los que Jes\u00fas viene a dar cumplimiento (5,17). La voz celeste ordena que se le escuche como nuevo Mois\u00e9s (cf. He 20-26), y los disc\u00ed\u00adpulos se postran en reverencia al Maestro (cf. Mt 28,17). Al terminar queda s\u00f3lo \u00ab\u00e9l\u00bb\u00bb porque \u00e9l s\u00f3lo basta como Doctor de la Ley perfecta y definitiva\u00bb\u00bb (R BENOIT, nota bibJer. a Mt 17,1-8). Por ello coloca siempre a Mois\u00e9s en primer lugar.<\/p>\n<p>Mt ya hab\u00ed\u00ada presentado a Jes\u00fas como nuevo Mois\u00e9s en el c.2 y tambi\u00e9n en el relato de las tentaciones, en que rehus\u00f3 caer a los pies de Satan\u00e1s para obtener de \u00e9l el poder que le promet\u00ed\u00ada. \u00abA tal actitud de fidelidad inicial hac\u00ed\u00ada Dios responder\u00e1 hoy la voz celeste en el monte de la Transfiguraci\u00f3n; proclamando en este hombre al Hijo de Dios preexistente, acredita la nueva ense\u00f1anza sobre el destino que Dios ha escogido para su Servidor: no el camino del poder terreno, sino la v\u00ed\u00ada de la gloria celestial por la humillaci\u00f3n\u00bb\u00bb (X. LEON-DUFOUR, O.C., 112).<\/p>\n<p>Lucas. Mientras que Mc describe la epifan\u00ed\u00ada del Mes\u00ed\u00adas oculto, y Mt pone de relieve la manifestaci\u00f3n de Jes\u00fas como nuevo Mois\u00e9s, Lucas presenta a Jes\u00fas en oraci\u00f3n, durante la cual tiene lugar la Transfiguraci\u00f3n. Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas conversan con \u00e9l sobre su muerte que tendr\u00e1 lugar en Jerusal\u00e9n, lugar de los grandes acontecimientos salv\u00ed\u00adficos. Hace una alusi\u00f3n concreta a la \u00abgloria\u00bb que le seguir\u00e1. Y el Padre lo proclama, adem\u00e1s, como el Mes\u00ed\u00adas elegido para llevar a cabo la redenci\u00f3n. \u00abEl designio de Dios se toma aqu\u00ed\u00ad no en su desarrollo objetivo -muerte, resurrecci\u00f3n, ascensi\u00f3n- sino en el acto fugitivo que transfigura la persona de Jes\u00fas; el imperativo \u00abhay que pasar por la cruz para entrar en la gloria\u00bb se traduce en el rostro de este hombre que sigue siendo de aqu\u00ed\u00ad abajo y, sin embargo, vive ya en la gloria. En Jes\u00fas transfigurado se juntan misteriosamente la humillaci\u00f3n de la condici\u00f3n mortal y la gloria de la existencia divina\u00bb (X. LEON-DUFOUR, o.c., 113).<\/p>\n<p>Juan no refiere el episodio de la Transfiguraci\u00f3n, pero en \u00e9l toda la vida de Cristo est\u00e1 invadida por la \u00abgloria\u00bb, uno de los conceptos fundamentales del cuarto evangelio. La gloria de Cristo aparece en los milagros (cf. 2,11; 11,40; 17,4), incluso en la pasi\u00f3n (cf. 7,39; 12,16.23.27s; 13,31). Juan tiene una visi\u00f3n unitaria de la Pasi\u00f3n y Resurrecci\u00f3n: expresa el suplicio de la cruz con los verbos \u00ablevantar\u00bb, \u00abglorificar\u00bb (3,14; 8,28; 12,32 etc.). En el Pr\u00f3logo, introducci\u00f3n y resumen del evangelio, dice: \u00abHemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Unig\u00e9nito\u00bb (1,14). La respuesta a la s\u00faplica de Jes\u00fas: (\u00abPadre, glorifica tu Nombre\u00bb), la voz celestial responde: \u00abLe he glorificado y de nuevo le glorificar\u00e9\u00bb (12,27) puede considerarse como la \u00abtransposici\u00f3n jo\u00e1nica\u00bb de la transfiguraci\u00f3n (Cf. X. LE\u00f3N-DUFOUR, o.c., 113-117).<\/p>\n<p>2Pe 1,16-18, en un testimonio anterior sin duda a la redacci\u00f3n final de la carta, menciona el episodio de la Transfiguraci\u00f3n. Se presenta Pedro como testigo de la misma, al que asocia la de sus compa\u00f1eros, como indica el cambio del singular al plural en los w.16 y 18. La ense\u00f1anza cristiana sobre la Parus\u00ed\u00ada no se basa en f\u00e1bulas inventadas como propalaban los falsos doctores, sino en la Transfiguraci\u00f3n de Cristo cuyo resplandor ellos contemplaron, prueba del poder del Padre y anticipo y garant\u00ed\u00ada de la Parus\u00ed\u00ada que ellos pon\u00ed\u00adan en duda.<\/p>\n<p>El mandato de guardar silencio. Mc y Mt dicen que Cristo mand\u00f3 a los testigos de la Transfiguraci\u00f3n que no dijesen nada a nadie sobre ella \u00abhasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos\u00bb (Mc 9,9; Mt 17,9). Lucas constata que ellos callaron y, por aquellos d\u00ed\u00adas, \u00abno dijeron a nadie nada de lo que hab\u00ed\u00adan visto\u00bb (9,36). La raz\u00f3n por la que deben guardar tal silencio es que hasta que no tuviera lugar la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, los disc\u00ed\u00adpulos no estaban en condiciones de comprender el verdadero car\u00e1cter del mesianismo y de la obra de Jes\u00fas. Los relatos siguientes dejar\u00e1n entrever lo mucho que todav\u00ed\u00ada ten\u00ed\u00adan que aprender sobre el particular. En este momento ignoran todav\u00ed\u00ada lo que quer\u00ed\u00ada decir la resurrecci\u00f3n de entre los muertos (Mc 9,10). El episodio de la Transfiguraci\u00f3n s\u00f3lo pretend\u00ed\u00ada confirmar la confesi\u00f3n de Pedro y \u00abarrancar\u00bb de los disc\u00ed\u00adpulos el esc\u00e1ndalo de la cruz.<\/p>\n<p>3. La transfiguraci\u00f3n, \u00bfhecho real?<br \/>\n1) Se han multiplicado las explicaciones del relato de la Transfiguraci\u00f3n, poniendo en duda o negando m\u00e1s bien el sentido hist\u00f3rico del relato. Podr\u00ed\u00adamos mencionar, entre otras, las siguientes: Interpretaci\u00f3n naturalista (salida del sol y nubarrones de oto\u00f1o), m\u00ed\u00adtica, sociol\u00f3gica (conclusi\u00f3n de un proceso en que Jes\u00fas habr\u00ed\u00ada captado su mesianidad) o expresi\u00f3n did\u00e1ctica de una experiencia interna de Jes\u00fas, una visi\u00f3n subjetiva de los disc\u00ed\u00adpulos o una ilusi\u00f3n \u00f3ptica, vivencia visionaria de Pedro, leyenda simb\u00f3lica, transposici\u00f3n cristol\u00f3gica de una fiesta de entronizaci\u00f3n, sublimaci\u00f3n mesi\u00e1nica de la fiesta de las Tiendas, etc. Aparte de los datos fant\u00e1sticos de algunas de ellas, la propuesta sucesiva de tantas interpretaciones manifiesta que ninguna de ellas ha dado una explicaci\u00f3n satisfactoria del relato de la Transfiguraci\u00f3n.<\/p>\n<p>2) Una explicaci\u00f3n, hoy bastante extendida, es la de R. Bultmann: la Transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas es una anticipaci\u00f3n de una aparici\u00f3n de Cristo resucitado a la vida terrestre de Jes\u00fas. Se mencionan, entre otros, los siguientes datos en su favor: el monte \u00abalto\u00bb evoca el monte de 2.816 ms.; la nota cronol\u00f3gica \u00abseis d\u00ed\u00adas\u00bb evoca el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo en que tiene lugar la resurrecci\u00f3n; el cambio del singular al plural del v.6 sugiere que s\u00f3lo Pedro particip\u00f3 en el suceso; no se dice que Jes\u00fas volviera a adquirir la forma humana, el Apocalipsis de Pedro coloca esta per\u00ed\u00adcopa despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n. J. Gnilka, despu\u00e9s de mencionar estos datos y algunos m\u00e1s, concluye que la per\u00ed\u00adcopa de la Transfiguraci\u00f3n no concuerda con los relatos de aparici\u00f3n. En efecto, no aparece el \u00abophthe\u00bb (se apareci\u00f3); \u00bfqu\u00e9 papel representan Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas en los relatos pascuales?; el imperativo \u00abo\u00ed\u00addle\u00bb encaja en el Jes\u00fas terreno, no en el Resucitado. Por lo dem\u00e1s, la escena de la Transfiguraci\u00f3n est\u00e1 impregnada del mesianismo doloroso. \u00abEsta hip\u00f3tesis obligar\u00ed\u00ada a eliminar numerosos elementos, cuya ausencia quitar\u00ed\u00ada al relato su propio car\u00e1cter. En las apariciones pascuales los relatos subrayan no la transformaci\u00f3n, sino la identidad del Resucitado con Jes\u00fas de Nazaret; la gloria sigue oculta a los ojos de los disc\u00ed\u00adpulos, la nube no aparece; Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas no intervienen; una frase como la de Pedro no tendr\u00ed\u00ada sentido: \u00bfqui\u00e9n se hubiera atrevido a inventarla?\u00bb (X. LEON-DUFOUR, o.c., 104).<\/p>\n<p>3) Dato real. En favor de un fondo hist\u00f3rico, que cada evangelista ha presentado con los matices ya indicados, estar\u00ed\u00ada negativamente el mero hecho de que ninguna de las explicaciones que lo niegan ha sido com\u00fanmente aceptada. Positivamente estar\u00ed\u00ada a su favor la l\u00f3gica del contexto precedente, la correspondencia de la mayor\u00ed\u00ada de los detalles con datos seguros de la vida de Jes\u00fas: la elecci\u00f3n de los ap\u00f3stoles, el grupo privilegiado que ya acompa\u00f1\u00f3 a Cristo en la resurrecci\u00f3n de la hija de Jairo, la confesi\u00f3n de Pedro, la incomprensi\u00f3n por parte de los disc\u00ed\u00adpulos del anuncio de la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n. A todo ello sigue como algo completamente l\u00f3gico, y dir\u00ed\u00adamos casi necesario, la Transfiguraci\u00f3n en que Cristo confirma la confesi\u00f3n de Pedro, suaviza al menos el esc\u00e1ndalo de la cruz y anuncia que \u00e9sta no es el final del camino ni en Cristo ni en los disc\u00ed\u00adpulos. El mismo A. Harnack opina que el relato de la Transfiguraci\u00f3n puede contener un n\u00facleo proveniente de Jes\u00fas, aunque no clarifica su postura. \u00abComo ya nos ha mostrado el an\u00e1lisis del contexto -concluye X. L\u00e9on-Dufour- se invita al lector a ver en estos acontecimientos misteriosos, el sello puesto por Dios al anuncio que Jes\u00fas en un momento crucial de su vida p\u00fablica acaba de hacer sobre el destino del Hijo del hombre\u00bb (o.c., 104). Y J. Gnilka, rechaza la opini\u00f3n de R. Bultmann, escribe: \u00abM\u00e1s bien se podr\u00ed\u00ada estar de acuerdo con aquellas tomas de postura -seg\u00fan las cuales la per\u00ed\u00adcopa integra la suma de experiencias con la historia de Jes\u00fas- de que su actuaci\u00f3n fue un suceso hist\u00f3rico-escatol\u00f3gico. De esta manera, la narraci\u00f3n se integra en la cristolog\u00ed\u00ada neotestamentaria\u00bb (o. c., 41). Por supuesto que el valor hist\u00f3rico no queda comprometido, ni disminuido, por el hecho de que la escena sea descrita con elementos tradicionales: vestidos blancos, nube, voz, temor.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 X. LEON DUFOUR, La Transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas, en Estudios de evangelio. Ed. Cristiandad, Madrid 1982, 83-119;1. GOM\u00ed\u0081 CIVIT, El evangelio seg\u00fan San Mateo, v. 2. Marova, Madrid 1976; J. GNILKA, El evangelio seg\u00fan San Marcos, v. II, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1986; J. A. FITZMYER, El evangelio seg\u00fan San Lucas, v. III. Cristiandad, Madrid 1987; E. COTHENET, Transfiguraci\u00f3n, en Dic. Enciclo. de la Biblia, Herder, Barcelona 1993, 1532s.<\/p>\n<p>Gabriel P\u00e9rez<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> resurrecci\u00f3n, Mois\u00e9s, Elias). En el centro de los sin\u00f3pticos (Mc 9,1-9 par) se dice que Jes\u00fas subi\u00f3 con tres disc\u00ed\u00adpulos a una monta\u00f1a elevada y qued\u00f3 all\u00ed\u00ad transfigurado, brillante de gloria y recibiendo el testimonio de los dos grandes testigos, representantes de la Ley* y de la profec\u00ed\u00ada que hab\u00ed\u00adan encontrado a Dios en la monta\u00f1a (Mois\u00e9s y Elias). Ellos son testigos de la gloria mesi\u00e1nica del Cristo.<\/p>\n<p>(1) Los planos de la escena. Esta escena, enraizada en el camino de Jes\u00fas, re cuerda aspectos de las apariciones pascuales del Se\u00f1or. Por eso algunos han querido interpretarla como experiencia pascual que los cristianos han antedatado, para as\u00ed\u00ad indicar que el mismo Cristo de la gloria es el Jes\u00fas que padec\u00ed\u00ada en su camino de entrega que culmina en el Calvario. Esta escena ofrece tambi\u00e9n rasgos de tipo escatol\u00f3gico; eran muchos los jud\u00ed\u00ados de aquel tiempo que esperaban a Elias como mensajero definitivo de Dios e introductor del fin del mundo, y tambi\u00e9n a Mois\u00e9s, a quien ped\u00ed\u00adan que viniera ya como profeta escatol\u00f3gico. Pues bien, al situar a Jes\u00fas entre esos grandes testigos del final, los cristianos confesaban la gloria de Jes\u00fas y esperaban su venida final como salvador para los hombres. Finalmente, los evangelios han situado esa escena en la historia de Jes\u00fas, para indicar de esa manera que el mismo profeta del Reino, que subi\u00f3 a Jerusal\u00e9n donde le mataron, es el portador de la gloria de Dios y el garante de su esperanza: \u00abDespu\u00e9s de seis d\u00ed\u00adas, Jes\u00fas tom\u00f3 a Pedro, a Santiago y a Juan y les llev\u00f3 a un monte elevado, a solas con \u00e9l. Y se transfigur\u00f3 delante de ellos. Y sus vestiduras se volvieron de un blanco resplandeciente, como nadie sobre el mundo podr\u00ed\u00ada blanquearlas. Y se les aparecieron Elias con Mois\u00e9s, que estaban dialogando con Jes\u00fas. Y respondiendo Pedro dijo a Jes\u00fas: Maestro, qu\u00e9 hermoso nos resulta estar aqu\u00ed\u00ad; hagamos tres tiendas, una para ti, otra para Mois\u00e9s y otra para Elias. No sab\u00ed\u00ada lo que dec\u00ed\u00ada, pues estaban llenos de miedo. Y vino una nube, que les cubri\u00f3, y se escuch\u00f3 una voz de la nube \u00c2\u00a1\u00e9ste es mi Hijo amado, escuchadle! Y de pronto, mirando a todas partes, ya no vieron m\u00e1s que a Jes\u00fas s\u00f3lo con ellos\u00bb (Mc 9,2-8 par).<\/p>\n<p>(2) Tema de fondo. El tema central del relato es la gloria de Jes\u00fas, conforme a una experiencia que despu\u00e9s recoge Jn 1,14: \u00abhemos visto su gloria, gloria como de Unig\u00e9nito de Dios, lleno de gracia y de verdad\u00bb. El mismo Jes\u00fas que sube hacia Jerusal\u00e9n para morir en defensa de su proyecto mesi\u00e1nico, es la gloria de Dios, es la se\u00f1al de su presencia salvadora sobre el mundo. Pero Jes\u00fas no viene por aislado, sino que ha reasumido el camino de los grandes patriarcas y profetas de Israel. Por eso atestiguan su verdad y reconocen su gloria los dos representantes primordiales de Israel: Mois\u00e9s,  maestro de la Ley, y Elias, el mayor de los profetas. Elias y Mois\u00e9s quedan asumidos como testigos de Jes\u00fas; por eso dialogan con \u00e9l, en un di\u00e1logo que, conforme a Lc 9,31, trata del \u00ab\u00e9xodo\u00bb o camino de entrega que Jes\u00fas debe culminar en Jerusal\u00e9n. Pero Jes\u00fas es m\u00e1s que todos los profetas. Por eso ha recibido un testimonio m\u00e1s excelso: la palabra de Dios Padre que le reconoce como Hijo y que pide que acojamos su testimonio: \u00c2\u00a1\u00e9ste es mi Hijo amado, escuchadle! Es como si Dios hubiera dejado su palabra en manos de Jes\u00fas, de tal manera que para escuchar a Dios tenemos que escuchar desde ahora a Jes\u00fas. Este es, sin duda, un testimonio pascual y escatol\u00f3gico de la gloria de Dios que se revela en Cristo, pero es un testimonio que se expresa all\u00ed\u00ad donde los disc\u00ed\u00adpulos escuchan a Jes\u00fas y cumplen su palabra. Por otra parte, m\u00e1s que de Jes\u00fas, esta escena habla de sus disc\u00ed\u00adpulos, sus tres preferidos, los tres \u00ed\u00adntimos que suben a la monta\u00f1a de la revelaci\u00f3n y escuchan aquello que los otros no escuchaban todav\u00ed\u00ada sobre el mundo. Ven la gloria de Dios en Jesucristo, ven la meta israelita (de Mois\u00e9s y los profetas), logran descubrir la palabra de Dios que revela a su propio Hijo. Pues bien, a pesar de eso, ellos no acaban de entender. La causa es clara: por un lado tienen miedo, est\u00e1n como dormidos sobre el mundo; por otra parte buscan la tranquilidad, quieren quedarse all\u00ed\u00ad, olvidados de los temas y dolores de la tierra (= hacer tres tiendas). As\u00ed\u00ad interpretan la revelaci\u00f3n como un descanso; quieren quedar all\u00ed\u00ad, dormirse y reposar con Cristo y con los santos. Por eso, el texto sigue hablando del descenso hacia el llano donde est\u00e1n los restantes disc\u00ed\u00adpulos, para asumir as\u00ed\u00ad el camino de la cruz, para curar el ni\u00f1o endemoniado (cf. Mc 9,9-29).<\/p>\n<p>Cf. P. EVDOKIMOV, El arte del icono. Teolog\u00ed\u00ada de la belleza, Claretianas, Madrid 1991; E. NARDONI, La transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas y el di\u00e1logo sobre Elias seg\u00fan el evangelio de san Marcos, UCA, Buenos Aires 1976; J. M. N\u00fctZEL, Die Verklarnngs-erzahlnng im Marknsevangelium, FB 6, Wurzburgo 1973.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Acontecimiento milagroso que presenciaron Pedro, Santiago y Juan, en el que el rostro de Jes\u00fas \u2020\u0153resplandeci\u00f3 como el sol, y sus prendas de vestir exteriores se hicieron esplendorosas como la luz\u2020\u009d. (Mt 17:1-9; Mr 9:2-10; Lu 9:28-36.) Marcos dice que en esta ocasi\u00f3n las prendas de vestir exteriores de Jes\u00fas se hicieron \u2020\u0153mucho m\u00e1s blancas de lo que pudiera blanquearlas cualquier limpiador de ropa en la tierra\u2020\u009d, y Lucas especifica que \u2020\u0153la apariencia de su rostro se hizo diferente\u2020\u009d. La transfiguraci\u00f3n ocurri\u00f3 en una monta\u00f1a alg\u00fan tiempo despu\u00e9s de la Pascua de 32 E.C., pero bastante antes del \u00faltimo viaje de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n. Probablemente aconteci\u00f3 de noche, pues los ap\u00f3stoles \u2020\u0153estaban cargados de sue\u00f1o\u2020\u009d. (Lu 9:32.) Adem\u00e1s, durante la noche ser\u00ed\u00ada m\u00e1s v\u00ed\u00advida, y ellos pasaron la noche en la monta\u00f1a, pues no descendieron hasta el d\u00ed\u00ada siguiente. (Lu 9:37.) Sin embargo, la Biblia no dice cu\u00e1nto dur\u00f3 la transfiguraci\u00f3n.<br \/>\nAntes de ascender a la monta\u00f1a, Cristo hab\u00ed\u00ada preguntado a todos sus disc\u00ed\u00adpulos: \u2020\u0153\u00bfQui\u00e9n dicen los hombres que soy?\u2020\u009d, a lo que Pedro hab\u00ed\u00ada contestado: \u2020\u0153T\u00fa eres el Cristo\u2020\u009d. Luego les dijo que morir\u00ed\u00ada y ser\u00ed\u00ada resucitado (Mr 8:27-31), aunque tambi\u00e9n les prometi\u00f3 que algunos de sus disc\u00ed\u00adpulos \u2020\u02dcde ning\u00fan modo gustar\u00ed\u00adan la muerte\u2020\u2122 hasta que primero viesen \u2020\u02dcal Hijo del hombre venir en su reino\u2020\u2122, o \u2020\u0153el reino de Dios ya venido en poder\u2020\u009d. (Mt 16:28; Mr 9:1.) Esta promesa se cumpli\u00f3 \u2020\u0153seis d\u00ed\u00adas despu\u00e9s\u2020\u009d (u \u2020\u0153ocho\u2020\u009d seg\u00fan Lucas, quien al parecer incluye el d\u00ed\u00ada de la promesa y el del cumplimiento), cuando Pedro, Santiago y Juan acompa\u00f1aron a Jes\u00fas a una \u2020\u0153monta\u00f1a encumbrada\u2020\u009d (Mt 17:1; Mr 9:2; Lu 9:28), donde, mientras estaba orando, se transfigur\u00f3 delante de ellos.<\/p>\n<p>Lugar de la transfiguraci\u00f3n. Justo antes de la transfiguraci\u00f3n, Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos se encontraban en la regi\u00f3n de Cesarea de Filipo, el pueblo de Banias del d\u00ed\u00ada actual. (Mr 8:27.) No es probable que Cristo y los ap\u00f3stoles se marchasen de esas inmediaciones o de la regi\u00f3n cuando fueron a la \u2020\u0153monta\u00f1a encumbrada\u2020\u009d. (Mr 9:2.) Desde el siglo IV E.C. se ha considerado el monte Tabor como el lugar tradicional de la transfiguraci\u00f3n, pero como est\u00e1 a unos 70 Km. al SSO. de Cesarea de Filipo, parece una ubicaci\u00f3n improbable. (V\u00e9ase TABOR n\u00fam. 1.)<br \/>\nPor otra lado, el monte Herm\u00f3n est\u00e1 a solo unos 25 Km. al NE. de Cesarea de Filipo. Su altitud es de 2.814 m. sobre el nivel del mar, as\u00ed\u00ad que pod\u00ed\u00ada considerarse una \u2020\u0153monta\u00f1a encumbrada\u2020\u009d. (Mt 17:1.) Por ello, es posible que la transfiguraci\u00f3n tuviera lugar en alg\u00fan espol\u00f3n del monte Herm\u00f3n. As\u00ed\u00ad opinan muchos doctos modernos, aunque el silencio b\u00ed\u00adblico al respecto no permite llegar a conclusiones definitivas.<\/p>\n<p>\u00bfQue significado tiene la transfiguraci\u00f3n?<br \/>\nDurante la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas, Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas tambi\u00e9n aparecieron \u2020\u0153con gloria\u2020\u009d. (Lu 9:30, 31; Mt 17:3; Mr 9:4.) Se hab\u00ed\u00ada profetizado que Jehov\u00e1 levantar\u00ed\u00ada un profeta como Mois\u00e9s, y esa promesa se cumpli\u00f3 en Cristo. (Dt 18:15-19; Hch 3:19-23.) Entre Mois\u00e9s y Jes\u00fas hubo las siguientes similitudes: una matanza de ni\u00f1os al tiempo de su nacimiento, aunque a ellos se les libr\u00f3 (Ex 1:20\u20132:10; Mt 2:7-23); ambos ayunaron cuarenta d\u00ed\u00adas (Ex 24:18; 34:28; Dt 9:18, 25; Mt 4:1, 2); Dios los levant\u00f3 a los dos para el bien de la adoraci\u00f3n verdadera y para efectuar una liberaci\u00f3n (Ex 3:1-10; Hch 7:30-37; 3:19-23); Dios dio a ambos el privilegio de ser mediadores de un pacto con Su pueblo (Ex 24:3-8; Heb 8:3-6; 9:15), y tanto a uno como al otro Jehov\u00e1 los utiliz\u00f3 para engrandecer Su nombre (Ex 9:13-16; Jn 12:28-30; 17:5, 6, 25, 26).<br \/>\nTambi\u00e9n se profetiz\u00f3 que Jehov\u00e1 enviar\u00ed\u00ada a El\u00ed\u00adas el profeta, entre cuyas obras estuvo la de volver a personas de Israel al arrepentimiento verdadero. Juan el Bautista realiz\u00f3 esa clase de obra y fue el precursor del Mes\u00ed\u00adas, en cumplimiento de Malaqu\u00ed\u00adas 4:5, 6. (Mt 11:11-15; Lu 1:11-17.) Pero puesto que la transfiguraci\u00f3n aconteci\u00f3 despu\u00e9s de la muerte de Juan el Bautista, el que El\u00ed\u00adas apareciese en ella indicar\u00ed\u00ada que con el establecimiento del reino de Dios en las manos de Cristo se restaurar\u00ed\u00ada la adoraci\u00f3n verdadera y se vindicar\u00ed\u00ada el nombre de Jehov\u00e1.<br \/>\nDurante la transfiguraci\u00f3n, Jes\u00fas, Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas hablaron acerca de \u2020\u0153la partida [una forma de la palabra griega \u00e9\u00c2\u00b7xo\u00c2\u00b7dos] de \u00e9l [Cristo] que \u00e9l estaba destinado a cumplir en Jerusal\u00e9n\u2020\u009d. (Lu 9:31.) Este \u00e9\u00c2\u00b7xo\u00c2\u00b7dos, \u00e9xodo o \u2020\u0153partida\u2020\u009d, implicaba tanto la muerte de Cristo como su posterior resurrecci\u00f3n a vida espiritual.<br \/>\nAlgunos cr\u00ed\u00adticos han tratado de catalogar la transfiguraci\u00f3n de simple sue\u00f1o. Sin embargo, no ser\u00ed\u00ada l\u00f3gico que Pedro, Santiago y Juan hubiesen tenido exactamente el mismo sue\u00f1o. Jes\u00fas mismo us\u00f3 el t\u00e9rmino \u2020\u0153visi\u00f3n\u2020\u009d (Mt 17:9), no sue\u00f1o. Cristo estaba en realidad all\u00ed\u00ad, aunque Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas, muertos mucho tiempo antes, no estaban presentes literalmente. Fueron representados en visi\u00f3n. La palabra griega utilizada para \u2020\u0153visi\u00f3n\u2020\u009d en Mateo 17:9 es h\u00f3\u00c2\u00b7ra\u00c2\u00b7ma, que tambi\u00e9n se traduce \u2020\u0153vista\u2020\u009d. (Hch 7:31.) No implica irrealidad, como si los observadores fueran objeto de una ilusi\u00f3n. Tampoco fueron insensibles a lo que ocurr\u00ed\u00ada, pues estaban completamente despiertos cuando presenciaron la transfiguraci\u00f3n. Realmente ve\u00ed\u00adan y o\u00ed\u00adan con sus ojos y o\u00ed\u00addos literales lo que suced\u00ed\u00ada en ese momento. (Lu 9:32.)<br \/>\nCuando se separaba a Mois\u00e9s y a El\u00ed\u00adas de Jes\u00fas, Pedro, que \u2020\u0153no se daba cuenta de lo que dec\u00ed\u00ada\u2020\u009d, sugiri\u00f3 que se erigiesen tres tiendas, una para Jes\u00fas, otra para Mois\u00e9s y otra para El\u00ed\u00adas. (Lu 9:33.) Pero mientras el ap\u00f3stol hablaba, se form\u00f3 una nube (Lu 9:34), tal vez para simbolizar la presencia de Jehov\u00e1 en la monta\u00f1a de la transfiguraci\u00f3n (como en el caso de la tienda de reuni\u00f3n en el desierto). (Ex 40:34-38.) De la nube se oy\u00f3 la voz de Jehov\u00e1: \u2020\u0153Este es mi Hijo, el que ha sido escogido. Esc\u00fachenle\u2020\u009d. (Lu 9:35.) A\u00f1os m\u00e1s tarde, Pedro identific\u00f3 la voz celestial de la transfiguraci\u00f3n como la de \u2020\u0153Dios el Padre\u2020\u009d. (2Pe 1:17, 18.) En la transfiguraci\u00f3n, Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas debieron representar, respectivamente, la Ley y los Profetas, todo lo cual se\u00f1alaba a Cristo y se cumpl\u00ed\u00ada en \u00e9l. Si bien en el pasado Dios hab\u00ed\u00ada hablado por medio de los profetas, en esa ocasi\u00f3n indic\u00f3 que lo har\u00ed\u00ada por medio de su Hijo. (G\u00e1l 3:24; Heb 1:1-3.)<br \/>\nEl ap\u00f3stol Pedro entendi\u00f3 que la transfiguraci\u00f3n era una confirmaci\u00f3n maravillosa de la palabra prof\u00e9tica, y al haber sido testigo ocular de la magnificencia de Cristo, pudo familiarizar a sus lectores con \u2020\u0153el poder y la presencia de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d. (2Pe 1:16, 19.) El ap\u00f3stol hab\u00ed\u00ada experimentado el cumplimiento de la promesa de Cristo de que algunos de sus seguidores \u2020\u02dcde ning\u00fan modo gustar\u00ed\u00adan la muerte hasta que primero viesen el reino de Dios ya venido en poder\u2020\u2122. (Mr 9:1.) Puede que el ap\u00f3stol Juan tambi\u00e9n haya aludido a la transfiguraci\u00f3n en Juan 1:14.<br \/>\nJes\u00fas dijo a sus tres ap\u00f3stoles: \u2020\u0153No digan a nadie la visi\u00f3n hasta que el Hijo del hombre sea levantado de entre los muertos\u2020\u009d. (Mt 17:9.) Ellos no dijeron a nadie lo que hab\u00ed\u00adan visto, al parecer ni siquiera a los otros ap\u00f3stoles. (Lu 9:36.) Mientras descend\u00ed\u00adan de la monta\u00f1a, los tres ap\u00f3stoles hablaban entre s\u00ed\u00ad acerca de lo que quer\u00ed\u00ada decir \u2020\u0153esto de levantarse de entre los muertos\u2020\u009d que Jes\u00fas les hab\u00ed\u00ada comentado. (Mr 9:10.) Una ense\u00f1anza religiosa jud\u00ed\u00ada com\u00fan era que El\u00ed\u00adas deb\u00ed\u00ada aparecer antes de la resurrecci\u00f3n de los muertos, lo que inaugurar\u00ed\u00ada el reinado del Mes\u00ed\u00adas. Por lo tanto, los ap\u00f3stoles preguntaron: \u2020\u0153\u00bfPor qu\u00e9, pues, dicen los escribas que El\u00ed\u00adas tiene que venir primero?\u2020\u009d. Jes\u00fas les asegur\u00f3 que El\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada venido y ellos comprendieron que hablaba de Juan el Bautista. (Mt 17:10-13.)<br \/>\nParece ser que la transfiguraci\u00f3n tuvo el prop\u00f3sito de fortalecer a Cristo para sus sufrimientos y muerte, y al mismo tiempo tambi\u00e9n alent\u00f3 y fortaleci\u00f3 la fe de sus seguidores. Mostr\u00f3 que Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada la aprobaci\u00f3n de Dios y fue una vista por anticipado de su gloria y poder del Reino futuros. Presagiaba la presencia de Cristo, cuando su autoridad real ser\u00ed\u00ada completa.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>1. Situaci\u00f3n. En los evangelios est\u00e1 situada la transfiguraci\u00f3n de Cristo en un momento decisivo, el momento en que Jes\u00fas, reconocido por sus disc\u00ed\u00adpulos como *Mes\u00ed\u00adas, les revela c\u00f3mo va a realizarse su obra : su glorificaci\u00f3n ser\u00e1 una resurrecci\u00f3n, lo cual implica el paso por el sufrimiento y por la muerte (Mt 17,1-9 p; cf. 16,13-28 p). Este contexto da a la escena su significado en la vida de Cristo y su fecundidad en la vida del cristiano. Jes\u00fas aparece aqu\u00ed\u00ad realizando las Escrituras (cf. Lc 24,44ss) y sus or\u00e1culos sobre el Mes\u00ed\u00adas, el siervo de Dios y el Hijo del hombre.<\/p>\n<p>2. El misterio. Jes\u00fas escoge como testigos del acontecimiento a los que ser\u00e1n testigos de su agon\u00ed\u00ada : Pedro (cf. 2Pe 1,16ss), Santiago y Juan (Mc 14,33 p; cf. 5,37). La escena evoca las teofan\u00ed\u00adas de que *Mois\u00e9s y *El\u00ed\u00adas fueron testigos en la *monta\u00f1a de Dios (Sina\u00ed\u00ad-Horeb, cf. Ex 19,9; 24,15-18; lRe 19,8-18). Dios no manifiesta solamente su presencia hablando en medio de la *nube y del *fuego (Dt 5,2-5); sino que Jes\u00fas, en presencia de Mois\u00e9s y de El\u00ed\u00adas, aparece a sus disc\u00ed\u00adpulos transfigurado por la *gloria de Dios.<\/p>\n<p>Esta gloria les infunde terror, *temor religioso delante de lo divino (cf. Lc 1,29s); pero provoca tambi\u00e9nuna reflexi\u00f3n sugestiva de Pedro, que expresa su gozo delante de la gloria de aquel cuya mesianidad hab\u00ed\u00ada confesado; Dios va a habitar con los suyos, corno lo anunciaron los profetas de los tiempos mesi\u00e1nicos. Sin embargo, la gloria no es la del \u00faltimo *d\u00ed\u00ada; no se reduce a iluminar los *vestidos y el *rostro de Jes\u00fas, como en otro tiempo pon\u00ed\u00ada radiante el rostro de Mois\u00e9s (Ex 34,29s.35). Es la gloria misma de Cristo (Lc 9, 32) que es el *Hijo muy amado, como lo proclama la voz que sale de la nube. Al mismo tiempo esta voz ratifica la revelaci\u00f3n que ha hecho Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos y que es el objeto de su conversaci\u00f3n con Mois\u00e9s y con El\u00ed\u00adas: ese \u00ab\u00e9xodo\u00bb cuyo punto de partida va a ser Jerusal\u00e9n (Lc 9,31), ese paso por la *muerte necesario para la entrada en la gloria (cf. Lc 24,25ss); en efecto, la voz divina prescribe *escuchar al que es el Hijo, el elegido de Dios (Lc 9,35).<\/p>\n<p>La palabra que resuena en el nuevo Sina\u00ed\u00ad revela que una *ley nueva va a ocupar el lugar de la ley dada en otro tiempo ; esta palabra evoca tres or\u00e1culos del AT: uno que con-cierne al *Mes\u00ed\u00adas y a su filiaci\u00f3n divina (Sal 2,7), otro que se refiere al *siervo de Dios, su *elegido (Is 42, 1), el tercero en que se anuncia un nuevo *Mois\u00e9s (Dt 18,15; cf. Jn 1, 17s): \u00abYahveh tu Dios suscitar\u00e1&#8230; un *profeta como yo: a \u00e9l le escuchar\u00e9is.\u00bb Escucharle es, en efecto, escuchar al Verbo hecho carne, en quien el creyente ve la gloria de Dios (cf. Jn 1,14).<\/p>\n<p>3. Fin y fruto del acontecimiento. La transfiguraci\u00f3n confirma la confesi\u00f3n de Cesarea y consagra la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas, Hijo del hombre, paciente y glorioso, cuya muerte y resurrecci\u00f3n cumplir\u00e1n las Escrituras. Revela la persona de Jes\u00fas, Hijo muy amado y trascendente, que posee la gloria misma de Dios. Manifiesta a Jes\u00fas y su palabra como la ley nueva. Anticipa y prefigura el acontecimiento pascual que, por el camino de la cruz, introducir\u00e1 a Cristo en la plena expansi\u00f3n de su gloria y de su dignidad filial. Esta experiencia anticipada de la gloria de Cristo est\u00e1 destinada a sostener a los disc\u00ed\u00adpulos en su participaci\u00f3n en el misterio de la *cruz.<\/p>\n<p>Los cristianos, hechos por el *bautismo part\u00ed\u00adcipes del misterio de resurrecci\u00f3n prefigurado por la transfiguraci\u00f3n, son llamados ya ac\u00e1 en la tierra a transfigurarse cada vez m\u00e1s por la acci\u00f3n del Se\u00f1or (2Cor 3,18) hasta que sean totalmente transfigurados con sus *cuerpos cuando llegue la parus\u00ed\u00ada (Flp 3,21). En su participaci\u00f3n terrenal en los *sufrimientos de Cristo todo encuentro aut\u00e9ntico con el Se\u00f1or Jes\u00fas tiene en cierto modo la misma funci\u00f3n para el apoyo de su *fe que la transfiguraci\u00f3n para el apoyo de la fe de los disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>-> Blanco &#8211; Gloria &#8211; Vestido.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La palabra <em>metamorfo\u014d<\/em> se encuentra en relaci\u00f3n con tres usos en el NT, siendo el primero y m\u00e1s importante el del misterioso cambio que sufri\u00f3 la apariencia de Jes\u00fas en el monte (Mt. 17:2; Mr. 9:2), luego el cambio moral creciente a la semejanza de Cristo que experimentan los creyentes en esta vida (2 Co. 3:18), una experiencia que se contrasta con el conformarse al presente siglo (Ro. 12:2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede ver claramente que el incidente de la transfiguraci\u00f3n debe entenderse como un giro en el ministerio de Jes\u00fas. A partir de aqu\u00ed \u00e9l comenz\u00f3 a entregar menos instrucci\u00f3n a las multitudes y a capacitar m\u00e1s a los Doce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde ahora \u00e9l fue dominado por la necesidad de ir a Jerusal\u00e9n a morir. La historia se cuenta, naturalmente, a pesar de sus caracter\u00edsticas extraordinarias. Pero no est\u00e1 acompa\u00f1ada de interpretaciones. De manera que el lector debe mirar el contexto m\u00e1s amplio. Este contexto hace una conexi\u00f3n l\u00f3gica entre la transfiguraci\u00f3n y el episodio ocurrido en Cesarea de Filipo una semana antes. El anuncio de Jes\u00fas que \u00e9l deber\u00eda ir a Jerusal\u00e9n para morir y resucitar de los muertos impact\u00f3 a los disc\u00edpulos grandemente. Nada se registra de la semana que sigui\u00f3. La tensi\u00f3n era evidente. Se requer\u00eda una nueva revelaci\u00f3n. Esta vez fue dada al c\u00edrculo selecto de Pedro, Santiago y Juan; y la revelaci\u00f3n no vino \u00fanicamente de labios de Jes\u00fas, sino que fue confirmada por dos representantes del antiguo pacto, Mois\u00e9s y El\u00edas. Adem\u00e1s, se recibi\u00f3 el respaldo de Dios mismo, quien instruy\u00f3 a los tres para que oyeran a su Hijo, con referencia obvia a la misma cuesti\u00f3n que hab\u00eda hecho tambalear su fe, es decir, la necesidad de la muerte del Mes\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se sugiere que esta experiencia sirvi\u00f3 a Jes\u00fas para fortalecer sus convicciones o le ayud\u00f3 a confirmar su determinaci\u00f3n de cumplir con el prop\u00f3sito de Dios. El \u00e9nfasis recae sobre el valor de la experiencia para los disc\u00edpulos. Cristo se transfigur\u00f3 delante de ellos y la voz del Padre fue dirigida m\u00e1s bien a ellos que al Hijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conexi\u00f3n con la revelaci\u00f3n del AT se establece por medio de la luz envolvente y de la nube, las cuales hab\u00edan estado previamente presentes en la shekinah (v\u00e9ase), as\u00ed como la voz divina y la presencia de santos reconocidos como l\u00edderes del antiguo orden. La revelaci\u00f3n que entonces era incompleta llega ahora a su cumplimiento (cf. Heb. 1:1\u20133). La conexi\u00f3n con el bautismo se produce por medio de la voz del Padre, el t\u00edtulo Hijo, y por el mismo significado del bautismo, se\u00f1alando hacia la cruz. La conexi\u00f3n con la tentaci\u00f3n aparece en la aceptaci\u00f3n del camino del sufrimiento en lugar de ir tras una gloria inmediata. La transfiguraci\u00f3n tiene su consecuencia apropiada en Getseman\u00ed, porque all\u00ed, la comisi\u00f3n que Cristo acept\u00f3 en el bautismo y comparti\u00f3 con los disc\u00edpulos como un prop\u00f3sito fijo en Cesarea de Filipo se acepta otra vez en su aterradora realidad. El v\u00ednculo con la resurrecci\u00f3n se evidencia con la advertencia de Jes\u00fas a los tres disc\u00edpulos para que guardaran silencio acerca de lo que hab\u00edan visto en el monte hasta que el Hijo del Hombre resucitara de los muertos (Mr. 9:9). El eslab\u00f3n con la gloria futura del reino mesi\u00e1nico se sugiere por las palabras de Jes\u00fas de que algunos de los suyos tendr\u00edan el privilegio de ver la manifestaci\u00f3n con poder del reino (Mr. 9:1). Una explicaci\u00f3n similar de la transfiguraci\u00f3n encontramos en 2 P. 1:16\u201318.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los intentos cr\u00edticos de hacer aparecer este incidente como un ejemplo de las apariciones posteriores a la resurrecci\u00f3n, han fracasado. En ninguna de las apariciones aparece Jes\u00fas con la luminosa brillantez descrita aqu\u00ed. Se le representa uniformemente hablando a los disc\u00edpulos cuando se manifiesta a ellos. Esto no es igual aqu\u00ed; \u00e9l solamente conversa con Mois\u00e9s y El\u00edas. Adem\u00e1s, Cristo siempre se muestra a s\u00ed mismo como solitario despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, pero aqu\u00ed \u00e9l est\u00e1 acompa\u00f1ado de hombres del pasado. La voz divina no es una figura de las apariciones de la resurrecci\u00f3n, sino que juega un papel muy importante en el incidente que consideramos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lecci\u00f3n encerrada en la transfiguraci\u00f3n para el Salvador y los disc\u00edpulos es la inseparable relaci\u00f3n de sufrimiento y gloria. La cruz es la voluntad de Dios. Es el camino hacia el esplendor, la bendici\u00f3n venidera. Quiz\u00e1 haya otra lecci\u00f3n m\u00e1s. El lugar de oraci\u00f3n es el lugar de la transfiguraci\u00f3n (Lc. 9:29).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A.M. Ramsey ha sintetizado bien el valor de la transfiguraci\u00f3n para la iglesia. \u00abEs un espejo en el cual se refleja el misterio de la unidad cristiana. Aqu\u00ed percibimos que el vivo y el muerto son uno en Cristo; que el antiguo y el nuevo pactos son inseparables, que la cruz y la gloria son una, que el tiempo que vendr\u00e1 ya est\u00e1 aqu\u00ed, que nuestra naturaleza humana tiene un destino de gloria, que en Cristo es proclamada la palabra final y que solamente en \u00e9l, el Padre halla complacencia. Aqu\u00ed se enlazan los diversos elementos en la teolog\u00eda del Nuevo Testamento\u00bb (<em>The Glory of God and the Transfiguration of Christ<\/em>, Longmans, Green and Co., Londres, 1949, p. 144).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n el art\u00edculo <em>Gloria<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"185\">\n<li>Bonnard en <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">CB<\/a><\/em>; G.H. Boobyer, <em>St. Mark and the Transfiguration Story<\/em>; W.M. Clow, <em>The Secret of the Lord<\/em>, pp.165\u2013254; A.S. Martin en <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">HDCG<\/a><\/em>; Harald Riesenfield, <em>J\u00e9sus Transfigur\u00e9<\/em>; W.M. Smith, <em>The Supernaturalness of Christ<\/em>, pp. 165\u2013185.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Everett F. Harrison<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>CB <\/em><\/a><em>Companion to the Bible<\/em>, J. J. Von Allmen, ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>HDCG <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of Christ and the Gospels<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (615). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>La transfiguraci\u00f3n se registra en Mt. 17.1\u20138; Mr. 9.2\u20138; Lc. 9.28\u201336. Su ausencia del libro de Juan se justifica generalmente explicando que toda la vida de Cristo equival\u00eda a una manifestaci\u00f3n de su gloria divina (Jn. 1.14; 2.11, etc.). Tambi\u00e9n hay una referencia a ella en 2 P. 1.16\u201318.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En los evangelios sin\u00f3pticos el acontecimiento ocurre alrededor de una semana despu\u00e9s de la confesi\u00f3n de Pedro acerca del car\u00e1cter mesi\u00e1nico de Jes\u00fas. Llev\u00f3 a los tres disc\u00edpulos m\u00e1s \u00edntimamente ligados a \u00e9l\u2014Pedro, Jacobo y Juan\u2014a un monte (probablemente el Herm\u00f3n, que alcanza una altura de 2.814 <etiqueta id=\"#_ftn570\" name=\"_ftnref570\" title=\"\">m sobre el nivel del mar). All\u00ed se transform\u00f3 (vale decir que no fue un mero cambio de apariencia) y sus<\/etiqueta> vestidos brillaron con fulgor celestial. Luego aparecieron Mois\u00e9s y El\u00edas, quienes hablaron con \u00e9l, por lo que Pedro sugiri\u00f3 que hiciesen tres tiendas para ellos. Se oy\u00f3 luego una voz desde una nube que se refiri\u00f3 al car\u00e1cter filial de Cristo y su autoridad, tras lo cual termin\u00f3 la visi\u00f3n. El relato sugiere que todo lo transcurrido fue objetivo, aunque muchos entendidos modernos han procurado describirlo en funci\u00f3n de una experiencia subjetiva de Jes\u00fas o de Pedro.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La transfiguraci\u00f3n marca una etapa importante en la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas como el Cristo y el Hijo de Dios. Se trata de una experiencia semejante a la de su bautismo (Mt. 3.13\u201317; Mr. 1.9\u201311; Lc. 3.21s). Aqu\u00ed su gloria es revelada no s\u00f3lo por sus hechos, sino de un modo m\u00e1s personal. La gloria denota la presencia real, porque el reino est\u00e1 en medio de su pueblo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hay muchos rasgos en relaci\u00f3n con el relato que derivan su significaci\u00f3n del AT. Mois\u00e9s y El\u00edas representan la Ley y los Profetas en el acto de dar testimonio acerca del Mes\u00edas, Ley y Profetas que se cumplen y son remplazados por \u00e9l. Los dos hab\u00edan tenido visiones de la gloria de Dios sobre un monte, Mois\u00e9s en el Sina\u00ed (Ex. 24.15), y El\u00edas en Horeb (1 R. 19.8). Ninguno de los dos dej\u00f3 una tumba conocida (Dt. 34.6; 2 R. 2.11). La ley de Mois\u00e9s y la venida de El\u00edas se mencionan juntas en los \u00faltimos vv. del AT (Mal. 4.4\u20136). Los dos hombres ante la tumba vac\u00eda (Lc. 24.4; Jn. 20.12) y en el momento de la ascensi\u00f3n (Hch. 1.10), y los \u201cdos testigos\u201d (Ap. 11.3) se identifican a veces con Mois\u00e9s y El\u00edas. La voz celestial que dijo, \u201ceste es mi Hijo amado; a \u00e9l o\u00edd\u201d (Mr. 9.7), individualiza a Jes\u00fas no s\u00f3lo como el Mes\u00edas sino tambi\u00e9n como el Profeta de Dt. 18.15ss.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La nube simboliza la protecci\u00f3n de la presencia divina (Ex. 24.15\u201318; Sal. 97.2). Hay una nube que recibe a Cristo y lo arrebata de la vista de sus disc\u00edpulos en el momento de la ascensi\u00f3n (Hch. 1.9). El regreso de Cristo ser\u00e1 con nubes (Ap. 1.7).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En Lucas se nos dice que el tema de su conversaci\u00f3n era el <i>exodos<\/i> que Cristo hab\u00eda de cumplir en Jerusal\u00e9n. Esto parece significar no simplemente su muerte sino los grandes hechos de su muerte y resurrecci\u00f3n como medios de redenci\u00f3n de su pueblo, tipificado todo por el \u00e9xodo de Egipto en el AT.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La transfiguraci\u00f3n es, por lo tanto, un punto central de la revelaci\u00f3n del reino de Dios, por cuanto se remonta al AT y muestra la forma en que Cristo lo cumple, y luego vuelve la mirada hacia los grandes acontecimientos de la cruz, la resurrecci\u00f3n, la ascensi\u00f3n, y la parus\u00eda. Pedro estaba equivocado cuando trat\u00f3 de hacer que el experimento adquiriese permanencia. Todo lo que hac\u00eda falta era la presencia de Jes\u00fas solo, y que prestaran atenci\u00f3n a su voz.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> S. Aalen, \u201cGloria\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). II, pp. 227\u2013234; C. Schutz, \u201cLos misterios de la vida p\u00fablica de Jes\u00fas\u201d, <i>Mysterium salutis<\/i>, 1980, t(t). III, pp. 635\u2013639; O. Garc\u00eda de la Fuente, \u201cTransfiguraci\u00f3n\u201d, <i>\u00b0EBDM<\/i>, t(t). VI, cols. 1082\u20131088; E. Dabrowsky, <i>La transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas<\/i>, 1939.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>G. H. Boobyer, <i>St Mark and the Transfiguration Story<\/i>, 1942; A. M. Ramsey, <i>The Glory of God and the Transfiguration of Christ<\/i>, 1949.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>R.E.N.<\/span><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>griego metam\u00f3rfosis cambio de forma. Suceso del N. T. que se considera el episodio de la revelaci\u00f3n de Jesucristo como Hijo de Dios, Mc 9, 2-10; Mt 17, 1-9 y Lc 9, 28-36, en presencia de los ap\u00f3stoles Pedro, Santiago y Juan. 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