{"id":5967,"date":"2016-02-05T02:17:23","date_gmt":"2016-02-05T07:17:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/domingo\/"},"modified":"2016-02-05T02:17:23","modified_gmt":"2016-02-05T07:17:23","slug":"domingo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/domingo\/","title":{"rendered":"DOMINGO"},"content":{"rendered":"<p>(en ingl\u00e9s, sunday, d\u00ed\u00ada del sol). El nombre sunday deriva de fuentes paganas. (Nota del Editor: en castellano, domingo deriva del lat\u00ed\u00adn dominicus, d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or). La divisi\u00f3n del calendario en semanas de siete d\u00ed\u00adas fue obra de los astr\u00f3logos de Babilonia. De ellos el plan pas\u00f3 a Egipto donde los d\u00ed\u00adas recibieron los nombres de los planetas, uno siendo para el sol. Despu\u00e9s que el cristianismo se estableciera en el norte de Europa, los pueblos teut\u00f3nicos sustituyeron los nombres de sus dioses con t\u00ed\u00adtulos egipcios, de donde tenemos el origen de los nombres en ingl\u00e9s Tuesday, Wednesday, Thursday (en castellano, martes, mi\u00e9rcoles, jueves). Pero el primer d\u00ed\u00ada continu\u00f3 llam\u00e1ndose d\u00ed\u00ada del Sol (Sunday), mayormente porque el emperador Constantino, por decreto real en el a\u00f1o 321, lo hizo Solis Day, d\u00ed\u00ada del sol.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n (Luk 24:1; Joh 20:1), los creyentes se reun\u00ed\u00adan en este d\u00ed\u00ada para celebrarla. Algunas de las apariciones de Jes\u00fas tuvieron lugar el primer d\u00ed\u00ada de la semana (Mar 16:9; Joh 20:19). Los disc\u00ed\u00adpulos en Troas adoraban en el primer d\u00ed\u00ada (Act 20:7; comparar 1Co 16:1-2). El t\u00e9rmino d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or aparece s\u00f3lo en Rev 1:10, y es una adaptaci\u00f3n natural de una costumbre romana de llamar al primer d\u00ed\u00ada del mes \u2020\u0153d\u00ed\u00ada del Emperador\u2020\u009d. Hacia el a\u00f1o 150 d. de J.C. la designaci\u00f3n hab\u00ed\u00ada sido aceptada a trav\u00e9s del mundo cristiano. Al declinar la influencia de las iglesias hebreo-cristianas m\u00e1s fuertes, la tendencia a observar el s\u00e1bado hebreo fue lentamente abandonada.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>\u2020\u00a2D\u00ed\u00ada del Se\u00f1or. \u2020\u00a2S\u00e1bado. \u2020\u00a2Semana.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, CALE<\/p>\n<p>ver, D\u00ed\u008dA, S\u00ed\u0081BADO<\/p>\n<p>vet, El d\u00ed\u00ada de la semana en que resucit\u00f3 el Se\u00f1or, el primer d\u00ed\u00ada de la semana, el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or citado en Ap. 1:10: Juan estuvo en el Esp\u00ed\u00adritu en el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or. Al ser el d\u00ed\u00ada de la resurrecci\u00f3n es enf\u00e1ticamente el d\u00ed\u00ada peculiar del cristiano. Al ser el primer d\u00ed\u00ada de la semana, es tambi\u00e9n sugerente del comienzo de un nuevo orden de cosas, totalmente distintas de las relacionadas con el S\u00e1bado legal. Era el d\u00ed\u00ada en que com\u00fanmente se reun\u00ed\u00adan los disc\u00ed\u00adpulos para el prop\u00f3sito expreso de partir el pan (Hch. 20:7); y aunque no se da ning\u00fan mandato acerca de \u00e9l, es un d\u00ed\u00ada especialmente considerado por parte de los creyentes. Es, literalmente, el \u00abd\u00ed\u00ada dominical\u00bb, \u00abkuriakos\u00bb, una palabra que aparece solamente con referencia a \u00abla cena del Se\u00f1or\u00bb en 1 Co. 11:20 y a \u00abel d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb. No debe confundirse con \u00abel d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb en su concepci\u00f3n escatol\u00f3gica, \u00abh\u00ebmera kuriou\u00bb. (V\u00e9ase D\u00ed\u008dA DE JEHOV\u00ed\u0081). Para una consideraci\u00f3n a fondo del tema del paso de S\u00e1bado a Domingo y de sus respectivas naturalezas, v\u00e9ase S\u00ed\u0081BADO.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[484]<br \/>\n    El d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or entre los cristianos, fue considerado como tal desde los primeros tiempos cristianos. Y fue as\u00ed\u00ad por que al amanecer del \u00abprimer d\u00ed\u00ada de la semana\u00bb (Mc. 16. 9), al d\u00ed\u00ada siguiente del s\u00e1bado, fue cuando el Se\u00f1or Jes\u00fas resucit\u00f3 y comenz\u00f3 a dar las pruebas a sus seguidores con diversas apariciones<br \/>\n    Ese recuerdo har\u00ed\u00ada que el primer d\u00ed\u00ada se considerada el \u00abdies domini\u00bb, el domingo. Y se vincularon los recuerdos a los gestos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Los de Ema\u00fas le reconocieron en el \u00abpartir el pan\u00bb, despu\u00e9s de haberles desarrollado \u00ablo que hab\u00ed\u00ada sobre El en todas las Escrituras\u00bb. (Lc. 24. 27 y 35)<\/p>\n<p>    Ocho d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, (al siguiente \u00abdomingo\u00bb), los Ap\u00f3stoles se hallaban reunidos de nuevo. Jes\u00fas se les apareci\u00f3 y provoc\u00f3 la profesi\u00f3n de fe de Tom\u00e1s: \u00abSe\u00f1or m\u00ed\u00ado y Dios m\u00ed\u00ado\u00bb (Jn. 20. 28).<\/p>\n<p>    Es interesante recordar que los Ap\u00f3stoles recibieron al Esp\u00ed\u00adritu el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s, es decir a los cincuenta d\u00ed\u00adas de un S\u00e1bado de Pascua (Pentecost\u00e9s, 50 d\u00ed\u00adas, es decir 7 semanas por 7 d\u00ed\u00adas m\u00e1s uno) la segunda fiesta de Israel, la de las cosechas y acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n<p>    As\u00ed\u00ad surgi\u00f3 el d\u00ed\u00ada de la comunidad, el d\u00ed\u00ada de la Eucarist\u00ed\u00ada, el d\u00ed\u00ada de los recuerdos del Se\u00f1or, el d\u00ed\u00ada de la fraternidad. Y los cristianos se reun\u00ed\u00adan \u00abese d\u00ed\u00ada\u00bb, no otro, para celebrar el misterio pascual de Cristo, su muerte y resurrecci\u00f3n, mientras aguardaban su retorno escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>    El tiempo les dir\u00ed\u00ada, como recuerda San Pablo (2 Tes. 2. 1-7), que ese retorno no ser\u00ed\u00ada inmediato y, por lo tanto, habr\u00ed\u00ada que seguir vigilantes y orantes, recordando y haciendo obras buenas.<\/p>\n<p>    Es probable que, al igual que los jud\u00ed\u00ados celebraban el s\u00e1bado, los primeros cristianos comenzaron pronto a celebrar el domingo y lo convirtieron en la jornada del encuentro y de la fraternidad. Y, como acontec\u00ed\u00ada entre los jud\u00ed\u00ados con el s\u00e1bado, lo iniciaban en la tarde anterior,  para pasar la noche en oraci\u00f3n, fraccionar el pan y comerlo al amanecer.<\/p>\n<p>    Los cristianos siempre han visto en los encuentros dominicales no s\u00f3lo un momento de plegaria y celebraci\u00f3n, sino tambi\u00e9n de instrucci\u00f3n en las cuestiones de la fe. La idea de instruirse, de formarse, adem\u00e1s de la de orar, ven\u00ed\u00ada ya desde los tiempos de la Cautividad en Babilonia: se juntaban en la sinagoga para escuchar la Palabra de Dios y los comentarios que los rabinos realizaban de ella. Esa pr\u00e1ctica se mantuvo incluso despu\u00e9s de la vuelta y de la reconstrucci\u00f3n del templo. Lleg\u00f3 a los tiempos de Jes\u00fas, quien aprovechaba los s\u00e1bados para entrar en las sinagogas y anunciar su mensaje. (Lc. 4. 22; Mc. 1.21.; Mc. 6.2; ; Lc. 6.6. ; Lc. 13.10&#8230;).<\/p>\n<p>    Es evidente que los cristianos pronto transfirieron los significados del s\u00e1bado judaico, del que proced\u00ed\u00adan, al domingo conmemorativo, que fueron descubriendo bajo los recuerdos del primer d\u00ed\u00ada de la semana, actitud expl\u00ed\u00adcita que se otea en diversos textos del Nuevo Testamento (Hech, 20.7: 1 Cor. 16. 2; incluso Apoc.<\/p>\n<p>   1. 7-12)<\/p>\n<p>    En las reuniones eucar\u00ed\u00adsticas se comentaba la Escritura, se predicaba la salvaci\u00f3n y se part\u00ed\u00ada el pan. Luego se encaminaban a su trabajo al servicio de los se\u00f1ores lo esclavos, a la dura conquista del pan normal los artesanos.<\/p>\n<p>    No es de extra\u00f1ar que, aunque durante siglos s\u00f3lo era misa del domingo la celebrada por la ma\u00f1ana de la jornada festiva, despu\u00e9s de la reforma lit\u00fargica del concilio Vaticano II se volvieron a mirar con simpat\u00ed\u00ada las misas de la tarde del s\u00e1bado. El encuentro del Domingo es la expresi\u00f3n de esa fe en la resurrecci\u00f3n y esa alegre conciencia celebrativa te tal acontecimiento. San Justino, hacia el 150 escrib\u00ed\u00ada \u00abEse d\u00ed\u00ada todos los nuestros que viven en un poblado o en los campos se re\u00fanen en un mismo lugar para recordar la Resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>    Desde entonces la liturgia de la palabra de Dios unida a la liturgia del fracci\u00f3n del pan han caminos dos milenios unidas y seguramente seguir\u00e1 viva en la medida en que se recuerden los hechos del Se\u00f1or. En el contexto de la comunidad se produce la comunicaci\u00f3n de la verdad.<\/p>\n<p>    La celebraci\u00f3n del domingo pues no est\u00e1 s\u00f3lo en la dimensi\u00f3n orante: celebramos la Eucarist\u00ed\u00ada; tambi\u00e9n lo est\u00e1 en el terreno catequ\u00e9tico: nos educamos en la fe en el clima fraterno del amor.<\/p>\n<p>    Los catec\u00famenos de los tiempos antiguos as\u00ed\u00ad lo descubr\u00ed\u00adan cuando se preparaban en la comunidad para el Bautismo y participaban en os encuentros de la anamnesis, del recuerdo de la vida y de los mensajes del Se\u00f1or Jes\u00fas; para, despu\u00e9s del bautismo, participaran en el misterio de la presencia del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    En este contexto de plegaria y de instrucci\u00f3n y recordaci\u00f3n se entiende que el descanso domini al, el romper con el ritmo del trabajo de la semana, agotador para los siervos y gente humilde, aunque menos exigente para los desahogados en bienes de la vida, adquiere una dimensi\u00f3n sacral en la medida en que facilita la oraci\u00f3n y la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>   Juan Pablo II escrib\u00ed\u00ada en su carta sobre \u00abEl d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or: \u00abIncluso en el contexto de las dificultades de nuestro tiempos, la identidad de este d\u00ed\u00ada debe ser salvaguardada y sobre todo vivida profundamente. El d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or ha salvado la historia bimilenaria de la Iglesia \u00bfC\u00f3mo se puede pensar que no siga caracterizando su futuro?\u00bb (Dies dominun. 30)<\/p>\n<p>    La tradici\u00f3n lit\u00fargica, sobre todo desde la Edad Media, ir\u00ed\u00ada llenando de nombre rememorativos determinados domingos del a\u00f1o: Domingo de Pascua, de Pasi\u00f3n, de Ramos, de Laetare, de Gaudete, del Buen Pastor, etc. (Ver Eucar\u00ed\u00adstico. Culto; ver Resurrecci\u00f3n 9.1)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Llamamos \u00abDomingo\u00bb al \u00abd\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb (\u00abdies dominica\u00bb), es decir, el d\u00ed\u00ada que que resucit\u00f3 Jes\u00fas. Corresponde al \u00abd\u00ed\u00ada del sol\u00bb. Es \u00abla fiesta primordial de los cristianos&#8230; d\u00ed\u00ada de alegr\u00ed\u00ada y de liberaci\u00f3n del trabajo\u00bb (SC 106). Esta fiesta cristiana es de \u00abtradici\u00f3n apost\u00f3lica\u00bb, que quiere celebrar \u00abel misterio pascual cada ocho d\u00ed\u00adas\u00bb, como \u00abfundamento y n\u00facleo de todo el a\u00f1o lit\u00fargico\u00bb (ib\u00ed\u00addem).<\/p>\n<p>\tDesde tiempos apost\u00f3licos, en este d\u00ed\u00ada se reun\u00ed\u00ada la comunidad para celebrar gozosamente la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, orando, reconcili\u00e1ndose, participando en la Eucarist\u00ed\u00ada y compartiendo los bienes (Hech 20,7; cfr. 2,42ss). Es d\u00ed\u00ada de fiesta, de acci\u00f3n de gracias, de reuni\u00f3n familiar y de descanso, a partir de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Es tambi\u00e9n \u00abun tiempo de reflexi\u00f3n, de silencio, de cultura y de meditaci\u00f3n\u00bb (CEC 2186).<\/p>\n<p>\tEn el Antiguo Testamento, la semana terminaba con la fiesta del \u00abs\u00e1bado\u00bb (descanso). En el cristianismo, la fiesta ha pasado al domingo, el d\u00ed\u00ada que sigue al s\u00e1bado, que es ahora el primer d\u00ed\u00ada de la semana, como d\u00ed\u00ada de la nueva creaci\u00f3n, a partir de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. Es el d\u00ed\u00ada que lleva el s\u00e1bado a la plenitud, por haberse realizado en \u00e9l la Pascua de Cristo, muerto y resucitado.<\/p>\n<p>\tLa asamblea cristiana, al celebrar el domingo (desde la tarde del s\u00e1bado), vive el misterio pascual y lo expresa en la propia vida por medio del culto a Dios, el mandato del amor, la serenidad, la paz del coraz\u00f3n, la vida familiar, la relaci\u00f3n con los hermanos. Es un celebraci\u00f3n que, por s\u00ed\u00ad misma, tiene valor evangelizador, como \u00absacramento\u00bb de la Pascua, celebrada, actualizada y prolongada en la vida cristiana.<\/p>\n<p>Referencias A\u00f1o lit\u00fargico, fiesta, Misterio pascual, Pascua, s\u00e1bado.<\/p>\n<p>Lectura de documentos SC 106; CEC 1166-1167, 2174-2195.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., El domingo (Barcelona, Estela, 1968); J. ALDAZABAL, El domingo cristiano (Barcelona, Centro de Pastoral Lit\u00fargica, 1987); M. AUGE, El domingo, fiesta primordial de los cristianos (Madrid, San Pablo, 1996); J. AZPITARTE, Sentido pastoral del domingo (Bilbao, Descl\u00e9e, 1966); L. BRANDOLINI, Domingo, en Nuevo Diccionario de Liturgia (Madrid, Paulinas, 1987) 594-613; A. GONZALEZ GALINDO, D\u00ed\u00ada del Se\u00f1or y celebraci\u00f3n del misterio eucar\u00ed\u00adstico (Vitoria, ESET, 1974); J. HILD, Domingo y vida pascual (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1966); W. RORDORF, El domingo (Madrid, Marova, 1971; V. RYAN, El domingo, d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or (Madrid, Paulinas, 19869.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n. &#8211; Primero parte: El domingo cristiano: a) El d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or. b) El d\u00ed\u00ada de Jes\u00fas Resucitado. c) El d\u00ed\u00ada de la Iglesia. d) El d\u00ed\u00ada del hombre. &#8211; Segunda parte: El d\u00ed\u00ada festivo. &#8211; Tercera parte: Los retos del culto dominical: 1) Al interior de la Iglesia. a) La celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica; b) las obras; c) los que no pueden celebrar la Eucaristia, dl los que, pudiendo, no vienen. 2) El reto que nos presenta la sociedad.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nEl Domingo, D\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, es un tema de muy amplia significaci\u00f3n tanto y fundamentalmente en la tradici\u00f3n cristiana, como en el quehacer humano. Este peque\u00f1o resumen va a intentar introducirnos en la problem\u00e1tica que suscita en ambos aspectos, se\u00f1alando tanto las vertientes en las cuales se influye con fuerza desde la tradici\u00f3n cristiana, como las nuevas presiones y costumbres que recibimos de la sociedad en relaci\u00f3n al domingo y tiempo libre.<\/p>\n<p>Los aspectos centrales de la tradici\u00f3n cristiana han sido resaltados recientemente por el Papa Juan Pablo II en su carta apost\u00f3lica \u00abEl d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb (Dies Domini, DD) que utilizaremos como gu\u00ed\u00ada para centrar toda la primera parte del art\u00ed\u00adculo.<\/p>\n<p>En el aspecto humano, hay que reconocer que, cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s el domingo, a\u00fan dentro del mundo occidental, deja de ser un tiempo igual para todos. Hay diferencias muy esenciales marcadas sobre todo: por la edad, por los efectos de la sociedad de consumo, por los nuevos horarios de diversi\u00f3n, por el alargamiento del tiempo del domingo incluyendo tambi\u00e9n todo o parte del s\u00e1bado y en ocasiones uni\u00e9ndolo a otros d\u00ed\u00adas festivos, por la pr\u00e1ctica de actividades diversas, por la disminuci\u00f3n de la vivencia religiosa, por el sentido solidario de la vida, y tambi\u00e9n, sin duda, por la disponibilidad econ\u00f3mica. Todos estos aspectos, y quiz\u00e1 algunos m\u00e1s, tienen una influencia importante en el uso del domingo.<\/p>\n<p>En general, y para las nuevas generaciones, el domingo est\u00e1 dejando de ser ese tiempo de 24 horas, religioso, festivo, familiar, de sana holganza, de clara diferenciaci\u00f3n hasta en el vestir, que ten\u00ed\u00ada tambi\u00e9n ese ritmo de tiempo de calma y de interioridad alargado al m\u00e1ximo, ese tiempo de familia. Toda esta forma celebrativa ha sido transformada en virtud de nuevas presiones, nuevos gustos, nuevas costumbres, enmarcadas sobre todo en el mundo del ocio y del consumo.<\/p>\n<p>Resaltaremos, pues, los aspectos centrales del \u00abD\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb, considerado desde la fe cristiana y sus pr\u00e1cticas seculares, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n las circunstancias actuales sociales y culturales en los que se mueve el domingo.<\/p>\n<p>Primera parte: El domingo cristiano<br \/>\nEl Domingo para el cristiano es un d\u00ed\u00ada especial, es un d\u00ed\u00ada distinto, es el d\u00ed\u00ada entre los d\u00ed\u00adas en el cual manifiesta su fe, en el culto y en las obras.<\/p>\n<p>Es un d\u00ed\u00ada lleno de tradici\u00f3n, de historia, de significaci\u00f3n: El Abad Vonier dec\u00ed\u00ada al efecto unas palabras, que, aunque exageradas, nos presentan la realidad del domingo y su valoraci\u00f3n dentro del ambiente cristiano: \u00abSin domingo, el pueblo de Dios se encontrar\u00ed\u00ada como sin plan de vida. Perder el domingo ser\u00ed\u00ada perder al pueblo de Dios, porque en este d\u00ed\u00ada -sobre todo en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica- reafirma este pueblo su propia identidad\u00bb.<\/p>\n<p>Ciertamente que cuando el cristiano, a lo largo de la historia, se ha encontrado o a\u00fan se encuentra en situaciones duras de persecuci\u00f3n o con dificultad m\u00e1xima de celebrar la fe, el domingo tiene para \u00e9l una significaci\u00f3n especial, es como su se\u00f1a de identidad, por eso lo guarda de la mejor forma posible, y en medio del \u00abguardar el domingo\u00bb, est\u00e1, si es posible, la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, plenitud de la vida cristiana y fuente fecunda de caridad apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>Juan Pablo II en el \u00abEl d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb, nos recuerda algunos aspectos centrales de lo que representa el domingo y su entronque con las mismas ra\u00ed\u00adces de la Creaci\u00f3n y de la Salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) El d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or<br \/>\nEl domingo es inseparable del mensaje que nos ofrece la Escritura desde sus primeras p\u00e1ginas, sobre el d\u00ed\u00ada del descanso de Dios, cuando trata de la Creaci\u00f3n del Mundo. Al terminar todo su trabajo nos dice: \u00abbendijo Dios el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo y lo consagr\u00f3, porque en \u00e9l hab\u00ed\u00ada descansado de toda su obra creadora\u00bb (Gen. 2,3).<\/p>\n<p>Este \u00abdescanso\u00bb de Dios no se puede interpretar como una especie de \u00abinactividad\u00bb, sino, al contrario, el descanso divino subraya la plenitud de la realizaci\u00f3n llevada a t\u00e9rmino y es como una mirada llena de gozosa complacencia ante un trabajo bien hecho. Una mirada contemplativa, un d\u00ed\u00ada en que no se \u00abproduce m\u00e1s\u00bb sino que se goza con la plenitud de lo hecho.<\/p>\n<p>Para Israel este d\u00ed\u00ada, \u00abel d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo\u00bb, \u00abel shabbat\u00bb, \u00abel s\u00e1bado\u00bb, tiene una significaci\u00f3n especial de relaci\u00f3n con la voluntad de Dios, por eso, al hacerlo obligatorio, no lo coloca junto a los ordenamientos meramente cultuales, sino que lo va a incluir dentro del Dec\u00e1logo en las \u00abDiez palabras\u00bb que delimitan los fundamentos de la vida moral, constituyendo as\u00ed\u00ad: \u00abuna expresi\u00f3n espec\u00ed\u00adfica e irrenunciable de su relaci\u00f3n con Dios\u00bb (DD 13).<\/p>\n<p>El d\u00ed\u00ada de descanso se constituye como tal, ante todo porque es bendecido y santificado por Dios, o sea, separado de los otros d\u00ed\u00adas para ser, de entre todos, el \u00abD\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb. Esto es algo que la Escritura lo recordar\u00e1 permanentemente al pueblo de Israel: \u00abRecuerda el d\u00ed\u00ada del S\u00e1bado para santificarlo&#8230; pues en seis d\u00ed\u00adas hizo el Se\u00f1or el cielo y la tierra, el mar y cuanto contienen y el s\u00e9ptimo descans\u00f3, por eso bendijo el Se\u00f1or, el d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado y lo hizo sagrado\u00bb (Ex. 20, 8-11).<\/p>\n<p>b) El d\u00ed\u00ada de Jes\u00fas Resucitado<br \/>\nLos cristianos, despu\u00e9s de la Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas que sucedi\u00f3: \u00abel primer d\u00ed\u00ada de la semana\u00bb, y por este especial recuerdo, desde los m\u00e1s tempranos tiempos, celebran no ya el s\u00e1bado sino el domingo, como el \u00abD\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>En efecto, sabemos que la muerte y la sepultura de Jes\u00fas sucedi\u00f3 antes de la Pascua y que la Resurrecci\u00f3n fue \u00aben el primer d\u00ed\u00ada de la semana\u00bb. Este primer d\u00ed\u00ada despu\u00e9s del s\u00e1bado tomar\u00e1 una especial significaci\u00f3n desde el primer momento para la reuni\u00f3n de los cristianos. As\u00ed\u00ad nos lo dicen ya textos de las Apariciones del Resucitado.<\/p>\n<p>En ellas se aprecia incluso la importancia de sus reuniones cada ocho d\u00ed\u00adas. As\u00ed\u00ad vemos que Jes\u00fas se apareci\u00f3 en el mismo d\u00ed\u00ada de su Resurrecci\u00f3n a los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas (Lc. 13, ss) y a los once ap\u00f3stoles reunidos (Lc. 24, 36 ss.); y, \u00abocho d\u00ed\u00adas despu\u00e9s\u00bb, Jes\u00fas se aparece nuevamente a los Ap\u00f3stoles que tambi\u00e9n estaban reunidos (Jn. 20, 26).<\/p>\n<p>Esto mismo nos lo indican otros textos del N.T., entre ellos el de Pablo en 1 Cor. 16, 1-2: \u00abEn cuando a la colecta a favor de los santos, haced tambi\u00e9n vosotros lo mismo que mand\u00e9 a las Iglesias de Galacia. Cada primer d\u00ed\u00ada de la semana, cada uno de vosotros reserve en su poder lo que haya podido ahorrar\u00bb. Y en Troade (Hch. 20, 7). Pablo se re\u00fane con la comunidad, en domingo, para la fracci\u00f3n del pan. Tambi\u00e9n es en domingo, cuando Juan cae en \u00e9xtasis y recibe la orden de escribir (Ap. 1, 7 ss.).<\/p>\n<p>Sin embargo, en estos primeros tiempos de la Iglesia, el ritmo semanal de los d\u00ed\u00adas (trabajo y descanso) todav\u00ed\u00ada no era conocido ni estaba asimilado en las regiones donde se comenzaba a difundir el Evangelio. Los d\u00ed\u00adas festivos de los calendarios griego y romano no coincid\u00ed\u00adan con el domingo cristiano. Esto comportaba dos aspectos: el primero, una dificultad para su celebraci\u00f3n por parte de los cristianos, que ten\u00ed\u00adan que celebrarlo con sacrificio antes del amanecer; y el segundo, un aspecto muy positivo: que los cristianos comenzaron a ser reconocidos, seg\u00fan Plinio el Joven, por su costumbre \u00abde reunirse un d\u00ed\u00ada fijo antes de salir el sol y de cantar juntos un himno a Cristo como a un dios\u00bb (DD 21).<\/p>\n<p>Poco a poco tambi\u00e9n se va diferenciando el domingo cristiano del s\u00e1bado jud\u00ed\u00ado. Aun en los cristianos que proven\u00ed\u00adan del juda\u00ed\u00adsmo pronto llegaron a ser dos d\u00ed\u00adas distintos, y as\u00ed\u00ad era, seg\u00fan nos dice San Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada: \u00abSi los que se hab\u00ed\u00adan criado en el antiguo orden de cosas vinieron a una nueva esperanza, no guardando ya el s\u00e1bado, sino viviendo seg\u00fan el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, d\u00ed\u00ada en el que surgi\u00f3 nuestra vida por medio de \u00e9l y de su muerte\u00bb (DD 23).<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica fue llenando de contenidos al \u00abD\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb. La conexi\u00f3n como \u00abprimer d\u00ed\u00ada de la semana\u00bb con el primer d\u00ed\u00ada de la creaci\u00f3n, relaciona Resurrecci\u00f3n con Creaci\u00f3n; por lo tanto el domingo ser\u00e1 el d\u00ed\u00ada de la \u00abNueva Creaci\u00f3n\u00bb, aspecto que el cristiano debe recordar. Ahora bien, como esta nueva creaci\u00f3n el cristiano la recibe por el Bautismo en Cristo, donde se hace hombre nuevo, de aqu\u00ed\u00ad que la Iglesia le recuerde en la liturgia del domingo su dimensi\u00f3n bautismal.<\/p>\n<p>El domingo sigui\u00f3 tomando otras significaciones especiales: se le llam\u00f3 tambi\u00e9n el \u00abd\u00ed\u00ada del sol\u00bb, expresi\u00f3n con que los romanos denominaban a este d\u00ed\u00ada; es San Justino el que nos dice: \u00ablos cristianos hac\u00ed\u00adan su reuni\u00f3n en el llamado d\u00ed\u00ada del sol\u00bb. De esta forma, el culto al sol que hac\u00ed\u00adan los romanos fue orientada por los cristianos hacia el reconocimiento de Cristo \u00abverdadero sol de la humanidad\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se le dice \u00abd\u00ed\u00ada de fuego\u00bb ya que es en domingo, cuando reunidos los Ap\u00f3stoles, reciben, en forma de fuego, al Esp\u00ed\u00adritu Santo, en el gran d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s.<\/p>\n<p>Y, finalmente, domingo es el \u00abd\u00ed\u00ada de la fe\u00bb. La liturgia de la Eucarist\u00ed\u00ada nos recuerda las palabras de Santo Tom\u00e1s y su adhesi\u00f3n a Cristo despu\u00e9s de flaquear en su fe. Por ello la Iglesia domingo tras domingo reafirma su fe proclamando el Credo.<\/p>\n<p>Son estas consideraciones formuladas con vigor y extensamente lo que le hace decir a Juan Pablo II que el domingo para la Iglesia es un d\u00ed\u00ada irrenunciable; y que aun en el contexto de las dificultades de nuestro tiempo su identidad debe ser salvaguardada y sobre todo vivida profundamente. \u00abSi el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or ha marcado la historia bimilenaria de la Iglesia. \u00bfC\u00f3mo se podr\u00ed\u00ada pensar que no contin\u00fae caracterizando su futuro?\u00bb (DD 30).<\/p>\n<p>c) El d\u00ed\u00ada de la Iglesia<br \/>\nEl domingo es el d\u00ed\u00ada de la Iglesia, de la Comunidad -con may\u00fascula-, que se congrega en torno a Cristo Resucitado, cuya presencia reconoce y celebra: \u00abYo estoy con vosotros todos los d\u00ed\u00adas hasta el fin del mundo\u00bb (Mt. 28,20). En la Asamblea de los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo se perpet\u00faa en el tiempo la imagen de la comunidad descrita por Lucas: \u00abacud\u00ed\u00adan asiduamente a la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles, a la comuni\u00f3n, a la fracci\u00f3n del pan y las oraciones\u00bb (Hc. 2,42).<\/p>\n<p>Esta realidad, el domingo, tiene en la Eucarist\u00ed\u00ada su fuente que nutre y modela a la Iglesia. \u00abEs en la Misa dominical donde los cristianos reviven de manera particularmente intensa la experiencia que tuvieron los Ap\u00f3stoles la tarde de Pascua, cuando el Resucitado se les manifest\u00f3 estando reunidos\u00bb (DD 33). En aquel peque\u00f1o n\u00facleo de disc\u00ed\u00adpulos, estaba en cierto modo presente el Pueblo de Dios de todos los tiempos.<\/p>\n<p>Es cierto en que cada Eucarist\u00ed\u00ada, nos sigue llegando a todos de igual modo el saludo del Se\u00f1or: \u00abPaz a vosotros\u00bb, y seguimos manifestando la \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada con el Resucitado, al realizar los mismos gestos que el Se\u00f1or hizo en la Ultima Cena. Pero es en la Eucarist\u00ed\u00ada dominical, por la especial solemnidad y por una mayor presencia de la Comunidad, donde se subraya m\u00e1s la dimensi\u00f3n de la Iglesia local que se abre tambi\u00e9n a la totalidad de la Iglesia universal.<\/p>\n<p>La Eucarist\u00ed\u00ada dominical no es la Eucarist\u00ed\u00ada de un grupo, de una comunidad, es la Eucarist\u00ed\u00ada de la comunidad de comunidades. Es normal que en ella se encuentren participantes de los diversos grupos, movimientos, asociaciones, e incluso las comunidades religiosas. Todas, unidas, congregadas, como signo de la Iglesia en la Eucarist\u00ed\u00ada del D\u00ed\u00ada del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Para ello hemos de sentirnos especial y gozosamente convocados, es m\u00e1s, identificados tambi\u00e9n porque nos reunimos \u00abcada ocho d\u00ed\u00adas\u00bb, y porque esta reuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica dominical no ayuda a vivir \u00abcon un solo coraz\u00f3n y una sola alma\u00bb (Hch. 4, 32).<\/p>\n<p>Celebramos la Eucarist\u00ed\u00ada como pueblo peregrino que somos, esperando la venida del Se\u00f1or, que forma parte del mismo misterio de la Iglesia. Esta espera no es espera humana, sino que es virtud esencial radicada en Cristo, es esperanza cristiana. Esperanza que no se diluye sino que se afirma en medio de los gozos y de las alegr\u00ed\u00adas, de las tristezas y de las angustias de todos los hombres en especial de los m\u00e1s pobres y despose\u00ed\u00addos. La Eucarist\u00ed\u00ada se une as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n a la vida.<\/p>\n<p>En la mesa de la Palabra. &#8211; Lo mismo que los primeros cristianos acud\u00ed\u00adan asiduamente a o\u00ed\u00adr y escuchar la Palabra, aquella Palabra en la que un d\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00adan cre\u00ed\u00addo, pero sobre la cual ten\u00ed\u00adan que volver para comprenderla mejor, para fortalecerse m\u00e1s en ella; del mismo modo, los cristianos necesitamos fortalecer nuestra fe.<\/p>\n<p>La Palabra nos sigue ofreciendo la comprensi\u00f3n de la Historia de Salvaci\u00f3n y particularmente en el Evangelio los principales acontecimientos de la Vida de Jes\u00fas, que culminaron con el Misterio de la Muerte y Resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La Palabra que merece de nosotros todo tipo de cuidado y de respeto. Puesto que es esta Palabra, cuidadosamente escogida, bellamente proclamada, y atentamente escuchada y acogida desde la experiencia personal y comunitaria, la que ejerce, sobre todos y cada uno de nosotros, esa fuerza transformadora que posee. A la Palabra la acompa\u00f1a la Homil\u00ed\u00ada, que est\u00e1 a su servicio, en la l\u00ed\u00adnea de hacer m\u00e1s comprensivo el sentido de las lecturas e introducirlas en su relaci\u00f3n con la vida.<\/p>\n<p>Para una mayor eficacia de todo esto, el Papa sugiere: preparar comunitariamente la liturgia dominical, reflexionar previamente sobre la Palabra; y, ya en la Celebraci\u00f3n, hacerla viva con escucha, oraci\u00f3n, canto, y otros signos que faciliten la apertura al di\u00e1logo de Dios con su Pueblo, en el que se proclaman de nuevo las maravillas de la Salvaci\u00f3n y se vuelven a proponer las exigencias de la alianza (DD 40-41).<\/p>\n<p>En la mesa del Cuerpo de Cristo. &#8211; La mesa de la Palabra lleva naturalmente a la mesa del Pan eucar\u00ed\u00adstico y en el ambiente festivo del encuentro de toda la Comunidad en el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, la Eucarist\u00ed\u00ada se presenta, m\u00e1s visible que en otros d\u00ed\u00adas, como la \u00abgran acci\u00f3n de gracias\u00bb con la cual la Iglesia llena del Esp\u00ed\u00adritu, se dirige al Padre, uni\u00e9ndose a Cristo y haci\u00e9ndose voz de toda la humanidad (DD 42).<\/p>\n<p>El ritmo semanal invita a recordar los acontecimientos de los d\u00ed\u00adas transcurridos y los intenta comprender a la luz de Dios. De este modo la vida est\u00e1 presente en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica y se toma conciencia nuevamente de que todo ha sido creado por Cristo y con El y en El se lo ofrecemos al Padre.<\/p>\n<p>Sucede en un doble movimiento: ascendente, como movimiento gozoso lleno de reconocimiento y esperanza por el especial recuerdo de la Resurrecci\u00f3n que nos invita a \u00abelevar los corazones\u00bb y tambi\u00e9n del movimiento descendente de Dios hacia nosotros, claramente grabado en la esencia del sacrificio Eucar\u00ed\u00adstico, expresi\u00f3n suprema de la k\u00e9nosis, es decir, del abajamiento por el que Cristo \u00abse humill\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo y se hizo obediente hasta la muerte y muerte de Cruz\u00bb (Flp. 2, 8).<\/p>\n<p>En la mesa de la fraternidad. &#8211; La Eucarist\u00ed\u00ada es banquete en el cual Cristo es el alimento. Banquete que es invitaci\u00f3n a participar en la comuni\u00f3n sacramental. Invitaci\u00f3n que se hace a todos los que participan de la Eucarist\u00ed\u00ada, de toda Eucarist\u00ed\u00ada, pero, ciertamente, de un modo m\u00e1s especial de la Eucarist\u00ed\u00ada dominical.<\/p>\n<p>No se trata s\u00f3lo de una Comuni\u00f3n espiritual, se trata de la Comuni\u00f3n Sacramental, de la Comuni\u00f3n real, con Cristo real y vivo. Comuni\u00f3n que te proyecta a la comuni\u00f3n con los hermanos. No se puede separar la uni\u00f3n con Cristo de la uni\u00f3n con los hermanos.<\/p>\n<p>Por eso la Asamblea Eucar\u00ed\u00adstica es un acontecimiento de fraternidad. Es una fiesta de hermanos, una celebraci\u00f3n que est\u00e1 llena de signos que manifiestan esta particularidad: la acogida, el estilo de oraci\u00f3n, el signo de la paz, el compromiso mutuo que se adquiere al participar del Unico Pan, nos ayuda a sentir y gozar de la fraternidad de los Hijos de Dios.<\/p>\n<p>Que nos invita a la Misi\u00f3n. &#8211; Al recibir el Pan de Vida los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo se disponen a afrontar con la fuerza del Resucitado y de su Esp\u00ed\u00adritu los cometidos que les esperan en su vida ordinaria (DD 45).<\/p>\n<p>La Eucarist\u00ed\u00ada es una llamada para ser evangelizadores y testigos. La oraci\u00f3n de la comuni\u00f3n y el rito de conclusi\u00f3n -bendici\u00f3n y despedida- han de ser entendidos y valorados mejor desde este punto de vista. Quienes han participado en la Eucarist\u00ed\u00ada deben sentir m\u00e1s profundamente la responsabilidad que se les conf\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La Eucarist\u00ed\u00ada dominical no es el fin de un cumplimiento sino que conlleva el compromiso de hacer de la vida un sacrificio espiritual agradable al Se\u00f1or. El cristiano se siente deudor para con sus hermanos de las gracias que ha recibido en la celebraci\u00f3n y experimenta la exigencia de compartir con otros la alegr\u00ed\u00ada del Encuentro con el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>d) El d\u00ed\u00ada del hombre<br \/>\nLa carta apost\u00f3lica de Juan Pablo II trata en su cap\u00ed\u00adtulo cuarto acerca del D\u00ed\u00ada del Se\u00f1or como D\u00ed\u00ada del Hombre bajo una triple tem\u00e1tica: d\u00ed\u00ada de la alegr\u00ed\u00ada, del descanso y de la solidaridad.<\/p>\n<p>En el d\u00ed\u00ada de la alegr\u00ed\u00ada. &#8211; La liturgia maronita tiene un hermoso texto que expresa con mucha fuerza este aspecto de la alegr\u00ed\u00ada en el Se\u00f1or: \u00abSea bendito Aquel que ha elevado el gran d\u00ed\u00ada del domingo por encima de todos los d\u00ed\u00adas. Los cielos y la tierra, los \u00e1ngeles y los hombres se entregan a la alegr\u00ed\u00ada\u00bb (DD 55).<\/p>\n<p>Es cierto que, desde el punto de vista hist\u00f3rico, para los cristianos el domingo antes que d\u00ed\u00ada de descanso fue d\u00ed\u00ada de gozo, de alegr\u00ed\u00ada: Antes de que estuviera reconocido el descanso dominical, la Didascalia de los Ap\u00f3stoles ya dec\u00ed\u00ada: \u00abEl primer d\u00ed\u00ada de la semana estad todos alegres\u00bb.<\/p>\n<p>San Agust\u00ed\u00adn asimismo, haci\u00e9ndose eco de la alegr\u00ed\u00ada pascual del domingo relata que: \u00abse dejan de lado los ayunos y se ora estando de pie como signo de la Resurrecci\u00f3n; por eso, adem\u00e1s, en todos los domingos se canta el aleluya\u00bb.<\/p>\n<p>Ciertamente la alegr\u00ed\u00ada es una virtud cristiana que debe ser permanente, pero de forma especial el domingo nos invita a descubrirla en su verdadera dimensi\u00f3n, a descubrir sus rasgos aut\u00e9nticos. Es la perspectiva de considerar el domingo como \u00abfiesta\u00bb, de intentar penetrar y llenarnos de todos los elementos de la fiesta. Alegr\u00ed\u00ada cristiana y alegr\u00ed\u00ada humana no se oponen, nada hay verdaderamente humano que no sea tambi\u00e9n cristiano.<\/p>\n<p>En el d\u00ed\u00ada del descanso. &#8211; Durante los primeros siglos los cristianos vivieron el domingo s\u00f3lo como d\u00ed\u00ada de culto y de alegr\u00ed\u00ada, y de la caridad, pero no d\u00ed\u00ada de descanso. Es en el siglo IV, concretamente en el a\u00f1o 321, cuando el emperador Constantino reconoce el ritmo semanal y con \u00e9l el descanso del domingo, al disponer que \u00aben el d\u00ed\u00ada del sol, los jueces y las poblaciones de las ciudades y de las corporaciones de los diferentes oficios, dejaran de trabajar\u00bb (DD 64).<\/p>\n<p>Es una orden que mira tambi\u00e9n a las necesidades concretas de otros sectores, ya que a los agricultores, por ejemplo, no se lo ordena: \u00abporque sucede con frecuencia que no se puede sembrar el trigo ni plantar la vi\u00f1a en mejor d\u00ed\u00ada que ese. Para no perder, en fin, esa ocasi\u00f3n favorable, concedida precisamente a ese d\u00ed\u00ada por la divina Providencia\u00bb.<\/p>\n<p>Esta legislaci\u00f3n beneficia enormemente a los cristianos que se alegran de ver as\u00ed\u00ad superados los obst\u00e1culos que hasta entonces hab\u00ed\u00adan hecho, a veces heroica, la observancia del domingo. Ahora se puede dedicar ya a la oraci\u00f3n y a la Fracci\u00f3n del Pan, sin ningun impedimento.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre el D\u00ed\u00ada del Se\u00f1or y el d\u00ed\u00ada de descanso en la sociedad civil sigue siendo muy beneficiosa e incluso tiene una significaci\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 de la perspectiva cristiana.<\/p>\n<p>El descanso es una cosa \u00absagrada\u00bb, querida por Dios mismo, como se deduce en el pasaje de la Creaci\u00f3n. Es para el hombre una condici\u00f3n que le ayuda a liberarse de una serie de compromisos a veces demasiado absorventes y poder tomar conciencia de que todo es obra de Dios. Todav\u00ed\u00ada, en nuestros d\u00ed\u00adas, el trabajo es, para muchos, una dura servidumbre y esto por diversas causas, por la discriminaci\u00f3n, por las condiciones, por los horarios, por las injusticias.<\/p>\n<p>Se debe insistir todav\u00ed\u00ada en el compromiso de empe\u00f1arse para que todos puedan disfrutar de la libertad y del descanso que son necesarios a la dignidad de los hombres. Por medio de \u00e9l se puede atender a las exigencias religiosas, familiares, culturales, sociales; lo que dif\u00ed\u00adcilmente se consigue si al menos no hay un d\u00ed\u00ada de descanso semanal.<\/p>\n<p>El descanso nos trae armon\u00ed\u00ada, nos ayuda a poner las tareas diarias en su justa dimensi\u00f3n, nos ayuda a un di\u00e1logo sereno con los dem\u00e1s, a admirar las bellezas de la naturaleza, nos pone en paz con Dios y con los hombres. El descanso responde, pues, a una aut\u00e9ntica necesidad humana, en plena armon\u00ed\u00ada con la perspectiva del mensaje evang\u00e9lico (DD 67).<\/p>\n<p>En el d\u00ed\u00ada de la solidaridad. &#8211; El domingo debe ofrecer tambi\u00e9n ocasi\u00f3n de que nos podamos dedicar a las actividades de misericordia, de caridad y de apostolado. \u00abLa participaci\u00f3n interior de la alegr\u00ed\u00ada de Cristo Resucitado, implica compartir plenamente el amor que late en su coraz\u00f3n\u00bb (DD 69).<\/p>\n<p>Por lo tanto la Eucarist\u00ed\u00ada dominical nos compromete m\u00e1s a los fieles a toda clase de obras de caridad mediante las cuales los cristianos manifestemos que, aunque no somos del mundo, somos luz para el mundo y glorificamos al Padre ante los hombres.<\/p>\n<p>San Pablo en su carta a los Corintios (1 Cor. 16, 2) nos indica que desde el primer momento la Eucarist\u00ed\u00ada fue para los cristianos un momento de compartir, y \u00e9l mismo reprende con dureza en la misma carta (1 Cor. 11, 20-22) a los que no s\u00f3lo no comparten, sino que averg\u00fcenzan a los dem\u00e1s con la abundancia y a\u00fan el derroche.<\/p>\n<p>Nos est\u00e1 indicando, pues, que la Eucarist\u00ed\u00ada establece una cultura del compartir. No se puede celebrar la Eucarist\u00ed\u00ada si no se comparten los bienes con los pobres.<\/p>\n<p>San Ambrosio, haci\u00e9ndose eco de este mensaje dir\u00e1 a los ricos que presum\u00ed\u00adan de cumplir sus obligaciones religiosas frecuentando la Iglesia sin compartir sus bienes con los pobres: \u00ab\u00bfEscuchas, rico, qu\u00e9 dice el Se\u00f1or? Y t\u00fa vienes a la iglesia no para dar algo a quien es pobre, sino para quitarle\u00bb. M\u00e1s tarde San Juan Cris\u00f3stomo dir\u00e1 tambi\u00e9n con claridad: \u00ab\u00bfDeseas honrar al Cuerpo de Cristo? No lo desprecies, pues, cuando lo encuentres desnudo en los pobres; ni lo honres aqu\u00ed\u00ad, con lienzos de seda, si al salir lo abandonas en su fr\u00ed\u00ado y desnudez\u00bb. (DD 71).<\/p>\n<p>La Eucarist\u00ed\u00ada es un acontecimiento y proyecto de fraternidad. Desde la Misa dominical surge una ola de caridad destinada a extenderse a toda la vida de los fieles comenzando por animar el mismo modo de vivir el resto del domingo.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no dar al d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or un mayor clima de compartir poniendo en juego toda a creatividad de que es capaz la caridad cristiana?<br \/>\nSegunda parte: El d\u00ed\u00ada festivo<br \/>\nEl Domingo es un d\u00ed\u00ada de Fiesta. Con el domingo se altera el orden del trabajo semanal, se hace un alto en el camino, se establece un ritmo distinto en la actividad humana. El domingo es para todos, a\u00fan para los que no tienen trabajo o incluso para los que trabajan el domingo, un d\u00ed\u00ada social distinto, puesto que viven en una sociedad donde el ambiente lo expresa.<\/p>\n<p>El domingo es, pues, un d\u00ed\u00ada diferente, un d\u00ed\u00ada que se debe aprovechar de otro modo. Un d\u00ed\u00ada que debemos esperar con alegr\u00ed\u00ada y con optimismo. Un d\u00ed\u00ada para el que hay cosas trascendentales en la vida de cada uno a las que podemos dedicar mas tiempo y mayor cuidado.<\/p>\n<p>Pero el domingo no es un absoluto, no es algo al que debamos someternos, pues el domingo no est\u00e1 por encima, sino que est\u00e1 al servicio del hombre y de su realizaci\u00f3n personal. El domingo est\u00e1 hecho para el hombre, no el hombre para el domingo.<\/p>\n<p>Por eso el se\u00f1or\u00ed\u00ado del hombre sobre el domingo y sobre las cosas no debe ser arrebatado por nadie, ni por leyes, ni por sistemas, sin embargo, casi estamos llegando a hacer del domindo un estereotipo fijo. Nos encontramos ahora con un domingo que se valora m\u00e1s y se proyecta casi exclusivamente como tiempo libre, como tiempo de ocio, pero un ocio se\u00f1alado de forma compulsiva: consumo, actividad, el turismo, viajes, lugares de moda, y con un marcado uso distinto del tiempo.<\/p>\n<p>El vivir el domingo, su ritmo natural, debiera ser m\u00e1s personal, debiera ser m\u00e1s f\u00e1cil poder unirlo mas al ideal que el mismo hombre tiene. En el hombre la b\u00fasqueda de la felicidad y su realizaci\u00f3n personal, es su reto mayor y a la vez su necesidad m\u00e1s sentida.<\/p>\n<p>La felicidad viene de la armon\u00ed\u00ada interior, de una mejor relaci\u00f3n consigo mismo, con la familia, con las personas m\u00e1s cercanas, con quienes te necesitan m\u00e1s, con la misma naturaleza. La armon\u00ed\u00ada es, alrededor de estos ejes, silencio y lenguaje, escucha y di\u00e1logo, y es tambi\u00e9n comprensi\u00f3n, es arte y es apertura, es gesto y es compartir. La armon\u00ed\u00ada interior nos lleva al descanso pero no a la inactividad. Es sencillamente saber recibir la luz que dimana de nosotros mismos y abrirnos tambi\u00e9n a la luz esplendorosa que nos viene de fuera.<\/p>\n<p>Esta es una buena opci\u00f3n para el domingo, algo que debemos buscar, que nos ayuda a retornar agradecidos a la vida cotidiana; pero la sociedad, impulsada por la econom\u00ed\u00ada, ofrece ocio, ofrece actividad, ofrece consumo, ofrece distinto &#8216;uso del tiempo. Impulsa las conquistas sociales a alargar el domingo que ya para muchos se ha convertido en d\u00ed\u00ada y medio o dos d\u00ed\u00adas. Hay razones de solidaridad y de producci\u00f3n que llaman incluso a rebajar las horas de trabajo semanal (no es bajo este aspecto que lo consideramos ahora). La sociedad, ofrece incluso d\u00ed\u00adas enlazados, los puentes, e ilusiona a los hombres porque podr\u00e1n disponer de m\u00e1s tiempo, \u00bfpara qu\u00e9? El problema actual no es el de tener \u00abtiempo libre\u00bb, sino el de saber \u00abqu\u00e9 hacemos con \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>El domingo tambi\u00e9n es Fiesta. Y la fiesta hay que esperarla y celebrarla. La tiesta es algo connatural al hombre, algo que est\u00e1 profundamente inserto en su esencia. La fiesta es alegr\u00ed\u00ada, es recuerdo y alabanza, es fraternidad y relaci\u00f3n, es M\u00fasica y manjares escogidos, es vino compartido y celebraci\u00f3n de una realidad, de una vida com\u00fan. La fiesta relaciona, en la fiesta se comparte. La fiesta hace que aflore en cada uno lo mejor de s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>Pero la fiesta debe ser tambi\u00e9n proyecci\u00f3n interior, gozo interno, relaci\u00f3n m\u00e1s profunda con tus seres queridos, la fiesta es agradecimiento, es relato y a la vez proyecto futuro, es alegr\u00ed\u00ada pero tambi\u00e9n dominio de s\u00ed\u00ad. Es abundancia pero no exceso. La fiesta est\u00e1 al servicio del hombre, de su realidad. El hombre es tambi\u00e9n el Se\u00f1or de la fiesta. El hombre es el centro, la fiesta es un instrumento m\u00e1s para facilitar su alegr\u00ed\u00ada, su felicidad, no para embotarlo ni empeque\u00f1ecerlo.<\/p>\n<p>Es claro que en nosotros los cristianos, descanso y fiesta se revisten de los valores religiosos y en ambos tenemos oportunidad de relacionarnos con el Se\u00f1or de la Vida. La firmeza de estos valores dentro de nosostros mismos nos debe ayudar a no permitir que sean desplazados por la agresividad del consumo, por el exceso del derroche, o la b\u00fasqueda de un ocio a veces despersonalizador. Es uno de los principales retos que debemos asumir.<\/p>\n<p>Sin embargo es claro que este reto est\u00e1 siendo demasiado fuerte para muchos. Hay un desplazamiento progresivo de los valores religiosos por lo menos en lo que se refiere a su relaci\u00f3n con el culto, la fiesta resalta m\u00e1s otros valores u otros aspectos menos relacionados con la fe. El centro religioso se desplaza.<\/p>\n<p>Tercera parte: Los retos del culto dominical<br \/>\nDec\u00ed\u00ada Juan Pablo II en su carta \u00abEl D\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb que el domingo debe ser un d\u00ed\u00ada irrenunciable para nosotros, repitamos de nuevo sus palabras textuales: \u00abincluso en el contexto de las dificultades de nuestro tiempo la identidad de este d\u00ed\u00ada debe ser salvaguardada y sobre todo vivida profundamente&#8230; el D\u00ed\u00ada del Se\u00f1or ha marcado la historia bimilenaria de la Iglesia. \u00bfc\u00f3mo se podr\u00ed\u00ada pensar que no contin\u00fae caracterizando su futuro?\u00bb (DD 30).<\/p>\n<p>Y el Papa ha puesto todo su entusiasmo en la descripci\u00f3n del domingo, ha sido tanta la riqueza doctrinal e hist\u00f3rica que nos han presentado en su carta que avalan con mucho sus palabras.<\/p>\n<p>Por otra parte, nuestra propia experiencia nos habla de la certeza de las afirmaciones: es cierto que la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada dominical, cuidada con esmero y participada con fuerza por la comunidad, es fuente de gracia y vivencia de fe. Es cierto que el domingo vivido en armon\u00ed\u00ada y paz interior y orientado a la familia, al esparcimiento y a las obras de solidaridad con los dem\u00e1s es altamente enriquecedor.<\/p>\n<p>Sin embargo, en muchas ocasiones, vemos cu\u00e1nta distancia hay del deseo a la realidad. Precisamente vamos a dedicar esta tercera parte a se\u00f1alar algunos retos que se nos presentan con m\u00e1s fuerza en relaci\u00f3n con el culto y tambi\u00e9n con una nueva utilizaci\u00f3n del domingo.<\/p>\n<p>Los retos nos dejan al descubierto algunos aspectos negativos que es bueno sacarlos de nuevo a la luz en orden a procurar profundizar en la b\u00fasqueda creativa del camino de su soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>1) Al interior de la iglesia<br \/>\na) La celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica<br \/>\nLa celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada dominical, m\u00e1s que ninguna otra, es la celebraci\u00f3n de la comunidad. La comunidad como tal no s\u00f3lo debe \u00abasistir\u00bb a ella, sino prepararla, participar activamente con variedad de servicios, estrechar con los dem\u00e1s lazos de profunda relaci\u00f3n, y fortalecerse activamente en su fe proyectada a la vida.<\/p>\n<p>Para todo esto hace falta que el laico est\u00e9 activo, nos parece que el laico todav\u00ed\u00ada est\u00e1 acostumbrado, y no por su culpa, a que le den todo preparado. En la Eucarist\u00ed\u00ada generalmente \u00abasiste\u00bb pero no participa. Las Misas de los domingos se suceden con horarios fijos e incluso, en algunos templos, con personas m\u00e1s asiduas a cada una (lugar y tiempo), pero no por eso participan m\u00e1s. Sin duda el sacerdote tiene demasiada fuerza en su orientaci\u00f3n; el laico busca \u00abqui\u00e9n celebra la Misa\u00bb para ubicarse o no en su participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El sacerdote imprime a la Misa su sello peculiar, su homil\u00ed\u00ada ocupa un lugar muy central, desbancando incluso la fuerza de las lecturas b\u00ed\u00adblicas que se preparan poco y a veces se leen mal. su modo de dirigirse a los dem\u00e1s, de \u00abpresidir\u00bb se hace demasiado notorio, marca un ritmo.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 sea natural, pero tambi\u00e9n puede ser de otra forma. Si la Misa es de la Comunidad, la Comunidad debe estar m\u00e1s presente en ella, debe ser m\u00e1s notoria. En algunos lugares, en algunas Misas, quiz\u00e1 se note algo m\u00e1s, no as\u00ed\u00ad en otros. No es problema de las personas que acuden a la Eucarist\u00ed\u00ada fuera de su \u00ablugar\u00bb, normalmente ellos agradecen la presencia de la Comunidad que notan. Es problema m\u00e1s bien de algo m\u00e1s innegable: la necesidad de cuidar y ayudar al crecimiento y fortalecimiento de la Comunidad activa y respetar los cauces de participaci\u00f3n en el culto dominical.<\/p>\n<p>A pesar de todas las ausencias, al templo acude una apreciable cantidad de fieles para celebrar la Eucarist\u00ed\u00ada del Domingo. Son fieles a los que hay que cuidar, a los que hay que atender. La Misa dominical para ellos debe ser ocasi\u00f3n de fortalecer su fe y seguir proyectando su vida cristiana.<\/p>\n<p>Pero para algunos quiz\u00e1 el domingo quede ah\u00ed\u00ad, en el cumplimiento del precepto, que a veces pareciera que no nace tanto de una necesidad interior. De esta forma el culto puede quedar vac\u00ed\u00ado, ser\u00ed\u00ada lo m\u00e1s contrario a lo que debe ser el culto al Se\u00f1or. Sabemos que el culto del domingo tiene fuerza en s\u00ed\u00ad mismo, si lo sabemos orientar, para fortalecer la fe, y para interpelar en el compromiso cristiano tanto en el mundo como al interior de la comunidad eclesial. La fe si no est\u00e1 viva y se manifiesta por las obras es una fe muerta.<\/p>\n<p>b) Las obras<br \/>\nLa participaci\u00f3n en la Misa es celebraci\u00f3n de la vida. No puede estar aislada del comportamiento en el mundo. La identidad cristiana que manifestamos el domingo tiene mucho m\u00e1s valor en el cumplimiento de la justicia, del amor, de la verdad, en el respeto a la vida, en la construcci\u00f3n de la paz, en la dedicaci\u00f3n a los m\u00e1s necesitados, en la solidaridad.<\/p>\n<p>Celebraci\u00f3n y militancia. Celebraci\u00f3n y lucha por la justicia son consecuencias claras de una coherencia cristiana. No se puede celebrar lo que no se vive ni orar por lo que uno no se compromete. Oraci\u00f3n de petici\u00f3n y compromiso deben caminar juntos.<\/p>\n<p>El culto sin obras es rechazado por Dios, (Is. 1, 10-20; 58, 1-11). Las obras es el mejor de los testimonios del alimento que recibimos en la Eucarist\u00ed\u00ada. No se trata s\u00f3lo de ocupar el domingo en obras de amor y de solidaridad, lo cual es hermoso y aconsejable; se trata de algo m\u00e1s profundo, de darle sentido pleno a toda nuestra vida.<\/p>\n<p>Cada vez m\u00e1s est\u00e1n cobrando ejemplaridad las acciones con personas que forman parte, por diversos motivos, del grupo de los \u00abexcluidos\u00bb sociales: enfermos de sida, inmigrantes, enfermos terminales, presos, ancianos casi totalmente dependientes. Todas estas obras est\u00e1n ganando espacio d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada, no es s\u00f3lo cosa del domingo. El voluntariado que se dedica a ellos, crece firmemente y es una ayuda solidaria eficaz y llena de significado. La celebraci\u00f3n de la fe dominical cobra dimensi\u00f3n caritativa durante toda la semana.<\/p>\n<p>Debemos tambi\u00e9n resaltar una acci\u00f3n de culto particularmente hermosa, significativa y muy de acuerdo con las necesidades actuales y las orientaciones de la Iglesia, la uni\u00f3n en el culto con nuestros hermanos separados.<\/p>\n<p>La realizaci\u00f3n del culto ecum\u00e9nico junto a otras Iglesias y Comunidades, alabando a Dios, como hermanos fraternos e hijos de un mismo Padre, y buscando no s\u00f3lo la uni\u00f3n, sino tambi\u00e9n el compromiso en la opci\u00f3n por el pobre, en la lucha por la justicia y en la defensa de la dignidad de la persona humana, es sin duda una de las obras m\u00e1s hermosas que podemos hacer.<\/p>\n<p>c) Los que no pueden celebrar la Eucarist\u00ed\u00ada<br \/>\nEn las Iglesias de Am\u00e9rica Latina, que todav\u00ed\u00ada despu\u00e9s de cinco siglos llamamos Iglesias j\u00f3venes, y en las Iglesias de Africa o de Asia, cada una con sus particularidades, son muchos los cristianos que no tienen oportunidad de participar en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica todos los domingos.<\/p>\n<p>En Am\u00e9rica Latina, por ejemplo, dado el alt\u00ed\u00adsimo porcentaje de cat\u00f3licos, lo extenso de sus territorios rurales, la gran cantidad y extensi\u00f3n de las parroquias urbano-marginales, y la escasez de sacerdotes, de hecho hay un alto porcentaje de cat\u00f3licos que no pueden participar en la Misa Dominical.<\/p>\n<p>Es un problema grave. En la medida que resaltamos la importancia y a\u00fan incluso la necesidad y precepto de la participaci\u00f3n en la Misa Dominical, y, por otra parte, sabemos que muchos quedan excluidos habitualmente de ella. Sabemos que es una de las mayores preocupaciones de algunas Iglesias locales, que buscan soluciones todav\u00ed\u00ada con peque\u00f1os resultados.<\/p>\n<p>Se ha hablado mucho del problema de las vocaciones, del mejor reparto del clero, hasta de posibles diversas formas de ejercer el ministerio sacerdotal para que se pueda atender a las necesidades reales que surjan. Y sin sacerdote no hay Eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Es cierto que una Celebraci\u00f3n de la Palabra, digna y preparada con el esmero de las clases sencillas, es un culto \u00abagradable a Dios\u00bb y que fortalece a la misma Comunidad. Pero tambi\u00e9n salta a la vista c\u00f3mo, a pesar de la madurez que est\u00e1 adquiriendo el laicado, todav\u00ed\u00ada no tiene toda la fuerza, ni toda la preparaci\u00f3n, ni todo el poder de convocatoria que har\u00ed\u00ada posible reunir a la Comunidad para Celebrar la Palabra y distribuir la Comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Algo se avanza, hablamos mucho de la madurez del laicado y de sus diversos ministerios, es cierto, pero todav\u00ed\u00ada, cuando se mira hacia la necesidad, se ve que se trata de una minor\u00ed\u00ada, se dan casos en que es posible, pero dista de que sea una realidad tan general y amplia como se necesita.<\/p>\n<p>Tenemos ciertamente comunidades peque\u00f1as que viven su fe y reflexionan sobre ella, que celebran y se comprometen. Son las comunidades al interior de las cuales surgen y se promueven este tipo de laicos orientados hacia los ministerios y servicios. No es suficiente, hay much\u00ed\u00adsimos cristianos que viven al margen.<\/p>\n<p>d) Los que, pudiendo, no vienen<br \/>\nUno de los retos mayores que tenemos en relaci\u00f3n a la Misa Dominical es el que nos presentan aquellos que no se sienten ni atra\u00ed\u00addos ni obligados, que no se sienten convocados, que simplemente no vienen, como dicen ellos mismos \u00abpasan de ella\u00bb. Es un n\u00famero alto y, por desgracia, va en crecimiento. Y tiene tambi\u00e9n una connotaci\u00f3n preocupante, muchos j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Constatamos el hecho de que preocupa ciertamente a todos. No se sienten atra\u00ed\u00addos por las estructuras eclesiales ni por sus formas cultuales. Las encuestas de diversos pa\u00ed\u00adses nos dicen que muchos cristianos \u00abcreen en Dios, pero no creen en la Iglesia\u00bb, \u00abcreen pero no practican\u00bb. No se trata ahora de analizar la raz\u00f3n de sus afirmaciones o lo que pueda haber detr\u00e1s de ellas. Simplemente, decimos, dejamos constancia de un hecho muy preocupante.<\/p>\n<p>Esta ausencia de participaci\u00f3n se nota especialmente en los j\u00f3venes. Y la estad\u00ed\u00adstica de la ausencia de los j\u00f3venes presenta una curva de aumento, cada vez mayor. No es cuesti\u00f3n tampoco de educaci\u00f3n ni de pr\u00e1ctica familiar, es cuesti\u00f3n generacional. A veces los padres practican y con ellos sus hijos, mientras la edad indicaba una mayor dependencia familiar a\u00fan para los d\u00ed\u00adas y modos del ocio, pero al asumir los j\u00f3venes sus propias formas de \u00abpasar el domingo\u00bb, muchos de ellos han dejado de practicar.<\/p>\n<p>No se trata ahora de reconocer y valorar con fuerza a los j\u00f3venes entregados y comprometidos que est\u00e1n en el interior de la Iglesia y que llevan adelante importantes obras, participando tambi\u00e9n asiduamente de la Eucarist\u00ed\u00ada en los domingos y fiestas principales. La Iglesia tiene en ellos su futuro.<\/p>\n<p>Se trata, m\u00e1s bien, de considerar el problema de los que no vienen, puesto que la Iglesia es misionera y debe preocuparse en primer lugar por los que est\u00e1n fuera o por los que se van alejando. \u00bfQu\u00e9 es lo que falla? \u00abSi la identidad de este d\u00ed\u00ada -insistimos- debe ser salvaguardada\u00bb \u00bfpor qu\u00e9 no vienen? \u00bfc\u00f3mo lograr que vengan y se mantengan? Y, lo que es m\u00e1s importante \u00bfqu\u00e9 se lograr\u00ed\u00ada con ello?<br \/>\nPero no son s\u00f3lo los j\u00f3venes, son tambi\u00e9n muchos los cristianos que no participan habitualmente de la Eucarist\u00ed\u00ada en los Domingos. Son cristianos, porque est\u00e1n bautizados, quiz\u00e1 han recibido la Primera Comuni\u00f3n (ya en porcentaje menor) e incluso pueden estar confirmados (de nuevo baja m\u00e1s notablemente el porcentaje), pudiera ser incluso que est\u00e9n casados por la Iglesia (tambi\u00e9n con fuerte tendencia a la baja), pero lo cierto es que han dejado de participar en las misas dominicales.<\/p>\n<p>La deserci\u00f3n, decimos, va en aumento. Y es otra grave preocupaci\u00f3n de la Iglesia. Es cierto que la no asistencia al culto de los domingos no es un indicativo terminante de ausencia de vida cristiana, pero tambi\u00e9n es cierto que la celebraci\u00f3n del culto dominical es una fuente de energ\u00ed\u00ada espiritual y un reconocimiento del Se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios a quien debemos la adoraci\u00f3n, la reverencia y la acci\u00f3n de gracias, y es una invitaci\u00f3n de la Iglesia a compartirlo en Comunidad.<\/p>\n<p>Las Iglesia tiene que asumir con fuerza esta realidad y buscar nuevos planteamientos o caminos de soluci\u00f3n. Es cierto que forma parte de un fen\u00f3meno m\u00e1s general que tiene como marco el cuestionamiento de algunos aspectos de la Iglesia institucional, la identidad del cristiano, su presencia en el mundo, e incluso las formas cultuales con las que se manifiesta la fe.<\/p>\n<p>Pero la Iglesia es por esencia misionera y debe permanecer intranquila mientras vea que muchos de sus hijos pasan de ciertas formas. Tiene aqu\u00ed\u00ad una tarea central de discernimiento, de b\u00fasqueda misionera, de acogida, de escucha y quiz\u00e1 tambi\u00e9n de aceptaci\u00f3n de nuevos planteamientos.<\/p>\n<p>2) El reto que nos presenta la sociedad<br \/>\nLa consideraci\u00f3n cristiana del domingo, tanto en el aspecto de culto al Se\u00f1or, como en el del descanso lleno de armon\u00ed\u00ada y la proyecci\u00f3n hacia los valores del esp\u00ed\u00adritu o la posibilidad de una vivencia mayor con la familia, las obras de solidaridad, etc., est\u00e1 sufriendo serias dificultades ante los nuevos planteamientos de una sociedad que, centrada en el consumo, promueve otras perspectivas.<\/p>\n<p>Jes\u00fas se enfrenta a la utilizaci\u00f3n legalista dell uso del s\u00e1bado, que hace que, de esta forma, el hombre quede esclavo de \u00e9l, y afirma por el contrario que: \u00abel s\u00e1bado es para el hombre y no el hombre para el s\u00e1bado\u00bb.<\/p>\n<p>Esta perspectiva que fue orientada y vivida en el cristianismo del modo se\u00f1alado, y favorecida tambi\u00e9n por la coincidencia en el tiempo: del d\u00ed\u00ada de descanso civil y el D\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, se est\u00e1 perdiendo por la presi\u00f3n e intereses socio-econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Si el planteamiento del marxismo y de las sociedades que se basaban en esta ideolog\u00ed\u00ada era (y es en las que quedan) un planteamiento radical de negaci\u00f3n de Dios, rechazo de la religi\u00f3n y la negaci\u00f3n de la autorizaci\u00f3n para la celebraci\u00f3n del culto; el planteamiento de la nueva sociedad neo-liberal, es el de establecer nuevos \u00ed\u00addolos, nuevas formas de cultos, nuevos templos, nuevas liturgias, no se niega en teor\u00ed\u00ada a Dios, ni a la fe, ni el derecho al culto, pero, en la pr\u00e1ctica, se cultivan y promueven otros valores.<\/p>\n<p>Refiri\u00e9ndonos s\u00f3lo al aspecto del ocio y del consumo, que es lo que nos interesa m\u00e1s por su relaci\u00f3n con la proyecci\u00f3n hacia el domingo, notamos con claridad:<\/p>\n<p>Que hemos entrado de lleno en la sociedad centrada en el consumo, en el ocio, en la utilizaci\u00f3n \u00abconsumista\u00bb del tiempo libre. En la sociedad de la liturgia del espect\u00e1culo musical, de la movilizaci\u00f3n de los j\u00f3venes hacia formas comunes de diversi\u00f3n, de la utilizaci\u00f3n del tiempo nocturno.<\/p>\n<p>Estamos en una sociedad donde son constantes los \u00abpuentes\u00bb aprovechando o uniendo fiestas, la movilizaci\u00f3n agresiva que se promueve alrededor de ellos, el culto al turismo de consumo, la moda permanentemente renovada de vestidos, lugares, modos, deportes, el culto a \u00abpasarlo bien\u00bb, a \u00abvivir la vida\u00bb.<\/p>\n<p>Los planteamientos de una sociedad que, quiz\u00e1 por la dial\u00e9ctica del contraste, realza ahora m\u00e1s la est\u00e9tica que la \u00e9tica; el placer que el deber; que antepone primero lo \u00fatil a lo solidario, lo temporal a lo duradero; lo eficaz a lo correcto; ciertamente choca con los planteamientos cristianos que tienen una perspectiva distinta en cuanto a las prioridades.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el tiempo de ocio o de descanso ya no coincide con el tiempo del domingo. Es m\u00e1s amplio, incluye ciertamente el domingo, pero lo desborda, y en muchas ocasiones, lo oculta, lo desvanece. Para muchos j\u00f3venes es m\u00e1s importante la noche del viernes o del s\u00e1bado (para el ocio, para la diversi\u00f3n) que el domingo mismo, Y si se trata de que ha habido puentes, por lo menos la tarde del domingo se emplea para la carretera. El descanso y el ocio dominical se ha convertido en movilizaci\u00f3n, a veces, hasta peligrosa.<\/p>\n<p>Todo esto lleva a muchas personas, a evadirse de la costumbre, de la pr\u00e1ctica, de la obligaci\u00f3n, de la necesidad (pongamos el nombre que m\u00e1s nos ayude), de la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada Dominical. La sociedad con sus planteamientos transforma los modos tradicionales de celebrar el domingo.<\/p>\n<p>Es un reto que es actual y que se sigue proyectando, desconocerlo ser\u00ed\u00ada demasiado grave, abordarlo es nuestra obligaci\u00f3n eclesial, de todos sin exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>La Iglesia, a lo largo de su bimilenaria existencia ha tenido que hacer frente a otras dificultades, tambi\u00e9n de tipo de participaci\u00f3n en el culto dominical, su culto sigue lleno de significaci\u00f3n y a veces tambi\u00e9n de esplendor, pero eso no quita de la obligaci\u00f3n de estar abiertos a considerar las nuevas situaciones y a proponer soluciones creativas. Quiz\u00e1 est\u00e1 llegando el tiempo de que la Iglesia sea un signo m\u00e1s claro del Reino por la calidad de sus obras y por la autenticidad y coherencia de sus celebraciones, que por la participaci\u00f3n masiva aunque pasiva en ellas.<\/p>\n<p>Pero tengamos esperanza, siempre nos quedan las palabras de Jes\u00fas: \u00abY sabed que yo estoy con vosotros todos los d\u00ed\u00adas, hasta el final de este mundo\u00bb (Mt. 28, 20).<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; JUAN PABLO II: \u00abPies Domini. El d\u00ed\u00ada deI Se\u00f1or\u00bb Carta Apost\u00f3lica. Mayo de 1998. Editorial San Pablo. 2 edici\u00f3n, 1998. Madrid; Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica. Coedici\u00f3n Espa\u00f1ola. Asociaci\u00f3n de Editores del Catecismo 1992. Madrid; Revista \u00abORAR\u00bb. N\u00fam. monogr\u00e1fico: \u00abCelebremos el Domingo\u00bb, n\u00fam. 67. A\u00f1o 1993. Editorial Monte Carmelo. Burgos.<\/p>\n<p>Daniel Camarero<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Aproximaci\u00f3n existencial y cultural al problema del domingo: 1. El paso de una sociedad rural a una sociedad industrializada; 2. El fen\u00f3meno de la secularizaci\u00f3n; 3. Problemas y contradicciones resultantes: a) Indices de tendencia que resultan de la investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica y estad\u00ed\u00adstica, b) El panorama actual de la asamblea dominical; 4. Indicaciones de objetivos pastorales en orden a una superaci\u00f3n de la situaci\u00f3n &#8211; II. El domingo: fundamento b\u00ed\u00adblico y tradici\u00f3n eclesial: 1. Los datos del NT; 2. El domingo, d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or y fiesta primordial seg\u00fan algunos testimonios de los padres; 3. Relaci\u00f3n entre s\u00e1bado hebreo y domingo cristiano &#8211; III. Significado teol\u00f3gico-lit\u00fargico del domingo: 1. El domingo, sacramento de la pascua; 2. Dimensiones del acontecimiento: a) Actualizaci\u00f3n en el presente, h) Memoria del pasado, c) Profec\u00ed\u00ada del futuro; 3. Modalidades de la celebraci\u00f3n: a) Valor pascual del \u00abconvenire in unum\u00bb, b) de la proclamaci\u00f3n-escucha de la palabra de Dios, c) del memorial eucar\u00ed\u00adstico; 4. La celebraci\u00f3n, en domingo, de los dem\u00e1s sacramentos &#8211; IV. Problemas y perspectivas pastorales: 1. La cuesti\u00f3n del \u00abprecepto\u00bb; 2. Esfuerzo para que en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica dominical se revele el verdadero rostro de la iglesia; 3. Domingo y celebraciones de los santos; 4. El problema de las \u00abjornadas\u00bb.<\/p>\n<p>I. Aproximaci\u00f3n existencial y cultural al problema del domingo<br \/>\nEn la pastoral de estos \u00faltimos a\u00f1os, el domingo se ha convertido en un grave problema, uno de esos nudos en los que confluyen todas las contradicciones del momento presente, no s\u00f3lo en el plano religioso y pastoral, sino tambi\u00e9n en el cultural, social, pol\u00ed\u00adtico y econ\u00f3mico. Cuando se intenta realizar una aproximaci\u00f3n a este tema, no entran en causa solamente la vivencia de la fe y el compromiso propiamente pastoral, sino toda la complejidad del tejido social, con particular referencia al significado del trabajo y, por tanto, del tiempo libre, a las exigencias naturales fundamentales de la vida de relaci\u00f3n e interdependencia entre las personas, etc. As\u00ed\u00ad afloran a la superficie todos los interrogantes y perplejidades que han aparecido en la iglesia y, de un modo m\u00e1s general, en el mundo en que vivimos como consecuencia de las radicales transformaciones que se han realizado en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os y que tienen ra\u00ed\u00adces mucho m\u00e1s lejanas y profundas.<\/p>\n<p>Desde la perspectiva estrictamente religiosa, y en particular por lo que se refiere a la celebraci\u00f3n del domingo -que es el aspecto que ahora nos interesa directamente-, dos son los aspectos que han tenido y siguen teniendo incidencia sobre \u00e9l, hasta hacerlo cambiar de imagen y suscitar graves problemas pastorales. Uno de orden m\u00e1s bien sociol\u00f3gico, otro de car\u00e1cter cultural; los dos dejan una considerable huella negativa en la fe y la pr\u00e1ctica religiosa.<\/p>\n<p>1. EL PASO DE UNA SOCIEDAD RURAL A UNA SOCIEDAD INDUSTRIALIZADA, de una sociedad est\u00e1tica y cerrada a una sociedad caracterizada por la movilidad y el pluralismo. La primera se centraba en las realidades sacrales del tiempo y del espacio; en ella el domingo romp\u00ed\u00ada la monoton\u00ed\u00ada de las peque\u00f1as cosas para evocar valores espirituales e ideales m\u00e1s altos, y fomentaba el sentido de pertenencia al grupo \u00e9tnico y religioso en que las personas estaban profundamente arraigadas. La segunda, en cambio, ha perdido estas dimensiones naturales, comunitarias y c\u00f3smicas: en ella domina la ley de la productividad, con los ritmos fren\u00e9ticos que \u00e9sta lleva consigo; en ella se manifiesta claramente la tendencia al individualismo, que conduce a encerrarse en lo privado con actitud de desconfianza y de recelo hacia el otro o a abrirse al m\u00e1ximo con los grupos de los afines; se experimenta todav\u00ed\u00ada la necesidad de la -> fiesta, pero como necesidad de evasi\u00f3n y de ruptura, que de hecho se convierte frecuentemente en cansancio, aburrimiento y frustraci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. EL FEN\u00ed\u201cMENO DE LA SECULARIZACI\u00ed\u201cN. Desde el punto de vista cultural, el fen\u00f3meno que tiene mayores efectos negativos sobre la mentalidad y la pr\u00e1ctica religiosa, y por tanto sobre el modo de considerar y vivir el domingo, parece ser el de la -> secularizaci\u00f3n creciente, que tiende cada vez m\u00e1s a convertirse en secularismo. Basado en dicha secularizaci\u00f3n, se afirma en el hombre moderno la tendencia a considerarse autosuficiente y la convicci\u00f3n de que el propio destino, como el de la historia misma, encuentra su realizaci\u00f3n en este mundo y que no tenemos ninguna referencia a la trascendencia. De ah\u00ed\u00ad se deriva la pretensi\u00f3n de excluir la religi\u00f3n de las estructuras y de las instituciones p\u00fablicas, para confinarla todo lo m\u00e1s en el \u00e1mbito de la vida privada, si es que no se la considera insignificante o incluso alienante. El hombre que vive en la ciudad secular, no pudiendo ya captar el designio de Dios sobre la historia, como se realiza hoy en el tiempo de la iglesia, y sobre todo en la liturgia, ya no cae en la cuenta de la referencia que tiene su vida, y especialmente algunos de sus momentos, a las celebraciones lit\u00fargicas; por ello las conoce cada vez menos, si es que no las considera meras formas de una pr\u00e1ctica socio-cultural o expresi\u00f3n de una vaga religiosidad de tipo sacral, terminando, en consecuencia, por abandonarlas o por darles un relieve muy escaso dentro de la propia vida.<\/p>\n<p>La polarizaci\u00f3n en torno al domingo de tantas y tan complejas problem\u00e1ticas explica los numerosos simposios y congresos, investigaciones y estudios que se han desarrollado en estos \u00faltimos veinte-treinta a\u00f1os en torno a este tema, con el intento de profundizarlo en todos sus aspectos e implicaciones y con el objeto de iluminar su original y originario significado b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gico, el valor que tiene en la genuina tradici\u00f3n eclesial, los contenidos y las modalidades celebrativas, los problemas que plantea a la pastoral actual y las orientaciones para su revalorizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Considerada la amplitud y complejidad de los puntos en cuesti\u00f3n y los l\u00ed\u00admites que se nos han asignado, resaltaremos solamente los elementos m\u00e1s interesantes desde el punto de vista lit\u00fargico-pastoral, sin dejarnos arrastrar por la pretensi\u00f3n de llegar a conseguir un cuadro completo y exhaustivo.<\/p>\n<p>3. PROBLEMAS Y CONTRADICCIONES RESULTANTES. El d\u00ed\u00ada que la tradici\u00f3n cristiana nos ha transmitido como el primero, el se\u00f1or de los d\u00ed\u00adas, es decir, aquel en el que se sintetizaba y se celebraba toda la historia de la salvaci\u00f3n centrada en la pascua de Cristo, se ha desviado gradualmente hacia la posici\u00f3n diversa que describiremos en seguida (-> infra, a-b), hasta el punto de que su identidad propiamente cristiana no s\u00f3lo est\u00e1 seriamente amenazada, sino que parece sin m\u00e1s hallarse encaminada a desaparecer por completo.<\/p>\n<p>Se verifica, con acentuaci\u00f3n particular, a prop\u00f3sito del domingo, el fen\u00f3meno que tiene una amplia resonancia en otros muchos campos de la vida de la iglesia: por un lado, se ha afirmado en estos \u00faltimos tiempos una teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica bastante elaborada -se dir\u00ed\u00ada cuasi completa- sobre el domingo, mientras que, por otro, la acci\u00f3n pastoral encuentra cada vez m\u00e1s dificultad en traducir en clave operativa el dato teol\u00f3gico. En otros t\u00e9rminos, se tiene la impresi\u00f3n de un desnivel cada vez m\u00e1s acentuado entre lo que el domingo es en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y est\u00e1 llamado a ser, desde la genuina experiencia eclesial, y lo que de hecho es en la situaci\u00f3n actual, tanto en la conciencia como en la praxis de la llamada cristiandad. La raz\u00f3n est\u00e1 en el hecho de que las nuevas adquisiciones o el redescubrimiento de las instancias que han surgido en el campo b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gico quedan de hecho sepultadas por los factores negativos vinculados con las profundas y radicales transformaciones hist\u00f3ricas, culturales y sociales de nuestro tiempo. La identidad cristiana del domingo resulta as\u00ed\u00ad comprometida no s\u00f3lo por las presiones masivas y violentas de un mundo descristianizado, sino tambi\u00e9n por un persistente modo de vivir la experiencia cristiana dentro de la misma iglesia que se ha ido afirmando a partir del medievo y que no promete cambiar a pesar del impulso de renovaci\u00f3n en los \u00faltimos a\u00f1os, y sobre todo a partir del Vat. II.<\/p>\n<p>a) Indices de tendencia que resultan de la investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica y estad\u00ed\u00adstica. La Asamblea Plenaria del Episcopado Espa\u00f1ol, en su reuni\u00f3n del 23 al 27 de noviembre de 1981, y a propuesta de la Comisi\u00f3n Episcopal de Liturgia, aprob\u00f3 realizar una encuesta a nivel nacional sobre la asistencia a la misa dominical. Se pretend\u00ed\u00ada conocer los motivos de la asistencia, algunas actitudes y opiniones de los asistentes. Realiz\u00f3 la encuesta la Oficina de Estad\u00ed\u00adstica y Sociolog\u00ed\u00ada de la Iglesia.<\/p>\n<p>Han emergido as\u00ed\u00ad dos aspectos de diferente impacto, si bien estrechamente relacionados: uno de tipo formal y estad\u00ed\u00adsticamente importante, otro m\u00e1s preocupante y m\u00e1s profundo, y que, como tal, es un \u00ed\u00adndice de tendencia no reducible a n\u00fameros. El primero ha hecho constatar que, en una sociedad radicalmente cambiada, tambi\u00e9n para los bautizados el domingo no aparece ya como d\u00ed\u00ada de descanso f\u00ed\u00adsico, y mucho menos como d\u00ed\u00ada de descanso espiritual, sino m\u00e1s bien como momento de evasi\u00f3n, que desemboca en formas de diversi\u00f3n que terminan en el aburrimiento y la frustraci\u00f3n; los ritmos de un trabajo r\u00ed\u00adgidamente programado con vistas a la producci\u00f3n, adem\u00e1s, tienden a no dejar ya coincidir, para muchos, el tiempo libre con el domingo; finalmente, la semana corta y el mejorado tenor de vida, con el correspondiente bienestar, llevan a un n\u00famero cada vez m\u00e1s alto no s\u00f3lo de familias, sino especialmente de j\u00f3venes a pasar el fin de semana fuera del propio ambiente natural y de la comunidad en el que habitualmente viven, erradic\u00e1ndolos de costumbres que, es preciso recordarlo, hab\u00ed\u00adan sido adquiridas sin serio convencimiento ni motivaciones profundas.<\/p>\n<p>El segundo aspecto se incluye en el fen\u00f3meno m\u00e1s amplio de la disociaci\u00f3n entre fe y culto y entre liturgia y vida. La evoluci\u00f3n parece darse en una triple direcci\u00f3n. Ante todo, hacia una concepci\u00f3n del culto de tipo naturalista: el domingo no es considerado como el d\u00ed\u00ada nacido de la pascua y para celebrar la pascua, sino que se alinea entre los tiempos sagrados que toda religi\u00f3n natural conoce, para satisfacer la obligaci\u00f3n que tiene la creaci\u00f3n de tributar el propio culto a la divinidad. Tratados de moral y catecismos de los tiempos pasados explicaban el \u00abacu\u00e9rdate de santificar las fiestas\u00bb en esta \u00f3ptica. En segundo lugar, en la direcci\u00f3n del legalismo, que desv\u00ed\u00ada la atenci\u00f3n del gran acontecimiento pascual, ra\u00ed\u00adz y quicio del domingo, al precepto obligatorio sub gravi para los cristianos de santificarlo, absteni\u00e9ndose de obras serviles y oyendo misa; precepto que se ha presentado progresivamente como extr\u00ed\u00adnseco e inmotivado y que, particularmente entre los m\u00e1s j\u00f3venes, se tiende a descuidar en nombre de una espontaneidad en la fe y en los actos que la expresan. La tercera l\u00ed\u00adnea de tendencia ve en la santificaci\u00f3n de la fiesta y en los gestos relacionados con ella un compromiso puramente individual. Cada vez se afianza m\u00e1s el convencimiento de que la obligaci\u00f3n del descanso y de la misa afecta al cristiano particular o, todo lo m\u00e1s, considerado en su relaci\u00f3n con la autoridad jer\u00e1rquica, la \u00fanica competente para regular toda esta materia y, eventualmente, para dispensar. La referencia a la comunidad de los hermanos, el hacer iglesia y sentirse iglesia para celebrar la fe pascual y realizarla comuni\u00f3n con el Resucitado desaparece gradualmente del horizonte. Estamos en una \u00e9poca en la que el individualismo en todas sus formas y la escasa conciencia de iglesia, o incluso una visi\u00f3n err\u00f3nea de la misma, determinan estas actitudes.<\/p>\n<p>b) El panorama actual de la asamblea dominical. En los a\u00f1os siguientes m\u00e1s cercanos a nosotros la atenci\u00f3n se ha trasladado de los datos estad\u00ed\u00adsticos referentes a la pr\u00e1ctica religiosa y de su interpretaci\u00f3n al significado, a la fisonom\u00ed\u00ada y a la estructura de la asamblea dominical, a las exigencias que ella manifiesta, a los cometidos que se exigen no s\u00f3lo en relaci\u00f3n con la celebraci\u00f3n, sino tambi\u00e9n con la misi\u00f3n de los creyentes en el mundo Tambi\u00e9n en esta perspectiva aparecen problemas y dificultades que no es f\u00e1cil sintetizar y que est\u00e1n en relaci\u00f3n con las tres tendencias arriba mencionadas.<\/p>\n<p>Hay que notar ante todo el fen\u00f3meno preocupante del cambio de los ritmos de la asamblea eucar\u00ed\u00adstica: no son ya los del plazo semanal dominical, sino que tienden a distanciarse cada vez m\u00e1s hasta coincidir solamente con algunas grandes solemnidades del a\u00f1o lit\u00fargico (navidad, pascua, etc.), quiz\u00e1 m\u00e1s vinculadas con la devoci\u00f3n y la tradici\u00f3n religiosa popular (todos los santos, conmemoraci\u00f3n de los difuntos, Inmaculada, etc.).<\/p>\n<p>El ir a misa no forma parte del nuevo estilo de vida, sino que se considera ahora como una exigencia relacionada con la costumbre ambiental cuando el emigrado vuelve al lugar de origen con motivo de alguna fiesta o en el per\u00ed\u00adodo de vacaciones.<\/p>\n<p>Si luego la atenci\u00f3n se dirige a los participantes en la asamblea dominical, todo pastor de almas observa una notable pluralidad de situaciones en las personas que la componen: se va desde los participantes ocasionales, presentes a veces por motivos contingentes, hasta los asistentes s\u00f3lo por costumbre o por un sentimiento religioso vago, hasta quienes est\u00e1n buscando sinceramente una fe aut\u00e9ntica o desean profundizar su sentimiento de pertenencia a Cristo y a la iglesia, o -finalmente&#8211; hasta quienes se hallan sinceramente comprometidos en la vida cristiana, en el servicio y en el testimonio. En relaci\u00f3n con esto cambia naturalmente el tipo de participaci\u00f3n en la acci\u00f3n lit\u00fargica: hay quien asiste casi s\u00f3lo pasivamente y en actitud de despacharla, quien intenta insertarse tambi\u00e9n sacramentalmente en el misterio y quien se pone al servicio de los hermanos en los diversos ministerios previstos por la celebraci\u00f3n. Para la mayor\u00ed\u00ada, la misa del domingo es el \u00fanico acto religioso; para pocos, el momento fuerte de un m\u00e1s amplio y global compromiso de fe y misionero.<\/p>\n<p>Una \u00faltima serie de factores tiende a oscurecer el cuadro de la asamblea dominical: la excesiva multiplicaci\u00f3n de misas, sin que sea posible constituir verdaderas comunidades de oraci\u00f3n; la divisi\u00f3n de los creyentes -sobre todo los m\u00e1s comprometidos- en grupos que tienden a reivindicar una propia autonom\u00ed\u00ada en celebraciones sectoriales; la escasa -> animaci\u00f3n y vitalidad que se nota en la acci\u00f3n lit\u00fargica&#8230;<\/p>\n<p>4. INDICACIONES DE OBJETIVOS PASTORALES EN ORDEN A UNA SUPERACI\u00ed\u201cN DE LA SITUACI\u00ed\u201cN. Frente a esta situaci\u00f3n que puede parecer pesimista, pero que parece, en cambio, corresponder a una realidad bastante difundida aunque no generalizable, es necesaria una acci\u00f3n pedag\u00f3gica y pastoral a diversos niveles y con objetivos precisos. En particular, es urgente un compromiso educativo global y al mismo tiempo personalizado, orientado a restituir al domingo su pleno significado tal como se encuentra en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y patr\u00ed\u00adstica, en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y en el magisterio conciliar reciente; se impone una atenci\u00f3n a las contradicciones y dificultades que se han creado con la nueva situaci\u00f3n sociocultural, a fin de encontrar una pastoral que las tenga en cuenta y procure superarlas, sin traicionar las instancias m\u00e1s genuinas, y por lo mismo imprescindibles, del dato teol\u00f3gico; es, finalmente, de urgencia inaplazable un esfuerzo por llevar a la pr\u00e1ctica en la asamblea lit\u00fargica dominical las instancias de la renovaci\u00f3n lit\u00fargica reciente, de modo que dicha asamblea vuelva a ser el momento fuerte, no exclusivo, pero totalizante, en que la comunidad de los creyentes celebra la pascua de Cristo y la propia fe con autenticidad de signos y de modos expresivos, con seriedad de prop\u00f3sitos, con plena y consciente participaci\u00f3n personal y eclesial.<\/p>\n<p>II. El domingo: fundamento b\u00ed\u00adblico y tradici\u00f3n eclesial<br \/>\n\u00abLa iglesia, por una tradici\u00f3n apost\u00f3lica que trae su origen del mismo d\u00ed\u00ada de la resurrecci\u00f3n de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho d\u00ed\u00adas, en el d\u00ed\u00ada que es llamado con raz\u00f3n d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or o domingo\u00bb (SC 106). Este texto fundamental del magisterio conciliar constituye el punto de referencia m\u00e1s autorizado para una reflexi\u00f3n sobre el significado original del domingo y sobre las caracter\u00ed\u00adsticas que adquiere su celebraci\u00f3n en la tradici\u00f3n y en la experiencia actual de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>1. Los DATOS DEL NT. En el a\u00f1o 112, Plinio el Joven, gobernador de Bitinia, escribe al emperador Trajano para hablarle de lo que \u00e9l llama una \u00abperniciosa y extravagante superstici\u00f3n\u00bb&#8216;: es el primer documento profano que poseemos sobre los comienzos de la iglesia, calificada ya por el contempor\u00e1neo T\u00e1cito como \u00abuna multitud inmensa\u00bb. La investigaci\u00f3n promovida por el gobernador ha dado como resultado que los miembros de esta secta -es decir, los cristianos- tienen la costumbre de reunirse antes del alba en un d\u00ed\u00ada establecido para cantar himnos a Cristo como si fuera un Dios. La polic\u00ed\u00ada de Plinio hab\u00ed\u00ada visto la realidad, a pesar de que la descripci\u00f3n es superficial y sumaria.<\/p>\n<p>Esta reuni\u00f3n es considerada por los mismos cristianos como un hecho original y t\u00ed\u00adpico de su fe. San Justino, en su conocida Apolog\u00ed\u00ada 1, escrita para el emperador Antonino P\u00ed\u00ado hacia mediados del s. n, nos ofrece un precioso testimonio al respecto. Afirma que \u00aben el d\u00ed\u00ada llamado del sol\u00bb los cristianos \u00abque habitan en la ciudad y en los campos se re\u00fanen en un mismo lugar\u00bb; y pasa luego a describir el desarrollo de la celebraci\u00f3n, que es el m\u00e1s antiguo que poseemos.<\/p>\n<p>La misma constituci\u00f3n conciliar sobre la liturgia, en los primeros n\u00fameros, despu\u00e9s de haber descrito la obra de la redenci\u00f3n humana y de la perfecta glorificaci\u00f3n de Dios, que tiene su preludio en las \u00abmaravillas que Dios obr\u00f3 en el pueblo de la antigua alianza\u00bb (SC 5) y tuvo su cumplimiento con la muerte- glorificaci\u00f3n de Cristo, recuerda que, desde pentecost\u00e9s, \u00aben que la iglesia se manifest\u00f3 al mundo\u00bb, la comunidad de los creyentes \u00abnunca ha dejado de reunirse para celebrar el misterio pascual\u00bb (SC 6).<\/p>\n<p>Desde el principio hasta nosotros hay una ininterrumpida continuidad, que tiene origen y fundamento en los escritos del NT. Los Hechos de los Ap\u00f3stoles presentan la reuni\u00f3n dominical como un hecho habitual en Tr\u00f3ade (Heb 20:7); pensando en ella, el autor del Apocalipsis escribe el primer cap\u00ed\u00adtulo de su libro como \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb que le fue concedida \u00aben el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb (Apo 1:10); esto explica, finalmente, la insistencia y la precisi\u00f3n con que Juan data las apariciones del Resucitado a los disc\u00ed\u00adpulos reunidos, con intervalos de una semana (Jua 20:19.26), precisamente el primer d\u00ed\u00ada despu\u00e9s del s\u00e1bado. La reuni\u00f3n dominical queda as\u00ed\u00ad vinculada a un hecho primordial y original: el encuentro de los primeros creyentes con el Resucitado, encuentro en que se realiza plenamente la palabra de Jes\u00fas: \u00abdonde dos o tres est\u00e1n reunidos en mi nombre, all\u00ed\u00ad estoy yo en medio de ellos\u00bb (Mat 18:24).<\/p>\n<p>Esta tradici\u00f3n ininterrumpida constituye para la iglesia una especie de pulsaci\u00f3n que la hace vivir, hasta el punto que cuando algunos cristianos de Africa, en el s. Iv, acusados de reuniones il\u00ed\u00adcitas, comparecen ante el tribunal de Cartago, afirman con fuerza: \u00abHemos celebrado la asamblea dominical porque no est\u00e1 permitido suspenderla\u00bb&#8217;. por esto mueren m\u00e1rtires.<\/p>\n<p>2. EL DOMINGO, D\u00ed\u008dA DEL SE\u00ed\u2018OR Y FIESTA PRIMORDIAL SEG\u00daN ALGUNOS TESTIMONIOS DE LOS PADRES.<\/p>\n<p>La originalidad del domingo y el sentido profundo que adquiere en la experiencia de fe de la primitiva comunidad cristiana est\u00e1n encerrados en el t\u00e9rmino griego que lo designa: kyriach\u00e9 em\u00e9ra, o simplemente kyriach\u00e9, de donde se deriva el lat\u00ed\u00adn dies dominicus, y de ah\u00ed\u00ad nuestro domingo. El t\u00e9rmino califica al domingo como el d\u00ed\u00ada del Kyrios, d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or victorioso o, mejor, d\u00ed\u00ada memorial de la resurrecci\u00f3n. La Didaj\u00e9, con una tautolog\u00ed\u00ada poco elegante, pero muy expresiva, le llama \u00abel d\u00ed\u00ada se\u00f1orial del Se\u00f1or\u00bb (kat\u00e1 kyriak\u00e9n d\u00e9 Kyr\u00ed\u00adou&#8230;).<\/p>\n<p>No ser\u00ed\u00ada dif\u00ed\u00adcil recoger una rica mies de textos y testimonios antiguos que pongan en estrecha relaci\u00f3n el domingo cristiano con el gran acontecimiento pascual. Una preciosa y cuidada colecci\u00f3n se puede encontrar en las dos obras fundamentales de W. Rordorf \u00bb y de C. Mosna. Baste recordar aqu\u00ed\u00ad que el nexo pascua de Cristo-domingo cristiano es un dato de fondo y constante en toda la tradici\u00f3n: para Tertuliano se trata del \u00abd\u00ed\u00ada de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb &#8216;, y para Eusebio de Cesarea \u00abel domingo es el d\u00ed\u00ada de la resurrecci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo\u00bb; por eso, sigue \u00e9l afirmando: \u00abcada semana, en el domingo del Salvador, nosotros celebramos la fiesta de nuestra pascua\u00bb. San Basilio habla de \u00abel santo domingo, honrado con la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, primicia de todos los otros d\u00ed\u00adas\u00bb. San Jer\u00f3nimo se deja llevar del entusiasmo cuando afirma: \u00abEl domingo es el d\u00ed\u00ada de la resurrecci\u00f3n, el d\u00ed\u00ada de los cristianos; es nuestro d\u00ed\u00ada\u00bb<br \/>\nFund\u00e1ndose precisamente en estos testimonios, la constituci\u00f3n lit\u00fargica del Vat. II afirma que \u00abel domingo es la fiesta primordial, que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles\u00bb (SC 106), y por tanto ha de considerarse como fundamento y n\u00facleo de todo el a\u00f1o lit\u00fargico. La celebraci\u00f3n anual de la pascua en el gran domingo de la resurrecci\u00f3n, de hecho, vino posteriormente. En torno a este doble quicio se fue organizando gradualmente todo el -> a\u00f1o lit\u00fargico, con el que la iglesia intenta celebrar,con sagrado recuerdo, en d\u00ed\u00adas determinados, la obra de la salvaci\u00f3n realizada por su divino esposo (ib).<\/p>\n<p>De los textos de la tradici\u00f3n que nos han llegado y que atestiguan el nexo domingo-pascua surge la nota de la alegr\u00ed\u00ada, de la festividad, como dominante de la celebraci\u00f3n. Incluso autores austeros, como Tertuliano, exhortan a dar espacio a la alegr\u00ed\u00ada en este d\u00ed\u00ada, no por una debilidad, sino por una exigencia del esp\u00ed\u00adritu \u00ab. Esto explica, entre otras cosas, la conocid\u00ed\u00adsima doble prohibici\u00f3n, constantemente repetida tanto en Oriente como en Occidente, de orar de rodillas y de ayunar. La Didascal\u00ed\u00ada de los ap\u00f3stoles llegar\u00e1 incluso a declarar que el que ayuna o est\u00e1 triste en domingo comete pecado.<\/p>\n<p>3. RELACI\u00ed\u201cN ENTRE S\u00ed\u0081BADO HEBREO Y DOMINGO CRISTIANO. Todos estos datos demuestran con claridad que la iglesia, desde el primer momento, quiso dar un significado y un valor preciso al domingo. Este no es un d\u00ed\u00ada cualquiera, ni siquiera la trasposici\u00f3n al d\u00ed\u00ada siguiente de lo que los hebreos celebraban el s\u00e1bado. Aqu\u00ed\u00ad aparece el complejo problema de la relaci\u00f3n entre el s\u00e1bado hebreo y el domingo cristiano, del que se ocup\u00f3 ampliamente la literatura antigua y reciente, y que no ha encontrado todav\u00ed\u00ada soluciones concordes y del todo satisfactorias. Se puede decir, sin embargo, al menos en general, que tal relaci\u00f3n es de continuidad y de ruptura al mismo tiempo; y que sobre este punto, como sobre muchos otros, surge la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la econom\u00ed\u00ada cultual-salv\u00ed\u00adfica del AT y la del NT, preanunciada por los profetas e inaugurada por Cristo. Vale la pena hacer alguna indicaci\u00f3n m\u00e1s precisa.<\/p>\n<p>La semana de los hebreos comienza con el s\u00e1bado y conduce hacia el siguiente. La teolog\u00ed\u00ada del s\u00e1bado hebreo tiene su fundamento (o, mejor, su punto de referencia) en el libro del G\u00e9nesis, donde Dios descansa despu\u00e9s de la obra de la creaci\u00f3n. El s\u00e1bado, sin embargo, es una de esas instituciones cuyo origen hoy parece con certeza que debe buscarse en el ambiente mesopot\u00e1mico y que posteriormente recibi\u00f3 de la cultura hebrea una nueva interpretaci\u00f3n y contenidos originales Lo que m\u00e1s llama la atenci\u00f3n a quien recorre la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, y por lo mismo lo que m\u00e1s caracteriza al s\u00e1bado, es el descanso absoluto (cf Exo 16:29-30; Exo 23:12; Exo 34:21). Lo indica la misma etimolog\u00ed\u00ada del t\u00e9rmino shabbat, que quiere decir cesar, reposar. La tradici\u00f3n sacerdotal (cf  Exo 31:17.20) lo ve como una imitaci\u00f3n del descanso divino despu\u00e9s de la creaci\u00f3n (cf G\u00e9n 2:2). En la actualidad parece incluso cierto que la narraci\u00f3n ha sido concebida y escrita precisamente para inculcar y motivar entre los hebreos la necesidad del descanso semanal. Como el hombre imitaba con su trabajo la obra creadora de Dios, as\u00ed\u00ad deb\u00ed\u00ada imitar su descanso; tanto m\u00e1s Israel, que por elecci\u00f3n divina hab\u00ed\u00ada llegado a ser hijo de Dios. Esta ley se har\u00e1 bastante pesada, sobre todo en la \u00e9poca del exilio babil\u00f3nico, por las prescripciones y las detalladas y asfixiantes determinaciones inculcadas por el legalismo imperante. Pero el s\u00e1bado no es solamente imitaci\u00f3n del descanso de Yav\u00e9: es tambi\u00e9n d\u00ed\u00ada de culto, de acci\u00f3n de gracias y de oraci\u00f3n. Con su descanso Dios santific\u00f3 el s\u00e1bado, lo hizo sagrado, estableciendo que fuese consagrado a \u00e9l. De aqu\u00ed\u00ad la expresi\u00f3n santificar el s\u00e1bado, tan frecuente en la biblia (Exo 20:8; Deu 5:12; Isa 56:24; Neh 13:17) para infundir en el pueblo de Dios veterotestamentario la conciencia del deber de reconocer con gestos cultuales su consagraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El s\u00e1bado es, pues, una instituci\u00f3n central del juda\u00ed\u00adsmo, hasta el punto de que, mientras en el mundo helen\u00ed\u00adstico vige la semana planetaria y los diversos d\u00ed\u00adas toman nombre de los planetas, en el juda\u00ed\u00adsmo s\u00f3lo el s\u00e1bado tiene nombre; los dem\u00e1s d\u00ed\u00adas simplemente se numeran: primer d\u00ed\u00ada, segundo d\u00ed\u00ada, etc\u00e9tera. Uso que la liturgia romana ha conservado para designar precisamente los d\u00ed\u00adas feriales.<\/p>\n<p>Los ap\u00f3stoles y los primeros disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas, provenientes del juda\u00ed\u00adsmo, conoc\u00ed\u00adan y practicaban la semana jud\u00ed\u00ada y antes de separarse de esta matriz conservaron sus antiguas costumbres. No hay, pues, que extra\u00f1arse de que en cualquier comunidad cristiana, por ejemplo en aquella para la que escribe Mateo, pudiera coexistir pac\u00ed\u00adficamente la celebraci\u00f3n del domingo con la observancia del s\u00e1bado (cf Mat 24:20). La pol\u00e9mica antisab\u00e1tica comienza con san Pablo y en sus comunidades, de proveniencia helen\u00ed\u00adstica (cf G\u00e1l 4:8-11; Rom 14:5-6; Col 2:16-17): no se siente ya la obligaci\u00f3n legal del s\u00e1bado, y se apunta hacia lo que es propio y espec\u00ed\u00adfico de los cristianos; con la intensificaci\u00f3n de la pol\u00e9mica contra los judaizantes se afirmar\u00e1 la tendencia a vaciar de sentido la vieja ley sab\u00e1tica, como tambi\u00e9n asimismo la de la circuncisi\u00f3n y la referente a las impurezas legales.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad se evidencian algunos hechos que vale la pena subrayar:<br \/>\n&#8211; Los cristianos comenzaron a celebrar, por cuenta propia y con modalidades propias, el domingo o \u00abel primer d\u00ed\u00ada despu\u00e9s del s\u00e1bado\u00bb\u00bb. El domingo fue organizado para asumir el elemento m\u00e1s importante y caracter\u00ed\u00adstico del s\u00e1bado jud\u00ed\u00ado, el reposo, y as\u00ed\u00ad permanecieron las cosas hasta la paz de Constantino.<br \/>\n&#8211; Sin embargo, no fue f\u00e1cil desembarazarse de la observancia sab\u00e1tica, insertando \u00e9sta entre los otros preceptos del dec\u00e1logo, considerados norma moral y v\u00e1lida tambi\u00e9n para los cristianos. El camino de salida, aun apelando al ejemplo de Jes\u00fas, que con frecuencia entr\u00f3 en conflicto con la observancia material del s\u00e1bado, se encontr\u00f3 elaborando una teolog\u00ed\u00ada espiritualizante, que entend\u00ed\u00ada el reposo en clave a veces escatol\u00f3gica, otras veces aleg\u00f3rica y otras moral. Temas, todos \u00e9stos, desarrollados por la gran patr\u00ed\u00adstica, y de los que nos ofrece una s\u00ed\u00adntesis san Agust\u00ed\u00adn en sus Confesiones cuando, al hablar de la paz, que consiste en alcanzar a Dios sumo bien, usa la expresi\u00f3n \u00abla paz del descanso, la paz del s\u00e1bado, la paz sin anochecer\u00bb.<br \/>\n&#8211; A pesar de todo esto, por causas no f\u00e1ciles de explicar, precisamente a partir del s. Iv se asiste a una vuelta a las viejas costumbres sab\u00e1ticas. Dos hechos atestiguan este fen\u00f3meno: en marzo del a\u00f1o 321 la ley de Constantino, en el marco de cristianizaci\u00f3n de la sociedad, impone la obligaci\u00f3n del descanso dominical tambi\u00e9n en el \u00e1mbito de la sociedad civil, mientras que hasta ese momento el domingo era d\u00ed\u00ada laborable para todos; el otro hecho, todav\u00ed\u00ada m\u00e1s curioso, es la vuelta, en diversos sectores de la cristiandad, a la observancia pura y simple del antiguo s\u00e1bado al lado de la del domingo, como de \u00abdos d\u00ed\u00adas que son hermanos\u00bb, seg\u00fan dir\u00e1 san Gregorio de Nisa 22.<\/p>\n<p>Si pudi\u00e9semos seguir las diferentes vicisitudes de la historia del domingo hasta la cl\u00e1sica distinci\u00f3n entre trabajos serviles y trabajos liberales, atribuida corrientemente a Mart\u00ed\u00adn de Braga (? 580), bajando hasta el medievo, en que varios concilios y capitulares de los reyesfrancos llegan a precisar cada vez m\u00e1s y con mayor rigor el doble precepto dominical, el del descanso festivo obligatorio (visto, de hecho, en paralelo con el precepto del dec\u00e1logo sobre el s\u00e1bado jud\u00ed\u00ado) y el de o\u00ed\u00adr la misa (aunque una primera alusi\u00f3n a esta obligaci\u00f3n se encuentra ya en el concilio de Elvira, de 305-306, contra quien se ausenta por tres veces seguidas); si se considera luego c\u00f3mo en esta direcci\u00f3n se ha desarrollado poco a poco toda una casu\u00ed\u00adstica posescol\u00e1stica y postridentina que se ha agudizado hasta nuestros d\u00ed\u00adas, se llega a una conclusi\u00f3n muy simple que resume un poco toda la cuesti\u00f3n: tras el nacimiento original del domingo cristiano y su progresiva afirmaci\u00f3n frente al s\u00e1bado jud\u00ed\u00ado, a partir del s. ni se asiste a un movimiento inverso, que se puede caracterizar como una gradual sabatizaci\u00f3n del domingo. Las consecuencias de este hecho, que ha determinado una concepci\u00f3n y una praxis del domingo inspiradas en una visi\u00f3n naturalista del culto y del domingo mismo (d\u00ed\u00ada que hay que dedicar a Dios), en el legalismo y en el individualismo, se pueden experimentar todav\u00ed\u00ada hoy y hacen dif\u00ed\u00adcil una renovaci\u00f3n que se funde sobre la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblico-patr\u00ed\u00adstica y sobre el profundo significado sacramental y eclesial del d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>III. Significado teol\u00f3gico-lit\u00fargico del domingo<br \/>\nToda la teolog\u00ed\u00ada del domingo debe reconducirse a este n\u00facleo fundamental, es decir, al concepto y a la realidad del domingo como pascua semanal. Los dem\u00e1s aspectos adquieren significado y valor a partir de \u00e9ste. El domingo est\u00e1 marcado por el acontecimiento central que resume toda la historia de la salvaci\u00f3n; su celebraci\u00f3n permite a los creyentes entrar en contacto con la resurrecci\u00f3n de Cristo y realizar en s\u00ed\u00ad mismos su alcance salv\u00ed\u00adfico. Esto es lo que le convierte en d\u00ed\u00ada sagrado por excelencia, y por tanto intocable; quien lo toca, atenta contra el fundamento mismo de la iglesia: el misterio pascual del que ella naci\u00f3 (SC 5), del que continuamente vive y por el que se manifiesta y crece como comuni\u00f3n, hasta que llegue a la medida de la plenitud de Cristo (cf Efe 4:13).<\/p>\n<p>1. EL DOMINGO, SACRAMENTO DE LA PASCUA. Lo que san Agust\u00ed\u00adn dice del tiempo se puede aplicar plenamente a este fragmento suyo que se asoma a la eternidad. El domingo \u00abes en el alma como espera del futuro, como atenci\u00f3n al presente, como recuerdo del pasado\u00bb\u00bb. Estas palabras abren el camino exacto y ofrecen la perspectiva m\u00e1s adecuada para comprender y vivir el domingo. Este es ante todo un signo lit\u00fargico, y tiene, por lo mismo, todas las dimensiones y caracter\u00ed\u00adsticas de los signos sacramentales, que son simult\u00e1nea e inseparablemente memoria del pasado, actualizaci\u00f3n en el presente de un acontecimiento salv\u00ed\u00adfico, anuncio y profec\u00ed\u00ada del futuro.. Aplicado al domingo, el t\u00e9rmino sacramento quiere indicar que \u00e9ste no es un signo vac\u00ed\u00ado, un simple recuerdo de un acontecimiento del pasado, sino un misterio, es decir, la realidad de un porvenir que se verifica en el presente sobre la base del pasado. Como tal, entra en esa econom\u00ed\u00ada sacramental que caracteriza el actuar de Dios en el tiempo, Y por ello explica de la manera m\u00e1s acabada la realizaci\u00f3n del proyecto divino que se va cumpliendo en la historia humana. Esta no es, ciertamente, una novedad de la teolog\u00ed\u00ada posconciliar; es un ideal dominante en la tradici\u00f3n eclesial, sobre todo patr\u00ed\u00adstica. San Agust\u00ed\u00adn, por ejemplo, habla con frecuencia del domingo como \u00absacramentum paschae\u00bb, es decir, de un signo-misterio que act\u00faa una presencia viva y operante del Se\u00f1or; signo que, acogido con fe, permite a los creyentes entrar en comuni\u00f3n con Cristo resucitado, e inserta a la iglesia, peregrina en el tiempo, en el nuevo orden de cosas que con su resurrecci\u00f3n qued\u00f3 inaugurado.<\/p>\n<p>El domingo no es m\u00e1s que una fracci\u00f3n de tiempo: \u00bfc\u00f3mo es posible vincular su eficacia al fluir de \u00e9ste? La dificultad es s\u00f3lo aparente. El -> tiempo, en efecto, encierra en s\u00ed\u00ad toda la actividad humana y la mide: desde \u00e9l adquiere valor. El domingo es una porci\u00f3n de tiempo elevada a la dignidad de sacramento. Su celebraci\u00f3n implica algunas acciones humanas realizadas por la iglesia, esposa del Se\u00f1or y su prolongaci\u00f3n en el tiempo, a las cuales va vinculada una presencia operante del resucitado, y que por lo mismo son santos misterios, fuentes genuinas de salvaci\u00f3n para quienes creen en el Se\u00f1or. Tales acciones sacramentales -esencialmente tres: reuni\u00f3n en el nombre del Se\u00f1or, escucha-proclamaci\u00f3n de la palabra, acci\u00f3n de gracias memorial-tienen su s\u00ed\u00adntesis en la sinaxis eucar\u00ed\u00adstica, que es el centro de la celebraci\u00f3n dominical; a ellas, como afirma la SC, est\u00e1 vinculada la presencia real y operante de Cristo (n. 7); tres acciones que los fieles est\u00e1n invitados a realizar para celebrar la pascua del Se\u00f1or (n. 106). Precisamente por medio de estos misterios es el domingo sacramento, signo elocuente y eficaz de culto al Padre por Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu y de santificaci\u00f3n para el hombre.<\/p>\n<p>2. DIMENSIONES DEL ACONTECIMIENTO. La pascua, de la que el domingo es signo-memorial, no es, sin embargo, un acontecimiento cerrado en s\u00ed\u00ad mismo, sino un acontecimiento en el que desemboca y se resume toda la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica pasada, presente y futura.<\/p>\n<p>a) Actualizaci\u00f3n en el presente. El domingo se presenta ante todo como una \u00abanamnesis del Kyrios\u00bb el d\u00ed\u00ada en que se hace memoria del paso de Jes\u00fas de este mundo al Padre; paso que comporta la pasi\u00f3n y muerte en la cruz y culmina en su exaltaci\u00f3n a la derecha de Dios y en el don del Esp\u00ed\u00adritu. Se trata de un \u00fanico gran acontecimiento (el -> misterio pascual) que tiene una profunda y org\u00e1nica unidad: gracias a \u00e9l, Cristo ha pasado del estado de debilidad y limitaci\u00f3n en la carne al estado de gloria, en el que el Padre lo ha constituido Se\u00f1or de la historia y del cosmos y esp\u00ed\u00adritu vivificante para toda criatura. A continuaci\u00f3n de Cristo, todo hombre, por la mediaci\u00f3n sacramental, puede pasar de la muerte a la vida y vivir una existencia pascual; todo el universo se siente impelido a renovarse, hasta alcanzar los cielos nuevos y la tierra nueva de que habla el Apocalipsis (21,1).<br \/>\nb) Memoria del pasado. Puesto que este acontecimiento es el punto de llegada de toda la econom\u00ed\u00ada veterotestamentaria, es claro que recordarlo significa tambi\u00e9n reevocar y actualizar las \u00abmirabilia\u00bb realizadas por Dios en la antigua alianza, que son anuncio y profec\u00ed\u00ada de la pascua cristiana. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n en nuestros tiempos vemos resplandecer los antiguos prodigios: lo que Dios hizo con su mano poderosa para liberar a los israelitas de la opresi\u00f3n del fara\u00f3n lo realiza hoy; la humanidad entera es acogida entre los hijos de Abrah\u00e1n y se hace part\u00ed\u00adcipe de la dignidad del puebloelegido (cf oraci\u00f3n despu\u00e9s de la tercera lectura de la vigilia pascual).<br \/>\nDesde esta perspectiva se explica tambi\u00e9n aquella corriente de la tradici\u00f3n que considera el domingo como el d\u00ed\u00ada memorial de la primera y de la nueva creaci\u00f3n, y por tanto como el primer d\u00ed\u00ada o bien d\u00ed\u00ada del sol o d\u00ed\u00ada de la luz. El primer d\u00ed\u00ada es el d\u00ed\u00ada en que Dios hizo la luz; es el mismo en que Jes\u00fas resucitado inaugur\u00f3 la nueva creaci\u00f3n. La expresi\u00f3n est\u00e1 tomada -como es f\u00e1cil intuir- de la denominaci\u00f3n de la semana planetaria de los paganos. El uso que de ella hace a veces el NT (1Co 16:1-2; Heb 20:7) demuestra que nos encontramos ante una tentativa de cristianizaci\u00f3n de una instituci\u00f3n pagana. En efecto, Cristo resucitado es el sol de la justicia que, elev\u00e1ndose, reviste con su luz todo el mundo y se convierte en lux mundi y lumen gentium. En su rostro resplandece en plenitud la luz del primer d\u00ed\u00ada c\u00f3smico. Este acercamiento, que se encuentra ya -como hemos visto m\u00e1s arriba [-> II, 1]- en la Apolog\u00ed\u00ada 1 de Justino, ha sido desarrollado por muchos padres. Baste recordar aqu\u00ed\u00ad dos testimonios. Ante todo, el de Eusebio de Alejandr\u00ed\u00ada, que dice: \u00abEste es el d\u00ed\u00ada en que Dios comenz\u00f3 las primicias de la creaci\u00f3n del mundo y, en el mismo d\u00ed\u00ada, dio al mundo las primicias de la resurrecci\u00f3n: principio de la creaci\u00f3n del mundo, principio de la resurrecci\u00f3n, principio de la semana\u00bb\u00bb. En un discurso de san M\u00e1ximo de Tur\u00ed\u00adn, por otra parte, se encuentra escrito: \u00abEl domingo es para nosotros un d\u00ed\u00ada venerable y festivo, puesto que es el d\u00ed\u00ada en que el Salvador se elev\u00f3 resplandeciente como el sol, tras haber disipado las tinieblas de los infiernos en la luz de su resurrecci\u00f3n. Por eso este d\u00ed\u00ada, entre los hijos de este siglo, lleva el nombre de d\u00ed\u00ada del sol, porque Cristo, sol de justicia, resucitando lo ilumin\u00f3\u00bb\u00bb. Ecos de esta misma tradici\u00f3n encontramos en la liturgial, como, por ejemplo, en los himnos que introducen las primeras v\u00ed\u00adsperas y laudes del domingo. Por su parte, santo Tom\u00e1s, con un lenguaje bastante conciso y eficaz, afirma: \u00abEl s\u00e1bado, que recordaba la primera creaci\u00f3n, se ha cambiado por el domingo, en el que se conmemora la nueva creaci\u00f3n iniciada con la resurrecci\u00f3n\u00bb\u00bb. Esta constante afirmaci\u00f3n fundamenta la primera componente de la espiritualidad cristiana, que es la de vivir la experiencia cristiana como una fiesta de total novedad. El domingo, todo cristiano es llamado a tomar conciencia de su participaci\u00f3n en la vida del Resucitado; a sentir la urgencia de construir en s\u00ed\u00ad mismo el hombre nuevo; a experimentar el gozo de pertenecer a un mundo nuevo y a comprometerse a edificarlo en justicia y santidad.<\/p>\n<p>c) Profec\u00ed\u00ada del futuro. El domingo, por fin, justamente por ser sacramento, presenta una tercera dimensi\u00f3n, la de futuro o escatol\u00f3gica: anuncia y en cierto modo anticipa la vuelta gloriosa del Resucitado cuando venga a celebrar con los elegidos la pascua eterna. Es una esperanza fundada firmemente sobre el don que los signos lit\u00fargicos sacramentales manifiestan y comunican. \u00abEn la liturgia terrena pregustamos y tomamos parte en aquella liturgia celestial que se celebra en la santa ciudad de Jerusal\u00e9n, hacia la cual nos dirigimos como peregrinos y donde Cristo est\u00e1 sentado a la diestra de Dios como ministro del santuario y del tabern\u00e1culo verdadero; cantamos al Se\u00f1or el himno de gloria con todo el ej\u00e9rcito celestial; venerando la memoria de los santos, esperamos tener parte con ellos y gozar de sucompa\u00f1\u00ed\u00ada; aguardamos al Salvador, nuestro Se\u00f1or Jesucristo, hasta que se manifieste \u00e9l, nuestra vida, y nosotros nos manifestemos tambi\u00e9n gloriosos con \u00e9l\u00bb (SC 8). En la medida, pues, en que la comunidad cristiana participa en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica dominical tiene ya la vida eterna, aunque en misterio; vive la vida filial y bienaventurada, aunque escondida, y espera su plena epifan\u00ed\u00ada (cf Jua 3:2).<\/p>\n<p>Los padres profundizaron con inagotable fecundidad esta dimensi\u00f3n del d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, que por eso es no s\u00f3lo el d\u00ed\u00ada del Resucitado, sino tambi\u00e9n el d\u00ed\u00ada de su venida \u00faltima al final de los tiempos, para cumplir el juicio divino (cf 1Ti 5:2; 2Ti 2:2; 1Pe 2:12; 2Pe 2:9; Rom 2:5). Sus reflexiones se desarrollan en torno al tema del octavo d\u00ed\u00ada \u00ab. Como el primer d\u00ed\u00ada de la semana sirve para indicar el inicio de la creaci\u00f3n, el octavo alude al cumplimiento del mundo futuro y se convierte en signo de la plena participaci\u00f3n en el misterio pascual. Baste citar aqu\u00ed\u00ad la \u00faltima p\u00e1gina del De civitate Dei de san Agust\u00ed\u00adn, en la que el genio del gran doctor y obispo ha condensado el meollo de esta doctrina. \u00abEste s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada ser\u00e1 nuestro s\u00e1bado, cuyo fin no ser\u00e1 una tarde, sino un domingo como octavo d\u00ed\u00ada, que est\u00e1 consagrado por la resurrecci\u00f3n de Cristo; que prefigura el descanso no s\u00f3lo del esp\u00ed\u00adritu, sino tambi\u00e9n del cuerpo. All\u00ed\u00ad nosotros seremos libres y veremos; veremos y amaremos; amaremos y alabaremos. He aqu\u00ed\u00ad lo que habr\u00e1 al final sin final\u00bb \u00ab.<\/p>\n<p>El domingo recibe as\u00ed\u00ad esa tensi\u00f3n que es esencial a toda existencia redimida, y que da a la espiritualidad, fundada en la liturgia, otra connotaci\u00f3n propia. La vida cristiana est\u00e1 llamada a convertirse en un nuevo \u00e9xodo, un camino pascual, un itinerario que de domingo en domingo va hacia el descanso de Dios, es decir, hacia la plena y definitiva comuni\u00f3n con \u00e9l. Esta espera le da su equilibrio: mientras le arranca de una c\u00f3moda organizaci\u00f3n y coloca bajo el signo de la precariedad todas las acciones humanas, empuja a los creyentes a comprometerse con todas sus fuerzas para realizar ese reino perfecto de justicia y de paz que se ha manifestado en la persona y en la obra pascual de Cristo y que se realizar\u00e1 plenamente en su \u00faltima venida, al final de los tiempos (LG 5). Precisamente sobre este fundamento teol\u00f3gico-sacramental se funda el aspecto del domingo como \u00abd\u00ed\u00ada de alegr\u00ed\u00ada y de liberaci\u00f3n del trabajo\u00bb (SC 106), que es lo mismo que decir d\u00ed\u00ada de fiesta, como ya se ha indicado [-> supra, II, 2].<\/p>\n<p>3. MODALIDADES DE LA CELEBRACI\u00ed\u201cN. Llegados a este punto, hay que preguntarse: \u00bfcu\u00e1les son en concreto las modalidades de la celebraci\u00f3n dominical en cuanto sacramento de la pascua? La respuesta es sencilla: son las modalidades propias del misterio cultual. Hay una expresi\u00f3n de san Gregorio Magno particularmente iluminadora a este respecto: \u00abLo que nuestro Salvador realiz\u00f3 en la propia carne (es decir, su muerte-resurrecci\u00f3n) nos lo comunica a trav\u00e9s de signos eficaces\u00bb\u00bb. Y ello est\u00e1 de acuerdo con la ley de la sacramentalidad que preside toda la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica del AT y NT. En efecto, Dios, adapt\u00e1ndose al hombre, esp\u00ed\u00adritu encarnado, ha querido y quiere servirse de signos sensibles para hacer dar a los suyos el gran paso de este mundo a \u00e9l, para estipular la alianza pascual, para comunicar su esp\u00ed\u00adritu y su vida, para construir su pueblo.<\/p>\n<p>El gran signo que permite hoy a la comunidad de los creyentes realizar la pascua con Cristo es indudablemente la eucarist\u00ed\u00ada, \u00abmemorial de su muerte y resurrecci\u00f3n, sacramento de piedad, signo de unidad, v\u00ed\u00adnculo de caridad, convite pascual\u00bb (SC 47). Es en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica donde el domingo encuentra su sentido pleno y toda su eficacia; por eso se le llama justamente \u00abd\u00ed\u00ada de la eucarist\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>La eucarist\u00ed\u00ada es la celebraci\u00f3n de la nueva y eterna alianza sancionada por Cristo con su muerte-resurrecci\u00f3n. Es un acto ritual complejo, significativo y eficaz por los signos que lo constituyen y estructuran din\u00e1micamente su desarrollo; en \u00e9l se cumple lo que sucede en la celebraci\u00f3n de la antigua alianza, que sell\u00f3 el acontecimiento pascual (cf Exo 24:3ss). Como se ha afirmado ya [-> supra, l], tales signos son fundamentalmente tres: la convocaci\u00f3n del pueblo, el di\u00e1logo entre Dios y los suyos, el rito sacrificial y convivial. Aunque estrechamente unidos y ordenados uno a otro como a su natural complemento, cada uno de ellos tiene un valor pascual que alcanza su plenitud y su v\u00e9rtice y se consuma en el \u00faltimo de ellos, que es el gesto ritual del convite en el que se actualiza el sacrificio pascual de Cristo. La constituci\u00f3n lit\u00fargica, en un texto ya citado, recuerda que los fieles que celebran el domingo deben realizar los tres actos: \u00abreunirse a fin de que, escuchando la palabra de Dios y participando en la eucarist\u00ed\u00ada, recuerden la pasi\u00f3n, resurrecci\u00f3n y gloria del Se\u00f1or Jes\u00fas y den gracias a Dios, que los hizo renacer a la viva esperanza por la resurrecci\u00f3n de Jesucristo de entre los muertos (1Pe 1:3)\u00bb (SC 106).<\/p>\n<p>Hoy, sin embargo, teniendo en cuenta el pluralismo de fe de los participantes en la asamblea dominical, y por tanto la diversidad de situaciones y de exigencias en relaci\u00f3n al crecimiento en la fe y a la profesi\u00f3n de la misma, \u00bfes programable una celebraci\u00f3n que en casos particulares acent\u00fae uno u otro de estos tres signos, hasta prever que uno pueda excepcionalmente estar sin el otro? Es una pregunta que se plantea en la vida pastoral, y que no puede ser ignorada ni minimizada. Ciertamente no es de f\u00e1cil soluci\u00f3n, sobre todo si se tiene en cuenta que la teolog\u00ed\u00ada sobre el domingo, y especialmente la legislaci\u00f3n can\u00f3nica, que incluye en el precepto la asistencia a la misa, han sido elaboradas en una situaci\u00f3n de cristiandad y en el marco de una sociedad monol\u00ed\u00adtica tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con la creencia, que ya son solamente un recuerdo.<\/p>\n<p>No tenemos aqu\u00ed\u00ad la pretensi\u00f3n de resolver la (quiz\u00e1) m\u00e1s grave cuesti\u00f3n que hoy se plantea en el plano pastoral. La hemos mencionado s\u00f3lo por se\u00f1alar un problema que merece ser profundizado. Una modesta contribuci\u00f3n puede venir de una reflexi\u00f3n acerca del valor pascual de cada uno de los tres signos de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica dominical que, naturalmente en grado bastante diverso, pueden consentir a quien los practica realizar el propio paso pascual.<\/p>\n<p>a) Valor pascual del \u00abconvenire in unum\u00bb. El domingo no es concebible sin la reuni\u00f3n cultual de la comunidad. Por este motivo se le llama tambi\u00e9n d\u00ed\u00ada de la iglesia, d\u00ed\u00ada de la asamblea. La iglesia, pueblo de la nueva alianza, naci\u00f3 de la pascua de Cristo; por eso su celebraci\u00f3n exige la eccles\u00ed\u00ada, la convocaci\u00f3n \u00abde quienes creyendo ven en Jes\u00fas al autor de la salvaci\u00f3n y principio de la unidad y de la paz\u00bb (LG 9). \u00abEs absurdo celebrar la fiesta de la redenci\u00f3n solos, aisl\u00e1ndose de la comunidad&#8230; La pascua es esencialmente un acontecimientomundial que exige una proclamaci\u00f3n p\u00fablica, solemne&#8230; Por eso el dies dominicus es tambi\u00e9n el d\u00ed\u00ada de la asamblea lit\u00fargica cristiana en que los fieles se re\u00fanen para recordar y celebrar el gran acontecimiento de la redenci\u00f3n&#8230; Si el domingo fuese solamente un recuerdo psicol\u00f3gico, se podr\u00ed\u00ada tambi\u00e9n concebir su celebraci\u00f3n en el plano individual; pero puesto que lleva consigo una renovaci\u00f3n sacramental, debe ser una celebraci\u00f3n solemne y comunitaria: es esencialmente un hacer fiesta juntos\u00bb \u00ab.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que, al ser la asamblea una epifan\u00ed\u00ada de la iglesia, la celebraci\u00f3n deber\u00ed\u00ada destacar todas sus caracter\u00ed\u00adsticas: la unidad, incluso en la diversidad de los que la componen; la estructura jer\u00e1rquica y ministerial, con una adecuada distribuci\u00f3n de cometidos y oficios; la unanimidad en la participaci\u00f3n; una actitud de acogida y de apertura hacia todos; una atenci\u00f3n a las posibilidades y exigencias de cada uno; cosas bastante dif\u00ed\u00adciles de conseguir si no se procura una adecuada -> animaci\u00f3n de la asamblea.<\/p>\n<p>Com\u00fanmente se pone de relieve el hecho de que la asamblea lit\u00fargica est\u00e1 ordenada a la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica y constituye su primer signo. Esto es cierto, pero hay que subrayar tambi\u00e9n que la reuni\u00f3n del pueblo de Dios para el culto y la oraci\u00f3n y para expresar y realizar la comuni\u00f3n con los hermanos en la fe, es ya significativa en s\u00ed\u00ad misma y tiene un valor pascual. En efecto, \u00e9sta es ante todo un paso de la dispersi\u00f3n-divisi\u00f3n causada por el pecado a la comuni\u00f3n con Dios y con los hermanos. Y \u00e9ste es el resultado de la acci\u00f3n misericordiosa de Dios, y exige de los convocados docilidad a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, y por lo mismo una actitud de conversi\u00f3n continua. Por este motivo toda asamblea dominical deber\u00ed\u00ada comportar gestos concretos de perd\u00f3n y reconciliaci\u00f3n. Tal paso est\u00e1 destinado a consumarse en una aut\u00e9ntica caridad hacia los hermanos. \u00abNosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos\u00bb (1Jn 3:14).<\/p>\n<p>Este amor est\u00e1 llamado, en domingo, a sacramentalizarse, a hacerse visible y operante en palabras-gestos de amistad y de fraternidad, de testimonio y de servicio, de participaci\u00f3n y condivisi\u00f3n, sobre todo en relaci\u00f3n con los que no tienen o son menos, dentro o fuera de la asamblea. S\u00f3lo con estas condiciones la convocaci\u00f3n se con-vierte en momento pascual.<\/p>\n<p>b) Valor pascual de la proclamaci\u00f3n-escucha de la palabra de Dios. La palabra de Dios, en la antigua econom\u00ed\u00ada, anunci\u00f3 y realiz\u00f3 la liberaci\u00f3n de Israel y lo convirti\u00f3 en pueblo de Yav\u00e9. Con m\u00e1s raz\u00f3n sucede esto en el caso de la iglesia, que es obra de la palabra viva, Cristo. La palabra de Dios es siempre, directa o indirectamente, un anuncio de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo; anuncio que no es solamente un recuerdo, sino un evento que se realiza aqu\u00ed\u00ad y ahora en virtud de la presencia de Cristo, que en la palabra de Dios y a trav\u00e9s de ella habla y act\u00faa para hacer realizar a los creyentes el nuevo \u00e9xodo pascual. \u00abEsto hay que decirlo se\u00f1aladamente de la liturgia de la palabra en la celebraci\u00f3n de la misa, en que se unen inseparablemente el anuncio de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, la respuesta del pueblo que oye y la oblaci\u00f3n misma por la que Cristo confirm\u00f3 con su sangre la nueva alianza, oblaci\u00f3n en la que los fieles comulgan de deseo y por la percepci\u00f3n del sacramento\u00bb (PO 4).<\/p>\n<p>A pesar de ello, hay que atribuirun valor pascual a la celebraci\u00f3n de la palabra de Dios independientemente del rito eucar\u00ed\u00adstico, por el alcance sacramental que adquiere cuando es proclamada \u00abin ecclesia\u00bb (SC 7,33). Acoger y obedecer a la palabra anunciada y celebrada en una asamblea cultual se convierte siempre en un paso de las tinieblas a la luz, de la esclavitud a la libertad, de la muerte a la vida. \u00abEn verdad, en verdad os digo que el que escucha mis palabras y cree en el que me ha enviado tiene vida eterna y no es condenado, sino que ha pasado de la muerte a la vida\u00bb (Jua 5:24). Este paso realiza la comuni\u00f3n con Dios y con los hermanos que se adhieren con fe a tal palabra. En efecto, a trav\u00e9s de su palabra \u00abDios invisible, movido de amor, habla a los hombres como amigos, trata con ellos para invitarlos y recibirlos en su compa\u00f1\u00ed\u00ada\u00bb (DV 2). Esta comuni\u00f3n es comparada frecuentemente por los padres con una manducaci\u00f3n an\u00e1loga a la del cuerpo de Cristo en la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En una situaci\u00f3n en que la fe disminuye, y simult\u00e1neamente crece el hambre de esta palabra y la exigencia de evangelizaci\u00f3n, la pastoral lit\u00fargica, especialmente la referente al domingo, adem\u00e1s de valorar su celebraci\u00f3n en el marco de la eucarist\u00ed\u00ada, \u00bfno deber\u00ed\u00ada prever tambi\u00e9n formas nuevas y m\u00e1s amplias de anuncio, de catequesis, de oraci\u00f3n en torno a ella, incluso independientemente del memorial eucar\u00ed\u00adstico?<br \/>\nc) Valor pascual del memorial eucar\u00ed\u00adstico. En la asamblea del Sina\u00ed\u00ad, el acontecimiento pascual, que comienza con el paso de Dios en medio de los suyos para arrancarlos de la opresi\u00f3n y de la esclavitud, se concluye con el rito sacrificial de la sangre, que luego seconvierte en banquete de comuni\u00f3n de los salvados. La comunidad de Israel lo conmemora en la cena pascual, sacrificio en honor de Yav\u00e9 (Exo 12:27), que es al mismo tiempo acci\u00f3n de gracias y signo de fraternidad. El rito era figura y profec\u00ed\u00ada de la nueva pascua, que hist\u00f3ricamente se cumpli\u00f3 con la muerte-glorificaci\u00f3n de Cristo y que la iglesia recuerda y celebra en la liturgia eucar\u00ed\u00adstica, repitiendo, seg\u00fan el mandato de Cristo, lo que \u00e9l mismo hizo en la \u00faltima cena. El, \u00aben efecto, tom\u00f3 el pan y el c\u00e1liz, parti\u00f3 el pan y dio el uno y el otro a sus disc\u00ed\u00adpulos, diciendo: Tomad, comed, bebed, esto es mi cuerpo, \u00e9ste es el c\u00e1liz de mi sangre. Haced esto en memoria m\u00ed\u00ada\u00bb<br \/>\nLa actualizaci\u00f3n del sacrificio pascual de Cristo tiene su expresi\u00f3n ritual en dos gestos fundamentales: la oraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica y la comuni\u00f3n sacramental. En la primera, que es oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias y de santificaci\u00f3n, \u00abse dan gracias a Dios por toda la obra de la salvaci\u00f3n, y las ofrendas se convierten en cuerpo y sangre de Cristo\u00bb, alcanzando su presencia real la culminaci\u00f3n de eficacia; \u00abpor medio de la comuni\u00f3n los mismos fieles reciben el cuerpo y la sangre del Se\u00f1or, del mismo modo que los ap\u00f3stoles lo recibieron de las manos de Cristo mismo\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad la pascua de Jes\u00fas se convierte en pascua de la iglesia. \u00abCuando nosotros reunidos comemos la carne del Se\u00f1or y bebemos su sangre, celebramos la pascua\u00bb\u00bb, pasamos de la muerte a la vida (cf Jua 6:32-33), nos convertimos en lo que estamos llamados a ser: el cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo, pueblo pascual del NT. A esto es a lo que tiende la celebraci\u00f3n dominical; he ah\u00ed\u00ad por qu\u00e9 el domingo sin la eucarist\u00ed\u00ada no puede decirse plenamente d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or y de su iglesia.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n que se plantea es qu\u00e9 significado para la fe y qu\u00e9 alcance salv\u00ed\u00adfico puedan tener estos gestos para quien no participa en ellos consciente y plenamente. Esto especialmente en relaci\u00f3n con la comuni\u00f3n sacramental. Es bien conocido el hecho de que, a pesar de haber crecido notablemente el n\u00famero de los que se acercan a la comuni\u00f3n, todav\u00ed\u00ada no es realizada por todos los que asisten a la asamblea dominical; a veces, adem\u00e1s, no resulta comprendida en su sentido verdadero y en todas las exigencias que comporta. \u00bfNo ser\u00ed\u00ada conveniente tomar en seria consideraci\u00f3n la posibilidad de celebraciones diversificadas, seg\u00fan las caracter\u00ed\u00adsticas y las exigencias de los participantes? Es claro que la eucarist\u00ed\u00ada plenamente participada deber\u00ed\u00ada ser siempre la meta hacia la que hay que caminar y la desembocadura natural y necesaria de la acci\u00f3n pastoral dominical.<\/p>\n<p>4. LA CELEBRACI\u00ed\u201cN, EN DOMINGO, DE LOS DEM\u00ed\u0081S SACRAMENTOS. De la vinculaci\u00f3n existente entre domingo y pascua de Cristo y entre \u00e9sta y su actualizaci\u00f3n, que tiene lugar no s\u00f3lo en la eucarist\u00ed\u00ada, sino tambi\u00e9n en los otros signos sacramentales (SC 61), se sigue que, por principio, el domingo es tambi\u00e9n el d\u00ed\u00ada privilegiado para la celebraci\u00f3n de todos los sacramentos. \u00abEl aspecto descendente de la acci\u00f3n del Kyrios se funde, especialmente en este d\u00ed\u00ada, con el movimiento ascendente de la iglesia: en el bautismo el misterio pascual encuentra su fundamento estructural y su simbolismo b\u00e1sico; en la unci\u00f3n crismal el don del Esp\u00ed\u00adritu perfecciona la vocaci\u00f3n al testimonio pascual del bautizado (Rom 6:10); en la celebraci\u00f3n de la penitencia se realiza el momento de una convocaci\u00f3n libre del pecado, que es propia de la asamblea eucar\u00ed\u00adstica; con el rito nupcial se manifiesta en la consagraci\u00f3n de la bipolaridad sexual el misterio de amor que debe constituir el efecto espec\u00ed\u00adfico de la misma comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica; en el rito f\u00fanebre se proclama la esperanza cristiana en la resurrecci\u00f3n de los muertos, ya anticipada sacramentalmente en la presencia del Se\u00f1or en medio de sus comensales pascuales\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Alg\u00fan problema pastoral de hecho surge, especialmente para algunas de estas celebraciones, en particular para el matrimonio y para los funerales, sobre todo si est\u00e1n incluidos en la eucarist\u00ed\u00ada; no tanto por las inevitables molestias que puedan traer a la vida de la comunidad parroquial cuanto porque con mucha frecuencia, m\u00e1s bien que enriquecer y explicitar algunas potencialidades de la eucarist\u00ed\u00ada, acaban depauper\u00e1ndola en algunos de sus elementos. Esto es lo que sucede, por ejemplo, en el caso del ciclo de lecturas, que queda cuestionado por la elecci\u00f3n de per\u00ed\u00adcopas propias.<\/p>\n<p>Consideraci\u00f3n aparte merece la celebraci\u00f3n de la reconciliaci\u00f3n. Convendr\u00ed\u00ada tener presentes dos indicaciones que pueden facilitar la soluci\u00f3n de las cuestiones que se plantean a este respecto. Ante todo la insistente recomendaci\u00f3n del magisterio reciente de que no se superponga la celebraci\u00f3n de la misa con la reconciliaci\u00f3n individual, determinando para \u00e9sta horarios y momentos diversos\u00bb. En segundo lugar, una oportuna redistribuci\u00f3n de las misas dominicales facilitar\u00ed\u00ada, especialmente en algunas iglesias, la celebraci\u00f3n de la reconciliaci\u00f3n no s\u00f3lo individual, sino tambi\u00e9n en la segunda forma prevista por el nuevo Ritual de la Penitencia.<\/p>\n<p>IV. Problemas y perspectivas pastorales<br \/>\nLo que hemos estado diciendo, especialmente en la \u00faltima parte, ha puesto ya en evidencia algunos problemas pastorales y ha sugerido propuestas concretas de trabajo en orden a una renovaci\u00f3n del domingo. Ahora intentaremos completar el cuadro, conscientes, sin embargo, de que hay cuestiones de dif\u00ed\u00adcil soluci\u00f3n, que deben ser resueltas gradualmente por quien tiene la autoridad competente en la iglesia, mientras que para otras la soluci\u00f3n est\u00e1 frecuentemente en la responsabilidad, sensibilidad y buen sentido de los agentes parroquiales.<\/p>\n<p>1. LA CUESTI\u00ed\u201cN DEL \u00abPRECEPTO\u00c2\u00b0. Un problema sobre el que se ha discutido y se sigue discutiendo mucho es el referente al precepto dominical. La reflexi\u00f3n que precedi\u00f3 a la promulgaci\u00f3n del nuevo CDC (25 de enero de 1983) hab\u00ed\u00ada llegado a formular algunas orientaciones generales, que se pueden resumir en estas palabras de F.N. Appendino: \u00abSuperada la pol\u00e9mica te\u00f3rica entre precepto s\u00ed\u00ad y precepto no, se distingue ahora entre el deber dominical, que todos reconocen como vinculado al kerigma apost\u00f3lico e \u00ed\u00adnsito en la conciencia de la iglesia primitiva, y el precepto eclesi\u00e1stico, que, en sustancia, casi todos admiten con alg\u00fan motivo leg\u00ed\u00adtimo (pedag\u00f3gico) y con ciertos significados eclesiales: a condici\u00f3n de que lo hagan salir del legalismo y lo reconduzcan al seno de la genuina tradici\u00f3n sacramental sin apagar del todo la libertad de autodecisi\u00f3n en las opciones concretas\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Como el anterior CDC (c\u00e1ns. 1247-1249), tambi\u00e9n el nuevo dedica tres c\u00e1nones (1246-1248) a los d\u00ed\u00adas de fiesta. Se notar\u00e1 que ahora la observancia del domingo se funda en una motivaci\u00f3n hist\u00f3rico-teol\u00f3gica. Adem\u00e1s se habla de participar (y no de o\u00ed\u00adr) la misa. \u00abEl domingo, en que se celebra el misterio pascual, por tradici\u00f3n apost\u00f3lica, ha de observarse en toda la iglesia como fiesta primordial de precepto&#8230;\u00bb (can. 1246, \u00c2\u00a7 1). \u00abEl domingo y las dem\u00e1s fiestas de precepto los fieles tienen obligaci\u00f3n de participar en la misa, y se abstendr\u00e1n adem\u00e1s de aquellos trabajos y actividades que impidan dar culto a Dios, gozar de la alegr\u00ed\u00ada propia del d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or o disfrutar del debido descanso de la mente y del cuerpo\u00bb (can. 1247).<\/p>\n<p>La catequesis deber\u00e1 seguir luchando para que el precepto dominical no quede sumergido, por una parte, en una difusa concepci\u00f3n naturalista del culto y, por otra, en la aridez de la rutina y el formalismo. Esta ley debe aparecer no como un imperativo exterior, sino como una exigencia y un compromiso responsable en el camino de la fe. Ya en la \u00e9poca de la carta a los Hebreos la asiduidad de los fieles a la asamblea dominical debi\u00f3 ser objeto de insistencia, record\u00e1ndoles su car\u00e1cter escatol\u00f3gico (10,25).<\/p>\n<p>En el s. ul la Didascal\u00ed\u00ada de los ap\u00f3stoles desarrolla, a este respecto, una problem\u00e1tica que sigue teniendo actualidad. Dirigi\u00e9ndose al obispo, dice el autor: \u00abCuando ense\u00f1es, ordena y persuade al pueblo a que sea fiel&#8230; en reunirse, a fin de que nadie disminuya en un miembro al cuerpo de Cristo. No despreci\u00e9is, pues, vosotros mismos y no priv\u00e9is al Salvador de sus miembros, no romp\u00e1is ni dispers\u00e9is su cuerpo\u00bb \u00c2\u00b0&#8217;.<\/p>\n<p>2. CAR\u00ed\u0081CTER ECLESIAL DE LA CELEBRACI\u00ed\u201cN EUCAR\u00ed\u008dSTICA DOMINICAL. La afirmaci\u00f3n del domingo como d\u00ed\u00ada de la comunidad lleva consigo, entre otras cosas, un esfuerzo m\u00faltiple por restituir a la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica una dimensi\u00f3n verdadera y plenamente eclesial, de modo que -como desea la constituci\u00f3n lit\u00fargica- \u00abflorezca el sentido comunitario parroquial sobre todo en la celebraci\u00f3n com\u00fan de la misa dominical\u00bb (SC 42).<\/p>\n<p>Para alcanzar este objetivo es preciso ante todo evitar la dispersi\u00f3n y el fraccionamiento de las asambleas con la correspondiente y frecuentemente inmotivada multiplicaci\u00f3n de las misas. La verdadera (o presunta) utilidad de los fieles, especialmente si son pocos, no es motivo suficiente para esto. Hace falta, adem\u00e1s, promover una celebraci\u00f3n verdaderamente eclesial con la participaci\u00f3n de una verdadera asamblea, en la que se valoren plenamente los elementos de la acci\u00f3n lit\u00fargica (lecturas, cantos, oraciones) y se pongan en acci\u00f3n los diversos ministerios y servicios requeridos. Objeto de muy particular atenci\u00f3n tiene que ser, naturalmente, la -> homil\u00ed\u00ada, valorando las enormes riquezas del leccionario y teniendo presente que la celebraci\u00f3n dominical es la \u00fanica ocasi\u00f3n que la mayor parte de los fieles tienen de o\u00ed\u00adr la palabra de Dios y penetrar en su mensaje.<\/p>\n<p>Conviene que los mismos grupos eclesiales y las comunidades (incluso religiosas) se sientan llamados a participar en la m\u00e1s grande y significativa asamblea dominical, para contribuir as\u00ed\u00ad a manifestar el misterio de la iglesia, pueblo santo, variado, articulado y org\u00e1nicamente estructurado. No tiene sentido aqu\u00ed\u00ad la petici\u00f3n de algunos grupos de tener una celebraci\u00f3n particular el s\u00e1bado por la tarde para anticipar la fiesta. Esto puede hacerse, y m\u00e1s acertadamente, en otros d\u00ed\u00adas de la semana.<\/p>\n<p>Continuando con el tema de una celebraci\u00f3n dominical que sea reflejo del aut\u00e9ntico rostro de la iglesia, se plantea un problema a prop\u00f3sito de las misas en lugares tur\u00ed\u00adsticos o de veraneo. Frente a la movilidad creciente y a la p\u00e9rdida de sentido en muchos cristianos de la nota de catolicidad propia de la iglesia, los agentes pastorales deber\u00e1n procurar que tambi\u00e9n la eucarist\u00ed\u00ada en estas zonas o ambientes resulte una verdadera experiencia de iglesia. La acogida familiar para con los turistas y los transe\u00fantes; la preocupaci\u00f3n por hacer sentir a los fieles que en la asamblea local, reunida aqu\u00ed\u00ad y ahora, se realiza el misterio de la iglesia como convocaci\u00f3n universal y abierta a todos; el realce de las palabras y gestos rituales que destaquen estos aspectos, son llamadas de atenci\u00f3n que ayudan a superar la tentaci\u00f3n del individualismo y del anonimato, determinados tambi\u00e9n por una cierta concepci\u00f3n del precepto.<\/p>\n<p>3. DOMINGO Y CELEBRACIONES DE LOS SANTOS. El domingo es la fiesta primordial por excelencia. Por eso la constituci\u00f3n lit\u00fargica recomienda que \u00abno se le antepongan otras solemnidades, a no ser que sean de veras de suma importancia\u00bb (SC 106). Desde aqu\u00ed\u00ad se explican las incongruencias, y por ello las prohibiciones, de trasladar al domingo las fiestas de la bienaventurada Virgen Mar\u00ed\u00ada y de los santos, exceptuando los casos particulares previstos por la legislaci\u00f3n lit\u00fargica actual\u00bb. En la actualidad se constata una revalorizaci\u00f3n de la -> religiosidad popular y de sus formas incluso cultuales. Sin embargo, esto no se realiza siempre seg\u00fan las orientaciones del magisterio reciente por lo que la tendencia a fijar en domingo las celebraciones de los santos vuelve, a pesar de todas las buenas intenciones, verdaderas o presuntas, a surgir con soluciones a veces aberrantes o al menos discutibles no s\u00f3lo en el plano de las manifestaciones sociales, sino tambi\u00e9n en el religioso, y m\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente lit\u00fargico. Lo cual es claramente deformante, incluso desde el punto de vista de la fe, ya que atenta contra la centralidad del misterio pascual de Cristo que se celebra cada domingo.<\/p>\n<p>4. EL PROBLEMA DF LAS \u00abJORNADAS\u00bb. En la comunidad eclesial nacional o diocesana se celebran con frecuencia, por mandato de la CEE o del obispo, jornadas particulares orientadas a sensibilizar a la comunidad sobre graves problemas sociales o eclesiales y a comprometer a los creyentes en un esfuerzo para solucionarlos a la luz de la fe. Este hecho, en s\u00ed\u00ad mismo leg\u00ed\u00adtimo, no debe comprometer el significado genuino de la celebraci\u00f3n dominical, sobre todo si se trata de domingos privilegiados, como son los de adviento, cuaresma y pascua, lo que desgraciadamente sucede cuando, por ejemplo, la homil\u00ed\u00ada que se hace en tales ocasiones prescinde por completo del mensaje propuesto por las lecturas y cuando las intenciones de petici\u00f3n en la oraci\u00f3n de los fieles se centran todas en el tema propuesto para la jornada. Se est\u00e1 pidiendo desde diversas comunidades y grupos, y justamente, una intervenci\u00f3n clarificadora que ponga freno a una tendencia que podr\u00ed\u00ada terminar siendo peligrosa. No faltan, a este respecto, sugerencias y propuestas de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>L. Brandolini<br \/>\nBIBLIOGRAF\u00ed\u008dA. Aldaz\u00e1bal J., Invitaci\u00f3n al domingo, en \u00abPhase\u00bb 127 (1982) 71-74; Azpitarte J., Sentido pastoral del domingo, Descl\u00e9e, Bilbao 1966; Barbaglio G., D\u00ed\u00ada del Se\u00f1or. en DETM, Paulinas, Madrid 1974&#8242;, 220-226; Basurko F.J., Valor antropol\u00f3gico del domingo, en \u00abLiturgia\u00bb 24 (1969) 337-350; Castellano J., Domingo, en DE 1, Herder, Barcelona 1983, 638-639; Ccmisi\u00f3n Episcopal de Liturgia, El domingo, fiesta primordial de los cristianos, en \u00abPastoral Lit\u00fargica\u00bb 121-122 (1982) 5-13; Dani\u00e9lou J., Sacramentos y culto seg\u00fan los SS. Padres, Guadarrama, Madrid 1962, 259-329; Hild J., Domingo y vida pascual, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1966; Gonz\u00e1lez Galindo A., D\u00ed\u00ada del Se\u00f1or y celebraci\u00f3n del Misterio eucar\u00ed\u00adstico, Eset, Vitoria 1974; Guardini R., El domingo ayer, hoy y siempre, Guadarrama, Madrid 1960; Jounel P., El domingo y la semana, en A.G. Martimort, La Iglesia en oraci\u00f3n, Herder, Barcelona 19672, 733-751; L\u00f3pez Mart\u00ed\u00adn J., El domingo, d\u00ed\u00ada.del Se\u00f1or, \u00abCuadernos\u00bb BAC, Madrid 1985; Oster H., Domingo, en SM 2, Herder, Barcelona 1976, 413-417; Rennings H., El domingo d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or y los domingos con intenciones especiales, en \u00abConcilium\u00bb 162 (1981) 256-262; Rordorf W., El domingo. Historia del d\u00ed\u00ada de descanso r de culto en los primeros siglos de la Iglesia cristiana, Marova, Madrid 1971; Rouillard Ph., Los SS. Padres: la significaci\u00f3n del domingo, en \u00abAsambleas del Se\u00f1or\u00bb 1, Marova, Madrid 19652, 44-54; Secretariado N. de Liturgia, El d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or. Documentos episcopales sobre el domingo, PPC, Madrid 1985; Asistencia a la misa dominical. 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De ah\u00ed\u00ad que, ya en el para\u00ed\u00adso hubo de haber un s\u00e1bado primigenio, en que el hombre pudiera renovar sus fuerzas y deponer ante Dios, con adoraci\u00f3n y j\u00fabilo, la corona de su dominio sobre la creaci\u00f3n (G\u00e9n 1, 26.28), fundado en su semejanza con Dios (Guardini ).<\/p>\n<p>2. Como beneficio de Dios aparece tambi\u00e9n el d. en el s\u00e1bado jud\u00ed\u00ado, que fue su figura en la historia de la salvaci\u00f3n (Col 2, 16; Heb 8, 5). El s\u00e1bado debe enteramente su origen a la iniciativa de Yahveh (cf. Ex 16, 4-5). Por el mandamiento de suspender toda actividad (sentido originario de la palabra), Dios libera al hombre del yugo en que se hab\u00ed\u00ada convertido el trabajo por raz\u00f3n del pecado original (G\u00e9n 4, 19), y se compromete \u00e9l mismo a mirar por el hombre (Ex 20, 8-11). El s\u00e1bado es recuerdo de la liberaci\u00f3n de Egipto (Dt 5, 15). Con ello es tambi\u00e9n signo de la pascua y de la alianza (Ex 31, 12-17; Is 56, 1-6; Ez 20,12).<\/p>\n<p>Se trata, por tanto, de una realidad sagrada, \u00absantificada\u00bb (G\u00e9n 2, 2-3) por Dios mismo. El s\u00e1bado es una imitaci\u00f3n del descanso del creador y un signo de que el Se\u00f1or santifica a su pueblo (Ez 20, 12). En su dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica, que aparece particularmente en los profetas (Is 66, 22-23; Ez 43-45), el s\u00e1bado anuncia su cumplimiento en el d. Durante el exilio, Israel se separa del contorno pagano por medio del s\u00e1bado y de la circuncisi\u00f3n (Lohse).<\/p>\n<p>3. El d. pr\u00e1cticamente nada tiene que ver con la propagaci\u00f3n de la semana planetaria en occidente a comienzos del siglo II. Naci\u00f3 tambi\u00e9n independientemente del s\u00e1bado. Al principio exist\u00ed\u00ada a par del s\u00e1bado (Act 2, 42-47 et passim), que segu\u00ed\u00adan observando la Iglesia madre de Jerusal\u00e9n (Act 2, 46 et passim) y los cristianos judaizantes (G\u00e1l 4); durante mucho tiempo el d. no fue d\u00ed\u00ada de descanso laboral. El antiguo s\u00e1bado muri\u00f3 con la pascua del Se\u00f1or; pero, como figura de la historia sagrada, hall\u00f3 (lo mismo que el templo, etc.) su plenitud en Cristo (2 Cor 1, 20). As\u00ed\u00ad el d. es sobre todo \u00abuna creaci\u00f3n original\u00bb (Congar), un regalo de la gracia de Dios por su Cristo, que resucit\u00f3 \u00abmuy de ma\u00f1ana, el primer d\u00ed\u00ada de la semana\u00bb (Mc 16, 2 par), se apareci\u00f3 siempre en d. a sus disc\u00ed\u00adpulos (Jn 20, 11-18; Lc 24, 15, 34; Jn 20, 26; 21, 3-17; Act 1, 10) y en un d. les envi\u00f3 el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Act 2, lss). Estos relatos contienen importantes elementos para la teolog\u00ed\u00ada pastoral del d. El Se\u00f1or se aparece siempre en d. a los disc\u00ed\u00adpulos cuando \u00e9stos est\u00e1n reunidos (Lc 24, 33; Jn 20, 19, 26; Act 2, 1), toma con ellos la comida mesi\u00e1nica (Mc 16, 14; Lc 24, 30.41-43; Jn 21, 9-13) y les transmite los poderes mesi\u00e1nicos (Mt 28, 18-21; Jn 20, 21.22-23 ).<\/p>\n<p>El d. es pues la pascua semanal, \u00abla celebraci\u00f3n del misterio pascual el d\u00ed\u00ada octavo, que con raz\u00f3n se llama d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or o dominica\u00bb (Vaticano ii, Constituci\u00f3n De Sacra Liturgia, n .o 106, que a continuaci\u00f3n citaremos con la abreviatura CSL). El nuevo pueblo de Dios toma parte en la victoria pascual del Se\u00f1or, logra la verdadera liberaci\u00f3n del &#8211;>pecado, de la &#8211;> muerte y del -> diablo, es llevado a la gloriosa -> libertad de los hijos de Dios (Rom 8, 21) e introducido m\u00e1s profundamente en la nueva alianza. De ah\u00ed\u00ad la estrecha uni\u00f3n entre d. y -> bautismo y, m\u00e1s esencialmente todav\u00ed\u00ada, entre d. y -> eucarist\u00ed\u00ada. Agust\u00ed\u00adn aplica al d. la expresi\u00f3n sacramentum (In Joann. Ev. Tract. xx, 2; PL 35, 1556). El recuerdo eucar\u00ed\u00adstico es a la vez presencia; los creyentes entran en contacto con el poder y los merecimientos del Se\u00f1or y quedan llenos de la gracia de la salvaci\u00f3n eterna (CSL, n .o 102 \u00c2\u00a7 2). \u00abPor esto, el d. es la fiesta originaria\u00bb, la \u00fanica fiesta que al principio celebr\u00f3 la Iglesia, hasta que en la pascua ella resalt\u00f3 singularmente uno de estos d. y, m\u00e1s tarde a\u00fan, instituy\u00f3 las restantes fiestas del a\u00f1o eclesi\u00e1stico.<\/p>\n<p>Como todos los sacramentos, el d. no s\u00f3lo es recuerdo, sino tambi\u00e9n promesa; es \u00bb el d\u00ed\u00ada octavo\u00bb (cf. Jn 20, 26; 1 Pe 3, 30.21), que nos introduce en el nuevo orden inaugurado con la resurrecci\u00f3n (cf. 2 Cor 5, 17; G\u00e1l 6, 15; 2 Pe 3, 13; Act 21,1.5), y el comienzo de la consumaci\u00f3n c\u00f3smica y de la vida eterna. Esta dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica imprime al d. un rasgo de espera de la consumaci\u00f3n final. Pero es, a par, \u00abparticipaci\u00f3n anticipada\u00bb (cf. CSL n .o 8) del d\u00ed\u00ada eterno, que opera dentro de este tiempo.<\/p>\n<p>II. Santificaci\u00f3n del domingo<br \/>\nEl peligro que actualmente corre la santificaci\u00f3n del d. (secularismo, sociedad industrial, psicolog\u00ed\u00ada de \u00abfin de semana\u00bb, etc.) plantea a la pastoral la tarea de configurar nuevamente, con esp\u00ed\u00adritu creador, esa santificaci\u00f3n, partiendo de una tradici\u00f3n bien entendida, pero sin querer mantener r\u00ed\u00adgidamente elementos mutables y superados, y poniendo tanto m\u00e1s de relieve lo esencial. Aqu\u00ed\u00ad la pastoral tiene que superar sus propias deficiencias, las cuales son m\u00e1s perjudiciales que todos los peligros exteriores. La santificaci\u00f3n del d., que se predica muy parcialmente como deber, puede razonarse de modo m\u00e1s convincente por los valores positivos que antes hemos se\u00f1alado. Primeramente santifica Dios el d. &#8211; en el sentido de Jn 17, 19 &#8211; y a este don corresponde el deber del hombre. As\u00ed\u00ad, el d. vivido como ayuda y fiesta primordial, se torna fuente de alegr\u00ed\u00ada y de verdadero ocio (CSL, n .o 106). Aqu\u00ed\u00ad se imponen cambios decisivos: \u00abNo se le antepongan otras solemnidades&#8230; puesto que el d. es el fundamento y n\u00facleo de todo el a\u00f1o lit\u00fargico\u00bb (CSL, n .o 106).<\/p>\n<p>El elemento del culto y el del descanso, muy diferentes por su origen y valor, no pueden presentarse como si tuvieran igual categor\u00ed\u00ada. El d. existi\u00f3 durante mucho tiempo sin el descanso. Aunque retornara la dram\u00e1tica situaci\u00f3n de la era. de los m\u00e1rtires, no obstante ser\u00ed\u00ada posible la celebraci\u00f3n semanal de la resurrecci\u00f3n; esta celebraci\u00f3n ser\u00ed\u00ada m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil, pero atestiguar\u00ed\u00ada de manera m\u00e1s pura y aut\u00e9ntica la esencia del d. (Congar). Siempre es deseable que coincidan ambos elementos: la necesidad de recreo o diversi\u00f3n, fundada en la naturaleza del hombre, merece ser atendida; y la l\u00f3gica del d\u00ed\u00ada de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or pide que pasen a segundo t\u00e9rmino, ante Dios, las criaturas y la actividad terrena, lo cual se expresa en la suspensi\u00f3n de la actividad misma. Estar libre del trabajo tiene ahora el sentido de estar libre de pecado (Jn 8, 31). El descanso material es imagen y presupuesto del descanso en Dios; ahora bien, el descanso en Dios no es inactividad, sino plenitud de vida y bienaventuranza, y actividad suprema en la complacencia por la propia obra. La raz\u00f3n \u00faltima del descanso es la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica del d. La comunidad eterna en el -> amor que se ha experimentado el d., exige obras de misericordia y de apostolado.<\/p>\n<p>El misterio pascual, que hasta ahora ha quedado demasiado al margen, debe predicarse de nuevo como centro vivo de toda pastoral y como resumen del cristianismo (CSL, nPs 5, 6, 102, 104, 106, 107). La santificaci\u00f3n del d., entendida hasta ahora en forma demasiado individual, debe corregirse por medio de una sana eclesiolog\u00ed\u00ada (Vaticano II, Lumen Gentium). El d. no es fiesta del individuo, sino de la comunidad. El d. \u00abhan de reunirse los fieles\u00bb (CSL, n .o 106; cf. n .o 10), pues el d\u00ed\u00ada del pueblo de Dios la Iglesia, por la palabra y la eucarist\u00ed\u00ada, debe realizarse en la asamblea, que ha de proclamarse como epifan\u00ed\u00ada de la Iglesia. Reunirse es esencial a los cristianos (Mt 18, 19-20; Jn 11, 52; Ef 1, 9ss); en los primeros tiempos esas reuniones llamaron la atenci\u00f3n p\u00fablica (PLINIO, Epist. ad Trajan. 10, 96); descuidar la reuni\u00f3n (cf. Heb 10, 25) es mermar la iglesia (Didascalia ap. c. 13 ). Metodol\u00f3gicamente, el apoyarse nuevamente en el s\u00e1bado como figura de la historia de salvaci\u00f3n, no s\u00f3lo es \u00fatil sino tambi\u00e9n necesario.<\/p>\n<p>Henri Oster<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El domingo, el primer d\u00eda de la semana, se observa como el d\u00eda cristiano de culto en memoria de la resurrecci\u00f3n de Cristo. El culto en domingo vino a ser una costumbre desde el principio de la vida de la iglesia (Hch. 20:7), aunque no era el \u00fanico d\u00eda en el que se ten\u00edan cultos al principio (Hch. 2:46). Dado que el d\u00eda jud\u00edo empezaba con la puesta del sol, el culto cristiano antiguo aparentemente empez\u00f3 el s\u00e1bado por la tarde, continu\u00e1ndose toda la noche, lo que llegaba a su cl\u00edmax en la observancia de la Cena del Se\u00f1or (Hch. 20:7, 11). Esta pr\u00e1ctica podr\u00eda haber estado relacionada con el antiguo deseo de los cristianos de ser encontrados en culto cuando el Se\u00f1or regresara, en base a la advertencia que se encuentra en Lc. 12:35\u201340. Nuevamente, podr\u00eda haber habido la necesidad pr\u00e1ctica de reunirse a una hora cuando los miembros que eran esclavos pudiesen estar presentes (cf. John Wordworth, <em>The Ministry of Grace<\/em>, Longmans, Green and Co., London, 1903, pp. 312\u2013318). La ofrenda y la Eucarist\u00eda caracterizaban regularmente estos servicios antiguos desde el principio (Hch. 20:7; 1 Co. 16:2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Domingo significa \u00abD\u00eda del Se\u00f1or\u00bb (de <em>Domine<\/em>), y as\u00ed se le llamaba en honor de la resurrecci\u00f3n, y por eso tambi\u00e9n se le llamaba el octavo d\u00eda (Ignacio, <em>Ad. Mag.<\/em> ix, 1; <em>Bernab\u00e9<\/em> 15:9; Justino, <em>Apologia I<\/em>, cap. 67; Ap. 1:10). \u00abEn contra de la teor\u00eda que afirma que los cristianos al celebrar el domingo tomaron en forma indirecta un d\u00eda ya observado en honor de una deidad pagana, est\u00e1 la raz\u00f3n que dan Justino M\u00e1rtir y Bernab\u00e9 para su celebraci\u00f3n, e igualmente se puede decir que la gran aversi\u00f3n de los antiguos cristianos contra la idolatr\u00eda excluye la posibilidad a que tomaran por eso este d\u00eda\u00bb (Ralph E. Prime, \u00abSunday\u00bb, <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">SHERK<\/a><\/em> XI, p. 145). Los cat\u00f3licos romanos afirman que ellos son los responsables por cambiar el d\u00eda de reposo al domingo; y los adventistas del s\u00e9ptimo d\u00eda, dando por sentado que esta pretensi\u00f3n es verdadera, afirman que todos los que adoran en domingo son seguidores de Roma, y, por tanto, han recibido la marca de la bestia. La iglesia apost\u00f3lica no dio por nombre un d\u00eda particular de reposo entre las cosas necesarias que se mencionan en Hch. 15:28\u201329, y claramente ense\u00f1\u00f3 que el hecho de que el culto se realizase en domingo no santificaba ese d\u00eda m\u00e1s que cualquier otro (Ro. 14:5\u20136). Alcuin (733?\u2013804) fue el primero en afirmar que la iglesia romana hab\u00eda transferido las reglas del d\u00eda de reposo al domingo. Los reformadores rechazaron definitivamente esta pretensi\u00f3n, Calvino aun propuso observar el jueves en vez del domingo. Las leyes estrictas del d\u00eda de reposo de los puritanos ingleses y presbiterianos escoceses se explican como una reacci\u00f3n al extremo libertinaje de aquellos tiempos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>D\u00eda del Se\u00f1or<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Charles C. Ryrie<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>SHERK <\/em><\/a><em>The New Schaff-Herzog Encyclopaedia of Religious Knowledge<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (191). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Domingo (d\u00eda del sol), como el nombre del primer d\u00eda de la semana, se deriva de la astrolog\u00eda egipcia.  Los siete planetas, conocidos para nosotros como Saturno, J\u00fapiter, Marte, el Sol, Venus, Mercurio y la luna, cada uno ten\u00eda asignada una hora del d\u00eda, y el planeta que reg\u00eda durante la primera hora de cualquier d\u00eda de la semana le daba su nombre a ese d\u00eda (v. Calendario.  Durante los siglos I y II se introdujo la semana de siete d\u00edas a Roma desde Egipto, y los nombres romanos de los planetas se le dieron a cada d\u00eda sucesivo.  Las naciones teut\u00f3nicas parecen haber adoptado la semana como una divisi\u00f3n de tiempo de los romanos, pero le cambiaron los nombres romanos a los nombres de las deidades teut\u00f3nicas.  De ah\u00ed que el dies Solis se convirti\u00f3 en domingo (en alem\u00e1n, Sonntag).  El domingo era el primer d\u00eda de la semana seg\u00fan el m\u00e9todo de conteo de los jud\u00edos, pero para los cristianos comenz\u00f3 a tomar el lugar del Sabbath jud\u00edo en los tiempos apost\u00f3licos como el d\u00eda separado para el culto p\u00fablico y solemne a Dios.  La pr\u00e1ctica de reunirse en el primer d\u00eda de la semana para la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda se indica en Hch. 20,7; 1 Cor. 16,2, en Ap. 1,10, y es llamado el d\u00eda del Se\u00f1or.  En el Didache (14) se da el precepto:  \u201cEn el D\u00eda del Se\u00f1or re\u00fananse y partan el pan.  Y den gracias (ofrezcan la Eucarist\u00eda), despu\u00e9s de confesar sus pecados, que su sacrificio sea puro\u201d.  San Ignacio (Ep. Ad Magnes. IX) dice de los cristianos que \u201cya no observan el Sabbath, sino que viven en la observancia del D\u00eda del Se\u00f1or, en el cual nuestra vida resucit\u00f3 de nuevo\u201d.  En la Ep\u00edstola de Bernab\u00e9 (XV) leemos: \u201cpor lo cual, tambi\u00e9n, observamos el octavo d\u00eda (es decir, el primero de la semana) con regocijo, el d\u00eda tambi\u00e9n en el cual Jesucristo resucit\u00f3 de entre los muertos\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Justino es el primer escritor cristiano que llama al d\u00eda domingo (O Apol., LXVII) en el famoso pasaje en el cual describe el culto ofrecido a Dios por los primeros cristianos en ese d\u00eda.  El hecho de que se reunieran el domingo y ofrecieran culto p\u00fablico necesitaba cierto descanso del trabajo en ese d\u00eda.  Sin embargo, Tertuliano (202) es el primer escritor que menciona expresamente el descanso dominical:  \u201cNosotros, sin embargo, (seg\u00fan nos ha ense\u00f1ado la tradici\u00f3n) en el d\u00eda de la Resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or debemos tratar no s\u00f3lo de arrodillarnos, sino que debemos dejar todos los afanes y preocupaciones, posponiendo incluso nuestros negocios, a menos que queramos dar lugar al diablo\u201d (De orat.\u201d, XXIII; cf. \u201cAd nation.\u201d, I, XIII; \u201capology.\u201d, XVI).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9stas y otras indicaciones similares muestran que durante los primeros tres siglos la pr\u00e1ctica y la tradici\u00f3n hab\u00edan consagrado el domingo para el culto p\u00fablico a Dios, por medio de la participaci\u00f3n en la Misa y el descanso de todo trabajo.  A principios del siglo IV legislaci\u00f3n positiva, tanto civil como eclesi\u00e1stica, comenz\u00f3 a hacer estos deberes m\u00e1s definidos.  El Concilio de Elvira (300) decret\u00f3:  \u201cSi alguien en la ciudad deja de venir a la iglesia por tres domingos, que sea excomulgado por un corto tiempo para que se corrija\u201d (XXI).  En las Constituciones Apost\u00f3licas, que pertenecen al final del siglo IV, se prescriben tanto la asistencia a Misa como el descanso del trabajo y el precepto se atribuye a los ap\u00f3stoles.  La ense\u00f1anza expl\u00edcita de Jesucristo y San Pablo previno a los primeros cristianos de caer en los excesos del sabatarianismo jud\u00edo en la observancia del domingo, y aun encontramos a San Ces\u00e1reo de Arl\u00e9s en el siglo VI ense\u00f1ando que los santos Padres de la Iglesia hab\u00edan decretado que la gloria total del Sabbath jud\u00edo hab\u00eda sido transferida al domingo, y que los cristianos deb\u00edan guardar el sagrado d\u00eda del domingo del mismo modo que los jud\u00edos hab\u00edan ordenado guardar el d\u00eda del s\u00e1bado.  El insisti\u00f3 especialmente en que la gente escuchara la Misa completa y en que no abandonaran la iglesia hasta que se hubiesen le\u00eddo la Ep\u00edstola y el Evangelio.  Les ense\u00f1\u00f3 que deb\u00edan venir a las V\u00edsperas y pasar el resto del d\u00eda en lecturas piadosas y en la oraci\u00f3n.  Al igual que con el s\u00e1bado jud\u00edo, la observancia del domingo cristiano comenzaba en el crep\u00fasculo del s\u00e1bado y duraba hasta la misma hora en domingo.  Hasta tiempos muy recientes algunos te\u00f3logos ense\u00f1aban que hab\u00eda obligaci\u00f3n, bajo pena de pecado venial, tanto de asistir a las v\u00edsperas como de asistir a Misa, pero esa opini\u00f3n no descansa en bases certeras y ahora com\u00fanmente se abandon\u00f3.  La opini\u00f3n com\u00fan mantiene que, mientras que es altamente conveniente estar presente en las V\u00edsperas el domingo, no hay obligaci\u00f3n estricta de hacerlo.  El m\u00e9todo de calcular el domingo desde una puesta de sol a otra continu\u00f3 en algunos lugares hasta el siglo XVII, pero en general desde la Edad Media se ha seguido la pr\u00e1ctica de contarlo desde medianoche a medianoche.  Cuando se introdujo el sistema parroquial, se le ense\u00f1\u00f3 a los laicos que ellos deb\u00edan o\u00edr Misa y la predicaci\u00f3n de la Palabra de Dios los domingos en su iglesia parroquial.  Sin embargo, hacia finales del siglo XIII, los frailes comenzaron a ense\u00f1ar que el precepto de o\u00edr Misa pod\u00eda ser cumplido si se asist\u00eda a Misa en sus iglesias, y despu\u00e9s de largas y severas luchas la Santa Sede permiti\u00f3 esto claramente.  Hoy d\u00eda, el precepto puede ser cumplido si se participa en la Misa en cualquier lugar excepto en un oratorio estrictamente privado, y que la Misa no sea celebrada en un altar port\u00e1til por un privilegio que sea meramente personal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obligaci\u00f3n de cesar el trabajo el domingo permaneci\u00f3 algo indefinido por muchos siglos.  Un concilio en [[Laodicea, efectuado a fines del siglo IV, se dio por satisfecho al prescribir que en el D\u00eda del Se\u00f1or los fieles deb\u00edan abstenerse de trabajar hasta donde fuera posible.  A comienzos del siglo VI San Ces\u00e1reo, como hemos visto, y otros mostraron una inclinaci\u00f3n a aplicar la ley del Sabbath jud\u00eda a la observancia del domingo cristiano.  El Concilio efectuado en Orleans en el a\u00f1o 538 reprob\u00f3 esta tendencia como jud\u00eda y no cristiana.  Desde el siglo VIII la ley comenz\u00f3 a ser formulada como existe al presente, y los concilios locales prohibieron el trabajo servil, las compras y ventas p\u00fablicas, los alegatos en las cortes judiciales y el hacer juramentos p\u00fablicos y solemnes.<br \/>\nHay un gran cuerpo de legislaci\u00f3n sobre el descanso dominical lado a lado con la eclesi\u00e1stica.  Comienza con un edicto de Constantino, el primer emperador cristiano, quien prohibi\u00f3 a los jueces celebrar sesiones y a la gente trabajar en domingo.  \u00c9l hizo una excepci\u00f3n a favor de la agricultura.  El violar la ley del descanso dominical era castigada por la legislaci\u00f3n anglosajona en Inglaterra como otros cr\u00edmenes y delitos menos graves.  Despu\u00e9s de la Reforma, bajo la influencia de los puritanos, se aprobaron muchas leyes cuyo efecto es todav\u00eda visible en el rigor del Sabbath ingl\u00e9s.   Ese es el caso mucho m\u00e1s en Escocia.  No hay legislaci\u00f3n federal en los Estados Unidos sobre la observancia del domingo, pero casi todos los estados de la Uni\u00f3n tienen estatutos que tienden a reprimir el trabajo innecesario y a restringir el tr\u00e1fico de licor.  En otros aspectos la legislaci\u00f3n de los diferentes estados sobre este asunto muestra considerable variedad.  En el continente europeo en a\u00f1os recientes se han aprobado leyes severas validando la observancia del descanso dominical para el beneficio de los trabajadores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  VILLIEN, Hist. des commandements de l&#8217;Eglise (Paris, 1909); DUBLANCHY in Dict. de theol. cathol., s.v. DIMANCHE (Paris, 1911); SLATER, Manual de Teolog\u00eda Moral (Nueva York, 1908); generalmente los te\u00f3logos morales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Slater, Thomas. \u00abSunday.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 14. New York: Robert Appleton Company, 1912. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/14335a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(en ingl\u00e9s, sunday, d\u00ed\u00ada del sol). El nombre sunday deriva de fuentes paganas. (Nota del Editor: en castellano, domingo deriva del lat\u00ed\u00adn dominicus, d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or). La divisi\u00f3n del calendario en semanas de siete d\u00ed\u00adas fue obra de los astr\u00f3logos de Babilonia. De ellos el plan pas\u00f3 a Egipto donde los d\u00ed\u00adas recibieron los nombres &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/domingo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDOMINGO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-5967","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5967","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5967"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5967\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5967"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5967"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5967"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}