{"id":5901,"date":"2016-02-05T02:11:40","date_gmt":"2016-02-05T07:11:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/consolacion\/"},"modified":"2016-02-05T02:11:40","modified_gmt":"2016-02-05T07:11:40","slug":"consolacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/consolacion\/","title":{"rendered":"CONSOLACION"},"content":{"rendered":"<p>v. Consuelo<br \/>\nJob 15:11 \u00bfen tan poco tienes la c de Dios, y las<br \/>\nIsa 66:11 mam\u00e9is y os saci\u00e9is de los pechos de sus c<br \/>\nJer 16:7 ni les dar\u00e1n a beber vaso de c por su<br \/>\nMat 5:4 los que lloran, porque ellos recibir\u00e1n c<br \/>\nLuk 2:25 Sime\u00f3n .. piadoso, esperaba la c de Israel<br \/>\nAct 15:31 le\u00eddo la cual, se regocijaron por la c<br \/>\nRom 15:4 por la .. c de las Escrituras, tengamos<br \/>\nRom 15:5 el Dios .. de la c os d\u00e9 .. un mismo sentir<br \/>\n2Co 1:3 Padre de misericordias y Dios de toda c<br \/>\n2Co 1:5 abunda .. por el mismo Cristo nuestra c<br \/>\n2Co 7:4 mucho me glor\u00edo con .. lleno estoy de c<br \/>\n2Co 7:13 hemos sido consolados en vuestra c<br \/>\nPhi 2:1 por tanto, si hay alguna c en Cristo, si<br \/>\n2Th 2:16 y nos dio c eterna y buena esperanza<br \/>\nPhm 1:7 pues tenemos gran gozo y c en tu amor<\/p>\n<hr>\n<p>(gr., paraklesis, consuelo, \u00e1nimo, exhortaci\u00f3n). En el pensamiento detr\u00e1s de esta palabra, la consolaci\u00f3n de Israel, esperada por Sime\u00f3n (Luk 2:25), se relaciona con el famoso consuelo asociado con el cumplimiento de las promesas (Isa 40:1 ss.). Sin embargo consolaci\u00f3n es un concepto m\u00e1s amplio que \u2020\u0153consuelo\u2020\u009d, como se ve en la descripci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo como el Consolador (Joh 14:16-17) y de Bernab\u00e9 como hijo de consolaci\u00f3n (Act 4:36).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Consolar al triste, aliviar la pena al afligido es una obra de misericordia (Jn 11,19-31). Hay penas tan profundas y amargas para las que dif\u00ed\u00adcilmente hay consuelo en esta vida (Mt 2,18). Hay l\u00e1grimas que ser\u00e1n consoladas y se convertir\u00e1n en alegr\u00ed\u00ada (Mt 5,4), y, por el contrario, hay personas que viven en la comodidad y en la riqueza, que han recibido ya el consuelo y la satisfacci\u00f3n en esta vida y no podr\u00e1n recibirla en la otra (Lc 6,24; 16,25).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>En la *tristeza, en la *enfermedad, en el luto, en la *persecuci\u00f3n tiene el hombre necesidad de consolaci\u00f3n. Entonces son ciertamente numerosos los que se apartan de \u00e9l como de un apestado. Por lo menos sus padres y sus amigos, movidos de compasi\u00f3n, acuden a visitarle para compartir su dolor y suaviz\u00e1rselo (G\u00e9n 37,35; 2Sa 10,2s; Jn 11,19.31); con sus palabras, con sus gestos rituales, se esfuerzan por consolar (Job 2,11ss; Jer 16,5ss). Pero no pocas veces estas buenas palabras son un peso m\u00e1s que un alivio (Job 16,2; 21,34; Is 22,4) y no pueden hacer que vuelva el que ha partido, por el que se llora (G\u00e9n 37,35; Mt 2,18). El hombre se queda solo con su dolor (Job 6,15.21; 19,13-19; Is 53,3); Dios mismo parece alejarse de \u00e9l (Job; Sal 72,2s; Mt 27,46).<\/p>\n<p>1. La espera del Dios consolador. Jerusal\u00e9n pas\u00f3 en su historia por la experiencia de este total abandono. Privada, en su ruina y en su *exilio, de toda consolaci\u00f3n por parte de sus aliados de la v\u00ed\u00adspera (Lam 1,19), piensa incluso haber sido olvidada por su Dios (Is 49,14; 54,6ss), sin *esperanza.<\/p>\n<p>Pero en realidad Dios s\u00f3lo la ha abandonado \u00abun breve instante\u00bb (Is 54,7) para hacerle comprender que s\u00f3lo \u00e9l es el verdadero consolador. Y, en efecto, vuelve a Jerusal\u00e9n: \u00abConsolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios\u00bb (Is 40,1; 49,13&#8230;). Yahveh responde as\u00ed\u00ad a la queja de Jerusal\u00e9n abandonada. Despu\u00e9s del *castigo del *exilio intervendr\u00e1 en su favor para cumplir las *promesas hechas por sus profetas (Jer 31,13-16; cf. Eclo 48,24). Esta intervenci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica es un proceder de *amor, que se expresa en diversas im\u00e1genes. Dios consuela a su pueblo con la bondad de un *pastor (Is 40,11; Sal 23,4), el afecto de un *padre, el ardor de un prometido, de un *esposo (Is 54), con la ternura de una *madre (Is 49,14s; 66,11 ss).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, Israel expresar\u00e1 su esperanza de la *salud escatol\u00f3gica como la espera de la consolaci\u00f3n definitiva (Zac 1,13).<\/p>\n<p>Un enviado misterioso, el siervo, vendr\u00e1 a realizar esta obra (Is 61,2), y la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada, testimoniada por el Evangelio mismo, llamar\u00e1 al *Mes\u00ed\u00adas Menahen, \u00abconsolaci\u00f3n de Israel\u00bb (Is 2,25s). En espera de estos d\u00ed\u00adas del Mes\u00ed\u00adas, saben los *fieles que Dios no los ha dejado en la soledad: para consolarlos en su peregrinaci\u00f3n terrena les ha dado su *promesa (Sal 119,50), su amor (119,76), la ley y los profetas (2Mac 15,9), las Escrituras (lMac 12,9; Rom 15,4); as\u00ed\u00ad animados en sus *pruebas viven en la esperanza.<\/p>\n<p>2. Cristo, consolador de los afligidos. Y ahora viene en Jes\u00fas a los hombres el Dios que consuela. Jes\u00fas se presenta como el Siervo esperado: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u00ad&#8230;\u00bb (Lc 4,18-21). Aporta a los afligidos, a los *pobres, el mensaje de consolaci\u00f3n, el *Evangelio de la felicidad en el *reino de su Padre (Mt 5,5). Viene a dar \u00e1nimos a los que est\u00e1n abrumados por sus *peca-dos o por la *enfermedad, cuyo signo es (Mt 9,2.22). Ofrece el *reposo a los que penan y ceden bajo la carga (Mt 11,28ss).<\/p>\n<p>Esta consolaci\u00f3n no cesa al partir \u00e9l para el Padre: Jes\u00fas no deja hu\u00e9rfanos a los suyos, sino que les env\u00ed\u00ada el *Par\u00e1clito\u00bb, el Esp\u00ed\u00adritu de consolaci\u00f3n, que los asistir\u00e1 en la *persecuci\u00f3n (Jn 14,16.26). Los cristianos viven, pues, en la consolaci\u00f3n que Jes\u00fas les ha dado para siempre con el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Act 9,31). Los *milagros del Se\u00f1or en favor de su Iglesia son tambi\u00e9n signos del Dios que consuela y hacen que nazca el *gozo en el coraz\u00f3n de los fieles (20,12).<\/p>\n<p>El ap\u00f3stol Pablo sent\u00f3 las bases de una teolog\u00ed\u00ada de la consolaci\u00f3n: a trav\u00e9s de una prueba tan terrible como la muerte descubri\u00f3 que la consolaci\u00f3n brota de la desolaci\u00f3n misma cuando \u00e9sta se une al *sufrimiento de Cristo (2Cor 1,8ss). Esta consolaci\u00f3n rebota a su vez sobre los fieles (1,3-7), pues se alimenta de la fuente \u00fanica, el *gozo del Resucitado.<\/p>\n<p>Cristo es, en efecto, fuente de toda consolaci\u00f3n (Flp 2,1), en particular para los que por la muerte se hallan separados de sus seres queridos (lTes 4,18). En la Iglesia es esencial la funci\u00f3n de consolador, para mostrar que Dios consuela para siempre a los pobres y a los afligidos (ICor 14,3; Rom 15,5; 2Cor 7,6; cf. Eclo 48,24).<\/p>\n<p>-> Bienaventuranza &#8211; Exhortar &#8211; Gozo &#8211; Par\u00e1clito &#8211; Soledad &#8211; Sufrimiento &#8211; Tristeza.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Las palabras hebreas <em>ne\u1e25\u0101m\u0101h<\/em> y <em>tan\u1e25umim<\/em> se traducen varias veces por \u00abconsolaci\u00f3n\u00bb, \u00abconfortar\u00bb, \u00abexhortaci\u00f3n\u00bb, \u00abestimular\u00bb y la palabra griega equivalente es <em>parakl\u0113sis<\/em>. De la ra\u00edz hebrea se derivan nombres propios tales como Nahum (consuelo) y Nehem\u00edas (el Se\u00f1or ha confortado). La palabra griega tiene una forma personal <em>parakl\u0113tos<\/em> que es un t\u00edtulo descriptivo del Esp\u00edritu Santo (Consolador, Paracleto) y significa \u00abuno llamado (a ayudar)\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El verbo hebreo \u00abcubre una gran esfera de acci\u00f3n; su uso reflexivo denota la aflicci\u00f3n de un hombre por el pasado, en tanto que en su forma intensiva hay un clamor por una consolaci\u00f3n activa\u00bb (Ulrich Simon, <em>A Theology of Salvation<\/em>, p. 28). Cuando Dios consuela, lo hace invirtiendo las situaciones humanas y cambiando la tristeza en gozo. A escala nacional esto se apreci\u00f3 particularmente en la liberaci\u00f3n de Israel del exilio (Is. 40:1; 49:13; 51:3, etc.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el NT, aunque se encuentra una aplicaci\u00f3n nacional en Lc. 2:25, <em>parakl\u0113sis<\/em> se usa en un sentido m\u00e1s personal. Se promete consuelo a los que lloran (Mt. 5:4). Las tres personas de la Divinidad est\u00e1n asociadas en el ministerio de la consolaci\u00f3n (2 Co. 1:3, 5; Fil. 2:1; Hch. 9:31). Jesucristo por su encarnaci\u00f3n se constituye en nuestro Consolador al haber compartido nuestros dolores y tentaciones (Lc. 7:13; Heb. 2:18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bernab\u00e9 significa \u00abhijo de consolaci\u00f3n\u00bb (Hch. 4:36); la ep\u00edstola a los Hebreos se describe como \u00abpalabra de exhortaci\u00f3n\u00bb (Heb. 13:22); 2 Corintios se presenta preferentemente como la ep\u00edstola de la consolaci\u00f3n (<em>parakl\u0113sis<\/em> en cada caso). La disposici\u00f3n a consolarse unos a otros en las tristezas y pruebas deber\u00eda ser una caracter\u00edstica de la comuni\u00f3n cristiana (v\u00e9ase 1 Ts. 2:11; Ro. 1:12; Col. 4:11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arndt; AS; <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">HDB<\/a>; <a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">HDCG<\/a>; H.H. Farmer, <em>The Healing Cross<\/em>, p. 133; N. Snaith, <em>Distinctive Ideas of the Old Testament<\/em>, p. 180.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L.E.H. StephensHodge<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">HDB <\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">HDCG <\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of Christ and the Gospels<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (122). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. 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