{"id":5924,"date":"2016-02-05T02:12:44","date_gmt":"2016-02-05T07:12:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/creacion\/"},"modified":"2016-02-05T02:12:44","modified_gmt":"2016-02-05T07:12:44","slug":"creacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/creacion\/","title":{"rendered":"CREACION"},"content":{"rendered":"<p>v. Principio<br \/>\nMar 10:6 al principio de la c, var\u00f3n y hembra los<br \/>\nRom 1:20 se hacen .. visibles desde la c del mundo<br \/>\nRom 8:19 anhelo ardiente de la c es el aguardar<br \/>\nRom 8:21 tambi\u00e9n la c misma ser\u00e1 libertada de<br \/>\nRom 8:22 sabemos que toda la c gime a una, y a<br \/>\nGal 6:15 ni la incircuncisi\u00f3n, sino una nueva c<br \/>\nHeb 9:11 no hecho de .. es decir, no de esta c<br \/>\n2Pe 3:4 as\u00ed como desde el principio de la c<br \/>\nRev 3:14 el principio de la c de Dios, dice esto<\/p>\n<hr>\n<p>La doctrina se presenta claramente en ciertos pasajes clave (G\u00e9nesis 1\u20142; Isa\u00ed\u00adas 40\u201451; Heb 11:3; la \u00faltima parte de Job). La Biblia ense\u00f1a que el universo, incluyendo toda la materia, tuvo un principio y que lleg\u00f3 a existir a trav\u00e9s de la voluntad del Dios eterno. Algunos sostienen que hay un largo vac\u00ed\u00ado entre Gen 1:1 y 1:2, en el cual la creaci\u00f3n perfecta de Dios se torn\u00f3 en caos a trav\u00e9s de una gran cat\u00e1strofe . Dios entonces volvi\u00f3 a modelar la creaci\u00f3n como la vemos ahora (Gen 1:3-31). La sintaxis heb. permite tal punto de vista, pero no lo requiere.<\/p>\n<p>Los eruditos difieren sobre la duraci\u00f3n de los d\u00ed\u00adas creativos de G\u00e9nesis 1. La palabra heb. para \u2020\u0153d\u00ed\u00ada\u2020\u009d puede significar un per\u00ed\u00adodo de luz entre dos per\u00ed\u00adodos de obscuridad, un per\u00ed\u00adodo de luz junto con el per\u00ed\u00adodo de oscuridad precedente, o un largo per\u00ed\u00adodo de tiempo. En el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada (Gen 2:2-3) Dios dej\u00f3 sus labores. Dios se refiere a \u00e9sto como un ejemplo para Israel de tener seis d\u00ed\u00adas de labor seguidos por un d\u00ed\u00ada de reposo (Exo 20:11).<\/p>\n<p>G\u00e9nesis ense\u00f1a que hay un n\u00famero (quiz\u00e1 un n\u00famero grande) de \u2020\u0153clases\u2020\u009d de plantas y de animales, que no se pueden reproducir en forma tal como para evolucionar del uno al otro. Nada en la Biblia niega la posibilidad de cambio y desarrollo dentro de los l\u00ed\u00admites de una \u2020\u0153clase\u2020\u009d particular. La creaci\u00f3n de Ad\u00e1n se distingue con agudeza de otros aspectos de la creaci\u00f3n, y la creaci\u00f3n de Eva se describe como un acto distinto de Dios.<\/p>\n<p>Los dos relatos de la creaci\u00f3n no entran en conflicto, como un mapa de Venezuela no est\u00e1 en conflicto con un mapa del mundo entero. G\u00e9nesis 1 describe la creaci\u00f3n del universo como un todo. Gen 2:4-25 cubre un segmento especial de esa creaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Con esta palabra se hace refe-rencia al universo, los cielos y la tierra, la naturaleza, los seres vivientes y el hombre, as\u00ed\u00ad como al acto de Dios que los hizo existir. \u2020\u0153En el principio cre\u00f3 Dios los cielos y la tierra\u2020\u009d (Gen 1:1). Estas, las primeras palabras del libro de G\u00e9nesis, resumen admirablemente la idea b\u00e1sica que ense\u00f1an las Escrituras en cuanto al origen de ese universo, de la materia, del espacio y del tiempo. Todo fue creado por Dios. Los cielos y la tierra, la faz del abismo, la luz, el d\u00ed\u00ada y la noche, la expansi\u00f3n, las aguas, la tierra seca, los mares, la hierba, la semilla, el \u00e1rbol, el sol, la luna, los peces, las aves, los animales, las bestias, las serpientes, el hombre&#8230; todo (Gen 1:1-31). Este es el \u00e9nfasis repetido de la Escritura, que Jehov\u00e1 es el \u2020\u0153Creador de los cielos &#8230; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora en ella\u2020\u009d (Isa 42:5). \u00e9l se proclama a s\u00ed\u00ad mismo diciendo: \u2020\u0153Yo hice la tierra, y cre\u00e9 sobre ella al hombre\u2020\u009d (Isa 45:12). Vivimos en \u2020\u0153la creaci\u00f3n que Dios cre\u00f3\u2020\u009d (Mar 13:19). M\u00e1s aun, la Biblia declara que el Se\u00f1or Jes\u00fas fue el instrumento para toda la c. y el prop\u00f3sito de ella, \u2020\u0153&#8230;porque en \u00e9l fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra &#8230; todo fue creado por medio de \u00e9l y para \u00e9l\u2020\u009d (Col 1:16). La obra suprema de la c. es el hombre (\u2020\u0153Y cre\u00f3 Dios al hombre a su imagen\u2020\u009d [Gen 1:27]; \u2020\u0153Acu\u00e9rdate de tu Creador&#8230;\u2020\u009d [Ecl 12:1]).<\/p>\n<p>La firme convicci\u00f3n de que todo lo que existe fue creado por Dios no es algo que pueda lograrse mediante simples mecanismos de razonamiento humano, pues para ello es necesario el ejercicio de la fe (\u2020\u0153Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se ve\u00ed\u00ada\u2020\u009d [Heb 11:3]).<br \/>\n\u00f3n, creacionismo, creacionismo evolucionista. En el d\u00ed\u00ada de hoy, los cristianos se ven en la obligaci\u00f3n de rebatir ciertas formulaciones de algunas de las teor\u00ed\u00adas llamadas \u2020\u0153de la evoluci\u00f3n\u2020\u009d cuando \u00e9stas se presentan con un car\u00e1cter materialista y ateo. Es completamente falso, por ejemplo, que s\u00f3lo haya existido la materia y que \u00e9sta haya desarrollado la naturaleza, incluyendo el ser humano, mediante un proceso dial\u00e9ctico de autoordenamiento progresivo.<br \/>\nsus esfuerzos de refutaci\u00f3n a esa teor\u00ed\u00ada, muchos cristianos le anteponen lo que se llama el creacionismo, que es una teor\u00ed\u00ada que ellos mismos elaboran y que plantea que el universo fue creado en un instante, un \u2020\u0153big-bang\u2020\u009d, una especie de flash instant\u00e1neo. Muy importante para esta teor\u00ed\u00ada es el c\u00e1lculo que se hace sobre la edad de la tierra. Los creacionistas, bas\u00e1ndose en interpretaciones de pasajes b\u00ed\u00adblicos, aducen que \u00e9sta no puede tener m\u00e1s de diez mil a\u00f1os.<br \/>\ncreyentes, sin embargo, siempre aceptando que todas las cosas fueron creadas por Dios, no ponen objeci\u00f3n al pensamiento de que estos actos divinos tuvieran lugar en una sucesi\u00f3n de tiempos, e incluso concuerdan con algunos aspectos de la evoluci\u00f3n. S\u00f3lo que ratifican que quien hace todos los procesos es Dios, creador de la materia, el tiempo y el espacio.<br \/>\nBiblia nos habla de un principio. La materia no es eterna, no existi\u00f3 siempre. Comenz\u00f3, vino a ser, cuando Dios lo decidi\u00f3 y orden\u00f3. No hay forma de soslayar ese hecho con sutilezas y argumentaciones. La c. de la materia, entonces, da inicio, a su vez, al tiempo y el espacio. \u00e9stos no exist\u00ed\u00adan antes, pues en ese antes, s\u00f3lo estaba Dios, eterno, fuera de todo espacio y todo tiempo.<br \/>\neste acto de Dios de darle ser a las cosas sin tener que utilizar ning\u00fan material anterior los llamados \u2020\u00a2padres de la Iglesia lo llamaban creatio ex-nihilo, es decir, \u2020\u0153c. de la nada\u2020\u009d. La Biblia ciertamente habla de \u2020\u0153c.\u2020\u009d, un verbo que en hebreo s\u00f3lo se usa para esa obra de Dios. Pero la expresi\u00f3n ex-nihilo es un aditamento humano, a\u00f1adido por los hombres en su af\u00e1n de buscar explicaciones a los actos creadores de Dios, sujet\u00e1ndolos a los procesos l\u00f3gicos de sus mentes finitas. No es malo decir ex-nihilo, pero no hay manera de que con ello demos una idea exacta del acto de la c.<br \/>\na los hermanos de Colosas (Col 1:15-17), donde se hab\u00ed\u00ada infiltrado una teor\u00ed\u00ada sobre la c. que la pon\u00ed\u00ada como obra de un ser inferior a Dios, un demiurgo, Pablo les dijo que Cristo \u2020\u0153es la imagen del Dios invisible, el primog\u00e9nito de toda c. Porque en \u00e9l fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de \u00e9l y para \u00e9l. Y \u00e9l es antes de todas las cosas, y todas las cosas en \u00e9l subsisten\u2020\u009d.<br \/>\nmente de una persona no iluminada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo encuentra dificultades infranqueables si quiere analizar todas las implicaciones de la expresi\u00f3n \u2020\u0153en \u00e9l\u2020\u009d. Todas las cosas, no solamente fueron creadas \u2020\u0153por \u00e9l\u2020\u009d y \u2020\u0153por medio de \u00e9l\u2020\u009d, sino que fueron hechas \u2020\u0153en \u00e9l\u2020\u009d. Luego, no se puede hablar sino en t\u00e9rminos relativos de una c. ex-nihilo. Lo que la Biblia ense\u00f1a es que fue \u2020\u0153constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se ve\u00ed\u00ada\u2020\u009d. La BJ lo traduce as\u00ed\u00ad: \u2020\u0153De manera que lo que se ve resultase de lo que no aparece\u2020\u009d. La NBE dice: \u2020\u0153Haciendo que lo visible surgiera de lo que no aparece\u2020\u009d.<br \/>\n\u00e1s, es ense\u00f1anza b\u00ed\u00adblica tambi\u00e9n que en Dios \u2020\u0153vivimos, y nos movemos, y somos\u2020\u009d (Hch 17:28). Dios es lo que da existencia a todo lo que hay y es. \u2020\u0153Todas las cosas en \u00e9l subsisten\u2020\u009d (Col 1:17). \u00e9l \u2020\u0153es quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder\u2020\u009d (Heb 1:3). Reconocer la inmanencia de Dios en el cosmos no es ense\u00f1ar pante\u00ed\u00adsmo, porque Dios es distinto del cosmos y lo trasciende infinitamente.<br \/>\ncreyente se asombra frente a estas paradojas, que s\u00f3lo pueden ser conocidas por la fe, pero cada vez que intenta explicarlas de conformidad con las categor\u00ed\u00adas de pensamiento de los fil\u00f3sofos y cient\u00ed\u00adficos, encuentra que no puede. Y debe, en honestidad, reconocer que no puede, decidi\u00e9ndose siempre por la Palabra de Dios, sin aditamentos, tal como nos ha sido revelada, sabiendo que las teor\u00ed\u00adas humanas no son m\u00e1s que eso: teor\u00ed\u00adas, hip\u00f3tesis, muchas de ellas con verdades, pero ninguna de ella es la verdad, que s\u00f3lo aparece en la revelaci\u00f3n de Dios.<br \/>\nque Dios ha revelado es que \u00e9l hizo el universo. \u00bfC\u00f3mo lo hizo? Por su palabra. Dios dijo, y fue as\u00ed\u00ad. Para Dios no hay diferencia entre una fracci\u00f3n de segundo y mil milenios. Por lo tanto, no hay pecado en ense\u00f1ar que la c. fue hecha en una millon\u00e9sima de fracci\u00f3n de segundo o que lo hizo en millones de millones de a\u00f1os, siempre que se recuerde que eso no tiene importancia para Dios. Son los seres humanos, dec\u00ed\u00adan algunos padres de la Iglesia, los que necesitan que se les explique el asunto en forma de un proceso (\u2020\u0153d\u00ed\u00adas\u2020\u009d).<br \/>\naceptaci\u00f3n firme y absoluta de lo que Dios nos ha revelado no es en nada incompatible con el quehacer cient\u00ed\u00adfico, el cual, no teniendo verdades dadas \u2020\u0153a priori\u2020\u009d tiene necesariamente que trabajar a base de hip\u00f3tesis y teor\u00ed\u00adas que luego se van corrigiendo seg\u00fan se comprueban los hechos cada vez m\u00e1s fehacientemente. La diferencia entre el cient\u00ed\u00adfico cristiano y el no creyente es que el primero sabe que al final de toda verdadera ciencia est\u00e1 la realidad \u00faltima que es Dios. Firme en esa convicci\u00f3n, no le teme al uso de las hip\u00f3tesis, pues est\u00e1 seguro de que en aquello en que las mismas coincidan con la verdad de Dios, habr\u00e1 confirmaci\u00f3n.<br \/>\ncreacionismo, como fen\u00f3meno estructurado de pensamiento, es una propuesta levantada en c\u00ed\u00adrculos cristianos para rebatir la teor\u00ed\u00ada de la evoluci\u00f3n de Darwin. Ciertamente, la teor\u00ed\u00ada darwiniana implica (en la forma en que la interpretan algunos cient\u00ed\u00adficos actuales) serios peligros para la concepci\u00f3n que el hombre se hace de s\u00ed\u00ad mismo, de la historia y de su comportamiento en ella. Puede asegurarse que ese pensamiento est\u00e1 en la base misma de las dos m\u00e1s grandes aberraciones ideol\u00f3gicas del siglo XX: el nazismo y el comunismo. Pero ese hecho no quiere decir que Darwin o Marx no hicieran ning\u00fan planteamiento verdadero o que nunca se aproximaran a alguna verdad.<br \/>\nerror, para serlo, tiene necesariamente que nutrirse de verdades parciales. Con ellas se reviste para lograr su aceptaci\u00f3n entre los hombres. El comportamiento de los creyentes en relaci\u00f3n con los planteamientos contradictorios al cristianismo casi siempre se manifiesta mediante: a) un rechazo a todo lo que se relacione con ellos; o b) una aceptaci\u00f3n acr\u00ed\u00adtica de los mismos que los llevan a intentar, nada m\u00e1s y nada menos, que \u00c2\u00a1un supuesto ajuste de la revelaci\u00f3n de Dios a las teor\u00ed\u00adas humanas!<br \/>\nsucede que la teolog\u00ed\u00ada es tambi\u00e9n una teor\u00ed\u00ada humana. Su fundamento est\u00e1 en la interpretaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n. Desafortunadamente, muchas veces se cae en el error de a\u00f1adir a la Palabra de Dios. \u00bfCu\u00e1ndo acontece esto? Cuando se toma una interpretaci\u00f3n cualquiera y se le atribuye car\u00e1cter de inspirada, cuando se canonizan las interpretaciones.<br \/>\n\u00ed\u00ad, por ejemplo, la Biblia dice que Dios \u2020\u0153form\u00f3 al hombre del polvo de la tierra, y sopl\u00f3 en su nariz aliento de vida\u2020\u009d. Muchos creyentes interpretan eso como que Dios esculpi\u00f3 una estatua de barro, con la forma del hombre, y luego le insufl\u00f3 vida. Existe libertad para este tipo de interpretaci\u00f3n. Pero no hay derecho para negarle condici\u00f3n de cristiano al que lo interprete de otro modo. Eso ser\u00ed\u00ada a\u00f1adir a la Palabra. Donde Dios no ha revelado, tenemos libertad de inquirir, incluso de suponer, pero no de poner como doctrina infalible el resultado de esas inquisiciones o suposiciones.<br \/>\nmanera que el evolucionismo, el creacionismo y el creacionismo evolucionista tienen que ser vistos como elaboraciones humanas. Impregnadas, por lo tanto, de la posibilidad del error. El hecho de que el creacionismo sea sustentado por personas muy p\u00ed\u00adas y sabias no le otorga categor\u00ed\u00ada de Palabra de Dios. Lo mismo debe decirse del creacionismo evolucionista. Nunca debemos olvidar que hombres muy p\u00ed\u00ados y sabios sustentaron durante siglos que la tierra era plana \u00c2\u00a1y dec\u00ed\u00adan apoyarse en la Biblia!<br \/>\ncreyente no puede admitir la teor\u00ed\u00ada de la evoluci\u00f3n en todas sus partes, con todas sus implicaciones, por muchas razones, entre otras porque ella supone la existencia desde siempre de la materia y una abstracci\u00f3n, o negaci\u00f3n, de la existencia de Dios. La idea de prop\u00f3sito est\u00e1 ausente en las elaboraciones que hacen la mayor\u00ed\u00ada de los evolucionistas en cuanto a la existencia del cosmos y del hombre. Los creyentes, por el contrario, sabemos que Dios lo hizo todo. Y lo hizo con un prop\u00f3sito. No hay manera de que se puedan armonizar ambas posiciones. Cuando, pues, se dice que la Biblia no apoya la teor\u00ed\u00ada de la evoluci\u00f3n, se habla la verdad. Como tampoco apoya las teor\u00ed\u00adas de Freud. Pero eso no quiere decir que los pensadores del mundo no hayan llegado a verdades parciales y que debamos rechazar todo lo que ellos planteen. La posici\u00f3n m\u00e1s sana sigue siendo la que recomienda la Escritura: \u2020\u0153Examinadlo todo; retened lo bueno\u2020\u009d (1Te 5:21).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, ARQU CRIT<\/p>\n<p>ver, DILUVIO, CREACI\u00ed\u201cN (Nueva) sit,<\/p>\n<p>vet, El verbo crear es en el AT casi siempre traducci\u00f3n del verbo heb. \u00abbara\u00bb. La Biblia comienza con la sencilla y sublime declaraci\u00f3n de que \u00aben el principio cre\u00f3 Dios los cielos y la tierra\u00bb (Gn. 1:1). A lo largo de G\u00e9nesis 1 y 2 tenemos el relato de c\u00f3mo Dios dio origen a todo lo existente, a lo largo de seis d\u00ed\u00adas de actividad creadora. Todo esto es resumido lapidariamente en Ex. 20:11: \u00abPorque en seis d\u00ed\u00adas hizo Jehov\u00e1 los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y repos\u00f3 en el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada&#8230;\u00bb Ha habido multitud de intentos de comentaristas, as\u00ed\u00ad como algunas traducciones de la Biblia, que han intentado torcer el sentido de la frase original, que habla de una creaci\u00f3n original, \u00abde la nada\u00bb, dando la traducci\u00f3n alternativa \u00abcuando Dios empez\u00f3 la creaci\u00f3n de los cielos y de la tierra, la tierra era el principio&#8230;\u00bb, implicando as\u00ed\u00ad que Dios meramente actu\u00f3 sobre una materia preexistente. Entre las versiones que adoptan esta postura se halla la denominada \u00abBiblia al d\u00ed\u00ada\u00bb. Esta postura es gramaticalmente insostenible en base a un an\u00e1lisis riguroso del texto, como lo han demostrado Cassuto, Delitzsch, Keil, Leupold y Young entre otros (v\u00e9ase Bibliograf\u00ed\u00ada al final de este art\u00ed\u00adculo), y la correcta traducci\u00f3n es la ya dada por Reina-Valera y multitud de otras versiones. Este primer vers\u00ed\u00adculo de la Biblia est\u00e1 cargado de significado. Afirma que todo lo existente recibi\u00f3 su ser por la acci\u00f3n de Dios. Que hubo un principio en el tiempo. Que la creaci\u00f3n del universo incluye la del tiempo, por lo que antes de la creaci\u00f3n no se puede hablar de tiempo. Tenemos, pues, que el tiempo tiene un comienzo absoluto, que es el del universo material. Dios trasciende tanto el tiempo como el espacio. No forma parte de Su creaci\u00f3n, aunque \u00e9sta s\u00ed\u00ad depende de El como el Se\u00f1or soberano. Esta secci\u00f3n de la Biblia ha sido una de las m\u00e1s sometidas a la controversia. \u00bfC\u00f3mo cre\u00f3 Dios? \u00bfPodemos llegar a conocer la manera en que Dios cre\u00f3? Son muchas las voces que se han levantado aseverando que en G\u00e9nesis tenemos solamente el hecho de que Dios cre\u00f3, pero que no tenemos un relato hist\u00f3ricamente exacto de los or\u00ed\u00adgenes del universo y de todo lo que hay en \u00e9l. Y especialmente desde 1859, a\u00f1o en que Darwin public\u00f3 su obra \u00abEl origen de las especies\u00bb, han sido muchos los expositores que han aceptado que el m\u00e9todo usado por Dios para su obra de la creaci\u00f3n ha sido el de la evoluci\u00f3n org\u00e1nica, que El hubiera dirigido seg\u00fan Su voluntad para que desembocara en el hombre. Sin embargo, esta postura se enfrenta a graves dificultades, tanto desde el punto de vista exeg\u00e9tico como desde el punto de vista cient\u00ed\u00adfico. (a) La cuesti\u00f3n exeg\u00e9tica. Todo el contexto b\u00ed\u00adblico demanda una creaci\u00f3n por \u00abfiat\u00bb. Esto es, Dios orden\u00f3 por Su palabra, y \u00e9sta produjo conforme a Su voluntad. De esto tenemos un paralelo en los milagros del Se\u00f1or Jes\u00fas que se nos relatan en los Evangelios, como la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, la multiplicaci\u00f3n de los panes y los peces, y muchas otras se\u00f1ales que no involucraron ning\u00fan proceso en el tiempo. El cuidadoso examen de G\u00e9nesis 1 y 2 no lleva a otra conclusi\u00f3n que la de la creaci\u00f3n por \u00abfiat\u00bb, as\u00ed\u00ad como multitud de otros pasajes tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento que tratan de la creaci\u00f3n (Jb. 33:4; 38:4; Sal. 8:3, 5, 6; 94:9; 95:5; 96:6; 100:3; 104:24; 136:5, 6, 7; 139:14, 15; 146:6; 148:5; Is. 45:12; 64:8; Jer. 10:12; Am. 4:13; 5:8; Jon. 1:9; Zac. 12:1; Mt. 19:4; Jn. 1:3; Hch. 17:26; 2 Co. 4:6; Ef. 3:9; Col. 1:16; 1 Ti. 2:13; He. 1:2; 11:3; 2 P. 3:5; Ap. 10:6, y muchos otros). Pero hay otra importante consideraci\u00f3n que hacer de orden teol\u00f3gico, es la contradicci\u00f3n frontal entre el m\u00e9todo de la evoluci\u00f3n y el orden creaci\u00f3n\/ca\u00ed\u00adda que se halla en la Biblia. El evolucionismo exige la operaci\u00f3n de la muerte de los individuos que no pueden afrontar las demandas de su medio, y la propagaci\u00f3n de los individuos m\u00e1s fuertes y adecuados, con lo que el grupo como tal va mejorando a lo largo del tiempo. Este proceso recibe com\u00fanmente el nombre de \u00abSelecci\u00f3n Natural\u00bb. Frente a los que proponen que Dios actu\u00f3 mediante la evoluci\u00f3n queda el hecho de que, con un riguroso tratamiento exeg\u00e9tico, las Escrituras sit\u00faan la entrada de la muerte en el mundo despu\u00e9s de la maldici\u00f3n debido a la ca\u00ed\u00adda del hombre, la cabeza federal de la creaci\u00f3n (Gn. 2:17; 3:17- 19; cp. Ro. 5:12, n\u00f3tese el t\u00e9rmino \u00abkosmos\u00bb en el original; Ro. 8:20-23, etc.). Es evidente que esto, como multitud de otros detalles, hace exeg\u00e9ticamente imposible la conciliaci\u00f3n de la filosof\u00ed\u00ada evolucionista, con su demanda l\u00f3gica de la actuaci\u00f3n de la muerte durante la creaci\u00f3n, y la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, con su determinaci\u00f3n exeg\u00e9tica de la entrada de la muerte en el \u00abkosmos\u00bb despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda. (b) Consideraciones biol\u00f3gicas y paleontol\u00f3gicas. Aunque es imposible en el corto espacio disponible hacer un tratamiento adecuado de todos estos temas, s\u00ed\u00ad se pueden dar unas breves indicaciones, remitiendo al lector interesado a la bibliograf\u00ed\u00ada del pie de art\u00ed\u00adculo para una informaci\u00f3n profunda de estos temas. (A) Como reconocen muchos bi\u00f3logos modernos, el examen de los seres vivientes \u00abno impone\u00bb la idea de la evoluci\u00f3n (Grass\u00e9: \u00abLa evoluci\u00f3n de lo viviente\u00bb). Este autor funda su postura evolucionista \u00aben los documentos suministrados por la paleontolog\u00ed\u00ada\u00bb (p. 18, op. cit.). (B) Sin embargo, la historia que nos revelan los f\u00f3siles no es la de transici\u00f3n de unos tipos b\u00e1sicos a otros. Mel\u00e9ndez reconoce, como Simpson, Romer, y muchos otros paleont\u00f3logos modernos, las discontinuidades sistem\u00e1ticas que separan entre s\u00ed\u00ad todos los grupos de vida que existieron en el pasado. En realidad, el fen\u00f3meno ha sido reconocido en la actualidad hasta tal punto, tanto en el campo del estudio de los seres vivos como en el de los extintos, que genetistas y paleont\u00f3logos evolucionistas modernos, afrontando estos hechos, han venido a postular que \u00abun reptil puso un huevo, y \u00c2\u00a1sali\u00f3 un ave!\u00bb. Representantes actuales de esta postura son Gould, paleont\u00f3logo de la universidad de Harvard, y Eldredge, del Museo Americano de Historia Natural; entre los genetistas que han asumido esta postura se halla Francisco J. Ayala, de la Universidad de California. Que fervientes evolucionistas como los tres acabados de mencionar lleguen a adoptar estas posturas habla muy elocuentemente acerca del verdadero estado de la evidencia que nos ofrecen los grupos de organismos, tanto vivientes como fosilizados, totalmente definidos, y sin cadenas de transici\u00f3n entre s\u00ed\u00ad, en concordancia total con el texto b\u00ed\u00adblico, que afirma que Dios cre\u00f3 todos los distintos grupos \u00abseg\u00fan su naturaleza\u00bb (Reina; heb.: \u00abmin\u00bb), como grupos discretos y con naturalezas definidas y separadas entre s\u00ed\u00ad, sin m\u00e1s origen com\u00fan que el hecho de ser producto de la misma mente poderosa y sabia, la de su Creador (Gn. 1:11, 12, 21, 24, 25). (c) Consideraciones geol\u00f3gicas y geocronol\u00f3gicas. Hay grandes divergencias con respecto al significado de la palabra \u00abd\u00ed\u00ada\u00bb en G\u00e9nesis 1. Existen cinco posturas b\u00e1sicas acerca de este tema: 1. Que G\u00e9nesis 1-2, y en realidad toda la Biblia en todo lo que toca a aspectos sobrenaturales, es un mito. Dentro de esta postura hay matices diversos, pero constituye una abierta negaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n divina, y est\u00e1 te\u00f1ida de presuposiciones antisobrenaturalistas basadas en un evolucionismo materialista carente de fundamento. 2. Muchos expositores, aceptando como demostrado el marco filos\u00f3fico de la geolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rica, aseverando una gran antig\u00fcedad de la tierra, han intentado hacer concordar la estructura aceptada de la historia de la tierra con los d\u00ed\u00adas de G\u00e9nesis 1. Esto es lo que se conoce como teor\u00ed\u00ada \u00abd\u00ed\u00ada-\u00e9poca\u00bb. Sin embargo, un examen riguroso demuestra que no hay una verdadera concordancia entre los d\u00ed\u00adas de la creaci\u00f3n y las eras que asevera la Geolog\u00ed\u00ada Hist\u00f3rica; hay un c\u00famulo de importantes contradicciones entre ambos sistemas. Adem\u00e1s, como lo han demostrado eminentes exegetas, se comete una verdadera violencia al texto al forzarle esta interpretaci\u00f3n. Berkhof, Cassuto, Custance, Darby, Delitzsch, Keil, Kelly, Leupold, Whitcomb, Young, y otros, demuestran que la intenci\u00f3n del texto es que \u00abyom\u00bb (D\u00ed\u00ada) se entienda en su significado llano y natural. El reconocimiento de este hecho ha llevado a varios a mantener las posturas C y D. 3. Chalmers expuso, a principios del siglo XIX, la idea de una cat\u00e1strofe entre Gn. 1:1 y 1:2. Con esta teor\u00ed\u00ada intentaba armonizar la teor\u00ed\u00ada de Cuvier de las revoluciones sobre el globo terrestre, y las largas \u00e9pocas necesarias para ello, con la estructura creacional en seis d\u00ed\u00adas en G\u00e9nesis 1. Esta interpretaci\u00f3n fue seguida por numerosos expositores, entre los que se puede mencionar a Darby, Kelly, Mackintosh, Scofield, y, actualmente, Custance y Sauer. Todos estos expositores, conscientes del sentido propio de \u00abyom\u00bb (d\u00ed\u00ada) en el contexto de G\u00e9nesis 1, quisieron introducir todas las eras geol\u00f3gicas en una pretendida discontinuidad catacl\u00ed\u00adsmica entre los dos primeros vers\u00ed\u00adculos de la Biblia. No obstante, esta concepci\u00f3n no puede basarse exeg\u00e9ticamente sobre el lenguaje hebreo, como ha quedado evidenciado por el riguroso an\u00e1lisis de la relaci\u00f3n gramatical entre los dos primeros vers\u00ed\u00adculos. Como lo han se\u00f1alado Cassuto, Delitzsch, Fields, Leupold, Ramm, Whitcomb y Young, el vers\u00ed\u00adculo 2 se refiere de inmediato a la condici\u00f3n de la tierra originalmente creada, en palabras de Fields, \u00abinforme y vac\u00ed\u00ada\u00bb, \u00abt\u00f5h\u00fb w\u00e3bh\u00f5h\u00fb\u00bb); no una condici\u00f3n a la que la tierra hab\u00ed\u00ada ca\u00ed\u00addo, sino una condici\u00f3n de la que la tierra emerg\u00ed\u00ada en la progresiva actividad conformadora de Dios, culminada en Gn. 2:1: \u00abQuedaron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ej\u00e9rcito de ellos.\u00bb 4. Uno de los intentos m\u00e1s extremados para \u00abarmonizar\u00bb las eras de la interpretaci\u00f3n com\u00fanmente aceptada de la geolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rica con el texto de G\u00e9nesis ha sido la teor\u00ed\u00ada de \u00ablos seis d\u00ed\u00adas de revelaci\u00f3n\u00bb. Esta teor\u00ed\u00ada, mantenida, entre otros, por Miller, Ramm y Wiseman, afirma que en G\u00e9nesis 1 tenemos una revelaci\u00f3n \u00abdada\u00bb en seis d\u00ed\u00adas, no \u00abejecutada\u00bb en seis d\u00ed\u00adas. Se afirma que estos d\u00ed\u00adas son d\u00ed\u00adas de revelaci\u00f3n en cuadros. Los proponentes de esta concepci\u00f3n reconocen que \u00abyom\u00bb (d\u00ed\u00ada) no puede, en su contexto, ser manipulada para hacer que signifique eras; reconocen tambi\u00e9n las dificultades textuales que presenta la teor\u00ed\u00ada del intervalo, y buscan esquivar la dificultad planteada por las largas eras postuladas por la interpretaci\u00f3n com\u00fanmente aceptada de la geolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rica rechazando lo que es evidente para todo lector del texto: que en G\u00e9nesis 1 se habla de per\u00ed\u00adodos creativos; la interpretaci\u00f3n \u00abrevelativa\u00bb ha sido impuesta por estos int\u00e9rpretes para preservar a la vez el sentido natural del lenguaje de G\u00e9nesis 1 con la actual concepci\u00f3n de la geolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rica, que consideran como factual. 5. El creacionismo b\u00ed\u00adblico acepta el relato de G\u00e9nesis como factual. Reconoce las caracter\u00ed\u00adsticas y el contenido del relato, y lo acepta sin reservas de ning\u00fan tipo, bas\u00e1ndose en una ex\u00e9gesis gram\u00e1tico-hist\u00f3rica del relato. Esta ha sido la fe de la Iglesia cuando no han penetrado en ella ideas del paganismo o, en nuestros d\u00ed\u00adas, del moderno antisobrenaturalismo. La postura creacionista halla la explicaci\u00f3n de los estratos sedimentarios fosil\u00ed\u00adferos de la tierra en la gran cat\u00e1strofe hidr\u00e1ulica del Diluvio de No\u00e9, relatado en G\u00e9nesis 6-8 y acontecimientos catacl\u00ed\u00adsmicos posteriores de car\u00e1cter regional (para un tratamiento m\u00e1s detallado de este tema, v\u00e9ase DILUVIO, y la bibliograf\u00ed\u00ada al pie de DILUVIO). No hay ninguna raz\u00f3n de car\u00e1cter exeg\u00e9tico que pueda llevar a otra postura; en realidad, toda la corriente de interpretaciones que intenta inyectar a G\u00e9nesis 1-2 un significado distinto del que llanamente posee, ha tenido lugar con posterioridad al desarrollo de concepciones naturalistas del origen y de la historia geol\u00f3gica de la tierra, y del surgimiento de las teor\u00ed\u00adas evolucionistas. Los comentarios y exposiciones anteriores al 1800 son testimonios elocuentes de la interpretaci\u00f3n de G\u00e9nesis 1 sin mediatizaciones de concepciones extra\u00f1as al texto b\u00ed\u00adblico. Un buen ejemplo se halla en el Comentario de Matthew Henry, as\u00ed\u00ad como en el comentario a G\u00e9nesis de Juan Calvino. Unas obras recomendables por su gran calidad en el estudio exeg\u00e9tico son las de Cassuto, Keil-Delitzsch, Leupold y Young, entre otras (consultar la Bibliograf\u00ed\u00ada). (d) Cr\u00ed\u00adtica liberal. La cr\u00ed\u00adtica \u00abliberal\u00bb ha considerado G\u00e9nesis 1-2 como un mito de car\u00e1cter religioso; por lo general, los adherentes a esta escuela de pensamiento afirman que G\u00e9nesis 2 es producto de una redacci\u00f3n m\u00e1s antigua, y que G\u00e9nesis 1 es producto de la reflexi\u00f3n sacerdotal, de la \u00e9poca posterior al exilio babil\u00f3nico. Se dice, entre otras cosas, que G\u00e9nesis 1 es producto de un pensamiento religioso muy \u00abevolucionado\u00bb, y que no hubiera podido ser redactado en \u00e9poca tan temprana como la de Mois\u00e9s. Sin embargo, esta postura ha recibido un golpe decisivo con las excavaciones arqueol\u00f3gicas en Tell-Mardikh (las ruinas de la antigua ciudad-estado de Ebla). All\u00ed\u00ad se ha hallado un poema de la creaci\u00f3n con una concepci\u00f3n monote\u00ed\u00adsta y con un paralelismo sorprendente con el relato creacional de G\u00e9nesis 1, muy alejado de los burdos mitos de la creaci\u00f3n de los babilonios y otras naciones, de fecha mucho m\u00e1s tard\u00ed\u00ada. Uno de los principales participantes en las investigaciones arqueol\u00f3gicas, el profesor Pettinato, ha publicado una traducci\u00f3n del texto; \u00e9ste pertenece al g\u00e9nero h\u00ed\u00admnico, y dice as\u00ed\u00ad: Se\u00f1or del cielo y de la tierra: la tierra no era, t\u00fa la creaste, la luz del d\u00ed\u00ada no era, t\u00fa la creaste, la luz de la ma\u00f1ana t\u00fa no hab\u00ed\u00adas (a\u00fan) hecho existir. Se\u00f1or: palabra eficaz, Se\u00f1or: prosperidad, Se\u00f1or: hero\u00ed\u00adsmo, Se\u00f1or: &#8230; Se\u00f1or: infatigable, Se\u00f1or: divinidad, Se\u00f1or: quien salva, Se\u00f1or: vida dichosa. Este poema tiene importantes implicaciones. Por su temprana fecha (calculada alrededor del a\u00f1o 2500 a.C., unos 400 a\u00f1os antes de Abraham), destroza las previas especulaciones evolucionistas acerca del desarrollo \u00abdel genio religioso hebreo\u00bb, e ilustra la persistencia de un residuo de conocedores de Dios en Cana\u00e1n y el Medio Oriente, del tipo de Melquisedec, en medio de una humanidad ap\u00f3stata. As\u00ed\u00ad, queda bien ilustrada la insostenibilidad de la hip\u00f3tesis que har\u00ed\u00ada que G\u00e9nesis 2 fuera 500 o m\u00e1s a\u00f1os m\u00e1s antiguo que G\u00e9nesis 1, y que ambos cap\u00ed\u00adtulos fueran recopilados en una sola redacci\u00f3n por unos editores sacerdotales despu\u00e9s del exilio babil\u00f3nico. Con los trabajos llevados a cabo por competentes hebra\u00ed\u00adstas ya hab\u00ed\u00ada quedado patente la unidad literaria del Pentateuco; estas \u00faltimas investigaciones han venido a remarcar la l\u00ed\u00adnea b\u00ed\u00adblica de un monote\u00ed\u00adsmo original perdido por apostas\u00ed\u00ada posterior (cp. Ro. 1), en contra de la concepci\u00f3n evolucionista del monote\u00ed\u00adsmo como una conquista del esp\u00ed\u00adritu humano a lo largo de una evoluci\u00f3n del animismo al polite\u00ed\u00adsmo, y de \u00e9ste al monote\u00ed\u00adsmo, para desembocar finalmente en la \u00abilustraci\u00f3n\u00bb. (e) Conclusi\u00f3n. En la Biblia, Dios se nos manifiesta como majestuoso Creador de todas las cosas; el resultado de Sus actos creativos es un universo en armon\u00ed\u00ada y paz; la muerte se introduce en \u00e9l como resultado de una rebeli\u00f3n consciente del hombre, cabeza de la creaci\u00f3n, arrastrando a \u00e9sta a la esclavitud de corrupci\u00f3n por la Ca\u00ed\u00adda y Maldici\u00f3n subsiguientes. Pero la creaci\u00f3n ser\u00e1 liberada, y Dios se gozar\u00e1 en Su nueva Creaci\u00f3n, encabezada por el Segundo Ad\u00e1n (ver CREACI\u00ed\u201cN [NUEVA). En la Creaci\u00f3n, Dios manifiesta su omnipotencia: El habla, y se hace Su voluntad. Y somos llamados a adorarle con la gozosa consciencia de que El es nuestro Hacedor, Guardador y, ciertamente, Redentor, el que por Su obra salvadora nos introduce en la nueva Creaci\u00f3n, en libertad, justicia y santidad, para caminar a Su luz, en estrecha comuni\u00f3n con El, compartiendo para siempre la presencia del Se\u00f1or Jesucristo, \u00abporque por El fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, las visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de El y para El&#8230; en quien est\u00e1n escondidos todos los tesoros de la sabidur\u00ed\u00ada y del conocimiento\u00bb (Col. 1:16; 2:3). Bibliograf\u00ed\u00ada: Allis, O. T.: \u00abGod Spake by Moses\u00bb (Presbyterian and Reformed Pub. Co., Philadelphia, 1951); Calvin, John: \u00abGenesis\u00bb (The Banner of Truth Trust, Edimburgo, 1554\/ 1975); Cameron, N. 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La creaci\u00f3n y la vida<br \/>\n    Los principios del mundo son un reclamo de primer orden para llevar la mente del catequizando al descubrimiento de un Dios presente en el mundo y cuidadoso del mismo.<\/p>\n<p>    Los criterios religiosos en la presentaci\u00f3n de la creaci\u00f3n del mundo, tanto en su forma de macrocosmos, el universo, como en sus aspectos microsc\u00f3picos: leyes f\u00ed\u00adsicas, materia, exuberancia biol\u00f3gica, etc.<\/p>\n<p>    En la presentaci\u00f3n de la creaci\u00f3n hay que superar cualquier resabio de escepticismo cient\u00ed\u00adfico, al mismo tiempo que se deben evitar relatos ingenuos no compatibles con la ciencia que los alumnos exploran desde sus estudios acad\u00e9micos y desde sus experiencias vivenciales en variedad de frentes.<\/p>\n<p>    Por eso, interesa ver qu\u00e9 dice la Revelaci\u00f3n sobre la materia, sobre la vida, sobre la evoluci\u00f3n del cosmos, sobre el origen del ser humano, sobre el destino que espera al universo en el que habitamos. Este inter\u00e9s no se satisface s\u00f3lo con la presentaci\u00f3n, sin m\u00e1s, de un tema de cosmolog\u00ed\u00ada o de antropolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    La interpretaci\u00f3n revelacional del mundo debe ser tema central en la catequesis, aunque dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00e1 ser clarificado del todo, sobre todo cuando se trata de catequizandos con una cultura elevada, y no se poseen ideas claras y objetivas por parte del educador de la fe.<\/p>\n<p>    No conviene olvidar que la ciencia cosmol\u00f3gica, en cuanto ciencia, es independiente de las afirmaciones religiosas, aunque en nada se puede oponer a la verdadera fe. Las diversas teor\u00ed\u00adas cosmol\u00f3gicas que puedan existir sobre el origen del universo, sobre el comienzo de la vida, sobre la procedencia del hombre, en nada afectan a los planteamientos religiosos, salvo que nieguen la contingencia de las realidades materiales o la supremac\u00ed\u00ada del Creador de todo lo que existe.<\/p>\n<p>    Hacer compatible la fe en la Revelaci\u00f3n con las diversas conclusiones cient\u00ed\u00adficas debe ser uno de los objetivos prioritarios en este tipo de temas. Junto a la admiraci\u00f3n por los datos cient\u00ed\u00adficos, el catequizando debe recibir los criterios religioso de la intervenci\u00f3n divina en el universo.<\/p>\n<p>    As\u00ed\u00ad se hace compatible la admiraci\u00f3n ante las maravillas c\u00f3smicas con el agradecimiento a Dios Creador.<\/p>\n<p>    Incluso pueden convertirse en un est\u00ed\u00admulo natural para orientar la inteligencia hacia lo sobrenatural. Las grandezas del universo pueden ayudar a pensar en la supremac\u00ed\u00ada de quien lo ha testimoniado con sus palabras y hechos multitud de grandes cient\u00ed\u00adficos en todos los tiempos.<\/p>\n<p>    Pero ning\u00fan principio religioso puede dilucidar las inc\u00f3gnitas cient\u00ed\u00adficas. Por ejemplo, en ning\u00fan dato b\u00ed\u00adblico se puede apoyar la afirmaci\u00f3n o negaci\u00f3n de que el mundo surgi\u00f3 de una gigantesca explosi\u00f3n de materia, del \u00abBig Bang\u00bb, hace 15.000 millones de a\u00f1os, seg\u00fan teoriz\u00f3 en 1924 Edwin Huble, principio que luego defendieron con entusiasmo f\u00ed\u00adsicos como Roger Penrose o cient\u00ed\u00adficos matem\u00e1ticos como Esteban Hawking nacido en 1942 y docente de Cambridge.<\/p>\n<p>    Y ning\u00fan obst\u00e1culo religioso hay en otras m\u00faltiples teor\u00ed\u00adas f\u00ed\u00adsicas, qu\u00ed\u00admicas o biol\u00f3gicas, siempre que sean respetuosas con el principio de la creaci\u00f3n divina y con la intervenci\u00f3n del Ser Supremo en el Universo. Los planteamientos religiosos van por otros caminos.<\/p>\n<p>    2. Teor\u00ed\u00adas sobre el mundo<br \/>\n    Es una afirmaci\u00f3n nacida de la fe cristiana que todo cuanto existe fuera de Dios ha sido sacado de la nada. Lo decimos en el Credo cuando reconocemos a Dios Padre, todopoderoso \u00abcreador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y de lo invisible\u00bb.<\/p>\n<p>    Sin embargo, es necesario rechazar las afirmaciones que niegan esa intervenci\u00f3n creadora divina, sobre todo si los alumnos se encuentran con ellas en sus textos escolares o en las explicaciones de diversos profesores de \u00e1reas cient\u00ed\u00adficas o antropol\u00f3gicas:<\/p>\n<p>    Entre esas afirmaciones est\u00e1n las diversas teor\u00ed\u00adas que no concuerdan con el mensaje cristiano.<\/p>\n<p>   &#8211; El miticismo de la mayor parte de las religiones: de la griega, de las orientales de Egipto, Mesopotamia o China, o de las europeas, africanas o americanas, que coinciden en hacer del mundo y de los hombres manufacturas de divinidades zoom\u00f3rficas o antropom\u00f3rficas, inspiradas por presupuestos polite\u00ed\u00adstas.<\/p>\n<p>   &#8211; La forma mitigada de los mitos y leyendas cosmog\u00e9nicas del mazde\u00ed\u00adsmo persa, como se expresa en el Zend-Avesta, con la intervenci\u00f3n de Ormuz el bueno y Ahriman el malo, dos principios o divinidades que configuran el bien y el mal en el mundo y origina todas las cosas, como buena unas y como necesariamente malas las otras.<\/p>\n<p>   &#8211;  El dualismo grecorromano de cu\u00f1o plat\u00f3nico, que tend\u00ed\u00ada a confrontar dos elementos, el material malo y el espiritual bueno, no es compatible con el mensaje revelado. S\u00ed\u00ad lo es la interpretaci\u00f3n que hace S. Agust\u00ed\u00adn, en donde el mundo es fruto de la acci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>   &#8211;  Pensar en una explicaci\u00f3n pante\u00ed\u00adsta, haciendo de las cosas emanaciones de la sustancia divina, es desconocer lo que supone la contingencia de la realidad material, incluso vital, de los seres superiores.<\/p>\n<p>   &#8211;  El materialismo moderno, que niega la existencia de la divinidad creadora y convierte al mundo en fruto del azar o resultado de fuerzas ciegas de la materia, resulta tambi\u00e9n incompatible con la temporalidad de las cosas.<\/p>\n<p>    El Concilio del Vaticano I hizo la siguiente declaraci\u00f3n: \u00abSi alguno no confiesa que el mundo y todas las cosas que en \u00e9l hay, espirituales o materiales, ha sido creado por Dios de la nada, no est\u00e1 en la verdad.\u00bb (Denz. 1805)   Y en el Vaticano II la Iglesia recordaba: \u00abEl hombre, creado a imagen de Dios, ha recibido el mandato de someter la tierra y cuanto en ella se contiene, gobernar el mundo en justicia y santidad y debe reconocer a Dios como Creador de todo lo que existe\u00bb.<\/p>\n<p>    (Gaud. et spes. 34)<\/p>\n<p>    4. Dios creador<br \/>\n    Lo importante en la buena catequesis sobre la Creaci\u00f3n es reconocer la acci\u00f3n creadora de Dios, no la forma concreta en que acontecen sus efectos. El principio es teol\u00f3gico y compromete la presentaci\u00f3n del mensaje revelado; las formas son cosmol\u00f3gicas, arqueol\u00f3gicas, antropol\u00f3gicas y corresponde su estudio a las ciencias humanas.<\/p>\n<p>    La Tradici\u00f3n de la Iglesia siempre ha visto esa acci\u00f3n creadora de Dios como una verdad cristiana fundamental. Lo teol\u00f3gico es la afirmaci\u00f3n de la creaci\u00f3n, no las modalidades de la misma. En tiempos antiguos la defensa contra el dualismo gn\u00f3stico y maniqueo pudo conducir a una visi\u00f3n muy humana de la acci\u00f3n divina. Hoy se prefieren explicaciones m\u00e1s flexibles, aunque se siga rechazando el pragmatismo, el materialismo o el misticismo.<\/p>\n<p>    La idea que, a mediados del siglo II aparec\u00ed\u00ada en el libro El Pastor, de Hermas, sigue siendo v\u00e1lida en la Iglesia: \u00abCree[la Iglesia] ante todo que no hay m\u00e1s que un solo Dios que ha creado todas las cosas y las dispone sac\u00e1ndolas del no ser al ser\u00bb (Mand 1. 1).<\/p>\n<p>    4.1. Compatible con la raz\u00f3n<br \/>\n    La creaci\u00f3n del mundo de la nada no s\u00f3lo es una verdad cristiana, sino que es algo que la cosmolog\u00ed\u00ada considera evidente, aunque no tenga ninguna explicaci\u00f3n clara de c\u00f3mo acontece. La existencia de un Ser Supremo y libre que crea es de sentido com\u00fan.<\/p>\n<p>    Pensar en la eternidad de la materia es un contrasentido. Y explicar las maravillas c\u00f3smicas por el azar es una insensatez.<\/p>\n<p>    La existencia del universo es precisamente una de las bases, la \u00fanica contundente, para admitir por v\u00ed\u00ada de argumentaci\u00f3n l\u00f3gica la existencia del Ser Supremo autor del Universo.<\/p>\n<p>    Si bastan las solas luces de la raz\u00f3n para llegar a estos argumentos y conclusiones o si se precisa cierta iluminaci\u00f3n m\u00ed\u00adnima por parte de Dios, es algo que discuten los te\u00f3logos.<\/p>\n<p>    De lo que no hay duda es de que, a medida que se descubren las maravillas de la materia: sus leyes y sus procesos de evoluci\u00f3n y de interrelaci\u00f3n, se acerca m\u00e1s la mente al reconocimiento de la Sabidur\u00ed\u00ada divina.<\/p>\n<p>    Es una idea radical para la buena catequesis relativa a la creaci\u00f3n y se halla con frecuencia expresada en la Escritura Sagrada: \u00abTodas las cosas fueron creada por Ti con sabidur\u00ed\u00ada\u00bb (Sal. 103. 24)<\/p>\n<p>    4.2. Fin de la creaci\u00f3n<br \/>\n    No es vanidad antropol\u00f3gica pensar que todo lo que existe fue hecho por Dios para el hombre, al que dise\u00f1\u00f3 libre, inteligente y capaz de alabarle y amarle al contemplar sus obras maravillosas.<\/p>\n<p>    Dios fue movido por su bondad a crear libremente el mundo. No ten\u00ed\u00ada necesidad de \u00e9l, ni del hombre inteligente, para su felicidad absoluta y suprema. Como Ser Supremo, en nada depende de la criatura.<\/p>\n<p>    Pero quiso, en sus misteriosos designios, crear seres inteligentes que le conocieran y le amaran. Y para ellos determin\u00f3, tambi\u00e9n en sus planes misteriosos, hacer un mundo maravilloso. As\u00ed\u00ad, pues, el fin de las cosas, o motivo que indujo a Dios a crear el mundo, fue y es el amor a los hombres.<\/p>\n<p>    Tal amor le movi\u00f3 a dar existencia a seres finitos, para hacerlos part\u00ed\u00adcipes de sus propias perfecciones, pero m\u00e1s bien para convertirlos en est\u00ed\u00admulos de adoraci\u00f3n y en invitaci\u00f3n irresistible al amor divino. Lo dir\u00e1 con toda claridad S. Pablo cuando acuse a los incr\u00e9dulos de ceguera por no descubrir las maravillas divinas en la creaci\u00f3n: \u00abDesde la creaci\u00f3n del mundo, lo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad, es conocido mediante sus obras,  de manera que no tienen excusa, por cuanto conociendo a Dios en sus obras no le glorificaron\u00bb (Rom. 1. 20-23). Es una persuasi\u00f3n paulina a la que alude con frecuencia en sus cartas: 2 Cor. 5. 17;  1 Tim. 4. 4;   Col. 1. 15; Rom.  1. 20-25)<\/p>\n<p>    La proclamaci\u00f3n del Concilio Vaticano I es clara para el catequista: \u00abDios s\u00f3lo por su bondad creo el mundo. Ni aumentaba su belleza ni lo necesitaba para su felicidad; pero quiso manifestar su perfecci\u00f3n por sus bienes para que las criaturas le conocieran y alabaran\u00bb (Denz 1783).<\/p>\n<p>    Por eso, el motor fundamental de la acci\u00f3n creadora se encuentra en el mismo Dios: \u00abTodo lo ha hecho Yaweh para sus fines.\u00bb (Prov. 16. 4) y hay que analizarla a la luz de la Revelaci\u00f3n, no desde los postulados de la ciencia.<\/p>\n<p>    Or\u00ed\u00adgenes escrib\u00ed\u00ada: \u00abCuando Dios al principio cre\u00f3 lo que quer\u00ed\u00ada crear, es decir, naturalezas racionales, no ten\u00ed\u00ada otro motivo para crear que El mismo, esto es, su bondad\u00bb (De princ. II. 9.6) y San Agust\u00ed\u00adn declaraba: \u00abPorque Dios es bueno, nosotros existimos\u00bb (De doctr. christ. 1.32)<\/p>\n<p>    4.3. La mayor gloria de Dios<br \/>\n    Los cristianos solemos emplear muchas veces las palabras de S. Ignacio de Loyola, cuando indica \u00abque todo debemos hacerlo para mayor gloria de Dios\u00bb (Ejerc. Esp. 1 Semana). El fin primero de todas las cosas no puede ser otro que la gloria divina. Y ese fin debemos renovarlo con frecuencia en nuestra mente cuando realizamos cualquier acci\u00f3n en este mundo, pues criaturas de Dios somos, por muy inteligentes que aparezcamos.<\/p>\n<p>    Bueno es recordar que la gloria que dan las criaturas a Dios es s\u00f3lo externa y accidental. La gloria esencial es El mismo, infinitamente perfecto y supremo. Las criaturas materiales no pueden acrecentar la perfecci\u00f3n y felicidad de Dios por el hecho de reconozcan sus maravillas. Pero pueden apoyarse en las cosas creadas como est\u00ed\u00admulo.<\/p>\n<p>    Dios puede manifestar, y manifiesta, su amor y su misericordia a las criaturas inteligentes que le contemplan.<\/p>\n<p>    Cuanto m\u00e1s reconocen sus grandezas y perfecciones, m\u00e1s l\u00f3gico es su comportamiento. S\u00f3lo los seres inteligentes tributan al Creador la gloria que el desea y s\u00f3lo los seres inteligentes reciben del mismo Dios los beneficios espirituales y materiales que se merecen.<\/p>\n<p>    En cuanto criaturas, debemos aprender a valorar las cosas como cauces para glorificar a Dios. Tambi\u00e9n la Sda. Escritura nos lo ense\u00f1a con frecuencia, por ejemplo en el Salmo 18. 2: \u00abLos cielos pregonan la gloria de Dios\u00bb. Lo repite Daniel en el C\u00e1ntico que pone en boca de los j\u00f3venes del horno: \u00abCriaturas del Se\u00f1or bendecid al Se\u00f1or\u00bb (Dan 3. 52 y ss.)<\/p>\n<p>    Muy importante para el catequista es resaltar que la gloria que tributan los seres inteligentes a Dios es muy superior a la que le ofrecen las flores, los p\u00e1jaros, los astros y las galaxias.<\/p>\n<p>    Por eso es preciso aprender a ofrec\u00e9rsela con la adoraci\u00f3n y la oraci\u00f3n de alabanza y de acci\u00f3n de gracias desde los primeros a\u00f1os de la vida.<\/p>\n<p>    Hermosa catequesis en este sentido es la que se sugiere en los Salmos 146 a 150, cuyas expresiones condensan todo lo que se puede decir en este aspecto. Pero son muchos los pasajes b\u00ed\u00adblicos que, desde el G\u00e9nesis a lo libros Sapienciales en el Antiguo Testamento y hasta el Evangelio en el Nuevo resaltan este valor de la acci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>     5. Trinidad y Creaci\u00f3n<br \/>\n    Se suele atribuir la obra de la creaci\u00f3n a Dios Padre, tal como lo afirmamos en el Credo. Pero es bueno aclarar que es obra divina global y unitaria, pues las tres divinas Personas trinitarias tienen el protagonismo de la obra.<\/p>\n<p>    Es correcto el relacionarla de forma singular con la figura del Padre, debido a que la obra de la creaci\u00f3n guarda cierta analog\u00ed\u00ada con el car\u00e1cter generador de la primera persona. Pero es preciso entender esta relaci\u00f3n como un atributo y no como una propiedad exclusiva.<\/p>\n<p>    La idea del Padre creador es singularmente aprovechable en catequesis. El Verbo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo se hacen presentes en ella como modelos de la misi\u00f3n salvadora y santificadora que se les atribuye.<\/p>\n<p>    Del mismo modo, el lenguaje b\u00ed\u00adblico del G\u00e9nesis debe ser aprovechado al m\u00e1ximo, sin prejuicios ni limitaciones exeg\u00e9ticas. El ni\u00f1o y la persona sencilla llegan a Dios a trav\u00e9s de los hechos humanos, y este es el primero de los \u00abacontecimientos\u00bb que suceden en el universo.<\/p>\n<p> 3. Creaci\u00f3n, tesis cristiana<br \/>\n    La idea de creaci\u00f3n es imprescindible en la interpretaci\u00f3n cristiana de la realidad mundanal y de la vida. Crear, en sentido filos\u00f3fico y teol\u00f3gico, significa producir una cosa de la nada. Pero el concepto \u00abnada\u00bb debe ser entendido como ausencia de todo ser, y no como una especie de materia informal de la que se configura el mundo y lo que en \u00e9l existe.<\/p>\n<p>    Antes del acto creador s\u00f3lo exist\u00ed\u00ada, o no exist\u00ed\u00ada, el vac\u00ed\u00ado absoluto fuera de Dios, Ser supremo, eterno e inmutable. Dios determin\u00f3 la existencia del tiempo y del espacio, de las cosas y de los hombres. Entoncesse hizo Creador. Ni tiempo ni lugar, que son realidades creadas, son compatibles con lo infinito.<\/p>\n<p>    3.1. El acto creador<br \/>\n    Las maneras de entender y explicar la creaci\u00f3n pueden ser diversas, pero siempre interesan a la persona que se interroga sobre su realidad y lo entiende en diversas formas.<\/p>\n<p>   &#8211; Como acto concreto e instant\u00e1neo, realizado por Dios, quien se halla m\u00e1s all\u00e1 del espacio y del tiempo, y por el cual comienzan a existir todas las cosas. Es el acto de su Ser Supremo que dice: h\u00e1gase la luz, la tierra o el hombre.<\/p>\n<p>   &#8211; Como acto germinal, potencial o inicial,  por el que Dios pone en existencia las primeras realidades, que luego se desarrollan seg\u00fan leyes, fuerzas o cauces se\u00f1alados tambi\u00e9n creacionalmente por el Autor de las cosas.<\/p>\n<p>    El puede poner los principios de la materia y de la vida y dejar que rueden por el cosmos de manera diversa: de la materia se salta a la vida, de la vida a la inteligencia.<\/p>\n<p>   &#8211; Como proceso creador m\u00faltiple y continuado, por el cual se configura \u00ablo visible o lo invisible\u00bb, lo f\u00ed\u00adsico, lo ps\u00ed\u00adquico y lo espiritual, hall\u00e1ndose el presente y actuante en todas las realidades.<\/p>\n<p>    Santo Tom\u00e1s entiende la creaci\u00f3n como \u00abproducci\u00f3n de algo de la nada\u00bb (Suma Th. I. 65. 3). Alude a la idea de una posible creaci\u00f3n en sentido estricto (creatio prima) y una llamada \u00abcreatio secunda\u00bb, que viene a ser la informaci\u00f3n de la materia, para que resulte el cosmos o realidad del mundo. La primera es exclusiva de Dios y la segunda admite la intervenci\u00f3n de causas inteligentes como es el hombre.<\/p>\n<p>    3.2. Creaci\u00f3n en la Escritura<br \/>\n    No es aceptable interpretar el relato mitificado de la creaci\u00f3n del mundo y del hombre que aparece en la Biblia, el Hex\u00e1meron y la aparici\u00f3n de Ad\u00e1n (G\u00e9nesis 1 a 5), como si se tratara de una explicaci\u00f3n arqueol\u00f3gica o antropol\u00f3gica.<\/p>\n<p>    M\u00e1s que el relato m\u00ed\u00adtico, concorde con la cultura del hagi\u00f3grafo, lo que podemos descubrir en toda la Escritura Sagrada es el \u00abse\u00f1or\u00ed\u00ado\u00bb, la supremac\u00ed\u00ada, que Dios tiene sobre las cosas y los pueblos. Precisamente el nombre b\u00ed\u00adblico con que se designa a Dios en ocasiones, Adonai (Sal. 88.12. Esth. 13. 10 y Mt. 11. 25), indica que es el Se\u00f1or (Kyrios) del cielo y de la tierra y al que todo le pertenece por ser su art\u00ed\u00adfice.<\/p>\n<p>    No es conveniente exagerar demasiado la interpretaci\u00f3n literal de la Escritura para manejar conceptos abstractos y ajenos a la mente de los hombres primitivos. El otear intenciones filos\u00f3ficas en textos como el de G\u00e9nesis 1.1: \u00abAl principio cre\u00f3 Dios el cielo y la tierra\u00bb, es desenfocar la capacidad abstractiva del autor sagrado.<\/p>\n<p>    Lo mismo se puede decir cuando se pretende racionalizar los conceptos de creaci\u00f3n con t\u00e9rminos como \u00abprincipio\u00bb, caos, tinieblas, luz, vida, que se emplean en el texto sagrado.<\/p>\n<p>    La buena ex\u00e9gesis va por otro camino: por el reconocimiento de que, debajo de las expresiones b\u00ed\u00adblicas, se halla la intuici\u00f3n teol\u00f3gica y el protagonismo divino y supremo de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Por eso la catequesis debe discurrir por los caminos de la ex\u00e9gesis salv\u00ed\u00adfica y no por el terreno del a ciencia cosmol\u00f3gica.<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s, es bueno recordar que el mismo concepto de creaci\u00f3n no es est\u00e1tico ni homog\u00e9neo, sino que va evolucionando en la Escritura Sagrada a medida que la historia y la cultura progresan<br \/>\n    El juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado, como se ve en el libro de los Macabeos, ya recoge mejor los conceptos abstractos: \u00abTe suplico, hijo m\u00ed\u00ado, que mires al cielo y a la tierra, y veas cuanto hay en ellos, y entiendas que de la nada lo hizo todo Dios\u00bb (1 Mac. 7. 21-28). Hace reflexiones como las del libro de la Sabidur\u00ed\u00ada: \u00abEl cre\u00f3 todas las cosas para la existencia\u00bb (Sab. 1. 14). O formula proclamaciones al estilo de S. Pablo, cuando habla sobre \u00abDios&#8230; que llama a lo que es, lo mismo que tambi\u00e9n llama a lo que no es\u00bb. (Rom. 4. 17)<br \/>\n 6. Pesimismo y optimismo<br \/>\n    Algunos pensadores han encumbrado el mundo actual como el mejor de los mundos (optimismo cosmol\u00f3gico) As\u00ed\u00ad piensa Guillermo Leibniz (1646-1716). La raz\u00f3n es el hecho de ser obra divina, la cual no puede ser imperfecta pues Dios es infinito. Por eso afirman que el mundo presente es el mejor de los posibles.<\/p>\n<p>    Por el contrario, han existido pensadores, como Arturo Schopenhauer (1788-1860) o Nicol\u00e1s Hartmann (1882-1950), que lo han considerado el peor de los realizables (pesimismo cosmol\u00f3gico). Lleno de miserias y limitaciones, el mundo es m\u00e1s bien un mosaico de dolores, miserias y limitaciones.<\/p>\n<p>    Los dos extremos son inaceptables, aun cuando no tengamos razones \u00faltimas para explicar el porqu\u00e9 del mundo actual y sus modos de ser.<\/p>\n<p>    De hecho tenemos que reconocer la existencia de la imperfecci\u00f3n o del mal, como podemos ensalzar las bellezas y perfecciones de las cosas. No podemos dar explicaciones totales al mundo, pero hemos de mirar el mundo como es y no como pod\u00ed\u00ada haber sido: el mundo pod\u00ed\u00ada ser mejor de lo que es, como tambi\u00e9n pod\u00ed\u00ada ser peor.<\/p>\n<p>    Lo constructivo no es detenernos en especulaciones sobre posibilidades, sino aprender a situarnos ante la realidad tal cual es y dar gloria a Dios por ella.<\/p>\n<p>    La visi\u00f3n cristiana del mundo mantiene un optimismo relativo, sin llegar a idealizarlo.<\/p>\n<p>    Considera el mundo actual como el mejor relativamente de los realizables, ya que es obra de la sabidur\u00ed\u00ada divina y, como tal, responde al fin que Dios le hase\u00f1alado.<\/p>\n<p>    Pero tambi\u00e9n resalta la misi\u00f3n providencial del hombre de hacer todo lo posible para mejorarlas limitaciones y trabajar para que lo bueno mejore, lo malo sea vencido, los hombres caminen, su responsabilidad se haga consciente y la gloria de Dios sea proclama en las cosas buenas y en las malas.<\/p>\n<p>   7. Car\u00e1cter temporal del mundo<br \/>\n    Otra verdad religiosa importante es que el mundo no es eterno. Tuvo principio en el tiempo y tendr\u00e1 fin en el tiempo. No es posible aceptar otra cosa a la luz del a ciencia y a la luz de la fe.<\/p>\n<p>    7.1. Inicio del cosmos<br \/>\n    Sobre el principio del mundo, desde la perspectiva religiosa, s\u00f3lo se puede decir que, por ser limitado, tuvo que haber un momento en que comenz\u00f3 su existencia concreta. Ni podemos afirmar el momento ni el modo como se inici\u00f3 su marcha en el tiempo. Mientras que la filosof\u00ed\u00ada pagana y el materialismo moderno suponen que su realidad es eterna, que no tiene comienzo, la Iglesia ense\u00f1a que el mundo no existe desde toda la eternidad, sino que tuvo un momento inicial.<\/p>\n<p>    El IV Concilio de Letr\u00e1n (1215) y el del Vaticano I (1870) declararon el deber de aceptar su comienzo en el tiempo, pues definieron su car\u00e1cter de criatura temporal y limitada. (Denz. 501 a 503). La Sagrada Escritura da testimonio clar\u00ed\u00adsimo de que alguna vez el mundo no exist\u00ed\u00ada y de que comenz\u00f3 a existir. Juan atribuye a Jes\u00fas esa afirmaci\u00f3n: \u00abAhora t\u00fa, Padre, glorif\u00ed\u00adcame cerca de ti mismo con la gloria que tuve cerca de ti antes de que el mundo existiese\u00bb (Jn. 17. 5). La misma idea se desprende de otras expresiones b\u00ed\u00adblicas: Ef. 1. 4; Sal. 101. 26; Gen. 1. 1; Prov. 8. 22; Sal. 89. 2.<\/p>\n<p>    7.2. Terminaci\u00f3n del universo.<\/p>\n<p>    Sobre el fin del mundo, tambi\u00e9n queda reflejada su indudable terminaci\u00f3n \u00abal final de los tiempos\u00bb, pues es criatura y no puede durar para siempre. Incluso por razones meramente naturales resulta inaceptable la eternidad del mundo. Como la existencia de \u00e9ste se debe a una libre decisi\u00f3n de la voluntad divina, tambi\u00e9n su terminaci\u00f3n depende de esa libertad.<\/p>\n<p>    La afirmaci\u00f3n de que tendr\u00e1 fin no depende de meras consideraciones f\u00ed\u00adsicas, como es el desgaste de la materia.<\/p>\n<p>    La afirmaci\u00f3n viene m\u00e1s bien de la raz\u00f3n y del sentido com\u00fan, aunque nada opta para pensar que Dios puede conservarlo sin limitaci\u00f3n de tiempo.<\/p>\n<p>    Con todo San Buenaventura, recogiendo el sentir de otros te\u00f3logos, opina que hay contradicci\u00f3n entre el ser criatura y el durar para siempre, salvo una voluntad expl\u00ed\u00adcita del Creador. Tal es el caso singular de los seres inteligentes, que tuvieron inicio, pero no tendr\u00e1n ya fin. Y su \u00abeviternidad\u00bb, que no eternidad, no es extrapolable a los animales o a las maravillas del universo.<br \/>\n  Un ejemplo de catequesis  sobre la Creaci\u00f3n del mundo puede ser.<\/p>\n<p>   &#8211; Buscar por los alumnos una colecci\u00f3n de hechos creados por los hombres e ilustrarlos con un recorte fotogr\u00e1fico de prensa de desecho o con un dibujo realizado por ellos.<\/p>\n<p>   &#8211; Luego se asocian estos gr\u00e1ficos en relaci\u00f3n a cinco tipos de creaci\u00f3n que podemos encontrar en el mundo:  1\u00c2\u00ba material; 2\u00c2\u00ba animal vital; 3\u00c2\u00ba humana y racional; 4\u00c2\u00ba social y eclesial; 5\u00c2\u00ba espiritual y sobrenatural.<\/p>\n<p>   &#8211; Analizar en grupos (de unos cinco miembros cada grupo) los cinco textos b\u00ed\u00adblicos siguientes  y extractar \u00abpies de foto\u00bb para colorear los escritos en cada gr\u00e1fico de los expuestos.<\/p>\n<p>      + Gen 1. 1-31. La creaci\u00f3n del mundo refleja la grandeza de Dios.<\/p>\n<p>     + Sal. 104 1-35. Las grandezas de la creaci\u00f3n merecen agradecimiento.<\/p>\n<p>     + Job. 38. 1-37. Admiraci\u00f3n ante las maravillas del universo.<\/p>\n<p>     + Dan. 3. 51-81. Canto de los tres j\u00f3venes como himno de alabanza y sorpresa.<\/p>\n<p>      + Prov. 8. 22-36. Los Proverbios sobre el mundo reflejan el sentimiento noble.<\/p>\n<p> + Ecclo. 42. 15-23. La grandeza de la Sabidur\u00ed\u00ada manifestada en sus hechos.<\/p>\n<p>   &#8211; Se puede comparar y comentar estas referencias del Antiguo Testamento con algunos textos cosmol\u00f3gicos del Nuevo Testamento. Ni lo antiguo ni lo nuevo tiene una intenci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica descriptiva, sino la perspectiva religiosa de lo limitado de las criaturas.<\/p>\n<p>     + Palabras de Jes\u00fas: Mt. 24. 29-31 (eco de Is. 13.10, de Zac. 12. 10-14; de Dan 7. 13-14)<\/p>\n<p>     + Rom. 1. 18-23. El pecador se niega a reconocer lo que es evidente: El Se\u00f1or es Dios.  &#8211; Perfilar reflexiones de cada texto analizado y exponerlas al resto de los compa\u00f1eros del grupo y clase. La exposici\u00f3n tiene que ser muy concreta y breve, mejor si se propone por escrito y en forma telegr\u00e1fica. Terminar proponiendo una plegaria de acci\u00f3n de gracias a Dios por la creaci\u00f3n de las cosas, redactando el texto entre todos preferentemente con frases adaptadas de los textos analizados.<\/p>\n<p> 1.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La creaci\u00f3n en el inicio de la historia de salvaci\u00f3n<\/p>\n<p>\tEl primer libro de la Sagrada Escritura comienza afirmando y describiendo la creaci\u00f3n por parte de Dios \u00abEn el principio, Dios cre\u00f3 el cielo y la tierra\u00bb (Gen 1,1). La creaci\u00f3n se presenta como inicio de una historia de salvaci\u00f3n, que quiere ser relaci\u00f3n mutua entre Dios y el hombre. Dios cre\u00f3 por amor y todo lo que hizo es bueno. El hombre fue creado a \u00abimagen y semejanza de Dios\u00bb (Gen 1,26-27). Sus designios apuntaban a una nueva creaci\u00f3n (cfr. Rom 8,18-23) y a hacer de cada ser humano una \u00abnueva creatura en Cristo\u00bb (2Cor 5,17).<\/p>\n<p>\tLa ciencia puede llegar a detectar el tiempo en que dio comienzo nuestro universo actual, por la \u00abexplosi\u00f3n\u00bb inicial (\u00abbig-bang\u00bb). Pero esa realidad inicial fue originada por \u00abalguien\u00bb (Dios) que hab\u00ed\u00ada programado sapiencialmente el universo y, de modo especial, la existencia humana. A partir de la creaci\u00f3n y de la conservaci\u00f3n de los seres por parte de Dios, cabe preguntarse sobre las virtualidades de esos seres y por su evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>\tLa creaci\u00f3n, obra de Dios Amor<\/p>\n<p>\tPor la creaci\u00f3n se puede vislumbrar la existencia de Dios como ser trascendente, bueno, sabio y omnipotente. No se puede admitir el \u00abdualismo\u00bb (como si hubiera un principio malo que hubiera dado origen al mal), ni tampoco un \u00abmonismo\u00bb (como si todo fuera el mismo ser de Dios); por esto, afirmamos que la creaci\u00f3n no proviene de un principio distinto de Dios, pero que se diferencia del mismo Dios.<\/p>\n<p>\tPor la revelaci\u00f3n, Dios quiso dar a conocer esa acci\u00f3n suya como obra de amor (Gen 1-2), donde \u00abtodo era bueno\u00bb (Gen 1,31) y tambi\u00e9n como creaci\u00f3n desde la nada (2Mac 7,22-28), puesto que s\u00f3lo Dios puede crear sin partir de algo preexistente. La fe reconfirma y profundiza lo que ya la raz\u00f3n puede descubrir (Heb 11,3). La creaci\u00f3n, como obra de la Palabra de Dios, era como el primer paso hacia la Alianza.<\/p>\n<p>\tLa Trinidad, reflejada en la creaci\u00f3n<\/p>\n<p>\tLa creaci\u00f3n es obra de la Trinidad, puesto que Dios cre\u00f3 con su Palabra en su Esp\u00ed\u00adritu (cfr. Gen 1,2-3; Sal 33,6). En Cristo, el Verbo Encarnado, la creaci\u00f3n aparece con todas sus virtualidades presentes y futuras. En efecto, \u00abtodo fue hecho por \u00e9l y sin \u00e9l nada ha sido hecho\u00bb (Jn 1,3), puesto que \u00aben \u00e9l fueron creadas todas las cosas&#8230; todo fue creado por \u00e9l y para \u00e9l&#8230; y todo tiene en \u00e9l su consistencia\u00bb (Col 1,16-17). A la luz de la fe cristiana, captamos que es Dios Padre quien ha creado el mundo por medio de su Hijo y en el amor del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>\tDios Creador est\u00e1 presente en su creaci\u00f3n, manifestando su bondad, sabidur\u00ed\u00ada y poder, guiando todo con su Providencia amorosa, esperando del hombre que reconozca su gloria y, por Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu, llevando todo hacia una restauraci\u00f3n final, que comienza ya en el \u00abcoraz\u00f3n nuevo\u00bb del hombre (Ez 18,31), pero que tendr\u00e1 lugar definitivamente en \u00abel cielo nuevo y la tierra nueva\u00bb (Apoc. 21,1). La creaci\u00f3n es tarea misionera que engloba a toda la humanidad.<\/p>\n<p>Referencias Alianza, conocimiento de Dios, cosmos, Dios, gloria de Dios, historia de salvaci\u00f3n, Providencia.<\/p>\n<p>Lectura de documentos GS 12-13, 18-19, 24, 34, 38, 57; DV 3; LG 2; AG 2, 7; CEC 279-301, 400, 356-358 (hombre).<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada S. AUER, El mundo, creaci\u00f3n de Dios (Barcelona, Herder, 1979); A. BONORA, Cosmos, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (Madrid, Paulinas, 1990) 351-372; A. GANOCZY, Doctrina de la creaci\u00f3n (Barcelona, Herder, 1986); J. MOLTMANN, Dios en la creaci\u00f3n (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1987; J.L. RUIZ DE LA PE\u00ed\u2018A, Teolog\u00ed\u00ada de la creaci\u00f3n (Santander, Sal Terrae, 1986); H. REINELT, etc, Creaci\u00f3n, en Conceptos fundamentales de Teolog\u00ed\u00ada (Madrid, Cristiandad, 1979) 266-288; P. SCHMULDERS, Creaci\u00f3n, en Sacramentum Mundi (Barcelona, Herder, 1972ss) II, 3-15.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nDios es el creador de todas las cosas (G\u00e9n 1,1). Antes de que ellas fueran ya exist\u00ed\u00ada El (Jn 17,24). Las cosas comenzaron a ser cuando \u00e9l quiso determinarlo (Mt 13,35; 25,34; Lc 11, 50). Lo m\u00e1s importante de la creaci\u00f3n es el hombre y la mujer (Mt 19, 4; Mc 10,6). Dios nos ha dado el ser y nos da en cada instante el seguir siendo, nos sigue recreando con su atenci\u00f3n providente sobre todas las cosas (Act 17,28). El evangelio de San Juan nos dice que Jesucristo, la Palabra de Dios encarnada, tuvo una parte activa en la creaci\u00f3n, fue tambi\u00e9n el creador del mundo (Jn 1,3). \u00abPara nosotros no hay m\u00e1s que un Dios, el Padre, del que proceden todas las cosas y para el cual somos nosotros, y un Se\u00f1or, Jesucristo, por quien son todas las cosas y nosotros por \u00e9l\u00bb (1 Cor 8,6). Existen en la Biblia dos relatos de la creaci\u00f3n: 1) G\u00e9n 1-2,4a, que se atribuye a la tradici\u00f3n sacerdota) (P). 2) G\u00e9n 2,46-25, que se atribuye a la tradici\u00f3n yahvista (J).<\/p>\n<p>El relato sacerdotal est\u00e1 concebido desde el punto de vista teol\u00f3gico y jurista. Tiene una terminolog\u00ed\u00ada propia; emplea constantemente el t\u00e9rmino Eloh\u00ed\u00adm para designar a Dios. Su narraci\u00f3n es concisa, mon\u00f3tona, esquematizada, con frases estereotipadas, repeticiones. Presenta a Dios como trascendente, que manifiesta su voluntad con s\u00f3lo su palabra. Dios habla, no obra. La cosmogon\u00ed\u00ada sacerdotal es acu\u00e1tica: todo aparece sumergido en el abismo de las aguas. Los asuntos no est\u00e1n tratados de una manera cient\u00ed\u00adfica, sino literaria y teol\u00f3gica. Dentro de la presentaci\u00f3n artificial de la creaci\u00f3n, el hagi\u00f3grafo nos ha querido ense\u00f1ar, entre otras cosas, las siguientes: 1) Creaci\u00f3n del universo por Dios en el principio del tiempo. 2) Creaci\u00f3n peculiar del hombre. 3) Dios cre\u00f3 el mundo directamente, sin que necesitara la cooperaci\u00f3n de alg\u00fan demiurgo. 4) El mundo no es una emanaci\u00f3n de Dios y, por consiguiente, no es igual a El en su esencia. 5) Dios es todopoderoso y omnisciente. 6) El mundo creado por Dios es bueno y responde a los designios salv\u00ed\u00adficos divinos. 7) Dios es \u00fanico, eterno, sin principio, anterior a todo lo creado. 8) Ninguna cosa creada merece honores divinos. 9) El hombre, t\u00e9rmino de la creaci\u00f3n, lleva en s\u00ed\u00ad la imagen y semejanza divina. 10) Obligaci\u00f3n del hombre de rendir culto a su Creador y dedicarle un d\u00ed\u00ada a la semana por raz\u00f3n de los beneficios recibidos de El.<\/p>\n<p>El relato yahvista presenta tambi\u00e9n caracter\u00ed\u00adsticas propias. Su cosmogon\u00ed\u00ada es seca, concebida con una mentalidad palestinense. Tiene lexicograf\u00ed\u00ada propia y se caracteriza por su gran profusi\u00f3n de im\u00e1genes. Manifiesta inter\u00e9s por cuanto concierne a la religi\u00f3n. Dios domina toda la historia, en cuyo curso interviene directamente; de ah\u00ed\u00ad el gran n\u00famero de antropomorfismos que aparecen: model\u00f3 al hombre, le sopl\u00f3 en su rostro, lo traslad\u00f3, le arranc\u00f3 una costilla, etc\u00e9tera; se complace en se\u00f1alar lo referente al origen del hombre, de las personas, de las instituciones, del sexo del matrimonio. En su artificio literario est\u00e1n presentes estas verdades de orden religioso: 1) Dios intervino manera especial en la creaci\u00f3n de Eva. 2) Su existencia es una prueba de providencia especial de Dios sobre hombre. 3) Ning\u00fan animal puede engendrar a la mujer o llamarse su padre progenitor. 4) La mujer es de naturaleza id\u00e9ntica a la del hombre. 5) El hombre y la mujer fueron creados uno para el otro. 6) Entre ambos existe atracci\u00f3n de sexos en orden al matrimonio y a la procreaci\u00f3n.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> s\u00e1bado). Todo el mensaje de la Biblia est\u00e1 centrado en la experiencia de la acci\u00f3n creadora de Dios (que es dador de vida, antes que juez) y en la exigencia de la acci\u00f3n creadora del hombre, que es capaz de responderle, porque aparece como due\u00f1o de s\u00ed\u00ad mismo y puede trazar el camino de su propia vida, haci\u00e9ndose de esa manera a s\u00ed\u00ad mismo. Este descubrimiento del car\u00e1cter creador del hombre, cuya vida forma parte de la vida* y despliegue de Dios y no puede ponerse al servicio de ninguna otra verdad o realidad, constituye el punto de partida de la antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Eso significa que el futuro de los hombres no se cierra en el c\u00ed\u00adrculo del eterno* retorno de la vida, ni se encuentra fijado de antemano, sino que han de trazarlo los mismos hombres, al realizarse a s\u00ed\u00ad mismos.<\/p>\n<p>(1)  G\u00e9nesis. En el fondo de esa visi\u00f3n est\u00e1 el testimonio de Dios creador: \u00abEn el principio cre\u00f3 Dios los cielos y la tierra. Y la tierra era un caos informe. Hab\u00ed\u00ada tinieblas sobre la faz del oc\u00e9ano, y el Esp\u00ed\u00adritu de Dios se cern\u00ed\u00ada sobre la faz de las aguas. Entonces dijo Dios: Sea la luz, y fue la luz&#8230;\u00bb (Gn (1) 3). Frente al Dios creador aparece el caos informe, que podemos entender como nada. Decir que existe nada supone que ya es algo; eso significa que no tenemos m\u00e1s remedio que imaginarla y as\u00ed\u00ad la imaginamos como una confusi\u00f3n, como un vac\u00ed\u00ado, como el oleaje loco de aguas que van y vienen.<\/p>\n<p>(2)  De la nada. Todo el despliegue de la Biblia supone que ese caos (nada) no es un anti-Dios contra el que Dios tuviera que luchar para vencerle; es simplemente nada, aquello que no existe de forma organizada; no es materia (del lat\u00ed\u00adn mater, madre); no es un vientre fecundado, ni un huevo que pudiera dar a luz las nuevas creaturas. Pero s\u00f3lo 2 Mac, empleando un lenguaje m\u00e1s cercano a la filosof\u00ed\u00ada griega, ha podido decir que \u00abDios lo ha creado todo de la nada\u00bb (LXX: ouk ex ont\u00f3n; Vulg: ex nihilo). Pues bien, sobre ese caos sobrevuela Dios como \u00abesp\u00ed\u00adritu de vida\u00bb, como aliento, respiraci\u00f3n, vida que se expira e inspira, suscitando nueva vida. No hab\u00ed\u00ada materia, ni huevo c\u00f3smico; s\u00f3lo nada. Pero hab\u00ed\u00ada Dios y Dios quer\u00ed\u00ada expresarse hacia fuera, fuera de s\u00ed\u00ad mismo, haciendo que surgiera el cosmos&#8230; dentro de su mismo proceso de vida. Pues bien, la Biblia a\u00f1ade que ese Dios-Esp\u00ed\u00adritu es, al mismo tiempo, Dios-Palabra que se puede decir, que va diciendo cada una de las cosas que son. Al emplear estas dos im\u00e1genes, tomadas de la vida humana (aliento, conversaci\u00f3n), el G\u00e9nesis supone que tambi\u00e9n los hombres somos creadores, de manera que podemos expresarnos hacia fuera, a trav\u00e9s de ese Esp\u00ed\u00adritu, a trav\u00e9s de la Palabra.<\/p>\n<p>(3) Por la Sabidur\u00ed\u00ada, por la Ley. La tradici\u00f3n sapiencial supone que Sophia de Dios (hokrnah) es la mediadora de la creaci\u00f3n y fundamento del sentido\/realidad del mundo; por medio de ella ha creado Dios todas las cosas. Pues bien, elaborando un argumento que aparece ya apuntado en Eclo 24, la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada afirmar\u00e1 que Dios ha creado todas las cosas a trav\u00e9s de la Ley, es decir, por la Torah (Abot 3,14). Este es un motivo que de alguna forma nos conduce al centro de las grandes religiones y culturas de la historia. Los chinos han interpretado el tao y los griegos al logos como mediador y centro de toda realidad. Buscan el fondo del ser: quieren descubrir el sentido de lo que existe. Pues bien, para los rabinos ese principio y sentido universal es la Torah: ella ofrece a los hombres el instrumento capaz de mantener en armon\u00ed\u00ada la vida social, la estructura del mundo; ella es su tesoro, la gran joya donde encuentra su sentido y plenitud todo lo humano, ella es mediadora de la creaci\u00f3n. (4) Por medio de Cristo. Siguiendo en esa l\u00ed\u00adnea, fundados en la experiencia pascual, los cristianos dir\u00e1n que Dios lo ha creado todo por medio del Logos o palabra de Dios que es Cristo (Jn 1,1-3; Col 1,16; Heb 1,1-3). De esa forma asumen el tema judeohelenista de la creaci\u00f3n por la Sabidur\u00ed\u00ada o la Ley, pero le dan un sentido distinto: ellos afirman que Dios ha creado todas las cosas en referencia a un hombre, entendido como expresi\u00f3n definitiva de Dios y centro de universo, que recibe as\u00ed\u00ad un car\u00e1cter \u00abantr\u00f3pico\u00bb: todo existe en referencia al hombre Cristo. Esta experiencia, en la que se vincula creaci\u00f3n y redenci\u00f3n, divinidad y encarnaci\u00f3n, constituye la novedad mayor del cristianismo, que ha sido elaborada despu\u00e9s por la teolog\u00ed\u00ada, sobre todo a partir de la tradici\u00f3n alejandrina.<\/p>\n<p>Cf. F. Castel, Comienzos. Gn 1-11, Materiales de Trabajo, Verbo Divino, Estella 1987; S. Croatto, El hombre en el mundo. Creaci\u00f3n y designio Estudio de G\u00e9nesis l:l-2:3, La Aurora, Buenos Aires 1974; Crear y amar en libertad. Estudio de G\u00e9nesis 2:4-3:24, La Aurora, Buenos Aires 1986.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>El primer cap\u00ed\u00adtulo del G\u00e9nesis nos cuenta, como en una alegor\u00ed\u00ada, que el cielo, la tierra y cuanto contienen proceden de Dios, en una sucesi\u00f3n ideal de una semana de duraci\u00f3n. El pasaje, al explicar que todo cuanto existe viene de Dios, que no hay nada que le iguale y que todo est\u00e1 sometido a \u00e9l, expresa tambi\u00e9n la gran intenci\u00f3n que Dios tuvo desde el principio, es decir, no solamente la de crear el mundo y las cosas, sino la de establecer con la humanidad una alianza eterna y definitiva por la cual Dios y el hombre llegaran a ser una sola cosa. Dicha alianza queda definitivamente sellada en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, en la que humanidad y divinidad viven unidas para siempre en la gloria, porque en la humanidad de Jes\u00fas todos los hombres est\u00e1n llamados a participar de la vida divina.  El pasaje del G\u00e9nesis expresa el conocimiento de que la alianza de Dios empez\u00f3 desde el primer\u00ed\u00adsimo instante en que existieron el mundo y el hombre. Todo lo creado es obra del Dios de la alianza y, en el v\u00e9rtice de lo creado, est\u00e1 el hombre hecho a imagen y semejanza de Dios, es decir, capaz de entrar en di\u00e1logo con \u00e9l, de ser su pareja, la segunda parte contratante.  El Nuevo Testamento interpreta la primera p\u00e1gina del G\u00e9nesis a la luz de la alianza definitiva y la evoca muchas veces. San Juan, por ejemplo, nos dice que todo ha sido creado por medio de la Palabra, que la Palabra es la vida y la luz del mundo. La creaci\u00f3n se ha producido teniendo como referencia fundamental la Palabra hecha carne, Jes\u00fas; \u00abtodo fue hecho por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto lleg\u00f3 a existir\u00bb, todo tiene sentido \u00fanicamente por \u00e9l.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Definici\u00f3n y \u00e1mbito del concepto de creaci\u00f3n.-II. La creaci\u00f3n en perspectiva trinitaria: 1. Creaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica; 2. Creaci\u00f3n por la Palabra; 3. Creaci\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu.-III. Alcance y sentido de la f\u00f3rmula trinitaria de la creaci\u00f3n.-IV. Vestigios trinitarios en el mundo.<\/p>\n<p>I. Definici\u00f3n y \u00e1mbito del concepto de creaci\u00f3n<br \/>\nEl t\u00e9rmino creaci\u00f3n designa, en el lenguaje teol\u00f3gico, tanto la actividad fundante de Dios sobre la realidad, como esta misma en su conjunto (\u00abel cielo y la tierra\u00bb, G\u00e9n 1,1; Mt 11,25).<\/p>\n<p>En una primera aproximaci\u00f3n lo que caracteriza a esa acci\u00f3n divina es que, por fundante, tiene lugar \u00abal principio\u00bb (G\u00e9n 1,1) y, por tanto, sin presupuesto ni condicionamiento alguno. De ah\u00ed\u00ad que ya en el AT (2 Mac 7,28), y luego con insistencia en la doctrina eclesial y en la teolog\u00ed\u00ada, la creaci\u00f3n sea definida como una producci\u00f3n de la nada (DS 800, 1333, 3002, 3025). Esa nada denota, adem\u00e1s de la inexistencia previa de materia \u00abex qua\u00bb, la ausencia de toda necesidad por parte de Dios mismo, como se\u00f1al\u00f3 el concilio Vat. I (DS 3002) que, l\u00f3gicamente, a\u00f1adi\u00f3 a la doctrina de una creaci\u00f3n de la nada la de una creaci\u00f3n en entera y absoluta libertad (DS 3025).<\/p>\n<p>Ambas afirmaciones dogm\u00e1ticas juntas expresan el se\u00f1or\u00ed\u00ado omn\u00ed\u00admodo de Dios sobre el mundo y tienen a su favor no s\u00f3lo aquel pasaje del AT que menciona la creaci\u00f3n de la nada sino la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica entera y en concreto el G\u00e9nesis que habla de esa nada con un lenguaje menos abstracto pero no menos elocuente (caos, desierto, vac\u00ed\u00ado, tinieblas, oc\u00e9ano, abismo, G\u00e9n 1,2).<\/p>\n<p>En virtud de la misma l\u00f3gica del dominio y la libertad sin l\u00ed\u00admites, pero tambi\u00e9n y m\u00e1s a\u00fan bajo el influjo del pensamiento b\u00ed\u00adblico, el Vat. I. a\u00f1ade un tercer rasgo caracter\u00ed\u00adstico del acto creador de Dios, cuando afirma que la creaci\u00f3n procede del designio divino de comunicar y manifestar \u00absu propia perfecci\u00f3n\u00bb. El mundo surge no menos de la \u00abbondad\u00bb y el esplendor de Dios que de su omnipotencia (DS 3002), y ha de responder devolvi\u00e9ndose al Creador en gratitud y alabanza (DS 3025). La creaci\u00f3n es por tanto un di\u00e1logo abierto, y el mundo, m\u00e1s que un conjunto de cosas, es una realidad tendencialmente personal que arranca de la nada y de Dios (\u00abegressus a Deo\u00bb) y concluye en Dios (\u00abregressus ad Deum\u00bb) y en plenitud de ser.<\/p>\n<p>Sin embargo el hecho de que sola la causalidad eficiente (\u00abproductio\u00bb) y s\u00f3lo la nada (\u00abex nihilo\u00bb) hayan configurado la noci\u00f3n estricta de creaci\u00f3n (DS 3025), ha tra\u00ed\u00addo consigo que \u00e9sta quedase fijada conceptual e imaginativamente en el comienzo del mundo, en el \u00abprincipio\u00bb (entendido m\u00e1s como momento inicial que como fundamento), y viniese a designar, por parte de Dios, aquella intervenci\u00f3n primera por la que hizo que existiera el mundo, y, por parte de \u00e9ste, aquello de \u00e9l que sali\u00f3 a las inmediatas de las manos del Creador (el \u00abprimum esse rerum\u00bb). A la ulterior actividad de Dios sobre la realidad y a \u00e9sta, tal como la encontramos hoy, s\u00f3lo derivada, devaluadamente se le podr\u00ed\u00ada llamar creaci\u00f3n (\u00abcreatio secunda\u00bb)&#8217;.<\/p>\n<p>Con tales distinciones, \u00fatiles pero viviseccionadoras, la creaci\u00f3n queda emplazada en un pasado remot\u00ed\u00adsimo e inasequible, sobre todo si se concibe evolutivamente el mundo. Pero con ello el relato simb\u00f3lico de G\u00e9nesis 1, en el que todo lo que el hombre ve proviene de Dios, queda vac\u00ed\u00ado de sentido. Ni siquiera el hombre mismo, a excepci\u00f3n de Ad\u00e1n y contra lo que afirma 2 Mac 7,28 y 1 Cor 8,6, podr\u00e1 considerarse creaci\u00f3n de Dios (a no ser recurriendo al argumento, necesitado de explicaci\u00f3n, de que cada alma es creada inmediatamente por \u00e9l, DS 3896). Pero aun as\u00ed\u00ad s\u00f3lo habr\u00ed\u00ada sido creado el primer vagido humano no el hombre adulto que se sit\u00faa ante Dios y se encuentra con su Creador. Tampoco podr\u00ed\u00adan considerarse creadoras las sucesivas intervenciones de Dios en la historia, frente a lo que piensa la biblia cuando las describe con el mismo verbo bara con que relata la creaci\u00f3n (Is 41,20; 43,1; 45,7; 54,16&#8230;) Ni cabr\u00ed\u00ada hablar sino metaf\u00f3ricamente de Cristo como primog\u00e9nito de la creaci\u00f3n (Col 1,15), ni de su resurrecci\u00f3n como creaci\u00f3n parangonable a la de la nada (Rom 4,17), ni del creyente como nueva criatura (2 Cor 5,17). Y m\u00e1s que met\u00e1fora ser\u00ed\u00ada contrasentido llamar a la historia una creaci\u00f3n en trance de parto (Rom 8,19.22), y a su final el nacimiento de nuevos cielos y nueva tierra (Is 65,15; Ap 21,1).<\/p>\n<p>Por otro lado esa localizaci\u00f3n del Creador s\u00f3lo en un momento de la historia, el primero (como sol\u00ed\u00adan verlo los de\u00ed\u00adstas), tampoco hace justicia a Dios a quien temporaliza y degrada a la condici\u00f3n de primera de las causas intramundanas (causas segundas). Dios, bien al contrario, es siempre creador (en el supuesto de que haya mundo). Su actividad es siempre creadora. Crear es lo suyo.<\/p>\n<p>No es que la teolog\u00ed\u00ada hubiese olvidado que la eternidad, como modo de ser de Dios, le sustrae al tiempo y le permite, transcendi\u00e9ndolo, hacerse presente a todo \u00e9l y se\u00f1orear cuanto en \u00e9l acontece. Precisamente para explicar esto ech\u00f3 ella mano de los conceptos de \u00abconservaci\u00f3n\u00bb y \u00abconcurso\u00bb con los que daba a entender que la acci\u00f3n creadora mantiene la creaci\u00f3n y causa la misma causalidad activa de los seres. Advert\u00ed\u00ada adem\u00e1s que esas actividades no se distinguen realmente de la acci\u00f3n creadora. S\u00f3lo la dilataci\u00f3n temporal del mundo y la aparici\u00f3n en \u00e9l de nuevas realidades permit\u00ed\u00ada pluridimensionalizar la \u00fanica acci\u00f3n creativa de Dios.<\/p>\n<p>Era precisamente esa condici\u00f3n hist\u00f3rica del mundo la que no fue tenida en cuenta a menudo con suficiente radicalidad. Reconocer en cambio de lleno tanto esa unicidad de acci\u00f3n de Dios como la interna historicidad de su efecto, el mundo, obliga a decir que crearlo no es s\u00f3lo traerlo a la existencia, sino asistir adem\u00e1s a su propio desarrollo, llevarlo a m\u00e1s y, sobre todo, darle cumplimiento. Lo cual no deja inservibles los conceptos de conservaci\u00f3n y concurso. Siguen en pie, pero no en orden a colmar el vac\u00ed\u00ado de un concepto hist\u00f3rico de creaci\u00f3n, sino para se\u00f1alar nuevos aspectos del mismo. El primero indica que Dios mantiene su obra no por rutina sino por fidelidad a s\u00ed\u00ad mismo y a ella, a pesar de la innata fragilidad de \u00e9sta y a pesar incluso de su posible revuelta contra su Creador. Y el segundo revela que la acci\u00f3n creadora de Dios no elimina la creatividad del mundo, sino que la funda y alienta. El Creador no es rival de su creaci\u00f3n, sino su promotor. Su actuaci\u00f3n no excluye sino incluye la de la criatura.<\/p>\n<p>La adopci\u00f3n de ese paradigma hist\u00f3rico obliga a redefinir tambi\u00e9n aquellas realidades entre las que sucede creaci\u00f3n: la nada y el ser. La primera no denota s\u00f3lo la pura carencia, lo que qued\u00f3 definitivamente atr\u00e1s, sino tambi\u00e9n la amenaza permanente que proviene no s\u00f3lo de la pura contingencia ontol\u00f3gica de lo creado, sino de su decadencia y agotamiento hist\u00f3ricos, de los atentados que sufre por todos lados y de su propia pulsi\u00f3n de muerte. Y es as\u00ed\u00ad como la biblia describe la nada: como caos (G\u00e9n), como vejez (Rom 4,19), como exilio (Is 40 ss), como enfermedad, muerte y sinsentido (Job), como pecado.<\/p>\n<p>Sobre esa nada act\u00faa el Creador dando ser, y \u00e9ste, a su vez, es -m\u00e1s all\u00e1 del puro existir- orden, liberaci\u00f3n, tierra prometida, perd\u00f3n, promesa, resurrecci\u00f3n, vida eterna. Todo ello incluye el bara creador y todo ello define al Creador. Este es aquel que \u00abda vida a los muertos y llama a las cosas que no son para que sean\u00bb (Rom 4,17).<\/p>\n<p>Esa misma comprensi\u00f3n hist\u00f3rica de la creaci\u00f3n exige que el suceso creacional, que abarca toda la realidad, se capte preferentemente en aquel momento en que la creaci\u00f3n se sabe tal y decide, o no, ser lo que es, y por tanto no primariamente en el mundo de las cosas, como con frecuencia suele hacerse, ni siquiera en el de la vida en general, sino all\u00ed\u00ad donde lo creado, a \u00abimagen y semejanza\u00bb de su Creador (G\u00e9n 1,27), es consciencia y libertad, es decir en el hombre. Pues bien, a este nivelhumano la creaci\u00f3n es, a una, verdad plena y cuesti\u00f3n radical. Cuesti\u00f3n altamente te\u00f3rica por un lado (\u00bfpor qu\u00e9 hay ser y no nada?) y hondamente existencial por otro (\u00bfsomos absolutamente afirmados y amados a pesar de nuestra m\u00faltiple nada o \u00e9sta es no s\u00f3lo nuestro punto de partida sino tambi\u00e9n nuestro destino?). A esta doble y definitiva cuesti\u00f3n responde la verdad de la creaci\u00f3n. Una verdad no transparente a las inmediatas y, por ello, una verdad de fe. Fe que por extenderse hasta el futuro \u00faltimo de todo es igualmente esperanza. Como tal art\u00ed\u00adculo de fe, como el primero de todos, la creaci\u00f3n encabeza y soporta el credo cristiano.<\/p>\n<p>Esta fe en la creaci\u00f3n excluye el dualismo de principios de ser (DS 800), el pante\u00ed\u00adsmo de todo tipo (DS 3024) y el materialismo (DS 3022), que han sido a lo largo de la historia las otras explicaciones alternativas del conjunto de la realidad. Pero excluye asimismo el polite\u00ed\u00adsmo (DS 800, 1333, 3021) que reverdece hoy rebajado a dioses min\u00fasculos, y el nihilismo, que condena el mundo a la nada del sinsentido o s\u00f3lo al sentido que el hombre, pero en ning\u00fan caso el Absoluto, pudiera darle. M\u00e1s que soporte del mundo, el Absoluto ser\u00ed\u00ada su amenaza radical (Sartre, posmodernidad).<\/p>\n<p>II. La creaci\u00f3n en perspectiva trinitaria<br \/>\nEste 1er. art\u00ed\u00adculo de fe no se agota, sin embargo, en esas exclusiones, ni siquiera en la afirmaci\u00f3n, contraria a ellas, de que Dios est\u00e1 al origen, en el decurso y al final del mundo. En esto vendr\u00ed\u00ada a coincidir con el juda\u00ed\u00adsmo y,en buena medida, con todo monote\u00ed\u00adsmo riguroso. Lo que le diferencia de \u00e9stos es su estructura trinitaria, como corresponde a un art\u00ed\u00adculo de la fe cristiana. El credo cristiano confiesa en efecto que no es sin m\u00e1s Dios el \u00abCreador de cielo y tierra\u00bb, sino el Padre y que lo hace por medio de su Hijo \u00abpor quien todo ha sido hecho\u00bb y en su Esp\u00ed\u00adritu que todo lo \u00abvivifica\u00bb (DS 150). Densamente lo formula el concilio Constantinopolitano II: \u00abUn Dios y Padre de quien todo, y un Se\u00f1or Jesucristo por quien todo, y un Esp\u00ed\u00adritu Santo en quien todo\u00bb (DS 421).<\/p>\n<p>Con esta formulaci\u00f3n trinitaria no s\u00f3lo expresa su peculiaridad sino tambi\u00e9n la intenci\u00f3n m\u00e1s profunda del Creador, y el sentido, valor y destino \u00faltimos del mundo. \u00bfC\u00f3mo lleg\u00f3 la fe a esa comprensi\u00f3n trinitaria de la creaci\u00f3n? Merced, sobre todo, a una lectura en profundidad del suceso Jes\u00fas de Nazareth unida a una consideraci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de la creaci\u00f3n que ven\u00ed\u00ada ya del AT. Empecemos por esto \u00faltimo.<\/p>\n<p>1. CREACI\u00ed\u201cN SALVIFICA. Despu\u00e9s de no pocos siglos en que hab\u00ed\u00ada prevalecido una consideraci\u00f3n ontol\u00f3gico-racional de la creaci\u00f3n&#8217;, la teolog\u00ed\u00ada reciente ha recuperado el punto de vista b\u00ed\u00adblico, y eclesialmente m\u00e1s tradicional, seg\u00fan el cual la creaci\u00f3n es condici\u00f3n de posibilidad, soporte y aun primer momento de la actuaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en la historia. Hoy resulta ya t\u00f3pico repetir que el AT no va de la creaci\u00f3n a la salvaci\u00f3n, sino a la inversa; que la fe en la creaci\u00f3n surge como \u00abetiolog\u00ed\u00ada de Israel\u00bb, que \u00abla creaci\u00f3n es la raz\u00f3n externa del pacto y el pacto la raz\u00f3n interna de la creaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Ya el relato genes\u00ed\u00adaco de la creaci\u00f3n (G\u00e9n 1), a pesar de su emplazamiento anterior al ciclo de Abrah\u00e1n (cap. 12 ss.) y de su aparente asepsia salv\u00ed\u00adfica, es un producto de la experiencia salv\u00ed\u00adficohist\u00f3rica de Israel, ya sea porque \u00e9sta se retrotrajo al origen de todo y as\u00ed\u00ad legitim\u00f3 el dominio absoluto del Dios salvador &#8216;, ya sea, m\u00e1s veros\u00ed\u00admilmente, porque la vaga creencia religiosa en un Dios hacedor del mundo, que Israel compart\u00ed\u00ada con los pueblos de su entorno, qued\u00f3 filtrada por la experiencia salv\u00ed\u00adfica que la expurg\u00f3 de adherencias polite\u00ed\u00adstas, pante\u00ed\u00adstas, naturistas, y dio as\u00ed\u00ad lugar al relato b\u00ed\u00adblico del origen&#8217;. Por esto es por lo que el verbo bara, que designaba el obrar se\u00f1orial de Jahv\u00e9 en la historia, desplazar\u00ed\u00ada, en los momentos capitales (G\u00e9n 1,1.21.27) al verbo asah m\u00e1s ambiguo, menos teol\u00f3gico, que habr\u00ed\u00ada dominado en el presunto relato m\u00ed\u00adtico anterior<br \/>\nM\u00e1s claramente a\u00fan fue el trance paradigm\u00e1tico del exilio, trance de ser o no ser, el que evoc\u00f3 a una y uni\u00f3 creaci\u00f3n y salvaci\u00f3n y emple\u00f3 para ambas ese mismo verbo bara. El que cre\u00f3 y form\u00f3 a Israel (Is 43,1-7. 14-21; 44, 1-5.21ss), el que hab\u00ed\u00ada manifestado su poder liber\u00e1ndolo de Egipto (51,10; 63,13), es el mismo que en el origen hab\u00ed\u00ada triunfado del abismo y de las aguas anegantes, porque es el creador del cielo y el que model\u00f3 la tierra (40,12-31;45, 18;48,12&#8230;).Por eso el profeta puede anunciar al pueblo exiliado \u00abconsuelo\u00bb y esperanza.<\/p>\n<p>De todo ello, y del resto de la teolog\u00ed\u00ada del AT sobre la creaci\u00f3n (salmos, libros sapienciales) resulta que \u00abJahv\u00e9 es el Creador del mundo\u00bb o que \u00abel Creador no es otro que Jahv\u00e9\u00bb (seg\u00fan se prefiera una u otra de las dos maneras, ya se\u00f1aladas, de entender c\u00f3mo lleg\u00f3 Israel a la fe en la creaci\u00f3n). Ambas f\u00f3rmulas introducen una decisiva novedad en aquella otra ontol\u00f3gico-racional que empleaba el Vat. I y que se expuso [supra I]. De ellas dos, la primera, la menos radical, afirma que la omnipotencia personal que est\u00e1 al origen de todo tiene los rasgos y las intenciones que revel\u00f3 en su acercamiento a Israel; que la omnipotencia se configura de hecho como amor y como alianza de autocomunicaci\u00f3n mutua entre Creador y mundo. La segunda va m\u00e1s lejos al indicar que la creaci\u00f3n no es sino la posibilitaci\u00f3n de esa autocomunicaci\u00f3n; que el mundo entero ha sido creado para acoger en s\u00ed\u00ad aquel amor y fidelidad divinos que se hicieron patentes a Israel.<\/p>\n<p>En eso mismo vendr\u00ed\u00ada a dar la primera f\u00f3rmula, a nada que la relaci\u00f3n confesada entre creaci\u00f3n y salvaci\u00f3n se organice y jerarquice. Pero en todo caso en esa direcci\u00f3n avanza sin lugar a dudas el NT cuando hace la afirmaci\u00f3n, a primera vista inaudita e incre\u00ed\u00adble, de que todo ha sido creado por, en, y hacia Cristo (Jn 1,1-18; 1 Cor 8,4-6; Ef 1,4-12; Col 1,13-20; Heb 1,1-4&#8230;). La creencia veterotestamentaria en una creaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica desemboca consecuentemente en la creencia neotestamentaria en una creaci\u00f3n cristol\u00f3gica. Lo mismo sucede m\u00e1s en concreto con la fe en una creaci\u00f3n por la Palabra y en el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>2. CREACI\u00ed\u201cN POR LA PALABRA. Ya en el relato del G\u00e9nesis llama Dios a ser a las cosas por su Palabra (G\u00e9n 1,3.6.9.14.24.26). Se deja as\u00ed\u00ad constancia del absoluto dominio del Creador, ajeno a todo esfuerzo. Pero a la vista del procedimiento etiol\u00f3gico de estos cap\u00ed\u00adtulos hay que pensar, como se dijo respecto al verbo bara, que esa Palabra es aquella misma que hab\u00ed\u00ada convocado a Israel a ser (Is 45,3-4; 48,12&#8230;) y le hab\u00ed\u00ada conducido en su historia; la que se dirigi\u00f3 a Mois\u00e9s y se adue\u00f1\u00f3 de los profetas (Am 7.15; Jer 20,7ss). A ella es a la que Israel atribuye la misma creaci\u00f3n del mundo y su subsistencia (Sal 33,6-9;107,20.25;147,15-18; Is 40, 8.26;44,26-28;45,3-4;48,12;54,6; Lam 3,37; Jdt 16,14; Eclo 42,15; Sab 9,2).<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n es, por tanto, un suceso verbal, es un di\u00e1logo de amor. Por eso asciende en el G\u00e9nesis hacia el hombre, \u00abimagen de Dios\u00bb, es decir su interlocutor nato, el \u00fanico capaz de captar palabras y responderlas y de poner a su vez, como representante de Dios, nombre a las cosas (G\u00e9n 2, 19-20). Pero en esa Palabra creadora alumbra adem\u00e1s la posibilidad, que el NT descubre y ve transformada en realidad, de que Dios no s\u00f3lo diga el mundo sino se diga al mundo; de que la Palabra por la que todo ha sido hecho se haga ella misma mundo y ese Logos encarnado sea consecuentemente la l\u00f3gica de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Junto a la palabra, y muy unida a ella (Sab 9,1), se perfila en el AT la figura de la Sabidur\u00ed\u00ada (Prov 8,22-31; Eclo 24,6; Sab 7,22-8,1). Siendo creada es al mismo tiempo art\u00ed\u00adfice del cosmos entero (Sab 7,21) y, no obstante, tiene asignado a Israel como morada y heredad (Eclo 24,8). Tambi\u00e9n ella acabar\u00e1, como la Palabra, personalizada en Jes\u00fas (Mt 11,19; Lc 11,49; Jn 4,35; 1 Cor 1,24) y ambas figuras suministrar\u00e1n al NT la clave hermen\u00e9utica con laque dar explicaci\u00f3n cabal de lo que ha sucedido en \u00e9l: la intervenci\u00f3n de Dios en Jes\u00fas afecta tan radical y decisivamente a todo cuanto existe que conmueve las entra\u00f1as mismas del mundo y revela que en el origen de todo estaba ya Cristo como \u00abprimog\u00e9nito de la creaci\u00f3n\u00bb, como aquel \u00abpor quien y para quien fue todo creado\u00bb(Col 1,15-16).<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n, en cuanto acci\u00f3n divina, pasa por Cristo y, en cuanto mundo creado, queda invitada a participar en su vida. Ahora bien, Cristo no es s\u00f3lo una palabra externa de Dios, ni es \u00fanicamente la primera de las creaturas, como la Sabidur\u00ed\u00ada, sino la propia Palabra interna y eterna en la que el Padre se expresa a s\u00ed\u00ad mismo, el \u00abHijo \u00fanico que est\u00e1 en el seno del Padre\u00bb (Jn 1,18). El Creador se desdobla en Padre e Hijo y la creaci\u00f3n es la libre proyecci\u00f3n hacia fuera de Dios, en el \u00abVerbum caro factum\u00bb, de su propio di\u00e1logo esencial, del \u00abfluxus aeternae processionis\u00bb,&#8217;\u00c2\u00b0 y est\u00e1 invitada a regresar con el Hijo, rehecha y consumada por \u00e9l, al Dios (Padre) \u00abtodo en todo\u00bb (1 Cor 15,28).<\/p>\n<p>3. CREACI\u00ed\u201cN EN EL ESP\u00ed\u008dRITU. Junto a la Palabra el G\u00e9nesis constata en los albores del mundo la presencia del Esp\u00ed\u00adritu (ruar) de Dios (1,2). Tambi\u00e9n en este caso se trata del ruaj que hab\u00ed\u00ada irrumpido ya en la historia de Israel, arrebatado a sus l\u00ed\u00adderes carism\u00e1ticos (N\u00fam 11,17; Jue 3,10; 6,34; 11,29; 14,6), a sus profetas (1 Sam 10,6; Ez 2,2; Miq 3,8), ungido a sus reyes (Sam 16,13) y pose\u00ed\u00addo a todo el pueblo (Ez 36,27; 37.14;Jl 3.1-2).<\/p>\n<p>Esta fuerza vivificante y renovadora de Dios es retrotra\u00ed\u00adda al origen de todoy considerada como el aliento del que brota la misma palabra creadora y con ella todo; como la fuerza de que depende la vida de la creaci\u00f3n (G\u00e9n 1,2; Sal 33,6;51,12-12;104,29-30). Por esta presencia viva del Esp\u00ed\u00adritu la creaci\u00f3n es, adem\u00e1s de verbal y dial\u00f3gica, espiritual, abierta. Pero tambi\u00e9n en este caso, como en el de la Palabra, asoma la posibilidad, que el NT proclama como ya efectuada, de que el mundo todo y cada una de las realidades viva, adem\u00e1s de su propio aliento (nefesh), del Esp\u00ed\u00adritu (ruaj) de Dios, la posibilidad de una creaci\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Que tal posibilidad est\u00e9 vinculada a la de la mundanizaci\u00f3n de Dios en su Palabra lo insin\u00faa el AT cuando destaca la presencia del Esp\u00ed\u00adritu en las figuras del Mes\u00ed\u00adas (Is 11,1-9) y del Siervo de Jahv\u00e9 (Is 42,1). Figuras que el NT personalizar\u00e1 en aquel mismo en quien vio tomar carne el Logos y habitar la Sabidur\u00ed\u00ada. En efecto, seg\u00fan el NT Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas (el ungido por el Esp\u00ed\u00adritu). Este le hace brotar de Mar\u00ed\u00ada (Lc 1,35; Mt 1,20), viene sobre \u00e9l en el bautismo (Mc 1,10), le capacita para el anuncio (Lc 4,14.18), le resucita (Ro 1,4). Una vez colmado de Esp\u00ed\u00adritu Un 3,34) Jes\u00fas a su vez lo puede exhalar sobre el mundo (Jn 19,30) y sobre la nueva humanidad (20,22). El nuevo Israel nacer\u00e1, como Jes\u00fas, de ese Esp\u00ed\u00adritu (He 2,33). Esp\u00ed\u00adritu e Iglesia clamar\u00e1n a una por aquel que llevar\u00e1 todo al Padre (Ap 22,17-20).<\/p>\n<p>Cuando este Esp\u00ed\u00adritu de Dios adquiera en la praxis y conciencia eclesiales el rango de persona (Jn 16,7-15; Mt 28,19) la fe bimembre en el Creador (Padre e Hijo) s\u00e9 convertir\u00e1 en trinitaria al dilatarse en un nuevo art\u00ed\u00adculo:<br \/>\n\u00abCreo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, Se\u00f1or y dador de vida\u00bb. Vida que a continuaci\u00f3n el credo especificar\u00e1 como comuni\u00f3n eclesial, como perd\u00f3n, resurrecci\u00f3n y vida eterna. La creaci\u00f3n respira del mismo aliento divino del Padre y del Hijo: el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>III. Alcance y sentido de la f\u00f3rmula trinitaria de la creaci\u00f3n<br \/>\n\u00abUnus mundus factus est a Patre per Filium in Spiritu Sancto\u00bb. De la f\u00f3rmula trinitaria de la creaci\u00f3n se ha hecho en la teolog\u00ed\u00ada cristiana una doble lectura. Para unos resulta simplemente de sustituir a Dios por la Trinidad sin que este cambio altere las relaciones entre el Creador y el mundo. Significa que crea un Dios que es Trinidad, pero no que lo haga en cuanto tal. Este que podr\u00ed\u00adamos llamar \u00abextrinsecismo trinitario\u00bb suele apoyarse en el axioma no s\u00f3lo teol\u00f3gico, sino dogm\u00e1tico, que dice que \u00aben Dios todo es uno mientras no entre en juego la mutua relaci\u00f3n de las personas entre s\u00ed\u00ad\u00bb (DS 1330). Este axioma es el poso teol\u00f3gico de varios trances de la fe en su debate con dualistas y pante\u00ed\u00adstas, y asienta la unicidad indiferenciada de la actuaci\u00f3n divina \u00abad extra\u00bb (DS 800, 1331). Mantiene a salvo que la diferencia entre Dios y el mundo es siempre mayor que todo parecido que entre ellos establezca la creaci\u00f3n y aun la gracia (DS 806), y asimismo la omn\u00ed\u00admoda libertad de Dios respecto a crear el mundo y a asumirlo en su Hijo.<\/p>\n<p>Sin embargo cuando ese axioma se aplica a la creaci\u00f3n no puede presuponerse que \u00e9sta sea una acci\u00f3n puramente \u00abad extra \u00bb . Si en ella, aunque libremente, Dios sale de s\u00ed\u00ad y se hace mundo en su Hijo, el di\u00e1logo \u00abad intra\u00bb entre el Padre y el Hijo tiene ya lugar en el marco de la creaci\u00f3n y sucede entre el Padre y ese trozo de mundo que es Jes\u00fas. Y si \u00e9ste es el primog\u00e9nito de toda creatura, introduce a todos como \u00abhijos en el Hijo\u00bb (GS 22) en su di\u00e1logo intradivino con el Padre.<\/p>\n<p>Por eso tampoco satisface que se tengan por meras \u00abapropiaciones\u00bb las diversas funciones que el credo asigna a las personas divinas en la creaci\u00f3n, como si no fuese el Padre, sino simplemente Dios el principio fontal de ella y como si tampoco el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu interviniesen en ella como tales y s\u00f3lo se mencionase sus nombres por el parecido entre tales funciones y las que espec\u00ed\u00adficamente ejercen en la gracia y en la Trinidad. La misma corriente teol\u00f3gica que habla de \u00abapropiaciones\u00bb, y no de propiedades, reconoce que esa naturaleza divina indivisa, \u00fanico principio del mundo, act\u00faa tal como realmente existe en s\u00ed\u00ad misma, es decir diferenciada: \u00abDivinae personae secundum rationem suae processionis habent causalitatem respecto creationis rerum\u00bb. Expresa asimismo la relaci\u00f3n profunda entre Trinidad y creaci\u00f3n afirmando del Padre\u00bb que se dice a s\u00ed\u00ad y a las criaturas por el Verbo, o Hijo, y del Padre y del Hijo que se aman a s\u00ed\u00ad mismos y a nosotros por el Esp\u00ed\u00adritu Santo o Amor. En el \u00abdijo Dios\u00bb del G\u00e9nesis ven incluidas la generaci\u00f3n del Hijo y la creaci\u00f3n del mundo<br \/>\nA la vista de estos testimonios, y m\u00e1s a\u00fan de la verdad de la \u00abcreaci\u00f3n en Cristo\u00bb, se puede decir que, aunque lo hagan en virtud de la misma y \u00fanicanaturaleza divina que les es com\u00fan, el Padre crea paternalmente, el Hijo filialmente y el Esp\u00ed\u00adritu espiritualmente. La creaci\u00f3n sucede por tanto en la libre apertura de la Trinidad al mundo y con la intenci\u00f3n de integrarlo, sin anular su creaturidad, en la vida divina. Del Padre procede ese impulso transcendente de participar al mundo su plenitud en su Hijo y en su Esp\u00ed\u00adritu. Pero se puede tambi\u00e9n partir de este \u00faltimo y de la historia y decir: el mundo existe en virtud del desbordamiento y efusi\u00f3n del di\u00e1logo de amor y comunicaci\u00f3n entre el Padre y el Hijo que es el Esp\u00ed\u00adritu y, aunque libremente, es dinamizado por ese mismo Esp\u00ed\u00adritu hacia Cristo y la configuraci\u00f3n filial con \u00e9l. El Esp\u00ed\u00adritu nos hace reconocer a Jes\u00fas como el Se\u00f1or de la historia (1 Cor 12,3) y con \u00e9l y en \u00e9l nos hace decirle a Dios lo que el Hijo le dice: \u00abAbba, Padre\u00bb (Rom 8,15; G\u00e1l 4,6).<\/p>\n<p>IV. Vestigios trinitarios en el mundo<br \/>\nA la condici\u00f3n trinitaria de un Creador que se autocomunica como es en s\u00ed\u00ad, ha de corresponder una estructura ternaria del mundo. Este ser\u00e1 un repertorio de vestigios de la Trinidad. La creaci\u00f3n por la Palabra configura, como se dijo, verbal, l\u00f3gica, filial y (habr\u00ed\u00ada que a\u00f1adir) \u00abic\u00f3nicamente\u00bb el mundo ya que el Hijo es la imagen del Padre (Col 1,15; 2 Cor 4,4). La creaci\u00f3n por el Esp\u00ed\u00adritu, el Don, se refleja a su vez en la condici\u00f3n espiritual, din\u00e1mica, abierta y \u00abregalada\u00bb que el mundo tiene.<\/p>\n<p>Una gran tradici\u00f3n teol\u00f3gica (Agust\u00ed\u00adn, Tom\u00e1s de Aquino, Buenaventura) prolong\u00f3 la idea y consider\u00f3 que la tr\u00ed\u00adada unidad, verdad y bondad (o unidad, figura y din\u00e1mica) que caracteriza a toda realidad creada es \u00abvestigium Trinitatis\u00bb. Cuando el mundo alcanza el nivel humano, el \u00abvestigium\u00bb se eleva a la condici\u00f3n de \u00abimago Trinitatis\u00bb y se triplica en memoria, entendimiento y voluntad. La forma m\u00e1s alta de vida, la de la gracia, es \u00absimilitudo Trinitatis\u00bb y se despliega en fe, esperanza y amor. No son niveles paralelos; en el segundo (y 3\u00c2\u00ba) se asume y sublima el 1\u00c2\u00b0: las cosas son m\u00e1s ellas mismas cuando son pensadas y amadas por el hombre, quien en su condici\u00f3n de \u00abimagen de Dios\u00bb hace que en \u00e9l todos los vestigios regresen al ejemplar divino. Pero ya en s\u00ed\u00ad mismas las cosas son palabras de la Palabra, \u00abverba Verbi\u00bb&#8216; Por su condici\u00f3n verbal, l\u00f3gica, ic\u00f3nica son cognoscibles, expresables, admirables&#8230; Son igualmente dones del Don (Esp\u00ed\u00adritu) y, en cuanto tales, apetecibles y ponderables.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca moderna Hegel impone el cambio de estructura ternaria en ritmo trif\u00e1sico, y saca al yo de s\u00ed\u00ad en el pensar y en el querer: s\u00f3lo pasando por lo (el) otro llegar\u00e1 a s\u00ed\u00ad mismo. Sin embargo al concebir de ese mismo modo al Dios Trinidad en s\u00ed\u00ad y en su relaci\u00f3n al mundo, olvida, como lo hab\u00ed\u00ada hecho Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore (DS 806), la \u00abmayor desemejanza\u00bb, y cae bajo la sospecha de pante\u00ed\u00adsmo. A la sombra de Hegel, pero recuperando tambi\u00e9n intuiciones medievales, se se\u00f1ala hoy, como imagen de la Trinidad, \u00abla unidad vital entre salir de s\u00ed\u00ad y estar cabe s\u00ed\u00ad que se produce en una convivencia desinteresada\u00bb. Ya el Vat. II vio a la comunidad eclesial como el gran an\u00e1logo de la Trinidad (LG 4; UR 2; GS 40).<\/p>\n<p>Esta contemplaci\u00f3n de la Trinidad no tanto en la estructura de cada una de las realidades, cuanto en la relaci\u00f3n de vida y amor de ellas entre s\u00ed\u00ad, lleva a otros a verla reflejada ante todo en la familia humana (padre-madre-hijo), con la ventaja de abrir el individualismo excesivo que podr\u00ed\u00ada arrastrar la teor\u00ed\u00ada sicol\u00f3gica de Agust\u00ed\u00adn y con el inconveniente de que, al rev\u00e9s que en la Trinidad divina, el hijo ser\u00ed\u00ada la tercera persona y proceder\u00ed\u00ada del esp\u00ed\u00adritu (la madre).<\/p>\n<p>\u00abOmnis autem creatura clamat generationem aeternam\u00bb. Comentando y prolongando esta espl\u00e9ndida f\u00f3rmula de Buenaventura&#8217;, podr\u00ed\u00adamos decir que todo lo que en el mundo es dar y recibir (y de este vaiv\u00e9n est\u00e1 hecha la vida) reproduce creaturalmente la relaci\u00f3n Padre-Hijo, y que la gratuidad, la efusividad y el gozo de ese intercambio entre criaturas evocan y hacen presente al Esp\u00ed\u00adritu Santo y lo que \u00e9l es en el coraz\u00f3n de la Trinidad.<\/p>\n<p>Pero en cualquier caso, y para evitar arbitrariedades y no quedarse en una semejanza del mundo con Dios puramente metaf\u00ed\u00adsica, vertical y est\u00e1tica, hay que recordar siempre que de hecho toda esa serie de reflejos trinitarios qued\u00f3 empa\u00f1ada por el pecado, y que fue el Hijo quien en su vida y muerte en cruz devolvi\u00f3 al Padre su gloria y al mundo su resplandor. S\u00f3lo en la \u00abhistoria salutis\u00bb hemos conocido la Trinidad en s\u00ed\u00ad y en nosotros. Por eso la historia misma, en cuanto fundada por el Padre, compa\u00f1era de camino del Hijo, y finalizada e interiorizada en el Esp\u00ed\u00adritu, es la imagen b\u00e1sica de la Trinidad.<\/p>\n<p>[ -> Absoluto; Agust\u00ed\u00adn, san; Amor; Buenaventura, san; Comuni\u00f3n; Concilios; Credos; Dualismo; Esperanza; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Experiencia; Fe; Hegelianismo; Hijo; Historia; Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore; Juda\u00ed\u00adsmo; Logos; Mar\u00ed\u00ada; Materialismo; Monote\u00ed\u00adsmo; Naturaleza; Padre; Polite\u00ed\u00adsmo; Propiedades; Relaciones; Revelaci\u00f3n; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Tom\u00e1s de Aquino; Trinidad; Vida eterna.]<br \/>\nBIBLIOGRAFIA: Mysterium Salutis II\/2, Cristiandad, Madrid 1969, 451-615; J. AUER, El mundo creaci\u00f3n de Dios, Herder, Barcelona 1979; H. REINELT-L. SCHEFFCZYK-H. VOLK, Creaci\u00f3n en H. FRIES (ed.). Conceptos fundamentales de la teologia I, Cristiandad, Madrid 1966, 326-353; L.M. ARMENDARIZ, Variaciones sobre el tema creaci\u00f3n: EstEcl 56 (1981) 867-923; K. RAHNER, Curso fundamental sobre la fe, Herder, Barcelona 1984, 100-270; J. L. RUIZ DE LA PE\u00ed\u2018A, Teolog\u00ed\u00ada de la creaci\u00f3n, Sal Terrae, Santander 1986; Imagen de Dios, Sal Terrae, Santander 1988; A. GANOCZY, Doctrina de la creaci\u00f3n, Herder, Barcelona 1986; J.I. GONZALEZ FAUS, Proyecto de hermano, Sal Terrae, Santander 1987, 17-178; J. MOLTMANN, El futuro de la creaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1979, 107-124, 145-162; Trinidad y Reino de Dios, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1983, 113-144; Dios en la creaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1987; W. PANNENBERG, Systematische Theologie II, Vandenhoek, G\u00f3ttingen 1991; CH. LINK, Sch\u00f3pfungen C.H. RATSCHOW (Ed), Handbuch Systematicher Theologie, Band 7\/1, 7\/2, Mohn, G\u00fctersloh 1991.<\/p>\n<p>Luis M\u00c2\u00aa Armend\u00e1riz<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Acto de crear o causar la existencia de algo o de alguien. Tambi\u00e9n puede referirse a lo que ha sido creado o tra\u00ed\u00addo a la existencia. La palabra hebrea ba\u00c2\u00b7r\u00e1\u00c2\u00b4 y la griega kt\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7zo significan \u2020\u0153crear\u2020\u009d y se usan exclusivamente con referencia a la creaci\u00f3n divina.<br \/>\nA Jehov\u00e1 Dios se le identifica a trav\u00e9s de las Escrituras como el Creador. Es \u2020\u0153el Creador de los cielos, [&#8230;] el Formador de la tierra y el Hacedor de ella\u2020\u009d. (Isa 45:18.) Es el \u2020\u0153Formador de las monta\u00f1as y el Creador del viento\u2020\u009d (Am 4:13), y \u2020\u0153Aquel que hizo el cielo y la tierra y el mar y todas las cosas que hay en ellos\u2020\u009d. (Hch 4:24; 14:15; 17:24.) \u2020\u0153Dios [&#8230;] cre\u00f3 todas las cosas.\u2020\u009d (Ef 3:9.) Jesucristo reconoci\u00f3 que Jehov\u00e1 era el Creador de los seres humanos, a quienes hizo macho y hembra. (Mt 19:4; Mr 10:6.) Es el \u00fanico al que se puede llamar apropiadamente \u2020\u0153el Creador\u2020\u009d. (Isa 40:28.)<br \/>\nTodas las cosas \u2020\u0153existieron y fueron creadas\u2020\u009d debido a la voluntad de Dios. (Rev 4:11.) Jehov\u00e1, que ha existido desde siempre, estaba solo antes del comienzo de la creaci\u00f3n. (Sl 90:1, 2; 1Ti 1:17.)<br \/>\nAunque Jehov\u00e1, que es un Esp\u00ed\u00adritu (Jn 4:24; 2Co 3:17), ha existido siempre, no se puede afirmar lo mismo de la materia que constituye el universo. Por lo tanto, cuando cre\u00f3 los cielos y la tierra literales, Jehov\u00e1 no us\u00f3 materia preexistente. G\u00e9nesis 1:1 deja esto claro con las palabras: \u2020\u0153En el principio Dios cre\u00f3 los cielos y la tierra\u2020\u009d. En caso de que la materia hubiera existido siempre, no habr\u00ed\u00ada sido correcto el uso del t\u00e9rmino \u2020\u0153principio\u2020\u009d con referencia a las cosas materiales. Sin embargo, despu\u00e9s de crear la tierra, Dios s\u00ed\u00ad form\u00f3 \u2020\u0153del suelo toda bestia salvaje del campo y toda criatura voladora de los cielos\u2020\u009d. (G\u00e9 2:19.) Tambi\u00e9n form\u00f3 al hombre \u2020\u0153del polvo del suelo\u2020\u009d, soplando en sus narices aliento de vida para que llegara a ser un alma viviente. (G\u00e9 2:7.)<br \/>\nEl Salmo 33:6 dice apropiadamente: \u2020\u0153Por la palabra de Jehov\u00e1 los cielos mismos fueron hechos, y por el esp\u00ed\u00adritu de su boca todo el ej\u00e9rcito de ellos\u2020\u009d. Cuando la tierra a\u00fan estaba \u2020\u0153sin forma y desierta\u2020\u009d, con \u2020\u0153oscuridad sobre la superficie de la profundidad acuosa\u2020\u009d, era la fuerza activa de Dios la que se mov\u00ed\u00ada de un lado a otro sobre la superficie de las aguas. (G\u00e9 1:2.) De modo que Dios us\u00f3 su fuerza activa, o \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (heb. r\u00fa\u00c2\u00b7aj), para efectuar la creaci\u00f3n. Las cosas que ha creado no solo dan testimonio de su poder, sino tambi\u00e9n de su divinidad (Jer 10:12; Ro 1:19, 20), y como Jehov\u00e1 \u2020\u0153no es Dios de desorden, sino de paz\u2020\u009d (1Co 14:33), su obra creativa est\u00e1 marcada por el orden, no por el caos o la casualidad. Jehov\u00e1 le record\u00f3 a Job que hab\u00ed\u00ada dado pasos espec\u00ed\u00adficos al fundar la tierra y poner barricadas al mar, e indic\u00f3 que existen \u2020\u0153estatutos de los cielos\u2020\u009d. (Job 38:1, 4-11, 31-33.) Adem\u00e1s, las obras creativas de Dios son perfectas al igual que todas sus otras obras. (Dt 32:4; Ec 3:14.)<br \/>\nLa primera creaci\u00f3n de Jehov\u00e1 fue su \u2020\u0153Hijo unig\u00e9nito\u2020\u009d (Jn 3:16), \u2020\u0153el principio de la creaci\u00f3n por Dios\u2020\u009d. (Rev 3:14.) Jehov\u00e1 us\u00f3 a este \u2020\u0153primog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n\u2020\u009d para crear todas las dem\u00e1s cosas, tanto las que est\u00e1n en los cielos como aquellas que est\u00e1n sobre la Tierra, \u2020\u0153las cosas visibles y las cosas invisibles\u2020\u009d. (Col 1:15-17.) El testimonio inspirado de Juan concerniente a este hijo, la Palabra, es que \u2020\u0153todas las cosas vinieron a existir por medio de \u00e9l, y sin \u00e9l ni siquiera una cosa vino a existir\u2020\u009d, y el ap\u00f3stol revela que la Palabra es Jesucristo, que vino a ser carne. (Jn 1:1-4, 10, 14, 17.) Se le representa como la sabidur\u00ed\u00ada personificada que dice: \u2020\u0153Jehov\u00e1 mismo me produjo como el principio de su camino\u2020\u009d, y luego habla de s\u00ed\u00ad mismo como el \u2020\u0153obrero maestro\u2020\u009d del Creador, Jehov\u00e1. (Pr 8:12, 22-31.) En vista de la estrecha asociaci\u00f3n de Jehov\u00e1 con su Hijo unig\u00e9nito en la obra creativa y de que este Hijo es \u2020\u0153la imagen del Dios invisible\u2020\u009d (Col 1:15; 2Co 4:4), es obvio que Jehov\u00e1 estaba hablando con su Hijo unig\u00e9nito y obrero maestro cuando dijo: \u2020\u0153Hagamos al hombre a nuestra imagen\u2020\u009d. (G\u00e9 1:26.)<br \/>\nUna vez creado su Hijo unig\u00e9nito, Jehov\u00e1 lo us\u00f3 para traer a la existencia a los \u00e1ngeles celestiales. La creaci\u00f3n de los \u00e1ngeles precedi\u00f3 a la fundaci\u00f3n de la Tierra, pues cuando Jehov\u00e1 interrog\u00f3 a Job, le pregunt\u00f3: \u2020\u0153\u00bfD\u00f3nde te hallabas t\u00fa cuando yo fund\u00e9 la tierra [&#8230;], cuando las estrellas de la ma\u00f1ana gozosamente clamaron a una, y todos los hijos de Dios empezaron a gritar en aplauso?\u2020\u009d. (Job 38:4-7.) Despu\u00e9s de crear estas criaturas de esp\u00ed\u00adritu celestiales, se hicieron los cielos y la Tierra materiales. Puesto que Jehov\u00e1 es esencialmente el responsable de toda esta obra creativa, es a El a quien se le atribuye. (Ne 9:6; Sl 136:1, 5-9.)<br \/>\nCuando las Escrituras dicen: \u2020\u0153En el principio Dios cre\u00f3 los cielos y la tierra\u2020\u009d (G\u00e9 1:1), dejan sin determinar cu\u00e1ndo tuvo lugar la creaci\u00f3n. El uso del t\u00e9rmino \u2020\u0153principio\u2020\u009d es, por lo tanto, incuestionable, sin importar la edad que los cient\u00ed\u00adficos quieran atribuirle al globo terr\u00e1queo, as\u00ed\u00ad como a todos los planetas y los dem\u00e1s cuerpos celestes. El momento real de la creaci\u00f3n de los cielos y la Tierra materiales puede haber acontecido hace miles de millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Actividades creativas posteriores relacionadas con la Tierra. Despu\u00e9s de referirse a la creaci\u00f3n de los cielos y la Tierra materiales (1:1, 2), el libro de G\u00e9nesis \u2014desde el cap\u00ed\u00adtulo 1 hasta el cap\u00ed\u00adtulo 2 y vers\u00ed\u00adculo 3\u2014 proporciona un bosquejo de las obras creativas que se hicieron en la Tierra. A partir del vers\u00ed\u00adculo 5 del cap\u00ed\u00adtulo 2 de G\u00e9nesis encontramos un relato paralelo que retoma la narraci\u00f3n en un momento determinado del tercer \u2020\u0153d\u00ed\u00ada\u2020\u009d, despu\u00e9s de aparecer la tierra seca y antes de la creaci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n. Suministra detalles que no aparecen en el relato general del cap\u00ed\u00adtulo 1. El registro inspirado habla de seis per\u00ed\u00adodos creativos llamados \u2020\u0153d\u00ed\u00adas\u2020\u009d y de un s\u00e9ptimo per\u00ed\u00adodo o \u2020\u0153d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo\u2020\u009d, en el que Dios dej\u00f3 de efectuar obras creativas terrestres y procedi\u00f3 a descansar. (G\u00e9 2:1-3.) Aunque el relato de G\u00e9nesis sobre la creaci\u00f3n terrestre no hace distinciones bot\u00e1nicas o zool\u00f3gicas detalladas de acuerdo con los criterios modernos, los t\u00e9rminos que emplea cubren adecuadamente las divisiones principales de la vida y muestran que se las cre\u00f3 de modo que se reprodujeran solo seg\u00fan sus \u2020\u0153g\u00e9neros\u2020\u009d respectivos. (G\u00e9 1:11, 12, 21, 24, 25; v\u00e9ase GENERO.)<br \/>\nEl cuadro de la p\u00e1gina anterior muestra las obras creativas de Dios durante cada uno de los seis \u2020\u0153d\u00ed\u00adas\u2020\u009d mencionados en G\u00e9nesis.<br \/>\nG\u00e9nesis 1:1, 2 hace referencia a un tiempo anterior a los seis \u2020\u0153d\u00ed\u00adas\u2020\u009d bosquejados en el cuadro. Cuando estos \u2020\u0153d\u00ed\u00adas\u2020\u009d comenzaron, el Sol, la Luna y las estrellas ya exist\u00ed\u00adan, como se explicita en G\u00e9nesis 1:1. Sin embargo, antes de estos seis \u2020\u0153d\u00ed\u00adas\u2020\u009d de obra creativa, \u2020\u0153la tierra se hallaba sin forma y desierta y hab\u00ed\u00ada oscuridad sobre la superficie de la profundidad acuosa\u2020\u009d. (G\u00e9 1:2.) Al parecer, a\u00fan hab\u00ed\u00ada un manto de nubes que envolv\u00ed\u00ada la tierra y que imped\u00ed\u00ada la llegada de la luz hasta su superficie.<br \/>\nCuando Dios dijo el D\u00ed\u00ada Primero: \u2020\u0153Llegue a haber luz\u2020\u009d, debi\u00f3 penetrar luz difusa a trav\u00e9s de ese manto de nubes, aunque todav\u00ed\u00ada no era posible distinguir desde la superficie terrestre las fuentes de las que proced\u00ed\u00ada. Parece ser que este fue un proceso gradual, como lo muestra la versi\u00f3n (en ingl\u00e9s) de J. W. Watts: \u2020\u0153Y gradualmente vino a la existencia la luz\u2020\u009d. (G\u00e9 1:3, A Distinctive Translation of Genesis.) Dios efectu\u00f3 una divisi\u00f3n entre la luz y la oscuridad, y llam\u00f3 a la luz D\u00ed\u00ada, y a la oscuridad, Noche. Esto indica que la Tierra giraba en torno a su eje durante su movimiento de traslaci\u00f3n alrededor del Sol, de modo que los hemisferios oriental y occidental alternaban per\u00ed\u00adodos de luz y de oscuridad. (G\u00e9 1:3, 4.)<br \/>\nDurante el D\u00ed\u00ada Segundo, Dios hizo una expansi\u00f3n causando que ocurriera una divisi\u00f3n \u2020\u0153entre las aguas y las aguas\u2020\u009d. Algunas aguas permanecieron sobre la tierra y otras, en gran cantidad, fueron  elevadas muy por encima de la superficie terrestre, de manera que entre ambas lleg\u00f3 a haber una expansi\u00f3n. A esta Dios la llam\u00f3 Cielo, aunque tan solo con relaci\u00f3n a la tierra, pues no se dice que las aguas suspendidas sobre la expansi\u00f3n abarcaran a las estrellas u otros cuerpos del espacio exterior. (G\u00e9 1:6-8; v\u00e9ase EXPANSI\u00ed\u201cN.)<br \/>\nEl D\u00ed\u00ada Tercero el poder milagroso de Dios reuni\u00f3 las aguas de la tierra, de modo que apareci\u00f3 el terreno seco, al que Dios llam\u00f3 Tierra. Tambi\u00e9n fue en este d\u00ed\u00ada cuando Dios, no la casualidad ni ning\u00fan proceso evolutivo, confiri\u00f3 a la materia inanimada el principio vital, de modo que vinieron a la existencia la hierba, la vegetaci\u00f3n y los \u00e1rboles frutales. Cada una de estas tres divisiones generales pod\u00ed\u00ada reproducirse seg\u00fan su \u2020\u0153g\u00e9nero\u2020\u009d. (G\u00e9 1:9-13.)<br \/>\nLa voluntad divina con respecto a las lumbreras se llev\u00f3 a cabo durante el D\u00ed\u00ada Cuarto, pues dice el registro: \u2020\u0153Y Dios procedi\u00f3 a hacer las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para dominar el d\u00ed\u00ada y la lumbrera menor para dominar la noche, y tambi\u00e9n las estrellas. As\u00ed\u00ad las puso Dios en la expansi\u00f3n de los cielos para brillar sobre la tierra, y para dominar de d\u00ed\u00ada y de noche y para hacer una divisi\u00f3n entre la luz y la oscuridad\u2020\u009d. (G\u00e9 1:16-18.) En vista de esta descripci\u00f3n de las lumbreras, la mayor debe referirse al Sol, y la menor, a la Luna, aunque no se menciona a estos dos cuerpos celestes por nombre sino hasta despu\u00e9s del relato del diluvio del d\u00ed\u00ada de No\u00e9. (G\u00e9 15:12; 37:9.)<br \/>\nCon anterioridad, en el primer \u2020\u0153d\u00ed\u00ada\u2020\u009d, se hab\u00ed\u00ada usado la expresi\u00f3n \u2020\u0153Llegue a haber luz\u2020\u009d. La palabra hebrea que se utiliza en este texto para luz es \u00c2\u00b4ohr, que significa luz en sentido general, mientras que en el cuarto \u2020\u0153d\u00ed\u00ada\u2020\u009d la palabra hebrea cambia a ma\u00c2\u00b7\u00c2\u00b4\u00f3hr, cuyo significado es una lumbrera o fuente de luz. (G\u00e9 1:14.) De modo que el primer \u2020\u0153d\u00ed\u00ada\u2020\u009d debi\u00f3 penetrar una luz difusa a trav\u00e9s del manto de nubes, aunque desde la superficie terrestre no ser\u00ed\u00ada posible ver las fuentes de las que proced\u00ed\u00ada esa luz. Luego, en el cuarto \u2020\u0153d\u00ed\u00ada\u2020\u009d, las cosas cambiaron.<br \/>\nEs tambi\u00e9n digno de menci\u00f3n que en G\u00e9nesis 1:16 no se usa el verbo hebreo ba\u00c2\u00b7r\u00e1\u00c2\u00b4, que significa \u2020\u0153crear\u2020\u009d, sino que se emplea el verbo hebreo `a\u00c2\u00b7s\u00e1h, cuyo significado es \u2020\u0153hacer\u2020\u009d. Como el Sol, la Luna y las estrellas est\u00e1n incluidos en \u2020\u0153los cielos\u2020\u009d mencionados en G\u00e9nesis 1:1, estos astros se crearon mucho antes del D\u00ed\u00ada Cuarto. En ese \u2020\u0153d\u00ed\u00ada\u2020\u009d Dios procedi\u00f3 a \u2020\u0153hacer\u2020\u009d que dichos cuerpos celestes llegaran a tener una nueva relaci\u00f3n con respecto a la superficie terrestre y a la expansi\u00f3n que hab\u00ed\u00ada sobre ella. Las palabras: \u2020\u0153Las puso Dios en la expansi\u00f3n de los cielos para brillar sobre la tierra\u2020\u009d, deben indicar que en ese momento se hac\u00ed\u00adan distinguibles desde la superficie de la Tierra, como si estuvieran en la expansi\u00f3n. Adem\u00e1s, las lumbreras ten\u00ed\u00adan que \u2020\u0153servir de se\u00f1ales y para estaciones y para d\u00ed\u00adas y a\u00f1os\u2020\u009d, lo que significaba que el hombre podr\u00ed\u00ada utilizarlas como gu\u00ed\u00ada de distintas maneras. (G\u00e9 1:14.)<br \/>\nEl D\u00ed\u00ada Quinto vio la creaci\u00f3n en la Tierra de las primeras almas no humanas. Dios no se propuso que las dem\u00e1s formas de vida evolucionaran de una sola criatura, sino que literalmente enjambres de almas vivientes llegaron a existir por el poder divino. Dice el registro: \u2020\u0153Dios procedi\u00f3 a crear los grandes monstruos marinos y toda alma viviente que se mueve, los cuales las aguas enjambraron seg\u00fan sus g\u00e9neros, y toda criatura voladora alada seg\u00fan su g\u00e9nero\u2020\u009d. Complacido con su creaci\u00f3n, Dios la bendijo y dijo que \u2020\u02dcse hicieran muchos\u2020\u2122, lo que era posible porque El hab\u00ed\u00ada dotado a estas criaturas de muchas familias gen\u00e9ricas distintas con la facultad de reproducirse \u2020\u0153seg\u00fan sus g\u00e9neros\u2020\u009d. (G\u00e9 1:20-23.)<br \/>\nEl D\u00ed\u00ada Sexto \u2020\u0153Dios procedi\u00f3 a hacer la bestia salvaje de la tierra seg\u00fan su g\u00e9nero y el animal dom\u00e9stico seg\u00fan su g\u00e9nero y todo animal moviente del suelo seg\u00fan su g\u00e9nero\u2020\u009d. Al igual que toda su obra creativa anterior, esta tambi\u00e9n fue buena a los ojos de Dios. (G\u00e9 1:24, 25.)<br \/>\nHacia el final del sexto d\u00ed\u00ada creativo, Dios trajo a la existencia una clase de criatura completamente nueva, superior a los animales aunque inferior a los \u00e1ngeles: el hombre, creado a la imagen de Dios y seg\u00fan su semejanza. Aun cuando G\u00e9nesis 1:27 dice brevemente con respecto a la humanidad: \u2020\u0153Macho y hembra los cre\u00f3\u2020\u009d, el relato paralelo de G\u00e9nesis 2:7-9 muestra que Jehov\u00e1 Dios form\u00f3 al hombre del polvo del suelo, sopl\u00f3 en sus narices aliento de vida y el hombre lleg\u00f3 a ser alma viviente, con un hogar paradisiaco y abundancia de alimento a su disposici\u00f3n. En este caso Jehov\u00e1 Dios utiliz\u00f3 para su obra creativa los elementos terrestres, y despu\u00e9s de haber formado al hombre, cre\u00f3 a la mujer partiendo de una de las costillas de Ad\u00e1n. (G\u00e9 2:18-25.) Con la creaci\u00f3n de la mujer se complet\u00f3 el \u2020\u0153g\u00e9nero\u2020\u009d hombre. (G\u00e9 5:1, 2.)<br \/>\nA continuaci\u00f3n, Dios bendijo a la humanidad, diciendo al primer hombre y a su esposa: \u2020\u0153Sean fruct\u00ed\u00adferos y h\u00e1ganse muchos y llenen la tierra y soj\u00fazguenla, y tengan en sujeci\u00f3n los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra\u2020\u009d. (G\u00e9 1:28; comp\u00e1rese con Sl 8:4-8.) Dios suministr\u00f3 lo necesario para la humanidad y otras criaturas terrestres, pues les dio \u2020\u0153toda la vegetaci\u00f3n verde para alimento\u2020\u009d. El registro inspirado dice sobre los resultados de esta obra creativa: \u2020\u0153Despu\u00e9s de eso vio Dios todo lo que hab\u00ed\u00ada hecho y, \u00c2\u00a1mire!, era muy bueno\u2020\u009d. (G\u00e9 1:29-31.) Al final del sexto d\u00ed\u00ada Dios hab\u00ed\u00ada finalizado con \u00e9xito su trabajo de creaci\u00f3n y \u2020\u0153procedi\u00f3 a descansar en el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo de toda su obra que hab\u00ed\u00ada hecho\u2020\u009d. (G\u00e9 2:1-3.)<br \/>\nDespu\u00e9s de exponer lo conseguido durante cada uno de los seis d\u00ed\u00adas de actividad creadora, en cada caso aparece la declaraci\u00f3n: \u2020\u0153Y lleg\u00f3 a haber tarde y lleg\u00f3 a haber ma\u00f1ana\u2020\u009d, un d\u00ed\u00ada primero, segundo, tercero, etc. (G\u00e9 1:5, 8, 13, 19, 23, 31.) Puesto que cada d\u00ed\u00ada creativo dur\u00f3 m\u00e1s de veinticuatro horas, como se explica m\u00e1s adelante, esta expresi\u00f3n no alude a una noche y un d\u00ed\u00ada literales, sino que debe entenderse en sentido figurado. Durante la tarde, las cosas ser\u00ed\u00adan indistintas, pero por la ma\u00f1ana podr\u00ed\u00adan distinguirse con claridad. En el transcurso de la \u2020\u0153tarde\u2020\u009d o principio de cada uno de los per\u00ed\u00adodos o \u2020\u0153d\u00ed\u00adas\u2020\u009d creativos, ning\u00fan observador ang\u00e9lico ser\u00ed\u00ada capaz de distinguir el prop\u00f3sito de Dios para ese d\u00ed\u00ada en particular, a pesar de que El lo conociese perfectamente. Sin embargo, con la llegada de la \u2020\u0153ma\u00f1ana\u2020\u009d, habr\u00ed\u00ada plena luz con respecto a lo que Dios se hab\u00ed\u00ada propuesto para ese d\u00ed\u00ada, pues entonces ya se habr\u00ed\u00ada realizado. (Comp\u00e1rese con Pr 4:18.)<\/p>\n<p>Duraci\u00f3n de los d\u00ed\u00adas creativos. La Biblia no especifica la duraci\u00f3n de cada uno de los per\u00ed\u00adodos creativos. No obstante, ya han finalizado los seis, puesto que se dijo con respecto al sexto d\u00ed\u00ada (como en el caso de cada uno de los cinco precedentes): \u2020\u0153Y lleg\u00f3 a haber tarde y lleg\u00f3 a haber ma\u00f1ana, un d\u00ed\u00ada sexto\u2020\u009d. (G\u00e9 1:31.) Sin embargo, esta declaraci\u00f3n no se hizo con respecto al s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada, en el que Dios procedi\u00f3 a descansar, y eso daba a entender que este d\u00ed\u00ada no hab\u00ed\u00ada finalizado. (G\u00e9 2:1-3.) Por otro lado, m\u00e1s de cuatro mil a\u00f1os despu\u00e9s del comienzo del s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada, o d\u00ed\u00ada de descanso de Dios, Pablo indic\u00f3 que a\u00fan se viv\u00ed\u00ada en ese d\u00ed\u00ada. En Hebreos 4:1-11 se refiri\u00f3 a las palabras que hab\u00ed\u00ada pronunciado David tiempo atr\u00e1s (Sl 95:7, 8, 11) y al pasaje de G\u00e9nesis 2:2, e inst\u00f3: \u2020\u0153Hagamos, por lo tanto, lo sumo posible para entrar en ese descanso\u2020\u009d. De manera que para el tiempo del ap\u00f3stol, el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada durado miles de a\u00f1os y todav\u00ed\u00ada no hab\u00ed\u00ada terminado. El reinado de mil a\u00f1os de Jesucristo, a quien la Biblia llama \u2020\u0153Se\u00f1or del s\u00e1bado\u2020\u009d (Mt 12:8), debe ser parte del gran s\u00e1bado o d\u00ed\u00ada de descanso de Dios. (Rev 20:1-6.) As\u00ed\u00ad pues, este d\u00ed\u00ada de descanso de Dios ver\u00ed\u00ada el transcurrir de miles de a\u00f1os desde su comienzo hasta su culminaci\u00f3n. La semana de d\u00ed\u00adas descrita en G\u00e9nesis 1:3 a 2:3, el \u00faltimo de los cuales es un d\u00ed\u00ada de descanso o s\u00e1bado, parece corresponder con la semana en la que los israelitas dividieron su tiempo, de la que el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada tambi\u00e9n era un d\u00ed\u00ada de descanso, seg\u00fan la voluntad divina. (Ex 20:8-11.) Y como el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada se ha extendido por miles de a\u00f1os, es razonable deducir que cada uno de los seis per\u00ed\u00adodos o d\u00ed\u00adas creativos anteriores dur\u00f3 tambi\u00e9n, por lo menos, miles de a\u00f1os.<br \/>\nEl hecho de que un d\u00ed\u00ada puede durar m\u00e1s de veinticuatro horas lo indica G\u00e9nesis 2:4, donde se hace referencia a todos los d\u00ed\u00adas creativos como un \u2020\u0153d\u00ed\u00ada\u2020\u009d. La observaci\u00f3n inspirada de Pedro lo corrobora: \u2020\u0153Un d\u00ed\u00ada es para con Jehov\u00e1 como mil a\u00f1os, y mil a\u00f1os como un d\u00ed\u00ada\u2020\u009d. (2Pe 3:8.) Decir que cada d\u00ed\u00ada creativo dura, no veinticuatro horas, sino un per\u00ed\u00adodo de tiempo m\u00e1s largo \u2014miles de a\u00f1os\u2014 est\u00e1 de acuerdo con la realidad geol\u00f3gica de la misma Tierra.<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n se anticip\u00f3 a los inventos del hombre. Con miles de a\u00f1os de antelaci\u00f3n, Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada provisto a su creaci\u00f3n con sus propias versiones de muchos de los inventos posteriores del hombre. Por ejemplo, el vuelo de los p\u00e1jaros precedi\u00f3 por milenios al de los aviones. El nautilo y la jibia usan tanques de flotaci\u00f3n para descender y ascender en el oc\u00e9ano tal como lo hacen los submarinos. El pulpo y el calamar emplean la propulsi\u00f3n a chorro. Los murci\u00e9lagos y el delf\u00ed\u00adn se valen h\u00e1bilmente del sonar. Varios reptiles y aves marinas tienen en su organismo sus propias \u2020\u0153plantas de desalinizaci\u00f3n\u2020\u009d, lo que les permite beber agua del mar.<br \/>\nLas termitas disfrutan de \u2020\u0153aire acondicionado\u2020\u009d en sus casas utilizando el agua en sus nidos de ingenioso dise\u00f1o. Algunas plantas microsc\u00f3picas, insectos, peces y \u00e1rboles usan su propio \u2020\u0153anticongelante\u2020\u009d. Los term\u00f3metros internos de algunas serpientes, mosquitos y el fais\u00e1n australiano son sensibles a peque\u00f1as variaciones de temperatura. Los avispones, las avispas y las abejas hacen papel.<br \/>\nSe atribuye a Tom\u00e1s Edison la invenci\u00f3n de la bombilla de luz el\u00e9ctrica, si bien esta tiene el inconveniente de que pierde energ\u00ed\u00ada que se transforma en calor. Las creaciones de Jehov\u00e1 \u2014esponjas, hongos, bacterias, luci\u00e9rnagas, insectos y peces\u2014 producen luz fr\u00ed\u00ada y de muchos colores.<br \/>\nUn gran n\u00famero de aves migratorias no solo tienen br\u00fajulas en el cerebro, sino que tambi\u00e9n disponen de relojes biol\u00f3gicos. Algunas bacterias microsc\u00f3picas tienen motores rotatorios que pueden accionar hacia adelante o hacia atr\u00e1s.<br \/>\nBuenas razones tiene el Salmo 104:24 para decir: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Cu\u00e1ntas son tus obras, oh Jehov\u00e1! Con sabidur\u00ed\u00ada las has hecho todas. La tierra est\u00e1 llena de tus producciones\u2020\u009d.<br \/>\nAlgunas personas tratan de relacionar el relato b\u00ed\u00adblico de la creaci\u00f3n con relatos mitol\u00f3gicos paganos, como el conocido \u2020\u0153Poema de la creaci\u00f3n\u2020\u009d babilonio. En realidad, en la antigua Babilonia circulaban varios relatos de la creaci\u00f3n, pero el que ha llegado a ser m\u00e1s conocido es el mito que tiene que ver con Marduk, el dios nacional babilonio. En s\u00ed\u00adntesis, este poema cuenta que la diosa Tiamat y el dios Apsu llegaron a ser padres de otras deidades. Las actividades de esos dioses le fueron tan angustiosas a Apsu que determin\u00f3 destruirlos. Sin embargo, una de esas deidades, Ea, mat\u00f3 a Apsu, y cuando Tiamat intent\u00f3 vengarlo, el hijo de Ea, Marduk, la mat\u00f3 tambi\u00e9n y dividi\u00f3 su cuerpo en dos, con una mitad form\u00f3 el cielo y con la otra, la Tierra. Luego, con la ayuda de Ea, Marduk cre\u00f3 a la humanidad usando la sangre de otro dios, Kingu, el director de las huestes de Tiamat.<\/p>\n<p>\u00bfSe bas\u00f3 la Biblia en los relatos babilonios de la creaci\u00f3n?<br \/>\nP. J. Wiseman se\u00f1ala en su libro que cuando se descubrieron por primera vez las tablillas babilonias de la creaci\u00f3n, algunos eruditos cre\u00ed\u00adan que m\u00e1s investigaci\u00f3n y descubrimientos permitir\u00ed\u00adan mostrar que hab\u00ed\u00ada una correspondencia entre ellas y el relato de la creaci\u00f3n de G\u00e9nesis. Pensaban que quedar\u00ed\u00ada claro que el relato de G\u00e9nesis se hab\u00ed\u00ada basado en el babilonio. Sin embargo, las investigaciones y los descubrimientos tan solo confirmaron la gran brecha entre ambos relatos. No hay ning\u00fan paralelo entre ellos. Wiseman cita de una obra publicada por los depositarios del Museo Brit\u00e1nico \u2014The Babylonian Legends of the Creation and the Fight Between Bel and the Dragon\u2014, quienes sostienen que \u2020\u0153los conceptos fundamentales de los relatos babilonio y hebreo son, en esencia, diferentes\u2020\u009d. Wiseman hace tambi\u00e9n la siguiente observaci\u00f3n: \u2020\u0153Es deplorable el hecho de que, en vez de mantenerse al d\u00ed\u00ada con la investigaci\u00f3n arqueol\u00f3gica moderna, muchos te\u00f3logos a\u00fan repitan la ya refutada teor\u00ed\u00ada de que los hebreos se basaron en fuentes babilonias\u2020\u009d. (Creation Revealed in Six Days, Londres, 1949, p\u00e1g. 58.)<br \/>\nAunque a algunas personas les ha parecido ver ciertas similitudes entre el poema babilonio y el relato de la creaci\u00f3n de G\u00e9nesis, es obvio que el relato b\u00ed\u00adblico de la creaci\u00f3n y el ep\u00ed\u00adtome del mito babilonio antes expuesto no son en realidad similares. Por lo tanto, es innecesaria una comparaci\u00f3n detallada de ambos. Despu\u00e9s de examinar las aparentes similitudes y las diferencias (como el orden de los acontecimientos) de estos relatos, el profesor George A. Barton hizo la siguiente observaci\u00f3n: \u2020\u0153Una diferencia de mayor importancia radica en los conceptos religiosos de los dos relatos. El poema babilonio es mitol\u00f3gico y polite\u00ed\u00adsta. No exalta de ning\u00fan modo el concepto de la deidad. Sus dioses aman y odian, traman y conspiran, luchan y destruyen. Marduk, el vencedor, logra imponerse despu\u00e9s de una encarnizada lucha que somete sus poderes a la m\u00e1s dura prueba. G\u00e9nesis, en cambio, refleja el monote\u00ed\u00adsmo m\u00e1s exaltado. Dios es tan claramente el amo de todos los elementos del universo, que estos obedecen su m\u00e1s m\u00ed\u00adnima palabra. Controla todo sin esfuerzo. Habla y se realiza. Suponiendo, como hacen muchos eruditos, que haya una relaci\u00f3n entre las dos narraciones, no hay mejor prueba de la inspiraci\u00f3n del relato b\u00ed\u00adblico que ponerlo junto al babilonio. A\u00fan hoy el cap\u00ed\u00adtulo de G\u00e9nesis nos revela la majestad y poder del Dios \u00fanico, y crea en el hombre moderno, como lo hizo en el antiguo hebreo, el deseo de adorar al Creador\u2020\u009d. (Archaeology and the Bible, 1949, p\u00e1gs. 297, 298.)<br \/>\nCon respecto a los mitos antiguos sobre la creaci\u00f3n, se ha dicho: \u2020\u0153Todav\u00ed\u00ada no se ha hallado ning\u00fan mito que se refiera expl\u00ed\u00adcitamente a la creaci\u00f3n del universo, y los que tratan de la organizaci\u00f3n del universo y sus procesos culturales, la creaci\u00f3n del hombre y el establecimiento de la civilizaci\u00f3n, se caracterizan por el polite\u00ed\u00adsmo y las luchas de las deidades por la supremac\u00ed\u00ada, en destacado contraste con el monote\u00ed\u00adsmo hebreo de Gn. 1-2\u2020\u009d. (New Bible Dictionary, edici\u00f3n de J. Douglas, 1985, p\u00e1g. 247.)<\/p>\n<p>\u2020\u0153Una nueva creaci\u00f3n.\u2020\u009d Finalizado el sexto per\u00ed\u00adodo o \u2020\u0153d\u00ed\u00ada\u2020\u009d creativo, Jehov\u00e1 ces\u00f3 su actividad creadora terrestre (G\u00e9 2:2), aunque ha realizado grandes obras de naturaleza espiritual. Por ejemplo, el ap\u00f3stol Pablo escribi\u00f3: \u2020\u0153Si alguien est\u00e1 en uni\u00f3n con Cristo, es una nueva creaci\u00f3n\u2020\u009d. (2Co 5:17.) Estar \u2020\u0153en\u2020\u009d o \u2020\u0153en uni\u00f3n con\u2020\u009d Cristo significa disfrutar de unidad con \u00e9l como miembro de su cuerpo, su novia. (Jn 17:21; 1Co 12:27.) Para que pueda existir tal relaci\u00f3n, Jehov\u00e1 Dios atrae a la persona hacia su Hijo y la engendra con esp\u00ed\u00adritu santo. Este hijo de Dios engendrado por esp\u00ed\u00adritu llega a ser \u2020\u0153una nueva creaci\u00f3n\u2020\u009d, con la perspectiva de compartir con Cristo Jes\u00fas el reino celestial. (Jn 3:3-8; 6:44.)<\/p>\n<p>La re-creaci\u00f3n. Jes\u00fas tambi\u00e9n habl\u00f3 a sus ap\u00f3stoles de una \u2020\u0153re-creaci\u00f3n\u2020\u009d, que relacion\u00f3 con el tiempo en que \u2020\u0153el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso\u2020\u009d. (Mt 19:28; Lu 22:28-30.) La palabra griega traducida \u2020\u0153re-creaci\u00f3n\u2020\u009d es pa\u00c2\u00b7lin\u00c2\u00b7gue\u00c2\u00b7ne\u00c2\u00b7s\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7a, cuyos componentes significan \u2020\u0153de nuevo; otra vez; una vez m\u00e1s\u2020\u009d y \u2020\u0153nacimiento; origen\u2020\u009d. Fil\u00f3n us\u00f3 el t\u00e9rmino con referencia a la reconstrucci\u00f3n del mundo despu\u00e9s del Diluvio, y Josefo lo emple\u00f3 con respecto al restablecimiento de Israel tras el exilio. La obra Theological Dictionary of the New Testament, edici\u00f3n de G. Kittel, dice que el uso de pa\u00c2\u00b7lin\u00c2\u00b7gue\u00c2\u00b7ne\u00c2\u00b7s\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7a en Mateo 19:28 \u2020\u0153est\u00e1 en l\u00ed\u00adnea con el de Fil\u00f3n y Josefo\u2020\u009d (traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de G. Bromiley, 1964, vol. 1, p\u00e1g. 688). De modo que no se refiere a una nueva creaci\u00f3n, sino a una regeneraci\u00f3n, o renovaci\u00f3n, por medio de la cual se realiza a cabalidad el prop\u00f3sito de Dios para la Tierra. (V\u00e9ase TRIBU [\u2020\u0153Juzgar\u00e1n a las doce tribus de Israel\u2020\u009d].)<br \/>\nA la humanidad obediente, \u2020\u0153la creaci\u00f3n\u2020\u009d que ser\u00e1 \u2020\u0153libertada de la esclavitud a la corrupci\u00f3n y tendr\u00e1 la gloriosa libertad de los hijos de Dios\u2020\u009d, se le prometen grandiosas bendiciones bajo el gobierno del Reino. (Ro 8:19-21; v\u00e9ase HIJO(S) DE DIOS [Gloriosa libertad de los hijos de Dios].) La \u2020\u0153justicia habr\u00e1 de morar\u2020\u009d en el sistema de cosas prometido y creado por Dios. (2Pe 3:13.) La visi\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica de Juan y su declaraci\u00f3n: \u2020\u0153Vi un nuevo cielo y una nueva tierra\u2020\u009d, reafirman la certeza de ese nuevo sistema. (Rev 21:1-5.)<\/p>\n<p>[Recuadro en la p\u00e1gina 570]<\/p>\n<p>CREACI\u00ed\u201cN TERRESTRE DE JEHOV\u00ed\u0081<\/p>\n<p>D\u00ed\u00ada              Obras creativas                    Textos<br \/>\n1.0  Luz; divisi\u00f3n entre el d\u00ed\u00ada y la noche        G\u00e9 1:3-5<br \/>\n2.0  Expansi\u00f3n, divisi\u00f3n entre las aguas que      G\u00e9 1:6-8<br \/>\n      estar\u00ed\u00adan debajo de la expansi\u00f3n y las<br \/>\n      que estar\u00ed\u00adan sobre ella<br \/>\n3.0  Tierra seca; vegetaci\u00f3n                      G\u00e9 1:9-13<br \/>\n4.0  Las lumbreras celestes se hacen              G\u00e9 1:14-19<br \/>\n      distinguibles desde la tierra<br \/>\n5.0  Almas acu\u00e1ticas y criaturas voladoras        G\u00e9 1:20-23<br \/>\n6.0  Animales terrestres; hombre                  G\u00e9 1:24-31<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>I. La palabra<br \/>\nLa palabra c. expresa el modo como seg\u00fan la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica el &#8211;> mundo y todas sus realidades tienen en Dios su origen, su fundamento originario y su meta definitiva. Por consiguiente puede designar, en sentido activo, la acci\u00f3n creadora de Dios y, en sentido pasivo, la totalidad del mundo.<\/p>\n<p>Para expresar esto las distintas lenguas han tomado su terminolog\u00ed\u00ada de distintos \u00e1mbitos. La Biblia griega prefiere la palabra ktidso, que originariamente significa \u00abhacer habitable\u00bb y m\u00e1s tarde \u00abfundar una ciudad\u00bb. A ese sentido corresponde el verbo latino condo; pero la Iglesia latina prefiere el verbo creo, que propiamente significa \u00abengendrar\u00bb. Mientras que las lenguas rom\u00e1nicas han adoptado esta palabra, los idiomas germ\u00e1nicos han empleado un t\u00e9rmino que probablemente se relaciona con formar: \u00abgestalten\u00bb en alem\u00e1n; \u00abshape\u00bb en ingl\u00e9s; pero estos vocablos no fueron tomados del lenguaje religioso anterior al cristianismo, sino de un contexto donde ten\u00ed\u00adan un sentido profano.<\/p>\n<p>La lengua hebrea, por el contrario, ya pronto dispone de una palabra reservada a la acci\u00f3n de Dios. Frente a palabras m\u00e1s generales que significan \u00abhacer\u00bb o \u00abfundar\u00bb, desde el tiempo de los profetas es usado el t\u00e9rmino b\u00e1ra&#8217; para designar la acci\u00f3n de Dios en el mundo, en Israel y en relaci\u00f3n con la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Esta exclusividad del t\u00e9rmino es significativa para la doctrina b\u00ed\u00adblica de la c.<\/p>\n<p>II. La fe en la creaci\u00f3n dentro del Antiguo Testamento<br \/>\n1. Los pueblos sem\u00ed\u00adticos veneraban a dioses de la naturaleza, y en consecuencia los mitos acerca de la naturaleza fueron tambi\u00e9n el fundamento de su doctrina sobre los dioses. \u00abLa soledad de Israel en la sociedad de las religiones\u00bb (RAD II 352) se basa en el hecho de que este pueblo conoci\u00f3 a su Dios, no por la naturaleza, sino por la historia (VRIEZEN 199). Israel conoce a Dios en primer lugar como el Dios salvador de la naci\u00f3n; de la experiencia de sus acciones salv\u00ed\u00adficas sali\u00f3 la fe en la c. (VRIEZEN 153s; Ol\u00ed\u00ads Robleda RENCKENs 54).<\/p>\n<p>Pero la fe en la c. de los mundos no pertenec\u00ed\u00ada al n\u00facleo primario de la religi\u00f3n israelita. La antigua profesi\u00f3n de fe menciona las acciones salv\u00ed\u00adficas de Dios en la historia, pero no la c. (Dt 26, 5-10; DE HAES 12s). Quiz\u00e1s unos pocos textos antiguos dejan traslucir cierta fe en la c., pero esa fe no se convierte en tema expl\u00ed\u00adcito hasta la \u00e9poca posterior de los reyes (RAD I 149; VRIEZEN 195s). Lo cual significa que la fe en la c. constituy\u00f3 una amplificaci\u00f3n de la fe en Yahveh como Dios de la &#8211;>alianza, de la historia de &#8211;> salvaci\u00f3n, de las promesas.<\/p>\n<p>El Dios de Israel se revela primero como Dios racial de este pueblo y m\u00e1s tarde como Se\u00f1or de toda la humanidad; en la segunda fase las genealog\u00ed\u00adas y la narraci\u00f3n del para\u00ed\u00adso son antepuestas a la historia de los patriarcas, estableci\u00e9ndose as\u00ed\u00ad un enlace entre Abraham y los dem\u00e1s pueblos. Adem\u00e1s Yahveh aparece como se\u00f1or de las fuerzas de la naturaleza, en cuyas manos \u00e9stas se convierten en armas para la liberaci\u00f3n de Israel (VRIEZEN 34). La fe en el Dios de la alianza incluye as\u00ed\u00ad al mundo entero. En este clima surgen las afirmaciones y los himnos sobre la creaci\u00f3n (especialmente en Deuteroisa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas y los Salmos). La doctrina de la c. sirve para confirmar la fidelidad de Dios a la alianza (Jer 31, 35ss) o para esclarecer el poder soberano de Dios en la historia de la salvaci\u00f3n (Jer 27, 5). C. y salvaci\u00f3n son ensalzadas a la vez en los himnos de alabanza como las obras prodigiosas de Dios (Is 42, 5s; 45, 24-28; Sal 74, 13-17; 89, 10-15, etc.). La c. e igualmente la liberaci\u00f3n de Egipto dan testimonio del poder, de la bondad y de la fidelidad de Dios.<\/p>\n<p>2. M\u00e1s tarde la fe en la c. hall\u00f3 su expresi\u00f3n cl\u00e1sica en el primer cap\u00ed\u00adtulo del G\u00e9nesis (1, 2. 4a). Este, como pr\u00f3logo que abarca el mundo entero, est\u00e1 enfocado hacia la historia de la -> salvaci\u00f3n. La c. no es para Israel una revelaci\u00f3n atemporal que se produzca en el c\u00ed\u00adrculo de la naturaleza (RAD I 152ss), sino una obra hist\u00f3rica y salv\u00ed\u00adfica de Dios, es una prehistoria de la alianza. Hoy todos est\u00e1n de acuerdo en que el primer cap\u00ed\u00adtulo del G\u00e9nesis no tiene la intenci\u00f3n de ofrecer una descripci\u00f3n de c\u00f3mo naci\u00f3 el mundo (-> G\u00e9nesis). Esta visi\u00f3n libera la mirada para la intenci\u00f3n de las afirmaciones. Fundamentalmente hay que resaltar estos pensamientos:<br \/>\na) El mundo entero debe totalmente su existencia a la acci\u00f3n libre y soberana de Dios. Dios crea por su palabra en cuanto la pronuncia. Este motivo, que se insin\u00faa tambi\u00e9n en otras religiones, es central en G\u00e9n 1 y aparece incesantemente en la sagrada Escritura. Lo mismo que Israel, el mundo existe por la palabra de la alianza. El mundo no constituye una emanaci\u00f3n divina, no es el resultado de un proceso teog\u00f3nico, necesario por naturaleza (RAD I 156), sin\u00f3 que subsiste como fruto de la palabra que Dios pronuncia.<\/p>\n<p>b) EL mundo es \u00abbueno\u00bb. Las cosmogon\u00ed\u00adas antiguas ten\u00ed\u00adan generalmente car\u00e1cter dualista, pues sosten\u00ed\u00adan que nuestro mundo, con su mezcla de bien y mal, brota de un encuentro, de una lucha entre un poder bueno de ordenaci\u00f3n y de luz y un principio aut\u00f3nomo de desorden y de maldad (-> dualismo). Tambi\u00e9n G\u00e9n 1 usa im\u00e1genes que proceden de tales concepciones, pero aqu\u00e9llas quedan desmitizadas (LINDESKOG 22ss). Las cosas obedecen sin reservas al mandato soberano de Dios; secundan sin resistencia a la voluntad divina (GUNKEL 103). Y puesto que Israel conoce ya a Dios como Se\u00f1or amoroso, para la fe de este pueblo el mundo en principio no puede ser un poder hostil; y esto da a la visi\u00f3n veterotestamentaria del mundo aquel calor, tranquilidad y claridad que en vano buscar\u00ed\u00adamos fuera de la Biblia (VRIEZEN 197s). Con todo la fe en la c. no inculca un optimismo ingenuo, pues sabe que, lo mismo que la alianza, la palabra de la c. puede convertirse en juicio (VRIEZEN 206s).<\/p>\n<p>c) EL mundo existe para el hombre. A \u00e9l va dirigido el amor de Dios, como ha puesto de manifiesto el pacto de la alianza. El hombre es con toda propiedad socio de la alianza que se realiza por la c., es el representante de Dios e imagen suya; obedeciendo a Dios debe someter el mundo a su dominio (RAD I 160; DE HAEs 169s). El hombre no ha de doblegarse ante los poderes misteriosos de la naturaleza, sino que debe ponerlo todo a su servicio. Con esto el mundo pierde en principio su car\u00e1cter sagrado, aunque sigue siendo un signo permanente y una palabra de Dios al hombre (RAD II 530ss).<\/p>\n<p>La c. misma es presentada como una especie de alianza de Dios con los hombres (VRIEZEN 153s). La existencia del mundo ya es de alg\u00fan modo obra salvlfica (RAD I 152), pues en \u00e9l obran ya el poder y la fidelidad del Dios que ha concluido un pacto con Israel y con el g\u00e9nero humano (p. ej., Jer 33, 20-25; Sal 89; 119, 89ss; cf. 1 Pe 4, 19).<\/p>\n<p>Se ha intentado repetidamente ver afirmada en G\u00e9n 1 la c. \u00abde la nada\u00bb, tal como est\u00e1 formulada en 2 Mac 7, 28. Esta cuesti\u00f3n es anacr\u00f3nica, pues presupone que la creaci\u00f3n queda determinada por el terminus a quo, cuando en realidad los textos antiguos sobre la creaci\u00f3n s\u00f3lo se interesan por el terminus ad quem. Ahora bien, \u00e9ste es interpretado en el sentido de que en el mundo no hay ninguna dimensi\u00f3n independiente de la acci\u00f3n de Dios, o sea, algo que no haya de atribuirse a su acci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad se manifiesta la analog\u00ed\u00ada entre c. y alianza o el dinamismo hist\u00f3rico de la c. Para la Biblia el mundo no constituye un cosmos est\u00e1tico que haya sido creado una vez; el mundo no es \u00abtanto un ser cuanto un acontecer\u00bb (RAD I 165, 429s). Por esto la c. es una \u00abpromesa\u00bb, orientada hacia un cumplimiento (VRIEZEN 358). Ella se refiere \u00ed\u00adntegramente a la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre, y est\u00e1 incluida as\u00ed\u00ad en el dramatismo de la historia de la salvaci\u00f3n. Por eso la \u00fanica palabra bara&#8217; puede significar tanto la c. primera como las acciones hist\u00f3ricas de Dios e incluso el acto escatol\u00f3gico de la salvaci\u00f3n. Principalmente en el Deuteroisa\u00ed\u00adas la c. y la redenci\u00f3n \u00abcasi son presentadas como un \u00fanico acto dram\u00e1tico de la actuaci\u00f3n de Dios\u00bb (RAD I 151). As\u00ed\u00ad la acci\u00f3n creadora de Dios no es en modo alguno un mero pasado, sino que se da en el ahora y siempre est\u00e1 por llegar (RENDTORFF 10).<\/p>\n<p>Aunque G\u00e9n 1 presente la c. como un principio, la fe en la c. no es una mera -> protolog\u00ed\u00ada. La acci\u00f3n creadora es un acto presente y se mantiene fiel a s\u00ed\u00ad misma de cara a la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Es significativa la uni\u00f3n entre c., concepci\u00f3n del ni\u00f1o y resurrecci\u00f3n en 2 Mac 7, 22-29 (Cf. Rom 4, 17; DE HAEs 235ss). La c. no es un escenario neutral para el drama de la salvaci\u00f3n, sino que pertenece a las grandes acciones de Dios y, como fundamento que sustenta todo el acontecer de la salvaci\u00f3n, ella misma es acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>La cristiandad primitiva todav\u00ed\u00ada ten\u00ed\u00ada conocimiento de esto cuando reserv\u00f3 a la acci\u00f3n de gracias por la c. un puesto fijo en el n\u00facleo central de la oraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica (CONGAR 189-194).<\/p>\n<p>4. La sabidur\u00ed\u00ada. Junto a esta visi\u00f3n historico-salv\u00ed\u00adfica, que se desarroll\u00f3 desde el n\u00facleo interno de la fe en Yahveh, sin duda bajo la influencia de la sabidur\u00ed\u00ada egipcia y helen\u00ed\u00adstica (RAD I 442s, 463) se desarroll\u00f3 tambi\u00e9n una perspectiva m\u00e1s cosmol\u00f3gica.<\/p>\n<p>El mundo se convierte en un espect\u00e1culo (Job 36, 25s) y en objeto de la investigaci\u00f3n humana (Sab 7, 17-20), provoca una humilde admiraci\u00f3n (p. ej., Job 28; 38-39) e himnos de alabanza (Sal 8; 19; 24; 33; 93; 104; 148; Prov 42; Dan 3, 52ss; el Sal 24 y el 104 pueden ser anteriores al exilio: VRIEzEN 195). Aqu\u00ed\u00ad la c. asume una posici\u00f3n central y se convierte en fundamento absoluto de la fe (RAD I 153, cf. 463); pasa a ser casi una prueba de la existencia de Dios (Sab 13, 1-9).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad la c. y la salvaci\u00f3n est\u00e1n unidas mutuamente no a trav\u00e9s de la historia, sino mediante la \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb. La verdad hipostatizada (Prov 8, 22-31; Eclo 1, 1-10; 24, 1-34; Sab 7, 22-8, 1; 9, 9-18) es la primera de las obras de la c.; por su mediaci\u00f3n Dios ha creado el cielo y la tierra. En el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada se la designa como art\u00ed\u00adfice (Sab 7, 21; 8, 6). Como plan divino acerca del mundo, ella ha sido derramada sobre la c. (Eclo 1, 9), de manera que el mundo aparece envuelto en un esplendor que apunta hacia Dios (RAD I, 460ss). Por otra parte, en el hecho de conocer esta sabidur\u00ed\u00ada y de corresponder a ella est\u00e1 tambi\u00e9n la salvaci\u00f3n, pues la sabidur\u00ed\u00ada es la voluntad de Dios sobre los hombres; llega incluso a identificarse con la -> ley (Eclo 24, 1-34; Bar 4, 1; RAD I 458). E1 que corresponde a ella participa de la vida, pues la voluntad creadora de Dios est\u00e1 orientada hacia la vida (Sab 1, 13s; 2, 23).<\/p>\n<p>Con esta especulaci\u00f3n se inicia una evoluci\u00f3n importante, por cuanto ella contiene el pensamiento de que la acci\u00f3n creadora de Dios queda impresa en la naturaleza profana. Pero semejante visi\u00f3n no est\u00e1 exenta de peligros. Mientras esta visi\u00f3n cosmol\u00f3gica estuvo soportada por la ,fe de los padres en el Dios vivo y providente, dicha especulaci\u00f3n constituy\u00f3 un enriquecimiento, pero tan pronto como la fe en la c. se desvincul\u00f3 de la perspectiva historicosalv\u00ed\u00adfica, qued\u00f3 abierto el camino para que la imagen del creador se convirtiera en una esencia abstracta (VRIEZEN 359).<\/p>\n<p>III. El Nuevo Testamento<br \/>\n1. En la predicaci\u00f3n sin\u00f3ptica se alude muy poco a la doctrina de la c. Est\u00e1 en primer plano la salvaci\u00f3n presente, y la c. s\u00f3lo aparece algunos veces como trasfondo (Lc 11, 50; Mc 13, 19; Mt 25, 34; el matrimonio: Mt 19, 4-8; Mc 10, 6-9).<\/p>\n<p>Pero en la oraci\u00f3n la c. es ensalzada como una de las grandes acciones de Dios (Act 4, 24; cf. Ap 4, 11; 10, 6; 14, 7). Quiz\u00e1s la f\u00f3rmula \u00abtodo de Dios y para \u00e9l\u00bb (1 Cor 8, 6; cf. Rom 11, 36; Ef 4, 6; Heb 2, 10) tenga car\u00e1cter lit\u00fargico; y la ordenaci\u00f3n a Dios se afirma sobre todo con relaci\u00f3n a la comunidad, pues ella es la nueva c.<\/p>\n<p>En cambio, en la predicaci\u00f3n a los paganos la c. desempe\u00f1a su papel (Act 14, 15ss; 17, 24-28; BULTMANN 69s). Pero hemos de notar c\u00f3mo aqu\u00ed\u00ad se resalta el car\u00e1cter actual de la c., que penetra toda la historia (SCHEFFCZYK 15).<\/p>\n<p>2. En el NT se destaca muy fuertemente la conciencia del poder del maligno (LINDEsKoG 169-177 ). En Pablo y en Juan la palabra cosmos puede significar la realidad adversa a Dios (-> mundo). Ciertamente se trata de un -> dualismo moral y no propiamente ontol\u00f3gico. Pero, no obstante, por este dualismo queda muy debilitado el optimismo en la afirmaci\u00f3n existencial del mundo (BULTMANN 492s). Ante la consumaci\u00f3n de la c. en Cristo, se manifiestan m\u00e1s vivamente la imperfecci\u00f3n y la fractura en la antigua c:<br \/>\n3. La relaci\u00f3n de la c. a Cristo s\u00f3lo puede ser tratada aqu\u00ed\u00ad en cuanto se renueva en ella la doctrina de la c. Esta doctrina aparece ya cuando se designa a Cristo como el nuevo Ad\u00e1n, cuando la existencia del creyente y de la comunidad es concebida como nueva creaci\u00f3n, cuando el &#8211;>bautismo es considerado como un nuevo nacimiento, en el cual se realiza a manera de memoria el hecho de la c. y del \u00e9xodo. Cristo es el hombre a imagen de Dios (2 Cor 4, 4; Col 1, 15), en el cual alcanza su verdad plena la palabra antigua de la creaci\u00f3n. Se alude ya al papel de Cristo en la c., pues al < ex Deo\" se a\u00f1ade un < per Iesum Christum\" (1 Cor 8, 6). Mas primero se reconoci\u00f3 a Cristo como se\u00f1or de la salvaci\u00f3n, y luego como se\u00f1or de la creaci\u00f3n; la evoluci\u00f3n doctrinal sigue el mismo curso que en el AT (RATZINGER 462; SCHEFFCZYK 19).\n\nCol 1, 15ss; Heb 1, 2s. l0ss; Jn 1, 1-18 realizaron despu\u00e9s, en formas distintas, la equiparaci\u00f3n de la sabidur\u00ed\u00ada creadora y de la palabra creadora con el hombre Jesucristo. Estos textos son, entre otras cosas, una base para la doctrina de la preexistencia y de las dos naturalezas de Cristo. Pero hay que notar c\u00f3mo son tambi\u00e9n afirmaciones sobre el hombre hist\u00f3rico Jesucristo. A la tendencia deshistorizante que lat\u00ed\u00ada en la idea de la c. por la sabidur\u00ed\u00ada se le da un giro totalmente contrario. En el hombre jesucristo Dios ha pronunciado plenamente su palabra creadora y ha realizado en definitiva su plan sobre la c. en la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo. Jes\u00fas es por antonomasia la verdadera criatura.\n\nAqu\u00ed\u00ad se muestra la verdad suprema del antiguo teolog\u00fameno acerca del hombre como finalidad de la creaci\u00f3n (RATZINGER 463). Aqu\u00ed\u00ad aparece tambi\u00e9n que la creaci\u00f3n es obediencia y participaci\u00f3n en la alianza. Pero este misterio indica igualmente la inescrutable cercan\u00ed\u00ada entre la criatura y el creador, pues un hombre es el Hijo que est\u00e1 en el seno del Padre. La c. est\u00e1 destinada a esta intimidad con Dios (-> encarnaci\u00f3n).<\/p>\n<p>La c. es historia, ya que sit\u00faa al hombre con todo su mundo en la responsabilidad ante la voluntad creadora de Dios, con lo cual toda criatura queda incluida en el drama de la rebeld\u00ed\u00ada y del perd\u00f3n (Rom 8, 19ss). Todo procede de Dios y tiende a su gloria, para que \u00e9l sea todo en todos (1 Cor 15, 28).<\/p>\n<p>IV. Historia del dogma<br \/>\nEl dogma de la c. no tiene una historia muy movida. La fe en la c. ten\u00ed\u00ada un lugar en la liturgia. Los s\u00ed\u00admbolos m\u00e1s antiguos confiesan a Dios como \u00abpatrem omnipotentem\u00bb, debiendo notarse que \u00abomnipotens\u00bb no designa la omnipotencia abstracta, sino el soberano poder creador de Dios, y que la paternidad expresa probablemente la iniciativa creadora de Dios (KELLY 134-139; EICHENSEER 173-187 ). Desde el siglo iv esta confesi\u00f3n recibe entre otras ampliaciones la del \u00abfactorem caeli et terrae\u00bb. Pero ya a mediados del siglo II pasa muy a primer plano la creaci\u00f3n ex nihilo. As\u00ed\u00ad en la profesi\u00f3n de fe de Hermas (Mand 1, 1; Vis 1, 6), frecuentemente citada. Los polemistas contra el -> dualismo gn\u00f3stico y los &#8211;>apologetas contra la concepci\u00f3n filos\u00f3fica de una materia eterna acent\u00faan la c. \u00abde la nada\u00bb. En la disputa antiarriana la c. \u00abex nihilo\u00bb es contrapuesta a la generaci\u00f3n del Hijo desde la esencia del Padre.<\/p>\n<p>Con la postura de lucha contra el dualismo y contra la materia eterna de la filosof\u00ed\u00ada helen\u00ed\u00adstica, en la doctrina eclesi\u00e1stica pasa pronto a primer plano un enfoque fuertemente cosmol\u00f3gico y protol\u00f3gico, el cual se ha mantenido hasta nuestros d\u00ed\u00adas. La visi\u00f3n de Ireneo, centrada en la historia de salvaci\u00f3n, tiene poca repercusi\u00f3n (SCHEFFCzYK 41ss). Los documentos eclesi\u00e1sticos se dirigen contra el dualismo del priscilianismo (Dz 21, 29, DS 285s) o de los c\u00e1taros (Dz 428) y contra el idealismo pante\u00ed\u00adstico del siglo xix (Dz 1782s, 1801-1805). Esta postura de lucha contra concepciones filos\u00f3ficas motiv\u00f3 un enfoque unilateralmente filos\u00f3fico por parte de la Iglesia (CONGAR 203s). Fue muy importante para el desarrollo de la teolog\u00ed\u00ada de la c. la reflexi\u00f3n de Agust\u00ed\u00adn sobre el tiempo, por la raz\u00f3n de que ella posibilit\u00f3 en principio una perspectiva unitaria entre la c. y la conservaci\u00f3n, y con ello evit\u00f3 una concepci\u00f3n puramente protol\u00f3gica. La escol\u00e1stica insisti\u00f3 fuertemente en la causalidad eficiente, si bien en la alta escol\u00e1stica esta idea qued\u00f3 matizada y enriquecida mediante la doctrina de la -> participaci\u00f3n. Pero el influjo de esos enfoques m\u00e1s amplios en la predicaci\u00f3n fue escaso, de modo que sigui\u00f3 predominando el aspecto de la protolog\u00ed\u00ada y de la causalidad eficiente.<\/p>\n<p>Esta teolog\u00ed\u00ada de la c., que as\u00ed\u00ad se hab\u00ed\u00ada quedado por debajo de sus posibilidades, no estaba a la altura de las circunstancias para el di\u00e1logo con las ciencias naturales. En consecuencia los te\u00f3logos establecieron una disociaci\u00f3n cada vez mayor entre la acci\u00f3n creadora de Dios y los nexos causales de la naturaleza, reduciendo la intervenci\u00f3n divina al primer principio del mundo y a pocas excepciones en la historia de la evoluci\u00f3n. As\u00ed\u00ad el sentido actual y existencial de la creaci\u00f3n qued\u00f3 cada vez m\u00e1s debilitado. S\u00f3lo en los \u00faltimos decenios se ha iniciado un cambio.<\/p>\n<p>V. Aspecto sistem\u00e1tico<br \/>\nPuesto que c. significa una acci\u00f3n universal de Dios en el mundo y una referencia total del mundo a Dios, ella no tiene cabida en ninguna categor\u00ed\u00ada de pensamiento. Decir en qu\u00e9 no consiste, es m\u00e1s f\u00e1cil que definir en qu\u00e9 consiste la c. F\u00e1cilmente se critican las definiciones tradicionales, pero dif\u00ed\u00adcilmente se trazan las l\u00ed\u00adneas para dise\u00f1ar en forma positiva el contenido de las f\u00f3rmulas creyentes.<\/p>\n<p>A. Negativamente<br \/>\n1. La doctrina de la c. no es una respuesta a las cuestiones acerca de c\u00f3mo surgi\u00f3 el mundo y acerca de la -a evoluci\u00f3n, tal como la estudian las ciencias naturales. Estas preguntan por causas incluidas en el mundo de las categor\u00ed\u00adas y por tanto son incapaces de alcanzar el plano de la acci\u00f3n divina de la c. (BEAUCAMF 71-75). La c. no es una dimensi\u00f3n experimental (SERTILLANGES, Dieu ou rien? I 96).<\/p>\n<p>2. La doctrina de la c. no es una prueba de la existencia de Dios ni una teodicea. Se funda en el conocimiento del Dios vivo, conocimiento que se logra por la historia de la salvaci\u00f3n. Ciertamente por la contingencia del mundo cabe deducir su origen, pero resulta problem\u00e1tico que \u00e9ste pueda conocerse como c. (Vaticano i, Dz 1906; referente a esto SCHEFFCZYK 150s). La teodicea queda dificultada precisamente por la fe en la c., pues esta fe m\u00e1s bien agudiza el problema del ->mal.<\/p>\n<p>3. Ciertos sistemas metaf\u00ed\u00adsicos, como el -> pante\u00ed\u00adsmo, el emanantismo, el &#8211;> dualismo, son inconciliables con la doctrina de la c. Con todo, esta doctrina no puede rebajarse al nivel de una metaf\u00ed\u00adsica de la c., pues se desvincular\u00ed\u00ada de la fe salv\u00ed\u00adfica y as\u00ed\u00ad quedar\u00ed\u00ada esencialmente mutilada. La palabra decisiva y suprema sobre la c. es el Dios hombre; ahora bien, el hecho de que el Creador se solidarice tan profundamente con su creaci\u00f3n, jam\u00e1s ser\u00e1 metaf\u00ed\u00adsicamente evidente.<\/p>\n<p>B. Positivamente<br \/>\n1. En general hay que retener lo que sigue:<br \/>\nLas categor\u00ed\u00adas personales son las m\u00e1s apropiadas para expresar la c. Esta es obra del Dios personal, y en la persona est\u00e1 la criatura m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstica, de manera que \u00abla dimensi\u00f3n plena de la criatura s\u00f3lo se manifiesta con claridad en la realidad personal\u00bb (VOLK 516). Por esto el concepto de \u00abiniciativa\u00bb es preferible al de \u00abcausalidad\u00bb.<\/p>\n<p>La c. abarca la realidad entera del mundo, no s\u00f3lo su comienzo, sino tambi\u00e9n la existencia total del mismo hasta su consumaci\u00f3n, y no s\u00f3lo su ser est\u00e1tico, sino tambi\u00e9n su dinamismo.<\/p>\n<p>2. Con relaci\u00f3n a las definiciones tradicionales: la formulaci\u00f3n \u00abproductio rei\u00bb es deficiente, en cuanto dirige la atenci\u00f3n exclusivamente al comienzo y tiene car\u00e1cter apersonal; el \u00abex nihilo\u00bb queda tergiversado f\u00e1cilmente en el sentido de que la nada es concebida a manera de hip\u00f3stasis; la expresi\u00f3n \u00bb secundum totam substantiam\u00bb podr\u00ed\u00ada inducir a la opini\u00f3n err\u00f3nea de que la acci\u00f3n creadora de Dios se extiende s\u00f3lo a la substancia est\u00e1tica, pero no a la actividad y al perfeccionamiento de todo lo creado.<\/p>\n<p>3. C. significa que todo es completamente obra de Dios y beneficio suyo al hombre.<\/p>\n<p>a) Dios es el autor de todo, y concretamente el Dios personal y salv\u00ed\u00adfico que se ha revelado como puro amor y como iniciativa. Esto significa que la c. es una acci\u00f3n espont\u00e1nea que no puede deducirse de ning\u00fan otro origen, pues brota solamente de la originalidad del -> amor. La definici\u00f3n del Vaticano i sobre la libertad de Dios en la creaci\u00f3n (Dz 1783, 1805) afirma positivamente que toda realidad brota de la pura iniciativa del amor divino. Este amor no presupone su objeto, sino que lo pone y, concretamente, lo pone como objeto digno de amor (GUELLUY 97).<\/p>\n<p>b) El objeto de la creaci\u00f3n es el todo, sin excepci\u00f3n alguna, en todas sus dimensiones.<\/p>\n<p>Sin excepci\u00f3n alguna indica el sentido positivo del \u00abex nihilo\u00bb. Toda la realidad procede de la acci\u00f3n de Dios y est\u00e1 envuelta en ella.<\/p>\n<p>En todas sus dimensiones significa: en la unidad de &#8211;>principio y fin, de evoluci\u00f3n y consumaci\u00f3n, lo cual tiene validez no s\u00f3lo con relaci\u00f3n a la criatura material, sino tambi\u00e9n con relaci\u00f3n al hombre, que a este respecto no se reduce a una naturaleza dada previamente al yo, sino que incluye tambi\u00e9n la -> persona y la ->libertad, la persona que se afirma, configura y perfecciona libremente a s\u00ed\u00ad misma junto con su mundo circundante. En contraposici\u00f3n a las concepciones tradicionales hemos de acentuar que el hombre es creado precisamente como autorrealizaci\u00f3n libre.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n creadora de Dios no anula la acci\u00f3n propia de las criaturas, sino que les da su libertad: \u00abDios capacita a la criatura para que se fundamente en s\u00ed\u00ad misma\u00bb (HENGSTENBERG 108). Aunque la doctrina sobre la c. siempre ha tenido conciencia de esto (tesis del \u00abconcurso\u00bb), sin embargo estuvo una y otra vez expuesta al peligro de caer en cierto &#8211;> de\u00ed\u00adsmo, seg\u00fan el cual Dios ciertamente crea la naturaleza como una capacidad de acci\u00f3n, pero deja en manos de la criatura la actualizaci\u00f3n de esa capacidad. Semejante tergiversaci\u00f3n es tanto m\u00e1s lamentable por el hecho de que las ciencias naturales consideran el mundo como un sistema cerrado de fuerzas que se construye a s\u00ed\u00ad mismo en un proceso natural. Pero vista as\u00ed\u00ad, la acci\u00f3n creadora de Dios retroceder\u00ed\u00ada cada vez m\u00e1s ante la actividad propia del mundo, y la criatura har\u00ed\u00ada la competencia al creador (cf. Vaticano ir, Gaudium et spes, n .o 34). La oposici\u00f3n de los creyentes al evolucionismo procede en gran parte de esta tergiversaci\u00f3n de la c.<\/p>\n<p>Dios crea un \u00abmundo que deviene\u00bb (Schoonenberg), que se realiza a s\u00ed\u00ad mismo y que precisamente as\u00ed\u00ad es criatura. Pero esto significa que la acci\u00f3n creadora de Dios no puede ser concebida como una condici\u00f3n extr\u00ed\u00adnseca de la actividad propia de la criatura o como un complemento a\u00f1adido a ella, sino que debe ser concebida como su n\u00facleo intr\u00ed\u00adnseco. Incluso en mi propia acci\u00f3n, Dios es m\u00e1s \u00ed\u00adntimo para m\u00ed\u00ad que yo mismo. El creador \u00abno es una de las causas del mundo enmarcadas en las categor\u00ed\u00adas, sino el fundamento vivo, permanente y trascendental del movimiento propio del mundo\u00bb (cf. &#8211;> revelaci\u00f3n ii).<\/p>\n<p>c) La c. es beneficio de Dios al hombre. \u00abCreer en la c. significa ver a alguien bajo todas las cosas\u00bb (GUELLUY 96), considerar el mundo como un don.<\/p>\n<p>El \u00abmotivo\u00bb de la acci\u00f3n creadora de Dios lo describe el Vaticano I con las palabras: ad manifestandam perfectionem suam per bona, quae creaturis impertitur (Dz 1783), frase que oficialmente fue interpretada as\u00ed\u00ad: ut bonitatem suam creaturis impertiret (Col Lac vil 85s, 110). La creaci\u00f3n es pura donaci\u00f3n libre, obra del amor dadivoso.<\/p>\n<p>Por esto el fin de la c. es el hombre, como persona y como comunidad. Pues s\u00f3lo el hombre puede recibir el amor en cuanto amor. La c. entera alcanza as\u00ed\u00ad en el hombre la cumbre de su sentido; en el hombre que en el transcurso de la historia re\u00fane el cosmos en s\u00ed\u00ad mismo, se supera a s\u00ed\u00ad mismo en libertad y responde as\u00ed\u00ad a la palabra creadora con toda la fuerza de su yo y de su mundo.<\/p>\n<p>La plenitud de la existencia humana se identifica con la -> gloria de Dios. Cuanto m\u00e1s el hombre se realiza libremente a s\u00ed\u00ad mismo y as\u00ed\u00ad realiza libremente el mundo, tanto m\u00e1s es espejo donde se refleja la gloria del creador. Y en cuanto el hombre como libertad realizada rinde gratitud a Dios por su propia realidad, le da honra. Gloria Dei vivens homo: vita autem hominis visio Dei (IRENEO, Ad haer. iv 20, 7: PG 7, 1037). As\u00ed\u00ad Jes\u00fas, el Se\u00f1or, es la meta de la c., es el s\u00ed\u00ad definitivo de Dios a su obra y el s\u00ed\u00ad completo del hombre a Dios (cf. 2 Cor 1, 20).<\/p>\n<p>4. La c. es por tanto la acci\u00f3n libre de Dios en virtud de la cual el mundo y la misma criatura humana es entregada al hombre como don de la bondad divina, y como tarea a cumplir hasta llegar a una consumaci\u00f3n en que el hombre responde a esta palabra creadora con toda la plenitud de su yo y de su mundo. La condici\u00f3n de criatura se descubre as\u00ed\u00ad en el hombre como una llamada divina, de tal modo que la realidad entera le sale al encuentro como una palabra de Dios, que le pide a la vez que responda con todo su ser y le capacita para ello.<\/p>\n<p>Pieter Smulders<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>1. genesis (gevnesi\u00bb, 1078) denota origen, linaje, o nacimiento, y se usa como \u00abcreaci\u00f3n\u00bb en la frase en Jam 3:6  \u00abla rueda de la creaci\u00f3n\u00bb. Hay quienes consideran que aqu\u00ed\u00ad se trata del curso del nacimiento o de la creaci\u00f3n, o del curso de la naturaleza humana conforme al prop\u00f3sito original de parte de Dios; mayor, en su comentario acerca de la ep\u00ed\u00adstola de Santiago, considera que trocos es aqu\u00ed\u00ad la rueda \u00abque tomando fuego desde su eje encendido, se compara al mal que se extiende progresivamente, y que es provocado por la lengua\u00bb, y muestra que \u00abel significado totalmente desarrollado\u00bb de g\u00e9nesis denota \u00abel cambio incesante de la vida \u2020\u00a6 la esfera de esta vida terrena, significando todo lo que se contiene en nuestra vida\u00bb. El significado, entonces, parecer\u00ed\u00ada ser el de toda la esfera de las actividades y de la vida humana. Moulton y Milligan lo ilustran en este sentido de los papiros. V\u00e9anse NACIMIENTO, NATURAL. 2. ktisis (ktivsi\u00bb, 2937), primariamente el acto de crear, o el acto creativo en proceso. Tiene este significado en Rom 1:20 y Gl 6.15. Al igual que la palabra castellana \u00abcreaci\u00f3n\u00bb, significa tambi\u00e9n el producto del acto creador, la criatura o cosa creada, como en Mc 6.15; Rom 1:25; 8.19; Col 1:15; Heb 9:11: En Mc 16.15 y Col 1:23 su significado tiene referencia a la humanidad en general. En cuanto a su utilizaci\u00f3n en Gl 6.15 la referencia es, evidentemente, \u00abal acto creador de Dios, por el cual una persona es introducida a la bendici\u00f3n de la salvaci\u00f3n, en contraste a la circuncisi\u00f3n hecha con manos humanas, y que los judaizantes afirmaban necesaria a este fin\u00bb. (de Notes on Galatians, por Hogg y Vine, pp. 339). V\u00e9anse tambi\u00e9n COSA, CRIATURA.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>AT. I. EL CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA. Al leer los primeros testigos de la literatura b\u00ed\u00adblica se tiene la sensaci\u00f3n de que los antiguos israelitas propend\u00ed\u00adan m\u00e1s a considerar a Dios como el salvador de Israel y el autor de la *alianza que como el Creador del *mundo y del *hombre. Sin embargo, es cierto que la idea de la creaci\u00f3n se remonta en Israel a la m\u00e1s remota antig\u00fcedad. Exist\u00ed\u00ada, en efecto, en el medio oriental en que se afirm\u00f3 la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, mucho antes de la \u00e9poca de Abraham. En Egipto, el relato de la creaci\u00f3n por Atum estaba graba-do en las paredes de las pir\u00e1mides. En Mesopotamia textos ac\u00e1dicos, que dependen a su vez de tradiciones sum\u00e9ricas, conten\u00ed\u00adan diversos relatos de la creaci\u00f3n. En Ugarit el dios supremo El era llamado el \u00abcreador de las criaturas\u00bb. Sin duda, en estos tres casos el origen del mundo estaba ligado con concepciones polite\u00ed\u00adstas. En Mesopotamia se relacionaba org\u00e1nicamente con &#8216;la guerra de los dioses que la mitolog\u00ed\u00ada situaba en el tiempo primordial. A pesar de todo, los mitos mismos eran testimonio de preocupaciones y nociones que no pod\u00ed\u00adan ser extra\u00f1as a Israel.<\/p>\n<p>Se ha supuesto que el *nombre divino, Yahveh, ten\u00ed\u00ada primitivamente sentido factitivo : \u00abEl que hace ser\u00bb, por tanto, \u00abel creador\u00bb. Es una hip\u00f3tesis probable. Pero el G\u00e9nesis nos proporciona un punto de referencia todav\u00ed\u00ada m\u00e1s significativo. Melquisedec bendice a Abraham \u00abpor el Dios alt\u00ed\u00adsimo. que cre\u00f3 cielo y tierra\u00bb (G\u00e9n 14,19): la expresi\u00f3n se halla precisamente en textos fenicios. Ahora bien, Abraham toma tambi\u00e9n por testigo al \u00abDios alt\u00ed\u00adsimo que cre\u00f3 cielo y tierra\u00bb (G\u00e9n 14,22). As\u00ed\u00ad, en el dios creador del rey de Salem reconoc\u00ed\u00adan los patriarcas a su propio Dios, aun cuando el polite\u00ed\u00adsmo hubiera desfigurado un tanto sus rasgos.<\/p>\n<p>II. LA REPRESENTACI\u00ed\u201cN B\u00ed\u008dBLICA DE LA CREACI\u00ed\u201cN. Dos relatos complementarios de la creaci\u00f3n abren el libro del G\u00e9nesis. Est\u00e1n all\u00ed\u00ad como un pr\u00f3logo a la alianza con No\u00e9, Abraham, Mois\u00e9s, o m\u00e1s bien como el primer acto del drama que, a trav\u00e9s de las variadas manifestaciones de la bondad de Dios y de la infidelidad de los hombres, constituye la historia de la *salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. El relato m\u00e1s antiguo (G\u00e9n 2,4-25) se extiende sobre todo en la creaci\u00f3n de la primera pareja humana y del marco en que debe vivir. Dios hace salir de la tierra la humedad que la fecundar\u00e1, y planta en ella el huerto &#8216;de Ed\u00e9n, el *para\u00ed\u00adso; con el polvo de la tierra modela el cuerpo del hombre, luego el de los *animales; del cuerpo del hombre saca a la *mujer. Todo lo que existe resulta as\u00ed\u00ad de su actividad personal, y el relato subraya a su manera el car\u00e1cter concreto de esta actividad : como un artesano, Dios trabaja a la manera humana. Pero su *obra resulta perfecta a la primera: el hombre es creado para que viva dichoso, con los animales como servidores y con una compa\u00f1era, que es otro \u00e9l. S\u00f3lo el pecado introducir\u00e1 el desorden y la *maldici\u00f3n en un mundo que en su origen es *bueno.<\/p>\n<p>2. En el relato sacerdotal (G\u00e9n 1) el cuadro es m\u00e1s grandioso. En un principio saca Dios el universo (cielo y tierra) del caos primitivo (1,1); hace luego aparecer en \u00e9l todo lo que forma su riqueza y su belleza. El autor estaba impresionado por el orden de la creaci\u00f3n: regularidad del movimiento de los astros, distinci\u00f3n de los reinos, leyes de la re-producci\u00f3n. &#8216;Todo esto es obra del Creador que, sencillamente con su *palabra, puso todo en su lugar (Sal 148,5). Y esta obra culmina en la creaci\u00f3n del hombre, que ser\u00e1 a *imagen y semejanza de Dios, y que debe dominar el universo. Finalmente Dios, una vez acabada su obra, repos\u00f3 y bendijo el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada, destinado en adelante al *descanso. Este \u00faltimo rasgo revela el sentido del marco temporal en que se sit\u00faa la creaci\u00f3n, el de la *semana, que da a la vida del hombre un ritmo sagrado: la actividad creadora de Dios es el modelo del *trabajo humano.<\/p>\n<p>Los rasgos que este segundo relato presenta en com\u00fan con las tradiciones babil\u00f3nicas (victoria sobre el abismo, separaci\u00f3n de las aguas superiores y &#8216;de las aguas inferiores, creaci\u00f3n de los astros) no tienen el menor rastro de mitolog\u00ed\u00ada. Dios obra solo, no delibera sino consigo mismo. Su victoria sobre el caos no es el resultado de un verdadero combate. El abismo (teh\u00f3m) no es una divinidad maligna contra la Tiamal babil\u00f3nica; no se trata ya de monstruos ni de demonios vencidos o encadenados por Dios. La creaci\u00f3n es la acci\u00f3n espont\u00e1nea de un Dios todopoderoso, que act\u00faa seg\u00fan un plan determinado en favor del hombre, al que ha creado a su imagen.<\/p>\n<p>3. La tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica. La concepci\u00f3n de la creaci\u00f3n que atestiguan estas dos representaciones diferentes, domin\u00f3 el pensamiento israelita aun antes de tomar forma en los relatos b\u00ed\u00adblicos actuales. Los profetas la invocan en sus pol\u00e9micas contra los *\u00ed\u00addolos cuando reprochan a \u00e9stos ser objetos sin vida, hechos de mano de hombre, incapaces de salvar (Jer 10, 1-5; Is 40,19s; 44,9-20), mientras que Yahveh es el Creador del mundo (Am 4,13; 5,8s; 9,5s; Jer 10, 6-16; Is 40,21-26).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del exilio, los sabios van m\u00e1s lejos en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica. El editor de los Proverbios, no contento con afirmar que Dios cre\u00f3 el mundo con sabidur\u00ed\u00ada, inteligencia y ciencia (Prov 3,19s; cf. Sal 104,24), muestra en la *sabidur\u00ed\u00ada personificada la primera obra de Dios engendrada desde los principios (Prov 8,22ss). Exist\u00ed\u00ada cuando fueron crea-das todas las cosas, teniendo el papel de maestro de obras (Prov 8, 24-30); se recreaba en el universo antes de complacerse en frecuentar a los hombres (Prov 8,31). El autor del Eclesi\u00e1stico, alimentado con esta doctrina, insiste a su vez en la creaci\u00f3n de la sabidur\u00ed\u00ada anteriormente a todas las cosas (Eclo 1,9; 24,9). Igualmente el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada ve en ella la artesana del universo (Sab 8,6; cf. 9,9). En una l\u00ed\u00adnea muy pr\u00f3xima de pensamiento, los salmistas atribuyen la creaci\u00f3n a la *palabra y al *esp\u00ed\u00adritu de Dios personificados (Sal 33,6; 104,30; cf. Jdt 16,14). Estas nuevas perspectivas tienen su importancia, pues son el preludio de la revelaci\u00f3n del Verbo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Finalmente, en la \u00e9poca griega, se llega a la idea expl\u00ed\u00adcita de un mundo sacado de la nada: \u00abMira al cielo y a la tierra y ve cuanto hay en ellos y entiende que de la nada lo hizo todo Dios y todo el humano linaje ha venido de igual modo\u00bb (2Mac 7,28): Pero enesta \u00e9poca la teolog\u00ed\u00ada de la creaci\u00f3n se asocia a la apolog\u00e9tica jud\u00ed\u00ada: frente a un mundo pagano, para el que todo era Dios, excepto Dios mismo, afirma Israel la grandeza del Dios \u00fanico, que se deja percibir a trav\u00e9s de sus *obras (Sab 13,1-5).<\/p>\n<p>III LA CREACI\u00ed\u201cN EN EL DESIGNIO DE DIOS. 1. Creaci\u00f3n e historia. El AT no se interesa por la creaci\u00f3n para satisfacer la curiosidad humana resolviendo el problema de los or\u00ed\u00adgenes. En ello ve ante todo el punto de partida del *designio de Dios y de la historia de la salvaci\u00f3n, la promesa de las altas gestas divinas cuya serie contin\u00faa en la historia de Israel. *Potencia creadora y dominio de la historia son cosas correlativas: como creador y due\u00f1o del mundo puede Dios escoger a Nabucodonosor (Jer 27,4-7) o a Ciro (Is 45,12s) para ejecutar sus designios ac\u00e1 en la tierra. Los acontecimientos no se producen nunca sino dependientemente de \u00e9l; literalmente, \u00e9l los crea (Is 48,6s). Esto se aplica especialmente a los acontecimientos mayores que determinaron el curso del destino de Israel: *elecci\u00f3n del pueblo de Dios, creado y formado por \u00e9l (Is 43,1-7), liberaci\u00f3n del *Exodo (cf. Is 43,16-19). Por eso los salmistas, en sus meditaciones sobre la historia sagrada los unen a las maravillas de la creaci\u00f3n para trazar un cuadro completo de los *milagros de Dios (Sal 135,5-12; 136,4-26).<\/p>\n<p>El acto creador, insertado en tal marco, escapa totalmente a las concepciones m\u00ed\u00adticas que lo desfiguraban en el antiguo Oriente. Siendo ello as\u00ed\u00ad, los autores sagrados, para darle una representaci\u00f3n po\u00e9tica, pueden recurrir impunemente a las im\u00e1genes de los viejos mitos: \u00e9stas han perdido ya su veneno. El Creador se convierte en el h\u00e9roe de un combate gigantesco contra las *bestias que personifican el caos, Rahano Leviat\u00e1n. Estos monstruos han sido hendidos (Sal 89,11), atravesados (Is 51,9; Job 26,13), despedazados (Sal 74,13). No est\u00e1n definitivamente destruidos, pero est\u00e1n aletargados (Job 3,8), en cadenas (Job 7,12; 9,13), relegados al mar (Sal 104,26); la creaci\u00f3n fue para Dios su primera *victoria. En la historia contin\u00faa la serie de los combates que se pueden representar con las mismas im\u00e1genes: \u00bfno comport\u00f3 el Exodo una nueva victoria sobre el monstruo del gran abismo (Is 51,10)? As\u00ed\u00ad, a trav\u00e9s &#8216;de los s\u00ed\u00admbolos, hallamos siempre la misma asimilaci\u00f3n de las grandes gestas hist\u00f3ricas de Dios con su gran gesta original.<\/p>\n<p>2. Salvaci\u00f3n y nueva creaci\u00f3n. La historia sagrada no se detiene en el presente. Camina hacia un t\u00e9rmino evocado por la escatolog\u00ed\u00ada prof\u00e9tica. Aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n se impone una referencia al acto creador de Dios, si se quiere comprender exactamente lo que ser\u00e1 la *salvaci\u00f3n final. La conversi\u00f3n de Israel ser\u00e1 una verdadera recreaci\u00f3n : \u00abYahveh crea algo *nuevo en la tierra: la mujer va en busca de su marido\u00bb (Jer 31,22). Igualmente la futura liberaci\u00f3n (Is 45,8), acompa\u00f1ada por los prodigios de un nuevo Exodo (Is 41,20); la nueva *Jerusal\u00e9n, en la que el pueblo nuevo hallar\u00e1 una felicidad paradis\u00ed\u00adaca (Is 65,18); y la estabilidad de las leyes establecidas por Dios, son una prenda segura de que este orden nuevo durar\u00e1 para siempre (Jer 31,35ss). Finalmente, el mundo entero participar\u00e1 en la renovaci\u00f3n de la faz de las cosas : Yahveh crear\u00e1 cielos nuevos y una tierra nueva (Is 65,17; 66,22s). Perspectiva gran-diosa, en la que el t\u00e9rmino de los designios de Dios alcanza la perfecci\u00f3n de los or\u00ed\u00adgenes, despu\u00e9s del largo par\u00e9ntesis que hab\u00ed\u00ada abierto el pecado humano. Ezequiel, sin emplear expl\u00ed\u00adcitamente el verbo \u00abcrear\u00bb, se adaptaba ya a \u00e9l cuando mostraba a Yahveh cambiando en los \u00faltimos tiempos el *coraz\u00f3n del hombre para volverlo a introducir en el gozo del Ed\u00e9n (Ez 36,26-35; cf. 11,19). Por esto el salmista, apoy\u00e1ndose en tal promesa, puede suplicar a Dios que \u00abcree en \u00e9l un coraz\u00f3n puro\u00bb (Sal 51,12): en esta renovaci\u00f3n de su ser presiente con toda raz\u00f3n una anticipaci\u00f3n concreta de la nueva creaci\u00f3n que tendr\u00e1 lugar en Jesucristo.<\/p>\n<p>IV. EL HOMBRE DELANTE DEL CREADOR. 1. Situaci\u00f3n del hombre. La doctrina b\u00ed\u00adblica de la creaci\u00f3n no es una especulaci\u00f3n de teolog\u00ed\u00ada abstracta. Es una noci\u00f3n religiosa que rige una actitud del alma. A trav\u00e9s de la obra descubre el hombre al obrero (cf. Sab 13,5), de lo que resulta en \u00e9l un sentimiento profundo de admiraci\u00f3n y de reconocimiento. En ciertos salmos la contemplaci\u00f3n de la belleza de las cosas conduce a una alabanza entusiasta (Sal 19,1-7; 89,6-15; 104). En otros lugares el hombre queda como abrumado por la grandeza divina, que descubre a trav\u00e9s de sus sorprendentes maravillas. Tal es el sentido de los discursos de Dios en el libro de Job (38-41); \u00bfc\u00f3mo Job, llamado as\u00ed\u00ad de nuevo a la realidad, no se hab\u00ed\u00ada de abismar en una *humildad profunda (42,1-6)? Llegado al final, el *hombre se pone en su verdadero puesto de criatura. Dios lo ha formado, amasado, modelado como a la arcilla (Job 10,8ss; ls 64,7; Jer 18,6). \u00bfQu\u00e9 es \u00e9l frente a Dios, cuya misericordia le es tan necesaria (Eclo 18,8-14)? En vano tratar\u00ed\u00ada de esquivar la *presencia divina; en todos los momentos est\u00e1 en las manos de su creador, y nada de lo que hace se le escapa (Sal 139). Tal es el sentimiento fundamental sobre el que puede edificarse una *piedad aut\u00e9ntica; de hecho rige toda la piedad del AT.<\/p>\n<p>2. El hombre, tomando as\u00ed\u00ad conciencia de su verdadera situaci\u00f3n delante de Dios, puede hallar el camino de la *confianza. Porque, como lo repite Isa\u00ed\u00adas, el mismo Dios que cre\u00f3 el cielo y la tierra, quiere tambi\u00e9n aniquilar a los *enemigos de su pueblo, darle la salud, restaurar la nueva Jerusal\u00e9n (Is 44,24-28; cf. Is 51, 9ss). El fiel debe desterrar todo miedo: el socorro le viene del Se\u00f1or que hizo el cielo y la tierra (Sal 121,2).<\/p>\n<p>NT. I. EL Dios CREADOR. La doctrina del Dios creador, elaborada en el AT, conserva en el NT su puesto esencial, se consuma incluso.<\/p>\n<p>1. Herencia del AT. Dios, creando el mundo por su palabra (cf. 2Cor 4,6), llam\u00f3 la nada a la existencia (Rom 4,17). Esta operaci\u00f3n primera la contin\u00faa vivificando a sus criaturas : en \u00e9l tenemos la vida, el movimiento, el ser (Act 17,28; ITim 6,13). El cre\u00f3 el mundo \u00aby todo lo que encierra\u00bb (Ap 10,6; Act 14,15; 17,24; Heb 2,10); todo existe por \u00e9l y para \u00e9l (1Cor 8,6; Rom 11,36; Col 1,16). Por eso es buena toda criatura : todo lo que es de Dios es *puro (1Cor 10,25s; cf. Col 2,20ss). Por eso tambi\u00e9n las leyes del orden natural deben ser respetadas por el hombre : por ejemplo, el divorcio contradice el designio de aquel que en el principio cre\u00f3 al hombre y a la mujer (Mt 19,4-8).<\/p>\n<p>Esta doctrina ocupa naturalmente un puesto importante en la predicaci\u00f3n cristiana dirigida a los paganos: en este punto la Iglesia primitiva no hace sino relevar al juda\u00ed\u00adsmo (Act 14,15; 17,24-28). Porque las perfecciones invisibles de Dios son transparentes a todas las miradas si sabemos descubrir el sentido de las criaturas (Rom 1,19s). En el creyente, la misma doctrina florece en *alabanza (Ap 4,8-11) y funda la con-fianza (Act 4,24).2. Jesucristo y la creaci\u00f3n. En un punto capital el NT realiza las virtualidades del AT. El Dios creador que conoc\u00ed\u00ada Israel se ha revelado ahora como el *Padre de Jesucristo. Jes\u00fas, estrechamente asociado al Padre en su actividad creadora, es \u00abel \u00fanico Se\u00f1or por el que todo existe y por el que somos nosotros\u00bb (1Cor 8,6), el principio de las obras de Dios (Ap 3,14). Siendo la sabidur\u00ed\u00ada de Dios (1Cor 1,24), \u00abresplandor de su gloria e imagen de su substancia\u00bb (Heb 1,3), \u00abimagen del Dios invisible y primog\u00e9nito de toda criatura\u00bb (Col 1,15), es el que \u00absostiene el universo con su palabra poderosa\u00bb (Heb 1,3), porque en \u00e9l fueron creadas todas las cosas y en \u00e9l subsisten (Col 1,16s). Siendo la *palabra de Dios, el Verbo, que exist\u00ed\u00ada desde el principio con Dios antes de hacerse carne al final de los tiempos (Jn 1,1s.14), lo ha hecho todo y es desde los comienzos *vida y *luz en el universo (Jn 1,3s). As\u00ed\u00ad la doctrina de &#8216;la creaci\u00f3n halla su remate en una contemplaci\u00f3n &#8216;del *Hijo de Dios, por la que se ve en \u00e9l el art\u00ed\u00adfice, el modelo y el fin de todas las cosas.<\/p>\n<p>II. LA NUEVA CREACI\u00ed\u201cN. 1. En Cristo. El NT es consciente del drama introducido en la creaci\u00f3n, tan bella, a consecuencia del pecado humano. Sabe que el mundo actual est\u00e1 llamado a disolverse y a desaparecer (1Cor 7,31; Heb 1,11s; Ap 6,12ss; 20,11). Pero en Cristo se ha inaugurado ya una *nueva creaci\u00f3n, precisamente la que anunciaban los or\u00e1culos prof\u00e9ticos. Esto se aplica en primer lugar al *hombre reno-vado interiormente por el. *bautismo a imagen de su Creador (Col 3,10), hecho en Cristo \u00abnueva criatura\u00bb (G\u00e1l 6,15): en \u00e9l ha desaparecido el ser antiguo, un nuevo ser existe (2Cor 5,17). Esto se aplica tambi\u00e9n al universo; en efecto, el *designio de Dios es reducir todas las cosas a una sola cabeza, Cristo (Ef 1,10), reconcili\u00e1ndolas en \u00e9ste consigo mismo (2Cor 5,18s; Col 1,20). As\u00ed\u00ad, ha-blando de la misi\u00f3n de Cristo ante el mundo, se pasa insensiblemente de su acci\u00f3n en la creaci\u00f3n original a su acci\u00f3n en la recreaci\u00f3n escatol\u00f3gica &#8216;de las cosas. La creaci\u00f3n y la *redenci\u00f3n se tocan: somos \u00abhechura de Dios, creados en Cristo Jes\u00fas con miras a las buenas obras\u00bb (Ef 2,10).<\/p>\n<p>2. De la primera creaci\u00f3n a la \u00faltima. Es posible precisar m\u00e1s el modo seg\u00fan el cual se ha efectuado esta creaci\u00f3n de una nueva humanidad (cf. Ef 2,15; 4,24) en Jesucristo. En efecto, existe un sorprendente paralelismo entre la primera creaci\u00f3n y la \u00faltima. En los or\u00ed\u00adgenes hab\u00ed\u00ada Dios hecho a Ad\u00e1n el cabeza de su raza y le hab\u00ed\u00ada entregado el mundo para que lo dominara. Al final de los tiempos el Hijo de Dios hecho hombre ha entrado en la historia como el nuevo *Ad\u00e1n (1Cor 15,21.45; Rom 5,13). Dios lo ha constituido en cabeza de la humanidad rescatada, que es su *cuerpo (Col 1,18; Ef 1,22s); le ha dado todo poder en la tierra (Mt 28,18; Jn 17,2), ha puesto todo en sus manos y lo ha establecido heredero de todas las cosas (Heb 1,2; 2,6-9), de modo que todo debe ser instaurado en Cristo, los seres celestes como los terrestres (Ef 1,10). Porque Cristo, teniendo en s\u00ed\u00ad la *plenitud del Esp\u00ed\u00adritu (Mc 1,10 p; Lc 4,1), lo comunica a los otros hombres para. renovarlos interiormente y hacer de ellos una nueva criatura (Rom 8, 14-17; G\u00e1l 3,26ss; cf. Jn 1,12).<\/p>\n<p>3. En espera de la victoria. Esta nueva creaci\u00f3n, inaugurada en pentecost\u00e9s, no ha alcanzado, sin embargo, todav\u00ed\u00ada su remate. El hombre recreado interiormente gime en es-pera de la redenci\u00f3n de su *cuerpo el d\u00ed\u00ada de la resurrecci\u00f3n (Rom 8,23). En torno a \u00e9l la creaci\u00f3n entera, actualmente sujeta a la vanidad, aspira a ser liberada de la servidumbre de la corrupci\u00f3n para tener acceso a la libertad de la gloria de los hijos de Dios (Rom 8,18-22). Hacia este t\u00e9rmino camina la historia, hacia estos nuevos cielos y esta tierra nueva que anunciaban en otro tiempo las Escrituras (2Pe 3,13), y de los que el Apocalipsis da anticipadamente una evocaci\u00f3n impresionante: \u00abEl primer cielo y la primera tierra han desaparecido&#8230; Entonces el que est\u00e1 sentado sobre el trono declar\u00f3 : He aqu\u00ed\u00ad que hago nuevas todas las cosas\u00bb (Ap 21,1-5). Tal ser\u00e1 la creaci\u00f3n final de un universo transfigurado, despu\u00e9s de la victoria definitiva del cordero.<\/p>\n<p>&#8211;> Alianza &#8211; Bien y Mal &#8211; Milagro &#8211; Mundo &#8211; Nuevo &#8211; Obra &#8211; Para\u00ed\u00adso &#8211; Palabra &#8211; Presencia &#8211; Poder &#8211; Sabidur\u00ed\u00ada &#8211; Salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La doctrina del origen del universo por el poder creativo de Dios, y no de materia existente previamente, se encuentra \u00fanicamente en la religi\u00f3n monote\u00edsta. Puesto que en toda la cultura humana existe una sola tradici\u00f3n monote\u00edsta, es s\u00f3lo en la tradici\u00f3n hebrea\u2014el juda\u00edsmo, cristianismo, e islamismo, las \u00fanicas religiones monote\u00edstas derivan conscientemente su monote\u00edsmo de fuentes hebreas\u2014donde existe una fuente de la doctrina de la creaci\u00f3n de la nada, y \u00e9sta se encuentra en la Biblia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cosmogon\u00eda b\u00edblica, la doctrina de la creaci\u00f3n del cosmos de la nada, incluyendo al g\u00e9nero humano como su culminaci\u00f3n, se encuentra expl\u00edcitamente en Gn. 1:12\u201325; pero tambi\u00e9n se declara o se deduce en muchos otros pasajes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan 1:3. Para considerar primeramente estos pasajes escriturales aparte del relato del G\u00e9nesis, notemos que la doctrina de la creaci\u00f3n se encuentra en el pr\u00f3logo del cuarto evangelio. El primer postulado consiste en Dios y el Logos, que es Dios y est\u00e1 con Dios. En otros palabras, el primer postulado es el eterno Dios, cuyo ser personal es complejo. El segundo postulado es la creaci\u00f3n del cosmos finito por Dios. La Biblia dice \u00abtodas las cosas por el fueron hechas, y sin \u00e9l nada de lo que ha sido hecho fue hecho\u00bb. Pero la palabra \u00abhacer\u00bb se traduce, no de la forma <em>poie\u014d<\/em>, \u00abhacer\u00bb, sino de <em>ginomai<\/em>, \u00abllegar a ser o venir a ser\u00bb. Literalmente, \u00abTodas las cosas llegaron a ser por medio de \u00e9l y sin \u00e9l ninguna cosa hecha ha llegado a ser\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No necesitamos argumentar que Juan 1:3 declara enf\u00e1ticamente la creaci\u00f3n <em>ex nihilo<\/em>. Una declaraci\u00f3n como \u00e9sta en t\u00e9rminos tan literales, podr\u00eda ser la base para que los modernos m\u00edsticos y existencialistas argumenten de que nada es algo. Es un hecho en la historia que Jn. 1:3 ha sido una fuente y causa para la doctrina de la cosmogon\u00eda te\u00edsta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Jn. 1:3, Col. 1:16, y Heb. 1:2, se se\u00f1ala la segunda persona de la Trinidad como el agente divino especial en la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Heb. 11:3. El autor de la ep\u00edstola a los Hebreos alude a la creaci\u00f3n en 1:2; 10: y 4:3. En 11:3 la doctrina se expresa en t\u00e9rminos impresionantes. Las siguientes ideas pueden ayudar a formar una interpretaci\u00f3n m\u00e1s expl\u00edcita que lo que dan las versiones comunes: (1) \u00abFe\u00bb en este cap\u00edtulo no es subjetiva sino objetiva; ni es nuestro acto de creer, sino qu\u00e9 es lo que creemos, por ejemplo, el contenido del evangelio. (2) La palabra de Dios (como en otros pasajes, cf. Sal. 33:6\u20139), se declara como la sola y suficiente causa de la creaci\u00f3n. (3) \u00abLo que se ve\u00bb es simplemente una referencia al universo visible y material. (4) \u00abLo que no se ve\u00eda\u00bb, <em>fainomen\u014dn<\/em>, parece referirse a cosas que, aunque a veces invisibles, pueden ser vistas. La siguiente par\u00e1frasis puede sugerirse: \u00abPor lo que creemos en el evangelio, podemos entender la doctrina de la creaci\u00f3n, a saber, que por la palabra de Dios como la causa \u00fanica y suficiente los mundos fueron puestos en orden, por lo que el universo visible no lleg\u00f3 a ser de cosas existentes previamente y que pudieran hacerse visibles posteriormente\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concedemos que esto es una par\u00e1frasis y no una traducci\u00f3n estricta; sin embargo, la traducci\u00f3n m\u00e1s estricta debe admitir que \u2026 <em>rh\u0113mati zeou \u2026 m\u0113 ek fainomen\u014dn to blepomenon gegonenai<\/em> fue puesto como una afirmaci\u00f3n de la creaci\u00f3n de la nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Col. 1:15\u201317. La \u00abConstituci\u00f3n del mundo\u00bb, y frases similares se encuentran en el NT (cf. Jn. 17:24; Ef. 1:4; 3:9; 1 P. 1:20; Ap. 13:8; 17:8). La vigorosa insistencia en Col. 1:16, 17 que todas las cosas sin excepci\u00f3n fueron hechas por Cristo, y que \u00ab\u00e9l es antes que todas las cosas\u00bb, y en \u00e9l todas las cosas \u00absubsisten\u00bb, no deja lugar para una existencia material previa. Aqu\u00ed se habla de creaci\u00f3n <em>ex nihilo<\/em> sin lugar a dudas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El espacio no nos permite examinar muchos otros pasajes que se refieren a la creaci\u00f3n. V\u00e9ase especialmente Ro. 1:18\u201323, Hch. 14:15\u201317; 17:22\u201329; Sal. 33:6\u20139; 148:1\u20135; Pr. 3:19; 8:22\u201331; Job 26:7b; 38; Isa\u00edas 37:16; 40:26; Am\u00f3s 4:13; 5:8; Zacar\u00edas 12:1. La Ap\u00f3crifa naturalmente refleja esta actitud escritural (cf. Eclesi\u00e1stico 16:26\u201317:9. Aunque Sabidur\u00eda 11:17 muestra una influencia extra\u00f1a, \u00ab\u2026 mundo creado de materia sin forma (<em>ex amorfou hul\u0113s<\/em>)\u00bb. II Macabeos 7:28 ense\u00f1a una cosmogon\u00eda estrictamente te\u00edsta, \u00ab\u2026 hecho no de cosas que fueran (<em>ouk ex ont\u014dn<\/em>)\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gn. 1 y 2. De lo dicho anteriormente, deber\u00eda quedar bien en claro que la doctrina b\u00edblica de la creaci\u00f3n <em>ex nihilo<\/em> no depende del significado de la palabra <em>bar\u0101\u02be<\/em> en el primer cap\u00edtulo de G\u00e9nesis, En lugar de ello (con la excepci\u00f3n de la palabra que se traduce por \u00abcortar\u00bb o \u00abarrojar\u00bb) la palabra <em>bar\u0101\u02be<\/em> siempre significa crear algo nuevo, y Dios es el \u00fanico que puede crear. Pero la palabra misma no excluye una existencia previa del material. La doctrina de la creaci\u00f3n de la nada se deduce (1) en las palabras \u00aben el principio\u00bb, (2) la ausencia total de cualquier idea de que Dios habr\u00eda trabajado con materiales no creados, (3) en las referencias al <em>fiat<\/em> como causativo y (4) en la manera como se entendi\u00f3 el relato por los que m\u00e1s tarde escribieron las Escrituras. Para interpretaciones diferentes del relato del G\u00e9nesis v\u00e9ase las obras de Ramm que est\u00e1n se\u00f1aladas en la bibliograf\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comenzando con 2:5, tenemos un fen\u00f3meno literario que algunas veces es llamado \u00abrecurrencia\u00bb. Es decir, que el autor vuelve atr\u00e1s en la narraci\u00f3n para dar m\u00e1s detalles. En este sentido el autor vuelve al punto del segundo \u00abd\u00eda\u00bb y nos dice como comenz\u00f3 la lluvia y luego, las condiciones en las que comenz\u00f3 el g\u00e9nero humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existe una <em>importancia teol\u00f3gica<\/em> de gran peso en relaci\u00f3n con la cosmogon\u00eda b\u00edblica. Si Dios no es el creador absoluto de cuanto existe, sin excepciones, entonces \u00e9l no es soberano en sentido absoluto. Si la sustancia de la que se hizo el universo no ha sido creada por Dios, entonces es coeterna con Dios. Luego, Dios, al hacer el universo estaba limitado a las posibilidades de la sustancia con la que \u00e9l ten\u00eda que trabajar. Por lo tanto, si \u00e9l no es omnipotente en la creaci\u00f3n ni en la providencia, ni en la redenci\u00f3n, nosotros tendr\u00edamos que haber sido hecho de la sustancia que Dios encontr\u00f3 a mano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si, por otra parte, Dios cre\u00f3 el universo de su propia sustancia como algunos han mantenido, entonces estamos equilibr\u00e1ndonos en el pante\u00edsmo. Luego la sustancia de Dios es f\u00edsicamente divisible y finitamente extendida en el espacio. Por lo tanto, la sustancia de Dios es la sustancia de cada pecador y cada instrumento de crimen y verg\u00fcenza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Dios cuyos atributos se delinean casi en cada p\u00e1gina de la Biblia es el creador, el originador absoluto de todo lo existente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para los escritores m\u00e1s antiguos, C. Hodge, <em>Sistematic Theology<\/em> I, pp. 550\u2013574; J. Orr, <em>The Christian view of God and the World<\/em>, 3<sup>a<\/sup> ed., 1897; para literatura m\u00e1s reciente, Bernard Ramm, <em>The Christian view of Science and Scripture<\/em>; obras populares de la historia f\u00edsica del universo son <em>The Birth of the Sun and Biography of the Earth<\/em> por George Camow; <em>The Nature of the Universe and Frontiers of Astronomy<\/em> por Fred Hoyle. Una disertaci\u00f3n doctoral de la Universidad de Chicago sobre \u00abLa Idea de la Creaci\u00f3n\u00bb (1909) por William Caldwel, en tanto que acepta la alta cr\u00edtica de aquel tiempo, sin embargo toma la posici\u00f3n que: \u00abla idea de la creaci\u00f3n de la nada por un Dios que est\u00e1 sobre el mundo \u2026 mientras expresa la soberan\u00eda incondicional de Dios \u2026 lo cual es indispensable al cristianismo\u00bb.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Oliver Buswell Jr.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (131). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Definici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Historia de la idea<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Argumentos para la Creaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Creaci\u00f3n y evoluci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Causa final de la Creaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Creaci\u00f3n:  una prerrogativa s\u00f3lo de Dios<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 El mundo fue creado en el tiempo, no a partir de la eternidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Posici\u00f3n especulativa y pr\u00e1ctica sobre la doctrina de la Creaci\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Definici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Lat\u00edn, creatio).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como otras palabras con la misma terminaci\u00f3n, el t\u00e9rmino creaci\u00f3n significa tanto una acci\u00f3n como el objeto o efecto de ella.   As\u00ed, en el \u00faltimo sentido, hablamos de los \u201creinos de la  creaci\u00f3n\u201d, \u201ctoda la creaci\u00f3n\u201d, y as\u00ed sucesivamente.  En el primer sentido la palabra algunas veces es sin\u00f3nimo de actividad productiva  en general (por ejemplo, crear felicidad, angustia, etc.), pero  m\u00e1s especialmente para un orden mayor de tal eficiencia (por ejemplo, la creaci\u00f3n art\u00edstica).   En el uso t\u00e9cnicamente  teol\u00f3gico y  filos\u00f3fico expresa el acto mediante el cual Dios trae a la  existencia  toda la substancia de una cosa a partir de un estado de no existencia &#8212;productio totius substanti\u00e2 ex nihilo sui et subjecti.   En toda clase de producci\u00f3n el efecto espec\u00edfico no tuvo existencia previa como tal, y por lo tanto puede decirse que ha sido educido ex nihilo sui &#8212;a partir de un estado de no existencia&#8212; en lo que a su car\u00e1cter espec\u00edfico concierne (por ejemplo, una  estatua a partir del m\u00e1rmol crudo); pero lo que es peculiar a la creaci\u00f3n es la ausencia total de cualquier materia anterior &#8212;ex nihilo subjecti.  Es, por lo tanto, tambi\u00e9n la producci\u00f3n totius substanti\u00e6 &#8212;de toda la sustancia.   La preposici\u00f3n ex, \u00aba partir de\u00bb, en la definici\u00f3n anterior, por supuesto, no implica que  nihil, \u201cnada\u00bb, se concibe como el material a partir del cual se hace una cosa &#8212;materia ex qu\u00e2&#8212; error que ha dado lugar a la objeci\u00f3n pueril contra la posibilidad de la creaci\u00f3n que transmite la frase, ex nihilo nihil fit &#8212;nada sale de la nada\u00bb.    El ex significa (a) la negaci\u00f3n de material preyacente, a partir del cual se podr\u00eda concebir de otro modo que procede el producto y (b) el orden de sucesi\u00f3n, es decir, la existencia despu\u00e9s de la no existencia.  De ello se deduce, por tanto, que:\n<\/p>\n<ul>\n<li> 1.  La creaci\u00f3n no es un cambio o transformaci\u00f3n, puesto que el \u00faltimo proceso incluye un sujeto pre-existente subyacente real que pasa de un estado real a otro estado real, cuyo sujeto la  creaci\u00f3n excluye de manera positiva;<\/li>\n<li> 2. No es una procesi\u00f3n dentro de la deidad, como la emisi\u00f3n interna de las personas divinas, puesto que su t\u00e9rmino es extr\u00ednseco a Dios; <\/li>\n<li> 3. No es una emanaci\u00f3n de la sustancia divina, ya que esta \u00faltima es totalmente indivisible;<\/li>\n<li> 4. Es un acto que, mientras permanece dentro de su causa (Dios), tiene su t\u00e9rmino o efecto distinto al mismo; formalmente  inmanente, es virtualmente transitivo;<\/li>\n<li> 5.  Al no incluir movimiento, como no lo hace, y por lo tanto no sucesividad, se trata de una operaci\u00f3n instant\u00e1nea;  <\/li>\n<li> 6.  su t\u00e9rmino inmediato es la sustancia del efecto, al ser los \u00abaccidentes\u00bb \u00abco-creados\u00bb;<\/li>\n<li> 7.  Puesto que la palabra creaci\u00f3n en su sentido pasivo expresa el t\u00e9rmino o el objeto del acto creativo, o, m\u00e1s estrictamente, el objeto de su dependencia entitativa en el Creador, se deduce que, dado que esta dependencia es fundamental, y por lo tanto inamisible, el acto creativo, una vez colocado, es coextensivo con la existencia de la criatura.  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, al ser continuo, se le llama conservaci\u00f3n, un acto, por lo tanto, que no es otra cosa que la afluencia incesante de la causa creadora sobre la existencia de la criatura.  En la medida en que el influjo se hace sentir de inmediato en la actividad de la criatura, se llama concurrencia.  Creaci\u00f3n, conservaci\u00f3n y la concurrencia son, por lo tanto, realmente id\u00e9nticas y s\u00f3lo se distinguen por noci\u00f3n.  Hay otras caracter\u00edsticas, la m\u00e1s importante de las cuales se ver\u00e1 en lo que sigue.\n<\/p>\n<h2>Historia de la idea<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>1<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea de la creaci\u00f3n as\u00ed esbozada es intr\u00ednsecamente coherente.  Habida cuenta de una causa primera personal que posee un poder y sabidur\u00eda infinitos, la productividad creativa podr\u00eda ser a priori necesariamente una de sus perfecciones, es decir, la independencia absoluta de las limitaciones externas impuestas por un sujeto material sobre el cual ejercer su eficiencia.   Adem\u00e1s, la fecundidad que las criaturas org\u00e1nicas poseen, y que, en el supuesto presente, se derivar\u00eda de la causa primera, hay que encontrarla t\u00edpica y eminentemente en su origen.  Pero la productividad creativa es s\u00f3lo el ejemplo trascendente de la fecundidad biol\u00f3gica; por lo tanto, a priori, debemos buscarla en la causa primera.    C\u00f3mo se produce la criatura, c\u00f3mo surge algo de la nada, es por supuesto absolutamente inimaginable por nosotros, y muy dif\u00edcil de concebir.  Pero esto apenas es menos cierto de cualquier otro modo de producci\u00f3n.  El nexo \u00edntimo entre la causa y el efecto es dif\u00edcil de entender en todos los casos.    Sin embargo, s\u00f3lo unos pocos te\u00f3ricos niegan el hecho de tal conexi\u00f3n, e incluso lo admiten continuamente en la pr\u00e1ctica.  En consecuencia, la imprecisi\u00f3n de la noci\u00f3n de creaci\u00f3n no es raz\u00f3n v\u00e1lida para dudar de su coherencia interna.   Por otra parte, aunque la idea de la creaci\u00f3n no se basa, por supuesto, en la experiencia inmediata, es el producto del esfuerzo de la mente, ayudado por el principio de raz\u00f3n suficiente, para interpretar la experiencia.  La Creaci\u00f3n, como aparece en la actualidad, es la \u00fanica soluci\u00f3n coherente que se haya dado al problema del origen del mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>2<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, aunque la idea de la creaci\u00f3n es consecuente y naturalmente asequible para la mente que interpreta el mundo a la luz del principio de causalidad, sin embargo, esa no es su verdadera fuente.  La concepci\u00f3n tiene un origen claramente  teol\u00f3gico.   Los  primeros escritores  cristianos, al haber aprendido por la revelaci\u00f3n que el mundo se produjo de la nada, y al ver la necesidad de tener un t\u00e9rmino para designar tal acto, eligieron la palabra creare, que hasta entonces se hab\u00eda utilizado para expresar cualquier forma de producci\u00f3n, por ejemplo, creare consulem (Cicer\u00f3n).    El uso teol\u00f3gico despu\u00e9s pas\u00f3 a un lenguaje moderno.  Probablemente la idea de la creaci\u00f3n nunca entr\u00f3 a la mente  humana aparte de la revelaci\u00f3n.  Aunque algunos de los  fil\u00f3sofos  paganos llegaron a una concepci\u00f3n relativamente alta de Dios como el gobernante supremo del mundo, no parece que nunca hubiesen llegado a la inferencia l\u00f3gica pr\u00f3xima de que \u00c9l fuese la causa absoluta de toda la existencia finita.   La verdad de la creaci\u00f3n, aunque no es un misterio &#8212;no  sobrenatural en su propia naturaleza (quoad essentiam)&#8212; es sobrenatural en el modo de su manifestaci\u00f3n (quoud modum).  Impl\u00edcitamente natural, es revelada expl\u00edcitamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La concepci\u00f3n clara de su origen creado, seg\u00fan se describe en el G\u00e9nesis, que el hombre primitivo debe haber recibido de su Creador poco a poco fue oscurecida y finalmente perdida para la mayor\u00eda de sus descendientes cuando la corrupci\u00f3n moral hubo oscurecido su entendimiento; y sustituyeron al Creador por las agencias fant\u00e1sticas evocadas por el polite\u00edsmo, el dualismo y el pante\u00edsmo.    El  cielo abovedado fue concebido como algo divino, y los cuerpos celestes y los fen\u00f3menos naturales como sus hijos.  En Oriente esto dio lugar gradualmente a la identificaci\u00f3n de Dios con la naturaleza.   Todo lo que existe no es sino la manifestaci\u00f3n del Uno &#8212;es decir,  Brahma.   En Occidente, las fuerzas del universo fueron deificadas por separado, y algunos  egipcios y, probablemente, los sabios y sacerdotes  griegos y  romanos sostuvieron d\u00e9bilmente una concepci\u00f3n m\u00e1s o menos esot\u00e9rica del Ser Supremo como el padre de los  dioses y del hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el Creador no se qued\u00f3 sin testigos en la raza humana.  Los descendientes de Sem y Abraham, de Isaac y Jacob, preservaron clara y pura la idea de la creaci\u00f3n; y desde el primer vers\u00edculo del G\u00e9nesis hasta el \u00faltimo libro del Antiguo Testamento la  doctrina transcurre claramente esbozada y absolutamente impoluta por cualquier elemento extra\u00f1o.  \u201cEn el principio Dios cre\u00f3 los cielos y la tierra.\u201d  En esta, la primera oraci\u00f3n de la Biblia, vemos  la fuente principal de la corriente que fue llevada al nuevo orden por la declaraci\u00f3n de la madre de los Macabeos:  \u201cTe ruego, hijo, que mires al cielo y a la tierra, y al ver todo lo que hay en ellos, sepas que a partir de la nada lo hizo Dios.\u201d  (2  Mac. 7,28).   No hay m\u00e1s que comparar el relato  mosaico de la obra creativa con el recientemente descubierto en las tabletas de arcilla desenterradas de las ruinas de Babilonia para discernir la inmensa diferencia entre la  tradici\u00f3n revelada no adulterada y la historia pueril de la cosmogon\u00eda corrompida por los mitos polite\u00edstas.   Entre los relatos hebreo y caldeo s\u00f3lo hay similitud suficiente para justificar la suposici\u00f3n de que ambas son versiones de alg\u00fan registro o tradici\u00f3n antecedente; pero nadie puede evitar la convicci\u00f3n de que el relato b\u00edblico representa la verdad pura, aunque incompleta, mientras que la historia babil\u00f3nica es a la vez legendaria y fragmentaria (Smith, \u00abRelato Caldeo sobre el G\u00e9nesis\u00bb, Nueva York, 1875).   A trav\u00e9s del Nuevo Testamento, en donde se ve que la actividad creadora de Dios se fusiona con la redentora, la misma idea es continua, ahora reafirmada a los paganos griegos en forma expl\u00edcita, ahora recordada al creyente hebreo por expresiones que la presuponen demasiado obvia y totalmente aceptada como para  necesitar una reiteraci\u00f3n expl\u00edcita.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>3<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los libros extra-can\u00f3nicos de los jud\u00edos, en particular el Libro de Henoc y el Libro IV de Esdras, repiten y ampl\u00edan la ense\u00f1anza del Antiguo Testamento sobre la creaci\u00f3n; los  Padres y Doctores de la Iglesia primitiva en Oriente y Occidente en todas partes proclaman la mismo doctrina, y la confirman con argumentos  filos\u00f3ficos en sus controversias con el paganismo, el gnosticismo y el manique\u00edsmo; mientras que los primeros s\u00edmbolos romanos, el de Nicea y el de Constantinopla repiten, en frase pr\u00e1cticamente invariable, la creencia  cristiana universal \u00aben Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas visibles e invisibles.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>4<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La  doctrina de la creaci\u00f3n fue establecida en mayor detalle despu\u00e9s de que se hubo desvanecido la pol\u00e9mica con el paganismo y las herej\u00edas orientales, y con el despertar de una nueva vida intelectual a trav\u00e9s de la introducci\u00f3n de Arist\u00f3teles en las escuelas occidentales.  El renacimiento del manique\u00edsmo por los c\u00e1taros  y los albigenses requiri\u00f3 una expresi\u00f3n m\u00e1s expl\u00edcita de los contenidos de la creencia de la Iglesia con respecto a la creaci\u00f3n.   Esta fue formulada por el Cuarto Concilio de Letr\u00e1n en 1215 [[[Heinrich Joseph Dominicus Denzinger|Denzinger]], \u00abEnchiridion\u00bb, 428 (355)].  El Concilio ense\u00f1a la unicidad del principio creativo &#8212;unus solus Deus; el hecho de la creaci\u00f3n a partir de la nada (la naturaleza de la creaci\u00f3n es aqu\u00ed designada por primera vez, sin duda por la influencia de las escuelas, por la f\u00f3rmula, condidit ex nihilo); su objeto (lo visible y lo invisible, el mundo espiritual y material, y el hombre); su car\u00e1cter temporal (ab initio temporis); el origen del mal a partir del hecho del libre albedr\u00edo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>5<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conflicto con el falso dualismo y el emanacionismo introducidos en las escuelas de los fil\u00f3sofos \u00e1rabes, especialmente Avicena (1036), Averroes (1198), puso de manifiesto la doctrina filos\u00f3fica m\u00e1s elaborada de la creaci\u00f3n que se encuentra en las obras de los m\u00e1s grandes escol\u00e1sticos, tales como el Beato Alberto, Santo Tom\u00e1s y San Buenaventura.  Aqu\u00ed se usa la teor\u00eda aristot\u00e9lica de las causas como un instrumento decisivo en la s\u00edntesis que es sugerida por el muy conocido d\u00edstico:\n<\/p>\n<p>Efficiens causa Deus est, formalis idea,<br \/>\nFinalis bonitas, materialis hyle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Alberto Magno, Summa, I, Tr. XIII; Q. LIV, Vol. XXXI, p. 551 of Bosquet ed., Paris, 1895).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre estas l\u00edneas los escol\u00e1sticos construyeron su sistema, que abarca la relaci\u00f3n del mundo con Dios como su causa eficiente, la continuidad de la creaci\u00f3n en la conservaci\u00f3n de Dios mismo y su coincidencia con todas las fases de la actividad de la criatura; la concepci\u00f3n de la idea divina como la causa arquet\u00edpica de la creaci\u00f3n, la doctrina de que Dios se mueve a crear (hablando por analog\u00eda con la voluntad finita) por su propia bondad, a la que le da expresi\u00f3n en la creaci\u00f3n a fin de que la criatura [[[raz\u00f3n | racional]],  reconoci\u00e9ndola puede llegar a amarla, por un correspondiente ajuste mental y moral en la vida presente, pueda alcanzar su realizaci\u00f3n completa en la vida futura; es decir, que el amor y la bondad divinos son la fuente y causa final de la creaci\u00f3n tanto activa como pasiva.   Por lo tanto, mediante una analog\u00eda constantemente sostenida de las tres causas &#8212;eficiente, final y formal (arquetipo)&#8212; la aplicaci\u00f3n da lugar a la filosof\u00eda escol\u00e1stica de la creaci\u00f3n.  Al no haber causa (hyle) material existente previo a la creaci\u00f3n, la aplicaci\u00f3n de la cuarta causa aparece en la teor\u00eda escol\u00e1stica en materia prima y potencia, el componente radical y no diferenciado de la naturaleza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>6<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea de la creaci\u00f3n desarrollada por los escol\u00e1sticos pas\u00f3 sin cambios sustanciales a trav\u00e9s de la corriente del pensamiento moderno que conserv\u00f3 los elementos esenciales de la visi\u00f3n del mundo te\u00edsta- cristiana &#8212;las de Descartes, Malebranche, Leibniz&#8212; y, por supuesto, a lo largo de la corriente continua de la ense\u00f1anza  tradicional de la Iglesia Cat\u00f3lica.   En la corriente opuesta desaparece con Espinosa, y da paso al pante\u00edsmo realista; con Fichte, Schelling y Hegel, su lugar es ocupado por alguna fase de un pante\u00edsmo idealista variado; mientras que en nuestros propios d\u00edas se han propuesto como sustitutos el agnosticismo (Spencer), el monismo materialista (Hackel) y el monismo espiritualista (neo-hegelianismo y la Nueva  Teolog\u00eda).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los te\u00f3logos cat\u00f3licos recientes hay una tendencia pr\u00e1cticamente uniforme a interpretar que los datos b\u00edblicos y tradicionales postulan el acto creador para explicar el origen de los esp\u00edritus no encarnados (los \u00e1ngeles), de la materia primordial del universo y del alma  humana.    El desarrollo del universo, la introducci\u00f3n de  animales y  plantas, la formaci\u00f3n de los primeros cuerpos humanos pueden explicarse por la actividad formativa o administrativa de Dios, una actividad que a veces se llama segunda creaci\u00f3n (secunda creatio), y que no requiere el acto creativo como tal.   Los fil\u00f3sofos cat\u00f3licos desarrollan los argumentos puramente racionales para estas mismas posiciones, excepto para el origen del mundo ang\u00e9lico, que por supuesto est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la esfera de la filosof\u00eda.  En el resto de este art\u00edculo ofreceremos un resumen de las antedichas posiciones teol\u00f3gicas y filos\u00f3ficas y sus bases.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Argumentos para la Creaci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>1<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la doctrina de la Iglesia sobre el origen del mundo espiritual el lector debe ver el art\u00edculo \u00c1NGELES.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>2<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La afirmaci\u00f3n impl\u00edcita de la Biblia, en lugar de espec\u00edficamente expl\u00edcita, es que la materia de la que est\u00e1 compuesto el universo fue creada de la nada.   La ense\u00f1anza b\u00edblica sobre Dios y la relaci\u00f3n del universo con \u00c9l afirma claramente la creaci\u00f3n.   S\u00f3lo Dios es declarado como no derivado, existe por s\u00ed mismo (\u00c9x. 3,14), y en comparaci\u00f3n con \u00c9l todas las dem\u00e1s cosas son como nada (Sab. 11,22; Is. 40,17).  Se dice que Dios es el principio y fin de todas las cosas (Is. 48,12; Apoc. 1,8); todas las dem\u00e1s cosas son de \u00c9l y por \u00c9l y en \u00c9l (Rom. 11,35; 1 Cor. 8,6;  Col. 1,16).   Dios es el soberano absoluto e independiente (Sal. 50(49),12 e Is. 44,24; Heb. I,10).   Es demasiado obvio como para hacer m\u00e1s comentarios, pues estos textos afirman igualmente que Dios es el Creador de todas las cosas finitas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La declaraci\u00f3n b\u00edblica m\u00e1s expl\u00edcita respecto al origen creado del universo se encuentra en el primer vers\u00edculo del G\u00e9nesis: \u00abEn el principio cre\u00f3 Dios los cielos y la tierra\u00bb.  Los objetos designados aqu\u00ed, evidentemente, comprenden el universo material; si el acto originador debe entenderse como especialmente creativo, depende del significado del verbo hebreo bara.   Sobre este punto pueden aducirse las siguientes interpretaciones por autoridades irrefutables.   Gesenio dice:  \u201cEl uso de este verbo [bara] en Kai, la conjugaci\u00f3n aqu\u00ed empleada, es completamente diferente de su significado primario (cortar, forma, moda); significa m\u00e1s bien la producci\u00f3n nueva de una cosa que la formaci\u00f3n o elaboraci\u00f3n de materia prexistente.   La conexi\u00f3n de toda la secci\u00f3n muestra con suficiente claridad que el primer vers\u00edculo del G\u00e9nesis ense\u00f1a que la creaci\u00f3n original del mundo en su estado grosero y ca\u00f3tico fue a partir de la nada, mientras que la parte restante del cap\u00edtulo ense\u00f1a la elaboraci\u00f3n y distribuci\u00f3n de la materia as\u00ed creada\u201d (Thesaurus, p. 357 b).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dillmann (G\u00e9n. 1) se\u00f1ala: \u00abLos hebreos usan s\u00f3lo la conjugaci\u00f3n Piel (intensivo) al hablar de \u00b4formar\u00b4 o &#8216;dar forma&#8217; humana, mientras que por el contrario s\u00f3lo utilizan Kal al hablar de la creaci\u00f3n de Dios.   \u00abDelitzsch dice:  (G\u00e9n., p. 91) \u00abLa palabra bara en su etimolog\u00eda no excluye una materia anterior.  Como muestra el uso de Kal, conlleva la idea fundamental de cortar o desbastar.   Pero, como en otros idiomas, las palabras que definen la creaci\u00f3n de Dios tienen la misma idea etimol\u00f3gica en su ra\u00edz, por lo que bara ha adquirido el significado idiom\u00e1tico de una creaci\u00f3n divina, que, ya sea en el reino de la naturaleza, o de la historia, o del esp\u00edritu, llama a la existencia aquello que antes no ten\u00eda existencia.   Bara nunca aparece como la palabra para la creaci\u00f3n humana, y difiere en esto de los sin\u00f3nimos asah, yatzar, yalad, que se utilizan tanto para el hombre como para Dios; nunca se utiliza con un acusativo de lo material, e incluso de esto se deduce que define el acto creativo divino como uno sin ning\u00fan tipo de limitaciones, y su resultado,  en cuanto a su materia apropiada, como completamente nueva; y, en cuanto a su causa primera, completamente la creaci\u00f3n de poder divino.\u201d    \u00abUna vez m\u00e1s Kalisch observa (G\u00e9nesis, p. 1):  \u00abY Dios trajo a existencia el universo a partir de la nada; no de materia sin forma coet\u00e1nea con \u00c9l \u00ab(Geikie, Hours with the Bible, I, 16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>3<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ense\u00f1anza de los Padres en cuanto al origen creado del mundo es demasiado expl\u00edcita y muy bien conocida como para citarla aqu\u00ed.  Las pocas expresiones ambiguas que aparecen en las obras de Or\u00edgenes y Tertuliano son m\u00e1s que contrarrestadas por otras declaraciones de estos mismos autores, mientras que sus divergencias a lo m\u00e1s excepcionales son nada en comparaci\u00f3n con la ense\u00f1anza un\u00e1nime y continua de los otros Padres y Doctores de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>4<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al aproximarnos al problema del origen desde el lado puramente racional, nos encontramos con el campo preocupado casi desde el principio por la historia de la filosof\u00eda por dos soluciones diametralmente opuestas: una que afirma que el mundo-materia es auto-existente, no derivado de ninguna fuente ajena, y por lo tanto, eterno; por lo tanto, el mundo ha alcanzado su compleja condici\u00f3n actual por un proceso evolutivo gradual desde un estado original, simple, no diferenciado (monismo materialista); y el otro que afirma que el mundo se deriva de una causa externa, ya sea por emanaci\u00f3n o evoluci\u00f3n del ser divino (pante\u00edsmo) o por creaci\u00f3n (creacionismo).   El creacionismo, aunque es una soluci\u00f3n esencialmente filos\u00f3fica, nunca se encuentra divorciado de la revelaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monismo materialista incluye un n\u00famero variable de filosof\u00edas, pero todas est\u00e1n de acuerdo en sostener que el mundo-materia es eterno, no producido, y absolutamente indestructible.   Se diferencian en que algunos le atribuyen la formaci\u00f3n del universo al azar (los antiguos atomistas), otros a una especie de vida c\u00f3smica omnipresente, o mundo-alma (Anax\u00e1goras, Plat\u00f3n, pampsiquitas, Fechner, Lotze, Paulsen), otros a las fuerzas esencialmente inherentes en la materia (Feuerbach, Buchner, Hackel).   Contra el monismo materialista los fil\u00f3sofos cat\u00f3licos (los creacionistas) argumentan as\u00ed: El mundo-materia no es auto-existente; pues lo que existe por s\u00ed mismo es esencialmente necesario, inmutable, absoluto, infinito.   Pero el mundo-materia no es necesario, su esencia como tal no aporta ning\u00fan motivo por el que deba existir en lugar de no existir, ni por qu\u00e9 es definitivamente determinado en cuanto al n\u00famero, extensi\u00f3n y espacio.   No es inmutable, ya que sufre un cambio incesante, no es absoluto, ya que depende de las fuerzas naturales cuya condici\u00f3n establece; no es infinito en cuanto a extensi\u00f3n, ya que, al ser extendido, es numerable, y por lo tanto, finito; ni es infinito en potencia activa, ya que es inerte y limitado esencialmente por la estimulaci\u00f3n externa.   El conjunto de las fuerzas naturales tambi\u00e9n debe ser finito, de lo contrario no podr\u00eda haber ning\u00fan cambio, ninguna ley de inercia, ni constancia ni equivalencia de energ\u00eda.  El mundo-substancia no es eterno; pues esa substancia debe ser concebida ya sea como poseedora del movimiento eterno o no.   Si fuese eternamente activa, habr\u00eda pasado a trav\u00e9s de un n\u00famero infinito de cambios, lo cual es contradictorio en s\u00ed mismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, el supuesto proceso evolutivo, no habr\u00eda empezado tan tarde como la geolog\u00eda nos ense\u00f1a que lo hizo, y hace tiempo habr\u00eda llegado a su fin, es decir, a un equilibrio de fuerzas est\u00e1tico de acuerdo con la ley de la entrop\u00eda.   Si la materia primordial no estaba dotada de una actividad eterna, la evoluci\u00f3n no podr\u00eda haber comenzado &#8212;no desde dentro, pues la ley de inercia lo proh\u00edbe; ni desde fuera, ya que la hip\u00f3tesis materialista no admite ninguna causa externa.   Por otra parte, ya que el azar no es causa, sino la negaci\u00f3n del mismo, se debe asignar alguna raz\u00f3n para la diferenciaci\u00f3n de la materia original en los diversos elementos y compuestos qu\u00edmicos.  Esta raz\u00f3n se puede suponer, ya sea intr\u00ednseca o extr\u00ednseca, a la materia prima. Si es intr\u00ednseca, no explica por qu\u00e9 se diferencian s\u00f3lo estos elementos (o compuestos) en especie y n\u00famero; si extr\u00ednseca, la suposici\u00f3n contradice el fundamento mismo del materialismo que niega la agencia transmaterial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una l\u00ednea de argumento similar puede utilizarse para demostrar la imposibilidad de explicar, sobre la hip\u00f3tesis materialista, el orden que prevalece en todas partes del universo.   Al argumento contrario de que, dada una serie infinita de arreglos at\u00f3micos, debe resultar necesariamente el orden actual, se puede responder:\n<\/p>\n<ul>\n<li>(a) el origen de los \u00e1tomos y el movimiento sigue siendo inexplicable;<\/li>\n<li>(b) una serie infinita de combinaciones requerir\u00eda tiempo infinito, mientras que la geolog\u00eda indica un tiempo limitado para la formaci\u00f3n de la tierra;<\/li>\n<li> (c) alg\u00fan tipo de orden puede resultar de un concurso al azar de \u00e1tomos, pero sin ning\u00fan orden constante y universal;<\/li>\n<li>(d) el orden actual presupone alguna disposici\u00f3n de los elementos para este orden en lugar de otro.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, la pregunta sigue siendo: \u00bfDe d\u00f3nde viene, precisamente, esta disposici\u00f3n, y por qu\u00e9 no coinciden los \u00e1tomos de una manera desfavorable a una evoluci\u00f3n continua, ya que el n\u00famero de arreglos posibles de un n\u00famero infinito de \u00e1tomos debe ser infinito?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La hip\u00f3tesis de un mundo-alma exhibe otro grupo de inconsistencias. Si el universo fuese \u00abinformado\u00bb por un principio de vida, no habr\u00eda esa diferencia esencial entre los cuerpos animados e inanimados, que la ciencia y la filosof\u00eda establecen; los cuerpos inanimados manifestar\u00edan signos de vida, tales como actividad espont\u00e1nea e inmanente, \u00f3rganos , etc.  El principio materialista, \u00abNo hay materia sin fuerza, no hay fuerza sin materia\u00bb (B\u00fcchner), aunque, con algunas reservas obvias, es cierto en cuanto a su primera parte pero no es cierto en cuanto a su segunda.     La fuerza es el principio pr\u00f3ximo de acci\u00f3n, y puede ser o no ser, pero no est\u00e1 necesariamente unido a la materia. El principio de acci\u00f3n en el hombre no es intr\u00ednsecamente dependiente de la materia.  &#8212;Para el desarrollo de estos y otros argumentos serios contra el monismo materialista, vea \u00abInstitutiones Philosophiae Naturalis\u00bb, por Willems o Pesch.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monismo pante\u00edsta difiere del materialista en la afirmaci\u00f3n de un ser, en cierto sentido unitario, que se despliega a s\u00ed mismo en el universo material y en la conciencia humana. Que tal ser es llamado \u00abDios\u00bb es un uso impropio del lenguaje.   Por otra parte, Dios es indivisible, espiritual, eterno, necesario, inmutable, omnipresente, absoluto y no puede, por tanto, \u00abevolucionar\u00bb en un universo de materia que posee s\u00f3lo los atributos contrarios (Vea NATURALEZA Y ATRIBUTOS DE DIOS).  Por una raz\u00f3n similar los cuerpos no pueden ser modos, ya sea reales (Espinoza) o l\u00f3gicos (Hegel), de la substancia divina.   Entonces, ya que el mundo material no es auto-existente, sino producido, y no a partir de alguna materia antecedente (pues tal suposici\u00f3n s\u00f3lo aplazar\u00eda y no resolver\u00eda el problema); por otra parte, ya que el mundo-substancia no ha emanado de la naturaleza divina, se deduce que debe haber sido producidas por alguna causa externa, no a partir de alguna materia pre-existente, es decir, debe haber sido creado.   Se prueba que esa causa externa es Dios, la Deidad auto-existente, necesaria, absoluta, infinita y, por consiguiente, personal, a partir de la finalidad y orden manifiesto en el cosmos que se ha desarrollado a partir de la materia original, y cuyo orden exige una causa eficiente y directiva de inteligencia suprema si no infinita; y por el hecho adicional de que el acto creativo s\u00f3lo puede proceder de un agente verdaderamente infinito y, por lo tanto, personal como se ver\u00e1 hacia el final de este art\u00edculo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la pregunta: \u00bfEn qu\u00e9 condici\u00f3n fue creado el mundo-materia, ya sea homog\u00e9neo o diferenciado en varias substancias espec\u00edficas?  Ni la revelaci\u00f3n ni la ciencia dan respuesta. Hasta hace poco la opini\u00f3n casi universal de los fil\u00f3sofos cat\u00f3licos favorec\u00eda una diferenciaci\u00f3n esencial inicial de los elementos.   Sin embargo, dado que la tendencia e inferencia de la experimentaci\u00f3n fisicoqu\u00edmica ahora apunta con cierta probabilidad a una homogeneidad radical de la materia, y puesto que la filosof\u00eda est\u00e1 obligada a reducir el mundo a sus principios menores y m\u00e1s simples, parece justificada la opini\u00f3n de que la materia original fue creada en realmente no diferenciada, pero con la potencia inherente hacia una diversificaci\u00f3n elemental y, posteriormente, compuesta a trav\u00e9s de la acci\u00f3n, reacci\u00f3n y agrupaci\u00f3n de las part\u00edculas finales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando &#8212;probablemente a trav\u00e9s de algunos procesos tales como los sugeridos por la conocida hip\u00f3tesis nebular (Kant, Laplace) y por las inducciones de la geolog\u00eda&#8212; el universo material estaba dispuesto para las formas m\u00e1s simples de vida, entonces Dios dijo:   \u201cProduzca la tierra vegetaci\u00f3n:  hierbas que den semillas y \u00e1rboles frutales que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra.  Y as\u00ed fue.\u201d (G\u00e9n. 1,11) &#8212;la obra del tercer d\u00eda de la creaci\u00f3n.   Y en uno siguiente \u201cY cre\u00f3 Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente, los que serpean, de los que bullen las aguas  por sus especies, y todas las aves aladas por sus especies; y vio Dios que estaba bien.\u201d (1,21) &#8212; la obra del quinto d\u00eda de la creaci\u00f3n.   Y de nuevo \u201cdijo Dios: \u2018Produzca la tierra animales vivientes de cada especie, bestias, sierpes y alima\u00f1as terrestres de cada especie.\u2019  Y as\u00ed fue.  Hizo Dios las alima\u00f1as terrestres de cada especie, y las bestias de cada especie, y toda sierpe del suelo de cada especie: y vio Dios que estaba bien\u201d (1,24-25) &#8212;parte de la obra del sexto d\u00eda.   En estas simples palabras el autor inspirado del G\u00e9nesis describe el advenimiento de la vida, vegetal y animal, sobre nuestra tierra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No entra en el \u00e1mbito del presente art\u00edculo la discusi\u00f3n de los diversos significados que se han asignado a \u00ablos d\u00edas de la creaci\u00f3n\u00bb.  Baste decir que a los exegetas cat\u00f3licos se les permite la m\u00e1s amplia libertad de interpretaci\u00f3n compatible con la substancia obvia y sentido de la narraci\u00f3n sagrada, es decir, que Dios es \u00abel creador del cielo y la tierra\u00bb.    En consecuencia, nos encontramos con algunos te\u00f3logos que siguen a San Agust\u00edn (De Genesi ad litt., I) en que los seis d\u00edas significan s\u00f3lo una sucesi\u00f3n l\u00f3gica (no real), es decir, en el orden en que las obras creadas se manifestaron a los \u00e1ngeles.   Otros interpretan los d\u00edas como per\u00edodos c\u00f3smicos indefinidos.    Otros, aunque son en la actualidad un n\u00famero que desaparece, todav\u00eda sigue la interpretaci\u00f3n literal. Se ha invertido una inmensa cantidad de tiempo, investigaci\u00f3n paciente e ingenio en la tarea de armonizar la narraci\u00f3n de Mois\u00e9s con  las sucesivas etapas de la evoluci\u00f3n terrestre, seg\u00fan descifrada por los ge\u00f3logos a partir de los registros de las rocas; pero el m\u00e1s alto tributo al \u00e9xito de estos esfuerzos es que m\u00e1s o menos corroboran gr\u00e1ficamente lo que debe ser ya a priori cierto y evidente, al menos para el creyente, que no hay ni debe haber desacuerdo entre la verdad de la revelaci\u00f3n y la verdad de la ciencia.   Pero lo que se pueda pensar sobre el esfuerzo por reivindicar en detalle el paralelismo que supuestamente existe entre la sucesi\u00f3n geol\u00f3gica de formas de vida y el orden descrito en la Biblia, lo cierto es que existe un cierto paralelismo en general; que el testimonio de los estratos corrobora la historia del Libro, seg\u00fan la cual los m\u00e1s humildes formas de vida de las plantas, \u00abla hierba verde\u00bb, apareci\u00f3 en primer lugar, entonces la m\u00e1s alta, \u00abel \u00e1rbol que da semilla\u00bb, seguida a su vez por los tipos de animales m\u00e1s simples, la criatura alada de agua y las aves de corral, y, finalmente, los m\u00e1s altos organismos, \u00ablas bestias de la tierra y el ganado\u00bb.\n<\/p>\n<h2>Creaci\u00f3n y evoluci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si ahora, a partir de la interpretaci\u00f3n general del relato b\u00edblico de la creaci\u00f3n, nos volvemos a los problemas biol\u00f3gico-filos\u00f3ficos que sugiere, y que vuelven a \u00e9l para cualquier soluci\u00f3n que pueda ofrecer, nos encontramos con pensadores cat\u00f3licos que ejercen una libertad de especulaci\u00f3n igualmente grande.   \u00abConsideradas en relaci\u00f3n con la totalidad del relato de la creaci\u00f3n\u00bb, dice un eminente ex\u00e9geta jesuita del siglo XIX, \u00ablas palabras del G\u00e9nesis antes citadas afirman pr\u00f3ximamente nada m\u00e1s que la tierra con todo lo que contiene y lleva, junto con los reinos vegetal y animal, no se ha producido a s\u00ed misma ni es la obra de la casualidad; sino que debe su existencia al poder de Dios.   Sin embargo, en qu\u00e9 manera particular los reinos vegetal y animal recibieron su existencia &#8212;si todas las especies fueron creadas simult\u00e1neamente o s\u00f3lo unas pocas estaban destinadas a dar vida a otras; si s\u00f3lo se plant\u00f3 en la madre tierra una semilla fruct\u00edfera, que bajo la influencia de causas naturales se convirti\u00f3 en las primeras plantas, y otras vertidas en las aguas dieron vida a los primeros animales&#8212; todo esto el Libro del G\u00e9nesis lo deja a nuestra propia investigaci\u00f3n y a las revelaciones de la ciencia, si de hecho la ciencia es capaz en absoluto de dar una decisi\u00f3n final e incuestionable.   En otras palabras, el art\u00edculo de fe contenido en el G\u00e9nesis se mantiene firme e intacto, incluso si uno explica la manera en que se originaron las diferentes especies de acuerdo con el principio de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n\u00bb (Knabenbauer,\u00bb Stimmen aus Maria-Laach \u00ab, XIII, 74;. cf Muckermann\u00bb, \u00abAttitude of Catholics towards Darwinism and Evolution\u00bb, 78).   La actitud de los cat\u00f3licos hacia el darwinismo y la evoluci\u00f3n \u00ab, 78).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los dos problemas biol\u00f3gicos generales relacionados con la cosmogon\u00eda b\u00edblica son el origen de la vida y la sucesi\u00f3n de los organismos.     En cuanto a estos dos problemas todo lo que la fe cat\u00f3lica ense\u00f1a es que los inicios de la vida vegetal y animal se deben de alguna manera a la fuerza productiva de Dios.   Si, con San Agust\u00edn y Santo Tom\u00e1s, uno afirma que s\u00f3lo los elementos primordiales, dotados con disposiciones y facultades (rationes seminales) para desarrollarse, fueron creados en el sentido estricto del t\u00e9rmino, y el resto de la naturaleza &#8212;vegetal y animal&#8212; evolucion\u00f3 gradualmente de acuerdo a un orden fijo de operaci\u00f3n natural, bajo la direcci\u00f3n suprema de la administraci\u00f3n divina (Harper, \u201cMetaphysics of the School\u201d, II, 476); o si con otros Padres y Doctores de la Escuela, uno afirma que la vida y las clases de seres vivos &#8212;\u00f3rdenes, familias, g\u00e9neros, especies&#8212; fueron todos y cada uno, o s\u00f3lo unos pocos, creados estricta e inmediatamente por Dios &#8212;se deja al pensador cat\u00f3lico perfectamente libre para que seleccione por su fe cualquiera de estos puntos de vista extremos que considere m\u00e1s racional y mejor motivado.  Es bien sabido que tanto te\u00f3logos como fil\u00f3sofos afirmaron la teor\u00eda de la generaci\u00f3n espont\u00e1nea de ciertos anim\u00e1lculos, gusanos, insectos, etc. hasta tiempos relativamente recientes, hasta que, de hecho, la evidencia experimental demostr\u00f3 la tesis contraria.   Se vio entonces que el establecimiento de la verdad universal de la biog\u00e9nesis, omne vivum ex vivo, corroboraba la ense\u00f1anza de la Biblia de que la vida, vegetal y animal, se debe a la agencia productiva Divina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado que las caracter\u00edsticas de la substancia viva son contrarias a las de la substancia no viviente, y al ser la espontaneidad y la actividad inmanente las caracter\u00edsticas de la vida, y la inercia y la actividad transitiva las de la materia inanimada, la eficacia divina, a la que se atribuyen el origen y la diferenciaci\u00f3n de la vida, ha recibido el nombre distintivo de \u201cadministraci\u00f3n\u201d.   La idea transmitida por este \u00faltimo t\u00e9rmino es explicada as\u00ed por un fil\u00f3sofo que la ha sacado de la sugerencia suministrada por Santo Tom\u00e1s (De Potentia, Q. IV).   Aunque Dios puede operar como lo hace en el acto creativo, sin la cooperaci\u00f3n de la criatura, es absolutamente imposible que la criatura produzca incluso el m\u00e1s m\u00ednimo acto sin la cooperaci\u00f3n del Creador.   Ahora la Administraci\u00f3n Divina incluye esto y m\u00e1s, dos cosas, a saber, en lo que se refiere al presente tema: el primero es el orden constante, las leyes naturales del universo. As\u00ed, por ejemplo, pertenece a la Administraci\u00f3n Divina que todos los seres vivos deban propagarse ordinariamente por semilla.   La segunda, que se puede llamar excepcional, se refiere a los organismos iniciales, la primera planta, pez, p\u00e1jaro y bestia, en la que la propagaci\u00f3n hereditaria debe haber tenido \u00e9xito posteriormente.   Que estas parejas originales se han desarrollado a partir de la potencia de la materia, sin parentesco &#8212;que la materia, de otro modo incapaz de la tarea, debe haber sido aproximadamente dispuesta para tal evoluci\u00f3n&#8212; pertenece a una administraci\u00f3n divina especial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otras palabras, Dios debe haber sido la \u00fanica causa eficiente &#8212;utilizando, por supuesto, la causa material&#8212; del requisito de la organizaci\u00f3n, y por lo tanto se puede decir estrictamente que ha formado tales pares, y en particular del cuerpo humano, a partir de la materia pre-existente (Harper, op. cit., 743).   Apenas es necesario decir que las diferencias entre la creaci\u00f3n y la cooperaci\u00f3n, administraci\u00f3n y formaci\u00f3n, no deben ser consideradas como subjetivamente realizadas en Dios. Son s\u00f3lo los tantos aspectos de los que la mente anal\u00edtica debe tomar nota en la relaci\u00f3n fundamental y esencial de la dependencia &#8212;contingencia&#8212;- en el que la criatura se encuentra respecto a la Primera Causa.   Para una explicaci\u00f3n comprensiva de la relaci\u00f3n del evolucionismo al creacionismo, el lector puede remitirse a Muckermann (que ha popularizado las ilustraciones t\u00e9cnicas de Wasmann de las transformaciones espec\u00edficas entre las hormigas hu\u00e9spedes), Harper, Mivart, Guibert, Didiot, Farges, etc., mencionados en la bibliograf\u00eda a continuaci\u00f3n. Una cr\u00edtica m\u00e1s vigorosa del evolucionismo se encuentra en las obras de Gerard, Gutberlet, Pesch, Willems, Hunter, Thein y Hughes.\n<\/p>\n<h2>Causa final de la Creaci\u00f3n<\/h2>\n<h2>Creaci\u00f3n:  una prerrogativa s\u00f3lo de Dios<\/h2>\n<h2>El mundo fue creado en el tiempo, no a partir de la eternidad<\/h2>\n<h2>Posici\u00f3n especulativa y pr\u00e1ctica sobre la doctrina de la Creaci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  HARPER, Metaphysics of the School (Nueva York, 1881), II; MIVART, Lessons from Nature (Nueva York, 1876); ID., Genesis of Species (Nueva York, 1871); GUIBERT, Les origines, tr. In the Beginning (Nueva York, 1901); GERARD. Evolutionary Philosophy and Common Sense (Londres, 1902); MUCKERMANN, Attitude of the Catholics towards Darwinism and Evolution (San Luis, 1906); HUGHES, Principles of Anthropology and Biology (Nueva York, 1890); CLERKE, Modern Cosmogonies (Londres, 1905); THEIN, Christian Anthropology (Nueva York, 1881); VAUGHAN, Faith and Folly (London, 1901); HUNTER, Outlines of Dogmatic Theology (Nueva York 1906), II; WILHELM AND SCANNELL, Manual of Catholic theology (Nueva York, 1890), I; McCOSH, Realistic Philosophy (Nueva York, 1881); WALLACE, Darwinism (Nueva York, 1881); SHIELDS, Ultimate Philosophy (Nueva York, 1905), III; CROLL Basis of Evolution (Londres, 1890); WILLEMS, institutiones Philosophi\u00e6 (Tr\u00e9veris, 1906) II; PESCH, Weltr\u00e4tsel (Friburgo, 1907); Pr\u00e6lectiones Philosophi\u00e6 Naturalis (Friburgo, 1897); DIDIOT, Contribution philosophique \u00e0 l&#8217;\u00e9tude des sciences (Lille, 1902); GUTBERLET, Apologetik (M\u00fcnster, 1895); Der Mensch (M\u00fcnster, 1905); MERCIER, La psychologie, (Lovaina, 1905); FARGES, La vie et l&#8217;\u00e9volution des esp\u00e8ces (Par\u00eds, 1894); PESCH, Pr\u00e6lectiones Dogmatic\u00e6; De Deo Creante (Friburgo, 1895); VAN NOORT, De Deo Creante (Amsterdam, 1903); PINARD en Dict. de th\u00e9ol. cath., s.v. \u2014 la monograf\u00eda m\u00e1s minuciosa y documentada sobre el tema.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Siegfried, Francis. \u00abCreation.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 4. New York: Robert Appleton Company, 1908.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/04470a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1 siendo traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Principio Mar 10:6 al principio de la c, var\u00f3n y hembra los Rom 1:20 se hacen .. visibles desde la c del mundo Rom 8:19 anhelo ardiente de la c es el aguardar Rom 8:21 tambi\u00e9n la c misma ser\u00e1 libertada de Rom 8:22 sabemos que toda la c gime a una, y a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/creacion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCREACION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5924","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5924","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5924"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5924\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5924"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5924"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5924"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}