{"id":5580,"date":"2016-02-05T01:47:38","date_gmt":"2016-02-05T06:47:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vestido\/"},"modified":"2016-02-05T01:47:38","modified_gmt":"2016-02-05T06:47:38","slug":"vestido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vestido\/","title":{"rendered":"VESTIDO"},"content":{"rendered":"<p>lo que sirve para cubrir el cuerpo humano. El v. entre los hebreos no sufri\u00f3 cambios muy notables desde la antig\u00fcedad hasta las \u00e9pocas neotestamentarias. Los componentes del v. eran casi iguales entre el hombre y la mujer, una t\u00fanica interior con agujeros para los brazos,  aunque algunas veces ten\u00ed\u00ada mangas, Gn 37, 3; las hijas v\u00ed\u00adrgenes del rey usaban t\u00fanica con mangas, 2 S 13, 18-19; la t\u00fanica se ajustaba con un cinto, Jr 1, 17; Ez 23, 15; un manto exterior, con el que se pod\u00ed\u00ada envolver el cuerpo, 1 S 28, 14; 1 R 11, 29; se ataba sobre los hombros o se portaba suelto; unas sandalias, Ex 3, 5; las mujeres usaban, adem\u00e1s, un velo, Gn 24, 65; 38, 14; Is 47, 2. Las prendas de vestir se confeccionaban de diferentes materiales, como el lino, el algod\u00f3n, la lana, aunque estaba prohibido mezclar los materiales, como hilos de lana con lino, costumbre de los practicantes de la magia, Lv 19, 19; tambi\u00e9n se prohib\u00ed\u00ada que la mujer usara el v. del hombre y \u00e9ste, el de la mujer, Dt 22, 5.<\/p>\n<p>Las vestiduras del sacerdote deb\u00ed\u00adan darle \u2020\u0153majestad y esplendor\u2020\u009d  por lo que se empleaban materiales finos en su confecci\u00f3n, lino, oro, piedras preciosas, bordados, y las prendas estaban cargadas de simbolismo, Ex  28. Igualmente, el v. de los reyes era lujoso, 1 Cro 15, 27.<\/p>\n<p>Como se\u00f1al de dolor  de luto, se rasgaban las vestiduras, Gn 37, 29; se vest\u00ed\u00ada el sayal, 2 S 3, 31; 1 R 21, 27; 2 R 19, 1; Esd 9, 3. El cambio de v. es figura para significar la necesidad de la conversi\u00f3n del hombre, revestirse de Jesucristo, Rm 13, 14; del hombre nuevo, Col 3, 10; Ef 4, 24. En el Apocalipsis, los elegidos llevar\u00e1n vestidos blancos; y han blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero, Ap 7, 9 y 13-14. En las bodas del Cordero, la novia se ha engalanado y vestido de lino blanco, deslumbrante,  Ap 19, 7; 21, 2; es decir, los nuevos desposorios de Jerusal\u00e9n con su Dios,  antes esposa infiel, vestida de prostituta, Ez 16, 15 ss; Os 2, 9 ss.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Las Escrituras se refieren a hilar y tejer tela de pelo, lana, algod\u00f3n, lino y finalmente seda (Gen 14:23; Gen 31:18-19; Gen 37:3; Gen 38:28; Job 7:6; Eze 16:10, Eze 16:13). El pueblo hebreo representaba el estado de su mente y sus emociones con ciertos tipos de tela y con tonos asombrosamente vivos de blanco, p\u00farpura, escarlata, azul, amarillo y negro. Cuando estaban gozosos y listos para entrar en ocasiones festivas, vest\u00ed\u00adan la ropa m\u00e1s brillante y cuando estaban de duelo o se humillaban, se vest\u00ed\u00adan de cilicio, la tela de la cual se hac\u00ed\u00adan las bolsas, lo cual se consideraba el tipo m\u00e1s pobre de vestimenta (1Ki 20:31-32; Job 16:15; Isa 15:3; Jer 4:8; Jer 6:26; Lam 2:10; Eze 7:18; Dan 9:3; Joe 1:8).<\/p>\n<p>Cuando el coraz\u00f3n estaba apesadumbrado por el dolor, se expresaban las emociones internas rasgando o rompiendo los vestidos (Mar 14:63; Act 11:14). Para confirmar un juramento o sellar un contrato, los hombres se quitaban el zapato y se lo daban al compa\u00f1ero (Rth 4:8).<\/p>\n<p>Cuando Jonat\u00e1n hizo un pacto con David, fue m\u00e1s all\u00e1 y le dio su propia ropa (1Sa 18:3-4).<\/p>\n<p>La ropa b\u00e1sica utilizada por los hombres de la \u00e9poca b\u00ed\u00adblica parece haber consistido de la t\u00fanica interior, la t\u00fanica exterior, el cinto y la capa.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, hab\u00ed\u00ada protecci\u00f3n para la cabeza y zapatos o sandalias. El cinto no s\u00f3lo es un art\u00ed\u00adculo de vestir pintoresco sino que tambi\u00e9n es posible que indique la posici\u00f3n y el oficio del que lo lleva. A veces se usa para significar poder y fuerza (2Sa 22:40; Isa 11:5; Jer 13:1; Eph 6:14).<\/p>\n<p>El cinto de  cuero med\u00ed\u00ada de 5 a 15 cm. de ancho y era el tipo de cinto llevado por El\u00ed\u00adas (2Ki 1:8) y por Juan el Bautista (Mat 3:4).<\/p>\n<p>El simlah, el vestido o manta grande, suelto y sin mangas, se usaba de d\u00ed\u00ada y serv\u00ed\u00ada para envolverse de noche; por lo tanto no hab\u00ed\u00ada de tomarse como prenda a no ser que se devolviera para el anochecer (Exo 22:26).<\/p>\n<p>Probablemente haya sido este largo vestido exterior el manto utilizado por El\u00ed\u00adas y Eliseo (2Ki 2:8-14). Era el vestido de pelo de camello utilizado por Juan el Bautista (Mat 3:4). Las borlas azules en el borde de los vestidos jud\u00ed\u00ados serv\u00ed\u00adan para recordarles que deb\u00ed\u00adan guardar todos los mandamientos y ser santos ante Dios (Num 15:38-40; Deu 22:12).<\/p>\n<p>Se usa capa (Rth 3:9), manto (1Sa 24:4 ss.), orla (Exo 28:33) y borde (Psa 133:2) en referencia generalmente a vestidos para hombre, no para mujer.<\/p>\n<p>La protecci\u00f3n para la cabeza se usaba principalmente por el sol y como punto final de un conjunto completo. Variaba de tiempo en tiempo seg\u00fan la posici\u00f3n, el sexo y la nacionalidad. Sin embargo, en general hab\u00ed\u00ada tres tipos usados por los hombres hebreos y de las naciones vecinas: la gorra, el turbante y la manta.<\/p>\n<p>Los zapatos eran de cuero blando, mientras que las sandalias eran de un cuero m\u00e1s duro y se llevaban para un uso m\u00e1s riguroso. En general se quitaban los zapatos en la puerta antes de entrar en la casa, al acercarse a Dios (Exo 3:5) y durante el duelo (2Sa 15:30). Se aseguraban los derechos a la propiedad cuando el vendedor se quitaba el zapato y se lo daba al comprador (Rth 4:7).<\/p>\n<p>Vestido  para las mujeres. La ley mosaica prohib\u00ed\u00ada a ambos sexos llevar el mismo .tipo de ropa que el otro (Deu 22:5). Algunos art\u00ed\u00adculos de vestir femeninos ten\u00ed\u00adan nombres y moldes b\u00e1sicos parecidos; sin embargo, siempre hab\u00ed\u00ada una diferencia suficiente en el repujado, el bordado y la costura para que se pudiera detectar f\u00e1cilmente la diferencia entre los hombres y las mujeres.<\/p>\n<p>Pedro sinti\u00f3 que era necesario advertir a las mujeres cristianas en contra de confiar en los peinados ostentosos con trenzas de cabello para hacerse hermosas (1Pe 3:3). En el AT hay unas cuantas referencias a pintarse los ojos para embellecerlos, pero siempre se habla de ello como algo ostentoso y algo vulgar, indigno de las buenas mujeres. Jezabel se pintaba los ojos (2Ki 9:30).<\/p>\n<p>En tiempos antiguos las mujeres especialmente sol\u00ed\u00adan usar varios tipos de ornamentos. Los aros para las orejas y la nariz eran particularmente comunes.<\/p>\n<p>Debido a su forma de gota, se les dec\u00ed\u00adan aretes a los aros para las orejas (Jdg 8:26; Isa 3:19). Los hombres tambi\u00e9n usaban tales aretes (Gen 35:4; Jdg 8:24). Los aros y las joyas para la nariz hac\u00ed\u00adan necesario agujere\u00e1rsela. Tanto hombres como mujeres llevaban anillos. Todos los israelitas antiguos usaban anillos (Gen 38:18). Con frecuencia se usaban anillos en los dedos del pie, as\u00ed\u00ad como ajorcas en los tobillos (Isa 3:18), brazaletes en los brazos y las mu\u00f1ecas (Gen 24:22; Eze 16:11).A partir de aprox. el siglo II a. de J.C. se esperaba que todos los jud\u00ed\u00ados varones usaran dos filacterias, una en la frente, llamada frontal, y la otra en el brazo izquierdo para todas las oraciones matutinas menos las de los d\u00ed\u00adas de descanso y los festivales. Consist\u00ed\u00adan de peque\u00f1as bolsas de cuero con cuatro pasajes de las Escrituras del AT (Exo 13:1-10, Exo 13:11-16; Deu 6:4-9; Deu 11:13-21).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>[471]<br \/>\n   Son las formas de cubrir el cuerpo que siempre ha tenido los hombres desde que son racionales, en funci\u00f3n del pudor que el ser inteligente siente ante la desnudez propia o ajena o de la necesidad que tiene de abrigo, higiene o expresi\u00f3n est\u00e9tica ante los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>     Cuando los vestidos, al menos exteriores, responden a un signo de pertenencia a un cuerpo o funci\u00f3n social se suele denominar uniformes, los cuales pueden ser de muchos tipos: militares, pol\u00ed\u00adticos, acad\u00e9micos, religiosos, deportivos, etc. O bien pueden denotar el status social de quien lo lleva: esclavos, m\u00e9dicos, catedr\u00e1ticos, etc. o la identidad sexual de quien lo ostenta (femeninos, masculinos)<\/p>\n<p>     Incluso algunos rasgos de los vestidos indican determinadas situaciones testimoniales: el color que diferencia el duelo del que se halla en una ceremonia nupcial, la hechura que identifica al que se halla en una c\u00e1rcel o conduce un veh\u00ed\u00adculo determinado.<\/p>\n<p>    Hasta la indumentaria de los difuntos, la mortaja, signific\u00f3 tambi\u00e9n un deseo y una actitud determinada ante el difunto. Por eso los m\u00e1s despreciables, como eran los esclavos o los penados eran enterrados desnudos mientras que los reyes y poderosos iban ricamente ataviados a los sepulcros para regocijos de los expoliadores de los siglos posteriores.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El sentimiento de pudor exige evitar la desnudez (G\u00e9n 3,7.21; Jn 21,7); la desnudez es tambi\u00e9n signo de estar abandonado (Lc 8,27). Una de las preocupaciones del cristiano es vestir al que lo ha menester (Mt 5,40; 25,35-43; Lc 3,11; 6,29). Ya en una l\u00ed\u00adnea espiritual, no debe estar excesivamente preocupado por lo que ha de vestir (Mt 6,25.28; Lc 12,22-23) y tener fe en la Providencia (Mt 6,29.31). El vestido es indicador de lo que es la persona que lo lleva (Mt 3,4; 22,12; 27,31; 28,3; Mc 15,17; 16,5; Lc 15,22; 16,19; 23,11; Jn 19,2). Rasgarse las vestiduras es signo de luto y de dolor (G\u00e9n 37,24; 2 Sam 13,19; Mt 26,65).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>V\u00e9ase INDUMENTARIA.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>1. jimation (iJmavtion, 2440), prenda de vestir exterior, manto. Se echaba sobre el quiton (para lo cual v\u00e9ase ), p.ej., Mat 17:2; 27.31, 35. V\u00e9ase MANTO, N\u00c2\u00ba 2, y tambi\u00e9n CAPA, ROPA, VESTIDURA. 2. jimatismos (iJmatismov\u00bb, 2441), en forma de palabra colectiva, denotando vestimenta, ropas. Se emplea generalmente de vestidos costosos o lujosos, la vestimenta de reyes o potentados, etc. V\u00e9ase Luk 7:25  \u00abvestidura preciosa\u00bb. V\u00e9ase tambi\u00e9n Act 20:33 y 1Ti 2:9  \u00abvestidos costosos\u00bb. Esta es la palabra empleada de la blanca y deslumbrante vestidura del Se\u00f1or en el monte de la transfiguraci\u00f3n (Luk 9:29  \u00abvestido blanco y resplandeciente\u00bb). Se emplea tambi\u00e9n para designar su quiton, su vestidura interior (v\u00e9ase ), por la que los soldados echaron suertes (Joh 19:23, 24: \u00abropa\u00bb). Tambi\u00e9n se traduce \u00abropa\u00bb en Mat 27:35: V\u00e9anse ROPA, VESTIDURA.\u00c2\u00b6 3. enduma (e[nduma, 1742), relacionado con enduo (v\u00e9ase VESTIR, N\u00c2\u00ba 2), denota cualquier cosa puesta encima, un vestido de cualquier tipo. Se emplea de la vestimenta de los antiguos profetas, en prenda de su menosprecio por el esplendor terreno (1Ki 19:13; 2Ki 1:8; Zec 13:4). En el NT se emplea tambi\u00e9n de la vestimenta de Juan el Bautista (Mat 3:4); de vestidos en general (Mat 6:25, 28; Luk 12:23); metaf\u00f3ricamente, de vestidos de ovejas (Mat 7:15); de un vestido de boda (Mat 22:11,12), traducido en forma verbal en la RVR (VM, respectivamente: \u00abque no tra\u00ed\u00ada vestido de boda\u00bb y \u00absin tener vestido de boda\u00bb); del vestido del \u00e1ngel en el sepulcro del Se\u00f1or despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n (28.3). Nota: El incidente del vestido de bodas, enduma, en Mat 22:11,12, indica que las personas de alta alcurnia mostraban su munimiciencia proveyendo a los invitados de vestiduras festivas. 4. esthes (ejsqhv\u00bb, 2066), y esthesis (e[sqhsi\u00bb, 2067), relacionados con jennumi, vestir, significan vestidura, ropa, sugiriendo generalmente las ropas ornamentadas y de buena calidad. El primer vocablo se encuentra en Luk 23:11  \u00abropa\u00bb; 24.4: \u00abvestiduras\u00bb; Act 10:30  \u00abvestido\u00bb; 12.21: \u00abropas\u00bb (RV: \u00abropa\u00bb); Jam 2:2, dos veces: \u00abropa\u00bb y \u00abvestido\u00bb (RV: \u00abvestidura\u00bb); v. 3: \u00abropa\u00bb (RV: \u00abvestidura\u00bb). Esthesis se emplea en Act 1:10  \u00abvestiduras\u00bb (RV: \u00abvestidos\u00bb). V\u00e9anse ROPA, VESTIDURA.\u00c2\u00b6 5. stole (stolhv, 4749), (castellano, estola), denota cualquier ropaje lujoso, una vestidura larga llegando a los pies o con cola detr\u00e1s. Se emplea de las largas vestiduras que vest\u00ed\u00adan los escribas, a fin de hacerse notar (Mc 12.38; Luk 20:46); de la ropa que llevaba el joven en el sepulcro del Se\u00f1or (Mc 16.5); del \u00abmejor vestido\u00bb o, m\u00e1s bien, del vestido principal, que fue sacado para el retornado hijo pr\u00f3digo (Luk 15:22). Se emplea cinco veces en Apocalipsis, de los santos glorificados (6.11; 7.9,13,14; 22.14).\u00c2\u00b6 En la LXX se emplea de las santas vestiduras de los sacerdotes, p.ej., Exo 28:2; 29.21; 31.10. 6. peribolaion (peribovlaion, 4018), de peribalo, echar en torno, lit., aquello que es echado alrededor; era un velo o manto. Se emplea en 1 Cor 11.15, del cabello de una mujer, que le es dado como velo; en Heb 1:12, de la tierra y de los cielos, que el Se\u00f1or envolver\u00e1 \u00abcomo un vestido\u00bb (VM, RVR77: \u00abmanto\u00bb). La otra palabra que aparece en este v. en los mss. m\u00e1s com\u00fanmente aceptados (cf. LBA), es jimation: \u00abComo un manto (peribolaion) los enrollar\u00e1s; como una vestidura (jimation) ser\u00e1n mudados\u00bb.\u00c2\u00b6 Nota: Para quiton, traducido \u00abvestido\u00bb en Mc 14.63 (RV; RVR: \u00abvestidura\u00bb); \u00abvestidos\u00bb (Luk 9:3, RV; RVR: \u00abt\u00fanicas\u00bb), v\u00e9ase .<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>El vestido es, como el alimento y el techo, condici\u00f3n primordial de la existencia humana (Ecio 29,21); la bendici\u00f3n asegura pan y vestido (Dt 10,18; cf. G\u00e9n 28,20), el castigo, hambre y desnudez (Dt 28,48). El vestido protege contra las intemperies: no se debe guardar como prenda la capa del pobre cuando cae sobre \u00e9l el fr\u00ed\u00ado de la noche (Ex 22,25). Aparte estos datos elementales, el simbolismo del vestido se orienta en una direcci\u00f3n doble. Por una parte significa un mundo ordenado por el creador, y por otra, la promesa de la gloria perdida en el para\u00ed\u00adso.<\/p>\n<p>I. EL VESTIDO, REFLEJO DEL ORDEN DIVINO DEL MUNDO. El Creador, sustrayendo las cosas al caos original, asign\u00f3 a cada una de ellas su puesto en un mundo ordenado. As\u00ed\u00ad el vestido aparece como signo de la persona humana en su identidad y en su distinci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. Vestido y persona humana. En un primer estadio el vestido protege al cuerpo no s\u00f3lo contra las intemperies, sino tambi\u00e9n contra las miradas que pudieran reducir a la persona a objeto de codicia, haci\u00e9ndola volver al caos de la indistinci\u00f3n de que Dios la hab\u00ed\u00ada sacado. As\u00ed\u00ad se funda la prohibici\u00f3n de \u00ablevantar el velo\u00bb que protege al grupo parental (G\u00e9n 9,20-27), uterino (G\u00e9n 34; 2Sa 3) y conyugal (Dt 22,13-24): la vida privada de cada uno est\u00e1 protegida por el vestido.<\/p>\n<p>El vestido facilita igualmente la distinci\u00f3n de l\u00f3s sexos y puede simbolizar sus relaciones. Hombre y mujer deben llevar vestidos distintos (Dt 22,5; cf. Lev 19,19). La mujer se vela el rostro por razones precisas, como en el encuentro prenupcial, especie de rito de consagraci\u00f3n al que la ha escogido (G\u00e9n 24,65); responde al gesto del prometido que le comunica lo que tiene, \u00abextendiendo sobre ella los pliegues de su manto\u00bb (Rut 3,9; cf. Dt 23,1): as\u00ed\u00ad no toma \u00abposesi\u00f3n\u00bb de ella (cf. Rut 4,7; Dt 25,9; Sal 60,10), sino que confiere a la elegida la gloria de su propia persona.<\/p>\n<p>El vestido refleja la vida en sociedad. Para cada c\u00e9lula de la comunidad es como el signo de una vida armoniosa que nace del trabajo en com\u00fan (esquileo: lSa 25,4-8; tejedur\u00ed\u00ada: Prov 31,10-31; Act 18,3; confecci\u00f3n: Act 9,39). \u00abde una sabia administraci\u00f3n y de la ayuda mutua. Dar uno su manto es signo de fraternidad; Jonat\u00e1s concluye as\u00ed\u00ad alianza con David (lSa 18,3s), pues el vestido hace con la persona una alianza \u00fanica reconocida por los que se aman (G\u00e9n 37,33), por ejemplo, en el perfume que de \u00e9l emana (G\u00e9n 27,15.27; Cant 4,11). El lujo ostentoso que acusa vergonzosamente la desproporci\u00f3n de los niveles de vida en lugar de tratar de ponerles reme-dio (Ecio 40,4; Sant 2,2) atrae las maldiciones de los profetas y de los ap\u00f3stoles. Vestir a otro cuando est\u00e1 desnudo es un precepto vital que se impone en justicia (Ez 18,7) a la comunidad so pena de descomposici\u00f3n: es m\u00e1s que \u00abcalentar los miembros\u00bb (Job 31,20), es hacerle renacer a la vida com\u00fan (Is 58,7), rehacer para \u00e9l lo que Dios ha hecho para todos (Dt 10,11s), sacarlo del caos. Sin esta justicia la caridad est\u00e1 muerta (Sant 2,15). \u00abDa, pues, hasta tu manto\u00bb (Mt 5,40), dice Cristo, significando con esto que hay que dar la propia persona al que lo pide.<\/p>\n<p>2. Vestido y funciones humanas. No se lleva siempre el mismo vestido: hay que distinguir los tiempos de la vida, lo profano y lo sagrado, el trabajo y la fiesta. Si el trabajo puede exigir que se quite uno el vestido (Jn 21,7), existen, en cambio, toda clase de vestidos de fiesta.<\/p>\n<p>Cambiar de vestido puede significar que uno pasa de lo profano a lo sagrado; as\u00ed\u00ad el pueblo en espera de la teofan\u00ed\u00ada (Ex 19,10; G\u00e9n 35,2) o los sacerdotes a la entrada y a la salida del atrio interior (Ex 28,2s; Lev 16,4; Ez 44,17ss; Zac 3); as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n cuando intervienen las categor\u00ed\u00adas de lo puro y de lo impuro (Lev 13-15). En fin, el vestido caracteriza las grandes funciones en Israel. Entre los h\u00e1bitos regios (1Re 22,30; Act 12,21), hay una t\u00fanica de p\u00farpura con broche de oro (lMac 10,20. 62.64). Para confirmar la unci\u00f3n regia extiende el pueblo sus vestidos bajo los pies del rey (2Re 9,13; Mt 21,8) : \u00c2\u00a1que \u00e9l los cubra de gloria (cf. 2Sa 1,24)! El profeta lleva una zamarra por encima de un pa\u00f1o de cuero (Zac 13,4; Mt 3,4 p), semejante al manto que El\u00ed\u00adas extendi\u00f3 sobre Eliseo d\u00e1ndole la vocaci\u00f3n prof\u00e9tica (1 Re 19,19); transmitiendo es-te vestido se puede comunicar el carisma prof\u00e9tico (2Re 2,13ss). El sumo sacerdote recibe tambi\u00e9n la in-vestidura \u00abvistiendo los vestidos sagrados\u00bb (Lev 21,10); con estos vestidos simb\u00f3licos (Ex 28-29; Lev 16; Ez 44; Eclo 45,7-12) un \u00abhombre irreprochable\u00bb puede \u00abafrontar la c\u00f3lera divina, el exterminador retrocede\u00bb (Sab 18,23ss; cf. lMac 3,49).<\/p>\n<p>II. VESTIDO Y DESNUDEZ, S\u00ed\u008dMBOLOS ESPIRITUALES. El vestido es tambi\u00e9n signo de la condici\u00f3n espiritual del hombre. Esto lo muestra en compendio el relato del para\u00ed\u00adso y lo narra la historia sagrada.<\/p>\n<p>1. En el para\u00ed\u00adso. Ad\u00e1n y Eva, despu\u00e9s de abr\u00ed\u00adrseles los ojos por el conocimiento prohibido, supieron que estaban desnudos (G\u00e9n 3,7); hasta entonces se sent\u00ed\u00adan en armon\u00ed\u00ada con el medio divino por una especie de gracia que revest\u00ed\u00ada su persona como un vestido. En adelante su cuerpo entero, y no s\u00f3lo su sexo, lleva la se\u00f1al de que algo le falta delante de la presencia divina; un cintur\u00f3n vegetal no&#8217; basta para disimularlo; los pecadores se ocultan entre los \u00e1rboles del huerto porque el pudor nace delante de la majestad divina : \u00abTuve miedo porque estaba desnudo.\u00bb Ya no llevan la marca que justifica el acercamiento familiar de Dios: han perdido el sentido de- su pertenencia al Se\u00f1or y quedan sorprendidos de su desnudez como ante un espejo que no refleja ya la imagen de Dios.<\/p>\n<p>Pero Dios no despide a los pecadores sin antes revestirlos \u00e9l mismo con t\u00fanicas de piel (G\u00e9n 3,21). Esta vestidura no suprime el desamparo; es signo de que est\u00e1n llamados a la dignidad que han perdido. El vestido es ahora ya signo de una dualidad: afirma la dignidad del hombre ca\u00ed\u00addo y la posibilidad de revestirse de una gloria perdida.<\/p>\n<p>2. La historia de la alianza se simboliza con frecuencia por medio del vestido que entonces significa la gloria perdida o prometida. Dios inaugura una comunicaci\u00f3n \u00ed\u00adntima de su gloria: como un pastor, envuelve al ni\u00f1o hallado en el caos del desierto (Dt 32,10); como un rey, llena el templo con los pliegues de su manto (Is 6,1); como un esposo, extiende su manto sobre el pueblo (Ez 16,8ss) al que reviste no con pieles de animales, sino \u00abcon lino fino y seda\u00bb, como si lo hiciera sacerdote (cf. Ex 28,5.39.42). Yahveh le comunica su propio esplendor (Ez 16,13s); pero la esposa regia no se mantiene fiel. Ezequiel, apoy\u00e1ndose en las costumbres de los altos lugares idol\u00e1tricos, prosigue la alegor\u00ed\u00ada con crudeza, mostrando a la esposa que se exhibe desnuda a la vista de todos: \u00abDe sus vestidos hace altos lugares de ricos colores\u00bb y se prostituye a todo el que pasa (16,15ss; cf. Os 2,9ss). Siendo as\u00ed\u00ad que su vestido no hubiera debido gastarse, como en otro tiempo en la larga marcha por el desierto (Dt 8,4), vemos que envejece, que cae en jirones (Is 50,9), ro\u00ed\u00addo por la ti\u00f1a y la polilla (51,8).<\/p>\n<p>Sin embargo, el designio de Dios se realizar\u00e1, contra corriente, sacando del mal el remedio. Por una parte convierte Yahveh a Israel en una tierra desnuda, cambiando en furor destructor la codicia de sus amantes (Ez 16,37; Jer 13,26), hasta que un *resto alcance por fin en el desamparo la gracia del retorno. Por otra parte, un *siervo \u00absin belleza y sin lustre\u00bb enviado por \u00e9l va a curar a su pueblo de sus pasiones, humill\u00e1ndose hasta la muerte (Is 53,12); y Si\u00f3n podr\u00e1 ce\u00f1irse a la vez de sus demoledores y de sus reconstructores \u00abcomo lo har\u00ed\u00ada una prometida\u00bb (49, 17s). Entonces Yahveh, revestido de la *justicia como de coraza, de la venganza como de t\u00fanica, y envuelto en celos (59,17), va a ataviar a su *esposa con el manto de justicia (61,10).<\/p>\n<p>3. Cristo, vestido de gloria. Para que Israel quede as\u00ed\u00ad ataviado es menester que Cristo, verdadero siervo, sea despojado de sus vestidos (Mt 27,35; Jn 19,23), entregado a la parodia de una investidura regia (Jn 19,2s&#8230;), convertido en un \u00abhombre\u00bb distinto, privado de pertenencia legal. Pero este hombre es el Hijo de Dios cuya gloria es incorruptible. Ya en la transfiguraci\u00f3n, en el resplandor de sus vestidos, se mostr\u00f3 gloriosa su carne (Mt 17,2), como tambi\u00e9n hab\u00ed\u00ada sido capaz de hacer que el poseso de Gerasa volviera a tomar sus vestidos (Mc 5,15; cf. Act 19,16). Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n el Se\u00f1or, como los \u00e1ngeles que la anuncian (Mt 28,3 p), s\u00f3lo guarda de los vestidos lo esencial: el resplandor, signo de su *gloria (Act 22,6-11; 10, 30; cf. 12,7); y sin embargo, los ojos todav\u00ed\u00ada no bien abiertos de Mar\u00ed\u00ada de Magdala o de los peregrinos de Ema\u00fas no ven en un principio sino a un hortelano o un viajero (Jn 20, 15; Le 24,15s): es que ta gloria no se manifiesta sino a la fe plena. Para el creyente hace Cristo la ardiente guerra de la *ira revestido con un manto que lleva la inscripci\u00f3n: (rey de reyes y se\u00f1or de los se\u00f1ores\u00bb (Ap 19,16).<\/p>\n<p>4. El vestido de los elegidos. El orden de la creaci\u00f3n se ha hecho ya perceptible a los ojos de la fe. En este orden divino. cuyos testigos son los *\u00e1ngeles, dice Pablo (ICor 11, 10), Ad\u00e1n refleja la gloria de Dios a rostro descubierto (cf. 2Cor 3,18), como Cristo que es su cabeza (ICor 1I,3s); Eva, creada no ya id\u00e9ntica. sino complemento de Ad\u00e1n (11,8s). debe llevar el signo de su dominio de s\u00ed\u00ad misma en la subordinaci\u00f3n. por el velo se niega a ofrecer su \u00abgloria\u00bb (11,6.10.15) indistintamente al dominio de las miradas (11,5.13; cf. ITim 2,9.14); este velo se\u00f1ala la plena posesi\u00f3n de s\u00ed\u00ad en la consagraci\u00f3n, lo contrario de una enajenaci\u00f3n. Pero esta gloria no se manifestar\u00e1 sino el d\u00ed\u00ada de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>En efecto, todo hombre est\u00e1 llamado a entrar en el movimiento de gloria inaugurado por Cristo. Si de un grano desnudo depositado en la tierra puede hacer Dios un cuerpo resplandeciente, tambi\u00e9n puede hacer del cuerpo de todo hombre un cuerpo incorruptible (ICor 15,37.42) y por encima del vestido corruptible puede revestir al hombre de un vestido incorruptible (2Cor 5,3ss). Ahora ya la humanidad sale de su desnudez, adquiere libertad, filiaci\u00f3n, derecho a la herencia divina por el acto de \u00abrevestirse de Cristo)). Con los que se han despojado del hombre viejo y se han revestido del hombre nuevo (Col 3,10; Ef 4,24) por la fe y por el bautismo (G\u00e1l 3, 25ss), constituye Dios una comunidad perfecta y \u00abuna\u00bb en Cristo (3,28), animada por un principio ontol\u00f3gico nuevo, el Esp\u00ed\u00adritu. Los miembros tienen que luchar, pero con \u00abarmas de luz\u00bb (Rom 13,12), y la desnudez misma no podr\u00e1 separarlos de Cristo (Rom 8,35).<\/p>\n<p>Los que triunfan \u00ablavaron sus t\u00fanicas y !as blanquearon en la sangre del cordero\u00bb (Ap 7,14; 22,14). Ahora ya no puede fallar la esposa; a lo largo de la historia se atav\u00ed\u00ada para las nupcias: \u00abse le ha dado revestirse del lino de una blancura resplandeciente\u00bb (19,7s). Cuando enrolle Dios los cielos y la tierra como un tejido que ha hecho ya su servicio para remplazarlos por otros nuevos (Heb l,lls), y cuando hayan toma-do asiento los protagonistas del juicio con vestiduras *blancas en su mayor\u00ed\u00ada, la nueva Jerusal\u00e9n, ataviada como una desposada (Ap 21,2), ir\u00e1 por fin al encuentro del esposo. Entonces \u00abla ciudad puede privarse del resplandor del sol y de la luna, la gloria de Dios la ha iluminado y el cordero le sirve de antorcha\u00bb (21, 23).<\/p>\n<p>-> Blanco &#8211; Gloria.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>lo que sirve para cubrir el cuerpo humano. El v. entre los hebreos no sufri\u00f3 cambios muy notables desde la antig\u00fcedad hasta las \u00e9pocas neotestamentarias. 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