{"id":5964,"date":"2016-02-05T02:17:10","date_gmt":"2016-02-05T07:17:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/discernimiento-de-espiritus\/"},"modified":"2016-02-05T02:17:10","modified_gmt":"2016-02-05T07:17:10","slug":"discernimiento-de-espiritus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/discernimiento-de-espiritus\/","title":{"rendered":"DISCERNIMIENTO DE ESPIRITUS"},"content":{"rendered":"<p>La habilidad dada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo para discernir entre los que hablaban por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios y los que eran movidos por esp\u00ed\u00adritus falsos. La frase aparece en 1Co 12:10 como uno de los dones del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Un \u00abcarisma\u00bb de los 9 mencionados en 1Co 12:10. Muy importante en nuestros d\u00ed\u00adas, para distinguir los \u00abfalsos profetas\u00bb, que ser\u00e1n \u00abmuchos\u00bb, como profetiz\u00f3 Jes\u00fas, \u00c2\u00a1y que enganar\u00e1n a \u00abmuchos\u00bb!: (Mat 24:5, Mat 24:11, Mat 24:24).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Toda conducta moral puede resumirse en la norma:  evitar el mal y hacer el bien.   En el lenguaje del ascetismo cristiano, esp\u00edritus, en el sentido amplio, es el t\u00e9rmino aplicado a ciertas influencias complejas, capaces de impulsar la voluntad, de unos hacia el bien, de otros hacia el mal; tenemos el esp\u00edritu mundano de error, el esp\u00edritu de la raza, el esp\u00edritu del cristianismo, etc.  Sin embargo, en el sentido restringido, los esp\u00edritus indican los agentes espirituales diversos que, por sus sugerencias y movimientos, pueden influir en el valor moral de nuestros actos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed hablaremos s\u00f3lo de este segundo tipo, los cuales se reducen a cuatro, entre ellos, en cierto modo, el alma humana misma, porque como consecuencia de la ca\u00edda original, sus facultades inferiores est\u00e1n en contradicci\u00f3n con sus facultades superiores.   La concupiscencia, es decir, alteraciones de la imaginaci\u00f3n y errores de la sensibilidad, que impiden o perturban el funcionamiento del intelecto y la voluntad, al apartar al uno de la verdad y a la otra del bien (G\u00e9n. 8,21, Stgo. 1,14).   En oposici\u00f3n a nuestra naturaleza viciada o, por decirlo as\u00ed, a la carne, que nos arrastra hacia el pecado, el Esp\u00edritu de Dios act\u00faa en nosotros por la gracia, una ayuda sobrenatural prestada a nuestro intelecto y voluntad para llevarnos de regreso al bien y al respeto de la ley moral (Rom. 7,22-25).   Adem\u00e1s de estos dos esp\u00edritus, lo humano y lo divino, en el orden real de la Providencia, se debe observar otros dos.   El Creador ha querido que exista la comunicaci\u00f3n entre los \u00e1ngeles y los hombres, y como los \u00e1ngeles son de dos tipos (v\u00e9ase \u00e1ngeles), buenos y malos, estos \u00faltimos tratan de ganarnos para su rebeli\u00f3n y los primeros tratan de hacernos sus compa\u00f1eros en la obediencia.   Por lo tanto cuatro esp\u00edritus ponen sitio a nuestra libertad, lo ang\u00e9lico y lo divino que buscan su bien, y el humano (en el sentido mencionado hasta aqu\u00ed) y el diab\u00f3lico buscando su miseria.   En el lenguaje com\u00fan pueden llamarse, en aras de la brevedad, simplemente el esp\u00edritu bueno y el malo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cDiscernimiento de esp\u00edritus\u201d es el t\u00e9rmino aplicado al juicio mediante el cual determinamos qu\u00e9 esp\u00edritu emanan los impulsos del alma, y es f\u00e1cil entender la importancia de este juicio, tanto para la auto direcci\u00f3n como para la direcci\u00f3n de los dem\u00e1s.   Ahora bien, este juicio puede formarse de dos maneras.   En el primer caso, el discernimiento se realiza por medio de una luz intuitiva que infaliblemente descubre la calidad del movimiento; es entonces un don de Dios, una gracia gratis data, concedida principalmente para el beneficio de nuestro pr\u00f3jimo (1 Cor. 12,10).   Este carisma o don se concedi\u00f3 a la Iglesia primitiva y en el curso de las vidas de los santos, como, por ejemplo, San Felipe Neri.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En segundo lugar, el discernimiento de esp\u00edritus puede obtenerse a trav\u00e9s del estudio y la reflexi\u00f3n.  Es entonces un conocimiento humano adquirido, m\u00e1s o menos perfecto, pero muy \u00fatil en la direcci\u00f3n de las almas.  Siempre se trata de conseguir, por supuesto, con la ayuda de la gracia, por la lectura de las Sagradas Escrituras, de obras de teolog\u00eda y de ascesis, de autobiograf\u00edas y la correspondencia de los ascetas m\u00e1s distinguidos.  La necesidad de la auto-direcci\u00f3n y la direcci\u00f3n de otras personas, cuando se est\u00e1 a cargo de las almas, produjo documentos, conservados en las bibliotecas espirituales, por cuya lectura podemos ver que el discernimiento de los esp\u00edritus es una ciencia que siempre ha florecido en la Iglesia.  Adem\u00e1s de los tratados especiales enumerados en la bibliograf\u00eda, se puede citar los siguientes documentos para la historia del tema:\n<\/p>\n<ul>\n<li> el \u00abPastor de Hermas\u00bb (1, II, Mand. VI, c. 2); <\/li>\n<li> el discurso de San Antonio a los monjes de Egipto, en su vida escrita por San Atanasio;<\/li>\n<li> el \u00abDe perfectione spirituali\u00bb (cap. 30-33) por Marco Diadoco; <\/li>\n<li> las \u00abConfesiones\u00bb de San Agust\u00edn; <\/li>\n<li> el serm\u00f3n XXIII de San Bernardo, \u00abDe discretione spirituum\u00bb; <\/li>\n<li> el tratado de Gerson, \u00abDe diversis diaboli tentationibus\u00bb; <\/li>\n<li> la autobiograf\u00eda de Santa Teresa y \u00abCastillo del Alma\u00bb; <\/li>\n<li> las cartas de direcci\u00f3n espiritual de San Francisco de Sales, etc <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una excelente lecci\u00f3n es la dada por San Ignacio de Loyola en sus \u00abEjercicios Espirituales\u00bb.  Ah\u00ed encontramos las normas para el discernimiento de esp\u00edritus y, al estar formuladas de manera clara y breve, estas normas indican un curso seguro, que contiene en germen todo lo que se incluye en los tratados m\u00e1s amplios posteriores.   Para una explicaci\u00f3n completa de ellas, se pueden consultar los mejores comentarios sobre los \u00abEjercicios\u00bb de San Ignacio, especialmente los del P. Gagliardi y algunos autores como God\u00ednez, L\u00f3pez Ezquerra, y Scaramelli que, dejando de lado las otras partes de los \u00bb Ejercicios \u00ab, est\u00e1n claramente imbuidos de la doctrina de ese libro sobre el discernimiento de esp\u00edritus.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De las normas que nos han llegado de un santo inspirado por la luz divina y un erudito psic\u00f3logo ense\u00f1ado por la experiencia personal, bastar\u00e1 con recordar las principales.   Ignacio da dos clases y hay que llamar la atenci\u00f3n sobre el hecho de que en la segunda categor\u00eda, seg\u00fan algunas opiniones, a veces considera un discernimiento de esp\u00edritus m\u00e1s delicado adaptado a la evoluci\u00f3n extraordinaria del misticismo.  Sea como sea, comienza por enunciar este principio claro, que tanto el esp\u00edritu bueno como el malo act\u00faan sobre un alma de acuerdo a la actitud que asuma hacia ellos.  Si se coloca como su amiga, ellos la lisonjean; si se resiste, la atormentan.  Pero el esp\u00edritu del mal habla s\u00f3lo a la imaginaci\u00f3n y los sentidos, mientras que el esp\u00edritu bueno act\u00faa sobre la raz\u00f3n y la conciencia.  El mal trabaja para excitar la concupiscencia, el bien para intensificar el amor a Dios.  Por supuesto, puede ocurrir que un alma perfectamente bien dispuesta sufra los ataques del diablo privada de los consuelos que la sostienen provenientes del \u00e1ngel bueno; pero esta es s\u00f3lo una prueba temporal cuya superaci\u00f3n se ha de esperar con paciencia y humildad.  San Ignacio nos ense\u00f1a tambi\u00e9n a distinguir los esp\u00edritus por su modo de acci\u00f3n y por el fin que persiguen.  Sin una causa anterior, es decir, de repente, sin conocimiento o sentimiento previo, s\u00f3lo Dios, en virtud de su dominio soberano, puede inundar el alma de luz y felicidad.  Pero si ha habido una causa anterior, ya sea el \u00e1ngel bueno o el malo puede ser el autor de la consolaci\u00f3n, lo cual se puede juzgar por las consecuencias.  Como el objetivo del \u00e1ngel bueno es el bienestar del alma y el del \u00e1ngel malo, sus defectos o infelicidad, si, en el progreso de nuestros pensamientos todo est\u00e1 bien y tiende al bien, no hay motivo de inquietud; por el contrario, si percibimos alguna desviaci\u00f3n hacia el mal o incluso una ligera agitaci\u00f3n desagradable, no hay raz\u00f3n para temer.  Tal es, pues, es la sustancia de estas normas breves que, sin embargo, son tan admiradas por los maestros de la vida espiritual.  A pesar de que requiere una explicaci\u00f3n autorizada, cuando se comprende bien, act\u00faan como un preservativo contra muchas ilusiones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Debuchy, Paul. \u00abDiscernment of Spirits.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 5. New York: Robert Appleton Company, 1909.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/05028b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La habilidad dada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo para discernir entre los que hablaban por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios y los que eran movidos por esp\u00ed\u00adritus falsos. La frase aparece en 1Co 12:10 como uno de los dones del Esp\u00ed\u00adritu. Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano Un \u00abcarisma\u00bb de los 9 mencionados en 1Co 12:10. Muy importante &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/discernimiento-de-espiritus\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDISCERNIMIENTO DE ESPIRITUS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5964","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5964","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5964"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5964\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5964"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5964"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5964"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}