{"id":5893,"date":"2016-02-05T02:11:09","date_gmt":"2016-02-05T07:11:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comidas\/"},"modified":"2016-02-05T02:11:09","modified_gmt":"2016-02-05T07:11:09","slug":"comidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comidas\/","title":{"rendered":"COMIDAS"},"content":{"rendered":"<p>En los tiempos b\u00ed\u00adblicos, el desayuno se pod\u00ed\u00ada servir a cualquier hora desde temprano por la ma\u00f1ana hasta el mediod\u00ed\u00ada (Pro 31:15; Joh 21:12, Joh 21:15). El almuerzo ven\u00ed\u00ada despu\u00e9s que el trabajo de la ma\u00f1ana hab\u00ed\u00ada sido completado (Mar 7:4) o cuando el sol del mediod\u00ed\u00ada hac\u00ed\u00ada muy dif\u00ed\u00adcil trabajar (Rth 2:14). La cena era generalmente la comida principal para los hebreos (Rth 3:7), mientras que los egipcios serv\u00ed\u00adan su comida m\u00e1s importante al mediod\u00ed\u00ada (Gen 43:16). Jes\u00fas aliment\u00f3 a las multitudes al fin del d\u00ed\u00ada (Mat 14:15; Mar 6:35; Luk 9:12).<\/p>\n<p>Los alimentos de la gente del oriente se pueden clasificar en cuatro grupos:<br \/>\ngranos, verduras, frutas y productos de animales. Los granos se obten\u00ed\u00adan de los campos, se restregaban con las manos para separar la barcia y se com\u00ed\u00adan crudos (Luk 6:1). A veces aplastaban o trituraban los granos en el mortero y cocinaban la harina en potaje o tortas (Num 11:8; Pro 27:22). Este trabajo era realizado usualmente por las mujeres (Mat 24:41) o por sirvientes (Exo 11:5; Jdg 16:21).<\/p>\n<p>Las frutas crec\u00ed\u00adan en gran abundancia en Palestina y consist\u00ed\u00adan de uvas, higos, aceitunas, moras, granadas, naranjas, limones, melones, d\u00e1tiles, almendras y nueces. Las uvas se com\u00ed\u00adan frescas o secas en forma de pasas. Serv\u00ed\u00adan como elemento principal de los vinos que se hac\u00ed\u00adan dulces o fermentados. Las aceitunas se com\u00ed\u00adan como alimento pero tambi\u00e9n se usaban para hacer aceite de oliva. Hab\u00ed\u00ada dos clases de higos, los tempranos, o brevas (Isa 28:4) y la cosecha principal (Jer 8:13). Los \u00faltimos se sol\u00ed\u00adan secar y se les aplastaba en forma de tortas. Los d\u00e1tiles se utilizaban tanto crudos como secos.<\/p>\n<p>La mayor\u00ed\u00ada de las carnes proced\u00ed\u00adan de ovejas, corderos, cabritas y terneras engordadas. El cerdo se com\u00ed\u00ada pero no por los hebreos. Algunos huevos se usaban como alimento (Isa 10:14). Tambi\u00e9n se com\u00ed\u00adan langostas y pescados. Los hebreos utilizaban leche del ganado vacuno y cabras para beber. De \u00e9sta hac\u00ed\u00adan quesos y mantequilla.<\/p>\n<p>Para comer no se utilizaban cuchillos, tenedores y cucharas. Se sol\u00ed\u00ada lavarse las manos y ofrecer una palabra de oraci\u00f3n antes de la comida. La carne se cocinaba y se pon\u00ed\u00ada en sus propios jugos en un plato grande sobre la mesa. El contenido se tomaba con los dedos o se le pon\u00ed\u00ada sobre una rebanada de pan y se le llevaba a la boca. Los egipcios se sentaban alrededor de una mesa redonda para las comidas. Los hebreos primitivos se sentaban, se arrodillaban o se pon\u00ed\u00adan en cuclillas mientras com\u00ed\u00adan, pero m\u00e1s tarde evidentemente se reclinaban para comer. Generalmente tres cab\u00ed\u00adan recostados en un coj\u00ed\u00adn, de modo que la cabeza de uno estaba en el pecho de otro (Joh 13:23-25).<\/p>\n<p>Se recostaban en los tres lados de una mesa rectangular dejando el cuarto lado libre para que los sirvientes pudieran servir.<\/p>\n<p>La comida se cocinaba de una variedad de maneras sobre un fuego hecho con carb\u00f3n (Pro 26:21), le\u00f1a (1Ki 17:10), espinas (Isa 33:12) o pasto (Luk 12:28).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(-> alimentos, sacrificios, pan, vino, vegetarianos, multiplicaciones, eucarist\u00ed\u00ada). Desde los tiempos m\u00e1s antiguos, las comidas han tenido un car\u00e1cter sagrado, formando quiz\u00e1 el m\u00e1s importante de todos los signos religiosos. Ellas constituyen un elemento esencial de la identidad israelita, centrada de un modo intenso en los ritos de la mesa y cama (es decir, de la alimentaci\u00f3n y de la familia). Desde esa base precisamos algunos elementos, principios y rasgos m\u00e1s significativos de las comidas israelitas.<\/p>\n<p>(1) La comida, un gesto religioso. Comenzamos con algunos rasgos que definen el car\u00e1cter sacral de las comidas, desde una perspectiva general, que aplicamos especialmente a Israel, (a) Alimentar a Dios. Algunos pueblos han pensado que deb\u00ed\u00adan dar de comer a Dios con sus sacrificios, como supone el mito de la sangre en los aztecas de M\u00e9xico y la cr\u00ed\u00adtica de fondo de la historia de Bel y el Drag\u00f3n (Dn 14). En esta l\u00ed\u00adnea puede entenderse el poema de Jot\u00e1n, cuando declara que el vino alegra a dioses y hombres (cf. Je 9,13), asumiendo un tema com\u00fan a muchos cananeos y griegos, que presentan a los dioses sobre el Saf\u00f3n o el Olimpo, comiendo y bebiendo ambros\u00ed\u00ada, vino del cielo. Esa visi\u00f3n est\u00e1 en el fondo del ritual jud\u00ed\u00ado de los sacrificios, que realizan los sacerdotes del templo, cuando derraman y\/o queman en su honor las partes m\u00e1s nobles de los animales (cf. Je 6,17-24; 13,15-23.26). (b) Comer con Dios. M\u00e1s que alimentar a Dios, la Biblia supone que los hombres deben alimentarse con Dios, compartiendo su sustento; as\u00ed\u00ad se dice que ellos deben comer en la presencia de Dios, celebrando su bendici\u00f3n (cf. Dt 12,5-7). De esta forma puede establecerse una gozosa comuni\u00f3n (hombres y dioses comparten la comida), pero puede surgir una escisi\u00f3n y competencia, como Hes\u00ed\u00adodo ha mostrado cuando afirma que Prometeo instituy\u00f3 los sacrificios, repartiendo una parte del gran toro para los dioses, otra para los hombres. El toro com\u00fan (que deb\u00ed\u00ada ser signo de pacto) les ha enfrentado, pues unos y otros quer\u00ed\u00adan la mejor parte (cf. Teogonia, 535-559). La religi\u00f3n ha podido convertirse en expresi\u00f3n de una competencia ego\u00ed\u00adsta entre Dios (que pide a los hombres un tipo de impuesto) y los hombres que tienen dificultades en pagarlo, como ha visto Malaqu\u00ed\u00adas cuando critica a los jud\u00ed\u00ados taca\u00f1os porque llevan para Dios animales defectuosos, ofrendas miserables (cf. Mal 1,9-14). (c) Comer con otros hombres. En el momento anterior, los hombres reservaban algo para Dios y lo quemaban sobre el altar, comiendo ellos lo restante. Pero en un momento dado, los fieles ya no reservan nada para Dios, sino que lo ofrecen todo (pues a El le pertenece), pero, al mismo tiempo, ellos pueden comer y comen todo lo que han ofrecido (pues Dios se lo devuelve bendecido). Todo es de Dios, no una parte, y todo, absolutamente todo, es para los hombres, aunque a veces con algunas excepciones: los jud\u00ed\u00ados reservan siempre la sangre para Dios, pues ella contiene la vida que es s\u00f3lo de Dios (cf. Lv 17,10-14).<\/p>\n<p>(2) Principios de la comida israelita. El relato de la creaci\u00f3n (Gn 2-3) supone que los hombres se mantienen y unen y separan por sus comidas. Pues bien, los jud\u00ed\u00ados han desarrollado una ley especial de comidas, llegando a suponer que s\u00f3lo es verdadero jud\u00ed\u00ado aquel que toma alimentos puros (kosher) con otros jud\u00ed\u00ados puros. Aqu\u00ed\u00ad se incluyen dos normas, (a) Comer s\u00f3lo alimentos puros, nunca los impuros como el cerdo o mezclados, como la leche con carne (cf. Dt 14,1-21; Lv 11), pues ellos constituyen una amenaza contra la santidad y separaci\u00f3n del pueblo. (b) Comer s\u00f3lo con otros comensales puros, pues la impureza de los otros causa una mancha en los israelitas. Estas normas constituyen un elemento esencial de la identidad israelita, pues la religi\u00f3n b\u00ed\u00adblica no es simple senti  miento interior, una piedad o fe intimista, separada de la vida, sino una instituci\u00f3n social integradora, con leyes familiares y sociales: s\u00e1bado y circuncisi\u00f3n; tierra, ciudad y templo, fiestas y comidas. En un primer momento, toda comida de carne ha comenzado siendo sacrificio, presidido por el sacerdote o padre de familia, de manera que el animal se ofrece a Dios y se comparte en gesto gozoso de comuni\u00f3n social y alabanza. En un momento dado (hacia el siglo VI-V a.C.), con la centralizaci\u00f3n del culto en Jerusal\u00e9n, las comidas normales quedan de-sacralizadas, incluso la carne de animales. Parad\u00f3jicamente, ese cambio constituye el punto de partida de una re-sacralizaci\u00f3n m\u00e1s fuerte: muchos jud\u00ed\u00ados piadosos, de l\u00ed\u00adnea esenia, farisea o rab\u00ed\u00adnica, por lo menos desde el tiempo de Jes\u00fas, han interpretado todas sus comidas como rito de pureza, celebraci\u00f3n que les mantiene vinculados entre s\u00ed\u00ad y separados de otros pueblos. En esa l\u00ed\u00adnea se puede a\u00f1adir, en un sentido muy profundo, que s\u00f3lo es verdadero jud\u00ed\u00ado aquel que come en fraternidad y pureza con otros jud\u00ed\u00ados.<\/p>\n<p>(3) Israel, religi\u00f3n de mesa. S\u00f3lo son buenos jud\u00ed\u00ados aquellos que pueden tomar parte en las comidas religiosas: los que pueden comer juntos, recordando y bendiciendo al Dios de su naci\u00f3n. Cada casa de jud\u00ed\u00ados piadosos es un templo, cada comida un sacrificio de pureza. As\u00ed\u00ad se a\u00f1ade que son buenos jud\u00ed\u00ados (y no simple pueblo de la tierra) los que cumplen las normas de separaci\u00f3n en la comida, evitando alimentos ofrecidos a los \u00ed\u00addolos o tocados por personas contaminadas, (a) Un elemento esencial de la pureza en la comida es la ausencia de sangre. Esto implica que la carne debe provenir de un animal ritualmente sacrificado, de manera que, de hecho, los jud\u00ed\u00ados piadosos s\u00f3lo pueden comer carne comprada en carnicer\u00ed\u00adas jud\u00ed\u00adas; pero en esto ellos concuerdan con el islam, que tambi\u00e9n asume las leyes alimenticias que est\u00e1n en el fondo de los mandamientos de No\u00e9* (\u00abCarne con su vida que es su sangre no comer\u00e9is\u00bb: Gn 9,4). (b) Tambi\u00e9n debemos citar la ley de los alimentos puros (que mantienen el orden c\u00f3smico, querido por Dios) y de los impuros, que van en contra del orden de Dios y contaminan al hombre seg\u00fan Ley (cf. Dt 14,1-21; Lv 11), for mando una amenaza contra la santidad del pueblo. Toda comida es por tanto una oraci\u00f3n que ratifica la obra creadora de Dios. Por eso, en un sentido muy profundo, s\u00f3lo es verdadero jud\u00ed\u00ado aquel que come ante Dios, en fraternidad y pureza, con otros jud\u00ed\u00ados verdaderos. Muchos jud\u00ed\u00ados piadosos, de l\u00ed\u00adnea esenia, farisea o rab\u00ed\u00adnica, por lo menos desde el tiempo de Jes\u00fas, toman sus comidas como rito de pureza, celebraci\u00f3n que les mantiene vinculados entre s\u00ed\u00ad y separados de otros pueblos. En esa l\u00ed\u00adnea, se ha podido afirmar que el judaismo es religi\u00f3n de mesa: cada casa de piadosos es un templo; cada comida, un sacrificio de pureza. As\u00ed\u00ad se a\u00f1ade que son buenos jud\u00ed\u00ados (y no simple pueblo de la tierra) los que cumplen las normas de separaci\u00f3n en la comida, evitando alimentos ofrecidos a los \u00ed\u00addolos o tocados por personas contaminadas. En este contexto se inscribe la novedad de Jes\u00fas, que come con pecadores y ofrece pan y peces a todos los que vienen a buscarle, sin distinci\u00f3n de purezas; desde aqu\u00ed\u00ad se entiende la primera novedad institucional de la Iglesia, que defiende la uni\u00f3n de jud\u00ed\u00ados y gentiles (cf. Hch 15; Gal 1-2). Desde esa perspectiva muchos cristianos han acusado a los jud\u00ed\u00ados diciendo que mantienen unos tab\u00faes alimenticios que van en contra de la bondad de la creaci\u00f3n y de la racionalidad alimenticia&#8230; Pero hay jud\u00ed\u00ados que responden a los cristianos dici\u00e9ndoles que su eucarist\u00ed\u00ada ha dejado de ser aquello que era, una comida real, para convertirse en una especie de simulacro alimenticio espiritualizado.<\/p>\n<p>(4) Judaismo. (1) El Dios de las comidas. La fijaci\u00f3n rab\u00ed\u00adnica de las tradiciones jud\u00ed\u00adas, iniciada tras la ca\u00ed\u00adda del segundo Templo (70 d.C.) y acentuada tras la guerra de Bar Kokba (135 d.C.), culmina con la publicaci\u00f3n de la Misn\u00e1, hacia el a\u00f1o 200 d.C. S\u00f3lo a partir de entonces se puede hablar de judaismo estrictamente dicho, donde se recogen parte de las tradiciones anteriores (esenias, fariseas, saduceas), mientras quedan fuera otras (en l\u00ed\u00adnea de mesianismo pol\u00ed\u00adtico, apocal\u00ed\u00adptica dura, cristianismo, proselitismo helenista e incluso gnosis). Nace as\u00ed\u00ad el judaismo que ha pervivido en los siglos posteriores, como religi\u00f3n de ley y pureza, centrado en la Misn\u00e1, que se va comentando en el Talmud y que se ex  presa sobre todo en las comidas. De manera sorprendente, la Misn\u00e1 ha codificado y conservado, de forma simb\u00f3lica, un mundo en gran parte ya acabado de purificaciones sacerdotales, pero lo ha hecho con la intenci\u00f3n clara de perpetuar y actualizar de forma laica las normas de pureza que antes s\u00f3lo se aplicaban (b\u00e1sicamente) a los sacerdotes. De esta forma ha culminado, tras la ca\u00ed\u00adda del templo, un proceso que hab\u00ed\u00ada comenzado mucho antes. Los diversos grupos de hasidim o piadosos, tal como se fueron desarrollando desde el siglo I a.C. en las comunidades (haburot) de esenios y\/o fariseos, hab\u00ed\u00adan traducido ya la experiencia sacerdotal de Israel en claves sociales, que se expresaban, sobre todo, en la pureza familiar y alimenticia. Por eso, la ca\u00ed\u00adda del templo, siendo en un plano algo muy doloroso, aparece en otro como providencial: los grupos jud\u00ed\u00ados pudieron desarrollar de forma creadora su ideal de vida comunitaria, a partir de dos escuelas b\u00e1sicas: \u00abLa de Samay dice: se recita la bendici\u00f3n sobre el d\u00ed\u00ada y luego sobre el vino. La escuela de Hillel afirma: se recita la bendici\u00f3n sobre el vino y luego la del d\u00ed\u00ada\u00bb (Misn\u00e1, Ber 8,1). Cambia el orden, pero los signos b\u00e1sicos de la presencia de Dios son los mismos: el vino del banquete, el d\u00ed\u00ada de la vida&#8230; El aut\u00e9ntico jud\u00ed\u00ado bendice a Dios ante los dos signos. Aqu\u00ed\u00ad destacamos el del vino (las comidas). \u00abEl que se propone ser digno de cr\u00e9dito [= buen jud\u00ed\u00ado] separa el diezmo de las cosas que come, de lo que vende y de lo que compra. No se hospeda en casa de un jud\u00ed\u00ado inculto [un am-ha-aretzi? R. Yehuda dice: tambi\u00e9n el que se hospeda en casa de un jud\u00ed\u00ado inculto puede ser digno de cr\u00e9dito. Lc replicaron: si no es digno de cr\u00e9dito con respecto a s\u00ed\u00ad mismo, \u00c2\u00a1c\u00f3mo va a serlo respecto de los otros! Si uno se propone ser un asociado [haber: jud\u00ed\u00ado observante] no ha de vender a una persona jud\u00ed\u00ada inculta nada h\u00famedo, ni seco, ni ha de hospedarse en su casa, ni ha de ponerse sus vestidos mientras se hospeda en su casa\u00bb (Misn\u00e1, Detn 2,2-3).<\/p>\n<p>(5) Judaismo. (2) Un pueblo de comidas. Los pasajes anteriores nos sit\u00faan ante un judaismo interesado en los diezmos vinculados a la comunicaci\u00f3n, es decir, al cumplimiento de las normas sacrales de pureza. Para conservar su identidad, los puros han de vincularse con los puros, los asociados con los asociados, formando as\u00ed\u00ad comunidades compactas de estudio (conocimiento de la ley) y comida. Desde esa perspectiva se entiende el inter\u00e9s de la Misn\u00e1 por los c\u00f3digos agr\u00ed\u00adcolas: la producci\u00f3n y pureza de alimentos, tanto vegetales como animales (carnes). Ello puede deberse a que muchas de sus normas han sido recreadas o transmitidas por escuelas rab\u00ed\u00adnicas de Galilea, en el siglo II d.C., en un contexto campesino. Pero esa raz\u00f3n parece insuficiente: lo esencial es que el sistema de comidas constituye la clave de la nueva vida jud\u00ed\u00ada. Pensemos, por ejemplo, en la ley de la masa: \u00abCinco cosas est\u00e1n sujetas a la ley de lo amasado: trigo, cebada, espelta, avena y centeno. Estas est\u00e1n sujetas al diezmo: arroz, mijo, amapola, s\u00e9samo, legumbres&#8230;\u00bb (Misn\u00e1, Zer 1,1-4). La ley de primicias referente a lo amasado para hacer tortas o pan (cf. Nm 15,20) y las prescripciones sobre el diezmo (cf. Mt 23,23) provienen de las normas sacerdotales, vinculadas a los alimentos ofrecidos al templo. Pues bien, ahora, todos los jud\u00ed\u00ados se descubren sacerdotes: sus comidas son sagradas y en ellas se cumple la ley de la creaci\u00f3n y santificaci\u00f3n israelita. Cada familia (comunidad) viene a presentarse como verdadero templo, que cumple las normas sacrales. Los jud\u00ed\u00ados observantes (asociados), herederos de esenios y fariseos, comen cada d\u00ed\u00ada su comida como si estuvieran consumiendo las ofrendas y libaciones, los sacrificios y alimentos del templo. As\u00ed\u00ad se entiende y expresan como pueblo sacerdotal, mediador del orden de Dios sobre la tierra. Ha desaparecido el templo externo. Ellos mismos son santuario de Dios sobre la tierra.<\/p>\n<p>(6) Jes\u00fas. (1) Hombre de comidas. Jes\u00fas ha sido profeta* apocal\u00ed\u00adptico y hombre carism\u00e1tico*, conocido por sus exorcismos y sus gestos de ayuda a los enfermos y expulsados de la sociedad. Pero quiz\u00e1 el m\u00e1s significativo de todos sus rasgos han sido sus comidas. Frente a Juan* Bautista, que no come ni bebe, Jes\u00fas aparece como un hombre que come y bebe (comil\u00f3n y borracho), amigo de prostitutas y de pecadores (cf. Lc 7,33-34). Estos son algunos de los rasgos m\u00e1s significativos de las comidas de Jes\u00fas, que evocamos por separado en otros temas, (a) Multiplicaciones. Jes\u00fas comparte los panes y los  peces con aquellos que vienen a escucharle. Lo hace a campo abierto, acogiendo a todos, sin distinci\u00f3n de pureza, en las tierras galileas o en el entorno pagano (cf. Mc 6,30-44; 8,1-10). De esa forma, el sentido m\u00e1s hondo de su mensaje se vuelve comida compartida, en la l\u00ed\u00adnea de la profec\u00ed\u00ada: \u00abEl Se\u00f1or de los Ej\u00e9rcitos prepara sobre este monte un fest\u00ed\u00adn de manjares suculentos para todos los pueblos\u00bb (Is 25,6). (b) Come con los pecadores. Superando los rituales de pureza que impone un tipo de judaismo de su tiempo, Jes\u00fas comparte la comida con aquellos a quienes la sociedad sagrada de Israel considera impuros: \u00abAconteci\u00f3 que estando Jes\u00fas a la mesa en casa de \u00e9l (de Lev\u00ed\u00ad), muchos publicanos y pecadores estaban tambi\u00e9n a la mesa juntamente con Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos; porque hab\u00ed\u00ada muchos que le hab\u00ed\u00adan seguido. Y los escribas y los fariseos, vi\u00e9ndole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los disc\u00ed\u00adpulos: \u00bfC\u00f3mo es que come y bebe con los publicanos y pecadores? Al o\u00ed\u00adr esto Jes\u00fas, les dijo: No tienen necesidad de m\u00e9dico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores\u00bb (Mc 2,15-17). Llamar significa aqu\u00ed\u00ad \u00abcomer con\u00bb: no solamente invitar a los pecadores, sino aceptar su hospitalidad y sentarse a su mesa (cf. tambi\u00e9n Lc 19,2-8).<\/p>\n<p>(7) Jes\u00fas. (2) El riesgo de las comidas. Jes\u00fas ha superado el ritual jud\u00ed\u00ado de las comidas puras e impuras (Mc 7,1-23), que desembocaba en la separaci\u00f3n de los hombres, que se vuelven tambi\u00e9n puros e impuros, como las comidas. De esa forma ha podido iniciar un proceso que culmina en la apertura a los gentiles, que desemboca en el hecho de que ellos, los impuros, puedan comer el mismo pan de los hijos puros (cf. Mc 7,24-30). Seg\u00fan eso, la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos y amigos de Jes\u00fas se vincula sobre todo por medio de las comidas, entendidas como forma de convivencia universal. Otros grupos se unen y distinguen por ritos sacrales o dogmas, por imposiciones nacionales, imperiales o geneal\u00f3gicas. Pues bien, los seguidores de Jes\u00fas se juntan ante el pan y peces compartidos, en gratuidad y alabanza, a cielo abierto, donde hay lugar para todos. En ese contexto podemos descubrir que las comidas de Jes\u00fas son una expresi\u00f3n y realidad concreta de la entrega de la vida, de tal manera que podemos afirmar que \u00e9l ha muerto por la forma en que ha comido, superando la ley jud\u00ed\u00ada de la pascua pura. Ha querido comer con todos, por eso le han matado los que prefer\u00ed\u00adan seguir comiendo separados, manteniendo sus privilegios sociales y sacrales. As\u00ed\u00ad lo ha visto la tradici\u00f3n de los evangelios, tal como se expresa en los textos de la instituci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada*: Jes\u00fas no se limita a compartir la mesa con los pecadores, invit\u00e1ndoles al Reino, ni a ofrecer su pan a campo abierto (multiplicaciones), sino que \u00e9l mismo viene a presentarse como pan y vino compartido, en actitud de alianza. Por comer como com\u00ed\u00ada le han matado. Para seguir comiendo como Jes\u00fas ha surgido la Iglesia.<\/p>\n<p>(8) Experiencia pascual. (1) El camino de Emaiis. El evangelio de Lucas ha puesto de relieve el gozo de la comida escatol\u00f3gica: \u00abBienaventurado el que coma pan en el reino de Dios\u00bb (Lc 14,15; cf. Mt 8,11: sentarse a la mesa con los patriarcas). Pues bien, Hch 1,4 afirma que Jes\u00fas se aparec\u00ed\u00ada a sus disc\u00ed\u00adpulos synalidsamenos, es decir, tomando la sal o comiendo con ellos. Por otra parte, la experiencia cristiana de partir-compartir el pan (cf. Hch 2,4246) parece un signo indudable de presencia de Jes\u00fas, que est\u00e1 presente all\u00ed\u00ad donde sus disc\u00ed\u00adpulos toman la sal en com\u00fan. Desde esa base se entiende la catcquesis pascual de los \u00abfugitivos\u00bb de Ema\u00fas (Lc 24,13-35), precedida por una especie de \u00abliturgia de la palabra\u00bb (sobre la necesidad de sufrimiento del Mes\u00ed\u00adas: Lc 24,24-27), que s\u00f3lo culmina y recibe su sentido en un contexto de comida: \u00abY sucedi\u00f3 que, al sentarse con ellos en la mesa, tomando el pan, lo bendijo; y parti\u00e9ndolo se lo dio. Entonces se abrieron sus ojos y le reconocieron, pero \u00e9l se volvi\u00f3 invisible para ellos\u00bb (24,20-31). Se ha (han) reclinado (kataklith\u00e9nai) a la mesa, de forma festiva y distendida, para ratificar la conversaci\u00f3n anterior, en forma de banquete. Pues bien, en contra de las leyes de la cortes\u00ed\u00ada, en lugar de esperar a que le sirvan, dici\u00e9ndole que coma, el invitado asume la iniciativa: \u00c2\u00a1parte el pan y se lo ofrece precisamente a los se\u00f1ores de la casa! No pide permiso, no pregunta, no se deja rogar. Jes\u00fas mismo bendice* (eulog\u00e9sen) (eucarist\u00ed\u00ada* y eulog\u00ed\u00ada) el pan (o m\u00e1s probablemente al  Dios del pan), para partirlo y d\u00e1rselo a los disc\u00ed\u00adpulos. En este gesto descubren ellos que es Jes\u00fas; no necesitan verlo m\u00e1s, le han visto en el pan. L\u00f3gicamente, ellos quieren anunciar su experiencia y se la transmiten al resto de los disc\u00ed\u00adpulos de Jerusal\u00e9n, dici\u00e9ndoles que han conocido al Se\u00f1or en la fracci\u00f3n del pan (Lc 24,25).<\/p>\n<p>(9)  Experiencia pascual. (2) Pascua y comida en Lucas. Desde la catcquesis de Ema\u00fas se entiende ya la experiencia fundacional de la Iglesia, presentada como encuentro de Jes\u00fas con todos los disc\u00ed\u00adpulos (con todos, no s\u00f3lo con los Doce), que Lucas ha querido elaborar como culminaci\u00f3n de su evangelio (Lc 24,2649), antes de la ascensi\u00f3n* (Lc 24,5053). Los signos pascuales son b\u00e1sicamente dos: (a) El recuerdo de la pasi\u00f3n: \u00abMirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un esp\u00ed\u00adritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo. Y, diciendo esto, los mostr\u00f3 las manos y los pies\u00bb (Lc 24,29-40). No hay experiencia pascual sin corporalidad, sin recuerdo del Mes\u00ed\u00adas crucificado. (b) La comida: \u00abComo ellos no acabasen de creerlo a causa de la alegr\u00ed\u00ada y estuviesen asombrados, les dijo: \u00bfTen\u00e9is aqu\u00ed\u00ad algo de comer? Ellos le dieron un trozo de pez asado [muchos manuscritos a\u00f1aden: y un trozo de panal con miel], Y tom\u00e1ndolo comi\u00f3 delante de todos\u00bb (24,41-43). Es evidente que los disc\u00ed\u00adpulos se han reunido para comer y comen juntos. Recordando, sin duda, los temas de las multiplicaciones* (y de los peces*), ellos ofrecen a Jes\u00fas un trozo de pez asado, y \u00e9l, tom\u00e1ndolo delante de ellos, comi\u00f3 (Lc 24,42). La referencia al panal de miel que a\u00f1aden muchos manuscritos evoca una iniciaci\u00f3n lit\u00fargica, en la l\u00ed\u00adnea del relato jud\u00ed\u00ado de Jos\u00e9 y Asenet*, y tambi\u00e9n una referencia al renacimiento pascual (y a la entrada en la tierra que mana leche* y miel. La experiencia pascual de los cristianos (con la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas) se inscribe as\u00ed\u00ad dentro de un contexto de comida compartida, es decir, dentro de un contexto de vida y comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>(10) Experiencia pascual. (3) Testimonio de Juan. La catcquesis pascual de Jn 1,1-3 habla de ver y palpar al Verbo de la Vida, sin incluir la comida. Pero, al final del evangelio, Juan condensa la experiencia del resucitado en una pesca milagrosa y en una comida, a la orilla del mar, donde los signos b\u00e1sicos son el pan* y el pez*: \u00abAl descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan&#8230; Y Jes\u00fas les dijo: Venid, comed. Y ninguno de los disc\u00ed\u00adpulos se atrev\u00ed\u00ada a preguntarle: \u00bfT\u00fa, qui\u00e9n eres?, sabiendo que era el Se\u00f1or. Vino, pues, Jes\u00fas, y tom\u00f3 el pan y les dio, y asimismo del pescado\u00bb (Jn 21,913). Esta es una eucarist\u00ed\u00ada de pan y pez, como las multiplicaciones*. Es una eucarist\u00ed\u00ada pascual, en la que hay un \u00fanico pan y un \u00fanico pez, que se identifican con Jes\u00fas. Es una eucarist\u00ed\u00ada y visi\u00f3n de los siete* disc\u00ed\u00adpulos misioneros, que traen a Jes\u00fas los ciento cincuenta y tres peces (cf. Jn 21,11) del conjunto de la humanidad. Esta es una comida que no puede separarse de la misi\u00f3n eclesial, vinculada as\u00ed\u00ad a la gran experiencia de Jes\u00fas como pan de vida, pan que se come, sangre que se bebe, tal como hab\u00ed\u00ada destacado el discurso de Cafarna\u00fan (Jn 6,16-50), vinculado al tema de las multiplicaciones (Jn 6,1-15). Jes\u00fas no da a los hombres que le siguen los panes y los peces para hacerse rey, por encima de ellos, como algunos quieren (cf. Jn 6,15), sino para compartir con ellos su propia vida, que es el pan verdadero, el verdadero pescado.<\/p>\n<p>(11) Experiei icia pasci tal. (4) Mc 16,920. El final can\u00f3nico de Marcos (Me16.9-20), a\u00f1adido ya en tiempo antiguo al texto original, que terminaba en Mc 16,8, ha recogido un precioso itinerario de pascua en el que destacan varios motivos, entre ellos el de las comidas, como lugar privilegiado de experiencia de Jes\u00fas: \u00abHabiendo resucitado en la madrugada, el primer d\u00ed\u00ada de la semana, se apareci\u00f3 primero a Mar\u00ed\u00ada Magdalena, de la que hab\u00ed\u00ada echado siete demonios. Ella fue a comunicarlo a los que hab\u00ed\u00adan vivido con \u00e9l, que estaban tristes y llorosos. Ellos, al o\u00ed\u00adr que viv\u00ed\u00ada y que hab\u00ed\u00ada sido visto por ella, no creyeron. Despu\u00e9s de esto, se apareci\u00f3, con otra figura, a dos de ellos cuando iban de camino a una aldea. Ellos volvieron a comunic\u00e1rselo a los dem\u00e1s; pero tampoco creyeron a \u00e9stos. Por \u00faltimo, estando a la mesa los once disc\u00ed\u00adpulos, se les apareci\u00f3 y les ech\u00f3 en cara su incredulidad y su dureza de coraz\u00f3n, por no haber cre\u00ed\u00addo a quienes le hab\u00ed\u00adan visto resucitado Y les dijo: Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creaci\u00f3n&#8230;\u00bb (Mc 16.9-15). El texto incluye, define y pre  senta la experiencia pascual en tres momentos, (a) Mar\u00ed\u00ada Magdalena. Llanto pascual y falta de fe. Ella ve a Jes\u00fas y anuncia el mensaje a sus compa\u00f1eros, pero ellos no la creen, sino que permanecen tristes y llorosos, en gesto funerario de llanto (penthousi kai klaiousi). En el contexto oriental, ese ritual de llanto inclu\u00ed\u00ada un tipo de comida, pero aqu\u00ed\u00ad se trata, todav\u00ed\u00ada, de una comida que no es pascual (es de recuerdo del muerto, no de gozo por el que est\u00e1 vivo); as\u00ed\u00ad se lamentan por Jes\u00fas, pero la simple noticia de Mar\u00ed\u00ada, vinculada sin duda al amor personal hacia el Cristo, amor de pascua, no puede hacerles creyentes. (b) Jes\u00fas se aparece a dos caminantes que dan la impresi\u00f3n de escaparse del mismo Jes\u00fas, huyendo hacia el campo (eis agron). Esta es la presencia de aquel de quien se huye, en otra figura (no es la figura de amor de Mar\u00ed\u00ada Magdalena o en la figura hist\u00f3rica anterior de Jes\u00fas). Pues bien, tambi\u00e9n \u00e9stos creen y vuelven a Jerusal\u00e9n, pero los compa\u00f1eros de Jes\u00fas tampoco les aceptan. No basta el testimonio de dos para alimentar la fe pascual, (c) Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas est\u00e1n reclinados a la mesa (anakeimenois), en gesto de comuni\u00f3n vital, de di\u00e1logo y comida compartida. No hace falta hablar del pan y el vino. Es evidente que lo toman. Pues bien, s\u00f3lo en este contexto, all\u00ed\u00ad donde repiten el gesto m\u00e1s profundo de la historia de Jes\u00fas, Jes\u00fas se les puede mostrar, ratificando as\u00ed\u00ad todo el camino anterior de su vida, que se expresaba en las comidas compartidas (multiplicaciones*, eucarist\u00ed\u00ada). De esa forma, la misma comida del rito de luto (de muerte) viene a convertirse en comida de pascua: la experiencia del resucitado se identifica con la liturgia de comida de la Iglesia. En lenguaje eclesial posterior pudi\u00e9ramos decir que la comida es un momento privilegiado de presencia real de Jes\u00fas: no se expresa s\u00f3lo (ni sobre todo) en las llamadas especies eucar\u00ed\u00adsticas (pan y vino en cuanto tales), sino en el gesto total de la comida compartida. Para el surgimiento de la fe pascual no ha bastado el llanto de Mar\u00ed\u00ada, ni el retorno de los fugitivos, sino que ha sido necesaria una experiencia de comida compartida. Desde aqu\u00ed\u00ad se pueden entender en l\u00ed\u00adnea pascual otros pasajes del mismo evangelio primitivo de Marcos, como la multiplicaci\u00f3n* de los panes (Mc 6,30-44; 8,1-9), que el re dactor del evangelio ha integrado en la biograf\u00ed\u00ada de Jes\u00fas, dentro de la secci\u00f3n de los panes (6,6-8,26), que tiene un fuerte sentido pascual. Ciertamente, en el fondo de esos panes multiplicados hay un recuerdo de la historia de Jes\u00fas; pero ellos forman parte de la experiencia pascual de una Iglesia donde los disc\u00ed\u00adpulos recuerdan y veneran la presencia del Se\u00f1or crucificado en los panes y peces compartidos. Sin duda, Jes\u00fas est\u00e1 en los panes y peces bendecidos que sus disc\u00ed\u00adpulos (Iglesia) reparten a la muchedumbre. Pero sobre todo est\u00e1 presente en aquellos que vienen y comparten con gozo la comida, a pleno campo, formando la nueva comunidad escatol\u00f3gica. Jes\u00fas est\u00e1 presente y se revela en la experiencia de la comuni\u00f3n fraterna, en gesto de generosidad que rompe las peque\u00f1as fronteras de los grupos puros de los m\u00e1s puros israelitas. Esta es la se\u00f1al de Jes\u00fas resucitado, que bendice y preside la comida donde quedan doce cestos sobrantes para todo el pueblo de Israel (Mc 6,43), siete cestos para todos los pueblos (cf. Mc 8,8).<\/p>\n<p>(12) El testimonio del Apocalipsis. En el centro del Apocalipsis se sit\u00faa un banquete de Bodas: \u00abGoc\u00e9monos y alegr\u00e9monos y d\u00e9mosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado\u00bb (Ap 12,9). Ese tema ha de entenderse desde el conjunto del Apocalipsis, que es un libro de comidas. Frente al buen banquete se eleva la comida prostituida de los malos cristianos (idolocitos*:\tAp 2,14.20) y la bebida antropof\u00e1gica de la Prostituta, que bebe en su copa la sangre de los testigos de Jes\u00fas, quedando as\u00ed\u00ad borracha (Ap 17,6). Por su parte, la Bestia y los Reyes devoran a su vez a la prostituta, en nuevo banquete de antropofagia (17,16), y las aves carro\u00f1eras comen carne de los enemigos del Cordero, en un fest\u00ed\u00adn horrendo: \u00abY vi a un \u00e1ngel que estaba en pie en el sol, y clam\u00f3 a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, para que com\u00e1is carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, peque\u00f1os y grandes\u00bb (19,17-18). En contra de eso, Jes\u00fas ofrece a sus amigos la cena de amistad cercana, en la intimidad de una noche de amor: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad que yo estoy a la puerta y llamo; si al  guno oye mi voz y abre la puerta, entrar\u00e9 a \u00e9l, y cenar\u00e9 con \u00e9l, y \u00e9l conmigo\u00bb (3,20). La verdadera historia de los hombres culmina en el banquete del Arbol de la vida del para\u00ed\u00adso: \u00abAl que venciere, le dar\u00e9 a comer del \u00e1rbol de la vida, que est\u00e1 en medio del para\u00ed\u00adso de Dios\u00bb (Ap 2,7; cf. 22,1-3).<\/p>\n<p>Cf. R. AGUIRRE, Ensayo sobre los or\u00ed\u00adgenes del cristianismo. De la religi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica de Jes\u00fas a la religi\u00f3n dom\u00e9stica de Pablo, Verbo Divino, Estella 2001; J. D. CROSSAN, Jes\u00fas. Vida de un campesino jud\u00ed\u00ado mediterr\u00e1neo, Cr\u00ed\u00adtica, Barcelona 1994; El nacimiento del cristianismo, Panorama, Sal Terrae, Santander 2002; X. PIKAZA, Fiesta del pan, fiesta del vino. Mesa com\u00fan y Eucarist\u00ed\u00ada, Verbo Divino, Estella 2000; M. SAWICKI, Seeing the Lord. Resurrection and Early Christian Practices, Fortress, Mine\u00e1polis 1994.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Fuentes no b\u00edblicas<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Posiblemente la escena m\u00e1s antigua del mundo en lo que hace a banquetes sea la que se ha preservado en el sello cil\u00edndrico en lapislazuli encontrado en el mont\u00edculo de Ur en Mesopotamia. Actualmente est\u00e1 en el museo de la Universidad de Filadelfia, Estados Unidos, y data de la \u00e9poca de la reina Sub-ad (<etiqueta id=\"#_ftn731\" name=\"_ftnref731\" title=\"\">ca. 2600 a.C.). Muestra una comida en la que los hu\u00e9spedes reales est\u00e1n sentados en banquetas bajas, y sirvientes vestidos con faldas de vell\u00f3n les sirven vino en jarras. Un arpista proporciona acompa\u00f1amiento musical, mientras otros siervos utili<\/etiqueta>zan abanicos para tratar de refrescar a los hu\u00e9spedes en el t\u00f3rrido aire mesopot\u00e1mico.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Se han preservado escenas similares de artistas babil\u00f3nicos de per\u00edodos posteriores, de los cuales uno de los m\u00e1s interesantes es un gran bajorrelieve de Asiria. El rey Asurbanipal aparece sentado con su esposa en el jard\u00edn del palacio real en N\u00ednive. El monarca est\u00e1 reclinado sobre un div\u00e1n con almohadones, y acerca un taz\u00f3n de vino a sus labios. Tambi\u00e9n vemos a su esposa bebiendo de un elegante taz\u00f3n, pero est\u00e1 sentada en una peque\u00f1a silla con un estante bajo en forma de esca\u00f1uelo. Como en el caso de la pieza encontrada en Ur, hay siervos que empu\u00f1an abanicos para refrescar a los comensales y espantar los insectos molestos. Este relieve muestra algunos instrumentos musicales ubicados en el suelo, al lado de algunas parras y palmeras, listos para ser usados por los m\u00fasicos de la corte.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El men\u00fa detallado m\u00e1s primitivo que se registra corresponde a un fest\u00edn dado por Asurnasirpal II en la dedicaci\u00f3n de su nuevo palacio en Nimrud. Cont\u00f3 con la asistencia de 69.574 personas, y dur\u00f3 10 d\u00edas. Los detalles aparecen en un monumento levantado en 879 a.C. (v\u00e9ase <etiqueta id=\"#_ftn732\" name=\"_ftnref732\" title=\"\"><i>IBA<\/i><\/etiqueta>, fig(s). 43).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Referendas b\u00edblicas<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Comidas de palacio<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El tipo de elegancia que acabamos de mencionar, caracter\u00edstico de la antig\u00fcedad mesopot\u00e1mica, fue sobrepasado ampliamente por la exquisitez y el arte culinario que caracterizaba los banquetes reales del antiguo Egipto. Las pinturas en las paredes de las tumbas y otros edificios han proporcionado notables pruebas del esplendor que rodeaba las celebraciones tales como el banquete palaciego en ocasi\u00f3n del cumplea\u00f1os del fara\u00f3n de la \u00e9poca de Jos\u00e9 (Gn. 40.20). En tales ocasiones los invitados, elegantemente cubiertos de pelucas, y perfumados, se sentaban en divanes colocados al lado de mesas bajas. Los manjares consist\u00edan en una variedad de aves asadas, legumbres, carne asada, una amplia variedad de platos de reposter\u00eda, y numerosos confites. Las bebidas populares inclu\u00edan la cerveza de cebada y el vino. Las representaciones en las paredes de las tumbas muestran siervos que entran con grandes recipientes de vino y entregan a los invitados tubos de vidrio curvos que luego se introduc\u00edan en las jarras. Los invitados beb\u00edan hasta embriagarse y caer al suelo al lado de sus divanes.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Algunas de las costumbres observadas en los banquetes en Persia en el ss. V a.C. han sido preservadas por el libro de Ester, que describe no menos de cinco ocasiones festivas de dicho car\u00e1cter en Susa. La primera es una fiesta prolongada que dur\u00f3 180 d\u00edas, ofrecida por el rey en honor de los pr\u00edncipes de Media y Persia (Est. 1.3ss). A esto sigui\u00f3 un banquete de siete d\u00edas en los jardines reales, al que se invit\u00f3 a todos los servidores del palacio. Los invitados estaban protegidos de los rayos del sol por toldos azules, verdes, y blancos, los colores reales de Persia, y los divanes ten\u00edan incrustaciones de oro y plata. Las otras fiestas mencionadas incluyen una para las mujeres del palacio (Est. 1.9), la fiesta de bodas de la reina Ester (2.16\u201318), el banquete con vinos que se ofreci\u00f3 a Asuero y Am\u00e1n (5.4; 7.1\u20138), y el per\u00edodo de festejos denominado Purim (9.1\u201332).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Por contraste, las comidas palaciegas de los hebreos fueron austeras hasta los d\u00edas de Salom\u00f3n. Hab\u00eda numerosos invitados y servidores, incluso en la \u00e9poca de Sa\u00fal, y pod\u00eda perderse el favor del rey si se rehusaba una invitaci\u00f3n a cenar con \u00e9l (1 S. 20.6). Podemos ver la generosidad de David en la provisi\u00f3n que hizo para que Mefi-boset, el hijo lisiado de Jonat\u00e1n, comiera siempre a su mesa (2 S. 9.7). Salom\u00f3n imit\u00f3 a los monarcas de las naciones vecinas en lo que se refiere a la preparaci\u00f3n minuciosa de sus fiestas. Se ha sugerido que Salom\u00f3n probablemente se hac\u00eda servir sus comidas estivales en alg\u00fan jard\u00edn como el que se menciona en Cantares. En la corte real de Samaria la reina Jezabel ten\u00eda un s\u00e9quito de 400 profetas de Asera y 450 de Baal (1 R. 18.19). La pobreza de Judea despu\u00e9s del exilio contrastaba considerablemente con la comida que proporcionaba el gobernador Nehem\u00edas. Tuvo a su cargo 150 jud\u00edos, adem\u00e1s de otros hu\u00e9spedes, y la comida diaria inclu\u00eda seis ovejas, un buey, numerosas aves, fruta, y vino (Neh. 5.17\u201319).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Comidas de la clase trabajadora<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La situaci\u00f3n era muy diferente, sin embargo, para la clase trabajadora en tiempos b\u00edblicos. El d\u00eda comenzaba temprano; y en lugar de tomar un desayuno formal, los trabajadores llevaban en sus fajas, o en otros recipientes peque\u00f1os, panes, queso de cabra, higos, aceitunas, y cosas semejantes, que com\u00edan a medida que se dirig\u00edan al trabajo. Aparentemente los egipcios ten\u00edan su comida principal al mediod\u00eda (Gn. 43.16), pero generalmente los trabajadores hebreos se conformaban con un ligero refrigerio y un per\u00edodo de descanso (Rut 2.14). Abstenerse de esta comida era ayunar (Jue. 20.26; 1 S. 14.24). La cena, la comida m\u00e1s importante del d\u00eda, ten\u00eda lugar despu\u00e9s de la terminaci\u00f3n del trabajo (Rut 3.7). Una vez preparada la comida, toda la familia cenaba junta, acompa\u00f1ada de los hu\u00e9spedes que pudieran estar presentes. En ocasiones festivas era costumbre acompa\u00f1ar las comidas con entretenimientos tales como acertijos (Jue. 14.12), m\u00fasica (Is. 5.12), y danzas (Mt. 14.6; Lc. 15.25). En el per\u00edodo patriarcal los invitados se sentaban formando un grupo en el suelo (Gn. 18.8; 37.25); pero en \u00e9pocas posteriores se hizo costumbre sentarse a una mesa (1 R. 13.20; Sal. 23.5; Ez. 23.41), siguiendo la moda egipcia, pero quiz\u00e1s en posici\u00f3n semireclinada (Est. 7.8).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. Forma de disponer los asientos<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En \u00e9pocas neotestamentarias a menudo se com\u00eda en un piso que se encontraba encima del que ocupaban los animales de granja y dom\u00e9sticos (cf. Mr. 7.28). Invariablemente los invitados se reclinaban en divanes colocados en tres lados de un cuadrado, alrededor de una mesa baja. Normalmente no hab\u00eda m\u00e1s de tres personas reclinadas en cada div\u00e1n, aunque ocasionalmente se aumentaba este n\u00famero a cuatro o cinco. Cada div\u00e1n ten\u00eda almohadones sobre los que descansaba el codo izquierdo; y el brazo derecho permanec\u00eda libre, de acuerdo con la costumbre contempor\u00e1nea grecorromana. Los hu\u00e9spedes se colocaban en los divanes de modo tal que cada uno pudiera descansar su cabeza cerca del pecho del que estaba reclinado inmediatamente detr\u00e1s. O sea que estaba recostado al lado de su vecino (Jn. 13.23, \u201cen el pecho\u201d, <\/span><etiqueta id=\"#_ftn733\" name=\"_ftnref733\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0ba<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>; cf. Lc. 16.22), y esa proximidad ofrec\u00eda oportunidades adecuadas para el intercambio de comunicaciones confidenciales. El lugar de m\u00e1s alto honor, el \u201cdiv\u00e1n m\u00e1s elevado\u201d, o \u201cprimer asiento\u201d, era el que se encontraba inmediatamente a la derecha de los siervos, seg\u00fan entraban en el aposento para servir la comida. Contrariamente, el \u201clugar m\u00e1s bajo\u201d estaba a la izquierda de los sirvientes, directamente opuesto al \u201cprimer asiento\u201d. Las tres personas en cada div\u00e1n se conoc\u00edan como el m\u00e1s elevado, el del medio y el m\u00e1s bajo, designaci\u00f3n sugerida por el hecho de que el hu\u00e9sped reclinado en el pecho de otro siempre parec\u00eda estar por debajo de \u00e9l. El asiento m\u00e1s codiciado (Mt. 23.6) era, en consecuencia, el \u201cprimer lugar\u201d en el \u201casiento m\u00e1s elevado\u201d. El uso de los t\u00e9rminos \u201celevado\u201d y \u201cbajo\u201d no estaba referido a elevaci\u00f3n f\u00edsica.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. La comida en s\u00ed<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Generalmente la comida principal del d\u00eda era una ocasi\u00f3n tranquila y alegre. Los hu\u00e9spedes siempre se lavaban las manos antes de compartir los alimentos, ya que era costumbre servirse de una fuente com\u00fan, que era un gran recipiente de alfarer\u00eda lleno de carne y legumbres, que se colocaba sobre una mesa en el centro de los divanes. S\u00f3lo se registra una ocasi\u00f3n en el AT en la que se pronuncia una bendici\u00f3n antes de comer (1 S. 9.13), pero el NT menciona varias ocasiones en las que Cristo dio gracias antes de comenzar a comer (Mt. 15.36; Lc. 9.16; Jn. 6.11).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La pr\u00e1ctica general era que cada persona metiera la mano en la fuente com\u00fan (Mt. 26.23), pero hab\u00eda ocasiones en que se serv\u00eda a cada uno porciones separadas (Gn. 43.34; Rut 2.14; 1 S. 1.4\u20135). A falta de cuchillos y tenedores, se tomaba peque\u00f1os trozos de pan entre el pulgar y dos dedos de la mano derecha para levantar la salsa del plato (Jn. 13.26). Tambi\u00e9n se los usaba a modo de cucharas para levantar pedazos de carne, que se llevaban a la boca como un emparedado. Si uno de los comensales obten\u00eda de esa manera un trozo particularmente exquisito, se consideraba un gran acto de cortes\u00eda ofrec\u00e9rselo a otro (Jn. 13.26).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Cuando terminaba la comida se acostumbraba dar gracias nuevamente, en cumplimiento del mandato de Dt. 8.10, despu\u00e9s de lo cual los convidados se lavaban las manos una vez m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Sobre la base de casos como el de Rut entre los segadores (Rut 2.14), Elcana y sus dos esposas (1 S. 1.4\u20135), y los hijos e hijas de Job (Job 1.4), parecer\u00eda que las mujeres com\u00fanmente compart\u00edan sus comidas con los hombres. Pero como es probable que la tarea de prepararla y servirla a los comensales normalmente correspond\u00eda a las mujeres de la casa (Lc. 10.40), sin duda se ve\u00edan obligadas a comer en forma m\u00e1s breve e irregular.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Una comida com\u00fan para la familia no requer\u00eda m\u00e1s que la preparaci\u00f3n de un solo plato, de modo que, una vez servido, el miembro de la familia que lo hab\u00eda preparado no ten\u00eda otras tareas que desempe\u00f1ar. Es probable que este pensamiento explique la reprensi\u00f3n a *Marta (Lc. 10.42), cuando Cristo sugiri\u00f3 que en realidad s\u00f3lo hac\u00eda falta un plato. En la \u00e9poca del AT, una vez que la persona que la hab\u00eda preparado tra\u00eda la comida (1 S. 9.23), el jefe de la familia repart\u00eda las porciones (1 S. 1.4), cuyo tama\u00f1o bien pod\u00eda variar seg\u00fan su preferencia para con determinados individuos del grupo (Gn. 43.34; 1 S. 1.5).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>e. Platos especiales<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Las fiestas en celebraci\u00f3n de cumplea\u00f1os, bodas, o debido a la presencia de hu\u00e9spedes de honor, normalmente requer\u00edan un grado de ceremonia considerablemente mayor. El anfitri\u00f3n recib\u00eda a sus invitados con un beso (Lc. 7.45), y les ofrec\u00eda agua para refrescarse los pies (Lc. 7.44). En determinadas ocasiones se proporcionaba ropas especiales (Mt. 22.11) y se adornaba a los invitados con coronas florales (Is. 28.1). Se ung\u00eda la cabeza, la barba, y la cara, y a veces aun las ropas, con perfumes y ung\u00fcentos (Sal. 23.5; Am. 6.6; Lc. 7.38; Jn. 12.3) en celebraci\u00f3n de alguna ocasi\u00f3n festiva de importancia. La conducci\u00f3n del banquete estaba a cargo de una persona especial, conocida en \u00e9pocas del NT como \u201cmaestresala\u201d (Jn. 2.8), sobre quien reca\u00eda la tarea de probar la comida y las bebidas antes de ser llevadas a las mesas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Se hac\u00eda sentar a los invitados de acuerdo con su respectivo rango (Gn. 43.33; 1 S. 9.22; Mr. 12.39; Lc. 14.8; Jn. 13.23), y a menudo se les serv\u00eda porciones individuales (1 S. 1.4\u20135; 2 S. 6.19; 1 Cr. 16.3). Generalmente se honraba a los hu\u00e9spedes especiales ofreci\u00e9ndoles porciones m\u00e1s abundantes (Gn. 43.34) o m\u00e1s delicadas (1 S. 9.24) que a los dem\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En la \u00e9poca de Pablo el banquete era una comida complicada a la que generalmente segu\u00eda un simposio o discusi\u00f3n intelectual. En tales ocasiones el discurso sol\u00eda prolongarse hasta entrada la noche, y se discut\u00edan temas tales como pol\u00edtica o filosof\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>f. La presencia de Jes\u00fas en diversas comidas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El NT registra varias ocasiones en las que Jes\u00fas fue invitado a cenar. La boda de Can\u00e1 (Jn. 2.1\u201311) fue una ocasi\u00f3n festiva para la que se hab\u00eda hecho invitaciones formales, como tambi\u00e9n lo fue el caso de la par\u00e1bola del rey que prepar\u00f3 una fiesta para las bodas de su hijo (Mt. 22.2\u201314). En la ocasi\u00f3n en que Mateo ofreci\u00f3 un banquete (Mt. 9.10) se sigui\u00f3 el estilo m\u00e1s formal correspondiente al per\u00edodo grecorromano del ss. I d.C. Jes\u00fas estaba reclinado a la mesa en compa\u00f1\u00eda de sus disc\u00edpulos, los publicanos, y otros invitados. Es probable que el comedor diera a la calle, con cortinas cerca de la entrada a fin de proteger, hasta cierto punto, a los comensales de las miradas curiosas de la gente que pasaba. Sin embargo, las costumbres de esos d\u00edas permit\u00eda que la gente mirara a trav\u00e9s de las cortinas e hiciera comentarios acerca de los que compart\u00edan la fiesta. Fue esta pr\u00e1ctica la que impuls\u00f3 a los fariseos a poner en tela de juicio el hecho de que Jes\u00fas cenara con publicanos y pecadores (Mt. 9.11).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En otra ocasi\u00f3n, en un comedor similar (Lc. 7.36\u201350), una mujer que pasaba vio a Jes\u00fas y volvi\u00f3 con un frasco de alabastro, del cual sac\u00f3 ung\u00fcento que derram\u00f3 sobre los pies de Cristo. Se interpret\u00f3 su acci\u00f3n como el ofrecimiento del tradicional ung\u00fcento de la hospitalidad, cosa que el anfitri\u00f3n hab\u00eda olvidado hacer en honor de su hu\u00e9sped. Tambi\u00e9n parecer\u00eda que no hab\u00eda colocado el recipiente con agua en el que su invitado pudiera lavarse los pies, omisi\u00f3n que constitu\u00eda una gran falta de cortes\u00eda en esos d\u00edas. La comida que Zaqueo ofreci\u00f3 a Jes\u00fas en Jeric\u00f3 (Lc. 19.6) probablemente se realiz\u00f3 con gran prodigalidad. M\u00e1s modestas eran las reuniones familiares en Betania (Lc. 10.40; Jn. 12.2), y la cena inconclusa en Ema\u00fas (Lc. 24.30\u201333) el primer d\u00eda de la pascua. Ocasionalmente Cristo omiti\u00f3 el tradicional lavado de manos antes de las comidas a fin de ense\u00f1ar un importante principio espiritual (Lc. 11.37\u201342).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>g. Comidas durante los viajes<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Las personas que realizaban viajes a lugares en los que no era seguro que se recibiera hospitalidad llevaban recipientes de barro para agua (Gn. 21.14), y alimentos tales como tortas de higos o pasas, pan, y trigo tostado. Las consecuencias de no llevar comida (Mr. 8.1\u20139, 14) pod\u00edan llegar a ser serias en ciertas circunstancias.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Significaci\u00f3n religiosa de las comidas<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Entre los semitas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Todos los pueblos semitas transfirieron a la esfera religiosa los aspectos comunales de las comidas. Los descubrimientos arqueol\u00f3gicos en Ras Shamra (Ugarit) muestran el lugar que ocupaban esas comidas en la vida religiosa de los cananeos. Frecuentemente se dedicaban los templos de Baal con prolongados festines y org\u00edas. Los restos de un templo hicso en Siquem indican la presencia de habitaciones para banquetes relacionados con los ritos correspondientes a los sacrificios. Los hebreos buscaban tanto comuni\u00f3n como perd\u00f3n divinos por medio de comidas (* <span style='text-transform:uppercase'>Pascua<\/span>; <span style='text-transform:uppercase'>Sacrificio<\/span>; <span style='text-transform: uppercase'>Fiestas<\/span>) en las que la sangre y la grasa eran los requisitos divinos, mientras que los sacerdotes y el pueblo recib\u00edan las porciones que les correspond\u00edan (Lv. 2.10; 7.6). Estos sacrificios eran comunes en el per\u00edodo de la monarqu\u00eda (1 S. 9.11\u201314, 25; 1 Cr. 29.21\u201322; 2 Cr. 7.8\u201310), pero no eran licenciosos e inmorales, como ocurr\u00eda com\u00fanmente con las comidas religiosas de los cananeos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. En el cristianismo<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La principal comida sagrada de la cristiandad es la *Cena del Se\u00f1or, instituida por Cristo poco antes de su crucifixi\u00f3n (Mr. 14.22\u201325; Mt. 26.26\u201329; Lc. 22.14\u201320). En la iglesia primitiva el \u00e1gape, comida comunal que denotaba amor fraternal entre los creyentes, frecuentemente preced\u00eda las celebraciones de la Cena del Se\u00f1or (*<span style='text-transform:uppercase'>\u00c1gape<\/span>; <span style='text-transform:uppercase'>Alimentos<\/span>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0E. W. Heaton, <i>La vida cotidiana en tiempos del Antiguo Testamento<\/i>, 1961; \u00b0A. C. Bouquet, <i>La vida cotidiana en tiempos de Cristo<\/i>, 1962; O. Skrzypczak, \u201cBanquete\u201d, <i>\u00b0EBDM<\/i>, t(t). I, cols. 1040\u20131042; G. Braumann, E. Tiedtke, \u201cHambre y sed\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn734\" name=\"_ftnref734\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). II, pp. 252\u2013263.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>EBi<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>, 3, 2989\u20133002; E. W. Heaton,<i> Everyday Life in Old Testament Times<\/i>, 1956, pp. 81ss; A. C. Bouquet, <i>Everyday Life in New Testament Times<\/i>, 1954, pp. 69ss.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn735\" name=\"_ftnref735\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>R.K.H.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los tiempos b\u00ed\u00adblicos, el desayuno se pod\u00ed\u00ada servir a cualquier hora desde temprano por la ma\u00f1ana hasta el mediod\u00ed\u00ada (Pro 31:15; Joh 21:12, Joh 21:15). 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