{"id":5713,"date":"2016-02-05T01:58:42","date_gmt":"2016-02-05T06:58:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apostasia\/"},"modified":"2016-02-05T01:58:42","modified_gmt":"2016-02-05T06:58:42","slug":"apostasia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apostasia\/","title":{"rendered":"APOSTASIA"},"content":{"rendered":"<p>2Th 2:3 no vendr\u00e1 sin que antes venga la a, y se<\/p>\n<hr>\n<p>(gr., apostas\u00ed\u00ada, un caer atr\u00e1s, un retirarse, abandono). La Biblia contiene muchas advertencias en contra de la apostas\u00ed\u00ada (2Th 2:3; Judas) al igual que ejemplos de la apostas\u00ed\u00ada: Israel (Jos 22:22; 2Ch 29:19; Jer 2:19), Sa\u00fal (1Sa 15:11), Himeneo y Alejandro (1Ti 1:19-20) y Demas (2Ti 4:10). El escritor de la carta a los Hebreos declara que la apostas\u00ed\u00ada es irrevocable (Heb 6:4-6; Heb 10:26), y Pablo la aplica escatol\u00f3gicamente a la venida de una era de gran rebeli\u00f3n en contra de Dios (2Th 2:3).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(Defecci\u00f3n, salirse).<\/p>\n<p> Ap\u00f3stata es el que abandona la verdadera fe cristiana. Hay advertencias muy serias en la Biblia contra los ap\u00f3statas.<\/p>\n<p> &#8211; San Pablo \u00abentreg\u00f3 a Satan\u00e1s\u00bb, expuls\u00f3 a Himeneo y Alejandro, 1Ti 1:9-20.<\/p>\n<p> &#8211; En Heb 6:4-6 dice que los que cayeron en la apostas\u00ed\u00ada es imposible que sean renovados otra vez a penitencia, porque han crucificado en s\u00ed\u00ad mismos a Jes\u00fas.<\/p>\n<p> &#8211; En 2Pe 2:21 dice que \u00abmejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia. \u00ab: &#8211; Jes\u00fas profetiz\u00f3 que al final de los tiempos habr\u00ed\u00ada muchos falsos ap\u00f3stoles, muchos ap\u00f3statas que enganar\u00ed\u00adan a muchos, Mat 24:5, Mat 24:11, Mat 24:24.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Palabra que en griego es compuesta de ap\u00f3 (caer, alejarse de) y stasis (rebeli\u00f3n) y que se utilizaba para se\u00f1alar una revuelta pol\u00ed\u00adtica o militar. Significa el acto de rechazar la fe o las doctrinas profesadas o cre\u00ed\u00addas, apart\u00e1ndose para adoptar otras. Los traductores de la Septuaginta adoptaron el t\u00e9rmino para expresar el apartamiento o la rebeli\u00f3n contra el Dios de Israel, como en Jos 22:22 : \u2020\u0153&#8230; si fue por rebeli\u00f3n [apostas\u00ed\u00ada] o por prevaricaci\u00f3n contra Jehov\u00e1\u2020\u009d. Aunque usando otras palabras en hebreo, los profetas denunciaron la a. de Israel. Ellos \u2020\u0153dejaron a Jehov\u00e1 &#8230; se volvieron atr\u00e1s\u2020\u009d (Isa 1:4; Jer 2:17). \u2020\u0153Tentaron y enojaron al Dios Alt\u00ed\u00adsimo, y no guardaron sus testimonios; sino que se volvieron &#8230; como arco enga\u00f1oso\u2020\u009d (Sal 78:56-58). El concepto de a. aparece, pues, en el AT, aunque con diferentes palabras, como cuando se dice: \u2020\u0153cualquier hombre &#8230; que se hubiere apartado de andar en pos de m\u00ed\u00ad, y hubiere puesto sus \u00ed\u00addolos en su coraz\u00f3n &#8230; yo Jehov\u00e1 le responder\u00e9&#8230;\u2020\u009d (Eze 14:7).<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino viene a ser usado en Israel despu\u00e9s del per\u00ed\u00adodo de la helenizaci\u00f3n, cuando una parte de la sociedad jud\u00ed\u00ada se hizo partidaria de adoptar las costumbres griegas. En la literatura intertestamentaria se aplic\u00f3 la palabra a. a los hechos de esa clase, especialmente cuando el intento de \u2020\u00a2Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes de \u2020\u0153imponer la a.\u2020\u009d cambiando la fe y las costumbres israelitas por las hel\u00e9nicas. Desde esa \u00e9poca, abandonar la fe de Israel era \u2020\u0153apostatar\u2020\u009d.<br \/>\ntiempos del NT los jud\u00ed\u00ados acusaban a Pablo de que ense\u00f1aba \u2020\u0153a todos los jud\u00ed\u00ados que est\u00e1n entre los gentiles a apostatar de Mois\u00e9s\u2020\u009d (Hch 21:21). Los cristianos siguieron con el uso jud\u00ed\u00ado del t\u00e9rmino. El mismo Pablo les recuerda a los tesalonicenses que el \u2020\u00a2anticristo \u2020\u0153no vendr\u00e1 sin que antes venga la a.\u2020\u009d, esto es, un per\u00ed\u00adodo de total rebeli\u00f3n contra Dios encabezada por dicho \u2020\u00a2anticristo, \u2020\u0153el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto\u2020\u009d (2Te 2:3-4). La ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos se refiere en forma especial al peligro que en determinadas circunstancias pueden tener los cristianos de apostatar de la fe. (Heb 2:1-3; Heb 3:12-19; Heb 6:1-9; Heb 10:26-39). \u2020\u00a2Herej\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, ESCA DOCT<\/p>\n<p>ver, ANTICRISTO Significa \u00abvolverse atr\u00e1s, recaer\u00bb (gr.). Pablo fue acusado de ense\u00f1ar a los jud\u00ed\u00ados entre los gentiles a que apostataran de Mois\u00e9s (Hch. 21:21). Pablo ense\u00f1aba la libertad de la ley por la muerte de Cristo, y esto, para un jud\u00ed\u00ado rab\u00ed\u00adnico estricto, constituir\u00ed\u00ada apostas\u00ed\u00ada, olvidando la promesa del Nuevo Pacto dada por el profeta Jerem\u00ed\u00adas (Jer. 31:31-34, etc.). Esta misma palabra se usa en Tesalonicenses (2 Ts. 2:3), donde se ense\u00f1a que el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or no puede venir hasta que no venga \u00abla apostas\u00ed\u00ada\u00bb o abandono del cristianismo en relaci\u00f3n con la manifestaci\u00f3n del hombre de pecado. (V\u00e9ase ANTICRISTO). Con respecto a apostas\u00ed\u00ada individual, se trata en pasajes como Hebreos (He. 3:12; 10:26, 28), y en la Ep\u00ed\u00adstola de Judas. Hay tambi\u00e9n advertencias de que este tipo de apostas\u00ed\u00ada se ir\u00e1 generalizando al ir finalizando la presente dispensaci\u00f3n (1 Ti. 4:1-3). Una apostas\u00ed\u00ada implica necesariamente una posici\u00f3n de la que se puede caer, una profesi\u00f3n hecha que se abandona de una manera deliberada. No se trata de un cristiano que caiga en alg\u00fan pecado, sino de un abandono definido del cristianismo por parte de un profesante no convertido, que no ha experimentado la regeneraci\u00f3n de la conversi\u00f3n. Las Escrituras no ofrecen ninguna esperanza para tal estado.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[339]<\/p>\n<p>     Literalmente significa separaci\u00f3n o abandono de lo que se ha profesado o proclamado anteriormente. Especialmente se emplea el t\u00e9rmino aludiendo al abandono de la fe que se ha tenido. Es la significaci\u00f3n com\u00fan a los jud\u00ed\u00ados, mahometanos o cristianos.<\/p>\n<p>    De manera especial, en lenguaje cristiano, se habla de apostas\u00ed\u00ada si el abandono de la fe se hace p\u00fablica y expl\u00ed\u00adcitamente, mereciendo el rechazo y la sanci\u00f3n de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>    Como tal es un pecado contra la virtud de religi\u00f3n y contra el deber de cultivar y conservar la fe verdadera.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. agnosticismo, Anticristo, ate\u00ed\u00adsmo, fe)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>En religi\u00f3n, el ap\u00f3stata es el que se separa de Dios. San Lucas nos habla de los que en el momento de la prueba se echan atr\u00e1s, se apartan de Dios (Lc 8,13); Dios tambi\u00e9n los echa lejos de s\u00ed\u00ad mismo, porque son agentes de maldad (Lc 13,27).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Del griego apostamai, indica de suyo una deserci\u00f3n de la propia misi\u00f3n o una renuncia al propio estado; es un ponerse fuera. A partir de Tom\u00e1s de Aquino (5. Th. II-II, 12, 1), la teolog\u00ed\u00ada distingue tres tipos de apostas\u00ed\u00ada; 1.<\/p>\n<p>apostas\u00ed\u00ada de la fe, cuando se renuncia a la fe cristiana despu\u00e9s de haber recibido el bautismo; 2. apostas\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n, que tiene lugar despu\u00e9s de haber hecho una profesi\u00f3n solemne; 3.<\/p>\n<p>apostas\u00ed\u00ada de la ordenaci\u00f3n, cuando se abandonan las sagradas \u00f3rdenes.<\/p>\n<p>Sin embargo, en el lenguaje teol\u00f3gico com\u00fan, con apostas\u00ed\u00ada se hace referencia simplemente a la renuncia a la fe cristiana.<\/p>\n<p>Las diversas \u00e9pocas de la historia de la Iglesia han registrado la presencia de la apostas\u00ed\u00ada. En 1 Jn 2,18-19 es ya posible ver una primera referencia de los tiempos apost\u00f3licos a la apostas\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Sobre todo en los tiempos de persecuci\u00f3n es f\u00e1cil comprobar un uso frecuente de la apostas\u00ed\u00ada por parte sobre todo de personas d\u00e9biles que tem\u00ed\u00adan los dolores y las penas que se inflig\u00ed\u00adan a los cristianos. Suced\u00ed\u00ada entonces que algunos negaban p\u00fablicamente la fe, pero no en privado. Seg\u00fan la culpa que hubieran cometido (quemar incienso a las divinidades = \u00abturificados,; inmolar sacrificios a los \u00ed\u00addolos = \u00bb sacrificados,), se les impon\u00ed\u00ada una pena m\u00e1s o menos severa que, a lo largo de los siglos, dio origen a veces a formas cism\u00e1ticas. Los ap\u00f3statas que volv\u00ed\u00adan a la fe eran llamados lapsi. Hasta el pen\u00faltimo C\u00f3digo de derecho can\u00f3nico del 1917 (can. 1325) se encuentran penas contra los ap\u00f3statas.<br \/>\nR. Fisichella<\/p>\n<p>Bibl.: Tom\u00e1s de Aquino, 5. Th, II-II, q, 12.<\/p>\n<p>a. ]. A. Beugnet, Apostasie, en DTC 112, ]60i-]6]2.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>(gr. A\u00c2\u00b7po\u00c2\u00b7sta\u00c2\u00b7s\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7a).<br \/>\nEl t\u00e9rmino griego correspondiente se deriva del verbo a\u00c2\u00b7f\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7ste\u00c2\u00b7mi, que significa literalmente \u2020\u0153apartarse de\u2020\u009d. La forma sustantiva tiene el sentido de \u2020\u0153deserci\u00f3n, abandono o rebeli\u00f3n\u2020\u009d. (Hch 21:21, nota.) En el griego cl\u00e1sico esta se usaba para referirse a la defecci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, y es con este sentido con el que se emplea el verbo en el pasaje de Hechos 5:37 sobre Judas el galileo, que \u2020\u0153atrajo\u2020\u009d (a\u00c2\u00b7p\u00e9\u00c2\u00b7ste\u00c2\u00b7se, una forma de a\u00c2\u00b7f\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7ste\u00c2\u00b7mi) seguidores. La Versi\u00f3n de los Setenta, escrita en griego, usa el vocablo en G\u00e9nesis 14:4 con referencia a tal tipo de rebeli\u00f3n. No obstante, en las Escrituras Griegas Cristianas se usa sobre todo con relaci\u00f3n a la defecci\u00f3n religiosa, es decir, a la renuncia o abandono de la verdadera causa, la adoraci\u00f3n y servicio a Dios; en suma, una renuncia a lo que antes se profesaba y un abandono total de esos principios o de la fe. Los l\u00ed\u00adderes religiosos de Jerusal\u00e9n acusaron a Pablo de este tipo de apostas\u00ed\u00ada de la ley mosaica.<br \/>\nPuede decirse con toda propiedad que el adversario de Dios fue el primer ap\u00f3stata, seg\u00fan indica el nombre Satan\u00e1s. El hizo que la primera pareja humana apostatara. (G\u00e9 3:1-15; Jn 8:44.) Despu\u00e9s del Diluvio, los hombres se desviaron de las palabras del Dios de No\u00e9. (G\u00e9 11:1-9.) M\u00e1s tarde, se le hizo necesario a Job defenderse de la acusaci\u00f3n de apostas\u00ed\u00ada que le lanzaron sus tres supuestos consoladores. (Job 8:13; 15:34; 20:5.) En su defensa, mostr\u00f3 que Dios no concede audiencia a los ap\u00f3statas (Job 13:16), y que el estado de un ap\u00f3stata a quien Dios \u2020\u02dccorta\u2020\u2122 es desesperanzado. (Job 27:8; comp\u00e1rese tambi\u00e9n con la declaraci\u00f3n de Elih\u00fa en Job 34:30; 36:13.) En estos casos se usa el sustantivo hebreo ja\u00c2\u00b7n\u00e9f, que significa \u2020\u0153apartado de Dios\u2020\u009d, es decir, ap\u00f3stata. El verbo relacionado, ja\u00c2\u00b7n\u00e9f, significa \u2020\u0153estar apartado de la debida relaci\u00f3n con Dios\u2020\u009d, o \u2020\u0153contaminar, llevar a la apostas\u00ed\u00ada\u2020\u009d. (Lexicon in Veteris Testamenti Libros, de L. Koehler y W. Baumgartner, Leiden, 1958, p\u00e1g. 317.)<\/p>\n<p>Apostas\u00ed\u00ada en Israel. Los dos primeros mandamientos de la Ley condenaban toda apostas\u00ed\u00ada. (Ex 20:3-6.) Antes de la entrada de los israelitas en la Tierra Prometida, se les advirti\u00f3 del grave peligro de caer en la apostas\u00ed\u00ada en el que se encontrar\u00ed\u00adan si se casaban con los habitantes del pa\u00ed\u00ads. (Dt 7:3, 4.) Aun si fuese un pariente pr\u00f3ximo o el c\u00f3nyuge la persona que incitaba a otros a apostatar, habr\u00ed\u00ada de ser ejecutado por haber \u2020\u0153hablado de sublevaci\u00f3n contra Jehov\u00e1 el Dios de ustedes\u2020\u009d. (Dt 13:1-15.) Las tribus de Rub\u00e9n, Gad y Manas\u00e9s se apresuraron a exculparse de la acusaci\u00f3n de apostas\u00ed\u00ada que se les imput\u00f3 por haber edificado un altar. (Jos 22:21-29.)<br \/>\nMuchos de los reyes de Israel y de Jud\u00e1 siguieron un proceder ap\u00f3stata. Por ejemplo: Sa\u00fal (1Sa 15:11; 28:6, 7), Jerobo\u00e1n (1Re 12:28-32), Acab (1Re 16:30-33), Ocoz\u00ed\u00adas (1Re 22:51-53), Jehoram (2Cr 21:6-15), Acaz (2Cr 28:1-4) y Am\u00f3n. (2Cr 33:22, 23.) Con el tiempo, los israelitas llegaron a ser una naci\u00f3n de ap\u00f3statas, porque el pueblo escuchaba a los sacerdotes y profetas ap\u00f3statas (Jer 23:11, 15), as\u00ed\u00ad como a otros hombres sin principios que, con palabras suaves y dichos falsos, los llevaron a practicar conducta relajada e inmoralidad, y a desertar de Jehov\u00e1, \u2020\u0153la fuente de agua viva\u2020\u009d. (Isa 10:6; 32:6, 7; Jer 3:1; 17:13.) Seg\u00fan Isa\u00ed\u00adas 24:5, hasta la misma tierra lleg\u00f3 a estar \u2020\u02dccontaminada [ja\u00c2\u00b7nef\u00e1h] bajo sus habitantes, porque hab\u00ed\u00adan pasado por alto las leyes, hab\u00ed\u00adan cambiado la disposici\u00f3n reglamentaria, hab\u00ed\u00adan quebrantado el pacto de duraci\u00f3n indefinida\u2020\u2122. No habr\u00ed\u00ada de conced\u00e9rseles misericordia en la destrucci\u00f3n predicha. (Isa 9:17; 33:11-14; Sof 1:4-6.)<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 caracter\u00ed\u00adsticas singularizan a los ap\u00f3statas en contraste con los cristianos verdaderos?<br \/>\nEl ap\u00f3stol Pablo predijo en 2 Tesalonicenses 2:3 una apostas\u00ed\u00ada entre los que profesaban ser cristianos. Mencion\u00f3 espec\u00ed\u00adficamente a ciertos ap\u00f3statas, como Himeneo, Alejandro y Fileto. (1Ti 1:19, 20; 2Ti 2:16-19.) Entre las diversas causas de la apostas\u00ed\u00ada expuestas en las advertencias apost\u00f3licas se encuentran las siguientes: la falta de fe (Heb 3:12), la falta de aguante ante la persecuci\u00f3n (Heb 10:32-39), el abandono de las normas morales correctas (2Pe 2:15-22), el hacer caso de \u2020\u0153palabras fingidas\u2020\u009d de falsos maestros y de \u2020\u0153expresiones inspiradas que extrav\u00ed\u00adan\u2020\u009d (2Pe 2:1-3; 1Ti 4:1-3; 2Ti 2:16-19; comp\u00e1rese con Pr 11:9) y el tratar de \u2020\u0153ser declarados justos por medio de ley\u2020\u009d. (G\u00e1l 5:2-4.) Aun profesando tener fe en la Palabra de Dios, puede que los ap\u00f3statas desatiendan su servicio a Dios al considerar de poca importancia la obra de predicar y ense\u00f1ar que El encarg\u00f3 a los seguidores de Jesucristo. (Lu 6:46; Mt 24:14; 28:19, 20.) Tambi\u00e9n puede que aleguen servir a Dios, pero rechacen a sus representantes, su organizaci\u00f3n visible, y comiencen a \u2020\u02dcgolpear\u2020\u2122 a los que hab\u00ed\u00adan sido sus compa\u00f1eros de fe, con el fin de obstaculizar su obra. (Jud 8, 11; N\u00fa 16:19-21; Mt 24:45-51.) Los ap\u00f3statas por lo general procuran que otros les sigan. (Hch 20:30; 2Pe 2:1, 3.) Los que abandonan voluntariosamente la congregaci\u00f3n cristiana se convierten en parte integrante del \u2020\u0153anticristo\u2020\u009d. (1Jn 2:18, 19.) Como en el caso de los israelitas ap\u00f3statas, tambi\u00e9n se predice destrucci\u00f3n para los ap\u00f3statas de la congregaci\u00f3n cristiana. (2Pe 2:1; Heb 6:4-8; v\u00e9ase COMPA\u00ed\u2018\u00ed\u008dAS.)<br \/>\nDurante el per\u00ed\u00adodo de persecuci\u00f3n que sufri\u00f3 la congregaci\u00f3n cristiana primitiva a manos del Imperio romano, a los que profesaban ser cristianos a veces se les induc\u00ed\u00ada a negar su discipulado. A aquellos que acced\u00ed\u00adan se les exig\u00ed\u00ada que dieran prueba de su apostas\u00ed\u00ada haciendo una ofrenda de incienso ante alg\u00fan dios pagano o blasfemando abiertamente contra el nombre de Cristo.<br \/>\nEs evidente que hay una diferencia entre \u2020\u02dccaer\u2020\u2122 por debilidad y \u2020\u02dccaer\u2020\u2122 por haber apostatado. Este \u00faltimo \u2020\u02dccaer\u2020\u2122 implica una retirada dr\u00e1stica e intencional del sendero de la rectitud. (1Jn 3:4-8; 5:16, 17.) Cualquiera que sea su base aparente, intelectual, moral o espiritual, constituye una rebeli\u00f3n contra Dios y un rechazo de su Palabra de verdad. (2Te 2:3, 4; v\u00e9ase HOMBRE DEL DESAFUERO.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>I. Evoluci\u00f3n del concepto<br \/>\nLa palabra apostas\u00ed\u00ada significa en los cl\u00e1sicos simplemente \u00abponerse aparte\u00bb, \u00abalejarse\u00bb, o \u00absalirse de una alianza\u00bb, \u00abrebelarse\u00bb. De ah\u00ed\u00ad pas\u00f3 a significar en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada el < abandono de la fe\", el \"apartamiento de Yahveh\". En este sentido lo emplean, p, ej., Jos 22, 22; Jer 2, 19; 2 Par 29, 19. Cf. tambi\u00e9n Act 21, 21 y 2 Tes 2, 3, en que se imputa a Pablo que \u00e9l ha rechazado la tor\u00e1.\n\nAs\u00ed\u00ad se comprende f\u00e1cilmente que el t\u00e9rmino se usara tambi\u00e9n para indicar la defecci\u00f3n de la fe cristiana; p. ej., Tertuliano, habla de los jud\u00ed\u00ados como de apostatae fiii (De pud., 8: PL 2, 1047 ). De pud., 6 (PL 2, 1042) dice: dabas apostatae veniam, y De pud., 9 (PL 2, 1050) habla de omne apostatarum genus. En el mismo sentido se usa la palabra en Cipriano (Ep. 57, 3, 1: CSEL 3, 652): Eos qui vel apostataverunt et ad saeculum cui renuntiaverunt reversa gentiliter vivunt. Esta vino a ser luego la significaci\u00f3n general, posiblemente por influjo de la apostar\u00ed\u00ada de Juliano, llamado precisamente el \"Ap\u00f3stata\" (cf. De riv. Dei v, 21: PL 41, 168; Ep. 105, 2, 10: PL 33, 400).\n\nM\u00e1s adelante la palabra ampli\u00f3 su significaci\u00f3n pasando a indicar tambi\u00e9n la defecci\u00f3n de la vida religiosa o de las sagradas \u00f3rdenes. En este sentido la hallamos, p. ej., en Tom\u00e1s de Aquino (S.T. II-II q. 12 a. 1): \"La a. entra\u00f1a cierto alejamiento de Dios, que se verifica seg\u00fan los varios modos como el hombre se une con Dios. El hombre se une primeramente con Dios por la fe; segundo, por la debida y sumisa voluntad de obedecer a sus mandamientos; tercero, por ciertas obras de supererogaci\u00f3n, como la vida religiosa o la sagrada ordenaci\u00f3n.\"\nII. Concepto\nPara nosotros a. significa aqu\u00ed\u00ad el abandono de la fe por parte del bautizado, ora la rechace en su totalidad, ora niegue una determinada verdad esencial de fe (p. ej., la divinidad de Cristo). Propiamente la a. no implica el paso a otra fe o a otra concepci\u00f3n de la vida. Esto \u00faltimo puede constituir, en circunstancias, un agravante. No son ap\u00f3statas en el sentido aut\u00e9ntico los que no viven de acuerdo con las prescripciones de la doctrina cristiana. No hablamos, pues, aqu\u00ed\u00ad de la a. de la vida religiosa en el sentido can\u00f3nico 0 de la defecci\u00f3n de las \u00f3rdenes sagradas.\n\nIII. Castigo de la apostar\u00ed\u00ada\nLa a. fue considerada y castigada desde el principio como uno de los pecados m\u00e1s graves (lapsa). Las penas contra los ap\u00f3statas eran grav\u00ed\u00adsimas. Ya en el concilio de Ancira del a\u00f1o 314 y en el de Nicea se desarroll\u00f3 una amplia casu\u00ed\u00adstica en torno a este concepto. Bajo Justiniano se impusieron tambi\u00e9n penas civiles, como la confiscaci\u00f3n de los bienes, la incapacidad de hacer testamento, etc\u00e9tera. Cf. p. ej. Cod. Just. 1, 7, que se titula precisamente de apostatas. M\u00e1s tarde desaparecieron las penas civiles; las eclesi\u00e1sticas continuaron, aunque experimentando frecuentes modificaciones. Entre los documentos mayores hemos de recordar: la bula In coena Dom\u00e1ni, de Clemente vil, del a\u00f1o 1724, en la cual la excomuni\u00f3n impuesta queda reservada al papa; la constituci\u00f3n Apostolicae sedas, de P\u00ed\u00ado ix, del 12 de octubre de 1869; y el CIC. De \u00e9ste v\u00e9ase en particular el can. 2314: \"El ap\u00f3stata incurre ipso facto en excomuni\u00f3n; y si una vez amonestado no se convierte de nuevo, pr\u00ed\u00advesele de todo oficio, dignidad o beneficio eclesi\u00e1stico; la excomuni\u00f3n est\u00e1 reservada speciali modo a la sede apost\u00f3lica.><br \/>\nIV. Responsabilidad moral<br \/>\nEl trato dado durante siglos al ap\u00f3stata supone que la a. es gravemente culpable. Esta suposici\u00f3n se tuvo siempre por indiscutible. S\u00f3lo en el siglo pasado fue puesta en tela de juicio por un grupo de te\u00f3logos, sobre todo alemanes (as\u00ed\u00ad, p. ej., B.G. Hermes, J. Frohschammer, A. Schmid). En opini\u00f3n de estos te\u00f3logos hay que distinguir entre un aspecto objetivo y otro aspecto subjetivo. Objetivamente, el cat\u00f3lico no puede tener nunca una causa justa para abandonar la fe, pero s\u00ed\u00ad puede tenerla subjetivamente, pues es posible que \u00e9l -aunque err\u00f3neamentellegue a convencerse con recto juicio subjetivo de que su fe carece de fundamento y, por tanto, no merece conservarse e incluso debe ser abandonada. Contra ellos sostuvieron otros pensadores (p. ej., A. Bauer, M.J. Scheeben, J. Kleutgen) que el cat\u00f3lico nunca puede tener alguna causa subjetivamente justa para abandonar su fe; pues, si \u00e9l cumple su deber y permanece consiguientemente en estado de gracia, Dios le preservar\u00e1 de semejante error.<\/p>\n<p>En esta discusi\u00f3n se interpuso el concilio Vaticano i con sus decisiones: \u00abPor eso, no es en manera alguna igual la situaci\u00f3n de aquellos que por el don celeste de la fe se han adherido a la verdad cat\u00f3lica y la de aquellos que, llevados de opiniones humanas, siguen una religi\u00f3n falsa; porque los que han recibido la fe bajo el magisterio de la Iglesia no pueden jam\u00e1s tener causa justa para cambiar o poner en duda esa misma fe\u00bb (Dz 1794 ).<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad que el Concilio proclame solemnemente: \u00abSi alguno dijere que es igual la condici\u00f3n de los fieles y la de aquellos que todav\u00ed\u00ada no han llegado a la \u00fanica fe verdadera, de suerte que los cat\u00f3licos pueden tener causa justa de poner en duda, suspendido el asentimiento, la fe que ya han recibido bajo el magisterio de la Iglesia, hasta que terminen la demostraci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica de la credibilidad y verdad de su fe, sea anatema\u00bb (Dz 1815).<\/p>\n<p>El trasfondo hist\u00f3rico de esta declaraci\u00f3n del Vaticano i fue la tesis de G. Hermes, seg\u00fan la cual el creyente, sobre todo el creyente culto, debe someter met\u00f3dicamente su fe a la duda, hasta que pueda ver lo cre\u00ed\u00addo como cient\u00ed\u00adficamente cierto. Esta duda met\u00f3dica respecto de la fe ser\u00ed\u00ada la misma en el cat\u00f3lico que en el no cat\u00f3lico.<\/p>\n<p>Se pod\u00ed\u00ada esperar que las palabras del Concilio pusieran fin a la controversia, pero no fue as\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>La disputa renaci\u00f3 precisamente acerca de la interpretaci\u00f3n de las palabras iusta causa, repetidamente usadas por el Concilio.<\/p>\n<p>En esta nueva controversia cabe distinguir claramente tres per\u00ed\u00adodos. En el primero, que se inicia despu\u00e9s del Vaticano I, los autores defienden en general una interpretaci\u00f3n tambi\u00e9n subjetiva; en su opini\u00f3n, las palabras del Concilio quieren decir que el cat\u00f3lico no tiene nunca causa justa, ni siquiera subjetiva, para abandonar la fe, y no puede, por tanto, apostatar de ella sin perder la gracia. En el segundo per\u00ed\u00adodo, iniciado sobre todo por Granderath y Vacant, se tiende a interpretar las palabras del Concilio en un sentido solamente objetivo, es decir, el concilio Vaticano i no se habr\u00ed\u00ada pronunciado sobre la responsabilidad subjetiva del cat\u00f3lico que pierde su fe.<\/p>\n<p>El tercer per\u00ed\u00adodo comienza con los trabajos de S. Harent, y en \u00e9l prevalece de nuevo la interpretaci\u00f3n tambi\u00e9n subjetiva.<\/p>\n<p>Actualmente parece que la interpretaci\u00f3n subjetiva est\u00e1 aceptada, aunque no faltan voces discordes. Las discusiones, sin embargo, no han terminado. Una tendencia (R. Aubert) pretende que las palabras del Concilio s\u00f3lo se aplican a casos normales, quedando abierta la posibilidad de casos excepcionales en que aun un cat\u00f3lico puede apartarse de su fe sin perder la gracia. En cambio, a juicio de A. Stolz, las palabras del Concilio han de tomarse en un sentido absoluto y universal, de modo que, seg\u00fan la doctrina conciliar, un cat\u00f3lico en ning\u00fan caso y por ning\u00fan motivo puede abandonar su fe conservando la gracia.<\/p>\n<p>Hemos de advertir que las disputas posteriores al Vaticano i giran sobre todo en torno a la interpretaci\u00f3n de la mente conciliar, y no precisamente en torno a la cosa en s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>Por eso, en el caso de que se d\u00e9 una respuesta negativa a la cuesti\u00f3n de la mente conciliar, no cabe concluir sin m\u00e1s que con ello tambi\u00e9n la cosa en s\u00ed\u00ad ha quedado decidida negativamente. Pues no es lo mismo decir: El Concilio no afirm\u00f3 que un cat\u00f3lico nunca puede tener ning\u00fan motivo justo, ni siquiera subjetivamente justo, para abandonar su fe, que decir: En realidad, un cat\u00f3lico puede tener, por lo menos en el plano subjetivo, un motivo v\u00e1lido para abandonar su fe y, por tanto, puede abandonarla sin cometer pecado.<\/p>\n<p>V. Apostas\u00ed\u00ada y libertad religiosa<br \/>\nAl tratar el tema de la a. hay que ponerlo en conexi\u00f3n con la problem\u00e1tica de la libertad religiosa. La proclamaci\u00f3n de la libertad religiosa no se refiere a la libertad moral de conservar o abandonar la propia fe. Es evidente que la libertad religiosa proclamada por el concilio Vaticano II se mueve en el plano c\u00ed\u00advico y pol\u00ed\u00adtico y s\u00f3lo ata\u00f1e a las relaciones con los otros y con el poder p\u00fablico, en el sentido de que nadie puede ser forzado a practicar o dejar de practicar una religi\u00f3n determinada. De ah\u00ed\u00ad que la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia (cap. 2, art. 14) del Vaticano II contenga estas palabras: \u00abPor lo cual no podr\u00ed\u00adan salvarse quienes, sabiendo que la Iglesia cat\u00f3lica fue instituida por Jesucristo como necesaria, desde\u00f1aran entrar o no quisieran permanecer en ella.\u00bb Mas hay que recalcar por otra parte que la cl\u00e1usula del Vaticano I: \u00abque han aceptado la fe bajo el magisterio eclesi\u00e1stico\u00bb, ciertamente no se cumple en todo el que sociol\u00f3gicamente pertenece a la Iglesia, de suerte que no cabe pronunciar un claro juicio moral sobre ninguno de los hombres concretos que abandonan la Iglesia. Cf. tambi\u00e9n -> herej\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Giovanni-Battista Guzzetti<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Palabra que est\u00e1 ganando mucho inter\u00e9s. Se encuentra dos veces en el NT (Hch. 21:21). La palabra espa\u00f1ola es una simple trasliteraci\u00f3n del griego <em>apostasia<\/em>, forma tard\u00eda de apostasis, que originalmente quer\u00eda decir \u00ababandonar una posta o estaci\u00f3n en vida\u00bb. Plutarco la usa para referirse a una revuelta pol\u00edtica. En el AT se usa para se\u00f1alar a una revuelta contra el Se\u00f1or (Jos. 22:22). Ant\u00edoco Ep\u00edfanes trat\u00f3 de ejecutar una apostas\u00eda desde el juda\u00edsmo al helenismo (1 Mac. 2:15).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una versi\u00f3n inglesa traduce \u00abdeserci\u00f3n\u00bb en conexi\u00f3n con la revelaci\u00f3n del hombre de pecado o Anticristo. En este sentido la idea es la de una deserci\u00f3n o revuelta religiosa. Cremer afirma que <em>apostas\u00eda<\/em> se usa en el sentido absoluto de \u00abpasar a un estado de incredulidad\u00bb, y de este modo se refiere a la disoluci\u00f3n de la \u00abuni\u00f3n con Dios que subsiste a trav\u00e9s de la fe en Cristo\u00bb. Arndt a\u00f1ade rebeli\u00f3n o abandono en el sentido religioso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la naturaleza de la apostas\u00eda existen extensos art\u00edculos tanto en la <em>JewEnc<\/em> como en la <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">CE<\/a><\/em> que desarrollan una extensa doctrina de la apostas\u00eda. Tambi\u00e9n se puede encontrar un extenso art\u00edculo en la <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">EncSocSci<\/a><\/em> (donde se debe ver <em>Apostasy<\/em> y <em>Heresy<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el NT, 2 Ts. 2:3 es parte de un pasaje prof\u00e9tico de car\u00e1cter apocal\u00edptico. Esta \u00abdeserci\u00f3n\u00bb invita a conjeturar sobre qui\u00e9nes y de qu\u00e9. Los eventos parecen futuros y relacionados, entonces, con el Anticristo. La implicaci\u00f3n es que los ap\u00f3statas dar\u00e1n la bienvenida al hombre de pecado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arndt; <em>CE<\/em>; <a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">Crem<\/a>; James Denney, <em>Thessalonians<\/em>; <em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">ExpGT<\/a><\/em>; <em>EncSocSci<\/em>; J.E. Frame, <em>Thessalonians<\/em>, <em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">ICC<\/a><\/em>; <em><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">HDAC<\/a><\/em>; <em><a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">JewEnc<\/a><\/em>; <em>LSJ<\/em>; <em>MM<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Robert Winston Ross<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>CE <\/em><\/a><em>Catholic Encyclopaedia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>EncSocSci <\/em><\/a><em>Encyclopaedia of the Social Sciences<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">Crem <\/a>Cremer\u2019s <em>Biblico-Theological Lexicon of NT Greek<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><em>ExpGT <\/em><\/a><em>The Expositors Greek Testament<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><em>ICC <\/em><\/a><em>International Critical Commentary<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><em>HDAC <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Apostolic Church<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><em>JewEnc <\/em><\/a><em>Jewish Encyclopaedia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (49). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>En el gr. cl\u00e1sico <\/span><span style=''>apostasia<\/span><span lang=ES style=''> es un t\u00e9rmino t\u00e9cnico para hacer referencia a la rebeli\u00f3n o la defecci\u00f3n pol\u00edtica. En la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> se relaciona siempre con la rebeli\u00f3n contra Dios (Jos. 22.22; 2 Cr. 29.19), instigada originalmente por Satan\u00e1s, el drag\u00f3n ap\u00f3stata de Job 26.13.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hay dos casos del uso del t\u00e9rmino gr. en el NT. Hch. 21.21 relata que Pablo fue acusado maliciosamente de ense\u00f1ar a los jud\u00edos a renegar de Mois\u00e9s haciendo abandono de la circuncisi\u00f3n y de otras observancias tradicionales. 2 Ts. 2.3 describe la gran apostas\u00eda de la profec\u00eda, paralelamente a la manifestaci\u00f3n del hombre de pecado, o antes (cf. Mt. 24.10\u201312). La alusi\u00f3n no es a la infidelidad pol\u00edtica o religiosa de los jud\u00edos, sino que tiene sentido enteramente escatol\u00f3gico en car\u00e1cter, y se refiere a \u201cla catastr\u00f3fica rebeli\u00f3n final contra la autoridad de Dios que en los escritos apocal\u00edpticos es se\u00f1al del fin del mundo\u201d (E. J. Bicknell; <i>The First and Second Epistles to the Thessalonians<\/i>, 1932, pp. 74). Puede considerarse como la contrapartida terrenal de la rebeli\u00f3n celestial en Ap. 12.7\u20139.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La apostas\u00eda es un peligro constante para la iglesia, y el NT contiene repetidas advertencias contra ella (cf. 1 Ti. 4.1\u20133; 2 Ts. 2.3; 2 P. 3.17). Se aclara su car\u00e1cter: abandono de \u201cla fe\u201d (1 Ti. 4.1) y \u201c[apartamiento] del Dios vivo\u201d (He. 3.12). Aumenta en \u00e9pocas de grandes pruebas (Mt. 24.9\u201310; Lc. 8.13) y la alientan los falsos maestros (Mt. 24.11; G\u00e1. 2.4), que seducen a los creyentes apart\u00e1ndolos de la pureza de la Palabra con \u201cotro evangelio\u201d (G\u00e1. 1.6\u20138; cf. 2 Ti. 4.3\u20134; 2 P. 2.1\u20132; Jud. 3\u20134). Se predica solemnemente la imposibilidad de la restauraci\u00f3n cuando ha habido apostas\u00eda deliberada (He. 6.4\u20136; 10.26).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''>K. Rahner, <i>Sacramentum mundi<\/i>, t(t). I. 1972.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><etiqueta id=\"#_ftn749\" name=\"_ftnref749\" title=\"\"><i><span lang=ES style=''>NIDNTT<\/span><\/i><\/etiqueta><span lang=ES style=''> 1, pp. 606\u2013611; I. H. Marshall, <i>Kept by the Power of God:<\/i> <i>A Study of Perseverance amd Falling Away<\/i>, 1969.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn750\" name=\"_ftnref750\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>A.S.W.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>2Th 2:3 no vendr\u00e1 sin que antes venga la a, y se (gr., apostas\u00ed\u00ada, un caer atr\u00e1s, un retirarse, abandono). La Biblia contiene muchas advertencias en contra de la apostas\u00ed\u00ada (2Th 2:3; Judas) al igual que ejemplos de la apostas\u00ed\u00ada: Israel (Jos 22:22; 2Ch 29:19; Jer 2:19), Sa\u00fal (1Sa 15:11), Himeneo y Alejandro (1Ti 1:19-20) &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apostasia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAPOSTASIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5713","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5713","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5713"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5713\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5713"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5713"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5713"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}