{"id":5556,"date":"2016-02-05T01:44:25","date_gmt":"2016-02-05T06:44:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trinidad\/"},"modified":"2016-02-05T01:44:25","modified_gmt":"2016-02-05T06:44:25","slug":"trinidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/trinidad\/","title":{"rendered":"TRINIDAD"},"content":{"rendered":"<p>las tres personas en Dios: el Dios Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo. La T. no aparece en el A. T.; pero en el N. T. aparecen diferentes formas trinitarias. Cuando Jes\u00fas habl\u00f3 con sus disc\u00ed\u00adpulos y les da la orden: \u2020\u0153Id, pues, y haced disc\u00ed\u00adpulos a todas las gentes, bautiz\u00e1ndolas en nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u009d, Mt 28, 19.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>El Uno y Eterno Dios, el Se\u00f1or, ha revelado a su pueblo que \u00e9l es el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo. No obstante \u00e9l no es tres deidades, sino una divinidad, ya que las personas forman parte de una deidad-divinidad. La ense\u00f1anza b\u00ed\u00adblica de la Trinidad es, en un sentido, un misterio; y mientras m\u00e1s entramos en uni\u00f3n con Dios y profundizamos nuestra comprensi\u00f3n de \u00e9l, m\u00e1s reconocemos cu\u00e1nto hay a\u00fan por conocer. Basada en la ense\u00f1anza b\u00ed\u00adblica, la confesi\u00f3n cristiana tradicional es que Dios es uno en tres y tres en uno.<\/p>\n<p>El At condena el polite\u00ed\u00adsmo y declara que Dios es uno y ha de ser adorado y amado como tal (Deu 6:4-5; Isa 45:21). Y esta convicci\u00f3n de la unidad de Dios contin\u00faa en el NT (ver Mar 10:18; Mar 12:29; Gal 3:20; 1Co 8:4; 1Ti 2:5).<\/p>\n<p>Dios es el Padre de Israel (Isa 64:8; Jer 31:9) y el ungido rey de su pueblo (2Sa 7:14; Psa 2:7; Psa 89:27). Jes\u00fas vivi\u00f3 en comuni\u00f3n con su Padre celestial, siempre haciendo su voluntad y reconoci\u00e9ndole como verdadera y eternamente Dios (Mat 11:25-27; Luk 10:21-22; Joh 10:25-28; Rom 15:6; 2Co 1:3; 2Co 11:31). Los disc\u00ed\u00adpulos llegaron a discernir que Jes\u00fas era el largamente esperado Mes\u00ed\u00adas de Israel (Mat 16:13-20; Mar 8:27-30). M\u00e1s tarde comprendieron que para ser el Mes\u00ed\u00adas, Jes\u00fas deb\u00ed\u00ada tambi\u00e9n ser Dios hecho hombre (ver Joh 1:1-2, Joh 1:18; Joh 20:28; Rom 9:5; Tit 2:13; Heb 1:8; 2Pe 1:1). As\u00ed\u00ad, se le ofrec\u00ed\u00adan doxolog\u00ed\u00adas como Dios (Heb 13:20-21; 2Pe 3:18; Rev 1:5-6; Rev 5:13; Rev 7:10).<\/p>\n<p>Los ap\u00f3stoles, como lo hiciera Jes\u00fas, se refer\u00ed\u00adan al Esp\u00ed\u00adritu Santo como a una persona. En Hechos, el Esp\u00ed\u00adritu Santo inspira la Escritura, se le miente, es tentado, da testimonio, es resistido, dirige, arrebata a alguien, informa, ordena, llama, env\u00ed\u00ada, piensa que cierta decisi\u00f3n es buena, proh\u00ed\u00adbe, previene, advierte, nombra y revela verdad prof\u00e9tica (Act 1:16; Act 5:3, Act 5:9, Act 5:32; Act 7:51; Act 8:29, Act 8:39; Act 10:19; Act 11:12; Act 13:2, Act 13:4; Act 15:28; Act 16:6-7; Act 20:23, Act 20:28; Act 28:25). Pablo describe al Esp\u00ed\u00adritu dando testimonio, hablando, ense\u00f1ando y actuando como gu\u00ed\u00ada (Rom 8:14, Rom 8:16, Rom 8:26; Gal 4:6; Eph 4:30). El Esp\u00ed\u00adritu Santo es otro parakletos (Joh 14:16; Joh 15:26-27; Joh 16:13-15). Dios, el Se\u00f1or, es Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. Esta confesi\u00f3n y entendimiento puede decirse son b\u00e1sicas en la fe de los escritores del NT, aun cuando raras veces lo expresan en t\u00e9rminos precisos. Pero la doctrina es enunciada en ciertos pasajes (Mat 28:19; 1Co 12:4-6; 2Co 13:14; 2Th 2:13-14; 1Pe 1:2).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(tres personas distintas en un solo Dios verdadero).<\/p>\n<p> Es el misterio grandiosamente maravilloso de Dios, \u00fanico, vivo y verdadero, con tres personas distintas: Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo; son tres personas distintas, pero un solo Dios, uno, indiviso e indivisible.<\/p>\n<p> &#8211; Un solo Dios, Deu 6:4-5, Jua 10:30, Efe 4:4-6.<\/p>\n<p> &#8211; Tres Personas: Mat 3:13-17, Mat 28:19, 1 Cor.l2:3-6, 1Pe 1:2, Jud 1:20-21.<\/p>\n<p> A cada Persona la Biblia le da los siguientes atributos.<\/p>\n<p> &#8211; Eterna: Rom 16:26, Rev 22:13, Heb 9:14.<\/p>\n<p> &#8211; Santa, Rev 4:8, Rev 15:4, Hec 3:14, 1Jn 2:20.<\/p>\n<p> &#8211; Verdadera, Jua 7:28, Rev 3:7, 1Jn 5:6.<\/p>\n<p> &#8211; Omnipresente, Jer 23:24, Efe 1:23, Sal 139:7.<\/p>\n<p> &#8211; Omnipotente, Gen 17:1, Rev 1:8, Ro.15.<\/p>\n<p> 19, Jer 23:17, Heb 1:3, Luc 1:35.<\/p>\n<p> &#8211; Omnisciente, Hec 15:18, Jua 21:17, 1 Cor.2:10-I1.<\/p>\n<p> &#8211; Creadora, Ge.l:l, Jua 1:3, Col 1:16, Job 26:13, Job 33:4, Sal 148:5.<\/p>\n<p> &#8211; Santificadora, Jud.l, Heb 2:11, 1Pe 1:2.<\/p>\n<p> &#8211; Ensenar, Luc 21:15, Jua 2:20, 15:Jua 14:26, Gal 1:12, Isa 48:17, Isa 54:13.<\/p>\n<p> &#8211; Inspirar a los profetas, Mar 13:11, Heb.l:l, 2Co 3:13, 2Pe 1:21, 2Ti 3:16.<\/p>\n<p> &#8211; Resucitar a Cristo, 1Co 6:14, Jn.2.<\/p>\n<p> 19, 1Pe 3:18.<\/p>\n<p> &#8211; La salvaci\u00f3n, 2Te 2:13, Tit 3:4-6, 1Pe 1:2, Gal 4:6.<\/p>\n<p> &#8211; El Bautismo, Mat 28:19.<\/p>\n<p> &#8211; Los santos son templos de la Trinidad, J n.14:23,17, 1Co 3:16, 1Co 6:19, 2Co 6:16, Efe 2:22, Efe 3:17, Col 1:27.<\/p>\n<p> Funciones \u00abespec\u00ed\u00adficas\u00bb de cada Persona<br \/>\n &#8211; 1Pe 1:2 : Elecci\u00f3n por el Padre, redenci\u00f3n por el Hijo, santificaci\u00f3n por el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p> &#8211; Efe 1:3-14 : Lo mismo.<\/p>\n<p> &#8211; 1Co 12:4-6 : Al Esp\u00ed\u00adritu, Senor y Dios, corresponden dones, ministerios y operaciones.<\/p>\n<p> &#8211; 2Co 13:13 : Senor, Dios y Esp\u00ed\u00adritu, corresponden gracia, amor y union.<\/p>\n<p> &#8211; Ro.l:l-4: Pablo es ap\u00f3stol de Cristo, del que Dios hab\u00ed\u00ada hecho la promesa por los profetas, y al que el Esp\u00ed\u00adritu Santo estableci\u00f3 Hijo de Dios.<\/p>\n<p> &#8211; Tit 3:5-7 : La salud: Gratitud de la benevolencia del Padre, m\u00e9ritos de Cristo, don del Esp\u00ed\u00adritu que renueva.<\/p>\n<p> &#8211; Rev 1:4-5 : A cada Persona, un ep\u00ed\u00adteto: Eternidad, presencia, testimonio.<\/p>\n<p> &#8211; Gal 4:6 : Funci\u00f3n de las tres divinas Personas en la filiaci\u00f3n adoptiva del cristiano.<\/p>\n<p> &#8211; Rev 4:11 : Gloria, honor, poder.<\/p>\n<p> Ver \u00abDios\u00bb, \u00abAbba\u00bb, \u00abCristo\u00bb, \u00abEsp\u00ed\u00adritu\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Los t\u00e9rminos T., o \u2020\u0153trinitario\u2020\u009d, o \u2020\u0153trino\u2020\u009d, etc\u00e9tera, no aparecen en las Sagradas Escrituras. Surgieron entre los cristianos como resultado de observar la forma en que la Biblia presenta a Dios, especialmente en el NT. De manera clara e inequ\u00ed\u00advoca, que no permite confusiones, la Biblia habla de:<\/p>\n<p>Dios el Padre. \u2020\u0153Y yo rogar\u00e9 al Padre, y os dar\u00e1 otro Consolador, para que est\u00e9 con vosotros para siempre: el Esp\u00ed\u00adritu de verdad\u2020\u009d (Jua 14:16-17). \u2020\u0153&#8230; para que todos sean uno; como t\u00fa, oh Padre, en m\u00ed\u00ad, y yo en ti\u2020\u009d (Jua 17:21). \u2020\u0153Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d (Rom 1:7).<\/p>\n<p>Dios el Hijo. \u2020\u0153&#8230; \u00bfal que el Padre santific\u00f3 y envi\u00f3 al mundo, vosotros dec\u00ed\u00ads: T\u00fa blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?\u2020\u009d (Jua 10:36). \u2020\u0153Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna\u2020\u009d (1Jn 5:20).<\/p>\n<p>Dios el Esp\u00ed\u00adritu Santo. \u2020\u0153Y dijo Pedro: Anan\u00ed\u00adas, \u00bfpor qu\u00e9 llen\u00f3 Satan\u00e1s tu coraz\u00f3n para que mintieses al Esp\u00ed\u00adritu Santo&#8230;? No has mentido a los hombres, sino a Dios\u2020\u009d (Hch 5:3-4). \u2020\u0153\u00bfNo sab\u00e9is que sois templo de Dios y que el Esp\u00ed\u00adritu de Dios mora en vosotros?\u2020\u009d (1Co 3:16). \u2020\u0153\u00bfO ignor\u00e1is que vuestro cuerpo es templo del Esp\u00ed\u00adritu Santo, el cual est\u00e1 en vosotros, el cual ten\u00e9is de Dios, y que no sois vuestros?\u2020\u009d (1Co 6:19).<br \/>\nestos, como en much\u00ed\u00adsimos otros textos, se hacen referencias directas a Dios, llam\u00e1ndosele Padre, o Hijo, o Esp\u00ed\u00adritu Santo. Al mismo tiempo, el NT contin\u00faa con la ense\u00f1anza del AT en cuanto a que Dios es uno (\u2020\u0153Porque hay un solo Dios\u2020\u009d [1Ti 2:5]). De manera que no se puede negar que la Escritura llama Dios al Padre, llama Dios al Hijo, y llama Dios al Esp\u00ed\u00adritu Santo, insistiendo en que \u00e9stos, a su vez, son uno. Buscando una manera de referirse a ese hecho, los cristianos crearon el t\u00e9rmino T.<br \/>\nhabla de las tres personas de la T. porque es evident\u00ed\u00adsimo que cuando se menciona una cualquiera de ellas, aparece con los atributos caracter\u00ed\u00adsticos de personalidad (conciencia, sentimiento, voluntad, etc\u00e9tera). As\u00ed\u00ad:<br \/>\nPadre sabe (\u2020\u0153&#8230; vuestro Padre celestial sabe que ten\u00e9is necesidad&#8230;\u2020\u009d [Mat 6:32]). El Hijo sabe (\u2020\u0153Padre, gracias te doy por haberme o\u00ed\u00addo, yo sab\u00ed\u00ada que siempre me oyes&#8230;\u2020\u009d [Jua 11:41-42]). El Esp\u00ed\u00adritu Santo sabe (\u2020\u0153&#8230; porque el Esp\u00ed\u00adritu todo lo escudri\u00f1a, aun lo profundo de Dios. Porque \u00bfqui\u00e9n de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el esp\u00ed\u00adritu del hombre que est\u00e1 en \u00e9l? As\u00ed\u00ad tampoco nadie conoci\u00f3 las cosas de Dios, sino el Esp\u00ed\u00adritu de Dios\u2020\u009d [1Co 2:10-11]).<br \/>\npadre siente (\u2020\u0153El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano\u2020\u009d [Jua 3:35]). El Hijo siente (\u2020\u0153&#8230; para que el mundo conozca que amo al Padre&#8230;\u2020\u009d [Jua 14:31]). El Esp\u00ed\u00adritu Santo siente (\u2020\u0153O pens\u00e1is que la Escritura dice en vano: El Esp\u00ed\u00adritu que \u00e9l ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?\u2020\u009d [Stg 4:5]).<br \/>\nPadre tiene voluntad propia (\u2020\u0153Padre nuestro&#8230;. H\u00e1gase tu voluntad\u2020\u009d [Luc 11:2]). El Hijo tiene voluntad propia (\u2020\u0153&#8230; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya\u2020\u009d [Luc 22:42]). El Esp\u00ed\u00adritu Santo tiene voluntad propia (\u2020\u0153Porque ha parecido bien al Esp\u00ed\u00adritu Santo, y a nosotros&#8230;\u2020\u009d [Hch 15:28]).<\/p>\n<p>Reconociendo nuestra incapacidad de entender este misterio, los cristianos estamos en la obligaci\u00f3n de atar nuestros pensamientos y lenguas al texto de la Palabra de Dios. Las alusiones a la Deidad como Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo son tan frecuentes que no hay manera posible de eludir esta verdad, a menos que se haga violencia al texto b\u00ed\u00adblico. El hecho es que la Biblia habla de que hay un solo Dios y, al mismo tiempo, dice que hay tres personas en esa deidad, nombr\u00e1ndolas a cada una de ellas con los atributos de Dios. Quien primero utiliz\u00f3 la palabra trinitas fue Tertuliano, pero tambi\u00e9n la usaron hombres como Or\u00ed\u00adgenes, Ireneo, y Agust\u00ed\u00adn. Desde entonces se hizo popular el uso del vocablo T. en la teolog\u00ed\u00ada cristiana.<\/p>\n<p>En realidad, el AT contiene el concepto de pluralidad en la unidad divina, porque la palabra m\u00e1s utilizada para referirse a Dios es Elohim, en plural, la cual aparece unas dos mil quinientas veces en el AT. Esto no quiere decir, sin embargo, que los que le\u00ed\u00adan la palabra Elohim en el AT ten\u00ed\u00adan el mismo concepto que hoy es corriente despu\u00e9s del NT.<br \/>\nhecho de que Dios se encarnara, que se hiciera hombre, es algo que no cabe en la mente finita del hombre, que est\u00e1 acostumbrada a juzgarlo todo de acuerdo con las categor\u00ed\u00adas de espacio y tiempo. Es algo imposible en el mundo de la f\u00ed\u00adsica, dicen. Por eso surgieron much\u00ed\u00adsimas discusiones y opiniones her\u00e9ticas en la historia de la Iglesia. Entre ellas: a) El \u2020\u0153subordinacionismo\u2020\u009d, que dec\u00ed\u00ada que s\u00f3lo el Padre es verdadero Dios, mientras que las otras dos personas eran creadas. Se incluye aqu\u00ed\u00ad el \u2020\u0153arrianismo\u2020\u009d, que alegaba que el Verbo era la criatura del Padre que le hab\u00ed\u00ada servido para la creaci\u00f3n de todas las cosas; y el \u2020\u0153macedonianismo\u2020\u009d, que ense\u00f1aba que el Esp\u00ed\u00adritu Santo era una criatura del Hijo. b) El \u2020\u0153monarquianismo\u2020\u009d, que se divide generalmente entre los \u2020\u0153din\u00e1micos\u2020\u009d, que ense\u00f1aban que Jesucristo era un mero hombre que fue creciendo bajo la influencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo, pero que nunca posey\u00f3 la esencia divina, y los \u2020\u0153modal\u00ed\u00adsticos\u2020\u009d o \u2020\u0153sabelianos\u2020\u009d, que reconoc\u00ed\u00adan que hab\u00ed\u00ada un solo Dios, pero dec\u00ed\u00adan que \u00e9ste ten\u00ed\u00ada tres maneras diferentes de manifestarse. c) El \u2020\u0153trite\u00ed\u00adsmo\u2020\u009d, cuyos seguidores ense\u00f1aban que las tres personas eran en realidad tres dioses distintos. Todav\u00ed\u00ada en el d\u00ed\u00ada de hoy existen grupos que mantienen estas opiniones.<br \/>\ndoctrina de la T., sin embargo, sigue siendo fundamental para la inmensa mayor\u00ed\u00ada de los cristianos, que reconocen que \u2020\u0153indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Esp\u00ed\u00adritu, visto de los \u00e1ngeles, predicado a los gentiles, cre\u00ed\u00addo en el mundo, recibido arriba en gloria\u2020\u009d (1Ti 3:16).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>ver, \u00ed\u0081NGEL, VIRGEN, ESP\u00ed\u008dRITU SANTO<\/p>\n<p>vet, Este t\u00e9rmino, empleado por primera vez por Tertuliano (siglo II d.C.), expresa una magna verdad b\u00ed\u00adblica. El Dios \u00fanico se revela a nosotros en las tres Personas del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Hay dos facetas a considerar en base a los textos: (a) la deidad esencial del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, siendo innecesario tratar la del Padre; (b) el hecho de que las tres Personas son un \u00fanico y mismo Dios. (a) Deidad de Cristo. V\u00e9ase DEIDAD DE CRISTO. (b) Deidad del Esp\u00ed\u00adritu Santo. V\u00e9ase DEIDAD DEL ESP\u00ed\u008dRITU SANTO. (c) La unidad de esencia de las tres Personas divinas. Ya al revelar constantemente al Dios \u00fanico, el AT hace presentir la pluralidad en el seno de la Deidad. En Gn. 1:1 se dice, lit.: \u00abEn el principio cre\u00f3 los Dioses\u00bb (\u00abElohim\u00bb, forma plural, con el verbo en singular), y Gn. 1:2 ya menciona al Esp\u00ed\u00adritu de Dios presente en el acto creacional. En Gn. 1:26 dice: \u00abHagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza\u00bb. Despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda, Dios dice: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad el hombre es como uno de nosotros &#8230;\u00bb (Gn. 3:22). El NT presenta constantemente a las Tres Personas unidas en la obra de la salvaci\u00f3n de la misma manera en que se han manifestado unidas en la de la creaci\u00f3n. El Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo se manifestaron en el bautismo de Jes\u00fas (Mt. 3:16-17). Cristo orden\u00f3 que los disc\u00ed\u00adpulos sean bautizados en el nombre (singular) del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Mt. 28:19). El nuevo nacimiento es posible por la regeneraci\u00f3n obrada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, el amor del Padre, y el don del Hijo, que muri\u00f3 en la cruz por nuestros pecados (Jn. 3:5-6, 14-16). El Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu vienen a hacer Su morada en el coraz\u00f3n del creyente (Jn. 14:17, 23; cfr. 1 Co. 3:16-17; 6:19; Col. 1:27); comunican juntos la plenitud de la vida divina (Ef. 3:14, 16-19). La bendici\u00f3n apost\u00f3lica se da en el triple nombre de la Deidad (2 Co. 13:13). La resurrecci\u00f3n de Cristo es atribuida al Padre, al mismo Jes\u00fas, y al Esp\u00ed\u00adritu (Hch. 2:24; Jn. 2:19; 10:17-18; Ro. 8:11); as\u00ed\u00ad ser\u00e1 con la resurrecci\u00f3n de los creyentes (Jn. 5:21; 6:40; Ro. 8:11; cfr. otros pasajes trinitarios: Hch. 2:33; 1 Co. 12:4-6; Ef. 4:4-6; 1 P. 1:2; Ap. 1:6, etc.). Las Tres Personas de la sola Deidad est\u00e1n unidas de tal manera que manifiestan la plenitud del solo Dios viviente: Cada persona cumple las mismas obras y recibe la misma adoraci\u00f3n; participan del \u00fanico Ser indiviso de la Deidad, manteniendo al mismo tiempo una relaci\u00f3n tripersonal de amor y comunicaci\u00f3n en el seno de la Deidad, con una perfecci\u00f3n y armon\u00ed\u00ada infinitas, con una total unidad, un amor infinito, una sumisi\u00f3n perfecta al Padre, de quien proceden eternamente el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que procede del Padre y del Hijo (Jn. 15:26; Ro. 8:9; G\u00e1. 4:6). El estricto monote\u00ed\u00adsmo del AT no queda afectado en absoluto. Simplemente, al revelarse plenamente en la persona de Cristo, Dios nos ha dado a conocer m\u00e1s realidades acerca de la inefable naturaleza del Dios \u00fanico y verdadero. En el AT, tenemos ante todo la revelaci\u00f3n del Creador y Se\u00f1or soberano, \u00abDios por nosotros\u00bb; en los Evangelios, el Se\u00f1or se encarn\u00f3, llegando a ser \u00abDios con nosotros\u00bb, Emanuel. Una vez obrada la redenci\u00f3n, en Pentecost\u00e9s vino a ser \u00abDios en nosotros\u00bb por el Esp\u00ed\u00adritu Santo. El dogma de la Trinidad ha suscitado numerosas controversias y ensayos de explicaci\u00f3n. Sin embargo, el creyente debe aceptar que un ser finito no puede abarcar al Infinito. \u00bfQui\u00e9n puede sondear tal hondura? Acerca de nuestro mismo ser, Pablo menciona el esp\u00ed\u00adritu, el alma y el cuerpo (1 Ts. 5:23), y no nos es posible determinar c\u00f3mo est\u00e1n unidos y c\u00f3mo tres esencias llegan a formar una sola persona. El hecho revelado de Tres Personas en el \u00fanico ser de la Deidad, manteniendo, en el contexto de este \u00fanico ser, una relaci\u00f3n interpersonal de amor y comuni\u00f3n mutuas, no puede ser rechazado como contrario a la raz\u00f3n. No hay ninguna contradicci\u00f3n. No se afirma que Dios sea \u00abuna persona en tres personas\u00bb, sino \u00abTres Personas en un solo Ser\u00bb. Esto no es contradictorio. Supera la raz\u00f3n humana, pero no milita contra ella. La negaci\u00f3n de esta verdad no proviene de una imposibilidad l\u00f3gica; nuestra incapacidad de comprenderlo se debe a nuestra limitaci\u00f3n. Es una doctrina que debe ser aceptada aunque no pueda ser comprendida. Como tampoco puede ser comprendida la existencia eterna de Dios, la maravilla de Su creaci\u00f3n; como el hombre no puede comprender su propia naturaleza. La misma realidad, ignorada por nuestra familiaridad con ella, es incomprensible. \u00c2\u00a1Cu\u00e1nto m\u00e1s las riquezas del Ser de Dios, que El se ha placido en comunicarnos en cierta medida! La respuesta ante este misterio revelado en la Biblia es la adoraci\u00f3n al Dios \u00fanico y verdadero, Padre, e Hijo, y Esp\u00ed\u00adritu Santo. Bibliograf\u00ed\u00ada: Bellet, J. G.: \u00abThe Son of God\u00bb (Bible Truth Publishers, Oak Park, Illinois, reimpr. S\/f); Carballosa, E. L.: \u00abLa Deidad de Cristo\u00bb (Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona, 1982); Chafer, L. S.: \u00abTeolog\u00ed\u00ada Sistem\u00e1tica\u00bb (Publicaciones Espa\u00f1olas, Dalton, 1974); Chafer, L. S.: \u00abGrandes Temas B\u00ed\u00adblicos\u00bb (Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona, 1976); Flores, J.: \u00abEl Hijo Eterno\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1983); Kelly, W.: \u00abLectures on the Doctrine of the Holy Spirit\u00bb (Bible Truth Publishers, Oak Park s\/f); Lacueva, F.: \u00abUn Dios en Tres Personas\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1974); Lacueva, F.: \u00abEspiritualidad Trinitaria\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, 1983); Lacueva, F.: \u00abLa Persona y la Obra de Jesucristo\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, 1979); Ryrie, C. C.: \u00abS\u00ed\u00adntesis de Doctrina B\u00ed\u00adblica\u00bb (Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona, 1979); Pache, R.: \u00abLa Persona y la Obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1982); Palmer, E.: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (El Estandarte de la Verdad, Edimburgo s\/f).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>El misterio de Dios Amor revelado por Jes\u00fas<\/p>\n<p>\tLa vida de Jes\u00fas es una continua manifestaci\u00f3n o epifan\u00ed\u00ada de Dios Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. As\u00ed\u00ad se nos muestra en la Anunciaci\u00f3n (Lc 1,26-38), en el bautismo (Lc 3,21-22), en su oraci\u00f3n al Padre durante la vida p\u00fablica (Lc 10,21-22) y en las continuas referencias al Padre y al Esp\u00ed\u00adritu durante la \u00faltima cena seg\u00fan San Juan (Jn 14-17).<\/p>\n<p>\tEl misterio de Dios Amor, uno y trino, como m\u00e1xima unidad vital, se nos ha revelado por Jes\u00fas. En cada gesto, momento y palabra suya, el Padre en el amor del Esp\u00ed\u00adritu, nos dice \u00abEste es mi Hijo amado, escuchadlo\u00bb (Mt 17,5; 3,17). Al enviarnos a su Hijo, Dios nos ha dado la mayor prueba de su amor (Jn 3,16). En esta misi\u00f3n de su Hijo, por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, Dios se ha mostrado como \u00abDios Amor\u00bb (1Jn 4,8ss).<\/p>\n<p>\tJes\u00fas se nos hace \u00abel camino\u00bb para llegar a esta \u00abverdad y vida\u00bb (Jn 14,6), que es \u00e9l mismo, con el Padre y el Esp\u00ed\u00adritu Santo \u00abQuien me ve a m\u00ed\u00ad, ve al Padre\u00bb (Jn 14,9ss; cfr. 12,45-46). S\u00f3lo Jes\u00fas, como Hijo unig\u00e9nito del Padre, conoce y ha visto a Dios (Jn 1,18); por esto, \u00abs\u00f3lo el Hijo lo puede revelar\u00bb (Mt 11,27). El testimonio peculiar de Jes\u00fas consiste en comunicar lo que \u00e9l ha visto en el Padre desde la eternidad \u00abA Dios nadie le ha visto jam\u00e1s; el Hijo \u00fanico, que es Dios, y que est\u00e1 en el seno del Padre, nos lo ha dado a conocer\u00bb (Jn 1,18); \u00absolamente aquel que ha venido de Dios, ha visto al Padre\u00bb (Jn 6,46).<\/p>\n<p>\tComo Verbo encarnado, Jes\u00fas es \u00abel Hijo unig\u00e9nito que est\u00e1 en el seno del Padre\u00bb (Jn 1,18). Procede del Padre y es igual a \u00e9l (\u00abconsubstancial\u00bb) por el hecho de haber sido engendrado eternamente por \u00e9l. Es \u00abla imagen de Dios invisible\u00bb (Col 1,15), \u00abel esplendor de su gloria, la irradiaci\u00f3n de su substancia\u00bb (Heb 1,3). Esta \u00abprocesi\u00f3n\u00bb puede llamarse \u00abmisi\u00f3n\u00bb eterna del Hijo de Dios, y fundamenta la misi\u00f3n temporal. El Hijo es \u00abel enviado al mundo\u00bb por el Padre (Jn 17,36; cfr. 3,16-17), bajo la acci\u00f3n o \u00abunci\u00f3n\u00bb del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Lc 4,18). La procesi\u00f3n eterna del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu (respectivamente por generaci\u00f3n y espiraci\u00f3n) es el fundamento de la misi\u00f3n temporal (la Encarnaci\u00f3n del Verbo por obra del Esp\u00ed\u00adritu), como nuevo modo de la presencia de Dios en el mundo. La misi\u00f3n temporal del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu son una extensi\u00f3n (aunque no necesaria) de su procesi\u00f3n eterna. La misi\u00f3n temporal es una gracia y no una necesidad.<\/p>\n<p>\tLa m\u00e1xima unidad vital de Dios<\/p>\n<p>\tEl misterio de Dios Amor, revelado por Jes\u00fas, aparece como unidad vital (una naturaleza divina), en tres personas distintas, que, por la donaci\u00f3n total mutua, son la m\u00e1xima unidad, siendo las tres personas iguales en cuanto a la divinidad. \u00abA causa de esta unidad, el Padre est\u00e1 todo en el Hijo, todo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo; el Hijo est\u00e1 todo en el Padre, todo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo; el Esp\u00ed\u00adritu Santo est\u00e1 todo en el Padre, todo en el Hijo\u00bb (Concilio de Florencia).<\/p>\n<p>\tHay un s\u00f3lo Dios, porque cada \u00abpersona\u00bb divina es pura relaci\u00f3n de donaci\u00f3n. El Padre es relaci\u00f3n al Hijo por generaci\u00f3n activa. El Hijo es relaci\u00f3n al Padre por ser engendrado (generaci\u00f3n pasiva). El Padre y el Hijo son relaci\u00f3n al Esp\u00ed\u00adritu por \u00abespiraci\u00f3n\u00bb activa. El Esp\u00ed\u00adritu Santo es relaci\u00f3n al Padre y al Hijo por \u00abespiraci\u00f3n\u00bb pasiva. El Padre se expresa a s\u00ed\u00ad mismo en el Hijo, y ambos se expresan amando en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. As\u00ed\u00ad es la m\u00e1xima unidad vital de Dios Amor.<\/p>\n<p>\tLa creaci\u00f3n y la redenci\u00f3n del ser humano (y del universo) tienen origen en Dios Padre, que \u00abnos ha elegido\u00bb eternamente en su Hijo \u00fanico, para ser \u00abhijos de adopci\u00f3n\u00bb (hijos en el Hijo), por la gracia y \u00abprenda del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Ef 1,3-14). La creaci\u00f3n y la redenci\u00f3n son, pues, obra de la Trinidad y vuelven a la Trinidad, hacia \u00abun nuevo cielo y una tierra\u00bb (Apoc 21,1). \u00abEl Padre lo hace todo por medio del Hijo, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, y de esta manera se conserva la unidad de la santa Trinidad\u00bb (San Atanasio).<\/p>\n<p>\tAl presentar la Trinidad de Dios en el encuentro con las religiones fuertemente monote\u00ed\u00adsta, hay que acentuar la unidad vital, puesto que esta unidad no es abstracci\u00f3n, a modo de una idea o un primer motor, sino la fuente viva en s\u00ed\u00ad misma, de la que tambi\u00e9n participar\u00e1 el hombre por medio de la redenci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>\tTrinidad, fuente de la misi\u00f3n<\/p>\n<p>\tPor esto, \u00abla \u00ed\u00adndole misionera de la Iglesia\u00bb est\u00e1 \u00abbasada din\u00e1micamente en la misma misi\u00f3n trinitaria\u00bb (RMi 1). Es \u00abla Iglesia de la Trinidad\u00bb. La misi\u00f3n viene de Dios Padre, por el Hijo, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo; se realiza seg\u00fan los planes salv\u00ed\u00adficos de Dios y se completa continuamente en una din\u00e1mica eclesial y c\u00f3smica hacia Dios.<\/p>\n<p>\tLa unidad de Jes\u00fas, con el Padre y en el Esp\u00ed\u00adritu (Jn 16,14-15), se convierte en el origen y el objetivo de la misi\u00f3n Jes\u00fas, que como Verbo procede eternamente del Padre, es enviado a comunicar a cada ser humano la participaci\u00f3n en la vida trinitaria de Dios amor. Ello equivale a entrar a formar parte de la \u00abunidad\u00bb vital de Dios \u00abQue sea uno, como t\u00fa, Padre en m\u00ed\u00ad y yo en ti\u00bb (Jn 17,21). Esta es la misi\u00f3n que recibi\u00f3 Jes\u00fas y que transmiti\u00f3 a los suyos \u00abComo t\u00fa me enviaste al mundo, as\u00ed\u00ad yo les env\u00ed\u00ado al mundo\u00bb (Jn 17,18). La misi\u00f3n que Cristo recibi\u00f3 del Padre y que llev\u00f3 a la pr\u00e1ctica, \u00abguiado por el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Lc 4,1.14), da sentido a toda su vida. Procede del Padre y vuelve al Padre (Jn 16,28).<\/p>\n<p>\tEsa misma misi\u00f3n trinitaria, de la que Cristo es portador en cuanto Hijo enviado por el Padre, es la que comunica a sus ap\u00f3stoles (Jn 20,21), para que puedan transformar (\u00abbautizar\u00bb) a toda la humanidad, insert\u00e1ndola en la vida de Dios Amor, uno y trino, \u00aben el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Mt 28,19). Por esto, la misi\u00f3n es toda la Trinidad en acci\u00f3n, para introducir al hombre, creado y restaurado a su imagen, en su misterio trinitario de amor. Lo que Cristo recibi\u00f3 del Padre en el amor del Esp\u00ed\u00adritu, es lo que comunica a toda la humanidad, para que todos sean \u00abcomuni\u00f3n\u00bb o reflejo de la vida trinitaria de Dios Amor \u00abYo les he dado la gloria que t\u00fa me diste, a fin de que sean uno como nosotros somos uno\u00bb (Jn 17,22).<\/p>\n<p>\tDios Padre es la fuente primera (o el amor fontal) de la misi\u00f3n ad extra. El Hijo realiza el misterio pascual. El Esp\u00ed\u00adritu Santo es enviado e infundido en la Iglesia para santificarla como fruto de la redenci\u00f3n del Hijo y de los planes salv\u00ed\u00adficos del Padre. A partir, pues, del misterio trinitario, se puede hablar de causa \u00faltima de la misi\u00f3n \u00abel amor fontal o caridad de Dios Padre\u00bb (AG 2; cfr. Jn 3,16); de misi\u00f3n constitutiva, fundacional y original el Padre env\u00ed\u00ada al Hijo, el Padre y el Hijo env\u00ed\u00adan al Esp\u00ed\u00adritu Santo; misi\u00f3n realizada por Cristo de modo visible (encarnaci\u00f3n, redenci\u00f3n, misterio pascual) con los signos visibles de la misi\u00f3n invisible (gracia) del Esp\u00ed\u00adritu Santo; misi\u00f3n consecuente, continuada y participada en la Iglesia, que es fruto y efecto de la misi\u00f3n constitutiva y de la misi\u00f3n realizada por Cristo.<\/p>\n<p>Referencias Dios Padre, Esp\u00ed\u00adritu Santo, inhabitaci\u00f3n, Jesucristo.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG 2-4; AG 2-4; CEC 238-267, 290-292, 2791.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., El misterio trinitario a la luz del Vaticano II (Salamanca 1970); J. AUER, Dios uno y trino (Barcelona, Herder, 1982); V.M. CAPDEVILA, Trinidad y misi\u00f3n en el evangelio y en las cartas de San Juan Estudios Trinitarios 15 (1981) 83-153; C. DUQUOC, Dios diferente (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1982); J. ESQUERDA BIFET, Construir la historia amando. Trinidad y existencia humana (Barcelona, Balmes, 1989); B. FORTE, Trinidad como historia (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1988); W. KASPER, El Dios de Jesucristo (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1986); M.G. MASCIARELLI, La Chiesa \u00e8 missione, prospettiva trinitaria (Casale Monferrato, PIEMME, 1988; J. MOLTMANN, Trinidad y reino de Dios (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1987); J.H. NICOLAS, Synth\u00e8se dogmatique. De la Trinit\u00e9 \u00ed\u00a0 la Trinit\u00e9 (Paris, Beauchesne, 1986); J.J. O&#8217;DONNELL, Il mistero della Trinit\u00ed\u00a0 (Roma, Pont. Univ. Gregoriana, 1989); G. PHILIPS, Inhabitaci\u00f3n trinitaria y gracia (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1980); L. SCHEFFCZYK, Dios uno y trino (Madrid, FAX, 1973); N. SILLANES, La Iglesia de la Trinidad (Salamanca, Secretariado Trinitario, 1981); S. VERGES, J.J. DALMAU, Dios revelado por Cristo ( BAC, Madrid, 1969).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: Mensaje y vida de Jes\u00fas: El Padre. El Hijo. El Esp\u00ed\u00adritu. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n de Dios como Trinidad es rasgo t\u00ed\u00adpico y \u00fanico de la fe cristiana. Dicho de otro modo: la Revelaci\u00f3n de Dios como Uno y Trino tiene su origen y fundamento en Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Ello, sin embargo, no equivale a decir que Jes\u00fas habl\u00f3 sin m\u00e1s y con toda claridad a sus oyentes palestinos de Dios Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo tal como luego ha confesado la Iglesia; mucho menos a\u00fan que les llamase \u00abpersonas divinas\u00bb o de otra manera m\u00e1s o menos semejante y que afirmase la unidad esencial o consusbstancial de los tres.<\/p>\n<p>Para un cristiano actual aun s\u00f3lo ligeramente informado sobre su fe no ha de resultar dif\u00ed\u00adcil aceptar que Jes\u00fas no proclamase algo parecido a \u00abDios es Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb, \u00abYo soy el Hijo de Dios e igual a El\u00bb, \u00abaparte de m\u00ed\u00ad hay un tercero en Dios que es el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb, \u00absomos iguales y somos tres y uno a la vez\u00bb, etc.<\/p>\n<p>Desde luego frases de alg\u00fan modo equivalentes o parecidas a \u00e9stas aparecen en los Evangelios -sobre todo en el de Juan- como expresiones de Jes\u00fas. Pero han sido puestas en su boca por los primeros cristianos, comunidades y evangelistas. Si se toman como palabras directas del Maestro -\u00abipsissima verba lesu\u00bb es la expresi\u00f3n t\u00e9cnica- es que no se entienden los Evangelios ni c\u00f3mo se escribieron y, con ello, el fundamento de la fe no es s\u00f3lido, porque se apoya en algo inexacto. Este punto debe quedar muy claro desde el principio, lo que no equivale a negar que la concepci\u00f3n de Dios como Uno y Trino carezca de base en Jes\u00fas. S\u00f3lo que las cosas son m\u00e1s complejas. Un breve esquema expositivo ser\u00ed\u00ada, m\u00e1s o menos, en orden cronol\u00f3gico inverso y de m\u00e1s claro a menos, el siguiente s\u00f3lo a partir del Primer Concilio de Constantinopla, el segundo ecum\u00e9nico, (a\u00f1o 381) podemos hablar de que existiese una b\u00e1sica doctrina dogm\u00e1tica clara de la Trinidad, con la definici\u00f3n de la divinidad del Esp\u00ed\u00adritu Santo, previamente, en el Concilio de Nicea (a\u00f1o 325), se hab\u00ed\u00ada establecido la doctrina de la divinidad del Hijo \u00abconsubstancial\u00bb con el Padre. En los siglos anteriores (II y III) las cuestiones relativas a lo que luego habr\u00ed\u00ada de ser la doctrina trinitaria completa hab\u00ed\u00adanse tratado amplia y pol\u00e9micamente en la Iglesia a prop\u00f3sito de las que luego se han llamado controversias trinitarias. Evidentemente estas doctrinas tienen su base principal en las afirmaciones del Nuevo Testamento. En sus p\u00e1ginas encontramos muchos textos que hablan del Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu, unas veces juntos, otras por separado, unas veces mencionando a los tres, otras s\u00f3lo a dos de ellos. Lo cual sucede tanto en las cartas paulinas como en la obra de Juan y en los Evangelios Sin\u00f3pticos.<\/p>\n<p>Tales textos ofrecen muchos datos para poder hablar con fundamento sobre la Trinidad divina. Pero sabemos que mucho de lo que dicen los mismos Evangelios no es una exacta reproducci\u00f3n, m\u00e1s o menos taquigr\u00e1fica, de las palabras de Jes\u00fas, sino que es elaboraci\u00f3n que las comunidades primitivas y los autores neotestamentarios hicieron de las ense\u00f1anzas y acciones del Maestro. Elaboraci\u00f3n sin duda fiel, pero que explicitaba m\u00e1s y formulaba m\u00e1s claramente lo que Jes\u00fas dijo e hizo de manera menos patente.<\/p>\n<p>Por tanto, si queremos saber (m\u00e1s o menos) lo que Jes\u00fas dijo e hizo que fuera fundamento de las posteriores formulaciones trinitarias, hemos de ser cuidadosos en el discernimiento de los textos neotestamentarios y nuestras expectativas sobre los resultados han de ser forzosamente modestas.<\/p>\n<p>MENSAJE Y VIDA DE JES\u00daS<br \/>\nDentro de lo que podemos saber, \u00bfqu\u00e9 dijo, ense\u00f1\u00f3, hizo Jes\u00fas durante su vida que diera origen a las posteriores formulaciones trinitarias tanto en el Nuevo Testamento como en la tradici\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo hablaba de Dios? \u00bfQu\u00e9 base tiene en la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas la fe de la comunidad cristiana en un Dios uno y trino?<br \/>\nEl Padre<br \/>\nEs bastante probable -o al menos posible- que el origen de la confesi\u00f3n neotestamentaria de la Trinidad tenga su origen en uno de los datos m\u00e1s s\u00f3lidos y seguros de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, considerada desde el punto de vista hist\u00f3rico: la presentaci\u00f3n que \u00e9l hizo de Dios como \u00abAbb\u00e1\u00bb. Esta es una de las aportaciones centrales, m\u00e1s nuevas y originales del mensaje \u00abteol\u00f3gico\u00bb de Jes\u00fas de Nazaret. Y hasta puede considerarse el centro de su mensaje en lo referente directamente a Dios. Dejar la palabra en arameo -el lenguaje de Jes\u00fas- aun en contextos culturales donde resultaba incomprensible y hab\u00ed\u00ada de traducirse (Gal 4,6; Rm 8,15; Mc 14,36) es un indicio de la impresi\u00f3n que caus\u00f3 esta forma de hablar de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>\u00abAbba\u00bb no significa s\u00f3lo \u00abpadre\u00bb, aunque \u00e9sa sea la traducci\u00f3n m\u00e1s corriente. Es una forma del substantivo \u00abpadre\u00bb (estado \u00abenf\u00e1tico\u00bb), que destaca los aspectos que en nuestras lenguas modernas est\u00e1n presentes o connotadas en el t\u00e9rmino \u00abpap\u00e1\u00bb. Es la manera en que los ni\u00f1os peque\u00f1os se dirig\u00ed\u00adan a su padre. Aun fon\u00e9ticamente la palabra aramea parece imitar los balbuceos iniciales de los beb\u00e9s. Indica cercan\u00ed\u00ada, confianza, seguridad, ternura&#8230; una intimidad sin precedentes en ninguna visi\u00f3n religiosa anterior.<\/p>\n<p>Nunca antes Dios hab\u00ed\u00ada sido visto con estas caracter\u00ed\u00adsticas tan acusadas. Alg\u00fan pasaje del Antiguo Testamento (Os 11,1-9) se acerca algo a esa visi\u00f3n y no es imposible que Jes\u00fas se inspirara en \u00e9l. Pero no es la forma corriente de concebir a Dios. No se puede explicar la visi\u00f3n de Dios que late en la expresi\u00f3n de Jes\u00fas por un simple desarrollo lineal del concepto de Dios veterotestamentario. Otros rasgos predominan en esa imagen, que no ser\u00e1 preciso exponer aqu\u00ed\u00ad. No se trata \u00fanicamente de que Jes\u00fas insistiera en esa visi\u00f3n de Dios como padre\/pap\u00e1 con formulaciones concretas. De otras expresiones suyas emerge algo semejante. Sin llamarle expl\u00ed\u00adcitamente Abb\u00e1 en la par\u00e1bola de los dos hijos (Lc 15,11-32) -incorrectamente llamada \u00abdel hijo pr\u00f3digo\u00bb- sugiere lo mismo una figura paterna que acepta incondicional y gratuitamente, por puro amor, a hijos no merecedores en absoluto de tal acogida.<\/p>\n<p>Un resumen no inexacto del mensaje central de Jes\u00fas, latente tambi\u00e9n en la predicaci\u00f3n del Reino, es decir, que Dios est\u00e1 incondicionalmente a favor de los seres humanos y, de modo especial, de los m\u00e1s necesitados por diversos motivos: pobres, pecadores, etc. Lo cual es otro modo de afirmar la paternidad de Dios.<\/p>\n<p>Pero esta presentaci\u00f3n de Dios hunde sus ra\u00ed\u00adces, como no puede ser menos, en la experiencia personal de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Hay indicios importantes de que Jes\u00fas se dirigi\u00f3 a Dios no s\u00f3lo como Abb\u00e1 de los seres humanos, sino como a su propio Abb\u00e1\/Padre. El texto m\u00e1s significativo es Mc 14, 16 en la oraci\u00f3n del huerto y su paralelo Lc 23,46 aunque en este \u00faltimo haya desaparecido el t\u00e9rmino arameo. Dif\u00ed\u00adcilmente, dado todo el contexto, habr\u00ed\u00ada la tradici\u00f3n \u00abinventado\u00bb la expresi\u00f3n sin base en la actuaci\u00f3n del propio Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Pero no se trata de palabras aisladas. La manera de proceder de Jes\u00fas a lo largo de su vida p\u00fablica tiene como trasfondo al menos una cierta percepci\u00f3n de Dios como Padre suyo de un modo particular. Cuando exhorta a la total confianza en el Padre en las peticiones (Mc 11,25; cfr. Mt 6,32; Lc 12,30) est\u00e1 suponiendo que El mismo tiene ese sentimiento de seguridad ante su propio Padre.<\/p>\n<p>De hecho la vida de Jes\u00fas muestra que afronta las crecientes dificultades y se encamina hacia su destino apoyado en un Dios al que considera Padre suyo pese a esas dificultades.<\/p>\n<p>Esta relaci\u00f3n de Jes\u00fas con Dios es tan especial que hay varios textos evang\u00e9licos en que Jes\u00fas aparece hablando de \u00abmi Padre\u00bb (vg. Mt 7,21; 11,27; 18, 10.13.19.35; Lc 10,22; 22,29) y en otros en que dice s\u00f3lo \u00abvuestro Padre\u00bb (vg. Mt 5,16.45.48; 6,1.8.14; 7,11; 10,29; Mc 11, 25.26; Lc 8,36; 12,32). Una s\u00ed\u00adntesis tard\u00ed\u00ada comunitaria de esta distinci\u00f3n podr\u00ed\u00ada ser Jn 20,17 donde expresamente se distingue \u00abmi padre\u00bb de \u00abvuestro padre\u00bb.<\/p>\n<p>Ello sugiere que Dios es visto como Padre de Jes\u00fas de forma \u00fanica y diferente del modo c\u00f3mo es Padre de los dem\u00e1s seres humanos; que la relaci\u00f3n que Jes\u00fas tiene con Dios es distinta de \u00e9sta, aunque ambas est\u00e1n relacionadas entre s\u00ed\u00ad, porque no en vano se usa el mismo vocablo de \u00abPadre\u00bb y el correspondiente de \u00abHijo\/hijos\u00bb para designarlas.<\/p>\n<p>Se confirma esta impresi\u00f3n con alg\u00fan texto donde la relaci\u00f3n entre padre e hijo expresada en los t\u00ed\u00adpicos t\u00e9rminos sem\u00ed\u00adticos de conocimiento se restringe a ellos dos excluyendo a todos los dem\u00e1s seres humanos: nadie es capaz de conocer al Padre sino el Hijo (Mt 11,27 y par Lc 10,22).<\/p>\n<p>El Hijo<br \/>\nAhora bien, es obvio que la noci\u00f3n de Dios Padre de Jes\u00fas est\u00e1 unida totalmente a la de Jes\u00fas como Hijo de Dios, dado que son conceptos mutuamente relativos. Mucho de lo dicho m\u00e1s arriba sobre este punto es v\u00e1lido tambi\u00e9n ahora y no ser\u00e1 necesario repetirlo por menudo.<\/p>\n<p>\u00abHijo de Dios\u00bb, aplicado a Jesucristo en su sentido m\u00e1s fuerte, es un t\u00ed\u00adtulo fundamentalmente postpascual. Por ello, aun cuando aparezca con frecuencia en los Evangelios dif\u00ed\u00adcilmente puede tomarse como dato de la vida de Jes\u00fas, sino como expresi\u00f3n de la fe de los primeros cristianos en El. Muy t\u00ed\u00adpico en este sentido, por ejemplo, es el primer vers\u00ed\u00adculo de Marcos: \u00abComienzo del evangelio de Jesucristo Hijo de Dios\u00bb Mc 1,1.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, sin embargo, durante su vida, hubo de producir ciertamente una impresi\u00f3n de alguien vinculado y unido con Dios de una forma extraordinaria. Puesto que en el Antiguo Testamento, y aun en otras religiones, no era tan inusual designar como \u00abhijos de Dios\u00bb a personas que ten\u00ed\u00adan una especial relaci\u00f3n con Dios (Os 11,1; Jr 3,19; Dt 14,1; Sal 73,15; 2 Sm 7,14; Sal 2,7&#8230;), no se puede excluir que algunos de sus seguidores le aplicasen esta designaci\u00f3n, aunque no nos consta con certeza. Y aunque no llegasen a hacerlo es innegable la relaci\u00f3n mencionada percibida por seguidores y tambi\u00e9n, de alg\u00fan modo, quiz\u00e1s por \u00e9l mismo, porque no es veros\u00ed\u00admil que las primeras comunidades cristianas hubiesen tan pronto y tan constantemente aplicado a Jes\u00fas este concepto si no hubiese habido base hist\u00f3rica alguna en su propia vida.<\/p>\n<p>Otra cuesti\u00f3n es la de la propia conciencia de Jes\u00fas. Hay actuaciones suyas, veros\u00ed\u00admilmente hist\u00f3ricas, que apuntan en la direcci\u00f3n de que Jes\u00fas se sent\u00ed\u00ada, como m\u00ed\u00adnimo, tan unido con Dios que pod\u00ed\u00ada permitirse perdonar pecados, hablar ennombre de Dios, pretender estar por encima de la Ley &#8211; \u00c2\u00a1de Dios!- y del Templo y pensar y decir que sus obras hac\u00ed\u00adan presente el Reino de Dios. Quiz\u00e1s de alguna forma Jes\u00fas debi\u00f3 de tener idea de que su relaci\u00f3n personal con Dios era especialmente fuerte. \u00bfLlegar\u00ed\u00ada a imaginarla como an\u00e1loga a la de un hijo con su padre? Dada su visi\u00f3n de Dios como Padre de los seres humanos y suyo (cfr. apartado anterior), no es inveros\u00ed\u00admil asumirlo.<\/p>\n<p>Hay alg\u00fan texto, que aun reconociendo su probable reformulaci\u00f3n postpascual, es tan clave e importante que no se puede pasar por alto en cuanto a un cierto valor hist\u00f3rico y nos sugiere lo que Jes\u00fas pensaba de s\u00ed\u00ad mismo. Se trata de la respuesta al Sumo Sacerdote en Mt 26,63-64 y Mc 14,6162: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el Mes\u00ed\u00adas, el hijo del Bendito? Jes\u00fas respondi\u00f3: Yo lo soy&#8230;\u00bb en la formulaci\u00f3n de Marcos.<\/p>\n<p>En todo caso es patente que, despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n, los cristianos comenzaron muy pronto a hablar de Jesucristo como Hijo de Dios. Los textos son abundant\u00ed\u00adsimos, muy primitivos y se encuentran en todas las tradiciones, algunas de ellas prepaulinas (vg. 1 Tes 1,10; 1 Cor 9,1; 2 Cor 1, 19; Gal 1, 16; 2, 20; 4, 1, 6; Rm 1, 3.4.9; 5, 10; 6,3.29.32; Ef 4,13; cfr. Flp 2,6-11; Sin\u00f3pticos (passim), Hch 9,20 y Cuarto Evangelio en muchos lugares, as\u00ed\u00ad como 1 Jn y Hebreos). Es cierto que la concepci\u00f3n de lo expresado posteriormente como consubstancial o igualdad esencial con el Padre no aparece claramente en todos ellos. Pero ya hay una base m\u00e1s que suficiente para aceptar que Jes\u00fas tiene una relaci\u00f3n \u00fanica e irrepetible con Dios, adecuadamente expresada diciendo que es el Hijo Unig\u00e9nito. De momento, es cierto que tal designaci\u00f3n es ambigua como por ejemplo la de Rm 1,3-4: \u00ab&#8230;acerca de su hijo, nacido de la estirpe de David seg\u00fan la carne, constituido hijo de Dios en poder seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu de santidad en la resurrecci\u00f3n de entre los muertos, Jesucristo nuestro se\u00f1or\u00bb. Hasta llegar a las claras formulaciones posteriores tiene lugar un proceso que puede vislumbrarse en el Nuevo Testamento y hasta en las controversias trinitarias posteriores.<\/p>\n<p>Por otra parte, adem\u00e1s, el llamar a Jes\u00fas \u00abel Hijo\u00bb va unido con las otras formas de reconocimiento que los primeros cristianos van formulando, como: Se\u00f1or, Mes\u00ed\u00adas\/Cristo, Palabra\/Verbo\/Logos, Hijo del Hombre, etc. con los que aparece unido frecuentemente en los textos neotestamentarios.<\/p>\n<p>La Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, aceptada por la fe, es indudablemente el factor que comienza a hacer comprender a los seguidores de Jes\u00fas el misterio de su filiaci\u00f3n divina. Es la confirmaci\u00f3n por parte de Dios de las pretensiones de Jes\u00fas sobre su persona, mensaje y obra; es la revelaci\u00f3n sobre su naturaleza. A partir de ella no hay dificultad ninguna en reconocer a Jes\u00fas como Hijo de Dios y proclamarlo de ese modo, como muestran los Evangelios en tantos lugares y el resto del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>La proclamaci\u00f3n de Jes\u00fas como Hijo de Dios se convierte en el centro de la fe cristiana.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu<br \/>\nEs m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil encontrar menciones claras del Esp\u00ed\u00adritu que podamos remontar hasta el mismo Jes\u00fas. El proceso de aparici\u00f3n de esta expresi\u00f3n aplicada a Dios es mucho m\u00e1s complejo que las dos anteriores.<\/p>\n<p>Por un lado tiene precedentes en el Antiguo Testamento, donde, partiendo del s\u00ed\u00admbolo del \u00abviento\u00bb, \u00absoplo\u00bb se habla repetidas veces del \u00abesp\u00ed\u00adritu de Dios\u00bb. Puede resumirse el panorama de lo referente al Esp\u00ed\u00adritu de Dios diciendo que con esa expresi\u00f3n se quiere designar una fuerza divina que transforma a los seres humanos (jueces, reyes, profetas, el Mes\u00ed\u00adas, el Siervo del Se\u00f1or y aun el mismo pueblo) y les ayuda en sus respectivas misiones, a actuar y, en especial, a hablar y dar testimonio en nombre y de parte de Dios. Viene a ser como la presencia activa de Dios que llega a los seres humanos, individual ycolectivamente; sus efectos son m\u00faltiples y maravillosos: santificar, dar valor, revelar, consagrar para algo&#8230; Es tambi\u00e9n una forma de decir que Dios, por transcendente que realmente es, no est\u00e1 aislado o lejano del mundo y de los seres humanos sino pr\u00f3ximo y cercano a ellos, ya desde la misma creaci\u00f3n, que crea la vida y que irrumpe en la existencia humana transform\u00e1ndola.<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento aparecen ciertamente muchas menciones del Esp\u00ed\u00adritu, no pocas de ellas referidas a la vida de Jes\u00fas. Pero, del mismo modo que ocurr\u00ed\u00ada en lo relativo al Hijo, esas referencias son, en su pr\u00e1ctica totalidad, fruto de la reflexi\u00f3n postpascual.<\/p>\n<p>En cuanto al mismo Jes\u00fas hist\u00f3rico, es de suponer que Jes\u00fas conoc\u00ed\u00ada la tradici\u00f3n del \u00abesp\u00ed\u00adritu de Dios\u00bb veterotestamentaria. En ese sentido no es inveros\u00ed\u00admil que decisiones suyas, sentimientos, acciones personales, etc. las atribuyera al esp\u00ed\u00adritu de Dios, con el que estaba especialmente en contacto dada la especial relaci\u00f3n que con Dios le un\u00ed\u00ada (cfr. m\u00e1s arriba). Si no se aplic\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo el texto de Is 61,1-2 (\u00abel esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre mi&#8230; para dar la buena noticia a los que sufren&#8230; para proclamar la amnist\u00ed\u00ada a los cautivos&#8230;\u00bb) tan expl\u00ed\u00adcitamente como aparece en Lc 4,18, no hubo de faltar mucho para que lo hiciera.<\/p>\n<p>Por otra parte, en la misma l\u00ed\u00adnea de total confianza en Dios y en su presencia activa, tambi\u00e9n es muy posible que, a la vista de su prevista desaparici\u00f3n de este mundo, creyera que sus seguidores y la comunidad por ellos formada, habr\u00ed\u00adan de seguir teniendo un contacto con Dios semejante al suyo, o sea, que tendr\u00ed\u00adan tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or que les ayudar\u00ed\u00ada, como a El mismo, en el cumplimiento de su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Todo ello se confirma, ampl\u00ed\u00ada y formula claramente despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n, una vez que la primera comunidad ha comenzado a tener experiencia directa del Esp\u00ed\u00adritu en ella misma.<\/p>\n<p>En lo referente al mismo Jes\u00fas se dice que ha sido concebido por el Esp\u00ed\u00adritu (Mt 1,20; Lc 1,35), que el Esp\u00ed\u00adritu de Dios ha descendido sobre \u00e9l en su Bautismo (Mt 3,11; Mc 1,10 y par. Mt 3,16; Lc 3,22; Jn 1,32). Adem\u00e1s sus acciones se consideran y presentan como inspiradas y guiadas por el Esp\u00ed\u00adritu; as\u00ed\u00ad cuando afronta las tentaciones (Mc 1,12, y par. Mt 4,1; Lc 41) o comienza su ministerio en Galilea (Lc 4,14). As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n Lucas ve su alabanza al Padre (Lc 10,21) como acci\u00f3n inspirada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Otras veces el mismo evangelista -el que m\u00e1s habla del Esp\u00ed\u00adritu Santo en su doble obra, tanto en su Evangelio como en Hechos de los Ap\u00f3stoles- dir\u00e1 que la \u00abfuerza de Dios\u00bb estaba en \u00e9l (Lc 5,17; 6,19; 8,46&#8230;) lo que podr\u00ed\u00ada considerarse como otro modo de hablar del \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb de Dios presente y activo en Jes\u00fas.<\/p>\n<p>En una palabra, la comunidad contempla una especial relaci\u00f3n de uni\u00f3n con Dios por parte de Jes\u00fas que describe diciendo que tiene el Esp\u00ed\u00adritu del mismo Dios, que es inspirado y movido por este Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Todo ello son formulaciones postpascuales, inspiradas tanto por la tradici\u00f3n del Antiguo Testamento, la vida de Jes\u00fas, su muerte y resurrecci\u00f3n y la propia experiencia de la primera comunidad.<\/p>\n<p>Expresado de forma simple, en los primeros tiempos cristianos la Iglesia\/comunidad experimenta una serie de vivencias dentro de ella misma, de diferentes tipos, que no puede explicarse por una simple referencia y apelaci\u00f3n a Jes\u00fas y a su predicaci\u00f3n. Es una presencia viva y nueva de Dios actuando dentro de ella, en plano individual y, sobre todo, colectivo, en la l\u00ed\u00adnea de las conocidas actuaciones de Dios en el Antiguo Testamento (cfr. m\u00e1s arriba) y en la vida de Jes\u00fas. Son vivencias que tienen ciertamente que ver con Jes\u00fas, pero que, de alguna forma, van m\u00e1s all\u00e1 del mero recuerdo. La forma de expresar tal vivencia es decir que tienen el Esp\u00ed\u00adritu de Dios o el Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas. Es un convencimiento total por parte de laprimera comunidad. Ello aparece con plena claridad en el libro de los Hechos, comenzando por la narraci\u00f3n de la venida del Esp\u00ed\u00adritu en Pentecost\u00e9s (Hch 2,1-13). Aun cuando esta obra sea fruto de una formulaci\u00f3n lucana posterior, nos muestra b\u00e1sicamente estas experiencias de los primeros tiempos, que fueron la base de las formulaciones m\u00e1s tard\u00ed\u00adas. Tambi\u00e9n las cartas de Pablo, anteriores cronol\u00f3gicamente a los evangelios y a Hechos, testimonian abundantemente este convencimiento de los primeros cristianos (cfr. v.g. 1 Tes 1,5.6:4,8; 5,19; Gal 3,2.5; 4,6; 5,5.16-25; 1 Cor 12 3-11; 2 Cor 13,13; Rm 8; etc.)<br \/>\nComo esta primera comunidad era consciente de que la presencia del Esp\u00ed\u00adritu en ella proced\u00ed\u00ada de Jes\u00fas llegan a hablar m\u00e1s tarde de la promesa que el mismo Jes\u00fas hace del Esp\u00ed\u00adritu (cfr. Jn 14,15-26; 15,26-27; 16,5-15).<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<br \/>\nCabe hacer algunas consideraciones generales sobre la Trinidad con la base de todo lo dicho hasta ahora.<\/p>\n<p>No aparece una preocupaci\u00f3n de Jes\u00fas por hablar sistem\u00e1ticamente de Dios como Uno y Trino mencionando lo que, posteriormente, se design\u00f3 con el nombre de \u00abpersonas (&#8216;hypostaseis&#8217; en la terminolog\u00ed\u00ada original griega) divinas\u00bb. M\u00e1s bien habla de \u00abPadre\u00bb, \u00abHijo\u00bb o \u00abEsp\u00ed\u00adritu\u00bb seg\u00fan los contextos lo requieren; otras veces vincula a dos de ellos Padre e Hijo, Padre y Esp\u00ed\u00adritu y, m\u00e1s raramente, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Todav\u00ed\u00ada m\u00e1s que las mismas referencias directas de Jes\u00fas a la Trinidad, \u00e9sta aparece en los escritos posteriores, es decir, en el Nuevo Testamento, aunque de forma menos sistematizada que en la teolog\u00ed\u00ada de los siglos siguientes. La perspectiva general de las menciones neotestamentarias es la de la Trinidad econ\u00f3mica o funcional.<\/p>\n<p>Es decir, no hay inter\u00e9s especulativo y ontol\u00f3gico alguno en cuanto a exposici\u00f3n te\u00f3rica sobre Dios. M\u00e1s bien encontramos que Jes\u00fas habla del Padre, del Hijo o del Esp\u00ed\u00adritu en su relaci\u00f3n con la humanidad o con los seres humanos individuales. Relaci\u00f3n que evidentemente es para salvarlos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n del lenguaje trinitario puesto en boca de Jes\u00fas -por ser expresi\u00f3n humana- vale la consideraci\u00f3n que siempre ha de hacerse cuando el ser humano habla de Dios. No se trata de un lenguaje exacto sino anal\u00f3gico. Realmente llamar a Dios \u00abPadre\u00bb, \u00abHijo\u00bb y \u00abEsp\u00ed\u00adritu\u00bb es lenguaje simb\u00f3lico. Se aplican a Dios categor\u00ed\u00adas humanas que s\u00f3lo valen de \u00e9l aproximadamente, nunca de tal manera que podamos creer que hablamos adecuadamente. Para caer en la cuenta de lo cierto de esta afirmaci\u00f3n basta tener en cuenta que s\u00f3lo se habla de Dios como \u00abPadre\u00bb o \u00abHijo\u00bb que son t\u00e9rminos de sexo masculino, cuando es evidente que en Dios no hay g\u00e9nero ni sexo. De hecho en alg\u00fan pasaje b\u00ed\u00adblico se insin\u00faa la presentaci\u00f3n de Dios como Madre, pero como este tema no aparece directamente relacionado con el mensaje de Jes\u00fas hemos de dejarlo fuera de la presente consideraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Finalmente: si bien, como hemos dicho repetidamente, la formulaci\u00f3n m\u00e1s o menos clara de la Trinidad sea posterior a Jes\u00fas, El es quien pone en marcha esta reflexi\u00f3n y es, en \u00faltimo t\u00e9rmino, y por as\u00ed\u00ad expresarlo, el \u00faltimo responsable de una concepci\u00f3n de Dios uno y trino como aparece en el cristianismo. Sin El, sin su concepci\u00f3n de la divinidad y de s\u00ed\u00ad mismo, as\u00ed\u00ad como de las relaciones del ser humano con Dios, no es veros\u00ed\u00admil que se hubiera elaborado esta doctrina.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 L. AloNSO SCH\u00ed\u201cKEL, Al aire del Esp\u00ed\u00adritu, Santander Sal Terrae 1998; L. ALONSO SCH\u00ed\u201cKEL, Dios Padre, Santander Sal Terrae 1991; S. FUSTER PARELL\u00ed\u201c, Misterio trinitario. Dios desde el silencio y la cercan\u00ed\u00ada, Salamanca Secretariado Trinitario 1997; M. HENGEL, El Hijo de Dios. El origen de la Cristolog\u00ed\u00ada y la historia de la religi\u00f3n judeo-helen\u00ed\u00adstica, Salamanca S\u00ed\u00adgueme 1978); J. JEREMIAS, Abba. El mensaje central del Nuevo Testamento, Salamanca S\u00ed\u00adgueme 1988; L. LADARIA, El Dios vivo y verdadero. El misterio de la Trinidad, Salamanca, Secretariado Trinitario, 1998; J. M. ROVIRA BELLoso, Tratado de Dios Uno y Trino, Salamanca, Secretariado Trinitario, 1993; SEMANAS TRINITARIAS, Dios es Padre, Salamanca, Secretariado Trinitario, 1991; J. SCHLOSSER, El Dios de jes\u00fas, Salamanca, S\u00ed\u00adgueme 1995; E. SCHWEIZER, El Esp\u00ed\u00adritu Santo, Salamanca S\u00ed\u00adgueme 1984.<\/p>\n<p>Federico Pastor<br \/>\n\u00c2\u00a0<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> Dios). Muchas religiones hablan de tres funciones o figuras de Dios, en l\u00ed\u00adnea polite\u00ed\u00adsta (habr\u00ed\u00ada tres dioses b\u00e1sicos) o m\u00ed\u00adstica (Dios tendr\u00ed\u00ada tres nombres principales). Esos modelos nos ayudan a situar el tema de la Trinidad cristiana, fundada en la experiencia b\u00ed\u00adblica del Dios que se revela en Jes\u00fas y que realiza su obra salvadora por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>(1) La Trinidad de las religiones, (a) Cierto polite\u00ed\u00adsmo naturalista toma como signo hierof\u00e1nico primero el despliegue sagrado de la vida, elaborando as\u00ed\u00ad a veces una especie de Trinidad o, mejor dicho, una tr\u00ed\u00adada de tipo familiar, formada por el Dios Padre del cielo, la Diosa Madre de la tierra y el Dios Hijo, que nace de ellos y expresa en general la victoria de la vida sobre la muerte. Ese modelo se ha concretado de un modo especial en el oriente mediterr\u00e1neo, donde hallamos la tr\u00ed\u00adada cananea de dioses (El, Ashera y Baal) y la tr\u00ed\u00adada egipcia de Osiris, Isis, Horus, que tanto ha influido en las formulaciones filos\u00f3ficas del platonismo medio y del neoplatonismo. Estas religiones poseen tr\u00ed\u00adadas sagradas, pero los dioses que las forman no se pueden tomar como personas, en el sentido estricto del t\u00e9rmino; son m\u00e1s bien un signo de las fuerzas de la naturaleza y de la vida, (b) Tambi\u00e9n se puede hablar de un Dios que se expresa a trav\u00e9s de tres funciones sagradas, formando un triadismo funcional intradivino. Algunas tradiciones hind\u00faes hablan de la Trimurti o tres formas de Dios (= Brahma, Vishn\u00fa, Shiva). En el fondo de la divinidad est\u00e1 Brahma, entendido como esp\u00ed\u00adritu universal o sustrato fundante de toda realidad, especialmente de la hondura (Atm\u00e1n) del ser humano. De Brahma provienen los otros dos grandes signos de Dios: Vishn\u00fa y Shiva. Brahma es la conciencia universal, totalidad sagrada; Vishn\u00fa es la fuerza del amor y de la vida creadora, Shiva el misterio de la muerte donde todo se disuelve para renacer de nuevo. Los tres momentos sagrados (Brahma, Visn\u00fa y Shiva) constituyen formas del ser divino, pero estrictamente hablando no se pueden llamar personas, no son Trinidad. (c) Puede hablarse igualmente de una Trinidad revelatoria, formada por los tres momentos que integran la manifestaci\u00f3n de lo divino (el Revelador, la Revelaci\u00f3n, lo Revelado). Hay un Dios revelador, principio y fuente de todo lo que existe: ley divina en que se fundan todas las diversas realidades del cielo y de la tierra. Hay una Revelaci\u00f3n divina, entendida como proceso de despliegue del mismo Dios que se vuelve luz (en ciertas formas de budismo) o palabra (en el judeocristianismo e islam). Est\u00e1, finalmente, lo Revelado, la nueva Realidad que brota de la revelaci\u00f3n de Dios y que se puede identificar con el Esp\u00ed\u00adritu Santo de las tradiciones cristianas y se relaciona con la comunidad sagrada (la Umma del islam o la Shanga del budismo). Este esquema se hallar\u00ed\u00ada especialmente expresado en las Tres Joyas del budismo que incluyen el Dhama o ley universal de la realidad, el Btula o revelador de su luz y la Sangha o comunidad de monjes iluminados que expresan sobre el mundo el sentido de la realidad original, del nirvana. Ciertamente hay un proceso temario de despliegue de la realidad sagrada, pero no podemos hablar de personas trinitarias, (d) Algunos  hablan tambi\u00e9n de una Trinidad filos\u00f3fica expresada de m\u00faltiples maneras en las tradiciones de Occidente. La m\u00e1s conocida es la del neoplatonismo con sus diversas variantes. Algunos hablan del Dios-Art\u00ed\u00adfice como causa activa, de la Materia-Preexistente como causa receptiva y del Mundo divino (o las ideas) que brotan de la uni\u00f3n de los momentos anteriores. Otros aluden al Uno como Dios fundante, a la Sophia o Logos, que expresa el sentido de ese Dios en perspectiva de idea creadora, y al Alma sagrada del mundo. En el fondo de este esquema hallamos la certeza de que la realidad es originalmente un proceso divino donde todo se encuentra sustentado y vinculado: la vida de la realidad se expresa y despliega en tres momentos. Hay ciertamente un esquema ternario, no existe Trinidad de personas.<\/p>\n<p>(2) La Trinidad cristiana. La experiencia fundante de la Trinidad se encuentra en la Biblia Cristiana (Antiguo y Nuevo Testamento), que es el libro de la revelaci\u00f3n de Dios Padre, a trav\u00e9s de la vida-mensaje de Jes\u00fas y de la presencia de su Esp\u00ed\u00adritu. La Biblia no ha empleado el t\u00e9rmino Trinidad, ni ha desarrollado una reflexi\u00f3n tem\u00e1tica sobre las \u00abtres personas de Dios\u00bb. Ciertamente, muchos cristianos han visto ya en el mismo Antiguo Testamento cierto n\u00famero de im\u00e1genes o prefiguraciones de la Trinidad (los tres \u00e1ngeles bajo la encina de Mambr\u00e9, Gn 18; los tres j\u00f3venes del horno de fuego, Dn 3,24-90; los serafines de Isa\u00ed\u00adas Is 6,3; etc.), (a) Testimonios del Nuevo Testamento. En sentido estricto, los cristianos saben que s\u00f3lo el Nuevo Testamento ha ofrecido el testimonio trinitario, de Dios Padre, por Jes\u00fas, en el Esp\u00ed\u00adritu. Desde esa base, los sin\u00f3pticos hablan de la vida hist\u00f3rica de Jes\u00fas, que invoca a Dios como Padre y que act\u00faa con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo, venciendo de esa forma a los esp\u00ed\u00adritus impuros. Por su parte, Pablo presenta a Jes\u00fas como Kyrios pascual, Se\u00f1or divino, que est\u00e1 siempre vinculado a Dios Padre y que act\u00faa en la Iglesia por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Desde ah\u00ed\u00ad se entienden las numerosas f\u00f3rmulas ternarias de sus cartas, como aquella con la que culmina la Segunda a los Corintios: \u00abLa gracia del Se\u00f1or Jesucristo, el amor de Dios, y la comuni\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo sean con todos vosotros\u00bb (2 Cor 13,14). Por su parte, Juan evoca las relaciones filiales de Je s\u00fas con el Padre, de tal forma que todo su evangelio es una reflexi\u00f3n sobre la gran comuni\u00f3n divina del Padre y del Hijo Jes\u00fas, que se expresa y actualiza en la Iglesia por medio del Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito. De esa forma, sin citar la palabra trinidad, los grandes escritores del Nuevo Testamento, cada uno a su manera, ofrecen el testimonio de Jes\u00fas a quien vinculan con el Padre y el Esp\u00ed\u00adritu, aunque no formulen su experiencia de una forma trinaria expresa, como hace Mt 28,19, cuando presenta la \u00faltima palabra de Jes\u00fas a sus amigos: \u00abId y haced disc\u00ed\u00adpulos de todas las naciones, bautiz\u00e1ndoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb, (b) Reflexi\u00f3n de la Iglesia. La elaboraci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada trinitaria se ha realizado m\u00e1s tarde, en el curso de los primeros siglos, para desarrollar el sentido de la nueva experiencia cristiana y tambi\u00e9n, de alguna forma, para responder a una serie de problemas planteados por aquellos a quienes los creyentes de la Gran Iglesia consideran herejes o infieles al legado de Cristo y de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica. Algunos de esos herejes parecen rechazar el monote\u00ed\u00adsmo b\u00ed\u00adblico, cayendo en un tipo de trite\u00ed\u00adsmo; otros niegan la divinidad de Cristo o del Esp\u00ed\u00adritu; otros, es fin, como algunos gn\u00f3sticos, parecen confundir o mezclar los diversos aspectos de Dios, introduciendo en su interior un proceso vital de tipo tri\u00e1dico que rompe la bondad de Dios o que niega el valor de la historia. Pues bien, el Nuevo Testamento no emplea el nombre Trinidad, pero habla de Dios Padre, de Jes\u00fas (a quien descubre de un modo radical como divino) y del Esp\u00ed\u00adritu de Dios. Uno de los primeros autores que ha empleado dentro de la Gran Iglesia el t\u00e9rmino trias para hablar de Dios ha sido Te\u00f3filo de Antioqu\u00ed\u00ada, un apologista de finales del siglo II. Unos decenios m\u00e1s tarde, Tertuliano introducir\u00e1 la f\u00f3rmula \u00abuna esencia y tres personas\u00bb para designar a la Trinidad, una f\u00f3rmula que se convertir\u00e1 en punto de referencia para la teolog\u00ed\u00ada posterior. Desde ese momento, en los primeros siglos de la Iglesia, y tambi\u00e9n en la Edad Media, se realiz\u00f3 un gran esfuerzo para expresar en lo posible el misterio, explic\u00e1ndolo a trav\u00e9s de palabras que resultaban adecuadas para la \u00e9poca: hip\u00f3stasis, persona, esencia, procesi\u00f3n, relaci\u00f3n, perij\u00f3resis&#8230; Esas palabras, tomadas en su mayor parte de  la filosof\u00ed\u00ada griega, nos resultan hoy a veces alejadas, de manera que algunos piensan que la Trinidad constituye un misterio inaccesible; pero, situadas en su contexto y recreadas en perspectiva actual, nos permiten descubrir la Trinidad como centro y coraz\u00f3n de nuestra vida, expresi\u00f3n del despliegue y de la comuni\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Cf. X. Pikaza, Dios como Esp\u00ed\u00adritu y persona, Sec. Trinitariado, Salamanca 1990; Enquiridion Trinitatis, Sec. Trinitario, Salamanca 2005; X. Pikaza y N. Silanes, El Dios cristiano. Diccionario teol\u00f3gico, Sec. Trinitario, Salamanca 1994.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. Dios se revela como Trinidad s\u00f3lo a partir de Jesucristo. &#8211; 2. Historia humana de la revelaci\u00f3n de Dios como Trinidad. &#8211; 3. Competencias intransferibles de la Trinidad en la historia de la salvaci\u00f3n. &#8211; 4. De la Trinidad \u00abad extra\u00bb a la Trinidad \u00abad intra\u00bb &#8211; 5. \u00bfC\u00f3mo evangelizar hoy sobre la Trinidad?<\/p>\n<p>1. Dios se revela como Trinidad s\u00f3lo a partir de Jesucristo<br \/>\nEl hombre tiene acceso al conocimiento de muchos aspectos sobre Dios, \u00abprincipio y fin de todas las cosas\u00bb, \u00abpartiendo de las cosas creadas\u00bb (Vaticano 1, Denzinger, 1785). Ciertamente, uno de los misterios divinos inaccesibles a la luz natural de nuestra raz\u00f3n es el misterio de la Trinidad de Personas en Dios.<\/p>\n<p>No ha habido filosof\u00ed\u00ada ni religi\u00f3n natural que hayan intuido siquiera que Dios es Trino y Uno (Trino en cuanto a Personas y Uno en cuanto a Naturaleza).<\/p>\n<p>Tampoco en las religiones consideradas reveladas por Dios mediante los profetas (juda\u00ed\u00adsmo, islam) encontramos confesiones de fe en una divinidad \u00fanica integrada por Tres Personas. La raz\u00f3n explicativa de este hecho no es porque entre los jud\u00ed\u00ados y los mahometanos no haya grandes m\u00ed\u00adsticos y te\u00f3logos, sino sencillamente porque s\u00f3lo los cristianos reconocemos que Jesucristo es el Hijo de Dios humanado y s\u00f3lo Alguien que es Dios como Jesucristo pod\u00ed\u00ada revelarnos esa verdad tan \u00ed\u00adntima e inaccesible para nuestras mentes y corazones: la verdad de que Dios es Padre-Hijo-Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Jesucristo, con su historia concreta y con su resurrecci\u00f3n gloriosa, constituye el ara reveladora de la existencia de Tres Personas en la \u00fanica naturaleza de Dios. Para nosotros los cristianos, Dios se ha manifestado como Padre-Hijo-Esp\u00ed\u00adritu sobre todo a trav\u00e9s de los acontecimientos que tuvieron lugar en Jesucristo, y no tanto como resultado de una comunicaci\u00f3n verbal del Maestro a los disc\u00ed\u00adpulos ni, mucho menos a\u00fan, como fruto de la investigaci\u00f3n intelectual por parte de los primeros cristianos.<\/p>\n<p>2. Historia humana de la revelaci\u00f3n de Dios como Trinidad<br \/>\nA la luz de los textos del N.T. que hacen comparecer nominalmente a la santa Trinidad de manera expl\u00ed\u00adcita (cf. Mt 28,18-20; Jn 14,26; 15,26; 20,21-23; Rom 1,3-4; 2Cor 13,13; He 1,7-8), hay que afirmar terminantemente que fue efectivamente el acontecimiento escatol\u00f3gico de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or el origen, la ra\u00ed\u00adz, la matriz engendradora de la fe de los cristianos en la Trinidad de Personas en Dios.<\/p>\n<p>Entonces, en la acci\u00f3n resucitadora de Dios sobre Jes\u00fas, fue cuando los primeros cristianos empezaron a creer que Dios es Padre-Hijo-Esp\u00ed\u00adritu. Por otro lado, era l\u00f3gico que la captaci\u00f3n de la existencia de Tres Personas en Dios por parte de los primeros cristianos tuviera comienzo precisamente en el hecho ins\u00f3lito de la victoria de Jes\u00fas sobre la muerte. No se trataba de una intervenci\u00f3n divina extraordinaria en el marco de la historia. Tampoco de algo que tuviera que ver con la acci\u00f3n creadora de Dios respecto de la humanidad entera. Nunca antes Dios hab\u00ed\u00ada emprendido una acci\u00f3n tan cualificada como la de resucitar a un ser humano concreto a la vida perdurable (revelaci\u00f3n de Dios como Padre). Tampoco Jesucristo ten\u00ed\u00ada experiencia de haber recibido de Dios anteriormente tanto como la actual manera escatol\u00f3gica de ser hombre (revelaci\u00f3n de Dios como Hijo). El ejercicio activo de resucitar del Padre y el ejercicio pasivo de ser resucitado del Hijo fueron llevados a cabo por Ambos con infinito Amor (revelaci\u00f3n de Dios como Esp\u00ed\u00adritu). En la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, los primeros cristianos contemplaron absortos la manifestaci\u00f3n gloriosa de la Trinidad: \u00abTrinitas gloriae!\u00bb.<\/p>\n<p>Pero los Ap\u00f3stoles no se contentaron con el reconocimiento de la Trinidad gloriosa. Al igual que retrotrajeron la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas resucitado al Jes\u00fas de la historia, los primeros disc\u00ed\u00adpulos confiesan la presencia y la actuaci\u00f3n de las Tres divinas Personas en el transcurso de la vida hist\u00f3rica de Jes\u00fas. Claro que dicha confesi\u00f3n de fe de los Ap\u00f3stoles en la intervenci\u00f3n de la Trinidad en la historia lleva consigo la aceptaci\u00f3n de un rebajamiento o k\u00e9nosis no s\u00f3lo del Hijo eterno, sino tambi\u00e9n del Padre y del Esp\u00ed\u00adritu eternos:<\/p>\n<p>\u00abEsta autocomunicaci\u00f3n se realiza, en la &#8216;econom\u00ed\u00ada&#8217;, seg\u00fan un estatuto de &#8216;condescendencia&#8217;, de humillaci\u00f3n, de servicio y, por decirlo todo, de k\u00e9nosis. Ello obliga a reconocer una distancia entre la Trinidad &#8216;econ\u00f3micamente&#8217; revelada y la Trinidad eterna. Es la misma y Dios es comunicado verdaderamente, pero de un modo no connatural al ser de las divinas personas: \u00bfEl Padre &#8216;omnipotente&#8217;? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 en un mundo lleno del esc\u00e1ndalo del mal? \u00bfEl Hijo &#8216;resplandor de su gloria, efigie de su sustancia&#8217;, &#8216;sabidur\u00ed\u00ada&#8217; de Dios? \u00c2\u00a1Es la sabidur\u00ed\u00ada de la cruz! Es tan poco reconocible, que la blasfemia contra \u00e9l ser\u00e1 perdonada. \u00bfEl Esp\u00ed\u00adritu? Carece de rostro; se le ha definido frecuentemente como desconocido.\u00bb (YVES M. J. CONGAR, El Esp\u00ed\u00adritu Santo, Herder, Barcelona 1983, 460).<\/p>\n<p>Lo mismo que ciertos Padres de la Iglesia, y el mismo Lutero, hablan de la \u00abtheolog\u00ed\u00ada crucis\u00bb; los primeros cristianos admiten de buen grado la realidad hist\u00f3rica de una \u00abTrinitas crucis\u00bb.<\/p>\n<p>Ya desde el principio de la encarnaci\u00f3n del Hijo eterno, hay que hablar de la participaci\u00f3n de las Tres divinas Personas, cada Una de Ellas a su manera, en la aventura humana de Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p>En lo referente a la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios, hay que reconocer desde un principio que en la tradici\u00f3n de la Iglesia, y por tanto tambi\u00e9n en la tradici\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada, ha pesado sobremanera una visi\u00f3n infundadamente negativa de la historia de la salvaci\u00f3n; se han entendido y valorado la encarnaci\u00f3n y vida entera del Hijo unig\u00e9nito de Dios bajo la perspectiva de la redenci\u00f3n de los pecados de los hombres, en lugar de haber considerado en ella ante todo y sobre todo la comunicaci\u00f3n que Jesucristo nos hizo a los hombres de la Vida Tripersonal de Dios.<\/p>\n<p>Es muy significativo a este respecto la respuesta dada por los Padres de la Iglesia postnicena y por los te\u00f3logos de la Edad Media (Anselmo de Aosta, Tom\u00e1s de Aquino) a la pregunta: \u00bfPor qu\u00e9 Dios se ha hecho hombre? Con palabras de san Agust\u00ed\u00adn: \u00abSi el hombre no hubiera perecido, el Hijo del hombre no hubiera venido\u00bb (De catechizandis rudibus, 17, 28). Con este modo negativo de concretar la motivaci\u00f3n de la encarnaci\u00f3n del Hijo, la vida y la muerte posteriores de Jesucristo no parecen tener m\u00e1s finalidad que la de satisfacer a Dios por las injurias que los hombres cometen contra El y expiar en carne propia e inocente los castigos que los pecadores deber\u00ed\u00adan en realidad recibir personalmente.<\/p>\n<p>La consecuencia m\u00e1s grave de este enfoque \u00abhamartiol\u00f3gico\u00bb (=de pecado) es la imagen de Dios que se deja entrever: en vez del Dios Tripersonal y bondadoso, tenemos al Dios Unipersonal y justiciero.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de lo dicho sobre el nacimiento humano del Hijo del Padre, habr\u00ed\u00ada que decir otro tanto de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas sobre el reino de Dios (lo diremos en el apartado 5), y m\u00e1s encarecidamente todav\u00ed\u00ada sobre la muerte de Jes\u00fas en la cruz. Vamos a centrarnos ahora \u00fanicamente en la entrega de Jes\u00fas hasta la muerte y muerte de cruz.<\/p>\n<p>El Padre, impulsado por el Amor infinito para con los hombres, lleg\u00f3 a permitir que Jes\u00fas muriera como muri\u00f3, pero el Padre no pod\u00ed\u00ada ser el Padre de Jesucristo y dejarlo abandonado siquiera un instante en la soledad engullidora de la muerte. Este abandono por parte del Padre es teol\u00f3gicamente -m\u00e1s exactamente dicho: Trinitariamente- imposible.<\/p>\n<p>Tampoco Jes\u00fas, como Hijo humanado, pod\u00ed\u00ada dudar en absoluto de la presencia y solidaridad del Padre cuando experiment\u00f3 en la cruz la soledad invasora de la muerte. Un pensamiento fugaz de duda admitida por parte de Jes\u00fas en relaci\u00f3n con la presencia amorosa del Padre era tambi\u00e9n algo teol\u00f3gicamente -trinitariamente- imposible.<\/p>\n<p>Jes\u00fas crey\u00f3 en todo momento en la comuni\u00f3n inmutable del Padre y del Esp\u00ed\u00adritu, particularmente en aquellos momentos de abandono de los hombres y de mayor soledad como hombre (en la muerte). Refiri\u00e9ndose precisamente a este momento de la muerte, el evangelista Juan, el evangelista de mayor visi\u00f3n Trinitaria de Dios, ya hab\u00ed\u00ada puesto en boca de Jes\u00fas, con anterioridad al hecho de la cruz, estas palabras:<\/p>\n<p>\u00abMirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersar\u00e9is cada uno por vuestro lado y me dejar\u00e9is solo. Pero no estoy solo, porque el Padre est\u00e1 conmigo\u00bb (Jn 16,32).<\/p>\n<p>A la luz del N.T., hay que decir sobre la muerte de Jes\u00fas que el que muri\u00f3 en la cruz fue ciertamente el Hijo humanado y que lo hizo con infinito amor -en el Esp\u00ed\u00adritu-. Pero hay que completar lo anterior a\u00f1adiendo que tambi\u00e9n el Padre \u00abse entreg\u00f3\u00bb con infinito amor -en el Esp\u00ed\u00adritu- en la \u00abentrega\u00bb de su Hijo humanado a la muerte. M\u00e1s a\u00fan: la muerte del Hijo humanado fue \u00abexperimentada\u00bb antes por el Padre que por el Hijo humanado. El Padre siempre es el primero respecto del Hijo, tanto en el misterio de la Trinidad \u00abad extra\u00bb como en el misterio de la Trinidad \u00abad intra\u00bb. Esta prioridad del Padre se hizo manifiesta a los cristianos por primera vez y di\u00e1fanamente en el acontecimiento de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>La historia humana de la revelaci\u00f3n de Dios como Trinidad, que arranca del acontecimiento de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y se extiende retrospectivamente a toda la historia de Jes\u00fas, desde su nacimiento hasta su crucifixi\u00f3n, pasando por la actividad p\u00fablica del predicador de Galilea sobre el reino de Dios, ha tenido que hacernos ver con claridad que nuestro Dios act\u00faa en la historia de la salvaci\u00f3n no unipersonalmente, sino tripersonal o trinitariamente.<\/p>\n<p>3. Competencias intransferibles de la Trinidad en la historia de la salvaci\u00f3n<br \/>\nSi analizamos la intervenci\u00f3n de las Tres divinas Personas en la historia de la salvaci\u00f3n (creaci\u00f3n, nacimiento e historia del Hijo humanado, resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas con env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu santo y parus\u00ed\u00ada del Se\u00f1or), caeremos pronto en la cuenta de que cada Persona desempe\u00f1a una funci\u00f3n propia y espec\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n propia del Padre es la de actuar como Dador o Donante: es el Primero, el Principio, el Origen, el Padre en las diferentes fases de la historia de la salvaci\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad que se le atribuyan al Padre todas las acciones salvadoras en su momento originario, inicial: la creaci\u00f3n como comienzo de toda la historia de la salvaci\u00f3n; el env\u00ed\u00ado del Hijo a hacerse hombre y a cumplir con su Voluntad salv\u00ed\u00adfica; la resucitaci\u00f3n del Hijo muerto y sepultado; la determinaci\u00f3n del cumplimiento de la parus\u00ed\u00ada del Se\u00f1or Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Por parte del Hijo, su funci\u00f3n peculiar consiste en ser el Receptor cabal de la donaci\u00f3n salvadora del Padre. Con esta funci\u00f3n distintiva de la Persona divina de Jesucristo, guardan relaci\u00f3n aquellas acciones del Hijo humanado que responden perfectamente a la iniciativa salut\u00ed\u00adfera del Padre: hacerse carne; cumplir hist\u00f3ricamente con el designio salvador del Padre; ser resucitado; extender su gloriosa humanidad al resto de la creaci\u00f3n, cuando el Padre se lo se\u00f1ale.<\/p>\n<p>En cuanto a la funci\u00f3n que caracteriza e identifica al Esp\u00ed\u00adritu santo como a la Tercera Persona divina, es su funci\u00f3n, dentro de la historia de la salvaci\u00f3n, de unir a los hombres entre s\u00ed\u00ad y a \u00e9stos con Cristo y con el Padre de Cristo la funci\u00f3n propia. Gracias a esta funci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica del Esp\u00ed\u00adritu, los que nos diferenciamos por raza, lengua, costumbres llegamos a vivir como si fu\u00e9ramos miembros de un mismo cuerpo (cf. 1 Cor 12,12 s.), confesamos que Jes\u00fas, el Crucificado, es el Se\u00f1or, nuestro Se\u00f1or (cf. Rom 10,9), y nos dirigimos sin temor alguno al Dios invisible, como hijos suyos, y le llamamos \u00abAbb\u00e1, Pap\u00e1\u00bb (cf. G\u00e1l 4,6).<\/p>\n<p>Las funciones indicadas y que el Padre, el Hijo humanado y el Esp\u00ed\u00adritu llevan a cabo en la historia de la salvaci\u00f3n no son, sin embargo, intercambiables entre las divinas Personas: el Padre no ser\u00e1 nunca el que fue resucitado de la muerte ni el que nos hace clamar desde nuestras entra\u00f1as \u00abAbb\u00e1, Pap\u00e1\u00bb. El Hijo no ser\u00e1 jam\u00e1s el que nos resucitar\u00e1 ni el que construye en la actualidad la comunidad dentro de la Iglesia. Finalmente, el Esp\u00ed\u00adritu no ser\u00e1 nunca jam\u00e1s el que ha sido exaltado por el Padre ni el que es esperado que se manifieste gloriosamente en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>4. De la Trinidad \u00abad extra\u00bb a la Trinidad \u00abad intra\u00bb<br \/>\nEl N.T. se expresa sobre la Trinidad en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos-salv\u00ed\u00adficos, de cara a su comunicaci\u00f3n con nosotros. Otra caracter\u00ed\u00adstica de la revelaci\u00f3n Trinitaria de Dios a los hombres es su cristocentrismo. De hecho, ha sido la Segunda Persona de la santa Trinidad, el Hijo unig\u00e9nito, quien se ha humanado hist\u00f3ricamente y despu\u00e9s ha sido hecho hombre glorificado mediante su resurrecci\u00f3n de entre los muertos.<\/p>\n<p>Al hilo de los dos acontecimientos cristol\u00f3gicos mencionados, aparecen la manera de ser y las relaciones existentes entre las Tres Personas divinas.<\/p>\n<p>Con motivo de la encarnaci\u00f3n, el Padre es el que toma la iniciativa de enviar con amor infinito -en el Esp\u00ed\u00adritu- al Hijo eterno. El Hijo recibe, tambi\u00e9n con actitud de amor ilimitado -en el Esp\u00ed\u00adritu-, la misi\u00f3n del Padre de hacerse hombre.<\/p>\n<p>En el acontecimiento de la resurrecci\u00f3n, es de nuevo el Padre el \u00fanico Sujeto agente que amorosamente -en el Esp\u00ed\u00adritu- realiza la acci\u00f3n resucitadora sobre el Hijo muerto y sepultado. A su vez, el Hijo acoge amorosamente -en el Esp\u00ed\u00adritu- la humanizaci\u00f3n escatol\u00f3gica que su resurrecci\u00f3n de entre los muertos comporta. Ambos, Padre resucitador e Hijo resucitado, env\u00ed\u00adan al Esp\u00ed\u00adritu vivificador y unificador a la humanidad en general y a la Iglesia en particular.<\/p>\n<p>Pues bien, la teolog\u00ed\u00ada de los primeros concilios, empapada en la cultura helen\u00ed\u00adstica, se encarg\u00f3 de traducir el lenguaje din\u00e1mico, funcional, narrativo, del N.T. sobre la Trinidad de Personas en Dios a un lenguaje m\u00e1s directamente ontol\u00f3gico o metaf\u00ed\u00adsico, esencialista, uniforme, con el peligro siempre latente de insistir m\u00e1s en la Unicidad de la naturaleza divina que en la Diversidad de las Tres Personas divinas.<\/p>\n<p>Pero la direcci\u00f3n de la labor teol\u00f3gica ha sido hecha desde el principio -y as\u00ed\u00ad debe continuar si\u00e9ndolo- desde la Trinidad manifestada en y a trav\u00e9s de la encarnaci\u00f3n y resurrecci\u00f3n de Jesucristo (Trinidad \u00abad extra\u00bb) hacia la visi\u00f3n constitutiva, metaf\u00ed\u00adsica, de las Tres Personas en el interior de la divinidad (Trinidad \u00abad intra\u00bb). \u00bfEs que acaso, para nuestro conocimiento del Misterio de los Misterios, que es Dios en S\u00ed\u00ad considerado, tenemos otro camino mejor que Jesucristo? \u00bfExiste siquiera alg\u00fan otro camino adem\u00e1s de Jesucristo?<br \/>\nLos te\u00f3logos han visto con satisfacci\u00f3n y saludado con alborozo el principio acu\u00f1ado por K. Rahner en relaci\u00f3n con el tratado \u00abDe la Trinidad\u00bb y que no hace m\u00e1s que consagrar en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica la orientaci\u00f3n que va de la Trinidad \u00abad extra\u00bb a la Trinidad \u00abad intra\u00bb: \u00abLa Trinidad que se manifiesta en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n \/Trinidad \u00abad extra\u00bb\/ es la Trinidad inmanente \/Trinidad \u00abad intra\u00bb\/, y viceversa. (Advertencias sobre el tratado dogm\u00e1tico \u00abDe Trinitate\u00bb; en sus Escritos de Teolog\u00ed\u00ada, t. IV, Taurus, Madrid 1961, 105-136).<\/p>\n<p>De acuerdo con este axioma, la teolog\u00ed\u00ada afirma como realidad intradivina: que el Padre es la Primera Persona en Dios, que, en lugar de mirarse narcisistamente a S\u00ed\u00ad solo como el Manantial de la vida, se entrega amorosamente (=en el Esp\u00ed\u00adritu) al Hijo; que el Hijo es la Segunda Persona en Dios, quien, en vez de estimarse ego\u00ed\u00adstamente como el Oc\u00e9ano maravilloso de las aguas primigenias de la vida, considera amorosamente todo lo que es (=en el Esp\u00ed\u00adritu) como recibido de su Padre; que el Esp\u00ed\u00adritu es la Tercera Persona en Dios, que act\u00faa de lazo amoroso de uni\u00f3n entre las Dos Personas mencionadas, la del Padre y la del Hijo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n han sido los hechos hist\u00f3ricos-salv\u00ed\u00adficos de la misi\u00f3n del Hijo y la del Esp\u00ed\u00adritu los que han guiado a los te\u00f3logos en sus especulaciones sobre las \u00abprocesiones\u00bb intradivinas o relaciones eternas dentro de Dios.<\/p>\n<p>En el caso de la primera misi\u00f3n, la de Jesucristo, que como Hijo del Padre nace en el tiempo, se transparenta en ella claramente que en la eternidad es tambi\u00e9n el Hijo quien procede del Padre por engendramiento de Este.<\/p>\n<p>En cuanto a la segunda misi\u00f3n o env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu Santo y santificador a la Iglesia, unos textos del N.T. aseguran que el propio Jes\u00fas, una vez resucitado, enviar\u00e1 al Esp\u00ed\u00adritu (cf. Jn 15,26a; 16,7), mientras que otros informan de que es el Padre el que enviar\u00e1 al Esp\u00ed\u00adritu (cf. Jn 14,16.26; 15,26b). Bas\u00e1ndose en los dos tipos de textos, el Credo de Nicea-Constantinopla termin\u00f3 por registrar en su articulado (\u00bfsiglo VI?) la procesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de la siguiente manera: \u00abque procede del Padre y del Hijo\u00bb (\u00abFilioque\u00bb). No pocos te\u00f3logos proponen, con razones convincentes y con \u00e1nimo conciliador, la siguiente f\u00f3rmula para atraer a la Iglesia griega, partidaria de la supresi\u00f3n del \u00abFilioque\u00bb, a la com\u00fan fe Trinitaria: \u00abEsp\u00ed\u00adritu, que procede del Padre por medio del Hijo\u00bb.<\/p>\n<p>5. \u00bfC\u00f3mo evangelizar hoy sobre la Trinidad?<br \/>\nSi hemos preguntado antes: \u00ab\u00bfExiste siquiera alg\u00fan otro camino adem\u00e1s de Jesucristo\u00bb para conocer la realidad misma del misterio Trinitario del \u00fanico Dios?, es que pens\u00e1bamos que no hay ning\u00fan otro camino. No valen aqu\u00ed\u00ad los s\u00ed\u00admbolos l\u00f3gicos de costumbre (Tri\u00e1ngulo, Tr\u00e9bol) ni tampoco las vivencias y estructuras antropol\u00f3gicas (facultades humanas, relaciones entre los miembros de una familia). El \u00fanico que ha vivido directamente el misterio de la Tri-Unidad de Dios ha sido Jes\u00fas de Nazaret. Y a \u00e9l tenemos que referirnos para poder dar algunas pautas de evangelizaci\u00f3n sobre la Trinidad.<\/p>\n<p>Comencemos diciendo que desde el punto de vista de la metaf\u00ed\u00adsica, nosotros no tenemos parecido alguno con Dios Padre, Fuente de todo lo bueno que existe, sino s\u00f3lo con Dios Hijo. Todo cuanto somos y tenemos lo hemos recibido, desde la vida biol\u00f3gica hasta la vida de fe. A partir de esta semejanza nuestra con el Hijo en su relaci\u00f3n eterna con el Padre, fij\u00e9monos en c\u00f3mo actu\u00f3 Jesucristo, el Hijo hecho hombre como nosotros, el tiempo en que predic\u00f3 sobre el reino de Dios o sobre el sentido de esta vida.<\/p>\n<p>A la hora de interpretar el sentido de la existencia del hombre sobre la tierra, Jes\u00fas lo entiende, en el Esp\u00ed\u00adritu, desde el Padre y as\u00ed\u00ad lo da a conocer p\u00fablicamente: \u00abAquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios, porque le da el Esp\u00ed\u00adritu sin medida\u00bb (Jn 3,34; cf. 12,49-50; 14,24; 17,8).<\/p>\n<p>En cuanto a vivir en la pr\u00e1ctica el reino de Dios, Jes\u00fas act\u00faa perfectamente de acuerdo con la voluntad del Padre, que le ha enviado, en el Esp\u00ed\u00adritu, precisamente para realizar dicho reino sobre la tierra: \u00abLes dice Jes\u00fas: Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra\u00bb (Jn 4,34; cf.Jn 5,36; 6,38; 17,4).<\/p>\n<p>El resultado de este modo de predicar y de vivir sobre el reino de Dios es esa figura concreta de Jes\u00fas de Nazaret, referido y unido esencial y existencialmente al Padre, en el Esp\u00ed\u00adritu, como lo est\u00e1 el ni\u00f1o a su madre, todav\u00ed\u00ada conectado a ella y pendiente de ella mediante el cord\u00f3n umbilical.<\/p>\n<p>\u00abPod\u00e9is intentar un test dif\u00ed\u00adcil de personalidad: cualquiera que sea la pregunta que se le hace, Jes\u00fas no tiene m\u00e1s que una respuesta. \u00bfDe d\u00f3nde vienes?: del Padre. \u00bfAd\u00f3nde vas?: al Padre. \u00bfQu\u00e9 haces?: las obras, la voluntad del Padre. \u00bfQu\u00e9 dices?: nada sobre m\u00ed\u00ad, sino lo que he visto en el Padre. M\u00e1s que los razonamientos abstractos sobre la Trinidad, este test nos introduce en el coraz\u00f3n del misterio de Dios. Jes\u00fas es a la vez totalmente libre, perfectamente \u00e9l mismo, pero tambi\u00e9n es totalmente relaci\u00f3n con el Padre, hacia el Padre\u00bb (ETIENNE CHARPENTIER, Para leer el Nuevo Testamento, Verbo Divino, Estella 1984, 110).<\/p>\n<p>La \u00fanica manera que tenemos de anunciar a la Trinidad consiste en vivir esta vida seg\u00fan la vivi\u00f3 Jes\u00fas de Nazaret, obsesionados como \u00e9l por conocer ante todo el sentido salv\u00ed\u00adfico del Padre sobre la existencia terrenal y empe\u00f1ados en traducirlo en la realidad de nuestras conductas, y contando para todo ello con el esclarecimiento y la fuerza actuales y actuantes del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; BRUNO FORTE, Trinidad como historia. Ensayo sobre el Dios cristiano, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988; JOSEP M. ROVIRA BElLOSO, Trinidad: Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu santo, en Diccionario teol\u00f3gico (El Dios cristiano), Secretariado Trinitario, Salamanca 1992, 1370-1394; JOSE ANTONIO SAVES, La Trinidad, misterio de salvaci\u00f3n, Palabra, Madrid 2000.<\/p>\n<p>Eduardo Malvido Miguel<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El Dios cristiano es Dios-Trinidad. Este t\u00e9rmino es tard\u00ed\u00ado no s\u00f3lo cronol\u00f3gicamente (aparece en Oriente con Te\u00f3filo de Antioqu\u00ed\u00ada, como trias, \u00abtr\u00ed\u00adada\u00bb, y en Occidente con Tertuliano, como trinitas, \u00abtrinidad\u00bb), sino tambi\u00e9n conceptualmente, ya que fue elaborado tras una profunda reflexi\u00f3n en el debate interior de la comunidad eclesial y por las dificultades y controversias entre \u00e9sta y los interlocutores del momento, sobre todo el juda\u00ed\u00adsmo y el helenismo. Tanto trias como trinitas designan en el contexto hist\u00f3rico-eclesial en que figuran en el l\u00e9xico teol\u00f3gico no tanto el concepto de unidad en Dios (expresado por monarchia), sino m\u00e1s bien la peculiaridad del Dios cristiano (es decir Trinidad) respecto al monote\u00ed\u00adsmo hebreo.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, en el momento de aparecer la palabra Trinidad no dice cu\u00e1l es la relaci\u00f3n entre la unidad de Dios y la trinidad de Dios, como ocurrir\u00e1 luego, sino m\u00e1s bien el paso de la reflexi\u00f3n creyente de la paradoja cristol\u00f3gica a la trinitaria. Decir Trinidad significa decir el \u00fanico Dios de Abrah\u00e1n, Isaac, Jacob, Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, el cual manifiesta y env\u00ed\u00ada al Esp\u00ed\u00adritu Santo como don procedente del Padre por medio del Hijo. La literatura del Nuevo Testamento, que no habla formalmente de Trinidad, presenta la obra de salvaci\u00f3n ligada a Jes\u00fas, como el gran Revelador del Padre y camino de acceso a la comuni\u00f3n con \u00e9l en la santificaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, el cual -sobre todo en la perspectiva de Juan- introduce en la verdad que es Jesucristo. Dios resulta ser entonces un circuito de amor en el cual se insertan los hombres gracias al misterio pascual de muerte, resurrecci\u00f3n y glorificaci\u00f3n. El Nuevo Testamento por su parte nos presenta al Padre y al Hijo unidos, pero distintos: el Logos, que desde la eternidad se dirige al Padre (Jn 1,1), lo recibe todo de \u00e9l (Jn 6,23; 13,3; 8,18). Si el Padre es iniciativa y principio, el Hijo es receptividad y acogida. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu Santo es otro Par\u00e1clito, que procede del Padre y es \u00abllevado\u00bb por el Hijo que lo posee en sobreabundancia (Jn 4,18; Hch 2,33; 10,38) y lo da sin medida (Jn 7 39), pero al mismo tiempo el Esp\u00ed\u00adritu Santo se distingue del Padre y del Hijo.<\/p>\n<p>La primitiva confesi\u00f3n de fe expresada en los s\u00ed\u00admbolos era m\u00e1s bien cristol\u00f3gica. La paradoja del cristianismo era la cruz y la resurrecci\u00f3n de Jesucristo. Al principio prevalecieron las f\u00f3rmulas binarias con una fuerte connotaci\u00f3n soteriol\u00f3gica y escatol\u00f3gica. Por eso, se ve\u00ed\u00ada siempre a Dios-Padre seg\u00fan la novitas tra\u00ed\u00adda por Jesucristo (1 Cor 8,6; 1 Tim 6,13). De este modo el acontecimiento Jesucristo queda inserto en la \u00fanica divinidad de Dios; el hecho de que Dios sea Dios se capta por tanto a trav\u00e9s de Jes\u00fas. El, como acontecimiento escatol\u00f3gico, revela al mismo tiempo lo que es Dios, lo que es la historia y lo que es el hombre.<\/p>\n<p>La inteligencia trinitaria de] acontecimiento Cristo aparece muy pronto en la profesi\u00f3n de fe y, si se refiere a la f\u00f3rmula bautismal ternaria (Mt 28,19), no es para una reflexi\u00f3n sobre la Trinidad en s\u00ed\u00ad misma, sino gracias a la confesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo junto con el Padre y el Hijo, que completa precisamente el art\u00ed\u00adculo cristol\u00f3gico, En efecto, el \u00abser en Cristo\u00bb se hace posible por el ser en el Esp\u00ed\u00adritu Santo para tener acceso al Padre (Rom 8,14-17). El Dios cristiano a partir del misterio de Pascua no puede concebirse m\u00e1s que como Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo, es decir, como acontecimiento trinitario.<\/p>\n<p>En la lucha por la ortodoxia, la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica por una parte y por otra parte las herej\u00ed\u00adas y el desarrollo dogm\u00e1tico que encuentra su expresi\u00f3n m\u00e1s alta en los concilios, llevan, aunque de manera distinta, a pensar en los acontecimientos salv\u00ed\u00adfico-escatol\u00f3gicos, centrados en la muerte-resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, de forma refleja, en relaci\u00f3n con la realidad de Dios en s\u00ed\u00ad mismo. La referencia del acontecimiento Cristo a la Trinidad pone de relieve c\u00f3mo la salvaci\u00f3n est\u00e1 ligada al ser eterno de Dios, con lo que se considera a la Trinidad como el misterio principal de la fe, privilegiando las categor\u00ed\u00adas de esencia y de ser aunque llevando a cabo una purificaci\u00f3n del lenguaje, que hace pensar no tanto en la helenizaci\u00f3n como en una deshelenizaci\u00f3n del cristianismo.<\/p>\n<p>Autores como Tertuliano, Atanasio, Or\u00ed\u00adgenes, Basilio, Gregorio de Nisa, Gregorio de Nacianzo, por una parte, y las definiciones de los concilios de Nicea (325) y Constantinopla (381), por otra, acaban con la herej\u00ed\u00ada que de hecho, en su negatividad, es la ocasi\u00f3n para ilustrar a trav\u00e9s del dogma la verdad sobre Dios-Trinidad. Tanto si la herej\u00ed\u00ada se presenta bajo la forma de monarquianismo din\u00e1mico o modalista, como impregnada de gnosticismo o de dualismo (en el insidioso arrianismo), ser\u00e1 siempre un rechazo concreto de la paradoja Jesucristo-Dios Y por tanto la paradoja trinitaria. El hecho de que la herej\u00ed\u00ada no sea capaz de comprender la novedad parad\u00f3jica del cristianismo, permaneciendo as\u00ed\u00ad en una mentalidad m\u00e1s bien racionalista, revela no s\u00f3lo la dificultad de ponerse de acuerdo en las f\u00f3rmulas, sino su incapacidad de acoger la Trinidad como un misterio. Por eso, es significativo que la respuesta de ]a ortodoxia comience precisamente por restablecer qui\u00e9n es verdaderamente Jes\u00fas en su re]aci\u00f3n con e] Padre (DS 125), definiendo su consubstancialidad (omoousios), para pasar luego a establecer la divinidad del Esp\u00ed\u00adritu Santo (DS 150) contra aquellos semiarrianos que hac\u00ed\u00adan de \u00e9l una criatura del Logos y poder as\u00ed\u00ad proclamar con el papa D\u00e1maso, en el a\u00f1o 382, que la salvaci\u00f3n consiste en creer en la Trinidad (DS 177). Si la ortodoxia nicena fue sostenida sobre todo por Atanasio, que insisti\u00f3 en el significado soteriol\u00f3gico de la consubstancialidad del Hijo con el Padre, Basilio, Gregorio de Nisa Y Gregorio de Nacianzo contribuyeron a que el paso de Nicea a Constantinopla se diera bajo el signo de la continuidad. Fueron ellos los que introdujeron los t\u00e9rminos de hip\u00f3stasis y de ous\u00ed\u00ada, hasta llegar a la formulaci\u00f3n: \u00abuna substancia, tres hip\u00f3stasis\u00bb y percibir c\u00f3mo la divinidad del Esp\u00ed\u00adritu Santo se deduce tambi\u00e9n contra los pneumat\u00f3macos del argumento soteriol\u00f3gico (\u00c2\u00a1no nos diviniza si no es Dios!). La especulaci\u00f3n oriental debe mucho a los capadocios; ellos exaltan adem\u00e1s la monarch\u00ed\u00ada del Padre y resaltan el car\u00e1cter org\u00e1nico y gen\u00e9tico de la Trinidad. La divinidad del Hijo y la del Esp\u00ed\u00adritu se sit\u00faa de forma din\u00e1mica en relaci\u00f3n con el Padre.<\/p>\n<p>Evidentemente, este planteamiento facilita la comprensi\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la oikonom\u00ed\u00ada y la theologia.<\/p>\n<p>El modo occidental de pensar en la Trinidad est\u00e1 determinado m\u00e1s bien por Agust\u00ed\u00adn, y se bifurcar\u00e1 a continuaci\u00f3n en dos tendencias: una m\u00e1s bien m\u00ed\u00adstico-personalista (san Bernardo, Ricardo de San V\u00ed\u00adctor, san Buenaventura) y la otra m\u00e1s intelectualista (san Anselmo, santo Tom\u00e1s). Si en la especulaci\u00f3n oriental las hip\u00f3stasis trinitarias son el Dios cristiano, en la especulaci\u00f3n latina, que tiene a Agust\u00ed\u00adn como protagonista, Dios es la Trinidad: Dios es siempre juntamente Padre, Hijo Y Esp\u00ed\u00adritu Santo. Agust\u00ed\u00adn parte de la unidad de Dios, cerrando as\u00ed\u00ad el camino al arrianismo, para captar en la unidad la trinidad de las personas, a las que \u00e9l no ve por otro lado como individuos distintos (\u00c2\u00a1Dios no es triple, sino Trinidad!). Precisamente para no caer en una concepci\u00f3n autonomista de los Tres de la Trinidad, Agust\u00ed\u00adn prefiere la categor\u00ed\u00ada de relaci\u00f3n a la de persona: seg\u00fan \u00e9l, la relaci\u00f3n expresa mejor la comunidad y la unidad en Dios. Adem\u00e1s, la b\u00fasqueda de las analog\u00ed\u00adas tri\u00e1dicas que saca Agust\u00ed\u00adn de la estructura del alma humana (memoria, inteligencia, voluntad) hacen famosa su explicaci\u00f3n trinitaria, a pesar de las limitaciones que advierte el mismo doctor africano.<\/p>\n<p>En efecto, Agust\u00ed\u00adn es consciente de que las tres facultades del alma humana se insertan en una sola persona, mientras que los Tres de la Trinidad son Personas distintas. aunque en la unidad de una sola substancia.<\/p>\n<p>Santo Tom\u00e1s prosigue en Occidente de forma original la larga onda del influjo agustiniano. Sobre todo en la Summa, en coherencia con el planteamiento del exitus-reditus, parte de Dios en s\u00ed\u00ad mismo con las ventajas evidentes de cerrarse as\u00ed\u00ad a todo posible subordinacionismo y trite\u00ed\u00adsmo, proclamando la coeternidad, consubstancialidad e igualdad del Padre, Hijo Y Esp\u00ed\u00adritu Santo. Sirvi\u00e9ndose de la a\u00f1alog\u00ed\u00ada, Tom\u00e1s utiliza las categor\u00ed\u00adas de procesiones, relaciones, personas y misiones para ilustrar la Trinidad. El procedimiento de Tom\u00e1s en la explicaci\u00f3n de la doctrina trinitaria se convertir\u00e1 en norma y punto de referencia imprescindible en la teolog\u00ed\u00ada posterior. Siempre se tender\u00e1 a considerar las categor\u00ed\u00adas mencionadas como el instmmento l\u00f3gico para explicar de qu\u00e9 manera la trinidad de Dios est\u00e1 de acuerdo con su unidad.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n de santo Tom\u00e1s, que escond\u00ed\u00ada sin embargo la fatiga del concepto, qued\u00f3 absorbida y a menudo esterilizada en parte en una explicaci\u00f3n que, una vez asegurada la existencia y la unidad de Dios, deduc\u00ed\u00ada la no-repugnancia de la raz\u00f3n frente al misterio trinitario, explicado con el auxilio de la terminolog\u00ed\u00ada tomista. El adagio que se convirti\u00f3 en doctrina eclesi\u00e1stica com\u00fan sobre la Trinidad (sunt quinque notiones, quattuor relationes, tres personae, duae processiones, una natura, nulla probatio), es la prueba de una s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica completa ya en s\u00ed\u00ad misma, que sobre todo en estos \u00faltimos siglos no se preocup\u00f3 ya de ilustrar la novedad soteriol\u00f3gica del ser trino de Dios. Era l\u00f3gico entonces que la teolog\u00ed\u00ada trinitaria se presentase en nuestro siglo subdividida en dos tratados distintos, De Deo Uno y De Deo Trino, sin una vinculaci\u00f3n operativa entre ambos, Y que el tema del conocimiento natural &#8211; de Dios tuviera un papel preponderante sobre el trinitario. Pero precisamente cuando parec\u00ed\u00ada ya totalmente s\u00f3lido este planteamiento metodol\u00f3gico, empez\u00f3 a entrar en crisis. Es bien sabido c\u00f3mo la especulaci\u00f3n trinitaria occidental, que los manuales se encargaban de hacer formalista por las razones mencionadas, sin una vinculaci\u00f3n viva con las fuentes patr\u00ed\u00adsticas, ha sufrido en el siglo xx criticas teol\u00f3gicas tanto en el mundo protestante como en el cat\u00f3lico. La acusaci\u00f3n principal era la de que consideraba poco el significado hist\u00f3rico-soteriol\u00f3gico-econ\u00f3mico de la Trinidad, con la consecuencia de una separaci\u00f3n notable de la cristolog\u00ed\u00ada, considerada tambi\u00e9n ella de forma m\u00e1s bien deductiva y poco hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Se explica as\u00ed\u00ad la aparici\u00f3n del axioma \u00abla Trinidad econ\u00f3mica es la Trinidad inmanente Y viceversa\u00bb (K. Rahner), que se convirti\u00f3 en un aut\u00e9ntico programa de replanteamiento de la teolog\u00ed\u00ada trinitaria. Por otra parte, se advirti\u00f3 la necesidad de ulteriores explicaciones para no caer en un exagerado apofatismo, que acabar\u00ed\u00ada engendrando una visi\u00f3n funcional del misterio trinitario. En efecto, actualmente la reflexi\u00f3n sobre Dios busca un equilibrio entre el misterio soteriol\u00f3gico y el ontol\u00f3gico, para que tambi\u00e9n la espiritualidad y la praxis cristiana sean m\u00e1s trinitarias y para que el hecho de que Dios sea trino repercuta en la confesi\u00f3n de fe. La salvaci\u00f3n consiste realmente en el esc\u00e1ndalo de Jesucristo crucificado y resucitado que pertenece a Dios-Padre y est\u00e1 ligada al Esp\u00ed\u00adritu Santo, que manifiesta la esencia de Dios, a saber, el Amor. Partiendo precisamente de la reflexi\u00f3n sobre Dios como Agap\u00e9 se revisan hoy las categor\u00ed\u00adas tradicionales de persona, procesi\u00f3n, relaci\u00f3n&#8230;, acogiendo las aportaciones del pensamiento moderno, especialmente del personalismo, y confront\u00e1ndose con la teolog\u00ed\u00ada oriental, para que pueda ilustrarse mejor el misterio de un Dios Amor concebido como relacionalidad, comuni\u00f3n, circulaci\u00f3n de amor, a quien el hombre y la sociedad est\u00e1n llamados como a su m\u00e1s alta vocaci\u00f3n. La Trinidad se convierte de esta manera en el origen, el icono y la meta de la existencia cristiana. Y entonces todas las dimensiones de la teolog\u00ed\u00ada vuelven a pensarse en su dimensi\u00f3n trinitaria.<\/p>\n<p>N Ciola<\/p>\n<p>Bibl.: J M. Rovira Belloso, Trinidad, en DTDC, 1370-1394; W Kasper, El Dios de Jesucristo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca i986; O. Gonz\u00e1lez de Cardedal, Misterio trinitario y existencia humana, Rialp, Madrid i965; lr. Moltmann, Trinidad y Reino de Dios, s\u00ed\u00adgueme, Salamanca i983; Ch. Duquoc, Dios diferente. Ensayo sobre la simb\u00f3lica trinitaria, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982; B. Forte, Trinidad como historia, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La revelaci\u00f3n de Dios como Trinidad: 1. Experiencia de un encuentro; 2. La resurrecci\u00f3n como historia trinitaria; 3. La Trinidad y el misterio pascual; 4. Punto de partida de la doctrina trinitaria. II. El dogma de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad: 1. El Padre; 2. El Hijo; 3. El Esp\u00ed\u00adritu Santo; 4. Trinidad: alteridad y comuni\u00f3n. III. Principios teol\u00f3gicos para la catequesis: 1. Trinidad y fe cristiana; 2. Trinidad, misterio de salvaci\u00f3n; 3. Historia de Jes\u00fas, pedagog\u00ed\u00ada de Dios; 4. Catequesis trinitaria y existencia cristiana. IV. Consideraciones antropol\u00f3gicas: 1. El hombre, creado a imagen y semejanza de Dios; 2. Factores psicol\u00f3gicos y culturales. V. Orientaciones para una catequesis trinitaria: 1. La \u00abTrinidad inmanente\u00bb y la \u00abTrinidad econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica\u00bb; 2. Descendiendo a la pedagog\u00ed\u00ada por edades. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando miramos a nuestra sociedad, descubrimos a muchas personas abandonadas, que no pueden contar con nadie para exponerle sus ilusiones o sus penas. A su alrededor todos pasan deprisa y hace mucho tiempo que no han tenido un encuentro feliz con nadie; nadie se detiene a atenderles, nadie les abre sus puertas; muchos los ven, pero nadie los mira; son como cosas intrascendentes. Entre ellas hay trabajadores sencillos, j\u00f3venes sin empleo, amas de casa agobiadas, ni\u00f1os solos con padres que trabajan, muchachas reci\u00e9n llegadas a la ciudad, pobres transe\u00fantes, padres en paro, emigrantes. Todos nos hacen gui\u00f1os para que los escuchemos, les echemos una mano, pero nadie se da por aludido.<\/p>\n<p>Y sin embargo, no podemos vivir sin comunicarnos; estamos hechos para convivir unos con otros, para ayudarnos, para relacionarnos con amigos. Esta aspiraci\u00f3n humana tan profunda, la expresa as\u00ed\u00ad el Vaticano II: \u00abDios no cre\u00f3 al hombre en solitario. Desde el principio los hizo hombre y mujer (G\u00e9n 1,27)&#8230; la expresi\u00f3n primera de la comuni\u00f3n entre personas humanas. El hombre es, en efecto, por su \u00ed\u00adntima naturaleza, un ser social y no puede vivir ni desplegar sus cualidades sin relacionarse con los dem\u00e1s\u00bb (GS 12).<\/p>\n<p>La vocaci\u00f3n de toda persona es la apertura, el di\u00e1logo, la comunicaci\u00f3n, la solidaridad con las dem\u00e1s personas, y la quiebra total o parcial de esta aspiraci\u00f3n a la comuni\u00f3n vital suelen acarrear deterioros importantes en la autorrealizaci\u00f3n de las personas y aun de la sociedad. \u00bfDe d\u00f3nde brota esta vocaci\u00f3n \u00ed\u00adntima a la comunicaci\u00f3n y comuni\u00f3n entre las personas? \u00bfPor qu\u00e9 estas no pueden desarrollarse arm\u00f3nicamente sin relacionarse con los dem\u00e1s? \u00bfCu\u00e1l es la incomunicaci\u00f3n m\u00e1s radical que impide la realizaci\u00f3n humana en profundidad? \u00bfC\u00f3mo puede superarse esa incomunicaci\u00f3n? \u00bfDe d\u00f3nde pueden nacer orientaciones \u00e9ticas y pedag\u00f3gicas para abordar situaciones tan graves? No son ajenos a estos hondos problemas humanos ni el mensaje de la revelaci\u00f3n sobre el Dios cristiano ni la catequesis sobre el mismo. Dios se revela, en efecto, para salvar al hombre, para iluminar su existencia, para llenar su vida de sentido.<\/p>\n<p>I. La revelaci\u00f3n de Dios como Trinidad<br \/>\nDesde la cuna de la Iglesia, la imagen cristiana de Dios surge como una realidad misteriosa en una doble direcci\u00f3n: la de ser un Dios \u00fanico y la de ser, a la vez, un Dios trino. Este perfil del Dios cristiano tiene su origen exclusivo en las revelaciones de la Sagrada Escritura.<\/p>\n<p>En efecto, \u00abla fe de los or\u00ed\u00adgenes narr\u00f3 la Trinidad: proclamando el acontecimiento pascual, lo relat\u00f3 como historia trinitaria\u00bb (B. Forte). \u00bfC\u00f3mo lo hizo? Las revelaciones b\u00ed\u00adblicas no son discursos extrahumanos ca\u00ed\u00addos desde el cielo, sino palabras consignadas por hombres \u00abmovidos por el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (2Pe 1,21). Los mismos escritores subrayan frecuentemente que se trata de la \u00abpalabra de Dios\u00bb1.<\/p>\n<p>1. EXPERIENCIA DE UN ENCUENTRO. En el principio fue la experiencia de un encuentro: Jes\u00fas se manifiesta vivo a los suyos, huidos de \u00e9l y dispersados el viernes santo. Este encuentro transform\u00f3 radicalmente sus vidas. Al miedo sucedi\u00f3 el coraje; los huidos se convirtieron en testigos hasta la muerte, por su entrega definitiva a Aquel a quien traicionaron. Desde el viernes santo al alba del domingo de pascua aconteci\u00f3 en ellos algo tan trascendental que dio origen al movimiento cristiano en la historia.<\/p>\n<p>En el anuncio cristiano que recogen los textos del Nuevo Testamento, la comunidad primitiva confiesa el encuentro c\u00f3n el Resucitado como una experiencia de gracia, tal como aparece, especialmente, en el relato de las apariciones: es el Resucitado quien toma la iniciativa de mostrarse vivo; luego viene el proceso de reconocerlo por parte de los disc\u00ed\u00adpulos y, por fin, llega la misi\u00f3n: son enviados como testigos de lo que oyeron, vieron y palparon. As\u00ed\u00ad la experiencia pascual resulta transformante y se puede comunicar a los hombres de todos los rincones del mundo, de todos los tiempos.<\/p>\n<p>2. LA RESURRECCI\u00ed\u201cN COMO HISTORIA TRINITARIA. En la narraci\u00f3n del encuentro con el Resucitado los testigos y la palabra de Dios, relatan la resurrecci\u00f3n como historia trinitaria. En efecto:<br \/>\na) La iniciativa de la resurrecci\u00f3n es de Dios, el Padre: \u00abDios lo ha resucitado\u00bb (He 2,24), \u00abcon la grandeza de su poder\u00bb (Ef 1,19). En la resurrecci\u00f3n, el Padre interviene en la historia porque toma postura ante el Crucificado, constituy\u00e9ndolo \u00abSe\u00f1or y mes\u00ed\u00adas\u00bb (He 2,36), y a la luz de estos dos t\u00ed\u00adtulos -teol\u00f3gico y soteriol\u00f3gico- el Padre autoriza a reconocer: 1) en el pasado de Jes\u00fas la historia del Hijo de Dios entre los hombres; 2) en su presente, al Viviente vencedor de la muerte; y 3) en su futuro, al Se\u00f1or que volver\u00e1 en gloria. Y todo ello el Padre lo hace en favor de nosotros, muertos&#8230; y a quienes \u00abnos resucit\u00f3 con \u00e9l\u00bb (Ef 2,4-6). \u00abLa resurrecci\u00f3n, como historia del Padre, es por tanto el gran s\u00ed\u00ad que el Dios de la vida dice sobre el Hijo y en \u00e9l sobre nosotros, prisioneros de la muerte; por eso es el tema del anuncio y fundamento de la fe, capaz de dar sentido y esperanza a nuestras obras y a nuestros d\u00ed\u00adas (1Cor 15,14)\u00bb (B. Forte).<\/p>\n<p>b) La resurrecci\u00f3n es tambi\u00e9n historia del Hijo. \u00abCristo ha resucitado\u00bb (cf Mc 16,6; Mt 27,64&#8230;). El Jes\u00fas prepascual dice \u00abDestruid este templo y en tres d\u00ed\u00adas lo levantar\u00e9\u00bb y el evangelista a\u00f1ade: \u00abEl hablaba del templo de su cuerpo\u00bb (Jn 2,19.21). Cristo resucita tomando postura activa respecto a su historia y a la de las personas por las que muri\u00f3. Si la cruz es el triunfo del pecado, de la ley y del poder, su resurrecci\u00f3n es la derrota del poder, de la ley y del pecado; el triunfo de la libertad, de la gracia y del amor, por parte de Aquel que \u00abes el Se\u00f1or de la vida\u00bb (cf Rom 5,12-7,25). 1) Respecto del pasado, el Resucitado ha confirmado sus pretensiones de antes de morir: reconciliar a los desunidos (cf Ef 2,14-18); 2) respecto del presente, \u00e9l es el Viviente y dador de vida (cf He 1,3; Jn 20,4); 3) Respecto del futuro, es Se\u00f1or de la gloria y primicia de la humanidad nueva (cf 1Cor 15,20-28). La pascua es, pues, historia del Hijo y, por eso, tambi\u00e9n nuestra historia.<\/p>\n<p>c) La resurrecci\u00f3n es historia del Esp\u00ed\u00adritu. Es el Esp\u00ed\u00adritu el que el Padre entrega al Hijo para que el Humillado sea exaltado y el Crucificado viva su nueva condici\u00f3n de Resucitado; y al mismo tiempo, es aquel que infunde el Se\u00f1or Jes\u00fas seg\u00fan su promesa (cf Jn 14,16; 15,26; 16,7; He 2,32ss). As\u00ed\u00ad pues, en el acontecimiento de la resurrecci\u00f3n, el Esp\u00ed\u00adritu se presenta como v\u00ed\u00adnculo entre Dios y el Cristo y entre el Resucitado y nosotros: \u00e9l une al Padre con el Hijo, resucit\u00e1ndolo de entre los muertos, y a los hombres con el Resucitado, d\u00e1ndoles a vivir la vida nueva. El Esp\u00ed\u00adritu no es ni el Padre ni el Hijo, pues aquel lo da y este lo recibe y lo vuelve a dar. El Esp\u00ed\u00adritu es Alguien que, nunca separado de ellos, es distinto y aut\u00f3nomo en su acci\u00f3n, hasta el punto que Jes\u00fas pueda decir en el env\u00ed\u00ado misionero a sus ap\u00f3stoles: \u00ab[Bautizadlos] en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Mt 28,19).<\/p>\n<p>Por tanto, la resurrecci\u00f3n es acontecimiento de la historia trinitaria de Dios. En \u00e9l, la Trinidad se ofrece como unidad del Resucitante, del Resucitado y del Esp\u00ed\u00adritu de resurrecci\u00f3n y de vida: dado por el Padre y recibido por el Hijo, y dado por el Hijo y recibido por los hombres para vivir en comuni\u00f3n de vida con los Tres. \u00abEl acontecimiento pascual revela la unidad de la Trinidad, abierta a nosotros en el amor y, por tanto, es ofrecimiento de salvaci\u00f3n en la participaci\u00f3n de la vida del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La Trinidad, historia trinitaria de Dios revelada en pascua, es historia de salvaci\u00f3n, historia nuestra&#8230;\u00bb (B. Forte).<\/p>\n<p>3. LA TRINIDAD Y EL MISTERIO PASCUAL. La Trinidad es el misterio central de la fe, estrechamente unido al misterio pascual. En la revelaci\u00f3n definitiva, realizada en el Hijo encarnado, muerto y resucitado -acontecimiento pascual- se destaca que Dios como Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu se ocupa del mundo para su salvaci\u00f3n. El misterio y dogma de la Trinidad en su entra\u00f1a m\u00e1s profunda porta el cu\u00f1o soteriol\u00f3gico. Este es el misterio por excelencia de la fe cristiana. \u00abEl misterio de la Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en s\u00ed\u00ad mismo. Es, pues, la fuente de todos los misterios de la fe, es la luz que los ilumina. Es la ense\u00f1anza m\u00e1s fundamental y esencial en la jerarqu\u00ed\u00ada de las verdades de fe\u00bb (CCE 234).<\/p>\n<p>Aunque siendo fieles tambi\u00e9n al Catecismo (CCE 638) y a la narraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de la Trinidad, se puede decir m\u00e1s plenamente que el n\u00facleo central de la fe y de la vida cristiana es el misterio pascual-trinitario, de donde recibe sentido toda la revelaci\u00f3n. Tanto es as\u00ed\u00ad, que cuando la Iglesia celebra, desde los or\u00ed\u00adgenes, su pascua semanal -el domingo- en la eucarist\u00ed\u00ada, la an\u00e1fora o plegaria eucar\u00ed\u00adstica es una narraci\u00f3n que entrelaza el relato del acontecimiento pascual y la alabanza e invocaci\u00f3n trinitarias, como el coraz\u00f3n de la fe cristiana. El misterio pascual es el lugar siempre vivo de la entrega del amor trinitario a la humanidad.<\/p>\n<p>4. PUNTO DE PARTIDA DE LA DOCTRINA TRINITARIA. Toda la riqueza simb\u00f3lica de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica sobre estas tres realidades divinas personales: evangelio de la infancia, escenas del bautismo de Jes\u00fas, grandes textos de san Pablo2 y fundamentalmente la riqueza que contienen los textos sobre el acontecimiento pascual, constituye el punto de partida de la doctrina trinitaria en la comunidad primitiva y, por ello, debe ser tambi\u00e9n la base de nuestra comprensi\u00f3n del dogma de la Trinidad.<\/p>\n<p>En todo caso \u00abla Trinidad es un misterio de fe en sentido estricto&#8230; Dios, ciertamente, ha dejado huellas de su ser trinitario en su obra de creaci\u00f3n y en su revelaci\u00f3n a lo largo del Antiguo Testamento. Pero la intimidad de su ser como Trinidad santa constituye un misterio inaccesible a la sola raz\u00f3n e incluso a la fe de Israel antes de la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios y el env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (CCE 237).<\/p>\n<p>II. El dogma de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad<br \/>\nLa verdad revelada de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad ha estado desde los or\u00ed\u00adgenes en la ra\u00ed\u00adz de la fe viva de la Iglesia. Durante los primeros siglos, la Iglesia formula m\u00e1s expl\u00ed\u00adcitamente su fe trinitaria, tanto para profundizar su propia inteligencia de la fe como para defenderla contra los errores. Esta fue la obra de los concilios antiguos, ayudados por el trabajo teol\u00f3gico de los Padres de la Iglesia y sostenidos por el sentido de la fe del pueblo cristiano.<\/p>\n<p>Para la formulaci\u00f3n del dogma de la Trinidad, la Iglesia debi\u00f3 crear una terminolog\u00ed\u00ada propia con ayuda de nociones de origen filos\u00f3fico. La mayor parte de estas nociones fueron extra\u00ed\u00addas de la filosof\u00ed\u00ada griega. La Iglesia utiliza, por ejemplo, el t\u00e9rmino sustancia para designar el ser divino en su unidad; el t\u00e9rmino persona para designar al Padre, al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo en su distinci\u00f3n real entre s\u00ed\u00ad; el t\u00e9rmino relaci\u00f3n para designar el hecho de que su distinci\u00f3n reside en la referencia de cada uno a los otros (cf CCE 262).<\/p>\n<p>Veamos, en l\u00ed\u00adneas generales, los componentes fundamentales del dogma de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad:<br \/>\na) La Trinidad es una. La fe cristiana no confiesa tres dioses, sino un solo Dios en tres personas. Las personas divinas no se reparten o dividen la \u00fanica divinidad, sino que cada una de ellas es enteramente Dios (cf CCE 253). En efecto, el Dios cristiano no es trite\u00ed\u00adsta, sino que es un solo Dios constituido en su misma esencia de forma tripersonal, es decir, comunitaria.<br \/>\nb) Las personas divinas son realmente distintas entre s\u00ed\u00ad. Dios es \u00fanico, pero no solitario. Dios es comunidad personal. Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo no son simplemente nombres que designan modalidades del ser divino, facetas de su modo de ser, sino que son realmente distintos entre s\u00ed\u00ad. Son distintos entre s\u00ed\u00ad por su relaci\u00f3n de origen. El Padre engendra, el Hijo es engendrado, el Esp\u00ed\u00adritu Santo es quien procede (cf CCE 254).<br \/>\nc) Las personas divinas son relativas unas a otras. En el seno de Dios hay distinci\u00f3n real de las personas entre s\u00ed\u00ad, pero esto no divide la unidad divina, porque estas personas est\u00e1n relacionadas entre s\u00ed\u00ad, se refieren mutuamente. El Padre es referido al Hijo, el Hijo lo es al Padre, el Esp\u00ed\u00adritu Santo lo es a los dos. No existen entre ellos relaciones de oposici\u00f3n (cf CCE 255). Hay una din\u00e1mica relacional intratrinitaria, que se fundamenta en el amor.<\/p>\n<p>1. EL PADRE. En el Antiguo Testamento, el t\u00ed\u00adtulo de padre se aplica rara vez a Dios, y en la literatura apocal\u00ed\u00adptica, como en los escritos de Qumr\u00e1n no se emplea para nada. Una rara excepci\u00f3n la constituye tambi\u00e9n el Antiguo Testamento en esa manera de hablar que, sin duda, ha de ser el punto de partida para el nombre de Padre que se aplica a Dios en el Nuevo Testamento. Al designar a Dios con el nombre de Padre, el lenguaje de la fe indica principalmente dos aspectos: que Dios es origen primero de todo y autoridad trascendente y, al mismo tiempo, bondad y solicitud amorosa para todos sus hijos.<\/p>\n<p>El Padre, en la mentalidad judeocristiana, significa autoridad, fundamento, principio y, al mismo tiempo, centro de amor. Padre, en el Nuevo Testamento, indica, adem\u00e1s de autoridad y de centro, ternura. Esta ternura paternal de Dios puede ser expresada tambi\u00e9n mediante la imagen de la maternidad (cf ls 66,13; Sal 131,2), que indica m\u00e1s expresivamente la inmanencia de Dios, la intimidad entre Dios y su criatura3.<\/p>\n<p>El lenguaje de la fe se sirve as\u00ed\u00ad de la experiencia humana de los padres que son, en cierta manera, los primeros representantes de Dios para el hombre. Pero esta experiencia dice tambi\u00e9n que los padres humanos son falibles y que pueden desfigurar la imagen de la paternidad y de la maternidad. Eso indica que no es leg\u00ed\u00adtimo realizar una asociaci\u00f3n directa entre el Padre en sentido teol\u00f3gico y la experiencia personal de la paternidad.<\/p>\n<p>Entre lo humano y lo divino hay siempre un abismo. Sin embargo, la idea del buen padre, del padre que perdona incondicionalmente al hijo y le acoge en su seno, es una imagen humana adecuada para acercarse anal\u00f3gicamente al misterio de Dios Padre. Conviene recordar siempre que Dios trasciende la distinci\u00f3n humana de los sexos. No es hombre ni mujer, es Dios. Trasciende la paternidad y la maternidad humanas (cf Sal 27,10), aunque sea su origen y medida (cf Ef 3,14; Is 49,15): nadie es padre como lo es Dios (cf CCE 239).<\/p>\n<p>El Padre, que posee la divinidad sin recibirla de ning\u00fan otro, la da entera a su Hijo, al que engendra desde toda la eternidad y al Esp\u00ed\u00adritu Santo, en el que los dos se unen. As\u00ed\u00ad Jes\u00fas nos revela la identidad del Padre y de Dios, del misterio divino y del misterio trinitario.<\/p>\n<p>Cuando Cristo comienza con la palabra Padre la nueva oraci\u00f3n que ha ense\u00f1ado a sus disc\u00ed\u00adpulos a petici\u00f3n de estos (Lc 11,2-4), est\u00e1 creando el tratamiento b\u00e1sico con el que el cristiano ha de dirigirse a su Dios. En sus predicaciones, Jes\u00fas se refiere siempre expl\u00ed\u00adcitamente a Dios como Padre, cuando dice que \u00abvuestro Padre sabe\u00bb (Mt 6,8.32; 23,9) lo que necesit\u00e1is y que \u00abtu Padre\u00bb ve en lo oculto y te recompensar\u00e1 (Mt 6,4.18).<\/p>\n<p>2. EL Hilo. El que aparece como segundo nombre en la f\u00f3rmula bautismal, que en el desarrollo posterior se entiende, por tanto, como segunda persona en Dios, es el Hijo. Esa es la denominaci\u00f3n y pronto tambi\u00e9n el nombre de quien en la historia humana aparece como Jes\u00fas de Nazaret (He 3,6; Jn 19,19).<\/p>\n<p>El Padre, el Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo subsisten eternamente en el amor. Sin embargo, Dios Padre, por amor a la humanidad creada, entrega a su \u00fanico Hijo, el nuevo Ad\u00e1n, para redimir a la humanidad entera del pecado original. Jesucristo, que es la encarnaci\u00f3n del Hijo eterno de Dios, nos revela la Trinidad divina por el \u00fanico camino que nos es, si podemos decirlo as\u00ed\u00ad, accesible, al que Dios nos ha predestinado cre\u00e1ndonos a su imagen: el camino de la dependencia filial.<\/p>\n<p>Como el Hijo delante de su Padre es el ejemplar perfecto de la criatura delante de Dios, nos revela en el Padre la figura perfecta del Dios que se da a conocer a la recta sabidur\u00ed\u00ada que se revel\u00f3 a Israel. El Dios de Jesucristo posee, con una plenitud y con una originalidad que el hombre no podr\u00ed\u00ada imaginar, los rasgos que revelaba de s\u00ed\u00ad mismo en el Antiguo Testamento. Es para Jes\u00fas, como no lo es para ninguno de nosotros, el primero y el \u00faltimo, aquel de quien viene Cristo y al que retorna, el que todo lo explica y de quien todo desciende, cuya voluntad est\u00e1 llamado a cumplir libremente, pero la cumple, y que siempre basta.<\/p>\n<p>Entre Padre e Hijo hay una \u00ed\u00adntima unidad. Jes\u00fas, siendo el Hijo \u00fanico, estando en el Padre y poseyendo en s\u00ed\u00ad al Padre (Jn 14,10-11), no puede decir una palabra, no puede hacer un gesto sin tornarse al Padre, sin recibir de \u00e9l su impulso y orientar conforme a \u00e9l toda su acci\u00f3n (Jn 5,19ss). Como no puede hacer nada sin mirar al Padre, no puede decir lo que \u00e9l mismo es sin referirse al Padre (Mt 11,27). Como fuente de todo lo que hace y de todo lo que es, est\u00e1 la presencia y el amor de su Padre: ah\u00ed\u00ad radica el secreto de su personalidad, de la gloria que irradia su rostro (2Cor 4,6) y caracteriza todos sus gestos.<\/p>\n<p>En Jesucristo, Dios mismo nos da la prueba decisiva, exenta de todo equ\u00ed\u00advoco, de que el acontecimiento de que depende el destino del mundo, es un gesto de su amor. Al entregar Dios a la muerte a su \u00abHijo amado\u00bb (Mc 1,11; 12,6), nos demostr\u00f3 (Rom 5,8) que su actitud definitiva para con nosotros consiste en \u00abamar al mundo\u00bb (Jn 3,16), y que con este gesto supremo e irrevocable nos ama con el amor que tiene a su Hijo \u00fanico y nos hace capaces de amarle con el amor que le tiene su Hijo; nos hace don del amor que une al Padre y al Hijo, y que es el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>3. EL ESP\u00ed\u008dRITU SANTO. El nombre tercero que aparece en la f\u00f3rmula bautismal es el de Esp\u00ed\u00adritu Santo. El Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es la tercera persona de la Trinidad, se manifiesta en el encuentro entre el Padre y el Hijo. En el Esp\u00ed\u00adritu oye Jes\u00fas al Padre decirle: \u00abT\u00fa eres mi Hijo\u00bb y recibe su gozo (Mc 1,11). El Hijo s\u00f3lo puede unirse al Padre en el Esp\u00ed\u00adritu, y no puede revelar al Padre sin revelar al mismo tiempo al Esp\u00ed\u00adritu Santo. Esto es, el Esp\u00ed\u00adritu Santo emerge del Padre y del Hijo, y constituye un elemento de comunicaci\u00f3n entre ambas personas de la Trinidad. El Esp\u00ed\u00adritu Santo no es solamente una fuerza, sino que es amor inteligente, vivo y unitivo. No solamente debe interpretarse como \u00ed\u00admpetu vital, sino fundamentalmente como Aquel que desciende, purifica, irrumpe, mueve, habla en el interior del hombre. Es persona en la medida en que es en s\u00ed\u00ad mismo comunicativo y amante.<\/p>\n<p>Jesucristo, revelando que el Esp\u00ed\u00adritu es una persona divina, por el mismo hecho revela tambi\u00e9n que \u00abDios es esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Jn 4,24) y lo que esto significa. Si el Padre y el Hijo se unen en el Esp\u00ed\u00adritu, no se unen para gozar el uno del otro en la posesi\u00f3n, sino en el don, y producen un don. En efecto, la relaci\u00f3n de Padre e Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu no es una relaci\u00f3n cerrada en s\u00ed\u00ad misma, esto es, herm\u00e9tica, sino que es una relaci\u00f3n que produce un don, es decir, una relaci\u00f3n difusiva de amor en s\u00ed\u00ad misma. Pero si el Esp\u00ed\u00adritu, que es don, sella as\u00ed\u00ad la uni\u00f3n del Padre y del Hijo, esto indica que en su esencia es don de ambos, es decir, que su esencia com\u00fan consiste en darse, en existir en el otro. Esto significa que la esencia de Esp\u00ed\u00adritu Santo es, precisamente, heteroc\u00e9ntrica, esto es, que por definici\u00f3n es un don, un regalo para el otro, algo que de por s\u00ed\u00ad es comunicativo, de forma gratuita.<\/p>\n<p>Este poder de vida, de comuni\u00f3n y de libertad es el Esp\u00ed\u00adritu Santo. \u00abDios es esp\u00ed\u00adritu\u00bb quiere decir que es a la vez omnipotente y omnidisponible, que al tomar posesi\u00f3n de sus criaturas las hace existir en toda su originalidad. En efecto, el Esp\u00ed\u00adritu Santo no debe interpretarse como una especie de fuerza ciega o destino que aplasta la persona que lo recibe como don, sino que m\u00e1s bien se trata de una fuerza de comuni\u00f3n, de liberaci\u00f3n, de perfecci\u00f3n de la persona a trav\u00e9s de la entrega generosa al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu Santo en la medida en que es esp\u00ed\u00adritu de algo muy distinto de la materia -puesto que escapa a todas las barreras, a todos los retraimientos-, es, eternamente y en cada instante, fuerza nueva e intacta de vida y de comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>4. TRINIDAD: ALTERIDAD Y COMUNI\u00ed\u201cN. El Dios cristiano es un Dios uno y trino. Esta afirmaci\u00f3n dogm\u00e1tica tiene unas implicaciones antropol\u00f3gicas y comunitarias de gran alcance. El Dios cristiano no es un Dios monol\u00ed\u00adtico, un Dios impersonal, sino m\u00e1s bien lo contrario, es un Dios tripersonal. Eso significa que Dios en su misma esencia es alteridad, es interrelaci\u00f3n, es pluralidad de personas. Dios no es, pura y crasamente, relaci\u00f3n, puesto que Dios es subsistencia tripersonal, pero esta subsistencia eterna es por definici\u00f3n relacional, esto es, se orienta desde su ra\u00ed\u00adz al otro.<\/p>\n<p>Hay una relaci\u00f3n de alteridad en la misma esencia de Dios y esta relaci\u00f3n s\u00f3lo puede ser de amor-contemplaci\u00f3n, esto es, de caridad, puesto que Dios es amor (1Jn 4,8). Por lo tanto, esta alteridad en el seno de Dios no est\u00e1 enfrentada entre s\u00ed\u00ad, sino unida por el amor. Dios Padre est\u00e1 eternamente unido al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo. Si en Dios hay alteridad y esta relaci\u00f3n de alteridad es fundamentalmente amorosa, entonces, Dios es en s\u00ed\u00ad mismo comuni\u00f3n en el sentido m\u00e1s noble del t\u00e9rmino. En definitiva, Dios, que es la plenitud infinita, es por ello comuni\u00f3n intensa y plena entre personas.<\/p>\n<p>El hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, est\u00e1 llamado, por naturaleza, a vivir en plenitud. Es una imagen que busca la fuente de su ser. La felicidad \u00faltima del hombre, tal y como santo Tom\u00e1s pone de manifiesto en la Summa contra gentiles, no consiste en ning\u00fan bien particular, sino que trasciende el orden creado4. El hombre est\u00e1 llamado, por definici\u00f3n, a participar de la plenitud tripersonal de Dios. Por eso dec\u00ed\u00ada con raz\u00f3n Pascal que el hombre es un ser que se supera a s\u00ed\u00ad mismo infinitamente, puesto que siempre est\u00e1 en camino hacia la plenitud infinita. Su vocaci\u00f3n existencial no se limita al \u00e1mbito mundano, sino que se orienta hacia lo trascendente. La plenitud absoluta del hombre es la uni\u00f3n intelectual y cordial, esto es, contemplativa, con Dios; y esa plenitud es alteridad y comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>El fin \u00faltimo del hombre, su felicidad, reside en la relaci\u00f3n de alteridad y en la comuni\u00f3n con el pr\u00f3jimo. No hay plenitud al margen del amor, no hay plenitud al margen de la comunidad interpersonal. La plenitud no reside, como en el Dios de Arist\u00f3teles y posteriormente en los estoicos, en la anarqu\u00ed\u00ada, esto es, en la apat\u00ed\u00ada y autosuficiencia, sino en la comuni\u00f3n, en la salida de uno mismo, en la interrelaci\u00f3n y en el don que se desprende de este amor.<\/p>\n<p>En cuanto imagen de Dios, el fin \u00faltimo del hombre consiste en acercarse a esa fuente de Amor que es el Dios uno y trino, absolutamente perfecto y arm\u00f3nico en la comuni\u00f3n tripersonal del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Este acercamiento s\u00f3lo es posible en el seno de la comunidad humana y con la ayuda del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que fortalece al hombre interior en su camino de liberaci\u00f3n y le hace part\u00ed\u00adcipe de la plenitud infinita del Dios vivo.<\/p>\n<p>III. Principios teol\u00f3gicos para la catequesis<br \/>\n1. TRINIDAD Y FE CRISTIANA. Durante toda su historia, la comunidad eclesial se ha visto obligada a grandes esfuerzos para mantener firme la confesi\u00f3n de fe en un solo Dios en tres Personas. Falsas comprensiones la obligaron a un largu\u00ed\u00adsimo proceso de conceptualizaci\u00f3n dogm\u00e1tica que asegurara la fe ortodoxa, aun a costa de la viveza y proximidad existencial del lenguaje kerigm\u00e1tico de la primera predicaci\u00f3n. Sin embargo, tampoco en los per\u00ed\u00adodos de m\u00e1s tranquilidad doctrinal ha sido f\u00e1cil acercar la Trinidad a la vida real y a la fe de los creyentes. Y a\u00fan hoy se hace dif\u00ed\u00adcil afirmar que los creyentes viven su vida cristiana, personal y comunitaria, como intr\u00ed\u00adnsecamente determinada por una relaci\u00f3n con este Dios que se nos ha manifestado uno en tres personas5.<\/p>\n<p>Fruto de una rica reflexi\u00f3n teol\u00f3gica que iniciara Rahner, los documentos del Vaticano II y el texto del Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica est\u00e1n concebidos y formulados seg\u00fan una estructura fundamental eminentemente trinitaria. Ninguna de sus formulaciones dogm\u00e1ticas o doctrinales podr\u00e1n ser entendidas correctamente sin ser referidas plenamente a este Dios que la fe cristiana confiesa Uno y Trino, y que se acerca al hombre para salvarlo: \u00abQuiso Dios, con su bondad y sabidur\u00ed\u00ada, revelarse a S\u00ed\u00ad mismo y manifestar el misterio de su voluntad (cf Ef 1,19); por Cristo, Palabra hecha carne, y con el Esp\u00ed\u00adritu Santo, pueden los hombres llegar hasta el Padre y participar de la naturaleza divina (cf Ef 2,18; 2Pe 1,4)\u00bb (DV 2).<\/p>\n<p>2. TRINIDAD, MISTERIO DE SALVACI\u00ed\u201cN. El Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica (CCE 252) nos habla de la Trinidad como de \u00abmisterio estricto\u00bb, haciendo hincapi\u00e9 en la incapacidad absoluta del hombre para comprender a Dios. Pero cabe recordar que la Trinidad no es \u00fanicamente un misterio estricto, sino, y por encima de todo, un misterio de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la historia concreta de la salvaci\u00f3n, Dios se acerca de tal manera al hombre que, permaneciendo en el misterio e incomprensibilidad, le acompa\u00f1a y conduce a la salvaci\u00f3n definitiva. Por ello, la Trinidad no es un enigma ni un secreto arcano reservados al conocimiento gn\u00f3stico. Tampoco es una especulaci\u00f3n conceptual sobre el modo de relaci\u00f3n y distinci\u00f3n de las personas en la Trinidad. La Trinidad es la forma como Dios salvador se ha acercado realmente al hombre. En Jes\u00fas de Nazaret Dios se acerca a la historia con toda la profundidad infinita de su Ser absoluto y, por ello, inabarcable para al hombre (CCE 237). Este no puede ver a Dios y seguir viviendo (Ex 33,20). Dios, misterio absoluto en s\u00ed\u00ad mismo, se autocomunica de forma definitiva en la historia de Jes\u00fas de Nazaret (He 1,lss.), y dentro de esta historia, de forma particular, en el misterio pascual.<\/p>\n<p>Por ello, la historia de Jes\u00fas es la historia de la automanifestaci\u00f3n de Dios al hombre, a quien se acerca para establecer relaciones de car\u00e1cter personal salv\u00ed\u00adfico con \u00e9l. Toda la historia de Jes\u00fas se encuentra determinada por la tensi\u00f3n que media entre su relaci\u00f3n de procedencia y vinculaci\u00f3n respecto al Padre, y de intimidad y transformaci\u00f3n de la historia por obra del Esp\u00ed\u00adritu. Para Jes\u00fas \u00abel Padre es el arraigo y horizonte. El Esp\u00ed\u00adritu Santo, intimidad e impulso certero\u00bb6.<\/p>\n<p>3. HISTORIA DE JES\u00daS, PEDAGOG\u00ed\u008dA DE DIOS. Seg\u00fan el testimonio del Nuevo Testamento, el Padre ha enviado al Hijo para que, con el impulso del Esp\u00ed\u00adritu Santo, pueda atraer a los hombres hacia s\u00ed\u00ad. A partir de Jes\u00fas, las funciones del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo se nos presentan claramente diferenciadas: \u00abEl env\u00ed\u00ado del Hijo no se identifica de ning\u00fan modo con el del Esp\u00ed\u00adritu. Y la funci\u00f3n del Padre se distingue, por su parte, de ambos env\u00ed\u00ados\u00bb7. Esta diferenciaci\u00f3n divina manifestada en la historia de Jes\u00fas, es \u00abla fuente y perspectiva normativa de toda catequesis trinitaria\u00bb8, y por ello, de toda catequesis cristiana sobre Dios. La teolog\u00ed\u00ada, a partir de K. Rahner, distingue entre la Trinidad considerada en s\u00ed\u00ad misma (Trinidad inmanente) y la Trinidad tal como se ha manifestado en Jes\u00fas (Trinidad econ\u00f3mica)9. Esta es la que se ha revelado directamente al hombre, y por ella, este puede atisbar la realidad misteriosa de aquella.<\/p>\n<p>a) Seg\u00fan los evangelios Jes\u00fas se dirige a Dios invoc\u00e1ndole como \u00abPadre\u00bb, \u00abmi Padre\u00bb o simplemente \u00abel Padre\u00bb. Jes\u00fas se siente enviado por \u00e9l, y toda su vida consiste \u00aben hacer la voluntad del que me ha enviado\u00bb (Jn 4,34; cf Jn 8,29; 12,49-50; 14,10; 17,8). De \u00e9l ha recibido la misi\u00f3n de instaurar el Reino. A \u00e9l vuelve al final de sus d\u00ed\u00adas: \u00abPadre, a tus manos encomiendo mi esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Lc 23,46). Y desde el Padre env\u00ed\u00ada a los suyos \u00abun defensor que est\u00e9 siempre con vosotros\u00bb (Jn 14,16), \u00abuna fuerza que viene de lo alto\u00bb (Lc 24,49), capaz de transformar con la vida de Dios la creaci\u00f3n entera y devolverla toda ella al dominio plenificador de Dios, de tal manera que \u00abDios sea todo en todas las cosas\u00bb (1Cor 15,28).<\/p>\n<p>La historia de Jes\u00fas es toda ella una invitaci\u00f3n a vivir de este impulso y fuente de amor potenciador que es Dios Padre. Igualmente Jes\u00fas ense\u00f1a a sus disc\u00ed\u00adpulos a invocar a Dios como Padre (Mt 6,9; Lc 11,1-13). En sus par\u00e1bolas, Dios aparece como Padre lleno de ternura e ilusi\u00f3n per-donadora para con el hijo que vuelve a casa despu\u00e9s de haber roto con el padre (Lc 15,1lss.), siempre sol\u00ed\u00adcito por el hombre que s\u00f3lo en su compa\u00f1\u00ed\u00ada encuentra la vida y la plenitud (Lc 15,3-10), que protege y acoge a la pobre viuda (Lc 18,1ss.), que se apiada y transforma un coraz\u00f3n arrepentido: Zaqueo (Lc 19,1-10), la samaritana (Jn 4,1-42), Mar\u00ed\u00ada Magdalena (Lc 7,36-50), que tiene el cuidado de toda la creaci\u00f3n (Mt 6,25-34; Lc 12,22-34). As\u00ed\u00ad, la referencia a Dios Padre nos presentar\u00e1 al Dios de la autocomunicaci\u00f3n como amor y dador de vida, como aquel \u00abde quien todo viene y para el que existimos\u00bb10. En Jes\u00fas, Dios Padre aparece como fuente y origen de donde proviene toda vida y salvaci\u00f3n en su plenitud inagotable e infinita.<\/p>\n<p>b) A la paternidad de Dios corresponde la filiaci\u00f3n del Hijo. En Jes\u00fas esta filiaci\u00f3n obtuvo una realizaci\u00f3n hist\u00f3rica perfecta: su fidelidad a la \u00abcondici\u00f3n de Hijo\u00bb le llev\u00f3 a ser \u00abobediente hasta la muerte\u00bb (Flp 2,8), sin que el Padre lo abandonase a la muerte. La fidelidad del Hijo es correspondida por la del Padre: si la obediencia le llev\u00f3 a los horrores de la muerte, el poder amoroso del Padre le llev\u00f3 a la gloria de la resurrecci\u00f3n. Es elocuente el discurso de Pedro el d\u00ed\u00ada de pentecost\u00e9s: \u00abIsraelitas, escuchadme: Dios acredit\u00f3 ante vosotros a Jes\u00fas el nazareno con los milagros, prodigios y se\u00f1ales que hizo por medio de \u00e9l. Conforme al plan proyectado y previsto por Dios, os lo entregaron, y vosotros lo matasteis crucific\u00e1ndolo por manos de los paganos; pero Dios lo ha resucitado, rompiendo las ligaduras de la muerte, pues era imposible que la muerte dominara sobre \u00e9l\u00bb (He 2,22-24).<\/p>\n<p>Dios se autocomunica actuando la salvaci\u00f3n de Jes\u00fas. As\u00ed\u00ad, en Cristo resucitado se manifiesta, con toda su grandeza, el poder y amplitud de la salvaci\u00f3n que Dios despliega sobre la historia de su Hijo y, a trav\u00e9s de \u00e9l, sobre la historia de todos los hombres.<\/p>\n<p>c) Para un cristiano la historia de Jes\u00fas no acaba con su muerte y resurrecci\u00f3n. A la resurrecci\u00f3n le sigue pentecost\u00e9s. Con la ascensi\u00f3n, Cristo \u00abno nos deja abandonados\u00bb sino que vuelve a nosotros (Jn 14,18). Desde el Padre env\u00ed\u00ada al mundo el Esp\u00ed\u00adritu \u00abdefensor que est\u00e9 siempre con vosotros\u00bb (Jn 14,16); \u00e9l \u00abos guiar\u00e1 a la verdad completa\u00bb (Jn 16,13), \u00e9l \u00abos lo ense\u00f1ar\u00e1 todo y os recordar\u00e1 todo lo que yo os he dicho\u00bb (Jn 14,26; cf CCE 244). El es tambi\u00e9n quien nos transforma en hijos de Dios y nos mueve a invocar a Dios como Padre (Rom 8,15; G\u00e1l 4,6; cf CCE 2780). El es quien en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica transforma los dones terrenales y materiales ofrecidos al Padre, por la intercesi\u00f3n del Hijo, en aut\u00e9nticos dones espirituales salvadores de nuestras vidas.<\/p>\n<p>La confesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu es tambi\u00e9n una confesi\u00f3n de la realidad hist\u00f3rica de la transformaci\u00f3n del coraz\u00f3n humano y de la realidad toda (Rom 15,18), que avanzan, por el influjo renovador del Esp\u00ed\u00adritu Santo, hacia la plenitud de la autocomunicaci\u00f3n divina. De esta forma el Esp\u00ed\u00adritu convierte la historia humana en incoaci\u00f3n del Reino. El es fuerza e impulso transformador, dinamismo que hace avanzar el proceso hist\u00f3rico seg\u00fan la din\u00e1mica salvadora inaugurada por el anuncio de la buena noticia predicada y practicada por Jes\u00fas.<\/p>\n<p>4. CATEQUESIS TRINITARIA Y EXISTENCIA CRISTIANA. La historia de Jes\u00fas nos muestra el proceso salvador de Dios para con los hombres. Este proceso empieza en el Padre, se inicia por la encarnaci\u00f3n del Hijo y se realiza en la historia y avanza hacia la consumaci\u00f3n final gracias al impulso renovador del Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf LG 1-4). Por eso, \u00abtoda la historia de la salvaci\u00f3n no es otra cosa que la historia del camino y los medios por los cuales el Dios verdadero y \u00fanico, Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo, se revela, reconcilia consigo a los hombres apartados del pecado y se une con ellos\u00bb (CCE 234).<\/p>\n<p>La acogida de este Dios, que es Uno y Trino, ha encontrado su plasmaci\u00f3n en la determinaci\u00f3n y configuraci\u00f3n trinitaria de toda la vida cristiana, tanto a nivel individual como a nivel comunitario. Una catequesis trinitaria deber\u00ed\u00ada dar una importancia fundamental al hacer tomar conciencia de hasta qu\u00e9 punto la vida del cristiano est\u00e1 marcada por la dimensi\u00f3n trinitaria. Y ello en sus tres dimensiones fundamentales.<\/p>\n<p>a) El s\u00ed\u00admbolo y la confesi\u00f3n de fe. La comunidad cristiana se congrega por la confesi\u00f3n de fe en un Dios Trino. El s\u00ed\u00admbolo de la fe, nacido de la liturgia bautismal y convertido pronto en formulaci\u00f3n dogm\u00e1tica, pasa r\u00e1pidamente a convertirse en el texto b\u00e1sico de la iniciaci\u00f3n cristiana. Su estructura trinitaria nos relata c\u00f3mo Dios Padre, creador de todas la cosas, resucit\u00f3 a su Hijo por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Este Esp\u00ed\u00adritu contin\u00faa congregando y transformando la comunidad. As\u00ed\u00ad esta se convierte en testimonio de la actuaci\u00f3n de Dios en Jes\u00fas, y del designio divino de hacer esta actuaci\u00f3n extensible a toda la humanidad. Por su entroncamiento en la Trinidad, la Iglesia se convierte en signo de la vida trinitaria entre los hombres. De ah\u00ed\u00ad le viene su dignidad y naturaleza sacramental, que la convierte en \u00absigno e instrumento de la uni\u00f3n \u00ed\u00adntima con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb (LG 1; GS 42).<\/p>\n<p>b) La liturgia y la celebraci\u00f3n sacramental. En toda celebraci\u00f3n los cristianos dan gracias a Dios por medio del Hijo con la intercesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El Vaticano II lo ha formulado expresamente en relaci\u00f3n con la eucarist\u00ed\u00ada, expresi\u00f3n m\u00e1xima de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica: \u00abY dando gracias al mismo tiempo a Dios \u00abpor el don inefable\u00bb (2Cor 9,15) en Cristo Jes\u00fas, \u00abpara alabar su gloria\u00bb (Ef 1,12) por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (SC 6). Como ejemplos se pueden citar entre otros muchos: 1) Al final de la Plegaria eucar\u00ed\u00adstica de la misa: \u00abPor Cristo, con \u00e9l y en \u00e9l, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Esp\u00ed\u00adritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u00bb. 2) Cuando el cristiano se persigna, estampa sobre las aspas de la cruz el nombre del Dios a quien invoca: Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. 3) En el bautismo se realiza una triple inmersi\u00f3n o perfusi\u00f3n, acompa\u00f1ada de las palabras: \u00abYo te bautizo \u00aben el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Mt 28,19)\u00bb. Lo mismo puede decirse de las dem\u00e1s f\u00f3rmulas sacramentales.<\/p>\n<p>c) La vida diaria de los creyentes. De forma an\u00e1loga se concibe la vida del cristiano. Esta es seguimiento del Hijo enviado por el Padre bajo el impulso del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Rom 8,18-30). El Hijo hace presente al Padre entre los hombres: \u00ab[Felipe,] el que me ha visto a m\u00ed\u00ad ha visto al Padre\u00bb (Jn 14,9); \u00abNadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera manifestar\u00bb (Lc 10,22; Mt 11,27). Los hombres, escuchando la llamada del Hijo, avanzan hacia el Padre movidos por el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Jn 14,6-7). El Padre nos env\u00ed\u00ada su Esp\u00ed\u00adritu para que tengamos los mismos sentimientos que Jes\u00fas (cf Flp 2,5).<\/p>\n<p>IV. Consideraciones antropol\u00f3gicas<br \/>\n1. EL HOMBRE, CREADO A IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIos. La afirmaci\u00f3n<br \/>\ntrinitaria de Dios llev\u00f3 a muchos santos Padres (Or\u00ed\u00adgenes, Agust\u00ed\u00adn) a preguntarse por las huellas trinitarias (vestigia trinitatis) en el hombre. Seg\u00fan estos santos doctores, el hombre, creado \u00aba imagen y semejanza\u00bb de Dios (G\u00e9n 1,26), debe poseer rasgos caracter\u00ed\u00adsticos y espec\u00ed\u00adficos que reflejen la imagen del Creador. Desde esta perspectiva \u00abel misterio de la Trinidad nos abre a la posibilidad de aprehender mejor la constituci\u00f3n \u00faltima de lo real\u00bb11.<\/p>\n<p>Por otra parte, la antropolog\u00ed\u00ada nos muestra al hombre como el \u00fanico ser de la creaci\u00f3n que est\u00e1 marcado esencialmente por un intenso dinamismo social y constituido existencialmente como un ser para la comunicaci\u00f3n. La realizaci\u00f3n humana depende esencialmente de la clase de relaciones que es capaz de establecer con sus semejantes y de la receptividad que es capaz de mostrar para con los impulsos que le llegan de los humanos con quienes convive. Relaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n constituyen el ser del hombre.<\/p>\n<p>El hombre es el ser que llega a la propia identidad en la medida en que integra y desarrolla esta constituci\u00f3n relacional esencial. Necesita de los dem\u00e1s para poder ser \u00e9l mismo. Ah\u00ed\u00ad radica tambi\u00e9n su grandeza y la riqueza de su vida. Vive humanamente en la medida en que es capaz de vivir m\u00e1s que de s\u00ed\u00ad mismo. El hombre vive humanamente cuando sabe vivir de aquello que le dan los otros hombres, y en la medida en que sabe darles o darse a ellos. En este sentido podemos hablar de una dimensi\u00f3n de reciprocidad relacional que aparece como constitutiva del ser humano. El hombre vive del amor y vive para el amor. Estas son huellas trinitarias.<\/p>\n<p>En este sentido, esta importancia social del hombre, es decir, su inclinaci\u00f3n a la comuni\u00f3n y a la sociedad, se puede convertir, en la catequesis, en un acceso, en una aproximaci\u00f3n, concreta y enraizada en la vida, hacia el misterio trinitario y esto en un doble sentido: en cuanto ayuda que clarifica el misterio de comuni\u00f3n de la Trinidad inmanente y en cuanto ordenamiento interno o llamada radical de la humanidad a la fraternidad, como efecto de la Trinidad econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>En todo caso, s\u00f3lo la revelaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de Dios como Trinidad manifestar\u00e1 a Dios como la realizaci\u00f3n plena y total de amor y comunicaci\u00f3n: Dios Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo est\u00e1n unidos por los lazos de una comuni\u00f3n total. M\u00e1s todav\u00ed\u00ada: Dios Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo constituidos como comuni\u00f3n y realizaci\u00f3n de amor plenos. Es decir, esta misma plenitud e infinitud de comuni\u00f3n y amor es ya Dios en s\u00ed\u00ad mismo; Dios que es Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>2. FACTORES PSICOL\u00ed\u201cGICOS Y CULTURALES. Parece existir una cierta dificultad psicol\u00f3gico-religiosa para interiorizar la imagen de un Dios trinitario, conocido por la revelaci\u00f3n. Las investigaciones psicol\u00f3gico-religiosas sobre adultos, j\u00f3venes y ni\u00f1os advierten una sinton\u00ed\u00ada espont\u00e1nea entre los hombres y el concepto de Dios de tipo creativo-natural (te\u00ed\u00adstas atrinitarios). Esta sinton\u00ed\u00ada no se da respecto del concepto de Dios de tipo cristiano (te\u00ed\u00adstas trinitarios). Ello se debe a que los hombres, en todas las etapas de su vida, tienen acceso m\u00e1s espont\u00e1neo a un Dios creador de \u00ed\u00adndole m\u00e1s primaria, m\u00e1s cosmol\u00f3gica, m\u00e1s \u00e9tico-trascendental12, que a un Dios, Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, perdonador y reconciliador.<\/p>\n<p>Esta dificultad natural queda doblemente reforzada por el ambiente cultural y religioso actual. Por una parte, la afirmaci\u00f3n creyente responsable se produce en un ambiente de di\u00e1logo con la increencia. Los interrogantes que esta impone a la fe llevan f\u00e1cilmente a la afirmaci\u00f3n sim\u00e9trica creyente de Dios. Contrapuesto a su negaci\u00f3n, este aparece primariamente como principio y fin, sentido y fundamento \u00faltimo de la realidad. Pero la revelaci\u00f3n del Dios cristiano exige ir m\u00e1s all\u00e1 de una afirmaci\u00f3n general de Dios. Por otra parte, la presencia de otras manifestaciones religiosas en nuestra cultura -islamismo y las grandes religiones orientales- nos retienen en unas consideraciones que de ninguna manera llevan ya a la afirmaci\u00f3n de un Dios Trinidad. Un falso respeto a las reglas del di\u00e1logo interreligioso pueden llevar f\u00e1cilmente al silenciamiento de la especificidad del Dios cristiano.<\/p>\n<p>Aunque estas dificultades no sean f\u00e1cilmente obviables, nunca deben llevar a f\u00e1ciles reduccionismos. Tambi\u00e9n los hombres, en todas las etapas de su vida, est\u00e1n fundamentalmente abiertos al misterio de la Trinidad, siempre que se interprete verdaderamente como \u00abmisterio de salvaci\u00f3n\u00bb (cf B. Gromm-J. R. Guerrero).<\/p>\n<p>La revelaci\u00f3n cristiana, tal como la encontramos en Cristo Jes\u00fas, nos exige una plena afirmaci\u00f3n trinitaria de Dios. Por eso pueden Grom y Guerrero insistir en la necesidad de una catequesis plenamente trinitaria: \u00abPor todo ello la catequesis tiene que intentar pronto y continuamente, de un modo intenso, presentar la realidad salv\u00ed\u00adfica (la salvaci\u00f3n cristiana) como autocomunicaci\u00f3n trinitaria, preocup\u00e1ndose, ante todo, de establecer una vinculaci\u00f3n \u00ed\u00adntima entre la doctrina de la creaci\u00f3n basada en la experiencia y el mensaje salv\u00ed\u00adfico trinitario con base en la revelaci\u00f3n\u00bb13.<\/p>\n<p>V. Orientaciones para una catequesis trinitaria<br \/>\nExponemos algunas orientaciones y puntos b\u00e1sicos para la pr\u00e1ctica de la catequesis trinitaria, poniendo especial atenci\u00f3n en algunas de las particularidades fundamentales que, seg\u00fan la psicolog\u00ed\u00ada evolutiva, caracterizan las distintas etapas del desarrollo de la persona humana14.<\/p>\n<p>1. LA \u00abTRINIDAD INMANENTE\u00bb Y LA \u00abTRINIDAD ECON\u00ed\u201cMICO-SALV\u00ed\u008dFICA\u00bb. Antes de adentrarnos en las pistas pr\u00e1cticas para la catequesis trinitaria, destacamos una orientaci\u00f3n general espec\u00ed\u00adfica de la pedagog\u00ed\u00ada de Dios. En efecto, dentro de esas constantes de Dios en su revelaci\u00f3n, que constituyen la pedagog\u00ed\u00ada divina, sobresale la de \u00abpasar de lo visible a lo invisible mediante signos y acciones simb\u00f3licas\u00bb.<\/p>\n<p>a) Los evangelistas presentan a Jes\u00fas habl\u00e1ndonos de las obras de su Padre y de su Esp\u00ed\u00adritu: el Padre ama a los disc\u00ed\u00adpulos, los comprende y perdona, recibe la oraci\u00f3n de Jes\u00fas&#8230; El Esp\u00ed\u00adritu Santo ilumina y acompa\u00f1a a Jes\u00fas, los disc\u00ed\u00adpulos reciben al Esp\u00ed\u00adritu, les dar\u00e1 fuerza y estar\u00e1 con ellos en la predicaci\u00f3n, etc. A su vez, Jes\u00fas asegura que es Hijo de Dios, que el Padre siempre est\u00e1 con \u00e9l, que su madre es Mar\u00ed\u00ada de Nazaret&#8230; Jes\u00fas revela que el Padre, el Esp\u00ed\u00adritu y \u00e9l, el Hijo hecho hombre, intervienen para liberar a las personas de sus enfermedades, dolores&#8230; y salvarles de sus malas acciones, odios, injusticias&#8230; Es decir, el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu aparecen como un Dios que busca restablecer la dignidad de las personas e introducirlas en el reino de Dios.<\/p>\n<p>Esta es la Trinidad salv\u00ed\u00adfica, la que ha salido de s\u00ed\u00ad y se ha revelado a los hombres por medio de Jes\u00fas, actuando en favor de ellos con obras y palabras. La catequesis de hoy seguir\u00e1 esta pedagog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas: comunicar\u00e1 a los dem\u00e1s, antes que nada, a esta Trinidad salv\u00ed\u00adfica que se ha dado a conocer por sus obras y palabras y ha manifestado su plan de salvaci\u00f3n para los hombres, deteriorados material y espiritualmente, que ans\u00ed\u00adan liberarse y salvarse de esta tiran\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>b) S\u00f3lo despu\u00e9s de esta Trinidad salv\u00ed\u00adfica, la catequesis revelar\u00e1 a las gentes, sencillas y cultas, c\u00f3mo es Dios en su interior, la Trinidad inmanente: c\u00f3mo es cada persona divina, sus relaciones, c\u00f3mo viven, qu\u00e9 relaci\u00f3n tienen con la creaci\u00f3n, etc. As\u00ed\u00ad lo hicieron especialmente san Juan y san Pablo y los dem\u00e1s escritos apost\u00f3licos, siguiendo la pedagog\u00ed\u00ada divina de Jes\u00fas. La catequesis encuentra facilidad para llevar esta pedagog\u00ed\u00ada divina cuando los te\u00f3logos -como en nuestro caso- elaboran primero una teolog\u00ed\u00ada de la Trinidad, narrativa y ascendente, dejando para un segundo momento la teolog\u00ed\u00ada de la Trinidad inmanente.<\/p>\n<p>2. DESCENDIENDO A LA PEDAGOG\u00ed\u008dA POR EDADES. a) Se puede hablar de un despertar religioso del ni\u00f1o a partir de los 4-5 a\u00f1os. En esta edad el ni\u00f1o es ya capaz de experimentar una apertura religiosa y una primera conciencia moral de fraternidad y filiaci\u00f3n. A trav\u00e9s de sus relaciones con los padres, amigos y compa\u00f1eros, empieza a experimentar y a descubrir la convivencia, la relaci\u00f3n de fraternidad y de filiaci\u00f3n, la dependencia. Estos descubrimientos pueden ser los puntos de partida para una primera iniciaci\u00f3n en el misterio de Dios, que no es \u00fanicamente uno, sino comunidad y relaci\u00f3n mutuas. Evitando toda conceptualizaci\u00f3n, totalmente inasimilable en esta edad, la catequesis se esforzar\u00e1 por elevar estas vivencias infantiles naturales a vivencias y expresiones de fe, mediante la oraci\u00f3n y las celebraciones en familia, y tambi\u00e9n en peque\u00f1os grupos parroquiales, orientadas al Padre, a Jes\u00fas, su Hijo y nuestro hermano, y al Esp\u00ed\u00adritu Santo, que nos une en la familia de los Tres. As\u00ed\u00ad el ni\u00f1o va vivenciando en su fe al Dios-comunidad. Jes\u00fas ser\u00e1 presentado no como ni\u00f1o, sino como hombre ya adulto y maduro, que ha mantenido una relaci\u00f3n del todo particular con Dios Padre y ha establecido un nuevo tipo de relaciones entre sus conciudadanos. El nos ha hablado como nadie de Dios, su Padre y nuestro Padre, y de su Esp\u00ed\u00adritu entra\u00f1able, que tambi\u00e9n es nuestro. Por eso lo escuchamos. Una atenci\u00f3n desmesurada e inoportuna (fuera del tiempo de la Navidad) al ni\u00f1o Jes\u00fas puede llevar a fijaciones infantiles perniciosas para un desarrollo integrador de la fe cristiana.<\/p>\n<p>b) El per\u00ed\u00adodo que representa el paso de la infancia a la pubertad (6-12 a\u00f1os) viene caracterizado por la ampliaci\u00f3n del \u00e1mbito vital. Su inicio suele coincidir con la escolarizaci\u00f3n. La entrada en la escuela conlleva a la par la entrada en un mundo nuevo de relaciones sociales (compa\u00f1erismo, amistad, equipo, colaboraci\u00f3n, competencia, fracaso, castigo&#8230;) e intelectuales (aprendizaje, descubrimiento del mundo&#8230;).<\/p>\n<p>Religiosamente el ni\u00f1o se muestra capaz de captar la trascendencia de Dios, que se le aparece como soberano y todopoderoso. No es raro que asocie r\u00e1pidamente esta imagen de Dios con la experiencia del antagonismo entre el bien y el mal, cosa que puede llevarle a ver a Dios como el juez terrible, cuyo encuentro f\u00e1cilmente intentar\u00e1 evitar. Por ello la catequesis pondr\u00e1 especial relieve en presentar a Dios como Padre bondadoso y misericordioso. En este sentido podr\u00e1n ser de gran ayuda muchas de las par\u00e1bolas evang\u00e9licas. De este Dios todopoderoso y todobondadoso nos ha hablado Jes\u00fas. Si de hecho el ni\u00f1o en esta \u00e9poca tiene muchas dificultades en compaginar la humanidad y la divinidad de Jesucristo, la catequesis se esforzar\u00e1 en resaltar la relaci\u00f3n de intimidad y proximidad que Jes\u00fas mantiene, especialmente en sus tiempos de oraci\u00f3n, con Dios, a quien trata siempre como verdadero Padre. A esta relaci\u00f3n de intimidad y relaci\u00f3n filial invita tambi\u00e9n a todos los hombres.<\/p>\n<p>Metodol\u00f3gicamente ser\u00e1 positivo fomentar en estos ni\u00f1os la admiraci\u00f3n por Jes\u00fas, en lo que hace y en lo que dice. Jes\u00fas habla con convicci\u00f3n y con cari\u00f1o de su Padre y de su Esp\u00ed\u00adritu Santo, hace lo que agrada a su Padre y sigue el impulso de su Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>c) El per\u00ed\u00adodo de la adolescencia y juventud (12-20 a\u00f1os). Esta etapa vital viene marcada por la experiencia de padre-madre que hacen, sobre todo, los adolescentes. A nivel religioso se da una tendencia general en proyectar esta experiencia vital en la imagen de Dios. Dado que la catequesis cristiana nunca podr\u00e1 prescindir de presentar a Dios como Padre, se le exige una atenci\u00f3n especial para corregir las deficiencias de esta experiencia vital. Una vivencia equilibrada de la paternidad podr\u00e1 evitar entenderla ya sea como tiran\u00ed\u00ada, ya sea como complacencia y bonacher\u00ed\u00ada. La trasposici\u00f3n de una experiencia desequilibrada de paternidad a la idea de Dios puede provocar f\u00e1cilmente una fijaci\u00f3n infantilizante de las relaciones del adolescente con Dios, que ser\u00e1n totalmente desechadas paralelamente a la superaci\u00f3n de esta etapa vital y, juntamente con ellas, tambi\u00e9n toda relaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>Al aplicar a Dios la categor\u00ed\u00ada de padre, habr\u00e1 que acompa\u00f1arla de otras expresiones como origen de todo amor, principio de toda vida, fundamento sustentador de toda la realidad&#8230;, que ayudar\u00e1n a ampliar el campo sem\u00e1ntico al aplicarlo a Dios y tambi\u00e9n contribuir\u00e1n a poner de relieve el sentido anal\u00f3gico del t\u00e9rmino cristiano padre con que designamos a Dios. Pero sobre todo, se hablar\u00e1 de la paternidad de Dios seg\u00fan nos ha sido manifestada en la historia de Jes\u00fas de Nazaret. No se trata de formular la idea de Dios Padre a partir de la experiencia del padre terrenal, sino a partir del mensaje cristiano que nos habla de Dios como Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo y nuestro Padre, que siente ternura por nosotros, que nos acoge y perdona, etc.<\/p>\n<p>Por otra parte, mientras al comienzo de esta etapa el adolescente tiende a representarse esta trascendencia de Dios bajo una forma m\u00e1s objetivizada como amoroso, salvador, se\u00f1or y padre, en la \u00faltima fase tiende a represent\u00e1rselo de una forma subjetivada bajo conceptos como amor, oraci\u00f3n, confianza-di\u00e1logo, duda-abandono. Esta evoluci\u00f3n ofrece una doble oportunidad para la catequesis. As\u00ed\u00ad la primera fase ofrece una disponibilidad particular para la captaci\u00f3n mediadora objetiva de Cristo. La segunda fase, en cambio, puede ofrecer una virtualidad especial para descubrir y presentar la eficacia transformadora de la existencia, atribuida al \u00abEsp\u00ed\u00adritu Santo derramado en nuestros corazones\u00bb (2Cor 1,12; G\u00e1l 4,6).<\/p>\n<p>Como tercera caracter\u00ed\u00adstica de esta edad est\u00e1 la b\u00fasqueda de la propia identidad. El adolescente-joven necesita \u00abidentificarse con un ser clave para encontrarse y hacerse a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb15. Desde esta perspectiva se puede hacer una presentaci\u00f3n de la persona de Jes\u00fas como posible ideal de identificaci\u00f3n. De esta forma, Jes\u00fas aparece como ideal de apertura e intimidad con Dios, ante cuya presencia el mismo Jes\u00fas, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, afianza su ser para los dem\u00e1s. El ideal de vida divina que intenta plasmar el cristianismo en este mundo, aparecer\u00e1 bajo el aspecto de filiaci\u00f3n cara al Padre y de fraternidad en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s hombres bajo el impulso del Esp\u00ed\u00adritu Santo. \u00abIdentificado con este Jes\u00fas, el adolescente-joven se puede abrir realmente a Dios Padre y a los hermanos desde el coraz\u00f3n mismo del proceso de autob\u00fasqueda juvenil\u00bb16, impulsado por el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>d) Refiri\u00e9ndonos a la edad adulta, cabe partir de las caracter\u00ed\u00adsticas dial\u00f3gicas y comunitarias que constituyen el verdadero ser del hombre. Por la revelaci\u00f3n, Dios se autocomunica al hombre. Y se comunica no como Ser lejano que rige los destinos de los hombres, sino como el Dios que act\u00faa su designio de amor profundo en la persona de Jes\u00fas de Nazaret, que infunde a toda la creaci\u00f3n el soplo de su Esp\u00ed\u00adritu renovador y que es principio de comuni\u00f3n y amor. Este Dios, que se manifiesta as\u00ed\u00ad, es tambi\u00e9n as\u00ed\u00ad en su realidad m\u00e1s profunda, es un Dios comunidad de amor y de relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Bajo esta \u00f3ptica, las personas adultas pueden sentir la seducci\u00f3n de aceptar la plenitud de este Amor y Bondad supremos, que puede colmar su aspiraci\u00f3n humana m\u00e1s profunda de comunicaci\u00f3n y relaci\u00f3n, estableciendo entre los hombres un nuevo ser: ser para vivir y promover la apertura y la sencillez, ser para vivir y promover el amor y el servicio, ser para vivir y promover la aut\u00e9ntica comuni\u00f3n. Por la aceptaci\u00f3n existencial y personal de este Dios trinitario, la humanidad entera puede convertirse en el aut\u00e9ntico testimonio hist\u00f3rico -y a la vez simb\u00f3lico- de esta manera de ser Dios. Manera de ser de Dios que, en cuanto divina, es plena y absoluta relaci\u00f3n de comuni\u00f3n y donaci\u00f3n mutuas en s\u00ed\u00ad mismo y que, inserta como est\u00e1 en la historia humana, puede convertirse en el desencadenante m\u00e1s eficaz del reino de Dios.<\/p>\n<p>\u00bfNo es ya la Iglesia -con todas sus imperfecciones- ese testimonio hist\u00f3rico de la manera de ser de Dios y, por tanto, desencadenante del reino de Dios en este mundo? Por eso es \u00aben Cristo como un sacramento o se\u00f1al e instrumento de la \u00ed\u00adntima uni\u00f3n con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb (LG 1), \u00absacramento universal de salvaci\u00f3n\u00bb (LG 48).<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<br \/>\nDe esta forma, Dios, que en Jes\u00fas de Nazaret se ha manifestado como Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo, trinitario, aparece como aquel que quiere y puede llevar al hombre -a todo el hombre- a la plenitud de vida y comunicaci\u00f3n que es \u00e9l mismo en su realidad m\u00e1s profunda. La participaci\u00f3n filial de esta realidad divina lleva al hombre a aquella plenitud de relaci\u00f3n y amor que \u00fanicamente le puede ser dada como don supremo de Aquel que es en s\u00ed\u00ad mismo plenitud de relaci\u00f3n y amor, y que constituye en su esencia m\u00e1s profunda una perfecta comuni\u00f3n de personas divinas: Trinidad de Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es \u00abla m\u00e1s perfecta comunidad\u00bb17. De esta forma, \u00abel misterio de la Trinidad no s\u00f3lo no es irrelevante para la vida de los cristianos, sino que es un misterio de salvaci\u00f3n donde se plasma la autocomunicaci\u00f3n de Dios en Cristo Jes\u00fas y la donaci\u00f3n de la fuerza de su Esp\u00ed\u00adritu\u00bb18.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. Para cuanto sigue, v\u00e9ase B. FORTE, Trinidad como historia. Ensayo sobre el Dios cristiano, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988, 15-65 y 93-156. A su vez B. Forte se inspira en la propuesta narrativa del misterio pascual, de H. U. VON BALTASAR, Mysterium paschale, en J. FEINER Y OTROS, Mysterium salutis III, Cristiandad, Madrid 19712, 143-355. &#8211; 2. J. M. RoVIRA BELLOSO, Trinidad: Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo, en X. PIKAZA-N. SILANES (dirs.), Diccionario teol\u00f3gico. El Dios cristiano, Secretariado Trinitario, Salamanca 1992, 1372-1377. &#8211; 3. Cf JUAN PABLO II, Locuci\u00f3n del \u00ed\u0081ngelus, 10.9.1978, L&#8217;Osservatore Romano (12.9.1978). &#8211; 4. Cf Summa contra gentiles, LIII, c. 27. &#8211; 5. K. Rahner, cuya reflexi\u00f3n teol\u00f3gica signific\u00f3 un impulso decisivo a la teolog\u00ed\u00ada trinitaria, pod\u00ed\u00ada constatar que la Trinidad ten\u00ed\u00ada muy poca incidencia en la vida de los cristianos. Seg\u00fan \u00e9l \u00ablos cristianos, a pesar de su profesi\u00f3n ortodoxa de la Trinidad son, en la realizaci\u00f3n de su existencia religiosa, casi exclusivamente monote\u00ed\u00adstas. Podr\u00ed\u00adamos atrevernos a afirmar que si hubiera que desechar, por falsa, la doctrina trinitaria, la mayor parte de la bibliograf\u00ed\u00ada religiosa podr\u00ed\u00ada permanecer tal como est\u00e1\u00bb (Advertencias sobre el tratado dogm\u00e1tico \u00abDe Trinitate\u00bb, en Escritos de teolog\u00ed\u00ada IV, Madrid 1962, 107. &#8211; 6. J. M. RoVIRA BELLOSO, Tratado de Dios uno y Trino, San Pablo, Madrid 1994, 387. &#8211; 7. B. GROMMJ. R. GUERRERO, El anuncio del Dios cristiano. An\u00e1lisis y consecuencias para la educaci\u00f3n de la fe, Secretariado trinitario, Salamanca 1979, 31. &#8211; 8. Ib, 57. &#8211; 9 K. RANNER, o.c., 107ss. &#8211; 10 B. GROMM-J. R. GUERRERO, o.c., 73. &#8211; 11. R. PANIKKAR, La trinidad y la experiencia religiosa, Obelisco, Barcelona 1989, 25. &#8211; 12 B. GROMM-J. R. GUERRERO, o.c., 125. &#8211; 13 Ib, 125-126. &#8211; 14 Para esta exposici\u00f3n vamos a seguir las pautas marcadas por B. Gromm y J. R. Guerrero en su obra ya citada. Esta misma fuente ha usado V. Pedrosa para la elaboraci\u00f3n de la \u00faltima parte de su art\u00ed\u00adculo Catequesis trinitaria, en X. PIKAZA- N. SILANES, o.c., 224-244. &#8211; 15. B. GROMM-J. R. GUERRERO, o.c., 141. -16 V. PEDROSA, a.c., 240. &#8211; 17 L. BOFF, La Sant\u00ed\u00adsima Trinidad es la mejor comunidad, San Pablo, Madrid 19902. &#8211; 18. J. R. GUERRERO, El misterio de la Trinidad en la catequesis de nuestros d\u00ed\u00adas, en N. SILANES (ed.), La Trinidad en la catequesis, Secretariado Trinitario, Salamanca 1978, 285-356.<\/p>\n<p>BIBL.: Adem\u00e1s de la ya consignada en las notas: ARIAS REYERO M., El Dios de nuestra fe. Dios uno y Trino, Celam, Bogot\u00e1 1991; AUER J., Dios uno y Trino II, Herder, Barcelona 1982; BALTHASAR H. U. VON, Teodram\u00e1tica III, Encuentro, Madrid 1993; BOFE L., La Trinidad, la sociedad y la liberaci\u00f3n, San Pablo, Madrid 19872; CONGAR Y., El Esp\u00ed\u00adritu Santo, Herder, Barcelona 1983; DANIELOU J., La Trinidad y el misterio de la existencia, San Pablo, Madrid 1970; J\u00dcNGEL E., Dios como misterio del mundo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1984; LACUEVA F., Un Dios en tres personas, Clie, Tarrasa 1978; MU\u00ed\u2018oz R., Dios de los cristianos, San Pablo, Madrid 1986; PANNENBERG W., Teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica 1, UNIV. PONT. COMILLAS, Madrid 1992; PIKAZA X., Trinidad y comunidad cristiana, Secretariado Trinitario, Salamanca 1990; Trinidad, en MORENO VILLA M. (dir.), Diccionario de pensamiento contempor\u00e1neo, San Pablo, Madrid 1997, 1189-1197; RAHNER K., El Dios Trino como principio y fundamento trascendente de la historia de la salvaci\u00f3n, en FEINER J. Y OTROS, Mysterium salutis 11-1, Cristiandad, Madrid 1969, 359-449; Theos en el Nuevo Testamento, en Escritos de teolog\u00ed\u00ada 1, Taurus, Madrid 1963, 93-168; SCHEFFCZYK L., Dios uno y trino, Fax, Madrid 1973; TORRES QUEIRUGA A., Creo en Dios Padre, Sal Terrae, Santander 1986; VIVES J., Si sentiu la seva veu&#8230; Exploraci\u00f3 cristiana del misteri de D\u00e9u, Montserrat, Barcelona 1988; WAINWRIGHT A., La Trinidad en el Nuevo Testamento, Secretariado Trinitario, Salamanca 1976.<\/p>\n<p>Francesc Torralba Rosell\u00f3<br \/>\ny Josep Castany\u00e9 Subirana<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n<p>I. La doctrina de la Escritura<br \/>\n1. El Antiguo Testamento<br \/>\nDe una historia de la -> revelaci\u00f3n y de la -> salvaci\u00f3n (B) no puede esperarse que la T. de Dios ya en el AT est\u00e9 revelada expl\u00ed\u00adcitamente. Pues el AT como tal pertenece a la revelaci\u00f3n por la palabra, pero de tal manera que \u00e9sta es esencialmente momento e interpretaci\u00f3n de las acciones salv\u00ed\u00adficas de Dios. Por consiguiente, mientras la comunicaci\u00f3n de -> Dios (E) mismo en -> Jesucristo no se dio de manera hist\u00f3ricamente irreversible y, con ello, el esp\u00ed\u00adritu de Dios no apareci\u00f3 hist\u00f3ricamente no s\u00f3lo como ofrecido, sino tambi\u00e9n como escatol\u00f3gicamente victorioso, la revelaci\u00f3n de la T. habr\u00ed\u00ada sido para los hombres un hablar sobre una realidad que no se hallaba en su \u00e1mbito hist\u00f3rico como tal. Sin embargo, por la continuidad de la historia de la salvaci\u00f3n y de su fundamento siempre dado (la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, cf. -> salvaci\u00f3n, C), el AT es importante tambi\u00e9n para la doctrina de la Trinidad.<\/p>\n<p>En su doctrina de la palabra de Dios que entra en la historia, pero contin\u00faa siendo palabra de Dios a pesar de su penetraci\u00f3n en este mundo, se da ya un concepto din\u00e1mico de -> revelaci\u00f3n, el cual, radicalizado progresivamente en la historia de la revelaci\u00f3n, ten\u00ed\u00ada que conducir necesariamente a aquello que implica ya cierta T. (comunicaci\u00f3n de Dios mismo, que en la fe en la palabra de Dios, sustentada por \u00e9l en la gracia, no se convierte en mera palabra humana sobre Dios). Las \u00abpersonificaciones\u00bb de las acciones del poder divino sobre el mundo (palabra de Dios, sabidur\u00ed\u00ada de Dios, Esp\u00ed\u00adritu de Dios), por las que \u00e9stas se entienden como separadas de Dios, pero sin constituir ning\u00fan principio intermedio entre Dios y el mundo, preludian formalmente y por su contenido la doctrina neotestamentaria de la Trinidad.<\/p>\n<p>2. El Nuevo Testamento<br \/>\na) El Nuevo Testamento no contiene ninguna doctrina sistem\u00e1tica acerca de la T. \u00abinmanente\u00bb en Dios. Se acerca mucho a ello la f\u00f3rmula bautismal de Mt 28, 19, aunque ha de advertirse que la ex\u00e9gesis actual no cuenta esta f\u00f3rmula entre las ipsissima verba de Jes\u00fas. Junto a los enunciados sobre el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo en particular (y sus relaciones respectivas con las otras personas), ha de tenerse en cuenta que en Jn y en la literatura epistolar apost\u00f3lica hay una tendencia clara a nombrar las tres palabras en el mismo contexto (p. ej., Ef 4, 4ss: un Esp\u00ed\u00adritu, un Se\u00f1or, un Dios y un Padre; 1 Cor 13, 13: gracia del Se\u00f1or Jesucristo, amor de Dios, comuni\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo).<\/p>\n<p>b) En el NT, cuando se habla simplemente de \u00abDios\u00bb, se designa el Dios que act\u00faa en el AT, el cual es el \u00abPadre\u00bb, tiene un Hijo y da su -> Esp\u00ed\u00adritu (no el \u00abDios trinitario\u00bb). Las afirmaciones sobre el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo se hacen aqu\u00ed\u00ad donde el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu aparecen en un contexto hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico, pero no dentro de una afirmaci\u00f3n sistem\u00e1tica sobre la T. Ciertamente, el NT no puede decir que Jes\u00fas es \u00f3 theos, porque entonces lo identificar\u00ed\u00ada con el Padre, pero conoce la divinidad del Hijo, pues, por una parte, no entiende al Hijo como una instancia c\u00f3smica intermedia entre Dios y el mundo (all\u00ed\u00ad donde el Hijo aparece como preexistente est\u00e1 claramente del lado de Dios: Jn 1, 1; Flp 2, 6ss, etc.), y, por otra parte, confiesa a Jes\u00fas simplemente como el Hijo, no como un mero profeta, sino como el salvador por antonomasia. La cuesti\u00f3n de la interpretaci\u00f3n del Jes\u00fas prepascual acerca de s\u00ed\u00ad mismo pertenece a otro contexto. Sobre esta cuesti\u00f3n notemos solamente que tambi\u00e9n el Jes\u00fas prepascual de los sin\u00f3pticos se contrapone a los dem\u00e1s hombres y se atribuye prerrogativas exclusivas de Yahveh, prescindiendo de si \u00e9l se apropia los t\u00ed\u00adtulos tradicionales con que se expresa la dignidad mesi\u00e1nica. Jes\u00fas es la presencia del reino (Mt 12, 28; Lc 11, 20), del juicio (Jn 12, 31.38; Mt 11, 20-24 par), del dominio sobre la ley (Mc 2, 23-28; 3, 1-6), de la situaci\u00f3n absoluta de decisi\u00f3n (Mc 13, 9-13; 9, 34-38; 10, 17-27), de la insuperable cercan\u00ed\u00ada de Dios (Jn 10, 30-38; Mt 11, 25ss), de la plenitud del Esp\u00ed\u00adritu (Lc 4, 18). La divinidad preexistente del Hijo est\u00e1 clara en Jn y Pablo, y no es necesario que aqu\u00ed\u00ad la demostremos minuciosamente (cf., p. ej., Jn 1, 1-18; Fln 2, 5-11; cf. -> Jesucristo, A. v).<\/p>\n<p>Para el NT tampoco el Esp\u00ed\u00adritu es un poder c\u00f3smico o religioso entre Dios y el mundo, sino que es simplemente el Esp\u00ed\u00adritu de Dios (Lc 4, 18; Tit 3, 5s; 1 Cor 12, 4, etc.; -> Esp\u00ed\u00adritu Santo). Como tal presencia salv\u00ed\u00adfica de Dios mismo (del Padre), el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu no son simplemente id\u00e9nticos con aqu\u00e9l a quien revelan y cuya cercan\u00ed\u00ada radical entre nosotros son.<\/p>\n<p>En la cuesti\u00f3n de la distinci\u00f3n mutua de las tres personas seg\u00fan la Escritura, no se puede partir de un masivo concepto moderno de persona. Si ellas no se distinguen tal como parece exigir este concepto (p. ej., Pneuma y Se\u00f1or glorificado, Pneuma y Dios en Pablo son dif\u00ed\u00adciles de distinguir), eso no significa ni de mucho que en la Escritura no aparezcan con la distinci\u00f3n que afirma el dogma de la Iglesia. C\u00f3mo hay cierta distinci\u00f3n se pone ya de manifiesto por el hecho de que las tres palabras no se usan en forma meramente alternativa, sino que aparecen coordinadas en un mismo contexto. El NT conoce adem\u00e1s un comportamiento del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu para con Dios Padre (cf. Mt 11, 27; Jn 1, 1; 8, 38; 10, 38; 1 Cor 2, 10), que los \u00abenv\u00ed\u00ada\u00bb (Jn 14, 16.26; 17, 3; Sal 4, 6), que a trav\u00e9s del Hijo da el Esp\u00ed\u00adritu (Jn 15, 26; 16, 7). Naturalmente, aqu\u00ed\u00ad se ve claro c\u00f3mo el lenguaje del NT anda tambi\u00e9n a tientas y a la b\u00fasqueda cuando quiere afirmarse la unidad y la diversidad de Dios como Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. Y la pregunta es d\u00f3nde est\u00e1 la ra\u00ed\u00adz \u00faltima de la revelaci\u00f3n originaria, tras la cual no puede seguirse interrogando, supuesto que, referidas a esa ra\u00ed\u00adz, las afirmaciones del NT pueden considerarse ya como teolog\u00ed\u00ada (aunque absolutamente normativa). Esa cuesti\u00f3n s\u00f3lo puede responderse as\u00ed\u00ad: el Jes\u00fas concreto es para nosotros la existencia de Dios (Padre) mismo entre nosotros y, con todo, no es el Padre. Ahora bien, esa distinci\u00f3n no est\u00e1 fundamentada meramente en la diferencia de la realidad humana y creada de Jes\u00fas; pues, de otro modo, esta realidad ser\u00ed\u00ada precisamente la librea bajo la cual existir\u00ed\u00ada el Dios Padre v nada m\u00e1s. Y el Esp\u00ed\u00adritu es experimentado como la autodonaci\u00f3n de Dios (Padre), pero de tal modo que el Esp\u00ed\u00adritu dado hace experimentar el car\u00e1cter inaprehensible del Dios (Padre) sin origen y con ello su propia distinci\u00f3n respecto del Padre. Partiendo de esta experiencia del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu, el NT, guiado por un \u00abinstinto\u00bb certero, se niega a explicar racionalmente la T. a base de una mera apariencia y de un \u00abaspecto para nosotros\u00bb del Dios uno, o bien &#8211; en forma tambi\u00e9n racionalista en el fondo &#8211; a entender al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu como seres mitol\u00f3gicos intermedios o como algo \u00abhumano\u00bb m\u00e1s fuertemente misterioso.<\/p>\n<p>c) Pero la reflexi\u00f3n del NT busca ya esclarecer el fundamento de la igualdad y diversidad esenciales entre Padre e Hijo. El Hijo es el Hijo propio en contraposici\u00f3n a los siervos (Mc 12, 1-12 par; Rom 8, 3.32; Heb 1, etc.), el Verbo eterno del Padre (Jn 1, 1.14; 1 Jn 1, 1; Ap 19, 13), la imagen (2 Cor 4, 4; Col 1, 15; Heb 1, 3) y el reflejo de la gloria del Padre (Heb 1, 3). Tales afirmaciones no podr\u00e1n leerse en sentido \u00abintratrinitario\u00bb y valorarse inmediatamente para una teolog\u00ed\u00ada \u00abpsicol\u00f3gica\u00bb de la T. a manera de la de Agust\u00ed\u00adn. Pero, dado el principio fundamental de la \u00abteolog\u00ed\u00ada de la -> Trinidad\u00bb, esas afirmaciones primordialmente hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficas (Hijo como expresi\u00f3n del Padre de cara al mundo) son ya tambi\u00e9n un enunciado sobre la T. \u00abinmanente\u00bb.<\/p>\n<p>II. Historia de la doctrina de la Trinidad<br \/>\nCf. -> modalismo, -> arrianismo, ->a capadocios; cf. tambi\u00e9n teolog\u00ed\u00ada de la -> Trinidad IV, -> encarnaci\u00f3n, -> Jesucristo, C.<\/p>\n<p>III. Magisterio eclesi\u00e1stico<br \/>\n1. Las fuentes<br \/>\nSon importantes para esta doctrina, adem\u00e1s de los distintos -> s\u00ed\u00admbolos de la fe (Apost\u00f3lico, Nicenoconstantinopolitano, Quicumque [Dz 39], la confesi\u00f3n de fe de Pablo vi), el primer concilio de Constantinopla (381; Dz 86), el concilio de Nicea (325; Dz 54), el concilio xi de Toledo (675; Dz 275-281), el concilio Lateranense iv (1215; Dz 428 431s), el concilio segundo de Ly\u00f3n (1274; Dz 460), el concilio de Florencia (1439-1445; Dz 691 703s).<\/p>\n<p>1. El magisterio eclesi\u00e1stico mismo<br \/>\na) La T. es un -> misterio absoluto (Dz 1795 1915), que incluso despu\u00e9s de su revelaci\u00f3n no puede penetrarse racionalmente (cf. Dz 1915; sobre esto cf. tambi\u00e9n Col-Lac vii 507c 525bc). Si en la fe cristiana se dan misterios absolutos, la T. es el m\u00e1s fundamental de ellos. Pero el magisterio apenas esclarece por qu\u00e9 eso es as\u00ed\u00ad; destaca solamente la importancia de la T. para la existencia peregrinante del hombre. Pero por qu\u00e9 y c\u00f3mo, sin embargo, la T. est\u00e1 llena de sentido para nosotros, y en qu\u00e9 realidad salv\u00ed\u00adfica se nos da, son cuestiones sobre las que apenas se reflexiona.<\/p>\n<p>b) El Dios uno existe, en tres \u00abpersonas\u00bb, \u00absubsistencias\u00bb (\u00abhip\u00f3stasis\u00bb: Dz 17 19 39 48 51 58ss 79 254 275 278-281 428 431 461 703s 993 1916), que son la \u00fanica naturaleza divina (physis), la \u00fanica esencia (o\u00fas\u00ed\u00ada) divina, la \u00fanica substancia divina (a diferencia de la subsistencia; Dz 17 19 39 59 78 82 86 254 275 277ss 428 431s 461 703s 708 993). Las personas son iguales, por igual eternas y omnipotentes (Dz 13 19 39 54 68-75 254 276ss 428 461ss 703s).<\/p>\n<p>No se da una definici\u00f3n solemne de los conceptos as\u00ed\u00ad usados (persona, hypostasis, physis, o\u00fas\u00ed\u00ada, substancia), ni de las eventuales diferencias entre persona e hyp\u00f3stasis. El sentido de estas palabras debe sacarse de una dif\u00ed\u00adcil correlaci\u00f3n de los motivos que las acu\u00f1aron: de las determinaciones de estas palabras en la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica; del sentido que ellas mismas tienen en las afirmaciones dogm\u00e1ticas con su oposici\u00f3n dial\u00e9ctica de los conceptos (hypostasis-\u00f3us\u00ed\u00ada); y de la circunstancia de que \u00abesencia\u00bb aqu\u00ed\u00ad es m\u00e1s f\u00e1cilmente comprensible, significando el ser divino, la divinidad de estas tres personas en la absoluta identidad de esa esencia de Dios. Las manifestaciones m\u00e1s recientes del magisterio no han tenido en cuenta el desarrollo ulterior del concepto de \u00abpersona\u00bb, sino que siguen us\u00e1ndolo en el sentido que la palabra hab\u00ed\u00ada recibido en las luchas antiarrianas (y en la cristolog\u00ed\u00ada). Ahora bien, cuando se afirma que el Esp\u00ed\u00adritu Santo queda constituido por el amor \u00abrec\u00ed\u00adproco\u00bb del Padre y del Hijo, aunque la procesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu viene de un \u00fanico principio y es un \u00fanico acto (Dz 691 1084), en tal manera de hablar se refleja la influencia de un concepto moderno de persona.<\/p>\n<p>c) A la vez estas personas son (realmente) distintas entre s\u00ed\u00ad (Dz 39 281 703ss 1655).<\/p>\n<p>El Padre no tiene origen (Dz 3 19 39 275 428 703s). El Hijo ha sido engendrado de la substancia del Padre (Dz 13 19s 40 48 54 69 275s 281 432 703s) y, por cierto, por el Padre solo (Dz 40 428 703). El Esp\u00ed\u00adritu no es engendrado (Dz 39 277), sino que procede del Padre y del Hijo como de un \u00fanico principio (Dz 460 691 704 15 19 39 86 277 428 460 691 703) en una espiraci\u00f3n \u00fanica (Dz 691). Se distingue entre los conceptos de \u00abgeneraci\u00f3n\u00bb y de \u00abespiraci\u00f3n\u00bb (spiratio). Ante todo es evidente que dichos conceptos coinciden en que la naturaleza divina del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu es pose\u00ed\u00adda como \u00abparticipada\u00bb. Tales conceptos se distinguen en cuanto esta participaci\u00f3n se produce en un caso como generaci\u00f3n del Padre solo, y en el otro como espiraci\u00f3n del Padre y del Hijo (o a trav\u00e9s del Hijo: Dz 460 691) como \u00fanico principio de comunicaci\u00f3n en un acto (nacional). Pero el magisterio ya no precisa m\u00e1s en qu\u00e9 se distinguen, la \u00abgeneraci\u00f3n\u00bb y la \u00abespiraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El hecho de que debe darse necesariamente una distinci\u00f3n, se deduce simplemente de la diversidad de Hijo y Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>d) Sobre esto descansa la afirmaci\u00f3n de que en Dios hay relaciones realmente distintas (Dz 208 278 281 296 703) y propiedades (Dz 281 296 428) y, con ello, tambi\u00e9n una distinci\u00f3n virtual entre la esencia de Dios y las personas divinas, constituidas por relaciones (cf. Dz 17 19 523s). La distinci\u00f3n entre la esencia (absoluta) de Dios y las \u00abrelaciones\u00bb, que constituyen las personas, debe hacer m\u00e1s comprensible todav\u00ed\u00ada en el plano l\u00f3gico por qu\u00e9 no puede demostrarse, por lo menos con seguridad, la existencia de una contradicci\u00f3n en el hecho de que las tres personas divinas sean id\u00e9nticas con la esencia \u00fanica de Dios y, sin embargo, se distingan relativamente entre s\u00ed\u00ad. La concepci\u00f3n del fundamento de la diversidad como oposici\u00f3n de relaciones viene sugerida por las palabras Padre-Hijo, en las que se expresa una relaci\u00f3n de oposici\u00f3n. En esta doctrina trinitaria de la relaci\u00f3n, que alcanza su punto culminante en el axioma (procedente de Anselmo de Canterbury) del concilio de Florencia (Dz 703), ha sido decisiva la doctrina trinitaria de los -> capadocios (especialmente la de Gregorio de Nisa), m\u00e1s decisiva que la especulaci\u00f3n psicol\u00f3gica de Agust\u00ed\u00adn sobre la T. (cf., sin embargo, Dz 296).<\/p>\n<p>e) Las personas divinas \u00abrelativas\u00bb no son realmente distintas de la esencia de Dios (Dz 278 296 703), o sea que no constituyen una cuaternidad junto con esta esencia (Dz 283 431s). M\u00e1s bien, en Dios todo es uno en tanto no media una oposici\u00f3n de relaci\u00f3n (relationis oppositio: Dz 703); cada persona divina est\u00e1 totalmente en las otras (\u00abcircuminsesi\u00f3n\u00bb: Dz 704) y cada una de ellas es el Dios uno y verdadero (Dz 279 343 420 461).<\/p>\n<p>f) Las personas divinas no pueden separarse entre s\u00ed\u00ad ni en el ser (Dz 48 281 461) ni en el obrar (Dz 19 281 428 461), y constituyen un \u00fanico principio de operaci\u00f3n hacia fuera (Dz 254 281 428 703). En dicha identidad de acci\u00f3n de las tres personas, acci\u00f3n que s\u00f3lo por apropiaci\u00f3n se atribuye a una de ellas (DS 3326), ha de tenerse en cuenta, sin embargo, que en este axioma se trata de la causalidad eficiente de Dios (Dz 2290); no se toca ah\u00ed\u00ad, por consiguiente, el hecho de que s\u00f3lo el Logos se ha encarnado, ni la teor\u00ed\u00ada de la -> gracia increada, seg\u00fan la cual una de las tres personas divinas tiene una relaci\u00f3n peculiar con el hombre (a pesar de DS 3331). La doctrina, que se sigue de aqu\u00ed\u00ad, sobre las \u00abmisiones\u00bb econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adficas del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu por el Padre (cf. Dz 277 285 794), apenas ha sido desarrollada por el magisterio eclesi\u00e1stico.<\/p>\n<p>IV. Intento de una doctrina sistem\u00e1tica<br \/>\n1. El principio fundamental en el plano metodol\u00f3gico y en el objetivo<br \/>\na) Este principio consiste en la identidad entre la T. econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica y la inmanente. Naturalmente, esa identidad no pone en duda que una T. econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica, como id\u00e9ntica con la inmanente, s\u00f3lo se da en virtud de la decisi\u00f3n libre de -> Dios (E) en orden a su propia comunicaci\u00f3n (sobrenatural). Pero, llevado por esta libertad, el don en el que Dios se comunica al mundo es precisamente Dios como el trino (no algo causado eficientemente que lo represente) y, por cierto, de tal manera que, por ser \u00e9l trino, esta T. determina la colaci\u00f3n del don y lo hace trinitario. Y por eso puede decirse tambi\u00e9n a la inversa: La dimensi\u00f3n trinitaria de esta comunicaci\u00f3n divina, la T. econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica, quoad nos hace conocer por s\u00ed\u00ad misma la T. inmanente, porque se identifica con ella. Eso implica tambi\u00e9n que a las dos \u00abprocesiones\u00bb inmanentes en Dios corresponden (dentro de la identidad) dos misiones, y que las relaciones con el mundo creado, constituidas en una causalidad formal (no eficiente) por las misiones como procesiones (procesi\u00f3n del Logos: uni\u00f3n hipost\u00e1tica; espiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu: santificaci\u00f3n deificante del hombre), no son apropiaciones, sino caracter\u00ed\u00adsticas peculiares de estas personas. No podemos tratar aqu\u00ed\u00ad la objeci\u00f3n habitual (v\u00e9ase para ello MySal II 330ss) de por qu\u00e9 entonces la relaci\u00f3n propia del Esp\u00ed\u00adritu con el hombre santificado no significa una uni\u00f3n hipost\u00e1tica. Pero esta objeci\u00f3n presupone lo que en \u00faltimo t\u00e9rmino es falso, a saber, que la \u00abhip\u00f3stasis\u00bb del Logos y la del Pneuma son de la misma especie.<\/p>\n<p>b) El principio fundamental insinuado de la doctrina de la T. queda corroborado en primer lugar por el hecho de que, en la uni\u00f3n hipost\u00e1tica, se da un caso en el que se realiza lo que este principio dice en general. Adem\u00e1s, en la doctrina de la gracia y de la -> visi\u00f3n de Dios como trino, cuyo principio ontol\u00f3gico debe ser la T., es una opini\u00f3n teol\u00f3gica bien fundada por la Escritura y la tradici\u00f3n (griega) y por la teolog\u00ed\u00ada moderna (desde Petavio) la concepci\u00f3n de que el Pneuma tiene una relaci\u00f3n peculiar suya con el hombre agraciado. S\u00f3lo presuponiendo este principio est\u00e1 clara la distinci\u00f3n entre orden de la creaci\u00f3n y orden de la gracia, entre naturaleza y gracia sobrenatural. Pues la comunicaci\u00f3n de Dios mismo, la cual, a diferencia de la creaci\u00f3n natural, constituye el orden sobrenatural de la salvaci\u00f3n, no puede ser pensada solamente como comunicaci\u00f3n de una esencia abstracta (de una physis divina), sino que ha de entenderse como comunicaci\u00f3n de Dios tal como \u00e9l es, como el trino, pues en cuanto tal \u00abhabita\u00bb Dios en los justificados y es contemplado en la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica. Adem\u00e1s, en correspondencia con la esencia general de la revelaci\u00f3n como unidad de acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica y palabra de Dios, la revelaci\u00f3n de la T. como inmanente s\u00f3lo puede producirse por el hecho de que \u00e9sta se comunica en la acci\u00f3n divina de la gracia, o sea, haci\u00e9ndose T. econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica. Si la T. como tal ha de ser un misterio salv\u00ed\u00adfico revelado, entonces ella misma debe ser econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica. Finalmente hemos de decir que la revelaci\u00f3n, tal como est\u00e1 dada en todo el NT, jam\u00e1s trata s\u00f3lo de la T. inmanente o de esa T. como comunicada meramente en conceptos o enunciados, sino que habla ante todo de la experiencia del Hijo y del Pneuma en la historia colectiva e individual de la salvaci\u00f3n y revelaci\u00f3n, y s\u00f3lo habla del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu en cuanto a trav\u00e9s de ambos se nos acerca el Dios (Padre) sin origen.<\/p>\n<p>En tal enunciado hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico se revela la T. Esa revelaci\u00f3n no es meramente el presupuesto de otra sobre la T. inmanente, sino que es ya esta revelaci\u00f3n misma. Pues de lo contrario, ser\u00ed\u00ada la comunicaci\u00f3n meramente verbal de algo que nos afecta, no poseer\u00ed\u00ada en nosotros ning\u00fan horizonte real de inteligencia, y ser\u00ed\u00ada s\u00f3lo una humillante y desmedida exigencia a nuestro conocimiento. Hemos de tener en cuenta que una abstracta uni\u00f3n hipost\u00e1tica en un \u00abDios-hombre\u00bb, como acostumbramos a decir, y una gracia \u00abcreada\u00bb meramente santificante podr\u00ed\u00adan revelarse tambi\u00e9n sin esta revelaci\u00f3n trinitaria; por consiguiente, la T. no necesitar\u00ed\u00ada en absoluto revelarse verbalmente si ella como tal no se nos diera realmente.<\/p>\n<p>2. La Trinidad \u00abecon\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica\u00bb<br \/>\na) La T. econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica como -> misterio. Cuando a continuaci\u00f3n hablemos de la comunicaci\u00f3n de Dios mismo e intentemos entender la T. divina en su dimensi\u00f3n econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica y desde ah\u00ed\u00ad en su dimensi\u00f3n inmanente, ha de estar claro de antemano c\u00f3mo todos los enunciados que contienen y articulan ese concepto de la comunicaci\u00f3n de Dios mismo permanecen incluidos en esta autocomunicaci\u00f3n como misterio y, por ello, no est\u00e1n expuestos al peligro de una filosof\u00ed\u00ada racionalista. Pues precisamente esta autocomunicac\u00f3n no s\u00f3lo como hecho es acci\u00f3n libre de Dios y as\u00ed\u00ad no \u00abdeductible\u00bb a priori, sino que tambi\u00e9n en su esencia es un misterio permanente, porque la posibilidad de una causalidad formal divina respecto de la criatura no puede comprenderse positivamente. Adem\u00e1s, el concepto de \u00abcomunicaci\u00f3n de Dios mismo\u00bb, como f\u00f3rmula que permite una sistematizaci\u00f3n teol\u00f3gica de los enunciados de la revelaci\u00f3n, ha sido logrado a partir de \u00e9stos y, por tanto, no suprime el misterio del mensaje revelado. Lo cual ha de aplicarse tambi\u00e9n a todo lo que se desarrolle sistem\u00e1ticamente a partir de ese concepto.<\/p>\n<p>b) La unidad de la comunicaci\u00f3n de Dios mismo en las dos misiones (la del Hijo y la del Esp\u00ed\u00adritu). Para la fe cristiana el acercamiento de Dios al mundo (aun presupuesta su existencia libremente creada) es libre gracia (-> naturaleza y gracia). Pero esto no impide la afirmaci\u00f3n de que la comunicaci\u00f3n de Dios mismo al mundo en el esp\u00ed\u00adritu (en la gracia) y la que se da en la uni\u00f3n hipost\u00e1tica son objeto de una sola y misma acci\u00f3n libre, porque ambas comunicaciones se condicionan mutuamente. La uni\u00f3n hipost\u00e1tica s\u00f3lo puede pensarse con sentido si opera anticipadamente o implica el agraciamiento del mundo por el esp\u00ed\u00adritu divino (por lo menos y ante todo en la humanidad de Cristo; y desde aqu\u00ed\u00ad, dado el car\u00e1cter social de la humanidad, en todos los hombres). Y, viceversa, el agraciamiento del mundo halla su necesaria aparici\u00f3n hist\u00f3rica y su irreversibilidad escatol\u00f3gica en lo que llamamos uni\u00f3n hipost\u00e1tica. Ambas \u00abmisiones\u00bb, por consiguiente, pueden ser entendidas como momentos que se condicionan rec\u00ed\u00adprocamente de la \u00fanica comunicaci\u00f3n de Dios mismo al mundo; y a la inversa: si \u00e9sta se produce libremente, entonces se desarrolla en la divinizaci\u00f3n del mundo en el \u00abesp\u00ed\u00adritu santo\u00bb (entendiendo esa expresi\u00f3n primeramente en un sentido \u00abneutral\u00bb, como sucede mayormente en la Escritura, donde \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb significa el poder amoroso, santificante y creador de Dios, poder que introduce el mundo en Dios) y en su aparici\u00f3n hist\u00f3rica v escatol\u00f3gica por la palabra hist\u00f3rica y definitiva de la promesa de Dios (entendiendo tambi\u00e9n esta \u00abpalabra\u00bb primeramente en un sentido neutral, como, p. ej., en 2 Cor 1, 19s).<\/p>\n<p>c) Si esa autocomunicaci\u00f3n doble v \u00fanica de Dios ha de ser realmente comunicaci\u00f3n de Dios mismo (a diferencia de la creaci\u00f3n), entonces tiene que afectar a Dios en s\u00ed\u00ad, es decir, debe significar una causalidad cuasi-formal de Dios, y \u00e9sta ha de ser una determinaci\u00f3n de Dios mismo. Lo cual, dada la libertad con que esta causalidad cuasi-formal se refiere a la criatura, de ning\u00fan modo es imposible, del mismo modo que el acto creador de Dios es id\u00e9ntico con la esencia divina, existe necesaria y eternamente, y, sin embargo, es libre frente al mundo. Desde aqu\u00ed\u00ad deber\u00e1 lograrse la comprensi\u00f3n de la T. \u00abinmanente\u00bb (cf. m\u00e1s adelante en 3).<\/p>\n<p>d) La \u00abesencia\u00bb de estas dos misiones. Si ambas \u00abmisiones\u00bb son dos momentos que se condicionan rec\u00ed\u00adprocamente de la \u00fanica comunicaci\u00f3n de Dios mismo, entonces el concepto de autocomunicaci\u00f3n (cf. MySal II 374ss), teniendo en cuenta que ella va dirigida a un receptor personal e hist\u00f3rico, en principio podr\u00ed\u00ada desarrollarse desde s\u00ed\u00ad mismo de manera que aparezcan formalmente sus diversas parejas de aspectos dobles: origen-futuro; historia-trascendencia; oferta-aceptaci\u00f3n; conocimiento-amor. Entonces podr\u00ed\u00ada aparecer claramente que origen &#8211; historia &#8211; ofrecimiento &#8211; conocimiento, por un lado; y futuro &#8211; trascendencia &#8211; ofrecimiento &#8211; amor, por otro, se implican siempre y constituyen en cada caso un momento de esta autocomunicaci\u00f3n. Esa pareja de cu\u00e1druples momentos podr\u00ed\u00ada identificarse con las misiones que conocemos. Pero aqu\u00ed\u00ad empezamos simplemente con las misiones, tal como se nos presentan en la experiencia hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>La \u00abesencia\u00bb de la \u00abmisi\u00f3n\u00bb del Esp\u00ed\u00adritu (en el marco del misterio) resulta inteligible sin gran dificultad. Dios se comunica a s\u00ed\u00ad mismo a la criatura indigente, finita y pecadora. Y este darse desde s\u00ed\u00ad mismo, sin buscarse o lograrse por ello a s\u00ed\u00ad mismo, sino, por el contrario, para arriesgarse en el otro, por ser uno tan grande que libremente puede hacerse m\u00e1s peque\u00f1o en el otro, es lo que precisamente se designa con la palabra -> amor (en el sentido de la \u00e1gap\u00e9 neotestamentaria). Y esto tanto m\u00e1s por el hecho de que ese amor tiende al centro de la persona humana y es all\u00ed\u00ad operante no s\u00f3lo como el don, sino tambi\u00e9n como la fuerza de su aceptaci\u00f3n. Si se prescinde todav\u00ed\u00ada de la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo puede y debe distinguirse el amor esencial divino del que constituye la personalidad del Esp\u00ed\u00adritu Santo, esta \u00abesencia\u00bb de la misi\u00f3n es tambi\u00e9n familiar para nosotros como aquello que la teologia tradicional describe como peculiaridad de la tercera persona en la T. inmanente.<\/p>\n<p>Para la comprensi\u00f3n de la misi\u00f3n del Hijo no se puede empezar simplemente con la especulaci\u00f3n sobre el Logos (matizada desde el principio por la mentalidad \u00abgriega\u00bb) y considerarla as\u00ed\u00ad solamente como misi\u00f3n para la revelaci\u00f3n de la \u00abverdad\u00bb de Dios, pues entonces el lado soteriol\u00f3gico de esta misi\u00f3n s\u00f3lo podr\u00ed\u00ada a\u00f1adirse accesoria y desvinculadamente. Hemos de entender que la verdad en sentido pleno es la verdad hecha, en la cual alguien \u00abpone a la vista\u00bb para s\u00ed\u00ad y para otros su esencia libremente realizada, la manifiesta hist\u00f3ricamente como fidedigna y fiel y la fija irreversiblemente. Ahora bien, precisamente \u00e9sta es la esencia de la misi\u00f3n del Hijo, en el que est\u00e1n unidos el aspecto revelador y el soteriol\u00f3gico; es misi\u00f3n de la verdad, que es fidelidad. Bajo este presupuesto podemos decir: La comunicaci\u00f3n de Dios mismo tiene dos modalidades fundamentales, a saber, como verdad y como amor; como verdad que acontece en la historia y es ofrecimiento de la fidelidad libre de Dios; y como amor que produce la aceptaci\u00f3n y abre la trascendencia del hombre hacia el futuro absoluto de Dios. En cuanto la aparici\u00f3n hist\u00f3rica de Dios (Padre) como verdad s\u00f3lo es perceptible en el horizonte de la trascendencia hacia el futuro absoluto de Dios, y en cuanto el futuro absoluto es prometido en forma realmente irrevocable como amor por el hecho de que esta promesa queda fijada en la historia concreta del Dios fiel (en el salvador absoluto); esos dos aspectos de la comunicaci\u00f3n de Dios mismo ni quedan separados, ni quedan unidos por un mero decreto, sino que juntos constituyen &#8211; sin ser id\u00e9nticos entre s\u00ed\u00ad &#8211; la \u00fanica autocomunicaci\u00f3n de Dios, la cual se desarrolla como verdad en una historia, como origen y ofrecimiento, y como amor aceptado que trasciende hacia el futuro absoluto.<\/p>\n<p>3. La Trinidad \u00abinmanente\u00bb<br \/>\nEl punto de apoyo para la transici\u00f3n intelectual desde la T. econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica a la inmanente acabada de lograrse con lo dicho.<\/p>\n<p>a) La T. salv\u00ed\u00adfica es ya la inmanente, pues no podr\u00ed\u00ada hablarse de una comunicaci\u00f3n de Dios mismo si ambas misiones y las \u00abpersonas\u00bb que con ello se nos dan, en las cuales tenemos a Dios, no correspondieran a Dios \u00aben s\u00ed\u00ad\u00bb, sino que pertenecieran solamente al \u00e1mbito creado. Las \u00abmisiones\u00bb son realmente (presupuesta en Dios la libre decisi\u00f3n de comunicarse) \u00abpreocupaciones\u00bb en Dios mismo.<\/p>\n<p>b) Estas dos procesiones son distintas entre s\u00ed\u00ad, porque son distintas las \u00abmisiones\u00bb. Naturalmente, esas misiones tienen una diferencia en su t\u00e9rmino, la cual no es simplemente la de las misiones originarias (missio principiative spectata) como tales, a saber, la naturaleza humana de Cristo, por un lado, y la santidad \u00abcreada\u00bb de los justificados en su distinci\u00f3n espacial-temporal, por otro lado. Pero ambos aspectos de la \u00fanica comunicaci\u00f3n divina, vistos desde Dios, son momentos &#8211; relacionados entre s\u00ed\u00ad en su diversidad &#8211; de la comunicaci\u00f3n de Dios mismo. Y otro tanto puede decirse tambi\u00e9n de las procesiones.<\/p>\n<p>c) Estas dos procesiones, como id\u00e9nticas con las misiones, aun perteneciendo a Dios \u00aben s\u00ed\u00ad\u00bb pueden entenderse todav\u00ed\u00ada como \u00abposibilidades\u00bb ante todo para tal autocomunicaci\u00f3n doble, o sea, todav\u00ed\u00ada en sentido econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfico (en forma semejante a la manera como el Logos en Jn 1, 1ss est\u00e1 eternamente junto a Dios, o sea, es inmanente, y, sin embargo, es concebido como referido al mundo); aunque, naturalmente, estas \u00abposibilidades\u00bb no deben entenderse como potencialidades que primero han de ser actualizadas en Dios. Mas precisamente porque, como dadas actualmente, tienen una relaci\u00f3n libre (\u00abcontingente\u00bb) con el mundo, no s\u00f3lo deben corresponder a Dios \u00aben s\u00ed\u00ad\u00bb, sino que han de ser tambi\u00e9n posibilidades \u00abpara \u00e9l\u00bb, deben tener tambi\u00e9n una significaci\u00f3n o un sentido \u00abinmanente\u00bb. Con ello podemos decir ahora: La distinci\u00f3n real de las dos procesiones est\u00e1 constituida por una doble e inmanente comunicaci\u00f3n de Dios mismo (del Padre). El Dios originario (el Padre) es el que se afirma para s\u00ed\u00ad en la verdad (Hijo) y el recibido y aceptado para \u00e9l mismo en el amor (Esp\u00ed\u00adritu), y por esto es aquel que de esa manera doble y \u00fanica puede comunicarse a s\u00ed\u00ad mismo hacia fuera.<\/p>\n<p>d) La distinci\u00f3n real en Dios est\u00e1 constituida por una doble comunicaci\u00f3n del Padre, a trav\u00e9s de la cual \u00e9ste, por un lado, se comunica a si mismo, y, por otro lado, precisamente (mediante esta comunicaci\u00f3n) como el que expresa y recibe pone su distinci\u00f3n real respecto de lo expresado y recibido. Lo comunicado, en cuanto, por un lado, hace de la comunicaci\u00f3n una aut\u00e9ntica autocomunicaci\u00f3n de Dios, y, por el otro, no suprime la distinci\u00f3n real entre Dios como comunicante y como comunicado, puede con raz\u00f3n ser designado como la divinidad, o sea, como la \u00abesencia\u00bb de Dios.<\/p>\n<p>e) La referencia constituyente de la distinci\u00f3n entre el que se comunica a s\u00ed\u00ad mismo y lo expresado y recibido, debe entenderse como \u00abrelativa\u00bb (relacional). Esto se desprende simplemente de la identidad de la \u00abesencia\u00bb. Esa \u00abrelacionalidad\u00bb no debe ser considerada en primera l\u00ed\u00adnea como medio para solucionar aparentes contradicciones l\u00f3gicas en la doctrina de la T. Como tal medio s\u00f3lo es apropiada en medida muy condicionada, pues, en la medida en que se entiende la relaci\u00f3n como la m\u00e1s irreal de las realidades, disminuye tambi\u00e9n su importancia para la comprensi\u00f3n de una T. que es lo m\u00e1s real. Pero la relaci\u00f3n es tan absolutamente real como otras determinaciones. Y una \u00abapolog\u00e9tica\u00bb de la T. \u00abinmanente\u00bb no puede partir del prejuicio de que una identidad muerta, sin mediaci\u00f3n de ninguna clase, sea la forma de ser m\u00e1s perfecta del Absoluto, para volver luego, con ayuda de la explicaci\u00f3n de que la distinci\u00f3n en Dios es \u00abs\u00f3lo\u00bb relativa, a eliminar la dificultad que con este prejuicio se hab\u00ed\u00ada creado (por entender falsamente la \u00absimplicidad\u00bb de Dios).<\/p>\n<p>4. La apor\u00e9tica del concepto de \u00abpersona\u00bb en la Trinidad<br \/>\na) La predicaci\u00f3n y la teolog\u00ed\u00ada se han acostumbrado a hablar de tres \u00abpersonas\u00bb en Dios, hasta tal punto que eso se hace con la impresi\u00f3n de que no hay en absoluto otra manera de expresar el misterio de la T. Pero esto no es exacto por la sencilla raz\u00f3n de que el NT no conoce esta palabra, que s\u00f3lo lentamente fue introducida en la terminolog\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica, debiendo notarse que los griegos raramente dicen pr\u00f3sopon y mayormente usan el t\u00e9rmino hyp\u00f3stasis. Si tales palabras en este contexto han de tener el mismo sentido, ciertamente no lo tienen por su origen e historia. De hecho no tuvieron exactamente el mismo sentido en el pasado y han mantenido su diferencia en el desarrollo hist\u00f3rico posterior. Pues \u00abhip\u00f3stasis\u00bb o \u00absubsistencia\u00bb (como concepto abstracto y concreto) pueden afirmarse de cualquier ente concreto, no solamente del ente \u00abracional\u00bb; mientras que \u00abpersona\u00bb significa siempre un subsistente racional. Y en el curso de la historia del concepto se ha desplazado la relaci\u00f3n entre la dimensi\u00f3n de la conciencia de la subjetividad espiritual y la dimensi\u00f3n de la \u00faltima concreci\u00f3n y diferencia de un ente frente a otro, de manera que esta subjetividad espiritual con conciencia de s\u00ed\u00ad misma y libertad no s\u00f3lo debe ser una nota esencial del subsistente concreto, para que \u00e9ste sea tambi\u00e9n persona, sino que, adem\u00e1s, en la comprensi\u00f3n del concepto de persona esa nota es constitutiva del ser personal como tal. Si supusi\u00e9ramos que este cambio de comprensi\u00f3n es v\u00e1lido tambi\u00e9n en la doctrina de la T., entonces en las tres personas divinas se dar\u00ed\u00adan tambi\u00e9n tres conciencias libres. Pero esto es falso. Por consiguiente, la f\u00f3rmula cl\u00e1sica de la T. no puede ni debe apropiarse esta historia moderna del concepto. Pero los enunciados doctrinales de la Iglesia no pueden suprimir o modificar esa historia. Con ello la regulaci\u00f3n eclesi\u00e1stica del lenguaje, que ha entrado en acci\u00f3n para matizar la contingencia en el uso de la palabra \u00abpersona\u00bb, est\u00e1 ante el peligro permanente de un malentendido. Pues la palabra \u00abpersona\u00bb, debido a su sentido actual, casi necesariamente se entender\u00e1 mal en la f\u00f3rmula trinitaria. Por consiguiente, resulta confusa. Y, propiamente, el lenguaje no deber\u00ed\u00ada ser as\u00ed\u00ad, porque el sentido presupuesto de cada palabra tendr\u00ed\u00ada que esclarecer la frase, y no deber\u00ed\u00ada ser necesaria una correcci\u00f3n de los conceptos usados a partir de la frase.<\/p>\n<p>b) Ahora bien, con ello no queremos decir que deba suprimirse la f\u00f3rmula de \u00abun Dios en tres personas\u00bb. El predicador individual no tiene facultad para esto, y es problem\u00e1tico si el magisterio en la situaci\u00f3n actual est\u00e1 en condiciones de crear otra f\u00f3rmula oficial (o sea, comprensible para todos, obligatoria y apropiada para ostentar ese car\u00e1cter obligatorio), la cual fuera mejor que la anterior. Pero el predicador debe ver el problema e intentar solucionarlo en la medida de sus fuerzas. Mas para ello conviene que tenga a su disposici\u00f3n algunas posibilidades ling\u00fc\u00ed\u00adsticas de substituir la f\u00f3rmula cl\u00e1sica, sin necesidad de \u00abimprovisar\u00bb en cada momento.<\/p>\n<p>c) Naturalmente, la manera m\u00e1s importante de resolver el problema mencionado es hablar del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo con la conciencia de que en esta diversidad se habla del \u00fanico Dios; p. ej., en lugar de \u00abtres personas\u00bb se podr\u00e1 hablar de las tres maneras c\u00f3mo el \u00fanico Dios se da (en la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica) y de sus tres maneras de subsistencia (en la esfera inmanente). De la palabra \u00abmanera\u00bb se podr\u00ed\u00ada deducir la relacionalidad entre las \u00abpersonas\u00bb, a trav\u00e9s de la cual (como oposici\u00f3n) se constituye la distinci\u00f3n en Dios (cf. MySal II 389-392). As\u00ed\u00ad, en tanto es necesario formalizar el hablar econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfico sobre el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo y afirmar expl\u00ed\u00adcitamente su unidad, podr\u00ed\u00adamos recurrir a las siguientes f\u00f3rmulas (ofrecemos algunos ejemplos): El Dios uno subsiste en tres maneras distintas de subsistencia. El Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu son distintos como relaciones opuestas, y por ello estos \u00abtres\u00bb no son \u00abel mismo\u00bb, pero s\u00ed\u00ad son \u00ablo mismo\u00bb (lo cual, naturalmente, es una subjetividad &#8211; libre frente a nosotros &#8211; de la divinidad), porque, para evitar malentendidos, se debe reservar la expresi\u00f3n \u00abel mismo\u00bb para el ente en su \u00faltima concreci\u00f3n no intercambiable, bajo la cual nos sale al encuentro. El Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu son el Dios \u00fanico e id\u00e9ntico en la divinidad, cada uno con distinta manera de subsistencia. En este sentido (y s\u00f3lo en este sentido) pueden contarse \u00abtres\u00bb en Dios, debiendo permanecer conscientes de que se \u00abnumera\u00bb lo que como pura distinci\u00f3n en el uno num\u00e9rico de la esencia no puede traducirse por el concepto de una multitud de individuos de la misma especie. Dios es \u00abtrino\u00bb por sus tres maneras de subsistir y de darse. Dios como subsistente en una determinada manera de subsistencia (p. ej., el Padre) es \u00abotro\u00bb (no: otra cosa) que Dios como subsistente en una manera distinta de subsistencia. Una manera de subsistir es distinta por su oposici\u00f3n relativa a otra y es real por su identidad con la esencia divina. En cada una de las tres maneras distintas de subsistir, subsiste la una y misma esencia divina. Por esto, \u00abel\u00bb subsistente en tal manera de subsistencia es verdaderamente Dios. Esas f\u00f3rmulas trinitarias afirman exactamente lo mismo que aqu\u00e9llas donde aparece la palabra \u00abpersona\u00bb. Es posible que parezcan tan formalistas y abstractas como \u00e9stas. Pero evitan, sin caer en el -> modalismo, malentendidos en el sentido de un trite\u00ed\u00adsmo, que podr\u00ed\u00ada sugerir f\u00e1cilmente el sentido actual de la palabra \u00abpersona\u00bb.<\/p>\n<p>5. La doctrina \u00abpsicol\u00f3gica\u00bb de la Trinidad<br \/>\na) La doctrina de la T. desarrollada por Agust\u00ed\u00adn, concluida por Tom\u00e1s y hecha \u00abcl\u00e1sica\u00bb hasta hoy, la cual intenta comprender las dos procesiones internas y, as\u00ed\u00ad, las tres personas en Dios mediante el modelo de los altos del esp\u00ed\u00adritu (autoposesi\u00f3n cognoscente en la expresi\u00f3n del verbo interno y del amor [amor, voluntas]); no es doctrina del magisterio eclesi\u00e1stico (a lo sumo tiene cierta resonancia en \u00e9l) ni (inmediatamente) de la Escritura (pues aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo se da una consideraci\u00f3n econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica de la T.). En este sentido la interpretaci\u00f3n psicol\u00f3gica de la T. no tiene un car\u00e1cter obligatorio, sino que es simplemente teolog\u00ed\u00ada. Pero puede considerarse como leg\u00ed\u00adtima, porque est\u00e1 apoyada por una gran tradici\u00f3n teol\u00f3gica, y porque es evidente que en la simplicidad de Dios las tres maneras distintas de subsistir deben tener una necesaria conexi\u00f3n interna con la realizaci\u00f3n espiritual de la vida divina, conexi\u00f3n que es interpretada en dicha doctrina. Esto resulta m\u00e1s claro todav\u00ed\u00ada si la antropolog\u00ed\u00ada metaf\u00ed\u00adsica pone de manifiesto que en el hombre s\u00f3lo hay dos realizaciones fundamentales de la existencia espiritual: el conocimiento y el amor. Eso supuesto, parece obvio establecer un paralelismo entre estas dos realizaciones fundamentales y las dos procesiones divinas.<\/p>\n<p>b) Pero la doctrina psicol\u00f3gica de la T. no puede hacer comprensible por qu\u00e9 la \u00fanica autoposesi\u00f3n en el conocimiento y el amor, fundada en la esencia del Dios uno, exige una processio ad modum operati (como verbum o como amatum in amante) si Dios es absoluta actualidad v simplicidad. Ahora bien, sin esa procesi\u00f3n ad modum operati no se da la T. real de las maneras de subsistencia.<\/p>\n<p>c) Si la teolog\u00ed\u00ada supiera entender m\u00e1s positivamente de lo que habitualmente sucede la relaci\u00f3n entre Dios (F) y el mundo (al menos como posible [sin menoscabo de la libertad, de la creaci\u00f3n, de la autosuficiencia de Dios como actus purus, etc.]), si, dicho de otro modo, entendiera la libertad de Dios frente al mundo no corno negaci\u00f3n o disminuci\u00f3n de su radical referencia a \u00e9ste, sino como un evidente momento interno de dicha referencia; entonces podr\u00ed\u00ada mostrarse m\u00e1s claramente todav\u00ed\u00ada por qu\u00e9 la T. econ\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica es la \u00abinmanente\u00bb. El doble poder de Dios (del Padre) de expresarse hacia fuera como Logos y como Pneuma seguir\u00ed\u00ada estando en conexi\u00f3n con su \u00abespiritualidad\u00bb; pero ya est\u00e1 captada esta doctrina \u00abpsicol\u00f3gica\u00bb de la T. como tal cuando se ha pensado la T. \u00abecon\u00f3mico-salv\u00ed\u00adfica\u00bb.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. los manuales de dogm\u00e1tica e historia del dogma, espec.: Althaus 689-700; Barth KD I\/1 367-514; Brunner I 208-244; Jugie II 296ss; Pohle-Gummersbach I 346-482; PSJ II 222.438; Scheeben II; Scheeben M; Schmaus D 1 291ss 324-499; Weber D I 386-438. &#8211; HDG II\/1; Seeberg; Harnack DG; Loofs; Koehler; Adam. &#8211; H. M\u00fchlen, Der Heilige Geist als Person. Beitrag zur Frage nach der dem Heiligen Geist eigent\u00fcmlichen Funktion in der Trinit\u00e4t, bei der Inkarnation und im Gnadenbund (1963, Mr 21966); idem, Una Mystica Persona (Mn 1964); E. J\u00fcngel, Gottes Sein ist im Werden (T 1965); R. Schulte, La preparaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n trinitaria: MySal II-1 77-116; F. J. Schierse, La revelaci\u00f3n de la Trinidad en el Nuevo Testamento: ibid. 117-165; L. Scheffezyk, La formaci\u00f3n del dogma trinitario en el primitivo cristianismo: ibid. 182-223; K. Rahner, El Dios trino como principio y fundamento trascendente de la historia de la salvaci\u00f3n: ibid. 360-453; L. Scheffezyk, Der Eine und Dreifaltige Gott (Mz 1968); V. Breton, La Trinidad (Descl\u00e9e Bil); J. Duns Escoto, Dios uno y trino, ed. biling\u00fce (Ed Cat\u00f3lica Ma); C. Harmi\u00f3n, La Sant\u00ed\u00adsima Trinidad en nuestra vida espiritual (Descl\u00e9e Bit); M. Philippon, La Sant\u00ed\u00adsima Trinidad en mi vida (Balines Ba); M. Schmaus, La Trinidad de Dios (teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica t. 1) (Rialp Ma); O. Gonz\u00e1lez, Misterio trinitario y existencia humana (Rialp Ma); R. J. de Mu\u00f1ana, La Sant\u00ed\u00adsima Trinidad (S Terre Sant); G. S. Slovan, La Trinidad (S Terrae Sant 1967); J. Dani\u00e9lou, La Trinidad y el misterio de la existencia (Paulinas Ma 1970).<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Aunque no es en s\u00ed un t\u00e9rmino b\u00edblico, la palabra \u00abTrinidad\u00bb ha sido designada como t\u00e9rmino conveniente para el Dios que se revela en la Escritura como Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo. Esto significa que dentro de la \u00fanica sola esencia de la Deidad debemos distinguir tres \u00abpersonas\u00bb, que no son tres dioses, ni tampoco son tres partes o modos de Dios, sino que son Dios co-iguales y co-eternos con Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La contribuci\u00f3n principal que el AT hace a la doctrina es enfatizar la unidad de Dios. Dios no es en s\u00ed mismo una pluralidad, ni es uno entre muchos otros. \u00c9l es uno solo y \u00fanico: \u00abJehov\u00e1 nuestro Dios, Jehov\u00e1 uno es\u00bb (Dt. 6:4), y \u00e9l exige la exclusi\u00f3n de todos los pretendidos rivales (Dt. 5:7ss.). No hay lugar aqu\u00ed para un trite\u00edsmo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, aun en el AT, encontramos claras implicaciones trinitarias. No se puede pasar por alto la frecuente menci\u00f3n al Esp\u00edritu de Dios (Gn. 1:2). Quiz\u00e1 tambi\u00e9n se podr\u00eda hacer referencia al \u00e1ngel de Jehov\u00e1 en Ex. (23:23). Por otra parte, debe notarse el plural de G\u00e9nesis 1:26 y 11:7 como tambi\u00e9n la forma plural del nombre divino en la aparici\u00f3n divina a Abraham en Gn. 18. La importancia de la palabra (Sal. 33:6) y especialmente la sabidur\u00eda de Dios (Pr. 8:12ss.) son puntos que se deben considerar. A pesar del fuerte contexto monote\u00edsta del misterioso vers\u00edculo de Is. 48:16, el texto se acerca mucho a una formulaci\u00f3n trinitaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aparte de 1 Jn. 5:7, texto que debe rechazarse como espurio, el NT no provee de una declaraci\u00f3n expl\u00edcita de la doctrina. Sin embargo, la evidencia trinitaria es abrumadora. Todav\u00eda se predica de Dios como el \u00fanico Dios (G\u00e1. 3:20) a la vez que Jes\u00fas proclama su propia deidad (Jn. 8:58) y evoca y acepta la fe y adoraci\u00f3n de sus disc\u00edpulos (Mt. 16:16; Jn. 20:28). Como el Hijo o el Verbo, puede as\u00ed igualarse con Dios (Jn. 1:1) y asociarse con el Padre, p. ej. en las salutaciones paulinas (1 Co. 1:3, etc.). El Esp\u00edritu o Consolador es tambi\u00e9n puesto en la misma interrelaci\u00f3n (cf. Jn. 14\u201316).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto, no sorprende que el NT no registre declaraciones dogm\u00e1ticas y que, a la vez, haga clara referencias a las tres personas de la Deidad. Las tres son mencionadas en el bautismo de Jes\u00fas (Mt. 3:16s.). Los disc\u00edpulos deb\u00edan bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo (Mt. 28:19). La desarrollada bendici\u00f3n paulina incluye la gracia del Hijo, el amor de Dios y la comuni\u00f3n del Esp\u00edritu Santo (2 Co. 13:14). Se hace referencia a la elecci\u00f3n del Padre, la santificaci\u00f3n del Esp\u00edritu y el rociamiento de la sangre de Jesucristo (1 P. 1:2) en relaci\u00f3n con la salvaci\u00f3n de los creyentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho que la fe cristiana encierra la aceptaci\u00f3n de Jes\u00fas como Salvador y Se\u00f1or, signific\u00f3 que la Trinidad encontrara r\u00e1pidamente su lugar en los credos y confesiones de la iglesia como la confesi\u00f3n de la fe en Dios el Padre, Jesucristo su \u00fanico Hijo, y el Esp\u00edritu Santo. Las implicaciones de esta confesi\u00f3n, especialmente en el contexto del monote\u00edsmo, llegaron a ser naturalmente uno de los primeros intereses en la teolog\u00eda patr\u00edstica, siendo el primer objetivo asegurar la doctrina contra el trite\u00edsmo por una parte y del monarquismo por otra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la doctrina completamente desarrollada, la unidad de Dios es salvaguardada al insistir en que hay \u00fanicamente una esencia o substancia de Dios. No obstante, la deidad de Jesucristo se afirma plenamente en contra de aquellos que piensan que \u00e9l solamente fue adoptado a la filiaci\u00f3n divina o que preexist\u00eda como un ser creado por Dios. La individualidad del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo est\u00e1 tambi\u00e9n preservada en contra de la noci\u00f3n que estos son \u00fanicamente modos que Dios asume para diferentes fines en su trato con el hombre en la creaci\u00f3n o la salvaci\u00f3n. Dios es uno, sin embargo, en s\u00ed mismo y desde la eternidad \u00e9l es Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, el trino Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos apologistas han encontrado analog\u00edas trinitarias tanto en la naturaleza como en la constituci\u00f3n del hombre. Pueden parecer interesantes, pero no debe pensarse de ellas como que proveen una explicaci\u00f3n del ser divino. M\u00e1s prol\u00edfica es la sugerencia de Agust\u00edn cuando dice que sin la trinidad no podr\u00eda haber comuni\u00f3n o amor en Dios; la divina trinidad encierra una relaci\u00f3n en la que las perfecciones divinas encuentran ejercicio y expresi\u00f3n eternos independientemente de la creaci\u00f3n del mundo y del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las objeciones racionalistas a la Trinidad fracasan a causa de que insisten en interpretar al Creador en t\u00e9rminos de la criatura, es decir, la unidad de Dios en t\u00e9rminos de la unidad matem\u00e1tica. M\u00e1s cient\u00edficamente, el cristiano aprende a conocer a Dios de Dios mismo seg\u00fan \u00e9l ha obrado por nosotros y ha se\u00f1alado esa acci\u00f3n en la Sagrada Escritura. No se sorprende si un elemento de misterio permanece desafiando el an\u00e1lisis o comprensi\u00f3n final, porque \u00e9l es solamente hombre y Dios es Dios. Pero en la obra divina seg\u00fan la registra la Biblia, el Dios \u00fanico se revela como Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo y, por lo tanto, en fe verdadera el cristiano debe \u00abreconocer la gloria de la Trinidad eterna\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">HDB<\/a><\/em>; K. Barth, <em>Church Dogmatics<\/em>, I, 1, \u00a78\u201311; J.F. Bethune-Baker, <em>An lntroduction to the Early History of Christian Doctrine<\/em>, pp. 139ss.; W.H. Griffith Thomas, <em>The Principles of Theology<\/em>, pp. 20\u201331.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Geoffrey W. Bromiley<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>HDB <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (619). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>La palabra trinidad no aparece en la Biblia, y aunque la us\u00f3 Tertuliano en la \u00faltima d\u00e9cada del ss. II, formalmente no encontr\u00f3 su lugar en la teolog\u00eda de la iglesia hasta el ss. IV. Sin embargo, es la doctrina distintiva de la fe cristiana que abarca todo lo dem\u00e1s. Ella hace tres afirmaciones: que no hay sino un solo Dios, que cada una de las tres personas, Padre, Hijo, y Esp\u00edritu, es Dios, y que tanto el Padre, como el Hijo y el Esp\u00edritu son personas claramente diferenciadas. En esta forma se ha convertido en la fe de la iglesia desde que recibi\u00f3 su primera formulaci\u00f3n plena por Tertuliano, Atanasio y Agust\u00edn.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Derivaci\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Si bien no es una doctrina b\u00edblica en el sentido de que no se puede encontrar formulaci\u00f3n de ella en la Biblia, se puede ver que ella subyace a la revelaci\u00f3n de Dios, impl\u00edcita en el AT y expl\u00edcita en el <etiqueta id=\"#_ftn597\" name=\"_ftnref597\" title=\"\">NT. Con esto queremos decir que, si bien no podemos hablar confiadamente de la revelaci\u00f3n de la Trinidad en el AT, no obstante una vez que la sustancia de la doctrina ha sido revelada en<\/etiqueta> el NT, podemos volver hacia atr\u00e1s y comprobar la existencia de muchas implicancias de ella en el AT.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. En el Antiguo Testamento<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Se puede entender que en \u00e9pocas cuando la religi\u00f3n revelada ten\u00eda que hacerse valer en un entorno de idolatr\u00eda pagana, nada que pudiese poner en peligro la unidad de Dios pod\u00eda darse libremente. El primer imperativo, por consiguiente, consist\u00eda en declarar la existencia del \u00fanico Dios, vivo y verdadero, y a esta tarea se dedica principalmente el AT. Pero ya en las primeras p\u00e1ginas del AT se nos ense\u00f1a a atribuir la existencia y la persistencia de todas las cosas a una fuente tripartita. Hay pasajes donde Dios, su Palabra y su Esp\u00edritu aparecen juntos, como, por ejemplo, en el relato de la creaci\u00f3n donde Elohim aparece creando por medio de su Palabra y su Esp\u00edritu (Gn. 1.2\u20133). Se piensa que Gn. 1.26 apunta en la misma direcci\u00f3n, porque all\u00ed se afirma que Dios dijo: \u201cHagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza\u201d, seguido por la afirmaci\u00f3n de su cumplimiento: \u201cY cre\u00f3 Dios al hombre a su imagen\u201d, caso notable de intercambio del plural y el singular, lo cual sugiere pluralidad en la unidad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hay muchos otros pasajes donde Dios, su Palabra y su Esp\u00edritu aparecen juntos como \u201cco-causas de efectos\u201d. En Is. 63.8\u201310 vemos que son tres los que hablan, el Dios del pacto con Israel (v. 8), el \u00e1ngel de la presencia (v. 9), y el Esp\u00edritu \u201cenojado\u201d por su rebeli\u00f3n (v. 10). Tanto la actividad creadora de Dios como su gobierno se asocian, posteriormente, con la Palabra personificada como \u201cSabidur\u00eda\u201d (Pr. 8.22; Job 28.23\u201327), como tambi\u00e9n con el Esp\u00edritu como dispensador de todas las bendiciones, y fuente de la fuerza f\u00edsica, el valor, la cultura y el gobierno (Ex. 31.3; Nm. 11.25; Jue. 3.10).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La triple fuente revelada en la creaci\u00f3n se hace m\u00e1s evidente aun a medida que se desenvuelve la redenci\u00f3n. En una etapa antigua encontramos los notables fen\u00f3menos relacionados con el \u00e1ngel de Yahv\u00e9h, que recibe y acepta honores divinos (Gn. 16.2\u201313; 22.11\u201316). No en todos los pasajes del AT donde aparece esta designaci\u00f3n se refiere a un ser divino, porque est\u00e1 claro que en pasajes tales como 2 S. 24.16; 2 R. 19.35, se hace referencia a un \u00e1ngel creado investido de autoridad divina para la ejecuci\u00f3n de una misi\u00f3n especial. En otros pasajes el \u00e1ngel de Yahv\u00e9h no s\u00f3lo lleva el nombre divino, sino que tiene dignidad y poder divinos, dispensa liberaci\u00f3n divina, y acepta homenaje y adoraci\u00f3n propios \u00fanicamente de Dios. En resumen, al Mes\u00edas se le atribuye deidad, aun cuando se lo considera como persona diferenciada de Dios mismo (Is. 7.14; 9.6).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El Esp\u00edritu de Dios recibe prominencia tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con la revelaci\u00f3n y la redenci\u00f3n, y se le asigna su funci\u00f3n en la dotaci\u00f3n del Mes\u00edas para su obra (Is. 11.2; 42.1; 61.1), y en la de su pueblo para responder con fe y obediencia (Jl. 2.28; Is. 32.15; Ez. 36.26\u201327). As\u00ed, el Dios que se revel\u00f3 a s\u00ed mismo objetivamente por medio del \u00c1ngel mensajero se revel\u00f3 a s\u00ed mismo subjetivamente en y por el Esp\u00edritu, dispensador de todas las bendiciones y dones en la esfera de la redenci\u00f3n. La triple bendici\u00f3n aar\u00f3nica (Nm. 6.24) tambi\u00e9n debe tenerse en cuenta quiz\u00e1 como prototipo de la bendici\u00f3n apost\u00f3lica neotestamentaria.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. En los evangelios<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>A modo de contraste debemos recordar que el AT fue escrito antes de que se hubiese dado a conocer con claridad la revelaci\u00f3n de la doctrina de la Trinidad, y el NT despu\u00e9s de ella. En el NT la encontramos particularmente en la encarnaci\u00f3n de Dios Hijo, y en el derramamiento del Esp\u00edritu Santo. Pero por tenue que sea la luz en la antigua dispensaci\u00f3n, el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu del NT son los mismos que los del AT.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Puede decirse, no obstante, que como preparaci\u00f3n para el advenimiento de Cristo, el Esp\u00edritu Santo se hizo presente en la conciencia de hombres temerosos de Dios en medida desconocida desde el cierre del ministerio prof\u00e9tico de Malaqu\u00edas. Juan el Bautista, m\u00e1s especialmente, tuvo conciencia de la presencia y el llamado del Esp\u00edritu, y es posible que su predicaci\u00f3n tuviese referencia trinitaria. Llamaba al arrepentimiento para con Dios, a la fe en el Mes\u00edas venidero, y hablaba de un bautismo del Esp\u00edritu Santo, del cual su bautismo con agua era s\u00edmbolo (Mt. 3.11).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Las \u00e9pocas especiales de revelaci\u00f3n trinitaria fueron las siguientes.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(i)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>La anunciaci\u00f3n<\/span><\/i><span lang=ES style=''>. La participaci\u00f3n de la Trinidad en la encarnaci\u00f3n le fue revelada a Mar\u00eda en el anuncio angelical de que el Esp\u00edritu Santo vendr\u00eda sobre ella, el poder del Alt\u00edsimo le har\u00eda sombra y el ni\u00f1o que hab\u00eda de nacer de ella ser\u00eda llamado Hijo de Dios (Lc. 1.35). De esta manera se dio a conocer que el Padre y el Esp\u00edritu participar\u00edan en la encarnaci\u00f3n del Hijo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>El bautismo de Cristo<\/span><\/i><span lang=ES style=''>. En el bautismo de Cristo en el Jord\u00e1n se pueden distinguir las tres Personas, el Hijo que es bautizado, el Padre que habla desde el cielo en reconocimiento de su Hijo, y el Esp\u00edritu que desciende en el s\u00edmbolo objetivo de la paloma. Jes\u00fas, habiendo recibido as\u00ed el testimonio del Padre y del Esp\u00edritu, recibi\u00f3 autoridad para bautizar con el Esp\u00edritu Santo. Juan el Bautista parece haber reconocido muy pronto que el Espiritu Santo vendr\u00eda del Mes\u00edas, y no simplemente con \u00e9l. La tercera Persona era por lo tanto el Esp\u00edritu de Dios y el Esp\u00edritu de Cristo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>La ense\u00f1anza de Jes\u00fas<\/span><\/i><span lang=ES style=''>. La ense\u00f1anza de Jes\u00fas es trinitaria en su totalidad. Habla del Padre que lo hab\u00eda enviado, de s\u00ed mismo como el que revela al Padre, y del Esp\u00edritu como aquel por el cual \u00e9l y el Padre obran. Las interrelaciones entre Padre, Hijo y Esp\u00edritu se hacen resaltar en todas partes (v\u00e9ase Jn. 14.7, 9\u201310). Declar\u00f3 enf\u00e1ticamente: \u201cYo rogar\u00e9 al Padre, y os dar\u00e1 otro Consolador (Abogado), para que est\u00e9 con vosotros para siempre: el Esp\u00edritu de verdad\u201d (Jn. 14.16\u201326). Se hace por lo tanto una distinci\u00f3n entre las tres Personas, y tambi\u00e9n una identificaci\u00f3n. El Padre que es Dios envi\u00f3 al Hijo, y el Hijo que es Dios envi\u00f3 al Esp\u00edritu, que tambi\u00e9n es Dios. Esta es la base de la creencia cristiana en la \u201cdoble procesi\u00f3n\u201d del Esp\u00edritu. En sus disputas con los jud\u00edos Cristo insisti\u00f3 en que su car\u00e1cter de Hijo no proven\u00eda simplemente de David, sino de una fuente que lo convert\u00eda en Se\u00f1or de David, y que ya lo era cuando David pronunci\u00f3 las palabras (Mt. 22.43). Esto indicar\u00eda tanto su deidad como su preexistencia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iv)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>La comisi\u00f3n del Se\u00f1or resucitado<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. En la comisi\u00f3n dada por Cristo antes de su ascensi\u00f3n, con instrucciones a los disc\u00edpulos sobre ir por todo el mundo con su mensaje, hizo referencia concreta al bautismo \u201cen el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo\u201d. Es significativo que el nombre sea uno, pero que dentro de los l\u00edmites de ese \u00fanico nombre haya tres Personas claramente diferenciadas. La Trinidad como tri-unidad no podr\u00eda expresarse de modo m\u00e1s claro.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. Los escritos neotestamentarios<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El testimonio que ofrecen los escritos del NT, aparte de los evangelios, es suficiente para mostrar que Cristo hab\u00eda instruido a sus disc\u00edpulos en lo tocante a esta doctrina en mayor medida de lo que registra cualquiera de los cuatro evangelios. Con decisi\u00f3n y entusiasmo proclaman la doctrina de la Trinidad como la triple fuente de la redenci\u00f3n. El derramamiento del Esp\u00edritu en Pentecost\u00e9s hizo que la personalidad del mismo adquiriese mayor prominencia y al mismo tiempo arroj\u00f3 nueva luz sobre el Hijo. Pedro, al explicar el fen\u00f3meno de Pentecost\u00e9s, lo representa como una actividad de la Trinidad: \u201cEste Jes\u00fas \u2026 exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Esp\u00edritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y o\u00eds\u201d (Hch. 2.32\u201333). De modo que la iglesia de Pentecost\u00e9s estaba fundada en la doctrina de la Trinidad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En 1 Co. hay una menci\u00f3n de los dones del Esp\u00edritu, la diversidad de servicios para un mismo Se\u00f1or y la inspiraci\u00f3n de un mismo Dios para la obra (1 Co. 12.4\u20136).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pedro traza la salvaci\u00f3n a la misma fuente tri-unitaria: \u201celegidos seg\u00fan la presciencia de Dios Padre en santificaci\u00f3n del Esp\u00edritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo\u201d (1 P. 1.2). La bendici\u00f3n apost\u00f3lica: \u201cLa gracia del Se\u00f1or Jesucristo, el amor de Dios, y la comuni\u00f3n del Esp\u00edritu Santo sean con todos vosotros\u201d (2 Co. 13.14), no s\u00f3lo resume la ense\u00f1anza apost\u00f3lica, sino que interpreta el significado m\u00e1s profundo de la Trinidad en la experiencia cristiana, la gracia salvadora del Hijo que da acceso al amor del Padre y a la comuni\u00f3n del Esp\u00edritu.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Lo que resulta sorprendente, sin embargo, es que esta confesi\u00f3n de Dios como uno en tres se llev\u00f3 a cabo sin lucha y sin controversia, por un pueblo adoctrinado por siglos en la fe del Dios \u00fanico, y que al ingresar en la iglesia cristiana no consideraba que estaba haciendo un corte con su antigua fe en ning\u00fan sentido.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Formulaci\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Aun cuando la Escritura no nos ofrece una doctrina formulada de la Trinidad, ella contiene todos los elementos con los cuales la teolog\u00eda ha armado la doctrina correspondiente. La ense\u00f1anza de Cristo da testimonio de la verdadera personalidad de cada una de las distinciones en el seno de la Deidad a la vez que arroja luz sobre las relaciones existentes entre las tres personas. Qued\u00f3 para la teolog\u00eda la tarea de formular a base de esto una doctrina de la Trinidad. La necesidad de formular la doctrina le fue impuesta a la iglesia por fuerzas externas a ella, y fue, en particular, su fe en la deidad de Cristo y la necesidad de defenderla lo que primero la impuls\u00f3 a afrontar la tarea de formular una doctrina completa de la Trinidad para su regla de fe. Ireneo y Or\u00edgenes comparten con Tertuliano la responsabilidad de la formulaci\u00f3n que sigue siendo, en lo fundamental, la de la iglesia cat\u00f3lica. Bajo el liderazgo de Atanasio esta doctrina se proclam\u00f3 como credo de la iglesia en el concilio de Nicea (325 <etiqueta id=\"#_ftn598\" name=\"_ftnref598\" title=\"\">d.C.), y en manos de Agust\u00edn, un siglo m\u00e1s tarde, recibi\u00f3 una formulaci\u00f3n que encierra el llamado credo de Atanasio que es aceptado por las <\/etiqueta>iglesias trinitarias hasta el d\u00eda de hoy. Despu\u00e9s de haber recibido aclaraciones por cuenta de Juan Calvino (para lo cual v\u00e9ase B. B. Warfield, <i>Calvin and Augustine<\/i>, 1956, pp. 189\u2013284), pas\u00f3 al conjunto de iglesias de la fe reformada.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En cuanto a la relaci\u00f3n existente entre las tres personas hay distinciones reconocibles.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Unidad en diversidad<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En la mayor\u00eda de las formulaciones esta doctrina se enuncia diciendo que Dios es uno en su ser esencial, pero que en su ser hay tres Personas, que no obstante no conforman individuos separados y distintos. Son tres modos o formas en las que existe la esencia divina. \u201cPersona\u201d es, empero, una expresi\u00f3n imperfecta de esta verdad en la medida en que para nosotros denota un individuo racional y moral independiente. Pero en el ser de Dios no hay tres individuos, sino tres autodistinciones personales en el seno de una sola esencia divina. Luego tambi\u00e9n, en el hombre la personalidad conlleva la idea de independencia de voluntad, acciones y sentimientos que llevan a una conducta peculiar de la persona. Esto no puede concebirse en relaci\u00f3n con la Trinidad. Cada persona es autoconsciente y autodirigida, pero jam\u00e1s act\u00faa independientemente o en oposici\u00f3n. Cuando decimos que Dios es una unidad queremos decir que, si bien Dios es en s\u00ed mismo un centro tripartito de vida, su vida no est\u00e1 dividida en tres partes. Es uno en esencia, en personalidad y en voluntad. Cuando decimos que Dios constituye una Trinidad en la unidad queremos decir que hay unidad en diversidad, y que la diversidad se manifiesta en Personas, en caracter\u00edsticas y en funciones.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Igualdad en dignidad<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Hay perfecta igualdad en naturaleza, honor y dignidad entre las tres Personas. La paternidad pertenece a la esencia misma de la primera Persona y as\u00ed fue desde toda la eternidad. Es propiedad personal de Dios, \u201cde quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra\u201d (Ef. 3.15).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Al Hijo se le llama \u201cunig\u00e9nito\u201d quiz\u00e1 para sugerir su car\u00e1cter \u00fanico m\u00e1s que derivaci\u00f3n. Cristo siempre se atribuy\u00f3 una relaci\u00f3n \u00fanica con Dios como Padre, y los jud\u00edos que lo escucharon aparentemente no tuvieron dudas en cuanto a lo que pretend\u00eda. De hecho intentaron matarlo porque \u201cdec\u00eda que Dios era su propio Padre, haci\u00e9ndose igual a Dios\u201d (Jn. 5.18).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El Esp\u00edritu se revela como la persona que con exclusi\u00f3n de toda otra conoce las profundidades de la naturaleza de Dios: \u201cPorque el esp\u00edritu todo lo escudri\u00f1a, aun lo profundo de Dios \u2026 nadie conoci\u00f3 las cosas de Dios, sino el Esp\u00edritu de Dios\u201d (1 Co. 2.10s). Esto es como decir que el Esp\u00edritu no es sino \u201cDios mismo en la m\u00e1s profunda esencia de su ser\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Esto pone el sello de la ense\u00f1anza neotestamentaria sobre la doctrina de la igualdad de las tres Personas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. Diversidad en las funciones<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En las funciones asignadas a cada una de las Personas en la Deidad, especialmente en cuanto a la redenci\u00f3n del hombre, resulta claro que se incluye un cierto prado de subordinaci\u00f3n (en relaci\u00f3n, si bien no en naturaleza); primero, el Padre, segundo, el Hijo, tercero, el Esp\u00edritu. El Padre obra a trav\u00e9s del Hijo por medio del Esp\u00edritu. As\u00ed, Cristo puede decir: \u201cEl Padre mayor es que yo.\u201d Como el Hijo fue enviado por el Padre, as\u00ed el Esp\u00edritu es enviado por el Hijo. Como era funci\u00f3n del Hijo revelar al Padre, as\u00ed la funci\u00f3n del Esp\u00edritu es revelar al Hijo, tal como lo expres\u00f3 Cristo: \u201cEl me glorificar\u00e1; porque tomar\u00e1 de lo m\u00edo, y os lo har\u00e1 saber\u201d (Jn. 16.14).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Se ha de reconocer que la doctrina surgi\u00f3 como expresi\u00f3n espont\u00e1nea de la experiencia cristiana. Los primitivos cristianos se sab\u00edan reconciliados con Dios Padre, y sab\u00edan que esa reconciliaci\u00f3n fue asegurada por la obra expiatoria del Hijo, y que ella les era comunicada en forma de experiencia por el Esp\u00edritu Santo. Por lo tanto para ellos la Trinidad fue un hecho antes de convertirse en doctrina, pero a fin de preservarla como parte del credo de la iglesia fue preciso formular la doctrina.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Consecuencias de la doctrina<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Las consecuencias de esta doctrina son de suma importancia no s\u00f3lo para la teolog\u00eda, sino para la experiencia y la vida cristianas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Significa que Dios es revelable<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La revelaci\u00f3n es tan natural para Dios como lo es para el sol el acto de brillar. Antes de que hubiera seres creados ya exist\u00eda la autorrevelaci\u00f3n en el seno de la Trinidad, por cuanto en ella el Padre revelaba al Hijo, el Padre y el Hijo revelaban al Esp\u00edritu, el Esp\u00edritu comunicaba esa revelaci\u00f3n en el seno del ser de Dios. Cuando Dios determin\u00f3 crear un universo esto no signific\u00f3 ning\u00fan cambio en el comportamiento de Dios; significaba dejar que su revelaci\u00f3n brillara hacia afuera, hacia su creaci\u00f3n. Y esto lo hizo por medio de su Esp\u00edritu revelador,<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Significa que Dios es comunicable<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Cuando el sol brilla comunica su luz, su calor y su energ\u00eda. De modo que si Dios es en su misma esencia comuni\u00f3n \u00e9l puede hacer que esa comuni\u00f3n se exteriorice hacia sus criaturas y puede comunicarse con ellas seg\u00fan su capacidad de recepci\u00f3n. Esto es lo que ocurri\u00f3 en forma suprema cuando acudi\u00f3 a redimir a los hombres: hizo que su comuni\u00f3n se inclinara hacia abajo para alcanzar al hombre proscrito y levantarlo. Y as\u00ed, dado que Dios es un Dios trino tiene algo que compartir: su propia vida y comuni\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. Significa que la Trinidad es la base de toda verdadera comuni\u00f3n en el mundo<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Ya que Dios es en s\u00ed mismo comuni\u00f3n, significa que sus criaturas morales, que han sido hechas a su imagen, encuentran plenitud de vida s\u00f3lo en comuni\u00f3n. Esto se refleja en el matrimonio, en el hogar, en la sociedad, y sobre todo en la iglesia, cuya <\/span><span style=''>koin&#333;nia<\/span><span lang=ES style=''> se construye sobre la base de la comuni\u00f3n de las tres Personas. La comuni\u00f3n cristiana es, por lo tanto, lo m\u00e1s divino que hay en la tierra, el equivalente terrenal de la vida divina, tal como Cristo or\u00f3 por sus seguidores: \u201cQue todos sean uno; como t\u00fa, oh Padre, en m\u00ed, y yo en ti, que tambi\u00e9n ellos sean uno en nosotros\u201d (Jn. 17.21).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. Proporciona variedad a la vida del universo<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Hay, como hemos visto, diversidad en la vida de Dios. Dios Padre concibe, Dios Hijo crea, Dios Esp\u00edritu da vida; una gran diversidad en cuanto a vida, funciones y actividad. Por esta raz\u00f3n podemos comprender que si el universo es manifestaci\u00f3n de Dios, podemos esperar que haya diversidad en la vida de esa totalidad que es el universo creado. Pensamos que la llamada uniformidad de la naturaleza est\u00e1 totalmente equivocada. Todas las maravillas de la creaci\u00f3n, todas las formas de vida, todo el movimiento en el universo, son reflejo, espejo, de la multiforme vida de Dios. No existe la monoton\u00eda de la uniformidad, ni la uniformidad de dise\u00f1o en gran escala, por cuanto la naturaleza refleja el car\u00e1cter multiforme de la naturaleza y la personalidad del Dios vivo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> E. Danyans, <i>Misterios b\u00edblicos al descubierto<\/i>, 1976; C. Duquoc, <i>Dios diferente<\/i>, 1978; J. N. D. Kelly, <i>Primitivos credos cristianos<\/i>, 1980; B. Rey, <i>De la fe en YHWH a la fe en la Trinidad<\/i>, 1973; <etiqueta id=\"#_ftn599\" name=\"_ftnref599\" title=\"\">id., <\/etiqueta><i>La Trinidad en la Biblia<\/i>, 1973; J. Auer, <i>Dios uno y trino<\/i>, 1982; A. W. Wainright, <i>La Trinidad en el Nuevo Testamento<\/i>, 1976; E. Jungel, <i>La doctrina de la Trinidad<\/i>, 1980; F. Lacueva, <i>Un Dios en tres Personas<\/i>, 1975.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>J. R. Illingworth, <i>The Doctrine of the Trinity<\/i>, 1909; C. W. Lowry, <i>The Trinity and Christian Devotion<\/i>, 1946; A. E. Garvie, <i>The Christian Doctrine of the Godhead<\/i>, 1925; H. Bavinck, <i>The Doctrine of God<\/i>, 1951, pp. 255\u2013334; B. B. Warfield en <etiqueta id=\"#_ftn600\" name=\"_ftnref600\" title=\"\"><i>ISBE <\/i><\/etiqueta>(<etiqueta id=\"#_ftn601\" name=\"_ftnref601\" title=\"\">s.v. \u201cTrinity\u201d); R. S. Franks, <\/etiqueta><i>The Doctrine of the Trinity<\/i>, 1953; K. Barth, <i>Church Dogmatics<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn602\" name=\"_ftnref602\" title=\"\">trad. <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn603\" name=\"_ftnref603\" title=\"\">ing. 1936, 1, pp. 339ss; D. Lamont,<\/etiqueta><i> Christ and the World of Thought<\/i>, 1934, pp. 221\u2013247.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn604\" name=\"_ftnref604\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>R.A.F.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>las tres personas en Dios: el Dios Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo. La T. no aparece en el A. T.; pero en el N. T. aparecen diferentes formas trinitarias. 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