{"id":5732,"date":"2016-02-05T02:00:04","date_gmt":"2016-02-05T07:00:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/arquitectura\/"},"modified":"2016-02-05T02:00:04","modified_gmt":"2016-02-05T07:00:04","slug":"arquitectura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/arquitectura\/","title":{"rendered":"ARQUITECTURA"},"content":{"rendered":"<p>Podr\u00ed\u00ada definirse como el arte o ciencia de la construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como arte, la arquitectura es el esfuerzo por lograr que un edificio sea est\u00e9ticamente agradable tanto como \u00fatil. Los materiales en la arquitectura antigua eran madera, arcilla, ladrillos (formados de arcilla, cocidos al sol o en hornos) y piedra.<\/p>\n<p>Los ladrillos de arcilla parecen haber sido inventados por el pueblo Obeid en Persia antes que descendieran al valle mesopot\u00e1mico en el cuarto milenio a. de J.C. En Egipto los primeros constructores experimentaron no s\u00f3lo con arcilla y ladrillo sino tambi\u00e9n con madera, y luego hicieron una notable transici\u00f3n a la edificaci\u00f3n con rocas. El genio a quien tradicionalmente se le adjudica esta nueva t\u00e9cnica era Imhotep, el dise\u00f1ador y constructor de la pir\u00e1mide con escalones en Saqqara en \u00e9poca de Zoser (o Djoser) de la tercera Dinast\u00ed\u00ada (c. 2780 a. de J.C.).<\/p>\n<p>Uno de los primeros problemas a enfrentar al edificar era la construcci\u00f3n del techo, y las soluciones llevaron a dos formas de arquitectura: envigada y arcuada. La forma envigada es dise\u00f1ada y construida usando vigas horizontales sostenidas por postes verticales, llamado com\u00fanmente poste y dintel. La forma arcuada usa diversas modificaciones del arco.<\/p>\n<p>Los estilos poco comunes de arquitectura incluyen la construcci\u00f3n en forma de pir\u00e1mide. Por lo general se cree que los ziggurat en Mesopotamia representan una monta\u00f1a; eran construidas de ladrillos de arcilla con escaleras exteriores o una rampa en declive y probablemente un santuario en su cima. Las pir\u00e1mides en Egipto fueron edificadas como tumbas y construidas de piedra, teniendo una o varias habitaciones en su interior. Los egipcios desarrollaron gran precisi\u00f3n en cuadrar y orientar sus pir\u00e1mides.<\/p>\n<p>Entre los israelitas pareciera que la arquitectura no se desarroll\u00f3 como un arte o especialidad; m\u00e1s bien, trajeron artesanos de Fenicia para construir el palacio de Salom\u00f3n y el templo. Parece ser que hay elementos fenicios en los edificios de per\u00ed\u00adodos israelitas posteriores.<\/p>\n<p>El apogeo en la arquitectura es sin duda la arquitectura en la edad de Pericles en Grecia (460-400 a. de J.C.). Este es el orden d\u00f3rico caracterizado por su sencillez y simetr\u00ed\u00ada. El orden j\u00f3nico logr\u00f3 su forma cl\u00e1sica durante este mismo per\u00ed\u00adodo, habi\u00e9ndose originado a lo largo de la costa asi\u00e1tica del mar Egeo. El orden corintio se desarroll\u00f3 hacia fines del quinto y a principios del cuarto siglo y lleg\u00f3 a su mayor esplendor en el per\u00ed\u00adodo grecorromano unos siglos despu\u00e9s.<\/p>\n<p>La arquitectura romana tom\u00f3 mucho de la griega pero adopt\u00f3 algunos elementos de los etruscos; entre estos \u00faltimos principalmente el arco. En general la arquitectura romana no es tan sutil como la de Grecia, pero es m\u00e1s utilitaria. Los griegos hab\u00ed\u00adan desarrollado la alba\u00f1iler\u00ed\u00ada a un alto grado de perfecci\u00f3n y encajaban bloques de m\u00e1rmol con asombrosa exactitud sin mortero ni cemento. Los romanos, por su parte, desarrollaron el uso de pozzolana, una tierra volc\u00e1nica que era mezclada con cal para hacer un cemento hidr\u00e1ulico. Usando esto como mortero, pod\u00ed\u00adan pegar las rocas sin tener que hacerlo con exacta precisi\u00f3n en alba\u00f1er\u00ed\u00ada, aumentar la medida en los arcos y construir estructuras de dos pisos. La arquitectura romana, aun m\u00e1s que la griega, inclu\u00ed\u00ada arcos y columnas memoriales, anfiteatros, teatros y foros (o mercados).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Cuando entraron en \u2020\u00a2Cana\u00e1n los israelitas, como n\u00f3madas que eran, no pose\u00ed\u00adan mucha experiencia en materia de construcciones permanentes, por lo cual copiaron los m\u00e9todos de los cananeos. \u2020\u00a2Casa. \u2020\u00a2Ciudad. Para las edificaciones que fueran algo sofisticadas, como el \u2020\u00a2templo de Salom\u00f3n y ciertos palacios, se utilizaba tecnolog\u00ed\u00ada fenicia, como lo demuestra la alianza con \u2020\u00a2Hiram rey de \u2020\u00a2Tiro para la provisi\u00f3n de materiales y obreros especializados. Los materiales a usar eran la madera, abundante en aquel entonces, la piedra caliza, el barro y la arena, que se pod\u00ed\u00adan encontrar en las cercan\u00ed\u00adas y, de manera excepcional, el m\u00e1rmol, que se tra\u00ed\u00ada de largas distancias si era necesario. En las zonas costeras se utilizaba la piedra arenisca, por su disponibilidad. Por lo general se procuraba poner unos cimientos con pedazos de piedra y desechos. Para los techos se usaban ca\u00f1as sobre las cuales se vert\u00ed\u00adan capas de barro que lo impermeabilizaban. Igualmente se usaba el barro para cubrir las paredes del exterior e interior de las viviendas.<\/p>\n<p>No se conservan vestigios del \u2020\u00a2templo de Salom\u00f3n ni de los palacios que construy\u00f3 ese rey, pero por los datos que figuran en las Escrituras puede apreciarse que los conocimientos arquitect\u00f3nicos de entonces no permit\u00ed\u00adan grandes espacios techados sin profusi\u00f3n de columnas. Con \u00e9stas o limitando las distancias de pared a pared se creaban las \u00e1reas, apoyando los techos sobre vigas de madera, especialmente de cedro y pino. En excavaciones realizadas en \u2020\u00a2Samaria y \u2020\u00a2Meguido se han encontrado palacios construidos sobre un promontorio en los cuales se utilizaron excelentes siller\u00ed\u00adas, ornamentos de relieve en marfil y columnas de estilo j\u00f3nico antiguo. Pero despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n del Reino del Norte (Israel) y el del Sur (Jud\u00e1) por los asirios y los caldeos hubo una declinaci\u00f3n en la arquitectura israelita, ocasionada sin duda por la pobreza en que se vio sumido el pa\u00ed\u00ads.<br \/>\nun resurgimiento despu\u00e9s de la conquista de \u2020\u00a2Alejandro Magno y con el proceso de helenizaci\u00f3n posterior, construy\u00e9ndose en Israel ciudades que segu\u00ed\u00adan los modelos urban\u00ed\u00adsticos y arquitect\u00f3nicos griegos. El punto culminante en este sentido lo representa sin duda \u2020\u00a2Herodes el Grande con su inmenso programa de construcciones, que incluye la reconstrucci\u00f3n del \u2020\u00a2templo, cuyo per\u00ed\u00admetro fue ampliado, el Herodi\u00f3n, Masada, la torre de Fasael, la torre Antonia y otras muchas. Las que estaban en Jerusal\u00e9n fueron totalmente destruidas por los romanos en el a\u00f1o 70 d. C., pero todav\u00ed\u00ada en el d\u00ed\u00ada de hoy la sola vista de los enormes sillares de lo que era parte del muro occidental del \u2020\u00a2templo causan asombro.<br \/>\nconstrucci\u00f3n israelita m\u00e1s influyente, sin embargo, result\u00f3 ser la \u2020\u00a2sinagoga. Se han excavado muchas de ellas. Las iglesias cristianas, que siguieron arquitect\u00f3nicamente el modelo de las bas\u00ed\u00adlicas grecorromanas, denotan tambi\u00e9n una influencia innegable de las sinagogas jud\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[007]<\/p>\n<p>    Arte y t\u00e9cnica de construcci\u00f3n de edificios. La religiosa intenta entender el significado de los \u00abmonumentos\u00bb como son los templos con sus artes y estructuras, los monasterios, los santuarios, los cementerios y cuanto es respuesta a las creencias y preferencias  de los hombres. (Ver Art\u00ed\u00adsticos. Lenguajes 2.3)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Significado de una proximidad tem\u00e1tica &#8211; Il. Problem\u00e1tica actual: 1. Factores externos; 2. Factores internos &#8211; III. Consideraciones hist\u00f3ricas: 1. El per\u00ed\u00adodo posapost\u00f3lico; 2. Del s. iv al medievo; 3. Del medievo al renacimiento; 4. Del concilio de Trento al barroco; 5. De la revoluci\u00f3n industrial al Vat. II &#8211; IV. Principios b\u00ed\u00adblico-lit\u00fargicos de una arquitectura sacra &#8211; V. Funcionalidad lit\u00fargica: 1. En los edificios hist\u00f3ricos; 2. En los nuevos edificios &#8211; VI. El signo en la ciudad &#8211; VII. La relaci\u00f3n comitente-arquitecto artista: las experiencias recientes &#8211; VIII. Orientaciones para la praxis: 1. Unidad en la diversidad; 2. El El respeto t\u00f3pico; 3. La acogida; 4. La \u00abdomus ecclesiae\u00bb; 5. El espacio arquitect\u00f3nico para la asamblea lit\u00fargica: a) El centro ministerial para la eucarist\u00ed\u00ada, b) El centro para la iniciaci\u00f3n cristiana, c) El centro para la reconciliaci\u00f3n, d) El lugar de la presencia eucar\u00ed\u00adstica; 6. El signo del testimonio.<\/p>\n<p>I. Significado de una proximidad tem\u00e1tica<br \/>\nLa legitimaci\u00f3n de la proximidad tem\u00e1tica entre arquitectura y liturgia, m\u00e1s que resultado de una lectura anal\u00ed\u00adtica de cada obra, nace de una clara unitariedad en el conjunto del producto arquitect\u00f3nico: se debe superar, efectivamente, toda simplificaci\u00f3n con tendencia a colocar el modelo arquitect\u00f3nico en un marco de mec\u00e1nica dependencia de los c\u00e1nones expl\u00ed\u00adcitos de la liturgia. La verdad, m\u00e1s bien, es que en el proceso formativo de la obra arquitect\u00f3nica las manifestaciones concretas de la liturgia y, m\u00e1s en general, de la eclesiolog\u00ed\u00ada, terminan midi\u00e9ndose naturalmente con las variables de la verdadera y propia b\u00fasqueda arquitect\u00f3nica; con lo que se consigue finalmente una f\u00e1brica que, present\u00e1ndose como s\u00ed\u00adntesis de m\u00faltiples aspectos (t\u00e9cnicos, art\u00ed\u00adsticos, ideol\u00f3gicos y funcionales), adquiere con toda evidencia su autonom\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>II. Problem\u00e1tica actual<br \/>\nLa tarea actual en el campo de la arquitectura sagrada nace y se incrementa bajo el impulso de complejos y m\u00faltiples factores, m\u00e1s evidentes dentro de la iglesia merced a la evoluci\u00f3n a que dieran lugar las orientaciones concretas del Vat. II. Tal impulso a la renovaci\u00f3n o, m\u00e1s concretamente, a la refundaci\u00f3n de la arquitectura religiosa se expresa a trav\u00e9s de dos cauces principales e interdependientes: uno interno a la iglesia, el otro externo.<\/p>\n<p>1. FACTORES EXTERNOS. Entre los principales factores externos figura el acelerado crecimiento de la concentraci\u00f3n urbana: \u00e9sta exigi\u00f3 la predisposici\u00f3n y aplicaci\u00f3n de instrumentos de programaci\u00f3n y de control del desarrollo que, como expresi\u00f3n de un mundo secularizado, est\u00e1n evidentemente condicionados por influencias te\u00f3ricas y por comportamientos colectivos con sus claras valencias de orden cultural, social y econ\u00f3mico. Los fen\u00f3menos de incomunicabilidad, de soledad, de violencia, de droga, de alcoholismo, cada vez m\u00e1s en auge dentro de nuestras ciudades, se han agravado indudablemente con la elecci\u00f3n-uso de estructuras preferentemente ideadas y realizadas por una humanidad considerada como objeto de atenciones productivistas y utilitarias, mas no como sujeto de historia provisto de instrumentos con los que perseguir unos fines seg\u00fan su propia y exclusiva medida.<\/p>\n<p>2. FACTORES INTERNOS. Durante demasiado tiempo, y salvo raras excepciones, la iglesia no particip\u00f3 en el proceso de formaci\u00f3n de la ciudad. Mas, superando gradual-mente tal alejamiento de la historia, observamos c\u00f3mo, bajo el magisterio eclesi\u00e1stico, la actitud suspicaz oexpl\u00ed\u00adcitamente condenatoria del arte contempor\u00e1neo durante casi un siglo y medio se ha venido transformando, en conformidad con la tradici\u00f3n, en una b\u00fasqueda de colaboraci\u00f3n y de di\u00e1logo.<\/p>\n<p>El desconcierto y las consiguientes dificultades que despertara el lvuelco que dio la iglesia a mediados d este siglo [\/ infra, III, 5] constitu\u00ed\u00adan la obligada herencia de relaciones jer\u00e1rquicas que se hab\u00ed\u00adan querido imponer en el \u00e1mbito del hecho hist\u00f3rico: de ah\u00ed\u00ad el desequilibrado juicio sobre el arte moderno y sobre los artistas, atados estos \u00faltimos sin cesar a la observancia de normas ajenas a la experiencia art\u00ed\u00adstica, m\u00e1s que introducidos en la \u00abc\u00e1mara secreta donde los misterios de Dios hacen saltar de gozo y de embriaguez\u00bb&#8216; para permitirles expresar la infinita belleza del Creador.<\/p>\n<p>Con esta actitud viene, adem\u00e1s, a coincidir un desinter\u00e9s hacia el edificio sagrado por parte del arquitecto, m\u00e1s seducido por nuevas t\u00e9cnicas, por nuevas atractivas funciones, por el descubrimiento del espacio activo, que por el congelado historicismo y romanticismo de la iglesia del s. xlx y parte del xx. El edificio sagrado que, desde Constantino en adelante, hab\u00ed\u00ada significado para el mundo cristiano la obra con que se expresaran los m\u00e1s elevados productos del genio humano, no constituye ya el principal polo de referencia de una instalaci\u00f3n humana, ni como centro de real atenci\u00f3n de una comunidad creyente, ni como centro ideal de las ciudades ut\u00f3picas renacentistas. La confrontaci\u00f3n y el di\u00e1logo con la ciudad se realiza ahora entre la aceptaci\u00f3n incondicional de un mundo que se desarrolla al margen de la iglesia, y hasta frecuentemente contra ella, y la tentativa de volver a apropiarse de una supremac\u00ed\u00ada que por lo dem\u00e1s era ya evidente en las dimensiones, en la fuerza expresiva y en el valor art\u00ed\u00adstico de los anteriores edificios hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Finalmente, a algunos les parecen sospechosas las mejores proposiciones arquitect\u00f3nicas posconciliares, simplistamente acusadas de tecnicismo, de sociologismo, de adhesi\u00f3n a una dimensi\u00f3n completamente terrena y que nada tendr\u00ed\u00ada de sacral. La dificultad principal con que ha tenido que enfrentarse el clero, y no s\u00f3lo \u00e9l, consiste en no encontrar en los edificios religiosos contempor\u00e1neos aquella unicidad de imagen que, a pesar de los diferentes estilos, hab\u00ed\u00ada caracterizado a la iglesia-edificio desde el s. Iv en adelante. La crisis de la construcci\u00f3n sagrada, si as\u00ed\u00ad la podemos denominar, se ver\u00ed\u00ada claramente en el trabajo de toda la comunidad eclesial, en busca del modo aut\u00e9ntico de ser hoy iglesia en el mundo.<\/p>\n<p>III. Consideraciones hist\u00f3ricas<br \/>\n1. EL PER\u00ed\u008dODO POSAPOST\u00ed\u201cLICO. Durante casi trescientos a\u00f1os no se formula ninguna definici\u00f3n tipol\u00f3gico-espacial del edificio iglesia; pero se utilizan m\u00faltiples estructuras p\u00fablicas, nacidas con fines diferentes de los cultuales y acomodadas a las nuevas exigencias. La falta de un modelo y de un signo un\u00ed\u00advoco, aun dependiendo tambi\u00e9n de la necesidad de rehuir una f\u00e1cil individuaci\u00f3n con motivo de las constantes persecuciones, revela una fuerza tan profunda del nuevo t\u00e9rmino cristiano, que \u00e9ste construye ahora la nueva modalidad m\u00e1s sobre motivaciones que sobre un vistoso signo exterior como, por el contrario, tendr\u00e1 lugar despu\u00e9s de Constantino.<\/p>\n<p>2. DEL S. IV AL MEDIEVO. La alianza de la iglesia con el poder secular y el creciente proselitismo plantean problemas cuantitativos y cualitativos, para cuya soluci\u00f3n se pas\u00f3 de la domus ecclesiae a la experimentaci\u00f3n de salas tomadas de la bas\u00ed\u00adlica forense o de los ambientes representativos del palacio imperial. La inicial indiferencia frente a la fijeza del lugar y sus signos simb\u00f3licos se transforma, por parte de la autoridad eclesi\u00e1stica, en una exaltada aspiraci\u00f3n a erigir edificios como testimonio de la presencia de Cristo en la tierra, como se\u00f1ales de una pedagog\u00ed\u00ada religiosa orientada a conquistar los nuevos pueblos con los que la cristiandad entra en contacto despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda del imperio romano.<\/p>\n<p>Basado en concretas f\u00f3rmulas constructivo-espaciales y r\u00e1pidamente propagado por todo el mundo cristiano, el modelo de la bas\u00ed\u00adlica paleocristiana se revela, por univocidad, enormemente productivo en t\u00e9rminos de historia de la arquitectura. Las posibilidades de entender esta \u00faltima como un gran instrumento pedag\u00f3gico de servicio al pueblo para favorecer la adhesi\u00f3n a la fe comienzan a ser el fundamento m\u00e1s o menos expl\u00ed\u00adcito de toda la producci\u00f3n de la arquitectura religiosa posconstantiniana.<\/p>\n<p>3. DEL MEDIEVO AL RENACI MIENTO. Con su hegemon\u00ed\u00ada en la producci\u00f3n arquitect\u00f3nica y con su carga de s\u00ed\u00admbolos generalmente reconocibles, el modelo arquitect\u00f3nico longitudinal-procesional constituye una garant\u00ed\u00ada para la transmisi\u00f3n de una espiritualidad que s\u00f3lo en casos excepcionales es expresi\u00f3n de la liturgia comunitaria.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n en la liturgia romana permanece viva todav\u00ed\u00ada hasta el comienzo de la edad media; pero ya a partir del s. vii se multiplican las oraciones privadas, se reduce la comuni\u00f3n sacramental, aumentan las pr\u00e1cticas de piedad asc\u00e9tico-morales con las nacientes devociones a la Madre de Dios, a los santos y sucesivamente a la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad.<\/p>\n<p>Los fieles, en vez de unirse al acto sacrificial, reclaman la visi\u00f3n de la hostia consagrada, en la quese ha realizado el misterio de la transubstanciaci\u00f3n. En la \u00e9poca de las obras monumentales, se\u00f1aladas frecuentemente como manifestaciones del genio cristiano, tal vez llenas de espiritualidad, pero distanciadas de las primitivas motivaciones lit\u00fargicas. La participaci\u00f3n activa en la liturgia s\u00f3lo se conserva dentro de los monasterios, que, dado el superior nivel cultural de sus miembros y por haber hecho coincidir en s\u00ed\u00ad mismos la ciudad del hombre y la ciudad de Dios, siguen expresando a\u00fan el car\u00e1cter unitario y comunitario de la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El dilema, ampliamente propagado en la iglesia occidental, entre teolog\u00ed\u00ada de la cruz y teolog\u00ed\u00ada de la gloria lo resuelve la jerarqu\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica del per\u00ed\u00adodo humanista, que presenta la arquitectura como servicio a la predicaci\u00f3n y a la presencia gloriosa de la iglesia. Nicol\u00e1s V, Julio II, Le\u00f3n X y todos los papas del triunfalismo renacentista subrayan su preferencia por los edificios grandiosos, por los \u00abmonumentos imperecederos, testimonios poco menos que eternos y casi divinos\u00bb (Nicol\u00e1s V, 1447-1455).<\/p>\n<p>El modelo basilical se sustituye, al menos hasta el primer cuarto del s. xv, por el modelo de planta central, de simetr\u00ed\u00adas m\u00faltiples, elaborado por la t\u00e9cnica arquitect\u00f3nica del s. xiv como concreta interpretaci\u00f3n de las leyes arm\u00f3nicas que rigen el universo. Es el m\u00e1s elevado producto del hombre, digno de representar a Dios; t\u00e9rmino final de aquel proceso de acentuada simbolizaci\u00f3n, que hab\u00ed\u00ada comenzado en el per\u00ed\u00adodo constantiniano y que respond\u00ed\u00ada a la est\u00e9tica figurativa ampliamente propagada en el mundo cristiano. Para los teorizantes de la ciudad ut\u00f3pica del renacimiento, el edificio religioso, dadas sus internas caracter\u00ed\u00adsticas, llega a tomarse como fundamental organizador de la ciudad y a adquirir una situaci\u00f3n dominante con respecto a la estructura circundante, implicando en estos modelos de organizaci\u00f3n urbana la jerarquizaci\u00f3n de valores postulada por la autoridad religiosa.<\/p>\n<p>4. DEL CONCILIO DE TRENTO AL BARROCO. Superada la crisis de la reforma protestante, afronta la iglesia un nuevo problema: la instauraci\u00f3n de su necesaria presencia all\u00ed\u00ad donde poder recobrar la adhesi\u00f3n del pueblo a la religi\u00f3n cat\u00f3lica mediante la predicaci\u00f3n, cosa que se lograr\u00e1 sobre todo gracias a la utilizaci\u00f3n de la ret\u00f3rica y de la emotividad introducidas en todos los medios pedag\u00f3gicos aplicados, entre los que ocupar\u00ed\u00ada el primer lugar la arquitectura. As\u00ed\u00ad es como la arquitectura barroca renuncia al estudio de las estructuras c\u00e9ntricas, de car\u00e1cter matem\u00e1tico-proporcional, comprometi\u00e9ndose en cambio al desarrollo de nuevos modelos a trav\u00e9s de complicadas geometr\u00ed\u00adas agregativas, utilizadas no por los significados cosmol\u00f3gicos en ellas implicados, sino prevalentemente por la voluntad de obtener efectos emocionales. En todo caso -pi\u00e9nsese en Borromini- se llega tambi\u00e9n a un alto testimonio de la conflictividad existente en el artista y en el mundo contempor\u00e1neo; como norma, sin embargo, se mueve en la b\u00fasqueda de efectos deseados, aunque no por ello necesariamente sentidos.<\/p>\n<p>5. DE LA REVOLUCI\u00ed\u201cN INDUSTRIAL AL VAT. II. Es un per\u00ed\u00adodo complejo, de situaciones ampliamente contradictorias y, al mismo tiempo, rico en nuevos fermentos: industrializaci\u00f3n, desarrollo de la t\u00e9cnica y de las ciencias naturales, junto al indiferentismo, anticlericalismo, liberalismo, democracia, socialismo ut\u00f3pico y socialismo marxista, ate\u00ed\u00adsmo, materialismo. La participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, reducida a una obligatoria presencia pasiva, llega en gran parte a traspasarse al ejercicio de pr\u00e1cticas lato sensu religiosas, que parcializan el misterio de la salvaci\u00f3n, a pesar del testimonio contrario de grandes santos.<\/p>\n<p>Dentro de tales dificultades va, sin embargo, madurando un nuevo inter\u00e9s por la liturgia, y a finales del s. xlx asistimos a un florecimiento de estudios teol\u00f3gicos. Por otro lado, las iniciativas y las medidas restrictivas de la jerarqu\u00ed\u00ada tratan de defender y hasta de reforzar las murallas del ghetto cat\u00f3lico con miras a una reconquista cristiana de la sociedad moderna; pretenden guiar y limitar la investigaci\u00f3n art\u00ed\u00adstica, prefiriendo en el campo arquitect\u00f3nico, expl\u00ed\u00adcita o indirectamente, el per\u00ed\u00adodo g\u00f3tico y el barroco.<\/p>\n<p>La apelaci\u00f3n, recogida por el c\u00f3digo de derecho can\u00f3nico (1917), a la tradici\u00f3n cristiana y eclesi\u00e1stica, al ecclesiae sensus, refiriendo ahora tales t\u00e9rminos a la tradici\u00f3n del arte sacro europeo, lleva, a comienzos del siglo, a la construcci\u00f3n de iglesias barrocas en California y de edificios g\u00f3ticos en Tokyo. Tal constante tendencia, aunque con diversos acentos, abre un foso entre la cultura arquitect\u00f3nica, expresi\u00f3n de un mundo en gran parte rechazado, y la iglesia, cada vez m\u00e1s preocupada por su denuncia de errores y desviaciones<br \/>\nEl resultado de tal tendencia puede comprobarse por las desafortunadas y desfasadas realizaciones de arquitectura religiosa de la \u00e9poca, que, salvo raras excepciones, modernizando solamente la tecnolog\u00ed\u00ada de implantaciones formales anteriores acr\u00ed\u00adticamente asumidas, provocan el desinter\u00e9s de los realizadores m\u00e1s cualificados.<\/p>\n<p>Finalmente, con el avance del movimiento lit\u00fargico y la publicaci\u00f3n de la enc\u00ed\u00adclica Mediator Dei (20 de noviembre de 1947), P\u00ed\u00ado XII llega a afirmar que \u00abno deben repudiarse generalmente, en virtud de una toma de partido, las formas y las im\u00e1genes de hoy, pero s\u00ed\u00ad es absolutamente necesario dejar campo libre al arte moderno, cuando sirva con la debida reverencia y el honor debido a los edificios sacros y a los ritos sagrados\u00bb. En lugar del ascetismo y de las temibles censuras que todav\u00ed\u00ada persist\u00ed\u00adan, Juan XXIII abre la iglesia a la esperanza, demuestra aceptar el di\u00e1logo y la mentalidad experimental del mundo moderno. Llegamos nuevamente -como final de un ciclo, podemos decir- a hablar de domus ecclesiae en un sentido an\u00e1logo al utilizado en los primeros siglos: \u00abIntroducid en las iglesias -dice, en efecto, Juan XXIII a los arquitectos franceses- la sencillez, la serenidad y el calor de vuestras casas\u00bb.<\/p>\n<p>IV. Principios b\u00ed\u00adblico-lit\u00fargicos de una arquitectura sacra<br \/>\nLa constituci\u00f3n sobre la sagrada liturgia del Vat. II (SC 122-129), es la relaci\u00f3n fundamental sobre una arquitectura que aspire a encarnar en sus formas el car\u00e1cter comunitario de las celebraciones: se explicita all\u00ed\u00ad por parte de la iglesia su voluntad de aceptar la colaboraci\u00f3n del arte contempor\u00e1neo, concretando entre otras cosas, para los nuevos edificios sagrados, dos objetivos principales: la funcionalidad en orden a la celebraci\u00f3n lit\u00fargica y la participaci\u00f3n activa de los fieles en la misma liturgia. Este \u00faltimo objetivo, por no estar configurado por simbolismos exteriores, es de f\u00e1cil aceptaci\u00f3n por parte del arquitecto,mientras que la funcionalidad con miras a una acci\u00f3n, como signo que es de la nueva alianza entre Dios y los hombres, exige conocer la verdadera esencia, el significado teol\u00f3gico de las acciones lit\u00fargicas, del culto divino y, sobre todo, de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, de los sacramentos de iniciaci\u00f3n y de la liturgia de las Horas (SC 5-20)<br \/>\nAhora bien, seg\u00fan la \u00f3ptica del NT, el templo es Cristo, el Cristo total (caput et membra): Cristo y la iglesia conjuntamente, es decir, el pueblo redimido que se congrega para celebrar su memorial en las acciones sacramentales, en la proclamaci\u00f3n del evangelio, en la oraci\u00f3n comunitaria.<\/p>\n<p>De este fundamental proceso de espiritualizaci\u00f3n es de donde deriva que el edificio del culto cristiano no sea ya, como suced\u00ed\u00ada en los templos paganos e incluso en el templo de Jerusal\u00e9n, la morada de la divinidad: es m\u00e1s bien el lugar donde se congrega la comunidad de los fieles para celebrar los misterios de Cristo y hacer presente entre los fieles al mismo Cristo. Mas el lugar que congrega a la comunidad para celebrar con Cristo y en Cristo el misterio de la salvaci\u00f3n se convierte igualmente en lugar sagrado por la permanente presencia de Cristo en el sacramento de su cuerpo (cf instr. Eucharisticum Mysterium, 1967, 49).<\/p>\n<p>Todo simbolismo exterior al significado de esta doble presencia de Cristo habr\u00e1 de considerarse como elemento de segundo orden.<\/p>\n<p>V. Funcionalidad lit\u00fargica<br \/>\n1. EN LOS EDIFICIOS HIST\u00ed\u201cRICOS. Es necesario antes advertir que las tipolog\u00ed\u00adas hist\u00f3ricas, con su carga de significados y de experiencias estratificadas, son aceptables por lo que tienen de expresi\u00f3n de una andadura de fe y una cultura que se aplicaron seg\u00fan modalidades propias, si bien reaviv\u00e1ndolas hoy a la luz de las aportaciones lit\u00fargicas conciliares; en efecto, y con frecuencia, el uso &#8216;de tales tipolog\u00ed\u00adas, unidas a las caracter\u00ed\u00adsticas art\u00ed\u00adsticas e hist\u00f3ricas del monumento -no s\u00f3lo ineliminables, sino dignas tambi\u00e9n de conservarse celosamente-, puede aparecer como impedimento frente a la celebraci\u00f3n de una liturgia renovada.<\/p>\n<p>Los l\u00ed\u00admites objetivos que, caso por caso, se\u00f1alan las valoraciones hist\u00f3rico-art\u00ed\u00adsticas no siempre permitir\u00e1n alcanzar \u00f3ptimas soluciones. Ello no justifica la exigencia culturalmente inaceptable de intervenciones destructoras; baste considerar que una comunidad bien estructurada y fuerte en su fe no halla dificultad alguna en celebrar la liturgia incluso en un prado, y menos a\u00fan la encontrar\u00e1 en celebrarla en un edificio cuya evocaci\u00f3n del pasado pueda favorecer el sentido de la comuni\u00f3n eclesial. Frente a obst\u00e1culos objetivos a unas intervenciones, la competente autoridad eclesi\u00e1stica podr\u00e1 circunstancialmente urgir adaptaciones pastorales adecuadas a la acci\u00f3n lit\u00fargica local. Por lo dem\u00e1s, las directrices de la constituci\u00f3n conciliar sobre la sagrada liturgia no constituyen ninguna serie de normas fijas que, de no aplicarse, har\u00ed\u00adan ineficaces las acciones lit\u00fargicas, aunque s\u00ed\u00ad expresan una necesidad de clarificaci\u00f3n y de comprensi\u00f3n que permita una plena participaci\u00f3n en la acci\u00f3n lit\u00fargica como fuente de vida del cristiano en la iglesia.<\/p>\n<p>2. EN LOS NUEVOS EDIFICIOS. La atenci\u00f3n del lector se centrar\u00e1 ahora en la relaci\u00f3n que se establece entre espacio arquitect\u00f3nico y acci\u00f3n lit\u00fargica. Precisemos inmediatamente c\u00f3mo la primera aportaci\u00f3n concreta de la arquitectura puede y debe ser el eliminar el mayor n\u00famero de obst\u00e1culos t\u00e9cnicos y de formas que dificulten un arm\u00f3nico desarrollo de los ritos, desde las celebraciones lit\u00fargicas y paralit\u00fargicas hasta las formas de piedad privada y comunitaria. Consiguientemente, la adecuaci\u00f3n tipol\u00f3gica de la arquitectura religiosa es posible en la medida en que se analicen los significados y las exigencias de la acci\u00f3n lit\u00fargica, en estrecha relaci\u00f3n con la comunidad jer\u00e1rquicamente ordenada que celebra. La conciencia del significado (y, por tanto, no s\u00f3lo de las exigencias funcionales) es necesaria para explicitar y reconocer los valores relacionales que se establecen cada vez que una presencia material, por su inamovilidad, constituye un signo perceptible. Por lo mismo, la funcionalidad lit\u00fargica, entendida como conjunto de relaciones significativas entre los elementos materiales humanos y divinos que forman el edificio-iglesia, dimana de la eclesiolog\u00ed\u00ada como doctrina teol\u00f3gica sobre la iglesia. Si la relaci\u00f3n de comunicaci\u00f3n constituye una se\u00f1al significante, esta \u00faltima no es a su vez sino el resultado de una compleja intuici\u00f3n de car\u00e1cter arquitect\u00f3nico-art\u00ed\u00adstico, cuyo \u00e9xito solamente puede comprobarse en la elaboraci\u00f3n de cada obra seg\u00fan las espec\u00ed\u00adficas cualidades que la caracterizan.<\/p>\n<p>Ser\u00ed\u00ada, pues, nuevamente limitante pretender enmara\u00f1ar con normas concretas o con modelos uniformes las orientaciones nacidas del an\u00e1lisis de los significados y exigencias de la acci\u00f3n lit\u00fargica, ya que la instrumentaci\u00f3n formal que utiliza el realizador arquitect\u00f3nico posee sus peculiares caracter\u00ed\u00adsticas. Es f\u00e1cil demostrar, por ejemplo, c\u00f3mola presencia eucar\u00ed\u00adstica (el sagrario) situada fuera del altar mayor puede circunstancialmente relacionarse, en t\u00e9rminos de significado, con un objeto secundario al no coincidir con el centro ideal del presbiterio; pero, a la inversa, el sagrario, aun situado fuera del altar -si bien en una singular condici\u00f3n espacial entendida como un conjunto homog\u00e9neo de formas y de luces-, puede tambi\u00e9n constituir, si tal es el fin, el centro principal de referencia cuando no hay celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La casi ilimitada potencialidad concedida al art\u00ed\u00adfice formal para asignar valores y significados a las distintas partes por medio de relaciones espaciales espec\u00ed\u00adficas -en el uso de materiales, en la forma, en la dimensi\u00f3n y en la iluminaci\u00f3n- tan s\u00f3lo exige del comitente la individuaci\u00f3n del contenido, que no, ciertamente, la prefiguraci\u00f3n de soluciones arquitect\u00f3nicas.<\/p>\n<p>VI. El signo en la ciudad<br \/>\nEn el indiferenciado y ca\u00f3tico tejido del actual contexto urbano ser\u00ed\u00ada fundamental hallar un lugar m\u00e1s reconocible donde pudiera el esp\u00ed\u00adritu humano encontrarse con Cristo en la liturgia. Tal lugar habr\u00e1 de ser un espacio urbano destinado al encuentro con el Se\u00f1or y en el que se agrupen los seres humanos en torno a la \u00fanica mesa y la \u00fanica palabra; habr\u00e1 de ser sobre todo reconocible como lugar santo; no s\u00f3lo por el hecho de celebrarse en \u00e9l el santo sacrificio, sino tambi\u00e9n en virtud de la santidad de quienes all\u00ed\u00ad se congregan. Deber\u00e1 ser un espacio acogedor y accesible, donde pueda el hombre encontrarse consigo mismo y encontrar al Otro en una dimensi\u00f3n de di\u00e1logo, de amistad y de oraci\u00f3ny que estimule, por otra parte, la realizaci\u00f3n de la solidaridad humana.<\/p>\n<p>El programa, simplemente perfilado y gr\u00e1vido de esperanza, no apunta inmediatamente a una tipolog\u00ed\u00ada arquitect\u00f3nica predeterminada; sus caracter\u00ed\u00adsticas implicaciones son: a) la acogida, entendida -en lenguaje arquitect\u00f3nico urban\u00ed\u00adstico- como comodidad y facilidad de acceso, predisposici\u00f3n de ambientes aptos para el encuentro, no referidos, por consiguiente, a elaboradas simbolog\u00ed\u00adas; b) la integraci\u00f3n arquitect\u00f3nica y urban\u00ed\u00adstica, como correlaci\u00f3n con los espacios y las realidades urbanas circundantes. Una realizaci\u00f3n de este tipo debe contar con las condiciones de la vida local, as\u00ed\u00ad como con la forma, dimensi\u00f3n y caracter\u00ed\u00adsticas de las instalaciones humanas de su alrededor. La preeminencia dimensional y su monumentalidad predeterminadas no ser\u00ed\u00adan justificables si no se las confronta con la exigencia de individuaci\u00f3n de un espacio social apropiado para la funci\u00f3n se\u00f1alada; c) la apertura, como posibilidad integradora del momento cultual con el misionero: por consiguiente, flexibilidad, adaptaci\u00f3n a la realidad local dentro de su devenir, siguiendo programas concretos en relaci\u00f3n con la vida de la comunidad. M\u00e1s que de una sala, debe hablarse de una&#8217; domus ecclesiae donde el espacio para la asamblea lit\u00fargica es el coraz\u00f3n de un organismo vivo [-> infra, VIII, 4]; d) la reconocibilidad, como presencia permanente y real de Cristo en la eucarist\u00ed\u00ada, dentro de la ciudad, como se\u00f1al, incluso, arquitect\u00f3nica de reconocibilidad de un lugar donde Cristo, \u00fanico sacerdote, provoca una respuesta aun por parte de cuantos no tienen conciencia de vivir una dimensi\u00f3n de fe.<\/p>\n<p>VII. La relaci\u00f3n comitente-arquitecto artista<br \/>\nSe hace necesaria una consiguiente especificaci\u00f3n. Entre las dos posturas extremas: dejar al t\u00e9cnico\/artista toda decisi\u00f3n o predeterminar por parte de las comisiones eclesi\u00e1sticas competentes los modelos un\u00ed\u00advocos, se ve la conveniencia de reconsiderar juntos, comunidad local y artistas -como momento de madurez de la comunidad y de concienciaci\u00f3n del artista-, la doctrina teol\u00f3gica sobre la iglesia; con lo que se consigue la individuaci\u00f3n no de espacios ni de formas, sino de contenidos, de significados de las presencias y de las espec\u00ed\u00adficas exigencias locales que puedan constituir la base del programa edilicio a cuya realizaci\u00f3n concurren de igual manera la intuici\u00f3n, la creatividad, la sensibilidad del artista -correlativas a los v\u00ed\u00adnculos internos y externos del programa mismo- dentro de un proceso unitario formativo de la obra. La comunidad local, las comisiones diocesanas y la central sobre el arte sacro podr\u00e1n despu\u00e9s comprobar, dentro de esa correcta relaci\u00f3n, la pertinencia y la calidad de la respuesta art\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>Las experiencias recientes. Para comprobar las consideraciones que nos hemos venido haciendo hasta aqu\u00ed\u00ad, resultar\u00ed\u00ada casi imposible remitir a obras arquitect\u00f3nicas ubicadas en distintas ciudades. Tales obras, por lo dem\u00e1s, se prestar\u00ed\u00adan a ser interpretadas a trav\u00e9s de las simplificaciones convencionales de sus plantas, de su secciones, de sus fachadas; ahora bien, s\u00f3lo un experto o perito puede apreciar en tales representaciones el valor del espacio arquitect\u00f3nico resultante y de su significado; por otra parte, en casi todas las publicaciones se representa el edificio-iglesia sin contar con el \u00e1mbito edificado circundante ni con las relaciones espaciales y el significado que con su presencia viene a tener la obra en una concreta instalaci\u00f3n humana; si, finalmente y por otra parte, se llega a dar im\u00e1genes del espacio interior, \u00e9ste aparece siempre inexplicablemente vac\u00ed\u00ado. Es, pues, m\u00e1s \u00fatil consultar los resultados de los concursos en que los artistas como grupo y con la colaboraci\u00f3n de te\u00f3logos y liturgistas han tratado de dar una respuesta personal, pero sobre todo eclesiol\u00f3gica.<\/p>\n<p>El descubrimiento m\u00e1s importante de las propuestas arquitect\u00f3nicas que durante estos \u00faltimos a\u00f1os han venido madurando es la enorme diferenciaci\u00f3n espacial y formal de cada realizaci\u00f3n, con el consiguiente desconcierto de quien, buscando soluciones un\u00ed\u00advocas y loables, est\u00e1 llamado a juzgar o, incluso, a intervenir en la programaci\u00f3n y realizaci\u00f3n de un conjunto religioso.<\/p>\n<p>Ante el intento de superar al menos en parte las dificultades, puede resultar \u00fatil deducir de todo lo anteriormente expuesto una serie de indicaciones que puedan servir de orientaci\u00f3n, ya en la interpretaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de las recientes realizaciones, ya en la programaci\u00f3n de las nuevas domus ecclesiae. Cada interesado podr\u00e1 as\u00ed\u00ad adquirir y comprobar, en situaciones concretas, todas aquellas referencias de orden particular y local, necesarias para comprender el significado de la obra.<\/p>\n<p>VIII. Orientaciones para la praxis<br \/>\nEl problema de una interpretaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica y bien orientada de las obras de arquitectura religiosa, realizadas o sin realizar, se nos plantea desda la exigencia misma de encontrar posturas comunes que, dentro de situaciones diversas, puedan llevar a reconstruir no ya una imagen formal \u00fanica, sino una modalidad de la unidad de la iglesia visible.<\/p>\n<p>1. UNIDAD EN LA DIVERSIDAD. No conviene, pues, sugerir un \u00fanico modelo de iglesia (edificio arquitect\u00f3nico) como signo de la unidad de los cristianos, confundiendo as\u00ed\u00ad la unidad en esp\u00ed\u00adritu y verdad con la uniformidad de las tipolog\u00ed\u00adas y de la forma arquitect\u00f3nica. La arquitectura se expresar\u00e1 como servicio a la iglesia s\u00f3lo cuando se transforme en edilicia eclesial en el sentido ya varias veces invocado. Las invariables que vamos a se\u00f1alar se traen como orientaci\u00f3n para una definici\u00f3n siempre local del edificio sagrado, por lo que deben interpretarse dentro de unos contextos urbanos bien determinados.<\/p>\n<p>Las indicaciones recogidas en los cinco puntos siguientes no configuran ning\u00fan modelo arquitect\u00f3nico concreto, sino m\u00e1s bien las modalidades determinadas, y frecuentemente olvidadas, que constituyen unos puntos de referencia en orden a la definici\u00f3n del programa edilicio, elaborado conjuntamente por el arquitecto y por la comunidad local, as\u00ed\u00ad como un instrumento de comprobaci\u00f3n de las proposiciones del realizador arquitect\u00f3nico. Se podr\u00ed\u00ada decir, en definitiva, que una iglesia-edificio que, en la diversidad de situaciones, no tenga en cuenta las cinco siguientes invariables, por hermosa que sea, no es \u00abhoy\u00bb una iglesia. Ese m\u00e1s, que tal vez todos quisieran, lo proporcionar\u00e1 la modalidad con que la comunidad cristiana se identifique con la iglesia de Cristo.<\/p>\n<p>2. EL RESPETO T\u00ed\u201cPICO (1\u00c2\u00aa. invariable). Cada ambiente, cada lugar tiene sus espec\u00ed\u00adficas propiedades, que exigen una respuesta adecuada. Situaciones urbanas, morfol\u00f3gicas, ambientales, materiales, m\u00e9todos constructivos locales: todo ello debe ser valorado y asumido amorosamente como material para la construcci\u00f3n localizada del edificio-iglesia. No hay aqu\u00ed\u00ad justificaciones religiosas, de prestigio, de solemnidad, que avalen contrarias posturas. Esta fundamental orientaci\u00f3n no excluye el nacimiento de nuevas catedrales; lo que s\u00ed\u00ad excluye con toda claridad son las catedrales en el desierto.<\/p>\n<p>3. LA ACOGIDA (2\u00c2\u00aa. invariable). La iglesia es un edificio para todos; y son sobre todo los m\u00e1s d\u00e9biles, los ni\u00f1os, los ancianos, los inv\u00e1lidos quienes m\u00e1s necesidad tienen de sus amorosas atenciones. Las estructuras arquitect\u00f3nicas deben contar con la realidad articulada del pueblo de Dios. Un edificio accesible, caracterizado por unas estructuras para la acogida, es un modo de ser y una invitaci\u00f3n universal a la escucha del mensaje. Para muchos, tal invitaci\u00f3n puede llegar a ser una constante interpelaci\u00f3n; esta disponibilidad -que es la esencia de la pobreza evang\u00e9lica-puede crear dificultades: es un riesgo que se corre, so pena de cerrarse en defensa de estructuras de seguridad que marginan a otros muchos. El testimonio de los mejores miembros del pueblo de Dios, los santos que nos han precedido en el camino de la salvaci\u00f3n, constituye la primera referencia significativa en el \u00e1rea de la acogida. La acci\u00f3n comunitaria no se realiza entre indiferentes, sino entre hermanos en Cristo: no es posible una comunidad sin fraternidad humana. Un lugar para el encuentro fraterno, antes y despu\u00e9s del encuentro con Cristo en la liturgia, distingue a la comunidad cristiana de un self-service que no otorga ning\u00fan valor a las relaciones interpersonales entre sus clientes. M\u00e1s todav\u00ed\u00ada: la apelaci\u00f3n &#8211; al uso de los medios t\u00e9cnicos, que tantas veces se invoca en las instrucciones para la exacta aplicaci\u00f3n de la constituci\u00f3n vaticana sobre la liturgia, debe llevar a una m\u00e1s atenta consideraci\u00f3n de los aspectos ligados a la acogida: la ventilaci\u00f3n, la iluminaci\u00f3n adecuada, las condiciones ac\u00fasticas y de recogimiento; factores frecuentemente olvidados en edificios que no parecen en absoluto construidos para una asamblea de personas humanas.<br \/>\n4. LA \u00abDOMUS ECCLESIAE\u00bb (3\u00c2\u00aa. invariable). La domus ecclesiae indicaba un conjunto de locales diversos para los servicios de la comunidad, que comprend\u00ed\u00adan, en el coraz\u00f3n mismo de la domus, la sala para la celebraci\u00f3n de la liturgia. Si se adopta nuevamente esta expresi\u00f3n, no es por una man\u00ed\u00ada arqueologizante o de retorno a los or\u00ed\u00adgenes, sino por descubrir expl\u00ed\u00adcitos en ella, dentro de su din\u00e1mica de organizaci\u00f3n, los tres grandes aspectos de la iglesia: el prof\u00e9tico, el lit\u00fargico y el caritativo. Evidentemente, ha de ser la pastoral la que indique, con participaci\u00f3n de la comunidad, la exigencia, la dimensi\u00f3n, la utilidad y el radio de influencia de tales estructuras. El edificio-iglesia, por consiguiente, est\u00e1 pensado como una peque\u00f1a ciudad dentro de la ciudad, como una realizaci\u00f3n de la Jerusal\u00e9n terrena, anticipaci\u00f3n de la nueva Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>5. EL ESPACIO ARQUITECT\u00ed\u201cNICO PARA LA ASAMBLEA LIT\u00daRGICA (4\u00c2\u00aa. invariable). La iglesia, compuesta de personas, no es ante todo una estructura, sino fundamentalmente comuni\u00f3n, comunidad. Hacer posible la participaci\u00f3n significa, en primer lugar, eliminar los obst\u00e1culos que pudieran impedir la libre acci\u00f3n de la comunidad: \u00e9sta debe poderse ver, sentir, cantar juntos. La liturgia es acci\u00f3n que debe hacerse posible. La distinci\u00f3n o diferencia ministerial impone aqu\u00ed\u00ad la necesidad de distinguir el \u00e1rea presbiterial y la del aula, que no es, sin embargo, una separaci\u00f3n: la presidencia de la asamblea lo es para nosotros y con nosotros. Dentro del aula tienen su lugar espec\u00ed\u00adfico los centros ministeriales para la eucarist\u00ed\u00ada, para la iniciaci\u00f3n cristiana, para la reconciliaci\u00f3n y el lugar de la presencia eucar\u00ed\u00adstica. La copresencia de todos ellos, por otra parte significativa, impone una articulaci\u00f3n que, seg\u00fan los diversos momentos de la celebraci\u00f3n, llegue a establecer el centro de referencia como polo privilegiado. La luz, la forma, el espacio arquitect\u00f3nico; todo debe dar una respuesta adecuada.<\/p>\n<p>a) El centro ministerial para la eucarist\u00ed\u00ada. En el \u00e1rea presbiterial est\u00e1n colocados el altar, el amb\u00f3n y la sede presidencial. La centralidad del altar no es un marco geom\u00e9trico, sino una caracter\u00ed\u00adstica del espacio. El amb\u00f3n es el lugar de la proclamaci\u00f3n de la palabra, es la mesa de la palabra: Cristo es el \u00fanico sacerdote. El recorrido procesional que conduce hasta el \u00e1rea presbiterial debe pasar por en medio de la comunidad congregada: la vestici\u00f3n, la preparaci\u00f3n del celebrante es ya un comienzo de la celebraci\u00f3n (sacrist\u00ed\u00ada).<br \/>\nb) El centro para la iniciaci\u00f3n cristiana. Lo forma la pila bautismal; ah\u00ed\u00ad se guardan tambi\u00e9n el crisma y los santos \u00f3leos para la administraci\u00f3n del sacramento de la confirmaci\u00f3n. Es un lugar donde, al recibir el bautismo, se pide ser acogidos en el seno de la iglesia, ser hermanos en Cristo, hijos del Padre, signo pascual. Es un lugar vivo, de gozo; es un lugar de acogida que lleva a la eucarist\u00ed\u00ada. Es la ecclesia que acoge; en modo alguno un lugar privado, sino el lugar propio de una celebraci\u00f3n comunitaria.<\/p>\n<p>c) El centro para la reconciliaci\u00f3n. Es el lugar donde personalmente respondemos a la invitaci\u00f3n de \u00abdejarnos reconciliar\u00bb con el Padre, para ser readmitidos a la comuni\u00f3n con los hermanos. Es una respuesta que damos personalmente, pero sin dejar de ser la comunidad la que acoge de nuevo: el lugar, por consiguiente, no puede pensarse independiente del aula comunitaria.<br \/>\nd) El lugar de la presencia eucar\u00ed\u00adstica. No es el lugar de la celebraci\u00f3n. El misterio eucar\u00ed\u00adstico hace sacramentalmente presente a Cristo: se le rinde a este misterio acci\u00f3n de gracias y culto. La presencia eucar\u00ed\u00adstica es el principal signo real que llena nuestras iglesias cuando no hay celebraciones, lo que distingue un lugar sagrado de otro ordenado a una comunidad humana. Cristo se ofrece a todos y por todos bajo las sagradas especies: tal ofrenda se presenta como peculiaridad permanente del edificio, signo real que puede distinguir incluso exteriormente el edificio-iglesia.<\/p>\n<p>6. EL SIGNO DEL TESTIMONIO (5\u00c2\u00aa. invariable). El edificio-iglesia, aun sin la presencia f\u00ed\u00adsica de los fieles, est\u00e1 lleno del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, el Esp\u00ed\u00adritu que gu\u00ed\u00ada y ayuda a testimoniar la esperanza y el gozo anunciados al mundo. El edificio-iglesia es un continuo interrogante para quien recorre las calles de un barrio, es una invitaci\u00f3n a la participaci\u00f3n, es el lugar donde la comunidad aprende, a la luz de la palabra de Dios, a vivir la comuni\u00f3n y a rechazar las rivalidades, la indiferencia y el individualismo de la sociedad. Es un signo pedag\u00f3gico, un instrumento de conocimiento del mensaje. En la Jerusal\u00e9n mesi\u00e1nica, descrita en el Apocalipsis de san Juan, leemos: \u00ab&#8230; la ciudad est\u00e1 rodeada por un muro grande y alto con doce puertas&#8230;, al oriente tres puertas, al norte tres puertas, al mediod\u00ed\u00ada tres puertas, al occidente tres puertas&#8230;\u00bb (Apo 21:12-13). Es una ciudad abierta a todos, si bien es el bautismo el \u00fanico t\u00ed\u00adtulo de pertenencia a la misma.<\/p>\n<p>[-> Arte; -> Dedicaci\u00f3n de iglesias y de altares; -> Lugares de celebraci\u00f3n].<\/p>\n<p>E. Abruzzini<br \/>\nBIBLIOGRAF\u00ed\u008dA, Busquets P., Examen de la problem\u00e1tica actual de las construcciones eclesiales, en \u00abPhase\u00bb 68 (1972) 147-167; Un ejemplo de an\u00e1lisis semiol\u00f3gico en la liturgia: el edificio eclesial, en \u00abPhase\u00bb 76 (1973) 329-339; Castex J., El templo despu\u00e9s del concilio. Arte y liturgia de las iglesias, im\u00e1genes, ornamentos y vasos sagrados, PPC, Madrid 1967; Cerezo M., Construcci\u00f3n y adaptaci\u00f3n de iglesias, Descl\u00e9e, Bilbao 1967; D\u00ed\u00adaz-Caneja M., Arquitectura y liturgia, Artes Gr\u00e1ficas Grijelmo, Bilbao 1947; De Fusco R., Arquitectura como \u00abmass medium\u00bb Anagrama, Barcelona 1970; Fern\u00e1ndez A., Iglesias nuevas en Espa\u00f1a, La Pol\u00ed\u00adgrafa, Barcelona 1963; Fern\u00e1ndez Arenas J., La arquitectura moz\u00e1rabe, La Pol\u00ed\u00adgrafa, Barcelona 1972; Hall E., La dimensi\u00f3n oculta. Enfoque antropol\u00f3gico del uso del espacio, Instituto de Estudios de Administraci\u00f3n Local, Madrid 1973; Hani J., El simbolismo del templo cristiano, J. Ola\u00f1eta, Barcelona 1983; Iturgaiz D., Arquitectura y liturgia bautismal hispanovisig\u00f3tica, en \u00abLa Ciencia Tomista\u00bb 98 (1971) 531-579; Luz y color en la arquitectura bas\u00ed\u00adlica( paleocristiana, ib, 99 (1972) 367-400; Ramseyer J. Ph., La palabra y la imagen. Liturgia, arquitectura, arte sacro, Dinor, San Sebasti\u00e1n 1967; Rombold G., Arquitectura religiosa y libertad creadora de nuestras comunidades, en \u00abConcilium\u00bb 62 (1971) 251-259; Tedeschi E., Teor\u00ed\u00ada de la arquitectura, Nueva Visi\u00f3n, Buenos Aires 19692; VV.AA., Conversaciones sobre arquitectura religiosa, Patronato Municipal de la Vivienda, Barcelona 1964; VV.AA., Escenario de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, en \u00abPhase\u00bb 32 (1966) 78-124; VV.AA., Arquitectura como semi\u00f3tica, Nueva Visi\u00f3n, Buenos Aires 1971; VV.AA., Las casas de la Iglesia, en \u00abPhase\u00bb I11 (1979) 177-269; Zevi B., Saber ver la arquitectura, Poseid\u00f3n, Barcelona 1979&#8242;; Zunzunegui J.M., La iglesia, casa del pueblo de Dios. Arquitectura y liturgia, IDATZ, San Sebasti\u00e1n 1979; v\u00e9ase tambi\u00e9n la bibliograf\u00ed\u00ada de Lugares de la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p>Arte de proyectar y construir edificios. De un examen del registro b\u00ed\u00adblico se trasluce que en el transcurso de los mil seiscientos cincuenta y seis a\u00f1os previos al Diluvio del d\u00ed\u00ada de No\u00e9, hubo una diversificaci\u00f3n tanto de los estilos de construcci\u00f3n de viviendas como de las costumbres dom\u00e9sticas. Despu\u00e9s del asesinato de Abel, se dice que Ca\u00ed\u00adn \u2020\u0153se puso a morar\u2020\u009d en un determinado lugar y que all\u00ed\u00ad \u2020\u0153se ocup\u00f3 en edificar una ciudad\u2020\u009d. (G\u00e9 4:16, 17.) Jabal, uno de sus descendientes, lleg\u00f3 a ser el \u2020\u0153fundador de los que moran en tiendas y tienen ganado\u2020\u009d, mientras que otro de sus descendientes fue \u2020\u0153forjador de toda clase de herramienta de cobre y de hierro\u2020\u009d. (G\u00e9 4:20, 22.) Si bien los descendientes de Ca\u00ed\u00adn perecieron en el Diluvio, las aptitudes manuales y el empleo de herramientas no desaparecieron con ellos.<br \/>\nNo obstante, la obra de construcci\u00f3n realmente sobresaliente de ese per\u00ed\u00adodo antediluviano \u2014el arca que No\u00e9 y sus hijos edificaron\u2014 la llevaron a cabo descendientes de Set. Aunque Dios proporcion\u00f3 la estructura b\u00e1sica y sus dimensiones, es de justicia reconocer las aptitudes arquitect\u00f3nicas de No\u00e9, el maestro de obras. Las dimensiones del arca fueron: 300 codos de longitud (133,5 m.), 50 codos de anchura (22,3 m.) y 30 codos de altura (13,4 m.), y es posible que haya tenido unos 9.000 m.2 de superficie h\u00e1bil. Para que una estructura como esa \u2014con tres pisos y una techumbre con voladizo\u2014 pudiese soportar todo su peso y tuviese suficiente estabilidad, necesitaba, adem\u00e1s de los \u2020\u0153compartimientos\u2020\u009d, un entramado de columnas y travesa\u00f1os de madera. Aunque se calafate\u00f3 con alquitr\u00e1n, fue necesario adem\u00e1s casar y ajustar bien los maderos a fin de conseguir la m\u00e1xima impermeabilidad posible. (G\u00e9 6:13-16; v\u00e9ase ARCA n\u00fam. 1.)<\/p>\n<p>Primeras edificaciones postdiluvianas. Despu\u00e9s del Diluvio, la Biblia menciona a Nemrod, destacado edificador de varias ciudades. (G\u00e9 10:8-12.) Por entonces se emprendi\u00f3 otra construcci\u00f3n de grandes proporciones: la Torre de Babel, una obra que Dios desaprob\u00f3. En su construcci\u00f3n se emplearon nuevos materiales, como ladrillos de arcilla cocida y argamasa de bet\u00fan. La intenci\u00f3n de los edificadores era hacer de esa torre la edificaci\u00f3n m\u00e1s alta conocida hasta entonces. (G\u00e9 11:3, 4.)<br \/>\nSeguramente Abrah\u00e1n, el antepasado de los israelitas, vio en Ur de los caldeos estilos arquitect\u00f3nicos bastante avanzados. (G\u00e9 11:31.) Las excavaciones practicadas en ese emplazamiento han puesto al descubierto el trazado de calles, edificios de dos plantas con escaleras de ladrillos y conjuntos de templos y palacios que, seg\u00fan estimaciones, datan del III milenio a. E.C. En estos edificios se hallaron tambi\u00e9n los indicios m\u00e1s antiguos del empleo de arcos voladizos (se constru\u00ed\u00adan entre dos paredes, haciendo avanzar hiladas sucesivas hasta cerrar el vano) y arcos de medio punto con piedra clave.<br \/>\nM\u00e1s tarde, durante su estancia en Egipto (G\u00e9 12:10), es posible que Abrah\u00e1n observara las maravillas arquitect\u00f3nicas de aquella tierra. Se cree que la pir\u00e1mide escalonada de Saqqara, construida para el rey Djeser (Zoser), data del III milenio a. E.C., y es uno de los ejemplos m\u00e1s antiguos que quedan de edificaciones monumentales en bloques de piedra labrada. (GRABADO, vol. 1, p\u00e1g. 530.) La gran pir\u00e1mide de Khuf\u00fa (Keops), construida en Gizeh alg\u00fan tiempo despu\u00e9s y cuya inmensa base ocupa una superficie de unas 5,3 Ha., fue erigida con 2.300.000 bloques de piedra caliza, cada uno de los cuales ten\u00ed\u00ada un peso aproximado de 2,3 Tm. Al tiempo de su construcci\u00f3n, su altura debi\u00f3 ser de 147 m.; sin embargo, a los arquitectos de nuestra \u00e9poca no solo les impresiona por su altura y tama\u00f1o, sino por la gran precisi\u00f3n en la ejecuci\u00f3n de la obra. Algunos siglos despu\u00e9s, los egipcios edificaron m\u00e1s hacia el N., en la orilla oriental del Nilo, el templo de Karnak, el templo m\u00e1s grande conocido que jam\u00e1s haya construido el hombre. Su techumbre se sosten\u00ed\u00ada sobre 134 grandes columnas que ten\u00ed\u00adan un di\u00e1metro de 3 m. y estaban decoradas con relieves en vivos colores.<\/p>\n<p>Arquitectura israelita. Durante el per\u00ed\u00adodo de sometimiento a esclavitud en Egipto, los israelitas participaron en numerosos trabajos de construcci\u00f3n bajo la direcci\u00f3n de capataces egipcios. (Ex 1:11-14.) Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, Jehov\u00e1 les dio instrucciones en el desierto para que erigiesen el tabern\u00e1culo a base de armazones, pedestales con encajaduras, barras y columnas, una estructura cuya ejecuci\u00f3n tambi\u00e9n requerir\u00ed\u00ada gran ingenio arquitect\u00f3nico. (Ex 25:9, 40; 26:15-37; Heb 8:5.) Si bien es cierto que la mayor\u00ed\u00ada de los que realizaron este trabajo (y que en Egipto hab\u00ed\u00adan participado en labores de construcci\u00f3n) murieron antes de llegar a la Tierra Prometida, la generaci\u00f3n que les sucedi\u00f3 llev\u00f3 consigo el concepto y los m\u00e9todos de construcci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como el conocimiento del manejo de las herramientas destinadas a ese fin. (Comp\u00e1rese con Dt 27:5.) La ley mosaica prescrib\u00ed\u00ada al menos un requisito aplicable a la construcci\u00f3n. (Dt 22:8.) Como era de esperar, cuando los israelitas conquistaron la tierra, tomaron pueblos y ciudades enteras con sus edificaciones intactas, aunque tambi\u00e9n llevaron a cabo labores de construcci\u00f3n. (N\u00fa 32:16; Dt 6:10, 11; 8:12.) Por aquel entonces (1473 a. E.C.), en Cana\u00e1n hab\u00ed\u00ada muchas ciudades amuralladas y fuertemente fortificadas. (N\u00fa 13:28.)<br \/>\nAunque el pueblo de Israel no ha dejado restos arquitect\u00f3nicos impresionantes que demuestren su originalidad e ingenio en este campo, no se debe suponer que carec\u00ed\u00ada de esos conocimientos. A diferencia de las naciones paganas, Israel no erigi\u00f3 grandes monumentos en honor de sus gobernantes o sus h\u00e9roes militares. Por otra parte, aun cuando se construy\u00f3 un \u00fanico templo ubicado en Jerusal\u00e9n, la apostas\u00ed\u00ada dio lugar a la edificaci\u00f3n de otros centros de adoraci\u00f3n falsa. Hoy nada queda ni del primer templo ni del que le sucedi\u00f3. Entre las ruinas m\u00e1s impresionantes que se han descubierto se hallan las puertas que daban entrada a las ciudades de Meguid\u00f3, Hazor y Gu\u00e9zer, todas ellas de id\u00e9ntica construcci\u00f3n y edificadas, seg\u00fan se cree, durante el reinado de Salom\u00f3n. (1Re 9:15.) La extensi\u00f3n del muro exterior de cada una de estas tres puertas era de unos 20 m. y hab\u00ed\u00ada sido levantado con piedras colocadas cuidadosamente. El paso de entrada ten\u00ed\u00ada a cada lado tres pilastras equidistantes que hac\u00ed\u00adan de jambas y permit\u00ed\u00adan la formaci\u00f3n de seis c\u00e1maras, tres a cada lado, que lo flanqueaban, donde se sol\u00ed\u00adan materializar algunas operaciones comerciales o se apostaban soldados con el fin de repeler el intento de los ej\u00e9rcitos enemigos de abrirse paso al interior de la ciudad. (V\u00e9ase PUERTA, PASO DE ENTRADA.) En Meguid\u00f3 y en Samaria se han encontrado ejemplos de mamposter\u00ed\u00ada de gran calidad, piedras cinceladas con meticulosidad y colocadas en su lugar, unidas con tal precisi\u00f3n, que en algunos casos ni siquiera ha sido posible introducir entre dos de ellas la hoja delgada de un cuchillo. Con toda seguridad, la construcci\u00f3n del templo de Salom\u00f3n se llev\u00f3 a cabo con la misma alta calidad. (1Re 5:17; 6:7.)<br \/>\nLos hallazgos arqueol\u00f3gicos nos permiten deducir que las casas israelitas debieron ser, por lo general, de construcci\u00f3n muy modesta, o incluso muy toscas, seg\u00fan afirman algunos investigadores. Sin embargo, las pruebas en las que se basan esas opiniones son muy exiguas. A este respecto, The Interpreter\u2020\u2122s Dictionary of the Bible dice: \u2020\u0153El conocimiento que hoy se tiene del tema se halla limitado tanto por la escasa atenci\u00f3n que los escritores antiguos le dedicaron a la arquitectura, como por los pocos restos de edificaciones que han quedado, la mayor\u00ed\u00ada de las cuales han sido destruidas con el paso del tiempo y debido a la acci\u00f3n de generaciones posteriores de edificadores\u2020\u009d (edici\u00f3n de G. A. Buttrick, 1962, vol. 1, p\u00e1g. 209). En consecuencia, es infrecuente topar con m\u00e1s de una o dos hiladas de mamposter\u00ed\u00ada sobre la cimentaci\u00f3n de los restos de las edificaciones halladas en Palestina. Por otra parte, tambi\u00e9n es razonable suponer que las mejores casas hayan sido el blanco principal del saqueo y la acci\u00f3n depredadora de buscadores de materiales de construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Materiales y m\u00e9todos de construcci\u00f3n en la antig\u00fcedad. Desde tiempos antiguos ha sido com\u00fan emplear la cimentaci\u00f3n de piedra para las edificaciones. Cuando se usaban piedras sin labrar, se alineaban y un\u00ed\u00adan a una piedra angular, que se alisaba y ajustaba convenientemente. (Comp\u00e1rese con Sl 118:22; Isa 28:16.) En Lev\u00ed\u00adtico 14:40-48 se hace referencia al mortero de barro que empleaban los israelitas para enlucir sus casas de piedra. Si el resto de la casa, aparte de la cimentaci\u00f3n, no se acababa en piedra, se levantaban las paredes con ladrillos de argamasa de barro sobre el fundamento p\u00e9treo. (Comp\u00e1rese con Isa 9:10.) A veces se combinaba la madera con la construcci\u00f3n a base de ladrillos. El uso de determinados materiales depend\u00ed\u00ada de la materia prima disponible en la zona. En Mesopotamia, por ejemplo, siendo que se carec\u00ed\u00ada de madera y piedra, se utilizaba sobre todo el ladrillo de adobe, mientras que en Palestina sol\u00ed\u00ada abundar la piedra caliza y otros tipos de piedra. El zarzo emplastecido era un m\u00e9todo primitivo y econ\u00f3mico de levantar una pared: se clavaban en tierra unas estacas, a las que se iba entretejiendo un entramado de ca\u00f1as o mimbres sobre el que se aplicaba arcilla. Seca y endurecida esta al calor del Sol, la pared formada se enluc\u00ed\u00ada cada cierto tiempo con el fin de protegerla de los elementos. (V\u00e9ase MUROS.)<br \/>\nEl techo de una edificaci\u00f3n sol\u00ed\u00ada hacerse colocando travesa\u00f1os de madera o piedra entre dos paredes maestras, aunque tambi\u00e9n pod\u00ed\u00adan colocarse postes o pilares entre las dos paredes, apoyando sobre estos los travesa\u00f1os, para ampliar el vano de la techumbre. Como desde tiempos antiguos ya se conoc\u00ed\u00adan y empleaban el arco voladizo y el arco de medio punto, capaces de aguantar mucho m\u00e1s peso, es probable que se utilizase este recurso en edificaciones m\u00e1s grandes para sostener techumbres planas. En estas construcciones se acostumbraba a colocar dos hileras de columnas de madera o piedra, cada una sobre un basamento o plinto. Se ha afirmado que eran de este tipo las columnas de la casa de Dag\u00f3n, adonde los filisteos llevaron a Sans\u00f3n despu\u00e9s de cegarlo. En aquella ocasi\u00f3n, hab\u00ed\u00ada unas tres mil personas sobre el techo observando a Sans\u00f3n, aparte de los que se hallaban reunidos en la casa, cuando este juez derrib\u00f3 las dos columnas y toda la casa se vino abajo. (Jue 16:25-30.)<br \/>\nEl techo de las casas y las edificaciones m\u00e1s peque\u00f1as sol\u00ed\u00ada hacerse de atados de ramajes o juncos que se colocaban apretados de una viga a otra y se recubr\u00ed\u00adan con una capa de arcilla, que luego se alisaba. Al techo se le daba una ligera pendiente para que vertiese el agua. Este tipo de techumbre a\u00fan se encuentra en las viviendas actuales del valle del Jord\u00e1n.<br \/>\nLas edificaciones de Palestina segu\u00ed\u00adan b\u00e1sicamente el modelo rectangular. Si se trataba de una vivienda familiar, la distribuci\u00f3n interior segu\u00ed\u00ada una disposici\u00f3n algo irregular a base de peque\u00f1as habitaciones rectangulares. El poco espacio disponible en las ciudades, por lo general superpobladas, determinaba el tama\u00f1o y la forma de los edificios. Si se ten\u00ed\u00ada suficiente espacio, pod\u00ed\u00ada hacerse un patio interior, en torno al que se dispon\u00ed\u00adan las habitaciones \u2014todas ellas con acceso a este\u2014 y con una \u00fanica puerta de entrada desde la calle. El mismo concepto de edificaci\u00f3n de estilo rectangular, normal en las viviendas familiares, se us\u00f3 tambi\u00e9n en la construcci\u00f3n de residencias reales, almacenes, centros de reuni\u00f3n \u2014como las sinagogas\u2014, tumbas y en la construcci\u00f3n de la casa de Dios: el templo.<\/p>\n<p>Obras que realizaron los reyes de Jud\u00e1 e Israel. Cierto es que el registro b\u00ed\u00adblico dice que David edific\u00f3 casas en Jerusal\u00e9n (1Cr 15:1), pero, al parecer, la \u00fanica edificaci\u00f3n mencionada espec\u00ed\u00adficamente que se levant\u00f3 durante el reinado de David fue la \u2020\u0153casa de cedros\u2020\u009d, construida con materiales y mano de obra aportados por el rey fenicio Hiram de Tiro. (1Cr 14:1; 17:1.) David tambi\u00e9n hizo grandes preparativos para la construcci\u00f3n del templo que se erigi\u00f3 durante el reinado de su hijo Salom\u00f3n. Entre otras cosas, mand\u00f3 labrar piedras cuadradas, forjar clavos de hierro, almacenar cobre y madera de cedro \u2020\u0153en gran cantidad\u2020\u009d y, con el mismo fin, guard\u00f3 un abastecimiento de oro, piedras preciosas y piedrecitas de mosaico. (1Cr 22:1-4; 29:1-5.) Adem\u00e1s, fue el medio que Dios us\u00f3 para inspirar el \u2020\u0153plano arquitect\u00f3nico\u2020\u009d de todo el templo y su equipamiento. (1Cr 28:11, 19.) La palabra hebrea para la expresi\u00f3n \u2020\u0153plano arquitect\u00f3nico\u2020\u009d (tav\u00c2\u00b7n\u00ed\u00adth) proviene de la ra\u00ed\u00adz ba\u00c2\u00b7n\u00e1h (\u2020\u0153edificar\u2020\u009d; 1Cr 22:11), y en otros lugares se traduce por \u2020\u0153modelo\u2020\u009d y \u2020\u0153representaci\u00f3n\u2020\u009d. (Ex 25:9; 1Cr 28:18.)<br \/>\nLa arquitectura israelita alcanz\u00f3 su m\u00e1ximo esplendor durante el reinado de Salom\u00f3n. (2Cr 1:15; Ec 2:4-6.) Si bien es verdad que fueron los obreros fenicios del rey Hiram quienes cortaron la madera de cedro de los bosques del L\u00ed\u00adbano que se emple\u00f3 en la construcci\u00f3n del templo, el registro b\u00ed\u00adblico no apoya el punto de vista generalizado de que el templo de Jerusal\u00e9n fue principal y fundamentalmente una obra de los fenicios. El registro menciona a un fenicio-israelita llamado Hiram que contribuy\u00f3 en la obra de edificaci\u00f3n, pero su trabajo tuvo que ver, sobre todo, con labores decorativas y de metalister\u00ed\u00ada, trabajos realizados despu\u00e9s que el templo hab\u00ed\u00ada sido construido, siguiendo los planos proporcionados por David. (1Cr 28:19.) El rey Hiram de Tiro reconoci\u00f3 que entre los israelitas tambi\u00e9n hab\u00ed\u00ada \u2020\u0153hombres h\u00e1biles\u2020\u009d. (1Re 7:13-40; 2Cr 2:3, 8-16; comp\u00e1rese con 28:20, 21.) Por otra parte, fue el propio Salom\u00f3n quien dirigi\u00f3 las obras de edificaci\u00f3n del templo (1Re 6:1-38; 2Cr 3:1\u20134:22), como tambi\u00e9n el que construy\u00f3 el patio del templo, la Casa del Bosque del L\u00ed\u00adbano \u2014singular por sus cuarenta y cinco columnas de madera de cedro y su especial dise\u00f1o para la iluminaci\u00f3n\u2014, el P\u00f3rtico de las Columnas, el P\u00f3rtico del Trono, su propia casa y la casa para la hija de Fara\u00f3n, todo a base de piedra labrada costosa \u2020\u02dcconforme a medida\u2020\u2122. (1Re 7:1-12.)<br \/>\nOtros reyes que se destacaron por sus edificaciones fueron As\u00e1 (1Re 15:23), Baas\u00e1 (1Re 15:17), Omr\u00ed\u00ad (1Re 16:23, 24), Acab (1Re 22:39), Jehosafat (2Cr 17:12), Uz\u00ed\u00adas (2Cr 26:6-10, 15), Jot\u00e1n (2Cr 27:3, 4) y Ezequ\u00ed\u00adas (2Re 20:20). El t\u00fanel de Siloam (533 m. de largo), atribuido a Ezequ\u00ed\u00adas, y los t\u00faneles descubiertos en Lak\u00ed\u00ads, Gaba\u00f3n, Gu\u00e9zer y Meguid\u00f3, fueron verdaderas proezas de ingenier\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Edificaciones postex\u00ed\u00adlicas en Palestina. Parece que durante este per\u00ed\u00adodo el pueblo jud\u00ed\u00ado solo llev\u00f3 a cabo construcciones modestas. Sin embargo, en el siglo I a. E.C., tanto Herodes el Grande como sus sucesores emprendieron grandes obras arquitect\u00f3nicas, que incluyeron la reconstrucci\u00f3n del templo de Jerusal\u00e9n (Mr 13:1, 2; Lu 21:5), el puerto de Cesarea, un gran viaducto que atravesaba la parte central de Jerusal\u00e9n, edificios administrativos, teatros, hip\u00f3dromos y ba\u00f1os p\u00fablicos. Una de las proezas arquitect\u00f3nicas m\u00e1s sobresalientes de Herodes el Grande fue la fortaleza de Masada, construida sobre una monta\u00f1a que se eleva unos 400 m. sobre el nivel del mar Muerto. Aparte de las zonas fortificadas, Herodes hizo construir un elegante palacio con tres gradas escalonadas colgantes, un jard\u00ed\u00adn y varias piscinas. Adem\u00e1s, levant\u00f3 un segundo palacio, que ten\u00ed\u00ada un ba\u00f1o romano, sistema de calefacci\u00f3n en las paredes y una vasija con conducci\u00f3n de agua para hacerse lavados \u00ed\u00adntimos sentado. Adem\u00e1s, dot\u00f3 a aquella inmensa fortaleza p\u00e9trea con doce grandes aljibes, que en conjunto ten\u00ed\u00adan capacidad para almacenar casi cuarenta millones de litros de agua. (GRABADO, vol. 2, p\u00e1g. 751.)<\/p>\n<p>Arquitectura asiria, babilonia y persa. Como resultado de la ca\u00ed\u00adda del reino septentrional de Israel (740 a. E.C.) y la derrota del reino meridional de Jud\u00e1 (607 a. E.C.), el pueblo jud\u00ed\u00ado tom\u00f3 contacto con las espl\u00e9ndidas realizaciones arquitect\u00f3nicas de los imperios asirio, babilonio y persa. El palacio de Jorsabad, levantado por Sarg\u00f3n II, era notable por su uniformidad y simetr\u00ed\u00ada, sus magn\u00ed\u00adficos relieves, ladrillos vidriados y pinturas en baldosas al esmalte. El palacio que Senaquerib hizo edificar en N\u00ed\u00adnive era una inmensa estructura que ten\u00ed\u00ada unas setenta habitaciones y m\u00e1s de 3.000 m. lineales de muros con losas esculpidas. (2Re 19:36; comp\u00e1rese con Jon 3:2, 3.) Se cree que fue Senaquerib quien hizo construir un acueducto de 48 Km. de recorrido, para llevar el agua desde el r\u00ed\u00ado Gomer hasta los jardines de N\u00ed\u00adnive. En la regi\u00f3n oriental de Siria se hallaba el palacio real de Mari, una enorme edificaci\u00f3n que ten\u00ed\u00ada trescientas habitaciones y ocupaba una superficie de 6 Ha. Las ruinas de la antigua Babilonia, con sus impresionantes murallas, avenidas otrora famosas y numerosos palacios y templos, tambi\u00e9n son un testimonio mudo de una magnificencia extinta.<br \/>\nEs posible que los jud\u00ed\u00ados que se hallaban en Susa bajo la dominaci\u00f3n persa hayan contemplado el esplendor del palacio de Dar\u00ed\u00ado I y sus recintos interiores, ornamentados con ladrillos vidriados de rico colorido. (GRABADO, vol. 2, p\u00e1g. 330.) En Pers\u00e9polis, el fasto tal vez era a\u00fan m\u00e1s imponente (GRABADO, vol. 2, p\u00e1g. 329), desde la Puerta de Jerjes, custodiada por dos colosales toros, hasta el palacio, con las amplias salas de audiencias de Dar\u00ed\u00ado y Jerjes, y la Sala de las Cien Columnas. Las columnas persas eran m\u00e1s elegantes y estilizadas que las conocidas columnas j\u00f3nicas de los griegos. La proporci\u00f3n entre la altura y el di\u00e1metro de las que se hallaban en la Sala de las Cien Columnas era de 12 a 1, mientras que la proporci\u00f3n m\u00e1xima de las columnas corintias era de 10 a 1, y solo de 6 a 1 en el caso de las egipcias. Adem\u00e1s, el espacio entre columnas en los edificios persas era dos veces m\u00e1s que el que se dejaba en los griegos, con lo que se consegu\u00ed\u00ada crear una mayor sensaci\u00f3n de espacio, de la que carec\u00ed\u00adan edificaciones antiguas similares.<\/p>\n<p>Estilos y m\u00e9todos griegos y romanos. En el siglo VII a. E.C., la arquitectura griega entr\u00f3 en su \u2020\u0153\u00e9poca dorada\u2020\u009d, un per\u00ed\u00adodo dilatado que dur\u00f3 hasta el siglo IV a. E.C. La ciudad de Atenas se convirti\u00f3 en centro de majestuosos templos y edificios erigidos en honor de las deidades griegas, como el Parten\u00f3n, el templo de la Victoria y el Erecteion. Algunas de las construcciones destacadas de Corinto eran el templo de Apolo y la ampl\u00ed\u00adsima plaza de mercado (a\u00c2\u00b7go\u00c2\u00b7r\u00e1). El estilo arquitect\u00f3nico por lo general recibe el nombre de uno de los tres \u00f3rdenes de hermosas columnas griegas: d\u00f3rico, j\u00f3nico y corintio.<br \/>\nLa arquitectura romana debe mucho a los estilos griegos, aunque en t\u00e9rminos generales era m\u00e1s funcional y en cierto modo carec\u00ed\u00ada de su sutil belleza. Los romanos tambi\u00e9n se nutrieron de la arquitectura etrusca, conocida por el arco etrusco, montado a base de piedras cortadas en cu\u00f1a. En el siglo VI a. E.C. se emple\u00f3 este tipo de arco de forma notable en la construcci\u00f3n de la Cloaca M\u00e1xima de Roma. Se atribuye a los arquitectos romanos la difusi\u00f3n del arco de medio punto y la b\u00f3veda, elementos empleados en la construcci\u00f3n de rotondas grandes y di\u00e1fanas y de espaciosos corredores. Los mamposteros griegos erigieron majestuosas edificaciones sin necesidad de argamasa o cemento, gracias a su singular habilidad y precisi\u00f3n al igualar las juntas de los grandes bloques de m\u00e1rmol que utilizaron. Los romanos usaron una mezcla de tierra volc\u00e1nica y cal, llamada puzolana, que actuaba como cemento hidr\u00e1ulico de gran fuerza y cohesi\u00f3n. Con el empleo del mortero de puzolana pudieron ampliar el vano de los arcos y construir edificios de varios pisos, como el gigantesco Coliseo, edificaci\u00f3n de cuatro pisos que fue construida en el siglo I E.C. y que seg\u00fan diversas estimaciones ten\u00ed\u00ada un aforo de 40.000 a 87.000 personas sentadas. Entre las construcciones romanas de m\u00e1s valor se hallan las grandes v\u00ed\u00adas de comunicaci\u00f3n por carretera, de uso militar, y los formidables acueductos, cuyo desarrollo dio comienzo en particular a partir del siglo III a. E.C. El ap\u00f3stol Pablo dio un buen uso al sistema de carreteras romano, y en su viaje a Roma seguramente vio el acueducto del emperador Claudio, levantado junto a la v\u00ed\u00ada Apia.<\/p>\n<p>Arquitectura cristiana. As\u00ed\u00ad como la naci\u00f3n de Israel no se distingui\u00f3 por una arquitectura fastuosa, tampoco fue este el caso de los cristianos primitivos o israelitas espirituales, cuyas edificaciones fueron m\u00e1s bien modestas. A este respecto, el Unger\u2020\u2122s Bible Dictionary (1965, p\u00e1gs. 84, 85) dice: \u2020\u0153Hacia el siglo III hab\u00ed\u00ada en existencia algunas edificaciones que ellos hab\u00ed\u00adan erigido, pero no eran ni relevantes ni costosas\u2020\u009d. Hubo que esperar a la \u00e9poca del emperador Constantino \u2014cuando se favoreci\u00f3 a todos los que estaban predispuestos a relacionarse con el Estado\u2014, para que los cristianos nominales comenzaran a desarrollar un estilo arquitect\u00f3nico propio, del que con el tiempo saldr\u00ed\u00adan algunos de los edificios m\u00e1s recargados y pomposos que se han conocido.<\/p>\n<p>La arquitectura en la profec\u00ed\u00ada; uso figurado. En las profec\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas se emplean numerosos t\u00e9rminos arquitect\u00f3nicos, y tambi\u00e9n se usan en sentido figurado. Las profec\u00ed\u00adas sobre la restauraci\u00f3n tienen mucho que ver con la edificaci\u00f3n (o reedificaci\u00f3n) del pueblo de Dios y sus ciudades. (Isa 58:12; 60:10; 61:4; Eze 28:26; 36:36.) Se predice que a Si\u00f3n se la edificar\u00ed\u00ada sobre piedras con argamasa dura, fundamentos de zafiros, almenajes de rub\u00ed\u00ades y puertas de piedras relumbrantes como el fuego. (Isa 54:11, 12.) Respecto a la sabidur\u00ed\u00ada se comenta que ha edificado su propia casa (Pr 9:1) y que, junto con el discernimiento y el conocimiento, es esencial para la edificaci\u00f3n de la familia. (Pr 14:1; 24:3, 4.) A Jehoiaquim se le condena por haber edificado su palacio con injusticia y no haber pagado a los obreros su salario, y a los caldeos, por su parte, por haber edificado una ciudad con derramamiento de sangre y el duro trabajo de pueblos subyugados. (Jer 22:13-15; Hab 2:12, 13.) A los que sin fundamento se imaginan que disfrutan de paz con Dios se les compara a quien construye y enluce un tabique, que Jehov\u00e1 derriba en su furor con una r\u00e1faga de tempestades de viento y piedras de granizo, de manera que lo destroza y pone al descubierto su fundamento. (Eze 13:10-16.) El salmista asegura que a menos que Jehov\u00e1 edifique la casa, en vano trabajan los edificadores. (Sl 127:1.) Asimismo, los que no hacen caso a Dios edificar\u00e1n casas antes de que venga \u2020\u0153el gran d\u00ed\u00ada de Jehov\u00e1\u2020\u009d, pero no las ocupar\u00e1n. (Sof 1:12-14; comp\u00e1rese con Am 5:11.) En cambio, se dice que los siervos de Dios \u2020\u0153edificar\u00e1n casas, y las ocupar\u00e1n\u2020\u009d y \u2020\u0153usar\u00e1n a grado cabal\u2020\u009d la obra de sus manos. (Isa 65:17-23; comp\u00e1rese con Ec 3:3.)<br \/>\nEn las Escrituras Griegas Cristianas, Jes\u00fas hizo referencia a la importancia de calcular el costo antes de iniciar una obra de construcci\u00f3n, cuando anim\u00f3 a los que le escuchaban a evaluar con detenimiento el compromiso de llegar a ser uno de sus seguidores. (Lu 14:28-30.) En varias ilustraciones se pone de relieve la necesidad de colocar un fundamento s\u00f3lido. (Mt 7:24-27; Lu 6:48, 49; 1Ti 6:17-19; 2Ti 2:19; Heb 11:10.) Jes\u00fas tambi\u00e9n habla de edificar su congregaci\u00f3n sobre una \u2020\u0153masa rocosa\u2020\u009d (p\u00e9\u00c2\u00b7tra) (Mt 16:18); y del propio Jes\u00fas se dice que es el fundamento aparte del cual \u2020\u0153nadie puede poner ning\u00fan otro\u2020\u009d, aunque tambi\u00e9n se afirma que es \u2020\u0153la piedra que los edificadores rechazaron\u2020\u009d. (1Co 3:11; Mt 21:42; Hch 4:11; Sl 118:22.) Siendo \u00e9l la principal piedra angular, todas las dem\u00e1s \u2020\u0153piedras vivas\u2020\u009d que constituyen el templo se colocan y alinean sobre \u00e9l, utilizando por \u2020\u0153cordel de medir\u2020\u009d el derecho y por \u2020\u0153instrumento de nivelar\u2020\u009d, la justicia. (Ef 2:20, 21; 1Pe 2:4-8; Isa 28:16, 17.) Jes\u00fas compar\u00f3 su propio cuerpo con un templo que ser\u00ed\u00ada levantado \u2020\u0153en tres d\u00ed\u00adas\u2020\u009d, en contraste con el templo de Jerusal\u00e9n de su d\u00ed\u00ada y el conjunto de edificios que lo rodeaban, cuya construcci\u00f3n hab\u00ed\u00ada tardado unos cuarenta y seis a\u00f1os y a\u00fan no hab\u00ed\u00ada terminado. (Jn 2:18-22.) El ap\u00f3stol Pablo, \u2020\u0153como sabio director de obras\u2020\u009d, recomend\u00f3 que al edificar sobre el fundamento de Cristo, se emplearan materiales de alta calidad, incombustibles. (1Co 3:10-17.) De la cualidad del amor se dice que es un material de construcci\u00f3n b\u00e1sico. (1Co 8:1; comp\u00e1rese con Sl 89:2.) En su visi\u00f3n de la Nueva Jerusal\u00e9n, el ap\u00f3stol Juan la describe como una ciudad radiante, formada de piedras preciosas, cuyos muros se apoyaban sobre piedras de fundamento que ten\u00ed\u00adan inscritos los nombres de \u2020\u0153los doce ap\u00f3stoles del Cordero\u2020\u009d. (Rev 21:9-27.) Del propio Dios se dice que es el Gran Constructor de todo cuanto existe, por lo que no reside en edificios hechos por el hombre. (Heb 3:4; Hch 7:48-50; 17:24, 25; Isa 66:1.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Comparadas con muchas culturas antiguas, las reliquias arquitect\u00f3nicas de Palestina correspondientes a la mayor parte de su historia son poco significativas. La naturaleza perecedera de los materiales de construcci\u00f3n que en general se utilizaban es, en parte, la raz\u00f3n de esta deficiencia, como tambi\u00e9n la frecuente falta de prosperidad de los habitantes en general, sin la cual es imposible emprender la construcci\u00f3n de estructuras monumentales. Si bien la mayor parte de la actividad edilicia en Palestina se llevaba a cabo en forma no profesional, algunos per\u00edodos se destacan por su esplendor arquitect\u00f3nico: el per\u00edodo de bronce medio II, el salom\u00f3nico, el herodiano, y el omayadiano. El relato b\u00edblico incluye Egipto, la Mesopotamia, Persia, y el mundo cl\u00e1sico, los cuales en su conjunto poseen las reliquias arquitect\u00f3nicas m\u00e1s imponentes de la antig\u00fcedad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Materiales y construcci\u00f3n<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Debido a las cantidades que se utilizaban, no era com\u00fan que los materiales de construcci\u00f3n fuesen transportados grandes distancias. Este es el caso con respecto a la piedra en general, aunque excluyendo el m\u00e1rmol, que en el per\u00edodo romano se transportaba hasta una distancia de 1.500 <etiqueta id=\"#_ftn996\" name=\"_ftnref996\" title=\"\">km. La roca b\u00e1sica de la zona monta\u00f1osa de *Palestina es la piedra caliza, que<\/etiqueta> se usaba normalmente en las construcciones locales y que, incluso, puede haber sido extra\u00edda en el mismo lugar de la construcci\u00f3n, como suced\u00eda en *Samaria y en Ramat Rahel. (<etiqueta id=\"#_ftn997\" name=\"_ftnref997\" title=\"\"><i>BASOR<\/i><\/etiqueta> 217, 1975, pp. 37). La piedra arenisca se utilizaba en las franjas costeras de Palestina, mientras que en S de Siria el basalto es una piedra com\u00fan de construcci\u00f3n. El clima relativamente h\u00famedo de Palestina hac\u00eda necesaria la colocaci\u00f3n de *cimientos que consist\u00edan en muros de escombros, que se elevaban sobre el nivel del suelo a fin de protejer las paredes de adobes de la humedad del suelo. Algunas *fortificaciones se constru\u00edan casi totalmente de escombros, siendo el caso m\u00e1s antiguo que se conoce una torre neol\u00edtica en *Jeric\u00f3 (ca. 7000 a.C.). No fue, sin embargo, hasta ca. 1400 a.C. que se comenz\u00f3 a emplear la mamposter\u00eda escuadrada para las construcciones en Palestina. Salom\u00f3n utiliz\u00f3 mamposter\u00eda rectangular hilada en muchos de sus edificios, de los cuales son ejemplos las puertas de *Meguido y Gezer. La producci\u00f3n de esta piedra de construcci\u00f3n resultaba costosa y requer\u00eda mucha mano de obra (2 Cr. 2.18). Ejemplos posteriores de mamposter\u00eda fina se han encontrado en Samaria y Ramat Rahel, y pueden verse en el \u201cmuro de los lamentos\u201d en Jerusal\u00e9n, que fue edificado por *Herodes el Grande. Durante la monarqu\u00eda israelita se labraba la piedra para producir una variedad de elementos arquitect\u00f3nicos, tales como las *columnas protoe\u00f3licas (<etiqueta id=\"#_ftn998\" name=\"_ftnref998\" title=\"\"><i>PEQ<\/i><\/etiqueta> 109, 1977, pp. 39\u201352) y la balaustrada de Ramat Rahel que probablemente formaba la parte inferior de una ventana. (* <span style='text-transform:uppercase'>artes y oficios<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La mayor\u00eda de los tipos de piedra se han usado en alguna parte del mundo antiguo. Desde el per\u00edodo cl\u00e1sico el m\u00e1rmol fue una de las piedras m\u00e1s preciadas para la construcci\u00f3n, y las ruinas de *Corinto, *Efeso, *P\u00e9rgamo, y *Atenas dan una buena impresi\u00f3n de la magnificencia de la arquitectura que emple\u00f3 dicho material durante el per\u00edodo del NT.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La madera tambi\u00e9n abundaba en Palestina (Jos. 17.15, 18). Los edificios reales se constru\u00edan y decoraban con maderas valiosas como el cedro y el cipr\u00e9s (1 R. 5.6, 8) importadas desde el L\u00edbano, el s\u00e1ndalo (1 R. 10.11\u201312) de Ofir, y el olivo del pa\u00eds (1 R. 6.23, 31, 33). (* <span style='text-transform:uppercase'>\u00c1rboles<\/span>). Las obras comunes se realizaban normalmente con la madera m\u00e1s apropiada del pa\u00eds, tal como el sic\u00f3moro (Is. 9.10, <\/span><etiqueta id=\"#_ftn999\" name=\"_ftnref999\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=' '>), el pino o el roble. La excavaci\u00f3n de una peque\u00f1a fortaleza en *Gabaa del a\u00f1o 1000 a.C. <etiqueta id=\"#_ftn1000\" name=\"_ftnref1000\" title=\"\">aprox. permiti\u00f3 establecer que en la primera construcci\u00f3n se us\u00f3 el cipr\u00e9s y el pino, pero, posiblemente debido a la tala de bosques, en la rec<\/etiqueta>onstrucci\u00f3n posterior se utiliz\u00f3 el almendro. La gran cantidad de madera carbonizada que se encontr\u00f3 podr\u00eda indicar que la superestructura era mayormente de madera. Debido a su resistencia a la tensi\u00f3n, se usaba la madera para funciones arquitect\u00f3nicas vitales como la de servir de sost\u00e9n para techos, marcos de puertas y ventanas (1 R. 6.31, 34), puertas, y como soportes para las torres en voladizo. Las ca\u00f1as constituyen el \u00fanico otro material de construcci\u00f3n que ofrece resistencia a la tensi\u00f3n, y por ese motivo quiz\u00e1s hayan sido usadas para fortalecer las paredes de adobes. Sin embargo, el principal valor de las ca\u00f1as radica en su uso para la construcci\u00f3n de techos, donde se colocan encima de las vigas de madera para formar una base segura para la cobertura de mezcla. Estos se pod\u00edan retirar f\u00e1cilmente (cf. Mr. 2.4).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='text-indent:18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los compuestos que comprend\u00edan la utilizaci\u00f3n de tierra eran los materiales m\u00e1s comunes para la construcci\u00f3n en el mundo antiguo. Las tentativas iniciales de construir paredes con masas s\u00f3lidas de barro seguramente resultaron infructuosas pues la contracci\u00f3n del barro mientras se secaba dar\u00eda lugar a serios agrietamientos. En lugar de este procedimiento, la pr\u00e1ctica normal consist\u00eda en dar al barro la forma de terr\u00f3n o *ladrillo que se secaba al sol antes de incorporarlo a la construcci\u00f3n. En Tell el-Kheleifeh cerca del mar Rojo se encontr\u00f3 un ladrillar en el que hab\u00eda adobes colocados para secarse al sol. Data de ca. 850 a.C. El barro para los adobes se mezclaba con paja triturada, la que no solamente proporcionaba consistencia, sino que tambi\u00e9n aceleraba el secado y evitaba que el barro se adhiriera al molde mientras se le daba la forma. En Mesopotamia se usaron moldes de madera de forma rectangular desde ca. 4000 a.C., y algo m\u00e1s tarde en Palestina.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los adobes generalmente se pegaban unos a otros por medio de barro, y luego se los revest\u00eda tambi\u00e9n con revoque de barro. Anualmente todo el edificio se revocaba de nuevo exteriormente, y quiz\u00e1s tambi\u00e9n del lado interno, a fin de mantener su impermeabilidad. Sin estos trabajos de renovaci\u00f3n, los edificios construidos con adobes se deterioran muy pronto. En *Siquem se encontr\u00f3 en los escombros de una casa un pedazo de techo que mostraba sucesivas capas de revoque. Su antig\u00fcedad se remonta al 730 <etiqueta id=\"#_ftn1001\" name=\"_ftnref1001\" title=\"\">a.C.<\/etiqueta> <etiqueta id=\"#_ftn1002\" name=\"_ftnref1002\" title=\"\">aprox. (G. E. Wright, <\/etiqueta><i>Shechem<\/i>, 1965). Excavaciones practicadas en Tell Jemmeh han puesto al descubierto una residencia asiria de <etiqueta id=\"#_ftn1003\" name=\"_ftnref1003\" title=\"\">ca. 700 a.C. que tiene un techo abovedado de adobes. Este estilo de arquitectura fue com\u00fan en la Mesopotamia y en Egipto a partir del 3\u00ba milenio, pero en Pa<\/etiqueta>lestina no se conoce ning\u00fan caso m\u00e1s antiguo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En Palestina no se usaron los ladrillos cocidos ni las tejas con anterioridad al per\u00edodo romano, excepto en circunstancias especiales, y aun entonces solamente por las personas pudientes.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Descripci\u00f3n general<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La vida comunitaria eficiente da como resultado la producci\u00f3n de riqueza que debe ser protegida, de manera que en cuanto el hombre comenz\u00f3 a establecerse en comunidades se consider\u00f3 necesario construir *fortificaciones. La forma m\u00e1s primitiva de defensa consist\u00eda en reforzar las paredes de las casas en la periferia del poblado. La puerta fue siempre la parte m\u00e1s vulnerable de la fortificaci\u00f3n, y la atenci\u00f3n especial que se le daba puede observarse en Jawa, en el desierto sirio, donde se usaban ya para ca. 3200 a.C. todos los modelos b\u00e1sicos de puertas que posteriormente se emplearon en Palestina. Despu\u00e9s del a\u00f1o 3000 a.C. era com\u00fan que las ciudades tuvieran muros secundarios para protejer la base del muro principal, como tambi\u00e9n torres situadas en todos los puntos estrat\u00e9gicos a lo largo del muro principal. Tambi\u00e9n se utilizaban terraplenes, pero no se aprovecharon plenamente hasta despu\u00e9s del a\u00f1o 2000 a.C., cuando comenz\u00f3 la construcci\u00f3n de pronunciadas pendientes fuera de los muros de las ciudades. Dichas pendientes se estabilizaban con trozos de piedra caliza.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Las ciudades de este per\u00edodo eran grandes. Los muros de *Hazor encerraban una superficie de unos 700.000 m\u00b2; esto inclu\u00eda una parte c\u00e9ntrica elevada (o tell), rodeada por un segundo muro principal. Segu\u00eda siendo normal que las ciudades tuviesen una cantidad de l\u00edneas de defensa, en algunos casos rodeando toda la ciudad como en *Laquis (ca. 700 a.C.), y en otros protegiendo distintas secciones de la misma, como en la *Jerusal\u00e9n del <etiqueta id=\"#_ftn1004\" name=\"_ftnref1004\" title=\"\">NT. Durante la expan<\/etiqueta>si\u00f3n asiria (posterior a ca. 850 a.C.) las puertas de las ciudades fueron ampliadas con portales adicionales proyectados para frustrar los ataques con arietes montados sobre carros. En el per\u00edodo romano se consideraba que Palestina era zona de frontera y se la defend\u00eda mediante muchos fuertes, uno de los cuales era la Antonia (* <span style='text-transform:uppercase'>Pretorio<\/span>) en Jerusal\u00e9n, donde es posible que Jes\u00fas haya sido encarcelado (Mt. 27.27; Mr. 15.16).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Desde el punto de vista arquitect\u00f3nico, los *templos y los santuarios son a menudo dif\u00edciles de distinguir de los palacios o las mansiones, y a menos que los objetos que se encuentran dentro de ellos indiquen que estaban destinados a usos religiosos, la determinaci\u00f3n resulta dif\u00edcil. Despu\u00e9s del ano 2000 a.C. hubo en la Palestina una gran variedad de edificios religiosos. Solamente en *Hazor se han descubierto cuatro templos y santuarios. Otros templos cananeos importantes han sido excavados en Meguido y en Siquem, donde algunos han reconocido una construcci\u00f3n de tipo \u201cmigdol\u201d (torre) como el templo de Berit (Jue. 9.46). Este edificio ten\u00eda gruesas paredes de 5, 10 <etiqueta id=\"#_ftn1005\" name=\"_ftnref1005\" title=\"\">m de espesor con un p\u00f3rtico en la entrada. En *Bet-se\u00e1n dos templos que fueron excavados revelaron estilos arquitect\u00f3nicos egipcios, aunque estaban dedicados a deidades cananeas,<\/etiqueta> *Dag\u00f3n, y *Astarot. Tambi\u00e9n se han encontrado edificios religiosos apartados de las ciudades, como ser en Nahariyah, donde fueron excavados un altar (* <span style='text-transform:uppercase'>Lugar alto<\/span>) y templo. Los templos cananeos no revelan ninguna uniformidad de dise\u00f1o. Esta podr\u00eda ser una indicaci\u00f3n de la diversidad de sus pr\u00e1cticas religiosas, contra las que deb\u00edan luchar los israelitas (Dt. 7.1\u20135). En *Arad se ha excavado un templo que probablemente fue usado por los israelitas. Consist\u00eda en una amplia habitaci\u00f3n santuario que conten\u00eda un nicho y un patio donde se ubicaba un altar de 2, 5 x 2, 5 <etiqueta id=\"#_ftn1006\" name=\"_ftnref1006\" title=\"\">m. Una de las pocas semejanzas con el templo de Salom\u00f3n (como se lo describe en 1 R. 6 y 7) eran las bases formadas por columnas dobles colocadas a cada lado de la entrada al santuario como Jaqu\u00ed<\/etiqueta>n y *Boaz (1 R. 7.15\u201322). Un templo del <etiqueta id=\"#_ftn1007\" name=\"_ftnref1007\" title=\"\">ss. VIII a.C. asociado con un palacio de estilo hitita en Tell Tainat en el <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn1008\" name=\"_ftnref1008\" title=\"\">N de Siria es el \u00fanico templo conocido que haya sido concebido en forma semejante al *templo de Salom\u00f3n. A menudo se ha considerado que el d<\/etiqueta>ise\u00f1o es de origen *fenicio, pero un templo fenicio excavado recientemente en Kiti\u00f3n, Chipre, es completamente distinto. Un templo filisteo encontrado en Tell Qasile (ca. 1000 a.C.) ten\u00eda columnas de madera para sostener el techo (<etiqueta id=\"#_ftn1009\" name=\"_ftnref1009\" title=\"\">cf. Jue. 16.29) y una pla<\/etiqueta>taforma. Josefo describi\u00f3 el templo de *Herodes, y con referencia a las ruinas actuales, se puede hacer una reconstrucci\u00f3n razonable. La maciza subestructura de piedra del templo de Herodes todav\u00eda puede verse en Haram esh-Sherif (cf. Mr. 13.1\u20132).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En Palestina no son muy comunes los grandes *palacios En Meguido, cerca de la puerta de la ciudad, se descubri\u00f3 un edificio que pudo haber sido la residencia de alg\u00fan monarca de la regi\u00f3n. Ten\u00eda varios pisos alrededor de un patio y estuvo en uso entre ca. 1500 y 1200 a.C., en cuyo lapso fue reconstruido por lo menos una vez. Los palacios de Salom\u00f3n en Jerusal\u00e9n no han sido descubiertos, y poco se ha encontrado de los palacios de *omri y *Acab en *Samaria. El palacio de *Joacim en Ramat Rahel, al que probablemente se refiere Jerem\u00edas (22:13\u201319), ha sido excavado, pero no se ha podido determinar ning\u00fan plan preciso. Los enormes palacios de los reyes asirios y babil\u00f3nicos han sido excavados extensamente en *N\u00ednive, Nimrud, Khorsabad y *Babilonia (ciudad). Estos formaban grandes complejos administrativos, con amplios salones de recepci\u00f3n lujosamente decorados con esculturas en relieve, como tambi\u00e9n numerosas oficinas y residencias oficiales. El palacio N de Herodes el Grande, espectacularmente situado en Masada, ha sido desenterrado y se pueden ver sus decorados en imitaci\u00f3n m\u00e1rmol.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El plano normal de las *casas en Palestina siempre ha contado con un patio. Las casas en Arad (ca. 2800 a.C.) ten\u00edan una habitaci\u00f3n principal y una o dos habitaciones m\u00e1s peque\u00f1as edificadas alrededor de un patio de forma irregular y tapiado. Los israelitas utilizaban un tipo de casa con patio de forma muy regular, y consist\u00eda en una serie de habitaciones construidas alrededor de tres lados de un patio rectangular. En el cuarto lado hab\u00eda una puerta que daba hacia la calle. Este dise\u00f1o economizaba espacio y aseguraba la protecci\u00f3n y el abrigo necesario en la regi\u00f3n monta\u00f1osa de Palestina. Cuando era necesario se agregaban pisos altos (2 R. 4.10). Algunas de las casas m\u00e1s grandes y c\u00f3modas de los tiempos antiguos fueron excavadas en *Ur. Estaban en uso ca. 1900 a.C. y se compon\u00edan de dos pisos edificados alrededor de un patio.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Una construcci\u00f3n muy com\u00fan en las ciudades israelitas es el almac\u00e9n o dep\u00f3sito. En las primeras excavaciones en Meguido se crey\u00f3 que eran establos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><etiqueta id=\"#_ftn1010\" name=\"_ftnref1010\" title=\"\"><i><span lang=ES style=''>\u00b0DBA<\/span><\/i><\/etiqueta><span lang=ES style=''>; <etiqueta id=\"#_ftn1011\" name=\"_ftnref1011\" title=\"\"><i>\u00b0EBDM<\/i><\/etiqueta>, <etiqueta id=\"#_ftn1012\" name=\"_ftnref1012\" title=\"\">t(t). I.<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>H. J. Franken y C. A. Franken-Battershill, <i>A Primer of Old Testament Archaeology<\/i>, 1963; S. M. Paul y W. G. Dever, <i>Biblical Archaeology<\/i>, 1973; H. y R. Leacroft, <i>The Buildings of Ancient Mesopotamia<\/i>, 1974.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn1013\" name=\"_ftnref1013\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size: 10.0pt;;color:green'>C.J.D.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Podr\u00ed\u00ada definirse como el arte o ciencia de la construcci\u00f3n. Como arte, la arquitectura es el esfuerzo por lograr que un edificio sea est\u00e9ticamente agradable tanto como \u00fatil. Los materiales en la arquitectura antigua eran madera, arcilla, ladrillos (formados de arcilla, cocidos al sol o en hornos) y piedra. 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