{"id":5950,"date":"2016-02-05T02:15:27","date_gmt":"2016-02-05T07:15:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/demonios\/"},"modified":"2016-02-05T02:15:27","modified_gmt":"2016-02-05T07:15:27","slug":"demonios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/demonios\/","title":{"rendered":"DEMONIOS"},"content":{"rendered":"<p>(gr., daimonia). Esp\u00ed\u00adritus malignos (Mat 8:16; Luk 10:17, Luk 10:20; comparar Mat 17:18 y Mar 9:25). Pablo (Eph 2:2; Eph 6:12) y Juan (Rev 16:4) hablan de la naturaleza inmaterial e incorp\u00f3rea tanto de Satan\u00e1s como de sus huestes demon\u00ed\u00adacas.<\/p>\n<p>Como seres o personalidades puramente espirituales, los demonios operan m\u00e1s all\u00e1 de las leyes del reino natural y son invisibles e incorp\u00f3reos. Sin embargo, pueden ser vistos (2Ki 2:11; 2Ki 6:17). En una visi\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica, Juan vio la terrible erupci\u00f3n de los demonios en forma de langostas del abismo en el d\u00ed\u00ada final (Rev 9:1-12), as\u00ed\u00ad como los tres horribles esp\u00ed\u00adritus que emanan de la trinidad sat\u00e1nica como ranas (el drag\u00f3n, la bestia y el falso profeta) en la tribulaci\u00f3n para juntar los ej\u00e9rcitos del mundo para su suerte predestinada en Armaged\u00f3n (Rev 16:13-16).<\/p>\n<p>Como personalidades espirituales, los demonios tienen una naturaleza intelectual por medio de la cual tienen conocimiento sobrehumano. Las Escrituras muestran la astucia de los demonios. Lo conocen a Jes\u00fas (Mar 1:24), se postran ante \u00e9l (Mar 5:6), lo describen como Hijo del Dios Alt\u00ed\u00adsimo (Mar 5:7), le ruegan (Luk 8:31), le obedecen (Mat 8:16), corrompen la sana doctrina (1Ti 4:1-5), esconden la verdad de la deidad encarnada de Cristo y la salvaci\u00f3n \u00fanica (1Jo 4:1-3) y comprenden la profec\u00ed\u00ada y su destino inevitable (Mat 8:29). Los m\u00e9diums espiritistas consultan a los demonios y se dejan controlar por los esp\u00ed\u00adritus malvados para fines oraculares (1Sa 28:1-25; Act 16:16), como se ve en el espiritismo tanto antiguo como moderno, err\u00f3neamente llamado \u2020\u0153espiritualismo\u2020\u009d.<\/p>\n<p>En su naturaleza moral, todos los demonios (como \u00e1ngeles ca\u00ed\u00addos) son malvados y pervertidos, en contraste con los esp\u00ed\u00adritus buenos (los \u00e1ngeles no ca\u00ed\u00addos), que no tienen pecado. Afectan a sus v\u00ed\u00adctimas mental, moral, f\u00ed\u00adsica y espiritualmente, y frecuentemente se los llama inmundos (Mat 10:1; Mar 1:27; Luk 4:36; Act 8:7; Rev 16:13).<\/p>\n<p>Causan contaminaci\u00f3n carnal y gratificaci\u00f3n sensual baja (Luk 8:27), carnalidad flagrante y pecado sexual (2Ti 3:1-9; Rev 9:20-21).<\/p>\n<p>Los demonios tienen una terrible fuerza f\u00ed\u00adsica que imparten al cuerpo humano (Luk 8:29) y con la cual sujetan a sus v\u00ed\u00adctimas como con cadenas y con defectos f\u00ed\u00adsicos y deformidades (Luk 13:11-17) como la ceguera (Mat 12:22), la locura (Luk 8:26-36), la mudez (Mat 9:32-33) y la man\u00ed\u00ada suicida (Mar 9:22).<\/p>\n<p>Los demonios pertenecen a dos clases: los que est\u00e1n libres, habitando la tierra y el aire (Eph 2:2; Eph 6:11-12; Col 1:13), y los que est\u00e1n aprisionados en el abismo (Luk 8:31; Rev 9:1-11; Rev 20:1-3).<\/p>\n<p>El abismo s\u00f3lo es una c\u00e1rcel temporaria; su destino final ser\u00e1 el fuego eterno (Mat 25:41), la habitaci\u00f3n eterna de Satan\u00e1s, los demonios y todos los seres humanos no salvos.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(esp\u00ed\u00adritus malignos).<\/p>\n<p> Son muchos. Ver \u00abDiablo\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Los pueblos antiguos estaban conscientes de la existencia de unos seres intermedios entre dios y hombre, llamados en griego daimon, que pod\u00ed\u00adan hacer tanto bien como mal a los hombres. En el AT no hay abundancia de referencias a los d. Los hebreos llamaban shedim y se\u2020\u2122irim a los dioses extra\u00f1os, pero los traductores prefirieron usar el t\u00e9rmino \u2020\u0153demonio\u2020\u009d en cada caso. Sacrificar a dioses extra\u00f1os era hacerlo a los d. (Lev 17:7; Deu 32:17; Sal 106:37).<\/p>\n<p>Pero en el per\u00ed\u00adodo intertestamentario se elabora m\u00e1s sobre el tema de los \u00e1ngeles entre los jud\u00ed\u00ados y se ofrecen nombres de d., como es el caso de Asmodeo, en el libro ap\u00f3crifo de \u2020\u00a2Tob\u00ed\u00adas, y \u2020\u00a2Azazel, en el pseudoepigr\u00e1fico Primer Libro de Esdras. Este \u00faltimo nombre de d., piensan muchos, fue tomado de Lv. 16. Ya a esa altura se ten\u00ed\u00ada el concepto de que los d. eran \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritus inmundos\u2020\u009d al servicio del mal.<\/p>\n<p>En los tiempos del NT esta era la opini\u00f3n que prevalec\u00ed\u00ada. En Apo 9:11 se ofrece otro nombre: \u2020\u0153el \u00e1ngel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abad\u00f3n, y en griego, Apoli\u00f3n\u2020\u009d. La interpretaci\u00f3n universalmente aceptada es que se trata de \u2020\u00a2Satan\u00e1s, de quien la Biblia habla categ\u00f3ricamente como cabeza de unas huestes de \u00e1ngeles ca\u00ed\u00addos, que comparten su rebeli\u00f3n y le acompa\u00f1ar\u00e1n tambi\u00e9n en su destino final (Mat 25:41; Apo 12:9). Se les llama d. No se sabe cu\u00e1ndo y c\u00f3mo se rebelaron. Judas habla de los \u00e1ngeles que \u2020\u0153no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada\u2020\u009d, a los cuales Dios \u2020\u0153ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran d\u00ed\u00ada\u2020\u009d (Jud 1:6). Al mismo tiempo, cita al libro de Enoc (Jud 1:14). Es en ese pseudoepigr\u00e1fico, llamado Primer Libro de Enoc, donde se ofrecen los detalles que la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada guardaba sobre el relato de Gen 6:1-2, donde se habla de unos \u2020\u0153hijos de Dios\u2020\u009d que cohabitaron con hijas de los hombres. Tambi\u00e9n all\u00ed\u00ad se mencionan las \u2020\u0153prisiones eternas\u2020\u009d a que est\u00e1n sujetos. No hay manera de saber hoy si son los mismos que acompa\u00f1an la acci\u00f3n de Satan\u00e1s en la tierra, pero sabemos por los evangelios que los d. tienen una tendencia a buscar cuerpos para encarnarse en ellos (Mat 8:28-34; Mar 5:1-20; Luc 8:26-39).<br \/>\nles relaciona con la presencia de distintas enfermedades. As\u00ed\u00ad, el Se\u00f1or Jes\u00fas cur\u00f3 a una persona que ten\u00ed\u00ada un d. que le ocasionaba mudez (Mat 9:33), a un joven al cual otro d. le causaba epilepsia (Mat 17:14-20) y a muchos otros a los cuales distintos d. hac\u00ed\u00adan sufrir de enajenaciones mentales (Mat 8:16; Mar 5:1-20). Tambi\u00e9n dio poder a sus disc\u00ed\u00adpulos para hacer lo mismo (Mat 10:8). Los l\u00ed\u00adderes religiosos de tiempos del Se\u00f1or Jes\u00fas le acusaron de echar fuera los d. por el poder de \u2020\u0153Beelzeb\u00fa, pr\u00ed\u00adncipe de los d.\u2020\u009d \u00e9l contest\u00f3 que Satan\u00e1s no puede echar fuera a Satan\u00e1s (Mat 12:24-28). El nombre \u2020\u00a2\u2020\u0153Beelzeb\u00fa\u2020\u009d, de dif\u00ed\u00adcil etimolog\u00ed\u00ada, fue repetido por el Se\u00f1or Jes\u00fas en esa ocasi\u00f3n. Los d., por otra parte, reconoc\u00ed\u00adan al Se\u00f1or Jes\u00fas como Hijo de Dios y tem\u00ed\u00adan que viniera a atormentarlos \u2020\u0153antes de tiempo\u2020\u009d (Mat 8:29). El libro de Santiago confirma que los d. \u2020\u0153creen y tiemblan\u2020\u009d (Stg 2:19).<br \/>\nactividad de los d. es continua en su af\u00e1n de oposici\u00f3n a Dios. Pablo record\u00f3 lo dicho en Lev 17:7, que lo que se sacrifica a los \u00ed\u00addolos \u2020\u0153a los d. lo sacrifican\u2020\u009d (1Co 10:20-21). Tambi\u00e9n advierte sobre hombres que escuchar\u00ed\u00adan \u2020\u0153a esp\u00ed\u00adritus enga\u00f1adores y a doctrinas de d.\u2020\u009d (1Ti 4:1). Y todav\u00ed\u00ada en el final de los tiempos, seg\u00fan narra Apocalipsis, los hombres adorar\u00e1n a los d. (Apo 9:20), pues \u00e9stos har\u00e1n maravillas (Apo 16:14). \u2020\u00a2Exorcismo. \u2020\u00a2Posesi\u00f3n demon\u00ed\u00adaca.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>I. Problem\u00e1tica hermen\u00e9utica<br \/>\nTeniendo en cuenta la manera como los &#8211; \u00e1ngeles y los d. aparecen en el Antiguo y en el Nuevo Testamento (&#8211; angelolog\u00ed\u00ada, diablo), as\u00ed\u00ad como el indiscutible uso en el AT y el NT de concepciones que se dan tambi\u00e9n fuera de la revelaci\u00f3n, las cuales en la sagrada Escritura pertenecen a la forma y no al contenido de la afirmaci\u00f3n (p. ej., el \u00e1mbito sublunar de los d. [Ef 2, 2; 6,12]); y teniendo en cuenta finalmente que en la Biblia se atribuyen a los d, ciertos fe n\u00f3menos sumamente naturales (p. ej., determinadas enfermedades); hemos de mostrarnos muy reservados frente al m\u00e9todo tradicional, que, sin distinguir debidamente entre forma literaria y contenido en los diversos textos, situaba en igual plano los datos dispersos de la Escritura e intentaba armonizarlos y sistematizarlos. De hecho en tal procedimiento no se toma en consideraci\u00f3n lo inseguro del l\u00ed\u00admite entre contenido y modo de afirmaci\u00f3n en la sagrada Escritura. Y en cuanto a la doctrina de la Iglesia acerca de los d., hemos de advertir que el m concilio de Letr\u00e1n (Dz 428; cf. Dz 237, 427) lo que hace es aplicar una doctrina general a los \u00e1ngeles y d., presuponiendo su existencia. El prop\u00f3sito del Lateranense lv es reafirmar con todo vigor que, fuera del \u00fanico Dios, absolutamente todo ostenta un car\u00e1cter radicalmente creado y que no hay ning\u00fan principio malo desde su origen, sino que solamente existe un mal finito que se produjo por decisi\u00f3n de la ->libertad creada. Y a este respecto el concilio presupone tambi\u00e9n que, antes de la decisi\u00f3n libre del individuo y del hombre en general, exist\u00ed\u00ada ya en el mundo la dimensi\u00f3n del mal y de lo contrario a Dios (->pecado original). Pero hemos de decir, sin duda, que estas definiciones incluyen la existencia de seres personales distintos del hombre; cosa que acreditan tambi\u00e9n el magisterio ordinario y la tradici\u00f3n (cf. Dz 2318). Esto supuesto, con ayuda de los principios generales de la revelaci\u00f3n cristiana, se pueden enunciar otras verdades sobre tales seres. Pero siempre hay que mantenerse cerca del punto de partida, limit\u00e1ndose a expresar en forma m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita lo que ya est\u00e1 contenido en la Biblia.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad hay que tener siempre en cuenta: a) que en \u00faltimo t\u00e9rmino se trata precisamente de desenmascarar el brillo aparentemente fascinador del mal (cf. Jn 12, 31). A pesar de los visos de desmitizaci\u00f3n, esa apariencia repercute todav\u00ed\u00ada en el romanticismo alem\u00e1n, posteriormente en M. Scheler y en una vulgar y poco ilustrada piedad cristiana, que convierte el mal personal de tipo demon\u00ed\u00adaco en un poder contrario a Dios, del mismo rango que \u00e9l y con facultad de entrar en lucha o en di\u00e1logo con \u00e9l (lo cual s\u00f3lo compete a la criatura buena e investida de. la gracia).<\/p>\n<p>b) Que el punto teol\u00f3gico de partida de la doctrina de los demonios proh\u00ed\u00adbe describir la esencia y la operaci\u00f3n de estos poderes demon\u00ed\u00adacos. En efecto, su aut\u00e9ntica esencia y acci\u00f3n se hallan all\u00ed\u00ad donde la realidad que podemos experimentar dentro del mundo muestra una profundidad y un poder (aunque creados) que el hombre no puede dominar; ahora bien, no es posible ni licito delimitar d\u00f3nde termina lo mundano y comienza lo diab\u00f3lico. Pero si se pone en duda la substancialidad y la personalidad de estos poderes, ya no se puede decir seriamente que \u00abdel mundo, como creaci\u00f3n buena de Dios, se alza una resistencia no fundada en lo mundano contra la acci\u00f3n divina, una resistencia que no es explicable antropol\u00f3gica o sociol\u00f3gicamente\u00bb, y no puede decirse porque falta todo portador de esa oposici\u00f3n (GLoEGE: RGG3 n, 3). Cabe perfectamente pensar que tales poderes personales no son esp\u00ed\u00adritus (a manera de duendes) que se encuentran \u00bb en\u00bb el mundo, sino que son precisamente los (regionales) \u00abpoderes y fuerzas\u00bb del mundo y de su historia bajo la modalidad del no a Dios, de la tentaci\u00f3n del hombre y de la inversi\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>II. La Escritura<br \/>\n1. Antiguo Testamento<br \/>\nLa primitiva experiencia humana del mal se sediment\u00f3 dentro del antiguo oriente en una demonolog\u00ed\u00ada compleja, bajo cuya influencia est\u00e1 tambi\u00e9n el AT en sus inicios. Este, sin embargo, no conoce una denominaci\u00f3n bajo la cual queden compendiados tales seres. Cuanto m\u00e1s se une la fe en el dominio universal de Yahveh con la doctrina de la creaci\u00f3n, tanto m\u00e1s quedan identificados los dem\u00e1s dioses con los d. y su culto es calificado de idolatr\u00ed\u00ada (Dt 18, 9-13). Existen \u00abesp\u00ed\u00adritus malos\u00bb que son enviados por Dios (Is 34, 14) y otros como el d. del desierto \u00bb Azazel\u00bb, al cual es enviado el macho cabr\u00ed\u00ado de expiaci\u00f3n en el d\u00ed\u00ada de la reconciliaci\u00f3n (Lev 16, 10). Papel especial tienen los conjuros a los esp\u00ed\u00adritus de los muertos (1 Sam 28, 13); tambi\u00e9n ellos causan impurezas, lo mismo que el hecho de tocar cad\u00e1veres; por esto tales conjuros se proh\u00ed\u00adben en Dt y Lev (Lev 19, 31; 20, 6.27; Dt 18, 11). M\u00e1s tarde los Setenta llevaron a cabo consecuentemente en su terminolog\u00ed\u00ada la identificaci\u00f3n entre d. y dioses paganos. Hablan del Saci.\u00f3vLov (adjetivo substantivado) e introducen as\u00ed\u00ad la concepci\u00f3n del S\u00bbtl,wv griego (ser con poder divino, las m\u00e1s de las veces de car\u00e1cter maligno, al que se hacen conjuros m\u00e1gicos); y tambi\u00e9n usan el t\u00e9rmino g\u00bb-rat\u00bb (vana). Con el influjo creciente de la demonolog\u00ed\u00ada persa (?) en tiempo del exilio (Tob: \u00abAsmodeo\u00bb), en el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado los d. aparecen subordinados a Sat\u00e1n como \u00e1ngeles ca\u00ed\u00addos (Jub 10,8.11); de la \u00abca\u00ed\u00adda\u00bb de los d. se habla en distintas im\u00e1genes m\u00ed\u00adticas (p. ej., lucha entre las estrellas, cf. Is 14, 12). En el bando opuesto luchan, capitaneados por Miguel, los &#038;yyeaoL, los poderes que median entre Dios y el hombre (Dan 10, 13).<\/p>\n<p>2. Nuevo Testamento<br \/>\nEsta concepci\u00f3n de los d. contin\u00faa en el NT; aqu\u00ed\u00ad los d. aparecen ante todo como causas de -> enfermedad y de ->posesi\u00f3n diab\u00f3lica (Mt 17, 15.18). La enfermedad (a veces f\u00ed\u00adsica: Me 9, 14-29; pero mayormente ps\u00ed\u00adquica: Mc 9, 20ss) es un signo del estado desgraciado del mundo. Sin embargo, las faltas morales o la perdici\u00f3n eterna no son atribuidos a los d., y no toda clase de enfermedad se atribuye a ellos. Eso supuesto, en los d. y en su superaci\u00f3n por jes\u00fas lo que se hace visible -pero esto en forma sumamente pl\u00e1stica- es la perdici\u00f3n o salvaci\u00f3n de la concreta existencia humana. Estamos lejos de todo espiritualismo: la curaci\u00f3n real del hombre es \u00abI,elov, signo del comienzo del reino de Dios. Puesto que este reino est\u00e1 ligado de manera definitiva a jes\u00fas, los d. sometidos a Sat\u00e1n (Mc 3, 20ss par) luchan contra aqu\u00e9l. El poder del diablo y de los esp\u00ed\u00adritus a \u00e9l sometidos, poder que en el NT se muestra ante todo en el fen\u00f3meno de la posesi\u00f3n diab\u00f3lica, ha quedado roto ya ahora, puesto que con la presencia y la acci\u00f3n de Jes\u00fas ha empezado ya el reino de Dios. La comunidad recoge con jes\u00fas la fe en los d. propia del juda\u00ed\u00adsmo apocal\u00ed\u00adptico. Jes\u00fas posee el nve\u00fc~toc esp\u00ed\u00adritu \u00abpuro\u00bb y lucha contra los d., contra los esp\u00ed\u00adritus \u00abimpuros\u00bb. La afirmaci\u00f3n de jes\u00fas de que \u00e9l puede expulsar demonios, y puede hacerlo por la virtud del nve\u00fa~ta esp\u00ed\u00adritu \u00absanto\u00bb, es uno de los importantes puntos de apoyo cristol\u00f3gicos antes del suceso pascual y constituye una decisiva condici\u00f3n previa para el t\u00ed\u00adtulo de \u00abHijo de Dios\u00bb. El hecho de que en el NT los d. aparezcan primariamente como una dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica y s\u00f3lo accesoriamente como una dimensi\u00f3n c\u00f3smica, hace comprensible el intento de interpretar los d. como la esfera de lo que no deber\u00ed\u00ada existir en el hombre, lo cual no se identifica con \u00e9l mismo. La lucha de Jes\u00fas contra los d. es continuada por sus disc\u00ed\u00adpulos (Mt 7, 22; Mc 9, 38s; Mc 6, 7.13 par; Lc 10, 17-20;Mc 16, 17) y por las comunidades (Act 8, 7; 19, 11-17). Pero la disputa de la Iglesia primitiva en torno a la creencia en el poder de los d. implicaba tambi\u00e9n la negaci\u00f3n de toda &#8211;> magia y -> superstici\u00f3n (Act 13, 8ss; 19, 18s), as\u00ed\u00ad como de la adivinaci\u00f3n (Act 16, 16), entre otras cosas. El conocimiento de los esp\u00ed\u00adritus que conducen al error y al enga\u00f1o (1 Cor 12, lss) s\u00f3lo es posible en virtud del nveG~ta santo (1 Cor 12, 10). La Iglesia primitiva esperaba que, junto con la venida del Kyrios glorificado, se hab\u00ed\u00ada de producir tambi\u00e9n la derrota definitiva de Sat\u00e1n y de sus d. (Ap 20, ls; 7-10).<\/p>\n<p>III. Visi\u00f3n sistem\u00e1tica<br \/>\na) Puesto que estos seres espirituales y personales, varios en n\u00famero y distintos del hombre, son criaturas, en primer lugar hemos de decir sobre ellos lo mismo que acerca de la esencia natural de los \u00e1ngeles.<\/p>\n<p>b) En armon\u00ed\u00ada con la doctrina de fe acerca de su existencia, hemos de sostener con igual firmeza la pluralidad de tales poderes no humanos. La divisi\u00f3n antag\u00f3nica del mal en el mundo, incluso dentro de s\u00ed\u00ad mismo (a pesar de Mt 12, 26), puede valorarse como un indicio experimental de esto.<\/p>\n<p>c) Los d., en su esencia personal (puramente espiritual, es decir, no sometida a las condiciones del espacio y del tiempo terrestres), deben ser concebidos de tal manera que tengan una relaci\u00f3n esencial (natural, y por ello personal) con el mundo, con la naturaleza, y as\u00ed\u00ad con la historia de -> salvaci\u00f3n y de perdici\u00f3n (cf. Mt 4, lss; 2 Cor 12, 7; Lc 22, 31; 1 Tes 3, 5; Jn 8, 44; 1 Pe 5, 8; Sant 4, 7; Ef 6, 11.16; Dz 428, 793, 806, 894, 907, 909; &#8211;> posesi\u00f3n diab\u00f3lica); relaci\u00f3n que ellos realizan natural y personalmente en virtud de una inalienable ordenaci\u00f3n esencial, pero a la vez con una oposici\u00f3n culpable.<\/p>\n<p>d) Podemos aceptar, con la opini\u00f3n com\u00fan en la actualidad (y contra Hugo de San V\u00ed\u00adctor, Pedro Lombardo, Alejandro de Hales y Buenaventura), que los d. estaban objetivamente ordenados a la perfecci\u00f3n sobrenatural, lo mismo que los \u00e1ngeles buenos, pero se opusieron a su destinaci\u00f3n (cf. tambi\u00e9n Dz 1001, 1003s).<\/p>\n<p>e) Del principio general antes citado se deduce que los d. se cerraron libre, culpable y definitivamente a una perfecci\u00f3n que hab\u00ed\u00adan de recibir de Dios (cf. Jn 8, 4; Jds 6; 2 Pe 2, 4; 1 Jn 3, 8; Mt 25, 41; Ap 20, 9; Dz 211, 237, 427ss). Esta decisi\u00f3n, de acuerdo con lo dicho en c) y d) debe tener una relaci\u00f3n con la finalidad sobrenatural del mundo en Cristo. La victoria de Cristo sobre el pecado en general equivale, por tanto, a la destrucci\u00f3n del poder de los d. (Lc 10, 18; Mt 12, 28; cf. tambi\u00e9n Dz 1261, 1933).<\/p>\n<p>Adolf Darlap<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>El semblante de los demonios, seres espirituales mal\u00e9ficos, no se esclareci\u00f3 sino lentamente en la revelaci\u00f3n. En un principio los textos b\u00ed\u00adblicos utilizaron ciertos elementos tomados de las creencias populares, sin ponerlos todav\u00ed\u00ada en relaci\u00f3n con el misterio de *Sat\u00e1n. Al final todo adquiri\u00f3 sentido a la luz de Cristo, venido al mundo para liberar al hombre de Sat\u00e1n y de sus sat\u00e9lites.<\/p>\n<p>AT. 1. En los or\u00ed\u00adgenes de la creencia. El antiguo Orientedaba un rostro personal a las mil fuerzas oscuras, cuya presencia se sospecha por detr\u00e1s de los males que asaltan al hombre. La religi\u00f3n babil\u00f3nica ten\u00ed\u00ada una demonolog\u00ed\u00ada complicada y en ella se practicaban numerosos exorcismos para librar a las personas, a las cosas, a los lugares hechizados; estos ritos esencialmente m\u00e1gicos constitu\u00ed\u00adan una parte importante de la medicina, ya que toda *enfermedad se atribu\u00ed\u00ada a la acci\u00f3n de alg\u00fan esp\u00ed\u00adritu maligno.<\/p>\n<p>El AT, en sus principios, no niega la existencia y la acci\u00f3n de seres de este g\u00e9nero. Utiliza el folklore, que puebla las ruinas y los lugares *desiertos con presencias oscuras, mezcladas con las bestias salvajes: s\u00e1tiros velludos (Is 13,21; 34,12), Lilit, el demonio de las noches (Is 34,14)&#8230; Les entrega lugares malditos, como Babilonia (Is 13) o el pa\u00ed\u00ads de Edom (Is 34). El ritual de la expiaci\u00f3n ordena que se abandone al demonio Azazel el buco cargado con los pecados de Israel (Lev 16,10). En torno al hombre enfermo se interroga tambi\u00e9n a las fuerzas malignas que lo atormentan. Primitivamente, males tales como la peste (Sal 91,6; Hab 3,5) o la fiebre (Dt 32,24; Hab 3,5) son considerados como azotes de Dios, que los env\u00ed\u00ada a los hombres culpables, como env\u00ed\u00ada su mal esp\u00ed\u00adritu a Sa\u00fal (lSa 16,14s.23; 18,10; 19,9) y el *\u00e1ngel exterminador a Egipto, a Jerusal\u00e9n o al ej\u00e9rcito asirio (Ex 12,23; 2Sa 24,16; 2Re 19,35).<\/p>\n<p>Pero despu\u00e9s del exilio se establece mejor la separaci\u00f3n entre el mundo ang\u00e9lico y el mundo diab\u00f3lico. El libro de Tob\u00ed\u00adas sabe que son los demonios los que atormentan al hombre (Tob 6,8) y que los \u00e1ngeles tienen la misi\u00f3n de combatirlos (Tob 8,3).<\/p>\n<p>Sin embargo, para presentar al peor de ellos, al que mata, el autor no tiene reparo en recurrir todav\u00ed\u00ada al folklore persa, d\u00e1ndole as\u00ed\u00ad el nombre de Asmodeo (Tob 3,8; 6, 14). Se ve que el AT, tan tajante acerca de la existencia y la acci\u00f3n de los esp\u00ed\u00adritus malignos como de la de los *\u00e1ngeles, no tuvo durante mucho tiempo sino una idea bastante flotante de su naturaleza y de sus relaciones con Dios.<\/p>\n<p>2. Los demonios divinizados. Ahora bien, para los paganos era una tentaci\u00f3n constante tratar de granjearse a estos esp\u00ed\u00adritus elementales tribut\u00e1ndoles un culto sacrificial, en una palabra, haciendo de ellos dioses. Israel no estaba al abrigo de la tentaci\u00f3n. Abandonando a su creador, se volv\u00ed\u00ada tambi\u00e9n hacia los \u00abotros dioses\u00bb (Dt 13,3.7.14) o, dicho con otras palabras, hacia demonios (Dt 32,17), llegando hasta a ofrecerles sacrificios humanos (Sal 106,37). Se prostitu\u00ed\u00ada a los s\u00e1tiros (Lev 17,7), que merodeaban sus altos lugares ilegales (2Par 11,15). Los traductores griegos de la Biblia sistematiza-ron esta interpretaci\u00f3n demon\u00ed\u00adaca de la *idolatr\u00ed\u00ada, identificando formal-mente con los demonios a los dioses paganos (Sal 96,5; Bar 4,7), introduci\u00e9ndolos incluso en los contextos en que el original hebreo no hablaba de ellos (Sal 91,6; Is 13,21; 65, 3). As\u00ed\u00ad el mundo de los demonios se convert\u00ed\u00ada en un universo rival de Dios.<\/p>\n<p>3. El ej\u00e9rcito sat\u00e1nico. En el pensamiento del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado se organiza este mundo en forma m\u00e1s sistem\u00e1tica. Se considera a los demonios como \u00e1ngeles ca\u00ed\u00addos, c\u00f3mplices de *Sat\u00e1n, venidos a ser sus auxiliares. Para evocar su ca\u00ed\u00adda se utiliza unas veces la imaginer\u00ed\u00ada m\u00ed\u00adtica de la *guerra de los *astros (cf. Is 14,12) o del combate primordial entre Yahveh y las *bestias que personifican al *mar, otras veces se recurre a la vieja tradici\u00f3n de los hijos de Dios enamorados de las mujeres (G\u00e9n 6, lss; cf. 2Pe 2,4), otras se los representa en sacr\u00ed\u00adlega rebeli\u00f3n contra Dios (cf. Is 14,13s; Ez 28,2). De todos modos los demonios son considerados como esp\u00ed\u00adritus impuros caracterizados por la soberbia y la lujuria. Atormentan a los hombres y se esfuerzan por arrastrarlos al mal. Para combatirlos se recurre a exorcismos (Tob 6,8; 8,2s; cf. Mt 12,27). Estos no son, como en otro tiempo en Babilonia, de orden m\u00e1gico, sino de orden deprecatorio: se espera, en efecto, que Dios reprima a Sat\u00e1n y a sus aliados, si se invoca el poder de su *nombre (cf. Zac 3,2; Jds 9). Se sabe, adem\u00e1s, que Miguel y sus ej\u00e9rcitos celestes est\u00e1n en lucha perpetua con ellos y que vienen en ayuda de los hombres (cf. Dan 10,13).<\/p>\n<p>NT. 1. Jes\u00fas, vencedor de Sat\u00e1n. La vida y la acci\u00f3n de Jes\u00fas se sit\u00faa en la perspectiva de este duelo entre dos mundos, cuyo objeto es en definitiva la salvaci\u00f3n del hombre. Jes\u00fas afronta personalmente a Sat\u00e1n y reporta contra \u00e9l la victoria (Mt 4, 11 p; Jn 12,31). Afronta tambi\u00e9n a los esp\u00ed\u00adritus malignos que tienen poder sobre la humanidad pecadora y los vence en su terreno.<\/p>\n<p>Tal es el sentido de los numerosos episodios en que entran en escena posesos: el endemoniado de la sinagoga de Cafarna\u00fam (Mc 1,23-27 p) y el de G\u00e1dara (Mc 5,1-20 p), la hija de la sirofenicia (Mc 7,25-30 p) y el muchacho epil\u00e9ptico (Mc 9,14-29 p), el endemoniado mudo (Mt 12, 22ss p) y Mar\u00ed\u00ada de Magdala (Lc 8, 2). Las m\u00e1s de las veces se entre-mezclan posesi\u00f3n diab\u00f3lica y enfermedad (cf. Mt 17,15.18);&#8217; as\u00ed\u00ad, unas veces se dice que Jes\u00fas cura a los posesos (Lc 6,18; 7,21) y otras que expulsa a los demonios (Mc 1,34-39). Sin poner en duda casos muy claros de posesi\u00f3n (Mc 1,23s; 5,6), hay que tener en cuenta la opir&#8217;\u00f3n de la \u00e9poca, que atribu\u00ed\u00ada directamente al demonio fen\u00f3menos que hoy son de la esfera de la psiquiatr\u00ed\u00ada (Mc 9, 20ss). Sobre todo, hay que recordar que toda enfermedad es signo del poder de Sat\u00e1n sobre los hombres (cf. Lc 13,11).<\/p>\n<p>Al afrontar a la enfermedad, afronta Jes\u00fas a *Sat\u00e1n; otorgando la curaci\u00f3n, triunfa de Sat\u00e1n. Los demonios se cre\u00ed\u00adan instalados en el mundo como due\u00f1os y se\u00f1ores; Jes\u00fas vino para perderlos (Mc 1,24). Ante la autoridad que manifiesta frente a ellos quedan las turbas estupefactas (Mt 12,23; Lc 4,35ss). Sus enemigos le acusan : \u00abPor Beelzebub, pr\u00ed\u00adncipe de los demonios, expulsa a los demonios\u00bb (Mc 3,22 p); \u00ab\u00bfno estar\u00e1 \u00e9l mismo pose\u00ed\u00addo por el demonio?\u00bb (Mc 3,30; Jn 7,20; 8,48s.52; 10,20s). Pero Jes\u00fas da la verdadera explicaci\u00f3n: expulsa a los demonios por el esp\u00ed\u00adritu de Dios, lo cual prueba que el *reino de Dios ha llegado ya a los hombres (Mt 12,25-28 p). Sat\u00e1n se cre\u00ed\u00ada fuerte, pero es desalojado por otro m\u00e1s fuerte (Mt 12, 29 p).<\/p>\n<p>En adelante los exorcismos se efectuar\u00e1n, pues, en el *nombre de Jes\u00fas (Mt 7,22; Mc 9,38s). Jes\u00fas, al enviar en *misi\u00f3n a sus disc\u00ed\u00adpulos les comunica su poder sobre los demonios (Mc 6,7.13 p). De hecho los disc\u00ed\u00adpulos comprueban que les est\u00e1n sumisos los demonios, prueba evidente de la ca\u00ed\u00adda de Sat\u00e1n (Lc 10,17-20). Tal ser\u00e1 en todos los siglos uno de los signos que acompa\u00f1ar\u00e1n a la predicaci\u00f3n del Evangelio, juntamente con los milagros (Mc 16,17).<\/p>\n<p>2. El combate de la Iglesia. Efectivamente, las liberaciones de posesos reaparecen en los Hechos de los ap\u00f3stoles (Act 8,7; 19,11-17). Sin embargo, el duelo de los enviados de Jes\u00fas con los demonios adopta tambi\u00e9n otras formas : lucha contra la magia, contra las supersticiones de todas clases (Act 13,8ss; 19,18s) y contra la creencia en los esp\u00ed\u00adritus adivinatorios (Act 16,16); lucha contra la idolatr\u00ed\u00ada, en que se hacen adorar los demonios (Ap 9,20) e invitan a los hombres a su mesa (lCor 10,20s); lucha contra la falsa sabidur\u00ed\u00ada (Sant 3,15), contra las doctrinas demon\u00ed\u00adacas que en todo tiempo se esforzar\u00e1n por enga\u00f1ar a los hombres (lTim 4,1), contra los que ejecutan prodigios enga\u00f1osos, puestos al servicio de la *bestia (Ap 16,13s). Sat\u00e1n y sus auxiliares est\u00e1n en acci\u00f3n por detr\u00e1s de todos estos hechos humanos que se oponen al progre-so del Evangelio. Incluso las pruebas del Ap\u00f3stol se pueden atribuir a un \u00e1ngel de Sat\u00e1n (2Cor 12,7). Pero gracias al Esp\u00ed\u00adritu Santo se sabe ahora discernir los esp\u00ed\u00adritus (lCor 12,10), sin dejarse embaucar por los falsos prestigios del mundo diab\u00f3lico (cf. lCor 12,1ss). La Iglesia que, como Jes\u00fas, est\u00e1 empe\u00f1ada en una guerra a muerte, conserva una esperanza invencible: Sat\u00e1n, ya vencido, s\u00f3lo tiene ahora un poder limitado; el final de los tiempos ver\u00e1 su derrota definitiva y la de todos sus auxiliares (Ap 20,1ss.7-10).<\/p>\n<p>-> \u00ed\u0081ngeles &#8211; Astros &#8211; Bestia &#8211; Desierto &#8211; Esp\u00ed\u00adritu &#8211; Enfermedad &#8211; Sat\u00e1n.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p>\n    El demonio y sus obras: magia, brujer\u00eda, adivinaci\u00f3n, desobediencia eclesi\u00e1stica  En la Escritura y en la teolog\u00eda cat\u00f3lica el t\u00e9rmino <b>demonio<\/b> (griego daimon y daimonion, lat\u00edn daemonium) ha llegado a significar casi lo mismo que diablo y denota a uno de los esp\u00edritus malignos o \u00e1ngeles ca\u00eddos.   Y de hecho, en algunos lugares del Nuevo Testamento donde la Vulgata, en acuerdo con el griego, tiene daemonium, nuestras versiones vern\u00e1culas leen diablo.   La distinci\u00f3n precisa entre los dos t\u00e9rminos en el uso eclesi\u00e1stico puede verse en la frase usada en el decreto del Cuarto Concilio de Letr\u00e1n:   \u00abDiabolus enim et alii daemones\u00bb (El diablo y los otros demonios), es decir, todos son demonios, y al jefe de los demonios se le llama diablo.    Esta distinci\u00f3n se observa en el Nuevo Testamento de la Vulgata, donde diabolus representa al griego diabolos, y en casi todos los casos se refiere a Satan\u00e1s mismo, mientras que a sus \u00e1ngeles subordinados se les denomina, en concordancia con el griego, daemones o daemonia.  Sin embargo, esto no se debe tomar para indicar una diferencia de naturaleza; a Satan\u00e1s se le incluye claramente entre los daemones, en Stgo. 2,19 y en Lc. 11:15-18.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero aunque la palabra demonio est\u00e1 ahora pr\u00e1cticamente restringida a este siniestro sentido, fue de otro modo con el antiguo uso de los escritores griegos. La palabra, que aparentemente se deriva de daio \u00abdividir\u00bb o \u00abrepartir\u00bb, originalmente signific\u00f3 un ser divino; ocasionalmente se aplicaba a los dioses y diosas supremos, pero se us\u00f3 m\u00e1s generalmente para referirse a seres espirituales de un orden inferior, ubicado entre los dioses y los hombres. En su mayor\u00eda \u00e9stos eran seres ben\u00e9ficos, y su oficio era algo an\u00e1logo al de los \u00e1ngeles en la teolog\u00eda cristiana.  As\u00ed, el adjetivo eydaimon, \u00abfeliz\u00bb, significa propiamente uno que era guiado y protegido por un demonio bueno. Algunos de estos demonios griegos, sin embargo, eran diab\u00f3licos y malignos.  Por lo tanto tenemos el contrario de eudamonia \u00abfelicidad\u00bb, en kakodaimonia, que denotaba desgracia, o en su significado m\u00e1s original, estar bajo la posesi\u00f3n de un demonio maligno. En el griego del Nuevo Testamento y en el lenguaje de los primeros Padres, la palabra ya se limitaba al sentido siniestro, lo cual era bastante natural, ahora que a\u00fan los m\u00e1s elevados dioses griegos hab\u00edan llegado a ser considerados como diablos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tenemos un ejemplo curioso de la confusi\u00f3n causada por la ambig\u00fcedad y variaciones en el significado de la palabra, en el caso del famoso \u00abDaemon\u00bb de S\u00f3crates.  Algunos escritores cristianos han entendido esto en un mal sentido, que lo han hecho una materia de reproche, aduciendo que el gran fil\u00f3sofo griego estaba acompa\u00f1ado e impulsado por un demonio.   Pero como el cardenal Manning muestra claramente en su escrito acerca del tema, la palabra aqu\u00ed tiene un significado completamente distinto. \u00c9l apunta al hecho de que ambos, Plat\u00f3n y Jenofonte, usan la forma daimonion, la cual Cicer\u00f3n correctamente interpreta como divinum aliguid, \u00abalgo divino\u00bb. Y luego de un minucioso examen del relato del asunto dado por S\u00f3crates mismo en los informes transmitidos por sus  disc\u00edpulos, \u00e9l concluye que las incitaciones del \u00abDaemon\u00bb eran los dictados de la conciencia, que es la voz de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede observar que un cambio y deterioro similares del significado han tenido lugar en los lenguajes iran\u00edes, en el caso de la palabra daeva.   Etimol\u00f3gicamente es id\u00e9ntica con el s\u00e1nscrito deva, por la cual es traducida en la versi\u00f3n Neriosengh del Avesta. Pero mientras que el devas de la teolog\u00eda india son dioses buenos y generosos, los daevas del Avesta son odiosos esp\u00edritus del mal. (Vea tambi\u00e9n DEMONOLOG\u00cdA)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Kent, William. \u00abDemons.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 4. New York: Robert Appleton Company, 1908. 19 Dec. 2012<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/04710a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Alonso Teullet.  lhm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Enlaces internos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] P. Fortea responde al P. Amorth: Si hay satanismo en el Vaticano tiene que probarlo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] El P. Gabriele Amorth, famoso exorcista, reflexiona sobre la nueva ola sat\u00e1nica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] Ataques al Papa son sugeridos por el demonio, dice el P. Amorth, famoso exorcista.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] Famoso exorcista: \u00abAl diablo le gusta adue\u00f1arse de los que ocupan cargos pol\u00edticos\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Enlaces externos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] Sermones sobre el demonio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6] Padre Amorth.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7] El humo de Satan\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8] Exorcismo comentado por el Padre Amorth.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] Padre Amorth m\u00e1s de 70,000 exorcismos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10] Fortea cuenta todo lo que sabe y ha experimentado con el demonio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11] \u201cSi al Diablo no se le abre la puerta, no puede poseernos\u201d.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(gr., daimonia). Esp\u00ed\u00adritus malignos (Mat 8:16; Luk 10:17, Luk 10:20; comparar Mat 17:18 y Mar 9:25). Pablo (Eph 2:2; Eph 6:12) y Juan (Rev 16:4) hablan de la naturaleza inmaterial e incorp\u00f3rea tanto de Satan\u00e1s como de sus huestes demon\u00ed\u00adacas. Como seres o personalidades puramente espirituales, los demonios operan m\u00e1s all\u00e1 de las leyes del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/demonios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDEMONIOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5950","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5950","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5950"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5950\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5950"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5950"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5950"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}