{"id":5796,"date":"2016-02-05T02:05:02","date_gmt":"2016-02-05T07:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bienaventuranzas\/"},"modified":"2016-02-05T02:05:02","modified_gmt":"2016-02-05T07:05:02","slug":"bienaventuranzas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bienaventuranzas\/","title":{"rendered":"BIENAVENTURANZAS"},"content":{"rendered":"<p>(lat., beatitudo, bendici\u00f3n).<\/p>\n<p>Significa<br \/>\n( 1 )  los gozos del cielo o<br \/>\n( 2 )  una declaraci\u00f3n de bendici\u00f3n. Las bienaventuranzas son frecuentes en el AT (p. ej., Psa 32:1-2; Psa 41:1; Psa 65:4). Los Evangelios contienen bienaventuranzas aisladas de Cristo (Mat 11:6; Mat 13:16; Mat 16:17; Mat 24:46 con los par. de Lucas; Joh 13:17; Joh 20:29). Pero la palabra se usa m\u00e1s com\u00fanmente en las declaraciones en el Serm\u00f3n del monte (Mat 5:3-11; comparar Luk 6:20-22). Las Bienaventuranzas no describen tipos separados de car\u00e1cter cristiano, sino que manifiestan cualidades y experiencias que se combinan con un car\u00e1cter ideal.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(Felicidad).<\/p>\n<p> &#8211; Del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a: Mat 5:3-11 y Luc 6:20-26.<\/p>\n<p> &#8211; San Pedro: Mat 16:17.<\/p>\n<p> &#8211; La Virgen Mar\u00ed\u00ada: Luc 1:42, Luc 1:45, Luc 1:48.<\/p>\n<p> &#8211; A los disc\u00ed\u00adpulos: Mat 11:6, Mat 24:26, Luc 11:28, Luc 14:14, Jua 20:29.<\/p>\n<p> &#8211; El Apocalipsis tiene siete Bienaventuranzas: Empezando por declarar bienventurado al que lea ese libro.<\/p>\n<p> 1:3, 14:13, 16:15, 19:9, 20:6, 22:7, 22:14.<\/p>\n<p> &#8211; Los Salmos tienen varias, empezando con el primero, 1:1. El Salmo 32 empieza con dos bienaventuranzas: (era el salmo que ten\u00ed\u00ada San Agust\u00ed\u00adn pegado a su cabecera y lo le\u00ed\u00ada llorando; el 42:2: (1 en Reina-Valera).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[310]<br \/>\n    Es uno de los textos m\u00e1s significativos de los Sin\u00f3pticos, recogido por San Mateo (5. 1-12) y de forma resumida por San Lucas (6.20-26). Sintetiza el programa cristiano con el que presenta Mateo el mensaje de Jes\u00fas, dentro del texto desarrollado del llamado \u00abSerm\u00f3n de la monta\u00f1a\u00bb.<\/p>\n<p>    Evidentemente este serm\u00f3n es una composici\u00f3n del evangelista, en el que trata de sistematizar la catequesis de Jes\u00fas, en lo que tiene de m\u00e1s original y distante del Antiguo Testamento. Por eso inicia con esas ocho \u00abalabanzas\u00bb el largo resumen doctrinal y moral que va a recoger en el citado serm\u00f3n.<\/p>\n<p>    Tal vez sea \u00e9sta la raz\u00f3n por la que ha tenido tanta importancia en la asc\u00e9tica, en la pastoral y en la catequesis cristiana, que siempre identificaron estas \u00abalabanzas\u00bb con un verdadero programa de \u00abvida evang\u00e9lica\u00bb, el m\u00e1s claro y concretos de todo el Evangelio.<br \/>\n Santuario en el Monte de las Bienaventuranzas<br \/>\n    La expresi\u00f3n \u00abbienaventurados\u00bb, implica idea de \u00abdichosos, felices, alegres \u00ab, que es la forma de traducir correctamente las 55 veces que se emplea en Nuevo Testamento el t\u00e9rmino \u00abmakarion\u00bb (24 en Lucas y Mateo, ninguna en Marcos).<\/p>\n<p>    Asc\u00e9tica y teol\u00f3gicamente el programa que presentan estas bienaventuranzas, ocho en Mateo y cuatro en Lucas, ha merecido miles de comentarios a lo largo de la Historia. Se puede decir que pocos textos han sido tan atendidos por los Padres antiguos y por los escritores cristianos posteriores. Y pocos han coincidido en tanta uniformidad de interpretaci\u00f3n como \u00e9ste, pues su claridad y su contundencia son tan esplendorosas que apenas si quedan resquicios para disensiones o tergiversaciones hermen\u00e9uticas o \u00e9ticas.<\/p>\n<p>    1. Contexto<br \/>\n    Es interesante observar que los dos evangelistas aluden a una predicaci\u00f3n abierta a todos los oyentes, no s\u00f3lo a los disc\u00ed\u00adpulos, que le comenzaban a seguir y aceptar como Mes\u00ed\u00adas. Y, sin embargo, el trasfondo es de alto compromiso para el discipulado adicto al Se\u00f1or.\u00bbViendo tan grande multitud, subi\u00f3 al monte; y sent\u00e1ndose, vinieron a El sus disc\u00ed\u00adpulos&#8230; Y abriendo su boca les ense\u00f1aba, diciendo: Bienaventurados&#8230;\u00bb<br \/>\n    En la cumbre de un mont\u00ed\u00adculo inmediato a Tabga, en la proximidad de Cafarnaum, se sit\u00faa ese mensaje de Jes\u00fas seg\u00fan la Tradici\u00f3n.  En la ladera de suaves y verdes planos inclinados tuvo lugar aquella ense\u00f1anza. En la cumbre se eleva hoy un templo. Pero en un repecho inmediato se conservan restos de un peque\u00f1o templo y monasterio del siglo IV, excavado en 1934 por el franciscano Padre B. Bagatti.<\/p>\n<p>    Desde 1938 los peregrinos acuden a la hermosa iglesia octogonal, edificada en la cumbre por la Asociaci\u00f3n italiana de Misiones y por el arquitecto A. Barluzzi. Se halla coronada por una c\u00fapula esbelta y, en cada lado del oct\u00f3gono, una vidriera recoge el texto de cada Bienaventuranza.<\/p>\n<p> 2. En el Antiguo Testamento<\/p>\n<p>    Ya se habl\u00f3 con frecuencia de \u00abbienaventuranza\u00bb, de alegr\u00ed\u00ada, de ser desprendido, con el t\u00e9rmino hebreo \u00abasr\u00ea\u00bb. Son las expresiones que ensalzan el desprendimiento de la tierra y describe la situaci\u00f3n de quien vuelve los ojos a las cosas de Dios. Dt. 33.29; 1 Rey. 10.8; 2 Cron. 9.7<br \/>\n    En los Salmos se ensalza 25 veces a los dichosos o bienaventurados de Yaweh: Sal 1.1 y 25. Es precisamente la primera palabra del primer Salmo.<\/p>\n<p>    En Job 9.17 pasan de 10 las veces en que se usa el t\u00e9rmino \u00abdichoso\u00bb, s\u00f3lo superado por las 24 en que se alude a \u00abdesgraciado\u00bb \u00abmaldito\u00bb o \u00absufridor\u00bb<br \/>\n    En los libros sapienciales, la expresi\u00f3n se repite con frecuencia: Prov. 3.13; 8. 32-34; 14.21; 16.20; 20.4; 28.14; 29.18;  Ecle. 10.17; Ecclo. 14.1.  Y en los profetas surge la idea y el t\u00e9rmino con facilidad: Dn. 12.12; Is.  30.18; 32.20; 56.2.<\/p>\n<p>    Pero la idea del Antiguo Testamento reclama por lo general una nostalgia del bienestar, m\u00e1s que una m\u00ed\u00adstica de la renuncia y del desprendimiento de lo terreno. Esta dimensi\u00f3n nueva est\u00e1 reservada para la ense\u00f1anza de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>     3. El significado<br \/>\n    El sentido m\u00ed\u00adstico de libertad interior, de \u00abdicha divina\u00bb se halla en las bienaventuranzas, que son la quintaesencia de la ense\u00f1anza m\u00e1s original de Jes\u00fas. Los t\u00e9rminos elegidos por Mateo y Lucas recogen las claves del Evangelio.<\/p>\n<p>    Los cristianos y los pastores de todos los tiempos as\u00ed\u00ad lo han entendido al hablar de pobreza, paz, renuncia, sufrimiento, sencillez.<\/p>\n<p>    3.1. Pobres.<\/p>\n<p>    Bienaventurados los pobres en Esp\u00ed\u00adritu, porque tendr\u00e1n el reino de los cielos\u00bb.<\/p>\n<p>    Los pobres de \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb, no s\u00f3lo los indigentes, son los que buscan a Dios, los desprendidos de las cosas de la tierra. Son los que no se atan en lo material a las realidades terrenos. Y los que  en lo moral y social se sit\u00faan m\u00e1s all\u00e1 de los intereses inmediatos.<\/p>\n<p>    Se puede luego extender la idea a todos los aspectos que atan al hombre viejo: seguridad, demonio, honor, dignidad, protecci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El texto es m\u00e1s elemental y sencillo en su formulaci\u00f3n: los pobres de la tierra, los \u00abanawin\u00bb. Es el equivalente a los desprendidos, a los generosos, a los desatados de las inquietudes mundanas.<\/p>\n<p>    El premio a ese desprendimiento es el Reino de Dios, el Reino de los cielos. Y esa expresi\u00f3n significa, en el contexto Evang\u00e9lico, el triunfo del bien sobre el mal. Y ese triunfo se manifiesta por la promesa de la salvaci\u00f3n y por la conquista de la vida eterna.<\/p>\n<p>     3.2. Los que lloran.<\/p>\n<p>    \u00abBienaventurados los que lloran, porque ellos recibir\u00e1n consuelo\u00bb.<\/p>\n<p>    El lloro es la expresi\u00f3n del sufrimiento y de la inquietud. En esta realidad se sit\u00faa la bendici\u00f3n. Los que lloran son los que est\u00e1n tristes, los que sufren en el mundo, los tienen inquietud, inseguridad, tormento por la vida. Ellos recibir\u00e1n consuelo por parte de Dios que les mirar\u00e1 con compasi\u00f3n y les proteger\u00e1,<br \/>\n    3.3. Los mansos.<\/p>\n<p>    \u00abBienaventurados los mansos, porque ellos poseer\u00e1n la tierra por herencia.\u00bb<\/p>\n<p>     La expresi\u00f3n \u00abmansedumbre\u00bb implica la paz, la resignaci\u00f3n, la dulzura y la benevolencia con todos. La recompensa de la paz, de la paciencia, de la suavidad en el trato con los hombres, ser\u00e1 el dominio sobre la tierra. Ellos triunfar\u00e1n mejor que los violentos, que siempre se hallar\u00e1n envueltos en luchas y en tensiones.<\/p>\n<p>     Los que tienen paciencia en las adversidades esperan en el Se\u00f1or, a pesar de las desgracias y de los atropellos de los violentos. Ellos tienen garant\u00ed\u00ada de triunfo en este mundo y, sobre todo, en el otro.<\/p>\n<p>    3.4. Los hambrientos de justicia.<\/p>\n<p>    \u00abBienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos ser\u00e1n saciados\u00bb<\/p>\n<p>     La expresi\u00f3n directamente se refiere a la justicia en el mundo. Pero en el trasfondo de la expresi\u00f3n (dikaiossinen) alude la \u00abjustificaci\u00f3n\u00bb, a la ordenaci\u00f3n interior por el cumplimiento de la voluntad de Dios. Y por eso se recompensa al que ans\u00ed\u00ada la justicia, con la plenitud, con la satisfacci\u00f3n, en sus pretensiones.<\/p>\n<p>     La justicia divina comienza con la justicia humana. El orden y el cumplimiento del deber en el mundo, conlleva la plenitud m\u00e1s sutil y espiritual de triunfo divino.<\/p>\n<p>     Lo contrario ser\u00ed\u00ada el triunfo de la injusticia, el dominio del mal y del maligno en el mundo y en la realidad de la vida.<\/p>\n<p>     3.5. Los misericordiosos<br \/>\n    \u00abBienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzar\u00e1n misericordia\u00bb<\/p>\n<p>    Es una alabanza y una bendici\u00f3n a los que tienen el coraz\u00f3n compasivo y saben hacer de su vida una ayuda generosa para los m\u00e1s necesitados. Para ellos precisamente surge la promesa de ser recompensados con la misma medida de la misericordia. El concepto de misericordia (eleemones) alude al saber dar, al compartir con los necesitados, al ponerse en disposici\u00f3n de ayudar a otros.<\/p>\n<p>    La misericordia, el tener coraz\u00f3n para las miserias, ser\u00e1 el mensaje m\u00e1s sutil del Evangelio de Jes\u00fas, torrente de benevolencia para con todos los hombres.<\/p>\n<p>      3.6. Limpios de coraz\u00f3n   \u00abBienaventurados los de limpio coraz\u00f3n, porque ellos ver\u00e1n a Dios\u00bb<\/p>\n<p>    Los limpios son los que no tienen mancha. Y la referencia al coraz\u00f3n alude a la carencia de malas intenciones o torcidos prop\u00f3sitos. Esa limpieza es el cauce para llegar a descubrir a Dios. S\u00f3lo los que llegan a la limpieza interior, a la pureza, pueden acercarse al misterio de la verdad eterna.<\/p>\n<p>     3.7. Los pac\u00ed\u00adficos<br \/>\n    \u00abBienaventurados los pac\u00ed\u00adficos, porque ellos ser\u00e1n llamados hijos de Dios\u00bb<\/p>\n<p>      Los pac\u00ed\u00adficos son los que prefieren la paz a la violencia, los que saben aguantar y se mueven en la resignaci\u00f3n y no la reivindicaci\u00f3n. Esos ser\u00e1n reconocidos por los dem\u00e1s hombres como hijos de Dios. como reflejos que grandeza divina, como mensajeros de la paz, el don que tanto deseaban a sus amigos los hombres del oriente.<\/p>\n<p>     3.8. Los perseguidos<br \/>\n    \u00abBienaventurados los que padecen persecuci\u00f3n por la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos\u00bb.<\/p>\n<p>     En esta bendici\u00f3n se consuela a los que son perseguidos a causa de la justicia. El evangelista a\u00f1ade una alabanza insistente y persistente, que refuerza la simple alabanza general. \u00abBienaventurados ser\u00e9is cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galard\u00f3n es grande en los cielos; porque as\u00ed\u00ad persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.\u00bb<\/p>\n<p>     Las persecuciones por defender la justicia en general y por seguir al Justo de los justos, Jesucristo, son causa de especial gozo, por la especial recompensa que se recibir\u00e1 en los cielos.<\/p>\n<p>     Claramente Jes\u00fas se lo dec\u00ed\u00ada siempre a sus seguidores: \u00abSer\u00e9is aborrecidos de todos por causa de mi nombre; m\u00e1s el que persevere hasta el fin, \u00e9ste ser\u00e1 salvo\u00bb (Mt. 10.22).<\/p>\n<p>     3.9. La s\u00ed\u00adntesis de Lucas<\/p>\n<p>     El texto de las Bienaventuranzas aparece en Lucas de forma abreviada. (6. 24-26). Son las mismas ideas, pero contrapuestas a las malaventuranzas o lamentos que reflejan las situaciones contrarias: a los pobres se oponen los ricos; a los hambrientos, los muy satisfechos; a los que lloran, los que r\u00ed\u00aden; y a los perseguidos, los que son halagados.<\/p>\n<p>    Se recoge en el Evangelista historiador los miedos y las amenazas:<\/p>\n<p>    \u00abMas,  \u00c2\u00a1ay de vosotros, ricos! porque ya ten\u00e9is vuestro consuelo.<\/p>\n<p>    \u00c2\u00a1Ay de vosotros, los que ahora est\u00e1is saciados! Porque tendr\u00e9is hambre.<\/p>\n<p>    \u00c2\u00a1Ay de vosotros, los que ahora re\u00ed\u00ads! Porque os lamentar\u00e9is y llorar\u00e9is.<\/p>\n<p>     \u00c2\u00a1Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!<br \/>\n    Los lamentos de Lucas reflejan el alcance prof\u00e9tico del mensaje, el lenguaje imprecatorio y conminatorio, la llamada de atenci\u00f3n a los seguidores, que se halla con frecuencia en los antiguos Profetas y recoge tambi\u00e9n el Nuevo Testamento: con Juan Bautista: Mt. 3.7-10, con el mismo Jes\u00fas: Mt. 23. 13-36; en las Cartas apost\u00f3licas (2 Cor. 11. 1-6; Hebr. 3. 7-19) o en el Apocalipsis (Apoc. 9. 12; 14. 9; 18. 16. etc.)<br \/>\n   4. Significado en Catequesis<br \/>\n    Las bienaventuranzas han sido asociadas en todos los tiempos y por todos los comentaristas cristianos con el mensaje central de Jes\u00fas. En ellas se condensa su original llamada a lo nuevo, a la abnegaci\u00f3n, al amor. S\u00f3lo con el amor se pueden entender, aceptar y tratar de practicar esas aventuras buenas.<\/p>\n<p>     El catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica dice de ellas: \u00abExpresan la vocaci\u00f3n de los fieles asociados a la gloria de la Pasi\u00f3n y Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Iluminan las acciones y las actitudes caracter\u00ed\u00adsticas de la vida cristiana. Son promesas parad\u00f3jicas que sostienen la esperanza en las tribulaciones. Anuncian a los disc\u00ed\u00adpulos las bendiciones y las recompensas ya incoadas\u00bb. (N\u00c2\u00ba 1717)<\/p>\n<p>    Por eso tienen tanta importancia en la educaci\u00f3n de los creyentes el tomar las bienaventuranzas como punto de partida y no s\u00f3lo como ideal de llegada. Desde los primeros a\u00f1os los ni\u00f1os y j\u00f3venes deben adquirir un vocabulario evang\u00e9lico: paz, justicia, amor, sufrimiento, etc. Y sobre todo deben adoptar actitudes personales que abran las puertas a un suficiente programa de vida cristiana.<\/p>\n<p>   Los catequistas deben esforzarse por ello, aunque resulte a veces dif\u00ed\u00adcil. Y para ellos debe tener presentes  determinadas consignas:<\/p>\n<p>    1. Hay que descubrir la dicha de la imitaci\u00f3n de Cristo en la pobreza de esp\u00ed\u00adritu, en la paz, en el sufrimiento aceptado con resignaci\u00f3n y sin amargura, en la firme apuesta por la justicia.<\/p>\n<p>    Evidentemente esto se opone a las demandas del mundo: riqueza, victoria, predominio, placer, fuerza.<\/p>\n<p>  Santuario en el Monte de las Bienaventuranzas  Bienaventuranzas de un humanista culto  Hace casi 500 a\u00f1os Tom\u00e1s Moro (1480-1535) escrib\u00ed\u00ada:<\/p>\n<p>    Felices los que saben re\u00ed\u00adrse de s\u00ed\u00ad mismos, porque nunca terminar\u00e1n de divertirse.<\/p>\n<p>    Felices los que saben distinguir una monta\u00f1a de una piedrita, porque evitar\u00e1n muchos inconvenientes.<\/p>\n<p>    Felices los que saben descansar y dormir sin buscar excusas, porque llegar\u00e1n a ser sabios.<\/p>\n<p>    Felices los que saben escuchar y callar, porque aprender\u00e1n cosas nuevas.<\/p>\n<p>    Felices los que son suficientemente inteligentes como para no tomarse en serio, porque ser\u00e1n apreciados por quienes los rodean.<\/p>\n<p>    Felices los que est\u00e1n atentos a las necesidades de los dem\u00e1s, sin sentirse indispensables, porque ser\u00e1n distribuidores de alegr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    Felices los que saben mirar con seriedad las peque\u00f1as cosas y con tranquilidad las cosas grandes, porque ir\u00e1n lejos en la vida.<\/p>\n<p>    Felices los que saben apreciar una sonrisa y olvidar un desprecio, porque su camino ser\u00e1 pleno de sol.<\/p>\n<p>    Felices los que piensan antes de actuar y rezan antes de pensar, porque no se turbar\u00e1n por lo  imprevisible.<\/p>\n<p>    Felices ustedes si saben callar y ojal\u00e1 sonre\u00ed\u00adr cuando se les quita la palabra, se les contradice o cuando les pisan los pies, porque el Evangelio comienza a penetrar en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>    Felices los que son capaces de interpretar siempre con benevolencia las actitudes de los dem\u00e1s a\u00fan cuando las apariencias sean contrarias. Pasar\u00e1n por ingenuos: es el precio de la caridad.<\/p>\n<p>    Felices, sobre todo, los que saben reconocer al Se\u00f1or en todos los que encuentran, pues entonces habr\u00e1n hallado la paz y la verdadera sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>         (El gusto de vivir, de Sto. Tom\u00e1s Moro)  Bienaventuranzas de un Educador moderno  Un an\u00f3nimo colgado en internet consignaba una m\u00e1s de las miles tablas de bienaventuranzas posibles en que la gente piensa:<br \/>\n   &#8211; Bienaventurado el educador que cree y ama su tiempo, su historia y su siglo, porque sembrar\u00e1 esperanza y optimismo.<\/p>\n<p>   &#8211; Bienaventurado el educador que siente la Argentina como pa\u00ed\u00ads viable, tierra privilegiada, porque despertar\u00e1 ilusi\u00f3n y ganas de vivir y trabajar por ella.<\/p>\n<p>   &#8211; Bienaventurado el educador que descubre su tarea como misi\u00f3n, como vocaci\u00f3n, porque sublimar\u00e1 los sinsabores de los magros sueldos y la incomprensi\u00f3n de la gente.<\/p>\n<p>   &#8211; Bienaventurado el educador, la educadora, que infunde amor a la tecnolog\u00ed\u00ada educativa, fuerza del hoy, pero no olvida la \u00e9tica, el culto de la verdad, el cultivo de la fe, las fuerzas de siempre, porque ser\u00e1n maestros de verdad.<\/p>\n<p>   &#8211; Bienaventurados los educadores que poseen un coraz\u00f3n sin fronteras, abierto al pluralismo \u00e9tnico, religioso, social, pol\u00ed\u00adtico e intelectual; un coraz\u00f3n en el que quepan todos los ni\u00f1os y j\u00f3venes, porque ser\u00e1n cultivadores de la unidad.<\/p>\n<p>   &#8211; Bienaventurados los educadores que saben mirar al futuro, que creen en el cambio, que saborean lo nuevo, porque prolongar\u00e1n su juventud.<\/p>\n<p>   &#8211; Bienaventurados los educadores que se acercan a los chicos para compartir con ellos la soledad, la inseguridad, la tristeza, porque ser\u00e1n padres de muchas sonrisas.<\/p>\n<p>   &#8211; Bienaventurado el educador, la educadora, que, como el Jes\u00fas de Ema\u00fas, hace camino junto a los chicos, porque habr\u00e1 abierto y ganado su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; Bienaventurados los educadores que, solidarios, se arremangan para \u00ablavar pies\u00bb, enjugar l\u00e1grimas y perdonar desaires, porque revelar\u00e1n el rostro de Dios Padre.<\/p>\n<p>   &#8211; Bienaventurado el educador que, como la Virgen, sabe guardar las alegr\u00ed\u00adas y las penas de la educaci\u00f3n en el coraz\u00f3n, porque ser\u00e1 gloria, alegr\u00ed\u00ada y corona.<\/p>\n<p>   &#8211; Bienaventurado el educador, la educadora que, al estilo de los grandes pedagogos, no esperan que los tiempos sean buenos, sino hacen de los malos momentos, tiempos \u00f3ptimos, porque ser\u00e1n constructores de la mejor educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>  Una catequesis modelo sobre la paz:<\/p>\n<p>      \u00abBienaventurados los pac\u00ed\u00adficos, porque ellos ser\u00e1n llamados hijos de Dios\u00bb<\/p>\n<p>     1. Ambientaci\u00f3n: Una comparaci\u00f3n entre la paz y la guerra<br \/>\n   &#8211; La vida pac\u00ed\u00adfica: trabajo, familia, diversi\u00f3n, juego, salud&#8230; alegr\u00ed\u00ada<br \/>\n   &#8211; La vida violenta: armas, sangre y sufrimiento, envidias, temor, dolor   Ejercicio: buscar hechos de violencia y de convivencia en prensa reciente: comparar y comentar&#8230; Sugerir lo que un cristiano debe hacer ante ello.<\/p>\n<p>     2. Mensaje de Jes\u00fas sobre la paz<br \/>\n    Comentar tres textos de Jes\u00fas:   Cuando entre\u00ed\u00ads en una casa, decir la paz con vosotros (Mt. 10.12)  &#8211; Despedida en la Ultima Cena. \u00abMi paz o dejo, mi paz os doy, no la del mundo\u00bb. (Jn 14.27) &#8211; Saludo al resucitar: \u00abMi paz con vosotros\u00bb (Mc. 16.14; Lc. Mt. Jn ) Ejercicio: Buscar por grupos textos evang\u00e9licos sobre la paz (26 veces se cita en los Evangelios: Lc. 2.14&#8230; paz en la tierra&#8230;: Lc. 10.6; Lc. 14.32; Mt. 10.34; Lc.12.51; Lc. 19.42<\/p>\n<p>     (Con mayores, explorar en Pablo  (78 veces m\u00e1s aparece en \u00e9l la idea de la paz).<\/p>\n<p>     3. Aplicaciones:<\/p>\n<p>      Buscar diversas situaciones de falta de paz y ofrecer un emblema con un texto evang\u00e9lico: Disensiones matrimoniales&#8230; guerra entre vecinos&#8230; terrorismo ideol\u00f3gico&#8230;<\/p>\n<p> Buscar situaciones cercanas a la falta de paz: envidias, rivalidades, juegos o diversiones agresivas. Consensuar un lema y un emblema para una semana de convivencia en clase o en el grupo.<br \/>\n Sto. Tom\u00e1s de Villanueva (1486-1555) comentaba:  \u00abMucho es hacer buenas obras, pero m\u00e1s es sufrir las malas. No hay otra se\u00f1al tan grande de amor como es padecer por el amado; porque la paciencia obra perfecta tiene. Pues la bondad acabada consiste en dos cosas:<\/p>\n<p>   &#8211; en hacer bienes por Dios<\/p>\n<p>   &#8211; y en padecer de gana males por El, y mayor se\u00f1al es de bondad lo segundo que lo primero.<\/p>\n<p>      Por tanto, despu\u00e9s de que nuestro Se\u00f1or nos ha ense\u00f1ado en las palabras pasadas lo que hemos de hacer, nos invita ahora a padecer diciendo: Bienaventurados los que padecen persecuci\u00f3n por la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.<\/p>\n<p>    Es como si dijese: &#8211; los buenos cristianos a ning\u00fan hombre han de hacer mal; &#8211; y a todos han de aprovechar en lo que pudiesen;<\/p>\n<p>   &#8211; mas, si viviendo ellos as\u00ed\u00ad, hubiere algunos hombres tan malos que los persiguen, no por culpa que en ellos haya, mas porque siguen la justicia, no pierdan los buenos su voluntad por ocasi\u00f3n de la maldad ajena, porque no es bueno de verdad el que no sabe sufrir al malo.<\/p>\n<p> No se enga\u00f1en, empero, algunos pensando que este padecer por justicia consiste en ser castigado del juez o ser afrentado o perseguido por los pecados que se han hecho<\/p>\n<p>      Aunque tal padecer, si se tolera con paciencia, sea muy provechoso, pues Dios toma en cuenta todo lo que se padece de unos y otros, y hasta lo mira ya como castigo que Dios acepta para purgar obras mal hechas&#8230; y se pueda menor volar al cielo, aquellos de quien aqu\u00ed\u00ad se habla son los que ni por delito que hayan hecho, ni por odio particular que les tengan, mas solamente porque siguen a la justicia, que quiere decir la virtud, son perseguidos y sufren esa persecuci\u00f3n.\u00bb (Sermones pastorales)<\/p>\n<p> 2. Es importante que el educador de la fe sepa explicarlas con hechos y ejemplos, m\u00e1s que con palabras: hechos de perd\u00f3n, compromisos de entrega, gestos de paz, apertura a la vida.<\/p>\n<p>    Un peligro pedag\u00f3gico de las bienaventuranzas es el nominalismo: a fuerza de repetir f\u00f3rmulas elegantes, pueden quedarse en simples emblemas, sin pasar a la vida de cada persona.<\/p>\n<p>   3. Importa resaltar tambi\u00e9n el aspecto comunitario y eclesial de cada bienaventuranza. Reflejan un programa de vida para compartir y repartir, no s\u00f3lo para formular personalmente o conocer en teor\u00ed\u00ada. Resaltar el hecho de que es la comunidad cristiana la que tiene que luchar por la justicia y practicar el desprendimiento de los bienes terrenos. Es decisivo en una buena catequesis de este programa sublime y sutil.<\/p>\n<p>      Es f\u00e1cil caer en el individualismo y encerrarse en las pr\u00e1cticas ocasionales del bien obrar. La dimensi\u00f3n comunitaria de las bienaventuranzas conllevan la aceptaci\u00f3n de un estilo de vida colectivo, en donde las formas de hablar se traducen en hechos: en la familia, en la parroquia, en los grupos cristianos de pertenencia.<\/p>\n<p>      Por lo dem\u00e1s, es importante resaltar que el primer promotor, testigo y modelo de una vida seg\u00fan las bienaventuranzas es el mismo Jes\u00fas. Cada una de las ocho de Mateo o de las cuatro de Lucas es una fotograf\u00ed\u00ada de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El serm\u00f3n de la monta\u00f1a<\/p>\n<p>\tSe llaman \u00abbienaventuranzas\u00bb las sentencias con las que Jes\u00fas resumi\u00f3 el serm\u00f3n de la monta\u00f1a. Son una s\u00ed\u00adntesis del mensaje de Jes\u00fas, en una doble redacci\u00f3n Mt 5,3-12 y Lc 6,20-23). El tono de \u00abbienaventuranza\u00bb (felicitaci\u00f3n) es frecuente en toda la Biblia, pero en Jes\u00fas tiene un significado especial, puesto que se trata de la proclamaci\u00f3n de la \u00abley\u00bb de la nueva Alianza, que es tambi\u00e9n el mandamiento nuevo del amor.<\/p>\n<p>\tPropiamente se dirigen a las personas concretas que se encuentran en momentos de dificultad (pobreza, dolor, persecuci\u00f3n&#8230;), para indicarles que, a\u00fan en estas situaciones, hay motivos suficientes para ser felices. Por esto se proclaman las \u00abbienaventuranzas\u00bb con toda solemnidad, para descubrir el verdadero sentido de la vida a la luz de la nueva ley del amor.<\/p>\n<p>\tLas situaciones de dificultad que se describen (tambi\u00e9n en todo el serm\u00f3n de la monta\u00f1a) son las que se encuentran en toda la historia humana. Se promete un premio (\u00abde ellos es el Reino de los cielos\u00bb), que corresponde al encuentro con la persona de Cristo y con su mensaje. Se indican tambi\u00e9n las l\u00ed\u00adneas b\u00e1sicas para transformar las circunstancias de dolor en una nueva posibilidad de amar (\u00absed&#8230; como vuestro Padre\u00bb).<\/p>\n<p>\tTransformar la realidad concreta en donaci\u00f3n<\/p>\n<p>\tEn Cristo, Dios sale al encuentro del hombre en su realidad concreta. Pero esa realidad debe transformarse por medio de actitudes interiores, sin las cuales ni la pobreza ni el dolor podr\u00ed\u00adan ser fuente de felicidad. Se anuncia una liberaci\u00f3n final, que ya comienza en el coraz\u00f3n y en la vida de quien reacciona amando. Se promete, pues, una felicidad en la esperanza, que ya empieza a ser realidad para los creyentes en Cristo.<\/p>\n<p>\tEn el serm\u00f3n de la monta\u00f1a se resume todo el mensaje evang\u00e9lico de Jes\u00fas \u00abBienaventurados los pobres de esp\u00ed\u00adritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos\u00bb (Mt 5,3ss). Es la actitud de reaccionar amando en toda circunstancia, siempre a imitaci\u00f3n de Cristo que nos hace part\u00ed\u00adcipes de su filiaci\u00f3n divina \u00abAmad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que se\u00e1is hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos\u00bb (Mt 5,44-45). El \u00abmandamiento nuevo\u00bb resumir\u00e1 el mismo mensaje, tomando a Jes\u00fas como modelo y maestro \u00abamaros como yo os he amado\u00bb (Jn 13,34).<\/p>\n<p>\tAutorretrato de Jes\u00fas como Mes\u00ed\u00adas<\/p>\n<p>\tComienzan a ser realidad las promesas mesi\u00e1nicas (Is 61,1-3), cuando Dios, por medio de su Cristo, consolar\u00e1 a los afligidos, mostr\u00e1ndose \u00e9l mismo como Se\u00f1or y Rey, capaz de solucionar el sufrimiento de todos los pobres, como privilegiados para entrar en su Reino. En Jes\u00fas, el \u00abSiervo\u00bb de Yav\u00e9, crucificado, el creyente aprende a entrever, por medio de la fe, que tambi\u00e9n las dificultades conducen a la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>\tLas bienaventuranzas \u00abson una especie de autorretrato de Cristo y, precisamente por esto, son invitaciones a su seguimiento y a la comuni\u00f3n de vida con \u00e9l\u00bb (VS 16). Efectivamente, \u00abdibujan el rostro de Jesucristo y describen su caridad; expresan la vocaci\u00f3n de los fieles asociados a la gloria de su Pasi\u00f3n y de su resurrecci\u00f3n\u00bb (CEC 1717).<\/p>\n<p>\tEl mensaje de las bienaventuranzas lleva a la perfecci\u00f3n o \u00abcumplimiento\u00bb (Mt 5,17) todas las promesas de salvaci\u00f3n que Dios ya hab\u00ed\u00ada sembrado en la historia de la humanidad (en las culturas y religiones) y, de modo especial, por medio de la doctrina revelada a Abraham, Mois\u00e9s y los profetas del Antiguo Testamento.<\/p>\n<p>\tLa misi\u00f3n de anunciar y testimoniar las bienaventuranzas<\/p>\n<p>\tLos seguidores de Jes\u00fas deber\u00e1n ser los primeros mensajeros de las bienaventuranzas, como \u00absal de la tierra y luz del mundo\u00bb (Mt 5,13-14). Cualquier pobre, hambriento o sediento, como cualquier afligido y marginado, puede recibir de Cristo la dignidad de \u00abhijo de Dios\u00bb. La \u00fanica condici\u00f3n es la de amar (Mt 5,44), ser manso, humilde y misericordioso como Cristo. \u00abTodos los afligidos\u00bb, imitando a Cristo \u00abmanso y humilde\u00bb, pueden llegar a recuperar \u00abla paz en el coraz\u00f3n\u00bb (Mt 11,28-29). \u00abFiel al esp\u00ed\u00adritu de las bienaventuranzas, la Iglesia est\u00e1 llamada a compartir con los pobres y los oprimidos de todo tipo\u00bb (RMi 60). \u00abEl misionero es signo del amor de Dios en el mundo\u00bb (RMi 89) cuando se presenta como \u00abel hombre de las bienaventuranzas\u00bb (RMi 91)<\/p>\n<p>\tEl mensaje de Jes\u00fas gira en torno a los que sufren, los pobres, la misericordia, la paz, la sed, las l\u00e1grimas, la persecuci\u00f3n&#8230; Pero se\u00f1ala el camino para llegar a la verdadera felicidad ya en esta tierra hacer de la vida una donaci\u00f3n, \u00absed perfectos como vuestro Padre del cielo\u00bb (Mt 5,48). La misi\u00f3n de todo ap\u00f3stol consiste en vivir y trazar este mismo camino, porque \u00abviviendo la bienaventuranzas, el misionero experimenta y demuestra concretamente que el Reino de Dios ya ha venido y que \u00e9l lo ha acogido\u00bb (RMi 91; cfr. 60, 69).<\/p>\n<p>Referencias Alianza, esperanza, Evangelio, gozo, mandamiento nuevo, opci\u00f3n por los pobres, perd\u00f3n, pobreza, Reino.<\/p>\n<p>Lectura CEC 1716-1729; RMi 60, 69, 91; VS 16.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada J. DUPONT, El mensaje de las bienaventuranzas (Estella, Verbo Divino, 1979); Idem, Bienaventuranza-Bienaventuranzas, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (Madrid, Paulinas, 1990) 264-272; J.R. FLECHA, Las bienaventuranzas (Salamanca 1989); S. GALILEA, Espiritualidad de la evangelizaci\u00f3n, seg\u00fan las bienaventuranzas (Bogot\u00e1, CLAR, 1980); H. HENDRICKX, El serm\u00f3n de la monta\u00f1a (Madrid, Paulinas, 1986); F.M. LOPEZ MELUS, Las Bienaventuranzas, ley fundamental de la vida cristiana (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1988); Idem, Las bienaventuranzas, en Diccionario Teol\u00f3gico de la Vida Consagrada (Madrid, Pub. Claretianas, 1989) 104-118; J.F. SIX, Las bienaventuranzas hoy (Madrid, Paulinas, 1969); U. PLATZKE, El serm\u00f3n de la monta\u00f1a (Madrid, FAX, 1965).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nBienaventurado es el que goza, o al menos se supone que goza, de felicidad. En el A. T., la bienaventuranza se encuentra fundamentalmente en los libros sapienciales y es en un modo sapiencial de alabar a una persona por la dicha que tiene (Sal 1,1; Is 30,18; Prov 3,13; 8,32.34; 14,21; Job 9,17; Eclo 25,7-11). En el N. T. son famosas las bienaventuranzas, situadas al principio del serm\u00f3n de la Monta\u00f1a y consideradas como la carta magna del reino de los cielos (Mt 5,3-12; Lc 6,20-33). Las redacciones son diferentes: Mateo pone ocho bienaventuranzas, y Lucas cuatro, pero acompa\u00f1adas de cuatro malaventuranzas o maldiciones; Mateo carga m\u00e1s el acento en lo espiritual, y Lucas en lo social. He aqu\u00ed\u00ad, en s\u00ed\u00adntesis, el sentido de las ocho bienaventuranzas: 1 a. Bienaventurado el pobre, el que se abraza a la pobreza, el que se siente desvalido, desprovisto de fuerzas, incapacitado para toda obra buena; el que no tiene nada y lo espera todo de Dios, en el que conf\u00ed\u00ada con todo su ser; el desprendido de todo; el que considera la pobreza como un privilegio; el que desprecia las riquezas para servir a Dios. 2a. Bienaventurado el hombre mano, es decir, el dulce; el que imita a Jesucristo, que se propuso a s\u00ed\u00ad mismo como modelo de dulzura; el comprensivo con todos, el humilde; el que lo acepta todo como venido de Dios; el que obra siempre con amor, con ternura y mansedumbre. 3a. Bienaventurado el que sufre y sabe que el sufrimiento es un don inapreciable que Dios reserva para sus m\u00e1s leales y fieles servidores, porque el sufrimiento le aproxima m\u00e1s al paciente Siervo de Yahv\u00e9, a Jesucristo crucificado; el que carga gozosamente cada d\u00ed\u00ada con la cruz cotidiana. 4a. Bienaventurado el que trabaja con ah\u00ed\u00adnco para que se implante la justicia en el mundo, porque sabe que la justicia es un postulado elemental en el reino de Dios y que nadie puede lesionar los derechos de nadie, porque los derechos humanos son sagrados; en la comunidad cristiana no puede haber marginados, ni explotados, ni v\u00ed\u00adctimas sociales de injusticias ocasionadas o toleradas por los poderosos, los gobernantes o los grupos de presi\u00f3n. 5a. Bienaventurado el misericordioso; la misericordia est\u00e1 por encima de la justicia, y, por tanto, la supone y jam\u00e1s la olvida ola suplanta; se ejerce siempre con amor; el misericordioso es un hombre compasivo; donde hay una necesidad, all\u00ed\u00ad est\u00e1 \u00e9l para tratar de remediarla; el misericordioso lo perdona todo, lo comprende todo, casi llega a justificarlo todo; jam\u00e1s juzga y jam\u00e1s condena las conductas ajenas; es un amigo fiel que jam\u00e1s abandona; sabe que habr\u00e1 un juicio final lleno de misericordia para el que aqu\u00ed\u00ad misericordia tuvo. 6a. Bienaventurado el de coraz\u00f3n limpio. Limpio como un cristal, transparente y transl\u00facido. As\u00ed\u00ad es \u00e9l. Lo que aparenta, eso exactamente es. No conoce la hipocres\u00ed\u00ada, ni la falsedad, ni las dobles intenciones. Es justamente la ant\u00ed\u00adtesis del fariseo. Nunca trata de enga\u00f1ar a nadie, pues es la sinceridad misma. La verdad y la luz son atributos esenciales de su ser y de su actuar; tiene un coraz\u00f3n puro, simple y sencillo, veraz y honesto. 7a. Bienaventurado el hombre pacificador, no el pac\u00ed\u00adfico en el sentido peyorativo de la palabra -el que no se mete en nada-, sino el que quiere la paz y trabaja con todas sus fuerzas para que la paz reine; sabe que las guerras no tienen nunca justificaci\u00f3n posible; que la paz es el don mesi\u00e1nico por excelencia; que en el reino de Dios todos constituimos una gran familia, donde debe reinar el amor, la paz y la armon\u00ed\u00ada; que el odio y la malquerencia son incompatibles con el Evangelio; proclama la paz, detesta la violencia, condena el enfrentamiento entre los individuos y entre los pueblos; vive en paz consigo mismo y con los suyos, y trabaja por el establecimiento de una convivencia pac\u00ed\u00adfica entre todos los hombres. 8a. Bienaventurado el hombre perseguido, el que, como Jesucristo, sufre persecuci\u00f3n; y la sufre por haberse entregado a la justicia, es decir, a Jesucristo, que es la justicia misma. Al ser ac\u00e9rrimo y decidido defensor de los derechos humanos, sagrados e inviolables, es perseguido por los que lesionan y pisotean esos derechos; en la persecuci\u00f3n est\u00e1 su triunfo, verdadera situaci\u00f3n de privilegio; en la tribulaci\u00f3n est\u00e1 su gloria, su gozo y su alegr\u00ed\u00ada. No hay nadie m\u00e1s feliz que el que se siente perseguido por defender una causa justa, ni nadie m\u00e1s querido y alabado por cielos y tierra que el inocente condenado. Todas estas actitudes configuran y precisan al hombre evang\u00e9lico y constituyen la ley del Reino de Dios, que es la ley del amor. > Mar\u00ed\u00ada y las bienaventuranzas.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> bendici\u00f3n, pobres, gozo). Las bienaventuranzas suelen ser sentencias de tipo sapiencial que declaran la suerte y felicidad de algunas personas especiales. As\u00ed\u00ad aparecen con cierta frecuencia en el Antiguo Testamento, sobre todo en los salmos: \u00abBienaventurados los que habitan en tu casa para siempre [Sal 84,4]; bienaventurados los que guardan el derecho, los que cumplen las justicia&#8230; [Sal 106,3]; bienaventurados todos los que conf\u00ed\u00adan en Dios\u00bb (Is 30,18). Jes\u00fas ha tomado este g\u00e9nero literario y le da dado un sentido escatol\u00f3gico vinculado a su mensaje. En el Nuevo Testamento aparecen en dos versiones, la de Lucas y la de Mateo. Hay tambi\u00e9n bienaventuranzas en otros libros, como el Apocalipsis.<\/p>\n<p>(1) Bienaventurados los pobres. Texto de Lucas. Estas son las tres primeras bienaventuranzas de Lucas: \u00ab\u00c2\u00a1Felices vosotros, los pobres, porque es vuestro el reino de Dios, felices los que ahora est\u00e1is hambrientos, porque hab\u00e9is de ser saciados, felices los que ahora llor\u00e1is, porque vosotros reir\u00e9is!\u00bb (Lc 6,2021). En un primer momento, estas pa labras pudieran encontrarse en otros textos de aquel tiempo: en los cap\u00ed\u00adtulos finales de 1 Henoc, en Test XII Pat y en las sentencias de varios rabinos. Jes\u00fas llama felices a los pobres, especificados despu\u00e9s como hambrientos y llorosos, no por lo que ahora tienen (o les falta), sino porque su suerte ha de cambiar: se acerca el juicio, se invierten los papeles de la historia y los que estaban alienados y oprimidos vendr\u00e1n a recibir la herencia de la vida. L\u00f3gicamente, en ese contexto se hacen necesarias las ant\u00ed\u00adtesis o malaventuranzas: \u00abPero, \u00c2\u00a1ay de vosotros los ricos, porque ya hab\u00e9is recibido el consuelo! \u00c2\u00a1ay de vosotros los ahora saciados&#8230;\u00bb! (Lc 6,24-25). La primera bienaventuranza es la m\u00e1s general, tanto por el sujeto (pobres: todos los oprimidos, tristes y\/o enfermos del mundo) como por el predicado (se les ofrece el Reino, el mundo nuevo). Al decir \u00abbienaventurados los pobres\u00bb, Jes\u00fas hace una elecci\u00f3n: los privilegiados de Dios son precisamente el desecho de la tierra. Es evidente que al obrar as\u00ed\u00ad Jes\u00fas suscita un camino de vida: todos los humanos y en especial los m\u00e1s dotados han de hacerse servidores de los pobres. Esa bienaventuranza primera se divide luego de manera que aparecen por un lado los hambrientos (pobreza m\u00e1s econ\u00f3mica) y por otro los llorosos (pobreza m\u00e1s ps\u00ed\u00adquica). La carencia se vuelve as\u00ed\u00ad expresi\u00f3n de ca\u00ed\u00adda integral. De manera correspondiente, el Reino se expresa tambi\u00e9n en dos se\u00f1ales: es hartura (m\u00e1s econ\u00f3mica) y felicidad (m\u00e1s an\u00ed\u00admica). Es evidente que all\u00ed\u00ad donde se escucha la palabra de gracia de estas bienaventuranzas de Jes\u00fas, la vida humana debe convertirse en expansi\u00f3n (explosi\u00f3n) de fuerte gracia: llevar hartura donde hay hambre, felicidad donde se esconde y triunfa la desdicha. Si se unen con las malaventuranzas, las bienaventuranzas expresan una ense\u00f1anza normal del Antiguo Testamento, recogida tambi\u00e9n en el Magn\u00ed\u00adficat o canto de la Madre de Jes\u00fas (Lc 1,46-55). Ellas nos sit\u00faan ante la inversi\u00f3n final, ante el Dios de la justicia y del destino, que transforma las suertes de los hombres, como sabe la historia parab\u00f3lica de Ester. En ese plano, las bienaventuranzas ser\u00ed\u00adan sentencia judicial sobre el transcurso de la historia: expresan una \u00e9tica del juicio, justicia inexorable que planea  sobre los humanos. No ser\u00ed\u00adan a\u00fan Evangelio. Pero, le\u00ed\u00addas desde el conjunto de la vida y mensaje Jes\u00fas, ellas proclaman una ense\u00f1anza rnesi\u00e1nica que trasciende la inversi\u00f3n y el juicio normales de un tipo de religi\u00f3n de ley. Ciertamente, Jes\u00fas ha sido profeta israelita, mensajero de la justicia de Dios, pero, como sabe Mt 7,1 par (\u00c2\u00a1no juzgu\u00e9is!), ha desbordado ese nivel.<\/p>\n<p>(2) La redacci\u00f3n de Mateo. El evangelio de Mateo interpreta las bienaventuranzas desde el contexto total del mensaje y de la vida de Jes\u00fas, tal como se expresa y vive en su Iglesia. Sobre esa base se entienden algunos cambios que \u00e9l mismo (o su iglesia) ha introducido en el texto m\u00e1s antiguo de Lucas. Por la importancia que han tenido y tienen en la experiencia cristiana las comentamos con cierto detalle.<\/p>\n<p>(3) Bienaventurados los pobres de Esp\u00ed\u00adritu. Mt 5,3 ha puesto pobres de esp\u00ed\u00adritu donde Lc 6,20 dec\u00ed\u00ada simplemente pobres. Con eso no ha negado la bienaventuranza de la pobreza material, pues \u00e9l sigue hablando en su evangelio de los pobres materiales y de los peque\u00f1os (cf. Mt 18,1-14), pero ha querido a\u00f1adir una interpretaci\u00f3n para los cristianos. Son pobres de esp\u00ed\u00adritu aquellos que no se limitan simplemente a sufrir una suerte que les viene dada desde fuera, sino los que, pudi\u00e9ndolo, asumen voluntariamente un camino de pobreza, por solidaridad, al servicio de los dem\u00e1s (cf. 2 Cor 8,9; Flp 2,6-11). Jes\u00fas no ha querido ayudar a los humanos por arriba, desde fuera, sino desde la misma situaci\u00f3n en que se encuentran, encarn\u00e1ndose en su historia. As\u00ed\u00ad aparece como el siervo que no grita, no se ensalza, no esclaviza; desde la misma peque\u00f1ez del mundo ayuda a los peque\u00f1os (cf. Mt 12,15-21).<\/p>\n<p>(4) Bienaventurados los que sufren. El evangelio de Lucas pon\u00ed\u00ada \u00ablos que lloran\u00bb (hoi klaiontes), destacando quiz\u00e1 el llanto material, aceptado o no, en la l\u00ed\u00adnea de la pobreza material. Mateo pone hoi penthountes, que puede referirse m\u00e1s bien a los sufrientes, quiz\u00e1 a los que saben sufrir. Estos ser\u00ed\u00adan m\u00e1s bien los que saben sufrir, los que aceptan el dolor y lo convierten en un tipo de vida fecunda. Ciertamente son bienaventurados todos los que sufren, por la raz\u00f3n que fuere, sin distinguir la forma en que asumen o no su sufrimiento. Sin negar lo anterior, Mateo parece ha ber puesto de relieve el valor de maduraci\u00f3n que puede tener el sufrimiento.<\/p>\n<p>(5) Bienaventurados los mansos&#8230; (Mt 5,5). Es una bienaventuranza nueva, que Mateo o su Iglesia ha creado, siguiendo el testimonio de Jes\u00fas, que ha sido pobre y d\u00e9bil (sin respaldo econ\u00f3mico, sin poder sobre el mundo), siendo, al mismo tiempo, alguien que ha sabido elevar y enriquecer a los peque\u00f1os, convirtiendo su pobreza en fuente de gracia y de vida para muchos. Mansos son los que act\u00faan sin imponerse, los que ayudan a los dem\u00e1s desde su pobreza. As\u00ed\u00ad ha hecho Jes\u00fas, as\u00ed\u00ad ha podido decir: \u00abAcercaos a m\u00ed\u00ad todos los que est\u00e1is rendidos y abrumados, que yo os dar\u00e9 respiro. Cargad con mi yugo y aprended de m\u00ed\u00ad, que soy manso y humilde&#8230;\u00bb (Mt 11,28-29). Siendo pobre (manso, no violento), Jes\u00fas puede ayudar a los pobres. (6) Hambrientos de justicia. En vez de hambrientos sin m\u00e1s (como Lc 6,21), Mt 5,6 dice \u00abhambrientos y sedientos de justicia\u00bb. Ciertamente, son bienaventurados los carentes de comida, como supone Mt 25,31-46 (al decir que Jes\u00fas habita y sufre en ellos), pero Mt sabe tambi\u00e9n, como indica ese mismo texto, que hay hambrientos mesi\u00e1nicos, que entregan la vida por los otros, dando de comer a los necesitados de la tierra. Estos son los hambrientos creativos, aquellos que habiendo descubierto la presencia de Dios en los necesitados se empe\u00f1an en ponerse a su servicio. Es evidente que entre ellos se sit\u00faa Jes\u00fas, portador de la justicia del reino sobre el mundo (cf. Mt 6,33). En este contexto han de entenderse los misericordiosos (Mt 5,7). Ellos aparecen vinculados al Dios de Israel, a quien la Escritura presenta como \u00abclemente y misericordioso, lento a la ira&#8230;\u00bb (Ex 34,6-7). Pues bien, Mt ha definido a Jes\u00fas como el Mes\u00ed\u00adas misericordioso, Hijo de David que tiene piedad de los perdidos sobre el mundo (cf. Mt 9,27; 25,22; 20,30-31). Esta es su dicha m\u00e1s honda, la felicidad rnesi\u00e1nica: ayudar a los necesitados. La misericordia convertida en principio de felicidad: \u00e9sa es la nota fundante del Evangelio, el principio del cristianismo.<\/p>\n<p>(7) Bienaventurados los limpios de coraz\u00f3n (Mt 5,8). La limpieza constituye una experiencia esencial de un judaismo que quiere evitar las impurezas que se contraen por alimentos, contac  to con hombres impuros, etc. La limpieza b\u00e1sica se logra trav\u00e9s de la ley: es pureza de manos que se lavan de acuerdo con el rito, de observancias que se cumplen realizando lo mandado, en vestidos y comidas, etc. Pues bien, frente a la pureza de una ley puesta al servicio de los fuertes (piadosos y cumplidores), Jes\u00fas ha situado la pureza del coraz\u00f3n, abierta de forma solidaria a todos los humanos, especialmente a los expulsados del sistema. En el centro del mensaje de Jes\u00fas ha estado la urgencia por superar el sistema de purezas jud\u00ed\u00adas, en plano de lepra y s\u00e1bado (cf. Mc 1,40-45; 2,23-3,6), tab\u00faes de sangre y sexo (cf. Mc 5) o limpieza externa y comidas (cf. Mc 7). Jes\u00fas viene a presentarse de esa forma como el limpio por excelencia, pero de otra forma, por el coraz\u00f3n misericordioso que se abre a los necesitados. Mt elabora sobre esa base la cristolog\u00ed\u00ada de la pureza mesi\u00e1nica, hecha de cercan\u00ed\u00ada de coraz\u00f3n, superando todo juicio, en apertura hacia los necesitados. S\u00f3lo en este contexto se revela el Dios de los limpios: ellos ver\u00e1n a Dios.<\/p>\n<p>(8) Bienaventurados los pacificadores (Mt 5,8). El judaismo del tiempo tiende a colocar en primer lugar otras bienaventuranzas: de los guerreros de Dios que conquistan el reino (celotas), de los buenos sacerdotes que cumplen el ritual de sacrificios, de los cumplidores de la ley&#8230; (l\u00ed\u00adnea farisea). Para Jes\u00fas, la bienaventuranza verdadera culmina all\u00ed\u00ad donde los humanos son capaces de extender la paz del Reino, regalando la vida por los otros. Es evidente que el pacificador por excelencia es Cristo, como ha visto la tradici\u00f3n cristiana (\u00e9l es nuestra paz: Ef 2,1415), pues re\u00fane con su entrega fiel a todos los humanos. Esta es la paz que se logra a trav\u00e9s de un esfuerzo m\u00e1s alto, de una guerra distinta (cf. Mt 10,34), cuyo sentido s\u00f3lo emerge en la experiencia de pascua. Este es el camino de las bienaventuranzas, que ha empezado en los pobres y culmina en la paz (Mt 5,2-8). Siglos de esplritualismo sacral e idealista nos impiden abrir los ojos y mirar bien el mensaje y vida de Jes\u00fas, que es programa de gozo salvador y libertad dichosa. Hemos identificado a veces Evangelio con Ley, santidad con sacralidad, fidelidad a Dios con represi\u00f3n del sexo o los placeres. Pues bien, en contra de eso, las biena venturanzas son cristolog\u00ed\u00ada de dicha. Camino de felicidad, eso es Cristo.<\/p>\n<p>(9) Bienaventurados ser\u00e9is cuando os persigan, insidien y calumnien (Mt 5,11; cf. Lc 6,22-23). Parece evidente que la tradici\u00f3n cristiana est\u00e1 pensando en el camino de Jes\u00fas, justo sufriente, que ha aprendido a dar la vida por fidelidad al Reino, por los otros (cf. Mc 9,31 par). Con Jes\u00fas han de sufrir tambi\u00e9n los suyos, en sufrimiento que viene a presentarse como fuente de m\u00e1s alta felicidad. No es masoquismo lo que pide Jes\u00fas o lo que ofrecen sus creyentes en la Iglesia, sino felicidad perfecta: la dicha mayor emerge all\u00ed\u00ad donde varones o mujeres son capaces de aguantar, en paz con el dolor, sin rebelarse contra Dios, sin descargar la violencia contra otros. En esta bienaventuranza emerge un Jes\u00fas dichoso, que sabe dar la vida sin victimismo. No busca el dolor por el dolor, no se goza en la desdicha, sino que quiere dicha. Pero de tal forma le llena el amor del Reino que es capaz de sufrir gozosamente, para bien de los dem\u00e1s, dej\u00e1ndose matar antes que traicionar su camino de amor y felicidad. El camino cristol\u00f3gico se vuelve itinerario de dicha. El Evangelio no es gu\u00ed\u00ada de pecadores (contra el libro famoso de Luis de Granada), ni de perdedores, como podr\u00ed\u00ada suponerse desde Mc 8,31; 9,31, 10,32-34 par, sino de amadores y gozadores, de personas que saben ser felices desde el m\u00e1s hondo manantial de su existencia.<\/p>\n<p>(10) Conclusi\u00f3n. El sentido de las bienaventuranzas. No son sentencia que s\u00f3lo ha de cumplirse al final de los tiempos, sino kerigma de salvaci\u00f3n que act\u00faa precisamente en este tiempo, diciendo ya a los pobres \u00c2\u00a1es vuestro el reino de los cielos! Esta certeza de que irrumpe el fin, de que ha llegado el Reino, es la base de las bienaventuranzas, entendidas como palabra de gracia, (a) Son signo de presencia del Reino, no sentencia antropol\u00f3gica. No postulan el cambio humano para as\u00ed\u00ad llegar a Dios, sino que parten de Dios, para fundar de esa manera el cambio humano. Lo primero es la certeza de que Dios mismo se ha hecho vida para los hombres: \u00ab\u00c2\u00a1Dichosos vuestros ojos porque ven y vuestros o\u00ed\u00addos porque oyen! Porque os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y o\u00ed\u00adr lo que vosotros o\u00ed\u00ads y  no lo oyeron\u00bb (Mt 13,16-17). S\u00f3lo porque el Reino est\u00e1 presente y porque Dios mismo se adentra en nuestra historia puede asegurarse: \u00c2\u00a1Dichosos, vosotros, los pobres&#8230;! Sin esa certeza, las bienaventuranzas ser\u00ed\u00adan tali\u00f3n resentido (\u00c2\u00a1cambiar\u00e1n las suertes!) o sarcasmo (consuelo de pobres sometidos), (b) Son palabra perfomiativa: realizan lo que dicen. Ante el paso de Jes\u00fas se afirma que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y a los pobres se les anuncia la buena noticia (Mc 11,5-6). Desde ah\u00ed\u00ad descubrimos que no son sentencia para el fin de los tiempos, ni expresi\u00f3n invisible de un reino espiritual, sino palabra creadora. Cuando proclama \u00c2\u00a1dichosos vosotros los pobres&#8230;!, Jes\u00fas les est\u00e1 ofreciendo la dicha, entendida como salud, pan compartido, esperanza de vida, en medio de la misma peque\u00f1ez y sufrimiento de la historia, (c) Son palabra de exigencia. Todo es don de Dios, regalo de su vida y amor sobre la historia angustiosa y escindida de la tierra. Pero ese don se hace exigencia: quien recibe la gracia de Dios ha de volverse gracia para otros, convirtiendo su vida en irradiaci\u00f3n del don ya recibido. Si Dios fuera tali\u00f3n tambi\u00e9n nosotros podr\u00ed\u00adamos portarnos en clave de tali\u00f3n, de juicio y lucha mutua; pero el Dios de gracia nos convierte en manantial de gracia. Por eso, las bienaventuranzas se vuelven principio de exigencia, pudiendo as\u00ed\u00ad advertimos: \u00c2\u00a1ay de vosotros&#8230;! (d) Son acontecimiento salvador. La apocal\u00ed\u00adptica parece situar casi de forma paralela (sim\u00e9trica) el premio y castigo finales, como suponiendo que Dios es neutral y el resultado del camino depende de la buena o mala acci\u00f3n de los humanos. Pues bien, en contra de eso, el Dios de Jes\u00fas no es neutral, de manera que salvaci\u00f3n y condena, bienaventuranza y ayes, no pueden colocarse en simetr\u00ed\u00ada. Dios se ha comprometido positivamente en favor de los humanos, ofreciendo vida a todos, empezando por los pobres: es parcial porque ama a los peque\u00f1os y perdidos, es parcial porque supera con su gracia y entrega creadora la justicia legalista. Ciertamente, los ayes quedan, como palabra de aviso y advertencia, pero han de situarse en otro contexto teol\u00f3gico y literario (cf. Mt 5,2-11 y Mt 23).<\/p>\n<p>(11) Ampliaci\u00f3n. Las bienaventuranzas del Apocalipsis. Hay en el Apocalipsis siete bienaventuranzas, que expresan el sentido del libro, (a) Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profec\u00ed\u00ada (Ap 1,3). (b) Bienaventurados los muertos que mueren en el Se\u00f1or (Ap 14,13). (c) Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su verg\u00fcenza (16,15). (d) Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero (19,9). (e) Bienaventurado y santo el que participe en la primera resurrecci\u00f3n; la segunda muerte no tiene potestad sobre \u00e9stos (20,6). (f) Bienaventurado el que guarda las palabras de la profec\u00ed\u00ada de este libro (22,7). (g) Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al \u00e1rbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad (22,14). Estas siete bienaventuranzas se pueden dividir en dos gmpos. La primera y la sexta se refieren a los que leen, escuchan y cumplen las palabras de profec\u00ed\u00ada del libro. Las restantes se refieren, de diversas formas, a los que participan de la plenitud escatol\u00f3gica de Cristo.<\/p>\n<p>Cf. F. CAMACHO, La proclama del reino. An\u00e1lisis sem\u00e1ntico y comentario exegetico de las bienaventuranzas de Mt 5,3-10, Cristiandad, Madrid 1986; W. D. DAVIES, The Setting of the Serm\u00f3n on the Mount, Cambridge University Press 1966; J. DUPONT, Les Beatitudes I-U\u00ed\u008d, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1969-1973; El mensaje de las bienaventuranzas, Verbo Divino, Estella 1988; G. LOHFINK, El serm\u00f3n de la monta\u00f1a \u00bfpara qui\u00e9n?, Herder, Barcelona 1988; J. M. L\u00ed\u201cPEZ-MEL\u00daS, Las bienaventuranzas. Ley fundamental de la vida cristiana, Zaragoza 1982.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. La Buena Noticia de las Bienaventuranzas. &#8211; 2. Una llamada a la felicidad.- 3. Contenido de las Bienaventuranzas. &#8211; 4. Evangelio y \u00e9tica de las Bienaventuranzas. &#8211; 5. Las Bienaventuranzas como camino.<\/p>\n<p>1. La Buena Noticia de las Bienaventuranzas<br \/>\nFrente a la pr\u00e1ctica habitual de muchos maestros y predicadores, que utilizan las Bienaventuranzas como una especie de \u00abnuevos mandamientos\u00bb, es preciso reivindicar el car\u00e1cter original de las Bienaventuranzas. Estas, antes que nada, son Evangelio, es decir, Buena Noticia.<\/p>\n<p>Antes que c\u00f3digo moral, las Bienaventuranzas son una Buena Noticia que nos trae Jes\u00fas de parte del Padre (Evangelio y Catequesis de las Bienaventuranzas, Edice, Madrid, 1981). Sirv\u00e1monos de la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo como referencia; en ella Jes\u00fas, m\u00e1s que del hijo pr\u00f3digo, quiere hablarnos de c\u00f3mo es Dios con todos sus hijos pr\u00f3digos. Del mismo modo en las Bienaventuranzas habremos de considerar, en primer lugar, c\u00f3mo piensa y act\u00faa Dios con los pobres y los perseguidos, antes de platearnos c\u00f3mo hemos de actuar los hombres y mujeres de hoy.<\/p>\n<p>Jes\u00fas sube al monte (Mt 5,1), lugar habitual de la manifestaci\u00f3n de Dios. All\u00ed\u00ad Dios habla al pueblo por medio del profeta, como Mois\u00e9s en el Sina\u00ed\u00ad. Pero en este monte quien habla es Jes\u00fas, \u00abm\u00e1s que un profeta\u00bb. Los disc\u00ed\u00adpulos perciben claramente que, al escuchar a Jes\u00fas, est\u00e1n escuchando a Dios. Las palabras de Jes\u00fas nos revelan, nos trasparentan el pensamiento de Dios. La pretensi\u00f3n de Jes\u00fas es comunicarnos algo del misterio de Dios: qui\u00e9n es, c\u00f3mo act\u00faa, qu\u00e9 proyecto tiene para los humanos. Y condensando la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas descubrimos:<\/p>\n<p>* que Dios ama con predilecci\u00f3n a los pobres (Lc 6,20).<\/p>\n<p>* que el reinado de Dios est\u00e1 ya entre nosotros (Mc 1,14).<\/p>\n<p>Esta manifestaci\u00f3n de Jes\u00fas no es fruto de su observaci\u00f3n de la realidad humana; entonces y hoy la realidad aplastante nos habla de que los pobres son unos desgraciados y de que el \u00fanico reinado que gobierna el mundo es el reinado del poder pol\u00ed\u00adtico y del dinero. Lo que Jes\u00fas nos revela es algo que pertenece al misterio de Dios y que s\u00f3lo podemos saber a trav\u00e9s de la vida y la palabra de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Y esto que Jes\u00fas nos revela es Buena Noticia para los pobres del mundo, porque son los preferidos de Dios y porque llegar\u00e1n a vivir gozosos en el Reino de Dios. \u00abEl Se\u00f1or secar\u00e1 las l\u00e1grimas de todos los rostros\u00bb (ls 25,6-8). En esto consiste el car\u00e1cter evang\u00e9lico, de Buena Noticia, que encierra la proclamaci\u00f3n de las Bienaventuranzas.<\/p>\n<p>Visto lo anterior, cabe la pregunta que muchos se hacen: las Bienaventuranzas son Buena Noticia para los pobres y perseguidos; \u00bfy los dem\u00e1s? Todos aquellos que no entran en estas categor\u00ed\u00adas, porque no viven en situaci\u00f3n de pobreza o en circunstancias de persecuci\u00f3n \u00bfpueden recibir las Bienaventuranzas como Buena Noticia? Si la respuesta es afirmativa, \u00bfdesde qu\u00e9 claves habr\u00e1n de acogerlas?<br \/>\nEs preciso afirmar que las Bienaventuranzas son como el coraz\u00f3n del mensaje de Jes\u00fas, un mensaje que no s\u00f3lo anunci\u00f3 sino que lo vivi\u00f3 a lo largo de su vida. Si constituyen el coraz\u00f3n de la vida de Jes\u00fas, habremos de concluir que son Buena Noticia para todos, no s\u00f3lo para los pobres y perseguidos. Para entenderlo as\u00ed\u00ad, es preciso que descubramos que Jes\u00fas inicia un proceso de transformaci\u00f3n y de cambio en la forma de vida de la sociedad. Al anunciar la presencia del Reino, est\u00e1 llamando a todos a vivir una nueva relaci\u00f3n de fraternidad. Nos ense\u00f1a a reconocer a Dios como Abb\u00e1, el Padre-madre de todos, que ama a todos como hijos, pero de una manera especial a los empobrecidos y perseguidos de la tierra, porque son sus hijos m\u00e1s desvalidos. Nos urge a cambiar todas las situaciones y sistemas que generan pobreza, marginaci\u00f3n, aplastamiento, opresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta urgencia la sienten m\u00e1s agudamente los que padecen las consecuencias de este sistema injusto, es decir, los empobrecidos y oprimidos. Ellos son, por esta raz\u00f3n, los primeros art\u00ed\u00adfices de este cambio o transformaci\u00f3n. Por eso son los preferidos de Dios: no simplemente porque son pobres (ser\u00ed\u00ada injusto pensar que Dios desea mantener las situaciones de injusticia), sino porque son ellos quienes desencadenan el proceso de transformaci\u00f3n de las estructuras injustas e inhumanas.<\/p>\n<p>Ellos, y todos los que se solidarizan con ellos en este sobrehumano esfuerzo de cambio, gozan de la predilecci\u00f3n de Dios, de la asistencia del Esp\u00ed\u00adritu, en definitiva, del Reino de Dios.<\/p>\n<p>Quien ha descubierto que la causa de los pobres es la causa de Dios es destinatario de la Buena Noticia de las Bienaventuranzas.<\/p>\n<p>Quien ha experimentado, como Mar\u00ed\u00ada, que \u00abDios derriba a los poderosos de sus tronos y despide a los ricos vac\u00ed\u00ados\u00bb (Magnificat), acoge las Bienaventuranzas como Buena Noticia.<\/p>\n<p>Quien siendo rico se hace pobre como Jes\u00fas se abre a una nueva experiencia de felicidad, que Jes\u00fas proclama en las Bienaventuranzas.<\/p>\n<p>Nadie, por tanto, est\u00e1 excluido de esta experiencia de felicidad, siempre que acoja la llamada de Dios. Como hijos queridos, todos estamos llamados a gozar de la felicidad del Reino, pero ser\u00e1 preciso entender, asimilar y dejarnos convertir por el anuncio de las Bienaventuranzas.<\/p>\n<p>En las Bienaventuranzas, que son como el coraz\u00f3n de la vida y mensaje de Jes\u00fas, descubrimos una perfecta continuidad con el Dios salvador del Exodo, que oye el clamor de su pueblo oprimido; el Dios celoso de la justicia interhumana y defensor de los hu\u00e9rfanos y viudas que aparece en los profetas; el Dios \u00abrevolucionario\u00bb al que canta Mar\u00ed\u00ada en el Magnificat. Es el Dios de la salvaci\u00f3n, el Dios que salva actuando (sentido din\u00e1mico del \u00abSoy el que soy\u00bb , Ex. 3,14); el Dios que, al final, har\u00e1 un cielo nuevo y una tierra nueva (Ap 21,1) en que habite la justicia.<\/p>\n<p>Un Dios que no act\u00faa solo; pide que cada uno asuma su tarea con responsabilidad: los pobres como art\u00ed\u00adfices principales del cambio, y todos los que se solidaricen con ellos en la construcci\u00f3n de una comunidad fraterna. Ha hecho al hombre y mujer a su imagen. Y pide que los hombres y mujeres lleguen a ser lo que est\u00e1n llamados a ser.<\/p>\n<p>2. Una llamada a la felicidad<br \/>\nPor encima de todo, Dios nos quiere felices. La experiencia de cada d\u00ed\u00ada y las conclusiones de las ciencias humanas nos confirman que este deseo de felicidad es el m\u00f3vil m\u00e1s profundo que gu\u00ed\u00ada el comportamiento humano. Los expertos no se ponen de acuerdo en se\u00f1alar c\u00f3mo se puede conseguir esta sensaci\u00f3n de felicidad humana. \u00bfSentirse uno bien consigo mismo? \u00bfSentirse amado, acogido, valorado por los que le rodean? \u00bfEstar en armon\u00ed\u00ada consigo mismo, con los dem\u00e1s, con la naturaleza, con Dios? \u00bfO simplemente tener cada vez m\u00e1s, de todo, para despertar la admiraci\u00f3n y la envidia de los dem\u00e1s? Es evidente que por este \u00faltimo camino va la sociedad de consumo. En cambio, la sicolog\u00ed\u00ada moderna va por los otros caminos de la interioridad.<\/p>\n<p>Lo que parece incuestionable es que la felicidad es un estado de \u00e1nimo que muy pocas veces parece conseguirse, como si fuera una meta inalcanzable. Y cuando el ser humano llega a experimentar esta sensaci\u00f3n, su duraci\u00f3n es tan fugaz que siempre resulta una experiencia demasiado corta para nuestros deseos. La promesa de Dios va por otros caminos. Quiz\u00e1s San Agust\u00ed\u00adn lo intuyera cuando, en medio de su azarosa vida, pudo decir: \u00abSe\u00f1or, nos has hecho para Ti y nuestro coraz\u00f3n no descansa hasta que te encuentra a Ti\u00bb (Confesiones 1,1). El compendio evang\u00e9lico de las Bienaventuranzas nos promete la plenitud del Reino; es lo mismo que decir la culminaci\u00f3n de toda felicidad. Y esta culminaci\u00f3n est\u00e1 en el encuentro definitivo con Dios mismo: \u00abDichoso el hombre que conf\u00ed\u00ada en Ti\u00bb (Sal 84,13).<\/p>\n<p>3. El contenido de las Bienaventuranzas<br \/>\nMuy probablemente Jes\u00fas pronunci\u00f3 dos sentencias: \u00abDichosos los pobres\u00bb, a secas, y \u00abDichosos los perseguidos\u00bb (Secretariado Nacional de Catequesis \u00abEvangelio y Catequesis de las Bienaventuranzas\u00bb, Edice, Madrid, 1981, 26).<\/p>\n<p>En la primera sentencia Jes\u00fas quiere mostrar con claridad que Dios, Abb\u00e1, ama a todos, pero de un modo preferencial a los pobres y pecadores, y les muestra su amor al querer cambiar, con su colaboraci\u00f3n, las situaciones que generan pobreza, violencia y marginaci\u00f3n. La segunda sentencia presenta las consecuencias de una determinada opci\u00f3n. Tras la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, la comunidad cristiana se aplic\u00f3 a s\u00ed\u00ad misma lo dicho por Jes\u00fas y lleg\u00f3 a expresarlo en una formulaci\u00f3n cercana a la de Lucas, con objeto de animar a los disc\u00ed\u00adpulos que sufr\u00ed\u00adan las consecuencias de la pobreza y la persecuci\u00f3n, al seguir a Jes\u00fas. (TERESA Ruiz, ANTONIO BRINGAS, \u00abNuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica\u00bb, San Pablo, Madrid 1999, Bienaventuranzas, 220).<\/p>\n<p>De este n\u00facleo proveniente de Jes\u00fas los evangelistas desarrollan y reinterpretan las palabras de Jes\u00fas en funci\u00f3n de las comunidades a las que dirigen sus escritos. San Mateo escribe a los jud\u00ed\u00ados. San Lucas se dirige a cristianos de mentalidad y cultura griega. El primero es el ap\u00f3stol de la justicia evang\u00e9lica. Pretende que sus lectores vivan el evangelio en esp\u00ed\u00adritu y en verdad. Esto exige un desprendimiento radical que permita una libertad interior: \u00abNo pod\u00e9is servir a Dios y al dinero\u00bb (Mt 6,24). San Lucas, por su parte, descubre que, para acoger la salvaci\u00f3n de Jes\u00fas, es preciso liberarse de la inmoralidad de las riquezas, que impiden entrar en la din\u00e1mica del Reino. San Lucas es quien nos recuerda: \u00abQuien no renuncie a todos sus bienes, no puede ser disc\u00ed\u00adpulo m\u00ed\u00ado\u00bb (Lc 14,33). Por esta raz\u00f3n San Lucas a\u00f1ade las \u00abmalaventuranzas\u00bb (Lc 6,24-26): \u00ab\u00c2\u00a1Ay de vosotros, los ricos, los que ahora est\u00e1is saciados&#8230; los que ahora re\u00ed\u00ads!\u00bb<br \/>\nSi pretendemos descubrir la relaci\u00f3n existente entre las diferentes Bienaventuranzas, podr\u00ed\u00adamos agruparlas de la siguiente manera:<\/p>\n<p>Un primer bloque, encabezado por la primera Bienaventuranza: \u00c2\u00a1Dichosos los pobres!. Tambi\u00e9n podemos traducirla por \u00c2\u00a1Dichosos los que eligen ser pobres! (Jos\u00e9 M. Castillo \u00abTeolog\u00ed\u00ada para comunidades\u00bb; Paulinas, Madrid 1990, 339). De ella se siguen tres consecuencias: dichosos los que sufren, los no violentos, los que tienen hambre. Las tres siguientes expresan las razones profundas de la nueva situaci\u00f3n: dichosos los misericordiosos, los limpios de coraz\u00f3n, los que trabajan por la paz. En efecto, los pobres, o los que han elegido ser pobres por compartir, sufren las consecuencias de su opci\u00f3n, padecen hambre, se ven sometidos por los violentos; pero tambi\u00e9n transforman la realidad opresiva del mundo en una situaci\u00f3n nueva, donde se implantar\u00e1 la justicia, la igualdad y la paz. Se acabar\u00e1n los sufrimientos, las humillaciones, las injusticias, porque los convertidos van a prestar ayuda, tendr\u00e1n el coraz\u00f3n limpio de malas intenciones y trabajar\u00e1n por la paz, basada en la justicia, la libertad y la verdad.<\/p>\n<p>El segundo bloque est\u00e1 formado por la \u00faltima Bienaventuranza: \u00c2\u00a1Dichosos los perseguidos! En efecto, los que se mantienen fieles a este proyecto de Dios no pueden evitar ser perseguidos por aquellos a quienes interesa que todo siga igual, que nada cambie. Frente a Jes\u00fas, que desea instaurar un nuevo sistema de convivencia humana, basado en la justicia y la fraternidad, se sit\u00faan los \u00abpoderes de este mundo\u00bb (Mt 4,9), dispuestos a comprar voluntades, ofreciendo cuanto haya que ofrecer para mantener las cosas como est\u00e1n. La oposici\u00f3n es manifiesta. Y su consecuencia inevitable, el enfrentamiento y la persecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>En San Mateo aparece un matiz que conviene resaltar; la primera y la \u00faltima Bienaventuranza formulan la promesa en tiempo presente: \u00absuyo ES el Reino de Dios\u00bb (o bien, \u00abTIENEN a Dios por rey\u00bb). El resto de las Bienaventuranzas formulan la promesa en futuro: \u00abser\u00e1n&#8230;.\u00bb. Como afirma J. M. Castillo (o. c., 346), citando a Mateos y Camacho, las promesas de futuro son efecto de la opci\u00f3n por la pobreza y de la fidelidad a ella. Se distinguen, pues, dos planos: el del grupo que se adhiere a Jes\u00fas y opta por \u00e9l y el efecto de tal opci\u00f3n en la humanidad. Es decir, la existencia del grupo que opta radicalmente contra los valores de la sociedad establecida -realidad actual- provoca una liberaci\u00f3n progresiva de los oprimidos y va creando una sociedad nueva -realidad futura-. La obra liberadora de Dios con la humanidad est\u00e1 vinculada a la existencia del grupo cristiano, que renuncia a la idolatr\u00ed\u00ada del dinero y crea el \u00e1mbito para que sea efectivo el Reino de Dios.<\/p>\n<p>4. Evangelio y \u00e9tica de las Bienaventuranzas<br \/>\nAl escuchar las Bienaventuranzas desde las claves explicadas en los apartados anteriores, no podemos evitar un serio interrogante en nuestro interior: \u00bfson las Bienaventuranzas un camino de felicidad? Est\u00e1 claro que Dios desea que seamos felices. Para esto nos ha creado, para comunicarnos su amor. Y en este amor participado consiste la verdadera felicidad de todo ser humano. Por otra parte, nos resistimos a imaginarnos que el camino conducente a la felicidad pase por la renuncia a las riquezas y la asunci\u00f3n de la persecuci\u00f3n como forma habitual de vida. Tenemos la sensaci\u00f3n de encontrarnos envueltos en una contradicci\u00f3n. Es, por lo menos, una verdadera paradoja. Apelemos a hechos referidos en el evangelio, que pueden, tal vez, desvelarnos alguna salida a este laberinto.<\/p>\n<p>Zaqueo, injustamente enriquecido en su trabajo de recaudador, experimenta un profundo cambio interior al encontrarse con Jes\u00fas y traduce su conversi\u00f3n en una clara opci\u00f3n \u00e9tica a favor de los pobres y de los injustamente explotados (Lc 19,8-10). Ha entendido la Buena Noticia de Jes\u00fas, se ha fiado de Dios y encuentra la felicidad en la opci\u00f3n por los pobres.<\/p>\n<p>Por otra parte, el joven rico, que ha mantenido un comportamiento \u00e9ticamente irreprochable desde ni\u00f1o, no acepta la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas como Buena Noticia y se aferra a sus bienes. Como consecuencia, \u00abse march\u00f3 entristecido\u00bb (Mc 10,21-22), no encontr\u00f3 la felicidad.<\/p>\n<p>Estos hechos referidos en el evangelio \u00bfreflejan situaciones excepcionales o son m\u00e1s bien situaciones referenciales? La larga n\u00f3mina de cristianos y cristianas, que han encontrado la plena realizaci\u00f3n humana por este camino de las Bienaventuranzas, nos permite considerarlos como paradigma de toda vida cristiana. Desde Mar\u00ed\u00ada, que alegra su esp\u00ed\u00adritu en Dios y que se considera bienaventurada (Lc 1,48), hasta cualquiera de los misioneros y misioneras de hoy, que, aun corriendo un riesgo indudable para su vida, no dudan en regresar a los pa\u00ed\u00adses en conflicto, despu\u00e9s de haber sido expulsados, buscando la alegr\u00ed\u00ada de servir a sus hermanos; ellos nos muestran Un camino de realizaci\u00f3n y de felicidad. Ciertamente hablamos de UN camino, junto a otros muchos. No ser\u00ed\u00ada razonable rechazarlo, sin m\u00e1s, tanto m\u00e1s cuanto que ha dado frutos espl\u00e9ndidos de transformaci\u00f3n social y de ejemplaridad \u00e9tica. \u00bfC\u00f3mo no recordar aqu\u00ed\u00ad la figura inolvidable de Francisco de As\u00ed\u00ads? No solamente por lo que hizo, abandonar las riquezas y encarnar con sencillez el esp\u00ed\u00adritu de fraternidad, sino por la \u00abescuela\u00bb que cre\u00f3 y que dio origen a un nuevo modo de ser y estar en el mundo: el esp\u00ed\u00adritu franciscano.<\/p>\n<p>Tampoco podemos olvidar a un contempor\u00e1neo, como Oscar Romero, convertido por los pobres a una vida libre en defensa de los injustamente empobrecidos; sufri\u00f3 persecuci\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan, fue asesinado en plena celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada, pero es hoy reconocido como el defensor de los pobres. Y, por hacer referencia al pen\u00faltimo de los ejemplos actuales, la madre Teresa de Calcuta pasar\u00e1 sin duda a la posteridad de la relaci\u00f3n de personas que m\u00e1s cerca est\u00e1n de los \u00faltimos de la tierra. Su incondicional servicio a los m\u00e1s parias de todos los par\u00ed\u00adas nos ayud\u00f3 a entender qui\u00e9nes son los preferidos de Dios: aquellos a quienes se les ha privado hasta del derecho a morir con un m\u00ed\u00adnimo de dignidad.<\/p>\n<p>Todav\u00ed\u00ada habr\u00e1 quien pregunte: estos cristianos y cristianas, ejemplo de entrega a la causa del Reino \u00bfson unos masoquistas?, \u00bfse sienten felices sufriendo? La sola pregunta es una afrenta a tantos millones de personas an\u00f3nimas, que han experimentado una honda satisfacci\u00f3n en cuidar de su hijo enfermo, o discapacitado, o drogadicto. Pensar que son masoquistas es una injuria propia de mentes enfermas, que degrada a la propia condici\u00f3n humana.<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n de este comportamiento humano habr\u00ed\u00ada que buscarla por otro camino. Quienes han encontrado la felicidad por el camino de las Bienaventuranzas son personas que han puesto totalmente su confianza en Dios; saben de qui\u00e9n se han fiado (2 Tim 1,12). Sostenidas por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, aceptan que Dios sea el centro de su vida. Dirigidas por el mismo Esp\u00ed\u00adritu, consagran su vida al Reino de Dios; anuncian la oferta salvadora que Dios nos hace en Jesucristo, proclaman nuestra condici\u00f3n de hijos de Dios, impulsan la tarea de formar una familia de hermanos, viven una vida volcada en el proyecto de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Quienes van descubriendo este nuevo horizonte, que da un sentido especial a sus vidas, chocan necesariamente con la oposici\u00f3n de un sistema de valores que rige la convivencia humana, bajo el control del dinero que maneja el poder. Al optar por la defensa de los pobres y aplastados de la sociedad se encuentran con la persecuci\u00f3n de quienes ostentan el poder en esta sociedad. Pero les sale al encuentro la palabra del Se\u00f1or: \u00abNo tem\u00e1is, yo he vencido al mundo\u00bb (Jn 16,33). Jes\u00fas no pone \u00abpa\u00f1os calientes\u00bb a la contradicci\u00f3n entre el mundo y el grupo de sus seguidores. El mundo vive en tinieblas y prefiere las tinieblas a la luz (Jn 3,19); se opone al mensaje de Jes\u00fas (Jn 8,37); rechaza la verdad de Jes\u00fas (Jn 8,43.46). Es l\u00f3gico que el disc\u00ed\u00adpulo encuentre una fuerte oposici\u00f3n en los poderes de este mundo.<\/p>\n<p>Pero, al mismo tiempo, de los pobres, de los que han optado por los pobres, es el Reino de Dios. Y el Reino se compara a la alegr\u00ed\u00ada de una fiesta (Mt 25,21.33); los disc\u00ed\u00adpulos participan de la alegr\u00ed\u00ada del Reino (Lc 10,17.20). Y esta alegr\u00ed\u00ada \u00abnadie os la podr\u00e1 arrebatar\u00bb. Por eso son dichosos, bienaventurados. En esta l\u00ed\u00adnea de descubrimiento podemos entender el camino de las Bienaventuranzas como un camino de alegr\u00ed\u00ada y de felicidad. En cierto sentido, las Bienaventuranzas constituyen una explanaci\u00f3n de la sentencia de Jes\u00fas: \u00abEl que conserve su vida, la perder\u00e1, y el que pierda su vida por m\u00ed\u00ad, la conservar\u00e1\u00bb (Mt 10,39. Esta paradoja, que parece encerrar una contradicci\u00f3n en sus t\u00e9rminos, aparece iluminada por la felicidad, la dicha, la alegr\u00ed\u00ada que acompa\u00f1a a los que optan por Jes\u00fas.<\/p>\n<p>5. Las Bienaventuranzas como camino<br \/>\nTenemos la conciencia de que no podemos ser totalmente felices, al menos de una manera definitiva. Los momentos de bienaventuranza, incluso los m\u00e1s intensos, est\u00e1n amenazados por su car\u00e1cter transitorio, dec\u00ed\u00adamos m\u00e1s arriba. Sin embargo buscamos denodadamente el para\u00ed\u00adso perdido, el lugar m\u00ed\u00adtico donde reina la felicidad. Pascal dec\u00ed\u00ada: \u00abTodos los hombres buscan ser dichosos, incluso el que se va a ahorcar\u00bb. \u00bfExistir\u00e1 este lugar?<br \/>\nLos humanismos cerrados en s\u00ed\u00ad mismos han apuntado al propio ser humano como meta de la felicidad. Por ah\u00ed\u00ad han caminado filosof\u00ed\u00adas modernas como el idealismo, el marxismo (\u00abel hombre es la medida de todas las cosas\u00bb), el existencialismo. Los creyentes afirmamos que el esp\u00ed\u00adritu humano est\u00e1 abierto, en \u00e1ngulo, al infinito de Dios. Inteligencia y voluntad buscan la Verdad y la Bondad absolutas. Con encomiable esfuerzo vamos consiguiendo parcelas de verdad y de bondad. Dominamos cada vez mejor la naturaleza (\u00abdominad la tierra\u00bb, Gen 1,28) mediante los descubrimientos cient\u00ed\u00adficos y t\u00e9cnicos. Damos pasos adelante en el reconocimiento de los derechos humanos y exigimos un comportamiento \u00e9tico acorde con ellos. El debate actual en favor de la aceptaci\u00f3n de una \u00e9tica mundial que ordene de modo m\u00e1s justo la convivencia humana es una muestra m\u00e1s de lo que venimos diciendo.<\/p>\n<p>No cabe duda de que en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os la humanidad ha progresado con una rapidez muy superior a la de los siglos anteriores. La Declaraci\u00f3n universal de los derechos humanos es un referente permanente para los legisladores de todos los pa\u00ed\u00adses. Pese a todo ello, a\u00fan se debate la humanidad en la inc\u00f3gnita del futuro. L. Boff afirma que la humanidad tiene que decidir si quiere continuar viviendo o si escoge su propia autodestrucci\u00f3n. Y se\u00f1ala estos \u00abnudos\u00bb problem\u00e1ticos que hay que desatar: el nudo del agotamiento de los recursos naturales, el de la conservaci\u00f3n de la tierra y el nudo de la injusticia social mundial (L. BOFF, Concilium [283] 1999, 718-728). La falta de agua, la desertizaci\u00f3n de la tierra y las cien mil personas que mueren cada d\u00ed\u00ada de hambre en el mundo plantean interrogan-tes imposibles de soslayar. O cambiamos o nos destruimos, afirma Boff. No podemos afrontar el futuro repitiendo el pasado. Desaparecer\u00ed\u00adamos violentamente, como desaparecieron los dinosaurios. \u00abO andamos el camino de Ema\u00fas, del com-partir y de la hospitalidad, o experimenta-remos el camino de Babilonia, de la tribulaci\u00f3n, de la desolaci\u00f3n. Esta vez no habr\u00e1 un arca de No\u00e9 que salve a algunos y deje desaparecer a los dem\u00e1s. Mantenemos fundadas esperanzas de que la vida triunfe sobre la muerte, como siempre triunf\u00f3. El equilibrio entre la vida y la muerte es din\u00e1mico y siempre abierto para permitir lo simb\u00f3lico, vencer lo diab\u00f3lico y que la vida prevalezca sobre la muerte (art. cit. 728).<\/p>\n<p>En este camino dial\u00e9ctico entre vida y muerte, entre desencanto y esperanza, entre deshumanizaci\u00f3n y humanizaci\u00f3n, las Bienaventuranzas se nos presentan como el CAMINO de Cristo y de los cristianos. Un camino que aparece empedrado por los fracasos de las guerras, las injusticias, la destrucci\u00f3n del h\u00e1bitat del mundo y de sus moradores. Pero un camino que apunta a la VIDA, no s\u00f3lo prometida sino ya realizada en Jes\u00fas resucitado. \u00abEn la resurrecci\u00f3n aparece el poder de Dios, no en directo, en forma universal, ni su finalidad es mostrar simplemente su omnipotencia. Dios devuelve a la vida no simplemente a un cad\u00e1ver, sino a un crucificado; hace justicia a una v\u00ed\u00adctima. Lo que la resurrecci\u00f3n tiene de buena noticia no es, por lo tanto, el anuncio de una vida m\u00e1s all\u00e1 de la muerte sino la esperanza de las v\u00ed\u00adctimas: que el verdugo no triunfar\u00e1 sobre ellas\u00bb (J. SOBRINO, Concilium [283] 1999, 860).<\/p>\n<p>Las v\u00ed\u00adctimas son los destinatarios de las Bienaventuranzas de Dios; los empobrecidos y perseguidos son las v\u00ed\u00adctimas a las que Dios hace justicia. Ya lo ha hecho con Jes\u00fas, el asesinado-resucitado. De la misma manera Dios hace justicia a todos los que sufren las consecuencias de los pecados mortales -porque producen muerte- de los verdugos. Cuando unos cristianos intentan recorrer el camino de las Bienaventuranzas est\u00e1n, en alg\u00fan modo, anticipando la justicia de Dios; son signos de esta justicia. Y, al intentar vivir, desde su solidaridad con los pobres y perseguidos, el esp\u00ed\u00adritu de las Bienaventuranzas, est\u00e1n siendo plenamente justificados.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; SECRETARIADO NACIONAL DE CATEQUESIS, Evangelio y catequesis de las bienaventuranzas, Edice, Madrid, 181; B. LAMBERT, Las Bienaventuranzas y la cultura de hoy, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca, 1987; G. LOHFINK, El Serm\u00f3n de la monta\u00f1a, \u00bfpara qui\u00e9n?, Herder, Barcelona, 1989.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Manuel Ant\u00f3n Sastre<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Antes de dibujar el ideal del disc\u00ed\u00adpulo \u2014pobre en esp\u00ed\u00adritu, afligido, manso, hambriento de justicia\u2014, las bienaventuranzas expresan la figura hist\u00f3rica de Jes\u00fas que nos ha ense\u00f1ado de qu\u00e9 modo tenemos que relacionarnos concretamente con el Padre y con los hermanos. S\u00f3lo si miramos a Jes\u00fas, las bienaventuranzas revelan su verdadero sentido y su justificaci\u00f3n, se salen de esa paradoja por la que nosotros las consideramos como imposibles, como parte de otro mundo, como algo inalcanzable. Lo que es imposible para nosotros, es posible para Dios y, por tanto, es posible para el hombre y la mujer bautizados, llamados a la santidad.      En realidad, las bienaventuranzas subrayan una \u00fanica actitud fundamental: reconocer la primac\u00ed\u00ada de Dios en nuestra vida, la primac\u00ed\u00ada del Padre y, por tanto, la necesidad de abandonarnos a \u00e9l. \u00abPadre, todo est\u00e1 en tus manos, todo te lo entrego a ti, todo lo espero de ti\u00bb, dicen el hombre y la mujer de las bienaventuranzas.  De este modo, las bienaventuranzas representan la actitud de quien, como Jes\u00fas, se f\u00ed\u00ada completamente del Padre y, por ello, es dichoso, es feliz, porque nada le falta. Y aunque tuviera que pasar moment\u00e1neamente por la aflicci\u00f3n o la persecuci\u00f3n, sabe que el Padre est\u00e1 preparando para \u00e9l un maravilloso tesoro, un gozo indecible, y en su interior lo saborea, sinti\u00e9ndose as\u00ed\u00ad realizado, aut\u00e9ntico, completo.  La santidad cristiana, descrita en las bienaventuranzas, consiste en vivir nuestro bautismo inmersos en el amor del Padre, en la imitaci\u00f3n y en la gracia del Hijo y en la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo. A esto estamos llamados cada ma\u00f1ana cuando nos despertamos y en cada momento de nuestra jornada; es algo que est\u00e1 sobre nosotros como gracia y como amor del Padre en el sue\u00f1o de la noche, para atendernos como abrazo de amor nuevamente al despertar. Esta es la vida de los santos, \u00e9ste es el ideal de vida de los cristianos.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Las bienaventuranzas en general: 1. La Biblia hebrea; 2. La Biblia griega (los LXX); 3. El juda\u00ed\u00adsmo posb\u00ed\u00adblico; 4. El NT. II. Las bienaventuranzas del serm\u00f3n de la monta\u00f1a: 1. La versi\u00f3n de Mateo: a) Visi\u00f3n de conjunto b) Los destinatarios, c) La promesa; 2. La versi\u00f3n de Lucas; 3. Las bienaventuranzas en la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas: a) Sentido cristol\u00f3gico, b) Sentido teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Se da el nombre de \u00abbienaventuranza\u00bb ante todo, en general (I), a ciertas \u00absentencias exclamativas, construidas en proposiciones nominales y que comienzan con la palabra bienaventurado\u00bb (George); en el lenguaje cristiano, este t\u00e9rmino se aplica m\u00e1s concretamente (II) a la serie de nueve sentencias de este tipo que forman el exordio solemne del serm\u00f3n de la monta\u00f1a (Mat 5:3-12) y constituyen una especie de s\u00ed\u00adntesis del mensaje evang\u00e9lico como programa de vida cristiana. Caracterizadas por su forma literaria, estas sentencias se presentan al mismo tiempo como formas concretas de una manera especial de concebir la felicidad del hombre.<\/p>\n<p>I. LAS BIENAVENTURANZAS EN GENERAL.<\/p>\n<p>1. LA BIBLIA HEBREA. La Biblia hebrea contiene 42 bienaventuranzas, 45 si se cuentan por dos las bienaventuranzas dobles (1Re 10:8; 2Cr 9:7; Sal 144:15), 48 si se incluyen las formas inversas de Pro 14:21; Pro 16:20; Pro 29:18. Las partes de Sir\u00e1cida que se conservan en hebreo permiten a\u00f1adir otras ocho. Podr\u00ed\u00adan contarse, adem\u00e1s, algunas formulaciones diferentes, pero emparentadas con las otras: G\u00e9n 30:13; Pro 3:18; Pro 31:28; Job 29:11; Cnt 6:9; Sal 41:3; Sal 72:17; Mal 3:12.<\/p>\n<p>Se advierte enseguida la distribuci\u00f3n tan desigual de estos textos. La bienaventuranza no ocupa ning\u00fan lugar en los textos legislativos y es rara en los libros narrativos (G\u00e9n 30:13; 1Re 10:8 = 2Cr 9:7; la de Deu 33:29 se encuentra en un poema) y en los prof\u00e9ticos (Isa 30:18; Isa 32:20; Isa 56:2; Dan 12:12; Mal 3:12). En compensaci\u00f3n, est\u00e1 abundantemente presente en el Salterio (28 veces), en los Proverbios (13 , veces) y en los dem\u00e1s escritos sapienciales.<\/p>\n<p>El origen de la palabra hebrea `asrey, traducida por \u00abbienaventurado\u00bb, crea algunas dificultades. Se trata aparentemente de un sustantivo masculino plural en estado constructo (seguido por un complemento determinativo). Esta dificultad es a\u00fan mayor si se tiene en cuenta que las lenguas sem\u00ed\u00adticas antiguas no conocen esta forma de expresi\u00f3n, y su traducci\u00f3n aramea, t\u00fabey (t\u00fabay en sir\u00ed\u00adaco), suscita problemas an\u00e1logos. Se tiene m\u00e1s bien la impresi\u00f3n de encontrarse ante una especie de interjecci\u00f3n que tendr\u00ed\u00ada equivalentes en egipcio: un sufijo wy le da valor exclamativo con diversos adjetivos. Se plantea entonces la cuesti\u00f3n de saber si la formulaci\u00f3n de las bienaventuranzas b\u00ed\u00adblicas no indicar\u00e1 una influencia de Egipto.<\/p>\n<p>Ha sido objeto de discurso la relaci\u00f3n que hay que establecer entre bienaventuranza y bendici\u00f3n. M\u00e1s concretamente, se trata de saber si la bienaventuranza no ser\u00e1 una especie de derivado de la f\u00f3rmula que declara que alguien es, o se desea que sea, \u00abbendecido\u00bb (bar\u00fak). Se trata en realidad de dos f\u00f3rmulas que no es posible confundir: \u00abLa bendici\u00f3n es una palabra creadora, que obra lo mismo que denota o significa. La bienaventuranza, por su parte, es una f\u00f3rmula de felicitaci\u00f3n, y supone por tanto la constataci\u00f3n de una felicidad ya realizada o, al menos, en v\u00ed\u00adas de realizaci\u00f3n\u00bb (Lipinski). Est\u00e1 claro que las f\u00f3rmulas de bendici\u00f3n ocupan en la Biblia un lugar mucho m\u00e1s amplio que las bienaventuranzas; pertenecen a otro registro.<\/p>\n<p>Otra cuesti\u00f3n discutida es la de saber si, dentro del grupo de las bienaventuranzas b\u00ed\u00adblicas, hay que conceder cierta prioridad o anterioridad a la categor\u00ed\u00ada de las bienaventuranzas sapienciales, que traducen las experiencias de la vida corriente sin una dimensi\u00f3n propiamente espiritual, o a la categor\u00ed\u00ada de bienaventuranzas `piadosas&#8217;; que proclaman la felicidad del hombre que pone su confianza en Dios, que se preocupa de agradarle, que goza de su benevolencia y de su protecci\u00f3n. De todas formas hay que reconocer que la nota religiosa va unida a las bienaventuranzas desde el momento en que aparecen en la Biblia y que esta nota es all\u00ed\u00ad ampliamente dominante. Desde este punto de vista, una vez m\u00e1s, la bienaventuranza b\u00ed\u00adblica parece situarse en la prolongaci\u00f3n de una antigua tradici\u00f3n egipcia.<\/p>\n<p>Comienza a abrirse una nueva perspectiva, ligada a uno de los rasgos m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos de la religi\u00f3n yahvista. Esta religi\u00f3n es la de un Dios que hace una promesa que va m\u00e1s all\u00e1 de la vida terrena de los individuos y que garantiza la intervenci\u00f3n con que en el futuro llegar\u00e1 a cambiar el curso de la historia. El suscita adem\u00e1s en el coraz\u00f3n de sus fieles una esperanza que encontrar\u00e1 naturalmente su expresi\u00f3n en las bienaventuranzas \u00abescatol\u00f3gicas\u00bb : Tal es el caso del or\u00e1culo relativamente reciente de Isa 30:18 : \u00abEl Se\u00f1or espera la hora de otorgaros su gracia: por eso se levanta para apiadarse de vosotros, porque el Se\u00f1or es un Dios de justicia; bienaventurados los que en \u00e9l esperan\u00bb. O tambi\u00e9n en Dan 12:12 : \u00abBienaventurado el que sepa esperar y llegue a mil trescientos treinta y cinco d\u00ed\u00adas\u00bb. Este tipo de bienaventuranzas tendr\u00e1 una especial importancia en el juda\u00ed\u00adsmo posb\u00ed\u00adblico y en el NT.<\/p>\n<p>2. LA BIBLIA GRIEGA (LOS LXX). Los LXX traducen normalmente `asrey por mak\u00e1rios: 42 veces, m\u00e1s las ocho veces de las partes de Sir\u00e1cida que se conservan en hebreo; con los libros propios de esta Biblia (sin contar 4Mac) se llega a un total de 60 bienaventuranzas o \u00abmacarismos\u00bb. Hay que a\u00f1adir a ellas las tres construcciones invertidas de Pro 14:21; Pro 16:20 y 29,18, en donde el traductor utiliza mak\u00e1ristos; hay que tener en cuenta adem\u00e1s las 17 veces en que se usa el verbo makariz\u00f3 en el sentido de \u00abproclamar dichoso\u00bb.<\/p>\n<p>Si la forma literaria de las bienaventuranzas no aparece sino muy tard\u00ed\u00adamente en la Biblia, es, por el contrario, muy antigua y frecuente en la literatura griega, en donde se encuentra corrientemente ya en Homero. Para proclamar la felicidad de los que llamaban ellos \u00abbienaventurados\u00bb, los griegos pose\u00ed\u00adan varios adjetivos, cada uno de ellos con su propio matiz. En la \u00e9poca helenista, mak\u00e1rios es pr\u00e1cticamente el \u00fanico usado, no sin cierta ampliaci\u00f3n de su campo sem\u00e1ntico: puede entonces designar la felicidad desde muy distintos puntos de vista. Todo lo m\u00e1s lo sustituye a veces el adjetivo verbal mak\u00e1ristos, cuando se busca un t\u00e9rmino m\u00e1s noble. Los LXX se acomodaron al uso de la \u00e9poca. Se puede subrayar que los latinos, que disponen de un vocabulario m\u00e1s diferenciado, usan de forma pr\u00e1cticamente equivalente los t\u00e9rminos beatus, felix, fortunatus.<\/p>\n<p>En conjunto, el panorama general de los macarismos de la Biblia griega sigue siendo, naturalmente, el de la Biblia hebrea: claro predominio de las sentencias propiamente religiosas, sin excluir la presencia de sentencias derivadas de una sabidur\u00ed\u00ada totalmente profana. El cambio m\u00e1s significativo se observa en el aumento del n\u00famero de bienaventuranzas escatol\u00f3gicas que traducen la esperanza jud\u00ed\u00ada. Por eso Isa 31:9b adquiere un significado totalmente nuevo: \u00abEsto me ha dicho el Se\u00f1or: `\u00c2\u00a1Dichoso el que tiene una descendencia en Si\u00f3n y gente de su casa en Jerusal\u00e9n!\u00bb&#8216; (Isa 32:1); esta bienaventuranza sirve de introducci\u00f3n al or\u00e1culo siguiente: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad que un rey reinar\u00e1 con justicia&#8230; \u00ab(Isa 32:1). Recordemos tambi\u00e9n a Job 13:15-16 : \u00abBienaventurados los que te aman (Jerusal\u00e9n) y los que se alegran de tu paz. Bienaventurados tambi\u00e9n todos los hombres qu\u00e9 lloren tus calamidades, porque se alegrar\u00e1n en ti, contemplando tu gloria para siempre\u00bb (recensi\u00f3n S). Esta parece ser igualmente la perspectiva de Sab 2:16; Sab 3:13-14.<\/p>\n<p>3. EL JUDA\u00ed\u008dSMO POSB\u00ed\u008dBLICO. En \u00e9l se nos ofrece una gran cantidad de bienaventuranzas. Bastar\u00e1n unos pocos ejemplos. La l\u00ed\u00adnea de las bienaventuranzas piadosas de la Biblia tiene su prolongaci\u00f3n inmediata en un texto de la cueva 4 de Qumr\u00e1n que, como el evangelio, enumera una serie de bienaventuranzas. El comienzo del texto se ha perdido desgraciadamente: \u00ab&#8230; de un coraz\u00f3n puro, y no hay calumnia en su lengua. Bienaventurados los que escogen sus mandamientos y no escogen los senderos de iniquidad. Bienaventurados los que encuentran su gozo en \u00e9l y no sienten placer en los caminos de iniquidad. Bienaventurados los que lo buscan con manos puras y no lo buscan con coraz\u00f3n mentiroso. Bienaventurado el hombre que ha adquirido la sabidur\u00ed\u00ada y camina en la ley del Alt\u00ed\u00adsimo, establece su coraz\u00f3n en sus caminos, no se desanima por sus castigos y acepta sus golpes con buen coraz\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Se asiste sobre todo a un gran florecimiento de macarismos escatol\u00f3gicos. Por ejemplo, \u00e9ste que data de hacia el 140 a.C.: \u00ab\u00c2\u00a1Dichoso el que, hombre o mujer, viva en aquel tiempo!\u00bb (Or\u00e1culos sibilinos III 371). O bien \u00e9stos, en los Salmos de Salom\u00f3n (por el 60 a.C.): \u00ab\u00c2\u00a1Dichosos los que vivan aquellos d\u00ed\u00adas, para contemplar la felicidad que conceder\u00e1 Diosa Israel reuniendo a las tribus!\u00bb (Sab 17:44), \u00abDichosos los que vivan aquellos d\u00ed\u00adas, para contemplar los beneficios que el Se\u00f1or conceder\u00e1 a la generaci\u00f3n futura, bajo el cetro corrector del Cristo Se\u00f1or, en el temor de su Dios\u00bb(Sab 18:6). A comienzos de nuestra era, la Asunci\u00f3n de Mois\u00e9s recuerda la intervenci\u00f3n de Dios que toma la defensa de su pueblo, y exclama: \u00ab\u00c2\u00a1Entonces ser\u00e1s dichoso, Israel! Montar\u00e1s sobre la espalda y las alas del \u00e1guila\u00bb (Sab 10:8). Y en la secci\u00f3n de las \u00abpar\u00e1bolas\u00bb del Libro de Henoc eti\u00f3pico: \u00abDichosos vosotros, justos y elegidos, porque vuestra herencia es gloriosa\u00bb (Sab 58:2).<\/p>\n<p>4. EL NT. En el NT se utiliza 50 veces el adjetivo mak\u00e1rios. En seis casos no se trata de bienaventuranzas (Heb 20:35; Heb 26:2; 1Co 7:40; 1Ti 1:11; 1Ti 6:15; Tit 2:13). Los otros 44 casos pertenecen al g\u00e9nero \u00abbienaventuranzas\u00bb de una forma m\u00e1s o menos pura. Se subdividen de la manera siguiente: Mt 13; Lc 15; Jn 2; Rom 3; Sant 2; I Pe 2; Ap 7. Con ellos hay que relacionar dos usos de makar\u00ed\u00adz\u00f3, \u00abproclamar dichoso\u00bb (Luc 1:48; Stg 5:11) y tres de mak\u00e1rismos, \u00abmacarismo\u00bb o \u00abbienaventuranza\u00bb (Rom 4:6.9; Jud 4:15).<\/p>\n<p>Pablo, que toma prestadas de los Salmos dos de sus macarismos, permanece en la lista de las bienaventuranzas piadosas (Rom 4:6.7.8.9; Rom 14:22). Puede reconocerse el eco de la tradici\u00f3n sapiencial en Jua 13:17 y en Stg 1:25; Stg 5:11. Predomina all\u00ed\u00ad evidentemente la perspectiva escatol\u00f3gica, Esta sigue siendo de ordinario una escatolog\u00ed\u00ada futura: Mat 5:3-12; Mat 24:46; Luc 6:20-22; Luc 12:37-43; Luc 14:14-15; 23 29; Stg 1:12; 1Pe 3:14; 1Pe 4:14; Apo 1:3; Apo 14:13; Apo 16:15; Apo 19:9; Apo 20:6; Apo 22:7-14. Pero con la persona y la misi\u00f3n de Jes\u00fas la escatolog\u00ed\u00ada ha entrado en la historia, de forma que la felicidad del mundo futuro se hace ya realidad presente para los creyentes. As\u00ed\u00ad pues, son bienaventurados los ojos de los disc\u00ed\u00adpulos, que tienen el privilegio de ver lo que est\u00e1n viendo (Luc 10:23; Mat 13:16); es bienaventurado Pedro, que ha recibido del Padre la revelaci\u00f3n del Hijo (Mat 16:17); son bienaventurados aquellos para los que Jes\u00fas no es ocasi\u00f3n de esc\u00e1ndalo (Mat 11:6; Luc 7:23); son bienaventurados los que creen sin haber visto (Jua 20:29). Pero sobre todo es bienaventurada la madre del Salvador, porque ha cre\u00ed\u00addo (Luc 1:45.48); \u00e9ste es tambi\u00e9n el presupuesto que da todo su significado a la doble bienaventuranza de  Luc 11:27-28.<\/p>\n<p>Vemos entonces c\u00f3mo las bienaventuranzas se convierten en el veh\u00ed\u00adculo del mensaje cristol\u00f3gico. Lo que est\u00e1 expresamente dicho en un peque\u00f1o n\u00famero de las mismas podr\u00ed\u00ada encontrarse tambi\u00e9n, de modo impl\u00ed\u00adcito, en otras bienaventuranzas escatol\u00f3gicas. Tal es el caso, a nuestro juicio, de las bienaventuranzas del serm\u00f3n de la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>II. LAS BIENAVENTURANZAS DEL SERM\u00ed\u201cN DE LA MONTA\u00ed\u2018A.<br \/>\n1. LA VERSI\u00ed\u201cN DE MATEO. Mat 5:3-20 enumera una serie de nueve _bienaventuranzas, \u00ablas bienaventuranzas\u00bb por excelencia, el programa del buen cristiano.<\/p>\n<p>a) Visi\u00f3n de conjunto. La serie se compone ante todo de ocho sentencias cortas, construidas todas ellas seg\u00fan el mismo modelo: la proclamaci\u00f3n de \u00ab\u00c2\u00a1bienaventurado!\u00bb, la categor\u00ed\u00ada de personas a las que se aplica, el motivo de su felicidad. Como conclusi\u00f3n, una \u00faltima bienaventuranza completa las anteriores con el desarrollo que se le da; y tambi\u00e9n por el hecho de que no habla ya en general, sino que interpela directamente a los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas, dirigi\u00e9ndose a ellos en segunda persona. Hay que notar adem\u00e1s que, como la octava bienaventuranza, esta \u00faltima concierne a unas personas que han de sufrir persecuciones. As\u00ed\u00ad pues, no se trata de una categor\u00ed\u00ada de \u00abbienaventurados\u00bb totalmente nueva, sino m\u00e1s bien de una indicaci\u00f3n complementaria sobre los destinatarios de la octava bienaventuranza.<\/p>\n<p>La unidad literaria de las ocho bienaventuranzas breves la da la presencia de una inclusi\u00f3n, ya que la octava bienaventuranza repite la promesa de la primera: \u00abporque de ellos es el reino de Dios\u00bb. Otro detalle estil\u00ed\u00adstico demuestra que estas bienaventuranzas se subdividen en dos grupos de cuatro: en efecto, la cuarta y la octava evidencian el mismo t\u00e9rmino caracter\u00ed\u00adstico, designando a \u00ablos que tienen hambre y sed de justicia\u00bb y a los que \u00abson perseguidos por su justicia\u00bb:<br \/>\nEl doble uso de la palabra \u00abjusticia\u00bb es significativo porque caracteriza al mismo tiempo la funci\u00f3n de la serie de las bienaventuranzas en relaci\u00f3n con el gran discurso al que introducen y la orientaci\u00f3n general del pensamiento que las inspira. Tomado en conjunto, el serm\u00f3n de la monta\u00f1a, primero de los cinco discursos de Jes\u00fas intercalados en el evangelio de Mateo, se presenta como una ense\u00f1anza sobre la \u00abjusticia\u00bb que Jes\u00fas exige de sus disc\u00ed\u00adpulos y que es la condici\u00f3n para entrar en el reino de los cielos; recordada en 5,6 y 10, la palabra \u00abjusticia\u00bb se repetir\u00e1 en 5,20 y 6,1.33. Encontramos un equivalente suyo en la declaraci\u00f3n de 7,21; \u00abEntrar\u00e1 en el reino de Dios el que hace la voluntad de mi Padre celestial\u00bb. Se define la justicia precisamente como cumplimiento de la voluntad divina. Las bienaventuranzas constituyen una primera descripci\u00f3n concreta de las exigencias de Dios respecto al hombre.<\/p>\n<p>b) Los destinatarios. El acento se pone en las disposiciones interiores que conforman al hombre con la voluntad de Dios: de las ocho bienaventuranzas, hay seis que conciernen directamente a estas disposiciones. Las dos bienaventuranzas activas, la de los misericordiosos y la de los que trabajan por la paz, designan pr\u00e1cticas que manifiestan igualmente las disposiciones del coraz\u00f3n: las que deben inspirar al cristiano en sus relaciones con el pr\u00f3jimo. Las otras seis bienaventuranzas cualifican m\u00e1s bien la actitud del creyente ante Dios.<\/p>\n<p>&#8211; Tal es el caso, evidentemente, de las dos bienaventuranzas que hablan de la \/justicia, entendiendo por ella la conformidad con la voluntad divina; una conformidad a la que aspira el creyente con toda su alma, una aspiraci\u00f3n ardiente bien expresada por la imagen del hambre y de la sed corporales (v. 6) y una conformidad de la que no puede apartarlo ninguna persecuci\u00f3n por parte de los hombres (v. 10).<\/p>\n<p>&#8211; Y es tambi\u00e9n el caso de las dos bienaventuranzas de los \u00abpobres de esp\u00ed\u00adritu\u00bb y de los afables o mansos, que traducen la misma palabra hebrea \u00e1nawim, poniendo de relieve de dos maneras distintas sus resonancias religiosas. Se trata de esa \u00abpobreza\u00bb espiritual, que se ten\u00ed\u00ada igualmente en alta consideraci\u00f3n entre los monjes jud\u00ed\u00ados de Qumr\u00e1n, integrada por humildad y serena paciencia, sumisi\u00f3n total y confiada, y que s\u00f3lo es posible a trav\u00e9s de un perfecto desprendimiento de s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>&#8211; Es tambi\u00e9n el caso de los \u00ablimpios de coraz\u00f3n\u00bb: los que no se contentan con la pureza ritual y exterior que requer\u00ed\u00ada el juda\u00ed\u00adsmo para poder participar en las ceremonias del culto, sino que se entregan a una rectitud interior total, a una rectitud absoluta que excluye toda doblez y todo repliegue sobre s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>&#8211; La interpretaci\u00f3n de la bienaventuranza de los afligidos tiene que tener en cuenta, evidentemente, este contexto. Por tanto, no se trata aqu\u00ed\u00ad (como en Lucas) de personas que lloran por causa de motivos exteriores, independientes de su voluntad, sino de personas que se afligen delante de Dios, neg\u00e1ndose a entrar en componendas con los goces falsos de un mundo pecador y que ponen toda su esperanza en el mundo futuro.<\/p>\n<p>c) La promesa. Precisamente en relaci\u00f3n con este mundo futuro es como la segunda parte de todas las bienaventuranzas se\u00f1ala el motivo por el que se califica de dichosos ya desde ahora a los hombres que pertenecen a la categor\u00ed\u00ada de los enunciados. Esta es claramente la perspectiva de las siete bienaventuranzas que se expresan en futuro; las actitudes y el comportamiento de los justos ser\u00e1n el criterio seg\u00fan el cual Dios los juzgar\u00e1 y los recompensar\u00e1 en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada. No es distinto el sentido del presente que figura en la primera y en la octava bienaventuranzas (\u00abde ellos es el reino de Dios&#8217; y en la nona (\u00abvuestra recompensa es grande en los cielos&#8217;. Desde el momento presente, el reino de los cielos pertenece a los pobres de esp\u00ed\u00adritu y a los que son perseguidos por causa de su justicia, aun cuando tengan que esperar todav\u00ed\u00ada para entrar en posesi\u00f3n del mismo; para ellos lo tiene ya Dios preparado (Mat 25:34).<\/p>\n<p>La felicidad que proclaman las bienaventuranzas est\u00e1 ligada, por consiguiente, a una esperanza y descansa en la garant\u00ed\u00ada de la palabra de Jes\u00fas. El acceso a esta felicidad est\u00e1 ya concedido a los que llevan a cabo en su vida concreta las exigencias que se expresan en la primera parte de cada una de las bienaventuranzas.<\/p>\n<p>2. LA VERSI6N DE LUCAS. LC 6,20-23, que se limita a cuatro bienaventuranzas, se sit\u00faa en un nivel totalmente diverso; esta diversidad est\u00e1 confirmada y acentuada en los cuatro \u00ab\u00c2\u00a1ay!\u00bb que corresponden aqu\u00ed\u00ad a las bienaventuranzas (6,24,26).<\/p>\n<p>Hablando directamente a los disc\u00ed\u00adpulos en segunda persona (\u00abvosotros\u00bb), estas bienaventuranzas los describen como personas que son pobres en contraste con otras que son ricas, como personas que pasan hambre en oposici\u00f3n a otras personas que est\u00e1n saciadas, como personas que lloran en oposici\u00f3n a otras personas que r\u00ed\u00aden, como personas, en fin, que son objeto de toda clase de malos tratos en contraposici\u00f3n con otras personas que reciben toda clase de lisonjas y consideraciones. Evidentemente, en este caso no se trata ya de disposiciones espirituales, sino de condiciones exteriores, econ\u00f3micas y sociales, sumamente penosas. Las tres primeras bienaventuranzas, en particular, no indican tres categor\u00ed\u00adas distintas, sino un mismo y \u00fanico grupo, en el que los pobres son al mismo tiempo aquellos que sufren el hambre y cuya aflicci\u00f3n provoca l\u00e1grimas. La misma situaci\u00f3n miserable es considerada simplemente desde tres puntos de vista diferentes.<\/p>\n<p>Esta otra versi\u00f3n de las bienaventuranzas tiene, en Lucas, una estremecedora ilustraci\u00f3n en la par\u00e1bola del pobre L\u00e1zaro y del rico epul\u00f3n (16,19-31). Las palabras de Abrah\u00e1n parecen un eco particular de las bienaventuranzas cuando declaran al rico que est\u00e1 sufriendo atrozmente sed entre las llamas del infierno: \u00abHijo, acu\u00e9rdate que ya recibiste tus bienes durante la vida, y L\u00e1zaro, por el contrario, males. Ahora \u00e9l est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad consolado, y t\u00fa eres atormentado\u00bb (v. 25). En ambos textos se trata de la misma inversi\u00f3n de las situaciones, siendo accesorio que Abrah\u00e1n subraye el lugar de esa inversi\u00f3n (\u00abaqu\u00ed\u00ad\u00bb en oposici\u00f3n a la tierra), mientras que las bienaventuranzas en san Lucas ponen el acento en la diversidad del tiempo (ahora, que opone cuatro veces la vida presente a la vida futura).<\/p>\n<p>Ciertamente hay que evitar dar un peso excesivo a la condenaci\u00f3n que sufren los ricos. La par\u00e1bola que precede a la del rico epul\u00f3n ha demostrado con toda claridad que el buen uso del dinero es realmente posible: consiste en repartirlo entre los pobres para convertirlos en amigos que los acojan en las moradas eternas (16,9). Y se encontrar\u00e1 un poco m\u00e1s adelante en el evangelio el ejemplo de un buen rico en la persona de Zaqueo (19,1-10). La infelicidad que puede tener su origen en la riqueza -lo sabe muy bien Lucas- consiste precisamente en eso: en que tiende a cerrar el coraz\u00f3n del rico a las invitaciones de Dios y a las invocaciones de los pobres.<\/p>\n<p>Cabe preguntarse si la severidad que demuestra Lucas en relaci\u00f3n con los ricos se ha visto influida por la experiencia de la Iglesia primitiva y por lo que \u00e9l mismo pudo tener en su comunidad cristiana. Est\u00e1 claro que hay que ver en ella la contrapartida de un amor de predilecci\u00f3n reservado a los pobres, a los d\u00e9biles, a los peque\u00f1os, y reconocer all\u00ed\u00ad un reflejo de la actitud que hab\u00ed\u00ada mantenido siempre Jes\u00fas y que Jes\u00fas no vacilaba en atribuir a Dios.<\/p>\n<p>3. LAS BIENAVENTURANZAS EN LA PREDICACI\u00ed\u201cN DE JES\u00daS. La profunda diversidad de perspectivas que separa estas dos versiones de las bienaventuranzas que figuran como frontispicio del discurso inaugural de Jes\u00fas suscita un problema que no es posible solucionar ni con un intento de conciliaci\u00f3n ni con la hip\u00f3tesis de la dependencia de una versi\u00f3n respecto a la otra. Nos encontramos ante dos interpretaciones que explicitan en dos sentidos divergentes un mismo mensaje inicial. Para poder encontrarsste punto de partida de la tradici\u00f3n de las bienaventuranzas del serm\u00f3n de la monta\u00f1a y darnos cuenta del sentido cristol\u00f3gico y teol\u00f3gico que ten\u00ed\u00ada al principio, tenemos la fortuna de poder apelar a un tercer testigo. En efecto, parece probable que en su tenor original estas bienaventuranzas quer\u00ed\u00adan referirse al or\u00e1culo prof\u00e9tico de Isa 61:1-3.<\/p>\n<p>a) Sentido cristol\u00f3gico. Lucas capt\u00f3 perfectamente la importancia capital de este or\u00e1culo, que cita expresamente en el momento en que, en Nazaret, comienza Jes\u00fas su ministerio p\u00fablico: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad, porque me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb (Luc 4:18-19). La cita se cierra antes de llegar a una parte de una frase que interesa a las bienaventuranzas: \u00abA consolar a todos los afligidos\u00bb (Isa 61:2); y es precisamente a estos \u00abafligidos de Si\u00f3n\u00bb a los que el vers\u00ed\u00adculo 3 dirige su atenci\u00f3n. Jes\u00fas alude a este texto en su respuesta a los mensajeros de Juan Bautista: \u00abId y contad a Juan lo que hab\u00e9is visto y o\u00ed\u00addo: &#8230; se anuncia el evangelio a los pobres\u00bb (Mat 11:5; Luc 7:22). Pedro recuerda igualmente este texto en su discurso en la casa del centuri\u00f3n Cornelio (Heb 10:38).<\/p>\n<p>Isa 61:1-3 da a comprender de este modo la asociaci\u00f3n de ideas que hace de los pobres y de los afligidos los destinatarios privilegiados del anuncio del evangelio. No se puede olvidar que el contexto de este or\u00e1culo, la segunda mitad del libro de \/Isa\u00ed\u00adas, da igualmente una explicaci\u00f3n de la asociaci\u00f3n tan caracter\u00ed\u00adstica que hace del reino de Dios el objeto propio de este evangelio. Vemos establecerse as\u00ed\u00ad, a trav\u00e9s del tema del evangelio, una relaci\u00f3n privilegiada entre los pobres [\/Pobreza] y el \/reino de Dios,<br \/>\nCiertamente, la primera bienaventuranza no dice que Jes\u00fas anuncie a los pobres la buena nueva del reino de Dios. Pero al afirmar: \u00abDichosos los pobres, porque de ellos es el reino de Dios\u00bb, Jes\u00fas no hace m\u00e1s que actualizar la promesa de Isa 61:1. De este modo se presenta a s\u00ed\u00ad mismo como el mensajero divino en el que se cumple la profec\u00ed\u00ada: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad, porque me ha ungido&#8230;\u00bb Por eso las bienaventuranzas asumen la importancia de una proclamaci\u00f3n mesi\u00e1nica. Al proclamarlas, Jes\u00fas se identifica con el personaje del que hablaba el profeta. Se comprende as\u00ed\u00ad su elevado significado cristol\u00f3gico, que hay que reconocerles.<\/p>\n<p>b) Sentido teol\u00f3gico. Tambi\u00e9n es importante darse cuenta de que las bienaventuranzas hablan de Dios, y en este sentido tienen un significado \u00abteol\u00f3gico\u00bb. No hay que olvidar que la expresi\u00f3n \u00abreino de Dios\u00bb no es m\u00e1s que una falsa abstracci\u00f3n; en realidad significa a Dios, que se manifiesta como rey. Aqu\u00ed\u00ad se presupone que Dios no se mostrar\u00e1 plenamente rey m\u00e1s que el d\u00ed\u00ada en que ponga fin al sufrimiento de los pobres. Porque, tanto en la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica como en la de todo el medio Oriente antiguo, un rey no es verdaderamente digno de su nombre y de su cargo m\u00e1s que en la medida en que asegure la justicia y la paz a todos sus s\u00fabditos y ante todo, naturalmente, a los que no est\u00e1n en disposici\u00f3n de procur\u00e1rselas por s\u00ed\u00ad solos: el pobre; pero tambi\u00e9n la viuda, el hu\u00e9rfano y el forastero, es decir, todos los d\u00e9biles y los indefensos, expuestos a la opresi\u00f3n de los violentos.<\/p>\n<p>En este contexto de pensamiento, la raz\u00f3n de ser del privilegio de los pobres no debe buscarse tanto en las virtudes o en los m\u00e9ritos particulares de estos desdichados; se encuentra, por el contrario, en el hecho de que Dios toma en serio sus prerrogativas reales. Como desea ser un rey justo y bueno, por eso Dios toma bajo su protecci\u00f3n al pobre, a la viuda y al hu\u00e9rfano, procurando hacer de ellos los primeros beneficiarios de su reino. La situaci\u00f3n desgraciada de esa gente no es digna de su justicia real; \u00e9l manifestar\u00e1 su reino poniendo fin a la injusticia colectiva de la que son v\u00ed\u00adctimas. Esto es lo que tiene que recordar la promesa: \u00abDe ellos es el reino de Dios\u00bb. No se trata de algo que poseer, sino de alguien que se har\u00e1 cargo de ellos eficazmente.<\/p>\n<p>La proclamaci\u00f3n \u00abDichosos los pobres&#8230;\u00bb y las que la acompa\u00f1an aparecen as\u00ed\u00ad como otras tantas expresiones concretas de la buena nueva: \u00abEl reino de Dios est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad, en medio de vosotros\u00bb. Este mensaje fundamental (k\u00e9rygma), que revela el significado teo-l\u00f3gico y cristo-l\u00f3gico del momento presente de la historia de la salvaci\u00f3n, es tambi\u00e9n el presupuesto a partir del cual se pueden comprender las relecturas catequ\u00e9ticas que tienen su testimonio en las versiones de Mateo y de Lucas. Es normal que, en la predicaci\u00f3n cristiana, el mensaje de fe desemboque en una catequesis que explicite sus consecuencias para la vida diaria. Pero tambi\u00e9n es importante que las aplicaciones pastorales no hagan perder de vista el mensaje doctrinal que tienen que reflejar.<\/p>\n<p>BIBL.: Diccionarios: BERTRAM G., HAUCK F., mak\u00e1rios, en GLNT VI, 977-998; CAZELLES H., itgre, en DTAT I, 480-484; STRECKER G., mak\u00e1rios, en \u00abExegetisches W\u00fcrterbuch zum Neuen Testaments\u00bb 11 (1981) 925-932. Estudios: CAMACHO F., La proclama del Reino, en \u00abCommunio\u00bb 16 (1983) 151-181; Dueonr J., Le Beatitudini I. Il problema letterario, Ed. 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Las bienaventuranzas son frecuentes en el AT (p. ej., Psa 32:1-2; Psa 41:1; Psa 65:4). Los Evangelios contienen bienaventuranzas aisladas de Cristo (Mat 11:6; Mat 13:16; Mat 16:17; Mat 24:46 con los par. de Lucas; Joh &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bienaventuranzas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abBIENAVENTURANZAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5796","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5796","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5796"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5796\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5796"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5796"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5796"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}