{"id":5877,"date":"2016-02-05T02:10:13","date_gmt":"2016-02-05T07:10:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ciudades-de-refugio\/"},"modified":"2016-02-05T02:10:13","modified_gmt":"2016-02-05T07:10:13","slug":"ciudades-de-refugio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ciudades-de-refugio\/","title":{"rendered":"CIUDADES DE REFUGIO"},"content":{"rendered":"<p>Seis ciudades, tres en cada lado del Jord\u00e1n, designadas por Mois\u00e9s y Josu\u00e9 como lugares de asilo para quienes hab\u00ed\u00adan cometido homicidio accidental. Las que estaban al este del Jord\u00e1n eran Bezer en Rub\u00e9n, Ramot de Galaad en Gad y Gol\u00e1n en Manas\u00e9s (Deu 4:41-43); al oeste del Jord\u00e1n estaban Hebr\u00f3n en Jud\u00e1, Siquem en Efra\u00ed\u00adn, y Quedes en Neftal\u00ed\u00ad (Jos 20:7-8). Para dar refugio a la persona culpable de homicidio accidental del vengador de sangre, se tom\u00f3 una medida para asegurar que los principales caminos que conduc\u00ed\u00adan a estas ciudades se mantuvieran siempre abiertos. Ninguna parte de Palestina estaba a m\u00e1s de 50 km. de distancia de una ciudad de refugio, una distancia que pod\u00ed\u00ada f\u00e1cilmente cubrirse en un d\u00ed\u00ada. Se proporcionaron las ciudades de refugio para proteger a una persona hasta que se decidiera adecuadamente sobre su caso. El derecho de asilo era solamente para quienes sin intenci\u00f3n hab\u00ed\u00adan tomado la vida de otro.<\/p>\n<p>Los asesinos premeditados eran ejecutados de inmediato.<\/p>\n<p>Las reglas relativas a estas ciudades de refugio se encuentran en N\u00fameros 35, Deu 19:1-13 y Josu\u00e9 20. Si alguien culpable de homicidio accidental llegaba a una ciudad de refugio antes que el vengador de sangre pudiera matarlo, se le daba asilo hasta que pudiera celebrarse un juicio justo. El juicio ten\u00ed\u00ada lugar donde hab\u00ed\u00ada vivido el acusado. Si probaba ser inocente de homicidio premeditado, se le llevaba de regreso a la ciudad de refugio. All\u00ed\u00ad ten\u00ed\u00ada que permanecer hasta la muerte del sumo sacerdote. Despu\u00e9s de eso, era libre de volver a su propio hogar. Pero si durante ese per\u00ed\u00adodo traspasaba los l\u00ed\u00admites de la ciudad de refugio, el vengador de sangre pod\u00ed\u00ada matarlo y no ser considerado culpable. Ver VENGANZA.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Se estableci\u00f3 en Israel que en caso de que alguien matara a otro de manera involuntaria, pod\u00ed\u00ada buscar refugio en ciudades que fueron se\u00f1aladas para tal efecto. Eran lugares adonde pod\u00ed\u00ada huir \u2020\u0153el homicida que hiriere a alguno de muerte sin intenci\u00f3n\u2020\u009d (Num 35:11). Esto era necesario porque el pariente m\u00e1s cercano al muerto ten\u00ed\u00ada el deber de convertirse en \u2020\u0153el vengador de la sangre\u2020\u009d. Se evitaba de esta manera que se efectuara venganza antes de entrar \u2020\u0153en juicio delante de la congregaci\u00f3n\u2020\u009d (Num 35:12). El culpable de la muerte era juzgado por los ancianos de la c. de r. y si se determinaba que no lo hab\u00ed\u00ada hecho con intenci\u00f3n, quedaba librado del \u2020\u0153vengador de la sangre\u2020\u009d, a condici\u00f3n de que permaneciera viviendo en esa ciudad hasta la muerte del sumo sacerdote (Num 35:15-28).<\/p>\n<p>Estas ciudades eran: \u2020\u00a2Cedes &#8230; de Neftal\u00ed\u00ad, \u2020\u00a2Siquem &#8230; en Efra\u00ed\u00adn, \u2020\u00a2Hebr\u00f3n &#8230; de Jud\u00e1; \u2020\u00a2Beser &#8230; de Rub\u00e9n; \u2020\u00a2Ramot &#8230; de Gad; y \u2020\u00a2Gol\u00e1n en Bas\u00e1n (Jos 20:1-9). Algunos eruditos ven un problema con el se\u00f1alamiento de esas ciudades porque, en su opini\u00f3n, varias de ellas vinieron a ser israelitas en tiempos muy posteriores a Mois\u00e9s. No se conocen casos espec\u00ed\u00adficos de asilo en la Biblia. Sin embargo, puede verse que el santuario era considerado como lugar de asilo, pues \u2020\u00a2Adon\u00ed\u00adas se puso all\u00ed\u00ad \u2020\u0153asido de los cuernos del altar\u2020\u009d (1Re 1:51). Lo mismo hizo Joab (1Re 2:28). Era una demanda de protecci\u00f3n, aunque no era autom\u00e1ticamente otorgada (Exo 21:14).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, CIUD LEYE<\/p>\n<p>vet, En Israel el homicidio estaba penado con la muerte. La \u00fanica exenci\u00f3n estaba en el homicidio involuntario. Para la protecci\u00f3n del homicida involuntario se se\u00f1alaron seis ciudades de refugio, tres a cada lado del Jord\u00e1n, a donde deber\u00ed\u00ada huir todo el que hubiera dado muerte, involuntariamente, a alguien. Fueron dadas a los levitas, y los ancianos de estas ciudades deb\u00ed\u00adan determinar si la muerte hab\u00ed\u00ada sido causada por accidente o no; en caso afirmativo, el vengador de la sangre no estaba autorizado a dar muerte al homicida. Sin embargo, \u00e9ste deb\u00ed\u00ada permanecer en la ciudad de refugio hasta la muerte del sumo sacerdote; s\u00f3lo despu\u00e9s pod\u00ed\u00ada volver a sus posesiones. Si sal\u00ed\u00ada de la ciudad antes de ello, y el vengador de la sangre le hallaba, \u00e9ste podr\u00ed\u00ada darle muerte (Nm. 35:6-32; Jos. 20:2-9; 21:13-38; 1 Cr. 6:57, 67). Las ciudades de refugio al oeste del Jord\u00e1n eran: Cedes, en el monte de Neftal\u00ed\u00ad, en Galilea; Siquem, en el monte de Efra\u00ed\u00adn y Quiriat-arba (Hebr\u00f3n), en el monte de Jud\u00e1. Al este del Jord\u00e1n fueron: Beser en el desierto perteneciente a la tribu de Rub\u00e9n; Ramot de Galaad, de la tribu de Gad; y Gol\u00e1n de Bas\u00e1n, de la tribu de Manas\u00e9s (Jos. 20:7-8). Se ha calculado que la distancia entre cada una de estas ciudades estaba alrededor de los 110 kil\u00f3metros, de manera que la m\u00e1xima distancia desde cualquier punto a una de estas ciudades ser\u00ed\u00ada de 55 kil\u00f3metros.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>En tiempos antiguos, cuando un hombre era matado, su pariente m\u00e1s cercano estaba bajo el deber sagrado de vengar su muerte. Como resultado de esta pr\u00e1ctica, muchos hombres inocentes fueron matados por puros accidentes. Para impedir esto tanto como fuese posible, y para ayudar a la administraci\u00f3n de la justicia, seis ciudades de refugio, tres a cada lado del Jord\u00e1n, fueron apartadas y puestas en las manos de los levitas. Se manten\u00ed\u00ada abierto un camino, que conduc\u00ed\u00ada hasta la puerta<br \/>\nde estas ciudades, a fin de que el asesino pudiese huir sin estorbo hacia all\u00ed\u00ad para protegerse del vengador.<br \/>\nToda la ley concerniente a estas ciudades se encuentra en N\u00fameros 35;<br \/>\nDeuteronomio 19:1-13; Josu\u00e9 20. Al llegar all\u00ed\u00ad el asesino, los ancianos o\u00ed\u00adan su declaraci\u00f3n, y si parec\u00ed\u00ada satisfactoria le daban protecci\u00f3n hasta que pudiera ser juzgado oficialmente. Si el juicio o proceso mostraba que el asesino no intentaba da\u00f1ar al que hab\u00ed\u00ada matado, y no era, entonces, un asesino intencional, se le guardaba en la protecci\u00f3n de la ciudad de refugio, hasta la muerte del sumo sacerdote, y entonces pod\u00ed\u00ada volver con seguridad a su hogar.<br \/>\nPara una discusi\u00f3n de estas ciudades, el estudiante puede leer los art\u00ed\u00adculos separados sobre cada una de ella, dadas anteriormente en este volumen. Ellas son:<br \/>\n1. Al lado oriental del Jord\u00e1n:<br \/>\nBeser en el territorio de Rub\u00e9n Ramot de Galaad en la tierra de Gad Gol\u00e1n en la tierra de Manas\u00e9s<br \/>\n2. Al lado occidental del Jord\u00e1n:<br \/>\nHebr\u00f3n en Jud\u00e1<br \/>\nSiquem en el Monte Efra\u00ed\u00adn<br \/>\nCedes-Neftal\u00ed\u00ad<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Geogr\u00e1fico de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>La ley de Jehov\u00e1 sobre la santidad de la sangre era muy expl\u00ed\u00adcita. El derramamiento de sangre humana contaminaba la tierra en la que viv\u00ed\u00adan los hijos de Israel, en medio de la que resid\u00ed\u00ada Jehov\u00e1, y solo se pod\u00ed\u00ada expiar por medio de la sangre del que la hab\u00ed\u00ada derramado. (G\u00e9 9:5, 6; N\u00fa 35:33, 34.) As\u00ed\u00ad, en el caso de un asesino, cuando el vengador de la sangre le daba muerte \u2020\u0153sin falta\u2020\u009d (Ex 21:23; N\u00fa 35:21), quedaba vengada la sangre de su v\u00ed\u00adctima y se satisfac\u00ed\u00ada la ley de \u2020\u0153alma por alma\u2020\u009d. Pero, \u00bfqu\u00e9 pasaba con el homicida involuntario, aquel que, por ejemplo, mataba a su hermano cuando por accidente se desprend\u00ed\u00ada la cabeza del hacha al cortar le\u00f1a? (Dt 19:4, 5.) Para tales desafortunados Jehov\u00e1 amorosamente provey\u00f3 las ciudades de refugio, seis en total, donde el que derramaba sangre por accidente pod\u00ed\u00ada hallar asilo y protecci\u00f3n del vengador de la sangre. (N\u00fa 35:6-32; Jos 20:2-9.)<\/p>\n<p>Ubicaciones. Antes de su muerte, Mois\u00e9s design\u00f3 tres de estas ciudades al E. del Jord\u00e1n. La primera, B\u00e9zer, estaba al S., en la meseta del territorio que pertenec\u00ed\u00ada a la tribu de Rub\u00e9n, y al E. del extremo septentrional del mar Muerto; la segunda, Ramot, en Galaad, pertenec\u00ed\u00ada a la tribu de Gad y estaba hacia el centro de la secci\u00f3n oriental de la tierra que ocupaba Israel; la tercera, Gol\u00e1n, en Bas\u00e1n, estaba al N., en el territorio de Manas\u00e9s. (Dt 4:43; Jos 21:27, 36, 38.) Cuando los israelitas pasaron al lado occidental del Jord\u00e1n, Josu\u00e9 design\u00f3 otras tres ciudades de refugio: Hebr\u00f3n, al S., en el territorio de Jud\u00e1; Siquem, en las regiones monta\u00f1osas centrales de Efra\u00ed\u00adn, y Quedes, al N., en el territorio de Neftal\u00ed\u00ad, al que m\u00e1s tarde se conoci\u00f3 como la regi\u00f3n de Galilea. (Jos 21:13, 21, 32.) Todas estas ciudades eran levitas, y una, Hebr\u00f3n, era una ciudad sacerdotal. Adem\u00e1s, por haber sido apartadas como ciudades de refugio, recibieron \u2020\u0153estado sagrado\u2020\u009d. (Jos 20:7.)<\/p>\n<p>Procedimiento legal. Cuando un fugitivo llegaba a una ciudad de refugio, ten\u00ed\u00ada que exponer su caso a los ancianos en la puerta de la ciudad, y deb\u00ed\u00ada extend\u00e9rsele hospitalidad. A fin de evitar que los que comet\u00ed\u00adan asesinatos intencionados se aprovechasen de esta provisi\u00f3n, despu\u00e9s de exponer el caso en la ciudad de refugio, el fugitivo ten\u00ed\u00ada que someterse a juicio y probar su inocencia en las puertas de la ciudad bajo cuya jurisdicci\u00f3n hab\u00ed\u00ada ocurrido la muerte. En caso de hallarle inocente, era devuelto a la ciudad de refugio. Sin embargo, solo pod\u00ed\u00ada garantizarse su seguridad si permanec\u00ed\u00ada en la ciudad el resto de su vida o hasta la muerte del sumo sacerdote. No era posible aceptar ning\u00fan rescate con el fin de alterar estos t\u00e9rminos. (N\u00fa 35:22-29, 32; Jos 20:4-6.) Ni siquiera el altar sagrado de Jehov\u00e1 pod\u00ed\u00ada proteger a los asesinos, como se mostr\u00f3 en el caso de Joab. (Ex 21:14; 1Re 1:50; 2:28-34; v\u00e9ase VENGADOR DE LA SANGRE.)<br \/>\n\u00c2\u00a1Qu\u00e9 diferencia, pues, entre la provisi\u00f3n de Jehov\u00e1 para proteger a los homicidas involuntarios y los santuarios provistos por las naciones paganas antiguas y las iglesias de la cristiandad desde tiempos primitivos! Mientras que estos santuarios proteg\u00ed\u00adan de igual manera a criminales e inocentes, las ciudades de refugio israelitas daban protecci\u00f3n, y con ciertas restricciones, solo a los homicidas involuntarios, de modo que se fomentaba el respeto por la santidad de la vida.<\/p>\n<p>[Mapa en la p\u00e1gina 494]<br \/>\n(V\u00e9ase la publicaci\u00f3n para ver el texto completo)<\/p>\n<p>CIUDADES DE REFUGIO<\/p>\n<p>Mar Grande<br \/>\nQuedes<br \/>\nGol\u00e1n<br \/>\nSiquem<br \/>\nRamot<\/p>\n<p>R\u00ed\u00ado Jord\u00e1n<br \/>\nB\u00e9zer<br \/>\nHebr\u00f3n<\/p>\n<p>Mar Salado<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Se trata de lugares de asilo mencionados principalmente en Nm. 35.9\u201334 y Jos. 20.1\u20139 (donde se las enumera). Tambi\u00e9n se mencionan en Nm. 35.6; Jos. 21.13, 21, 27, 32, 38; 1 Cr. 6.57, 67. De estas menciones se desprende que pertenec\u00edan a las ciudades de los levitas. Dt. 4.41\u201343; 19.1\u201313 se ocupan de la instituci\u00f3n indicada por este nombre (cf. Ex. 21.12\u201314).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En la vida p\u00fablica de Israel deb\u00eda aplicarse la ley de la retribuci\u00f3n, y, adem\u00e1s, se especifica en la ley del tali\u00f3n (v\u00e9ase Ex. 21.23\u201325, etc.), que se aplicaba especialmente en casos de derramamiento de sangre (v\u00e9ase Gn. 9.5s; Ex. 21.12; Lv. 24.17, etc.; cf, <etiqueta id=\"#_ftn638\" name=\"_ftnref638\" title=\"\">tamb. Dt. 21.1\u20139). A lo menos en la antigua Israel el deber de castigar al asesino correspond\u00eda al <\/etiqueta><\/span><span style=''>g&#333;\u2019&#275;l<\/span><span lang=ES style=''>, el pariente var\u00f3n m\u00e1s cercano (* <span style='text-transform:uppercase'>Vengador de la sangre<\/span>). Se hac\u00eda una distinci\u00f3n entre el hecho de matar a un hombre deliberadamente o sin intenci\u00f3n. El que mataba deliberadamente deb\u00eda ser muerto, mientras que el que mataba por error pod\u00eda encontrar asilo en alguna de las ciudades de refugio. Podemos decir que la instituci\u00f3n de las ciudades de refugio serv\u00eda mayormente para evitar los excesos que pod\u00edan derivarse de la ejecuci\u00f3n de lo que generalmente se denominan \u201cvenganzas u odios de sangre\u201d, o sea enemistades de familia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En \u201cel libro del pacto\u201d, la m\u00e1s antigua colecci\u00f3n de leyes de Israel, hay ya una estipulaci\u00f3n sobre este asunto (Ex. 21.12\u201314). Quiz\u00e1s la tendencia de esta disposici\u00f3n pueda describirse de la manera siguiente. Israel conoc\u00eda la antigua pr\u00e1ctica, que tambi\u00e9n se conoc\u00eda en otras naciones, de considerar el altar o el santuario como un asilo. Aqu\u00ed se estipula que el que mata a sabiendas no encontrar\u00e1 refugio cerca del altar, aunque el homicida no intencional s\u00ed lo podr\u00e1 encontrar. Pero el altar puede encontrarse muy distante y, adem\u00e1s, la persona no puede quedarse permanentemente cerca del altar, en el santuario. Por ello el Se\u00f1or anuncia que ampliar\u00e1 las provisiones para el caso mencionado. La extra\u00f1a expresi\u00f3n de \u201cque Dios lo puso en sus manos\u201d se ha interpretado en el sentido de que el homicida no intencional es instrumento de Dios, y que en consecuencia es natural que Dios se encargue de su protecci\u00f3n. Se mencionan casos en que el altar ha servido como asilo en Israel en 1 R. 1.50\u201353; 2.28\u201334, mientras que expresiones tales como las que se usan en Sal. 27.4\u20136; 61.4; Abd. 17, demuestran que esta pr\u00e1ctica era muy conocida en Israel.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Existen diferencias caracter\u00edsticas entre los dos principales grupos de reglamentos referentes a las ciudades de refugio, Nm. 35.9ss; Dt. 19.1ss (cf. Dt. 4.41\u201343). En cuanto a las disposiciones de Nm. 35, que tambi\u00e9n fueron anunciadas en las llanuras de Moab (<etiqueta id=\"#_ftn639\" name=\"_ftnref639\" title=\"\">v. 1), debemos notar lo siguiente. Se usa la expresi\u00f3n \u201cciudades de refugio, ciudades donde se recibe a la persona (?)\u201d. En el <\/etiqueta>momento oportuno Israel ha de se\u00f1alar tres ciudades al <etiqueta id=\"#_ftn640\" name=\"_ftnref640\" title=\"\">E del Jord\u00e1n, y tres ciudades al <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn641\" name=\"_ftnref641\" title=\"\">O de dicho r\u00edo (vv. 13ss), ciudades estas que han de ser de las de los levitas (v. 6). La \u201ccongregaci\u00f3n\u201d ha de dictar la sentencia final (vv. 12, 24). (Durante la pereg<\/etiqueta>rinaci\u00f3n por el desierto era este cuerpo el que tomaba las decisiones en dichos casos. Aqu\u00ed no se hace ninguna otra estipulaci\u00f3n en lo que respecta a qu\u00e9 cuerpo ha de actuar en esa capacidad una vez que Israel se hubiese asentado en Cana\u00e1n.) En los vv. 16\u201323 se establecen criterios que definen con exactitud cu\u00e1ndo se trata de casos de homicidio intencional o no intencional. El homicida no intencional debe permanecer dentro de la ciudad hasta la muerte del sumo sacerdote (vv. 25, 28, 32). En este sentido la estada adquiere el car\u00e1cter de exilio, de penitencia (vv. 28, 32). N\u00f3tense tambi\u00e9n las estipulaciones de los vv. 30\u201332, con la importante motivaci\u00f3n, dada en los vv. 33s.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Dt. 4.41\u201343 narra la manera en que \u201capart\u00f3 Mois\u00e9s tres ciudades a este lado del Jord\u00e1n\u201d. Dt. 19.1ss estipula que, despu\u00e9s de la conquista de Cana\u00e1n, se designar\u00e1n tres ciudades de refugio al O del Jord\u00e1n, y otras tres para el caso de una ampliaci\u00f3n posterior del territorio de Israel (parece ser que esta \u00faltima disposici\u00f3n nunca se puso en pr\u00e1ctica). Se insiste en que los israelitas deben cuidar de que el homicida que obr\u00f3 sin intenci\u00f3n estuviese a distancia prudencial de una ciudad de refugio (vv. 3, 6ss). Para indicar la diferencia entre un homicida intencional y uno accidental, se da un ejemplo en el vv. 5. Los ancianos del lugar de residencia del homicida han de tomar la decisi\u00f3n definitiva (v. 12).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Seg\u00fan Jos. 20, las siguientes ciudades de refugio fueron designadas en vida de Josu\u00e9: Cedes, Siquem, Quiriat-arba (= Hebr\u00f3n), Beser, Ramot y Gol\u00e1n. En Jos. 20 se presume que son conocidos los reglamentos de Nm. 35 y de Dt. 19. Aqu\u00ed resalta otra particularidad, la de que los ancianos de las ciudades de refugio tambi\u00e9n tienen una responsabilidad (vv. 4\u20135).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Nada se sabe acerca de la manera de poner en pr\u00e1ctica el derecho de asilo. Salvo en 1 R. 1.50\u201353; 2.28\u201334 no se lo menciona, lo cual, en s\u00ed mismo, no debe sorprendernos. Es posible que a medida que la autoridad central se va afianzando, el derecho de asilo fuera perdiendo importancia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Con respecto al fechamiento de estos pasajes y a la historicidad de los hechos que relatan, Wellhausen y los entendidos que lo siguen opinan que son el resultado de una evoluci\u00f3n, como sigue: Originariamente el santuario era el asilo. En el <etiqueta id=\"#_ftn642\" name=\"_ftnref642\" title=\"\">ss. VII a.C. los autores <\/etiqueta>de Deuteronomio procuraron lograr la centralizaci\u00f3n del culto. Con este fin secularizaron el derecho de asilo, y reemplazaron los santuarios por algunas ciudades, y a los sacerdotes por los ancianos. Nm. 35 contiene un proyecto fechado en la \u00e9poca del exilio, o posterior al mismo, que nunca se puso en pr\u00e1ctica. Jos. 20 data de un per\u00edodo aun posterior. En la actualidad muchos entendidos opinan que esta instituci\u00f3n fue implantada en una \u00e9poca mucho m\u00e1s antigua, p. ej., a partir de la \u00e9poca de David (Albright y otros).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En realidad no parece haber motivo para no aceptar que la mencionada reglamentaci\u00f3n, por lo menos en su esencia, se haya originado en los tiempos de Mois\u00e9s. Resulta obvio que esta cuesti\u00f3n no puede tratarse como un caso aislado, por cuanto tiene \u00edntima relaci\u00f3n con el fechamiento de las fuentes. A esta altura basta decir que estas seis ciudades solamente en tiempos remotos pertenecieron al territorio de Israel; Gol\u00e1n dej\u00f3 de pertenecerle poco despu\u00e9s de la muerte de Salom\u00f3n, y Beser alrededor del a\u00f1o 850 a.C. (seg\u00fan la * <span style='text-transform:uppercase'>Piedra moabita<\/span>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Quedan dos preguntas que corresponde tratar. En primer lugar, \u00bfpor que deb\u00eda el homicida no intencional permanecer en la ciudad de refugio hasta la muerte del sumo sacerdote? Una respuesta que se da es que su culpa reca\u00eda sobre el sumo sacerdote y era expiada por la (inesperada) muerte del mismo sumo sacerdote. Una idea similar aparece ya en el Talmud (<\/span><span style=''>Makkoth<\/span><span lang=ES style=''> 2b), parecer que sigue siendo sostenido, entre otros, por Nicolsky y Greenberg. Algo de atractivo tiene esta idea (cf. Ex. 28.36\u201338), pero no deja de ser debatible. Es mejor aceptar el punto de vista de que con la muerte del sumo sacerdote se completaba un per\u00edodo definido. Quiz\u00e1s pueda aceptarse, con van Oeveren, que se plantee la siguiente hip\u00f3tesis: las ciudades de refugio figuraban entre las pertenecientes a los levitas; de modo que al matador no intencional que viv\u00eda en una ciudad de refugio se lo consideraba como de la tribu de Lev\u00ed; la muerte del sumo sacerdote, el jefe de la tribu de Lev\u00ed, anulaba esa equiparaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En segundo lugar, \u00bfpuede afirmarse con respecto al matador no intencional que la misericordia reemplazaba la justicia? Probablemente lo mejor que se puede decir al respecto es que el interrogante resulta imposible de resolver, porque el AT no discrimina entre la misericordia y la justicia en la forma en que lo hacemos nosotros. Pero la declaraci\u00f3n de que los decretos que el Se\u00f1or dio a Israel son buenos y justos (Dt. 4.6ss, etc.) se aplica por cierto a las disposiciones concernientes a las ciudades de refugio.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La respuesta a estas dos preguntas tiene relaci\u00f3n con la manera en que se han de considerar las disposiciones acerca de las ciudades de refugio como cristol\u00f3gicas. No cabe duda de que es leg\u00edtimo considerar a Cristo como nuestro refugio. Pero ir m\u00e1s all\u00e1 en la elaboraci\u00f3n de paralelos en forma m\u00e1s detallada entre Cristo y las ciudades de refugio resultar\u00eda harto precario.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Para conocer las opiniones del juda\u00edsmo m\u00e1s reciente sobre estas disposiciones, v\u00e9ase el tratado de la Misn\u00e1 llamado <i>Makkoth<\/i> 2 y el tratado del Talmud referente al mismo (cf. tamb. Lohr, 34).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0K de Vaux, <i>Instituciones del Antiguo Testamento,<\/i> 1985,<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>N. M. Nicolsky, \u201dDas Asylrecht in Israel\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn643\" name=\"_ftnref643\" title=\"\"><i>ZAW<\/i><\/etiqueta> 48, 1930, pp. 146\u2013175; M. L\u00f6hr, <i>Das Asylwesen<\/i> <i>im Alten Testament<\/i>, 1930; C. L. Feinberg, \u201cThe Cities of Refuge\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn644\" name=\"_ftnref644\" title=\"\"><i>BS<\/i><\/etiqueta> 103, 1946, pp. 411\u2013416; 104, 1947, pp. 35\u201348; W. F. Albright, <i>Archaeology and the Religion of Israel<\/i>, 1956, pp. 120\u2013125; R. de Vaux, <i>Ancient Israel<\/i>, 1961, pp. 160\u2013163; M. Greenberg, \u201cThe Biblical Conception of Asylum\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn645\" name=\"_ftnref645\" title=\"\"><i>JBL<\/i><\/etiqueta> 78, 1959, pp. 125\u2013132; B. van Oeveren, De Vrijsteden in het Oude Testament, 1968 (con un resumen en alem\u00e1n, pp. 257\u2013260, y una extensa bibliograf\u00eda).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn646\" name=\"_ftnref646\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>N.H.R.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">Ciudades que, seg\u00fan la ley jud\u00eda, disfrutaban del derecho de asilo y a las que cualquiera que hubiera asesinado involuntariamente a otro pod\u00eda huir y ser protegido del \u201cvengador de sangre\u201d.  La b\u00e1rbara costumbre de la venganza de sangre todav\u00eda existe entre las tribus \u00e1rabes.  En virtud de ella, los parientes de cualquier ejecutado considera un deber vengarlo matando al asesino, ya sea si \u00e9ste actu\u00f3 intencional o involuntariamente.  Las ciudades de refugio b\u00edblicas eran seis, a saber:  al oeste, Qued\u00e9s en Galilea, Siquem en la monta\u00f1a de Efra\u00edn y Hebr\u00f3n al sur;  en el este, en Transjordania, B\u00e9ser en la planicie de la tribu de Rub\u00e9n, Ramot en Galaad de la tribu de Gad, y Gol\u00e1n en Bas\u00e1n de la tribu de Manas\u00e9s (Jos. 20,7-8).   Surge de Deuteronomio 19,2-7, y de otras consideraciones, que originalmente las ciudades de refugio deb\u00edan ser tres&#8212;las del oeste&#8212;que fueron establecidas probablemente en el tiempo de Jos\u00edas, cuando las fronteras y la poblaci\u00f3n del estado jud\u00edo eran comparativamente peque\u00f1as.  Cuando despu\u00e9s del Exilio los jud\u00edos ocuparon un \u00e1rea mayor, sin duda se a\u00f1adi\u00f3 las otras tres, seg\u00fan encontramos el n\u00famero fijado en N\u00fameros 35,6 y Josu\u00e9 20,7-8.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El derecho de asilo fue reconocido en el Antiguo Testamento, pero bajo condiciones que son cuidadosamente establecidas en le ley jud\u00eda.  A uno que traidora e intencionalmente se hubiese manchado las manos con sangre, no se le permit\u00eda encontrar refugio ni siquiera en el altar de Dios,  de hecho deb\u00eda ser arrancado de all\u00ed y ejecutado (Ex. 21,14).  Incluso deb\u00eda ser derribado en el altar, como en el caso de Joab (1 Rey. 2,30.31.34).  S\u00f3lo se le daba protecci\u00f3n al que hubiese asesinado a otro inadvertida o involuntariamente (Dt. 19,2-7).   Para poder justificar su reclamo a la inmunidad el fugitivo ten\u00eda que probar ante las autoridades del santuario o ciudad que su acci\u00f3n no fue premeditada.  Despu\u00e9s de someter su evidencia se le permit\u00eda permanecer en los precintos prescritos.  No pod\u00eda regresar a su antiguo hogar, ni pod\u00eda aplacar al vengador con dinero.  De este modo se le exig\u00eda alguna expiaci\u00f3n por su imprudencia, y virtualmente se convert\u00eda en prisionero dentro de las fronteras de la ciudad a la cual hab\u00eda huido.  S\u00f3lo pod\u00eda salir de all\u00ed a riesgo de su vida a manos del vengador de sangre.  No sabemos por qu\u00e9 medios sobreviv\u00eda en la ciudad de refugio, pero probablemente era obligado a trabajar para su subsistencia.  Es tambi\u00e9n un asunto de pura conjetura si su familia pod\u00eda vivir con \u00e9l en el exilio.  Generalmente se afirma que originalmente cada altar o santuario en la tierra pod\u00eda extender su protecci\u00f3n a cualquiera que hubiese matado inadvertidamente a otro.  Pero con la supresi\u00f3n de los lugares altos provinciales y los altares por Jos\u00edas (621 a.C.) el derecho de asilo naturalmente decay\u00f3 con ellos, y se hizo provisi\u00f3n para la continuidad del antiguo uso de una manera modificada para la selecci\u00f3n de ciertas ciudades de refugio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  GIGOT, Outlines of Jewish History (New York, 1903), 143.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Fuente<\/b>:  Driscoll, James F. \u00abCities of Refuge.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 12. New York: Robert Appleton Company, 1911.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/12712a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seis ciudades, tres en cada lado del Jord\u00e1n, designadas por Mois\u00e9s y Josu\u00e9 como lugares de asilo para quienes hab\u00ed\u00adan cometido homicidio accidental. Las que estaban al este del Jord\u00e1n eran Bezer en Rub\u00e9n, Ramot de Galaad en Gad y Gol\u00e1n en Manas\u00e9s (Deu 4:41-43); al oeste del Jord\u00e1n estaban Hebr\u00f3n en Jud\u00e1, Siquem en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ciudades-de-refugio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCIUDADES DE REFUGIO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5877","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5877","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5877"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5877\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5877"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5877"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5877"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}