{"id":5558,"date":"2016-02-05T01:44:45","date_gmt":"2016-02-05T06:44:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tumba\/"},"modified":"2016-02-05T01:44:45","modified_gmt":"2016-02-05T06:44:45","slug":"tumba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tumba\/","title":{"rendered":"TUMBA"},"content":{"rendered":"<p>Ver sepulcro\/sepultura.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Puede significar una c\u00e1mara, b\u00f3veda o cripta, ya sea subterr\u00e1nea o a nivel. Puede referirse a un presuntuoso lugar de sepultura sobre un sitio especial. Puede ser una estructura panal de abeja, donde se pueden colocar varios cuerpos. Las sepulturas de los hebreos eran sencillas, la mayor\u00ed\u00ada de ellas sin marcas. Algunos reyes fueron sepultados en una b\u00f3veda en Jerusal\u00e9n (1Ki 2:10; 1Ki 11:43). Algunos mencionan la tumba de sus padres (2Sa 2:32; Neh 2:3).<\/p>\n<p>Las tumbas de la \u00e9poca del NT eran ya sea cuevas o agujeros cavados en cerros de piedra. Ya que s\u00f3lo se mencionan mortajas en relaci\u00f3n con tumbas, parece cierto que los jud\u00ed\u00ados no usaban f\u00e9retros ni sarc\u00f3fagos. Las tumbas no llevaban inscripciones ni pinturas. El embalsamamiento, aprendido en Egipto (Gen 50:2), fue un arte que pronto desapareci\u00f3 (Joh 11:39). Una entrada general daba acceso a criptas que se abr\u00ed\u00adan en anaqueles para proporcionar apoyo a las puertas de piedra. La puerta de una tumba tal pesaba de 0,9 a 2,7 toneladas m\u00e9tricas. Esto explica el milagro de la piedra removida de la tumba de Jes\u00fas (Luk 24:2; Joh 20:1). Ver SEPULCRO.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Ver \u00abSepulcro\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>\u2020\u00a2Sepultura. Enterramiento.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>vet, Los hebreos sepultaban a sus muertos bien en fosas cubiertas de losas, bien en cuevas naturales o artificiales, cuando las condiciones locales favorec\u00ed\u00adan este tipo de sepultura (Gn. 23:9; Is. 22:16; Mt. 27:60; Jn. 11:38). Las cavernas y grutas naturales eran prolongadas excav\u00e1ndolas m\u00e1s profundamente (Gn. 50:5). Las formaciones rocosas de los alrededores de Jerusal\u00e9n est\u00e1n llenas de estas tumbas. La entrada de la cueva o de sus c\u00e1maras sepulcrales se cerraba con una gran piedra redonda que se hac\u00ed\u00ada descender rodando hasta encajar en su sitio (Mt. 27:60), impidiendo as\u00ed\u00ad la entrada de chacales u otros animales. Por lo general, las tumbas se hallaban lejos de las viviendas; aunque algunas de ellas se hallaban en los jardines de algunas casas (2 R. 21:18, 26) o dentro de los muros de la ciudad (1 R. 2:10), por lo general estaban fuera de las ciudades, en ocasiones en recintos rodeados de \u00e1rboles y de huertos (Jn. 19:41). Tambi\u00e9n era frecuente que las c\u00e1maras funerarias, excavadas bien a lo alto de una escarpada pared rocosa, se abrieran muy por encima del suelo. Cada a\u00f1o, en el mes de Adar, se blanqueaba el exterior de los sepulcros, encal\u00e1ndolos (Mt. 23:27), no s\u00f3lo para adornarlos, sino para advertir a los que pasaran por all\u00ed\u00ad, a fin de que no los tocaran, lo que entra\u00f1aba una impureza legal. La tumba individual era cavada en el suelo de la cueva, y recubierta con una losa, o bien tallada como un nicho en la pared rocosa. El interior de algunos sepulcros presentaba un banco circular, tallado en la pared para recibir los despojos mortales, que se pon\u00ed\u00adan en ocasiones en dos pisos de nichos o cavidades. Las tumbas grandes pod\u00ed\u00adan contener ocho y hasta trece cuerpos. Por lo general, no se usaban f\u00e9retros. Ocasionalmente, las tumbas de los ricos conten\u00ed\u00adan sarc\u00f3fagos de piedra. La entrada a la cueva era en ocasiones muy elaborada, o se erig\u00ed\u00ada un monumento, como una sencilla columna (2 R. 23:17) o un mausoleo (1 Mac. 13:27). Los hebreos y las naciones vecinas pose\u00ed\u00adan sepulcros familiares (Gn. 49:29-31; 2 S. 2:31; 1 R. 13:22; 1 Mac. 9:19; 13:25). Hab\u00ed\u00ada un cementerio p\u00fablico para los pobres, y un lugar donde sepultar a los extranjeros (2 R. 23:6; Jer. 26:23; Mt. 27:7).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[460]<br \/>\n Lugar de enterramiento de un difunto y de la conservaci\u00f3n de los cad\u00e1veres.  (Ver Sepulcro)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Se utilizaban para tumbas las cuevas naturales o artificiales excavadas en la roca (Mt 27,60; Mc 15,46; Lc 23,53); sol\u00ed\u00adan estar blanqueadas con cal (Mt 23,27), para que de este modo se advirtieran con facilidad y se evitara la impureza legal (Lc 11,44); era morada de los apartados, por diversos motivos, de la convivencia social (Mt 8,28; Mc 5,2-5; Lc 8,17); en memoria del difunto sol\u00ed\u00adan estar engalanadas (Mt 23,21; Lc 11,47); las tumbas sol\u00ed\u00adan tener dos estancias y estaban a las afueras de la ciudad; los extranjeros ten\u00ed\u00adan un lugar de enterramiento distinto (Mt 27,7). No tener tumba propia era considerado como un tremendo castigo (Ap 11,9). ->sepulcro.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> muerte, sepulcro, resurrecci\u00f3n). Gran parte de las religiones de la historia han sido formas de sacralizar a los muertos, reconociendo que viven y venerando su memoria en un sepulcro (monumento o mnemeion: recordatorio), lugar donde se mantiene la memoria de los muertos, como expresi\u00f3n de una experiencia universal de Vida.  Pues bien, los cristianos han rechazado el culto de la tumba de Jes\u00fas, diciendo que ella est\u00e1 vac\u00ed\u00ada, como hemos puesto de relieve en el tema del sepulcro*, que aqu\u00ed\u00ad matizamos y completamos. Jes\u00fas vive en la comunidad de sus seguidores, es decir, all\u00ed\u00ad donde se anuncia su Palabra de evangelio, pues Dios le ha recibido en su Vida.<\/p>\n<p>(1) Jes\u00fas, im Mes\u00ed\u00adas sin tumba. La tradici\u00f3n cristiana vincula a Juan Bautista con una tumba-memorial (mnemeion) que sus disc\u00ed\u00adpulos alzaron en su honor (cf. Mc 6,29). Jes\u00fas, en cambio, no la tiene: su memoria no se ha vinculado a un monumento, donde se contienen sus huesos como recuerdo de su pasado y anticipo de su Reino futuro. En ese sentido, los cristianos parten de un \u00abmenos\u00bb (no tienen ni siquiera el consuelo de la tumba). Pues bien, por un proceso sorprendente de creatividad, ellos han descubierto que ese menos significa un \u00abm\u00e1s\u00bb: tienen a Jes\u00fas, pero le tienen de un modo distinto, sin necesidad de tumba que mantenga su memoria. Desde ese contexto pueden entenderse algunos textos b\u00e1sicos de los evangelios: \u00abDeja que los muertos entierren a los muertos&#8230;\u00bb (Lc 9,59-60; cf. Mt 8,21-22). \u00abAy de vosotros que edific\u00e1is los sepulcros de los profetas&#8230;\u00bb (Lc 11,47-48; cf. Mt 23,2932). Jes\u00fas, que protesta contra los constructores violentos de tumbas, no ha comprado en Jerusal\u00e9n una parcela donde puedan enterrarle, ni ha podido desear que le construyan un monumento. No ha subido a Jerusal\u00e9n para que all\u00ed\u00ad quede su tumba, sino para que se exprese all\u00ed\u00ad su Reino. En ese contexto, es l\u00f3gico que Jes\u00fas no tuviera tumba, de manera que nadie pudo acudir a su cementerio para mantener su memoria a trav\u00e9s de un culto funerario, con cad\u00e1ver o sin cad\u00e1ver. Nadie pudo rechazar tampoco su memoria, abriendo un sepulcro y diciendo: \u00c2\u00a1\u00e9ste es Jes\u00fas, a quien pens\u00e1is resucitado! El recuerdo de Jes\u00fas se encuentra unido con un hueco o vac\u00ed\u00ado. Sus disc\u00ed\u00adpulos no pudieron enterrar su cad\u00e1ver; quiz\u00e1 no supieron d\u00f3nde hab\u00ed\u00ada sido sepultado o, si lo supieron, no pudieron encontrarlo, porque se trataba de una fosa com\u00fan de ajusticiados.<\/p>\n<p>(2) No tuvo honor sn sepultura (cf. Is53,9). Los textos del sepulcro* de Jes\u00fas que est\u00e1 abierto (desde dentro) y vac\u00ed\u00ado (no contiene el cuerpo de Jes\u00fas) for man parte del final de los cuatros evangelios (Mc 16; Mt 28; Lc 24; Jn 20). Esos textos no quieren demostrar un hecho f\u00ed\u00adsico (un sepulcro se ha roto por dentro, el cad\u00e1ver de Jes\u00fas se ha desmaterializado), sino proclamar un dato de fe: Jes\u00fas no est\u00e1 en la tumba donde han podido enterrarle, sea la fosa com\u00fan de los crucificados, sea un monumento rico excavado en la roca. Esos textos quieren decir y dicen que ninguna tumba ha sido capaz de encerrar a Jes\u00fas, pues \u00e9l sigue estando presente en los suyos, a trav\u00e9s de su mensaje, de manera que podemos verle en Galilea, es decir, all\u00ed\u00ad donde sus disc\u00ed\u00adpulos hacen aquello que \u00e9l hac\u00ed\u00ada y viven como \u00e9l viv\u00ed\u00ada. Muchas religiones y cultos de diverso tipo han ido creciendo en tomo a una tumba famosa, que sirve para recordar al muerto (como las estupas de Buda o el sepulcro de Muhammad en Medina). Los cristianos, en cambio, est\u00e1n menos preocupados por la tumba. Por eso pueden sentirse m\u00e1s a gusto con un Jes\u00fas que ha sido enterrado en una fosa com\u00fan, con otros muchos cmcificados y expulsados de la sociedad (y con los dos bandidos que seg\u00fan el Evangelio fueron cmcificados a su lado). Jes\u00fas se hab\u00ed\u00ada puesto de parte de los pobres y expulsados; con ellos, con los cmcificados de la historia, en una fosa impura, entre cuerpos de cmcificados, parece haber terminado su historia externa. Pero los disc\u00ed\u00adpulos no quieren buscarle en la tumba, para venerarle all\u00ed\u00ad, sino que podr\u00e1n encontrarle vivo, all\u00ed\u00ad donde extienden su Evangelio.<\/p>\n<p>(3) Dios transforma la tumba de Jes\u00fas. Desde esa base puede leerse el relato simb\u00f3lico de Mt 28,1-4 que evoca la acci\u00f3n escatol\u00f3gica de Dios, que ha empezado a romper las tumbas de la vieja historia de muerte, para ofrecer de esa manera una esperanza a los cmcificados y muertos de la historia (cf. Mt 27,51-53). Es muy dif\u00ed\u00adcil decir lo que pas\u00f3 f\u00ed\u00adsicamente con su cad\u00e1ver. Pero la tradici\u00f3n afirma que \u00e9l \u00abbaj\u00f3 a los infiernos\u00bb, entr\u00f3 hasta el fin en el reino de la destmcci\u00f3n y de la muerte, para iniciar desde all\u00ed\u00ad un camino de pascua (cf. 1 Pe 3,18-22). Hist\u00f3rica y teol\u00f3gicamente, lo que importa no es una desaparici\u00f3n f\u00ed\u00adsico-biol\u00f3gica del cuerpo de Jes\u00fas, sino la experiencia de su vida y su presencia entre sus seguidores. Desde ese contexto puede y debe procla  marse el mensaje de la resurrecci\u00f3n al tercer d\u00ed\u00ada (al final del tiempo viejo), cuando todos los cuerpos resucitar\u00e1n, de manera que culmine al fin la historia de la creaci\u00f3n, como afirma 1 Cor 15. Por eso, cuando los textos evang\u00e9licos (a partir de Marcos 15,42-16,8) hablan de una tumba honorable de Jes\u00fas, no est\u00e1n hablando de un hecho f\u00ed\u00adsico, sino de un misterio de fe: Dios mismo ha recogido a Jes\u00fas desde el abismo de la muerte, en la que ha penetrado, siendo enterrado con los crucificados y expulsados de la historia. Desde esa perspectiva, aunque tuvi\u00e9ramos la certeza de que a Jes\u00fas le enterraron en una tumba honorable, que apareci\u00f3 despu\u00e9s vac\u00ed\u00ada (sin que se pueda encontrar la causa de ello), deber\u00ed\u00adamos a\u00f1adir que ese dato f\u00ed\u00adsico resulta secundario y casi contrario al evangelio de la Cruz de Cristo. El recuerdo de Jes\u00fas no est\u00e1 vinculado a una tumba venerable, como la del Rey David, sepultado con honor y gloria en Jerusal\u00e9n (cf. Hch 2,29), ni a un esp\u00ed\u00adritu-fantasma, que act\u00faa a trav\u00e9s de otros personajes, que reciben su poder y pueden realizar as\u00ed\u00ad prodigios (como piensa Herodes, refiri\u00e9ndose al Bautista; cf. Mc 6,14-16). El recuerdo de Jes\u00fas se identifica con la vida de sus disc\u00ed\u00adpulos que expanden su evangelio, y con la vida de los pobres de la tierra, que siguen siendo arrojados y expulsados a sepulcros sin honor ni gloria, asesinados por el mismo sistema de poder que asesin\u00f3 y arroj\u00f3 a Jes\u00fas a una tumba infame.<\/p>\n<p>Cf. C. W. Ceram, Dioses, tumbas y sabios, Destino, Barcelona 2001; M. SAWICKI, Seeing the Lord. Resnrrection and Early Christian Practices, Fortress, Mine\u00e1polis 1994.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ver sepulcro\/sepultura. 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