{"id":5585,"date":"2016-02-05T01:48:13","date_gmt":"2016-02-05T06:48:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/visita\/"},"modified":"2016-02-05T01:48:13","modified_gmt":"2016-02-05T06:48:13","slug":"visita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/visita\/","title":{"rendered":"VISITA"},"content":{"rendered":"<p>generalmente se refiere al d\u00ed\u00ada de Yahv\u00e9h, cuando aparece para juzgar las malas acciones de su pueblo, su infidelidad, o para ayudarlo; en muchos pasajes se anuncia esta v.: \u2020\u0153Yo os visitar\u00e9 seg\u00fan el fruto de vuestras acciones \u2014or\u00e1culo de Yahv\u00e9h\u2020\u009d, Jr 21, 14; 27, 8; 44, 13; Os 2, 15; Am 3, 2 y 14; So 1, 8-9. Yahv\u00e9h promete visitar a su pueblo desterrado en Babilonia para confirmarle la promesa de regresarlo a su tierra, Jr 29, 10.<\/p>\n<p>Igualmente anuncia la v. a los enemigos de su pueblo  Jr 51, 44.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>La historia de la *salvaci\u00f3n se presenta frecuentemente en la Biblia como una sucesi\u00f3n de \u00abvisitas\u00bb de Yahveh a su pueblo o a algunos personajes privilegiados; Dios, que tom\u00f3 la iniciativa de la *Alianza y que permanece secretamente presente al desarrollo de su *designio, interviene a menudo en forma extraordinaria en la vida de su pueblo para bendecirlo o castigarlo, pero siempre para salvarlo; esta mirada del Se\u00f1or, estas intervenciones persona-les, visibles son otros tantos signos de su *presencia, de su acci\u00f3n, de la continuidad de su designio salvador y de sus exigencias a trav\u00e9s de la fidelidad y de la infidelidad de los suyos. Preparan y anuncian el *d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or por excelencia, la venida de Dios mismo en Jes\u00fas y su retorno en la gloria para un \u00faltimo juicio y una salvaci\u00f3n definitiva.<\/p>\n<p>AT. \u00abDios os visitar\u00e1 y har\u00e1 que volv\u00e1is a subir de este pa\u00ed\u00ads al pa\u00ed\u00ads que prometi\u00f3 con juramento a Abraham, Isaac y Jacob\u00bb (G\u00e9n 50,24s). El Dios que llam\u00f3 a Abraham para hacer de \u00e9l el padre de una multitud y que con este fin \u00abvisit\u00f3\u00bb a Sara haci\u00e9ndola fecunda (21,1s), interviene en forma \u00fanica liberando a su pueblo de Egipto. Estas visitas de Dios que ama y que salva a su pueblo van a renovarse a todo lo largo de la historia de Israel formando su trama esencial y manifestando la *fidelidad de Yahveh a sus *promesas. Si los israelitas se muestran infieles a la alianza, la intervenci\u00f3n del Dios celoso adoptar\u00e1 la forma de un *castigo, pero que estar\u00e1 ordena-do a la salvaci\u00f3n del pueblo. Todos los profetas, y especialmente Jerem\u00ed\u00adas, reasumen y orquestan este tema de las intervenciones de Yahveh. Si las *victorias son visitas de Dios que bendice a sus fieles (Sof 2,7), las desgracias del pueblo son tambi\u00e9n visitas de Dios que viene a corregir a los israelitas y a sus jefes, y a conducirlos a s\u00ed\u00ad: \u00abS\u00f3lo te he conocido a ti entre todas las familias de la tierra, as\u00ed\u00ad te visitar\u00e9 por todas tus iniquidades\u00bb (Am 3,2; Os 4,9; Is 10,3; Jer 6,15; 23,2.34). Esta visita, descrita por Ezequiel como la inspecci\u00f3n del *pastor que pasa revista a su reba\u00f1o (Ez 34), est\u00e1 siempre dictada por el amor de Dios y orientada a la salvaci\u00f3n del pueblo. Las *naciones vecinas: Moab, Egipto y sobre todo Babilonia, que se oponen al cumplimiento del designio divino de salvaci\u00f3n, ser\u00e1n tambi\u00e9n \u00abvisitadas\u00bb por Dios que las juzgar\u00e1 y las castigar\u00e1 (Jer 46,21&#8230;; 48, 44; 50,18.27.31), pero que finalmente las salvar\u00e1 (Jer 12,14-17; 16,19ss). Como la liberaci\u00f3n de Egipto, el retorno del exilio es obra de Yahveh: \u00abS\u00f3lo cuando se cumplan los setenta a\u00f1os otorgados a Babilonia os visitar\u00e9 y cumplir\u00e9 la promesa de traeros a este lugar\u00bb. (Jer 29,10; cf. 32,5; Sal 80,15; Zac 10.3).<\/p>\n<p>Entonces cada jud\u00ed\u00ado adquirir\u00e1 m\u00e1s conciencia de ser objeto de una atenci\u00f3n particular, personal de Dios : \u00abAcu\u00e9rdate de m\u00ed\u00ad, Yahveh, por amor a tu pueblo, vis\u00ed\u00adtame con tu socorro, para que yo pueda.ver la ventura de tus elegidos\u00bb (Sal 106,4). Estas visitas individuales no se limitan a la esfera cultual: Dios ilumina el esp\u00ed\u00adritu de los sabios examinando su conducta -(Job 7,18; Sal 17,3) o envi\u00e1ndoles sue\u00f1os (Eclo 34,6; cf. ya G\u00e9n 20,3). Y sobre todo, a partir del exilio, el movimiento mismo de la revelaci\u00f3n abre los esp\u00ed\u00adritus al anuncio de una visita definitiva de Dios que va a venir a *juzgar al pueblo y a las naciones: este *d\u00ed\u00ada de Yahveh, ya anunciado por los profetas de antes del exilio, ser\u00e1 el d\u00ed\u00ada del triunfo de los elegidos salvados por la venida, la visita y el *reino de Dios, y se extender\u00e1 por derecho a todos los pueblos : \u00abEl d\u00ed\u00ada de la visita resplandecer\u00e1n los justos&#8230; y el Se\u00f1or reinar\u00e1 sobre ellos para siempre\u00bb (Sab 3,7; Eelo 2,14). De esta esperanza vivir\u00e1n los jud\u00ed\u00ados del siglo t (p.e. Qumr\u00e1n); la venida de Jes\u00fas y su predicaci\u00f3n del reino van a realizar esta visita divina prometida y aguardada.<\/p>\n<p>NT. \u00abBendito sea el Se\u00f1or, Dios de Israel, que ha visitado y liberado a su pueblo\u00bb (Lc 1,68). Dios, movido por su amor (1,78) y queriendo realizar sus *promesas, ha venido en Jes\u00fas a salvar a los suyos, satisfaciendo as\u00ed\u00ad su espera y respondiendo su ruego. Este tema corre a trav\u00e9s de todo el Evangelio. El Precursor es presentado a la luz de los or\u00e1culos de los profetas como el que viene a preparar los corazones para la venida, para la manifestaci\u00f3n de Dios en Jes\u00fas. Anuncia el juicio escatol\u00f3gico y proclama la venida del *reino. Jes\u00fas por su parte insistir\u00e1 en el car\u00e1cter en primer lugar salv\u00ed\u00adfico de esta visita y en su aspecto universal. Pero si bien esta visita es ofrecida a toda *carne (Lc 3,6; cf. 1 Pe 2,12), no ser\u00e1 acogida sino p\u00f3r los *corazones puros que la reconocer\u00e1n: \u00abun gran profeta ha surgido entre nos-otros y Dios ha visitado a su pueblo\u00bb (Lc 7,16). No todos lo comprenden as\u00ed\u00ad. Porque, a pesar de los milagros, la visita de Dios en Jes\u00fas no es fulgurante, deslumbradora: puede ser rehusada.<\/p>\n<p>Tal es el aspecto dram\u00e1tico de la visita subrayado por los evangelistas, sobre todo por san Juan: \u00abVino a los suyos y los suyos no le recibieron\u00bb (Jn 1,11). Este desconocimiento culpable transformar\u00e1 la gracia en amenaza de *castigo. \u00c2\u00a1Ay de los que no saben reconocer el \u00abtiempo de la visita\u00bb! \u00c2\u00a1Ay de Jerusal\u00e9n! (Le 19,43s). \u00c2\u00a1Ay de las ciudades del lago! Esta negativa de los jud\u00ed\u00ados, contraria a la actitud de los paga-nos (Mt 8,10ss) es presentada como el coronamiento tr\u00e1gico de una larga serie de repulsas, de desprecio de las visitas de Yahveh a trav\u00e9s de todo el .AT: el castigo ser\u00e1 terrible para los que no hayan acogido al hijo del rey, enviado por su padre para \u00abpercibir los frutos\u00bb de la vi\u00f1a (Mt 21, 33-46). La ruina de Jerusal\u00e9n, fin del mundo jud\u00ed\u00ado y signo fulgurante del *juicio de Dios, ser\u00e1 su pr\u00f3dromo visible, visita terrible del Hijo del hombre que anuncia su \u00faltima venida en la gloria (cf. Mt 25, 31-46). Antes de esta \u00faltima visita, anticipada en la \u00abjubilosa entrada\u00bb de Jes\u00fas el domingo de ramos, la acci\u00f3n de Jes\u00fas se prosigue en la Iglesia por la *misi\u00f3n de los ap\u00f3stoles y por el env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu (\u00abmentes tuorum visita\u00bb). El Se\u00f1or mismo no cesa de intervenir en la vida de la Iglesia ; el Apocalipsis lo muestra pronto a castigar a las comunidades de Asia si no se convierten (Ap 2-3). Pero si nosotros debemos ir juntos al encuentro de Jes\u00fas \u00abque viene\u00bb (ITes 4,17; cf. Mt 25, 6), cada disc\u00ed\u00adpulo es invitado personalmente a acoger la visita de Jes\u00fas: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad que estoy a la puerta y llamo&#8230;\u00bb (Ap 3,20); deber\u00e1 por tanto *velar (Mt 24,42ss; 25,1-13) y *orar hasta el d\u00ed\u00ada, desconocido para todos, en que Jes\u00fas \u00abse aparezca por segunda vez, a los que lo aguardan, para darles la salvaci\u00f3n\u00bb (Heb 9,28).<\/p>\n<p>-> Castigos &#8211; D\u00ed\u00ada del Se\u00f1or &#8211; Juicio &#8211; Pastor &#8211; Salvaci\u00f3n &#8211; Velar.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>generalmente se refiere al d\u00ed\u00ada de Yahv\u00e9h, cuando aparece para juzgar las malas acciones de su pueblo, su infidelidad, o para ayudarlo; en muchos pasajes se anuncia esta v.: \u2020\u0153Yo os visitar\u00e9 seg\u00fan el fruto de vuestras acciones \u2014or\u00e1culo de Yahv\u00e9h\u2020\u009d, Jr 21, 14; 27, 8; 44, 13; Os 2, 15; Am 3, 2 y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/visita\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVISITA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5585","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5585","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5585"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5585\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5585"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5585"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5585"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}