{"id":5563,"date":"2016-02-05T01:45:38","date_gmt":"2016-02-05T06:45:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/uncion\/"},"modified":"2016-02-05T01:45:38","modified_gmt":"2016-02-05T06:45:38","slug":"uncion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/uncion\/","title":{"rendered":"UNCION"},"content":{"rendered":"<p>Exo 30:25 har\u00e1s de ello el aceite de la santa u<br \/>\nPsa 89:20 hall\u00e9 a David .. lo ung\u00ed con mi santa u<br \/>\n1Jo 2:20 pero vosotros ten\u00e9is la u del Santo, y<br \/>\n1Jo 2:27 pero la u que .. permanece en vosotros<\/p>\n<hr>\n<p>acci\u00f3n de ungir. Aplicar o frotar sobre la piel especias, perfumes   o aceites, se realizaba especialmente en las solemnidades entre los israelitas, Rt 3, 3;Am 6, 6. La u. formaba parte casi imprescindible del aseo personal cotidiano y del cuidado del cabello, Qo 9, 8; Mt 6, 17, y de la cosm\u00e9tica,  Est 2, 12. Se acostumbraba ungir a los visitantes o hu\u00e9spedes, como s\u00ed\u00admbolo de honor, Lc 7, 46; 2 Cr 28, 15. Cuando se encontraba en duelo o luto, la persona no se ung\u00ed\u00ada, 2 S 14, 2, o cuando se encontraba en una b\u00fasqueda espiritual, Dn 10, 3. Para evitar tentaciones, Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos a hacerse u., cuando estaban en ayuno, Mt 6, 17.<\/p>\n<p>La u. se usaba tambi\u00e9n en medicina  aplic\u00e1ndola con aceites, Is 1, 6; Lc 10,  34, y en los entierros, aplicando b\u00e1lsamos, aromas y ung\u00fcentos, 2 Cro 16,  14; Mt 26, 12. Los egipcios embalsamaban a los muertos, Gn 50, 2 y 26.<\/p>\n<p>La u. con perfumes consist\u00ed\u00ada en aceite de oliva mezclado con sustancias  arom\u00e1ticas vegetales como la mirra y el nardo.<\/p>\n<p>Hab\u00ed\u00ada la creencia que mediante la u. descend\u00ed\u00ada la gracia divina sobre el  ungido, por ello se aplicaba a los reyes, los sacerdotes y en ocasiones a los profetas, para ser consagrados; recib\u00ed\u00adan por tal raz\u00f3n en nombre de Mes\u00ed\u00adas, hebreo, ungido del Se\u00f1or, y entre los griegos khristos, el ungido.   A Sa\u00fal lo llamaban el ungido de Yahv\u00e9h, 1 S 24, 6.<\/p>\n<p>Jes\u00fas fue ungido  Is 61, 1; Lc 4, 18, por Dios con el Esp\u00ed\u00adritu Santo, Hch 10, 38. Los cristianos est\u00e1n ungidos en el Bautismo, por Esp\u00ed\u00adritu Santo, 2 Co 2, 21; 1 Jn 2, 20.<\/p>\n<p>En sentido figurado  la palabra u. se fue desarrollando en tiempos de David, 1 Cr 16, 22, cuando los patriarcas eran llamados mis ungidos, Sal 23, 5; 92, 10.<\/p>\n<p>Dios sana espiritualmente a trav\u00e9s de la u. con aceite  en la extremaunci\u00f3n, St 5, 14; Mc 6, 13.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(gr., chrisma). El acto de ungir, 1Jo 2:20, 1Jo 2:27.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>[472]<br \/>\n Gesto de significaci\u00f3n religiosa que consiste en untar o ungir con aceite bendecido o consagrado a una persona. Con ese gesto se expresa significativamente (sacramentalmente) la dedicaci\u00f3n religiosa de quien la recibe.<\/p>\n<p>    El gesto aparece en todas las culturas y liturgias de los pueblos orientales. Y se hace presente con frecuencia en el Antiguo Testamento, desde la unci\u00f3n que Jacob hizo en la piedra sobre la que hab\u00ed\u00ada apoyado la cabeza (Gn. 28.16-18) hasta las innumerables unciones que se testifican en los libros sagrados sobre sacerdotes, profetas, reyes, objetos, lugares.<\/p>\n<p>    En el Nuevo Testamento se asume la unci\u00f3n y el ung\u00fcento como s\u00ed\u00admbolo de consagraci\u00f3n y por eso se aplica al Mes\u00ed\u00adas (2 Cor. 1.21; 1 Jn. 2. 10; Hech. 10.38) y tambi\u00e9n a sus elegidos y seguidores (1 Jn. 2.20; 1 Jn. 2. 27).<\/p>\n<p>     La Iglesia lo asumi\u00f3 en su liturgia como sacramental en unas ocasiones y como sacramento de consuelo y fortaleza en el caso de la unci\u00f3n de los enfermos. Uso el santo crisma o aceite bendecido como signo de \u00abconsagraci\u00f3n\u00bb, de \u00abdedicaci\u00f3n\u00bb y de \u00abofrenda a Dios\u00bb. Por eso sigue ungiendo a los nuevos cristianos que se bautizan o a los cristianos maduros que confirma su fe, a los sacerdotes que se consagran con la imposici\u00f3n de las manos, a los altares que se dedican al culto.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Mediante la unci\u00f3n se consagraban a Dios los objetos (Ex 30,26; 28,18) y los lugares de culto (G\u00e9n 28,18). Se ung\u00ed\u00ada especialmente al rey (1 Sam 9,16; 16,3; 1 Re 1,34), \u00abel ungido de Dios\u00bb (1 Sam 24,7); al profeta (1 Re 19,16) y al sumo sacerdote (Ex 28,4), como hombres puestos aparte, consagrados, destinados al servicio de Dios. Se les ung\u00ed\u00ada con aceite, lo cual es signo de alegr\u00ed\u00ada, de riqueza y de libertad (Sal 23,5; Jer 11,10; Miq 6,15; Mt 6,17), y tiene virtudes medicinales, fortifica el cuerpo.<\/p>\n<p>En el N. T., la unci\u00f3n suele ir acompa\u00f1ada del Esp\u00ed\u00adritu; Jes\u00fas, en el Bautismo (Mt 3,13), fue ungido de Esp\u00ed\u00adritu Santo (Act 10,38); por eso es \u00abel ungido\u00bb, el Cristo, el Mes\u00ed\u00adas; y por ser \u00abel Cristo\u00bb es tambi\u00e9n \u00abel rey\u00bb, el nuevo David esperado (Mt 2,2; 21,5; 27,11; Lc 23,2; Jn 12,13) y \u00abel profeta\u00bb (Lc 4,18 e Is 61,1-2; Dt 18,15 y Jn 6,14). Los bautizados son tambi\u00e9n ungidos por el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Jn 3,5), son tambi\u00e9n \u00abcristos\u00bb (2 Cor 1,21). La unci\u00f3n de la cabeza y de los pies de Jes\u00fas con un frasco de ung\u00fcento perfumado es un reconocimiento de la mesianidad (Mt 26,6-13; Mc 14,3-9; Lc 7,36-50; Jn 12,3-8). Se subraya la virtud curativa del aceite (Mc 6,13; Lc 10,34). La \u00abunci\u00f3n de los enfermos\u00bb es uno de los siete sacramentos de la Iglesia (Sant 5,13-15). ->sacramentos.<\/p>\n<p>E.M.N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>UNCI\u00ed\u201cN<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>Seg\u00fan los hebreos, el *aceite penetra profundamente en el cuerpo (Sal 109, 18), le da fuerza, salud, alegr\u00ed\u00ada y belleza. Se comprende que en el plano religioso se considerara a las unciones de aceite como (I) se\u00f1ales de alegr\u00ed\u00ada o de respeto; se utilizaron tambi\u00e9n como ritos (II) de curaci\u00f3n o (III) de consagraci\u00f3n.<\/p>\n<p>I. LA UNCI\u00ed\u201cN, SIGNO DE ALEGR\u00ed\u008dA O DE HONOR. 1. El aceite, sobre todo el aceite perfumado, es un s\u00ed\u00admbolo de alegr\u00ed\u00ada (Prov 27,9; cf. Ecl 9,8) y as\u00ed\u00ad se utilizaba especialmente en las festividades (Am 6,6). Deber privar-se de toda unci\u00f3n era una desgracia (Dt 28,40; Miq 6,15); esta privaci\u00f3n, unida al *ayuno, era se\u00f1al de luto (Dan 10,3; cf. 2Sa 12,20). Sin embargo, Jes\u00fas prescribe al que ayuna que se unja la cabeza como para un fest\u00ed\u00adn (Mt 6,17), para que su penitencia no se exhiba delante de los hombres.<\/p>\n<p>La imagen de la unci\u00f3n serv\u00ed\u00ada para expresar el *gozo del pueblo de Israel reunido en Jerusal\u00e9n para las grandes fiestas (Sal 133,2), o el *consuelo aportado a los afligidos de Si\u00f3n despu\u00e9s del exilio (Is 61,3); formaba igualmente parte de la descripci\u00f3n del fest\u00ed\u00adn mesi\u00e1nico: \u00absobre esta monta-\u00f1a beber\u00e1n el gozo, beber\u00e1n vino: con aceite perfumado se ungir\u00e1n sobre esta monta\u00f1a\u00bb (Is 25, 6s LXX). Sobre todo en este contexto de gozo mesi\u00e1nico se repite la f\u00f3rmula \u00abel aceite de alegr\u00ed\u00ada\u00bb (Is 61,3; Sal 45,8; Heb 1,9).<\/p>\n<p>2. Derramar aceite sobre un hu\u00e9sped era una muestra de honor. La expresi\u00f3n aparece en los salmos para figurar la abundancia de los favores divinos: \u00abDelante de m\u00ed\u00ad preparas una mesa frente a mis adversarios; con una unci\u00f3n perfumas mi cabeza\u00bb (Sal 23,5; cf. 92,11). Dos veces refieren los evangelios que una mujer tribut\u00f3 a Jes\u00fas este homenaje. Fue primero la pecadora, en casa de Sim\u00f3n el fariseo: mientras que \u00e9ste, del que Jes\u00fas era hu\u00e9sped, no hab\u00ed\u00ada derramado aceite sobre su cabeza, la mujer le ungi\u00f3 los pies con perfume (Lc 7,38. 46). La v\u00ed\u00adspera de la entrada en Jerusal\u00e9n, Mar\u00ed\u00ada, hermana de L\u00e1zaro, repiti\u00f3 este testimonio de respeto ungiendo a Jes\u00fas con nardo de gran precio, con esc\u00e1ndalo de los disc\u00ed\u00adpulos (Mt 26,6-13 p; Jn 12,1-8). Pero Jes\u00fas aprob\u00f3 a Mar\u00ed\u00ada y dio a su acto un significado nuevo y prof\u00e9tico, refiri\u00e9ndolo al uso (Mac 16,1) de ungir los cad\u00e1veres con aromas; el gesto de la mujer ven\u00ed\u00ada a ser anticipaci\u00f3n y signo del rito de sepultura que se practicar\u00ed\u00ada sobre el cuerpo de Jes\u00fas despu\u00e9s de su muerte en la cruz (Jn 19,40).<\/p>\n<p>II LA UNCI\u00ed\u201cN DE LOS ENFERMOS Y DE LOS POSESOS, 1. Tambi\u00e9n se utilizaba el aceite con el fin de curar a los *enfermos, por ejemplo, para las heridas (Is 1,6), como lo hizo el buen samaritano (Lc 10,34); seg\u00fan Lev 14,10-32, con los leprosos curados se practicaban unciones de aceite como ritos de purificaci\u00f3n. Cuando envi\u00f3 Cristo a los disc\u00ed\u00adpulos para predicar el reino de Dios, les confiri\u00f3 el poder de expulsar a los esp\u00ed\u00adritus impuros y de curar toda enfermedad y toda dolencia (Mt 10,1 ; Lc 9,1s); cuando iban en *misi\u00f3n hac\u00ed\u00adan unciones de aceite a muchos enfermos y los curaban milagrosamente (Mc 6, 13). Estas unciones, practicadas por los ap\u00f3stoles probablemente por consigna de Jes\u00fas, son el fundamento del rito de la unci\u00f3n de los enfermos en la Iglesia. La ep\u00ed\u00adstola de Santiago pr\u00e9scribe a los presb\u00ed\u00adteros que hagan en nombre del Se\u00f1or una unci\u00f3n de aceite sobre el enfermo: \u00ab12. oraci\u00f3n de fe salvar\u00e1 al paciente, y el Se\u00f1or lo aliviar\u00e1. Si ha cometido pecados, le ser\u00e1n perdonados\u00bb (Sant 5,15). Siendo la enfermedad consecuencia del pecado, la unci\u00f3n hecha \u00aben nombre del Se\u00f1or\u00bb realiza la \u00absalvaci\u00f3n\u00bb del mundo : le hace participar en la *victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, ya por la curaci\u00f3n, ya por el acrecentamiento de fuerzas para afrontar la muerte.<\/p>\n<p>2. En Mc 6,13, la expulsi\u00f3n de los demonios est\u00e1 estrechamente ligada con la curaci\u00f3n de los enfermos: ambos poderes taumat\u00fargicos eran signo del advenimiento del reino. As\u00ed\u00ad diversas Iglesias practicaron en lo sucesivo sobre los catec\u00famenos ritos de unci\u00f3n como exorcismos antes del *bautismo.<\/p>\n<p>III. LA UNCI\u00ed\u201cN-CONSAGRACI\u00ed\u201cN. Las unciones de que habla el AT son en la mayor\u00ed\u00ada de los casos ritos consacratorios.<\/p>\n<p>1. Ciertos objetos del culto eran consagrados mediante unciones, en particular el *altar (Ex 29,36s; 30, 26-29; Lev 8,10s), que por el mismo caso adquir\u00ed\u00ada \u00abuna eminente *santidad\u00bb. Un rito an\u00e1logo muy antiguo, probablemente cananeo, hab\u00ed\u00ada sido practicado por Jacob: despu\u00e9s de su visi\u00f3n nocturna erigi\u00f3 una estela conmemorativa y derram\u00f3 aceite sobre su cima para marcar el lugar de la *presencia divina : de ah\u00ed\u00ad el nombre de Bethel, \u00abcasa de Dios\u00bb (G\u00e9n 28, 18; cf. 31,13; 35,14).<\/p>\n<p>2. La unci\u00f3n *real ocupa un lugar aparte entre los ritos de consagraci\u00f3n. Se aplicaba por un hombre de Dios, profeta o sacerdote. Sa\u00fal (lSa 10,1) y David (lSa 16,13) fueron ungidos por Samuel; Jeh\u00fa, por un profeta que hab\u00ed\u00ada enviado Eliseo (2Re 9,6). Los reyes de Jud\u00e1 eran consagrados en el templo y ungidos por un sacerdote : Salom\u00f3n recibi\u00f3 la unci\u00f3n de Sadoq (IRe 1,39), Jo\u00e1s, del sumo sacerdote Yeh\u00f3yada (2Re 11,12). El sentido de este rito consist\u00ed\u00ada en marcar con un signo exterior que estos hombres hab\u00ed\u00adan sido *elegidos por Dios para ser instrumentos suyos en el gobierno del pueblo. El rey era el ungido de Yahveh. Con la unci\u00f3n ven\u00ed\u00ada a ser part\u00ed\u00adcipe del *esp\u00ed\u00adritu de Dios, como se ve en el caso de David: \u00abSamuel tom\u00f3 el cuerno de aceite y lo ungi\u00f3 en medio de sus hermanos. El esp\u00ed\u00adritu de Yahveh se posesion\u00f3 de David a partir de aquel d\u00ed\u00ada\u00bb (ISa 16,13). Si la unci\u00f3n habilitaba al rey para su funci\u00f3n y manifestaba exteriormente que hab\u00ed\u00ada sido elegido por Dios para ser su *servidor, se comprende que el nombre de ungido de Yahveh pudiera aplicarse metaf\u00f3ricamente a un rey pagano, Ciro (Is 45,1), pues fue \u00e9l quien, poniendo fin a la cautividad de Babilonia, facilit\u00f3 al pueblo elegido el retorno a Israel.<\/p>\n<p>En la aplicaci\u00f3n al *Mes\u00ed\u00adas es donde el tema de la unci\u00f3n real hab\u00ed\u00ada de asumir toda su importancia. El t\u00ed\u00adtulo mismo de Mes\u00ed\u00adas no es sino la transcripci\u00f3n de la palabra masiah, ungido. El Sal 2, que habla de Yahveh y de su ungido (v. 2), se interpretaba en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada y cristiana en sentido mesi\u00e1nico (Act 4, 25ss). El juda\u00ed\u00adsmo adopt\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s la costumbre de dar al futuro libertador de Israel el nombre de mes\u00ed\u00adas (= ungido), o el de rey-mes\u00ed\u00adas, derey de Israel. Sin embargo Jes\u00fas, a causa de las resonancias demasiado terrenales de este nombre, no lo acept\u00f3 sino con reserva durante su vida p\u00fablica, pues deb\u00ed\u00ada realizar su obra mesi\u00e1nica por su pasi\u00f3n, su resurrecci\u00f3n y su entrada en el reino celestial (Mt 16,13-21 p ; 26,64 p). Pero despu\u00e9s.de su resurrecci\u00f3n se dio expl\u00ed\u00adcitamente este t\u00ed\u00adtulo (Lc 24,26); en el momento de su ascensi\u00f3n a la *diestra del Padre fue cuando recibi\u00f3 la unci\u00f3n real (Heb 1,9; cf. Sal 45, 8) y vino a ser con pleno derecho Se\u00f1or y Mes\u00ed\u00adas (Act 2,31; cf. Flp 2,11). As\u00ed\u00ad este t\u00ed\u00adtulo, traducido al griego (khristos), iba a formar en la Iglesia una parte integrande del nombre del Se\u00f1or (Jesucristo). En el NT el t\u00ed\u00adtulo de \u00abCristo\u00bb (ungido), evoca, pues, di-rectamente la obra de salvaci\u00f3n lleva-da a cabo por Jes\u00fas y su unci\u00f3n regia en la *ascensi\u00f3n; pero la tradici\u00f3n cristiana iba a ligar a este t\u00ed\u00adtulo la triple unci\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas, como rey, como sacerdote y como profeta.<\/p>\n<p>3. Los *sacerdotes y m\u00e1s especialmente el sumo sacerdote, son tambi\u00e9n ungidos. Por orden de Yahveh (Ex 29,7) confiere Mois\u00e9s la unci\u00f3n a Aar\u00f3n (Lev 8,12) y en las prescripciones destinadas al sumo sacerdote se llama varias veces a este \u00faltimo \u00abel sacerdote consagrado por la unci\u00f3n\u00bb (p.e. Lev 4,5; 16,32). En otros pasajes la unci\u00f3n es conferida a los simples sacerdotes \u00abhijos de Aar\u00f3n\u00bb (p.e. Ex 28,41; 40,15; N\u00fam 3,3). Sin embargo, estos diferentes textos pertenecen al c\u00f3digo sacerdotal posterior al exilio. Es, por tanto, probable que durante la monarqu\u00ed\u00ada s\u00f3lo se ungiera al rey; en la \u00e9poca del segundo templo, el sumo sacerdote, ve-nido a ser el jefe del pueblo, recibir\u00ed\u00ada la unci\u00f3n en su lugar; luego no tardar\u00e1n en recibirla todos los sacerdotes. Alrededor del siglo primero la comunidad de Qumr\u00e1n aguardaba no s\u00f3lo un mes\u00ed\u00adas de Jud\u00e1 (un rey), sino tambi\u00e9n un \u00abungido\u00bb oriundo de Lev\u00ed\u00ad, un mes\u00ed\u00adas sacerdote.<\/p>\n<p>4. Los *profetas no eran ungidos con aceite ; la unci\u00f3n de los profetas designa metaf\u00f3ricamente su investidura: El\u00ed\u00adas recibe la orden de ungir a Eliseo (iR\u00e9 19&#8217;6), pero, en el momento del llamamiento de \u00e9ste, el Tesbita se limit\u00f3 a echarle por encima su manto comunic\u00e1ndole su esp\u00ed\u00adritu (lRe 19,19; 2Re 2,9-15). El autor de Is 61, para explicar su misi\u00f3n prof\u00e9tica, escribe: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad, pues me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres\u00bb (Is 61,1).<\/p>\n<p>5. La unci\u00f3n de Cristo. El NT hace menci\u00f3n de una sola unci\u00f3n de Jes\u00fas durante su vida terrena (en cuanto a la unci\u00f3n regia en su entronizaci\u00f3n celestial, cf. Heb 1,9), la que recibi\u00f3 en el bautismo: \u00abFue ungido del Esp\u00ed\u00adritu Santo y de poder\u00bb (Act 10,38). Jes\u00fas mismo, aplic\u00e1ndose el texto de Is 61,1, explica esta unci\u00f3n como una unci\u00f3n prof\u00e9tica para el anuncio del mensaje. Pero la comunidad apost\u00f3lica, inspir\u00e1ndose en las palabras de Jes\u00fas (Me 10,38; Lc 12, 50), interpretar\u00ed\u00ada el bautismo en la perspectiva de la muerte de Cristo (Act 4,27; cf. Rom 6,3s): la misi\u00f3n recibida a comienzos de la vida p\u00fablica no era todav\u00ed\u00ada sino una misi\u00f3n de predicaci\u00f3n, la del siervo-profeta (Is 42,1-7); pero deb\u00ed\u00ada consumarse en el Calvario (cf. Un 5,6), en el sacrificio del siervo paciente.<\/p>\n<p>6. Tambi\u00e9n el cristiano recibe una unci\u00f3n (2Cor 1,21; Un 2,20.27); sin embargo, no se trata de un rito sacramental (bautismo o confirmaci\u00f3n), sino de una participaci\u00f3n en la unci\u00f3n prof\u00e9tica de Jes\u00fas, una unci\u00f3n espiritual por la fe. El catec\u00fameno, antes de recibir el *sello del *Esp\u00ed\u00adritu en el momento del bautismo, ha sido ungido por Dios (2Cor 1,21; cf. Ef 4,30): Dios ha hecho penetrar en \u00e9l la doctrina del *Evangelio, ha suscitado en su coraz\u00f3n la fe en la palabra de verdad (cf. Ef 1,13). Por eso a esta palabra venida de Cristo la llama Juan \u00abaceite de unci\u00f3n\u00bb, (khrisma): \u00abel aceite de unci\u00f3n\u00bb, interiorizado por la fe bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (Jn 14,26; 16,13), \u00abpermanece en nosotros\u00bb (Un 2,27), nos da el sentido de la verdad (v. 20s), nos instruye en todas las cosas (v. 27); as\u00ed\u00ad puede Juan decir que el cristiano no tiene necesidad de que se le ense\u00f1e: la esperanza de los profetas en la nueva alianza se realiza (Jer 31,34; cf. Is 11,9). Esta doctrina de la unci\u00f3n interior es importante en la tradici\u00f3n y en la espiritualidad cristianas. Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada pone en boca de Cristo esta invitaci\u00f3n y esta promesa a los paganos: \u00abYo os ungir\u00e9 con el ung\u00fcento de la fe\u00bb; y san Bernardo considera como un rasgo distintivo de los hijos de Dios que \u00abla unci\u00f3n los instruye en todas las cosas\u00bb.<\/p>\n<p>-> Esp\u00ed\u00adritu de Dios &#8211; Aceite &#8211; Gozo &#8211; Enfermedad &#8211; Curaci\u00f3n &#8211; Mes\u00ed\u00adas &#8211; Rey &#8211; Sacerdote.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Las tres veces que aparece en el <etiqueta id=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\" title=\"\">NT, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\" title=\"\">e. d. 1 Jn. 2.20, 27 (dos veces), <\/etiqueta><\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=' '> traduce el <etiqueta id=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\" title=\"\">gr. <\/etiqueta><\/span><span style=' '>jrisma<\/span><span lang=ES style=' '> como \u201cunci\u00f3n\u201d. Los cristianos que, en virtud de su \u201cunci\u00f3n\u201d (<etiqueta id=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\" title=\"\">vv. 20, 27), tienen la facultad de discernir cismas (v. <\/etiqueta>19) y herej\u00edas (negaci\u00f3n de la encarnaci\u00f3n, vv. 22) son exhortados a adherir al mensaje apost\u00f3lico (v. 24), lo cual los llev\u00f3 a confesar al Padre y al Hijo. Gramaticalmente \u201cunci\u00f3n\u201d es (<i>a<\/i>) \u201clo que se unta\u201d (as\u00ed B. F. Westcott, <i>The Epistles of John<\/i>, 1892); o (<i>b<\/i>) \u201cla acci\u00f3n de ungir (as\u00ed A. E. Brooke, <etiqueta id=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\" title=\"\"><i>ICC<\/i><\/etiqueta>, 1912); pero en cualquier caso la palabra se refiere al don del Esp\u00edritu Santo, del que el bautismo es la se\u00f1al exterior, y cuya recepci\u00f3n sensible, que conduce a la conciencia de peligros para la iglesia, es la consecuencia de la verdadera fe encarnacional. Esta ex\u00e9gesis es compatible con la creencia de que el ungimiento del Esp\u00edritu lleva a la profec\u00eda oral en el seno de la iglesia, aunque no la prueba necesariamente.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> D. M\u00fcller, \u201cUngir, Unci\u00f3n\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). IV, pp. 301\u2013306.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>W. Grundmann, <etiqueta id=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\" title=\"\"><i>TDNT <\/i><\/etiqueta>9, pp. 372; D. M\u00fcller, <etiqueta id=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\" title=\"\"><i>NIDNTT<\/i><\/etiqueta> 1, pp. 121\u2013124; I. H. Marshall,<i> The Epistles of John<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\" title=\"\"><i>NIC<\/i><\/etiqueta>, 1978, pp. 153\u2013156.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>M.R.W.F.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Exo 30:25 har\u00e1s de ello el aceite de la santa u Psa 89:20 hall\u00e9 a David .. lo ung\u00ed con mi santa u 1Jo 2:20 pero vosotros ten\u00e9is la u del Santo, y 1Jo 2:27 pero la u que .. permanece en vosotros acci\u00f3n de ungir. 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